Entrevista a Antoni Ramallets


Por Javier Alberdi y David Mata

A continuación queda expuesta la conversación que mantuvo Ecos del Balón con Don Antoni Ramallets. A la elección del lector queda escucharla online, descargarla ó leer un extracto, si bien el equipo de la web recomienda encarecidamente escucharla para empaparse de lleno del carisma del mejor portero de la historia del FC Barcelona. Lamentablemente, la calidad técnica del audio no es la deseable, y se promete futuro cuidado en este tipo de cuestiones, pero se piensa decididamente que la escucha merecerá la pena.

-¿Ser portero en aquella época era más duro que ahora?

No, igual. El portero es el especialista del equipo. El tener que jugarse a veces la cabeza pues parece que seas de otras latitudes. Aunque realmente el portero siempre ha estado muy bien protegido de las faltas.

-Pero usted cuenta que Schiaffino en el Mundial del 50 le lesionó. Le dio una patada.

Sí, si. Pero fue culpa mía porque Schiaffino tenía ventaja, yo me atreví a interceptar el balón de forma retrasada y me dio un golpe muy fuerte.

-¿Usted cree que es el puesto que menos ha cambiado?

No, sí ha cambiado. Sobre todo el balón que es muy comprometido, porque ahora se mueve con una ligereza que antes no tenía. Los materiales plastificados hacen que el balón tenga menos resistencia. El peso es el mismo que hace cincuenta años. Pero al estar plastificado hace que vaya un poco alocado, y que el portero en vez de cogerlo meta los puños porque hace un extraño. Esto es lo que muchas veces le impide al portero blocar el balón.

-¿Y que le hizo decantarse por esa posición?

Cuando salíamos del colegio hacíamos dos equipos. Y no éramos once contra once pero sí seis contra seis y alguno tenía que jugar de portero. Este era yo, porque no me gustaba correr mucho y estaba un poco gordo.

-Pero usted era muy corpulento, muy atlético.

Un metro ochenta y uno.

-Se suele decir que los porteros grandes, los porteros altos, no son ágiles y aquí (foto de cabecera) le veo que vuela.

Esa fotografía es muy bonita…

-Era muy ágil.

Está tomada en Suiza-, la mira con nostalgia.

-¿Es cierta aquella anécdota que dice que usted paró un chute con el pecho, saltando en horizontal y casi a la altura del larguero y fue entonces cuando le pusieron el sobrenombre de El gato con alas?

Bueno eso fue una jugada del partido contra Chile (Mundial de Brasil 50) y Matías Prats quiso ensalzar mi actuación con un mote muy simpático. Entonces en Barcelona había un escaparate donde había un gato volante con los omóplatos un poco pronunciados y decían que eran alas. Y a Matías Prats no se le ocurrió otra cosa que decir “Ha volado como un gato con alas”.

-Matías Prats le quería mucho.

Lo decía de corazón además. Nos hicimos muy amigos. Desde que yo recién empecé con el equipo nacional en Río de Janeiro, en el año 50. Hacia cinco o seis meses que estaba jugando en el primer equipo por la lesión de Velasco y me preparaba para aprovechar una oportunidad.

-Velasco fue su profesor en el Barcelona.

Sí, sí. Velasco fue un gran portero, un gran amigo, un gran futbolero y sobre todo una gran persona. Fue mi referente, junto a Eizaguirre, que después estuvo también conmigo en Río de Janeiro.

-De hecho fue el titular al principio ¿No?

Sí. Yo iba de tercer portero. Eizaguirre entonces estaba en rebeldía con el Valencia porque quería renovar el contrato y no estaba jugando. Pero a pesar de eso lo llevaron a Río y jugó el primero y el último.

-El entrenador era Benito Díaz.

Benito Díaz estaba de entrenador. Y el seleccionador era Guillermo Eizaguirre, un capitán de la legión andaluza.

-Antes entre los directivos habían muchos militares.

Sí – sonríe.

-De Benito Díaz dicen que fue el que introdujo en España el cerrojo y luego la doble WM.

Bueno, eso dicen. Los entrenadores de aquí asimilaron muy bien todo lo que era el fútbol inglés y el fútbol italiano que fueron los primeros en hacer esa táctica de la doble WM.

-¿Cómo recuerda usted aquel cambio táctico?

Es curioso porque yo empecé jugando con dos defensas en el Europa, Aparicio y Guerrero, y terminé con cinco. La variación del fútbol de entonces al de ahora se puede demostrar a lo largo de las precauciones defensivas que se fueron tomando.

-¿Pero usted no estaba más contento al tener más defensas delante?

No, no. Yo estaba bien así. Yo salía a jugar con alegría.

-¿Y cómo se podía defender con dos defensas? Por que claro, había cinco delanteros.

Bueno, eso era la posición pero luego en el campo a la hora de la verdad había de más y de menos, retrasando un medio centro hacia detrás…

-Hubo una visita histórica, en el año 47, la del San Lorenzo de Almagro y desde entonces quedó esa frase histórica de “Estos juegan como el San Lorenzo de Almagro”. Un compañero suyo, Jaume Olivé, dijo que había sido una visita revolucionaria que les trajo una forma nueva de jugar.

Los argentinos siempre han jugado muy bien al fútbol. Pero cuando se habla de manera de jugar… siempre ha habido dos maneras de jugar: jugar bien o jugar mal. Luego el planteamiento de un partido determinado te lo marca el equipo contrario. Si sabes que tienen hombres de gran velocidad o de gran técnica pues entonces tomas unas precauciones, retrasando a un hombre que le siga… yo recuerdo que cuando íbamos a jugar contra el Madrid a Flotats ya le empezábamos a insinuar el marcaje a Di Stefano. Me acuerdo que un día Alfredo, que es muy cachondo le dijo: “Flotats que me voy al water…”

-Flotats era muy rápido…

Era campeón universitario de 100 metros

-Es curioso, porque siempre se dice que en aquella época el fútbol era más lento, pero yo en algunos vídeos que he visto les veo bastante rápidos.

Se escribe mucho de fútbol, todo el mundo es sabio, todo el mundo sabe y los que menos sabemos somos los que hemos jugado. Porque realmente se dice cada barbaridad en las retransmisiones, en la televisión…

-¿Puede ser que antes hubiera más técnica?

Técnica siempre ha habido. Lo que pasa es que ahora hay más jugadores que tienen una técnica superior. Entonces no había tantos jugadores que destacaran. Yo me acuerdo cuando empezábamos a jugar en las peñas de las calles de Gracia, a los defensas les decíamos: “Tú, si no lo ves claro, patadón fuerte. Cuanto más lejos mejor”

-Gente como Kubala o Di Stefano, a parte de futbolistas con mucha clase ¿Eran también superdotados físicos?

Sí, sí, eran jugadores que físicamente estaban bien dotados. Todos hacíamos los mismos entrenamientos pero había quien lo asimilaba mejor.

-Usted las ligas las ganaba de dos en dos (48-49, 52-53, 59-60). Y básicamente ha sido el portero de dos grandes equipos muy recordados de la historia del F.C. Barcelona. El primero el de Les Cinc Copes, que era el equipo que entrenaba Dausic. ¿Qué nos puede decir de aquel equipo? ¿Qué era lo más destacado?

Pues que todos éramos de casa. Tanto Velasco como yo, Calvet, Biosca, Segarra, los Gonzalvos, Bosch, Curta, Elías… Menos Kubala y César, que era de León, todos.

-¿Y Dausic qué les aportaba?

Dausic, era un hombre que dejaba jugar bastante. Su cometido se limitaba a acoplar un once titular. Después la pifiaba como la pifian todos.

-Luego tuvieron a Helenio Herrera que fue un adelantado de la época, en preparación física, en táctica…

En todo, en todo. Era genial. Lo de la bajada del autobús… a mí me tenía una fe loca. Siempre me decía : “Antonio, como siempre, ¿eh? Si marcamos un gol hemos de ganar”.

-Era el primer caso de entrenador líder, como ahora son Pep Guardiola, Mourinho, Capello…

Sí. Helenio tenía un archivo muy extenso de jugadores. Un gran archivo y un gran conocimiento. Conocía muy bien a los contrarios.

-¿Usted cree que si hubieran seguido Helenio Herrera y Luis Suarez la década de los sesenta hubiera sido diferente para el Barça?

Bueno, la monotonía cansa a la gente. El cambiar de aires, el cambiar de jugadores también aporta cierta ilusión. También se pasaron años sin ganar nada y era importante que hubieran cambios.

-¿Cómo se pasó de ser un equipo tan importante a no ganar? Porque imagino que la Pedrera seguiría funcionando igual…

No, no. Los cuidados de la cantera de ahora son muy diferentes a los de entonces. Entonces se limitaban a crear equipos de categorías inferiores y no a la formación propiamente.

-En los años sesenta salieron Gracia, Rodri, Verges… y luego ya no salieron jugadores de tanto nivel.

Bueno, porque se cambió la rutina de trabajo y la paciencia y quizás el dinero. El dinero no era tan floreciente como es ahora. Y se tuvo que cortar muchas cosas, entre ellas la cantera.

-¿Si trasladaran aquel Barça de los 50 al momento actual usted cree que podrían jugar con 25 años un partido contra un equipo de primera de los de ahora?

Y tanto. Y tanto.

-¿Y ganar?

Bueno, en el ganar y el perder a veces también puede influir algo el árbitro. Hoy en día estamos viendo unos arbitrajes… en todas partes ¿eh?

-¿Antes los árbitros eran mejores?

Yo quiero creer en la honradez del árbitro. Pero hay veces que no lo comprendo.

-¿Es verdad que a usted le pusieron una multa una vez por perder tiempo?

Sí, en la final de Montjuic de la Copa del Generalísimo (contra el Espanyol). Al hacer el saque del suelo, me retrase un poco más de lo debido. Íbamos 1-0, faltaba poco, íbamos ganando tiempo al tiempo. Cien pesetas. Muy bien pagadas. Pero no, finalmente no me las cobró el club.

-En aquella época también llegaron muchos refugiados húngaros.

Bueno, vino el Hungaria. El Hungaria era un equipo que tenía húngaros, checos y rumanos. Y formaron en el exilio un equipo que lo entrenaba Dausic. Luego llegarón Kocsis y Czibor, pero estos vinieron de otra forma. Ellos siempre decían que venían a España porque aquí vivíamos de alegrías.

-Hay una leyenda que dice que Kubala llegó a ir al campo ebrio. Qué eran jugadores que trasnochaban mucho.

Mentiras. Nosotros salíamos de viaje normalmente los jueves y entonces ya estábamos bajo control. Y cuando jugábamos aquí nos íbamos los jueves a Caldas. Dausic nos decía “Vamos para Caldas que se come muy bien. Mejor que en casa”. La gente habla por hablar.

-Estaban siempre concentrados. Ahora que ha salido esta polémica del Madrid… ustedes pasaban mucho tiempo de concentración.

¡Buah! Nosotros de la estación a la concentración prácticamente. Estabas un par de días, o tres, en casa. Íbamos a jugar a Santander, a la semana siguiente a Vigo y ya nos quedábamos concentrados en Galicia.

-¿Eran antes los jugadores mas cercanos a la afición?

Sí, lo que pasa es que ahora hay más medios de información, prensa , radio, televisión.

-¿Los medios de comunicación también han cambiado?

Sólo hay que ver los fotógrafos. Antes había tres, ahora detrás de la portería hay veinte tíos. Los medios de información igual . Ahora lo han organizado un poco con cuatro jugadores haciendo declaraciones en la sala de prensa tras el partido, pero entonces se metían en el vestuario, en la ducha, con todos en pelotas. En ocasiones les ayudábamos a hacer las crónicas e incluso bromeábamos haciéndoselas mal a propósito-, ríe.

-Pero también eran muy famosos en la época. Hablaban de ustedes como si fueran semidioses.

Sí, por la calle te conocían, te ensalzaban, se hacían fotos contigo. Nosotros íbamos mucho Rambla arriba y abajo y había un fotógrafo callejero, Manolito se llamaba, que siempre me decía: “Antonio, dime cuando vas a volver a pasar que he quedado con un grupo de hinchas que luego se quieren fotografiar contigo”.

-Incluso tenían relaciones con el entorno de la farándula de la época. Biosca salió con Lola Flores. En ese sentido sí que se pueden comparar con los actuales.

Bueno, se jugaban menos partidos y teníamos más tiempo para estas cosas

-No tenían tantos partidos de liga pero jugaban muchos amistosos.

Jugábamos dos o tres al año pero luego fueron incrementándose por las copas de Ferias, la Copa de Europa… La Copa de Ferias, en un principio, era de los cuatro equipos de Ferias, luego se fue ampliando. Después había la copa Latina, que la jugaban los cuatro equipos campeones de las cuatro naciones latinas: Italia, Francia, Portugal y España

-En aquella época, su gran rival ganó cinco copas de Europa ¿Como vivieron ustedes aquella rivalidad?

El Madrid tenía un gran equipo que tuvo la colaboración de grandes jugadores como Di Stefano, Gento, Puskas… Un gran equipo. Y a nosotros, no ganándola nosotros, nos satisfacía que un equipo español la ganara.

-¿Era una rivalidad más sana que la de ahora?

Ahora se ha desorbitado todo. Porque nosotros después de un Barcelona-Madrid o de un Madrid-Barcelona a los cuatro días estábamos de concentración con el equipo nacional. Y éramos amigos y seguimos siéndolo aún. Y nos interesamos: “¿Cómo estás de salud?”, “¿Cómo te ha ido la operación?”. Tenemos una relación constante con algunos de los ex jugadores del Madrid.

-Usted ha sido portero de la selección durante prácticamente doce años años seguidos, tiene, por tanto, una óptica fantástica para decirnos que es lo que pasaba con la selección española. Porque no conseguía triunfar.

Pues porque quizás eran mejores los otros.

-Pero se llegó a juntar una selección con Kubala, Di Stefano, Gento, Suarez…

Pero era una época en que Kubala y Di Stefano ya habían empezado a disminuir sus posibilidades.

-¿Quizás el espíritu aquel de la furia no iba bien con las características de los jugadores?

Bueno, nosotros cuando oíamos que hablaban de la furia nos reíamos. Un jugador de fútbol si no tiene furia no vale nada. Has de correr, luchar y colaborar con el equipo…

-Usted llegó a jugar con el dedo roto.

Sí, sí. En Coruña. Llegamos el Sábado a entrenar y en un chut me rompí el dedo. Entrenaba sin guantes. Y el Mur padre me dice “Te pongo esparadrapo uniéndote los dedos y ya podrás. ¿Te duele?” “Sí, un poco”. Y al día siguiente salía a jugar.

-¿Jugó bien?

Paré un penalti.

-Mur padre era una referencia ¿No?

Sí, nosotros creíamos más en él que en el entrenador. Al darte el masaje solía decirte “¿Qué lo quieres de campo duro o de campo blando?”

-¿Ustedes al entrenador le hacían caso o no?

Las dos cosas. A veces íbamos a nuestro aire. Lo del entrenador es muy relativo. En aquella época había entrenadores con una capacidad muy limitada.

-Para culminar, quería preguntarle por una anécdota, de una vez en que le besaron en la boca en un partido en Turquía

Sí, sí. Al terminar el partido. Empatamos a cero y yo tuve una actuación muy buena. Estaba de seleccionador Zamora. Y al entrar al túnel llega un turco con los brazos abiertos: “¡Zamora!, ¡Zamora!, ¡Zamora!”. Y yo le señalé al seleccionador “Zamora es este”. Pero el tío viene hacia mí- y hace un gesto como si recibiese un beso no deseado-. Se ve que allí hay costumbre-, ríe.

-Muchísimas gracias. Ha sido un placer don Antoni.


3 comentarios

  • DBEcos 25 marzo, 2012

    Si quieres consultar los comentarios de esta entrada en su versión anterior, puedes hacerlo en: http://www.ecosdelbalon.com/ecos/2010/03/01/entre

    Respond
  • javiier 30 julio, 2013

    Ramallets fue alguien muy grande, sólo le he visto en algunos vídeos. Cuento una anécdota personal: A principios de los 80 trabajaba en Suiza, un compañero turco al enterarse de que era español y jugaba al fútbol en el equipo de la empresa me empezó a hablar de un gran portero español que había visto en Turquía hace casi 30 años. No pronunciaba muy bien, yo creía que me hablaba de Ricardo Zamora… pero años después me di cuenta que no, era de Ramallets. ¡Qué parrtido no habría hecho en 1952 este hombre para que se acordara 30 años depués! Este hombre sólo le había visto una vez en la vida. Posteriormente he visto en la hemeroteca la portentosa actuación de este hombre en Estambul

    Respond
  • @SharkGutierrez 31 julio, 2013

    Hablo por un amplio número de personas, cuando probablemente ninguno hayamos visto a Ramallets más allá de un par de partidos al final de su carrera. Pero a todos nos queda la impronta o esencia de que permanecerá en los anales de la historia del fútbol español. ¡Cuánto no tendría que enseñar a gente que empieza como porteros, como futbolista y estoy convencido (pese a no conocerlo), como persona!

    Respond

¿Qué opinas?

Ecosdelbalon.com - - Política de Cookies.