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	<title>Ecos del Balón &#187; Sabella</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Argentina otra vez</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jun 2016 02:00:20 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Dos finales en doce meses, tramos de casi tres años sin perder o el liderato del ranking FIFA son credenciales de gloria para cualquier ciclo que los disfrute. No para el de Messi. La selección argentina se planta en un nuevo campeonato con la misma obligación de siempre: ganar. Tras una Copa del Mundo llena [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Dos finales en doce meses, tramos de casi tres años sin perder o el liderato del ranking FIFA son credenciales de gloria para cualquier ciclo que los disfrute. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/07/analisis-ciclo-leo-messi-seleccion-argentina/">No para el de Messi</a>. La selección argentina se planta en un nuevo campeonato <span id="more-209343"></span>con la misma obligación de siempre: ganar. Tras una Copa del Mundo llena de épica, la derrota en la Copa América de Chile reabrió heridas y alteró juicios. El dolor se comió al mérito. Bajó la presión habitual, la <i>Pulga</i> y los suyos buscarán por fin una conclusión feliz en Estados Unidos.</p>
<blockquote><p>Martino mantiene su idea de control. Pocas cosas cambiaron</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">2016 no ha traído excesivas noticias en la etapa Martino. El Tata asumió en 2015 un cambio de estilo con respecto a su predecesor, Alejandro Sabella. Argentina dejó de explotar la vía del contragolpe para intentar dominar<span class="pullquote_right">Argentina sigue la línea de 2015</span> desde el balón. El 4-3-3 con tres centrocampistas natos ha sido inamovible, con Di María como <i> delantero</i> permanente. El <i>Fideo</i> resume mejor que nadie el giro de guion de la albiceleste. Con Sabella, su aportación fue de crack. Solo le pararon las lesiones. Con el Tata la cosa <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-di-maria-argentina-martino-messi-sabella/">ha sido bastante menos brillante</a>. Enclaustrado en la izquierda, Ángel se ve sin espacios para correr ni situaciones claras de desborde. Da la sensación de a que a Martino incluso <i>le sobra</i> Di María, que quiere aislarlo del juego para que no intervenga mucho y lo acelere. El Tata cree en una Argentina pausada. Para colmo, su interacción con Messi empeoró. En la izquierda, Di María no es buen finalizador de las acciones de Leo, pero su ubicación le condena.</p>
<blockquote><p>Los cambios en el once son coherentes con la idea de juego</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así pues, las novedades tienen más que ver con los nombres utilizados. El once titular argentino presenta tres modificaciones importantes, quizá cuatro. En defensa destaca la eclosión de Ramiro Funes Mori en el puesto de Garay –sorprendentemente no convocado–. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W7IQmwOGhmk">El del Everton destaca</a> por su intensidad, potencia al cruce y por ser zurdo. Virtudes que casan con una defensa más adelantada y el intento colectivo de sacarla jugada desde atrás.</p>
<p style="text-align: justify">En la derecha, la lesión de Zabaleta ha abierto del todo la puerta a la titularidad de Gabriel Mercado. El lateral de River Plate es una pieza peculiar. Sus 1,82 y 85 kilos dibujan un físico típico de central de área. Su capacidad de subir es limitada en todos los sentidos. Sin embargo, no se sabe bien cómo, Mercado sabe hacerlo. Se incorpora poco pero con puntualidad. Además, el futbolista parece bendecido, pues ha anotado <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Tld7ocsQeRk">goles fundamentales</a> en los últimos encuentros.</p>
<p style="text-align: justify">En la media, el hombre destacado es Ever Banega. Debería ser su momento. El sevillista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/analisis-trayectoria-ever-banega-valencia-sevilla-argentina-messi/">llega en plena forma</a> y su fútbol se adapta mejor a la voluntad de Martino que las jugadas puntuales de Pastore. ¿Dudas? Por un lado, su flojo historial con la Selección. Por otro, la titularidad de Lamela en el último amistoso frente a Honduras, decisión extraña sin una lectura clara en estos instantes. Faltaría por ver cómo resuelve el Tata la baja momentánea de Biglia. Podría ser el momento de Augusto Fernández, aunque Kranevitter también tiene chances.</p>
<blockquote><p>Messi ha jugado bien con Martino, pero con menor continuidad</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Se sabe desde el primer día que Martino jugará con un solo delantero centro. Es por eso que hombres como Icardi aún no entraron en el radar del Tata y que figuras como Tévez se cayeron del grupo. Sus hombres son Agüero e Higuaín. A diferencia de 2015, Higuaín arranca con más opciones que el Kun por su juego de espaldas y mejor presente. En su contra, la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zhfMFoC780k">terrible mochila psicológica</a> que carga el <i>Pipita</i>, lastre común para la inmensa mayoría de jugadores citados. El Tata mantuvo una línea continuista, aplazando la entrada de chavales jóvenes como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/analisis-paulo-dybala-juventus-ausencia-bayern-champions/">Paulo Dybala</a> o Ángel Correa. ¿Y Messi? Con Martino siempre jugó bien pero se le intuye menos apasionado. <i>“Es una nueva oportunidad para ganar… o para que nos maten otra vez”</i>, dijo Leo. Allá va Argentina otra vez, a intentarlo de nuevo. </p>
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		<title>«Perdóname, Messi»</title>
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		<pubDate>Wed, 18 May 2016 02:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La historia que escucharán a continuación demuestra que el destino puede modificarse. Que es volátil, fruto de nuestras acciones o que quizás ni existe. El fútbol ofrece uniones tan perfectas que aparentan<span id="more-207876"></span> estar escritas de antemano. Xavi Hérnandez y Andrés Iniesta son un ejemplo. Uno catalán y el otro de Albacete, cuesta pensar que no nacieron para <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Sf9bFzvYm-Q">dominar y ganar todo juntos</a> con marca registrada. Era <i>“el destino de ambos”</i>. Ever Banega (Rosario, 1988) también parecía tener una senda gloriosa trazada para su carrera. Banega integraría junto a Ezequiel Garay y Sergio Agüero el comando de tres guardaespaldas que ayudaría a Leo Messi, el gran genio del presente siglo, a levantar en Brasil la Copa del Mundo de 2014.</p>
<p style="text-align: justify">Años después, la empresa resultó fallida por parte de todos, aunque con matices. Garay <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cmw7zhpoIW8">cumplió en suelo brasileño</a> y llegó a jugar en el Real Madrid, si bien de forma breve. El Kun, por su parte, quizás no ha sido el monstruo que prometía, pero nadie le sacaría de la lista de los diez mejores delanteros del mundo en el último lustro. ¿Y Banega? Bueno, eso merece ser narrado con calma…</p>
<blockquote><p>Banega es la historia de un candidato a fenómeno que lucha contra ese recuerdo. ¿Vencerá?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Este cuento, que se desarrolla y acaba muy próximo al nombre de Messi, arranca de igual modo unido a Leo. Y es que el pequeño Ever también nació en Rosario, a poca distancia de su futuro compañero y al que ya enfrentaba en los picados del barrio. <i>“Nos vimos varias veces. Menos mal que se fue pronto, porque siempre nos pintaba la cara”</i>, dijo años después. Como sucede a menudo, uno de los gigante del país, Boca Juniors, pescó al joven talento de la cantera de Newell’s. En La Bombonera quedaría relacionado de inmediato con dos nombres fundamentales: Fernando Gago primero y más  tarde, Juan Román Riquelme.</p>
<p style="text-align: justify">En Argentina andaba todo el mundo loco con Gago. Parecía la resurrección en vida del fantasma perdido del <i>“cinco”</i> clásico. La vuelta a las canchas de Redondo. En España se le comparaba con Guardiola, otro mito, que para el caso era lo mismo. El Real Madrid se deja llevar por la fiebre del momento y ficha a<span class="pullquote_right">¿Era un «5» o enganche? Daba igual: tenía aroma de fenómeno absoluto</span> Gago en diciembre de 2006. En la media de Boca queda un vacío que le tocará a Ever rellenar. Banega debuta en febrero de 2007, apenas dos meses después de la marcha de Gago. La etiqueta de sucesor (¿?) es instantánea. Pero Ever era distinto. Su fútbol tenía otros elementos. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1JRMtzGrGyY">Él conducía, regateaba, hacía ruletas</a>… Jugaba como un <i>“diez”</i> pero en zonas propias del mediocentro. ¿Qué era Banega? No estaba claro, y esa indefinición no sería resuelta hasta casi una década después. El caso es que Banega, bien visto, estaba mucho más dotado técnicamente que Gago. Siendo sinceros, si uno repasa sus acciones de entonces, la sensación que se te queda es la de estar ante un fenómeno en ciernes. Su titularidad no se hizo esperar y durante ese 2007 vivió un año de consagración en el once bostero bajo la tutela futbolística de la gran estrella de la historia del club: Riquelme. Juan Román, cedido por el Villarreal en edad de plenitud, dominó la Copa Libertadores como no se recuerda. Banega, escolta de Román en la medular, salió campeón de América. Todo iba muy rápido. Demasiado rápido. Seguramente inmaduro, con apenas 19 años y menos de 50 partidos en Primera, Ever fue traspasado por el club xeneize. Llegaba el salto a Europa.</p>
<blockquote><p>Banega pagó como pocos las prisas del fútbol argentino por recaudar dinero con sus jóvenes cracks</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aterrizar en enero, a mitad de temporada, costando 16 millones de euros y en un Valencia en estado de máxima convulsión social y deportiva. La mezcla tenía todos los ingredientes para derivar en caos. Banega, que enseguida granjeó fama por sus comportamientos excéntricos <a target="_blank" href ="http://www.lasprovincias.es/valencia/20080304/deportes/futbol/ever-banega-positivo-control-200803040522.html">e irresponsables</a>, no lo tenía fácil. Con todo, sus inicios no fueron malos. Dejó algunos gestos de calidad y titularidades puntuales con Ronald Koeman en el banquillo. Además ganó la Copa. Sin embargo, la llegada de Unai Emery significaría su cesión al Atlético. El hombre que le cambiaría la vida, curiosamente, de entrada dijo <i>“no”</i> a su figura.</p>
<p style="text-align: justify">Cinco titularidades en Liga y un solo gol. El paso de Banega por el Manzanares fue completamente estéril. El Atleti ni se piensa en ejercer la opción de compra de 10 millones y sobre Ever empieza a instalarse la duda. Con todo, en su camino aparece por fin la Selección. Diego Armando Maradona comienza a llamarlo <span class="pullquote_left">La Copa América 2011, un gran palo para Banega</span>tras su retorno al Valencia. Banega mejora su nivel en la 2009-2010 y el Mundial de Sudáfrica surge en el horizonte a modo de remota ilusión. Por desgracia para él, <i>el Diego</i> queda a medio camino y realiza una convocatoria <a target="_blank" href ="http://staticmd1.lavozdelinterior.com.ar/sites/default/files/styles/landscape_1008_566/public/deportes/nota_periodistica/veron-messi-web.jpg">mezcla de veteranos y jóvenes</a> que abre el camino del futuro pero no termina de cuajar. Esfumado su primer Mundial, el debut internacional se aplazaría hasta la Copa América 2011. Y qué debut… Banega había completado otra temporada rutinaria en Mestalla pero Sergio Batista ve en él al cerebro ideal para su nuevo estilo. El <i>Checho</i> quiere clonar al Barcelona y a Ever le tocará el papel de Xavi Hernández. El resultado final es desolador. Tras dos partidos horribles, los más duros en la estancia de Messi en la Selección, Banega desaparece de las alineaciones. Su primer torneo con la albiceleste es pésimo. Empieza a apuntar a juguete roto.</p>
<blockquote><p>Brasil 2014 se acercaba peligrosamente y Banega estaba cada vez más cerca de fallar a su destino</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Quizá porque los fracasos ya no le afectan, Banega arrancaría la campaña 2011-2012 como un toro. Su talento seguía vigente y en ocasiones era inevitable que brotase. En cuestión de pocos días, Ever completará dos actuaciones sublimes ante Sporting de Gijón <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sRsBNhktDF0">y Fútbol Club Barcelona</a>, partidos que, analizados de manera individual, son dignos de uno de los mejores centrocampistas del planeta. Entonces llegó el extravagante accidente de coche en el que se rompería la tibia y el peroné, y que le colocaría a los ojos de todos como una <i>cabra loca</i> irreconducible. La credibilidad de su nombre quedó reducida a la mínima expresión. El tiempo pasaba. Brasil 2014, su destino, cada vez estaba más cerca. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-etapa-sabella-messi-maradona-batista/">De la mano de Leo Messi</a>, Argentina encontró la senda de la victoria y la coherencia. Sabella había formado un grupo cerrado y muy definido y Banega se estaba quedando fuera. A la desesperada, Ever se va cedido a Newell’s meses antes del Mundial para recordarle al Seleccionador que es él <i>“el mediocampista de la generación de Messi”</i>. Pero ya es demasiado tarde. El rosarino es excluido de la lista de veintitrés para la Copa. Se consuma la gran decepción de su carrera. Ever Banega le había fallado al fútbol.</p>
<blockquote><p>Unai Emery resolvió en 2015 la gran pregunta que había rondado al fútbol de Banega toda su carrera</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Valencia lo quería vender. Siendo más precisos, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2014/08/10/futbol/equipos/valencia/1407627689.html">lo quería echar</a>. Fue entonces, con su prestigio en el subsuelo, cuando Unai Emery regresó a su vida. Aquel que había decidido prescindir de sus servicios con 19 años vio en él a un futbolista recuperable. Los andaluces habían vendido a Ivan Rakitic al Barcelona. <span class="pullquote_right">Unai le creó su puesto ideal: «falso» enganche</span> El croata venía de romperla como mediapunta llegador y necesitaban un sustituto. ¿Era eso Banega? Tras una década sin conocer la respuesta, el técnico guipuzcoano solucionó la cuestión táctica que rodeaba a Ever. ¿Era mediocentro o enganche? La respuesta: ninguna de las dos cosas. Emery inventó una posición en la que Banega partía como mediapunta pero tenía la libertad/obligación de bajar a crear ante la falta de iniciativa y calidad de sus pivotes reales. Así Banega triunfó en Sevilla y fue nombrado MVP de la final de la Europa League de 2015. Ever regresó a la Selección con su valor restaurado, si bien el Tata Martino eligió a Pastore el puesto de interior creativo. Banega tuvo poco peso en la Copa América de Chile. Demasiado poco quizás.</p>
<p style="text-align: justify">Y cuando parecía que había tocado techo, la 2015-2016 nos ofreció un pasito más. En la presente temporada, Banega ha liderado al Sevilla con grandeza y mucho fútbol. En ocasiones, como en los últimos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-shakhtar-donetsk-sevilla-europa-league/">veinte minutos ante el Shakhtar Donetsk</a> en Ucrania, pareciendo incluso uno de los mejores jugadores del mundo. Hoy, Ever Banega encara una final europea ante un cinco veces campeón de Champions. Mañana, si todo va normal, será titular de nuevo en una Copa América con Argentina. Al lado de Messi. El fútbol, magnánimo él, espera el perdón de Banega.</p>
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		<title>El Barça contra el mundo</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Dec 2015 03:00:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Desde su nacimiento, el Fútbol Club Barcelona fue concebido como una entidad mastodóntica. Equipado con un estadio majestuoso desde mitad del S.XX, las grandes estrellas aterrizaron siempre en el Camp Nou. Desde Kubala a Johan Cruyff, pasando por Maradona o Bernd Schuster, disfrutar del mejor futbolista del mundo era casi una costumbre para el soci. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Desde su nacimiento, el Fútbol Club Barcelona fue concebido como una entidad mastodóntica. Equipado con un estadio majestuoso <a target="_blank" href ="https://antoniomiguelbarronieto.files.wordpress.com/2007/07/noucamp1957.jpg">desde mitad del S.XX</a>, las grandes estrellas aterrizaron siempre en el Camp Nou. Desde Kubala<span id="more-191209"></span> a Johan Cruyff, pasando por Maradona o Bernd Schuster, disfrutar del mejor futbolista del mundo era casi una costumbre para el <i>soci</i>. Por ello, no ganar la Copa de Europa fue para la casa blaugrana una tortura insoportable durante más de tres décadas. Hubo que esperar hasta 1992 para que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZLmP0Inj39Y">el gol de Ronald Koeman</a> saldara una deuda histórica convertida ya en obsesión. Semejante retraso privó al Barça de disputar un partido que para los catalanes hasta entonces era inédito y desconocido: la Copa Intercontinental. Un encuentro con reglas y sentimientos muy particulares. </p>
<blockquote><p>El Fútbol Club Barcelona ha vivido experiencias muy distintas y variadas en la Copa Intercontinental</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hace 23 años el mundo era algo muy diferente. Lejos aún de la era de la (sobre)información, lo que sucedía en la otra punta del planeta nos seguía resultando desconocido y, por ende, exótico y atrayente. En el deporte pasaba lo mismo. Nuestro país se enamoró de la NBA <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v4Dm0lZTqCc">a través de los pases de <i>Magic</i></a> y los tiros de Bird; acciones tan distintas a las del basket local que casi parecían un juego aparte. Salvando las distancias, la Copa Intercontinental tenía algo de esto. Sin canales de pago para ver ligas extranjeras, de repente se citaba ante tus ojos un equipo formado ni más ni menos que por once brasileños. ¡Once en el mismo equipo! Definitivamente, aquello no tenía nada que ver con los partidos de la Copa de Europa. </p>
<p style="text-align: justify">Es muy posible que ese desconocimiento afectase en parte al Barcelona de Cruyff en su primera experiencia en Japón. <i>El Flaco</i> enfrentó al Sao Paulo del mítico Telé Santana como si delante tuviera a un rival medio de la liga española. Cruyff solo alineó a dos defensas puros, Ferrer y Ronald Koeman. El holandés Witschge, centrocampista natural,<span class="pullquote_right">1992. Brasil. El quiebro de Müller. El gol de Raí</span> ejercería de tercer hombre de la zaga. Hemos de decir que el Barcelona perdió aquella final como perfectamente pudo haberla ganado. El choque se asemejó bastante a la final de Wembley ante la Sampdoria y, en definitiva, a lo que era aquel colectivo maravillosamente desequilibrado. Stoichkov, que venía de marcar 9 goles en 6 partidos en Liga, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_5kFV-lhKPQ">se inventó un golazo</a> de esos que explicaban por qué era en esos instantes un potencial Balón de Oro. Pero como decíamos, los culés no estaban del todo preparados para lo que iba a suceder. El Sao Paulo fue tirando contragolpes con creciente frecuencia. En cada ofensiva, un atacante sudamericano encaraba en mano a mano a uno de los pocos defensas que Cruyff había decidido colocar. En una de esas acciones, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Dx4PvCjisdk">Müller rompió la cadera de Ferrer</a> y asistió para el empate a Raí. Aquel no fue un regate corriente. En aquel quiebro había algo mágico que ningún futbolista azulgrana, europeos todos, tenía. Aquel <i>dribbling</i> era Brasil. Como la falta del decisivo segundo tanto de Raí, una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XhHobsARVF8">parábola digna de su <i>primo</i> Zico</a>. El <i>Dream Team</i>, que no había jugado mal, terminó cayendo ante un poder fascinante, inolvidable para aquellos que lo contemplaban por primera vez.</p>
<blockquote><p>A veces, la Intercontinental es el final de un bello camino para un equipo. Sucedió en 2006 y 2011</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mayo de 2006. El Barça levanta en París la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VsdMmDwCY10">segunda Copa de Europa de su historia</a>, primera bajo el nombre de Champions League. Emotiva como toda conquista internacional, la gloria de aquel ciclo discurría por caminos diferentes al de Cruyff. Por primera vez, el FC Barcelona se sentía absoluto dominador del mundo del fútbol. Pese a las cuatro Ligas y una Copa de Europa (más otra final), el <i>Dream Team</i>, por su estilo ultraofensivo, nunca llegó a evocar la tiranía del vigente Barcelona de Frank Rijkaard. Los de Cruyff podían ganar o perder cualquier partido; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=52oP6RDpOhU">los de Frank, no</a>. Aquel fue el primer Barça que logró la perfección del modelo <i>catalano-holandés</i> creado por el propio Johan. El primero que consiguió atacar mientras cerraba su propia portería a cal y canto. Quizás por todo esto, por no estar acostumbrado al dominio de la galaxia, aquel bloque murió muy pronto, fruto de una autoestima lógica pero imprudente.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el Barça viajó a Japón con la certeza de finiquitar la deuda contraída en 1992 con la Copa Intercontinental, ahora llamada Mundial de Clubes. Las bajas de Samuel Eto’o y Leo Messi no parecían suficiente problema como para preocupar a un grupo que ya no se preocupaba por nada. Y menos tras liquidar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GzInHlFk3L8">4-0 al América mexicano</a><span class="pullquote_left">2006. La desidia. La caída de Dinho y su reinado</span> en la ronda de semifinales. Para colmo, en la final esperaba el Internacional de Porto Alegre, al que no se le adivinaban figuras como Raí, Müller o Toninho Cerezo. Se hablaba bien de un chico llamado Alexandre Pato, pero a sus 17 añitos, poca amenaza podía resultar. En honor  a la verdad, el Inter no gozó de ni una sola ocasión en los primeros 80 minutos. El caso es que el Barcelona  tampoco las tuvo. Obnubilado por la sonrisa ya forzada de un Ronaldinho sin velocidad, los barcelonistas jugaron con aire rutinario, a la espera de un gol que, eran el Barça, debía caer. Pero no cayó, y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4m8Ykp2hmO8">en una contra de las de toda la vida</a>, el Inter marcó y se llevó el título. Un Inter, Pato aparte, sin genios ocultos en sus filas, como demostraría el paso del tiempo, pero dotado con ese embrujo que la Intercontinental inyecta en el representante sudamericano. Un peligro del que el Barça, con la mente en otra parte, ni siquiera llegó a enterarse.</p>
<blockquote><p>Contra el poder de la Intercontinental, uno todavía mayor: el Barcelona de Guardiola y Messi</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Barcelona 2009 no era ya un equipo corriente. Los catalanes buscaban en Abu Dhabi lo que <a target="_blank" href ="https://sports-images.vice.com/images/2015/05/22/soy-leyenda-la-carrera-de-xavi-hernandez-en-imgenes-body-image-1432291929.jpg?resize=1220:*&#038;output-quality=75">nadie en la historia había conseguido: el <i>Sextete</i></a>. Y lo hacía subido a un trono más grande que el de 2006. Mucho más grande. El Barça de Guardiola necesitó una sola campaña para crear una casi inédita sensación de imbatibilidad. Estudiantes de La Plata, un batallador conjunto entrenado por Alejandro Sabella y liderado por un veterano –y renacido– Verón, no parecía capaz de romper lo irrompible. Pero los argentinos eran un equipo sólido, maduro y competitivo. Y tenían a favor la magia de la Intercontinental.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque se recuerda poco, aquel Barça llegó sufriendo al Mundial. El fichaje de Ibrahimovic y la caída de Henry supusieron un duro shock para el modelo campeón de 2009. El Barça tenía (relativos) problemas de juego. Como prueba, lo mucho que tuvo que sudar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1y3fTXBtUGg">para batir en semis al Atlante</a>, en un partido en<span class="pullquote_right">2009. La fe del Pep-Team. El pecho de Leo Messi</span> el que fue abajo en el marcador durante media hora. Iniesta acabó roto –se perdió la final– y Pep se vio obligado a tirar de Messi, que salía de lesión, allá por el minuto 53, todavía con empate. Estaba claro: Estudiantes iba a dar batalla. Y vaya si la dio. El <i>Pincha</i> ofreció una exhibición de lo que siempre caracterizó al club: entrega y lucha sin fin. El primero de todos, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-oRCm2tlLBQ">un emotivo Verón</a>, que dejó tres o cuatro toques fabulosos y, a sus 34 años, corrió con la ilusión de un hincha. Dicho esto, a diferencia de las finales previas, esta vez el Barça sí generó ocasiones. Muchas de hecho. Tras el 0-1 de Boselli, los culés inclinaron el campo y si no igualaron antes fue por esas cosas que tiene el fútbol. El memorable empate de Pedro en el último instante trajo a la mente el gol de Iniesta en Stamford Bridge. Aquel Barça parecía divino, también en los factores relacionados con la suerte. Muertos y derrumbados, para Estudiantes la prórroga fue una cruel espera de la estocada mortal, que finalmente recaería <a target="_blank" href ="http://media3.fcbarcelona.com/media/asset_publics/resources/000/041/665/original/8._FCB-Estudiantes-final_Mundial_30_-Optimized.v1360168275.JPG">en el pecho (¡!) de Messi</a>. La relación entre Leo y Argentina pasaba por su peor momento, algo que <i>la Pulga</i> no pudo ocultar en una celebración que en su país calentó <a target="_blank" href ="http://as01.epimg.net/futbol/imagenes/2009/12/20/mas_futbol/1261263605_740215_0000000001_noticia_normal.jpg">más de la cuenta</a>. El Barça subía por fin a la cima del fútbol, justo cuando más grande era su prestigio. Pero faltaba un pasito más.</p>
<blockquote><p>La Copa Intercontinental, a veces desigualada en nivel, casi siempre cuenta cosas a nivel histórico</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De vuelta en 2011 y con la candidatura a <i>“mejor equipo de la historia”</i> ya presentada, el <i>Pep-Team</i> acudió a Japón en busca de algo más que una nueva Intercontinental. Su rival en la final sería ni más ni menos que el Santos. El Santos de Neymar, la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/analisis-fichaje-neymar-fc-barcelona-messi/">joya brasileña emergente</a>, anunciada como futuro rey del fútbol y sucesor del actual, Leo Messi. Un Messi que atravesaba por el mejor momento de su carrera, a las puertas del tercer Balón de Oro e instalado en los debates sobre su posición en el Olimpo del balompié. ¿Era mejor que Pelé? Quién sabe, pero para demostrarlo, el destino le cruzaba en la final precisamente con el club de la vida de Edson Arantes. Un Santos de Pelé que, a su vez, reivindicaba su superioridad con respecto al Barça de Pep y se agarraba a sus chicos del presente para salvaguardar su trono. No exageramos al decir que en Brasil se habló del partido durante meses. Sobraban los alicientes.</p>
<p style="text-align: justify">Futbolísticamente, el Santos representaba una amenaza. Si bien no se trataba de un equipo brasileño de fútbol preciosista, en sus filas había talento. Destacaba Neymar, por supuesto. Con Neymar no estábamos ante una estrella sudamericana convencional. Neymar no era eso. El mejor resumen de su peso en un partido lo dio Carles Puyol <span class="pullquote_left">2011. Eterno Pep. Messi ante Pelé y Neymar</span>a la finalización del encuentro: <i>“Le habíamos estudiado mucho, le habíamos visto. La verdad es que daba un poco de miedo”</i>. A sus escasos 19 años, Neymar era ya un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Pp2i5RdhcIs">futbolista capaz de asustar a cualquiera</a>. A su lado estaba Ganso, más maduro y hecho a sus 22 primaveras. Un mediapunta delicioso, dibujante de pases invisibles con su zurda y algo lento, decían, para triunfar en Europa. A ellos se unían el lateral Danilo (hoy en el Real Madrid), el goleador Borges o la experiencia de Elano. Contra todo eso, Pep iba a proponer algo totalmente desconocido para el grupo de Muricy Ramalho. Si en 1992 fue el Barça el sorprendido por la magia sudamericana, esta vez sería el Barcelona el que respondiera a Brasil con algo nuevo. Concretamente, hablamos de un sistema de juego que recibió el nombre de <i>3-7-0</i>, y que básicamente consistía en una perfecta aglomeración de futbolistas en la zona central, reunidos con un objetivo claro: confundir y marear al Santos con eternas secuencias de pases. El Barça de Guardiola se plantó ante el mundo radicalizando su propuesta, marcando a fuego su estilo en los libros de historia. Messi, por su parte, acudió puntual a su duelo con Neymar y Pelé; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=c4ut141j1hM">marcó dos goles y la rompió</a>. El Barça ganó por 4-0. Como sucedió en 2006, aquel partido significaría a la postre el fin de un ciclo. Pero de qué diferente manera.</p>
<p style="text-align: justify">Mañana Fútbol Club Barcelona y River Plate se verán las caras en la final del Mundial de Clubes. En la final de la Copa Intercontinental. Algo memorable está por suceder.</p>
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		<title>El ciclo Messi</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jul 2015 02:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“¡Ya salen, ya salen! Míralos, ¡son unos picapedreros!”. La televisión argentina no podía contenerse. Tras reunir sin éxito una de las mayores constelaciones de su historia en el Mundial 2006, Brasil se había plantado en la final de la Copa América 2007 con un bloque y juego más que sombríos. Los Vagner Love, Josué, Mineiro [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>“¡Ya salen, ya salen! Míralos, ¡son unos picapedreros!”</i>. La televisión argentina <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rd1F9_vt0KQ">no podía contenerse</a>. Tras reunir sin éxito <a target="_blank" href ="http://diarioadn.co/polopoly_fs/1.15476.1343914765!/image/image.jpg_gen/derivatives/p4-3d1263x947/image.jpg">una de las mayores constelaciones</a> de su historia en el Mundial 2006, Brasil<span id="more-172241"></span> se había plantado en la final de la Copa América 2007 con un bloque y juego más que sombríos. Los Vagner Love, Josué, Mineiro o Elano parecían muy poca cosa, incapaces de vestir esa camiseta. Al otro lado estaba Argentina, que había coleccionado victorias con una superioridad casi sin precedentes. Existía en el país el pensamiento de que jamás se había disfrutado de tanto talento junto. Apunten: Zanetti, Ayala, Riquelme, Verón,  Tévez, Crespo… y Messi. Más Gaby Milito, Mascherano, Aimar, Cambiasso… Una mezcla perfecta entre jóvenes, maduros y leyendas consagradas que iba a más de tres goles por partido. Argentina nunca había sido tan, tan favorita ante Brasil. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6WPSAaQRHMo">Pero Argentina perdió</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Aquella derrota supuso un punto de inflexión –negativo– para la camiseta albiceleste. Los catorce años sin títulos, que parecían circunstanciales, de repente tenían otro aspecto. ¿Cuándo se rompería la racha? Después de todo, si no había sido con ese plantel, ¿cuándo sería? El semillero argentino había reaccionado con orgullo a la (des)aparición celestial de Diego Armando Maradona. Tras él llegaron acontecimientos como Batistuta (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1J36Yt5o_Mc">máximo goleador de la historia</a> de la Selección), Fernando Redondo (quizás el mejor y más puro <i>“5”</i> que dio la nación) o Riquelme (mejor jugador de la historia de Boca). Incluso puede decirse que en 2002, Argentina acudió a una Copa del Mundo con el mejor engranaje colectivo en décadas de la mano de Marcelo Bielsa. Pero nada había bastado. Los años caían y las derrotas se acumulaban. Solo los treintañeros recuerdan ya una Argentina campeona.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Jugar con Argentina te quita prestigio»</i> (Carlos Tévez, 2 de septiembre de 2011).</p>
<blockquote><p>El S.XXI no conoce triunfo argentino. Cada derrota hacía más probable la siguiente. Hasta hoy.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lionel Messi es un insurrecto. Un hereje contra la historia. En el rosarino, el fútbol encontró a la primera figura en treinta años a la <a target="_blank" href ="http://www.masconazo.com/sports/images/pelemessidi.jpg">altura de sus reyes pétreos</a>. Nacido en la tierra de su antecesor, Messi recibió de manera natural una comanda sin lógica: reeditar la obra irrepetible e insuperable de Maradona con Argentina. Daba igual que tal cosa fuera, literalmente, imposible. Las historias especiales del mundo del balompié se suceden en contextos sociales y deportivos tan particulares que el propio fútbol se asegura de que no puedan duplicarse. Pedirle a Messi una historia de amor <a target="_blank" href ="https://lachamusca.files.wordpress.com/2007/10/maradona2.gif">con <i>“la Diez”</i></a> como la que vivió Diego tendría el mismo sentido que exigirle a cualquier estrella (pasada o futura) que llegase al Real Madrid que pusiera su nombre a la <a target="_blank" href ="http://static.betazeta.com/www.ferplei.com/up/2010/02/distefano_destacado.gif">altura de Alfredo Di Stefano</a>. Tan ilógico como demandarle al próximo megacrack del FC Barcelona que se alce por encima de los números y títulos del propio Messi. Los gigantes del balón dejan su marca en territorios por conquistar. Todos menos Leo, obligado a <i>bancarse</i> ese imposible.</p>
<blockquote><p>Argentina necesita sentirse Argentina para competir. Son un fútbol basado en el orgullo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que Diego Maradona fue para la Selección quedó explicado en su momento en el tercer párrafo del artículo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/">«Solo queda el potrero»</a>. Mucho más que un Mundial, su legado tuvo que ver con la exaltación del orgullo argentino. Alrededor del liderazgo de Diego nació una competitividad extrema de unos futbolistas, en algunos casos, bastante limitados. La imagen del triunfo es México 86 pero el resumen del <i>maradonismo</i> se condensa en Italia 90. Si uno repasa el campeonato, verá que el Pelusa lo finalizó con 0 goles en 7 partidos (había hecho 5 en 7 encuentros en suelo mexicano). Maradona afrontó el torneo muy castigado del tobillo y casi no hubo señales de sus galopadas <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">en la primera fase</a>, en la que Argentina quedó tercera. Pero entonces llegó la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wu0FfcdZQ18"><i>«corrida memorable»</i></a> ante Brasil. Una inolvidable injusticia futbolística ante el enemigo íntimo. El milagro del Diez obligaba al resto a derramar sangre si era necesario. A partir de ahí, Argentina fue avanzando rondas sin necesidad de ganar, con el arquero Goycoechea <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=q_2bFXWhxQs">parando mil penaltis</a>, todo rodeado de un sufrimiento extremo. Maradona no decidía los partidos con goles o asistencias, pero resultaba objetivo que sin él, la albiceleste no hubiera durado ni un minuto en el Mundial. Alemania acabó con el sueño del tricampeonato pero en la camiseta argentina se había grabado un gen ganador que le permitió levantar dos Copas América en 1991 y 1993 sin tener a Maradona en sus filas.</p>
<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><i>(Hasta aquí la historia argentina entre 1986 y 2011. Sepamos qué hubo más allá.)</i></p>
<blockquote><p>La tarea de Leo Messi en Argentina tenía connotaciones por encima incluso de los propios títulos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Leo Messi arranca como número uno del planeta en 2009. Es ahí, un año antes del Mundial de Sudáfrica, donde comienza <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-etapa-sabella-messi-maradona-batista/"><i>“Que de la mano de Leo Messi”</i></a>, artículo que narra con máxima precisión toda la etapa de Messi en la Selección entre 2009 y 2013. Es la de Leo una historia de madurez tardía, un encuentro entre dos entes (jugador y Selección) destinados a quererse y que sin embargo, llegaron a odiarse casi sin matices. Leo, amando a su país, viajaba con pavor hacia un fútbol y una cultura todavía imposibles de descifrar para él. El pueblo argentino, por su parte, reaccionaba con ira al no poder adorar a quien ya era rey. Por el camino erraron unos y otros, y fue en 2012 cuando la barrera por fin cayó. Había costado pero Messi ya era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fynBy_Z-7nw">el futbolista del siglo</a> también con Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a ello, la prueba del algodón estaba por llegar. La Copa del Mundo de Brasil definiría el impacto real de Messi en la historia de la Selección. Lo cierto es que globalmente Argentina llegaba bien. El bloque de jugadores contaba con la edad ideal y venía actuando junto desde hacía tres años. No obstante, el once habitual de Sabella dejaba muchas dudas. La delantera acumulaba elogios pero el centro del campo y –sobre todo– la defensa eran casi un saco de boxeo para la opinión pública. Fruto del nerviosismo, Sabella inauguró el campeonato ante Bosnia con cinco zagueros, el sistema que solía utilizar cuando olía el sufrimiento. La primera parte de Argentina fue horrible, depresiva. En 45 minutos de juego se estaba tirando por tierra todo el optimismo acumulado en los dos años anteriores. No hay exageración, Argentina es tal cual, y un Mundial (que se lo digan a Bielsa) tampoco otorga tiempo de reacción. Pero entonces apareció Messi. Apareció por fin la imagen deseada: un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DRj1tYHary0">golazo de Leo con la Diez en la Copa del Mundo</a>, celebrado <a target="_blank" href ="http://41.media.tumblr.com/9c41f017fa64a70e98749853c34fcf39/tumblr_n79myzfIb71rjh70yo1_1280.jpg">como nunca</a> antes por <i>la Pulga</i>. Argentina había jugado fatal pero había ganado. Hubiera podido derrotar a Bosnia sin el concurso de Messi, pero hubiera sido imposible ser feliz aquella noche sin la ilusión de tenerle.</p>
<blockquote><p>Messi puso lo imprescindible para que Argentina comenzara a recobrar el placer de ser ella misma</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras Bosnia llegó Irán, quizás la peor actuación de Argentina en la Copa. A nivel de juego lo cierto es que no había muchas noticias positivas; Messi la tocaba poco, Di María intentaba miles sin éxito y apenas sí se sucedían cortes milagrosos de Mascherano. Asomaba de nuevo la depresión cuando Messi, tras 90 minutos opacos como no se le recuerdan, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qRaSyjRRc40">inventaba otro golazo excepcional</a>. Las dudas quedaban sepultadas por la euforia que generaba ver a Leo decidir. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0yGJOICdXHI"><i>“Gracias a Dios, el enano frotó la lámpara”</i></a>, exclamaba Romero tras el choque. Messi comenzaba a penetrar en unos compañeros que, ahora sí, creían tener el as de la baraja. Estaban cambiando cosas. En octavos llegó la brutal exhibición de Di María ante Suiza, definida de la mejor manera: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0PbrDfCJKK4">gol del <i>Fideo</i> tras cabalgada</a> de Messi en el minuto 118. En el 120, <a target="_blank" href ="http://www.rpp.com.pe/pict.php?g=-1&amp;p=/picnewsa/1390743.jpg">palo milagroso</a> de Suiza. El tono épico estaba ya servido. ¿A qué nos recordaba todo esto?</p>
<p style="text-align: justify">El final feliz quizás se estropeó cuando, ante Bélgica, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TnWNFBVdbsw#t=2m44s">un pase inaudito de Leo</a> obligó a Di María a una carrera inasumible hasta para él. Con Angelito fuera y Messi, Agüero e Higuaín muy lejos de sus plenitudes físicas, los de Sabella dejaron de poder atacar. Pero daba igual. Argentina ya era Argentina de nuevo. A partir de aquí, los elementos menos dotados (y más discutidos) de la Selección pusieron <i>“el huevo”</i> histórico que les había caracterizado en el pasado. Para el recuerdo la actuación del flojísimo Basanta (todo un homenaje a los Troglio, Giusti y compañía), <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4DTJbu_hfg4#t=9m19s">el corte acrobático de Garay en el minuto 94</a> ante Bélgica, el cruce de Mascherano ante Robben, los kilómetros de Biglia, los penaltis de Romero ante Holanda (<i>déjà vu</i>), el cierre con codazo de Rojo ante Wijnaldum… Incluso los primeros 45 minutos de Messi ante Alemania, sus mejores del torneo, se basaron en un derroche físico y emotivo que no estaba para sostener. Argentina hincó la rodilla, sí. Y es Argentina un país tremendamente exitista; si no hay triunfo, no hay gloria (y más en el caso de Messi). Pero esta vez iba a ser distinto. Exactamente igual que sucedía tras la final de Italia 90 (<a target="_blank" href ="http://mla-s2-p.mlstatic.com/el-grafico-3692-i-grandes-fotos-del-mundial-italia-90-4160-MLA2792265854_062012-F.jpg">Ver Portada <i>“El Gráfico”</i></a>), el pueblo se sintió unido a ese grupo, había compartido su sufrimiento, generándose así un nivel de empatía inesperado. <a target="_blank" href ="https://pbs.twimg.com/media/CHUXdIMWoAIuPoD.jpg:large"><i>“Nunca lo vamos a olvidar”</i></a>. Leo regresó sin su Mundial, pero había recuperado el <i>argentinismo</i>. El valor de esa camiseta.</p>
<blockquote><p>La herencia del Mundial ha hecho de Argentina algo que, por nivel de futbolistas, quizás no es</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>“Argentina tiene un equipazo”</i>. La sentencia data de junio de 2015, escasos 12 meses después del comienzo de la Copa del Mundo. Faltan días para el arranque de la Copa América y Argentina, en efecto, es muy favorita. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Umo3VEWELxM">Leo Messi ha recobrado el nivel</a> físico que hubiera soñado tener en Brasil, algo que condiciona el sentir general. Pero hay algo más detrás. De repente, se mira distinto a los convocados por Martino. Se sumaron Otamendi y Banega, de grandes temporadas en Valencia y Sevilla pero tampoco novedades desconocidas. Ambos formaron parte del proceso desde 2011. Entonces, ¿existe ese equipazo? </p>
<p style="text-align: justify">Con la Champions League como máxima prueba de calidad <i>“élite”</i>, un vistazo al núcleo duro nos dice que los Romero, Biglia, Rojo, Gago, Banega (más los Fede, Palacio o Basanta) jamás tuvieron peso relevante en la Copa de Europa. Otros, como Lavezzi, Garay, Zabaleta o Pastore sí que la juegan cada año, aunque queden lejos de frecuentar las semifinales. El dominio de la competición se reserva <a target="_blank" href ="http://www3.pictures.zimbio.com/gi/Lionel+Messi+Carlos+Tevez+Argentina+v+Mexico+YPDhwMXNr7ql.jpg">para la delantera</a> y Javier Mascherano, es decir, para las piezas intocables, aquellos de los que nunca se dudó. Sucede que Argentina es hoy un escenario mucho más agradable y placentero. El citado Pastore es el mejor ejemplo de ello. Siendo un jugador innegablemente <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/boca-juniors/futbol/Lagunero-irregular_0_829717362.html"><i>lagunero</i></a>, su integración ha sido inmediata, suave, casi idílica. La misma camiseta que hizo de Verón un apestado y de Aimar algo irrelevante, parece no pesar para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-di-maria-argentina-martino-messi-sabella/">el <i>Flaco</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Y así, con felicidad e ilusión, Argentina se prepara esta noche para intentar romper una sequía de 22 años. En Chile ante Chile, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iIOIRalHwdU">un toro capaz de embestir</a> como pocos actualmente. Pero Argentina está confiada porque se siente Argentina. Qué mejor ejemplo que frente a Uruguay, un choque de terrible dureza en el que cada pieza de la albiceleste metió todo sin arrugar lo más mínimo. <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/copa-america-2015-argentina/va-Leo-vamos_0_1383461642.html">Empezando por Messi</a>. A él corresponde haber devuelto al país a la senda de grandeza de antaño. Sabe Leo que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=P_RCD4h5MOs">necesita imperiosamente</a> este título, pero el ciclo Messi ya está rentabilizado para Argentina. Solo una vez en la historia lograron encadenar final del Mundial y Copa América en el plazo de un año. Fue en 1991, tras la Copa del Mundo de Italia, cuando llevar la <a target="_blank" href ="http://upload.te3p.com/uploader/587199/11276145482.jpg">azul y blanca</a> otorgaba prestigio. Como hoy.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-lionel-messi-barcelona-nuevo-sistema/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/messi/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/analisis-ligas-ganadas-barcelona-leo-messi-temporada-2008-2009/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/messi/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>Flaco sin Fideo</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Jun 2015 02:00:47 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n 2012, Argentina gozaba del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=hYlXs0KfOAg">segundo mejor</a> contragolpe del mundo. El funcionamiento del mismo era simple: Gago, Mascherano o quien fuese recuperaba el balón cerca de su portería y se lo daba rápido<span id="more-171492"></span> a Di María o Messi. La dupla rosarina era la clave. Ellos eliminaban rivales, conducían la bola a toda velocidad y la entregaban en bandeja a Higuaín o Agüero, los dos puntas encargados de desmarcarse. Así, la albiceleste <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5O5ctzXN9mA">batiría a Brasil</a>, Uruguay, Alemania o Chile; Messi igualaba el récord de goles en un año natural de Batistuta y <i>la</i> Argentina renacía.</p>
<p style="text-align: justify">Hoy, Gerardo Martino pretende <a target="_blank" href ="http://www.diariopopular.com.ar/notas/219628-sin-criticarlo-martino-se-diferencio-del-estilo-sabella">romper con la herencia</a> recibida.</p>
<blockquote><p>Di María es el reflejo táctico del cambio de estilo del Tata Martino</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Di María era todo para Sabella. Su as en la manga, su seguro de vida. <i>“Quisiera tener dos como él”</i>, solía decir. Su valor táctico ya quedó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/analisis-posicion-di-maria-argentina-real-madrid/">explicado en su momento</a>. Resumido, Ángel corría <a target="_blank" href ="http://www.diarioveloz.com/adjuntos/120/imagenes/000/995/0000995930.jpg">hasta el desmayo</a> para hacer viable la presencia de tres delanteros. Eso sin la pelota. Con ella, al no haber centrocampistas creativos, la labor de ayudar a Messi a generar cosas recaía en el <i>Fideo</i>. Cuando había espacios para cabalgar (que era casi siempre) todo iba perfecto. En ausencia de los mismos sí surgían problemitas. Como interior, la naturaleza <i>“loca”</i> de Di María conllevaba riesgos de sobra conocidos: regates en zonas inadecuadas, precipitación, malos pases y escasa paciencia. </p>
<p style="text-align: justify">En otras palabras: Di María era el fiel reflejo del proyecto Sabella, el espejo de su voluntad futbolística. Angelito debía provocar un tránsito permanente cerca de Leo. El Tata busca huir de esto.</p>
<blockquote><p>Martino no quiere que Di María confunda la idea de su Argentina</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hoy el nombre de moda es Pastore. El futbolista del PSG no es ni mucho menos un gestor de juego (tarea que en su club recae sobre todo en Verratti) pero sí tiene virtudes relacionadas con la construcción. Su gambeta, por ejemplo, tiende a ordenar los ataques. Detrás de un regate de Pastore no suele llegar la asistencia definitiva (<i>estilo Di Ma</i>), sino que es el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qq5aEtt3nAw">nexo hacia ese pase</a> de gol. Nadie expresa mejor que él las diferencias entre el presente ciclo y el de un Sabella que ni lo llamó para el Mundial. Nada más aterrizar, Tata depositó en Pastore el rol que antes tenía Di María: ser la pared para Leo, su compañero de fatigas. Con más pases y menos vértigo, claro.</p>
<blockquote><p>Aunque se adapta a cualquier cosa, Di María ya no disfruta tanto</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">¿Y Di María? ¿Qué es para Martino y su Argentina? Por puro nivel individual, Ángel sigue siendo importantísimo, capital, si bien su jerarquía ha bajado. Ahora juega mucho más por fuera, pegado a la banda izquierda. Una zona que el <i>Fideo</i> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YnClE8VVnqY">dominó en el pasado</a> pero que actualmente le hace sufrir un poco. A nadie escapa que el ex madridista anda lejos de la forma física de 2014, cuando parecía un futbolista incansable. Regatear hacia línea de fondo requiere un puntito de explosividad que apenas sí mostró ante Jamaica. Y como el centro ya está ocupado por Pastore, Di María ve reducidas las visitas a su amigo Lionel. Solo la presencia de Biglia le saca una sonrisa completa: con el medio de la Lazio, Ángel corre mucho menos hacia su portería.</p>
<p style="text-align: justify">Dicho esto, más que la posición sobre el campo, lo que incomoda a Di María es la ausencia de metros para correr. Lo que antaño era un conjunto hecho para la contra, hoy es un equipo que acumula hombres en terreno rival, con un 70% de posesión y casi <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/copa-america-2015-argentina/Masche-pelota_0_1381062193.html">2000 pases en la Copa América</a>. No hay huecos y gente como Agüero (a pesar de sus goles) sufre los rigores de la falta de espacios. Incluso Pastore, el beneficiado del nuevo modelo, acaba agotado mentalmente los partidos. El ritmo argentino cansa a quienes lo ejecutan pero Martino, por ahora, lo tiene claro: en la dieta del <a target="_blank" href ="http://static.tumblr.com/yw13nbf/d0Tlpjh5h/bannernew_para_tumblr.png"><i>Flaco</i></a> no caben los fideos.</p>
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		<title>Javier Mascherano, tan joven y tan viejo</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Apr 2015 02:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«D</span>e chico ya tenía el objetivo de ser jugador de fútbol. Costase lo que costase, iba a ser jugador de fútbol. A dónde iba a llegar, a qué división y en qué club iba a estar no lo sabía todavía, pero él iba<span id="more-162644"></span> a ser jugador de fútbol. Y si para ello nosotros no le dejábamos irse de casa, se iría él mismo»</i>, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xB__gFPrhLY">contaba aún asombrado</a> Óscar Mascherano. La carismática personalidad de su hijo, Javier Alejandro Mascherano, no tardó mucho en atravesar las barreras de su hogar y enganchar por igual a compañeros, técnicos, críticos y aficionados. Fue de hecho en su San Lorenzo natal, en los humildes clubes de Cerámica y de Barrio Vila, donde muchos comenzaron a llamarle capitán, donde otros le reconocieron líder y cuando algunos, los más avispados, ya le empezaron a tratar de usted. </p>
<p style="text-align: justify">Javier siempre demostró unas condiciones innatas para el liderazgo, pero no son pocas las veces que <a target="_blank" href ="https://latidosamericanos.wordpress.com/2011/07/06/javier-mascherano/">ha admitido</a> que no le gusta el calificativo de líder. <i>«Mucha gente piensa que soy un futbolista de una personalidad muy fuerte, pero la verdad es que soy muy tranquilo»</i>, comenta justo antes de dar con la clave de la cuestión: <i>«Nunca digo lo que alguien tiene que hacer si no lo hago yo antes»</i>. Fue esa forma de ser, esa forma de vivir, la que le llevó a ser nombrado <i>«Jefecito»</i> de un ejercito imaginario, de una pasión colectiva, antes de convertirse en el famoso «5» de River Plate y en <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2014/06/20/futbol/mundial/argentina/1403251526.html"><i>«sinónimo de la selección»</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Astrada confiaba en él como el futuro gran 5 de River y de Argentina</span>Dicho apodo, del cual reniega siempre que puede, le llegó por obvio y por herencia. Leonardo Astrada, su predecesor en cuerpo y espíritu, era conocido como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=J9xh43Kh8U4">el <i>«Jefe»</i></a> por las mismas razones por las que Mascherano nunca fue uno más en sus equipos. Era un ganador, obcecado y combativo, cuyo último servicio como futbolista fue acoger al que debía ser el sucesor de Reinaldo Merlo, Américo Gallego, Matías Almeyda y de, por supuesto, él mismo. El <i>«Diario Olé»</i>, en enero de 2003, cuando Javier todavía no había debutado pero ya comenzaba a ser conocido por todos, organizó un encuentro entre ambos. <i>«Siempre le pido que hable más para ubicar mejor a sus compañeros y no tener que desgastarse innecesariamente. Pero esas cosas te las brindan la experiencia, los partidos»</i>, comentaba Astrada a un Mascherano que marcaba las distancias: <i>«Siempre comento que, más allá de lo que juego, me gustaría ganar aunque sea la mitad de los títulos que ganó Leo. Hay una cosa que está bien clara, él ya demostró todo lo que es y yo todavía no demostré nada»</i>. La conversación <a target="_blank" href ="http://old.ole.com.ar/diario/2003/01/03/c-497892.htm">es una delicia</a> por premonitoria y, sobre todo, por la madurez que demuestra Javier en cada respuesta. Cuando Astrada es preguntado por si va a ver tranquilo los partidos cuando se retire, el <i>«Jefe»</i> inmediatamente mira a su discípulo. <i>«Tengo plena confianza. El puesto está cubierto. Tiene un quite rápido, cabecea bien, juega con las dos piernas, es hábil»</i>, afirma. <i>«Si me toca, trataré de no defraudarte»</i>, asegura tajante y convencido el joven <i>«Jefecito»</i>.</p>
<blockquote><p>Aunque suene raro, Javier Mascherano se hizo un nombre con Argentina antes que con River Plate.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Curiosamente, Mascherano no dio sus primeras patadas a un balón en condición de centrocampista, sino de delantero. <i>«Como punta era velocidad, potencia y buen remate. Pero a mí me parecía que tenía que ser mediocampista por su justeza y capacidad para levantar la cabeza y poner la pelota donde quería»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.conexionbrando.com/1262216">recordaba</a> uno de sus primeros técnicos y el gran culpable de este cambio de puesto, su padre. </p>
<p style="text-align: justify">Ya asentado en el centro del campo y todavía en edad infantil, fue reclutado por Renato Cesarini, un equipo rosarino que más que un club es <i>«una incubadora de talentos»</i>. Su orgulloso descubridor, Jorge Solari, otrora mediocampista de River, hermano de Eduardo y tío de Santiago, reconoce que fue muy fácil detectar el talento y potencial de Javier. <i>«Tenía buen despliegue, no perdía pelotas y las pasaba bien. Llegaba al arco y era tranquilo, pero tenía personalidad. No gritaba, pero se imponía por su inteligencia. Le decías que se juntara con el «10» o se acercara a los centrales y lo entendía enseguida”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.conexionbrando.com/1262216">comenta</a>. Salvador Capitano, su entrenador entonces, le <a target="_blank" href ="http://www.lacapital.com.ar/ovacion/Mas-alla-de-sus-condiciones-Mascherano-conserva-la-humildad-de-siempre-20140710-0044.html ">recuerda</a> como <i>«un pibe con algo especial, que no podía fallar y tenía que llegar a los más alto de su carrera”</i>. En esos años <i>«jugaba de «8», con mucho recorrido en la cancha, y en poco tiempo se ganó el respeto de todos”</i>. Sus buenas actuaciones, los contactos de Jorge Solari y la insistencia de Salvador Capitano, le permitieron ir haciendo pruebas y pasando preselecciones que le harían llegar primero a las inferiores de Argentina y, después, a los juveniles de River. Era el camino lógico, el esperado, pero en ese momento todo cambió: se aceleró.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Debuta con Argentina antes que con La Banda</span>Mascherano juega con Argentina Sub-15 en 1999, disfruta con Argentina Sub-17 en el Sudamericano de 2001, sufre como <i>sparring</i> en el Mundial de 2002, lidera a la Sub-20 en el Sudamericano en enero de 2003 y debuta con Argentina en julio de ese mismo año&#8230; ¡Sin haber jugado un solo partido con River! ¡Porque ni siquiera entrenaba de seguido con el primer equipo! Este hecho, histórico por lo inusual, se explica por dos razones. La primera, que durante esa temporada el conjunto de Manuel Pellegrini tenía sobrepoblación de centrocampistas. La segunda, que el seleccionador de Argentina era Marcelo Bielsa. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/02/revolucion-marcelo-bielsa-en-olympique-marsella-y-futbol-frances/"><i>«El Loco»</i></a>, que a veces es el más cuerdo, había visto entrenar a Mascherano durante la dramática Copa del Mundo de Corea y Japón, y se había quedado prendado. Futbolística y humanamente, Javier Masherano era puro bielsismo. Así que un 16 de julio de 2003, el <i>«Jefecito»</i> jugó por primera vez con la absoluta. <i>«Sé que es raro, rarísimo, que no juegue en el club de donde vengo y que pueda ser titular acá. Pero justamente por eso trato de olvidarme de lo que pasa en River y rendir para demostrarle al técnico y a todos de que puedo jugar con esta camiseta»</i>, declaró <a target="_blank" href ="http://old.ole.com.ar/diario/2003/07/16/s-590009.htm">tras el partido</a>. Más allá de la anécdota en sí, que forzó su debut con su club tan solo un mes más tarde, Mascherano sacó vivencias muy productivas de toda la tensión y el sufrimiento del que fue partícipe en 2002. <i>«¿Qué me dejó esa experiencia? De todo. Lo más fuerte fue el final. Ver llorando a jugadores que triunfan en los mejores equipos del mundo me impactó mucho. Pero imagínate lo que puede ser entrenar los días previos a la competencia con Batistuta, Zanetti, Samuel o Aimar»</i>, <a target="_blank" href ="http://old.ole.com.ar/diario/2003/07/16/s-590009.htm">comentaba</a> antes de añadir que, además, tuvo la oportunidad de ver en primera persona a Matyas Almeida y Diego Simeone, lo que para su <i>«su posición era importantísimo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Durante aquel Mundial se comenzó a fraguar una historia de pasión, emoción y sufrimiento que le acompaña hasta estos días, pero que a su vez también elevó su carrera deportiva paso a paso. Precisamente a finales de ese mismo año 2003, en una <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Mundial_de_F%C3%BAtbol_Juvenil_de_2003">Copa del Mundo Sub-20</a>, vive su primer gran día; su verdadera explosión como futbolista de élite. Aquella es la generación de Pablo Zabaleta, Gonzalo Rodríguez, José Sosa, Fernando Cavenaghi y Carlos Tévez, y la dirige un Hugo Tocalli que ya admira, respeta y es consciente de lo que es Mascherano. Él le convierte en su líder, su estandarte, la figura central e innegociable de una selección que aspira a todo. Y el <i>«Jefecito»</i> responde. Son los cuartos de final, su Argentina pierde 0-1 ante Estados Unidos, corre el minuto 80 de partido y el equipo parece desfallecer. Entonces, rompiendo un brutal silencio, se alza con rotundidad una voz: <i>«¡Vamos, carajo, vamos!»</i>. Es el líder, es Mascherano. El mismo que, tras gritar, lleva el partido a la prórroga con un gol en el 94&#8242;. <i>«Creo que el equipo medio ya estaba un poco resignado y quizás necesitaba alguien que gritara porque en ese momento se hace para todos difícil. A a mí se me dio gritar para que siguiéramos intentando hasta la última jugada y se diera como se dio en el gol»</i>, <a target="_blank" href ="http://old.ole.com.ar/diario/2003/12/13/f-675484.htm">declaró</a> instantes después. El posterior gol de Cavenaghi llevaría a Argentina a unas semis en las que caería ante la Brasil de Dudú, Alves y Nilmar, pero nada de esto restaría protagonismo a Javier. <i>«No se trata de uno de esos caudillos enormes (en tamaño, sobre todo, y en personalidad). No, lo de Mascherano es una cuestión de carisma»</i>, <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2003/12/01/d-02401.htm ">narraba</a> <i>«Clarín»</i>. <i>«Tiene cosas del Cholo Simeone, de la Brujita Verón, de Matías Almeyda y del Cuchu Cambiasso»</i>, hacía lo propio Olé. Hasta el propio Simeone se animó a <a target="_blank" href ="http://old.ole.com.ar/diario/2003/12/13/f-675486.htm">escribir un texto</a> en el que se comparaba con él, aconsejándole que <i>«nunca deje de soñar con jugar con la celeste y blanca»</i>.</p>
<blockquote><p>Su camino hacia Europa, en compañía de Carlos Tévez, tuvo sus claros y sus sombras.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Antes de desembarcar en Europa, pasó por el Brasileirao con Tévez</span>Las expectativas con Masche, evidentemente, se dispararon. Comienza a jugar con Pellegrini en River, pronto se adueña del centro del campo, gana el Clausura 2004 a las órdenes de Astrada, triunfa con Argentina en los Juegos Olímpicos de Atenas, disputa <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WPRED_iEhTE">la Copa Libertadores</a>, entra dentro del mejor equipo de América en 2004 y 2005, y se confirma como una estrella con Merlo como técnico. En definitiva, su carrera despega y parece imparable. <i>«Javier es un jugador moderno, temperamental e inteligente. Presionando hacia adelante es un fiera. Además es un chico al que le gusta aprender; después de las prácticas se queda charlando y pregunta»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/555234-todos-hablan-de-el-mascherano-la-figura-que-acapara-elogios">explicaba</a> Jorge Ghiso, técnico de los reservas de River, antes de afirmar que <i>«en Europa se van a pelear para llevárselo»</i>. Y así fue. Conocido fue el interés del Ajax de Amsterdam y, durante cierto tiempo, también se especuló con el Real Madrid, pero sus pasos volvieron a resultar impredecibles. Tras un acuerdo con Media Sports Investments, el cual era clave para mantener la maltrecha caja de <i>«Los Millonarios»</i>, Javier firmó con Corinthians en mayo de 2005 para acompañar a Carlos Tévez en su aventura en Brasil. <i>«Sentía que era el momento de, quizás, probar otra experiencia. Había un proyecto muy lindo. No se cumplió del todo, pero pudimos salir campeones de la liga brasileña»</i>, <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2011/03/06/actualidad/1299399749_850215.html">comentaba Masche</a>. Este título y la experiencia personal, que gracias al estilo de juego brasileño le ayudó a mejorar en el mano a mano, compensaron los ocho meses que se pasó lesionado, los problemas en el vestuario y las promesas incumplidas del proyecto.</p>
<p style="text-align: justify">Además, en Brasil también pudo forjar una curiosa amistad con Carlos Tévez, que continuaría en el Mundial de 2006, donde Argentina cayó ante Alemania con ambos en el once titular, y cruzaría el charco unos meses más tarde para llegar al West Ham inglés. Allí el <i>«Apache»</i>, de Boca y Buenos Aires, y el <i>«Jefecito»</i>, de River y de Santa Fe, vivirían dos experiencias muy dispares. Mientras el delantero se erigió en su heroico salvador, el mediocentro no tuvo la confianza de Pardew ni de Curbishley. <i>«Yo no tuve una disputa con nadie. Ni siquiera una pelea o algo así. No entiendo qué fue lo que pasó o que hice mal en West Ham. Pero para que se den estas cosas debe haber errores y evidentemente acá algo pasó»</i>, <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2007/02/04/deportes/d-07201.htm">explicó</a>. Los problemas con el contrato y los escasos seis partidos disputados complicaban su reconocida intención de que Upton Park fuera su escaparate para fichar por un grande europeo, pero inesperadamente y pese a todo esto mismo fue <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2007/02/04/deportes/d-07201.htm">lo que sucedió</a>: <i>«Rafa me preguntó si yo quería seguir en Inglaterra o si prefería irme, y cuando le dije de mi voluntad de jugar en este fútbol le metió duro para que me contrataran»</i>. Años más tarde, Mascherano admitiría que durante esos duros meses en West Ham había pensado en volver a Argentina para intentar retomar el pulso de su carrera. Pero aguantó.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Con Rafa en Liverpool pasó de mediocentro a especialista defensivo</span><i>«La enseñanza fue que esa misma temporada la acabé jugando una final de la Champions»</i>, comenta echando la vista atrás. Y no sólo eso, sino que además los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5RNS8IojmuE">aficionados <i>reds</i></a> le eligieron como mejor jugador de dicho partido. En Atenas, pese a la derrota ante el AC Milan de Inzaghi y Ancelotti, comenzaría un idilio entre Mascherano y Anfield que, pese al amargo final, tanto por la marcha en sí como por su despedida como sufrido lateral, se prolongaría por tres temporadas más. Durante este tiempo el centrocampista argentino emprendería la evolución -casi- definitiva de notable mediocentro a gran especialista defensivo, siguiendo de esta manera los pasos de su admirado Claude Makélélé. <i>«Nunca quedaba regalado»</i>, <a target="_blank" href ="•	https://www.youtube.com/watch?v=RHuIivz2XiU">decía Masche</a> con verdadero asombro. En este proceso, amen de en su rápida adaptación a la Premier League, tuvo mucho que ver Rafa Benítez. Del técnico madrileño, el <i>«Jefecito»</i> habla maravillas. Le nombra como una de las personas más relevantes de su carrera, le agradece la oportunidad recibida y, además, le reconoce la transformación táctica que vivió el Liverpool (del 4-4-2 al 4-2-3-1) para encajarle junto a Steven Gerrard y Xabi Alonso: <i>«Gerrard pasó a mediapunta por detrás de Torres y jugué con Alonso. Él se encargaba de crear y yo le daba balance, jugaba con la escoba, daba las coberturas. [&#8230;] Con Rafa perfeccioné lo táctico. Me dio la oportunidad de demostrarme que podía jugar en Inglaterra. Tácticamente es muy, muy bueno. Lee muy bien al rival, sus debilidades»</i>. Bajo esta fórmula, que sólo se mostró falible con la marcha de Xabi, <a target="_blank" href ="http://www.dailymail.co.uk/sport/football/article-530223/Mascheranos-master-class-destruction.html"><i>«the world&#8217;s most expensive &#8216;water carrier'»</i></a> se convirtió en un futbolista unánimemente respetado, admirado y deseado en el fútbol europeo.</p>
<blockquote><p>En Barcelona se ha medido la gran capacidad de sufrimiento y autoexigencia de Javier Mascherano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Mi juego se basa mucho en la velocidad, intentando cortar las jugadas. A todos nos gusta jugar con la pelota, pero no soy un mediocentro capaz de armar con la pelota. Puedo dar una buena salida, pero no puedo ser un «5» como fue Redondo»</i>, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RHuIivz2XiU">razonaba</a> en 2008. Declaración a declaración, Javier Alejandro Mascherano siempre ha demostrado un crudo conocimiento de sí mismo. Consciente de sus virtudes, comprende sus limitaciones y entiende cómo afecta todo ello a su equipo. Sin embargo, esto jamás le ha servido de excusa o consuelo. <i>«Yo no soy un jugador talentoso. Todo me ha costado. No soy de esos jugadores que hacen la diferencia dentro de la cancha, sino más de los jugadores a los que se les nota el sacrificio, el trabajo. ¿Cuál es mi secreto? Vivo para esto»</i>, decía <a target="_blank" href ="http://www.rollingstone.com.ar/1701062">en otra ocasión</a>. El <i>«Jefecito»</i> entiende el sufrimiento como una forma de avanzar. De crecer. Quizás por eso, fichó por el exigente Fútbol Club Barcelona de  Guardiola, Leo Messi, Xavi Hernández, Andrés Iniesta&#8230; y Sergio Busquets.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Sobre todo está Busquets, que es el jugador perfecto para este club. Sergio, que por su talento podría jugar en cualquier equipo, ha nacido para jugar acá. Tiene todo lo que debe tener el mediocentro del Barça: quite, buena técnica y un orden táctico perfecto. Yo le miro y trato de aprender, sacar cosas. Somos perfiles diferentes. Implicación siempre he tenido. Para ser campeón necesitas un grupo. Juegan 11, cinco esperan en el banco y seis lo ven en la tribuna. Pero para hacer buenos a los 11 necesitas una competencia sana y diaria. Y yo vine para eso»</i>, <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2011/03/07/deportes/1299452414_850215.html">explicaba</a> a los seis meses de llegar a Can Barça. Pep Guardiola no le había traído por 24 millones de euros como relevo de Yaya Touré o como sustituto de Sergio Busquets, sino como futbolista. Como jugador de fútbol. Sus condiciones tácticas, físicas y emocionales le serían de un gran valor para poder desarrollar sus ideas, fueran éstas las que fueran. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lmVSQ71zdKY">tackle ante Nicklas Bendtner</a>, a la postre el instante en el que el Barcelona estuvo más cerca de perder dicha Champions, sólo fue la prueba empírica de que un jugador como Masche terminaría siendo importante en el equipo porque, en definitiva, alguien como él está condenado a serlo. Sea donde sea y fuera como fuera. Al final, el desarrollo del curso, los problemas físicos de los defensas (Puyol, Abidal y Milito), la fallida prueba con Busquets como central y la planificación deportiva decidieron que, para encontrar su sitio en el once titular, Javier tenía que abandonar la posición para la que había nacido.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Su paso al centro de la defensa ha tenido sus continuos altos y bajos</span><i>«Jugar de central aquí es diferente a jugar de central en otro equipo. Nuestra manera de jugar te lleva a jugar con la línea adelantada con mucho espacio a la espalda. Normalmente tienes 3 o 4 situaciones en las que tienes que gestionar un mano a mano y no puedes fallar»</i>, comentaba en 2013 en una conversación <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xB__gFPrhLY">con Víctor Hugo Morales</a>. Inesperadamente, Mascherano se había convertido en central de un Barcelona que poco a poco fue humanizándose, transformando así dicho puesto en una fábrica de errores hasta para los que eran centrales de cuna. Entre el <i>«Ahora corro menos»</i> de <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2011/03/06/actualidad/1299399749_850215.html">2011</a> y el <i>«Estoy para hacer de bombero»</i> de <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2013/08/07/actualidad/1375897850_795302.html">2013</a>, titulares de sus entrevistas en <i>«El País»</i>, hay varias escenas de sufrimiento público y unas cuantas disculpas por los fallos cometidos. <i>«Estás muy expuesto. Esa es la realidad. Pero a mí me gusta. Vale la pena»</i>, confesaba. Su ejercicio de adaptación ha sido notable y encomiable, pero siempre ha tenido un techo. Fuera por su desconocimiento de la posición, por sus limitaciones físicas o por la falta de una estructura defensiva sólida, Mascherano siempre ha parecido un agente extraño dentro de la zaga. Un problema con el que ha combatido y al que se ha repuesto infinidad de veces, como en uno de sus mejores partidos como blaugrana. Tras cometer un error grave <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-tactico-remontada-barcelona-milan-champions-4-0/">ante el Milan (2013)</a> que podía haber arruinado el intento de remontada del Barça de Vilanova (4-0), el <i>«Jefazo»</i> dio una auténtica exhibición de fundamentos que terminó por ahogar a los italianos sobre su propia frontal. Había fallado, se había lamentado, había negado con la cabeza y había espetado una queja contra sí mismo similar a aquel famoso <i>«¿Por qué siempre la cago»?</i>, pero se repuso y triunfó. </p>
<p style="text-align: justify">Como el reo que, encadenado a una en bola de hierro, es capaz de escapar a su destino sin librarse del grillete, el jugador argentino se ha perpetuado en el once sin acabar nunca con el debate. ¿Podía ser mediocentro en el Barcelona del juego de posición? ¿Podía ser central en el Barça de Tito Vilanova? ¿Y en el de Gerardo Martino? ¿Qué puede o debe ser <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/analisis-tactico-como-juega-barcelona-luis-enrique-sistema-juego/">en el de Luis Enrique</a>? Muchas son las valoraciones posibles, pero el hecho es que sus entrenadores siempre le encontraron un hueco. La confección de la plantilla y su notable rendimiento, a veces sobresaliente y siempre mayor en Liga que en Champions League, donde los retos y la exigencia son diferentes, no les dejaron otra opción. Mascherano no les daba otra opción. Era pura personalidad. Una forma de ser que también le han convertido en uno de los líderes y portavoces de un equipo que, por cosas como esta, por futbolistas así, nunca ha quedado a la deriva por fuerte que soplara el viento. El <i>«Jefecito»</i> fichó por y para esto. Los nueve títulos conseguidos hasta la fecha, avalan su decisión. Javier Mascherano quería ganar. Y ganó, aunque fuera sufriendo.</p>
<blockquote><p>Su tackle ante Holanda, de forma simbólica, le consagró como un símbolo definitivo de la selección.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Porque de sufrir, de padecer y de aguantar sin retroceder, Mascherano sabe un rato. A fin de cuentas es argentino, futbolista y coetáneo de Messi. Una combinación soñada por miles de niños y envidiada por millones de adultos que, quizás, sólo el <i>«Jefecito»</i> comprende y entiende en toda su magnitud. </p>
<p style="text-align: justify">La exigencia, el peso y la responsabilidad de levantar la ansiada Copa del Mundo para Argentina. Por los argentinos. El gran Diego Armando Maradona y su <a target="_blank" href ="http://www.infobae.com/2008/11/15/415264-menotti-la-palabra-que-faltaba-maradona"><i>«Mascherano +10&#8243;</i></a>. La capitanía. Ese inesperado brazalete que portó por última vez el día que fue expulsado y eliminado de su propia Copa América. El mismo camino que había tomado en Sudáfrica 2010, un Mundial que casi ven por la televisión por culpa de <a target="_blank" href ="http://www.conexionbrando.com/1262216">un error suyo ante Perú</a>. La derrota por 3-0 ante Brasil en la final de 2007. Y esa primera eliminación en 2006, que en realidad no era tal porque ya había vivido desde dentro el drama de 2002. Y ese vuelo de vuelta tan largo. Tan duro. Todo esto, todo aquello, para <i>sólo</i> colgarte dos oros que nadie valoró.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Masche se consagró en la semifinal del Mundial de Brasil vs Holanda</span><i>«En el último tiempo, con Sabella, he recuperado la alegría de venir con la selección. Quizás, en algún momento, no era un peso, pero costaba»</i>, reconocía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GbM4qjbEEdc">pocos días antes</a> de disputar el Mundial de su vida. Era la fecha señalada por todos. El momento de resarcirse. De darle sentido a todas y cada una de las derrotas. Y sí, Argentina no ganó su tercera Copa del Mundo. Y no, Mascherano no es campeón del mundo. Pero el significado de Brasil 2014, de la presión y el sufrimiento vivido, iba más allá de la victoria. Su sentido se encontraba tras una carrera desesperada, imposible, ante otro futbolista que había sabido sufrir cuando nadie le veía antes de consagrarse ante los ojos de todo el mundo. <i>«Me abrí el ano. Por eso tenía tanto dolor. No quiero ser grosero, pero fue eso. Fue más virtud mía. Él me dio una posibilidad cuando la toca por segunda vez, pierde un segundo y yo le gano»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/deportes/futbol-internacional/Robben-hablo-tremendo-Mascherano-Mundial_0_1302469975.html">contaba ante la prensa</a>. <i>«Ganar o perder un partido a veces es cuestión de centímetros»</i>, se lamentaba Robben. En ese partido, después de completar una Copa del Mundo maravillosa que le serviría para volver a unir a bilardistas y menottistas, dejaría también la verdadera explicación de su apodo. Ese que no siente como propio; ese que no puede ser más acertado. Porque su capacidad de liderazgo prendió cada una de las acciones de su carrera, pero jamás fue tan evidente como en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=byxDW-AIL8w">aquella charla</a> que <i>«mantuvo»</i> con Romero antes de los penaltis: <i>«Hoy, ¡hoy!, vos te convertís en héroe. ¿Está?»</i>. Dos palmadas, un beso y una final. Allí marcaría Gotze y no Higuaín o Palacio, pero esa no fue una cuestión de fútbol, sino de centímetros. </p>
<p style="text-align: justify"><i>«Conociéndolo a Javier, su amor propio, su constancia y su amor por la camiseta, creo que no va a tener problemas para jugar. Para mí va a jugar el próximo Mundial…»</i>. Es <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/seleccion/titulo_0_1179482103.html">la opinión</a> de Javier Zanetti, uno de los hombres a los que había visto llorar en 2002 y al que luego, seis años más tarde, le <i>«quitó»</i> el brazalete. Cumpla con la previsión del <i>«Pupi»</i> o no, Masche ya ha expresado tres deseos de futuro. Tres firmes convicciones, tratándose de él. La primera, <a target="_blank" href ="http://canchallena.lanacion.com.ar/1756603-javier-mascherano-me-gustaria-terminar-mi-carrera-en-river">ganar</a>: <i>«Me gustaría lograr un título con la selección en esta Copa América, porque es algo que no solamente ansiamos nosotros, sino todos los argentinos»</i>. La segunda, volver: <i>«Me gustaría acabar mi carrera en River»</i>. Y la tercera, <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2013/08/07/actualidad/1375897850_795302.html">liderar</a>: <i>«Lo intentaré (ser un buen entrenador), pero al final dependes de los jugadores»</i>. Ninguno de estos tres anhelos parecen meros caprichos. Desde sus primeros partidos en los peleados potreros de San Lorenzo, el <i>«Jefecito»</i> ha demostrado ser un ganador, un capitán y un líder. Su padre, Óscar, dice de él que <i>«nunca habló más de lo que escuchó»</i>. Y Javier, por suerte tan joven y tan viejo, ya ha hablado mucho en el fútbol.</p>
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		<title>Conversando con Chema R. Bravo sobre Brasil 2014</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Jul 2014 02:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">B</span>rasil 2014 ha sido una de las Copas del Mundo más esperadas de la historia. Tenía muchos alicientes, tanto actuales como históricos, que debían hacer del mes de competición un recuerdo imborrable para el aficionado al fútbol. Y, en<span id="more-132946"></span> cierta medida, con sus más y sus menos, así ha sido. Fue el Mundial de la igualdad, de las prórrogas, de las remontadas, del regreso de las defensas de cinco, de la evolución <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/evolucion-manuel-neuer-gran-portero-alemania-bayern-munich/">en la portería</a>, del colapso de los equipos de posesión, del 7-1 de Alemania a Brasil, del fracaso de la Italia del toque&#8230; Y mucho más. De todo esto, a modo de resumen y última página de este Mundial, charlamos con Chema R. Bravo, quien contextualizó todo lo sucedido desde una perspectiva histórica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Así como balance general, Chema, ¿qué te ha parecido el Mundial? Sobre todo en contraposición con las Copas del Mundo más recientes. Se tiene a Sudáfrica 2010, por ejemplo, como una de las menos entretenidas a nivel de espectáculo, así que supongo que por ahí el contraste es bastante obvio…</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">En efecto. Desde mi punto de vista, que yo haya vivido, ha sido el mejor Mundial en términos globales. Sí que es cierto que ha habido dos partes muy diferenciadas: una primera fase de grupos de mucho nivel y, luego, una segunda con los cruces en los cuales, como es natural, se extremaron las precauciones, se minimizaron riesgos, los partidos fueron igualados y todo ello, claro, empobrece un poco la vistosidad o la posible espectacularidad. Si hacemos un balance en retrospectiva, podríamos decir que los grupos los dominaron los futbolistas más de ataque, más creativos, más franquicia digamos, pero en los cruces, donde bajaron los registros como decimos, han sido los futbolistas posicionales, de alto nivel táctico y con buenos conceptos defensivos. Es como si hubiéramos tenido dos mundiales muy diferenciados. Así que, resumiendo un poco, podríamos darle un sobresaliente a la primera fase y un notable a los cruces, lo que nos dejaría un notable alto general que, incluso, podría rozar el sobresaliente según diversos aspectos. Sobre todo porque, aunque en la fase final no se han visto partidos tan espectaculares, los octavos y los cuartos de final fueron de una igualdad extrema.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; De hecho, Chema, este Mundial ha igualado el récord de prórrogas de Italia 90 con 8 en 16 partidos. Un dato que, unido al tema de que las grandes goleadas se dieron entre superpotencias, habla de la igualdad que hemos vivido durante un mes de competición.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Es que el nivel competitivo ha sido muy alto. El nivel de juego, digamos, en pureza técnica, en deslumbramiento creativo o en jugadores desequilibrantes no ha sido así, pero la igualdad competitiva a mí me ha parecido alucinante. Hay partidos que no han sido muy brillantes, pero en términos de emoción han sido brutales. Por ejemplo, el Estados Unidos &#8211; Bélgica me pareció un partido tremendo. El México &#8211; Holanda más de lo mismo. Y los dos partidos con prórroga de Costa Rica, que son para guardar y que permanecerán en la retina de todos los aficionados que han disfrutado de este Mundial. Estos partidos tuvieron un ritmo diferente a los de los grupos, donde vimos muchos goles, muchas sorpresas, muchas remontadas, grandes desenlaces y, además, mucha diversidad táctica, pero también fueron muy emocionantes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Sobre el tema de la diversidad táctica que has comentado, me parece muy interesante como las selecciones con menos posibilidades no sólo lo han hecho muy bien, sino que lo han logrado con diferentes ideas. Selecciones como Costa Rica, Argelia, Australia o, incluso Irán no se parecen demasiado. Del repliegue iraní a la defensa adelantada tica hay un mundo, por no hablar del juego alegre de los <i>socceros</i>&#8230;</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Creo que es el Mundial que confirma la globalidad competitiva. Ha ocurrido que, históricamente, hemos tenido el dominio de Europa y de dos o tres selecciones sudamericanas. En los últimos 20 o 25 años veíamos que esto iba cambiando, que irrumpía África o incluso Asia, que Australia en la época de Guus Hiddink parecía pedir un hueco, que Estados Unidos iba creciendo, que México siempre estaba ahí&#8230; Pero esta vez, en este Mundial de Brasil, todo esto se ha uniformado mucho más. No podemos hablar de una Europa en decadencia, porque a fin de cuentas ha ganado el Mundial y ha tenido una gran selección como Holanda, pero sí que hemos tenido síntomas claros de que el planeta se está igualando y, sobre todo, las confederaciones. </p>
<p>Digamos que, a lo largo de la historia, la jerarquía en el fútbol de selecciones podía dibujarse en forma de pirámide, ¿no? Teníamos dos o tres selecciones históricas (Brasil, Alemania e Italia) que suman más de la mitad de los mundiales, luego estaba el segundo nivel, el tercer nivel&#8230; y así bajando en una estructura piramidal cada vez juntando a más equipos. Ahora yo creo que esa figura la representa mejor una campana. Hay más en la cúspide, donde ya puedes meter a otros países como España, el siguiente nivel también se ha ampliado y, lo que era la parte de abajo, las selecciones más modestas, han ido subiendo escalafones. Yo creo que esta lectura es una de las lecciones que deja Brasil 2014, aunque haya que ver si se sostiene en el tiempo. Pero bueno, es que hay países como Estados Unidos que han demostrado una madurez brutal en el juego. Hay un salto de calidad global.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Entrando ya en lo meramente táctico, diría que un aspecto que sí ha sido común es cómo la tendencia de la posesión ha tenido una respuesta bastante clara&#8230; pese al triunfo de Alemania. Primero, porque los equipos que querían y, sobre todo, necesitaban tener el balón se contaban con los dedos de una mano. Y, segundo, porque la mayoría de equipos han demostrado estar muy cómodos sin la posesión. Hay un dato que para mí no es nada circunstancial y es que, de los cinco equipos que más pases han intentado por noventa minutos, sólo Alemania pasó la fase de grupos.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Si Sudáfrica fue la consolidación de un modelo de juego basado en la posesión, culminado con el triunfo de España, la cuál aglutinaba mucho control del juego a través cuidar y proteger el balón, en este Mundial creo que se ha consolidado la corriente alternativa que, quizás, a nivel de clubes representan José Mourinho o Jürgen Klopp. Se ha visto como los modelos de posesión han expresado síntomas claros de agotamiento.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Es que antes decías que en la primera fase habían brillado los delanteros, representados un poco por Messi, y en los cruces los futbolistas con más rigor táctico, a su vez simbolizados en la figura de Mascherano, pero en ningún momento hemos visto ataques colectivos que hayan brillado con luz propia. Al principio, porque los equipos demostraron ese agotamiento dependiendo mucho de sus estrellas y, al final, porque el torneo volteó su inercia hacia correr menos riesgos.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Tienes razón. Salvo Alemania, ninguna selección ha tenido una continuidad creativa y atacante. Y ni siquiera Alemania la tuvo hasta que se reseteó. El paradigma de todo esto que comentas es Argentina. Es una selección que me ha parecido que ha ido de farol en todo el Mundial. Al menos, a mí me ha dejado esa sensación. Sabella tuvo tal obsesión por equilibrar el equipo desde el punto de vista defensivo, sabiendo el potencial que tenía arriba, que ha terminado por descompensarlo en favor de la defensa. Las virtudes de Argentina se han concentrado tanto atrás, que adelante jugadores como Messi han quedado desconectados en lo creativo. Pero bueno, Sabella ya dijo antes del Mundial que le valía ganar «medio gol a cero», que es una declaración de intenciones absolutamente «neobilardista». En general, incluso llegando a la final y habiendo conseguido armar un equipo muy reconocible con una identidad clara, creo que representa cómo a muchas selecciones les ha faltado cosas con balón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Si vamos más allá, hay otro aspecto muy llamativo: el regreso de las defensas con tres centrales. Cada una ha tenido una forma (Costa Rica, México, Holanda, Chile…), pero por lo general, como te he visto comentar en Twitter, ésta no era una medida defensiva, sino ofensiva. Y esto es muy interesante.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Totalmente. A mí me pareció demencial como la Holanda de Louis van Gaal fue capaz de achicar, jugando al fuera de juego, con una línea de cinco. Es complicadísimo. Yo recuerdo cómo Luis Aragonés decía que «achicar con una línea de cinco pertenecía al terreno de las quimeras». Y Holanda lo ha hecho perfectamente. Como dices, no interpreto las defensas de cinco como un recurso protector, sino como una solución para atacar modelos de posesión. Lo hemos visto con esta Holanda, con Chile o con Costa Rica, las cuales dosificaban la posesión, atraían a los rivales y reaccionaban atacando las espaldas del equipo atacante. Siempre, por reduccionismo, se suele pensar que las defensas de cinco son una medida defensiva, por simple acumulación de hombres, pero en este Mundial hemos visto que te permiten otras cosas. No son sólo números, sino también intenciones y actitudes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; En este sentido, Chema, recuerdo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/la-evolucion-futbol-a-traves-mundiales-italia-pozzo-hungria-michels-sacchi-brasil/">tu artículo</a> al principio del Mundial en el que comentabas cómo cada 20 años había ido evolucionando el fútbol. ¿Esta reinterpretación de las defensas de cinco puede ser parte de ese cambio? Aunque sea como aspecto simbólico o como aperitivo, vaya.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Puede ser, puede ser. Es muy pronto. Hay un aspecto que hay que matizar en este sentido, y es que los modelos cambian casi siempre con el respaldo de un triunfo. Si Holanda hubiera ganado el Mundial con cinco defensas, ahí tendríamos un patrón ganador sobre el que partir, ¿no? Pero al final no ha sido así. No sé qué pasará, puede ser lo que comentas tú, que las defensas de cinco puedan tener una nueva juventud. Estos análisis hay que hacerlos mirando hacia atrás en vez de hacia adelante. En cuatro años, antes de hablar del Mundial de Rusia, quizás observamos que ha cambiado esta tendencia. Pero bueno, en general creo que el caso de la Holanda de Louis van Gaal fue muy circunstancial. Fue más una respuesta a sus jugadores y a la dinámica de la competición que una libre elección. Con Chile y México sí que es cierto que, desde Bielsa y La Volpe más Márquez, están asumidos como parte de su identidad. Y con Costa Rica el caso sí que es más interesante, porque ha sido la gran sorpresa del Mundial y se ha ido del mismo sin perder teniendo, en teoría, muy poquito.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; No sé si podemos decir que el equipo de Jorge Luis Pinto ha sido la selección que más se ha parecido a un club en esta edición de la Copa del Mundo, que es un concepto del que hemos hablado mucho en <i>38 Ecos</i>. No sólo superó las expectativas como pocos países lo han hecho en la historia, sino que lo hicieron con fundamento. Cada triunfo tiene su explicación futbolística.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Es que el tema de parecerse a un club es una ventaja obvia, ¿no? Antes del Mundial, por ejemplo, hablábamos de cómo Alemania era todo lo contrario, que tenía la selección pero no tenía el equipo. En el lado contrario ha estado Holanda, que ha sido otro equipo como Costa Rica, mostrándose muy repetitiva con los jugadores utilizados y teniendo muy clara la idea que desarrollaban. Centrándonos en el trabajo de Jorge Luis Pinto, diría que ha sido espectacular. Han demostrado cómo con una idea definida, un gran trabajo técnico y el buen hacer de sus futbolistas, todo es posible en un torneo corto. Desde el primer partido, con esa segunda parte ante Uruguay, se veían unos mecanismos, unas ayudas y unos sistemas de coberturas increíbles. Se notaba la mano del entrenador. Era pura artesanía.  Y veías la respuesta de los jugadores, que habían asimilado perfectamente los conceptos de Pinto. Yo creo que la evolución del torneo les ha puesto en un lugar merecido. Llegaron a cuartos sin que nadie les regalara nada y, para mí, de hecho, han completado una de la proezas de la historia de los mundiales cargándose a Italia, Uruguay e Inglaterra en aquel grupo tan complicado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Tocando un aspecto más concreto, esta Copa del Mundo también ha sido la de los porteros. Keylor Navas, Guillermo Ochoa, Raïs M&#8217;Bolhi, Tim Howard&#8230; y Manuel Neuer. Hemos visto grandes actuaciones, pero es la figura de Neuer la que más invita a la reflexión. Su labor con balón y al espacio de la defensa hablan de cómo el portero ya no es un ente independiente del resto. Aunque sólo haya un gran ejemplo, el portero alemán parece representar otro paso en la evolución de este puesto.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">A mí me hablabas antes de los legados tácticos que puede dejar este Mundial, y yo creo que éste es uno. Clarísimo. Esta tendencia ya venía, sobre todo, desde Pep Guardiola con Víctor Valdés. Porque ya no es sólo pedir jugar bien con el pie, es administrar los espacios e interpretar el juego como si fueses un líbero. En Brasil, con Neuer parece haber nacido la figura del portero-líbero. No sólo fue lo del día de Argelia, que fue alucinante, sino durante todos los cruces. En la misma final mostró dominar el juego desde la portería con y sin balón. Por primera vez, por propio derecho, podemos hablar de que un equipo tiene once jugadores de campo. Lo de Manuel Neuer ha sido una exhibición absoluta. Es increíble como ha dominado los últimos treinta metros de su equipo. </p>
<p>Ha habido muy buenos porteros, como has comentado, en su labor tradicional de parar y defender, pero este Mundial, en este sentido, es un poco especial porque afianza el papel estratégico de los porteros. Y su uso. Porque me hablas de Neuer, pero también está «la solución Krul». El movimiento de van Gaal. Hay que ver si crea precedentes para el futuro, ¿no? Quién te dice que en la próxima Champions, en octavos, no veamos a un Mourinho guardándose un cambio para la tanda de penaltis. O a Pep. O a quien sea. Creo que esto del uso estratégico de los porteros, junto a la desaparición de los extremos, es uno de los aspectos que sí que pueden marcar tendencia de cara al futuro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Justamente te iba a hablar del tema de los jugadores de banda. Porque no es que ya no haya extremos, que ya sabemos que hace tiempo que se acabó lo del 4-4-2 noventero, sino que en este Mundial casi no ha habido jugadores partiendo desde fuera. Sean delanteros, interiores o lo que sean, vaya. Recordando el tema del 5-3-2 que hemos hablado antes, leía un análisis muy interesante que llamaba a interpretar los dibujos de forma horizontal y no vertical. En este caso, mirando cuántos jugadores ocupan cada carril, nos dábamos cuenta de cómo en muchos equipos cada carril lo ocupaba un sólo jugador, el lateral, y por dentro se acumulaban el resto de futbolistas. </p>
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<p style="text-align: justify;">Exacto. Fíjate, con los análisis horizontales de los sistemas tácticos que has comentado, te das cuenta de cómo se ha llegado al punto de que en Chile las bandas las ocupaban los dos delanteros (Vargas y Alexis). Tenían mucha libertad, pero partían desde fuera. Pero sí, lo que has comentado, los extremos han desaparecido. Los laterales se han estirado mucho más, tanto en los dibujos con cinco atrás como con cuatro, y algunos extremos tradicionales como Robben, al que hemos visto explotar a lo bestia con una continuidad nunca vista, han terminado jugando casi siempre por dentro. O Alexis Sánchez, que con libertad hemos visto que es mucho más que un extremo. Así que sí, creo que va a ser interesante observar cómo evoluciona esta posición. Cómo desaparece el mediocampista de banda o hacia donde va este rol, porque me llama bastante la atención cómo se ha interiorizado mucho el juego. Todo esto comenzó poniendo a los extremos a banda cambiada, pero no sabemos cómo acabará.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Estamos hablando del Mundial de Brasil 2014 en clave trascendencia general, tanto a nivel competitivo como táctico, pero también me interesa hablar de cómo quedan cuatro escenarios bastantes concretos tras esta cita. Comenzamos con África, que me habías comentado que querías hablar de ella en esta charla y, personalmente, no sé por donde vas a lanzar los tiros. En mi opinión, sin que suene a tópico, creo que en esta Copa del Mundo hemos visto la mayoría de aspectos negativos y positivos que reúne el fútbol africano. Es cómo si no terminaran de dar el paso.</p>
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<p style="text-align: justify;">En el fútbol siempre ha faltado el tercer continente. O la tercera confederación, mejor dicho. Desde Italia 1990 parecía que África iba a ocupar ese lugar e, incluso, se anunciaba de que íbamos a tener un campeón del mundo africano más pronto que tarde. Y yo creo que ha pasado todo lo contrario. Pienso que el fútbol africano está perdiendo una fuerza tremenda. Para empezar, la que para mí ha sido la selección que más me ha entusiasmado, yo no la considero ni una selección africana. Es norteafricana, pero tenía a 15 futbolistas nacidos y criados en el fútbol francés. No es lo mismo. Territorialmente es africana, pero su espíritu es europeo. Continuando, es doloroso ver lo de Costa de Marfil, que ha desaprovechado una generación alucinante en términos individuales, o como Camerún tiene esa tendencia hacia la autodestrucción que parece no tener fin. Ghana pareció marcar otro patrón en Sudáfrica 2010 y ha competido bien en el grupo más complicado, pero ha terminado de forma parecida.</p>
<p>Aún así, me gustaría quedarme con un aspecto de Nigeria: el banquillo. Ahí está Stephen Keshi. Un africano entrenando a una selección africana que, diría que por primera vez, ha sido capaz de dotar a un combinado de identidad y competitividad. Ya lo vimos en la anterior Copa África, de hecho. No era un equipo de una gran vistosidad ni nivel técnico, pero era muy difícil hincarle el diente. Estaba muy bien ordenada en defensa, por ejemplo. Y me parece muy interesante este hecho. Hay que ver cómo evoluciona, pero es obvio que nadie mejor que un entrenador africano para comprender las circunstancias históricas, los contextos sociales actuales y los rasgos nacionales de cada país, para así actuar en consecuencia y potenciar lo eminentemente futbolístico. Por eso lo de Keshi me parece que merece mención. Quizás es el kilómetro cero.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; El siguiente escenario es el más obvio: Brasil. Estos días se ha conocido la dimisión de Luiz Felipe Scolari, pero vamos más allá. ¿En qué momento histórico se encuentra Brasil ahora mismo? En <i>Ecos</i> hemos hablado mucho de todo lo que pasó antes y lo que sucedió después del Maracanazo, y la sensación es que el fútbol brasileño necesita algo. No sé el qué, pero que sí necesita hacer cambios.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Personalmente, creo que es la peor Brasil de la historia. Lo que ha sucedido es peor que lo que sucedió en Maracaná en 1950. Entonces Brasil perdió un Mundial que pudo ganar, perdió una final, perdió un partido de fútbol, pero es que en esta Copa del Mundo se han dejado algo más. La sacudida histórica que esto puede presentar&#8230; es todavía pronto para medirla. A ver, Brasil cambió hace mucho tiempo. No cambia en Sarria, para mí, siempre sin ánimo de pontificar. Brasil descubre el mundo en Alemania 74 en los partidos ante Holanda y Polonia. Ahí descubre Europa, descubre cómo se juega con presión, cómo se juega a ritmos altos, cómo las posiciones comienzan a ser universales, cómo aparece la zona&#8230; Digamos que ahí Brasil comienza a cambiar. Porque Brasil, ante todo, siempre ha querido ganar. Eso es lo que aprendió del «Maracanazo». Y se demostró en los siguientes mundiales.</p>
<p>A partir del 74, cambia el perfil de los entrenadores totalmente. Sí que es cierto que apareció Telê Santana, pero fue un paréntesis dentro de una tendencia que luego se confirmó en Italia 90 con Lazaroni, que convirtió a la selección brasileña en un equipo especulativo y con líbero. Y así sucesivamente en los siguientes mundiales como con los cuatro centrocampistas en Estados Unidos 94. Todos los entrenadores han sido puro teóricos y preparadores físicos de formación. Así, Brasil fue cambiando. ¿Qué va a pasar ahora? Lo primero es que la indigestión va a durar un tiempo. La solución es cambiar de raíz los problemas formativos de Brasil. Hay un momento, que Tostao ha citado como clave más de una vez, en torno a 1994, en el que los ojeadores de categorías inferiores destierran al centrocampista técnico y creativo en favor de futbolistas más fuertes y con más rigor táctico. Creo que lo del 7-1 y el desenlace trágico que ha tenido Brasil en este Mundial, en cierta medida, es una consecuencia de todo esto. Tarde o temprano parecía que podía llegar.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Otro fútbol con mucha miga es el italiano. Personalmente pienso que la Italia de Prandelli hizo una muy buena labor y que el Calcio se está renovando, quizás no en cuanto a estilo pero sí en cuanto a color e imagen, pero ahora han tenido un buen descalabro y es cuando se hace todavía más hincapié en que es un país con un estilo muy arraigado que no tiene que ver sólo con lo futbolístico, sino también con lo sociocultural e histórico. Ahora, sin Prandelli, el gran nombre que suena es Roberto Mancini, pero aunque no fuera él el elegido, todo lo que parece que puede suceder da la sensación de que deja estos años en una mera anécdota histórica dentro del contexto Italia.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">De momento, ha quedado como eso desde luego. Ha quedado como un intento inconcreto de cambiar las cosas. Como bien has comentado, Prandelli impuso la semilla de una posible revolución, con todas las precauciones con las que hay que tomar esta palabra. Su primer partido en Mundial fue lo que fue, jugando de forma sensacional ante Inglaterra. Se intuía que Italia podía cambiar, pero yo creo que el propio Prandelli nunca ha estado muy convencido de lo que estaba haciendo. Ya antes de la Eurocopa de 2012 no lo estaba. Luego le salió bien, pero digamos que ha sido un poco víctima del país que entrena ante la resistencia al cambio que representa Italia, que es tremendo. Y, al final, el segundo partido ante Costa Rica, yo creo que colapsa a Prandelli y lo sume en una nube de dudas que le hace meterse en un callejón sin salida, lo que termina pagando ante Uruguay. Podríamos decir que ha sido un intento de cambiar las cosas, pero de una forma tan contenida que, dentro de un contexto tan particular y resistente, al final se ha terminado pillando los dedos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Todo lo contrario a Alemania. Y no creo que sea una mera cuestión de resultado. Decías cuando hablábamos de las defensas de cinco que la victoria siempre legitima en cierta medida los cambios, pero es que en el país teutón estos no han sido puntuales. Löw no ha sido Prandelli. No ha sido un protagonista aislado. Como comentaba en <i>38Ecos</i>, para mí Löw sólo es la punta de un iceberg que nació hace ya varios años y que ha llevado a una transformación estructural del fútbol alemán. Un cambio en cierta parte de forma consecuente con el cambio que también dio el país, que ha ido desde el fútbol base al fútbol de clubes pasando por todas las etapas clave en la formación de un futbolista. Se puede decir que han ido todos a una, y que en Brasil han comenzado a recolectar los frutos.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Exacto. Alemania le ha dado continuidad a un cambio y, en el caso de la selección absoluta, ha sido Löw quien ha redondeado esa evolución como seleccionador. Y esta victoria es la consolidación. Podríamos decir que esta evolución arrancó en 2004, después del fracaso en la Eurocopa de Portugal. Alemania venía de tener varias selecciones mediocres. Técnicamente era un despropósito. No tenían ya ni ese gen alemán. En 2002 tuvieron el canto del cisne, pero Alemania decide cambiar. Y cambia todo. Centros formativos, estructuras de liga, los protagonistas, se crea una red de entrenadores de alto nivel&#8230; Alemania pega un volantazo tremendo y, por fin, ha tenido su premio con el campeonato del mundo.</p>
<p>Como has comentado, el cambio sociocultural que Alemania experimenta en los últimos tiempos ha cambiado todo y, al final, tenemos una Alemania con jugadores muy técnicos que han contribuido a crear un idioma futbolístico con esos rasgos. Siempre manteniendo los de competitividad extrema y de energía que han tenido históricamente, claro. Así se ha creado una mezcla, dando la nueva Alemania y un nuevo Campeonato del Mundo. Todo bajo Löw. Hace un mes estábamos hablando de que estaba totalmente atado de pies y manos, que no sabíamos por donde iba a salir, pero al final se ha ido adaptando a la dinámica del torneo de tal manera que, bueno, ha conseguido ganar cuando él decidió volver a ser Löw. Yo creo que él tenía idealizada una idea de juego, no sé si por efecto contagio de lo que estaba siendo el Bayern de Pep, pero hasta que no coge y retrocede a 2010, el equipo no dio buenas sensaciones. Y, a fin de cuentas, creo que ha terminado jugando como quería: con un nueve de verdad como Klose, que siempre ha potenciado a Thomas Müller.</p>
<p>Así se cierra el círculo. Y de forma brillante. Porque Alemania no sólo ha ganado el Mundial, sino que ha dejado la semifinal más tremenda, histórica y bestial que ha tenido una Copa del Mundo. El 1-7 a Brasil&#8230; es que&#8230; casi significa otra Copa del Mundo. Alemania se va de este mes con dos Mundiales. Ahora, cuando empiece el desfile del trofeo por Alemania, deberían llevar una foto del once que le metió siete a Brasil en su casa para colgarla encima de la Copa. Porque esto pesa casi tanto como la propia Copa del Mundo. Y todo comenzó, en realidad, hace diez años.
</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
&#8211;<br />
Referencias:<br />
<a target="_blank" href ="https://twitter.com/Chemaerrebravo">twitter.com/Chemaerrebravo</a></p>
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		<title>El Mundial de la generación de Neuer</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jul 2014 08:16:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n el minuto 113 de la Final de la Copa del Mundo de Brasil, un suplente de un suplente de Alemania marcó un golazo imposible que él colaría en siete de cada 10 intentos. Esta resolución fue imagen y síntesis del partido y del Mundial<span id="more-132652"></span> de los germanos; campeones que han salido campeones porque sí. Porque no podía ser de otra manera. O esa sensación quedó. Ni son un equipo equilibrado, ni mostraron un nivel de inspiración alto ni plantearon el último encuentro mejor que su oponente. Ocurre que el fútbol de selecciones, pese a ser el más solemne, es también el más inocente y genuino, el que más se parece al que se juega en la calle de pequeños; los entrenadores no tienen tiempo para trabajar y al final queda solo el principio: el futbolista. Alejandro Sabella, engañando a Löw y maximizando <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/analisis-argentina-bosnia-copa-mundo-golazo-messi-problemas-sabella/">el embrujo de su Messi</a>, intentó con esmero que no primase lo de siempre, pero como en 2010, 2006, 2002 o 1998, la mejor generación en edad de merecer obtuvo el título. Hasta poniéndose trabas, Alemania demostró que su calidad es <i>next level</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Los minutos previos al comienzo estuvieron copados por dos noticias nefastas: ni Sami Khedira ni Ángel Di María iban a jugar la Final. Al primero le suplió Kramer en un puesto por puesto que sobre el papel no debía ser así porque <a target="_blank" href ="http://www.marcadorint.com/mundial-2014/kramer-pide-paso/">el joven es más pasador</a> y mucho menos móvil que el del Real, pero ejerció de él (lo intentó). En cuanto a Di María, le sustituyó Enzo Pérez, que se situó en la banda izquierda para trabajar la subida de Lahm si es que eso fuera posible. En la derecha, entonces, quedó Lavezzi, como ante Martins Indi y Blind en la semifinal, y repitió faena contra Hummels y Höwedes, el peor y el segundo peor jugador del partido respectivamente. Lo de Höwedes pudo entenderse porque al fin y al cabo anduvo fuera de posición y mal protegido, pero la actuación de Mats solo podría explicarse a partir de una lesión o algún tipo de malestar físico. No solo parecía un tractor contra cohetes cuando salía a banda, sino que ni siquiera en su territorio de dominio, la frontal de su área, pudo imponerse a amenazas tan terrenales como Higuaín o Palacio. Hummels metió en escena al propio Gonzalo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/analisis-tactico-holanda-argentina-penaltis-semifinal-mundial-brasil-2014/">al citado Lavezzi</a> y, crucial, al mismísimo Leo Messi. Cada vez que uno de los tres delanteros argentinos cogía la pelota, siempre en su sector, se sembraba el pánico.</p>
<blockquote><p>Bastian Schweinsteiger completó el mejor partido de su vida como mediocentro posicional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Lavezzi desbordó fácil, pero le faltó una pausa</span>Si dicha ventaja no cristalizó en goles se debió a tres motivos: la calidad que le falta a Lavezzi, la calidad que le falta a Higuaín y la calidad que le sobra a Schweinsteiger. Y la prueba fue Messi. Cuando era Leo quien salía del regate a Hummels, se producía una pausa incómoda, llena de veneno, que solía acabar con un pase atrás cargado de peligro. En las veces en las que Gonzalo o Ezequiel condujeron el ataque, en el mejor de los casos recortaron y levantaron la cabeza antes de meter el centro, pero nunca supieron jugar con el tiempo, y Schweinsteiger, mediocentro, sacó la guadaña y segó el peligro. Bastian rozó la perfección en todas sus tareas. Nunca había jugado tan bien en esta posición que, en teoría, tan mal le encaja. Tras apagar los fuegos de Hummels, se dedicó a dar salida y a alternar la izquierda (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/analisis-toni-kroos-final-mundial-argentina-biglia-mascherano/">Kroos por dentro</a>) y la derecha (Lahm por fuera) según la necesidad de cada lance, desatando la impresión de que Alemania, sin lucir demasiado orden con la bola, podía concretar algo bueno en cualquier momento, en cualquier lugar y con valor de gol. Y la actuación de Özil potenció dicha corazonada. Al séptimo día, su talento hizo acto de presencia y flotó por el campo regándolo de magia pura.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Özil la tocó a menudo y se mostró muy inspirado</span>Por eso la lesión de Kramer en el minuto 30 cambió el encuentro. Löw, sin más centrocampistas natos sanos, metió a Schürrle y reordenó las piezas en un 4-2-3-1 que tácticamente trajo consecuencias negativas que luego comentaremos pero cuyo efecto inmediato fue aumentar la influencia de Özil, que centró su figura y pasó a ser el mediapunta. Desde su lugar favorito -aunque para cada vez más gente su puesto ideal sea la banda derecha- contactó con el esférico de modo más seguido y sujetó en el carril del medio a Biglia y, sobre todo, Mascherano, impidiendo que el doble pivote de Sabella pudiese realizar coberturas en bandas. Así fue como la sociedad Lahm-Müller empezó a crear problemas serios, hasta el punto de que en el minuto 35 <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/analisis-bajas-final-europa-league-benfica-sevilla-markovic-enzo-perez/">Enzo Pérez</a> y Lavezzi intercambiaron sus bandas <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/38-ecos-mundial-alemania-argentina-final-2014/"><i>«para ver qué pasaba»</i></a> y se vieron forzados a recuperar sus puestos originales casi al instante porque Lavezzi no podía perseguir a Lahm de ninguna manera. Se vieron los compases más discretos de Rojo en este Mundial. Garay sí presentó más batalla descifrando la diagonal hacia el área de Thomas, pero en general Alemania se acercaba a Romero con excesiva comodidad. Urgía una reacción.</p>
<blockquote><p>Sabella cambió el sistema a un 4-3-1-2 tras el descanso, controló a Schweeny y a Kroos y dominó.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La reanudación trajo consigo un cambio y un ajuste que encumbró al Pachorra y que en cierto modo regaló la Final a Argentina en el segundo tiempo: Kun Agüero por Lavezzi; transformación del dibujo en un 4-3-1-2. Había que tener mucha personalidad para sacar de la cancha a un extremo tan encendido como el Pocho, que en cada intento se iba de su marca, pero Sabella lo vio nítido. Encontró motivos tanto defensivos como ofensivos. En defensa, cambiando su centro del campo favoreció los trabajos individuales de sus medios contra los de su rival. Enzo Pérez quedó con Kroos -que desapareció-, Biglia <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/analisis-previa-final-copa-mundo-bastian-schweinsteiger/">quedó con Schweinsteiger</a> y, vital, Mascherano quedó con Özil. De golpe y porrazo, Alemania empezó a carecer de pase vertical, algo de lo que tanto en los mejores como en los peores momentos de su primer periodo sí había dispuesto. Al juntarlos en la misma línea, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/02/regreso-de-lesion-de-bastian-schweinsteiger-como-juega-guardiola-bayern-munich-hannover-96-gol-thiago-alcantara/">Bastian y Toni como pareja</a> perdieron mucha dinámica. Solo las barbaridades de Özil en forma de desmarque seguido de control prodigioso lograban sacar a los suyos de la cueva, pero no era un argumento constante porque superar siempre a Mascherano es imposible. La posesión se dividió y, más relevante aún, independientemente de quien la comandase, se localizó en terreno alemán durante la mayor parte del tiempo. El dominio argentino pareció bastante claro. Y Messi empezó a crear peligro bruto.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Boateng y Neuer, muros en los peores momentos</span>A decir verdad, Alemania nunca supo controlar a Lionel. Toni Kroos volvió a evidenciar que sin balón es transparente y sobre Höwedes y Hümmels ya está todo dicho, y si a ello sumamos que los cuatro alemanes de arriba no bajaban prácticamente nunca, lo que se dibujaba era una escenario idílico para el «10» difícil de presuponer en una Final de una <a target="_blank" href ="http://www.ivoox.com/38-ecos-champions-final-alemania-argentina-audios-mp3_rf_3311843_1.html">Copa del Mundo</a>. Tácticamente lo tenía demasiado fácil, pues era poco serio lo que presentaba Alemania. Y a nivel de juego, lo aprovechó. Messi jugó muy bien, supo escorarse para recibir y su regate fue un factor de desequilibrio. ¿Por qué no tradujo su fútbol en goles? En lo que a él concierne, porque tras esfuerzos largos su precisión parece decaer de forma visible. La otrora <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HR2zbvv-OYM">imparable diagonal de Messi</a> en estos momentos desinfla su peligrosidad tras cada paso que da, algo que tras 30 días tan intensos como los vividos se notó mucho a la hora de engatillar. Aunque más que esto lo que limitó el potencial de Argentina fue el nivel de su pareja de nueves, la formada por Higuaín y Kun. Al primero no se le puede reprochar nada porque acarició el límite de su capacidad, no es más de lo que dio, pero lo de Agüero a la albiceleste le ha hecho mucho daño. En lo táctico, su ingreso se interpreta como dos o tres disparos extra de Messi -para eso entró- que nunca llegaron y que no se vieron compensados por otras vías. Agüero apenas sirvió para que Hummels hiciese un par de cosas bien que le levantaron un poco la moral y para que Boateng confirmase el nivelazo que había dado desde el minuto 1 de partido. Junto al dominio de Neuer, que ahora mismo, y no se exagera, no es inferior al de Leo Messi o cualquier estrella ofensiva que nos ocurra, apaciguó la iniciativa americana.</p>
<blockquote><p>Que Mario Götze, frío y desconectado, resolviese la Final, fue un golpe de la dictadura de la calidad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La prórroga trajo consigo dudas y miedo en el hasta entonces equipo dominador y eso contra Alemania se paga caro, porque lo huele como el animal más agudo. En realidad está justificado temerse lo peor ante los germanos, porque incluso estando sometidos y controlados fueron capaces de crear dos claras ocasiones de gol. No se puede respirar tranquilo frente algo tan indomesticable como la calidad individual del plantel de Joachim Löw. El fantástico Lahm leyó la novedad y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/38-ecos-analisis-cuartos-ida-champions-league-2014/">empezó a sacar tajada</a> de que nadie lo seguía, de que llegaba hasta Marcos Rojo en situación de uno contra uno y que él ahí era mejor, y así empezó su selección a dominar territorialmente, cada vez un poquito más. La muestra de la descomposición albiceleste fue la caída de Mascherano, que tras 90 minutos perfectos comenzó a llegar tarde y mal a todas las jugadas y a coquetear con la expulsión. No le ayudó la presencia de Gago, que entró por Enzo Pérez, pero fue algo individual, suyo propio, lo que más afectó en su derrumbe. Con todo, Argentina tuvo la suya, en pies de Rodrigo Palacio, que consiguiéndola contrastó por qué juega en el Inter y marrándola demostró por qué no juega la Champions. E instantes después, tras galopada para la historia de Schürrle por banda izquierda, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/ecologica-analisis-estadistico-real-madrid-bayern-munich/">Mario Götze</a>, cuyo peso en el juego había sido imperceptible, arrugó la Final con un gol que, ojalá, cambie su carrera a mejor. Y que dio a Alemania una cuarta estrella para su pecho. El colofón para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/copa-del-mundo-2014/">un mes infinito</a>.</p>
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		<title>Una trágica visión</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jul 2014 01:58:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marc Roca]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">A</span>lejandro Sabella lo vio nítido en el descanso. Mientras Maracaná estiraba las piernas en espera de una segunda parte que pintaba<span id="more-132777"></span> decisiva, el seleccionador argentino llegaba al vestuario con las ideas claras tras un primer tiempo positivo e insuficiente. Había arrancado bien la albiceleste en la final, compitiendo y saliendo, pero ya en el último tramo del primer acto los alemanes jugaban demasiado cómodos en terreno argentino. Había que tocar algo y la decisión estaba en la cabeza del Pachorra: el Kun Agüero por el Pocho Lavezzi, o lo que es lo mismo, el regreso al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/analisis-argentina-bosnia-copa-mundo-golazo-messi-problemas-sabella/">sistema de Leo Messi</a>. El diez, presente y atinado en el encuentro, crecería con dos referencias por delante que le dejarían algunos balones de cara a la frontal. Llave del título en la visión de Alejandro Sabella, tragedia argentina bajo la mirada del destino.</p>
<p>El cambio no pudo funcionar mejor durante gran parte del segundo acto. Argentina ganó altura y llegó a tres carriles al tiempo que sus hombres interiores se imponían a la circulación alemana. Un acierto táctico que, sin embargo, auspiciaba una semilla funesta: Alejandro Sabella renunció a un futbolista inspirado y abrió a su equipo a cambio de un acto de fe en el concurso decisivo de un delantero que nunca llegó a Brasil. Gran estudioso del teatro clásico, Nietzsche afirmó que el universo de la tragedia no contempla esperanza alguna sino la simple aceptación del mundo en su áspera realidad. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/pachorra-sabella-argentina-finalista-mundial-cambios-analisis/">Fiel a este principio</a> en su camino hasta la final, Alejandro Sabella desafió en el último momento las reglas del juego en pos de una victoria esquiva. Una trágica visión, diría aquel. Al fin y al cabo Nietzsche era alemán.<br />
</div>
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		<title>Kroos en la final</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jul 2014 02:05:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[oni Kroos está de moda y bien que lo merece. Tras protagonizar la mutación del año en Europa de la mano de Guardiola, el medio lidera ahora la medular de Alemania con gusto y jerarquía. Es Toni el mandamás de ese centro del campo y de él nace gran parte de la final de la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>oni Kroos está de moda y bien que lo merece. Tras protagonizar <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/analisis-toni-kroos-bayern-munich-pep-guardiola-evolucion/">la mutación del año en Europa</a> de la mano de Guardiola, el medio lidera ahora la medular de Alemania con gusto y jerarquía. Es Toni el mandamás de ese<span id="more-132346"></span> centro del campo y de él nace gran parte de la final de la Copa del Mundo.</p>
<blockquote><p>Kroos será un elemento clave en la final de la Copa del Mundo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Kroos la rompió ante Brasil de una manera no vista antes en el Mundial. El matiz principal fue la altura de sus intervenciones; casi siempre en campo contrario y a menudo entre líneas, a espaldas del mediocampo sudamericano. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/analisis-tactico-brasil-1-alemania-7-mundial-2014/">Los de Scolari fueron un desastre</a> en su intento de presión y entre pivotes y centrales sucedió de todo. Argentina difícilmente será eso hoy. La albiceleste localiza su gran virtud en la solidez defensiva. Entre las dos líneas de cuatro que coloca Sabella no suele colarse el aire. Repliegan y tapan.</p>
<p style="text-align: justify">En esta mejora táctica ha sido fundamental <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/analisis-tactico-argentina-1-belgica-0-higuain/">la entrada de Biglia</a> al lado de Mascherano. El futbolista de la Lazio ha aportado una lectura defensiva notable, muy superior a la de su competencia, Fernando Gago. Con él, el doble pivote de Argentina es más versátil sin la pelota. La diferencia está en que Biglia sabe quedar atrás, permitiendo que los bicampeones del mundo se junten abajo sin sufrir la típica grieta que abre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/como-juega-edin-dzeko-fernando-gago-mesut-ozil/">Gago con su nerviosismo</a>. Además, la seguridad de Biglia hace posible que Mascherano salga a presionar en ocasiones, acción en la que es dominante física y técnicamente y que evita que Argentina defienda siempre atrás. Ante Kroos, no obstante, surge un conflicto.</p>
<blockquote><p>Khedira y Mascherano serán claves en el partido de Toni Kroos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Primero que todo, está el tema del perfil. Kroos o cae o actúa en el izquierdo. Como decíamos, Argentina no va a concederle ni la mitad de juego entre líneas que Brasil, así que su zona de recepción será más baja y orientada al sector zurdo.<span class="pullquote_right">Biglia habrá de sufrir a Kroos</span> El de Biglia. Un Biglia que no tiene las condiciones de Mascherano para salir a buscar. Por ahí Argentina pierde individualmente. ¿Y cambiarlos de lado? Pues no parece del todo rentable ya que en la derecha alemana hay mucha traca. Por un lado está Khedira, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/analisis-sami-khedira-mourinho-real-madrid/">el centrocampista germano</a> de movimientos más profundos e inteligentes y a quien Mascherano deberá perseguir en más de una ocasión. Y luego está Müller, puro futbol, y Lahm, que obligará al <i>Jefecito</i> a bascular en más de una ocasión. Vaya, que el intercambio de perfiles entre el culé y Biglia pinta improbable.</p>
<blockquote><p>El balón y los pases de Kroos, la vía para desactivar a Messi</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aceptado que Biglia no podrá achuchar a Kroos, el escenario más probable es que el pasador del Bayern Munich empuje a Argentina hacia atrás. Cómo y cuánto, será otro tema. Alemania es lenta y en costado de Kroos está Howedes, que no es lateral y sube poco, y Ozil, que en la izquierda profundo de por sí no es. Es sencillo imaginar a los europeos chocando contra la muralla sudamericana, pero esto también significaría alejar a Messi de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/evolucion-manuel-neuer-gran-portero-alemania-bayern-munich/">la meta de Neuer</a>. Ahí hay negocio. Si Leo vuelve a sufrir un escenario de poca participación, Kroos será feliz. Después de todo, Alemania carece de mediocentro corrector y la zona favorita de Leo vendría a ser la espalda del interior izquierdo, es decir, la de Toni. Si Kroos pega 150 pases, Alemania será muy favorita, aunque la mayoría de ellos parezcan vacíos.</p>
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