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	<title>Ecos del Balón &#187; Verón</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>El Barça contra el mundo</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Dec 2015 03:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde su nacimiento, el Fútbol Club Barcelona fue concebido como una entidad mastodóntica. Equipado con un estadio majestuoso desde mitad del S.XX, las grandes estrellas aterrizaron siempre en el Camp Nou. Desde Kubala a Johan Cruyff, pasando por Maradona o Bernd Schuster, disfrutar del mejor futbolista del mundo era casi una costumbre para el soci. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Desde su nacimiento, el Fútbol Club Barcelona fue concebido como una entidad mastodóntica. Equipado con un estadio majestuoso <a target="_blank" href ="https://antoniomiguelbarronieto.files.wordpress.com/2007/07/noucamp1957.jpg">desde mitad del S.XX</a>, las grandes estrellas aterrizaron siempre en el Camp Nou. Desde Kubala<span id="more-191209"></span> a Johan Cruyff, pasando por Maradona o Bernd Schuster, disfrutar del mejor futbolista del mundo era casi una costumbre para el <i>soci</i>. Por ello, no ganar la Copa de Europa fue para la casa blaugrana una tortura insoportable durante más de tres décadas. Hubo que esperar hasta 1992 para que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZLmP0Inj39Y">el gol de Ronald Koeman</a> saldara una deuda histórica convertida ya en obsesión. Semejante retraso privó al Barça de disputar un partido que para los catalanes hasta entonces era inédito y desconocido: la Copa Intercontinental. Un encuentro con reglas y sentimientos muy particulares. </p>
<blockquote><p>El Fútbol Club Barcelona ha vivido experiencias muy distintas y variadas en la Copa Intercontinental</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hace 23 años el mundo era algo muy diferente. Lejos aún de la era de la (sobre)información, lo que sucedía en la otra punta del planeta nos seguía resultando desconocido y, por ende, exótico y atrayente. En el deporte pasaba lo mismo. Nuestro país se enamoró de la NBA <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v4Dm0lZTqCc">a través de los pases de <i>Magic</i></a> y los tiros de Bird; acciones tan distintas a las del basket local que casi parecían un juego aparte. Salvando las distancias, la Copa Intercontinental tenía algo de esto. Sin canales de pago para ver ligas extranjeras, de repente se citaba ante tus ojos un equipo formado ni más ni menos que por once brasileños. ¡Once en el mismo equipo! Definitivamente, aquello no tenía nada que ver con los partidos de la Copa de Europa. </p>
<p style="text-align: justify">Es muy posible que ese desconocimiento afectase en parte al Barcelona de Cruyff en su primera experiencia en Japón. <i>El Flaco</i> enfrentó al Sao Paulo del mítico Telé Santana como si delante tuviera a un rival medio de la liga española. Cruyff solo alineó a dos defensas puros, Ferrer y Ronald Koeman. El holandés Witschge, centrocampista natural,<span class="pullquote_right">1992. Brasil. El quiebro de Müller. El gol de Raí</span> ejercería de tercer hombre de la zaga. Hemos de decir que el Barcelona perdió aquella final como perfectamente pudo haberla ganado. El choque se asemejó bastante a la final de Wembley ante la Sampdoria y, en definitiva, a lo que era aquel colectivo maravillosamente desequilibrado. Stoichkov, que venía de marcar 9 goles en 6 partidos en Liga, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_5kFV-lhKPQ">se inventó un golazo</a> de esos que explicaban por qué era en esos instantes un potencial Balón de Oro. Pero como decíamos, los culés no estaban del todo preparados para lo que iba a suceder. El Sao Paulo fue tirando contragolpes con creciente frecuencia. En cada ofensiva, un atacante sudamericano encaraba en mano a mano a uno de los pocos defensas que Cruyff había decidido colocar. En una de esas acciones, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Dx4PvCjisdk">Müller rompió la cadera de Ferrer</a> y asistió para el empate a Raí. Aquel no fue un regate corriente. En aquel quiebro había algo mágico que ningún futbolista azulgrana, europeos todos, tenía. Aquel <i>dribbling</i> era Brasil. Como la falta del decisivo segundo tanto de Raí, una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XhHobsARVF8">parábola digna de su <i>primo</i> Zico</a>. El <i>Dream Team</i>, que no había jugado mal, terminó cayendo ante un poder fascinante, inolvidable para aquellos que lo contemplaban por primera vez.</p>
<blockquote><p>A veces, la Intercontinental es el final de un bello camino para un equipo. Sucedió en 2006 y 2011</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mayo de 2006. El Barça levanta en París la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VsdMmDwCY10">segunda Copa de Europa de su historia</a>, primera bajo el nombre de Champions League. Emotiva como toda conquista internacional, la gloria de aquel ciclo discurría por caminos diferentes al de Cruyff. Por primera vez, el FC Barcelona se sentía absoluto dominador del mundo del fútbol. Pese a las cuatro Ligas y una Copa de Europa (más otra final), el <i>Dream Team</i>, por su estilo ultraofensivo, nunca llegó a evocar la tiranía del vigente Barcelona de Frank Rijkaard. Los de Cruyff podían ganar o perder cualquier partido; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=52oP6RDpOhU">los de Frank, no</a>. Aquel fue el primer Barça que logró la perfección del modelo <i>catalano-holandés</i> creado por el propio Johan. El primero que consiguió atacar mientras cerraba su propia portería a cal y canto. Quizás por todo esto, por no estar acostumbrado al dominio de la galaxia, aquel bloque murió muy pronto, fruto de una autoestima lógica pero imprudente.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el Barça viajó a Japón con la certeza de finiquitar la deuda contraída en 1992 con la Copa Intercontinental, ahora llamada Mundial de Clubes. Las bajas de Samuel Eto’o y Leo Messi no parecían suficiente problema como para preocupar a un grupo que ya no se preocupaba por nada. Y menos tras liquidar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GzInHlFk3L8">4-0 al América mexicano</a><span class="pullquote_left">2006. La desidia. La caída de Dinho y su reinado</span> en la ronda de semifinales. Para colmo, en la final esperaba el Internacional de Porto Alegre, al que no se le adivinaban figuras como Raí, Müller o Toninho Cerezo. Se hablaba bien de un chico llamado Alexandre Pato, pero a sus 17 añitos, poca amenaza podía resultar. En honor  a la verdad, el Inter no gozó de ni una sola ocasión en los primeros 80 minutos. El caso es que el Barcelona  tampoco las tuvo. Obnubilado por la sonrisa ya forzada de un Ronaldinho sin velocidad, los barcelonistas jugaron con aire rutinario, a la espera de un gol que, eran el Barça, debía caer. Pero no cayó, y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4m8Ykp2hmO8">en una contra de las de toda la vida</a>, el Inter marcó y se llevó el título. Un Inter, Pato aparte, sin genios ocultos en sus filas, como demostraría el paso del tiempo, pero dotado con ese embrujo que la Intercontinental inyecta en el representante sudamericano. Un peligro del que el Barça, con la mente en otra parte, ni siquiera llegó a enterarse.</p>
<blockquote><p>Contra el poder de la Intercontinental, uno todavía mayor: el Barcelona de Guardiola y Messi</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Barcelona 2009 no era ya un equipo corriente. Los catalanes buscaban en Abu Dhabi lo que <a target="_blank" href ="https://sports-images.vice.com/images/2015/05/22/soy-leyenda-la-carrera-de-xavi-hernandez-en-imgenes-body-image-1432291929.jpg?resize=1220:*&#038;output-quality=75">nadie en la historia había conseguido: el <i>Sextete</i></a>. Y lo hacía subido a un trono más grande que el de 2006. Mucho más grande. El Barça de Guardiola necesitó una sola campaña para crear una casi inédita sensación de imbatibilidad. Estudiantes de La Plata, un batallador conjunto entrenado por Alejandro Sabella y liderado por un veterano –y renacido– Verón, no parecía capaz de romper lo irrompible. Pero los argentinos eran un equipo sólido, maduro y competitivo. Y tenían a favor la magia de la Intercontinental.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque se recuerda poco, aquel Barça llegó sufriendo al Mundial. El fichaje de Ibrahimovic y la caída de Henry supusieron un duro shock para el modelo campeón de 2009. El Barça tenía (relativos) problemas de juego. Como prueba, lo mucho que tuvo que sudar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1y3fTXBtUGg">para batir en semis al Atlante</a>, en un partido en<span class="pullquote_right">2009. La fe del Pep-Team. El pecho de Leo Messi</span> el que fue abajo en el marcador durante media hora. Iniesta acabó roto –se perdió la final– y Pep se vio obligado a tirar de Messi, que salía de lesión, allá por el minuto 53, todavía con empate. Estaba claro: Estudiantes iba a dar batalla. Y vaya si la dio. El <i>Pincha</i> ofreció una exhibición de lo que siempre caracterizó al club: entrega y lucha sin fin. El primero de todos, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-oRCm2tlLBQ">un emotivo Verón</a>, que dejó tres o cuatro toques fabulosos y, a sus 34 años, corrió con la ilusión de un hincha. Dicho esto, a diferencia de las finales previas, esta vez el Barça sí generó ocasiones. Muchas de hecho. Tras el 0-1 de Boselli, los culés inclinaron el campo y si no igualaron antes fue por esas cosas que tiene el fútbol. El memorable empate de Pedro en el último instante trajo a la mente el gol de Iniesta en Stamford Bridge. Aquel Barça parecía divino, también en los factores relacionados con la suerte. Muertos y derrumbados, para Estudiantes la prórroga fue una cruel espera de la estocada mortal, que finalmente recaería <a target="_blank" href ="http://media3.fcbarcelona.com/media/asset_publics/resources/000/041/665/original/8._FCB-Estudiantes-final_Mundial_30_-Optimized.v1360168275.JPG">en el pecho (¡!) de Messi</a>. La relación entre Leo y Argentina pasaba por su peor momento, algo que <i>la Pulga</i> no pudo ocultar en una celebración que en su país calentó <a target="_blank" href ="http://as01.epimg.net/futbol/imagenes/2009/12/20/mas_futbol/1261263605_740215_0000000001_noticia_normal.jpg">más de la cuenta</a>. El Barça subía por fin a la cima del fútbol, justo cuando más grande era su prestigio. Pero faltaba un pasito más.</p>
<blockquote><p>La Copa Intercontinental, a veces desigualada en nivel, casi siempre cuenta cosas a nivel histórico</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De vuelta en 2011 y con la candidatura a <i>“mejor equipo de la historia”</i> ya presentada, el <i>Pep-Team</i> acudió a Japón en busca de algo más que una nueva Intercontinental. Su rival en la final sería ni más ni menos que el Santos. El Santos de Neymar, la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/analisis-fichaje-neymar-fc-barcelona-messi/">joya brasileña emergente</a>, anunciada como futuro rey del fútbol y sucesor del actual, Leo Messi. Un Messi que atravesaba por el mejor momento de su carrera, a las puertas del tercer Balón de Oro e instalado en los debates sobre su posición en el Olimpo del balompié. ¿Era mejor que Pelé? Quién sabe, pero para demostrarlo, el destino le cruzaba en la final precisamente con el club de la vida de Edson Arantes. Un Santos de Pelé que, a su vez, reivindicaba su superioridad con respecto al Barça de Pep y se agarraba a sus chicos del presente para salvaguardar su trono. No exageramos al decir que en Brasil se habló del partido durante meses. Sobraban los alicientes.</p>
<p style="text-align: justify">Futbolísticamente, el Santos representaba una amenaza. Si bien no se trataba de un equipo brasileño de fútbol preciosista, en sus filas había talento. Destacaba Neymar, por supuesto. Con Neymar no estábamos ante una estrella sudamericana convencional. Neymar no era eso. El mejor resumen de su peso en un partido lo dio Carles Puyol <span class="pullquote_left">2011. Eterno Pep. Messi ante Pelé y Neymar</span>a la finalización del encuentro: <i>“Le habíamos estudiado mucho, le habíamos visto. La verdad es que daba un poco de miedo”</i>. A sus escasos 19 años, Neymar era ya un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Pp2i5RdhcIs">futbolista capaz de asustar a cualquiera</a>. A su lado estaba Ganso, más maduro y hecho a sus 22 primaveras. Un mediapunta delicioso, dibujante de pases invisibles con su zurda y algo lento, decían, para triunfar en Europa. A ellos se unían el lateral Danilo (hoy en el Real Madrid), el goleador Borges o la experiencia de Elano. Contra todo eso, Pep iba a proponer algo totalmente desconocido para el grupo de Muricy Ramalho. Si en 1992 fue el Barça el sorprendido por la magia sudamericana, esta vez sería el Barcelona el que respondiera a Brasil con algo nuevo. Concretamente, hablamos de un sistema de juego que recibió el nombre de <i>3-7-0</i>, y que básicamente consistía en una perfecta aglomeración de futbolistas en la zona central, reunidos con un objetivo claro: confundir y marear al Santos con eternas secuencias de pases. El Barça de Guardiola se plantó ante el mundo radicalizando su propuesta, marcando a fuego su estilo en los libros de historia. Messi, por su parte, acudió puntual a su duelo con Neymar y Pelé; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=c4ut141j1hM">marcó dos goles y la rompió</a>. El Barça ganó por 4-0. Como sucedió en 2006, aquel partido significaría a la postre el fin de un ciclo. Pero de qué diferente manera.</p>
<p style="text-align: justify">Mañana Fútbol Club Barcelona y River Plate se verán las caras en la final del Mundial de Clubes. En la final de la Copa Intercontinental. Algo memorable está por suceder.</p>
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		<title>El ciclo Messi</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jul 2015 02:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“¡Ya salen, ya salen! Míralos, ¡son unos picapedreros!”. La televisión argentina no podía contenerse. Tras reunir sin éxito una de las mayores constelaciones de su historia en el Mundial 2006, Brasil se había plantado en la final de la Copa América 2007 con un bloque y juego más que sombríos. Los Vagner Love, Josué, Mineiro [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>“¡Ya salen, ya salen! Míralos, ¡son unos picapedreros!”</i>. La televisión argentina <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rd1F9_vt0KQ">no podía contenerse</a>. Tras reunir sin éxito <a target="_blank" href ="http://diarioadn.co/polopoly_fs/1.15476.1343914765!/image/image.jpg_gen/derivatives/p4-3d1263x947/image.jpg">una de las mayores constelaciones</a> de su historia en el Mundial 2006, Brasil<span id="more-172241"></span> se había plantado en la final de la Copa América 2007 con un bloque y juego más que sombríos. Los Vagner Love, Josué, Mineiro o Elano parecían muy poca cosa, incapaces de vestir esa camiseta. Al otro lado estaba Argentina, que había coleccionado victorias con una superioridad casi sin precedentes. Existía en el país el pensamiento de que jamás se había disfrutado de tanto talento junto. Apunten: Zanetti, Ayala, Riquelme, Verón,  Tévez, Crespo… y Messi. Más Gaby Milito, Mascherano, Aimar, Cambiasso… Una mezcla perfecta entre jóvenes, maduros y leyendas consagradas que iba a más de tres goles por partido. Argentina nunca había sido tan, tan favorita ante Brasil. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6WPSAaQRHMo">Pero Argentina perdió</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Aquella derrota supuso un punto de inflexión –negativo– para la camiseta albiceleste. Los catorce años sin títulos, que parecían circunstanciales, de repente tenían otro aspecto. ¿Cuándo se rompería la racha? Después de todo, si no había sido con ese plantel, ¿cuándo sería? El semillero argentino había reaccionado con orgullo a la (des)aparición celestial de Diego Armando Maradona. Tras él llegaron acontecimientos como Batistuta (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1J36Yt5o_Mc">máximo goleador de la historia</a> de la Selección), Fernando Redondo (quizás el mejor y más puro <i>“5”</i> que dio la nación) o Riquelme (mejor jugador de la historia de Boca). Incluso puede decirse que en 2002, Argentina acudió a una Copa del Mundo con el mejor engranaje colectivo en décadas de la mano de Marcelo Bielsa. Pero nada había bastado. Los años caían y las derrotas se acumulaban. Solo los treintañeros recuerdan ya una Argentina campeona.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Jugar con Argentina te quita prestigio»</i> (Carlos Tévez, 2 de septiembre de 2011).</p>
<blockquote><p>El S.XXI no conoce triunfo argentino. Cada derrota hacía más probable la siguiente. Hasta hoy.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lionel Messi es un insurrecto. Un hereje contra la historia. En el rosarino, el fútbol encontró a la primera figura en treinta años a la <a target="_blank" href ="http://www.masconazo.com/sports/images/pelemessidi.jpg">altura de sus reyes pétreos</a>. Nacido en la tierra de su antecesor, Messi recibió de manera natural una comanda sin lógica: reeditar la obra irrepetible e insuperable de Maradona con Argentina. Daba igual que tal cosa fuera, literalmente, imposible. Las historias especiales del mundo del balompié se suceden en contextos sociales y deportivos tan particulares que el propio fútbol se asegura de que no puedan duplicarse. Pedirle a Messi una historia de amor <a target="_blank" href ="https://lachamusca.files.wordpress.com/2007/10/maradona2.gif">con <i>“la Diez”</i></a> como la que vivió Diego tendría el mismo sentido que exigirle a cualquier estrella (pasada o futura) que llegase al Real Madrid que pusiera su nombre a la <a target="_blank" href ="http://static.betazeta.com/www.ferplei.com/up/2010/02/distefano_destacado.gif">altura de Alfredo Di Stefano</a>. Tan ilógico como demandarle al próximo megacrack del FC Barcelona que se alce por encima de los números y títulos del propio Messi. Los gigantes del balón dejan su marca en territorios por conquistar. Todos menos Leo, obligado a <i>bancarse</i> ese imposible.</p>
<blockquote><p>Argentina necesita sentirse Argentina para competir. Son un fútbol basado en el orgullo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que Diego Maradona fue para la Selección quedó explicado en su momento en el tercer párrafo del artículo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/">«Solo queda el potrero»</a>. Mucho más que un Mundial, su legado tuvo que ver con la exaltación del orgullo argentino. Alrededor del liderazgo de Diego nació una competitividad extrema de unos futbolistas, en algunos casos, bastante limitados. La imagen del triunfo es México 86 pero el resumen del <i>maradonismo</i> se condensa en Italia 90. Si uno repasa el campeonato, verá que el Pelusa lo finalizó con 0 goles en 7 partidos (había hecho 5 en 7 encuentros en suelo mexicano). Maradona afrontó el torneo muy castigado del tobillo y casi no hubo señales de sus galopadas <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">en la primera fase</a>, en la que Argentina quedó tercera. Pero entonces llegó la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wu0FfcdZQ18"><i>«corrida memorable»</i></a> ante Brasil. Una inolvidable injusticia futbolística ante el enemigo íntimo. El milagro del Diez obligaba al resto a derramar sangre si era necesario. A partir de ahí, Argentina fue avanzando rondas sin necesidad de ganar, con el arquero Goycoechea <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=q_2bFXWhxQs">parando mil penaltis</a>, todo rodeado de un sufrimiento extremo. Maradona no decidía los partidos con goles o asistencias, pero resultaba objetivo que sin él, la albiceleste no hubiera durado ni un minuto en el Mundial. Alemania acabó con el sueño del tricampeonato pero en la camiseta argentina se había grabado un gen ganador que le permitió levantar dos Copas América en 1991 y 1993 sin tener a Maradona en sus filas.</p>
<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><i>(Hasta aquí la historia argentina entre 1986 y 2011. Sepamos qué hubo más allá.)</i></p>
<blockquote><p>La tarea de Leo Messi en Argentina tenía connotaciones por encima incluso de los propios títulos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Leo Messi arranca como número uno del planeta en 2009. Es ahí, un año antes del Mundial de Sudáfrica, donde comienza <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-etapa-sabella-messi-maradona-batista/"><i>“Que de la mano de Leo Messi”</i></a>, artículo que narra con máxima precisión toda la etapa de Messi en la Selección entre 2009 y 2013. Es la de Leo una historia de madurez tardía, un encuentro entre dos entes (jugador y Selección) destinados a quererse y que sin embargo, llegaron a odiarse casi sin matices. Leo, amando a su país, viajaba con pavor hacia un fútbol y una cultura todavía imposibles de descifrar para él. El pueblo argentino, por su parte, reaccionaba con ira al no poder adorar a quien ya era rey. Por el camino erraron unos y otros, y fue en 2012 cuando la barrera por fin cayó. Había costado pero Messi ya era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fynBy_Z-7nw">el futbolista del siglo</a> también con Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a ello, la prueba del algodón estaba por llegar. La Copa del Mundo de Brasil definiría el impacto real de Messi en la historia de la Selección. Lo cierto es que globalmente Argentina llegaba bien. El bloque de jugadores contaba con la edad ideal y venía actuando junto desde hacía tres años. No obstante, el once habitual de Sabella dejaba muchas dudas. La delantera acumulaba elogios pero el centro del campo y –sobre todo– la defensa eran casi un saco de boxeo para la opinión pública. Fruto del nerviosismo, Sabella inauguró el campeonato ante Bosnia con cinco zagueros, el sistema que solía utilizar cuando olía el sufrimiento. La primera parte de Argentina fue horrible, depresiva. En 45 minutos de juego se estaba tirando por tierra todo el optimismo acumulado en los dos años anteriores. No hay exageración, Argentina es tal cual, y un Mundial (que se lo digan a Bielsa) tampoco otorga tiempo de reacción. Pero entonces apareció Messi. Apareció por fin la imagen deseada: un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DRj1tYHary0">golazo de Leo con la Diez en la Copa del Mundo</a>, celebrado <a target="_blank" href ="http://41.media.tumblr.com/9c41f017fa64a70e98749853c34fcf39/tumblr_n79myzfIb71rjh70yo1_1280.jpg">como nunca</a> antes por <i>la Pulga</i>. Argentina había jugado fatal pero había ganado. Hubiera podido derrotar a Bosnia sin el concurso de Messi, pero hubiera sido imposible ser feliz aquella noche sin la ilusión de tenerle.</p>
<blockquote><p>Messi puso lo imprescindible para que Argentina comenzara a recobrar el placer de ser ella misma</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras Bosnia llegó Irán, quizás la peor actuación de Argentina en la Copa. A nivel de juego lo cierto es que no había muchas noticias positivas; Messi la tocaba poco, Di María intentaba miles sin éxito y apenas sí se sucedían cortes milagrosos de Mascherano. Asomaba de nuevo la depresión cuando Messi, tras 90 minutos opacos como no se le recuerdan, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qRaSyjRRc40">inventaba otro golazo excepcional</a>. Las dudas quedaban sepultadas por la euforia que generaba ver a Leo decidir. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0yGJOICdXHI"><i>“Gracias a Dios, el enano frotó la lámpara”</i></a>, exclamaba Romero tras el choque. Messi comenzaba a penetrar en unos compañeros que, ahora sí, creían tener el as de la baraja. Estaban cambiando cosas. En octavos llegó la brutal exhibición de Di María ante Suiza, definida de la mejor manera: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0PbrDfCJKK4">gol del <i>Fideo</i> tras cabalgada</a> de Messi en el minuto 118. En el 120, <a target="_blank" href ="http://www.rpp.com.pe/pict.php?g=-1&amp;p=/picnewsa/1390743.jpg">palo milagroso</a> de Suiza. El tono épico estaba ya servido. ¿A qué nos recordaba todo esto?</p>
<p style="text-align: justify">El final feliz quizás se estropeó cuando, ante Bélgica, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TnWNFBVdbsw#t=2m44s">un pase inaudito de Leo</a> obligó a Di María a una carrera inasumible hasta para él. Con Angelito fuera y Messi, Agüero e Higuaín muy lejos de sus plenitudes físicas, los de Sabella dejaron de poder atacar. Pero daba igual. Argentina ya era Argentina de nuevo. A partir de aquí, los elementos menos dotados (y más discutidos) de la Selección pusieron <i>“el huevo”</i> histórico que les había caracterizado en el pasado. Para el recuerdo la actuación del flojísimo Basanta (todo un homenaje a los Troglio, Giusti y compañía), <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4DTJbu_hfg4#t=9m19s">el corte acrobático de Garay en el minuto 94</a> ante Bélgica, el cruce de Mascherano ante Robben, los kilómetros de Biglia, los penaltis de Romero ante Holanda (<i>déjà vu</i>), el cierre con codazo de Rojo ante Wijnaldum… Incluso los primeros 45 minutos de Messi ante Alemania, sus mejores del torneo, se basaron en un derroche físico y emotivo que no estaba para sostener. Argentina hincó la rodilla, sí. Y es Argentina un país tremendamente exitista; si no hay triunfo, no hay gloria (y más en el caso de Messi). Pero esta vez iba a ser distinto. Exactamente igual que sucedía tras la final de Italia 90 (<a target="_blank" href ="http://mla-s2-p.mlstatic.com/el-grafico-3692-i-grandes-fotos-del-mundial-italia-90-4160-MLA2792265854_062012-F.jpg">Ver Portada <i>“El Gráfico”</i></a>), el pueblo se sintió unido a ese grupo, había compartido su sufrimiento, generándose así un nivel de empatía inesperado. <a target="_blank" href ="https://pbs.twimg.com/media/CHUXdIMWoAIuPoD.jpg:large"><i>“Nunca lo vamos a olvidar”</i></a>. Leo regresó sin su Mundial, pero había recuperado el <i>argentinismo</i>. El valor de esa camiseta.</p>
<blockquote><p>La herencia del Mundial ha hecho de Argentina algo que, por nivel de futbolistas, quizás no es</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>“Argentina tiene un equipazo”</i>. La sentencia data de junio de 2015, escasos 12 meses después del comienzo de la Copa del Mundo. Faltan días para el arranque de la Copa América y Argentina, en efecto, es muy favorita. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Umo3VEWELxM">Leo Messi ha recobrado el nivel</a> físico que hubiera soñado tener en Brasil, algo que condiciona el sentir general. Pero hay algo más detrás. De repente, se mira distinto a los convocados por Martino. Se sumaron Otamendi y Banega, de grandes temporadas en Valencia y Sevilla pero tampoco novedades desconocidas. Ambos formaron parte del proceso desde 2011. Entonces, ¿existe ese equipazo? </p>
<p style="text-align: justify">Con la Champions League como máxima prueba de calidad <i>“élite”</i>, un vistazo al núcleo duro nos dice que los Romero, Biglia, Rojo, Gago, Banega (más los Fede, Palacio o Basanta) jamás tuvieron peso relevante en la Copa de Europa. Otros, como Lavezzi, Garay, Zabaleta o Pastore sí que la juegan cada año, aunque queden lejos de frecuentar las semifinales. El dominio de la competición se reserva <a target="_blank" href ="http://www3.pictures.zimbio.com/gi/Lionel+Messi+Carlos+Tevez+Argentina+v+Mexico+YPDhwMXNr7ql.jpg">para la delantera</a> y Javier Mascherano, es decir, para las piezas intocables, aquellos de los que nunca se dudó. Sucede que Argentina es hoy un escenario mucho más agradable y placentero. El citado Pastore es el mejor ejemplo de ello. Siendo un jugador innegablemente <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/boca-juniors/futbol/Lagunero-irregular_0_829717362.html"><i>lagunero</i></a>, su integración ha sido inmediata, suave, casi idílica. La misma camiseta que hizo de Verón un apestado y de Aimar algo irrelevante, parece no pesar para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-di-maria-argentina-martino-messi-sabella/">el <i>Flaco</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Y así, con felicidad e ilusión, Argentina se prepara esta noche para intentar romper una sequía de 22 años. En Chile ante Chile, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iIOIRalHwdU">un toro capaz de embestir</a> como pocos actualmente. Pero Argentina está confiada porque se siente Argentina. Qué mejor ejemplo que frente a Uruguay, un choque de terrible dureza en el que cada pieza de la albiceleste metió todo sin arrugar lo más mínimo. <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/copa-america-2015-argentina/va-Leo-vamos_0_1383461642.html">Empezando por Messi</a>. A él corresponde haber devuelto al país a la senda de grandeza de antaño. Sabe Leo que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=P_RCD4h5MOs">necesita imperiosamente</a> este título, pero el ciclo Messi ya está rentabilizado para Argentina. Solo una vez en la historia lograron encadenar final del Mundial y Copa América en el plazo de un año. Fue en 1991, tras la Copa del Mundo de Italia, cuando llevar la <a target="_blank" href ="http://upload.te3p.com/uploader/587199/11276145482.jpg">azul y blanca</a> otorgaba prestigio. Como hoy.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-lionel-messi-barcelona-nuevo-sistema/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/messi/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/analisis-ligas-ganadas-barcelona-leo-messi-temporada-2008-2009/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/messi/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>Nacidos del fuego</title>
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		<pubDate>Thu, 22 May 2014 02:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>hí está inmerso entre fúlgidas llamas rojas ámbar y es imposible quitar la mirada del acontecimiento. La fuerza tormentosa de la muerte es muchas veces encapotada por el trágico sino que la acompaña, olvidando<span id="more-123822"></span> el hombre que en la balanza del universo donde hay oscuridad, hay luz y, donde algo muere, algo también nace. El avión que transportaba a los miembros del equipo se había estrellado y Tánatos extendía sus negras alas sobre el lugar. El <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2008/02/05/futbol/1202235376.html">desastre de Munich</a> paró el tiempo el 6 de febrero de 1958 a las 3:04 minutos de la tarde, pero nunca logró detener la historia: el Manchester United había nacido.</p>
<p style="text-align: justify">Hay tantísimo fuego en el infierno que a veces obviamos que entre tanto diablo y tanto demonio hay más criaturas abrasadas por la incandescencia de las almas moribundas. Entonces, en un evento mágico, un ave de plumas rojas, anaranjadas y amarillas se eleva del mar incendiado y sale al mundo en un fogonazo. Desde 1958, el United se ve a sí mismo como un fénix y su condición regenerativa se ha grabado tan intrínsecamente en los estamentos del club que no ha sido necesario <a target="_blank" href ="http://thebusbyway.com/wp-content/uploads/2010/04/3792186647_39c13d8df5.jpg">fijarlo eternamente en el escudo</a>.</p>
<blockquote><p>El Manchester United ha sido capaz de levantarse muy rápido en numerosas ocasiones.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De las cenizas de Múnich, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-matt-busby-manchester-united-best-charlton-law/">Matt Busby</a> fundó al club que hasta hace un año dominó con puño de hierro la Premier League. Las bases que soportan la leyenda son claras porque son el recuerdo inmutable que dejó Duncan Edwards y sus compañeros al morir. El Manchester United debía ser un equipo ofensivo, juvenil, temperamental y carismático, debía ser el orgullo de Inglaterra y un lugar de jóvenes rebeldes con ansía infinita de victoria. Ese fue el sello de identidad que diez años después conquistó Europa de la mano del <i>«Busby Babe»</i> sobreviviente, el escocés rey y el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Pp7cTlvHgUQ">Messi del Brit Pop sesentero</a>; y que Alex Ferguson reviviría tantas veces durante su longeva aventura en el Teatro de los Sueños.</p>
<p style="text-align: justify">El legado de aquel Manchester no sólo estuvo en la profunda huella de identidad que el club respetó en todos sus ciclos ganadores, sino que también se extendió a la figura profética que debe liderarlos. Matt Busby fue un tipo especial, tal y como lo fue también Ferguson. Ambos encarnaron la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/sir-alex-ferguson-manchester-united/">figura chamánica</a> que unía un don de gentes y carisma inagotable con el espíritu mesiánico que caracterizó su lucha entre las huestes del fútbol británico que tanto admiraron y defendieron. Además, compartieron la rudeza paternal tan escocesa como <a target="_blank" href ="http://www.bennevispipeband.ca/wp-content/uploads/2013/12/ben-nevis1.jpg">Ben Nevis</a>, la montaña maligna que mira a sus pares del Reino Unido desde lo más alto.</p>
<p style="text-align: justify">Es quizás por eso que pareció tan oportuno que fuese uno de los suyos el que tomara las riendas del club una vez terminó la era Ferguson. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/david-moyes-everton-semejanza-ferguson-manchester-united/">David Moyes parecía el indicado</a>: hombre de club, escocés y hasta laborista.<span class="pullquote_right">La grada no reconoció al equipo de David Moyes como el ManUnited</span> Descubridor y promotor de promesas durante su estancia en el Everton, cumplía también con ese requisito indispensable para sentarse en Old Trafford y que te puedan hacer una estatua. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/fracaso-david-moyes-entrenador-manchester-united-sucesion-alex-ferguson/">¿Qué pasó?</a> Es difícil encontrar un único motivo que dé razones a la debacle del mito del entrenador escocés en Old Trafford. Puede que  Moyes se haya dejado seducir por la templanza peninsular de Mikel Arteta o  que no haya reconocido en la herencia dejada la idiosincrasia vertiginosa del United y se dejara deslumbrar por el juego de bandas de Beckham y Giggs. Su estampa, demasiado sobria, nunca impactó en el núcleo fuerte del vestuario ni dio prolongación al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/como-era-sir-alex-ferguson/">principio de inmunidad</a> que cubrió a Ferguson. Tampoco hubo nunca <a target="_blank" href ="http://www.telegraph.co.uk/sport/football/teams/manchester-united/10778384/David-Moyes-failed-to-engage-with-Manchester-Uniteds-romantic-soul.html">romance entre afición y equipo</a>, pues jamás reconoció la gradería a su Manchester United en el verde como si ellos fueran Dorian Gray y lo que pasaba en el campo su retrato.</p>
<blockquote><p>La tradición del entrenador escocés se rompió con el fracaso de David Moyes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Forjado también en el fuego, el <a target="_blank" href ="http://www.futboltotal.com.mx/van-gaal-tulipan-que-anhela-ser-rey/">tulipán de hierro</a> ha sido llamado a continuar una tradición que no es la suya. Louis van Gaal era posiblemente el mejor entrenador en el mercado y esa es indudablemente la razón primaria por la que, una vez termine la Copa del Mundo, asumirá el mando de las tropas diabólicas. El Manchester United, celoso de su patrimonio cultural, representa un reto que el holandés nunca ha tenido en su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">¿Puede un foráneo representar los valores fundacionales de la fábula?  van Gaal ha construído en sus más de veinte años como entrenador un personaje icónico que, en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VhERJW3ftkw">ocasiones</a>, ha eclipsado su talento futbolístico. Su sinceridad le ha metido en tantos problemas como su tosco trato personal y su talante soberbio. Es un líder de carácter fuerte al que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0-s6tO01hVE&amp;quot">la cordura parece abandonarle</a> en sus horas más sombrías. O más brillantes, dependiendo de quién observe. ¿Estamos hablando de Alex Ferguson? No, pero pareciera. El lumbre escocés también aparece en van Gaal como si éste hubiese nacido en Edinburgo y no en Amsterdam. Las lecturas se equivocaban: Busby y Ferguson no estaban emparentados por su nacionalidad sino por su origen en el fuego, del cual van Gaal también surgió en una furiosa llamarada.</p>
<p style="text-align: justify">De hecho, el propio Louis gira el tiempo hacía el pasado y se ve a sí mismo renacer como el fénix de Manchester. Once años atrás, Louis abandonaba Barcelona en lo que era su segundo fracaso consecutivo,<span class="pullquote_left">Louis también renació con su éxito en el AZ</span> ambos envueltos en <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2003/01/25/liga/1043506945.html">problemas personales con los jugadores</a> que incluso derivaron en odio de terceros. ¿Era posible para alguien reponerse a dos decepciones tan profundas como las que habían manchado a Louis? Ni siquiera en el Ajax, al que llegó en una posición que lo retiraba de los banquillos como el otoño a las flores y las hojas de los árboles, pudo van Gaal resarcirse. La redención llegó en 2009 con el humilde AZ Alkmaar, al que sacó <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2009/04/reconocimiento-al-az-campeon.html">campeón</a>. Habían pasado diez años desde la última vez que había visto metal. El año siguiente rozó un triplete histórico que confirmaba que su llama se había vuelto a encender ante la sorpresa de todos, incluso la de él mismo.</p>
<p style="text-align: justify">En van Gaal el Manchester encontrará la figura luminosa que su banquillo prefiere, aunque sin el carisma hipnotizante que conquistó en dos advenimientos a las islas. ¿Es eso un hándicap suficiente para presagiar el derrumbe de la empresa? La posibilidad existe y Louis no es una copia de los bronces que rodean el estadio, pero ahí estará <a target="_blank" href ="http://www.bbc.co.uk/sport/0/football/27299715">Giggs</a> para ponerle una cara conocida al proyecto.</p>
<blockquote><p>El holandés puede adaptarse bien al fútbol que le dio tantos éxitos al Manchester United.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">¿Y el fútbol? Moyes desconectó a su equipo de Duncan Edwards en un error que le costó el vestuario y la afición. El holandés ha defendido siempre un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bCGU8CXw9PM">fútbol abiertamente atacante</a>, con un gran juego interior pero que usa a los extremos de la misma forma que se añora en Carrington. Además, ha destacado siempre por ser un entrenador flexible dentro de los márgenes de su filosofía, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/analisis-manchester-united-cristiano-ronaldo-ferguson/">virtud que erigió a Ferguson</a> como el mejor entrenador británico de la historia. No resulta extravagante, más allá de los matices estructurales que marcan los equipos de van Gaal, imaginarse al holandés entrenando a alguno de los tres equipos con los que el Manchester conquistó la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">La identificación de van Gaal con el estilo que enardece los sueños y la memoria de los hinchas del United no es un impedimento. Su relación con la plantilla actual, empero, puede entorpecer el devenir del renacer red devil. La planificación del equipo ha estado sempiternamente ligada al 4-4-2 como formación base y la gestión de las últimas temporadas ha descompensado el equipo hasta deprimirlo. La invariable voluntad de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/van-persie-rooney-ferguson/">Wayne Rooney</a> de jugar como delantero centro ha acentuado los problemas de un conjunto con un medio del campo limitado, una sobrepoblación de mediapuntas que han terminado jugando siempre en banda, y unos jóvenes que no han logrado imponerse a los veteranos ya lejos de su edad de oro.</p>
<p style="text-align: justify">El choque cultural a <a target="_blank" href ="http://desdeadentrodelvestuario.blogspot.com/2011/01/entrevista-louis-van-gaal.html">nivel táctico y meteorológico</a>, que ya ha provocado inconvenientes en la experiencia tanto de van Gaal como del club, personificados en los sonados fichajes fallidos de Juan Román Riquelme y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OiLkkdPdnVI">Juan Sebastián Verón</a>, no es un detalle que deba pasar desapercibido. Alex Ferguson empezó a entrenar veinte años antes que Louis van Gaal, mientras que el holandés fue uno de los grandes innovadores de su generación. Para muchos será como viajar en el tiempo y para otros será como darse de bruces con un tiempo pretérito que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/mata-mourinho-oscar-mediapunta-chelsea-analisis-tactico/">ya no quieren evocar</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque las dudas que se ciernen sobre la idoneidad de van Gaal son válidas, son más las implicaciones positivas del fichaje. Con él volverá <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/deportes/futbol/20140520/abci-gaal-descubrimientos-201405192038.html">la juventud al club</a>, la rebeldía, el vértigo ofensivo y el fuego que recubre al fénix cada vez que renace de sus cenizas.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 73</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jul 2013 01:50:28 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[a edición número cuarenta y dos de la Copa América tuvo lugar en Venezuela, con la participación de doce equipos, entre los que se incluían México y Estados Unidos. A la final llegarían los dos grandes colosos del fútbol sudamericano, Brasil y Argentina, repitiéndose así la final de tres años antes en Perú. Argentina llegaba [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a edición número cuarenta y dos de la Copa América tuvo lugar en Venezuela, con la participación de doce equipos, entre los que se incluían México y Estados Unidos. A la final llegarían los dos grandes colosos del fútbol<span id="more-75492"></span> sudamericano, Brasil y Argentina, repitiéndose así la final de tres años antes en Perú. Argentina llegaba con un equipo potentísimo, con figuras como Messi, Riquelme, Tévez o Verón, mientras que Brasil acudió sin varias de sus estrellas como Kaká o Ronaldinho. Sin embargo, el conjunto <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/robinho-genio-exito-fracaso-futbol/">liderado por Robinho</a> (MVP y máximo goleador del torneo) pasó por encima de los de Alfio Basile, endosándoles un doloroso tres a cero.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/6WPSAaQRHMo" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">En Japón se disputó en 2004 la última edición de la Copa Intercontinental bajo el formato de partido único entre el campeón de la Champions League y el campeón de la Copa Libertadores. Boca Juniors. El Oporto, vigente rey europeo, ya sin José Mourinho, se impuso en la tanda de penaltis al cuadro colombiano, que no pudo repetir éxito desde los once metros como ante Boca Juniors unos meses antes. Los portugueses, entrenados por el español Víctor Fernández, levantaban la segunda Copa Intercontinental de su historia tras la de 1987, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/intercontinental-oporto-penarol-copa-africa-marruecos/">frente al Peñarol de Montevideo</a>.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/75hScJI4kKk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>Los últimos alemanes</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Apr 2013 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ordi Medina fue un joven abogado catalán que quiso suceder a Joan Gaspart como presidente del FC Barcelona, allá por 2003. Un crit valent, su candidatura, tenía poco apoyo, aunque no por ello eludió prometer lo siguiente: «Tres jugadores de la liga holandesa, si bien ninguno holandés, y otro de la liga alemana». Más tarde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">J</span>ordi Medina fue un joven abogado catalán que quiso suceder a Joan Gaspart como presidente del FC Barcelona, allá por 2003. <i>Un crit valent,</i> su candidatura, tenía poco apoyo, aunque no por ello eludió prometer lo siguiente: <i>«Tres jugadores de la liga holandesa,<span id="more-63136"></span> si bien ninguno holandés, y otro de la liga alemana»</i>. Más tarde añadiría a Toppmöller como entrenador y <i><a target="_blank" href ="http://www.elentorno.com/noticia/11990/">«dos jugadores de su total confianza»</a></i>. Klaus Toppmöller había diseñado el Bayer 04 Leverkusen Tri-perdedor de la temporada 2001/02, un muy buen equipo que desbordó a Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Le sobró mérito. El déspota Bayern Múnich de Kahn, vigente campeón, comenzó a apagarse tras conseguir su ansiada Copa de Europa, y la Bundesliga inició su travesía por el desierto de la mediocridad hasta su <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/la-bundesliga-su-travesia-por-el-desierto/">renacimiento</a> más cercano. El fútbol alemán evidenciaba un desgaste y una desilusión graves. Pero apareció el Leverkusen, quizás el último gran producto puramente germánico, el último según su vieja escuela: versatilidad y solidez táctica, dominio físico y aéreo y poseedor de una llegada desde la segunda línea que aplastaba. Este deporte, siempre muy hábil, eligió sabiamente a Michael Ballack como líder del proyecto. </p>
<blockquote><p>Ramelow y Ballack formaban una pareja tipo Albelda-Baraja.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Ballack fue un crack que hizo grandes cosas</span>Ballack vivió a mitad de dos tiempos y dos culturas. No llegó vivo al boom de su Liga y no disfrutó de los beneficios más artísticos del mestizaje de la <i>Mannschaft</i>, pues si bien compartió vestuario con polacos como Klose, la magia mediterránea de Özil aún no había impregnado a la selección -a la que hoy le falta precisamente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iETQZFgr8QY">la competitividad de Michael</a>-. Incluso en el Chelsea, su mejor opción, tuvo que comerse el post-Mourinhismo. Sin duda era una potencia, pero andaba deprimida por la marcha del, quizá, gran fenómeno social del fútbol post-Maradona. El lío es que<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/ballack-abonado-victoria/"> Ballack era tan bueno</a> que pese a estar en lugares caídos jugó muchas, muchas finales. Demasiadas.</p>
<blockquote><p>De ganar la Final de Alemania 02´, tendría un Balón de Oro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fiel a su fama puede que su mejor recuerdo sea aquel año del Bayer Leverkusen en el que pudo ganarlo todo y no ganó nada. El de su hola al mundo: el de un centrocampista omnipresente que iniciaba el juego, marcaba los tempos, decidía con pases y que marcó 22 goles en 40 partidos. Definir su estilo como exquisito es excederse, porque no fue ni mágico ni espectacular, pero debe constar su precisión: el repertorio técnico de Ballack jamás le supuso una limitación, si bien es cierto que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iETQZFgr8QY">su juego era de ritmo</a> <i>bajo</i> -en el Chelsea de Grant, que es el suyo, se jugó a la velocidad más baja de la era Drogba-. En el Leverkusen de Toppmöller según el día acompañaba a Ramelow en el doble «5» pero con libertad absoluta (4-4-2), o daba un paso al frente y se ponía junto a Bastürk por detrás de Neville (4-1-4-1). Su nivel fue de Balón de Oro.</p>
<blockquote><p>Zé Roberto en la izquierda daba salida y desborde a Topmöller.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Lucio fue casi tan impactante como Ballack</span>El resto de la columna vertebral estaba compuesta por los centrales Nowotny-Lucio, muy complementarios, y por los otros tres centrocampistas titulares: Schneider, volante derecho de diestra perfecta, el propio Ramelow, mediocentro recio, y Zé Roberto, que en competencia con Lucio era la segunda clave del equipo. Quien luego pasase a jugar en los doble pivotes compensó en banda lo habido y lo inexistente, aportando encima su desborde. Tan de moda como están los Iniesta, Modric, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bW-3cbh-pEs">Dembélé</a> o Jacky (por regatear por dentro) y quizás <i>el primero</i> fuese Zé Roberto, aunque en el Leverkusen tuviese otro rol.</p>
<p style="text-align: justify">En lo más táctico, la carta secreta fue la marca al hombre. Toppmöller proponía persecuciones individuales a todo campo. En la semifinal, Ferguson no supo combatirlo. Aquel Ramelow vs. Verón lo traumatizó de por vida. Ninguna bruja más pisó Old Trafford desde <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">el 24-04-02</a>.</p>
<blockquote><p>El Bayer Leverkusen eliminó a media Premier League.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Antes de disputar la semifinal con el Manchester United el conjunto de Toppmöller eliminó al Arsenal y a la Juventus en la segunda fase y al Liverpool en los cuartos tras una exhibición de Lucio. Lo del central fue emocionantísimo, incluyendo un golazo de crack en el minuto 84 que remontaba el que Litmanen había marcado 4 minutos antes. Entonces comenzó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/carrera-evolucion-central-especial-lucio/">la <i>luciomanía</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify">Todo el mundo sabe lo que ocurrió<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/el-lanzamiento/"> en Hampden Park</a>, fue la noche de Casillas y Zidane. También se conoce que el Bayer Leverkusen perdió la final de la Pokal contra el Schalke 04, y que desperdició una increíble ventaja de 5 puntos sobre el segundo en la Bundesliga a falta de solo 3 jornadas (ganó el Borussia Dortmund de Amoroso). Pero por cómo jugaron, porque han vuelto al escaparate mediático de repente, porque un nuevo <i>humilde</i> alemán se ha vuelto a colar entre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/semifinales-champions-bayern-barcelona-dortmund-real-madrid/">los cuatro mejores</a> de Europa y por Michael Ballack, apetecía recordar al ya para siempre apodado como Bayern <i>Neverkusen</i> de Klaus Toppmöller. Alemanes.</p>
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		<title>Messi no juega</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Apr 2013 02:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Y en la cancha, te tienta mucho dársela siempre a él?”, preguntó un ex-futbolista, de esos que conocen la angustia que provoca el césped. “¡Es que te da una solución siempre! Siempre está bien parado, sabes que en el uno contra uno la mayoría de las veces la gana… A los que jugamos detrás de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap"><i>«</i></span><i>¿Y en la cancha, te tienta mucho dársela siempre a él?”</i>, preguntó un ex-futbolista, de esos que conocen la angustia que provoca el césped. <i>“¡Es que te da una solución siempre! Siempre está bien parado, sabes que<span id="more-60229"></span> en el uno contra uno la mayoría de las veces la gana… A los que jugamos detrás de él nos da un respiro, una opción de pase, una pared, porque sabes que te la puede dar redonda… Ya no se puede decir nada, solo hay que disfrutarlo”</i>. La declaración de Fernando Gago en un programa de televisión argentino encierra parte del misterio que, todavía hoy, es Lionel Messi dentro de un terreno de juego. La admiración planetaria por <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wEhniGlFDtA">la obra del rosarino</a> recorre cada foro deportivo, incluso los menos habituales. La ESPN planteaba recientemente un duelo imaginario <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2013/03/16/baloncesto/nba/noticias/1363432934.html">entre Lebron James y Messi</a> por el reinado del deporte colectivo. La resolución del debate (con un inevitable punto endogámico) está de más y de ella hemos  de coger ese status de leyenda viva que ya no escapa a nadie. Justo aquí nace una situación única en los últimos 25 años de fútbol&#8230; como poco.</p>
<p style="text-align: justify">Desde su tercera explosión en 2010, Messi fue agarrando un peso específico irreal en lo que concierne a un partido. No es una relación directa con el marcador, que también, sino algo que va mucho más allá. <i>La Pulga</i> es bendición y tortura para sus compañeros y un foco de tensión inusitada para unos rivales que jamás respiran tranquilos con el número diez cerca. Para sus aficionados, Messi supone una obsesión, algo que tuvimos la oportunidad de comprobar <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-empate-2-2-paris-saint-germain-barcelona/">el pasado martes</a>: el Barcelona lograba un sufrido y valiosísimo 0-1 parcial al descanso en el Parque de los Príncipes, algo que le colocaba a un pasito de semifinales de la Champions por sexto año consecutivo, todo un record. Sin embargo, esos quince minutos de entretiempo solo tuvieron que ver con la tristeza y el miedo; Leo Messi había clavado su cuerpo en la banda, dolorido, barruntando una ausencia por venir. Fueron instantes de zozobra para los dos equipos. <a target="_blank" href ="http://estaticos03.marca.com/eventos/marcador/futbol/2012_13/champions/cuartos/ida/psg_bar/images/lesion_300x387.jpg">Ancelotti había dejado de atender al juego</a>, porque el juego al final es Messi y en él se iba a decidir el destino general. Pasaron las horas y los médicos confirmaban la noticia: Lionel sería baja por un tiempo indeterminado, una imprecisión de lo más inusual. <a target="_blank" href ="http://www.fcbarcelona.es/futbol/primer-equipo/detalle/noticia/maxima-fiabilidad-sin-messi">El club reaccionaba</a> con celeridad, juntando a matemáticos, estadísticos, psicólogos y publicistas en pos de sacar la cifra mágica de goles, victorias y gloria sin la presencia de Leo. Todo envuelto en un cariz casi folklórico y de pánico improcedente. Ante tantas reacciones viscerales, no queda otra que hacerse preguntas: ¿hasta dónde ha llegado la figura de Messi? ¿Qué sienten sus compañeros en su presencia? ¿Y en su ausencia?</p>
<blockquote><p>La figura de Leo Messi agarró una trascendencia difícil de creer y con un puntito insano</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No creemos que exista un jugador que sienta más amor por Messi que Fernando Gago. Sus casi <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iHq2peztsdg#t=10m30s">fraternales declaraciones</a>, alejadas del elogio rutinario, enlazan con el primer gran aspecto de la importancia de Leo sobre el verde. Contar su calidad aburre, pero a nivel sensorial, el peso de Leo sí merece una explicación. En un partido, el futbolista que más tensión sufre es el centrocampista. Es simple: el defensa sabe <span class="pullquote_right">Para los mediocentros organizadores, Messi es un regalo del cielo</span>que su error es mortal, pero afronta la mayoría de las decisiones en superioridad numérica y de vez en cuando descansa. El delantero es el mayor holgazán: el fallo es lo esperable y a 80 metros de su portero hay margen para la frivolidad. Para el centrocampista, en cambio, no hay tregua. La pelota está siempre rondando y <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/20110528/xavi-que-mas-kilometros-recorrio-final/1023649.shtml">no te puedes parar</a>. No hay lugar para el placer ni tiempo para reposar, ni siendo el mayor de los fenómenos. Ahí surge Messi. Una vez aprendió a situarse para recibir la bola, Leo pasó a ser el gran amigo de los mediocentros, de aquellos que organizan los ataques desde atrás. A los maestros, como Xavi, los convirtió en dioses del olimpo. Ellos dos, juntos, han sido el <i>Imperio Culé</i>. A los más discretitos, como es el caso del mencionado Gago, les da la vida. <i>El Pintita</i> no la golpea mal pero es lentísimo a la hora de soltarla. Para él, tener a Messi es como ir a un examen con <i>chuleta</i>. Gago no ha de pensar, no ha de tomar decisiones; se quita problemas. <i>«Todas a él»</i>. <i>«La Brujita»</i> Verón, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/analisis-sergio-busquets-mediocentro-barcelona/">Sergio Busquets</a>, el inadaptado Song&#8230; con todos hizo grandes migas. Al primero lo disfrazó de cerebro de élite en aquel debut mundialista contra Nigeria, algo que en 2010 Juan Sebastián ya no podía ser. A Busi le dio tiempo a crecer y descubrir el oficio de pivote. Con Song coincidió poco, pero lo más destacado del camerunés en el Camp Nou siempre fue con Leo a su vera. Está claro: abajo, Messi simplifica y relaja.</p>
<p style="text-align: justify">Subiendo un escalón es cuando la cosa se pone cruda y difícil. Hay que acudir al principio. Guardiola recogió un Messi <i>“extremo derecho”</i> por herencia del <i>Ronaldinhato</i>, pero todo aquel que había visto a Leo en el albero de la cantera sabía que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/ronaldinho-nos-engano/">él no era eso</a>. Etoo y Henry pasaron y su evolución lo llevó al centro, con el desenlace conocido. El nacimiento del Messi de 60 goles al año iba a tener diferentes consecuencias que podríamos desarrollar en tres actos: <i>“la vagancia de Iniesta”</i>,<i>“la ruptura con el modelo”</i> y <i>“el complejo”</i>.</p>
<blockquote><p>La superexplosión goleadora de Messi tras la 2010-2011 trajo diferentes consecuencias</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ante el Paris Saint Germain, Iniesta volvió a completar un partido normal. Si en un universo paralelo se rejugase ese PSG-Barcelona sin el concurso de Andrés, con toda probabilidad al cuadro catalán le iría entre peor y mucho peor. El manchego quizás siga siendo el mejor centrocampista del mundo, un elemento<span class="pullquote_left">Iniesta se volvió «vago» tras ver a Messi marcar 60 goles cada campaña</span> bendecido con la habilidad de no equivocarse. Nunca será estéril para sus equipos. No obstante, su regularidad llama la atención. La 2010-2011 fue su última <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M8Y1KFgKG40">campaña de enorme constancia</a>. Rozó los 10 goles en Liga (única vez que se acercó) y definió a lo grande ante Arsenal, Shakhtar o Madrid en el camino a Wembley. Tras <i>La Cuarta</i> llegaron los números irracionales de Leo y Andrés se relajó. Por más que busquemos motivos tácticos en el asunto, no los encontramos. Es cierto que la posición de Leo después de 2009, 15 metros más centrada, le arrinconó ligeramente sobre la izquierda y le quitó una mínima porción de libertad, pero en ese rol Andrés justificó toda su fama. Sin ir más lejos, esta campaña vimos algunas de las actuaciones <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ebPII23OWjI">más potentes de su carrera</a>. No, es tema mental. Iniesta pasó a ser genio a tiempo parcial. En abril de 2009, un conocido relator cantó su inmortal gol al Chelsea con palabras como  <i>“el crack verdadero del Barça”</i>. Y aunque suene excesivo, lo que hizo con el Bayern o el Manchester United sirve para justificar la bravata. La probable ausencia de Leo en la vuelta frente al PSG eleva casi sin querer las expectativas para con Iniesta. No hay duda: el término <i>Iniesta de España</i>, creado para explicar el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zz8PjRsJWJc">rendimiento de Andrés sin Leo</a>, es ya un concepto 100% psicológico, no de pizarra.</p>
<p style="text-align: justify">El modelo azulgrana es el gran protagonista subterráneo de esta historia. Todos conocemos el  definidísimo juego de posición culé, en el que la inspiración de sus estrellas quedaba encuadrada dentro de un orden casi perfecto. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/decalogo-de-una-era/">El Barça de Guardiola</a> siempre fue mucho más Holanda que Sudamérica. Messi, argentinísimo en su fútbol, fue la (imprescindible) pieza que provocaba el caos. El Barça rompía los patrones  básicos de su librillo –fijar futbolistas lejos del poseedor<span class="pullquote_right">El toque final de Messi termina acomplejando a los que le rodean</span> del balón– a cambio de superioridades inéditas en la medular. La tendencia central de Leo mandaba a los puntas a fijar por fuera; unos puntas que no sabían ejercer como extremos&#8230; al menos en el estilo del Fútbol Club Barcelona. Esto es fundamental. Por su manera de hacer (basada siempre en la esencia Messi&#038;Xavi), el Barça somete a sus delanteros a constantes  retos técnicos a la hora de asociarse; unos retos que nombres como Villa o Alexis han sufrido y siguen sufriendo a la hora de afrontarlos. Todo esto sin olvidar que en sus labores como regateadores de banda fracasaron, pues no está en sus condiciones ganar línea de fondo con sencillez (no es casual que desde hace tiempo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7YnryGDEJwE">solo Tello transmita frescura por fuera</a>). Villa resistió meses por su grandeza competitiva pero Alexis fue devorado progesivamente. El Barça empobreció su mecanismo ofensivo y sus extremos perdieron toda la iniciativa. ¿Cuántas veces hemos visto a Alexis pasar la pelota a Messi pese a encontrarse en clara situación de disparo? Pensémoslo un instante: ¿<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_4FyRIK9G58">cómo jugarse una pelota decisiva</a> teniendo al lado a semejante definidor&#8230; y con la autoestima quebrada al verse tan inferior en el modelo Xavi&#038;Messi? A menudo se habla de lo complejo que es ser delantero junto a Leo, pero el éxito de Higuaín, Agüero y hasta Lavezzi en la selección argentina desmiente ese mito; una selección por cierto con un modelo antagonista con respecto al del Barcelona.</p>
<blockquote><p>Ser punta en el modelo creado por Messi y Xavi es un suplicio; fuera de él, Leo potencia a los «nueves»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tanto Villa como Alexis han cosechados alabanzas al calor de Leo. Sin ir más lejos, el chileno funciona estupendamente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4soXHyp4OAs">como 9 por delante de Messi</a>. Villa ahí solo  aspira a serle útil al equipo; sus partidos ante Francia (España comparte rasgos con el Barcelona) y el PSG evidencian que lo de ser referencia en partidos de élite empieza a quedarle grande. Entonces, ¿cómo afecta a estos futbolistas la ausencia de Leo Messi? En lo individual, Villa recobra su licencia para chutar, como mejor segundo mejor definidor de la plantilla que es. Ahí queda la cosa, no hay plus futbolístico ni táctico. Para Alexis, supone administrar aún más metros a lo ancho, que no deja de ser su principal cualidad; estar quieto expone su pie <i>torcido</i>. Pero la auténtica cara positiva es la común a todos: el aumento de la responsabilidad. Leo Messi es un elemento tan poderoso que ha opacado a futbolistas que, no debemos olvidar, son campeones de todo en muchos casos. Cuando Messi no está, el orgullo general se fortalece. <i>“No solo somos Leo”</i>, algo que en ciertos momentos <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/20130405/fc-barcelona/estadisticas-goleadoras-barca-sin-messi_54372010145.html">se ha llegado a asentar como idea</a>. Las carencias de desequilibrio y remate nublan el juicio y asustan con razón. A largo plazo, la vida sin Lionel Messi sería insostenible. A 90 minutos, cuesta pero es viable. Aunque no haya psicólogo o publicista capaz de tapar la jindama.</p>
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		<title>Sangre de Brujas</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Mar 2013 05:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">N</span>ació como un club de estudiantes de medicina. La aristocracia y las clases altas habían tomado Gimnasia y Esgrima, se abrió un cisma en su seno y se desgajó ese sector de alumnos<span id="more-58381"></span> de la Universidad de La Plata que acabó poniendo las firmas necesarias para fundarlo, darle balones, una cancha y unas camisetas rayadas. Como en Argentina, y aún menos en La Plata, casi nadie llama a las cosas por su nombre, ese nuevo club <a target="_blank" href ="http://historiaspinchas.blogspot.com.es/2007/12/por-que-nos-denominamos-los.html">fue proclamado el <i>Pincharrata</i></a>, evocando a esos estudiantes de medicina que clavaban bisturís y agujas a los roedores de laboratorio. Estudiantes ya era un club. Un club derecho, cada vez más masivo, pero terciario dentro del entramado argentino. Hubiera pasado de puntillas por la era amateur si no llega a ser por aquella delantera de <i>«Los Profesores»</i>, a finales de los 20, liderada por <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Scopelli">Alejandro Scopelli</a>. Pero más allá, Estudiantes era uno más, una institución periférica, de La Plata, silenciada por los gigantes de la capital y sin demasiadas cosas que decir en el fútbol argentino. Puede decirse que Estudiantes no existió hasta que el peronismo entró por sus ventanas con su viento populista, las leyes por delante y el justicialismo como argumento. El club fue intervenido por el gobierno de Perón y Argentina descubrió a Estudiantes. ¿Qué ocurrió? La CGT, la central sindical, denunció que en las oficinas de la dirigencia se ocultaban dos mil ejemplares del libro <i>«La razón de mi vida»</i>, la autobiografía de Evita Perón. Como Evita Perón era el corazón de la República, a Estudiantes la cosa se le puso fea. Esa obra era doctrina, material de obligado consumo en las escuelas, y el gobierno le puso la cruz a la entidad. En realidad, el caso de los libros no era lo importante. Lo que escocía en el peronismo eran los vínculos de los dirigentes del club con los movimientos radicalistas. Esta historia le costó el descenso automático a Estudiantes en 1953. Pero al menos, Argentina ya conocía <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Club_Estudiantes_de_La_Plata">a Estudiantes</a>. Y así llegamos a la edad adulta, al cambio, al giro en el guión. Superadas las zancadillas del peronismo, llegamos a los títulos y a las leyendas. Llegamos al territorio y los dominios de las brujas.</p>
<blockquote><p>Bajo el apellido Verón, el equipo de La Plata logró una grandeza inimaginable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En la cima de la gloria de Estudiantes de La Plata hay cinco copas, cuatro Libertadores y una Intercontinental, todas ellas con la letra uve grabada, una uve de voluntad, de vehemencia, de valentía, de veneración, de valor, de virtud, de victoria, y de Verón. El hilo que une a Juan Ramón (1944) y su hijo Juan Sebastián (1975) es el cordón umbilical de la vida del club. El tiempo de ambos ha acabado definiendo el rostro de Estudiantes, su identidad, su carácter como equipo popular, familiar y fuertemente arraigado al sentimiento platense. <a target="_blank" href ="http://www.cadena3.com/admin/playerswf/fotos/ARCHI_47775.jpg">Los Verón son Estudiantes</a>, ellos han participado en los cinco títulos más importantes de su historia. Ni el salto generacional ni los años de distancia impidieron que, cuando había que levantar una copa, un Verón estuviera allí. Padre e hijo no son gotas de agua. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RTw-Gh8jWnY">Juan Ramón era un puntero</a> con un olfato goleador bien afinado, corría a zancadas veloces, tenía las piernas flaquitas, la mandíbula de punta, los ojos metidos para adentro y un flequillo que remoloneaba mientras perdía rivales a la espalda. Juan Sebastían se movió por el medio de la cancha, martilleaba la pelota parada, no corría ni ante la policía, tenía las piernas largas, la cara redonda, unos ojos abiertos y una pista de aeropuerto en esa cabeza tan despejada como simbólica. Realmente, el único rasgo físico que unió a padre e hijo fue el balón. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando Juan Ramón, nacido en La Plata, ejercía en los juveniles de Estudiantes, aterrizó en el club <a target="_blank" href ="http://www.la-redo.net/grandes-tecnicos-argentinos-osvaldo-zubeldia-82892/">Osvaldo Zubeldia</a>, un joven director técnico ex interior izquierdo de Velez Sarsfield, Boca Juniors, Atalanta y Banfield. Ese hombre cambió la historia del club, pero también la del fútbol argentino<span class="pullquote_right">Zubeldia aprendió de Spninetto el sentido callejero y colectivo del fútbol</span>. De él tenemos la literatura más áspera que se haya podido escribir sobre fútbol: era pragmático, disciplinado, ultracompetitivo, usaba todas las artes humanas para ganar, el engaño, la pelea, la bronca… Mandó un equipo de sabuesos y rompedores de tibias, un grupo de colmillos afilados, miliciano, dispuesto a morir por su líder y por las victorias. Todo eso es cierto. Pero Zubeldia también fue un maestro del fútbol, alguien capaz de inventar un estilo, de ser diferente, marcar su sello y abrir debates en un país tan amigo de ellos como Argentina. Incluso Zubeldía tuvo un padre, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Victorio_Luis_Spinetto">Victorio Luis Spinetto</a>, cuando en Velez fue el primero, mucho antes del desastre del Mundial 58 en Suecia, en abrir otra línea de discurso en el fútbol argentino, imbricado en la filosofía de <i>«La Nuestra»</i>, una idea alimentada en la cultura popular y callejera, del potrero, la picardía y la gambeta, y cuya dimensión estética y artística del juego eran la santa escritura en la religión del fútbol argentino. Zubeldia aprendió de Spinetto la fuerza de la colectividad. Catorce años estuvo Spinetto en el Fortín. No ganó nada, pero se desmarcó del arte con un equipo aguerrido, tenaz y con sentido callejero. Spinetto gobernaba los partidos desde la banda agachado, con su codo apoyado en la rodilla derecha y la mano bajo el mentón, una toalla sobre el hombro y una chaqueta azul a la que cosió una enorme letra te, de técnico, a la altura del pecho. Era un hombre estresante, de voz cavernosa y que antepuso la fibra ganadora por encima de todo. Apostó por el juego de espacios y delanteros versátiles, fórmula, como la de la chaqueta con la letra de entrenador, que asimiló Zubeldia de un trago. </p>
<p style="text-align: justify">Zubeldia llegó a Estudiantes en 1965. Por entonces, Argentina sufría un severo deterioro de su personalidad futbolística. El 15 de junio de 1958, en <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Mundial_de_F%C3%BAtbol_de_1958">el Mundial de Suecia</a>, la albiceleste fue aplastada 6-1 por Checoslovaquia en Helsingborg. La crisis de identidad se desencadenó de manera imponente. Allí saltó por los aires <i>«La Nuestra»</i><span class="pullquote_left">Tras el fracaso del Mundial de Suecia, el estilo de »La Nuestra» fue cuestionado</span>, abriéndose camino el imperio de la táctica, los atajos hacia el resultado y el fútbol práctico, de pura mecánica colectiva y basado en la cultura del esfuerzo, frente a al valor de la inspiración individual, la técnica, la plasticidad, la belleza y el espectáculo, la imprevisibilidad, la finta y el engaño. En Argentina se comenzó, a raíz de la hecatombe de Suecia, a jugar más lento, se pasó a defender con cuatro hombres y <i>«La Nuestra»</i> había entrado en un proceso de desnaturalización mientras sus mejores exponentes abandonaban el país. Humberto Maschio, Angelillo y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=K5Wj3we4bjU">Sivori</a>, <i>«Los Ángeles de la Cara Sucia»</i>, rumbo a Italia, componen un ejemplo.  El fútbol argentino a finales de los 50 también vivía encapsulado dentro del peronismo y sus subsidios. Esto desapareció, evaporándose los recursos. El escepticismo se adueñó de Argentina y el cambio de mentalidad fue súbito. Se abría así la grieta que ha separado su fútbol entre resultadistas y artistas durante más de 50 años. Surgió el debate entre Labruna, antiguo engranaje celestial de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">«La Máquina de River»</a>, y Juan Carlos Lorenzo, de postulados reactivos. El fútbol argentino pasó a convertirse más en una cuestión de trabajo que de talento. También influyó el cambio de régimen. La dictadura militar imponía sus valores de disciplina, sacrificio y orden. De esos conceptos iba empapado Osvaldo Zubeldia cuando llegó a Estudiantes dispuesto a diseminarlos en su nuevo club. No llegó solo. Junto a él, Miguel Ignomiriello, encargado de las inferiores, Argentino Geronazzo, ayudante de campo de Osvaldo, y el preparador físico, Jorge Kistenmacher. </p>
<blockquote><p>El contexto del fútbol argentino parecía propicio para la llegada de Zubeldia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La primera medida de Zubeldia en Estudiantes refleja bien su carácter firme y resuelto. Evaluó al plantel profesional y lo que vio le disgustó, así que ascendió a los juveniles campeones del tercer equipo al primero. Sin que le temblara un párpado. Pachamé, Flores, Poletti, jovencísimos todos, Aguirre Suárez, Malbernat, Echecopar y, por supuesto, Juan Ramón Verón, a quien ya se le identificaba su rostro anguloso con el de una bruja, de ahí su bautizo. </p>
<p style="text-align: justify">Ese núcleo, la quinta llamada <i>«La Tercer que Mata»</i>, junto a los fichajes ese mismo 1965 de <a target="_blank" href ="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/0b/Carlos_Bilardo.jpg">Carlos Salvador Bilardo</a> y Marcos Conigliaro, conformaría un equipo de mitología durante el siguiente lustro. Zubeldia armó un conjunto severo, ultracompetitivo, eficaz, corajudo, sacrificado y, sobre todo,<span class="pullquote_right">Zubeldia trabajó a conciencia todos los apartados: el táctico, el físico y el anímico</span> muy inteligente. La disciplina y el trabajo representaban su código alfa. Zubeldia fue pionero en varios aspectos, fruto de su voluntad estudiosa, de su interés por las corrientes europeas y los viajes. Su Estudiantes alicató la estrategia a balón parado como nadie lo había hecho. Fueron los primeros en lanzar los saques de esquina a pierna cambiada y los primeros en idear jugadas específicas para los saques de banda. Su laboratorio fabricó el primer sistema de achique del fútbol sudamericano y el primero que desplazó el foco hacia los espacios y las zonas. Aunque sin desarrollados mecanismos de presión, Estudiantes adelantaba la línea de defensa abriendo un precipicio a los rivales. Este recurso lo tomó Zubeldia de la selección de Checoslovaquia tras una gira europea y no faltan quienes lo <a target="_blank" href ="http://backpagefootball.com/victor-maslov-tactical-innovator-and-forgotten-man/46243/">enlazan a Viktor Maslov</a> y su sistema soviético de juego zonal. También fue el primero en instaurar especialistas de la marca individual. Su colaborador Jorge Kistenmacher regeneró todos los modelos de preparación: impulsó los entrenamientos planificados, las concentraciones previas, las pretemporadas, las sesiones dobles y los planes nutricionales individualizados. Pero no sólo el segmento físico fue revolucionario. También el psicológico: inventaron su propio lenguaje de signos dentro del campo. Si Bilardo gritaba a Flores que lanzara un desmarque a la derecha, Verón ya sabía que debía buscar el espacio él, que el Narigón realmente estaba diciendo que esa pelota era suya. Tretas y engaños, códigos y mensajes que Zubeldia modificaba en cada partido. Aprendían cualquier debilidad de los rivales, indagaban en sus vidas, en los puntos flacos de sus emociones…</p>
<p style="text-align: justify">La mezcla del modelo de Zubeldia produjo un equipo avasallador. Además de ganar el Metropolitano 67, convirtiendo a Estudiantes en el primer campeón nacional más allá de Buenos Aires y los cinco grandes (River, Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo), jugó cuatro finales de la Copa Libertadores consecutivas (68-71), levantando las tres primeras, y conquistó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=kgUtj-PFEus">la Intercontinental 68</a>, cuando la Intercontinental en Sudamérica era el trofeo más sagrado de todos. Palmeiras, Manchester United, Nacional de Montevideo y Peñarol fueron las víctimas en las finales del ciclo. Milan, Feyenoord y, esta vez sí, Nacional los muros. </p>
<p style="text-align: justify">Fue un equipo joven, vigoroso, efusivo, claramente industrial, pero muy dinámico, capaz de mutar del 4-3-3 al 4-2-4 y de aplicar matices tácticos en función del rival. Todo detalle estaba minuciosamente controlado. Estudiantes redujo la improvisación, armó unas férreas y agresivas estructuras defensivas<span class="pullquote_left">Con Bilardo a la cabeza, aquel Estudiante era salvaje en lo bueno y también en lo malo</span>, consolidando ese estilo como un potente movimiento de oposición a las costumbres e ideales de <i>«La Nuestra»</i>. Formaban una coraza de soldados y gladiadores. Su secreto fue la convicción de que en sus límites comenzaban sus virtudes. Y luego estaba la otra cara… Su fama universal de equipo sanguinario y visceral. Es célebre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=21NBzd-cGNI">la anécdota de los alfileres y Bilardo</a>. Todos los componentes de aquel equipo la negaron siempre. Pero hay muchas otras muestras de ese control psicológico que ejercía Estudiantes. Un jugador de Independiente mató en un accidente de caza a un amigo. Cuando se lo cruzaba Estudiantes, lo llamaban asesino hasta desmoronarlo. No había escrúpulos: un portero de Racing vivía muy vinculado a su madre, quien no deseaba que se casara con una chica. Lo hizo, y a los seis meses la madre murió, fortuitamente, claro, y los de Estudiantes emitieron su sentencia cuando lo tuvieron en el campo: <i>“Felicidades, por fin has matado a tu madre”</i>. Bilardo, médico, se enfrentó con Roberto Perfumo, a quien le recordaba una enfermedad de su esposa, con detallados argumentos clínicos. Y así… así eran los chicos de Zubeldia, salvajes en lo bueno y lo malo. </p>
<blockquote><p>Estudiantes se convirtió en una pesadilla para todos sus rivales.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su portero era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=21NBzd-cGNI">el flaco Poletti</a>, muchas veces líbero. En defensa chirriaba el sonido metálico de las cuchillas temperamentales de Aguirre Suárez, durísimo en la marca y poderoso por arriba. Madero era más elegante, el lanzador del achique. Bilardo y Pachamé eran los dueños del centro del campo. Pachamé era kilómetros. Bilardo era limitado en lo técnico, pero manejaba tiempos y distribución. Su personalidad extendía al campo la soberanía de Zubeldia. Conigliaro y Flores percutían en ataque por dentro. Pero el mejor de todos ellos, la mayor fuente de talento brotaba de Juan Ramón Verón. <i>«La Bruja»</i> <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Ram%C3%B3n_Ver%C3%B3n">era otra historia</a>. Jugaba de puntero desde la izquierda, con el 11, con el mismo dorsal que su hijo años después. Manejaba ese perfil de puntero, un extremo más interior que exterior, más goleador que pasador, con una exquisita naturalidad. Era el acelerador del equipo, su clave ofensiva, jugaba rápido, con habilidad y potencia, y resultaba imparable en la diagonal, su movimiento maestro. Además, tenía finalización y remate de cabeza. Su jerarquía sobresalía. </p>
<p style="text-align: justify">Arrebató el corazón de los <i>Pincharratas</i> gracias a la puntualidad de sus goles. Siempre marcaba en los grandes escenarios. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=nva276DOqhw">chilena a Racing</a> en el partido de desempate en las semifinales de la Libertadores 68<span class="pullquote_right">Juan Ramón Verón tenía un instinto especial para marcar en los grandes partidos</span> lo convirtió en héroe. También determinó la victoria en la Intercontinental frente al Manchester United. En ese doble partido de la final, Zubeldia dispuso una trinchera, con marcajes personalizados, Malbernat sobre Best, Aguirre Suárez sobre Law y Togneri sobre Charlton, que no sólo fue efectiva sino que provocó un incendio de violencia y provocación en el partido. En Argentina, Law se quejó de tirones de pelo, Best se llevó un puñetazo en el estómago, Charlton necesitó puntos de sutura tras una patada de Bilardo. Y Nobby Stiles recibió un corte en un párpado. ¡Nobby Stiles! Perros mordidos por lobos. En la vuelta, con un 1-0 favorable gracias a un gol de estrategia de Conigliaro, Estudiantes fue recibido en Old Trafford al grito de <i>“Animals! Animals!”</i>, la misma canción que en 1966 había sonado con las patadas de Rattin en los estadios del mundial inglés. Un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=kgUtj-PFEus">gol de Verón</a>, de cabezazo tras pelota parada de Madero, hizo imposible la remontada británica. <i>“A la gloria no se llega por un camino de rosas”</i>, dejó escrito Zubeldia en la pizarra del vestuario. </p>
<p style="text-align: justify">Verón ya había marcado en la final de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1wmye6u56ZE">la Libertadores ante Palmeiras</a>. Su ascendencia sobre el grupo y la institución fue creciendo. <i>«La Bruja»</i> siempre aparecía como freno en las maniobras intimidatorias de sus compañeros. Era otro perfil humano, más moderado, menos agresivo, más futbolista.<span class="pullquote_left">En la Intercontinental que les enfrentó al Milan de Rocco sucedió de todo en el campo</span> Pudo verse en la Intercontinental 68 contra el Milan de Nereo Rocco. Aquello <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=MXBnlDH84fA#!">fue la guerra</a>. Insultos, salivazos, codazos, patadas… una de ellas, del portero Poletti a Rivera, fue escalofriante. Los chicos de Estudiantes eran virtuosos del disimulo. Mordían al árbitro. La batalla contra el Milan provocó incluso un conflicto diplomático. Los italianos llevaban a La Plata una ventaja de 3-0 después de ahogar a Verón en el catenaccio y que Rocco encontrara una fuga en la trampa del fuera de juego de Zubeldia. Aguirre Súarez lesionó a Prati. Pero no se detuvo ahí. Luego, arrasó el tabique nasal de Combín con un doble codazo-rodillazo, como un samurái. Aguirre, de quien se cuenta que pasaba las noches previas a los partidos en vela, saturado de cafeína, acabó expulsado. La tangana posterior fue descomunal. Combín, cuya imagen tendido en el suelo y cubierto de sangre es mítica, fue detenido por la policía. Había nacido en Argentina y emigrado joven al fútbol francés, por lo que las autoridades aprovecharon su paso por La Plata para acusarlo de deserción del servicio militar. No les importó que <a target="_blank" href ="http://staticmd.lavozdelinterior.com.ar/sites/default/files/styles/nota_periodistica_745_408/public/deportes/nota_periodistica/estudiantes-combin.jpg">Combín llevara la cara rota</a>. Le abrocharon las esposas. La diplomacia italiana se arrojó contra el gobierno argentino. Aguirre Suárez, Manera y Poletti fueron condenados a 30 días de prisión en el penal de Devoto por los incidentes. Además, Poletti fue suspendido para jugar de por vida, Aguirre Suárez fue penado con 30 partidos en Argentina (por eso se marchó al Granada) y 5 años para compromisos internacionales, y Manera fue suspendido por 20 partidos y 3 años respectivamente. No obstante, el gobierno los indultó a todos en 1971. </p>
<p style="text-align: justify">La mala fama de Estudiantes se disparó. No tardaron en nombrarlo el exponente máximo del antifútbol. Zubeldia adoptó el papel de víctima, llevando a su modelo y sus ideas tan al extremo que compuso una caricatura de un equipo al que sus mismos excesos pusieron fecha de caducidad. Nadie se fiaba de Estudiantes, ni de Zubeldia. Quedaron proscritos, marcados por su ferocidad y con numerosos enemigos de su estilo, quienes achacaban a ese Estudiantes el declive global del fútbol argentino, depresión subrayada por la ausencia albiceleste en la Copa del Mundo del 70. Las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GDlqPqbp8Ng">Cderrotas en la Intercontinental 70 frente al Feyenoord</a> y en la Libertadores 71 cerraron esta página de Estudiantes. Juan Ramón Verón, ídolo del pueblo platense, se marchó a jugar a Grecia y a Colombia. Luego volvió, como capitán. Se retiró y se integró dentro de las estructuras técnicas del club, como asesor, ojeador y coordinador. En su epílogo como futbolista del <i>«Pincha»</i>, <i>«la Bruja»</i> ya caminaba de la mano por las estancias de City Bell, el hogar de Estudiantes, con <i>«la Brujita»</i>, un niño despierto, atrevido y ya agarrado a la pelota. Nadie pensó que ese chico portaba el ADN de Estudiantes, aunque su historia necesitó muchos giros. Estudiantes se había forjado como un gigante en su época dorada. Bilardo aún le haría ganar títulos locales en los 80. El club ya tenía una identidad blindada, con la competitividad, los rigores tácticos y un estilo adusto y rocoso como señales de ella. Pero el calendario corrió y corrió y el sueño de una nueva Libertadores cruzó de siglo. A Juan Sebastián Verón, <a target="_blank" href ="http://www.terra.com/deportes/articulo/html/fox247028.htm">Estudiantes lo fichó en 2006</a> para someter Sudamérica. Verón tenía una deuda sentimental, por eso hizo suya esa convicción: como su padre, ganaría la Libertadores para los Pincharratas. Entonces, Verón ya representaba uno de los casos futbolísticos más singulares de la contemporaneidad. Su figura siempre alimentó discusiones de bar. La apreciación de su juego oscila de extremo a extremo. Unos lo maximizan, otros lo minimizan. La realidad es que <i>«la Brujita»</i> fue un jugador especial. Por eso se le adoró y se le odió a partes iguales. </p>
<blockquote><p>Juan Sebastián Verón volvió para retomar el sueño de levantar la Copa Libertadores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando salió de Estudiantes en 1995 ya había sufrido un descenso a la B. Se había formado en la camada de los gemelos Barros Schelotto y de un portero llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DlnEwr-0xxo">Martín Palermo</a>, luego mutado a depredador. En esos inicios, Verón debió luchar contra su apellido. Él era<span class="pullquote_right">La «Brujita» Verón pasó de Bilardo a Menotti con su llegada al Calcio</span> el hijo de Juan Ramón y eso era más un peaje que un empuje. Su talento era evidente, pero Estudiantes había caído, y allí se le medía siempre en clave Verón. Cecilia, esposa de uno y madre de otro, respiró aliviada. Juan Sebastián se fue a Boca, con Bilardo y Maradona y duró lo que duró: no jugó mucho, pero la Sampdoria detectó un mediocampista cerebral, con un rango de pase muy exclusivo y con un mortero en el pie. La carrera de Verón en Italia alcanzó velocidad de crucero hasta 2001. Ese es el año que define a la mejor <i>«Brujita»</i>, cuando atrapó el Scudetto y la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gTZxf0SBYL8">Copa de Italia con el Lazio</a>, formando eje con Simeone o Almeyda, apoyándose en los abiertos Sergio Conceiçao y Nedvev, y suministrando vías de gol a Salas y Simone Inzaghi. Por entonces, Verón le discutía a Zidane el dominio individual del Calcio. En Roma, jugaba siempre en punta de rombo, con Sven Goran Eriksson, el entrenador que lo había domado en Génova tras Menotti y Boskov. Porque sí, Verón pasó de Bilardo a Menotti con sólo cruzar el Atlántico. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1OHnNMXlVWw">Parma</a>, en cambio, donde ganó UEFA y Copa, era el enganche, libre y flexible, en el atractivo 3-4-1-2 de Alberto Malesani, aquella escuadra que juntó a Verón, su amigo Hernán Crespo, Buffon, Thuram, Cannavaro, Sensini, Fuser, Benarrivo, Dino Baggio, Boghossian y Enrico Chiesa. </p>
<p style="text-align: justify">Verón se hizo una autoridad en el calcio. Aún se reencontraría con Valdanito Crespo en su último año en el Lazio. Era 2001 y había vivido muy deprisa en el fútbol: Génova, Parma, Roma… con dos años como máximo en cada club. Entonces, en la cima de su fútbol, de su proyección y de su figura, Verón se equivocó. Dio el paso en falso, y se marchó con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Álex Ferguson a Manchester</a>. Ese movimiento mató a Verón. La Premier lo devoró. Nunca se adaptó a lo británico su timing, su <i>paso brasileño</i>, como llaman en Argentina a esa cadencia lánguida, a ese caminar casi de puntillas, tan aristocrático y sutil como desesperante. Verón siempre había presentado ahí su lado débil. Era lento, demasiado. No dominaba la velocidad-espacio, lo suyo era recoger y repartir, con la pelota asegurada antes que las zonas. Su pase en corto era efectivo, lanzaba en largo como pocos, imponía carácter, lideraba, ejecutaba en parado con suavidad o violencia, controlaba el balón como entre algodones, pero el fútbol siempre corrió demasiado deprisa para que Verón cruzara la línea que separa los brillantes, de los inolvidables. Y esa frontera estuvo en su techo de 2001.</p>
<p style="text-align: justify">Ferguson lo fichó para cambiar el Manchester United. Los resbalones en Europa le descubrieron que debía alejarse del academicismo del 4-4-2 británico y evolucionar. Apoyado ya en Queiroz, su idea era un 4-2-3-1, con Verón formando base junto a Roy Keane y Scholes subido un escalón más<span class="pullquote_left">Su paso por Manchester United fue un fracaso, nunca se sintió cómodo en el ritmo Premier</span>, cerca de Van Nistelrooy. Sir Álex quería más contenido en su juego, más posesión, especialmente en Europa, en un periodo en el que al Manchester United le descontrolaban los partidos con gran facilidad. Pero la simbiosis con <a target="_blank" href ="http://www.la-redo.net/lo-que-podria-haber-sido-juan-sebastian-veron-60034/">Keane nunca funcionó</a>. A Verón le quitaron influencia. Keane sujetaba, pero también pedía balón. Y <i>«la Brujita»</i> vio cómo un señor que llevaba el escudo del Manchester United impreso en la piel y con cara de marinero bárbaro le privó de balón y jerarquía en la organización. La velocidad y el ritmo Premier hicieron el resto. De hecho, lo mejor del Verón de Manchester se desplegó en partidos de Liga de Campeones. Inadaptado, Ferguson lo inclinó a la derecha y luego al lugar de Scholes, pero <i>«la Brujita»</i> nunca sobrevivió cómoda. Con el club en transición, en uno de esos procesos tan genialmente medido y programado por Sir Álex, Verón cortocircuitó. Y ahí se acabó. El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-avion-de-regreso/">fracaso del Mundial 2002</a>, donde era la bisagra del modelo de Marcelo Bielsa ya lo había sumido en un pozo de desesperanza. La crítica le apuntó. Su fracaso en Manchester acabó por encender las dudas sobre su categoría. Los traspasos de Verón movieron 117 millones de euros. Casi siempre se le midió por eso. En esos términos de valoración, su fútbol nunca estuvo a esa altura, posiblemente. Salvo en un lugar: Estudiantes. Después de un <a target="_blank" href ="http://elshowdelapremierleague.com/wp-content/uploads/2012/06/Juan-Sebastian-Veron-001.jpg">camino errático por Chelsea</a> e Inter cerró el círculo de su aventura europea. Había jugado en varios de los mejores clubes del viejo continente, pero no había ganado demasiados corazones. Y precisamente el corazón lo tenía ya ganado en su casa, donde unos años antes apenas había asomado la cabeza para marcharse. Era ídolo de los <i>Pincha</i>. No había brillado nunca allí, pero era ídolo. Su pedigrí europeo representaba una de las razones de esa pasional admiración. La otra sonaba a música de leyenda: era un Verón, el hijo de Juan Ramón. Era <i>«la Brujita»</i>, quien ya había ayudado a las categorías inferiores y a la institución con algún que otro dólar.</p>
<blockquote><p>En Old Trafford, al lado de Keane y Scholes, Verón nunca pudo ser él mismo; fracasó</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Juan Sebastián volvió diez años después para ganar la Libertadores. Le era todo familiar: su padre al mando de la escuela de técnicos <i>Osvaldo Zubeldia</i>, los mismos utilleros que acariciaban su cabeza cuando iba siendo niño al City Bell, donde consumió su infancia, donde comenzó a jugar a los 5 años y donde le entrenó su progenitor. En el regreso, todo fue veloz. No tardó en hacerse el mejor futbolista del continente, el más dominador y respetado. Ayudó a ello su conexión con el patrón: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/recorrido-historia-simeone-como-entrenador/">el emergente Diego Pablo Simeone</a>. Quien fue su escudero en la Lazio ahora construía un equipo sobre él. Costó salir del cascarón, pero Estudiantes se puso a ganar, incluido un 7-0 al Lobo, el gran enemigo Gimnasia y Esgrima. Verón codificaba el juego apoyado en la capacidad recuperadora de Braña. Había claras notas ofensivas. José Ernesto Sosa descubría su magia inicial tirado a la izquierda del ataque. En la derecha, estaba Galván. La punta era del Tanque Pavone, rodeado de Ligüercio o Calderón. Los laterales bullían: Angeleri y Pablo Sebastián Álvarez, con Ortiz y Alayes o Domínguez de centrales. Paraba Andújar. Un 4-4-2 que tocó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IF3Yqu7_bCA">el éxito en el desempate</a> con el título Apertura 2006 ante el Boca de La Volpe. Verón regresaba ganando. Pero su matrimonio con el Cholo no prosperó y Estudiantes bajaría el nivel en los dos siguientes semestre, alejado de los títulos y con poco recorrido en la Libertadores, el sueño, la misión de <i>«la Bruja»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El Cholo se fue a River en 2008. Sosa a Munich. Voló Pavone. Marchó Calderón. Pero quedó <i>«la Brujita»</i>, porque renunció a los dólares de la Major League Soccer. Verón apadrinó la llegada de Néstor Sensini, su capitán en Parma. Pero ni Sensini ni su reemplazo Leo Astrada impulsaron el relevo generacional del <i>«Pincharrata»</i>. Aunque<span class="pullquote_right">Estudiantes recuperó la Libertadores y, por poco, no hizo lo propio con la Intercontinental</span> se rozó la Sudamericana 08, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kHs4y0wPO70">perdida en la final contra Internacional de Porto Alegre</a>, seguía faltando un rumbo. Y un delantero capaz de desnivelar y enganches con los que se asociara Verón. Todo quedaba, en el arranque de 2009, en manos de Alejandro Sabella, quien reedificó un equipo campeón sobre la figura ya casi mística de Verón. A Estudiantes le falta instinto y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jcq8EL4kTms">Boselli se lo dio</a> en la punta de la delantera. Gastón Fernández se convirtió en ese eslabón para que el flujo de <i>«la Bruja»</i> verticalizara. El Pincha se puso a ganar. Y como si la historia fuera una amiga y los devolviera a muchos años antes, a cuando el pulso se aceleraba, como la electricidad, en las gradas del viejo estadio Jorge Luis Hirschi, Estudiantes puso encima de un podio a Juan Sebastián Verón, carne de su carne, para levantar la Copa Libertadores de nuevo, casi 50 años más tarde. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=yDHfqGRYFgo">Habían ganado 2-1 a Cruzeiro</a>. <i>«La mística está viva y va de generación en generación»</i>, dijo Juan Sebastián, apelando al embrujo de su apellido con Estudiantes y la gloria sudamericana. Alejandro Sabella había sido uno de los alfiles de Bilardo en el Pincha de los 80. Conocía la idiosincrasia de la casa, sus rasgos genéticos y su ambición campeona. Formado como mano derecha de Pasarella, llegó a Estudiantes y armó un conjunto triunfador. Andújar seguía parando. Cellay y Germán Ré (hasta la llegada de Clemente Rodríguez) recubrían de trabajo los laterales más que estirarlos. Desábato y Juan Manuel Díaz daban ciertas garantías como centrales. Pero el epicentro de juego de un equipo práctico, no muy vistoso, pero sí compactado por pegamento ganador y que aleteaba veloz en ataque, lo formaban Verón y Braña, con Gastón <i>‘La Gata’</i> Fernández de vértice combinativo hacia Boselli. Por fuera, la inspiración de Enzo Pérez y Leandro Benítez contenía un claro poder de desequilibrio. Marcelo Carrusca, el lesionado Angeleri, el regreso del Principito Sosa o Schiavi también gozaron de sus momentos. La prueba de altura era el Barcelona, en la final del Mundialito de Clubes 2009, donde Sabella acudió con la misma base. Aquello fue imposible, pero el Pincha <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gZSAcLuU3WY">obligó a la prórroga</a> al palacio de Guardiola. Verón, brújula y mapa del juego, era nombrado mejor jugador de Sudamérica y suya era la piel de ese equipo. El desgaste en la relación con Sabella no impidió el último grito, el Apertura 2010, tras un subcampeonato anterior. Estudiantes arrasó en ese semestre: Agustín Orión; Gabriel Mercado, Fede Fernández, Leandro Desábato, Germán Ré y Marcos Rojo; Enzo Pérez, Rodrigo Braña, Juan Sebastián Verón y Leandro Benítez; Gastón Fernández y Leandro González. Era el mejor equipo de Argentina, un bloque combativo e inspirado por <i>«la Bruja»</i>. </p>
<blockquote><p>Veintinueve años después, un Verón levantaba la Liberadores con Estudiantes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fue el último rugido de Verón. Su timón seguía funcionando. No había falta en la que no se estremeciera el portero rival. Bordaba córners y pelotas paradas. Aún acudiría al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-etapa-sabella-messi-maradona-batista/">llamado de Maradona para el Mundial 2010</a>, su tercera Copa tras su buen despunte en Francia 98 y el drama de Corea y Japón 2002. Seguía teniendo el fútbol metido en la cabeza, como si fuera una senda imposible de olvidar. Durante esos últimos años, <i>«la Brujita»</i> apenas necesitó unos metros cuadrados. El resto era pecho henchido y mirada autoritaria. Él se hizo dueño de Estudiantes y así se retiró, tocaba hacerlo, con 37 años, siendo un Verón, en 2012. Su padre lloró abrazado a él. Lloró <a target="_blank" href ="hhttp://www.youtube.com/watch?v=TLwOLSa-Bpg">la grada</a> y lloraron las ratas en los laboratorios. Se habían ido los Verones de las canchas, ya no había padre ni hijo. Sólo quedaba leyenda, un club que, con ellos, alcanzó siempre los cielos. Leyendas, y también canciones: <i>«Si ve una <i>«Bruja»</i> montada en una escoba, ese es Verón, Verón, Verón que está de joda»</i>. No retumba en 2012. Está usted en 1968, en la vida misma, guerrera y triunfal, del Club Estudiantes de La Plata. </p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 41</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Mar 2013 02:50:32 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l por entonces conocido como AC Parma lograba la consolidación total tras alzar en Moscú la segunda Copa de la UEFA de su palmarés. El cuadro italiano, entrenado por Alberto Malesani, tenía un auténtico equipazo,<span id="more-55880"></span> con nombres como los de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/clase-de-historia/">Gianluigi Buffon</a>, Thuram, Fabio Cannavaro, Dino Baggio, Verón,  Chiesa o Hernán Crespo. Asprilla o el argentino Balbo esperaban en el banquillo. Con semejante constelación de estrellas, la final ante el Marsella de Blanc o Robert Pires fue un paseo. Los goles de Crespo, Vanoli y Chiesa sentenciaron en 55 minutos. Era el cuarto título europeo del club en la década de los 90 (Copas de la UEFA 1995 y 1999, Supercopa de Europa 1993, Recopa 1993).</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/g5IDGVQejgg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">En el Santiago Bernabéu, Brian Clough entraría definitivamente en la leyenda. Después de proclamarse campeón de Europa por primera vez en su historia <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/nottingham-forest-brian-clough-uefa-napoli-maradona/">la temporada anterior</a>, el Nottingham Forest volvía a levantar el máximo título continental al vencer por 1-0 al Hamburgo del vigente Balón de Oro, Kevin Keegan. Los alemanes habían dejado fuera de la final al Real Madrid, al que eliminó en semifinales. El conjunto británico se llevó el triunfo gracias a un gol a los 20 minutos de John Robertson, tras una gran jugada individual. El ya mítico Nottingham Forest alcanzaba un bicampeonato increíble y prolongaba el dominio inglés en la Copa de Europa.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/f4L4n8x-5Jo" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>Diego Pablo Simeone, entrenador</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Jan 2013 03:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Aunque estoy muy contento con lo que di, siempre pensé que podía haber hecho más». Diego Pablo Simeone pronunció estas palabras sólo cinco días después de disputar su último partido como futbolista. Únicamente tres antes de dirigir su primer partido como entrenador. Dicen que se juega como se vive, como se es. Quizás por eso [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>«Aunque estoy muy contento con lo que di, siempre pensé que podía haber hecho más»</i>. Diego Pablo Simeone pronunció <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/edicion/marca/la_entrevista/es/desarrollo/621594.html">estas palabras</a> sólo cinco días después de disputar su último partido como futbolista.<span id="more-34790"></span> Únicamente tres antes de dirigir su primer partido como entrenador. Dicen que se juega como se vive, como se es. Quizás por eso Simeone fue un jugador intenso, directo e inconformista. Debutó en Argentina, viajó a Italia, triunfó en España, se consagró en Italia, volvió a España y, definitivamente, se retiró en Argentina. Un trayecto cerrado con siete escalas, siete títulos y en el que logró convertirse en símbolo de la mitad de dos ciudades. Un recorrido combinado con más de un centenar de partidos con Argentina, a la que defendió en tres Copas del Mundo y con la que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_I-7Ld1Ahog">ganó otros cuatro títulos</a>, amén de una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Completo, pero insuficiente. Daba igual que en cada partido <i>«saliera con el cuchillo entre los dientes»</i>, cada día se podía dar más y, sobre todo, cada día se podía ser más. Así fue, es y será Simeone. Una persona pasionalmente racional o, mejor dicho, racionalmente pasional, que parece lo mismo pero no lo es. Fue quizás este matiz lo que provocó que, bajo la dirección de Basile, Bilardo, Passarella, Mancini, Bielsa o Luis Aragonés, entre otros, su formación fuera doble. Mientras continuaba creciendo como jugador, aprendía un nuevo oficio que ya sentía como propio. Y es que el <i>«Cholo»</i> Simeone ejercía de director y líder mucho antes del 25 de febrero de 2006, pero no fue hasta aquel mediodía cuando lo hizo desde el banquillo y con corbata por primera vez.</p>
<blockquote><p>Simeone fue a Avellaneda para retirarse, pero le llegó la oportunidad de dar el paso a los banquillos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Simeone no fue la primera opción de Racing. Fernando Marín, presidente de la entidad, <a target="_blank" href ="http://www.infobae.com/notas/237069-Marin-Hice-cuatro-intentos-por-traer-a-Merlo-pero-no-quiso-venir.html">reconoció</a> haber hecho hasta cuatro intentos por contratar a Reinaldo Merlo, técnico con el que habían salido campeones en 2001. Seguramente tampoco fue la segunda, ni la tercera o la cuarta, pues sonaron con fuerza los nombres de Valdano, Passarella y Bielsa. Su contratación tenía carácter de urgencia y síntomas de desesperación, pero esto poco le importaba al <i>«Cholo»</i> si se trataba de <i>su club</i>. Jamás había militado en Racing, pero para él lo era todo. Su llegada unos meses antes había supuesto un reencuentro tan tardío como especial, una vuelta a esa infancia como hincha en la que forjó un corazón blanquiceleste que nunca trató de esconder. Fue este sentimiento de pertenencia el que provocó su <i>retorno</i>, su capitanía y, por supuesto, su decisión de aceptar un cargo con tan pocas posibilidades de éxito y tantísimos inconvenientes. El club atravesaba una etapa institucional muy inestable, devoraba entrenadores con suma facilidad, marchaba último con un punto sobre quince posibles y, ni siquiera, había sido la preferencia de la directiva. A fin de cuentas <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Rh3kM_sSCuQ"><i>«una pasión es una pasión»</i></a>. Una vez agarrado el puesto, Simeone <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/edicion/marca/la_entrevista/es/desarrollo/621594.html">debía</a> adaptarse a la situación: <i>«Tengo mis ideas muy claras. Sobre todo, lo que me gustaría es que mi equipo tenga una marca. Esa marca esperemos poderla transmitir porque es una cuestión de gustos, de elección de jugadores y de trabajo en los entrenamientos. Desgraciadamente me ha tocado entrar en un momento delicado y sin tiempos»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Aquel <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/futbol/cronica/_/id/193994">25 de febrero</a> Racing cayó derrotado con dos goles del Kun Agüero, jugador que cinco años más tarde provocaría un vacío vital que el <i>«Cholo»</i> se encargó de tapar. En la siguiente fecha visitó al Club Olimpo, y perdió. Recibió a Boca, y perdió. La situación era crítica, la reacción no llegaba y, precisamente, eso no era lo esperado.<span class="pullquote_right">«No me arrepentí de la decisión que tomé, me gustan los desafíos fuertes y eso aposté»</span> Se entendía que su ascensión y conocimiento sobre el grupo colocaban a Simeone en una posición privilegiada para reconducir a un equipo que no estaba pensado para sufrir. No había tiempo para trabajar, pero sí para exigir y motivar. Simeone <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/edicion/marca/la_entrevista/es/desarrollo/621594.html">lo sabía desde el principio</a>: <i>«Cuando la situación no es cómoda, no es buena, la gente está excitada, alterada y quiere cosas nuevas. Pero por encima de todo quiere entrega, porque ante eso la gente después comprende si juegas bien o mal, pero si no hay entrega no perdona»</i>. El cambio tardó más de lo esperado, pero llegó a tiempo. Cuatro victorias en sus últimos cinco partidos, incluyendo una ante River, permitieron a Racing Club de Avellaneda quedar antepenúltimo con 19 puntos. Desde luego el resultado general no era positivo, pero los números y la evolución de la etapa Simeone sí daban lugar a la esperanza: 18 puntos en 14 partidos, lo suficiente como para que Racing no tuviera un problema inesperado con los promedios de descenso. Sin embargo, la presidencia de la empresa propietaria del club (Blanquiceleste S.A.) cambió y <a target="_blank" href ="http://www.esmas.com/deportes/futbolinternacional/535019.html">Simeone no fue renovado</a>. Lo complejo de la situación le había impedido demostrar en Avellaneda qué tipo de técnico era, pero sólo tardaría seis días en firmar por un nuevo club. Allí sí podría implantar su marca.</p>
<blockquote><p>Reinaldo Merlo, su sustituto, sólo duró meses. Finalmente, en 2008, Racing jugó la promoción.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Nunca voy a olvidar que, jugando para Racing, la hinchada de Estudiantes me aplaudió y coreó mi nombre cuando salí de la cancha. Eso no me había pasado jamás en mi carrera»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.terra.com.ar/canales/apertura06/151/151268.html">comentó</a> a su llegada a Estudiantes de la Plata. Seguramente ese gesto poco o nada tuvo que pesar en su decisión, pero Simeone ya comenzaba a establecer un vínculo afectivo con su nueva afición. El futbolístico, en este caso con el equipo, llegaría desde Europa pocas semanas después. Tras la eliminación de la Copa Libertadores ante Sao Paulo, el <i>«Pincha»</i> recibía <a target="_blank" href ="http://www.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=84173">la noticia</a> del año en Argentina: el hijo pródigo volvía a casa, Juan Sebastián Verón volvía a Estudiantes. La relación entre jugador y DT marcaría los siguientes 18 meses del club. </p>
<p style="text-align: justify">El <i>«Cholo»</i> dibujó un equipo netamente ofensivo, asentado en un 4-4-2 con Verón y Braña en el centro del campo. Ernesto Sosa, junto a Galván y los laterales, se encargaba de dar amplitud,<span class="pullquote_left">«No me creo ofensivo ni defensivo, sólo soy un técnico que quiere ganar y hace todo lo posible para lograrlo»</span> mientras que arriba Pavone y Calderón gestionaban el frente de ataque. De nuevo, las ideas tardarían en calar. Pero, de nuevo, las ideas calaron. Tras una pésima racha de un punto en cuatro partidos, Estudiantes rompió a jugar y consiguió 10 victorias de forma consecutiva, incluyendo un histórico <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=R-IqOcxNQEA">7-0</a> ante sus íntimos rivales de Gimnasia de la Plata. Aun así, no eran líderes. Quedaban dos fechas y Boca Juniors tenía una renta de cuatro puntos. <i>«Los que tengan dudas, que se queden en sus casas»</i>. <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2007/12/14/01564016.html">Simeone confiaba</a> y, por ello, el vestuario también lo hizo. En la penúltima jornada Boca perdió, pero el <i>«Pincha»</i> sólo pudo recortar un punto. La remontada pasó de utopía a milagro. Para forzar el partido de desempate, Boca debía perder en La Bombonera y Estudiantes estaba obligado a ganar al Arsenal de Sarandí. Y sucedió. El Apertura 2006/2007 se tendría que decidir en un duelo directo en Liniers: Boca contra Estudiantes, La Volpe contra Simeone&#8230; ¡no va más! Con una nueva remontada tras un tempranero gol de Palermo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IF3Yqu7_bCA">Estudiantes campeonaba</a> por primera vez en treinta años y Diego Pablo Simeone cosechaba su primer título como entrenador. Cuando meses más tarde le preguntaron si para él ganar fue una sorpresa, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GJOw_H4NCg0">expuso</a> su receta: <i>«Todos nos preparamos siempre para ganar y buscamos el éxito. Y el éxito siempre viene precedido del trabajo bueno y de la preparación».</i></p>
<p style="text-align: justify">En los siguientes dos semestres la sintonía con Verón no fue tan perfecta y los resultados se resintieron. Tercero en el Clausura 06/07 y sexto en el Apertura 07/08, el recorrido del <i>«Cholo»</i> en Estudiantes acabaría de forma anticipada por problemas con la dirección. <i>«Sin los refuerzos que pido y sin Veron ni Sebastián Dominguez, no voy a seguir de ninguna manera»</i>, Simeone <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2007/12/07/deportes/d-05601.htm">era tajante</a> y, pocos días más tarde, cumplió su amenaza. No fue poco lo que se escribió sobre un acuerdo previo con River, pero en su despedida <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=txKIDrxn2Qs">quiso recalcar</a> el porqué de su renuncia: <i>«No suele pasar que un entrenador deje un equipo cuando tiene contrato. Interpreté que cuando uno ve situaciones que pasan y sigue, después las situaciones explotan»</i>.</p>
<blockquote><p>Juan Sebastián Verón renovó y llevó a Estudiantes a ganar la Copa Libertadores en el 2009.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Nos espera un trabajo complicado, difícil, pero también motivante. River representa un desafío muy grande y los desafíos siempre me han gustado»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.eldia.com.ar/edis/20071216/deportes57.htm">comentaba</a> Simeone en su presentación. El hecho es que, pese a que parte del entorno discutía sus méritos para ocupar un banquillo tan importante, la afición <i>millonaria</i> <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/__Vuh59idSos/R2XY-4Kg8UI/AAAAAAAAAlI/1NO84_yNp4U/s400/Encuesta%2Bturiver.JPG">creía todo un acierto</a> su contratación. Quizás porque el <i>«Cholo»</i> les había derrotado tres veces en cuatro partidos, quizás porque pocos meses antes le había arrebatado por sorpresa un título a Boca. Todo sumaba.</p>
<p style="text-align: justify">Uno de los primeros retos que debería afrontar Simeone tenía nombre propio: Ariel Ortega. En ese momento el manejo de Verón en Estudiantes le debió parecer tan simple como la tabla de multiplicar del uno. A la pregunta de si el <i>«Burrito»</i> tendría privilegios, el nuevo DT de River comenzaba a <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2007/12/16/01565817.html">mandar su mensaje</a>:<span class="pullquote_right">«Sí, siempre tienen que jugar los mejores, pero cuando interpretan que primero está el equipo»</span> <i>«¿Qué es un privilegio? No. Los mejores, insisto, son los que más dan. Me entusiasma verlo involucrado, encendido, con ganas de ganar, de expresar sus cosas. Ese Ortega me gusta mucho».</i> Si las numerosas palabras que Simeone dedicó esos días al  <i>«10»</i> de River no habían sido suficiente motivación, le otorgó el brazalete de capitán. Ariel jamás había tenido esa responsabilidad. Tras envidar en el aspecto anímico, debía encontrarle un puesto en el once de un equipo que <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2007/12/16/01565817.html">aspiraba a ser</a> como su Estudiantes: <i>«rápido, agresivo, dinámico, con movimiento»</i>. La influencia de Bielsa no sólo se podía apreciar en los términos utilizados, sino también en el sistema deseado: Simeone quería jugar en 3-3-1-3. <i>«Como jugador siempre pensé que los equipos importantes tienen que jugar con tres atrás. Después, como DT, hallé más seguridades con el 4-2-3-1, pero al encontrar jugadores que entran muy bien en el 3-3-1-3, ese es mi dibujo. ¿Por qué? Porque hay orden y no hay error; después está en la fantasía de cada uno de los jugadores. Pero, ojo, que jugando de esta manera expones mucho espacio hacia atrás, por eso necesitas mucha coordinación y estar bien físicamente. Es una manera de jugar muy agresiva, donde el <i>«5»</i> es clave porque no tiene derecho a perder la pelota. Perderla significa situación de gol ineludible para el rival»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/974775-me-gusta-ortega-enojado">respondía a la cuestión</a> de si tanto le había marcado Marcelo.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, su intención inicial no tuvo mucho recorrido. Y la culpa, para bien o para mal, la tuvo Boca. Si la llegada de Abreu y la marcha de Belluschi ya podían llevarle a replantearse el pretendido 3-3-1-3/3-3-3-1, la derrota ante los <i>xeneizes</i> en pretemporada, que ya era la segunda en tres partidos, fue la pista definitiva.<span class="pullquote_left">«Siempre vamos a apostar por el buen juego, es la forma más fácil de ganar»</span> Tras <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Torneos_de_verano_del_f%C3%BAtbol_argentino_de_2008#Copa_Revancha">ganar</a> el llamado <i>«trofeo de los cinco grandes»</i> saliendo con cuatro atrás en la última jornada, la prueba de fuego del 4-2-3-1 sería de nuevo ante Boca en la clásica Copa Mendoza. <i>«Los Millonarios»</i> ganaron el partido e, incluso, algo mucho más importante: un sistema exitoso. Y lo fue pese al bache que en la primera semana de mayo pudo cambiarlo todo. El clima entre afición y jugadores estaba enrarecido, River perdió el <i>«Clásico»</i> ante Boca y, a continuación, cayó eliminado en octavos de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GPcQoGK0c4Q">Copa Libertadores ante San Lorenzo</a>. Aquella no fue una derrota cualquiera, no fue una eliminación más. Ya en el minuto 60 de la vuelta en el Monumental, el conjunto <i>millonario</i> había remontado el resultado de la ida. River ganaba 2-0 y, para colmo, jugaba contra nueve. Todo parecía encarrilado, pero dos goles de Gonzalo Bergessio silenciaron al estadio. Fue doloroso, muy doloroso, e inexplicable. Tanto que se pensó que aquella derrota les podía apartar indirectamente de la lucha por el Clausura. Quedaban seis fechas y estaban segundos, un punto por encima de Boca y un punto por detrás de Estudiantes. Cinco victorias y un empate, con la irrupción de un Buonanotte totalmente determinante en lo goleador, fue el balance que le permitió a River Plate salir campeón de forma brillante después de cuatro años en blanco. En los días posteriores a su segundo título como DT, Simeone <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2008/06/09/futbollocal/01690271.html">explicaba</a> lo que sucedió entre la derrota ante San Lorenzo y la espectacular recta final en liga: <i>«Había dos opciones: entregarse o seguir peleando. Esa noche, en la que no nos dormimos hasta las cuatro de la mañana, le dije al cuerpo técnico que íbamos a salir campeones. No soy de decir esas cosas, pero estaba convencido».</i></p>
<p style="text-align: justify">En ese Clausura 2007/2008 Simeone no pudo utilizar el sistema predilecto de Bielsa, pero la influencia del <i>«Loco»</i> en aquel <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vUdvBCGR4D8">River campeón</a> es innegable. Era un equipo de riesgos, vivía al límite y sólo encontraba pausa en la mediapunta. La polivalencia de sus jugadores llevó al <i>«Cholo»</i> a verlos como características y no como posiciones, tarea que empezaba desde el trabajo diario. Comenzó a ser <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2008/01/03/01576473.html">noticiable</a> que en sus entrenamientos no se jugaran partidos de once contra once, sino que se dividiera la preparación por ubicación en el campo y se tocara el balón en cuadrículas para favorecer la velocidad. Fruto de ello era el posterior intercambio de posiciones, parcial o constante, de los cuatro hombres de ataque: Ortega, Alexis, Abreu y Falcao. Su segundo semestre también sería muy <i>bielsista</i>&#8230; pero, esta vez, en lo negativo.</p>
<p style="text-align: justify">Después de un parón en el que <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1020135-siempre-que-me-dijeron-no-vayas-a-un-lado-fui-y-salio-bien">se habló</a> de la posibilidad de que Simeone sustituyera a Maradona tras el Mundial de Sudáfrica, en el que Cerezo <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/futbol-cerezo-simeone-tiene-puertas/20080629dasdaiftb_61/Tes">aclaró</a> que <i>«siempre tendría las puertas del Atlético abiertas»</i> y en el que <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/__Vuh59idSos/SLruDvFM2_I/AAAAAAAACps/IopGnsANnbI/s1600/Portada+Deportes.JPG">la prensa</a> le apodó como el <i>«Señor Ganar»</i>, llegaría la peor temporada de River de la historia.<span class="pullquote_right">«Yo considero que un pase lateral, si no es para disponer del balón por necesidad, es una pérdida de tiempo»</span> Aunque las causas fueron numerosas, hubo una que destacó sobremanera. Unos meses después de haber sido nombrado capitán, Ortega comenzó a faltar a los entrenamientos. <i>«A estas alturas de mi carrera no puedo dejar que me forreen todo el campeonato»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/futbol-profesional/Torneos-Locales/Torneo-Apertura-2008/1267-conflicto-ortega-simeone-pase-lo-que-pase-voy-a-ser-el-responsab.html">espetaba</a> Ariel. <i>«Pase lo que pase con Ortega, yo voy a ser el responsable»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/futbol-profesional/Torneos-Locales/Torneo-Apertura-2008/1267-conflicto-ortega-simeone-pase-lo-que-pase-voy-a-ser-el-responsab.html">replicaba</a> Simeone. La solución no es que fuera complicada, es que era imposible. Simeone, apoyado por la directiva, le retiró la ficha. A la baja del <i>«Burrito»</i> y la marcha de Buonanotte a los JJOO se les tenían que unir las ventas de Alexis, Abreu y Carrizo, jugador clave en la consecución del título. Al <i>«Cholo»</i> le comenzó a faltar calidad diferencial, el acierto técnico bajó y el vértigo anterior se transformó en precipitación. Como consecuencia, el riesgo era excesivo, y River comenzó a perder partidos. <i>«Es un equipo distinto, con posiciones cambiadas y un sistema diferente, en búsqueda de explotar las características de los jugadores que tenemos, que puede ser la velocidad en campo rival. Hoy no tenemos jugadores tan desequibrantes en el uno a uno, como Ariel o Alexis. Nos va a llevar más esfuerzo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/futbol-profesional/1483-simeone-no-te-dan-puntos-por-tenencia-te-dan-puntos-por-goles.html">razonaba</a>. Ese cambio del que hablaba suponía volver a probar con tres defensas, pero no hubo continuidad ni resultados. Símbolo del contraste entre semestres fue su balance en el Monumental: nueve victorias en el Clausura 07/08, una en el Apertura 08/09. Llegó noviembre y River ya acumulaba 12 partidos consecutivos sin vencer, un récord histórico en lo negativo que incluía una derrota en casa ante Boca y la eliminación de la Copa Sudamericana ante Chivas. Tras ese partido Simeone anunció lo inevitable: se marchaba de River. La directiva le apoyaba y los jugadores le pidieron que reconsiderara su decisión, pero ya estaba tomada. <i>«Es un momento difícil. Soy el responsable absoluto, tanto cuando se ganó como en esta situación. Me queda la tranquilidad de que, más allá de las características y maneras, River atacó siempre»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=9qEAGZTtQag">con estas palabras</a> se cerraba su ciclo en River. Del campeonato al farolillo rojo solamente pasaron cinco meses.</p>
<blockquote><p>Finalmente, River Plate terminaría descendiendo en 2011 por primera vez en su larga historia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras su renuncia, y por primera vez en su carrera, Simeone descansó. No era obligatorio porque tenía ofertas, pero sí necesario para progresar. Su vertiginosa trayectoria le había obligado a aprender sobre la marcha, con lo que un parón era el momento idóneo para hacerlo de forma más teórica y pausada. Durante esa primavera recorrió Europa para obsevar y estudiar el trabajo de varios de sus compañeros, con <a target="_blank" href ="http://www.ole.clarin.com/notas/2009/03/19/futbolinternacional/01880309.html">especial atención</a> al Inter de Mourinho. Mientras tanto, aprovechaba la coyuntura para <a target="_blank" href ="http://edimpresa.unosantafe.com.ar/18.03.2009/noticias/18390_Simeone+Se+que+un+dia+dirigire+al+Atletico+Madrid.html">hablar</a> de su Atlético de Madrid: <i>«Yo sé que algún día lo voy a dirigir, lo dije un montón de veces, pero no sé cuándo será el momento. Dentro de diez años, de cinco, de dos&#8230; no importa»</i>. Poco tardó en volver a la práctica, un histórico como San Lorenzo <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2009/04/14/futbollocal/01897391.html">buscaba</a> un <i>técnico barrendero</i>. <i>«El Ciclón»</i> venía de ser campeón del mismo Apertura en el que Simeone salió de un River colista, pero el momento que atravesaba pocos meses más tarde era bien distinto. Fanesi, técnico interino del club, había agarrado al equipo contra su deseo tras la marcha de Miguel Ángel Russo y la grada acusaba a sus jugadores de dejadez; el equipo estaba situado penúltimo del Clausura 08/09 y había sido eliminado de la Libertadores en la fase de grupos. El <i>«Cholo»</i> ya <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2009/04/22/futbollocal/01902799.html">tenía</a> una gran excusa para aceptar el puesto: <i>«Me motiva mucho cuando dicen que es un lío bárbaro»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Quiero un equipo ordenado, dinámico y agresivo. Mi aspiración es que la gente vaya a la cancha y sepa a que juega su equipo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.perfil.com/contenidos/2009/04/21/noticia_0027.html">ambicionaba</a> en su primera rueda de prensa. Su intención inicial se definía en un 4-3-3 muy corto, pero él mismo <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2009/04/22/futbollocal/01902804.html">reconocía</a> que <i>«ya no había volantes con buen pie</i><span class="pullquote_left">«Jugar bien es saber a lo que jugamos. El convencimiento siempre le gana a las formas»</span><i> y, a su vez, capaces de llegar de área a área»</i>. Quizás por ello, su etapa en San Lorenzo fue la de más inestabilidad táctica. Sea como fuere y dada la situación, sus números en lo que quedaba de Clausura fueron más que positivos: 4 victorias, 2 empates y 2 derrotas. El equipo acabó undécimo y ya, con la calma por la mejoría de los resultados, podía comenzar un nuevo proyecto. Se marcharon trece jugadores, entre ellos el delantero estrella Gonzalo Bergessio, con lo que Simeone tuvo que reconstruir el conjunto desde los cimientos en pleno debate de estilo en Argentina. Estudiantes venía de ser campeón de la Libertadores con cuatro marcadores centrales y Vélez Sarsfield acababa de ganar el Clausura con un efectivo contraataque, pero quien había impactado al fútbol argentino con su juego eminentemente asociativo era el Huracán de Cappa. Simeone, cuestionado sobre cuál era su forma preferida, <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2009/08/07/um/m-01973869.htm">respondía</a> sacando el manual: <i>«Es mejor jugar bien. Y yo prefiero jugar bien a jugar lindo»</i>. Pese a un esperanzador comienzo en el Apertura, San Lorenzo se fue cayendo hasta una séptima posición que parecía algo insuficiente. En el siguiente semestre, el equipo ni jugó lindo ni jugó bien. Más bien al contrario.</p>
<p style="text-align: justify">Simeone estaba comenzando a variar su discurso. Muy lentamente, casi a partir de una constante prueba y error. Si había salido de River orgulloso por haber sido ofensivo en todo momento, en San Lorenzo <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2010/01/31/futbollocal/02130770.html">comenzó a ser acusado</a> de que atacaba muy poco al jugar con un único punta. El dato de 7 goles en 12 partidos era demoledor. Pero las críticas no sólo se centraban en esa variación, sino también en que su indudable gusto por el <i>correr y marcar</i> chocaba contra la tradición balompédica del <i>«Ciclón»</i>. Y es que los jugadores corrían, pero no pensaban. Los continuos cambios de dibujo y la falta de entendimiento de sus futbolistas provocaban que, a menudo, se <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/blogs/de_frente_san_lorenzo/acercamos-abismo_7_237646254.html">hablara</a> de sistemas <i>jeroglíficos</i> y se le reprochara que nunca había logrado llegar a comprender la esencia del fútbol argentino. Ya llevaba cuatro años entrenando allí, pero aún se le consideraba europeo. Mientras, los resultados cargaban de argumentos a sus detractores. San Lorenzo marchaba de nuevo penúltimo con 11 puntos en 12 jornadas y protagonizaba una racha de cuatro partidos sin ganar. El <i>«Cholo»</i>, en <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2010/01/31/futbollocal/02130770.html">acuerdo común</a> con la directiva, decidió abandonar el club.</p>
<blockquote><p>Tras dejar último a River y penúltimo a San Lorenzo, Simeone decidió emigrar a Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">San Lorenzo era el tipo de debacle que marca un punto de inflexión, un antes y un después. Además, era el momento. Diego Pablo Simeone acababa de cumplir cuarenta años, una cifra -casi- genéticamente programada para realizar un profundo balance vital que, a menudo, desemboca en grandes cambios. En su corta experiencia como técnico ya había entrenado a tres de los cinco grandes de Argentina e incluso había logrado campeonar en dos ocasiones, pero este era su segundo <a target="_blank" href ="http://www.sanlorenzowebsite.com.ar/content/fracaso"> fracaso</a> consecutivo y la sensación de estancamiento era tan notoria como frustrante. La vitalidad inicial de sus equipos impactaba, pero con el paso de los meses la evolución no llegaba y el conjunto empeoraba. Sea por el contexto del fútbol argentino o por las circustancias puntuales de cada club por el que había pasado, lo cierto es que Simeone aún no había logrado edificar un proyecto sólido. Las dudas acerca de su capacidad como técnico crecían: ¿había algo más tras su indudable e innato talento motivador? En el Viejo Continente, tras pasar más de ocho meses alejado de los banquillos, se encontraba parte de la respuesta a esta pregunta.</p>
<p style="text-align: justify">De forma indirectamente directa, su <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/20110119/deportes-futbol/abci-simeone-catania-201101190914.html">fichaje por el Catania</a> también vinculaba a su amigo y <i>otrora</i> compañero Germán Burgos. Años atrás, cuando rechazó la propuesta de acompañarlo en Estudiantes, el <i>«Mono»</i> le hizo la promesa de que en el momento en el que éste volviera a Europa ambos unirían su camino. Dicho y hecho. En Sicilia se volvería a dar sentido a una de las grandes anécdotas que habían surgido de las concentraciones con la albiceleste. A la hora de comer, Germán debía apresurarse en coger sus cubiertos para evitar que Diego los utilizara para divagar sobre sistemas, movimientos y estrategias. Cucharas, vasos, saleros o lo que bien pillase a mano, todo objeto servía para discutir de táctica. Y es que en esa mesa no sólo comía un entrenador, sino también su perfecto ayudante. <i>«Siempre nos tiramos ideas, pero yo sé hasta dónde puedo llegar. Respeto mucho la opinión de él, que es el DT. Aunque nos conocemos tanto que uno sabe ubicarse»</i>, <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2009/08/07/um/m-01973869.htm">explicaba</a> el <i>«Mono»</i> unos meses más tarde. Precisamente, ubicarse no iba a ser uno de los problemas que se encontrarían en Catania. Hasta doce jugadores argentinos militaban en las filas de un equipo que no era el principal candidato al descenso, pero que sí iba a estar en la lucha final. Y las cosas, desde luego, no iban bien. 20 puntos en 22 jornadas, el equipo decimoquinto y un exigente calendario por delante. Este era el primer reto que ambos debían hacer frente.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«El campeonato italiano es parecido al argentino. Aquí cada partido es distinto, te esperas una cosa y ocurre otra. En España, en cambio, todos juegan de igual modo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/01/20/futbol/futbol_internacional/calcio/1295513545.html">comentaba</a> a su llegada.</i> La fuerza volvería a ser algo innegociable, pero esta vez sus intenciones eran un poco diferentes.<span class="pullquote_right">«Como jugador es fácil: sólo piensas en ti. El entrenador, por el contrario, tiene que pensar en todos»</span> El equipo cerraría con cuatro defensas de forma fija, tendría dos o tres centrocampistas por delante y siempre rodearía a Maxi López de jugadores ofensivos. Para esto último llegó Bergessio, un delantero al que Simeone había sufrido y disfrutado a partes iguales. La primera victoria tardaría en llegar un mes, prácticamente el tiempo que tardó en situar a Carboni en el centro del campo como símbolo de un cambio de mentalidad. Hasta entonces había probado en la medular con jugadores de un menor peso y rigor táctico, decisión que había contagiado a un equipo que hacía demasiadas concesiones y que pecaba de falta de competitividad. Dada con la tecla, el conjunto siciliano únicamente necesitaba su momento. Y éste sería épico. Minuto 95 de un partido en Turín, la Juventus gana 2-1 y Lodi dispone de un lanzamiento de falta en la frontal del área. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ooBSN3w4WNM">El balón se cuela</a> por la escuadra de Buffon, Simeone estalla y el Catania despega. Fueron tres las victorias que lograron encadenar tras ese empate, incluyendo la primera fuera de casa ante el Brescia con la que lograban sellar su permanencia en la Serie A. El Catania no había remontado el vuelo desde una superioridad táctica, pero Simeone sí que había vuelto a motivar a unos jugadores que realizaban ayudas constantes, lograban dominar la segunda jugada y eran muy sólidos en el Angelo Massimino. <i>«Desde su llegada impuso su juego, un estilo muy ofensivo que allá es muy raro. Eso fue lo que nos llevó a remontar y ganar partidos de forma increíble»</i>, <a target="_blank" href ="http://playfutbol.infobae.com/notas/583900-Gomez-Veo-dificil-que-Simeone-siga-en-Catania.html">decía</a> Alejandro Gómez, uno de los más destacados de aquella temporada, en una entrevista en la que también señalaba lo complicado que era que el <i>«Cholo»</i> siguiera.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«No vine buscando quedarme diez años en Europa. Vine buscando crecer. Y en eso estamos»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/futbol-internacional/vine-demostrar-competir-liga_0_429557080.html">había declarado</a> Simeone a las pocas fechas de llegar a Italia. Al fin y al cab <i>cruzar el charco</i> sólo era un medio hacia un fin. Por eso, tras batir el récord de puntaje, de victorias como local y de victorias consecutivas de la historia del Catania en la Serie A, decidió rescindir un contrato al que aún le quedaba un año más. En esas semanas el Atlético de Madrid buscaba recambio para Quique Sánchez Flores&#8230; pero todavía no era el momento. Su próxima parada volvía a estar en Argentina, volvía a estar en Avellaneda. </p>
<blockquote><p>Simeone volvía a un Racing que venía de ser decimoquinto con Miguel Ángel Russo como entrenador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sólo habían pasado cinco años desde su <a target="_blank" href ="http://www.esmas.com/deportes/futbolinternacional/535019.html">marcha</a>, pero club y técnico estaban muy cambiados. Racing no sólo había encontrado cierta estabilidad, sino que albergaba unas esperanzadoras expectativas de crecimiento gracias a sus dos perlas colombianas: Teófilo Gutiérrez y Giovanni Moreno. Por su lado,<span class="pullquote_left">«La mejor manera de trabajar es cuando sentís pertenencia»</span> Simeone ya no era ese novel del que solo se esperaba un impulso anímico. Había triunfado, fracasado y aprendido. A su vuelta a Avellaneda parecía estar alcanzando su madurez como DT. <i>«El «Cholo» hincha le pide al técnico que basta ya de palabras. Quiere hechos»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/deportes/futbol/Mano-mano-diego-simeone_0_529747142.html">declaraba</a> de forma vehemente. Esos hechos iban a partir de otra evolución: la táctica. Dejado atrás el vértigo, la influencia de Bielsa cada vez resultaba más matizable. Simeone compró un nuevo libreto, lo organizó en base al ser reactivos y trazó como objetivo indispensable un mayor equilibrio en el juego. <i>«Creo que siempre hay que tener la palabra equilibrio como ejemplo. Hay momentos del partido en el que necesitas pausa y en otros, velocidad. La pérdida del tiempo te hace perder espacios en cuanto al ataque y ese ataque no está más, porque los equipos se cierran rápidamente. Pero todo el partido no puedes atacar rápidamente, en algún momento el equipo tendrá que descansar con la pelota. Tener jugadores dentro del campo que interpreten cuándo atacar rápido y cuándo jugar un poco hacia los costados para sostener la pelota, es lo ideal»</i>, <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=1350506&#038;s=arg&#038;type=column">explicaba</a>. El resultado fue un 4-3-3 construido de atrás hacia adelante en el que Simeone evitaba asumir riesgos y donde comenzaban a primar los conceptos de solidaridad e intensidad. Símbolo de ello eran <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/racing/Vamos-ganar-sistema-juego_0_529147114.html">las palabras</a> de Teo Gutiérrez durante la pretemporada: <i>«Los delanteros debemos ser la primera defensa»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«La Academia»</i> logró un meritorio subcampeonato, encajando únicamente ocho goles y siendo derrotado sólo en dos ocasiones. En cambio, se pensaba que las formas no habían sido las más adecuadas y que éstas habían limitado las aspiraciones del equipo. Se <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/blogs/de_frente_racing/Jamas-equipo_7_608409159.html">tachó</a> a Simeone de ser demasiado conservador, pasando del riesgo extremo a la nula concesión. No sólo no había logrado que Teo y Gio lucieran como se esperaba, sino que además los <a target="_blank" href ="http://playfutbol.infobae.com/notas/611531-Racing-y-su-crisis-interna.html">rumores</a> sobre el mal ambiente eran casi diarios. Opiniones al margen, lo cierto es que a Racing le costaba marcar y, por ende, le costaba ganar. Fueron hasta 10 empates, seis de ellos a cero, los que condenaron a un equipo que, realmente, nunca llegó a estar cerca de salir campeón.</p>
<p style="text-align: justify">Por primera vez en su trayectoria, Diego Pablo Simeone no había tratado de construir un equipo que corriera antes de que supiera andar. Ni siquiera, había querido trotar. Llegó a un vestuario que acababa de salir decimoquinto en el Clausura, que debía mirar de reojo a los promedios y que había encajado 26 goles. Revirtió el signo de los resultados, clasificó al club para la Copa Sudamericana y sentó las bases de un equipo que ya había demostrado ser muy difícil de batir. Nadie podía negar que había sido un buen semestre, pero la sensación es que había faltado ambición al disponer de tanto talento diferencial. La actitud de los principales candidatos a ganar <a target="_blank" href ="http://www.cadena3.com/contenido/2011/12/17/89523.asp">las elecciones</a> que en ese momento se celebraban en el club, tampoco era la de estar muy satisfechos. <i>«Me parece que considerar o calificar de aceptable el torneo no está bien. Es más, paso un dato: en mis últimos 24 partidos ganamos 11, empatamos 11 y solamente perdimos dos. Entonces, con este panorama yo veo que vienen las elecciones y no me llaman, no me molestó por eso, como se dijo por ahí. La realidad es que eso ayudó a una serie de sucesiones que me hicieron pensar cómo van a reaccionar ante una serie adversa en el próximo torneo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.misionescuatro.com/ampliar.php?id=30169">expuso</a> el <i>«Cholo»</i> como una de las principales razones de su renuncia. Otra de ellas, evidentemente, era el Atlético de Madrid.</p>
<blockquote><p>En el siguiente semestre y con Alfio Basile al frente, Racing cayó hasta la decimoséptima posición.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No fueron una, ni dos, ni diez, las veces que Simeone había asegurado que algún día entrenaría al Atlético de Madrid. En sólo cinco temporadas como rojiblanco se había convertido en un símbolo para el Calderón. Él se sentía como uno de ellos, y ellos lo sentían como uno de los suyos. Quizás por eso sabía a la perfección que, cuando llegara la llamada, iba a ser porque existían problemas. Y, desde luego, los había. A montones. En aquel verano se habían marchado los tres máximos exponentes del primer título continental del club en casi 40 años. Quique representaba la complicidad con la grada, Forlán era el capitán del equipo y, el caso más doloroso, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/kun-aguero-genio-en-segundo-ano/">el Kun Agüero</a> suponía la capacidad de ser grandes. Tras estas pérdidas recomponer el equipo no era tarea fácil. No se trataba sólo de un tema deportivo, pues llegaron grandes futbolistas, sino de la existencia de un componente anímico que trascendía al resto de parcelas. Así es el Atlético de Madrid. Goyo Manzano nunca transmitió la sensación de poder revertir la situación, así que, tras dos derrotas en Liga y una humillante eliminación copera ante el Albacete, fue cesado. <i>«Llego con ilusión y con ganas de trabajar. No me asusta venir al Atlético ni la responsabilidad, es algo que me entusiasma»</i>, <a target="_blank" href ="http://depor.pe/futbol-internacional/807668/noticia-simeone-no-me-asusta-llegar-al-atletico-madrid">declaraba</a> el <i>«Cholo»</i> en una presentación en la que no se guardó nada. Su discurso fue claro, contundente y directo. En España aún no se le conocía como técnico, pero con esa rueda de prensa bastó. La palabra <a target="_blank" href ="http://new.clubatleticodemadrid.com/Web/noticia/template_noticia/noticia1.php?idnoticia=30385&#038;page=3">intensidad</a> se convirtió en un mantra que englobaba sus intenciones tácticas: <i>«Me gustaría ver a un equipo fuerte, aguerrido, veloz y contragolpeador. Tenemos que tener claro a lo que jugamos»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Y Simeone lo tenía. Con anterioridad ya había manifestado sus diferencias de gusto respecto al estilo que imperaba en el fútbol español, así que construyó un equipo para derrotarlo. Su debut en Málaga pareció recordar al Racing del que acababa de salir: equipo muy replegado, muchos jugadores con capacidad de trabajo, pocas llegadas y un resultado <span class="pullquote_right">«Nunca me consideré un pupas. He estado cinco años en el Atlético y ganamos tres torneos»</span> final de cero a cero. Pero sólo estaba en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/analisis-tactico-atletico-madrid-simeone/">proceso de adaptación</a>. El Atlético de Madrid comenzó a salir a los partidos asentado en un 4-4-2, buscando una recuperación muy rápida y evidenciando que tener el balón no suponía ninguna necesidad. Para ello no sentó a los más talentosos, sino que trató de reeducarlos y adaptarlos. Diego y Arda partían como volantes; Adrián y Falcao iniciaban la presión. El equipo se encontraba cómodo en el sistema, pero el delantero asturiano comenzó a dejar de influir en los tres carriles y Simeone optó por introducir dos variantes: el 4-2-3-1 y el 4-1-4-1. Así, Adrián era menos exigido al ocupar solo un costado y el equipo podía disimular su posible falta de amplitud. Aunque los resultados en los tres primeros meses merecieron ser mejores de lo que fueron, Simeone <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/20120218/deportes-futbol/abcp-simeone-rueda-prensa-20120218.html">estaba</a> conforme: <i>«el estilo ya está marcado»</i>. Era igual el dibujo, la cancha o el rival, el Atlético de Madrid ya tenía marca. Y este hecho se demostraría en la primera gran prueba. El Fútbol Club Barcelona visitaba el Calderón, con todo lo que ello supone. <i>«Cuando uno habla de agresividad, no digo agresividad de golpear, sino de intensidad futbolística. En los partidos importantes tenemos que tener ese estado en el cuerpo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.larazon.es/noticia/4074-simeone-seria-de-mediocres-pensar-que-ganando-le-hariamos-un-favor-a-un-rival">explicaba</a> en la previa. El Atlético de Madrid retomó de nuevo un 4-4-2 muy basculante y cercano a su portería, lo que resultó todo un éxito. Ese día el Barça ganó con un gol de picardía de Messi, pero generó menos peligro pese a tener un 72% de posesión. El plan funcionaba y los jugadores confiaban, tocaba seguir trabajando. Se descubrió que Juanfran es un más que notable lateral, la defensa ganó en seguridad, <a target="_blank" href ="http://www.sportyou.es/blog/futbol/2012/11/20/simeone-una-camiseta-del-atletico-vale-por-dos-434815.html">Gabi explotó liderando</a> la medular, y los jugadores con más calidad fueron determinantes pese a aparentar ser <i>iguales</i>. El Atlético se hizo grande en casa, puntuó con asiduidad fuera y terminó pletórico, como no podía ser de otra forma tratándose de un equipo de Simeone. Aun así, no llegaron a tiempo. Lograron vencer al Málaga en el duelo directo de la penúltima jornada, pero los andaluces no fallaron ante el Sporting y el Atleti no obtuvo el premio de la clasificación para la siguiente Champions League. Aunque, por supuesto, la temporada aún no había acabado.</p>
<p style="text-align: justify">El único detalle positivo de la herencia recibida de Manzano era el seguir vivos en la Europa League. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ChWR16TMxww">triunfo</a> de hacía dos temporadas en Hamburgo aún hacía sonreír al Dios Neptuno, así que el <i>«Cholo»</i> decidió prolongar su euforia. Las rotaciones fueron mínimas y la intensidad<span class="pullquote_left">«Estoy feliz porque mañana los chicos llenarán el colegio con la camiseta del Atleti»</span> era máxima; el Atlético de Madrid quería ganar. Su camino hasta semifinales fue inmaculado: 6 partidos, 6 victorias, 14 goles a favor y sólo 4 en contra. Ahí esperaba el Valencia, como en 2010. Tras lograr una victoria en el Calderón, que debió ser más amplia que el 4-2 final, quedaba viajar a Mestalla y Simeone tenía un plan. <i>«Si presionamos arriba, íbamos a jugar más cómodos porque les íbamos a coger de espaldas»</i>, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KqVT4mdwI74">comentó</a> en una posterior rueda de prensa para el recuerdo. Lo era, en parte, porque entonces el rival en la final ya se conocía&#8230; y no podía ser más especial: el Athletic de Bilbao de Marcelo Bielsa. <i>«Una final siempre es un deseo llegar, pero es solamente un primer objetivo. De más está decir que nos vamos a encontrar a un técnico al cual admiro como Marcelo. Grandísimo respeto por el profe, por Claudio Vivas y toda la gente que lo rodea»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.europapress.es/deportes/futbol-00162/noticia-futbol-europa-league-simeone-final-solo-primer-objetivo-20120427002001.html">fueron</a> sus cariñosas palabras aquel mismo día. El Athletic se había ganado la admiración del fútbol europeo tras una eliminatoria portentosa ante el Manchester United, pero Simeone <a target="_blank" href ="http://www.cadenaser.com/deportes/articulo/simeone-juego-equilibrado-athletic/csrcsrpor/20120508csrcsrdep_10/Tes">tenía claro</a> que partían con una ventaja que él mismo había creado y trabajado desde el día en que dejó de tener un libreto <i>bielsista</i>: <i>«Nosotros tenemos un juego más equilibrado: podemos tener la posesión y juego directo»</i>. Y lo aprovecharon, con goleada incluida, para alzarse con su segunda Europa League. Desde el pitido inicial esa noche sólo existió un equipo sobre el campo, y era brillante. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/club-atletico-de-madrid/">Club Atlético de Madrid</a> dirigido por Diego Pablo Simeone y liderado por Radamel Falcao García acababa de completar, quizás, la actuación más gloriosa de su gran historia, pero en el Calderón la alegría nunca parece poder ser completa. Los rumores sobre la venta del ariete colombiano fueron <i>in crescendo</i>, amenazando así la continuidad<span class="pullquote_right">«¿Cómo definir a Falcao? A más exigencia, mejor responde. Su fuerza es precisamente eso»</span> de una sociedad que ya se había mostrado triunfal en Buenos Aires y en Madrid. Diego estaba en trámites para volver a Alemania, pero la posibilidad de que Falcao dejase el club significaba algo más. Sea como fuere, el periodo estival también aguardaba la posibilidad de ganar un nuevo título: la Supercopa de Europa ante el campeón de la Champions League, ante el Chelsea de Fernando Torres. <i>«Las finales no se eligen, se juegan y se ganan»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/club-atletico-de-madrid/">sentenciaba</a> Simeone. Si sus palabras parecían poco concisas, si podían llevar a error, si de forma improbable algún jugador se podía despistar, durante la charla previa al partido <a target="_blank" href ="http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2012/08/filipe-simeone-pronuncio-palabra-ganar-veces-20120831-19231.html">repitió</a> hasta en cincuenta ocasiones la palabra ganar, así no se les olvidaría. Y, claro, no se les olvidó. Con otra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">actuación legendaria</a> de Falcao, el Atlético de Madrid volvía a desmontar a un potente rival en la lucha por un título. El cierre de esa noche, además, tenía un broche magnífico: era uno de septiembre, el colombiano seguiría en el club. La inercia era positiva, la dinámica ganadora y el estilo era completamente reconocible. <i>«Para ser competitivos tenemos que jugar como podemos, no como queremos. Si nos salimos de esa linea, mal»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.cadenaser.com/deportes/video/entrevista-simeone-larguero-parte/csrcsrpor/20121113csrcsrdep_2/Ves">admitía</a> Simeone. No existían dudas, y por eso no se salieron. Durante estos meses el Atlético ha acumulado ocho victorias de forma consecutiva en Liga, que lo colocan segundo únicamente a tres puntos del Barcelona, y dieciséis en competiciones europeas, estableciendo un nuevo récord continental.</p>
<p style="text-align: justify">Los resultados deportivos y el manejo del vestuario han demostrado su talento como entrenador, pero Simeone en este Atlético de Madrid significa mucho más. Llegó a un club a la deriva, con problemas deportivos y una grave carencia de referentes. Diego Pablo Simeone es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/atletico-de-madrid-simbolos-luis-aragones-fernando-torres-simeone/">el escudo</a>, el orgullo y el carácter. Sus carreras, sus gestos y sus palabras son la tinta de nuevas y brillantes páginas en la historia del club. Es la recuperación de un amor propio que, salvo en contadas ocasiones, parecía recluido al Vicente Calderón. Él que es argentino, él que es atlético, comprende mejor que nadie el valor de la camiseta. Feliz porque la lleven los niños al colegio, estos días <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/deportes/futbol/20121120/abci-simeone-punto-radio-201211200115.html">explicaba</a> lo mucho que significa: <i>«Para cambiar la camiseta del Atlético de Madrid al final del partido, el rival tendrá que darme dos. La del Atleti vale más»</i>.</p>
<blockquote><p>Desde que llego Simeone, el balance del Atlético es de 37 victorias, 8 empates y 7 derrotas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hace poco más de seis años que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/videdeo-diego-pablo-simeone-entrenador/">Diego Pablo Simeone</a> colgó las botas en su querida Avellaneda, pero su carrera como técnico está siendo tan intensa como cabía esperar. Seis equipos, tres competiciones, cuatro títulos y sólo un par de pequeñas interrupciones por decisión propia son las paradas de un recorrido que, manteniendo el destino, ha cambiado de ruta. El <i>«Cholo»</i> parece el mismo que cayó contra Independiente un día de febrero de 2006 o que unos meses más tardó ganó en Liniers un desempate por el título ante Boca Juniors, pero no lo es. Es cierto que su carisma sigue llenando el vestuario, que sus equipos gozan de una ambición inquebrantable y que continúa situando el fondo por encima de las formas, pero tras los reveses en River Plate y San Lorenzo algo cambió. Necesitaba dar un paso a un lado para ser capaz de dar dos hacia adelante. <i>«No me interesan los débiles, ni en la vida ni en el fútbol. Aunque tenga dudas internas debes tirar siempre para adelante»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ivoox.com/entrevista-con-el-cholo-simeone-en-onda-madrid-audios-mp3_rf_1543725_1.html">manifiesta</a> convencido. Dudando o no, al transformar la acción en reacción se encontró a sí mismo. Comprendió el valor del pase lateral, las posibles ventajas de la contención en campo propio y los obvios problemas que conlleva el exceso de vértigo. Así logró ampliar su concepción del juego y así ha sido capaz de construir un proyecto ganador en lo que parecía un descampado. Creciendo y evolucionando, confirmó que detrás del gran motivador sí había un talentoso entrenador. Sin embargo, sigue sin ser suficiente. Cada día se puede dar más, cada día se puede <a target="_blank" href ="http://www.futbolprimera.es/2012/10/29/cholo-simeone-no-esta-entre-los-10-mejores-entrenadores-del-ano">ser</a> más. <i>«Soy competitivo, si no estoy entre los diez mejores entrenadores es porque tengo que mejorar»</i>. Y lo hará.</p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/videdeo-diego-pablo-simeone-entrenador/">Vídeo presentación: «Diego Pablo Simeone, entrenador»</a><br />
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