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	<title>Ecos del Balón &#187; Bilardo</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Defender al otro lado del Atlántico</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jan 2018 02:49:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Yerry Mina ha fichado por el FC Barcelona tras casi dos años de seguimiento muy cercano de su evolución desde la casa culé. Ha llegado en enero dado que tanto club como jugador han pensado que era el momento, muy a pesar de un Palmeiras<span id="more-247640"></span> que quería seguir manteniéndolo en sus filas. No era para menos: son muchos quienes afirman que se trata del defensa central más dominante de América en los últimos años. Por lo menos, el mejor del Brasileirao. Con esas credenciales, sin embargo, un velo de duda ha caído sobre el fichaje. No tanto por su nivel, que también es un misterio para gran parte de la crítica, sino por su adaptabilidad al contexto Barcelona, un club bandera táctica europea que ha tardado más de un lustro en volver a contar con una batería de centrales compuesta por jugadores con esa denominación de origen.</p>
<p style="text-align: justify">¿Tiene sentido tanto escepticismo? El trasvase entre las culturas futbolísticas de Sudamerica y Europa siempre fue motivo de discusión. Hay algo entre la experiencia, la genética y la sensibilidad que produce formas muy diversas de expresar y sentir el mismo juego, aun hoy dentro del mundo globalizado. Sudamerica y Europa, como epicentros del fútbol que hemos conocido, separadas por un océano inmenso, durante todo el siglo XX tuvieron un entendimiento disímil del fútbol, más allá de una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/">evolución táctica</a> paralela que los llevó bien por caminos distintos al mismo lugar, o a lugares diferentes a través del mismo camino. En el archivo del blog de este medio, otros articulistas han explorado varias de esas teorías e historias, especialmente centradas en la relación del sudamericano con la pelota y como se diferencia de la que tiene el europeo con el balón. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4MTSOglnSlw">fichaje de Yerry Mina</a> sirve de excusa para revisar cómo en ambas culturas se entiende algo dispar por defender.</p>
<h3>LA MARCACIÓN ELÁSTICA</h3>
<p style="text-align: justify">El fútbol moderno empezó con el cambio de la regla del fuera de juego en 1925, que eliminaba la necesidad de tener por delante a tres futbolistas rivales para no caer en él. Desde allí se desencadenó todo: los repliegues, por ejemplo. Como ya no era tan fácil dejar en offside a los rivales, los equipos comenzaron a retroceder para organizarse cerca de la portería. O los marcajes al hombre. En <i>&#8216;Táctica y Estrategia&#8217;</i>, Carlos Peucelle cuenta como antes del cambio del reglamento, el sistema piramidal funcionaba básicamente con cuatro defensores, un medio-centro que creaba juego y otros cinco delanteros. Era un sistema estándar. Con el <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/12/22/54973abbca47416d238b457d.html">cambio de reglamentación</a>, los sistemas de juego se diversificaron para afrontar la nueva realidad defensiva. En Inglaterra, y por influencia británica en el resto de Europa, se comenzó a defender con marcajes individuales muy de cerca y comúnmente ordenados por pares numéricos, potenciado esto por la afiliación de la mayoría del continente a la &#8216;WM&#8217; de Herbert Chapman.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Sudamerica las cosas no fueron tan sencillas. El viejo sistema piramidal había convertido a los center-half sudamericanos en jugadores tótem del juego. Ni en Brasil ni en Argentina estuvieron prestos a adoptar el sistema inglés. Entre el orgullo y la razón, se negaron a abrazar la &#8216;WM&#8217;. Sí vieron con buenos ojos quitarle responsabilidades de llegada al mediocentro y se mantuvieron adeptos al 2-3-5, con muchas otras variantes y organizaciones, que incorporaban incluso alineaciones con cuatro defensas, pero siempre partiendo desde esa formación reina. ¿Cómo hicieron entonces en Sudamerica para afrontar los retos defensivos que traía consigo el cambio normativo de 1925? Peucelle, en el mismo libro, da la respuesta: la marcación elástica.</p>
<blockquote><p>Sudamerica encontró sus propias soluciones al cambio de regla</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Del otro lado del Atlántico, se siguió defendiendo en zona y se idearon una serie de ajustes colectivos para defender hombres, pelota y espacio sin que eso implicase perder a la emblemática figura del <i>centrojás</i>. Los jugadores del sistema defensivo no estaban obligados a centrarse en un jugador rival o un pedazo de césped, sino que eran obligados a leer y responder a las exigencias de la jugada, incluso a veces dejando algún hombre libre puesto que su peligrosidad, dadas las condiciones de ese momento particular, eran las menos, y alentando a cuidar a los jugadores más inmediatamente relacionados con la acción y sus posibilidades de tiro y acercamiento al área. En su exposición, <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf">Peucelle entra en el detalle absoluto</a>: es imperdible.</p>
<p style="text-align: justify">Pero la marcación elástica no solo era la forma de organizarse, hacer permutas y tomar decisiones. También tenía que ver con la aproximación técnica al arte defensivo. Mientras las marcaciones al hombre de Europa promovían un atleticismo acentuado y un juego físico, en Sudamerica se promovía uno más de lectura, inteligencia y gesto técnico. En la apropiación que se hizo en el continente del <i>foot-ball</i>, el dribbling se convirtió en parte idiosincrática del juego sudamericano. Los atacantes sudamericanos eliminaban contrarios con mucha más facilidad que los europeos a través de su arte con el balón en movimiento. Peucelle, por ello, era muy receloso del jugador que iba a buscar al atacante, a riesgo de ser eliminado, y valoraba más aquel que esperaba, llevaba al delantero a una situación de la que no podía salir y así le quitaba el balón o este lo perdía por quedarse sin opciones.</p>
<p style="text-align: justify">En una <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">entrevista recién llegado a España</a> en 1953, Alfredo Di Stéfano es preguntado sobre las diferencias entre los sistemas europeos y sudamericanos, a lo que, tras explicar muy parcialmente el mecanismo de permutas en la defensa zonal, destaca brevemente que el defensor europeo es más rígido y el sudamericano más elástico, pues este dejaba dominar la pelota al contrario. La consciencia del defensor sudamericano de la destreza de sus pares ofensivos lo llevó a entregar algo de espacio y tiempo a costa de no perderlo todo, llevando el juego a un duelo de lectura y engaño antes que a una contienda atlética.</p>
<h3>LÍBEROS Y STOPPERS</h3>
<p style="text-align: justify">Los sonados fracasos de las grandes tradiciones futbolísticas de Sudamerica durante la primera mitad de la década de 1950, más allá del triunfo uruguayo en la final del Mundial de Brasil, abrieron el camino de la importación de conceptos tácticos europeos. En realidad, los popularizaron puesto que ya en la década de los treintas algún centro europeo había llegado a sembrar semillas de europeísmo en ese lado del Atlántico. Si para el ataque se miró el legado húngaro, para defender se buscó el espejo suizo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">e italiano</a>. En Argentina se habla de decadencia por la cada vez más masiva adopción de sistemas defensivistas, los marcajes pierden elasticidad y se hacen más fuertes, desembocando en una era de violencia que en Buenos Aires pone al fútbol como prisionero y que en Brasil corta las carreras de sus mejores jugadores. El defensor sudamericano se volvió duro. Violento y cínico, aunque no por ello abandonó su estilo. Quizás el más brillante defensor argentino de su generación, Roberto Perfumo, fue preguntado en 2002 sobre cuál de los defensas argentinos de entonces veía más parecido a él. Nombró a Walter Samuel y <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/03/10/C-108-homenaje-al-mariscal-el-100x100-a-roberto-perfumo.php">subrayó que a él</a> le gustaba <i>«cuando el defensor hace que el delantero vaya a él, cuando se lo chupa»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">A nivel de sistema, las defensas de cuatro se convierten en el marco común. Aunque se siguió prefiriendo la zona, los marcajes al hombre, que antes eran extraños, por influencia extranjera se convirtieron en algo usual. Pero no se tardaría mucho en adoptar el sistema que en Italia y Alemania causaba furor: el del líbero. Un hombre detrás de la defensa que se encargaba de corregir todos los desajustes posibles del sistema de marcaje individual. Seguramente no fue Osvaldo Zubeldía el primero en traer el líbero, pero sí el de más éxito: con Ramón Aguirre Suárez de escoba y Raúl Madero por delante, Estudiantes le dio un giro al catenaccio: ellos tiraban el off-side. Achicaban. Se lo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jR6vLrohxxI">llamó antifútbol</a> y era deplorado, pero creó escuela cuando ganó y no dejó de ganar. </p>
<p style="text-align: justify">La formula del líbero y el stopper se multiplica por Argentina y por Sudamerica. No solo por el éxito de Estudiantes, sino por el de la Holanda de Rinus Michels, que, de uno modo más extremo, <a target="_blank" href ="https://elfutboldegons.wordpress.com/2011/06/21/especial-alrededor-holanda-1974/">aplicaba el mismo concepto</a>: Arie Haan de líbero y Rijsbergen de stopper. Y achicando. En la Colombia de Yerry Mina, donde Zubeldía llegó en 1976 cambiándolo todo para siempre, se usó a rajatabla: el Nacional campeón del propio Osvaldo con el argentino Miguel Ángel López de líbero y, atención, Francisco Maturana de stopper, o más tarde el Deportivo Cali, subcampeón de Libertadores con Bilardo en el banquillo, con Miguel Escobar de líbero y Henry <i>&#8216;La Mosca&#8217;</i> Caicedo, a quien el futuro técnico campeón del mundo apodaría <i>El stopper de América&#8217;</i> por delante.</p>
<blockquote><p>Tanto en Europa como en América, las defensas de &#8216;4&#8217; se popularizaron</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La fiebre del líbero y el stopper en defensas de cuatro estaba en todos lados&#8230; menos en Brasil. Quizá encandilados por sus triunfos mundialistas, los brasileños no tomaron tan a la ligera la nueva disposición estándar. Primero porque el culto al <i>volante cabeça-da-área</i>, el mediocentro, seguía existiendo, y segundo porque dentro del gen brasileño estuvieron desde el inicio los defensas que atacaban. Una de las observaciones típicas de europeos que veían el fútbol brasileño antes de que fuera el emperador del mundo era asombrarse de que en un momento dado alguno de los defensas tomara la pelota, subiera por el campo y terminara la jugada con un trallazo desde treinta metros a la escuadra. ¿Anarquía? Libertad y orden. El sistema del líbero y el stopper daba la opción a solo uno de los suyos de subir por normal general y el brasileño no estaba dispuesto a ello. </p>
<p style="text-align: justify">Es algo que queda realmente claro si se recogen declaraciones como la del genial Mário Sergio, fallecido en la tragedia del Chapecoense, y Fred, jugadores del Botafogo en 1977, quienes en una <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=e4Cwkoo6jJcC&amp;pg=PA64&amp;lpg=PA64&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=_wdXYLsjop&amp;sig=CDOS_91OgHDXGzZI6XMWP3uoaTk&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiXnq-m0YDZAhVqDcAKHXgeBAA4FBDoAQhfMAg#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">entrevista conjunta</a> afirmaron que <i>«Brasil no podía dejar de jugar con el <i>volante cabeça-da-área</i></i> y que aquello sería <i>«como si los europeos aboliesen el líbero»</i>. O las del ex jugador de Barcelona y Real Madrid, Evaristo de Macedo, ya en su época de entrenador, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=B_AVd0iN0jUC&amp;pg=PA25&amp;lpg=PA25&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=UMOSU4VE72&amp;sig=OLCIEJdOkBKdH8_w7HqCQ9ZZZ7I&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjNgumd0oDZAhXIKcAKHV3sBgg4HhDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">criticó la decisión de Lazaroni</a> de jugar con líbero afirmando que no había ningún equipo en inferiores ni en todo Brasil que usara la figura. Cuando se le confrontó porque él en algún momento lo había hecho en el Fluminense, estuvo rápido en decir que <i>«el equipo que tenía era tan malo que no podía hacer otra cosa»</i> y que apenas pudo reforzarlo, abandonó toda idea de líbero.</p>
<p style="text-align: justify">Los únicos ejemplos prominentes de líberos en Brasil fueron los dos centrales de Brasil durante la Copa de Alemania 74&#8242;, Marinho Peres y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NuuAtlBPyzE">Luís Pereira</a>. Ambos bajo la dirección técnica de Rubéns Minelli y ambos con un pasado común. Marinho jugó de líbero en el Internacional de Minelli de finales de los 70&#8217;s tras volver de Barcelona donde, en la manera europea, había jugado de líbero. Luis Pereira, el más brillante de los defensas brasileños de la década, vivió una experiencia similar en el Atlético de Madrid, incluso jugando en defensas de tres, y cuando volvió a Brasil en los 80&#8217;s, coincidió con Minelli en el Palmeiras y este lo puso a jugar de líbero.</p>
<blockquote><p>El fútbol brasileño siempre dio espacio a los defensores que atacan</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Marinho y Pereira fueron de los primeros defensores sudamericanos en ir a Europa. La transferencia de delanteros, aunque no era común, tampoco era extraña en la era en blanco y negro, pero la de gastar el dinero en traer defensores era raro. El más destacado fue seguramente José Emilio Santamaría, que dijese sobre su paso por España que <i>«quizá esperaban que fuese más contundente, pero aquella no era mi forma de jugar»</i>. Parecido se pensaría de los brasileños, que impresionaron al público español con sus subidas al ataque, tranquilidad y pachorra para jugar, muy lejos del juego físico y áspero al que asociaban el defender. <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.it/2014/02/testimonios-1974-iv.html">Lo mismo pasó con Ramón Heredia</a>, central en San Lorenzo, pero convertido en líbero a su llegada al Atlético de Madrid, donde sorprendió que <i>«siempre saliese jugando»</i> y de donde destacó una mejora física para darle más contundencia a su juego como única mejora respecto al jugador que se fue de Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Esa narrativa se seguiría viendo por lo menos durante una década más. Por ejemplo, el brasileño Edinho tuvo un paso fenomenal por el durísimo Calcio italiano de los 80s. En Brasil, jugando con el Fluminense, Edinho se hizo famoso por sus subidas y su vocación goleadora, una fogosidad que incluso era extrema para el paladar brasileño. Tras tres años en Italia, fue <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=KRq4rbWlz_4C&amp;pg=PA24&amp;lpg=PA24&amp;dq=Edinho+libero+udinese&amp;source=bl&amp;ots=VY49IUd2KR&amp;sig=21zxa6tGtgvwchjF577TIqO9dzY&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiCgNio_4DZAhXLEVAKHTmeD4k4ChDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=Edinho%20libero%20udinese&amp;f=false">entrevistado por Placar</a> y anotó que en Italia lo habían adaptado a la posición de líbero, desde la que seguía incorporándose al ataque, pero ahora era un jugador mucho más <i>«consciente a nivel táctico»</i> y que, no solo se había adaptado al sistema de marcas al hombre, guardando la espalda de los creativos, sino a <i>«guardar energías»</i> para cuando sus idas al ataque tuvieran sentido. </p>
<h3>LA LÍNEA</h3>
<p style="text-align: justify">Habíamos dicho que Sudamerica y Europa avanzaron paralelamente a nivel táctico y quizás no hay ejemplo más claro de ello que la superación de la defensa al hombre. Desde sus inicios, el marcaje individual había causado disgustos. Y aunque la fórmula del líbero y el stopper se hizo regla, hubo quiénes o bien se negaron a ella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">como Menotti</a>, o decidieron partir de allí para trabajar en algo nuevo. </p>
<p style="text-align: justify">La oposición a la marcación individual no podía ser la del marcaje en zona. Esa discusión había tenido su momento treinta o cuarenta años antes y al final había ganado tracción la primera y no la segunda al descubrirse que se podía defender hacia adelante y cuidar los desajustes defensivos que podría causar sin renunciar a ese extra que te daba ese tipo de marcaje. Sin embargo, el ejemplo de Holanda 74&#8242;, dio pie a que promotores de la defensa en zona tuviesen voz. El famoso <i>«la mayoría de los goles son por no achicar»</i> de Menotti no era el grito al aire de un Quijote sino un sentimiento muy generalizado.</p>
<blockquote><p>Sudamerica tuvo sus versiones autóctonas del fútbol total</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La clave la tuvo una escuela de entrenadores uruguayos dirigida por <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7307650">José Ricardo de León</a> y que tendría ramificaciones en Paraguay con Aníbal Ruíz y muy especialmente en Colombia. Entrenado por Zubeldía, el mismo Ruíz y por Luis Cubilla, además de admirar a De León, un muy joven Francisco Maturana se le dio por la dirección técnica en 1986 y tuvo un éxito inmediato. Su discurso de juego, que conectaba la sensibilidad estética del fútbol sudamericano con las necesidades tácticas históricas que este tenía entonces y había tenido en el pasado, lo llevó a las plataformas de Atlético Nacional y la selección Colombia, causando furor. El modelo de juego de Maturana no solo rompía con el molde líbero-stopper, y apostaba por la zona, sino que le daba un nuevo giro: se debía defender en línea. </p>
<p style="text-align: justify">Además de defender teniendo más en cuenta el espacio y la pelota que a los jugadores rivales, Maturana <a target="_blank" href ="http://realvalladolid.elnortedecastilla.es/noticias/2011-09-25/linea-maturana-20110925.html">había diseñado un sistema defensivo</a> que se movía como una coreografía, al unísono, y que daba flexibilidad de presionar más o menos y a diferentes alturas del campo. La que prefería Maturana, no obstante, era la más alta posible&#8230; siempre y cuando tuviera al portero líbero más extremo que había visto el fútbol, y que tardaría veinticinco en años en volver a ver algo similar, en la portería. René Higuita era el complemento ideal para el invento, pues permitía reducir el campo a sus mínimas proporciones sin miedo a dejar mucho espacio activo a la espalda de la línea.</p>
<p style="text-align: justify">En Europa, al mismo tiempo, Sacchi hacía sus cosas con el Milan, en una versión mucho más agresiva en el pressing y de un nivel físico superior. Y quizá por ello el italiano estaba tan maravillado con la obra de Maturana: no necesitaba de las piernas bestiales de sus futbolistas para lograr el mismo efecto. La postal de la célebre Intercontinental de Tokyo, jugada en muchos momentos con ambos conjuntos en un espacio no superior a treinta metros donde los veinte jugadores de campo operaban para hacer caer a su contrario en fuera de juego una y otra, y otra vez. </p>
<p style="text-align: justify">Con la zona en línea, la preocupación del central pasaba menos sobre el duelo individual y más sobre la disciplina táctica y la lectura de juego para llevar a cabo las tareas del sistema. En Colombia, la idea fue rápidamente acogida por todas salvo por los <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">discípulos de Bilardo</a> y en Sudamerica tardó entre poco y nada en ser acogida por todos. El dominio de los clubes que la aplicaban en la Copa Libertadores, bien los colombianos o los paraguayos, era notorio. En Europa, el éxito del Milan hizo lo propio. ¿Significaba eso que los defensas europeos y sudamericanos estaban en sintonía táctica por primera vez? <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/09/walter-samuel-trayectoria-virtudes-defectos/">Puede que sí</a>.</p>
<blockquote><p>Maturana fue el nombre bandera de toda una escuela de entrenadores sudamericanos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con excepciones, la línea de cuatro se tomó el fútbol de todas las latitudes y en menos de diez años el marcaje al hombre pasó a verse como obsoleto. En relación a la adaptabilidad del defensor sudamericano al juego europeo, significó un alivio: las principales críticas del europeo no aplicaban más: por un lado, la pérdida del marcaje rígido había acabado con la necesidad de excesivo roce con la que el sudamericano no se sentía cómodo, además de que el desembarque de cada vez más atacantes sudamericanos a Europa daba sentido al estilo elástico a la hora de defenderlos; y por otro, la organización sincronizada reducía la sensación de anarquía y desorden que generaba dudas en el europeo. Así, <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">jugadores como Lucio</a> eran mejor recibidos porque ya de fábrica traían un mayor sentido de la responsabilidad táctica y la disciplina de cuidar la posición, quedando simplemente en manos de sus entrenadores en Europa el moldear su madurez. </p>
<h3>UN MUNDO NUEVO</h3>
<p>No obstante, la progresiva pérdida de calidad en el fútbol sudamericano producto de la imparable fuga de estrellas que causó Bosman, más pronto que tarde supusieron un cambio en ese status quo adquirido. La baja calidad generó un fútbol en el que la organización inicial desapareció, transformando los campos de fútbol de América en latifundios enormes que nada tenían que ver con los espacios mucho más cerrados con los que se jugaba la Champions League. El ritmo, las edades de los jugadores, la preparación física y un sinfín de factores volvieron a disparar las diferencias culturales. El defensor sudamericano de repente pasó a ser un hombre de área, que sufre lejos de la misma, y nada fiable, per se y en general, dentro del ecosistema europeo.</p>
<p>El caso que mejor puede ejemplificar esa transformación es el de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-empate-2-2-paris-saint-germain-barcelona/">Thiago Silva</a>. Con un talento y un carácter de campeón que lo llevó a ser considerado en algún momento como el mejor central del mundo en la época de Sergio Ramos, Silva tuvo que regresar a Brasil rápidamente tras su primera aventura en Europa por no haberse adaptado. Luego, tuvo que recalar en el fútbol de élite más rezagado del viejo continente para poder brillar, lo que no evitó que un vez salió de allí sus carencias quedasen retratadas cuando fue expuesto a escenarios más modernos.</p>
<blockquote><p>Sudamerica se está comenzando a adaptar a los nuevos modelos de juego</p></blockquote>
<p>Asimismo, las revoluciones europeas de la última década han tocado fieramente el rol del central en Europa y lo que significa la posición. Valores como la anticipación sempiterna y lejana o la salida de balón sistematizada han ganado peso frente a virtudes antiguas como la defensa del área o el mano a mano puro donde los sudamericanos solían ser reyes. Y allá apenas se están poniendo al día.  </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: David Ramos/Getty Images</p>
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		<title>Héroes: El arte de la guerra</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Apr 2015 02:06:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Javier Alberdi]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu, incluso el tímido se vuelve valiente, cuando pierde la fuerza del ímpetu, incluso el valiente se convierte en tímido. Nada está predestinado en las leyes de la guerra: éstas se desarrollan sobre la base del ímpetu”. (Sun Tzu. El Arte de la Guerra) -ARDOR GUERRERO Shaka Zulu [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><i><strong>“Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu, incluso el tímido se vuelve valiente, cuando pierde la fuerza del ímpetu, incluso el valiente se convierte en tímido.<span id="more-163674"></span> Nada está predestinado en las leyes de la guerra: éstas se desarrollan sobre la base del ímpetu”.</i> (Sun Tzu. <i>El Arte de la Guerra</i>)</strong><!--more--></p>
<h4>-ARDOR GUERRERO</h4>
<p style="text-align: justify"><i>Shaka</i> Zulu pasó a la historia como el líder tribal que transformó a un pueblo de pastores en una nación militar capaz de derrotar, a principios del siglo XIX, al poderoso ejército del imperio británico. Feroz luchador y excelente estratega,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/recorrido-historia-simeone-como-entrenador/"> su figura</a>, no obstante, emerge ante todo por su capacidad para adiestrar, motivar e implantar una cultura guerrera en el seno del, hasta entonces pacífico, pueblo zulú.</p>
<p style="text-align: justify">Dejarse la vida a cada instante para que la vida no te deje a ti. Ese era el aliento con el que <i>Shaka</i> despertaba cada día y ese era el fervor con el que lo despedía. Un fuego que instigaba a luchar, pero también a comprometerse con todos aquellos a los que alcanzaba la calidez de sus llamas. Porque al auténtico guerrero le impelía la supervivencia pero también el espíritu de servicio, la pretensión de no desperdiciar su vida ni la de los suyos, sin haber peleado cada momento.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el pequeño Diego Pablo contemplaba absorto las retransmisiones de los encuentros dominicales, no reparaba, como el resto de niños, en el malabarismo técnico del virtuoso o en la seductora amenaza del consumado goleador. Los ojos del pequeño Diego Pablo, como luego confesó de adulto, se centraban en los gestos, en los movimientos y miradas de los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/">futbolistas más temperamentales, como Passarella</a> o  el Tolo Gallego, aquellos que mandaban a pie de campo, aquellos a los que los demás obedecían. </p>
<p style="text-align: justify">Transcurridas tres décadas, Diego Pablo retornó a su poblado bajo el nombre d<i>el <i>Cholo</i></i>. La mismas personas que le habían alentado en la batalla en tantas ocasiones, su gente, permanecían ante él cabizbajas y desorientadas, desgastadas por un periplo de infortunio que les había marcado ante los demás con <a target="_blank" href ="https://www.google.es/url?sa=t&#038;rct=j&#038;q=&#038;esrc=s&#038;source=video&#038;cd=1&#038;cad=rja&#038;uact=8&#038;ved=0CCAQtwIwAA&#038;url=http%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DVrdeDwSBsII&#038;ei=ikosVd2AJsK0aaSngNAH&#038;usg=AFQjCNFdwinC20vFNgmLFrYgWtLvfcxqUw&#038;bvm=bv.90491159,d.ZWU">el estigma de<i> «el pupas»</a></i>. Y fue entonces cuando <i>el <i>Cholo</i></i> desprendió el fulgor de los caciques que habían iluminado su niñez. Y aquella luz alcanzó a los suyos. Al igual que el de <i>Shaka</i>, el pueblo d<i>el <i>Cholo</i></i> logró vencer al hombre blanco.</p>
<p style="text-align: justify">De mero comparsa, el Atlético de Madrid pasó a convertirse en uno de los equipos más competitivos del<span class="pullquote_right">Diego Simeone devolvió al Atlético a la primera plana europea</span> mundo. Una formación rocosa y a la par dinámica, que intimidaba a sus rivales y que rememoraba en el movimiento y la solidez de su bloque, a la falange macedonia, formación ideada por otro guerrero de raza, Filipo II. Fue el monarca macedonio el que remodeló el ejército que luego elevara a la posteridad a su hijo Alejandro. Tras percatarse del ánimo viciado de sus tropas, Filipo las sometió a una severa disciplina y preparación y consolidó, como piedra de clave de su estrategia la falange, una disposición de sus hombres, en forma de sucesión de escudos,  prácticamente impenetrable.</p>
<p style="text-align: justify">Asegurar tu retaguardia para luego sorprender. Con ese mismo planteamiento, otro soldado de la factoría Marvel, Nick Furia fue encargado de reestructurar, en plena Guerra Fría, la organización militar, de carácter defensivo, bautizada con el nombre de<a target="_blank" href ="http://marvel.com/tv/show/190/marvels_agents_of_shield."><i> S.H.I.E.L.D</i> (escudo)</a>. Tuerto como Filipo (herido en el ojo en el sitio de <i>Metone</i>) el célebre personaje del parche tuvo que desplegar toda su capacidad de liderazgo y contundencia para enderezar el rumbo de una institución corrupta hasta sus entrañas. Finalmente, Furia logró rehacerla a su imagen y semejanza.</p>
<h4>-A PARTIR DEL BARRO</h4>
<blockquote><p>«Quería a la chica, la guerra y la victoria. Escogí una”. (Nick Furia. Mis guerras perdidas)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nick Furia saltó a la escena como un soldado de operaciones especiales en Sargento Furia y <i><a target="_blank" href ="http://www.sensacine.com/noticias/series/noticia-18521269/">los Comandos Aulladores</a></i> (1963) de Stan Lee y Jack Kirby. El cómic seguía la estela de las publicaciones bélicas, popularizadas a partir del conflicto de Corea, como <i><a target="_blank" href ="http://www.comicvine.com/our-army-at-war/4050-1472/">Our Army at War</a></i> (que posteriormente daría salida a <i>Sgt Rock</i>), <i>Fightin&#8217; Army, G.I. Combat</i> o en España, <i><a target="_blank" href ="http://www.tebeosdesiempre.com/home.do?method=lee&#038;f=19">Johnny Comando y Gorila</a></i>. </p>
<p style="text-align: justify">Aunque tanto Furia como Simeone adquirieron su máximo apogeo en sus cargos como directores, fue en sus respectivas etapas en primera línea del frente y en el terreno de juego, cuando forjaron el sello característico de su identidad. Tipos duros y enérgicos, implacables en el enfrentamiento y con grandes dotes de liderazgo. Ambos cruzaron el Atlántico rumbo a Europa sin apenas tiempo para meditarlo. El joven<span class="pullquote_right">Bilardo amaba al Cholo futbolista; conectaba con su garra al 100%</span> Nicholas para participar en escaramuzas de la Segunda Guerra Mundial en apoyo del ejército británico y el casi adolescente Simeone para fichar  por el Sevilla previa escala por el Pisa. Si al neoyorquino lo reclutó su compatriota el teniente Sawyer, al argentino lo reclamó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">Carlos Salvador Bilardo</a>. Para <i>el Narigón</i>, un entrenador de marcada visión guerrillera, su pupilo era un ejemplo de implicación, al punto de proyectar en las concentraciones de la albiceleste un video, a modo ejemplarizante, d<i>el <i>Cholo</i></i> celebrando un gol contra Bolivia. Según Bilardo, el carácter de Simeone transformaba la mentalidad del colectivo. Tras estas experiencias, casi precipitadas, los dos luchadores consiguieron encontrar un destino donde madurar: Los Comandos Aulladores y el Atlético de Madrid. En estos colectivos Nick Furia y <i>el <i>Cholo</i></i> Simeone dieron cuenta de su carisma dirigiendo, a pie de barro, sus respectivos batallones. Los Aulladores alcanzaron importantes victorias ante villanos como el  Barón Strucker. El Atlético de Madrid, por su parte,  se proclamó campeón de Liga y Copa en la temporada 95/96 bajo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/11/partizan-de-belgrado-gran-cantera-yugoslavia-copa-europa-1966/">la batuta de Radomir Antic</a>. Para el guerrero, no obstante, cualquier triunfo resulta efímero. A los pocos meses de conseguir el histórico doblete, al <i>Cholo</i> le atropelló la polémica. En partido disputado en San Mamés, el centrocampista colchonero perforó de un pisotón el muslo de la estrella del Athletic, Julen Guerrero. <i>el <i>Cholo</i></i> fue duramente sancionado y vilipendiado por la opinión pública.  Pero cuando al cabo de tres meses, Fernando Couto reprodujo la misma jugada y herida, esta vez en el bíceps de Simeone, el argentino no rechistó casi honrado ante la réplica de su obra (<i>«Lo que pasa en el césped tiene que quedarse ahí”</i>). Antes de finalizar el año, ya le había devuelto el cumplido al portugués en un Inter de Milan vs Lazio.</p>
<h4>-ADICTOS AL COMBATE</h4>
<p style="text-align: justify">En la miniserie<i> <a target="_blank" href ="http://cdn.bleedingcool.net/wp-content/uploads/2012/02/nick1.jpg">Fury de Garth Ennis</a></i> (2001) Nick Furia confiesa ser un adicto a la guerra. Una inercia que explica porque el veterano jamás abandonaba, ni en el ejercicio de sus roles directivos, la acción directa. Diego Pablo Simeone tampoco pudo resistir muchos días alejado del fútbol. Tras su retirada, su padre se atrevió a hablar de <i>«ausencia de duelo»</i>.</p>
<blockquote><p>«Yo creo que le faltó hacer el duelo de futbolista. Porque un día dejó de vestirse de jugador y al siguiente ya era entrenador. A mí me hubiera gustado que se hubiera despedido de futbolista. Como que faltó algo» (Carlos Alberto Simeone, Diario Marca)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante el transcurso de la Gran Guerra, Nick Furia fue inoculado con <a target="_blank" href ="https://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20120717094622AArx59P">la <i>Fórmula Infinito</i></a> en un intento por salvar su vida de las heridas provocadas por una mina. El remedio provocó el retardo de su envejecimiento. Dicho efecto le otorgó la oportunidad de seguir siendo aquello que más deseaba: soldado. No es difícil atisbar en su homónimo futbolístico la misma actitud. Una tendencia a retrasar un adiós inevitable que le motiva a esculpir su cuerpo en el gimnasio o a recurrir a artificios capilares. Cualquier observador puede detectar al soldado Simeone en la banda,<a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/img/a8358000-7277-11e3-8000-01de53d5aa46/lowres/simeone-aun-quedan-noventa-minutos-de-futbol-y-hay-que-jugar.jpg"> uniformado al igual que Furia</a>, siempre de oscuro, como si los dos guardasen riguroso luto por lo que fueron al modo de esas viudas que se resisten a abandonar la negritud por temor a olvidar. <i>el <i>Cholo</i></i> se comporta como si todavía fuese parte activa del encuentro, jalea a sus jugadores como si aún portase el brazalete y dirige a la afición braceando hacia la grada con la energía de Herbert von Karajan.</p>
<h4>-EL ARTE DEL RIESGO</h4>
<p style="text-align: justify">En 1966 Lee y Kirby cedieron  el testigo de Nick Furia a Jim Steranko. Aunque el personaje ya había evolucionado, previamente, como un espía al mando de la agencia <i>S.H.I.E.L.D</i>, bajo el influjo indisimulado del <a target="_blank" href ="http://es.jamesbond.wikia.com/wiki/James_Bond_(Sean_Connery)">James Bond de Connery</a>, no es hasta la llegada de Steranko cuando culmina la transformación radical de la serie. A diferencia del descamisado, viril y musculoso de Kirby, el Furia de Steranko adopta una estética estilizada, futurista y hasta glamurosa. De la violencia explicita y recurrente se pasó a una trama de espionaje y contraespionaje cada vez más próxima al modelo 007. La brevedad de esta etapa, <i>Strange Tales</i> (1966-1968) y <i>Nick Fury, agent of SHIELD</i> (1968-1969) y el poco calado que tuvo el giro argumental, no impidió que fuera considerada por los creadores como un referente de la historieta gráfica, por su diseño colorista e innovador, muy en la línea del <i>Pop Art</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Los inicios de Simeone como entrenador también resultaron rupturitas con respecto a lo que el argentino había destilado como jugador.  Simeone fue <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/marcelo-bielsa-hulk-parecidos-heroes/">diagnosticado como <i>bielsista</i></a> por parte de los medios argentinos. No erraban. Como técnico de  Estudiantes ganó el Trofeo Apertura 2006 exponiendo un juego osadamente ofensivo. <i>el <i>Cholo</i></i> triunfaba con un esquema táctico vertiginoso, que penalizaba mucho la pérdida, similar al que predicaba el que fuera su seleccionador durante seis temporadas. En el 2008, Simeone conquistaba el Torneo Clausura con un frente de ataque formado por Ariel Ortega, Abreu, Falcao y Alexis Sanchez. Sucesivos reveses con los propios <i>millonarios</i>, posteriormente en San Lorenzo y finalmente en Racing, sirvieron para que el técnico madurase, paulatinamente, hacía un estilo más conservador. </p>
<h4>-SARGENTO DE HIERRO</h4>
<blockquote><p>«El único lugar donde el éxito está antes que el trabajo es el diccionario» (Vince Lombardi)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A su llegada al Manzanares, Simeone aseguró a sus jugadores que aunque pudieran llegar a odiarle él los haría mejores. En Estados Unidos se utiliza la expresión<i> Tough love</i> (Amor duro) para denominar a la conducta severa dirigida a un tercero con el fin de que le sirva de ayuda en el futuro. Con frecuencia este comportamiento es asociado al ejército. Personajes como el Sargento Foley (Louis Gossett Jr) de<i> <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film949234.html">Oficial y Caballero</a></i>, el instructor Hartman (R. Lee Ermey) en <i><a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film462892.html">La Chaqueta Metálica</a></i> y, sobre todo, el vehemente Tom Highway (Clint Eastwood) en<i> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vsVKs0mN0lk">El sargento de hierro</a></i>, popularizaron la figura del militar veterano inmisericorde con sus reclutas. Es probable que algunos de los miembros de la plantilla del Atlético ya odiaran a su mister el primer día de concentración cuando éste ordenó tocar diana a las siete de la mañana. Aún no se habían personado los empleados de las instalaciones en los Ángeles de San Rafael, cuando los futbolistas ya ejecutaban, sobre el césped, intensas series a las órdenes del profe Ortega. </p>
<p style="text-align: justify">Si hay dos conceptos que definen al <i>Cholismo</i> son <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/09/como-juega-raul-garcia-convocado-seleccion-espanola/">intensidad y compromiso</a>. La contemplación de un entrenamiento d<i>el <i>Cholo</i></i> Simeone agota por sí sola. El argentino es un grito de exigencia continuado,<span class="pullquote_right">Intesidad y compromiso son claves para Diego Pablo Simeone</span> hostiga a sus jugadores encimándolos como lo hacía cuando se vestía de corto. Cualquier distracción que detenga la tensión es reprendida como un pecado de infidelidad. <i>«Si algo no se negocia es el esfuerzo»</i> fue la única premisa que les expuso <i>el <i>Cholo</i></i> en su primer día de resurrección. Y es que el gran mérito de Simeone reside en dirigir como jugaba y de ese modo conseguir que cada uno de sus hombres trasladasen al terreno de juego y al unísono, dicha actitud. A día de hoy, el Atlético de Madrid parte con dos premisas de valor incalculable: sus jugadores tienen claro a qué juegan (compactos atrás, siempre ordenados, presionando defensivamente y saliendo veloces al contragolpe) y nunca dejan ni una gota de sudor por ofrecer.</p>
<p style="text-align: justify">El compromiso, queda patente en su retorno al club.<i> <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/deportes/futbol/Mano-mano-diego-simeone_0_529747142.html">“La mejor manera de trabajar es cuando sentís pertenencia”</a></i> declaró al iniciar su segundo mandato con su querido Racing. Cuando <i>el <i>Cholo</i></i> se comprometió como técnico del Atlético de Madrid en 2011 nadie imaginaba lo que supondría pero todos los atléticos tenían la certeza de que si algo estaba garantizado era su implicación. Pocas aficiones son tan encendidamente argentinas como la del Calderón y pocos jugadores tan parecidos a esa grada como <i>el <i>Cholo</i></i> Simeone. <i>«Lo único que no perdona el Calderón es la falta de entrega»</i> repite una y otra vez. Un compromiso, hacia su responsable y por ende hacia la afición que éste mimetiza, que no tardó en calar hondo en la plantilla. Arda declaró, sin atisbo de broma, <i>«que le entregaba su corazón»</i>. Y Tiago proclamó que <i>«si Simeone nos pide que nos tiremos por un puente no vamos a dudar ni un segundo en hacerlo»</i>. Pero si hay una muestra de lealtad de Diego Pablo Simeone es la que evidencia con los miembros de su cuerpo técnico. Del mismo modo que el director de <i>S.H.I.E.L.D</i> se rodeó de algunos de los componentes de los Aulladores, <i>el <i>Cholo</i></i> hizo acopio de personal entre sus antiguos compañeros. Resulta inevitable establecer una asociación entre <i>el Mono</i> Burgos, a su lado desde su etapa en <i>La Academia</i> y el forzudo gigantón Dum Dum Dugan inseparable sombra de Nick Furia desde sus inicios.</p>
<p style="text-align: justify">También en el caso del héroe de Marvel, la versión que ha adquirido más popularidad ha sido la de director (tal y como recogen las películas de la factoría Disney, la colección <i>The Ultimates</i> o la serie de televisión <i><a target="_blank" href ="http://www.imdb.com/title/tt2364582/">Agents of S.H.I.E.L.D</a></i>). El Furia director de la agencia de espionaje continúa siendo un personaje expeditivo aunque sin llegar a los niveles de causticidad del Furia de Garth Ennis y Gorlan Parlov. El personaje interpretado por <a target="_blank" href ="http://www.tumbaabierta.com/wp-content/gallery/wallpaper-los-vengadores-serie-2/wallpaper_hd_avengers-1920x1200_nick_furia_samuel-jackson.jpg">Samuel L. Jackson</a> (africanizado anteriormente por Mark Millar en <i>The Ultimates</i>) no rehuye la acción pero fundamentalmente actúa como un gran hermano que todo lo ve, oye y decide. Nada escapa en <i>S.H.I.E.L.D</i> al poder de Furia. Su control de la organización es tal que late la sensación de que en su ausencia todo se desmoronaría.</p>
<h4>-GANAR, GANAR Y GANAR</h4>
<blockquote><p>“¡No juegan nada! Eso les dice la gente, y ellos siguen y siguen ahí, pachones. A ellos les da igual, sólo quieren ganar. No quieren jugar, sólo quieren sudor y sangre y ganar. Compiten y quieren ganar“. (Gaizka Garitano, 2014).
</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El famoso mantra de Luis Aragonés, leyenda colchonera y antiguo entrenador en el Sevilla d<i>el <i>Cholo</i></i> Simeone. Afirma Filipe Luis que <i>el <i>Cholo</i></i> les repitió la palabra ganar más de cincuenta veces antes de saltar al terreno de juego en Mónaco. La Supercopa de Europa supuso la Opera Prima de Simeone, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=35Jcnc5VzmY">un despliegue de fútbol</a> y actitud que abrumó al conjunto inglés y asombró a todo el continente. Simeone sostiene que jamás un entrenador disfruta tanto como al adelantarse a los acontecimientos. Trazar un plan y que éste se cumpla al detalle. Y el goce ocurrió dos veces, en la final contra el Chelsea y en la de la Europa League ganada, en Bucarest, al Athletic de Bilbao de Marcelo Bielsa.</p>
<p style="text-align: justify">Ganar como sea. Como director de <i>S.H.I.E.L.D.</i> Nick Furia tiene acceso a la tecnología bélica más avanzada. Desde los Mandroides, trajes de combate <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/mario-balotelli-ironman-parecidos-heroes/">diseñados por Tony Stark</a>, pasando por el Helitransporte, o los Simulacros Dotados de Vida (SDV). La creación de uno de estos cyborgs replicando al propio Furia fue utilizada, en ocasiones, para engañar a sus oponentes. Cualquier treta es válida si con ella se despista o doblega a enemigos tan poderosos como HYDRA, IMA, los Deltites o Mis-Tec. </p>
<p style="text-align: justify">El técnico argentino despliega con frecuencia el recurso de la falsa modestia (<i>«Esa no es nuestra liga», “no tenemos dinero”</i>) tratando de transmitir una debilidad que no se corresponde con la realidad. Dentro de su<span class="pullquote_right">Las «Google Glass» del Mono son tecnología avanzada para el Atleti</span> escalafón presupuestario y sin llegar a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/leo-messi-heroe-de-carrera-similar-superman/">los límites superheroicos</a>, el Atlético d<i>el <i>Cholo</i></i> también ha intentado aprovecharse de los medios más sofisticados: desde un prisma deportivo, mediante la contratación de algunos de los recursos más letales (Falcao, Diego Costa, Courtois); desde una punto de vista táctico, con el desarrollo minucioso y obsesivo de la estrategia a balón parado; y desde el propio plano tecnológico, innovando con el uso de instrumental de última generación como las <i>Google Glass</i> del <i>Mono</i> Burgos. <i>“Lo importante es construirse muchas armas para lograr ganar»</i> sostenía el entrenador rojiblanco. Y definitivamente, lo logró.</p>
<p style="text-align: justify">Hasta la fecha <i>el <i>Cholo</i></i> había conseguido campeonar pero sin vencer la barrera psicológica del F.C Barcelona y el Real Madrid. Los éxitos, tangibles, del Atlético de Madrid aún estaban entrecomillados al no haberse logrado en enfrentamiento directo contra las dos grandes<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/analisis-tactico-barcelona-2-real-madrid-1-luis-suarez/"> potencias futbolísticas</a>, así como por el estilo sumamente pragmático del equipo, que era visto de reojo desde la óptica refinada que imperaba en el pensamiento futbolístico español. <i>el <i>Cholo</i></i> no dudaba un ápice:</p>
<blockquote><p>El Barça y la selección española nos llevaron a ir detrás de una idea que es hermosa, claro, pero para correr rápido hay que tener un auto bueno. Si tienes un auto menos bueno tendrás que buscar la manera de pincharle la goma al otro (Diego Pablo Simeone, Jot Down)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El rubicón se superó en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9PplLp2fzjw">la final de la Copa del Rey de 2013</a> frente al Real Madrid. El Atlético se proclamó campeón ganando, por fin, a su máximo rival y en su propio estadio. La gesta reforzó al equipo hasta el punto de elevarlo, sin que nadie se percatase todavía, a la altura de los más poderosos. <i>«El convencimiento es más valioso que jugar bien»</i>. Si la teoría d<i>el <i>Cholo</i></i> era cierta estarían cerca de algo grande. Sucedió durante toda una temporada pero culminó en la última jornada de Liga 2013/14 en el Camp Nou, en la que el Atlético, tras ir por detrás del marcador y lesionarse su máximo goleador al comenzar el partido, materializaba el sueño que se había postulado como imposible: poner fin a la liga de dos.<br />
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/benzema-la-vision-parecidos-heroes/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/heroes/14.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/andrea-pirlo-ojo-de-halcon-parecidos-heroes/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/heroes/16.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>Sangre de Brujas</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Mar 2013 05:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ació como un club de estudiantes de medicina. La aristocracia y las clases altas habían tomado Gimnasia y Esgrima, se abrió un cisma en su seno y se desgajó ese sector de alumnos de la Universidad de La Plata que acabó poniendo las firmas necesarias para fundarlo, darle balones, una cancha y unas camisetas rayadas. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">N</span>ació como un club de estudiantes de medicina. La aristocracia y las clases altas habían tomado Gimnasia y Esgrima, se abrió un cisma en su seno y se desgajó ese sector de alumnos<span id="more-58381"></span> de la Universidad de La Plata que acabó poniendo las firmas necesarias para fundarlo, darle balones, una cancha y unas camisetas rayadas. Como en Argentina, y aún menos en La Plata, casi nadie llama a las cosas por su nombre, ese nuevo club <a target="_blank" href ="http://historiaspinchas.blogspot.com.es/2007/12/por-que-nos-denominamos-los.html">fue proclamado el <i>Pincharrata</i></a>, evocando a esos estudiantes de medicina que clavaban bisturís y agujas a los roedores de laboratorio. Estudiantes ya era un club. Un club derecho, cada vez más masivo, pero terciario dentro del entramado argentino. Hubiera pasado de puntillas por la era amateur si no llega a ser por aquella delantera de <i>«Los Profesores»</i>, a finales de los 20, liderada por <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Scopelli">Alejandro Scopelli</a>. Pero más allá, Estudiantes era uno más, una institución periférica, de La Plata, silenciada por los gigantes de la capital y sin demasiadas cosas que decir en el fútbol argentino. Puede decirse que Estudiantes no existió hasta que el peronismo entró por sus ventanas con su viento populista, las leyes por delante y el justicialismo como argumento. El club fue intervenido por el gobierno de Perón y Argentina descubrió a Estudiantes. ¿Qué ocurrió? La CGT, la central sindical, denunció que en las oficinas de la dirigencia se ocultaban dos mil ejemplares del libro <i>«La razón de mi vida»</i>, la autobiografía de Evita Perón. Como Evita Perón era el corazón de la República, a Estudiantes la cosa se le puso fea. Esa obra era doctrina, material de obligado consumo en las escuelas, y el gobierno le puso la cruz a la entidad. En realidad, el caso de los libros no era lo importante. Lo que escocía en el peronismo eran los vínculos de los dirigentes del club con los movimientos radicalistas. Esta historia le costó el descenso automático a Estudiantes en 1953. Pero al menos, Argentina ya conocía <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Club_Estudiantes_de_La_Plata">a Estudiantes</a>. Y así llegamos a la edad adulta, al cambio, al giro en el guión. Superadas las zancadillas del peronismo, llegamos a los títulos y a las leyendas. Llegamos al territorio y los dominios de las brujas.</p>
<blockquote><p>Bajo el apellido Verón, el equipo de La Plata logró una grandeza inimaginable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En la cima de la gloria de Estudiantes de La Plata hay cinco copas, cuatro Libertadores y una Intercontinental, todas ellas con la letra uve grabada, una uve de voluntad, de vehemencia, de valentía, de veneración, de valor, de virtud, de victoria, y de Verón. El hilo que une a Juan Ramón (1944) y su hijo Juan Sebastián (1975) es el cordón umbilical de la vida del club. El tiempo de ambos ha acabado definiendo el rostro de Estudiantes, su identidad, su carácter como equipo popular, familiar y fuertemente arraigado al sentimiento platense. <a target="_blank" href ="http://www.cadena3.com/admin/playerswf/fotos/ARCHI_47775.jpg">Los Verón son Estudiantes</a>, ellos han participado en los cinco títulos más importantes de su historia. Ni el salto generacional ni los años de distancia impidieron que, cuando había que levantar una copa, un Verón estuviera allí. Padre e hijo no son gotas de agua. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RTw-Gh8jWnY">Juan Ramón era un puntero</a> con un olfato goleador bien afinado, corría a zancadas veloces, tenía las piernas flaquitas, la mandíbula de punta, los ojos metidos para adentro y un flequillo que remoloneaba mientras perdía rivales a la espalda. Juan Sebastían se movió por el medio de la cancha, martilleaba la pelota parada, no corría ni ante la policía, tenía las piernas largas, la cara redonda, unos ojos abiertos y una pista de aeropuerto en esa cabeza tan despejada como simbólica. Realmente, el único rasgo físico que unió a padre e hijo fue el balón. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando Juan Ramón, nacido en La Plata, ejercía en los juveniles de Estudiantes, aterrizó en el club <a target="_blank" href ="http://www.la-redo.net/grandes-tecnicos-argentinos-osvaldo-zubeldia-82892/">Osvaldo Zubeldia</a>, un joven director técnico ex interior izquierdo de Velez Sarsfield, Boca Juniors, Atalanta y Banfield. Ese hombre cambió la historia del club, pero también la del fútbol argentino<span class="pullquote_right">Zubeldia aprendió de Spninetto el sentido callejero y colectivo del fútbol</span>. De él tenemos la literatura más áspera que se haya podido escribir sobre fútbol: era pragmático, disciplinado, ultracompetitivo, usaba todas las artes humanas para ganar, el engaño, la pelea, la bronca… Mandó un equipo de sabuesos y rompedores de tibias, un grupo de colmillos afilados, miliciano, dispuesto a morir por su líder y por las victorias. Todo eso es cierto. Pero Zubeldia también fue un maestro del fútbol, alguien capaz de inventar un estilo, de ser diferente, marcar su sello y abrir debates en un país tan amigo de ellos como Argentina. Incluso Zubeldía tuvo un padre, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Victorio_Luis_Spinetto">Victorio Luis Spinetto</a>, cuando en Velez fue el primero, mucho antes del desastre del Mundial 58 en Suecia, en abrir otra línea de discurso en el fútbol argentino, imbricado en la filosofía de <i>«La Nuestra»</i>, una idea alimentada en la cultura popular y callejera, del potrero, la picardía y la gambeta, y cuya dimensión estética y artística del juego eran la santa escritura en la religión del fútbol argentino. Zubeldia aprendió de Spinetto la fuerza de la colectividad. Catorce años estuvo Spinetto en el Fortín. No ganó nada, pero se desmarcó del arte con un equipo aguerrido, tenaz y con sentido callejero. Spinetto gobernaba los partidos desde la banda agachado, con su codo apoyado en la rodilla derecha y la mano bajo el mentón, una toalla sobre el hombro y una chaqueta azul a la que cosió una enorme letra te, de técnico, a la altura del pecho. Era un hombre estresante, de voz cavernosa y que antepuso la fibra ganadora por encima de todo. Apostó por el juego de espacios y delanteros versátiles, fórmula, como la de la chaqueta con la letra de entrenador, que asimiló Zubeldia de un trago. </p>
<p style="text-align: justify">Zubeldia llegó a Estudiantes en 1965. Por entonces, Argentina sufría un severo deterioro de su personalidad futbolística. El 15 de junio de 1958, en <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Mundial_de_F%C3%BAtbol_de_1958">el Mundial de Suecia</a>, la albiceleste fue aplastada 6-1 por Checoslovaquia en Helsingborg. La crisis de identidad se desencadenó de manera imponente. Allí saltó por los aires <i>«La Nuestra»</i><span class="pullquote_left">Tras el fracaso del Mundial de Suecia, el estilo de »La Nuestra» fue cuestionado</span>, abriéndose camino el imperio de la táctica, los atajos hacia el resultado y el fútbol práctico, de pura mecánica colectiva y basado en la cultura del esfuerzo, frente a al valor de la inspiración individual, la técnica, la plasticidad, la belleza y el espectáculo, la imprevisibilidad, la finta y el engaño. En Argentina se comenzó, a raíz de la hecatombe de Suecia, a jugar más lento, se pasó a defender con cuatro hombres y <i>«La Nuestra»</i> había entrado en un proceso de desnaturalización mientras sus mejores exponentes abandonaban el país. Humberto Maschio, Angelillo y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=K5Wj3we4bjU">Sivori</a>, <i>«Los Ángeles de la Cara Sucia»</i>, rumbo a Italia, componen un ejemplo.  El fútbol argentino a finales de los 50 también vivía encapsulado dentro del peronismo y sus subsidios. Esto desapareció, evaporándose los recursos. El escepticismo se adueñó de Argentina y el cambio de mentalidad fue súbito. Se abría así la grieta que ha separado su fútbol entre resultadistas y artistas durante más de 50 años. Surgió el debate entre Labruna, antiguo engranaje celestial de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">«La Máquina de River»</a>, y Juan Carlos Lorenzo, de postulados reactivos. El fútbol argentino pasó a convertirse más en una cuestión de trabajo que de talento. También influyó el cambio de régimen. La dictadura militar imponía sus valores de disciplina, sacrificio y orden. De esos conceptos iba empapado Osvaldo Zubeldia cuando llegó a Estudiantes dispuesto a diseminarlos en su nuevo club. No llegó solo. Junto a él, Miguel Ignomiriello, encargado de las inferiores, Argentino Geronazzo, ayudante de campo de Osvaldo, y el preparador físico, Jorge Kistenmacher. </p>
<blockquote><p>El contexto del fútbol argentino parecía propicio para la llegada de Zubeldia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La primera medida de Zubeldia en Estudiantes refleja bien su carácter firme y resuelto. Evaluó al plantel profesional y lo que vio le disgustó, así que ascendió a los juveniles campeones del tercer equipo al primero. Sin que le temblara un párpado. Pachamé, Flores, Poletti, jovencísimos todos, Aguirre Suárez, Malbernat, Echecopar y, por supuesto, Juan Ramón Verón, a quien ya se le identificaba su rostro anguloso con el de una bruja, de ahí su bautizo. </p>
<p style="text-align: justify">Ese núcleo, la quinta llamada <i>«La Tercer que Mata»</i>, junto a los fichajes ese mismo 1965 de <a target="_blank" href ="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/0b/Carlos_Bilardo.jpg">Carlos Salvador Bilardo</a> y Marcos Conigliaro, conformaría un equipo de mitología durante el siguiente lustro. Zubeldia armó un conjunto severo, ultracompetitivo, eficaz, corajudo, sacrificado y, sobre todo,<span class="pullquote_right">Zubeldia trabajó a conciencia todos los apartados: el táctico, el físico y el anímico</span> muy inteligente. La disciplina y el trabajo representaban su código alfa. Zubeldia fue pionero en varios aspectos, fruto de su voluntad estudiosa, de su interés por las corrientes europeas y los viajes. Su Estudiantes alicató la estrategia a balón parado como nadie lo había hecho. Fueron los primeros en lanzar los saques de esquina a pierna cambiada y los primeros en idear jugadas específicas para los saques de banda. Su laboratorio fabricó el primer sistema de achique del fútbol sudamericano y el primero que desplazó el foco hacia los espacios y las zonas. Aunque sin desarrollados mecanismos de presión, Estudiantes adelantaba la línea de defensa abriendo un precipicio a los rivales. Este recurso lo tomó Zubeldia de la selección de Checoslovaquia tras una gira europea y no faltan quienes lo <a target="_blank" href ="http://backpagefootball.com/victor-maslov-tactical-innovator-and-forgotten-man/46243/">enlazan a Viktor Maslov</a> y su sistema soviético de juego zonal. También fue el primero en instaurar especialistas de la marca individual. Su colaborador Jorge Kistenmacher regeneró todos los modelos de preparación: impulsó los entrenamientos planificados, las concentraciones previas, las pretemporadas, las sesiones dobles y los planes nutricionales individualizados. Pero no sólo el segmento físico fue revolucionario. También el psicológico: inventaron su propio lenguaje de signos dentro del campo. Si Bilardo gritaba a Flores que lanzara un desmarque a la derecha, Verón ya sabía que debía buscar el espacio él, que el Narigón realmente estaba diciendo que esa pelota era suya. Tretas y engaños, códigos y mensajes que Zubeldia modificaba en cada partido. Aprendían cualquier debilidad de los rivales, indagaban en sus vidas, en los puntos flacos de sus emociones…</p>
<p style="text-align: justify">La mezcla del modelo de Zubeldia produjo un equipo avasallador. Además de ganar el Metropolitano 67, convirtiendo a Estudiantes en el primer campeón nacional más allá de Buenos Aires y los cinco grandes (River, Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo), jugó cuatro finales de la Copa Libertadores consecutivas (68-71), levantando las tres primeras, y conquistó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=kgUtj-PFEus">la Intercontinental 68</a>, cuando la Intercontinental en Sudamérica era el trofeo más sagrado de todos. Palmeiras, Manchester United, Nacional de Montevideo y Peñarol fueron las víctimas en las finales del ciclo. Milan, Feyenoord y, esta vez sí, Nacional los muros. </p>
<p style="text-align: justify">Fue un equipo joven, vigoroso, efusivo, claramente industrial, pero muy dinámico, capaz de mutar del 4-3-3 al 4-2-4 y de aplicar matices tácticos en función del rival. Todo detalle estaba minuciosamente controlado. Estudiantes redujo la improvisación, armó unas férreas y agresivas estructuras defensivas<span class="pullquote_left">Con Bilardo a la cabeza, aquel Estudiante era salvaje en lo bueno y también en lo malo</span>, consolidando ese estilo como un potente movimiento de oposición a las costumbres e ideales de <i>«La Nuestra»</i>. Formaban una coraza de soldados y gladiadores. Su secreto fue la convicción de que en sus límites comenzaban sus virtudes. Y luego estaba la otra cara… Su fama universal de equipo sanguinario y visceral. Es célebre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=21NBzd-cGNI">la anécdota de los alfileres y Bilardo</a>. Todos los componentes de aquel equipo la negaron siempre. Pero hay muchas otras muestras de ese control psicológico que ejercía Estudiantes. Un jugador de Independiente mató en un accidente de caza a un amigo. Cuando se lo cruzaba Estudiantes, lo llamaban asesino hasta desmoronarlo. No había escrúpulos: un portero de Racing vivía muy vinculado a su madre, quien no deseaba que se casara con una chica. Lo hizo, y a los seis meses la madre murió, fortuitamente, claro, y los de Estudiantes emitieron su sentencia cuando lo tuvieron en el campo: <i>“Felicidades, por fin has matado a tu madre”</i>. Bilardo, médico, se enfrentó con Roberto Perfumo, a quien le recordaba una enfermedad de su esposa, con detallados argumentos clínicos. Y así… así eran los chicos de Zubeldia, salvajes en lo bueno y lo malo. </p>
<blockquote><p>Estudiantes se convirtió en una pesadilla para todos sus rivales.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su portero era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=21NBzd-cGNI">el flaco Poletti</a>, muchas veces líbero. En defensa chirriaba el sonido metálico de las cuchillas temperamentales de Aguirre Suárez, durísimo en la marca y poderoso por arriba. Madero era más elegante, el lanzador del achique. Bilardo y Pachamé eran los dueños del centro del campo. Pachamé era kilómetros. Bilardo era limitado en lo técnico, pero manejaba tiempos y distribución. Su personalidad extendía al campo la soberanía de Zubeldia. Conigliaro y Flores percutían en ataque por dentro. Pero el mejor de todos ellos, la mayor fuente de talento brotaba de Juan Ramón Verón. <i>«La Bruja»</i> <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Ram%C3%B3n_Ver%C3%B3n">era otra historia</a>. Jugaba de puntero desde la izquierda, con el 11, con el mismo dorsal que su hijo años después. Manejaba ese perfil de puntero, un extremo más interior que exterior, más goleador que pasador, con una exquisita naturalidad. Era el acelerador del equipo, su clave ofensiva, jugaba rápido, con habilidad y potencia, y resultaba imparable en la diagonal, su movimiento maestro. Además, tenía finalización y remate de cabeza. Su jerarquía sobresalía. </p>
<p style="text-align: justify">Arrebató el corazón de los <i>Pincharratas</i> gracias a la puntualidad de sus goles. Siempre marcaba en los grandes escenarios. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=nva276DOqhw">chilena a Racing</a> en el partido de desempate en las semifinales de la Libertadores 68<span class="pullquote_right">Juan Ramón Verón tenía un instinto especial para marcar en los grandes partidos</span> lo convirtió en héroe. También determinó la victoria en la Intercontinental frente al Manchester United. En ese doble partido de la final, Zubeldia dispuso una trinchera, con marcajes personalizados, Malbernat sobre Best, Aguirre Suárez sobre Law y Togneri sobre Charlton, que no sólo fue efectiva sino que provocó un incendio de violencia y provocación en el partido. En Argentina, Law se quejó de tirones de pelo, Best se llevó un puñetazo en el estómago, Charlton necesitó puntos de sutura tras una patada de Bilardo. Y Nobby Stiles recibió un corte en un párpado. ¡Nobby Stiles! Perros mordidos por lobos. En la vuelta, con un 1-0 favorable gracias a un gol de estrategia de Conigliaro, Estudiantes fue recibido en Old Trafford al grito de <i>“Animals! Animals!”</i>, la misma canción que en 1966 había sonado con las patadas de Rattin en los estadios del mundial inglés. Un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=kgUtj-PFEus">gol de Verón</a>, de cabezazo tras pelota parada de Madero, hizo imposible la remontada británica. <i>“A la gloria no se llega por un camino de rosas”</i>, dejó escrito Zubeldia en la pizarra del vestuario. </p>
<p style="text-align: justify">Verón ya había marcado en la final de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1wmye6u56ZE">la Libertadores ante Palmeiras</a>. Su ascendencia sobre el grupo y la institución fue creciendo. <i>«La Bruja»</i> siempre aparecía como freno en las maniobras intimidatorias de sus compañeros. Era otro perfil humano, más moderado, menos agresivo, más futbolista.<span class="pullquote_left">En la Intercontinental que les enfrentó al Milan de Rocco sucedió de todo en el campo</span> Pudo verse en la Intercontinental 68 contra el Milan de Nereo Rocco. Aquello <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=MXBnlDH84fA#!">fue la guerra</a>. Insultos, salivazos, codazos, patadas… una de ellas, del portero Poletti a Rivera, fue escalofriante. Los chicos de Estudiantes eran virtuosos del disimulo. Mordían al árbitro. La batalla contra el Milan provocó incluso un conflicto diplomático. Los italianos llevaban a La Plata una ventaja de 3-0 después de ahogar a Verón en el catenaccio y que Rocco encontrara una fuga en la trampa del fuera de juego de Zubeldia. Aguirre Súarez lesionó a Prati. Pero no se detuvo ahí. Luego, arrasó el tabique nasal de Combín con un doble codazo-rodillazo, como un samurái. Aguirre, de quien se cuenta que pasaba las noches previas a los partidos en vela, saturado de cafeína, acabó expulsado. La tangana posterior fue descomunal. Combín, cuya imagen tendido en el suelo y cubierto de sangre es mítica, fue detenido por la policía. Había nacido en Argentina y emigrado joven al fútbol francés, por lo que las autoridades aprovecharon su paso por La Plata para acusarlo de deserción del servicio militar. No les importó que <a target="_blank" href ="http://staticmd.lavozdelinterior.com.ar/sites/default/files/styles/nota_periodistica_745_408/public/deportes/nota_periodistica/estudiantes-combin.jpg">Combín llevara la cara rota</a>. Le abrocharon las esposas. La diplomacia italiana se arrojó contra el gobierno argentino. Aguirre Suárez, Manera y Poletti fueron condenados a 30 días de prisión en el penal de Devoto por los incidentes. Además, Poletti fue suspendido para jugar de por vida, Aguirre Suárez fue penado con 30 partidos en Argentina (por eso se marchó al Granada) y 5 años para compromisos internacionales, y Manera fue suspendido por 20 partidos y 3 años respectivamente. No obstante, el gobierno los indultó a todos en 1971. </p>
<p style="text-align: justify">La mala fama de Estudiantes se disparó. No tardaron en nombrarlo el exponente máximo del antifútbol. Zubeldia adoptó el papel de víctima, llevando a su modelo y sus ideas tan al extremo que compuso una caricatura de un equipo al que sus mismos excesos pusieron fecha de caducidad. Nadie se fiaba de Estudiantes, ni de Zubeldia. Quedaron proscritos, marcados por su ferocidad y con numerosos enemigos de su estilo, quienes achacaban a ese Estudiantes el declive global del fútbol argentino, depresión subrayada por la ausencia albiceleste en la Copa del Mundo del 70. Las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GDlqPqbp8Ng">Cderrotas en la Intercontinental 70 frente al Feyenoord</a> y en la Libertadores 71 cerraron esta página de Estudiantes. Juan Ramón Verón, ídolo del pueblo platense, se marchó a jugar a Grecia y a Colombia. Luego volvió, como capitán. Se retiró y se integró dentro de las estructuras técnicas del club, como asesor, ojeador y coordinador. En su epílogo como futbolista del <i>«Pincha»</i>, <i>«la Bruja»</i> ya caminaba de la mano por las estancias de City Bell, el hogar de Estudiantes, con <i>«la Brujita»</i>, un niño despierto, atrevido y ya agarrado a la pelota. Nadie pensó que ese chico portaba el ADN de Estudiantes, aunque su historia necesitó muchos giros. Estudiantes se había forjado como un gigante en su época dorada. Bilardo aún le haría ganar títulos locales en los 80. El club ya tenía una identidad blindada, con la competitividad, los rigores tácticos y un estilo adusto y rocoso como señales de ella. Pero el calendario corrió y corrió y el sueño de una nueva Libertadores cruzó de siglo. A Juan Sebastián Verón, <a target="_blank" href ="http://www.terra.com/deportes/articulo/html/fox247028.htm">Estudiantes lo fichó en 2006</a> para someter Sudamérica. Verón tenía una deuda sentimental, por eso hizo suya esa convicción: como su padre, ganaría la Libertadores para los Pincharratas. Entonces, Verón ya representaba uno de los casos futbolísticos más singulares de la contemporaneidad. Su figura siempre alimentó discusiones de bar. La apreciación de su juego oscila de extremo a extremo. Unos lo maximizan, otros lo minimizan. La realidad es que <i>«la Brujita»</i> fue un jugador especial. Por eso se le adoró y se le odió a partes iguales. </p>
<blockquote><p>Juan Sebastián Verón volvió para retomar el sueño de levantar la Copa Libertadores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando salió de Estudiantes en 1995 ya había sufrido un descenso a la B. Se había formado en la camada de los gemelos Barros Schelotto y de un portero llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DlnEwr-0xxo">Martín Palermo</a>, luego mutado a depredador. En esos inicios, Verón debió luchar contra su apellido. Él era<span class="pullquote_right">La «Brujita» Verón pasó de Bilardo a Menotti con su llegada al Calcio</span> el hijo de Juan Ramón y eso era más un peaje que un empuje. Su talento era evidente, pero Estudiantes había caído, y allí se le medía siempre en clave Verón. Cecilia, esposa de uno y madre de otro, respiró aliviada. Juan Sebastián se fue a Boca, con Bilardo y Maradona y duró lo que duró: no jugó mucho, pero la Sampdoria detectó un mediocampista cerebral, con un rango de pase muy exclusivo y con un mortero en el pie. La carrera de Verón en Italia alcanzó velocidad de crucero hasta 2001. Ese es el año que define a la mejor <i>«Brujita»</i>, cuando atrapó el Scudetto y la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gTZxf0SBYL8">Copa de Italia con el Lazio</a>, formando eje con Simeone o Almeyda, apoyándose en los abiertos Sergio Conceiçao y Nedvev, y suministrando vías de gol a Salas y Simone Inzaghi. Por entonces, Verón le discutía a Zidane el dominio individual del Calcio. En Roma, jugaba siempre en punta de rombo, con Sven Goran Eriksson, el entrenador que lo había domado en Génova tras Menotti y Boskov. Porque sí, Verón pasó de Bilardo a Menotti con sólo cruzar el Atlántico. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1OHnNMXlVWw">Parma</a>, en cambio, donde ganó UEFA y Copa, era el enganche, libre y flexible, en el atractivo 3-4-1-2 de Alberto Malesani, aquella escuadra que juntó a Verón, su amigo Hernán Crespo, Buffon, Thuram, Cannavaro, Sensini, Fuser, Benarrivo, Dino Baggio, Boghossian y Enrico Chiesa. </p>
<p style="text-align: justify">Verón se hizo una autoridad en el calcio. Aún se reencontraría con Valdanito Crespo en su último año en el Lazio. Era 2001 y había vivido muy deprisa en el fútbol: Génova, Parma, Roma… con dos años como máximo en cada club. Entonces, en la cima de su fútbol, de su proyección y de su figura, Verón se equivocó. Dio el paso en falso, y se marchó con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Álex Ferguson a Manchester</a>. Ese movimiento mató a Verón. La Premier lo devoró. Nunca se adaptó a lo británico su timing, su <i>paso brasileño</i>, como llaman en Argentina a esa cadencia lánguida, a ese caminar casi de puntillas, tan aristocrático y sutil como desesperante. Verón siempre había presentado ahí su lado débil. Era lento, demasiado. No dominaba la velocidad-espacio, lo suyo era recoger y repartir, con la pelota asegurada antes que las zonas. Su pase en corto era efectivo, lanzaba en largo como pocos, imponía carácter, lideraba, ejecutaba en parado con suavidad o violencia, controlaba el balón como entre algodones, pero el fútbol siempre corrió demasiado deprisa para que Verón cruzara la línea que separa los brillantes, de los inolvidables. Y esa frontera estuvo en su techo de 2001.</p>
<p style="text-align: justify">Ferguson lo fichó para cambiar el Manchester United. Los resbalones en Europa le descubrieron que debía alejarse del academicismo del 4-4-2 británico y evolucionar. Apoyado ya en Queiroz, su idea era un 4-2-3-1, con Verón formando base junto a Roy Keane y Scholes subido un escalón más<span class="pullquote_left">Su paso por Manchester United fue un fracaso, nunca se sintió cómodo en el ritmo Premier</span>, cerca de Van Nistelrooy. Sir Álex quería más contenido en su juego, más posesión, especialmente en Europa, en un periodo en el que al Manchester United le descontrolaban los partidos con gran facilidad. Pero la simbiosis con <a target="_blank" href ="http://www.la-redo.net/lo-que-podria-haber-sido-juan-sebastian-veron-60034/">Keane nunca funcionó</a>. A Verón le quitaron influencia. Keane sujetaba, pero también pedía balón. Y <i>«la Brujita»</i> vio cómo un señor que llevaba el escudo del Manchester United impreso en la piel y con cara de marinero bárbaro le privó de balón y jerarquía en la organización. La velocidad y el ritmo Premier hicieron el resto. De hecho, lo mejor del Verón de Manchester se desplegó en partidos de Liga de Campeones. Inadaptado, Ferguson lo inclinó a la derecha y luego al lugar de Scholes, pero <i>«la Brujita»</i> nunca sobrevivió cómoda. Con el club en transición, en uno de esos procesos tan genialmente medido y programado por Sir Álex, Verón cortocircuitó. Y ahí se acabó. El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-avion-de-regreso/">fracaso del Mundial 2002</a>, donde era la bisagra del modelo de Marcelo Bielsa ya lo había sumido en un pozo de desesperanza. La crítica le apuntó. Su fracaso en Manchester acabó por encender las dudas sobre su categoría. Los traspasos de Verón movieron 117 millones de euros. Casi siempre se le midió por eso. En esos términos de valoración, su fútbol nunca estuvo a esa altura, posiblemente. Salvo en un lugar: Estudiantes. Después de un <a target="_blank" href ="http://elshowdelapremierleague.com/wp-content/uploads/2012/06/Juan-Sebastian-Veron-001.jpg">camino errático por Chelsea</a> e Inter cerró el círculo de su aventura europea. Había jugado en varios de los mejores clubes del viejo continente, pero no había ganado demasiados corazones. Y precisamente el corazón lo tenía ya ganado en su casa, donde unos años antes apenas había asomado la cabeza para marcharse. Era ídolo de los <i>Pincha</i>. No había brillado nunca allí, pero era ídolo. Su pedigrí europeo representaba una de las razones de esa pasional admiración. La otra sonaba a música de leyenda: era un Verón, el hijo de Juan Ramón. Era <i>«la Brujita»</i>, quien ya había ayudado a las categorías inferiores y a la institución con algún que otro dólar.</p>
<blockquote><p>En Old Trafford, al lado de Keane y Scholes, Verón nunca pudo ser él mismo; fracasó</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Juan Sebastián volvió diez años después para ganar la Libertadores. Le era todo familiar: su padre al mando de la escuela de técnicos <i>Osvaldo Zubeldia</i>, los mismos utilleros que acariciaban su cabeza cuando iba siendo niño al City Bell, donde consumió su infancia, donde comenzó a jugar a los 5 años y donde le entrenó su progenitor. En el regreso, todo fue veloz. No tardó en hacerse el mejor futbolista del continente, el más dominador y respetado. Ayudó a ello su conexión con el patrón: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/recorrido-historia-simeone-como-entrenador/">el emergente Diego Pablo Simeone</a>. Quien fue su escudero en la Lazio ahora construía un equipo sobre él. Costó salir del cascarón, pero Estudiantes se puso a ganar, incluido un 7-0 al Lobo, el gran enemigo Gimnasia y Esgrima. Verón codificaba el juego apoyado en la capacidad recuperadora de Braña. Había claras notas ofensivas. José Ernesto Sosa descubría su magia inicial tirado a la izquierda del ataque. En la derecha, estaba Galván. La punta era del Tanque Pavone, rodeado de Ligüercio o Calderón. Los laterales bullían: Angeleri y Pablo Sebastián Álvarez, con Ortiz y Alayes o Domínguez de centrales. Paraba Andújar. Un 4-4-2 que tocó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IF3Yqu7_bCA">el éxito en el desempate</a> con el título Apertura 2006 ante el Boca de La Volpe. Verón regresaba ganando. Pero su matrimonio con el Cholo no prosperó y Estudiantes bajaría el nivel en los dos siguientes semestre, alejado de los títulos y con poco recorrido en la Libertadores, el sueño, la misión de <i>«la Bruja»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El Cholo se fue a River en 2008. Sosa a Munich. Voló Pavone. Marchó Calderón. Pero quedó <i>«la Brujita»</i>, porque renunció a los dólares de la Major League Soccer. Verón apadrinó la llegada de Néstor Sensini, su capitán en Parma. Pero ni Sensini ni su reemplazo Leo Astrada impulsaron el relevo generacional del <i>«Pincharrata»</i>. Aunque<span class="pullquote_right">Estudiantes recuperó la Libertadores y, por poco, no hizo lo propio con la Intercontinental</span> se rozó la Sudamericana 08, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kHs4y0wPO70">perdida en la final contra Internacional de Porto Alegre</a>, seguía faltando un rumbo. Y un delantero capaz de desnivelar y enganches con los que se asociara Verón. Todo quedaba, en el arranque de 2009, en manos de Alejandro Sabella, quien reedificó un equipo campeón sobre la figura ya casi mística de Verón. A Estudiantes le falta instinto y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jcq8EL4kTms">Boselli se lo dio</a> en la punta de la delantera. Gastón Fernández se convirtió en ese eslabón para que el flujo de <i>«la Bruja»</i> verticalizara. El Pincha se puso a ganar. Y como si la historia fuera una amiga y los devolviera a muchos años antes, a cuando el pulso se aceleraba, como la electricidad, en las gradas del viejo estadio Jorge Luis Hirschi, Estudiantes puso encima de un podio a Juan Sebastián Verón, carne de su carne, para levantar la Copa Libertadores de nuevo, casi 50 años más tarde. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=yDHfqGRYFgo">Habían ganado 2-1 a Cruzeiro</a>. <i>«La mística está viva y va de generación en generación»</i>, dijo Juan Sebastián, apelando al embrujo de su apellido con Estudiantes y la gloria sudamericana. Alejandro Sabella había sido uno de los alfiles de Bilardo en el Pincha de los 80. Conocía la idiosincrasia de la casa, sus rasgos genéticos y su ambición campeona. Formado como mano derecha de Pasarella, llegó a Estudiantes y armó un conjunto triunfador. Andújar seguía parando. Cellay y Germán Ré (hasta la llegada de Clemente Rodríguez) recubrían de trabajo los laterales más que estirarlos. Desábato y Juan Manuel Díaz daban ciertas garantías como centrales. Pero el epicentro de juego de un equipo práctico, no muy vistoso, pero sí compactado por pegamento ganador y que aleteaba veloz en ataque, lo formaban Verón y Braña, con Gastón <i>‘La Gata’</i> Fernández de vértice combinativo hacia Boselli. Por fuera, la inspiración de Enzo Pérez y Leandro Benítez contenía un claro poder de desequilibrio. Marcelo Carrusca, el lesionado Angeleri, el regreso del Principito Sosa o Schiavi también gozaron de sus momentos. La prueba de altura era el Barcelona, en la final del Mundialito de Clubes 2009, donde Sabella acudió con la misma base. Aquello fue imposible, pero el Pincha <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gZSAcLuU3WY">obligó a la prórroga</a> al palacio de Guardiola. Verón, brújula y mapa del juego, era nombrado mejor jugador de Sudamérica y suya era la piel de ese equipo. El desgaste en la relación con Sabella no impidió el último grito, el Apertura 2010, tras un subcampeonato anterior. Estudiantes arrasó en ese semestre: Agustín Orión; Gabriel Mercado, Fede Fernández, Leandro Desábato, Germán Ré y Marcos Rojo; Enzo Pérez, Rodrigo Braña, Juan Sebastián Verón y Leandro Benítez; Gastón Fernández y Leandro González. Era el mejor equipo de Argentina, un bloque combativo e inspirado por <i>«la Bruja»</i>. </p>
<blockquote><p>Veintinueve años después, un Verón levantaba la Liberadores con Estudiantes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fue el último rugido de Verón. Su timón seguía funcionando. No había falta en la que no se estremeciera el portero rival. Bordaba córners y pelotas paradas. Aún acudiría al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-etapa-sabella-messi-maradona-batista/">llamado de Maradona para el Mundial 2010</a>, su tercera Copa tras su buen despunte en Francia 98 y el drama de Corea y Japón 2002. Seguía teniendo el fútbol metido en la cabeza, como si fuera una senda imposible de olvidar. Durante esos últimos años, <i>«la Brujita»</i> apenas necesitó unos metros cuadrados. El resto era pecho henchido y mirada autoritaria. Él se hizo dueño de Estudiantes y así se retiró, tocaba hacerlo, con 37 años, siendo un Verón, en 2012. Su padre lloró abrazado a él. Lloró <a target="_blank" href ="hhttp://www.youtube.com/watch?v=TLwOLSa-Bpg">la grada</a> y lloraron las ratas en los laboratorios. Se habían ido los Verones de las canchas, ya no había padre ni hijo. Sólo quedaba leyenda, un club que, con ellos, alcanzó siempre los cielos. Leyendas, y también canciones: <i>«Si ve una <i>«Bruja»</i> montada en una escoba, ese es Verón, Verón, Verón que está de joda»</i>. No retumba en 2012. Está usted en 1968, en la vida misma, guerrera y triunfal, del Club Estudiantes de La Plata. </p>
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		<title>Diego Pablo Simeone, entrenador</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Jan 2013 03:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Aunque estoy muy contento con lo que di, siempre pensé que podía haber hecho más». Diego Pablo Simeone pronunció estas palabras sólo cinco días después de disputar su último partido como futbolista. Únicamente tres antes de dirigir su primer partido como entrenador. Dicen que se juega como se vive, como se es. Quizás por eso [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>«Aunque estoy muy contento con lo que di, siempre pensé que podía haber hecho más»</i>. Diego Pablo Simeone pronunció <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/edicion/marca/la_entrevista/es/desarrollo/621594.html">estas palabras</a> sólo cinco días después de disputar su último partido como futbolista.<span id="more-34790"></span> Únicamente tres antes de dirigir su primer partido como entrenador. Dicen que se juega como se vive, como se es. Quizás por eso Simeone fue un jugador intenso, directo e inconformista. Debutó en Argentina, viajó a Italia, triunfó en España, se consagró en Italia, volvió a España y, definitivamente, se retiró en Argentina. Un trayecto cerrado con siete escalas, siete títulos y en el que logró convertirse en símbolo de la mitad de dos ciudades. Un recorrido combinado con más de un centenar de partidos con Argentina, a la que defendió en tres Copas del Mundo y con la que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_I-7Ld1Ahog">ganó otros cuatro títulos</a>, amén de una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Completo, pero insuficiente. Daba igual que en cada partido <i>«saliera con el cuchillo entre los dientes»</i>, cada día se podía dar más y, sobre todo, cada día se podía ser más. Así fue, es y será Simeone. Una persona pasionalmente racional o, mejor dicho, racionalmente pasional, que parece lo mismo pero no lo es. Fue quizás este matiz lo que provocó que, bajo la dirección de Basile, Bilardo, Passarella, Mancini, Bielsa o Luis Aragonés, entre otros, su formación fuera doble. Mientras continuaba creciendo como jugador, aprendía un nuevo oficio que ya sentía como propio. Y es que el <i>«Cholo»</i> Simeone ejercía de director y líder mucho antes del 25 de febrero de 2006, pero no fue hasta aquel mediodía cuando lo hizo desde el banquillo y con corbata por primera vez.</p>
<blockquote><p>Simeone fue a Avellaneda para retirarse, pero le llegó la oportunidad de dar el paso a los banquillos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Simeone no fue la primera opción de Racing. Fernando Marín, presidente de la entidad, <a target="_blank" href ="http://www.infobae.com/notas/237069-Marin-Hice-cuatro-intentos-por-traer-a-Merlo-pero-no-quiso-venir.html">reconoció</a> haber hecho hasta cuatro intentos por contratar a Reinaldo Merlo, técnico con el que habían salido campeones en 2001. Seguramente tampoco fue la segunda, ni la tercera o la cuarta, pues sonaron con fuerza los nombres de Valdano, Passarella y Bielsa. Su contratación tenía carácter de urgencia y síntomas de desesperación, pero esto poco le importaba al <i>«Cholo»</i> si se trataba de <i>su club</i>. Jamás había militado en Racing, pero para él lo era todo. Su llegada unos meses antes había supuesto un reencuentro tan tardío como especial, una vuelta a esa infancia como hincha en la que forjó un corazón blanquiceleste que nunca trató de esconder. Fue este sentimiento de pertenencia el que provocó su <i>retorno</i>, su capitanía y, por supuesto, su decisión de aceptar un cargo con tan pocas posibilidades de éxito y tantísimos inconvenientes. El club atravesaba una etapa institucional muy inestable, devoraba entrenadores con suma facilidad, marchaba último con un punto sobre quince posibles y, ni siquiera, había sido la preferencia de la directiva. A fin de cuentas <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Rh3kM_sSCuQ"><i>«una pasión es una pasión»</i></a>. Una vez agarrado el puesto, Simeone <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/edicion/marca/la_entrevista/es/desarrollo/621594.html">debía</a> adaptarse a la situación: <i>«Tengo mis ideas muy claras. Sobre todo, lo que me gustaría es que mi equipo tenga una marca. Esa marca esperemos poderla transmitir porque es una cuestión de gustos, de elección de jugadores y de trabajo en los entrenamientos. Desgraciadamente me ha tocado entrar en un momento delicado y sin tiempos»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Aquel <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/futbol/cronica/_/id/193994">25 de febrero</a> Racing cayó derrotado con dos goles del Kun Agüero, jugador que cinco años más tarde provocaría un vacío vital que el <i>«Cholo»</i> se encargó de tapar. En la siguiente fecha visitó al Club Olimpo, y perdió. Recibió a Boca, y perdió. La situación era crítica, la reacción no llegaba y, precisamente, eso no era lo esperado.<span class="pullquote_right">«No me arrepentí de la decisión que tomé, me gustan los desafíos fuertes y eso aposté»</span> Se entendía que su ascensión y conocimiento sobre el grupo colocaban a Simeone en una posición privilegiada para reconducir a un equipo que no estaba pensado para sufrir. No había tiempo para trabajar, pero sí para exigir y motivar. Simeone <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/edicion/marca/la_entrevista/es/desarrollo/621594.html">lo sabía desde el principio</a>: <i>«Cuando la situación no es cómoda, no es buena, la gente está excitada, alterada y quiere cosas nuevas. Pero por encima de todo quiere entrega, porque ante eso la gente después comprende si juegas bien o mal, pero si no hay entrega no perdona»</i>. El cambio tardó más de lo esperado, pero llegó a tiempo. Cuatro victorias en sus últimos cinco partidos, incluyendo una ante River, permitieron a Racing Club de Avellaneda quedar antepenúltimo con 19 puntos. Desde luego el resultado general no era positivo, pero los números y la evolución de la etapa Simeone sí daban lugar a la esperanza: 18 puntos en 14 partidos, lo suficiente como para que Racing no tuviera un problema inesperado con los promedios de descenso. Sin embargo, la presidencia de la empresa propietaria del club (Blanquiceleste S.A.) cambió y <a target="_blank" href ="http://www.esmas.com/deportes/futbolinternacional/535019.html">Simeone no fue renovado</a>. Lo complejo de la situación le había impedido demostrar en Avellaneda qué tipo de técnico era, pero sólo tardaría seis días en firmar por un nuevo club. Allí sí podría implantar su marca.</p>
<blockquote><p>Reinaldo Merlo, su sustituto, sólo duró meses. Finalmente, en 2008, Racing jugó la promoción.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Nunca voy a olvidar que, jugando para Racing, la hinchada de Estudiantes me aplaudió y coreó mi nombre cuando salí de la cancha. Eso no me había pasado jamás en mi carrera»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.terra.com.ar/canales/apertura06/151/151268.html">comentó</a> a su llegada a Estudiantes de la Plata. Seguramente ese gesto poco o nada tuvo que pesar en su decisión, pero Simeone ya comenzaba a establecer un vínculo afectivo con su nueva afición. El futbolístico, en este caso con el equipo, llegaría desde Europa pocas semanas después. Tras la eliminación de la Copa Libertadores ante Sao Paulo, el <i>«Pincha»</i> recibía <a target="_blank" href ="http://www.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=84173">la noticia</a> del año en Argentina: el hijo pródigo volvía a casa, Juan Sebastián Verón volvía a Estudiantes. La relación entre jugador y DT marcaría los siguientes 18 meses del club. </p>
<p style="text-align: justify">El <i>«Cholo»</i> dibujó un equipo netamente ofensivo, asentado en un 4-4-2 con Verón y Braña en el centro del campo. Ernesto Sosa, junto a Galván y los laterales, se encargaba de dar amplitud,<span class="pullquote_left">«No me creo ofensivo ni defensivo, sólo soy un técnico que quiere ganar y hace todo lo posible para lograrlo»</span> mientras que arriba Pavone y Calderón gestionaban el frente de ataque. De nuevo, las ideas tardarían en calar. Pero, de nuevo, las ideas calaron. Tras una pésima racha de un punto en cuatro partidos, Estudiantes rompió a jugar y consiguió 10 victorias de forma consecutiva, incluyendo un histórico <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=R-IqOcxNQEA">7-0</a> ante sus íntimos rivales de Gimnasia de la Plata. Aun así, no eran líderes. Quedaban dos fechas y Boca Juniors tenía una renta de cuatro puntos. <i>«Los que tengan dudas, que se queden en sus casas»</i>. <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2007/12/14/01564016.html">Simeone confiaba</a> y, por ello, el vestuario también lo hizo. En la penúltima jornada Boca perdió, pero el <i>«Pincha»</i> sólo pudo recortar un punto. La remontada pasó de utopía a milagro. Para forzar el partido de desempate, Boca debía perder en La Bombonera y Estudiantes estaba obligado a ganar al Arsenal de Sarandí. Y sucedió. El Apertura 2006/2007 se tendría que decidir en un duelo directo en Liniers: Boca contra Estudiantes, La Volpe contra Simeone&#8230; ¡no va más! Con una nueva remontada tras un tempranero gol de Palermo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IF3Yqu7_bCA">Estudiantes campeonaba</a> por primera vez en treinta años y Diego Pablo Simeone cosechaba su primer título como entrenador. Cuando meses más tarde le preguntaron si para él ganar fue una sorpresa, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GJOw_H4NCg0">expuso</a> su receta: <i>«Todos nos preparamos siempre para ganar y buscamos el éxito. Y el éxito siempre viene precedido del trabajo bueno y de la preparación».</i></p>
<p style="text-align: justify">En los siguientes dos semestres la sintonía con Verón no fue tan perfecta y los resultados se resintieron. Tercero en el Clausura 06/07 y sexto en el Apertura 07/08, el recorrido del <i>«Cholo»</i> en Estudiantes acabaría de forma anticipada por problemas con la dirección. <i>«Sin los refuerzos que pido y sin Veron ni Sebastián Dominguez, no voy a seguir de ninguna manera»</i>, Simeone <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2007/12/07/deportes/d-05601.htm">era tajante</a> y, pocos días más tarde, cumplió su amenaza. No fue poco lo que se escribió sobre un acuerdo previo con River, pero en su despedida <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=txKIDrxn2Qs">quiso recalcar</a> el porqué de su renuncia: <i>«No suele pasar que un entrenador deje un equipo cuando tiene contrato. Interpreté que cuando uno ve situaciones que pasan y sigue, después las situaciones explotan»</i>.</p>
<blockquote><p>Juan Sebastián Verón renovó y llevó a Estudiantes a ganar la Copa Libertadores en el 2009.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Nos espera un trabajo complicado, difícil, pero también motivante. River representa un desafío muy grande y los desafíos siempre me han gustado»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.eldia.com.ar/edis/20071216/deportes57.htm">comentaba</a> Simeone en su presentación. El hecho es que, pese a que parte del entorno discutía sus méritos para ocupar un banquillo tan importante, la afición <i>millonaria</i> <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/__Vuh59idSos/R2XY-4Kg8UI/AAAAAAAAAlI/1NO84_yNp4U/s400/Encuesta%2Bturiver.JPG">creía todo un acierto</a> su contratación. Quizás porque el <i>«Cholo»</i> les había derrotado tres veces en cuatro partidos, quizás porque pocos meses antes le había arrebatado por sorpresa un título a Boca. Todo sumaba.</p>
<p style="text-align: justify">Uno de los primeros retos que debería afrontar Simeone tenía nombre propio: Ariel Ortega. En ese momento el manejo de Verón en Estudiantes le debió parecer tan simple como la tabla de multiplicar del uno. A la pregunta de si el <i>«Burrito»</i> tendría privilegios, el nuevo DT de River comenzaba a <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2007/12/16/01565817.html">mandar su mensaje</a>:<span class="pullquote_right">«Sí, siempre tienen que jugar los mejores, pero cuando interpretan que primero está el equipo»</span> <i>«¿Qué es un privilegio? No. Los mejores, insisto, son los que más dan. Me entusiasma verlo involucrado, encendido, con ganas de ganar, de expresar sus cosas. Ese Ortega me gusta mucho».</i> Si las numerosas palabras que Simeone dedicó esos días al  <i>«10»</i> de River no habían sido suficiente motivación, le otorgó el brazalete de capitán. Ariel jamás había tenido esa responsabilidad. Tras envidar en el aspecto anímico, debía encontrarle un puesto en el once de un equipo que <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2007/12/16/01565817.html">aspiraba a ser</a> como su Estudiantes: <i>«rápido, agresivo, dinámico, con movimiento»</i>. La influencia de Bielsa no sólo se podía apreciar en los términos utilizados, sino también en el sistema deseado: Simeone quería jugar en 3-3-1-3. <i>«Como jugador siempre pensé que los equipos importantes tienen que jugar con tres atrás. Después, como DT, hallé más seguridades con el 4-2-3-1, pero al encontrar jugadores que entran muy bien en el 3-3-1-3, ese es mi dibujo. ¿Por qué? Porque hay orden y no hay error; después está en la fantasía de cada uno de los jugadores. Pero, ojo, que jugando de esta manera expones mucho espacio hacia atrás, por eso necesitas mucha coordinación y estar bien físicamente. Es una manera de jugar muy agresiva, donde el <i>«5»</i> es clave porque no tiene derecho a perder la pelota. Perderla significa situación de gol ineludible para el rival»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/974775-me-gusta-ortega-enojado">respondía a la cuestión</a> de si tanto le había marcado Marcelo.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, su intención inicial no tuvo mucho recorrido. Y la culpa, para bien o para mal, la tuvo Boca. Si la llegada de Abreu y la marcha de Belluschi ya podían llevarle a replantearse el pretendido 3-3-1-3/3-3-3-1, la derrota ante los <i>xeneizes</i> en pretemporada, que ya era la segunda en tres partidos, fue la pista definitiva.<span class="pullquote_left">«Siempre vamos a apostar por el buen juego, es la forma más fácil de ganar»</span> Tras <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Torneos_de_verano_del_f%C3%BAtbol_argentino_de_2008#Copa_Revancha">ganar</a> el llamado <i>«trofeo de los cinco grandes»</i> saliendo con cuatro atrás en la última jornada, la prueba de fuego del 4-2-3-1 sería de nuevo ante Boca en la clásica Copa Mendoza. <i>«Los Millonarios»</i> ganaron el partido e, incluso, algo mucho más importante: un sistema exitoso. Y lo fue pese al bache que en la primera semana de mayo pudo cambiarlo todo. El clima entre afición y jugadores estaba enrarecido, River perdió el <i>«Clásico»</i> ante Boca y, a continuación, cayó eliminado en octavos de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GPcQoGK0c4Q">Copa Libertadores ante San Lorenzo</a>. Aquella no fue una derrota cualquiera, no fue una eliminación más. Ya en el minuto 60 de la vuelta en el Monumental, el conjunto <i>millonario</i> había remontado el resultado de la ida. River ganaba 2-0 y, para colmo, jugaba contra nueve. Todo parecía encarrilado, pero dos goles de Gonzalo Bergessio silenciaron al estadio. Fue doloroso, muy doloroso, e inexplicable. Tanto que se pensó que aquella derrota les podía apartar indirectamente de la lucha por el Clausura. Quedaban seis fechas y estaban segundos, un punto por encima de Boca y un punto por detrás de Estudiantes. Cinco victorias y un empate, con la irrupción de un Buonanotte totalmente determinante en lo goleador, fue el balance que le permitió a River Plate salir campeón de forma brillante después de cuatro años en blanco. En los días posteriores a su segundo título como DT, Simeone <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2008/06/09/futbollocal/01690271.html">explicaba</a> lo que sucedió entre la derrota ante San Lorenzo y la espectacular recta final en liga: <i>«Había dos opciones: entregarse o seguir peleando. Esa noche, en la que no nos dormimos hasta las cuatro de la mañana, le dije al cuerpo técnico que íbamos a salir campeones. No soy de decir esas cosas, pero estaba convencido».</i></p>
<p style="text-align: justify">En ese Clausura 2007/2008 Simeone no pudo utilizar el sistema predilecto de Bielsa, pero la influencia del <i>«Loco»</i> en aquel <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vUdvBCGR4D8">River campeón</a> es innegable. Era un equipo de riesgos, vivía al límite y sólo encontraba pausa en la mediapunta. La polivalencia de sus jugadores llevó al <i>«Cholo»</i> a verlos como características y no como posiciones, tarea que empezaba desde el trabajo diario. Comenzó a ser <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2008/01/03/01576473.html">noticiable</a> que en sus entrenamientos no se jugaran partidos de once contra once, sino que se dividiera la preparación por ubicación en el campo y se tocara el balón en cuadrículas para favorecer la velocidad. Fruto de ello era el posterior intercambio de posiciones, parcial o constante, de los cuatro hombres de ataque: Ortega, Alexis, Abreu y Falcao. Su segundo semestre también sería muy <i>bielsista</i>&#8230; pero, esta vez, en lo negativo.</p>
<p style="text-align: justify">Después de un parón en el que <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1020135-siempre-que-me-dijeron-no-vayas-a-un-lado-fui-y-salio-bien">se habló</a> de la posibilidad de que Simeone sustituyera a Maradona tras el Mundial de Sudáfrica, en el que Cerezo <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/futbol-cerezo-simeone-tiene-puertas/20080629dasdaiftb_61/Tes">aclaró</a> que <i>«siempre tendría las puertas del Atlético abiertas»</i> y en el que <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/__Vuh59idSos/SLruDvFM2_I/AAAAAAAACps/IopGnsANnbI/s1600/Portada+Deportes.JPG">la prensa</a> le apodó como el <i>«Señor Ganar»</i>, llegaría la peor temporada de River de la historia.<span class="pullquote_right">«Yo considero que un pase lateral, si no es para disponer del balón por necesidad, es una pérdida de tiempo»</span> Aunque las causas fueron numerosas, hubo una que destacó sobremanera. Unos meses después de haber sido nombrado capitán, Ortega comenzó a faltar a los entrenamientos. <i>«A estas alturas de mi carrera no puedo dejar que me forreen todo el campeonato»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/futbol-profesional/Torneos-Locales/Torneo-Apertura-2008/1267-conflicto-ortega-simeone-pase-lo-que-pase-voy-a-ser-el-responsab.html">espetaba</a> Ariel. <i>«Pase lo que pase con Ortega, yo voy a ser el responsable»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/futbol-profesional/Torneos-Locales/Torneo-Apertura-2008/1267-conflicto-ortega-simeone-pase-lo-que-pase-voy-a-ser-el-responsab.html">replicaba</a> Simeone. La solución no es que fuera complicada, es que era imposible. Simeone, apoyado por la directiva, le retiró la ficha. A la baja del <i>«Burrito»</i> y la marcha de Buonanotte a los JJOO se les tenían que unir las ventas de Alexis, Abreu y Carrizo, jugador clave en la consecución del título. Al <i>«Cholo»</i> le comenzó a faltar calidad diferencial, el acierto técnico bajó y el vértigo anterior se transformó en precipitación. Como consecuencia, el riesgo era excesivo, y River comenzó a perder partidos. <i>«Es un equipo distinto, con posiciones cambiadas y un sistema diferente, en búsqueda de explotar las características de los jugadores que tenemos, que puede ser la velocidad en campo rival. Hoy no tenemos jugadores tan desequibrantes en el uno a uno, como Ariel o Alexis. Nos va a llevar más esfuerzo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/futbol-profesional/1483-simeone-no-te-dan-puntos-por-tenencia-te-dan-puntos-por-goles.html">razonaba</a>. Ese cambio del que hablaba suponía volver a probar con tres defensas, pero no hubo continuidad ni resultados. Símbolo del contraste entre semestres fue su balance en el Monumental: nueve victorias en el Clausura 07/08, una en el Apertura 08/09. Llegó noviembre y River ya acumulaba 12 partidos consecutivos sin vencer, un récord histórico en lo negativo que incluía una derrota en casa ante Boca y la eliminación de la Copa Sudamericana ante Chivas. Tras ese partido Simeone anunció lo inevitable: se marchaba de River. La directiva le apoyaba y los jugadores le pidieron que reconsiderara su decisión, pero ya estaba tomada. <i>«Es un momento difícil. Soy el responsable absoluto, tanto cuando se ganó como en esta situación. Me queda la tranquilidad de que, más allá de las características y maneras, River atacó siempre»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=9qEAGZTtQag">con estas palabras</a> se cerraba su ciclo en River. Del campeonato al farolillo rojo solamente pasaron cinco meses.</p>
<blockquote><p>Finalmente, River Plate terminaría descendiendo en 2011 por primera vez en su larga historia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras su renuncia, y por primera vez en su carrera, Simeone descansó. No era obligatorio porque tenía ofertas, pero sí necesario para progresar. Su vertiginosa trayectoria le había obligado a aprender sobre la marcha, con lo que un parón era el momento idóneo para hacerlo de forma más teórica y pausada. Durante esa primavera recorrió Europa para obsevar y estudiar el trabajo de varios de sus compañeros, con <a target="_blank" href ="http://www.ole.clarin.com/notas/2009/03/19/futbolinternacional/01880309.html">especial atención</a> al Inter de Mourinho. Mientras tanto, aprovechaba la coyuntura para <a target="_blank" href ="http://edimpresa.unosantafe.com.ar/18.03.2009/noticias/18390_Simeone+Se+que+un+dia+dirigire+al+Atletico+Madrid.html">hablar</a> de su Atlético de Madrid: <i>«Yo sé que algún día lo voy a dirigir, lo dije un montón de veces, pero no sé cuándo será el momento. Dentro de diez años, de cinco, de dos&#8230; no importa»</i>. Poco tardó en volver a la práctica, un histórico como San Lorenzo <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2009/04/14/futbollocal/01897391.html">buscaba</a> un <i>técnico barrendero</i>. <i>«El Ciclón»</i> venía de ser campeón del mismo Apertura en el que Simeone salió de un River colista, pero el momento que atravesaba pocos meses más tarde era bien distinto. Fanesi, técnico interino del club, había agarrado al equipo contra su deseo tras la marcha de Miguel Ángel Russo y la grada acusaba a sus jugadores de dejadez; el equipo estaba situado penúltimo del Clausura 08/09 y había sido eliminado de la Libertadores en la fase de grupos. El <i>«Cholo»</i> ya <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2009/04/22/futbollocal/01902799.html">tenía</a> una gran excusa para aceptar el puesto: <i>«Me motiva mucho cuando dicen que es un lío bárbaro»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Quiero un equipo ordenado, dinámico y agresivo. Mi aspiración es que la gente vaya a la cancha y sepa a que juega su equipo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.perfil.com/contenidos/2009/04/21/noticia_0027.html">ambicionaba</a> en su primera rueda de prensa. Su intención inicial se definía en un 4-3-3 muy corto, pero él mismo <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2009/04/22/futbollocal/01902804.html">reconocía</a> que <i>«ya no había volantes con buen pie</i><span class="pullquote_left">«Jugar bien es saber a lo que jugamos. El convencimiento siempre le gana a las formas»</span><i> y, a su vez, capaces de llegar de área a área»</i>. Quizás por ello, su etapa en San Lorenzo fue la de más inestabilidad táctica. Sea como fuere y dada la situación, sus números en lo que quedaba de Clausura fueron más que positivos: 4 victorias, 2 empates y 2 derrotas. El equipo acabó undécimo y ya, con la calma por la mejoría de los resultados, podía comenzar un nuevo proyecto. Se marcharon trece jugadores, entre ellos el delantero estrella Gonzalo Bergessio, con lo que Simeone tuvo que reconstruir el conjunto desde los cimientos en pleno debate de estilo en Argentina. Estudiantes venía de ser campeón de la Libertadores con cuatro marcadores centrales y Vélez Sarsfield acababa de ganar el Clausura con un efectivo contraataque, pero quien había impactado al fútbol argentino con su juego eminentemente asociativo era el Huracán de Cappa. Simeone, cuestionado sobre cuál era su forma preferida, <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2009/08/07/um/m-01973869.htm">respondía</a> sacando el manual: <i>«Es mejor jugar bien. Y yo prefiero jugar bien a jugar lindo»</i>. Pese a un esperanzador comienzo en el Apertura, San Lorenzo se fue cayendo hasta una séptima posición que parecía algo insuficiente. En el siguiente semestre, el equipo ni jugó lindo ni jugó bien. Más bien al contrario.</p>
<p style="text-align: justify">Simeone estaba comenzando a variar su discurso. Muy lentamente, casi a partir de una constante prueba y error. Si había salido de River orgulloso por haber sido ofensivo en todo momento, en San Lorenzo <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2010/01/31/futbollocal/02130770.html">comenzó a ser acusado</a> de que atacaba muy poco al jugar con un único punta. El dato de 7 goles en 12 partidos era demoledor. Pero las críticas no sólo se centraban en esa variación, sino también en que su indudable gusto por el <i>correr y marcar</i> chocaba contra la tradición balompédica del <i>«Ciclón»</i>. Y es que los jugadores corrían, pero no pensaban. Los continuos cambios de dibujo y la falta de entendimiento de sus futbolistas provocaban que, a menudo, se <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/blogs/de_frente_san_lorenzo/acercamos-abismo_7_237646254.html">hablara</a> de sistemas <i>jeroglíficos</i> y se le reprochara que nunca había logrado llegar a comprender la esencia del fútbol argentino. Ya llevaba cuatro años entrenando allí, pero aún se le consideraba europeo. Mientras, los resultados cargaban de argumentos a sus detractores. San Lorenzo marchaba de nuevo penúltimo con 11 puntos en 12 jornadas y protagonizaba una racha de cuatro partidos sin ganar. El <i>«Cholo»</i>, en <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2010/01/31/futbollocal/02130770.html">acuerdo común</a> con la directiva, decidió abandonar el club.</p>
<blockquote><p>Tras dejar último a River y penúltimo a San Lorenzo, Simeone decidió emigrar a Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">San Lorenzo era el tipo de debacle que marca un punto de inflexión, un antes y un después. Además, era el momento. Diego Pablo Simeone acababa de cumplir cuarenta años, una cifra -casi- genéticamente programada para realizar un profundo balance vital que, a menudo, desemboca en grandes cambios. En su corta experiencia como técnico ya había entrenado a tres de los cinco grandes de Argentina e incluso había logrado campeonar en dos ocasiones, pero este era su segundo <a target="_blank" href ="http://www.sanlorenzowebsite.com.ar/content/fracaso"> fracaso</a> consecutivo y la sensación de estancamiento era tan notoria como frustrante. La vitalidad inicial de sus equipos impactaba, pero con el paso de los meses la evolución no llegaba y el conjunto empeoraba. Sea por el contexto del fútbol argentino o por las circustancias puntuales de cada club por el que había pasado, lo cierto es que Simeone aún no había logrado edificar un proyecto sólido. Las dudas acerca de su capacidad como técnico crecían: ¿había algo más tras su indudable e innato talento motivador? En el Viejo Continente, tras pasar más de ocho meses alejado de los banquillos, se encontraba parte de la respuesta a esta pregunta.</p>
<p style="text-align: justify">De forma indirectamente directa, su <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/20110119/deportes-futbol/abci-simeone-catania-201101190914.html">fichaje por el Catania</a> también vinculaba a su amigo y <i>otrora</i> compañero Germán Burgos. Años atrás, cuando rechazó la propuesta de acompañarlo en Estudiantes, el <i>«Mono»</i> le hizo la promesa de que en el momento en el que éste volviera a Europa ambos unirían su camino. Dicho y hecho. En Sicilia se volvería a dar sentido a una de las grandes anécdotas que habían surgido de las concentraciones con la albiceleste. A la hora de comer, Germán debía apresurarse en coger sus cubiertos para evitar que Diego los utilizara para divagar sobre sistemas, movimientos y estrategias. Cucharas, vasos, saleros o lo que bien pillase a mano, todo objeto servía para discutir de táctica. Y es que en esa mesa no sólo comía un entrenador, sino también su perfecto ayudante. <i>«Siempre nos tiramos ideas, pero yo sé hasta dónde puedo llegar. Respeto mucho la opinión de él, que es el DT. Aunque nos conocemos tanto que uno sabe ubicarse»</i>, <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2009/08/07/um/m-01973869.htm">explicaba</a> el <i>«Mono»</i> unos meses más tarde. Precisamente, ubicarse no iba a ser uno de los problemas que se encontrarían en Catania. Hasta doce jugadores argentinos militaban en las filas de un equipo que no era el principal candidato al descenso, pero que sí iba a estar en la lucha final. Y las cosas, desde luego, no iban bien. 20 puntos en 22 jornadas, el equipo decimoquinto y un exigente calendario por delante. Este era el primer reto que ambos debían hacer frente.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«El campeonato italiano es parecido al argentino. Aquí cada partido es distinto, te esperas una cosa y ocurre otra. En España, en cambio, todos juegan de igual modo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/01/20/futbol/futbol_internacional/calcio/1295513545.html">comentaba</a> a su llegada.</i> La fuerza volvería a ser algo innegociable, pero esta vez sus intenciones eran un poco diferentes.<span class="pullquote_right">«Como jugador es fácil: sólo piensas en ti. El entrenador, por el contrario, tiene que pensar en todos»</span> El equipo cerraría con cuatro defensas de forma fija, tendría dos o tres centrocampistas por delante y siempre rodearía a Maxi López de jugadores ofensivos. Para esto último llegó Bergessio, un delantero al que Simeone había sufrido y disfrutado a partes iguales. La primera victoria tardaría en llegar un mes, prácticamente el tiempo que tardó en situar a Carboni en el centro del campo como símbolo de un cambio de mentalidad. Hasta entonces había probado en la medular con jugadores de un menor peso y rigor táctico, decisión que había contagiado a un equipo que hacía demasiadas concesiones y que pecaba de falta de competitividad. Dada con la tecla, el conjunto siciliano únicamente necesitaba su momento. Y éste sería épico. Minuto 95 de un partido en Turín, la Juventus gana 2-1 y Lodi dispone de un lanzamiento de falta en la frontal del área. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ooBSN3w4WNM">El balón se cuela</a> por la escuadra de Buffon, Simeone estalla y el Catania despega. Fueron tres las victorias que lograron encadenar tras ese empate, incluyendo la primera fuera de casa ante el Brescia con la que lograban sellar su permanencia en la Serie A. El Catania no había remontado el vuelo desde una superioridad táctica, pero Simeone sí que había vuelto a motivar a unos jugadores que realizaban ayudas constantes, lograban dominar la segunda jugada y eran muy sólidos en el Angelo Massimino. <i>«Desde su llegada impuso su juego, un estilo muy ofensivo que allá es muy raro. Eso fue lo que nos llevó a remontar y ganar partidos de forma increíble»</i>, <a target="_blank" href ="http://playfutbol.infobae.com/notas/583900-Gomez-Veo-dificil-que-Simeone-siga-en-Catania.html">decía</a> Alejandro Gómez, uno de los más destacados de aquella temporada, en una entrevista en la que también señalaba lo complicado que era que el <i>«Cholo»</i> siguiera.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«No vine buscando quedarme diez años en Europa. Vine buscando crecer. Y en eso estamos»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/futbol-internacional/vine-demostrar-competir-liga_0_429557080.html">había declarado</a> Simeone a las pocas fechas de llegar a Italia. Al fin y al cab <i>cruzar el charco</i> sólo era un medio hacia un fin. Por eso, tras batir el récord de puntaje, de victorias como local y de victorias consecutivas de la historia del Catania en la Serie A, decidió rescindir un contrato al que aún le quedaba un año más. En esas semanas el Atlético de Madrid buscaba recambio para Quique Sánchez Flores&#8230; pero todavía no era el momento. Su próxima parada volvía a estar en Argentina, volvía a estar en Avellaneda. </p>
<blockquote><p>Simeone volvía a un Racing que venía de ser decimoquinto con Miguel Ángel Russo como entrenador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sólo habían pasado cinco años desde su <a target="_blank" href ="http://www.esmas.com/deportes/futbolinternacional/535019.html">marcha</a>, pero club y técnico estaban muy cambiados. Racing no sólo había encontrado cierta estabilidad, sino que albergaba unas esperanzadoras expectativas de crecimiento gracias a sus dos perlas colombianas: Teófilo Gutiérrez y Giovanni Moreno. Por su lado,<span class="pullquote_left">«La mejor manera de trabajar es cuando sentís pertenencia»</span> Simeone ya no era ese novel del que solo se esperaba un impulso anímico. Había triunfado, fracasado y aprendido. A su vuelta a Avellaneda parecía estar alcanzando su madurez como DT. <i>«El «Cholo» hincha le pide al técnico que basta ya de palabras. Quiere hechos»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/deportes/futbol/Mano-mano-diego-simeone_0_529747142.html">declaraba</a> de forma vehemente. Esos hechos iban a partir de otra evolución: la táctica. Dejado atrás el vértigo, la influencia de Bielsa cada vez resultaba más matizable. Simeone compró un nuevo libreto, lo organizó en base al ser reactivos y trazó como objetivo indispensable un mayor equilibrio en el juego. <i>«Creo que siempre hay que tener la palabra equilibrio como ejemplo. Hay momentos del partido en el que necesitas pausa y en otros, velocidad. La pérdida del tiempo te hace perder espacios en cuanto al ataque y ese ataque no está más, porque los equipos se cierran rápidamente. Pero todo el partido no puedes atacar rápidamente, en algún momento el equipo tendrá que descansar con la pelota. Tener jugadores dentro del campo que interpreten cuándo atacar rápido y cuándo jugar un poco hacia los costados para sostener la pelota, es lo ideal»</i>, <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=1350506&#038;s=arg&#038;type=column">explicaba</a>. El resultado fue un 4-3-3 construido de atrás hacia adelante en el que Simeone evitaba asumir riesgos y donde comenzaban a primar los conceptos de solidaridad e intensidad. Símbolo de ello eran <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/racing/Vamos-ganar-sistema-juego_0_529147114.html">las palabras</a> de Teo Gutiérrez durante la pretemporada: <i>«Los delanteros debemos ser la primera defensa»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«La Academia»</i> logró un meritorio subcampeonato, encajando únicamente ocho goles y siendo derrotado sólo en dos ocasiones. En cambio, se pensaba que las formas no habían sido las más adecuadas y que éstas habían limitado las aspiraciones del equipo. Se <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/blogs/de_frente_racing/Jamas-equipo_7_608409159.html">tachó</a> a Simeone de ser demasiado conservador, pasando del riesgo extremo a la nula concesión. No sólo no había logrado que Teo y Gio lucieran como se esperaba, sino que además los <a target="_blank" href ="http://playfutbol.infobae.com/notas/611531-Racing-y-su-crisis-interna.html">rumores</a> sobre el mal ambiente eran casi diarios. Opiniones al margen, lo cierto es que a Racing le costaba marcar y, por ende, le costaba ganar. Fueron hasta 10 empates, seis de ellos a cero, los que condenaron a un equipo que, realmente, nunca llegó a estar cerca de salir campeón.</p>
<p style="text-align: justify">Por primera vez en su trayectoria, Diego Pablo Simeone no había tratado de construir un equipo que corriera antes de que supiera andar. Ni siquiera, había querido trotar. Llegó a un vestuario que acababa de salir decimoquinto en el Clausura, que debía mirar de reojo a los promedios y que había encajado 26 goles. Revirtió el signo de los resultados, clasificó al club para la Copa Sudamericana y sentó las bases de un equipo que ya había demostrado ser muy difícil de batir. Nadie podía negar que había sido un buen semestre, pero la sensación es que había faltado ambición al disponer de tanto talento diferencial. La actitud de los principales candidatos a ganar <a target="_blank" href ="http://www.cadena3.com/contenido/2011/12/17/89523.asp">las elecciones</a> que en ese momento se celebraban en el club, tampoco era la de estar muy satisfechos. <i>«Me parece que considerar o calificar de aceptable el torneo no está bien. Es más, paso un dato: en mis últimos 24 partidos ganamos 11, empatamos 11 y solamente perdimos dos. Entonces, con este panorama yo veo que vienen las elecciones y no me llaman, no me molestó por eso, como se dijo por ahí. La realidad es que eso ayudó a una serie de sucesiones que me hicieron pensar cómo van a reaccionar ante una serie adversa en el próximo torneo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.misionescuatro.com/ampliar.php?id=30169">expuso</a> el <i>«Cholo»</i> como una de las principales razones de su renuncia. Otra de ellas, evidentemente, era el Atlético de Madrid.</p>
<blockquote><p>En el siguiente semestre y con Alfio Basile al frente, Racing cayó hasta la decimoséptima posición.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No fueron una, ni dos, ni diez, las veces que Simeone había asegurado que algún día entrenaría al Atlético de Madrid. En sólo cinco temporadas como rojiblanco se había convertido en un símbolo para el Calderón. Él se sentía como uno de ellos, y ellos lo sentían como uno de los suyos. Quizás por eso sabía a la perfección que, cuando llegara la llamada, iba a ser porque existían problemas. Y, desde luego, los había. A montones. En aquel verano se habían marchado los tres máximos exponentes del primer título continental del club en casi 40 años. Quique representaba la complicidad con la grada, Forlán era el capitán del equipo y, el caso más doloroso, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/kun-aguero-genio-en-segundo-ano/">el Kun Agüero</a> suponía la capacidad de ser grandes. Tras estas pérdidas recomponer el equipo no era tarea fácil. No se trataba sólo de un tema deportivo, pues llegaron grandes futbolistas, sino de la existencia de un componente anímico que trascendía al resto de parcelas. Así es el Atlético de Madrid. Goyo Manzano nunca transmitió la sensación de poder revertir la situación, así que, tras dos derrotas en Liga y una humillante eliminación copera ante el Albacete, fue cesado. <i>«Llego con ilusión y con ganas de trabajar. No me asusta venir al Atlético ni la responsabilidad, es algo que me entusiasma»</i>, <a target="_blank" href ="http://depor.pe/futbol-internacional/807668/noticia-simeone-no-me-asusta-llegar-al-atletico-madrid">declaraba</a> el <i>«Cholo»</i> en una presentación en la que no se guardó nada. Su discurso fue claro, contundente y directo. En España aún no se le conocía como técnico, pero con esa rueda de prensa bastó. La palabra <a target="_blank" href ="http://new.clubatleticodemadrid.com/Web/noticia/template_noticia/noticia1.php?idnoticia=30385&#038;page=3">intensidad</a> se convirtió en un mantra que englobaba sus intenciones tácticas: <i>«Me gustaría ver a un equipo fuerte, aguerrido, veloz y contragolpeador. Tenemos que tener claro a lo que jugamos»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Y Simeone lo tenía. Con anterioridad ya había manifestado sus diferencias de gusto respecto al estilo que imperaba en el fútbol español, así que construyó un equipo para derrotarlo. Su debut en Málaga pareció recordar al Racing del que acababa de salir: equipo muy replegado, muchos jugadores con capacidad de trabajo, pocas llegadas y un resultado <span class="pullquote_right">«Nunca me consideré un pupas. He estado cinco años en el Atlético y ganamos tres torneos»</span> final de cero a cero. Pero sólo estaba en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/analisis-tactico-atletico-madrid-simeone/">proceso de adaptación</a>. El Atlético de Madrid comenzó a salir a los partidos asentado en un 4-4-2, buscando una recuperación muy rápida y evidenciando que tener el balón no suponía ninguna necesidad. Para ello no sentó a los más talentosos, sino que trató de reeducarlos y adaptarlos. Diego y Arda partían como volantes; Adrián y Falcao iniciaban la presión. El equipo se encontraba cómodo en el sistema, pero el delantero asturiano comenzó a dejar de influir en los tres carriles y Simeone optó por introducir dos variantes: el 4-2-3-1 y el 4-1-4-1. Así, Adrián era menos exigido al ocupar solo un costado y el equipo podía disimular su posible falta de amplitud. Aunque los resultados en los tres primeros meses merecieron ser mejores de lo que fueron, Simeone <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/20120218/deportes-futbol/abcp-simeone-rueda-prensa-20120218.html">estaba</a> conforme: <i>«el estilo ya está marcado»</i>. Era igual el dibujo, la cancha o el rival, el Atlético de Madrid ya tenía marca. Y este hecho se demostraría en la primera gran prueba. El Fútbol Club Barcelona visitaba el Calderón, con todo lo que ello supone. <i>«Cuando uno habla de agresividad, no digo agresividad de golpear, sino de intensidad futbolística. En los partidos importantes tenemos que tener ese estado en el cuerpo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.larazon.es/noticia/4074-simeone-seria-de-mediocres-pensar-que-ganando-le-hariamos-un-favor-a-un-rival">explicaba</a> en la previa. El Atlético de Madrid retomó de nuevo un 4-4-2 muy basculante y cercano a su portería, lo que resultó todo un éxito. Ese día el Barça ganó con un gol de picardía de Messi, pero generó menos peligro pese a tener un 72% de posesión. El plan funcionaba y los jugadores confiaban, tocaba seguir trabajando. Se descubrió que Juanfran es un más que notable lateral, la defensa ganó en seguridad, <a target="_blank" href ="http://www.sportyou.es/blog/futbol/2012/11/20/simeone-una-camiseta-del-atletico-vale-por-dos-434815.html">Gabi explotó liderando</a> la medular, y los jugadores con más calidad fueron determinantes pese a aparentar ser <i>iguales</i>. El Atlético se hizo grande en casa, puntuó con asiduidad fuera y terminó pletórico, como no podía ser de otra forma tratándose de un equipo de Simeone. Aun así, no llegaron a tiempo. Lograron vencer al Málaga en el duelo directo de la penúltima jornada, pero los andaluces no fallaron ante el Sporting y el Atleti no obtuvo el premio de la clasificación para la siguiente Champions League. Aunque, por supuesto, la temporada aún no había acabado.</p>
<p style="text-align: justify">El único detalle positivo de la herencia recibida de Manzano era el seguir vivos en la Europa League. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ChWR16TMxww">triunfo</a> de hacía dos temporadas en Hamburgo aún hacía sonreír al Dios Neptuno, así que el <i>«Cholo»</i> decidió prolongar su euforia. Las rotaciones fueron mínimas y la intensidad<span class="pullquote_left">«Estoy feliz porque mañana los chicos llenarán el colegio con la camiseta del Atleti»</span> era máxima; el Atlético de Madrid quería ganar. Su camino hasta semifinales fue inmaculado: 6 partidos, 6 victorias, 14 goles a favor y sólo 4 en contra. Ahí esperaba el Valencia, como en 2010. Tras lograr una victoria en el Calderón, que debió ser más amplia que el 4-2 final, quedaba viajar a Mestalla y Simeone tenía un plan. <i>«Si presionamos arriba, íbamos a jugar más cómodos porque les íbamos a coger de espaldas»</i>, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KqVT4mdwI74">comentó</a> en una posterior rueda de prensa para el recuerdo. Lo era, en parte, porque entonces el rival en la final ya se conocía&#8230; y no podía ser más especial: el Athletic de Bilbao de Marcelo Bielsa. <i>«Una final siempre es un deseo llegar, pero es solamente un primer objetivo. De más está decir que nos vamos a encontrar a un técnico al cual admiro como Marcelo. Grandísimo respeto por el profe, por Claudio Vivas y toda la gente que lo rodea»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.europapress.es/deportes/futbol-00162/noticia-futbol-europa-league-simeone-final-solo-primer-objetivo-20120427002001.html">fueron</a> sus cariñosas palabras aquel mismo día. El Athletic se había ganado la admiración del fútbol europeo tras una eliminatoria portentosa ante el Manchester United, pero Simeone <a target="_blank" href ="http://www.cadenaser.com/deportes/articulo/simeone-juego-equilibrado-athletic/csrcsrpor/20120508csrcsrdep_10/Tes">tenía claro</a> que partían con una ventaja que él mismo había creado y trabajado desde el día en que dejó de tener un libreto <i>bielsista</i>: <i>«Nosotros tenemos un juego más equilibrado: podemos tener la posesión y juego directo»</i>. Y lo aprovecharon, con goleada incluida, para alzarse con su segunda Europa League. Desde el pitido inicial esa noche sólo existió un equipo sobre el campo, y era brillante. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/club-atletico-de-madrid/">Club Atlético de Madrid</a> dirigido por Diego Pablo Simeone y liderado por Radamel Falcao García acababa de completar, quizás, la actuación más gloriosa de su gran historia, pero en el Calderón la alegría nunca parece poder ser completa. Los rumores sobre la venta del ariete colombiano fueron <i>in crescendo</i>, amenazando así la continuidad<span class="pullquote_right">«¿Cómo definir a Falcao? A más exigencia, mejor responde. Su fuerza es precisamente eso»</span> de una sociedad que ya se había mostrado triunfal en Buenos Aires y en Madrid. Diego estaba en trámites para volver a Alemania, pero la posibilidad de que Falcao dejase el club significaba algo más. Sea como fuere, el periodo estival también aguardaba la posibilidad de ganar un nuevo título: la Supercopa de Europa ante el campeón de la Champions League, ante el Chelsea de Fernando Torres. <i>«Las finales no se eligen, se juegan y se ganan»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/club-atletico-de-madrid/">sentenciaba</a> Simeone. Si sus palabras parecían poco concisas, si podían llevar a error, si de forma improbable algún jugador se podía despistar, durante la charla previa al partido <a target="_blank" href ="http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2012/08/filipe-simeone-pronuncio-palabra-ganar-veces-20120831-19231.html">repitió</a> hasta en cincuenta ocasiones la palabra ganar, así no se les olvidaría. Y, claro, no se les olvidó. Con otra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">actuación legendaria</a> de Falcao, el Atlético de Madrid volvía a desmontar a un potente rival en la lucha por un título. El cierre de esa noche, además, tenía un broche magnífico: era uno de septiembre, el colombiano seguiría en el club. La inercia era positiva, la dinámica ganadora y el estilo era completamente reconocible. <i>«Para ser competitivos tenemos que jugar como podemos, no como queremos. Si nos salimos de esa linea, mal»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.cadenaser.com/deportes/video/entrevista-simeone-larguero-parte/csrcsrpor/20121113csrcsrdep_2/Ves">admitía</a> Simeone. No existían dudas, y por eso no se salieron. Durante estos meses el Atlético ha acumulado ocho victorias de forma consecutiva en Liga, que lo colocan segundo únicamente a tres puntos del Barcelona, y dieciséis en competiciones europeas, estableciendo un nuevo récord continental.</p>
<p style="text-align: justify">Los resultados deportivos y el manejo del vestuario han demostrado su talento como entrenador, pero Simeone en este Atlético de Madrid significa mucho más. Llegó a un club a la deriva, con problemas deportivos y una grave carencia de referentes. Diego Pablo Simeone es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/atletico-de-madrid-simbolos-luis-aragones-fernando-torres-simeone/">el escudo</a>, el orgullo y el carácter. Sus carreras, sus gestos y sus palabras son la tinta de nuevas y brillantes páginas en la historia del club. Es la recuperación de un amor propio que, salvo en contadas ocasiones, parecía recluido al Vicente Calderón. Él que es argentino, él que es atlético, comprende mejor que nadie el valor de la camiseta. Feliz porque la lleven los niños al colegio, estos días <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/deportes/futbol/20121120/abci-simeone-punto-radio-201211200115.html">explicaba</a> lo mucho que significa: <i>«Para cambiar la camiseta del Atlético de Madrid al final del partido, el rival tendrá que darme dos. La del Atleti vale más»</i>.</p>
<blockquote><p>Desde que llego Simeone, el balance del Atlético es de 37 victorias, 8 empates y 7 derrotas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hace poco más de seis años que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/videdeo-diego-pablo-simeone-entrenador/">Diego Pablo Simeone</a> colgó las botas en su querida Avellaneda, pero su carrera como técnico está siendo tan intensa como cabía esperar. Seis equipos, tres competiciones, cuatro títulos y sólo un par de pequeñas interrupciones por decisión propia son las paradas de un recorrido que, manteniendo el destino, ha cambiado de ruta. El <i>«Cholo»</i> parece el mismo que cayó contra Independiente un día de febrero de 2006 o que unos meses más tardó ganó en Liniers un desempate por el título ante Boca Juniors, pero no lo es. Es cierto que su carisma sigue llenando el vestuario, que sus equipos gozan de una ambición inquebrantable y que continúa situando el fondo por encima de las formas, pero tras los reveses en River Plate y San Lorenzo algo cambió. Necesitaba dar un paso a un lado para ser capaz de dar dos hacia adelante. <i>«No me interesan los débiles, ni en la vida ni en el fútbol. Aunque tenga dudas internas debes tirar siempre para adelante»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ivoox.com/entrevista-con-el-cholo-simeone-en-onda-madrid-audios-mp3_rf_1543725_1.html">manifiesta</a> convencido. Dudando o no, al transformar la acción en reacción se encontró a sí mismo. Comprendió el valor del pase lateral, las posibles ventajas de la contención en campo propio y los obvios problemas que conlleva el exceso de vértigo. Así logró ampliar su concepción del juego y así ha sido capaz de construir un proyecto ganador en lo que parecía un descampado. Creciendo y evolucionando, confirmó que detrás del gran motivador sí había un talentoso entrenador. Sin embargo, sigue sin ser suficiente. Cada día se puede dar más, cada día se puede <a target="_blank" href ="http://www.futbolprimera.es/2012/10/29/cholo-simeone-no-esta-entre-los-10-mejores-entrenadores-del-ano">ser</a> más. <i>«Soy competitivo, si no estoy entre los diez mejores entrenadores es porque tengo que mejorar»</i>. Y lo hará.</p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/videdeo-diego-pablo-simeone-entrenador/">Vídeo presentación: «Diego Pablo Simeone, entrenador»</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vvqX9SyxeX8&#038;feature=plcp">youtube.com/watch?v=vvqX9SyxeX8</a><br />
<object width="698" height="393"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vvqX9SyxeX8?version=3&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/vvqX9SyxeX8?version=3&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" width="698" height="393" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/alex-ferguson-gestion-vestuario-estrellas-manchester-united/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/13.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/archivo-articulos-entrenadores-historias-carreras/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Argentinidad</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Jan 2013 02:55:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a argentinidad es un estado mental. La Argentina es, como muchas otras naciones, una ficción, un mito, una invención que desde los anales de su creación ha ido conjugando una multitud de elementos diferenciadores. A pesar de que el gobierno central en su afán de materializar la argentinidad invirtió muchísimos esfuerzos propagandísticos, fue la masa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a argentinidad es un estado mental. La Argentina es, como muchas otras naciones, una ficción, un mito, una invención que desde los anales de su creación ha ido conjugando una multitud de elementos diferenciadores.<span id="more-42190"></span> A pesar de que el gobierno central en su afán de materializar la argentinidad invirtió muchísimos esfuerzos propagandísticos, fue la masa poblacional de principios del siglo XX, ya con las adiciones culturales que supuso la masiva inmigración europea, la que terminó forjando la verdadera identidad del país. La literatura, los medios de comunicación (que hasta los 40’ estuvieron alejados de la influencia estatal), el cine, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZgcqijaUxdg">el tango</a> y el fútbol fueron parte fundacional del imaginario colectivo más rocambolesco de Sudamérica. </p>
<blockquote><p>«Si Oscar Wilde fue el primer escritor francés nacido en Irlanda, se puede afirmar también que el fútbol es un deporte argentino practicado por primera vez en Inglaterra. No se trata por cierto de una modalidad impresa a un juego o de una adaptación. Es algo más. Es la recreación de un deporte bajo el espíritu y la personalidad de un demiurgo porteño” José Marial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El fútbol adoptó a la nación argentina, y no lo contrario, porque el fútbol, que es sabio y escoge, sabía que aún no había encontrado la quintaesencia de su ser. Aquello a lo que jugaban los ingleses y sus hijos era atractivo, pero carecía de los aditivos que hoy le hacen el deporte más popular. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Composición_étnica_de_Argentina">Los <i>‘criollos’</i></a>, es decir, los argentinos, y los hijos de italianos y españoles nacidos en argentina, tomaron el juego y lo reinventaron. El fútbol criollo ayudó a labrar la idiosincrasia nacional porque, básicamente, el argentino se retrató a si mismo en él. Cuando los británicos lo trajeron a tierras porteñas, la practica era bastante símil a la del rugby: Un juego muy brusco, de pases largos y mucho choque; sin embargo, cuando los criollos lo tomaron le añadieron aspectos que definían su personalidad. La gambeta, la improvisación, la individualidad pasaron a ser parte esencial del juego. A la larga, todo se trataba de engañar al rival y a los espectadores, de hacer lo inesperado y sorprender. No hay nada más argentino. <a target="_blank" href ="http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/teatro/Bernardo-Cappa-La-Verdad-Teatro_0_723527834.html">El engaño es la expresión</a> metafísica por excelencia de esa colectividad. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Argentina es urbana. El fútbol argentino, por tanto, también</span>El fútbol como espejo y fuente de la argentinidad, símbolo del pueblo, empezó a desatar pasión en la arrebatada población criolla. Argentina es un país de clarísima y marcada orientación al mega centro urbano que es Buenos Aires. Tanto es así que muchas veces, y quizás no es un error, se entiende por argentino todo aquello que en realidad es porteño. Argentina es urbana y el fútbol, por tanto, también lo es. <a target="_blank" href ="http://k07.kn3.net/6B56A3D17.jpg">La nostalgia habla del potrero</a> (aunque en la urbe argentina típica, el potrero tiene cabida), pero el verdadero fútbol es el que se respira en las callecitas, el que se escucha y se baila en los tangos, el que se juega en adoquines y se siente en los colosales templos que albergan las canchas. No es de extrañar, dadas las dos afirmaciones inmediatamente anteriores, que el fútbol argentino tenga como epicentro a la capital y sea de carácter barrial, ni que sea precisamente eso lo que convierta la pasión desbordante del argentino en rivalidad.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">River y Boca nacieron hermanos, pero luego se separaron para ser distinguidos</span>La Boca, ese barrio pequeñito, colorido y tradicional, hogar perpetuo de criollos e inmigrantes, sirvió como punto de ebullición de lo que hoy es un signo de identidad de Argentina para todo el mundo. Más que el tango mitológico y legendario de Gardel, La Boca debería ser reconocida culturalmente por albergar el primer superclásico del, entonces amateur, fútbol argentino. Allí nacieron primero <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com/">River Plate</a> en 1901 y luego <a target="_blank" href ="http://www.bocajuniors.com.ar/home/sitio">Boca Juniors</a> en 1904. A principios de siglo eran casi siameses y hoy pareciera que volvieron a serlo. En el intermedio, sin embargo, River y Boca se separaron lo suficiente para crear el marco ideal de una confrontación, sin perder el vínculo fraternal que los unirá hasta que el balón esté tan manchado que ya no ruede por el césped fulgurante.</p>
<p style="text-align: justify">Con el paso del tiempo quedó claro que La Boca era muy pequeña para albergarlos a ambos. Si ese fue el motivo o no por el que River decidió marcharse del puerto y buscar refugio en Sarandí como escala a Nuñez, barrio rico y oligarca, no es importante. Las razones que nos hacen tomar decisiones determinadas no siempre tienen que ver con el motivo exacto que desencadenó la acción en ese momento, sino que hay que revisar luego con perspectiva holística para encontrar el verdadero por qué. Si River como institución se hubiese mudado a un barrio similar a La Boca y no precisamente a Nuñez, los condimentos literarios de esta rivalidad hubiesen sido más bien pocos. En Nuñez, River comenzó a afincar la contraparte ideológica de Boca Juniors. River, <a target="_blank" href ="http://lahistoriaderiverplate.blogspot.com.es/2009/05/por-que-les-dicen-millonarios.html">el equipo millonario</a>, de la clase alta de la sociedad bonaerense, y Boca, el equipo popular del barrio que inundaba y olía a bosta; River, el equipo de la banda cruzada y Boca, el equipo de la banda horizontal; River, el equipo del paladar negro y Boca, el equipo cuya hinchada corea “webo, webo, webo” cada partido.</p>
<blockquote><p>La rivalidad entre River y Boca es uno de los orígenes de la cultura argentina moderna.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Era el marco perfecto para la rivalidad porque no sólo se trataba de equipos en apariencia antitéticos, sino que esa contracultura era también reflejo de movimientos contraculturales, o mejor, movimientos creadores o reivindicadores de culturas encontradas, que Argentina vivió y vive social, política y futbolísticamente. El encuentro superó las barreras del Monumental y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Vb-6R4bWuj8">La Bombonera</a> y se trasladó a toda la nación, se convirtió en patrimonio cultural porque era una expresión más de lo que es la argentinidad.</p>
<p style="text-align: justify">River-Boca es la construcción más estructurada que ha logrado crear el movimiento cultural argentino. Tiene todas las características necesarias para serlo. Es emocionante y es bello; es fiesta, es música y es ingenio; es pasión y es frenesí; es altivo y soberbio; es urbano y es del campo; es fútbol. Es todo eso, sí, pero sobre todo, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Superclásico_del_fútbol_argentino">el superclásico</a> es un engaño. Es una gambeta, una ficción como la Argentina misma. </p>
<p style="text-align: justify">La imagen que existe es la de dos enemigos a muerte. Una imagen de odio entre aficiones y de contraposición en todo aquello que resulta importante. El duelo por la supremacía, una medición de grandeza y habilidad que no es tal, o por lo menos eso quedó claro hace diez años con el fin de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/carlos-bianchi-vuelve-boca-juniors/">la era Bianchi</a> que catapultó a Boca Juniors a la escena mundial como el equipo número de Argentina. </p>
<blockquote><p>El clima bélico en los superclásicos es ruidoso y famoso, pero no mayoritario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nada es tal y como parece. En primer lugar, la relación que existe entre los dos conjuntos más grandes de Argentina, y quizás los de mayor trascendencia del continente, es, antes que nada, una relación de hermandad antes que un vínculo de enemistad. Nacidos bajo el seno de la misma sociedad, crecieron juntos y unidos le dieron forma a la hegemonía futbolística del país. Por otro lado, la contraposición de clases oligarcas y populares dejó de existir con la profesionalización del fútbol, la expansión social y la obtención de títulos. Por último, el clamor con tintes de <a target="_blank" href ="http://www.rosario3.com/deportes/noticias.aspx?idNot=120770">Menottismo vs Bilardismo</a> es más una invención colectiva que una realidad recalcitrante. Al final, ambos equipos buscan lo mismo en el juego y poseen el mismo paladar futbolístico (<i>La Nuestra</i>). En el mejor de los casos, Boca y River representan la clásica figura de dos hermanos opuestos, Caín y Abel o el Ying y el Yang, pero el carácter amoral del fútbol impide, de plano, esta comparación. River y Boca son dos iguales, uno es el espejo del otro. Se necesitan el uno al otro, y el éxito de uno repercute positivamente en su rival. </p>
<p style="text-align: justify">¿Es un defecto que el superclásico sea esto y no una batalla de antagonismo? Absolutamente no. Sostenerse de la realidad es depender del vaivén cíclico de la vida. Vivir de una ficción tan bien construida y arraigada, en cambio, le significa al superclásico estar siempre a la vanguardia, ser una referencia constante e indiscutible aun cuando no lo merezca. Y, claro, está el hecho de que serlo la erige como una latente expresión de argentinidad. La mejor, la más grande.</p>
<blockquote><p>Nota del autor: Está tan magníficamente concebida, a nivel literario, la relación Boca-River, que una vez los de Nuñez confirmaron el regreso de Ramón Díaz, los de Boca movieron ficha y trajeron a Bianchi. Ya está. Gambeta, pisada y gol.</p></blockquote>
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		<title>Solo queda el potrero</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Sep 2012 02:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[rgentina no es Brasil. Nunca pretendió serlo. En la tierra que vio crecer a Gardel, el fútbol no es un motivo de fiesta y alegría. A la pelota se juega con responsabilidad y dientes apretados. Curiosamente, esto no ha impedido que del país surgieran tres de los cuatro más grandes de la historia, un dato [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>rgentina no es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Brasil</a>. Nunca pretendió serlo. En la tierra que vio crecer a Gardel, el fútbol no es un motivo de fiesta y alegría. A la pelota se juega con responsabilidad y dientes apretados. Curiosamente, esto no ha impedido que del país surgieran<span id="more-25872"></span> <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/maradona-messi-distefano-rf_25824.jpg">tres de los cuatro más grandes</a> de la historia, un dato que, por sí solo, habla de la potencia cultural y la relevancia de <i>la</i> Argentina para con este deporte. Un análisis rápido de estas tres figuras nos sirve para validar las características mencionadas: Maradona y Messi, las zurdas más sensibles y virtuosas, jamás tiraron una bicicleta. En sus regates no existía artilugio. Don Alfredo, por su parte, además de legar un porrón de títulos al Real Madrid, dejó en la <i>Casa Blanca</i> una personalidad única e imperecedera. El futbolista argentino es sobrio, altivo y déspota, así lo quiere su gente. Asimismo, tiene rasgos exclusivos, posiciones <i>“propias”</i>. O tenía. Porque Argentina, la de siempre, la del <i>Diez</i>, la del <i>Cinco</i>, la del central de taco afilado y rostro demacrado&#8230; se nos va. O peor; quizás <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/en-alma-cuerpo/">ya no existe</a>.</p>
<p style="text-align: justify">No era fácil para el orgullo albiceleste ver a su vecino y rival con tres cetros mundiales, conseguidos en apenas una década. El subcampeonato de 1930 quedaba ya muy lejos, y la (increíble) cifra de 12 Copas América no llenaban la tripa del hincha.<span class="pullquote_right">La victoria del 78 fue la semilla para las dos décadas siguientes</span> Así se plantaba Argentina en su Copa del Mundo. Dimes y diretes a un lado, aquel triunfo se cimentó en la superior categoría de dos de sus hombres; Mario Kempes (de apodo, <i>El Matador</i>) y Daniel Passarella, <i>el Gran Capitán</i>. Aunque nuestro dominio continental no era comparable, resulta sencillo imaginar el efecto que tuvo esta conquista internacional sobre la autoestima del jugador argentino. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/brasil/">Hoy lo vivimos nosotros</a>. Toda una generación de <i>pibitos</i> crecía al calor del primer Mundial. La melena del Matador tendría su réplica en Batistuta, mientras que el salto vertical con el que Passarella humillaba contrarios aparecería mimetizado dos décadas después en Roberto Fabián Ayala. La semilla futura estaba más que sembrada. Lo siguiente en llegar se llamaba <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Diego Armando Maradona</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Con la estrella en el pecho, la egolatría (sin duda alguna, una virtud) azul y blanca pudo por fin encontrar su razón de ser. Es posible que la cosa se fuera de madre en España 82. Menotti no supo aprovechar el potencial de una selección que sumaba a Maradona con respecto al equipo del 78. Su relevo, Bilardo. <i>El Narigón</i><span class="pullquote_left">Diego y el ganar hacían buenos a centrales de nivel medio</span> logró transmitir su esencia al colectivo, amén de entender la figura de Maradona. Dicen (sobre todo el propio Bilardo) que nadie enseñó mejor al <i>Pelusa</i> cómo superar la marca individual. En cualquier caso, el peso del técnico en esta historia es muy menor. El huracán se llamaba Maradona. Su ascendencia requiere una lectura diferente a la habitual. Puede parecer extraño, pero lo que más amaba el pueblo argentino de Diego no era su juego, su zurda o sus goles; lo principal era su liderazgo. Su cuerpo erguido, <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/deportes/futbol/IMAGEN/IMAGEN-9159666-2.jpg">su pecho para fuera</a>, ese que a medida que su fútbol envejecía, más grande se hacía, ocultando la debilidad. Así, se daba un fenómeno irrepetible; los compañeros de equipo, tanto en el Napoli como en la Selección, eran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pybAcKZt2kg">poco menos que fanáticos de <i>D10S</i></a>. Jugar para él los llevaba a otro nivel. Si Diego era golpeado, ellos respondían con otra patada aún más fuerte. Si el genio hacía goles legendarios, qué menos que poner la vida. Las carreras del <i>Tata</i> Brown y Oscar Ruggeri no estuvieron nunca a la altura de su rendimiento en la albiceleste. A Argentina se iba a competir y a ganar. El contexto era vencedor, hasta el punto de salir campeones de las Copas América de 1991 y 1993 incluso sin la presencia de Maradona. A partir de ahí, el goteo de centrales sería extraordinario: Ayala, Sensini, Cáceres, Chamot, Samuel. Grandes trayectorias que, sin embargo, no encontrarían el éxito. El escenario victorioso se desvanecía, se sumaban años en blanco y el aura ganadora terminó siendo un cuento incómodo para los jóvenes. La camiseta que antes hacía volar se había vuelto de plomo. <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-6OFVyp00Dqw/Tu0I2V-K00I/AAAAAAAAmEs/hTeo6xVDNHg/s1600/heinze%2Bseleccion.jpg">A Argentina ahora se iba a sufrir</a>.</p>
<blockquote><p>Central de Argentina, una de las posiciones más desagradables en la actualidad</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay que aclarar que, más allá de consecuencias históricas, el fútbol argentino pasa por una más que visible crisis global. Los motivos son conocidos y redundantes: descenso en la inversión en cantera, ventas ridículamente precoces, torneos cortos que lastran proyectos a largo plazo&#8230; La producción ha bajado en todas las posiciones, aunque en una alcanza cotas paranormales: el puesto de lateral. Excepción hecha del correcto Zabaleta, Argentina lleva una década sin producir <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/_TYyXeP69HpQ/TMMC2PCJizI/AAAAAAAAAFU/u4OhcV7K5fg/s1600/sorin+y+zanetti.JPG">carrileros con nivel de Selección</a>. Tanto es así que Maradona solo convocó para la pasada cita de Sudáfrica… ¡¡a uno!! Volantes como Jonás o centrales como Otamendi ocuparon los roles exteriores. La respuesta a tan grave crisis quizás hay que buscarla en la etapa de Marcelo Bielsa al frente del bicampeón mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Seis años es tiempo más que suficiente para consolidar una tendencia. Durante este período, con muy contadas excepciones, Marcelo Bielsa desarrolló en el combinado argentino su adorado 3-4-3, herencia del <a target="_blank" href ="http://i45.tinypic.com/ddlz41.jpg">Ajax de Van Gaal</a>. Este sistema tiene la peculiaridad de que no da espacio a los laterales convencionales. Mejor dicho, los reubica. Zanetti y Sorín, futbolistas que, si bien no eran Cafú y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/homenaje-a-roberto-carlos/">Roberto Carlos</a>, sí eran élite, actuaban bajo las órdenes del <i>Loco</i> como interiores de recorrido con querencia hacia dentro. Los menos dotados, caso de Placente, bajaban un escalón, para formar parte de la línea de tres, como pasara con Reiziger o Bogarde en el conjunto holandés. Tras la salida de Bielsa, Pekerman volvía a la defensa de 4… para tirar casi todo el Mundial 2006 de Coloccini o Burdisso. Entre 1998 y 2004 no entró un lateral en la Selección. Por el camino, al país se le olvidó producirlos.</p>
<blockquote><p>Javier Zanetti debutó en la Selección en 1994; <i>Juanpi</i> Sorín, en 1995. Desde entonces, Argentina no produce laterales de primer nivel</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No debemos falsear el debate: ni antes ni después existió algo como Fernando Redondo. Ni en Sudamérica ni fuera de ella. El <a target="_blank" href ="http://kundera-centrojas.blogspot.com.es/2010/08/el-centrojas.html">centrojás</a> argentino (que hay que decir que mantuvo una tormentosa y cuestionable relación con la camiseta de su país) fue una joya, una pieza de coleccionista entre los mediocentros. Sin embargo, no es menos cierto que <i>El Príncipe</i> no fue sino la evolución cualitativa de una demarcación en la que destacaron otros como Checho Batista, campeón en el 86 (y al que Diego quiso llevar a su Napoli). Hallar las causas de la pérdida de jerarquía del <i>cinco</i> clásico es bastante más fácil que en otros aspectos. La popularización mundial del doble mediocentro, la tendencia general a derivar responsabilidades en el interior de posesión (o el enganche)&#8230; todo mutaba lenta pero inexorablemente. Futbolistas como Verón o Juan Román Riquelme fueron puntualmente los capos del balón en la Selección. Tras asumir como fallida la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/gago-guardiola/">irrupción de Gago</a>, han sido nombres  como los de Cambiasso y especialmente Mascherano los que han logrado asentarse en la base de la jugada del Seleccionado. El primero escondía un llegador con toques asociativos. El segundo siempre fue limitado en talento (comenzó como volante derecho de ida y vuelta), pero evocó como pocos el recuerdo de <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/maradona-argentina-mascherano/20090306dasdasftb_58/Tes">ese gladiador pasional que se dejaba el alma</a> al lado de Maradona.</p>
<p style="text-align: justify">Con <i>el diez</i> hay menos problemas. El fútbol local sigue dejándole espacio al mediapunta talentoso, siempre y cuando aparezca. Lo malo es que da la sensación de que la maquinaria puede tardar en sacar otro Aimar, no digamos otro Riquelme. Toda la fábrica anda dando recortes. <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/imagenes/messi-da-goles-victoria-argentina/1310482421631.jpg">Se mantiene lo salvaje</a>, porque todavía quedan potreros y piedras con las que jugar, pero el futbolista de escuela se pierde. El jugador conceptual ya no es argentino. El central que maneja el área, el mediocentro con ideas, el lateral que aglutina pelota… se marcharon. Ojalá regresen, por el bien del propio juego. Argentina es un tesoro que todo futbolero está en la obligación de amar u odiar, que al fin y al cabo, no es sino otra forma de querer.</p>
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