La historia de Louis van Gaal: FC Barcelona (II)


“Con el entrenador que más aprendí sobre lo que sucedía en el terreno de juego fue con Louis van Gaal, a pesar de que también es con el que he tenido más enfrentamientos… o diferencias. Tiene una obsesión con la ética del trabajo. Tal vez yo prefería un estilo más ligero al suyo”, Luis Enrique.

“He ganado más títulos en seis años con el Ajax que el Barcelona en todo un siglo”, exclamaba orgulloso un fanfarrón Louis van Gaal en una de sus primeras conferencias de prensa como entrenador blaugrana. Sus palabras no sólo le valían para presentarse en sociedad sin máscara alguna como ya había hecho en Amsterdam, sino que, de paso, también le servían para mandar un nuevo recado a Johan Cruyff. Esta enemistad, que nació fruto del destino y que ellos se encargaron de alimentar, se había recrudecido en la temporada 96/97. Johan tenía mucho tiempo libre, el Ajax de van Gaal daba síntomas de decadencia y el resto, como se suele decir, es historia. Por tanto, para Louis llegar a Can Barça no significaba ni simbolizaba lo mismo que para cualquier otro técnico. Barcelona no sólo era la ciudad que albergaba a uno de los grandes clubes del mundo, sino que, además, era la ciudad en la que su gran rival había hecho historia como futbolista y como entrenador. De esta manera, aunque la idea de José Luis Núñez era comenzar un nuevo proyecto desde cero con el exitoso Louis van Gaal, la realidad es que éste nace condicionado por dos aspectos que se irán dando la mano de forma interesada durante los años posteriores: el desgaste del presidente, que acumulaba ya 19 veranos al frente del club, y el obvio recuerdo de un cruyffismo que les había llevado a ser el mejor equipo de Europa por primera vez en su historia.

Quizás para hacer frente a este contexto tan adverso o, simplemente, para que se fuera adaptando a las particularidades del fútbol español, la idea primigenia de Núñez era que van Gaal comenzase su proyecto en el Fútbol Club Barcelona como director de fútbol base. Suena extraño para un entrenador que un par de años antes había levantado la Copa De Europa y que, además, era el elegido por Braida para sustituir a Fabio Capello en el AC Milan, pero el propio Louis cuenta que ese planteamiento, unido a la gran pasión que desprendía el presidente culé, fue lo que le hizo decantarse por el club catalán. A fin de cuentas, como profesional del fútbol sólo había salido un año de Holanda… y fue para jugar en Bélgica. Sin embargo, la idea se quedó sólo en intención. Sir Bobby Robson, el técnico británico que separa cronológicamente a los holandeses, había supuesto un cambio demasiado brusco y el proceso se aceleró. Su Barça ganaría tres títulos (Supercopa, Copa del Rey y Recopa de Europa), pero ni Robson parecía el hombre adecuado para encabezar un nuevo proyecto deportivo ni el club podía permitirse otro año de “transición estilística”.

Aunque el plan preestablecido se había visto alterado, lo cierto es que aquella temporada de repliegue y fútbol vertical incrementó la expectación e ilusión por la llegada de Louis van Gaal. Se le veía como la figura idónea para recuperar el estilo, modernizarlo si era necesario y, por supuesto, seguir ganando. Y lo tenía todo para ser visto así. El caché por ser de la escuela holandesa, el crédito por sus triunfos con el Ajax y la admiración por la forma en la que los había logrado. Simplificando, van Gaal fue un técnico muy deseado.

Louis van Gaal buscó plasmar sin matices la idea por la que había campeonado en Holanda.

Desde su primera sesión de entrenamiento, Louis implantó su particular forma de vivir el fútbol. Se puede decir que, para él, se entrena como se vive y se juega como se entrena, con lo que nada debe quedar al azar. Como cuenta Ramon Besa en un artículovan Gaal demostró ser un fanático del control de “El País” titulado “Van Gaal marca el campo”, el holandés dejó a los directivos en casa, mandó a los periodistas a la sala de prensa, pidió “mucha disciplina por su parte” a los fotógrafos (!) para no invadir el campo y controló cada movimiento de sus futbolistas. Mismamente, el periodista narra cómo Stoichkov se ganó su primera -y profética- bronca por ponerse a beber agua antes de tiempo. “Ya diré yo cuándo se puede beber, ahora se entrena; los utilleros, fuera del terreno”, decía. Su actitud no variaría en los siguientes días. Ni en las siguientes temporadas. Si un futbolista llevaba la camiseta por fuera del pantalón, le ordenaba metérsela. Si no llevaba calcetines con las chanclas, le mandaba bajar raudo a ponérselos. Organizaba las fotos oficiales, cronometraba los descansos y medía cada sesión de entrenamiento. Con su famosa libreta a un lado y José Mourinho al otro, nada escapaba a su dominio. “Controlaba todo”, recuerda siempre un Carles Puyol al que, en su día, el holandés le preguntó “si no tenía para cortarse el pelo”.

Pero, ¿por qué tanta exigencia? ¿Por qué ese afán por controlar cada detalle? ¿Era imprescindible o un mero capricho neurótico del holandés? En el maravilloso “Recorda Mister” dedicado a su figura, van Gaal dejó clara su postura: “Yo soy muy exigente porque para jugar con esta estrategia, con estos riesgos, tú tienesEl exigente sistema de van Gaal agravaba cada error de sus jugadores que ser muy exigente. Con este estilo siempre jugamos en el campo del oponente, con mucho espacio atrás, con lo que si un jugador no hace su trabajo en su área de juego, te ves muy penalizado y vas a perder mucho”. El entrenador neerlandés se refería al 3-4-3 con el que, al igual que en el Ajax, comenzó su andadura en Can Barça, pero el 4-3-3 con el que acabaría tenía una esencia similar y, por tanto, la explicación convalidaba. De hecho, durante la primera temporada alternó ambos dibujos dependiendo de si el rival jugaba con dos puntas (3-4-3) o si sólo jugaba con uno (4-3-3). La idea era adaptarse al oponente para poder presionarle mejor, que era otro de los preceptos de su filosofía. Luis Enrique, ahora llamado a recuperar esa presión como primer entrenador blaugrana, hace hincapié en este aspecto: “Una de las cosas que más nos sorprendió es que nos incitara a presionar, dejando nuestra marca, al primero que tuviéramos delante. Esto te desubicaba. ‘Ostras, vale, yo me voy a presionar, pero como el que venga detrás no presione a mi hombre, el mío se queda sólo’. Y él decía: ‘Tú olvídate, despreocúpate del tuyo, vete al de delante, que del tuyo se encargará el de detrás’. Era una táctica de confianza recíproca con tu compañero. Tú sabes que puedes presionar al de delante, porque tu espalda la guardará tu compañero. Como digo, al principio nos chocaba, pero luego lo hicimos con buenos resultados en la temporada”.

Al holandés le costó bastante tiempo implantar su modelo. De hecho, nunca lo consiguió por completo.

Para lograr esos buenos resultados que comenta Lucho, el modelo táctico del holandés tuvo que superar varios obstáculos que nacían de la misma fuente: la herencia cruyffista. Sólo habían pasado doce meses desde que Johan había abandonado Barcelona después de ocho años de trascendentes éxitos, lo que propició un choque inevitable de mensajes, maneras y estilos. Hristo Stoickhov cuenta como un día, al entrar al vestuario, van Gaal se señaló la nariz, comenzó a olfatear y murmuró que “había mucho Cruyff”. Sea cierta o no la anécdota que cuenta el búlgaro, es objetivo que la plantilla no estaba hecha a la medida de Louis. Aquel verano habían llegado los holandeses Michael Reiziger, Winston Bogarde y Ruud Hesp, más Rivaldo a última hora y Anderson para tapar el hueco de Ronaldo, pero aún había muchos jugadores que no estaban ni futbolística ni mentalmente preparados para cumplir con lo que su entrenador les exigía.

Nadie representa mejor este problema de incompatibilidad que “La Quinta del Mini”, compuesta entre otros por Celades, Roger, Òscar y De la Peña. Ascendidos por Cruyff, queridos por la afición y protegidos por el entorno, los canteranos fueron chocando uno a uno con un modelo que requería orden,El vestuario no moría por Louis, pero aún así ganó un gran doblete intensidad y trabajo. Incluso el talentoso de “Lo Pelat”, que llegó a jugar de “4” por la desafortunada lesión de Guardiola, se terminaría marchando. Estos problemas de base y las asperezas que fueron surgiendo, se vieron incrementadas por el choque cultural. Van Gaal, recio e inflexible, no negociaba absolutamente nada. Y los jugadores, la mayoría latinos, criados en otra escuela futbolística y vital, tampoco pusieron de su parte para adaptarse. En el “Recorda Mister”, Sergi Barjuan alude a este enfrentamiento y reconoce la poca voluntad que pusieron ambas partes para solucionarlo. Una opinión que, mayoritariamente, comparten el resto de futbolistas que participan en el programa. Si bien ninguno pone un pero táctico o técnico al holandés, muchos señalan la convivencia como un problema complicado de digerir en el día a día. “El entrenador debe adaptarse a las cualidades de sus jugadores, pero muchas veces un técnico ha sido fichado por su estilo y manera de juego. A mí Núñez me fichó por esta razón y, por tanto, los jugadores tenían que adaptarse un poco a mi idea”, argumentaba defendiéndose van Gaal. Y las victorias, jueces imparciales del fútbol, no tardaron en apoyarle. Pese a no comenzar bien al ganar con apuros al Skonto letón, perder la Supercopa ante el Real Madrid y ser eliminado en la fase de grupos de la Copa de Europa con un contundente 0-4 del Dinamo de Kiev, los culés logrando un doblete histórico al ganar Liga y Copa del Rey por primera vez en 40 años.

Cada año el FC Barcelona jugaba mejor, pero siempre terminaba faltando algo.

Con sus triunfos como colchón, su convicción como motor y su presidente como aliado, Louis van Gaal utilizó el verano de 1998 para adaptar por completo el vestuario a sus preferencias. “Yo no quiero tener un vestuario amplio porque, para mí, es importante que los jugadores tengan ambición por poder jugar en la temporada. En Holanda se llama ‘perspectiva’. Y cuando hay una vestuario amplio, no todos los jugadores tienen esa ‘perspectiva’. Para mí es importante que haya una selección de 22 jugadores. Cada posición doblada, pero también con jugadores jóvenes que aprendan la táctica y la mentalidad de un equipo ganador. Mi primer año, a pesar de los triunfos, fue muy difícil precisamente por esto”, reflexionaba. Conforme a este plan y a lo anteriormente comentado, en el mercado de traspasos llegaron Patrick Kluivert (2.100M), Boudewijn Zenden (1.000M) y un Phillip Cocu que, al fichar libre del PSV, pasó a cobrar 800 millones de pesetas por temporada. Es decir, tres inversiones potentes por tres futbolistas holandeses. Mientras, en la llamada puerta giratoria, Iván de la Peña, Albert Ferrer y Guillermo Amor, canteranos y cruyffistas, cogían el camino inverso. Más allá de si esta estrategia era acertada o no, lo cierto es que tenía contraindicaciones.

Y es que el complicado entorno de la entidad blaugrana no había tardado mas que unos meses en ver con malos ojos al extravagante, autoritario e impopulista técnico. Una mezcla de la que, evidentemente, no iba a salir nada bueno. El campo de batalla se situó en la sala de prensa del Camp Nou, con los periodistas buscando y encontrando unaEl gol de Xavi en Pucela salvó el cargo de un van Gaal muy criticado y otra vez a un van Gaal que no se guardaba una sola bala en el cargador. La tensión era palpable, las chanzas muy notorias y las dudas, hasta ese momento aparcadas con el motor en marcha, sólo esperaban a una mala serie de resultados. Ésta llegaría muy pronto. Realmente pronto. El Barcelona 98/99 no sólo arrancó perdiendo la Supercopa ante el Mallorca de Héctor Cúper, sino que, además, vivió su primer “noviembre negro” con una gran mala racha liguera y otra temprana eliminación en la Champions League, esta vez ante el Bayern Munich y el Manchester United. Así, de esta manera, Louis van Gaal vivió su primer match ball el 20 de diciembre de 1998 en el José Zorrilla. Tras cuatro derrotas consecutivas y ocupando la décima plaza de la clasificación, el holandés fue muy claro: “Es importante saber si la plantilla está conmigo”. Y Xavi Hernández respondió. Debutante en agosto y titular indiscutible desde octubre, el egarense de 18 años remató de cabeza un centro de Luis Figo con el que mantuvo en el cargo al entrenador que había apostado por él… aun con Pep sano. “Aquel gol no se olvida, por lo que significó y por lo que supuso después para ganar la Liga”, recordaba hace poco en “Mundo Deportivo”.

El tiempo ganado con aquel histórico tanto fue de mucha utilidad para van Gaal. “El fútbol es un proceso”, suele decir en referencia a por qué sus segundas vueltas siempre son mejores que las primeras. En este caso en concreto, además del fichaje de los gemelos De Boer (3.500M) en enero, la gran victoria fue que el sistema de entrenamiento comenzó a calar. Decía Phillip Cocu, el cual durante todo el curso demostró sus grandes condiciones como llegador, que lo mejor de aquellos entrenos es que “en cada sesión había una idea de trabajo, ya fuera sobre el partido pasado o sobre el siguiente”. Un trabajo técnico-táctico que Louis completó con la excelente labor de Paco Seirul·lo. “Creamos una forma de estar siempre físicamente bien. Pero también influyó la mentalidad de jugadores como, por ejemplo, Figo, que era un ganador increíble. O de Luis Enrique, en posición de diez en mi primer año. Físicamente estaban bien, sí, pero su cabeza estaba aún mejor” comentaba en el “Recorda Mister”. Y los triunfos volvieron a llegar. En Copa cayeron ante el Valencia del “Piojo” López, su némesis deportiva, pero en Liga se recuperaron, cogieron el liderato y lo defendieron con suficiencia hasta el final. Todo había comenzado a funcionar como un reloj. Luis Enrique sumó en todas las posiciones del campo donde jugó, Kluivert brilló como punta de lanza del elaborado ataque, Frank de Boer contribuyó a mejorar la salida de balón, Figo ensanchó el campo con la calidad que sólo él tenía… y Rivaldo estalló, en todos los sentidos, como estrella mundial pegado a la banda izquierda.

La tercera temporada fue la de mejor juego, pero también la de más problemas. Y la última.

Después de ganar con comodidad dos ligas de forma consecutiva, la tercera temporada de van Gaal en Barcelona debía ser la de la gran confirmación de su proyecto. Y, en realidad, pese al desenlace, así lo fue durante los primeros meses del 2000. “A pesar de que en mi tercer año no ganamos nada, creo que jugamos mejor que en los cursos anteriores. Es posible en el fútbol. Juegas mejor, pero no ganas nada”, comentaba el neerlandés en una opinión compartida por el vestuario y por la mayoría de la masa culé. El problema fue que, unos días antes de llegar a enero, algo se había roto dentro del Fútbol Club Barcelona. No era ni una nueva derrota en la Supercopa ante el Valencia ni tampoco el duro “noviembre negro” que vivió el equipo en Liga, sino algo mucho más grave para el club: la relación entre Rivaldo y Louis van Gaal.

19 de diciembre de 1999, el Atlético de Madrid visita el Camp Nou. Louis, con su ya asentado 4-3-3, alinea uno de los muchos onces que utilizaría aquella temporada donde, realmente, lo único inamovible era la línea de tres atacantes: Figo por la derecha, Rivaldo por la izquierda y Kluivert en punta. En laSiendo Balón de Oro, Rivaldo exigió pasar de la banda izquierda a la zona del mediapunta segunda parte, con empate en el marcador, el técnico holandés retira del campo a su estrella. El brasileño se marcha contrariado no sólo por salir sustituido, sino porque, además, según cuenta, en el descanso van Gaal le había felicitado por su partido. A los días, durante el entrenamiento, el recién nombrado Balón de Oro 1999 suelta su gran órdago: ya no volverá a jugar en banda. Quiere jugar de mediapunta. Quiere jugar donde los cracks. “Yo sentía que si yo jugaba en el centro del campo, el equipo se beneficiaría porque así jugaba también en la selección. Era muy difícil jugar en la banda. Me gustaba hacer otras cosas que no fuera sólo centrar”, explica Rivo. Pero su entrenador lo tenía -y sigue teniendo- muy claro: “La mejor posición para jugadores como Rivaldo y Ronaldinho es en un lado porque, si debes presionar al rival en la banda, tú puedes cubrir el espacio basculando con el resto de jugadores. En el centro del campo, si no defiende cuando pierde el balón, quedas malparado”. Pero no sólo era una cuestión defensiva. Van Gaal había convertido a Rivaldo en el mejor jugador del mundo en la banda izquierda, desde donde venía de marcar 19 y 24 goles. El equipo, además, se beneficiaba tácticamente, pero no a costa de su mejor individualidad. Sin embargo, el de Pernambuco era muy brasileño. Quería ser libre. No quería jugar encorsetado. Limitado. Así no era feliz. “Yo era un poco desobediente y a veces me salía de la posición. Un día lo hice, ganamos al Real Madrid 3-0 y van Gaal me dio la mano y me dijo: ‘no estoy contento contigo’. ‘¿Por qué?’, le pregunté. Y me dijo que porque yo no estaba en la banda izquierda. Había marcado un gol, pero no estaba contento”, comentaba. Y, al final, nadie salió feliz ni contento. Después de ser apartado, el brasileño volvió al once por pura necesidad. Van Gaal cedió desequilibrando el equipo, Rivo jugó en la mediapunta empeorando sus cifras y el Barça, pese a despegar, quedó herido de muerte a medio plazo.

“Por este cambio de posición perdimos la Liga y la Champions ese año”, asegura el holandés. Más allá de la cuestión táctica, que Louis reconstruyó cambiando de banda a Figo o adelantando a Zenden, estaba el hecho de que toda esta situación había derrumbado los cimientos del modelo van Gaal. Si en Holanda la marcha de Bergkamp había llevado al Ajax a lo más alto como bloque, en España la polémica con Rivaldo destruyó su idea. “La prensa siempre apoyó al jugador. Nunca al entrenador. Entonces, desde ese momento, yo tengo un gran problema”, comenta para cerrar con un clarificador “así es muy complicado formar un equipo fuerte en el que todos piensen en los mismos objetivos”. El vestuario, que no comprendía la decisión de Rivaldo, se encontró en medio de un fuego cruzado. “Yo creo que él sabe trabajar muy bien con los jugadores jóvenes, pero quizás tiene más problemas con los cracks”, decía Kluivert. “Estamos hablando de un deporte colectivo en el que el grupo tiene que estar por encima de cualquier individualidad. Pero también es de sabios saber integrar a este tipo de jugadores especiales para que colaboren con el grupo”, opinaba Luis Enrique. Si a la hora de revolver este caso había una solución acertada y beneficiosa para todos, Louis no la encontró y todo se descontroló. La situación con la prensa se hizo insostenible, el entorno se volcó en su contra para, de paso, erosionar a Nuñez y el público, tras ver cómo su equipo tiraba la Liga en casa ante el Rayo Vallecano, dictó sentencia con una de las mayores pañoladas de su historia.

Louis van Gaal volvería a Barcelona, pero la aventura nunca tuvo visos de salir bien.

“Queridos amigos de la prensa, yo me voy. Felicidades”. Así fue su famosa despedida. Había completado tres años en los que había ganado tres títulos con una línea de juego ascendente, pero nunca logró esquivar otros tantos problemas recurrentes. El primero de ellos, el más obvio, fue el choque cultural que vivió van Gaal en todos los sentidos. Sus métodos, su personalidad y sus fichajes, los mismos que le habían llevado a hacer historia, le sumergieron en un duro enfrentamiento constante en donde, a la larga, iba a salir perdiendo. El segundo, de componente táctico, fue que su Barcelona siempre fue imperfecto. Jugó, venció y llegó a convencer, pero nunca pareció inabordable. Su sistema, como él mismo explicaba, tenía una gran debilidad a la espalda de su adelantada zaga, y por ahí se desangró tanto en Europa, ante el Dinamo de Sheva y Rebrov, como en el resto de competiciones, en las cuales el Valencia de Mendieta y el “Piojo” les vacunó con saña. Y, en tercer y último lugar, como reflexionaba Lluis Canut en el ya citado “Recorda Mister”, se encuentra el eterno vaso comunicante con el Real Madrid. Durante la era van Gaal los culés se impusieron en cuatro duelos y los blancos sólo en dos, pero mientras el Barcelona reinaba en España el Real Madrid lo hacía en Europa. Sus títulos, así, brillaban menos de lo que deberían y fueron infravalorados.

Y se fue como llego: por José Luis Núñez. Antes de aferrarse a su contrato, renunció a la indemnización por lealtad. “Cuando él se iba a ir me pidió que yo también dimitiera y, por eso, dimití”, se confiesa. No sería, sin embargo, más que un hasta luego. Joan Gaspart, tras varios proyectos fallidos, sorprendió decidiendo recurrir de nuevo al holandés en 2002. Su contratación sonaba a medida desesperada y, ciertamente, en ningún momento tuvo visos de salir bien. Si su nuevo presidente le había garantizado que podría fichar a tres futbolistas, lo único que Louis recibió fue el “problema” que era para él un jugador como Juan Román Riquelme. Al principio se adaptó, formando una defensa de cinco con Mendieta jugando de carrilero porque “cuando Riquelme juega, al no defender mucho, tiene que tener muchos jugadores detrás”. Pero no tardaría demasiado en sentarlo en el banquillo, una solución que tampoco logró cambiar la estrepitosa dinámica liguera del equipo. Finalmente, el 28 de enero de 2003, tras acordar un buen finiquito, Louis van Gaal y Fútbol Club Barcelona se separaron, de momento, para siempre. Pero en las siguientes temporadas, las más brillantes de la historia del club, siempre hubo algo de él. No sólo contribuyó a la formación de Guardiola -y Lucho- como técnico e hizo debutar a Xavi, Valdés o Iniesta, sino que, sobre todo, impidió que Carles Puyol, el guardián del orgullo, se fuera del club. “Jugaba en el segundo equipo y se iba a ir, pero yo pensé que, con ese corazón, no podíamos dejarle marchar”, recuerda. Es cierto que, esta vez, no logró hacer historia pero, de una manera o de otra, por donde pasa Louis van Gaal nunca nada vuelve a ser igual.

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30 comentarios

  • pelomoco 25 julio, 2014

    En el Ajax leemos a un VG que parece más adaptable, observador y reactivo, como en la anécdota de que amplió el tiempo de masaje porque en estas sesiones sus jugadores se relacionaban más entre ellos. Aquí se ve un VG rígido en su propuesta, inflexible y excesivamente paternalista. Sin hacer un estudio previo de personalidades, y en un club gigantesco, los pollos te van a crecer. Es raro. Quizá le influyó que ya venía con una trayectoria y una reputación que mantener, frente a la ilusión de la primera experiencia. La enemistad con Cruyff y su propio orgullo tampoco ayudaron, como su dificultad para contentar a los cracks.

    En la segunda etapa, la de Gaspart, pues bueno, aquello de Menotti de "pido un sofá y me traen una lámpara, y ya tengo 6".

    Mourinho ha continuado con este enfoque monolítico de las relaciones técnico-jugadores-entorno, aunque con un toque tan especial como maquiavélico. Hay varias semejanzas interesantes entre las trayectorias de uno y otro en su paso por España.

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  • @Andre_SPORTS 25 julio, 2014

    Es una investigación muy completa. En verdad muy completa. Como hyper-texto y como artículo me parece irreprochable.

    Respond
  • pouco_barulho 25 julio, 2014

    Yo todavia no he entendido el porque de la enemistad con Cruyff

    Respond
  • pouco_barulho 25 julio, 2014

    La foto de Mourinho y Van Gaal entrenando juntos y vistiendo de azulgrana es impagable.

    Respond
  • @migquintana 25 julio, 2014

    @pelomoco

    Hay bastantes similitudes. Bastantes. Eso sí, creo que el fútbol ha cambiado mucho en estos 15 años y que ciertas historias de Louis van Gaal permanecen a otra etapa del fútbol. De hecho, no creo que las repitiese él mismo hoy por hoy. Mismamente, hoy por hoy los grandes entrenadores hacen un esfuerzo por adaptarse al contexto, lo estudian y lo convierten en un activo suyo, algo que quizás le faltó a Louis…

    @Andre_Sports

    Muchas gracias, crack! 😉

    @pouco_barulho

    Es una historia de choque de personalidades y egos que nace por la simple coexistencia de ambos. No hay más. Van Gaal creció a la sombra de Cruyff en el Ajax, luego cuando lo entrenaba su propio estadio le cantaba ''Cruyff, Cruyff'' cuando las cosas le iban mal y, a partir de los éxitos de Louis, Johan comenzó a poner de su parte para calentar las relaciones. En la etapa del Barça la cosa ya se desmadra, claro. Eso es territorio Cruyff. Y es una historia que sigue, porque en la próxima entrega de Holanda también hay un par de cruces de declaraciones bastante llamativas.

    Respond
  • Jose Luis 25 julio, 2014

    Espectacular el artículo. Volver a recordar el fútbol de finales de los 90 es algo que me encanta. Como sabéis, soy muy de Van Gaal. Lo considero un entrenador que mejora, siempre, el equipo donde va. Y en Barcelona hizo cosas espectaculares. Pudimos ver a Celades de libre en defensa de 3, descubrimos a jugadores como Cocu (cómo me gustaba su fútbol), vimos un fútbol de artesanía muy sui géneris, y por supuesto, Van Gaal hizo Balón de Oro a Rivaldo y casi a Figo años más tarde. Recuerdo esta alineación: Hesp; Reiziger, F. de Boer, Bogarde; Guardiola, Cocu, R. de Boer, Luis Enrique; Figo, Kluivert y Rivaldo. Creo que fue en el partido que habéis comentado en el artículo donde le meten 3 al Madrid (Contreras de portero blanco). Ese once (creo que fue así, no lo he contrastado) me hizo ver al Barsa con "otros ojos". Los madridistas solemos disfrutar poco de lo bueno que tiene el Barsa. Pues, yo disfruté de ese equipo. Lo tenía todo. De los equipos más completos que había visto.

    Pero este ciclo de Van Gaal tuvo dos pegas. Una, los equipos veloces y de contraataque descarado. Habéis nombrado al Dinamo de Shevchenko y Rebrov, y al Valencia del Piojo López y Mendieta. Pero hubo otro equipo que le sacó bien los colores al Barsa en Champions. El Newcastle de Faustino Asprilla y un extremo que jugaba con el 7, de lo más rápido que he visto conduciendo la pelota (creo que era Gillespie).

    Y por último, hablar de Rivaldo. Siempre he tenido la sensación que hay futbolistas que no "conocen" su profesión. Son excepcionales, por sus virtudes físicas o técnicas, pero que tienen que ser dirigidos para hacer de forma correcta su trabajo. Uno de ellos, es Rivaldo. ¿A quién se le ocurre enfrentarse al técnico que te ha hecho mejor jugador el mundo, cuando 4 años atrás estabas en Brasil, con bigote incluido?

    Respond
  • el party de Benjamín 25 julio, 2014

    Qué bestialidad de foto corona este pedazo de artículo: ¡el nimbo! Ningún detalle se os escapa…

    @José Luis

    Pedazo de equipo ese Newcastle con Asprilla y Gillespie. El 7 me parece que era Lee, extremazo (o volante muy profundo, dado el enorme recorrido y movilidad del pibe).

    Respond
  • franitis 25 julio, 2014

    @Jose Luis

    "Los madridistas solemos disfrutar poco de lo bueno que tiene el Barsa. Pues, yo disfruté de ese equipo. Lo tenía todo. De los equipos más completos que había visto."

    Qué buena frase compañero. Yo no he llegado a experimentar esa sensación que comentas hasta que llegó el Barça de Pep; la diferencia es que el Barça de Van Gaal me cogió con la mentalidad de un crío madridista de 17 años y el de Pep con la madurez (algo más, tampoco mucho XD) de alguien que disfruta del fútbol global con 28-29 años.

    A veces el sentir unos colores nos convierte en necios necios que no saben apreciar la globalidad de este deporte. Aunque ahora que lo pienso recuerdo bajar al bar un domingo por la tarde cargado con una bolsa de cacahuetes a presenciar un Atleti-Barça de liga (5-2 para el Atleti), por lo que no era tan necio de todos modos…

    Respond
  • franitis 25 julio, 2014

    http://www.vavel.com/es/futbol/atletico-de-madrid

    Éste es el partido que os digo. Sin saberlo, bajé para presenciar un señor partidazo. Aún recuerdo el golazo de Rivaldo desde el centro del campo… Temporada 97/98. La novia que tenía por aquel entonces estaba estudiando y yo no tenía ganas de quedarme en casa estudiando (creo que era para un examen de historia), así que no había nada más que hacer un domingo tarde, y acabé experimentando uno de mis mejores recuerdos futbolísticos, sin duda.

    Respond
  • Jose Luis 25 julio, 2014

    Estaba confundido, el extremo del Newcastle no llevaba el dorsal 7, tenía el 18, y efectivamente era Gillespie. Dio dos asistencias de gol increíbles. La segunda de ellas para enmarcar.

    Respond
  • cassavetes 25 julio, 2014

    Grandioso artículo.

    Una etapa del Barça que recuerdo con mucho cariño, allí esta mi jugador favorito de siempre (El Luis Enrique de Van Gaal), aunque también es cierto que largó a un Chapi Ferrer que hasta entonces fue mi jugador predilecto.

    Creo que hay un sector culé muy fanático de Van Gaal, otros arquean la ceja y se centran en su polémica, pero muchos estamos enamorador de ese Barça. Una gran lástima lo que hizo Rivaldo con ese equipo, un jugador muy querido por la afición a largo plazo pero que su egocentrismo, incluso en su etapa final (cuantos contraataques fallidos por su individualidad!), le impidió llevar al Barça a otros niveles. A veces la calidad no lo es todo.

    Esto es el futbol, hay bueno y malos, como en las pelis. Pero siempre tienes tiempo para demostrar lo contrario, y el bueno de Louis lo ha hecho sin duda.

    Respond
  • @migquintana 25 julio, 2014

    @Jose Luis

    Supongo que es complicado. Eres Rivaldo, te consideran el mejor del mundo y juegas en un sitio del que te has terminado hartando. Yo entiendo las dos partes. Y cuando digo que esto, en el presente, no sucedería u ocurriría de otra forma es porque creo que los grandes entrenadores y las grandes estrellas han ido entendiéndose mejor así mismos con el paso de los años. Como si hubiera habido una profesionalización en esa relación.

    @franitis

    Es que los Barcelona – Atlético y los Barcelona – Valencia, sean de esta época o más modernos, siempre son partidazos. No sé exactamente por qué, pero siempre salen partidos con muchos goles, con muchas altenativas y para el espectador neutral es una auténtica gozada. Ese 3-4 del 94 del Valencia en el Camp Nou… canela.

    @cassavetes

    Yo incluso que diría que no hay ni buenos ni malos.

    Sobre Luis Enrique hay un montón de anécdotas que cuentan técnico y jugador que son la bomba. Se le nota un cariño especial a los dos cuando hablan de su relación. De hecho, si no me equivoco, del entrenador que mejor habla Luis Enrique con diferencia es de Louis van Gaal. Y el año que viene se pueden enfrentar…

    Respond
  • Pablo 25 julio, 2014

    Leyendo la nota de El País: “El técnico manda y su corte de ayudantes son sus portavoces: Gerard van der Lem es el capataz ante la plantilla, Franciscus Hoek cuida de los porteros, Jasé Mourinho hace de intérprete y Rexach ya se presenta como enlace-confesor-asesor de uno y otro bando”

    José Mourinho hace de interprete… Las vueltas que tiene la vida, no?

    Respond
  • pouco_barulho 25 julio, 2014

    Hablando de ese Atlético me llama la atencion un jugador, que no es otro que Christian Vieri, pichichi de aquel año. Me parecia despues de Ronaldo y junto a Batistuta el mejor delantero centro del mundo por aquel entnces.

    Como la Juve sub camepona de europa se desprendio de este jugadorazo y el Atlético se hizo con sus servícios es algo que no acabo de explicarme

    Respond
  • Aguilera 25 julio, 2014

    Vieri no era titular en aquella Juve y sus cifras goleadoras fueron poca cosa hasta que vino al Atleti.

    Respond
  • pouco_barulho 25 julio, 2014

    Creo recordar a Vieri titular en la final contra el Dortmund. Habia algun tema con Del Piero, o algo?

    Creo que Angelli se arrepintió mas de una vez de haber dejado escapar a Christian, para mi es un grande de finales de los 90, sus temporadas con el atlético,Lazio y Inter son muy muy buenas, a parte de un buen Mundial 98.

    No recuerdo ahora porque no fue con Italia en la Eurocopa 2000

    Respond
  • Arroyo 25 julio, 2014

    @pouco_barulho

    Fue el año en el que entró el nuevo y multimillonario reparto de televisión de Antena 3 TV. El traspaso entre clubes era muchisimo dinero, la ficha era altísima y Vieri era un poco el Zlatan de la época: iba de flor en flor cada año casi.

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  • pouco_barulho 25 julio, 2014

    A vale ahora me lo explico. Como molaba la "Liga de las Estrellas".

    Que barbaridad lo de Vieri del 91 al 00 haciendo equipo nuevo por campaña. Esto es el trotamundos del futbol

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  • kay 25 julio, 2014

    Quintana:

    Me temo que como no sea en un amistoso es imposible que se enfrenten el año que viene. Aunque por mí mejor, creo que ambos van a necesitar su buen tiempo para optimizar ambos equipos que vienen de situaciones deportivas muy rotas.

    Por que es que es eso, el Barcelona y el United acabaron la temporada como un erial en el que no parecía que hubiera ninguna base ni trabajo táctico.

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  • pouco_barulho 25 julio, 2014

    Y ojo al dato mundialista del bueno de Christian. En 9 partidos de Copa del Mundo el italiano marcó la friolera de 9 goles. No tenia ni idea, pero ahi dejo el dato

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  • @KojiroHyuga1 25 julio, 2014

    Igual me falla la memoria, pero recuerdo a aquel Barça de Van Gaal como a un equipo realmente curioso. En una racha buena era capaz de ganar partidos seguidos en plan máquina pero como tuvieran un día medio regular y los cogiera un equipo rápido arriba y con buen contraataque podían palmar pero palmar de paliza. Seguramente esa fragilidad fue los que le costó no ganar la Champions. Vamos, seguramente no, fijo.

    Además era un equipo que como que vivía en un bucle. Siempre empezaba palmando la Supercopa, luego los famosos noviembres negros, luego segundas vueltas muy buenas…realmente curioso.

    Y luego, lo que digo arriba su problemón con los equipos rápidos a la contra. Era realmente curioso porque la prensa y los aficionados sabían como iban a ganar al Barça, el rival sabía como iba a ganar al Barça..¡pero es que el propio Barça y Van Gaal sabían por qué iban a perder y cómo! Y aún así seguían con su plan igualmente, a pesar de todo. Era realmente rarísimo, como aquel capítulo de los Simpsons en el que Bart siempre saca piedra jugando a piedra-papel-tijeras porque "nada gana a la piedra". Pues igual pero sabiendo que el otro va a sacar papel y vas a palmar. Era sin duda el Van Gaal más inflexible de su carrera. Aún así, equipazo. Con un talón de Aquiles muy pronunciado, pero equipazo.

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  • @migquintana 25 julio, 2014

    @Pablo

    Así figuraba, así figuraba. Peor luego, como han comentado tanto ambos protagonistas como los jugadores, las labores de José Mourinho iban mucho más allá. Tanto en el sentido de aprender y formarse con van Gaal, que debió ser una cosa increíble, como a la hora de realizar sus aportaciones particulares como ayudante. De hecho, ese fue su último año después de haber estado en varios equipos con Robson.

    @Kay

    Con año que viene me refería a la temporada 2015/2016. Ya estoy metido en competición. 😀

    @Kojiro Hyuga

    De hecho, van Gaal lo explica con mucha naturalidad en el Recorda Mister: ‘’Es lógico que contra estos equipos como Dinamo o Valencia tuviéramos problemas. Pero es que para jugar de una forma más defensiva, más atrás, no teníamos jugadores. Si queríamos jugar así, también teníamos que fichar así’’.

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  • @Montoro97 25 julio, 2014

    Pedazo de artículo, reportaje o como queráis llamarlo. Es una gozada leer cosas así de fútbol.
    Y la verdad que salvando las distancias veo multitud de similitudes entre van Gaal en el Barcelona (primera etapa) y el Mourinho del Madrid.
    Es más, os imagino realizando en un futuro lejano un artículo como este sobre Mourinho y poniendo cosas parecidas. Ojalá :)
    Esperando ya el siguiente.

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  • Abel Rojas 26 julio, 2014

    @ José Luis

    Creo que Rivaldo no necesitaba a ningún entrenador en concreto para convertirse en un fenómeno. Lo traía de fábrica ^^

    De hecho, no son pocas las voces que señalan que el Rivaldo más genial se ve en el Deportivo porque tenía más libertad creativa, aunque en el Barcelona firmase los mejores años de su carrera. O sea, que en el Barça él era mejor jugador pero que en el Dépor tácticamente estaba más potenciado pese a que él estaba menos hecho.

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  • Abel Rojas 26 julio, 2014

    @ Franitis

    Vaya memoria ^^

    @ Cassavettes

    Debo reconocer que yo crecí fascinado por el Figo-Kluivert-Rivaldo. Era bastante joven y me flipaba aquel tridente, que recuerdo que así se le llamaba "el tridente". Ahora lo analizas y percibes que iba un poco corto quizás de profundidad, pero bueno, era otro fútbol, más lento, más posicional, y se notaba menos o nada que no hubiese ese desmarque. El triángulo Guardiola-Cocú-Luis Enrique, pese a Pep siempre me encantó, se me grabó menos que los tres de arriba.

    Pues bien, el tema es que hace poco he tenido ocasión de recuperar partidos de aquella época y… aquéllo no era del todo competitivo ^^ Nos quejamos de la transición defensiva del Barça de Tito y del Tata, pero… telita la de Van Gaal ^^

    @ Koji

    Tal cual.

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  • jugulator 26 julio, 2014

    Seria curioso saber que "extremo izquierdo" del Barcelona jugo a mayor nivel Rivaldo o Ronaldinho, posiblemente es demasiado subjetivo y la repercusion mediatica de Dinho condiciona.

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  • @DavidLeonRon 26 julio, 2014

    @José Luis

    "Pudimos ver a Celades de libre en defensa de 3"

    Con resultados nefastos, hay que decir ^^

    Ese Okunowo-Celades-Reiziger en defensa de 3 fue de lo peorcito que vio el Camp NouxD

    @Abel

    El Rivaldo del Deportivo era el más artístico de todos, pero lo del Barcelona, a nivel de intimidación y regularidad… solo lo ha superado Messi. Era apoteósico.

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  • Isaac 27 julio, 2014

    Este artículo es el por qué Ecos del Balón es mi página referencia en cuanto a fútbol. Tremendo. Muchísimas gracias, has hecho parecer bastante cercano algo que pilla tan lejos a un chaval que cuando Van Gaal empezó en el Barcelona todavía iba a gatas. Espero ansioso el resto de artículos.

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  • @juanjo6sevilla 27 julio, 2014

    @migquintana
    En primer lugar felicitar al señor Quintana por el enorme artículo, pues son pocos y bastantes borrosos los recuerdos que tengo de esta época del Barça al contar con 4 ó 5 años por entonces.

    @José Luis https://www.youtube.com/watch?v=DPGe9OrT53Y
    Este es el vídeo de los highlights del partido de Champions contra el Newcastle (vaya equipito el de las "urracas", por cierto, y vaya partidazo que, tanto el comentarista como el autor del vídeo, califican como "one of the greatest matches in Newcastle history"). He alucinado con la velocidad de Gillespie superando a Sergi con facilidad pasmosa en carreras dignas de competir con Gareth Bale y también con el perfecto "timing"del salto del "Tino" Asprilla. Además, he descubierto que Shay Given y Kenny Dalglish fueron jóvenes una vez, y que Tomasson marcó goles lejos de San Siro también (era mi delantero titular en el A.C. Milán en el FIFA 2004 por delante de todo un Balón de Oro como Shevchenko).

    En relación al artículo y, siguiendo con la línea de este partido, esta propuesta de van Gaal sufre muchísimo contra equipos que tienen una gran transición defensa-ataque como era el Newcastle del 98 o el Madrid actual, más si cabe si juega con centrales lentos y atacantes que no tienen retorno. Encuentro muchas similitudes entre este partido y el de semifinales (vuelta) del Bayern Múnich-Real Madrid de este año, no sé si alguien compartirá mi punto de vista.

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  • @vanderflo 28 julio, 2014

    Yo sigo creyendo que Van Gaal no culminó la faena ganando la Copa de Europa con el Barça por la baja por sanción de Figo en el Valencia-Barça de semis. Pero es un añadido de fútbol ficción y obsesión personal que no pretendo que comparta nadie :).

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