Argentinidad


La argentinidad es un estado mental. La Argentina es, como muchas otras naciones, una ficción, un mito, una invención que desde los anales de su creación ha ido conjugando una multitud de elementos diferenciadores. A pesar de que el gobierno central en su afán de materializar la argentinidad invirtió muchísimos esfuerzos propagandísticos, fue la masa poblacional de principios del siglo XX, ya con las adiciones culturales que supuso la masiva inmigración europea, la que terminó forjando la verdadera identidad del país. La literatura, los medios de comunicación (que hasta los 40’ estuvieron alejados de la influencia estatal), el cine, el tango y el fútbol fueron parte fundacional del imaginario colectivo más rocambolesco de Sudamérica.

“Si Oscar Wilde fue el primer escritor francés nacido en Irlanda, se puede afirmar también que el fútbol es un deporte argentino practicado por primera vez en Inglaterra. No se trata por cierto de una modalidad impresa a un juego o de una adaptación. Es algo más. Es la recreación de un deporte bajo el espíritu y la personalidad de un demiurgo porteño” José Marial.

El fútbol adoptó a la nación argentina, y no lo contrario, porque el fútbol, que es sabio y escoge, sabía que aún no había encontrado la quintaesencia de su ser. Aquello a lo que jugaban los ingleses y sus hijos era atractivo, pero carecía de los aditivos que hoy le hacen el deporte más popular. Los ‘criollos’, es decir, los argentinos, y los hijos de italianos y españoles nacidos en argentina, tomaron el juego y lo reinventaron. El fútbol criollo ayudó a labrar la idiosincrasia nacional porque, básicamente, el argentino se retrató a si mismo en él. Cuando los británicos lo trajeron a tierras porteñas, la practica era bastante símil a la del rugby: Un juego muy brusco, de pases largos y mucho choque; sin embargo, cuando los criollos lo tomaron le añadieron aspectos que definían su personalidad. La gambeta, la improvisación, la individualidad pasaron a ser parte esencial del juego. A la larga, todo se trataba de engañar al rival y a los espectadores, de hacer lo inesperado y sorprender. No hay nada más argentino. El engaño es la expresión metafísica por excelencia de esa colectividad.

Argentina es urbana. El fútbol argentino, por tanto, tambiénEl fútbol como espejo y fuente de la argentinidad, símbolo del pueblo, empezó a desatar pasión en la arrebatada población criolla. Argentina es un país de clarísima y marcada orientación al mega centro urbano que es Buenos Aires. Tanto es así que muchas veces, y quizás no es un error, se entiende por argentino todo aquello que en realidad es porteño. Argentina es urbana y el fútbol, por tanto, también lo es. La nostalgia habla del potrero (aunque en la urbe argentina típica, el potrero tiene cabida), pero el verdadero fútbol es el que se respira en las callecitas, el que se escucha y se baila en los tangos, el que se juega en adoquines y se siente en los colosales templos que albergan las canchas. No es de extrañar, dadas las dos afirmaciones inmediatamente anteriores, que el fútbol argentino tenga como epicentro a la capital y sea de carácter barrial, ni que sea precisamente eso lo que convierta la pasión desbordante del argentino en rivalidad.

River y Boca nacieron hermanos, pero luego se separaron para ser distinguidosLa Boca, ese barrio pequeñito, colorido y tradicional, hogar perpetuo de criollos e inmigrantes, sirvió como punto de ebullición de lo que hoy es un signo de identidad de Argentina para todo el mundo. Más que el tango mitológico y legendario de Gardel, La Boca debería ser reconocida culturalmente por albergar el primer superclásico del, entonces amateur, fútbol argentino. Allí nacieron primero River Plate en 1901 y luego Boca Juniors en 1904. A principios de siglo eran casi siameses y hoy pareciera que volvieron a serlo. En el intermedio, sin embargo, River y Boca se separaron lo suficiente para crear el marco ideal de una confrontación, sin perder el vínculo fraternal que los unirá hasta que el balón esté tan manchado que ya no ruede por el césped fulgurante.

Con el paso del tiempo quedó claro que La Boca era muy pequeña para albergarlos a ambos. Si ese fue el motivo o no por el que River decidió marcharse del puerto y buscar refugio en Sarandí como escala a Nuñez, barrio rico y oligarca, no es importante. Las razones que nos hacen tomar decisiones determinadas no siempre tienen que ver con el motivo exacto que desencadenó la acción en ese momento, sino que hay que revisar luego con perspectiva holística para encontrar el verdadero por qué. Si River como institución se hubiese mudado a un barrio similar a La Boca y no precisamente a Nuñez, los condimentos literarios de esta rivalidad hubiesen sido más bien pocos. En Nuñez, River comenzó a afincar la contraparte ideológica de Boca Juniors. River, el equipo millonario, de la clase alta de la sociedad bonaerense, y Boca, el equipo popular del barrio que inundaba y olía a bosta; River, el equipo de la banda cruzada y Boca, el equipo de la banda horizontal; River, el equipo del paladar negro y Boca, el equipo cuya hinchada corea “webo, webo, webo” cada partido.

La rivalidad entre River y Boca es uno de los orígenes de la cultura argentina moderna.

Era el marco perfecto para la rivalidad porque no sólo se trataba de equipos en apariencia antitéticos, sino que esa contracultura era también reflejo de movimientos contraculturales, o mejor, movimientos creadores o reivindicadores de culturas encontradas, que Argentina vivió y vive social, política y futbolísticamente. El encuentro superó las barreras del Monumental y La Bombonera y se trasladó a toda la nación, se convirtió en patrimonio cultural porque era una expresión más de lo que es la argentinidad.

River-Boca es la construcción más estructurada que ha logrado crear el movimiento cultural argentino. Tiene todas las características necesarias para serlo. Es emocionante y es bello; es fiesta, es música y es ingenio; es pasión y es frenesí; es altivo y soberbio; es urbano y es del campo; es fútbol. Es todo eso, sí, pero sobre todo, el superclásico es un engaño. Es una gambeta, una ficción como la Argentina misma.

La imagen que existe es la de dos enemigos a muerte. Una imagen de odio entre aficiones y de contraposición en todo aquello que resulta importante. El duelo por la supremacía, una medición de grandeza y habilidad que no es tal, o por lo menos eso quedó claro hace diez años con el fin de la era Bianchi que catapultó a Boca Juniors a la escena mundial como el equipo número de Argentina.

El clima bélico en los superclásicos es ruidoso y famoso, pero no mayoritario.

Nada es tal y como parece. En primer lugar, la relación que existe entre los dos conjuntos más grandes de Argentina, y quizás los de mayor trascendencia del continente, es, antes que nada, una relación de hermandad antes que un vínculo de enemistad. Nacidos bajo el seno de la misma sociedad, crecieron juntos y unidos le dieron forma a la hegemonía futbolística del país. Por otro lado, la contraposición de clases oligarcas y populares dejó de existir con la profesionalización del fútbol, la expansión social y la obtención de títulos. Por último, el clamor con tintes de Menottismo vs Bilardismo es más una invención colectiva que una realidad recalcitrante. Al final, ambos equipos buscan lo mismo en el juego y poseen el mismo paladar futbolístico (La Nuestra). En el mejor de los casos, Boca y River representan la clásica figura de dos hermanos opuestos, Caín y Abel o el Ying y el Yang, pero el carácter amoral del fútbol impide, de plano, esta comparación. River y Boca son dos iguales, uno es el espejo del otro. Se necesitan el uno al otro, y el éxito de uno repercute positivamente en su rival.

¿Es un defecto que el superclásico sea esto y no una batalla de antagonismo? Absolutamente no. Sostenerse de la realidad es depender del vaivén cíclico de la vida. Vivir de una ficción tan bien construida y arraigada, en cambio, le significa al superclásico estar siempre a la vanguardia, ser una referencia constante e indiscutible aun cuando no lo merezca. Y, claro, está el hecho de que serlo la erige como una latente expresión de argentinidad. La mejor, la más grande.

Nota del autor: Está tan magníficamente concebida, a nivel literario, la relación Boca-River, que una vez los de Nuñez confirmaron el regreso de Ramón Díaz, los de Boca movieron ficha y trajeron a Bianchi. Ya está. Gambeta, pisada y gol.


24 comentarios

  • @DavidLeonRon 2 enero, 2013

    Mismo paladar… no sé qué decirte, Kun. Tras Bianchi sobre todo, el aficionado de Boca lo que quiere y demanda sí o sí es competir. Luchar, ganar, competir. Otra cosa es que a ninguna afición, a ninguna, le gusta que su equipo sea un coñazo y quiere buen fútbol. Pero Boca se precia de "estar" siempre, de ir a campos brasileños con la eliminatoria perdida y remontarla, etc, etc.

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  • @DavidLeonRon 2 enero, 2013

    Por cierto, ahora que lo veo en el Facebook de Ecos: http://www.youtube.com/watch?v=PG9ATJNE7Bw

    Para mí, los River-Boca más duros, emocionantes y emotivos que he visto. No sé si decir de la historia, aunque quizás. Aquello fue irrepetible. Echadle un ojo a la "película" de la eliminatoria, el vídeo merece la pena.

    El de mayor nivel futbolístico que yo vi creo que fue el del 1-1 de Riquelme, Palermo, Bianchi y los 4 Fantástico de River.

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  • @SharkGutierrez 2 enero, 2013

    Las razones por la cuál River y Boca se ubicaron en sitios distintos es que La Boca se quedaba pequeña para los dos.

    Como dice David, lo de ambos ha sido siempre competir. Si Boca arrasaba en los 30 con los Yustrich, Cáceres o Tarasconi; River y "la máquina" de los 40 con Muñoz, Pernestera y Lustau. Boca tenía La Bombonera, River tenía que tener El Monumental, River tenía al "Bambino" Viera y Boca a Marziolini; Boca a Maradona, River a Francescoli. River dominaba la segunda mitad de los 80 y Boca la primera mitad de los 90.

    Competir, rivalizar, decir quien era el mejor. Com los chicos en el callejón, como los que gambetean en el potrero. Puede ser fruto de la exaltación o exageración de algo que existía en la forma pero no en el fondo. Son River y Boca, dos hermanos que al poco de nacer se separaron, pero se querían y odiaban a media distancia. Una necesidad forjada a hierro y materializada en el tiempo. Eso es Argentina; como Independiente y Racing, como Rosario y Newell's pero más fuerte y más intenso.

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  • @chopi_8 2 enero, 2013

    Me aficioné al fútbol argentino en la época dorada del Virrey en Boca y con el despunte de Aimar y Saviola en River. Recuerdo llenar la carpeta del colegio con fotos de Riquelme, Palermo y los propios Aimar y Saviola. Ahora los tiempos han cambiado bastante allí en lo futbolístico y su campeonato es evidente que ha perdido nivel.

    No sé si con Bianchi y Ramón Díaz se empezará a dibujar un poco la esperanza en ambos y si volverán a reverdecer viejos laureles o si será un viaje infructuoso al pasado. Boca de Falcioni no jugaba muy bonito pero no logró malos resultados e incluso estuvo cerca de la Libertadores este pasado año. River tras su ascenso intenta acomodarse de nuevo en la categoría pero le ha faltado mucho fútbol. Si es que salvo Vélez, Newell's o Racing, poquito la verdad en el Inicial. El clásico en el Monumental fue un ejemplo.

    En los últimos años las jóvenes promesas argentinas marchan del país muy pronto y la crisis económica en los equipos es una realidad pero espero que repunte su Liga tal y como por ejemplo está logrando Brasil.

    Aprovechando que se disputa el sudamericano sub 20, tengo ganas de ver qué tal se desempeñan Centurión y Vietto en Argentina (ambos de Racing). Al final Dybala no ha ido, porque si no me equivoco el Palermo no le ha dejado.

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  • Abel Rojas 2 enero, 2013

    Yo también he identificado más a River con una pretensión estética mayor, lo que ocurre es que el fútbol argentino está como está, en crisis importante, los clubes sufren y terminan perdiendo un poco de identidad. River por un título ahora mismo… hay muy pocas cosas que no hiciese.

    "El de mayor nivel futbolístico que yo vi creo que fue el del 1-1 de Riquelme, Palermo, Bianchi y los 4 Fantástico de River."

    No doubt.

    @ Chopi

    Qué tipo de jugador es exactamente Dybala? Sólo he podido verlo a ratos y siempre me ha llamado la atención, aunque sin verle genialidad. Más instinto y pasión de gol que magia, por así decirlo.

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  • @chopi_8 2 enero, 2013

    @Abel

    Para mí es un delantero con más gol que un artista. No es el prototipo de gambeteador o jugón capaz de hacer de 10 sino más bien un segundo punta que tiene la red entre ceja y ceja. Técnicamente es bueno, sí, pero tiene margen de mejora sobre todo en la asociación y sentido colectivo del juego. Tiene un gran golpeo de balón por lo que no sería raro que marcara bastante desde fuera del área. En Instituto era la indiscutible referencia y goleaba a mansalva. Poco a poco está teniendo más protagonismo en el Palermo, pero aún está algo verdecillo -normal- y en plena progresión.

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  • @DavidLeonRon 2 enero, 2013

    @chopi_8

    A mí el Boca de Falcioni tuvo algunos meses que me pareció un muy buen equipo de fútbol. Realmente llegó a ser muy duro hacerles un gol. Defendían bien, pero bien de verdad. Y tuvieron al último Riquelme pleno físicamente. El Riquelme de la pasada Libertadores dio sus detalles, pero el que realmente me dejó boquiabierto con su estado físico era el de meses antes.

    Si le pilla ese Román en Libertadores, hubieran sido campeones de América muy probablemente.

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  • alejandro 2 enero, 2013

    No me queda claro que River sea uno de los equipos con más "trascendencia del continente". Boca sí. Porque, ¿cómo se mide la trascendencia de un equip o de un país en el marco continental? Evidentemente, el peso específico de la liga argentina es enorme, el más grande, si nos guíamos por títulos acumulados por equipos de un país. Pero cuando se trata de competir entre sí de forma sostenida en el tiempo creo que River está un escalón por debajo de, por ejemplo, Nacional y Peñarol, equipos uruguayos ganadores de 3 y 5 Libertadores respectivamente. Independiente ha sido más importante a nivel histórico en América.
    En fin, es una opinión.

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  • alejandro 2 enero, 2013

    Puntualizo: no me queda claro que River sea uno de los DOS equipos con más "trascendencia del continente".

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  • @DavidLeonRon 2 enero, 2013

    Hombre, hay que decir que hace 15 años, era más común hablar del "más grande" de Argentina refiriéndose a River que no a Boca. Claro, el S.XXI ha sido gloriosísimo para el Xeneize y no tanto para River, que incluso descendió.

    Por títulos, historial, futbolistas… tenían sus argumentos.

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  • @migquintana 2 enero, 2013

    ”Está tan magníficamente concebida, a nivel literario, la relación Boca-River, que una vez los de Nuñez confirmaron el regreso de Ramón Díaz, los de Boca movieron ficha y trajeron a Bianchi. Ya está. Gambeta, pisada y gol.”

    Qué ganas! Y, además, mucho ojo a los jugadores que pueden llegar desde Europa. En las últimas semanas los rumores sobre Gago han estado muy presentes, se habla de que Micho+Saviola volverían juntos a River… así que atención al tema, que se puede poner incluso aún más interesante.

    @alejandro

    Como tú te preguntas, medir la trascendencia es mucho más amplio y mucho menos objetivo que medir títulos, pero el debate que se puede generar es muy bonito. Yo creo que @Kundera utiliza el recurso del ”quizás” para no pillarse las manos, porque en este tema -como en el 99%- las verdades absolutas no existen.

    A favor de River y su trascendencia, hay que recalcar lo que viene comentando Kun en el artículo: el superclásico. Ser uno de los dos miembros de uno de los productos/símbolos que mayor trascendencia tiene el fútbol sudamericano ya es, per se, muy importante. De hecho, diría que termina siendo diferencial.

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  • Kundera 2 enero, 2013

    @ David y Abel

    Sí, claro. Es parte de todo. River, el paladar negro y todo eso; Boca, webo, webo, webo, etc. Pero a la larga las dos aficiones disfrutan de exactamente lo mismo. Que lo hemos visto con Falcioni. Título local, final de Libertadores y… pasó lo que pasó. Ambos equipos piden lo mismo ya. Lucha, juego, sacrificio, gambeta. Que jueguen a la Argentina. Lo mismo pasa en Colombia y en Brasil salvo con los equipos gaúchos (Estos tienen un componente más Guiñazú, más rioplatense), y supongo que en los otros países de Sudamerica, pero no podría afirmarlo.

    @ Alejandro

    Claro. Es que River ha ganado sólo dos libertadores. En la misma Argentina hay dos equipos con más Libertadores. Pero eso da un poco igual. No sé si por cosas del idioma, pero el fútbol argentino a nivel de clubes tiene muchísima más repercusión que el brasileño. Tendrá que ver también aquello de Argentina sí solía acaparar talento de los otros países, mientras Brasil se auto-sostenía. Tú vas a cualquier país de Sudamerica, Brasil a parte, y mucha gente tiene su equipo y luego son… De River o Boca. O al menos así era antes de 2008, cuando la gente comenzó a tener al Real Madrid y al Barcelona en ese espacio. La cantidad de Libertadores no afectan mucho esto, a diferencia de lo que pasa en Europa.

    De hecho, aquí mismo puedes verlo. Todos hablan de River y Boca. Ninguno tiene un especial recuerdo de equipos brasileños. River y Boca son muy especiales y eso es lo que traté de decir. No debería ser así, al menos no siempre, porque la realidad no lo sostiene. Pero ahí está. River y Boca. El Superclásico. El partido más visto del continente, aunque jueguen entre sí taaantas veces al año entre amistosos, campeonato y posibles partidos de Copa.

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  • Kundera 2 enero, 2013

    Es tan impresionante el fenómeno River – Boca que estos son los dos más grandes de Argentina, independientemente de todo. Antes del Virrey, los dos equipos argentinos que más Libertadores tenían eran Independiente y Estudiantes. River, de hecho, fue el penúltimo equipo argentino en conseguir el título, pero ni siquiera cuando no tenía Libertadores eran considerado menos. Lo mismo Boca, que consigue las primeras a finales de los 70's. El equipo con más libertadores sigue siendo el de Avellaneda, por ejemplo, pero su repercusión es… Nada. Argentina es muy especial en cuanto a esto.

    @ Virrey

    Ojo, que la paternidad del Virrey sobre River es aplastante. No sé qué tanto es en el enfrentamiento directo contra Ramón, pero contra River es muy superior. En torneos de verano, por ejemplo, de unos 10-11 partidos, Boca ganó 9 y casi todos seguidos.

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  • alejandro 2 enero, 2013

    Como dije antes, era una opinión. Y a lo mejor tiene que ver con que soy uruguayo, y, sinceramente, más allá de la simpatía que generaba River por Francescoli, allá nunca sentimos que River era taaan grande. Creo que la cosa iba más por épocas. En América tus abuelos te hablaban del Santos, de Peñarol, de Independiente y Boca siempre tuvo esa mística que se reforzó con Bianchi, que puso la estadística a la altura del mito. Y entiendo lo que decís, de generar interés fuera de Argentina. A lo mejor Uruguay también es excepcional, al igual que Brasil. Allá sos de Nacional o Peñarol. River y Boca te puedan caer más o menos simpáticos, pero nadie es hincha de. O al menos la gran mayoría no lo es.

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  • Kundera 2 enero, 2013

    @ Alejandro

    Sí, imaginé que en Uruguay pasaría algo así, básicamente, porque Uruguay históricamente, se posiciona siempre con Brasil y Argentina. Los mira a los ojos incluso aunque muchas veces no lo pueda hacer.
    Personalmente creo que la grandeza y repercusión mediática de River y Boca es algo que supera las épocas. Como ves, poco tiene que ver lo de la cantidad de Libertadores. Es una creación más antigua que la misma Copa, de hecho. Creo que a la larga estamos de acuerdo. No debería ser así, los hechos no lo deberían permitir…. Pero pasa. Y seguirá pasando.

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  • @snedecor_rdn 2 enero, 2013

    Magnífico artículo, Kun.

    En la facultad coincidí con un chico argentino con el que comí muchas veces hablando de fútbol de aquí y de allí. Recuerdo que cuando nos enteramos de que era argentino y fuimos a hablar con él, la pregunta nos pareció obvia: ¿River o Boca? Y claro, como no podía ser de otra forma, el tipo nos miró a los ojitos con gesto cansado y nos dijo "Racing".

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  • Gastón 2 enero, 2013

    Bueno, me animo a participar por primera vez después de tanto tiempo de lectura silenciosa.

    Lo que comenta Kundera es tal cual, hoy Boca dejó de ser el equipo de los pobres y River el de los ricos para convertirse en prácticamente dos naciones. Estamos hablando de que entre los dos deben sumar casi 30 millones de hinchas, y ahí evidentemente va a haber lugar para todo tipo de gente. También me atrevo a decir que lo del paladar negro y el "huevo, huevo, huevo" quedó relativamente atrás, los últimos años mataron el espíritu crítico del hincha de River y agigantaron el del de Boca.

    Respecto al duelo futbolístico en sí, es curioso ver el desarrollo de la rivalidad a lo largo de los años: En el amateurismo domina Boca, pero como jugaron la mayor parte del tiempo en ligas distintas es un poco ficticia la comparación. En los 30, iguales. En los 40 (tiempos de La Máquina, hay mucho mito acá), también iguales. En los 50, arrasa River. En los 60, el que arrasa es Boca. En los 70, Boca. En los 80, River. En los 90, River. Y finalmente en esta última década, la mayor diferencia de la historia a favor de Boca. El propio historial también siguió un patrón parecido (aunque "siempre" con leve ventaja para los xeneizes) hasta el quiebre definitivo de los 90 a favor de Boca.

    El clásico que están comentando es el del Apertura 00, y si bien estaba lleno de nombres excepcionales, el partido fue Román. Se los comió a todos, parecía que estaba jugando con nenes. Una de las mejores actuaciones de su carrera. Yo también recomendaría los del 2003 con Bianchi y Pellegrini en los bancos y jugadores como Tevez, Ibarra, Battaglia, Guillermo, Burdisso, Delgado, D'Alessandro, Cavenaghi, Mascherano, Lucho González, Demichelis…

    Se agradecen estos artículos sobre el fútbol sudamericano y principalmente argentino, somos muchos los lectores de allende los mares y siempre es bueno leer cosas sobre nuestro fútbol de esta calidad. Se podría hacer algo parecido con las fases decisivas de la Copa, me parece que son partidos que merecen sus propios artículos, lo dejo como recomendación :)

    Saludos.

    PD: Como hincha de Boca tengo que decir que me gusta mucho la línea editorial de los últimos artículos sobre el tema remarcando que Boca es más grande que River, je.

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  • Abel Rojas 2 enero, 2013

    @ Gastón

    "los últimos años mataron el espíritu crítico del hincha de River y agigantaron el del de Boca"

    Resultados, Gastón. Muchos años sin competir de verdad en la Libertadores quiebran el espíritu de cualquiera. Pero creo que la identidad es la identidad, y a poco que se pueda, se recupera.

    Anotamos lo de la Libertadores 😉 Será difícil, pero lo intentaremos.

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  • mrrealstinson 2 enero, 2013

    Antes de devorar el artículo, comento para proclamar mi felicidad por el hecho de que ya se le conceden artículos largos a Kun. (O es que él ya ha querido redactarlos).

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  • @JuanBoccadoro1 3 enero, 2013

    Hace exactamente, 5 años, o tal vez un poco mas, que deje de mirar futbol de argentina, de mi pais. El nivel bajo muchisimo, demasiado ara mi gusto, anti estetico totalmente. Tal vez haya algunas excepciones, pero nada general.

    Sin embargo, un Boca – River, es un Boca – River, si alguna vez vienen a argentina, les recomiendo hacer lo imposible por ver un partido, nes tan dificil, tal vez un poco ilegal, pero no dificil.
    Es que ir a la cancha es una fiesta, no exenta de peligro.

    Si tomamos en cuenta, la decada del 90 en adelante hasta hoy, Boca es lo mas grande del pais, las libertadores y las intercontinentales dieron mucha relevancia a la institucion. Y River, al contrario, descendio, y se adentro en una sequia de titulos, y el descenso, es una mancha que no se va mas, y pesa, pesa mucho.

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  • Natalia 3 enero, 2013

    Excelente artículo. Como argentina debo decir que da gusto leer un relato tan verídicamente tangible de nuestra cotidianeidad futbolera. De hecho, hay muchos estudios sociólogicos y antropológicos sobre la significación del fútbol -y del potrero- en la construcción de nuestra identidad (destaco "El potrero y el pibe. Territorio y pertenencia en el imaginario del fútbol argentino" de Archetti, que puede encontrarse en internet). Por otra parte -y como hincha de Boca- también puedo "palpar" el planteo del autor: existe una rueda que se retroalimenta con nuestros rivales, que nos hace intrínsecamente opuestos y dependientes.
    Un gusto nuevamente esta lectura. Saluidos

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  • @DavidLeonRon 3 enero, 2013

    @JuanBoccadoro

    "Sin embargo, un Boca – River, es un Boca – River, si alguna vez vienen a argentina, les recomiendo hacer lo imposible por ver un partido"

    En una guía turística de Buenos Aires, el Boca-River estaba no recuerdo si primero o segundo "monumento" a visitar de la ciudad. Todo dicho. Ojalá pueda cumplir ese sueño ^^

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  • Leandro 27 junio, 2014

    En primer lugar felicitar, encomiar y agradecer… tanto hace que busco algún lugar dónde escuchar, leer, hablar de fútbol… que si, que hablar de fútbol va mucho más allá de solo un deporte de once contra once, pero desde mi edad, gusto y origen me declaro hincha y amante del deporte más lindo del mundo y en éste contexto me tienen harto los fanatismos por un color de camiseta hasta tapar cualquier reflexión por el fútbol en si, me tienen harto las discuciones estadísticas cual Baseball y mucho más harto las discusiones basadas en las cualidades de los jugadores sugún la PlayStation y más aún que las charlas de fútbol en los medios deriven directamente a la prensa rosa y chusmeríos exentos del ámbito deportivo; estoy leyendo sus notas y columnas de forma casi enfermiza, como esos pobres orientales que fallecen por no dormir jugando jueguitos online… en fin, antes de comentar sobre la nota solo quería felicitar y agradecer el espacio aquí creado (disculpen las vueltas, regates y gambetas para decir algo tan básico, soy Argentino jajajaja).

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  • Leandro 27 junio, 2014

    Bien, con respecto a la nota me gustaría agregar algunas "diferencias", si bien es cierto que Argentina mira muy atentamente a Bs.As. como cordobés me gustaría hacer algunas salvedades, en primer lugar Argentina es un país enormemente extenso y la "idiosincrasia" de muchos de nosotros difiere bastante de Bs.As. y más aún del porteño (entiéndase por éstos a los que residen, nacieron, viven en el égido cercano al puerto de Capital Federal); los porteños son tan Argentinos como el Dulce de Leche pero no todos los Argentinos somos porteños y mucho menos todo lo argentino es sólo porteño, entinédase que ésto no es una declaración antiporteña, sino que en el tema que nos atañe también hay un poco de "centralización", River-Boca puede ser el exponente más famoso y represetativo de la dualidad y antagónismo argentino, de la hermandad-enemistada, pero quien alguna vez tuvo la posibilidad de conocer La Plata se verá sorprendido de ver una ciudad exactamente divididad en dos: Estudiantes-Gimnasia, en Santa Fe hay un tercero en discordia (Newels) pero es Union-Colón, en Córdoba es Belgrano-Talleres… en fin, así se puede repasar provincia por provincia, en realidad no quiero plantear una diferencia sino reafirmar un plantemiento de la nota, y es que esa argentinidad, esa división que dice tomar bandos tan dispares pero basado en exactamente lo mismo es sólo argentino, no porteño, no de Buenos Aires, no para enorgulleserce ni para avergonzarse, es sólo eso, Argentino jajajaja. En ésta descentralización permítanmente opinar que discutiblemente sean sólo River o Boca los únicos o mayores exponentes continentales de Argentina, creo que olvidar el peso histórico, institucional y la "vitrina" de Indepediente por ej. es negar la verdadera extensión del Fútbol Argentino. Por otro lado, en cuanto a los dos clubes de la nota agregaría un detalle, una opinion bastante compartida entre la enorme cantidad de Argenitnos que no somos de Boca ni de River, el hincha de Boca es insoportable, para mal y para bien también, no habla de fútbol, habla de Boca, es fanático, soberbio, sesgado, tan ganador como mal perdedor, para ellos es "Boquita" casi como si fuera "la mamma", todo ésto lo hace tan insoportable como argentino, quienes hemos tenido el privilegio de ver las columnas de la Bombonera balancearse (literalmente) al ritmo de la 12 no negamos que debe ser el estadio mas "pesado" del mundo, donde como bien dice su nombre, la hinchada es el jugador n° 12. En la misma hermandad-antagónica la gente de River tiene un corte más "Inglés", mira de arriba, y con la misma soberbia que el de Boca afirma ser el más grande hasta en el "derecho" de hacer trampa, "los gallinas" creen ser los dueños del buen fútbol, pero muchos reniegan del Independiente de Bochini, del Racing de Pizutti, el Instituo de Kempes-Ardiles, o aquel San Lorenzo de "los Matadores", cargan a la gente de Boca con insultos o cánticos alegándose ser "los millonarios" de alta estirpe pero también reniegan u olvidan la proveniencia "barrio-bajera" de muchos de sus ídolos… vamos, que ambos son bien Argentinos jaja, ambiguos, ganadores y perdedores por igual, talentosos y zonzos en misma medida… con ésto y después de tantas vueltas no reniego de mi orgulloso origen argentino, sino que lo reafirmo con una otra ambiguedad, Argentina es mucho más que BsAs y River-Boca, quien valora el peso del fútbol argentino no puede detenerse ahí, estudiar antropológicamente si se quiere la fidelidad sufrida del hincha de Racing, la escuela Griffa-Bielsa-Martino, valorar el legado Griguol, escuchar los más hilarantes cánticos en un Belgrano-Talleres, presenciar las más epicas batallas Independiente-Racing, divertirse con los talentos de algunos pibes en un "picado" de potrero a las doce de la noche en un barrio Jujeño, ver las "multitudinarias" hinchadas de 20 o 30 "loquitos" de algunos equipos del ascenso sentirse "los más grandes del mundo" son todos items a marcar para conocer la idiosincracia futbolera argenta, que como bien dice la nota está muy ligada al argento en si mismo en aspectos mucho más amplios que el fútbol… aún así un buen Boca-River en la Bombonera o River-Boca (el orden en el que se menciona el superclásico para algunos es casi una declaración de principios jajaja) en el Monumental es una experiencia tan única que exede el estado deplorable actual de la liga argentina. Les mando un abrazo grande, o como se dice en la Argentina "abrazo de gol"; repito el agradecimiento y la felicitación por sus notas.

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