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	<title>Ecos del Balón &#187; Figo</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Castigados por la Champions</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Mar 2016 02:59:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">No se sabe muy bien ni cuando ni quién fue el primero que salió con ello, quizás Brera en alguna columna de su cruzada por un &#8216;calcio italiano&#8217; específico, pero alguien lo dijo una vez y como bola de nieve la creció hasta convertirse en un lugar<span id="more-200924"></span> común que explica esas cosas que uno no sabe muy bien como explicar: <i>«ese equipo no tiene equilibrio»</i> se convirtió en la sentencia futbolística definitiva y el bendito equilibrio en la piedra filosofal que ha de buscar todo entrenador. En la historia se recogen como decisiones bisagra esas cuyo objetivo era, precisamente, equilibrar. Hablamos de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/brasil-campeon-mundial-1958-feola-garrincha-pele/">Zagallo como falso extremo izquierdo</a> en la Brasil del 58&#8242;, por ejemplo, o del doble pivote que dominó el cambio de milenio, como si Francia hubiese ganando Eurocopa y Mundial por Deschamps y Petit, y no por Zinedine Zidane.</p>
<blockquote><p>El equilibrio se convirtió en el santo grial del fútbol</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ese Ajax no se rompía nunca</span>Más allá de que muchos se hayan tomado a pecho el tema de que los equipos de fútbol, por mandato superior y ley natural, debían ser equilibrados y esto se haya desvirtuado tanto que se llegó a decir que Xavi e Iniesta no podían jugar juntos, el equilibrio es algo real, y normalmente nos da cuenta de que un equipo está jugando bien o muy bien al fútbol. Se trata obviamente más de un qué que de un cómo. ¿Qué es el equilibrio? Pues eso a lo que jugaba el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">Ajax de mediados de los 90&#8217;s</a>, por supuesto. Entre finales de 1994 y mediados de 1997 ningún equipo en Europa jugó al fútbol como el Ajax de Van Gaal. Dos finales seguidas de Champions y una semifinal en el último año sirven de testigo. El caso es que el Ajax era la visión perfecta del equilibrio en el fútbol. Jugaba 3-4-3 y no tenían en su plantilla ningún aspirante real al Balón de Oro, a pesar de que Litmanen pareciera tal en 1995. El Ajax era matemática con jugadores técnica, táctica y físicamente dominantes. Ese equipo nunca se rompía. Lo hacía todo <a target="_blank" href ="http://thedigitalgarden.blogspot.com.co/2007/03/el-equipo-perfecto-jugaba-3-4-3.html"><i>perfecto</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El FC Barcelona sí que era todo lo contrario</span>Por eso resulta curioso echar la vista atrás a la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-louis-van-gaal-entrenador-barcelona-doblete-debate-rivaldo-filosofia-sistema/">primera etapa de Louis van Gaal</a> al mando del Barcelona. El status del holandés nunca fue más alto que el año en que aterriza en Catalunya. Era 1997 y su obra con el Ajax había terminado con la explosión de Ley Bosman y la fuga de esos prometedores futbolistas que se habían pasado el fútbol en las tres temporadas anteriores. Para su Barcelona, Van Gaal fichó a todos los que pudo. La idea de replicar el fútbol del equipo de Ámsterdam en el Barcelona, con más recursos y más talento a disposición, y esta vez sí con uno de esos futbolistas superiores, de nombre Rivaldo, ilusionaba a todos. Tres años después, el Barcelona se quedó ad portas de hacer historia. Era un equipazo, de esos que se podían recitar más o menos de memoria, y que dejaban jugadas espectaculares en la retina. Línea por línea, quizás excluyendo la portería, era una plantilla de jugadores TOP. Y en el banquillo el equilibrista del fútbol perfecto. De todas las cosas que podían salir mal, lo menos esperable era que el Barça de Louis pecara, sí, de no tener equilibrio. En ataque hacían cosas increíbles, con Guardiola encendido batiendo líneas con el pase, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3yapk4MVyR8">Figo y Rivaldo haciendo magia en las bandas</a>, Kluivert dando lecciones de delantero por el medio, y Luis Enrique y Cocu rememorando al Johan Neeskens de la &#8216;Naranja Mecánica&#8217; por partida doble. El problema es que en defensa eran un coladero de esos que la Champions castiga con sevicia. Y así los castigó.</p>
<blockquote><p>En el Barcelona, Van Gaal nunca hizo un equipo competitivo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Para muchos, el Barcelona de Van Gaal fue el equipo de mejor fútbol en la temporada 1999-2000; sin embargo, el Piojo López, al servicio de la magia de la Champions, los eliminó antes de que pudieran certificar esa superioridad con el título más deseado. Sería un error decir que jugaban mal, pero no decir que aquello no era del todo competitivo. Y no nos referimos a esos aciagos días en los que Louis salía al campo con Okunowo-Celades-Reiziger en la zaga, sino a todos los días, incluso cuando Louis se permitía alinear su <a>once de gala</a>. Simplemente no había equilibrio: el equipo se rompía todo el tiempo y a Guardiola, De Boer y Abelardo le pasaban los atacantes como Correcaminos a Willy El Coyote. En seis años, Van Gaal pasó de ser el autor de la obra ideal a ser el hombre detrás de un equipo que dejaba, cada tanto, partidos como el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=t0uUWoBHM9k">Barcelona-Valencia de la 97-98</a>. Cosas del fútbol. </p>
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		<title>Raúl Madrid</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 03:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[El envejecimiento de “La Quinta del Buitre” dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>“La Quinta del Buitre”</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano<span id="more-186045"></span> y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde los días terminaban por la mañana y la gente se reía todo el tiempo. Fue genial. Aunque tanta luz e inspiración también trajeran desventajas. Una, la velocidad. La vida comenzó a correr demasiado deprisa, y antes de que Emilio tomara la Copa de Europa, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">Sacchi ya había creado su Milan</a> y Cruyff, su Barcelona. Qué locura, cuánto avance. El futuro abría puertas que el Madrid no comprendía: Ferguson, Wenger, Capello, Hitzfeld, Van Gaal, cambios, más cambios, rápidamente. La historia se estaba reescribiendo. Y el Real no encontraba las palabras. De ahí acudió a su escritor de cabecera. Jorge Valdano, en calidad de entrenador, volvió al Santiago Bernabéu.</p>
<blockquote><p>De forma práctica y ceremonial, los últimos minutos de Butragueño fueron los primeros de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Raúl produjo desde el día uno, sin adaptación</span>Valdano dice que el fútbol es un relato, y aquella campaña 94/95 transcurrió por esos versos. Tras un verano en el que pidió y no fichó ni a Cantona, ni a Sosa ni a Juanele, diseñó un Madrid lleno de pequeños cuentos que salieron bien sin excepción. Redondo, Laudrup, Amavisca y Zamorano protagonizaron algunos y cimentaron, junto a Hierro y Sanchís, las bases de un equipo que cumplió sus objetivos: ganó la Liga, practicó un juego bonito y hasta se dio el gustazo de devolverle al Barcelona la famosa manita que, meses antes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/romario.jpg">había comandado Romario</a>. Tal superioridad, tal falta de urgencia, permitió al técnico argentino poner una onza de normalidad donde no la había: en Raúl. Durante aquel curso iniciático, se le pudo tratar, y se le trató, como a la perla de la cantera. De haber aparecido en un periodo más convulso, a Valdano no le hubiera quedado otra que ponerlo siempre y pedirle la victoria. González Blanco, jugador oficial del Madrid «C», tenía 17 años. Pero ya era <i>el diferente</i> del Real.</p>
<p style="text-align: justify">Debutó en La Romareda creando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tdJo9chq-ZI">seis ocasiones de gol</a> que no evitaron la derrota. Una semana más tarde, disputó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cBzkzCy3E48">su primer derbi</a> repartiendo una asistencia, forzando un penalti, marcando un golazo y sumando tres puntos. Pero este texto no pretende convertirse en la enumeración de sus gestas, sino en la descripción del fútbol que empleó para acumularlas.</p>
<blockquote><p>Hacía rapidísimo todo menos esprintar, que es lo que menos se hace en el fútbol. Su ritmo era máximo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Valdano bautizó como «chispa» su gran virtud</span>Raúl fue un elegido genético concebido para la práctica del fútbol, un capricho de la naturaleza que casi nadie supo explicar. Pero hay una llave, una frase-contraseña, que una vez asimilada permite entender el grueso de la cuestión: Raúl era rapidísimo. Sí, era cierto que su sprint resultaba relativamente lento, incomparable al de la mayoría de su competencia, pero su galope, su trote y su caminar promediaban una velocidad media inigualada por ningún otro. En tres de las cuatro cadencias de desplazamiento, marcaba diferencias abrumadoras. Su secreto derivaba de su modo de talonar, o más bien de su <i>no-modo</i>: parecía no hacerlo. Raúl iba dando saltos de puntillas con la potencia de un canguro y la levedad de una pluma, casi siempre <a target="_blank" href ="http://www.realmadridfans.org/conocearaul/02.jpg">parecía llegar desde el aire</a>, anticipándose a cada rival, no arribando tarde nunca. Valdano recogía lo presentado en el vocablo <i>«chispa»</i>. Esta chispa era una de sus seis virtudes claves. Desde el principio mostró dos más: una resistencia olímpica y un olfato goleador afinadísimo. Y tan solo 12 meses después, ya habríamos descubierto dos de las tres que faltaban.</p>
<blockquote><p>En cuanto el Madrid de Valdano entró en problemas, Raúl pasó a la titularidad para resolverlos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid de Valdano fue un equipo de corto alcance. Suficiente para una Liga devaluada, pero no más. La Copa de Europa de la 1995/96 lo delataría con crueldad. Su estructura táctica, sujetada sobre un rombo que en realidad evolucionaba a 4-1-5 con Redondo solo en el centro del campo, no podía competir con la de los grandes del continente, y encima adolecía de una inferioridad física con respecto a estos que le dejaba sin ninguna solución. Ni siquiera cuando entraba Alkorta en el once e Hierro subía a la medular se compensaba el desfase. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">Los desigualados duelos contra el súper Ajax</a> deprimieron al vestuario y aceleraron la caída del proyecto. La secuela, un serio candidato a peor Madrid de los últimos 60 años. Solo Raúl, de 18, dio la cara.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Raúl quitó a Laudrup el mando del juego</span>Raúl <i>aprovechó</i> el desplome colectivo para ganar metros en el campo e influencia sobre el juego. En síntesis, su temporada se resumió en empujar al desgastado Laudrup y ocupar su lugar tanto en la pizarra como en la jerarquía. Así fue como descubrimos su extraordinaria capacidad asociativa, sin la cual su figura no se entiende. Se trataba de un pasador prácticamente perfecto, siempre que soltaba la bola dejaba en ventaja al compañero; la naturaleza del gesto en cuestión daba casi igual: pases de construcción, apoyos, aperturas a las bandas, asistencias al espacio, paredes al primer toque&#8230; en ninguna de estas artes se le podía poner un pero. Y dio auténticas exhibiciones al respecto, como aquella frente al Betis el 4 de febrero de 1996, en lo que fue una actuación para perder la razón: pases con el exterior, espuelazos, sombreros&#8230; Una exposición de genialidad juvenil.</p>
<blockquote><p>Su enfrentamiento con Vierchowod inspiró su primera gran fotografía en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Debutó en Champions con 6 goles en 8 noches</span>Claro que nada llamó más la atención entonces que su madera de líder. Raúl no soportaba la inferioridad; por eso rompía las cadenas del sistema y proponía cualquier solución que le pasase por la cabeza. Fue épico su Clásico de la ida, con los veteranos agachados y el «17» uniendo los pedazos.<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KBH8eqUXLFk"> Y marcando</a>. No menos magno resultó su partido de cuartos de Champions contra la Juventus de Turín, a la postre campeona de Europa. Aquella cita pasaría a la historia <a target="_blank" href ="http://estaticos04.marca.com/albumes/2013/10/21/madrid_juve/1382351135_extras_albumes_1.jpg">en forma de foto impresionante</a>, la que recogió su encaramiento con Pietro Vierchowod, quien, literalmente, le doblaba en edad -tenía 36-. Ganó el Real 1-0, con gol, por supuesto, suyo. También quedó en el recuerdo su despliegue frente al Rayo en la noche en la que Valdano, tras una larga crisis de resultados, se jugó su cargo. Pocas veces corrió más sobre un campo de fútbol, pero no pudo salvar a su amigo. Precisamente el compromiso personal que le unía al argentino hizo que se escribiesen dudas sobre su implicación con el futuro técnico. Las borró con tres exhibiciones mastodónticas e inmediatas ante Athletic (0-5), Oviedo (1-2) y, la ya citada, Betis (4-2). Anotó en todas ellas. Después, eso sí, llegaron los duros, el Barça y el Valencia, y pusieron al Madrid en su sitio. Acabó la temporada en sexta posición. Raúl, con 18 años, 19 goles en liga y 6 en los 8 encuentros de su primera Champions, lo hizo con rango de ídolo. Y sin opción de marcha atrás.</p>
<blockquote><p>Tristemente, Raúl solo formó parte de un proyecto liderado por un entrenador de postín: el de Capello.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El de 1996 sería un verano de cambios. Tras la firma del nuevo contrato de televisión, nació la <i>«Liga de las Estrellas»</i>, y nada volvió a ser como antes. Los equipos españoles regresaron a la primera plana. El Madrid fichó a Illgner, Secretario, Roberto Carlos, Seedorf, Suker y Mijatovic, desatando una ilusión bárbara; si bien el gran puñetazo sobre la mesa lo pegaría enfocado al banquillo, con la contratación de Fabio Capello. Y esto fue trascendente.<i> El Sargento</i> organizó nueve meses únicos -e imprescindibles- en el devenir de Raúl.</p>
<p style="text-align: justify">El Bernabéu ofreció al «7» una historia que ningún otro estadio hubiera podido gestarle, pero le dejó a deber, y mucho, en un ámbito de calado serio: el del entrenador. En el Madrid que le tocó vivir, los entrenadores eran vistos como un mal necesario, no como una herramienta deportiva <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/jose-mourinho-y-batman-parecidos-heroes/">capaz de hacer la diferencia</a>. Solo el mejor de cuantos tuvo, Don Fabio, atesoró talla y talento suficientes para imponer un método de trabajo estable y diseñar un sistema que también pensara en el mañana. En definitiva, para desarrollar un proyecto.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Capello pulió a Raúl defensivamente</span><a target="_blank" href ="https://imortaisdofutebol.files.wordpress.com/2013/01/milan-1994.jpg?w=960">Capello dibujó un 4-4-2 asimétrico parecido al del Milan de los Invencibles (el suyo)</a>. Se trataba de un Madrid sumamente sólido que aplicaba la presión concebida por Sacchi como en España no se había hecho; tuviera quien tuviese la posesión, Illgner veía la bola de lejos. Raúl, empleado como extremo izquierdo, se instruyó en el arte de defender formando parte de aquella medular. Entendió los secretos del posicionamiento, los pros y las contras de las coberturas y el significado de <i>«equilibrio»</i>. Aprendió a canalizar su resistencia y su nervio hasta convertirse en un verdadero argumento defensivo pese a su naturaleza de atacante. El Madrid ganaría Copas de Europa gracias a esto. </p>
<blockquote><p>El primer año de Suker y Mijatovic estuvo marcado por la movilidad, lo cual favoreció a Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En lo referido al ataque, qué mejor que empezar por la frase más rotunda de Capello: <i>«Estoy convencido de que actualmente tan sólo hay cuatro futbolistas que marcan la diferencia: Ronaldo, Del Piero, Kluivert y Raúl»</i>. Simple y llanamente, el «7» había explotado. Roberto Carlos se comía la banda sin ayuda de nadie, lo que aprovechó Fabio para dotar a Raúl de una libertad de movimientos absoluta. El crack tejía sociedades alrededor del campo entero. Para gestar y gestionar, se aliaba con el doble pivote, el formado por Redondo y Seedorf; mientras que más arriba, desarrolló una relación muy grácil <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/analisis-dupla-suker-mijatovic-delantera-real-madrid/">con Suker y Mijatovic</a>. Para la época, la pareja balcánica destacaba por móvil y técnica. Generaba espacios y asistencias para la joven promesa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El 1-4 en El Calderón, su consagración</span>De haber una fecha que alumbrase su nacimiento como fenómeno mundial, sin duda dataría de entonces. En concreto, del <a target="_blank" href ="http://blancaefemeride.blogspot.com.es/2011/01/atletico-de-madrid-1-4-real-madrid.html">18 de enero de 1997</a>, en el Vicente Calderón. Se asistió a un primer tiempo de espesa igualdad hasta el minuto 32, cuando Kiko remató a las mallas un centro medido de Paunovic y dio pie al mejor fútbol del Atlético de Antic, el liderado por Pantic y Caminero. Aun así, el 2-0 nunca entró, porque el Real sabía resistir, y se llegó al descanso. A la salida, Raúl cazó un rebote en la frontal y convirtió el gol del empate. Oxígeno. Parecía que lo peor ya había pasado para los blancos. Pero apenas superada la hora de encuentro, Mijatovic fue expulsado por insultar al linier. Era lícito y lógico imaginar una avalancha rojiblanca.</p>
<blockquote><p>La expulsión de Mijatovic desató todo el fútbol de Raúl por el césped del Vicente Calderón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Se le vio como un rival incluso para Ronaldo</span>Ocurrió que emergió una estrella. Tras aquella tarjeta roja, Raúl fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=caQoR9-oAGQ">un terremoto de fútbol</a>. Resultó incontenible, estaba en los tres carriles, robaba cada balón, decidía con rapidez, ejecutaba con velocidad, el acierto no le abandonaba, qué rotunda barbaridad. El Calderón se resignó al acontecimiento, palidecía cuando le miraba, y alcanzado el minuto 80, empatando en casa y con uno más, Antic quitó del campo a Kiko y cerró su medular con el pivote Vizcaíno. Pitaron pocos. Quizá solo uno. Igual fue Raúl. En la jugada posterior marcó el famoso gol del triple recorte a López. Un suspiro después, bajó un balón desde el cielo y sirvió a Seedorf el 1-3 tras óptima pared. Y sin tiempo para celebrarlo, metió un balón en profundidad a Víctor con el exterior de su bota zurda para el 1-4 definitivo. 12 días más tarde, Raúl visitaría a Ronaldo en el Camp Nou. Coparon cada portada. Era el duelo.</p>
<p style="text-align: justify">Fue tal la expectación levantada por la cita que incluso se innovó tecnológicamente para cubrirla de modo especial. Por primera vez en las retransmisiones de fútbol en España, se utilizó el recurso de la pantalla partida en pleno directo. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/ronaldo.jpg">Cuando Ronaldo</a> cogía el balón, el plano se dividía y mostraba la manera en la que Raúl seguía su proceder. Cuando era el «7» quien participaba, se hacía lo propio pero a la inversa. Un show mediático al que hoy estamos habituados pero que en aquel momento nos pilló de nuevas. Y que no hizo más que contrastar la relevancia que estaba tomando aquel niño español. Evidentemente, no era tan bueno como R9; el caso no giraba sobre dicha trama. El truco consistía en que, fuera quien fuese el adversario del Real, el madridismo tenía a Raúl, y con él, siempre, siempre, podía ganar. Desde 1997 hasta 2003, así fue.</p>
<blockquote><p>La marcha de Capello devolvió a Raúl a la realidad: un equipo sin rumbo fijo o consistente.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid ganó la Liga y dijo adiós a Capello, que huyó al AC Milan tras recibir la llamada de Berlusconi. Ya en Italia, afirmó que trabajar en el Bernabéu resultaba imposible, y que si ni venciendo había un mínimo de calma, interna y externa, en el día a día, no quería imaginarse lo que sería aquello en dinámica negativa. Le suplió Heynckes, cuya principal novedad táctica radicó en la apuesta por el rombo en el centro del campo, con Redondo de mediocentro, Seedorf de interior izquierdo, Karembeu (o Víctor) en el derecho y Raúl como mediapunta. El equipo no tuvo continuidad, cambió bastante de esquema, pero aquel sería el más habitual. Para acabar de delimitar el marco del «7», conste el dramático y fugaz declive del croata Suker. Sería clave.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Socialmente, 1998 fue su único momento difícil</span>A título individual, la 97/98 sería traumática para Raúl. Justo cuando había pasado de esperanza local a estrella internacional, lo peor de la profesión se le vino encima. En plena pretemporada se le diagnosticó una pubalgia que mermó su rendimiento físico; la dolencia le afectó tanto que en pleno mes de febrero los doctores le exigieron 40 días de reposo. Durante estos, concedió una entrevista a la revista <i>«Hola»</i> en la que habló sobre su vida personal, y fue pillado <i>in fraganti</i> saliendo de discotecas de moda. Contextualicemos. La Liga había crecido, pero también se había sumido en el miedo. España era un país lleno de inseguridades, y la Ley Bosman, que tantos extranjeros trajo a su fútbol, había generado un clima de desconfianza que copaba las tertulias radiofónicas. Por ejemplo, a Seedorf, Mijatovic, Suker y cía se les apodó <i>«La Quinta de los Ferraris»</i>. Raúl representaba el contrapunto de todo aquello, en ello residía parte de su valor, y cuando se vendió que había traicionado su papel, el madridismo entró en cólera. En <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundo/1998/marzo/11/deportes/raul.html">la rueda de prensa de la redención</a>, ofrecida el 10 de marzo del 98 en un hotel ajeno a las haciendas del club, reconoció haber sido increpado por la calle al grito de <i>«borracho»</i>.</p>
<blockquote><p>El declive físico de Suker y Mijatovic le cerró la puerta del gol. Los dos balcánicos la taponaban.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El caldo de cultivo para tan desagradable atmósfera fue, por supuesto, deportivo. En particular se debió el pésimo desempeño del Madrid en Liga, donde quedó cuarto. Y uniendo cada punto, en la memoria caló que Raúl no jugó bien. Es repasando hoy los partidos de entonces cuando la visión se matiza poderosamente. Pese a sus problemas físicos, completó choques excelsos. Su sequía goleadora no respondió a su nivel individual, sino al nuevo sistema. Raúl veía taponada su llegada al área por dos delanteros (a elegir entre Mijatovic, Morientes y Suker) que no se estaban desmarcando. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JN3Xkw8fMXs">Cuando se movían, el «7» respondía</a>, pero lo hacían poco. Para encontrar espacios, solo le quedaba abrirse, alejándose del peligro. En compensación, y como prueba de que aportaba como fuera, firmó la suma de asistencias más alta de su carrera, 12 en Liga.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ganar la Champions tan joven le benefició</span>Increíblemente, aquella temporada culminó con la consecución de la Séptima. El poso de Illgner, Sanchís, Hierro y Redondo, con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/04/21/champions/1429635123_175781.html">los tres goles de ¡Karembeu!</a>, obraron el milagro: 32 años después, el Madrid había reconquistado la Copa de Europa. La fecha estableció un antes y un después en cada merengue y en especial en los más jóvenes (Raúl y Roberto Carlos), que asimilaron las intrigas de la competición cuando todavía tenían toda su carrera por delante. Pero en lo que concierne a esta línea del relato, lo destacable fue el entorno. Dos anécdotas. A una semana de la Final contra la Juventus, el presidente Lorenzo Sanz llamó a Jupp Heynckes a su despacho y le preguntó cómo estaba. Según Sanz, le respondió: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W2pVGwMq-0k"><i>«Estoy hundido. Soy incapaz. Tengo fama de hombre duro, pero la situación ha podido conmigo»</i></a>. En otro término, y ya vinculado al propio día del partido, Raúl confesó que, de la <i>Vecchia Signora</i>, les abrumó hasta la bajada del autobús. El hecho de verles llegar en un vehículo oficial, uniformados de manera impoluta, etc, marcaba diferencias entre ambos clubes. El Madrid no llevó a Amsterdam ni el champagne; la propia Juventus le cedió el suyo. Si contamos esas peripecias no es para colorear el texto, sino para retratar, de forma cruda, lo que era el Real en el que creció Raúl. Pues además, todo lo que acontecía fuera del césped sufría su reflejo dentro del mismo. Desde que la herencia de Capello quedó destruida hasta la llegada de Luis Figo, el Madrid fue un equipo muy inferior a los mejores.</p>
<blockquote><p>A finales del 98, dirigido por Hiddink, Raúl ganó su primera Intercontinental con el gol del «Aguanís».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Entonces, ¿por qué siguió obteniendo el Real tan buenos resultados en Europa? En gran parte, debido a la plenitud de Raúl. El grupo jugaba las noches primaverales con la jerarquía de un rey, y la plenitud del «7» equilibraba lo demás. Habíamos enumerado cinco de sus seis virtudes capitales: la chispa, la resistencia, el gol, la asociación y el liderazgo. La que restaba la adquirió entonces: una absoluta omnisciencia futbolística.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">JB fue el 7º entrenador despedido en 4 años</span>Para profundizar en el impacto de Raúl en los días decisivos, antes debe pre-describirse la rutina de aquel Real. La temporada empezó bajo la dirección de John Benjamin Toshack, que dibujó un 4-3-1-2 cuya medular se componía de Redondo, McManaman y Savio; un mediocentro y dos hombres sin formación defensiva. En la práctica, como en la teoría, fue un coladero. <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1999/11/18/deportes/942879605_850215.html">El 18 de noviembre de 1999</a>, con un balance de tres victorias y mucha polémica en 11 jornadas, Toshack fue despedido y le suplió Del Bosque, que de primeras no supuso ningún plus. Con Vicente en el banquillo, se sucedieron las cinco derrotas más cruentas: el 1-5 contra el Zaragoza, el 5-2 ante el Dépor, el 2-4 frente al Rácing y las dos que le endosó el Bayern Múnich en la fase de grupos de la Champions, por 2-4 en el Bernabéu y por 4-1 en el Olímpico. Del Bosque miraba a sus suplentes y no veía centrocampistas, pero a su vez sabía que algo nuevo tenía que proponer, y tras aquellas goleadas, actuó en consecuencia: sacrificó a Savio, alineó un central extra y formó un 5-2-3. Es decir, protegió su área, pero vació la medular más si cabía. ¿Que en qué consistió la hazaña del «7»? En lograr que, ante los cuatro mejores equipos que había, nadie se diera cuenta. Compensó cada inferioridad numérica-futbolística&#8230; sin dejar de marcar goles.</p>
<blockquote><p>El FC Barcelona, el Manchester United, el Bayern Múnich y el Valencia CF sufrirían lo mejor de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El 22 de octubre de 1999 se escribe con letras de oro. Todavía con Toschack en el banquillo, el Madrid viajó al Camp Nou para medirse a un Barça espectacular, que liderado por Figo, Kluivert y Rivaldo, parecía destinado a ganarlo todo. Y el «7» lo frenó en seco. En defensa, fue cerebro, piernas, zarpas y dentadura; y en ataque, usó a Redondo, Savio o Anelka según la necesidad. Con el argentino, aseguró posesiones que dieron aliento a los blancos; con el brasileño, destrozó la defensa posicional culé; y con el francés, mató a la contra. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-zwLJ4LJgeI">Aquel Clásico constituye una de las pruebas más irrefutables sobre la exuberancia de su físico</a>, tanto en lo referido a la rapidez de movimientos como a su brutal resistencia. Y es que a lo expuesto sumó caídas a bandas, llegadas a línea de fondo y, claro, al gol. Hizo dos. Y dedicó su celebración<a target="_blank" href ="http://estaticos.archivo.marca.com/ficheros/marca/imagenes/ra/raulmandacallar354x215_ES.jpg"> más retratada</a>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La Champions 99/00 de Raúl fue algo increíble</span>En una línea parecidísima fueron sus partidos contra el Bayern Múnich en la semifinal (2-0, sirviendo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mfzCWkMssXw">sendos pases decisivos a Anelka y Míchel Salgado</a>) y el Valencia en la gran Final de París (donde anotó el 3-0 definitivo). Y en un registro más diferenciado, que no menos inspirado, Raúl dominaría la que, a la postre, sería la noche más recordada de la Octava, la de Old Trafford. Tras el 0-0 cosechado en el Santiago Bernabéu, el Madrid parecía ir al matadero en vez de a Manchester, pues los de Ferguson no habían bajado ni un ápice el listón del Trébol del 99. Así que en pos de elevar siquiera un poco la solidez, Del Bosque dejó sentado a Anelka y salió con Savio de titular, invirtiendo a Raúl como punta de lanza de los contragolpes blancos. Aquella sería la primera noche mágica de un tal Casillas, la enésima de Roberto Carlos y la penúltima de Fernando Redondo. Pero Ferguson solo tuvo ojos para su jugador favorito. Para, en sus palabras, el mejor del mundo. Sir Alex amaba al «7» blanco.</p>
<blockquote><p>Cada partido de los Galácticos en el Bernabéu era como el estreno de un blockbuster en Navidad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Raúl compartió días con Ronaldo, Roberto Carlos, Rivaldo, Figo, Zidane, Totti, <i>Sheva</i> y Henry; disentir del juicio de Ferguson cabía entre lo prudente, pero había algo sobre lo que no podía debatirse: pese al número de mitos en activo, el «7» era, sin duda, quien marcaba la pauta de la Liga de Campeones. El que más dominaba, el que más resolvía, el que más inspiraba, el que ganaba casi siempre. El Madrid tenía la pieza maestra. Tan solo necesitaba hacerle justicia para, como equipo, ser el número uno.<a target="_blank" href ="https://tosepower.files.wordpress.com/2013/05/galc3a1cticos.jpg"> Y empezó a hacérsela</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En la entrada del siglo XXI, Florentino Pérez tomó la presidencia del Real y revolucionó su funcionamiento. El Santiago Bernabéu se convirtió en el parque de atracciones del fútbol; la camiseta blanca, en la prenda más vestida; y el plantel merengue, en la constelación de estrellas más fascinante jamás reunida. Visto con perspectiva, a aquel proyecto solo le faltó la guinda de un entrenador magnífico. Tácticamente, el sostén no existía; cada acción dependía del talento individual, tanto en defensa como en ataque. No existía el menor plus desde la pizarra. Por eso dejó escapar títulos que bajo ningún concepto debió perder. Aunque igual por la misma razón, por aquel desamparo de todo lo tangible, aquellos jugadores parecieron dioses en la Tierra. El hecho de cada solución fuera producto de la inspiración de un mago, del sudor de un elegido, del grito de una leyenda, causaba un golpe sensorial de viso incomparable. Eran una ventana. Fueron <i>«Los Galácticos»</i>.</p>
<blockquote><p>Jugaron la semi de Champions ante el Barça de Rexach a medio gas. Solo apretaban contra la élite. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En la noche de Reyes de 2002, regaló perfección</span>En lo vinculado a la consistencia, el curso más normal sería el de Luis Figo. El Madrid fue un equipo bastante rígido, siempre sujeto por un doble pivote con Makelele y uno más; estableciendo un orden que Roberto Carlos, el propio luso o Raúl rompían para ganar. Se pasearon en Liga. Si bien en Champions, Hitzfeld logró sujetarlos. El segundo año, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GdSdhD-97Ew">el de la noche de Reyes del 5-01-02</a>, en la que Raúl hipnotizó el juego y al enorme Deportivo de la Coruña, sería el de Zinedine Zidane, que suplió en el once a McManaman y rompió la simetría del esquema. Fue ahí cuando Del Bosque se mostro incapaz de seguir el ritmo del talento. En los días tensos, el Madrid era invencible; pero cuando no estaba al 100%, carecía de táctica que le auxiliase. Levantó la Novena y cedió el campeonato nacional. El que recuperaría en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3QcCtPLWjk0">la tercera campaña</a>, la de Ronaldo Nazario, pese que a se acentuaron, aún más, tanto el valle como la cima. Cada viaje por la península parecía un posible pinchazo, pero luego, arribaba al Bernabéu un Milan con Maldini, Costacurta, Redondo, Seedorf, Rivaldo y <i>Sheva</i>, con Nesta y Pirlo de revulsivos, y se veía como un conjunto&#8230; técnicamente mediocre. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7usmd5tCl9k">Y qué maravilla de Raúl</a>.</p>
<blockquote><p>Raúl compensaba lo que Del Bosque no podía. Una vez se apagó, los Galácticos se deshilacharon.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay que detenerse en aquella Copa de Europa. Sería la última. Y fue impresionante. El bombo de cuartos emparejó al Real con su viejo adversario, el Manchester United. La ida se celebró en el Bernabéu, el 8 de abril del susodicho 2003. Del Bosque alineó su once gala, con Figo en la una, Zidane en la otra, Raúl en el medio y Ronaldo delante. Profesaron el espectáculo esperado, no se atisbaba otra opción y nada distinto acaecería. Si acaso, que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IkijYy1w2Ic">el «7», aquella noche</a>, iría un paso más allá. Y Ferguson perdió el sentido por él. <i>«¿Qué debe pasar para que remontéis en Old Trafford?»</i>, le preguntaron. <i>«Que Raúl no entre en Inglaterra»</i>, aseveró. Quién iba a decirle entonces que el sueño no volvería a su Teatro. Y que nunca más, en su vida, volvería a ser el de aquel Real Madrid 3-Manchester United 1. El «7» cayó víctima de <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-22-04-2003/abc/Deportes/raul-operado-de-apendicitis-aguda-estara-un-mes-sin-jugar_175757.html">una apendicitis aguda</a>. Y en la vuelta de la semifinal ante la Juventus, en Turín, a su baja se sumó la de Ronaldo. Demasiada traca.</p>
<p style="text-align: justify">Y el verano siguiente aniquilaría el proyecto. Desarmó la plantilla y el equilibrio emocional de la entidad. El Madrid fichó a David Beckham, un gran jugador que no estaba al nivel de Ronaldo, Zidane y Figo, y cuya posición ideal coincidía con la del luso. Además, hicieron las maletas Makelele, McManaman, Flavio, Iván Campo, Geremi y Morientes, sin que llegara nadie para cubrir sus marchas. También dijo adiós un peso pesado, el histórico Hierro, una baja polémica que cedió la capitanía a Raúl, aumentando sus distracciones extrafutbolísticas. Y por último, el club prescindió de Del Bosque en favor de Carlos Queiroz, el segundo de Ferguson en el United. Bajo la dirección del portugués, el Madrid completó cinco meses de fútbol primoroso; en términos estéticos, la cúspide <i>galáctica</i> -mención especial a la brillante explosión de Cambiasso, que formó doble pivote con <i>Becks</i>-; pero la falta de banquillo destruyó la temporada. Poco a poco, los titulares se fueron desinflando, siendo Raúl uno de los más penalizados; y si había problemas y no había «7», la victoria se alejaba. El declive del mito blanco se lanzó por una rampa. Nadie lo frenaría. Y sería devastador.</p>
<blockquote><p>Desde 2004 a 2010, Raúl fue un jugador agotado enchufado a la respiración asistida del gol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Sin su chispa, no podía ser él, y fue otra cosa</span>Raúl perdió la chispa. Su sprint agravó su lentitud, pero el drama residía en su galope, su trote y su caminar. Carecían de la vivacidad que daba sentido a su cerebro. No llegaba adonde quería, no podía solucionar lo que su lectura calificaba de incorrecto, estaba en terreno de nadie sin aportar ninguna cosa. Y lo peor fue lo demasiado en el tiempo que sobrevivió esta versión: nada menos que seis años, el equivalente al 37,5% de su estancia en el Bernabéu. Generaciones de madridistas crecieron confundidas, sin entender cómo un futbolista que parecía luchar por ser uno más, sin disfrutar ni divertir, era el ídolo de la afición. Alcanzado 2008, Schuster respetó su estatus y lo metió en el área, y como el olfato de gol sí lo conservaba todavía, recuperó cifras destacables; si bien el escasísimo ritmo con el que ejecutaba cada gesto le impedía rendir frente a los mejores. Por no apuntar que ralentizaba mortalmente el sistema ofensivo del Real. Tres cuartos de lo mismo sucedería con Juande Ramos; una situación que solo cambiaría cuando, en el verano de 2009,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/cristiano-ronaldo-heroe-similitudes-thor/"> Cristiano Ronaldo </a>fue presentado en Concha Espina. El contraste  reveló lo insostenible. Poco a poco, perdió la titularidad. Y al fin, descansó.</p>
<blockquote><p>En definitiva, Raúl digitalizó la historia del Madrid para que siempre formase parte de su futuro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>«La Quinta del Buitre»</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Y un estadio desprotegido, lleno de dudas. Pero <a target="_blank" href ="http://pbs.twimg.com/media/BZcnOpuCMAEgX_o.jpg:large">los tiempos del número «7»</a> alejaron cada nube. Raúl inspiró un Real suyo, vencedor y trascendente, que ganó, exactamente, como ganaba en blanco y negro. Hizo que Di Stefano nunca pasase de moda. Su estilo de juego, su carácter indomable, su expresión contundente y sorda. Todo tan parecido a lo de siempre, cuando todo cambiaba por segundos. Su legado es poderoso, imborrable, incorruptible. Sirva este texto para contactar con el futbolista. Porque lo primero, en esta historia, nunca lo olviden, fue el balón.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-raul-gonzalez-blanco"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>Era un fenómeno</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Sep 2015 02:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ucede en bastantes ocasiones. En algún lugar del planeta fútbol surge un talento. El chaval en cuestión es bueno, buenísimo, pero no tanto como para escapar a los designios de la suerte. Nada ni nadie podrá impedirle un largo futuro profesional, pero serán los azares del destino los que determinen el recuerdo final, su legado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">S</span>ucede en bastantes ocasiones. En algún lugar del planeta fútbol surge un talento. El chaval en cuestión es bueno, buenísimo, pero <a target="_blank" href ="http://www2.pictures.gi.zimbio.com/Barcelona+v+Stuttgart+UEFA+Champions+League+yMJLAmScJbVl.jpg">no tanto como para escapar</a> a los designios de la suerte. Nada ni nadie podrá<span id="more-178773"></span> impedirle un largo futuro profesional, pero serán los azares del destino los que determinen el recuerdo final, su legado en la memoria del hincha. Como la vida es muy perra, son minoría los desenlaces 100% felices. <i>“Pudo dar más”</i>. Joaquín Sánchez supone uno de estos casos. Cumplidos los 34 años, su prestigio ya nunca se situará a la altura de su clase. Aceptada esta premisa, dejemos otra bien clara: Joaquín ha sido –y sigue siendo– un genio de primer nivel. Rememoremos su historia.</p>
<blockquote><p>Joaquín Sánchez fue, es y será un motivo de alegría para el aficionado al fútbol. Un auténtico talento</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Joaquín nació en El Puerto de Santa María, un pueblo de casi 90.000 habitantes del marco gaditano. Los aires de la Bahía se reflejaron pronto en el carácter risueño de aquel crío de risa contagiosa y <a target="_blank" href ="http://www.footballtop.es/sites/default/files/styles/player_full/public/photos/players/sanches_0.jpg?itok=FgF_Rjmd">nariz ancha</a>. Azar <span class="pullquote_right">Su impacto en la Sevilla bética fue muy rápido</span>o no, Joaquín recaló en la Sevilla verdiblanca, la mitad de la ciudad más idónea para él. Ya se sabe que no es lo mismo ser de Triana que vivir en Nervión. Nada tardaría el niño en convertirse en el orgullo de un Betis que veía cómo su cantera regalaba una figura distinta. Como en una especie de respuesta celosa, el filial sevillista escupió a José Antonio Reyes, un gitanito <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dl_OPosPoUc">zurdo, imparable y vertical</a>, muy del gusto del Ramón Sánchez Pizjuán. Ambos protagonizaron un duelo fantástico, que además reflejaba las diferencias estilísticas de cada casa: más agresivo y veloz Reyes, mucho más artístico y torero Joaquín.</p>
<p style="text-align: justify">En realidad, a Joaquín solo le interesaba parecerse a su ídolo. Su debut en Primera División se produjo en 2001. Eran <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nWuEjVnqEng">los tiempos de Luis Figo</a>, indiscutible mejor extremo derecho del mundo y vigente Balón de Oro. Conocido el fútbol del luso, no resultaba difícil imaginar de qué palo iba el Joaquín inicial. Futbolista de banda, extremo real y puro, sin matices: pocos goles,  muchos regates y buenos centros. Joaquín encontraría pronto un prestigioso punto en común con su amado Figo. Entre 1996 y 2004, solo dos <i>“encaradores”</i> pudieron presumir de molestar sistemáticamente a Roberto Carlos. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2_UkyRtxe4E">Uno fue Figo</a>. El otro, Joaquín. El Villamarín disfrutaba de una estrella en ciernes que había clasificado al equipo para Europa. Llegaba la hora de la Selección. Tocaba su primer gran torneo: la Copa del Mundo 2002.</p>
<blockquote><p>Banda derecha, cuerpo inclinado y pose desafiante. Regate y regate. Así jugaba el joven Joaquín</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>“Tenemos tres grandes atacantes y hay que aprovecharlos”</i>. Camacho lo había dejado claro en los días previos. España acudía al Mundial prendida de la ilusión que suscitaban sus figuras ofensivas. Por un lado, la dupla Valerón-Tristán, que había rendido a un nivel espectacular en Coruña, destrozando con su magia a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YteSEyYPtj8">los mejores conjuntos europeos</a> del momento. Y<span class="pullquote_left">Su partido ante Corea, digno de un supercrack</span> por supuesto Raúl, reciente campeón de Champions por tercera vez en su carrera y que muy pocos no situaban en el top-10 mundial en esos instantes. Calidad  diferencial arriba ya había, así que Camacho optó por rodearla de jugadores de más recorrido como Luis Enrique o De Pedro.  Nada raro si tenemos en cuenta la escasa experiencia del novato Joaquín, que hizo su debut en el intrascendente tercer partido de la liguilla ante Sudáfrica. La Selección empezó como nunca, ganando los tres partidos de la primera fase, pero poco a poco se fue cayendo. Pese a ello, cuando Corea eliminó a Italia, toda España sintió que era el momento de dejar atrás la maldición de Cuartos de final. El miedo y la presión se llevaron por delante a la inmensa mayoría de futbolistas en aquella triste mañana de sábado. A todos menos a uno. Titular contra pronóstico, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=p0lVg5y5XxA">Joaquín firmó ante Corea una actuación</a> a la altura del mejor extremo del mundo. Las pidió todas, desbordó a quien se le puso por delante. Nadie (o <a target="_blank" href ="http://estaticos.archivo.marca.com/mundial2002/atraco_espana/atraco_joaquin2.jpg">casi nadie</a>) le pudo parar. Supo especialmente mal que le tocase a él errar el lanzamiento decisivo en la tanda de penaltis. No lo merecía. </p>
<blockquote><p>El Mundial 2002 de Corea y Japón sirvió para confirmar que Joaquín era un futbolista capaz de lo mejor</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Mundial trajo la confirmación de que Joaquín, en efecto, era algo importante. El genio comenzó a estabilizar sus estadísticas en 20 goles por Liga (21 en 2003, 19 en 2004), sumando tantos y asistencias, llevando con ellos al Betis a la pelea permanente por los puestos europeos. Su fútbol también se mantenía constante. La banda derecha seguía siendo su casa y rara vez salía de ella. Estaba aprendiendo a llegar a gol, era profundo y no le hacía ascos al remate. Pero todo desde el carril diestro. Por ahora no conocía más campo, y como todos estaban satisfechos con él, aprender más del juego no parecía necesario.</p>
<p style="text-align: justify">España vivía en 2004 el auge de los extremos. Eran días de elogio para Reyes, Joseba Etxeberria, el propio Joaquín y, muy especialmente, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xnutst1muhM">Vicente Rodríguez</a>. Con tanto material, resultaba lógico que Iñaki Sáez apostase<span class="pullquote_right">La Euro 2004 pudo ser la suya pero Iñaki Sáez no apostó en serio por él</span> entonces por este tipo de jugador. De cara a la Eurocopa de ese verano, el bilbaíno concibió una España simple, vertical y directa, organizada en un 4-2-3-1 muy de la época. Lo cierto es que la gestión del torneo fue muy extraña, con cambios constantes dentro del propio campeonato y una mezcolanza generacional algo caótica. Saéz, como Camacho dos años antes, volvió a apostar por Joaquín el día clave, frente a Portugal. De nuevo el anfitrión y de nuevo un choque a cara de perro. Pero esta vez no salió. España pagó cara la escasa convicción mostrada por su técnico. Sin saberlo, a Joaquín se le escapaba su momento con la Selección. Nunca más llegaría como entonces a una gran cita internacional.</p>
<blockquote><p>2005 llevaría al máximo el prestigio internacional de Joaquín. El Betis ya no podría retenerlo más</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero Joaquín, gustase o no, era una estrella y como tal iba a seguir rindiendo, al menos en su terreno. El Betis, que llevaba dos años rozando puestos de Copa de la UEFA, se iba a desquitar con un 2005 absolutamente memorable. El club de Heliópolis hizo doblete: clasificación para la Champions League por primera vez en su historia y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pflihsGrCgY">título de Copa 28 años después</a>. Individualmente, Joaquín cumplió como un reloj con sus <i>“20 goles”</i> al año, aunque esta vez con más asistencias que nunca (15). La historia de amor con el Villamarín llegaba a su punto culminante. No se podía ir más allá. Se acercaba el final.</p>
<p style="text-align: justify">2006 traería la ruptura definitiva, el fin de la unión entre el Betis y Joaquín. La temporada, a priori una fiesta por la participación en Champions, comienza a torcerse muy pronto. Ricardo Oliveira, figura goleadora del equipo, se lesiona de gravedad. Por otro lado, el sorteo europeo depara un grupo terrible, con el vigente campeón, el Liverpool y el Chelsea de Mourinho. Se acumulan las desgracias pero el nombre de Joaquín sigue muy vivo en<span class="pullquote_left">En enero de 2005 era jugador del Chelsea</span> el concierto internacional. Demasiado. Meses antes, el Madrid había manifestado públicamente su deseo de hacer de Joaquín el heredero de Figo en el Bernabéu, una idea que ilusionaba fuertemente al jugador. Sin embargo, fue el propio Chelsea quien puso toda la carne en el asador por el gaditano. Mourinho pretendió reunir a Joaquín con Arjen Robben, formando así la pareja de extremos más brutal del continente. En enero de 2005, emisarios del club inglés viajan a Sevilla y cierran la operación por un montante cercano a los 40 millones de euros, un dineral en aquellos días. Todo estaba listo para su salida del Betis. Joaquín, que prefería Madrid, asume que ha llegado el momento de dar el salto a un grande. Pero entonces surge Lopera. En una de sus inolvidables <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BMMEEjcceQw">apariciones públicas cargadas de folklore</a>, el mandatario bético ofrece su vida y su sangre en pos de mantener al futbolista, algo que no agrada a un Joaquín que buscará, sin éxito, su marcha ese mismo verano. La decepción del crack se siente en una campaña 2005-2006 que arroja los peores números de su carrera: 3 goles, 6 asistencias y un Betis en el puesto 14. La relación estaba rota.</p>
<blockquote><p>La mala salida de Joaquín del Betis terminó condicionando el resto de su prometedora carrera</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La compleja salida de Joaquín del Betis tiene el mejor resumen en la anécdota de Albacete. Lopera, que legalmente podía manejar el destino de sus asalariados, decidió que su estrella iría cedida al Albacete Balompié, por entonces en Segunda División. Joaquín, dicen que entre lágrimas, agarró su coche y se lanzó a la carretera<span class="pullquote_right">La etapa en Valencia, un mazazo para su carrera</span> como quien se va de vacaciones. Por fortuna, su destino final no sería tan dramático. Horas después, el Valencia CF pagaba 25 millones por su fichaje. Mestalla era un destino potente: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/07/homenaje-pablo-aimar-carrera-deportiva-river-plate-valencia/">campeón de Liga en 2002 y 2004</a> y finalista de Champions en 2000 y 2001, el club parecía asentado en la élite. Sin embargo, algo falló en aquella decisión. Qué fue ese algo, ni hoy podemos saberlo a ciencia cierta. La plantilla che aglutinó esos años un talento (en su mayoría nacional) más que apreciable: Villa, Silva, Albelda, Mata, el propio Joaquín, Ayala&#8230; En general, con la excepción quizás de David Villa, puede decirse que el mismo mal afectó a cada integrante de aquel proyecto: todos mostraron su calidad individualmente pero en lo colectivo no se exprimió al máximo el potencial existente. Para Joaquín, Valencia fue una mala elección. Es en este ciclo donde se desinfla su prestigio y se crea el (justo) pensamiento general de que su carrera no alcanza las cotas soñadas.</p>
<p style="text-align: justify">Su no explosión también se reflejaría en la Selección. Luis Aragonés le incluyó siempre entre sus elegidos, convocándolo para la Copa del Mundo 2006. Un torneo el de Alemania que simbolizó la transición entre el doloroso pasado derrotista y el esplendoroso futuro que estaba por venir. Cuando España cayó ante Francia en octavos de final, Luis cerró filas, dejando atrás todo vínculo con el pasado. Joaquín, que no pudo contener su pico de oro, se marcó <a target="_blank" href ="http://www.libertaddigital.com/deportes/joaquin-carga-contra-luis-aragones-y-asegura-que-el-seleccionador-no-sabe-por-donde-tirar-1276289594/">una inoportuna rajada semanas después</a> de la eliminación mundialista, hecho que acabó siendo su tumba en la Selección. Aragonés comenzó su revolución, basada en el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/08/analisis-carrera-estilo-xavi-hernandez-barcelona-rijkaard-guardiola-seleccion/">perfil asociativo</a> de sus centrocampistas. Luis no echó de menos a un Joaquín que ya no volvería.</p>
<blockquote><p>Joaquín necesitaba recuperar la alegría. Necesitaba calor, risa y felicidad. Necesitaba Andalucía</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Andalucía, la tierra y Manuel Pellegrini, la causa. El proyecto del <i>Ingeniero</i> en Málaga no hubiera sido lo mismo sin él. La brisa de la Costa del Sol acude al rescate de Joaquín en el verano de 2011. Cumplidos los 30, su retorno al sur parece perfecto. Los nuevos dueños del club hacen del Málaga un destino agradable, con un alto potencial<span class="pullquote_left">Pellegrini desata todo su potencial en Málaga</span> económico y deportivo. Pese ello, nadie, absolutamente nadie, podía imaginar lo que estaba por venir. Pellegrini, históricamente contrario a la figura del extremo estático, hizo de él lo que ningún otro técnico pudo (o quiso): lo convirtió en un mediapunta. El chileno le otorgó total libertad para moverse por las dos bandas, un regalo que Joaquín, en plena madurez futbolística, aprovechó para recordarle al mundo una evidencia: estábamos ante un genio. Muchas imágenes quedan hoy de su periplo en Málaga, pero dos destacan por encima del resto. Por un lado, su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kLHlu76dW0I&#038;feature=youtu.be">maravillosa relación con Isco Alarcón</a>, el otro genio del plantel. Juntos tiraron paredes que La Rosaleda quizás ya nunca vuelva a ver. Juntos ganaron al Real Madrid y metieron al equipo en Champions. Allí, en la vieja Copa de Europa, Joaquín completaría la que quizás sea la actuación de mayor grandeza de su carrera. Su partido en Dortmund, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rC3nfOF_V4A">golazo incluido</a>, sería coherente con un futbolista propietario de un Balón de Oro. Fue una noche triste aquella, el fin de mucha ilusiones, pero quedará para siempre como la confirmación de que Joaquín Sánchez, por si había dudas, era un completo fenómeno.</p>
<blockquote><p>Sobran los motivos para esperar un Joaquín todavía capaz de deleitarnos con cosas nuevas</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalizado el cuento malagueño, Joaquín viajó a Florencia con su reestrenado status de jugador diferencial. Con 32 años, adaptarse por primera vez a un país extranjero no fue sencillo. Se tardó en ver lo mejor de su repertorio, quizás más de lo esperado, pero finalmente el Artemio Franchi pudo disfrutar de su magia. <i>“No te vayas, Matador, nos has enamorado con el balón”</i>, <a target="_blank" href ="https://twitter.com/JamesHorncastle/status/633916107007594497/photo/1">exclamaban los aficionados italianos</a>, tratando de evitar lo inevitable: el regreso a casa del mago andaluz. Sevilla –entera– está de fiesta. Vuelven los derbis, vuelve Joaquín, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PoUXjChcKTw">la finta y el sprint</a>. Vuelve el genio.</p>
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		<title>La historia de Louis van Gaal: FC Barcelona (II)</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jul 2014 02:05:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Con el entrenador que más aprendí sobre lo que sucedía en el terreno de juego fue con Louis van Gaal, a pesar de que también es con el que he tenido más enfrentamientos&#8230; o diferencias. Tiene una obsesión con la ética del trabajo. Tal vez yo prefería un estilo más ligero al suyo», Luis Enrique. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Con el entrenador que más aprendí sobre lo que sucedía en el terreno de juego fue con Louis van Gaal, a pesar de que también<span id="more-133290"></span> es con el que he tenido más enfrentamientos&#8230; o diferencias. Tiene una obsesión con la ética del trabajo. Tal vez yo prefería un estilo más ligero al suyo», Luis Enrique.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«He ganado más títulos en seis años con el Ajax que el Barcelona en todo un siglo»</i>, exclamaba orgulloso un fanfarrón Louis van Gaal en una de sus primeras conferencias de prensa como entrenador blaugrana. Sus palabras no sólo le valían para presentarse en sociedad sin máscara alguna como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">ya había hecho en Amsterdam</a>, sino que, de paso, también le servían para mandar un nuevo recado a Johan Cruyff. Esta enemistad, que nació fruto del destino y que ellos se encargaron de alimentar, se había recrudecido en la temporada 96/97. Johan tenía mucho tiempo libre, el Ajax de van Gaal daba síntomas de decadencia y el resto, como se suele decir, es historia. Por tanto, para Louis llegar a Can Barça no significaba ni simbolizaba lo mismo que para cualquier otro técnico. Barcelona no sólo era la ciudad que albergaba a uno de los grandes clubes del mundo, sino que, además, era la ciudad en la que su gran rival había hecho historia <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/20121111/balon-oro/johan-cruyff-futbol-total_54354384566.html">como futbolista</a> y como entrenador. De esta manera, aunque la idea de José Luis Núñez era comenzar un nuevo proyecto desde cero con el exitoso Louis van Gaal, la realidad es que éste nace condicionado por dos aspectos que se irán dando la mano de forma interesada durante los años posteriores: el desgaste del presidente, que acumulaba ya 19 veranos al frente del club, y el obvio recuerdo de un cruyffismo que les había llevado a ser el mejor equipo de Europa <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=aGIhcUtrRdc">por primera vez</a> en su historia.</p>
<p style="text-align: justify">Quizás para hacer frente a este contexto tan adverso o, simplemente, para que se fuera adaptando a las particularidades del fútbol español, la idea primigenia de Núñez era que van Gaal comenzase su proyecto en el Fútbol Club Barcelona como director de fútbol base. Suena extraño para un entrenador que un par de años antes había levantado la Copa De Europa y que, además, era el elegido por Braida para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/historia-equipos-fabio-capello-seleccionador-rusia-personalidad-carrera-victorias/">sustituir a Fabio Capello</a> en el AC Milan, pero el propio Louis cuenta que ese planteamiento, unido a la gran pasión que desprendía el presidente culé, fue lo que le hizo decantarse por el club catalán. A fin de cuentas, como profesional del fútbol sólo había salido un año de Holanda&#8230; y fue para jugar en Bélgica. Sin embargo, la idea se quedó sólo en intención. Sir Bobby Robson, el técnico británico que separa cronológicamente a los holandeses, había supuesto un cambio demasiado brusco y el proceso se aceleró. Su Barça ganaría tres títulos (Supercopa, Copa del Rey y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=t11q2FwQ1eo">Recopa de Europa</a>), pero ni Robson parecía el hombre adecuado para encabezar un nuevo proyecto deportivo ni el club podía permitirse otro año de <i>«transición estilística»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque el plan preestablecido se había visto alterado, lo cierto es que aquella temporada de repliegue y fútbol vertical incrementó la expectación e ilusión por la llegada de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/van-gaal/">Louis van Gaal</a>. Se le veía como la figura idónea para recuperar el estilo, modernizarlo si era necesario y, por supuesto, seguir ganando. Y lo tenía todo para ser visto así. El caché por ser de la escuela holandesa, el crédito por sus triunfos con el Ajax y la admiración por la forma en la que los había logrado. Simplificando, van Gaal fue un técnico muy deseado.</p>
<blockquote><p>Louis van Gaal buscó plasmar sin matices la idea por la que había campeonado en Holanda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Desde su primera sesión de entrenamiento, Louis implantó su particular forma de vivir el fútbol. Se puede decir que, para él, se entrena como se vive y se juega como se entrena, con lo que nada debe quedar al azar. Como cuenta Ramon Besa en un artículo<span class="pullquote_right">van Gaal demostró ser un fanático del control</span> de <i>«El País»</i> titulado <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1997/07/22/deportes/869522415_850215.html/"><i>«Van Gaal marca el campo»</i></a>, el holandés dejó a los directivos en casa, mandó a los periodistas a la sala de prensa, pidió <i>«mucha disciplina por su parte»</i> a los fotógrafos (!) para no invadir el campo y controló cada movimiento de sus futbolistas. Mismamente, el periodista narra cómo Stoichkov se ganó su primera -y profética- bronca por ponerse a beber agua antes de tiempo. <i>«Ya diré yo cuándo se puede beber, ahora se entrena; los utilleros, fuera del terreno»</i>, decía. Su actitud no variaría en los siguientes días. Ni en las siguientes temporadas. Si un futbolista llevaba la camiseta por fuera del pantalón, le ordenaba metérsela. Si no llevaba calcetines con las chanclas, le mandaba bajar raudo a ponérselos. Organizaba las fotos oficiales, cronometraba los descansos y medía cada sesión de entrenamiento. Con su famosa libreta a un lado y José Mourinho al otro, nada escapaba a su dominio. <i>«Controlaba todo»</i>, recuerda siempre un Carles Puyol al que, en su día, el holandés <a target="_blank" href ="http://www.eldiariofenix.com/?q=content/puyol-la-melena-del-tibur%C3%B3n">le preguntó</a> <i>«si no tenía para cortarse el pelo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Pero, ¿por qué tanta exigencia? ¿Por qué ese afán por controlar cada detalle? ¿Era imprescindible o un mero capricho neurótico del holandés? En el maravilloso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=S6s1hqNg9mM"><i>«Recorda Mister»</i></a> dedicado a su figura, van Gaal dejó clara su postura: <i>«Yo soy muy exigente porque para jugar con esta estrategia, con estos riesgos, tú tienes</i><span class="pullquote_left">El exigente sistema de van Gaal agravaba cada error de sus jugadores</span><i> que ser muy exigente. Con este estilo siempre jugamos en el campo del oponente, con mucho espacio atrás, con lo que si un jugador no hace su trabajo en su área de juego, te ves muy penalizado y vas a perder mucho»</i>. El entrenador neerlandés se refería al 3-4-3 con el que, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">al igual que en el Ajax</a>, comenzó su andadura en Can Barça, pero el 4-3-3 con el que acabaría tenía una esencia similar y, por tanto, la explicación convalidaba. De hecho, durante la primera temporada alternó ambos dibujos dependiendo de si el rival jugaba con dos puntas (3-4-3) o si sólo jugaba con uno (4-3-3). La idea era adaptarse al oponente para poder presionarle mejor, que era otro de los preceptos de su filosofía. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/luis-enrique/">Luis Enrique</a>, ahora llamado a recuperar esa presión como primer entrenador blaugrana, hace hincapié en este aspecto: <i>«Una de las cosas que más nos sorprendió es que nos incitara a presionar, dejando nuestra marca, al primero que tuviéramos delante. Esto te desubicaba. &#8216;Ostras, vale, yo me voy a presionar, pero como el que venga detrás no presione a mi hombre, el mío se queda sólo&#8217;. Y él decía: &#8216;Tú olvídate, despreocúpate del tuyo, vete al de delante, que del tuyo se encargará el de detrás&#8217;. Era una táctica de confianza recíproca con tu compañero. Tú sabes que puedes presionar al de delante, porque tu espalda la guardará tu compañero. Como digo, al principio nos chocaba, pero luego lo hicimos con buenos resultados en la temporada»</i>.</p>
<blockquote><p>Al holandés le costó bastante tiempo implantar su modelo. De hecho, nunca lo consiguió por completo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Para lograr esos buenos resultados que comenta Lucho, el modelo táctico del holandés tuvo que superar varios obstáculos que nacían de la misma fuente: la herencia cruyffista. Sólo habían pasado doce meses desde que Johan había abandonado Barcelona después de ocho años de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/11/johan-cruyff-identidad-barcelona-ajax/">trascendentes éxitos</a>, lo que propició un choque inevitable de mensajes, maneras y estilos. Hristo Stoickhov cuenta como un día, al entrar al vestuario, van Gaal se señaló la nariz, comenzó a olfatear y murmuró que <i>«había mucho Cruyff»</i>. Sea cierta o no la anécdota que cuenta el búlgaro, es objetivo que la plantilla no estaba hecha a la medida de Louis. Aquel <a target="_blank" href ="http://www.transfermarkt.es/fc-barcelona/transfers/verein/131?saison_id=1997&#038;pos=&#038;detailpos=">verano</a> habían llegado los holandeses Michael Reiziger, Winston Bogarde y Ruud Hesp, más <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/03/analisis-trayectoria-rivaldo-palmeiras-deportivo-barcelona-balon-oro-brasil-mundial/">Rivaldo a última hora</a> y Anderson para tapar el hueco de Ronaldo, pero aún había muchos jugadores que no estaban ni futbolística ni mentalmente preparados para cumplir con lo que su entrenador les exigía. </p>
<p style="text-align: justify">Nadie representa mejor este problema de incompatibilidad que <a target="_blank" href ="http://www.historiasdecromos.com/2012/09/equipos-de-leyenda-la-quinta-del-mini.html "><i>«La Quinta del Mini»</i></a>, compuesta entre otros por Celades, Roger, Òscar y De la Peña. Ascendidos por Cruyff, queridos por la afición y protegidos por el entorno, los canteranos fueron chocando uno a uno con un modelo que requería orden,<span class="pullquote_right">El vestuario no moría por Louis, pero aún así ganó un gran doblete</span> intensidad y trabajo. Incluso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pIQR1G1zyEo">el talentoso de <i>«Lo Pelat»</i></a>, que llegó a jugar de <i>«4»</i> por la desafortunada lesión de Guardiola, se terminaría marchando. Estos problemas de base y las asperezas que fueron surgiendo, se vieron incrementadas por el choque cultural. Van Gaal, recio e inflexible, no negociaba absolutamente nada. Y los jugadores, la mayoría latinos, criados en otra escuela futbolística y vital, tampoco pusieron de su parte para adaptarse. En el <i>«Recorda Mister»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.publico.es/deportes/500739/sergi-casarte-con-un-estilo-te-puede-crear-muchas-alegrias-pero-tambien-muchas-decepciones">Sergi Barjuan</a> alude a este enfrentamiento y reconoce la poca voluntad que pusieron ambas partes para solucionarlo. Una opinión que, mayoritariamente, comparten el resto de futbolistas que participan en el programa. Si bien ninguno pone un pero táctico o técnico al holandés, muchos señalan la convivencia como un problema complicado de digerir en el día a día. <i>«El entrenador debe adaptarse a las cualidades de sus jugadores, pero muchas veces un técnico ha sido fichado por su estilo y manera de juego. A mí Núñez me fichó por esta razón y, por tanto, los jugadores tenían que adaptarse un poco a mi idea»</i>, argumentaba defendiéndose van Gaal. Y las victorias, jueces imparciales del fútbol, no tardaron en apoyarle. Pese a no comenzar bien al ganar con apuros al Skonto letón, perder la Supercopa ante el Real Madrid y ser eliminado en la fase de grupos de la Copa de Europa con un contundente 0-4 del Dinamo de Kiev, los culés logrando un doblete histórico al ganar Liga y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TuiWZ4qs1nA">Copa del Rey</a> por primera vez en 40 años.</p>
<blockquote><p>Cada año el FC Barcelona jugaba mejor, pero siempre terminaba faltando algo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con sus triunfos como colchón, su convicción como motor y su presidente como aliado, Louis van Gaal utilizó <a target="_blank" href ="http://www.transfermarkt.es/fc-barcelona/transfers/verein/131?saison_id=1998&#038;pos=&#038;detailpos=">el verano de 1998</a> para adaptar por completo el vestuario a sus preferencias. <i>«Yo no quiero tener un vestuario amplio porque, para mí, es importante que los jugadores tengan ambición por poder jugar en la temporada. En Holanda se llama &#8216;perspectiva&#8217;. Y cuando hay una vestuario amplio, no todos los jugadores tienen esa &#8216;perspectiva&#8217;. Para mí es importante que haya una selección de 22 jugadores. Cada posición doblada, pero también con jugadores jóvenes que aprendan la táctica y la mentalidad de un equipo ganador. Mi primer año, a pesar de los triunfos, fue muy difícil precisamente por esto»</i>, reflexionaba. Conforme a este plan y a lo anteriormente comentado, en el mercado de traspasos llegaron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=36Mc3hNa420">Patrick Kluivert (2.100M)</a>, Boudewijn Zenden (1.000M) y un Phillip Cocu que, al fichar libre del PSV, pasó a cobrar 800 millones de pesetas por temporada. Es decir, tres inversiones potentes por tres futbolistas holandeses. Mientras, en la llamada puerta giratoria, Iván de la Peña, Albert Ferrer y Guillermo Amor, canteranos y cruyffistas, cogían el camino inverso. Más allá de si esta estrategia era acertada o no, lo cierto es que tenía contraindicaciones. </p>
<p style="text-align: justify">Y es que el complicado entorno de la entidad blaugrana no había tardado mas que unos meses en ver con malos ojos al extravagante, autoritario e impopulista técnico. Una mezcla de la que, evidentemente, no iba a salir nada bueno. El campo de batalla se situó en la sala de prensa del Camp Nou, con los periodistas buscando y encontrando una<span class="pullquote_left">El gol de Xavi en Pucela salvó el cargo de un van Gaal muy criticado</span> y otra vez a un van Gaal que no se guardaba una sola bala en el cargador. La tensión era palpable, <a target="_blank" href ="http://i1.ytimg.com/vi/8Z2Q-8E07FA/hqdefault.jpg">las chanzas</a> muy notorias y las dudas, hasta ese momento aparcadas con el motor en marcha, sólo esperaban a una mala serie de resultados. Ésta llegaría muy pronto. Realmente pronto. El Barcelona 98/99 no sólo arrancó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fyhaMXMfioU">perdiendo la Supercopa</a> ante el Mallorca de Héctor Cúper, sino que, además, vivió su primer <i>«noviembre negro»</i> con una gran mala racha liguera y otra temprana eliminación en la Champions League, esta vez ante el Bayern Munich y el Manchester United. Así, de esta manera, Louis van Gaal vivió su primer match ball el 20 de diciembre de 1998 en el José Zorrilla. Tras cuatro derrotas consecutivas y ocupando la décima plaza de la clasificación, el holandés fue muy claro: <i>«Es importante saber si la plantilla está conmigo»</i>. Y Xavi Hernández respondió. Debutante <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_TTEHk587fE">en agosto</a> y titular indiscutible desde octubre, el egarense de 18 años remató de cabeza un centro de Luis Figo con el que mantuvo en el cargo al entrenador que había apostado por él&#8230; aun con Pep sano. <i>«Aquel gol no se olvida, por lo que significó y por lo que supuso después para ganar la Liga»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/20131220/hemeroteca/se-cumplen-15-anos-del-gol-que-xavi-marco-en-valladolid-y-evito-el-despido-de-van-gaal_54398422378.html">recordaba</a> hace poco en <i>«Mundo Deportivo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">El tiempo ganado con aquel histórico tanto fue de mucha utilidad para van Gaal. <i>«El fútbol es un proceso»</i>, suele decir en referencia a por qué sus segundas vueltas siempre son mejores que las primeras. En este caso en concreto, además del fichaje de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/analisis-hermanos-de-boer-etapa-barcelona-van-gaal/">los gemelos De Boer (3.500M)</a> en enero, la gran victoria fue que el sistema de entrenamiento comenzó a calar. Decía Phillip Cocu, el cual durante todo el curso demostró sus grandes condiciones como llegador, que lo mejor de aquellos entrenos es que <i>«en cada sesión había una idea de trabajo, ya fuera sobre el partido pasado o sobre el siguiente»</i>. Un trabajo técnico-táctico que Louis completó con la excelente labor de Paco Seirul·lo. <i>«Creamos una forma de estar siempre físicamente bien. Pero también influyó la mentalidad de jugadores como, por ejemplo, Figo, que era un ganador increíble. O de Luis Enrique, en posición de diez en mi primer año. Físicamente estaban bien, sí, pero su cabeza estaba aún mejor»</i> comentaba en el <i>«Recorda Mister»</i>. Y los triunfos volvieron a llegar. En Copa cayeron ante el Valencia del <i>«Piojo»</i> López, su némesis deportiva, pero en Liga se recuperaron, cogieron el liderato y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bpdzcp_vrc0">lo defendieron con suficiencia</a> hasta el final. Todo había comenzado a funcionar como un reloj. Luis Enrique sumó en todas las posiciones del campo donde jugó, Kluivert brilló como punta de lanza del elaborado ataque, Frank de Boer contribuyó a mejorar la salida de balón, Figo ensanchó el campo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nWuEjVnqEng">con la calidad</a> que sólo él tenía&#8230; y Rivaldo estalló, en todos los sentidos, como estrella mundial pegado a la banda izquierda.</p>
<blockquote><p>La tercera temporada fue la de mejor juego, pero también la de más problemas. Y la última.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de ganar con comodidad dos ligas de forma consecutiva, la tercera temporada de van Gaal en Barcelona debía ser la de la gran confirmación de su proyecto. Y, en realidad, pese al desenlace, así lo fue durante los primeros meses del 2000. <i>«A pesar de que en mi tercer año no ganamos nada, creo que jugamos mejor que en los cursos anteriores. Es posible en el fútbol. Juegas mejor, pero no ganas nada»</i>, comentaba el neerlandés en una opinión compartida por el vestuario y por la mayoría de la masa culé. El problema fue que, unos días antes de llegar a enero, algo se había roto dentro del Fútbol Club Barcelona. No era ni una nueva derrota en la <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Supercopa_de_Espa%C3%B1a_de_F%C3%BAtbol_1999">Supercopa ante el Valencia</a> ni tampoco el duro <i>«noviembre negro»</i> que vivió el equipo en Liga, sino algo mucho más grave para el club: la relación entre Rivaldo y Louis van Gaal.</p>
<p style="text-align: justify">19 de diciembre de 1999, el Atlético de Madrid visita el Camp Nou. Louis, con su ya asentado 4-3-3, alinea <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/es/p/p.php?id=21754">uno de los muchos onces</a> que utilizaría aquella temporada donde, realmente, lo único inamovible era la línea de tres atacantes: Figo por la derecha, Rivaldo por la izquierda y Kluivert en punta. En la<span class="pullquote_right">Siendo Balón de Oro, Rivaldo exigió pasar de la banda izquierda a la zona del mediapunta</span> segunda parte, con empate en el marcador, el técnico holandés retira del campo a su estrella. El brasileño se marcha contrariado no sólo por salir sustituido, sino porque, además, según cuenta, en el descanso van Gaal le había felicitado por su partido. A los días, durante el entrenamiento, el recién nombrado <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Bal%C3%B3n_de_Oro_1999">Balón de Oro 1999</a> suelta su gran órdago: ya no volverá a jugar en banda. Quiere jugar de mediapunta. Quiere jugar donde los <i>cracks</i>. <i>«Yo sentía que si yo jugaba en el centro del campo, el equipo se beneficiaría porque así jugaba también en la selección. Era muy difícil jugar en la banda. Me gustaba hacer otras cosas que no fuera sólo centrar»</i>, explica Rivo. Pero su entrenador lo tenía -y sigue teniendo- muy claro: <i>«La mejor posición para jugadores como Rivaldo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/analisis-final-libertadores-olimpia-atletico-mineiro-ronaldinho/">y Ronaldinho</a> es en un lado porque, si debes presionar al rival en la banda, tú puedes cubrir el espacio basculando con el resto de jugadores. En el centro del campo, si no defiende cuando pierde el balón, quedas malparado»</i>. Pero no sólo era una cuestión defensiva. Van Gaal había convertido a Rivaldo en el mejor jugador del mundo en la banda izquierda, desde donde <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VlHN3KhM-3Y">venía de marcar 19 y 24 goles</a>. El equipo, además, se beneficiaba tácticamente, pero no a costa de su mejor individualidad. Sin embargo, el de Pernambuco era muy brasileño. Quería ser libre. No quería jugar encorsetado. Limitado. Así no era feliz. <i>«Yo era un poco desobediente y a veces me salía de la posición. Un día lo hice, ganamos al Real Madrid 3-0 y van Gaal me dio la mano y me dijo: &#8216;no estoy contento contigo&#8217;. &#8216;¿Por qué?&#8217;, le pregunté. Y me dijo que porque yo no estaba en la banda izquierda. Había marcado un gol, pero no estaba contento»</i>, comentaba. Y, al final, nadie salió feliz ni contento. Después de ser apartado, el brasileño volvió al once por pura necesidad. Van Gaal cedió desequilibrando el equipo, Rivo jugó en la mediapunta empeorando sus cifras y el Barça, pese a despegar, quedó herido de muerte a medio plazo.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Por este cambio de posición perdimos la Liga y la Champions ese año»</i>, asegura el holandés. Más allá de la cuestión táctica, que Louis reconstruyó cambiando de banda a Figo o adelantando a Zenden, estaba el hecho de que toda esta situación había derrumbado los cimientos del modelo van Gaal. Si en Holanda <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">la marcha de Bergkamp</a> había llevado al Ajax a lo más alto como bloque, en España la polémica con Rivaldo destruyó su idea. <i>«La prensa siempre apoyó al jugador. Nunca al entrenador. Entonces, desde ese momento, yo tengo un gran problema»</i>, comenta para cerrar con un clarificador <i>«así es muy complicado formar un equipo fuerte en el que todos piensen en los mismos objetivos»</i>. El vestuario, que no comprendía la decisión <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CtNcj76SC9c">de Rivaldo</a>, se encontró en medio de un fuego cruzado. <i>«Yo creo que él sabe trabajar muy bien con los jugadores jóvenes, pero quizás tiene más problemas con los cracks»</i>, decía Kluivert. <i>«Estamos hablando de un deporte colectivo en el que el grupo tiene que estar por encima de cualquier individualidad. Pero también es de sabios saber integrar a este tipo de jugadores especiales para que colaboren con el grupo»</i>, opinaba Luis Enrique. Si a la hora de revolver este caso había una solución acertada y beneficiosa para todos, Louis no la encontró y todo se descontroló. La situación con la prensa <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VhERJW3ftkw">se hizo insostenible</a>, el entorno se volcó en su contra para, de paso, erosionar a Nuñez y el público, tras ver cómo su equipo tiraba la Liga en casa ante el Rayo Vallecano, dictó sentencia con una de las <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/futbol/cronicas/9900/4_13.html">mayores pañoladas</a> de su historia.</p>
<blockquote><p>Louis van Gaal volvería a Barcelona, pero la aventura nunca tuvo visos de salir bien.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Queridos amigos de la prensa, yo me voy. Felicidades»</i>. Así fue su famosa <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/20140622/futbol/van-gaal-genio-y-figura_54410298935.html">despedida</a>. Había completado tres años en los que había ganado tres títulos con una línea de juego ascendente, pero nunca logró esquivar otros tantos problemas recurrentes. El primero de ellos, el más obvio, fue el choque cultural que vivió van Gaal en todos los sentidos. Sus métodos, su personalidad y sus fichajes, los mismos que le habían llevado a hacer historia, le sumergieron en un duro enfrentamiento constante en donde, a la larga, iba a salir perdiendo. El segundo, de componente táctico, fue que su Barcelona siempre fue imperfecto. Jugó, venció y llegó a convencer, pero nunca pareció inabordable. Su sistema, como él mismo explicaba, tenía una gran debilidad a la espalda de su adelantada zaga, y por ahí se desangró tanto en Europa, ante el Dinamo de Sheva y Rebrov, como en el resto de competiciones, en las cuales <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=t0uUWoBHM9k">el Valencia de Mendieta y el <i>«Piojo»</i></a> les vacunó con saña. Y, en tercer y último lugar,  como reflexionaba Lluis Canut en el ya citado <i>«Recorda Mister»</i>, se encuentra el eterno vaso comunicante con el Real Madrid. Durante la era van Gaal los culés se impusieron en cuatro duelos y los blancos sólo en dos, pero mientras el Barcelona reinaba en España el Real Madrid lo hacía en Europa. Sus títulos, así, brillaban menos de lo que deberían y fueron infravalorados.</p>
<p style="text-align: justify">Y se fue como llego: por José Luis Núñez. Antes de aferrarse a su contrato, renunció a la indemnización por lealtad. <i>«Cuando él se iba a ir me pidió que yo también dimitiera y, por eso, dimití»</i>, se confiesa. No sería, sin embargo, más que un hasta luego. Joan Gaspart, tras varios proyectos fallidos, sorprendió decidiendo recurrir de nuevo <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-18-05-2002/abc/Deportes/van-gaal-entre-lagrimas-pide-la-ayuda-de-todos-en-su-presentacion_100190.html">al holandés en 2002</a>. Su contratación sonaba a medida desesperada y, ciertamente, en ningún momento tuvo visos de salir bien. Si su nuevo presidente le había garantizado que podría fichar a tres futbolistas, lo único que Louis recibió fue el <i>«problema»</i> que era para él un jugador como <a target="_blank" href ="">Juan Román Riquelme</a>. Al principio se adaptó, formando una defensa de cinco con Mendieta jugando de carrilero porque <i>«cuando Riquelme juega, al no defender mucho, tiene que tener muchos jugadores detrás»</i>. Pero no tardaría demasiado en sentarlo en el banquillo, una solución que tampoco logró cambiar la estrepitosa dinámica liguera del equipo. Finalmente, el 28 de enero de 2003, tras acordar un buen finiquito, Louis van Gaal y Fútbol Club Barcelona se separaron, de momento, para siempre. Pero en las siguientes temporadas, las más brillantes de la historia del club, siempre hubo algo de él. No sólo contribuyó a la formación de Guardiola -y Lucho- como técnico e hizo debutar a Xavi, Valdés o Iniesta, sino que, sobre todo, impidió que Carles Puyol, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/historia-carles-puyol-carrera-futbol-club-barcelona-orgullo-capitan/">el guardián del orgullo</a>, se fuera del club. <i>«Jugaba en el segundo equipo y se iba a ir, pero yo pensé que, con ese corazón, no podíamos dejarle marchar»</i>, recuerda. Es cierto que, esta vez, no logró hacer historia pero, de una manera o de otra, por donde pasa Louis van Gaal nunca nada vuelve a ser igual.</p>
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		<title>No la rompieron</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jul 2014 02:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">S</span>ituémonos en 1998. La Copa del Mundo de Francia acaba de terminar y Holanda ha hecho el mejor fútbol del torneo. Los tulipanes han alcanzado las semifinales con un juego estimulante en el que, entre otros, han destacado los gemelos<span id="more-132547"></span> De Boer. Frank finaliza la Copa como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XsZkCFoqSBs">el gran central zurdo del momento</a>, mientras que Ronald asombra por su polivalencia. A unos pocos kilómetros de allí, en Barcelona, Van Gaal planifica su segunda temporada en el banquillo del Camp Nou.</p>
<blockquote><p>Frank y Ronald de Boer tuvieron una historia extraña con el Barça</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1998/07/14/deportes/900367214_850215.html">objetivo principal siempre fue Frank</a>. En su portentosa salida de balón se veía al auténtico sucesor de Koeman, un rol que Gica Popescu, <i>“despedido”</i> por Van Gaal y fichado por Cruyff, no logró desempeñar con éxito en el club. De hecho, cuesta recordar en Barcelona un central que suscitase tanto deseo como Frank de Boer. Amén de su enorme Mundial, estaba el hecho de haber pertenecido al gran Ajax, el espejo  en el que se miraba –quizás demasiado– la entidad catalana en esos días. Van Gaal sabía que <i>“no había”</i> proyecto sin Frank y lo quería a toda costa. El club no paró hasta ficharlo.</p>
<p style="text-align: justify">Lo de Ronald fue diferente. Después de que el propio Van Gaal manifestase que <i>“no le necesitaba”</i> ya que su posición estaba <i>“bien cubierta”</i>, el hermano de Frank terminó recalando junto a su gemelo en Can Barça. El porqué de su fichaje nunca estuvo del todo claro. Quedó la sensación de que Ronald era una <i>“condición”</i> que ponía el Ajax para soltar a Frank, el verdadero objeto de deseo azulgrana. Una sospecha que Van Gaal alimentaría con el tiempo.</p>
<blockquote><p>Frank de Boer era clave en el proyecto de Van Gaal. Ronald no</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El reparto de papeles fue inmediato. A Frank se le asignó el perfil zurdo de una zaga que comenzaba a dejar atrás la formación 3-4-3. En su lugar, Louis optaría por el  4-3-3 y un once que en la tercera temporada acabó recitándose de memoria: <i>Hesp, Reiziger, Abelardo, Frank de Boer, Sergi. Guardiola, Luis Enrique, Cocu. Figo, Kluivert y Rivaldo</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Abocado a ello, Frank lideró la defensa en todo su ciclo barcelonista, si bien su rendimiento nunca llegó al sobresaliente. El Barça de Van Gaal sufrió mucho para ser sólido y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HBfffN62kmA">exponía bastante a sus defensas</a>, algo que la cintura de Frank padecía de manera flagrante. Su nivel fue de más a menos como culé, con un cierre desastroso en 2003 y la sensación de que no se vio a aquel monstruo del Mundial 98. Claro que lo de Ronald fue mucho peor, destinado al banquillo para reemplazar permanentemente a Figo en el extremo. Una tarea que ni por calidad ni por características podía acometer. Su salida prematura en el año 2000 reforzaría el pensamiento final: los De Boer nunca la rompieron en el Fútbol Club Barcelona.</p>
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		<title>No sería la primera vez</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Mar 2013 02:55:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[royecto en duda, jugadores discutidos, resultados mejorables, el “entorno” y su eterno runrún… Sea cual sea la época en la que viva el FC Barcelona, los cuatro elementos mencionados están siempre a flor de piel. Incluso en 2013, con un equipo que se ha ganado por méritos propios figurar en el panteón de los más [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>royecto en duda, jugadores discutidos, resultados mejorables, el <i>“entorno”</i> y su eterno runrún… Sea cual sea la época en la que viva el FC Barcelona, los cuatro elementos mencionados están siempre a flor de piel. Incluso en 2013<span id="more-54977"></span>, con un equipo que se ha ganado por méritos propios figurar en el panteón de los más grandes de la Historia. Incluso con lo que se suponía era una afición educada por escarmientos pasados. No, ni estos se libran. Barcelona y el Barcelona son contextos especiales y los resultados del último mes han medio revivido al Barcelona más clásico, histérico y nuñista posible. Especialmente grave fue la derrota en la ida de estos octavos de final en Milan. No ante un Milan imperial precisamente. Así que llevamos viviendo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-barcelona-objetivo-remontar-milan/">dos semanas de <i>remuntada</i></a> que, obviamente, deben ser refrendadas mañana en el –sólo en apariencia, sólo para los contrarios- gigantesco césped del Camp Nou.</p>
<p style="text-align: justify">Ya otros se han visto en la situación del Milan, mejores y peores, más o menos en forma, y a no muchos les ha ido bien. Tres de los partidos más míticos del viejo -¿intermedio?- Barcelona en Copa de Europa se vivieron en ambientes parecidos. Ninguno de sus rivales tenía un escudo con el peso de los diablos rossoneros, pero el contexto les convertía en peligrosos enemigos para los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-barcelona-deportivo-liga-bbva-milan/">dubitativos blaugranas</a>. Y lo que une a esos partidos con este de mañana es la palabra “dubitativos”. Dubitativos y buenos.</p>
<blockquote><p>El primer equipo en sufrir una remontada contundente en el Camp Nou fue el Göteborg.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Venía el Barcelona de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JnFU-edWVHM">romper una sequía de más de una década</a> en Liga de la mano de Terry Venables y se presentaba como equipo a tener en cuenta en la Copa de Europa de 1986. Un conjunto britanizado,<span class="pullquote_right">La influencia británica llegó hasta Barcelona con Terry Venables</span> con Archibald en la punta del ataque y los inconfundibles defensas centrales tipo armario ropero que tan característicos eran del fútbol <i>british</i> que había dominado la competición durante 8 o 9 años. Alexanko y Migueli formaban la pareja que protegía al malogrado Urruti. A su izquierda Julio Alberto era una de las revelaciones del fútbol español. Rocoso era también el centro del campo con la presencia de Víctor Muñoz, auténtico perro de presa, y Calderé, mientras <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HDiteiY8XE4">Carrasco ponía verticalidad</a> en el extremo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YKoi0kEVGPU">Schuster</a> llevaba la manija cuando sus numerosas polémicas se lo permitían y Archibald, como ya dijimos, representaba la figura del rematador. Eran favoritos junto a la campeona Juve y estaban casi tan desesperados por ganar su primera Copa de Europa como lo estaban los juventinos el año anterior.</p>
<p style="text-align: justify">El primer emparejamiento fue bastante rocoso para los blaugranas, que tuvieron que remontar un 1-0 adverso en Praga ante el Sparta. Dos goles del canterano Clos –uno de los promocionados por Venables junto a Rojo- les permitieron volverse con una victoria mínima. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jvUleWB3BPE">En la vuelta</a>, a los 8 minutos, un gol del Sparta les dejó groggies para el resto del encuentro. ¡El Barça tuvo incluso que defender esa derrota para poder pasar gracias al valor doble de los goles en campo contrario! Y poco menos sufrió el equipo de un Venables muy criticado en la segunda ronda, cuando tras ganar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eW0sx3JRMX4 ">2-0 en Barcelona</a>, un hat trick de Juary en Oporto sólo pudo ser contrarrestado por un gol de Archibald, que de nuevo otorgaba el pase por goles fuera.</p>
<p style="text-align: justify">Era una tortura la andadura barcelonista en la máxima competición continental, y más aún cuando el bombo le deparó a la Juve en cuartos. Era, eso sí, una Juve que venía cuesta abajo en la última temporada de Trapattoni. Sin Rossi y sin Boniek.<span class="pullquote_left">Ante la Juventus, en cuartos, el Barcelona se doctoró sufriendo</span> Pero con Laudrup y un joven e inspirado Serena. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/michel-platini/">Y Platini</a>. Se las arreglaría Trap para dejar en 1987 un último Scudetto en Turín antes de partir a entrenar al Inter. La ida fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kHuFHomzT4A">en el Camp Nou</a> y fue dominada por el equipo local a pesar de estar sin Schuster y Calderé en el medio y sin Rojo, Marcos Alonso –hijo del mítico defensa del Real Madrid pluricampeón europeo- y Clos en la delantera. Con la Juventus empleando tácticas ultradefensivas <i>de las de verdad</i> fue necesario un espectacular disparo de Julio Alberto a ocho minutos del final para romper la defensa italiana y permitir al Barça viajar a Turín con un gol de margen. Allí, los campeones de Europa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8OPtee7TTG0">dominaron el partido completamente</a>, pero sin Serena y Briaschi en ataque, este se convirtió en una sucesión de errores garrafales en la definición. Esto se agravó aún más cuando un centro de Víctor fue cabeceado magníficamente por Archibald a la media hora. Platini empató antes del descanso, pero a pesar del acoso y derribo turinés hasta el minuto 90, los culés sobrevivieron y lograron al pase a semifinales.</p>
<p style="text-align: justify">Allí aguardaba el campeón sueco, un equipo amateur, el Goteborg. Lo que puede parecer algo sencillo a nuestros ojos de 2013 era un caramelo absolutamente envenenado. Los escandinavos eran un equipo fantástico en esa época, campeones de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Iou7vHUFc7s">la Copa de la UEFA</a> dos veces en un lustro y que jugaban un fútbol de alto nivel. Y, obviamente, físicamente superdotados. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KU3kWN7vgmE">Avasallaron al Barcelona</a> en el estado Ullevi con un incontestable 3-0 que parecía alejar definitivamente el sueño de la final y liquidar irreversiblemente a Venables. La delantera formada por el jovencísimo Johnny Ekström y el veterano Torbjörn Nilsson fue una pesadilla para Urruti. Tocaba épica en el Camp Nou.</p>
<p style="text-align: justify">No quedaba otra alternativa para el equipo de Venables que salir a atacar desde el inicio si querían tener la más mínima oportunidad de alcanzar la final. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zeg2CmvxOic">Y eso ocurrió</a>. El gol tempranero siempre es un elemento importante<span class="pullquote_right">Pichi Alonso entró en la historia blaugrana con su gran hattrick</span> cuando de remontadas se trata, y ese lo consiguió Pichi Alonso a los 10 minutos. Recibiendo un pase de Calderé se abrió camino ante dos entradas de los suecos para batir a Wernersson. Comenzaba la noche más inolvidable para este jornalero del fútbol. Pero los suecos respondieron, y sólo una mangnífica atajada de Urruti a Andersson y un fallo tremendo del mismo jugador poco después mantuvieron al Barcelona vivo. En el minuto 35, un disparo del omnipresente Andersson pegó en el poste y él mismo lo remachó a la red. Era el 3-1, que virtualmente clasificaba al Goteborg. Sin embargo, tras unos segundos de tensión, el gol terminó por no subir al marcador. Resultó anulado. </p>
<p style="text-align: justify">Poco cambió la situación porque cuando el partido entró en la media hora final las fuerzas parecían haber abandonado al Barça. El único que parecía negarse a abandonar la competición era un Pichi Alonso que metía el 2-0 en el minuto 63 sólo para apenas seis minutos después compltar un hat trick histórico que igualaba la eliminatoria, y le garantizaba un lugar perenne en el imaginario blaugrana. No hubo goles en la prórroga y el Goteborg , tras el fallo de Carrasco en los penalties, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=beaKXGJokQ0">estuvo a un gol de ganar</a>. No estaba escrito que jugasen la final. Increíblemente fallaron sus últimos lanzamientos mientras el Barcelona remontaba gracias a Urruti –t’estimo- y Víctor. El Camp Nou explotaba de alegría y el Barcelona viajaba, no muy lejos, a Sevilla, para jugar su primer final en 25 años. Para protagonizar una final de desagradable recuerdo para el club catalán, hemos de añadir, pero esa es otra historia.</p>
<p style="text-align: justify">Se puede decir que, en esa noche ante los suecos se da una de las <a target="_blank" href ="http://i49.photobucket.com/albums/f292/soarne_photos/futbol/pep/1986.jpg">imágenes más icónicas y premonitorias</a> de la historia del club. Un jovencísimo Pep Guardiola, recogepelotas, aparece en una foto junto a Migueli y Venables, llenos de algarabía, haciendo historia. </p>
<blockquote><p>El Dinamo de Kiev sufrió la apoteosis del Dream Tream.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que pasó en aquella final de Sevilla, y algunas cosas más en el bienio posterior, propiciaron la llegada de Johan Cruyff a Barcelona. Nuñez se la jugaba con el hombre que, 15 años atrás había hecho su <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ky3iN9ce2M4">primer <i>advenimiento</i></a>, exageración mesiánica mediante, para rescatar al Barcelona.<span class="pullquote_left">J.Cruyff regresó para moldear el Dream Team y levantar la Copa de Europa en Wembley</span> El holandés permanecería 8 años a cargo del equipo, cambiando para siempre la historia del club. Remodeló al Barcelona casi de arriba abajo, acuñó nuevas expresiones que hicieron fortuna –el entorno- y <i>en un momento dado</i> creó uno de los equipos más espectaculares, radicales y ganadores de la época. El llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3vQNpnLH9hU">Dream Team</a> había ganado dos ligas consecutivas a comienzos de los 90 y había obligado a Joan Gaspart a probar las frías aguas del Támesis como celebración de la tan ansiada primera Copa de Europa. <i>«¡Ja la tením aquí!</i> exclamaba extasiado el joven recogepelotas de 6 años antes, ahora convertido en icono del nuevo Barcelona. Pero, tanto como se había hecho esperar la esquiva amante, y tan rápido que se fue. Una fría noche de noviembre, la atractiva Orejona abandonaba el lecho del fornido y bello cruyffismo para fugarse con un desconocido, feo y pelín mugriento sujeto llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iI3497qDW18 ">“CSKA” y apellidado “de Moscú”</a>. Las dudas asaltaron al bello <i>cruyffismo</i>, pero pronto se recuperó y al año siguiente, cuarta liga mediante, se aprestó a intentar reconquistar a la chica de las orejas grandes.</p>
<p style="text-align: justify">El Barcelona estaba en el mejor momento de su historia, y cuando fue derrotado por un primo del mugriento CSKA, de nuevo la autoconfianza del cruyffismo volvió a tambalearse. Era el Dinamo de Kiev liderado por Viktor Leonenko. No era un gran equipo, no vayamos a engañarnos, no tenían casi nada<span class="pullquote_right">Si por alguna cosa se caracterizó este Barça fue por ser radical en sus concepciones</span> del gran Dinamo de décadas anteriores, ni siquiera al viejo zorro Lobanovskiy. Pero entre el frío y que la escuela soviética, aunque la URSS no existiese ya, siempre tiene calidad, se las habían ingeniado para pintarle la cara a los blaugranas en Kiev. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=z-pySmvnRGE">3-1</a>, con doblete de Leonenko, un delantero que sirvió de enlace entre los Blokhin y Belanov y los Shevchenko y Rebrov. Un Rebrov que, por cierto, fue el acompañante de Leonenko en el Camp Nou. Esta derrota, dudas mediante –el entorno-, pareció despertar a la bestia. Si por algo se caracterizó este Barça de Cruyff fue por ser un equipo radical en sus concepciones: esa defensa de tres relativamente habitual –no por defecto-, esos jugadores técnicamente dotados pero fuera de su posición habitual -Eusebio lateral…-, el desarrollo de la figura del <i>«4»</i>… y la velocidad. Sobre todo la velocidad y verticalidad del equipo. Holandés. Totalmente holandés y setentero. Y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=fKGzT8tY7Jc">en este partido</a> se vio todo elevado a la enésima potencia.</p>
<p style="text-align: justify">Cruyff salió con Zubizarreta; Ferrer, Koeman y Nadal; Bakero y Guardiola; Goikoetxea, Estebaranz, Beguiristain y Laudrup, con Romario como punta de lanza. El danés y Bakero adelantaron pronto a los catalanes, que salieron arrollando a los ucranianos, gracias a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=bAiuJiTLPIA">magnífica labor de Guardiola</a>, que realizó uno de sus mejores partidos con la camiseta blaugrana. Sin embargo, Rebrov, a la media hora, sembró de incertidumbre las gradas del coliseo barcelonista, que con el 2-1 en el entretiempo no tenía nada claro que su equipo pasase a la siguiente eliminatoria antes de la fase de grupos de la recién nacida Champions League. Porque en el formato primigenio, cosas de la UEFA, las eliminatorias iban antes de la liguilla, y luego se saltaba directamente a unas semifinales ridículas a un solo partido y en casa del equipo que liderase cada uno de los dos grupos de cuartos de final.</p>
<p style="text-align: justify">Cruyff no movió el banquillo y la jugada salió bien, pues Bakero marcó el tercer gol nada más salir del túnel de vestuarios. Con la prórroga más o menos amarrada, la entrada de Amor por Beguiristain dio más control en el medio del campo al equipo, y la remontada se materializó cuando Koeman hizo el cuarto, con 15 minutos todavía por jugarse. El Barcelona no sufrió apenas y completó un partido magnífico, quizá el cúlmen de todo ese ciclo, lo cual es decir mucho. El equipo avanzaría rondas, eliminando al Austria de Viena, el Galatasaray, Spartak y Monaco en la liguilla –al tiempo que conseguía el cuarto entorchado liguero seguido- antes de ser aplastado por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0pD4EFGQDhA">Milan de Fabio Capello</a> en la infausta final de Atenas. Menos de un año después de alcanzar la cima de su juego, el Barça de Cruyff recibía una herida que se tornaría mortal.</p>
<blockquote><p>Una de las delanteras más infravaloradas vivió su canto del cisne en una remontada histórica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El fin del Cruyffismo trajo aires de cambio a Barcelona. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xDCjsxrGy5U ">Robson y Ronaldo</a> fueron las caras visibles del Barça post-Johan. Y con ellos un plantillón. Los protagonistas duraron apenas un año, pero el equipo se mantuvo, y desarrolló un buen juego y resultados<span class="pullquote_left">Louis Van Gaal mezcló el talento de su Ajax con Pep, Figo y Rivaldo</span> bajo la guía de otro maestro de la escuela holandesa. Louis Van Gaal había recuperado la Copa de Europa para el Ajax con una generación brillante de jugadores. Muchos de ellos se reunirían con él en Barcelona y junto a Guardiola, Figo y Rivaldo amasarían dos títulos de Liga y una Copa, además de un par de fracasos en la Copa de Europa. En el año 2000, con un formato mucho más cargado de partidos, los blaugranas habían pasado sin excesivas dificultades las dos liguillas que planteaba el torneo antes de pasar a las eliminatorias. El primero de ellos, por cierto, con una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XQAHbDK3ITk ">magnífica Fiorentina</a> –Batistuta, Rui Costa, Toldo- y el tan venerado Arsenal primigenio de Arsene Wenger, que hizo poco más o menos lo que suele ser habitual en ese equipo, venerado o no: caer eliminado en cuanto se cruza con un equipo serio.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que, a pesar de una trayectoria irregular en Liga, el Barcelona había logrado plantarse en las eliminatorias por primera vez en el ciclo de Van Gaal. Y el equipo, con la delantera <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0df5jdFagJg">Rivaldo-Kluivert-Figo</a> funcionando a todo trapo, Guardiola llevando la manija –aunque ya Wenger había demostrado que con una marca al hombre era un jugador más bien limitadito-, la polivalencia de Cocu, y una defensa con Frank de Boer, Abelardo y Sergi entre otros, más la seguridad de esa agradable sorpresa que fue Hesp en la puerta, era serio candidato a ganar la Champions. El sorteo deparó al Chelsea. Un Chelsea internacional, liderado por <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=R96LPDDEpdk">Gianfranco Zola</a> y con Gianluca Vialli en el banquillo. El Chelsea de Flo y Ferrer. En Stamford Bridge, 10 minutos de locura total permitieron a los Blues ponerse con tres goles de ventaja en el marcador. Zola y el noruego Flo estaban volviendo loca a la defensa catalana. Sólo un penalti marcado por Figo permitió albergar esperanzas para la vuelta.</p>
<p style="text-align: justify">Vialli, ante un Camp Nou abarrotado y con ganas de alentar a su equipo, sacó a su medio campo más defensivo. Dennis Wise, Didier Deschamps, Jody Morris y Roberto di Matteo. Calidad y clase mundial con el francés y<span class="pullquote_right">Frente al Chelsea, Van Gaal cambió a un 3-4-3 con Rivaldo por dentro</span> el italiano, macarreo del duro con los dos ingleses. Poyet y Petrescu, dos jugadores muy importantes en el equipo se quedaron en el banquillo. Atrás estaba Ferrer, que volvía a casa, junto a Babayaro –un flan- y los rocosos Desailly y Leboeuf. Arriba, el alto y el bajito, Flo y Zola. En el Barça, por muy lejano que nos parezca ese año 2000, aparecía Puyol compartiendo zaga con De Boer, y Xavi estaba en el banquillo, esperando su oportunidad para relevar a Cocu, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HmV20n3wYxU">Guardiola</a> o Gabri. Arriba, el portugués, el holandés y el brasileño, <i>los mercenarios</i>, que todavía no era una película taquillera. El Barça <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SQ8radE27fA">salió a atacar</a>, pero el gol tempranero no llegó y eso apagó al Camp Nou. No fue hasta el minuto 24, que un rebote afortunado en una falta lanzada por Rivaldo propició el gol barcelonista y al mismo tiempo pulsó el botón de <i>switch on</i> a la caldera blaugrana. A partir de ahí, el Barça asedia buscando el segundo y el Chelsea se aplica a la destrucción en el medio del campo, terreno donde Wise y Morris se mueven como pez en el agua.</p>
<p style="text-align: justify">En el 45, cuando parecía que estaba todo listo para el descanso, una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SQ8radE27fA">jugada entre Figo y Kluivert</a> permitía al luso marcar el segundo gol. Remontada completada y ahora el Chelsea debía abrirse para intentar marcar el gol que les clasificase. Y el Barcelona, con sus tres ases enrachados, podía hacer sangre. El partido vivió su pequeño anticlímax cuando un error de Hesp permitió a Flo regatear a Puyol y marcar el 2-1 con mucha clase para un jugador tan alto y desgarbado como él. Había que ver cómo reaccionaba el Barça, y no fue hasta bien entrada la segunda parte cuando Dani entró por Zenden y lavó la cara del ataque catalán. Situándose con Kluivert en el doble nueve, fijó a los centrales y permitió que tanto el holandés, como unos Rivaldo y Figo pegadísimos a la cal se moviesen más libremente. Y cabeceó el 3-1 tras un saque de falta de Guardiola, cosa no menos importante. Ese gol espoleó al Barça, que en apenas un suspiro volvía a hacer temblar la portería del Chelsea. Esta vez con un disparo al poste de Rivaldo… fallando un penalti. Se iba a ir a un prórroga que vio a unos Blues colapsados por la fatiga, por el ambiente, por el peso del partido, y a un Barcelona que a toda costa quería pasar a semis. Los goles de Rivaldo de penalti –y expulsión de Babayaro- y Kluivert sellan una <a target="_blank" href ="http://www.myvideo.de/watch/7182521/CL_1999_2000_FC_Barcelona_5_1_FC_Chelsea_1_10">noche memorable en Barcelona</a>. Una noche de auténtica Copa de Europa. </p>
<p style="text-align: justify">Es cierto que ninguna de estas tres <i>remuntadas</i> acabó con un éxito en la mayor competición continental, pero no es menos cierto que pueden y deben servir como ejemplo a un equipo con dudas. Y además, ni Venables, ni Cruyff ni Van Gaal tenían a Messi… </p>
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		<title>Nuestro enemigo favorito</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jun 2012 01:55:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uando uno piensa en el primer partido de cuartos de final de esta Eurocopa, en un Portugal-República Checa, es inevitable recordar el famoso gol de Poborsky a Vítor Baia en las Eurocopa de Inglaterra. Fue el punto de explosión<span id="more-16678"></span> de una magnífica generación de futbolistas que regalarían clase y buenos momentos al fútbol europeo durante más de una década. Pero, si uno bucea en la historia, se da cuenta de la curiosa relación que existe entre el país luso y el fútbol checo. Dos muy buenas generaciones de futbolistas checos  -o checoslovacos, en su defecto- tuvieron en Portugal a un rival que les puso en el mapa.</p>
<p style="text-align: justify">En el año 76, Checoslovaquia puso su nombre en la Copa Henri Delaunay, merced a un famoso penalti que no hace falta ni recordar. Uno de los momentos más memorables de la historia del fútbol. Aquel conjunto checoslovaco –más eslovaco que checo, siendo justos- practicaba un fútbol de altos kilates, amparado en una generación de futbolistas que aglutinan una gran calidad técnica y una capacidad atlética muy reseñable. Todo el mundo recuerda su fantástica victoria <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DxDSAICxNVQ">contra la <i>«Naranja Mecánica»</i> de Johan Cruyff</a> en las semifinales del torneo, y luego el triunfo en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-gG8apa6eGY">final ante la Alemania de Beckenbauer</a>, que buscaba el triplete Eurocopa-Mundial-Eurocopa. Los nombres de Ivo Viktor, uno de los mejores porteros de Europa en los 70, Balón de Bronce ese año 76, Karol Dobias y Anton Ondrus, incansables a lo largo y ancho de todo<span class="pullquote_right">Lo que el gran Panenka «culminó a su manera», comenzó de mala forma ante Inglaterra</span> el terreno de juego, Antonin Panenka y su exquisita técnica o Zdenek Nehoda, el veloz y despiadado estilete de este equipo, quedaron para siempre en el imaginario colectivo.</p>
<p style="text-align: justify">Pero este equipo campeón europeo había empezado la fase de clasificación siendo arrasado en Wembley por una Inglaterra que iniciaba la era de Don Revie con fuerzas renovadas, tras su fracaso en las clasificatorias para el Mundial de Alemania. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dRt2dqogWGk">El 3-0</a> –Mick Channon y dos del grandísimo Colin Bell-con el que los ingleses se impusieron fue inapelable, y las cosas no pintaban excesivamente bien para Checoslovaquia.</p>
<p style="text-align: justify">Teniendo en cuenta que los partidos contra la flojísima Chipre se daban por ganados, quedaba como decisivo el enfrentamiento doble contra los portugueses, a la espera de que los chicos de Míster Revie visitasen el país.  Portugal pasaba por una etapa de reconstrucción total, ya con su generación del Mundial 66 totalmente liquidada. Ni rastro de la grandeza del capitán Mario Coluna, y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GxmvD5v3v_4&#038;feature=related">Eusebio</a> o Simoes ya estaban pegando sus últimas patadas al balón en el <i>«Astroturf»</i> de la NASL americana, pero aún así, eran fieles a su juego alegre y técnico. Y además, tenían algunos jóvenes talentos a tener cuenta, como el fantástico extremo del Benfica Toni –muy castigado por las lesiones-, su compañero el ariete <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B-fDYvW4ty4">Nené –Bota de Oro-</a> o lo primeros pasos internacionales del mítico Fernando Gomes. Y además estaban tutelados por dos veteranos, como el portero Vítor Damas y el central benfiquista Humberto Coelho.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que se vio aquella tarde del 30 de abril del 75 en el estadio Letna fue una masacre. Checoslovaquia dio un golpe en la mesa, un <i>aquí estoy yo</i>. Jugando con un 4-3-3 en el que todavía no figuraban Dobias ni Panenka el ritmo al que los hombres de Vavlav Jezek sometieron a su rival fue frenético. Con Nehoda y Petras abriéndose a las bandas, Gajdusek con movilidad total y el hombre que ocupaba el puesto de Panenka, Bicovsky llegando desde el centro del campo y anotando dos goles.<span class="pullquote_left">Checoslovaquia masacró a Portugal con un 4-3-3 que imponía un ritmo vertiginoso</span> Otros dos vinieron de la clásica diagonal fuera-dentro de Nehoda, y el último fue obra de Petras.</p>
<p style="text-align: justify">Tras este partido, los checoslovacos derrotaron a los ingleses 2-1 en el Tehelne Pole de Bratislava, en un partido suspendido por la abundante niebla y que se dio por terminado. En su viaje al estadio Nacional de Jamor, en Lisboa, arrancaron un empate, que junto a las dos victorias sobre los chipriotas abrían la puerta de los cuartos de final, al pasar primeros de grupo. Victoria cargada de significados extradeportivos ante la URSS (2-0 y 2-2), y billete para la <a target="_blank" href ="http://www.eurocopa.de/yugoslavia-1976/">fase final de Yugoslavia</a> donde harían historia. Fue en ese partido contra Portugal donde se forjó esta generación magnífica, que también acabaría tercera en el torneo celebrado cuatro años más tarde en Italia.</p>
<blockquote><p>La última hornada de talentos antes de la escisión también se midió con los lusos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los 80 también vivieron algún que otro duelo entre ambos conjuntos. Sin ir más lejos, los portugueses, recientes semifinalistas de la Euro 84, y liderados por su nuevo fenómeno Paulo Futre, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Sngd3bFtPxU ">liquidaron las esperanzas checoslovacas</a> de clasificarse para México 86. Tres años después, al amparo de una prometedora nueva generación de jugadores, los checos se tomaron cumplida venganza, eliminando a los portugueses en la clasificación para Italia 90. Era el grupo de jugadores que representaría a Checoslovaquia por última vez en un gran torneo y formaron uno de los equipos más sólidos del panorama europeo a finales de los 80 y principios de los 90. Hablamos del excelso cabeceador Tomas Skuhravy, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M01dsq3K7Ww  ">el talentoso Lubomir Moravcik</a>, el centrocampista/libero Jozef Chovanec, o el actual seleccionador checo Michal Bilek, que era un interior derecho con bastante gol y anotó<span class="pullquote_right">En la Eurocopa del 96 y ya como República Checa, superaron un grupo complicadísimo</span> un doblete para derrotar a unos portugueses que atravesaban un momento muy bajo, con apenas Rui Barros y Futre dando nivel. </p>
<p style="text-align: justify">Hubo que esperar 7 años para el siguiente enfrentamiento. Eran los cuartos de final de la Eurocopa del 96 y las cosas habían cambiado muchísimo para ambos conjuntos. Tanto que Checoslovaquia ya no existía y había perdido algunas de sus mejores promesas con escisión –amistosa- de Eslovaquia. Habían pasado de manera increíble un grupo donde eran las cenicientas –un poco al estilo de en esta Euro 2012- con Alemania, Italia y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zTy6vSQV__c">Rusia</a>. Los portugueses, por su parte, habían producido una magnífica generación de jugadores que les había dado dos mundiales sub 20 y que aparecían por primera vez en un gran torneo. Hablamos de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8BmF8xu4BxA&#038;feature=related&#038;noredirect=1">Luis Figo</a>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZzrWjjBQRn8">Rui Costa</a>, Joao Pinto, más Paulo Sousa, Fernando Couto, Vítor Baia, Sa Pinto, el veterano Océano ejerciendo de líder, el escurridizo Paulinho Santos, el goleador Domingos Paciencia. En la primera fase del torneo deslumbraron y partían como auténticos favoritos para pasar a las semifinales.</p>
<blockquote><p>En Birmingham, Portugal buscaba refrendar su condición de outsider en el torneo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Portugal salió al césped de Villa Park con Baia en la puerta, los laterales para Secretario y Dimas, con Helder y Couto en el centro de la zaga. Océano ejerciendo de ancla en el medio del campo, Paulo Sousa en la base de la jugada y Rui Costa con libertad para crear. Arriba, Figo en la derecha, Sa Pinto en el centro y Joao Pinto en la izquierda. Los checos, por su parte, lejos ya su clásica línea de 4 defensas, pero sí fieles a sus larguísimos carrileros de toda la vida. Kouba en la portería, el veterano Kadlec como líbero guardando las espaldas de Hornak y Suchoparek. Los carriles para Nemec y Latal. Radek Bejbl y Nemecek cerrando el medio del campo, con Poborsky y Smicer con libertad partiendo de la banda y metiéndose hacia el centro, y Pavel Kuka como referencia arriba.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo checo era sólido y poco espectacular, y así fue su andadura durante esta Euro 96. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=imf2o6hA9fQ">Y este partido no fue menos</a>. La primera parte sirvió para que Petr Kouba demostrase su buena forma atajando dos buenas ocasiones de Sa Pinto y Couto. Fallar ocasiones era algo que no era extraño para los portugueses, tan huérfanos de un 9 de clase mundial<span class="pullquote_left">Pese a que Portugal tenía la posesión, Poborsky encontró un rechace para recordar la magia de Panenka</span> desde los tiempos de Eusebio… El caso es que los de Antonio Oliveira mantuvieron admirablemente la posesión de la pelota, pero fueron incapaces de romper el sistema defensivo que planteó Dusan Uhrin. Especialmente brillante fue la actuación del líbero Miroslav Kadlec, un superviviente del Mundial de Italia. Tras el descanso, un rebote afortunado permitió a Poborsky entrar en la historia –y ganarse un buen contrato con el Manchester United-, cuando se plantó ante Vítor Baía y lo batió con una de las vaselinas más famosas de todos los tiempos. Fue un poco <i>«panenkiano»</i> todo, si se me permite la expresión, con su desconocido checo, su portero de clase mundial, su remate imprevisible, su balón entrando suavemente en la portería y rompiendo las esperanzas del equipo favorito… Es cierto que hacia el final del partido, cuando Latal fue expulsado, los portugueses se vinieron arriba, pero sin tener excesivas oportunidades y con Jorge Cadete fallando la más clara. Pero estaba escrito que los checos, anónimos participantes del torneo al comienzo del mismo, fueran hasta la final para reencontrarse <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=c3UH2JJi3yY">con sus viejos amigos alemanes</a> y se ganaran un hueco dentro de los corazones de muchos aficionados. Y sus jugadores, además, se ganaron contratos con algunos de los mejores equipos europeos.</p>
<p style="text-align: justify">Portugal, por su parte, vio como su <i>«Generación Dorada»</i> les llevaba a un excelente tercer puesto en la siguiente Eurocopa y finalmente a disputar la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ifbUl2EallA">final del torneo en 2004</a>, en su propio país. La Euro 2004 había sido señalada como el canto de cisne ideal para toda esa generación, y su mejor oportunidad para, por fin, conseguir un título internacional. Como ya sabemos, a pesar de los esfuerzos de Figo o Rui Costa esto no fue posible, ya que los lusos fueron derrotados por la pétrea Grecia de Otto Rehhagel, que a su vez había eliminado al equipo más brillante de toda la competición. Cómo no, ese equipo era la República Checa en la que aún sobrevivía Poborsky, pero que era liderada por el mejor jugador de la historia del fútbol checo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3E99n9s2Srw">Pavel Nedved</a>: un Balón de Oro que no había estado aquella tarde del 96 en el campo del Aston Villa.</p>
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