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	<title>Ecos del Balón &#187; Renato Cesarini</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>¿Un entrenador debe haber sido futbolista? #YOMEQUEDOENCASA</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Mar 2020 03:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus soldados». Wonder Woman (2017) Oliver Bierhoff, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de grandes ex-jugadores. A pesar de que defiende [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus<span id="more-271837"></span> soldados». Wonder Woman (2017)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.dw.com/es/oliver-bierhoff-tenemos-que-empezar-por-los-ni%C3%B1os-de-cinco-a%C3%B1os/a-19251760">Oliver Bierhoff</a>, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de <a target="_blank" href ="https://www.welt.de/sport/fussball/article166188653/Wir-brauchen-den-deutschen-Guardiola.html">grandes ex-jugadores</a>. A pesar de que defiende que sus programas de formación han producido buenos entrenadores, Bierhoff considera <i>«necesario»</i> desarrollar sus propias versiones de Guardiola o Ancelotti. La entrevista no aclara qué aportan de diferencial los técnicos con buen currículo cómo jugador, pero vamos a suponer que se trata de un tema de autoridad. Lo técnico se puede aprender, pero adquirir el glamour es infinitamente más complicado que aprender la teoría. A priori, esta necesidad parece algo propio de la idiosincrasia del fútbol, porque por ejemplo en el cine no se espera que un gran director haya sido un gran actor. Si bien ha habido quienes desempeñaban ambas funciones con éxito, cómo Woody Allen o John Huston. </p>
<blockquote><p>Otto Bumbel. La negación de la técnica y la desconfianza hacia el jugador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las relaciones entre jugadores y técnicos suelen ser bastante ambivalentes. Cuando <a target="_blank" href ="https://futbol.as.com/futbol/2013/07/12/primera/1373643964_612114.html">Zidane empezó</a> su carrera cómo entrenador dijo que lo que había aprendido en los cursos para técnico es que <i>«un tercio de los jugadores te siguen por lealtad, sentido del deber y respeto a la jerarquía; otro tercio sólo te sigue si les aportas algo, gente a la que tienes que convencer; y otro tercio te complicará la vida siempre»</i>. El jugador cómo colectivo es suspicaz respecto al técnico, pero esto es algo bidireccional. Los técnicos pueden llegar a sentir rencor hacia el jugador. El tema aparece bien reflejado en un ensayo de los años &#8217;80 escrito por el entrenador brasileño Otto Bumbel. Se trataba de un manual sobre la logística del fútbol en el que el autor se mostró tan ácido y beligerante respecto a la conducta del jugador de su época que hasta llegó a disculparse por ello con el lector. </p>
<p style="text-align: justify">Otto Bumbel denunciaba que el jugador, por su trato con los dirigentes, se había acabado contagiado de dos pésimas actitudes de estos: el trato deshonesto y el descuido del fútbol cómo espectáculo. A buena parte de los futbolistas les definía cómo primadictos e irresponsables; y lamentaba que entrenadores de nivel superior (Primera División) tuviesen que dedicar tiempo a la enseñanza de técnica aplicada. La cuestión para Bumbel es que las atribuciones de un técnico de Primera División deberían de ser <i>«acoplar piezas en el aderezo del conjunto»</i> y nunca la de <i>«pulimentador de esas piezas»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Su enfoque de la organización del fútbol era eminentemente industrialista. Al jugador le consideraba <i>«un instrumento técnico al servicio del club»</i>, y por tanto debía llegar a Primera División ya instruido en lo físico-atlético, en lo técnico, en lo táctico y en el comportamiento psico-moral-intelectual. Y si bien reconoce que los genios futbolísticos <i>«nacen»</i>, estima que la clase media-alta de jugadores se debe fabricar siguiendo el modelo de los demás gremios profesionales, es decir, mediante un sistema de capacitación. Tal sistema, más de automatización que educativo, sería responsabilidad siempre a las divisiones inferiores, puesto que Otto Bumbel juzga que es en la niñez y en la pubertad cuando el futbolista asimila el <i>«aprendizaje mecánico de la técnica»</i>, por lo que considera injusto que recaiga en los entrenadores de categorías superiores el realizar un trabajo técnico individual según las carencias de cada jugador.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de esta visión tan crítica sobre el futbolista de su época (1982), <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Bumbel">Otto Bumbel</a> nunca duda en su ensayo de que el jugador es, para lo bueno y para lo malo, la base del juego. Lo indicó de innumerables maneras. Les considera la <i>«principal unidad del fútbol»</i>. Y afirmaba que el jugador, <i>«más que cualquier otra contribución»</i> es quien tiene una influencia más radical en <i>«la configuración de los equipos y en el valor del juego producido»</i>. Hasta el punto en que afirma que <i>«sin el buen jugador, no hay buen fútbol»</i>. Si bien por otro lado considera que el jugador de los ochenta está lastrado por la <i>«heterodoxia de su formación físico-técnica y su casi absoluta negación del estrato intelecto-moral»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Esto acaba provocando un dilema de difícil resolución. El entrenador no tiene tiempo para individualizar el trabajo, pero al mismo tiempo considera que el jugador es quien lógicamente da <i>«estructura y potencialidad al juego de los conjuntos»</i>. <i>«El acierto o desacierto de los jugadores es definitivo»</i>, concluye Otto Bumbel. Lo cual hasta cierto punto le importuna, porque el veterano entrenador llega a proclamar que le parece increíble que todo el andamiaje material de un estadio, funcionariado administrativo, directivos y masa social repose en cerebros a los que no siempre, más bien raramente, considera dotados de una mente, moral, intelectual y profesionalmente desarrollada, amén de con equilibrio psíquico. Su conclusión era lapidaria: <i>«El jugador profesional, en términos generales, no está preparado para ofrecer unas garantías de actuación regular»</i>. </p>
<blockquote><p>Renato Cesarini. La técnica cómo principio de autoridad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, al ser esta una relación bidireccional, cómo ya hemos comentado, los jugadores también pueden poner a examen al técnico en cualquier momento, para determinar si este está cualificado para guiarlos. Otro entrenador latinoamercano, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Yiyo Carniglia</a>, ya advertía en su biografía sobre la necesidad de que los dirigidos fuesen persuadidos de que el trabajo de la semana les era beneficioso; y que el técnico debía ganarse su confianza y respeto dando ejemplo de su conducta en todos los órdenes de su relación profesional y humana. Ponía además el ejemplo de un técnico que tuvo en Boca Juniors, del que piadosamente escondía el nombre, quien según parece les impartía semanalmente una clase teórica que a los jugadores les aburría soberanamente. Ese técnico en los entrenamientos nunca tocaba la pelota con el pie, siempre daba indicaciones con la pelota en la mano, por lo que los jugadores empezaron a sospechar. Así que un día le tiraron una pelota con mucho efecto, la quiso parar con el pie, pero le dio con la punta. Hizo tal ridículo que al mes siguiente lo tuvieron que exonerar porque los jugadores no le respetaban. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando al entrenador y futbolista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> le preguntaron que si era cierto que Renato Cesarini había sido el sumun cómo técnico, lo máximo, respondió que sí, que sin ninguna duda. Y que lo había sido <i>«por lo que sabía y por el poder de convicción que tenía»</i>. Labruna le había conocido cuando tenía 37 o 38 años, y aun jugaba esporádicamente para el primer equipo, mientras que Labruna despuntaba en la cuarta de River. El veterano Cesarini le deslumbró porque parecía saberlo todo en todos los sentidos, tenía un gran carisma. Según Labruna convencía, lo que él consideraba una de las grandes condiciones que tiene que tener un técnico. Pero ese respeto no sólo se sustentaba en sus habilidades retóricas, no. Lo que impactaba a los jugadores es que lo qué Cesarini pedía, primero lo hacía, lo demostraba. Según Labruna, el jugador se fija mucho en si el técnico sabe pegarle a la pelota. Él ponía el ejemplo de que a ellos, cuando les hablaban de los jugadores <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">del mítico Alumni</a> (1908) les daba la risa, porque <i>«cómo iban a jugar esos tipos con esos pantalones»</i>. Al conocerlos sólo por las referencias y fotografías no les respetaban. Sin embargo la técnica que ejecutaba con maestría Cesarini sí que era una prueba tangible de su autoridad. A Labruna el tema le debía parecer tan significativo, que en aquel momento de la entrevista (1983) se disculpó por no poder correr ya en los entrenamientos, debido a una vieja fractura, aunque aclaró que él aun pateaba los córners y que la ponía con facilidad en el segundo palo. Cómo si no pudiese concebir que alguien bajase al campo, incluso para entrenar, sin saber tocar convenientemente la pelota. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/renato-cesarini/">Renato Cesarini</a> era conocido por dar muchas indicaciones técnicas a sus jugadores, invertía mucho tiempo en eso. Cuando Patricio Hernández estuvo entrenando técnica individual en River cómo ayudante del cuerpo técnico del Tolo Gallego, uno de los dirigentes le dijo que así trabajaba Renato Cesarini, y eso para él fue un gran orgullo. El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/10/31/C-129-merlo-debe-saber-que-agarro-una-tienda.php">Puma Morete</a> también explicó en una entrevista cómo a él le vino a ver Cesarini, entonces técnico del primer equipo, cuando el Puma aun estaba en la novena de River, y Cesarini se dedicó a aconsejarle sobre cómo arrancar mejor en carrera, para ganarle tiempo al defensor, o cómo perfilar el cuerpo según quisiese pared o pelotazo en una jugada. </p>
<blockquote><p>Johan Cruyff. La técnica cómo principio metodológico integral.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Unos años después de que Labruna concediese esta entrevista, Johan Cruyff llegó al FC Barcelona cómo técnico (1988). Según el entonces presidente, Josep Lluís Núñez, llegaba avalado <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/05/07/deportes/578959206_850215.html">por su prestigio</a>, se entiende que cómo futbolista, y por conocer como pocos el vestuario azulgrana, ya que había sido un gran jugador del Barcelona. Los primeros años de su magisterio, Cruyff recibió pingües críticas por su metodología. Si tomamos la hemerotéca del diario <i>«El País»</i>, encontramos que había críticas tanto a su modelo de juego cómo a su <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">metodología de entreno</a>, así cómo a su proyecto de fútbol base. El secretario técnico saliente, Ramón Martínez, escribió un informe que decía que <i>«El equipo tiene una visible inmadurez debido a la peculiar personalidad de su técnico [Cruyff]»</i>. Cruyff por su parte pidió que se exonerara a Ramón Martínez por discrepar de su filosofía, y también porque nunca confió en un entrenador que antes no hubiera sido futbolista. </p>
<p style="text-align: justify">Las críticas también arreciaron en el fútbol base. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">un artículo</a> del diario <i>«El País»</i> (1990), los técnicos del filial se quejaban de que el lenguaje de Cruyff <i>«delataba a menudo las lagunas de su formación, especialmente en el aspecto técnico»</i>. Y parece ser que sus comentarios provocaban <i>«reiteradamente el sonrojo de la mayoría de los técnicos que trabajan a sus órdenes cuando ha celebrado reuniones para darles doctrina»</i>. Uno de los aspectos que el artículo tildaba de <i>«paridas»</i>, siguiendo la peculiar expresión que utilizaba el propio Cruyff, fue el concepto de entrenamientos con rondos, en los que tanto él como Charly Rexach tomaban parte activa, y que Cruyff recomendaba que no durasen más de una hora, porque <i>«con una hora basta, porque con una hora me canso yo y todos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas dos años después el mismo diario escribía una oda a la metodología del rondo titulada <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html"><i>«Instruir deleitando»</i></a> (1992). Lo que antes causaba sonrojo o estupor ahora era loado, pues el nuevo lema era <i>«divertirse entrenando»</i>. Lo mismo que había sido censurado tres años antes por la comisión delegada del club, que había descalificado a Cruyff diciendo que era un técnico <i>«carente de criterio, que ve el fútbol desde una perspectiva muy especial, que no es un auténtico profesional porque entiende el cargo como una mera diversión»</i> (1989). No obstante, ahora esto era visto cómo el factor clave, de hecho, apenas un mes después de la publicación de este artículo, Cruyff le diría a sus jugadores en la previa de la final de Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/guardiola-desvela-que-les-dijo-cruyff-antes-de-la-final-de-wembley-92-1012906"><i>«en la medida que podáis, disfrutadlo»</i></a>, y la memoria popular lo convirtió en el lema <i>«salid y disfrutad»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Y que decir de aquella <i>«parida»</i> criticada por prensa y técnicos del filial, lo de que en el entreno <i>«lo fundamental es trabajar para saber coger la posición en el campo»</i>. Ahora se destacaba que a través de esta metodología el holandés volador había sintetizado <i>«todas las necesidades físicas, tácticas, estratégicas y psicológicas para una buena puesta a punto en una sola pieza: <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">el rondo</a>«</i>. E impartía su magisterio, del modo que más resaltaba sus puntos fuertes, es decir, jugando. Aún sorprendía a todos con su <i>«maravilloso toque»</i>, mientras aleccionaba a los jugadores con correcciones técnicas individuales. Y si algún jugador dudaba de su autoridad, aduciendo que Cruyff <i>«lo tiene más fácil, [porque] no se mueve»</i>, entonces podía plantearse aceptar el desafío de retar a ese jugador por el trono, inventando alguna apuesta, cómo por ejemplo, ver quien tiraba más veces seguidas el balón al poste. Al búlgaro Hristo Stoichkov le humilló de ese modo en un entreno, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">ganándole fácilmente 5.000 pesetas</a>, en un improvisado concurso que acabó con fallo del búlgaro en su primer intento a 15 metros y siete aciertos seguidos del técnico holandés, el último tirado con la izquierda, su pierna mala, por recochineo. Lo que les quería transmitir es que quizás ellos eran buenos jugadores, pero que él era Johan Cruyff. Y que por eso les podía corregir.</p>
<blockquote><p>Zinedine Zidane. La técnica cómo vínculo relacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ventaja estratégica que supone para un entrenador saber jugar bien al balón funciona a dos niveles. Por una parte le autoriza ante los jugadores y por otra le permite enseñar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1RYBulQ9884"><i>«haciendo»</i></a>, que según numerosos expertos en educación es la experiencia de aprendizaje más eficiente. Ya el médico y pensador Albert Schweitzer decía que dar ejemplo no es que sea la principal manera de influir; es que es la única. Y si alguno se pregunta si este tipo de enfoque sigue teniendo vigencia en el fútbol <i>«moderno»</i>, quizás cabría recordar las dificultades que tuvo Rafael Benítez cuando intentó asesorar en gestos técnicos a los jugadores del Real Madrid. El propio Cristiano Ronaldo <a target="_blank" href ="http://www.beinsports.com/us-es/laliga/noticias/cristiano-ronaldo-pienso-que-me-voy-a-retirar/266104">confirmó en una entrevista</a> que hubo discrepancias por el tema y también justificó su postura: <i>“Hay cosas que nadie te puede enseñar, que tienes o no. [Benítez] Me decía como patear el balón o como hacer el dribling, tienes que respetarlo. Yo pensaba, vale, porque hay cosas que no puedes tener un debate con una persona que piensa tan diferente de ti. Es preferible decir gracias y ya está”</i>. Los psicólogos ya avisan de que el consejo es una mala medida preventiva ante conductas de riesgo. </p>
<p style="text-align: justify">Zidane en cambio hizo cómo Cruyff, retó amistosamente a Cristiano Ronaldo a un concurso de lanzamiento de tiros libres y le superó. El portugués lo encajó con deportividad, y posteriormente ha destacado que Zidane les transmite <a target="_blank" href ="https://elpais.com/deportes/2016/01/17/actualidad/1453039782_534060.html">más empatía</a> que Benítez. La empatía en este caso sería la ventaja comunicativa directa de que el jugador asuma que cuando le hablas lo haces desde una experiencia común. Lo cual tiene efectos positivos incuestionables a la hora de elaborar la relación jugador-entrenador. De este modo el magisterio con balón deviene en  el facilitador ideal para alcanzar el objetivo que marcaban técnicos cómo Carniglia o Labruna, esto es, convencer al jugador de que el trabajo que le propones les será beneficioso.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>¿El fútbol empieza en los pies o en la cabeza?</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jan 2018 03:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Uno de los aspectos más curiosos de la autobiografía de Arrigo Sacchi («Fútbol total: Mi vida contada a Guido Conti»), aparte de que funciona como una especie de oda a sí mismo, es que su argumento podría resumirse diciendo que es la historia de la guerra que el técnico de Fusignano ha mantenido contra la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Uno de los aspectos más curiosos de la autobiografía de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/arrigo-sacchi/">Arrigo Sacchi</a> (<i>«Fútbol total: Mi vida contada a Guido Conti»</i>), aparte de que funciona como una especie de oda a sí mismo, es que su argumento podría resumirse diciendo que es la<span id="more-246822"></span> historia de la guerra que el técnico de Fusignano ha mantenido contra la técnica individual. Otra extraordinaria característica de este asunto es que la secuencia de los episodios que conforman este relato la podríamos organizar en una línea temporal caracterizada por una constante referencia a los pies de los protagonistas. </p>
<h3>El origen de una obsesión</h3>
<p style="text-align: justify">La primera anécdota tiene lugar cuando Arrigo Sacchi apenas cuenta con 18 o 19 años e iba a dejar definitivamente de jugar al fútbol. El entrenador de su equipo, el Baracca Lugo, era Gino Pivatelli, quien había sido un gran jugador pero que, según Arrigo Sacchi, para aquel entonces tenía un ideario futbolístico algo trasnochado. Y esto lo decía Sacchi porque Pivatelli le pedía que cuando entrase en contacto con el balón debía pasarselo a Pollini, el regista, y esto entraba en contradicción con la incipiente ideología que el futuro técnico del Milán ya estaba acuñando y que él resumió en una frase: <i>«Cada jugador es el líder cuando tiene la pelota, y todos deben de ser capaces de jugar»</i>. O al menos esto escribió él en <i>«Fúbol total»</i>. Sin embargo en un laudatorio artículo de 1988, publicado en La Repubblica y a cargo de Gianni Mura, se ofrecen algunos matices interesantes a la versión recogida en el libro. El artículo se titulaba <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1988/05/04/quanta-strada-signor-nessuno.html"><i>«Quanta strada signor nessuno»</i></a> (Que lejos señor nadie) y allí Gianni Mura dibujaba a un Arrigo Sacchi que <i>«soñaba con ser regista, pero al no tener buenos pies, lo movieron primero al ala derecha, luego al medio de cierre y finalmente al lateral»</i>. El cachondo de <a target="_blank" href ="http://ricerca.gelocal.it/lanuovasardegna/archivio/lanuovasardegna/2000/06/13/KS502.html">Eraldo Pecci</a> remató el tema diciendo que <i>«había roto más cristales con sus pies de banana que un terremoto»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El segundo episodio sucedió cuando Arrigo Sacchi ya entrenaba -y muy exitosamente- al Fusignano. Disponía entonces de un lateral llamado <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1988/05/13/alle-radici-dell-arrigo.html">Carles Balestra</a>, al que define como <i>«un jugador de 15 goles por campeonato»</i>, pero que apenas jugaba la mitad de los partidos porque andaba siempre expulsado. Balestra era un jugador muy técnico y además ambidiestro. <i>«Le pegaba bien con el pie derecho y con el pie izquierdo»</i>, dice. No obstante su caso le sirve para ilustrar que dichas virtudes no rinden sin <i>«la seriedad, el amor, la pasión por el propio trabajo, la profesionalidad»</i>. En definitiva, <i>«no basta con la técnica»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El asunto culminó en forma de un manuscrito titulado <i>«¿Chaval, quieres llegar a ser futbolista?: lecciones de un gran entrenador para aspirantes a campeones a partir de los 8 años»</i> (1984), escrito a pachas junto al periodista Alberto Polverosi, y que sistematizaba todas las intuiciones que el Arrigo Sacchi aun pre-exitoso habia ido acumulando. Allí se hablaba de la creación (sic) de un <i>«jugador universal»</i> que <i>«crea juego en el momento que tiene el balón en los pies y (también) de moverse en el campo sin balón»</i>. Ciertamente no esta descubriendo nada, está describiendo el pressing football holandés de una década antes y que fue caracterizado por disponer de un tipo de jugador denominado polifuncional. <i>«Atacan todos juntos, defienden todos juntos»</i>, dice Arrigo Sacchi. Lo genuinamente interesante aquí es que fue en este pasaje donde aprovechó para introducir la disyuntiva sobre si el fútbol empieza en los pies o en la cabeza. Él consideraba que el fútbol italiano generalmente partía (y parte) del aserto <i>«ha dei piedi buoni»</i> (tiene buenos pies), refiriéndose a la técnica, y él en cambio estima que <i>«ante todo el fútbol se juega con la cabeza y no con el pie»</i>. </p>
<blockquote><p>El dilema de los pies o la cabeza, la piedra angular de la ontología futbolística de Sacchi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La cuestión no es baladí y de hecho el dilema cabeza/pie aparece frecuentemente citado por el técnico bicampeón de Europa. Por ejemplo, durante una entrevista que concedió al diario argentino <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1923350-menotti-fue-un-ejemplo-para-todos">La Nación</a> (2016), cuando el periodista Cristian Grosso le preguntó si había algún entrenador sudamericano que mereciese ser considerado uno de los <i>«revolucionarios modernos del fútbol mundial»</i>, Arrigo Sacchi, tras citar algunos nombres, apostilló: <i>«En Sudamérica, durante muchos años, se creyó que el fútbol debía nacer de los pies de los jugadores, y no es así. De los pies no nace nada, el fútbol nace de la cabeza. La inteligencia es lo importante»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Otro tanto sucedió <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2010/09/01/mas_futbol/1283292049_850215.html">cuando valoró</a> para la cadena COPE (2010) el relativo fracaso de Zlatan Ibrahimovic en el FC Barcelona: <i>«Lo de Ibrahimovic y el Barça era una boda difícil, yo lo sabía desde el principio. Un solista no puede tocar en una orquesta. Ibra es un gran solista, pero le cuesta amoldarse a los otros. El Barcelona es una orquesta y él no se encontró. Tiene talento pero no aprovecha la sinergia de los otros»</i>. Y remató diciendo: <i>«Es más fácil mejorar el pie que la mente»</i>. Ibrahimovic en este caso es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/">Van Basten</a>, claro. Tiene el pie, pero no la cabeza. Y su éxito sólo puede entenderse en el marco del subdesarrollado fútbol italiano. <i>«En Italia se juega un fútbol raro -dice- prima la individualidad sobre el colectivo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La apreciación de Arrigo Sacchi sobre que el fútbol sudamericano -y en especial el argentino- había ubicado tradicionalmente la técnica individual (el pie) en el corazón del juego tiene una base de verdad, aunque, cuando él concedió la entrevista a La Nación, hacía bastante tiempo que el debate pie/cabeza se había extendido al Nuevo Continente. Renato Cesarini, un entrenador italo-argentino con vocación de europeista, ya dijo en 1965 que <i>“el fútbol entra por los ojos, pasa por la cabeza y baja a los pies. De los pies a la cabeza, nunca”</i>. Y mucho más recientemente (2016) <a target="_blank" href ="http://www.gacetadeportiva.com.ar/notas/105227/">Osvaldo Ardiles</a> añadió: <i>«El fútbol nace en la cabeza y estoy convencido de que hay muchos que no conocen el juego en sí, sus secretos, por qué se juega y para qué»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">No obstante, el debate existe. Hay una preciosa referencia en el libro de Ángel Cappa <a target="_blank" href ="http://cappafc.blogspot.com.es/2007/02/la-intimidad-del-ftbol-grandeza-y.html"><i>«La intimidad del fútbol»</i></a> (1996) a que este tema había sido fuente de una de sus escasísimas polémicas con Jorge Valdano sobre teoría del fútbol. Valdano opinaba que <i>«el fútbol es sobre todo inteligencia, empieza en la cabeza»</i>. Mientras que Cappa considera que <i>«si no partimos de una técnica adecuada, es imposible hablar de tácticas, de planes, de sistemas o inclusive de conceptos. La ejecución de todo eso sería defectuosa y por lo tanto todo lo demás no tendría valor alguno. O sea, empieza en los pies»</i>. Al final ambos admitían que <i>«para ser un gran jugador de fútbol hay que reunir las dos teorías. Ser grande en fútbol, implica tener una gran técnica y saber usarla»</i>. Aunque Cappa terminaba diciendo que, si bien asumía esa realidad, seguía jerarquizando el pie como más importante que la cabeza, puesto que <i>«el fútbol es la ejecución de una ocurrencia (&#8230;) por más que conozca el juego, ese conocimiento no me sirve si no puedo realizarlo»</i>. En las antípodas de Sacchi, vaya. </p>
<h3>El jugador «pié»</h3>
<p style="text-align: justify">Llegados a este punto sería totalmente lógico preguntarse: ¿Tiene esta inquina de Sacchi con la técnica -especialmente con la sudamericana- algo que ver con Maradona? Y la respuesta es: probablemente. Obviamente podemos especular que la opinión de El Diego sobre este asunto pie/cabeza sería afín a la de Ángel Cappa. Por si hubiera alguna duda citaremos una anécdota que el propio Cappa explicó durante una interesante conversación <a target="_blank" href ="https://ivanero9.wordpress.com/2011/03/04/la-preparacion-fisica-no-existe/">con Paco Seirul·lo</a>. Parece ser que Maradona y Cappa estaban una vez viendo un partido de basket de Michael Jordan y Cappa le dijo: <i>«Diego, qué gran jugador es, ¿verdad?»</i>. Y Maradona contestó: <i>«Sí, es un grande, yo lo admiro, pero no te olvides de que juega con la mano, ¿eh?»</i>. Mentes menos preclaras se centrarían en suponer que el jugador también conocido como D10S no podía soportar ningún otro tipo de idolatría en su presencia -porque ya dice la Biblia que <i>«Soy un Dios celoso»</i> (Ex 20,5)-, en cambio Seirul·lo no tuvo problema en reconocer la verdad tras las palabras de El Diego: <i>«Claro, esa es la dificultad del fútbol: los pies. Y eso acarrea muchas obligaciones motrices que, a su vez, complican la percepción y las relaciones interpersonales del atleta»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La cuestión es que Maradona simbolizaba en los ochenta la técnica individual, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">el jugador <i>«pie»</i> por antonomasia</a>, lo que a su vez significaba que para Sacchi se convirtió en un archienemigo no sólo deportivo si no filosófico. Cuando en <i>«Fútbol total»</i> el técnico recuerda como Careca y un Maradona sin preparación, recién regresado de la Argentina, les marcaron un gol a los 9 minutos de un superclásico Napoles &#8211; AC Milan, no tuvo problemas en reconocer que le provocó una explosión de rabia y cólera porque <i>«Maradona y Careca habían tirado por el suelo todas mis teorías sobre el fútbol»</i>. No cabe duda de que El Diego ponía muy nervioso a Sacchi. Otra vez contaba que habían coincidido Maradona y él en una cena, tras un amistoso organizado por Unicef, y que El Diego sin ningún pudor le dijo que si se ponían a seis o siete puntos de ventaja él se iba un poco a la Argentina. Cuando Sacchi regresó a Milanello para el entrenamiento, explicó la anécdota a sus hombres como el máximo ejemplo de falta de ética y respeto que había visto. Se puede suponer que para él era similar a lo que deploraba de Carles Balestra pero en su versión más extrema. </p>
<blockquote><p>Borghi fue un muñeco de vudú que permitió a Sacchi descargar una frustración llamada Maradona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Teniendo en cuenta estos antecedentes, el fichaje de Claudio Borghi en 1987 no podía ser más que la crónica de una muerte anunciada, como finalmente fue. Al <i>«Bichi»</i> Borghi, que tuvo un rol marginal en el Milan, le dedica Sacchi unas buenas líneas en <i>«Fútbol total»</i> que sólo pueden ser entendibles como parte de su ajuste de cuentas contra la técnica individual. Borghi fue un caso de enamoramiento de Silvio Berlusconi, acaecido durante el visionado de la final de la Copa Intercontinental de 1985, en la que se enfrentaban Argentinos Juniors contra la Juventus de Turín. El propio Platini, entonces estrella de la Juventus, dijo que Borghi había sido ese día <i>«el Picasso del fútbol»</i>, y el Bichi pasó a ser uno de los primeros herederos de Maradona. Sacchi no cita en <i>«Fútbol total»</i> el tema de la teórica heredad de Maradona, limitándose a llamarle el Picasso del fútbol, pero sin citar la autoría de Platini; sin embargo Carlo Ancelotti, que <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=XmtyCQAAQBAJ&#038;pg=PT49&#038;dq=sacchi+borghi&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwj3ytmnprfXAhUDrRQKHZUWAtEQ6AEIRTAE#v=onepage&#038;q=sacchi%20borghi&#038;f=false">también se detuvo en este episodio</a> en <i>«Preferisco la Coppa: Vita, partite e miracoli di un normale fuoriclasse»</i>, describe con bastante retranca que <i>«Lui -Él, en mayúscula, para referirse a Silvio- sostenía haber encontrado al nuevo Maradona»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Podemos especular que Berlusconi sentía una gran admiración y deseo por el perfil de jugador del que Maradona era el máximo exponente y que esto molestaba enormemente a Sacchi. De hecho Ancelotti escribe que Sacchi contestaba a Berlusconi sobre el tema Borghi <i>«con la nausea pintada en la cara»</i>. El jugador nunca tuvo la más mínima opción de formar parte del equipo, entre otras cosas porque la hostilidad de Sacchi era manifiesta. Según Ancelotti, quien supuestamente refiere estas anécdotas de forma simpática y jaleando al de Fusignano, Borghi jugó dos amistosos lesionado (1988) y aun así se las arregló para marcar gol en ambos, <a target="_blank" href ="http://www.calciomercato.com/news/verso-real-milan-ecco-i-precedenti-in-amichevole-619509">contra el Real Madrid</a> en San Siro (2-1) y dos veces <a target="_blank" href ="http://www.magliarossonera.it/198788_amichevoli.html">contra el Manchester United</a> en Inglaterra (2-3). Y, siempre según Ancelotti, Sacchi hizo jugar a Borghi en Manchester con el tobillo como una bota para hacerle hacer una <i>«grandissima figura di merda»</i>, aunque Carletto también insiste en que los jugadores estaban todos de acuerdo en que no querían a Borghi en el equipo. Un dato que a la luz de todo esto resultará particularmente funesto es que en <i>«Fútbol total»</i> Sacchi para definir a Borghi dice: <i>«buen pie»</i>. Aunque esa no es la justificación oficial a su inquina, claro, según él Borghi no era receptivo a los entrenamientos, donde lo adelantaba hasta Vincenzo Picolini, el preparador físico, y además se peleó con Ancelotti y después con Virdis. En definitiva y según Sacchi, <i>«perezoso y jugaba un fútbol individual, se movía poco y mal (&#8230;). Poseía buena técnica, pero sin cultura de trabajo y de grupo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando Borghi fue interrogado por El Gráfico para analizar la comparación con Maradona o la relación con Sacchi, las respuestas, lógicamente, presentaron algunas discrepancias con la versión del técnico transalpino. Según Borghi su talento estaba a años luz del de Diego: <i>«Yo no era muy talentoso, si alguien encuentra una jugada mía en que me pasaba a tres en una baldosa, que me la haga ver. Yo tenía una habilidad en velocidad interesante, nada más»</i>. De hecho él cataloga el partido de la Intercontinental como algo casi accidental: <i>«Si yo jugaba 10 partidos como aquel contra Juventus, hubiera sido más que Maradona, pero esos partidos se dan muy de vez en cuando»</i>. Lo cual contrasta con lo que dice Sacchi de que Borghi era un <i>«fenómeno»</i> capaz de rabonas y driblar dos adversarios. Además, cuando a Borghi le toca valorar la experiencia en Milan lo primero que hace es recordar que a él no le fichan con Sacchi, <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=I4o7pnnghnUC&#038;pg=PT128&#038;lpg=PT128&#038;dq=Claudio+Borghi+liedholm&#038;source=bl&#038;ots=nNmCGxCGnp&#038;sig=aStg-agZ6KUEbgMKX7dCVbwQBUk&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwiMkr69pr_XAhXFVhQKHZptBOAQ6AEIQzAH#v=onepage&#038;q=Claudio%20Borghi%20liedholm&#038;f=false">sino con Liedholm</a>, el cual aun así prefirió quedarse a Hateley y Wilkins como extranjeros. </p>
<p style="text-align: justify">Borghi remarca que nunca tuvo una oportunidad real ni tan siquiera cuando lo hizo bien, como durante el <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tablesm/mundialitoclubs.html">Mundialito de Clubs de 1987</a>. <i>«Son los pequeños hechos que por ahí te cambian la carrera»</i>, dice Borghi. <i>«El gusto de un entrenador te caga la vida, salvo que seas un fenómeno»</i></i>. Sacchi quizás diría que tampoco jugó en el Como, pero el Como, él mismo Sacchi lo reconoce, era un equipo que jugaba un catenaccio a ultranza para ver si evitaba el descenso. Y su fútbol era calificado por Borghi de <i>«antifútbol»</i>. No era el entorno ideal para él. La única pequeña venganza que el argentino se permite con Sacchi llega cuando se refiere a la falta de habilidad con los pies del italiano: <i>«Un fenómeno Sacchi. Como no había jugado al fútbol, no podía mostrar los ejercicios. Si alguien lo hacía mal me llamaba y me decía: <i>“A ver, Borghi, haga esto”</i>. Y yo lo hacía para todos, pero después no me ponía. Un monstruo»</i>. Es llamativo que Borghi encadene un comentario sobre la falta de técnica de Sacchi con otro en el que habla de como a él le usaba para dar ejemplo en los ejercicios de técnica individual. Se diría que establece algún tipo de conexión entre ambos hechos. Es difícil que esto no traiga a la memoria los anteriores comentarios de Gianni Mura sobre la torpeza de Arrigo Sacchi con los pies y de como esta condicionó su interpretación del fútbol como fenómeno. </p>
<h3>La visión de Cruyff y Guardiola</h3>
<p style="text-align: justify">La cuestión es que si tomamos por buena la teoría del juego de <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1977/01/10/pagina-16/1027741/pdf.html?search=olivos%20arroyo#&#038;mode=fullScreen">Ricardo Olivos</a> (1977), hemos de pasar a considerar que, a raíz del cambio en la regla del offside de 1866, el fútbol quedó subdividido en dos actividades yuxtapuestas. Una es la individual y artística, la ejecución de la jugada, que es arte. La otra es la metódica y colectiva, la de organizar el juego de compañeros, que es la que se puede estudiar y aprender. En lo que a Arrigo Sacchi se refiere, la jerarquía empieza por esta. Hasta el punto de que <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2014/11/21/primera/1416536878_195660.html">él presume</a> de que en su Milan <i>«¡sólo había dos o tres jugadores capaces de regatear!»</i>. Un concepto que en cierto modo le sitúa en las antípodas de Pep Guardiola, pese a que ambos compartan la querencia por un fútbol de ataque y la herencia táctica de la escuela holandesa. A diferencia de Sacchi, Guardiola ha dicho: <i>«Yo quiero jugadores que driblen. Nada más, es la principal pregunta que hago. Quiero laterales que driblen y centrales y mediocentros e interiores y extremos que driblen. Porque lo de control y pase se puede aprender&#8230; Ahora bien, que driblen y se vayan, eso es clave»</i>. Es decir, que Guardiola antepone el pié (la técnica individual) a la cabeza. El comentario es justo el opuesto ideológico al que hizo Sacchi sobre Ibrahimovic, cuando el transalpino aseguró: <i>«Es más fácil mejorar el pie que la mente»</i>. Esta discrepancia parece sugerir que aunque Guardiola pueda considerar el caso particular de Ibrahimovic un no éxito, a diferencia de Sacchi él no consideraría que ficharlo supusiese un error ideológico o de concepto futbolístico. </p>
<p style="text-align: justify">Además el contexto en el que Guardiola pronunció la frase es absolutamente procedente para el caso que nos ocupa, dado que fue en respuesta a Juanma Lillo cuando este teorizaba sobre características a observar en un jugador al que queramos fichar. Lillo se centraba en aspectos del lenguaje gestual ante situaciones de presión. Guardiola en cambio optó por reducir cualquier otra consideración al dribbling cómo base óptima sobre la que edificar su juego. Es decir, cualquier versión de lo que Sacchi llama <i>«técnica de juego»</i>, <i>«técnica colectiva»</i> o <i>«técnica relativa al juego»</i> se subordina para Guardiola a la <i>«técnica individual o artística»</i> de Ricardo Olivos. Recientemente <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/futbol/premier-league/2017/05/06/590de0d3e2704ec52f8b4585.html">Guardiola dijo</a>: <i>«La gran cualidad de los clubes realmente grandes tiene que ver con que cuando se acercan al área rival, los jugadores no pierden la pelota. (&#8230;) Los grandes equipos no pierden la pelota»</i>. Lo que significa qué <i> «los mejores jugadores son los que no pierden la pelota cerca del área rival»</i>. Y puso como ejemplo de este concepto a Silva, del que dijo: <i>«Me gusta ese tipo de jugadores en pequeños espacios. Él es un jugador vital»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/">Sacchi</a> seguramente hubiese dicho que los interpretes son intercambiables, y que lo que realmente importa es la trama (cabeza), en cambio con Guardiola la unidad básica parece que sería el pie. Como sucedía con Valdano y Cappa este diagnóstico no es excluyente, no es una cosa o la otra, pero si que da a pensar que el concepto de partida es distinto, por más que luego sus equipos hayan podido encontrarse evolutivamente por el camino. Guardiola se formó en una metodología que es puro <i>«pie»</i>. <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2004/08/28/mas_futbol/1093644008_850215.html">Cruyff</a>, por ejemplo, decía que actualmente <i>«triunfa el fútbol defensivo porque la técnica individual ha bajado»</i>. Es decir, no lo consideraba un subproducto de las tácticas o de la preparación atlética, como dice el discurso dominante. Así que para jugar al futbol ofensivo, el que a él le gustaba, se precisa de técnica individual. </p>
<blockquote><p>Topo López: ¿Qué opina del trabajo de formación que se hace en Argentina?<br />
Laureano Ruiz: No conozco bien el trabajo de cantera actual. Pero cuando en Europa predominaba el físico, en Argentina reinaba el balón, la técnica. Luego aquí se impuso la calidad y allá imperó la fuerza.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Irónicamente el caso de Messi sería paradigmático de todo esto, pese a que no haya otro como él. Cierta vez Guardiola les dijo <a target="_blank" href ="https://www.clarin.com/deportes/futbol-internacional/guardiola-plantel-bayern-alusion-messi_0_BkxpY4KwQx.html">a los jugadores del Bayern</a> que <i>«sólo hay un jugador en todo el mundo que no tiene que hacerme caso, Messi»</i>. Uno podría pensar que el motivo es que Guardiola considera que la capacidad de análisis del juego de Messi es superior a la suya, y que por tanto siempre mejorará a un nivel técnico sus propias consignas. Sin embargo, cuando le preguntaron a Messi en 2006 si trabajaba los regates durante la semana dijo: <i>«Nunca. Agarro la pelota y salen. Así, en un momento. No imagino los partidos ni pienso las jugadas. Sale lo que sale en el momento, cuando tengo la pelota»</i>. Alguien podría suponer que la actitud y la respuesta eran producto de su juventud e incultura táctica, pero en 2009 le preguntaron si pensaba en lo que iba a hacer en el césped y respondió otra vez: <i>«Nunca pienso en regates ni en lo que voy a hacer, ni practico nada. Hago lo mismo que en la calle, lo que me sale en el momento. Es inspiración: si tengo un problema lo resuelvo al momento, no hay nada predeterminado»</i>. Los periodistas aun le concederían otra oportunidad de retractarse, esta vez fue Orfeo Suárez en 2011, en un intento de darle sentido a su juego, pero Messi autodefinió su estilo como <i>«El juego de un niño»</i>, y dijo: <i>«Me dejo llevar por mi instinto. Ni planifico, ni imagino antes ninguna acción»</i>. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/2008/02/17/deportes/1203202813_850215.html">Di Stefano</a> si había un secreto para lo de Messi, pero este no estaba en la cabeza: <i>«Yo lo estoy estudiando ¿Qué cree? Lleva el balón así, cortito, tic, tic. El secreto es el toque cortito y la fuerza. Es potente. Es como Gento. Es más fuerte que Maradona»</i>. Es decir, balón pegado al pié y velocidad. Técnica en velocidad. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien Messi es siempre una excepción y por ello difícil de emplear cuando se trata de explicar un concepto general, supone un buen ejemplo de que el planteo en cuanto a escalafones de un Sacchi versus un Cruyff/Guardiola es distinto, cuando no contrario. Por ejemplo, Ibrahimovic se quejaba de que Guardiola priorizó a Messi, su mayor talento, sin importarle un impacto negativo en jugadores como él. Existe por tanto una jerarquización del talento a la cual se subordina todo lo demás. Otro ejemplo sería <a target="_blank" href ="http://www.eumd.es/2016/09/repaso-temporada-romario-barca-johan-cruyff/">el caso del brasileño Romario</a>, 15 años atrás. Su talento era tal que el entonces técnico Cruyff no tuvo problema en supeditar a él a sus compañeros e incluso alterar la disposición del equipo. Lo cual contravendría la lógica sacchiana. Fuera ya de excepciones, incluso la unidad básica de juego conceptualmente heredada del mito del Fútbol Total, ese todocampista del que hablaba Sacchi (cabeza), no es igual que el de Cruyff (pie). Podemos especular que el concepto de base es distinto. Quizás esto se viese bien con la generación de la <a target="_blank" href ="https://www.sport.es/es/noticias/barca/que-fue-quinta-del-mini-mas-perica-5110043"><i>«Quinta del Mini»</i></a>. Los jugadores con los que Cruyff había ganado títulos, tuvieron que sufrir un periodo de adaptación a su enfoque. Un Goikoetxea, por ejemplo, podía pasar del ataque a la defensa, lo cual seguramente debía resultar chocante para él. En cambio para los miembros de la Quinta del Mini, que ya habían crecido dentro de ese paradigma, era lo normal, porque ellos eran promovidos en base a unas competencias técnicas generales que luego les permitirían interpretar las premisas de su entrenador más allá de posiciones fijas. A los Junyent, Velamazán o Celades luego les costaría encajar con entrenadores más convencionales, pero para Cruyff en cambio eran el perfecto mínimo común denominador de sus equipos. Si el holandés necesitaba un talento especifico (regate, gol) lo podía fichar, pero la base de sus equipos requería de un tipo de jugador polifuncional y con una técnica básica adecuada, que permitiese la adecuada circulación del circuito asociativo: un jugador <i>«pie»</i>. </p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/futbol-sustituyo-toros-ocio-entretenimiento-espana/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>Los tiempos de la cometa</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Oct 2017 08:38:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Camisas de seda, noches de baile, tango y cabaret. En un mundo en blanco y negro, donde los ecos de una guerra ajena llegaban en forma de tinta en los periódicos, una bandera sin color comenzaba a pintarse de celeste y blanco con un sol bisoño<span id="more-241776"></span> asomándose en el centro; y <a target="_blank" href ="https://www.academia.edu/18353629/Mart%C3%ADn_Fierro_y_la_Identidad_Nacional">Martín Fierro la miraba</a> con millones de pupilas, embriagado. Era Argentina, porteña y propia; tan grande que no cabía dentro de sí&#8230; como su fútbol. Y en Núñez y La Boca, Avellaneda y Boedo, un niño no tenía que alzar la vista para ver los astros: solo tenía que ir a la cancha porque en Argentina cada día nacía uno nuevo. Y la gente iba y en los campos de fútbol abarrotados se escribía un relato sin igual: el mejor fútbol del mundo no necesitaba ganar ninguna copa para serlo. ¿Necesitó <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/150373-por-que-borges-nunca-obtuvo-el-premio-nobel">Borges el Nobel</a> para ser el <i>mejor escritor de siempre</i>?</p>
<p style="text-align: justify">La década de 1940 en Argentina fue como una velada de <i>speakeasy</i> en <i>La Prohibición</i>, <a target="_blank" href ="https://lh5.googleusercontent.com/-4DMZecz9sF4/TY2O0AQrhqI/AAAAAAAABoc/O90c-jd5C5M/s1600/maquina+con+musica.jpg">selecta y ostentosa</a> a espaldas de un mundo gris. Mientras en Europa se lanzaban bombas y en Brasil aprendían a jugar, en Buenos Arias, La Plata y Rosario descosían la pelota más allá de la imaginación: <i>«todo lo que veo ahora ya lo vi, pero lo que veía antes no lo veo más»</i>. <a target="_blank" href ="https://www.diarioregistrado.com/opinion/el-futbol-que-yo-vi-y-este-mundial_a54a7660442b51e2eea0145e8">¿De qué carajos hablaba Pedernera?</a> ¿De qué filigranas perdidas cual Atlántida fueron testigos sus ojos que pronto no habrá nadie que las recuerde? Como si de un secreto que debía ser guardado con celo, finalizada la guerra y llegado el Mundial, Argentina decidió no jugarlo. O no pudo. Otra vez la Atlántida: en 1949, la huelga, un maremoto, se lo llevó todo. Nos quedó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">Di Stéfano</a> como prueba de que existió una vez un lugar en el que &#8216;La Saeta&#8217; no era un dios ni brillaba más fuerte que nadie en el firmamento. </p>
<blockquote><p>No hay grabaciones de fútbol argentino de la década de 1940, solo testimonios</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">O eso es lo que dice la leyenda: ¿Cómo saberlo? Subcampeones en Uruguay 1930, pero reyes de América de el 27&#8242; y el 29&#8242;; primera fase de 1934, pero los suyos bañados de oro y billetes enfundados en la bandera de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/juventus-carcano-historia-quinquennio-de-oro-agnelli/">Italia fascista</a>. Y pasarían veinticuatro años para que quisieran volver a jugar, recelosos de un tesoro que convertía el cuero en diamantes. Quizás tenían razón. Eso también es parte del mito: lo que pasó en 1958 en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/">Suecia no debió ocurrir jamás</a>. En el país mundial de los culpables, las sentencias fueron repartidas. Jugadores, cuerpo técnico, la AFA y hasta Perón fueron declarados responsables. La lógica del periodismo era la contradicción: Argentina había perdido porque se había aislado, jugando apenas un puñadito de partidos entre 1949 y 1954, cayendo su fútbol en la obsolescencia y el desfase técnico y táctico, pero también había perdido por abrirse al mundo y no nacionalizar su fútbol como se había pedido tras el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=50HA5Xp1KIw">gol imposible de Grillo</a> a Inglaterra en 1953. Por ello, ni Sívori, ni Angelillo, ni Maschio, ni Domínguez ni el mismo Grillo fueron a la Copa del 58&#8242;, arrebatados por el dinero europeo a quienes eran sus legítimos dueños. Culpables porque sí y porque no. </p>
<p style="text-align: justify">Lo cierto es que <i>&#8216;El desastre de Suecia&#8217;</i> estaba dentro de las cábalas de Stábile, el eterno seleccionador argentino, y las razones para ello no eran ninguna de las citadas por la prensa. Para empezar, el aislacionismo no era tal: si bien la selección sí que se había prácticamente borrado del mapa durante un lustro, los clubes argentinos y Millonarios, colombiano pero argentino en alma y cuerpo, sí organizaron varias giras internacionales en las que su calidad quedó demostrada. <i>&#8216;El Ballet Azul&#8217;</i> cambió para siempre la historia del Real Madrid y meses después, con Di Stéfano, Molowny y Gento en plantilla, <a target="_blank" href ="http://static.unosanrafael.com.ar/adjuntos/213/imagenes/019/075/0019075561.jpg">fue vapuleado 0-6 por el Independiente</a> de Grillo, la gran estrella argentina de la década. Por otro lado, cuando la selección volvió a competir, fue campeona del sudamericano del 55&#8242;, subcampeona del 56&#8242;, campeona inenarrable en el 57&#8242; y campeona otra vez, ahora contra Pelé, en el 59&#8242;. Las décadas de 1930 y 1940 en Argentina habían dado a luz a equipos vanguardistas en lo técnico, en lo táctico y en lo físico, y el fútbol argentino de mitad de siglo era hijo de aquel. Si Argentina no había querido adoptar las doctrinas tácticas europeas, como si hiciese por ejemplo Brasil, <a target="_blank" href ="http://labfutbol.blogspot.it/2007/09/argentina-campen-del-sudamericano-57-el.html">era porque no había querido</a>: veían ese fútbol como un rígido al lado del suyo, ágil, flexible, elástico y alegre. ¿Si era así por qué lo de Suecia era previsible? Porque la AFA y sus manejos interesados, en lugar de darle rienda suelta al místico equipo de Lima, cambió tanto a los jugadores migrantes como a los que se quedaron por uno roído y veterano cuya base era el River Plate crepuscular de la época, y con ellos el fútbol carasucia se veía lento y demacrado incluso ante el más flemático de los europeos. </p>
<blockquote><p>En su regreso a los Mundiales, Argentina perdió 6-1 contra Checoslovaquia</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La debacle en la Copa movió los cimientos del fútbol argentino. Derogó <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> y los envolvió en una cruzada europeísta por la modernización del juego y la táctica en el país. De España llegó Juan Carlos Lorenzo como científico evangelizador. Discípulo de Helenio Herrera, Lorenzo se convirtió en la cara más visible de una revolución que revolcó la identidad del fútbol argentino, fracturándola hasta nuestros días. El repliegue y el contragolpe no eran conceptos nuevos en Argentina. En <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf"><i>«Táctica y Estrategia»</i></a>, Carlos Peucelle confiesa que el celebrado River campeón de 1931, del que formó parte, tomó la decisión de jugar de esa manera contra Independiente y Estudiantes porque era la mejor forma de hacer frente a sus portentosas delanteras. En Italia, que dichas estrategias pudiesen ser usadas por los clubes grandes fue una revelación; en Argentina, Perogrullo. La distinción entre lo de Lorenzo y lo de antes radicaba en que antaño ese estilo de juego estaba enmarcado en la escala de valores y virtudes del fútbol argentino clásico y lo de Lorenzo no: con él había una estela especulativa y antitécnica que en otros tiempos era <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">sinónimo de vergüenza</a>. Sin embargo, en 1960, en una Argentina herida en el orgullo, insegura y miedosa, aquello encajó de maravilla y se entendió como una característica vinculante del fútbol moderno.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras tanto la AFA, en su afán de reivindicación, había perdido los estribos. Entre 1939 y 1958, el seleccionador había sido Guillermo Stábile. Entre 1959 y 1970, en cambio, diecisiete entrenadores fueron en su momento nombrados como directores técnicos de la selección, con nombramientos múltiples de D&#8217;Amico, Lorenzo y Minella. Fue entonces que jugar para la selección comenzó a verse como una forma de perder prestigio. Mientras los clubes contaban con cierto grado de éxito, que iría a más para finales de la década, la selección era un ente fantasmal. La renovación llevada a cabo por Lorenzo de cara al Mundial de 1962 fue un fiasco y Argentina otra vez se devolvió en primera ronda. Para la Copa de las Naciones de 1964, un torneo amistoso organizado por Brasil en el que querían celebrar su dominio del universo fútbol, invitando a Inglaterra, padres de la criatura, Portugal, madre patria, y a los argentinos, que les habían enseñado a jugar, el cargo de seleccionador recayó en José María Minella, el hombre River, el autor detrás de <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/La_Maquinita"><i>&#8216;La Maquinita&#8217;</i></a> de fútbol brillante campeona de 1947. Argentina fue la ganadora del título del 64&#8242; pero su actuación no fue una remembranza de la gran época de <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> sino todo lo contrario: con un 4-2-4 que al estilo de la Brasil de 1962 se convertía en 4-3-3 asimétrico gracias al <i>puntero ventilador</i> que retrocedía hasta el mediocampo, el triunfo argentino estuvo marcado por adjetivos como sacrificado, organizado, combativo e inteligente en un sentido que <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1964-argentina-en--la-copa-de-las-naciones-detalle.php">Osvaldo Ardizzone definiría</a> como <i>«cálculo especulativo»</i>. Lo más celebrado del torneo fue el marcaje de Rattín a Pelé, símbolo de la nueva era: <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> había muerto.</p>
<p style="text-align: justify">Y de las cenizas nacería una flor. Ermindo <i>&#8216;El Ronco&#8217;</i> Onega era una de las últimas joyas del semillero de River. Apenas unos años menor que Sívori, <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2016/02/26/C-8980-ermindo-onega-el-idolo-que-llego-tarde.php">Onega era un coletazo de entonces</a>. Un delantero con un pique fenomenal, había sido uno de los jugadores más importantes en el título de 1964, pero en enero del año posterior sufrió una lesión que lo dejó meses sin poder jugar y cuando volvió, ya no era el mismo. Había perdido potencia en la arrancada y velocidad en los metros finales, las características que hacían demoledor su fútbol. Renato Cesarini, el mito y director técnico de River entonces, en toda su sabiduría, supo darle la vuelta al tema: retrasó la posición de Onega y lo convirtió en un mediocampista cerebral. En lugar de matar, ahora ordenaba muertes. Y así se inmortalizaría. Ahí jugaría en el renovado equipo de Minella que clasificó al Mundial de 1966 con Onega de enlace en el 4-3-3 asimétrico; y también lo haría en la Copa, con Lorenzo por impostura gubernamental de seleccionador, aunque esta vez bajo un 4-3-1-2 que Argentina acogería como sistema predilecto durante la segunda mitad del siglo XX, y que bien puede ser atribuido como invención gaucha: el primer equipo en jugar bajo esa disposición, aunque entonces no fuese catalogado así, fue el Boca Juniors de Deambrossi de 1963, y paralelamente a la Argentina de Lorenzo, el <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201611/170971-racing-campeon-50-anos-equipo-de-jose-pizzuti-1966.html">Racing de Juan José Pizzutti</a> desarolló su propia versión con Humberto Maschio de enganche. Argentina había encontrado un nuevo tótem. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h24D87SqaLQ"><i>The Times They Are a-Changin&#8217;</i></a> también debutó aquel año.</p>
<blockquote><p>El enganche personificó el fútbol argentino durante medio siglo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El enganche no era nada nuevo: en Brasil, de hecho, con el advenimiento de los nuevos sistemas europeos se lo había desechado y en Argentina, ya en la década de 1940, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=BSYBAgAAQBAJ&amp;pg=PT15&amp;lpg=PT15&amp;dq=armando+el+chueco+farro&amp;source=bl&amp;ots=qR6BwjgS8d&amp;sig=bXbBgRtadCfggCUxbs_r3rOSRHM&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjh-ve5idnWAhUuS5oKHaTUBpYQ6AEIZDAP#v=onepage&amp;q=armando%20el%20chueco%20farro&amp;f=false">Armando &#8216;El Chueco&#8217; Farro</a>, del San Lorenzo de Almagro, había jugado con maestría en ese rol. Sin embargo, no era en Argentina una figura venerada. Incluso, cuando Pedernera hacía las veces de mediocampista creador por detrás de los delanteros, se lo acusaba de esconderse. Solo hasta Onega fue que la posición alcanzó verdadero prestigio. Y a ella se entregaría Argentina tras los fracasos en el Mundial de 1966 y la Copa América de 1967. El elegido como nuevo seleccionador fue Cesarini, pero no duraría mucho en el cargo. El tumultuoso presente político argentino enmarañaba aun más a la AFA: Renato dirigió cinco partidos. Su reemplazo, de nuevo Minella, seis en 1968 antes de ser reemplazado por Maschio, que se había retirado como jugador a finales de ese año y ya a principios del 69&#8242; fue designado como seleccionador. <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201409/76476-hace-45-anos-argentina-era-eliminada-por-peru-y-quedaba-afuera-del-mundial-70.html">Duró cuatro juegos</a>. Ante el advenimiento de las Eliminatorias para el Mundial de México 1970, la AFA decidió reemplazarlo por Adolfo Pedernera, el mejor futbolista argentino de los 40&#8217;s e ideólogo del Millonarios de 1950 y el Boca de Deambrossi. </p>
<p style="text-align: justify">Con apenas semanas de preparación, Pedernera se entregó a un niño de 18 años que jugaba en Huracán. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sNSowJSk5CI">Miguel Ángel Brindisi</a>, enganche y artista, había debutado con Maschio en junio y ya para julio era prácticamente un indiscutible en el seleccionado, sentando a jugadores consagrados en el banquillo. Emparejada con Perú y Bolivia, y con las Libertadores del 67&#8242;, el 68&#8242; y el 69&#8242;, y las dos últimas Intercontinentales en el bolsillo, Argentina tenía todo para clasificar y no lo hizo. El primer partido fue en La Paz y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BKur8OcRF7c">Argentina perdió</a> por 3-1. Cambió medio equipo para jugar en Lima y volvió a peder: 1-0 contra una Perú jovencísima que todavía no sabía que era de oro y haría historia. Un 1-0 en La Bombonera contra Bolivia dio oxígeno a los de Pedernera, aunque sin Brindisi y cuatro delanteros no había habido conexión entre el mediocampo y el ataque. A falta de un partido como local, una victoria en casa de Boca contra Perú obligaba a un desempate tripartirta. Otro resultado dejaba, por primera vez, a Argentina fuera de la cita orbital en contra de su voluntad. Pedernera se la jugó de nuevo por Brindisi, con Rulli y Pachamé de guardianes por detrás de él. Donde antes habían cinco hombres, ahora había un niño. El clima en La Bombonera era de ansiedad, nervios y entusiasmo. De histeria. Y al final hubo silencio: Argentina, jugando mal pero con jugadores brillantes, solo logró, y sobre el final con un golazo de Alberto <i>&#8216;El Toscano&#8217;</i> Rendo, otro de esos jugadores de otro tiempo, un empate. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6aci-zZYC2U">Perú iba al Mundial y ellos no</a>.</p>
<blockquote><p>Cincuenta años después, Argentina, Perú y un Mundial en juego en La Bombonera</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Han pasado casi cincuenta años y ha querido el fútbol que la historia vuelva a encontrarse consigo misma. Otra vez la AFA en ruinas. Otra vez baile de entrenadores. Otra vez Perú. <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/2069032-argentina-peru-epica-redencion-y-bombonera">Otra vez La Bombonera</a>. Siempre Argentina. Hoy juegan y el Mundial está sobre la mesa&#8230; otra vez. Tras aquel fatídico partido, Argentina tardó casi treinta años en volver a jugar en el estadio de Boca. Hoy, cuando la histeria está a reventar, alguien en la AFA decidió revivir los fantasmas y decidió que el encuentro ante Perú se jugase allí. ¿No le avisaron a Napoleón que Rusia era inconquistable? Y aun así fue. Hace cincuenta años, Perú y La Bombonera fueron para Argentina <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1969-argentina-afuera-de-mexico-70.php">el epitafio</a>, como escribió Ardizzone, del fútbol de las camisetas de seda. El fin de los tiempos de la cometa. ¿Para Messi podrá ser también el fin? ¿O será un inicio? Esta noche seremos testigos.</p>
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		<title>¿Un entrenador debe haber sido futbolista?</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Jul 2017 02:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel Labruna]]></category>
		<category><![CDATA[Johan Cruyff]]></category>
		<category><![CDATA[Oliver Bierhoff]]></category>
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		<category><![CDATA[Renato Cesarini]]></category>
		<category><![CDATA[Yiyo Carniglia]]></category>
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		<description><![CDATA[«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus soldados». Wonder Woman (2017) Oliver Bierhoff, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de grandes ex-jugadores. A pesar de que defiende [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus<span id="more-236412"></span> soldados». Wonder Woman (2017)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.dw.com/es/oliver-bierhoff-tenemos-que-empezar-por-los-ni%C3%B1os-de-cinco-a%C3%B1os/a-19251760">Oliver Bierhoff</a>, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de <a target="_blank" href ="https://www.welt.de/sport/fussball/article166188653/Wir-brauchen-den-deutschen-Guardiola.html">grandes ex-jugadores</a>. A pesar de que defiende que sus programas de formación han producido buenos entrenadores, Bierhoff considera <i>«necesario»</i> desarrollar sus propias versiones de Guardiola o Ancelotti. La entrevista no aclara qué aportan de diferencial los técnicos con buen currículo cómo jugador, pero vamos a suponer que se trata de un tema de autoridad. Lo técnico se puede aprender, pero adquirir el glamour es infinitamente más complicado que aprender la teoría. A priori, esta necesidad parece algo propio de la idiosincrasia del fútbol, porque por ejemplo en el cine no se espera que un gran director haya sido un gran actor. Si bien ha habido quienes desempeñaban ambas funciones con éxito, cómo Woody Allen o John Huston. </p>
<blockquote><p>Otto Bumbel. La negación de la técnica y la desconfianza hacia el jugador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las relaciones entre jugadores y técnicos suelen ser bastante ambivalentes. Cuando <a target="_blank" href ="https://futbol.as.com/futbol/2013/07/12/primera/1373643964_612114.html">Zidane empezó</a> su carrera cómo entrenador dijo que lo que había aprendido en los cursos para técnico es que <i>«un tercio de los jugadores te siguen por lealtad, sentido del deber y respeto a la jerarquía; otro tercio sólo te sigue si les aportas algo, gente a la que tienes que convencer; y otro tercio te complicará la vida siempre»</i>. El jugador cómo colectivo es suspicaz respecto al técnico, pero esto es algo bidireccional. Los técnicos pueden llegar a sentir rencor hacia el jugador. El tema aparece bien reflejado en un ensayo de los años &#8217;80 escrito por el entrenador brasileño Otto Bumbel. Se trataba de un manual sobre la logística del fútbol en el que el autor se mostró tan ácido y beligerante respecto a la conducta del jugador de su época que hasta llegó a disculparse por ello con el lector. </p>
<p style="text-align: justify">Otto Bumbel denunciaba que el jugador, por su trato con los dirigentes, se había acabado contagiado de dos pésimas actitudes de estos: el trato deshonesto y el descuido del fútbol cómo espectáculo. A buena parte de los futbolistas les definía cómo primadictos e irresponsables; y lamentaba que entrenadores de nivel superior (Primera División) tuviesen que dedicar tiempo a la enseñanza de técnica aplicada. La cuestión para Bumbel es que las atribuciones de un técnico de Primera División deberían de ser <i>«acoplar piezas en el aderezo del conjunto»</i> y nunca la de <i>«pulimentador de esas piezas»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Su enfoque de la organización del fútbol era eminentemente industrialista. Al jugador le consideraba <i>«un instrumento técnico al servicio del club»</i>, y por tanto debía llegar a Primera División ya instruido en lo físico-atlético, en lo técnico, en lo táctico y en el comportamiento psico-moral-intelectual. Y si bien reconoce que los genios futbolísticos <i>«nacen»</i>, estima que la clase media-alta de jugadores se debe fabricar siguiendo el modelo de los demás gremios profesionales, es decir, mediante un sistema de capacitación. Tal sistema, más de automatización que educativo, sería responsabilidad siempre a las divisiones inferiores, puesto que Otto Bumbel juzga que es en la niñez y en la pubertad cuando el futbolista asimila el <i>«aprendizaje mecánico de la técnica»</i>, por lo que considera injusto que recaiga en los entrenadores de categorías superiores el realizar un trabajo técnico individual según las carencias de cada jugador.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de esta visión tan crítica sobre el futbolista de su época (1982), <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Bumbel">Otto Bumbel</a> nunca duda en su ensayo de que el jugador es, para lo bueno y para lo malo, la base del juego. Lo indicó de innumerables maneras. Les considera la <i>«principal unidad del fútbol»</i>. Y afirmaba que el jugador, <i>«más que cualquier otra contribución»</i> es quien tiene una influencia más radical en <i>«la configuración de los equipos y en el valor del juego producido»</i>. Hasta el punto en que afirma que <i>«sin el buen jugador, no hay buen fútbol»</i>. Si bien por otro lado considera que el jugador de los ochenta está lastrado por la <i>«heterodoxia de su formación físico-técnica y su casi absoluta negación del estrato intelecto-moral»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Esto acaba provocando un dilema de difícil resolución. El entrenador no tiene tiempo para individualizar el trabajo, pero al mismo tiempo considera que el jugador es quien lógicamente da <i>«estructura y potencialidad al juego de los conjuntos»</i>. <i>«El acierto o desacierto de los jugadores es definitivo»</i>, concluye Otto Bumbel. Lo cual hasta cierto punto le importuna, porque el veterano entrenador llega a proclamar que le parece increíble que todo el andamiaje material de un estadio, funcionariado administrativo, directivos y masa social repose en cerebros a los que no siempre, más bien raramente, considera dotados de una mente, moral, intelectual y profesionalmente desarrollada, amén de con equilibrio psíquico. Su conclusión era lapidaria: <i>«El jugador profesional, en términos generales, no está preparado para ofrecer unas garantías de actuación regular»</i>. </p>
<blockquote><p>Renato Cesarini. La técnica cómo principio de autoridad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, al ser esta una relación bidireccional, cómo ya hemos comentado, los jugadores también pueden poner a examen al técnico en cualquier momento, para determinar si este está cualificado para guiarlos. Otro entrenador latinoamercano, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Yiyo Carniglia</a>, ya advertía en su biografía sobre la necesidad de que los dirigidos fuesen persuadidos de que el trabajo de la semana les era beneficioso; y que el técnico debía ganarse su confianza y respeto dando ejemplo de su conducta en todos los órdenes de su relación profesional y humana. Ponía además el ejemplo de un técnico que tuvo en Boca Juniors, del que piadosamente escondía el nombre, quien según parece les impartía semanalmente una clase teórica que a los jugadores les aburría soberanamente. Ese técnico en los entrenamientos nunca tocaba la pelota con el pie, siempre daba indicaciones con la pelota en la mano, por lo que los jugadores empezaron a sospechar. Así que un día le tiraron una pelota con mucho efecto, la quiso parar con el pie, pero le dio con la punta. Hizo tal ridículo que al mes siguiente lo tuvieron que exonerar porque los jugadores no le respetaban. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando al entrenador y futbolista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> le preguntaron que si era cierto que Renato Cesarini había sido el sumun cómo técnico, lo máximo, respondió que sí, que sin ninguna duda. Y que lo había sido <i>«por lo que sabía y por el poder de convicción que tenía»</i>. Labruna le había conocido cuando tenía 37 o 38 años, y aun jugaba esporádicamente para el primer equipo, mientras que Labruna despuntaba en la cuarta de River. El veterano Cesarini le deslumbró porque parecía saberlo todo en todos los sentidos, tenía un gran carisma. Según Labruna convencía, lo que él consideraba una de las grandes condiciones que tiene que tener un técnico. Pero ese respeto no sólo se sustentaba en sus habilidades retóricas, no. Lo que impactaba a los jugadores es que lo qué Cesarini pedía, primero lo hacía, lo demostraba. Según Labruna, el jugador se fija mucho en si el técnico sabe pegarle a la pelota. Él ponía el ejemplo de que a ellos, cuando les hablaban de los jugadores <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">del mítico Alumni</a> (1908) les daba la risa, porque <i>«cómo iban a jugar esos tipos con esos pantalones»</i>. Al conocerlos sólo por las referencias y fotografías no les respetaban. Sin embargo la técnica que ejecutaba con maestría Cesarini sí que era una prueba tangible de su autoridad. A Labruna el tema le debía parecer tan significativo, que en aquel momento de la entrevista (1983) se disculpó por no poder correr ya en los entrenamientos, debido a una vieja fractura, aunque aclaró que él aun pateaba los córners y que la ponía con facilidad en el segundo palo. Cómo si no pudiese concebir que alguien bajase al campo, incluso para entrenar, sin saber tocar convenientemente la pelota. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/renato-cesarini/">Renato Cesarini</a> era conocido por dar muchas indicaciones técnicas a sus jugadores, invertía mucho tiempo en eso. Cuando Patricio Hernández estuvo entrenando técnica individual en River cómo ayudante del cuerpo técnico del Tolo Gallego, uno de los dirigentes le dijo que así trabajaba Renato Cesarini, y eso para él fue un gran orgullo. El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/10/31/C-129-merlo-debe-saber-que-agarro-una-tienda.php">Puma Morete</a> también explicó en una entrevista cómo a él le vino a ver Cesarini, entonces técnico del primer equipo, cuando el Puma aun estaba en la novena de River, y Cesarini se dedicó a aconsejarle sobre cómo arrancar mejor en carrera, para ganarle tiempo al defensor, o cómo perfilar el cuerpo según quisiese pared o pelotazo en una jugada. </p>
<blockquote><p>Johan Cruyff. La técnica cómo principio metodológico integral.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Unos años después de que Labruna concediese esta entrevista, Johan Cruyff llegó al FC Barcelona cómo técnico (1988). Según el entonces presidente, Josep Lluís Núñez, llegaba avalado <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/05/07/deportes/578959206_850215.html">por su prestigio</a>, se entiende que cómo futbolista, y por conocer como pocos el vestuario azulgrana, ya que había sido un gran jugador del Barcelona. Los primeros años de su magisterio, Cruyff recibió pingües críticas por su metodología. Si tomamos la hemerotéca del diario <i>«El País»</i>, encontramos que había críticas tanto a su modelo de juego cómo a su <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">metodología de entreno</a>, así cómo a su proyecto de fútbol base. El secretario técnico saliente, Ramón Martínez, escribió un informe que decía que <i>«El equipo tiene una visible inmadurez debido a la peculiar personalidad de su técnico [Cruyff]»</i>. Cruyff por su parte pidió que se exonerara a Ramón Martínez por discrepar de su filosofía, y también porque nunca confió en un entrenador que antes no hubiera sido futbolista. </p>
<p style="text-align: justify">Las críticas también arreciaron en el fútbol base. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">un artículo</a> del diario <i>«El País»</i> (1990), los técnicos del filial se quejaban de que el lenguaje de Cruyff <i>«delataba a menudo las lagunas de su formación, especialmente en el aspecto técnico»</i>. Y parece ser que sus comentarios provocaban <i>«reiteradamente el sonrojo de la mayoría de los técnicos que trabajan a sus órdenes cuando ha celebrado reuniones para darles doctrina»</i>. Uno de los aspectos que el artículo tildaba de <i>«paridas»</i>, siguiendo la peculiar expresión que utilizaba el propio Cruyff, fue el concepto de entrenamientos con rondos, en los que tanto él como Charly Rexach tomaban parte activa, y que Cruyff recomendaba que no durasen más de una hora, porque <i>«con una hora basta, porque con una hora me canso yo y todos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas dos años después el mismo diario escribía una oda a la metodología del rondo titulada <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html"><i>«Instruir deleitando»</i></a> (1992). Lo que antes causaba sonrojo o estupor ahora era loado, pues el nuevo lema era <i>«divertirse entrenando»</i>. Lo mismo que había sido censurado tres años antes por la comisión delegada del club, que había descalificado a Cruyff diciendo que era un técnico <i>«carente de criterio, que ve el fútbol desde una perspectiva muy especial, que no es un auténtico profesional porque entiende el cargo como una mera diversión»</i> (1989). No obstante, ahora esto era visto cómo el factor clave, de hecho, apenas un mes después de la publicación de este artículo, Cruyff le diría a sus jugadores en la previa de la final de Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/guardiola-desvela-que-les-dijo-cruyff-antes-de-la-final-de-wembley-92-1012906"><i>«en la medida que podáis, disfrutadlo»</i></a>, y la memoria popular lo convirtió en el lema <i>«salid y disfrutad»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Y que decir de aquella <i>«parida»</i> criticada por prensa y técnicos del filial, lo de que en el entreno <i>«lo fundamental es trabajar para saber coger la posición en el campo»</i>. Ahora se destacaba que a través de esta metodología el holandés volador había sintetizado <i>«todas las necesidades físicas, tácticas, estratégicas y psicológicas para una buena puesta a punto en una sola pieza: <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">el rondo</a>«</i>. E impartía su magisterio, del modo que más resaltaba sus puntos fuertes, es decir, jugando. Aún sorprendía a todos con su <i>«maravilloso toque»</i>, mientras aleccionaba a los jugadores con correcciones técnicas individuales. Y si algún jugador dudaba de su autoridad, aduciendo que Cruyff <i>«lo tiene más fácil, [porque] no se mueve»</i>, entonces podía plantearse aceptar el desafío de retar a ese jugador por el trono, inventando alguna apuesta, cómo por ejemplo, ver quien tiraba más veces seguidas el balón al poste. Al búlgaro Hristo Stoichkov le humilló de ese modo en un entreno, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">ganándole fácilmente 5.000 pesetas</a>, en un improvisado concurso que acabó con fallo del búlgaro en su primer intento a 15 metros y siete aciertos seguidos del técnico holandés, el último tirado con la izquierda, su pierna mala, por recochineo. Lo que les quería transmitir es que quizás ellos eran buenos jugadores, pero que él era Johan Cruyff. Y que por eso les podía corregir.</p>
<blockquote><p>Zinedine Zidane. La técnica cómo vínculo relacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ventaja estratégica que supone para un entrenador saber jugar bien al balón funciona a dos niveles. Por una parte le autoriza ante los jugadores y por otra le permite enseñar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1RYBulQ9884"><i>«haciendo»</i></a>, que según numerosos expertos en educación es la experiencia de aprendizaje más eficiente. Ya el médico y pensador Albert Schweitzer decía que dar ejemplo no es que sea la principal manera de influir; es que es la única. Y si alguno se pregunta si este tipo de enfoque sigue teniendo vigencia en el fútbol <i>«moderno»</i>, quizás cabría recordar las dificultades que tuvo Rafael Benítez cuando intentó asesorar en gestos técnicos a los jugadores del Real Madrid. El propio Cristiano Ronaldo <a target="_blank" href ="http://www.beinsports.com/us-es/laliga/noticias/cristiano-ronaldo-pienso-que-me-voy-a-retirar/266104">confirmó en una entrevista</a> que hubo discrepancias por el tema y también justificó su postura: <i>“Hay cosas que nadie te puede enseñar, que tienes o no. [Benítez] Me decía como patear el balón o como hacer el dribling, tienes que respetarlo. Yo pensaba, vale, porque hay cosas que no puedes tener un debate con una persona que piensa tan diferente de ti. Es preferible decir gracias y ya está”</i>. Los psicólogos ya avisan de que el consejo es una mala medida preventiva ante conductas de riesgo. </p>
<p style="text-align: justify">Zidane en cambio hizo cómo Cruyff, retó amistosamente a Cristiano Ronaldo a un concurso de lanzamiento de tiros libres y le superó. El portugués lo encajó con deportividad, y posteriormente ha destacado que Zidane les transmite <a target="_blank" href ="https://elpais.com/deportes/2016/01/17/actualidad/1453039782_534060.html">más empatía</a> que Benítez. La empatía en este caso sería la ventaja comunicativa directa de que el jugador asuma que cuando le hablas lo haces desde una experiencia común. Lo cual tiene efectos positivos incuestionables a la hora de elaborar la relación jugador-entrenador. De este modo el magisterio con balón deviene en  el facilitador ideal para alcanzar el objetivo que marcaban técnicos cómo Carniglia o Labruna, esto es, convencer al jugador de que el trabajo que le propones les será beneficioso.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>La Signora de Carcano</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Jun 2017 01:54:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>“Casi todos los hombres ganan al ser conocidos”, André Maurois, novelista y ensayista francés.</p></blockquote>
<p><span id="more-233482"></span></p>
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<p style="text-align: justify">Si en el geométrico ejercicio de delimitar los orígenes del fútbol italiano se traza una línea entre sus principales vértices, Génova, Turín y Milán, el llamado triángulo industrial, se observa que en su centro, como un faro que todo lo ilumina, lo guía y lo define, se levanta la ciudad de Alessandría. Es el corazón plano y fluvial del Piamonte. Le separan 90 kilómetros de Turín, pero 90 kilómetros no son nada cuando se habla de toda una vida: un cordón umbilical que ayudó a la configuración de la Juventus, y toda su inmensa leyenda de equipo imperioso y respetado, tal y como lo conocemos hoy. El mito de la Signora se gestó en buena parte a lo largo de esa carretera de 90 kilómetros, conectada al vientre de la <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Unione_Sportiva_Alessandria_1912">US Alessandría</a>, un club que ahora, quizá, no nos diga nada, por mucho que hace casi un siglo ejerciera de palanca decisiva para la evolución y desarrollo del calcio. Un crecimiento que se manifestó en el dominio de Italia en la década de los años 30: Copa del Mundo de 1934 y 1938 y JJOO de 1936, en una historia de triunfos en la que el ‘blocco Juve’ acaparaba la selección, al tiempo que instauraba la primera gran hegemonía que conoció la Serie A: el Quinquennio d’Oro de la Juventus, con cinco Scudetti en línea, entre 1931 y 1935. </p>
<blockquote><p>Carlos Carcano fue una figura capital en el nacimiento de la Juventus que hoy conocemos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El entrenador de aquella escuadra fue <a target="_blank" href ="http://ilpalloneracconta.blogspot.com.es/2011/03/carlo-carcano.html">Carlo Carcano</a>, cuya teorización táctica permanece enterrada bajo el polvo del recuerdo de Vittorio Pozzo, el gran obispo del fútbol italiano de entreguerras. Pozzo se abrió espacio en la historia gracias a su liderazgo y carisma al frente de la selección, pero también por ponerle la firma al <i>Método</i>, un sistema de juego de matrícula italiana que se distinguió por ofrecer una vía de divergencia continental a la WM británica. Carlo Carcano, desde el banquillo de la Juventus, representó una fuente ideológica esencial para que el <i>Método</i> tomara impulso. Antes de esa etapa turinesa, el técnico había arraigado como figura icónica de la ‘escuela alessandrina’. Carcano había nacido en Varese, pero desde 1913 vivió en Alessandría. Jugó durante 11 temporadas en el club de la ciudad, alojado durante mucho tiempo en la fonda de la madre de Giovanni Ferrari, un niño entonces, al que años después llevaría a la Juventus para convertirlo en el futbolista más creativo y mágico de Italia. </p>
<p style="text-align: justify">El entrenador de Carcano era George Arthur Smith, uno de los alumnos en el Genoa campeón del pionero Walter Garbutt en la primera década del siglo XX. A Smith se le considera el padre de la escuela alessandrina y el artífice de que la ciudad se consolidara como el epicentro de la región que transformaría el sustrato táctico del calcio. Hasta la creación de la Serie A y los cambios organizativos impuestos por el fascismo con la Carta de Viareggio (1926), esa porción del Piamonte dio carácter provincial al mapa del fútbol italiano. La US Alessandría, los ‘grigios’, ejercía de capital de un laboratorio conectado al Pro Vercelli, al Novese de Nova Ligure y al Casale de Casale Monferrato. Estos tres equipos de pequeñas urbes de la provincia de Alessandria o limítrofes con ella ganaron el campeonato italiano alguna vez entre 1908 y 1922, siete títulos, por ejemplo, <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Unione_Sportiva_Pro_Vercelli_Calcio">el histórico Pro Vercelli</a>. La <i>«Gazzetta dello Sport»</i> ya hablaba en 1914 del <i>“cuadrilátero de la universidad del fútbol”</i>, agregando a la vecina Novara y resaltando Alessandría como una ciudad donde <i>“el calcio autodidacta está ofreciendo resultados inesperados”</i>. La escuela alessandrina no solo incorporaba la identidad de los ‘grigios’ sino que era extensible al fútbol de toda la región. Entre sus rasgos comunes figuraban la resistencia competitiva, el espíritu colectivo y la disciplina y el denuedo de sus futbolistas, muy en la línea de la tradición obrera de esa tierra. </p>
<p style="text-align: justify">La zona palpitó fútbol durante los años previos a la Primera Guerra Mundial, afianzándose la afición por un deporte aún emergente y favoreciendo el intercambio de conocimiento y relaciones de todo tipo como importante nudo industrial y de comunicaciones en el norte de Italia. Por si fuera poco, el mejor futbolista de la época, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ob-qfbRlSvk">Adolfo Baloncieri</a>, luego estrella del Torino, saldría de las calles alessandrinas. Durante los años 20, se formarían en ese recogido cuadrado piamontés varios de los mejores futbolistas de Italia. <a target="_blank" href ="https://it.wikipedia.org/wiki/Bruno_Roghi">Bruno Roghi</a>, histórico director de La Gazzetta dello Sport, destacaba el carácter academicista que había adoptado esta cantera porque <i>“a pesar de ser el Alessandria despojado sistemáticamente de sus campeones, no se altera el estilo de juego, la unidad armoniosa de sus jugadores ni la dignidad de su rango deportivo. Se van los futbolistas y queda la escuadra. Esto significa una personalidad”</i>. Roghi hablaba así de los componentes propios de una escuela. Ya después, en 1932, Baloncieri diría que <i>“con los jugadores salidos de Alessandría y esparcidos a los cuatro vientos en las escuadras italianas se podría formar el más formidable de nuestros equipos. Sería un equipo que tendría también el mejor entrenador, porque Carcano es de Alessandría”</i>. En realidad, ese sueño alessandrino existió, Baloncieri lo comenzaba a tener delante, y estaba cristalizando a 90 kilómetros de su casa, ese equipo fue la Juventus de Carcano. </p>
<blockquote><p>La llegada de Carcano potenció lo que ya estaban haciendo los Agnelli desde 1923.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La llegada del entrenador veronés al club biaconero en 1930 representó, desde un prisma táctico y puramente futbolístico, el episodio que completó el punto de inflexión iniciado por el desembarco de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/proyecto-nueva-juventus-reformulacion-club-estadio-conte-pirlo-modelo-juego/">la familia Agnelli</a> en 1923, con el inicio del ‘estilo Juve’, un modelo de gestión deportiva inédito en la Europa de entonces. Los Agnelli implantaron en la Juventus un sistema de administración basado en las políticas comerciales de la FIAT, la empresa a la que habían catapultado como uno de los grandes motores de la economía italiana. Al frente del club se instaló Eduardo Agnelli, hijo del patriaca, Giovanni, el fundador de la dinastía y senador del Reino de Italia. En muy poco tiempo, transformó la Juventus, profesionalizando la plantilla de futbolistas y su estructura, especializando los puestos directivos, instaurando los famosos reglamentos de control inspirados en los valores de la FIAT (desde cómo se debían comportar en público los jugadores a cómo debían vestir en los viajes…), abriendo una sede social o modernizando el estadio de Corso Marsiglia. Eduardo Agnelli se apoyó en un vicepresidente, el barón Giovanni Mazzonis. Esta presencia aristócrata y nobiliaria en la Juventus acentuó su tradición como club de clases altas, en contraposición en la ciudad al Torino, con más predicamento entre obreros. De ahí que la ‘Juve’ se fuera conociendo en Italia como una institución de ‘signores’. Así nació la leyenda de la ‘Signora’, aunque hay versiones que afirman que ese nombre salió de gradas enemigas, en referencia a las ‘signoras’ que regían los burdeles de la época. </p>
<p style="text-align: justify">Sobre por qué los Agnelli se adentraron en la Juventus hay razones de todo tipo y condición, pero es evidente que captaron la potencialidad del fútbol como instrumento de posicionamiento social y económico, del mismo modo que compraron el periódico <i>«La Stampa»</i> o abrieron la estación invernal de Sestriere. Hay interpretaciones que describen la voluntad inicial de la familia de entrar a controlar el Torino, al fin y al cabo, el club de la ciudad con más arraigo y más seguidores en la época. Sin embargo, el componente nobiliario y burgués de la directiva y las filas juventinas –un caladero de negocios futuros- jugó el papel decisivo. </p>
<p style="text-align: justify">Los primeros días de los Agnelli en la Juventus coincidieron prácticamente con la toma del poder de Benito Mussolini. Desde el comienzo del régimen, el fascismo propulsó cambios profundos en el fútbol italiano, moldeándolo de acuerdo a sus patrones ideológicos y políticos. Es innegable que el calcio, tal y como lo conocemos hoy, se construyó sobre esa ‘fascistización’, encarnada en la <a target="_blank" href ="https://it.wikipedia.org/wiki/Carta_di_Viareggio">Carta de Viareggio de 1926</a>: se creó una división nacional desde la que nació la Serie A en 1929 –el nacionalismo italiano era el eje vertical del fascismo-, se patrocinaron fusiones de clubes de la misma ciudad con la vocación de diseminar la participación en la liga y evitar que una misma población contara con varios equipos –gracias a esta deslocalización nacieron la Fiorentina, el Bari, la Roma, la Ambrosiana como unión del Inter y el US Milanese, la Sampierdarenese y el Andre Doria anticiparon el nacimiento de la Sampdoria constituyendo la Dominante de Génova, y el Internaples se trasfiguró en el Napoli…-. Además, el ‘calcio del Duce’ se centralizó y la FGCI se trasladó de Turín a Roma con escala breve en Bolonia. Pero, quizá, las intervenciones de mayor alcance las representaron la apertura al profesionalismo y, en clara sintonía con las políticas autárquicas de Mussolini, la prohibición de los futbolistas extranjeros, vaciando así las plantillas –no los banquillos- de austriacos y húngaros. </p>
<p style="text-align: justify">En este punto, la Juventus ejercería de dique de resistencia de modo fundamental para el calcio. La familia Agnelli concebía el club como un coche de la FIAT: le dedicaba la misma mirada comercial, como escribiría Mario Sconcerti en <i>‘Storia delle idee del calcio’</i>: <i>“Eduardo Agnelli vendió a Italia un medio de locomoción sentimental”</i>. Para ello, con un claro afán de optimizar la competitividad de su equipo de fútbol, necesitaba de los futbolistas extranjeros. Eduardo Agnelli introdujo así un enfoque internacional a la gestión del club, siendo pionero en el envío de emisarios a Sudamerica. Entendía el fútbol como un mercado sin fronteras. Este propósito colisionó con Mussolini, así que Eduardo le convenció encontrando una fisura en el veto: los descendientes de los emigrantes no eran extranjeros, sino italianos de <i>“una gran patria que se extiende más allá del Atlántico”</i>. Así, se permitieron los ‘oriundi’, futbolistas, hijos o nietos de italianos, afincados en Brasil, Uruguay y Argentina, donde el juego iba un punto por delante. Esto enriqueció el calcio a nivel técnico, amplió las posibilidades tácticas del <i>«Método»</i> y sirvió en bandeja a la Juventus a tres oriundi de primer nivel: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NoOzRsCh5yc">Renato Cesarini</a> (nacido en Italia, aunque formado en Chacarita Juniors) y dos estrellas de la selección argentina, de padres italianos, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z8uFRzSv4R8">Luis Monti</a> (San Lorenzo) y Raimundo Orsi (Independiente). Argentina acusó a las instituciones fascistas de financiar esos fichajes y, por ejemplo, bloqueó el permiso de Orsi, impidiéndole jugar en su primer año en Turín. La Juventus iba conformando así un equipo engalanado y poderoso, mientras a 90 kilómetros se definía el entrenador que acabaría ordenando esas ambiciones de los Agnelli. </p>
<blockquote><p>Vittorio Pozzo señaló a la Alessandria de Carcano como un ejemplo de lo que debe ser el Calcio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de sus escuetas experiencias en el Valenzana y el Internaples, los dirigentes del Alessandria habían reclutado en 1926 a Carcano, un emblema del club durante su etapa como futbolista en las funciones de mediano. En esa posición, Carcano entendió la relevancia, dentro de la estructura del equipo, de un futbolista que marcara los ritmos tácticos del juego, alguien con facultades para descifrar los cambios entre las fases ofensiva y defensiva. Uno de los rasgos del <i>«Método»</i> sería esa figura del centromediano, un futbolista capaz de organizar y distribuir el juego, pero sobre todo de reforzar la línea de ‘terzinos’ (centrales). Apreció que, para esas exigencias, necesitaba perfiles muy atléticos, algo que Italia no podría ofrecerle, pero que en Sudamérica se habían asentado como un componente definidor de su fútbol: el mediocentro aguerrido, físico, con clase, personalidad y elegancia… El Monti que dirigiría después. Entre 1926 y 1929, Carcano experimentó con Giuseppe Gandini en esa posición (un futbolista de <i>«relevantes dotes físicas y un impetuoso espíritu competitivo, típico exponente de la escuela del Piamonte, con un juego áspero, corajudo y muy concreto»</i>, según el periodistas Carlo Felice Chiesa). Carcano comenzó, además, en la US Alessandría a aplicar el movimiento de piezas que acabaría configurando definitivamente el <i>«Método»</i>: el retraimiento de los dos interiores de ataque en la formación de la ‘Pirámide de Cambridge’. Esta fue la transformación básica hacia el <i>«Método»</i> y su plasmación: 2-3-2-3 (WW). Un dibujo que abría una vía alternativa al esquema piramidal y a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">la WM inglesa</a> y su definitorio cuadrado interior (3-2-2-3). En el <i>«Método»</i>, la clave estaba en la superioridad numérica y el plus de protección defensiva que iban a aportar los interiores a la zona de medios. Este retraso de los ‘inside forwards’ ya era un signo de identidad de la escuela alessandrina desde tiempos del fundador George Artur Smith. El británico ya lo había introducido antes de la Primera Guerra Mundial. Ese legado lo recogió Carcano y lo explotó en el banquillo del Alessandria, revelándose este equipo como una de las más admiradas atracciones del calcio entre 1926 y 1929, cuando rozó el ‘scudetto’ de 1928 y ganó la Copa CONI de 1927 con un conjunto formado con futbolistas de la ciudad. Atento a ese trabajo permanecía <a target="_blank" href ="https://www.futbol-tactico.com/es/leyendas_del_futbol/vittorio-pozzo-el-entrenador-que-hizo-grande-a-italia.html">Vittorio Pozzo</a>, quien, tras impulsar desde Turín, capital del calcio en aquella época de poder piamontés, la reforma del sistema de ligas (‘Proyecto Pozzo’) y dejar su primera etapa como Comisario Técnico de la selección, contribuyó a promocionar a Carcano como nuevo responsable de la ‘Azzurra’ en 1928: <i>«Que la confianza se puede aplicar a elementos como la disciplina, la enseñanza y la organización del juego ha resultado un ejemplo para todos: Carcano de la Alessandria»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Carcano relevaba así, de modo eventual, con cargo de entrenador y no de Comisario Técnico, a Augusto Rangone, precisamente otro ilustre alessandrino, que acabó enfrentado a Leandro Arpinati, jercarca fascista de Bolonia que dirigía la ‘Federazione’, después de conseguir el bronce en los Juegos de Ámsterdam (1928) y dejar encarrilada la Copa Internacional o Copa Doctor Gero –embrión de la Eurocopa- del ciclo 1927-1930 que levantaría Italia. Rangone había sido uno de los fundadores de la US Alessandría, tesorero, dirigente y co-entrenador junto al húngaro Arpad Weisz. Su ascendencia sobre Carcano había sido, pues, notable. Entre ambos orientaron ya el juego de la selección en ‘clave alessandrina’, enfocándolo hacia la fórmula metodista. Carcano, antes del regreso definitivo de Pozzo, dirigió seis partidos a Italia, suficientes para abrir el camino táctico a su sucesor, con notas novedosas como el “<i>juego de coberturas y el bloque defensivo”</i>, como recoge Antonio Papa en <i>‘Storia sociale del calcio in Italia’</i>. Aspectos que comenzaron a implementar características del juego zonal, en contraposición con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/">los rasgos individuales de la WM</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Es decir, cuando entre 1929 y 1930 Pozzo asume el control definitivo y personal de la selección y Carcano es elegido por los Agnelli como preparador de la Juventus, el fútbol italiano ya tiene un rumbo claro y prefijado hacia los postulados finales del <i>«Método»</i>. La Signora, de hecho, había incorporado en los años previos a varias de las más prestigiosas figuras del ‘Vej Piemont’ (Viejo Piamonte), como describía Gianni Brera. Convirtió a <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Virginio_Rosetta">Virginio Rosetta</a>, el capitán del Pro Vercelli, en el primer futbolista profesional del país en 1923, pagando 50.000 liras e inaugurando el popular ‘calciomercato’. Desde 1928 formaría el triángulo defensivo más célebre del fútbol italiano (hasta que el tiempo quizá lo diga de Buffon, Bonucci y Chiellini) con el portero Combi y Umberto Caligaris, la estrella del Casale fichada ese año. Del Novara había llegado el extremo derecho Munerati. Y Carcano se trajo del Alessandría a sus dos talentos más relucientes: el cerebral interior Giovanni Ferrari y al gladiador mediano izquierdo Luigi Bertolini. Al margen de los oriundi argentinos o el brasileño Sernagiotto y de los canteranos de Turín, casi todos los italianos de la plantilla de Carcano en la Juventus (y excepto Munerati todos fijos con Pozzo en la selección) habían forjado su fútbol en el área de influencia de la escuela alessandrina.</p>
<blockquote><p>El Quinquennio d’ Oro evidencia el dominio inicial estilístico que tendría la Juve de Carcano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Quinquennio d’ Oro se inauguró con el título de 1931, pero el equipo acabó por redondearse en las dos temporadas posteriores. Primero, con la contratación de Luisito Monti, quien llegó con 12 kilos de sobrepeso, dolores de espalda (le apodaron ‘Doble Ancho’) y que había dejado el fútbol en Argentina. Fue Renato Cesarini, el de los goles decisivos a deshora –el mito nace en 1931, en un partido entre Italia y Checoslovaquia- quien le convenció de volar a Italia. Segundo, con la llegada de Bertolini, escudero ideal de Ferrari en el sector izquierdo del centro del campo, un chico voluntarioso, gregario, fiel a su cinta blanca en la cabeza, de esos que nunca le faltaron a Italia. Y tercero, con la aparición de Felice Borel, con solo 17 años, el goleador de aquel equipo, a quien llamaron ‘Farfallino’ por su ligereza de mariposa. La Juventus alcanzaría con él las cotas más altas del Quinquennio, con un juego de acento metodista. Su estilo se basaba en una defensa fuerte, no solo alimentada por un portero de época como Combi y la pareja Caligaris-Rosetta (uno el terzino de volata, especialista en el marcaje, y el otro, terzino de posizione, un primer esbozo del líbero), sino también por el blindaje de los flancos con los medianos laterales, Bertolini en la izquierda y Varglien I en la derecha, marcando a los extremos rivales (la zaga se volvía mucha veces de 4 hombres) o auxiliando en la elaboración. Además, resaltaba el apoyo proporcionado por Monti como centromediano metodista: él fue la clave de bóveda sobre la que descansaba el sistema, ayudando a los centrales, un movimiento de coberturas que Cesarini y Ferrari completaban desde los interiores retrasados del Método. <i>“La Juventus aplicaba un módulo de marca sudamericana, sin el preciosismo de esa escuela, pero no precisamente exento de viril rudeza”</i>, refirió <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/gianni-brera/">Gianni Brera</a>. </p>
<p style="text-align: justify">El equipo siempre tenía, de este modo, superioridad en la zona media, con esas dos piezas, en Italia llamadas ‘mezzalas’, escalonadas de tal modo que agilizaban y verticalizaban el juego de rápidos contragolpes que tanto distinguió el estilo. Sernagiotto (o Munerati) y Orsi ocupaban los extremos, con Vecchina o Borel en la delantera. La Juve, como la selección de Pozzo, practicaba así un fútbol de oportunismo, astucia y efectividad, valores que nunca ya abandonarían la identidad de Italia. En Austria, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/hugo-meisl/">Hugo Meisl</a>, íntimo de Pozzo y alérgico a la WM, optó por un camino intermedio, una síntesis entre el esquema inglés y el Método. Tácticamente, no había grandes diferencias con la fórmula italiana, pero sí en el discurso, en la esencia, pues Austria digería más los ataques, con un fútbol más sinfónico, posesiones más largas, mayor caudal ofensivo… </p>
<p style="text-align: justify">Pozzo no dudó en reclutar a Carcano como asistente para la Copa del Mundo de 1934, justo después del cuarto ‘scudetto’ consecutivo. La Signora ya <i>“era un fenómeno social, no solo un equipo”</i>, según Brera. Le acompañaron al técnico hasta ocho jugadores en el ‘blocco Juve’: Combi, Caligaris, Rosetta, Monti, Bertolini, Ferrari, Orsi y Borel. También el preparador físico Guido Angeli, detallista y meticuloso en el acondicionamiento atlético tan característico de esa Juventus, fundamental en la recuperación de Monti y en que ganaran el quinto título con los 34 años de Orsi, los 34 de Caligaris, los 33 de Rosetta… Brera llamaría a Carcano <i>“el filósofo del músculo”</i>. El triunfo en la Copa del Mundo de 1934 con la contribución del ‘blocco Juve’ acabó por disparar la popularidad de la Signora. Los éxitos (solo faltó conquistar la escena internacional, la <a target="_blank" href ="http://www.condospelotas.es/la-copa-mitropa-precursora-de-la-liga-de-campeones/">Copa Mitropa</a>), su espectacular juego y las construcción desde el periodismo de una imagen ejemplar del club habían acelerado la construcción de una ‘tiffosería’ nacional, la primera y más destacada de Italia. Brera decía que eso fue sobre todo posible gracias a que las plumas más influyentes y los directores de los principales diarios, como Carlin, eran juventinos. Sin embargo, el formidable impacto social de aquella escuadra de Carcano lo determinaron los flujos migratorios. Miles de obreros llegados del sur de Italia, de Puglia, Campania, Calabria, Sicilia o Lucania, a las factorías de la FIAT se afiliaron a la Juventus, propagando luego ese sentimiento en sus pueblos de origen. La Signora se convirtió así en club nacional, con más seguidores fuera de Turín, donde predominaba el Torino, que dentro. Hasta entonces, lo habitual en Italia era apasionarse del equipo de la ciudad, continuando así la tradición medieval del campanilismo, un fenómeno de rebelión y enemistad entre regiones que simbolizaba las identidades locales. La Juventus rompió eso. Puede afirmarse que, posiblemente de forma involuntaria y casual, el club se convirtió en el vehículo ideal, en los años de régimen fascista, para propagar una conciencia nacional en una Italia aún joven y descentralizada, tal y como pretendía Mussolini. De repente, gracias a los triunfos del Quinquennio, la Juventus, apoyada históricamente por la burguesía, estudiantes, emprendedores, e intelectuales, se transformó en el equipo de los inmigrantes de la clase trabajadora. Que el club no tuviera el nombre de la ciudad en la que jugaba también ayudó a esa difusión y acogida. Pero, al fin y al cabo, la clave era que la escuadra ganaba, representaba poder, algo que permitía lucir orgullo a esos obreros de la FIAT cuando regresaban a sus pueblos del sur. <i>“La leyenda de la Juventus fue magnificada por la ola demográfica, cuando generaciones enteras abandonaron su tierra, impulsados por la dinámica del empleo y la esperanza de encontrar en las grandes ciudades del norte no solo nuevas oportunidades laborales, sino también nuevos estilos de vida. Entre ellos, el mito deportivo del domingo y la alegría en la Juventus”</i>, relata Antonio Papa. La Juve no solo le cambió la piel al calcio: se la mudó también a toda una sociedad. Si en el ciclismo, el otro deporte masivo del país, <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Alfredo_Binda">Alfredo Binda</a> estaba representando esa ‘nueva Italia’, la Juventus lo hizo en el fútbol. </p>
<blockquote><p>A la marcha de Carcano se le unió la desafortunada muerte de Eduardo Agnelli. Así llegó su fin.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Antes de que la Signora cerrara el ciclo victorioso con el quinto título consecutivo, en 1935, mediada la temporada, se anunciaba la salida de Carlo Carcano. Detrás de este oscuro episodio, existen las dudas del complot interno. Carcano, aunque no públicamente, era reconocido por su supuesta homosexualidad, asunto espinoso en una dictadura fascista. Algunos jugadores denunciaron al técnico ante la directiva, quizá motivados por revanchas propias de la gestión del vestuario, declarando insinuaciones e incluso un intento de acoso al joven Borel. Aquello acabó arrinconando el nombre de Carcano en la historia de la Juve y del fútbol italiano. Oficialmente, fue despedido por motivos personales. Le relevó Carlo Bigotto, quien sufrió para enlazar el quinto scudetto con una plantilla ya envejecida, en la que Orsi había dejado el país y regresado a Argentina ante los temores de una leva para la guerra de Etiopía, con lesiones de Monti y Cesarini… La miel se había agotado. El 14 de julio de 1934 llegó la peor de las sentencias: Eduardo Agnelli, con 43 años, moría decapitado al soltarse la hélice del hidroavión con el que amerizaba en el puerto de Génova. A <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/juventus/">la Juventus</a>, de repente, se le murieron los padres: la historia del fútbol es, a menudo, la historia de los hombres. </p>
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		<title>¿Para qué se inventaron los entrenadores?</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Dec 2016 03:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Fuimos a Inglaterra y no le interesábamos a nadie. Teníamos a un chico que hacía de entrenador y simplemente nos dijo: &#8216;Salid ahí y no hagáis tonterías&#8217;. ¡Qué coño tonterías! En tres minutos les habíamos metido dos goles, pero el segundo nos lo anularon y a mí se me soltó la lengua y le dije [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Fuimos a Inglaterra y no le interesábamos a nadie. Teníamos a un chico que hacía de entrenador y simplemente nos dijo: &#8216;Salid ahí<span id="more-221113"></span> y no hagáis tonterías&#8217;. ¡Qué coño tonterías! En tres minutos les habíamos metido dos goles, pero el segundo nos lo anularon y a mí se me soltó la lengua y le dije de todo al árbitro». Ferenc Puskas (1995) en una entrevista con el diario <i>«El País»</i> en Budapest.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el fútbol empezó a practicarse de manera organizada, es decir, siguiendo las reglas de los ingleses, no existía la figura del entrenador. Un gran olvidado del fútbol español, don <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2014/11/23/actualidad/1416759290_903777.html">Pablo Hernández Coronado</a>, lo explicaba de una forma muy divertida. Él decía que en la época en la que todos los aficionados eran jugadores y, lo que que le resultaba aun más extraño, todos los jugadores aficionados, el jefe del equipo era el capitán; el cual era designado por sus propios compañeros a través de una votación directa. Durante aquel periodo legendario, y siempre según Hernández Coronado, la función del capitán se limitaba a elegir a los jugadores que formarían el equipo y a indicar el lugar que en el ocuparían. Un alineador, vamos.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque ya entonces existían discrepancias sobre cómo debía desarrollarse dicha función. Por ejemplo, podemos encontrar una referencia sobre la adecuada dirección técnica de un equipo en un artículo de la revista deportiva madrileña <a target="_blank" href ="http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?lang=es&#038;q=id:0002120681"><i>«Gran Vida»</i></a>, publicado en marzo de 1904 y escrito por el corresponsal francés, aunque residente en Madrid, Ernest Cottart. Monsieur Cottart hablaba de la <i>«homogeneidad»</i> como una de las cualidades más deseables para un team. Su tesis consistía en defender que la superioridad de un equipo se sustentaba en el <i>«respeto, disciplina y obediencia»</i> a su capitán, el cual deberá corresponder a dicha confianza procurando que sus subordinados conserven sus sitios respectivos en defensa y entrenando a sus delanteros para que hagan <i>«muchos passes»</i>. De cara a la elección de los jugadores, Cottart recomendaba hombres ligeros para la delantera y hombres pesados (aunque ágiles) para la defensa. Y también advertía sobre el juego personalista, que solo busca el aplauso fácil del público inexperto. </p>
<p style="text-align: justify">La dinámica autoritaria propuesta por Monsieur Cottart dista mucho de lo que Hernández Coronado cita como lo habitual durante la primera época. Según el ex seleccionador nacional, si a alguno de aquellos capitanes se le hubiese ocurrido, por ejemplo, decirle a sus compañeros que diesen vueltas al campo o que hiciesen flexiones, además de perder el puesto seguramente hubiesen visto peligrar su integridad. </p>
<blockquote><p>Siempre existió la figura del director técnico, pero era elegida democráticamente por el resto del equipo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El cambio de las estructuras de poder en los equipos se produjo de un modo progresivo, conforme aumentaba el numero de ex-jugadores y estos acaparaban los puestos directivos. Según Hernández Coronado, el paso clave fue retirar a los jugadores la capacidad de elegir su capitán, pasando esa atribución a las juntas directivas. Él interpreta que esta decisión se sustentó en dos razones: una explicita y otra implícita. A priori, al institucionalizar dicha elección se consideraba que los capitanes pasarían a tener una mayor autoridad. Pero para Hernández Coronado esta decisión escondía una dimensión política y no deportiva, puesto que lo que facilitaba era que la Junta influyese de un modo más directo en el equipo. </p>
<p style="text-align: justify">El siguiente paso en esa dirección fue la importación de la figura del director técnico a la manera inglesa. Los primeros entrenadores fueron jugadores del propio club que acababan de retirarse, luego llegaron los veteranos de otros clubes y finalmente los técnicos extranjeros. El puesto iba ganando paulatinamente en importancia, cada vez estaba más <i>«tecnificado»</i> y, en consecuencia, mejor retribuido. Hernández Coronado se muestra suspicaz tanto en relación al progresivo empoderamiento de la figura del entrenador, como respecto a los motivos ocultos que entendía que había tras este ascenso. </p>
<p style="text-align: justify">Es interesante contrastar la opinión de Hernández Coronado (1955) sobre el impacto de un técnico en un equipo con las declaraciones que hizo sobre el mismo tema Alfredo Di Stefano (1964), porque son muy parecidas. Di Stefano aseguraba que un director técnico, <i>«sabiendo»</i>, podía colaborar a lo sumo en un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/">diez por ciento</a> para conseguir el triunfo. Pero el técnico que no sabía podía perjudicar al equipo en un cuarenta por ciento. Hernández Coronado estimó, a ojo de buen cubero, que un buen trabajo técnico podía mejorar las posibilidades de un conjunto hasta un quince por ciento. Sin embargo también podría reducir el rendimiento hasta un cincuenta por ciento, si los entrenamientos eran demasiado duros, si contribuía a que hubiese disensiones dentro del grupo o si toleraba la indisciplina. </p>
<p style="text-align: justify">A pesar de que el potencial teórico de mejora era muy inferior al de deterioro, Hernández Coronado consideraba que los entrenadores eran <i>«necesarios»</i>; si bien no tanto por la vorágine tacticista, con la que se muestra muy crítico, sino por motivos sociológicos. Los entrenadores existían, principalmente, para ejercer cierta sensación de control sobre los jugadores; y porque siempre hace falta alguien cuya principal misión sea tener la culpa. Este segundo punto está vinculado a la necesidad de una catarsis periódica en los equipos. La conveniencia de sacrificar un chivo expiatorio que permita transmitir metafóricamente la sensación de <i>«borrón y cuenta nueva»</i>, así como eximir a la Junta de toda responsabilidad por una teórica mala marcha del equipo. Hernández Coronado considera este mecanismo como parte de una <i>«religión del deporte, con sus mitos, sus ritos, sus santos y sus santones»</i>, y a esta esfera pertenecerían, por ejemplo, esas expulsiones solemnes de entrenadores. Si bien él parece apuntar a que considera estas dinámicas como algo necesario. </p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, en el otro lado del océano, el periodista argentino Dante Panzeri habla también sobre esta misma dimensión <i>«espiritual»</i> del fútbol, aunque con un enfoque mucho menos compasivo. Sirva como ejemplo el artículo publicado en el número 6 de la <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/211841-satiricon-br-aquellos-humores-feroces">revista Satiricón</a> (1973), en donde considera equiparables a la charlatanería política, el curanderismo y al <i>«macaneador»</i> (estafador) religioso con los directores técnicos del fútbol. De hecho Panzeri se muestra aun más despiadado con los entrenadores que con las otras supuestas patrañas, puesto que si bien atribuye a la religión o al curanderismo algún «servicio espiritual», considera en cambio que los directores técnicos son el caso más incomprensible de cuantas <i>«supercherías»</i> (sic) hay en el mundo. Aun cuando en el artículo de Satiricón asegura que el fenómeno le resultaba incomprensible, parte de su obra fue encaminada a sistematizar una teoría coherente sobre cómo funcionaba y a quién servía este fenómeno de los técnicos futbolísticos. </p>
<blockquote><p>Es un sacerdote de la religión futbolística y el chivo expiatorio que limpia los pecados del grupo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si ponemos en paralelo el trabajo de Dante Panzeri con los escritos de Pablo Hernández Coronado, constataremos que sus enfoques particulares son bastante compatibles. Ambos dan preeminencia a su función como <a target="_blank" href ="http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/de-donde-procede-la-expresion-ser-un-chivo-expiatorio/"><i>«chivo expiatorio»</i></a>. La diferencia entre ambos es que Hernández Coronado razona que el funcionamiento es similar al ritualismo religioso, mientras que Panzeri prefiere compararlo con una comedia teatral, pero al fin y al cabo el procedimiento es parecido. Panzeri lo explicó con todo lujo de detalles en otro artículo de Satiricón (1974) dedicado a <i>«Los dirigentes del fútbol»</i>. Allí dice claramente que el director técnico fue un invento de los dirigentes y que su función principal consistía en darle a las masas de aficionados un culpable visible para que los directivos quedasen a salvo. Lo mismo que veinte años antes había razonado Hernández Coronado, si bien éste ahondó más en el fenómeno estableciendo que la catarsis de la destitución también era útil para los jugadores -y no solo para los directivos- y que el advenimiento de un nuevo técnico suponía darle al aficionado una nueva ilusión. Algo necesario porque, según él, las masas <i>«siempre se creen con derecho a los milagros»</i>. Por ejemplo, que de once malos jugadores pueda salir un buen equipo.</p>
<p style="text-align: justify">El segundo aspecto en el que tanto Hernández Coronado como Panzeri coinciden es en la relevancia del entrenador a la hora de asentar el discurso de la tecnificación. Hernández Coronado usó un paralelismo muy interesante para explicarlo. Comparó el fútbol con el ajedrez. Según parece también este juego de tablero ha vivido una época romántica de gambitos y juego abierto, en contraposición con la época <i>«moderna»</i>, en la que se pasó a un juego posicional y en donde primaba el enfoque defensivo. Es decir, proteger la posición propia antes que atacar la ajena. Similar al abandono en el fútbol de la jugada arriesgada y espectacular para evitar desajustes defensivos. El cambio vino ligado a lo que Hernández Coronado llamó la <a target="_blank" href ="http://www.dios.com.ar/notas1/off-line/libros/la_relig/la_religion_de_la_tecnologia.htm"><i>«manía del supercientifismo»</i></a>. La aparición de una apabullante bibliografía teórica sobre aperturas y finales de partida con el análisis de millares de variantes. Lo mismo que estaba sucediendo en el fútbol español desde la década de 1950. Sin embargo, el gran ajedrecista Capablanca ya advertía que la memorización de variantes siempre sería menos eficaz que el talento combinatorio de un jugador que no memoriza, pero conoce el espíritu de cada apertura. El ajedecista, por tanto, nace y no se hace, y lo mismo sucede con el futbolista.</p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Dante Panzeri en el artículo <i>«Traducciones del insecto D.T. (que no es un insecticida)»</i>habla de lo que se despilfarra en el fútbol siguiendo las indicaciones del D.T. sobre supuestas necesidades tecnológicas. Les señala, por tanto, como colaboradores necesarios en la inflación de la manía del supercientifismo. Algo que Hernández Coronado dejaba entrever, pero que no afirmaba con tanta crudeza. Si bien cabe matizar que en su libro <i>«Dinámica de lo impensado»</i>, Panzeri descarta que el entrenador tenga la paternidad de dicho discurso, siendo más bien ellos mismos un síntoma de una dinámica social. Así lo apunta en los primeros capítulos, en donde se dedica a explicar porque el fútbol es <i>«ciencia oculta de imposible enseñanza académica»</i>. Si no se puede enseñar, es lógico que el director técnico o entrenador, que pretende «automatizar la espontaneidad», le parezca parte de un show. Un tocomocho. No obstante, Panzeri matiza que este funcionamiento -él diría comedia- es una adaptación del discurso del progreso moderno, que es el paradigma dominante que ha sustituido al humanismo tradicional. Las raíces de este fenómeno las encontramos en la Revolución industrial y se caracteriza por promover la mistificación de la ciencia y de la tecnología. Lo cual a nivel futbolístico se tradujo en un alud de técnicos y especialistas, algo así como <i>«científicos del instrumento-jugador»</i> según decía Dante. </p>
<blockquote><p>El discurso de la supertecnologizacion exige la sustitución de los artesanos por técnicos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Un antiguo futbolista y periodista uruguayo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Diego Lucero</a>, dejó escrito un artículo totalmente compatible con este enfoque y titulado: <i>«Lo más importante es el progreso, por eso ahora importa más el DT que los jugadores»</i>. El texto interpretaba que el fútbol <i>«moderno»</i> se distinguía por querer priorizar la apariencia de progreso y supertecnificación, por encima de los aspectos realmente significativos del juego. La preeminencia del director técnico y de los equipos multidisciplinares (psicólogos, dietistas, etc etc) le parecían por tanto puro marketing. Había que vender la idea de que lo que se hace es <i>«más moderno»</i>. Así que de esto extrapolamos que la creación y empoderamiento del propio rol de entrenador fue una forma de proyectar la imagen de que el fútbol era cada vez más técnico, lo cual estaba de acuerdo con las ansiedades del momento.</p>
<p style="text-align: justify">Panzeri resumió todo esto diciendo que el entrenador era un personaje de <i>«modernización»</i>, en el que el dirigente había visto un <i>«oportuno parapeto de contención de histerias colectivas ansiosas de culpables»</i>. Los entrenadores, por su parte, habrían aceptado este mecanismo perverso porque eran fundamentalmente ex-futbolistas que pretendían <i>«seguir trabajando en el fútbol»</i>. A los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/08/filogenesis-blanca-vii/">oriundi rioplatenses</a>, jugadores que se repatriaron a América desde Europa, ante la amenaza de la Guerra mundial, les atribuye la importación desde el Viejo continente del discurso tecnológico. Según Panzeri porque habían visto que era un modelo de negocio rentable. </p>
<p style="text-align: justify">Lo que parece cierto es que el jugador latino, ya fuese español, uruguayo o argentino, había sido históricamente suspicaz con la figura del entrenador. Prueba de ello es que hay numerosas citas sobre el tema en autores que no son Dante Panzeri. Pablo Hernández Coronado dice en <i>«Las cosas del fútbol»</i> que los entrenadores son tan necesarios que hasta los jugadores «se han convencido ya de ello», lo que significa que durante mucho tiempo eso no había sido así. Y el entrenador uruguayo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Ondino Viera</a> no dudó en dejar por escrito que la superlativa técnica latinoamericana se desarrolló <i>«sin directores técnicos ni cuerpos de asesoramiento»</i>; lo hicieron los propios jugadores. Y él considera que era una forma de arte a la que llamó <i>«Destreza del fútbol arte de América»</i>. Es más, prácticamente lo considera un deporte distinto al practicado en Europa, al que llama <i>«Fútbol fuerza de Europa»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La transición del jugador al entrenador es por tanto un derivado del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/inicio-historia-futbol-primeras-normas-fuera-de-juego/">final del amateurismo</a> y de la llegada del profesionalismo. Si bien el amateur original se podía permitir no cobrar, porque disfrutaba de una situación económica desahogada, la llegada del profesionalismo y del fútbol abierto a todas las clases sociales, produjo la necesidad de seguir lucrándose incluso cuando la capacidad de ejercer la actividad futbolística había cesado. </p>
<blockquote><p>La proliferación de ex-jugadores aumentó la necesidad de crear puestos no esenciales.
</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista italiano Gianni Brera escribió en un artículo titulado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/helenio-herrera-catenaccio-brera-armando-picchi/"><i>«Il più bel gioco del mondo»</i></a> el itinerario socio-económico del entrenador en Italia. La invasión de técnicos danubianos entre 1922 y 1930 se había debido a la disolución del Imperio austrohúngaro, lo que llevó a que ex-jugadores o simples conocedores del fútbol de aquella región partiesen a buscar un trabajo en Italia. Y esto se debió a que existía un nicho en el mercado porque los pequeño-burgueses italianos aún no consideraban en esa época que la carrera de técnico fuese lo suficientemente rentable. Durante los años &#8217;40 fue cuando los ex-jugadores italianos empezaron a constatar que resultaba mejor negocio trabajar en la enseñanza del fútbol que hacerlo en calidad de, por ejemplo, contable. Este retraso propició, según Brera, la falta de una escuela nacional hasta 1960 con la apertura del centro de Coverciano. </p>
<p style="text-align: justify">Aunque el puesto de entrenador es una opción de futuro y lo ocupan hombres que han sido parte <i>«de los suyos»</i>; los jugadores suelen mostrarse suspicaces con los que cumplen este oficio. Una anécdota quizás dibujará mejor estas tensiones que cualquier descripción fenoménica. Durante su última campaña como jugador, Bernabé <i>«La Fiera»</i> Ferreyra acompañaba al equipo durante los amistosos, como reclamo para los aficionados del interior que estaban familiarizados con su nombre. Bernabé apenas salía 10 minutos y luego se sentaba en el banco, pero aun era jugador. En cambio un ex-compañero suyo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/partido-imaginario-barcelona-juventus-regalo-moratti/">Renato Cesarini</a>, hacía ya de entrenador. Un día que habían ido a jugar a Córdoba, Bernabé se sentó en el banco a su lado y empezó a decirle a Cesarini: <i>«¡No hay sangre! No son hombres&#8230;»</i> Y Cesarini asentía. Y cuando Bernabé vio que le seguía la corriente, le anduvo calentando un rato y luego le dijo: <i>«¿Y por qué no entrás vos?&#8230; Yo creo que tenés que entrar&#8230; Entrá&#8230; Vestite&#8230;»</i>. ¿Resultado? Cesarini saltó al campo a jugar y Bernabé empezó a gritarle a los cordobeses: <i>«¡A ese!&#8230; ¡A ese!&#8230; ¡Leña a ese que es el entrenador!»</i>. Y a Cesarini le molieron a palos. Al final, cuando salió de la cancha Bernabé le soltó: <i>«¡Vos si que tenés sangre!»</i>. Cesarini había olvidado que quizás podrían tolerarle, pero ya no estaba entre compañeros.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/07/ventaja-entrenadores-haber-sido-futbolistas-aprendizaje-autoridad"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/futbol-sustituyo-toros-ocio-entretenimiento-espana/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>Il regalo più bello del mondo</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jun 2015 01:57:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata y Marc Roca]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[elenio Herrera estaba exultante. Apenas un mes antes su Fútbol Club Barcelona había batido en San Siro al Inter por cuatro goles a dos, durante los cuartos del torneo de «Ciudades en Feria», y ahora acaba de asaltar en el mismo estadio al otro gran equipo de la ciudad, el AC Milán, pese a que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>elenio Herrera estaba exultante. Apenas un mes antes su Fútbol Club Barcelona había batido en San Siro <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/edition.html?bd=01&#038;bm=10&#038;by=1959&#038;edition=Barcelona">al Inter</a> por cuatro goles a dos, durante los cuartos del torneo de <I>«Ciudades en Feria»</I>, y ahora acaba de asaltar en el mismo estadio<span id="more-169664"></span> al otro gran equipo de la ciudad, <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/edition.html?bd=05&#038;bm=11&#038;by=1959&#038;edition=Barcelona">el AC Milán</a>, pese a que el campeón italiano era uno de los más claros favoritos para la otra gran competición continental, la <i>«Copa de Campeones de Europa»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><i>«La táctica es el todo y lo que determina el resultado en el fútbol»</i>, <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1960/04/20/pagina-4/649147/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">se dijo</a> a sí mismo Helenio Herrera, y quedó tan absolutamente complacido por haber podido formular este concepto de un modo tan elocuente, que se autoconminó a no olvidarse de garabatearlo en alguna libreta para así poder utilizarlo como réplica en alguna futura entrevista. Todo había salido a pedir de boca. Vergés salió con el número 7 a la espalda, pero en lugar de jugar en el extremo -como hubiese podido inferir cualquier incauto-, el técnico lo había dedicado a perseguir al cerebro milanista, Liedholm, al cual había secado. </p>
<blockquote><p>&#8211; ¡Antonio, fantástico, como siempre, menudo penalty les has parado!</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y tras palmear en el pecho de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/03/entrevista-a-antoni-ramallets/">Ramallets</a>, su portero preferido, Helenio Herrera oteó el estadio por última vez, esperó hasta que el último de sus jugadores hubo abandonado el terreno de juego y se dispuso a desfilar hacia los vestuarios.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de haber conquistado la victoria con más facilidad de lo esperado se encontraba bastante intranquilo. Quizás esto se debía a que, en breves instantes, se iba a ver en la tesitura de tener que hacer a los muchachos una oferta que ninguno de ellos podía siquiera llegar a imaginar. </p>
<h3>La oferta</h3>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2015/06/vineta2.jpg" alt="" width="700"  /></img></p>
<blockquote><p>&#8211; ¿Una moneda? -aventuró alguno. </p>
<p>&#8211; ¡<a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2007/02/12/deportes/1171234831_850215.html">Una moneda de oro</a>!</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La joya brillaba en la mano del técnico, dándole enteramente el aspecto de un Long John Silver salido de <i>«La isla del tesoro»</i>, pero los que habían leído el libro decidieron abstenerse de comentarlo. </p>
<blockquote><p>&#8211; La historia es espectacular y todos me lo vais a agradecer. &#8211; Helenio Herrera paró un momento para tomarle el pulso al auditorio y decidió redoblar su ya descomunal entusiasmo-. Me vino a ver Alfredo Giorgi, al que algunos ya conoceréis porque es el corresponsal de <i>«La Gazzetta»</i> en Barcelona, y allí me hizo una propuesta. Angelo Moratti, presidente del Inter y un hombre más rico que Dios, celebra mañana su cumpleaños, y como nosotros le hemos destrozado a su equipo en la Copa de Ferias, está convencido de que somos los más grandes del mundo. Así que unos amigos suyos se han decidido a organizarle un partido de fútbol como regalo de aniversario y es ahí donde entramos nosotros.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los jugadores miraban al técnico con ojos de animal de granja en el día de la matanza. A la mayoría aún les faltaba el oxígeno por los rigores del partido y no podían estar seguros de si esto se trataba de algún tipo de truco motivacional de Herrera, una broma o si simplemente es que se había vuelto <a target="_blank" href ="http://www.kaisermagazine.com/entrevistas/entrevista-joaquin-peiro-inter-milan-torino-roma/">loco</a>. Todos esperaban que otro hablase y tras algún carraspeo informativo le tocó a Segarra oficiar de capitán y dar la cara.</p>
<blockquote><p>&#8211; Pero don Helenio&#8230; ¿y con <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1959/11/05/pagina-3/638122/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">Gich y Campabadal</a> qué hacemos? –preguntó el capitán, como si el técnico se hubiese podido olvidar de los perros de presa de la directiva- ¿El club sabe algo de todo esto?</p>
<p>&#8211; A ver, Segarra, ¿<a target="_blank" href ="http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1963/09/15/pagina-23/32677416/pdf.html?search=r%C3%A1pid">cuánto ganabas tú cuando yo llegué al equipo</a>? ¿Y tú, Evaristo? ¿Y tú, Suárez? ¿Cuánto ganabas tú, Antonio? ¿No teníais todos vosotros un pie fuera del club? ¿Quién os defendió cuando la directiva había decidido ya vuestra marcha? ¿Quién, en definitiva, ha mirado más por vuestros intereses?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los jugadores bajaron la mirada en acto de reconocimiento e incluso alguno asentía aunque con cierta pinta de estupefacción. Helenio comprobó por aquellas caras que era el dueño de la situación y se sintió seguro de poder llevar el discurso a su siguiente nivel. </p>
<blockquote><p>&#8211; Antes de salir de Barcelona hablé con la directiva y les comuniqué que estabais nerviosos por tantas concentraciones y que había que daros algo de tiempo libre. ¿Comprendéis?</p></blockquote>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2015/06/vineta3.jpg" alt="" width="700"  /></img></p>
<blockquote><p>&#8211; Así que les dije que, por esta vez, mucho mejor que daros la prima por la victoria, se os diera permiso para salir de noche. Y que, total, eso era mejor que arriesgarse a que alguno intentase escapar y se rompiese la crisma descolgándose por el balcón del hotel. –Situación que de hecho <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2014/06/06/mundial/1402018714_539123.html">ya había sucedido</a> más de una vez.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo de que don Helenio Herrera -que cobraba el doble de prima que ellos- hubiese podido rechazar el dinero sí que empezó a olerle a los jugadores a cuerno quemado. Más si cabe sabiendo que para él con el dinero no se jugaba. O que si se jugaba era por dinero. O vaya usted a saber ya. Lo cierto es que aquello, lejos de aclararse, parecía que tenía cada vez menos sentido. </p>
<blockquote><p>&#8211; No os preocupéis porque vosotros al final vais a cobrar, pero no del club. Vais a jugar un partido más esta noche, y cuando acabe vamos a cobrar cuatro veces lo que nos tocaba como prima, más una de estas -y volvió a enseñar la moneda. </p>
<p>&#8211; Pero Míster&#8230; ¿sin ni siquiera saber a dónde vamos? -replicó Segarra, ya casi totalmente convencido.</p>
<p>&#8211; ¿Pero vosotros sois hombres o no sois hombres? ¡Dejaos ya de tantas puñetas! A vosotros no os interesa saber a dónde vamos, porque entonces seriáis responsables. Si sólo me hacéis caso y vais a donde yo digo que tenéis que ir siempre podéis jurar luego que estabais siguiendo las órdenes del entrenador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aquello parecía lógico y la plantilla asintió casi unánimemente, más aun cuando <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">faltaban los húngaros</a>, que eran siempre los más dispuestos a desautorizar a su entrenador. Helenio Herrera aprovechó la coyuntura para hacer entrar a unos señores misteriosos, que llegaron cargando fardos rellenos de ropa, y les ordenó a todos vestirse con lo que había en ellos. </p>
<p style="text-align: justify">Los jugadores fueron recogiendo de allí unas gabardinas grises, gafas de sol y sombreros tipo fedora, que a algunos les iban más apretados que a otros, porque se había traído una sola medida para todo el mundo y había una gran dispersión de tamaños y hechuras entre los muchachos, pero al final ninguna prenda supuso un obstáculo insalvable.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando ya habían terminado de vestirse, se les suministró a todos instrucciones en tarjetas de cartón, con la consigna de que deberían memorizarlas primero para poder destruirlas después, y cuando ya estuvieron por fin instruidos y disfrazados, como si una feria de detectives privados hubiese llegado a la ciudad, fueron desfilando en dirección a la salida del estadio. Desde allí se dedicaron a cazar taxis en grupos de tres y cuatro, aunque con los jugadores camuflados entre los señores misteriosos, que resultaron ser italianos, porque de esa manera, según les dijo Helenio Herrera, ningún taxista detectaría algún acento sospechoso.</p>
<h3>El rival</h3>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2015/06/vineta4.jpg" alt="" width="700"  /></img></p>
<p style="text-align: justify">Aquel enjambre de taxis culminó su viaje en el <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1959/11/06/pagina-3/638128/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">aeropuerto de Malpensa</a>, en donde más fulanos desconocidos guiaron a la plantilla por un laberinto de hangares, hasta llegar a las fauces de un avión privado. Casi parecía que formaban parte de algún delirante sueño del pintor figuerense Salvador Dalí, y en casi todo momento se esperaban que alguien, con mejor criterio que el suyo, les diese el alto y les conminase a volver a la relativa seguridad de su hotel milanés. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La Juventus de Cesarini era el rival elegido</span>No obstante, el viaje en avión transcurrió con relativa tranquilidad, dado que casi ninguno hablaba, e incluso don Helenio Herrera se hallaba extrañamente <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">silencioso</a> para lo que en él era habitual. Al aterrizar se dieron cuenta de que se hallaban en la Ciudad Eterna, Roma, y allí fueron recibidos por el equipo que se suponía que tendría que ser su rival y al cual también encontraron bastante cansado. Se trataba de la Juventus de Turín, que venía de jugar un interminable <a target="_blank" href ="http://www.juworld.net/partita.asp?idpartita=1450">partido copero contra la Sampdoria</a>, debido a que el extremo Bruno Mora les había empatado en el intervalo del último minuto. Al final todo había salido bien gracias a Nicolè, el nuevo Piola, quien había arreglado el desaguisado marcando durante el tiempo suplementario. Pero los jugadores se traían una joda tremenda con el director técnico Renato Cesarini, que precisamente se había hecho popular como jugador por marcar goles <a target="_blank" href ="https://es.eurosport.yahoo.com/blogs/vintage-club-de-futbol/la-zona-cesarini-el-mito-marcar-sobre-la-230025601--sow.html">sobre la hora</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Teniendo en cuenta que el ítalo-argentino era también quien más fluidamente hablaba las lenguas vehiculares de las dos expediciones, no tardó en auto-erigirse como mediador entre ambas, lo que permitió a la delegación azulgrana percatarse de un hecho insólito: ¡el ego de Renato Cesarini rivalizaba con el de Helenio Herrera! La <a target="_blank" href ="http://www.eluniversal.com.mx/deportes/137318.html">prepotencia</a> del argentino asfixiaba el ambiente como las nubes de tabaco en un postpartido. Suerte que allí estaba el hispano-argentino para oficiar de contrapeso en aquel concurso improvisado por el título oficioso de <i>«el que más sabe de fútbol en el mundo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Ambos se desentendían estupendamente y bajo el aparente debate se podía leer entre líneas que compartían una sensibilidad común en su manera de entender lo que estaba llegando en cuanto a lo táctico, la dieta o la <a target="_blank" href =http://www.elgrafico.com.ar/2013/05/12/C-4744-bambino-veira-100x100-muchas-veces-me-iba-del-telo-al-entrenamiento.php">preparación física</a>. Sin embargo el preparador de los juventinos, Carlo Parola, no pudo ni decir esta boca es mía, ahogado por aquel tsunami de verborragia.</p>
<p style="text-align: justify">Las dos plantillas se distribuyeron en sendos autobuses, que circularon por calles y caminos amparándose en la relativa oscuridad, hasta divisar por fin el monumento más característico de la ciudad, el Coliseo romano, que se encontraba acordonado como si se estuviesen realizando algunas obras de infraestructura de la ciudad. </p>
<p style="text-align: justify">Absolutamente atónitos y quizás esperando incluso la aparición espontánea de los carabinieri, los dos grupos de atletas se aprestaron a entrar en el mastodóntico anfiteatro para volver a darle su uso original: el espectáculo. Las gradas no estaban llenas, pero sí que había una selecta reunión de oligarcas entre la que algunos pudieron reconocer al homenajeado de la noche y magnate del petróleo, Angelo Moratti, así como al presidente bianconero, Umberto Agnelli, ya su hermano y  presidente <a target="_blank" href =http://www.brianzapopolare.it/sezioni/economia/20030125_agnelli_biografia.htm">dell&#8217;Istituto Finanziario Industriale</a>, Gianni Agnelli. Lo más granado de la industria del combustible y el motor se había sentado en medio de la noche romana para ver jugar al que, hasta ese momento, era el mejor equipo de Italia, contra el que parecía destinado a ser esa temporada el mejor equipo de Europa. El hechizo de aquel momento solo se trabó cuando oyeron gritar a Helenio Herrera&#8230;</p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2015/06/vineta5.jpg" alt="" width="700"  /></img><br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Autores:<br />
&#8211; <a target="_blank" href =http://www.ecosdelbalon.com/author/marc-roca/">Marc Roca</a>: ilustraciones.<br />
&#8211; <a target="_blank" href =http://www.ecosdelbalon.com/author/david-mata/">David Mata</a>: textos y guión.</p>
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		<title>Platinismo: Mito y folklore de la escuela millonaria (III)</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Bambino Veira]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Dante Panzeri]]></category>
		<category><![CDATA[Pedernera]]></category>
		<category><![CDATA[Platinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Renato Cesarini]]></category>
		<category><![CDATA[River Plate]]></category>

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		<description><![CDATA[“Conocí a una señora de unos 40 años, soltera, que iba de una aldea a otra cantando, con voz muy fina, mitos que ella interpretaba sobre la marcha de un modo muy personal. Tuve la sensación de estar asistiendo al principio de la literatura. Era como un teatro primitivo”, J.M.G. Le Clézio. uando el rumano [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Conocí a una señora de unos 40 años, soltera, que iba de una aldea a otra cantando, con voz muy fina, mitos que ella interpretaba sobre la marcha de un modo muy personal. Tuve la sensación de estar asistiendo<span id="more-143924"></span> al principio de la literatura. Era como un teatro primitivo”</i>, J.M.G. Le Clézio.</b></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uando el rumano <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Mircea_Eliade">Mircea Eliade</a> se proponía definir <i>«el mito»</i> para la introducción de uno de sus trabajos de una forma que resultase aceptable para los eruditos y asequible al común del aficionado -que era el que hacía rentable la publicación de dicha obra-, sorteaba el trámite recurriendo a dos coartadas. Calificaba su definición de <i>«personal»</i> (opinión) y de imperfecta. Arreglado el trámite la descripción es la que sigue: <i>«el mito (&#8230;) relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los comienzos. Dicho de otro modo: el mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los seres sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el cosmos, o solamente un fragmento: una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una institución. Es, pues, siempre el relato de una «creación»: se narra cómo algo ha sido producido, ha comenzado a ser»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Si consideramos el fútbol como un corpus mitológico, podemos observar un par de características llamativas. Primero, que su principio (1925) [1] es bastante reciente, por lo que en teoría disponemos de abundante información de primera mano; y segundo, que posee una característica que podríamos definir de <i>«ciclado rápido»</i>. El tiempo de origen de todos los mitos <a target="_blank" href ="http://fr.wiktionary.org/wiki/in_illo_tempore">es el illo tempore</a> o Edad de Oro, básicamente el momento sagrado de la creación o de una creación sagrada. La particularidad del fútbol es que estas edades se va desplazando en ciclos míticos de intervalo bastante corto. </p>
<blockquote><p>Siempre ha habido dos maneras de jugar: jugar bien o jugar mal.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En <i>«Fútbol Todotiempo»</i>, libro respuesta de Carlos Peucelle al <i>«Fútbol Total»</i> (totaalvoetbal) del campeonato de 1974, se refiere a un par de conceptos que él considera que presentan un funcionamiento análogo: el llamado <i>«fútbol moderno»</i> y las <i>«épocas de oro»</i>. Según<span class="pullquote_right">En fútbol parece que las épocas de oro se van sucediendo siempre</span> sus escritos, los libros de táctica y estrategia del fútbol a los que él tenía acceso distinguían entre <i>«fútbol moderno»</i> y <i>«antiguo»</i>, sin embargo él disponía de manuales de 1929, 1935, 1940, 1945, 1955, 1960 y todos se adjudicaban dicho título repudiando al anterior ostentador. Así que Carlos solucionó la paradoja diciendo que la única división posible era <i>«fútbol bien jugado»</i> o <i>«mal jugado»</i>; con buenos jugadores o malos jugadores. Curiosamente, durante <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/03/entrevista-a-antoni-ramallets/">la entrevista concedida</a> por Antoni Ramallets (QDEP) a Ecos del Balón, el <i>«antiguo»</i> portero enunció exactamente el mismo concepto <i>«siempre ha habido dos maneras de jugar: jugar bien o jugar mal»</i> a la par que se «disgustaba»cuando se ponía en duda el fútbol que ellos jugaron (<i>«todo el mundo sabe y los que menos sabemos somos los que hemos jugado»</i>). Sobre las <i>«épocas de oro»</i>, termino que consideraremos sinónimo del <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_de_oro">de la Edad de Oro</a>, Peucelle teorizaba que se ubica en la juventud personal de cada uno. Para él fue la del Alumni (1908) y cuando escribió <i>«Fútbol Todotiempo»</i> se situaba -a nivel de opinión pública- en la década de los &#8217;40, así que conjeturaba que en <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Vintage">20 años</a> iban a decir que era la de los &#8217;60. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a que el propio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Carlos Peucelle</a> era parte de la mitología rioplatense, siguiendo la definición de Eliade en calidad de uno de los <i>«seres semidivinos (&#8230;) que han creado el mundo»</i> o que se comportan <i>«de una manera ejemplar»</i> (Mitos, sueños y misterios), en vida solía ser bastante desacralizador con todo esto. A él le tocaba una parte -mayor o menor según la fuente de consulta- en la fundación del mito de <i>«la escuela de River»</i>. Sorprendentemente, él no solo rechazaba haber dado <i>«clases en ninguna escuela de fútbol»</i> si no que negaba también que hubiese existido jamás tal cosa como una «escuela millonaria».</p>
<blockquote><p>La escuela de River Plate nunca existió.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La escuela de River es el nombre atribuido al modelo educativo que engendró a la mítica Máquina de River (1941-46), y como definición presenta similitudes -aunque no sea estrictamente lo mismo- con <a target="_blank" href ="http://www.reflexioncientifica.com.ar/08_GIRC_006.pdf"><i>«la nuestra»</i></a>, el estilo criollo o el <i>«alma del potrero»</i>. Todos ellos eslóganes periodísticos y por tanto destinados a vender periódicos. El concepto de la «escuela» está tan ampliamente extendido que hace poco lo utilizaba <a target="_blank" href ="http://www.jornadaonline.com/Deporte/78076-Cappa:-Cuando-era-DT-hablaba-de-la-escuela-de-River-y-me-dec%C3%ADan-que-estaba-loco">Ángel Cappa</a> refiriéndose a su pasada etapa en el club. </p>
<p style="text-align: justify">Generalmente cuando se emplea dicho apelativo se busca la resonancia con <i>«el estilo de fútbol que salió con <i>«La Máquina»</i> y que no pudo transmitirse a ninguna otra generación»</i>, según<span class="pullquote_left">Pedernera era la clave de la mítica Máquina</span> comentaba Carlos Peucelle en aquel testamento literario titulado <i>«Fútbol Todotiempo e Historia de La Máquina»</i>. De hecho tanto Peucelle como Dante Panzeri insistían en que en cuanto se fue Pedernera a Atlanta se acabó el fútbol Máquina, puesto que su ausencia en River <i>«no admitía reemplazo (&#8230;) dentro de ese funcionamiento»</i> y en Atlanta, <i>«rodeado de constructores de juego afines a él»</i>, tampoco pudo reproducirlo Pedernera. Lo que para Peucelle era la prueba inequívoca de que de escuela de fútbol no se puede hablar. <i>«Hay jugadores o no hay jugadores»</i>, sentenciaba, <i>«hay una corriente de jugadores o un cortocircuito de jugadores»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La otra evidencia fehaciente que Carlos solía indicar es que la supuesta escuela de River, aun habiendo tenido superabundancia en varias demarcaciones, también tuvo que comprar algunos elementos cuando estos no aparecieron de manera natural en el semillero. Hablamos de los <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Enrique_Rodr%C3%ADguez">Eduardo Rodríguez</a> (zaguero izquierdo), Giúdice (centrohalf), Soriano (portero), Eusebio Videla (centrohalf) o, más tarde, el propio <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Walter_G%C3%B3mez">Walter Gómez</a> cuando se perdió a Di Stefano. Pese a todos estos esfuerzos por parte de Peucelle y Panzeri por depurar el concepto, el mito de la escuela de River ha prevalecido. Uno de los principales beneficiarios del uso de esta nomenclatura escolástica fue el técnico <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/river-plate/historicos/Sarmiento-River_0_486551599.html">Renato Cesarini</a>, que aparece frecuentemente referenciado como <i>«creador»</i> o fundador de <i>«la escuela»</i>. Aunque existen discrepancias sobre su papel y peso tanto en la evolución de las divisiones inferiores como en la ejecución de los equipos campeones. </p>
<blockquote><p>El desmedido lucro que se hace de lo extrafutbolístico es el fermento de la comedia del fútbol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/05/12/C-4744-bambino-veira-100x100-muchas-veces-me-iba-del-telo-al-entrenamiento.php">Bambino Veira</a>, futbolista, entrenador y ocasional humorista, señalaba a Renato Cesarini como la persona del fútbol que más le cautivó en una charla: <i>«Estábamos de gira por México, y el Tano vino un día a charlar con los más jóvenes. Me quedé congelado de lo que sabía de fútbol, nos anticipó lo que se venía en lo táctico y en la preparación física. Un sabio. Otro que me cautivó fue el Toto Lorenzo, un adelantado»</i>. Ambos técnicos habían sido particularmente denostados por Dante Panzeri y acusados de falsarios. Del primero calificó su estilo discursivo de <i>«vapores de seducción»</i> y <i>«verborragia»</i>, a la vez que le culpaba de apropiarse de méritos ajenos por medio de la hábil manipulación de los que no habían vivido aquella época, y del segundo echaba pestes por detalles como entregar papelitos a los jugadores de la selección con instrucciones escritas sobre cómo debían jugar. A Panzeri este tipo de prácticas -los papelitos o el uso de un balón de rugby-, le parecían pura superchería y las explicaba desde un enfoque publicitario orientado a hacer negocio.</p>
<p style="text-align: justify">Se da la curiosidad de que el Bambino Veira reconoce haber sido de escuelas opuestas como entrenador y como futbolista, sin que esto aparentemente le suponga ningún conflicto interno. ¿Fue por un proceso madurativo o es que, como decía Panzeri, entró en el negocio del fútbol? Contextualicemos que sus excesos y travesuras cuando era jugador habían sido tan ostentosos que, al dar inicio a su carrera como técnico, se sintió forzado a intentar quitarse el estigma diciendo en una entrevista con Ardizzone que <i>“le tengo que pegar dos tiros al Bambino, tiene que aparecer otro”</i>. No obstante cuando le preguntó El Gráfico que por que no había ido nunca <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/resumen-analisis-mundial-brasil-2014-tactica-trascendencia-futuro/">a un Mundial</a>, aludió a la calidad de los compañeros que le disputaban el puesto, los Onega, Willington o Rojas, y no a una supuesta falta de profesionalidad o al trasnochar. Así que cada cual extraiga de aquí sus propias conclusiones. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Desde mis primeros artículos asumo como fecha de inicio del «fútbol» el 13 de junio de 1925, momento en el que se produce el cambio en la ley del offside. Ha habido otras modificaciones posteriores, pero considero que nunca tan profundas como aquella, por lo que desde esta fecha hasta el actual 2014 considero que se está disputando el mismo juego. Opinión personal e imperfecta.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
_<br />
Próximos artículos:<br />
4- El Ángel de la Bombonera (07-11-2014)<br />
5- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (14-11-2014)</p>
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		<item>
		<title>Platinismo: Felix Roldán y otros héroes anónimos (II)</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Oct 2014 01:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”, Napoleón Bonaparte. na de las consecuencias de la carrera militar de Bonaparte es habernos descubierto a un sensacional fabricante de citas. O al menos ha provocado que se le atribuyan una cantidad exagerada de ellas y que además abundan en cuestiones de todo tipo. La [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”</i>, Napoleón Bonaparte.</b><span id="more-143124"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>na de las consecuencias de la carrera militar de Bonaparte es habernos descubierto a un sensacional fabricante de citas. O al menos ha provocado que se le atribuyan una <a target="_blank" href ="http://es.wikiquote.org/wiki/Napole%C3%B3n_Bonaparte">cantidad exagerada</a> de ellas y que además abundan en cuestiones de todo tipo. La que atañe a la paternidad del éxito quizás sea la más famosa de todas y dado que el fútbol es una parte de la vida le resulta perfectamente aplicable [1].</p>
<p style="text-align: justify">Tomemos, por ejemplo, una brillante disertación que escribió <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Verde-Cesped/Homenajes/12868-a-veintidos-anos-de-la-muerte-de-carlos-peucelle.html">Carlos Desiderio Peucelle</a> en 1959, titulada <i>«La Espiral de los Esquemas»</i>. Allí introdujo una anotación a pie de página, tras citar a la llamada WM de Chapman, aclarando que no simpatizaba con darles nombres propio a los conceptos tácticos puesto que el mundo estaba <i>«lleno de invenciones que no fueron otra cosa que bautismos de lo ya creado»</i>. Según su entrañable amigo Panzeri no era por <i>«demagogia de la modestia y la humildad»</i>, si no porque no creía en arrogarse <i>«este tipo de méritos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Aceptaba Peucelle reconocimiento en lo tocante a su actividad <i>«dentro de la cancha»</i>, es decir como futbolista. E incluso habiendo señalado Pedernera que siendo jugador ya se le consultaban a él las cuestiones<span class="pullquote_right">Cuando era futbolista, Peucelle ya mandaba</span> tácticas, como si del director técnico se tratase, Carlos jamás permitía que se le otorgasen paternidades ni de equipos ni de jugadores. Durante la década de los sesenta su ex-compañero <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Renato_Cesarini">Renato Cesarini</a>, en connivencia con determinada prensa, había presentado su candidatura como genuino <i>«hacedor de La Máquina»</i>. Sin embargo Peucelle nunca entró a darle pública réplica sobre esto, pese a considerar que aquellas declaraciones eran <i>«circenses»</i> y propias de la <i>«comedia actual del fútbol»</i> que él tanto denostaba. Si la paternidad no puedes ser individual puesto que, en palabras de Peucelle, <i>«son cosas que se dan por muchos»</i>, no puede haber quien reclame la autoría sin estar faltando a la verdad. O a la ética. </p>
<blockquote><p>«Yo no hice nada y no hay nadie que lo pueda hacer. Son cosas que se dan por muchos motivos. Y se dan, no se preparan», Carlos Desiderio Peucelle.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«A La Máquina no la inventó nadie. Existió porque se dieron circunstancias en un mismo tiempo y en un mismo club»</i>, exponía Pedernera cuando le tocaba opinar sobre el tema. (Sencillamente) <i>«Nos encontramos un grupo de jugadores iluminados y logramos un entendimiento total»</i>. Adolfo desproveía de alquimia el debate y lo exponía <a target="_blank" href ="http://old.clarin.com/diario/2001/05/25/d-274442.htm">desde una perspectiva orgánica</a>. <i>«Los equipos siempre nacen cuando se ubican distintas duplas. Nosotros dispusimos de varias de esas sociedades y las piezas se fueron acomodando solas. Y aparecieron así los movimientos»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Una aproximación que por naturalista pudiera parecer desmitificadora, además de instigarnos a hacer una pregunta que casi aparece implícita en su respuesta. ¿Hubo alguna particularidad en la reunión y disposición de aquellos jugadores o fue todo un hecho casual? Tras la consecución del campeonato de 1945 se publicó en la revista <i>«River»</i> un artículo del propio Peucelle que resulta clarificador sobre el proceso de llegada al club de aquellos jugadores: <i>«Dentro de esta gran familia que es River (&#8230;) cabe señalar que la <a target="_blank" href ="http://riverlujoypueblo.blogspot.com.es/2009/12/campeonato-afa-1945.html">obtención del título 1945</a> tiene una relación directa con el cuidado y fomento del fútbol amateur. A él se le debe la mayor parte del éxito. Labor ímproba, difícil (&#8230;) la tesonera y delicada tarea de descubrir, perfeccionar y formar los futuros cracks»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Dicha función durante <i>«la primera etapa de vida de un jugador»</i> recaía en los generalmente anónimos delegados de las divisiones inferiores del club. Peucelle les agradecía en aquella carta pública la búsqueda de jugadores <i>«de casa en casa»</i>, <i>«esperándolos en una esquina»</i>, <i>«llevándolos a la cancha»</i> o <i>«viéndolos en el baldío»</i> realizada bajo las inclemencias del tiempo estacional -ya fuese lluvia, frío o fuerte calor-, sin más recompensa que la de haber sido útil al club. Es decir, sin retribución económica de ningún tipo. Luego los domingos, a mayor gloria, acudían a supervisar a su equipo de división en partidos con apenas <i>«una veintena de espectadores»</i>.</p>
<blockquote><p>«¡Yo no fui maestro de nadie! ¡El jugador se hace jugando!», Peucelle a Néstor Rossi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las raíces de aquella <i>«gigantesca obra»</i> (sic) <a target="_blank" href ="http://4.bp.blogspot.com/-rfEkO2agZw8/TeV5_e2DfoI/AAAAAAAAM_8/gwpNco87qmk/s1600/RIVER-PLATE-1931.jpg">se habían gestado en 1931</a> con la llegada de Peucelle a River en calidad de jugador. A Carlitos le acompañaba el quiosquero Félix Roldán, quien había sido su orientador futbolístico en sus días juveniles en el potrero. Decía Ernesto Lazzatti que existen dos tipos de aficionados: El que va a ver a un equipo, así que va a verlo ganar; y el que va a seguir un partido, y por tanto va a ver jugar. Félix Roldán era de los segundos [2]. Un enamorado del fútbol y especialmente del que jugaban los muchachos habilidosos. Peucelle propuso a la sociedad aprovechar la particular habilidad y predisposición de Roldán para la selección y orientación técnica de los jóvenes, aspecto en el que le consideraba <i>«el más grande (&#8230;) que yo conocí»</i> (sic), y River aceptó la propuesta. Félix Roldán pasó a desempeñar la función de delegado de las inferiores, articulándose alrededor suyo aquel semillero del equipo al que el diario <i>«Crítica»</i> denominaba en 1931-1932 los <i>«cebollitas»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Por mediación de Roldán llegan a River los <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Adolfo_Pedernera">Adolfo Pedernera</a> (su mayor éxito), Eduardo Correa, José Ramos, Mario Filippo, Fernando Sánchez&#8230; Jugadores que en palabras de Carlos Peucelle <i>«llegaron en gran cantidad a primera»</i>. Sin embargo durante su etapa formativa, cuando jugaban en las quintas o sextas divisiones, <i>«rara vez ganaron campeonatos»</i>. De hecho es famosa la anécdota de que frecuentemente aparecía Roldán eufórico y le decía a Peucelle:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; <i>«Ayer jugaron los pibes. Mirá&#8230; salí con la panza «así», llena de fútbol. ¡Qué baile, qué milonga!»</i> </p>
<p style="text-align: justify">Roldán lo pregonaba además por todo su barrio (Constitución), orgulloso de aquello, pero cuando le preguntaban por el resultado la respuesta podía llegar a ser sorprendente:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; «<i>Y&#8230; perdimos 1-0, ¡pero qué baile dimos!&#8230;»</i> </p>
<p style="text-align: justify">Aquellas divisiones inferiores estaban articuladas en el juego, o siendo aun más precisos, en los chicos que juegan (bien) [3]. Peucelle estaba fascinado por esta labor pedagógica porque además conocía de primera mano los resultados. De la efectividad del trabajo amateur de Roldán tenía innumerables pruebas puesto que durante su periplo como <i>«delegado»</i> por clubes como el Futbol SanTelmo o Sportivo Buenos Aires, había descubierto a los <a target="_blank" href ="http://www.bdfa.com.ar/jugadores-BONIFACIO-MARTIN-12024.html">Bonifacio Martín</a>, Cilento, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Arcadio_L%C3%B3pez">Arcadio López</a> o al propio Peucelle, que tampoco había sido nunca campeón en las inferiores. La valiosa lección que <i>«Barullo»</i> Peucelle aprendió de aquel bohemio vendedor de periódicos fue la de la paciencia. Los resultados deportivos, el dinero y el éxito serán consecuencia de que se haya formado un buen jugador y para eso se necesita <i>«estar con la cabeza bastante fría para quedarnos con el que juega, aunque no gane»</i>. </p>
<blockquote><p>«Orientamos y enseñamos técnica (no juego). El juego no se puede enseñar», Peucelle.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante sus últimos años como jugador Carlos ya colaboraba de forma extraoficial con las divisiones inferiores de River, sin embargo una serie de sucesos precipitaron que en 1942 pusiese fin a su carrera como profesional<span class="pullquote_left">Antes de fallecer, Felix Roldán le implicó en las labores de formador</span> y pasase a coordinar las divisiones inferiores. Irónicamente en 1941, el año en que brotaba el fruto más brillante de la semilla plantada una década atrás, la Máquina de River (1941-46), fallecía su jardinero, <a target="_blank" href ="http://4.bp.blogspot.com/-Gr2y5RwrHHI/UJMo2-KzERI/AAAAAAAADFg/OUW12T6v-fQ/s1600/1.jpg">Félix Roldán</a>. Peucelle se hace cargo entonces de continuar su tarea, mientras aun ocupaba el rol de puntero (extremo) derecho titular del equipo. De hecho él estuvo en las primeras alineaciones de la genuina Máquina. Sin embargo la transición fue más natural de lo que a simple vista pudiera parecer por dos motivos. Roldán llevaba tiempo implicando a Peucelle en la toma de decisiones y en la inserción de los nuevos elementos en el equipo [4], y existía una estructura de delegados perfectamente integrada <i>«desde esa temporada»</i> (1932) como decía el propio Carlitos en la carta de celebración anteriormente mencionada: <i>«Las divisiones inferiores ocuparon dentro del engranaje del club el lugar que lógicamente les correspondía. Alentados por jugadores profesionales que transmitían sus enseñanzas, se tuvo una visión de lo que significaría el aporte de estos equipos con el correr de los años, si sabía conducírselos con inteligencia y sobretodo con paciencia. (&#8230;) El periodo de selección hasta la consagración, dura cinco años (14-19 años). Este trabajo es cumplido con toda eficiencia por personas que generalmente permanecen en el anonimato»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Estos héroes anónimos a los que hacen referencia Peucelle y nuestro título son los Juan Manitto, Antonio Suárez, Roberto Sonzini, Osvaldo Pertini, Miguel Angel Festenesse, Eduardo Vidal, Marcos Boin, Pablo D&#8217;Argento, Domingo Adami, Angel Dimeo y tantos otros que tristemente debemos omitir por desconocimiento. Ninguno de ellos cobró nunca por sus servicios, si no que entregaban sus horas libres a esta actividad. Consciente Carlos del tamaño de la deuda moral del club para con ellos, quiso darles reconocimiento a los ojos del aficionado, desglosando en aquella carta del &#8217;45 la importancia de los jugadores <i>«hechos en el club»</i> en equipos campeones desde 1932 a 1945. </p>
<p style="text-align: justify">En 1936 habían jugado Wergifker, Moreno y Pedernera, pertenecientes a la primera camada de 1932. Luego hubo cuatro titulares del semillero y numerosos suplentes en el campeonato de 1937. Finalmente llega el salto de calidad, durante la primera temporada de la Máquina (1941), con siete titulares procedentes de las divisiones inferiores, y luego hasta 18 jugadores que habiendo surgido de dichas categorías participaron en el bicampeonato de 1942. Durante el torneo de 1945, que en su opinión <i>«consagra definitivamente la política»</i>, hubo 8 titulares dentro del 11 habitual y 18 <i>“cebollitas”</i> en un plantel de 22 componentes. Lo que Carlos consideró, a modo de corolario de su artículo: <i>«El triunfo <a target="_blank" href ="http://eldoradomagazine.com.co/2014/09/18/historia-el-dorado-origenes-huelga-argentina/">del fútbol amateur</a> en plena época de profesionalismo»</i>. Lamentablemente sus bellas reflexiones iban erradas en un aspecto. Aquella política no iba a ser eterna. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] De hecho José Mourinho reinventó la frase diciendo: “Las responsabilidades son mías. Ya sabéis que las victorias tienen muchos padres, pero las derrotas sólo uno y ese soy yo”, al quedar eliminado el Real Madrid en los cuartos de final de la Copa del Rey del 2012 ante el Barcelona.</p>
<p>[2] Félix Roldán era un «enamorado del buen fútbol», pero en aquella época también se consideraba aficionado al Racing Club. Sin embargo la dirigencia de River no lo consideró un impedimento para darle la llave de las divisiones inferiores. Posteriormente Roldán renunciaría a su afecto por «La Academia» al sentirse traicionado por el fichaje de un jugador que le disgustaba: Evaristo Barrera. Fue durante la época en la que el gran éxito de Bernabé Ferreyra, alias el «Mortero de Rufino», alentó al resto de equipos a firmar artilleros de características similares a las suyas. Roldán consideró que «por principios éticos» no podía seguir alentando al equipo.</p>
<p>[3] Aclaremos que con esto no se estaban refiriendo a lo que Peucelle llamaba los superhabilidosos o «genios precoces». Estrellas fugaces de las categorías inferiores que a aquellas edades parecen «fenómenos» pero que al pasar el tiempo «se quedan en la habilidad y no configuran al jugador».</p>
<p>[4] Roldán reubicó al defensa izquierdo procedente de Racing, Félix Loustau, como extremo y lo mandó debutar contra la tercera de Rosario. Luego no viajó hasta allí para valorarlo personalmente, si no que encargó a Peucelle verlo y juzgarlo. El informe positivo del todavía jugador permitió al equipo hacerse con una futura leyenda del campeonato. A su vez Adolfo Pedernera, en su autobiografía coescrita junto al periodista Alejandro Yebra y titulada «El fútbol que viví &#8230; y que yo siento», cita que tanto él como Moreno recibieron lecciones técnicas de Peucelle en cuanto empezaron a alternar con el primer equipo.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
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Próximos artículos:<br />
3- Mito y folklore de la escuela millonaria (31-10-2014)<br />
4- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (07-11-2014)</p>
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