¿Por qué Brasil 82? | Ecos del Balón

¿Por qué Brasil 82?


1982 suponía la tercera fase del proyecto transversal de dominación mundial de Brasil. Tras amagar el golpe en 1950, el país había depurado su modelo de ídolo-totem africano, iniciado con ese bastardo de lavandera (negra) y doctor (alemán) que fue Friedenreich y continuado por ese monstruo de mil piernas (hekatonpodos) llamado Leónidas, hasta llegar al sugerente y turgente fútbol de Edson Arantes “Pelé”, aún hoy el mejor jugador de todos los tiempos (1) más allá de cuestiones mercadotécnicas.

En 1958, Brasil alcanzó el culmen de su grandeza (2) siendo la primera selección capaz de imponerse en campo contrario (la “europea” Suecia), ante unas buenas pero no excelentes selecciones viejocontinentales. El verdadero rival pudo ser la Argentina de los “carasucias”, la España de Alfredo o la desmembrada Hungría, nunca Francia y Suecia pese a los magníficos Kopa o Liedholm.

En cambio, el fracaso del 66 (3) enseñó a Brasil que algo estaba cambiando y aumentó la preparación física, pese a Tras el 66, Brasil mejoró su preparación física.las críticas de Gerson al modelo imperante (“Les enseñan a correr y a nosotros a jugar”). Brasil acudió al torneo del 70 en mejor forma física que nunca antes, más Pelé y toda una serie de grandes jugadores que hicieron gala de su genuino orden desorganizado. Esta Selección fue la más famosa al ser la primera “en color”, el que daban los televisores Phillips de gran difusión internacional y que facilitaron enormemente la globalización del fútbol y su santoral.

Con estos precedentes, el gran reto de Brasil era sumar un nuevo Mundial sin la presencia estelar de Garrincha o Pelé, ya que cualquiera de estas dos luminarias -y aun mejor la suma- se había demostrado suficiente para destripar a todos los rivales posibles. Pero… ¿Se podía ganar sin ellos? Pudiera ser, aunque justas dudas sobrevolaban al combinado.

Tras el “fracaso” de Alemania 74 (fueron cuartos), la prensa atacó duramente lo que se consideraba el modelo tradicional de Brasil, esto es talento individual por encima de cualquier otro aspecto, y se exigió un modelo de juego “táctico”Coutinho fue el elegido para ‘europeizar’ la canarinha. en el que no se dependiese de ninguna super-estrella. Para llevarlo a cabo se encargó la preparación del equipo del 78 a Cláudio Coutinho, antiguo capitán del ejercito y preparador físico del combinado campeón del 70, pero con apenas 4 años de experiencia como primer entrenador. Coutinho era un hombre extraordinariamente carismático, políglota y experto en el método Cooper, y en sus primeras intervenciones públicas prometió una refundación de la Selección “a la europea”, en la línea del pujante “fútbol total”, pero luego todo esto acabó reducido a una curiosa nomenclatura técnica que tornaba en casi ininteligibles todas sus ruedas de prensa y a un ramillete de decisiones a cual más cuestionable.

Coutinho dejó en tierra a Falcao, el mejor organizador de Brasil, para llevarse al aguerrido y brutal Chicao. Prefirió pertrecharse con el atlético (y brutal) lateral Rodrigues Neto en lugar de al exquisito Junior. Y tampoco se llevó al doctor Sócrates (¡Sacrilegio!) (4). Ya durante los partidos pudimos ver como los delanteros se veían forzados a desgastarse persiguiendo a los defensas contrarios mientras que los defensas se empleaban con una contundencia nunca vista en el seleccionado.

Sorprendentemente y pese a que España estuvo a punto de dejarla fuera en la primera fase con el famoso error de Cardeñosa, Brasil se hubiese plantado en la final del Mundial del 78 si Argentina no hubiese goleado por 6-0 a Perú en uno de los amaños más recordados del torneo. Años después, el portero peruano Quiroga afirmó que dudaba de varios de sus compañeros de ese día señalando públicamente al defensa Manzo, y lo cierto es que varios testigos afirman que el propio Manzo reconoció que él y otros habrían recibido 50.000$ por aquel partido.


 
Todo esto sirvió a Coutinho para tapar sus vergüenzas exigiendo la consideración de “campeones morales”, pasando por alto lo ramplón de su propuesta futbolística o la brutalidad con la que se llevó a cabo. La estrella del mediocampo argentino, Osvaldo Ardiles, salió del partido contra Brasil en camilla, y el gran jugador Dirceu, uno de los mejores mediocampistas de la década, acabó siendo bautizado por la torcida como “la cucaracha tonta”, ya que al hacerle Countinho correr sin ton ni son parecía dicho insecto tras ser rociado con insecticida.

Tras abandonar la seleçao, Coutinho (5)-quien luego conocería el éxito póstumo con el Flamengo- , los directivos decidieron irse al extremo opuesto y firmaron al gran Tele Santana. A diferencia de su antecesorSantana reunió a Zico, Falcao, Socrates y Toninho Cerezo., “el Fio de Esperança” era un hombre de fútbol con una larga trayectoria como jugador y entrenador (con inicios desde la base) cuajada de éxitos, si bien, y esto es muy importante, nunca basada en ganar a cualquier precio. En 1979 había sido capaz de hacer jugar muy bien al Palmeiras sin grandes jugadores y esto propició que fuera el elegido, pero pese a este último antecedente, a la hora de configurar su selección su sistema consistió en algo tan simple como llevar a los mejores (“Comigo sempre jogam os melhores”), y de esa forma se reunieron por fin Zico, Falcao, el Doctor Socrates y Toninho Cerezo, formando un espectacular cuadrado mágico en el medio del campo. Esta alineación planetaria produjo que la gira europea del 81 fuera un paseo triunfal, con victorias sobre Inglaterra en Wembley, la Francia de Platini o la entonces vigente campeona de Europa, Alemania. Mas el equipo generaba algunas dudas.

La primera era la posición de delantero centro. Tras haberle proporcionado al mundo a Ademir, Leónidas, Tostao o Vavá, la seleçao se encontraba con Roberto Dinamita, al que bien pudiéramosEl sistema de Santana dejaba libre la banda derecha. reducir a simple petardo, más el infame Serginho. En ambos casos inservibles para el equipo y con la pena terrible de la lesión del “europeo” -en la buena acepción del adjetivo- Careca. La segunda la dejó clara el humorista Jo Soares con su “Bota ponta, Tele”. La verdeamarelha dejaba muerta la banda derecha tanto en defensa como en ataque, y esto fue considerado por muchos un gravísimo error táctico. Por ejemplo, Santana no dio cancha al maravilloso extremo derecho Renato Gaucho, que al año siguiente sería campeón de la Intercontinental. El seleccionador siempre ha asegurado a posteriori que la crítica le parecía injusta y que ellos utilizaban ese espacio libre para atacar. La duda es, ¿era ése el mejor espacio para dejar vacío?, ¿No hubiese sido más adecuado para las características de su cuadrado mágico dejar libre el medio, donde además no tenían referencia clara, que la banda? Sumen a estas dudas tácticas (6) un portero, Valdir, que generaba una profunda sensación de inseguridad y que casi creó en solitario la supuesta (e injusta) mala fama de los porteros brasileños, y unos defensas tan ofensivos (especialmente Junior) que en numerosas ocasiones dejaban desguarnecida su zona. Todo esto agitado y removido produjo el cocktail que acabó explotando en cuartos.

A la hora de repartir culpas Santana jamás asumió fallos tácticos (6). En su opinión, la Selección brasileña jugaba un fútbol superior al de Italia y más moderno, haciendo hincapié, por ejemplo, en el tema del marcaje hombre a hombre italiano en relación al zonal brasileño. Para el “Mestre” la derrota solo se explicaba desde errores individuales. Pese a que hubo quien exigió más dureza en el césped -ojo, Santana no era un entrenador “blando” ni laxo- el seleccionado se presentó en el 86 con una propuesta casi idéntica y de nuevo fue derrotado aunque esta vez contra una de las selecciones más técnicas de la historia de Europa.

Anexo: ¿Que opinaban sus rivales de Brasil? Las causas de una derrota improbable desde el punto de vista de los campeones.

Brasil era una selección increíble, especialmente en el mediocampo, pero su defensa dejaba un poco que desear. Estábamos en un magnífico momento de forma y lo aprovechamos“. Giuseppe Bergomi
 
Ya habíamos participado en la Copa Mundial de 1978 y lo habíamos hecho muy bien. Los medios de comunicación no se cansaban de decir que éramos el mejor equipo, el de juego más vistoso. Sin embargo, terminamos cuartos. En 1982 fuimos más cínicos, más pragmáticos, en el sentido de que jugamos para ganar. Jugar un fútbol bonito era secundario. Éramos un equipo con mentalidad ganadora. Claudio Gentile
 
“El partido contra Brasil fue un choque contra un gran equipo en el que, quizás, nosotros supimos sacar provecho de la arrogancia de los brasileños, de que nos consideraran inferiores a ellos. Cuando finalmente se dieron cuenta de que el partido no transcurría como ellos esperaban, ya era demasiado tarde. Creo que fueron víctimas del exceso de confianza. Se despreocuparon pensando que eran mejores y que podrían ganarnos sin esfuerzo“. Antonio Cabrini

(1) Opinión muy personal del autor del texto no compartida por el resto del equipo de Ecos del balón.

(2) Brasil nunca pierde con Pelé y Garrincha en el campo.

(3) Brasil siempre toma nota de sus errores e intenta remediarlos.

(4) Fue también criticado por prescindir de los experimentados Luiz Pereira, Marinho o Paulo César. Aunque en esta ausencia quizás tuviera que ver que estos formaban parte del entramado derrotado por los holandeses en el anterior Mundial.

(5) Se vio forzado a dimitir.

(6) El mítico Saldanha planteó otra solución al problema del 9. Zico era originariamente un delantero que fue retrasando su campo de acción por miedo a las agresiones (1’72-68kg). Veloz, inteligente, goleador… por qué no hacer con él lo mismo que hizo el propio Saldanha en el 70 con Tostao, esto es, situarle de falso 9 para enlazar con el talento imposible de su mediocampo? Quizás de esta manera, intercambiando constantemente posiciones con Socrates, hubiese fluido el juego de forma más natural que con el pegote que suponía Serginho. Abel Rojas, en cambio, sostiene que no existió error táctico de raíz, porque si bien el dibujo de partida era asimétrico, la ocupación de los espacios, que es lo más importante, fue un ejemplo.

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