PSV, la clave de la victoria | Ecos del Balón

PSV, la clave de la victoria


No hay duda que en este mundo globalizado donde las escuelas futbolísticas y el carácter propio de cada país cada día están más difuminados, el ofensivo y atractivo estilo de juego holandés de los últimos 40 años –con excepciones-, es una de las marcas más reconocidas y prestigiosas del fútbol. Una de las cabezas visibles de esta filosofía fue Johan Cruyff, el elegante «hombre del Renacimiento del Ajax», quien, además de todo esto, era un jugador con una capacidad de liderazgo indiscutible. Cruyff es seguramente el hombre de fútbol más importante de la Historia, y uno de los más influyentes, por lo que hizo en el campo –como jugador y entrenador- y también fuera de él –innovador, estrella mediática, filósofo-. Sin duda, tener a Cruyff en el equipo nacional fue una bendición para Rinus Michels.

¿O quizá no tanto? La presencia de Cruyff, y sobre todo el poder que amasaba en la sombra, le costaron caro a Holanda. Para ser más exactos, con mayor o menor incidencia, ¡DOS Copas del Mundo! Se puede decir que, en el campo, Cruyff era una de las mejores cosas que le podían pasar a un entrenador, pero fuera de él, el Maestro Holandés era todo lo contrario.

Jan van Beveren fue un gran portero, pero era enemigo de Cruyff…Jan van Beveren, el genial portero del PSV, era un hombre al que la afición adoraba. Un auténtico mago, capaz de hacer auténticos trucos dignos de David Copperfield entre los palos. El mejor portero que ha tenido Holanda, lo cual es una buena referencia cuando sacamos a colación los nombres de otros grandes como Hans van Breukelen y Edwin van der Sar. Van Beveren era un portero con una envergadura y una agilidad muy destacables. Sentó las bases de un modelo de guardameta que triunfaría en Holanda. Alto, aunque más fuerte que sus sucesores. Lenguaraz, siempre en contacto con sus defensores. Su posicionamiento, excelente, le convertía en un guardameta que siempre estaba bien situado para salvar los disparos rivales. Sus increíbles reflejos hacían el resto. ¡Volaba! Una tremenda capacidad de salto que resultaba especialmente útil para llegar a esos endiablados lanzamientos de falta por encima de la barrera.

Pero Cruyff y Van Beveren no se tragaban. Se odiaban, y esto trajo dramáticas consecuencias. Fueron enemigos desde el primer día. Ambos son de la misma generación y llegaron a la selección más o menos al mismo tiempo. Cruyff en el 66 y van Beveren, aún portero del Sparta de Rotterdam, en el 67. Nunca le asustó la competencia, de hecho, eso es precisamente lo que le convirtió en un portero de élite. Ya desde el equipo Sub-19 del Sparta venía compitiendo con otro buen portero, que sería internacional también, Pim Doesburg. Y durante sus primeros años como internacional, apenas cumplidos los 20 y siendo ya titular de la selección, mostró abiertamente su descontento ante la falta de motivación de sus compañeros de Ajax y Feyenoord. Tras quedar fuera del Mundial de Mexico 70, Van Beveren pegó una rajada de las que hacen época, acusando a los jugadores de ambos equipos de no arriesgar su físico cuando jugaban para su país, evitando perder así sus lucrativos contratos. «Sólo saben hablar de dinero. Cuando juegas por tu país ¿a quién mierda le importa el dinero?», dijo.

El fútbol holandés viviría su época dorada a comienzos de los setenta.

Producto de toda una evolución no sólo futbolística, sino política, social y cultural, el fútbol holandés alcanzó la mayoría de edad a comienzos de la década de los 70. Feyenoord y Ajax encadenaron 4 Copas de Europa seguidas, y el nuevo estilo predicado por los de Amsterdam abrumaba al mundo. Era una época de rebeldía, radical y rompedora. Fútbol con piernas de acero, velocidad inusitada, patillas imposibles y melenas dignas de rockstars. Porque ese era el status de los jugadores del Ajax. Eran dioses del Olimpo, intocables. Ninguno, claro estaba, más que Johan Cruyff. Pero Van Beveren, que había hecho el camino hacia el estrellato casi de la mano con Johan, se oponía radicalmente a todos sus privilegios dentro de la selección: desde llegar tarde a los entrenamientos hasta el poder renunciar a jugar por compromisos publicitarios, pasando por fumar en el vestuario. El problema, como muy comúnmente ha ocurrido en el seno de la Oranje posteriormente, era el dinero. Van Beveren nunca se cortó de hacer frente a los ricos jugadores del Ajax. En cierto modo, el guardameta del PSV era la voz de los demás jugadores del vestuario holandés. Todos estaban en el mismo barco, cada uno tenía que hacer bien su trabajo para lograr el éxito colectivo, por lo que, obviamente, todos debían tener los mismos derechos y deberes. Todos debían ser iguales.

Van Beveren no era el único que discutía el gran poder de Johan¿Todos? Obviamente no. Cruyff era igual a todos, pero siempre “un poquito más igual”. Ello, unido al apoyo que le daban los numerosos compañeros y amigos del Ajax (Rep, Keizer, Hulshoff, Suurbier, Krol, Muhren, etc…), le otorgaba una cuota de libertad y poder que no podía ser contrarrestada por ningún otro hombre. Esto causaba un malestar evidente entre otras figuras de la selección, siempre opacadas por el clan Ajacied, jugadores de carácter indómito como Wim van Hanegem, Rinus Israel o Willy van der Kuylen. Los problemas de egos relacionados con Cruyff, como sabemos, no escaparán a los hombres del Ajax, y poco a poco todos acabarán teniendo roces en mayor o menor medida. Empezando por su amigo Keizer, el genial extremo, el primer profesional de la liga holandesa y terminando por el rebelde Johnny Rep, quien tras hacer una aparición fulgurante con 20 años empezó a negarse a aceptar los privilegios de Cruyff, convencido de que su calidad no tenía nada que envidiarle a la de Johan. No se equivocaba el bueno de Johnny, quien a principios de los 70 era el mejor jugador joven de Europa, un talento abrumador, con un carácter, una velocidad y un olfato de gol que le presagiaban un brillantísimo futuro.

Pero la gran lucha siempre fue la de Johan y Jan. Y cuando Van Beveren se lesionó gravemente en 1973, Cruyff vio rápidamente la posibilidad de eliminar a ese otro polo de poder que amenazaba su liderazgo único. El Flaco utilizó su enorme influencia para situar a su amigo, el veterano portero del DWS Amsterdam Jan Jongbloed como guardameta titular de cara a Alemania’74. Jongbloed era un mediocre. No hay otra palabra que lo defina mejor. Hasta aquel momento, solo había jugado una vez con la selección, en 1962 y entrando como suplente del guardameta del Feyenoord Pieters-Graafland. Se encontró con una oportunidad que jamás había soñado y, obviamente, aceptó de buen grado estar a la sombra de Cruyff. Una sombra de la que Van Beveren quería salir, ganando el título mundial y mostrando al mundo lo grandísimo portero que era. Con Cruyff y Van Beveren en el equipo, habría que ver quien sería considerado la mayor estrella del equipo. Obviamente, Cruyff llevaba todas las de ganar: era el mejor jugador del mundo en discusión con Beckenbauer, había ganado títulos europeos y era muy famoso fuera de Holanda. Pero dentro del vestuario y del fútbol holandés, la gente sabía que Van Beveren era un jugador imprescindible. Aún así, Cruyff no podía aceptar a otro Superman jugando a su lado, y de ahí su presión sobre Michels para que seleccionase a Jongbloed.

El Mundial se le escapó a Holanda por 2 goles cuanto menos evitablesDe todos modos, Van Beveren aún pudo llegar a jugar el Mundial, ya que se recuperó de su lesión en mayo, un mes antes del comienzo del campeonato. Necesitaba una o dos semanas para recuperar la forma, pero Michels le obligó a jugar un amistoso intrascendente contra el Hamburgo, o en caso contrario, quedarse en casa. Otros jugadores, también dudosos por su estado físico, tuvieron la oportunidad de probarse una semana antes del Mundial. El guardameta del PSV no, a pesar de que habría estado en plena forma los partidos de la liguilla de primera fase, en la que Uruguay, Bulgaria y Suecia aguardaban a la Oranje. Obviamente, había otras razones detrás, ninguna más importante que el dinero, el motivo de todos los problemas del vestuario holandés de la época. El motivo que volvía loco a Van Beveren al ver como sus compañeros descuidaban el beneficio del equipo para centrarse solamente en el individual. Así pues, cuando la Federación decidió que Cruyff, Keizer, Van Hanegem y Neeskens recibiesen un porcentaje de primas mucho más alto que el resto, el guardameta explotó. Y Cruyff, aprovechando la coyuntura, lo limpió. El resto, como comúnmente se dice, es Historia. Holanda perdió el título, recibiendo dos goles cuanto menos evitables.

La diferencia de nivel entre Jan van Beveren y Jan Jongbloed se notaría de forma muy evidente.

El mundo había visto a Van Beveren hacer fantásticas paradas antes del Mundial, y todas estas dudas se refrendarían en los años posteriores, cuando el guardameta alcanzó el pico de su carrera, liderando al PSV a tres campeonatos holandeses y la Copa de la UEFA. No sólo eso, en el año 76, el club de la Philips se quedó a un partido de la final de la Copa de Europa, al perder contra el brillante Saint Etienne francés. La eliminatoria no pudo ser más igualada, y se resolvió con un solitario gol a los 4 minutos de comenzar. Van Beveren se vio sorprendido por un lanzamiento de falta raso. Luego plantó un muro de hormigón ante su portería y esperó durante 176 minutos a que sus compañeros consiguiesen el empate. Nunca sucedió.

Entre 1974 y 1978, Cruyff consiguió mantener a su gran rival fuera del equipo. Enfadado tras lo ocurrido antes del Mundial, Van Beveren renunció a la selección en 1975, justo cuando estaba en su mejor forma, pero regresó poco después. Aun así, llegó solo para ser suplente de varios porteros diferentes, todos netamente inferiores a él, incluyendo a los favoritos de Cruyff, Jan Jongbloed y Piet Schrijvers. Cuando Van Beveren le preguntó a Jan Zwartkruijs (el entrenador de porteros de la selección y posterior seleccionador), por qué lo llamaban si estaba claro que no iba a jugar, este le contestó: «Jan, no te enfades. Me manipulan. No tengo otra opción». Había llegado el momento en que los jugadores del PSV eran considerados rebeldes y poco a poco sus pesos pesados fueron desapareciendo de la selección. Van Beveren se negó en un principio, pero Van der Kuylen, el jugador más carismático, el bombardero del PSV, no tuvo ni fuerzas ni ganas para pelear. Días antes de un partido de clasificación con Polonia, Cruyff y Neeskens llegaron tarde desde Barcelona. «Vaya, aquí llegan los reyes de España», les espetó Van der Kuylen al verles. No había vuelta atrás. Cruyff había amenazado con no jugar con Holanda nunca más si Van Beveren y otros miembros del PSV estaban en el equipo. Y, obviamente, la afición no perdonaría al entrenador que dejase a Cruyff abandonar el equipo. Van Beveren, cansado del asunto, renunció a la selección con 32 partidos como internacional. Fue en 1977 y el, para muchos, mejor portero del mundo (en competencia con Zoff y Maier), tenía solo 29 años.

Van Beveren no fue la única víctima de las luchas de egos y clanes dentro del fútbol holandés.

En definitiva, Jan van Beveren fue un enorme guardameta, pero jamás será reconocido como tal porque internacionalmente no tuvo jamás una aparición en el Mundial o la Eurocopa. Y obviamente, no era miembro del clan del Ajax que tanta celebridad acumuló a inicios de los 70. Ni siquiera del Feyenoord, que contaba con grandes jugadores como Wim Van Hanegem, Rinus Israel -fantástico líbero con su propia historia de ostracismo relacionada con Cruyff-, el veterano guardameta Pieters Graafland o el genial extremo Coen Moulijn, otro de los desplazados por el clan del Ajax. El gran logro de van Beveren, como dijimos, fue ganar con el PSV la final de la UEFA con una serie de grandes partidos. Y aquellas semis de Copa de Europa.

Van der Kuylen no tuvo tampoco la presencia que merecía su calidadEn ese equipo del PSV también estaba la otra pata del banco en toda esta historia. El cañonero Willy Van der Kuylen, el mayor goleador de la historia del fútbol holandés. Aún hoy, el máximo realizador histórico de la Primera División de los Países Bajos, un jugador con un disparo de media y larga distancia tremebundo. EL (así en mayúsculas), delantero titular de Holanda. El hombre que debía haber sido la punta de lanza del Fútbol Total pero que, como Van Beveren, fue rechazado por su enemistad con Cruyff. Si el del PSV hubiese estado en la Copa del Mundo, Michels no tendría que romperse la cabeza viendo a Cruyff de delantero centro ni moviendo hacia el centro del área a los extremos Rep y Rensenbrink, sino que estos fenómenos le servirían balones al artillero legítimo del equipo. Pero también era cierto que sería un fútbol “menos total”.

El gusto por un fútbol más ortodoxo, menos total, fue otro de los motivos de la división interna del vestuario Oranje. Van Hanegem, la estrella del Feyenoord, tampoco soportaba seguir las órdenes de Cruyff, mas cuando estas habían supuesto que el mejor líbero holandés, su compañero Israel, chupase banquillo a favor de jugadores que ni siquiera jugaban en su posición. O que Ruud Geels, un fantástico delantero centro jamás acabase de tener todas las oportunidades que merecía su talento en la selección. Y lo de Van der Kuylen. Pero a Van Hanegem, como ya vimos, la Federación lo callaba con dinero. Sabían bien de qué pie cojeaba.

Alemania representaba el caso 100% opuestoEl caso es que, analizando a los dos finalistas del Mundial, vemos lo grave de la caída en desgracia de los dos baluartes del PSV. Mientras Alemania contaba con uno de los mejores porteros del mundo, Maier, Holanda, que podría haberle contrapuesto a Van Beveren, contaba con el mediocre Jongbloed. Al líbero de clase mundial Beckenbauer, Holanda contraponía al inexperto Rijsbergen -aunque debemos ser justos con él y destacar su muy buena actuación en el Mundial-, cuando tenía en el banco a otro líbero de lujo, Israel, quien era considerado de los mejores del mundo, junto al propio Beckenbauer, el brasileño Luiz Pereira o el austríaco Edi Krieger. Y mientras Alemania usaba como cerebro a Overath (con el lujo de Netzer en el banquillo, pudiendo rotar en cualquier momento), con la ayuda de un Beckenbauer que se incorporaba al medio cuando quería, Holanda lo igualaba con Van Hanegem, pero también lo obligaba a trabajar en defensa, lo cual acababa por agotar al jugador del Feyenoord. Para estas labores, los alemanes usaban a Bonhof, mediocentro específico, y a dos jugadores con recorrido como Hoeness y Breitner, mientras los naranjas solo tenían a Neeskens.

Al final, por una cosa o por otra, aquella gran generación holandesa no ganó el Mundial.

Johan Cruyff, que con su libertad total para moverse por el campo creaba tantas ventajas, también condicionaba la confección del equipo y la búsqueda de variantes. Mientras los alemanes utilizaban extremos clásicos –incluso sacrificando a un gran Heynckes en el proceso-, ue suministraban balones de gol a su gran goleador Müller, plaza que en Holanda debería haber ocupado Van der Kuylen pero que, como vimos, estaba vacante y en la que rotaban diferentes jugadores. ¿Cuántas variantes podría haber manejado Michels de haber contado con los mejores jugadores de los tres grandes clubes? Muy pocas veces ha tenido un entrenador la despensa de talento que él tuvo a su disposición, y que nunca utilizó al 100%. Con Van Beveren y los demás excluídos, quizás Holanda fuese ahora mismo el campeón de 1974 y 1978 (al menos habría presentado mejores credenciales aún). Cruyff también quiso ser campeón del mundo, pero sólo si era la única estrella. Y el tiempo demostró que eso no era suficiente. Que la clave de la victoria era un simple código de tres letras: P.S.V.

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25 comentarios

  • iltuliponero 24 febrero, 2016

    Sabía que Johan vetaba a sus compatriotas pero no a estos niveles… Estaría bien preguntarle si volvería a hacer lo mismo sabiendo que no gano nada. Apuesto que diría que sí.

    Respond
  • SrX 24 febrero, 2016

    ¿Y creéis que con los jugadores del PSV habría asombrado al mundo y marcado una impronta de tal magnitud?

    Respond
  • Hugo Fuster 24 febrero, 2016

    Brutal artículo. Sin paliativos. De los que te hace reflexionar sobre las interioridades de un vestuario en niveles de élite total y cómo los egos de líderes pueden marcar pautas de entrenador.

    Me vienen a la mente entrenadores top en la actualidad manejando este tipo de cosas y me descubro el sombrero. Pienso que el saber manejar estas cosas supone el 80% del éxito final en un club.

    Respond
  • @migquintana 24 febrero, 2016

    Cómo te sales, Vilariño, hablando de un tema además tan particular.

    @Hugo Fuster

    Es que esto es fundamental para un entrenador. Gestionar a un grupo humano en el que no todos son iguales, porque no lo son, queramos vender la burra o el burro desde fuera, me parece algo descomunalmente complicado. Sobre todo porque es un organismo vivo en el que, a veces, un mínimo gesto lo cambia todo. Bilardo hablaba mucho sobre este tema y la presencia de Diego Armando Maradona, aunque su caso fuera muy diferente. Sea como fuere, a mí me parece el gran reto para el entrenador actual. El resto de conocimientos, normalmente, son muy parecidos. Hay un genio, dos o tres, luego hay técnicos muy sobresalientes en determinados aspectos, pero al final se trata de seducir y conducir a un grupo de 20 tíos.

    Respond
  • Abel Rojas 24 febrero, 2016

    ¿Por qué Vilariño sabe cosas de las que yo no tengo ni pajolera idea? ¿Qué tipo de información consume para rescatar historias así?

    Estoy seguro de que David Mata se va a picar mucho cuando lea esta obra magna del gallego.

    Respond
  • Polaquito 24 febrero, 2016

    Impresionante artículo.

    Pregunta complicadísima: ¿Creeis que una figura externa (entrenador, seleccionador, presidente…) ha de frenar los desmanes de la que al final es la figura más decisiva e importante de la historia del fútbol? Es decir, si Cruyff es Cruyff, es entre otras cosas porque tiene un ego desmedido. Y en cierto modo es normal tener ese ego cuando eres tan importante. ¿Hay que ponerle freno a ese ego, o es el que al final lleva a un equipo como Holanda 74 (equipo sin ninguna tradición futbolística) a ser de los mejores de que ha habido nunca?

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  • Pablo 24 febrero, 2016

    Me encanta el artículo. Muy interesante.

    De todas formas, esa Holanda, con o sin Copa del Mundo, quedó en la historia. Cabe preguntarse si, aún con la participación de esos jugadores y ganando la Copa, hubiera dejado esa misma huella.

    Por otro lado, lo del bueno de Johann es algo que mal o bien han hecho o hacen todos los grandes jugadores.-

    Recuerdo una anécdota que contaba Maradona: antes del Mundial del 90, Bilardo le dijo que no iba a llevar a Cannigia al Mundial. Maradona le contesta que si Cannigia no era convocado, él no jugaba el Mundial (la imitación de la reacción de Bilardo que hace Maradona contando la anécdota no tiene desperdicio.) Demás está decir cuál fue la participación de "el hijo del viento" en Italia 90

    También es fama que Ramón Díaz fue exiliado por el propio Maradona de la Selección durante todos esos años.

    Respond
  • @9LutherBlissett 24 febrero, 2016

    Me encanta el tema y como lo trata Sergio. Hace unos meses tuve el placer de hablar con él a través de Twitter sobre este tema a raíz de un vídeo de Coen Moulijn, quien como a dicho Vil fue otro de los damnificados por el veto de Johan pero que además, su caso tenía la paradoja de que se trataba del ídolo de la juventud de Cruyff.
    Tiempo después hable con David Mata de un caso parecido que fue el del Pelado Diaz en el 90. En el 86, Ramón, ya había indicado que sólo jugaban, en Argentina, los amigos de Maradona y aunque finalmente en ese mundial todo se olvidó por la victoria final en el 90 fue vetado por el Pelusa y entonces, la albiceleste no contaba con tanto potencial e incluso se pensó en repescar a Valdano que llevaba tiempo retirado. Incluso Menem, presidente del país llegó a reunirse con Bilardo pidiendo la llamada del Pelado pero todo fue inutil.
    No se si conoceréis más casos parecidos pero esta claro que todos los grandes jugadores han sido un poco caciques. Hay tenemos a Di Stefano que tenía que dar el visto bueno a todos los jugadores del Madrid como bien sufrieron Sido o Sanfilippo. Pelé intrigó para expulsar a Saldaña y de Cruyff y Maradona ya ha quedado claro que también lo eran. Eran especiales, lo sabían y dejaban claro su estatus en todo momento

    Respond
  • @9LutherBlissett 24 febrero, 2016

    Donde digo Sido quiero decir Didi, rarezas del corrector

    Respond
  • @SVilarino 24 febrero, 2016

    @iltuliponero

    Yo creo que directamente lo negaría.

    @SrX

    A mí último párrafo me remito.

    @HugoFuster @Quintana @Polaquito

    Ojo, que lo que yo señalo en el artículo también es gestionar un vestuario, eh. No me gustaría estar en la piel de ningún seleccionador holandés que tuviese que amansar/controlar a esa jauría.
    Lo cierto es que este tipo de personalidades al final siempre acaban enfrentados con una gran mayoría de quienes fueron sus seguidores.

    @AbelRojas

    Por lo mismo que tú conoces jugadores de PRIMERA DIVISIÓN que a mi me suenan a desodorante. Cuando algo te apasiona el aprendizaje es diario. Y enfermizo, jaja.

    @Pablo

    Yo creo que hubiese quedado exactamente igual en la Historia si hubiera ganado. El Fútbol Total no era negociable, pero las variantes para ganar sí lo fueron, y en mi opinión la falta de ellas costó cara. Estamos hablando de un equipo que pudo haber tenido 6 ó 7 jugadores de clase mundial en el banquillo. Eso siempre marca diferencias.

    Por otra parte, el hecho de que no se ganase el Mundial, lo único que ha ampliado ha sido la leyenda alrededor del equipo. Y viciado la realidad histórica, que es que perdieron ante otro equipo con una despensa de talento increíble y que practicaba también una variante de ese Fútbol Total.

    Al final, el concepto en sí, lo que nosotros llamamos Fútbol Total, es reflejo de como una sociedad interpreta la "modernidad" futbolística. Por eso la idea es básicamente la misma en Holanda, Alemania o la URSS, pero el resultado es ligeramente diferente y tiene su propio personalidad acorde a cada una de las culturas que lo practica. Si puedes leerte "Brilliant Orange", hazlo. Simon Kuper lo explica perfecto. Brilliant Orange, el Fútbol Total, no tiene tanto que ver con la pelota como con la sociedad que lo genera.

    @LutherBlissett

    Caso de esos hay mil. De entrenadores, de jugadores, etc. El ego juega un enorme papel en la gestión de cualquier grupo humano. Y el carisma es algo que no se entrena. Si un tipo carismático sabe usar ese don, ya sabemos hasta donde puede llegar ^^

    Respond
  • @9LutherBlissett 24 febrero, 2016

    Uno de los mejores ejemplos del caciquismo de Cruyff lo encontramos en su salida del Ajax. Cuando George Knobel sustituyó a Kovacs como entrenador del Ajax decidío convocar unas elecciones para ver quien seria el capitán del equipo. Tres jugadores se presentaron: Cruyff, Hulshoff y Keizer. Los jugadores ajacied decidieron que si bien Cruyff era la estrella indiscutible, Keizer pensaba más en sus compañeros. Esta decisión fue una puñalada para Cruyff quien semanas después fichó por el Barça. A la pregunta de quien se atrevía a sacar a Cruyff del equipo se puede decir que Knobel, que lo sufrió por esta decisión, fue destituido al final de la campaña tras caer en segunda ronda de Copa de Europa con el CSKA de Sofia y con el Feyenoord como campeón holandés.
    Cruyff dijo sobre ello: Cuando me fui había problemas que podríamos haber resuelto. El mundial lo demostró. Pero en aquel momento, simplemente no me podía quedar.
    Sobre el PSV solamente decir que vaya liga era la holandesa por aquel tiempo, nada que ver con ahora, porque aunque hayan quedado un poco a la sombra del gran Ajax, Feyenoord y PSV eran de los mejores equipos europeos de entonces (me arriesgó a decir que el factor diferencial entre Feyenoord y el Ajax legendario era simplemente Cruyff). Del PSV aconsejó ver la final de la Uefa contra el Bastia para ver el buen equipo que era (y de regalo se puede disfrutar de Varios y Rep en los franceses).
    La competitividad de la liga pasó factura al ambiente en la selección y como fijo van Hanegem: Hemos llegado a pensar que cuando no hay problemas es que tenemos un problema.
    Posdata: Existe un texto de Chema Bravo sobre otro jugador holandés vetado en el 74 que completa este fabuloso texto de Vilariño. Si pudierais poner el enlace sería fabuloso.
    Gracias

    Respond
  • @SVilarino 24 febrero, 2016

    @LutherBlisset

    Sí, la historia de Willi Lippens, en este caso por su origen alemán y los fantasmas que esto provocaba en los jugadores holandeses. El más influyente de ellos el propio van Hanegem, que era otro carácter bastante insoportable.
    http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/willi-lippens

    Respond
  • Pablo 24 febrero, 2016

    @SVilarino

    El libro me lo agendo, gracias!

    Igual, sigo pensando que algo del mito de esa selección está en la derrota de la final, justamente. Es el equipo romántico por excelencia, pero bueno es imposible saber qué hubiera pasado.

    Respond
  • @SVilarino 24 febrero, 2016

    @Pablo

    Tan mito es que hasta lo de que es un equipo romántico es falso. Los holandeses eran competitivos hasta niveles vomitivos, malas personas, violentos si hacía falta y su deseo de ganar, incluso de humillar, no ha sido todavía superado. Pero claro, esto se aplicaba a muchos ámbitos de la vida, y la combinación era explosiva.

    Respond
  • Hugo Fuster 24 febrero, 2016

    @SVilarino & @migquintana

    Yo compro lo que decís, en cuanto que la gestión de un vestuario es dura, complicada, para tratar los roles de cada uno. El entrenador, y digo bien no el staff técnico, debe pensar por 20 tíos.
    Un futbolista piensa por sí mismo: todos piensan que tienen nivel para jugar y rendir más que el otro. Es una oda al egocentrismo, puro y duro.

    Si enlazo un poco lo que el otro día escuchaba en diversos medios de que la misión del entrenador es saber transmitir su mensaje, lo que quiere del grupo, y convencerlo.

    Rinus Michels era un gran entrenador, como los hay ahora en nivel de conocimientos como decía Quintana. Y seguramente, un buen gestor de vestuario si miramos lo que consiguió en el Ajax. Tomó una decisión en la selección que podía haber salido bien (estuvo muy cerca en dos finales) o no, pero creo que de ponernos en su piel, en ese contexto, tal cual, hubiéramos hecho lo mismo 99 de cada 100 veces.

    Respond
  • Adrián 24 febrero, 2016

    Hombre, la historia está muy bien aunque no deja de ser fútbol ficción. Nunca se sabe lo que hubiese pasado en realidad de haber sido así las cosas. Por otra parte tienes bastantes omisiones o imprecisiones, por ejemplo no es cierto que Holanda solo tuviese a Neeskens para defender, es más, tenían a Wim Jansen que era más currante incluso. Israel en el 74 estaba en decadencia, por algo dejó el Feyenoord esa misma temporada para irse a un equipo muy inferior. Y en cuanto a Van der Kuijlen, era un gran goleador pero para nada era un 9, ese puesto lo ocupaba Edstrom en el PSV de la época, y aún su lo hubiese sido, qué haces con Cruyff? Mandarlo a una banda? Si ya tenían al gran Keizer e el banquillo como para renunciar a Rep o Rensenbrink además.

    Respond
  • @SVilarino 24 febrero, 2016

    @Pablo

    Realmente no es fútbol ficción, dado que lo que se argumenta es que Holanda presentaría una mejor candidatura, lo cual es algo bastante objetivo.

    Respecto a Neeskens, si te fijas lo catalogo como "jugador de recorrido", box to box. Como tú dices, también estaba Jansen. La capacidad de trabajo del centro del campo holandés con Jansen (currante), Neeskens (box to box) y van Hanegem (cerebro) erabastante superada con Bonhof (currante, aunque es algo injusto catalogarlo sólo como eso), Hoeness y Breitner (uno box to box y el otro un omnipresente), más Overath (cerebro con gran capacidad de sacrificio).

    Por otra parte, Edstrom solo se convirtió en el 9 del PSV cuando van der Kuijlen retrasó su posición definitivamente hasta el medio del campo. De hecho, la transición empieza con la llegada del sueco en la temporada previa al Mundial 74. Ambos alternan presencia en el área y la combinación da excelentes réditos. De hecho, es el habitat natural para Edstrom, quien en la selección ejerce el mismo rol con Roland Sandberg, delantero del Kaiserslautern.

    Con respecto a Cruyff, yo desde luego que lo haría partir de la banda, una vez Keizer estaba defenestrado por Michels en el Mundial. Sabemos que Johan iba a moverse por donde quisiese de todos modos. La presencia de Rensenbrink y Rep solo añadía más dinamita y variantes a las bandas holandesas. Y si añadimos a Geels, la llegada de van der Kuijlen, etc pues las posibilidades serían infinitas. Poder fijar a Beckenbauer en un rol más defensivo, limitar sus subidas al medio campo, hubiera sido una buena diferencia en la final del Mundial, por ejemplo. Eso no lo logró con Cruyff, quien con su movilidad habilitaba también al Kaiser en sus subidas. Y además Johan tuvo siempre encima suyo la incómoda presencia de Vogts.

    Respond
  • @allan_ha 24 febrero, 2016

    Primero aluciné con el artículo, DON (sí, en mayúsculas) Vilariño que grandiosa pieza.

    Luego casi me parto de la risa con el comentario de @Abel.

    Respond
  • @SVilarino 24 febrero, 2016

    Obviamente el comentario iba dirigido a @Adrian

    PD: Botón "editar" permanente ya.

    Respond
  • Mark 25 febrero, 2016

    ¿Soy el unico que leyendolo ha pensando un poco en Messi y el tema de la MSN que los tres parecen pensar como Leo y priorizar el colectivo?
    http://www.mundodeportivo.com/futbol/fc-barcelona

    Respond
  • @pouco_barulho 15 marzo, 2016

    "Jongbloed era un mediocre"

    Brutal xD

    Respond
  • Jolaus 12 mayo, 2016

    Sin ánimos de instituirme como defensor de Johan (Q. E. P. D.) y a manera de sugerencia. sería bueno que se publicaran fuentes de lo afirmado en cuanto a que "la culpa" del apartamiento de tales estrellas fue en su mayoría de -el ego de- Cruyff (como el artículo sugiere). A lo mejor, alguna entrevista donde alguno de los involucrados lo haya afirmado.

    Digo, porque la retórica del artículo es bastante acusatoria hacia Johan, y aunque no me parece que la asuencia de fuentes le reste credibilidad al artículo -que es muy bueno-, si es de suma importancia esclarecer si realmente fueron los hechos así, o más bien una conclusión del autor ante la evidencia con la que cuenta.

    Saludos.

    Respond
  • JLFJ 4 abril, 2018

    En el mundial del 74 Jonbloed hasta la final solo había encajado un gol (marcado en propia puerta por Rudolf Krol)No sería tan malo…No le recuerdo ninguna pifia. Al gran Maier le recuerdo bastantes…Pero como ganó Alemania…En Argentina 78 sí que ya no estaba en forma, pero es que el reserva Srijvers era mucho peor. No había más dónde elegir. A Argentina podía haber ido Van Beberen tranquilamente,aunque Holanda estaba a años luz del juego que maravilló en el 74

    Respond
  • jlfj 4 abril, 2018

    En el mundial del 74 Jonbloed hasta la final solo había encajado un gol (marcado en propia puerta por Rudolf Krol)No sería tan malo…No le recuerdo ninguna pifia. Al gran Maier le recuerdo bastantes…Pero como en la final ganó Alemania…En Argentina 78 sí que ya no estaba en forma, pero es que el reserva Srijvers era mucho peor. No había más dónde elegir. A Argentina podía haber ido Van Beveren tranquilamente,aunque Holanda estaba a años luz del juego que maravilló en el 74

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  • Carlos Reyes 24 diciembre, 2018

    Cuando se gana todo se olvida oo disimula,siempre se a dicho q Holanda por falta de portero perdió,ahora bien ni Felix en 1970 ,Pumpido en 1986,Barthez en 1998,eran arqueros brillantes,se dice q por falta d un centrodelantero perdieron,y España en el 2010 gano si un 9,y cn un gol d un mediocampista,se habla d ls bajas por Cruyff y las de Argentina en 1986 por Maradona?,y la Holanda de 1978 era un potente equipo no el innovador d el 74 eso si SIN FORTUNA,la q han tenido muchos campeones q sin jugar como lo hizo esta Holanda colectivamente o individualmente sus llamadas estrellas q a lo sumo un par d juegos notables son ganadores del titulo,incluso en 1978 tubo el triunfo mas cerca y fue derrotado en tiempo extra

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