Platinismo: Felix Roldán y otros héroes anónimos (II)


“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”, Napoleón Bonaparte.

Una de las consecuencias de la carrera militar de Bonaparte es habernos descubierto a un sensacional fabricante de citas. O al menos ha provocado que se le atribuyan una cantidad exagerada de ellas y que además abundan en cuestiones de todo tipo. La que atañe a la paternidad del éxito quizás sea la más famosa de todas y dado que el fútbol es una parte de la vida le resulta perfectamente aplicable [1].

Tomemos, por ejemplo, una brillante disertación que escribió Carlos Desiderio Peucelle en 1959, titulada “La Espiral de los Esquemas”. Allí introdujo una anotación a pie de página, tras citar a la llamada WM de Chapman, aclarando que no simpatizaba con darles nombres propio a los conceptos tácticos puesto que el mundo estaba “lleno de invenciones que no fueron otra cosa que bautismos de lo ya creado”. Según su entrañable amigo Panzeri no era por “demagogia de la modestia y la humildad”, si no porque no creía en arrogarse “este tipo de méritos”.

Aceptaba Peucelle reconocimiento en lo tocante a su actividad “dentro de la cancha”, es decir como futbolista. E incluso habiendo señalado Pedernera que siendo jugador ya se le consultaban a él las cuestionesCuando era futbolista, Peucelle ya mandaba tácticas, como si del director técnico se tratase, Carlos jamás permitía que se le otorgasen paternidades ni de equipos ni de jugadores. Durante la década de los sesenta su ex-compañero Renato Cesarini, en connivencia con determinada prensa, había presentado su candidatura como genuino “hacedor de La Máquina”. Sin embargo Peucelle nunca entró a darle pública réplica sobre esto, pese a considerar que aquellas declaraciones eran “circenses” y propias de la “comedia actual del fútbol” que él tanto denostaba. Si la paternidad no puedes ser individual puesto que, en palabras de Peucelle, “son cosas que se dan por muchos”, no puede haber quien reclame la autoría sin estar faltando a la verdad. O a la ética.

“Yo no hice nada y no hay nadie que lo pueda hacer. Son cosas que se dan por muchos motivos. Y se dan, no se preparan”, Carlos Desiderio Peucelle.

“A La Máquina no la inventó nadie. Existió porque se dieron circunstancias en un mismo tiempo y en un mismo club”, exponía Pedernera cuando le tocaba opinar sobre el tema. (Sencillamente) “Nos encontramos un grupo de jugadores iluminados y logramos un entendimiento total”. Adolfo desproveía de alquimia el debate y lo exponía desde una perspectiva orgánica. “Los equipos siempre nacen cuando se ubican distintas duplas. Nosotros dispusimos de varias de esas sociedades y las piezas se fueron acomodando solas. Y aparecieron así los movimientos”.

Una aproximación que por naturalista pudiera parecer desmitificadora, además de instigarnos a hacer una pregunta que casi aparece implícita en su respuesta. ¿Hubo alguna particularidad en la reunión y disposición de aquellos jugadores o fue todo un hecho casual? Tras la consecución del campeonato de 1945 se publicó en la revista “River” un artículo del propio Peucelle que resulta clarificador sobre el proceso de llegada al club de aquellos jugadores: “Dentro de esta gran familia que es River (…) cabe señalar que la obtención del título 1945 tiene una relación directa con el cuidado y fomento del fútbol amateur. A él se le debe la mayor parte del éxito. Labor ímproba, difícil (…) la tesonera y delicada tarea de descubrir, perfeccionar y formar los futuros cracks”.

Dicha función durante “la primera etapa de vida de un jugador” recaía en los generalmente anónimos delegados de las divisiones inferiores del club. Peucelle les agradecía en aquella carta pública la búsqueda de jugadores “de casa en casa”, “esperándolos en una esquina”, “llevándolos a la cancha” o “viéndolos en el baldío” realizada bajo las inclemencias del tiempo estacional -ya fuese lluvia, frío o fuerte calor-, sin más recompensa que la de haber sido útil al club. Es decir, sin retribución económica de ningún tipo. Luego los domingos, a mayor gloria, acudían a supervisar a su equipo de división en partidos con apenas “una veintena de espectadores”.

“¡Yo no fui maestro de nadie! ¡El jugador se hace jugando!”, Peucelle a Néstor Rossi.

Las raíces de aquella “gigantesca obra” (sic) se habían gestado en 1931 con la llegada de Peucelle a River en calidad de jugador. A Carlitos le acompañaba el quiosquero Félix Roldán, quien había sido su orientador futbolístico en sus días juveniles en el potrero. Decía Ernesto Lazzatti que existen dos tipos de aficionados: El que va a ver a un equipo, así que va a verlo ganar; y el que va a seguir un partido, y por tanto va a ver jugar. Félix Roldán era de los segundos [2]. Un enamorado del fútbol y especialmente del que jugaban los muchachos habilidosos. Peucelle propuso a la sociedad aprovechar la particular habilidad y predisposición de Roldán para la selección y orientación técnica de los jóvenes, aspecto en el que le consideraba “el más grande (…) que yo conocí” (sic), y River aceptó la propuesta. Félix Roldán pasó a desempeñar la función de delegado de las inferiores, articulándose alrededor suyo aquel semillero del equipo al que el diario “Crítica” denominaba en 1931-1932 los “cebollitas”.

Por mediación de Roldán llegan a River los Adolfo Pedernera (su mayor éxito), Eduardo Correa, José Ramos, Mario Filippo, Fernando Sánchez… Jugadores que en palabras de Carlos Peucelle “llegaron en gran cantidad a primera”. Sin embargo durante su etapa formativa, cuando jugaban en las quintas o sextas divisiones, “rara vez ganaron campeonatos”. De hecho es famosa la anécdota de que frecuentemente aparecía Roldán eufórico y le decía a Peucelle:

“Ayer jugaron los pibes. Mirá… salí con la panza “así”, llena de fútbol. ¡Qué baile, qué milonga!”

Roldán lo pregonaba además por todo su barrio (Constitución), orgulloso de aquello, pero cuando le preguntaban por el resultado la respuesta podía llegar a ser sorprendente:

– “Y… perdimos 1-0, ¡pero qué baile dimos!…”

Aquellas divisiones inferiores estaban articuladas en el juego, o siendo aun más precisos, en los chicos que juegan (bien) [3]. Peucelle estaba fascinado por esta labor pedagógica porque además conocía de primera mano los resultados. De la efectividad del trabajo amateur de Roldán tenía innumerables pruebas puesto que durante su periplo como “delegado” por clubes como el Futbol SanTelmo o Sportivo Buenos Aires, había descubierto a los Bonifacio Martín, Cilento, Arcadio López o al propio Peucelle, que tampoco había sido nunca campeón en las inferiores. La valiosa lección que “Barullo” Peucelle aprendió de aquel bohemio vendedor de periódicos fue la de la paciencia. Los resultados deportivos, el dinero y el éxito serán consecuencia de que se haya formado un buen jugador y para eso se necesita “estar con la cabeza bastante fría para quedarnos con el que juega, aunque no gane”.

“Orientamos y enseñamos técnica (no juego). El juego no se puede enseñar”, Peucelle.

Durante sus últimos años como jugador Carlos ya colaboraba de forma extraoficial con las divisiones inferiores de River, sin embargo una serie de sucesos precipitaron que en 1942 pusiese fin a su carrera como profesionalAntes de fallecer, Felix Roldán le implicó en las labores de formador y pasase a coordinar las divisiones inferiores. Irónicamente en 1941, el año en que brotaba el fruto más brillante de la semilla plantada una década atrás, la Máquina de River (1941-46), fallecía su jardinero, Félix Roldán. Peucelle se hace cargo entonces de continuar su tarea, mientras aun ocupaba el rol de puntero (extremo) derecho titular del equipo. De hecho él estuvo en las primeras alineaciones de la genuina Máquina. Sin embargo la transición fue más natural de lo que a simple vista pudiera parecer por dos motivos. Roldán llevaba tiempo implicando a Peucelle en la toma de decisiones y en la inserción de los nuevos elementos en el equipo [4], y existía una estructura de delegados perfectamente integrada “desde esa temporada” (1932) como decía el propio Carlitos en la carta de celebración anteriormente mencionada: “Las divisiones inferiores ocuparon dentro del engranaje del club el lugar que lógicamente les correspondía. Alentados por jugadores profesionales que transmitían sus enseñanzas, se tuvo una visión de lo que significaría el aporte de estos equipos con el correr de los años, si sabía conducírselos con inteligencia y sobretodo con paciencia. (…) El periodo de selección hasta la consagración, dura cinco años (14-19 años). Este trabajo es cumplido con toda eficiencia por personas que generalmente permanecen en el anonimato”.

Estos héroes anónimos a los que hacen referencia Peucelle y nuestro título son los Juan Manitto, Antonio Suárez, Roberto Sonzini, Osvaldo Pertini, Miguel Angel Festenesse, Eduardo Vidal, Marcos Boin, Pablo D’Argento, Domingo Adami, Angel Dimeo y tantos otros que tristemente debemos omitir por desconocimiento. Ninguno de ellos cobró nunca por sus servicios, si no que entregaban sus horas libres a esta actividad. Consciente Carlos del tamaño de la deuda moral del club para con ellos, quiso darles reconocimiento a los ojos del aficionado, desglosando en aquella carta del ’45 la importancia de los jugadores “hechos en el club” en equipos campeones desde 1932 a 1945.

En 1936 habían jugado Wergifker, Moreno y Pedernera, pertenecientes a la primera camada de 1932. Luego hubo cuatro titulares del semillero y numerosos suplentes en el campeonato de 1937. Finalmente llega el salto de calidad, durante la primera temporada de la Máquina (1941), con siete titulares procedentes de las divisiones inferiores, y luego hasta 18 jugadores que habiendo surgido de dichas categorías participaron en el bicampeonato de 1942. Durante el torneo de 1945, que en su opinión “consagra definitivamente la política”, hubo 8 titulares dentro del 11 habitual y 18 “cebollitas” en un plantel de 22 componentes. Lo que Carlos consideró, a modo de corolario de su artículo: “El triunfo del fútbol amateur en plena época de profesionalismo”. Lamentablemente sus bellas reflexiones iban erradas en un aspecto. Aquella política no iba a ser eterna.

 

[1] De hecho José Mourinho reinventó la frase diciendo: “Las responsabilidades son mías. Ya sabéis que las victorias tienen muchos padres, pero las derrotas sólo uno y ese soy yo”, al quedar eliminado el Real Madrid en los cuartos de final de la Copa del Rey del 2012 ante el Barcelona.

[2] Félix Roldán era un “enamorado del buen fútbol”, pero en aquella época también se consideraba aficionado al Racing Club. Sin embargo la dirigencia de River no lo consideró un impedimento para darle la llave de las divisiones inferiores. Posteriormente Roldán renunciaría a su afecto por “La Academia” al sentirse traicionado por el fichaje de un jugador que le disgustaba: Evaristo Barrera. Fue durante la época en la que el gran éxito de Bernabé Ferreyra, alias el “Mortero de Rufino”, alentó al resto de equipos a firmar artilleros de características similares a las suyas. Roldán consideró que “por principios éticos” no podía seguir alentando al equipo.

[3] Aclaremos que con esto no se estaban refiriendo a lo que Peucelle llamaba los superhabilidosos o “genios precoces”. Estrellas fugaces de las categorías inferiores que a aquellas edades parecen “fenómenos” pero que al pasar el tiempo “se quedan en la habilidad y no configuran al jugador”.

[4] Roldán reubicó al defensa izquierdo procedente de Racing, Félix Loustau, como extremo y lo mandó debutar contra la tercera de Rosario. Luego no viajó hasta allí para valorarlo personalmente, si no que encargó a Peucelle verlo y juzgarlo. El informe positivo del todavía jugador permitió al equipo hacerse con una futura leyenda del campeonato. A su vez Adolfo Pedernera, en su autobiografía coescrita junto al periodista Alejandro Yebra y titulada “El fútbol que viví … y que yo siento”, cita que tanto él como Moreno recibieron lecciones técnicas de Peucelle en cuanto empezaron a alternar con el primer equipo.

 

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3- Mito y folklore de la escuela millonaria (31-10-2014)
4- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (07-11-2014)


16 comentarios

  • @_H___H_ 24 octubre, 2014

    Les mando un gran saludo a todos los miembros de esta excelente comunidad de ecos del balón que como yo comparten la gran pasión por este hermoso deporte, este es mi primer comentario y me he decidido a hacerlo en este gran artículo que me ha emocionado tanto porque es un tema que se conecta mucho conmigo y no deja en evidencia mis aún pobres habilidades de análisis táctico (que gracias a esta gran página han mejorado bastante), jajaja.

    Soy colombiano pero siento un gran amor por River Plate, club al que sigo desde los 8 años y de las cosas que siempre me han enamorado del club han sido su historia y su estilo de juego, algo que evidentemente se ha fundamentado mucho en su habilidad para desarrollar enormes jugadores. Por esto me emociona tanto conocer acerca de la gran tradición de formadores que pasaron por el club y aún más me alegra descubrir que las divisiones inferiores de River han representado una oda al trabajo humilde (en este caso ni remunerado), constante, apasionado y desinteresado, lo que contrasta con la fama de "millonario" del club, pues al repasar su historia queda enmarcado que muchos de sus emblemas fueron fruto de ese trabajo y no del simple desembolso de dinero.

    River ha tenido buenas y malas épocas, años brillantes, exitosos y oscuros, pero descubrir que a pesar del tiempo y de los malos momentos todavía 83 años después las inferiores sigan nutriendo al club me parece algo sumamente emocionante, pues repasar la cantera de river te trae grandes nombres, desde los mencionados en el artículo, pasando por los Di Estéfano Amadeo Carrizo, Labruna, Rossi, Sívori, Merlo, Alonso, Gallardo, Ortega, Crespo, llegando a los Mascherano, Demichelis, Aimar, Saviola, Lamela, Ocampos, Higuaín y Falcao, hasta llegar al equipo actual, lleno de jóvenes de gran presente y futuro.

    Termino felicitando a David Mata, autor de series brillantes de historia del fútbol cuya lectura he encontrado inspiradora y dejándoles el dato del partido del miércoles, en el que River concluye su partido de copa sudamericana jugando con 7 jugadores de las inferiores.

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  • danityla 24 octubre, 2014

    Qué tiempos, qué época! Evidentemente el romanticismo de la imaginación endulza y amolda a nuestros deseos lo que debió ser realmente esa época, pero imaginar aquellos años la ciudad bonaerense, con hombres elegantes bailando tango, bebiendo y debatiendo sobre aquel River mágico y legendario…

    Todo eso me lo ha traído a la cabeza este artículo. Genial como siempre

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  • @migquintana 24 octubre, 2014

    ¿Quién no ha conocido a algún Felix Roldán en su vida? Es más, ¿quién no ha tenido algún familiar como Felix Roldán? Recuerdo que en el campo de mi barrio siempre había un señor que se tiraba viendo partidos todos los sábados y los domingos para una escuela del barrio. Luego creo que ya no ayudaba, pero seguía yendo a ver a las nuevas hornadas de chavales. Hace mucho que no paso por allí y no sé si seguirá estando, pero cuando leí el texto por primera vez no he podido evitar acordarme de él. Ahí, con su libretita y su apariencia de saber más de fútbol que todos juntos.

    @_H___H_

    Pues los dos próximos artículos te van a encantar, porque profundizan bastante en lo que David presenta en los dos primeros artículos: el semillero de River y su posterior conversión a un equipo de leyenda. Y ojo que, después de estos textos, vienen otros. Hay uno ya preparado de Boca Juniors que es una verdadera pasada.

    @danityla

    En blanco y negro todo suena mejor.

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  • @David_Mata_Ecos 24 octubre, 2014

    @_H___H_

    Muy honrado de asistir a tu debut como comentarista. Creo que el concepto con el que me quedo de las palabras de Peucelle es "paciencia" y quedarnos "con el que juega". Un comentario que me retrotrae a una anécdota de Guardiola que explicaba Martí Perarnau:

    "Una noche me acompañaba Patricia González, la jovencísima seleccionadora femenina sub 19 de Azerbaiyán. Durante la cena, Pep la miró fijamente y le dijo: "Patricia, te daré un consejo: pon siempre a los buenos. ¡Siempre!". La joven entrenadora le hizo una pregunta que tenía miga: "¿Quiénes son los buenos, Pep, los más famosos?". La respuesta fue precisa: "No, los buenos de verdad son los que nunca pierden el balón. Los que pasan el balón y no lo pierden. Esos son los buenos. Y son los que tienen que jugar aunque tengan menos nombre que otros".

    La política de poner a los que "juegan". Aunque hay un matiz a todo esto que tocaremos en el próximo artículo: El circuito del juego y sus componentes.

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  • @David_Mata_Ecos 24 octubre, 2014

    @danityla

    El romanticismo del que nos hablas es algo que parece inherente a la circunstancia de mirar hoy una foto en sepia. Seguramente porque percibimos el valor diferencial de lo clásico respecto al producto actual. Supongo que esto es una reacción a la percepción de la labor artesanal. Es decir, en un mundo donde el selfie es el rey mirar una foto vintage impone un fuerte contraste por el valor artístico de lo antiguo, y dicha característica es producto de un proceso de fotografía y revelado mucho más costoso, y que por tanto obligaba a una fuerte competencia técnica dado que después no habría posibilidad de arreglo. Los valores artesanos y artísticos también impregnaban el fútbol de la época. Es su zeitgeist. Por eso jugadores como aquellos no pueden surgir hoy porque cada uno es hijo de su tiempo.

    Un abrazo

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  • @David_Mata_Ecos 24 octubre, 2014

    @migquintana

    La gente que realmente ama su trabajo y que lo hace con pasión es normalmente la que deja más poso aunque luego no sean reivindicados porque pierden la batalla de lo mediático. El otro día leía sobre el cine de los '70 y el artículo planteaba una interesante crítica. Los directores que llegaron a ser revolucionarios como Scorsese, Coppola, Spielberg, Lucas… eran locos del cine. Grandes fans. Gente que lo hacía por amor y casi desde la locura obsesiva que es uno de los extremos del amor. Entonces la academia de cine era territorio para raros y outsiders. Hoy en día en cambio las academias de cine cuestan infinitamente más y tenemos recuas de directores que pretenden hacerse ricos. Sin embargo el impacto de las obras esta lejos del de aquella lejana generación que cambió el cine. Para mi es simétrico esto en ambos terrenos. Fútbol y cine. La pasión genuina se nota en una obra.

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  • Ramiro 24 octubre, 2014

    Yo quiero uno así del Independiente de los 70, dominador en América como ningún otro y a veces tan olvidado. Se habla de la Máquina de River, del Racing amateur, incluso mi abuelo me hablaba de una delantero de Independiente con 5 jugadores de la selección argentina ( aquellos esquemas antiguos con 5 delanteros). También se habla del famoso San Lorenzo de los carasucias o más modernos el Boca de Bianchi o el River de los 4 fantásticos. Lamentablemente el Independiente de Bochini en su máxima expresión, con tres Libertadores seguidas sino recuerdo mal, cae en el olvido. Huelga decir que soy hincha del club, socio desde que nací y sigo siéndolo a pesar de residir en España desde hace 10 años, de ahí mi reivindicación.
    En cualquier caso, felicito al autor por la agilidad que le da a la narración, la notable tarea de archivo y bibibliográfica que realizó, y la pasión que transmite. Sepa que ha ganado un lector.

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  • @David_Mata_Ecos 24 octubre, 2014

    @Ramiro

    Estimado Ramiro, seguramente su abuelo se refería al Independiente de los años '20 con aquella delantera formada por Zoilo Canaveri, Alberto Lalín, Luis Ravaschino, Manuel Seoane y Raimundo Orsi. Todos internacionales, incluido el uruguayo Canavery que se nacionalizó. Luego Mumo Orsi jugaría también para la selección nacional italiana (Campeón Mundial de 1934) pero esa es otra historia.

    No obstante dejo constancia de que mi Independiente favorito es el del bicampeonato de 1939. Uno de los mejores conjuntos de la historia de América. Buen año aquel en la competición con el debut de Labruna en River y el del español Lángara en San Lorenzo. Solo la presencia de Arsenio Erico harían ineludible a aquel equipo pero es que además ahí estaban Sastre y De la Mata.

    Por cierto, lo de los 5 delanteros es matizable. Recupero algo que escribí para la serie "Fútbol Mulato": "En cambio los interiores “azules” Romeu y Peracio se retrasaban en una maniobra destinada a flexibilizar el juego, de mecánica similar al estilo característico del fútbol de sus vecinos del Río de la Plata (Argentina y Uruguay)".
    http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/brasil-mundia

    Vamos, que el juego de la escuela criolla era precisamente nada rígido. Los europeos al verlos se daban cuenta inmediatamente de que aquello era otra cosa y así lo dejaron reflejado en sus escritos.

    Un saludo y muchas gracias por tu bello mensaje.

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  • RDGarca 24 octubre, 2014

    Todo suena muy parecido al Barcelona de Pep? Un grupo de jugadores excepcionales que coincidieron en el mismo lugar y al mismo tiempo

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  • @David_Mata_Ecos 25 octubre, 2014

    @RDGarca

    Sí, muchos elementos del semillero del club, un embolo de juego (Xavi/Pedernera) distinto al mejor jugador del equipo (Messi/Moreno) o las sociedades/duplas que se crean y retroalimentan como Pedernera&Labruna y Xavi&Iniesta. También, porque no, la seguridad que daba el ruso Vaghi en defensa seria comparable a ese Puyol del Barça capaz de "meter la cara donde otros no meterían el pie".

    Un saludo

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  • José 25 octubre, 2014

    El trabajo arqueológico que hacen es impresionante, muy buena serie la que están sacando, porque el futbol argentino es una cosa rara y tan bella a la vez.

    Como hincha de River, espero con ansias los dos capitulos siguientes, ¿pero van a sacar de otros equipos tambien?

    Los leo desde hace mucho y la verdad que hacen que el futbol sea aun mas lindo. Felicidades.

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  • @_H___H_ 25 octubre, 2014

    @migquintana
    Espero con ansias los próximos dos artículos, han sido apasionantes las pequeñas historias en las que se centra, estos relatos que transportan en el tiempo ayudan a alimentar la curiosidad y la pasión por el fútbol, que está tan lleno de historias que a veces parece un género literario.

    La historia del fútbol argentino es tan rica que sólo un club puede llenar una enciclopedia, bienvenidas estas maravillosas series, de hecho si ecos tuviera crónicas de partidos sudamericanos sería ya el doble de adictivo para mí de lo que ya es.

    @David_Mata_Ecos

    Es que el nivel de los comentarios aquí es tan alto que uno a veces siente que no tiene mucho para aportar, en ecos la lectura es casi siempre doble.

    El concepto de poner siempre a los buenos es interesante y al final también creo que tiene mucho que ver con poner a los más inteligentes, jugadores tan dotados de inteligencia como de pies, y la genialidad de los dts de encontrar la manera de conectarlos como tú mencionas es todo un arte aparte.

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  • @David_Mata_Ecos 25 octubre, 2014

    @José

    Toda esta serie está compuesta de los retales de una investigación que había efectuado para otro macroartículo. De ahí que hayan tantas notas sobre River. En su momento discutí con el editor de la serie, que es Miguel Quintana, sobre la conveniencia o no de intercalar artículos sobre otros conjuntos para "oxigenar", pero él considera que este poker inicial está tan intrínsecamente relacionado que era deseable que surgieran en fila para que el lector pudiese seguirlo con más facilidad. Si hay otras historias o notas que tenemos previsto sacar y que no van a estar tan enfocadas en River Plate.

    Un abrazo

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  • @David_Mata_Ecos 25 octubre, 2014

    @_H___H_

    Ahora que comentas esto del fútbol como género literario yo empatizo mucho con esto porque da igual lo que tengas pensado antes de empezar a escribir/investigar, lo que sale siempre es más de lo que planeas/esperas. Las conexiones muchas veces se establecen casi como por arte de magia. Lo que tanto Pedernera como Peucelle dicen es que no es tanto mérito de un DT -en este caso Cesarini- como una parte del trabajo diario, de ir los jugadores encontrando su puesto, y una percentual de "casualidad" o "destino". Hay situaciones que no son cuestión de forzar, si no que simplemente salen o se encuentran. Una pareja no rinde como interior-extremo por la izquierda pero en cambio como nueve e interior cuajan perfectamente. O dos no funcionan como interior y extremo diestro, pero cambia el interior de perfil (izquierda) y ahí empiezan a rendir porque el paquete de sus cualidades encuentran una relación posible.

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  • Ricardo 26 octubre, 2014

    Esta serie de artículos, David, son una verdadera delicia. Felicidades por el curro y la pasión, espero con ansías los demás :). Un abrazo.

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  • @_H___H_ 26 octubre, 2014

    @David Mata

    Sí, en verdad la combinación del fútbol y la literatura da para mucho que conversar, hay historias de todos los colores partidos, jugadores, entrenadores, clubes, de todo, y de hecho estas series me parecen eso, grandes obras literarias, más allá del gran trabajo periodístico, varios grandes escritores fueron periodistas igual (Carpentier, García Marquez), el fútbol es un microcosmos, como nuestras vidas, por eso está también sujeto a immortalizarse en el arte.

    Cuesta recordar a veces en esta época de dts de alto perfil y juegos de ajedrez táctico constante que el fútbol es de los jugadores, anécdotas así también recuerdan el tiempo más simple en el que tal vez había mucha más libertad, se notaba mucho más la individualidad de cada jugador porque no todo estaba tan mecanizado, siempre es bueno recordar que los grandes equipos han sido el producto de la cohesión de mil factores y también la unión de miles de posibilidades que juntan enormes jugadores que estaban hechos para complementarse, para potenciarse entre sí y convertirse en una unidad, yendo "todos para el mismo lado", la magia del valor colectivo de las personas, cuando la unión hace la fuerza.

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