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	<title>Ecos del Balón &#187; Copa del Mundo 1974</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Johan: La Jugada</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2020 02:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Al Johan Cruyff futbolista se le han asignado profusas definiciones y lluvias de adjetivos. Lo hemos intentado explicar de mil modos, con cientos de palabras. Pero, como diría Cortázar, las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma. Entonces, es suficiente con sentir. En la final de la Copa del Mundo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>Al Johan Cruyff futbolista se le han asignado profusas definiciones y lluvias de adjetivos. Lo hemos intentado explicar de mil modos, con cientos de palabras. Pero, como diría Cortázar, las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir<span id="more-271988"></span> desborda el alma. Entonces, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4WVmlpATJyE">es suficiente con sentir</a>. En la final de la Copa del Mundo de 1974 entre Holanda y Alemania, a Johan le bastó menos de un minuto al comenzar el partido para que su cuerpo de alambre se disolviera y se convirtiera en momento, en 55 segundos en los que se abrevió y se hizo jugada y emoción</i>.</p>
<blockquote><p>En aquella jugada ante la poderosa Alemania, Johan Cruyff fluyó como siempre lo hacía.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El dios naranja toca la primera pelota de esa final, como si ese gesto inaugural, sacando desde centro del campo, ya recogiera el mensaje de que ese partido, ese día y ese torneo eran suyos, de su propiedad. Adora centralizar la escena, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bQCqw2jpudk">signo de su ascendencia</a> sobre las situaciones, los compañeros y el juego, una descarga continua de rebelde autoridad que recorre el campo con la fuerza de un viento huracanado. Más que un líder, es un jefe: un dominio que aplasta. Y así se entiende él y así lo entienden a él, como si viviera en permanente rebelión con el mundo. Amaga con asaltar líneas y trasladarse a la delantera, un lugar donde nunca está, pero siempre aparece. Pero se frena en el círculo, sin salir de él, mientras los demás tulipanes se mezclan entre un cordel de pases de pelota. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Haan se apartó; era el momento de que todo fuera de Johan Cruyff</span>Holanda digiere ese fútbol hiperbólico y revolucionario como si masticara el tiempo. Lo hace desde sus centrales, trenzando poco a poco, alejando hacia su terreno a esos alemanes de colmillo retorcido, hasta que él irrumpe decidido, descendiendo posiciones, algo escorado en el sector izquierdo. Rijsbergen, entonces, se la cede a Haan y a él lo vemos con una carrera ansiosa y horizontal, activado por un golpe de electricidad: necesita ese balón. Acude a él y se lo arrebata al compañero. Lo aparta. Haan abandona la escena de puntillas, con un pudoroso temor, plegándose así ante la soberanía inflexible <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=e8yCT7xxYOg">del dios naranja</a>. Agarra así la pelota aún metido diez metros en su campo y comienza a gestar su obra panorámica: ordena un pase y lo da. Holanda ya está entera con el cuerpo metido en el territorio enemigo, con él de último hombre. Todos sus compañeros, excepto el portero, se le abren y se le cierran por delante. Es su dimensión preferida, elegir a quién, cuándo, dónde… seleccionando él las respuestas, gobernándolo todo. Es poder absoluto. Y, en ese punto, le devuelven la pelota, y arranca. Emprende una carrera flaca en la que se aprecia ese perfil mágicamente enjuto, unas piernas de mimbre imposible, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mFkZnttjZh0">un fútbol de ángulos oblicuos y afilados</a>. Cambia el ritmo, porque esa es la firma de sus mejores obras: frenar el reloj y lanzar luego sus manecillas al cielo. Destroza a Vogts. Acelera. Ya es delantero de nuevo. Pisa el área como una manada de búfalos. Y Hoeness le atrapa los tobillos como quien caza a una quimera. Es penalti. </p>
<p style="text-align: justify">En un suspiro, lo ha ejecutado todo y ha demostrado todo: saca de centro como un delantero, baila como una mariposa ingrávida entre los espacios del mediapunta, encuentra el momento de la pelota y la ordena con la puntualidad del mediocentro, comienza las cosas fondeando en su equipo como un líbero transoceánico, desata la zancada, el amago y el escape con los modales de un extremo y acaba invadiendo el área con determinación y furia, volviendo así al aroma del delantero: en 55 segundos, ha reverberado en el césped un futbolista universal. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dGDZm0z7pMI">Es Cruyff</a>: autoridad, conocimiento, poesía, música y rebeldía. El Leonardo Da Vinci del balón. </p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/cruyff-estilo-ofensivo-dream-team-guardiola-koeman/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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<p style="text-align: center;"><b>HAZ CLICK AQUÍ PARA VER TODAS LAS COLECCIONES DE  <a href="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/origen-articulos-futbol/" target="_blank" ><br />
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		<title>Evasión o Victoria: «Ya sé jugar»</title>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2016 02:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marc Roca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Evasión o Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[Ajax de Amsterdam]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1974]]></category>
		<category><![CDATA[FC Barcelona]]></category>
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		<category><![CDATA[Rexach]]></category>
		<category><![CDATA[Rinus Michels]]></category>

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		<description><![CDATA[1) LA MATRIZ DE LA REALIDAD “Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h4>1) LA MATRIZ DE LA REALIDAD</h4>
<p><span id="more-207487"></span></p>
<blockquote><p>“Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza”, Platón, en la República.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El esclavo había vivido encadenado toda su vida. Su encarcelamiento era ingenioso: las cadenas rodeaban su cuello y extremidades y mantenían su rostro encarado hacia el frente. Por más que intentara forcejear con todo su cuerpo, retorcer el cuello y forzar sus ataduras no alcanzaba a mover un ápice la cabeza. Su mirada, como la de todos, estaba condenada a contemplar la fría pared de roca que tenía ante sí.</p>
<p style="text-align: justify">El esclavo asistía cada día al mismo teatro de sombras. Oscuras siluetas se recortaban sobre un muro de piedra iluminado por un foco de luz que debía encontrarse a su espalda, muy por detrás del terraplén<span class="pullquote_right">Puede costar separar lo real de lo ficticio</span> al que estaba atado por firmes grilletes. El haz luminoso, fatigado tras recorrer una larga distancia, desembocaba lívido sobre la superficie rocosa y era su tenue brillo lo que permitía distinguir las formas opacas que daban forma a todo lo que se movía en ese mundo: la silueta del césped mecido por el viento, la negra figura de un hombre con gabardina, niños y rascacielos, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/evasion-o-victoria/">un balón de fútbol suspendido en el aire</a>, los rasgos de un oficinista ante su pantalla, contornos oscuros que representaban necesidades, placeres, deberes y todo tipo de cosas. La caverna. Matrix. El teatrillo de la realidad.</p>
<p style="text-align: justify">El esclavo aborrecía todo aquello. Quería ver más allá de las sombras aunque no sabía qué le había llevado a desconfiar de aquella pantomima que colmaba las percepciones de casi todos los demás. Algo en su interior lo había alertado toda su vida: se sabía elegido para romper las cadenas y girar la cabeza, alzarse sobre las extremidades entumecidas y dirigir sus pasos hacia la luz. La semilla de la rebelión había florecido en su interior al calor de aquél brillo tenue que le sugería la salida de la prisión.</p>
<p style="text-align: justify">Un buen día, el esclavo aceptó una mano que le tendía la posibilidad de escapar. Liberado de su confinamiento el elegido giró la cabeza y pronto tuvo que apartar la mirada del foco luminoso. Aun contemplado desde las profundidades de la cueva el brillo se percibía mucho más intenso que todo aquello que jamás había vislumbrado. Le dolían los ojos y las piernas apenas le respondían, pero Johan Cruyff <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-como-jugaba-futbolista/">avanzó resuelto el largo camino hasta la salida</a>, donde en un primer momento apenas pudo distinguir nada en medio de la cálida explosión de luz. Entonces comprendió por qué le dolían los ojos: era la primera vez que los usaba.</p>
<h4>2) EL HOLANDÉS VOLADOR</h4>
<blockquote><p>“Qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz”, Platón, en la República.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La leyenda del holandés volador alude a un antiguo capitán cuyo barco avanzaba tan veloz que parecía animado por <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/jugada-johan-cruyff-final-mundial-1974-holanda-alemania/">un poder sobrenatural</a>. Sus contemporáneos, esclavos de las viejas supersticiones, le atribuían un pacto con el diablo. En sus mentes no cabía la posibilidad de que el navegante hubiera alcanzado tal grado de comprensión sobre su oficio que le permitiera vulnerar las leyes no escritas a las que se sometían los demás.</p>
<p style="text-align: justify">En Matrix (1999) Morfeo explica a Neo, el elegido al que ha rescatado de la caverna, que sus adversarios jamás podrán moverse como él: <i>“Su fuerza y velocidad se basan en un mundo erigido sobre reglas.</i><span class="pullquote_right">Ambos explotaron al asumir que, para ellos, no había reglas fijas</span> <i>Por eso nunca serán tan fuertes o veloces como tú puedes ser”.</i> Esas limitaciones tampoco afectaban al joven futbolista Johan Cruyff, que había contemplado la verdadera matriz del juego de la mano de sus mentores<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/ajax-de-amsterdam/"> en el Ajax</a>. La esencia misma del fútbol se había mostrado desnuda ante sus ojos como si se tratara del código de un sistema informático. Donde los demás sólo alcanzaban a contemplar el resultado de una configuración cerrada el holandés volador veía un océano de posibilidades compuesto por principios maleables que podía ajustar e infringir a su voluntad: <i>“¿Qué es la velocidad? Mira, si me pongo a correr ligeramente, un poco antes que los demás, parezco más rápido.”</i></p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">El entrenador Rinus Michels</a> diseñó un programa especial de preparación para adecuar la flaca constitución de Johan Cruyff a los rigores de la competición que estaba destinado a dominar. Seguir el ritmo de una percepción tan amplia no es tarea sencilla para un cuerpo habituado a regirse por límites convencionales. Una vez liberado de la prisión que retenía su mente Neo también recibe un tratamiento de rehabilitación muscular en la nave de Morfeo, así como una intensa instrucción en todo tipo de técnicas fundamentales. Pero lo esencial ya estaba en su cabeza: <i>“El arma más eficaz para jugar al fútbol es la suma de técnica y sentido común.”</i></p>
<p style="text-align: justify">De vuelta al campo el elegido desarrolla movimientos imposibles, superiores a los de aquellos compañeros, también liberados de las garras de Matrix, que comparten su visión aunque no una comprensión tan profunda sobre la misma. Neo subvierte la gravedad y se mueve demasiado rápido para los ojos de sus enemigos y los cambios de ritmo de Johan Cruyff le bastaban para eludir rivales sin recurrir a fintas rocambolescas: <i>“Sólo hay un momento en el que puedes llegar a tiempo. Si no estás allí, llegaste demasiado temprano o demasiado tarde.”</i> <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/donde-sabemos-que-nos-aman/">El futbolista holandés</a> se apoyaba en una excelente base técnica para mantener el control de la pelota mientras su cuerpo arrancaba, desaceleraba y cambiaba de dirección con tal precisión que parecía desafiar las leyes de la física.</p>
<h4>3) EL REGRESO A LA CAVERNA</h4>
<blockquote><p>“Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo cómo es en sí y por sí, en su propio ámbito”, Platón, en la República.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El estreno de Matrix cambió para siempre el cine fantástico. Sus efectos especiales usaban técnicas ya tanteadas por algunos publicistas, pero que jamás habían constituido el armazón visual de una producción tan ambiciosa. Anteriores propuestas de ciencia-ficción ya habían recreado a su manera la caverna de Platón, pero ninguna había llevado a tanta gente su enfoque iconoclasta. Forma y fondo se conjuraron para dar lugar a una experiencia tan moderna y rompedora como la irrupción de Johan Cruyff en el fútbol mundial. Ambos fenómenos marcaron profundamente a toda una generación y su legado sigue presente en todo lo que vino después.</p>
<p style="text-align: justify">A finales de los años noventa las salas de cine habían descubierto la fascinación por el cuero negro en<i> <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film633995.html">Blade</i> (1998)</a> y planteamientos muy cercanos a los de Matrix en películas como <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film523268.html"><i>Ghost in the shell</i></a> (1995) y <i><a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film144063.html">Dark City</a></i> (1998). Las tendencias ya estaban ahí y emergían por todos lados del mismo modo que los futbolistas holandeses de los años setenta encarnaban la moda juvenil de su época y una nueva forma de jugar. Neo y Johan Cruyff marcaron tendencia: los cines se encomendaron a las gafas de sol y los estadios descubrieron las posibilidades del fútbol total.</p>
<p style="text-align: justify">Puede que en lo colectivo esa generación holandesa no se diferenciara tanto de sus adversarios, influidos por las mismas tendencias. Pero en lo individual el elegido iba mucho más allá. Su enorme incidencia táctica<span class="pullquote_left">Cruyff creaba sistemas sobre la marcha</span> definía una nueva forma de concebir este deporte: un fútbol sin límites en el que la íntima comprensión del juego alumbraba soluciones imaginativas para todo tipo de problemas. Ascendente constante sobre la posición y el movimiento de sus compañeros, Johan Cruyff pretendía convertir en un sistema reproducible lo que sus admirados Faas Wilkes, Floriant Albert o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Alfredo Di Stéfano</a>, los pioneros que lo precedieron, enarbolaron como un rasgo personal que no trascendió sus propias figuras.</p>
<p style="text-align: justify">El holandés volador buscaba algo más que ganar partidos: <i>“¿Jugar para ganar o para disfrutar? Se trata de un debate falso.”</i> Su fútbol pretendía derrocar el sistema de creencias establecido, subvertir la propia conciencia del juego. Y para alcanzar su objetivo primero tuvo que asumir que sus botas eran un instrumento demasiado limitado. Tras ganarlo casi todo, justo cuando parecía invencible sobre el césped, el elegido se enfrentó en duelo singular al más implacable esbirro de la caverna. Incapaz de superar al agente Smith con sus fintas imposibles, Neo fue herido de muerte y su aliento abandonó ese cuerpo doblegado. Johan Cruyff ya no regresaría a la Copa del Mundo y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/">su carrera de futbolista</a> se consumiría en un lento adiós cuyos últimos destellos de gloria no podían esconder la realidad: el holandés volador había perdido la gran batalla de su vida.</p>
<h4>4) LA CIUDAD DE SIÓN</h4>
<blockquote><p>“Debéis descender hacia la morada común de los demás y habituaros a contemplar las tinieblas; pues una vez habituados, veréis mil veces mejor las cosas de allí y conoceréis cada una de las imágenes y de qué son imágenes, ya que vosotros habréis visto antes la verdad en lo que concierne a las cosas bellas, justas y buenas”, Platón, en la República.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y entonces las lecturas enloquecieron. Ni los más devotos seguidores del elegido daban crédito a lo que mostraban los monitores cuando una explosión de poder hizo temblar el mismísimo código del sistema. El futbolista había caído pero no había sido derrotado. Por primera vez, Matrix estaba aterrada: Johan <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/">Cruyff había renacido como entrenador</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Al principio de su epopeya Neo se preguntaba si algún día sería capaz de esquivar las balas de sus enemigos. Morfeo le respondió entonces que, llegado el momento, no necesitaría hacerlo. Cuando el elegido<span class="pullquote_right">Para Cruyff, un jugador debía conocer el juego</span> se alzó de nuevo, más poderoso que nunca, tan confusa afirmación adquirió todo el sentido del mundo. El sistema conoció entonces a un entrenador que no perseguía a los jugadores rápidos ni mandaba saltar a los suyos contra un gran cabeceador: <i>“Nosotros no lo hacemos así. El bueno nuestro marca al menos bueno de ellos. Un problema menos.”</i> Que creía que <i>“el extremo izquierdo no puede dormirse cuando el entrenador habla sobre el lateral derecho”</i> y que se defendía con la pelota porque los otros no te pueden disparar si no tienen el balón. Johan Cruyff pensaba como hablaba:<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/son-molinos-charly/"> de forma muy poco ortodoxa pero extrañamente eficaz</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Al sentarse en el banquillo del Camp Nou el holandés se desprendió de las últimas cadenas que todavía le atenazaban y descubrió, como ocurre en la escena final de Matrix, que al fin podía volar de verdad. El nuevo Neo no necesita esquivar las balas porque puede detenerlas: su perspectiva ha cambiado. Cual metáfora del propio oficio del entrenador, sus poderes no se circunscriben a su presencia virtual en Matrix: se manifiestan de igual modo en la cruda realidad devastada por la guerra entre las máquinas y Sión, el último reducto de humanos libres del planeta. Llegados a este punto Johan Cruyff tenía todas las llaves: una ciudad dispuesta a creer en el elegido y una imaginación desatada que procesaba el fútbol al margen de cualquier axioma conocido.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“¿Qué es Matrix?”</i>, se preguntaba todo el mundo en 1999. Matrix es una cárcel mental concebida al servicio de una dominación, la de las máquinas que explotan y retienen a la humanidad presa de una falsa ilusión de realidad. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/cruyff-estilo-ofensivo-dream-team-guardiola-koeman/">Desde su nueva posición</a> Johan Cruyff comprendió que sus verdaderos enemigos no eran las conciencias reclusas, tan imbuidas de las propias reglas del sistema que lucharían por defenderlo, sino sus arquitectos: <i>“Siempre he pensado que el mejor método para enseñar a un niño a jugar no es prohibir sino guiar. No se trata tanto de impedirle hacer lo que le guste como de completar su información o mejorar su calidad.”</i></p>
<h4>5) LA REVOLUCIÓN DEL ELEGIDO</h4>
<blockquote><p>“¿No se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo?”, Platón, en la República.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Johan Cruyff llamó <i>“entorno”</i> a la <i>“gente mala que habita el fútbol y sus aledaños”</i>. Se refería a todos menos a los jugadores: periodistas, directivos, representantes e incluso entrenadores. <i>“Hay muchos vividores”</i>. El elegido aborrecía el control que estos agentes ejercen sobre el sistema. Su fijación de lo que se puede y lo que no se puede hacer, el uso del dinero lejos del césped, su incidencia en el trabajo de los profesionales que aman el fútbol por si mismo y no por el poder que genera: <i>“En el mundo de los ciegos el tuerto es el rey, pero sigue siendo tuerto”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La caverna de Platón es una alegoría pedagógica. Trata sobre la necesidad de que los sabios iluminen el camino, de que los que han alcanzado la ciudad de Sión se internen de nuevo en el sistema para ayudar a escapar al resto. Cuando Johan Cruyff abordaba el juego era imposible disociar sus aportaciones de una prioridad formativa de fondo. Como entrenador,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-tactico-final-berlin-barcelona-3-juventus-1-luis-suarez/"> su legado</a> se articuló alrededor de la Masia e incluso ya retirado sus esfuerzos más creativos se centraron en el diseño de originales modos de fútbol callejero para niños y niñas: <i>“lo interesante es que, incluso con una falta, tengan que pensar y tomar decisiones, crear una jugada, inventar”</i>. Morfeo cuenta en Matrix que pocas veces libera mentes adultas, pues son más reticentes a abrir los ojos a la verdad, mientras que los jóvenes son el verdadero motor de cualquier revolución.</p>
<p style="text-align: justify">El entorno llamó <i>“cruyffadas”</i> a las decisiones de Johan Cruyff, un saco peyorativo en el que mezclar todos los razonamientos difíciles de entender para las mentes cautivas de la caverna. De ese modo, el éxito del elegido bien podía resultar caprichoso, su filosofía una locura y sus fracasos el resultado lógico un camino absurdo. Matrix quiso ver en Neo una vía de escape que descargaría al sistema de las pulsiones rebeldes que lo habitaban sin causar verdadero daño a su estructura. El entorno creía controlar también al elegido y que su aventura terminaría inmolada ante <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-2x01-los-invencibles-de-fabio-capello">la gran máquina de Capello</a>. Qué equivocados estaban: <i>“En cierto modo soy probablemente inmortal”</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/cuentos-de-futbol-38-ecos-champions-league/">Matrix, como el fútbol, es un relato</a> sobre la toma de decisiones. Johan Cruyff sólo podía mostrarnos la puerta del cambio. Enseñarnos un mundo sin límites, reglas ni fronteras. Un mundo sin ellos. Un fútbol donde cualquier cosa sea posible. Él no vino a decirnos cómo acabaría todo, vino a decirnos cómo iba a comenzar. Lo que hagamos después es una decisión que dejó en nuestras manos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
La serie:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/evolucion-paralela-cultural-futbol-cine/">Evasión o Victoria. Introducción I:</a> El sueño más grande<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/tren-de-sombras-cartografa-de-la-luz/">Evasión o Victoria. Introducción II:</a> Tren de Sombras, cartografía de la luz</p>
<p style="text-align: justify">
Episodio I: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/pele-parecido-mickey-mouse-evasion-victoria/"><i>«El poder de la sonrisa».</i></a><br />
Episodio II: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/maradona-parecido-bruce-lee-evasion-victoria/"><i>«El furor del potrero».</i></a><br />
Episodio III: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/beckenbauer-parecido-rey-arturo-evasion-victoria/"><i>«El rey de los teutones»</i>.</a><br />
Episodio IV: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/02/michel-platini-parecido-darth-vader-anakin-skywalker-evasion-victoria/"><i>«Que la pelota te acompañe»</i>.</a><br />
Episodio V: <i><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/george-best-parecido-james-bond-007-evasion-victoria/">«La vida agitada (y un poco removida) de Best, George Best»</a></i>.</p>
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		<title>Cruyff con(tra) Beckenbauer</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/johan-cruyff-franz-beckenbauer-carrera-estilo-filosofia/</link>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2016 01:55:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la historia del fútbol no ha habido un enfrentamiento con unas condiciones tan particulares como las que definieron el duelo entre Johan Cruyff y Franz Beckenbauer. Fue una cuestión del destino. Ambos nacieron cuando el humo de los bombardeos aun seguía tiñendo el cielo de Europa, lo cual no hizo sino marcar para siempre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En la historia del fútbol no ha habido un enfrentamiento con unas condiciones tan particulares como las que definieron el duelo entre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/">Johan Cruyff</a> y Franz Beckenbauer. Fue una cuestión del destino. Ambos nacieron cuando el humo de los<span id="more-207332"></span> bombardeos aun seguía tiñendo el cielo de Europa, lo cual no hizo sino marcar para siempre la personalidad de dos niños que, además, iban a crecer en esas mismas calles dando patadas a un balón con un sentido absolutamente primario, pues por aquel entonces el fútbol no se había profesionalizado ni en Holanda ni en Alemania. Y esto seguramente lo explica casi todo sobre ellos: su estilo sobre el terreno de juego, la firmeza de sus convicciones, el vacío de un contexto todavía por definir y, por ende, la posibilidad de intervenir fuertemente en el futuro del mismo. Todo esto, sin lugar a dudas, parecía destinado a propiciar una disputa que debía ser directa, quizás incluso frontal, entre dos figuras que muy difícilmente podían ocupar el mismo espacio en el mismo momento histórico. El fútbol rara vez ha permitido que esto suceda. Sin embargo, al menos en esta ocasión, la pelota así lo quiso, y Cruyff y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/franz-beckenbauer/">Beckenbauer</a> se repartieron la década de los setenta con la crudeza y precisión con la que unas años antes las potencias europeas habían trazado las fronteras de África. Y además, en este caso, pese a los muchos intentos, todavía no se ha vivido su descolonización. Ni capital, ni emocional.</p>
<h2>Su talento como futbolistas</h2>
<p style="text-align: justify">Por el contexto en el que ambos crecieron tanto para la vida como para el fútbol, no es de extrañar que Johan Cruyff y Franz Beckenbauer coincidan a la hora de catalogar como <i>«padres»</i> a los técnicos que más influyeron en sus respectivas carreras. Fue una cuestión futbolística, emocional y filosófica.</p>
<blockquote><p><i>«Helmuth Schön fue como un padre para todos nosotros. En el fútbol mundial en la actualidad es algo que no se puede dar realmente. Estaba siempre encima, era increíble como ser humano. Todos lo querían, siempre estaba para todos los jugadores. [&#8230;] El secreto fue que todos querían jugar en la selección nacional porque todos sabía que ellos serían tratados así por él»</i>, <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/history/memories/newsid=1782152.html">contaba Franz</a>.</p></blockquote>
<blockquote><p><i>«Con Michels he aprendido a ser profesional. Hay que pensar que yo era el segundo jugador que era profesional en toda la historia del Ajax. Hubo uno primero y luego medio año más tarde llegué yo segundo. Entrenábamos por la mañana y luego por la noche, porque la mayoría trabajaba. Michels nos transformó de futbolistas amateurs, de disfrutarlo, a ver también resultados. [&#8230;] Nos llevábamos muy bien. Él conocía mi situación en casa, que mi padre había muerto y todo eso, y creo que soy el jugador que ha pagado más multas que nadie, pero cuando yo estaba enfermo y mi madre tenía que trabajar, él me venía a recoger y me llevaba al doctor. Porque el doctor no venía al club como hoy en día. Era una especie de padre que también me castigaba y que me curó de las tonterías»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/reportaje/entrevista-cruyff/">explicaba Johan</a>. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Como jugadores fueron inabarcables para los rivales que se cruzaban</span>Tanto Schön como Michels fueron fundamentales a la hora de moldear a dos talentos cuya genialidad iba a quedar reflejada en las hemerotecas y en las vitrinas, pero sobre todo en el recuerdo de los futbolistas que les enfrentaron cara a cara sobre el mismo césped. Ellos son los únicos que de verdad saben lo que ambos suponían. Lo que de verdad se sentía al plantarse delante de Franz o de Johan, esperando que sucediera lo que jamás había sucedido y jamás iba a suceder. <i>«Estuve 18 años en la élite del fútbol, pero aquel momento contra Johan Cruyff es del que me siento más orgulloso de mi carrera. Yo pensaba que me iba a llevar seguro el balón, pero él me engañó. Yo no fui humillado. En realidad, yo no tenía ninguna opción. Cruyff era un genio»</i>, explicaba Jan Olson <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/worldcup/matches/round=262/match=2097/index.html">acerca de la famosa acción</a> a la que <i>«El Flaco»</i> le invitó para robarle su espacio. Fue en un Suecia-Holanda del Mundial de 1974, una cita que encumbraría a la vez tanto a Cruyff como a Beckenbauer. El fútbol, como decíamos antes, está acostumbrado a crear su historia a partir de vencedores y vencidos, de manera que se exalte a los primeros a costa de hundir a los segundos. Pero con ellos esto sería diferente. Mientras Johan se llevó el Balón de Oro 1974, Franz levantó la Copa del Mundo ante Holanda. Ambos estaban acostumbrados a ganar, lo necesitaban siempre, pero perder no sirvió para otra cosa que para reconocer la grandeza de su rival. <i>«Debo decir que no es ninguna vergüenza ser segundo por detrás de Johan»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elperiodico.com/es/noticias/barca/cruyff-beckenbauer-bobby-charlton-cancer-muerte-5002929">reconocía Franz</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Su relación, que cristalizaría en una gran amistad, estaría marcada en todo momento por la admiración mutua. En una <a target="_blank" href ="http://www.11freunde.de/artikel/johan-cruyff-gratuliert-franz-beckenbauer/">emocionante carta</a> por el setenta cumpleaños de Beckenbauer, el propio Cruyff ponía al <i>«Kaiser»</i> como ejemplo de <i>«buen jugador de fútbol»</i>: <i>«Al fútbol se juega con la cabeza y para ello se usan los pies. Por eso un jugador verdaderamente bueno no es aquel que sabe hacer algo concreto bien, y que por ello cuando se presentan situaciones diferentes suele tomar malas decisiones. Es al contrario. Franz sabía exactamente cuándo podía pasar el balón con el interior o cuándo tenía que mandarlo a las gradas. Para ello, la cabeza tiene que dar la orden correcta, y la de Franz Beckenbauer siempre lo hacía»</i>.</p>
<h2>Sus ideas como motor del cambio</h2>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Siempre querían ganar, pero a su propia manera</span>En clara contraposición con otras ideas que comenzaban a popularizarse por sus victorias, la vocación de ambos siempre fue claramente ofensiva. <i>«Demostramos al mundo que puedes divertirte mucho como futbolista, que puedes reír y pasártelo en grande. Yo represento una época que dejó claro que el fútbol bonito es divertido y que, además, con él se conquistan triunfos»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2016-03-24/johan-cruyff-mejores-frases_1173863/">explicaba un Johan</a> que siempre comentaba que prefería ganar 5-4 a 1-0, por más que lo primero, lo de ganar, evidentemente no fuera negociable. Esa intención de divertirse y disfrutar, de marcar y celebrar, también fue lo que movió a Beckenbauer a <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/noticia/entrevista-franz-beckenbauer">reinventar</a> la posición de líbero: <i>«Observé cómo Facchetti, del Inter, subía regularmente para marcar goles, y pensé que yo podía hacer lo mismo desde mi posición más centrada. Como líbero tenía todo el terreno por delante y podía internarme en el centro del campo cuando lo creía conveniente. [&#8230;] Sí, nos podían pillar al contraataque, pero ese riesgo se superaba con el hombre de más que teníamos en el centro del campo. El concepto de &#8216;líbero ofensivo&#8217; me iba como anillo al dedo. De pequeño yo era un goleador, tenía sangre de delantero&#8230;»</i>. Digamos que si ganar era lo que alimentaba su personalidad, la forma en la que ambos decidieron hacerlo, porque lo decidieron, fue la manera que encontraron de redondear su talento.</p>
<p style="text-align: justify">El entorno, además, era propicio. Durante <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x04-el-historico-honved-de-budapest?in=radio-38ecos/sets/codigo-cambridge">veinte años el fútbol había estado</a> observando el nacimiento -o resurgimiento- de nuevas corrientes, ideas, estilos y tácticas que no terminarían de fructificar -o de consolidarse- hasta los años setenta, década que es considerada por muchos expertos como el momento en el que <i>«más evolucionó el fútbol»</i>. Y claro, aquí Franz Beckenbauer y Johan Cruyff tomaron un lugar preponderante. Sin sus victorias, sin su personalidad y convicciones, el fútbol nunca hubiera tomado el mismo rumbo. Pero antes de hablar de sus consecuencias directas, hay que pararse a hablar de la raiz común sobre la que germinaron ambas ideas. <i>«Yo creo que la gente debería ser capaz de jugar en todas las posiciones del campo. Por eso es tan importante que todos escuchen durante las conversaciones tácticas. El extremo izquierdo no puede dormirse cuando el entrenador habla sobre el lateral derecho»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2016-03-24/johan-cruyff-mejores-frases_1173863/">decía Cruyff</a> para explicar una premisa clave del <i>«fútbol total»</i>. Otra directriz tan o más importante era la de que había que presionar a todo el campo para recuperar cuanto antes el balón, de manera que así el fútbol dejara de ser una paciente y entrelazada secuencia de ataques como es el baloncesto. Esto, en un principio, no fue precisamente un punto en común entre el Ajax de Johan y <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-2x04-bayern-munich-el-origen?in=radio-38ecos/sets/codigo-cambridge">el Bayern de Franz</a>, pues de hecho fue la diferencia que explica el 4-0 que los holandeses endosaron a los alemanes en la Copa de Europa de 1973, pero a partir de este primer enfrentamiento si que lo sería. </p>
<blockquote><p><i>«Un deporte de equipo no tiene sentido que sea una suma de individualidades, sino que debe ser un ente colectivo. Por eso no me siento cómodo con las distinciones individuales»</i>, comentaba Beckenbauer.</p></blockquote>
<blockquote><p><i>«El juego sencillo es el más precioso. ¿Cuántas veces ves un pase de 40 metros cuando 20 son suficientes? La solución que parece más fácil es de hecho la más difícil»</i>, explicaba un Cruyff que siempre decía que «jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es la cosa más difícil que hay».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por esto mismo, lo que ambos hacían sobre el campo era mucho más parecido de lo que realizaban sus equipos. Al menos conceptualmente hablando. Luego las acciones en concreto, cómo es lógico y normal, discurrían de una forma muy diferente, pero la concepción moderna que tenían del fútbol como un deporte cuyas fases de juego forman un todo les vinculaba estrechamente. Dicho esto, como decíamos, Franz y Johan se parecían más en la teoría que el Bayern (Alemania) y el Ajax (Holanda) en la práctica, precisamente también porque su desarrollo argumental partía de un mismo sitio pero iba hacia un lugar diferente. Esto se puede entender muy bien tanto mirando al pasado como haciéndolo con el presente. En cuanto a lo primero, la visión de los delanteros que tenía Franz Beckenbauer es muy representativa. Él <a target="_blank" href ="http://www.azquotes.com/quote/705416">solía comentar</a> que no entendía cómo Holanda, con tantos buenos delanteros, terminaba jugando con uno sólo, pues esto era desaprovechar el talento más importante en el fútbol. Una idea que engarza muy bien con el hecho de que, para el <i>«Kaiser»</i>, Gerd Muller haya sido la figura capital sobre la que se sustentaron sus éxitos. <i>«Lo que representa hoy el Bayern, con ese palacio en la Säbener Strasse&#8230; Sin Gerd Müller estaría la gente todavía en esa choza de madera que teníamos antes»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/noticia/entrevista-franz-beckenbauer">comentaba</a>. Mirando ya más al presente, resulta evidente citar el caso Pep Guardiola. El heredero más directo del <i>cruyffismo</i> llegó a Alemania y vio como su idea chocaba frontalmente con el manual filosófico del país, que no es otro que el que ayudó a escribir y hacer perdurar el propio Beckenbauer. <i>«El año pasado dije que hacer pases todo el rato aburría a los espectadores. Pero Pep ha encontrado el equilibrio entre sus ideas y la filosofía del Bayern, que reposa en su potencia y la proyección rápida hacia adelante»</i>, <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/05/12/champions/1431427329_933224.html">decía Fran</a> tras el segundo año del español en Baviera. Ahí estribaba la que seguramente sea la gran diferencia: la verticalidad. Ambos querían robar el balón rápido para evitar ser atacado y así a la vez poder atacar, pero mientras Franz decía que si tenía <i>«una opción de disparar desde lejos, ante una defensa cerrada, debía hacerlo»</i>, Johan Cruyff siempre insistía en que <i>«si tienes el balón, el rival no te puede marcar»</i>. Fueron, en definitiva, dos caras de una misma moneda.</p>
<h2>La inteligencia como nexo común</h2>
<p style="text-align: justify">Además de una personalidad tan brutal que no admitía oposición, lo cual se puede comprobar viendo la forma en la que tanto Johan como Franz apartaron de la selección a los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/02/enfrentamiento-psv-van-beveren-ajax-johan-cruyff-en-holanda/">jugadores del PSV</a> y del M&#8217;Gladbach respectivamente, si hay algo que también relaciona a ambos es desde luego su inteligencia para observar, interpretar, reflexionar y decidir sobre un campo. Así lo fueron explicando ellos mismos.</p>
<blockquote><p>Johan Cruyff: «Todos los entrenadores hablan sobre movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde».</p></blockquote>
<blockquote><p>Franz Beckenbauer: “Se necesita trabajo, organización e inteligencia. Hay un momento clave, que es el no cometer errores cuando tú vas a tomar una decisión. Por ejemplo, y lo siento por decir esto, pero los jugadores ingleses, excepto Bobby Charlton, son demasiado agresivos e impetuosos”.</p></blockquote>
<blockquote><p>Johan Cruyff: «¿Qué es la velocidad? La prensa deportiva a menudo confunde la velocidad con la anticipación. Mira, si me pongo a correr ligeramente, un poco antes que los demás, parezco más rápido».</p></blockquote>
<blockquote><p>Franz Beckenbauer: “Un futbolista de verdad es aquel que toma la responsabilidad. Los que aparecen cuando hay una fase más débil en el juego. Alguien que está tratando de cambiar las cosas”.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Su inteligencia les llevó a los mayores éxitos también como técnicos</span>Esto, por supuesto, tuvo su reflejo posterior en los banquillos. Célebres son las frases del genio holandés a la hora de romper conceptos preestablecidos de una forma tan coherente como sorprendente. <i>«Si el equipo contrario tiene un jugador muy inteligente que se desmarca muy bien, siempre optamos por la solución más sencilla: que no le marque nadie. Si no le marca nadie, no se desmarcará»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/las-frases-mas-geniales-johan-cruyff-5002504">solía decir Cruyff</a> cuando se enfrentaba al Atlético de Madrid, en referencia a la habilidad de Manolo para soltar a su marca con sobresalientes desmarques. Otra explicación muy conocida es la siguiente: <i>«Si el rival tiene dos delanteros buenísimos, uno de sobresaliente y otro de notable, lo normal sería emparejar a nuestro mejor marcador con el sobresaliente y mi defensa notable con el delantero notable. Pues no. Nosotros no lo hacemos así. El bueno nuestro marca al menos bueno de ellos. Un problema menos»</i>. Y así un sin fin de frases que conecta la inteligencia que demostraba sobre el campo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/">con la que mostró en los banquillos</a>. El arte de Johan, al igual que el de Franz, no fue tanto el qué como los porqués. Su habilidad para ver, decidir y actuar fue la que terminó por situar su talento lo más cerca que podían estar de los cuatro grandes. Fue su cualidad diferencial. Su condición singular. Y ambos la exhibieron en el momento táctico más trascendental de la historia, hecho que motivó todo lo que sucedería después.</p>
<p style="text-align: justify">En todo esto también fue muy importante el aspecto comunicativo, pues este ayudó a dar forma a lo inmaterial. En este sentido, todos los futbolistas alemanes del Mundial de 1990 destacan la capacidad de Franz Beckenbauer para, partiendo de un discurso bastante generalista, que no es otro que el de la <i>«alemanidad»</i> más pura, dar también a cada uno las instrucciones que él creía que podían ayudarle a decidir mejor sobre el campo. <i>«Le daba mucha importancia a darle información al jugador. Era un seleccionador muy trabajador. Siempre tenía papeles e informes sobre los rivales»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.kicker.de/news/fussball/nationalelf/629718/artikel_beckenbauer_vom-suppenkasper-zum-kaiser.html">recordaba Lothar Matthäus</a>. Una visión que coincidía con la del propio <i>«Kaiser»</i>, que sí que diferenciaba su experiencia como jugador de la de entrenador: <i>«Mis discursos como capitán eran cortos. Sólo me centraba en los puntos principales de los rivales del día. Como entrenador, nunca tuve miedo de dar largas charlas a los jugadores. Es importante que tuvieran toda la información posible»</i>. Es decir, al igual que Johan, lo que quería es que sus jugadores pudieran hacer lo que ellos realizaban constantemente como futbolistas.</p>
<h2>La trascendencia de Johan y Franz</h2>
<blockquote><p>«Johan enriqueció y le dio personalidad a nuestro fútbol. Él fue un icono de Holanda. Johan Cruyff creyó en todo momento en nosotros», dijo recientemente el Rey de Holanda, Willem-Alexander.</p></blockquote>
<blockquote><p>«Es el héroe de nuestra nación. Es el héroe de Alemania. Y esto no sucedió por suerte, él se lo ganó con trabajo duro», comentaba Gunter Netzer, un futbolista al que Franz se «cargó» en el Mundial 74.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A partir de su <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-como-jugaba-futbolista/">calidad como futbolistas</a>, su personalidad como líderes, sus ideas como representantes de una época de cambios y su inteligencia para interpretar todo lo que les rodeaba, también como entrenadores, podemos llegar a comprender cómo y por qué hoy en día su influencia sigue tan viva como hace cuarenta años. A partir de una goleada en 1973, una grandiosa final en 1974 y un ciclo inagotable de victorias, Franz Beckenbauer y Johan Cruyff se convirtieron en los símbolos de dos estilos que, a su vez, ayudaron a nacer a dos naciones y tres de los clubes más importantes de la historia. Les dieron forma, sentido y brillo. Les cambiaron la vida modificando el juego para siempre mientras, al mismo tiempo, ambos se enfrentaban sobre el campo y se admiraban mutuamente fuera de él. Su duelo fue único. Y seguramente, también irrepetible. Así lo quiso el destino, así lo decidieron ellos.</p>
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		<title>¿Quién fuiste, Johan? (Parte I)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 02:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La de Cruyff es una historia que comienza en la Holanda de 1964. Allí y entonces, el fútbol era una actividad no-profesional que levantaba pasiones y se practicaba en masa. Dicho de otro modo, no existía un método para ganar, pero había muchos peloteros. Así que el vaso podía verse medio lleno o también medio [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La de Cruyff es una historia que comienza en la Holanda de 1964.  Allí y entonces, el fútbol era una actividad no-profesional que levantaba pasiones y se practicaba en masa. Dicho de otro modo, no existía un método para ganar, pero había muchos peloteros.<span id="more-202809"></span> Así que el vaso podía verse medio lleno o también medio vacío. La mayoría lo habría visto medio vacío. Cruyff, no. Pero es que además tampoco lo vio medio lleno. Cruyff tenía el don de saber hablar con el fútbol como hablan dos amigos después de la segunda copa, y había nacido en una tierra donde nadie había escrito axiomas que estaban equivocados. Cruyff era la mente más ilimitada en un lugar que estaba por inventarse, un creador sabio y poderoso en un paraíso virgen en el que nadie se había comido ninguna manzana prohibida porque el árbol de las manzanas prohibidas todavía no había sido plantado. Sus compatriotas creyeron en Cruyff porque, antes que Cruyff, no había habido nada.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Cruyff terminó creyendo todo el mundo, no solo los holandeses, y eso en el fútbol nada más ocurre cuando se machaca sin contemplaciones a esos inquisidores que siempre dicen que, de tal forma, no se puede. Cruyff dominó su era como apenas los cuatro grandes del nuevo mundo fueron capaces de igualar, y por eso no fue condenado como sí lo fue Galileo. El sol pertenece al universo, no a quienes lo interpretan, pero el fútbol… <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/heroes-futbol/">el fútbol es de los futbolistas</a>. Y cuando se es el mejor seguro y del modo en el que lo fue Cruyff, se puede demostrar cualquier tesis incluso a los que prefieren morir antes que reconocer la verdad.</p>
<blockquote><p>En la época de Cruyff, no existían infraestructuras para circular el balón con la velocidad de hoy.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La conquista de Holanda no fue fácil y mereció relato, pero el título de este artículo se pregunta <i>quién fue</i>, no <i>qué hizo</i>, y en la medida de lo posible, a ello nos ceñiremos al responder. Tomemos pues la conquista de Holanda como el paso previo que le permitió competir en Europa. En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/codigo-cambridge-futbol-vintage-historia-escuchar-directo/">la Copa de Europa</a>. Y la suya no fue una Copa de Europa cualquiera, sino una dificilísima. Cabría distinguir en ella dos condicionantes tan relevantes como negativos: la irregularidad de los terrenos de juego y la superpoblación de las defensas. Profundicemos en lo primero, en lo del verde. Dar un pase a ras de suelo era como jugar a los dados, había tantos baches que el azar contaba casi tanto como la precisión del pasador. Por eso los pases se enviaban como si fuesen <i>un globito</i>, o una rana saltando, lo cual, a efectos prácticos, no era ni como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-tactico-real-madrid-0-fc-barcelona-4-andres-iniesta-exhibicion/">tirar un cuchillo</a> ni como un guepardo corriendo, que es como son los pases que dan los maestros ahora, en el año 2016.</p>
<p style="text-align: justify">Quedaría bien, para continuar, escribir que el Ajax superó la naturaleza y movió la pelota a la velocidad de la luz, pero <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">la historia de Cruyff</a> ya es lo suficientemente extraordinaria<span class="pullquote_right">La posesión ajacied no atacaba directamente</span> como para inventarse hazañas que nunca tuvieron lugar. El equipo cuyo estadio pronto llevará su nombre lucía la mejor circulación de los cinco continentes, pero en términos concretos, su eficacia ofensiva resultaba muy, muy relativa. El Ajax marcó pocos goles gracias al ritmo de su asociación. Si se toma una muestra de 15 partidos, quizás no se encuentre ninguno. El sentido que dio Cruyff a esa ventaja que él se inventó y que estribaba, groso modo, en tener la pelota casi siempre, poseyó un doble carácter controlador y contextual. Controlador porque el adversario le atacaba la mitad de la mitad de lo que atacaba normalmente. Y para explicar su carácter contextual, habrá que cambiar, por lo menos, de párrafo.</p>
<blockquote><p>La inteligencia de Cruyff no sólo fue superior, sino que, muy especialmente, era «diferente».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que viene ahora recoge la razón por la que llevamos siete días hablando sobre Cruyff. También el motivo por el que jamás dejaremos de hacerlo. </p>
<p style="text-align: justify">El Ajax era un equipo que sólo miraba hacia delante en una segunda instancia. En la primera, se quedaba mirando a Cruyff. Él era quien con sus dedos señalaba dónde debía pararse cada compañero suyo. Quien no lo haya visto, que rompa el umbral de su escepticismo, porque la realidad fue tan insólita que, leída a traición, no resulta verosímil. No era que mandase a un lateral a desdoblar a su extremo o a un pivote que hiciera la cobertura al lateral; eso serían misiones convencionales y aquí <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/archivo-programas-radio-38ecos/">estamos hablando</a> de Cruyff. Lo que él hacía era marcar con el índice a Krol, que era el “3”, y luego apuntar a la posición del “9”. Y Krol iba a la posición del “9” porque creía en Cruyff y porque le daba tiempo, ya que la posesión era propiedad <i>ajacied</i> y el Ajax fijaba su ritmo. Este es tan solo un ejemplo, y ni siquiera uno de los recurrentes, porque recurrente, lo que se dice recurrente, no había ninguno. Había 10 chicos y 10 posiciones distintas.Todas eran intercambiables, todas fueron intercambiadas, nunca sin una razón y siempre por orden de Cruyff. Se impone recalcarlo: la mutabilidad del Ajax no consistía en una libertad de movimientos absoluta para la totalidad de sus futbolistas. Eso fue la Brasil de Telé Santana en el Mundial de 1982; no el Ajax de los 70. Michels implantó un sistema muchísimo más rígido e imperativo cuyo (transgresor) aporte radicó en que cada pieza cumplía tanto una misión ofensiva como una defensiva. O sea, erradicó del imaginario colectivo la relación entre fútbol y balonmano: no había especialistas para según se tuviera o no se tuviera la pelota; un profesional debía integrar el fútbol entero. Ello favoreció la continuidad del juego y lo subdividió en cuatro fases en vez de dos: a las estáticas, añadió las transiciones, pues los de arriba pasaron a defender tras perder el balón, y los de abajo, a sacarlo cuando lo recuperaban; y no por inspiración y carácter personal como Di Stefano, sino como parte definida y preparada en un plan preestablecido. Pero el intercambio de demarcaciones, un principio no asociado a este modelo -juego de posición- y, a veces, incluso enfrentado al mismo, era una iniciativa de un único hombre que, eso sí, el entrenador tuvo el histórico acierto de aceptar.</p>
<blockquote><p>Cruyff mostraba una sensibilidad única para analizar futbolistas&#8230; desde su época de futbolista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Le bastaba un estímulo para conocer a un futbolista como sólo le conocía su madre y si era aficionada al fútbol -si no, ella tampoco-. Mirarle a los ojos, estrecharle la mano, oír cómo respiraba tras correr hacia un pase que nunca pudo alcanzar. Tras el menor bit de información, memorizaba un perfil corto y práctico que después consultaba en su maquinar. Algo en plan: <i>“Suurbier (lateral obediente, prudente y técnico), Neeskens (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-neeskens/">interior carismático, proactivo y potente</a>), Rep (extremo servicial, paciente y veloz)”</i>. Y si Cruyff calculaba intentar una jugada por la banda derecha cuya posible pérdida le expusiera al contraataque de un extremo zurdo de rapidez endiablada, igual colocaba a Neeskens de “7” -para presionar-, a Suurbier de “6” -para la ayuda- y a Rep como “2” -por si acaso-.</p>
<p style="text-align: justify">Eso era Cruyff: una mente ilimitada al servicio de una cultura que no estaba fundada y que, por lo tanto, carecía de límites autoimpuestos, y acompañada por nueve compañeros<span class="pullquote_right">Se inventaba un sistema nuevo en cada jugada</span> de campo cuya técnica media superaba, con margen, la del segundo equipo más dotado del circuito. Era como si se inventara un sistema diferente para cada jugada que compensaba no estar depurado por el ensayo con el hecho de que, los duelos que provocaba entre sus aliados y sus enemigos, favorecían con creces a sus aliados. Las posibilidades eran infinitas; las soluciones se mostraron como tal. Ganaron tres Copas de Europa, y podría decirse que no ganaron más porque Cruyff se cabreó con alguno y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/fc-barcelona/">fichó por el Barcelona</a>. Pero eso sería entrar en el terreno de la elucubración y aquí se están tratando hechos que, aunque resulten increíbles, fueron verdad. Seguimos con ellos. Y concretando, pues si bien esto gira en torno a quién fue, y no en torno a qué hizo, no está de más presentar algunos días relevantes en pos de definir el repertorio que utilizaba.</p>
<p style="text-align: justify">En 1968, Cruyff se cruzó en dieciseisavos con el Madrid de Amancio y Pirri. Pirri era un volante abrasivo que dos años antes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/sexta-copa-europa-real-madrid-borussia-monchengladbach-uefa/">había ganado <i>“La Sexta”</i></a> dominando por fútbol y<span class="pullquote_left">Cruyff huyó de Pirri en el cruce ante el Madrid</span> pulmones el centro de cada estadio. Huir de él era lo inteligente. Y Cruyff se concibió como un “9” del perfil de Eto´o pero mucho más listo que Eto´o. Rompió a los espacios con una agresividad y una inteligencia que intimidó y desordenó a los españoles. No obstante, su calidad como definidor estaba muy bien pero no a la altura de su leyenda, y falló las dos claras que obtuvo, y en plena prórroga, un hombre del Madrid que se llamaba Veloso marcó un golazo que eliminó a los holandeses. Veloso se desmayó tras su gran momento. No es broma, sucedió como suena, perdió el conocimiento. Y el Bernabéu, allí, celebrando, sin percatarse. Entiéndanse. El desmayo y el éxtasis. Se habían cargado a Cruyff de la Copa de Europa.</p>
<blockquote><p>La remontada (en el partido de desempate) contra el Benfica de Eusebio le hizo famoso en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su explosión internacional llegaría en la temporada siguiente. El bombo le emparejó con otro campeón de calibre, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el Benfica de la pantera Eusebio</a>, esta vez en la ronda de cuartos. Fue una eliminatoria durísima por una circunstancia que se repitió pocas veces: los portugueses eligieron y consiguieron dividir la posesión. Y además, atacaban con muchos. Ello llevó a Michels a fijar más las demarcaciones de sus futbolistas y admitirle, por tanto, menos libertad posicional a Cruyff, que apareció menos y en menos zonas de las que él prefería. Y de esta guisa, lo que a la postre sería una trilogía de choques, no empezó nada, nada bien. En la ida celebrada en Ámsterdam, el Benfica venció 1-3; atenuando, dos semanas más tarde, que da Luz viviera y sufriera la única vez que se ha remontado ese resultado en concreto. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xh1k9ol8SLg">Cruyff convirtió dos tantos</a> de delantero maravilloso; uno de cabezazo tremendo y el otro muy parecido al que Maradona le hizo al Madrid cuando vestía de azulgrana. También asistió en el gol restante. Así equilibró con exactitud el 1-3 y propició un partido de desempate que se disputó en París y alcanzó la prórroga. Nada más empezar la misma, liberado de las cadenas del ariete y habilitado para caer a su izquierda, abrió el marcador y cerró un ciclo para Lisboa.</p>
<blockquote><p>El maestro Gianni Rivera dominó la primera Final de Copa de Europa que disputó el Ajax de Ámterdam.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Obrada semejante hazaña, el destino no podía ser otro que la gran Final, y hasta ella arribó. La disputaría frente al Milan de Gianni Rivera, en lo que representaría la lección individual más impagable que recibiría en su carrera. Aquel caballero italiano era una maravilla que jugaba de enganche, contaba 27 jóvenes años y exclusivamente trotaba. No precisaba de más: era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-44XJHKIzAs">un pasador superior</a> al que Cruyff era y sería; destrozó al desabrigado Ajax con pausa y asistencias primorosas. En un tiempo en el que la superficie no consentía que el cuero rodase con uniformidad, Rivera transformó el viento en un suelo liso y suspendido, imprimió a sus toques la rapidez que quiso y grabó en fútbol aquel 4-1 contra Cruyff para que, quien gustase, pudiera contemplarlo en cualquier momento de la eternidad.</p>
<p style="text-align: justify">Los de Ámsterdam no regresarían al torneo hasta pasados dos cursos, en la 1970/71, con ganas de revancha y un nivel colectivo perfeccionado a fuego lento. En aquel instante,<span class="pullquote_right">El Ajax retornó a la Copa muy mejorado</span> no perdían la pelota ni con súplica mediante, y Cruyff, maduro, se comportaba como el mejor jugador del mundo de pleno derecho. Su desequilibrio innato había adquirido el don de la puntualidad. El duro Atlético de Madrid, que estuvo a nada de ganar la Copa de Europa muy poco después, lo padeció en la semifinal. Y el Panathinaikos griego entrenado por Puskas, en Wembley, no encontró cómo evitar que saliera campeón por fin. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4NuVPnksUi4">La jugada del 2-0 definitivo</a> fue una pieza maestra. Y muy significativa. El rayo número “14”, luego apodado <i>“holandés volador”</i>, también ganaba caminando. Como Rivera.</p>
<blockquote><p>Helenio Herrera rechazó la oferta del Ajax para suplir a Michels. A cambio, le recomendó a Kovacs.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Michels emigró a Barcelona pero el Ajax no se dio cuenta. Levantar el trofeo había forjado un Cruyff nuevo y superior: el especulativo. Él se consideraba un artista, y estos crean cuando y para quien les place, y así pasó a comportarse. Cruyff no vivía cada suspiro como si fuera el último en el que ser feliz con el balón: le sobraban los minutos cuando su equipo iba en ventaja. Del mismo modo, empezó a asumir riesgos sólo cuando no lo eran. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/derrota-ciclo-inter-de-milan-helenio-herrera/">El Inter de Milan</a>, en la Final de 1972, experimentaría las consecuencias.<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/facchetti/"> Un ilustre, Facchetti</a>, afirmó que el Ajax salió vencedor sólo porque ellos cometieron un error impropio, pero cuando se analiza el encuentro con perspectiva, se infiere sin confusiones que los italianos no albergaron vida alguna. Cruyff, bajando a línea de pivotes para huir de la marca bregosa de Oriali, activaba su citada pausa táctica y, hasta que no colocaba a Haan, Mühren y Neeskens donde bloquearían con sencillez cualquier posible transición <i>neroazzurra</i>, no cabalgaba. La única esperanza del Inter consistía en forzar los penaltis, y era muy difícil no fallar ni una vez durante aquella hora y media de terror psicológico. Mucho más con la misión asignada de perseguirle y de sujetar ese cambio de ritmo de hijo de un demonio. Y Oriali no aguantó. Cruyff resolvió con un doblete.</p>
<blockquote><p>El colmo del dominio táctico inspirado por Cruyff se vio en la ida de cuartos de 1973 ante el Bayern.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Se había consagrado. No era el mejor, era algo más, y él lo sabía, pues por algo fue el tipo más listo que pisó la hierba. La Copa de Europa de 1973, en particular durante la ronda de los cuartos de final, pondría de manifiesto su plenitud. Le tocó recibir a un equipo que olía a campeón irremediable, el Bayern Múnich de Franz Beckenbauer, el más grande de sus adversarios, y lo encerró en su área durante los 90 minutos. Impresionante. Pero impresionante hasta un punto difícil de mesurar: nadie, en la historia, ha sacado la pelota como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/beckenbauer-parecido-rey-arturo-evasion-victoria/"><i>el Káiser</i> de Alemania</a>; su creatividad en los primeros pases era sin duda comparable a la de Maradona en campo contrario, y su Bayern disponía de herramientas formidables para dar sentido a ése su talento. Y Cruyff lo anuló. El orden infundido por su sapiencia desplegó a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">un Ajax tácticamente irreprensible</a> donde, tras la pérdida, cualquier tirillas <i>rándom</i> hubiera parecido Kanté, impidiendo a Beckenbauer respirar y, más grave, propiciar respiración. La magnífica defensa bávara se mantuvo imbatida hasta el descanso, pero Roth, la marca individual sobre Cruyff, suponía demasiada poca resistencia para 2.700 segundos más. Y 4-0. Palabras mayores. De ahí que perduren.</p>
<p style="text-align: justify">Tras menos de una década de profesionalismo, Ámsterdam daba cobijo a tres Copas de Europa. Cruyff había cumplido con creces. Le tocaba ayudar a papá.</p>
<p style="text-align: justify">Michels llevaba dos años por Barcelona sin fútbol ni trofeos. Pero decir eso entonces no era como decirlo ahora. En 1973, aquello formaba parte de la normalidad relativa. De la normalidad porque el Barça llevaba 13 campañas sin celebrar una Liga; y relativa porque, a pesar de los resultados, el gigantesco potencial del club siempre estuvo latente. Por masa social, por significado, por capacidad económica y también por ese pasado que, aunque quedaba cada vez más lejos, le distinguía como parte de la aristocracia. No en vano, no podría existir mayor prueba de su estatus que el propio hecho de seducir y fichar a Cruyff. Tras una serie de problemas burocráticos y algunos sucesos más, el mejor jugador del mundo recaló en el frío Camp Nou.</p>
<blockquote><p>Cruyff tiranizó su primera Liga española, pero el Barcelona no le permitía ser quien era en Holanda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero que notó Cruyff fue que aquí no se tocaba el balón como hacían los holandeses. Había gente para asociarse,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/"> como<i> Charly</i> Rexach</a>, uno de esos futbolistas que perdieron tanto que no pudieron escribir en los libros lo buenísimos que eran, porque la historia la cuentan los vencedores; pero, en general, el nivel técnico de aquel conjunto no era una exquisitez. Así que aquello de tener la pelota siempre no iba a ser tan, tan posible. Porque, encima, había otro inconveniente: el fútbol en España no era territorio ignoto. Se trataba de un país que había logrado seis Copas de Europa de clubes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/fotos-en-sepia/">una Eurocopa de Naciones</a> y que había visto a un sinfín de superclases desde el principio del deporte. Había una cultura ya instalada, y aquellas cosas que hacía Cruyff donde no existía pasado, aquí, parecían extravagancias. Ni Michels se atrevió a registrarlas.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque sí fue cierto que el Barça jugó en un 4-3-3 y que a Cruyff se le concedieron dos permisos especiales: intercambiaba la posición con el delantero (delantero, no jugador) que deseaba y asumía un rol defensivo hecho a su medida.<span class="pullquote_right">Sotil, un socio táctico perfecto para Cruyff</span> Por resumirlo, se labró una relación táctica muy directa con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/06/01/actualidad/1433181579_969088.html">el “9” peruano<i> “Cholo”</i> Sotil</a>, un tipo queridísimo por la grada que marcaba un montón de goles y a quien el Barça había descubierto mientras vigilaba a Teófilo Cubillas. El truco no revestía complejidad: cuando los culés atacaban, Cruyff era extremo izquierdo y Sotil, ariete; y si los culés defendían, Sotil trabajaba la banda y Cruyff, el centro. Y a partir de ahí, se explicaba el juego. Si se abría, darle la pelota al “14” costaba menos trabajo, y una vez controlaba, ya podía organizar y crear, potenciando el olfato del<i> Cholo</i>, la clase de <i>Charly</i> y <a target="_blank" href ="http://www.lasprovincias.es/v/20140428/economia/homenaje-marcial-asensi-ante-20140428.html">la llegada de Asensi y Marcial</a>, que carecían de la finura de Mühren pero constituían valores ofensivos bastante superiores al promedio de la Liga. Una vez fraguaron los mecanismos, el Barça fue una trituradora. Muchas goleadas llegaron entre diciembre y el mes siguiente, si bien la más legendaria se hizo esperar hasta el 17 de febrero: un 0-5 en el Santiago Bernabéu. </p>
<blockquote><p>Cruyff llegó al Mundial del 74 como una de las personas, en general, más célebres del momento.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Barça recuperó la Liga con rotundidad y, sin duda, gracias a Cruyff. Antes de su debut, que se produjo en la jornada ocho, el equipo había mantenido un hilo de dos victorias, dos empates y tres derrotas. El punto de inflexión que el holandés supuso se quedó fuera de cualquier debate. Su fama, su carisma, su imagen, la belleza de su fútbol y <a target="_blank" href ="http://s.libertaddigital.com/fotos/noticias/650/0/cruyff-cataluna-071112.jpg">su implicación con la sociedad catalana</a> acabaron de perfilarlo como una superestrella mediática sin respuesta para la época. Y aquello sembró una esperanza -que no confianza- en la grada del Camp Nou. Pero, por desgracia, no sería correspondida. En especial, porque, más allá de las pequeñas historias que relataremos más abajo, Cruyff, el futbolista, estaba a un tris de vaciar su alma. Le llamaba la gloria: el Mundial de 1974. El sueño de un sueño.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“La Naranja Mecánica”</i> fue un acontecimiento que no solicita presentación. Basta con recordar que el maravilloso Ajax Tri-Campeón rescataba a Cruyff y adquiría las mejoras de cuatro inclusiones excelsas: Rijsbergen, Jansen y Van Hanegem (estrellas del Feyenoord que también conquistó Europa), y el extremo izquierdo Resenbrink, ponderado por no pocos especialistas como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=88fTQI3jY5Y">el segundo gran talento</a> de la generación del<i> Flaco</i>. Dirigidos por Rinus Michels, lo cual equivalía a contar con el sistema y con la identidad que en Holanda sí inspiró, cristalizaron en un equipazo que porfía, con la Brasil del 70, por ser considerada la selección más querida de las 20 Copas del Mundo. Pero perdieron la Final porque Beckenbauer se vengó.</p>
<p style="text-align: justify">Franz, que acababa de ganar su primera Copa de Europa, conservaba intacto en su memoria lo del 4-0 del 73: Cruyff le había embotellado y no había habido modo humano de superar la presión consecuente. Y con la suma de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=052Br-b6_Gc">Van Hanegem</a>, <i>la Oranje</i> emulaba el movimiento con más prestaciones si cabía que su Ajax mitocondrial. Según los cálculos del Káiser, la única manera de no volver a sufrir lo mismo debería partir de la base de no ser encajonado; Alemania no podía meterse atrás por mucha posesión que acumulasen los holandeses. Y, por supuesto, cuanto más lejos anduviese Cruyff de la zona más ardiente, mejor.</p>
<blockquote><p>El portero Maier, en una actuación antinaturalmente mágica, privó a Cruyff de la Copa del Mundo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El marcaje al hombre que efectuó Vogts fue el gran legado de la carrera de este. Menuda lapa ultra física. No lo dejó a cero, no lo hizo ni aunque ignorásemos la fascinante acción del minuto 1, pero durante el resto del encuentro, consiguió alejarlo del peligro y que cada cosa que hiciera le costase mucho más de lo corriente. Y Alemania, como grupo, lo exprimió. Fue la primera vez que se divisó un sistema defensivo tan adelantado en un equipo que no iba a amasar ni un 40% de posesión. La actividad protectora germana comenzaba desde el primer pase holandés, lo que derivó en que Michels retrasase a su centro del campo y en la creación de un espacio en la mitad enemiga <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UJzm9U-UNzA">que Beckenbauer iba a saber emplear</a>. Él, Breitner y Hoeness comandaron transiciones que no envidiaron en daño infligido al causado por los de Cruyff hasta la última media hora. Durante esta, con 2-1 en el luminoso, Holanda quemó sus naves haciendo llegar a sus dos interiores en cada ataque, mientras Cruyff,<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4WVmlpATJyE"> ejerciendo de base</a>, capitaneaba el toque de corneta. Perdieron solidez, pero crearon ocasiones suficientes como para meter tres goles. Sepp Maier, cancerbero de reflejos superheroicos, completó el milagro de sobrevivir y dio el Mundial del 74 a su Alemania anfitriona.</p>
<blockquote><p>Cruyff siguió jugando como un crack, pero nunca recuperó el nivel que se dejó en aquella gran Final.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cruyff no volvió a ser el mismo. Destacaba, claro; pero no de la misma manera. Algunas voces aludían a supuestos problemas físicos que nunca se confirmaron -se decía que le aplicaban sesiones de acupuntura, que para la época era como decir que le curaba una bruja en la choza de su montaña-, otras citaban temas financieros… La verdad es privada y pertenece a su familia. Pero cuesta mucho disociar su sensible bajón de lo ocurrido en la Final contra Beckenbauer. Por primera vez en su carrera, se le había escapado una oportunidad que no se le volvería a conceder. El máximo ya no era una opción. Y aunque convertir al Barça en el gigante en el que lo convirtió más tarde implicaba un reto mayestático, todo el mundo ha escuchado la famosa frase de Messi: <i>“Cambiaría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-tactico-final-berlin-barcelona-3-juventus-1-luis-suarez/">mis Champions Leagues</a> por un Mundial con Argentina”</i>. En cualquier caso, antes de colgar las botas, protagonizó varios episodios llenos de fútbol e interés. Sobre todo, porque plasmaron ese escenario de histeria y desatino que, en los dulces 90, arreglaría sentándose en el banquillo.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada 1974/75 comenzó con un cambio de cromos un tanto delicado: Neeskens vino a ocupar la plaza de extranjero que, hasta ahí, correspondió a Sotil. Es decir, un hombre cuya posición ideal era la de Asensi o<span class="pullquote_left">El fichaje de Neeskens tuvo consecuencias</span> Marcial, dos nacionales de peso, dejaba sin ficha ni sitio al delantero con quien Cruyff se repartía los espacios. Y encima, era holandés, como el propio <i>Flaco</i> y el míster, con las suspicacias que ello levantó en una sociedad española que era tan insegura y desconfiada como lo es en el presente. En cualquier caso, yendo al juego, no funcionó como se esperaba. Sotil halló relevo goleador en la figura de Manolo Clares, pero ni la química táctica con él era la misma, ni su relación con el Camp Nou tampoco. El Madrid le sacó 13 puntos al Barça en una Liga de 34 partidos donde las victorias sumaban sólo dos. Y el Leeds United, con <a target="_blank" href ="http://www.kaisermagazine.com/ranking/top-10-mejores-marcajes-gentile-zico-maradona/">una labor individual de Trevor Cherry</a> sobre Cruyff que todavía se rememora en Las Islas, lo expulsó de la Copa de la Europa en el penúltimo de sus partidos.</p>
<blockquote><p>Cruyff obligó al presidente del Barcelona a elegir entre él y su nuevo entrenador, Weisweiler.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Rinus Michels salió en globo y llegó un señor alemán que se llamaba Hennes Weisweiler. En España fue y es vilipendiado, pero no era ningún cualquiera: supo construir en la Bundesliga un proyecto excepcional que arrebató títulos al mismísimo FC Bayern Múnich del Káiser Beckenbauer: el Borussia Mönchengladbach de Günter Netzer. Netzer fue el más reputado centrocampista pasador de la década de los 70, un jugador que, por momentos, parecía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=K7uPXMZNEU0">Maradona sin regate</a>, o un Platini con menos gol que el real que superaba a este en todo lo demás. Ese era el gusto de Weisweiler. El problema residía en que su camino para desarrollarlo se parecía más al habitual en Van Gaal que al escogido por Guardiola: no cedía ante ningún futbolista; aplicaba su método y su sistema y eran los cracks, y no él, quienes debían acometer el sacrificio de la adaptación. A Cruyff le ordenó que actuase de “9”. Sólo de “9”. Y qué se puede contar más allá de que con la iglesia había topado. Lo de Rivaldo y Van Gaal, al lado de aquello, fue <i>“La Aldea del Arce”</i> comparada con <i>“Los Soprano”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Weisweiler fue destituido para euforia del Camp Nou. Y, en una muestra de lo que era el Barcelona de la época, Michels regresó a la entidad para ver si sonaba la flauta. Cruyff se sabía responsable, invirtió toda la energía que le restaba dentro y firmó su segundo mejor curso como estrella de los azulgranas, perdiendo la Liga por un solo punto frente al Atlético de Madrid. Debe apuntarse que se trató de uno de los desenlaces más polémicos del relato del campeonato nacional. En un envite frente al Málaga en casa en el que el Barça no tuvo fortuna con el colegiado, Cruyff resultó expulsado por, supuestamente, propinarle a este un insulto (aunque siempre defendió que se dirigió a Clares y que dijo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RScGkgplQz0"><i>“Manolo, marca ya”</i></a> -él decía cosas así-) y fue sancionado con tres partidos de suspensión. Sus compañeros empataron uno, perdieron dos y la Liga se escapó de entre los dedos. No le quedaba nada por ofrecer. No como futbolista. Y el preámbulo terminaba. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/">Podemos empezar</a>.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>La jugada</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 01:40:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Al Johan Cruyff futbolista se le han asignado profusas definiciones y lluvias de adjetivos. Lo hemos intentado explicar de mil modos, con cientos de palabras. Pero, como diría Cortázar, las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma. Entonces, es suficiente con sentir. En la final de la Copa del Mundo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>Al Johan Cruyff futbolista se le han asignado profusas definiciones y lluvias de adjetivos. Lo hemos intentado explicar de mil modos, con cientos de palabras. Pero, como diría Cortázar, las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir<span id="more-202980"></span> desborda el alma. Entonces, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4WVmlpATJyE">es suficiente con sentir</a>. En la final de la Copa del Mundo de 1974 entre Holanda y Alemania, a Johan le bastó menos de un minuto al comenzar el partido para que su cuerpo de alambre se disolviera y se convirtiera en momento, en 55 segundos en los que se abrevió y se hizo jugada y emoción</i>.</p>
<blockquote><p>En aquella jugada ante la poderosa Alemania, Johan Cruyff fluyó como siempre lo hacía.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El dios naranja toca la primera pelota de esa final, como si ese gesto inaugural, sacando desde centro del campo, ya recogiera el mensaje de que ese partido, ese día y ese torneo eran suyos, de su propiedad. Adora centralizar la escena, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bQCqw2jpudk">signo de su ascendencia</a> sobre las situaciones, los compañeros y el juego, una descarga continua de rebelde autoridad que recorre el campo con la fuerza de un viento huracanado. Más que un líder, es un jefe: un dominio que aplasta. Y así se entiende él y así lo entienden a él, como si viviera en permanente rebelión con el mundo. Amaga con asaltar líneas y trasladarse a la delantera, un lugar donde nunca está, pero siempre aparece. Pero se frena en el círculo, sin salir de él, mientras los demás tulipanes se mezclan entre un cordel de pases de pelota. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Haan se apartó; era el momento de que todo fuera de Johan Cruyff</span>Holanda digiere ese fútbol hiperbólico y revolucionario como si masticara el tiempo. Lo hace desde sus centrales, trenzando poco a poco, alejando hacia su terreno a esos alemanes de colmillo retorcido, hasta que él irrumpe decidido, descendiendo posiciones, algo escorado en el sector izquierdo. Rijsbergen, entonces, se la cede a Haan y a él lo vemos con una carrera ansiosa y horizontal, activado por un golpe de electricidad: necesita ese balón. Acude a él y se lo arrebata al compañero. Lo aparta. Haan abandona la escena de puntillas, con un pudoroso temor, plegándose así ante la soberanía inflexible <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=e8yCT7xxYOg">del dios naranja</a>. Agarra así la pelota aún metido diez metros en su campo y comienza a gestar su obra panorámica: ordena un pase y lo da. Holanda ya está entera con el cuerpo metido en el territorio enemigo, con él de último hombre. Todos sus compañeros, excepto el portero, se le abren y se le cierran por delante. Es su dimensión preferida, elegir a quién, cuándo, dónde… seleccionando él las respuestas, gobernándolo todo. Es poder absoluto. Y, en ese punto, le devuelven la pelota, y arranca. Emprende una carrera flaca en la que se aprecia ese perfil mágicamente enjuto, unas piernas de mimbre imposible, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mFkZnttjZh0">un fútbol de ángulos oblicuos y afilados</a>. Cambia el ritmo, porque esa es la firma de sus mejores obras: frenar el reloj y lanzar luego sus manecillas al cielo. Destroza a Vogts. Acelera. Ya es delantero de nuevo. Pisa el área como una manada de búfalos. Y Hoeness le atrapa los tobillos como quien caza a una quimera. Es penalti. </p>
<p style="text-align: justify">En un suspiro, lo ha ejecutado todo y ha demostrado todo: saca de centro como un delantero, baila como una mariposa ingrávida entre los espacios del mediapunta, encuentra el momento de la pelota y la ordena con la puntualidad del mediocentro, comienza las cosas fondeando en su equipo como un líbero transoceánico, desata la zancada, el amago y el escape con los modales de un extremo y acaba invadiendo el área con determinación y furia, volviendo así al aroma del delantero: en 55 segundos, ha reverberado en el césped un futbolista universal. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dGDZm0z7pMI">Es Cruyff</a>: autoridad, conocimiento, poesía, música y rebeldía. El Leonardo Da Vinci del balón. </p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/cruyff-estilo-ofensivo-dream-team-guardiola-koeman/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>De tulipanes y gauchos</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2014 01:59:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>n balón larguísimo, un control estratosférico seguido de un quiebro imposible y una definición quirúrgica. Para toda una generación de aficionados al fútbol, los Holanda-Argentina son esto. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XsZkCFoqSBs">golazo de Dennis Bergkamp</a><span id="more-131639"></span>en aquellos cuartos de final de Francia 98, en un partido que estaba destinado a ser el que consagrase mundialmente a Ariel Ortega y que acabó como la prueba de la vuelta a la élite del tulipán que no quería volar.</p>
<p style="text-align: justify">Desde aquel día en Marsella, no ha vuelto a haber un enfrentamiento oficial entre holandeses y argentinos. Ni lo había habido en los anteriores veinte años. Sin embargo, fueron sus dos partidos en la década de los 70 los que marcaron esta rivalidad como algo a tener en cuenta. Efectivamente, ambos estuvieron ausentes del Mundial de Mexico. Los argentinos, una potencia, sorprendentemente eliminados por Perú. Los holandeses, cuyos clubes había llegado ya a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KSL46HeVu2w">dos finales de Copa de Europa</a> seguidas, seguían creciendo hasta lo que sería el fútbol de referencia a lo largo del decenio. La cosa cambió en el 74 y el 78, y ambas selecciones estuvieron presentes –y con presencia- en los campeonatos disputados en Alemania Federal y en la propia Argentina.</p>
<blockquote><p>Una rivalidad no tradicional que fue forjada en los años setenta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Holanda había cambiado mucho desde 1970. Se había convertido en la gran potencia del fútbol europeo, con su juego radical y moderno, encabezado por el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">Ajax de Amsterdam</a>. Llegaron al Mundial 74 con la etiqueta de aspirante y desde el inicio no defraudaron. El <i>«Fútbol Total»</i> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gaWHo6zFdJU">demolió a Uruguay</a> en el primer partido. No fue el resultado, un 2-0, sino la impresión de que ambos equipos jugaban fútbol de distintos siglos. Los suecos frenaron el ímpetu holandés con un empate sin goles pero, como si hubieran cogido impulso, los tulipanes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2nUo4V-boLM/">arrasaron</a> a Bulgaria para ganar el grupo y llegar a la segunda fase.</p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Argentina había sobrevivido a un grupo muy difícil, con la sorprendente y espectacular Polonia de Kazimierz Gorski como capo principal. La diferencia de goles dio el pase a los albicelestes ante una Italia envejecida y con un vestuario roto, que quizá dio su peor<span class="pullquote_right">Holanda no presentaba la mejor de las listas que podían realizarse</span> imagen en los Mundiales. Así pues, Argentina se iba al grupo de segunda fase con Brasil, la Alemania Oriental y los holandeses. Argentina no iba escasa de talento a pesar de ser considerado un equipo agresivo y tosco. Roberto Perfumo seguía siendo uno de los grandes defensores del globo, Quique Wolff era un jugador en alza, el duro Heredia y el veloz Ayala habían impresionado a Europa con el Atlético de Madrid. Y luego estaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pp_exG1-S9U">René Houseman</a>, un pequeño genio de gambeta imposible que había conquistado Argentina con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-estetica-futbol/">Huracán de César Luis Menotti</a>. Holanda, por su parte, a pesar de notables bajas, ya fuesen por lesión –Barry Hulshoff, uno de los mejores centrales del mundo-, o por dudosas decisiones técnicas y de vestuario –el gran portero Jan van Beveren, el cañonero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_HHhiwuW1Xk">Willy van der Kuijlen</a>, y los extremos Coen Moulijn y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/willi-lippens-rivalidad-holanda-alemania/">Willi Lippens</a>&#8211; estaban encandilando al mundo. La permanente movilidad de Cruyff, el despliegue de Neeskens, el descubrimiento de Rijsbergen, el fútbol cerebral de van Hanegem o la confirmación de Suurbier y Krol eran sus avales.</p>
<p style="text-align: justify">Y lo que ocurrió en aquella lluviosa <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">tarde-noche en el Parkstadion</a> de Gelsenkirchen fue una masacre. La muerte del fútbol <i>clásico</i>, que Holanda se encargaría de refrendar ante Brasil pocos días más tarde. Los holandeses no se cansaban de presionar, como una manada de lobos, tirando la línea del fuera de juego a una altura suicida, volando sobre los indefensos argentinos. Cruyff y Krol ya habían adelantado a los tulipanes antes de la media hora. En la segunda parte, cuando el cielo se abrió sobre el estadio, la tormenta no fue solo un espectacular fenómeno meteorológico. Los goles cayeron como martillazos estratégicamente asestados a la moral albiceleste. Rep en el 73 y Cruyff con el golpe de gracia en el 90, llegando de la nada, sobre un auténtico mar de agua y fusilando a un desesperado Carnevali.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina estaba liquidada, y se fue a casa con un solo punto, mientras los holandeses caminaron con paso firme hasta que se toparon con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ua3qVuID6fc">un equipo tan bueno como ellos</a> y que tenía una despensa de talento todavía mayor. Los alemanes no renunciaron a nadie ese verano. Al menos a nadie que no pudiesen sustituir.</p>
<blockquote><p>El escenario había cambiado mucho cuatro años después.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No poca polémica suscitó la celebración del Mundial de 1978 en tierras argentinas. El país vivía desde hacía dos años bajo el control de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=akz67SkzyrI">una Junta Militar</a> golpista que desconocía –como todas ellas- el significado de los Derechos Humanos. Pobreza camuflada, gasto desorbitado en infraestructuras, desapariciones diarias de personas… el panorama no parecía el ideal para celebrar un evento global. Pero la FIFA, siempre tan preocupada por estos asuntos, tiró para adelante y permitió que Videla y sus compinches siguieran adelante con esta abominación. Las reacciones no se hicieron esperar, y figuras como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-bayern-munich-breitner-rummenigge-matthaus/">Paul Breitner</a> –el activista comunista-maoísta amante del dinero, a la par que genio del fútbol mundial-, y Johan Cruyff renunciaron a jugar el campeonato. Otras muchas selecciones se vieron envueltas en situaciones dantescas, desde malísimos lugares de concentración, problemas de transporte e incluso incidentes con las Madres de la Plaza de Mayo –la visita que les hizo Jongbloed levantó ampollas entre los militares-.</p>
<p style="text-align: justify">Futbolísticamente, el torneo fue bastante mediocre. Terrenos de juego en malísimo estado, frío, decisiones arbitrales dudosas y un ambiente enrarecido que lo impregnaba todo. Los holandeses, que venían sufriendo problemas de vestuario durante los últimos cuatro años, no se quedaron atrás en Argentina tampoco. Habían perdido la semifinal de la Eurocopa dos años antes con una actitud vergonzosa, y en Sudamérica un complot contra Ernst Happel fue el pan de cada día durante la primera fase. Cuando <a target="_blank" href ="http://www.worldsoccer.com/blogs/jan-zwartkruis">Jan Zwartkruis</a> se hizo de facto con el poder del equipo –él los había llevado al Mundial-, la selección renació en la segunda fase, se tomó venganza <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Q9h12QD7ykI">eliminando a los alemanes</a> y alcanzó la final brillantemente. Neeskens, Rensenbrink y Rep, junto a Krol y Haan seguían liderando la manada de lobos. Hacía bastante que el segundo Johan había abandonado la sombra de Cruyff.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina, por su parte, sufrió en un grupo de primera fase durísimo. Italia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lGQ2W0MEdDE">Francia</a> y Hungría eran sus compañeros de viaje y, aún jugando decentemente, es probable que los argentinos no hubiesen pasado ese grupo en un Mundial disputado en cualquier<span class="pullquote_left">El famoso y discutido 6-0 a Perú eliminó a Brasil</span> otro país. La <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=41GCmqDEnPI">derrota ante una Italia</a> que jugaba de maravilla los hizo pasar segundo de grupo y, por lo tanto, los hizo abandonar Buenos Aires. Era algo que no entraba en el guión. En Rosario, Argentina dio <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JEOqm6BfJ98">buena cuenta</a> de Polonia, donde la falta de goles de Mario Alberto Kempes, la gran figura albiceleste, llegó a su fin. Un lamentable empate a cero contra Brasil, donde el miedo y la violencia de ambos conjuntos se hizo patente, dejó todo por resolver en la última jornada. Obviamente, los brasileños tuvieron que jugar antes contra los polacos, y así Argentina podía saber qué margen de victoria necesitaba ante una selección peruana que estaba dejando una buena imagen en el torneo. El gol de Nelinho de falta y el doblete de Roberto Dinamite obligaban a Argentina a ganar por 4-0 o más. Parecía una empresa casi imposible, pero tras unos inicios titubeantes donde Perú hasta tiró un balón al poste, los albicelestes empezaron a marcar todo lo que tiraban a puerta. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=x74qjazOp-I">6-0 final</a> levantó no pocas sospechas en aquel momento –y aún más a posteriori-, pero el caso es que los hombres de Menotti volvían a Buenos Aires para disputar la gran final.</p>
<blockquote><p>El Monumental de River vivió una explosión patriótica ante la perspectiva del título mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Holanda se encontraba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IDQSnt-6e1k">de nuevo en la final</a> y, una vez más, tenía que enfrentarse a la peor perspectiva: la de tumbar al equipo anfitrión. Y en esta ocasión, además, era un equipo anfitrión que jugaba con <i>«25 millones de jugadores»</i> y que DEBÍA ganar tanto como Italia en la preguerra. Jongbloed, Poortvliet, Krol, Brandts, Jansen, Neeskens, Haan, Willy van der Kerkhof, René van der Kerkhof, Rensenbrink y Rep se aprestaron a hacer la gran machada. Con Videla en el palco y los jugadores <i>«mirando a la grada, que era donde estaba el pueblo»</i>, como les había dicho Menotti, Argentina salió con un once que todo buen aficionado argentino recita de memoria: Fillol, Galván, Olguin, Passarella, Tarantini, Gallego, Bertoni, Ardiles, Ortiz, Kempes y Luque.  El del Valencia era la gran figura del conjunto y se había destapado en el grupo de la segunda fase. Ardiles era el director de orquesta, Bertoni un ida y vuelta constante, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h-jkSNlhiJA">Passarella</a> el líder absoluto del conjunto y el guardaespaldas del mejor guardameta del Mundial, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=607Fl8vf71Y">Pato Fillol</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En un césped alto, mal cuidado y cubierto por los famosos papelitos de la hinchada argentina, ambos equipos se midieron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=298RObH1YRc">de tú a tú</a>, con ciertas dosis de violencia desmedida gracias a la lamentable actuación de un Sergio Gonella terriblemente parcial. Poco antes del descanso Kempes abrió el marcador y el estadio se vino abajo. Argentina controló como pudo el partido en la segunda mitad y cuando ya saboreaban el título, un cabezazo del suplente Dick Nanninga batió a Fillol y empató el partido. El Pato estaba haciendo un partido soberbio, con intervenciones de tremendo mérito, pero el medido centro de René van der Kerkhof fue medio gol para el espigado delantero del Roda Kerkrade. La cosa pudo ser aún peor, ya que en el último minuto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=N1lIy6dzEwg">Rensenbrink</a> estrelló una oportunidad clarísima en el poste de Fillol. El Mundial de Holanda estaba ahí. No quedaba tiempo de reacción para Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, como luego comentarían los propios Kempes, Passarella o Gallego, ninguno de los argentinos se dio cuenta de lo cerca que estuvieron de perder. Sólo pensaban en la prórroga, en sacar fuerzas y ganar. Ya con Houseman en el campo, Argentina fue mejor en el tiempo suplementario. Ahí llegaron primero el gol del incansable Bertoni y luego el definitivo de Mario Alberto Kempes, que se proclamaba máximo goleador del certamen y hacía que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KJbOEA-hI9s">el Gordo Muñoz</a>, el mejor locutor de la Argentina, y 25 millones de compatriotas se volviesen locos y saliesen a la calle a celebrar sinceramente algo por primera vez en años.  </p>
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		<title>Los Mundiales y los ciclos</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Jun 2014 02:00:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[l fútbol nació del polvo, el caos y la oscuridad, pero nunca se quedó quieto. Desde su kilómetro cero, en la Inglaterra victoriana, cuando los aristócratas le corrían a aquellas primeras pelotas de cuero macizo, ha descrito una línea evolutiva que le ha permitido configurar un universo rico de perfiles, variado de ideologías, conectado entre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l fútbol nació del polvo, el caos y la oscuridad, pero nunca se quedó quieto. Desde su kilómetro cero, en la Inglaterra victoriana, cuando los aristócratas le corrían a aquellas primeras pelotas<span id="more-126235"></span> de cuero macizo, ha descrito una línea evolutiva que le ha permitido configurar un universo rico de perfiles, variado de ideologías, conectado entre culturas diversas y en la que nunca hubo –salvo al principio de los tiempos porque solo había una- forma mejor o peor de buscar el triunfo, sino intentos diferentes, cada cual arraigado a una tierra, a un estilo y a una bases fundamentales. Ocurrió desde las dos primeras grandes revoluciones, en la década de los años 20. Desde la exportación y evangelización continental  de los valores del juego escocés, raseado, fluido y desplegado como en un tapete de una mesa de billar <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">por parte de Jimmy Hogan</a>. Y desde el revolcón táctico que Herbert Chapman lideró en Inglaterra sembrando la WM desde sus Huddersfield Town y Arsenal. Aun había una tercera vía, pero en la que los formulados  tácticos desempeñaban funciones accesorias: Sudamérica. En Argentina, Uruguay y en menor medida en Brasil, brotaron calidades individuales, como la improvisación y elegancia de los argentinos o la contundente eficacia y la musculatura competitiva de los uruguayos. Desde ese momento, el fútbol pasó a reordenarse y a ramificarse a medida que entraba en contacto con los rasgos nacionales, los contextos sociales, políticos, naturales y  económicos, las raíces antropológicas, las culturas locales… La <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/historia-del-catenaccio-revolucion-horizontal-karl-rappan/">evolución del fútbol</a> fue tejiendo así, desde esos comienzos, una red holística, nunca lineal, en la que la interacción y las influencias múltiples definieron cada modo de concebir y vivir el juego: siempre cada modelo retuvo algo de alguno de sus anteriores, por muy distanciados que estuvieran en el tiempo o en lo cultural. </p>
<p style="text-align: justify">Fue en la Copa del Mundo de 1934 en Italia cuando ese sistema evolutivo se disparó hacia la diversidad. Queda en la historia como el torneo en el que se concretaron, más allá de las vigentes, las primeras variedades en el fútbol con la consistencia y fuerza suficientes como para afianzarse como identidades nacionales o modelos singulares. Entró en escena planetaria <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">la escuela danubiana de Hungría</a>, Austria y Checoslovaquia. Y rompió los moldes la Italia de Vittorio Pozzo, con su <i>‘método’</i>. Desde entonces, las Copas del Mundo, como escaparate universal y tablado sobre el que exponer esas novedades esféricas, han guiado, en cierto modo, la cadena evolutiva del fútbol, respetando un calendario histórico que en Brasil, en los próximos días, tiene un punto crucial. Viviremos una Copa del Mundo acabada en año <i>‘4’</i>. Y cuando, eso sucede, cada 20 años, los ciclos han cambiado. ¿Estamos a las puertas de ese giro? ¿Brasil nos descubrirá algo con un impacto de alcance global? ¿Se asentará algún nuevo modelo como hito sobre el que tomar una referencia dentro de unos años? Las Copas del Mundo de 1934, 1954, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/ghana-cruyff-beckenbauer-cronologia/">1974</a> y 1994 ejercieron ese peso renovador. Es necesario coger el telescopio y volver la mirada.</p>
<blockquote><p>Cada 20 años, en las sucesivas Copas del Mundo se ha ido comprobando la evolución del juego.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2010/05/mundial-1934-y-mussolini-conocio-el-futbol.html">Mundial de Italia 1934</a> nos dejó la irrupción de la selección de Pozzo. La Copa de Uruguay de cuatro años antes, apenas había dejado riqueza táctica. Con Inglaterra autoclausurada en su blindada insularidad<span class="pullquote_right">El Mundial de 1934, el de la irrupción táctica de la selección italiana</span>, las selecciones de 1930 solían obedecer al viejo modelo piramidal (2-3-5) y apenas la esencia exclusiva de los futbolistas uruguayos y argentinos ofrecieron opciones de diferenciación. Pero, en 1934, Italia comenzó a jugar distinto. Pozzo era anglófilo y un hombre de atmósfera rigurosa, disciplinado y autoritario. En definitiva, un hombre con todas las condiciones de poder del tiempo que le tocó vivir, en el auge del régimen de Mussolini. Pozzo estaba enlazado por la amistad con el entonces seleccionador austriaco <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/coaches/coach=61643/">Hugo Meisl</a>, otro anglófilo y alumno de cabecera de Jimmy Hogan. Con Meisl, coincidió en su alergia a la rigidez autómata de la WM inglesa, pero no en su ideario danubiano, donde la fluidez, la autonomía individual y el respeto a la pirámide pura, con los cinco delanteros alineados a la misma altura, funcionaban como conceptos irrebatibles. Pozzo cogió ese sistema táctico y lo transformó en un camino intermedio hacia la WM: conservó los dos centrales y los tres medios del dibujo danubiano, pero reforzó el epicentro del equipo retrasando a dos de los tres atacantes centrales, convirtiéndolos en interiores adelantados. Nadie había hecho eso, a lo que Pozzo bautizó como el <i>‘método’</i> (WW: 2-3-2-3), abriendo, tiempo después, en Italia, un intenso debate ideológico entre <i>‘metodistas’</i> y <i>‘sistemistas’</i> (defensores de la WM).</p>
<p style="text-align: justify">Aquella Copa del Mundo partía con tres selecciones favoritas. Las conectadas por el agua armoniosa del Danubio: Hungría, Austria y Checoslovaquia. Ellas debían pelearse la Jules Rimet con su juego hermanado: dinámico, rápido, tocado, ofensivo y atrevido. Este Mundial, significó la eclosión del canto danubiano. Pero Italia derribó ese eje Budapest-Viena-Brastislava. Italia pudo con todas. A Hungría la eliminó Austria en cuartos porque así lo quisieron los cruces. Austria avanzó a las semifinales hasta que Italia, en un partido afortunado, con un diluvio que inundó San Siro y reventó el tapete verde tan necesario en el juego austriaco, les firmó el acta de defunción. Y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_4tTDbh3zqI">en la final, Pozzo tumbó en la prórroga a Chescoslovaquia</a>. Italia impondría un dominio imperial. Ganó ese Mundial, los Juegos Olímpicos de 1936 y el Mundial de Francia’38. Si la escuela danubiana no tocó metal dorado fue por esa Italia disciplinada, física, sacrificada, influenciada por la sangre sudamericana de oriundos como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z8uFRzSv4R8">Luis Monti</a>, Raimundo Orsi, Attilio De María y Enrico Guaita. Meazza le ponía la salsa al filete. Rigor, batalla y orden, valores que ya no se separarían nunca de la identidad italiana. </p>
<p style="text-align: justify">Austria era la mejor selección. Sinfónica. Móvil. Elástica. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rcB8Heeh5XQ">Matthias Sindelar</a>, entonces el más grande futbolista de Europa, reflejaba la libertad de ese juego. Jugaba como un falso nueve, pero no porque Meisl lo ingeniara, sino porque su creatividad necesitaba de muchos espacios y momentos. Le acompañaba un organizador completo y cristalino como Smistik, quizá el mejor jugador de aquella edición, uno de los pioneros en la función de distribuir el juego alternando en corto y en largo. Además de Horvath, un punta técnico y habilidoso. Y un delantero inmortal: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dEoFeGLfmVg">Josef Bican</a>, autor de 670 goles en 406 partidos, uno de los artilleros más grandes de la historia que luego jugaría para Checoslovaquia. Esta selección alcanzó la final con un fútbol también alegre y coral. Planicka era su portero, quizá el mejor del momento junto a Ricardo Zamora. Y su alma era Nejedly, un delantero con pies de bailarín, el máximo goleador de ese torneo. Hungría quedó por el camino, aunque había sido la base territorial de la explosión danubiana. Tenía en Gyorgy Sarosi, otro goleador imperecedero y figura histórica de Ferencvaros, su estrella.</p>
<blockquote><p>En Suiza 1954 cambió el fútbol para siempre. Nada volvió a ser igual que antes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hungría sería la encargada de emitir el canto del cisne de esa corriente del Danubio veinte años después. La Copa del Mundo de 1954 en Suiza fue la Copa del Mundo que todos los aficionados al fútbol merecían haber vivido. No por el alto nivel del juego, por la emoción de casi todos sus partidos, por lo que lo pelearon varias selecciones, por sus momentos míticos, como el <i>«Milagro»</i> o <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/"><i>«la Batalla de Berna»</i></a>. Tampoco por su vendaval de goles (5,4 de promedio, la edición más depredadora de la historia). Sino porque en los campos suizos cambió el fútbol para siempre. Por juego, impacto e influencia planetaria es el mejor Mundial, el más importante, de la historia. Una bisagra en el tiempo hacia la diversidad de escuelas y estilos nacionales.  </p>
<p style="text-align: justify">Allí nació el gen alemán, su capacidad de resistencia competitiva, su perfil físico, su blindaje emocional, su insuperable personalidad. Lo hizo durante todo el torneo, pero sobre todo en la final contra la Hungría que les había aplastado 8-3 en la primera fase,<span class="pullquote_left">El gen alemán nació en la Copa del Mundo de 1954, jugada en Suiza</span> remontándoles el 0-2 impuesto en ocho minutos por el lisiado Puskas y Czibor. Esa Hungría, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/wembley-1953-inglaterra-hungria/">los Magiares Mágicos</a>, con su innovador 3-2-1-4, había dinamitado la concepción del fútbol como tantas veces se ha contado: el falso nueve Hidegkuti, la cabeza puntual de Koscis, el manejo moderno de Bozsik, el innovador juego de pies <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">del portero Grosics</a>, el ataque lateral del defensor izquierdo Lantos, la salida desde atrás de Lorant&#8230; La derrota contra Alemania puso el epílogo a esa epopeya. La esencia danubiana también pervivió hasta aquella Copa del Mundo con la maravillosa Yugoslavia de Beara, Bobek, Boskov y Zebec. Y en la sorprendente Austria (tercera), que estrenaba la WM, pero mantenía el viejo espíritu de juego ágil y fresco. Tenía en su mediocentro y capitán Erns Ocwirk su mejor hombre: de lectura privilegiada, elegancia técnica y variado surtido de pases. Le respalda el polivalente Gerhard Hanappi, tan pronto defensa como delantero. Después de aquella Copa en Suiza la escuela danubiana en su más pura expresión cerró las persianas, agotada ya por la modernidad del fútbol y las nuevas tendencias. </p>
<p style="text-align: justify">En Suiza, los ingleses, con un equipo extraordinario con Stanley Matthews, Finney, Losthouse, Billy Wright y Taylor, recibieron una nueva lección continental. Su WM ya se había empapado de fracaso en Brasil ’50, su estreno en la Copa del Mundo. También la había martirizado Hungría en Wembley un año antes. Necesitaron otro golpe para constatar que con ese modelo táctico y con su estilo académico, recto, pragmático y estático, donde el balón pasaba por las posiciones y no las posiciones por el balón, nunca podrían competir lejos de las islas británicas. Comenzarían los debates que acabarían en las transformaciones <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/coaches/coach=44549/">de Alf Ramsey</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Fue también la Copa en la que Brasil comenzó a equilibrarse para proteger su salvaje talento y su genialidad natural con el cuarto defensor. El Maracanazo les había dejado una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/futbol-brasileno-disciplina-flavio-costa-sin-exito-maracanazo-brasil/">dramática experiencia</a> a la que no tardaron en buscar remedios. Su genuino 4-2-4 comenzó a desplegarse por momentos en los campos suizos, con un sistema, esquematizado por Zezé Moreira, muy semejante al húngaro y con dos aportaciones históricas: los laterales ofensivos, encarnados aquí por Djalma y Nilton Santos. </p>
<p style="text-align: justify">Y fue en 1954 cuando Italia recibió un impacto sobre el que el análisis histórico ha reparado poco, pero que causó cierta conmoción en su fútbol y generó unas dudas decisivas sobre el camino que había de emprenderse tras la tragedia de Superga. Italia ya había experimentado<span class="pullquote_right">Italia también sufrió un cambio en la Copa del Mundo de Suiza 1954</span> una década antes versiones primitivas del <i>‘catenaccio’</i> como la <i>‘vianema’</i> de Viani en la Salernitana, el <i>‘mezzosistema’</i> de Barbieri en La Spezia o de Nereo Rocco en la Triestina. Y Alfredo Foni, un año antes, ya había sistematizado ese módulo. Pero Italia necesitó de una bofetada y se la dio Suiza, la madre del <i>‘verrou’</i>, del cerrojo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/historia-del-catenaccio-revolucion-horizontal-karl-rappan/">del <i>‘catenaccio’</i> jurásico</a>. Suiza había asimilado ese modelo en su identidad antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando en Francia ’38, Karl Rappan estrenó esa fórmula táctica basada en los marcajes al hombre vigilados por un líbero. En la primera fase de esa Copa del Mundo, Italia, apoyada sobre la defensa de la Fiorentina (<i>‘blocco viola’</i>), recibió un 4-1 de los anfitriones en el partido de desempate para clasificarse a cuartos. Esa derrota, contra el equipo que abanderaba el defensivismo, contribuyó al proceso en el que Italia construiría su identidad nacional, ya en los primeros años 60. Suiza pasó a cuartos y se configuró el cuadro final más brillante de la historia de los Mundiales, con partidos memorables como el Brasil-Hungría (2-4), el Uruguay-Inglaterra (4-2), el Austria-Suiza (7-5) –partido con más goles en un Mundial–, el Hungría-Uruguay (4-2), el Alemania-Austria (6-1), el Uruguay-Austria (1-3) o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=euVOOwxAvCQ">la final entre Hungría y Alemania (2-3)</a>. </p>
<blockquote><p>Rinus Michels y Arrigo Sacchi protagonizaron las siguientes revoluciones del fútbol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Veinte años más tarde, en Alemania 74, el fútbol sufriría una nueva convulsión modernizadora. El <i>Fútbol Total</i> de Holanda se confirmó como la corriente innovadora que condicionaría el juego de esa década y la siguiente. La Holanda de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">Rinus Michels</a> elevó a categoría planetaria la ideología ya avanzada<span class="pullquote_left">El Mundial del 74 en Alemania es el de Rinus Michels y su Holanda</span> por el Ajax. La universalidad posicional, la zona, la presión y el ataque, la teoría del movimiento, la velocidad de circulación, sus atléticas costuras, la introducción del flexible 3-4-3, un delantero creativo y libre, el centro del campo como núcleo del juego ofensivo… Este estilo colisionó con la fortaleza germana dirigida por Helmut Schoen. Una coraza competitiva que también determinó parte del fútbol europeo de los años posteriores. Alemania pasó a dominar el continente y asegurase una identidad a prueba de bombas, donde la disciplina, la eficacia táctica, la figura del hombre libre o un estricto poderío físico fijaban sus bases. Fue en aquel Mundial también donde el laboratorio soviético moderno ratificó sus postulados. No lo hizo con la URSS, sino con la bandera de Polonia. Su seleccionador Kazimierz Gorski (había nacido y jugado en Lviv, entonces territorio polaco y después soviético y ucranio) estaba fuertemente influenciado por la metodología de la escuela de Kiev, donde Viktor Maslov y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/dinamo-de-kiev-blokhin-lobanovskiy/">Valery Lobanovsky</a>, habían metido el fútbol en un microscopio para extraerle cualquier conclusión científica. Aquella Polonia (tercera) ya había sorprendido en los Juegos Olímpicos de Múnich ’72 con un juego de notas soviéticas: creatividad y compromiso colectivos, presión, ritmo trepidante (algo menos mecanizado y más libre que el de la URSS), contragolpe, rapidez… Lato, Gadocha y Deyna, jugadores inteligentes, simbolizaban ese equipo.  En esa Copa del Mundo, la instintiva y mágica Brasil se encontró con la realidad europea y cambió de vía, hacia una más práctica y atlética. </p>
<p style="text-align: justify">El siguiente <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">eslabón evolutivo al fútbol se lo puso Sacchi</a> a finales de los 80, pero todas las enseñanzas de su revolución no se asentarían hasta que se mezclaron con las de Cruyff, y en la Copa del Mundo de Estados Unidos ‘94 casi todas las selecciones demostraron manejar un lenguaje nuevo. Se habían desterrado las defensas de cinco hombres tan populares en la Copa del Mundo de Italia ’90 y los marcajes individuales. El fútbol ya se entendía en Estados Unidos en términos de espacio, definiciones posicionales, juego sin balón, presión colectiva y sistematizada, transiciones, defensas zonales… Y de este Mundial, Brasil también salió, además de campeona, renovada, con algo menos de poética y más de prosa, concretada ya como un producto más europeo y práctico. Su 4-4-2 con centrocampistas de banda (Mazinho y Zinho) fue el reflejo de la vieja ley del equilibrio táctico de Brasil. Había que guarecer el talento con un mediocampo consistente, intenso y trabajador. Romario y Bebeto guiñaron el ojo. El polo creativo de Brasil pasaría a otras posiciones, a los laterales y mediapuntas. Pero ya no habría lugar para mediocentros geniales, imaginativos y técnicos como Didí, Gerson, Rivelino, Falcao, Cerezo… En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Mauro Silva</a> y Dunga se cambió el guion para siempre en Brasil.</p>
<p style="text-align: justify">Y así hasta hoy, veinte años después, en una Copa del Mundo acabada en <i>‘4’</i>. ¿Qué podemos hacer además de disfrutar, esperar y volvernos viejos?</p>
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		<title>El patito feo</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Nov 2012 02:45:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[onmigo en el equipo, Holanda hubiera ganado esa Copa del Mundo». Willi Lippens hablaba como una víctima, aunque con gracia, sin resignación o rencores, siempre con ese barniz de sarcasmo e ironías que definió su temperamento. En cierto modo, cuando Lippens dijo eso sobre la final de 1974 entre Alemania y Holanda tenía razones para [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap"><i>«C</i></span><i>onmigo en el equipo, Holanda hubiera ganado esa Copa del Mundo»</i>. Willi Lippens hablaba como una víctima, aunque con gracia, sin resignación o rencores, siempre con ese barniz de sarcasmo e ironías<span id="more-34832"></span> que definió su temperamento. En cierto modo, cuando Lippens dijo eso sobre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rzpUEfQ1zBc">la final de 1974 entre Alemania y Holanda</a> tenía razones para afirmarlo, aunque quizá no tuviera la razón. Nadie como él en el fútbol resultó tan damnificado a causa del odio entre germanos y holandeses.</p>
<p style="text-align: justify">Willi Lippens era alemán, la estrella durante muchos años del Rot-Weiss Essen. Es el futbolista con más partidos y más goles de la historia del mítico club de Renania del Norte.<span class="pullquote_right">Willi Lippens fue la estrella y símbolo del Rot-Weiss Essen</span> Allí es una celebridad, mucho más que otra leyenda, Helmut Rahn, el delantero que marcó para Alemania el gol que firmó <a target="_blank" href ="http://www.notasdefutbol.com/alemania-2006/1954-alemania-vence-a-la-hungria-inolvidable">el Milagro de Berna</a> en la final de la Copa del Mundo de 1954 ante la mágica Hungría de Puskas, Hidegkuti y compañía. Lippens había nacido a pocos kilómetros de Essen, en Bedburg-Hau, una villa fronteriza, justo en la línea que separa Alemania y Holanda. De madre germana y padre y abuelos neerlandeses, Lippens comenzó a jugar en el equipo de su pueblo antes de fichar por el Rot-Weiss por unos 4.000 marcos. Al principio, le costó jugar. Los técnicos no le daban mucha vida en el fútbol. Lippens corría, pero corría mal. Tenía los pies planos y por eso lo apodaron <i>«Der Ente»</i>, <i>«el Pato»</i>. Lippens tomó aquello con la naturaleza feliz que le acompañó siempre en una carrera que también tuvo una parada en Dortmund.</p>
<p style="text-align: justify">Encabezó los buenos años del <a target="_blank" href ="http://www.glubberer.de/l/lieberwirth__dieter/lieberwirth_essen.jpg">Rot-Weiss en la Bundesliga</a> de la segunda mitad de los años 60. Aunque era diestro, se consolidó como un extremo zurdo de enorme calidad. Corría feo, no era muy veloz, pero driblaba como un genio. Partía desde la izquierda y reventaba la pelota con la derecha, movimiento con el que acumuló goles y goles, en total 186 en 327 partidos entre 1965 y 1976.</p>
<p style="text-align: justify">En 1969, Lippens compartía parte del entusiasmo popular alemán con un tal Gerd Müller. Helmut Schön, el seleccionador<span class="pullquote_left">Schön quiso reclutarlo para Alemania, pero no pudo</span> de la Nationalmannschaft, pensó en él y trató de convocarlo. Pero Lippens se negó. Su padre se lo pidió por favor. Le rogó que no diera ese paso. Él había sufrido <a target="_blank" href ="http://www.exordio.com/1939-1945/paises/holanda.html">la lanza nazi en los años de la Segunda Guerra Mundial</a>, escondido durante un tiempo en los sótanos de su casa y apaleado brutalmente cuando el ejército intentó reclutarlo sin fortuna. <i>«Nací con una educación anti-alemana. Mi padre les tenía odio. Me dijo que si jugaba con Alemania no volviera a casa»</i>, recuerda Lippens en un documental sobre su vida. A Schön no le quedó más remedio que cruzar los brazos: <i>«Tiene todo lo que quiero de un futbolista, excepto el pasaporte correcto»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Lippens poseía la doble nacionalidad alemana y holandesa. Un año después de la frustrada convocatoria de Schön, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Franti%C5%A1ek_Fadrhonc">el seleccionador holandés Frantisek Fadrhonc</a> –antecesor de Míchels- anotó su nombre en un cuadernillo. Veía en Lippens un futbolista ideal para arrancar por la izquierda en el camino hacia la Copa del Mundo de 1974. Pero sobre todo vio en él un escudo de protección. Jugaría con Holanda, pero era alemán. Y el torneo sería en Alemania. Lippens representaba una posibilidad para generarse las simpatías locales y enfriar la repulsa hacia la selección holandesa. La tensión entre ambos países comenzaba su escalada. Eran los tiempos previos a que Van Hanegem rememorara la historia de sus hermanos y familiares muertos en el asalto nazi, a que Ruud Krol condenara entre los micrófonos el asesinato de su padre, miembro de la resistencia capturado por las SS, a que los periódicos holandeses entraran en combustión o a que los aficionados holandeses se lanzaran a rescatar la memoria de los caídos en la guerra. </p>
<p style="text-align: justify">Algo antes de todo aquello, Fadrhonc telefoneó a Lippens y éste aceptó. Sin embargo, <i>«el Pato»</i> no hablaba holandés y era un alemán. Y eso era un problema para la colección de egos<span class="pullquote_right">Sólo jugó con Holanda en una ocasión, no le aceptaron</span> y soberbia del vestuario <i>tulipán</i>. Evidentemente, todo fueron zancadillas para Lippens. Debutó contra Luxemburgo, ganó ese partido 6-0 y marcó un gol, pero ya nunca más se vestiría la camiseta de Holanda. <i>«Corría hacia arriba y hacia abajo, pero nadie me pasaba el balón»</i>, cuenta. Es verdad, nadie le miraba, casi nadie le hablaba. Era un alemán. Un pato alemán. Nada de holandés. Era uno de los descendientes de aquellos despiadados soldados que arrasaron las familias holandesas en la guerra. Así lo veía, por ejemplo, Van Hanegem, el futbolista que más odio vomitó contra los alemanes. En aquel grupo, la autogestión funcionaba como la seda: Cruyff, Keizer, Suurbier… personalidades de acero, orgullosas y libres. <i>«Quien peor me trató fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EfQdkvGWjq0">Van Hanegem</a>«</i>, relata Lippens. </p>
<p style="text-align: justify">En el camino de vuelta en autobús tras el partido ante Luxemburgo, el conductor sintonizó una emisora alemana y una voz se escuchó al fondo: <i>«¡Apague esa radio nazi!»</i>. La orden venía de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B-AtG6e8TpY">Rinus Israël</a>, el elegante central del Feyenoord campeón de Europa. Lippens se le volvió, le enfrentó e Israël embistió de nuevo: <i>«Calla, tú eres alemán»</i>. Vetado por el grupo, Lippens ya no volvió a jugar ningún partido internacional, ni con Holanda ni con nadie.</p>
<p style="text-align: justify">Holanda alcanzó la final en la Copa del Mundo en 1974. Contra Alemania, su extremo izquierdo Rensenbrink apenas duró una parte después de la lesión sufrida en la semifinal ante Brasil. Le sustituyó René, uno de los gemelos Van de Kerkhof. No estaba Lippens… Quizá Lippens tuviera razón y a Holanda, con él de reemplazo, no se le hubiera escurrido aquel título. Quizá no se hubiera resignado solo a lo peor, a lo más doloroso, a ser la campeona moral. Quizá, sin esa derrota atravesada en el alma, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">el odio holandés y alemán</a> no hubiera avanzado implacable hasta aquella semifinal de 1988 en la Eurocopa de Alemania. Con esto nos quedamos, con la vida fronteriza de Lippens, sus goles, sus carreras irregulares, su sentido del humor y su felicidad de patito feo.<br />
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<a target="_blank" href ="hhttp://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">El rival más fuerte</a></p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 3</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Nov 2012 02:50:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[l sueño se había hecho realidad seis años antes. Pese a la desconfianza, África demostró que, unida, puede con todo. El torneo vio la luz en 1957 y ya no pararía. La cuarta edición del campeonato se disputaría en Ghana, con un número de equipos record hasta la fecha, seis, haciendo notorio el interés del [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l sueño se había hecho realidad seis años antes. Pese a la desconfianza, <a target="_blank" href ="http://www.heraldo.es/uploads/imagenes/bajacalidad/_mandela_2c590901.jpg">África demostró que, unida, puede con todo</a>. El torneo vio la luz en 1957 y ya no pararía. La cuarta edición del campeonato se disputaría<span id="more-32935"></span> en Ghana, con un número de equipos record hasta la fecha, seis, haciendo notorio el interés del continente en pleno. Tras liderar sus grupos, Sudan y el conjunto local, Ghana, alcanzaban la final. Sudan llegaba con el máximo anotador, Djaksa, capaz de marcar cuatro goles en los dos encuentros de la liguilla. Pero el ambiente del estadio de Accra iba a ser demasiado para los visitantes. Nunca hubo constancia de la cantidad de espectadores en las gradas. Ghana se imponía por 3-0, con dos goles del héroe de aquella tarde, Wilberforce Mfum. Era el primer título para el país.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/xO9DDhM53Pw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Pocas veces la Copa del Mundo tiene la suerte de colocar en el partido final a los dos mejores del planeta. Alemania 1974 fue afortunada en ese sentido. Johan Cruyff y Franz Beckenbauer llegaban a la cita como los dos últimos Balones de Oro. <i>El Kaiser</i>, además, venía de levantar la <a target="_blank" href ="https://www.facebook.com/ecosdelbalon/posts/317918468283630">primera Copa de Europa</a> de la historia de su club, el Bayern Munich.  Al choque no le faltaba de nada, y menos tras comprobar como Cruyff, recién iniciada la contienda, forzaba un penalty cometido por Berti Vogts, tras una acción individual digna del más grande jugador de la década. No obstante, los alemanes, al calor de su hinchada, dieron la vuelta al marcador con tantos de Breitner y <i>Torpedo</i> Müller, uno de los mayores cazagoles de todos los tiempos.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/ESK93V5pwrw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>El rival más fuerte</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Jun 2012 04:44:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">21</span> de junio de 1988. Esa es la fecha. El partido más intenso y caliente que hayan disputado nunca Holanda y Alemania. Seguramente sea una apreciación un poco exagerada a ojos de muchos dados los encuentros que han jugado<span id="more-14963"></span> ambos países a lo largo de los últimos 40 años, pero realmente es esa semifinal de la Eurocopa cuando el veneno inoculado en 1974 comenzó a hacer efecto a niveles casi enfermizos.</p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente, aquella final de Munich en 1974 marcó las relaciones futbolísticas de ambos países. Holanda, hasta hacía bien poco era un país de fútbol amateur, un don nadie a nivel europeo. Pero la presencia de dos genios como Rinus Michels<span class="pullquote_right">Rinus Michels desde el banquillo y Johan Cruyff desde el campo cambiaron Holanda</span> –en los banquillos- y Johan Cruyff –en el campo- provocó una revolución que llevó al fútbol holandés a ocupar puestos de privilegio en el concierto continental. Lo hicieron primero a través del Ajax y el Feyenoord, sus dos clubes punteros, que a comienzos de los 70 dominaron la Copa de Europa (y el PSV también tuvo actuaciones destacadas en la UEFA). A este auge de los clubes holandeses no fue ajena la <i>«Oranje»</i>, que se clasificó para el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_06oUCT0A_c">Mundial del 74</a> y dominó el campeonato desarrollando un fútbol novedoso que enamoró a todo el planeta fútbol. El llamado <i>«totaalvoetbal»</i> &#8211; Fútbol Total – se convirtió en el Dorado a alcanzar por todo el fútbol mundial a lo largo de los años 70. Alemania, la URSS y Polonia, cada una con sus características propias, lo alcanzaron y hasta Brasil, cuando Claudio Coutinho asumió la dirección de la <i>«verdeamarela»</i>, planteó como su objetivo el alcanzar ese concepto futbolístico.</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que en 1974, los holandeses, selección formada por jugadores con ideas muy propias, modernas, radicales a su manera, jugaron la final contra la anfitriona Alemania y el odio que toda una generación holandesa incubó contra los germanos viajaba en el autobús del equipo de Rinus Michels. Obviamente, <a target="_blank" href ="http://www.exordio.com/1939-1945/paises/holanda.html">Holanda había sufrido muchísimo durante la Segunda Guerra Mundial</a>, con una ocupación de 4 años largos por parte de los nazis, que aplicaron una represión importante en los Países Bajos. Los hombres y mujeres que vivieron esa dominación eran los padres y abuelos de los miembros del equipo holandés. Ellos eran niños de la posguerra, y es evidente que la educación recibida influyó mucho en la manera de afrontar esta final por parte de los <i>tulipanes</i>. Van Hanegem aseguraba sin rubor que no les bastaba con ganar, que querían humillar a los alemanes, que eso era más que fútbol. Robar algo importante en Alemania, como ellos habían hecho con la libertad en Holanda durante la guerra.</p>
<p style="text-align: justify;">Desgraciadamente para los holandeses, en la final se toparon con un equipo al menos tan bueno como ellos, que jugaba en casa, tenía más fondo de armario y demostró mucho más cuajo competitivo que los chicos de Cruyff. Y emocionalmente más estable. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=W4Ljs-WVwX0">La derrota</a> cayó como un jarro de agua fría en el país. La selección, obsesionada con ganar y con reencontrarse con los alemanes dio un bochornoso espectáculo en las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DxDSAICxNVQ">semifinales de la Eurocopa de 76</a>, donde fueron superados por Checoslovaquia. En el 78, con un equipo y juego ya menos <i>total</i>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ovp6JV-rFRs">Holanda fue incapaz de ganar el Mundial de Argentina</a>. Aunque estuvo a un palo de Rensenbrink y unas cuantas manos de Fillol de levantar la Copa. Y antes de que pudieran darse cuenta, su gran generación se había acabado.</p>
<blockquote><p>Lo que hay detrás del 21 de junio de 1988…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Semifinales de la Eurocopa de Alemania en 1988. Alemania Occidental vuelve a encontrarse con Holanda. 14 años rumiando la frustración y haciendo crecer el odio. Holanda, que había sufrido horrores para pasar la fase de grupos, salió con los ojos inyectados en sangre.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de la gente separa las generaciones del 74 y el 88 y marca como único nexo en común la presencia de Rinus Michels. Ni mucho menos. En primer lugar porque esta selección no es <i>total</i>: es sólida, tiene talento y sabe lo que quiere. Pero sus mecanismos no se parecen a los del 74, por no parecerse no se parecen ni en<span class="pullquote_left">Además de Michels, la generación del 88 estaba vinculado a la del 74 por su derrota</span> el color de la camiseta: un naranja menos intenso, pero un diseño más radical. El que caso es que esta selección está muy íntimamente unida a aquella de la final de Munich. Obviamente, ni van Basten, ni Koeman, ni Gullit fueron niños de la guerra, pero sí fueron los niños que estaban pegados al televisor viendo perder a sus héroes ante un equipo compuesto por <i>bastardos alemanes</i>, en palabras de Van Breukelen. Se criaron con las decepciones de los 70, educados en la rivalidad contra Alemania. <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundo/2005/03/03/obituarios/1109849175.html">Y además de Michels</a>, nexo obvio de unión entre generaciones, gran parte de ellos habían crecido bajo las alas de un veterano Cruyff en sus últimas etapas en Ajax -Van Basten, Rijkaard, Vanenburg, Kieft, etc- y Feyenoord -Gullit, Hiele, etc-. Y Cruyff ERA esa Holanda. Además, otros muchos había jugado con supervivientes de la Naranja Mecánica original como Krol, los hermanos Van der Kerkhof o el portero Piet Schrijvers. Añadamos que el jugador más veterano y experimentado del equipo era Arnold Muhren, cuyo hermano Gerry era miembro de la Holanda del 74, pues completamos el cuadro. Imposible que este equipo no estuviese extramotivado en este partido.</p>
<blockquote><p>El partido de sus vidas, no cabía la menor duda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Alemania llegaba a las semifinales de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mARI7f9ecKA">Euro 88</a> tras haber pasado cómodamente un grupo junto a Italia, España y Dinamarca. Beckenbauer, otro punto más de motivación para los holandeses, seguía retocando la selección. Fue el primer torneo sin Karl Heinz Rummenigge en más de una década, y además faltaba otro líder como Harald Schumacher. Así que la apuesta por la juventud era obvia para el Kaiser, que además estaba preparando el Mundial de Italia. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zeEe7-qGSbw">Matthäus era el líder del equipo</a> en el campo, el líbero Augenthaler era un jugador de élite y toda una personalidad en el vestuario, Littbarski seguía haciendo diabluras en la banda, Andy Brehme era el lateral más completo del mundo, Rudi Völler se veía acompañado ahora del ágil y peligroso Jürgen Klinsmann, y en la portería Elke Immel, que tras casi una década de espera había sucedido a Schumacher. Su planta era la misma: alto, fornido, pelo rubio y rizado, esas características <span class="pullquote_right">Tal fue la tensión generada durante la Eurocopa de 1988 y este duelo en particular, que Immel renunció</span>piernas en <i>«X»</i>… Pero sin la personalidad ni el aplomo de su antecesor. La Eurocopa, la tensión de jugar en casa, la presión del máximo nivel competitivo se lo comió. Renunció a la selección tras el torneo.</p>
<p style="text-align: justify;">Holanda, por su parte, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=m60dksGbODE ">tras perder con la URSS</a>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xouWTilUtfw&#038;feature=related">ganar contra Inglaterra</a> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=p9viL6eWFio">salvar los muebles contra Irlanda</a>, llegaba como la segunda de su grupo. Eso sí, había descubierto para el gran público a Marco van Basten, que tras pasarse lesionado gran parte de su primer año en Milan, comenzó el torneo como suplente del atacante del Malinas Johnny Bosman. Afortunadamente para ellos, Michels había rectificado.</p>
<p style="text-align: justify;">Holanda contaba uno de los mejores guardametas del mundo, Hans van Breukelen custodiando la puerta, laterales largos en las figuras de Berry van Aerle y Adrie van Tiggelen, una pareja de centrales que aunaba la potencia de Ronald Koeman y la capacidad y despliegue de Frank Rijkaard, Erwin Koeman y Jan Wouters en el eje del centro del campo, Gerald Vanenburg, que era un puñal en la derecha, Arnold Muhren y su gran toque de balón en la izquierda y una delantera formada por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=aSDfpfl1Z9w">Balón de Oro y futbolista total Ruud Gullit</a> y Marco van Basten. Un equipo fresco, con muchos jugadores en el pico más alto de su carrera y con la moral por las nubes pues seis de sus titulares venían de ganar títulos europeos con el PSV y el Malinas.</p>
<p style="text-align: justify;">La tensión no se reprimió ni un segundo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OnLr67o7amk">en esta semifinal</a>. Sobre el césped del Volkparkstadion de Hamburgo ambos conjuntos se repartieron patadas e intercambiaron fútbol a partes iguales. Los holandeses desde la posesión y los alemanes tratando de imponer su preparación física y su fútbol de ida y vuelta. En el primer tiempo los holandeses tuvieron buenas ocasiones, pero su falta de contundencia permitió a los anfitriones llegar vivos al descanso. Y no sólo eso, sino que al comenzar la segunda parte la suerte les sonrió. Rijkaard derribó a Klinsmann en el área y el árbitro señaló el punto fatídico. A pesar de que van Breukelen había <span class="pullquote_left">Holanda tenía la posesión, Alemania un mayor despliegue físico en el ida y vuelta</span>ganado la Copa de Europa en los penalties hacía un mes, no había caso. Matthäus no falla un penalti importante.</p>
<p style="text-align: justify;">Estando por detrás en el marcador, Michels sacó a Wim Kieft, un espigado delantero del PSV campeón europeo que también hizo fortuna en Italia, para acompañar a van Basten en la punta del ataque. Gullit retrasó su posición y desde ahí desarboló a Olaf Thon y Wolfgang Rolff, que formaban el doble pivote alemán. Y además, el árbitro, que fue de todo menos casero en este partido, señaló un dudoso -siendo muy generosos- penalti sobre van Basten que Koeman, otro de los que no falla penalties importantes, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7DUpko-bd4E">se encargó de transformar</a>. Cuando el partido se encaminaba a la prórroga, con Holanda colgando balones hacia ese tallo que era Kieft, un pase raso de Wouters llegó a van Basten quien, con Kohler encima de él y lanzándose en barrida, conectó un derechazo que superó al inoperante Immel y metió a Holanda en la final.</p>
<blockquote><p>El éxtasis y las consecuencias de la victoria de Holanda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Lo que se vivió desde que Ion Igna, el árbitro rumano, señaló el final fue fiel reflejo de todo lo que veníamos apuntando desde el principio del artículo. <i>«¡Lo hemos hecho, lo hemos hecho! Hemos jodido bien a esos bastardos»</i>, fueron las primera palabras que salieron de la boca de van Breukelen, uno de los más volcánicos en todo este pleito germano-holandés. La final parecía algo secundario, un segundo plato. Lo importante era ganarle a los alemanes, robarles algo a los alemanes. Y además de manera tan dulce, remontándoles en su casa, con un penalti injusto y ganando sobre la hora. Ronald Koeman era otro de los más venenosos. Imborrable como<span class="pullquote_right">El júbilo tulipán era mayor por la victoria contra Alemania, que por el paso a la final</span>, tras cambiar su camiseta con Olaf Thon, se dirigió a la grada donde estaban los aficionados holandeses e <a target="_blank" href ="http://2.bp.blogspot.com/-cZrsog4U-qo/Te5hIWuoMlI/AAAAAAAAAmU/XK7SamDy6vs/s320/koeman.jpg">hizo con ella ademán de limpiarse el trasero</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">La consecuencia inmediata de la derrota para los alemanes fue una limpia de Beckenbauer: Immel, Herget, Borowka, Rolff, Wuttke, Rahn… nunca más volverían a vestir la camiseta nacional, dando paso a una nueva generación que incluía a Illger, Reuter, Möller, Hässler, Riedle, Buchwald, etc. Mientras que para los holandeses fue un subidón tal que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GN1HYU10RA8&#038;feature=fvwrel">ganaron la final</a> de manera mucho más sencilla de lo que podría pensarse tras ver como los soviéticos les habían derrotado en primera fase. Las imágenes de todos los jugadores haciendo partícipe único y exclusivo del triunfo a Rinus Michels reflejan lo mucho que 1974 marcó a todo un país.</p>
<p style="text-align: justify;">A medio plazo, esta semifinal provocó un aumento de odio entre ambas selecciones hasta llegar a cotas enfermizas. Su partido de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=U5GgTZujpQM">octavos de final en el Mundial del 90</a> es una oda a la flaqueza mental, especialmente de los holandeses. Völler y Rijkaard fueron los grandes protagonistas, con rifirrafes contínuos que desembocaron en el célebre escupitajo del jugador del Milan al delantero de la Roma que, curiosamente, acabó con ambos expulsados. La presencia del pendenciero van Breukelen tampoco ayudó mucho. Gullit, tras mucho tiempo lesionado, jugó bien en ese partido, pero fue sistemáticamente apaleado por Buchwald, Augenthaler, Matthäus y, resumiendo, cualquier alemán que le tuviese a menos de un metro. De un van Basten superado física y mentalmente mejor no hacer mención. Tristísima su única aparición en la Copa del Mundo. Una vez apagadas las llamas más gordas con la expulsión de Völler y Gullit, los equipos parecieron querer mostrar algo de su categoría, y <span class="pullquote_left">Volverian a cruzarse en 1990 y 1992, con una victoria para cada contendiente</span>ahí Andy Brehme y Klinsmann decidieron para Alemania, que se cobraría venganza de los holandeses en su camino hacia el tricampeonato del mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos años después, durante la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yru40SMBNz8&#038;feature=results_video&#038;playnext=1&#038;list=PLF8095E7A49850E51">Eurocopa de Suecia</a>, ambos conjuntos volvieron a encontrarse, aunque la tensión entre los equipos había disminuído palpablemente, seguramente porque las vacas sagradas holandeses venían ya un poco de vuelta de todo. Eso sí, el prepartido fue caliente en las gradas. Ambos himnos nacionales fueron apagados por los silbidos rivales, hasta tal punto de que los germanos, al no poder oír el suyo, deshicieron la formación antes de que terminara. En el campo, con Brian Roy, Dennis Bergkamp o Frank de Boer abanderando una nueva generación, los de Rinus Michels -que de nuevo se había hecho cargo del equipo tras las etapas de Libregts y Beenhakker- se impusieron por 3-1.</p>
<p style="text-align: justify;">Con el paso del tiempo y los cambios de jugadores, la rivalidad enfermiza parece haber vuelto a instalarse exclusivamente en las gradas. Durante la Euro 2004 no se registraron incidentes durante el partido de frase de grupos que terminó 1-1. Hoy, Alemania y Holanda vuelven a medirse en un gran torneo. Holanda por la supervivencia y por poner en problemas a su mayor rival, y Alemania para sellar la clasificación y prácticamente jubilar a una nueva generación de holandeses. Que gane el más fuerte.</p>
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