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	<title>Ecos del Balón &#187; Champions League 2005</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>La gran Final de Kaká</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Dec 2017 03:04:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Kaká fue un sueño que duró demasiado poco. Concebido desde su aparición como uno de los chicos de oro del fútbol, se trataba de un mediapunta con todas las virtudes imaginables en cuyo repertorio no había nada de más;<span id="more-246114"></span> de un atacante brasileño capaz de todo que enfocaba su mente y cada cosa que hacía hacia el concreto deseo de vencer. Sin embargo, ese espíritu práctico que le definía no iba reñido con una majestuosidad apabullante. Él jugaba al fútbol aparentando pertenecer a la realeza, con el cuerpo absolutamente erguido, la cabeza siempre levantada y una gracilidad de movimientos impropia de alguien tan veloz. Entre 2004 y 2007, alcanzó un nivel que, de haberse sostenido en el tiempo, le habría colocado, sin duda, como el número tres de la generación post-Ronaldinho. En su mejor versión, Kaká demostró poder hacer algo que no estaba en la mano ni de Xavi, ni de Iniesta, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/heroes-futbol/">ni de Ibrahimovic</a>, ni de Ribéry ni tan siquiera de Robben: ganar una competida Champions League, prácticamente, <i>«él solo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">El pre-anuncio se atisbó durante la edición de la 2004/05, en la que de manera definitiva superó en la rotación al portugués Rui Costa y formó parte de una de las alineaciones más talentosas que ha disfrutado la máxima competición continental. Dida, Cafú, Nesta, Maldini, Pirlo, Seedorf, Shevchenko y Crespo, con la ayuda del cumplidor Kaladze y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/la-pescaderia-de-gattuso/">el carismático Gattuso</a>, le acompañaban en aquella extraordinaria aglomeración de talento. Con tales credenciales, Carlo Ancelotti construyó un 4-3-1-2 que se paseó en las eliminatorias hasta alcanzar la vuelta de la semifinal. Entre Octavos y Cuartos, ante el Manchester United y el Inter de Milan, saldó sus compromisos con un 5-0 de parcial, y en la ida de la semifinal contra el PSV Eindhoven cosechó un 2-0 que pareció dejar todo visto para sentencia. En Holanda, presa de la relajación típica que un año antes le había costado la legendaria remontada del Deportivo de la Coruña, estuvo a punto de meterse en un lío hasta que Ambrosini en el descuento marcó el gol que evitaba la prórroga. Y así, a la gran final contra el nuevo Liverpool FC de Rafa Benítez.</p>
<blockquote><p>Rafa Benítez no fue precisamente defensivo en su puesta en escena en la Final de Estambul.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los Reds saltaron al terreno formando un 4-4-2 bastante desnudo que no terminaba de representar a su conservador técnico: el doble pivote lo conformaban Xabi Alonso -jovencísimo e inexperto- y Gerrard, Luis García ocupaba la banda derecha y arriba luchaban Harry Kewell y Milan Baros. La única medida de carácter defensivo consistió en la presencia de Riise como extremo izquierdo, con la clara intención de taponar las subidas del magnífico Cafú. Pero aunque el brasileño era vital para Ancelotti, no lo eran menos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/pirlo/">Pirlo y Seedorf</a>, que con una superioridad numérica de cuatro contra dos en la sala de máquinas, dominaron el partido a lo bestia completando dos exhibiciones siderales. Gerrard y Alonso, no demasiado bien orientados, salían a por ellos y Kaká, paciente, recibía con espacio para arrancar y protagonizar 45 minutos de una categoría que tras él, apenas ha igualado (de hecho, superado) Messi ante el Manchester United. No fue normal lo que hizo Kaká en toda una Final de la Liga de Campeones.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sQHBZnG8qEc">Kaká produjo, sin exagerar, más de media docena de ocasiones netas de gol</a>. Sus primeros controles, siempre girando 180º y dejándole un horizonte abierto para asesinar en velocidad, fueron una pesadilla incontrolable para el Liverpool, sobre todo porque significaban el preludio de aquellos interminables slalons contra los que no existía ninguna posibilidad. No contento con el desequilibrio, cuando arribaba a la zona de peligro desaceleraba como provocando, alterando con pausa a una defensa que, desesperada y aterrada, necesitaba destensarse a partir de la más pura acción. Y justo cuando perdían el sentido y caían en la trampa, el cisne blanco encontraba a Shevchenko o Crespo delante del portero Dudek. Mediada la primera mitad, víctima de lo que apremiaba la desventaja en el marcador y de lo que estaba ocurriendo, el Liverpool resolvió achicar los espacios a Kaká yendo hacia delante, es decir, juntando a la defensa con la medular en lugar de a la medular con su defensa, lo que agigantó los espacios entre la zaga y su portería potenciando la determinación de las brutales jugadas del brasileño.</p>
<blockquote><p>Benítez cambió la Final con la sustitución de Hamann por Finnan, pero Kaká también descifró ese reto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En la reanudación, 3-0 abajo, Benítez acometió una revolución táctica que, unida al espíritu de Anfield, desencadenó el milagro de Estambul: el mediocentro Hamann suplió al lateral derecho Finnan y el 4-4-2 (en el que Smicer ya había sustituido al lesionado Kewell) giró a 3-4-1-2 con Carragher, Hyypia y Traoré cerrando, Alonso y Hamann en el doble pivote, Smicer y Riise como carrileros, Gerrard de mediapunta y Baros y Luis García como pareja de delanteros. Masificando el centro con dos hombres extra (otro central y otro centrocampista), Benítez sorprendió de inicio a Ancelotti y favoreció que sonase la flauta de los tres goles en siete minutos. Era increíble y en cierto modo injustificable, pero tal cual: en el 60, el Liverpool ya había empatado la Final a tres tantos. Tras esto, un repliegue intensivo que rara vez tiró un contragolpe. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/ac-milan/">El ataque del AC Milan</a> no cesaba nunca y Kaká, con una nueva ocurrencia, halló la ventaja que debió dar la victoria a los suyos: se acostaba sobre la izquierda para atraer la atención de Alonso (pivote derecho), fijar a Hamann en el centro y dar después el pase atrás al maravilloso y fluido péndulo de Pirlo para que activase rápido a Cafú en uno contra uno frente a Riise. Si el empate había sido un acontecimiento místico, que no entrase la cuarta diana italiana le superó en cuanto a sobrenaturalidad.</p>
<p style="text-align: justify">En la prórroga, el fútbol se convirtió en literatura y el joven Kaká no fue escogido como héroe. Inspirado, Ancelotti había introducido en el campo a Serginho para abrir con él por la izquierda de la misma manera que había abierto con Cafu por la derecha, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/steven-gerrard-capitan-america-parecidos-herores/">pero Steven Gerrard</a>, en su noche, se colocó como lateral diestro para anular el empuje y la habilidad del brasileño y regalar la vida a su Liverpool del alma. Mas Kaká ya había seducido lo suficiente a la Dama de Plata como para poder pedir su favor dos años más tarde. Con el tremendo AC Milan deshecho por la edad y el escándalo del Calciopoli -quedó a 36 puntos del Inter de Milan en la liga italiana-, el brasileño resolvió los cruces contra Celtic (gol decisivo en el 91), Bayern Múnich (gol y asistencia) y Manchester United (tres goles) para, en esa ocasión sí, no dar opción a los ingleses de repetir su victoria. Él provocó la falta del 1-0 y asistió al olfativo Inzaghi para la sentencia. En aquellos días en los que fue, ante el asentimiento de todos, el mejor jugador del mundo.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Denis Doyle/Getty Images</p>
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		<title>Las tres finales de Carlo Ancelotti</title>
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		<pubDate>Sat, 24 May 2014 01:50:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[o es necesario decir tantas cosas antes de un partido como este, los jugadores estarán bien preparados y muy concentrados. Lo importante es asegurar que no haya demasiada tensión en el aire antes del partido. El coraje, la personalidad y el carácter que demostremos en el campo serán lo importante», reflexionaba Carlo Ancelotti en la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«N</span>o es necesario decir tantas cosas antes de un partido como este, los jugadores estarán bien preparados y muy concentrados. Lo importante es asegurar que no haya demasiada<span id="more-123906"></span> tensión en el aire antes del partido. El coraje, la personalidad y el carácter que demostremos en el campo serán lo importante»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/realmadrid/noticias/20140513/abci-ancelotti-suena-ganar-decima-201405131625.html">reflexionaba</a> Carlo Ancelotti en la previa de este histórico Real Madrid &#8211; Atlético de Madrid. Sabe bien de lo que habla. El italiano no es sólo una de las pocas figuras que ha ganado la Copa de Europa como futbolista (1989 &#038; 1990) y como entrenador (2003 &#038; 2007), sino que, tras eliminar brillantemente al Bayern Munich, igualó a Miguel Muñoz, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Sir Alex Ferguson</a> y Marcello Lippi como técnicos que más finales han alcanzado (4). Y, más allá de las tres que disputó como jugador, que a buen seguro le han servido como bagaje impagable, resulta interesante analizar el contexto, su manejo del vestuario y los detalles tácticos que a los mandos del AC Milan dejó en las finales de Manchester, Estambul y Atenas.</p>
<h2>Una reivindicación muy personal (2003)</h2>
<p style="text-align: justify">Durante la temporada 2002-2003, el AC Milan comenzó a edificar las bases de un proyecto ganador. Y todo, como casi siempre, comenzó en verano. A la vez que el conjunto de Carlo Ancelotti sufría para eliminar al Slovan Liberec (1-0 y 1-2) en la previa de la Champions, Silvio Berlusconi firmó a Rivaldo, Seedorf, Nesta y Tomasson. Sorprendentemente o no, el único de estos fichajes que no contribuyó de forma decisiva fue el del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/03/analisis-trayectoria-rivaldo-palmeiras-deportivo-barcelona-balon-oro-brasil-mundial/">Balón de Oro 1999</a>. Carletto le comenzó alineando en una doble mediapunta junto a Rui Costa (4-3-2-1), disposición con la que superó dos difíciles grupos (Dépor &#038; Bayern &#8211; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=m47FLvAXOfg">Madrid</a> &#038; Dortmund), pero su importancia se fue diluyendo. De forma opuesta, el papel de Clarence Seedorf fue fundamental tanto en lo individual como en lo colectivo. Y es que su llegada, además de suponer un salto de calidad, permitió a Ancelotti realizar -que no inventar- uno de los cambios de posición más famosos de la década: Pirlo pasó de la mediapunta al mediocentro, siendo escoltado así por el holandés y por <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/la-pescaderia-de-gattuso/">Gennaro Gattuso</a>. Con esta disposición y la entrada de Inzaghi por Rivo (4-3-1-2), el conjunto milanista llegó a la gran Final tras superar en cuartos al Ajax con un gol de Tomasson en el descuento (0-0 y 3-2) y al Inter en semifinales (0-0 y 1-1).</p>
<p style="text-align: justify"><i>“En los días previos a aquella final Milán-Juventus, opté por ponerles a los jugadores <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=X9ct3duufA4">una escena</a> de la película «Un domingo cualquiera» en la que Al Pacino le da un discurso a su equipo de fútbol americano: ‘Os daréis cuenta de que la vida es una cuestión</i><span class="pullquote_right">Ancelotti cambió al 4-4-2 y apostó por Dida para enfrentarse a la Juve</span><i> de pulgadas. Porque en cada juego, la vida o el fútbol americano, el margen de error es así de pequeño. Y nos curamos ahora, como equipo, o moriremos como individuos’. Me recorrió una escalofrío por la espalda”</i>, reconocía Carlo Ancelotti en <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com/ancelotti-presenta-libro-de-conceptos-futbolisticos">su libro</a> titulado <i>«Mi árbol de Navidad»</i>. Así, con películas y vídeos, gestionaba el ánimo del grupo. Pero en la pizarra tuvo que tomar decisiones aún más complicadas. Acostó a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UdeQXpIg4qI">Rui Costa</a> a una banda (4-4-2) para frenar el poder externo de la Juve y, sobre todo, alineó a Dida por delante de Abbiati. Su rendimiento ofrecía dudas y el debate estaba en las calles de Milan, pero Carlo confió en el brasileño&#8230; y acertó. Dida detuvo los acercamientos de un equipo <i>bianconero</i> que, sin Nedved, sólo lograba profundizar por banda izquierda con Zambrotta en posición de extremo. Ancelotti, que <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2014/05/20/champions/1400544604_699571.html">se había visto sorprendido</a> con este doble lateral, vio y subió la apuesta de Marcello Lippi: <i>«Encargué a Shevchenko la tarea de cambiar constantemente de puesto con Rui Costa para crear unos contra uno contra Montero. El uruguayo tenía un paso completamente distinto y no podía contener la potencia física de Sheva»</i>. De esta manera el Milan no lograría desbordar por completo a la Juventus, pero si consiguió intensicar un dominio que fue constante durante toda la primera parte.</p>
<blockquote><p>El Milan estaba demostrando tener más calidad y, además, estaba mejor plantado en el césped.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El técnico juventino no podía esperar más, y dio entrada Antonio Conte por Camoranesi en el descanso. El impacto del cambio fue positivo, pero también insuficiente. El Milan encontraba cada vez más espacios y Ancelotti quiso meter una marcha más desde el banquillo. Roque Junior por Costacurta (66&#8242;) y Serginho por Pirlo (71), con el consiguiente paso de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-centrocampista-que-queria-mandar/">Seedorf</a> al mediocentro, fueron los cambios que terminaron por volcar el juego hacia la portería de Buffon. Arriba faltó acierto, Roque Junior se lesionó y el Milan perdió la iniciativa en inferioridad numérica, pero ni en esas la Juve mostró su potencial. Si alguien había merecido evitar los penaltis, desde luego ese era el AC Milan. Allí, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pVPJQ7rlvWU">Dida y Shevchenko</a> darían la Sexta Copa de Europa al club <i>rossonero</i> y el primer título como técnico a Carlo Ancelotti. El italiano no había logrado ganar nada en su primer año en Milan ni tampoco en los dos anteriores en Turín, lo que le había granjeado una fama de <i>«perdedor de lujo»</i> que la afición <i>bianconera</i> utilizó como arma arrojadiza en la previa de la Final. Cuando en el postpartido le preguntaron por todo aquello, él <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PAsGZOCcew4 ">respondió</a> elocuentemente con un <i>«ya no lo dirán más»</i>.</p>
<h2>Seis minutos que lo cambiaron todo (2005)</h2>
<p style="text-align: justify"><i>«Esos seis minutos fatales lo borraron todo»</i>, tituló <i>La Gazzetta dello Sport</i> el 26 de mayo de 2005. Lo que sucedió la noche anterior es de sobra conocido por todos, ha rellenado <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/news/newsid=304989.html#europa+entera+aclama+liverpool">mil páginas</a> de periódicos y, a buen seguro, aún quedarán otras tantas por escribirse en libros, pero aún con todo eso ninguno de los <i>rossoneri</i> presentes en aquel partido ha logrado encontrar una explicación coherente. Lógica. Asumible. </p>
<p style="text-align: justify">Muchos aficionados y profesionales del fútbol han reconocido a posteriori que, en el descanso, cambiaron de canal o apagaron la televisión, pero realmente no había motivo para ello. Y no porque lo que sucedió después demostraría que el partido<span class="pullquote_left">Ambrosini era la pieza que permitía a Ancelotti cambiar de sistema</span> no había acabado, sino porque el Milan de Carlo Ancelotti estaba jugando a un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Oj0u050ysac">nivel altísimo</a>. Quizás nunca fue el equipo más bonito del mundo, pero era fantástico. Gracias a la madurez que otorgan los años y a las incorporaciones, el conjunto <i>rossonero</i> no había parado de crecer en los dos últimos años. La defensa se había renovado con Cafú y Stam,  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/pirlo/">Andrea Pirlo</a> ya estaba asentado como mediocentro, Crespo había llegado para acompañar a un Shevchenko Balón de Oro&#8230; y, además, había aparecido Kaká. Para dar sentido a todo esto, Carletto seguía alternando el 4-3-1-2 -la opción principal- con el 4-3-2-1 -la conservadora- en base a la presencia de  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/massimo-ambrosini-carrera-en-milan/">Massimo Ambrosini</a>, el cual permitía adelantar la posición a Seedorf de querer disponer el conocido <i>«árbol de navidad»</i>. Tal era la adaptación del técnico italiano que en octavos contra el United (1-0 y 1-0) dispuso un 4-3-2-1, en cuartos ante el Inter (2-0 y 3-0) cambió al 4-3-1-2 y, finalmente, en semis frente al PSV (2-0 y 1-3) jugó la ida con un dibujo y la vuelta con el otro. Sin embargo, en Estambul Carlo no pudo elegir: Ambrosini estaba lesionado.</p>
<blockquote><p>El partido cambiaría con una decisión de Rafa Benítez&#8230; y mucha efectividad de los suyos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sea como fuere, en los primeros 45&#8242; de la Final no se notó precisamente la baja del buen centrocampista italiano. <i>«Hicimos una primera parte excepcional, quizá el mejor partido realizado por uno de mis equipos»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/realmadrid/noticias/20140513/abci-ancelotti-suena-ganar-decima-201405131625.html ">comentaba</a> hace unos días Ancelotti. El gol de Maldini a los<span class="pullquote_right">Un Gerrard libre de marca cambió una final que ya parecía ganada</span> 50» había allanado el camino, descompensando emocionalmente a un Liverpool al que le sobraba intensidad. Su centro del campo presionaba muy arriba y de forma muy impetuosa, lo que Pirlo y Kaká interpretaron como una invitación a rajar en dos su sistema mientras Sheva y Crespo rompían incesantemente al espacio. Así llegaron el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z6DElrKyEFs">2-0 y el 3-0</a>, como pudieron llegar el 4-0 y el 5-0. El partido estaba tan roto como controlado por parte del Milan. Entonces, sucedió lo que seguramente sí era inevitable. Mientras en el vestuario del Milan los no convocados se ponían las camisetas de campeones, en el del Liverpool los jugadores se envalentonaban y Rafa Benítez se la jugaba con un 3-5-2. Pese a todo esto y lo que diga nuestra caprichosa memoria, la segunda parte comenzó igual: los milanistas encontraban los espacios, los aprovechaban y el peligro era suyo. El 4-0 volvió a rondar, pero fue <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/steven-gerrard-capitan-america-parecidos-herores/">Steven Gerrard</a> quien marcó. Y luego Šmicer. Y después Alonso. Tres goles en tres disparos. Cuatro, si contamos el penalti fallado. Sin embargo, nada era casual. En su libro, Carlo señala que el cambio de Hamman por Finnan tuvo un <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2014/05/21/champions/1400630379_747327.html">enorme impacto</a> porque <i>«Gerrard tuvo más libertad y limitaron a Cafú y Maldini con la posición más avanzada de Riise y Smicer»</i>. Y así habían llegado los goles. El primero, con Gerrard rematando sólo. El segundo, un remate lejano de Smicer. Y el tercero, un penalti propiciado por una llegada desde atrás del capitán inglés. Quizás, en este momento, Ancelotti sí que echó en falta a Ambrosini.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“A menudo me preguntan qué pasó por mi mente durante la remontada del Liverpool. La respuesta es simple: nada, cero. Mi cerebro era el vacío del espacio exterior&#8230; Nos recuperamos pero llegó esa parada milagrosa de Dudek. Fuimos a los penaltis y miré a mis jugadores a los ojos. Vi que algo iba mal. Estaban pensando demasiado. Antes de lanzar un penalti nunca es una buena actitud. En ese momento supe que prácticamente estábamos acabados”</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2014/05/21/champions/1400630379_747327.html ">comentaba</a> un Ancelotti que <a target="_blank" href ="http://deportes.terra.es/real-madrid/ancelotti-de-al-pacino-al-espiritu-de-revancha,90da49fb92316410VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html ">reconocía</a> no haber visto nunca el partido repetido <i>“porque no tenía ningún sentido”</i>. Tras el 3-3 los suyos habían reconducido el partido y dos de sus cambios (Tomasson por Crespo y Serginho por Seedorf) ayudaron a que el Milan tuviera la ocasión más clara de la prórroga, pero Dudek había nacido para vivir aquella noche. No había nada que hacer.</p>
<h2>Reconstruir a partir de la revancha (2007)</h2>
<p style="text-align: justify">Desde el llamado <i>«Milagro de Estambul»</i>, los ingleses irían hacia arriba y los italianos hacia abajo. En 2006 el Milan se había quedado a tres puntos del Scudetto y a un gol de forzar la prórroga ante el Barcelona de Rijkaard en semis<span class="pullquote_left">Ancelotti recuperó a su equipo a través de la ilusión de revancha</span>, pero el inicio del siguiente curso parecía reafirmar la sensación de que ya no eran uno de los favoritos. <i>“Durante el año de reconstrucción psicológica del equipo, Carlo no dejó nunca de apelar al espíritu de revancha. Nos decía que teníamos que llegar a la final, jugarla contra el Liverpool y ganarla… Eso era, no necesitaba grandes discursos ni grandes palabras, nos tocó la fibra con eso”</i>, le comentaba Ambrosini a Eleonora Giovio en un <a target="_blank" href ="http://deportes.terra.es/real-madrid/ancelotti-de-al-pacino-al-espiritu-de-revancha,90da49fb92316410VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html">gran reportaje</a>. Para hacer de esa necesidad de revancha una realidad, Carlo se apoyó en dos aspectos claves. El primero, abandonar el 4-3-1-2 con Inzaghi/Oliveira y Gilardino/Borriello en punta para apostar definitivamente por el 4-3-2-1 con Seedorf por delante de Pirlo, Ambrosini y Gattuso. El segundo, más obvio, potenciar a un Kaká que, durante esa Copa de Europa, se convirtió en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=x6X98F60zXc"><i>«el mejor jugador del mundo»</i></a> tras derrotar al Manchester United (2-3 y 3-0) camino a Atenas.</p>
<blockquote><p>La igualdad presidió la Final de Atenas&#8230; salvo durante un preciso momento: el del Maestro Astilla.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y sí, allí esperaba el Liverpool de Rafa Benítez y Steven Gerrard. Como decíamos, el conjunto <i>rossonero</i> había perdido potencial sin que, en realidad, hubiera sufrido demasiados cambios. Oddo y Jankulovski ocupaban ahora los laterales, pero los otros dos nombres diferentes entre ambos onces eran Ambrosini e Inzaghi, que ya formaban parte de aquel Milan. El de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-maestro-astilla/">Filippo Inzaghi</a> fue, precisamente, el que más sonó en la previa. Bueno, el suyo y el de Alberto Gilardino. Era la gran duda. <i>«Si tuviese que elegir, pondría a Gilardino en el once titular por su fuerza física»</i>, <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/news/newsid=542677.html#inzaghi+responde+goles ">opinaba</a> Silvio Berlusconi. El ariete de Biella había anotado 16 goles en la temporada; <i>«Pippo»</i> sólo 7. Realmente ésta no estaba siendo un buen curso para él. Con 34 años, varias molestias musculares y una punta de velocidad escasa, partía en desventaja frente a Gilardino en todas las quinielas. Pero Carlo <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2014/05/21/champions/1400700582_014480.html">vio algo</a>: <i>«El día anterior a la final, charlando con los chicos, había notado en Inzaghi la mirada y la actitud de los momentos especiales. No tenía certezas sobre su estado físico, pero decidí alinearlo. Y fue la elección acertada. Le elegí y nos dio la Copa de Europa con un doblete”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Así fue. En una final tremendamente igualada, cerrada y equilibrada, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=e5iNzdPlAj4">dos detalles</a> de un jugador tan puntual que debería haber nacido en Baker Street marcaron la diferencia. No hubo más. Un falta botada por Pirlo, un jugador que sale de la barrera dando la espalda al balón y éste, caprichoso, que choca en él para un gol tan importante en lo futbolístico como en lo anímico. El 2-0 y el 2-1 parecieron recordar una historia pasada, pero por suerte para los <i>rossoneri</i> esta vez no hubo tiempo para más. <i>«Cuando pienso en el pasado mes de diciembre y en todos los problemas que hemos tenido, esta victoria es todavía más especial para mí»</i>, comentó Ancelotti en, hasta el día de hoy, su última <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefachampionsleague/season=2006/matches/round=2361/match=300099/postmatch/quotes/index.html ">rueda de prensa</a> de una final de Champions League.</p>
<p style="text-align: justify">
&#8211;<br />
Más sobre la Final:<br />
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		<title>Las siete semifinales de José Mourinho</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Apr 2014 01:55:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>ese a conservar el magnetismo, la emoción y el espectáculo, no son pocas las diferencias entre la Copa de Europa y la Champions League. Sin querer entrar en más detalles, una de las más llamativas<span id="more-118341"></span> es el hecho de que en el actual formato (1992-) ningún equipo ha logrado defender con éxito su título. Ni la Juventus de Lippi, ni el Real Madrid de Raúl, ni <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/sir-alex-ferguson-manchester-united/">el Manchester United de Sir Alex</a>. Ni siquiera, aunque resulte sorprendente, el Barcelona de Messi &#038; Guardiola. Ninguno ha podido emular al Real Madrid de Di Stefano, al Ajax de Cruyff, al Bayern Munich de Beckenbauer o al Milan de Sacchi. Es cierto que la variedad de candidatos ahora es menor y que las grandes sorpresas se cuentan con los dedos de una mano, pero también que, por cuestiones de la globalización, el conocimiento sobre el rival ha ido en aumento y esto, unido al bestial ritmo competitivo actual, ha provocado que los ciclos ganadores hayan reducido su duración e impacto. En este contexto futbolístico en el que -casi- todas las cartas están marcadas, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/jose-mourinho-y-batman-parecidos-heroes/">José Mourinho</a> es noticia por un dato que aúna longevidad (ocho semifinales) y valor (lo ha logrado en sólo once ediciones y con cuatro equipos diferentes). Un récord mareante que, más allá de su relevancia y simbolismo, sirve como excusa para analizar la década del técnico luso en la Champions League. Así se comportaron sus equipos en las, hasta el momento, siete semifinales que ha disputado.</p>
<h3>FC Porto &#8211; RC Deportivo de la Coruña (2003-2004)</h3>
<p style="text-align: justify">En su primera semifinal, su FC Porto no partía como favorito. Venía de ser campeón de la UEFA, pero ésta parecía la Champions del Deportivo de la Coruña. No sólo <a target="_blank" href ="http://www.riazor.org/recuerdos-de-una-noche-imborrable">habían eliminado al Milan</a> en una noche<span class="pullquote_right">El Depor sólo remató una vez en el partido de ida en do Dragão</span> mágica, sino que en esa misma ronda también habían caído el Real Madrid y el Arsenal, los otros dos favoritos al título. Bajo este contexto, el partido de ida disputado en do Dragão estuvo dominado por los nervios, la tensión y la intensidad. Un desarrollo que, ciertamente, pesó a los dos. Con -casi- su once de gala, el equipo de Mourinho se impuso en las disputas, impidió a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4NOsdO347Dw">Valerón</a> entrar en juego y sólo permitió ¡un remate! del Dépor en los 90 minutos, pero le faltó profundidad con balón. Un problema que Mourinho trató de solucionar al descanso dando entrada a Mendes (por Costinha) y Jankauskas (por Alenichev). Es decir, un puesto por puesto y, sobre todo, una referencia arriba (1,93 medía el lituano) por un volante. Este cambio tan ofensivo no movería el 0-0 del marcador, pero sí que acercó a su equipo al gol. Así lo <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/news/newsid=171397.html#la+presion+peso+sobre+oporto">veía</a> en rueda de prensa: <i>“No fue un buen encuentro, porque sólo había un equipo que quería jugar al fútbol y anotar goles. Pero no quiero culpar al Deportivo por jugar como lo hizo. Tenemos que entender que tras conceder 8 goles ante el AS Monaco y 4 frente al AC Milan, su primera misión era la de no encajar ni un solo tanto”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a que no podría contar ni con Mauro Silva ni con Andrade, este resultado <a target="_blank" href ="http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2004/04/21/2611400.shtml ">resultó esperanzador</a> para el deportivismo. Y Mourinho, percibiéndolo, no dudó en usarlo a su favor en la previa. La presión, que según él había agarrotado a los suyos en la ida, ya debía ser totalmente para los de Irureta. El partido, sin embargo, fue bastante parecido al de la semana anterior. Mourinho recuperó arriba a Derlei y dio entrada a Pedro Mendes en el interior izquierdo de su 4-4-2 en rombo que, de nuevo, logró maniatar al Dépor. <i>«Nuestra idea era dominar el partido. Si no podíamos lograrlo, el plan «b» era, por lo menos, controlar el balón. Vinimos a ganar y, al final, lo conseguimos sin ni siquiera perder el control del encuentro»</i>, <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/news/newsid=175073.html#mourinho+piensa+final ">analizaba posteriormente</a>. Y así fue. El Porto tenía el balón sin descuidar su trabajado sistema defensivo, jugando de paso con las emociones de un Dépor que, con el 0-1, se vino abajo. Aún quedaba media hora, tiempo más que suficiente para un equipo dado a las remontadas, pero no tuvo opción. El Porto de Mourinho estaba en la final.</p>
<h3>Chelsea FC &#8211; Liverpool FC (2004-2005)</h3>
<p style="text-align: justify"><i>«La clave es no tener pánico, no pensar en que tenemos que ganar el primer partido en casa. Si no ganamos, no ganamos. Podemos ganar el segundo encuentro»</i>, <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefachampionsleague/season=2004/matches/round=1971/match=1086477/prematch/preview/index.html">comentaba Mourinho</a> con la lección<span class="pullquote_left">Ante el Liverpool, Mou optó por el dibujo más sólido y consevador</span> aprendida. Esta vez, además, tomar precauciones tenía aun más sentido por el incuestionable favoritismo del Chelsea sobre el Liverpool. Dejando a un lado el increíble impacto de <i>«The Special One»</i> al llegar a Londres, lo cierto es que los <i>blues</i> venían de eliminar a Barcelona y Bayern Munich en Europa, tenían la Premier en el bolsillo y, por si fuera poco, ya habían vencido dos veces a los de Rafa Benítez. Todo esto, José Mourinho lo había logrado alternando dos sistemas: un 4-4-2 con Joe Coe y Damien Duff en los costados y un 4-3-3 en el que entraba Tiago en el medio junto a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=63WojjZy7QE">Makélélé</a> y Lampard. Ésta última versión, la más sólida y rocosa, fue la elegida para enfrentarse al Liverpool en un partido que salió tan cerrado como el resultado de 0-0 insinuaba. Únicamente hubo tres disparos a puerta, demostrando así que las precauciones de Mourinho y la inteligencia táctica de Benítez entendían este choque como la primera parte de una eliminatoria a 180&#8242;. El portugués trató de inclinar la balanza a falta de media hora con la entrada de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Robben</a> por Tiago, pero el cambio de sistema no se tradujo en uno de inercia. Igualdad absoluta. Anfield decidiría.</p>
<p style="text-align: justify">Mou planteó el partido de vuelta con el mismo esquema y los mismos jugadores, pero la intención no pudo ser la misma tras el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VOR_tlMkKyA">tempranero gol de Luis García</a>. Un tanto que, como suele suceder en estas eliminatorias tan tácticas, abrió la caja de los truenos. Los siguientes 85&#8242; se convertirían en una exaltación del fútbol inglés, con constantes idas y venidas sin que la igualdad se llegara a romper hasta el último tramo del encuentro. El Chelsea estaba a un sólo gol de la final, así que Mourinho tardó pero no dudó en quemar toda la pólvora. Robben y Kezman por Tiago y Joe Cole (68&#8242;) para, de nuevo, pasar a un 4-4-2 que, realmente, era un 4-2-4. El doble cambio tuvo el efecto deseado: el holandés, desde la izquierda, comenzó a desequilibrar, a ganar metros y a meter al Chelsea en el área de Dudek. Ocho minutos después, aprovechando lo que estaba sucediendo, José Mourinho nos enseñaba otro cambio que se convertiría en habitual: el alto central <a target="_blank" href ="http://www2.pictures.gi.zimbio.com/Middlesbrough+v+Manchester+United+Premier+1bTaO7F54s4l.jpg">Robert Huth</a> entró por Geremi para cargar el área. En cambio, el gol nunca llegó.</p>
<h3>Chelsea FC &#8211; Liverpool FC (2006-2007)</h3>
<p style="text-align: justify">Dos temporadas después, el cruce se volvió a repetir. Se puede decir, además, que esta eliminatoria era la brutal evolución de la anterior: ambos equipos eran mejores, estaban más rodados y sus técnicos, enfrentados dialécticamente, tenían aún más reputación. Durante aquel curso, Mourinho había alternado varios sistemas (4-4-2 con bandas, 4-4-2 en rombo y el 4-3-3 más tradicional), pero las bajas de Michael Ballack y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/02/analisis-trayectoria-michael-essien-lyon-chelsea-madrid-mourinho-milan-champions/">Michael Essien</a>, dos de las piezas clave del rombo, obligaron al portugués a volver a formar con tres hombres en el centro del campo. En concreto, con Obi Mikel junto a Makélélé y Lampard. Aún con eso, esta vez el Chelsea sí fue el claro dominador del partido de ida. Tuvo el balón en la primera parte, creó numerosas ocasiones y, aunque corto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7GL2VkRDiGI">el tanto de Joe Cole</a> parecía un gran botín. Mou, de hecho, lo dio por bueno cediendo la iniciativa en la segunda mitad y buscando con alevosía la contra. El 1-0 se mantendría, pero en la cabeza de Drogba y el empeine de Lampard estuvo aumentar la renta para viajar a Merseyside.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Atacaremos. Sabemos que si no encajamos ningún gol estaremos en la final y ese es uno de nuestros objetivos, pero también está claro que si conseguimos hacer un gol, conseguiremos una importante ventaja. No se puede defender a la perfección los 90 minutos, por lo que la mejor forma de hacerlo es atacando»</i>, <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefachampionsleague/season=2006/matches/round=2360/match=300137/prematch/preview/index.html">anunciaba</a> en la previa. Y así lo haría, a pesar de las bajas de Shevchenko y de Carvalho, la cual le impedía situar a Essien en la medular. Sea como fuere, el partido fue bastante igualado. De poder a poder. Los <i>blues</i> tuvieron, de nuevo, el balón tras el gol de Daniel Agger (22&#8242;), pero al contrario que en la ida se chocaron una y otra vez contra el intenso muro de Rafa Benítez. Ni siquiera en la prórroga, cuando Mourinho trató de imponer su poderío físico con la entrada de Gerermi, Robben y Wright-Phillips, el Chelsea lograba superar al Liverpool. El destino estaba escrito: Reina debía ser <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GmsjEVXEpwg">el héroe</a> de aquella noche.</p>
<h3>Inter de Milan &#8211; FC Barcelona (2009-2010)</h3>
<p style="text-align: justify"><i>«La posesión de balón no me interesa y, aunque Messi es un jugador importante, mi forma de ver el fútbol impide que le vayamos a hacer marcajes al hombre. Ni siquiera sé por dónde va a jugar»</i>. Con esta <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefachampionsleague/season=2010/matches/round=2000031/match=2000487/prematch/preview/index.html">declaración de intenciones</a>, José Mourinho<span class="pullquote_right">El contragolpe de su Inter de Milan fundió al Barcelona del sextete</span> abría las semifinales que le enfrentaban al Barcelona de Pep Guardiola y Leo Messi, el equipo del sextete. Un conjunto que, por cierto, le había derrotado unos  meses antes en el Camp Nou sin necesitar de la presencia del astro argentino. Aún así, éste era un precedente que no valía demasiado. El Inter había cambiado mucho desde su eliminatoria de octavos frente al Chelsea, en la que encontró la fórmula mágica: 4-2-1-3 con Cambiasso y Motta en el doble pivote, Sneijder de enganche, Pandev y Eto&#8217;o trabajando por fuera, y Milito en punta. De esta manera se planteó un partido de ida en el que el Barcelona tuvo el balón (68%), remató más (8-11) y se adelantó en el marcador, pero en el que el Inter de Milan <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KHWR_GHkv1c">se impuso por 3-1</a>. Un resultado que, en gran parte, se debió al partidazo de Samuel y Cambiasso contra Leo Messi, al que lograban robar el balón para luego lanzar unos vertiginosos contragolpes en los que Sneijder y Milito estuvieron soberbios. El Barça no había jugado bien, y el Inter lo había bordado.</p>
<p style="text-align: justify">Por tanto, el partido de vuelta se presentaba apasionante para comprobar la capacidad del Barcelona remontando y la del Inter resistiendo. José Mourinho, que sabía perfectamente que partido se iba a jugar en el Camp Nou, metió a Chivu por Pandev para formar un doble lateral en el lado fuerte culé y renunció a toda posibilidad ofensiva. La expulsión de Motta (29&#8242;) aumentó el sometimiento, pero no variaba el guión original porque el Inter, pese a que no saliera de su campo, se defendía bien. Muy bien. Excelentemente bien. De forma colectiva e individual. Y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pESn_Pf4Qm4">así lo hizo</a> durante los 90&#8242;, aunque el propio Mourinho creyera años atrás que era imposible. Sólo así se explica que el Barça de Messi tuviera un 86% de la posesión y, sin embargo, sólo lograra rematar cuatro veces a la portería de un gran Julio César. El Barça fue quemando sus naves conforme avanzaba el encuentro, pero cada movimiento de Pep tenía la respuesta de Mou. La entrada de Jeffren propició la de Muntari (por Sneijder), de la misma manera que el gol de Piqué hizo lo propio con la de Mariga (por Eto&#8217;o). Un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/biografia-de-samuel-etoo-en-clave-futbol/">Samuel Eto&#8217;o</a> que, sin duda, fue la representación icónica de aquel partido, ejerciendo como un defensa más cuando doce meses antes estaba abriendo la final de Wembey como punta.</p>
<h3>Real Madrid CF &#8211; FC Barcelona (2010-2011)</h3>
<p style="text-align: justify">Enfrascados en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2011/12/el-playoff-segun-la-comunidad/">aquel playoff</a> de cuatro <i>Clásicos</i>, el primer Real Madrid de José Mourinho recibía al Barcelona tras ganarle la Copa del Rey en una final brillante e histórica. Un título que, además, dejó<span class="pullquote_left">Mourinho no reaccionó a la expulsión de Pepe en el partido de ida</span> la sensación en Madrid de que en manos de su técnico estaba asestarle el golpe definitivo a un Barcelona que llegaba tocado y sin Iniesta. En todo caso, esta vez Mou no contaba con todas sus piezas. Con Khedira lesionado y Carvalho sancionado, Albiol y Lass entraron en ese especial 4-3-3, que rompía el 4-2-3-1 de la temporada, en el que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2011/04/un-rey-colosal/">Pepe partía como interior</a> y Cristiano como <i>«9»</i>. El resultado de esa ambición del entorno y de la tensión previa al partido que tan bien supo manejar Pep, se quedó en meras intenciones en cuanto el balón echó a rodar. Ambos equipos propusieron un partido de mínimos, los culés desde la posesión defensiva (72%) y los merengues desde la protección de los espacios (5-5 remates en 11 vs 11). <i>«Queríamos no encajar goles y luego atacar cuando el rival estuviera frustrado. Teníamos pensado sacar a Kaka por Lass y que jugara detrás de los tres delanteros a partir del minuto 65, pero con la expulsión no hemos podido»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/04/27/futbol/equipos/real_madrid/1303938838.html">razonaba</a> posteriormente el luso. Dicha expulsión mandó a la lona anímica a afición y jugadores, sin que Mourinho realizara ninguna sustitución o cambio táctico para aguantar el 0-0 en la media hora que restaba. Quizás por el impacto, quizás porque no le convenció lo que tenía en el banquillo (Benzema, Higuaín, Kaká, Garay o Granero), pero no movió ficha y Leo Messi hizo el resto.</p>
<p style="text-align: justify">Con todo perdido, como él dijo tras el 0-2, en el partido de vuelta volvió a su tradicional 4-2-3-1 con Kaká de mediapunta e <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/03/analisis-temporada-gonzalo-higuain-en-napoles-rafa-benitez/">Higuaín como delantero</a>, dejando así a Karim Benzema sin participación en la eliminatoria. Y no sólo fue un cambio de dibujo, sino que, además, el Madrid buscó el partido arriba e intentó ser agresivo con la pelota (soltó por completo a Marcelo, por ejemplo). Aún con todo esto, el dato de que sólo rematara una vez a portería en el encuentro explica mejor <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2011/05/el-barca-lo-entendio-todo/">el desarrollo del mismo</a> que el 1-1 final. El Fútbol Club Barcelona, que encontraba más fácil que nunca a Xavi, Iniesta o Messi, dominó por completo el partido sin dejar en un sólo momento que el Madrid se viera cerca de la remontada. Realmente el partido no dejó un mal sabor de boca en el Real Madrid, pero reflejó que todavía no era el momento de derrocar a este Barça.</p>
<h3>FC Bayern Munich &#8211; Real Madrid CF (2011-2012)</h3>
<p style="text-align: justify">Con la denominada <i>«Liga de los récords»</i> encaminada, el Real Madrid llegó en el mejor momento del <i>«proyecto Mou»</i> a su segunda semifinal consecutiva. Un dato que no debería sorprender en exceso, pero que después de seis años cayendo en octavos significaba que el club blanco, en parte, había recuperado su sitio en Europa. Ahora tocaba dar el siguiente paso contra el Bayern Munich, su gran rival en la esfera continental. En el Allianz Arena, Mourinho sacó su once habitual en los partidos clave fuera de casa (es decir, 4-2-3-1 con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/coentrao/">Coentrao de lateral</a>), y los primeros 20&#8242; no pudieron ser más esperanzadores. El equipo afrontó el partido de cara, dio muestras de su personalidad y, pese a no ser un asedio, rondó en más de una ocasión el gol. Éste no se produjo, lo que se convertiría en un problema inherente de este proyecto, y el Madrid fue perdiendo metros conforme avanzaba el partido. Sin embargo, no sufría. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HpvqUUE_5-Y">1-1 de Mesut Özil</a> reflejaba una igualdad en el juego que sólo se comenzó a romper conforme el Bayern se fue haciendo fuerte en banda derecha. Con Lahm y Robben haciendo daño a Coentrao y Ronaldo, Mourinho decidió taponar la herida dando entrada a Marcelo por Özil para formar un doble lateral. El brasileño mejoró al Madrid, pero el gol terminó llegando por ese costado. En el minuto 89, para más señas. 2-1, y al Bernabéu.</p>
<p style="text-align: justify">La previa del partido de vuelta tuvo de todo: una victoria en el Camp Nou, la derrota del Barça ante el Chelsea y el recuerdo de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/pares-o-nones-rivalidad-madrid-bayern/">aquel 2-0</a> que precedió a la Octava. Con Marcelo en el once, el equipo acompañó con un arranque explosivo en el que, por fin, tradujo su dominio con una renta adecuada. Los dos goles de Ronaldo encarrilaban el pase, pero cuando la ola rompió se comenzaron a ver ciertos desajustes que el Real Madrid no pudo ni supo controlar. Los defensas replegaban, los delanteros apretaban y, entre medias, Toni Kroos cuajaba su primera gran noche europea como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/tres-centrocampistas-y-una-final/ ">tercer centrocampista</a>. El Real Madrid fue perdiendo el control (45% posesión), en detrimento de un Bayern que, hasta el 75&#8242;, se encontró demasiado cómodo. A partir de entonces, los alemanes sólo rematarían una vez por siete de los madrileños, confirmando el cambio de tendencia que había buscado la dirección de campo de Mourinho, primero con el Kaká por Di María y, después, con el Granero por Özil. Los blancos tuvieron su <i>momentum</i>, se les escapó entre los dedos y no lograron evitar los penaltis. El resto <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/Media/201204/26/penalti-ramos-2--644x362.jpg">de la historia</a>, es más que de sobra conocida.</p>
<h3>Borussia Dortmund &#8211; Real Madrid CF (2012-2013)</h3>
<p style="text-align: justify">José Mourinho llegó a su tercera semifinal con el Madrid tras superar el punto de inflexión del curso ante Barcelona &#038; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/contenidos-multimedia-realunited/">Manchester</a> en febrero-marzo. A partir de ahí, al madridismo le quedaba la Décima y una final. Estaba totalmente centrado en su objetivo y conocía lo que se cocía en el Signul Iduna Park, pero<span class="pullquote_right">En un cuarto de hora, el Dortmund penalizó la presencia de Pepe</span>  se encontró con un duro 4-1. Recapitulando, a este partido el Real Madrid se presentó con una baja capital: la de Arbeloa. Ramos pasó al lateral y el peor Pepe que se recuerda entró en el eje de la zaga junto a Varane. Además, Mourinho cambió su 4-2-3-1 por un 4-3-3 y situó a Higuaín en punta por delante de Benzema. Sobre el campo se vio como el equipo cedió demasiados metros asentado en un 4-1-4-1, así que en el descanso el técnico luso volvió a su esquema tipo con Modric en la derecha. Un cambio importante, pero que no se puede decir que desencadenara el cuarto de hora infernal que comandaron Gundogan, Reus y Gotze para que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-borussia-dortmund-real-madrid-champions-league/">Robert Lewandowski fuera leyenda</a>. <i>«He visto a un equipo que ha sido superior y que ha tenido más agresividad física y mental. Ganaron todos los duelos. Ganó el mejor. Pero mi sensación es que cada gol fue un error»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2013/04/24/futbol/borussia-dortmund-real-madrid/1366837716.html?a=0c227918b8d38116afd3064ebdadc779&#038;t=1397469588 ">expuso</a> muy elocuentemente José Mourinho en sala de prensa.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Si le preguntas ahora al grupo todos te dirán que no es posible remontar, pero dentro de media hora te dirán sí y pasado un día estarán convencidos»</i>. Así <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2013/04/24/futbol/borussia-dortmund-real-madrid/1366837716.html?a=0c227918b8d38116afd3064ebdadc779&#038;t=1397469588 ">anunciaba</a> Mourinho lo que estaba por venir, y es que el Real Madrid demostró esa semana el peso del número 9 que lleva bordado en la manga. La afición se echó a la calle, el Bernabéu presentó un ambiente anacrónico y el equipo, de nuevo, respondió con creces a la llamada. Mourinho, por supuesto, había puesto todo de cara <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/analisis-tactico-real-madrid-borussia-dortmund-casi-remontada/">en la pizarra</a> con Modric junto a Xabi en la base de su 4-2-3-1. Con el genio croata al mando de las operaciones, el Real gozó de tres ocasiones de gol o gol en la primera fase de partido. No entraron, los minutos pasaron y Mou se vio obligado a romper el partido. El Kaká y Benzema por Coentrao e Higuaín ayudó a cambiar la dinámica, pero les dejó sin capacidad de robo. El Dortmund tuvo sus ocasiones, perdonó y el Khedira por Alonso, quizás algo tardío, sí inclinó la balanza. Los dos goles llegarían tarde, pero aún así Ramos tuvo en su cabeza, en el que fue el vigésimotercer remate blanco del partido, el que pudo ser el gol de la eliminatoria. Pero a la tercera no fue la vencida.</p>
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<p style="text-align: justify"><i>«No estoy satisfecho con lo que he hecho con el Real Madrid en la Champions. Mi cultura no es estar satisfecho con los casis. En absoluto»</i>, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jaTnZKUPOtg">comentaba</a> tras esta última eliminación. Evidentemente ésta frase resume la actitud ganadora de un tipo como José Mourinho, pero desde el análisis no cabe más que elogiar un récord que es especialmente brillante por la variedad de equipos con los que lo ha conseguido. Pese a esto y a la obvia evolución que ha vivido en esta década, sólo hay que comparar la actitud respecto al balón o al repliegue constante, en estas siete semifinales sí que se atisban ciertos patrones que definen parte de su manual. Está el tema de preferir a jugadores más sólidos (Guðjohnsen, Pandev, Coentrao o Higuaín) por delante de los más difusos (Robben, Balotelli, Marcelo o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/por-que-no-se-juega-con-dos-delanteros-analisis-tactico/">Benzema</a>), la continuidad al modelo de la temporada salvo excepciones (el 4-3-3 del Real Madrid), la propensión a romper los partidos cuando debe remontarlos (mete siempre delanteros, no centrocampistas) o de tener en el banquillo jugadores capaces de cambiar el partido desde lo físico (sobre todo en el Chelsea). Pautas de un libreto táctico que, en el sentido negativo, cuenta con su mal balance en los partidos de ida (2 victorias, 2 empates y 3 derrotas) que le ha condenado a haber accedido a <i>sólo</i> dos finales. Sea como fuere, también resulta interesante analizar las tres ediciones en las que no llegó a la penúltima ronda, porque en ellas (2001-2002, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CuzNfIhdX1Q">2005-2006</a> y 2008-2009) siempre cayó ante un finalista-campeón. Un <i>fact</i> que deja la obvia conclusión de que, si los equipos de José Mourinho no ganan la Champions, el equipo que les bate al menos llega a la final. Casi nada.</p>
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		<title>Héroes: «Oh Captain! My captain!»</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Dec 2013 03:01:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Javier Alberdi]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<h4>1-CAPITANES.</h4>
<p><span id="more-100706"></span></p>
<p style="text-align: justify">En el fragor de la batalla la figura del Capitán emerge destacada para doblegar al destino. Su influencia no guarda relación con la del estratega que dispone los peones alejado del combate. El Capitán es un soldado más en primera linea del frente, aunque en ningún caso un soldado cualquiera. Aun tratándose de un formidable luchador, carece no obstante de la destreza o cualidades del guerrero excepcional. Él es la cabeza visible que sirve de guía y estímulo para el resto. Es el alma del grupo. El emblema donde buscar aliento ante la indecisión o el miedo.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.perezreverte.com/articulo/sobre-perez-reverte/294/configuracion-y-caracteristicas-de-diego-alatriste-personaje-memorable/">Diego Alatriste</a> fue bautizado Capitán, sin serlo, por los supervivientes de una tropa de los Tercios de Flandes que no dudaron en la elección tras haber perdido en batalla a todos sus superiores. Una inercia similar a la que impulsó a Crispin y Goliath a seguir los pasos del Capitán Trueno en su cruzada en favor de los oprimidos o la que incitó al comando del <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film824508.html">capitán John H. Miller</a> en su sacrificada búsqueda del soldado Ryan. La integridad y arrojo de dichos capitanes fueron los factores determinantes para que ellos y los suyos lograran vencer en un contexto manifiestamente desfavorable.</p>
<p style="text-align: justify">El barrio neoyorkino de East Low Side durante la Gran Depresión y el área de Huyton en el Liverpool thatcherista son dos escenarios que forman parte del mismo argumento: el de dos jóvenes que jamás dejaron de creer frente a la adversidad. Steve y Steven. Rogers y Gerrard. Capitán America y Captain Fantastic. Dos muchachos que terminarían convirtiéndose en los líderes de dos comunidades sumidas en la deseperanza: Los Estados Unidos devastados por la crisis del 29 y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/liverpool-fc-identidad-historia-evolucion-shankly-paisley-fagan-dalglish/">el Liverpool F.C.</a> descorazonado por las tragedias de Heysel y Hillsborough. </p>
<p style="text-align: justify">Superhéroe y futbolista rubricaron, desde muy temprana edad, el compromiso con sus respectivas causas. Si el americano, impedido por un físico raquítico, fue rechazado en cada una de sus muchas tentativas para alistarse en el ejército, el británico tampoco consiguió superar, por razones físicas, las pruebas de <a target="_blank" href ="https://lilleshallprimary.taw.org.uk/SitePages/Home.aspx">la prestigiosa <i>Lilleshall School</i></a> tras ser citado por la Federación con catorce años: <i>«Aún creo que lo hicieron por mi falta de altura. Para mí, fue un insulto y aún lo llevo clavado en mi memoria»</i>, admitía Gerrard.</p>
<p style="text-align: justify">Pero ni Steve y Steven claudicaron. En ambos casos, su tenacidad describiría la misma secuencia que tantas veces se repetiría a lo largo de sus vidas: no ceder hasta alcanzar lo imposible. Merced a su obstinación, Rogers consiguió ingresar en el ejército formando parte de <a target="_blank" href ="http://www.zonanegativa.com/?p=24288">la Operación Renacimiento</a> en cuyo transcurso adquirió un físico portentoso tras ser inyectado con el suero del supersoldado. </p>
<p style="text-align: justify">Gerrard, por su parte, reincidió con firmeza en su deseo de jugar en Anfield, matriculándose en el colegio católico Cardinal Heenan, pese a residir en otro distrito y pertenecer a una familia protestante pero a sabiendas de que sus equipos entraban en el radio de acción de los ojeadores del Liverpool. Para sorpresa de todos, a los dieciséis años, el pequeño Steven dio un espectacular estirón conformando <a target="_blank" href ="http://www.eluniversal.com.co/sites/default/files/20%20facetas%20STEVEN%20GERRARD.jpg">una envergadura envidiable</a>. Un año después, firmaría su primer contrato con la entidad red.</p>
<h4>2-ESCUDOS.</h4>
<p style="text-align: justify">Si hay un poder que caracteriza tanto a Capitán América como a Steven Gerrard ese es <a target="_blank" href ="http://fc07.deviantart.net/fs71/f/2011/240/a/b/escudo_capitan_america_by_zebagfx-d4862rt.png">el escudo</a>. Una relación que dista de una mera coincidencia léxica. Aunque en el caso del Capitán América el poder se materializa en el popular disco de adamantium y vibranium, capaz de resistir cualquier acometida y de ser utilizado como arma arrojadiza, el objeto no deja de ser también una referencia simbólica: La del héroe cuya fuerza emana de la institución por la que lucha y cuya abstracción es su propia insignia. </p>
<p style="text-align: justify">El caso del futbolista inglés en nada difiere. La afición de Anfield considera a su capitán una personificación del blasón del club. Paradigma de <i>«one-club man»</i> (jugadores que juegan en un mismo equipo durante toda su carrera),<span class="pullquote_right">Gerrard, paradigma del inhabitual One-club man</span> Steven fue adoctrinado por su familia en la devoción al Liverpool. A los nueve años, ingresaba en la academia de los rojos y ya era un asiduo al estadio. Con tan sólo dieciocho, debutaba en el equipo de sus sueños. A los veintitrés, ya se enfundaba el brazalete de capitán. Desde entonces, Gerrard ha sido tentado, casi sin excepción, por las más poderosas escuadras del continente pero, en cada ocasión, el dorsal 8 ha sido fiel a la oración proclamada desde niño en el templo: <i><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7W6TGcQ_03w/url">“You´ll never walk alone”</a></i>. Aunque sus reiteradas negativas implicaban renunciar a títulos, galardones y dinero, para Steven constituía un imposible abandonar al equipo de su vida.</p>
<blockquote><p>«¿Podría volver a mirar a mi padre a los ojos?, ¿podría mirarme de nuevo en el espejo?, ¿podría fallar a The Kop?». (S. Gerrard)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Otro sacrificio certificó al Capitán América como un servidor de su país. En un acto de martirio el superhéroe quedó sepultado en el hielo del ártico tras evitar una masacre. Durante décadas permaneció bajo las aguas como una cenicienta de literatura <i>pulp</i> o como esa leyenda que cuenta que Arturo no murió si no que duerme. Las mujeres faéricas de Ávalon le recogieron en una barca -se repite la imagen del agua como elemento de tránsito- y le transportaron a su isla encantada donde dormita en una cama de oro o, según otras versiones, escondido dentro de una cueva, esperando la mayor hora de necesidad de los britanos. Si Arturo representa al caudillo del concepto de <a target="_blank" href ="https://byustudies.byu.edu/showtitle.aspx?title=8116">Camelot o Albión</a>, el pasado mítico, Estados Unidos criogenizó al superhéroe neoyorkino como un referente nacional al que recurrir en tiempos peores . </p>
<p style="text-align: justify">El Capitán América fue concebido, por Joe Simon y Jack Kirby, con una finalidad propagandística en los días previos a la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Desde el primer número, en que propinaba un puñetazo en portada al mismísimo Adolf Hitler, el personaje adquirió una enorme popularidad como icono patriótico y ejemplo para los desplazados en la contienda. </p>
<p style="text-align: justify">Pero sería un error circunscribir el simbolismo de dichos personajes a una simple vinculación identitaria. El reconocimiento del que se han hecho valedores apunta a un compromiso de mayor alcance. Y es que en los dos casos su fidelidad no se limita exclusivamente a una institución representativa de un territorio, sino a <a target="_blank" href ="http://hamrofootball.com/2013/04/20/steven-gerrard-cried-when-fernando-torres-left-liverpool/">una serie de valores</a> a los que, presuntamente, dichas entidades estaban asociados.</p>
<h4>3-EL DEBER.</h4>
<p style="text-align: justify">La lealtad del Capitán America hacía su patria nunca fue incondicional. Durante la Segunda Guerrra Mundial Steve Rogers había peleado por un país al que consideraba garante de la libertad y la justicia. Lucía con orgullo los colores de la enseña americana porque los creía el reflejo de una visión idealizada de la vida: el sueño americano. En la miniserie <a target="_blank" href ="http://www.paninicomics.es/web/guest/titulo_detail?viewItem=667596"><i>“El hombre fuera del tiempo”</i></a> Mark Waid narra el desconcierto que azotó al Capitán América tras despertar de su letargo de más de cincuenta años, incapaz de reconocer la nación admirable en la que vivió antes de quedar congelado. </p>
<p style="text-align: justify">El guionista Steve Englehart, fue el encargado de culminar el desmoronamiento de la fe del Centinela de la Libertad frente a una sociedad asolada por los conflictos sociales, la Guerra de Vietnam, el racismo y la corrupción. Inmerso en esta nueva coyuntura el Capitán América se enfrentaría a una inmenso organismo clandestino,<span class="pullquote_left">La fe ciega del Capitán América se desmoronó</span> el Imperio Secreto. Cuando Steve Rogers intuyó que tras los mandos de dicha organización se encontraba el presidente de los Estados Unidos, decidió renunciar a su identidad y adoptar temporalmente la del Nómada, un héroe sin asociación alguna con Estado Unidos. Años más tarde, en el <i>crossover <a target="_blank" href ="http://www.amazon.es/Civil-War-Mark-Millar/dp/1905239602">Civil War</i> de Mark Millar</a>, el Capitán volvería a oponerse a las políticas del Gobierno, liderando la facción disidente que se negaba a aceptar el Acta de Registro Superhumano y que obligaba a la comunidad de superhéroes a revelar su identidad y ponerse a su disposición. </p>
<p style="text-align: justify">No obstante, el desapego del superhéroe hacía las instituciones que representó en sus inicios, no constituye ninguna deslealtad. Si hay un principio que legitima el arquetipo de capitán, que le dota de relevancia y le convierte en un ejemplo para los que le rodean, es el sentido del deber. El buen capitán responde a un Código de Conducta que tiene carácter imperativo. <a target="_blank" href ="http://www.superfilosofia.com/2013/04/la-etica-de-batman-y-el-capitan-america.html/url">Esta ética deontológica</a> es el distintivo de Steven Gerrard y Steve Rogers. Ambos actúan en base a un modelo de comportamiento, a una forma de vivir que encontró amparo en dos entornos diferentes: la América en lucha contra el nazismo y el fútbol de antes, previo a su asimilación como negocio global, sintetizado en el viejo Liverpool. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/proyecto-brendan-rodgers-como-entrenador-liverpool/">En la actualidad</a>, los dos son náufragos en un tiempo ajeno. El Capitán América lucha por los ideales de un país que ya no existe. El jugador inglés es el superviviente de un fútbol ausente que aún resalta más en un escenario en donde impera la apariencia, la vanidad y la codicia. Una esencia atemporal a la que tuvo que recurrir el propio seleccionador inglés, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/capello/">Fabio Capello</a>, tras meses de turbulencia desatada por el <i>affaire</i> de la capitanía originado por John Terry. Tras probar fortuna con Ferdinand, el brazalete fue entregado definitivamente a Steven Gerrard. <i>“Se trata de un «jugador importante para Inglaterra, que transmite cosas e inspira a los otros jugadores”</i>, manifestó el técnico italiano.</p>
<p style="text-align: justify">Gerrard ha renunciado a las mieles de la opulencia para disfrutar de la pertenencia al equipo de su niñez, felicita y elogia al rival nada más caer eliminado como hizo en la semifinales del 2008 contra el Chelsea o desdeña el valor de la victoria frente al deber cumplido. Tras quedar eliminado de la Eurocopa con Inglaterra manifestó: <i>“No sentimos angustia. Siento que los jugadores han dado todo lo que tenían desde el primer día”</i>. Certeza que rubricó al descartar a su selección como candidata en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/analisis-grupo-d-copa-del-mundo-brasil-italia-inglaterra-uruguay/">la Copa del Mundo de Brasil</a>: <i>“Eso no significa que vayamos allí y hagamos un gran torneo para que el país se sienta orgulloso. Podemos hacerlo sin ganar”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Su conducta es el reflejo de aquellos héroes de la First Division que iluminaron su niñez y cuyo arrojo y nobleza se degradaron a tal punto que en el año 2000 <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2000/02/18/deportes/950828405_850215.html/url">la Cámara de los Comunes se vio obligada a advertir a la Federación</a> conminándola a tomar medidas. Y es que al igual que su homólogo superheróico el compromiso de Gerrard trasciende al de su propio equipo. En el fondo, no es más que el homenaje a su primo John-Paul, una de las 96 víctimas de la tragedia de Hillsborough y que hasta su muerte fue su inseparable compañero de pelota en Ironside Road en donde cada tarde emulaban a los Dalglish, Barnes y Ian Rush. El viejo Liverpool de siempre.</p>
<blockquote><p>«Nunca lo había dicho antes: yo juego al fútbol por John-Paul». (S. Gerrard)</p></blockquote>
<h4>4-LA ENTREGA.</h4>
<p style="text-align: justify">Un capitán no se distingue, aunque disponga, por una habilidad o destreza especial, sino principalmente por el valor de su convicción que amplifica sus cualidades y las del grupo. Rogers, seleccionado por su rectitud para ser inoculado con el suero del supersoldado <a target="_blank" href ="http://www.comicvine.com/abraham-erskine/4005-43681/">del doctor Erskine</a>, aumentó tras el experimento todas sus capacidades físicas e intelectuales. Su fuerza, velocidad, resistencia, agilidad, reflejos y capacidad de curación son superiores, con creces, a los de un ser humano medio, si bien no alcanzan los límites acostumbrados en la mayoría de superhéroes. Esta circunstancia, en cualquier caso, tampoco le sitúa en un plano de inferioridad como él mismo se encargó de recordarle a Iron Man en <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film353018.html">la película <i>Los Vengadores</i></a>: </p>
<blockquote><p>“Hay gente sencilla que vale diez veces más que tú. Tú no eres de los que se sacrifican, de los que se echan a un alambre de espinas para que otro pase” (Capitán América)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En un caso análogo, Steven Gerrard también ha dado muestras de ser uno de los mejores centrocampistas del mundo pese a carecer de cualidades portentosas o de un talento innato. El jugador del Liverpool es ante todo un futbolista completo: posee un gran remate tanto a balón parado como en movimiento; de un gran recorrido que le permite involucrarse en defensa y en ataque; distribuye juego con criterio; es un buen recuperador de balones; cubre con naturalidad la posición de compañeros desubicados; su conducción con el balón es más que notable; dispone de un buen remate de cabeza y siempre ha destacado por ser un excelso llegador con gran acierto de cara a portería.</p>
<blockquote><p>«Ante cualquier cosa que le pidas, él da el 100%. Si se necesita que juegue de arquero, lo hará «. (Rafa Benítez)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero si hay una virtud que destaca en un gran capitán esa es su determinación. El espíritu irreductible de Steven, apurando hasta el último esfuerzo y espoleando con brío a sus compañeros, ha resultado vital para revertir marcadores imposibles en numerosas ocasiones. Algunas de esas gestas forman ya parte de la leyenda de los aficionados como la final de la Copa de la UEFA 2000-2001, en la que marcó el segundo gol de su equipo en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bRWQzrcO2Io/url">la victoria 5-4 contra el Alavés</a>. O <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tPEmC3vN-bQ/url">la mítica final de la Champions League 2004-2005</a> celebrada en Estambul contra el Milán, remontando el 0-3 del descanso con un primer gol suyo. O la no menos frenética FA Cup 2006-2007 frente el West Ham United, en la que, tras ir perdiendo 2-0, Gerrard dio la asistencia que supuso el primer gol, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X_YFJxSel9Q/url">marcó el segundo para empatar el partido y luego el tercero</a>, quizás uno de sus mejores goles, para volver a empatar a tres. En los penaltis el capitán resultó igualmente decisivo.</p>
<p style="text-align: justify">Hazañas comparables, por inviables, a las llevadas a cabo por el Capitán América ante retos como su desafío a Thanos (<a target="_blank" href ="http://www.universomarvel.com/fichas/esp/gdif04.html">El Guantelete del Infinito, num 4</a>), un rival virtualmente omnipotente pero al que consigue embaucar lo suficiente,<span class="pullquote_right">El Capitán y Steven unen hazañas casi imposibles</span> al menos, como para que Estela Plateada le sustraiga el Guantelete del Infinito, o su concurso determinante en el enfrentamiento de los Vengadores contra Korvac (<a target="_blank" href ="http://static.comicvine.com/uploads/scale_small/0/4/16954-2128-18885-1-avengers-the.jpg">Avengers, núm 177</a>) en el que habiendo fallecido ya varios superhéroes, incapaces todos de doblegar a su oponente, tan solo la acción del Capitán América , haciendo gala de habilidad e inteligencia, logra golpearlo haciendo posible el definitivo ataque por parte del resto del grupo. En cualquier caso, la entrega de un buen capitán no se ciñe al sacrificio individual en el desempeño de su labor sino que se extiende hacia el resto de sus compañeros en forma de ánimo, respaldo y referencia. El Capitán América siempre se reveló como un líder nato, tanto en numerosas formaciones como All-Winners Squad, los Invasores o los Vengadores, como ejerciendo de tutor o maestro de compañeros de aventuras como Bucky, Rick Jones o Sam Wilson (el Halcón).</p>
<p style="text-align: justify">Steve Gerrard también ha tenido clara su influencia en el grupo: <i>“Intento jugar y guiar con el ejemplo; así puedo ayudar a mis compañeros a actuar de la forma correcta”</i>. Aunque con Michael Owen (a quien cuesta no asociar con <a target="_blank" href ="http://salondelmal.com/2011/02/03/el-primer-vistazo-oficial-a-bucky-y-la-version-que-tendra-en-capitan-america-el-primer-vengador/">el pequeño Bucky</a>) tuvo una especial empatía desde que iniciaron su andadura con tan solo nueve años en el centro deportivo Vernon Sangster, Gerrard nunca ha escatimado su apoyo a ninguno de sus compañeros para los que siempre ha tenido palabras de aliento, como las dedicadas a Reina y Fernando Torres a los que no dudo en calificar de mejor portero y delantero del mundo; mensajes de apoyo en momentos complicados, como su defensa a ultranza de Luis Suárez tras su sanción; o simplemente de gratitud y comprensión, como como la que mostró con Xabi Alonso a quien deseó suerte en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2011/11/escalera-real-2/">su nueva etapa</a> pese <i>“a quedar destrozado por su marcha”</i>.</p>
<blockquote><p>“Puede que Gerrard no obtenga toda la atención que obtienen Messi o Cristiano. Pero si no tienes un jugador como Gerrard, esto puede afectar al equipo entero. Es uno de los mejores del planeta”. (Zinedine Zidane)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Steve Rogers y Steven Gerrard, escudos protectores para los suyos, ejemplos de apego al deber y fuente de generosidad sin contrapartidas. Héroes de otro tiempo. Capitanes.<br />
&nbsp;</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/cristiano-ronaldo-heroe-similitudes-thor/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/heroes/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/01/frank-ribery-daredevil-parecidos-heroes/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/heroes/08.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 20</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Dec 2012 02:55:23 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Víctor Fernández]]></category>

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		<description><![CDATA[l Milan les había pasado por encima. Al descanso, no serían pocos los aficionados ingleses que deseaban salir cuanto antes del Olímpico de Estambul. El Liverpool de Rafa Benítez perdía por 3-0 ante un cuadro rossonero que, de la mano de un inconmensurable Kaká y el acierto goleador de Crespo, barría a los de Anfield. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l Milan les había pasado por encima. Al descanso, no serían pocos los aficionados ingleses que deseaban salir cuanto antes del Olímpico de Estambul. El Liverpool de Rafa Benítez perdía por 3-0 ante un cuadro <i>rossonero</i> que, de la mano<span id="more-42420"></span> de un inconmensurable Kaká y el acierto goleador de Crespo, barría a los de Anfield. Entonces surgió Steven Gerrard. El capitán <i>red</i> aglutinó todo el orgullo de su mítica camiseta y remontó el partido. Anotó el tempranero 1-3, forzó el penalti de la igualada y no dejó de correr ni un solo instante. De lateral, de extremo, en defensa, en ataque… Desde los once metros, Dudek resucitaba <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/intercontinental-boca-real-madrid-roma-liverpool/">el recuerdo de Grobbelaar</a>. El Liverpool levantaba su quinta Copa de Europa.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/YUhlNyJaulE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">En el Parque de los Príncipes de París, el Real Zaragoza iba a vivir el capítulo más glorioso de su historia. El conjunto aragonés alzaba su primera y única Recopa de Europa al vencer por 2-1 al Arsenal inglés. Los maños, entrenados por Víctor Fernández, habían desplegado durante toda la temporada un fútbol preciosista y de gran calidad técnica. Delante, un cuadro <i>gunner</i> liderado por su <a target="_blank" href ="http://www.futbolingles.es/ian-wright-la-leyenda-gunner-de-ebano/">legendario <i>killer</i></a>, Ian Wright. Los goles de Hartson y Juan Eduardo Esnáider (la estrella zaragocista más destacada) mandaban el choque a la prórroga. Todo parecía abocado a la tanda de penaltis cuando en el minuto 119, un zapatazo complicadísimo de Nayim desde más 50 metros llevaba la locura a Zaragoza. Un golazo inenarrable.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/pfy007hg1zw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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