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	<title>Ecos del Balón &#187; David Mata</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Las gafas de Helenio Herrera #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2020 02:10:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Gianni Brera, periodista emblemático del defensivismo italiano, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso («Accaccone») e incluso una biografía. El descubrimiento [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Gianni Brera, periodista emblemático del <i>defensivismo italiano</i>, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el<span id="more-272053"></span> éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso (<a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1997/11/16/deportes/879634811_850215.html"><i>«Accaccone»</i></a>) e incluso una biografía.</p>
<p style="text-align: justify">El descubrimiento de su falta de sintonía mutua se había producido en el momento exacto en que se conocieron. Helenio Herrera traía como salvoconducto un caluroso saludo de su maestro, <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1989/07/23/alchimista-senza-patria.html">el periodista Gabriel Hanot</a>, y se dirigió a Gianni Brera en los siguientes términos: <i>«Mr. Hanot m&#8217; a dit que vous etes le seul ici a&#8217; comprendre le football»</i>. (Mr. Hanot me ha dicho que usted es el único aquí que entiende el fútbol). Esta entrada en un francés zalamero fue clasificada por Brera como <i>«ruffiani»</i> (alcahueta) y no sirvió para ganarse al periodista, que procedió a ponerle a prueba interrogándole sobre su tema favorito: el catenaccio. El escritor lombardo le habló de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/"><i>“deficiente calidad racial”</a></i> italiana y por ello le aconsejó adoptar inmediatamente dicho dispositivo táctico, explicándole que la preeminencia de su uso era la conclusión a una larga lucha mediática en la que él y sus afines se habían visto envueltos hasta poder normalizar el uso de un <i>«módulo totalmente italiano»</i>. Helenio Herrera, según explicaba Brera, apenas contuvo la risa, <i>«frunció el ceño por encima de unos ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> y, supuestamente, defendió la vigencia de la formación en WM. </p>
<blockquote><p>Helenio Herrera era capaz de departir hasta con su mayor crítico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1997/11/11/dite-helenio-di-fare-catenaccio.html">Mario Fossati</a> explicó en 1997 que él había visto a Helenio Herrera y a Gianni Brera discutir sobre esto mismo durante una velada nocturna en el restaurante Riccione. La excusa que propició este encuentro era un artículo que el cotidiano francés <i>«L&#8217;Equipe»</i> había encargado a Brera. Se trataba de un análisis del fútbol italiano en general y del Inter de Milán en particular, motivo por el cual se convocó al entrenador del equipo milanés a una cena-coloquio. Según Fossati este tipo de encuentros en el post-partido no eran infrecuentes y, de hecho, él recuerda haber acompañado a Brera y Herrera en por lo menos tres reuniones de este tipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pese a lo que escribía Brera, HH nunca fue un técnico «offensivista»</span>Durante aquella velada los dos principales interlocutores discutieron, aunque sin acalorarse. Fossati ilustró el ambiente diciendo que si bien ambos <i>«manifestaban abiertamente verdades no solicitadas»</i>, lo hacían sin <i>«malhumor»</i> ni <i>«retumbar de truenos»</i>. De este modo Brera espetaba por ejemplo que: <i>«A su llegada a Italia, usted, en comparación con nosotros, estaba diez años atrasado: y Moratti, instado por mí, le impuso el catenaccio»</i>. A lo que Herrera respondía: <i>«Eso no se corresponde con la verdad. He sido yo el centro, el motor de la nueva versión, el que ha proporcionado al Inter copas, campeonatos, títulos internacionales»</i>. Cuando existe un debate entre dos posturas encontradas, es fácil caer en la trampa de considerar que una es la correcta y la otra no. El planteamiento de Gianni Brera de considerar que Helenio Herrera era <a target="_blank" href ="http://www.treccani.it/enciclopedia/giovanni-brera_%28Dizionario-Biografico%29/">un técnico <i>«offensivista»</i></a> a su llegada a Italia resulta capcioso. Brera habló de ello varias veces, por ejemplo en el artículo titulado <i>«Il più bel gioco del mondo»</i> (El juego más hermoso del mundo), donde escribe a modo de denuncia que el Helenio Herrera <i>«offensivista»</i> de 1960-61 había sido llamado a Inglaterra en julio de 1964 y les acabó vendiendo a los ingleses que <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x02-catenaccio">el catenaccio era cosa suya</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien es cierto que el catenaccio italiano tiene un desarrollo anterior a la llegada de Helenio Herrera al campeonato transalpino, es incorrecto considerar que Herrera haya sido un técnico ofensivo durante su etapa previa al desembarco en el Inter de Milán. Una prueba evidente de esto es que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Alejandro Scopelli</a>, en su libro <i>«Hola, Míster»</i> (1957), pone como ejemplo de un equipo que emplea una táctica defensiva, sin renunciar al triunfo, al Atlético de Madrid campeón de Liga de&#8230; Helenio Herrera, del que dice que emplea el <i>«cerrojo»</i> en muchas ocasiones y que esto le permitiría llegar a la obtención del título. </p>
<p style="text-align: justify">Tampoco es correcto decir que Helenio Herrera apostó de salida por la WM. El técnico hispano-argentino empezó en Milán utilizando una defensa de 4, que es la misma que venía empleando en el F.C. Barcelona. Lo confirmó el jugador del Inter, Sandro Mazzola, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">en una entrevista</a>, en la que le interrogaron sobre Helenio y el catenaccio y respondió que: <i>«Él quiso jugar un 4-2-4 en el Inter»</i>. También el gran periodista británico Brian Glanville, a raíz de una eliminatoria europea jugada entre el F.C. Barcelona y el Wolverhampton, dibujó el módulo de Helenio Herrera como un 4-4-2 y de forma subrepticia englobó la naturaleza de sus tácticas dentro de la corriente del <i>«fútbol negativo»</i>, es decir, netamente defensivo. Para Glanville, si el equipo de Helenio había sido capaz de golear al Wolves, no era por efecto de las tácticas de Herrera, sino por el talento excepcional de sus hombres de ataque (Kocsis-Eulogio Martínez-Luis Suárez).</p>
<blockquote><p>Se debe diferenciar lo que es una actitud (difensivista) del uso de una táctica particular (catenaccio).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El quid de la cuestión es por qué empieza el Inter de Helenio Herrera a utilizar a uno de los dos defensores centrales en funciones de <i>battitore libero</i>, y esto tiene hasta tres versiones diferentes: la de la prensa (Brera et al), la de Helenio Herrera y, por último, la de los jugadores. Según Brera, y esto lo repitió con pequeñas variaciones en diversas ocasiones, la llegada del <i>módulo catenacciario</i> fue una imposición de Angelo Moratti después de una derrota ante el Padova de Nereo Rocco. El periodista aseguró en varios artículos, vamos a citar  <a target="_blank" href ="http://www.repubblica.it/rubriche/la-storia/2010/04/30/news/brera_herrera-3720021/?refresh_ce"><i>«Vita, morte e miracoli di Habla Habla»</i></a> (1985) o  <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html"><i>«L&#8217; alchimista senza patria»</i></a> (1989) como ejemplos representativos, que el propio presidente le había asegurado en persona que impondría el uso del catenaccio tras la derrota en Padua. Sabemos por la versión de Mario Fossati (1997) que Brera se lo decía a Herrera a la cara, lo que nos permite barruntar que, efectivamente, el presidente pronunció la frase ante Brera, pero esto no significa per se que ese haya sido el motivo del empleo del catenaccio el domingo de la semana siguiente. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Helenio sitúa el origen en una sustitución suya ante su rival de Milán</span>Helenio Herrera dio una versión distinta del episodio en  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">aquella autobiografía</a> titulada <i>«Yo»</i> (1962) que le escribió su <i>«hijastro»</i> Gonzalo Suárez. Según Herrera la derrota ante el Padova permitió a una prensa hostil abrir la caja de los truenos, por lo que el siguiente partido, a disputar contra el Milán, se presentaba como una importante revalida. La descripción exacta, extraída del libro, es que: <i>«tras cuarenta y tres minutos de forcejeo, de juego rígido, Picchi, nuestro gran defensa lateral, incrustándose entre los cinco hombres que defendían la puerta del Milán, lanzó un potente disparo que valía el gol de la victoria»</i>. <i>«Entonces -dice Helenio Herrera- retrasé a Balleri»</i>. Gipo Viani, que estaba en Milán en calidad de Director Técnico, empezó a rugir en el vestuario que habían jugado cerrojo con Balleri como libre. Casi como si más allá del resultado fuese un triunfo que el altivo extranjero tuviese que plegarse al módulo italiano. A lo que Herrera replicó que él no empleaba esa táctica en todos los partidos, sino que la utilizaba cuando lo creía necesario, dando como anécdota un supuesto empleo temprano del catenaccio mientras entrenaba al Stade Français (1945). </p>
<p style="text-align: justify">La tercera versión del incidente, la de los jugadores, la encontramos resumida  <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">por Sandro Mazzola</a> en una entrevista concedida al diario AS español en 2010: <i>«Al siguiente partido el Inter hizo el primer gol y Picchi, que era el dos, le dijo a Valeri (Balleri), que tenía el seis: «Ahora tú te pones de líbero por detrás de la defensa, no quiero perder otro partido'»</i>. Que Picchi pudiese tomar este tipo de decisiones en solitario podría resultar sospechoso al público, pero según dejó constancia Brera en <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>, Picchi actuaba como un <i>regista difensivo</i> (director defensivo) y sus compañeros le obedecían ciegamente. Durante el partido era Picchi quien prescribía los necesarios ajustes tácticos, sin pasar por Herrera, puesto que el técnico se consideraba contrario a variar la táctica una vez que el juego había empezado. El propio Moratti le reprochó a Herrera en alguna ocasión esta falta de cintura, a lo que el técnico le respondió que si los jugadores ya tenían dificultades para entender una táctica preparada durante varios días, mucho menos podrían adaptarse a una variante improvisada.</p>
<blockquote><p>El gremio de entrenadores le debe a las gafas de Helenio Herrera el incremento de su prestigio y salario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La realidad según Brera era mucho menos racional. Los <i>«ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> que le habían saludado durante su primer encuentro, <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">eran realmente miopes</a>. Si sus oponentes variaban un marcaje, Helenio Herrera no se daba cuenta porque, literalmente, no veía casi nada de lejos y encima se negaba a usar gafas. Podemos especular con que no se las ponía por un tema de pura presunción. Era un hombre coqueto, hasta el punto de que cuando estuvo en España se cambió su fecha de nacimiento, del 1910 que figura en su partida de nacimiento bonaerense, a 1916, añadiendo una <i>«colita»</i> al cero. Su viuda italiana, Fiora Gandolfi, asegura que ella se enteró cuando él ya estaba muerto, pero no le extrañó para nada que emplease este tipo de <i>«pequeños engaños»</i>. Así que demasiado ciego para discernir esquemas, variantes o desplazamientos, pero demasiado orgullo para emplear anteojos, no le quedó más remedio que dejar que Armando Picchi fuese su par de gafas. Las gafas de  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/helenio-herrera/">Helenio Herrera</a>.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>EL AÑO EN QUE GARRINCHA DRIBLÓ A LA PSICOMETRÍA (FÚTBOL MULATO: IX)</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Apr 2020 02:01:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Brasil acudió a Suecia 1958 con una de las organizaciones más científicas -si no la que más en absoluto- que habían podido verse en un campeonato de selecciones. El proceso de configuración del equipo contó incluso<span id="more-271997"></span> con uno de los primeros psicólogos que aplicó dicha ciencia al campo del deporte, el insigne João Carvalhaes, quien también acompañó al conjunto en su viaje a Europa como garante de que no se repetirían los acontecimientos que derivaron en la tristemente célebre <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Berna"><i>«Batalla de Berna»</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">En aquella ocasión el partido de cuartos de final que les había enfrentado contra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">los <i>«Magiares Mágicos»</i></a> acabó con ambos combinados en el vestuario húngaro, intercambiándose botellazos y con el seleccionador brasileño, Zezé Moreira, estampando una bota en la cara de su homólogo europeo, según parece en represalia por un salivazo fugado desde los labios de uno de los atletas del este. Fueron necesarios hasta veinte minutos para que la policía suiza diera por finalizada la reyerta.</p>
<p style="text-align: justify">Como marca la tradición la prensa brasilera culpó al árbitro, el británico Arthur Ellis, de la derrota, achacándole un uso abusivo de su autoridad y convirtiéndole durante meses en el enemigo público número uno. La comisión técnica brasileña en cambio optó por un enfoque menos visceral y determinó que, ante la imposibilidad de actuar sobre el criterio arbitral, se dedicarían a evaluar las variables metodológicas que hubiesen podido influir en esta desagradable experiencia, cuyo doloroso efecto se vio sin lugar a dudas multiplicado por el entonces cercano recuerdo de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/futbol-brasileno-disciplina-flavio-costa-sin-exito-maracanazo-brasil/">derrota en Maracaná ante Uruguay</a>.</p>
<blockquote><p>Brasil y Hungría terminaron a la gresca en 1954, en lo que se dio a conocer como la «Batalla de Berna».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalmente se diagnosticó que la preparación emocional del equipo había sido errónea. Los jugadores fueron clasificados de excesivamente temperamentales, emocionalmente vulnerables y faltos de la preparación psicológica <span class="pullquote_right">Brasil llegó a dudar de su mentalidad</span>que requería un campeonato mundial. Supuestamente esta falta de autocontrol provocaba que la excesiva responsabilidad derivase en miedo, siendo los jugadores de raza negra la principal diana de estas acusaciones para las que incluso se acuñó un síndrome, el complejo de <i>«perro callejero»</i>, definición atribuible al <a target="_blank" href ="http://www.metro.org.br/es/editor/nelson-rodrigues-frases-4-politica-e-futebol">periodista Nelson Rodrigues</a>. En un reciente artículo revisionista, el columnista João Máximo reflexionaba que los jugadores del Brasil, presas del furor patriótico, acudieron a aquel partido de fútbol para defender a su país como si este fuese a entrar en una guerra.</p>
<p style="text-align: justify">Este <i>«temor al miedo»</i> de los estamentos federativos fue respondido con un aumento de la disciplina y de la organización meticulosa y científica. Se pretendía no dejar nada al azar. Esta fue la motivación por la cual el médico oficial del equipo y confesor de facto de los jugadores, <a target="_blank" href ="http://veja.abril.com.br/historia/copa-1958/_img/imagens_edicao/gosling-pele.jpg">el Doctor Hilton Gosling</a>, invirtió cientos de kilómetros hasta encontrar el lugar de concentración ideal -entre las arboledas de Hindas (Goteborg)-, o por la que controlaba obsesivamente la alimentación temiendo una intoxicación, extremo para el que recomendaba alimentarse exclusivamente de bocadillos de camino a los encuentros.</p>
<p style="text-align: justify">De cara a tecnificar también el proceso de selección de jugadores, se integró en la seleçao a João Carvalhaes, psicólogo del <i>«Sao Paulo»</i> campeón regional Paulista en 1957. Se aseguraba que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el entrenador Béla Guttmann</a> había aceptado una sugerencia de Cavalhaes de apostar por un jugador, al que valoró como psicológicamente más preparado que el escogido de inicio por el técnico húngaro para afrontar el partido decisivo por el título. El jugador en cuestión cuajó una gran actuación y contribuyó decisivamente a la victoria.</p>
<blockquote><p>Brasil intentó que su estructura interna (médicos, psicólogos) fuera lo más técnica y profesional posible </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El presidente da la Confederação Brasileira de Desportos (CBD), João Havelange, había confiado en su adjunto Paulo Machado de Carvalho, empresario paulista de gran éxito, la organización del equipo nacional y fue este quien tomó la decisión de contratar a un profesional para realizar una batería de pruebas psicotécnicas de evaluación. Práctica en auge desde su introducción en el mercado laboral durante el inicio de la industrialización del país en los años 30.</p>
<p style="text-align: justify">Una comparación estadística de los futbolistas (muestreo de 67 jugadores) con los integrantes de otros gremios había llevado anteriormente a Carvalhaes a concluir que la adecuada práctica del fútbol exigía mayor inteligencia <span class="pullquote_left">Brasil realizó test de inteligencia a todos sus jugadores convocados</span>promedio que la requerida por otros grupos de profesionales (mecánicos, electricistas, oficinistas, artesanos, mensajeros o chóferes de autobús). Así que aparentemente una buena inteligencia correlacionaba con un buen desempeño deportivo. Se procedió a pasar un test de inteligencia (Army Test) a los jugadores seleccionados por Vicente Feola. <a target="_blank" href ="http://www.psico.uniovi.es/REMA/v4n2/a1/p2.html">Se trataba de una prueba de origen militar</a>, destinada al reclutamiento, y con la ventaja de estar adaptada de cara a poder efectuar su pasación a analfabetos. Tras su corrección se presentaron los resultados en una reunión con el comité técnico en la que el jugador Mané Garrincha fue señalado como el atleta de menor competencia intelectual.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de viajar a Suecia se apostó por completar los exámenes con la pasación del Test de la Figura Humana y el de Psicodiagnóstico Miokinético (PMK), continuándose el trabajo de evaluación incluso durante la celebración de la Copa del Mundo, según el propio Carvalhaes de cara a poder <i>«asesorar, orientar y apoyar mejor a los deportistas»</i> (sic).</p>
<blockquote><p>La Confederación brasileña sometió a sus futbolistas a pruebas psicotécnicas de distinta naturaleza</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La importante controversia posterior nace de las valoraciones, rayanas en lo insultante, que el psicólogo efectuó sobre dos futbolistas que tuvieron luego un peso importante en el equipo, Edson Arantes do Nascimento <a target="_blank" href ="http://www.colombiasports.net/wp-content/uploads/2013/01/Garrincha-y-Pel%C3%A9-foto-copa2014govbr.jpg"><i>«Pelé”</i> (17 años) y otra vez Mané Garrincha (25 años)</a>. El primero fue calificado de <i>«adolescente inmaduro»</i>, <i>«obviamente infantil»</i> y <i>«carente del espíritu de lucha necesario»</i>; quedando para el segundo la peor parte al ser tildado de <i>«deficiente mental»</i>, <i>«indisciplinado»</i> e <i>«irresponsable»</i>. Desaconsejando que cualquiera de los dos jugase. A Mané no le beneficiaba que en un partido de preparación en Italia, tras driblar a toda la defensa del AC Milan, optase por esperar en la línea de meta el retorno de uno de los defensores para poder volver a driblarlo y, esta vez sí, marcar un soberbio gol.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a los malos augurios el desempeño de Pelé y Garrincha en los entrenos era tan formidable que una delegación de jugadores, presidida por <a target="_blank" href ="http://www.conmebol.com/es/content/fallecio-nilton-santos-la-enciclopedia-del-futbol-0">Nilton <i>«La Enciclopedia»</i> Santos</a>, instó a Feola a incluirlos en el equipo contra el combinado soviético [1]. Huelga decir que la actuación fue tal que al acabar el partido el defensor de Garrincha, Kuznetsov, se dirigió descompuesto a los periodistas rogándoles que le consiguieran asilo político en alguna embajada, puesto que tenía miedo a volver a Moscú tras haber sido tiranicamente ridiculizado por un cojo [2].</p>
<p style="text-align: justify">Posteriormente, numerosos articulistas cargaron contra la figura de Carvalhaes y por extensión a la de la psicología aplicada al deporte, argumentando en virtud del mal uso que se dio a los instrumentos de diagnóstico. Sin duda hubo una falta de comprensión por parte de Carvalhaes de las habilidades particulares presentes en el juego. No en vano él provenía del mundo del boxeo y en el terreno futbolístico era primordialmente un neófito. Sus métodos de evaluación no estaban diseñados acorde con el campo de desarrollo del trabajo, no contemplando que un sujeto puede alcanzar su madurez personal y estar lejos de su mejor momento como atleta, al carecer de la calidad física que le permitía destacar en ese ámbito.</p>
<blockquote><p>El fútbol de Mané Garrincha y Edson Arantes, Pelé cuestionó la validez de los estudios psicotécnicos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo una parte de la crítica, identificable en <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/08/C-4834-panzeri-anatomia-de-un-periodista.php">figuras tan populares como Dante Panzeri</a>, lo que en realidad parecía deplorar era la industrialización del fútbol. La tecnificación del deporte les remitía al proceso por el que se sustituyó al artesano (artista) por la producción en masa (industria). La búsqueda de la predictibilidad y la replicabilidad era entendida como el opuesto al talento innato y al proceso alquímico que forja casi misteriosamente a los grandes equipos, un juego de extremos en los que la seriedad se percibe como el antagonista de la libertad y la técnica lo que aplasta el espíritu humano.</p>
<p style="text-align: justify">El Mundial de mil novecientos cincuenta y ocho no acabó con los prejuicios sobre disciplina y tecnificación, pero si con los del racismo, puesto que el torneo puso en el mapa a los crioulos (mulatos). Irresistibles primero para las jóvenes suecas [3] y luego para todo el mundo. La psicología deportiva en cambio recibió un duro embate en su credibilidad, aunque el doctor José Augusto Evangelho Hernandez hace notar en su ensayo sobre el tema [4] que si bien los tests aplicados por Carvalhaes no fueron eficaces de cara a evaluar competencias futbolísticas, si que alertaban sobre <a target="_blank" href ="http://elcomercio.pe/deporte-total/futbol-mundial/entrevista-inedita-garrincha-revela-su-resentimiento-pele-noticia-1499832">la fragilidad de un Mané Garrincha</a> que moriría de cirrosis hepática a la temprana edad de 49 años tras haber malgastado todo su dinero.</p>
<blockquote><p>[1] La teoría de la camarilla interna del seleccionado ha sido recogida por historiadores tan solventes como Brian Glanville, sin embargo los supervivientes del combinado del `58 actualmente lo niegan. La salida de Joel y «Mazzola» Altafini se atribuye a decisiones de Feola y no a una reunión. Existen no obstante motivos que propiciarían que fuese impopular reivindicar una autogestión dado que se ha reivindicado ese triunfo Mundial como ejemplo de organización y espíritu «científico». </p>
<p>[2] Manuel Francisco dos Santos, apodado «Garrincha» o «Mané», tenía una pierna 6 centímetros más corta que la otra, así que técnicamente era cojo. </p>
<p>[3] Durante la celebración del torneo el rey Pelé mantuvo un breve romance con una joven sueca llamada Ilena. Apenas un año después (mayo de 1959), en una gira del Botafogo por la misma Suecia, se produjo el escarceo de Mané Garrincha con una camarera que acabó en el nacimiento de Ulf Lindberg, uno de sus catorce hijos reconocidos.</p>
<p>[4] «<a target="_blank" href ="http://www.revispsi.uerj.br/v11n3/artigos/html/v11n3a17.html">João Carvalhaes, a psychologist world champion football</a>«. Instituto de Psicologia – Universidade do Estado do Rio de Janeiro &#8211; UERJ, Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, Brasil (2011).</p></blockquote>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/zeze-moreira-defensa-en-zona-brasil-tachado-defensivo-poco-exito-pese-al-triunfo/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/08.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/nenem-prancha-clave-descubrimientos-formacion-futbol-brasileno-joao-saldanha/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/10.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>Di Stefano, el jugador detrás del mito #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2020 09:54:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“La técnica inmuniza a quien la posee contra dos arbitrariedades: la de la moda y la del maestro; elimina a los mediocres, [&#8230;] utiliza el talento medio y [&#8230;] exalta el genio”, Étienne Decroux. ara Alfredo Di Stefano el fútbol fue, en sus orígenes, una herencia de familia. Durante algunas entrevistas aseguró que «hasta donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“La técnica inmuniza a quien la posee contra dos arbitrariedades: la de la moda y la del maestro; elimina a los mediocres, [&#8230;] utiliza el talento medio y [&#8230;] exalta el genio”</i>, Étienne Decroux.</b><span id="more-271856"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>ara Alfredo Di Stefano el fútbol fue, en sus orígenes, una herencia de familia. Durante algunas entrevistas aseguró que <i>«hasta donde alcanzaba a saber»</i> estaba emparentado con <a target="_blank" href ="http://la-redo.net/pisando-los-talones-del-di-alfredo-di-stfano-12162-/"><i>«los Drake y los Brown»</i></a>, los que <i>«hicieron la historia del fútbol argentino»</i>. Se refería con ello a la fundación <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Alumni_Athletic_Club">del Alumni</a>, el legendario club del amateurismo por cuanto fue el principal acaparador de títulos durante la primera década del siglo XX. Sin embargo, esta supuesta relación entre ambos mitos resulta dudosa. Probablemente una leyenda familiar. Los parientes <i>«británicos»</i> de Di Stefano eran de origen irlandés, mientras que los Brown del Alumni descendían de la primera oleada de inmigrantes escoceses. Un error similar cometió la prensa escocesa cuando en el preámbulo de un Argentina-Escocia (2008) afirmó que José Luis <i>«El Tata»</i> Brown estaba emparentado con James Brown, el abuelo de los cinco hermanos campeones del Alumni. Aspecto que fue expresamente refutado en el libro <a target="_blank" href ="http://www.corregidor.com/?page_id=335&#038;codigo=1815"><i>«Quién es Quién en la Selección Argentina»</i></a>, dado que los antepasados que le transmitieron su apellido eran irlandeses y no escoceses. </p>
<p style="text-align: justify">Si resulta más fidedigna su habitual alusión a un parentesco con los Pertini de Boca Juniors, si bien en alguna ocasión exageró hasta el punto de <a target="_blank" href ="http://la-redo.net/pisando-los-talones-del-di-alfredo-di-stfano-12162-/">citar a uno de ellos</a> como <i>«fundador de Boca»</i>. Su tío paterno, Luis Juan Pertini, fue vicepresidente boquense entre 1947 y 1953. Mientras que el hermano de Luis, Dante Santiago Pertini, jugó en el club xeneize durante la década de los veinte (1920-26), siendo principalmente recordado por haber participado en la célebre gira europea de Boca Juniors de 1925, primera de un equipo argentino por el viejo continente. Un vínculo que resulta más tangencial, pero que deviene simpático por azares del destino, fue el matrimonio de uno de sus tíos con la hermana de Carlos Isola, el célebre portero de River Plate durante más de una década y que sustituyó en dicho puesto a Luraschi, el cual años después apadrinaría la llegada de la Saeta a River. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El pequeño Alfredo iba a ver los entrenos de un gran Boca Juniors</span> Este vínculo con los Pertini venía por parte de su abuela paterna, Teresa Ciozza, una genovesa casada con Miguel Di Stefano, que es el abuelo al que le debe su famoso apellido. Natural de Capri y emigrado a la Argentina, fue un referente futbolístico significativo, puesto que vivía cerca de la cancha de Boca y el nieto aprovechaba las visitas a su casa para acudir a ver los entrenamientos del conjunto xeneize. Tendría Alfredo sobre siete u ocho años, que es la época en la que empezó a jugar a fútbol en pequeñas canchas callejeras y también la del primer bicampeonato boquense. Como espectador de aquellas prácticas pudo disfrutar de uno de los mejores ataques de la historia del club, el de <i>«Cabecita de Oro»</i> Cherro, Benítez Cáceres y <i>«Pancho»</i> Varallo. Cuando Alfredo <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2006/11/17/futbol/1163763168.html">bautizó a Puskas como <i>«Pancho»</i></a> lo hizo en honor de este Francisco Antonio Varallo de su niñez, a quien se le llamaba así por ser uno de los hipocorísticos tradicionales de su nombre (Paco, Pancho, Kiko, Curro). El paralelismo entre el húngaro y el argentino, que les llevó a compartir apodo, lo encontramos en un don común: un disparo excepcional. A Varallo se le conocía también como <i>«el Cañoncito del Bosque»</i> debido a que el periodista Luis Elías Sojit empezó a llamarle así tras encadenar varios goles de tipo <i>«cañón»</i> en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata. </p>
<blockquote><p>Tanto el «Charro» Moreno como la Saeta Rubia, ambos glorias de River, crecieron en la admiración de un triunvirato mítico de Boca Juniors: Cherro, Benítez Cáceres y Varallo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos o tres años después, el propio Di Stefano empezaría a realizar sus primeros entrenamientos en el colegio. Las <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2009/01/28/C-1128-di-stefano-a-solas-con-una-leyenda.php?volver=1&#038;retorno=1">clases de gimnasia</a> <i>«al lado de Obras Sanitarias, en Gimnasia y Esgrima, dos veces por semana»</i>. Sin embargo, en su autobiografía consideró que los fundamentos técnicos específicos del fútbol los recibió por las mismas fechas, sobre sus diez años, bajo la supervisión de un empleado de su progenitor. Un muchacho de origen gallego e hincha de Boca llamado Enrique Losada. Fueron una infinidad de horas aprendiendo a pisar la pelota y adquiriendo sensibilidad en el toque chutando contra la pared de una fábrica. Luego tales destrezas se pulirían en la universidad de la calle. Allí donde cada acción pretende burlar un defensor, buscar a un compañero o batir una portería imaginaria. Nada que ver con los entrenamientos en base a <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Test_Course-Navette">Course-Navette</a> o Test de Cooper, inaplicables allí por inespecíficos. Los partidos de barrio en cambio eran puro fútbol, lúdicos pero intensos, puesto que no había ninguno que no terminase en una escaramuza. Y dado que la pelota iba rebotando de un lado para el otro de la calle, había que tener un arte extraordinario para jugar allí. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Comenzó a jugar con su hermano menor Tulio</span>La Saeta nunca renegó de la importancia de aquellos juegos. Recién llegado al Real Madrid consideró en <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">una entrevista</a> para el diario Marca (17-11-1953) que la escuadra de Barracas <i>«Once y venceremos»</i> (aka «Unidos y venceremos») era la más representativa de dicho periodo, aunque sabemos que a los doce años, y con su traslado al barrio de Flores, jugaría también para <i>«El Imán»</i>. Siendo aún adolescente la familia abandonó la ciudad y Alfredo decidió renunciar a sus estudios [1] para iniciar un vida como campesino en la finca agrícola familiar situada en Los Cardales, a unos 70 kilómetros de Buenos Aires. Sin embargo, no abandonó la practica del fútbol. Por mediación de José Mussi, quien lo descubrió peloteando en el campo del Río Luján y lo invitó a jugar en el conjunto local, Di Stefano <a target="_blank" href ="http://lasemanaya.com/alfredo-distefano-del-futbol-de-cardales-para-el-mundo/">empezó a disputar</a> <i>«los campeonatos de la liga norte, que aglutinaban a equipos de ciudades vecinas»</i>, formando parte del Club Progresista, añadiéndosele un año después su hermano menor Tulio. Algunos vecinos recuerdan que don Alfredo Di Stéfano senior solía llegar a los partidos <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Sulky">en sulky</a>, arrastrado por el caballo <i>«Bómbolo»</i>, mientras sus dos hijos iban corriendo detrás a modo de precalentamiento para el partido. Los hermanos se alineaban como insiders o entrealas del conjunto, intercambiándose las posiciones de 8 o 10 en función de las situaciones que plantease el partido. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Al principio, de niño, no destacaba tantísimo</span>Gracias a don Pedro Gigena, uno de los más longevos integrantes de aquel equipo, ha llegado hasta nosotros el recuerdo de esta Saeta juvenil. Gigena fue uno de los zagueros centrales de aquel conjunto, campeón interregional de 1943, y como tal rememoraba en una entrevista que <i>«Alfredo era un muchacho joven, al que le gustaba tocar la pelota y gambetear»</i>. Sin embargo no era el futbolista más brillante de aquel conjunto. Ese papel le correspondería al wing izquierdo, Rosa Gigena, e incluso el hermano menor de Di Stefano, Tulio, era considerado un futbolista superior. Alberto Di Yorio, uno de los cardaleros que más ha hecho por reivindicar la memoria de aquel pasaje, recogió el testimonio vecinal sobre el juego de Tulio Di Stefano, al que caracteriza como de <i>«frente en alto y con la pelota siempre en el suelo (&#8230;) era mejor, pero se le rompió la rodilla y no pudo jugar mucho»</i>. Similar opinaba Pedro Gigena, quien en calidad de testigo directo de todo aquello, atestiguó que en ese periodo La Saeta rubia <i>«no era ninguna lumbrera (&#8230;) todavía no despuntaba»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Tanto Gigena como Alberto Di Yorio destacaron sobremanera el constante estímulo del padre sobre sus dos hijos atletas. Alfredo senior no solo se limitaba a acompañarles, sino que, situado detrás del arco, les daba constantes indicaciones. Exclusivamente dirigidas hacia ellos. Si bien en alguna ocasión concedió elogio particular al juego de algún compañero, como fue el caso del número 6, Tito Roveda. El viejo Di Stefano se permitía aleccionar porque había sido futbolista y, al final, aquel antecedente se reveló clave en la futura trayectoria de su vástago. Sobre todo porque la casa de los Di Stefano se veía frecuentada en aquella época por <a target="_blank" href ="http://miseleccion.co/noticias/noticias/el-gran-alfredo-di-stefano-en-palabras-de-su-hermana-visita-a-su-casa-en-buenos-aires/20140530/nota/2249766.aspx">los amigos</a> de la familia. Inclusive los que habían coincidido con el padre en River. Uno de ellos era Alejandro Juan Luraschi, un electricista que había sido el portero del ascenso de River Plate a Primera División (1908) y que parece que aun tenía algún contacto con el club. Según <a target="_blank" href ="http://miseleccion.co/noticias/noticias/el-gran-alfredo-di-stefano-en-palabras-de-su-hermana-visita-a-su-casa-en-buenos-aires/20140530/nota/2249766.aspx">Norma Di Stefano</a>, hermana del jugador, la madre, Eulalia, le pidió a Luraschi que recomendase a sus hijos para el equipo. A los pocos días le mandaron un telegrama citándole para una prueba de acceso. De los 70 u 80 muchachos que se presentaron aquel día, Peucelle solo seleccionó a Alfredo y a Julio Salvucci, futuro integrante del Ferro Carril Oeste del ascenso de 1949.</p>
<blockquote><p>Pese a no haber sido un jugador típico de la escuela rioplatense, el itinerario formativo de Alfredo si fue el común al de todas las estrellas del ciclo de las luces argentino: el potrero</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En River se encontró el mejor contexto posible para aprender a jugar</span> A esas alturas las divisiones inferiores de River llevaban años aportando una excelente producción. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Félix Roldán</a>, un quiosquero, había sido el primer ojeador y creador de aquellas categorías. A su muerte (1941) su gran amigo Carlos Peucelle tomó el relevo y se dedicó a coordinarlas. Ambos fueron elogiados por el famoso periodista Dante Panzeri por su manera de <i>«elegir y corregir adolescentes»</i>, si bien aquello fue solo una parte del proceso. Paradójicamente, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/platinismo/">la construcción de la Máquina</a> resultó bastante orgánica. Cierto que el semillero tenía una identidad propia, todos jugaban a lo mismo y los delegados del club instruían a los chicos. Sin embargo la técnica superdotada de aquella generación siempre se le ha atribuido a su formación durante la infancia en los terrenos baldíos, los potreros. Luego, la característica forma de jugar de aquel River, sin posiciones fijas, no fue tanto responsabilidad de un particular como algo que se dio por una larga suerte de factores. Di Stefano <a target="_blank" href ="http://www.taringa.net/posts/deportes/15217191/Antigua-entrevista-a-Alfredo-Di-Stefano.html">definió a sus antecesores</a> como <i>«un grupo de muchachos, (que) pese a su juventud, analizaba muy bien el fútbol y hablaban mucho antes de los partidos»</i>. La Saeta explicó también que en su primer partido le dijeron: <i>«Tú no te preocupes que te vamos a proteger. Cuando veas una camisa con la franja roja le das a la pelota y ahí te vamos orientando»</i>. Lo que es una buena muestra de como la transición entre las inferiores y el primer equipo era facilitada por los propios veteranos. Existen numerosas muestras de ello. Anteriormente había sido Carlos Peucelle, aun jugador, quien se había situado al lado de Adolfo Pedernera como interior izquierdo, cuando el mentor de ambos, Félix Roldán, le pidió que le protegiera en su debut. Otro tanto hizo Peucelle por José Manuel Moreno, <a target="_blank" href ="http://www.robertomancini.com.ar/lavisita.html">a quien enseñaba</a> <i>«a poner el cuerpo, en defensa de la pelota»</i>, y del <i>«dribbling»</i> y luego el Charro ya como <i>«cabecilla del grupo, era el que organizaba, hablaba y educaba»</i>, según Alfredo, a los demás. </p>
<p style="text-align: justify">La generosidad y el compromiso de algunos de los jugadores con el equipo era tal que, espontáneamente, cedían su puesto para no frenar la progresión de los chicos de las inferiores. Tal fue el caso de <a target="_blank" href ="http://www.alertadigital.com/2011/06/28/las-lagrimas-de-los-millonarios/">Aristóbulo Luis Deambrossi</a>, quien fascinado por el juego que exhibía Loustau cuando entrenaba con los mayores, le recomendó al técnico Cesarini darle entrada en el equipo en su lugar. U, otra vez Carlos Peucelle, que estando aun fuerte y veloz se retiró del fútbol, entre otras cosas, por no tapar a Juan Carlos Muñoz. Luego esos dos futbolistas fueron los <i>«punteros»</i> (extremos) de la Máquina de River. Más complicado fue conseguir ubicar a Pedernera como eje del ataque, para que diera comienzo todo. En eso fue clave la presión de sus compañeros y de los delegados de las inferiores sobre el técnico Cesarini, al que bautizaron como <i>«el legañoso»</i> porque <i>«no veía»</i> que con Adolfo funcionaban todos los demás. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando a Pedernera <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2001/05/25/d-274442.htm">le tocó opinar</a> sobre la Máquina dijo: <i>«Los equipos siempre nacen cuando se ubican distintas duplas. Nosotros dispusimos de varias de esas sociedades y las piezas se fueron acomodando solas. Y aparecieron así los movimientos, quizás impensados para esa época: entrar y salir, el cuadrado en el medio, la sorpresa, la ocupación de los espacios. Nos encontramos un grupo de jugadores iluminados y logramos un entendimiento total. Parecía que jugábamos de memoria»</i>. La cantidad de <i>«iluminados»</i> era tan colosal que hubo que desechar a numerosos futuros campeones por no poder absorber el primer equipo tal abundancia de camadas. Así salieron de la entidad los <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2005/01/25/agenda/1106607609_850215.html">Sánchez Lage</a>, Ernesto Grillo, Fernando Sánchez, Antonio Rodríguez, Rogelio Domínguez, Antonio Báez, Mario Sabbatella, Roberto y Oscar Coll&#8230; </p>
<blockquote><p>El volumen de talento del semillero River era tan abundante que de tanto en tanto se desbordaba.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pese a ser un gran goleador, en sus inicios tenía sus limitaciones</span>Dentro de aquel contexto la Saeta Rubia no figuraba entre los futbolistas habilidosos, al estilo de lo que se espera de los próceres argentinos. Durante aquella estadía <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">en La Maquina</a> estaba lejos, en dicho aspecto, de compañeros suyos como Pedernera, Moreno o Báez. Jugadores que como se decía entonces <i>«gastaban la pelota»</i>. Originariamente el rol de Di Stefano en el equipo era el de goleador. Sus ex-compañeros y formadores de aquel entonces (Rossi, Peucelle, Domínguez, Pedernera&#8230;), cuando les tocó definirle, describieron a un jugador inteligente a la hora de explotar su velocidad, con arrancada potente, fuelle en carrera y muy móvil, pero que destacaba más por su carácter ganador y amor propio que por su clase. A nivel técnico, mientras estuvo en Argentina, solo dispuso de un buen perfil de desmarque, el derecho, lo que le daba poca variedad a su juego. La pierna izquierda prácticamente la tenía para apoyar y no sabía cabecear. Paradójicamente -vista su trayectoria posterior- fue un jugador de los de corrían mirando al piso. No jugaba para el equipo, sino para el gol. Durante aquellos primeros años como profesional, ni daba juego a los demás ni organizaba al conjunto. Tampoco <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/ecos/2008/03/11/filogenesis-blanca-iv/">en Colombia</a> jugó de esa manera. </p>
<p style="text-align: justify">Esto fue, en opinión de Pedernera, una consecuencia lógica de las características de los compañeros que tuvo durante su etapa latinoamericana, en donde se alineó siempre con interiores magníficos: Norberto Méndez y Llamil Simes en Huracán, José Manuel Moreno y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> en River, y el propio Adolfo Pedernera y Antonio Báez en Millonarios. Así pues durante este periodo (1944-53) se centró en depurar su juego natural, principalmente bajo la tutoría del <i>«Maestro»</i> Pedernera, pero siempre con un radio de acción limitado al ultimo cuarto de la cancha. Al finalizar su etapa colombiana ya le daba con las dos piernas y nunca le pegaba mal, como si sucedía inicialmente en River y Huracán, en donde llegaba a fallar incluso con su pierna diestra. Esta evolución enriqueció su juego permitiéndole entrar por ambos laterales (derecho e izquierdo), sin perder por el camino sus cualidades innatas: velocidad, fuerza y movilidad. Seguía sin ser un dominador de balón de élite o un driblador de postín, pero en cambio había añadido a su arsenal el juego en corto, la pausa, y había aprendido a <i>«marcar»</i> en defensa. </p>
<p style="text-align: justify">La necesidad de aplicarse a la hora de defender fue una conclusión de tipo eminentemente práctico. Según el propio Alfredo <i>«los delanteros deben aceptar que parte de su trabajo consiste en ayudar en defensa. Si la defensa falla, el trabajo del delantero se hace mucho más difícil, porque tiene que marcar más goles. Por eso, lo evidente es bajar a ayudar en defensa. Así tu trabajo es más fácil durante el partido»</i>. Un razonamiento aparentemente lógico que enmascara dos conclusiones inherentes al planteamiento. La prioridad es ganar, no el lucimiento personal, y el jugador dispone del vigor necesario para rendir en ambas fases del juego (defensa/ataque). En el aspecto atlético las condiciones naturales de Di Stefano (velocidad, agilidad y resistencia) eran espectaculares. Consciente de ello cuidó su físico con mimo. En Colombia no contaban con preparador físico, por lo que los jugadores tuvieron que responsabilizarse y Alfredo era, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">en palabras de Nestor Rossi</a>, <i>«el primero en llegar y el último en irse»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En Madrid enseñó a jugar a sus compañeros</span>En sus inicios en el Madrid le sucedió lo mismo que <a target="_blank" href ="http://www.fcbarcelona.es/club/historia/detalle/ficha/1950-la-llegada-de-kubala-la-estrella-de-la-decada">a Kubala</a> en Barcelona. Algunos de sus compañeros eran buenos jugadores, pero otros simples modestos a los que él hizo grandes. El nivel técnico general, tanto del campeonato como el de su equipo, era inferior al que había encontrado en sus anteriores experiencias [2], pero una de las grandes cualidades de Alfredo -según decía su amigo Pepe Peña- era la inteligencia de saber adaptarse a las circunstancias. Cuando llegó al Madrid <i>«todo el mundo reventaba la pelota. Los volantes la recibían con el pecho y en vez de matarla la rebotaban. Entonces ya no la tenían dominada, porque se les había ido a zona de disputa. Y allá iba el zapatazo: alto, fuerte y lejos»</i>, decía Pepe Peña en una entrevista en El Gráfico (1963) [3]. Di Stefano no estaba acostumbrado a ver pasar globos por encima de su cabeza, así que se aburría. Empezó a bajar para pedir la pelota. A veces hasta su propia área de penal. Gritaba al compañero que tenía la pelota para que no la rifara y se la dieran a él [4]. Paulatinamente fueron tomándole confianza, puesto que vieron que podía ayudarles a sacar el balón y además les colaboraba a la hora de defender. De esa forma los defensores del conjunto comenzaron también a cambiar su actitud y se fueron sintiendo jugadores. Ya no estaban solo para despejar, sino que eran parte del juego. Y en el corazón del juego se situó Di Stefano, puesto que eso era lo que el equipo precisaba. Como comentaba Pedernera, el Real Madrid <i>«le dio todo el campo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/"><i>«él era el eje de todo su juego»</i></a> y Alfredo lo <i>«cubría con su dinamismo, velocidad y tremenda fuerza»</i>. </p>
<blockquote><p>El todocampo no juega en un puesto por partido, sino que elige un puesto en cada jugada.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Existían antecedentes de jugadores que habiendo madurado por la edad y perdido velocidad en sus piernas, aumentaban su comprensión del juego y, pese a haber sido jugadores <i>«simples»</i>, limitados a explotar velocidad y tiro, pasaban a organizar el juego de sus compañeros. Dos ejemplos argentinos anteriores a La Saeta serían <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Domingo_Tarasconi">Domingo Tarasconi</a> y Bernabé Ferreyra. La diferencia es que Alfredo lo hizo manteniendo su velocidad y fuerza de arranque. Del par de ocasiones que Adolfo Pedernera pudo ver a Alfredo en Europa destacó que, aunque por su <i>«prestigio y ascendiente»</i> podría haberse limitado a <i>«jugar a un ritmo más pausado, haciendo valer su experiencia y visión de juego»</i>, nunca lo hizo. El Di Stefano que él vio en el Real Madrid era <i>«el de siempre»</i>, con una <i>«movilidad extraordinaria»</i> y <i>«permanente afán por ganar»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ante las dobles marcas, Alfredo se hizo un experto en sorprender</span><i>«Yo no paro de moverme para que los defensas no puedan inmovilizarme»</i> explicaba la Saeta <i>«y me muevo rápido para ayudar al que recibe el balón»</i>. Uno de sus rivales, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UHYTTrLsWY0">Luís Suárez</a>, declaró que si bien en aquella época se hacían muchos marcajes al hombre, con el nueve del Madrid la cosa llegaba hasta un punto cómico. El balón podía pasar a cuatro o cinco metros al lado de sus marcadores, pero ellos nunca iban a buscarlo. No podían permitirse descuidar ni un segundo a Alfredo Di Stefano. Según el que fuera seleccionador argentino, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Carlos_Lorenzo">Juan Carlos Lorenzo</a>, si le hacían un doble marcaje -cosa que en España sucedió en la totalidad de los partidos y durante varias temporadas-, Di Stefano corría por toda la cancha como un loco avisando a gritos a sus compañeros (<i>«¡Yo no juego! ¡Yo no juego!»</i>) de que uno de ellos estaba libre y debía subir al ataque. Debido a esta presión extenuante, la Saeta se convirtió en un experto en el arte de la sorpresa. Por ejemplo, tirando de espaldas al arco, modalidad que le permitió conseguir varios de sus goles más famosos. Esta cualidad estaba intrínsecamente relacionada con otra de las grandes virtudes que de él destacaba Pepe Peña: su seguimiento de juego e intuición, que le permitían predecir situaciones de partido con segundos de anticipación [5]. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Rogelio_Antonio_Dom%C3%ADnguez">Rogelio Domínguez</a> explicó que pese a que en el doble marcaje un jugador <i>«le seguía como su sombra»</i> y el otro <i>«le esperaba a la salida»</i> se las arreglaba para <i>«aparecer de golpe delante del arco para hacer el gol»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Pedernera consideró que todas estas características de su fútbol se explicaban precisamente por no haber sido un gran dominador de la pelota o un <i>«gambeteador»</i>. Gracias a eso había podido llegar a ser lo que fue. Si no, tal vez hubiese triunfado en otro rol, pero no sería Di Stefano. Había esquivado la sirena del jugador criollo. En lugar de adueñarse del balón se hizo dueño de todo el terreno. Una vez, describiendo a Sivori, la Saeta dijo: <i>«es un jugador genial, pero todavía no ha podido desprenderse del embrujo de jugar en muchas ocasiones para él»</i>. Ese fue el mal que él superó. Aquel que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">Zubeldia</a> resumió de manera aun más dramática en 1962 diciendo que <i>«el individualismo era el principal vicio del jugador argentino»</i>.<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«</span>¿Alfredo, por qué cambió su manera de jugar?»<br />
«Me fui dando cuenta de que el fútbol es juego de once jugadores. Tienen que trabajar todos para todos. Es un principio básico»</i>. (Alfredo di Stefano, para <i>«El Gráfico»</i>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] En el número 125 de la Revista de la RFEF la periodista Blanca Benavent le preguntó a Alfredo por el título de «ingeniero agrónomo» que le viene acreditado de tanto en tanto en alguna reseña. Sospecho que la confusión procede de una entrevista concedida a Cesar González Ruano (25-4-1954) y recogida en el libro recopilatorio &#8216;Las palabras quedan&#8217;. Allí la Saeta dice haber cursado dichos estudios, quizás para tomarle el pelo al entrevistador, al detectar en él a un advenedizo que tapaba su desconocimiento del deporte rey recurriendo a la tauromaquia («Hablamos ahora de fútbol. Para mi éste es un bosque donde me encuentro perdido. Lo mismo me ocurrió con Kubala y con Samitier. Pero no importa. Además, no hay otro remedio. ¿Cómo no voy a hablar de fútbol con Di Stéfano? Fútbol y toros»). Pese a ser un material tan antiguo ha tenido cierta circulación atribuible a la recomendación de algunos docentes de periodismo. Sabemos, por ejemplo que José Julio Perlado, profesor de Redacción Periodística, lo recomendaba a sus alumnos y que su opinión solía ser muy valorada por sus discípulos.</p>
<p>[2] Cuando Di Stefano llegó a España desconfiaba del nivel del campeonato. Durante una entrevista (1974) se refirió a cierta conversación con su hermano Tulio, previa a participar en el torneo español, en la que aseguró petulante que «allá les meto un amague y me voy derecho al arco». Sus experiencias previas durante la gira con Millonarios le habían hecho considerar a los gallegos (españoles) como «troncos», faltos de clase. Posteriormente valoró positivamente la preparación atlética del futbolista europeo, pero incluso en 1966 -cuando estaba finalizando su periplo dentro del campo- seguía considerando al futbolista español como falto de clase. Prueba de ello es una entrevista concedida a Juvenal para Sport, el suplemento mensual de El Gráfico, en la que Di Stefano declaró sin tapujos: «Vos sabés que ése es el problema del jugador español: la pelota». Similar opinaba Puskas, recién llegado a la península, cuando comparaba el nivel técnico general del campeonato húngaro con el español «El fútbol español es bastante rápido. (&#8230;) Quizás más técnica el de mi país. Nosotros siempre procuramos hacer correr la pelota» (Marca 23-09-1958).</p>
<p>[3] El hijo de Rogelio Domínguez, el profesor Antonio Domínguez Vence, me aseguró en una conversación privada que en aquella época apodaron a Miguel Muñoz «Siempre viva» por su mal control de la pelota. No dudo de la veracidad del hecho, ni de los motivos que llevaron a sus compañeros a ocultarlo a posteriori, sin embargo no he podido aun confirmar esta anécdota con al menos otra fuente si bien cuadra con lo que refería Pepe Peña en 1963. Lo que si está más contrastado es que cuando un defensa despejaba sin tino, Alfredo se le acercaba para aclararle: &#8211; «Me la tenés que dar a mí no a Bernabéu».</p>
<p>[4] Esta manera de «darle aire a la defensa», para liberar al portero de la necesidad de «volearla al no tener con quien jugarla» (Dinámica de lo impensado. Dante Panzeri), tenía su precedente inmediato en el juego de Adolfo Pedernera y Félix Loustau en la Máquina de River. Allí ambos recibían frecuentemente las iras del público por ir a colaborar a que los defensas sacasen la pelota jugada ya que el respetable entendía que «abandonaban su puesto» o iban a «esconderse atrás».</p>
<p>[5] Durante la final de Copa de Europa de 1962, celebrada en el Estadio Olímpico de Ámsterdam, un jovencismo recogepelotas holandés quedó fascinado por la habilidad de Di Stefano para pensar la jugada un segundo antes que el contrario. El muchacho reconoció en ello algo que él nunca había visto antes y le dedicó mucho tiempo a reflexionar sobre aquella forma de liderazgo. Acabó concluyendo que el recorrido de Di Stefano por todo el campo estaba siempre vinculado a los intereses del equipo, algo que solo podía producirse yendo constantemente por delante de la jugada. Antes de recibir ya deberías saber lo que ibas a hacer. El impacto que en él tuvo esta epifanía le llevó a tomar por espejo el juego del ídolo argentino, y con los años llegó a ser reconocido por los críticos futbolísticos como uno de los grandes interprete del jugador todo campo. ¿Su nombre? Johan Cruyff. </p></blockquote>
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&#8211; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Di Stefano</a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/alfredo-di-stefano-leyenda-real-madrid-argentina-futbol/">¿Ya puedes ver?</a></p>
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		<title>¿Un entrenador debe haber sido futbolista? #YOMEQUEDOENCASA</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Mar 2020 03:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus soldados». Wonder Woman (2017) Oliver Bierhoff, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de grandes ex-jugadores. A pesar de que defiende [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus<span id="more-271837"></span> soldados». Wonder Woman (2017)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.dw.com/es/oliver-bierhoff-tenemos-que-empezar-por-los-ni%C3%B1os-de-cinco-a%C3%B1os/a-19251760">Oliver Bierhoff</a>, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de <a target="_blank" href ="https://www.welt.de/sport/fussball/article166188653/Wir-brauchen-den-deutschen-Guardiola.html">grandes ex-jugadores</a>. A pesar de que defiende que sus programas de formación han producido buenos entrenadores, Bierhoff considera <i>«necesario»</i> desarrollar sus propias versiones de Guardiola o Ancelotti. La entrevista no aclara qué aportan de diferencial los técnicos con buen currículo cómo jugador, pero vamos a suponer que se trata de un tema de autoridad. Lo técnico se puede aprender, pero adquirir el glamour es infinitamente más complicado que aprender la teoría. A priori, esta necesidad parece algo propio de la idiosincrasia del fútbol, porque por ejemplo en el cine no se espera que un gran director haya sido un gran actor. Si bien ha habido quienes desempeñaban ambas funciones con éxito, cómo Woody Allen o John Huston. </p>
<blockquote><p>Otto Bumbel. La negación de la técnica y la desconfianza hacia el jugador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las relaciones entre jugadores y técnicos suelen ser bastante ambivalentes. Cuando <a target="_blank" href ="https://futbol.as.com/futbol/2013/07/12/primera/1373643964_612114.html">Zidane empezó</a> su carrera cómo entrenador dijo que lo que había aprendido en los cursos para técnico es que <i>«un tercio de los jugadores te siguen por lealtad, sentido del deber y respeto a la jerarquía; otro tercio sólo te sigue si les aportas algo, gente a la que tienes que convencer; y otro tercio te complicará la vida siempre»</i>. El jugador cómo colectivo es suspicaz respecto al técnico, pero esto es algo bidireccional. Los técnicos pueden llegar a sentir rencor hacia el jugador. El tema aparece bien reflejado en un ensayo de los años &#8217;80 escrito por el entrenador brasileño Otto Bumbel. Se trataba de un manual sobre la logística del fútbol en el que el autor se mostró tan ácido y beligerante respecto a la conducta del jugador de su época que hasta llegó a disculparse por ello con el lector. </p>
<p style="text-align: justify">Otto Bumbel denunciaba que el jugador, por su trato con los dirigentes, se había acabado contagiado de dos pésimas actitudes de estos: el trato deshonesto y el descuido del fútbol cómo espectáculo. A buena parte de los futbolistas les definía cómo primadictos e irresponsables; y lamentaba que entrenadores de nivel superior (Primera División) tuviesen que dedicar tiempo a la enseñanza de técnica aplicada. La cuestión para Bumbel es que las atribuciones de un técnico de Primera División deberían de ser <i>«acoplar piezas en el aderezo del conjunto»</i> y nunca la de <i>«pulimentador de esas piezas»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Su enfoque de la organización del fútbol era eminentemente industrialista. Al jugador le consideraba <i>«un instrumento técnico al servicio del club»</i>, y por tanto debía llegar a Primera División ya instruido en lo físico-atlético, en lo técnico, en lo táctico y en el comportamiento psico-moral-intelectual. Y si bien reconoce que los genios futbolísticos <i>«nacen»</i>, estima que la clase media-alta de jugadores se debe fabricar siguiendo el modelo de los demás gremios profesionales, es decir, mediante un sistema de capacitación. Tal sistema, más de automatización que educativo, sería responsabilidad siempre a las divisiones inferiores, puesto que Otto Bumbel juzga que es en la niñez y en la pubertad cuando el futbolista asimila el <i>«aprendizaje mecánico de la técnica»</i>, por lo que considera injusto que recaiga en los entrenadores de categorías superiores el realizar un trabajo técnico individual según las carencias de cada jugador.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de esta visión tan crítica sobre el futbolista de su época (1982), <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Bumbel">Otto Bumbel</a> nunca duda en su ensayo de que el jugador es, para lo bueno y para lo malo, la base del juego. Lo indicó de innumerables maneras. Les considera la <i>«principal unidad del fútbol»</i>. Y afirmaba que el jugador, <i>«más que cualquier otra contribución»</i> es quien tiene una influencia más radical en <i>«la configuración de los equipos y en el valor del juego producido»</i>. Hasta el punto en que afirma que <i>«sin el buen jugador, no hay buen fútbol»</i>. Si bien por otro lado considera que el jugador de los ochenta está lastrado por la <i>«heterodoxia de su formación físico-técnica y su casi absoluta negación del estrato intelecto-moral»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Esto acaba provocando un dilema de difícil resolución. El entrenador no tiene tiempo para individualizar el trabajo, pero al mismo tiempo considera que el jugador es quien lógicamente da <i>«estructura y potencialidad al juego de los conjuntos»</i>. <i>«El acierto o desacierto de los jugadores es definitivo»</i>, concluye Otto Bumbel. Lo cual hasta cierto punto le importuna, porque el veterano entrenador llega a proclamar que le parece increíble que todo el andamiaje material de un estadio, funcionariado administrativo, directivos y masa social repose en cerebros a los que no siempre, más bien raramente, considera dotados de una mente, moral, intelectual y profesionalmente desarrollada, amén de con equilibrio psíquico. Su conclusión era lapidaria: <i>«El jugador profesional, en términos generales, no está preparado para ofrecer unas garantías de actuación regular»</i>. </p>
<blockquote><p>Renato Cesarini. La técnica cómo principio de autoridad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, al ser esta una relación bidireccional, cómo ya hemos comentado, los jugadores también pueden poner a examen al técnico en cualquier momento, para determinar si este está cualificado para guiarlos. Otro entrenador latinoamercano, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Yiyo Carniglia</a>, ya advertía en su biografía sobre la necesidad de que los dirigidos fuesen persuadidos de que el trabajo de la semana les era beneficioso; y que el técnico debía ganarse su confianza y respeto dando ejemplo de su conducta en todos los órdenes de su relación profesional y humana. Ponía además el ejemplo de un técnico que tuvo en Boca Juniors, del que piadosamente escondía el nombre, quien según parece les impartía semanalmente una clase teórica que a los jugadores les aburría soberanamente. Ese técnico en los entrenamientos nunca tocaba la pelota con el pie, siempre daba indicaciones con la pelota en la mano, por lo que los jugadores empezaron a sospechar. Así que un día le tiraron una pelota con mucho efecto, la quiso parar con el pie, pero le dio con la punta. Hizo tal ridículo que al mes siguiente lo tuvieron que exonerar porque los jugadores no le respetaban. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando al entrenador y futbolista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> le preguntaron que si era cierto que Renato Cesarini había sido el sumun cómo técnico, lo máximo, respondió que sí, que sin ninguna duda. Y que lo había sido <i>«por lo que sabía y por el poder de convicción que tenía»</i>. Labruna le había conocido cuando tenía 37 o 38 años, y aun jugaba esporádicamente para el primer equipo, mientras que Labruna despuntaba en la cuarta de River. El veterano Cesarini le deslumbró porque parecía saberlo todo en todos los sentidos, tenía un gran carisma. Según Labruna convencía, lo que él consideraba una de las grandes condiciones que tiene que tener un técnico. Pero ese respeto no sólo se sustentaba en sus habilidades retóricas, no. Lo que impactaba a los jugadores es que lo qué Cesarini pedía, primero lo hacía, lo demostraba. Según Labruna, el jugador se fija mucho en si el técnico sabe pegarle a la pelota. Él ponía el ejemplo de que a ellos, cuando les hablaban de los jugadores <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">del mítico Alumni</a> (1908) les daba la risa, porque <i>«cómo iban a jugar esos tipos con esos pantalones»</i>. Al conocerlos sólo por las referencias y fotografías no les respetaban. Sin embargo la técnica que ejecutaba con maestría Cesarini sí que era una prueba tangible de su autoridad. A Labruna el tema le debía parecer tan significativo, que en aquel momento de la entrevista (1983) se disculpó por no poder correr ya en los entrenamientos, debido a una vieja fractura, aunque aclaró que él aun pateaba los córners y que la ponía con facilidad en el segundo palo. Cómo si no pudiese concebir que alguien bajase al campo, incluso para entrenar, sin saber tocar convenientemente la pelota. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/renato-cesarini/">Renato Cesarini</a> era conocido por dar muchas indicaciones técnicas a sus jugadores, invertía mucho tiempo en eso. Cuando Patricio Hernández estuvo entrenando técnica individual en River cómo ayudante del cuerpo técnico del Tolo Gallego, uno de los dirigentes le dijo que así trabajaba Renato Cesarini, y eso para él fue un gran orgullo. El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/10/31/C-129-merlo-debe-saber-que-agarro-una-tienda.php">Puma Morete</a> también explicó en una entrevista cómo a él le vino a ver Cesarini, entonces técnico del primer equipo, cuando el Puma aun estaba en la novena de River, y Cesarini se dedicó a aconsejarle sobre cómo arrancar mejor en carrera, para ganarle tiempo al defensor, o cómo perfilar el cuerpo según quisiese pared o pelotazo en una jugada. </p>
<blockquote><p>Johan Cruyff. La técnica cómo principio metodológico integral.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Unos años después de que Labruna concediese esta entrevista, Johan Cruyff llegó al FC Barcelona cómo técnico (1988). Según el entonces presidente, Josep Lluís Núñez, llegaba avalado <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/05/07/deportes/578959206_850215.html">por su prestigio</a>, se entiende que cómo futbolista, y por conocer como pocos el vestuario azulgrana, ya que había sido un gran jugador del Barcelona. Los primeros años de su magisterio, Cruyff recibió pingües críticas por su metodología. Si tomamos la hemerotéca del diario <i>«El País»</i>, encontramos que había críticas tanto a su modelo de juego cómo a su <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">metodología de entreno</a>, así cómo a su proyecto de fútbol base. El secretario técnico saliente, Ramón Martínez, escribió un informe que decía que <i>«El equipo tiene una visible inmadurez debido a la peculiar personalidad de su técnico [Cruyff]»</i>. Cruyff por su parte pidió que se exonerara a Ramón Martínez por discrepar de su filosofía, y también porque nunca confió en un entrenador que antes no hubiera sido futbolista. </p>
<p style="text-align: justify">Las críticas también arreciaron en el fútbol base. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">un artículo</a> del diario <i>«El País»</i> (1990), los técnicos del filial se quejaban de que el lenguaje de Cruyff <i>«delataba a menudo las lagunas de su formación, especialmente en el aspecto técnico»</i>. Y parece ser que sus comentarios provocaban <i>«reiteradamente el sonrojo de la mayoría de los técnicos que trabajan a sus órdenes cuando ha celebrado reuniones para darles doctrina»</i>. Uno de los aspectos que el artículo tildaba de <i>«paridas»</i>, siguiendo la peculiar expresión que utilizaba el propio Cruyff, fue el concepto de entrenamientos con rondos, en los que tanto él como Charly Rexach tomaban parte activa, y que Cruyff recomendaba que no durasen más de una hora, porque <i>«con una hora basta, porque con una hora me canso yo y todos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas dos años después el mismo diario escribía una oda a la metodología del rondo titulada <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html"><i>«Instruir deleitando»</i></a> (1992). Lo que antes causaba sonrojo o estupor ahora era loado, pues el nuevo lema era <i>«divertirse entrenando»</i>. Lo mismo que había sido censurado tres años antes por la comisión delegada del club, que había descalificado a Cruyff diciendo que era un técnico <i>«carente de criterio, que ve el fútbol desde una perspectiva muy especial, que no es un auténtico profesional porque entiende el cargo como una mera diversión»</i> (1989). No obstante, ahora esto era visto cómo el factor clave, de hecho, apenas un mes después de la publicación de este artículo, Cruyff le diría a sus jugadores en la previa de la final de Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/guardiola-desvela-que-les-dijo-cruyff-antes-de-la-final-de-wembley-92-1012906"><i>«en la medida que podáis, disfrutadlo»</i></a>, y la memoria popular lo convirtió en el lema <i>«salid y disfrutad»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Y que decir de aquella <i>«parida»</i> criticada por prensa y técnicos del filial, lo de que en el entreno <i>«lo fundamental es trabajar para saber coger la posición en el campo»</i>. Ahora se destacaba que a través de esta metodología el holandés volador había sintetizado <i>«todas las necesidades físicas, tácticas, estratégicas y psicológicas para una buena puesta a punto en una sola pieza: <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">el rondo</a>«</i>. E impartía su magisterio, del modo que más resaltaba sus puntos fuertes, es decir, jugando. Aún sorprendía a todos con su <i>«maravilloso toque»</i>, mientras aleccionaba a los jugadores con correcciones técnicas individuales. Y si algún jugador dudaba de su autoridad, aduciendo que Cruyff <i>«lo tiene más fácil, [porque] no se mueve»</i>, entonces podía plantearse aceptar el desafío de retar a ese jugador por el trono, inventando alguna apuesta, cómo por ejemplo, ver quien tiraba más veces seguidas el balón al poste. Al búlgaro Hristo Stoichkov le humilló de ese modo en un entreno, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">ganándole fácilmente 5.000 pesetas</a>, en un improvisado concurso que acabó con fallo del búlgaro en su primer intento a 15 metros y siete aciertos seguidos del técnico holandés, el último tirado con la izquierda, su pierna mala, por recochineo. Lo que les quería transmitir es que quizás ellos eran buenos jugadores, pero que él era Johan Cruyff. Y que por eso les podía corregir.</p>
<blockquote><p>Zinedine Zidane. La técnica cómo vínculo relacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ventaja estratégica que supone para un entrenador saber jugar bien al balón funciona a dos niveles. Por una parte le autoriza ante los jugadores y por otra le permite enseñar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1RYBulQ9884"><i>«haciendo»</i></a>, que según numerosos expertos en educación es la experiencia de aprendizaje más eficiente. Ya el médico y pensador Albert Schweitzer decía que dar ejemplo no es que sea la principal manera de influir; es que es la única. Y si alguno se pregunta si este tipo de enfoque sigue teniendo vigencia en el fútbol <i>«moderno»</i>, quizás cabría recordar las dificultades que tuvo Rafael Benítez cuando intentó asesorar en gestos técnicos a los jugadores del Real Madrid. El propio Cristiano Ronaldo <a target="_blank" href ="http://www.beinsports.com/us-es/laliga/noticias/cristiano-ronaldo-pienso-que-me-voy-a-retirar/266104">confirmó en una entrevista</a> que hubo discrepancias por el tema y también justificó su postura: <i>“Hay cosas que nadie te puede enseñar, que tienes o no. [Benítez] Me decía como patear el balón o como hacer el dribling, tienes que respetarlo. Yo pensaba, vale, porque hay cosas que no puedes tener un debate con una persona que piensa tan diferente de ti. Es preferible decir gracias y ya está”</i>. Los psicólogos ya avisan de que el consejo es una mala medida preventiva ante conductas de riesgo. </p>
<p style="text-align: justify">Zidane en cambio hizo cómo Cruyff, retó amistosamente a Cristiano Ronaldo a un concurso de lanzamiento de tiros libres y le superó. El portugués lo encajó con deportividad, y posteriormente ha destacado que Zidane les transmite <a target="_blank" href ="https://elpais.com/deportes/2016/01/17/actualidad/1453039782_534060.html">más empatía</a> que Benítez. La empatía en este caso sería la ventaja comunicativa directa de que el jugador asuma que cuando le hablas lo haces desde una experiencia común. Lo cual tiene efectos positivos incuestionables a la hora de elaborar la relación jugador-entrenador. De este modo el magisterio con balón deviene en  el facilitador ideal para alcanzar el objetivo que marcaban técnicos cómo Carniglia o Labruna, esto es, convencer al jugador de que el trabajo que le propones les será beneficioso.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>¿El fútbol empieza en los pies o en la cabeza?</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jan 2018 03:00:41 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Uno de los aspectos más curiosos de la autobiografía de Arrigo Sacchi («Fútbol total: Mi vida contada a Guido Conti»), aparte de que funciona como una especie de oda a sí mismo, es que su argumento podría resumirse diciendo que es la historia de la guerra que el técnico de Fusignano ha mantenido contra la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Uno de los aspectos más curiosos de la autobiografía de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/arrigo-sacchi/">Arrigo Sacchi</a> (<i>«Fútbol total: Mi vida contada a Guido Conti»</i>), aparte de que funciona como una especie de oda a sí mismo, es que su argumento podría resumirse diciendo que es la<span id="more-246822"></span> historia de la guerra que el técnico de Fusignano ha mantenido contra la técnica individual. Otra extraordinaria característica de este asunto es que la secuencia de los episodios que conforman este relato la podríamos organizar en una línea temporal caracterizada por una constante referencia a los pies de los protagonistas. </p>
<h3>El origen de una obsesión</h3>
<p style="text-align: justify">La primera anécdota tiene lugar cuando Arrigo Sacchi apenas cuenta con 18 o 19 años e iba a dejar definitivamente de jugar al fútbol. El entrenador de su equipo, el Baracca Lugo, era Gino Pivatelli, quien había sido un gran jugador pero que, según Arrigo Sacchi, para aquel entonces tenía un ideario futbolístico algo trasnochado. Y esto lo decía Sacchi porque Pivatelli le pedía que cuando entrase en contacto con el balón debía pasarselo a Pollini, el regista, y esto entraba en contradicción con la incipiente ideología que el futuro técnico del Milán ya estaba acuñando y que él resumió en una frase: <i>«Cada jugador es el líder cuando tiene la pelota, y todos deben de ser capaces de jugar»</i>. O al menos esto escribió él en <i>«Fúbol total»</i>. Sin embargo en un laudatorio artículo de 1988, publicado en La Repubblica y a cargo de Gianni Mura, se ofrecen algunos matices interesantes a la versión recogida en el libro. El artículo se titulaba <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1988/05/04/quanta-strada-signor-nessuno.html"><i>«Quanta strada signor nessuno»</i></a> (Que lejos señor nadie) y allí Gianni Mura dibujaba a un Arrigo Sacchi que <i>«soñaba con ser regista, pero al no tener buenos pies, lo movieron primero al ala derecha, luego al medio de cierre y finalmente al lateral»</i>. El cachondo de <a target="_blank" href ="http://ricerca.gelocal.it/lanuovasardegna/archivio/lanuovasardegna/2000/06/13/KS502.html">Eraldo Pecci</a> remató el tema diciendo que <i>«había roto más cristales con sus pies de banana que un terremoto»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El segundo episodio sucedió cuando Arrigo Sacchi ya entrenaba -y muy exitosamente- al Fusignano. Disponía entonces de un lateral llamado <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1988/05/13/alle-radici-dell-arrigo.html">Carles Balestra</a>, al que define como <i>«un jugador de 15 goles por campeonato»</i>, pero que apenas jugaba la mitad de los partidos porque andaba siempre expulsado. Balestra era un jugador muy técnico y además ambidiestro. <i>«Le pegaba bien con el pie derecho y con el pie izquierdo»</i>, dice. No obstante su caso le sirve para ilustrar que dichas virtudes no rinden sin <i>«la seriedad, el amor, la pasión por el propio trabajo, la profesionalidad»</i>. En definitiva, <i>«no basta con la técnica»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El asunto culminó en forma de un manuscrito titulado <i>«¿Chaval, quieres llegar a ser futbolista?: lecciones de un gran entrenador para aspirantes a campeones a partir de los 8 años»</i> (1984), escrito a pachas junto al periodista Alberto Polverosi, y que sistematizaba todas las intuiciones que el Arrigo Sacchi aun pre-exitoso habia ido acumulando. Allí se hablaba de la creación (sic) de un <i>«jugador universal»</i> que <i>«crea juego en el momento que tiene el balón en los pies y (también) de moverse en el campo sin balón»</i>. Ciertamente no esta descubriendo nada, está describiendo el pressing football holandés de una década antes y que fue caracterizado por disponer de un tipo de jugador denominado polifuncional. <i>«Atacan todos juntos, defienden todos juntos»</i>, dice Arrigo Sacchi. Lo genuinamente interesante aquí es que fue en este pasaje donde aprovechó para introducir la disyuntiva sobre si el fútbol empieza en los pies o en la cabeza. Él consideraba que el fútbol italiano generalmente partía (y parte) del aserto <i>«ha dei piedi buoni»</i> (tiene buenos pies), refiriéndose a la técnica, y él en cambio estima que <i>«ante todo el fútbol se juega con la cabeza y no con el pie»</i>. </p>
<blockquote><p>El dilema de los pies o la cabeza, la piedra angular de la ontología futbolística de Sacchi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La cuestión no es baladí y de hecho el dilema cabeza/pie aparece frecuentemente citado por el técnico bicampeón de Europa. Por ejemplo, durante una entrevista que concedió al diario argentino <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1923350-menotti-fue-un-ejemplo-para-todos">La Nación</a> (2016), cuando el periodista Cristian Grosso le preguntó si había algún entrenador sudamericano que mereciese ser considerado uno de los <i>«revolucionarios modernos del fútbol mundial»</i>, Arrigo Sacchi, tras citar algunos nombres, apostilló: <i>«En Sudamérica, durante muchos años, se creyó que el fútbol debía nacer de los pies de los jugadores, y no es así. De los pies no nace nada, el fútbol nace de la cabeza. La inteligencia es lo importante»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Otro tanto sucedió <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2010/09/01/mas_futbol/1283292049_850215.html">cuando valoró</a> para la cadena COPE (2010) el relativo fracaso de Zlatan Ibrahimovic en el FC Barcelona: <i>«Lo de Ibrahimovic y el Barça era una boda difícil, yo lo sabía desde el principio. Un solista no puede tocar en una orquesta. Ibra es un gran solista, pero le cuesta amoldarse a los otros. El Barcelona es una orquesta y él no se encontró. Tiene talento pero no aprovecha la sinergia de los otros»</i>. Y remató diciendo: <i>«Es más fácil mejorar el pie que la mente»</i>. Ibrahimovic en este caso es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/">Van Basten</a>, claro. Tiene el pie, pero no la cabeza. Y su éxito sólo puede entenderse en el marco del subdesarrollado fútbol italiano. <i>«En Italia se juega un fútbol raro -dice- prima la individualidad sobre el colectivo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La apreciación de Arrigo Sacchi sobre que el fútbol sudamericano -y en especial el argentino- había ubicado tradicionalmente la técnica individual (el pie) en el corazón del juego tiene una base de verdad, aunque, cuando él concedió la entrevista a La Nación, hacía bastante tiempo que el debate pie/cabeza se había extendido al Nuevo Continente. Renato Cesarini, un entrenador italo-argentino con vocación de europeista, ya dijo en 1965 que <i>“el fútbol entra por los ojos, pasa por la cabeza y baja a los pies. De los pies a la cabeza, nunca”</i>. Y mucho más recientemente (2016) <a target="_blank" href ="http://www.gacetadeportiva.com.ar/notas/105227/">Osvaldo Ardiles</a> añadió: <i>«El fútbol nace en la cabeza y estoy convencido de que hay muchos que no conocen el juego en sí, sus secretos, por qué se juega y para qué»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">No obstante, el debate existe. Hay una preciosa referencia en el libro de Ángel Cappa <a target="_blank" href ="http://cappafc.blogspot.com.es/2007/02/la-intimidad-del-ftbol-grandeza-y.html"><i>«La intimidad del fútbol»</i></a> (1996) a que este tema había sido fuente de una de sus escasísimas polémicas con Jorge Valdano sobre teoría del fútbol. Valdano opinaba que <i>«el fútbol es sobre todo inteligencia, empieza en la cabeza»</i>. Mientras que Cappa considera que <i>«si no partimos de una técnica adecuada, es imposible hablar de tácticas, de planes, de sistemas o inclusive de conceptos. La ejecución de todo eso sería defectuosa y por lo tanto todo lo demás no tendría valor alguno. O sea, empieza en los pies»</i>. Al final ambos admitían que <i>«para ser un gran jugador de fútbol hay que reunir las dos teorías. Ser grande en fútbol, implica tener una gran técnica y saber usarla»</i>. Aunque Cappa terminaba diciendo que, si bien asumía esa realidad, seguía jerarquizando el pie como más importante que la cabeza, puesto que <i>«el fútbol es la ejecución de una ocurrencia (&#8230;) por más que conozca el juego, ese conocimiento no me sirve si no puedo realizarlo»</i>. En las antípodas de Sacchi, vaya. </p>
<h3>El jugador «pié»</h3>
<p style="text-align: justify">Llegados a este punto sería totalmente lógico preguntarse: ¿Tiene esta inquina de Sacchi con la técnica -especialmente con la sudamericana- algo que ver con Maradona? Y la respuesta es: probablemente. Obviamente podemos especular que la opinión de El Diego sobre este asunto pie/cabeza sería afín a la de Ángel Cappa. Por si hubiera alguna duda citaremos una anécdota que el propio Cappa explicó durante una interesante conversación <a target="_blank" href ="https://ivanero9.wordpress.com/2011/03/04/la-preparacion-fisica-no-existe/">con Paco Seirul·lo</a>. Parece ser que Maradona y Cappa estaban una vez viendo un partido de basket de Michael Jordan y Cappa le dijo: <i>«Diego, qué gran jugador es, ¿verdad?»</i>. Y Maradona contestó: <i>«Sí, es un grande, yo lo admiro, pero no te olvides de que juega con la mano, ¿eh?»</i>. Mentes menos preclaras se centrarían en suponer que el jugador también conocido como D10S no podía soportar ningún otro tipo de idolatría en su presencia -porque ya dice la Biblia que <i>«Soy un Dios celoso»</i> (Ex 20,5)-, en cambio Seirul·lo no tuvo problema en reconocer la verdad tras las palabras de El Diego: <i>«Claro, esa es la dificultad del fútbol: los pies. Y eso acarrea muchas obligaciones motrices que, a su vez, complican la percepción y las relaciones interpersonales del atleta»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La cuestión es que Maradona simbolizaba en los ochenta la técnica individual, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">el jugador <i>«pie»</i> por antonomasia</a>, lo que a su vez significaba que para Sacchi se convirtió en un archienemigo no sólo deportivo si no filosófico. Cuando en <i>«Fútbol total»</i> el técnico recuerda como Careca y un Maradona sin preparación, recién regresado de la Argentina, les marcaron un gol a los 9 minutos de un superclásico Napoles &#8211; AC Milan, no tuvo problemas en reconocer que le provocó una explosión de rabia y cólera porque <i>«Maradona y Careca habían tirado por el suelo todas mis teorías sobre el fútbol»</i>. No cabe duda de que El Diego ponía muy nervioso a Sacchi. Otra vez contaba que habían coincidido Maradona y él en una cena, tras un amistoso organizado por Unicef, y que El Diego sin ningún pudor le dijo que si se ponían a seis o siete puntos de ventaja él se iba un poco a la Argentina. Cuando Sacchi regresó a Milanello para el entrenamiento, explicó la anécdota a sus hombres como el máximo ejemplo de falta de ética y respeto que había visto. Se puede suponer que para él era similar a lo que deploraba de Carles Balestra pero en su versión más extrema. </p>
<blockquote><p>Borghi fue un muñeco de vudú que permitió a Sacchi descargar una frustración llamada Maradona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Teniendo en cuenta estos antecedentes, el fichaje de Claudio Borghi en 1987 no podía ser más que la crónica de una muerte anunciada, como finalmente fue. Al <i>«Bichi»</i> Borghi, que tuvo un rol marginal en el Milan, le dedica Sacchi unas buenas líneas en <i>«Fútbol total»</i> que sólo pueden ser entendibles como parte de su ajuste de cuentas contra la técnica individual. Borghi fue un caso de enamoramiento de Silvio Berlusconi, acaecido durante el visionado de la final de la Copa Intercontinental de 1985, en la que se enfrentaban Argentinos Juniors contra la Juventus de Turín. El propio Platini, entonces estrella de la Juventus, dijo que Borghi había sido ese día <i>«el Picasso del fútbol»</i>, y el Bichi pasó a ser uno de los primeros herederos de Maradona. Sacchi no cita en <i>«Fútbol total»</i> el tema de la teórica heredad de Maradona, limitándose a llamarle el Picasso del fútbol, pero sin citar la autoría de Platini; sin embargo Carlo Ancelotti, que <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=XmtyCQAAQBAJ&#038;pg=PT49&#038;dq=sacchi+borghi&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwj3ytmnprfXAhUDrRQKHZUWAtEQ6AEIRTAE#v=onepage&#038;q=sacchi%20borghi&#038;f=false">también se detuvo en este episodio</a> en <i>«Preferisco la Coppa: Vita, partite e miracoli di un normale fuoriclasse»</i>, describe con bastante retranca que <i>«Lui -Él, en mayúscula, para referirse a Silvio- sostenía haber encontrado al nuevo Maradona»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Podemos especular que Berlusconi sentía una gran admiración y deseo por el perfil de jugador del que Maradona era el máximo exponente y que esto molestaba enormemente a Sacchi. De hecho Ancelotti escribe que Sacchi contestaba a Berlusconi sobre el tema Borghi <i>«con la nausea pintada en la cara»</i>. El jugador nunca tuvo la más mínima opción de formar parte del equipo, entre otras cosas porque la hostilidad de Sacchi era manifiesta. Según Ancelotti, quien supuestamente refiere estas anécdotas de forma simpática y jaleando al de Fusignano, Borghi jugó dos amistosos lesionado (1988) y aun así se las arregló para marcar gol en ambos, <a target="_blank" href ="http://www.calciomercato.com/news/verso-real-milan-ecco-i-precedenti-in-amichevole-619509">contra el Real Madrid</a> en San Siro (2-1) y dos veces <a target="_blank" href ="http://www.magliarossonera.it/198788_amichevoli.html">contra el Manchester United</a> en Inglaterra (2-3). Y, siempre según Ancelotti, Sacchi hizo jugar a Borghi en Manchester con el tobillo como una bota para hacerle hacer una <i>«grandissima figura di merda»</i>, aunque Carletto también insiste en que los jugadores estaban todos de acuerdo en que no querían a Borghi en el equipo. Un dato que a la luz de todo esto resultará particularmente funesto es que en <i>«Fútbol total»</i> Sacchi para definir a Borghi dice: <i>«buen pie»</i>. Aunque esa no es la justificación oficial a su inquina, claro, según él Borghi no era receptivo a los entrenamientos, donde lo adelantaba hasta Vincenzo Picolini, el preparador físico, y además se peleó con Ancelotti y después con Virdis. En definitiva y según Sacchi, <i>«perezoso y jugaba un fútbol individual, se movía poco y mal (&#8230;). Poseía buena técnica, pero sin cultura de trabajo y de grupo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando Borghi fue interrogado por El Gráfico para analizar la comparación con Maradona o la relación con Sacchi, las respuestas, lógicamente, presentaron algunas discrepancias con la versión del técnico transalpino. Según Borghi su talento estaba a años luz del de Diego: <i>«Yo no era muy talentoso, si alguien encuentra una jugada mía en que me pasaba a tres en una baldosa, que me la haga ver. Yo tenía una habilidad en velocidad interesante, nada más»</i>. De hecho él cataloga el partido de la Intercontinental como algo casi accidental: <i>«Si yo jugaba 10 partidos como aquel contra Juventus, hubiera sido más que Maradona, pero esos partidos se dan muy de vez en cuando»</i>. Lo cual contrasta con lo que dice Sacchi de que Borghi era un <i>«fenómeno»</i> capaz de rabonas y driblar dos adversarios. Además, cuando a Borghi le toca valorar la experiencia en Milan lo primero que hace es recordar que a él no le fichan con Sacchi, <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=I4o7pnnghnUC&#038;pg=PT128&#038;lpg=PT128&#038;dq=Claudio+Borghi+liedholm&#038;source=bl&#038;ots=nNmCGxCGnp&#038;sig=aStg-agZ6KUEbgMKX7dCVbwQBUk&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwiMkr69pr_XAhXFVhQKHZptBOAQ6AEIQzAH#v=onepage&#038;q=Claudio%20Borghi%20liedholm&#038;f=false">sino con Liedholm</a>, el cual aun así prefirió quedarse a Hateley y Wilkins como extranjeros. </p>
<p style="text-align: justify">Borghi remarca que nunca tuvo una oportunidad real ni tan siquiera cuando lo hizo bien, como durante el <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tablesm/mundialitoclubs.html">Mundialito de Clubs de 1987</a>. <i>«Son los pequeños hechos que por ahí te cambian la carrera»</i>, dice Borghi. <i>«El gusto de un entrenador te caga la vida, salvo que seas un fenómeno»</i></i>. Sacchi quizás diría que tampoco jugó en el Como, pero el Como, él mismo Sacchi lo reconoce, era un equipo que jugaba un catenaccio a ultranza para ver si evitaba el descenso. Y su fútbol era calificado por Borghi de <i>«antifútbol»</i>. No era el entorno ideal para él. La única pequeña venganza que el argentino se permite con Sacchi llega cuando se refiere a la falta de habilidad con los pies del italiano: <i>«Un fenómeno Sacchi. Como no había jugado al fútbol, no podía mostrar los ejercicios. Si alguien lo hacía mal me llamaba y me decía: <i>“A ver, Borghi, haga esto”</i>. Y yo lo hacía para todos, pero después no me ponía. Un monstruo»</i>. Es llamativo que Borghi encadene un comentario sobre la falta de técnica de Sacchi con otro en el que habla de como a él le usaba para dar ejemplo en los ejercicios de técnica individual. Se diría que establece algún tipo de conexión entre ambos hechos. Es difícil que esto no traiga a la memoria los anteriores comentarios de Gianni Mura sobre la torpeza de Arrigo Sacchi con los pies y de como esta condicionó su interpretación del fútbol como fenómeno. </p>
<h3>La visión de Cruyff y Guardiola</h3>
<p style="text-align: justify">La cuestión es que si tomamos por buena la teoría del juego de <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1977/01/10/pagina-16/1027741/pdf.html?search=olivos%20arroyo#&#038;mode=fullScreen">Ricardo Olivos</a> (1977), hemos de pasar a considerar que, a raíz del cambio en la regla del offside de 1866, el fútbol quedó subdividido en dos actividades yuxtapuestas. Una es la individual y artística, la ejecución de la jugada, que es arte. La otra es la metódica y colectiva, la de organizar el juego de compañeros, que es la que se puede estudiar y aprender. En lo que a Arrigo Sacchi se refiere, la jerarquía empieza por esta. Hasta el punto de que <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2014/11/21/primera/1416536878_195660.html">él presume</a> de que en su Milan <i>«¡sólo había dos o tres jugadores capaces de regatear!»</i>. Un concepto que en cierto modo le sitúa en las antípodas de Pep Guardiola, pese a que ambos compartan la querencia por un fútbol de ataque y la herencia táctica de la escuela holandesa. A diferencia de Sacchi, Guardiola ha dicho: <i>«Yo quiero jugadores que driblen. Nada más, es la principal pregunta que hago. Quiero laterales que driblen y centrales y mediocentros e interiores y extremos que driblen. Porque lo de control y pase se puede aprender&#8230; Ahora bien, que driblen y se vayan, eso es clave»</i>. Es decir, que Guardiola antepone el pié (la técnica individual) a la cabeza. El comentario es justo el opuesto ideológico al que hizo Sacchi sobre Ibrahimovic, cuando el transalpino aseguró: <i>«Es más fácil mejorar el pie que la mente»</i>. Esta discrepancia parece sugerir que aunque Guardiola pueda considerar el caso particular de Ibrahimovic un no éxito, a diferencia de Sacchi él no consideraría que ficharlo supusiese un error ideológico o de concepto futbolístico. </p>
<p style="text-align: justify">Además el contexto en el que Guardiola pronunció la frase es absolutamente procedente para el caso que nos ocupa, dado que fue en respuesta a Juanma Lillo cuando este teorizaba sobre características a observar en un jugador al que queramos fichar. Lillo se centraba en aspectos del lenguaje gestual ante situaciones de presión. Guardiola en cambio optó por reducir cualquier otra consideración al dribbling cómo base óptima sobre la que edificar su juego. Es decir, cualquier versión de lo que Sacchi llama <i>«técnica de juego»</i>, <i>«técnica colectiva»</i> o <i>«técnica relativa al juego»</i> se subordina para Guardiola a la <i>«técnica individual o artística»</i> de Ricardo Olivos. Recientemente <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/futbol/premier-league/2017/05/06/590de0d3e2704ec52f8b4585.html">Guardiola dijo</a>: <i>«La gran cualidad de los clubes realmente grandes tiene que ver con que cuando se acercan al área rival, los jugadores no pierden la pelota. (&#8230;) Los grandes equipos no pierden la pelota»</i>. Lo que significa qué <i> «los mejores jugadores son los que no pierden la pelota cerca del área rival»</i>. Y puso como ejemplo de este concepto a Silva, del que dijo: <i>«Me gusta ese tipo de jugadores en pequeños espacios. Él es un jugador vital»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/">Sacchi</a> seguramente hubiese dicho que los interpretes son intercambiables, y que lo que realmente importa es la trama (cabeza), en cambio con Guardiola la unidad básica parece que sería el pie. Como sucedía con Valdano y Cappa este diagnóstico no es excluyente, no es una cosa o la otra, pero si que da a pensar que el concepto de partida es distinto, por más que luego sus equipos hayan podido encontrarse evolutivamente por el camino. Guardiola se formó en una metodología que es puro <i>«pie»</i>. <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2004/08/28/mas_futbol/1093644008_850215.html">Cruyff</a>, por ejemplo, decía que actualmente <i>«triunfa el fútbol defensivo porque la técnica individual ha bajado»</i>. Es decir, no lo consideraba un subproducto de las tácticas o de la preparación atlética, como dice el discurso dominante. Así que para jugar al futbol ofensivo, el que a él le gustaba, se precisa de técnica individual. </p>
<blockquote><p>Topo López: ¿Qué opina del trabajo de formación que se hace en Argentina?<br />
Laureano Ruiz: No conozco bien el trabajo de cantera actual. Pero cuando en Europa predominaba el físico, en Argentina reinaba el balón, la técnica. Luego aquí se impuso la calidad y allá imperó la fuerza.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Irónicamente el caso de Messi sería paradigmático de todo esto, pese a que no haya otro como él. Cierta vez Guardiola les dijo <a target="_blank" href ="https://www.clarin.com/deportes/futbol-internacional/guardiola-plantel-bayern-alusion-messi_0_BkxpY4KwQx.html">a los jugadores del Bayern</a> que <i>«sólo hay un jugador en todo el mundo que no tiene que hacerme caso, Messi»</i>. Uno podría pensar que el motivo es que Guardiola considera que la capacidad de análisis del juego de Messi es superior a la suya, y que por tanto siempre mejorará a un nivel técnico sus propias consignas. Sin embargo, cuando le preguntaron a Messi en 2006 si trabajaba los regates durante la semana dijo: <i>«Nunca. Agarro la pelota y salen. Así, en un momento. No imagino los partidos ni pienso las jugadas. Sale lo que sale en el momento, cuando tengo la pelota»</i>. Alguien podría suponer que la actitud y la respuesta eran producto de su juventud e incultura táctica, pero en 2009 le preguntaron si pensaba en lo que iba a hacer en el césped y respondió otra vez: <i>«Nunca pienso en regates ni en lo que voy a hacer, ni practico nada. Hago lo mismo que en la calle, lo que me sale en el momento. Es inspiración: si tengo un problema lo resuelvo al momento, no hay nada predeterminado»</i>. Los periodistas aun le concederían otra oportunidad de retractarse, esta vez fue Orfeo Suárez en 2011, en un intento de darle sentido a su juego, pero Messi autodefinió su estilo como <i>«El juego de un niño»</i>, y dijo: <i>«Me dejo llevar por mi instinto. Ni planifico, ni imagino antes ninguna acción»</i>. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/2008/02/17/deportes/1203202813_850215.html">Di Stefano</a> si había un secreto para lo de Messi, pero este no estaba en la cabeza: <i>«Yo lo estoy estudiando ¿Qué cree? Lleva el balón así, cortito, tic, tic. El secreto es el toque cortito y la fuerza. Es potente. Es como Gento. Es más fuerte que Maradona»</i>. Es decir, balón pegado al pié y velocidad. Técnica en velocidad. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien Messi es siempre una excepción y por ello difícil de emplear cuando se trata de explicar un concepto general, supone un buen ejemplo de que el planteo en cuanto a escalafones de un Sacchi versus un Cruyff/Guardiola es distinto, cuando no contrario. Por ejemplo, Ibrahimovic se quejaba de que Guardiola priorizó a Messi, su mayor talento, sin importarle un impacto negativo en jugadores como él. Existe por tanto una jerarquización del talento a la cual se subordina todo lo demás. Otro ejemplo sería <a target="_blank" href ="http://www.eumd.es/2016/09/repaso-temporada-romario-barca-johan-cruyff/">el caso del brasileño Romario</a>, 15 años atrás. Su talento era tal que el entonces técnico Cruyff no tuvo problema en supeditar a él a sus compañeros e incluso alterar la disposición del equipo. Lo cual contravendría la lógica sacchiana. Fuera ya de excepciones, incluso la unidad básica de juego conceptualmente heredada del mito del Fútbol Total, ese todocampista del que hablaba Sacchi (cabeza), no es igual que el de Cruyff (pie). Podemos especular que el concepto de base es distinto. Quizás esto se viese bien con la generación de la <a target="_blank" href ="https://www.sport.es/es/noticias/barca/que-fue-quinta-del-mini-mas-perica-5110043"><i>«Quinta del Mini»</i></a>. Los jugadores con los que Cruyff había ganado títulos, tuvieron que sufrir un periodo de adaptación a su enfoque. Un Goikoetxea, por ejemplo, podía pasar del ataque a la defensa, lo cual seguramente debía resultar chocante para él. En cambio para los miembros de la Quinta del Mini, que ya habían crecido dentro de ese paradigma, era lo normal, porque ellos eran promovidos en base a unas competencias técnicas generales que luego les permitirían interpretar las premisas de su entrenador más allá de posiciones fijas. A los Junyent, Velamazán o Celades luego les costaría encajar con entrenadores más convencionales, pero para Cruyff en cambio eran el perfecto mínimo común denominador de sus equipos. Si el holandés necesitaba un talento especifico (regate, gol) lo podía fichar, pero la base de sus equipos requería de un tipo de jugador polifuncional y con una técnica básica adecuada, que permitiese la adecuada circulación del circuito asociativo: un jugador <i>«pie»</i>. </p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/futbol-sustituyo-toros-ocio-entretenimiento-espana/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>¿Cuándo sustituyó el fútbol a los toros?</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Nov 2017 03:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Somos los trabajadores demasiado cobardes, y somos cobardes porque somos idiotas que no nos gustan más que las tabernas y las corridas de toros», Ángel Lacort. El escritor británico J.G. Ballard apuntó durante una entrevista -concedida a la revista especializada Re/Search (1982)&#8211; que las corridas de toros habían sido tradicionalmente para los chicos de la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Somos los trabajadores demasiado cobardes, y somos cobardes porque somos idiotas que no nos gustan más que las tabernas<span id="more-244223"></span> y las corridas de toros», Ángel Lacort.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El escritor británico J.G. Ballard apuntó durante una entrevista -concedida a la revista especializada <a target="_blank" href ="http://www.ballardian.com/jg-ballard-conversations-quotes/comment-page-1">Re/Search (1982)</a>&#8211; que las corridas de toros habían sido tradicionalmente para los chicos de la clase obrera española, el equivalente al punk para los jóvenes británicos de las décadas de los &#8217;70-&#8217;80. J.G. Ballard entendía que existían varias premisas similares en los dos fenómenos, por un lado las corridas de toros habían sido el único modo que tenía un chico de clase obrera española de pasarlo en grande, <i>«con nada más que un poco de coraje»</i>, se deduce que J.G. Ballard se refería al acto de torear y no sólo al de actuar como espectador pasivo en los festejos; y esto le recordaba a los jóvenes de clase obrera británica, desempleados y sin capacitación, que se agenciaban una guitarra y procuraban armar su propia banda, no sólo como una forma de expresar sus deseos y su descontento, sino con la esperanza de hacerse ricos y que la música les sirviera como ascensor social. </p>
<p style="text-align: justify">El autor de <i>«El imperio del Sol»</i> estaba en lo cierto cuando decía que durante siglos el toreo había sido la principal <a target="_blank" href ="http://ies.migueldelibes.torrejondelacalzada.educa.madrid.org/index.php?option=com_content&#038;view=article&#038;id=665:132-transformaciones-sociales-durante-el-siglo-xix&#038;catid=41:deptgeografia&#038;Itemid=21">oferta de ocio</a> para las clases populares españolas. Y prueba de ello son <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=NmvBlNy25ZEC&#038;pg=PA53&#038;lpg=PA53&#038;dq=%22toros%22+%22ocio%22+%22clase+obrera%22&#038;source=bl&#038;ots=yQ7YIPCDRT&#038;sig=nxhXUCGInW-5vsDQWQM_JpMrWZ8&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwiJ3p-soN7WAhXBD8AKHcqkD24Q6AEIRjAH#v=onepage&#038;q=%22toros%22%20%22ocio%22%20%22clase%20obrera%22&#038;f=false">los discursos</a> de Largo Caballero y Pablo Iglesias (el original) en favor de prohibir las corridas de toros durante la <i>«jornada de descanso dominical»</i>, porque pretendían incentivar que los trabajadores dedicasen esa festividad a alternativas de ocio consideradas <i>«morales e higiénicas»</i> en lugar de pasar el tiempo en las corridas de toros o en las tabernas. Sin embargo el toreo había dejado de tener ese papel preponderante en España mucho antes de que J.G. Ballard concediese esta entrevista a Re/Search. Un análisis de la prensa de la época confirma que los años &#8217;20 fueron los de consolidación del fútbol cómo deporte rey, en paralelo al crecimiento de la oferta de crónica deportiva en prensa. Diarios como el ABC, El Heraldo de Madrid, El Liberal o El Sol empezaban a contar con periodistas especializados en deporte. Y también iban apareciendo <a target="_blank" href ="https://www.upo.es/revistas/index.php/materiales_historia_deporte/article/viewFile/788/648">publicaciones exclusivamente deportivas</a> como España Sportiva, Heraldo Deportivo o Gran Vida, siendo precisamente esta última publicación la que se atrevió a registrar oficialmente que el fútbol había sustituido a los toros en el imaginario colectivo nacional. Por lo menos, entre los más pequeños.</p>
<blockquote><p>«Los juegos de chicos imitan a los mayores -en la III Guerra Carlista se jugaba a la guerra; con la Restauración, a los toros; y ahora al fútbol», Fabian Vidal, 1924.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El artículo se titulaba <i>«Rasgo de una España nueva»</i> (1925) y describía casi en tono de cuento como la afición al fútbol se estaba extendiendo entre los niños madrileños. El documento tiene bastante interés, porque la descripción que hace de las características que observa en el comportamiento de los niños prefigura muchas de las dinámicas que hoy en día siguen vigentes. El texto empieza diciendo: <I>«Los chiquillos ya no suelen decir que van a ser toreros (&#8230;). Hoy, los chiquillos, apenas saben andar, aprenden de sus hermanos como «se tira» Zamora; dan la pelma en sus casas porque quieren ser del equipo de Los Leones»</i>. Esta forma de expresarse parece que no deja lugar a dudas. La afición a la tauromaquia estaba en recesión. A partir de aquí empieza una descripción pormenorizada y con muchos ejemplos prácticos de como actuan los más jóvenes en relación al nuevo fenómeno. </p>
<p style="text-align: justify">El texto nos informa, con todo lujo de detalles, de que las principales características del aficionado al fútbol, como espectáculo de masas, ya estaban presentes en 1925. Aparecen recogidos los dos tipos de idolatría deportiva, el relativo a futbolistas estelares (Zamora) y el que corresponde a equipos dominantes («Los Leones»). También se hace mención a la cultura del coleccionismo, puesto que los chiquillos del reportaje dejan de ir al cine para poder comprarse «botas de fútbol y una camiseta de colores». La demanda de información -que hoy cubrimos abusivamente gracias a Internet- se manifiesta en esta nota con los niños procurando ser los primeros en leer el periódico de la casa, para enterarse de los resultados. Incluso la hostilidad entre aficionados a distintos equipos aparece prefigurada en los «mojicones» (bofetadas) que se propinan en las escuelas por ser seguidores de equipos distintos.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque, como se ve por los mojicones, ya existían indicios de que el fútbol iba a ser terreno abonado para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/josep-pla-aceramiento-al-futbol-mundial-1954/"><I>“las manifestaciones más delirantes del personalismo”</i></a>, por usar una expresión de Josep Pla. El autor del artículo de Gran Vída, Félix Tejedor, defendía en cambio que el virus del fútbol (él lo llama «sarampión») pese a provocar algunas secuelas negativas como cristales rotos o la ropa de calle deteriorada, compensaba a la sociedad por lo que <i>«ganan»</i> las <i>«piernas y pulmones»</i> de los niños. Hay una crítica a los colegios por ser <i>«cajas de muñecos»</i>, interiores estrechos sin luz ni aire, y una petición por promover el ejercicio como instrumento de cambios sociales. El articulista había planteado el texto como una excusa para proponer que se aprovechase el espontáneo interés de los niños en el fútbol, creando las infraestructuras adecuadas para la práctica del deporte (campos, stadiums&#8230;), lo que en su opinión permitiría implementar un nuevo modelo social y educativo en el que las características granujadas infantiles serían sustituidas por la cultura del <i>«ejercicio, fuerza y salud»</i>. </p>
<blockquote><p>«El público ha respondido y en finales de década es cuando Don Miguel Unamuno, asustado por incidentes en los campos, vaticina que con el tiempo el fútbol enfrentaría personas, clubes y aún ciudades», Pedro Escartín, 1928.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No obstante, desde una perspectiva del siglo XXI, no parece que el fútbol haya resultado un motor que promoviese ese tipo de cambios socio-culturales, sino que el orden causa-efecto más bien parece el contrario. Los tiempos estaban cambiando y eso se tradujo en nuevos intereses. Un artículo de <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/2005/10/12/andalucia/1129069345_850215.html">Fabián Vidal</a> en <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Levante-EMV">El Mercantil Valenciano</a>, coetáneo de este que estamos citando y titulado <i>«Juegos de chicos»</i>, señalaba que cada época había tenido su juego infantil a imitación de la vida adulta. Así durante la III Guerra Carlista se jugaba a la guerra; con la Restauración, a los toros; y a mediados de los años &#8217;20, al fútbol. Y esta misma reflexión de Fabián Vidal fue citada por Unamuno, en una columna de signo totalmente opuesto al de Gran Vida, en la que alertaba de que <i>«el público de los partidos de pelotón es aquí el mismo que el de las corridas de toros y no más culto»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">De hecho Unamuno creía que, potencialmente, el fútbol tenía mayor capacidad para hacer daño, puesto que si en los momentos más delirantes de las corridas de toros se habían quemado los tendidos de una plaza, a lo que nunca se había llegado era a desear la muerte de nadie, y eso ya se estaba escuchando durante los partidos de fútbol en los años &#8217;20. Y es que a pesar de que el fútbol de antaño suele ser idealizado por el presente, el texto de Unamuno revela que los aficionados de entonces ya estaban golpeándose por lo que ocurría durante los partidos. Según Unamuno no por <i>«una manifestación de nuestra siempre latente guerra civil»</i>, sino por otra tradición nacional: el localismo mezclado con incivismo. Cabe preguntarse como seguimos de aquello casi cien años después.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2018/01/importancia-futbol-tecnica-tactica-comprension-juego-sacchi-cruyff-guardiola/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/06.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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]]></content:encoded>
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		<title>¿Un entrenador debe haber sido futbolista?</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/07/ventaja-entrenadores-haber-sido-futbolistas-aprendizaje-autoridad/</link>
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		<pubDate>Fri, 28 Jul 2017 02:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel Labruna]]></category>
		<category><![CDATA[Johan Cruyff]]></category>
		<category><![CDATA[Oliver Bierhoff]]></category>
		<category><![CDATA[Otto Bumbel]]></category>
		<category><![CDATA[Renato Cesarini]]></category>
		<category><![CDATA[Yiyo Carniglia]]></category>
		<category><![CDATA[Zinedine Zidane]]></category>

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		<description><![CDATA[«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus soldados». Wonder Woman (2017) Oliver Bierhoff, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de grandes ex-jugadores. A pesar de que defiende [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus<span id="more-236412"></span> soldados». Wonder Woman (2017)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.dw.com/es/oliver-bierhoff-tenemos-que-empezar-por-los-ni%C3%B1os-de-cinco-a%C3%B1os/a-19251760">Oliver Bierhoff</a>, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de <a target="_blank" href ="https://www.welt.de/sport/fussball/article166188653/Wir-brauchen-den-deutschen-Guardiola.html">grandes ex-jugadores</a>. A pesar de que defiende que sus programas de formación han producido buenos entrenadores, Bierhoff considera <i>«necesario»</i> desarrollar sus propias versiones de Guardiola o Ancelotti. La entrevista no aclara qué aportan de diferencial los técnicos con buen currículo cómo jugador, pero vamos a suponer que se trata de un tema de autoridad. Lo técnico se puede aprender, pero adquirir el glamour es infinitamente más complicado que aprender la teoría. A priori, esta necesidad parece algo propio de la idiosincrasia del fútbol, porque por ejemplo en el cine no se espera que un gran director haya sido un gran actor. Si bien ha habido quienes desempeñaban ambas funciones con éxito, cómo Woody Allen o John Huston. </p>
<blockquote><p>Otto Bumbel. La negación de la técnica y la desconfianza hacia el jugador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las relaciones entre jugadores y técnicos suelen ser bastante ambivalentes. Cuando <a target="_blank" href ="https://futbol.as.com/futbol/2013/07/12/primera/1373643964_612114.html">Zidane empezó</a> su carrera cómo entrenador dijo que lo que había aprendido en los cursos para técnico es que <i>«un tercio de los jugadores te siguen por lealtad, sentido del deber y respeto a la jerarquía; otro tercio sólo te sigue si les aportas algo, gente a la que tienes que convencer; y otro tercio te complicará la vida siempre»</i>. El jugador cómo colectivo es suspicaz respecto al técnico, pero esto es algo bidireccional. Los técnicos pueden llegar a sentir rencor hacia el jugador. El tema aparece bien reflejado en un ensayo de los años &#8217;80 escrito por el entrenador brasileño Otto Bumbel. Se trataba de un manual sobre la logística del fútbol en el que el autor se mostró tan ácido y beligerante respecto a la conducta del jugador de su época que hasta llegó a disculparse por ello con el lector. </p>
<p style="text-align: justify">Otto Bumbel denunciaba que el jugador, por su trato con los dirigentes, se había acabado contagiado de dos pésimas actitudes de estos: el trato deshonesto y el descuido del fútbol cómo espectáculo. A buena parte de los futbolistas les definía cómo primadictos e irresponsables; y lamentaba que entrenadores de nivel superior (Primera División) tuviesen que dedicar tiempo a la enseñanza de técnica aplicada. La cuestión para Bumbel es que las atribuciones de un técnico de Primera División deberían de ser <i>«acoplar piezas en el aderezo del conjunto»</i> y nunca la de <i>«pulimentador de esas piezas»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Su enfoque de la organización del fútbol era eminentemente industrialista. Al jugador le consideraba <i>«un instrumento técnico al servicio del club»</i>, y por tanto debía llegar a Primera División ya instruido en lo físico-atlético, en lo técnico, en lo táctico y en el comportamiento psico-moral-intelectual. Y si bien reconoce que los genios futbolísticos <i>«nacen»</i>, estima que la clase media-alta de jugadores se debe fabricar siguiendo el modelo de los demás gremios profesionales, es decir, mediante un sistema de capacitación. Tal sistema, más de automatización que educativo, sería responsabilidad siempre a las divisiones inferiores, puesto que Otto Bumbel juzga que es en la niñez y en la pubertad cuando el futbolista asimila el <i>«aprendizaje mecánico de la técnica»</i>, por lo que considera injusto que recaiga en los entrenadores de categorías superiores el realizar un trabajo técnico individual según las carencias de cada jugador.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de esta visión tan crítica sobre el futbolista de su época (1982), <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Bumbel">Otto Bumbel</a> nunca duda en su ensayo de que el jugador es, para lo bueno y para lo malo, la base del juego. Lo indicó de innumerables maneras. Les considera la <i>«principal unidad del fútbol»</i>. Y afirmaba que el jugador, <i>«más que cualquier otra contribución»</i> es quien tiene una influencia más radical en <i>«la configuración de los equipos y en el valor del juego producido»</i>. Hasta el punto en que afirma que <i>«sin el buen jugador, no hay buen fútbol»</i>. Si bien por otro lado considera que el jugador de los ochenta está lastrado por la <i>«heterodoxia de su formación físico-técnica y su casi absoluta negación del estrato intelecto-moral»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Esto acaba provocando un dilema de difícil resolución. El entrenador no tiene tiempo para individualizar el trabajo, pero al mismo tiempo considera que el jugador es quien lógicamente da <i>«estructura y potencialidad al juego de los conjuntos»</i>. <i>«El acierto o desacierto de los jugadores es definitivo»</i>, concluye Otto Bumbel. Lo cual hasta cierto punto le importuna, porque el veterano entrenador llega a proclamar que le parece increíble que todo el andamiaje material de un estadio, funcionariado administrativo, directivos y masa social repose en cerebros a los que no siempre, más bien raramente, considera dotados de una mente, moral, intelectual y profesionalmente desarrollada, amén de con equilibrio psíquico. Su conclusión era lapidaria: <i>«El jugador profesional, en términos generales, no está preparado para ofrecer unas garantías de actuación regular»</i>. </p>
<blockquote><p>Renato Cesarini. La técnica cómo principio de autoridad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, al ser esta una relación bidireccional, cómo ya hemos comentado, los jugadores también pueden poner a examen al técnico en cualquier momento, para determinar si este está cualificado para guiarlos. Otro entrenador latinoamercano, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Yiyo Carniglia</a>, ya advertía en su biografía sobre la necesidad de que los dirigidos fuesen persuadidos de que el trabajo de la semana les era beneficioso; y que el técnico debía ganarse su confianza y respeto dando ejemplo de su conducta en todos los órdenes de su relación profesional y humana. Ponía además el ejemplo de un técnico que tuvo en Boca Juniors, del que piadosamente escondía el nombre, quien según parece les impartía semanalmente una clase teórica que a los jugadores les aburría soberanamente. Ese técnico en los entrenamientos nunca tocaba la pelota con el pie, siempre daba indicaciones con la pelota en la mano, por lo que los jugadores empezaron a sospechar. Así que un día le tiraron una pelota con mucho efecto, la quiso parar con el pie, pero le dio con la punta. Hizo tal ridículo que al mes siguiente lo tuvieron que exonerar porque los jugadores no le respetaban. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando al entrenador y futbolista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> le preguntaron que si era cierto que Renato Cesarini había sido el sumun cómo técnico, lo máximo, respondió que sí, que sin ninguna duda. Y que lo había sido <i>«por lo que sabía y por el poder de convicción que tenía»</i>. Labruna le había conocido cuando tenía 37 o 38 años, y aun jugaba esporádicamente para el primer equipo, mientras que Labruna despuntaba en la cuarta de River. El veterano Cesarini le deslumbró porque parecía saberlo todo en todos los sentidos, tenía un gran carisma. Según Labruna convencía, lo que él consideraba una de las grandes condiciones que tiene que tener un técnico. Pero ese respeto no sólo se sustentaba en sus habilidades retóricas, no. Lo que impactaba a los jugadores es que lo qué Cesarini pedía, primero lo hacía, lo demostraba. Según Labruna, el jugador se fija mucho en si el técnico sabe pegarle a la pelota. Él ponía el ejemplo de que a ellos, cuando les hablaban de los jugadores <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">del mítico Alumni</a> (1908) les daba la risa, porque <i>«cómo iban a jugar esos tipos con esos pantalones»</i>. Al conocerlos sólo por las referencias y fotografías no les respetaban. Sin embargo la técnica que ejecutaba con maestría Cesarini sí que era una prueba tangible de su autoridad. A Labruna el tema le debía parecer tan significativo, que en aquel momento de la entrevista (1983) se disculpó por no poder correr ya en los entrenamientos, debido a una vieja fractura, aunque aclaró que él aun pateaba los córners y que la ponía con facilidad en el segundo palo. Cómo si no pudiese concebir que alguien bajase al campo, incluso para entrenar, sin saber tocar convenientemente la pelota. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/renato-cesarini/">Renato Cesarini</a> era conocido por dar muchas indicaciones técnicas a sus jugadores, invertía mucho tiempo en eso. Cuando Patricio Hernández estuvo entrenando técnica individual en River cómo ayudante del cuerpo técnico del Tolo Gallego, uno de los dirigentes le dijo que así trabajaba Renato Cesarini, y eso para él fue un gran orgullo. El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/10/31/C-129-merlo-debe-saber-que-agarro-una-tienda.php">Puma Morete</a> también explicó en una entrevista cómo a él le vino a ver Cesarini, entonces técnico del primer equipo, cuando el Puma aun estaba en la novena de River, y Cesarini se dedicó a aconsejarle sobre cómo arrancar mejor en carrera, para ganarle tiempo al defensor, o cómo perfilar el cuerpo según quisiese pared o pelotazo en una jugada. </p>
<blockquote><p>Johan Cruyff. La técnica cómo principio metodológico integral.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Unos años después de que Labruna concediese esta entrevista, Johan Cruyff llegó al FC Barcelona cómo técnico (1988). Según el entonces presidente, Josep Lluís Núñez, llegaba avalado <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/05/07/deportes/578959206_850215.html">por su prestigio</a>, se entiende que cómo futbolista, y por conocer como pocos el vestuario azulgrana, ya que había sido un gran jugador del Barcelona. Los primeros años de su magisterio, Cruyff recibió pingües críticas por su metodología. Si tomamos la hemerotéca del diario <i>«El País»</i>, encontramos que había críticas tanto a su modelo de juego cómo a su <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">metodología de entreno</a>, así cómo a su proyecto de fútbol base. El secretario técnico saliente, Ramón Martínez, escribió un informe que decía que <i>«El equipo tiene una visible inmadurez debido a la peculiar personalidad de su técnico [Cruyff]»</i>. Cruyff por su parte pidió que se exonerara a Ramón Martínez por discrepar de su filosofía, y también porque nunca confió en un entrenador que antes no hubiera sido futbolista. </p>
<p style="text-align: justify">Las críticas también arreciaron en el fútbol base. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">un artículo</a> del diario <i>«El País»</i> (1990), los técnicos del filial se quejaban de que el lenguaje de Cruyff <i>«delataba a menudo las lagunas de su formación, especialmente en el aspecto técnico»</i>. Y parece ser que sus comentarios provocaban <i>«reiteradamente el sonrojo de la mayoría de los técnicos que trabajan a sus órdenes cuando ha celebrado reuniones para darles doctrina»</i>. Uno de los aspectos que el artículo tildaba de <i>«paridas»</i>, siguiendo la peculiar expresión que utilizaba el propio Cruyff, fue el concepto de entrenamientos con rondos, en los que tanto él como Charly Rexach tomaban parte activa, y que Cruyff recomendaba que no durasen más de una hora, porque <i>«con una hora basta, porque con una hora me canso yo y todos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas dos años después el mismo diario escribía una oda a la metodología del rondo titulada <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html"><i>«Instruir deleitando»</i></a> (1992). Lo que antes causaba sonrojo o estupor ahora era loado, pues el nuevo lema era <i>«divertirse entrenando»</i>. Lo mismo que había sido censurado tres años antes por la comisión delegada del club, que había descalificado a Cruyff diciendo que era un técnico <i>«carente de criterio, que ve el fútbol desde una perspectiva muy especial, que no es un auténtico profesional porque entiende el cargo como una mera diversión»</i> (1989). No obstante, ahora esto era visto cómo el factor clave, de hecho, apenas un mes después de la publicación de este artículo, Cruyff le diría a sus jugadores en la previa de la final de Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/guardiola-desvela-que-les-dijo-cruyff-antes-de-la-final-de-wembley-92-1012906"><i>«en la medida que podáis, disfrutadlo»</i></a>, y la memoria popular lo convirtió en el lema <i>«salid y disfrutad»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Y que decir de aquella <i>«parida»</i> criticada por prensa y técnicos del filial, lo de que en el entreno <i>«lo fundamental es trabajar para saber coger la posición en el campo»</i>. Ahora se destacaba que a través de esta metodología el holandés volador había sintetizado <i>«todas las necesidades físicas, tácticas, estratégicas y psicológicas para una buena puesta a punto en una sola pieza: <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">el rondo</a>«</i>. E impartía su magisterio, del modo que más resaltaba sus puntos fuertes, es decir, jugando. Aún sorprendía a todos con su <i>«maravilloso toque»</i>, mientras aleccionaba a los jugadores con correcciones técnicas individuales. Y si algún jugador dudaba de su autoridad, aduciendo que Cruyff <i>«lo tiene más fácil, [porque] no se mueve»</i>, entonces podía plantearse aceptar el desafío de retar a ese jugador por el trono, inventando alguna apuesta, cómo por ejemplo, ver quien tiraba más veces seguidas el balón al poste. Al búlgaro Hristo Stoichkov le humilló de ese modo en un entreno, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">ganándole fácilmente 5.000 pesetas</a>, en un improvisado concurso que acabó con fallo del búlgaro en su primer intento a 15 metros y siete aciertos seguidos del técnico holandés, el último tirado con la izquierda, su pierna mala, por recochineo. Lo que les quería transmitir es que quizás ellos eran buenos jugadores, pero que él era Johan Cruyff. Y que por eso les podía corregir.</p>
<blockquote><p>Zinedine Zidane. La técnica cómo vínculo relacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ventaja estratégica que supone para un entrenador saber jugar bien al balón funciona a dos niveles. Por una parte le autoriza ante los jugadores y por otra le permite enseñar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1RYBulQ9884"><i>«haciendo»</i></a>, que según numerosos expertos en educación es la experiencia de aprendizaje más eficiente. Ya el médico y pensador Albert Schweitzer decía que dar ejemplo no es que sea la principal manera de influir; es que es la única. Y si alguno se pregunta si este tipo de enfoque sigue teniendo vigencia en el fútbol <i>«moderno»</i>, quizás cabría recordar las dificultades que tuvo Rafael Benítez cuando intentó asesorar en gestos técnicos a los jugadores del Real Madrid. El propio Cristiano Ronaldo <a target="_blank" href ="http://www.beinsports.com/us-es/laliga/noticias/cristiano-ronaldo-pienso-que-me-voy-a-retirar/266104">confirmó en una entrevista</a> que hubo discrepancias por el tema y también justificó su postura: <i>“Hay cosas que nadie te puede enseñar, que tienes o no. [Benítez] Me decía como patear el balón o como hacer el dribling, tienes que respetarlo. Yo pensaba, vale, porque hay cosas que no puedes tener un debate con una persona que piensa tan diferente de ti. Es preferible decir gracias y ya está”</i>. Los psicólogos ya avisan de que el consejo es una mala medida preventiva ante conductas de riesgo. </p>
<p style="text-align: justify">Zidane en cambio hizo cómo Cruyff, retó amistosamente a Cristiano Ronaldo a un concurso de lanzamiento de tiros libres y le superó. El portugués lo encajó con deportividad, y posteriormente ha destacado que Zidane les transmite <a target="_blank" href ="https://elpais.com/deportes/2016/01/17/actualidad/1453039782_534060.html">más empatía</a> que Benítez. La empatía en este caso sería la ventaja comunicativa directa de que el jugador asuma que cuando le hablas lo haces desde una experiencia común. Lo cual tiene efectos positivos incuestionables a la hora de elaborar la relación jugador-entrenador. De este modo el magisterio con balón deviene en  el facilitador ideal para alcanzar el objetivo que marcaban técnicos cómo Carniglia o Labruna, esto es, convencer al jugador de que el trabajo que le propones les será beneficioso.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Historia de la camiseta mágica</title>
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		<pubDate>Wed, 10 May 2017 01:50:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Según contó Alfredo di Stefano en su autobiografía del año 2000, la camiseta número nueve original que llevaba durante su etapa cómo jugador era tan grande que le sobraba tela por todos los lados. Cómo estaba harto de tener que arremangarse durante los partidos, un día decidió cortar por lo sano, se armó con unas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Según contó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/alfredo-di-stefano/">Alfredo di Stefano </a>en su autobiografía del año 2000, la camiseta número nueve original que llevaba durante su etapa cómo jugador era tan grande que le sobraba tela por todos los lados. Cómo estaba harto<span id="more-231824"></span> de tener que arremangarse durante los partidos, un día decidió cortar por lo sano, se armó con unas tijeras y recortó los puños para ajustarse las mangas a la altura de sus muñecas. </p>
<p style="text-align: justify">El astro argentino quedó satisfecho con el resultado, pero no así el utillero del equipo, Peris, que según parece mandaba bastante en la institución. Peris se quejó a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Santiago Bernabéu</a> y este fue a pedirle explicaciones a la Saeta rubia: <i>“Me dicen que estás rompiendo los juegos de la equipación”</i>, dijo Bernabéu. Al principio Alfredo protestó diciendo que ya podrían haber hecho las mangas más cortas, pero entonces cayó en la cuenta de un dato: <i>“Pero bueno, ¿es que aquí hay otro nueve que no sea yo?”</i>. La camiseta no era por tanto propiedad del Real Madrid, sino de Di Stefano.</p>
<p style="text-align: justify">Y esto era tan así que durante años el diario bilbaíno <i>«La Gaceta del Norte»</i> se pudo permitir boicotear el nombre del jugador argentino sin renunciar a su función informativa, limitándose a escribir en la alineación <i>«El Nueve»</i> o <i>«el delantero centro de costumbre»</i>. Algo que seguramente sólo podía funcionar con tan pasmosa efectividad con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Alfredo Di Stefano</a>. </p>
<blockquote><p>“Y el Santiago Bernabéu, me quedé mirando preguntándome si era de verdad. Lo mismo me pasó con Alfredo di Stefano, para mí era Dios”, Sandro Mazzola.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos años después de que Di Stefano y <a target="_blank" href ="http://blogs.elpais.com/memorias-blanco-negro/2013/04/la-gaceta-declara-non-grato-a-di-st%C3%A9fano.html"><i>«La Gaceta del Norte»</i></a> firmasen la paz se produjo en el vestuario blanco otra reacción furibunda del futbolista, similar a la que le había metido en un lío con los del diario norteño. En aquel día se jugaba contra el Zurich suizo, y Alfredo Di Stefano aprovechó el descanso para meter las muñecas en agua fría porque le dolían. Entonces, el vicepresidente Saporta entró en el vestuario acompañado por un chico joven, muy alto y rubio, al que Di Stefano no hizo ni caso, pero cómo al salir el chaval oyó que este le decía a los jugadores: <i>“Hay que seguir sudando la camiseta”</i>. El argentino se volvió hacia él y le contestó: <i>“Ché, andate a cagar”</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El chico se llamaba Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, y luego le harían Rey de España.</p>
<p style="text-align: justify">A aquellas alturas de la película, la camiseta con el número nueve, la de Di Stefano, parecía estar imbuída de algún poder sobrenatural, pues todo el mundo la quería. <i>“Lo que más me emocionó fue que Don Alfredo Di Stéfano me regaló su camiseta”</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2007/04/04/mas_futbol/1175668059_850215.html">dijo Eusebio</a>, el del Benfica, ya en su vejez y refiriéndose a la final de Copa de Europa de 1962. Y otro tanto intentó el también rival Sandro Mazzola, aunque éste tras la final de Copa de Europa de 1964. </p>
<p style="text-align: justify">Se ve que al pobre Di Stefano, además de ganarle aquellas dos finales, parecía que todos querían quitarle hasta la camiseta, aunque el bueno de Mazzola al final se quedó con las ganas. Por el camino le interceptó otro mito del Real Madrid, <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2010/04/19/deportes/1271628017_850215.html/">Ferenc Puskas</a>, que le ofreció la suya propia diciéndole: <i>“Yo jugué contra tu padre. Tú eres digno de él. Te regalo mi camiseta”</i>. Y ahora esa zamarra del húngaro es <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/live-scores/news/y=2008/m=3/news=sandro-mazzola-inter-una-segunda-familia-707429.html">la favorita</a> de la colección del italiano.</p>
<p style="text-align: justify">Es algo bonito, porque nos podríamos atrever a asegurar que tanta pasión por la camiseta tenía algo de reencuentro con el padre desde el principio. Después de todo, cuando Sandro quiere explicar el cómo jugaba su padre siempre acaba diciendo: <i>“Era más o menos como Di Stéfano”</i>. Incluso el gesto que caracterizaba a Valentino Mazzola <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/live-scores/news/y=2008/m=3/news=sandro-mazzola-inter-una-segunda-familia-707429.html">era arremangarse</a> la camisa cuando iban mal dadas, así que lo del padre y la camisa siempre fue algo que había ido junto.</p>
<blockquote><p>“Para llevar este escudo hay que sudar la camiseta. Di Stefano”. Pancarta enarbolada por la grada de animación del Real Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al final con la camiseta de Di Stefano pasó lo que quería Peris: que se la quedó el club. Y los que vinieron a sustituirle, cómo el gallego Amancio, empezaron a decir que Di Stefano les había contado que el secreto estaba en la transpiración; porque según Amancio, si no sudabas la camiseta Di Stefano no te dejaba ponerte una con el <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2013/02/23/primera/1361586393_481480.html">escudo del club</a>. Pero estos dos, Di Stefano y Amancio, nunca se ponían de acuerdo sobre esta anécdota, y el argentino le replicaba que lo que había pasado es que Amancio le había tirado un pase al linier -que en aquella época también iba de blanco-, y Di Stefano a voz en grito le había dicho que sus compañeros eran los que llevaban el escudo.</p>
<p style="text-align: justify">Pero ya fuese por efecto del sudor o por darle bien los pases a los compañeros, lo cierto es que la camiseta parecía seguir siendo mágica. Los periodistas hablaban y hablaban sobre la mejoría que experimentaban los jugadores que se la ponían (y que pasaban luego un par de días en el vestuario). Y esas habladurías hoy podrán sonar a cuento chino, pero había algún fondo de verdad en ello. Cuando el jugador <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Antonio_Camacho">José Antonio Camacho</a> se lesionó en 1978 y se lo llevaron para operarse en París con el doctor Judet, recibió la visita de un corresponsal español que se sorprendió mucho al verlo, porque decía que le encontraba mucho más pequeño y frágil que cuando le había visto en el campo. </p>
<p style="text-align: justify"><i>“¿Le parezco más grande en el campo?”</i>, dijo Camacho. <i>“Sí, debe ser una impresión”</i>, contestó el periodista. <i>“No es una impresión. Es la verdad. Todos somos más grandes vestidos del Real Madrid”</i>. Y el periodista quizás no se lo creyó del todo, pero se quedó con la copla, y 10 años después cuando le escuchó al entrenador del Oporto decir que del Madrid lo que le preocupaba era su camiseta le empezaron a encajar todas las piezas. La camiseta funcionaba en dos direcciones. Le daba algún tipo de seguridad a los que la llevaban y, de algún modo, también intimidaba a sus contrincantes. </p>
<p style="text-align: justify">Quizás a un nivel inconsciente todos creían que aún la vestía Alfredo Di Stefano. </p>
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		<title>¿Para qué se inventaron los entrenadores?</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Dec 2016 03:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Bernabé Ferreyra]]></category>
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		<description><![CDATA[«Fuimos a Inglaterra y no le interesábamos a nadie. Teníamos a un chico que hacía de entrenador y simplemente nos dijo: &#8216;Salid ahí y no hagáis tonterías&#8217;. ¡Qué coño tonterías! En tres minutos les habíamos metido dos goles, pero el segundo nos lo anularon y a mí se me soltó la lengua y le dije [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Fuimos a Inglaterra y no le interesábamos a nadie. Teníamos a un chico que hacía de entrenador y simplemente nos dijo: &#8216;Salid ahí<span id="more-221113"></span> y no hagáis tonterías&#8217;. ¡Qué coño tonterías! En tres minutos les habíamos metido dos goles, pero el segundo nos lo anularon y a mí se me soltó la lengua y le dije de todo al árbitro». Ferenc Puskas (1995) en una entrevista con el diario <i>«El País»</i> en Budapest.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el fútbol empezó a practicarse de manera organizada, es decir, siguiendo las reglas de los ingleses, no existía la figura del entrenador. Un gran olvidado del fútbol español, don <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2014/11/23/actualidad/1416759290_903777.html">Pablo Hernández Coronado</a>, lo explicaba de una forma muy divertida. Él decía que en la época en la que todos los aficionados eran jugadores y, lo que que le resultaba aun más extraño, todos los jugadores aficionados, el jefe del equipo era el capitán; el cual era designado por sus propios compañeros a través de una votación directa. Durante aquel periodo legendario, y siempre según Hernández Coronado, la función del capitán se limitaba a elegir a los jugadores que formarían el equipo y a indicar el lugar que en el ocuparían. Un alineador, vamos.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque ya entonces existían discrepancias sobre cómo debía desarrollarse dicha función. Por ejemplo, podemos encontrar una referencia sobre la adecuada dirección técnica de un equipo en un artículo de la revista deportiva madrileña <a target="_blank" href ="http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?lang=es&#038;q=id:0002120681"><i>«Gran Vida»</i></a>, publicado en marzo de 1904 y escrito por el corresponsal francés, aunque residente en Madrid, Ernest Cottart. Monsieur Cottart hablaba de la <i>«homogeneidad»</i> como una de las cualidades más deseables para un team. Su tesis consistía en defender que la superioridad de un equipo se sustentaba en el <i>«respeto, disciplina y obediencia»</i> a su capitán, el cual deberá corresponder a dicha confianza procurando que sus subordinados conserven sus sitios respectivos en defensa y entrenando a sus delanteros para que hagan <i>«muchos passes»</i>. De cara a la elección de los jugadores, Cottart recomendaba hombres ligeros para la delantera y hombres pesados (aunque ágiles) para la defensa. Y también advertía sobre el juego personalista, que solo busca el aplauso fácil del público inexperto. </p>
<p style="text-align: justify">La dinámica autoritaria propuesta por Monsieur Cottart dista mucho de lo que Hernández Coronado cita como lo habitual durante la primera época. Según el ex seleccionador nacional, si a alguno de aquellos capitanes se le hubiese ocurrido, por ejemplo, decirle a sus compañeros que diesen vueltas al campo o que hiciesen flexiones, además de perder el puesto seguramente hubiesen visto peligrar su integridad. </p>
<blockquote><p>Siempre existió la figura del director técnico, pero era elegida democráticamente por el resto del equipo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El cambio de las estructuras de poder en los equipos se produjo de un modo progresivo, conforme aumentaba el numero de ex-jugadores y estos acaparaban los puestos directivos. Según Hernández Coronado, el paso clave fue retirar a los jugadores la capacidad de elegir su capitán, pasando esa atribución a las juntas directivas. Él interpreta que esta decisión se sustentó en dos razones: una explicita y otra implícita. A priori, al institucionalizar dicha elección se consideraba que los capitanes pasarían a tener una mayor autoridad. Pero para Hernández Coronado esta decisión escondía una dimensión política y no deportiva, puesto que lo que facilitaba era que la Junta influyese de un modo más directo en el equipo. </p>
<p style="text-align: justify">El siguiente paso en esa dirección fue la importación de la figura del director técnico a la manera inglesa. Los primeros entrenadores fueron jugadores del propio club que acababan de retirarse, luego llegaron los veteranos de otros clubes y finalmente los técnicos extranjeros. El puesto iba ganando paulatinamente en importancia, cada vez estaba más <i>«tecnificado»</i> y, en consecuencia, mejor retribuido. Hernández Coronado se muestra suspicaz tanto en relación al progresivo empoderamiento de la figura del entrenador, como respecto a los motivos ocultos que entendía que había tras este ascenso. </p>
<p style="text-align: justify">Es interesante contrastar la opinión de Hernández Coronado (1955) sobre el impacto de un técnico en un equipo con las declaraciones que hizo sobre el mismo tema Alfredo Di Stefano (1964), porque son muy parecidas. Di Stefano aseguraba que un director técnico, <i>«sabiendo»</i>, podía colaborar a lo sumo en un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/">diez por ciento</a> para conseguir el triunfo. Pero el técnico que no sabía podía perjudicar al equipo en un cuarenta por ciento. Hernández Coronado estimó, a ojo de buen cubero, que un buen trabajo técnico podía mejorar las posibilidades de un conjunto hasta un quince por ciento. Sin embargo también podría reducir el rendimiento hasta un cincuenta por ciento, si los entrenamientos eran demasiado duros, si contribuía a que hubiese disensiones dentro del grupo o si toleraba la indisciplina. </p>
<p style="text-align: justify">A pesar de que el potencial teórico de mejora era muy inferior al de deterioro, Hernández Coronado consideraba que los entrenadores eran <i>«necesarios»</i>; si bien no tanto por la vorágine tacticista, con la que se muestra muy crítico, sino por motivos sociológicos. Los entrenadores existían, principalmente, para ejercer cierta sensación de control sobre los jugadores; y porque siempre hace falta alguien cuya principal misión sea tener la culpa. Este segundo punto está vinculado a la necesidad de una catarsis periódica en los equipos. La conveniencia de sacrificar un chivo expiatorio que permita transmitir metafóricamente la sensación de <i>«borrón y cuenta nueva»</i>, así como eximir a la Junta de toda responsabilidad por una teórica mala marcha del equipo. Hernández Coronado considera este mecanismo como parte de una <i>«religión del deporte, con sus mitos, sus ritos, sus santos y sus santones»</i>, y a esta esfera pertenecerían, por ejemplo, esas expulsiones solemnes de entrenadores. Si bien él parece apuntar a que considera estas dinámicas como algo necesario. </p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, en el otro lado del océano, el periodista argentino Dante Panzeri habla también sobre esta misma dimensión <i>«espiritual»</i> del fútbol, aunque con un enfoque mucho menos compasivo. Sirva como ejemplo el artículo publicado en el número 6 de la <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/211841-satiricon-br-aquellos-humores-feroces">revista Satiricón</a> (1973), en donde considera equiparables a la charlatanería política, el curanderismo y al <i>«macaneador»</i> (estafador) religioso con los directores técnicos del fútbol. De hecho Panzeri se muestra aun más despiadado con los entrenadores que con las otras supuestas patrañas, puesto que si bien atribuye a la religión o al curanderismo algún «servicio espiritual», considera en cambio que los directores técnicos son el caso más incomprensible de cuantas <i>«supercherías»</i> (sic) hay en el mundo. Aun cuando en el artículo de Satiricón asegura que el fenómeno le resultaba incomprensible, parte de su obra fue encaminada a sistematizar una teoría coherente sobre cómo funcionaba y a quién servía este fenómeno de los técnicos futbolísticos. </p>
<blockquote><p>Es un sacerdote de la religión futbolística y el chivo expiatorio que limpia los pecados del grupo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si ponemos en paralelo el trabajo de Dante Panzeri con los escritos de Pablo Hernández Coronado, constataremos que sus enfoques particulares son bastante compatibles. Ambos dan preeminencia a su función como <a target="_blank" href ="http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/de-donde-procede-la-expresion-ser-un-chivo-expiatorio/"><i>«chivo expiatorio»</i></a>. La diferencia entre ambos es que Hernández Coronado razona que el funcionamiento es similar al ritualismo religioso, mientras que Panzeri prefiere compararlo con una comedia teatral, pero al fin y al cabo el procedimiento es parecido. Panzeri lo explicó con todo lujo de detalles en otro artículo de Satiricón (1974) dedicado a <i>«Los dirigentes del fútbol»</i>. Allí dice claramente que el director técnico fue un invento de los dirigentes y que su función principal consistía en darle a las masas de aficionados un culpable visible para que los directivos quedasen a salvo. Lo mismo que veinte años antes había razonado Hernández Coronado, si bien éste ahondó más en el fenómeno estableciendo que la catarsis de la destitución también era útil para los jugadores -y no solo para los directivos- y que el advenimiento de un nuevo técnico suponía darle al aficionado una nueva ilusión. Algo necesario porque, según él, las masas <i>«siempre se creen con derecho a los milagros»</i>. Por ejemplo, que de once malos jugadores pueda salir un buen equipo.</p>
<p style="text-align: justify">El segundo aspecto en el que tanto Hernández Coronado como Panzeri coinciden es en la relevancia del entrenador a la hora de asentar el discurso de la tecnificación. Hernández Coronado usó un paralelismo muy interesante para explicarlo. Comparó el fútbol con el ajedrez. Según parece también este juego de tablero ha vivido una época romántica de gambitos y juego abierto, en contraposición con la época <i>«moderna»</i>, en la que se pasó a un juego posicional y en donde primaba el enfoque defensivo. Es decir, proteger la posición propia antes que atacar la ajena. Similar al abandono en el fútbol de la jugada arriesgada y espectacular para evitar desajustes defensivos. El cambio vino ligado a lo que Hernández Coronado llamó la <a target="_blank" href ="http://www.dios.com.ar/notas1/off-line/libros/la_relig/la_religion_de_la_tecnologia.htm"><i>«manía del supercientifismo»</i></a>. La aparición de una apabullante bibliografía teórica sobre aperturas y finales de partida con el análisis de millares de variantes. Lo mismo que estaba sucediendo en el fútbol español desde la década de 1950. Sin embargo, el gran ajedrecista Capablanca ya advertía que la memorización de variantes siempre sería menos eficaz que el talento combinatorio de un jugador que no memoriza, pero conoce el espíritu de cada apertura. El ajedecista, por tanto, nace y no se hace, y lo mismo sucede con el futbolista.</p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Dante Panzeri en el artículo <i>«Traducciones del insecto D.T. (que no es un insecticida)»</i>habla de lo que se despilfarra en el fútbol siguiendo las indicaciones del D.T. sobre supuestas necesidades tecnológicas. Les señala, por tanto, como colaboradores necesarios en la inflación de la manía del supercientifismo. Algo que Hernández Coronado dejaba entrever, pero que no afirmaba con tanta crudeza. Si bien cabe matizar que en su libro <i>«Dinámica de lo impensado»</i>, Panzeri descarta que el entrenador tenga la paternidad de dicho discurso, siendo más bien ellos mismos un síntoma de una dinámica social. Así lo apunta en los primeros capítulos, en donde se dedica a explicar porque el fútbol es <i>«ciencia oculta de imposible enseñanza académica»</i>. Si no se puede enseñar, es lógico que el director técnico o entrenador, que pretende «automatizar la espontaneidad», le parezca parte de un show. Un tocomocho. No obstante, Panzeri matiza que este funcionamiento -él diría comedia- es una adaptación del discurso del progreso moderno, que es el paradigma dominante que ha sustituido al humanismo tradicional. Las raíces de este fenómeno las encontramos en la Revolución industrial y se caracteriza por promover la mistificación de la ciencia y de la tecnología. Lo cual a nivel futbolístico se tradujo en un alud de técnicos y especialistas, algo así como <i>«científicos del instrumento-jugador»</i> según decía Dante. </p>
<blockquote><p>El discurso de la supertecnologizacion exige la sustitución de los artesanos por técnicos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Un antiguo futbolista y periodista uruguayo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Diego Lucero</a>, dejó escrito un artículo totalmente compatible con este enfoque y titulado: <i>«Lo más importante es el progreso, por eso ahora importa más el DT que los jugadores»</i>. El texto interpretaba que el fútbol <i>«moderno»</i> se distinguía por querer priorizar la apariencia de progreso y supertecnificación, por encima de los aspectos realmente significativos del juego. La preeminencia del director técnico y de los equipos multidisciplinares (psicólogos, dietistas, etc etc) le parecían por tanto puro marketing. Había que vender la idea de que lo que se hace es <i>«más moderno»</i>. Así que de esto extrapolamos que la creación y empoderamiento del propio rol de entrenador fue una forma de proyectar la imagen de que el fútbol era cada vez más técnico, lo cual estaba de acuerdo con las ansiedades del momento.</p>
<p style="text-align: justify">Panzeri resumió todo esto diciendo que el entrenador era un personaje de <i>«modernización»</i>, en el que el dirigente había visto un <i>«oportuno parapeto de contención de histerias colectivas ansiosas de culpables»</i>. Los entrenadores, por su parte, habrían aceptado este mecanismo perverso porque eran fundamentalmente ex-futbolistas que pretendían <i>«seguir trabajando en el fútbol»</i>. A los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/08/filogenesis-blanca-vii/">oriundi rioplatenses</a>, jugadores que se repatriaron a América desde Europa, ante la amenaza de la Guerra mundial, les atribuye la importación desde el Viejo continente del discurso tecnológico. Según Panzeri porque habían visto que era un modelo de negocio rentable. </p>
<p style="text-align: justify">Lo que parece cierto es que el jugador latino, ya fuese español, uruguayo o argentino, había sido históricamente suspicaz con la figura del entrenador. Prueba de ello es que hay numerosas citas sobre el tema en autores que no son Dante Panzeri. Pablo Hernández Coronado dice en <i>«Las cosas del fútbol»</i> que los entrenadores son tan necesarios que hasta los jugadores «se han convencido ya de ello», lo que significa que durante mucho tiempo eso no había sido así. Y el entrenador uruguayo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Ondino Viera</a> no dudó en dejar por escrito que la superlativa técnica latinoamericana se desarrolló <i>«sin directores técnicos ni cuerpos de asesoramiento»</i>; lo hicieron los propios jugadores. Y él considera que era una forma de arte a la que llamó <i>«Destreza del fútbol arte de América»</i>. Es más, prácticamente lo considera un deporte distinto al practicado en Europa, al que llama <i>«Fútbol fuerza de Europa»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La transición del jugador al entrenador es por tanto un derivado del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/inicio-historia-futbol-primeras-normas-fuera-de-juego/">final del amateurismo</a> y de la llegada del profesionalismo. Si bien el amateur original se podía permitir no cobrar, porque disfrutaba de una situación económica desahogada, la llegada del profesionalismo y del fútbol abierto a todas las clases sociales, produjo la necesidad de seguir lucrándose incluso cuando la capacidad de ejercer la actividad futbolística había cesado. </p>
<blockquote><p>La proliferación de ex-jugadores aumentó la necesidad de crear puestos no esenciales.
</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista italiano Gianni Brera escribió en un artículo titulado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/helenio-herrera-catenaccio-brera-armando-picchi/"><i>«Il più bel gioco del mondo»</i></a> el itinerario socio-económico del entrenador en Italia. La invasión de técnicos danubianos entre 1922 y 1930 se había debido a la disolución del Imperio austrohúngaro, lo que llevó a que ex-jugadores o simples conocedores del fútbol de aquella región partiesen a buscar un trabajo en Italia. Y esto se debió a que existía un nicho en el mercado porque los pequeño-burgueses italianos aún no consideraban en esa época que la carrera de técnico fuese lo suficientemente rentable. Durante los años &#8217;40 fue cuando los ex-jugadores italianos empezaron a constatar que resultaba mejor negocio trabajar en la enseñanza del fútbol que hacerlo en calidad de, por ejemplo, contable. Este retraso propició, según Brera, la falta de una escuela nacional hasta 1960 con la apertura del centro de Coverciano. </p>
<p style="text-align: justify">Aunque el puesto de entrenador es una opción de futuro y lo ocupan hombres que han sido parte <i>«de los suyos»</i>; los jugadores suelen mostrarse suspicaces con los que cumplen este oficio. Una anécdota quizás dibujará mejor estas tensiones que cualquier descripción fenoménica. Durante su última campaña como jugador, Bernabé <i>«La Fiera»</i> Ferreyra acompañaba al equipo durante los amistosos, como reclamo para los aficionados del interior que estaban familiarizados con su nombre. Bernabé apenas salía 10 minutos y luego se sentaba en el banco, pero aun era jugador. En cambio un ex-compañero suyo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/partido-imaginario-barcelona-juventus-regalo-moratti/">Renato Cesarini</a>, hacía ya de entrenador. Un día que habían ido a jugar a Córdoba, Bernabé se sentó en el banco a su lado y empezó a decirle a Cesarini: <i>«¡No hay sangre! No son hombres&#8230;»</i> Y Cesarini asentía. Y cuando Bernabé vio que le seguía la corriente, le anduvo calentando un rato y luego le dijo: <i>«¿Y por qué no entrás vos?&#8230; Yo creo que tenés que entrar&#8230; Entrá&#8230; Vestite&#8230;»</i>. ¿Resultado? Cesarini saltó al campo a jugar y Bernabé empezó a gritarle a los cordobeses: <i>«¡A ese!&#8230; ¡A ese!&#8230; ¡Leña a ese que es el entrenador!»</i>. Y a Cesarini le molieron a palos. Al final, cuando salió de la cancha Bernabé le soltó: <i>«¡Vos si que tenés sangre!»</i>. Cesarini había olvidado que quizás podrían tolerarle, pero ya no estaba entre compañeros.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/07/ventaja-entrenadores-haber-sido-futbolistas-aprendizaje-autoridad"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/futbol-sustituyo-toros-ocio-entretenimiento-espana/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>Evasión o Victoria: «Gracias, viejos»</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2016/07/alfredo-di-stefano-charles-chaplin-evasion-victoria/</link>
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		<pubDate>Wed, 13 Jul 2016 06:12:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[1-LOS GENIOS MÁS ANTIGUOS QUE AÚN SOLEMOS RECORDAR. Narrador: A ninguno de los que entren aquí debería extrañarles. El paraíso es un campo de fútbol. Bueno, un campo de fútbol y también un escenario teatral. Aunque también podría ser cualquier concierto musical que hayáis escuchado, todos los restaurantes que os han gustado o los mejores [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h4>1-LOS GENIOS MÁS ANTIGUOS QUE AÚN SOLEMOS RECORDAR. </h4>
<p><span id="more-212993"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Narrador:</strong> A ninguno de los que entren aquí debería extrañarles. El paraíso es un campo de fútbol. Bueno, un campo de fútbol y también un escenario teatral. Aunque también podría ser cualquier concierto musical que hayáis escuchado, todos los restaurantes que os han gustado o los mejores veranos de vuestras vidas. De hecho el cielo contiene todos aquellos lugares que nos permiten expresarnos y -a través de dicha expresión- alcanzar la felicidad. </p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra historia comienza con un partido en el cielo. Acababa de terminar un encuentro entre algunos de los mejores futbolistas del siglo XX y un sudoroso <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Alfredo Di Stefano</a> se dirigía hacia los asientos para ver el siguiente partido, mientras departía con uno de sus rivales, al que tomaba el pelo por su falta de calidad llamándole <i>«gallego con los pies redondos»</i>. Mientras se distraían en estas cuestiones un hombre con bombín empezó a bajar por las escaleras de la grada, dando pequeños saltos a la vez que hacía bailar su bastón.</p>
<p style="text-align: justify;">El compañero de Di Stefano golpeó con el codo a la Saeta rubia y señaló a aquel personaje peculiar. El astro argentino lo reconoció en seguida y saludó: &#8211; <i>«¡Carlitos!»</i> &#8211; con la familiaridad del que ha visto a un conocido de la infancia. Y luego empezó a hacerle gestos para que se acercase hacia ellos.</p>
<blockquote><p>«France Football» catalogó a Alfredo Di Stefano como «la epopeya» por su forma de jugar.</p></blockquote>
<p style=“text-align: justify;"><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; ¿Cómo usted viendo fútbol, Carlitos?</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Sepa usted joven que yo obtuve mi primer rol principal en un sketch titulado <i>«El partido de fútbol»</i> (1908), cuando trabajaba para la compañía de mi mentor Fred Karno. Tendría sobre los 19 años. El deporte siempre me ha interesado como fuente de inspiración. Ahí están mis películas <i><a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film958840.html">«Charlot, árbitro»</a></i> (1914) o<a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film990785.html"> «Charlot, boxeador»</a> (1915). Aunque sin lugar a dudas mi gag deportivo más conseguido lo obtuve con <i><a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film750301.html">«Luces de la Ciudad»</a></i> (1931), en aquel divertidísimo combate de boxeo&#8230;</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Che, pero entonces usted vino aquí para buscar como reírse de nosotros? </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Bueno, más bien a buscar cómo hacerles reír a ustedes de sí mismos. ¿Lo que hacen es totalmente serio? ¿No es acaso un juego? ¿Algo que por definición es divertido?</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Hay las dos partes, Carlitos, porque empezó en juego pero hoy es profesión. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Pero imagino que su profesión trata de hacer disfrutar al público, lo que incluirá la risa.</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Es un poco distinto a lo suyo, maestro. Usted como cómico pretendía hacer reír, y nosotros en cuanto a futbolistas aspiramos a ganar, pero el gol y la victoria se persiguen por la emoción. La gente se emociona porque siente nuestro triunfo como suyo, pero también se emocionan cuando ven una linda jugada o ríen cuando una acción es divertida. Ahí tenemos el caso de jugadores maravillosos que engañaban con el cuerpo al contrario y, a veces, hasta le dejaban en ridículo. Lo que provoca la risa, claro. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Entiendo que compartimos varias cosas. En ambos casos la herramienta de trabajo es la habilidad de nosotros, como artistas, en el manejo del cuerpo; y el objetivo que justificará el pago de una entrada será nuestra capacidad para provocar esa emoción de la que usted habla. Tanto la comedia física de <i>«golpe y porrazo»</i> como el juego del fútbol requieren que convenzamos al público de que aquello que está sucediendo en el escenario resulta relevante.</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Correcto. El objetivo final es que el público se vaya a casa con la barriga llena de sensaciones. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Pero es que además ese vínculo funciona en ambas direcciones. Porque el <i>«artista»</i> no solo se lleva el dinero, sino el reflejo de la alegría que ha percibido en sus caras y sus voces.</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Sí, además la importancia del espectador, en el fútbol, es capital en lo anímico. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina/">Un periodista amigo mío, Dante Panzeri</a>, escribió una preciosa nota sobre aquel bello fútbol de los años 40, en la que consideraba que la relación con el público fue clave para el desarrollo del fútbol argentino en dos aspectos. Primero, porque la enorme afluencia de espectadores produjo la aparición de los grandes templos del balompié. El estadio de River en 1938 y el de Boca en 1940. Y, en cierta manera, esos estadios de lujo precipitaron el surgimiento de un fútbol también de lujo. Y segundo, y de forma más directa, porque algunos grandes jugadores han necesitado el aliento del público para crecer. Un gran jugador que también fue compañero mío, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">Pancho Puskas</a>, le decían que era como un actor, necesitaba el afecto del público.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Entiendo, por esto que usted me cuenta, que los futbolistas, como nosotros los actores, también construyen un personaje. Yo, por ejemplo, soy famoso por haber interpretado al vagabundo definitivo. Una especie de caballero andante, pero que es más cercano a don Quijote que a Lanzarote del Lago. Se trata de un trotamundos sin destino, pero con la estampa y el alma de un gentleman británico, con su chaqué, su bombín y su bastón.</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Algo de eso hay, sí. Yo, por ejemplo, era conocido como la <i>«Saeta rubia»</i>, porque era muy rápido y porque tenía el cabello rubio. Y ese apodo se mantuvo incluso cuando dejé de ser rápido o de tener pelo. Lo que sucede es que, al contrario que usted, de mí no se esperaba que fuese divertido, si no que fuese un héroe. Cuando me dieron mi primer balón de oro, <a target="_blank" href ="https://lamedialunadelarea.wordpress.com/2011/01/11/hanot-el-creador-de-suenos/">el periodista francés Gabriel Hanot</a> me dedicó un artículo muy elogioso donde contraponía mi estilo con el del ganador del año anterior, don Stanley Matthews. A Matthews, casualmente, le comparaba con usted, con Carlitos Chaplin, en el sentido de que era un futbolista que hacía reír a los demás, mientras él permanecía impasible. Aquella nota del France Football concluía diciendo que Stanley Matthews era el humor y Di Stefano la epopeya.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Entonces usted sí que era un caballero andante en sentido clásico del término. Se esperaba de su Saeta rubia que fuese invencible, simplemente porque era el más rápido, el más fuerte, el mejor. Mi Charlot en cambio es la inversión de ese concepto. El débil que se burla del fuerte. No obstante, quiero remarcar que existe entre ambos lenguajes una cosa afín que me conmueve. Una vez coincidí con el famoso físico Albert Einstein, y una muchedumbre empezó a aclamarnos. Entonces Albert, que tenía un gran sentido del humor me dijo: <i>“Te están aplaudiendo a ti. ¿Sabes por qué? Porque eres universal, todo el mundo te conoce, comprende y aprecia tu arte. A mí no me entiende nadie”</i>. Yo creo que con ustedes pasa lo mismo. El público entiende lo que sucede en el campo incluso aunque no conozcan a la perfección las reglas o los derroteros del juego. El arte se caracteriza por ser un lenguaje sensible, que opera a un nivel distinto del lenguaje hablado. Busca aflorar emociones y sensaciones. Podríamos decir que es un tipo de poesía escénica, aunque más funcional que la poesía escrita. </p>
<h4>2-TIEMPOS MODERNOS (Argentina)</h4>
<blockquote><p>Charles Chaplin y Alfredo Di Stefano fueron creadores magníficos, pero aprendieron de varios maestros.</p></blockquote>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; ¡Cuanto sabe usted, Calitos! ¿Usted tuvo maestros o todo esto que dice surgió de la universidad de la calle? </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Por supuesto que los tuve. El primero de ellos Max Linder, al cual se lo debo todo. Ese hombre fue un hito en la historia del cine mudo. Hubo un tiempo en el que a cualquier actor le bastaba con aplicarse un maquillaje llamativo para hacer reír al espectador. Max Linder es el que rompe con todo eso, creando al primer gran comediante que viste como un caballero elegante. No es un bufón grotesco como el Pierrot de la comedia italiana o el payaso circense Augusto. Su comicidad no se sustentaba en las acrobacias, en las persecuciones o en las peleas. Max Linder no necesitaba recurrir al estilo destructivo del cine cómico original, porque era un creativo de primer orden. Su trabajo consistía en crear situaciones comprometidas, de estilo vodevil, y resolverlas sin perder nunca la compostura. </p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; ¡Oh! Es muy interesante esto que cuenta y además me recuerda a mi propia trayectoria. Cuando yo era pibe admiraba profundamente a <a target="_blank" href ="http://www.martiperarnau.com/magazine/historias/santoral/arsenio-erico-el-idolo-de-di-stefano/">un gran jugador paraguayo, Arsenio Erico</a>, que era como un artista de circo. Arriesgaba una barbaridad en la cancha. Yo siempre quería imitarle. Luego llegué a las inferiores de River y allí pude disfrutar del mejor equipo de fútbol que yo he visto: La Máquina de River. La Máquina sí que jugaba de puta madre. El delantero centro era Pedernera, que fue uno de los mayores estrategas del fútbol mundial. Para contrarrestar la presión del defensa rival se retrasaba arrastrando a su marcador. Aquel equipo jugaba igual que su maestro Max Linder hacia comedia, Carlitos. Con suprema elegancia.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Me llama la atención que apodasen a su equipo La Máquina. Doy por sentado que usted sabe que una de mis largomentrajes más famosos fue<a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film726746.html"> <i>«Tiempos modernos»</i></a> (1936), una sátira sobre el taylorismo. La película denunciaba como la tecnificación de la industria estaba deshumanizando por completo la actividad laboral. Aunque al final lo que explotaba al hombre no era propiamente la máquina, si no la codicia de otro hombre. </p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Bueno, lo de la Máquina de River&#8230; la gente cree que le llamaban así por la precisión que tenían jugando, porque eran un espectáculo, pero la anécdota procede de la antigua distribución del estadio Monumental, que tenía forma de herradura. Aquella tribuna sin edificar, que luego sería la tribuna Sivori, fue conocida como la <i><a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-298960-2016-05-10.html">«ventana al Río de la Plata»</a></i>. Y entonces los trenes pasaban por allí al lado y los espectadores al verlo decíamos: <i>«ya viene la máquina»</i>. Y de ahí vino el nombre. Precisamente a aquel conjunto también le llamaban <i>«Los caballeros de la angustia»</i>, y eso sí que se ajustaba más a su juego, que era lo contrario del industrialismo del que usted me habla. Seguro que podrían haber marcado más goles, pero con menos belleza. Un equipo de artistas. <a target="_blank" href ="http://i.imgur.com/KevfU.jpg">¡Si hasta teníamos a nuestro propio Chaplin!</a>, el extremo izquierdo Félix Loustau, al que llamábamos así por su físico, por su andar y por su genio. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Entiendo lo que usted me comenta, aunque deseo hacer una puntualización sobre un tema que no siempre se ha entendido. Yo no criticaba en <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film726746.html"> <i>«Tiempos modernos»</i></a> a las máquinas si no a la patronal. Lo aclaro porque suficientes disgustos me trajo en su momento. Los críticos se ensañaron cruelmente, acusándome de producir un panfleto de extrema izquierda, porque se entendió que tenía un carácter subversivo y que atentaba contra el modo de vida americano. Los lobbys empresariales presionaron muy duro y de hecho aquella fue mi última película como el vagabundo Charlot.</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; ¡Hay que ver! A River también se le criticó bastante mientras se establecía aquel juego que algunos llamaron fútbol máquina y otros estilo River. Los espectadores no siempre entendían la genialidad de Pedernera sin balón y le reprochaban alejarse del área. Cuando fui para España yo jugaba de delantero, pero de tanto en tanto bajaba un poquito y ayudaba. Entonces <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/carlos-gardel-jose-samitier-historia-amistad-barcelona-futbol-relacion/">Samitier, que era muy amigo mío</a>, me dijo que en España el público quería ver los lunes al delantero saltando en la fotografía junto al portero rival. Pero aun así yo, si veía que uno de mis compañeros estaba cansado, bajaba y le ayudaba en lo que podía. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Ustedes los deportistas de equipo tienen un gran sentido de la solidaridad. Algo admirable en tiempos de rabioso individualismo. Por ejemplo, en los Estados Unidos consideraban que la revolución bolchevique constituía una amenaza para el individualismo norteamericano; y como yo me atreví a decir en una entrevista que me interesaba visitar <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/analisis-carrera-deportiva-lev-yashin-portero-historia/">la Unión Soviética</a> para contemplar sus esfuerzos en la reconstrucción, fui tachado de comunista. Sin embargo el comunismo tampoco valoraba positivamente mi labor y hasta alguno me acuso de individualista nihilista. Esto yo creo que sucedía porque Charlot estaba totalmente al margen de cualquier sistema que pretenda hacerle productivo. Si pasa una vaca frente a su casa él bebe directamente de lo que ordeña. Adopta una actitud lúdica ante todas las cosas que le van sucediendo en la vida. Lo que ocurrió es que como yo consideraba que los gags funcionaban mucho mejor si la persona que tropieza y cae es un rico, existía un cierto runrún sobre mi odio hacia los ricos e influyentes. Así que cuando apareció <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film726746.html"> <i>«Tiempos modernos»</i></a>, que denunciaba las secuelas del trabajo en cadena, el runrún se convirtió en una fanfarria militar. Curiosamente lo único que yo había hecho era plasmar la denuncia que un reportero del diario neoyorquino <i>«The World»</i> había hecho sobre depresiones y crisis nerviosas producto de la monotonía y pesadez de la labor en la industria del automóvil de Detroit. </p>
<h4>3-LA QUIMERA DEL ORO (Colombia)</h4>
<blockquote><p>La aventura colombiana de Alfredo Di Stefano marcó su carrera y su relación con el fútbol argentino.</p></blockquote>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Nosotros también acabamos denunciando y enfrentándonos a los ricos y poderosos por los derechos sociales, Carlitos. Fue una batalla tremenda que ocasionó que nos tuviésemos que marchar del país. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; ¿Por el fútbol? Yo pensé que ustedes tenían unas condiciones excepcionales.</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Todos no, Carlitos. En mi época los equipos pequeños pagaban a sus jugadores los dos primeros meses, luego les dejaban de pagar. La gente aguantaba como podía, pero al final uno había jugado cinco años y cobrado uno. Yo esto lo viví en primera persona en Huracán, donde hicimos un viaje al interior del país y mis compañeros no disponían ni de una muda de ropa o de pasta de dientes. ¡Si no cobraban! Al final los futbolistas de los grandes clubes hicimos una huelga para proteger a los de los equipos chicos. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Situación de película. ¿Y cómo se solventó?</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Se llegó a un acuerdo para hacer frente a los pagos atrasados, pero los clubes en represalia rebajaron los sueldos que veníamos cobrando. Los mejores jugadores empezamos a recibir ofertas muy superiores de fuera del país y aunque en aquella época los clubes te firmaban a los 13 o 14 años y te tenían agarrado de por vida, algunos decidimos lanzarnos a la aventura&#8230; ¿Se está usted riendo, Carlitos? </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Me sonrío amigo mío, porque su historia me ha hecho recordar otra de mis películas,<a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film811454.html"> <i>«La quimera del oro»</i></a> (1925). ¿La ha visto usted?</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Por supuesto. Y algo de eso hay en mi propia aventura, sí. Yo también me fui allí con un gigante bueno, Néstor Pipo Rossi, igual que usted en la película colaboraba con el grandote Mac Kay. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; ¿Ustedes también acabaron comiéndose una bota?</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; ¡Jajaja! ¡No! pero sí que se produjo una anécdota divertida con el calzado de Rossi. El Pipo al principio tuvo problemas para jugar, porque se dejó las botas de fútbol en Argentina y, como tenía un pie gigantesco para la época, un 46, no había manera de encontrarle zapatos de su talla. Luego el tipo llegó a hacer de modelo para una casa de ropa en Colombia. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; ¿Pero y el oro? ¿Encontraron el oro?</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Por supuesto que lo encontramos. En un año en Colombia ganábamos lo que en diez en Argentina; y con el primer dinero que recibí me pude comprar un campito, pensando en el futuro detrás del fútbol. Además, marchando, le hicimos un gran bien a nuestros camaradas argentinos, porque con la amenaza de un éxodo masivo a <a target="_blank" href ="http://eldoradomagazine.com.co/wp/">El Dorado colombiano</a> -que así le llamaban-, la AFA se replanteó su actitud y retiró el límite salarial. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; ¿Y entonces volvieron a la Argentina?</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; No. Porque entonces los dirigentes decidieron dar escarmiento con nosotros y nos suspendieron de por vida. La competición colombiana quedó al margen de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA); y esto duró hasta que a los colombianos les entró el miedo y decidieron llegar a un acuerdo según el cual podríamos permanecer allí hasta 1954 y luego regresaríamos a nuestros clubes de origen. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Lo cual no debía de hacerles ninguna gracia. Aunque para entonces ya habrían encontrado ustedes el oro, amigo. ¡Como Charlot en Alaska! </p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> ¡Y también el amor! Porque usted al final de la película se besa con la chica en el barco, cuando ella le salva de que lo declaren polizón, y yo me casé con Sara, la madre de mis hijos. Las dos primeras, Nanette y Silvana, nacen en Colombia. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; ¿Entonces qué sucedió? ¿Se quedó a vivir en Colombia?</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Para nada. A finales de 1952 ya empezaba a haber problemas de cobro en El Dorado, y yo estaba hasta las narices de los aviones. Más de una vez creí que nos pasaba como a los del Torino. Así que decidí volver a Argentina y dejar el fútbol. Había comprado un chalet y planeaba irme a vivir al campo. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Hay un concepto de fondo en su historia que, en lo esencial, es igual que en la Quimera del Oro. La trama me la inspiró<a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/x29z6f6_canibalismo-expedicion-donner_school"> la tragedia de la Expedición Donner</a>, que fue un suceso tan espantoso como tristemente verídico. Una caravana de carretas que, por una serie de contratiempos, se vio obligada a pasar el invierno en Sierra Nevada, en medio de una borrasca de nieve. La mitad de la numerosa expedición falleció por el camino, y pasaron tanta hambre que se comieron a los perros, los arneses, y hasta los zapatos, y luego, finalmente, también a los muertos. Ustedes los jugadores obviamente no han tenido que comerse a nadie, al menos no literalmente, pero tienen una vida laboral útil muy corta, así que se siente impelidos a moverse cuanto sea necesario, para asegurar su bienestar económico y el de sus familias. Ustedes solo pensaban en hacer cuanto más dinero mejor. A su manera tenían tanta hambre como mi Charlot cuando cocinó la bota.</p>
<h4>4-EL GRAN DICTADOR (España)</h4>
<blockquote><p>El dominio de Alfredo Di Stefano sobre su época es algo que nunca se ha repetido en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; A mí ya me pareció en su día que <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film811454.html"> <i>«La quimera del oro»</i></a> era menos cómica que sus otras películas, bueno, no menos divertida, porque los gags son muy fuertes, pero si más oscura, más dramática.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Hombre, supone un cambio en mi filmografía. Yo creo que eso empezó en el largometraje inmediatamente anterior: <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film216630.html"><i>«Una mujer de París»</i></a> (1923), que ya es un melodrama sobre la burguesía, pero a partir de la quimera sí que sentí que ya no me bastaba con la comedia. </p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Sin duda la madurez supone un cambio de objetivos. Ahora que lo digo en voz alta, pienso que como futbolista me sucedió lo mismo. Mientras jugué junto a Pedernera, Moreno o Antonio Báez no pensé tanto en bajar a la zona de interiores, porque su calidad me permitía vivir muy a gusto por el centro, además de que en aquella época aún me quedaba algún aspecto técnico por pulir. En cambio cuando llegué al Madrid ya había alcanzado mi madurez táctica, lo que significaba que había integrado que el fútbol era un juego de once jugadores y que todos tenían que trabajar para todos. Durante los últimos años de mi vida me esforcé para no caer en la trampa de lo que yo llamaba el <i>«yo-yo»</i>, pero los periodistas siempre estaban con que si Di Stefano había sido un mandón y un dictador. ¿Sonríe usted de nuevo? </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Hombre es que me lo hace usted inevitable. Su vida vuelve a remitirme a una de mis mejores películas: <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film155010.html"><i>«El gran dictador»</i> </a>(1940).</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Tremenda película. Oiga, me surge una curiosidad. ¿Sabe usted si el propio Adolf Hitler llegó a verla?</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Pues mire, sí. Un fugitivo alemán, que había trabajado para el Ministerio de Cultura, me dijo que Hitler se hizo traer una copia de la película y la vio un par de veces en privado. Yo hubiese dado cualquier cosa por saber lo que dijo Hitler cuando la vio. Lamentablemente nunca podremos saberlo porque, como es lógico, él no se encuentra por aquí.</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; ¡Jajaja! Obvio, a nosotros nos sucede igual con los referís (árbitros). Es difícil que alguno llegue hasta aquí arriba. Y cuando alguno llega y se lo explico, se enfadan; pero es que es normal, nosotros hicimos felices a mucha gente y ellos justo lo contrario.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Buena esa, joven. Sobre este concepto del que usted hablaba antes. Lo de mandar. Yo estudié ampliamente a Hitler y me di cuenta de que su éxito no se basaba en los contenidos de su discurso, más bien todo se sustentaba en su ritmo y en su tono. Adolf Hitler no era pues un político, en el sentido estricto, sino un actorazo espectacular. Uno de los mejores que yo había visto nunca. Así que interpretarlo constituía un reto. Ahora mismo diría que mi <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Z4UhJpviVYg">Adenoid Hynkel</a> tenía algo de uno de mis antiguos personajes, el sinvergüenza de Chas, aunque esencialmente sea una sátira del propio Hitler. Le estuvo bien empleado por copiarme el bigote cuadrado y aprovechar mi carismático aspecto para practicar sus viles fechorías.</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Me deja usted anonadado. Nunca pensé que Adolf Hitler le hubiese copiado el estilo ni que usted se hubiese animado a devolvérsela parodiándole en un film. De lo que se entera uno por estos lares. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; Me tomé cumplida venganza y encima pude llevar mi estilo individualista hasta su apoteosis. Interpreté al héroe y al villano de la función, y además me permití aparecer como Charlie Chaplin para recitar el discurso final. La película se convirtió en un microcosmos de toda mi trayectoria, porque los personajes principales eran en cierto modo reversiones de mi Chas y mi Charlot. Y por supuesto, me ocupé de la dirección, el guión y la música, como venía siendo habitual.</p>
<p style=“text-align: justify;”><STRONG>AD:</STRONG> &#8211; Me ha hecho pensar. Yo siempre he creído que la historia empuja fuerte. Por ejemplo, yo crezco en River que tenía una característica, que era el gusto por el toque y la elegancia. Cuando estaba en las inferiores me ponían de delantero centro y yo me iba para arriba, pero Peucelle, mi maestro, me decía que para abajo, porque quería que jugara como Pedernera. Al final hice lo mío y lo de Pedernera. Luego llegué al Madrid y todos mis esfuerzos se destinaron a repetir el fútbol en el que ya había participado: El de River y el de Millonarios; y como ya no estaba Pedernera yo tuve que hacer el papel suyo. Procuré buscar los jugadores que mejor encajaban en ese fútbol y darles aliento a los jóvenes, que era lo que yo había mamado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/07/analisis-ciclo-leo-messi-seleccion-argentina/">en Argentina</a>. Para la táctica lo único que necesitas es tener a tres o cuatro tíos dentro del campo que sepan lo que es un equipo. Los veteranos. Y por ley natural al llegar al Madrid me tocó a mí. Por más que algunos periodistas me acusaran de ser el mandamás del equipo. Yo era uno más. Y si alguien era un marimandón ese era don Santiago. El presidente. </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><STRONG>CC:</STRONG> &#8211; ¿Se llevaron mal?</p>
<p style=“text-align: justify"><STRONG>AD:</STRONG> Al revés. Viviendo en Madrid y faltándome mi familia, que vivía en Argentina, fue como un padre. Eso sí, cuando se enfadaba era terrible, nos soltaba una broncas morrocotudas, y a mandar no le ganaba ni Napoléon. Sucede que cuando llegó la hora de dar un paso al lado lo encajé mal y lo rechacé. Don Santiago, que me quería más que un hijo se lo tomó muy mal, porque encima se enteró de que me había reunido con un directivo y se le metió en la cabeza que había una conspiración contra él. Menos mal que con el tiempo -Mira a su compañero- todo se olvida. ¿No es verdad, Santiago?</p>
<p><strong>Narrador:</strong> Y un Santiago Bernabeu jovencísimo y otra vez jugador de fútbol sonrió ante aquella batallita explicada por su jugador favorito y ambos deportistas abandonaron la compañía de un enternecido Chalie Chaplin para ir corriendo hacia el campo vecino. Se conoce que volvía a haber polémica. Últimamente no ganaban para disgustos desde que había subido Johan Cruyff y cada dos por tres se liaban a discutir con Ladislao Kubala y Pepe Samitier sobre quien era mejor jugador de fútbol.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
La serie:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/evolucion-paralela-cultural-futbol-cine/">Evasión o Victoria. Introducción I:</a> El sueño más grande<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/tren-de-sombras-cartografa-de-la-luz/">Evasión o Victoria. Introducción II:</a> Tren de Sombras, cartografía de la luz</p>
<p style="text-align: justify">
Episodio I: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/pele-parecido-mickey-mouse-evasion-victoria/"><i>«El poder de la sonrisa».</i></a><br />
Episodio II: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/maradona-parecido-bruce-lee-evasion-victoria/"><i>«El furor del potrero».</i></a><br />
Episodio III: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/beckenbauer-parecido-rey-arturo-evasion-victoria/"><i>«El rey de los teutones»</i>.</a><br />
Episodio IV: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/02/michel-platini-parecido-darth-vader-anakin-skywalker-evasion-victoria/"><i>«Que la pelota te acompañe»</i>.</a><br />
Episodio V: <i><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/george-best-parecido-james-bond-007-evasion-victoria/">«La vida agitada (y un poco removida) de Best, George Best»</a></i>.<br />
Episodio VI: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/johan-cruyff-neo-matrix-evasion-victoria/"><i>«Ya sé jugar»</i>.</a></p>
]]></content:encoded>
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