Fútbol Mulato: ¿Inventó Saldanha a Neném Prancha? (X)


Antonio Franco de Oliveira fue un polifacético operario de la periferia del fútbol. Utillero, masajista, técnico de formación u ojeador, pero siempre ligado a Botafogo [1], es sobretodo recordado por su papel como oráculo y aforista de la religión del dios redondo en Brasil bajo el folclórico seudónimo de Neném Prancha, ganado en virtud del tamaño descomunal de sus manos y pies, grandes como tablas (pranchas).

Extraño remedo del mito del adivino Tiresias, si a este profeta tebano los dioses le condenaron y premiaron al mismo tiempo con la ceguera, la longevidad, la transexualidad y la profecía, Neném renunció de motu proprio al contacto femenino [2] y al uso de los anteojos sin menoscabo aparente de su olfato para tasar el talento deportivo. Es famosa la anécdota de que lanzaba sorpresivamente una naranja contra el espacio entre la cintura y los pies de los candidatos a futbolista, como método infalible para cribar el oro de la plata, y si bien el uso en continuo de este recurso quizás pudiese ser apócrifo, no lo fue su papel en el descubrimiento del sin par Heleno de Freitas [3].

La importancia de Neném Prancha tiene nombres propios.

El escritor Antonio Falcao extendió la versión de que el infante Heleno (12 años) habría parado inicialmente la fruta con el muslo para luego proyectarla desde allí hacia el pie, desde el pie a la cabeza, de la cabeza al tacón, hasta hacer morir la trayectoria en el empeine. La hazaña revelaba a un deportista de concepción puramente lúdica como lo era el propio club Botafogo, que es la sociedad carioca romántica por antonomasia.

Adeptos a dicha escuela como Sandro Moreyra, Lúcio Rangel o Sérgio Porto, trucados en periodistas por virtud del tiempo, agradecieron el cariño de su maestro, adoptando su nombre como un seudónimo para todo tipo de adagios de carácter deportivo. Algunas de las frases realmente fueron dichas por Prancha, otras fueron remendadas y otras convenientemente inventadas, pero todas fueron ganando peso y credibilidad al amparo de la supuesta autoría común. Y así, se fue amasando un corpus conceptual a la vez que se elevaba la leyenda particular.

Ronald Alzuguir, jugador de Neném en los equipos de base de Botafogo, le preguntó al maestro si era verdad que él había acuñado la célebre máxima “El penalty es tan importante que debería tirarlo el presidente del club”.

Neném le contestó. “Lo que dije es que tirar un penalty es tan fácil que incluso el presidente puede hacerlo”.

El más famoso de los guionistas del mito Neném, ligados hasta el punto de que una parte del público brasileño opinaba en firme que el anciano filosofo del fútbol debía de ser una alegoría suya, era el no menos legendario “Juan Sin Miedo” Saldanha. João fue un notable periodista, escritor, corresponsal y entrenador; y el verdadero artífice de la planificación técnica y reconciliación emocional que concluyó con el título Mundial para el políticamente fracturado Brasil’70. Siendo un personaje extremadamente contestatario y muy temperamental [4], conquistó numerosas enemistades -incluyendo la del dictador Emilio Garrastazú Médici- lo que facilitó que le conviniese el tener un lado amable, casi un alterego, en la forma de un viejo y vocacional profesor de fútbol, varado en la playa como un recuerdo del cada vez más lejano fútbol amateur y diciendo siempre verdades incomodas desde la atalaya moral del que lo da todo y a cambio no espera nada.
 

[1] Hasta el equipo de fútbol playa -entonces fútbol a secas- que concibió fue bautizado como el Botafoguinho.

[2] Ha sido frecuentemente definido por aquellos que le han conocido como “asexual”. Lo que siendo un habitual de las playas del Brasil no parece un tema baladí. Él decía que nunca pensó en el matrimonio porque el poco dinero que ganaba sólo servía para “mantener el estómago al día”. Y es que como muchos otros empleados de Botafogo, sufrió frecuentes retrasos a la hora de percibir su salario. Aun así jamás se planteó dejar el club de su corazón.

[3] El primero de los grandes genios problemáticos del Brasil. Culto, bohemio, mujeriego, temperamental (le llamaban Gilda), elegante dentro y fuera de la cancha. Sin lugar a dudas fue el mayor héroe romántico que ha habido en un club brasileño al ser el primero del que se acepta que amó a su equipo más allá de lo socialmente convenido.

[4] Famosa es la anécdota de haber dirimido un conflicto técnico con Dorival Knipel “Yustrich” a punta de pistola.

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2 comentarios

  • @DavidLeonRon 6 junio, 2014

    "Extraño remedo del mito del adivino Tiresias, si a este profeta tebano los dioses le condenaron y premiaron al mismo tiempo con la ceguera, la longevidad, la transexualidad y la profecía, Neném renunció de motu proprio al contacto femenino [2]

    Lo que se llega a aprender en los textos de David Mata.

    Por cierto, yo con las frutas siempre jugaba de crío. Patear una naranja o controlar un melocotón lo es todo.

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  • @David_Mata_Ecos 6 junio, 2014

    La cita mitológica era más extensa pero maese Quintana pasó la podadora. Lo que entiendo pretendía Nenem era comprobar si tu primer instinto de recepción era pie o mano. Fut(pie)bolista nato o mero diletante. Si además te adornabas ya de suponía que eras un artista. Botafogo puro. Como tú, tocayo

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