Nantes, la danza amarilla | Ecos del Balón

Nantes, la danza amarilla


El Nantes está de nuevo entre nosotros, asomado al primer nivel del fútbol francés después de una penitencia larga, extenuante y que ha dejado una mancha en la singular historia de un club al que su cultura le ha bastado casi siempre para ser feliz. Los resultados nunca alimentaron el ego de una entidad forjada a sí misma, ganadora puntualmente, pero sobre todo apegada a una forma de sentir, vivir y practicar el fútbol: el juego a la Nantaise, una filosofía exclusiva en Francia y que adelantó varias de las claves por las que se mueve el fútbol actual. Nantes ha sido siempre modernidad, vanguardia en el juego. Un estilo con tres manantiales para su evolución: José Arribas, Coco Suaudeau y Reynald Denoueix. Ellos dieron identidad a un club que ha funcionado –o funcionó hasta hace poco- como la mejor cantera de Francia, con una cultura formativa admirable y efectiva, un camino que ahora se busca recuperar porque siempre fue la garantía, ese salvavidas en medio del mar, cuando los problemas arreciaron en cada momento. Tres campeones del Mundo de 1998 salieron de esa factoría: Karembeu, Desailly y Deschamps. Pero la colección es más extensa y le suenan los galones: Makelele, Loko, Ouedec, Pedrós, Gravelaine, Ziani, Da Rocha, Kombouaré, Landreau, Carriere, Varihua, Monterrubio, Payet o Toulalan. Fíjense, nada más, en la estirpe de mediocentros: lo mejor en el puesto en Europa en las últimas tres décadas se formó en Nantes.

El juego a la Nantaise fue obra de tres entrenadores, con patrones comunes, aunque, como es natural, matizaciones distintas. Con Suaudeau llegó la velocidad y el ritmo, con Denoueix la pureza colectiva… Desde Arribas, cada uno le dio su pincelada al equipo, pero siempre respetando los códigos y la filosofía que el entrenador españolEl Nantes se definió por su juego más que por sus victorias redactó en el manual de estilo del equipo en los años 60. Durante los 40 años posteriores, el Nantes se definió por su juego más que por sus victorias (pocas veces brilló en Europa), aunque con sus puntuales triunfos emparejados a la huella del recuerdo, a un fútbol distinguido, especial, intransferible y pionero. Fue el Nantes, quizá, el primer equipo europeo en introducir en su cultura del juego como premisa el fútbol sin balón, los conceptos de tiempo y espacio, sistematizándolos dentro de su vocación colectiva. El pase, el toque rápido, la movilidad, la explotación del espacio libre, la línea defensiva alta, el ritmo, la amplitud y la fluidez, la velocidad de la pelota en transición o las nociones de anticipación y recuperación pertenecen como principios fundamentales a esa etiqueta amarilla del juego a la Nantaise, un fútbol musical, armonioso y cuyas notas andan perdidas desde hace una década a la espera de un nuevo jefe de orquesta.

El padre vasco

Apenas le quedaba el recuerdo de las lluvias de bombas y las calles ensangrentadas. José Arribas había dejado Bilbao a los 14 años mientras España se partía en dos. Creció desde una adolescencia infeliz, turbulenta, cuestión que definió un carácter sobrio, introvertido y reposado. Había terminado en Nantes casi por casualidad, después de que las autoridades portuarias de Burdeos y La RochelleCon José Arribas, un exiliado español, nació el juego a la Nantaise con el espacio como tuétano del estilo prohibieran la entrada a su bote de refugiados. Nunca regresaría a España. A José, la normalidad se la dio Nantes, una familia y una pelota. De allí, una tarde de verano salió hacia Le Mans, donde enraizó jugando como medio volante y donde pulió su vocación pedagógica, consolidada después como profesor de fútbol en la escuela de Saint Malo y en el club de Noyen-sur- Sarthe. Sus inquietudes le llevaron esos años, a finales de los 50, a moverse por los centros neurálgicos del fútbol francés. Uno de ellos fue Rennes, donde conoció a Henri Guerín, personaje clave de la historia del Nantes sin haber puesto un pie nunca en él. Fue Guerín quien en 1960 persuadió a Jean Cleurfeille, presidente canaris, de que el hambre de Arribas podía revolucionar el club y sacarlo de la D2 de una vez por todas. Así fue. Arribas desembarcó en el Nantes. Era un técnico estudioso, enamorado del estilo del Liverpool de Bill Shankly, su passing game y el modelo familiar y orgánico que había instalado en Anfield. Más allá de las influencias externas, Arribas resultó un autodidacta que se aisló de las convenciones tácticas del momento. Una derrota 10-2 frente al Boulogne acabó por convencer a Cleurfille, reticente a los cambios, de que Arribas, prudente y respetuoso, debía desencadenar sus fundamentos. Con vía libre, rompió con la WM y le dio un giro brasileño al equipo, implantando el 4-2-4 que eclosionó en la Copa del Mundo de 1958 alimentado por la pizarra de Vicente Feola. La otra pincelada de Arribas fue su énfasis en el espacio, un aspecto que ya nunca se separaría de la vida del Nantes. El espacio, más que la pelota, como tuétano de un estilo. En esta línea, borró el cuerpo a cuerpo e impuso un marcaje zonal. Desde esos cimientos formales, elaboró un discurso: movimiento y flexibilidad, juego corto y veloz, naturaleza ofensiva y tacto agradable con el fútbol. Había nacido el juego a la Nantaise. El término tardaría en consolidarse 40 años, que fue lo que tardó en tomarse consciencia en Francia del linaje y los rasgos comunes entre aquel equipo de Arribas y el que en 1995 sometiera la Ligue 1.

José Arribas no sólo creó un estilo de fútbol, sino también una estructura de club.

Durante 16 años, Arribas convirtió al Nantes en un aristócrata francés: elegante, respetado y a la vez osado, juvenil y entusiasta. El Nantes de Arribas ascendió en tres años por primera vez a Ligue 1. En sólo dos más, ganó el título (1965), repitiendo en 1966. La mano de Arribas subía y bajaba más allá de su equipo. Promovió la creación de la figura del director deportivo y la construcción de una escuela de fútbol. Todo desde una filosofía vertical. La cantera pasó a nutrir el primer equipo y los despachos del club los copaban ex futbolistas crecidos en la casa. El Nantes funcionaba como una vieja familia bretona, con orden, implicación, esfuerzo y amor. Jackye Simon, interior creador y primer internacional de la historia del club, y Phillipe Gondet, su goleador, ejercían de líderes sobre el campo.

Aún ganaría Arribas la liga de 1973, en pleno pulso generacional con el Saint Ettienne de Albert Bateux y el Olimpique de Marsella del dinamitero goleador Skoblar, en un periodo en el que, a la vez que preparaba una transición pausada, el Nantes firmaba la siguiente serie entre 1971 y 1976: 3º, 7º, 1º, 2º, 5º y 4º. Falló en Europa. La evolución de Arribas condujo al equipo a un 4-3-3, el sello moderno de la época, en aquellos años 70. Mientras, en 1972 se institucionalizaba el centro de formación y Arribas nombraba a Jean Claude Suaudeau responsable de ese sistema de aprendizaje, además de entrenador del filial de tercera división bajo una premisa: la asimilación en todos los estratos de los conceptos de ese juego dinámico, rápido, espacial y ofensivo. El Nantes era ya un club adulto: tenía un estilo con pasado y se le abría delante un camino con futuro.

El falso heredero

Con un modelo de club bien sólido, un idioma en el césped y una cantera a la espera de frutos maduros, Arribas planeó su paso atrás. Su convicción fue siempre que Jean Claude Suaudeau debía prolongar sus postulados. Suaudeau se había afianzado bajo el manto de Arribas como un mediocentro inteligente y perspicazVicent, sustituto de Arribas, apenas añadió líneas al desarrollo evolutivo del estilo, de corte defensivo. No tardó mucho Arribas en apadrinarlo desde su etapa como futbolista. Pero entonces, 1976, Arribas lo consideraba más útil y esencial aún en la academia formativa. Trazó entonces un plan secundario: una transición tranquila y focalizada en conservar el terreno ganado y en allanarlo para el desembarco de una estimulante camada. Jean Vincent, ex entrenador del Rennes, sería ese hombre del cambio lento. Entrenaría al Nantes entre 1976 y 1982, conquistando la liga de 1977, aún bajo la inercia de Arribas, y la copa de 1979. Pero Vicent apenas añadió líneas al desarrollo evolutivo del estilo nantaise. Su virtud fue asegurar al Nantes como un equipo de naturaleza canterana, muy joven, y como una plataforma sobre la que tomar un nuevo impulso. Vicent se acercó al final de su etapa bajo las críticas de desvirtuar las esencias del juego nantaise, imponiendo enfoques reactivos y con mayor contenido defensivo. El Inter de Nantes acabó bautizándose un equipo que poco antes había deslumbrado por su juvenil tridente ofensivo: Bruno Baronchelli, Eric Pecout y Loic Amissé, forjados en la cantera, componentes de la delantera olímpica francesa y apuesta del club cuando se le abrió la puerta a los ídolos, el genial polaco Robert Gadocha e Yves Triantafilos, un cabeceador despiadado. En este periodo, el Nantes convierte a Henri Michel en un central de referencia y aparece, también, Maximme Bossis, un tirano defensivo. En Europa, se rozó la final de la Recopa, siendo el Valencia de Kempes y Bonhoff el verdugo en una semifinal marcada por el impacto en la plantilla de la muerte de Omar Sahnou, ex futbolista de club en la década de los 70 fulminado por un ataque cardiaco cuando jugaba en el Girondins de Burdeos. Era el final de década y por entonces la ascendencia de Suaudeau como asesor crecía y crecía.

El hijo prodigio

En 1982, llegó el momento de Jean Claude ‘Coco’ Suaudeau. El Nantes alcanzó con él una edad adulta y acabó cristalizando hasta 1988 como un club de primera línea en Francia. Lo hizo por los resultados y sobre todo por su identidad. Cada vez más reconocible, todo el mundo sabía cómo jugaba el Nantes. Ya un año antesEl Nantes era, ante todo, un equipo más moderno que ganador había desembarcado en el club Vahid Halilhodžić, el mejor futbolista de la historia del club y uno de los mejores extranjeros de la historia de la Ligue 1, quizá sólo superado por otro bosnio, Safet Susic. Halilhodžić explotaría como goleador con Suaudeau después de una lenta aclimatación. Curiosamente, fue uno de los pocos fichajes que funcionaron en el equipo durante este periodo (quizá el único, junto al argentino Jorge Burruchaga que alcanzó el nivel de expectativas con su rendimiento). El verdadero salto de nivel vino por la aportación de la cantera, donde en el lustro anterior se había cocinado a fuego lento una generación soberbia. La religión fundada por Arribas cobraba todo su sentido cuando en 1983 el Nantes se proclamaba campeón y discutía a PSG y Matra Racing, dos equipos envueltos en papel dinero, el intento de dominio en Francia. El Nantes era, ante todo, un equipo más moderno que ganador. Su juego, mirado ahora, se asemeja bastante a los postulados actuales. Tanto en forma como en contenido. Se articulaba con un 4-3-3, con un mediocampo sujetado por un especialista del robo y el espacio, un mediocentro puro y pionero: Seth Adonkor. Lo completaban dos volantes, Oscar Muller, más físico, todoterreno, y el genial José Touré, el líder de la selección francesa campeona olímpica en Los Ángeles 1984, un valor creativo y técnico al que la historia del fútbol francés quizá no le haga justicia en el recuerdo. Touré era el paso intermedio hacia una tripleta acelerada por fuera por los extremos Baronchelli y Amisse y coronada por el pie de hormigón de Halilhodžić, autor de 27 goles en la temporada del título de 1983. El equipo lo cerraban, en la portería, Bertrand Demanes, y una defensa con Ayache, Bossis (capitán y líbero), Patrice Rio y Tusseau. Excepto Rio (Rouen) y Halilhodzic (Velez Mostar) todos los titulares de Suoudeau habían sido manufacturados en la escuela de formación fundada por Arribas.

El Nantes se había consolidado ya como la mejor cantera de Francia, con una habilidad especial para captar, reclutar y formar a los talentos de los mercados coloniales. Los mejores niños del África francófona (Chad, Argelia…) o de Nueva Caledonia y las Antillas acababan en su red. Esta generación de 1983 elevó el juego a la Nantaise a su cúspide creativa y técnica. En esos términos, fue el mejor Nantes de la historia, con mayor cuerpo talentoso que otros posteriores. Era un equipo en permanente dinámica, muy influido también por el Brasil 82, con un sistema de apoyos que resumía bien las ideas y conceptos establecidos por Arribas: el juego debía basarse en un estado de ánimo colectivo. Al Nantes y su filosofía se le reconoce por su capacidad técnica, el toque rápido, el pase corto, la vocación ofensiva, pero su gran valor y legado no estuvo en la pelota, sino en cómo se afrontaban los momentos y los espacios sin ella. El Nantes fue, quizá, el primer equipo francés en sistematizar el concepto de pared y la anticipación sobre el rival. Suaudeau puso el énfasis en el entrenamiento sin pelota, trabajando en áreas reducidas y amasando en sus jugadores una notable inteligencia posicional. “Yo entiendo el juego de ataque a través de la recuperación”, definía Saudeau, hombre temperamental, sarcástico, amante del esfuerzo y la concentración. Los futbolistas del Nantes adquirían tal cultura táctica que no es extraño comprobar como muchos de quienes pasaron por el club o se formaron en él se concretaron como futbolistas versátiles y polifuncionales.

Por la escuela de Nantes pasaron varios de los mejores mediocentros recuperadores del mundo.

El Pozo de la Joneliere constituía el baúl del tesoro canaris. Era un campo de entrenamiento de espacio achatado, con terreno duro y áspero donde se trabajaban esas nociones sin balón. También tenía, en su perímetro, tres muretes de hormigón. En ese recinto, se fomentó el juego rápido, corto y a un solo toque. Vital y estratégico era el rol de Seth Adonkor, el primer mediocentro moderno. Había nacido en Accra (Ghana) y en Nantes pulieron una roca desde los 12 años. Era resistente, infatigable, táctico, astuto, eficaz y omnipresente. Abrió la línea hacia el pivote defensivo de hoy y fue la primera gran pieza elaborada por el taller de mediocentros de Nantes. Su academia ha producido a varios los mejores especialistas en la posición en los últimos 30 años, una estirpe única: Desailly, Karembeu, Deschamps, Makelele y Toulalan, además de otros que se quedaron por el camino, como Olembe y Djemba Djemba. Adonkor fallecería en un accidente de tráfico en noviembre de 1984. Su gran protegido, su pequeño hermano (aunque no eran familia), Marcel Desailly fue uno de los principales golpeados por la noticia. Adonkor murió joven, pero dejó un legado en la posición de mediocentro recuperador que alimenta aún al fútbol francés.

El rescate y el cielo

Suaudeau partió en 1988, aunque permaneció en el centro de formación. Fueron, los posteriores, años grises para el Nantes, con cambios presidenciales, la errática gestión de Miroslav Blazevic en el banquillo, la fuga de talentos (Deschamps o Kombuaré), la imprecisión en los fichajes (Vercauteren, Olarticoechea, Mo Johstone…) y la obligación de desmantelar el equipo por razones económicas (Desailly fue vendido a la fuerza). De nuevo, la producción de la cantera centró la política del club. Junto a Suaudeau, dirigía las camadas juveniles Raynald Denoueix, la tercera estación del linaje del juego a la Nantaise. Denoueix era otro producto canaris. Se había empapado de los fundamentos del club y conocía su esencia formativa. Bajo su tutela se armó otra gran camada: Desailly, Loko, Ouedec, Ziani, Karembeu, N’Doram, Guyot, Ferri, Makelele… todos pasaron por su mano. En 1992, con 60 millones de francos de deuda y el riesgo del descenso activado, se le devolvió el equipo a Suaudeau. Esos jóvenes que ensamblaba Denoueix no tardaron en aparecer.

Así llegó la gloriosa temporada 94-95, con un Nantes convertido en uno de los equipos de juego más divertido de los últimos 20 años. Arrasaron. 32 partidos sin perder, 71 goles y 34 en contra, mejor ataque y mejor defensa de Francia. El título fue la coronación a un estilo deEl Nantes de Suaudeau era menos técnico y más físico que el del 93, pero más veloz y vertical juego que ya se asumió en Francia como algo tan singular, tan vinculado al pasado y tan consanguíneo que no quedaba otra que hablar de juego a la Nantaise. Este equipo del 95 era menos técnico y más físico que el campeón de 1983, pero Suaudeau le dio otra dimensión: la velocidad y la verticalidad. Las principales novedades fueron el doble pivote, formado por Ferri y Makelele, ambos con una ingente capacidad de recuperación y trabajo colectivo. Creó a partir de ellos una incombustible red de robo. “La pelota es más rápida que cualquier futbolista. Por eso, la calidad del pase es nuestra principal arma”, resumía Suaudeau. Y eso fue el Nantes del 95: presión contante, intensidad en la recuperación, precisión técnica, trabajo de coberturas, superioridad numérica en cada zona del campo, vuelo ligero y rapidez en el contrapié. El colectivo funcionaba como una sinfonía. Los mecanismos memorizados salpicaban todas las fases del juego. Era matemática en movimiento, simplicidad y eficacia en el gesto y las decisiones, y mucha velocidad. Era un equipo con menos pases, más vertical que el de 1983, pero mucho más explosivo. Era dinamita, un juego de rostro claramente moderno, juego del siglo XXI practicado en el siglo XX.

El Nantes campeón en 1995 era un gran equipo, pero no tuvo continuidad en el tiempo.

La pareja de delanteros Loko-Ouedec marcó 40 goles. Ouedec era un segundo punta móvil, eléctrico y de carga rápida en el disparo. Loko era un ‘9’ más fijo al que le salía todo. Buen rematador, cabeceador y excelente en el cuerpeo. Los alimentaban, desde los flancos, dos falsos extremos, con comportamientos muy interiores. N’Doram era el más genial. Normalmente basculado a la derecha, era elegancia, estilo y gol. “El Brujo de La Beaujoire” lo llamaron. Por la izquierda, Pedrós aportaba clase, último pase y trabajo. Los cuatro puntales ofensivos habían pasado por la factoría de Denoueix. También la doble bisagra del equipo: Makelele, con 18 años algo más libre y desatado que en su época de apogeo como tótem defensivo, y Ferri, el especialista recuperador. Atrás, los laterales Cristophe Pignol y Le Dizet complementaban a la pareja Decroix-Karembeu, este último polivalente, capaz de ajustarse a varias funciones. La portería era de Dominique Casagrande, habitual suplente de Barthez en la selección francesa. Más de la mitad del equipo se había formado en la cantera canaris y alcanzó en 1996 las semifinales de la Copa de Europa, hasta que la Juventus de Lippi y Deschamps le cortó las alas en una apasionante eliminatoria, 2-0 en Turín y 3-2 en Nantes. Este equipo tocó tan rápido techo como se desmanteló. Su fecha de caducidad se fijó ese verano de 1996: Loko (PSG) y Karembeu (Sampdoria) ya habían salido tras la épica campaña del 95. A ellos, les sucedieron Ouedec (Espanyol), Pedros (Marsella) y ya en 1997 Makelele (Marsella) y N’Doram (Mónaco).

El nieto aventajado

El desmantelamiento del equipo fue imparable y agresivo, sin tiempo para la regeneración. Suaudeau dejó el banquillo y, como siempre, permaneció ligado al centro de formación. Una nueva camada tomaba temperatura. Al banquillo, se ascendió a Reynald Denoueix, ex defensa del equipo en la época de Arribas y que desde 1982El Nantes de Raynald Denoueix se basaba más en lo técnico y jugaba más en corto formó parte de la academia juvenil como técnico o responsable. Denoueix entrenó al primer equipo del Nantes desde 1997 a 2001. Ganó dos copas de Francia y una liga, y le puso un nuevo eslabón a la cadena evolutiva del juego a la Nantaise. La cantera volvió a ejercer su influencia, con 80% de la plantilla campeona en 2001 formada en la Centro Formativo José Arribas, entre otros, Landreau, Carriere, Varihua, Monterrubio, Ziani, Da Rocha o Gillet. Fue un equipazo, con el delantero rumano Moldovan dejando un nivel asombroso. El equipo de Denoueix no fue tan vibrante y frenético como el armado por Suadeuau en 1995, se basaba más en lo técnico y jugaba más en corto. Pero respetaba las vertientes ofensivas, verticales, agradables y colectivas del juego a la Nantaise. Era un 4-4-1-1 con dos piezas contextuales: Monterrubio, un segunda punta imaginativo, habilidoso y con una excelente relación con la pelota, y Eric Carriere, el mayor talento de ese equipo, un mediocentro organizador con alto rango de pase, distribución y técnica. A estos dos jugadores, Denoueix los rodeó con mucho nervio colectivo y con mucho talento complementario, como los exteriores Ziani y Da Rocha, herederos de N’Doram y Pedrós. Berson era el pivote defensivo, con Salomon Olembe de alternativa. Laspalles, Gillet, el argentino Fabbri y Armand configuraban la línea de retaguardia, con Landreau convertido ya en uno de los mejores porteros franceses. En 2000, antes del título de liga, había abandonado Antoine Sibierski, otro talento de aquella época canaris. Denoueix supo respetar la tradición del club y redondeó ese respeto con títulos. Su ratio de resultados es el mejor de los tres grandes arquitectos del Nantes. Dos copas y una liga. Falló en Europa, donde el Nantes siempre besó lona demasiado pronto. Pero el espíritu prevaleció, con ese fútbol e transiciones fugaces, fluido y ensamblado con cierta complejidad colectiva, donde todas las etapas del juego estaban milimetradas.

Poco a poco, el Nantes volvió a caer en la misma trampa. Siempre estuvo expuesto a la depredación de los mejores clubes de Francia y esta nueva etapa también acabó desmantelada, más con la salida de Denoueix tras ganar el título de liga. El linaje iniciado en 1960 acabó rompiéndose, se marginó la vocación familiar y artesanal del club, y el Nantes fue desnaturalizándose. Mientras, brotaban los problemas institucionales, con varios cambios accionariales, y se imponía la incapacidad para mantener cierta tasa de regeneración con futbolistas de la cantera. La política deportiva se diluyó y en 2007, tras 44 años seguidos en la elite, el Nantes descendió al lugar donde lo inventó José Arribas. Ahora, han vuelto, con su camiseta amarilla y la historia algo empolvada. Sólo es cuestión de pasarle el trapo por encima.


25 comentarios

  • @pittiseverini 21 mayo, 2013

    Que buen post. Felicitaciones.

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  • Rafa 21 mayo, 2013

    Lástima que esté trabajando y solo tenga tiempo para leer la mitad…por el momento. Leí no me acuerdo en qué número de Panenka un dossier sobre José Arribas, su historia, cómo llegó de Bilbao y cómo transformó el fútbol en Francia y prácticamente en Europa entera. Simplemente de esas figuras que no se ha hecho un gran eco mediático pero que es mucho más relevante de lo que parece. Además, el Nantes siempre jugó bien. Luego cuando llegó Denouiex, que nos brindó una maravillosa campaña en la Real, siguió la escuela. Fútbol en estado puro, y del bueno.

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  • Abel Rojas 21 mayo, 2013

    Lectura 1 ejecutada. Flipando.

    Voy con la lectura 2.

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  • Abel Rojas 21 mayo, 2013

    El gol que enlazado http://www.youtube.com/watch?v=zSL0GseHq10 de Vahid Halilhodžić es absolutamente Van Basten.

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  • Abel Rojas 21 mayo, 2013

    A todo esto, es difícil superar en carisma al nombre + apellido "José Touré".

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  • @SVilarino 21 mayo, 2013

    @Chema

    Enorme! Pero se te ha pirado cuando has dicho lo de los TRES campeones del mundo en el 98 y nombras a Deschamps, Karembeu y MAKELELE. JUsto después nombras a Desailly. Traspapelao! 😉

    Madre mía, Triantafilos, qué mítico el juego aéreo de ese hombre, ya desde sus epopeyas europeas con el Saint Ettiene. Y Robert Gadocha, qué pedazo de extremo. Vago como él solo, y con una obsesión brutal por el dinero, pero qué jugador. De las sorpresas más grandes de la Polonia setentera. Por cierto, ¿Henri Michel central?

    @Abel

    José Touré es uno de los mayores damnificados por "Le Carré Magique". Habitual de las convocatorias, era raro verle en el campo.

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  • @DavidLeonRon 21 mayo, 2013

    El Nantes para mí nace y muere en el 96. Recuerdo la Champions que hicieron ese año, aunque la verdad es que ningún jugador se me quedó en la memoria por nada especial. Además, es posible que la pifie, pero me parece que ante la Juventus no compitieron mucho, o eso recuerdo. Una Juve que había echado al Madrid de Laudrup y Raúl sufriendo tela, con una ocasión de Milla en el 90 que era el pase y quien sabe si la clasificación para la final.

    Por cierto, en la foto veo a Burruchaga, el compañero de Maradona en el ataque de Argentina en el Mundial de México. Consulto ahora y veo que le nombraron mejor jugador de la Liga ese año. Jugaba bien Burru, de mis favoritos de Argentina 86 más allá de Diego.

    Otro artículazo Chema, grande:p

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  • @migquintana 21 mayo, 2013

    Tremendérrimo, Chema! 😉

    ''El colectivo funcionaba como una sinfonía. Los mecanismos memorizados salpicaban todas las fases del juego. Era matemática en movimiento, simplicidad y eficacia en el gesto y las decisiones, y mucha velocidad. Era un equipo con menos pases, más vertical que el de 1983, pero mucho más explosivo. Era dinamita, un juego de rostro claramente moderno, juego del siglo XXI practicado en el siglo XX.''

    Me ha encantado este párrafo para definir al equipo de Suaudeau. Ojalá tengan suerte el año que viene en Ligue 1 y podamos ver un poquito de ese juego a la Nantaise para así decorar aún más un campeonato francés que, según se confirman los rumores y ascienden los equipos, cada vez tiene mejor pinta.

    @Abel

    Resulta complicado pensar en qué equipo jugaría José Touré, ¿no?¿En el Wigan de Roberto Martínez?

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  • Miguel Canales 21 mayo, 2013

    Tremendo lo que se ha marcado Chema. Aplausos mil para él. De aquel Nantes 2000 de Denoueix tengo algunos recuerdos, no demasiados porque todavía no tenía la posibilidad de seguir tanto fútbol como quisiera. Pero sí que seguí a algunos de sus integrantes posteriormente y me llenaron bastante.

    Hay un patrón en las nuevas hornadas que han sacado como jugadores más destacados en Nantes. Lo más relevante que han producido es tipo mediapunta de gran potencia que termina jugando en banda o de segundo punta ante la falta de consistencia competitiva, pero que nos dejan por momentos destellos de grandes talentos.

    Un ejemplo de ello es Mamara Vahirua, Nunca llegó donde prometía pero siempre que pude durante bastante tiempo veía sus partidos. Me tenía enamorado. No llegó a gran cosa por inconstancia pero era un talentazo de esos para equipos menores- Niza, Lorient, y similares- que un día cualquiera era capaz de matar a un grande él sólo.

    Ziani o Payet también me han hecho disfrutar mucho. Jugadores que priman por lo individual, demasiado individualistas, muy desarrollados físicamente sin ser altos, tren superior muy poderoso, centro de gravedad bajo, mucha potencia pero a los que les falta un paso para ser jugadores de élite y no sólo buenos jugadores de apariciones. No tienen esa constancia de los grandes pese a dejar actuaciones deslumbrantes de vez en cuando. A Payet aún lo sigo esperando, huele a Premier League que tira para atrás. A ver si en Inglaterra da el paso definitivo, llevo siguiéndolo desde 2007 y confiando en que rompa en gran jugador.

    Que bonito es el fútbol francés. Como trabajan la cantera estos tíos en general y en Nantes en particular. Una alegría que vuelvan. Me encanta el fútbol francés.

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  • Arroyo 21 mayo, 2013

    Chema es Dios

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  • @Chase_Ryan 21 mayo, 2013

    Enorme texto Chema, realmente fantástico.

    Yo era pequeño en en esta época pero tengo un gran recuerdo del titulo de de 95. Un equipo muy muy especial.
    Patrice Loko fue un ídolo para mi. Aun mas que Voller. Todo era muy fácil para él. Cuántas horas he pasado tratando de marcar ese gol con mis amigos http://www.youtube.com/watch?v=EaoKODhG_kA

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  • Kundera 21 mayo, 2013

    Anexo este vídeo. Ojo al inicio. Que emoción denota su tono de voz cuando habla de esa máquina de jugar al fútbol:
    http://www.youtube.com/watch?v=sofTsKXxn_E

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  • @Chemaerrebravo 21 mayo, 2013

    @Chase

    Es que el año de Loko es irreal. Era el mejor delantero de Francia. Nunca rindió así. Fue una pesadilla para el PSG.

    No lo he comentado en el texto, pero el título del 95 tiene un valor descomunal, pues el Nantes arrasa en una Liga en la que estaban el mejor PSG de los últimos 25 años, aquel equipo de Rai, Ginola y Weah, un Lyon que dio mucho nivel con el mitico Mourice, Eric Roy y Amoros, el Monaco de Djorkaeff, Sonny Anderson, Thuram, Petersen… y un equipo que en aquellos años siempre me llamó la atención, el Auxerre de Laslandes, Martins, Baticle y Lamouchi, con el célebre Guy Roux al mando de la nave

    @Abel
    Vahid Halilhodžić era una bestia parda. Cayó en Francia y brilló allí, pero si cae en Italia o en España o en la Alemania de aquellos 80, en un Colonia o en un Eintracht, estaríamos hablando de un delantero con mucho más renombre.

    @Vilariño

    Sí, gracias Sergio, se me fue el batido de mediocentros ^^
    Henri Michel es mediocentro con Arribas, pero con Vincent, en el título de 1980 (que se me ha pasado comentarlo en el texto) es reconvertido y usado mucho como central tras el fichaje de Enzo Trossero, con quien solía cambiar la posición pues eran de perfil muy parecido. Además, el equipo se había quedado cojo atrás con la retirada de Hugo Bargas.

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  • @Chemaerrebravo 21 mayo, 2013

    @Kundera

    N'Doram era una barbaridad de futbolista, longilíneo, elegante, con gol, regate, físico, zancada… impresionante. Mi jugador favorito de ese Nantes 95.

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  • @SVilarino 21 mayo, 2013

    @Chema @Kundera

    Chadiano! Qué manera de encontrar perlas africanas los franceses.

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  • @Chase_Ryan 21 mayo, 2013

    @chema

    Totalmente, una temporada con un nivel medio y una competitividad muy alto en la parte alta de la tabla.
    Loko fue percibido como "the next big thing" en Francia pero después de fichar por el PSG no fue lo mismo. Recuerdo que durante 3 anos fue un jugador regular en las convocatorias de Francia pero un ano antes del Mundial 98 perdió su sitio. Había perdido su oportunidad y fue el momento de Trezeguet, Henry y Guivarch (aunque el no duró mas de un ano y medio).

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  • fagarcia 21 mayo, 2013

    Excelente post! ¿De donde sacas tanta información??!!

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  • @AndiOnrubia 21 mayo, 2013

    Este año el Nantes ha vuelto a Ligue 1 con dos jugadores de la cantera que han destacado por encima de todos.
    Adrien Trebel y Veretöut, este último llamado a liderar a Francia en el centro del campo en la Euro de 2016 pero que se ha estancado en el último mes y medio.
    Raspentino, (Le hizo debutar Élie Baúp) era el llamado a liderar la nueva generación de canteranos en el equipo canario. Pero Baúp lo fichó para el OM (Donde no ha triunfado, le han tenido que ceder al Brest) y privaron su progresión.
    Der Zakarian ha combinado jóvenes y veteranos como ya hiciese hace un año con el Clermont (Alessandrini y Mounier, por ejemplo) y ha reunido a un bloque muy sólido. Djordevic (28) y Veigneau (31) también han sido los pilares de este equipo, dos veteranos curtidos en mil batallas.
    Y, Aristeguieta, venezolano de 20 años clave en el ascenso y que ha anotado 8 goles en sus 4 meses (Lesionado llegó del Sudamericano). El año que viene no pueden fichar por una irregularidad en el fichaje de Gakpe. La cantera volverá a tener hincapié en Nantes.

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  • @Chemaerrebravo 21 mayo, 2013

    @AndiOnrubia

    Tú seguramente lo hayas visto más, pero, lo comentaba esta mañana con Abel y MIguel, Veretout tiene trazas de Toulalan, con algo más de llegada y tiro. Este Nantes tiene una cosa buena, al menos, algo a lo que pueden agarrarse para resucitar su pasado: Der Zakarian, que supongo seguirá, es alguien de la casa. Aunque nunca fue un futbolista destacado, fue habitual en los años 80, sobre todo al final, como especialista defensivo en el eje del campo o como central. Esperemos que pueda devolver al Nantes a altas cotas.

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  • @AndiOnrubia 21 mayo, 2013

    @Chema
    Quizás compararle con Toulalan es precipitado. A Veretout le gusta más conducir y no tiene ese físico que Toulalan ejercía autoritariamente en su etapa canaria. Para mí Veretout juega liberado en el equipo con un jugador que le guarde bien las espaldas -Toure- y eso le provoca ser más protagonista que Toulalan. Defensivamente Veretöut trabaja muchísimo y eso que a primera vista parece un chaval que no tiene físico para jugar al fútbol. Eso es algo que le hace ganar mucho en el medio campo, tener calidad y ser agresivo sin pelota. A mí me recuerda mucho a Verrati.

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  • @AndiOnrubia 21 mayo, 2013

    @Chema
    'Con algo más de traza y tiro que Toulalan' Ahí estoy de acuerdo contigo. Lo único que le falta a Veretöut para ser como Toulalan es la táctica, que imagino que cogerá con el paso del tiempo -Es joven-. Habrá que estar atentos a él el año que viene.

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  • @busi1325 21 mayo, 2013

    Post completísimo !!

    @Chemaerrebravo

    N'Doram era espectacular. Un placer verle jugar.

    Sería interesante un post sobre el Saint Etienne, aprovechando que ha ganado la Copa de la Liga. Da para mucho !!

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  • JESUS 9 julio, 2013

    Me parece una pasada de bueno el artículo con una cantidad de datos escalofriantes. No obstante, creo que además de edificar el equipo los entrenadores también hay que hacer una mención específica a grandes nombres de la historia de este equipo que, aunque se citan, creo que más como meros datos que dándoles la importancia que realmente tuvieron. Así Henri Michel aparte de su grandeza y elegancia como futbolista representaba la clase, el estilo y el liderazgo de una generación. Liderazgo espiritual que luego asumiría Bossis que, aunque no pasará a la posteridad al lado de gigantes (con los que coincidió en la selección de Francia) como Tigana- Platini- Giresse- Fernández (Genghini) fue un bastión casi inexpugnable del Nantes y de la selección francesa.

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  • JESUS 9 julio, 2013

    Además Eric Pecout, un cazagoles intratable o Loic Amisse que representaba todo el juego de toque, de velocidad, de clase. Jugador que en Francia es muy recordado. Luego llega la transición al sorprendente equipo del 95. Todavía se recuerda la figura de José Touré "le bresilien", un jugador que alcanzó su apogeo en la final de la copa de 1983 pese a que el Nantes perdió 3-2 (con golazo suyo sublime) frente al PSG de Susic, Rocheteau y Fernández. Pese a esa derrota en Francia se hablaba sin parar de Touré que luego no llegaría a consolidarse a ese nivel de superestrella que apuntaba. Finalmente en el 95el papel de Pedros fue clave. En mi opinión mucho más importante que Ouedec y, por lo menos al mismo nivel que Loko. Era otro mediocampista zurdo con excelente disparo y que personalizó la sorpresa por la irrupción al más alto nivel de un equipo que había estado a punto de ser descendido por problemas económicos. Loko luego pasó al PSG pero allí tuvo problemas psicológicos -protagonizó un incidente creo recordar con una policía en un estado "no muy deportivo"- y su estrella se apagó sin llegar ni de lejos a lo que se vaticinaba.

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  • JESUS 9 julio, 2013

    Finalmente no sé si el papel de Denoueix ha sido tan valorado realmente en el Nantes o lo valoramos nosotros aquí por su papel en la Real. En cualquier caso, un equipo que de cara al espectador siempre se ha caracterizado por su juego brillante, efectivo, con clase y excelente trato al balón. A ver qué pueden aportar en el superprofesionalizado fútbol de 2013.

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