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	<title>Ecos del Balón &#187; Héctor Cúper</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>El ajedrez ruso ordena sus piezas</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jun 2018 01:55:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David De la Peña]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La lesión de Dzagoev obligó a Cherchesov a modificar su estructura, y aunque es una evidencia que sus dos primeros rivales en la cita mundialista no están entre los mejores de Rusia 2018, la sensación que está dejando es la de un equipo bien estructurado y que será, sumando su condición de anfitriona, difícil de ganar. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La lesión de Dzagoev obligó a Cherchesov a modificar su estructura, y aunque es una evidencia que sus dos primeros rivales en la cita mundialista no están entre los mejores de Rusia 2018, la sensación que está dejando es la de un equipo bien estructurado y<span id="more-253217"></span> que será, sumando su condición de anfitriona, difícil de ganar. La entrada de Cheryshev en el once y la apuesta por Dzyuba parece que ha terminado de definir un equipo cuyos pilares parecen bien asentados como para competir con rivales cualitativamente superiores.</p>
<p style="text-align: justify;">Frente a Egipto, la mejor noticia para Cherchesov fue que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/05/el-ftbol-de-salah-man/">logró que Salah no recibiera nunca girado ni en carrera</a>. El jugador egipcio dejó buenas sensaciones cada vez que entró en contacto con el cuero, pero la defensa rusa mostró solidez y un trabajo colectivo finísimo para evitar concesiones al jugador del Liverpool o a sus posibles pasadores. Consciente de la velocidad de Salah, el técnico ruso dejó el bloque bastante abajo, y la elección de las piezas le facilitó que no diera en absoluto la sensación de que Rusia había enfocado su planteamiento exclusivamente a defender.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Rusia controló a Salah de forma muy precisa</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">La configuración de su ataque explica por qué Rusia consiguió salir con tanta facilidad a campo rival, y probablemente es el argumento más sólido para creer que, dentro de que en términos de calidad estén por debajo de sus potenciales rivales, puedan al menos intimidar desde ese buen trabajo colectivo sin balón y salidas rápidas al ataque. Al fin y al cabo Egipto tenía la obligación de adelantar sus líneas<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/06/uruguay-recurri-uruguay-para-solucionar-el-cambio-de-guin/"> después de haber perdido en la primera jornada,</a> y Cherchesov supo cómo poner el cebo para robar en zonas intermedias y desplegarse luciendo varios recursos.</p>
<p style="text-align: justify;">El principal y clave, sobre todo durante la primera mitad, fue Golovin. El centrocampista del CSKA de Moscú se está mostrando como uno de los jugadores más importantes del plan de Cherchesov, y si frente a Arabia Saudí fue organizando ataques en campo rival, ante Egipto -y es algo que le da un valor añadido indiscutible- los dirigió arrancando desde más atrás y con mucho terreno por delante, dominando cada transición de la anfitriona. Golovin, desde la posición de mediapunta en el 4-2-3-1 ruso, se movió de maravilla para abrir líneas de pase, orientarse, y lanzar a los tres futbolistas que siempre le trazaban desmarques por delante.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Golovin está siendo el conductor del juego ofensivo de Rusia</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/06/analisis-tactico-rusia-5-arabia-saudi-0-golovin-y-cheryshev/">Al nombre de Golovin</a> se sumaron los de Cheryshev y Samedov. Rusia ha encontrado dos extremos que juegan a pie natural, y que le están permitiendo que el plan de juego pase muy rápido entre las fases de defensa y ataque, y lo haga además con seguridad y certezas. Ambos, muy sacrificados para ocupar las bandas en campo propio y evitar que el rival progrese, son auténticas balas en las transiciones al ataque. Los dos se lanzan por ambas bandas, y el tacto de Golovin para recibir por dentro o incluso acostado a uno de los dos flancos para luego activarles con un pase profundo es finísimo.</p>
<p style="text-align: justify;">Quien completó el buen partido de Rusia frente a Egipto fue Dzyuba, que se ha encontrado con un plan de juego que le está ofreciendo un contexto ideal. No era la idea inicial de Cherchesov que sus dos extremos fueran siempre hacia fuera y centrasen, pero haber encontrado esa pareja que hace sólido el sistema defensivo y que gana profundidad por ambos costados, le ha obligado prácticamente a ubicar en el once al delantero centro del Zenit, que es un titán en el área, y también un enorme gestor del juego directo, algo que también casa con la idea que tiene Rusia de acelerar las acciones ofensivas y no masticarlas demasiado para aprovechar las características de su línea de mediapuntas. Es totalmente cierto que a Rusia hay que medirla de verdad frente a un rival de más entidad, pero también que el plan de Cherchesov es coherente y competitivo.</p>
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		<title>Día 6: Cuadrado, Mané y Salah #MinutoMundial</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Jun 2018 21:39:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuadrado para cargar el corazón cafetero &#124; COL-JAP Hasta que José Pékerman no diga lo contrario, Juan Guillermo Cuadrado es, hasta el momento, uno de los mayores argumentos ofensivos de la selección colombiana. El extremo de la Juventus, tras un año ciertamente irregular por las lesiones, aterriza en Rusiacomo una de las piezas clave dentro [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-size: 110%;">Cuadrado para cargar el corazón cafetero | COL-JAP</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hasta que José Pékerman no diga lo contrario, Juan Guillermo Cuadrado es, hasta el momento, uno de los mayores argumentos ofensivos de la selección colombiana. El extremo de la Juventus,<span id="more-253170"></span> tras un año ciertamente irregular por las lesiones, aterriza en Rusiacomo una de las piezas clave dentro del 4-2-3-1 cafetero. Sin la explosividad de antaño –acuciado, en parte, por su problema físico-, el de Antioquía ha conseguido desarrollar (y perfeccionar), de un tiempo a esta parte, una cualidad esencial para seguir siendo determinante, sin depender tanto de la explosividad de sus piernas: centrar (con precisión) sin necesidad de llegar hasta línea de fondo.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em>Tras superar las lesiones, Cuadrado será titular en por derecha</em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Este centro lateral es, de hecho, uno de los recursos más poderosos para explotar la que, salvo sorpresa, será la gran baza de Colombia en la Copa del Mundo: la presencia de Radamel Falcao dentro del área. El delantero del AS Mónaco jugará, a sus 32 años, su primer Mundial. Y sin la fuera de otros años para abarcar muchos metros, el plan de Pékerman deberá enfocarse a tratar de acercar al atacante a su mejor hábitat. No obstante, dentro del plan que ha venido utilizando el seleccionador argentino, Falcao no estará solo. Mateus Uribe, el futbolista del América de México, posee el instinto y la agresividad para irrumpir desde la segunda línea. Y eso, en otras palabras, significa que el pie derecho de Cuadrado tendrá, a diferencia de otras veces, un objetivo más para llevar a Colombia a volver a tocar la campana; como ya hizo en Brasil, en el año 2014.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="font-size: 110%;">Atacar rápido, perdiendo el mediocampo | POL-SEN</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">La Senegal de Sadio Mané, Kalidou Koulibaly, Keita Baldé o M’Baye Niang, una de los cinco selecciones africanas que más ilusión despierta, hace acto de presencia en el Mundial de Rusia. El cuadro que dirige Aliou Cissé, capitán y pieza clave en el conjunto senegalés que se coló entre los ocho mejores del Mundial de Corea y Japón (2002), superó con nota la fase de clasificación. Y ahora, llegado el momento de la verdad, tratará de mantener esa excelencia en uno de los grupos más igualados (Polonia, Colombia y Japón) de todo el torneo. Pero para ello, será clave este primer encuentro ante el combinado que dirige Adam Nawalka. Un duelo en el que Senegal, si quiere mantener intactas sus opciones, deberá acercar el contexto al escenario donde más cómoda se encuentra: a la contra. De lo contrario, Polonia es muy fuerte en mitad de campo.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em>Senegal ha dado un salto a nivel defensivo con Koulibaly</em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El lance directo entre Koulibaly y Lewandowski es, sin duda, uno de los muchos alicientes que encierra el partido. Kouyaté, Gueye y/o N’Diaye no es, como puede parecer lógico, un centro del campo construido para dominar a través del pase. Y en ese sentido, lo normal es que Senegal adopte para la ocasión una fórmula más pragmática en la que Mané, su principal estrella, se vea potenciada en todo momento. De esta forma, no es extraño que el atacante, a diferencia de como juega en el Liverpool, se sitúe en una posición más centrada (en el 4-4-2); desde la que estirar a toda velocidad, aprovechando lo mucho que recupera Senegal sobre el carril central.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p><strong><span style="font-size: 110%;">Salah contra el optimismo ruso | RUS-EGI</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Rusia arrancó de forma inmejorable su participación en el Mundial, después de derrotar con mucha suficiencia a Arabia Saudí. Es cierto que las facilidades que dio el equipo de Pizzi obligan a contextualizar la goleada, pero también que fueron varias las piezas del conjunto de Cherchesov que brillaron con luz propia, especialmente la de un Golovin que parece será clave para desactivar la buena organización defensiva con la que Héctor Cúper ha diseñado a su conjunto, aunque la baja de Dzagoev modifica la estructura de ataque de la anfitriona.</p>
<blockquote><p>Rusia no tendrá tanto espacio como ante Arabia Saudí</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Se espera una Rusia que deje a Golovin el carril central, y con el buen trabajo de Egipto sobre la salida rival, lo lógico sería ver mucho menos participativo a la estrella local. Rusia tendrá en Samedov- Cheryshev en bandas y a Smolov (o Dzyuba) en posición de nueve una buena alternativa para bordear la defensa de los africanos y encontrar situaciones de gol. A partir de esta consideración, la gran duda es cómo estará Salah, que con un mínimo de ritmo y siendo lanzado con cierta regularidad, puede machacar a la lenta defensa del combinado ruso.</p>
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		<title>Uruguay recurrió a Uruguay para cambiar de guión</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jun 2018 01:55:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David De la Peña]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Uruguay fue fiel a sí misma cuando más lo necesitaba, y eso le bastó para sacar tres puntos que le dejan en una situación muy favorable para acceder a los octavos de final. Su triunfo se cimentó en su pareja de centrales. Godín, porque acercó la pelota al área en cada anticipación a los atacantes [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Uruguay fue fiel a sí misma cuando más lo necesitaba, y eso le bastó para sacar tres puntos que le dejan en una situación muy favorable para acceder a los octavos de final. Su triunfo se cimentó en su pareja de centrales. Godín, porque acercó la pelota al<span id="more-253014"></span> área en cada anticipación a los atacantes egipcios, y también porque en un alarde de personalidad condujo el cuero haciendo dudar a los de Cúper si salir a por él o no. Y Giménez, lógicamente, porque anotó un tanto en el que confluyeron pundonor y calidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La lectura para Tabárez, sin embargo, no fue positiva. La baja de Mohamed Salah provocó que el conjunto africano no pudiera explotar tanto la espesura uruguaya con pelota, y eso que Warda, en posición de extremo derecho, jugó un gran partido, tanto ganando envíos directos como guardando la pelota cada vez que pudo recibir con cierto espacio.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">La nueva propuesta de Uruguay derivó en atasco</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Tabárez apostó por un once, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/06/analisis-uruguay-previo-mundial-rusia/">tal y como se podía suponer mirando la convocatoria</a>, mucho más relacionado con la pelota. Bentancur y Vecino formaron el doble pivote, pero el principal cambio estuvo en los costados, con Nández y De Arrascaeta. Uruguay no fijó a sus volantes en banda y quedaron desactivados por culpa de la organizada primera línea de presión egipcia, y la falta de finura del doble pivote a la hora de colar envíos entre líneas, sumado al hecho de que Valera y Cáceres no sumaron ventajas con pelota desde los laterales, llevó a Uruguay a perder muchas pelotas que dejaban al equipo demasiado abierto.</p>
<p style="text-align: justify;">La realidad física de Luis Suárez, menos dominante a campo abierto, parecía que demandaba una decisión como esta, pero lo cierto es que el crack del Barça se mostró bastante espeso en los ataques posicionales. Encontró situaciones de gol, por supuesto, pero le costó bastante girar y darle continuidad a la pelota cerca del área rival, algo que compensó Cavani, más por chispa en las anticipaciones que por finura, pero sin duda efectivo. El delantero del PSG</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Luis Suárez estuvo pesado en cada ataque posicional</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Al final la ausencia de Salah provocó que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/05/diego-godin-en-el-atletico-17-18-dudas-y-debilidades/">Godín</a> decidiera soltarse definitivamente, ganar metros, conducir la pelota y hasta cargar el área rival. Tabárez buscó meter a Carlos Sánchez y Cristian Rodríguez para solucionar el problema de las bandas, pero lo cierto es que ninguno de los dos, a pesar de tener buen pie para centrar y que en el área estaban Cavani y Luis Suárez, no fijaron la posición en la cal y tampoco se produjo en ese sentido. Sólo un golazo de Giménez hizo sonreír a Uruguay, que veremos cómo ajusta las dudas transmitidas en la primera jornada</p>
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		<title>A Valerón no se la pudieron quitar</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/repaso-a-la-carrera-de-juan-carlos-valeron/</link>
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		<pubDate>Wed, 25 May 2016 02:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con todo el recorrido y alcance que puede tener dicho empleo, una vez quiso dejar de estudiar y como primer trabajo, aquel adolescente se metió a vender hielo. Aquello debió servirle para comprobar que vendiendo hielo era muy malo aún siendo una misión de escaso talento comercial. Más allá de su natural bondad en el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Con todo el recorrido y alcance que puede tener dicho empleo, una vez quiso dejar de estudiar y como primer trabajo, aquel adolescente se metió a vender hielo. Aquello debió servirle para comprobar que vendiendo hielo era<span id="more-208789"></span> muy malo aún siendo una misión de escaso talento comercial. Más allá de su natural bondad en el gesto, mezcla de simpatía y rubor, vender hielo daba para lo que daba, esto es, costearse el verano y matar el tiempo. Como toda experiencia se tiene para saber qué quieres y qué no, aquello se descartó. Como en muchos otros casos, el chico tenía fe -y tanta- y buscaba escapar. Y entre la fe y la escapatoria, Juan Carlos Valerón construyó una carrera que debe guardarse bajo llave en la memoria de cada uno. Es preferible detenerse en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7C3lfBFjEkg">sus momentos con la pelota</a>; sin embargo, fuera de plano ocurrió de todo, en veinte años narrados por un talento pocas veces transferido. </p>
<p style="text-align: justify">Valerón, uno de los genios más puros de las últimas dos décadas, ni mucho menos insospechado dados su carácter, biotipo físico y ubicación en el campo, echó a andar en el fútbol de rebote. Uno puede hacerse una idea de la situación tantas veces escuchada de <i>«vinieron a ver a uno bueno pero descubrieron al mejor»</i>. Ser de fuera de la capital en Gran Canaria dificultaba poder llegar a la cantera de la UD Las Palmas, así que una vez intuyeron talento en su hermano Miguel Ángel -talento truncado por una gravísima lesión-, se acercaron a Arguineguín y vieron&#8230; a los Valerón. Los dos formarían parte de un ciclo que recordaría a aquella UD Las Palmas como uno de esos colectivos que trascienden su división para ser parte de una época. Un modesto que llegó a jugar unas <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZUCQweJsz5k">semifinales de Copa ante el Barça de Ronaldo Nazario</a> y que durante varios años cuajó un fútbol de calidad en las botas de &#8216;Turu&#8217; Flores, &#8216;Vinnie&#8217; Samways, Walter Pico, Orlando, Socorro, Manuel Pablo o los propios hermanos Valerón. Mucho más que un equipo simpático. </p>
<blockquote><p>Con 20 años compartió un vestuario con enormes talentos sudamericanos en aquella UD Las Palmas</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Rodeado de talento, Valerón no tardó mucho en destacar y marchar de su isla natal. Cambiaría de archipiélago y seguiría arropado por más futbolistas de corte sudamericano, un estilo que según sus propias palabras define <span class="pullquote_right">Con Cúper al mando, Valerón asombró al fútbol español</span>al futbolista canario, si bien desde el banquillo y en la máxima categoría, el rigor se pondría de frente. Ya en el antiguo Luis Sitjar, Juan Carlos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lQnkp0s3sHI">comenzaba a adelantar</a> todo lo que llegó a ser años después, con un Cúper al que Valerón recordaba con cariño. <i>«Yo llegaba de Segunda y con Cúper fui internacional sub-21. En los entrenamientos había poco balón, pero después lo disfrutabas el domingo. Jugaba de media punta y recuperaba muchos balones, aunque tenía por detrás a Engonga, que trabaja mucho»</i>. Con Engonga y Mena sujetando, Valerón salió airoso de la primera de las encrucijadas que debió afrontar tras salir de Gran Canaria. </p>
<p style="text-align: justify">Aunque Héctor Cúper no tuvo ninguna duda de la viabilidad de colocar al mago en banda derecha, no se puede decir que los pasos posteriores de Valerón en Primera División saliesen a pedir de boca. En los albores del resurgimiento del doble pivote como modelo a replicar y con la doble punta aún coleando, la figura que representaba el canario era una interrogación por sí misma. Un debate <i>per se</i>. Tras salirse del mapa bermellón, con una temporada esplendorosa, y tras proclamarse campeón de Europa sub-21 junto a Guti -De la Peña andaba mosca con van Gaal y no fue convocado-, Valerón recibió dos tazas de aquel caldo táctico que le cuestionaba: Arrigo Sacchi y Claudio Ranieri <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a-lmgviPWzQ">en el Atlético de Madrid</a>.</p>
<blockquote><p>Camacho recuperó anímicamente a un Valerón que no contaba para Claudio Ranieri</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El mítico extécnico milanista contaba con una plantilla de un talento absolutamente descomunal a su llegada al Manzanares. Los nuevos contratos de televisión posibilitaron al Atlético no sólo permitirse la firma de Sacchi sino importar talento del poderosísimo Calcio italiano, dominante en competiciones europeas, a base de ceros, caso de Jugovic, Vieri un año antes, Serena o Torrisi. También Juninho, el gran talento brasileño de su generación. Con éste convaleciente de su lesión, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=SMYGCU-zliQ">Valerón se convirtió en el mediapunta del equipo</a>. Para el que no recuerde aquella temporada, el Atlético de Sacchi pudo haber roto en un equipo realmente potente, pero no terminó de lograrlo en los meses que el genio de Fusignano se mantuvo en su cargo. Su oscilación competitiva, con números extraordinarios en casa, con algunos partidos absolutamente esplendorosos, y una imagen y unos resultados muy pobres fuera de ella, castigaron su credibilidad a ojos de una directiva en permanente caos.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Con Sacchi y Ranieri jugó pero terminó siendo criticado</span>Como el propio Juan Carlos nunca pudo explicarse de otra manera que no fuese desde su movimiento, pausa y creatividad, su incapacidad para sumar desde otros registros le acarreó tirones de orejas tanto a nivel banquillo como a nivel social. La presión e intensidad, el retorno defensivo o su trabajo sin la pelota dejaban siempre un amargor entre los italianos que le dirigían. Más que con ningún otro, <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2000/04/17/deportes/955922402_850215.html">Valerón tocó fondo con Claudio Ranieri</a>. El hoy campeón de la Premier usó en buena parte de la temporada un 5-2-3 con Kiko, Hasselbaink y Solari arriba, en la que Valerón tuvo protagonismo, a veces en línea de 3 y las menos junto a Bejbl, pero fue perdiendo protagonismo hasta un ostracismo que derivó en una relación difícil con la afición, mientras algunas declaraciones le distanciaban con su día a día para, como escapatoria y salvoconducto, sonreír en la Selección. José Antonio Camacho le echó un guante siempre, siendo uno de sus grandes valedores.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Aquí tiene más cabida mi juego que con Ranieri. Los dos me piden cosas diferentes. En el Atlético al mediocampista se le exige más fortaleza para defender; en cambio aquí me dan más libertad. Estoy orgulloso de que Camacho me llame ahora, porque no suele hacerlo con los jugadores que no son titulares en sus equipos»</i>. Valerón siempre tuvo la confianza del de Cieza, con quien llegó al Mundial de 2002 tras una asentada y brillante temporada en el Dépor y a 2004, ya con Iñaki Sáez con la vitola de referente europeo de la posición, tras las <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FnGExIw6hTk">exhibiciones propias y colectivas en la Copa de Europa</a>. Juan Carlos afrontó esos dos veranos no como un mediapunta bien rodeado sino como, junto a Raúl González, la bandera del combinado nacional, una situación diametralmente opuesta a lo que sucedió en Bélgica y Holanda, donde Valerón había naufragado, con la consiguiente suplencia en el Deportivo 2000-2001.</p>
<blockquote><p>Entre 2002 y 2004, Valerón llegó al verano como una de las referencia de la Selección Española</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">En el Dépor grabó su nombre para siempre, siendo una estrella de la Champions</span>Valerón, junto a un grupo de notabilísimos jugadores, una estabilidad deportiva necesaria y un proyecto sólido, hizo y vivió los mejores años del Deportivo de la Coruña en toda su existencia. Con la inercia de un equipo había sido campeón de Liga, aquel Dépor fue conquistando históricos enclaves del fútbol europeo. En aquella 2001-2002 fue ganando en Old Trafford, el antiguo Delle Alpi turinés, Highbury o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9KpBiJxyFhs">el Bernabéu en la final de Copa</a>. En su madurez, y durante tres años, Valerón acompañaba en las votaciones de los aficionados en la web de la UEFA a jugadores como Zidane, Totti, Vieira, Figo, Raúl o Henry. Una estrella europea con todas las de la ley, cuya vigencia se fue cayendo a la par que los Makaay, Tristán o Mauro Silva iban apagándose. También Juan Carlos, que tuvo que afrontar momentos muy duros en forma de lesiones.</p>
<p style="text-align: justify">Siempre muy apegado a Dios para equilibrar cada vivencia, Valerón entró en un momento personal complicado, cuyas graves lesiones de ligamento cruzado anterior, con recaída incluida, reconfiguraron su realidad. Pasados los 30 y lejos de la plenitud física y competitiva, Valerón se hizo viejo, una condición que suele conllevar un conocimiento profundo que deja legado y que va traspasando, en pequeñas dosis, a cada compañero que puede convivir y experimentar cosas sobre un campo de fútbol. Valerón bajó con el Dépor y subió con él, ya sabedor de que su rol era diferente pero su amor al club quedaba muy por encima de cualquier adversidad. También regresó a su UD Las Palmas para retirarse en Primera y con más de 40 años. Ya castigado por el paso del tiempo, fue obligado pararse para ver cada toque. <i>«Siempre me ha impresionado muchísimo Valerón. Cómo hace todo tan fácil. Le ves ahí tan flaquito, sabes que has tenido lesiones graves, que está mayor, pero es que luego no se la puedes quitar. No se la puedes quitar!»</i>, <a target="_blank" href ="https://twitter.com/ruben7suarez/status/525226776948400128">fue el perfecto resumen</a> que realizó Corona en Revista Líbero. Durante 20 años, no se la pudieron quitar.</p>
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		<title>Golazo de Mendieta</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2016 02:55:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[No hace mucho, el futbolista español no valía millonadas. Existía uno, especial y distinto, señalado por todos como el mejor del país, tan bueno como para casi ganar un Balón de Oro. A su lado coexistían por supuesto grandes jugadores, como corresponde a un país de tradición como el nuestro, pero ninguno ostentaba el rango [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">No hace mucho, el futbolista español no valía millonadas. Existía uno, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-raul-gonzalez-blanco/">especial y distinto</a>, señalado por todos como el mejor del país, tan bueno como para casi ganar un Balón de Oro. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/">A su lado</a> coexistían por supuesto grandes<span id="more-196674"></span> jugadores, como corresponde a un país de tradición como el nuestro, pero ninguno ostentaba el rango de megaestrella europea. Fue entonces cuando explotó el caso Mendieta.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“He puesto la tele y había un partido, y Mendieta ha marcado un gol realmente increíble”</i>.  El famoso estribillo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=D8bEity8hWM">de la canción</a> del grupo <i>“Los Planetas”</i> resumía lo que estaba pasando. Corría el año 2000 y Gaizka Mendieta era poco menos que un fenómeno social. Estábamos ante un volante diestro de imponente golpeo y muchísima fuerza, que además se convertía en carismático por dos motivos: su ondeante media melena rubia y sus golazos. Golazos salvajes de verdad, como aquella <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ORxhzq3aeh8">inolvidable volea</a> en el Camp Nou. La memoria, siempre dulce y selectiva, ha conservado lo mejor de aquel futbolista. Pero su historia tiene otros capítulos, y no menos apasionantes.</p>
<blockquote><p>Mendieta pasó por mucho antes y después de su etapa gloriosa</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No parecía Gaizka uno de esos críos destinados a destacar. Cuenta la leyenda que, en 1997, <a target="_blank" href ="http://clandefutbol-jr.blogspot.com.es/2006/12/mendieta-y-valdano.html">Jorge Valdano</a>, por entonces entrenador del Valencia, le dijo que se buscara equipo, uno no demasiado ambicioso. De aquello nadie hablaría hasta<span class="pullquote_right">Gaizka tardó en ser Mendieta</span> años después, entre otras cosas porque nadie hablaba de Mendieta… hasta aquel <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=boBZEXFQagI">gol en San Mamés</a>. Ya con Claudio Ranieri en el banquillo, Gaizka firmó en La Catedral un tanto de categoría que le situó en el radar del gran público. La campaña siguiente iba a ser gloriosa para club y jugador. El Valencia se clasificó para la Champions League y ganó la Copa del Rey, torneo que consagró del todo a Mendieta. Tras el trallazo al Barcelona llegó el gol en la final al Atlético de Madrid, en una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qBmkDHHT2vY">maniobra digna de Pelé</a>. El <i>“6”</i> che se plantaba en la Copa de Europa haciendo cosas de supercrack.</p>
<p style="text-align: justify">4-4-2. Presión asfixiante y salida rápida. <i>Piojo</i> López. Y Héctor Cúper. Las señas de identidad de aquel conjunto estaban escritas y diseñadas para el fútbol de Gaizka Mendieta. Era un Valencia de ataques fugaces, <span class="pullquote_left">Mendieta 2000 y 2001, una bestia</span> <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/xy32ga_2000-april-5-valencia-spain-5-lazio-italy-2-champions-league_sport">capaz de meterle cinco a la Lazio de Verón</a> y cuatro al Barça de Rivaldo siempre bajo el mismo patrón. Gerard, el Piojo, Angulo… y a correr. En esas, Mendieta pasaba, defendía y llegaba a partes iguales. Parecía una máquina. Los valencianistas caerían en la final de París, pero regresarían doce meses después a una nueva final europea en San Siro (hecho que en este siglo solo han logrado Manchester y Bayern), ya más maduros, incluso más refinados por <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/07/homenaje-pablo-aimar-carrera-deportiva-river-plate-valencia/">Pablo Aimar</a> o Rubén Baraja. En esas, Mendieta, elegido mejor medio de Europa en 2000 y 2001, era ya una figura imposible de retener para el Valencia.</p>
<p style="text-align: justify">Por eso, por su status de estrella, resultó extraña su participación en la Euro 2000. Camacho no le otorgó rol de titular en el debut ante Noruega. Tras perder en el inaugural, Gaizka fue decisivo ante Eslovenia, donde un jugadón suyo sirvió para que Etxeberria anotara el gol del triunfo. Ante Yugoslavia colaboraría con un penalti clave a poco del final. Eran días en los que causaba fascinación la técnica de lanzamiento de Mendieta, aprendida dicen del ruso Oleg Salenko años atrás. El caso es que parecía imposible que fallara un penalti. Los metía todos. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RWW7koyd7D0">Cuando Raúl erró el suyo</a> ante Francia, España entera lamentó que Camacho hubiera sustituido a Gaizka minutos antes.</p>
<blockquote><p>No fichar por el Real Madrid arrebató la alegría a Mendieta</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En el verano de 2001, Mendieta y Real Madrid hablaron. Se pusieron de acuerdo. Se querían. Gaizka soñaba con el Bernabéu y Jorge Valdano, director deportivo blanco, con reparar su error del pasado. Pero al Valencia, que suficiente tenía <a target="_blank" href ="http://colgadosporelfutbol.com/gaizka-mendieta-el-escudo-del-murcielago/">con perder a su emblema</a>, traspasarlo al gran rival local le parecía demasiado. Venderían al primero que pasara por allí. Y ese fue la Lazio, que se había plantado en España con 8.000 millones de pesetas en busca de Rivaldo y se marchó con el centrocampista vasco. Fue tan improvisado aquello que parecía imposible que no acabase como pintaba: mal.</p>
<p style="text-align: justify">En realidad, Mendieta nunca fue un genio ni nada por el estilo. Su fútbol se basó en lo que era capaz de hacer con la bola a máximas revoluciones. Construyó desde la confianza en sí mismo a un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UTefILiDpKU">futbolista todoterreno</a>. Cuando perdió seguridad e ilusión lo perdió todo. Su fracaso italiano, más que afectarle, le hundió como jugador. Pasó a fallar en los controles, a ser incapaz de desbordar a nadie. Sus minutos en el Mundial 2002 fueron horribles; su paso por Barcelona, discreto. Van Gaal lo fichó para que hiciese de carrilero a todo campo en su excéntrico 3-5-2, algo inasumible para el Mendieta de 29 años. La Premier, siempre respetuosa con las viejas glorias, le permitió un retiro digno en la élite. Pero Mendieta, el de los goles <i>«realmente increíbles»</i> murió mucho antes, en aquel verano de 2001.</p>
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		<title>Pablo Aimar: fútbol y profecía</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2015 02:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Y será entonces, en el espacio extendido entre la sierra de Cochinoca y el cabo San Pío de la isla Grande de Tierra del Fuego, cuando surgirá él, cual cometa presagiando la llegada de algo mayor. Menudo, ligero, de cabellera pintoresca, que la tocará con el pie derecho, como un ángel. Será amado. También por [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>«Y será entonces, en el espacio extendido entre la sierra de Cochinoca y el cabo San Pío de la isla Grande de Tierra del Fuego, cuando surgirá él, cual cometa presagiando la llegada de algo mayor. Menudo, ligero, de cabellera pintoresca,<span id="more-174980"></span> que la tocará con el pie derecho, como un ángel. Será amado. También por</i> D10S, <i>que entonces será niño, de regate incesante, imparable, y zurda ya inmortal. Generación tras generación, en el ciclo del fútbol.»</i> (Anónimo).</p>
<p style="text-align: justify">En el año 74 del siglo XX, Ricardo Enrique Bochini se consolidó como estrella argentina y símbolo del fútbol que le gustaba a la gente. Maradona, embelesado por su juego, lo disfrutaba e imitaba mientras se acercaba a su sueño de ser profesional.</p>
<p style="text-align: justify">Más de dos décadas después, con la profecía olvidada, o mejor dicho, deteriorada por abuso, algo pasó en el estadio Monumental de Buenos Aires. Fue el aviso del segundo advenimiento, el de Lionel Messi, aunque en aquel instante, nadie se dio cuenta.</p>
<h4>El Payaso y los Cuatro Fantásticos</h4>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>ran tiempos felices para River Plate. Acababa de ganar la Copa Libertadores frente al América de Cali de la mano del príncipe Enzo Francescoli. Hernán Crespo lo acompañaba en aquella punta de ataque, y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">el extraordinario Ariel Ortega</a> los alimentaba desde la segunda línea, mientras que figuras de renombre internacional como Sorín, Almeyda, Celso Ayala o el <i>«Mono»</i> Burgos ponían cimientos a aquel equipo, uno de los últimos latinoamericanos que poco tuvieron que envidiar a las potencias de la vieja Europa. Luego se alzaría con el torneo Apertura de 1996, título que constaría en el Palmarés de todos estos jefes y de un pibe de 16 años al que se le permitió compartir una noche con ellos. Le apodaban <i>«El Payaso»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El jugador favorito del Diego era una «gallina»</span>El mote generaba conflicto. De hecho, el chico no lo aceptaba; aunque la verdad, su pinta esbozaba sonrisas. Su cabeza llena de rizos mantenía una proporción de dibujo animado con respecto al resto de su cuerpo, el lunar de su rostro resultaba simpático y encima parecía vestir tres tallas más de la que le convenía, provocando <a target="_blank" href ="http://lpm.cdnfsn.com/imagenes/670x400/aimar_923470071.jpg">una imagen bombacha</a> en consonancia con los pantalones de Aladdin o, efectivamente, con algunos payasos de circo. Además, el fútbol de Aimar era muy divertido. Basado en la pared, que tan como propia siente Argentina y todavía más la afición millonaria, salpicaba esos pases con eslaloms, giros y variados gestos técnicos llenos de engaño, a una velocidad perfecta en términos lúdicos, pues compaginaba la eficacia productiva con el agrado al ojo humano, que se daba cuenta de todo. Era un show involuntario. Maradona decía que nadie le llenaba como él.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Aimar sucedió al Burro tras cumplir la mayoría</span>Ocurría que Aimar, inteligente, quería separarse de la etiqueta excéntrica que solía preceder a cada nuevo talento argentino, y era de justicia que así fuese. Desde que llegó a Primera, mostró una profesionalidad, una seriedad y un carácter que denotaban no sólo madurez, sino también una pasta especial, diferente. Y el mismo cariz le aplicaba a su fútbol. Pese a tratarse de un auténtico fenómeno técnico, capaz de obrar la filigrana más vistosa, Aimar jamás se perdió en el preciosismo. Era futbolista-futbolista, su obligación y deseo consistían en la victoria y el camino más corto hacia la misma era jugar bien, con equilibrio y respeto. Fue justo esta manera de afrontar su oficio lo que le facilitó cumplir la primera misión imposible que le fue encomendada: recoger el testigo del <i>«Burrito»</i> Ortega en el verano del 97, cuando éste, que quizá era el atacante más desequilibrante de Sudamérica, se mudó a Valencia para desgracia de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-louis-van-gaal-entrenador-barcelona-doblete-debate-rivaldo-filosofia-sistema/">Van Gaal y del Barcelona</a>. Ariel faltó en casa cuatro cursos completos, en los que River, con Aimar llevando la «10», campeonó cuatro veces: en dos Aperturas y dos Clausuras.</p>
<blockquote><p>La segunda mitad del año 2000 sería vivida con una intensidad bárbara por Aimar y la afición de River.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, los momentos más inolvidables se agolparon sin duda llegando al final, mediado el año 2000. El bombo de cuartos de final de la Copa Libertadores se mostró caprichoso y emparejó al River de Aimar y Saviola contra el Boca de Riquelme. La eliminatoria paralizó el planeta fútbol y puso a la Liga argentina en un lugar privilegiado. La ida se presentó con un despliegue de juego alegre y ofensivo <i>made in</i> River Plate, con Pablo tocando la pelota de modo compulsivo y el Conejo sembrando el pánico en la zaga bostera. Paulatinamente, el encuentro giró porque Riquelme era muy bueno, pero un heroico Yepes mantuvo el 2-1 que daba ventaja a los millonarios para visitar la Bombonera. Una vez allá, lo dicho: Riquelme era terrible. River poseía un ataque más eléctrico, rico y bonito, pero Juan Román dominó la noche hasta convertir en dolor humano la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OAMLR--E8dk">frustración deportiva</a>. Boca la recuerda como una de sus más felices, y como la del retorno de Palermo, que reapareció, marcando el 3-0 definitivo, tras seis meses de lesión. Aimar sufrió muchísimo.</p>
<p style="text-align: justify">Y como por arte de magia y cura de balón, Ariel Ortega, quien había emigrado a Europa para que Aimar se erigiese como el gran líder, regresó al Monumental tras su díscola aventura transoceánica. Durante seis meses, ambos convivirían junto a Juan Pablo Ángel y el propio Javier Pedro Saviola, dando origen al eterno River Plate de los Cuatro Fantásticos, presentado en sociedad <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=heAeBnbLxDM">el 27 de agosto de aquel 2000</a>, en un River 4-Rosario Central 1. Reviviendo tan solo el resumen de aquel choque, así como el timbre de voz usado por los locutores nacionales para expresar cómo jugaban, se comprende el brutal impacto cultural que imprimió aquel conjunto. Ángel fijando como delantero centro, Saviola picando a los espacios, Ortega burreándose a sus inferiores y Aimar uniendo a los tres cracks encadenaron exhibición tras exhibición. A base de toque y arte, borraron del corazón de River la pena por la caída ante Boca. Pero llegaría la primera despedida de Pablo Aimar. Era imposible retenerlo. El Valencia de Héctor Cúper, uno de los equipos TOP de la Champions League, había pagado por él 24 millones de €uros.</p>
<h4>La Final de 2001 y el Valencia de Benítez</h4>
<p style="text-align: justify">Pablo Aimar debutó como ché en un partido de Liga de Campeones contra el Manchester United. Sir Alex Ferguson y su histórico doble pivote, formado por Roy Keane y Paul Scholes, le dieron la bienvenida. Quien escribe este texto tenía entonces 12 años y nunca, nunca, olvidará la viva pasión que Michael Robinson y, sobre todo, Carlos Martínez transmitieron durante la emisión del choque en Canal Plus. Aimar completó una actuación <a target="_blank" href ="http://www.ciberche.net/noticias/archivo-de-noticias/26473-pablo-aimar-hizo-vibrar-a-mestalla-en-su-debut">absolutamente cautivadora</a>. Enamoró a España en 45 minutos. Qué pedazo de mago, por favor.</p>
<p style="text-align: justify">Héctor Cúper, técnico de fama ultra defensiva ganada a pulso, representaba un caso curioso. Aunque el fútbol de sus equipos era sin duda conservador, sus alineaciones parecían súper ofensivas. Aquel día salió con Baraja (de pivote), Kily González (de interior izquierdo), Angulo (de interior derecho), Mendieta (de mediapunta), Aimar (de delantero) y Carew (de delantero) a la vez. Con dicha configuración, a Pablo le costó entrar en juego, sus apariciones fueron esporádicas. En el segundo periodo, Mendieta bajó al interior derecho, Angulo subió a la delantera y Aimar bajó a la mediapunta. Y comenzó la obra maestra. Mestalla había disfrutado (a cuenta-gotas, pero disfrutado) de la inagotable magia del<i> Burrito</i> Ortega hacía apenas un rato, pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xskVzZL8p30">el virtuosismo asociativo</a> de ese Aimar, sus paredes y su pausa cabal… aquello era otra cosa. Sin demora, se convirtió en una estrella.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Aimar fue suplido en el minuto 45 de la Final</span>Aquella misma temporada el Valencia volvería a jugar la Final del torneo máximo, doce meses después de la durísima derrota en París. Por desgracia, se ahogó en la orilla de nuevo. En esa ocasión, en la tanda de penaltis. El equipo estaba más preparado y compitió contra el Bayern de igual a igual, tanto con el plan A como con el plan B. El primero contaba con Aimar, de mediapunta, escoltado por el mediocentro Baraja y los interiores Mendieta y Kily. Pablo jugó bien, pero no estaba dominando el encuentro ni mucho menos, incluso le faltó un poco de presencia. Por eso, en el minuto 45, Cúper le quitó del campo y dio entrada a Albelda, transformando el 4-3-1-2 (rombo) en un 4-4-2 con doble pivote. La decisión no perjudicó demasiado, además Effenberg estaba disputando el mejor partido de su vida y había que intentar algo para reducirlo, pero <a target="_blank" href ="http://www.ciberche.net/historia/la-historia-del-valencia/el-siglo-xxi/167">como se perdió, aquello trajo cola</a>. Se consideró la gota que colmó el vaso del conservadurismo de Cúper. Se marchó al Inter. Y a Mestalla, llegó Rafa Benítez.</p>
<blockquote><p>Benítez cambió el 4-3-1-2 de Cúper (rombo y dos puntas) por un 4-2-3-1 (doble pivote y un punta), pero el Valencia fue más ofensivo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Benítez supuso una cuasi-revolución. Y era lo mínimo. Mendieta se había marchado a la Lazio y, sin él, el sistema de Cúper no se sostenía. Entre todas las que tomó, sobresalieron dos decisiones que dieron forma al nuevo Valencia. La primera, apostar radicalmente por el doble pivote Albelda-Baraja, tan denostado hasta entonces. Como consecuencia, Rubén explotó hasta convertirse en uno de los centrocampistas más dictatoriales del circuito europeo. A menudo se le recuerda como un llegador, pero fue bastante más que eso. Baraja actuaba de auténtico cerebro, era capaz de articular una posesión y un ataque organizado muy versátil, y liberarle, descargarle de la obligación de guardarle la espalda al resto, fomentó su participación ofensiva. Y así, el Valencia ganó posesión. Eso sonaba a música para Aimar, pero quedaba un escollo para él. En pos de formar un doble pivote, una de las tres posiciones del ataque debía desaparecer: o se jugaba sin mediapunta, o se jugaba con un solo delantero. Pablo resultaba amenazado. Sus cifras goleadoras eran ínfimas, y el plantel ché no disponía de ningún<i> killer</i> capaz de soportar por sí mismo toda la carga anotadora. Pese a ello, Benítez confió en Aimar. Hubo de convivir con la falta de pegada, fue una limitación real e importante, pero compensó. <a target="_blank" href ="http://www.ciberche.net/otros/8822-Ruben-Baraja-y-Pablo-Aimar,-candidatos-al-Bal%C3%B3n-de-Oro-2002">El péndulo conformado por Baraja y Aimar</a>, a pleno rendimiento, dominó la Liga. Puede decirse, así para empezar, que Rafa Benítez regaló a Europa al gran Aimar. Sucedió tal cual.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Aimar ocupaba todo el ancho del campo</span>Revisitando los partidos del Valencia de las dos Ligas, lo que más asombra de Pablo Aimar, con suma diferencia, es la enorme cantidad de metros que abarcaba. A lo ancho del campo, cubría la práctica totalidad del terreno, iba de banda a banda, sin perder electricidad. Y ahí residía su faceta más condicionante. Estaba constantemente ofreciendo soluciones para avanzar con la posesión controlada; no se podía sujetar o marcar a un enganche que se movía tantísimo, y cuando manejaba la pelota, quitársela resultaba casi imposible. Tras ese punto, lo que tocase. No es nada habitual encontrar en un hombre un dominio tan perfecto tanto de la pared -primer toque- como de la pausa. Destrozaba defensas con la mezcla. Además, sus caídas a los costados permitieron a, sobre todo, Vicente y Angulo compensar su déficit goleador. La diagonal hacia el área se despejaba tras su desmarque. Ambas alas se hicieron de oro. Los conciertos de Aimar en esta época se contaron por docenas. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oZmm2uBzW_s">Aquí uno de ellos</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Sin lugar para el debate, el ciclo de Benítez en Mestalla pasó a la historia por su firme seguridad defensiva. La zaga liderada por Cañizares y Ayala dio al proyecto una rocosidad y un cuidado por el detalle que derivó en títulos. Pero la creatividad impulsada por Aimar, a su vez impulsado por Baraja, anduvo cerca de sumar el mismo peso. Gracias a su pre-claridad atacante, un equipo sin mucha pegada, y que nunca arriesgaba más de lo prudente, ganaba partidos.</p>
<blockquote><p>Aimar conquistó a Benítez desde la más fantástica excelencia. Sin ella, Rafa comenzó a ir a lo «seguro».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La relación exitosa que mantuviera Aimar con un técnico tan marcadamente europeo como el español, que encima es un reconocido obseso táctico, prueba la categoría competitiva del futbolista. Supo hacerse valer hasta para quien la palabra <i>«equilibrio»</i> atesora una importante carga de perfume erótico. Con su inteligencia, con su magnífica sencillez, convenció al más pragmático de los entrenadores de que apostase por el juego puro en la segunda demarcación más adelantada de su sistema, aunque la rentabilidad directa jamás fuera a superar <a target="_blank" href ="https://en.wikipedia.org/wiki/Pablo_Aimar">la escasa cifra de 10 tantos</a>. Dicho esto, el desgaste fue tremendo. Para justificar su titularidad, Aimar debía rayar la excelencia noche tras noche. Eso le hizo ver menos indiscutible de lo que en realidad fue, y con certeza, acortó la comodidad de la convivencia. En cuanto perdió frescura, Benítez empezó a dar cancha a goleadores más prolíficos o a centrocampistas de mayor impacto defensivo, según la necesidad. Y poco a poco, se apagó la llama más fogosa de <i>El Payaso</i> más serio, más constante. El de la credibilidad.</p>
<p style="text-align: justify">Aimar, prematuramente machacado a nivel físico, empezó su calvario con las lesiones y, para colmo, se topó con Ranieri, con quien no hizo buenas migas. Luego, de la mano de Quique Sánchez Flores, retomó un poco el vuelo, sin alcanzar el glorioso funcionamiento de antaño pero volviendo a marcar diferencias en la élite internacional. Tanto el Real Zaragoza como el SL Benfica gozaron de ese Aimar de los últimos años, menos activo, menos móvil, más irregular en sus apariciones, pero igualmente soberbio en la lectura de los tiempos y la dirección de los ataques. De hecho, Da Luz viviría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/benfica-di-maria-david-luiz-ramires/">un año de lo más seductor</a> bajo su mando y manto, en la temporada 2009/10, regresando, posicionalmente, a los tiempos de Cúper, pero impregnando el sistema con un aroma muchísimo más creativo y liberal. García cerraba el rombo, Di María y Ramires activaban los costados y Cardozo y ¡Saviola! definían sus servicios. En última instancia, emigró a Malasia, buscando el tributo del exotismo, no sin después regresar a casa para decir adiós. Se le vio poco por el Monumental. Su cuerpo dijo basta. La carrera de un genio había finalizado. Para pena, incluso, del número 1.</p>
<p style="text-align: justify">En su honor, no olviden la profecía. El tercer<i> D10S</i> tampoco nacerá sin ayuda. Necesitará <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/ricardo-bochini-el-embrujo-copa-libertadores/">al nuevo Bochini</a>, para que le inspire una vez más. Recordad: bajito, con melena singular y mucho fútbol. Diestro. Y argentino.</p>
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		<title>El campeón soy yo</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Dec 2014 02:55:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Los sueños se van con la noche. Y tan solo queda una bruma lejana e inatrapable”, O. Soriano. n armario ropero con pocos trajes, un surtido infinito de gorras, cachuchas y viseras, y el chandal como manifestación textil de su vocación obrera y esforzada nos puede servir para acercarnos a la persona y leyenda de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><strong><i>“Los sueños se van con la noche. Y tan solo queda una bruma lejana e inatrapable”</i>, O. Soriano.</strong><span id="more-149567"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>n armario ropero con pocos trajes, un surtido infinito de gorras, cachuchas y viseras, y el chandal como manifestación textil de su vocación obrera y esforzada nos puede servir para acercarnos a la persona y leyenda de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Timoteo_Griguol">Carlos Timoteo Griguol</a>, el viejo que ya era tal cuando fue joven por su carisma paternal, el respeto de su voz y la caudalosa sabiduría de las ideas. Cuando uno observa al Griguol de hace cuarenta años y al último, al que se bajó del fútbol hace un tiempo escaso, casi no aprecia contrastes. Es lo mismo: un padre, un viejo, un sabio. Y una gorra. Alguien que con su Ferro Carril Oeste, a principios de los ochenta, le metió un pulso rotundo a los poderes del fútbol y del periodismo de Argentina, construyendo un equipo alejado de todos los dogmas, que salió dos veces campeón, que implantó una tercera vía en el juego y que de tan chico que era debió combatir contra su historia y contra la de todo el fútbol de un país resistente a esas osadas ambiciones. Argentina siempre fue River, Boca, Independiente, Racing y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/recorrido-analisis-san-lorenzo-edgardo-bauza-campeon-libertadores-participante-mundialito-clubes/">San Lorenzo</a> hasta que los amagos rebeldes y breves de Estudiantes, Newell’s, Rosario Central, Quilmes, Huracán o Chacarita rompieron ese <i>‘status quo’</i> ancestral. La epopeya de Ferro Carril Oeste entre 1981 y 1985 con Griguol como piloto de la locomotora fue otro grito eventual, pero permanece agarrado en la memoria porteña por la profundidad de su significado: el Ferro de Griguol forjó su época triunfal a su manera, desmarcándose de las corrientes y tensiones de las antonimias tan comunes en el fútbol argentino. Griguol, en definitiva, abrió su propio espacio. No fue un lírico ni un resultadista: fue todo ello sin nada de eso. Y le bastó para alzarse campeón del Nacional ’82 y del Nacional ’84 o derribar los dominios de River y Boca con un club austero, barrial y con alma, durante ese tiempo, de perseguido por el periodismo.</p>
<blockquote><p>El Ferro Carril Oeste de Griguol abrió una tercera vía en el anquilosado fúbol argentino.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El relato es capital en el fútbol argentino</span>Argentina ha moldeado la identidad histórica de su fútbol a través del relato. La palabra escrita ha pesado tanto como las pelotas redondas. En las primeras décadas del siglo pasado, las páginas sepia de <i>«El Gráfico»</i> contribuyeron a romper con la escuela inglesa, académica y rígida, y suplantarla por una cultura nacional del juego, La Nuestra, la ley del engaño, la improvisación, las inspiraciones personales y los códigos del potrero. Las letras fueron su mejor refugio. La inflexible catequesis de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> defendió esa escuela. Surgieron mitos alados, como La Máquina de River o la selección de los Carasucias. Más tarde, los cuentos y viñetas de Fontanarrosa colorearon de popularidad y literatura esa identidad. Y Osvaldo Soriano le dio carácter inmaterial a esas historias con sus párrafos de marfil. Hasta que explotó la dinamita que dividió el país en dos: el debate entre lo romántico del lirismo y la eficacia de un resultado confirmó lo complicado de entenderse con un argentino si no suelen ser capaces de conseguirlo entre ellos. Así, el fútbol argentino avanzó movido y determinado por la lucha de facciones, impecablemente representada por los dilemas filosóficos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DhFOmGEn9yA">entre Menotti y Bilardo</a>. Argentina fue siempre fútbol relatado y su narrativa se encapsuló entre esas indisociables posturas, excluyendo sus actores (los entrenadores, los dirigentes, el periodismo…) a cualquier intento renovador y alternativo. Las letras, por lo general, decían qué estaba bien o qué estaba mal. </p>
<p style="text-align: justify">A la entrada en los años 80, venía Argentina de un periodo entusiasta en el fútbol. La década de los años 70 había traído la primera Copa del Mundo, con Menotti de seleccionador. Aunque ese equipo no fue una representación viva y luminosa de los ideales de La Nuestra, conservaba algunos de sus rasgos y se alimentaba de futbolistas criados en clubes que sí había exhibido ese <i>“regreso a las fuentes”</i> durante esos años: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-estetica-futbol/">el Huracán de Menotti</a>, el River Plate y el Rosario Central de Labruna o el Boca Juniors de Rogelio Domínguez. Todos ellos conformaron un periodo de reciclaje, en lo que se llamó la <i>“etapa del lirismo”</i>, un giro contrarrevolucionario con el que retomar el hilo perdido en los años 60, cuando Argentina abandonó La Nuestra y sufrió el zarandeo de la crisis de pensamiento provocada por el desastre de la Copa del Mundo de Suecia 58. Habían sido los tiempos de dominio del Estudiantes de Zubeldia, el Racing de Pizzuti, la selección de J.C. Lorenzo y futbolistas telúricos como Rattin, Aguirre Suárez o Bilardo, diferentes modos de reacción alérgica a los valores que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/river-plate-boca-juniors/">La Nuestra</a> había expresado antes en los 40 y 50. El fútbol argentino tomó en ese periodo el camino del juego restrictivo, pragmático, con acento en lo táctico y lo premeditado, con hueco para el cinismo, la provocación o la intimidación, para los atajos hacia el resultado…</p>
<p style="text-align: justify">El Ferro de Griguol fue uno de los equipos que cerró la puerta a los líricos años 70 junto <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">al Estudiantes de Bilardo</a>. Sublimó la idea del juego como una exposición colectiva y práctica. Griguol no se opuso a los atrevimientos creativos –Ferro producía ataques dinámicos, ligeros y con cierto arrebato estético-, aunque esas declaraciones debían partir de una respuesta coral, compartida. <i>“Los jugadores son la base. Y para alcanzar los más altos niveles ya no sirve solo con el talento individual. Creemos en la gambeta, en el toque, en la marca, en el cabezazo, en el pique, la pausa, en todo lo que implica el fútbol, pero todos unidos detrás del objetivo mayor: el equipo”</i>, resumía Carlos Timoteo al poco de desembarcar en el club. </p>
<blockquote><p>La idea del técnico cordobés era colectiva, marcado en parte por las condiciones de sus jugadores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ante todo, el <i>verdolaga</i> de Griguol fue un equipo de estructuras robustas, compacto, con una insobornable apuesta por el gregarismo y el blindaje defensivo. Ferro fue el equipo menos goleado del fútbol argentino en el 90% de los campeonatos que se celebraron entre 1981 y 1985, con un promedio de menos de un gol encajado por partido. Su portero, <a target="_blank" href ="http://www.diariopopular.com.ar/notas/202370-el-record-barisio-ya-cumplio-33-anos">Carlos Barisio</a>, nada del otro mundo (<i>“un portero sin manos”</i>), cerró su portería en el torneo Metropolitano ’81 durante 1.075 minutos seguidos, una marca aún récord en la Primera División argentina y una de las diez mejores de la historia del fútbol mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Sus jugadores eran poliédricos, ajustables a varias funciones y dibujos, con un acusado perfil colectivo, pero no suprimía la inspiración de talentos técnicos individuales como Márcico o Miguel Juárez. El Ferro de Griguol bordó el orden y la solidez, se movió con unos automatismos internos inéditos en el fútbol argentino. Era una <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2002/10/12/d-01601.htm">maquinita práctica y eficiente</a>, de envoltorio adusto y metálico, aunque con unos engranajes conmovedores, bien engrasados y con instantes de fútbol apasionado. Esto último apenas se le tomó en cuenta a Ferro. Al equipo de Griguol se le colgó una etiqueta injusta de escultura del bostezo, fútbol de plomo y aburrimiento dominical. Ese fue el otro partido que jugó Griguol: el combate <a target="_blank" href ="http://somosriverparatodos.blogspot.com.es/2014/03/en-clarin-no-se-podia-elogiar-al-ferro.html">contra el Grupo Clarín</a>. La gran lanza periodística del país cuestionó el <i>‘antifútbol’</i> de Ferro, un equipo cuyas victorias no alcanzaban el valor comercial de los éxitos de Boca o River, masas sociales amplias, hambrientas de triunfos y buenas letras sobre sus colores. Griguol siempre aceptó ese juego con el periodismo, aunque lo entendió como desproporcionado, impertinente y vengativo. Tenía parte de razón.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Cuando apareció Ferro, los grandes estaban viviendo tiempos duros</span>Los años de oro de Ferro coincidieron con la crisis de los grandes. Fue una época en la que Boca sufrió severidades económicas y debió vender <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">a Maradona</a> al Barcelona. Una huelga de futbolistas asfixió River, también con angustias financieras y forzado a traspasar a Ramón Díaz al Nápoles, a Passarella a la Fiorentina y a devolverle al Valencia a Mario Kempes. Los Millonarios rozaron el descenso en 1982: les salvó la imposición de los promedios, una regla ajustada a la medida de los grandes de esa época con el objetivo de sujetarlos a Primera. Aun así, Racing y San Lorenzo bajaron. Los gigantes temblaban. Solo Independiente se mantuvo con regularidad arriba desde 1981. Junto a Argentinos Juniors, ejercía de bandera del <i>“fútbol bien jugado”</i>, mientras que Ferro y Estudiantes quedaban como guardianes del <i>‘tacticismo’</i> y las prioridades defensivas. Las atávicas divisiones. Tampoco el país vivía días serenos. Antes de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/01/por-que-brasil-82/">Copa del Mundo de 1982</a>, Argentina era un volcán: la guerra de las Malvinas, la convulsión social, una devaluación del peso del 30%, una inflación del 131%&#8230; El deterioro social, político y económico envolvieron el tiempo en el que el Ferro de Griguol cogió impulso. </p>
<blockquote><p>Griguol llegó a Caballito con el objetivo de mantener en Primera al equipo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al Viejo lo llamaron en 1980 desde Caballito, céntrico barrio donde Ferro plantó su estación en 1904 y donde se levantó su cancha, la más antigua aún vigente en Buenos Aires, El Templo. Venía de Kimberley sin mucho aval reciente. Había ganado el Nacional del 73 entrenando a Rosario Central, con un equipo al que llamaron <a target="_blank" href ="http://www.arribacentral.com/index.php?go=a&#038;id=103"><i>‘Los Picapiedras’</i></a> por su fútbol rugoso y combativo. Pero su elección fue ante todo una cuestión de carácter. Ferro tenía tradición de club austero y el presidente Santiago Leyden buscaba alguien de perfil bajo, con buena ascendencia en las políticas de cantera y con un talante frugal, riguroso y pedagógico. Griguol cumplía eso. En este lustro apoteósico, las inferiores fueron bandera de Ferro: Saccardi, Óscar Garré (campeón mundial en el 86), Carlos Arregui, Cúper, Crocco, Marchesini, Noremberg&#8230; Varios ellos se vistieron de internacionales con la albiceleste. </p>
<p style="text-align: justify">Fue clave en la llegada de Griguol a Caballito el entrenador de la sección de baloncesto, <a target="_blank" href ="http://www.solamentebasquet.com/a-15-anos-del-adios-de-leon-najnudel/">León Najnudel</a>, quien sugirió el nombre y quien se convertiría en una figura esencial en la fabricación de una de las armas que identificaron a ese Ferro: el balón parado. Griguol se trajo a Caballito a uno de sus fieles compañeros de su época de centrojás en Rosario Central, cuando también el Trinche Carlovich jugaba con ellos: <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Aimar">Carlos Aimar</a>. Él fue su ayudante de campo, un hombre con el temperamento ideal para compensar las relaciones humanas con el vestuario. El triángulo de trabajo lo completaba el profe Luis María Bonini, un preparador físico de cuyo método salió otra de las claves de ese equipo: su fortaleza y su resistencia. </p>
<p style="text-align: justify">Venía para no descender y Griguol solicitó que no se vendiera a nadie. Rápido, consiguió una sintonía exacta con el plantel. No hay exfutbolista del Viejo de aquella época que hable mal de él. Cuidaba a los jugadores como a un hijo. Si alguno llegaba al predio de entrenamiento con algún vehículo de alta gama a prueba, le recomendaba que mejor invirtiera en viviendas su dinero. Sugería a los futbolistas que leyeran, que estudiaran, que vigilaran sus ahorros&#8230; <i>“Yo les exijo a los chicos que hagan un curso de algo, que aprendan algún oficio. No acepto que vengan y me digan que lo único que saben es jugar al fútbol. Hay que estar preparado para la vida”</i>, reflexionaba el Viejo. </p>
<p style="text-align: justify">En 1981, Ferro ya era el equipo argentino con mejores números, sumando todos los torneos. A calendario corrido hubiera ganado un campeonato de dos vueltas. Sin embargo, Boca y River –plagados de estrellas como Maradona, Brindisi, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/argentina-holanda-rivalidad-mundiales-1974-1978/">Kempes</a>, Passsarella, Díaz, Gallego&#8230;- se repartieron el Metropolitano y el Nacional, con Ferro doblemente subcampeón. Fue el aviso. Los de Griguol ya se definían por su juego. En su identidad, había tres cuestiones innovadoras para Argentina: la sistematización del ‘pressing’, los entrenamientos con pesos y lastres, y las jugadas de pelota parada. Esto último fructificó de las conversaciones de Griguol con León Najnudel, de quien importaba conceptos del baloncesto como los bloqueos o los arrastres para aplicarlos a su pizarra de la estrategia. La presión, no obstante, era la piedra angular de su ideario y <a target="_blank" href ="http://revistauncanio.com.ar/sic-sic/simplemente-el-viejo/">así la entendía</a>: <i>“En el fútbol de ahora hay que hacer maravillas en un metro cuadrado. En el fútbol de antes había espacio para tirar para el techo. En la época en que yo jugaba, un futbolista solo quedaba encerrado en un metro cuadrado cuando entraba al baño”</i>.</p>
<blockquote><p>La versatilidad y la polivalencia definían al Ferro Carril Oeste de Griguol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Su equipo tenía una exactitud táctica poco vista en Argentina</span>Entre 1981 y 1984, Ferro ganó 105 partidos, empató 75 y perdió 32. Anotó 312 y lamentó 152. Uno de los méritos capitales de Griguol fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NaHl3Po52OQz/">ganar el Nacional de 1982</a> (invicto, como pocos equipos han logrado en Argentina) y repetir dos años después a pesar del desmantelamiento del equipo antes campeón. Cambiaron los jugadores, pero no las esencias. Griguol perdió al goleador Miguel Ángel Juárez –su gran apuesta al fichar por Ferro en 1980-, a una institución como ‘Cacho’ Saccardi, a Crocco y a Rocchia. Cuatro titulares de primer orden. Aunque el equipo decayó algo en 1983, un año después volvía ser la misma máquina de competir, con sus valores y su estilo: no era un equipo con una vistosidad continua, pero carburaba como una obra de ingeniería. Todo movimiento tenía un registro en la memoria del equipo. Las coberturas y los relevos posicionales eran seda pura. <i>“A los jugadores que no tienen talento hay una sola manera de respaldarlos: haciéndoles sentir la confianza de la mecanización. Nuestras razones eran orden, respeto, disciplina. El lema siempre era mejorar lo anterior”</i>, analizaba Griguol. Su equipo era cartesiano, equilibrado, con una exactitud táctica poco convencional en Argentina, de físico distinguido y con unas contras imponentes. Desde luego, fue un equipo que defendía y acentuaba esa faceta, pero lo hacía más por calidad que por cantidad. <i>“Ferro en los 80 se destacó por tener un sistema de juego diferente al resto. Para nosotros era algo normal correr y jugar los 90 minutos, mientras que para los otros era un sacrificio”</i>, <a target="_blank" href ="http://revistauncanio.com.ar/sic-sic/simplemente-el-viejo/">explicaba</a> el Viejo.</p>
<p style="text-align: justify">Griguol alternaba varios sistemas, fruto de su elasticidad como técnico y las condiciones versátiles de sus futbolistas. En el campeonato de 1982, el once tipo fue: Barisio en la portería. Mario Gómez en el lateral derecho. El <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/H%C3%A9ctor_C%C3%BAper"><i>«Cabezón»</i> Héctor Cúper</a> y Rocchia formaban una pareja de centrales muy poderosa por arriba en ambas áreas. Garré era el lateral izquierdo. Saccardi era todo un tótem de Ferro, un centrojás fuerte y solvente con la pelota, buen cabeceador. Le acompañaban volanteado Carlitos Arregui, otro buen rematador arriba, como Saccardi, muy inteligente en los apoyos defensivos y en el juego de espacios; y Adolfino Cañete, paraguayo, el timón que dirigía desde el sector izquierdo. Arriba, a la derecha, jugaba Crocco, veloz y goleador; por el centro, lideraba la ofensiva Miguel Ángel Juárez, un punta móvil, de amplio radio y voraz remate (fue artillero ese año); y en la izquierda el otro extremo, el uruguayo Jiménez. El esquema base se articulaba en un 4-3-3, aunque flexible gracias <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EXuKQuj3QWw">al comodín táctico de Saccardi</a>. Era el futbolista contextual. Griguol solía retrasarlo desde el pivote y lo instalaba entre centrales, creando una intimidatoria cortina defensiva. Otro signo táctico de ese equipo, a veces, era el cuadrado que formaban en el medio Saccardi, Arregui, Cañete y Juárez, quie se descolgaba. La final se la ganaron a Quilmes (0-0 y 2-0).  </p>
<blockquote><p>La prensa la tomó con Ferro porque no vendía lo suficiente. No era el Boca de Maradona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Con el Beto Márcico en punta, Ferro volvió a campeonar en 1984</span>La versión campeona del Nacional ’84, por su parte, introdujo a Basigalup en la portería y a Agonil en el lateral derecho. Marchesini reemplazó a Rocchia; Brandoni a Saccardi; Noremberg a Crocco; Gargini a Jiménez; y el Beto Márcico a Juárez. Márcico es uno de esos tantos futbolistas argentinos de quien se ha escrito menos de lo ganado. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4SlBM_qUzuA">Márcico era un especie de Maradona</a> de club chico. Fue un delantero con un talento infinito. Para muchos, el mejor de la historia de Ferro. Jugaba por donde quería. Caía abajo, a la zona del enganche, afilaba la punta, se ahuecaba a las bandas&#8230; Inspirado, era una lluvia torrencial de magia. Pura clase. Un fogonazo de luz. Inolvidable en Caballito. Nadie pudo frenarlo cuando rompió a jugar en 1984. Tampoco River, la víctima en la final del Nacional. Ferro <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-7MLgalXNpc">ganó en el Monumental por 0-3</a>, uno de los partidos más memorables del fútbol argentino. Los de Griguol arrasaron al River de Francescoli o el Beto Alonso. En Caballito, con 1-0 arriba, el partido se suspendió y se decretó la victoria de Ferro: la hinchada visitante reventó a pelear en las gradas. <i>“Ferro es el campeón Nacional, pero eso no significa que seamos la verdad del fútbol ni que yo tenga la fórmula mágica. No es el momento de pontificar, no es mi estilo. Tuve la suerte de caer en un club que dejó trabajar al técnico y eso me permitió reordenar ideas, tirar mi librito y empezar a escribir otro”</i>, sentenciaba Griguol al término de ese campeonato. Luego, Ferro sería subcampeón del Metropolitano, en un pulso con Argentinos Juniors durante el que se recrudeció el conflicto de Griguol con el Grupo Clarín. </p>
<p style="text-align: justify">Las críticas venían cargadas desde Horacio Pagani, el jefe de la sección de deportes. Ferro no vendía y ya en 1981 se abrió la brecha. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MwhdbraVnMU">Maradona estaba en su punto de ebullición</a>, no había rincón del planeta que lanzara sus ojos sobre Argentina. Boca y el Pelusa componían un matrimonio ideal en la cultura popular porteña: había miles de hinchas ávidos de párrafos triunfales. Había un negocio oceánico. Pero ahí se coló Griguol. Durante esos años, no faltó quien minimizó y arrinconó los logros de Ferro. Pagani prefería abrir los deportes de <i>«Clarín»</i> con turf a hacerlo con una victoria de Griguol. Aún se recuerda en Caballito cuál era la posición del periódico: <i>“Ser fuertes con los débiles y débiles con los fuertes”</i>. Era sencillo pegarle a Ferro. Tres marcas lo definían: defensivo, aburrido y antifútbol. Es cierto que fue un equipo de rigores, con prioridades tácticas, con pocos goles marcados y pocos recibidos. Pero había algo de belleza prohibida en sus cargas, sobre todo, cuando Márcico jugaba como cerca de las nubes. </p>
<p style="text-align: justify">Desde luego, no fue Ferro un equipo de tópicos. Estudiantes, por ejemplo, resultaba más áspero. Juvenal, una de las fecundas plumas de <i>«El Gráfico»</i>, nos dejó escritas después de la victoria contra River en el Nacional ‘84 algunas palabras que se acercan mejor a la dimensión real del Ferro de Griguol: <i>“Cuando la pelota es propiedad del rival, lo de Ferro no encierra ninguna sorpresa, aunque igual sorprende. Porque parece que sus efectivos se reprodujeran. Su escalonamiento, sin necesidad de marca al hombre pero tomando invariablemente la zona y con cobertura cercana, es admirable. Tanto que en los últimos 55 minutos del partido de ida y en los 70 que duró el segundo, cuando River intentaba armar avances y desplegarlos, teníamos la sensación de que no podía generar peligro de gol ni aunque jugara tres días seguidos. Sus cortinas defensivas, el funcionamiento de sus ´pequeñas sociedades, la multiplicidad ordenada con que todos revelan a todos, puede parecer rutina”</i>. Y así <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2010/04/20/m1/C-2577-ferro-1984.php">completaba la radiografía</a>: <i>“La rutina desaparece, se hace creación, cuando la pelota es recuperada. En ese preciso momento comenzamos a entender que detrás de esa apariencia de equipo simple y sin misterios, tan denso en su telaraña de pases anunciados, dando la impresión de moverse siempre en el mismo ritmo, en Ferro hay algo más. Ese algo más nos explica por qué este campeonato que ganó es un triunfo rotundo del fútbol que nos gusta a todos”</i>.</p>
<blockquote><p>En Caballito reinó la felicidad mientras por allí estuvo Carlos Timoteo Griguol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Caballito, aún se habla de los años de la persecución de Clarín y otros cañones mediáticos. En la grada de El Templo, se agolparon entre 1981 y 1985 los cánticos de trinchera: <i>“Dicen que somos un equipo aburrido/y que jugamos la pelota para atrás/ me chupa un huevo todo el periodismo/ a Caballito cada vez lo quiero más”</i>. Griguol intentó resbalar entre las críticas. Le decían –aún se hace- que los éxitos de Ferro solo fueron posibles en aquellas circunstancias del fútbol argentino, con la crisis de los grandes, las penas económicas, el bajón competitivo&#8230; Quizá sea así, aunque quizá también el país nunca vivió años de tanta igualdad en Primera. <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1999/09/20/andalucia/937779729_850215.html">Griguol era consciente</a> de su conquista. Un pequeño milagro, desligándose de bandos y saliéndose de la caldera de dilemas del fútbol argentino. Abrió un nuevo camino. Le pintó la cara de cierta modernidad al juego. Dejó huella como el que pisa en la eternidad, signo de esto, del poder de sus ideas y métodos, lo tenemos en sus hijos: Mario Gómez, Rocchia, Saccardi, Garré, Brandoni y, sobre todo, Héctor Cúper, el mejor exportador del legado del ‘griguolismo’. </p>
<p style="text-align: justify">A Griguol nada le importó más que sus jugadores y su Ferro. Vivió a su aire, con los oídos tapados mientras crecía su obra. Pero cuando tocó el cielo por primera vez, en los vestuarios de Caballito, después de ganarle a Quilmes, mojado de agua y gloria, sacó su raquetazo de revancha con ese aire cáustico que muchas veces se gastaba. Estaba allí un chico con su bloc de notas. Varios plumillas lo tenían complicado <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GQcryMmRUdI">en Caballito</a>. No era raro que la gente los apedreara. Algunos tenían prohibida la entrada. Griguol atendía a una nube de entusiasmados periodistas. Había uno, en cambio, algo reservado. El Viejo lo miró y le tiró:</p>
<p style="text-align: justify">-Oye, Pibe. ¿vos de dónde sos?<br />
-De Clarín<br />
Y Carlos Timoteo, maestro, viejo, ganador, hombre y argentino, le soltó:<br />
-Decile a Pagani que el campeón soy yo. </p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 103</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Dec 2013 02:45:47 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ras eliminar al Fútbol Club Barcelona y al Bayern de Múnich en semifinales, Valencia y Real Madrid se disponían a vivir en París la primera final española de la historia de la Copa de Europa, ya llamada Champions League. El cuadro de Héctor Cúper, con figuras como Mendieta, Piojo López o Cañizares, llegaba con grandes [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>ras eliminar al Fútbol Club Barcelona y al Bayern de Múnich en semifinales, Valencia y Real Madrid se disponían a vivir en París la primera final española de la historia de la Copa de Europa, ya llamada Champions League.<span id="more-100998"></span> El cuadro de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/mallorca-lazio-recopa-cuper-fontaine-record-goles/">Héctor Cúper</a>, con figuras como Mendieta, Piojo López o Cañizares, llegaba con grandes opciones a la cita, pero la mayor experiencia de los cracks madridistas se impuso. Raúl y Redondo se hicieron con el control del choque y el Madrid venció por 3-0 con goles de Morientes, McManaman y el propio Raúl. Octava Copa de Europa blanca.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/_tk-K6ndugQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Tras ganar la Recopa en 1993, el Parma de Nevio Scala seguía aumentando su palmarés internacional al lograr la Copa de la UEFA tras derrotar a la Juventus de Turín, campeona del torneo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/tottenham-primera-copa-uefa-juventus-trapattoni-baggio/">dos años antes</a>. El centrocampista italiano Dino Baggio fue el gran artífice del título al anotar los dos goles de su equipo en la final. El Parma logró un esperanzador 1-0 en el Ennio Tardini, marcador que haría valer en el encuentro de vuelta, que finalizó con 1-1. El tanto de Vialli fue estéril tras el empate decisivo del mencionado Dino Baggio.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/t6fwGPc2oKQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
<a target="_blank" href ="http://www.facebook.com/ecosdelbalon"><strong>Haz CLICK aquí para seguir la cronología completa de<br />
&#8216;La historia del Fútbol&#8217;, con más de 2000 entradas, en el<br />
Timeline del Facebook de Ecos del Balón</strong></a></p>
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		<title>Mediochentro</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jun 2013 01:55:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[ubo un tiempo en la Liga Española donde nos tocó disfrutar de mediocentros que luego serían leyendas. Encadenamos a Schuster, Guardiola, Redondo y Mauro Silva. Ahora mismo gozamos de Busquets, Alonso y Xavi, que no es el último hombre pero por su cabeza solamente pasa ordenar y equilibrar. Entre estos dos grupos, llegó Claude Makelele, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>ubo un tiempo en la Liga Española donde nos tocó disfrutar de mediocentros que luego serían leyendas. Encadenamos a Schuster, Guardiola, Redondo y Mauro Silva. Ahora mismo gozamos de Busquets, Alonso y Xavi,<span id="more-72382"></span> que no es el último hombre pero por su cabeza solamente pasa ordenar y equilibrar. Entre estos dos grupos, llegó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=63WojjZy7QE">Claude Makelele</a>, cuya marcha pareció añorar un equipo que maldijo su no renovación como si se fueran tres pilares del mismo (llegaron otros tantos, como Pablo García, Gravesen o Emerson, para ver si alguno recordaba al pequeño Claudio). ¿Pero quién más compartía con Makelele las referencias del puesto en los años anteriores a nuestro despegue como escuela futbolística? La España de Camacho, Saéz y Luis se surtió de un equipo que era la viva imagen de la solidez y la eficacia. Por posibilidades quizás no, pero por trayectoria, el Valencia era el proyecto más seguro de nuestra Liga. Y en su centro del campo… siempre jugaba el mismo.</p>
<blockquote><p>Fue el mejor mediocentro del país durante algunas temporadas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">David Albelda llega al Valencia procedente del Villarreal. El Villarreal <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/andres-palop-sevilla-gol-uefa/">de Palop</a> y Gerardo, que también llegaban a Mestalla junto al de la Pobla Llarga. Albelda ya era internacional sub-21 y de<span class="pullquote_right">Con R.Baraja, Albelda formó un doble pivote muy completo</span> la mano de Cúper se hizo con la titularidad en una sensacional plantilla (Mendieta, Kily, Cañizares, Gerard, Piojo, Angloma, Carboni, Farinós…). Ya no soltaría la medular hasta la llegada de Ronald Koeman. Con la doble decepción pero increíble mérito de las dos finales consecutivas de la Copa de Europa, Albelda estaba ante los mejores años de su carrera. Rafa Benítez formó su particular Xaviniesta con el doble pivote más complementario que uno recuerda en mucho tiempo. Rubén Baraja y David Albelda. <i>“Tú llega que yo sostengo, tú crea que yo te apoyo; tu baraja que yo reparto”</i> -aunque <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2007/11/15/futbol/1195163624.html">nunca lesionó</a> a nadie-, dando ambos sentido a la sociedad. Era el Valencia de las dos Ligas, de la Copa de la Uefa y de la posterior Supercopa de Europa -ya con Claudio Ranieri- ante el Porto de Víctor Fernández. Fue la mejor obra de Benítez. Y siempre con Albelda.</p>
<p style="text-align: justify">El capitan <i>che</i> siempre destacó por una enorme presencia defensiva y una poco destacada función de salida secundaria. De lo primero siempre fue un sobresaliente marcador del tempo defensivo de su equipo. Era agresivo en la marca, abarcaba una enorme cantidad de terreno y en todo momento estaba pendiente de una posible inferioridad de su equipo. Una vez detectada, hacia una falta. Clara, intencionada y útil.  Y el equipo ocupaba espacios de nuevo. Se podía colocar entre centrales si el rival era poderoso en el juego aéreo y acudía a cualquier banda. Habilidoso intérprete del costado por el que transitaba el rival, allí acudía Albelda para cerrar un pasillo o toda un flanco. Con balón siempre tuvo una pareja que acumulaba responsabilidad y cuota, pero Albelda, el mejor Albelda, era un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jf-ExdifGnM">perfecto auxiliar</a> de vuelo. Tenía técnica y rango para colaborar con la pelota. Todo ello le valió para ser pieza básica del combinado nacional durante tres grandes citas consecutivas. 15 años de servicio y un palmarés realmente extraordinario para un futbolista que nunca pisó un gigante. Un grandísimo mediocentro.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 23</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Jan 2013 02:55:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La vieja Recopa echaba el cierre definitivo. La UEFA decidía fusionar el torneo de los campeones de Copa con el campeonato de su mismo nombre, dejando así una única alternativa a la Champions. La final de 1999, disputada en el estadio Villa Park, fue muy emocionante. El Mallorca de Héctor Cúper rozó la proeza ante [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap"></span>La vieja Recopa echaba el cierre definitivo. La UEFA decidía fusionar el torneo de los campeones de Copa con el campeonato de su mismo nombre, dejando así una única alternativa a la Champions. La final de 1999, disputada<span id="more-44382"></span> en el estadio Villa Park, fue muy emocionante. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TuiWZ4qs1nA">Mallorca de Héctor Cúper</a> rozó la proeza ante el más que poderoso Lazio romano, que contaba con estrellas como Vieri, Salas, Nedved, Mancini o Nesta. Los mallorquines, con Dani como gran figura y goleador, resistieron hasta el minuto 80 con 1-1 en el marcador, pero un zapatazo de Pavel Nedved (Balón de Oro cuatro años después) rompía el sueño del club español de levantar un título continental.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/XG8eI8yWPPY" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Aunque el tercer y cuarto puesto en las Copas del Mundo suele relacionarse con la intrascendencia y el dolor de haber rozado la gloria, en la edición de 1958 las cosas serían diferentes. Francia vencía por un abultado 6-3 a Alemania. El encuentro tuvo lugar en Gotemburgo, y pasaría a la historia gracias a la actuación de Just Fontaine, que con sus cuatro goles al conjunto germano alcanzaba la impresionante cifra de 13 goles en la cita mundialista sueca. Hasta la fecha, el record sigue vigente y nadie ha podido siquiera acercarse a este excepcional registro. Suecia 1958 descubrió al mundo a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/brasil-eusebio-cronologia-futbol/">Edson Arantes, Pelé</a> y fue además, el Mundial goleador de Just Fontaine.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/ogmV7g_tsck" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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