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	<title>Ecos del Balón &#187; Rexach</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Evasión o Victoria: «Ya sé jugar»</title>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2016 02:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marc Roca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Evasión o Victoria]]></category>
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		<description><![CDATA[1) LA MATRIZ DE LA REALIDAD “Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h4>1) LA MATRIZ DE LA REALIDAD</h4>
<p><span id="more-207487"></span></p>
<blockquote><p>“Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza”, Platón, en la República.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El esclavo había vivido encadenado toda su vida. Su encarcelamiento era ingenioso: las cadenas rodeaban su cuello y extremidades y mantenían su rostro encarado hacia el frente. Por más que intentara forcejear con todo su cuerpo, retorcer el cuello y forzar sus ataduras no alcanzaba a mover un ápice la cabeza. Su mirada, como la de todos, estaba condenada a contemplar la fría pared de roca que tenía ante sí.</p>
<p style="text-align: justify">El esclavo asistía cada día al mismo teatro de sombras. Oscuras siluetas se recortaban sobre un muro de piedra iluminado por un foco de luz que debía encontrarse a su espalda, muy por detrás del terraplén<span class="pullquote_right">Puede costar separar lo real de lo ficticio</span> al que estaba atado por firmes grilletes. El haz luminoso, fatigado tras recorrer una larga distancia, desembocaba lívido sobre la superficie rocosa y era su tenue brillo lo que permitía distinguir las formas opacas que daban forma a todo lo que se movía en ese mundo: la silueta del césped mecido por el viento, la negra figura de un hombre con gabardina, niños y rascacielos, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/evasion-o-victoria/">un balón de fútbol suspendido en el aire</a>, los rasgos de un oficinista ante su pantalla, contornos oscuros que representaban necesidades, placeres, deberes y todo tipo de cosas. La caverna. Matrix. El teatrillo de la realidad.</p>
<p style="text-align: justify">El esclavo aborrecía todo aquello. Quería ver más allá de las sombras aunque no sabía qué le había llevado a desconfiar de aquella pantomima que colmaba las percepciones de casi todos los demás. Algo en su interior lo había alertado toda su vida: se sabía elegido para romper las cadenas y girar la cabeza, alzarse sobre las extremidades entumecidas y dirigir sus pasos hacia la luz. La semilla de la rebelión había florecido en su interior al calor de aquél brillo tenue que le sugería la salida de la prisión.</p>
<p style="text-align: justify">Un buen día, el esclavo aceptó una mano que le tendía la posibilidad de escapar. Liberado de su confinamiento el elegido giró la cabeza y pronto tuvo que apartar la mirada del foco luminoso. Aun contemplado desde las profundidades de la cueva el brillo se percibía mucho más intenso que todo aquello que jamás había vislumbrado. Le dolían los ojos y las piernas apenas le respondían, pero Johan Cruyff <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-como-jugaba-futbolista/">avanzó resuelto el largo camino hasta la salida</a>, donde en un primer momento apenas pudo distinguir nada en medio de la cálida explosión de luz. Entonces comprendió por qué le dolían los ojos: era la primera vez que los usaba.</p>
<h4>2) EL HOLANDÉS VOLADOR</h4>
<blockquote><p>“Qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz”, Platón, en la República.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La leyenda del holandés volador alude a un antiguo capitán cuyo barco avanzaba tan veloz que parecía animado por <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/jugada-johan-cruyff-final-mundial-1974-holanda-alemania/">un poder sobrenatural</a>. Sus contemporáneos, esclavos de las viejas supersticiones, le atribuían un pacto con el diablo. En sus mentes no cabía la posibilidad de que el navegante hubiera alcanzado tal grado de comprensión sobre su oficio que le permitiera vulnerar las leyes no escritas a las que se sometían los demás.</p>
<p style="text-align: justify">En Matrix (1999) Morfeo explica a Neo, el elegido al que ha rescatado de la caverna, que sus adversarios jamás podrán moverse como él: <i>“Su fuerza y velocidad se basan en un mundo erigido sobre reglas.</i><span class="pullquote_right">Ambos explotaron al asumir que, para ellos, no había reglas fijas</span> <i>Por eso nunca serán tan fuertes o veloces como tú puedes ser”.</i> Esas limitaciones tampoco afectaban al joven futbolista Johan Cruyff, que había contemplado la verdadera matriz del juego de la mano de sus mentores<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/ajax-de-amsterdam/"> en el Ajax</a>. La esencia misma del fútbol se había mostrado desnuda ante sus ojos como si se tratara del código de un sistema informático. Donde los demás sólo alcanzaban a contemplar el resultado de una configuración cerrada el holandés volador veía un océano de posibilidades compuesto por principios maleables que podía ajustar e infringir a su voluntad: <i>“¿Qué es la velocidad? Mira, si me pongo a correr ligeramente, un poco antes que los demás, parezco más rápido.”</i></p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">El entrenador Rinus Michels</a> diseñó un programa especial de preparación para adecuar la flaca constitución de Johan Cruyff a los rigores de la competición que estaba destinado a dominar. Seguir el ritmo de una percepción tan amplia no es tarea sencilla para un cuerpo habituado a regirse por límites convencionales. Una vez liberado de la prisión que retenía su mente Neo también recibe un tratamiento de rehabilitación muscular en la nave de Morfeo, así como una intensa instrucción en todo tipo de técnicas fundamentales. Pero lo esencial ya estaba en su cabeza: <i>“El arma más eficaz para jugar al fútbol es la suma de técnica y sentido común.”</i></p>
<p style="text-align: justify">De vuelta al campo el elegido desarrolla movimientos imposibles, superiores a los de aquellos compañeros, también liberados de las garras de Matrix, que comparten su visión aunque no una comprensión tan profunda sobre la misma. Neo subvierte la gravedad y se mueve demasiado rápido para los ojos de sus enemigos y los cambios de ritmo de Johan Cruyff le bastaban para eludir rivales sin recurrir a fintas rocambolescas: <i>“Sólo hay un momento en el que puedes llegar a tiempo. Si no estás allí, llegaste demasiado temprano o demasiado tarde.”</i> <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/donde-sabemos-que-nos-aman/">El futbolista holandés</a> se apoyaba en una excelente base técnica para mantener el control de la pelota mientras su cuerpo arrancaba, desaceleraba y cambiaba de dirección con tal precisión que parecía desafiar las leyes de la física.</p>
<h4>3) EL REGRESO A LA CAVERNA</h4>
<blockquote><p>“Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo cómo es en sí y por sí, en su propio ámbito”, Platón, en la República.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El estreno de Matrix cambió para siempre el cine fantástico. Sus efectos especiales usaban técnicas ya tanteadas por algunos publicistas, pero que jamás habían constituido el armazón visual de una producción tan ambiciosa. Anteriores propuestas de ciencia-ficción ya habían recreado a su manera la caverna de Platón, pero ninguna había llevado a tanta gente su enfoque iconoclasta. Forma y fondo se conjuraron para dar lugar a una experiencia tan moderna y rompedora como la irrupción de Johan Cruyff en el fútbol mundial. Ambos fenómenos marcaron profundamente a toda una generación y su legado sigue presente en todo lo que vino después.</p>
<p style="text-align: justify">A finales de los años noventa las salas de cine habían descubierto la fascinación por el cuero negro en<i> <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film633995.html">Blade</i> (1998)</a> y planteamientos muy cercanos a los de Matrix en películas como <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film523268.html"><i>Ghost in the shell</i></a> (1995) y <i><a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film144063.html">Dark City</a></i> (1998). Las tendencias ya estaban ahí y emergían por todos lados del mismo modo que los futbolistas holandeses de los años setenta encarnaban la moda juvenil de su época y una nueva forma de jugar. Neo y Johan Cruyff marcaron tendencia: los cines se encomendaron a las gafas de sol y los estadios descubrieron las posibilidades del fútbol total.</p>
<p style="text-align: justify">Puede que en lo colectivo esa generación holandesa no se diferenciara tanto de sus adversarios, influidos por las mismas tendencias. Pero en lo individual el elegido iba mucho más allá. Su enorme incidencia táctica<span class="pullquote_left">Cruyff creaba sistemas sobre la marcha</span> definía una nueva forma de concebir este deporte: un fútbol sin límites en el que la íntima comprensión del juego alumbraba soluciones imaginativas para todo tipo de problemas. Ascendente constante sobre la posición y el movimiento de sus compañeros, Johan Cruyff pretendía convertir en un sistema reproducible lo que sus admirados Faas Wilkes, Floriant Albert o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Alfredo Di Stéfano</a>, los pioneros que lo precedieron, enarbolaron como un rasgo personal que no trascendió sus propias figuras.</p>
<p style="text-align: justify">El holandés volador buscaba algo más que ganar partidos: <i>“¿Jugar para ganar o para disfrutar? Se trata de un debate falso.”</i> Su fútbol pretendía derrocar el sistema de creencias establecido, subvertir la propia conciencia del juego. Y para alcanzar su objetivo primero tuvo que asumir que sus botas eran un instrumento demasiado limitado. Tras ganarlo casi todo, justo cuando parecía invencible sobre el césped, el elegido se enfrentó en duelo singular al más implacable esbirro de la caverna. Incapaz de superar al agente Smith con sus fintas imposibles, Neo fue herido de muerte y su aliento abandonó ese cuerpo doblegado. Johan Cruyff ya no regresaría a la Copa del Mundo y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/">su carrera de futbolista</a> se consumiría en un lento adiós cuyos últimos destellos de gloria no podían esconder la realidad: el holandés volador había perdido la gran batalla de su vida.</p>
<h4>4) LA CIUDAD DE SIÓN</h4>
<blockquote><p>“Debéis descender hacia la morada común de los demás y habituaros a contemplar las tinieblas; pues una vez habituados, veréis mil veces mejor las cosas de allí y conoceréis cada una de las imágenes y de qué son imágenes, ya que vosotros habréis visto antes la verdad en lo que concierne a las cosas bellas, justas y buenas”, Platón, en la República.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y entonces las lecturas enloquecieron. Ni los más devotos seguidores del elegido daban crédito a lo que mostraban los monitores cuando una explosión de poder hizo temblar el mismísimo código del sistema. El futbolista había caído pero no había sido derrotado. Por primera vez, Matrix estaba aterrada: Johan <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/">Cruyff había renacido como entrenador</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Al principio de su epopeya Neo se preguntaba si algún día sería capaz de esquivar las balas de sus enemigos. Morfeo le respondió entonces que, llegado el momento, no necesitaría hacerlo. Cuando el elegido<span class="pullquote_right">Para Cruyff, un jugador debía conocer el juego</span> se alzó de nuevo, más poderoso que nunca, tan confusa afirmación adquirió todo el sentido del mundo. El sistema conoció entonces a un entrenador que no perseguía a los jugadores rápidos ni mandaba saltar a los suyos contra un gran cabeceador: <i>“Nosotros no lo hacemos así. El bueno nuestro marca al menos bueno de ellos. Un problema menos.”</i> Que creía que <i>“el extremo izquierdo no puede dormirse cuando el entrenador habla sobre el lateral derecho”</i> y que se defendía con la pelota porque los otros no te pueden disparar si no tienen el balón. Johan Cruyff pensaba como hablaba:<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/son-molinos-charly/"> de forma muy poco ortodoxa pero extrañamente eficaz</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Al sentarse en el banquillo del Camp Nou el holandés se desprendió de las últimas cadenas que todavía le atenazaban y descubrió, como ocurre en la escena final de Matrix, que al fin podía volar de verdad. El nuevo Neo no necesita esquivar las balas porque puede detenerlas: su perspectiva ha cambiado. Cual metáfora del propio oficio del entrenador, sus poderes no se circunscriben a su presencia virtual en Matrix: se manifiestan de igual modo en la cruda realidad devastada por la guerra entre las máquinas y Sión, el último reducto de humanos libres del planeta. Llegados a este punto Johan Cruyff tenía todas las llaves: una ciudad dispuesta a creer en el elegido y una imaginación desatada que procesaba el fútbol al margen de cualquier axioma conocido.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“¿Qué es Matrix?”</i>, se preguntaba todo el mundo en 1999. Matrix es una cárcel mental concebida al servicio de una dominación, la de las máquinas que explotan y retienen a la humanidad presa de una falsa ilusión de realidad. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/cruyff-estilo-ofensivo-dream-team-guardiola-koeman/">Desde su nueva posición</a> Johan Cruyff comprendió que sus verdaderos enemigos no eran las conciencias reclusas, tan imbuidas de las propias reglas del sistema que lucharían por defenderlo, sino sus arquitectos: <i>“Siempre he pensado que el mejor método para enseñar a un niño a jugar no es prohibir sino guiar. No se trata tanto de impedirle hacer lo que le guste como de completar su información o mejorar su calidad.”</i></p>
<h4>5) LA REVOLUCIÓN DEL ELEGIDO</h4>
<blockquote><p>“¿No se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo?”, Platón, en la República.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Johan Cruyff llamó <i>“entorno”</i> a la <i>“gente mala que habita el fútbol y sus aledaños”</i>. Se refería a todos menos a los jugadores: periodistas, directivos, representantes e incluso entrenadores. <i>“Hay muchos vividores”</i>. El elegido aborrecía el control que estos agentes ejercen sobre el sistema. Su fijación de lo que se puede y lo que no se puede hacer, el uso del dinero lejos del césped, su incidencia en el trabajo de los profesionales que aman el fútbol por si mismo y no por el poder que genera: <i>“En el mundo de los ciegos el tuerto es el rey, pero sigue siendo tuerto”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La caverna de Platón es una alegoría pedagógica. Trata sobre la necesidad de que los sabios iluminen el camino, de que los que han alcanzado la ciudad de Sión se internen de nuevo en el sistema para ayudar a escapar al resto. Cuando Johan Cruyff abordaba el juego era imposible disociar sus aportaciones de una prioridad formativa de fondo. Como entrenador,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-tactico-final-berlin-barcelona-3-juventus-1-luis-suarez/"> su legado</a> se articuló alrededor de la Masia e incluso ya retirado sus esfuerzos más creativos se centraron en el diseño de originales modos de fútbol callejero para niños y niñas: <i>“lo interesante es que, incluso con una falta, tengan que pensar y tomar decisiones, crear una jugada, inventar”</i>. Morfeo cuenta en Matrix que pocas veces libera mentes adultas, pues son más reticentes a abrir los ojos a la verdad, mientras que los jóvenes son el verdadero motor de cualquier revolución.</p>
<p style="text-align: justify">El entorno llamó <i>“cruyffadas”</i> a las decisiones de Johan Cruyff, un saco peyorativo en el que mezclar todos los razonamientos difíciles de entender para las mentes cautivas de la caverna. De ese modo, el éxito del elegido bien podía resultar caprichoso, su filosofía una locura y sus fracasos el resultado lógico un camino absurdo. Matrix quiso ver en Neo una vía de escape que descargaría al sistema de las pulsiones rebeldes que lo habitaban sin causar verdadero daño a su estructura. El entorno creía controlar también al elegido y que su aventura terminaría inmolada ante <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-2x01-los-invencibles-de-fabio-capello">la gran máquina de Capello</a>. Qué equivocados estaban: <i>“En cierto modo soy probablemente inmortal”</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/cuentos-de-futbol-38-ecos-champions-league/">Matrix, como el fútbol, es un relato</a> sobre la toma de decisiones. Johan Cruyff sólo podía mostrarnos la puerta del cambio. Enseñarnos un mundo sin límites, reglas ni fronteras. Un mundo sin ellos. Un fútbol donde cualquier cosa sea posible. Él no vino a decirnos cómo acabaría todo, vino a decirnos cómo iba a comenzar. Lo que hagamos después es una decisión que dejó en nuestras manos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
La serie:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/evolucion-paralela-cultural-futbol-cine/">Evasión o Victoria. Introducción I:</a> El sueño más grande<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/tren-de-sombras-cartografa-de-la-luz/">Evasión o Victoria. Introducción II:</a> Tren de Sombras, cartografía de la luz</p>
<p style="text-align: justify">
Episodio I: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/pele-parecido-mickey-mouse-evasion-victoria/"><i>«El poder de la sonrisa».</i></a><br />
Episodio II: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/maradona-parecido-bruce-lee-evasion-victoria/"><i>«El furor del potrero».</i></a><br />
Episodio III: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/beckenbauer-parecido-rey-arturo-evasion-victoria/"><i>«El rey de los teutones»</i>.</a><br />
Episodio IV: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/02/michel-platini-parecido-darth-vader-anakin-skywalker-evasion-victoria/"><i>«Que la pelota te acompañe»</i>.</a><br />
Episodio V: <i><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/george-best-parecido-james-bond-007-evasion-victoria/">«La vida agitada (y un poco removida) de Best, George Best»</a></i>.</p>
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		<title>¿Quién fuiste, Johan? (Parte I)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-como-jugaba-futbolista/</link>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 02:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La de Cruyff es una historia que comienza en la Holanda de 1964.  Allí y entonces, el fútbol era una actividad no-profesional que levantaba pasiones y se practicaba en masa. Dicho de otro modo, no existía un método para ganar, pero había muchos peloteros.<span id="more-202809"></span> Así que el vaso podía verse medio lleno o también medio vacío. La mayoría lo habría visto medio vacío. Cruyff, no. Pero es que además tampoco lo vio medio lleno. Cruyff tenía el don de saber hablar con el fútbol como hablan dos amigos después de la segunda copa, y había nacido en una tierra donde nadie había escrito axiomas que estaban equivocados. Cruyff era la mente más ilimitada en un lugar que estaba por inventarse, un creador sabio y poderoso en un paraíso virgen en el que nadie se había comido ninguna manzana prohibida porque el árbol de las manzanas prohibidas todavía no había sido plantado. Sus compatriotas creyeron en Cruyff porque, antes que Cruyff, no había habido nada.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Cruyff terminó creyendo todo el mundo, no solo los holandeses, y eso en el fútbol nada más ocurre cuando se machaca sin contemplaciones a esos inquisidores que siempre dicen que, de tal forma, no se puede. Cruyff dominó su era como apenas los cuatro grandes del nuevo mundo fueron capaces de igualar, y por eso no fue condenado como sí lo fue Galileo. El sol pertenece al universo, no a quienes lo interpretan, pero el fútbol… <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/heroes-futbol/">el fútbol es de los futbolistas</a>. Y cuando se es el mejor seguro y del modo en el que lo fue Cruyff, se puede demostrar cualquier tesis incluso a los que prefieren morir antes que reconocer la verdad.</p>
<blockquote><p>En la época de Cruyff, no existían infraestructuras para circular el balón con la velocidad de hoy.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La conquista de Holanda no fue fácil y mereció relato, pero el título de este artículo se pregunta <i>quién fue</i>, no <i>qué hizo</i>, y en la medida de lo posible, a ello nos ceñiremos al responder. Tomemos pues la conquista de Holanda como el paso previo que le permitió competir en Europa. En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/codigo-cambridge-futbol-vintage-historia-escuchar-directo/">la Copa de Europa</a>. Y la suya no fue una Copa de Europa cualquiera, sino una dificilísima. Cabría distinguir en ella dos condicionantes tan relevantes como negativos: la irregularidad de los terrenos de juego y la superpoblación de las defensas. Profundicemos en lo primero, en lo del verde. Dar un pase a ras de suelo era como jugar a los dados, había tantos baches que el azar contaba casi tanto como la precisión del pasador. Por eso los pases se enviaban como si fuesen <i>un globito</i>, o una rana saltando, lo cual, a efectos prácticos, no era ni como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-tactico-real-madrid-0-fc-barcelona-4-andres-iniesta-exhibicion/">tirar un cuchillo</a> ni como un guepardo corriendo, que es como son los pases que dan los maestros ahora, en el año 2016.</p>
<p style="text-align: justify">Quedaría bien, para continuar, escribir que el Ajax superó la naturaleza y movió la pelota a la velocidad de la luz, pero <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">la historia de Cruyff</a> ya es lo suficientemente extraordinaria<span class="pullquote_right">La posesión ajacied no atacaba directamente</span> como para inventarse hazañas que nunca tuvieron lugar. El equipo cuyo estadio pronto llevará su nombre lucía la mejor circulación de los cinco continentes, pero en términos concretos, su eficacia ofensiva resultaba muy, muy relativa. El Ajax marcó pocos goles gracias al ritmo de su asociación. Si se toma una muestra de 15 partidos, quizás no se encuentre ninguno. El sentido que dio Cruyff a esa ventaja que él se inventó y que estribaba, groso modo, en tener la pelota casi siempre, poseyó un doble carácter controlador y contextual. Controlador porque el adversario le atacaba la mitad de la mitad de lo que atacaba normalmente. Y para explicar su carácter contextual, habrá que cambiar, por lo menos, de párrafo.</p>
<blockquote><p>La inteligencia de Cruyff no sólo fue superior, sino que, muy especialmente, era «diferente».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que viene ahora recoge la razón por la que llevamos siete días hablando sobre Cruyff. También el motivo por el que jamás dejaremos de hacerlo. </p>
<p style="text-align: justify">El Ajax era un equipo que sólo miraba hacia delante en una segunda instancia. En la primera, se quedaba mirando a Cruyff. Él era quien con sus dedos señalaba dónde debía pararse cada compañero suyo. Quien no lo haya visto, que rompa el umbral de su escepticismo, porque la realidad fue tan insólita que, leída a traición, no resulta verosímil. No era que mandase a un lateral a desdoblar a su extremo o a un pivote que hiciera la cobertura al lateral; eso serían misiones convencionales y aquí <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/archivo-programas-radio-38ecos/">estamos hablando</a> de Cruyff. Lo que él hacía era marcar con el índice a Krol, que era el “3”, y luego apuntar a la posición del “9”. Y Krol iba a la posición del “9” porque creía en Cruyff y porque le daba tiempo, ya que la posesión era propiedad <i>ajacied</i> y el Ajax fijaba su ritmo. Este es tan solo un ejemplo, y ni siquiera uno de los recurrentes, porque recurrente, lo que se dice recurrente, no había ninguno. Había 10 chicos y 10 posiciones distintas.Todas eran intercambiables, todas fueron intercambiadas, nunca sin una razón y siempre por orden de Cruyff. Se impone recalcarlo: la mutabilidad del Ajax no consistía en una libertad de movimientos absoluta para la totalidad de sus futbolistas. Eso fue la Brasil de Telé Santana en el Mundial de 1982; no el Ajax de los 70. Michels implantó un sistema muchísimo más rígido e imperativo cuyo (transgresor) aporte radicó en que cada pieza cumplía tanto una misión ofensiva como una defensiva. O sea, erradicó del imaginario colectivo la relación entre fútbol y balonmano: no había especialistas para según se tuviera o no se tuviera la pelota; un profesional debía integrar el fútbol entero. Ello favoreció la continuidad del juego y lo subdividió en cuatro fases en vez de dos: a las estáticas, añadió las transiciones, pues los de arriba pasaron a defender tras perder el balón, y los de abajo, a sacarlo cuando lo recuperaban; y no por inspiración y carácter personal como Di Stefano, sino como parte definida y preparada en un plan preestablecido. Pero el intercambio de demarcaciones, un principio no asociado a este modelo -juego de posición- y, a veces, incluso enfrentado al mismo, era una iniciativa de un único hombre que, eso sí, el entrenador tuvo el histórico acierto de aceptar.</p>
<blockquote><p>Cruyff mostraba una sensibilidad única para analizar futbolistas&#8230; desde su época de futbolista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Le bastaba un estímulo para conocer a un futbolista como sólo le conocía su madre y si era aficionada al fútbol -si no, ella tampoco-. Mirarle a los ojos, estrecharle la mano, oír cómo respiraba tras correr hacia un pase que nunca pudo alcanzar. Tras el menor bit de información, memorizaba un perfil corto y práctico que después consultaba en su maquinar. Algo en plan: <i>“Suurbier (lateral obediente, prudente y técnico), Neeskens (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-neeskens/">interior carismático, proactivo y potente</a>), Rep (extremo servicial, paciente y veloz)”</i>. Y si Cruyff calculaba intentar una jugada por la banda derecha cuya posible pérdida le expusiera al contraataque de un extremo zurdo de rapidez endiablada, igual colocaba a Neeskens de “7” -para presionar-, a Suurbier de “6” -para la ayuda- y a Rep como “2” -por si acaso-.</p>
<p style="text-align: justify">Eso era Cruyff: una mente ilimitada al servicio de una cultura que no estaba fundada y que, por lo tanto, carecía de límites autoimpuestos, y acompañada por nueve compañeros<span class="pullquote_right">Se inventaba un sistema nuevo en cada jugada</span> de campo cuya técnica media superaba, con margen, la del segundo equipo más dotado del circuito. Era como si se inventara un sistema diferente para cada jugada que compensaba no estar depurado por el ensayo con el hecho de que, los duelos que provocaba entre sus aliados y sus enemigos, favorecían con creces a sus aliados. Las posibilidades eran infinitas; las soluciones se mostraron como tal. Ganaron tres Copas de Europa, y podría decirse que no ganaron más porque Cruyff se cabreó con alguno y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/fc-barcelona/">fichó por el Barcelona</a>. Pero eso sería entrar en el terreno de la elucubración y aquí se están tratando hechos que, aunque resulten increíbles, fueron verdad. Seguimos con ellos. Y concretando, pues si bien esto gira en torno a quién fue, y no en torno a qué hizo, no está de más presentar algunos días relevantes en pos de definir el repertorio que utilizaba.</p>
<p style="text-align: justify">En 1968, Cruyff se cruzó en dieciseisavos con el Madrid de Amancio y Pirri. Pirri era un volante abrasivo que dos años antes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/sexta-copa-europa-real-madrid-borussia-monchengladbach-uefa/">había ganado <i>“La Sexta”</i></a> dominando por fútbol y<span class="pullquote_left">Cruyff huyó de Pirri en el cruce ante el Madrid</span> pulmones el centro de cada estadio. Huir de él era lo inteligente. Y Cruyff se concibió como un “9” del perfil de Eto´o pero mucho más listo que Eto´o. Rompió a los espacios con una agresividad y una inteligencia que intimidó y desordenó a los españoles. No obstante, su calidad como definidor estaba muy bien pero no a la altura de su leyenda, y falló las dos claras que obtuvo, y en plena prórroga, un hombre del Madrid que se llamaba Veloso marcó un golazo que eliminó a los holandeses. Veloso se desmayó tras su gran momento. No es broma, sucedió como suena, perdió el conocimiento. Y el Bernabéu, allí, celebrando, sin percatarse. Entiéndanse. El desmayo y el éxtasis. Se habían cargado a Cruyff de la Copa de Europa.</p>
<blockquote><p>La remontada (en el partido de desempate) contra el Benfica de Eusebio le hizo famoso en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su explosión internacional llegaría en la temporada siguiente. El bombo le emparejó con otro campeón de calibre, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el Benfica de la pantera Eusebio</a>, esta vez en la ronda de cuartos. Fue una eliminatoria durísima por una circunstancia que se repitió pocas veces: los portugueses eligieron y consiguieron dividir la posesión. Y además, atacaban con muchos. Ello llevó a Michels a fijar más las demarcaciones de sus futbolistas y admitirle, por tanto, menos libertad posicional a Cruyff, que apareció menos y en menos zonas de las que él prefería. Y de esta guisa, lo que a la postre sería una trilogía de choques, no empezó nada, nada bien. En la ida celebrada en Ámsterdam, el Benfica venció 1-3; atenuando, dos semanas más tarde, que da Luz viviera y sufriera la única vez que se ha remontado ese resultado en concreto. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xh1k9ol8SLg">Cruyff convirtió dos tantos</a> de delantero maravilloso; uno de cabezazo tremendo y el otro muy parecido al que Maradona le hizo al Madrid cuando vestía de azulgrana. También asistió en el gol restante. Así equilibró con exactitud el 1-3 y propició un partido de desempate que se disputó en París y alcanzó la prórroga. Nada más empezar la misma, liberado de las cadenas del ariete y habilitado para caer a su izquierda, abrió el marcador y cerró un ciclo para Lisboa.</p>
<blockquote><p>El maestro Gianni Rivera dominó la primera Final de Copa de Europa que disputó el Ajax de Ámterdam.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Obrada semejante hazaña, el destino no podía ser otro que la gran Final, y hasta ella arribó. La disputaría frente al Milan de Gianni Rivera, en lo que representaría la lección individual más impagable que recibiría en su carrera. Aquel caballero italiano era una maravilla que jugaba de enganche, contaba 27 jóvenes años y exclusivamente trotaba. No precisaba de más: era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-44XJHKIzAs">un pasador superior</a> al que Cruyff era y sería; destrozó al desabrigado Ajax con pausa y asistencias primorosas. En un tiempo en el que la superficie no consentía que el cuero rodase con uniformidad, Rivera transformó el viento en un suelo liso y suspendido, imprimió a sus toques la rapidez que quiso y grabó en fútbol aquel 4-1 contra Cruyff para que, quien gustase, pudiera contemplarlo en cualquier momento de la eternidad.</p>
<p style="text-align: justify">Los de Ámsterdam no regresarían al torneo hasta pasados dos cursos, en la 1970/71, con ganas de revancha y un nivel colectivo perfeccionado a fuego lento. En aquel instante,<span class="pullquote_right">El Ajax retornó a la Copa muy mejorado</span> no perdían la pelota ni con súplica mediante, y Cruyff, maduro, se comportaba como el mejor jugador del mundo de pleno derecho. Su desequilibrio innato había adquirido el don de la puntualidad. El duro Atlético de Madrid, que estuvo a nada de ganar la Copa de Europa muy poco después, lo padeció en la semifinal. Y el Panathinaikos griego entrenado por Puskas, en Wembley, no encontró cómo evitar que saliera campeón por fin. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4NuVPnksUi4">La jugada del 2-0 definitivo</a> fue una pieza maestra. Y muy significativa. El rayo número “14”, luego apodado <i>“holandés volador”</i>, también ganaba caminando. Como Rivera.</p>
<blockquote><p>Helenio Herrera rechazó la oferta del Ajax para suplir a Michels. A cambio, le recomendó a Kovacs.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Michels emigró a Barcelona pero el Ajax no se dio cuenta. Levantar el trofeo había forjado un Cruyff nuevo y superior: el especulativo. Él se consideraba un artista, y estos crean cuando y para quien les place, y así pasó a comportarse. Cruyff no vivía cada suspiro como si fuera el último en el que ser feliz con el balón: le sobraban los minutos cuando su equipo iba en ventaja. Del mismo modo, empezó a asumir riesgos sólo cuando no lo eran. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/derrota-ciclo-inter-de-milan-helenio-herrera/">El Inter de Milan</a>, en la Final de 1972, experimentaría las consecuencias.<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/facchetti/"> Un ilustre, Facchetti</a>, afirmó que el Ajax salió vencedor sólo porque ellos cometieron un error impropio, pero cuando se analiza el encuentro con perspectiva, se infiere sin confusiones que los italianos no albergaron vida alguna. Cruyff, bajando a línea de pivotes para huir de la marca bregosa de Oriali, activaba su citada pausa táctica y, hasta que no colocaba a Haan, Mühren y Neeskens donde bloquearían con sencillez cualquier posible transición <i>neroazzurra</i>, no cabalgaba. La única esperanza del Inter consistía en forzar los penaltis, y era muy difícil no fallar ni una vez durante aquella hora y media de terror psicológico. Mucho más con la misión asignada de perseguirle y de sujetar ese cambio de ritmo de hijo de un demonio. Y Oriali no aguantó. Cruyff resolvió con un doblete.</p>
<blockquote><p>El colmo del dominio táctico inspirado por Cruyff se vio en la ida de cuartos de 1973 ante el Bayern.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Se había consagrado. No era el mejor, era algo más, y él lo sabía, pues por algo fue el tipo más listo que pisó la hierba. La Copa de Europa de 1973, en particular durante la ronda de los cuartos de final, pondría de manifiesto su plenitud. Le tocó recibir a un equipo que olía a campeón irremediable, el Bayern Múnich de Franz Beckenbauer, el más grande de sus adversarios, y lo encerró en su área durante los 90 minutos. Impresionante. Pero impresionante hasta un punto difícil de mesurar: nadie, en la historia, ha sacado la pelota como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/beckenbauer-parecido-rey-arturo-evasion-victoria/"><i>el Káiser</i> de Alemania</a>; su creatividad en los primeros pases era sin duda comparable a la de Maradona en campo contrario, y su Bayern disponía de herramientas formidables para dar sentido a ése su talento. Y Cruyff lo anuló. El orden infundido por su sapiencia desplegó a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">un Ajax tácticamente irreprensible</a> donde, tras la pérdida, cualquier tirillas <i>rándom</i> hubiera parecido Kanté, impidiendo a Beckenbauer respirar y, más grave, propiciar respiración. La magnífica defensa bávara se mantuvo imbatida hasta el descanso, pero Roth, la marca individual sobre Cruyff, suponía demasiada poca resistencia para 2.700 segundos más. Y 4-0. Palabras mayores. De ahí que perduren.</p>
<p style="text-align: justify">Tras menos de una década de profesionalismo, Ámsterdam daba cobijo a tres Copas de Europa. Cruyff había cumplido con creces. Le tocaba ayudar a papá.</p>
<p style="text-align: justify">Michels llevaba dos años por Barcelona sin fútbol ni trofeos. Pero decir eso entonces no era como decirlo ahora. En 1973, aquello formaba parte de la normalidad relativa. De la normalidad porque el Barça llevaba 13 campañas sin celebrar una Liga; y relativa porque, a pesar de los resultados, el gigantesco potencial del club siempre estuvo latente. Por masa social, por significado, por capacidad económica y también por ese pasado que, aunque quedaba cada vez más lejos, le distinguía como parte de la aristocracia. No en vano, no podría existir mayor prueba de su estatus que el propio hecho de seducir y fichar a Cruyff. Tras una serie de problemas burocráticos y algunos sucesos más, el mejor jugador del mundo recaló en el frío Camp Nou.</p>
<blockquote><p>Cruyff tiranizó su primera Liga española, pero el Barcelona no le permitía ser quien era en Holanda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero que notó Cruyff fue que aquí no se tocaba el balón como hacían los holandeses. Había gente para asociarse,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/"> como<i> Charly</i> Rexach</a>, uno de esos futbolistas que perdieron tanto que no pudieron escribir en los libros lo buenísimos que eran, porque la historia la cuentan los vencedores; pero, en general, el nivel técnico de aquel conjunto no era una exquisitez. Así que aquello de tener la pelota siempre no iba a ser tan, tan posible. Porque, encima, había otro inconveniente: el fútbol en España no era territorio ignoto. Se trataba de un país que había logrado seis Copas de Europa de clubes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/fotos-en-sepia/">una Eurocopa de Naciones</a> y que había visto a un sinfín de superclases desde el principio del deporte. Había una cultura ya instalada, y aquellas cosas que hacía Cruyff donde no existía pasado, aquí, parecían extravagancias. Ni Michels se atrevió a registrarlas.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque sí fue cierto que el Barça jugó en un 4-3-3 y que a Cruyff se le concedieron dos permisos especiales: intercambiaba la posición con el delantero (delantero, no jugador) que deseaba y asumía un rol defensivo hecho a su medida.<span class="pullquote_right">Sotil, un socio táctico perfecto para Cruyff</span> Por resumirlo, se labró una relación táctica muy directa con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/06/01/actualidad/1433181579_969088.html">el “9” peruano<i> “Cholo”</i> Sotil</a>, un tipo queridísimo por la grada que marcaba un montón de goles y a quien el Barça había descubierto mientras vigilaba a Teófilo Cubillas. El truco no revestía complejidad: cuando los culés atacaban, Cruyff era extremo izquierdo y Sotil, ariete; y si los culés defendían, Sotil trabajaba la banda y Cruyff, el centro. Y a partir de ahí, se explicaba el juego. Si se abría, darle la pelota al “14” costaba menos trabajo, y una vez controlaba, ya podía organizar y crear, potenciando el olfato del<i> Cholo</i>, la clase de <i>Charly</i> y <a target="_blank" href ="http://www.lasprovincias.es/v/20140428/economia/homenaje-marcial-asensi-ante-20140428.html">la llegada de Asensi y Marcial</a>, que carecían de la finura de Mühren pero constituían valores ofensivos bastante superiores al promedio de la Liga. Una vez fraguaron los mecanismos, el Barça fue una trituradora. Muchas goleadas llegaron entre diciembre y el mes siguiente, si bien la más legendaria se hizo esperar hasta el 17 de febrero: un 0-5 en el Santiago Bernabéu. </p>
<blockquote><p>Cruyff llegó al Mundial del 74 como una de las personas, en general, más célebres del momento.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Barça recuperó la Liga con rotundidad y, sin duda, gracias a Cruyff. Antes de su debut, que se produjo en la jornada ocho, el equipo había mantenido un hilo de dos victorias, dos empates y tres derrotas. El punto de inflexión que el holandés supuso se quedó fuera de cualquier debate. Su fama, su carisma, su imagen, la belleza de su fútbol y <a target="_blank" href ="http://s.libertaddigital.com/fotos/noticias/650/0/cruyff-cataluna-071112.jpg">su implicación con la sociedad catalana</a> acabaron de perfilarlo como una superestrella mediática sin respuesta para la época. Y aquello sembró una esperanza -que no confianza- en la grada del Camp Nou. Pero, por desgracia, no sería correspondida. En especial, porque, más allá de las pequeñas historias que relataremos más abajo, Cruyff, el futbolista, estaba a un tris de vaciar su alma. Le llamaba la gloria: el Mundial de 1974. El sueño de un sueño.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“La Naranja Mecánica”</i> fue un acontecimiento que no solicita presentación. Basta con recordar que el maravilloso Ajax Tri-Campeón rescataba a Cruyff y adquiría las mejoras de cuatro inclusiones excelsas: Rijsbergen, Jansen y Van Hanegem (estrellas del Feyenoord que también conquistó Europa), y el extremo izquierdo Resenbrink, ponderado por no pocos especialistas como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=88fTQI3jY5Y">el segundo gran talento</a> de la generación del<i> Flaco</i>. Dirigidos por Rinus Michels, lo cual equivalía a contar con el sistema y con la identidad que en Holanda sí inspiró, cristalizaron en un equipazo que porfía, con la Brasil del 70, por ser considerada la selección más querida de las 20 Copas del Mundo. Pero perdieron la Final porque Beckenbauer se vengó.</p>
<p style="text-align: justify">Franz, que acababa de ganar su primera Copa de Europa, conservaba intacto en su memoria lo del 4-0 del 73: Cruyff le había embotellado y no había habido modo humano de superar la presión consecuente. Y con la suma de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=052Br-b6_Gc">Van Hanegem</a>, <i>la Oranje</i> emulaba el movimiento con más prestaciones si cabía que su Ajax mitocondrial. Según los cálculos del Káiser, la única manera de no volver a sufrir lo mismo debería partir de la base de no ser encajonado; Alemania no podía meterse atrás por mucha posesión que acumulasen los holandeses. Y, por supuesto, cuanto más lejos anduviese Cruyff de la zona más ardiente, mejor.</p>
<blockquote><p>El portero Maier, en una actuación antinaturalmente mágica, privó a Cruyff de la Copa del Mundo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El marcaje al hombre que efectuó Vogts fue el gran legado de la carrera de este. Menuda lapa ultra física. No lo dejó a cero, no lo hizo ni aunque ignorásemos la fascinante acción del minuto 1, pero durante el resto del encuentro, consiguió alejarlo del peligro y que cada cosa que hiciera le costase mucho más de lo corriente. Y Alemania, como grupo, lo exprimió. Fue la primera vez que se divisó un sistema defensivo tan adelantado en un equipo que no iba a amasar ni un 40% de posesión. La actividad protectora germana comenzaba desde el primer pase holandés, lo que derivó en que Michels retrasase a su centro del campo y en la creación de un espacio en la mitad enemiga <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UJzm9U-UNzA">que Beckenbauer iba a saber emplear</a>. Él, Breitner y Hoeness comandaron transiciones que no envidiaron en daño infligido al causado por los de Cruyff hasta la última media hora. Durante esta, con 2-1 en el luminoso, Holanda quemó sus naves haciendo llegar a sus dos interiores en cada ataque, mientras Cruyff,<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4WVmlpATJyE"> ejerciendo de base</a>, capitaneaba el toque de corneta. Perdieron solidez, pero crearon ocasiones suficientes como para meter tres goles. Sepp Maier, cancerbero de reflejos superheroicos, completó el milagro de sobrevivir y dio el Mundial del 74 a su Alemania anfitriona.</p>
<blockquote><p>Cruyff siguió jugando como un crack, pero nunca recuperó el nivel que se dejó en aquella gran Final.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cruyff no volvió a ser el mismo. Destacaba, claro; pero no de la misma manera. Algunas voces aludían a supuestos problemas físicos que nunca se confirmaron -se decía que le aplicaban sesiones de acupuntura, que para la época era como decir que le curaba una bruja en la choza de su montaña-, otras citaban temas financieros… La verdad es privada y pertenece a su familia. Pero cuesta mucho disociar su sensible bajón de lo ocurrido en la Final contra Beckenbauer. Por primera vez en su carrera, se le había escapado una oportunidad que no se le volvería a conceder. El máximo ya no era una opción. Y aunque convertir al Barça en el gigante en el que lo convirtió más tarde implicaba un reto mayestático, todo el mundo ha escuchado la famosa frase de Messi: <i>“Cambiaría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-tactico-final-berlin-barcelona-3-juventus-1-luis-suarez/">mis Champions Leagues</a> por un Mundial con Argentina”</i>. En cualquier caso, antes de colgar las botas, protagonizó varios episodios llenos de fútbol e interés. Sobre todo, porque plasmaron ese escenario de histeria y desatino que, en los dulces 90, arreglaría sentándose en el banquillo.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada 1974/75 comenzó con un cambio de cromos un tanto delicado: Neeskens vino a ocupar la plaza de extranjero que, hasta ahí, correspondió a Sotil. Es decir, un hombre cuya posición ideal era la de Asensi o<span class="pullquote_left">El fichaje de Neeskens tuvo consecuencias</span> Marcial, dos nacionales de peso, dejaba sin ficha ni sitio al delantero con quien Cruyff se repartía los espacios. Y encima, era holandés, como el propio <i>Flaco</i> y el míster, con las suspicacias que ello levantó en una sociedad española que era tan insegura y desconfiada como lo es en el presente. En cualquier caso, yendo al juego, no funcionó como se esperaba. Sotil halló relevo goleador en la figura de Manolo Clares, pero ni la química táctica con él era la misma, ni su relación con el Camp Nou tampoco. El Madrid le sacó 13 puntos al Barça en una Liga de 34 partidos donde las victorias sumaban sólo dos. Y el Leeds United, con <a target="_blank" href ="http://www.kaisermagazine.com/ranking/top-10-mejores-marcajes-gentile-zico-maradona/">una labor individual de Trevor Cherry</a> sobre Cruyff que todavía se rememora en Las Islas, lo expulsó de la Copa de la Europa en el penúltimo de sus partidos.</p>
<blockquote><p>Cruyff obligó al presidente del Barcelona a elegir entre él y su nuevo entrenador, Weisweiler.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Rinus Michels salió en globo y llegó un señor alemán que se llamaba Hennes Weisweiler. En España fue y es vilipendiado, pero no era ningún cualquiera: supo construir en la Bundesliga un proyecto excepcional que arrebató títulos al mismísimo FC Bayern Múnich del Káiser Beckenbauer: el Borussia Mönchengladbach de Günter Netzer. Netzer fue el más reputado centrocampista pasador de la década de los 70, un jugador que, por momentos, parecía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=K7uPXMZNEU0">Maradona sin regate</a>, o un Platini con menos gol que el real que superaba a este en todo lo demás. Ese era el gusto de Weisweiler. El problema residía en que su camino para desarrollarlo se parecía más al habitual en Van Gaal que al escogido por Guardiola: no cedía ante ningún futbolista; aplicaba su método y su sistema y eran los cracks, y no él, quienes debían acometer el sacrificio de la adaptación. A Cruyff le ordenó que actuase de “9”. Sólo de “9”. Y qué se puede contar más allá de que con la iglesia había topado. Lo de Rivaldo y Van Gaal, al lado de aquello, fue <i>“La Aldea del Arce”</i> comparada con <i>“Los Soprano”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Weisweiler fue destituido para euforia del Camp Nou. Y, en una muestra de lo que era el Barcelona de la época, Michels regresó a la entidad para ver si sonaba la flauta. Cruyff se sabía responsable, invirtió toda la energía que le restaba dentro y firmó su segundo mejor curso como estrella de los azulgranas, perdiendo la Liga por un solo punto frente al Atlético de Madrid. Debe apuntarse que se trató de uno de los desenlaces más polémicos del relato del campeonato nacional. En un envite frente al Málaga en casa en el que el Barça no tuvo fortuna con el colegiado, Cruyff resultó expulsado por, supuestamente, propinarle a este un insulto (aunque siempre defendió que se dirigió a Clares y que dijo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RScGkgplQz0"><i>“Manolo, marca ya”</i></a> -él decía cosas así-) y fue sancionado con tres partidos de suspensión. Sus compañeros empataron uno, perdieron dos y la Liga se escapó de entre los dedos. No le quedaba nada por ofrecer. No como futbolista. Y el preámbulo terminaba. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/">Podemos empezar</a>.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>No son molinos, Charly</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 01:57:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Javier Alberdi]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si Cervantes, en la segunda parte de su obra magna, trasladó a don Quijote a las calles de Barcelona, igualmente Cruyff, en la tercera, interpretó al ingenioso hidalgo en la ciudad Condal. Ambos, Johan y Alonso Quijano, fueron adalides de la transformación de una realidad que les afligía y a la que se enfrentaron con [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Si Cervantes, en la segunda parte de su obra magna, trasladó a don Quijote a las calles de Barcelona, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/donde-sabemos-nos-aman/">igualmente Cruyff</a>, en la tercera, interpretó al ingenioso hidalgo en la ciudad Condal. Ambos, Johan y Alonso Quijano, fueron adalides<span id="more-202642"></span> de la transformación de una realidad que les afligía y a la que se enfrentaron con el ímpetu de quien sueña sin cortapisas. Los dos recurrieron a referencias del pasado para revitalizar el presente y lo hicieron despreciando cualquier atisbo de temor en nombre de sus pasiones curvilíneas: Dulcinea y la pelota.</p>
<blockquote><p>Johan Cruyff encontró a su particular Sancho en la figura clásica de Charly Rexach.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero el ser excepcional suele cargar con el estigma de la locura y la caricatura. De la excentricidad de estos dos personajes el entorno se hizo eco con premura. La parodia tampoco se hizo de rogar. Por fortuna, o para evitar que la singularidad les desbordase, cada uno fue compensado con la compañía de un personaje precavido, custodio de la razón desconfiada del pueblo llano: Sancho y <a target="_blank" href ="http://www.blaugranas.com/media/galeria/25/4/5/3/1/n_f_c_barcelona_johan_cruyff-1261354.jpg">Charly</a>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Johan cambió el sentir de un club resignado</span>Rexach representaba con exactitud al barcelonismo resignado y sufridor que había asimilado su fatalidad. El Barça era una persistente oportunidad perdida. Un compendio de virtudes sin opción a consolidarse por más que de vez en cuando se entonase <i>“Aquest any sí”</i>. Porque como también se proclama en Barcelona <i>“Una flor no fa estiu, ni dos primavera”</i>. Pese a los destellos esporádicos, el socio blaugrana había claudicado, desde tiempos remotos, frente a un destino aciago cuyo único consuelo era transformarlo en un valor simbólico.</p>
<p style="text-align: justify">Y entonces llegó él, tan enjuto como su homólogo cervantino, clamando un relato disparatado que ponía en tela de juicio <a target="_blank" href ="http://www.lavozdegalicia.es/noticia/deportes/2016/03/25/guardiola-legado-dejado-johan-cruyff-infinito/00031458919288760416223.htm">el discurso tradicional</a>. Rememorando un pasado caballaresco en el que se jugaba con extremos y tres defensas. Y sobre todo, ahondando en la convicción de que para triunfar había que ser valiente y para tener gallardía había que anhelar y para soñar había que aspirar a la mayor de las empresas posibles: la defensa de un código propio que superase el fariseísmo de quien necesita la victoria por temor a la derrota. </p>
<blockquote><p>Su mérito fue anunciar a los demás lo que ni tan siquiera, aún, eran capaces de vislumbrar.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Cruyff cambió el «ay, ay, ay» por su personalidad</span>Quizás no sea casual que Johan llegase a una Barcelona que, después de mucho tiempo aletargada, se revitalizaba en el fulgor preolímpico. Y quizás tampoco fuera coincidencia que el gran éxito de Johan, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5BgwKsKaFhE">la primera Copa de Europa azulgrana</a>, fraguase precisamente en el frenesí de 1992. Porque si algo supuso Cruyff fue esperanza. Poner en solfa el <i>“ay, ay, ay”</i> tradicional de la grada del Camp Nou ante el más mínimo contratiempo. Creer en algo para siempre perseguirlo y de este modo, siempre avanzar. Su huella determinó el destino del club por más que la entidad quedase fracturada entre quijotistas y sanchopanzistas.</p>
<p style="text-align: justify">Pero, en definitiva, su mérito fue anunciar a los demás lo que ni tan siquiera, aún, eran capaces de vislumbrar pues hasta entonces las cosas habían sido como se suponía o, cuando menos, como se temían pero casi nunca como se pretendía que fuesen. Y desde la clarividencia del genio que proyecta más allá que el resto, a partir de la ingenuidad del creador que, con ojos limpios de niño, aprehende lo que ni las palabras pueden explicar, los molinos se convirtieron en gigantes y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">Johan Cruyff</a> en el caballero que se atrevió a derrotarlos.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/cruyff-estilo-ofensivo-dream-team-guardiola-koeman/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/donde-sabemos-que-nos-aman/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/06.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>Platinismo: Notas para la confección de un semillero estilo Máquina -II- (VI)</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Nov 2014 02:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
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		<category><![CDATA[Aristóteles]]></category>
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		<description><![CDATA[“Sólo podemos dar lo que ya es del otro”, Jorge Luis Borges. xisten numerosas técnicas de movimiento corporal y cada una tiene su propia metodología, si bien la mayoría educan del mismo modo: por imitación. Generalmente el maestro se ubica en un punto de la sala desde donde puede ser visto con facilidad, los alumnos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Sólo podemos dar lo que ya es del otro”</i>, Jorge Luis Borges.</b><span id="more-146114"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>xisten numerosas técnicas de movimiento corporal y cada una tiene su propia metodología, si bien la mayoría educan del mismo modo: por imitación. Generalmente el maestro se ubica en un punto de la sala desde donde puede ser visto con facilidad, los alumnos más avanzados serán los que se ubiquen en situación más cercana a él y después se irán alineando en orden descendente hasta llegar a los neófitos. La lógica tras este sistema piramidal estriba en que, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">cuando eres un aprendiz</a>, mirar directamente lo que hace el maestro puede ser frustrante por cegador. El alumno no será capaz de repetir la puesta en escena ya que la representación del experto le priva de ver los pasos intermedios que hay que seguir hasta alcanzar la perfección. En cambio, estudiar a los alumnos más avanzados, pero que aun están proceso de adquisición, le permitirán ver con mayor claridad los pasos intermedios necesarios para progresar. </p>
<p style="text-align: justify">Se trata, en definitiva, de aprovechar el proceso de mascado y digerido de otras personas, ya que este requiere de la segmentación del procedimiento que te lleva hasta la capacitación. No obstante este recorrido es beneficioso en ambos sentidos, puesto que un alumno avanzado que actúa como instructor mejorará su proceso de aprendizaje al tener que interiorizar y clarificar para poder traspasar el conocimiento técnico [0]. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando Cruyff en <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2002/03/11/deportes/1015801215_850215.html"><i>«Me gusta el fútbol»</i></a> dicta el mejor método para enseñar a jugar, inmediatamente se retrotrae a su propio aprendizaje, desempolvando el recuerdo de que <i>«cuando yo empezaba, los más pequeños podíamos aprender porque siempre había algún jugador más mayor que se quedaba un ratito más para enseñarnos sus trucos, para corregirnos los errores y para compartir con nosotros alguno de sus secretos»</i>. Un procedimiento que, como podemos ver, es perfectamente análogo a la pedagogía más frecuentemente utilizada en técnicas de movimiento corporal. Johan <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">era muy consciente</a> de los numerosos «avances» en tecnología y pedagogía futbolística imperantes cuando dictó sentencia, pero en pleno 2002 seguía considerando que la mejor <i>«escuela de fútbol»</i> era la <i>«transmisión oral y práctica del conocimiento a través de jugadores de edades diferentes»</i> debido a que este trasvase se establece <i>«de futbolista a futbolista»</i>. Así que el fútbol adquiere aquí categoría de <i>«idioma [1] y, en consecuencia, (maestro y alumno) pueden llegar a entenderse y a estar en sintonía»</i>. </p>
<blockquote><p>«La imitación es la forma más sincera de admiración», Charles Caleb Colton.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Un concepto este que entronca directamente con <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Mimesis">la mimesis aristotélica</a>. Aristóteles consideraba que la mimesis o imitación es la base de todo conocimiento ya que toda imitación produce un aprendizaje [2], y aprender agrada a los hombres. Cruyff observó que en fútbol los que se lo pasaban mejor enseñando eran los que mejor dominaban la pelota. Entrenadores <i>«espontáneos, vocacionales y enamorados»</i> que mostraban la técnica y luego dejaban que el aprendiz aplicase sus consejos <i>«probando y rectificando»</i>. Una forma de enseñar basada en la guía. Un buen entrenador de futbolistas jóvenes, según este modelo, requerirá por encima de todo de una buena técnica que poder mostrar, siendo todo lo demás secundario a esto. Luego el alumno <i>«podrá entrenarlo después por su cuenta, copiar, imitar, insistir, repetir, mejorar, aprender, afinar y, finalmente, adaptar todos estos conocimientos a su manera de jugar, a su personalidad futbolística»</i>, pero <i>«si no sabes hacerlo, no puedes enseñar»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando <a target="_blank" href ="http://ariverloquiero.blogspot.com.es/2011/03/2-tipos-unicos.html">José Manuel Moreno</a> dijo que <i>“el jugador nace en el potrero, pero siempre tiene cosas para pulir”</i>, también se refirió a la importancia de tener buenos referentes a los que poder imitar.<span class="pullquote_right">No puede existir un manual común que nos especifique cómo jugar</span> <i>“Yo iba a ver a Cherro y Seoane para tratar de evolucionar en el cabezazo; a Zozaya, quien sabía muy bien cómo anular la marcación a presión; a Nolo Ferreira, por el perfil, por sus gambetas, por su prestancia. Todos ellos influyeron en mi juego, como también lo hicieron el húngaro Hirschl y Bernabé, un grande de aquellos…”</i>, decía. Sin embargo, tanto Moreno como Cruyff aluden al entreno por cuenta propia como lugar donde el conocimiento se adapta y se integra. Toda la estructura de fútbol callejero de Johan está dirigida a fomentar la concentración, la toma de decisiones y, en definitiva, a pensar durante el juego sin perder el ritmo. El objetivo es que los niños se lo pasen bien jugando al fútbol puesto que, en opinión de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">Cruyff</a>, si existe un empobrecimiento de la técnica, este está vinculado tanto a una pedagogía deficiente por reduccionista como a una falta de amor al juego. Siendo cada individuo diferente entre si, no puede existir un manual de instrucciones común que nos diga <i>«como saltar, como has de replegarte, como has de controlar la pelota&#8230;»</i>, puesto que la calidad es un <i>«fenómeno individual»</i>. </p>
<blockquote><p>La no tan misteriosa logística del potrero bonaerense.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/diego-armando-maradona-potrero-fiorito/">potrero bonaerense</a> o las callejuelas de Ámsterdam fueron el lugar donde los cracks crecían, ¿que causó el final de aquella producción masiva de talento? Un futbolista es hijo de su tiempo y de su contexto. Si algún veterano habla de jugadores <i>«como los de antes»</i> es fácil caer en la trampa de considerarle presa de la nostalgia, cuando en realidad los enredos más significativos se suelen producir por desconocimiento del contexto al que que uno se está refiriendo.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los años &#8217;60 se percibió en el entorno mediático argentino una disminución del capital futbolístico. Se consideraba que ya no existían los cracks <i>«cracks»</i> que habían proliferado durante las décadas de los 30 y 40 e, incluso, en las postrimerías de los 50. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Mu%C3%B1oz_%28periodista%29">José María Muñoz</a>, celebre locutor de Radio Rivadavia de Buenos Aires, aseveraba en antena que aquello era una consecuencia de la falta de potreros en la capital y argumentaba a favor de compensarlo con un aumento de la actividad futbolística en el interior del país. </p>
<p style="text-align: justify">Desde las páginas de la revista <i>«Así»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> le replicó que quizás lo estaba enfocando al revés. Que los potreros seguían estando en la ciudad, así como en su <i>«cinturón»</i> boquense, pero lo que él veía eran muchos menos niños jugando. Su dilatada experiencia y proximidad con el circuito profesional le permitía efectuar un matiz significativo y desmitificador sobre el potrero. Si bien su antiguo patrón, la revista <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/">el <i>«Gráfico»</i></a>, había fijado en el inconsciente colectivo argentino el papel capital del baldío [3], Panzeri añadió una paradoja al argumento: el potrero o baldío es <i>«el recinto donde se mama el fútbol»</i> pero también <i>«donde más se nutre de defectos el jugador de fútbol»</i>. De hecho, la transición del jugador nunca fue del potrero al profesionalismo, sino que siempre hubo un paso intermedio por las divisiones inferiores de los clubes. Incluido el caso de los grandes jugadores provincianos, que eran ídolos en los equipos de sus ciudades o pueblos antes de ser llamados a la capital. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a ser Panzeri el más afamado defensor del fútbol (brillante) como hijo de la miseria, no le suponía problema reconocer que esto era relativo pues existen y existían numerosos países con <i>«equivalentes índices socioeconómicos miserables»</i> al triángulo Argentina, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/futbol-mulato/">Brasil</a> y Uruguay, pero<span class="pullquote_left">Con el paso de los años, los niños no podían entrenar tantas horas</span> allí <i>«no surgieron ni surgen futbolistas de destreza, talento e ingenio, comparables a los comprendidos hasta en la misma etnología de aquellos tres»</i>. La pobreza relativa, por tanto, es sólo otro dato de la ecuación y no tiene sentido fuera de todo un contexto sociológico, económico, costumbrista e incluso étnico. <i>«Muchas familias modestas podían darse el lujo de que alguno de sus hijos varones no aportaran a la olla»</i>, <a target="_blank" href ="http://books.google.es/books?id=whwmAwAAQBAJ&#038;pg=PT179&#038;lpg=PT179&#038;dq=Muchas+familias+modestas+pod%C3%ADan+darse+el+lujo+de+que+alguno+de+sus+hijos+varones+no+aportaran+a+la+olla&#038;source=bl&#038;ots=3kUdsR1YUL&#038;sig=OQzHS0xbxKE8YKe0f2N56vpoQp0&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ei=DGFuVIerL6TesATu84GIDw&#038;ved=0CCMQ6AEwAA#v=onepage&#038;q=Muchas%20familias%20modestas%20pod%C3%ADan%20darse%20el%20lujo%20de%20que%20alguno%20de%20sus%20hijos%20varones%20no%20aportaran%20a%20la%20olla&#038;f=false">decía Panzeri en 1974</a> a cuenta de la década de los &#8217;40. Obviamente es un factor a tener en cuenta. El niño no trabajaba, pero comía, y los padres, dimitidos de sus funciones parentales, permitían innumerables horas de práctica futbolística en el potrero. La oferta de ocio juvenil existente era mucho menor de la que se iba a disponer apenas una década después. Incluyendo la de las relaciones amoroso-sexuales que posteriormente se fueron anticipando en edad. Por contra, los padres de la década de los &#8217;60 iban a permitir en menor grado <i>«el libertinaje cotidiano de sus hijos»</i>, incluso siendo víctimas de similares <i>«angustias socio-económicas»</i> que la generación anterior. Según Panzeri, el chico de la década de los 30 podía permanecer 6, 8 o incluso 10 horas en <i>«el campito»</i> pero un muchacho de 1965 encontraba mucho más difícil permanecer 3 horas en el potrero. Lo que para él significa que un chico de los &#8217;60 tiene por media más dificultad para <i>«hacer la rabona»</i> como consecuencia de haber abusado mucho menos del <i>«arte del engaño»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El cambio de costumbres sociales supone un dato básico para explicar la alteración de aquel ecosistema deportivo. No se tratará pues de la supuesta ausencia del espacio físico (potrero), sino del aumento del compromiso social de los progenitores respecto a la educación de sus hijos. Los padres ya no admitirán tan fácilmente que un hijo se eduque en la calle. Lo que a la postre perjudica al fútbol al ser este el funcionamiento social (&#8217;30) el que se ha demostrado más efectivo a la hora de producir con mayor profusión la materia prima de mejor calidad: el futbolista con talento. </p>
<blockquote><p>La triada: imitación, engaño travieso y alegría.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«La única manera de hacer divertir a tantos miles de espectadores que van a la cancha es divertirse uno mismo. Si uno no se divierte, no puede hacer divertir a los demás»</i>. Esta frase pronunciada <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/players/player=58115/">por Omar Sívori</a>, uno de los contados jugadores posteriores en los que aun resplandecía el talento de la <i>«década de las luces»</i> (&#8217;40), supone la presentación del tercer concepto que reivindican tanto el semillero estilo Máquina como el cruyffismo: la alegría. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Panzeri la defendía</a> criticando a su veneno, la seriedad, a la que denostaba por privar al fútbol de ser juego. Si no es juego y es serio, dice, se pierde el <i>«derecho a divertirse al mismo tiempo que divierta»</i>, o lo que es lo mismo, la <i>«libertad para crear imprevistamente»</i> que no es <i>«forzosamente sinónimo de desinterés o de falta de responsabilidad»</i>. El fútbol profesional, argumentaba, debe recuperar su condición de juego partiendo de la base del niño-juego. Las divisiones inferiores deben reproducir fielmente la dinámica del potrero, <i>«sus desordenes técnicos, sus muchos vicios»</i>, pero también <i>«la amistad entre la pelota y el jugador, los deseos de tenerla, el placer de jugar con ella, y la predisposición para el arte del engaño»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">maestro Peucelle</a> refrendaba esto criticando la logística militarizada de las categorías inferiores de los años &#8217;70. A Carlos le constaba que los muchachos sentían un gran aburrimiento de <i>«concurrir al club para trabajar (físicamente) y no jugar con la pelota»</i>.<span class="pullquote_right">En la formación del joven futbolista hay dos fases muy definidas</span> Por contra, su sistema abogaba por hacer el ejercicio del fútbol y no la <i>«motorización del elemento humano»</i>, esto es anteponer el juego al estado físico y no viceversa, fundamentando esto en dos hipótesis de <i>«trabajo»</i>. Primero, que la alegría de jugar en lugar del aburrimiento del trabajo físico, producirá un juego que enorgullecerá al niño y hará que <i>«venga el jugador»</i>. Más adelante llegará el trabajo físico para fortalecer. Segundo, que priorizar el aspecto atlético significará anteponer al más grande y fuerte en lugar del que mejor juega. Miopía característica de la gente inexperta que no advierte que el niño que ahora se cansa, porque juega, acabará equilibrándose con la edad, pero en cambio el que solo lucha y resiste rara vez aprenderá a jugar. A esta etapa de transito hacia el equilibrio biológico le corresponde el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a8-sFN6JX7w"><i>«jugar por jugar»</i></a>, sin exigir ni fuerza ni lucha, y de hecho Peucelle recomienda que tampoco sean imprescindibles los entrenamientos. Deberá jugar el que mejor <i>«juega»</i> aunque no entrene. Entre otras cosas para facilitar la conciliación con la vida académica, asumiendo implícitamente con ello que el fútbol profesional es para privilegiados en condiciones naturales y que la mayoría de sueños de profesionalismo están condenados a permanecer siendo eso mismo, sueños. </p>
<p style="text-align: justify">Cruyff, el autor de la célebre frase <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/11/03/5456cc1de2704ed87b8b457f.html"><i>«salid y divertíos»</i></a> antes de una final de Copa de Europa, también opina que la base de todo es hacer que los niños se lo pasen bien jugando al fútbol y no que lo aborrezca. Por eso, cuando le consultaron si un entrenador amateur o un entrenador de fútbol base debían tener título de entrenador, respondió negativamente para señalar un evidente conflicto de intereses. El que estudia quiere ganar partidos para subir en el escalafón. Sin embargo, esos jugadores se beneficiarían más del trato con chicos mayores con buen toque de balón y enamorados del fútbol, que les transmitan su sentimiento por el deporte como una fiebre. Los orígenes del fútbol que reivindica Cruyff son la técnica y el <i>«pasarlo bien»</i>, no correr sin sentido o dar puntapiés de cualquier manera. El propio Johan había sido un jugador infantil de escasa contextura física, lo que le suponía cierta inferioridad respecto a jugadores más corpulentos. Aun así, tuvo la fortuna de que sus entrenadores de formación valoraron su fútbol. <i>«Aunque no tenía fuerzas ni para lanzar un córner, igualmente me ponían en el equipo»</i>, dijo. <i>«Nunca me tocaron la calidad»</i>, insistía. Y esa fue la principal lección que intentó aplicar como entrenador, analizar cada jugador de modo individual y trabajar e integrar lo que le hace distinto: su calidad. </p>
<blockquote><p>El arriesgado negocio de seleccionar y corregir adolescentes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Carlos Peucelle definió cuatro épocas de contacto entre técnico de formación y jugador. La primera es la de selección. Aquella en la que se eligen jugadores entre los que se intuyen cualidades naturales. Cuando él seleccionaba observaba tres condiciones básicas, su juego, su fuerza y su lucha, las cuales determinarían su rol en el equipo, defensivo u ofensivo según las condiciones predominantes. Si un chico reunía las tres al mismo tiempo se le consideraba <i>«un buen valor»</i>. Si no, Peucelle valoraba que la fuerza era la más prescindible de las cualidades ya que se podía mejorar e incluso adquirir aunque, a priori, no formase parte de los dones naturales de uno. No obstante, tanto el juego como la lucha eran considerados propiedades intrínsecas y, por lo tanto, difíciles de cambiar. Su recomendación era optar por un jugador que reuniese al menos dos de estas tres condiciones. Aunque advirtiendo que tras largos años de trabajo en este asunto estimaba que de los 3.000 muchachos que anualmente se probaban apenas seleccionaban a 20 o 30 y de aquellos solo 2 o 3 conseguirían llegar a la primera división. El profesional es pues y en el mejor de los casos uno entre mil [4]. </p>
<p style="text-align: justify">Sin duda era esta la fase que Carlos consideraba más importante la labor del formador: la de la selección del elemento humano. Otros distinguidos colegas suyos posteriores también emitieron juicios parecidos. Rexach repite constantemente que<span class="pullquote_left">Al bueno le ven todos, el secreto es ver al que puede llegar de verdad</span> <i>«al bueno le ve cualquiera, el secreto es ver al que puede llegar»</i>. Cuando a <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2011/07/25/deportes/1311544810_850215.html">Jorge Griffa</a> le citaron esta frase en una entrevista respondió: <i>«Tiene razón. Hay que ser adivino, anticiparse, intuir quién no muestra todo su potencial pero tiene capacidad de mejora con tanto margen que será mejor que ese que ya lo hace todo bien (&#8230;) Con los juveniles debes adivinar el futuro»</i>. Lo mismo que un maestro más contemporáneo de Peucelle, <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/790303-ernesto-duchini-maestro-de-cracks">Ernesto Duchini</a>, quien en una de sus últimas entrevistas manifestaba que la virtud que siempre lo destacó fue <i>«saber elegir»</i>. La primera selección (12 o 13 años) era para Peucelle la más susceptible de error por parte del que selecciona y cuando más grave podía resultar para la institución. Si se acierta habrá réditos, si bien siempre pocos, pero si se fracasa se estará trabajando en vano. Lo fácil es elegir al que muestra más recursos durante el examen, pero no debe correrse el riesgo de descartar un jugador sin tener en cuenta factores como cuanto tiempo llevan en la práctica del fútbol. Uno o dos años de ventaja en la actividad puede impresionar más que uno genuinamente talentoso. Lo mismo se aplica a la condición física. Existen falsos frágiles en los que puede intuirse una futura fortaleza y <i>«candidatos a la vulgaridad»</i> entre los <i>«demasiado corpulentos»</i> pese a que en ese momento evolutivo si destacan. </p>
<p style="text-align: justify">La segunda época es la de orientación y enseñanza técnica. La técnica del juego viene definida por Peucelle como <i>«el uso de la herramientas (cuerpo) para manejar la herramienta-pelota»</i>. Aquí si se enseña y se aprende. La capacitación y orientación en cambio es un trabajo basado en la corrección. Ayudar a que el jugador explote lo que en él es fuerte y que se ahorre lo que no sabe. Muchas veces se tratará de simplificar en provecho del equipo. </p>
<p style="text-align: justify">Tercera, se deja <i>«jugar»</i> y de esta manera se verán las virtudes y los defectos. La mejor ubicación en el campo (rol) también se empieza a aconsejar en esta época, atendiendo a sus cualidades básicas (juego, lucha y fuerza). Peucelle advierte que con mucha frecuencia los chicos gustarán de una posición <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/20131013/futbol/internacional/christian-maldini-una-saga-de-autentica-leyenda_54390983260.html"><i>«por algún ídolo que quieren emular»</i></a>, pero deberá encaminárseles al puesto para el que reúnen mejores condiciones. Durante esta etapa considera necesarias muchas indicaciones técnicas y sobre colocación en la cancha. La misión del técnico será aconsejar sobre como corregir sus defectos o al menos sobre como no exhibirlos ante un rival. El acoplamiento con los compañeros (coordinación) en cambio le parece mucho más un <i>«fenómeno social»</i> que de <i>«dirección técnica»</i>. Sin embargo existe un aspecto fundamental que debemos tener siempre presente durante el proceso. Los muchachos que alternan con mediocres no evolucionan. La mayoría de los futbolistas a los 17 años ya estarán física y técnicamente en condiciones de mezclarse con los mayores y ese alternar temprano será el marco ideal para fomentar su evolución. Por extensión a este mismo razonamiento, un exceso de -malos- jugadores y divisiones alentará la mediocridad general. </p>
<p style="text-align: justify">Cuarta y última época: una vez los jugadores han sido seleccionados, ubicados en el rol más adecuado y bien aconsejados, quedará la que en teoría debería de ser la tarea menos pesada, si bien puede llegar a ser la más angustiante. Sentarse a esperar para ver si el jugador se ilustra solo como parte de su proceso de maduración personal y futbolística. Caso de que sea así se abrirá la puerta para que el equipo saque provecho de ello. No está de más recordar que el gran Marco Van Basten dijo en su día que <i>«si he tenido diez entrenadores, uno me enseñó alguna cosa, tres no me hicieron daño y seis intentaron joderme»</i> y que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Alfredo Di Stefano</a> afirmaba antes de unirse al cuerpo de entrenadores que <i>«un director técnico que sepa fútbol puede colaborar a lo sumo en un diez por ciento para conseguir un triunfo; pero si no sabe, perjudica a su equipo en un cuarenta por ciento»</i>. Una severa advertencia de los elevados riesgos inherentes a la dirección técnica y más aun en sus fases formativas. Y es que, como decía Johan Cruyff, <i>«el mejor método para enseñar a jugar a fútbol a un niño no es prohibir, sino guiar»</i>.<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
<blockquote><p>[0] Las artes marciales utilizan frecuentemente la misma metodología. Bruce Lee aprendió en la escuela del maestro Yip Man el estilo wing chun, técnicas principalmente de manos. Debido a que la tradición marcaba que el novato no podía aprender directamente del maestro y que este censuraba mucho el conocimiento que iba a ofrecer, Bruce se dedicaba a observar directamente a los segundos o terceros mejores alumnos para poder aprender con mayor rapidez. </p>
<p>[1] El gran cineasta italiano Pier Paolo Pasolini ya había catalogado al balompié de lenguaje en un precioso artículo titulado «Il calcio &#8216;è&#8217; un linguaggio con i suoi poeti e prosatori», donde trataba de explicar la sconfitta azzurra contra la nacional brasileña en el campeonato mundial de 1970. De un modo convenientemente divertido, el director de «Saló o los 120 días de Sodoma» subdividió a algunos practicantes del sistema de signos «fútbol» según la aplicación expresiva que hacían de su juego. Así Giacomo Bulgarelli (Bologna) era descrito como un «prosista realista», el interista Mario Corso de poeta extravagante, y el «Golden Boy» milanista Gianni Rivera una suerte de mixto, dado que su juego se veía como una prosa poética y algo pedante. La poesía sería la «perturbación del código». Todo momento fútbol que supone «ineluctabilidad, fulguración, estupor, e irreversibilidad».</p>
<p>[2] La teoría se extendía hasta suponer que de hecho todas las artes son imitación. Así que a partir de Aristóteles la imitación de la naturaleza sería considerada el fin esencial del arte.</p>
<p>[3] Por ejemplo en el artículo de Borocotó titulado «Carlos Peucelle, ciudadano del baldío».</p>
<p>[4] La escasa prevalencia de futbolistas animó a Peucelle a recomendar la reducción de las etapas formativas exclusivamente a la edad juvenil (13-18) en la creencia de que era socialmente beneficioso no colaborar al espejismo masivo del profesionalismo. Agregando además que tampoco la inversión estructural del sistema (1975) era futbolísticamente rentable.</p></blockquote>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 40</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Mar 2013 02:45:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ue quizás la resolución más dramática de la historia de la Copa del Mundo. Tras superar la primera fase, cuatro equipos (Suecia, España, Uruguay y el local, Brasil) se disputarían el título en una liguilla final. Los brasileños habían arrasado en los dos partidos iniciales ante España, a la que endosó siete goles y Suecia, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">F</span>ue quizás la resolución más dramática de la historia de la Copa del Mundo. Tras superar la primera fase, cuatro equipos (Suecia, España, Uruguay y el local, Brasil) se disputarían el título en una liguilla final<span id="more-54512"></span>. Los brasileños habían arrasado en los dos partidos iniciales ante España, a la que endosó siete goles y Suecia, a la que venció por 6-1. Todo estaba preparado para el primer <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/brasil-garrincha-alemania-schuster/">campeonato del mundo de la <i>canarinha</i></a>. Un empate era suficiente ante Uruguay. Cuando en el minuto 47 Friaça hacía el 1-0 para Brasil, la cosa parecía vista para sentencia. Y entonces ocurrió el milagro. Schiaffino hacía el empate a 24 del final, llevando el nerviosismo a un Maracaná repleto. El gol de Gigghia confirmaba el legendario <i>Maracanazo</i> y el segundo Mundial para Uruguay.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/CYny5etrYY8" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Aunque el Barcelona  ya había logrado títulos internacionales como la Copa Latina o la Copa de Ferias, la Recopa de 1979 sería el primer torneo europeo de los tres principales campeonatos que de disputaban en el continente (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/copa-de-europa/">Copa de Campeones</a>, UEFA, Recopa). La final ante el Fortuna Dusseldorf tuvo lugar en Basilea, ante casi 60.000 personas. El partido tuvo muchísimas alternativas y cada gol de un equipo hallaba rápida respuesta en el rival. Con 2-2 se llegó a la prórroga, donde Rexach primero y después Hans Krankl ponían el 4-2 para el conjunto catalán, entrenado por Joaquín Rifé. Un gol de Wonfgang Seel, el segundo de su cuenta, ponía el 4-3 y la incertidumbre en un marcador que ya no se movería.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/2uBu4uaKwtk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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