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	<title>Ecos del Balón &#187; Franz Beckenbauer</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Persiguiendo sombras</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jun 2017 01:55:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">¿Cuál es la mejor manera de defender? ¿Cómo parar a ese jugador brillante que nos trae de cabeza? ¿Qué hacemos para mejorar nuestra defensa sin perder efectividad en ataque? Estás preguntas son tan viejas como el mismo juego<span id="more-233397"></span>. Las respuestas, sin embargo, van a variar tanto como las fechas en que las formulemos. En 2017 es casi impensable la existencia de un marcaje individual, no ya específico, sino en casi cualquier circunstancia del juego. Pero, ¡ay si preguntásemos en los 60 en Italia! O en una tarde nublada de noviembre a las afueras de Wembley. O en esa tarde nublada de noviembre a las afueras de Wembley <i>después</i> del partido. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ezx0aJ6s66I">O durante el Inglaterra-Escocia que lo inició casi todo</a>. Nadie tiene una respuesta definitiva. El marcaje es puro fútbol. Cuestión de opinión, pero sobre todo de evolución.</p>
<h3>Al principio fue la zona</h3>
<p style="text-align: justify">Es habitual relacionar el fútbol <i>clásico</i> con marcajes individuales, pero si nos vamos al inicio del juego descubriremos, no demasiado sorprendentemente, que la zona se utilizaba desde el comienzo del juego. Con aquellas delanteras pobladísimas y las exiguas <i>líneas</i> defensivas, la posibilidad de marcar al hombre ni se discutía. La zona, aunque parezca increíble por ser símbolo de modernidad, es el estado natural del marcaje en el fútbol. Así se empezó a jugar en el siglo XIX y así se volvería, con más o menos reticencias, durante el siglo siguiente. Hemos usado la palabra <i>natural</i> de manera intencionada, por cierto. Piénsalo, cuando estás jugando un partido con tus amigos, si un tipo pasa cerca de donde tú estás, lo natural es echarle un ojo. Si tienes que seguirlo hasta cuándo va a echar un trago de Gatorade es, generalmente, porque hay alguien influyendo en tu forma de jugar. Ese alguien suele ser el entrenador. O llegado a ciertos niveles un periodista. El marcaje al hombre, pues, viene por influencia de los que están fuera del rectángulo de juego.</p>
<p style="text-align: justify">Con la evolución del fútbol y los esquemas táctico las líneas de los equipos, aunque permanecen predominantemente atacantes, se tienden a equilibrar. Y cuando en los años 30 el entrenador de uno de los mejores equipos del mundo decide retrasar a su mediocentro hasta convertirlo en un tercer central dando inicio al famoso W-M, el advenimiento de la era del marcaje individual se confirma. Hablábamos del entrenador y la prensa como los mayores ejemplos de injerencia en la naturalidad del fútbol. Y en esa época, nadie tenía más poder que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=45lLlx7rpmw">Herbert Chapman, entrenador y arquitecto del Arsenal</a>. Chapman creo un módulo a su estilo y, como todos los ganadores, creó escuela. Y esa escuela ganadora captó adeptos, especialmente en los medios de comunicación y en las directivas. De repente, la W-M era innegociable. Se jugaba así o no se jugaba, y la uniformización del juego, sobre todo en las Islas Británicas -que al fin y al cabo eran las que cortaban el bacalao a nivel mediático y en los despachos- alcanzó niveles insospechados. El marcaje individual había llegado casi sin hacer ruido. Todo el mundo jugaba igual, los equipos encajaban como un guante, y cada jugador tenía su rival asignado en el campo. Era una constante batalla uno contra uno. El lateral derecho buscaba a su extremo, el mediocentro a su centrocampista ofensivo, el central a su delantero centro. Ni que decir tiene que cuando los dorsales hicieron su aparición el emparejamiento fue aún más automático. Y los futbolistas se convirtieron en autómatas. Dejaron de pensar a tales niveles que un simple cambio de dorsal, descuadraba a un equipo. ¿Quiénes eran esos transgresores, esos tramposos, que ponían el 9 a un central y el 4 a un delantero centro? <i>«¿Voy a arriesgarme yo a cometer un error saliendo a buscar al jugador que lleva el número que supuestamente debería perseguir? No, nunca. Que lo decida el míster»</i>.</p>
<blockquote><p>Una vez se atacó la W-M, los que decidieron innovar obtuvieron una ventaja histórica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así es como en una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YBk82pNWAwk">nublada tarde de noviembre</a> los húngaros reventaron a los ingleses. Así es como un pequeño equipo de la frontera entre Italia y Yugoslavia, la Triestina, revolucionó el Calcio. Así fue como una selección centroeuropea, Suiza, cansada de ser apaleada por los grandes se protegió con un candado, al igual que lo hacía el club de las fuerzas aéreas soviéticas en otras latitudes. Cambiando jugadores de lugar, reforzando zonas débiles, usando espacios baldíos, renovando roles. Fútbol.</p>
<h3>El auge de nuevas visiones del juego</h3>
<p style="text-align: justify">Mientras los británicos se enrocaban en sus tradiciones, el resto del mundo se movía. Ya hemos visto que la zona y el intercambio de posiciones danubiano va a crear problemas que alguien debería resolver. Los italianos habían tomado la vía abierta por Karl Rappan en Suíza, con la adaptación del famoso candado o cerrojo. Gipo Viani y Nereo Rocco van a ser los grandes adalides del Catenaccio, antes del advenimiento de Helenio Herrera y su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=60b3uSUXkN0">Grande Inter</a>. La gran novedad es la del <i>battitore libero</i> -Ivano Blason es el primer gran nombre-. Situado a la espalda de los marcadores al hombre, el líbero va a ser la red seguridad que sus equipos tenderán ante posibles errores de la línea defensiva. Los líberos serán figuras de corte cavernario hasta bien entrados los 70, aunque algunos como Armando Picchi harán de ello un arte. Ser líbero es casi practicar un deporte distinto al que todos los demás jugadores de fútbol están jugando, pues requiere de un control espacial y una inteligencia posicional como pocos otros roles futbolísticos. Mientras el resto de jugadores libran batallas individuales, el líbero participa de las batallas de todos, pero sin la posibilidad de ser herido. </p>
<p style="text-align: justify">Un líbero que falla mata a su equipo. Un líbero inteligente y astuto da vidas extra a sus aguerridos marcadores. Picchi será uno de estos, Cesare Maldini también, como lo será Scirea más adelante. El líbero italiano hará de defensores rugosos como Tagnin, Bugnich, Rosato o Gentile jugadores de culto. Para <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=isGtWdcLFmc">Gianni Brera</a>, el gran adalidad del juego defensivista italiano, la combinación de líbero y marcadores aporta una solidez defensiva superior y compensa una supuesta carencia física del futbolista italiano de la época. Rocco irá incluso más allá que Herrera, añadiendo muchas veces una línea de tres centrocampistas de marca -mediani- para proteger <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yO5eaSaBzzU">al cerebro Rivera</a>, cuya clase genera prácticamente todo el caudal ofensivo de un Milan que gana títulos en Italia y Europa de la mano de Rocco y el <i>«Bambino d’oro»</i>. Rivera tenía permitido fallar, se le pedía que arriesgase siempre en sus pases -si uno ve un partido de Rivera con ojos actuales se sorprenderá de que siempre juegue en vertical y buscando el espacio fallando, por tanto, muchos pases-, porque Rocco sabía que acertaría los suficientes para que los Altafani, Prati, Sormani, Hamrin o Combin tuviesen su buena ración de oportunidades cada partido.</p>
<blockquote><p>El fútbol en Sudamérica tomaba otros derroteros diferentes por la técnica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mientras, en Sudamérica, la zona va tomando forma. En un fútbol más técnico e individualista, los marcajes al hombre -casi siempre con la consabida complacencia arbitral- pierden su sentido. Es peligroso reducir el juego a un constante uno contra uno cuando tu adversario puede superarte casi siempre. Vigilar una parcela de campo, buscar ayudas e intentar crear superioridades en ciertas zonas del campo -ya sea con un falso 9 o un wing-ventilador- se convierten en el pan de cada día al otro lado del charco. Así <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rkUE1GuH2o0">se mantendrá en Brasil</a>, en parte gracias a la época de éxitos que vivirán durante la era de Pelé. La línea de cuatro defensores permanecerá inalterada hasta prácticamente la actualidad -experimentos de Lazaroni y Scolari aparte-, los laterales larguísimos se convertirán en seña de identidad, y la defensa con balón será siempre la mejor defensa para el fútbol canarinho. Argentina, por su parte, se verá arrastrada en una espiral de violencia en los años 60 de la que nunca se librará totalmente -viejos fantasmas checoslovacos y un clima social cambiante por el ascenso de los militares y nuevos valores-, y algo parecido sucederá en la otra orilla del Río de la Plata.</p>
<h3>El pressing y la muerte del fútbol clásico</h3>
<p style="text-align: justify">Con el advenimiento de los años 70 el fútbol cambia para siempre. Habíamos visto a Brasil ganar el Mundial en color en México con lo que se suponía que era la cúspide de la evolución futbolística pero este sueño se fue tan rápido como apareció. Brasil 70 duró un mes, aquel del calor asfixiante y la altitud azteca, pero fue una ilusión. El fútbol caminaba en otra dirección más rápida, más física y más agresiva. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE&#038;t=51s">En Holanda</a> y al otro lado del Telón de Acero se trabajaba en visiones parecidas de la misma idea. El intercambio de posiciones, la presión, la circulación de la pelota a velocidades vertiginosas y la trampa del fuera de juego. Nada de esto era humanamente posible en México, pero cuando el planeta fútbol acabó con el cigarro post-climax en verano de 1970, la pelota ya nunca volvería a ser la misma. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6Df0FpXBdaw">Fútbol Total</a> ha llegado y de repente ya no hay lugar para otra cosa. El Ajax fulmina a los catenaccistas del Inter y la Juve con su presión asfixiante, su inacabable tanque de combustible, su falso 9 que dejaba a los legendarios marcadores italianos persiguiendo sombras y su batería de recursos inagotable. La zona innegociable, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=hfqTy2bJzmU ">la línea del fuera de juego</a> tirada a alturas suicidas, los laterales larguísimos y con capacidad para jugar, las diagonales de los extremos que se convierten en goleadores, lo cañones de artillería llamados Arie Haan y Johan Neeskens. Si marcas al hombre, no hay hombre que marcar. Si aguantas atrás, te matan con disparos lejanos. Si sales a atacar, te dejan en fuera de juego. Lo tienen todo y todos les copian. Pero nadie más los tiene a ellos -Brasil se pierde en su búsqueda del Santo Grial precisamente por esta razón aunque Claudio Coutinho lo niegue-. Quienes triunfan son los que crean su propia versión. Los polacos, con una fantástica generación, adaptan los conceptos de movilidad en ataque y cuentan con un excepcional director de juego en Kazimierz Deyna, los soviéticos desarrollan patrones predefinidos que son capaces de realizar casi de manera instintiva, con Blokhin como estilete y los alemanes mezclarán un poco de todo. Jugadores totales como Hoeness y Breitner aparecen por todo el campo creando superioridades, Overath es la torre de control perfecta en la base de la juega, mientras Netzer convierte en oro todo lo que toca en zona de aceleración. Y cuando este no está es su espacio vacío el que es aprovechado por los demás para crear una zona de libre circulación de jugadores que será decisiva en su conquista mundial. Pero sobre todo es la figura de Franz Beckenbauer la que le da un lavado de cara al fútbol defensivo a nivel mundial. </p>
<blockquote><p>Franz Beckenbauer toma el relevo de Cruyff. El Bayern Munich toma el relevo del Ajax.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Centrocampista de formación, hombre libre por convicción. El Kaiser retrasa su posición pasando de ser uno de los mejores medios del planeta a ser el jugador más decisivo de su generación. Con él, la figura del líbero deja atrás ese halo siniestro y oscuro. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YbXq8ntNkxw">Beckenbauer</a> crea desde atrás y cubre a su fiel escudero, el marcador Schwarzenbeck. También sube hacia el medio del campo y toma la batuta del equipo, combina con Overath, llega arriba y manda a todo campo. Es el equivalente defensivo de Cruyff. Y está rodeado de jugadores totales y de élite en cada posición. Alemania Federal, en el bienio 1972-74 mezcla estilos con una eficacia que nadie más podría. Y todavía les da para mantener la sana y vieja costumbre de marcar al hombre a esos jugadores <i>especiales</i> que pudiesen tener los demás. Berti Vogts era un marcador de clase mundial, y de ello pueden dar fe Johan Cruyff o Dragan Dzajic.</p>
<p style="text-align: justify">Europa marca la pauta en esta época y quien se queda atrás tendrán que renovarse. Brasil y Argentina lo harán mirando a la zona más que nunca, con Cesar Luis Menotti y Telé Santana, que producirán equipos destacables gracias a dos generaciones de futbolistas fantásticas. Especialmente Telé producirá maravillas con su Brasil que, aunque no gane nada, dejará la imprenta de lo que será el fútbol del futuro. Un equipo totalmente zonal, con muy pocos puestos asignados y de un nivel técnico como habrá pocos. Un jugador clave de ese equipo será Falcao, que también sentará cátedra en Italia junto a Niels Liedholm, adalid de la zona pura -casi un sacrilegio en el país transalpino-, pero que abrirá las puertas a la modernidad en el Calcio.</p>
<h3>Italia, elcentro del ingenio táctico mundial en los 80</h3>
<p style="text-align: justify">Los italianos van a reaccionar a los tiempos duros de los 70 con la reinvención de su sistema defensivista. La <i>zona mista</i> va a combinar el viejo módulo de los dos marcadores -a veces tres- y el líbero con un centro del campo de marcaje zonal donde al menos dos jugadores van a necesitar de un despliegue físico fuera de lo común. Estos dos jugadores van a ser el mediocentro, representado en la figura de Oriali o Benetti, más posicional y atento a las coberturas, y un centrocampista de ida y vuelta que va a encontrar su mejor ejemplo en el gran Marco Tardelli. El regista -Antognoni, Platini, Beccalossi-, va a tener más libertad para buscar su espacio en el campo, desde donde generar peligro. </p>
<p style="text-align: justify">El espíritu de Rocco y Rivera seguía muy vivo. No podía ser de otra manera, porque el primero había sido la mayor influencia del gran Papa de la <i>zona mista</i>, Giovanni Trapattoni. <I>Il Trap</i> va a crear una Juventus poderosísima, que será embrión de la selección campeona Mundial de Enzo Bearzot -mismos jugadores, mismo módulo- y que dominará el fútbol italiano durante una década. Sin embargo, la Juve será aquí ejemplo de las debilidades de la <i>zona mista</i> más que de sus virtudes, por todos conocidas. En 1983, Trapattoni conjuntó un equipo con seis campeones del mundo -Zoff, Gentile, Cabrini, Scirea, Tardelli y Rossi-, más Roberto Bettega, Michel Platini y Zbigniew Boniek. Esta constelación de estrellas llegó a la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=poWBes_O_U8">final de la Copa de Europa</a> con la misión de llevarse por primera vez la Orejona a Turín y era favoritísima ante un buen equipo del Hamburgo. Poco podía contar Trapattoni con que el zorro austríaco Ernst Happel daría una de las mayores exhibiciones tácticas de todos los tiempos aquella noche. El técnico italiano planteó el partido cegado por su obsesión por la movilidad del excelente punta danés Lars Bastrup. Había aprendido mucho de la selección italiana en el Mundial 82. El constante movimiento de ciertos jugadores había provocado grandes problemas a la <i>zona mista</i> de Bearzot, conformada en gran parte por juventinos, aunque <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iOwRx3DK2Xw">un colosal Scirea</a> había sido capaz de minimizar casi cada fallo de sus compañeros. No es exageración si decimos que el Mundial del líbero italiano es quizá el torneo más difícil al que se haya enfrentado un jugador, ya que tuvo que resolver situaciones muy complicadas, hacer coberturas y subsanar fallos de marcaje casi de manera intuitiva ante algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos. Trapattoni no quería ese nivel de estrés para su líbero. Así que envió a su mejor perro de presa, Claudio Gentile, a marcar a Bastrup. Pero Happel cambió al danés de lado, sacándolo de la zona de Gentile -que lo siguió por todo el campo-, acumulando hombres en la zona izquierda de la defensa de la Juve -impidiendo que Cabrini pudiese subir, liberando así a Kaltz- y creando un boquete espectacular en la derecha que Magath podía aprovechar. Si Tardelli basculaba para tapar el hueco dejado por Gentile, el boquete se abría en el centro donde el propio Magath o alguno de los llegadores alemanes, como Groh o Milewski, creaba peligro. </p>
<blockquote><p>El marcaje especial sobre Platini mostró otro de los problemas inherentes a la zona mista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Este era uno de los mayores puntos débiles de la <i>zona mista</i>, y ni Scirea podía solucionarlo. El otro era su dependencia en el cerebro del equipo. Y Happel lo aprovechará también. Para anular <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x05-michel-platini">a Michel Platini</a> no manda a ningún jugador sobre él. El austríaco instruye a Jürgen Milewski, un centrocampista internacional famoso por su constante ida y vuelta, para que marque el espacio donde Platini genera peligro. Milewski va a atacar al francés sólo si pisa esa zona. Cuando está muy retrasado o escorado <i>Platoche</i> no es una amenaza y Milewski puede permitirse atacar -generalmente usando el boquete que Tardelli, en sus mil coberturas, ha dejado en el centro del campo Juventino-. Cuando esto sucede es otro tragamillas, Jürgen Groh, quien se encarga de patrullar el centro del campo. Platini pasa desapercibido, Rossi queda desconectado del juego, y Bettega y Boniek pierden a su mejor socio. El Hamburgo gana la Copa de Europa y la Juventus vuelve a quedarse con la miel en los labios. La <i>zona mista</i> no es inabordable.</p>
<h3>La era de la zona llega sin avisar</h3>
<p style="text-align: justify">Como ya habíamos dicho, cada vez había más voces que señalaban los defectos del marcaje individual. Nils Liedholm se había hecho un nombre en Italia por predicar la zona pura, aquella sin líbero a la italiana. El sueco alineará una línea de cuatro que marcará en zonalmente, con un jugador como Di Bartolomei, antiguo centrocampista, liderándola. El capitán romano dirigirá la línea en sus salidas para hacer la trampa del fuera de juego y proveerá al equipo de una salida de balón muy limpia que facilitará el trabajo de Falcao y Prohaska o Cerezo. Los éxitos de la Roma solo serán un pequeño adelante de la revolución de Arrigo Sacchi. El técnico de Fusignano, un mitómano del Fútbol Total, ejecutará en Milán una propuesta tan radical como la de Rinus Michels quince años antes. La línea Tassoti-Baresi-Costacurta-Maldini se convertirá en un mantra repetido por los futboleros en las décadas venideras y la famosa presión ejercida por los rossoneri les reportará tremendos éxitos a nivel nacional e internacional. El fútbol se reduce <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3Dnx16-tEF4">a escasos 30 metros</a> y la regla del fuera de juego -el posicional también lo es- le beneficia. El Milan, al grito de Baresi, tira la línea como lo hacían los holandeses, estrechando el campo a niveles nunca vistos. Asfixia a sus rivales con dos líneas de cuatro perfectamente coordinadas que cortan pases y generan dos contra uno continuos. El Milan no caza en pequeños grupos como los chicos de Michels. El Milan caza en manada. Y a partir de Sacchi se cazará en manada o no se cazará. </p>
<p style="text-align: justify">Nada pasa de la noche a la mañana, pero la sentencia de muerte del marcaje al hombre viste de rojinegro. Italia resistirá, fiel a su vieja tradición e incluso en la época de <i>su</i> Mundial, el mundo parece caer enamorado del 5-3-2/3-5-2 que populariza Bilardo, y que pregona la presencia de un líbero por detrás de dos marcadores, pero es el último brillo de una estrella que se apaga. Alemania y sus clubes seguirán <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a7KeFOdpRPY">jugando así</a> casi toda la década, pero la zona avanza a pasos agigantados. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9sVbDI-TsSE&#038;t=156s ">Johan Cruyff</a> es otro de sus adalides, como no podía ser de otra manera, aunque incluso él recurre al viejo marcaje individual de vez en cuando. Ejemplos famosos son el de Ferrer sobre Vialli y el -fantasma- de Juan Carlos sobre Lombardo en la final de Wembley o el de Popescu sobre Laudrup en un Barça-Real Madrid. Pero incluso el gran genio de la intuición futbolística era incapaz de eliminar todos los peligros de la marca al hombre. Ese ejemplo de Juan Carlos y Lombardo es paradigmático, con el lateral blaugrana persiguiendo a un hombre que no juega <i>donde debería</i> y creando más problemas a su equipo que al contrario.</p>
<blockquote><p>La defensa en zona parece haber llegado para quedarse mucho, pero que mucho tiempo&#8230;</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así pues, hemos vuelto al inicio. La zona lo domina todo, incluso hasta la defensa a balón parado, donde el marcaje al hombre parecía tener un dominio indiscutible. Ya nadie piensa en el marcaje al hombre como algo viable aunque de vez en cuando haga un cameo exitoso para recordarnos que sigue ahí. Así fue en <a target="_blank" href ="www.youtube.com/watch?v=wZDHLltOeVc">verano de 2004</a>, cuando la selección griega, jugando prácticamente un Catenaccio moderno -tres marcadores y líbero no se veían en un torneo de gran perfil internacional desde 1982- dio la sorpresa del siglo y se proclamó ganadora de la Eurocopa. El mundo se había olvidado de cómo lidiar con algo que consideraba muerto y enterrado. Pero ninguna vacuna es eterna y, quizá, en algunos años vivamos un nuevo cambio de paradigma. La cantidad de información que se maneja en la actualidad hace difícil pensar que el viejo marcador individual vuelva, pero cosas más raras se han visto. Que se lo pregunten a aquellos que estaban en Wembley en un nublado día de noviembre.</p>
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		<title>Franz Jürgen Pep</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2017 15:00:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Franz Beckenbauer]]></category>
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		<category><![CDATA[Jürgen Klinsmann]]></category>
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		<description><![CDATA[En esta otra entrega de «Nuestros libros de Fútbol» presentamos «Franz, Jürgen, Pep», una obra escrita por el periodista Axel Torres y el profesor de alemán André Schön que profundiza en la particular evolución del juego en Alemania desde los años 70 hasta el presente. &#160; La historia se cuenta como una suerte de diálogo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En esta otra entrega de «Nuestros libros de Fútbol» presentamos «Franz, Jürgen, Pep», una obra escrita por el periodista Axel Torres y el profesor de alemán André Schön que profundiza en la particular evolución del juego en Alemania desde los años 70 hasta<span id="more-223045"></span> el presente.</p>
<p><iframe width="100%" height="527" src="https://www.youtube.com/embed/6cOQ_qHgKSg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;<br />
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<p style="text-align: justify">La historia se cuenta como una suerte de diálogo entre los dos autores donde cada capítulo representa un guión del mismo, y donde se van alternando diferentes tramas con protagonistas ocultos pero imprescindibles para relatar, paso a paso y fielmente, un recorrido que merece mucho la pena para entender con todo lujo de detalles los porqués del cambio estilístico del gigante alemán.</p>
<p style="text-align: justify">Referencias:<br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/ecos">Canal de «Ecos» en Youtube</a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=43Ipz4df8jA">El Milagro de Castel di Sangro</a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6cOQ_qHgKSg">Franz Jürgen Pep</a></p>
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		<title>Cruyff con(tra) Beckenbauer</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/johan-cruyff-franz-beckenbauer-carrera-estilo-filosofia/</link>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2016 01:55:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la historia del fútbol no ha habido un enfrentamiento con unas condiciones tan particulares como las que definieron el duelo entre Johan Cruyff y Franz Beckenbauer. Fue una cuestión del destino. Ambos nacieron cuando el humo de los bombardeos aun seguía tiñendo el cielo de Europa, lo cual no hizo sino marcar para siempre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En la historia del fútbol no ha habido un enfrentamiento con unas condiciones tan particulares como las que definieron el duelo entre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/">Johan Cruyff</a> y Franz Beckenbauer. Fue una cuestión del destino. Ambos nacieron cuando el humo de los<span id="more-207332"></span> bombardeos aun seguía tiñendo el cielo de Europa, lo cual no hizo sino marcar para siempre la personalidad de dos niños que, además, iban a crecer en esas mismas calles dando patadas a un balón con un sentido absolutamente primario, pues por aquel entonces el fútbol no se había profesionalizado ni en Holanda ni en Alemania. Y esto seguramente lo explica casi todo sobre ellos: su estilo sobre el terreno de juego, la firmeza de sus convicciones, el vacío de un contexto todavía por definir y, por ende, la posibilidad de intervenir fuertemente en el futuro del mismo. Todo esto, sin lugar a dudas, parecía destinado a propiciar una disputa que debía ser directa, quizás incluso frontal, entre dos figuras que muy difícilmente podían ocupar el mismo espacio en el mismo momento histórico. El fútbol rara vez ha permitido que esto suceda. Sin embargo, al menos en esta ocasión, la pelota así lo quiso, y Cruyff y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/franz-beckenbauer/">Beckenbauer</a> se repartieron la década de los setenta con la crudeza y precisión con la que unas años antes las potencias europeas habían trazado las fronteras de África. Y además, en este caso, pese a los muchos intentos, todavía no se ha vivido su descolonización. Ni capital, ni emocional.</p>
<h2>Su talento como futbolistas</h2>
<p style="text-align: justify">Por el contexto en el que ambos crecieron tanto para la vida como para el fútbol, no es de extrañar que Johan Cruyff y Franz Beckenbauer coincidan a la hora de catalogar como <i>«padres»</i> a los técnicos que más influyeron en sus respectivas carreras. Fue una cuestión futbolística, emocional y filosófica.</p>
<blockquote><p><i>«Helmuth Schön fue como un padre para todos nosotros. En el fútbol mundial en la actualidad es algo que no se puede dar realmente. Estaba siempre encima, era increíble como ser humano. Todos lo querían, siempre estaba para todos los jugadores. [&#8230;] El secreto fue que todos querían jugar en la selección nacional porque todos sabía que ellos serían tratados así por él»</i>, <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/history/memories/newsid=1782152.html">contaba Franz</a>.</p></blockquote>
<blockquote><p><i>«Con Michels he aprendido a ser profesional. Hay que pensar que yo era el segundo jugador que era profesional en toda la historia del Ajax. Hubo uno primero y luego medio año más tarde llegué yo segundo. Entrenábamos por la mañana y luego por la noche, porque la mayoría trabajaba. Michels nos transformó de futbolistas amateurs, de disfrutarlo, a ver también resultados. [&#8230;] Nos llevábamos muy bien. Él conocía mi situación en casa, que mi padre había muerto y todo eso, y creo que soy el jugador que ha pagado más multas que nadie, pero cuando yo estaba enfermo y mi madre tenía que trabajar, él me venía a recoger y me llevaba al doctor. Porque el doctor no venía al club como hoy en día. Era una especie de padre que también me castigaba y que me curó de las tonterías»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/reportaje/entrevista-cruyff/">explicaba Johan</a>. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Como jugadores fueron inabarcables para los rivales que se cruzaban</span>Tanto Schön como Michels fueron fundamentales a la hora de moldear a dos talentos cuya genialidad iba a quedar reflejada en las hemerotecas y en las vitrinas, pero sobre todo en el recuerdo de los futbolistas que les enfrentaron cara a cara sobre el mismo césped. Ellos son los únicos que de verdad saben lo que ambos suponían. Lo que de verdad se sentía al plantarse delante de Franz o de Johan, esperando que sucediera lo que jamás había sucedido y jamás iba a suceder. <i>«Estuve 18 años en la élite del fútbol, pero aquel momento contra Johan Cruyff es del que me siento más orgulloso de mi carrera. Yo pensaba que me iba a llevar seguro el balón, pero él me engañó. Yo no fui humillado. En realidad, yo no tenía ninguna opción. Cruyff era un genio»</i>, explicaba Jan Olson <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/worldcup/matches/round=262/match=2097/index.html">acerca de la famosa acción</a> a la que <i>«El Flaco»</i> le invitó para robarle su espacio. Fue en un Suecia-Holanda del Mundial de 1974, una cita que encumbraría a la vez tanto a Cruyff como a Beckenbauer. El fútbol, como decíamos antes, está acostumbrado a crear su historia a partir de vencedores y vencidos, de manera que se exalte a los primeros a costa de hundir a los segundos. Pero con ellos esto sería diferente. Mientras Johan se llevó el Balón de Oro 1974, Franz levantó la Copa del Mundo ante Holanda. Ambos estaban acostumbrados a ganar, lo necesitaban siempre, pero perder no sirvió para otra cosa que para reconocer la grandeza de su rival. <i>«Debo decir que no es ninguna vergüenza ser segundo por detrás de Johan»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elperiodico.com/es/noticias/barca/cruyff-beckenbauer-bobby-charlton-cancer-muerte-5002929">reconocía Franz</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Su relación, que cristalizaría en una gran amistad, estaría marcada en todo momento por la admiración mutua. En una <a target="_blank" href ="http://www.11freunde.de/artikel/johan-cruyff-gratuliert-franz-beckenbauer/">emocionante carta</a> por el setenta cumpleaños de Beckenbauer, el propio Cruyff ponía al <i>«Kaiser»</i> como ejemplo de <i>«buen jugador de fútbol»</i>: <i>«Al fútbol se juega con la cabeza y para ello se usan los pies. Por eso un jugador verdaderamente bueno no es aquel que sabe hacer algo concreto bien, y que por ello cuando se presentan situaciones diferentes suele tomar malas decisiones. Es al contrario. Franz sabía exactamente cuándo podía pasar el balón con el interior o cuándo tenía que mandarlo a las gradas. Para ello, la cabeza tiene que dar la orden correcta, y la de Franz Beckenbauer siempre lo hacía»</i>.</p>
<h2>Sus ideas como motor del cambio</h2>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Siempre querían ganar, pero a su propia manera</span>En clara contraposición con otras ideas que comenzaban a popularizarse por sus victorias, la vocación de ambos siempre fue claramente ofensiva. <i>«Demostramos al mundo que puedes divertirte mucho como futbolista, que puedes reír y pasártelo en grande. Yo represento una época que dejó claro que el fútbol bonito es divertido y que, además, con él se conquistan triunfos»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2016-03-24/johan-cruyff-mejores-frases_1173863/">explicaba un Johan</a> que siempre comentaba que prefería ganar 5-4 a 1-0, por más que lo primero, lo de ganar, evidentemente no fuera negociable. Esa intención de divertirse y disfrutar, de marcar y celebrar, también fue lo que movió a Beckenbauer a <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/noticia/entrevista-franz-beckenbauer">reinventar</a> la posición de líbero: <i>«Observé cómo Facchetti, del Inter, subía regularmente para marcar goles, y pensé que yo podía hacer lo mismo desde mi posición más centrada. Como líbero tenía todo el terreno por delante y podía internarme en el centro del campo cuando lo creía conveniente. [&#8230;] Sí, nos podían pillar al contraataque, pero ese riesgo se superaba con el hombre de más que teníamos en el centro del campo. El concepto de &#8216;líbero ofensivo&#8217; me iba como anillo al dedo. De pequeño yo era un goleador, tenía sangre de delantero&#8230;»</i>. Digamos que si ganar era lo que alimentaba su personalidad, la forma en la que ambos decidieron hacerlo, porque lo decidieron, fue la manera que encontraron de redondear su talento.</p>
<p style="text-align: justify">El entorno, además, era propicio. Durante <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x04-el-historico-honved-de-budapest?in=radio-38ecos/sets/codigo-cambridge">veinte años el fútbol había estado</a> observando el nacimiento -o resurgimiento- de nuevas corrientes, ideas, estilos y tácticas que no terminarían de fructificar -o de consolidarse- hasta los años setenta, década que es considerada por muchos expertos como el momento en el que <i>«más evolucionó el fútbol»</i>. Y claro, aquí Franz Beckenbauer y Johan Cruyff tomaron un lugar preponderante. Sin sus victorias, sin su personalidad y convicciones, el fútbol nunca hubiera tomado el mismo rumbo. Pero antes de hablar de sus consecuencias directas, hay que pararse a hablar de la raiz común sobre la que germinaron ambas ideas. <i>«Yo creo que la gente debería ser capaz de jugar en todas las posiciones del campo. Por eso es tan importante que todos escuchen durante las conversaciones tácticas. El extremo izquierdo no puede dormirse cuando el entrenador habla sobre el lateral derecho»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2016-03-24/johan-cruyff-mejores-frases_1173863/">decía Cruyff</a> para explicar una premisa clave del <i>«fútbol total»</i>. Otra directriz tan o más importante era la de que había que presionar a todo el campo para recuperar cuanto antes el balón, de manera que así el fútbol dejara de ser una paciente y entrelazada secuencia de ataques como es el baloncesto. Esto, en un principio, no fue precisamente un punto en común entre el Ajax de Johan y <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-2x04-bayern-munich-el-origen?in=radio-38ecos/sets/codigo-cambridge">el Bayern de Franz</a>, pues de hecho fue la diferencia que explica el 4-0 que los holandeses endosaron a los alemanes en la Copa de Europa de 1973, pero a partir de este primer enfrentamiento si que lo sería. </p>
<blockquote><p><i>«Un deporte de equipo no tiene sentido que sea una suma de individualidades, sino que debe ser un ente colectivo. Por eso no me siento cómodo con las distinciones individuales»</i>, comentaba Beckenbauer.</p></blockquote>
<blockquote><p><i>«El juego sencillo es el más precioso. ¿Cuántas veces ves un pase de 40 metros cuando 20 son suficientes? La solución que parece más fácil es de hecho la más difícil»</i>, explicaba un Cruyff que siempre decía que «jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es la cosa más difícil que hay».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por esto mismo, lo que ambos hacían sobre el campo era mucho más parecido de lo que realizaban sus equipos. Al menos conceptualmente hablando. Luego las acciones en concreto, cómo es lógico y normal, discurrían de una forma muy diferente, pero la concepción moderna que tenían del fútbol como un deporte cuyas fases de juego forman un todo les vinculaba estrechamente. Dicho esto, como decíamos, Franz y Johan se parecían más en la teoría que el Bayern (Alemania) y el Ajax (Holanda) en la práctica, precisamente también porque su desarrollo argumental partía de un mismo sitio pero iba hacia un lugar diferente. Esto se puede entender muy bien tanto mirando al pasado como haciéndolo con el presente. En cuanto a lo primero, la visión de los delanteros que tenía Franz Beckenbauer es muy representativa. Él <a target="_blank" href ="http://www.azquotes.com/quote/705416">solía comentar</a> que no entendía cómo Holanda, con tantos buenos delanteros, terminaba jugando con uno sólo, pues esto era desaprovechar el talento más importante en el fútbol. Una idea que engarza muy bien con el hecho de que, para el <i>«Kaiser»</i>, Gerd Muller haya sido la figura capital sobre la que se sustentaron sus éxitos. <i>«Lo que representa hoy el Bayern, con ese palacio en la Säbener Strasse&#8230; Sin Gerd Müller estaría la gente todavía en esa choza de madera que teníamos antes»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/noticia/entrevista-franz-beckenbauer">comentaba</a>. Mirando ya más al presente, resulta evidente citar el caso Pep Guardiola. El heredero más directo del <i>cruyffismo</i> llegó a Alemania y vio como su idea chocaba frontalmente con el manual filosófico del país, que no es otro que el que ayudó a escribir y hacer perdurar el propio Beckenbauer. <i>«El año pasado dije que hacer pases todo el rato aburría a los espectadores. Pero Pep ha encontrado el equilibrio entre sus ideas y la filosofía del Bayern, que reposa en su potencia y la proyección rápida hacia adelante»</i>, <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/05/12/champions/1431427329_933224.html">decía Fran</a> tras el segundo año del español en Baviera. Ahí estribaba la que seguramente sea la gran diferencia: la verticalidad. Ambos querían robar el balón rápido para evitar ser atacado y así a la vez poder atacar, pero mientras Franz decía que si tenía <i>«una opción de disparar desde lejos, ante una defensa cerrada, debía hacerlo»</i>, Johan Cruyff siempre insistía en que <i>«si tienes el balón, el rival no te puede marcar»</i>. Fueron, en definitiva, dos caras de una misma moneda.</p>
<h2>La inteligencia como nexo común</h2>
<p style="text-align: justify">Además de una personalidad tan brutal que no admitía oposición, lo cual se puede comprobar viendo la forma en la que tanto Johan como Franz apartaron de la selección a los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/02/enfrentamiento-psv-van-beveren-ajax-johan-cruyff-en-holanda/">jugadores del PSV</a> y del M&#8217;Gladbach respectivamente, si hay algo que también relaciona a ambos es desde luego su inteligencia para observar, interpretar, reflexionar y decidir sobre un campo. Así lo fueron explicando ellos mismos.</p>
<blockquote><p>Johan Cruyff: «Todos los entrenadores hablan sobre movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde».</p></blockquote>
<blockquote><p>Franz Beckenbauer: “Se necesita trabajo, organización e inteligencia. Hay un momento clave, que es el no cometer errores cuando tú vas a tomar una decisión. Por ejemplo, y lo siento por decir esto, pero los jugadores ingleses, excepto Bobby Charlton, son demasiado agresivos e impetuosos”.</p></blockquote>
<blockquote><p>Johan Cruyff: «¿Qué es la velocidad? La prensa deportiva a menudo confunde la velocidad con la anticipación. Mira, si me pongo a correr ligeramente, un poco antes que los demás, parezco más rápido».</p></blockquote>
<blockquote><p>Franz Beckenbauer: “Un futbolista de verdad es aquel que toma la responsabilidad. Los que aparecen cuando hay una fase más débil en el juego. Alguien que está tratando de cambiar las cosas”.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Su inteligencia les llevó a los mayores éxitos también como técnicos</span>Esto, por supuesto, tuvo su reflejo posterior en los banquillos. Célebres son las frases del genio holandés a la hora de romper conceptos preestablecidos de una forma tan coherente como sorprendente. <i>«Si el equipo contrario tiene un jugador muy inteligente que se desmarca muy bien, siempre optamos por la solución más sencilla: que no le marque nadie. Si no le marca nadie, no se desmarcará»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/las-frases-mas-geniales-johan-cruyff-5002504">solía decir Cruyff</a> cuando se enfrentaba al Atlético de Madrid, en referencia a la habilidad de Manolo para soltar a su marca con sobresalientes desmarques. Otra explicación muy conocida es la siguiente: <i>«Si el rival tiene dos delanteros buenísimos, uno de sobresaliente y otro de notable, lo normal sería emparejar a nuestro mejor marcador con el sobresaliente y mi defensa notable con el delantero notable. Pues no. Nosotros no lo hacemos así. El bueno nuestro marca al menos bueno de ellos. Un problema menos»</i>. Y así un sin fin de frases que conecta la inteligencia que demostraba sobre el campo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/">con la que mostró en los banquillos</a>. El arte de Johan, al igual que el de Franz, no fue tanto el qué como los porqués. Su habilidad para ver, decidir y actuar fue la que terminó por situar su talento lo más cerca que podían estar de los cuatro grandes. Fue su cualidad diferencial. Su condición singular. Y ambos la exhibieron en el momento táctico más trascendental de la historia, hecho que motivó todo lo que sucedería después.</p>
<p style="text-align: justify">En todo esto también fue muy importante el aspecto comunicativo, pues este ayudó a dar forma a lo inmaterial. En este sentido, todos los futbolistas alemanes del Mundial de 1990 destacan la capacidad de Franz Beckenbauer para, partiendo de un discurso bastante generalista, que no es otro que el de la <i>«alemanidad»</i> más pura, dar también a cada uno las instrucciones que él creía que podían ayudarle a decidir mejor sobre el campo. <i>«Le daba mucha importancia a darle información al jugador. Era un seleccionador muy trabajador. Siempre tenía papeles e informes sobre los rivales»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.kicker.de/news/fussball/nationalelf/629718/artikel_beckenbauer_vom-suppenkasper-zum-kaiser.html">recordaba Lothar Matthäus</a>. Una visión que coincidía con la del propio <i>«Kaiser»</i>, que sí que diferenciaba su experiencia como jugador de la de entrenador: <i>«Mis discursos como capitán eran cortos. Sólo me centraba en los puntos principales de los rivales del día. Como entrenador, nunca tuve miedo de dar largas charlas a los jugadores. Es importante que tuvieran toda la información posible»</i>. Es decir, al igual que Johan, lo que quería es que sus jugadores pudieran hacer lo que ellos realizaban constantemente como futbolistas.</p>
<h2>La trascendencia de Johan y Franz</h2>
<blockquote><p>«Johan enriqueció y le dio personalidad a nuestro fútbol. Él fue un icono de Holanda. Johan Cruyff creyó en todo momento en nosotros», dijo recientemente el Rey de Holanda, Willem-Alexander.</p></blockquote>
<blockquote><p>«Es el héroe de nuestra nación. Es el héroe de Alemania. Y esto no sucedió por suerte, él se lo ganó con trabajo duro», comentaba Gunter Netzer, un futbolista al que Franz se «cargó» en el Mundial 74.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A partir de su <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-como-jugaba-futbolista/">calidad como futbolistas</a>, su personalidad como líderes, sus ideas como representantes de una época de cambios y su inteligencia para interpretar todo lo que les rodeaba, también como entrenadores, podemos llegar a comprender cómo y por qué hoy en día su influencia sigue tan viva como hace cuarenta años. A partir de una goleada en 1973, una grandiosa final en 1974 y un ciclo inagotable de victorias, Franz Beckenbauer y Johan Cruyff se convirtieron en los símbolos de dos estilos que, a su vez, ayudaron a nacer a dos naciones y tres de los clubes más importantes de la historia. Les dieron forma, sentido y brillo. Les cambiaron la vida modificando el juego para siempre mientras, al mismo tiempo, ambos se enfrentaban sobre el campo y se admiraban mutuamente fuera de él. Su duelo fue único. Y seguramente, también irrepetible. Así lo quiso el destino, así lo decidieron ellos.</p>
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		<title>Atlético de Madrid vs Bayern Munich, de 1974 a 2016</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Apr 2016 02:55:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[A día de hoy, no hay ni un solo club con tantas ganas de ganar la Copa de Europa como el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone, Fernando Torres y Luis Aragonés. Ni el Bayern Munich pese al dolor por las goleadas recibidas en semifinales, ni el Real Madrid pese a su hambre histórica [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">A día de hoy, no hay ni un solo club con tantas ganas de ganar la Copa de Europa como el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone, Fernando Torres y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/luis-aragones/">Luis Aragonés</a>. Ni el Bayern Munich pese al dolor por las goleadas<span id="more-205860"></span> recibidas en semifinales, ni el Real Madrid pese a su hambre histórica ni, por supuesto, un Manchester City que todavía no sabe lo que es sufrir el anhelo por la <i>«Dama de las Orejas»</i>. El club colchonero fue tejiendo con ella una historia de desencuentros tan inolvidables como dolorosos desde su nacimiento. No hay que olvidar que el Atlético vive en la ciudad que más Copas de Europa ha ganado, con la importante salvedad de que todas estas le pertenecen a su máximo rival, un club que fundamentó su grandeza a partir de este torneo. Sin ella, el Real Madrid sería otra cosa. Y el Atleti, probablemente también. Sin embargo, este hecho nunca ha privado al Calderón de mirar de frente a la competición en busca del momento de gloria que a su juicio viene mereciendo varias décadas. En parte por eso, en los últimos días el club ha promovido la campaña <a target="_blank" href ="https://twitter.com/search?src=typd&#038;q=PorNuestrosMayores">#PorNuestrosMayores</a>, pero lo cierto es que esta se queda muy corta. Se busca la Copa de Europa por los que ya no están, por sus mayores, por los más jóvenes y por los que aún están por llegar, pero sobre todo por el propio Atlético de Madrid.</p>
<p><iframe width="100%" height="160" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/260988703%3Fsecret_token%3Ds-zObSZ&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<h2>1- El recuerdo de 1974</h2>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El Atlético en 1974 tenía más nombre en Europa</span>La primera fractura, como recuerda nuestro buen amigo y compañero <a target="_blank" href ="https://twitter.com/AndresCabreraQ">Andrés Cabrera</a>, se produjo en 1974 en Heysel pocos segundos antes de lo que hubiera significado la primera Copa de Europa para el Atlético de Madrid de Juan Carlos Lorenzo. Porque el gol de Hans-Georg Schwarzenbeck, aquel tipo con cuerpo, cara y nombre de central alemán, no sólo se tradujo en un partido de vuelta que los rojiblancos jamás iban a poder ganar, sino también en la creación de dos leyendas muy distintas: la del <i>«Pupas»</i> del Atleti y la del <i>«Rodillo»</i> del Bayern Munich. Seguramente ambas tenían más de literatura que de realidad en su momento, pero la sensación es que ambos clubes se las llegaron a creer, y eso al final de todo es lo más importante. Sin embargo, en todo esto se obvia una cuestión: el Atlético de Miguel Reina, Adelardo Rodríguez, José Ufarte, José Eulogio Garate y Luis Aragonés llegaba tan o más favorito que el Bayern a la final, tal y como nos relata <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Irureta">Javier Irureta</a>, otro de los ilustres presentes en aquel partido. Sólo que, a partir de ese momento, el conjunto alemán iba a demostrar su impresionante reacción ante la adversidad, lo cual según <a target="_blank" href ="https://twitter.com/Chemaerrebravo">Chema R. Bravo</a> terminó por forjar su grandeza competitiva que todavía hoy en día conserva.</p>
<p><iframe width="100%" height="160" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/260988702%3Fsecret_token%3Ds-1ufwC&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p><iframe width="100%" height="160" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/260988699%3Fsecret_token%3Ds-F1kND&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Una vez el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-gran-bayern-munich-anos-setenta-beckenbauer-muller-maier-hoeness-rummenigge/">Bayern Munich de Udo Lattek</a> superó la adversidad del gol de Don Luis Aragonés, la final se quedó sin demasiada historia que contar. Porque aunque el conjunto colchonero había demostrado su fortaleza en los duelos individuales (paradigmática y dura fue la semifinal ante el Celtic de Glasgow), a nivel colectivo era un equipo muy inferior en términos físicos. Los alemanes eran más grandes, más fuertes, más rápidos, más potentes, más resistentes y mucho más jóvenes. Y desde ese día, con el Atleti como testigo de excepción, como así nos lo explican tanto Chema como Javier Irureta, Europa comenzó a ser consciente de que habían llegado para quedarse y así cambiar el curso de la historia.</p>
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<p><iframe width="100%" height="160" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/260988694%3Fsecret_token%3Ds-sFmS4&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<h2>2- Enfrentarse al Bayern Munich en 2016</h2>
<p style="text-align: justify">Una vez sale su nombre en cualquier sorteo, el afortunado se estremece. La sonoridad, contundencia y leyenda asociada al nombre del Bayern Munich va muy ligada a esa famosa frase de Gary Lineker sobre el fútbol inventado por los ingleses y ganado por los alemanes. El nacimiento de este gen competitivo, como decíamos, lo vivió el Atlético de Madrid de la misma manera que <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-2x02-el-mundial-de-la-historia?in=radio-38ecos/sets/codigo-cambridge">Hungría veinte años antes</a> en el archiconocido <i>«Milagro de Berna»</i>, así que sus aficionados son más conscientes de su verdad&#8230; y su mentira. Por eso, al mismo tiempo que nos reconoce que <i>«pronunciar su nombre es como sentir un corte en la lengua»</i>, el genial <a target="_blank" href ="https://twitter.com/xoantallon">Xoan Tallón</a> le da la vuelta a la pregunta: ¿y cómo no temer a este Atlético?</p>
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<p style="text-align: justify">Sea como fuere, enfrentarse a este Bayern Munich en 2016 es muy diferente de hacerlo al de mediados de la década de los setenta. Sobre todo por una cuestión estilística. El Bayern del presente sigue contando con gran parte del legado dejado por los Franz Beckenbauer, Sepp Maier, Uli Hoeness o Gerd Müller, pero la presencia de Pep Guardiola ha obligado al mundo a cambiar su percepción. Por eso, mientras este Atlético sí que parece un heredero evidente del equipo de 1974, algo explicado por el <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/la-aventura-original-3x04-simeone-latido-a-latido">propio Simeone</a>, el equipo de Pep no se parece tanto al de Lattek, como así nos lo argumenta Irureta.</p>
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<h2>3- La mística del Cholismo</h2>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">La confianza del Atleti es superior a la de 2014</span>Es más, este Atlético de Madrid 2016 tampoco se parece tanto al de 2014 como uno podría pensar. En este caso no por una diferencia de estilos, donde también hay matices importantes, sino sobre todo por el estado emocional y anímico que rodea al club rojiblanco. Dos años después de la final de Da Luz, el Atlético ha seguido acumulando hambre y, por consiguiente, afilando también el colmillo, pero si algo ha ganado respecto a lo sucedido en Lisboa es confianza. Seguridad. Porque no es lo mismo llegar puntualmente a una final de Champions League, que acceder por tercer año consecutivo a los cuartos de la competición como uno más de los favoritos. La <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-atletico-madrid-2-barcelona-0-griezmann/">eliminatoria ante el Barcelona</a> ha sido un gran refuerzo en este sentido, pues su condición de candidato a todo -y no de revelación- se ha confirmado con la misma fuerza con la que cayó el actual campeón. Es decir, el refuerzo fue doble. Por quien se quedaba, por quien se marchaba. Y toda esta historia de hambre, ambición y confianza entronca con la de Fernando Torres, quien está representando todo lo que significa la Copa de Europa para el Atlético. Su lucha contra sí mismo y su propia carrera, muy buena pero que incluso podía haber sido mejor, recuerda a la que tiene el club de toda su vida con la competición que más gloria reparte. Este famoso <i>«Nunca dejes de creer»</i> lo creó Simeone, se lo fue cryendo la afición y ahora lo representa Torres, como bien apunta nuestro compañero <a target="_blank" href ="https://twitter.com/FcoJoseCaro">Paco Caro</a>.</p>
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<p style="text-align: justify">Algo muy parecido a lo que simboliza Torres lo personifica desde hace varios años la portentosa figura de <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/la-aventura-original-2x04-invasion-godin?in=radio-38ecos/sets/la-aventura-original">Diego Godín</a>. El defensa uruguayo es, junto a Gabi Fernández, quien mejor representa todo lo que significa el <i>«cholismo»</i> y sus múltiples teorías. Sin embargo, en esta ocasión, el líder de la defensa no estará. Y si esto en cualquier partido y ante cualquier rival ya sería una noticia de alcance, contra este Bayern 2016 algo más alemanizado que mete en el punto de penalti a <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/la-aventura-original-2x03-muller-regreso-al-futuro?in=radio-38ecos/sets/la-aventura-original">Thomas Müller</a> y Lewandowski lo es todavía mucho más. Aunque pese a todo esto, Xoan Tallón tiene un argumento para el optimismo.</p>
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<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El Calderón es uno de los campos más difíciles para el equipo rival</span>Pero quizás el comentario de Tallón no tenga que ser descrito como una visión optimista sino muy certera de lo que viene siendo el club del Manzanares durante el último lustro. Diego Pablo Simeone llegó con la idea de <i>«ser un equipo molesto para todos sus rivales»</i>, y así lo ha sido desde el primer partido hasta el último, incluyendo por el camino una final de Champions League que estuvo a sólo dos minutos de ganar pese a no contar ni con Arda Turan ni con <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/la-aventura-original-1x04-pobre-delantero-espanol?in=radio-38ecos/sets/la-aventura-original">Diego Costa</a>. Así que el Atlético, aunque evidentemente echará en falta a Godín por lo que es y por lo que representa, sí que es uno de los equipos más preparados para relevar a cualquiera de sus piezas porque, tal y como reflexiona Paco Caro, si en cualquier momento surge una debilidad, el Vicente Calderón responderá al unísono. Porque así es este club, y así lo seguirá siendo por lo mismo que explica <a target="_blank" href ="https://twitter.com/IgnacioParamio">Ignacio Paramio</a>: mientras nosotros lo comparamos con lo que fue el Atleti hace unos años, hay toda una generación de jóvenes aficionados que han nacido en el seno de un club grande, es decir, lo que en realidad es el Atlético de Madrid.</p>
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		<title>¿Quién fuiste, Johan? (Parte I)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 02:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La de Cruyff es una historia que comienza en la Holanda de 1964.  Allí y entonces, el fútbol era una actividad no-profesional que levantaba pasiones y se practicaba en masa. Dicho de otro modo, no existía un método para ganar, pero había muchos peloteros.<span id="more-202809"></span> Así que el vaso podía verse medio lleno o también medio vacío. La mayoría lo habría visto medio vacío. Cruyff, no. Pero es que además tampoco lo vio medio lleno. Cruyff tenía el don de saber hablar con el fútbol como hablan dos amigos después de la segunda copa, y había nacido en una tierra donde nadie había escrito axiomas que estaban equivocados. Cruyff era la mente más ilimitada en un lugar que estaba por inventarse, un creador sabio y poderoso en un paraíso virgen en el que nadie se había comido ninguna manzana prohibida porque el árbol de las manzanas prohibidas todavía no había sido plantado. Sus compatriotas creyeron en Cruyff porque, antes que Cruyff, no había habido nada.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Cruyff terminó creyendo todo el mundo, no solo los holandeses, y eso en el fútbol nada más ocurre cuando se machaca sin contemplaciones a esos inquisidores que siempre dicen que, de tal forma, no se puede. Cruyff dominó su era como apenas los cuatro grandes del nuevo mundo fueron capaces de igualar, y por eso no fue condenado como sí lo fue Galileo. El sol pertenece al universo, no a quienes lo interpretan, pero el fútbol… <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/heroes-futbol/">el fútbol es de los futbolistas</a>. Y cuando se es el mejor seguro y del modo en el que lo fue Cruyff, se puede demostrar cualquier tesis incluso a los que prefieren morir antes que reconocer la verdad.</p>
<blockquote><p>En la época de Cruyff, no existían infraestructuras para circular el balón con la velocidad de hoy.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La conquista de Holanda no fue fácil y mereció relato, pero el título de este artículo se pregunta <i>quién fue</i>, no <i>qué hizo</i>, y en la medida de lo posible, a ello nos ceñiremos al responder. Tomemos pues la conquista de Holanda como el paso previo que le permitió competir en Europa. En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/codigo-cambridge-futbol-vintage-historia-escuchar-directo/">la Copa de Europa</a>. Y la suya no fue una Copa de Europa cualquiera, sino una dificilísima. Cabría distinguir en ella dos condicionantes tan relevantes como negativos: la irregularidad de los terrenos de juego y la superpoblación de las defensas. Profundicemos en lo primero, en lo del verde. Dar un pase a ras de suelo era como jugar a los dados, había tantos baches que el azar contaba casi tanto como la precisión del pasador. Por eso los pases se enviaban como si fuesen <i>un globito</i>, o una rana saltando, lo cual, a efectos prácticos, no era ni como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-tactico-real-madrid-0-fc-barcelona-4-andres-iniesta-exhibicion/">tirar un cuchillo</a> ni como un guepardo corriendo, que es como son los pases que dan los maestros ahora, en el año 2016.</p>
<p style="text-align: justify">Quedaría bien, para continuar, escribir que el Ajax superó la naturaleza y movió la pelota a la velocidad de la luz, pero <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">la historia de Cruyff</a> ya es lo suficientemente extraordinaria<span class="pullquote_right">La posesión ajacied no atacaba directamente</span> como para inventarse hazañas que nunca tuvieron lugar. El equipo cuyo estadio pronto llevará su nombre lucía la mejor circulación de los cinco continentes, pero en términos concretos, su eficacia ofensiva resultaba muy, muy relativa. El Ajax marcó pocos goles gracias al ritmo de su asociación. Si se toma una muestra de 15 partidos, quizás no se encuentre ninguno. El sentido que dio Cruyff a esa ventaja que él se inventó y que estribaba, groso modo, en tener la pelota casi siempre, poseyó un doble carácter controlador y contextual. Controlador porque el adversario le atacaba la mitad de la mitad de lo que atacaba normalmente. Y para explicar su carácter contextual, habrá que cambiar, por lo menos, de párrafo.</p>
<blockquote><p>La inteligencia de Cruyff no sólo fue superior, sino que, muy especialmente, era «diferente».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que viene ahora recoge la razón por la que llevamos siete días hablando sobre Cruyff. También el motivo por el que jamás dejaremos de hacerlo. </p>
<p style="text-align: justify">El Ajax era un equipo que sólo miraba hacia delante en una segunda instancia. En la primera, se quedaba mirando a Cruyff. Él era quien con sus dedos señalaba dónde debía pararse cada compañero suyo. Quien no lo haya visto, que rompa el umbral de su escepticismo, porque la realidad fue tan insólita que, leída a traición, no resulta verosímil. No era que mandase a un lateral a desdoblar a su extremo o a un pivote que hiciera la cobertura al lateral; eso serían misiones convencionales y aquí <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/archivo-programas-radio-38ecos/">estamos hablando</a> de Cruyff. Lo que él hacía era marcar con el índice a Krol, que era el “3”, y luego apuntar a la posición del “9”. Y Krol iba a la posición del “9” porque creía en Cruyff y porque le daba tiempo, ya que la posesión era propiedad <i>ajacied</i> y el Ajax fijaba su ritmo. Este es tan solo un ejemplo, y ni siquiera uno de los recurrentes, porque recurrente, lo que se dice recurrente, no había ninguno. Había 10 chicos y 10 posiciones distintas.Todas eran intercambiables, todas fueron intercambiadas, nunca sin una razón y siempre por orden de Cruyff. Se impone recalcarlo: la mutabilidad del Ajax no consistía en una libertad de movimientos absoluta para la totalidad de sus futbolistas. Eso fue la Brasil de Telé Santana en el Mundial de 1982; no el Ajax de los 70. Michels implantó un sistema muchísimo más rígido e imperativo cuyo (transgresor) aporte radicó en que cada pieza cumplía tanto una misión ofensiva como una defensiva. O sea, erradicó del imaginario colectivo la relación entre fútbol y balonmano: no había especialistas para según se tuviera o no se tuviera la pelota; un profesional debía integrar el fútbol entero. Ello favoreció la continuidad del juego y lo subdividió en cuatro fases en vez de dos: a las estáticas, añadió las transiciones, pues los de arriba pasaron a defender tras perder el balón, y los de abajo, a sacarlo cuando lo recuperaban; y no por inspiración y carácter personal como Di Stefano, sino como parte definida y preparada en un plan preestablecido. Pero el intercambio de demarcaciones, un principio no asociado a este modelo -juego de posición- y, a veces, incluso enfrentado al mismo, era una iniciativa de un único hombre que, eso sí, el entrenador tuvo el histórico acierto de aceptar.</p>
<blockquote><p>Cruyff mostraba una sensibilidad única para analizar futbolistas&#8230; desde su época de futbolista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Le bastaba un estímulo para conocer a un futbolista como sólo le conocía su madre y si era aficionada al fútbol -si no, ella tampoco-. Mirarle a los ojos, estrecharle la mano, oír cómo respiraba tras correr hacia un pase que nunca pudo alcanzar. Tras el menor bit de información, memorizaba un perfil corto y práctico que después consultaba en su maquinar. Algo en plan: <i>“Suurbier (lateral obediente, prudente y técnico), Neeskens (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-neeskens/">interior carismático, proactivo y potente</a>), Rep (extremo servicial, paciente y veloz)”</i>. Y si Cruyff calculaba intentar una jugada por la banda derecha cuya posible pérdida le expusiera al contraataque de un extremo zurdo de rapidez endiablada, igual colocaba a Neeskens de “7” -para presionar-, a Suurbier de “6” -para la ayuda- y a Rep como “2” -por si acaso-.</p>
<p style="text-align: justify">Eso era Cruyff: una mente ilimitada al servicio de una cultura que no estaba fundada y que, por lo tanto, carecía de límites autoimpuestos, y acompañada por nueve compañeros<span class="pullquote_right">Se inventaba un sistema nuevo en cada jugada</span> de campo cuya técnica media superaba, con margen, la del segundo equipo más dotado del circuito. Era como si se inventara un sistema diferente para cada jugada que compensaba no estar depurado por el ensayo con el hecho de que, los duelos que provocaba entre sus aliados y sus enemigos, favorecían con creces a sus aliados. Las posibilidades eran infinitas; las soluciones se mostraron como tal. Ganaron tres Copas de Europa, y podría decirse que no ganaron más porque Cruyff se cabreó con alguno y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/fc-barcelona/">fichó por el Barcelona</a>. Pero eso sería entrar en el terreno de la elucubración y aquí se están tratando hechos que, aunque resulten increíbles, fueron verdad. Seguimos con ellos. Y concretando, pues si bien esto gira en torno a quién fue, y no en torno a qué hizo, no está de más presentar algunos días relevantes en pos de definir el repertorio que utilizaba.</p>
<p style="text-align: justify">En 1968, Cruyff se cruzó en dieciseisavos con el Madrid de Amancio y Pirri. Pirri era un volante abrasivo que dos años antes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/sexta-copa-europa-real-madrid-borussia-monchengladbach-uefa/">había ganado <i>“La Sexta”</i></a> dominando por fútbol y<span class="pullquote_left">Cruyff huyó de Pirri en el cruce ante el Madrid</span> pulmones el centro de cada estadio. Huir de él era lo inteligente. Y Cruyff se concibió como un “9” del perfil de Eto´o pero mucho más listo que Eto´o. Rompió a los espacios con una agresividad y una inteligencia que intimidó y desordenó a los españoles. No obstante, su calidad como definidor estaba muy bien pero no a la altura de su leyenda, y falló las dos claras que obtuvo, y en plena prórroga, un hombre del Madrid que se llamaba Veloso marcó un golazo que eliminó a los holandeses. Veloso se desmayó tras su gran momento. No es broma, sucedió como suena, perdió el conocimiento. Y el Bernabéu, allí, celebrando, sin percatarse. Entiéndanse. El desmayo y el éxtasis. Se habían cargado a Cruyff de la Copa de Europa.</p>
<blockquote><p>La remontada (en el partido de desempate) contra el Benfica de Eusebio le hizo famoso en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su explosión internacional llegaría en la temporada siguiente. El bombo le emparejó con otro campeón de calibre, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el Benfica de la pantera Eusebio</a>, esta vez en la ronda de cuartos. Fue una eliminatoria durísima por una circunstancia que se repitió pocas veces: los portugueses eligieron y consiguieron dividir la posesión. Y además, atacaban con muchos. Ello llevó a Michels a fijar más las demarcaciones de sus futbolistas y admitirle, por tanto, menos libertad posicional a Cruyff, que apareció menos y en menos zonas de las que él prefería. Y de esta guisa, lo que a la postre sería una trilogía de choques, no empezó nada, nada bien. En la ida celebrada en Ámsterdam, el Benfica venció 1-3; atenuando, dos semanas más tarde, que da Luz viviera y sufriera la única vez que se ha remontado ese resultado en concreto. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xh1k9ol8SLg">Cruyff convirtió dos tantos</a> de delantero maravilloso; uno de cabezazo tremendo y el otro muy parecido al que Maradona le hizo al Madrid cuando vestía de azulgrana. También asistió en el gol restante. Así equilibró con exactitud el 1-3 y propició un partido de desempate que se disputó en París y alcanzó la prórroga. Nada más empezar la misma, liberado de las cadenas del ariete y habilitado para caer a su izquierda, abrió el marcador y cerró un ciclo para Lisboa.</p>
<blockquote><p>El maestro Gianni Rivera dominó la primera Final de Copa de Europa que disputó el Ajax de Ámterdam.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Obrada semejante hazaña, el destino no podía ser otro que la gran Final, y hasta ella arribó. La disputaría frente al Milan de Gianni Rivera, en lo que representaría la lección individual más impagable que recibiría en su carrera. Aquel caballero italiano era una maravilla que jugaba de enganche, contaba 27 jóvenes años y exclusivamente trotaba. No precisaba de más: era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-44XJHKIzAs">un pasador superior</a> al que Cruyff era y sería; destrozó al desabrigado Ajax con pausa y asistencias primorosas. En un tiempo en el que la superficie no consentía que el cuero rodase con uniformidad, Rivera transformó el viento en un suelo liso y suspendido, imprimió a sus toques la rapidez que quiso y grabó en fútbol aquel 4-1 contra Cruyff para que, quien gustase, pudiera contemplarlo en cualquier momento de la eternidad.</p>
<p style="text-align: justify">Los de Ámsterdam no regresarían al torneo hasta pasados dos cursos, en la 1970/71, con ganas de revancha y un nivel colectivo perfeccionado a fuego lento. En aquel instante,<span class="pullquote_right">El Ajax retornó a la Copa muy mejorado</span> no perdían la pelota ni con súplica mediante, y Cruyff, maduro, se comportaba como el mejor jugador del mundo de pleno derecho. Su desequilibrio innato había adquirido el don de la puntualidad. El duro Atlético de Madrid, que estuvo a nada de ganar la Copa de Europa muy poco después, lo padeció en la semifinal. Y el Panathinaikos griego entrenado por Puskas, en Wembley, no encontró cómo evitar que saliera campeón por fin. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4NuVPnksUi4">La jugada del 2-0 definitivo</a> fue una pieza maestra. Y muy significativa. El rayo número “14”, luego apodado <i>“holandés volador”</i>, también ganaba caminando. Como Rivera.</p>
<blockquote><p>Helenio Herrera rechazó la oferta del Ajax para suplir a Michels. A cambio, le recomendó a Kovacs.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Michels emigró a Barcelona pero el Ajax no se dio cuenta. Levantar el trofeo había forjado un Cruyff nuevo y superior: el especulativo. Él se consideraba un artista, y estos crean cuando y para quien les place, y así pasó a comportarse. Cruyff no vivía cada suspiro como si fuera el último en el que ser feliz con el balón: le sobraban los minutos cuando su equipo iba en ventaja. Del mismo modo, empezó a asumir riesgos sólo cuando no lo eran. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/derrota-ciclo-inter-de-milan-helenio-herrera/">El Inter de Milan</a>, en la Final de 1972, experimentaría las consecuencias.<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/facchetti/"> Un ilustre, Facchetti</a>, afirmó que el Ajax salió vencedor sólo porque ellos cometieron un error impropio, pero cuando se analiza el encuentro con perspectiva, se infiere sin confusiones que los italianos no albergaron vida alguna. Cruyff, bajando a línea de pivotes para huir de la marca bregosa de Oriali, activaba su citada pausa táctica y, hasta que no colocaba a Haan, Mühren y Neeskens donde bloquearían con sencillez cualquier posible transición <i>neroazzurra</i>, no cabalgaba. La única esperanza del Inter consistía en forzar los penaltis, y era muy difícil no fallar ni una vez durante aquella hora y media de terror psicológico. Mucho más con la misión asignada de perseguirle y de sujetar ese cambio de ritmo de hijo de un demonio. Y Oriali no aguantó. Cruyff resolvió con un doblete.</p>
<blockquote><p>El colmo del dominio táctico inspirado por Cruyff se vio en la ida de cuartos de 1973 ante el Bayern.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Se había consagrado. No era el mejor, era algo más, y él lo sabía, pues por algo fue el tipo más listo que pisó la hierba. La Copa de Europa de 1973, en particular durante la ronda de los cuartos de final, pondría de manifiesto su plenitud. Le tocó recibir a un equipo que olía a campeón irremediable, el Bayern Múnich de Franz Beckenbauer, el más grande de sus adversarios, y lo encerró en su área durante los 90 minutos. Impresionante. Pero impresionante hasta un punto difícil de mesurar: nadie, en la historia, ha sacado la pelota como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/beckenbauer-parecido-rey-arturo-evasion-victoria/"><i>el Káiser</i> de Alemania</a>; su creatividad en los primeros pases era sin duda comparable a la de Maradona en campo contrario, y su Bayern disponía de herramientas formidables para dar sentido a ése su talento. Y Cruyff lo anuló. El orden infundido por su sapiencia desplegó a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">un Ajax tácticamente irreprensible</a> donde, tras la pérdida, cualquier tirillas <i>rándom</i> hubiera parecido Kanté, impidiendo a Beckenbauer respirar y, más grave, propiciar respiración. La magnífica defensa bávara se mantuvo imbatida hasta el descanso, pero Roth, la marca individual sobre Cruyff, suponía demasiada poca resistencia para 2.700 segundos más. Y 4-0. Palabras mayores. De ahí que perduren.</p>
<p style="text-align: justify">Tras menos de una década de profesionalismo, Ámsterdam daba cobijo a tres Copas de Europa. Cruyff había cumplido con creces. Le tocaba ayudar a papá.</p>
<p style="text-align: justify">Michels llevaba dos años por Barcelona sin fútbol ni trofeos. Pero decir eso entonces no era como decirlo ahora. En 1973, aquello formaba parte de la normalidad relativa. De la normalidad porque el Barça llevaba 13 campañas sin celebrar una Liga; y relativa porque, a pesar de los resultados, el gigantesco potencial del club siempre estuvo latente. Por masa social, por significado, por capacidad económica y también por ese pasado que, aunque quedaba cada vez más lejos, le distinguía como parte de la aristocracia. No en vano, no podría existir mayor prueba de su estatus que el propio hecho de seducir y fichar a Cruyff. Tras una serie de problemas burocráticos y algunos sucesos más, el mejor jugador del mundo recaló en el frío Camp Nou.</p>
<blockquote><p>Cruyff tiranizó su primera Liga española, pero el Barcelona no le permitía ser quien era en Holanda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero que notó Cruyff fue que aquí no se tocaba el balón como hacían los holandeses. Había gente para asociarse,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/"> como<i> Charly</i> Rexach</a>, uno de esos futbolistas que perdieron tanto que no pudieron escribir en los libros lo buenísimos que eran, porque la historia la cuentan los vencedores; pero, en general, el nivel técnico de aquel conjunto no era una exquisitez. Así que aquello de tener la pelota siempre no iba a ser tan, tan posible. Porque, encima, había otro inconveniente: el fútbol en España no era territorio ignoto. Se trataba de un país que había logrado seis Copas de Europa de clubes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/fotos-en-sepia/">una Eurocopa de Naciones</a> y que había visto a un sinfín de superclases desde el principio del deporte. Había una cultura ya instalada, y aquellas cosas que hacía Cruyff donde no existía pasado, aquí, parecían extravagancias. Ni Michels se atrevió a registrarlas.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque sí fue cierto que el Barça jugó en un 4-3-3 y que a Cruyff se le concedieron dos permisos especiales: intercambiaba la posición con el delantero (delantero, no jugador) que deseaba y asumía un rol defensivo hecho a su medida.<span class="pullquote_right">Sotil, un socio táctico perfecto para Cruyff</span> Por resumirlo, se labró una relación táctica muy directa con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/06/01/actualidad/1433181579_969088.html">el “9” peruano<i> “Cholo”</i> Sotil</a>, un tipo queridísimo por la grada que marcaba un montón de goles y a quien el Barça había descubierto mientras vigilaba a Teófilo Cubillas. El truco no revestía complejidad: cuando los culés atacaban, Cruyff era extremo izquierdo y Sotil, ariete; y si los culés defendían, Sotil trabajaba la banda y Cruyff, el centro. Y a partir de ahí, se explicaba el juego. Si se abría, darle la pelota al “14” costaba menos trabajo, y una vez controlaba, ya podía organizar y crear, potenciando el olfato del<i> Cholo</i>, la clase de <i>Charly</i> y <a target="_blank" href ="http://www.lasprovincias.es/v/20140428/economia/homenaje-marcial-asensi-ante-20140428.html">la llegada de Asensi y Marcial</a>, que carecían de la finura de Mühren pero constituían valores ofensivos bastante superiores al promedio de la Liga. Una vez fraguaron los mecanismos, el Barça fue una trituradora. Muchas goleadas llegaron entre diciembre y el mes siguiente, si bien la más legendaria se hizo esperar hasta el 17 de febrero: un 0-5 en el Santiago Bernabéu. </p>
<blockquote><p>Cruyff llegó al Mundial del 74 como una de las personas, en general, más célebres del momento.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Barça recuperó la Liga con rotundidad y, sin duda, gracias a Cruyff. Antes de su debut, que se produjo en la jornada ocho, el equipo había mantenido un hilo de dos victorias, dos empates y tres derrotas. El punto de inflexión que el holandés supuso se quedó fuera de cualquier debate. Su fama, su carisma, su imagen, la belleza de su fútbol y <a target="_blank" href ="http://s.libertaddigital.com/fotos/noticias/650/0/cruyff-cataluna-071112.jpg">su implicación con la sociedad catalana</a> acabaron de perfilarlo como una superestrella mediática sin respuesta para la época. Y aquello sembró una esperanza -que no confianza- en la grada del Camp Nou. Pero, por desgracia, no sería correspondida. En especial, porque, más allá de las pequeñas historias que relataremos más abajo, Cruyff, el futbolista, estaba a un tris de vaciar su alma. Le llamaba la gloria: el Mundial de 1974. El sueño de un sueño.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“La Naranja Mecánica”</i> fue un acontecimiento que no solicita presentación. Basta con recordar que el maravilloso Ajax Tri-Campeón rescataba a Cruyff y adquiría las mejoras de cuatro inclusiones excelsas: Rijsbergen, Jansen y Van Hanegem (estrellas del Feyenoord que también conquistó Europa), y el extremo izquierdo Resenbrink, ponderado por no pocos especialistas como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=88fTQI3jY5Y">el segundo gran talento</a> de la generación del<i> Flaco</i>. Dirigidos por Rinus Michels, lo cual equivalía a contar con el sistema y con la identidad que en Holanda sí inspiró, cristalizaron en un equipazo que porfía, con la Brasil del 70, por ser considerada la selección más querida de las 20 Copas del Mundo. Pero perdieron la Final porque Beckenbauer se vengó.</p>
<p style="text-align: justify">Franz, que acababa de ganar su primera Copa de Europa, conservaba intacto en su memoria lo del 4-0 del 73: Cruyff le había embotellado y no había habido modo humano de superar la presión consecuente. Y con la suma de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=052Br-b6_Gc">Van Hanegem</a>, <i>la Oranje</i> emulaba el movimiento con más prestaciones si cabía que su Ajax mitocondrial. Según los cálculos del Káiser, la única manera de no volver a sufrir lo mismo debería partir de la base de no ser encajonado; Alemania no podía meterse atrás por mucha posesión que acumulasen los holandeses. Y, por supuesto, cuanto más lejos anduviese Cruyff de la zona más ardiente, mejor.</p>
<blockquote><p>El portero Maier, en una actuación antinaturalmente mágica, privó a Cruyff de la Copa del Mundo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El marcaje al hombre que efectuó Vogts fue el gran legado de la carrera de este. Menuda lapa ultra física. No lo dejó a cero, no lo hizo ni aunque ignorásemos la fascinante acción del minuto 1, pero durante el resto del encuentro, consiguió alejarlo del peligro y que cada cosa que hiciera le costase mucho más de lo corriente. Y Alemania, como grupo, lo exprimió. Fue la primera vez que se divisó un sistema defensivo tan adelantado en un equipo que no iba a amasar ni un 40% de posesión. La actividad protectora germana comenzaba desde el primer pase holandés, lo que derivó en que Michels retrasase a su centro del campo y en la creación de un espacio en la mitad enemiga <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UJzm9U-UNzA">que Beckenbauer iba a saber emplear</a>. Él, Breitner y Hoeness comandaron transiciones que no envidiaron en daño infligido al causado por los de Cruyff hasta la última media hora. Durante esta, con 2-1 en el luminoso, Holanda quemó sus naves haciendo llegar a sus dos interiores en cada ataque, mientras Cruyff,<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4WVmlpATJyE"> ejerciendo de base</a>, capitaneaba el toque de corneta. Perdieron solidez, pero crearon ocasiones suficientes como para meter tres goles. Sepp Maier, cancerbero de reflejos superheroicos, completó el milagro de sobrevivir y dio el Mundial del 74 a su Alemania anfitriona.</p>
<blockquote><p>Cruyff siguió jugando como un crack, pero nunca recuperó el nivel que se dejó en aquella gran Final.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cruyff no volvió a ser el mismo. Destacaba, claro; pero no de la misma manera. Algunas voces aludían a supuestos problemas físicos que nunca se confirmaron -se decía que le aplicaban sesiones de acupuntura, que para la época era como decir que le curaba una bruja en la choza de su montaña-, otras citaban temas financieros… La verdad es privada y pertenece a su familia. Pero cuesta mucho disociar su sensible bajón de lo ocurrido en la Final contra Beckenbauer. Por primera vez en su carrera, se le había escapado una oportunidad que no se le volvería a conceder. El máximo ya no era una opción. Y aunque convertir al Barça en el gigante en el que lo convirtió más tarde implicaba un reto mayestático, todo el mundo ha escuchado la famosa frase de Messi: <i>“Cambiaría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-tactico-final-berlin-barcelona-3-juventus-1-luis-suarez/">mis Champions Leagues</a> por un Mundial con Argentina”</i>. En cualquier caso, antes de colgar las botas, protagonizó varios episodios llenos de fútbol e interés. Sobre todo, porque plasmaron ese escenario de histeria y desatino que, en los dulces 90, arreglaría sentándose en el banquillo.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada 1974/75 comenzó con un cambio de cromos un tanto delicado: Neeskens vino a ocupar la plaza de extranjero que, hasta ahí, correspondió a Sotil. Es decir, un hombre cuya posición ideal era la de Asensi o<span class="pullquote_left">El fichaje de Neeskens tuvo consecuencias</span> Marcial, dos nacionales de peso, dejaba sin ficha ni sitio al delantero con quien Cruyff se repartía los espacios. Y encima, era holandés, como el propio <i>Flaco</i> y el míster, con las suspicacias que ello levantó en una sociedad española que era tan insegura y desconfiada como lo es en el presente. En cualquier caso, yendo al juego, no funcionó como se esperaba. Sotil halló relevo goleador en la figura de Manolo Clares, pero ni la química táctica con él era la misma, ni su relación con el Camp Nou tampoco. El Madrid le sacó 13 puntos al Barça en una Liga de 34 partidos donde las victorias sumaban sólo dos. Y el Leeds United, con <a target="_blank" href ="http://www.kaisermagazine.com/ranking/top-10-mejores-marcajes-gentile-zico-maradona/">una labor individual de Trevor Cherry</a> sobre Cruyff que todavía se rememora en Las Islas, lo expulsó de la Copa de la Europa en el penúltimo de sus partidos.</p>
<blockquote><p>Cruyff obligó al presidente del Barcelona a elegir entre él y su nuevo entrenador, Weisweiler.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Rinus Michels salió en globo y llegó un señor alemán que se llamaba Hennes Weisweiler. En España fue y es vilipendiado, pero no era ningún cualquiera: supo construir en la Bundesliga un proyecto excepcional que arrebató títulos al mismísimo FC Bayern Múnich del Káiser Beckenbauer: el Borussia Mönchengladbach de Günter Netzer. Netzer fue el más reputado centrocampista pasador de la década de los 70, un jugador que, por momentos, parecía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=K7uPXMZNEU0">Maradona sin regate</a>, o un Platini con menos gol que el real que superaba a este en todo lo demás. Ese era el gusto de Weisweiler. El problema residía en que su camino para desarrollarlo se parecía más al habitual en Van Gaal que al escogido por Guardiola: no cedía ante ningún futbolista; aplicaba su método y su sistema y eran los cracks, y no él, quienes debían acometer el sacrificio de la adaptación. A Cruyff le ordenó que actuase de “9”. Sólo de “9”. Y qué se puede contar más allá de que con la iglesia había topado. Lo de Rivaldo y Van Gaal, al lado de aquello, fue <i>“La Aldea del Arce”</i> comparada con <i>“Los Soprano”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Weisweiler fue destituido para euforia del Camp Nou. Y, en una muestra de lo que era el Barcelona de la época, Michels regresó a la entidad para ver si sonaba la flauta. Cruyff se sabía responsable, invirtió toda la energía que le restaba dentro y firmó su segundo mejor curso como estrella de los azulgranas, perdiendo la Liga por un solo punto frente al Atlético de Madrid. Debe apuntarse que se trató de uno de los desenlaces más polémicos del relato del campeonato nacional. En un envite frente al Málaga en casa en el que el Barça no tuvo fortuna con el colegiado, Cruyff resultó expulsado por, supuestamente, propinarle a este un insulto (aunque siempre defendió que se dirigió a Clares y que dijo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RScGkgplQz0"><i>“Manolo, marca ya”</i></a> -él decía cosas así-) y fue sancionado con tres partidos de suspensión. Sus compañeros empataron uno, perdieron dos y la Liga se escapó de entre los dedos. No le quedaba nada por ofrecer. No como futbolista. Y el preámbulo terminaba. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/">Podemos empezar</a>.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>Evasión o Victoria: El rey de los teutones</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Jan 2016 03:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marc Roca]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[1) LA ESPADA EN LA ROCA «De su cinto colgaba Excalibur, la mejor espada que jamás existió, que cortaba el hierro como si fuera madera», Chrétien de Troyes en El cuento del Grial. El periodista Enric González escribió que «Franz Beckenbauer sólo aparca su arrogancia cuando menciona a Fritz Walter». El Káiser no lo sabe, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h4>1) LA ESPADA EN LA ROCA</h4>
<p><span id="more-195361"></span></p>
<blockquote><p>«De su cinto colgaba Excalibur, la mejor espada que jamás existió, que cortaba el hierro como si fuera madera», Chrétien de Troyes en El cuento del Grial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista Enric González escribió que <i>«Franz Beckenbauer sólo aparca su arrogancia cuando menciona a Fritz Walter»</i>. El Káiser no lo sabe, pero en su respeto reverencial hacia el artífice del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/primera-copa-del-mundo-uruguay-milagro-de-berna/">primer gran éxito</a> de su patria futbolística anida algo más que la conciencia histórica y una correlación simbólica con sus propias conquistas. Se trata del íntimo respeto que un hijo profesa hacia su padre aun sin haberlo conocido como tal.</p>
<p style="text-align: justify">Cuenta la leyenda que el rey Arturo era hijo de Uther Pendragón, pero que no lo sabía. Tal y como se relata en Excalibur (1981), una de las mejores adaptaciones cinematográficas de este relato, Merlín fue el<span class="pullquote_right">El Rey Arturo no sabía la identidad de su padre</span> verdadero arquitecto de Camelot: el mago se había valido de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_4I_zbi3Sak">sus ardides</a> para asegurar el nacimiento de Arturo, del que sabía que estaba destinado a empuñar la misma espada mágica que el propio hechicero había entregado a su padre tiempo atrás. Anticipando que el fogoso reinado de Uther Pendragon no iba a perdurar lo suficiente como para asegurar una sucesión pacífica Merlín arrebató el pequeño Arturo de su cuna, lo entregó a una nueva familia y veló desde entonces por su desarrollo mientras la espada aguardaba en la roca una nueva mano digna de empuñarla.</p>
<p style="text-align: justify">No está claro el papel que desempeñó Dettmar Cramer en el Mundial de 1954, pero se sabe que este legendario entrenador -apodado <i>«el profesor»</i> por su talento formativo- se vinculaba al cuerpo técnico de la federación alemana desde finales de los años cuarenta. Y que seguía ahí cuando Fritz Walter blandió Excalibur para derrotar a los húngaros en Berna. La victoria sobre la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">gran potencia</a> del momento sigue siendo recordada como un milagro impropio de una nación futbolística tan joven. Como en la leyenda artúrica, el triunfo de 1954 fue tan solo el atisbo fugaz de algo mayor que iba a llegar veinte años más tarde.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Se levantaba y hacía trucos como un mago. Los niños quedaban hechizados, y yo también»</i>, recuerda un técnico asistente a los cursos que Dettmar Cramer impartía por el mundo en los años que siguieron. El hechicero iba y venía pero nunca descuidaba la evolución de su pupilo favorito, un chico de pelo rizado que destacaba en medio de una talentosa generación de promesas alemanas: <i>«Cuando el día oscurece y es difícil ver el camino&#8230; Para eso estoy yo»</i>, afirma Merlín en La última legión (2007). En 1963 la mediación del prestigioso formador fue fundamental para levantar la sanción que la federación había impuesto a Franz Beckenbauer por sus pecados de juventud. En adelante<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/bayern-munich-copa-de-europa-final-liga-liverpool-arsenal/"> Dettmar Kramer </a>sería la sombra del futbolista en las concentraciones de la selección. Sólo el mago conocía el destino del verdadero hijo del rey.</p>
<h4>2) UN REINO PARA UN REY</h4>
<blockquote><p>«Fuimos campeones de Liga tres temporadas consecutivas, ganamos la Copa de Europa tres veces y seis jugadores de ese Bayern fueron campeones de Europa con la selección, y también campeones del mundo. Fue una era realmente exitosa: no sólo para el Bayern de Múnich, sino también para el fútbol alemán», Franz Beckenbauer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El delantero inglés Gary Lineker asisitó como adolescente a la hegemonía del Camelot alemán y sintetizó su experiencia en un conocido axioma: <i>«El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania»</i>. Así como los reyes normandos de Inglaterra fijaron sus propios orígenes en las gestas artúricas Franz Beckenbauer es considerado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-tonono-las-palmas-central-elogiado-beckenbauer/">la figura fundacional</a> del poderío alemán sobre el césped, el mismo inicio de los tiempos para todo un club y un país futbolístico: <i>“Nuestra historia de éxito no empezó por casualidad con él en los años setenta”</i>, sentencia Karl-Heinz Rummenigge.</p>
<p style="text-align: justify">La lucha de un joven monarca por conquistar su propio reino ocupa buena parte del metraje de Los caballeros del Rey Arturo (1953). En el film, <a target="_blank" href ="http://estaticos.elmundo.es/assets/multimedia/imagenes/2015/09/18/14425676960373.jpg">Merlín</a> advierte a Arturo que su camino hasta el trono no será tan<span class="pullquote_right">Cuando subió al primer equipo, el Bayern vivía en segunda división</span> sencillo como proclamar su condición a los cuatro vientos: <i>“Deberéis probar lo que sois con hechos, y no con palabras”</i>. Cuando el juvenil Franz Beckenbauer llamó a las puertas del primer equipo del Bayern de Múnich el panorama tampoco era alentador. El club bávaro militaba en segunda división, el 1860 Múnich era el equipo más importante de la ciudad y el palmarés alemán se repartía entre varias entidades con más presente y tradición.</p>
<p style="text-align: justify">Al mismo tiempo que Franz Beckenbauer reclamaba el trono ante la vieja aristocracia alemana otra potencia ascendente, el Borussia de Mönchengladbach, presentaba batalla con el mejor equipo de su historia y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">un joven paladín holandés</a> desafiaba el dominio de británicos e italianos sobre el continente. Uno tras otro, como orgullosos reinos bretones reticentes a la autoridad del rey Arturo, todos los adversarios fueron derrotados por el Káiser de Alemania. La hegemonía teutona se construyó sobre el mismo anhelo superación que inflamaba el corazón de los caballeros de Camelot. Y en ambos casos la iluminación aguardaba al final de un sendero tan sombrío como el que recorre Perceval en el desenlace de Excalibur.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«No había ningún tipo de alegría. El pesimismo que se respiraba desde el principio se había trasladado a nuestro juego»</i>, recuerda Franz Beckenbauer sobre el Mundial de 1974. Una concentración inapropiada, los conflictos con la federación y el opresivo clima policial heredero de los atentados de 1972 oscurecieron el camino del Káiser y sus caballeros hasta su ansiado Grial. La batalla final no pudo empezar de peor manera, pero Franz Beckenbauer empuñaba Excalibur. Erguido sobre los estribos, como un faro luminoso en medio de la tormenta, el rey espoleó a sus caballeros para cambiar el signo del enfrentamiento. De este modo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/ghana-cruyff-beckenbauer-cronologia/">ganó el partido</a> y mucho más que eso: su reinado se convirtió en leyenda.</p>
<h4>3) LA TABLA REDONDA</h4>
<blockquote><p>«En una mesa redonda todos los asientos son cabecera», proverbio alemán.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">«¿Qué clase de maldad es esta?», reclama el siervo del emisario papal en El rey Arturo (2004), incapaz de localizar un asiento adecuado para su señor en el salón de su anfitrión. El profundo sentimiento de hermandad que une al monarca de Camelot con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-gran-bayern-munich-anos-setenta-beckenbauer-muller-maier-hoeness-rummenigge/">su mesnada</a> no encuentra mejor representación simbólica que una tabla circular en la que el rey ocupa una posición equivalente a la de cualquiera de sus paladines. Una mesa sin cabecera, un emblema tan redondo como los escudos del Bayern de Múnich y la selección alemana.</p>
<p style="text-align: justify">Arturo y sus caballeros luchan y padecen juntos y se saben hombres iguales en virtud y deberes del mismo modo que el líder de un equipo de fútbol, aún ostentando mayor ascendencia sobre el grupo, pertenece a la<span class="pullquote_right">Arturo fue considerado el rey más digno</span> misma categoría que sus compañeros. La leyenda artúrica idealiza el principio «primus inter pares», es decir,<i> «el primero entre iguales»</i>: <i> «¡A los reyes no se les vota!»</i>, reclama el orgulloso Arturo parodiado por Monty Python en la película de 1975. Al ser considerado el más digno de los nobles del reino, y no una figura perteneciente a una instancia superior, la autoridad del rey medieval proviene del libre homenaje de sus semejantes: <i>«El que se precie de caballero y quiera seguir a un rey,<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Db40S82sqic"> ¡que me siga!</a>»</i>, grita Arturo en Excalibur, y muchos acuden a la llamada del joven monarca.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Ante Franz escuchaba y callaba. Así es como aprendí»</i> recuerda <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-bayern-munich-breitner-rummenigge-matthaus/">Karl-Heinz Rummenigge</a>, que a imagen y semejanza de Perceval todavía era un bisoño aspirante a caballero cuando viajó desde tierras lejanas <span class="pullquote_left">Rummenigge dijo haber aprendido a competir mirando a Beckenbauer</span>para ponerse al servicio del rey Arturo. Pero la mayoría de los caballeros de la Tabla Redonda eran de la misma generación que el monarca. El irascible Sepp Maier y el impetuoso Gerd Müller, fieles reflejos de Kay y Galván, le habían acompañado desde el principio. Y muchos otros fueron llegando de otras partes: Lanzarote, gran rival de Arturo por el amor de Ginebra, era su más fiel escudero en el campo de batalla de la misma forma que Berti Vogts, que se había enfrentado tantas veces a Franz Beckenbauer con la camiseta del Borussia de Mönchengladbach, era su mejor guardaespaldas en la selección alemana. Günter Netzer era recto como Galahad, Paul Breitner romántico como Ywain, Wolfgang Overath refinado como Calogrenant y Uli Hoeness una segunda espada tan virtuosa como lo fue Bors en Camelot.</p>
<p style="text-align: justify">La hermandad de la Tabla Redonda es un compromiso al que sus integrantes rinden pleitesía de por vida.<i> «Siempre está ahí cuando lo necesitas»</i>, afirma Uli Hoeness sobre Franz Beckenbauer, para el que todos sus ex compañeros tienen palabras de gran admiración y respeto. El rey de los teutones, que llegó a cabalgar con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/por-la-supremacia-europea/">el brazo en cabestrillo</a> en el Mundial de 1970, recibe de sus caballeros similares muestras de entrega y fidelidad e incluso colgadas las botas sus hombres de confianza todavía siguen sus pasos: Berti Vogts le sucedió como seleccionador alemán y Uli Hoeness tomó su relevo en la presidencia del Bayern de Múnich.</p>
<h4>4) EL SEÑOR EN SU CASTILLO</h4>
<blockquote><p>«Cruyff era mejor jugador, pero yo fui campeón del mundo», Franz Beckenbauer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Alto y señorial, majestuoso en todos sus gestos, Franz Beckenbauer ha promovido una controvertida leyenda sobre el origen del apodo por el que es reconocido alrededor del mundo. El propio ex futbolista cuenta que en un viaje a Viena la prensa no pudo evitar comparar su regio porte con la estatua idealizada del emperador <a target="_blank" href ="http://www.travelwriter.at/wp-content/uploads/wien-denkmal-franz-joseph-i.jpg">Francisco José I</a>. Tras una sesión de fotos ante el monumento el faro del nuevo fútbol alemán sería reconocido como el <i>«Káiser»</i> del balompié.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo otras voces atribuyen el verdadero origen del mote a una circunstancia no menos icónica: según esta versión fue una ocurrencia periodística con la que se ilustró el enfrentamiento entre el líder del<span class="pullquote_right">Libuda pudo inspirar el famoso sobrenombre de Franz: «El Kaiser»</span> Bayern de Múnich y <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Reinhard_Libuda">Reinhard Libuda</a>, extremo estrella del Schalke 04. Si el segundo era conocido como el <i>«rey de Westfalia»</i> el primero no podía menos que reclamar el título de emperador tras detener con contundencia el avance de su adversario en un célebre lance de la final de copa de 1969. Cuentan los cronistas que la figura de Franz Beckenbauer se irguió desafiante tras derribar a su rival, respondiendo con altivez y un elegante control de pelota a los abucheos del público. El Káiser no ahorraba esfuerzos en los aspectos más prosaicos del fútbol pero ni siquiera entonces renunciaba a su característico porte nobiliario.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Tú eres la tierra y la tierra serás tu. Si fracasas, la tierra perecerá. Si medras, la tierra florecerá»</i>, sentencia Merlín en Excalibur. El vínculo entre el carácter y la prosperidad del monarca y la de todo su reino es grande en los relatos artúricos de ayer y de hoy. Franz Beckenbauer ganó la final de copa de 1969 como ganó tantas otras y su extraordinaria eficacia competitiva se convirtió en la enseña de la nueva identidad futbolística alemana. Centrocampista en origen, llegó a jugar en posiciones muy adelantadas pero fue retrasando gradualmente su base de operaciones hasta convertirse en el líbero más célebre de todos los tiempos. </p>
<p style="text-align: justify">Futbolista con una enorme capacidad de mando, era conocido por los envíos largos con los que dirigía sus huestes desde <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=E9X6dxQ3nIk">su privilegiado mirador</a> pero si era preciso también abandonaba las murallas del castillo para presentar batalla en el fragor del combate. Entre cadenas de paredes, pases precisos y regias conducciones el fútbol de Franz Beckenbauer inspiraba y reorganizaba a sus compañeros allí por donde pasaba ajustando a su alrededor una hueste que muchas veces pareció invencible.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«¿Es acaso la ley de Camelot la que rige el mundo entero?»</i> se pregunta Meleagante en El primer caballero (1995). Así fue en el fútbol, por cierto tiempo. Tanto que ningún otro <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/pele-parecido-mickey-mouse-evasion-victoria/">rey sobre el césped</a> ha mantenido tan estrecha relación con el poder como Franz Beckenbauer. Cual soberano nacido del más alto linaje que requiere de constante homenaje, su figura ha sido encumbrada por todas las altas esferas futbolísticas hasta el punto de que en 2007 la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol creó un premio al <i>«Genio universal del fútbol Mundial»</i> cuyos peculiares requisitos se ajustaban a un único candidato posible.</p>
<h4>5) EL MITO DEL RETORNO</h4>
<blockquote><p>«Yo no vine al mundo para vivir como un hombre, sino para ser un recuerdo vivo. Nuestra hermandad fue un tiempo de felicidad imperecedera; y porque no puede olvidarse ese tiempo feliz, volverá una vez más», Arturo, en Excalibur.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cada década de la historia del cine cuenta -por lo menos- con una gran revisión de la leyenda artúrica. Han pasado más de mil años desde que Arturo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Yt9oz1cnMRg">devolvió Excalibur</a> a las aguas en el ocaso de su reinado pero el rey vuelve a la vida una vez tras otra, vigente ante el paso del tiempo, regresando a los suyos en cada momento de necesidad. Tal y como está escrito.</p>
<p style="text-align: justify">El primer retorno de Franz Beckenbauer no se hizo esperar: un año después de entregar su espada el Káiser asumió el cargo de seleccionador alemán. Los nuevos caballeros de la tabla redonda habían<span class="pullquote_right">El Mundial de 1990 coronó a Beckenbauer para toda la eternidad</span> fracasado en la Eurocopa de 1984, venían de perder la final del Mundial de 1982 y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/maradona-parecido-bruce-lee-evasion-victoria/">Maradona</a> les arrebataría la de 1986, pero el liderazgo del rey se impondría en un tercer asalto consecutivo a la gloria. Con la conquista del Mundial de 1990 el Káiser reinstauró el orgullo de un país que a los pocos meses, como si el balón se empecinara en marcar la historia nacional, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-verano-de-nuestras-vidas-ii/">reunificaría su territorio</a> con el de Alemania oriental. Los dos siguientes advenimientos del rey de los teutones acudieron al rescate de un Bayern de Múnich que no encontraba el camino del éxito: pocos meses le bastaron en ambos casos para ganar la liga de 1994 y la Copa de la UEFA de 1996, en la que Franz Beckenbauer exhibió plenos poderes al compaginar sus labores técnicas con la presidencia del club y un activo papel como columnista deportivo. Bajo su labor presidencial el Bayern de Múnich reinstauró su hegemonía alemana y el éxito organizativo del Mundial de 2006 se liga a su papel como gran promotor de la iniciativa.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Es increíble la popularidad de la que sigue gozando entre la gente joven pese a que nunca le vieron jugar en directo»</i>, apuntó Reinhard Rauball, presidente de la Liga Alemana. La figura del Káiser es omnipresente en el fútbol alemán, la voz de la conciencia y el faro que ilumina el camino. Bien lo saben Lothar Matthäus y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/matthias-sammer-ultimo-libero-alemania-balon-de-oro-dortmund/">Matthias Sammer</a>, centrocampistas reconvertidos a líberos que encarnaron sendas resurrecciones triunfales del mito al servicio del Bayern de Múnich y la selección alemana. Bernd Schuster, Michael Ballack, Bastian Schweinsteiger, Toni Kroos y un largo etcétera atestiguan que ningún gran proyecto de centrocampista alemán escapa a los pasos de Franz Beckenbauer, un modelo que pervive y seguirá inspirando a los nuevos caballeros teutones.</p>
<p style="text-align: justify">El musical Camelot (1967) termina su propia revisión del relato artúrico justo antes de la batalla final en la que perecerán el rey y el grueso de sus caballeros. En un momento tan oscuro un muchacho desconocido, fascinado por los relatos de la tabla redonda, acude a Arturo deseoso de luchar bajo su enseña. Antes de marchar hacia la muerte el monarca ordena caballero al joven y le encomienda vivir y crecer para luchar otro día: <i>«¡No dejes que se olvide / que una vez hubo un lugar, / por un breve tiempo brillante, / que era conocido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ziTgoseyWoU">como Camelot</a>!».</i></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
Referencias:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/evolucion-paralela-cultural-futbol-cine/">Evasión o Victoria. Introducción I:</a> El sueño más grande<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/tren-de-sombras-cartografa-de-la-luz/">Evasión o Victoria. Introducción II:</a> Tren de Sombras, cartografía de la luz</p>
<p style="text-align: justify">
Episodio I: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/pele-parecido-mickey-mouse-evasion-victoria/"><i>«El poder de la sonrisa».</i></a><br />
Episodio II: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/maradona-parecido-bruce-lee-evasion-victoria/"><i>«El furor del potrero»</i></a></p>
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		<title>Raúl para Alemania (y viceversa)</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 02:50:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Raúl y el Real Madrid se estaban haciendo daño. Demasiado daño. El tiempo, destructor de casi todo lo que merece la pena, había condenado a Raúl a la pérdida progresiva de sus peculiares cualidades. Pero Raúl seguía ahí. Pasaban los años, los proyectos y las estrellas, pero Raúl seguía ahí. Seguía porque, de todas las [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Raúl y el Real Madrid se estaban haciendo daño. Demasiado daño. El tiempo, destructor de casi todo lo que merece la pena, había condenado a Raúl a la pérdida progresiva de sus peculiares cualidades. Pero Raúl seguía ahí.<span id="more-187919"></span> Pasaban los años, los proyectos y las estrellas, pero Raúl seguía ahí. Seguía porque, de todas las virtudes que le hicieron genio, hubo una que nunca le abandonó: el gol. Raúl marcaba una veintena de tantos por temporada, suficientes para que su ascendencia legendaria fagocitara cada intento de <i>desplazarle</i> por parte del club. Owen, Robinho, <a target="_blank" href ="http://sport24.lefigaro.fr/var/plain_site/storage/images/football/diaporamas/ldc-la-6e-journee/real-madrid-zenit-raul-robben/4031251-1-fre-FR/real-madrid-zenit-raul-robben_diaporama.jpg">Robben</a>… ninguno fue suficiente. La gente comenzó a preguntarse cuándo llegaría por fin el relevo. El nuevo <i>Siete</i>. Para Raúl, esta situación acabó siendo terrible. Su enfermiza competitividad le había metido en una batalla de <a target="_blank" href ="http://s1.trrsf.com/blogs/114/raul2.jpg">reivindicación permanente de su nombre</a>. Muchos ya no recordaban la mejor versión de Raúl. Otros ni siquiera la habían visto. Nadie lo diría jamás en voz alta, pero el madridismo se cansó de Raúl y Raúl, del Real Madrid.</p>
<p style="text-align: justify">El verano de 2010 terminó de edificar el proyecto de Cristiano Ronaldo, que a partir de entonces sería <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/Media/201212/15/mouflo--644x362.jpg">también de José Mourinho</a>. El Real Madrid disponía ya de líderes suficientes dentro y fuera del campo. La figura de Raúl llegaba a su fin. Su nuevo destino sería Alemania. El Schalke 04 y un campeonato, la Bundesliga, en claro ascenso mediático. Tocaba volver a disfrutar.</p>
<blockquote><p>Raúl sale del Real Madrid «quemado» pero con un deseo voraz de volver a disfrutar del fútbol</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La expectación era máxima, y no solo en Alemania. En España, televisiones de ámbito nacional se disponían a retransmitir el debut de Raúl, algo insólito en aquella época. El estreno llegó en la Total Cup, un cuadrangular que enfrentó al Schalke con el Hamburgo y más tarde, con el poderoso Bayern de Múnich. Tras <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/alacarta/videos/programa/raul-su-exitoso-debut-schalke/842377/">dejar buenas sensaciones</a><span class="pullquote_right">La primera cuchara al Bayern, inolvidable&#8230; </span> y vencer en semifinales, el torneo veraniego nos ofrecía la ansiada final ante el gran gigante del país. El Bayern. Su <i>“querido”</i> Bayern, contra el que tantas luchas inolvidables protagonizó. Por exagerado que parezca, lo que sucedió aquella  tarde sería clave en el devenir del delantero en el fútbol alemán. Raúl anotó su primer gol en una de sus clásicas exhibiciones de su salvaje instinto ratonero, pero lo fuerte llegaría después. Apareciendo por la corona del área, el crack le colocó al arquero Sattelmaier <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4LOQEg58wp0">una de sus célebres <i>cucharas</i></a>. La vaselina que había dominado Europa hizo acto de presencia ante los ojos del mundo. De repente, el Schalke 04 se sintió con derecho a pensar que acababa de firmar a una estrella. <i>“Pasarle el balón es como confiar mi dinero a un banco suizo”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2010/08/02/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1280734212.html0">exclamó Ivan Rakitic</a> a la finalización del encuentro. Los que conocían a Raúl afirmaban que en su mirada volvía a sentirse el fuego de la ilusión. Todavía no le había dado nada al Schalke 04. Ellos, en cambio, le habían devuelto la vida.</p>
<p style="text-align: justify">Días más tarde llegaría la primera derrota oficial, ante el propio Bayern en la Supercopa. En realidad, sería del todo injusto e irreal convertir su historia germana en un panegírico sin fin. El fútbol de Raúl seguía siendo una sombra de lo que fue. Apenas se movía de la zona central del ataque y, en cierto modo, condicionaba los movimientos de compañeros como Farfán o Jurado. El <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2010/08/02/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1280734212.html0">Schalke 04 nunca fue un gran equipo</a> esa temporada. Los 18 goles producidos por Raúl (13 dianas y 5 asistencias) apenas le sirvieron a los de Felix Magath para acabar en una discretísima 14ª posición en la Bundesliga. Precisamente por esto, lo que iba a vivirse en los torneos del KO quedaría tan grabado en la memoria del aficionado.</p>
<blockquote><p>La Champions le dijo adiós a uno de sus últimos dominadores de manera grandiosa y con mucha épica</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las lenguas viperinas, que de esas siempre hay, habían señalado que, para Raúl, el Schalke solo era un conducto para batir el último gran récord al que podía acceder: ser máximo goleador de las competiciones europeas. Raúl había dejado atrás toneladas de resquemor, y aunque Alemania era un precioso <i>“empezar de nuevo”</i> al más alto nivel, el <i>Siete</i> jamás olvidó que debía seguir compitiendo. Así pues, daba comienzo la Champions League 2011. El Schalke se mostró muy autoritario en su estadio, logrando el liderato del grupo tras derrotar cómodamente a sus tres rivales. El deseado récord llegó para Raúl en la tercera jornada, gracias a dos goles al Hapoel de Tel Aviv, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=f9xq0dG_inA">primero de bella factura</a>. Una efeméride bonita, pero ni mucho menos su momento más placentero dentro de aquel torneo. Ese aún estaba por llegar.</p>
<p style="text-align: justify">Realizado el sorteo, las bolitas caprichosas quisieron que el Schalke 04 se las viera en octavos de final con el Valencia de Unai Emery. Raúl regresaba a España. A Mestalla, una de las plazas donde el Real Madrid menos afinidad encuentra históricamente, y que era además la antigua casa de David Villa, vigente<span class="pullquote_left">El gol en Mestalla fue su éxtasis personal</span> <i>“Siete de España”</i>. El morbo, mal manejado por algunos, derivó en un ambiente caliente que afectó al Schalke, muy superado por el Valencia en la primera hora de juego. Roberto Soldado colocó el 1-0 y en las caras alemanas había sensación de eliminación inminente. Fue ahí cuando Raúl demostró una vez más estar a otro nivel mental. El delantero esperó su momento, que llegaría en el minuto 64. Un centro raso desde la banda de Jurado sirvió para que Raúl despertase de su aparente letargo. Su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OVLzGFmOrp8">movimiento fue sigiloso</a>, imperceptible para un David Navarro demasiado humilde como para detener a un genio en plena obra. No hacía falta que Raúl enviase el balón a la red. Tras su control, el gol ya era un hecho. Solo faltaba el éxtasis. El <a target="_blank" href ="http://cadenaser00.epimg.net/ser/imagenes/2011/02/15/deportes/1297729699_740215_0000000000_noticia_normal.jpg">trance en sus ojos</a>. Raúl había cambiado el transcurso de la eliminatoria, la había transformado con su viejo status de crack de la Champions. <i>«Necesitaba un partido así para sentirme futbolista. La decisión de irme fue la correcta»</i>. El Schalke le había devuelto su pasado.</p>
<p style="text-align: justify">Restaurado su prestigio, Raúl pasó a convertirse en una leyenda andante en un lugar que nunca pensó albergarla. Franz Beckenbauer, tótem del fútbol alemán y <i>opinador</i> constante, manifestaba que <i>“la Bundesliga debía nutrirse de ganadores como Raúl”</i>,  justo ahora que el campeonato alemán andaba expandiéndose al mundo a toda velocidad. Raúl simbolizaba un modelo competitivo para niños como Julian Draxler, compañero suyo en Gelsenkirchen. El Schalke derrotó al Inter de Milán por un espectacular marcador global de 7-3 (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OVLzGFmOrp8">con dos tantos del <i>Siete</i></a>) en los cuartos de final. <i>“Hay que renovar a Raúl un año más”</i>, repetía Beckenbauer. El sueño europeo acabó cuando tuvo que acabar. El Schalke fue arrasado en su primera semifinal de Champions League por un Manchester United superior en todo.</p>
<blockquote><p>Tras el cuento europeo, el Schalke y Raúl se darían un regalo más, muy deseado por ambos: la Copa</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Para quien ha ganado seis veces La Liga y tres veces la Champions, la Copa del Rey puede parecer un asunto menor. A Raúl, sin embargo, el torneo del KO le había generado no pocas frustraciones. Nunca pudo ganarlo, y lo que es peor, en varias ocasiones le rompió el corazón. La derrota ante el Deportivo<span class="pullquote_right">Raúl no tenía una Copa. El Schalke se la dio</span> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VjU3yOGM2EQ">en el famoso <i>Centenariazo</i></a> de 2002, la final perdida en Montjuic ante el Zaragoza en 2004 o el durísimo <i>Alcorconazo</i>, son capítulos que dejaron en Raúl una herida abierta, herida que solo cerraría, de nuevo, gracias a su periplo germano. El Schalke se proclamó campeón de Copa tras derrotar en la final 5-0 al MSV Duisburg, un conjunto de la segunda división alemana. La gloria, no obstante, había llegado un par de meses antes, en la semifinal. A partido único, sin vuelta atrás, el Schalke enfrentó al Bayern Munich en el Allianz Arena. Otra vez el Bayern… y otra vez Raúl. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=t9LhrbiXcYQ">Su gol daría al Schalke</a> un título que no levantaba desde hacía casi una década, y que para la estrella española significaba la posibilidad de sumar un trofeo que no tenía. Finalizaba una campaña que había sido mucho más que exitosa. El Schalke y Raúl se habían regalado el uno al otro infinitamente más de lo que habían podido soñar. Eran un matrimonio perfecto. Se amaban.</p>
<p style="text-align: justify">Insertado en el corazón del hincha, <i>“señor Raúl”</i> (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=B_2XNrl9c4Y">así se llamaba su genial canción</a>) arrancó una segunda campaña menos mágica pero de mucha mayor regularidad. Había caído en verano la Supercopa, ni más ni menos que frente al gran rival, el poderoso Borussia Dortmund de Jurgen Klopp. Raúl se fue ese año a los 21 tantos producidos solo en Bundesliga –15 goles, 6 asistencias–, una cifra muy potente que sirvió al Schalke para clasificarse de nuevo para la Champions. Pese a ello, de aquella temporada conservamos una eliminatoria por encima de  todo: su doble duelo ante el Athletic Club de Bilbao de Marcelo Bielsa.</p>
<blockquote><p>Los 180 minutos ante el mejor Athletic de Bielsa, su último gran momento como jugador de élite</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>“Más allá de su técnica innegable, Raúl es un jugador de apariciones sorpresivas cerca del arco rival. Eso no siempre puede ser neutralizado”</i>. Así de elogioso se había mostrado Marcelo Bielsa horas antes del choque de vuelta en Bilbao. El argentino sabía perfectamente lo que había visto y vivido días antes en Alemania. <span class="pullquote_left">Raúl fue de nuevo Raúl ante el Athletic Club</span>Su Athletic atravesaba un momento pletórico de forma después de eliminar al Manchester United del gran Sir Alex. San Mamés hacía años que no veía a los suyos jugar de esa forma. El Athletic era sin duda un equipazo. Mejor que aquel buen Schalke, y por eso Fernando Llorente no tardó en adelantar a los vascos en el marcador. Gol de visitante, gol de los que rompen ilusiones y esperanzas. No a Raúl, claro, que solo tardó un minuto en empatar la contienda. A partir de ahí, contemplamos algo emocionante, historia individual de nuestro fútbol. En palabras posteriores de Bielsa, Raúl <i>“olió la sangre”</i> y las dudas del Athletic y se desató como un torbellino. Marcó el 2-1 con una  tremenda volea. Minutos después rozó el hat-trick en una acción de recorte y vaselina digna de su plenitud. <i>“Plenitud”</i>. Ese era el concepto. Aunque fuera por un rato, volvimos a tener ante nuestros ojos al mejor futbolista español de su década. A ese diablo hiperactivo de masiva participación en el juego y el remate. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yPVbxZ5Yaj4">El Athletic acabó imponiéndose 2-4</a> porque, simple y llanamente, era o estaba mejor que el Schalke, pero sobre el césped hubo un futbolista muy por encima del resto. La última noche del gran Raúl González.</p>
<blockquote><p>Solo dos temporadas bastaron para entrar en el corazón y la historia del club. «¡Señor Raúl!»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fueron tantas y tan intensas las emociones  que parecía mentira que solo hubieran estado juntos dos años. A finales de abril, Raúl y Schalke 04 comunicaban su ruptura al acabar la campaña en disputa. Como suele ser habitual, al delantero comenzaron a llegarle ofertas mareantes procedentes de ligas exóticas. Cheques con muchos ceros que el Schalke no podía asumir. Raúl estaba a punto de cumplir 35 años y la temporada se le había hecho muy larga. Físicamente, su renovación ofrecía muchas dudas. Económicamente, también. Así pues, tocaba decir adiós. Nadie quería forzar una relación profesional que acabó siendo, para sorpresa de la mayoría, una bellísima historia de amor <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WF6SMC4tBSs">con instantes de lujuria</a>. Hoy, con la perspectiva del tiempo, nos damos cuenta que aquello funcionó porque Raúl y Schalke 04 se dieron justo lo que andaban buscando. Raúl llenó al club de glamour, dinero (su camiseta representaba el 50% de las ventas totales y los ingresos se multiplicaron)… y títulos. Dos en dos años. Pero todo esto fue posible porque Raúl encontró en el Schalke una nueva casa. Un lugar donde volver a disfrutar tras años de hastío. <i>“Quiero al Madrid. Fue un orgullo ser capitán, pero necesitaba irme. Relajarme. Aquí tengo lo tengo todo”</i>. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sISNtbnw_S0">Su despedida erizó la piel</a> del aficionado al fútbol, que pudo mirar atrás y agradecer a esta unión la resurrección, al menos en un pequeño porcentaje, del recuerdo y la memoria de un futbolista grandioso.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/raul-gonzalez-blanco-frases-entrenadores-sobre-carrera-juego-trayectoria/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>Giorgio, pistolas y neones</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Apr 2015 01:50:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Franz Beckenbauer]]></category>
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		<description><![CDATA[n la apoteosis de su carrera, distinguir a Giorgio Chinaglia de una estrella de Hollywood era una tarea difícil. Tenía dinero, fama, un atractivo animal para el sexo opuesto y además era un personaje reconocido en la capital del mundo –libre-. El futbolista italiano era un hombre poliédrico: carismático, encantador, peligroso e irracional a partes [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n la apoteosis de su carrera, distinguir a Giorgio Chinaglia de una estrella de Hollywood era una tarea difícil. Tenía dinero, fama, un atractivo animal para el sexo opuesto y además era un<span id="more-162229"></span> personaje reconocido en la capital del mundo –libre-. El futbolista italiano era un hombre poliédrico: carismático, encantador, peligroso e irracional a partes iguales; podría <a target="_blank" href =“http://newsgo.it/wp-content/uploads/2015/04/Giorgio-Chinaglia.jpg”>haber sido un capo</a> de las cinco familias mafiosas de Nueva York. Chinaglia era uno de los mayores gigantes que habitaban el estadio del mismo nombre, la luz más reluciente del Estudio 54 y el hombre más influyente de uno de los clubes más famosos del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Poco <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=rX4BJmKqs9c”>de esto podía</a> imaginar el joven Giorgio cuando su familia se mudó desde su Italia natal a Gales por motivos de trabajo. Emigrar no ha sido nunca algo ajeno para el italiano. En las Islas Británicas, Giorgio desarrolló su pasión por el fútbol, compitiendo en un juego que poco o nada tenía que ver con el que se jugaba en el su país natal. Eso no evitó que también cultivase el gusto por el deporte más amado por los galeses, el rugby, para el cual su potente físico le convertía en privilegiado. Su etapa en el Swansea Town le trajo sus primeras sanciones y castigos, fruto de un temperamento volcánico que caracterizaría el resto de su vida. A pesar de sus tremendas condiciones, tanto físicas como técnicas, las dudas sobre su carácter se cernían sobre <i>Giorgione</i>, y ponían en peligro su futuro como jugador profesional. El Swansea le dejó libre alegando que jamás llegaría a nada, y al pobre Giorgio no le quedó más remedio que volver a Italia para intentar ganarse las habichuelas en algún club de las categorías inferiores del calcio. Así llegó al Massese y posteriormente a Nápoles para jugar en un pequeño club de la ciudad partenopea, el Internapoli, siempre en la Serie C. Allí dio signos de su buen olfato de gol, marcando 26 goles en 65 partidos. Nada presagiaba lo que el futuro depararía para Chinaglia.</p>
<blockquote><p>El pase a la Lazio fue decisivo en la vida de Chinaglia. El trampolín perfecto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Encontraría el éxito, la Azzurra y a Maestrelli</span>En el verano del 69, la Lazio volvía a la Serie A y se fijó en Chinaglia para reforzar su ataque. Giorgio tenía ya una bien ganada fama de duro en Italia y el técnico Juan Carlos Lorenzo no dudó que sería el estilete perfecto para su Lazio. El delantero de Carrara rindió bien en sus dos primeros años en Roma, marcando 12 y 9 goles, cifras decentes en un campeonato tan hermético como <i>esa</i> Serie A. Aún así, la Lazio volvió a descender, y Giorgio no escapó a las críticas. Se le acusó de vida licenciosa y su relación con la americana Connie Eruzione –hermana de quien sería capitán del famoso equipo del <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=BM7HCm8yGNk”><i>«Miracle on ice»</i></a> americano en los Juegos de Lake Placid- , ocuparía muchas portadas en la prensa. Sin embargo, como respondiendo a todos su críticos, fue en esa temporada en Serie B, la 71-72, cuando Chinaglia se destapó como el <i>bomber</i> de clase mundial que era. Ese año es <i>capocannoniere</i> y lidera al equipo en su vuelta a la máxima categoría del fútbol transalpino. Para coronar el año, Valcareggi, que lo había dejado fuera del Mundial del 70 a pesar de estar en su preselección, lo convoca con la <i>Azzurra</i>. Pero sobre todo, esa temporada Chinaglia conoce a <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=cZMMbGVmsbU”>Tommaso Maestrelli</a>, quien será su entrenador en la Lazio durante los siguientes años, su mentor, y la única persona capaz de calmar los ataques de furia del atacante. </p>
<p style="text-align: justify">Maestrelli crea un equipo luchador, racial, liderado por Chinaglia, el veterano Pino Wilson en defensa  y Mario Frustalupi –un clásico <i>regista</i> italiano, ex del Inter- y Luciano Re Cecconi en el centro del campo, que tomará por asalto la Serie A. Recién ascendida, la Lazio <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=bAyooiVC0jk”>pierde el Scudetto</a> en la última jornada. Les condena una derrota en Nápoles, unida a una victoria de la Juventus contra, ¿quién si no?, la Roma. Una carta de presentación genial para un grupo de jugadores salvaje.</p>
<p style="text-align: justify">La famosa Lazio de las pistolas se edifica sobre este grupo de futbolistas, algunos abiertamente fascistas, muchos claramente radicales y, en general, todos hambrientos de gloria. <a herf=“https://www.youtube.com/watch?v=YGhWqHszCTo”>La 73-74 no vería la historia repetirse.</a> Chinaglia se desmelena y marca 24 goles, entre ellos el decisivo que sella el título para los celestes. Increíblemente, la Lazio es campeona de Italia. Pero el Scudetto bordado en el pecho parece traer sólo malas noticias al club. Sancionada por incidentes en la Copa de la UEFA, la Lazio no participa en la Copa de Europa, lo cual es sin duda una ocasión perdida para Chinaglia. Maestrelli, el hombre milagro, sufrirá problemas de salud en los siguientes años, y morirá en 1976, y el capitán <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=f7yLdNMKe9k”>Re Cecconi será acribillado</a> a balazos en el 77 cuando intentó gastar una broma a un joyero con muy malas pulgas. Para Chinaglia, el principio del fin en Italia comenzaría con su cénit deportivo.</p>
<blockquote><p>El Mundial 74 iba a suponer un antes y un después en la carrera de <i>Giorgione</i>.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como premio a su gran campaña, varios miembros de la Lazio fueron convocados por la selección italiana para el Mundial que se celebraría en Alemania occidental ese verano. Chinaglia, por supuesto, estaba entre ellos y llegaba a la gran cita como uno de los jugadores a seguir. El influyente Wilson y Re Cecconi también figuraban en la lista azzurra. Italia era un equipo veterano, que seguí apoyándose en los héroes de la década anterior, como Facchetti, Rivera, Mazzola o Riva. Chinaglia, junto a Anastasi, Benetti o Capello representaban a la nueva generación. El ambiente en el vestuario fue seguramente el peor de toda la historia del equipo nacional en los Mundiales, con un Valcareggi incapaz de controlar los enormes egos de sus seleccionados. En el primer partido de Italia, lo que se suponía un paseo ante Haití, los azzurri sufren para ganar y <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=sk6uOImHtLk”>Chinaglia es sustituído</a> por Anastasi. Giorgio explota, dirige sus exabruptos contra Valcareggi y destroza innumerables botellas de agua en el vestuario, llenas según sus detractores, vacias según Chinaglia. Su Mundial se acaba, aunque no sea enviado a casa. Italia fracasa y cae en primera ronda, liquidando a toda una generación.</p>
<p style="text-align: justify">Tras la decepción, el delantero viaja a Estados Unidos durante sus vacaciones, y juega un amistoso con los Hartford Bicentennials contra Polonia, el equipo que había eliminado a Italia del Mundial. Tras el partido, Hartford ofrece un contrato a Chinaglia, a quien sólo una llamada de Maestrelli hace recapacitar y volver a Italia. Pero la relación del atacante y el fútbol italiano ya está rota. Sigue jugando en su club, a buen nivel, pero su periplo en la selección, ahora con Bernardini, no remonta, y la enfermedad que aleja a su mentor Maestrelli de la Lazio reafirma la decisión de Chinaglia de emigrar al país de su esposa. Un año más en Roma y la llamada de Steve Ross y <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=Q3vOrNfjiOc”>el Cosmos de Nueva York</a> hacen el resto. <i>Long John</i> cruzaba el Atlántico.</p>
<blockquote><p>Chinaglia firma para ser el escudero de Pelé, y se consagrará como el mejor jugador de la NASL.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mister Ross, magnate de Warner Communications está dispuesto a hacer de su club una referencia mundial. Tras sorprender logrando la firma de Pelé, el siguiente reto del club era poder rodear al brasileño para que este pudiese ganar el campeonato de la incipiente NASL, siendo Chinaglia la pieza maestra de lo que se convertiría en un proyecto legendario.</p>
<p style="text-align: justify">La North American Soccer League, creada en 1967, había recibido un espaldarazo inmejorable con la presencia de Pelé. La liga crecía y todos los equipos querían tener a su propio <i>Rei</i>, por eso se empezaron a ofrecer grandes sumas de dinero a estrellas de relumbrón, la mayoría de ellas, lejos de su mejor momento como futbolistas. <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=o8wGN5uDaVg”>George Best</a>, Rodney Marsh, Gordon Banks o Bobby Moore ya estaba dando patadas al balón en los campos americanos, pero Giorgio Chinaglia sería la primera estrella internacional que llegaría a Estados Unidos en plenitud. Con apenas 29 años, el italiano tomó por asalto la competición. Se hizo el amo del Cosmos, aún con la presencia de Pelé, con quien le separaban diferencias de carácter personal. El ambicioso Chinaglia no aceptaba ser un segundón al servicio del brasileño, y eso también afectó al rendimiento del propio equipo.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Su temperamento tuvo un buen rival en Pelé</span>Para la última temporada de Pelé, <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=cajPcbLj6L4”>la de 1977</a>, Steve Ross decidió tirar la casa por la ventana. La plantilla del conjunto neoyorquino, además de Pelé y Chinaglia, pasó a contar con el centrocampista internacional yugoslavo Vito Dimitrijevic y su compatriota el atacante Jadranko Topic, los delanteros ingleses Tony Field y Steve Hunt, el defensor escocés Charlie Aitken, el internacional brasileño Rildo y el jugador del Santos Nelsi Morais, el centrocampista de la selección peruana Ramón Mifflin y la estrella del fútbol africano Jomo Somo. Shep Messing, Werner Roth y Gary Etherington, tres de los mejores jugadores estadounidenses también eran <i>cosmopolitans</i>.  A pesar del buen equipo, no se acababan de lograr los resultados deseados, y Chinaglia empezó a mover hilos que llevaron a la dimisión del entrenador Gordon Bradley y su sustitución por Eddie Firmani, ex entrenador de <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=oYB_2DSaP6U”>Tampa Bay –gran rival del Cosmos–</a>, y ex estrella del fútbol italiano. Mucho más del gusto del ex atacante de la Lazio. Cuando la varita mágica de Ross fue capaz de llevarse a Franz Beckenbauer a la Gran Manzana, todo empezó a tener sentido y el equipo encadenó una racha de grandes resultados. Aunque Chinaglia, que ya se las tenía tiesas con Pelé, no estuviese muy contento de que Beckenbauer fuese ahora el segundo de abordo en el club. </p>
<p style="text-align: justify">Para el final del curso del 77, un último gran fichaje asentó al Cosmos como gran aspirante al título. Carlos Alberto, capitán de la Brasil del 70, hizo las maletas y se instaló en Nueva York. Con esos cuatro figurones, más el resto de internacionales, el equipo de ensueño de la Warner llegó a <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=m8my47Z79xQ”>la <i>Soccer Bowl</i></a>. En Portland, venciendo a Seattle Sounders con un gol de Chinaglia, el final ideal para la carrera de Pelé se confirmó. El Cosmos era campeón, y el italiano se consagraba como el mejor goleador de la liga.</p>
<blockquote><p>El Cosmos post-Pelé es el reino de Chinaglia. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Estaba muy por encima del resto de jugadores</span>Con la retirada de <i>O Rei</i>, al menos de los terrenos de juego, ya que su pantagruélico contrato con Warner Communications incluía también un contrato ¡DISCOGRÁFICO!, Chinaglia se convirtió en el líder indiscutible del Cosmos. En el terreno de juego él era el ejecutor de un equipo que cada vez jugaba mejor y al que se unían estrellas de calibre internacional. Johan Neeskens, Pino Wilson, <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=X4zkNBfd3-I”>Vladislav Bogicevic</a>, Dennis Tueart, etc, se movían al ritmo que Carlos Alberto y Beckenbauer marcaban, y Chinaglia, más que ninguno, lo disfrutaba. Su reino como mayor goleador de la NASL no tenía fin, y un segundo campeonato cayó en el 78, seguido por el tercero y el cuarto, en el 80 y el 82. Sencillamente, no había nada a ese lado del charco <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=6bLIHRxZjBY”>capaz de parar su combinación</a> de fuerza física y capacidad para rematar desde cualquier ángulo con una potencia brutal. Su determinación por ser el mejor era la guinda que coronaba a uno de los mejores delanteros de toda la década. Se retiraría como el mejor goleador de la historia de la NASL.</p>
<p style="text-align: justify">Su relación con Steve Ross, cada vez más cercana, le dio poder a la parte más oscura de Giorgio, el manipulador, el hombre sin escrúpulos, que vio como toda la cúpula de directivos que habían acompañado al Cosmos y a Ross en su meteórico ascenso iban enfilando la puerta de salida. Chinaglia siempre negó su implicación con esos movimientos estratégicos dentro del club, pero su mano negra detrás de ellos era bastante obvia.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=fBR8jN_SyE0”>Estados Unidos parecía el futuro</a>. Se decía que el soccer iba a ser la liga más grande entre las grandes ligas americanas cuando el Cosmos llenaba partido sí, partido también, el Giants Stadium. En otras plazas como Fort Lauderdale o Tampa Bay la cosa también funcionaba. Pero la expansión de la liga hasta 24 equipos, en mercados pequeñísimos, y su fracaso como producto televisivo, a pesar de la inversión de la ABC condenó a la liga al fracaso. Para cuando el Cosmos ganó ese título del 82, el último de Chinaglia, la competición ya estaba herida de muerte. Duraría apenas dos años más.</p>
<p style="text-align: justify">Para Giorgio, la desaparición del Cosmos, algo que consideraba suyo, alimentó sus ganas de volver a Europa, a la Lazio. Llevaba dos años retirado, pero regresó como presidente a un club que atravesaba una dificilísima época tras verse involucrado en el escándalo del <i>Totonero</i>. <i>Long John</i>, agobiado por la mala situación económica del club, tampoco fue solución en su antigua casa. Hasta su muerte en <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=dm1NufzYJ4g”>abril de 2012</a>, Chinaglia vivió a caballo entre visitas esporádicas a Italia y los Estados Unidos, saliendo sólo a la luz por diversos problemas judiciales y una vida más bien tenebrosa, muy propia para quien podría haber sido un capo de la Mafia o, sin ir más lejos, para el líder de la Lazio de las pistolas.</p>
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		<title>La historia de Louis van Gaal: Bayern Munich (V)</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Sep 2014 02:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Un día en el vestuario, Louis van Gaal se bajó los pantalones diciendo que, así como se podía quitar los pantalones, también podía bajarnos a cualquiera del equipo. Fue algo muy loco», Luca Toni. «La actitud bávara frente a la vida encaja conmigo a la perfección. ¿Por qué? Porque el lema del Bayern es &#8216;Mia [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Un día en el vestuario, Louis van Gaal se bajó los pantalones diciendo que, así como se podía quitar los pantalones, también podía<span id="more-137931"></span> bajarnos a cualquiera del equipo. Fue algo muy loco», Luca Toni.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«La actitud bávara frente a la vida encaja conmigo a la perfección. ¿Por qué? Porque el lema del Bayern es &#8216;Mia san mia&#8217; (&#8216;nosotros somos nosotros&#8217;), mientras que el mío es &#8216;soy como soy': confiado, arrogante, dominante, honesto, trabajador e innovador»</i>. Como siempre, Van Gaal se <a target="_blank" href ="http://www.4dfoot.com/2013/08/01/i-am-the-ideal-man-15-quotes-by-louis-van-gaal/">presentó</a> ante su nueva afición sin cortapisas ni cortafuegos. Venía de triunfar con el AZ Alkmaar, un club de provincias en el que, tras reinventarse, había logrado recuperar la fuerza, la determinación y la confianza que le caracterizan. Lejos quedaban ya sus fracasos en Barcelona y Holanda, los cuales le habían hecho plantearse la posibilidad de una retirada anticipada. Louis <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/08/louis-van-gaal-campeon-az-alkmaar-2009-evolucion-como-entrenador-mayor-flexibilidad/">estaba en forma</a> y esto es, precisamente, lo que necesitaba Uli Hoeness para revitalizar al Bayern Munich. El club bávaro ganaba, pero no arrasaba. Vencía, pero no convencía. Parecía un gigante dormido. Y Hoeness, su por entonces presidente, quería un <i>«football teacher»</i> que lo despertara a tiempo para no dejar pasar una oportunidad histórica: ganar la Champions en su propio estadio. Nadie lo había logrado desde 1965, pero Louis van Gaal iba a tener tres años de margen. </p>
<p style="text-align: justify">Su andadura en Munich no comenzaría nada bien. A una pretemporada muy movida por la marcha de Lucio y la suplencia Luca Toni, le siguió un inicio liguero nada prometedor (21/39 puntos) que le hizo conocer<span class="pullquote_right">Tras un pésimo inicio en la Bundesliga, cambió su forma de comunicarse</span> el complejo entorno del Bayern <i>«Está desorientado»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/futbol-internacional/20091105/van-gaal-tiene-los-dias-contados-bayern/794211.shtml">comentaba</a> Franz Beckenbauer a mediados de octubre por sus continuos cambios. <i>«Los jugadores del Bayern no son niños pequeños»</i>, decía Willy Sagnol en relación a su forma de entrenar. Mientras, Hoeness se sumaba diciendo que <i>«una sola persona no podía controlar todo»</i> y Rumennige, haciendo lo propio, le pedía que <i>«delegara responsabilidades»</i>. Ninguna de estas declaraciones eran del gusto de un Van Gaal que veía peligrar su autoridad frente a los jugadores, pero el holandés ya no era el mismo que en 1997 había desembarcado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-louis-van-gaal-entrenador-barcelona-doblete-debate-rivaldo-filosofia-sistema/">en el Camp Nou</a> con la intención de no rehuir ni un solo enfrentamiento. <i>«Mi forma de comunicarme era un problema. Ha sido un inicio desafortunado, pero he cambiado mis charlas con los jugadores y ahora es mucho mejor. Mi única intención es ayudar a los futbolistas. Pido que usen el cerebro porque creo que el fútbol, en gran parte, se juega con la mente»</i>, confesaba en unas palabras que recoge <a target="_blank" href ="http://www.amazon.es/Louis-van-Gaal-Maarten-Meijer/dp/0091960142/ref=tmm_hrd_swatch_0?_encoding=UTF8&#038;sr=1-1&#038;qid=1405983345">la interesante biografía</a> de Maarten Meijer. </p>
<p style="text-align: justify">Ya llevaba muchos tropiezos como para no haber aprendido de ellos. Sobre todo porque, en su caso, el traspiés siempre llegaba en la misma piedra: <i>«Cuando comencé en 1991 <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">con el Ajax</a>, en la primera parte de la temporada la gente sólo quería a Johan Cruyff. Eso no fue divertido para mí. Los jugadores necesitan tiempo para adaptarse a mí, para conocer cómo soy como persona y como entrenador. Con el Barcelona fue lo mismo. Necesité cuatro o cinco meses antes de que todo fuera a mejor. Lo mismo sucedió en el AZ, y exactamente así sera con el Bayern Munich. Estoy confiado con que la situación aquí cambiará»</i>.</p>
<blockquote><p>Su influencia fue más allá de construir un equipo: cambió la carrera de muchos de sus futbolistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y cambió. El 29 de noviembre, con una contundente victoria ante el Hannover, el Bayern Munich inició una racha de nueve victorias consecutivas que no se cortaría hasta el 20 de febrero, cuando ya eran líderes de la Bundesliga. La clave, además del mero paso del tiempo y el cambio en las charlas, estuvo en la pizarra del neerlandés. Después de iniciar el curso con un 4-3-3 y probar en Hamburgo <a target="_blank" href ="http://www.football-lineups.com/lineup/115471/">un 3-3-3-1</a> en el que Bastian Schweinsteiger actuó como carrilero izquierdo, Van Gaal encontró en el 4-2-3-1 (4-4-1-1 para él) el esquema ideal para propiciar la armonía colectiva desde la calidad de sus futbolistas. Y es que, en este contexto en concreto, fue el trabajo individual del entrenador lo que permitió la creación de un súper equipo.</p>
<p style="text-align: justify">Más allá de los retoques concretos, como el de dar entrada a Butt (por Rensing) o a Van Buyten (por Lucio), lo que hizo Louis van Gaal en Munich fue cambiar para siempre y para mejor la carrera de varios de los jugadores más importantes de la institución bávara. En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/lahm-centrocampista-bayern-munich-guardiola-de-que-juega/">el caso de Philipp Lahm</a> el matiz fue mínimo, pero resultó fundamental<span class="pullquote_right">Bastian Schweinsteiger se convirtió en un gran mediocentro con Louis</span>. Después de haber despuntado como lateral izquierdo en el Stuttgart y consolidarse en dicha posición tanto en el Bayern como en la <i>Mannschaft</i>, Van Gaal decidió cambiarle al perfil derecho. Es decir, ponerle en su perfil -más- natural. Y funcionó. Su carrera se impulsó con una fuerza que parecía haber perdido en los últimos años y, con la ayuda extra de Juup Heynckes y Pep Guardiola, se convirtió en más que un lateral. Aunque, para sorpresa, el cambio de posición de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-bastian-schweinsteiger-centrocampista-bayern-munich/">Bastian Schweinsteiger</a>. Del extremo al centro del campo cada vez hay menos metros, pero en <i>«lenguaje fútbol»</i> la distancia es una vida. Salvo para Louis. <i>«Cuando llego a un nuevo club, hablo con cada jugador de su demarcación, de su personalidad, del equipo y de cómo interactúa con sus compañeros. A Bastian le dije: &#8216;Creo que debes colocarte en el centro del campo&#8217;. Y, aunque nunca había jugado en aquella demarcación, después de dos semanas de entrenamiento y de dos partidos, se dio cuenta de que rendía mejor que nunca. Por esto mismo digo que la concepción del juego es siempre el factor unificador»</i>, <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/news/y=2013/m=12/news=van-gaal-edad-importa-2246023.html">recordaba</a> hace unos meses. La adaptación de Schweinsteiger al doble pivote, el cual compartía con Van Bommel o Timoshchuk, sorprendió a todos por su velocidad y éxito final. Ese mismo año, el <i>rubio</i> se convirtió en el mejor pasador en campo contrario de la Bundesliga con un 80% de acierto. Su criterio, movilidad y dinamismo son seña de identidad del Bayern 2009-2013, un equipo que empotraba a sus rivales contra su portería gracias al empuje de su medular&#8230;</p>
<p style="text-align: justify">&#8230; y de la amenaza de sus extremos. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4WjTcRP05uk"><i>«Robbery»</i></a> tardaría cuatro años en bordar la quinta estrella al pecho de su camiseta, pero su funcionamiento fue positivo desde el principio. Todo nació en verano de 2009 cuando,<span class="pullquote_left">Robbery se convirtió en un arma de destrucción</span> en una de esas charlas que el entrenador holandés mantenía con sus jugadores sobre su posición en el campo, Van Gaal le propuso a Ribery ser el <i>diez</i> del equipo. Su idea era que el Bayern formara en 4-4-2, trazando un diamante más o menos estrecho en el que el francés ocuparía la mediapunta. Las reticencias de Franck, que unos años antes no hubieran servido de mucho, provocaron que Louis cambiara su parecer y, por ende, pasara a necesitar un extremo derecho. <i>«Van Bommel habló con él por teléfono y él quería venir. El problema es que él jugaba de extremo izquierdo en la selección holandesa, pero yo sólo tenía hueco en la derecha. Le pregunté si jugaría ahí en el Bayern y él me dijo inmediatamente que sí. Al final, el hecho es que si Ribery hubiera sido feliz jugando como diez, Robben no hubiera venido»</i>,<a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/news/y=2013/m=12/news=van-gaal-edad-importa-2246023.html"> reconoce</a>. No sabemos que habría pasado de haber sucedido lo contrario, pero la realidad es que, de inmediato, Arjen se convirtió en el futbolista más determinante del Bayern Munich. En este primer año, mismamente, el holandés fue el máximo goleador del equipo en Bundesliga con 16 tantos. Y lo mejor aún le estaría por llegar. No lo haría con Louis, sino con Juup, pero Robben <a target="_blank" href ="http://depor.pe/futbol-internacional/arjen-robben-no-acepto-irse-al-manchester-united-louis-van-gaal-1020683">no duda en nombrar</a> a su compatriota como <i>«el técnico más importante de su carrera»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Una respuesta que, posiblemente, también compartan otros tres de sus compañeros que, por entonces, estaban en el filial del Bayern. <i>«Un día quise saber quién estaba listo para ascender por el sistema de juveniles, y Gerland fue el hombre que me respondió: &#8216;Müller, Badstuber y Alaba. Estos tres están preparados&#8217;. Permití que se entrenaran con el primer equipo, los observé de cerca y decidí dónde iban a jugar»</i>, explica en una <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/news/y=2013/m=12/news=van-gaal-edad-importa-2246023.html">gran entrevista</a>. Concretamente, Louis colocó a Müller como segunda punta, a Badstuber como central zurdo y a Alaba como lateral izquierdo. El austriaco era centrocampista y el alemán jugaba de lateral, pero Van Gaal no dudó en cambiarlos de posición y así, hasta el momento, es como ambos se han consolidado en la élite del fútbol europeo. Su trabajo con dichos canteranos, junto a lo anteriormente comentado sobre Lahm, Bastian y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/analisis-bayern-munich-manchester-united-champions-league-actuacion-arjen-robben/">Robben</a>, es el gran legado de Louis van Gaal en Munich. <i>«Si podemos reforzar el equipo, compraremos. Pero yo no soy el tipo de entrenador que compra por comprar. Soy un entrenador que quiere -y puede- mejorar a sus futbolistas»</i>, suele decir. Y tiene razón.</p>
<blockquote><p>Su primera temporada fue un éxito en trabajo, juego y resultados. El triplete estuvo a solo un partido.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En el corto plazo, el holandés también triunfó a lo grande. El curso 2009/2010 se saldó con un doblete nacional que, además, se vio acompañado por una línea de juego creciente. <i>«Hemos jugado un juego muy atractivo, mirando siempre al ataque y poniendo al rival en mucha presión. Tengo un gran equipo. Siempre</i><span class="pullquote_right">La admiración de Van Gaal por su amigo Jose Mourinho es mutua</span><i> hemos creído que podríamos hacerlo juntos, y este es el resultado»</i>, comentaba. Y pudo ser mejor. Tras superar a la Fiorentina en octavos, <a target="_blank" href ="http://www.elespectador.com/deportes/futbolinternacional/articulo197175-el-talento-de-robben-elimina-al-manchester-united-de-cha">al Manchester United en cuartos</a> y al Olympique de Lyon en semifinales, el Bayern Munich se plantó en la final de la Champions League que se disputaba en el Santiago Bernabéu. Allí no estaría Franck Ribery que, con una roja en semifinales, completó una temporada nada reseñable. Estaba jugando donde quería y cómo quería, pero nunca terminó de explotar con Van Gaal. Decía que su filosofía era <i>«muy difícil de comprender»</i> y que, <a target="_blank" href ="http://www.mirror.co.uk/sport/football/news/louis-van-gaal-words-best-3570939#ixzz37SP2TF7B ">durante su etapa</a>, <i>«nunca había disfrutado sobre el césped»</i>. Sea como fuere, el Bayern estaba presente en el partido más importante del año y, además, éste estaba cargado de simbolismo por su rival: el Inter de Milan de José Mourinho. <i>«Es genial el hecho de que pueda enfrentarme a un hombre que es amigo y a quien admiro por el trabajo que está haciendo como entrenador. Y si es bueno para mí, para la prensa es brillante. Vais a ver las mejores ruedas de prensa que podíais desear»</i>, decía Van Gaal. <i>«Louis había sido muy importante para mí. Con él desarrolle una estrecha relación y me dio mucha confianza, además del control absoluto de las sesiones de entrenamiento. Con él, comencé a ser un entrenador sobre el césped»</i>, respondía Mourinho. </p>
<p style="text-align: justify">El partido en sí, aunque fue tan cerrado como se preveía y se terminó decidiendo por detalles, mostró cómo el equipo italiano estaba mucho más rodado y trabajado que el alemán. Mourinho había tenido un año de margen, suficiente como para jugar con <i>«las blancas»</i> e imponer el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LhssFCAYcow">tipo de final</a> que le interesaba a su equipo. Con un 66% de posesión para el conjunto muniqués, mientras Thomas Müller y Arjen Robben perdonaban ante Julio César, fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=06m3iOjXcsM">Diego Milito</a> quien, al contragolpe, marcó las diferencias. <i>«En partidos tan complicados, necesitas marcar en el momento justo. Y el Inter los marcó en el momento justo. No hemos estado en nuestra mejor forma hoy, pero defender siempre es mucho más fácil que atacar»</i>, reflexionaba Louis van Gaal sin querer quitar ningún mérito a la victoria <i>nerazzurri</i>. Aún le quedaban dos años de margen.</p>
<blockquote><p>Las cosas se le torcieron desde muy pronto en su segunda temporada. Y no logró reponerse.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En aquel verano de 2010, además, se disputaría una Copa del Mundo en la que el holandés sería uno de los grandes ganadores. No entrenaba a ninguna selección, pero su nombre fue uno de los más repetidos y elogiados durante la cita. La exuberante irrupción de Thomas Müller en el panorama mundial, el liderazgo de Arjen Robben con Holanda o el triunfo final de Puyol, Xavi o Iniesta, tres jugadores a los que hizo debutar, provocaron que los ojos de medio mundo volvieran a centrar su mirada en Louis van Gaal, ese entrenador que quince años antes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">les había enamorado con el Ajax</a>. Sin embargo, todo estaba a punto de torcerse.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque el mercado de traspasos fue bastante tranquilo y positivo con el fichaje de Luiz Gustavo o la vuelta de Toni Kroos, dos días antes de la Supercopa de Alemania <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2010/08/29/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1283075857.html">se lesionó Arjen Robben</a> de gravedad. El posterior triunfo ante el Schalke 04 no podía saber más amargo. El extremo holandés estaría alejado de los terrenos<span class="pullquote_left">Louis perdió de forma inesperada al vestuario y el apoyo de los jefes</span> de juego durante cinco meses en los que todo cambió. El Bayern volvió a comenzar mal la Bundesliga (8/21 puntos), pero esta vez no habría reacción. Las lesiones de Van Buyten (un mes), Ribery (dos meses) y Olic (siete meses), desde luego, no ayudaron. Tampoco lo hicieron la imponente aparición del Borussia Dortmund de Jürgen Klopp, la derrota en la Pokal <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=maVJh2eJeYI">frente al Schalke de Raúl</a> o la temprana eliminación en Champions ante el Inter de Rafa Benítez. Nada salió bien. Y se comenzó a decir que el ambiente en el vestuario ya no era tan cordial, que Ribery estaba bastante harto y que la relación con Robben había empeorado. Cierto o no, Louis aún se encontraría con un problema más que le distanciaría definitivamente de la directiva. Este se llamaba Thomas Kraft, un joven y prometedor portero al que había dado la altenativa al volver del parón invernal. Fue una decisión simple, deportiva y con sentido de futuro, pero ni Beckenbauer ni Hoeness estaban de acuerdo. En parte porque, para la siguiente temporada, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/evolucion-manuel-neuer-gran-portero-alemania-bayern-munich/">estaba atado Manuel Neuer</a> y la afición del Bayern, en aquellos días, se mostraba totalmente contraria a su fichaje. Quería a Thomas Kraft, el canterano. El chico del Bayern. Y eso era un problema. Van Gaal no cedió, su apuesta no respondió y los resultados, que no mejoraron, terminaron por condenarle de forma anticipada.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Estoy decepcionado con su marcha, aunque sea inevitable. Van Gaal no merece tener un final así. Ha hecho mucho por el club. Ganó un doblete y alcanzó la final de la UCL, además de dar la oportunidad a jóvenes jugadores como Muller y Badstuber»</i>, confesaba <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-gran-bayern-munich-anos-setenta-beckenbauer-muller-maier-hoeness-rummenigge/">el <i>«Kaiser»</i></a> en los días posteriores a su marcha. Seguramente, es el mejor resumen posible. Van Gaal había ganado y convencido, sembrando además las semillas de un futuro dominante, pero se había llegado demasiado pronto al punto de no retorno. Y de ahí era imposible salir. <i>«Planeo tomarme un año sabático desde este verano. Es triste esto pero, quizás, que yo no continúe trabajando aquí es lo mejor para el club»</i>, decía en su despedida. Su trabajo, como el buen vino, ganó importancia con los años. Y es que, incluso en este curso donde todo salió mal, también dejó un matiz que terminaría siendo importante: en sus últimos cinco partidos, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/08/como-juega-toni-kroos-fichaje-real-madrid-analisis-tactico/">Toni Kroos</a> abandonó la mediapunta para jugar de centrocampista junto a Schweinsteiger. Así es Louis van Gaal. Su historia, habla por sí misma.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/08/louis-van-gaal-campeon-az-alkmaar-2009-evolucion-como-entrenador-mayor-flexibilidad/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/vangaal/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-louis-van-gaal-entrenador"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/vangaal/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Generación Imperial</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Apr 2014 07:14:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>urante los últimos 40 años, decir el nombre del Bayern Munich ha sido sinónimo de echarse a temblar para todos los clubes del fútbol europeo. Pero, aunque parezca increíble a ojos<span id="more-119529"></span> de 2014, cuando el fútbol alemán decidió profesionalizar su campeonato, el club bávaro no fue tomado en cuenta para ser uno de los miembros originales de la Bundesliga. Es cierto que el Bayern había tocado algún trofeo en el borroso fútbol de entreguerras, pero para cuando la nueva máxima categoría del fútbol teutón fue creada los rojos de Munich tuvieron que conformarse con reubicarse en segunda división. La capital bávara ya tenía un gran equipo y este vestía de celeste. Los célebres Leones del 1860 Munich, que no tardarían en ganar el título y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2iwKT8KHGbI">acariciar las mieles</a> de la competición europea. </p>
<p style="text-align: justify">La historia cambió cuando una generación de jóvenes jugadores liderada por Franz Beckenbauer, Sepp Maier y Gerd Müller, llegó al cuadro dirigido por el yugoslavo Zlatko Cajkovski. Los muniqueses compartieron temporadas en segunda con el Borussia Moenchengladbach, un equipo en crecimiento y cuya historia estará íntimamente<span class="pullquote_right">El destino unió a Franz Beckenbauer, Sepp Maier y Gerd Müller en un Bayern aún terrenal</span> ligada a la del Bayern en los siguientes años. Así pues, los tres protegidos de <i>Tschik</i>, junto a veteranos como Werner Olk, legendario capitán del club, ascendieron a la Bundesliga en 1965 –de la mano de los Potros, por cierto-, y al año siguiente reabrieron las vitrinas de la sede social del club al ganar la Copa alemana ante el MSV (actual Duisburg). Poco sabían por aquel entonces, queremos pensar, que esas vitrinas ya no se cerrarían más y que, incluso, habría que ampliarlas y cambiarlas a nuevas instalaciones. Seguían siendo el segundo club de la ciudad, pero recortaban terreno a pasos agigantados. Ese verano del 66 vio como Beckenbauer y Maier viajaban a Inglaterra para jugar la Copa del Mundo con Alemania. El portero todavía a la sombra del veterano Hans Tilkowski, del Borussia Dortmund, pero el por entonces centrocampista sí jugó como titular. Franz se consagró <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KEiQ8QOjMzI">como una estrella mundial</a> y con apenas 21 años Europa empezó a estar pendiente de él. Algo se movía en el sur de Alemania, y ya no eran los Leones de Brunnemeier y Konietzka. En la primavera de 1967 el Bayern daba su primer golpe en Europa: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UfzbhLpow08">la Recopa</a>, ganada al Rangers escocés con un gol de otro de los <i>jóvenes de Cajkovski</i>, Franz Roth. Añadamos al poderoso central Hans Georg Schwarzenbeck y ya tenemos el núcleo de un equipo legendario. </p>
<p style="text-align: justify">Para más inri, Beckenbauer había elegido el Bayern por un enfrentamiento contra el 1860 cuando era un chavalín de apenas 13 años. Un jugador de ese equipo le abofeteó en un partido. Franz, que ya había decidido ir a jugar al equipo del que era seguidor, cambió de parecer al igual que todos sus compañeros. Y se enrolaron en el Bayern. Allí se juntó con el portero al que nadie quería por su carácter irascible y el delantero al que su primer entrenador recomendó no hacerse ilusiones porque <i>«era demasiado bajito y rechoncho para ser jugador de fútbol profesional»</i>. Y el resto, como se suele decir, es historia.</p>
<blockquote><p>A finales de los 60 el Bayern se sitúa como uno de los clubes de referencia en el Continente.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El segundo quinquenio de los 60 es el de la apoteosis del fútbol británico. La selección inglesa ha ganado <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3T6IY2fz_Mc">el Mundial</a> con una magnífica generación de futbolistas, sus clubes son referencia europea y muchas de las más reconocibles figuras e instituciones del mundo de las Islas. Jugadores como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=39eScEkGdlw">Bobby Charlton</a>, Dennis Law, Bobby Moore, George Best, Gordon Banks o Jimmy Johnstone, técnicos como Alf Ramsey, Jock Stein o Don Revie y clubs como el United de Matt Busby, el West Ham de <i>The Academy</i> o el Celtic de los <i>Lisbon Lions</i>. El fútbol latino está en declive, y el Norte y Este de Europa toman el relevo. Se está gestando también el advenimiento del <i>«Fútbol Total»</i>. Holanda bulle, revolucionaria, en los terrenos de juego. Lo mismo ocurre al otro lado del Telón de Acero, en Kiev, en Praga, en Sofía, Varsovia o Bratislava. Se vienen los 70, tiempos de físico, táctica y calidad, combinados no siempre en ese orden.</p>
<p style="text-align: justify">Para entonces, el Bayern es ya un club septuagenario. Desde su fundación, por John Franz, hasta el reinado, curiosamente, del <i>«Kaiser»</i> Franz –como ya era aclamado Beckenbauer tras aquella famosa foto en Viena con la estatua de Franz Josef I- el camino ha sido enrevesado<span class="pullquote_left">En los setenta, Alemania se convierte en la gran potencia del fútbol</span> y, ciertamente, oscuro. Pero los 70 se presentan brillantes para los bávaros. Sus buenos resultados a finales de los 60 sitúan al Bayern como referente en Alemania y, con el cambio de entrenador (Branko Zebec asume el cargo), el Bayern va a conquistar su primera Bundesliga –doblete al conseguir también la Copa- y a iniciar una rivalidad que durará más de una década con el Borussia Moenchengladbach, el otro equipo en alza del fútbol teutón y que también reúne a las nuevas estrellas del fútbol alemán, como Berti Vogts, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-juup-heynckes-futbolista-entrenador-bayern-munich/">Jupp Heynckes</a> y Gunther Netzer. La gran rivalidad de ambos clubes, siempre reforzándose, siempre innovando en su manera de jugar llevó a la selección alemana a aglutinar un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1fpjYdedFw4">increíble equipo</a> que le permitió dominar el panorama mundial durante los setenta (campeones de Europa 1972, campeones del mundo 1974, subcampeones de Europa 1976). Además, paralelo a este crecimiento, la Bundesliga atrae a los mejores jugadores del norte, centro y este de Europa, convirtiéndose en el campeonato doméstico más potente del mundo y sus clubes son habituales en las rondas finales de cualquier competición internacional. </p>
<p style="text-align: justify">A comienzos de los 70, con Europa dominada por el <i>totaalvoetbal</i> del Ajax, el Bayern sigue creciendo e incorpora a dos jóvenes figuras de los equipos juveniles de la selección alemana que habían trabajado ya con el nuevo entrenador, Udo Lattek. Uli Hoeness es un centrocampista derecho o mediapunta y Paul Breitner un lateral izquierdo <i>universal</i>, con influencia en todo el campo, que se convertirá en una referencia como centrocampista a mediados de la década. Se comienza a ver al Bayern como un aspirante a ganar la Copa de Europa pero, en 1973, es aplastado por el tiránico Ajax, en una célebre eliminatoria, en el camino de los holandeses hacia su tercer entorchado consecutivo. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">4-0 recibido en De Meer</a> es el mayor correctivo recibido nunca por esta generación de fenómenos. Y estará siempre presente en sus mentes.</p>
<blockquote><p>Sin Cruyff, el Ajax se diluye y el Kaiser no rehuye la posibilidad de ceñirse la corona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Bayern venía de dominar la Bundesliga los tres años anteriores, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_V8OUAVMRJU">en el 72</a> firmando números de récord -101 goles-, pero Europa se les atragantaba. Lattek, que había sido fichado para dotar de más solidez defensiva al alegre equipo de Cajkovski, había ya conseguido maximizar las virtudes de sus cuatro o cinco fueras de serie. Nadie evoluciona más en este período que Franz Beckenbauer, que definitivamente se asienta como líbero. Por aquel entonces, los líberos eran figuras de corte cavernario, jugadores sombríos y defensivos, a imagen y semejanza de lo que había construido Helenio Herrera en su <i>Grande Inter</i>. Pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zja4yAHjfAg">Beckenbauer</a> iba a encargarse de lavar la cara al puesto y adaptarlo a él. En el Bayern, el <i>Kaiser</i> Franz empezó a jugar en la línea de defensa, proyectándose hasta el medio del campo y más allá, y llevando el mando de las operaciones siempre que pudiese. Ese <i>“siempre que pudiese”</i> poco a poco se convirtió en <i>“siempre que quisiese”</i>, y eso refleja su tremenda ascendencia en cualquier partido disputado por él.</p>
<p style="text-align: justify">Desde esa posición retrasada, Beckenbauer lanza medidos balones largos, merced a su excelente toque con el exterior de la pierna derecha, que baten líneas y dejan a sus extremos en posiciones inmejorables para montar una contra. En defensa, qué se puede decir, un jugador no excesivamente rápido en distancias cortas, pero sí tremendamente intuitivo para los cambios de ritmo, para el posicionamiento y en el 1 vs 1. </p>
<p style="text-align: justify">Además de esto, Beckenbauer adelanta su posición muy a menudo para compartir la base de la jugada con Roth, en una variante tremendamente explotada por este equipo del Bayern. Si desde la defensa, el capitán alemán es capaz de batir líneas con facilidad gracias a su toque de balón, lo mismo podemos decir cuando su presencia<span class="pullquote_right">La gran virtud de Franz Beckenbauer era hacer mejor a sus compañeros</span> es en la base de la jugada o tres cuartos de campo. Además, Beckenbauer conserva cierta capacidad de desborde de su época como centrocampista ofensivo, y su disparo de lejos es muy bueno. Debemos añadir, que llegado a tres cuartos de campo -la zona de aceleración, que se suele decir-, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nngSmWVdMAQ">sus combinaciones</a> con Gerd Müller eran extraordinarias, especialmente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TXiG6E2DIyw">sus paredes</a>, capaces de desarbolar cualquier entramado defensivo. Y estamos hablando de un jugador no extremadamente habilidoso como <i>«der Bomber»</i>. Éste es otro mérito de Beckenbauer, hacer mejores a sus compañeros, maximizar sus virtudes. Es decir, el Kaiser, condiciona a su equipo y al contrario sea cual sea su posición en el campo. Por último, en el aspecto mental, Beckenbauer era un ganador, era un líder, un animal competitivo. El más grande de su época junto a Johan Cruyff. Beckenbauer condicionaba también desde ese nivel mental y así lo sufrieron auténticos diablos para otras defensas como fueron Rensenbrink, Lato, Gárate, Rocheteau o el mismo Ralf Edstroem. Cuando veían llegar al capitán germano, se apagaban las luces, se bajaba la persiana, y el balón desaparecía.</p>
<p style="text-align: justify">El Bayern, además de acumular títulos, crecía como institución: dejaba el viejo estadio de Grunwald y se trasladaba al faraónico –y terriblemente frío- <a target="_blank" href ="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f0/Olympiastadion_Muenchen.jpg">Olympiastadion</a>. Construía además una nueva sede e instalaciones en la Säbenerstrasse. Se estaban convirtiendo en un modelo de modernidad para toda Europa. Pero faltaba la coronación que sólo la <i>«Orejona»</i> podía dar. En 1974 el Bayern iniciaba un nuevo asalto al cetro continental con el Mundial en casa de fondo. Sin embargo, lo que sería un gran año estuvo a punto de ser un desastre desde el inicio. Cuando el equipo fichó a Jupp Kapellmann, un prometedor y técnico interior que sería campeón del mundo con la selección, se cometieron irregularidades que conllevaron una sanción económica por parte de la Federación Alemana. Se debían pagar 800 mil marcos al Colonia. El Bayern, incapaz de sufragar tamaño gasto, tiene que jugar 17 partidos en 23 días (entre amistosos para recaudar dinero, y competición oficial). Estos 17 partidos incluyen una goleada en contra por 1-5 contra el Real Madrid y la casi eliminación a manos de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BS0XzJuZ1OY">desconocidos suecos del Atvidabergs</a>. Al final, el Bayern consigue pagar, elimina a los suecos en los penalties, y no solo eso, sino que descubre a Conny Torstensson, que será un jugador importante en las temporadas siguientes para el club muniqués. </p>
<blockquote><p>La historia de la Copa de Europa de 1974 pudo ser mucho diferente desde el inicio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras superar este primer mal trago, llega otro. El bombo depara un enfrentamiento con el Dinamo Dresde, a la sazón campeón de <i>“la otra Alemania”</i>. Polémica política por todo lo alto. El viaje a la RDA fue una odisea para el Bayern, más preocupado por los espías de la Stasi y las amenazas –muchas veces imaginarias- que por medirse a un buen conjunto. El fútbol germano-oriental vivía un gran momento, con la selección de Georg Buschner recién clasificada para el Mundial. El Dinamo, además, venía de eliminar a la Juventus, subcampeona de Europa, en la ronda anterior. Los discípulos de Walter Fritsch a punto estuvieron de dar la campanada de nuevo, pero el Bayern consiguió salvar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GACDUoE2sQs">un empate en la ida</a>. Los goles de Uli Hoeness y Gerd Müller se tornarían decisivos para el futuro de la eliminatoria. Sin su figura, Hans Jurgen Kreische –jugador del año en la RDA, lesionado en un partido internacional contra Rumanía-, el Dinamo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Xtd3Fj28D-E">fue derrotado 4-3</a> en el Olympiastadion, pero dejó una gran imagen ante un Bayern que no podía sufrir más. Pero estaban ya en cuartos, y el odiado Ajax había sido eliminado por los rocosos búlgaros del CSKA de Sofía.</p>
<p style="text-align: justify">Un CSKA que sería el siguiente rival del Bayern. En casa, una tarde de gloria de Conny Torstensson, autor de un doblete, parece sellar el pase a semifinales gracias al 4-1 que reflejaba el marcador. Torstensson a punto había estado de eliminar al Bayern con su equipo sueco, pero ahora acababa de salvarle el pellejo. En la actualidad un jugador no puede actuar con dos equipos distintos en una misma temporada europea, pero entonces sí era posible. En la vuelta, el CSKA gana 2-1 y el gol del Bayern lo marca Breitner de penalti. Será un buen indicador para lo que pasará en la final del Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">En las semifinales se enfrentan el Celtic y el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-atletico-de-madrid-copa-europa-tres-semifinales/">Atlético de Madrid por un lado</a>, y el Bayern y el Ujpest Dozsa húngaro por otro. El Ujpest venía de eliminar al Spartak Trnava, uno de los conjuntos de moda en Europa –y seguramente el más físico junto al CSKA de Sofía- y de retirar a Eusébio del Benfica en rondas anteriores. Era un equipo con experiencia y jugadores técnicos, como Ferenc Bene, Laszlo Fazekas y los hermanos Dunai. Afortunadamente para el Bayern, Antal Dunai, uno de los mejores goleadores europeos, no estará presente. De nuevo Torstensson es decisivo en el Nepstadion de Budapest, adelantando al Bayern, aún cuando los húngaros empatarán por medio de Fazekas. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lCCtbTtERps">En la vuelta</a> no hay historia. Torstensson abre la lata, Horvath en propia puerta acaba con las ilusiones de los magiares y Müller añade una muesca más a su cuenta. 3-0 y a la final, donde esperaba el Atlético de Madrid, que se había plantado en ella <i>a sangre y fuego</i> –literalmente-, contra el Celtic.</p>
<p style="text-align: justify">Es una final rara, empezando porque la UEFA había decidido volver al método del partido de desempate en caso de igualada. El miércoles 15 de mayo, en Bruselas, <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/x1newr9_fc-bayern-vs-atletico-madrid-1-1-15-5-1974_sport">Luis Aragonés</a> marca su gol más importante con una falta directa en la prórroga. El Bayern nunca ha logrado imponer su juego y en el minuto 119 se salva de la derrota con un increíble gol de Schwarzenbeck, que tenía un cañón en sus botas, aunque muy poco reconocido. El portero Miguel Reina pone su granito de arena también. El Atleti está roto y no se recuperará nunca. El viernes, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IVhb7C-t3ZQ">día de la repetición</a>, el Bayern arrasa a los españoles con dos goles de Müller y dos de Hoeness, inspirados por los pequeños Kapellmann y Torstensson, los dos hombres que a punto habían estado de destrozar las ilusiones del Bayern a inicios de año.</p>
<blockquote><p>Lo más difícil para un campeón es siempre defender el título.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras la coronación en tierras belgas, terreno propicio para los jugadores del Bayern, ya que algunos se habían proclamado campeones de Europa de selecciones dos años antes en Bruselas, llegó el momento del Mundial disputado en casa. El grupo del Bayern, siempre en equilibrio de fuerzas con el de Moenchengladbach, toma el poder de la selección tras varios motines y la RFA se proclama <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W4Ljs-WVwX0">campeona del mundo</a>. La larga temporada 73-74 no puede tener mejor balance. El verano, sin embargo, ve como uno de los hombres clave del equipo, el joven radical, rebelde, <a target="_blank" href ="http://estaticos.elperiodico.com/resources/jpg/8/2/1363971515828.jpg">maoísta afro</a>, activista político y enamorado del dinero, Paul Breitner se va al Real Madrid. Un contratazo, la actitud paternal de Santiago Bernabeu, la presencia de Netzer, el sol y el interés sociológico por ver cómo se vivía bajo una dictadura fueron las razones que le llevaron al Madrid. Razones muy de Breitner, desde luego.</p>
<p style="text-align: justify">El Bayern sufre una pequeña renovación, y el estado físico de sus mejores jugadores está bajo sospecha. Comienzan la temporada de manera horrible e incluso el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=84z29iWBzWQ">Kickers Offenbach</a> les mete seis. Esa pequeña crisis pone en duda incluso la continuidad de Lattek, aunque este renovará. La buena noticia reside en los galones que asume Kapellmann, cuya labor en el centro del campo hace olvidar temporalmente a Breitner.</p>
<p style="text-align: justify">El Bayern, como campeón, queda exento de la primera ronda eliminatoria, pero luego el bombo lo vuelve a llevar a la RDA. Nunca lo pasará bien el club bávaro en la Alemania comunista, y en este caso sólo Gerd Müller le salva ante el Magdeburgo, campeón de la Recopa y base de la selección germano-oriental que había<span class="pullquote_left">La Copa de Europa de 1975 estuvo repleta de equipos muy coquetos</span> derrotado a la RFA en el Mundial. El Bayern remontó un <a https://www.youtube.com/watch?v=S8HRarKhu7c ">0-2 adverso en el Olympiastadion</a> y sufrió en el Ernst-Grube de Magdeburgo ante un conjunto en el que Jürgen Sparwasser destacó en toda la eliminatoria, marcando en ambos partidos. Mientras el campeón se lamía las heridas, Europa disfrutaba del Leeds United –ya sin Brian Clough, tras sus nefastos 44 días-, que eliminaba al Ujpest, semifinalista el año anterior, aplaudía la solidez del Barcelona de Cruyff y Neeskens, que pasaba con suficiencia ante el potente Feyenoord –intenso duelo entre los dos estandartes del Ajax y van Hanegem-, redescubría a Rob Rensenbrink –que con un hat trick trituraba al Olympiakos- y se mordía las uñas ante el duelo de dos de los equipos más excitantes de Europa: el Hajduk Split <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kkDEQjccaCE">ganaba 4-1</a> al St.Etienne en casa mientras que los franceses remontaban en el Geoffroy Guichard <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kZRJOJm2FII">por 5-1</a>.</p>
<p style="text-align: justify">El Ararat Erevan, campeón soviético, esperaba en cuartos. Un equipo eminentemente defensivo y que tenía en el goleador Eduard Markarov a su mayor amenaza. El 2-0 de Munich puso al Bayern en buena situación, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wOF7l6Pzojc ">pero Andreasian adelantó</a> pronto al Ararat en la vuelta y, cómo no, los alemanes acabaron pidiendo la hora. Pero vivos. Mientras, el Leeds eliminaba al Anderlecht –último partido de Paul van Himst en Europa- y el St. Etienne salía vivo de Polonia con un 3-2 en contra que remontaría en casa. A mediados de los 70, Chorzow era uno de los campos más difíciles y la selección inglesa puede dar buena cuenta de ello. Por su parte, el Barcelona, que había sido emparejado con la perita en dulce, el Atvidaberg, pagó 75000 dólares a los suecos y jugó los dos partidos en el Camp Nou: 2-0 y 3-0. Aunque había sido una práctica habitual para los partidos de desempate o para una eliminatoria ya sentenciada, no lo era antes de empezar una eliminatoria.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de las semifinales el Bayern cesó a <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/09/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1310236355.html">Udo Lattek</a>. El equipo no tenía buenos resultados en liga, sufría ante cualquier rival y además, estaba enfrentado con Beckenbauer. Su sustituto fue Dettmar Cramer, un auténtico estudioso táctico, que en ese momento trabajaba para la FIFA, pero que<span class="pullquote_right">Dettmar Cramer cogió las riendas del Bayern a mitad de temporada</span>  había sido asistente de Helmut Schön durante años en la selección. La prueba de fuego para Cramer era enfrentarse al St.Etienne en la Copa de Europa. Nadie iba con el Bayern. Los franceses habían conquistado al pública con su espectacular fútbol, muy técnico, lleno de pasión, y con el ambiente en su estadio. En la ida en Francia el Bayern jugó mal. Plano y defensivo, lo volvió a salvar la figura de Sepp Maier. Excepcional en los balones por alto y genial en dos disparos de Triantafilos y Larqué. No había mejor portero que él en partidos de alta presión. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DGEDBzXieZQ">En la vuelta</a>, la magia de Beckenbauer decidió la semifinal. En el primer minuto de partido unió elegancia y contundencia en una de sus subidas al ataque con el balón controlado. Presionado por Larqué, y con el resto de defensores franceses esperando el centro, el <i>Kaiser</i> lanzó un disparo inapelable que Curkovic sólo pudo ver pasar. Aquel antológico gol marcó la diferencia y <i>les Verts</i> no supieron recuperarse en el resto del encuentro. Volverían, pero no este año. El Bayern defendería en París su corona Europea.</p>
<p style="text-align: justify">Fue ante el Leeds, ganador de una bronca <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OSqTePM5ssA">eliminatoria contra el Barcelona</a>. Los ingleses, que habían sufrido una gran crisis a inicios de año con la contratación de Brian Clough, eran ahora un equipo con una sola misión: coronarse campeones de Europa y cerrar el ciclo victorioso de Don Revie –aunque ahora este fuese seleccionador inglés y el entrenador fuese Jimmy Armfield, el Leeds seguía siendo el equipo de Revie-. Un equipo veterano y contundente, pero también buenísimo, personificado en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=uO1m-_UVZkc">Billy Bremner</a>, Norman Hunter y Johnny Giles. El protagonista, sin embargo, fue el colegiado del encuentro, el francés Kitabdjian, que perjudicó claramente a los ingleses, a los que escamoteó un penalti clarísimo de Beckenbauer a Allan Clarke. El Leeds dominó claramente ante un Bayern defensivo y dubitativo, lastrado por las lesiones de Bjorn Andersson –agredido por Terry Yorath- y Uli Hoeness en la primera parte. Los ingleses no se cortaron a la hora de <i>marcar territorio</i>, y Joe Jordan, el <i>«Tiburón»</i>, abrió una ceja a Beckenbauer de un codazo. Partido bronco, de pierna dura, resuelto por los de siempre: Franz Roth –el D’Artagnan del Bayern, el tipo del que nadie habla pero siempre está- y Gerd Müller. Increíblemente, los bávaros retenían el título.</p>
<blockquote><p>El camino a la tercera corona también estuvo salpicado de baches. Una prueba de carácter.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La edición 1976 de la Copa de Europa presentaba un reto formidable. Para el Bayern, cuyos jugadores ya habían ganado todo, significaba asentarse como uno de los conjuntos más dominantes de la historia. Además, el nivel era alto, ya que<span class="pullquote_left">La Copa de Europa de 1976 reunía a los tres campeones europeos</span> esta edición contaba con los tres campeones continentales: el propio Bayern, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_R0XS1zR06Y">Dinamo de Kiev de Valeri Lobanovskiy</a>, campeón de la Recopa y el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HaUr10F_6Tk">Borussia Moenchengladbach</a>, campeón de la UEFA y ganador de la Bundesliga. Además estaba el equipo favorito de Europa, el St.Etienne, el muy buen Derby County –que se había reforzado excelentemente, Charlie George incluído- o el Real Madrid. Por si no hubiese pocas rivalidades y alicientes ya, el Dinamo vapuleó al Bayern en la Supercopa de Europa, con una auténtica exhibición de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PsyIPPBdQgM">Oleg Blokhin</a>, el futbolista más en forma del Continente. Por si los problemas no fuesen pocos, Gerd Müller se rompe para varios meses en la vuelta contra el Dinamo y el Bayern tendrá que aprender a vivir sin él.</p>
<p style="text-align: justify">Una vez más exento de la primera ronda, el Bayern se encomendó a Conny Torstensson para superar al rocoso Malmoe. En el resto de partidos, el Benfica superaba al Ujpest tras una lluvia de goles (6-5 el global), la Juventus parecía no tomarle la medida a la Copa de Europa y caía ante el Borussia Moenchengladbach, el Real Madrid protagonizaba una de sus primeras noches de <i>«Miedo Escénico»</i> para remontar ante el Leeds, el Dinamo ni se despeinaba ante el modesto Akranes, el espectacular Hajduk Split de Ivan Buljan, Ivica Surjak y Slavisa Zungul derrotaba a los campeones belgas del Molenbeek, el PSV daba un golpe de autoridad en Chorzow y el St. Etienne eliminaba al Rangers con más suficiencia en el terreno del juego que en el marcador.</p>
<p style="text-align: justify">Tras el parón invernal, los cuartos de final se disputaron en marzo, y el Bayern estaba ya prácticamente descartado en la liga. Al menos Müller había vuelto a jugar y Karl-Heinz Rummenigge, de 19 años, era la nueva sensación en la delantera muniquesa. Beckenbauer había declarado que lo habían pasado mal, pero que esta sería <i>«la primavera del Bayern»</i>. No pareció equivocarse cuando los de Dettmar Cramer, desatados, vapulearon al Benfica por 5-1 en el Olympiastadion para sellar su pase a semifinales. Allí <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lYANF5kP0wg">esperaba el Real Madrid</a>, verdugo de un Moenchengladbach que era una locomotora y lideraba la Bundesliga muy por encima del Bayern. Por el otro lado iban el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GAHrWXezQws">St.Etienne</a>, victorioso en una épica eliminatoria contra el Dinamo de Kiev –partido en el barro de Simferopol incluído- y el PSV que había remontado un 2-0 adverso ante el Hajduk.</p>
<p style="text-align: justify">Esas semifinales son el primer episodio de una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/pares-o-nones-rivalidad-madrid-bayern/">rivalidad legendaria</a>, una de las pocas de magnitud continental que se conocen. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9WG-SZBAFAQ">Bayern y el Madrid</a> se midieron de poder a poder en el Bernabeu. Breitner no pudo jugar, pero los demás rindieron admirablemente, desde<span class="pullquote_right">Las semifinales ante el Madrid fue el primer episodio de su rivalidad</span> un motivado Netzer –viejas rencillas- al veterano Amancio, que disputaba su última temporada. El Bayern, que alineaba una delantera con Hoeness, Müller y Rummenigge por delante de un centro del campo eminentemente trabajador –Horsmann, Roth, Durnberger y Kapellmann-, empató el gol de Roberto Martinez poco antes del descanso. En la segunda parte hizo su aparición <i>«el Loco del Bernabeu»</i>, un aficionado que intentó agredir al colegiado Linemayr y que fue reducido con contundencia por un Sepp Maier que nunca estaba de broma. <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/xyyicb_1976-fc-bayern-munich-as-saint-etienne-loire-1st-half_animals Bayern vs ASSE 1976">En la vuelta</a>, con Breitner, un doblete de Gerd Müller antes de la media hora liquidó al Madrid. Amancio se hizo expulsar a un minuto del final al pegarle un patadón al balón cuando no estaba en juego. Nunca más pisaría la Copa de Europa. El Bayern, por su parte, continuaba vivo y viajaría a Glasgow para su tercer final consecutiva. Esta vez contra el equipo que representaba el estilo opuesto al alemán, el Saint Ettiene de Robert Herbin.</p>
<p style="text-align: justify">Los franceses habían derrotado en una eliminatoria cerradísima al PSV, donde Jan van Beveren, el excelente guardameta al que Cruyff había vetado en la selección, fue un muro tras recibir el gol de Jean Michel Larqué a los quince minutos del partido de ida. No hubo más.</p>
<p style="text-align: justify">En la final, <i>les Verts</i> dominaron al Bayern casi por completo. Larqué era el cerebro de un equipo en el que los hermanos Revelli eran claves en ataque, mientras Janvion y, sobre todo, el argentino Osvaldo Piazza cerraban la defensa. Incluso tenían su joven figura atacante en Dominique Rocheteau, aunque este solo entró en el tramo final del partido. <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/xyyicb_1976-fc-bayern-munich-as-saint-etienne-loire-1st-half_animals Bayern vs ASSE 1976">No hubo mucha historia</a>. Los franceses dominaron la pelota, intentaron aplicar su ritmo y su estilo atacante, pero este era el que mejor le iba al Bayern, que se sintió cómodo esperando atrás salvo en contadas ocasiones –como el cabezazo al larguero de Jacques Santini- y saliendo a la contra. Incluso reclamaron gol en un remate que Ivan Curkovic paró en la línea de gol. Finalmente, faltando media hora, una falta se tornó decisiva. Franz Roth, por tercera final en su carrera, marcaba un gol decisivo con un potente disparo ante el que el guardameta yugoslavo poco pudo hacer. Se clamó por la injusticia del fútbol, pero el Bayern había sellado su tercer año de dominio inapelable. Y lo corroboraría conquistando la Intercontinental ante el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3Oc9XefKz7M ">Cruzeiro de Jairzinho</a>, en lo que sería su primera participación tras haber renunciado en sus dos primeras oportunidades.</p>
<blockquote><p>El inevitable declive mermó al Bayern, a sus arcas, y abrió Europa a nuevos equipos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La paulatina marcha de sus figuras, ya envejecidas, impedirá al Bayern mantener su dominio a nivel continental, y también a nivel nacional, ya que emergen nuevas potencias en la Bundesliga, como el Colonia y el Hamburgo. Beckenbauer se va al Cosmos de Nueva York en 1976 dejando al equipo huérfano de liderazgo, Müller sigue sus pasos en 1979 (se incorpora al Fort Lauderdale Strikers), justo en el año en que Hoeness sufre una grave lesión y Maier un accidente de tráfico que los lleva al retiro. Sólo la vuelta de Paul Breitner (tras su paso por Real Madrid y Eintracht Braunschweig) y la consolidación de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0eEheIUXj6c">Karl-Heinz Rummenigge</a> permiten al Bayern mantener el tipo durante la travesía del desierto en los últimos 70 y primeros 80. <i>«Breitnigge»</i> mantendrá al Bayern en la pomada durante esta época, e incluso se jugará una nueva final de Copa de Europa, perdida sorprendentemente contra el Aston Villa. El club incluso pasa por una crisis económica que el traspaso de Rummenigge al Inter en 1984 aliviará.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, el momento que mejor definirá este momento de declive, y el papel del Bayern como ogro eterno del fútbol europeo que la generación imperial de Beckenbauer moldeó se dio en 1978. El Bayern fue el invitado al partido de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Sb0BvJne2-0">despedida de Johan Cruyff</a> en el Ajax. Lo que se esperaba fuese un plácido amistoso para despedir a la leyenda holandesa fue aprovechado por los bávaros para saldar viejas cuentas: el Bayern aplastó al Ajax por 0-8, ante la atónita mirada de los presentes en estadio <i>ajacied</i>. Porque el Bayern, como buen ogro, como buen malo de película, gane o pierda, no olvida.</p>
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