15 entrenadores sobre Raúl González Blanco


Preludio

No hay entrenador en el mundo que haya expresado una admiración tan genuina por Raúl González Blanco como lo hacía un día sí y otro también Sir Alex Ferguson, uno de los rivales a los que Raúl más veces demostró que, en su apogeo, la Copa de Europa se regía bajo sus designios. El escocés jamás pudo dirigirle, pese a que él mismo ha reconocido que se lo intentó llevar a Old Trafford hasta en tres ocasiones, la última de ellas tras abandonar el Real Madrid en 2010, pero como suele suceder en estos casos, quienes sufren a una estrella son más conscientes de su grandeza que quienes la disfrutan. Y es que en la época de Rivaldo, Henry, Zidane y Ronaldo, a quién más temía Sir Alex era al “Siete”. A Raúl.

“Es un orgullo haber jugado contra Raúl, el mejor jugador del mundo”. (2002) “Es uno de mis jugadores favoritos. Siempre he preferido a los delanteros que pueden dejarse caer a los espacios, como hacíamos con Eric Cantona. Raul lleva haciendo eso toda su carrera. Tiene un cerebro maravilloso para el fútbol. No es un relámpago corriendo, pero tiene un cerebro rapidísimo con el que compensa cualquier carencia y, además, es un finalizador maravilloso”. (2002) “El Madrid ha fichado a grandes jugadores, pero el mejor es Raúl y lo tenían en su cantera. Ojalá no le dejen viajar a Inglaterra… o no le dejen entrar”. (2003)

Sus inicios en el Real Madrid

El técnico que sí que pudo disfrutar en primera persona del mejor Raúl fue Vicente Del Bosque. Y lo hizo desde sus inicios en la antigua Ciudad Deportiva, porque mucho antes de que juntos llevasen al Real Madrid a lo más alto en París y Glasgow, el actual seleccionador, por entonces jefe de la cantera blanca, fue uno de los primeros testigos directos del talento que tenía el de la Colonia Marconi.

“Estaba en Alcudia en un torneo juvenil Sub-20 oficioso, pero muy importante, como el de Toulon en Francia. Estaba sentado con Pasieguito, un sabio del fútbol, que entonces trabajaba para el Valencia, y como veterano que era tenía mucha retranca. Estábamos viendo jugar a Raúl, que entonces estaba en el equipo de Tercera. Rercuerdo que me dijo: ‘Ese chaval tan delgadito, tan poca cosa, con tan poca chicha, tiene que ser muy bueno para que lo tengáis jugando ahí. Si juega con esa pinta en el Madrid es que tiene que ser muy bueno’. Y lo era. De hecho, fue el máximo goleador de ese torneo”. (2010)

Contaba José Antonio Camacho en el libro de Enrique Ortego dedicado a la figura de Raúl que, cuando se cruzó con el famoso tándem formado por Jorge Valdano y Angel Cappa en un hotel de Nyon en la pretemporada de 1994, había visto a los argentinos muy preocupados con el tema de los delanteros. “Necesitaban algo más arriba”, decían. Pero Camacho, en aquel momento en el Rayo, les comentó que “no se volvieran locos” porque “tenían a un chaval en el C que iba a derribar las puertas de dos en dos”. La celeridad con la que dicha predicción se hizo cierta impactó a Angel Cappa. Pero no por el nivel del futbolista en cuestión, sino por la forma en la que Raúl asumió galones sin ni siquiera pedir permiso.

“La exigencia máxima de la competencia hacía crecer sus cualidades al punto de sorprenderme siempre. Amagues que abrían huecos imposibles, taconazos elegantes, toques sutiles, goles maravillosos que burlaban a los porteros más encumbrados, solo eran posibles en los partidos más importantes y en las circunstancias más comprometidas. […] Era un goleador, es verdad. Pero era mucho más que un goleador. Era un gran jugador que además hacia goles, que es muy diferente. Sabía jugar porque a lo que traía de la cuna le fue agregando conocimiento. Siempre se preocupó por aprender los secretos más íntimos de este juego, tan sencillos y evidentes que no todo el mundo es capaz de verlos. Ese conocimiento del juego le permitió desenvolverse con naturalidad en distintas funciones, y también y sobre todo, interpretar cada partido de forma admirable y certera. Me recordaba en ese sentido a un jugador argentino, desconocido para el público, que al inicio de cada partido les decía a sus compañeros “dame 10 minutos a ver como viene la mano”, y a partir de entonces indicaba dónde estaban las debilidades del rival y cuáles eran sus puntos fuertes que había que evitar”. (2015)

Tan importante como su aparición, fue su consolidación tras el verano de 1996. En en aquel mercado de traspasos cuando llegan Roberto Carlos, Clarence Seedorf, Davor Suker y Pedja Mijatovic, entre otros grandes nombres, para reforzar el equipo que debía liderar Fabio Capello. Es decir, nuevo entrenador, nuevo proyecto y dos delanteros consagradísimos para dos puestos. El futuro de la joven perla blanca podía encallarse por esta sucesión de circunstancias, pero Fabio Capello, el entrenador más admirado por Raúl, iba a inventarse una demarcación y un rol específico para el “Siete” blanco.

“Cuando llegué a Madrid por primera vez, él tenía veinte años. Era, creo, su tercera temporada en el primer equipo y cuando hablé con los más veteranos, sobre todo con Hierro, con Redondo, todos me dijeron que a pesar de su edad se podía confiar en él. Me decían que tenía “nariz de gol”, y claro que la tenía. […] Era joven, pero ya era importante y por eso intenté desde el primer momento cuidarle lo máximo posible. Me encontré que tenía a Mijatovic y Suker, y entonces pensé que podía jugar en la banda izquierda para, desde ahí, partir hacia el área. Yo le decía que él tenía que acabar siempre en el área, y así acababa. Me gustaba su seriedad entrenándose y que todo lo que se le decía, lo hacía. Le expliqué bien lo que quería de él y lo entendió rápido”. (2010)

La temporada siguiente, la de Juup Heynckes, pudo suponer, vista en perspectiva, un gran punto de inflexión tanto para Raúl González Blanco como para el club merengue. El desenlace final, con el recordado gol de Pedja Mijatovic en Amsterdam, convirtió en histórico un curso que pintaba realmente mal. De ahí que Juup, quien abandonó Madrid a los pocos días de levantar la “Séptima”, pareciera valorar más lo que Raúl comenzaría a hacer desde su marcha que lo que hizo durante su etapa.

“Raúl es una mezcla de todo, chispa, lucha… Su instinto futbolístico lo tienen pocos. Eso no se aprende, se tiene. Se anticipa a la jugada. No se rinde nunca en el campo. Siempre quiere más, marcar y ganar. Tiene un gran olfato de gol”. (2008) “Una de las cosas que me ha enseñado la vida es que no debes subestimar a Raúl. Nunca. Es impresionante cómo se comporta, cómo se entrena, cómo juega… El Schalke, al principio, no funcionaba, pero ahora ya lo hace y Raúl está jugando muchísimo mejor. Y con una entrega y un oficio… Ese es el Raúl de tantos años en el Madrid. Si no tienes esas virtudes, nunca puedes lograr lo que ha logrado él en el mundo del fútbol. Poco a poco, se ha adaptado al fútbol alemán. Se le ve con alegría, aunque está teniendo que trabajar mucho más que en sus últimos años”. (2011)

Su dominio de la Champions League

Aunque el paso del tiempo no ha borrado los registros ni las numerosas hazañas deportivas de Raúl González Blanco, sí que ha logrado difuminar bastante su figura futbolística. Sea por lo engañoso de su naturaleza, por sus particularidades estéticas o por sus últimos años en el Real Madrid, donde ya era otra historia, ha quedado la impresión de que Raúl era un “simple goleador” con mucho instinto, una gran convicción y un gen ganador que le hacía luchar ante todo y ante todos. Y, en realidad, nada de eso es incierto, como se sobrentiende por las declaraciones de todos sus entrenadores, pero como dice José Antonio Camacho, también había mucho más. Por eso dominó la Champions League.

“Era completísimo de medio campo para arriba. Goleador y, de alguna manera, ha sido un futbolista moderno. Raúl tiene más calidad que garra. Él define el gol como nadie, pero se junta que tiene un tremendo carácter ganador”. (2008) “Cuando Raúl no jugaba el equipo lo notaba porque era un referente. Cuando estuvo en forma y sin problemas físicos su aportación era grandísima. Aunque ha jugado en muchas posiciones, yo creo que donde más rendimiento se le podía sacar era cerca del área o en el área porque sabe finalizar la jugada. Tiene imaginación donde uno no se puede parar a pensar. Si juega de mediapunta o en la banda es porque es generoso en el esfuerzo”. (2010)

Es entre 2001 y 2003 cuando Raúl González toca techo. La proyección de su figura es internacional, su importancia en el Real Madrid es ya histórica y la magnitud de sus logros comienzan a hablar por sí mismos. Sin embargo, el Balón de Oro se le terminaría resistiendo. Segundo en 2001 (Owen), séptimo en 2002 (Ronaldo) y otra vez séptimo en 2003 (Nedved), su ausencia en lo más alto de la lista provocó, irónicamente, un aluvión de alabanzas de compañeros de profesión (Paolo Maldini, Pavel Nedved, Ronaldo Nazario, Thierry Henry, Francesco Totti…) y, sobre todo, de grandes figuras del fútbol (José Mourinho, Marco van Basten, Hristo Stoikov, Sir Alex Ferguson…), entre las que se alzaba por su contundencia la de Johan Cruyff. Ninguno de ellos tenía dudas: Raúl no sólo era uno de los mejores jugadores del mundo, sino que en varios momentos y fases también fue el más destacado.

“Para mí, Raul González Blanco está por encima de todos los demás. Por su finura, por su habilidad y por sus cualidades físicas, Raúl es mi jugador número uno. ¿Si merecía el Balón de Oro más que Ronaldo? Sí. Para mí un premio como este debe valorar toda una temporada, y ahí Raúl ha estado por encima de él en esta pasada temporada”. (2003)

Su última gran noche como madridista en Europa la dejó, como no podía ser de otra manera, ante el Manchester United de Ferguson. Fue en la ida de los cuartos de final de la Champions 2002/2003. Raúl marcó dos goles, pero en realidad eso fue lo de menos. Y no es un decir. Ni es un tópico. Aquella noche, Raúl dejó una exhibición para el recuerdo que fascinó especialmente a Carlos Queiroz, que por entonces se encargaba de analizar a los rivales. Tanto él como Sir Alex, evidentemente, conocían a la perfección el juego del Real Madrid en general y de Raúl en particular, pero el “Siete” demostró ser indescifrable. Unos días después, una apendicitis aguda se interpondría en su trayectoria, evitando así que estuviera presente en el gran día de Ronaldo en Old Trafford… y, quizás, en más grandes noches.

“Conocemos bien a Raúl, pero Ferguson y yo descubrimos ayer a un nuevo Raúl, a un Raúl distinto. ¿Por qué? Porque no es fácil leer tan bien un partido, exhibir tanta inteligencia. Su capacidad para desarrollar su fútbol al lado de tanta gente con creación como Figo, Zidane y Ronaldo sólo está al alcance de un elegido. Y ese es él. […] Los movimientos de Raúl son fantásticos. A mí, aparte de los dos goles y de su entrega, me fascinó, reitero, y creo que es la gran novedad de este año, su interpretación del juego. Su dominio del juego le permite saber elegir siempre la opción precisa, la elección idónea. Por ejemplo: sabe ver a Figo. Si Luis se cambia de banda, él se va a la otra, si Ronaldo entra, él sale, y su entendimiento con Zidane es formidable. Su virtud estriba en estar siempre cerca de todos, con lo que el Madrid mantiene el equilibrio y la eficiencia. Y eso no es sencillo. En el primer tiempo nos dio un curso de magia”. (2003)

Su presencia en la Selección

Al igual que logró ser uno de los grandes protagonistas del cambio de paradigma del Real Madrid, en España se chocó contra el mismo muro que había frenado el avance de sus predecesores. Raúl fue el último en hacerlo, de hecho. Su penalti fallado ante Francia, su lesión en el Mundial de 2002 y su delicada despedida componen las últimas imágenes de una España acostumbrada a la decepción pese a sus esfuerzos. Javier Clemente, quien le hizo debutar con 19 años, hablaba así de su dedicación.

“Podría estar bien o mal, pero se entregaba al máximo. Podía fallar un penalti como en la final de los Sub-21 contra Italia en Montjuic o en aquel partido contra Francia en la Eurocopa de Bélgica y Holanda, pero nunca tenía duda de que iba a trabajar para el equipo desde el minuto cero al noventa. Era fiel. Era listo, constante y agobiaba a los rivales con su constancia. No era de filigranas, de buscar el lucimiento personal. Era un jugador de intuición, de posición, buenísimo. No tiene unas condiciones técnicas fuera de lo normal, pero es un buen jugador con unas virtudes desarrolladas a un nivel máximo. Llega al remate porque intuye donde le va a meter el balón el compañero. Siempre se movía por esos lugares donde si le dabas el balón podía hacer daño”. (2010)

A lo largo de su trayectoria, Raúl estableció una gran amistad con Pep Guardiola. “Si me tuviera que quedar con un rival me quedaría con Guardiola, que en el campo ya era entrenador. Pensaba: ‘no puede hablar tanto, no puede mandar tanto'”, decía el madrileño sobre Pep. “En mi opinión, Raúl es el jugador español más importante de todos los tiempos”, hacía lo propio el catalán, ya como técnico culé en 2012. Pero más allá de esta admiración mutua desde la rivalidad, que es obvia, resulta interesante recuperar una explicación de Pep Guardiola que parte de una pregunta de Cappa sobre la moda del doble pivote y que se fundamenta en los que momentos que jugó junto a Raúl con la Selección.

“Yo creo que los dos mediocentros los ponen para defender, pero si uno de los dos tiene claro que debe desenganchar para ir arriba, pues está bien. El problema es cuando está uno al lado del otro. En la selección española lo hacíamos muy bien con Juan Carlos Valerón. Cuando defendíamos, él se ponía a mi lado; pero cuando teníamos el balón, se juntaba con Raúl, no conmigo. Y como Raúl también bajaba (al centro del campo), ahí nos juntábamos para tocar el balón los tres”. (2009)

El final de Raúl en España derivó directa o indirectamente en una confrontación con Luis Aragonés que marcó el día a día de la Selección hasta el triunfo en la Eurocopa. Sin embargo, ninguno de los dos estaba condenado a no entenderse. Incluso se podría decir que la Historia fue injusta con ambos. En aquel momento, ni Raúl era ya el gran Raúl ni Luis era todavía el gran Luis en la Selección. El fútbol es así. Momento, lugar y situación. Y no se puede corregir. Pero lo cierto es que no cuesta imaginar que, de coincidir en unas circunstancias más amables, Raúl hubiera sido tantísimo para Luis Aragonés como éste lo podría haber sido para el madridista. A fin de cuentas, compartían grupo sanguíneo.

“Lo que más he valorado siempre de Raúl es su carácter ganador. Juega para ganar, lo da todo, nunca se queda nada. Es donante de sangre, como yo suelo decir. Yo que también me considero donante de sangre sé exactamente lo que significa el término. Como futbolista era listo. En el área se las sabía todas. Sabía anticiparse, sabía colocarse. Las carencias que pudiera tener las superaba con su voluntad y su habilidad para que se notasen mucho más sus virtudes que sus defectos”. (2010)

Sus últimas temporadas

Después de pasar varias temporadas en las que sus registros futbolísticos y goleadores habían tocado fondo, Raúl se recuperó a nivel numérico en la temporada y media que estuvo a las órdenes de Bernd Schuster. En aquellos días, aunque al uso se convirtió en un especialista del área pequeña, el capitán madridista siguió mostrando que su cabeza le llevaba a zonas donde sus piernas ya no respondían.

“Es que a Raúl no se le puede exigir que espere en el área porque él siempre quiere ayudar al equipo y por eso baja entre líneas a echar una mano para presionar al pivote rival o para salir a cerrar una banda. Él sabe que bajando alimenta la agresividad del resto de los compañeros. Se ha vuelto a sentir importante en el Madrid y eso ha sido decisivo. Hemos recuperado a Raúl definitivamente”. (2008)

Es en estos cursos donde la figura de Raúl se difumina bajo la imagen combativa, luchadora y aguerrida de un futbolista que, en aquellos instantes, no era más que un superviviente de sí mismo. Le quedaba el hambre, las ganas de seguir ganando, aunque ya se hubiera quedado sin la mayoría de esas virtudes que le habían ayudado a ser todo lo que fue. Al final le quedó el instinto, como decía Rafa Benítez.

“Hay que insistir en su mentalidad ganadora. Es tal vez lo que más destacaba de él, aunque no lo único. Le faltaba quizás algo de fuerza, pero lo suplía con sus excelentes movimientos y un enorme talento. Era muy inteligente y sabía lo que hacer en cada momento puntual del partido. Por su determinación resolvía situaciones que otros no eran capaces siquiera de calibrar y, además, contagiaba y lideraba”. (2010)

Hasta su última eliminatoria europea, Raúl González Blanco se comportó como un animal competitivo que se elevaba por encima del resto cuando más complicado resultaba. Así sucedió ante el Athletic Club de Marcelo Bielsa en la Europa League 2011/2012. Los vascos se llevarían el triunfo final pese a los tres goles de Raúl, pero hubo un momento en el partido de ida (2-4) en el que el Schalke tuvo contra las cuerdas a uno de los equipos de moda en Europa. Al acabar el emocionante choque, se produjo un encuentro entre Marcelo Bielsa y Jorge Valdano que este último recuerda de la siguiente manera.

“En su último enfrentamiento internacional en Europa, jugando en las filas del Schalke 04 y frente al Athletic Club, Raúl también demostró que la pasión es la mejor detectora de oportunidades que existe. Al comienzo de la segunda parte del partido de ida, el conjunto alemán se puso por delante en el marcador (2-1). Fue en ese momento cuando Raúl, que había marcado los dos goles, detectó la debilidad del rival y entró en combustión. Corrían, presionaba y le gritaba a sus compañeros como si estuviera ante una última oportunidad. me resultó emocionante ser testigo de esa exhibición de inteligencia y esfuerzo que tantas veces había visto con el Real Madrid. Al terminar el partido, me crucé con Marcelo Bielsa, un gran admirador de Raúl, y aún le duraba el impacto de esa imagen: ‘¿Viste a Raúl? Olió la sangre’”. (2012)

Epílogo

Al igual que ningún rival ha hablado jamás tan bien de Raúl como Ferguson, ningún entrenador propio ha hablado más y mejor del “Siete” de lo que lo ha hecho Jorge Valdano, su descubridor. Aunque él se quita tal mérito siempre que puede, el argentino fue el encargado de abrir las puertas del Real Madrid a un chico que apenas había disputado unos pocos minutos en el filial blanco. El resto ya es Historia.

“Raúl es un futbolista austero, no se adorna, siempre busca la vía más directa, el camino más corto para beneficiar a su equipo y acuchillar al contrario. Todo lo que hace tiene sentido, y los que más agradecen su estilo y su presencia son sus compañeros. Esa austeridad es la que puede alejarle a veces de los focos de las estrellas, por supuesto de forma injusta”. (2001) “El fútbol es técnica, táctica, profesionalidad, solidaridad, pero si es un bien espiritual, se puede decir que Raúl es el alma del Real Madrid. De todas las imágenes que conservo con él, me quedo con una, muy íntima, que viví siendo Director General. Bajé al vestuario tras un partido que exigió un esfuerzo tremendo, sobre todo para él. Recuerdo que le vi en la camilla, cubierto de mantas y temblando de frío. Era la imagen de un jugador que había desafiado los limites y éstos se habían revelado. Fue una imagen de un impacto tremendo, que pinta al Raúl que llega siempre hasta los límites de lo posible. Tres días después estaba jugando”. (2004)

“En el día de su debut le dije: ‘En unos minutos daré la alineación y tu estarás en el equipo titular. Te lo digo para que no te asustes’. A lo que Raúl me contestó: ‘Usted sabrá. Póngame si quiere ganar y si quiere perder, no me ponga’. […] En aquellos primeros días, cuando yo tenía un pie y medio en la calle, me venía a dar consejos, soluciones drásticas. Fue hombre cuando era niño, y capitán sin serlo todavía. Siempre iba por delante. Y esa mirada no la ha perdido en toda su carrera deportiva”. (2015)

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16 comentarios

  • Larios84 16 noviembre, 2015

    Enhorabuena por el articulo Miguel y a todo el equipo de Ecos.

    Para alguien que vio como emergió Raúl en el primer equipo y toda su trayectoria en el equipo blanco y la selección, la de recuerdos que llegan al leer artículos sobre Raúl es emocionante.

    Alguien como él que ha dado tanto por los demás en el campo y que ha hecho tanto en el mundo del fútbol, merece ser recordado por su trayectoria y no por sus últimos tiempos de blanco o el affaire con Don Luis

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  • Brahm777 16 noviembre, 2015

    Otra obra de arte!!!
    "A lo que Raúl me contestó: ‘Usted sabrá. Póngame si quiere ganar y si quiere perder, no me ponga’."… Eso era Raul. Un crio que cogio las riendas del equipo desde los 17 años.

    Sinceramente me siento a pensar, y veo que ayer se retiro el jugador español que mas ame, y mas me dio en mi infancia (Junto con Hierro, Guerrero y Pep). Era tremendo lo de Raul. Y no solo por movimientos, porque tecnicamente no era "de los de la mitad". Tecnicamente era muy, pero que muy buen.

    Felicidades a todo el equipo Ecos por estos textos maravillosos.

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  • @polmadur 16 noviembre, 2015

    Nunca sabremos si con Raúl en Austria, también se hubiera ganado aquella Eurocopa de 2008, una lástima, porque su palmarés merece dicho trofeo, ya no te digo un Mundial, porque ya no estaba para ello… Que decir del balón de oro.

    Creo que en la carrera de un jugador, además de números, títulos etc, lo que más queda es la admiración de los rivales, gente tan grande como Totti, Nedved, Ronaldo o Sir Alex, entregados a Raúl, dice mucho de lo que fue.

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  • hola1 16 noviembre, 2015

    "Un gran jugador que ademas hacia goles".

    Respond
  • @DavidLeonRon 16 noviembre, 2015

    Siempre he pensado que para un entrenador, Raúl debía ser la bomba. Te haría sentir entrenador. Por ejemplo, si tienes a Messi ya sabes que tu única función es lograr extraer el 100% de él. Si logras eso, te llevas el título a casa. Le pasó a Pep, Tito, Luis Enrique y a Sabella y Tata no pero como si hubieran ganado, que para el caso es lo mismo. Pero Raúl es ese tipo de genio futbolístico con el que juguetear con la pizarra. Imagino a Capello disfrutando con él en la izquierda, dibujando diagonales en su Windows 98.

    Raúl es un futbolista de entrenadores a pesar de ser un talento salvaje y racial.

    @polmadur

    "Nunca sabremos si con Raúl en Austria, también se hubiera ganado aquella Eurocopa de 2008"

    Deportivamente, aquel Raúl ya no tenía sitio. Socialmente, tampoco. En el artículo de la Selección podemos ampliar el debate, pero creo que su historia en 2008 ya estaba absolutamente acabada, y de ello se nutrió el resto.

    Respond
  • @polmadur 16 noviembre, 2015

    @DavidLeonRon

    "Deportivamente, aquel Raúl ya no tenía sitio. Socialmente, tampoco. En el artículo de la Selección podemos ampliar el debate, pero creo que su historia en 2008 ya estaba absolutamente acabada, y de ello se nutrió el resto."

    Completamente de acuerdo. Solo que a posteriori, viendo como han ido las cosas, podríamos pensar, porque no fue para ocupar el rol de Güiza? O de Sergio Garcia? Claro, ahora viendo lo que participaron y demás lo podemos pensar, en su momento es cierto, llevar a Raúl era porque era Raúl.

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  • Abel Rojas 16 noviembre, 2015

    @ Brahm

    Esas frases de Raúl a Valdano, episodios como cuando se encaró con Vierchowod, etc, etc, también hacen reflexionar sobre todo la parafernalia que se ha echado sobre el fútbol, con tanta vigilancia de hasta la última palabra que se dice, y cómo se ha perdido en ese sentido. Antes era más fácil ser mito.

    Dicho de otra forma más potente: es imposible que hoy salga un Maradona. Y eso es una pena.

    Una cosa es la honestidad y la honradez deportiva y otra cosa tener que pedir perdón por decirle al oído al defensa "Jódete" después de tirarle un caño. Sobre todo porque los deportistas de verdad saben que tras el minuto 93, quien tiró el caño le da un abrazo a quien se lo comió y se van a tomar una cerveza.

    @ Polmadur

    "Nunca sabremos si con Raúl en Austria, también se hubiera ganado aquella Eurocopa de 2008"

    Güiza ocupó la plaza de tercer delantero y tuvo un papel importantísimo en la victoria. Es fútbol ficción, pero creo que no se hubiera ganado. Raúl se movía demasiado poco en aquella fase de su carrera, y España necesitaba delanteros profundos que estirasen el sistema.

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  • @migquintana 16 noviembre, 2015

    Personalmente, me quedo con la anécdota de Jorge Valdano y Marcelo Bielsa.

    '¿Viste a Raúl? Olió la sangre’.

    Tuvo que ser tremendo ese instante. Sobre todo porque fue totalmente cierto. En aquella eliminatoria ante el Athletic, como también ante el Valencia o ante el Inter de Milan, se vio a ese jugador veterano que no sobra de ningún lado. Algo que en España, como comentaba Abel, por una cosa o por otra no sabe gestionar pero que en otros escenarios da mucho rédito. Y mira que el Athletic, precisamente, no iba corto de ritmo, intensidad y despliegue.

    Respond
  • varogs 16 noviembre, 2015

    Se me cae la lágrima chicos. Prácticamente uno de mis primeros recuerdos sobre el fútbol, mas allá de ver a mi Padre y mi tío frente al televisor con Michel por ahí, es mi padre diciéndome: "Vente a ver el fútbol, que hoy juega un chavalín en vez de El Buitre, y ya lo hizo muy bien el otro día." Me quedé emocionado con sus goles al Atleti, y para siempre…

    Mi resúmen es que era el tipo de jugador que, fuera de esquemas o esperanzas, fuera de favoritismos, incluso el Madrid yendo con 5 bajas contra el mas favorito Barsa, me permitía pensar "pero tenemos a Raúl, él lo solucionará…" y lo mejor es que la mayoría de las veces lo hacía realmente.

    Saludos.

    Respond
  • Tana__24 16 noviembre, 2015

    Chicos, ¿no créeis que su etapa de declive Raúl era sobreadmirado para potenciar su titularidad en el equipo merengue por sus rivales a sabiendas de que éso les hacía menos competitivos?

    Hablo de declaraciones pre-partido sobre el Raúl de esos momentos, no su figura en general. Está claro que fue un crack español como no habido otro antes, probablemente, pero me parece que era evidente que en muchas ocasiones se exageraba para impulsar una tendencia que sobredimensionaba su figura real en esos momentos.

    A mí es que ésto me recuerda a las declaraciones de Simeone de los últimos tiempos. No me parece que sea casualidad de que dijese que Di María era el mejor del Real Madrid, o el más peligroso, cuando ya se sabía que iba a salir del club merengue en la Supercopa del 2014 que jugaron Real y Atlético. No digo que no lo pensase, si no que lo dijese en esos momentos y no antes porque son una declaraciones que a la entidad madridista le perjudicaban más que beneficiaban. O que el propio preparador argentino dijese durante esa misma temporada que el mejor del equipo blanco era Íker Casillas. Vamos, creo que está bastante claro que el partido lo estaba jugando desde las ruedas de prensa pre-partido. Y con Raúl pasaba bastante ésto durante su declive.

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  • @sgomezabente 16 noviembre, 2015

    Maravilloso Miguel.
    Creo que hay otra anécdota muy buena que a mi se me quedó marcada y creo resume el carácter de Raúl. Copio el texto:
    Valdano se refirió al día del estreno del 7 blanco. "El día que iba a jugar por primera vez, cuando ibamos en el autobús hacia La Romareda, me acerqué a tranquilizarlo porque imaginaba su ansiedad, y me lo encontré durmiendo como un tronco. Eso lo define, frío y ganador"
    Esto es tremendo

    Respond
  • jackbonaventura 17 noviembre, 2015

    Maravilloso artículo, Miguel. De corazón.

    Y sí, el momento Bielsa-Valdano tuvo que el principio y el final de todo. Para mí es una frase que define la verdadera grandeza, inteligencia y virtuosismo de este juego que es puro canibalismo competitivo.

    Son palabras mayores, palabras que definen el mejor momento de un futbolista, su mejor partido, su mejor mes, su mejor año, y en el caso de unos pocos elegidos, toda una carrera.

    En este último grupo está Raúl.

    Respond
  • @SharkGutierrez 17 noviembre, 2015

    Raúl debutó cuando yo tenía diez años y ahora se ha retirado con 31. He sido uno de esos ídolos de adolescencia que permanece perenne en mi memoria. Tuve camisetas de la selección española con el número siete, también del Real Madrid cuando aún vestía esas huellas de Kelme. Era lo máximo: en los noventa el fútbol aún no estaba tan globalizado como ahora, y lo que veías de Raúl era ilusionante. Especialmente si no eras del Madrid. Son de esa clase de tipos a los que te quieres parecer cuando entra en un terreno de juego, por mil cosa. Precursor de esa frase tan repetida actualmente: "No es un 10 en nada, pero sí un 8 en todo". En parte, creo que los aficionados del Madrid siempre identificó a Raúl como algo suyo, algo propio. Ese espíirtu de sacrificio es algo que el Bernabéu sigue echando de menos, hoy en 2015.

    Es un futbolista irrepetible, de los que siempre guardarás un gran recuerdo, a pesar del "borrón" de la selección. Futbolistas que trascienden al equipo que defiende. En Alemania solo estuvo dos años y era poco menos que un héroe. Para un equipo como el Schalke, que andaba perdido en la búsqueda de querer competir con los grandes de verdad tras un buen periodo a principios del silgo XXI, significó todo. Jugó de todo y, especialmente, jugaba muy bien. Era y es otro nivel.

    Respond
  • @SharkGutierrez 17 noviembre, 2015

    *Y ahora se ha retirado cuando tengo 31*

    Respond
  • @migquintana 17 noviembre, 2015

    @sgomezabente

    Esa anécdota me parece fascinante.

    Parecía predeterminado para ser todo lo que fue. No es normal.

    @jackbonaventura

    Muchas gracias, amigo! :)

    @Shark Gutierrez

    Es que es difícil tener una relevancia mayor que la de Raúl en el Real Madrid. Llegó en el momento indicado para trascender (porque el Madrid era, entre comillas, un páramo tras el impacto de la Quinta), después llegaron refuerzos cuando él seguía creciendo y, finalmente, se le rodeó de una serie de futbolistas con los que era imposible no transcender aún más. De cuando llegó a cuando se fue, el Real Madrid era una cosa muy distinta. Mucho más parecida al pasado que a lo que era su presente cuando Raúl estaba en el C. Y, claro, uno de los grandes culpables fue el 7.

    Respond
  • Zigoni 18 noviembre, 2015

    ¿Pensáis que con Raúl podría haber llegado España a la final de 2002? Siempre me lo he preguntado…
    Y también me he preguntado que le harían en aquella operación de apendicitis, el Raúl pre 2003 debería habernos durado mucho más…

    Respond

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