El César en Moscú


El fútbol de Rusia, como casi todo en ese país, vive ya imbricado dentro del aparato de estado de Vladimir Putin, el hombre plenipotenciario, un absolutista de la modernidad, que no se ha empeñado en otra cosa que devolverle a su nación una firmeza imperial. En realidad, es una especie de vuelta al pasado, un intento de recuperar las esencias, comportamientos y estructuras estatales de la vieja URSS, pero con una diferencia: los bancos y las sociedades mercantiles ocupan el lugar de la ideología. Una casta de oligarcas ha sustituido el entramado clientelar que en su día configuró la Nomenclatura. Ahora, la pertenencia a la elite la regula la cantidad de rublos que tienes invertidos o en forma de patrimonio. El fútbol no ha escapado de esa red cerrada de autócratas ni al renovado espíritu intervencionista del gobierno. No nos vamos a extender demasiado en cómo ha cambiado la liga rusa porque el indicador más perfecto lo tenemos en su selección: todos los futbolistas que han viajado a Brasil juegan en Rusia, un guiño más a las selecciones soviéticas. Esta vez, esa comunión no la blinda una ideología comunista en contraste con las sociedades del otro lado del Telón de Acero, sino la ideología del capital. Allí se gana ahora tanto dinero o más que casi en cualquier otro sitio. Que la selección se componga íntegramente de futbolistas de su liga no deja de ser la meta de un objetivo: fortalecer el sentimiento nacional ruso y puro, una de los brazos de las políticas de Putin.

Tampoco gastaremos demasiadas líneas en hablar del presidente, en parte, por precaución vital. Diremos que se trata de un hombre metálico, forjado entre los códigos disciplinarios del servicio secreto soviético, con ambiciones imperiales, con un orgullo de hierro, es serio, recto y frío, y envuelve todas sus decisiones de un manto de autoridad. Si reformulamos la descripción en clave futbolística bien podemos dibujar desde el flequillo hasta la punta de su agudo mentón un retrato de la personalidad de Fabio Capello, el César, el poder que ahora gobierna la selección rusa. Es un hombre metálico, se ha forjado entre los códigos disciplinarios del juego a la italiana, ha trazado una carrera imperial (ha ganado ligas en todas las ciudades en las que ha entrenado), posee un orgullo de hierro, es serio, recto y frío, y todas sus decisiones técnicas las envuelve de un manto de autoridad. Además, como a Putin, le gusta mucho el dinero. Y, encima, le obsesiona la idea de ganar, algo que se intuye también en la mirada desconfiada y ladina del presidente.

El técnico italiano encaja en la idea política que tiene Putin para con Rusia.

Indiscutiblemente, que Capello sea seleccionador de Rusia no es casualidad. Lo primero, porque le pagan como a casi ningún otro entrenador (unos ocho millones de euros). Y segundo, porque ese equipoCapello ha borrado la herencia holandesa estaba necesitado de los nuevos valores rusos, de colmillo competitivo. En parte, el italiano lo ha conseguido. Ha ‘desholandizado’ Rusia, borrando del mapa el estilo impuesto entre 2006 y 2012 por los ciclos encadenados de Dick Advocaat y Guus Hiddink. Al margen de esto, la escuela del “fútbol total” y la escuela científica soviética siempre habían compartido, aunque sin tocarse, caminos paralelos. Varias de las doctrinas de Rinus Michels se conjugaban también en Kiev, polo del fútbol soviético en las tres últimas décadas del siglo pasado, donde Viktor Maslov y Valery Lobanovskiy habían formulado ya conceptos como la zona defensiva, la presión, las dinámicas posicionales, el ritmo alto, la excelencia atlética…

Al igual que las diferentes ediciones de la URSS, la Rusia holandesa jugó muy bien, como en la Eurocopa de 2012 o en varias fases de clasificación, pero le costaba competir. No acudía a una Copa del Mundo desde Corea y Japón 2002. Fabio Capello fue contratado para sanar esa enfermedad con sus propias medicinas. Cualquier atrevimiento estilístico quedó abortado. La huella holandesa fue borrada de un bofetón. El orden, la organización defensiva, los ideales de esfuerzo, sacrificio y trabajo, la astucia táctica, el pragmatismo ofensivo, la disciplina… Todos esos rasgos que convirtieron a Capello en un entrenador de prestigio, que devoraba triunfos, guían ahora la selección rusa. En parte, se acabó la fiesta.

La Rusia de Capello es algo más estricta en defensa, aunque tampoco eso signifique que sean ninguna garantía. Sus dos centrales, los antológicamente defectuosos Ignashevich y Vasili Berezutski, a falta de regeneración en la posición, al menos, parecen otros. Capello ha camuflado su lentitud metiendo todo el bloque defensivo veinte metros atrás, en los límites del área. Por eso, el equipo, soportado con orden cartesiano y batallador por el trío del centro del campo, tiende a contragolpear más que a gestionar posesiones. Shirokov, el hombre más completo de Rusia, un buen llegador y lanzador, es una baja traumática en este sentido. Por lo demás, no es un equipo con demasiados detalles de talento individual, más allá de Kokorin, Fayzulin o Samedov. Con el ‘Cesar’, han aprendido a sufrir y a defender algo, han ganado consistencia y sobre todo han fortalecido la mentalidad. Es, desde luego, una buena exposición del capellismo, una corriente históricamente vencedora.

Rusia ha mejorado su organización defensiva y su capacidad de sufrimiento.

Uno de los hijos de Fabio, el abogado Pierfilippo Capello, presentó un día así a su padre: “No le gustan las celebraciones. No participa en ellas. Para él, ganar solo es una parte del trabajo”. Esa es su oficina: meter una falange de futbolistas en un campo de batalla con la única salidaEn el Real Madrid ganó dos ligas aún sin el apoyo del duro entorno del triunfo. “Para mí, la diversión solo es la victoria”, confiesa el protagonista. Por eso, dicen de Capello que de las paredes de su casa no cuelgan medallas ni títulos. Son espacio para cuadros de arte abstracto y contemporáneo, una de las pasiones de su culta personalidad. Adora el teatro, la música clásica, la pintura, los toros, los buenos trajes, los viajes, el vino caro y el jabugo. Como muchos italianos es un esteta, aunque eso no se refleje en el juego de sus equipos, adustos, eficaces y ferozmente competitivos. Su estilo pasó siempre los filtros italianos, pero encontró la colisión de la crítica española. La mejor forma de venganza que tuvo Fabio fue ganar dos ligas que justa gente quería que conquistara con el Real Madrid. Una, la de 1997, la levantó con Seedorf, Redondo, Roberto Carlos, Raúl, Suker y Mijatovic. Tenía también a Panucci, y quizá por eso dijeron de su modelo que era acartonado, feo y defensivo. La otra la ganó diez años más tarde con más dificultades, cuando ya incluso estaba decidido por Ramón Calderón que debía marcharse. Pero Fabio volvió a vencer con la ayuda de Tamudo y de un equipo animado por gente como Robinho o Van Nistelrooy y encofrado por el músculo de Diarrá, la táctica de Emerson y la posesión de Gago. Capello se marchó de España tan incomprendido como una década antes pero con el mismo equipaje: dos ligas separadas por diez años.

Su garantía es esa. Capello ha vencido en todos los clubes donde puso el pie. Y todo eso es gracias a su adaptabilidad. Dicen de él que ha gozado de plantillas supermillonarias (en Milán coleccionó a los tres holandeses y les fue agregando a cada jugador que se destacaba en Europa al menos casi a la altura de ellos: Papin, Savicevic, Boban, Desailly…).Tuvo súperequipos, sí. Nos les falta razón. Como tantos otros. Pero él los hacía competir. Nunca fue un entrenador rígido. En Milan, tomó la herencia de Sacchi y realizó lo que se antojaba imposible: ganó más que él. En Italia, fue inaccesible: cuatro ‘scudetti’ en cinco años (91-96) y la Copa de Europa de 1994 en la que se permitió el lujo de redactar el parte de defunción del Barcelona de Cruyff. Al contrario que Sacchi, ganó tanto en su país porque Capello, aunque se alimentó del legado táctico del 4-4-2 de Arrigo, le dio un giro italiano a su fútbol, más precavido, en lugar de atacar defendiendo, se defendía atacando. Fue el ‘Milan de los Invencibles’. Pura fibra triunfal que encadenó 58 partidos sin perder, casi dos temporadas completas.

Pero su obra más personal fue la Roma del periodo 99-04. Ganó tan solo la Serie A de 2001, pero dejando una impronta de equipo de culto. La heredó de Zeman, le pasó la lejía y una capa de pintura de camuflaje y la construyó con un 5-2-1-2 ó 3-4-1-2 que refleja su elasticidad táctica para adecuarse a los futbolistas. Capello es reservón, riguroso, prudente, pero nieguen a quien les asegure que es dogmático. Fue una Roma que rompió el talonario también, la Roma de Cafú y Candela como carrileros, del Wálter Samuel más enladrillado, de la agresividad y puntualidad posicional de Emerson o Cristiano Zanetti, del proletariado barbudo de Tommasi (qué días vivió Tommasi con Fabio), del alma depredadora de Gaby Batistuta (20 goles en 28 partidos), de secundarios arriba como Delvecchio o Montella (cuatro le metió a la Lazio en el famoso derby del 1-5) y el Totti no más determinante, pero sí más especial y mágico. Fue un equipo compacto, inaccesible, con una contundencia competitiva colosal. Le aplicó Capello su obsesión por la perfección posicional y el látigo, del mismo modo que más tarde haría en la Juventus, con Ibrahimovic, Del Piero, Cannavaro, su fiel Emerson y Moggi, relación por la que perdió las dos ligas que allí ganó.

Más que táctica, el carácter italiano de Fabio Capello se plasmó en el espíritu de sus equipos.

El técnico siempre ha encarnado la italianidad, aunque no en su sentido estricto, de severidad táctica, sino más espiritual. Él siempre consideró la autoridad como un pegamento colectivo y por eso se mueve entre grupos humanos como un jefe de la manada. Capello creció en una época en la que el fútbol italiano consolidó sus bases inaugurales, con el apogeo del catenaccio y su asimilación cultural. Como futbolista tuvo poco que ver con su perfil de entrenador. Fue un ‘mezzala’, el medio de acompañamiento del ‘regista’ y el ‘mediano’, en la estructura del catenaccio. Era un centrocampista que volanteaba con cierta técnica. “Tenía una brújula en lugar de pies”, dijo Viani, Fue un buen complemento en el SPAL de Ferrara, la Roma, la Juventus, el Milan y la selección italiana, a la que le dio su primera victoria en Wembley con un gol suyo.

Todos los padres fundadores del juego a la italiana lo tocaron. Helenio Herrera lo entrenó en la Roma y lo marcó para siempre. “Le debo mucho. Fue el más grande. Él me enseñó a no tener miedo a mis oponentes, tener determinación confianza para ganar”, ha recordado alguna vez Capello. Nereo Rocco fue su director deportivo en el Milan. Y Ferruccio Valcareggi su seleccionador. Pero ninguna influencia definió el carácter y los modales de entrenador de Fabio Capello como la de su padre Guerrino.

Su personalidad estuvo definida por sus técnicos… y su lugar de nacimiento.

A Capello no solo hay que entenderlo como hijo de una época en la que el fútbol restrictivo de Italia cogió su mayor temperatura, sino también como hijo de su padre y de las veleidades de su tierra. Capello es bisiaco, de Pieris, en la Bisiacaria, una región históricaLa Bisiacaria también forjó su personalidad entre duras guerras en el córner noreste de Italia, muy cerca de Goritzia y la frontera con Eslovenia. Es un territorio durante siglos expuesto a los zarandeos geopolíticos y conflictos por su valor territorial y su variado componente étnico. Por allí pasaron casi todas las guerras. Las venecianas, las napoleónicas y las mundiales. Los bisiacos, ‘gente sin tierra’, históricamente fueron eslavos desplazados por las invasiones otomanas que se refugiaron en la cuenca del río Isonzo, la frontera tradicional entre Italia y lo que ahora es Eslovenia, una vez fue Yugoslavia y mucho tiempo el Imperio Austro-Húngaro. Hay una raíz eslava en los Capello. Su pueblo, Pieris, donde nació hace 68 años, queda, de hecho, en la orilla derecha del Isonzo, al otro lado de los históricos territorios italianos, ahora dentro de ellos, pero durante casi todo el siglo XIX bajo dominio austriaco. Fue una región caliente siempre, pero especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, al igual que Rijeka, Pula, Goritzia y Trieste, donde aliados y yugoslavos discreparon tanto en los primeros años de paz que se creía que allí estallaría la Tercera Guerra.

Toda la historia de esa zona definió las personalidades de sus pobladores. De allí, se dice, son los italianos más impasibles, más malhumorados y más trabajadores. Gente a la que los tiempos, entre batallas y penas, que les tocaron vivir convirtieron en autoritarios, comprometidos, férreos y disciplinados. No es extraño que de muy cerca del pueblo de Capello, de la ciudad de Trieste, sean naturales Nereo Rocco (con sangre austriaca) y Césare Maldini (genes eslovenos), dos exponentes fundamentales del ‘defensivismo’ italiano. La Triestina, de hecho, fue uno de los primeros laboratorios del catenaccio de Rocco.

Guerrino, el padre de Capello, creó una familia con esos códigos de rectitud moral. Soldado, había sobrevivido a un campo de concentración alemán durante la Segunda Guerra Mundial, adonde fue recluido después de que Italia, liberada de Mussolini, declarara la guerra a los nazis. Se sintió abandonado por su país. Eso lo trasformó en una persona desconfiada, rasgo que recibió luego Fabio. Los valores católicos presidían la familia. Todo esto moldeó la personalidad de Capello, y por supuesto al entrenador: el lugar de infancia, su padre y la época (nació solo 16 días después de que los soldados ingleses se marcharan del protectorado de la Bisiacaria. “No soy inglés por muy poco”, aseguró cuando Inglaterra lo firmó como seleccionador). También lo esculpieron las matemáticas. Su mirada analítica no es casual. Su padre enseñaba la materia como profesor de un colegio. El joven Capello cogió gusto a los números (tanto que ahora tiene un equipo de abogados y asesores fiscales mejor que el de muchos banqueros italianos) y, mientras se iniciaba como futbolista, se sacó los estudios de topógrafo. Amaba la geometría tanto como el trabajo, dos señales indisociables en su estilo de entrenador.

Ahora, compondrá figuras tácticas en una Copa del Mundo con Rusia. A Inglaterra no la pudo conducir en Sudáfrica allá donde su excelente fase de clasificación apuntaba y no pasó de octavos. A la Eurocopa de Ucrania y Polonia no llegó después de otro camino notable porque rechazó el intervencionismo de la FA en el ‘affaire Terry’. Su equipo lo gobernaba él y si se le impedía convocar al capitán perdía la legitimidad. Dimitió. Aún conserva el mejor índice de victorias de la selección inglesa (66,7%). Porque esa es su marca: los triunfos. Pocos entrenadores hay el mundo con ese sello de garantía. En Brasil, la Rusia de los Césares, de Fabio y Vladimir, de Capello y Putin, mostrará si se le inflama o no la vena competitiva.


22 comentarios

  • varogs 17 junio, 2014

    Qué injusto se ha sido en Madrid con Fabio… sigo pensando que su primera etapa sentó las bases y asentó a algunos jugadores para el ciclo de 3 copas de Europa posteriores, al menos la 7a y la 8a.

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  • Abel Rojas 17 junio, 2014

    Lanzo pregunta:

    ¿Por qué tanta diferencia entre su éxito en los torneos largos y su éxito en los torneos cortos?

    ¿Creéis que fue puro azar?

    Lo de los 58 partidos seguidos sin perder me parece impresionante. ¿Puede ser récord? Quizá el Barça de Pep tenga algo similar o superior.

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  • @cordobeh 17 junio, 2014

    http://rsssf.com/miscellaneous/unbeaten.html#leag

    Ahí tienes Abel 😉

    Y que alguien en Zaragoza invite a una copita de vino y ración de jamón a Chema como haría con don Fabio, que a mi me pilla un poco lejos. Gracias por el artículo al entrenador que más me ha llenado en la vida futbolera. El arquitecto de los 90.

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  • Abel Rojas 17 junio, 2014

    Pues "oficiosamente" podemos decir que sí entonces 😀

    Gracias, cordobeh. Un día nos cuentas cómo sabes siempre dónde buscar estas cosas.

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  • @DomingoPrez 17 junio, 2014

    Impresionante texto. Que maravilla de lectura, enhorabuena y gracias Chema

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  • @migquintana 17 junio, 2014

    Extraordinario, Chema. Tengo la biografía de Capello escrita por Gabriele Marcotti, un must del periodismo europeo, y aún no le he hincado el diente más que a los primeros capítulos, pero en ellos refleja la importancia que tuvo la región, el tiempo y la familia en la que nació. Sin ellos, como técnico, hubiera sido diferente.

    @varogs

    En la primera Liga sí, que fue brillante. El Madrid fichó muy buen y luego ganaría numerosos títulos, pero en medio de ese contexto la labor y triunfo de Fabio Capello me pareció fundamental. En la segunda la historia ya fue muy diferente. Ganó y seguramente sea la Liga más recordada por el madridismo, pero futbolísticamente el legado fue ínfimo. Lo que no quita para decir que, nuevamente, cumplió con el objetivo con el que llegó.

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  • @Chemaerrebravo 17 junio, 2014

    @Abel

    Tienes razón que Capello en Europa solo se afianza en el éxito con el Milan, justo antes de que la Copa de Europa transformara su formato. Pero vamos a repasar. Capello el el Milan 91-96 hace lo siguiente. El primer año no juega Europa por la sanción heredada del año antes, cuando el Milan abandonó el campo contra el Marsella. El segundo, pierde la final con el Marsella. El tercero derriba a Cruyff en la final. Y en el cuarto solo Van Gaal, de nuevo en la final, puede con él. No está mal. Ya en la 95-96 juega UEFA y se va fuera en 1/4 en una de las eliminatorias más gloriosas que recuerdo yo en Europa: gana 2-0 en San Siro al Burdeos y en la vuelta Zidane, Dugarry y toda esa cuadrilla los deja fuera con 3-0. Solo Zidane pudo con Capello en una eliminatoria europea hasta que los formatos cambian.

    En el Madrid de su primera etapa no juega Europa. Y en el de la segunda, se va fuera contra el Bayern en octavos con aquel gol fugaz de Makaay. La verdad es que, como dice Quintana, aquí le costó demasiado guiar al equipo.

    En Roma, ya le pilla la renovación de la Champions y aquella fórmula infame de la liguilla de octavos. Yo creo que para un equipo como aquella Roma, potente y bien dirigida, pero inferior a otros equipos italianos y europeos, no fue mal papel. En 2002, cae en el grupo de Barcelona y Liverpool pero dando mucha guerra, se va fuera por el goal average con el Liverpool. Y en 2003, el rendimiento sí que cae, aunque llega también a la segunda liguilla.

    Con la Juventus, quizá sí pudo hacer más. Aún así arrasa en las dos primeras fases. En 04-05, cae en cuartos contra el Liverpool campeón. Y un año después lo elimina en ese mismo escaló el Arsenal finalista. El primer año se carga al Madrid con el gol de Zalayeta en la prórroga de octavos.

    Creo que hay un Capello 'Copa de Europa' y un Capello 'Champions' muy diferenciados, siguiendo la línea de debate que has abierto Abel. En todo caso, en UEFA, con la Roma tampoco dejó temporadas contundentes, cayendo en 1/4 y 1/8. Pero en todo caso, aunque tenía un equipo demencial, porque ese Milan era demencial, con seis extranjeros de nivel planetario a los que rotaba sin césar (a Fabio le debemos el invento de las rotaciones en gran medida), su ciclo 91-96 es muy, muy, muy brillante, de los más brillantes después de la tiranía sacchiana. A la altura del Barça de Pep o la Juve de Lippi podríamos decir.

    Saludos a todos.

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  • Vilariño 17 junio, 2014

    Tremendo texto, Chema. Mi entrenador favorito y menuda radiografía le has hecho.

    Espero cositas de Rusia en este Mundial. Especialmente de Denisov y Kokorin. Además el grupo les da vidilla.

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  • @Chemaerrebravo 17 junio, 2014

    @Quintana

    Ese libro de Marcotti lo tengo que comprar. Esperé en su día porque, como ha pasado con Ancelotti, pensaba que se haría edición en español, pero no. Además, Marcotti es un fenómeno hablando de Italia para los anglosajones.

    Respond
  • Veneziano 17 junio, 2014

    Felicitaciones por el articulo Chema …..muy pero muy bueno , hermosa descripcion de este grandisimo entrenador.
    Texto fantastico !!!!!

    Felicitaciones otra vez.

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  • @migquintana 17 junio, 2014

    @Chemaerrebravo

    Te lo recomiendo totalmente. Ya digo, sólo llevo unas 100 páginas que leí en el aeropuerto de Londres y en el posterior vuelo, pero es muy interesante todo lo que cuenta sobre los primeros años del joven Fabio. Así a modo de biografía, lo mejor que he leído. Tengo que terminarlo este verano. Por cierto, ya imaginarás donde lo compré… y también supondrás que no fue el único libro que me llevé de allí (Best, Charlton, Football Against the Enemy…)

    @Vilariño

    ¿Pero es positivo este paso de quedarse en el fútbol ruso? Para la RPL por supuesto, pero para la selección no lo tengo tan claro. Al menos Capello compensará ese deficit competitivo que tanto les costó en la Eurocopa 2012.

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  • Veneziano 17 junio, 2014

    Si tuviera que elegir la gran obra maestra de este entrenador elegirìa lo que hizo en Roma . Ganar el scudetto con este equipo equivale a ganar 5 con Juve o Milan ….un verdadero "capolavoro" .

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  • Wanyamok 17 junio, 2014

    @Chemaerrebravo
    Fantástico artículo. Vaya nivel tienes.

    @migquintana, Vilariño
    Hombre, en la RPL hay nivel y competividad. Recuerda que están CSKA, Zenit, Lokomotiv (que pelearon por el título a gran nivel), Dinamo, FK Krasnodar (merecedores de Europa League – el FK Krasnodar os gustaría, es el equipo menos 'ruso' por así decirlo, tiene una gran calidad arriba) y el Spartak, que cuando empiece a hacer cosas bien, podría tiranear la liga por su poder económico.

    PD: hablo con conocimiento, aunque no tanto como el de los referentes davai_davai y dablop.

    Respond
  • Wanyamok 17 junio, 2014

    Y el nivel medio tampoco está mal: Kuban Krasnodar, Anzhi (cuando ascienda, por su economía), Rostov (iría a Europa sino fuera por la sanción de UEFA), Amkar Perm (revelación hasta la marcha de Cherchesov)…

    Perdón por los dos comentarios y el tocho 😉

    Respond
  • @migquintana 17 junio, 2014

    @Wanyamok

    Es un fútbol en constante crecimiento, no hay duda, pero a mí, en estos tiempos, me gusta más la riqueza que te aportan futbolistas que juegan en competiciones diferentes o que han tenido una experiencia más rica por el contraste entre campeonatos. Es más, de la Rusia de 2008 no tardaron en salir varios futbolistas al extranjero. Que luego es verdad que ninguno funcionó demasiado bien, sobre todo en contraste a lo que pasó 10-15 años antes, pero yo no sé si el paso que ha dado el fútbol ruso es algo positivo. Hay diferencia, pero el caso me recuerda a México.

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  • DejanBodiroga10 17 junio, 2014

    Por suerte, es un entrenador que no pasará a la historia.

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  • tongo7 17 junio, 2014

    Claró que no lo hará en el futuro, ya lo ha hecho.

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  • @cordobeh 17 junio, 2014

    Na, me parece fácil Abel.

    Después de haberme criado teniendo que buscar información en libros, para mi bucear internet para encontrar cosas equivale a hacer un examen con chuletas, no le veo mérito. Por eso valoro mucho los artículos históricos y/o a las personas que crean de verdad contenidos ya que no sufren del mal del corta-pega o de parecer portales web (o cuentas en redes sociales) de estos que sólo se decican a rapiñar lo que otros curraron/generaron. Y además hoy en día está todo tan cortado por el mismo patrón que vuestro toque personal hace que esté por aquí a diario :p (se está muy cómodo aquí).

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  • Larios84 17 junio, 2014

    A mi me resulta interesante el comparar las diferencias en cuanto a títulos ligueros y títulos europeos entre 2 entrenadores que han entrenado a los mismo clubes pero en distintas etapas, obviamente, como son Don Fabio Capello y Carlo Ancelotti:

    Carletto en 17 temporadas en Primera Division(16 y media pero contemos como entera la media primera temporada en PSG) en Serie A, Premier League, Ligue 1 y Liga Española ha obtenido 3 Títulos de Liga y 6 subcampeonatos, mientras que en Copas ha obtenido 3 títulos.

    En esta comparativa Capello sale ganando puesto que ha conseguido en 15 temporadas entrenando en primera (Serie A y 2 años en Liga Española) 9 títulos y 2 subcampeonatos. En Copas tan solo fue subcampeón en el 98.

    Por tanto en el título doméstico Ancelotti tiene un porcentaje de éxito del 17.6%, en tanto que Capello tiene un porcentaje en la tarea doméstica del 60%. Si utilizamos que sea Campeón o Subcampeón sube Carletto hasta el 53% de veces que compite es campeón de Liga o 2º, y Capello pasa al 73%.

    Estos datos reflejan como bien podeís ver que Ancelotti gana 1 de cada 6 Ligas de las que ha disputado(de cada 10 ganaría 1.7, es decir 1 o 2), mientras que Capello gana 6 de cada 10. Es decir, Capello gana el triple de Ligas que Ancelotti.

    Competiciones Europeas:

    Aqui viene el contraste ya que mientras Capello baja muchísimo ya que de 8 participaciones en Champions ha conseguido ser 1 VEZ CAMPEON y 2 finalista y en Europa League/Uefa de 4 participaciones solo en 1 ocasión llegó a Cuartos de Final. Por tanto en el global de competiciones europeas tiene un porcentaje de éxito del 8.3% y ciñendonos a Champions del 12.5% y ha sido Finalista o Campeón en Champions en el 37.5% de sus participaciones.

    En cambio Ancelotti ha participado en 12 participaciones ha conseguido 3 CAMPEONATOS y ha sido 1 vez finalista , y en Europa League/Uefa 4 participaciones y 1 Semifinales solamente. Globalmente en Europa ha conseguido un porcentaje de triunfos del 18.75%, y en el contexto Champions del 25% y ha sido Finalista o Campeón en 33.3% de sus participaciones.

    Por tanto aunque parezca, y sea así, que Carletto es mejor técnico en Champions que Capello, tan solo lo supera en un porcentaje de éxito del 6.25% y en ser finalista o campeón es superior Capello.

    Por tanto aunque es considerablemente mejor Ancelotti por conseguir 3 Champions frente a 1 de Capello, ha tenido mas temporadas para conseguirlas(concretamente 4 más) y en Ligas con 2 temporadas menos Capello ha obtenido 6 LIGAS MAS QUE Carletto.

    Con esto no quiero decir que sea mejor técnico uno ni otro, solo aportar datos al debate.

    En mi opinión particular ambos tiene virtudes mas que interesantes pero también algunos defectos, pero en el global y siendo muy distintos son actualmente los 2 máximos exponentes junto a Prandelli de la escuela italiana, cada uno con sus particularidades.

    Respond
  • piterinno82 17 junio, 2014

    Creo que discutir la figura de Fabio Capello como entrenador está relacionado sólo con gustos personales, porque sus números y su palmarés son indiscutibles, en tres equipos italianos diferentes y en el Real Madrid, ganando dos Ligas de dos, con una década de distancia entre ambas. Es uno de los representantes del fútbol italiano de los 90 "post-Sacchi", y en líneas generales podemos decir que mantiene las bases de sus sistemas sin variedad relevante.

    Es muy curiosa la estadística que aporta Larios y que creo que ilustra el tipo de equipos que moldean Fabio y Carletto. Pocas veces las cifras soportan mejor las sensaciones.

    Por eso mismo, sorprende su decidido giro al fútbol de selecciones. Será por experiencias vitales. O por llenar precisamente un vacío de su exitosa carrera.

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  • Espectador neutral 19 junio, 2014

    La diferencia entre Capello y Ancelotti -que de ninguna manera es una luminaria- radica en el estilo de entrenamiento y está demostrado que torneos como la mal llamada Champions los ganan generalmente los entrenadores relajados, mientras que las ligas los ganan los "tácticos". Simplemente son dimensiones distintas como el césped y la arcilla en el tenis como lo sabe bien Nadal…

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  • Larios84 20 junio, 2014

    En fin lo que hay que leer a veces es… en fin…

    Mourinho con 2 Champions debe ser de los entrenadores mas relajados que conozco en el futbol.., ironia on.; así como Rafa Benítez(que puede ser uno de los considerados entrenadores más tácticos del fútbol Mundial) se harto a ganar Ligas en Liverpool y este año en Napoli, en todo caso al contrario, ya que consiguio una Champions y una final y alguna semifinal en también…

    Y si, el Arsenal es un peso pluma, ya….; hizo fichajes grandiosos por poco precio como Vieiria, Henry y compañía pero tambien fichó a los siguientes:

    En temporada 2000/2001 a Francis Jeffers por 15 millones, a Wiltord por 17,5 y a Lauren por 10,7.

    Temporada 2001/2002: 13,5 millones por van Bronckhorst y 9 por un tal Wright que ni se quien es sinceramente.

    Temporada 2009/2010: 12 millones por Vermaelen

    Temporada 2011/2012: 12 millones por Gervinho, 7 por Andre Santos, 6,5 por Chu-Young Park

    La temporada pasada 50 millones por Ozil.

    No digo que muchos de estos no lo valgan, pero decir que el Arsenal es un peso pluma europeo….

    En las últimas 15 temporadas en Premier ha terminado con esta secuencia: Subcampeón, Subcampeón, CAMPEÓN, Subcampeón, CAMPEÓN, Subcampeón, Cuarto, Cuarto, Tercero, Cuarto, Tercero, Cuarto, Tercero, Cuarto y Cuarto. Por lo que su media en los últimos 15 años en cuanto a posición es de quedar en la posicion 2.8 en Premier, es decir tercero redondeando

    En Champions en todos esos años: Primera Fase, Cuartos de Final, Segunda Fase de Grupos, Segunda Fase de Grupos, Cuartos de Final, Octavos de Final, Finalista, Octavos de Final, Cuartos de Final, Semifinales, Cuartos de Final, Octavos de Final, Octavos de Final, Octavos de Final y Octavos de Final.

    Esta claro que no es un grande grande pero ha participado en las últimas 15 Champions disputando una final donde le puse las cosas mas que crudas al Barça de Rijkaard, y llegó en otra ocasión a Semifinales y en 4 ocasiones más a Cuartos, no son números de un grande de Europa, pero vamos tampoco para considerarlo un peso pluma europeo… Por cierto, también disputo otra final, en este caso de la Uefa en el año 2000, perdida ante el Galatasaray, tras caer en Champions elimino al Depor campeón ese año de Liga en octavos, al Werder Bremen, al Lens y cayo ante los turcos en penaltys.

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