Di Stefano, el jugador detrás del mito


“La técnica inmuniza a quien la posee contra dos arbitrariedades: la de la moda y la del maestro; elimina a los mediocres, […] utiliza el talento medio y […] exalta el genio”, Étienne Decroux.

Para Alfredo Di Stefano el fútbol fue, en sus orígenes, una herencia de familia. Durante algunas entrevistas aseguró que “hasta donde alcanzaba a saber” estaba emparentado con “los Drake y los Brown”, los que “hicieron la historia del fútbol argentino”. Se refería con ello a la fundación del Alumni, el legendario club del amateurismo por cuanto fue el principal acaparador de títulos durante la primera década del siglo XX. Sin embargo, esta supuesta relación entre ambos mitos resulta dudosa. Probablemente una leyenda familiar. Los parientes “británicos” de Di Stefano eran de origen irlandés, mientras que los Brown del Alumni descendían de la primera oleada de inmigrantes escoceses. Un error similar cometió la prensa escocesa cuando en el preámbulo de un Argentina-Escocia (2008) afirmó que José Luis “El Tata” Brown estaba emparentado con James Brown, el abuelo de los cinco hermanos campeones del Alumni. Aspecto que fue expresamente refutado en el libro “Quién es Quién en la Selección Argentina”, dado que los antepasados que le transmitieron su apellido eran irlandeses y no escoceses.

Si resulta más fidedigna su habitual alusión a un parentesco con los Pertini de Boca Juniors, si bien en alguna ocasión exageró hasta el punto de citar a uno de ellos como “fundador de Boca”. Su tío paterno, Luis Juan Pertini, fue vicepresidente boquense entre 1947 y 1953. Mientras que el hermano de Luis, Dante Santiago Pertini, jugó en el club xeneize durante la década de los veinte (1920-26), siendo principalmente recordado por haber participado en la célebre gira europea de Boca Juniors de 1925, primera de un equipo argentino por el viejo continente. Un vínculo que resulta más tangencial, pero que deviene simpático por azares del destino, fue el matrimonio de uno de sus tíos con la hermana de Carlos Isola, el célebre portero de River Plate durante más de una década y que sustituyó en dicho puesto a Luraschi, el cual años después apadrinaría la llegada de la Saeta a River.

El pequeño Alfredo iba a ver los entrenos de un gran Boca Juniors Este vínculo con los Pertini venía por parte de su abuela paterna, Teresa Ciozza, una genovesa casada con Miguel Di Stefano, que es el abuelo al que le debe su famoso apellido. Natural de Capri y emigrado a la Argentina, fue un referente futbolístico significativo, puesto que vivía cerca de la cancha de Boca y el nieto aprovechaba las visitas a su casa para acudir a ver los entrenamientos del conjunto xeneize. Tendría Alfredo sobre siete u ocho años, que es la época en la que empezó a jugar a fútbol en pequeñas canchas callejeras y también la del primer bicampeonato boquense. Como espectador de aquellas prácticas pudo disfrutar de uno de los mejores ataques de la historia del club, el de “Cabecita de Oro” Cherro, Benítez Cáceres y “Pancho” Varallo. Cuando Alfredo bautizó a Puskas como “Pancho” lo hizo en honor de este Francisco Antonio Varallo de su niñez, a quien se le llamaba así por ser uno de los hipocorísticos tradicionales de su nombre (Paco, Pancho, Kiko, Curro). El paralelismo entre el húngaro y el argentino, que les llevó a compartir apodo, lo encontramos en un don común: un disparo excepcional. A Varallo se le conocía también como “el Cañoncito del Bosque” debido a que el periodista Luis Elías Sojit empezó a llamarle así tras encadenar varios goles de tipo “cañón” en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata.

Tanto el “Charro” Moreno como la Saeta Rubia, ambos glorias de River, crecieron en la admiración de un triunvirato mítico de Boca Juniors: Cherro, Benítez Cáceres y Varallo.

Dos o tres años después, el propio Di Stefano empezaría a realizar sus primeros entrenamientos en el colegio. Las clases de gimnasia “al lado de Obras Sanitarias, en Gimnasia y Esgrima, dos veces por semana”. Sin embargo, en su autobiografía consideró que los fundamentos técnicos específicos del fútbol los recibió por las mismas fechas, sobre sus diez años, bajo la supervisión de un empleado de su progenitor. Un muchacho de origen gallego e hincha de Boca llamado Enrique Losada. Fueron una infinidad de horas aprendiendo a pisar la pelota y adquiriendo sensibilidad en el toque chutando contra la pared de una fábrica. Luego tales destrezas se pulirían en la universidad de la calle. Allí donde cada acción pretende burlar un defensor, buscar a un compañero o batir una portería imaginaria. Nada que ver con los entrenamientos en base a Course-Navette o Test de Cooper, inaplicables allí por inespecíficos. Los partidos de barrio en cambio eran puro fútbol, lúdicos pero intensos, puesto que no había ninguno que no terminase en una escaramuza. Y dado que la pelota iba rebotando de un lado para el otro de la calle, había que tener un arte extraordinario para jugar allí.

Comenzó a jugar con su hermano menor TulioLa Saeta nunca renegó de la importancia de aquellos juegos. Recién llegado al Real Madrid consideró en una entrevista para el diario Marca (17-11-1953) que la escuadra de Barracas “Once y venceremos” (aka “Unidos y venceremos”) era la más representativa de dicho periodo, aunque sabemos que a los doce años, y con su traslado al barrio de Flores, jugaría también para “El Imán”. Siendo aún adolescente la familia abandonó la ciudad y Alfredo decidió renunciar a sus estudios [1] para iniciar un vida como campesino en la finca agrícola familiar situada en Los Cardales, a unos 70 kilómetros de Buenos Aires. Sin embargo, no abandonó la practica del fútbol. Por mediación de José Mussi, quien lo descubrió peloteando en el campo del Río Luján y lo invitó a jugar en el conjunto local, Di Stefano empezó a disputar “los campeonatos de la liga norte, que aglutinaban a equipos de ciudades vecinas”, formando parte del Club Progresista, añadiéndosele un año después su hermano menor Tulio. Algunos vecinos recuerdan que don Alfredo Di Stéfano senior solía llegar a los partidos en sulky, arrastrado por el caballo “Bómbolo”, mientras sus dos hijos iban corriendo detrás a modo de precalentamiento para el partido. Los hermanos se alineaban como insiders o entrealas del conjunto, intercambiándose las posiciones de 8 o 10 en función de las situaciones que plantease el partido.

Al principio, de niño, no destacaba tantísimoGracias a don Pedro Gigena, uno de los más longevos integrantes de aquel equipo, ha llegado hasta nosotros el recuerdo de esta Saeta juvenil. Gigena fue uno de los zagueros centrales de aquel conjunto, campeón interregional de 1943, y como tal rememoraba en una entrevista que “Alfredo era un muchacho joven, al que le gustaba tocar la pelota y gambetear”. Sin embargo no era el futbolista más brillante de aquel conjunto. Ese papel le correspondería al wing izquierdo, Rosa Gigena, e incluso el hermano menor de Di Stefano, Tulio, era considerado un futbolista superior. Alberto Di Yorio, uno de los cardaleros que más ha hecho por reivindicar la memoria de aquel pasaje, recogió el testimonio vecinal sobre el juego de Tulio Di Stefano, al que caracteriza como de “frente en alto y con la pelota siempre en el suelo (…) era mejor, pero se le rompió la rodilla y no pudo jugar mucho”. Similar opinaba Pedro Gigena, quien en calidad de testigo directo de todo aquello, atestiguó que en ese periodo La Saeta rubia “no era ninguna lumbrera (…) todavía no despuntaba”.

Tanto Gigena como Alberto Di Yorio destacaron sobremanera el constante estímulo del padre sobre sus dos hijos atletas. Alfredo senior no solo se limitaba a acompañarles, sino que, situado detrás del arco, les daba constantes indicaciones. Exclusivamente dirigidas hacia ellos. Si bien en alguna ocasión concedió elogio particular al juego de algún compañero, como fue el caso del número 6, Tito Roveda. El viejo Di Stefano se permitía aleccionar porque había sido futbolista y, al final, aquel antecedente se reveló clave en la futura trayectoria de su vástago. Sobre todo porque la casa de los Di Stefano se veía frecuentada en aquella época por los amigos de la familia. Inclusive los que habían coincidido con el padre en River. Uno de ellos era Alejandro Juan Luraschi, un electricista que había sido el portero del ascenso de River Plate a Primera División (1908) y que parece que aun tenía algún contacto con el club. Según Norma Di Stefano, hermana del jugador, la madre, Eulalia, le pidió a Luraschi que recomendase a sus hijos para el equipo. A los pocos días le mandaron un telegrama citándole para una prueba de acceso. De los 70 u 80 muchachos que se presentaron aquel día, Peucelle solo seleccionó a Alfredo y a Julio Salvucci, futuro integrante del Ferro Carril Oeste del ascenso de 1949.

Pese a no haber sido un jugador típico de la escuela rioplatense, el itinerario formativo de Alfredo si fue el común al de todas las estrellas del ciclo de las luces argentino: el potrero

En River se encontró el mejor contexto posible para aprender a jugar A esas alturas las divisiones inferiores de River llevaban años aportando una excelente producción. Félix Roldán, un quiosquero, había sido el primer ojeador y creador de aquellas categorías. A su muerte (1941) su gran amigo Carlos Peucelle tomó el relevo y se dedicó a coordinarlas. Ambos fueron elogiados por el famoso periodista Dante Panzeri por su manera de “elegir y corregir adolescentes”, si bien aquello fue solo una parte del proceso. Paradójicamente, la construcción de la Máquina resultó bastante orgánica. Cierto que el semillero tenía una identidad propia, todos jugaban a lo mismo y los delegados del club instruían a los chicos. Sin embargo la técnica superdotada de aquella generación siempre se le ha atribuido a su formación durante la infancia en los terrenos baldíos, los potreros. Luego, la característica forma de jugar de aquel River, sin posiciones fijas, no fue tanto responsabilidad de un particular como algo que se dio por una larga suerte de factores. Di Stefano definió a sus antecesores como “un grupo de muchachos, (que) pese a su juventud, analizaba muy bien el fútbol y hablaban mucho antes de los partidos”. La Saeta explicó también que en su primer partido le dijeron: “Tú no te preocupes que te vamos a proteger. Cuando veas una camisa con la franja roja le das a la pelota y ahí te vamos orientando”. Lo que es una buena muestra de como la transición entre las inferiores y el primer equipo era facilitada por los propios veteranos. Existen numerosas muestras de ello. Anteriormente había sido Carlos Peucelle, aun jugador, quien se había situado al lado de Adolfo Pedernera como interior izquierdo, cuando el mentor de ambos, Félix Roldán, le pidió que le protegiera en su debut. Otro tanto hizo Peucelle por José Manuel Moreno, a quien enseñaba “a poner el cuerpo, en defensa de la pelota”, y del “dribbling” y luego el Charro ya como “cabecilla del grupo, era el que organizaba, hablaba y educaba”, según Alfredo, a los demás.

La generosidad y el compromiso de algunos de los jugadores con el equipo era tal que, espontáneamente, cedían su puesto para no frenar la progresión de los chicos de las inferiores. Tal fue el caso de Aristóbulo Luis Deambrossi, quien fascinado por el juego que exhibía Loustau cuando entrenaba con los mayores, le recomendó al técnico Cesarini darle entrada en el equipo en su lugar. U, otra vez Carlos Peucelle, que estando aun fuerte y veloz se retiró del fútbol, entre otras cosas, por no tapar a Juan Carlos Muñoz. Luego esos dos futbolistas fueron los “punteros” (extremos) de la Máquina de River. Más complicado fue conseguir ubicar a Pedernera como eje del ataque, para que diera comienzo todo. En eso fue clave la presión de sus compañeros y de los delegados de las inferiores sobre el técnico Cesarini, al que bautizaron como “el legañoso” porque “no veía” que con Adolfo funcionaban todos los demás.

Cuando a Pedernera le tocó opinar sobre la Máquina dijo: “Los equipos siempre nacen cuando se ubican distintas duplas. Nosotros dispusimos de varias de esas sociedades y las piezas se fueron acomodando solas. Y aparecieron así los movimientos, quizás impensados para esa época: entrar y salir, el cuadrado en el medio, la sorpresa, la ocupación de los espacios. Nos encontramos un grupo de jugadores iluminados y logramos un entendimiento total. Parecía que jugábamos de memoria”. La cantidad de “iluminados” era tan colosal que hubo que desechar a numerosos futuros campeones por no poder absorber el primer equipo tal abundancia de camadas. Así salieron de la entidad los Sánchez Lage, Ernesto Grillo, Fernando Sánchez, Antonio Rodríguez, Rogelio Domínguez, Antonio Báez, Mario Sabbatella, Roberto y Oscar Coll…

El volumen de talento del semillero River era tan abundante que de tanto en tanto se desbordaba.

Pese a ser un gran goleador, en sus inicios tenía sus limitacionesDentro de aquel contexto la Saeta Rubia no figuraba entre los futbolistas habilidosos, al estilo de lo que se espera de los próceres argentinos. Durante aquella estadía en La Maquina estaba lejos, en dicho aspecto, de compañeros suyos como Pedernera, Moreno o Báez. Jugadores que como se decía entonces “gastaban la pelota”. Originariamente el rol de Di Stefano en el equipo era el de goleador. Sus ex-compañeros y formadores de aquel entonces (Rossi, Peucelle, Domínguez, Pedernera…), cuando les tocó definirle, describieron a un jugador inteligente a la hora de explotar su velocidad, con arrancada potente, fuelle en carrera y muy móvil, pero que destacaba más por su carácter ganador y amor propio que por su clase. A nivel técnico, mientras estuvo en Argentina, solo dispuso de un buen perfil de desmarque, el derecho, lo que le daba poca variedad a su juego. La pierna izquierda prácticamente la tenía para apoyar y no sabía cabecear. Paradójicamente -vista su trayectoria posterior- fue un jugador de los de corrían mirando al piso. No jugaba para el equipo, sino para el gol. Durante aquellos primeros años como profesional, ni daba juego a los demás ni organizaba al conjunto. Tampoco en Colombia jugó de esa manera.

Esto fue, en opinión de Pedernera, una consecuencia lógica de las características de los compañeros que tuvo durante su etapa latinoamericana, en donde se alineó siempre con interiores magníficos: Norberto Méndez y Llamil Simes en Huracán, José Manuel Moreno y Ángel Labruna en River, y el propio Adolfo Pedernera y Antonio Báez en Millonarios. Así pues durante este periodo (1944-53) se centró en depurar su juego natural, principalmente bajo la tutoría del “Maestro” Pedernera, pero siempre con un radio de acción limitado al ultimo cuarto de la cancha. Al finalizar su etapa colombiana ya le daba con las dos piernas y nunca le pegaba mal, como si sucedía inicialmente en River y Huracán, en donde llegaba a fallar incluso con su pierna diestra. Esta evolución enriqueció su juego permitiéndole entrar por ambos laterales (derecho e izquierdo), sin perder por el camino sus cualidades innatas: velocidad, fuerza y movilidad. Seguía sin ser un dominador de balón de élite o un driblador de postín, pero en cambio había añadido a su arsenal el juego en corto, la pausa, y había aprendido a “marcar” en defensa.

La necesidad de aplicarse a la hora de defender fue una conclusión de tipo eminentemente práctico. Según el propio Alfredo “los delanteros deben aceptar que parte de su trabajo consiste en ayudar en defensa. Si la defensa falla, el trabajo del delantero se hace mucho más difícil, porque tiene que marcar más goles. Por eso, lo evidente es bajar a ayudar en defensa. Así tu trabajo es más fácil durante el partido”. Un razonamiento aparentemente lógico que enmascara dos conclusiones inherentes al planteamiento. La prioridad es ganar, no el lucimiento personal, y el jugador dispone del vigor necesario para rendir en ambas fases del juego (defensa/ataque). En el aspecto atlético las condiciones naturales de Di Stefano (velocidad, agilidad y resistencia) eran espectaculares. Consciente de ello cuidó su físico con mimo. En Colombia no contaban con preparador físico, por lo que los jugadores tuvieron que responsabilizarse y Alfredo era, en palabras de Nestor Rossi, “el primero en llegar y el último en irse”.

En Madrid enseñó a jugar a sus compañerosEn sus inicios en el Madrid le sucedió lo mismo que a Kubala en Barcelona. Algunos de sus compañeros eran buenos jugadores, pero otros simples modestos a los que él hizo grandes. El nivel técnico general, tanto del campeonato como el de su equipo, era inferior al que había encontrado en sus anteriores experiencias [2], pero una de las grandes cualidades de Alfredo -según decía su amigo Pepe Peña- era la inteligencia de saber adaptarse a las circunstancias. Cuando llegó al Madrid “todo el mundo reventaba la pelota. Los volantes la recibían con el pecho y en vez de matarla la rebotaban. Entonces ya no la tenían dominada, porque se les había ido a zona de disputa. Y allá iba el zapatazo: alto, fuerte y lejos”, decía Pepe Peña en una entrevista en El Gráfico (1963) [3]. Di Stefano no estaba acostumbrado a ver pasar globos por encima de su cabeza, así que se aburría. Empezó a bajar para pedir la pelota. A veces hasta su propia área de penal. Gritaba al compañero que tenía la pelota para que no la rifara y se la dieran a él [4]. Paulatinamente fueron tomándole confianza, puesto que vieron que podía ayudarles a sacar el balón y además les colaboraba a la hora de defender. De esa forma los defensores del conjunto comenzaron también a cambiar su actitud y se fueron sintiendo jugadores. Ya no estaban solo para despejar, sino que eran parte del juego. Y en el corazón del juego se situó Di Stefano, puesto que eso era lo que el equipo precisaba. Como comentaba Pedernera, el Real Madrid “le dio todo el campo”, “él era el eje de todo su juego” y Alfredo lo “cubría con su dinamismo, velocidad y tremenda fuerza”.

El todocampo no juega en un puesto por partido, sino que elige un puesto en cada jugada.

Existían antecedentes de jugadores que habiendo madurado por la edad y perdido velocidad en sus piernas, aumentaban su comprensión del juego y, pese a haber sido jugadores “simples”, limitados a explotar velocidad y tiro, pasaban a organizar el juego de sus compañeros. Dos ejemplos argentinos anteriores a La Saeta serían Domingo Tarasconi y Bernabé Ferreyra. La diferencia es que Alfredo lo hizo manteniendo su velocidad y fuerza de arranque. Del par de ocasiones que Adolfo Pedernera pudo ver a Alfredo en Europa destacó que, aunque por su “prestigio y ascendiente” podría haberse limitado a “jugar a un ritmo más pausado, haciendo valer su experiencia y visión de juego”, nunca lo hizo. El Di Stefano que él vio en el Real Madrid era “el de siempre”, con una “movilidad extraordinaria” y “permanente afán por ganar”.

Ante las dobles marcas, Alfredo se hizo un experto en sorprender“Yo no paro de moverme para que los defensas no puedan inmovilizarme” explicaba la Saeta “y me muevo rápido para ayudar al que recibe el balón”. Uno de sus rivales, Luís Suárez, declaró que si bien en aquella época se hacían muchos marcajes al hombre, con el nueve del Madrid la cosa llegaba hasta un punto cómico. El balón podía pasar a cuatro o cinco metros al lado de sus marcadores, pero ellos nunca iban a buscarlo. No podían permitirse descuidar ni un segundo a Alfredo Di Stefano. Según el que fuera seleccionador argentino, Juan Carlos Lorenzo, si le hacían un doble marcaje -cosa que en España sucedió en la totalidad de los partidos y durante varias temporadas-, Di Stefano corría por toda la cancha como un loco avisando a gritos a sus compañeros (“¡Yo no juego! ¡Yo no juego!”) de que uno de ellos estaba libre y debía subir al ataque. Debido a esta presión extenuante, la Saeta se convirtió en un experto en el arte de la sorpresa. Por ejemplo, tirando de espaldas al arco, modalidad que le permitió conseguir varios de sus goles más famosos. Esta cualidad estaba intrínsecamente relacionada con otra de las grandes virtudes que de él destacaba Pepe Peña: su seguimiento de juego e intuición, que le permitían predecir situaciones de partido con segundos de anticipación [5]. Rogelio Domínguez explicó que pese a que en el doble marcaje un jugador “le seguía como su sombra” y el otro “le esperaba a la salida” se las arreglaba para “aparecer de golpe delante del arco para hacer el gol”.

Pedernera consideró que todas estas características de su fútbol se explicaban precisamente por no haber sido un gran dominador de la pelota o un “gambeteador”. Gracias a eso había podido llegar a ser lo que fue. Si no, tal vez hubiese triunfado en otro rol, pero no sería Di Stefano. Había esquivado la sirena del jugador criollo. En lugar de adueñarse del balón se hizo dueño de todo el terreno. Una vez, describiendo a Sivori, la Saeta dijo: “es un jugador genial, pero todavía no ha podido desprenderse del embrujo de jugar en muchas ocasiones para él”. Ese fue el mal que él superó. Aquel que Zubeldia resumió de manera aun más dramática en 1962 diciendo que “el individualismo era el principal vicio del jugador argentino”.
 

¿Alfredo, por qué cambió su manera de jugar?”
“Me fui dando cuenta de que el fútbol es juego de once jugadores. Tienen que trabajar todos para todos. Es un principio básico”
. (Alfredo di Stefano, para “El Gráfico”)

 

[1] En el número 125 de la Revista de la RFEF la periodista Blanca Benavent le preguntó a Alfredo por el título de “ingeniero agrónomo” que le viene acreditado de tanto en tanto en alguna reseña. Sospecho que la confusión procede de una entrevista concedida a Cesar González Ruano (25-4-1954) y recogida en el libro recopilatorio ‘Las palabras quedan’. Allí la Saeta dice haber cursado dichos estudios, quizás para tomarle el pelo al entrevistador, al detectar en él a un advenedizo que tapaba su desconocimiento del deporte rey recurriendo a la tauromaquia (“Hablamos ahora de fútbol. Para mi éste es un bosque donde me encuentro perdido. Lo mismo me ocurrió con Kubala y con Samitier. Pero no importa. Además, no hay otro remedio. ¿Cómo no voy a hablar de fútbol con Di Stéfano? Fútbol y toros”). Pese a ser un material tan antiguo ha tenido cierta circulación atribuible a la recomendación de algunos docentes de periodismo. Sabemos, por ejemplo que José Julio Perlado, profesor de Redacción Periodística, lo recomendaba a sus alumnos y que su opinión solía ser muy valorada por sus discípulos.

[2] Cuando Di Stefano llegó a España desconfiaba del nivel del campeonato. Durante una entrevista (1974) se refirió a cierta conversación con su hermano Tulio, previa a participar en el torneo español, en la que aseguró petulante que “allá les meto un amague y me voy derecho al arco”. Sus experiencias previas durante la gira con Millonarios le habían hecho considerar a los gallegos (españoles) como “troncos”, faltos de clase. Posteriormente valoró positivamente la preparación atlética del futbolista europeo, pero incluso en 1966 -cuando estaba finalizando su periplo dentro del campo- seguía considerando al futbolista español como falto de clase. Prueba de ello es una entrevista concedida a Juvenal para Sport, el suplemento mensual de El Gráfico, en la que Di Stefano declaró sin tapujos: “Vos sabés que ése es el problema del jugador español: la pelota”. Similar opinaba Puskas, recién llegado a la península, cuando comparaba el nivel técnico general del campeonato húngaro con el español “El fútbol español es bastante rápido. (…) Quizás más técnica el de mi país. Nosotros siempre procuramos hacer correr la pelota” (Marca 23-09-1958).

[3] El hijo de Rogelio Domínguez, el profesor Antonio Domínguez Vence, me aseguró en una conversación privada que en aquella época apodaron a Miguel Muñoz “Siempre viva” por su mal control de la pelota. No dudo de la veracidad del hecho, ni de los motivos que llevaron a sus compañeros a ocultarlo a posteriori, sin embargo no he podido aun confirmar esta anécdota con al menos otra fuente si bien cuadra con lo que refería Pepe Peña en 1963. Lo que si está más contrastado es que cuando un defensa despejaba sin tino, Alfredo se le acercaba para aclararle: – “Me la tenés que dar a mí no a Bernabéu”.

[4] Esta manera de “darle aire a la defensa”, para liberar al portero de la necesidad de “volearla al no tener con quien jugarla” (Dinámica de lo impensado. Dante Panzeri), tenía su precedente inmediato en el juego de Adolfo Pedernera y Félix Loustau en la Máquina de River. Allí ambos recibían frecuentemente las iras del público por ir a colaborar a que los defensas sacasen la pelota jugada ya que el respetable entendía que “abandonaban su puesto” o iban a “esconderse atrás”.

[5] Durante la final de Copa de Europa de 1962, celebrada en el Estadio Olímpico de Ámsterdam, un jovencismo recogepelotas holandés quedó fascinado por la habilidad de Di Stefano para pensar la jugada un segundo antes que el contrario. El muchacho reconoció en ello algo que él nunca había visto antes y le dedicó mucho tiempo a reflexionar sobre aquella forma de liderazgo. Acabó concluyendo que el recorrido de Di Stefano por todo el campo estaba siempre vinculado a los intereses del equipo, algo que solo podía producirse yendo constantemente por delante de la jugada. Antes de recibir ya deberías saber lo que ibas a hacer. El impacto que en él tuvo esta epifanía le llevó a tomar por espejo el juego del ídolo argentino, y con los años llegó a ser reconocido por los críticos futbolísticos como uno de los grandes interprete del jugador todo campo. ¿Su nombre? Johan Cruyff.

 
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45 comentarios

  • Kalise 16 diciembre, 2014

    Buen jugador.

    Respond
  • H 16 diciembre, 2014

    Genial, del altísimo nivel de siempre, me pregunto cómo hace David Mata para sacar este artículo y una entrega de “Platinismo” el viernes, aplausos desde acá.

    Las perlas de las notas al pie a veces a veces son tan reveladoras que te sacan un poco del artículo jajaja.

    La verdad que no conocía toda esta historia, increíble cómo un contexto tan rodeado de talentos excepcionales lo hizo convertirse en algo que sin él jamás hubiera alcanzado, la clave nunca estuvo tanto en los pies como en la cabeza, y evidentemente en River las dos cosas sobraban, pero eso lo hizo convertirse en el mejor maestro.

    Cuando uno ve las dudas que tenían sobre el nivel de la liga española te hace pensar que Di Stéfano no sólo le dio mucho al real sino también a todo el fútbol español, y al ver la anécdota de Cruyff, se transporta eso a la historia del fútbol en general, impresionante como su figura causó tanto impacto más allá de su éxito individual.

    Saludos.

    Respond
  • Danityla 16 diciembre, 2014

    Entrlazar a genios como Alfredo y Johan le da un continuo al fútbol que enriquece el discurso histórico causa-efecto. La clave de un hecho, o al menos, parte importante de él siempre responde a unas causas anteriores, y aunque las circustancias temporales lo definen finalmente esas causas, ese joven tirillas viendo al viejo argentino, observando alguien con una cabeza como la suya, con una capacidad de enseñar funfamental para un superdotado como Johan son claves para entender lo que el delgado tulipán crea después. Y de su Holanda nos lleva a Guardiola y al Buitre. Y de ahí a Xavi y Modric. Es interesantísimo.

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  • @migquintana 16 diciembre, 2014

    @H.

    Siempre se habla de Kubala y de Di Stefano como dos de los grandes impulsores del fútbol español. Igual que Mr.Pentland en Bilbao, ambos elevaron el profesionalismo de sus clubes y dieron el salto necesario a lo que ahora son dos auténticos monstruos. Los clubes son mucho más que jugadores y presidentes… salvo con determinados casos. Y con Alfredo di Stefano el caso no puede ser más obvio. En todos los sentidos posibles, además.

    @Danityla

    De esto saben un rato y medio Chema R. Bravo o Sergio Vilariño. En un momento te hacen un mapa de influencias, conexiones y herencias tácticas que conectan absolutamente todas las escuelas y muchos de los personajes fundamentales de ellas. De hecho, creo recordar que hay un gráfico así en Panenka con el tema del falso 9. En España, seguramente, todo sea más lineal ahora mismo, pero como retrocedamos un poquito más atrás… pues ya nos sale que Di Stefano está influido por la Máquina. De ahí, por ejemplo, la importancia de una serie como la de Platinismo de David Mata.

    Respond
  • Abel Rojas 16 diciembre, 2014

    @ Kalise

    Tiene pinta de que no estaba mal ^^

    @ H

    Al Madrid seguro que le dio muchísimo. Prácticamente se lo inventó. De hecho, el Madrid vive de su identidad 50 años después de su retirada. Toda la cultura de su estadio es herencia del fútbol de Di Stefano.

    Ahora bien, que le diese tanto al fútbol español… quizá es un poco más rebatible. A nivel táctico, con certeza sí. Pero a nivel prestigio… Muchos sostienen que si no hubiera existido aquel Madrid, lo que hizo el Madrid en Europa lo habría hecho el Barça de Kubala, no otro equipo extranjero, así que el fútbol español también se hubiera visto impulsado, ¿no?

    Respond
  • César 16 diciembre, 2014

    Lo más sorprendente es que de los cinco que se consideran los más grandes era el único del que no se avisó con antelación. Mi pregunta es: ¿hubiera pasado también desapercibido en esta época más mediatizada en la que de cualquiera te hacen un vídeo cuando tiene 9 años y juega bien? Por lo que se habla, a veces da la sensación de que sí. En la actualidad al único que le pasó eso fue a Zidane.

    Respond
  • @migquintana 16 diciembre, 2014

    @César

    Interesante planteamiento. Seguramente, a día de hoy, también sería imposible ver una evolución así en un futbolista, ¿no? No sólo por cómo está montado el fútbol base y el tema que comentas del talento, sino porque el margen de ”desarrollo” y ”crecimiento” del fútbol no es, evidentemente, tan amplio como en los cincuenta.

    Respond
  • Luther Blissett 16 diciembre, 2014

    Ole Ole Ole David Mata nos a adelantado el regalo de reyes. Qué pedazo articulazo.

    Respond
  • Luther Blissett 16 diciembre, 2014

    Que Alfredo Di Steffano sea uno de los personajes más importantes de la historia del fútbol mundial es una obviedad pero lo que no se recuerda normalmente es que fue el primer crack que trascendió barreras, habría que recordar que tanto Eusebio como Mazzola han declarado que al ganar la Copa de Europa, más importante que levantar la copa, era para ellos conseguir la camiseta del maestro Di Steffano.
    Por otra parte, si no es el padre del fútbol total o el primer jugador de fútbol total es por la existencía antes de la Maquina con su sistema 1-10 y el Aranycsapat húngaro pero es clave para entender el fútbol que ha surgido desde aquel momento.

    Respond
  • Peter Sword 16 diciembre, 2014

    Gracias por el artículo, superinteresante para los que nos gusta tanto este juego.

    Respond
  • tinogallego 16 diciembre, 2014

    Me parece grandioso el último párrafo…

    Respond
  • Lesmes II 16 diciembre, 2014

    Como viejo aficionado, que vio a D.Alfredo desde su debut hasta su retirada, muchas gracias por este interesantisimo articulo. Cuando comence a ir a Chamartin el fútbol era una cosa que me aburría y solo iba por acompañar a mi padre, pero la llegada de este rubio argentino lo cambio todo e hizo que un partido se convirtiera en un espectáculo incomparable que esperaba impaciente cada 15 dias

    Respond
  • Abel Rojas 16 diciembre, 2014

    @ Lesmes II

    Ya que tenemos un testimonio de primera mano, aprovecho y te pregunto: ¿qué tipo de impacto os causó Puskas?

    Respond
  • Pablo 16 diciembre, 2014

    No se si estoy tan de acuerdo con el último párrafo. Es decir, ese "vicio" es también un sello de identidad. Es lo que hace al jugador argentino atractivo. Lo cual no invalidad que haya jugadores argentinos con otros perfiles pero la gambeta es muy nuestra…

    Respond
  • Hiigara 16 diciembre, 2014

    “¡Yo no juego! ¡Yo no juego!” Pero que grande!

    Me he acordado de Cristiano leyendo algunas cosas, como la comprension del juego sin balon y el ser capaz de rematar completamente solo a pesar de ser el futbolista mas vigilado del equipo.

    Respond
  • hola 16 diciembre, 2014

    Tremendo articulo. Muy interesante todo.

    Respond
  • @Masq710 16 diciembre, 2014

    Eso de relacionar a dos genios que estan en el olimpo de este deporte como Cruyff y Di Stefano activo mi morbo, me han dejado con ganas de más, y el comentario de @Danityla ha aumentado mucho mi interés, espero que en los comentarios se forme un debate o mejor aun que algúno de ecos se anime a hacer un artículo hablando de eso ^_^

    PD: Soy nuevo comentando así que aprovecho para felicitar a toda la comunidad de ecosdelbalon, llevo unas 4 semanas viendo el blog, me he leído un montón de sus artículos, y todos me han encantado, ademas sus textos van acompañados con el nivelazo en los comentarios! es leer un artículo y bajar a ver que datos suelta algun lector o colaborador de ecos xD les mando un saludo desde Venezuela!, sigan con su gran trabajo.

    Respond
  • jamesfrancisripwood 16 diciembre, 2014

    @Abel

    Pero no está tan claro que el Barça de Kubala lo hubiese hecho, no? el impulso de Bernabeu a la competición continental fue crucial y seguramente no se hubiese dado sin Di Stéfano. Hubiese ocurrido igual, pero más tarde, pillando a Kubala ya algo mayor. Todo esto es ficción no se puede saber, por supuesto. Lo que yo creo es que Di Stéfano es probablemente el jugador que se hizo más importante en la historia. No me gusta mucho hablar de quien es "mejor" porque creo que es una idea tan amplia que no significa nada, pero sobre los hombros de Di Stéfano se elevó un equipo que no era ni mucho menos el más exitoso en su país, hasta ser el más grande del mundo para siempre. Ese es un impacto que va más allá del Madrid, el equipo más grande del mundo se construye a su imagen y sobre su leyenda que aún dura. Di Stefano cambió el panorama del fútbol de clubes de forma más decisiva que ningún jugador en la historia.

    Por favor, si un día me deleitáis hablando de Puskás ya me muero del gusto.

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  • luigi 16 diciembre, 2014

    ¡Qué artículo!
    Una verdadera iluminación.
    Qué pena que haya durado tan poco.

    Respond
  • Abel Rojas 16 diciembre, 2014

    @ Masq710

    El comentario de Danytila ha sido la leche.

    Y nos alegra un montón que los que vais llegando os sintáis tan atraídos por los comentarios. Siempre lo hemos considero la parte más importante de Ecos con diferencia 😉

    Bienvenido.

    @ James Francis

    Soy demasiado joven como para saberlo 😛

    Pero he leído muchas veces que ese Barça era impresionante y que a lo mejor no tanto como para ganar cinco títulos seguidos pero que seguramente habría sido el mejor equipo de Europa de no convivir con Di Stefano.

    Respond
  • jamesfrancisripwood 16 diciembre, 2014

    @Abel

    Seguro. Lo único que consuela -para mí- de perderse el Kubala-Di Stéfano es vivir de lleno el Messi-CR7.

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  • Vilariño 16 diciembre, 2014

    @Abel

    Yo estoy de acuerdo en que el Barça de finales de los 50 habría rascado alguna Copa de Europa sin duda. Cinco consecutivas ya es mucho decir, teniendo en cuenta que había muy buenos equipos en el continente, sin ir más lejos los propios Milan y Stade de Reims, que están bastante infravalorados, especialmente los franceses. Pero ese Barça era tremendo. Llegó a tener DIEZ delanteros internacionales. DIEZ! En los 50-60. Es una barbaridad. Más lo que tenía atrás, defensores de mucho nivel, también internacionales y Ramallets. No es exagerado decir que la plantilla del Barcelona (especialmente en tiempos de HH) era muchísimo mejor que la del Madrid.

    De todos modos, no olvidemos que, como en casi todas las revoluciones, quien tiene la visión de futuro es el que lleva la voz cantante. El Barcelona no la tuvo y se puso de parte de la oficialidad (la UEFA), apoyando aquel aborto elitista que era la Copa de Ferias. El experimento le salió bastante mal desde el momento en que los miembros fundadores de la Copa de Europa consiguen que la UEFA entre en el proyecto ya al principio. Y lo consiguieron nombrando al presidente "uefo", Ebbe Schwartz, también presidente del comité organizador. Movimiento ganador de L'Equipe, Bernabeu, Sebes o Emil Osterreicher entre otros.

    Respond
  • Luther Blissett 16 diciembre, 2014

    @ James Francis @ Abel Rojas
    Evidentemente todo lo que se hable sobre si el Barça de los 50 hubiese podido convertirse en un equipo dominante en Europa como fue el Madrid Pentacampeón (no necesariamente ganando 5 Copas de Europa seguidas) es fútbol ficción pero podríamos decir que entre la llegada de Kubala y el fichaje de Di Steffano por el Madrid (1950-53) El Barça ganó la copa (1950) y sendos dobletes (Liga y Copa 51-52 y 52-53) tambíen habria que decir que el primer equipo que eliminó al Madrid fue el Barça de Helenio Herrera y que junto a Kubala jugaban jugadores como Ramallets (5 veces premio Zamora), los húngaros Sándor Kocsis y Zoltán Czibor, el brasileño Evaristo y de Luis Suares (jugó en Barcelona las temporadas 54-61) por lo que no es tan descabellado pensar que alguna Copa de Europa podría haber caído.

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  • Luther Blissett 16 diciembre, 2014

    Sus grandes rivales hubiesen sido el AC Milán de Juan Alberto Schiaffino, Ernesto Grillo y Nils Liedholm y el Stade de Reims de Raymond Kopa, Michel Hidalgo y un poco más tarde de Just Fontaine.

    Respond
  • Vilariño 16 diciembre, 2014

    En otro orden de cosas, es curioso que Di Stefano criticase la falta de temple de los centrocampistas, incluso los de su propio equipo, y luego cuando Bernabeu trajo al "tiempista" por antonomasia, Didí, el propio Don Alfredo fuese el primero en darle el empujoncito. Eso también habla de su carácter y de lo cacique que era. ÉL era su propia vara de medir, y pobre del compañero que no jugase, corriese, sudase y aportase el 100% como él hacía.

    "El mejor jugador del mundo, honestamente, soy yo". Y si él lo daba todo, los otros con más razón debían hacerlo.

    Respond
  • jamesfrancisripwood 16 diciembre, 2014

    @Luther Blissett

    Sin duda, aquello era un equipazo. A lo que yo me refería, es a que puede que la creación misma de la Copa de Europa se hubiese demorado un poco sin el impulso de Bernabeu, que a su vez no se hubiese producido de no tener a Di Stéfano en su equipo. Y esto hubiese perjudicado al Barça también porque podrían haber pasado sus mejores años antes de poder participar. Naturalmente esto no es más que una idea, y el Barça siguió siendo un gran equipo. Lo que no discuto es el nivel del Barça (dos de los magiares mágicos, el futuro balón de oro español…).

    Respond
  • @David_Mata_Ecos 16 diciembre, 2014

    @H

    Este artículo llevaba algún tiempo escrito. Esperábamos un momento adecuado. Si no sería imposible en mi contexto que escribiese dos tochos tan seguidos. ;P

    @Danityla

    Sí, pero trayendo aquí lo que habíamos comentado en la serie de Platinismo sobre el pensamiento peucelliano respecto al aprendizaje, muchos niños españoles tuvieron la posibilidad de ver a Di Stefano y no salió ningún todocampo español. Lo que creo entender que Cruyff comenta a raíz de esta anécdota, es que esta forma de jugar ya era algo natural en el Johan niño, algo suyo, solo que al verlo desarrollado en un adulto exitoso pudo ver el trabajo en su totalidad, una perspectiva de una forma particular de encarar el fútbol. Luego no hay dos jugadores iguales, porque cada uno tiene sus especificidades y trayectorias. Él se da cuenta en ese partido de que se puede ser práctico y a la vez estético. También del liderazgo en el equipo, el diálogo con el compañero e incluso la importancia de los ademanes, que en Di Stefano solían ser bastante marcados. Algo tan aparentemente tangencial como esa "mala leche", tiene luego un montón de intrahistoria. Yo recuerdo que cuando Johan vuelve a España como entrenador, una de las cosas que hizo fue pedir un jugador "con mala leche como Hugo Sánchez" y se trajo a Hristo Stoichkov. Valoraba que hubiese ese perfil caracterial como algo que daba polvora al conjunto

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  • @David_Mata_Ecos 16 diciembre, 2014

    @Abel Rojas

    El artículo que publicamos cuando falleció yo quería titularlo "El hombre que acabó con el Real Madrid" debido a aquello que le dijo Brera de que estaba tan alto que había arruinado al club. Nunca volverá a haber otro Madrid de Di Stefano y sin embargo eso es lo que el club siente como propio. Algo parecido a lo que sucede en River donde décadas después se seguía esperando ver jugar como la Máquina.

    @Pablo

    Creo que Di Stefano quería diferenciar entre gambetear para uno mismo o gambetear para el equipo. Antonio Sastre dijo parecido de su compañero De la Mata y Sastre no era precisamente dudoso con el balón en los pies.

    Respond
  • @David_Mata_Ecos 16 diciembre, 2014

    Por cierto, puestos a hablar de fútbol ficción. Los ingleses seguro dirían que el Madrid pudo ser pentacampeón porque el Manchester padeció la tragedia de Munich.

    Respond
  • Luther Blissett 16 diciembre, 2014

    @Vilariño @David_Mata_Ecos
    Respecto a la mala leche de Di Steffano no recuerdo donde ví/leí que cuando creía que alguno de sus compañeros no estaba dando el 100% se acercaba a él y le espetaba aquello de:
    "no juegues con mi plata"

    @jamesfrancisripwood
    En ocasiones los antimadridistas o gente mal informada ha sobrevalorado (en mi humilde opinión) la aportación de Bernabeú en la creación de Copa de Europa. Lo determinante que hizo Bernabeú fue ponerle el cascabel al gato como bien indica este artículo http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magi… pero la idea de una competición entre los campeones de los diferentes equipos fue de L´Equipe.

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  • Luther Blissett 16 diciembre, 2014

    @jamesfrancisripwood
    No quiero decir que seas antimadridista ni nada de eso

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  • Jesús 16 diciembre, 2014

    Gran artículo, aunque una continuación sobre los comienzos y la evolución en aquel Real Madrid aún me haría disfrutar más si cabe :)

    Una pregunta que quería soltar a los que conozcan más esa época, ¿hasta qué punto creéis que cuando Di Stéfano llegó eran todos unos "troncos"? Siempre he leído que por ejemplo Gento al principio no era muy dotado técnicamente y que se refinó al llegar al Madrid, pero la verdad es que el único partido que he visto de esa época es el 7-3 contra el Eintracht en Hampden Park, y la verdad es que nunca he visto un baño igual en un partido de fútbol, no sólo les superaban, sino con una sensación de suficiencia increíble, tanto a nivel táctico como técnico…

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  • @oscarge80 16 diciembre, 2014

    Vaya pasada de artículo David. Bravo.

    ¡Saludos!

    Respond
  • @rirecbes 16 diciembre, 2014

    El texto en si es una pasada, pero complementado con los comentarios de Luther Blissett, David Mata, Vilariño y alguno más, hace de todo algo brutal.

    Pagaría por ver un gráfico histórico con los mejores equipos de cada momento, con sus jugadores, títulos, etc, y ir viendo como van evolucionando a lo largo de la historia. Como se sitúan los clubes más fuertes en función de que jugador o entrenador tienen, ver como los clubes a los que van esos personajes en uno o dos años se sitúan en la parte superior, analizar las conexiones entre esos personajes, y otro que influencia en otro club.

    Como el efecto mariposa en versión fútbol.

    @David Mata
    ¿Tan bueno era ese ManU?

    He leído que uno de los jugadores fallecidos siendo aún muy joven se esperaba que fuera una futura referencia futbolística, y que ese ManU a nivel de club, y a pesar de tener grandes jugadores, no termino de superarlo anímicamente hasta bastantes años después.

    Respond
  • Lesmes II 16 diciembre, 2014

    @ Abel Rojas

    El impacto que causo Puskas fue tremendo y creo que el propio Alfredo fue su mejor valedor ya que enseguida comprendió que le descargaba de la obligación de ser el goleador del equipo (habia sido el pichichi de la liga 5 veces en los 6 años anteriores) y le permitía dedicarse mas a las labores de elaboración. Su entendimiento en el terreno fue portentoso y para hacerse idea solo hay que volver a ver la final de la 5ª Copa de Europa.A pesar de venir con 31 años , sobrepeso y un año sin jugar su trayectoria ahí esta. Personalmente es el mejor goleador que yo he visto, hasta la aparición de Cristiano, infalible en el uno contra uno y con un disparo a distancia tremendo por su potencia y colocacion

    Respond
  • @David_Mata_Ecos 16 diciembre, 2014

    @Jesús

    No todos eran troncos, Molowny por ejemplo hubiese podido jugar en cualquier parte.Se jugaba a la inglesa.

    @rirecbes

    Vilariño o Chema R. Bravo son tus hombres para líneas y conexiones generacionales. Lo del Manchester es más fútbol ficción, pero la edad de la plantilla y la progresión de los supervivientes da margen para extrapolar que hubiesen sido aspirante serios en ese periodo. Quizás campeones la misma temporada de su tragedia.

    Respond
  • Lesmes II 16 diciembre, 2014

    @rirecbes ·

    Yo vi el partido de semifinales de la 2ª Copa de Europa entre el Real Madrid y el Manchester U. anterior al accidente y honradamente creo que era un buen equipo pero lejos del Madrid o Barca e incluso del Milán de aquella época. En esa eliminatoria en Madrid fue superado claramente y en Old Trafford el Madrid se adelanto con 2 goles y ya con la eliminatoria decidida empato Bobby Charlton a falta de 5 minutos.El ser el primer equipo ingles en jugar la competición y el accidente posterior les rodeo de una mística que creo que superaba su valor real.
    El jugador que citas creo que puede ser Duncan Edwards que jugaba de medio y tenia un físico portentoso y una técnica aceptable

    Respond
  • @migquintana 17 diciembre, 2014

    Es fantástico contar con tu testimonio, @Lesmes II. Muchas gracias! :)

    @Jesús

    Estas cosas se las tenéis que pedir a Sergio Vilariño, Chema R.Bravo y David Mata. Son tan genios que, además, saben que tienen libertad absoluta en cuanto a la temática. A veces nos proponen dos o tres temas diferentes… y es que… se nos cae la baba. Son unos geniazos. Y además del fin de la serie Platinismo de David, en el horizonte hay un artículo de Chema y otro de Vilariño. Va a ser un mes bastante vintage…

    Respond
  • Uruguayoafull 17 diciembre, 2014

    El apodo "Siempre viva" es genial y al mismo tiempo bien "porteño" por esa mezcla de fanfarrón y pícaro.

    Respond
  • H 17 diciembre, 2014

    @Miguel Quintana
    Interesante las dos figuras que agregas, no soy un conocedor de la historia del fútbol español pero me parece muy fascinante ver que dos jugadores puedan marcar tanto la historia de toda una escuela futbolística para llegar a marcar un antes y un después, habría que ver casos en otros países, la idea de la conexión estilo “infográfico” de las figuras históricas del fútbol es sumamente emocionante, ojalá algún día la hagan.

    Con respecto a la trayectoria de Di Stéfano y la dificultad de que algo así se repita pienso un poco en un caso atípico del fútbol actual que es la carrera de Carlos Bacca, de quién no conozco con certeza si tuvo formación de inferiores pero a sus veinte años todavía era conductor de bus, de hecho llegó a debutar en primera división a los 23

    @Abel
    No sé si el Barça de Kubala lo hubiese logrado, es una hipótesis interesante, lo que también me hace plantear otra: ¿Qué habría logrado el Barça de Kubala y Di Stéfano? Siempre es interesante el fútbol ficción

    Respond
  • Luther Blissett 17 diciembre, 2014

    @rirecbes
    La tragedia de Munich hubiese sido dificil de superar para cualquier equipo del mundo ya que perdió ya fuera por muerte o por las secuelas creó que a 11 jugadores. La estrella era Duncan Edwards, centrocampista con mucho despliegue físico quien murió pocos días después del accidente.
    Para una mejor información del tema esta el artículo escrito por Sergio Vilariño http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-matt… y la película United https://www.youtube.com/watch?v=mihWu-G595I que tiene como eje central la Tragedia de Munich

    Respond
  • El cautivo 17 diciembre, 2014

    Hay que valorar como se debe contar con la figura de Lesmes II en los comentarios. Tener entre nosotros a alguien que ha visto ese fútbol del que los demás solo hemos podido leer…Y que comparta sus expericencias… En serio, no tiene precio.

    Respond
  • Abel Rojas 17 diciembre, 2014

    @ El Cautivo

    Absolutamente.

    Espectacular Lesmes II.

    Respond
  • @KojiroHyuga1 17 diciembre, 2014

    Una pasada los artículos de David Mata. Enhorabuena.

    Respond
  • […] cuesta dividir su aporte en dos fases diferenciadas. En el fondo, lo que le llevó a competir como Di Stefano, Pelé, Maradona y Messi -pese a carecer de la perfección individual de estos- había sido esa […]

    Respond

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