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	<title>Ecos del Balón &#187; Redondo</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>La Séptima</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jun 2017 02:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El 20 de mayo de 1998, el Real Madrid recuperó su memoria. Mucho se ha leído y escuchado sobre el sentido histórico y hasta mitológico de la noche de La Séptima, y este texto no ahondará en tan escrita Leyenda; casi dos décadas después, y a un día de que los dos clubes que se [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El 20 de mayo de 1998, el Real Madrid recuperó su memoria. Mucho se ha leído y escuchado sobre el sentido histórico y hasta mitológico de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/pedja-mijatovic/">la noche de La Séptima</a>, y este texto no ahondará en tan escrita Leyenda<span id="more-232928"></span>; casi dos décadas después, y a un día de que los dos clubes que se midieron en Amsterdam se vuelvan a ver las caras en una gran Final, lo que se va a pretender será analizar futbolísticamente qué hubo detrás del gol de Pedja Mijatovic que significó la derrota del, con poca discusión, mejor equipo del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Era la tercera final consecutiva de la Juventus. Se sabía todas, se sentía superior e infundía un respeto fundado. Marcelo Lippi había construido un sistema de dibujo oscilante que cambiaba del 5-2-1-2 al 4-3-1-2 según la posición adoptada por Angelo Di Livio, el típico soldado italiano de toda la vida que en el proyecto de Capello representó Mauro Camoranesi y en el de Conte, el primer Claudio Marchisio. Cuál formación de las dos se veía esbozada no dependía, como sucede en muchos equipos de hoy, de si la Juve tenía o no el balón, sino de las características del rival y el momento de los partidos. Según ello, Di Livio se abría y bajaba para hacer de carrilero en una línea de cinco defensas o subía y se cerraba para formar triángulo con Deschamps y Davids en la medular y liberar al holandés <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/edgar-davids/">para que sorprendiera</a> con sus incursiones por el carril central. Esta versatilidad táctica era uno de los rasgos más característicos del claro favorito al título. Los otros dos, la brutal intensidad en la presión y el fútbol de Zinedine Zidane.</p>
<blockquote><p>Zidane, que ejercía de mediapunta tras Del Piero e Inzaghi, fue el dueño de los 20 primeros minutos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Heynckes temía al actual técnico del Real Madrid y optó por cambiar de posición a Seedorf y Karembeu en pos de limitar su ascendencia. Se suponía que Christian, que conocía a Zidane de la selección <i>bleu</i> y tenía más experiencia que Clarence, podía hacer mejor labor defensiva al lado de Redondo en el doble pivote, y por ende, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/seedorf/">el emblemático tulipán</a>, que todavía era un niño aunque ya hubiese ganado una Champions con el Ajax, pasó a la banda derecha. Tanto él en esta como Raúl en la izquierda empezaron el partido muy, muy abiertos. Y así, Zidane protagonizó un arranque de encuentro que dejaba claro que él era El Rey. Masacraba la nuca de Redondo y Karembeu. <i>Los tifosi</i>, en la grada, cantaban el nombre del artista porque, viéndolo, quedaba toda la pinta de que les iba a regalar su tercera Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, Fernando Hierro sobrevivió. E hizo sobrevivir. En 90 minutos en los que Roberto Carlos, Redondo, Seedorf o Raúl completaron actuaciones muy normales, alejadas del nivel que exhibirían tras la legitimidad que les profesó precisamente La Séptima, el central malagueño protagonizó un partido como para presentar oposición no a mejor central del momento, sino a mejor futbolista del planeta. Ver ese encuentro hoy día, que estamos inmersos en tiempos de nada menos que Sergio Ramos y Gerard Piqué, borra de la mente posibles debates sobre el defensor más imperial de la historia del país. El grado de dominio esgrimido por Hierro ante la entonces traumatizante pareja formada por Del Piero e Inzaghi supera lo lógico y no existen palabras para describirlo. Hierro no sólo estaba abortando, desde la nítida inferioridad colectiva, los ataques <i>bianconeri</i>, no se conformaba por colorear a <i>Pinturicchio</i> del color que vuelve invisible, sino que cada corte era el inicio de una nueva jugada blanca, y cada lance lo firmaba con una elegancia y una suficiencia visual que se excedía de todo. No se explica de dónde un jugador que a sus 29 años apenas había ganado tres Ligas, con un escasísimo bagaje en la Champions, sacó grandeza para parecer el más grande. El fútbol vintage suele decepcionar a quien lo visita porque se jugaba más lento y con más simplicidad, pero la Final de 1998 es una excepción. Revisionar la Final de la Séptima es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/relacion-historica-jugadores-italia-juventus-naziojuve/">admirar a la Juventus</a>, enamorarse de Zidane y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/fernando-hierro/">elevar a Fernando Hierro</a> a los altares más exclusivos de este juego. Se han visto muchas cosas en los últimos 20 años, pero no a otro central jugar como este hombre aquella noche en el Amsterdam Arena. El Madrid moderno es hijo de lo que él hizo allí.</p>
<blockquote><p>La presión organizada y sustentada por Deschamps provocaba muchos pelotazos en la salida del Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y aquel hecho obró el milagro. Fernando Hierro cogiendo de la pechera al Real Madrid y manteniéndolo en pie permitió que un vestuario sin experiencia ni pedigrí, que sobre el césped se expresaba como un equipo sin cohesión ni continuidad, se rehiciese de 20 minutos de paseo militar de la todopoderosa Juventus con mentalidad de campeón. Hasta ahí, Deschamps -impacta verlo a posteriori, era un señor del fútbol- contactando con Zidane y Zizou juntando al Madrid por dentro para luego descargar hacia Di Livio en derecha o Pessotto en izquierda habían desarbolado a los de Heynckes; pero tras aquel punto de inflexión, el Real cerró a Raúl y Seedorf, estrechando mucho su medular para proteger a Redondo, y Karembeu se enfocó de modo casi exclusivo sobre su estelar compatriota, cortocircuitando de facto el tráfico interior de los italianos. La Juve se vio forzada desde entonces a atacar por las bandas desde el inicio de las jugadas, y se notó sobremanera que Di Livio y Pessotto no derrochaban creatividad.</p>
<p style="text-align: justify">Con este escenario, y dejando claro que se estaba asistiendo a un partido de transiciones -de ahí la sensación de modernidad superior a la de la mayoría de Finales que se sucedieron de ahí hasta mitad de la década siguiente-, emergió el segundo hombre de la Final para el Real Madrid, que fue Mijatovic. Con Raúl y Seedorf centrados y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/como-jugaba-raul-gonzalez-blanco-real-madrid/">desempeñando tareas de desgaste</a>, y con Roberto Carlos bastante atado atrás, sería el montenegrino quien se abrió a banda izquierda y empezó a amenazar superando en el mano a mano al pesado Torricelli. Y desde ese match a favor que construyó el Real, creció su peso en el choque, dejó de pegar tantos pelotazos verticales como en el primer tramo del mismo y se atrevió a tocar la pelota con más criterio. Sin arribar al punto de desbordar a la Juventus, había conseguido que, por lo menos, no diera la impresión de que se estaba quitando el balón de encima porque no podía hacer otra cosa. La Final se había equilibrado y el hecho de contar con Pedja, el atacante más inspirado sobre el campo, había llevado a los merengues a disponer de las ocasiones de peligro más claras.</p>
<blockquote><p>Edgar Davids fue el futbolista más incontrolable para el Real Madrid durante el segundo tiempo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El segundo periodo arrancó con la noticia de que Tacchinardi supliría a Di Livio. O sea, la Juve sacrificó versatilidad y amplitud y apostó por un 4-3-1-2 más definido que manejaba una doble intención: por un lado, fijar a Torricelli más cerca de Mijatovic y poner a Iuliano más cerca de la ayuda; por el otro, liberar a Davids como interior izquierdo para que su electricidad y uno contra uno volviera a dar vida al carril central durante la fase de ataque. En base a esta, Lippi dio la vuelta a la situación y su equipo tomó la iniciativa; sin contactar con Zidane y por tanto sin recuperar la supremacía del principio, pero mandaba <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/juventus/">la <i>Vecchia Signora</i></a>. Dicho lo cual, Hierro seguía presente y eso equivalía a resistencia y fútbol; el Real seguía saliendo y Redondo, picado, creció un poquito; y en una escapada, se dio el transgresor tanto de Pedja que giró la historia del madridismo.</p>
<p style="text-align: justify">Lippi necesitaba convertir su superioridad teórico -y en muchos momentos práctica- en una vorágine de ocasiones y con Hierro tratando a Del Piero como si fuera un niño chico y con Zidane enjaulado por Heynckes, la Juve adolecía de una falta de creatividad bastante manifiesta. En esas, optó por atacar a partir del volumen y metió en el campo al delantero Fonseca y al vertical <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/05/chelsea-antonio-conte-campeon-premier-league-2016-2017/">Conte -Antonio-</a>, situando a Davids en una falsa posición de lateral que le alzó como el recurso ofensivo más eficaz de la Vecchia Signora, porque era una suerte de Marcelo yendo hacia dentro con el balón controlado y sorprendiendo por zonas donde a un lateral no se le aguarda. Él sembró el caos que se tradujo en tres ocasiones esta vez sí claras para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/inzaghi/">el caza-goles <i>«Pippo»</i> Inzaghi</a>, pero al contrario de lo que sucedería en la Final de 2007 (¡nueve cursos más tarde!), Inzaghi no las metió dentro. Significativo Bodo Illgner, cabe añadir, pues su colocación y tamaño hacían ver el arco de los blancos muy, muy pequeño. El Real Madrid supo fallar poco, le acompañó la dosis de fortuna que siempre se precisa y, haciendo claudicar al equipo más dominante de la segunda mitad de la década de los 90, recobró su posición en el mundo. Un mundo, ya por fin, a color.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Clive Brunskill/Allsport</p>
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		<title>Mediocentro de leyenda</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2016 02:55:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[El fútbol español vivía a Fernando Redondo, Mauro Silva y Pep Guardiola. Tres mediocentros, en registros distintos, de inmenso talento y fútbol a raudales que marcaron una época. Aunque ya Mauro sí estaba más acostumbrado a jugar con alguien al lado, situación mucho más típica en el fútbol brasileño, tanto Pep como Redondo fueron enfáticos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El fútbol español vivía a Fernando Redondo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Mauro Silva</a> y Pep Guardiola. Tres mediocentros, en registros distintos, de inmenso talento y fútbol a raudales que marcaron una época. Aunque ya Mauro sí estaba más acostumbrado a jugar con alguien<span id="more-200486"></span> al lado, situación mucho más típica en el fútbol brasileño, tanto Pep como Redondo fueron enfáticos cuando les preguntaban: ellos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yr-XNrlzxlA">querían jugar solos</a>. Marcaban un estilo. Más allá de decisiones puntuales, ambos lograron su ambición sin saber que eso que para ellos era tan natural se convertiría durante la década siguiente en todo un privilegio.</p>
<blockquote><p>En los 90&#8217;s, era normal que el mediocentro jugara solo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Italia, Fabio Capello tenía una bestia de ébano que acompañaba al fino Albertini y que, decían unos padres desesperados porque sus hijos se durmieran a buena hora, comía niños. Marcel Desailly fue todo un impacto. La raza negra había llegado a la élite del fútbol europeo diez años antes, pero lo del entonces mediocampista francés fue otro rollo. Su imperial actuación en Atenas dio <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=A22MbwbemvQ">muerte al Dream Team de Cruyff</a> y sembró una semilla que explotaría un par temporadas después. Si bien los mediocentros de la liga eran superiores, esto se debía a que tenían de su lado un talento futbolístico muy superior al de la media. Lo de Desailly, en cambio, era clonable. O así creyeron los gigantes europeos que invirtieron recursos importantes en la búsqueda del nuevo Marcel, llegando al punto de tratar de modificar para la tarea al futbolistas del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-centrocampista-que-queria-mandar/">perfil de Clarence Seedorf</a>. Desailly tuvo muchos hijos.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El fútbol buscó al heredero de Marcel Desailly</span>Uno de los que más fama acumuló fue Claude Makelele. Surgido de la misma cantera que el propio Desailly, la del Nantes, una de las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/nantes-escuela-de-futbol-jose-arribas-suaudeau-denoueix/">más prolíficas de Francia</a>, Makelele hizo parte de la plantilla que logró el histórico campeonato de 1995 bajo el mando de Jean Claude Saudeau y que en la 95-96 llegaría a semifinales de Champions. Era un equipo veloz y vertical anclado en un 4-4-2 que tenía a Claude en el doble pivote acompañado por Jean-Michel Ferri. Con veintidós años, Makelele era el centrocampista de más recorrido y tenía mucho más vuelo hacia adelante que su compañero de zona. Su superioridad física permitía al Nantes desplegar un fútbol presionante que los llevó a ser la mejor defensa de la liga francesa y al joven Claude a probar las mieles de la selección francesa que se preparaba para su mundial a realizarse en el verano de 1998.</p>
<p style="text-align: justify">El año antes de la Copa del Mundo, Makelele lo pasó en Marsella, jugando para el Olympique. Ya era una estrella de la Ligue 1, pero la fiera competencia en la selección absoluta le negarían la oportunidad de vivir el ciclo ganador de 1998-2000. Deschamps, Petit, <a target="_blank" href ="http://www.estadiosantome.com/2011/07/cambio-una-demarcacion-que-no-era-suya.html">Vieira</a> y Karembeu, más el uso ocasional de algún mediapunta, obstaculizaban el paso de Claude, a quién aún le faltaría tiempo para convertirse en el maestro defensivo que pasó a la historia. Luego del mundial aterrizó en España para jugar en el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ebDWolzfakA">Celta de Vigo de Victor Fernández</a>. En el club gallego estuvo dos temporadas en las que coqueteó con Europa y comenzó a dejar su huella en la Liga. En el verano del 2000, Fernando Redondo tomaba rumbo a Milán y Makelele, en una rocambolesca operación llegaba a Madrid para sustituirle. El fútbol había cambiado.</p>
<blockquote><p>La competencia en la selección francesa era muy fuerte</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Madrid vivió la fama de ser el equilibrista de un equipo sin antecedentes. Uno a uno, Florentino Pérez fue llenando el once de Balones de Oro, dando pie a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mbR6z0Xceac">un fútbol fabuloso</a> e incluso legendario en los días inspirados. En los que no lo eran tanto, Makelele tenía que ponerse el mono de trabajo y tapar todos los huecos que dejaba un equipo que cualquier domingo salía al campo con dos delanteros, tres mediapuntas y dos laterales largos. El francés, entonces, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TldVk5jyomw">se multiplicaba</a>. Usaba su formidable calidad física para llegar a todos lados y su fina técnica defensiva para robar el balón una vez llegaba al sitio correcto. Son pocos los futbolistas que han llegado a robar tantas pelotas sin necesidad de ir al suelo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En Londres dio su mejor nivel</span>Tres años pasaron y, de pronto, al proyecto galáctico se le comenzó a quedar corto un mediocentro que solamente recuperaba balones y luego le pasaba correctamente el esférico a uno de los ‘cracks’. Pasó al Chelsea y sin un reemplazo de nivel en la plantilla hasta 2007, Makelele se convirtió en leyenda urbana del Madrid, llegando decirse incluso que era la pieza más importante de aquel equipo. Tan cierto es que el francés tenía un rol clave en el sistema merengue, que nunca fue sustituido a cabalidad, como que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3wVycVUtBvw">su mejor nivel</a>, tanto a nivel de selección como de clubes, lo dio una vez se marchó.</p>
<p style="text-align: justify">En Londres a Makelele le llegó la madurez. La estampida física de sus primeros años comenzó a mermar, pero también ganó una lectura y un poso en su fútbol que no había demostrado antes. En el Chelsea incluso se descubrió que tenía una buena calidad técnica que se veía opacada por la finura de Zidane, Figo, Raúl y compañía. Makelele comenzó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1bLx59rmpb0">simplemente a estar ahí</a>: leía la jugada, adivinaba la dirección y se plantaba lo suficientemente cerca como para no tener que correr en exceso para tapar el avance rival, ya sea cerrando líneas de pase o robando directamente la pelota. Ahí era impresionante. Su sola presencia imantaba la pelota hacia él. El delantero rival muchas veces la perdía sin que Makelele hiciera algo extra. Luego, con pelota, su centro de gravedad le permitía proteger el balón de la presión y esconderlo con facilidad, <a target="_blank" href ="http://www.zonalmarking.net/2010/01/25/teams-of-the-decade-13-chelsea-2004-06/">las ventajas tácticas</a> que le daba Mourinho le otorgaban tiempo y espacio para maniobrar, y su técnica le facultaba para salir en conducción, filtrar un pase o incluso realizar cambios de orientación precisos.</p>
<blockquote><p>La técnica defensiva de Makelele era insuperable</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalmente, a los treinta y tres años, tuvo su canto de cisne con la selección francesa. Su pareja con Patrick Vieira ya era mítica. Durante los siguientes cinco años, las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-matuidi-mediocampista-paris-saint-germain/">secretarías técnicas de Europa</a> tratarían de encontrar para sí una versión joven del dueto defensivo que permitió a un Zidane marchito brillar con fuerza en su despedida del fútbol. Makelele jugó un mundial de mediocentro grande, derroche de lectura y técnica para solventar situaciones en fase defensiva y transición. Cemento para un equipo al que el fútbol casi premia con una Copa del Mundo. Makelele se la merecía. Fue un mediocentro de leyenda.</p>
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		<title>Raúl Madrid</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 03:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El envejecimiento de “La Quinta del Buitre” dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>“La Quinta del Buitre”</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano<span id="more-186045"></span> y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde los días terminaban por la mañana y la gente se reía todo el tiempo. Fue genial. Aunque tanta luz e inspiración también trajeran desventajas. Una, la velocidad. La vida comenzó a correr demasiado deprisa, y antes de que Emilio tomara la Copa de Europa, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">Sacchi ya había creado su Milan</a> y Cruyff, su Barcelona. Qué locura, cuánto avance. El futuro abría puertas que el Madrid no comprendía: Ferguson, Wenger, Capello, Hitzfeld, Van Gaal, cambios, más cambios, rápidamente. La historia se estaba reescribiendo. Y el Real no encontraba las palabras. De ahí acudió a su escritor de cabecera. Jorge Valdano, en calidad de entrenador, volvió al Santiago Bernabéu.</p>
<blockquote><p>De forma práctica y ceremonial, los últimos minutos de Butragueño fueron los primeros de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Raúl produjo desde el día uno, sin adaptación</span>Valdano dice que el fútbol es un relato, y aquella campaña 94/95 transcurrió por esos versos. Tras un verano en el que pidió y no fichó ni a Cantona, ni a Sosa ni a Juanele, diseñó un Madrid lleno de pequeños cuentos que salieron bien sin excepción. Redondo, Laudrup, Amavisca y Zamorano protagonizaron algunos y cimentaron, junto a Hierro y Sanchís, las bases de un equipo que cumplió sus objetivos: ganó la Liga, practicó un juego bonito y hasta se dio el gustazo de devolverle al Barcelona la famosa manita que, meses antes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/romario.jpg">había comandado Romario</a>. Tal superioridad, tal falta de urgencia, permitió al técnico argentino poner una onza de normalidad donde no la había: en Raúl. Durante aquel curso iniciático, se le pudo tratar, y se le trató, como a la perla de la cantera. De haber aparecido en un periodo más convulso, a Valdano no le hubiera quedado otra que ponerlo siempre y pedirle la victoria. González Blanco, jugador oficial del Madrid «C», tenía 17 años. Pero ya era <i>el diferente</i> del Real.</p>
<p style="text-align: justify">Debutó en La Romareda creando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tdJo9chq-ZI">seis ocasiones de gol</a> que no evitaron la derrota. Una semana más tarde, disputó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cBzkzCy3E48">su primer derbi</a> repartiendo una asistencia, forzando un penalti, marcando un golazo y sumando tres puntos. Pero este texto no pretende convertirse en la enumeración de sus gestas, sino en la descripción del fútbol que empleó para acumularlas.</p>
<blockquote><p>Hacía rapidísimo todo menos esprintar, que es lo que menos se hace en el fútbol. Su ritmo era máximo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Valdano bautizó como «chispa» su gran virtud</span>Raúl fue un elegido genético concebido para la práctica del fútbol, un capricho de la naturaleza que casi nadie supo explicar. Pero hay una llave, una frase-contraseña, que una vez asimilada permite entender el grueso de la cuestión: Raúl era rapidísimo. Sí, era cierto que su sprint resultaba relativamente lento, incomparable al de la mayoría de su competencia, pero su galope, su trote y su caminar promediaban una velocidad media inigualada por ningún otro. En tres de las cuatro cadencias de desplazamiento, marcaba diferencias abrumadoras. Su secreto derivaba de su modo de talonar, o más bien de su <i>no-modo</i>: parecía no hacerlo. Raúl iba dando saltos de puntillas con la potencia de un canguro y la levedad de una pluma, casi siempre <a target="_blank" href ="http://www.realmadridfans.org/conocearaul/02.jpg">parecía llegar desde el aire</a>, anticipándose a cada rival, no arribando tarde nunca. Valdano recogía lo presentado en el vocablo <i>«chispa»</i>. Esta chispa era una de sus seis virtudes claves. Desde el principio mostró dos más: una resistencia olímpica y un olfato goleador afinadísimo. Y tan solo 12 meses después, ya habríamos descubierto dos de las tres que faltaban.</p>
<blockquote><p>En cuanto el Madrid de Valdano entró en problemas, Raúl pasó a la titularidad para resolverlos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid de Valdano fue un equipo de corto alcance. Suficiente para una Liga devaluada, pero no más. La Copa de Europa de la 1995/96 lo delataría con crueldad. Su estructura táctica, sujetada sobre un rombo que en realidad evolucionaba a 4-1-5 con Redondo solo en el centro del campo, no podía competir con la de los grandes del continente, y encima adolecía de una inferioridad física con respecto a estos que le dejaba sin ninguna solución. Ni siquiera cuando entraba Alkorta en el once e Hierro subía a la medular se compensaba el desfase. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">Los desigualados duelos contra el súper Ajax</a> deprimieron al vestuario y aceleraron la caída del proyecto. La secuela, un serio candidato a peor Madrid de los últimos 60 años. Solo Raúl, de 18, dio la cara.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Raúl quitó a Laudrup el mando del juego</span>Raúl <i>aprovechó</i> el desplome colectivo para ganar metros en el campo e influencia sobre el juego. En síntesis, su temporada se resumió en empujar al desgastado Laudrup y ocupar su lugar tanto en la pizarra como en la jerarquía. Así fue como descubrimos su extraordinaria capacidad asociativa, sin la cual su figura no se entiende. Se trataba de un pasador prácticamente perfecto, siempre que soltaba la bola dejaba en ventaja al compañero; la naturaleza del gesto en cuestión daba casi igual: pases de construcción, apoyos, aperturas a las bandas, asistencias al espacio, paredes al primer toque&#8230; en ninguna de estas artes se le podía poner un pero. Y dio auténticas exhibiciones al respecto, como aquella frente al Betis el 4 de febrero de 1996, en lo que fue una actuación para perder la razón: pases con el exterior, espuelazos, sombreros&#8230; Una exposición de genialidad juvenil.</p>
<blockquote><p>Su enfrentamiento con Vierchowod inspiró su primera gran fotografía en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Debutó en Champions con 6 goles en 8 noches</span>Claro que nada llamó más la atención entonces que su madera de líder. Raúl no soportaba la inferioridad; por eso rompía las cadenas del sistema y proponía cualquier solución que le pasase por la cabeza. Fue épico su Clásico de la ida, con los veteranos agachados y el «17» uniendo los pedazos.<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KBH8eqUXLFk"> Y marcando</a>. No menos magno resultó su partido de cuartos de Champions contra la Juventus de Turín, a la postre campeona de Europa. Aquella cita pasaría a la historia <a target="_blank" href ="http://estaticos04.marca.com/albumes/2013/10/21/madrid_juve/1382351135_extras_albumes_1.jpg">en forma de foto impresionante</a>, la que recogió su encaramiento con Pietro Vierchowod, quien, literalmente, le doblaba en edad -tenía 36-. Ganó el Real 1-0, con gol, por supuesto, suyo. También quedó en el recuerdo su despliegue frente al Rayo en la noche en la que Valdano, tras una larga crisis de resultados, se jugó su cargo. Pocas veces corrió más sobre un campo de fútbol, pero no pudo salvar a su amigo. Precisamente el compromiso personal que le unía al argentino hizo que se escribiesen dudas sobre su implicación con el futuro técnico. Las borró con tres exhibiciones mastodónticas e inmediatas ante Athletic (0-5), Oviedo (1-2) y, la ya citada, Betis (4-2). Anotó en todas ellas. Después, eso sí, llegaron los duros, el Barça y el Valencia, y pusieron al Madrid en su sitio. Acabó la temporada en sexta posición. Raúl, con 18 años, 19 goles en liga y 6 en los 8 encuentros de su primera Champions, lo hizo con rango de ídolo. Y sin opción de marcha atrás.</p>
<blockquote><p>Tristemente, Raúl solo formó parte de un proyecto liderado por un entrenador de postín: el de Capello.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El de 1996 sería un verano de cambios. Tras la firma del nuevo contrato de televisión, nació la <i>«Liga de las Estrellas»</i>, y nada volvió a ser como antes. Los equipos españoles regresaron a la primera plana. El Madrid fichó a Illgner, Secretario, Roberto Carlos, Seedorf, Suker y Mijatovic, desatando una ilusión bárbara; si bien el gran puñetazo sobre la mesa lo pegaría enfocado al banquillo, con la contratación de Fabio Capello. Y esto fue trascendente.<i> El Sargento</i> organizó nueve meses únicos -e imprescindibles- en el devenir de Raúl.</p>
<p style="text-align: justify">El Bernabéu ofreció al «7» una historia que ningún otro estadio hubiera podido gestarle, pero le dejó a deber, y mucho, en un ámbito de calado serio: el del entrenador. En el Madrid que le tocó vivir, los entrenadores eran vistos como un mal necesario, no como una herramienta deportiva <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/jose-mourinho-y-batman-parecidos-heroes/">capaz de hacer la diferencia</a>. Solo el mejor de cuantos tuvo, Don Fabio, atesoró talla y talento suficientes para imponer un método de trabajo estable y diseñar un sistema que también pensara en el mañana. En definitiva, para desarrollar un proyecto.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Capello pulió a Raúl defensivamente</span><a target="_blank" href ="https://imortaisdofutebol.files.wordpress.com/2013/01/milan-1994.jpg?w=960">Capello dibujó un 4-4-2 asimétrico parecido al del Milan de los Invencibles (el suyo)</a>. Se trataba de un Madrid sumamente sólido que aplicaba la presión concebida por Sacchi como en España no se había hecho; tuviera quien tuviese la posesión, Illgner veía la bola de lejos. Raúl, empleado como extremo izquierdo, se instruyó en el arte de defender formando parte de aquella medular. Entendió los secretos del posicionamiento, los pros y las contras de las coberturas y el significado de <i>«equilibrio»</i>. Aprendió a canalizar su resistencia y su nervio hasta convertirse en un verdadero argumento defensivo pese a su naturaleza de atacante. El Madrid ganaría Copas de Europa gracias a esto. </p>
<blockquote><p>El primer año de Suker y Mijatovic estuvo marcado por la movilidad, lo cual favoreció a Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En lo referido al ataque, qué mejor que empezar por la frase más rotunda de Capello: <i>«Estoy convencido de que actualmente tan sólo hay cuatro futbolistas que marcan la diferencia: Ronaldo, Del Piero, Kluivert y Raúl»</i>. Simple y llanamente, el «7» había explotado. Roberto Carlos se comía la banda sin ayuda de nadie, lo que aprovechó Fabio para dotar a Raúl de una libertad de movimientos absoluta. El crack tejía sociedades alrededor del campo entero. Para gestar y gestionar, se aliaba con el doble pivote, el formado por Redondo y Seedorf; mientras que más arriba, desarrolló una relación muy grácil <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/analisis-dupla-suker-mijatovic-delantera-real-madrid/">con Suker y Mijatovic</a>. Para la época, la pareja balcánica destacaba por móvil y técnica. Generaba espacios y asistencias para la joven promesa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El 1-4 en El Calderón, su consagración</span>De haber una fecha que alumbrase su nacimiento como fenómeno mundial, sin duda dataría de entonces. En concreto, del <a target="_blank" href ="http://blancaefemeride.blogspot.com.es/2011/01/atletico-de-madrid-1-4-real-madrid.html">18 de enero de 1997</a>, en el Vicente Calderón. Se asistió a un primer tiempo de espesa igualdad hasta el minuto 32, cuando Kiko remató a las mallas un centro medido de Paunovic y dio pie al mejor fútbol del Atlético de Antic, el liderado por Pantic y Caminero. Aun así, el 2-0 nunca entró, porque el Real sabía resistir, y se llegó al descanso. A la salida, Raúl cazó un rebote en la frontal y convirtió el gol del empate. Oxígeno. Parecía que lo peor ya había pasado para los blancos. Pero apenas superada la hora de encuentro, Mijatovic fue expulsado por insultar al linier. Era lícito y lógico imaginar una avalancha rojiblanca.</p>
<blockquote><p>La expulsión de Mijatovic desató todo el fútbol de Raúl por el césped del Vicente Calderón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Se le vio como un rival incluso para Ronaldo</span>Ocurrió que emergió una estrella. Tras aquella tarjeta roja, Raúl fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=caQoR9-oAGQ">un terremoto de fútbol</a>. Resultó incontenible, estaba en los tres carriles, robaba cada balón, decidía con rapidez, ejecutaba con velocidad, el acierto no le abandonaba, qué rotunda barbaridad. El Calderón se resignó al acontecimiento, palidecía cuando le miraba, y alcanzado el minuto 80, empatando en casa y con uno más, Antic quitó del campo a Kiko y cerró su medular con el pivote Vizcaíno. Pitaron pocos. Quizá solo uno. Igual fue Raúl. En la jugada posterior marcó el famoso gol del triple recorte a López. Un suspiro después, bajó un balón desde el cielo y sirvió a Seedorf el 1-3 tras óptima pared. Y sin tiempo para celebrarlo, metió un balón en profundidad a Víctor con el exterior de su bota zurda para el 1-4 definitivo. 12 días más tarde, Raúl visitaría a Ronaldo en el Camp Nou. Coparon cada portada. Era el duelo.</p>
<p style="text-align: justify">Fue tal la expectación levantada por la cita que incluso se innovó tecnológicamente para cubrirla de modo especial. Por primera vez en las retransmisiones de fútbol en España, se utilizó el recurso de la pantalla partida en pleno directo. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/ronaldo.jpg">Cuando Ronaldo</a> cogía el balón, el plano se dividía y mostraba la manera en la que Raúl seguía su proceder. Cuando era el «7» quien participaba, se hacía lo propio pero a la inversa. Un show mediático al que hoy estamos habituados pero que en aquel momento nos pilló de nuevas. Y que no hizo más que contrastar la relevancia que estaba tomando aquel niño español. Evidentemente, no era tan bueno como R9; el caso no giraba sobre dicha trama. El truco consistía en que, fuera quien fuese el adversario del Real, el madridismo tenía a Raúl, y con él, siempre, siempre, podía ganar. Desde 1997 hasta 2003, así fue.</p>
<blockquote><p>La marcha de Capello devolvió a Raúl a la realidad: un equipo sin rumbo fijo o consistente.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid ganó la Liga y dijo adiós a Capello, que huyó al AC Milan tras recibir la llamada de Berlusconi. Ya en Italia, afirmó que trabajar en el Bernabéu resultaba imposible, y que si ni venciendo había un mínimo de calma, interna y externa, en el día a día, no quería imaginarse lo que sería aquello en dinámica negativa. Le suplió Heynckes, cuya principal novedad táctica radicó en la apuesta por el rombo en el centro del campo, con Redondo de mediocentro, Seedorf de interior izquierdo, Karembeu (o Víctor) en el derecho y Raúl como mediapunta. El equipo no tuvo continuidad, cambió bastante de esquema, pero aquel sería el más habitual. Para acabar de delimitar el marco del «7», conste el dramático y fugaz declive del croata Suker. Sería clave.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Socialmente, 1998 fue su único momento difícil</span>A título individual, la 97/98 sería traumática para Raúl. Justo cuando había pasado de esperanza local a estrella internacional, lo peor de la profesión se le vino encima. En plena pretemporada se le diagnosticó una pubalgia que mermó su rendimiento físico; la dolencia le afectó tanto que en pleno mes de febrero los doctores le exigieron 40 días de reposo. Durante estos, concedió una entrevista a la revista <i>«Hola»</i> en la que habló sobre su vida personal, y fue pillado <i>in fraganti</i> saliendo de discotecas de moda. Contextualicemos. La Liga había crecido, pero también se había sumido en el miedo. España era un país lleno de inseguridades, y la Ley Bosman, que tantos extranjeros trajo a su fútbol, había generado un clima de desconfianza que copaba las tertulias radiofónicas. Por ejemplo, a Seedorf, Mijatovic, Suker y cía se les apodó <i>«La Quinta de los Ferraris»</i>. Raúl representaba el contrapunto de todo aquello, en ello residía parte de su valor, y cuando se vendió que había traicionado su papel, el madridismo entró en cólera. En <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundo/1998/marzo/11/deportes/raul.html">la rueda de prensa de la redención</a>, ofrecida el 10 de marzo del 98 en un hotel ajeno a las haciendas del club, reconoció haber sido increpado por la calle al grito de <i>«borracho»</i>.</p>
<blockquote><p>El declive físico de Suker y Mijatovic le cerró la puerta del gol. Los dos balcánicos la taponaban.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El caldo de cultivo para tan desagradable atmósfera fue, por supuesto, deportivo. En particular se debió el pésimo desempeño del Madrid en Liga, donde quedó cuarto. Y uniendo cada punto, en la memoria caló que Raúl no jugó bien. Es repasando hoy los partidos de entonces cuando la visión se matiza poderosamente. Pese a sus problemas físicos, completó choques excelsos. Su sequía goleadora no respondió a su nivel individual, sino al nuevo sistema. Raúl veía taponada su llegada al área por dos delanteros (a elegir entre Mijatovic, Morientes y Suker) que no se estaban desmarcando. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JN3Xkw8fMXs">Cuando se movían, el «7» respondía</a>, pero lo hacían poco. Para encontrar espacios, solo le quedaba abrirse, alejándose del peligro. En compensación, y como prueba de que aportaba como fuera, firmó la suma de asistencias más alta de su carrera, 12 en Liga.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ganar la Champions tan joven le benefició</span>Increíblemente, aquella temporada culminó con la consecución de la Séptima. El poso de Illgner, Sanchís, Hierro y Redondo, con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/04/21/champions/1429635123_175781.html">los tres goles de ¡Karembeu!</a>, obraron el milagro: 32 años después, el Madrid había reconquistado la Copa de Europa. La fecha estableció un antes y un después en cada merengue y en especial en los más jóvenes (Raúl y Roberto Carlos), que asimilaron las intrigas de la competición cuando todavía tenían toda su carrera por delante. Pero en lo que concierne a esta línea del relato, lo destacable fue el entorno. Dos anécdotas. A una semana de la Final contra la Juventus, el presidente Lorenzo Sanz llamó a Jupp Heynckes a su despacho y le preguntó cómo estaba. Según Sanz, le respondió: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W2pVGwMq-0k"><i>«Estoy hundido. Soy incapaz. Tengo fama de hombre duro, pero la situación ha podido conmigo»</i></a>. En otro término, y ya vinculado al propio día del partido, Raúl confesó que, de la <i>Vecchia Signora</i>, les abrumó hasta la bajada del autobús. El hecho de verles llegar en un vehículo oficial, uniformados de manera impoluta, etc, marcaba diferencias entre ambos clubes. El Madrid no llevó a Amsterdam ni el champagne; la propia Juventus le cedió el suyo. Si contamos esas peripecias no es para colorear el texto, sino para retratar, de forma cruda, lo que era el Real en el que creció Raúl. Pues además, todo lo que acontecía fuera del césped sufría su reflejo dentro del mismo. Desde que la herencia de Capello quedó destruida hasta la llegada de Luis Figo, el Madrid fue un equipo muy inferior a los mejores.</p>
<blockquote><p>A finales del 98, dirigido por Hiddink, Raúl ganó su primera Intercontinental con el gol del «Aguanís».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Entonces, ¿por qué siguió obteniendo el Real tan buenos resultados en Europa? En gran parte, debido a la plenitud de Raúl. El grupo jugaba las noches primaverales con la jerarquía de un rey, y la plenitud del «7» equilibraba lo demás. Habíamos enumerado cinco de sus seis virtudes capitales: la chispa, la resistencia, el gol, la asociación y el liderazgo. La que restaba la adquirió entonces: una absoluta omnisciencia futbolística.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">JB fue el 7º entrenador despedido en 4 años</span>Para profundizar en el impacto de Raúl en los días decisivos, antes debe pre-describirse la rutina de aquel Real. La temporada empezó bajo la dirección de John Benjamin Toshack, que dibujó un 4-3-1-2 cuya medular se componía de Redondo, McManaman y Savio; un mediocentro y dos hombres sin formación defensiva. En la práctica, como en la teoría, fue un coladero. <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1999/11/18/deportes/942879605_850215.html">El 18 de noviembre de 1999</a>, con un balance de tres victorias y mucha polémica en 11 jornadas, Toshack fue despedido y le suplió Del Bosque, que de primeras no supuso ningún plus. Con Vicente en el banquillo, se sucedieron las cinco derrotas más cruentas: el 1-5 contra el Zaragoza, el 5-2 ante el Dépor, el 2-4 frente al Rácing y las dos que le endosó el Bayern Múnich en la fase de grupos de la Champions, por 2-4 en el Bernabéu y por 4-1 en el Olímpico. Del Bosque miraba a sus suplentes y no veía centrocampistas, pero a su vez sabía que algo nuevo tenía que proponer, y tras aquellas goleadas, actuó en consecuencia: sacrificó a Savio, alineó un central extra y formó un 5-2-3. Es decir, protegió su área, pero vació la medular más si cabía. ¿Que en qué consistió la hazaña del «7»? En lograr que, ante los cuatro mejores equipos que había, nadie se diera cuenta. Compensó cada inferioridad numérica-futbolística&#8230; sin dejar de marcar goles.</p>
<blockquote><p>El FC Barcelona, el Manchester United, el Bayern Múnich y el Valencia CF sufrirían lo mejor de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El 22 de octubre de 1999 se escribe con letras de oro. Todavía con Toschack en el banquillo, el Madrid viajó al Camp Nou para medirse a un Barça espectacular, que liderado por Figo, Kluivert y Rivaldo, parecía destinado a ganarlo todo. Y el «7» lo frenó en seco. En defensa, fue cerebro, piernas, zarpas y dentadura; y en ataque, usó a Redondo, Savio o Anelka según la necesidad. Con el argentino, aseguró posesiones que dieron aliento a los blancos; con el brasileño, destrozó la defensa posicional culé; y con el francés, mató a la contra. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-zwLJ4LJgeI">Aquel Clásico constituye una de las pruebas más irrefutables sobre la exuberancia de su físico</a>, tanto en lo referido a la rapidez de movimientos como a su brutal resistencia. Y es que a lo expuesto sumó caídas a bandas, llegadas a línea de fondo y, claro, al gol. Hizo dos. Y dedicó su celebración<a target="_blank" href ="http://estaticos.archivo.marca.com/ficheros/marca/imagenes/ra/raulmandacallar354x215_ES.jpg"> más retratada</a>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La Champions 99/00 de Raúl fue algo increíble</span>En una línea parecidísima fueron sus partidos contra el Bayern Múnich en la semifinal (2-0, sirviendo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mfzCWkMssXw">sendos pases decisivos a Anelka y Míchel Salgado</a>) y el Valencia en la gran Final de París (donde anotó el 3-0 definitivo). Y en un registro más diferenciado, que no menos inspirado, Raúl dominaría la que, a la postre, sería la noche más recordada de la Octava, la de Old Trafford. Tras el 0-0 cosechado en el Santiago Bernabéu, el Madrid parecía ir al matadero en vez de a Manchester, pues los de Ferguson no habían bajado ni un ápice el listón del Trébol del 99. Así que en pos de elevar siquiera un poco la solidez, Del Bosque dejó sentado a Anelka y salió con Savio de titular, invirtiendo a Raúl como punta de lanza de los contragolpes blancos. Aquella sería la primera noche mágica de un tal Casillas, la enésima de Roberto Carlos y la penúltima de Fernando Redondo. Pero Ferguson solo tuvo ojos para su jugador favorito. Para, en sus palabras, el mejor del mundo. Sir Alex amaba al «7» blanco.</p>
<blockquote><p>Cada partido de los Galácticos en el Bernabéu era como el estreno de un blockbuster en Navidad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Raúl compartió días con Ronaldo, Roberto Carlos, Rivaldo, Figo, Zidane, Totti, <i>Sheva</i> y Henry; disentir del juicio de Ferguson cabía entre lo prudente, pero había algo sobre lo que no podía debatirse: pese al número de mitos en activo, el «7» era, sin duda, quien marcaba la pauta de la Liga de Campeones. El que más dominaba, el que más resolvía, el que más inspiraba, el que ganaba casi siempre. El Madrid tenía la pieza maestra. Tan solo necesitaba hacerle justicia para, como equipo, ser el número uno.<a target="_blank" href ="https://tosepower.files.wordpress.com/2013/05/galc3a1cticos.jpg"> Y empezó a hacérsela</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En la entrada del siglo XXI, Florentino Pérez tomó la presidencia del Real y revolucionó su funcionamiento. El Santiago Bernabéu se convirtió en el parque de atracciones del fútbol; la camiseta blanca, en la prenda más vestida; y el plantel merengue, en la constelación de estrellas más fascinante jamás reunida. Visto con perspectiva, a aquel proyecto solo le faltó la guinda de un entrenador magnífico. Tácticamente, el sostén no existía; cada acción dependía del talento individual, tanto en defensa como en ataque. No existía el menor plus desde la pizarra. Por eso dejó escapar títulos que bajo ningún concepto debió perder. Aunque igual por la misma razón, por aquel desamparo de todo lo tangible, aquellos jugadores parecieron dioses en la Tierra. El hecho de cada solución fuera producto de la inspiración de un mago, del sudor de un elegido, del grito de una leyenda, causaba un golpe sensorial de viso incomparable. Eran una ventana. Fueron <i>«Los Galácticos»</i>.</p>
<blockquote><p>Jugaron la semi de Champions ante el Barça de Rexach a medio gas. Solo apretaban contra la élite. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En la noche de Reyes de 2002, regaló perfección</span>En lo vinculado a la consistencia, el curso más normal sería el de Luis Figo. El Madrid fue un equipo bastante rígido, siempre sujeto por un doble pivote con Makelele y uno más; estableciendo un orden que Roberto Carlos, el propio luso o Raúl rompían para ganar. Se pasearon en Liga. Si bien en Champions, Hitzfeld logró sujetarlos. El segundo año, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GdSdhD-97Ew">el de la noche de Reyes del 5-01-02</a>, en la que Raúl hipnotizó el juego y al enorme Deportivo de la Coruña, sería el de Zinedine Zidane, que suplió en el once a McManaman y rompió la simetría del esquema. Fue ahí cuando Del Bosque se mostro incapaz de seguir el ritmo del talento. En los días tensos, el Madrid era invencible; pero cuando no estaba al 100%, carecía de táctica que le auxiliase. Levantó la Novena y cedió el campeonato nacional. El que recuperaría en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3QcCtPLWjk0">la tercera campaña</a>, la de Ronaldo Nazario, pese que a se acentuaron, aún más, tanto el valle como la cima. Cada viaje por la península parecía un posible pinchazo, pero luego, arribaba al Bernabéu un Milan con Maldini, Costacurta, Redondo, Seedorf, Rivaldo y <i>Sheva</i>, con Nesta y Pirlo de revulsivos, y se veía como un conjunto&#8230; técnicamente mediocre. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7usmd5tCl9k">Y qué maravilla de Raúl</a>.</p>
<blockquote><p>Raúl compensaba lo que Del Bosque no podía. Una vez se apagó, los Galácticos se deshilacharon.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay que detenerse en aquella Copa de Europa. Sería la última. Y fue impresionante. El bombo de cuartos emparejó al Real con su viejo adversario, el Manchester United. La ida se celebró en el Bernabéu, el 8 de abril del susodicho 2003. Del Bosque alineó su once gala, con Figo en la una, Zidane en la otra, Raúl en el medio y Ronaldo delante. Profesaron el espectáculo esperado, no se atisbaba otra opción y nada distinto acaecería. Si acaso, que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IkijYy1w2Ic">el «7», aquella noche</a>, iría un paso más allá. Y Ferguson perdió el sentido por él. <i>«¿Qué debe pasar para que remontéis en Old Trafford?»</i>, le preguntaron. <i>«Que Raúl no entre en Inglaterra»</i>, aseveró. Quién iba a decirle entonces que el sueño no volvería a su Teatro. Y que nunca más, en su vida, volvería a ser el de aquel Real Madrid 3-Manchester United 1. El «7» cayó víctima de <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-22-04-2003/abc/Deportes/raul-operado-de-apendicitis-aguda-estara-un-mes-sin-jugar_175757.html">una apendicitis aguda</a>. Y en la vuelta de la semifinal ante la Juventus, en Turín, a su baja se sumó la de Ronaldo. Demasiada traca.</p>
<p style="text-align: justify">Y el verano siguiente aniquilaría el proyecto. Desarmó la plantilla y el equilibrio emocional de la entidad. El Madrid fichó a David Beckham, un gran jugador que no estaba al nivel de Ronaldo, Zidane y Figo, y cuya posición ideal coincidía con la del luso. Además, hicieron las maletas Makelele, McManaman, Flavio, Iván Campo, Geremi y Morientes, sin que llegara nadie para cubrir sus marchas. También dijo adiós un peso pesado, el histórico Hierro, una baja polémica que cedió la capitanía a Raúl, aumentando sus distracciones extrafutbolísticas. Y por último, el club prescindió de Del Bosque en favor de Carlos Queiroz, el segundo de Ferguson en el United. Bajo la dirección del portugués, el Madrid completó cinco meses de fútbol primoroso; en términos estéticos, la cúspide <i>galáctica</i> -mención especial a la brillante explosión de Cambiasso, que formó doble pivote con <i>Becks</i>-; pero la falta de banquillo destruyó la temporada. Poco a poco, los titulares se fueron desinflando, siendo Raúl uno de los más penalizados; y si había problemas y no había «7», la victoria se alejaba. El declive del mito blanco se lanzó por una rampa. Nadie lo frenaría. Y sería devastador.</p>
<blockquote><p>Desde 2004 a 2010, Raúl fue un jugador agotado enchufado a la respiración asistida del gol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Sin su chispa, no podía ser él, y fue otra cosa</span>Raúl perdió la chispa. Su sprint agravó su lentitud, pero el drama residía en su galope, su trote y su caminar. Carecían de la vivacidad que daba sentido a su cerebro. No llegaba adonde quería, no podía solucionar lo que su lectura calificaba de incorrecto, estaba en terreno de nadie sin aportar ninguna cosa. Y lo peor fue lo demasiado en el tiempo que sobrevivió esta versión: nada menos que seis años, el equivalente al 37,5% de su estancia en el Bernabéu. Generaciones de madridistas crecieron confundidas, sin entender cómo un futbolista que parecía luchar por ser uno más, sin disfrutar ni divertir, era el ídolo de la afición. Alcanzado 2008, Schuster respetó su estatus y lo metió en el área, y como el olfato de gol sí lo conservaba todavía, recuperó cifras destacables; si bien el escasísimo ritmo con el que ejecutaba cada gesto le impedía rendir frente a los mejores. Por no apuntar que ralentizaba mortalmente el sistema ofensivo del Real. Tres cuartos de lo mismo sucedería con Juande Ramos; una situación que solo cambiaría cuando, en el verano de 2009,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/cristiano-ronaldo-heroe-similitudes-thor/"> Cristiano Ronaldo </a>fue presentado en Concha Espina. El contraste  reveló lo insostenible. Poco a poco, perdió la titularidad. Y al fin, descansó.</p>
<blockquote><p>En definitiva, Raúl digitalizó la historia del Madrid para que siempre formase parte de su futuro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>«La Quinta del Buitre»</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Y un estadio desprotegido, lleno de dudas. Pero <a target="_blank" href ="http://pbs.twimg.com/media/BZcnOpuCMAEgX_o.jpg:large">los tiempos del número «7»</a> alejaron cada nube. Raúl inspiró un Real suyo, vencedor y trascendente, que ganó, exactamente, como ganaba en blanco y negro. Hizo que Di Stefano nunca pasase de moda. Su estilo de juego, su carácter indomable, su expresión contundente y sorda. Todo tan parecido a lo de siempre, cuando todo cambiaba por segundos. Su legado es poderoso, imborrable, incorruptible. Sirva este texto para contactar con el futbolista. Porque lo primero, en esta historia, nunca lo olviden, fue el balón.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-raul-gonzalez-blanco"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>El ciclo Messi</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jul 2015 02:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>“¡Ya salen, ya salen! Míralos, ¡son unos picapedreros!”</i>. La televisión argentina <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rd1F9_vt0KQ">no podía contenerse</a>. Tras reunir sin éxito <a target="_blank" href ="http://diarioadn.co/polopoly_fs/1.15476.1343914765!/image/image.jpg_gen/derivatives/p4-3d1263x947/image.jpg">una de las mayores constelaciones</a> de su historia en el Mundial 2006, Brasil<span id="more-172241"></span> se había plantado en la final de la Copa América 2007 con un bloque y juego más que sombríos. Los Vagner Love, Josué, Mineiro o Elano parecían muy poca cosa, incapaces de vestir esa camiseta. Al otro lado estaba Argentina, que había coleccionado victorias con una superioridad casi sin precedentes. Existía en el país el pensamiento de que jamás se había disfrutado de tanto talento junto. Apunten: Zanetti, Ayala, Riquelme, Verón,  Tévez, Crespo… y Messi. Más Gaby Milito, Mascherano, Aimar, Cambiasso… Una mezcla perfecta entre jóvenes, maduros y leyendas consagradas que iba a más de tres goles por partido. Argentina nunca había sido tan, tan favorita ante Brasil. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6WPSAaQRHMo">Pero Argentina perdió</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Aquella derrota supuso un punto de inflexión –negativo– para la camiseta albiceleste. Los catorce años sin títulos, que parecían circunstanciales, de repente tenían otro aspecto. ¿Cuándo se rompería la racha? Después de todo, si no había sido con ese plantel, ¿cuándo sería? El semillero argentino había reaccionado con orgullo a la (des)aparición celestial de Diego Armando Maradona. Tras él llegaron acontecimientos como Batistuta (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1J36Yt5o_Mc">máximo goleador de la historia</a> de la Selección), Fernando Redondo (quizás el mejor y más puro <i>“5”</i> que dio la nación) o Riquelme (mejor jugador de la historia de Boca). Incluso puede decirse que en 2002, Argentina acudió a una Copa del Mundo con el mejor engranaje colectivo en décadas de la mano de Marcelo Bielsa. Pero nada había bastado. Los años caían y las derrotas se acumulaban. Solo los treintañeros recuerdan ya una Argentina campeona.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Jugar con Argentina te quita prestigio»</i> (Carlos Tévez, 2 de septiembre de 2011).</p>
<blockquote><p>El S.XXI no conoce triunfo argentino. Cada derrota hacía más probable la siguiente. Hasta hoy.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lionel Messi es un insurrecto. Un hereje contra la historia. En el rosarino, el fútbol encontró a la primera figura en treinta años a la <a target="_blank" href ="http://www.masconazo.com/sports/images/pelemessidi.jpg">altura de sus reyes pétreos</a>. Nacido en la tierra de su antecesor, Messi recibió de manera natural una comanda sin lógica: reeditar la obra irrepetible e insuperable de Maradona con Argentina. Daba igual que tal cosa fuera, literalmente, imposible. Las historias especiales del mundo del balompié se suceden en contextos sociales y deportivos tan particulares que el propio fútbol se asegura de que no puedan duplicarse. Pedirle a Messi una historia de amor <a target="_blank" href ="https://lachamusca.files.wordpress.com/2007/10/maradona2.gif">con <i>“la Diez”</i></a> como la que vivió Diego tendría el mismo sentido que exigirle a cualquier estrella (pasada o futura) que llegase al Real Madrid que pusiera su nombre a la <a target="_blank" href ="http://static.betazeta.com/www.ferplei.com/up/2010/02/distefano_destacado.gif">altura de Alfredo Di Stefano</a>. Tan ilógico como demandarle al próximo megacrack del FC Barcelona que se alce por encima de los números y títulos del propio Messi. Los gigantes del balón dejan su marca en territorios por conquistar. Todos menos Leo, obligado a <i>bancarse</i> ese imposible.</p>
<blockquote><p>Argentina necesita sentirse Argentina para competir. Son un fútbol basado en el orgullo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que Diego Maradona fue para la Selección quedó explicado en su momento en el tercer párrafo del artículo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/">«Solo queda el potrero»</a>. Mucho más que un Mundial, su legado tuvo que ver con la exaltación del orgullo argentino. Alrededor del liderazgo de Diego nació una competitividad extrema de unos futbolistas, en algunos casos, bastante limitados. La imagen del triunfo es México 86 pero el resumen del <i>maradonismo</i> se condensa en Italia 90. Si uno repasa el campeonato, verá que el Pelusa lo finalizó con 0 goles en 7 partidos (había hecho 5 en 7 encuentros en suelo mexicano). Maradona afrontó el torneo muy castigado del tobillo y casi no hubo señales de sus galopadas <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">en la primera fase</a>, en la que Argentina quedó tercera. Pero entonces llegó la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wu0FfcdZQ18"><i>«corrida memorable»</i></a> ante Brasil. Una inolvidable injusticia futbolística ante el enemigo íntimo. El milagro del Diez obligaba al resto a derramar sangre si era necesario. A partir de ahí, Argentina fue avanzando rondas sin necesidad de ganar, con el arquero Goycoechea <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=q_2bFXWhxQs">parando mil penaltis</a>, todo rodeado de un sufrimiento extremo. Maradona no decidía los partidos con goles o asistencias, pero resultaba objetivo que sin él, la albiceleste no hubiera durado ni un minuto en el Mundial. Alemania acabó con el sueño del tricampeonato pero en la camiseta argentina se había grabado un gen ganador que le permitió levantar dos Copas América en 1991 y 1993 sin tener a Maradona en sus filas.</p>
<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><i>(Hasta aquí la historia argentina entre 1986 y 2011. Sepamos qué hubo más allá.)</i></p>
<blockquote><p>La tarea de Leo Messi en Argentina tenía connotaciones por encima incluso de los propios títulos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Leo Messi arranca como número uno del planeta en 2009. Es ahí, un año antes del Mundial de Sudáfrica, donde comienza <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-etapa-sabella-messi-maradona-batista/"><i>“Que de la mano de Leo Messi”</i></a>, artículo que narra con máxima precisión toda la etapa de Messi en la Selección entre 2009 y 2013. Es la de Leo una historia de madurez tardía, un encuentro entre dos entes (jugador y Selección) destinados a quererse y que sin embargo, llegaron a odiarse casi sin matices. Leo, amando a su país, viajaba con pavor hacia un fútbol y una cultura todavía imposibles de descifrar para él. El pueblo argentino, por su parte, reaccionaba con ira al no poder adorar a quien ya era rey. Por el camino erraron unos y otros, y fue en 2012 cuando la barrera por fin cayó. Había costado pero Messi ya era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fynBy_Z-7nw">el futbolista del siglo</a> también con Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a ello, la prueba del algodón estaba por llegar. La Copa del Mundo de Brasil definiría el impacto real de Messi en la historia de la Selección. Lo cierto es que globalmente Argentina llegaba bien. El bloque de jugadores contaba con la edad ideal y venía actuando junto desde hacía tres años. No obstante, el once habitual de Sabella dejaba muchas dudas. La delantera acumulaba elogios pero el centro del campo y –sobre todo– la defensa eran casi un saco de boxeo para la opinión pública. Fruto del nerviosismo, Sabella inauguró el campeonato ante Bosnia con cinco zagueros, el sistema que solía utilizar cuando olía el sufrimiento. La primera parte de Argentina fue horrible, depresiva. En 45 minutos de juego se estaba tirando por tierra todo el optimismo acumulado en los dos años anteriores. No hay exageración, Argentina es tal cual, y un Mundial (que se lo digan a Bielsa) tampoco otorga tiempo de reacción. Pero entonces apareció Messi. Apareció por fin la imagen deseada: un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DRj1tYHary0">golazo de Leo con la Diez en la Copa del Mundo</a>, celebrado <a target="_blank" href ="http://41.media.tumblr.com/9c41f017fa64a70e98749853c34fcf39/tumblr_n79myzfIb71rjh70yo1_1280.jpg">como nunca</a> antes por <i>la Pulga</i>. Argentina había jugado fatal pero había ganado. Hubiera podido derrotar a Bosnia sin el concurso de Messi, pero hubiera sido imposible ser feliz aquella noche sin la ilusión de tenerle.</p>
<blockquote><p>Messi puso lo imprescindible para que Argentina comenzara a recobrar el placer de ser ella misma</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras Bosnia llegó Irán, quizás la peor actuación de Argentina en la Copa. A nivel de juego lo cierto es que no había muchas noticias positivas; Messi la tocaba poco, Di María intentaba miles sin éxito y apenas sí se sucedían cortes milagrosos de Mascherano. Asomaba de nuevo la depresión cuando Messi, tras 90 minutos opacos como no se le recuerdan, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qRaSyjRRc40">inventaba otro golazo excepcional</a>. Las dudas quedaban sepultadas por la euforia que generaba ver a Leo decidir. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0yGJOICdXHI"><i>“Gracias a Dios, el enano frotó la lámpara”</i></a>, exclamaba Romero tras el choque. Messi comenzaba a penetrar en unos compañeros que, ahora sí, creían tener el as de la baraja. Estaban cambiando cosas. En octavos llegó la brutal exhibición de Di María ante Suiza, definida de la mejor manera: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0PbrDfCJKK4">gol del <i>Fideo</i> tras cabalgada</a> de Messi en el minuto 118. En el 120, <a target="_blank" href ="http://www.rpp.com.pe/pict.php?g=-1&amp;p=/picnewsa/1390743.jpg">palo milagroso</a> de Suiza. El tono épico estaba ya servido. ¿A qué nos recordaba todo esto?</p>
<p style="text-align: justify">El final feliz quizás se estropeó cuando, ante Bélgica, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TnWNFBVdbsw#t=2m44s">un pase inaudito de Leo</a> obligó a Di María a una carrera inasumible hasta para él. Con Angelito fuera y Messi, Agüero e Higuaín muy lejos de sus plenitudes físicas, los de Sabella dejaron de poder atacar. Pero daba igual. Argentina ya era Argentina de nuevo. A partir de aquí, los elementos menos dotados (y más discutidos) de la Selección pusieron <i>“el huevo”</i> histórico que les había caracterizado en el pasado. Para el recuerdo la actuación del flojísimo Basanta (todo un homenaje a los Troglio, Giusti y compañía), <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4DTJbu_hfg4#t=9m19s">el corte acrobático de Garay en el minuto 94</a> ante Bélgica, el cruce de Mascherano ante Robben, los kilómetros de Biglia, los penaltis de Romero ante Holanda (<i>déjà vu</i>), el cierre con codazo de Rojo ante Wijnaldum… Incluso los primeros 45 minutos de Messi ante Alemania, sus mejores del torneo, se basaron en un derroche físico y emotivo que no estaba para sostener. Argentina hincó la rodilla, sí. Y es Argentina un país tremendamente exitista; si no hay triunfo, no hay gloria (y más en el caso de Messi). Pero esta vez iba a ser distinto. Exactamente igual que sucedía tras la final de Italia 90 (<a target="_blank" href ="http://mla-s2-p.mlstatic.com/el-grafico-3692-i-grandes-fotos-del-mundial-italia-90-4160-MLA2792265854_062012-F.jpg">Ver Portada <i>“El Gráfico”</i></a>), el pueblo se sintió unido a ese grupo, había compartido su sufrimiento, generándose así un nivel de empatía inesperado. <a target="_blank" href ="https://pbs.twimg.com/media/CHUXdIMWoAIuPoD.jpg:large"><i>“Nunca lo vamos a olvidar”</i></a>. Leo regresó sin su Mundial, pero había recuperado el <i>argentinismo</i>. El valor de esa camiseta.</p>
<blockquote><p>La herencia del Mundial ha hecho de Argentina algo que, por nivel de futbolistas, quizás no es</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>“Argentina tiene un equipazo”</i>. La sentencia data de junio de 2015, escasos 12 meses después del comienzo de la Copa del Mundo. Faltan días para el arranque de la Copa América y Argentina, en efecto, es muy favorita. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Umo3VEWELxM">Leo Messi ha recobrado el nivel</a> físico que hubiera soñado tener en Brasil, algo que condiciona el sentir general. Pero hay algo más detrás. De repente, se mira distinto a los convocados por Martino. Se sumaron Otamendi y Banega, de grandes temporadas en Valencia y Sevilla pero tampoco novedades desconocidas. Ambos formaron parte del proceso desde 2011. Entonces, ¿existe ese equipazo? </p>
<p style="text-align: justify">Con la Champions League como máxima prueba de calidad <i>“élite”</i>, un vistazo al núcleo duro nos dice que los Romero, Biglia, Rojo, Gago, Banega (más los Fede, Palacio o Basanta) jamás tuvieron peso relevante en la Copa de Europa. Otros, como Lavezzi, Garay, Zabaleta o Pastore sí que la juegan cada año, aunque queden lejos de frecuentar las semifinales. El dominio de la competición se reserva <a target="_blank" href ="http://www3.pictures.zimbio.com/gi/Lionel+Messi+Carlos+Tevez+Argentina+v+Mexico+YPDhwMXNr7ql.jpg">para la delantera</a> y Javier Mascherano, es decir, para las piezas intocables, aquellos de los que nunca se dudó. Sucede que Argentina es hoy un escenario mucho más agradable y placentero. El citado Pastore es el mejor ejemplo de ello. Siendo un jugador innegablemente <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/boca-juniors/futbol/Lagunero-irregular_0_829717362.html"><i>lagunero</i></a>, su integración ha sido inmediata, suave, casi idílica. La misma camiseta que hizo de Verón un apestado y de Aimar algo irrelevante, parece no pesar para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-di-maria-argentina-martino-messi-sabella/">el <i>Flaco</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Y así, con felicidad e ilusión, Argentina se prepara esta noche para intentar romper una sequía de 22 años. En Chile ante Chile, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iIOIRalHwdU">un toro capaz de embestir</a> como pocos actualmente. Pero Argentina está confiada porque se siente Argentina. Qué mejor ejemplo que frente a Uruguay, un choque de terrible dureza en el que cada pieza de la albiceleste metió todo sin arrugar lo más mínimo. <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/copa-america-2015-argentina/va-Leo-vamos_0_1383461642.html">Empezando por Messi</a>. A él corresponde haber devuelto al país a la senda de grandeza de antaño. Sabe Leo que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=P_RCD4h5MOs">necesita imperiosamente</a> este título, pero el ciclo Messi ya está rentabilizado para Argentina. Solo una vez en la historia lograron encadenar final del Mundial y Copa América en el plazo de un año. Fue en 1991, tras la Copa del Mundo de Italia, cuando llevar la <a target="_blank" href ="http://upload.te3p.com/uploader/587199/11276145482.jpg">azul y blanca</a> otorgaba prestigio. Como hoy.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-lionel-messi-barcelona-nuevo-sistema/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/messi/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/analisis-ligas-ganadas-barcelona-leo-messi-temporada-2008-2009/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/messi/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Fuera de foco</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Apr 2015 04:20:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[rimavera de 2003, Milán. Giorgio, rossonero, corría por una calle empredada en calzoncillos y con una bandera roja y negra amarrada en el cuerpo a modo de capa. Pietro, neroazzurro, reposaba estupefacto. No era la llamativa carrera de su vecino lo que lo desconcertaba sino la razón detrás de ella. El Milan acababa de ganar [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>rimavera de 2003, Milán. Giorgio, rossonero, corría por una calle empredada en calzoncillos y con una bandera roja y negra amarrada en el cuerpo a modo de capa. Pietro, neroazzurro, reposaba estupefacto. No era la llamativa carrera<span id="more-164685"></span> de su vecino lo que lo desconcertaba sino la razón detrás de ella. El Milan acababa de ganar la Copa de Europa, pero la desazón interista no terminaba allí. Para asombro de los tifosi de la ‘bienamada’, dos de los estandartes del triunfo de su máximo rival eran un muchacho flaco y tímido que hasta entonces había vívido de expectativas nunca cumplidas, y un mulato portentoso que en Italia era más famoso por escándalos que por lo que hacía con la pelota. Andrea Pirlo y Clarence Seedorf habían fracasado con estrépito vistiendo la camiseta del Inter de Milán y allí estaban, celebrando una Champions más para su archirival. ¿Que cómo habían llegado de un punto al otro? Seguramente las razones mitológicas detrás de lo que Enric González llamó <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2005/01/24/deportes/1106521221_850215.html"><i>‘Glorias del Inter’</i></a> y el sino tragicómico de la institución son fuente suficiente para resolver el acertijo; sin embargo, también existieron motivos tácticos que pueden resolver el enigma.</p>
<blockquote><p>Pirlo y Seedorf, leyenda del Milan; fracasos en el Inter</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Andrea Pirlo, de mediapunta a mediocentro</span>La historia más conocida es la de Andrea Pirlo. El hoy barbudo mediocampista juventino era uno de los jóvenes más prometedores de Italia cuando en 1998 lo fichó el Inter. Se trataba de un fantasista de escuela, un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3mLb95hMxt4">prodigio esquelético</a> de técnica sublime y obsesión por el pase maravilloso. Jugaba de mediapunta, posición que en el Inter ocupaba su ídolo Roberto Baggio. Incapaz de tener minutos con tal competencia, Pirlo fue cedido al Reggina y al Brescia sucesivamente, club este en el que viviría un punto de inflexión en su carrera: fue pasado a la posición de Regista. Pasó que en Brescia Pirlo se había vuelto a encontrar con Baggio como compañero y Carlo Mazzone, entrenador del equipo, para poder contar con ambos talentos en el once inicial había decidido retrasar a Andrea. El experimento no funcionó muy bien y de hecho el seleccionador italiano del momento criticó el mismo diciendo que era como poner a Zico justo delante de la defensa. Aun así, alguien en Milanello tomó nota y decidieron apostar por el futbolista por quien el Inter ya no daba un céntimo. El motor de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Gb8w8WA5Mgs">Demetrio Albertini</a> se estaba acabando y nadie tenía idea de como volvería Redondo de la lesión. Necesitaban un mediocentro y vaya si lo encontraron. Tras un año en el que fue suplente de un Milan que navegaba entre el 5-3-2 y el 4-4-2 con rombo asimétrico, y que aprovechó para ganar un poco de músculo y fuerza, Pirlo asumió la 2002-2003 como el cerebro del equipo para convertirse en el mejor mediocampista italiano de su generación. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Seedorf quería ser cerebro</span>El caso de Seedorf fue parecido. Llegó a Milan despachado de Madrid y en franca pelea con el entrenador blanco que no lo ponía y si lo hacía era pegado a la banda derecha. Seedorf era centrocampista. Y no uno cualquiera, sino un centrocampista mandón. O ese quería ser. Criado en un Ajax donde era el interior de control de juego, acompañando por Davids como perro de presa, se  encontró en Madrid con dos problemas para cumplir su deseo: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9PNFpayoUD8">Fernando Redondo</a>, el mediocentro más protagonista con balón, y Fabio Capello, quien vio en él su nuevo Marcel Desailly. Se adaptó con facilidad, pues poderío físico siempre le sobró, y rindió decentemente hasta que se le dio por tener una crisis identitaria y se fue en busca de su <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-centrocampista-que-queria-mandar/">verdadero yo</a>. En Meazza, empero, tampoco lo encontró. En la temporada y media que jugó en el equipo de Moratti fue lanzado nuevamente a la banda y, para colmo de males, no tenía a quien pasarle la pelota en un mediocampo que completaban Zanetti (Cristiano), Di Biagio y Recoba. El Milan volvió a detectar la oportunidad, Ancelotti lo ubicó como interior izquierdo y creó a uno de los mediocampistas más dominantes de su era.</p>
<p style="text-align: justify">En suma, Pirlo y Seedorf no triunfaron en el Inter porque jugaban fuera de foco. El fútbol es un deporte tan diverso y vive de ecosistemas volátiles conformados por seres humanos maleables. Cambios pequeños pueden afectar drásticamente el rendimiento de los jugadores. Un cambio de enfoque puede convertir un fracasado en estrella o un buen jugador en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sHfbwdb_kWc">crack histórico</a>. No deja de ser curioso que en el Inter <i> casi siempre se equivoquen</i>.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 103</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Dec 2013 02:45:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>ras eliminar al Fútbol Club Barcelona y al Bayern de Múnich en semifinales, Valencia y Real Madrid se disponían a vivir en París la primera final española de la historia de la Copa de Europa, ya llamada Champions League.<span id="more-100998"></span> El cuadro de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/mallorca-lazio-recopa-cuper-fontaine-record-goles/">Héctor Cúper</a>, con figuras como Mendieta, Piojo López o Cañizares, llegaba con grandes opciones a la cita, pero la mayor experiencia de los cracks madridistas se impuso. Raúl y Redondo se hicieron con el control del choque y el Madrid venció por 3-0 con goles de Morientes, McManaman y el propio Raúl. Octava Copa de Europa blanca.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/_tk-K6ndugQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Tras ganar la Recopa en 1993, el Parma de Nevio Scala seguía aumentando su palmarés internacional al lograr la Copa de la UEFA tras derrotar a la Juventus de Turín, campeona del torneo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/tottenham-primera-copa-uefa-juventus-trapattoni-baggio/">dos años antes</a>. El centrocampista italiano Dino Baggio fue el gran artífice del título al anotar los dos goles de su equipo en la final. El Parma logró un esperanzador 1-0 en el Ennio Tardini, marcador que haría valer en el encuentro de vuelta, que finalizó con 1-1. El tanto de Vialli fue estéril tras el empate decisivo del mencionado Dino Baggio.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/t6fwGPc2oKQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>El mito silencioso</title>
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		<pubDate>Fri, 24 May 2013 01:55:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[upp Heynckes se va. O eso parece. Este sábado su Bayern Munich disputa la final de la Champions por segundo año consecutivo, en búsqueda de la quinta corona del club. Tras el encuentro de Wembley, todo parece indicar que el veterano entrenador germano dejará el fútbol. Y lo hará en silencio, siendo discreto y, quizá, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">J</span>upp Heynckes se va. O eso parece. Este sábado su Bayern Munich disputa la final de la Champions por segundo año consecutivo, en búsqueda de la quinta corona del club. Tras el encuentro <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=v0dozK9nTgQ">de Wembley</a>, todo parece indicar que el veterano entrenador<span id="more-69436"></span> germano dejará el fútbol. Y lo hará en silencio, siendo discreto y, quizá, recibiendo muchas de las alabanzas y elogios que no recibió a lo largo de su carrera. Su carácter y el compartir época con mitos más lenguaraces, carismáticos o, simplemente, un poco mejores que él, han hecho que haya estado en un segundo plano más de lo que mereciera. Pero Heynckes ha tenido momentos en los que ha sido auténtica élite mundial, y es justo recordarlos.</p>
<blockquote><p>Jupp Heynckes, el goleador implacable a la sombra de Gerd Müller.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al hablar de Jupp, muchos asociarán su nombre al de un entrenador de prestigio. Lo cierto es que, habiendo ganado todo lo que ha ganado en los banquillos, su leyenda no se acerca a lo que hizo dentro del campo. Heynckes fue uno de los mejores jugadores de su generación, y referencia inexcusable del fútbol alemán y europeo de los años 70. Junto a Vogts y Netzer es el mayor mito del Borussia M&#8217;gladbach, y eso en los 70 no es poco. Cuando se retiró, en 1978, lo hizo con unas cifras que le sitúan actualmente como el tercer máximo goleador de la historia de la Bundesliga. 220 goles que hace que por delante solo tenga <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TWcyW2ysyNY">al espectacular Fischer</a> y, obviamente, al hombre que le hizo sombra toda su carrera, Gerd Müller.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque había comenzado a mediados de los 60, se podría decir que la leyenda de Jupp Heynckes empieza en 1970. Regresaba a  Moenchengladbach tras tres años en Hannover. En el Stadion Bökelberg<span class="pullquote_right">Bayern y Borussia M&#8217;Gladbach eran las dos formas de entender el fútbol en Alemania</span> se estaba gestando un equipo magnífico, del que él sería la punta de lanza. Berti Vogts en defensa y Gunther Netzer en el medio del campo eran los otros dos hombres clave. Luego, a lo largo de la década vendrían Bonhof, Wimmer, Stielike, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FNvgj4unAKE">Simonsen</a>, etc. Pero Heynckes estaría siempre. Udo Lattek y Hennes Weisweiler serían los entrenadores que les llevarían a la cumbre, jugando un fútbol fluído, de ataque y dinámico. El Borussia era la cara espectacular del fútbol alemán y su duelo durante todo el decenio con el poderoso Bayern Munich centró la atención del campeonato teutón durante los 70. Bayern y Borussia eran, por así decirlo, las dos formas de entender el juego que existían en la Republica Federal Alemana por aquel entonces. Y ambos copaban con sus jugadores la selección nacional. Moenchengladbach era el espectáculo y así influenció a la selección alemana en 1972, mientras que Munich era la máquina, la eficacia, como bien demostró <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">el equipo nacional en 1974</a>. El duelo de ambas escuelas se llevaría a todos los ámbitos.</p>
<p style="text-align: justify">Especialmente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IfMiYTSCU-Y">en 1972</a>, la selección alemana jugaba al ritmo del Borussia. Vogts, Wimmer, Netzer y Heynckes eran titulares, y el número 10 del Moenchengladbach llevaba los mandos e un equipo que jugaba de maravilla y que aplastó a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UrP2X3rpsnk">Inglaterra en Wembley</a> antes de pasearse por la fase final disputada en Bélgica. Sí, Netzer era más que Beckenbauer en ese equipo. Heynckes, merced a sus excelentes campañas goleadoras se había ganado el puesto en el ataque al lado de Gerd Müller, pero era él quien tenía que caer a las bandas para hacerle espacio al goleador del Bayern. Y este no decepcionaba. Se entendían bien y Heynckes aceptaba su rol de buen grado. </p>
<p style="text-align: justify">1974 fue un poco peor. La base de la Euro 72 se mantenía pero había algo que no funcionaba, y era Netzer. Fuera del mejor estado físico posible y en guerra con los jugadores del Bayern,<span class="pullquote_left">Siempre a la sombra de Müller, su trabajo en Alemania fue silencioso pero muy valioso</span> Netzer cayó en desgracia y casi no jugó en el Mundial. Overath había vuelto a la selección y su baja tampoco era tan dramática. Alemania se las ingenió para ganar el Mundial y crear un estilo sólido aún sin Netzer. De hecho, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dzB7RlqwFHc">el hueco que dejó </a>el entonces jugador del Real Madrid sirvió para que Alemania recuperase ese mejor nivel y potenciase a jugadores como Uli Hoenness y Paul Breitner. Pero sin su inseparable compañero, Heynckes también cayó a las profundidades del banco. Helmutt Schön apostó por dos extremos abasteciendo a un único delantero centro, y ese, en Alemania, era Müller. Heynckes podía jugar en la banda, pero no podía competir con auténticos especialistas como Grabowski o Hölzenbein. Sin embargo, allí estuvo Jupp, trabajando en silencio, ayudando al grupo y aportando su granito de arena para lograr el doblete Euro-Mundial. Como casi siempre en su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">La selección le dio sus mayores éxitos, pero la leyenda de Heynckes se forjó en el Bökelberg de Moenchengladbach. Allí ganó cuatro Bundesligas, tres de ellas consecutivas, la Copa alemana y también saboreó el éxito europeo. En 1972 Heynckes fue uno de los protagonistas de un sonoro <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qGnjnuKZiKI">7-1 al Inter de Milan</a> en Copa de Europa, aunque los incidentes violentos con el público llevaron a la UEFA a mandar repetir el partido, quedando el Borussia eliminado. En 1973, un Heynckes desatado, autor de 12 goles, lideró a su equipo a ser el primer conjunto alemán en llegar a la final de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yp9mtHTiME4">Copa de la Uefa</a>, que perderían ante el que sería pesadilla del Borussia MG: el Liverpool inglés. Los <i>reds</i> también le arrebatarían la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZfUr41g1Ers">Copa de Europa de 1977</a>, en la final disputada en Roma. Heynckes ya empezaba a acusar el peso de las lesiones, pero sólo un año antes había sido el máximo goleador de la Copa de Europa, como lo había sido de la Recopa del 74, a pesar de que el Milan le apeó en semis.</p>
<p style="text-align: justify">El éxito Europeo le llegó en el año 75. Una apoteósica victoria por 1-5 en el encuentro de vuelta de la final, permitió al Borussia derrotar al Twente holandés y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HaUr10F_6Tk">alzar la Copa de la UEFA</a>. Cómo no, los 10 goles de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Sal5dUyoOeQ">Heynckes</a> –de nuevo máximo goleador del torneo- fueron capitales para el éxito. Su record de 23 goles en 21 partidos de UEFA sigue siendo uno de los mejores de la historia de la competición. Si esto no fuera poco, en sus mejores años Heynckes competía directamente con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nsb3CYjFnOI">Gerd Müller</a> por el título de máximo goleador de la Bundesliga. En el 73 quedó segundo con 28 goles, un año más tarde terminaron empatados con 30 y en el 75 Jupp se impuso con 27 en un torneo que era, verdaderamente, el más fuerte de Europa. Un duelo por todo lo alto que también se refleja en la competición continental, donde Heynckes acumula una media de 0.8 goles por partido, solo batido por el 0.89 de Müller. Cuando en 1978, a los 33 años y castigado por las lesiones, Heynckes se retiró, estaba claro que su futuro era ser entrenador.</p>
<blockquote><p>Como técnico, Heynckes se sentó en los dos banquillos más prestigiosos de la Alemania de los 80.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras colgar las botas, Heynckes pasó a ser inmediatamente el segundo entrenador de Udo Lattek en el Borussia, y cuando este dejó el equipo para entrenar al Dortmund –y posteriormente al Barça-, Jupp asumió el reto de mantener al equipo entre los mejores de Alemania. No era fácil,<span class="pullquote_right">Su primer reto como técnico fue gestionar la profunda renovación del Monchengladbach</span> otros clubes habían emergido con fuerza en el panorama alemán, como el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2_L2jpO67Fw">Colonia</a>, Hamburgo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=46OmFckU0H8">Kaiserslautern</a>, Eintracht o incluso Werder Bremen y Stuttgart. Y además, el Borussia debía pasar por una inevitable renovación cuando sus mitos iban retirándose. Simonsen y Stielike habían marchado a España, al igual que Bonhof, y Vogts se había retirado. El joven Matthäus y Ewald Lienen eran ahora los hombres de referencia de la plantilla que dirigía Heynckes. En su primer año, el técnico novato lleva a su club a la final de la Copa de la UEFA de 1980. Esta es una edición que será recordada porque los cuatro semifinalistas del torneo son alemanes: Bayern, Borussia, Stuttgart y Eintracht. Y además el Kaiserslautern había llegado a cuartos. En la final, Borussia y Eintracht se miden de poder a poder. Los de Frankfurt son un magnífico equipo que viene de meterle al Bayern cinco goles en semis y que alinean figuras como Bruno Pezzey –el fantástico líbero austríaco-, KarlHeinz Körbel –elegante central, el hombre que más partidos ha jugado en la Bundesliga-, Bernd Nickel –el centrocampista más goleador de la historia de la liga alemana-, Bernd Hölzenbein o el coreano <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mnITgRpgY_U">Cha Bum Kun</a>.  Con Matthäus en el centro del campo y Lienen liderando la delantera, apoyados por el mítico central Wilfried Hannes y el eléctrico extremo Karl Del’Haye, los de Heynckes consiguen imponerse <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=g6o5KCoWCNk">3-2 en la ida</a> en Bökelberg, pero un solitario tanto de Schäub le da la victoria al Eintracht por el valor doble de los goles.</p>
<p style="text-align: justify">Esa final fue una decepción, pero era un comienzo emocionante para una nueva etapa. El Borussia, con Heynckes, seguirá estando entre los mejores de la Bundesliga, pero nunca llegará a luchar por los títulos tan habitualmente como en los 70. Incluso sufrirá algunos duros reveses, como una de las famosas remontadas del Real Madrid en la Copa de la UEFA. 5-1 había ganado el Borussia en Alemania, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xsLvpAXHdZ8">4-0 fue vapuleado</a> en la caldera del Bernabeu.</p>
<p style="text-align: justify">Tras ocho temporadas en su club de siempre, a Jupp le llegó la oportunidad de dirigir al Bayern. Era un equipo que venía de perder la final de la Copa de Europa de 1987 contra todo pronóstico y que tenía buen material sobre el que trabajar. Heynckes lo dirige entre 1987 y 1991, ganando dos ligas en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7clGbvZnc4c">89</a> y el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6XdpVVWwt1Q">90</a>. Primero tuvo que sobreponerse a la pérdida de Matthäus, Pfaff o Brehme, que se fueron al Calcio. Heynckes firmó a algunos de los más prometedores jugadores alemanes, como Olaf Thon, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7GpU9QBnTv8">Jürgen Köhler</a> o Stefan Reuter y construyó un equipo que ganó ambas ligas, pero que se vió desmantelado tras el Mundial italiano. En la temporada de 1991, el equipo no funcionaba y Heynckes fue cesado.</p>
<blockquote><p>1992 significó el inicio de la aventura europea del técnico alemán.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hasta entonces, sólo dos entrenadores teutones habían pasado por España, Lattek y Weisweiler, precisamente los dos que más influyeron en la carrera de Heynckes. También habían estado los austríacos Merkel, Happel y Senekowtisch, pero esto es otro cuento. Heynckes aceptó la oferta del Athletic Club de Bilbao y desde su llegada cambió la imagen del clásico entrenador germánico. Nada de látigo, ni de brusquedades. Un hombre educado, tranquilo y que encontró en Bilbao un equipo que le permitió trabajar con la cantera y tratar de desarrollar un fútbol muy atractivo. Juntó una buena camada de cachorros de Lezama, el más destacado de ellos <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Qdkpq9vQpQw">Julen Guerrero</a>, al que cuidó e hizo crecer hasta convertirse en el jugador joven más deseado por los grandes clubes europeos. Guerrero, jugando de mediapunta, se convertirá en una de las sensaciones de la Liga Española y en el símbolo del Athletic de Heynckes, al que clasificará para la Copa de la UEFA.</p>
<p style="text-align: justify">Tras Bilbao, Heynckes regresó a Alemania para hacerse cargo de uno de los proyectos más atractivos del Continente en aquella época. Bajo la dirección de Dragoslav Stepanovic, el Eintracht de Frankfurt pareció recuperar sus mejores tiempos. Desde 1991 a 1994, el Eintracht, liderado por jugadores como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8ljqhmR66JY">Anthony Yeboah</a>, Uwe Bein, un jovencísimo Jay Jay Okocha y Maurizio Gaudino –uno de los más reputados centrocampistas ofensivos de Alemania-, había practicado un juego dinámico, vistoso y espectacular, que le había granjeado el apodo de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hHY8-Er2FOo"><i>Fussball 2000</i></a>. Heynckes, que además venía de promover la misma idea de juego en Bilbao era visto como el sucesor ideal de Stepanovic, pero desde el comienzo las diferencias con las grandes figuras del equipo, especialmente Yeboah y Gaudino, llevaron el proyecto al fracaso. Y Heynckes regresó a España, a Tenerife concretamente, donde el ambicioso presidente Javier Pérez estaba construyendo un equipo para tener trascendencia europea.</p>
<p style="text-align: justify">Heynckes revivió en las Islas Canarias. Formó un equipo muy bueno, que jugaba un gran fútbol y que llegó a ser semifinalista de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=V-HnCx8TFzs">Copa de la UEFA en 1997</a>, siendo eliminado por el futuro campeón, el Schalke 04. Heynckes estaba de nuevo en boca de todos, y el Real Madrid llamó a su puerta para el año 1997-98.</p>
<p style="text-align: justify">El entrenador alemán heredaba un equipo construido por Fabio Capello, que había ganado de manera brillante la liga el año anterior, y que contaba con jugadores como Hierro, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vU07jogjx1o">Roberto Carlos</a>, Redondo, Seedorf, un joven Raúl, Suker o Mijatovic. Además, durante el verano de 1997<span class="pullquote_left">El Real Madrid de Juup se transformaba por completo en cuanto llegaba la Champions</span> también llegó Fernando Morientes, que sería durante más de un lustro un jugador muy importante con el Madrid y la Selección. El objetivo principal de Heynckes era rematar el proyecto iniciado por Capello, y esto significaba conquistar la tan ansiada séptima Copa de Europa para el Madrid. El reto era difícil, pero ilusionante, y más aún cuando el Madrid <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FTGIpJqR6P0">vapuleó al Barcelona por 4-1</a> en la Supercopa de España. Pero las cosas se torcieron pronto en la Liga. El equipo no arrancaba y pronto se vió que Heynckes no tenía el mando en el vestuario. La llamada <i>«Quinta de los Ferraris»</i> era quien mandaba, y el objetivo único y exclusivo era la Copa de Europa. El Madrid pasó un grupo con Rosenborg, Olympiakos y Oporto con facilidad y se plantó en cuartos de final ante el Bayer Leverkusen, ante el que hizo su primera aparición estelar Christian Karembeu. Su punterazo aseguró un empate en Alemania que permitió al equipo llegar con oxígeno al Bernabeu, donde se ganó con solvencia, 3-0. Para cuando las semifinales llegaron, el Madrid era un descontrol. Heynckes cada vez parecía tener menos autoridad, y algunos de los jugadores, como Raúl o Suker, estaban bastante lejos de su mejor rendimiento. Pero en Copa de Europa el equipo se transformaba. Ante el Borussia Dortmund –campeón de Europa-, se asistió a la exhibición de Fernando Redondo en Alemania, y a la ya mítica caída de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Vzj2kw8FYDU">portería</a> del Bernabeu. Portería que recibiría el segundo punterazo histórico de Karembeu. Sólo quedaba un paso para alcanzar la gloria, y era el más difícil: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GCxH9R9wd6I">en Amsterdam</a> y contra el mejor equipo de Europa, la Juve de Marcelo Lippi, que llegaba a su tercera final con un Del Piero imparable y un equipazo en el que destacaban Zidane, Deschamps, Inzaghi , Davids o Montero. Pero el Madrid se impuso y conforme se desataba una locura nunca vista en la capital española -32 años son muchos años-, Heynckes sabía que su tiempo en el Madrid se había agotado. Estaba bien, se iba dejando un legado imborrable, algo que nadie puede negarle. El capitán de la nave en el camino hacia la Séptima fue él, aunque algunos digan que era de cartón-piedra.</p>
<blockquote><p>La retirada que no lo fue y el epílogo dorado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras alcanzar lo máximo, la carrera de Heynckes pareció entrar en un túnel que sólo tenía una salida: la de la retirada en la penumbra y el silencio. Etapas poco exitosas en el Benfica, el Athletic de Bilbao –de nuevo-, el Schalke 04 o su regreso a casa, dirigiendo al Moenchengladbach, parecían confirmar estos augurios. Tampoco su momento como interino del Bayern tras la destitución de Klinsmann auguraba grandes cosas. Pero, por esas cosas que tiene el fútbol, tras salir de Munich y trasladarse a Leverkusen, Heynckes pareció renacer un poco para el fútbol de élite. Construyó un Bayer correoso, difícil de ganar, y que luchó por la Bundesliga contra el brillante Borussia Dortmund de Jürgen Klopp y Nuri Sahin. En esta etapa, Heynckes <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=koiYs4Qh1ak">tomó bajo su ala a Toni Kroos</a>, en aquel entonces gran esperanza del fútbol teutón que parecía no acabar de despegar. Lo convirtió en el mejor centrocampista de la Bundesliga ese año –junto al propio Sahin- y regaló al Bayern un perfecto especímen de centrocampista alemán tradicional.</p>
<p style="text-align: justify">Heynckes y Kroos se reencontrarían en Baviera, tras la destitución de Louis Van Gaal. Parecía improbable un tercer regreso de Jupp a Munich, pero ocurrió. Parecía improbable una final de Copa de Europa y se jugó. Parecía aún más improbable que el Bayern le confiase un proyecto, pero sucedió. Y en 2012-13, 25 años de su primera vez en la capital bávara, Jupp Heynckes renació para el fútbol de super élite, nos ha regalado algunos de los mejores partidos del año y ha convertido a una gran plantilla del Bayern en uno de los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7dnbBXAIK9M">mejores equipos de la década</a>. Ya se despidió de la Bundesliga, pero el sábado puede hacerlo de manera aún más grande y sellar definitivamente su leyenda. El triplete está a un paso. ¡A por él, Jupp! </p>
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		<title>El espíritu del fútbol</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Nov 2012 03:00:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Borussia Dortmund]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">E</span>l contexto que rodea la concepción de la grandeza del Real Madrid es bastante particular. La historia del fútbol continental europeo<span id="more-33814"></span> nació en el preciso momento en que el balón empezó a rodar en un partido de Copa de Europa. Consecuencia de ello, la grandeza previa a ese punto temporal se concibe como no escrita: es prehistórica. El Madrid, entonces, es claramente el primer club grande en la Europa balompédica. El equipo de Bernabéu, siguiendo <a target="_blank" href ="http://www.mgar.net/docs/hegel.htm">la filosofía hegeliana</a>, fue el primer portador del espíritu del fútbol, que lo ungió como dominador del mundo futbolístico de su época. Las cinco copas de Europa ganadas al hilo en las primeras cinco ediciones, las dos finales perdidas y la sexta copa obtenida, en los seis años subsiguientes, atestiguan la presencia de ese espíritu del fútbol; la sequía posterior, es prueba de su abandono.</p>
<p><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KyJOH3ZI4JA">En la primavera de 1998</a>, más de 30 años después de que el Real Madrid dejase de ser el gran dominador y referente del fútbol europeo, el espíritu del fútbol volvió a posarse sobre el aura de la entidad merengue. En Westfalenstadion, como poseído, Fernando Redondo agarró la pelota y se erigió emperador del campo, formalidad previa a la conquista de la Champions ese año y dos años después. Incluso en 2002, el Real volvió a levantar el trofeo más deseado. La temporada siguiente, el club blanco presenció nuevamente la partida del espíritu en forma de penalti fallado por Luis Figo. Anoche, contra el Dortmund, igual que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/tres-centrocampistas-y-una-final/">ante el Bayern hace seis meses</a>, el equipo de Mourinho fue un fantasma sin enjundia, sin caudillos ni líderes, incapaz de encontrar soluciones frente a la adversidad. Es posible, claro, que sin el espíritu del fútbol situado sobre ellos, la victoria continental les sea esquiva.<br />
</div>
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		<title>Vivir sin fe</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Oct 2012 01:57:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[''Gica'' Hagi]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Batistuta]]></category>
		<category><![CDATA[Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[Redondo]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap"><i>“¡Q</i></span><i>ue llega, que llega!”</i>. La báscula escuchaba sus plegarias, y cada semana <a target="_blank" href ="http://img1.mlstatic.com/el-grafico-3897-e-mundial-usa-94-julio-grondona-maradona_MLA-O-94466774_9830.jpg">el rumor</a> se hacía más fuerte.<span id="more-29898"></span> El patriarca de la Copa del Mundo resurgía de las cenizas para sacar de la <a target="_blank" href ="http://img2.mlstatic.com/s_MLA_v_O_f_93067218_4017.jpg">depresión</a> a los suyos, al tiempo que llevaba el temor y la desazón al resto de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">pretendientes</a> del cetro máximo. ¿Cómo iba a tener miedo la generación de USA 94 si estaba a su lado aquel superhéroe al que vieron volar por televisión ocho años antes? No lo tuvieron, claro. La euforia se sentía. Dos minutos exactos tardaba Batistuta en desvirgarse en un Mundial, mientras Redondo tiraba paredes sin pánico a la camiseta. El Diego, en una pierna, se bastaba para hinchar pecho y alma de 33 millones de argentinos.</p>
<p>Y entonces, no sabemos cómo o quién, nos lo quitaron. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=R_MX8SxvHes">Le cortaron las piernas</a>. Y a sus seguidores en el césped, devotos de un dios carnal, les arrebataron la fe. No era algo deportivo, pues quizá la albiceleste no contó anteriormente –tampoco <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/">después</a>&#8211; con semejante calidad en su plantel. Había goleadores de raza, los mejores que tuvo la Selección. Tenían hasta un <a target="_blank" href ="http://www.diariosdefutbol.com/images/2007/06/redondo56.jpg">Príncipe</a>, aunque este nunca quisiera saber nada del trono. Todo vacío, argumentos huecos. El subidón de las victorias ante Grecia y Nigeria se esfumaba con las lágrimas públicas del astro. La zurda de un <a target="_blank" href ="http://www.futbolsapiens.com/wp-content/uploads/2011/03/2011.03.01-hagi1.jpg">hereje</a> que tomaba el nombre de <i>D10S</i> en vano sepultó a un grupo que creyó como muy pocos.<br />
</div>
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		<title>Solo queda el potrero</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Sep 2012 02:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[rgentina no es Brasil. Nunca pretendió serlo. En la tierra que vio crecer a Gardel, el fútbol no es un motivo de fiesta y alegría. A la pelota se juega con responsabilidad y dientes apretados. Curiosamente, esto no ha impedido que del país surgieran tres de los cuatro más grandes de la historia, un dato [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>rgentina no es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Brasil</a>. Nunca pretendió serlo. En la tierra que vio crecer a Gardel, el fútbol no es un motivo de fiesta y alegría. A la pelota se juega con responsabilidad y dientes apretados. Curiosamente, esto no ha impedido que del país surgieran<span id="more-25872"></span> <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/maradona-messi-distefano-rf_25824.jpg">tres de los cuatro más grandes</a> de la historia, un dato que, por sí solo, habla de la potencia cultural y la relevancia de <i>la</i> Argentina para con este deporte. Un análisis rápido de estas tres figuras nos sirve para validar las características mencionadas: Maradona y Messi, las zurdas más sensibles y virtuosas, jamás tiraron una bicicleta. En sus regates no existía artilugio. Don Alfredo, por su parte, además de legar un porrón de títulos al Real Madrid, dejó en la <i>Casa Blanca</i> una personalidad única e imperecedera. El futbolista argentino es sobrio, altivo y déspota, así lo quiere su gente. Asimismo, tiene rasgos exclusivos, posiciones <i>“propias”</i>. O tenía. Porque Argentina, la de siempre, la del <i>Diez</i>, la del <i>Cinco</i>, la del central de taco afilado y rostro demacrado&#8230; se nos va. O peor; quizás <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/en-alma-cuerpo/">ya no existe</a>.</p>
<p style="text-align: justify">No era fácil para el orgullo albiceleste ver a su vecino y rival con tres cetros mundiales, conseguidos en apenas una década. El subcampeonato de 1930 quedaba ya muy lejos, y la (increíble) cifra de 12 Copas América no llenaban la tripa del hincha.<span class="pullquote_right">La victoria del 78 fue la semilla para las dos décadas siguientes</span> Así se plantaba Argentina en su Copa del Mundo. Dimes y diretes a un lado, aquel triunfo se cimentó en la superior categoría de dos de sus hombres; Mario Kempes (de apodo, <i>El Matador</i>) y Daniel Passarella, <i>el Gran Capitán</i>. Aunque nuestro dominio continental no era comparable, resulta sencillo imaginar el efecto que tuvo esta conquista internacional sobre la autoestima del jugador argentino. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/brasil/">Hoy lo vivimos nosotros</a>. Toda una generación de <i>pibitos</i> crecía al calor del primer Mundial. La melena del Matador tendría su réplica en Batistuta, mientras que el salto vertical con el que Passarella humillaba contrarios aparecería mimetizado dos décadas después en Roberto Fabián Ayala. La semilla futura estaba más que sembrada. Lo siguiente en llegar se llamaba <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Diego Armando Maradona</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Con la estrella en el pecho, la egolatría (sin duda alguna, una virtud) azul y blanca pudo por fin encontrar su razón de ser. Es posible que la cosa se fuera de madre en España 82. Menotti no supo aprovechar el potencial de una selección que sumaba a Maradona con respecto al equipo del 78. Su relevo, Bilardo. <i>El Narigón</i><span class="pullquote_left">Diego y el ganar hacían buenos a centrales de nivel medio</span> logró transmitir su esencia al colectivo, amén de entender la figura de Maradona. Dicen (sobre todo el propio Bilardo) que nadie enseñó mejor al <i>Pelusa</i> cómo superar la marca individual. En cualquier caso, el peso del técnico en esta historia es muy menor. El huracán se llamaba Maradona. Su ascendencia requiere una lectura diferente a la habitual. Puede parecer extraño, pero lo que más amaba el pueblo argentino de Diego no era su juego, su zurda o sus goles; lo principal era su liderazgo. Su cuerpo erguido, <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/deportes/futbol/IMAGEN/IMAGEN-9159666-2.jpg">su pecho para fuera</a>, ese que a medida que su fútbol envejecía, más grande se hacía, ocultando la debilidad. Así, se daba un fenómeno irrepetible; los compañeros de equipo, tanto en el Napoli como en la Selección, eran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pybAcKZt2kg">poco menos que fanáticos de <i>D10S</i></a>. Jugar para él los llevaba a otro nivel. Si Diego era golpeado, ellos respondían con otra patada aún más fuerte. Si el genio hacía goles legendarios, qué menos que poner la vida. Las carreras del <i>Tata</i> Brown y Oscar Ruggeri no estuvieron nunca a la altura de su rendimiento en la albiceleste. A Argentina se iba a competir y a ganar. El contexto era vencedor, hasta el punto de salir campeones de las Copas América de 1991 y 1993 incluso sin la presencia de Maradona. A partir de ahí, el goteo de centrales sería extraordinario: Ayala, Sensini, Cáceres, Chamot, Samuel. Grandes trayectorias que, sin embargo, no encontrarían el éxito. El escenario victorioso se desvanecía, se sumaban años en blanco y el aura ganadora terminó siendo un cuento incómodo para los jóvenes. La camiseta que antes hacía volar se había vuelto de plomo. <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-6OFVyp00Dqw/Tu0I2V-K00I/AAAAAAAAmEs/hTeo6xVDNHg/s1600/heinze%2Bseleccion.jpg">A Argentina ahora se iba a sufrir</a>.</p>
<blockquote><p>Central de Argentina, una de las posiciones más desagradables en la actualidad</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay que aclarar que, más allá de consecuencias históricas, el fútbol argentino pasa por una más que visible crisis global. Los motivos son conocidos y redundantes: descenso en la inversión en cantera, ventas ridículamente precoces, torneos cortos que lastran proyectos a largo plazo&#8230; La producción ha bajado en todas las posiciones, aunque en una alcanza cotas paranormales: el puesto de lateral. Excepción hecha del correcto Zabaleta, Argentina lleva una década sin producir <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/_TYyXeP69HpQ/TMMC2PCJizI/AAAAAAAAAFU/u4OhcV7K5fg/s1600/sorin+y+zanetti.JPG">carrileros con nivel de Selección</a>. Tanto es así que Maradona solo convocó para la pasada cita de Sudáfrica… ¡¡a uno!! Volantes como Jonás o centrales como Otamendi ocuparon los roles exteriores. La respuesta a tan grave crisis quizás hay que buscarla en la etapa de Marcelo Bielsa al frente del bicampeón mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Seis años es tiempo más que suficiente para consolidar una tendencia. Durante este período, con muy contadas excepciones, Marcelo Bielsa desarrolló en el combinado argentino su adorado 3-4-3, herencia del <a target="_blank" href ="http://i45.tinypic.com/ddlz41.jpg">Ajax de Van Gaal</a>. Este sistema tiene la peculiaridad de que no da espacio a los laterales convencionales. Mejor dicho, los reubica. Zanetti y Sorín, futbolistas que, si bien no eran Cafú y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/homenaje-a-roberto-carlos/">Roberto Carlos</a>, sí eran élite, actuaban bajo las órdenes del <i>Loco</i> como interiores de recorrido con querencia hacia dentro. Los menos dotados, caso de Placente, bajaban un escalón, para formar parte de la línea de tres, como pasara con Reiziger o Bogarde en el conjunto holandés. Tras la salida de Bielsa, Pekerman volvía a la defensa de 4… para tirar casi todo el Mundial 2006 de Coloccini o Burdisso. Entre 1998 y 2004 no entró un lateral en la Selección. Por el camino, al país se le olvidó producirlos.</p>
<blockquote><p>Javier Zanetti debutó en la Selección en 1994; <i>Juanpi</i> Sorín, en 1995. Desde entonces, Argentina no produce laterales de primer nivel</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No debemos falsear el debate: ni antes ni después existió algo como Fernando Redondo. Ni en Sudamérica ni fuera de ella. El <a target="_blank" href ="http://kundera-centrojas.blogspot.com.es/2010/08/el-centrojas.html">centrojás</a> argentino (que hay que decir que mantuvo una tormentosa y cuestionable relación con la camiseta de su país) fue una joya, una pieza de coleccionista entre los mediocentros. Sin embargo, no es menos cierto que <i>El Príncipe</i> no fue sino la evolución cualitativa de una demarcación en la que destacaron otros como Checho Batista, campeón en el 86 (y al que Diego quiso llevar a su Napoli). Hallar las causas de la pérdida de jerarquía del <i>cinco</i> clásico es bastante más fácil que en otros aspectos. La popularización mundial del doble mediocentro, la tendencia general a derivar responsabilidades en el interior de posesión (o el enganche)&#8230; todo mutaba lenta pero inexorablemente. Futbolistas como Verón o Juan Román Riquelme fueron puntualmente los capos del balón en la Selección. Tras asumir como fallida la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/gago-guardiola/">irrupción de Gago</a>, han sido nombres  como los de Cambiasso y especialmente Mascherano los que han logrado asentarse en la base de la jugada del Seleccionado. El primero escondía un llegador con toques asociativos. El segundo siempre fue limitado en talento (comenzó como volante derecho de ida y vuelta), pero evocó como pocos el recuerdo de <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/maradona-argentina-mascherano/20090306dasdasftb_58/Tes">ese gladiador pasional que se dejaba el alma</a> al lado de Maradona.</p>
<p style="text-align: justify">Con <i>el diez</i> hay menos problemas. El fútbol local sigue dejándole espacio al mediapunta talentoso, siempre y cuando aparezca. Lo malo es que da la sensación de que la maquinaria puede tardar en sacar otro Aimar, no digamos otro Riquelme. Toda la fábrica anda dando recortes. <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/imagenes/messi-da-goles-victoria-argentina/1310482421631.jpg">Se mantiene lo salvaje</a>, porque todavía quedan potreros y piedras con las que jugar, pero el futbolista de escuela se pierde. El jugador conceptual ya no es argentino. El central que maneja el área, el mediocentro con ideas, el lateral que aglutina pelota… se marcharon. Ojalá regresen, por el bien del propio juego. Argentina es un tesoro que todo futbolero está en la obligación de amar u odiar, que al fin y al cabo, no es sino otra forma de querer.</p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">Entre Maradona y Messi</a><br />
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/una-vez-en-la-vida/">Una vez en la vida</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/defectos-argentina-messi-sabella/">Conducción temeraria</a></p>
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