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	<title>Ecos del Balón &#187; Copa del Mundo 2006</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>La historia del último «9» callejero de Inglaterra</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Aug 2017 02:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El 19 de octubre de 2002, el Arsenal FC visitó Goodison Park para disputar un partido que engrandeció la Premier League. Arsène Wenger y Thierry Henry lideraban un equipo que recibió el apelativo de «Los Invencibles» y que, en aquel instante concreto, acumulaba la friolera de 30 encuentros seguidos sin conocer la derrota. Fue en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El 19 de octubre de 2002, el Arsenal FC visitó Goodison Park para disputar un partido que engrandeció la Premier League. Arsène Wenger y Thierry Henry lideraban un equipo que recibió el apelativo de <i>«Los Invencibles»<span id="more-236138"></span></i> y que, en aquel instante concreto, acumulaba la friolera de 30 encuentros seguidos sin conocer la derrota. Fue en el minuto 81 cuando un joven David Moyes tomó la decisión de poner sobre el campo a la gran promesa de la cantera del Everton, un crío de 16 años sobre quien él mismo había sentenciado que se trataba del último exponente del fútbol callejero de Inglaterra. Al poco, el Everton pegó un pelotazo, hubo una prolongación y el balón quedó cerca del lugar del susodicho, como a 30 metros del arco. Venía alto, como descontrolado, pero él lo domó con su puntera, dio un raro aunque coordinado giro de 360º, desafió la marca del corpulento Sol Campbell y dirigió su descomunal disparo hacia la mismísima escuadra de Jens Lehmann. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ovNbrQ-yVWQ"><i>«Oh! What can they do? Remember this name! Wayne Rooney!»</i></a>, relató el profético narrador del momento. Así comenzó una historia que vale la pena recordar.</p>
<blockquote><p>Eriksson dio la vez a Rooney con Inglaterra con 18 años y protagonizó una Eurocopa de 2004 tremendo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Internacionalmente, el primer punto caliente de la vida de Rooney data de la Eurocopa de 2004. Apenas había cumplido la mayoría de edad cuando Sven-Goran Eriksson le obsequió con la titularidad en la selección inglesa. Nadie ha creído tanto en Rooney como Sven-Goran Eriksson. Se desvivía por él. Y Wayne respondía. Su debut contra Francia resultó impactante; se mostró ultra participativo en el mismo epicentro del juego, en una zona que la vigente campeona custodiaba con las anticipaciones de Thuram y las vigilancias de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/analisis-trayectoria-claude-makelele-nantes-celta-real-madrid-chelsea/">Makelele y Vieira</a>. Por posición, con quien más coincidía era con el bestial <i>box-to-box gunner</i>, y en cada hombro con hombre, en cada cadera contra cadera, era el elefante quien sentía cómo tambaleaba la Tierra. Rooney se marchó del campo con 1-0. En el descuento, Zidane marcó dos tantos y remontó. Aquello comprometía la continuidad de Inglaterra en la fase final, pero en el segundo y tercer encuentro, un Rooney escandaloso anotó cuatro goles para llevar a los suyos al cruce de cuartos de final. Allí se mediría a la anfitriona, a Portugal, que conseguiría el pase a la semifinal en la tanda de penaltis. Pero que no se olvide un dato: Rooney cayó lesionado en el minuto 15 de aquella noche. ¿Habría caído eliminada Inglaterra si Rooney hubiera disputado el partido entero? ¿Qué se diría de Wayne si hubiera llevado a su selección a conquistar la Eurocopa con sólo 18 años? Nunca se sabrá.</p>
<blockquote><p>Wayne Rooney llegó a un Manchester United que estaba a medio camino entre dos ciclos triunfales.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Entonces, el Manchester United atravesaba una fase de cambio de ciclo. Los <i>Fergie Boys</i> del Trébol de 1999 habían perdido la frescura y el impulso que Sir Alex había intentando dar con el delantero centro Ruud Van Nistelrooy no había satisfecho todas las necesidades surgidas. Tocaba empezar a construir un equipo nuevo. En realidad, el proceso había arrancado el verano anterior con la firma de Cristiano Ronaldo, pero se hizo oficial con la llegada del chico de oro. Sólo Ronaldinho, que había regalado nueve meses mágicos tras su desembarco en el Camp Nou, quitaba foco a Wayne Rooney. Él era el destinado para liderar a Old Trafford hasta una nueva Champions League. ¿Dificultades? Que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/chelsea-fc/">el Chelsea FC</a> del auto-proclamado <i>«Special One» </i>iba a tomar la iniciativa con una plantilla de líderes más maduros y un estilo de juego que dejaría obsoletos los principios más iniciales de Ferguson. Había mucho trabajo por hacer para los <i>Red Devils</i>. Aquellas dos primeras campañas con Wayne allí fueron de dominio de Mou.</p>
<p style="text-align: justify">De esta guisa se arribó al Mundial de Alemania 2006, una cita que ilusionó sobremanera a Inglaterra porque disfrutaba de una base de futbolistas con experiencia y calidad contrastada en la Champions League que le presentaba como una de las favoritas. Ferdinand, Terry, Ashley Cole, Scholes, Gerrard, Lampard, Beckham, Owen. Aquello no era hype injustificado. Pero como para la selección británica nunca hay felicidad plena, su máximo estandarte ofensivo, el propio Rooney, había caído lesionado a menos de un mes del inicio de la Copa del Mundo. Eriksson, como siempre, se la jugó con él alegando que era demasiado superior a las alternativas, pero en esta ocasión, el crack no pudo responder a la confianza. No tenía ritmo para esa exigencia. Lo intentaba, pero no le alcanzaba. En consecuencia, su mente fue entrando en cortocircuito hasta que en el cruce de Cuartos, en una disputa, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=SFvZ389nsCE">Rooney pisó a Carvalho en la entrepierna</a> y vio la tarjeta roja. ¿Habría tocado la desesperación de Rooney ese techo de haber estado en su mejor forma durante aquel Mundial tan señalado? Nunca se sabrá. Sí se sabe que aquel incidente fue el último detonante de lo que cambiaría su carrera para siempre: la explosión total de Cristiano Ronaldo.</p>
<blockquote><p>Cuando el Manchester United estaba preparado para que un líder lo llevase al triunfo, explotó Cristiano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cristiano Ronaldo asistió a la agresión de Rooney en un lugar de preferencia, a escasos metros de él y Carvalho, y se fue derecho a por el colegiado a protestar por lo sucedido. En una primera instancia, Wayne pareció culparle de la expulsión que sufriría, y quien desde luego sí lo hizo fue el público inglés, que ya de por sí no sentía especial simpatía hacia el extremo luso. De repente, el «7» del Manchester United se convirtió en el enemigo público número uno de la Premier League, hasta el punto de que su salida de Inglaterra aparentaba ser inevitable. Pero según confesó Ferguson años después, fue el propio Rooney quien telefoneó a Cristiano para convencerle de que, juntos, revertirían la situación. Cristiano se quedó y aguantó ser pitado en cada envite que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/manchester-united/">los <i>Red Devils </i></a>afrontaban como visitantes, convirtiendo los abucheos en un extra de motivación que llevaron a madurar y pasar a tiranizar la liga con puño de hierro. Ronaldo y Rooney, coetáneos, iban a atrapar sus años de exuberancia a la misma par. Y sólo uno podría ser el líder de aquel proyecto. Van der Sar, Ferdinand, Vidic, Evra, Carrick, Fletcher, Park, Tévez&#8230; Más los últimos Scholes y Giggs. Aquello era un caramelo. El caramelo que se comió Cristiano.</p>
<p style="text-align: justify">El trienio virtuoso de Cristiano Ronaldo en Old Trafford, en el que Rooney tuvo un peso enorme como diferencial segunda espada y compensador de un sistema ofensivo que se basaba en potenciar al portugués, se saldó con tres Premier Leagues y una Champions. En las otras dos, el Manchester United cayó en semis contra el AC Milan y en la Final frente al FC Barcelona. A la postre, los dos campeones.</p>
<blockquote><p>El ciclo triunfal del Manchester United se apagó con las salidas de Cristiano Ronaldo y Carlos Tévez.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras perder la Final de Roma, Ronaldo hizo las maletas y se marchó a España. De modo inesperado, Tévez hizo lo propio con destino al otro club de la ciudad, el Manchester City. Ferguson había perdido a su número uno y a su número tres, viéndose forzado a ascender a Rooney al primer escalón del pódium y, en teoría, a rodearlo de talento de élite. Según cuenta la leyenda, el objetivo radicaba en invertir la suma recaudada en un trío de futbolistas referenciales que ayudarían a gestionar el golpe. De la misma manera que<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/juventus-zidane-buffon-thuram-nedved-salas/"> la Juventus pagó a Buffon, Thuram y Nedved con el dinero de Zidane</a>, el Manchester United aspiraba a reclutar a De Rossi, Sneijder y Ribéry. Imagínase qué no hubiera podido liar Rooney con eso por detrás de él. Sin embargo, cada una de las tres operaciones se abortó por razones distintas y a Old Trafford sólo inmigró Antonio Valencia. El ecuatoriano por Tévez y Cristiano. En eso consistió el verano de 2009 de los <i>Red Devils</i>; aquel con el que se daría origen al reinado de tres años de Wayne Rooney.</p>
<p style="text-align: justify">Y lo que prueba que el fenómeno de Inglaterra estaba a la altura fue lo que hizo en aquella temporada condenada a la desesperanza que era la 2009/10. Rooney, jugando como ariete en el esquema de Sir Alex, se fue a los 31 goles en 38 partidos consagrándose como un hombre capacitado para sostener, inspirar e justificar un sistema ofensivo. Era una máquina de crear ocasiones -promedió 5,7 disparos por noche- y desarrolló una versatilidad que hasta le convirtió en un cabeceador de élite, lo que dio la oportunidad al Manchester United de mantener vigente aquella parte del <i>playbook</i> que finalizaba con centros hacia Cristiano Ronaldo. Además, Wayne apareció en cada noche grande, como sucediera en aquel doble enfrentamiento contra el AC Milan de Leonardo y Ronaldinho en Octavos de Champions donde hizo cuatro tantos y masacró al triángulo Nesta-Thiago Silva-Pirlo sometiéndoles a un ritmo que no podían seguir. Y así se clasificó para la ronda de cuartos, en la que esperaría<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/bayern-munich/"> el FC Bayern Múnich</a> de Louis Van Gaal. Momento trascendental en su vida profesional. Rooney, excepcional, adelanta a los Red Devils en el minuto de la ida en Alemania, pero de nuevo, en el instante menos indicado, cae lesionado. Los bávaros logran remontar y poner el 2-1 en el tiempo de descuento, pero la peor noticia para la afición inglesa reside en la confesión de Ferguson en la sala de prensa: se estimaban entre cuatro y seis semanas de baja para su gran estrella. Se perdía la vuelta, la hipotética semifinal y cinco partidos de Premier, en la que se estaba manteniendo un duelo a cara de perro contra el Chelsea de Carlo Ancelotti.</p>
<blockquote><p>Rooney cogió al Manchester Unite de la pechera y le llevó a rendir de nuevo como uno de los mejores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Una semana después, en Old Trafford, ante la visita de Robben y Ribéry, Wayne Rooney saltó a la cancha para éxtasis de la afición y del fútbol europeo. El milagro acaecido resultaba inexplicable, pero se confirmó como realidad cuando antes de sobrepasar las 21:30 de la noche, el Manchester United dominaba el marcador por 3-0. Era su hora, la que había esperado durante el resto de su carrera, la que Cristiano Ronaldo le había arrebatado para gloria del club entero&#8230; menos él. Pero en el enésimo giro de la mala suerte, el delantero centro recayó de la lesión y hubo de abandonar el campo. Sin él sobre el verde, el zurdo holandés del FC Bayern dibujó su arquetípica diagonal y puso el definitivo 3-2 en una de las acciones más mitológicas de su trayectoria. ¿Habría ganado el Inter de Milan de Mourinho aquella Copa de Europa si Wayne Rooney no hubiese sufrido estos infortunios? Nunca se sabrá. Sí se sabe que el Chelsea FC <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/carrera-john-terry-mito-del-chelsea/">terminó alzándose con aquella Premier League 2009/10</a> por un punto de diferencia sobre el Manchester United, y que nuestro protagonista se perdió por esta lesión tres choques del rush final. El United, sin él, sólo ganó uno. El resto, un empate contra el Blackpool FC y una derrota&#8230; lo frente al Chelsea campeón.</p>
<blockquote><p>Rooney empezó a ponerse nervioso al notar que Ferguson no le estaba construyendo un equipo ganador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Rooney, que había protagonizado una temporada que, con una pizca de suerte, se habría podido saldar, tanto por fútbol como por determinación, con el Balón de Oro, no estuvo ni entre los 23 más votados de la gala. Y quizá, el siguiente sería el pasaje en el que Ferguson se equivocaría con él. El principio del fin.</p>
<p style="text-align: justify">Rooney había cumplido con creces tras aquel verano en el que Sir Alex cambió a Cristiano Ronaldo y Carlos Tévez por Antonio Valencia. Doce meses más tarde, si algo había quedado diáfano era que él estaba capacitado para liderar un proyecto que opositase a la Liga de Campeones. Apenas necesitaba un poco de ayuda, algo equiparable a aquel pack compuesto por De Rossi, Sneijder y Ribéry que se había rumoreado no hacía mucho. Sin embargo, el principal refuerzo del Manchester United tras el curso en blanco <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-futbolistas-mexicanos-carlos-vela-gio-dos-santos-chicharito/">fue Chicharito Hernández</a>. O sea, un delantero centro que se unía a un Berbatov que también iba a adquirir mayor peso en la alineación. La traducción, que Rooney tendría que abandonar el puesto desde el que había ofrecido el mejor rendimiento de su vida, un rendimiento de TOP 5 mundial. Y ceder protagonismo y jerarquía en favor de Cristiano, vale, pero hacerlo en beneficio del mexicano o el búlgaro era algo que no podía, ni quería, aceptar. ¿Por qué, en lugar de rodearle y potenciarle, le quitaban de su sitio predilecto? Y entonces, se produjo el episodio que transformaría sin marcha atrás su relación con Ferguson y la opinión pública: a mediados de octubre de 2010, en plena temporada, declaró que quería marcharse del Manchester United. Entrenador, estrella y afición harían las paces y alcanzarían <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=u_wLPmDrFt0">una nueva Final de la Champions</a>, pero de aquello quedarían heridas que nunca acabarían de cicatrizar. Con otra particularidad: el curso contiguo, el 2011/12, iba a ser el décimo de su carrera. Su efervescencia física se agotaba. Y de hecho, nunca más volvería a exhibir su máxima explosividad.</p>
<blockquote><p>Da la sensación de que a Rooney le faltó suerte en varios momentos claves para poder pasar a la historia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El tramo final queda reciente y resulta fácil de recordar. Después de que el Manchester City de Roberto Mancini arrebatase una nueva Premier a Rooney con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lnR__37JhQE">aquel golazo histórico del Kun Agüero</a>, Ferguson terminó de cavar la tumba del liderazgo de Rooney con el fichaje de Robin Van Persie. En la que sería al última campaña de Sir Alex como entrenador, construyó un sistema más basado en el juego directo hacia el holandés que relegó a Wayne a una escala tan secundaria que incluso fue sacrificado por Danny Welbeck en el partido de Champions decisivo contra el Real Madrid. Así empezaron los tiempos en los que Rooney empezó a reciclarse como centrocampista aprovechando su dominio del juego y capacidad de sacrificio, pero aquella era una realidad que no hacía más que esconder que ya nadie, salvo posiblemente él, confiaba en que Rooney marcase la diferencia. No sé sabe qué habría sucedido si se le hubiese dado otra oportunidad. Igual, sin aquella potencia de sus inicios, ya no valía un gran sistema. Dicho lo cual, sí se sabe que, tomando la decisión adversa, el Manchester United, hasta el día de hoy, no ha vuelto a ser un equipo a la altura del potencial del club. También que a Wayne Rooney, al menos fuera de Inglaterra, no se le recordará como el mejor fútbol que practicó&#8230; mereció dejar escrito en los libros.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: DAMIEN MEYER/AFP/Getty Images</p>
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		<title>Hasta luego, Luca</title>
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		<pubDate>Tue, 31 May 2016 01:55:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David De la Peña]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[ACF Fiorentina]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 2006]]></category>
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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">E</span>ra junio de 2012 y Luca Toni acababa de jugar su último partido en las filas del Al-Nasr, en los Emiratos Árabes Unidos.<span id="more-209430"></span>  El delantero italiano regresaba a Módena para vivir el que debía de ser el día más feliz de su vida, y que sin embargo acabó convirtiéndose en el peor de todos. El niño que esperaba su esposa Marta nació muerto. El impacto emocional llevó a Luca a tomar la decisión de retirarse, pero su mujer le animó a empezar de cero. Tenía 35 años, pero antes ya había llegado tarde a otros sitios. Toni se refugió del drama familiar en el fútbol, y el apoyo de su esposa fue decisivo para tomar la decisión de seguir llenándose la cara de barro a cambio de un grito de gol. La Fiorentina le abrió de nuevo sus puertas, y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xNCw5H4X_og">su buen rendimiento como suplente</a> hizo que el Hellas Verona le firmase como jugador clave el curso siguiente.</p>
<p>El nombre de Luca Toni empezó a sonar en 2004. Tenía 26 años y marcó 31 goles para ayudar al Palermo a ascender a la Serie A. Dos años después ganó la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YoOMn-pirC0">Bota de Oro con la Fiorentina</a>, levantó la Copa del Mundo con la Italia de Marcelo Lippi y firmó por el Bayern de Múnich de Ottmar Hitzfeld, donde en su primera temporada se proclamó campeón de una Bundesliga de la que acabaría siendo máximo goleador. Cuando Luca abandonó el Bayern para deambular cedido por la Serie A y terminar en los Emiratos Árabes con 35 años, parecía que su carrera estaba terminada. Sin embargo, con 39, marcó su gol 48 con la camiseta del Hellas tras tres temporadas en el club de Verona. Fue de panenka contra la Juve. Toni se despidió del fútbol ese día, y en la grada Marta, su mujer, Bianca, su hija de dos años, y Leonardo, su hijo que pronto cumplirá uno, podrán decir que lo vivieron junto a él. No fue deprisa, simplemente, no se paró. Luca nunca ha sabido decir adiós.<br />
</div>
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		<title>Mediocentro de leyenda</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2016 02:55:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El fútbol español vivía a Fernando Redondo, Mauro Silva y Pep Guardiola. Tres mediocentros, en registros distintos, de inmenso talento y fútbol a raudales que marcaron una época. Aunque ya Mauro sí estaba más acostumbrado a jugar con alguien al lado, situación mucho más típica en el fútbol brasileño, tanto Pep como Redondo fueron enfáticos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El fútbol español vivía a Fernando Redondo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Mauro Silva</a> y Pep Guardiola. Tres mediocentros, en registros distintos, de inmenso talento y fútbol a raudales que marcaron una época. Aunque ya Mauro sí estaba más acostumbrado a jugar con alguien<span id="more-200486"></span> al lado, situación mucho más típica en el fútbol brasileño, tanto Pep como Redondo fueron enfáticos cuando les preguntaban: ellos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yr-XNrlzxlA">querían jugar solos</a>. Marcaban un estilo. Más allá de decisiones puntuales, ambos lograron su ambición sin saber que eso que para ellos era tan natural se convertiría durante la década siguiente en todo un privilegio.</p>
<blockquote><p>En los 90&#8217;s, era normal que el mediocentro jugara solo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Italia, Fabio Capello tenía una bestia de ébano que acompañaba al fino Albertini y que, decían unos padres desesperados porque sus hijos se durmieran a buena hora, comía niños. Marcel Desailly fue todo un impacto. La raza negra había llegado a la élite del fútbol europeo diez años antes, pero lo del entonces mediocampista francés fue otro rollo. Su imperial actuación en Atenas dio <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=A22MbwbemvQ">muerte al Dream Team de Cruyff</a> y sembró una semilla que explotaría un par temporadas después. Si bien los mediocentros de la liga eran superiores, esto se debía a que tenían de su lado un talento futbolístico muy superior al de la media. Lo de Desailly, en cambio, era clonable. O así creyeron los gigantes europeos que invirtieron recursos importantes en la búsqueda del nuevo Marcel, llegando al punto de tratar de modificar para la tarea al futbolistas del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-centrocampista-que-queria-mandar/">perfil de Clarence Seedorf</a>. Desailly tuvo muchos hijos.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El fútbol buscó al heredero de Marcel Desailly</span>Uno de los que más fama acumuló fue Claude Makelele. Surgido de la misma cantera que el propio Desailly, la del Nantes, una de las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/nantes-escuela-de-futbol-jose-arribas-suaudeau-denoueix/">más prolíficas de Francia</a>, Makelele hizo parte de la plantilla que logró el histórico campeonato de 1995 bajo el mando de Jean Claude Saudeau y que en la 95-96 llegaría a semifinales de Champions. Era un equipo veloz y vertical anclado en un 4-4-2 que tenía a Claude en el doble pivote acompañado por Jean-Michel Ferri. Con veintidós años, Makelele era el centrocampista de más recorrido y tenía mucho más vuelo hacia adelante que su compañero de zona. Su superioridad física permitía al Nantes desplegar un fútbol presionante que los llevó a ser la mejor defensa de la liga francesa y al joven Claude a probar las mieles de la selección francesa que se preparaba para su mundial a realizarse en el verano de 1998.</p>
<p style="text-align: justify">El año antes de la Copa del Mundo, Makelele lo pasó en Marsella, jugando para el Olympique. Ya era una estrella de la Ligue 1, pero la fiera competencia en la selección absoluta le negarían la oportunidad de vivir el ciclo ganador de 1998-2000. Deschamps, Petit, <a target="_blank" href ="http://www.estadiosantome.com/2011/07/cambio-una-demarcacion-que-no-era-suya.html">Vieira</a> y Karembeu, más el uso ocasional de algún mediapunta, obstaculizaban el paso de Claude, a quién aún le faltaría tiempo para convertirse en el maestro defensivo que pasó a la historia. Luego del mundial aterrizó en España para jugar en el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ebDWolzfakA">Celta de Vigo de Victor Fernández</a>. En el club gallego estuvo dos temporadas en las que coqueteó con Europa y comenzó a dejar su huella en la Liga. En el verano del 2000, Fernando Redondo tomaba rumbo a Milán y Makelele, en una rocambolesca operación llegaba a Madrid para sustituirle. El fútbol había cambiado.</p>
<blockquote><p>La competencia en la selección francesa era muy fuerte</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Madrid vivió la fama de ser el equilibrista de un equipo sin antecedentes. Uno a uno, Florentino Pérez fue llenando el once de Balones de Oro, dando pie a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mbR6z0Xceac">un fútbol fabuloso</a> e incluso legendario en los días inspirados. En los que no lo eran tanto, Makelele tenía que ponerse el mono de trabajo y tapar todos los huecos que dejaba un equipo que cualquier domingo salía al campo con dos delanteros, tres mediapuntas y dos laterales largos. El francés, entonces, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TldVk5jyomw">se multiplicaba</a>. Usaba su formidable calidad física para llegar a todos lados y su fina técnica defensiva para robar el balón una vez llegaba al sitio correcto. Son pocos los futbolistas que han llegado a robar tantas pelotas sin necesidad de ir al suelo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En Londres dio su mejor nivel</span>Tres años pasaron y, de pronto, al proyecto galáctico se le comenzó a quedar corto un mediocentro que solamente recuperaba balones y luego le pasaba correctamente el esférico a uno de los ‘cracks’. Pasó al Chelsea y sin un reemplazo de nivel en la plantilla hasta 2007, Makelele se convirtió en leyenda urbana del Madrid, llegando decirse incluso que era la pieza más importante de aquel equipo. Tan cierto es que el francés tenía un rol clave en el sistema merengue, que nunca fue sustituido a cabalidad, como que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3wVycVUtBvw">su mejor nivel</a>, tanto a nivel de selección como de clubes, lo dio una vez se marchó.</p>
<p style="text-align: justify">En Londres a Makelele le llegó la madurez. La estampida física de sus primeros años comenzó a mermar, pero también ganó una lectura y un poso en su fútbol que no había demostrado antes. En el Chelsea incluso se descubrió que tenía una buena calidad técnica que se veía opacada por la finura de Zidane, Figo, Raúl y compañía. Makelele comenzó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1bLx59rmpb0">simplemente a estar ahí</a>: leía la jugada, adivinaba la dirección y se plantaba lo suficientemente cerca como para no tener que correr en exceso para tapar el avance rival, ya sea cerrando líneas de pase o robando directamente la pelota. Ahí era impresionante. Su sola presencia imantaba la pelota hacia él. El delantero rival muchas veces la perdía sin que Makelele hiciera algo extra. Luego, con pelota, su centro de gravedad le permitía proteger el balón de la presión y esconderlo con facilidad, <a target="_blank" href ="http://www.zonalmarking.net/2010/01/25/teams-of-the-decade-13-chelsea-2004-06/">las ventajas tácticas</a> que le daba Mourinho le otorgaban tiempo y espacio para maniobrar, y su técnica le facultaba para salir en conducción, filtrar un pase o incluso realizar cambios de orientación precisos.</p>
<blockquote><p>La técnica defensiva de Makelele era insuperable</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalmente, a los treinta y tres años, tuvo su canto de cisne con la selección francesa. Su pareja con Patrick Vieira ya era mítica. Durante los siguientes cinco años, las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-matuidi-mediocampista-paris-saint-germain/">secretarías técnicas de Europa</a> tratarían de encontrar para sí una versión joven del dueto defensivo que permitió a un Zidane marchito brillar con fuerza en su despedida del fútbol. Makelele jugó un mundial de mediocentro grande, derroche de lectura y técnica para solventar situaciones en fase defensiva y transición. Cemento para un equipo al que el fútbol casi premia con una Copa del Mundo. Makelele se la merecía. Fue un mediocentro de leyenda.</p>
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		<title>Era un fenómeno</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Sep 2015 02:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ucede en bastantes ocasiones. En algún lugar del planeta fútbol surge un talento. El chaval en cuestión es bueno, buenísimo, pero no tanto como para escapar a los designios de la suerte. Nada ni nadie podrá impedirle un largo futuro profesional, pero serán los azares del destino los que determinen el recuerdo final, su legado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">S</span>ucede en bastantes ocasiones. En algún lugar del planeta fútbol surge un talento. El chaval en cuestión es bueno, buenísimo, pero <a target="_blank" href ="http://www2.pictures.gi.zimbio.com/Barcelona+v+Stuttgart+UEFA+Champions+League+yMJLAmScJbVl.jpg">no tanto como para escapar</a> a los designios de la suerte. Nada ni nadie podrá<span id="more-178773"></span> impedirle un largo futuro profesional, pero serán los azares del destino los que determinen el recuerdo final, su legado en la memoria del hincha. Como la vida es muy perra, son minoría los desenlaces 100% felices. <i>“Pudo dar más”</i>. Joaquín Sánchez supone uno de estos casos. Cumplidos los 34 años, su prestigio ya nunca se situará a la altura de su clase. Aceptada esta premisa, dejemos otra bien clara: Joaquín ha sido –y sigue siendo– un genio de primer nivel. Rememoremos su historia.</p>
<blockquote><p>Joaquín Sánchez fue, es y será un motivo de alegría para el aficionado al fútbol. Un auténtico talento</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Joaquín nació en El Puerto de Santa María, un pueblo de casi 90.000 habitantes del marco gaditano. Los aires de la Bahía se reflejaron pronto en el carácter risueño de aquel crío de risa contagiosa y <a target="_blank" href ="http://www.footballtop.es/sites/default/files/styles/player_full/public/photos/players/sanches_0.jpg?itok=FgF_Rjmd">nariz ancha</a>. Azar <span class="pullquote_right">Su impacto en la Sevilla bética fue muy rápido</span>o no, Joaquín recaló en la Sevilla verdiblanca, la mitad de la ciudad más idónea para él. Ya se sabe que no es lo mismo ser de Triana que vivir en Nervión. Nada tardaría el niño en convertirse en el orgullo de un Betis que veía cómo su cantera regalaba una figura distinta. Como en una especie de respuesta celosa, el filial sevillista escupió a José Antonio Reyes, un gitanito <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dl_OPosPoUc">zurdo, imparable y vertical</a>, muy del gusto del Ramón Sánchez Pizjuán. Ambos protagonizaron un duelo fantástico, que además reflejaba las diferencias estilísticas de cada casa: más agresivo y veloz Reyes, mucho más artístico y torero Joaquín.</p>
<p style="text-align: justify">En realidad, a Joaquín solo le interesaba parecerse a su ídolo. Su debut en Primera División se produjo en 2001. Eran <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nWuEjVnqEng">los tiempos de Luis Figo</a>, indiscutible mejor extremo derecho del mundo y vigente Balón de Oro. Conocido el fútbol del luso, no resultaba difícil imaginar de qué palo iba el Joaquín inicial. Futbolista de banda, extremo real y puro, sin matices: pocos goles,  muchos regates y buenos centros. Joaquín encontraría pronto un prestigioso punto en común con su amado Figo. Entre 1996 y 2004, solo dos <i>“encaradores”</i> pudieron presumir de molestar sistemáticamente a Roberto Carlos. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2_UkyRtxe4E">Uno fue Figo</a>. El otro, Joaquín. El Villamarín disfrutaba de una estrella en ciernes que había clasificado al equipo para Europa. Llegaba la hora de la Selección. Tocaba su primer gran torneo: la Copa del Mundo 2002.</p>
<blockquote><p>Banda derecha, cuerpo inclinado y pose desafiante. Regate y regate. Así jugaba el joven Joaquín</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>“Tenemos tres grandes atacantes y hay que aprovecharlos”</i>. Camacho lo había dejado claro en los días previos. España acudía al Mundial prendida de la ilusión que suscitaban sus figuras ofensivas. Por un lado, la dupla Valerón-Tristán, que había rendido a un nivel espectacular en Coruña, destrozando con su magia a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YteSEyYPtj8">los mejores conjuntos europeos</a> del momento. Y<span class="pullquote_left">Su partido ante Corea, digno de un supercrack</span> por supuesto Raúl, reciente campeón de Champions por tercera vez en su carrera y que muy pocos no situaban en el top-10 mundial en esos instantes. Calidad  diferencial arriba ya había, así que Camacho optó por rodearla de jugadores de más recorrido como Luis Enrique o De Pedro.  Nada raro si tenemos en cuenta la escasa experiencia del novato Joaquín, que hizo su debut en el intrascendente tercer partido de la liguilla ante Sudáfrica. La Selección empezó como nunca, ganando los tres partidos de la primera fase, pero poco a poco se fue cayendo. Pese a ello, cuando Corea eliminó a Italia, toda España sintió que era el momento de dejar atrás la maldición de Cuartos de final. El miedo y la presión se llevaron por delante a la inmensa mayoría de futbolistas en aquella triste mañana de sábado. A todos menos a uno. Titular contra pronóstico, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=p0lVg5y5XxA">Joaquín firmó ante Corea una actuación</a> a la altura del mejor extremo del mundo. Las pidió todas, desbordó a quien se le puso por delante. Nadie (o <a target="_blank" href ="http://estaticos.archivo.marca.com/mundial2002/atraco_espana/atraco_joaquin2.jpg">casi nadie</a>) le pudo parar. Supo especialmente mal que le tocase a él errar el lanzamiento decisivo en la tanda de penaltis. No lo merecía. </p>
<blockquote><p>El Mundial 2002 de Corea y Japón sirvió para confirmar que Joaquín era un futbolista capaz de lo mejor</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Mundial trajo la confirmación de que Joaquín, en efecto, era algo importante. El genio comenzó a estabilizar sus estadísticas en 20 goles por Liga (21 en 2003, 19 en 2004), sumando tantos y asistencias, llevando con ellos al Betis a la pelea permanente por los puestos europeos. Su fútbol también se mantenía constante. La banda derecha seguía siendo su casa y rara vez salía de ella. Estaba aprendiendo a llegar a gol, era profundo y no le hacía ascos al remate. Pero todo desde el carril diestro. Por ahora no conocía más campo, y como todos estaban satisfechos con él, aprender más del juego no parecía necesario.</p>
<p style="text-align: justify">España vivía en 2004 el auge de los extremos. Eran días de elogio para Reyes, Joseba Etxeberria, el propio Joaquín y, muy especialmente, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xnutst1muhM">Vicente Rodríguez</a>. Con tanto material, resultaba lógico que Iñaki Sáez apostase<span class="pullquote_right">La Euro 2004 pudo ser la suya pero Iñaki Sáez no apostó en serio por él</span> entonces por este tipo de jugador. De cara a la Eurocopa de ese verano, el bilbaíno concibió una España simple, vertical y directa, organizada en un 4-2-3-1 muy de la época. Lo cierto es que la gestión del torneo fue muy extraña, con cambios constantes dentro del propio campeonato y una mezcolanza generacional algo caótica. Saéz, como Camacho dos años antes, volvió a apostar por Joaquín el día clave, frente a Portugal. De nuevo el anfitrión y de nuevo un choque a cara de perro. Pero esta vez no salió. España pagó cara la escasa convicción mostrada por su técnico. Sin saberlo, a Joaquín se le escapaba su momento con la Selección. Nunca más llegaría como entonces a una gran cita internacional.</p>
<blockquote><p>2005 llevaría al máximo el prestigio internacional de Joaquín. El Betis ya no podría retenerlo más</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero Joaquín, gustase o no, era una estrella y como tal iba a seguir rindiendo, al menos en su terreno. El Betis, que llevaba dos años rozando puestos de Copa de la UEFA, se iba a desquitar con un 2005 absolutamente memorable. El club de Heliópolis hizo doblete: clasificación para la Champions League por primera vez en su historia y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pflihsGrCgY">título de Copa 28 años después</a>. Individualmente, Joaquín cumplió como un reloj con sus <i>“20 goles”</i> al año, aunque esta vez con más asistencias que nunca (15). La historia de amor con el Villamarín llegaba a su punto culminante. No se podía ir más allá. Se acercaba el final.</p>
<p style="text-align: justify">2006 traería la ruptura definitiva, el fin de la unión entre el Betis y Joaquín. La temporada, a priori una fiesta por la participación en Champions, comienza a torcerse muy pronto. Ricardo Oliveira, figura goleadora del equipo, se lesiona de gravedad. Por otro lado, el sorteo europeo depara un grupo terrible, con el vigente campeón, el Liverpool y el Chelsea de Mourinho. Se acumulan las desgracias pero el nombre de Joaquín sigue muy vivo en<span class="pullquote_left">En enero de 2005 era jugador del Chelsea</span> el concierto internacional. Demasiado. Meses antes, el Madrid había manifestado públicamente su deseo de hacer de Joaquín el heredero de Figo en el Bernabéu, una idea que ilusionaba fuertemente al jugador. Sin embargo, fue el propio Chelsea quien puso toda la carne en el asador por el gaditano. Mourinho pretendió reunir a Joaquín con Arjen Robben, formando así la pareja de extremos más brutal del continente. En enero de 2005, emisarios del club inglés viajan a Sevilla y cierran la operación por un montante cercano a los 40 millones de euros, un dineral en aquellos días. Todo estaba listo para su salida del Betis. Joaquín, que prefería Madrid, asume que ha llegado el momento de dar el salto a un grande. Pero entonces surge Lopera. En una de sus inolvidables <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BMMEEjcceQw">apariciones públicas cargadas de folklore</a>, el mandatario bético ofrece su vida y su sangre en pos de mantener al futbolista, algo que no agrada a un Joaquín que buscará, sin éxito, su marcha ese mismo verano. La decepción del crack se siente en una campaña 2005-2006 que arroja los peores números de su carrera: 3 goles, 6 asistencias y un Betis en el puesto 14. La relación estaba rota.</p>
<blockquote><p>La mala salida de Joaquín del Betis terminó condicionando el resto de su prometedora carrera</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La compleja salida de Joaquín del Betis tiene el mejor resumen en la anécdota de Albacete. Lopera, que legalmente podía manejar el destino de sus asalariados, decidió que su estrella iría cedida al Albacete Balompié, por entonces en Segunda División. Joaquín, dicen que entre lágrimas, agarró su coche y se lanzó a la carretera<span class="pullquote_right">La etapa en Valencia, un mazazo para su carrera</span> como quien se va de vacaciones. Por fortuna, su destino final no sería tan dramático. Horas después, el Valencia CF pagaba 25 millones por su fichaje. Mestalla era un destino potente: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/07/homenaje-pablo-aimar-carrera-deportiva-river-plate-valencia/">campeón de Liga en 2002 y 2004</a> y finalista de Champions en 2000 y 2001, el club parecía asentado en la élite. Sin embargo, algo falló en aquella decisión. Qué fue ese algo, ni hoy podemos saberlo a ciencia cierta. La plantilla che aglutinó esos años un talento (en su mayoría nacional) más que apreciable: Villa, Silva, Albelda, Mata, el propio Joaquín, Ayala&#8230; En general, con la excepción quizás de David Villa, puede decirse que el mismo mal afectó a cada integrante de aquel proyecto: todos mostraron su calidad individualmente pero en lo colectivo no se exprimió al máximo el potencial existente. Para Joaquín, Valencia fue una mala elección. Es en este ciclo donde se desinfla su prestigio y se crea el (justo) pensamiento general de que su carrera no alcanza las cotas soñadas.</p>
<p style="text-align: justify">Su no explosión también se reflejaría en la Selección. Luis Aragonés le incluyó siempre entre sus elegidos, convocándolo para la Copa del Mundo 2006. Un torneo el de Alemania que simbolizó la transición entre el doloroso pasado derrotista y el esplendoroso futuro que estaba por venir. Cuando España cayó ante Francia en octavos de final, Luis cerró filas, dejando atrás todo vínculo con el pasado. Joaquín, que no pudo contener su pico de oro, se marcó <a target="_blank" href ="http://www.libertaddigital.com/deportes/joaquin-carga-contra-luis-aragones-y-asegura-que-el-seleccionador-no-sabe-por-donde-tirar-1276289594/">una inoportuna rajada semanas después</a> de la eliminación mundialista, hecho que acabó siendo su tumba en la Selección. Aragonés comenzó su revolución, basada en el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/08/analisis-carrera-estilo-xavi-hernandez-barcelona-rijkaard-guardiola-seleccion/">perfil asociativo</a> de sus centrocampistas. Luis no echó de menos a un Joaquín que ya no volvería.</p>
<blockquote><p>Joaquín necesitaba recuperar la alegría. Necesitaba calor, risa y felicidad. Necesitaba Andalucía</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Andalucía, la tierra y Manuel Pellegrini, la causa. El proyecto del <i>Ingeniero</i> en Málaga no hubiera sido lo mismo sin él. La brisa de la Costa del Sol acude al rescate de Joaquín en el verano de 2011. Cumplidos los 30, su retorno al sur parece perfecto. Los nuevos dueños del club hacen del Málaga un destino agradable, con un alto potencial<span class="pullquote_left">Pellegrini desata todo su potencial en Málaga</span> económico y deportivo. Pese ello, nadie, absolutamente nadie, podía imaginar lo que estaba por venir. Pellegrini, históricamente contrario a la figura del extremo estático, hizo de él lo que ningún otro técnico pudo (o quiso): lo convirtió en un mediapunta. El chileno le otorgó total libertad para moverse por las dos bandas, un regalo que Joaquín, en plena madurez futbolística, aprovechó para recordarle al mundo una evidencia: estábamos ante un genio. Muchas imágenes quedan hoy de su periplo en Málaga, pero dos destacan por encima del resto. Por un lado, su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kLHlu76dW0I&#038;feature=youtu.be">maravillosa relación con Isco Alarcón</a>, el otro genio del plantel. Juntos tiraron paredes que La Rosaleda quizás ya nunca vuelva a ver. Juntos ganaron al Real Madrid y metieron al equipo en Champions. Allí, en la vieja Copa de Europa, Joaquín completaría la que quizás sea la actuación de mayor grandeza de su carrera. Su partido en Dortmund, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rC3nfOF_V4A">golazo incluido</a>, sería coherente con un futbolista propietario de un Balón de Oro. Fue una noche triste aquella, el fin de mucha ilusiones, pero quedará para siempre como la confirmación de que Joaquín Sánchez, por si había dudas, era un completo fenómeno.</p>
<blockquote><p>Sobran los motivos para esperar un Joaquín todavía capaz de deleitarnos con cosas nuevas</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalizado el cuento malagueño, Joaquín viajó a Florencia con su reestrenado status de jugador diferencial. Con 32 años, adaptarse por primera vez a un país extranjero no fue sencillo. Se tardó en ver lo mejor de su repertorio, quizás más de lo esperado, pero finalmente el Artemio Franchi pudo disfrutar de su magia. <i>“No te vayas, Matador, nos has enamorado con el balón”</i>, <a target="_blank" href ="https://twitter.com/JamesHorncastle/status/633916107007594497/photo/1">exclamaban los aficionados italianos</a>, tratando de evitar lo inevitable: el regreso a casa del mago andaluz. Sevilla –entera– está de fiesta. Vuelven los derbis, vuelve Joaquín, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PoUXjChcKTw">la finta y el sprint</a>. Vuelve el genio.</p>
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		<title>Generación a generación</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jun 2014 01:58:52 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>omo la mayoría de victorias, la de Costa Rica ante Uruguay del pasado sábado se comenzó a fraguar con una derrota. Una muy dura, además. Fue, precisamente, ante los del Rio de la Plata en la última baldosa<span id="more-127969"></span> del camino hacia Sudáfrica 2010. En el <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/preliminaries/southamerica/matches/round=253463/match=300109573/report.html">Centenario de Montevideo</a> no sólo se evaporaron las opciones de estar en una nueva cita mundialista, sino que también se despidió la mejor generación de su historia. Algunos como Wanchope, Luis Marín Murillo o Ronald Gómez ya se habían retirado durante el proceso y otros como Rolando Fonseca aún continuarían un par de años, pero fue en el vetusto estadio uruguayo donde, de forma simbólica, con la retirada de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Walter_Centeno">Walter Centeno</a>, el gran capitán, se acabó el ciclo iniciado en 2001.</p>
<blockquote><p>Costa Rica había estado en el Mundial 2002 y en el 2006.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los héroes ticos debían dejar lugar a las nuevas generaciones, pero la transición fue tan larga como complicada. Entre el final de dicho Mundial y la marcha<span class="pullquote_right">El relevo en la selección tica llegaría en 2011</span> de Ricardo La Volpe (2011), fueron siete técnicos los que pasaron por el duro banquillo costarricense. Entre medias, además de la no clasificación para Sudáfrica, alcanzaron las semifinales (2009) y los cuartos (2011) de la Copa Oro, y cayeron en la primera fase de la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=i2X2ryNssPo">Copa América de Argentina</a>. En dicho campeonato, al que acudieron con un combinado sub-23, se vieron las primeras pistas de relevo en la selección tica. Sin embargo, el DT argentino no estaba de acuerdo. <i>«Una selección necesita trabajo, más cuando no tiene grandes figuras, hoy Costa Rica tiene que ponerse a pensar por qué no tiene figuras de 24 o 25 años. Costa Rica no tiene una base de grandes equipos y tiene una figura que fue Campbell… y la hice yo”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.record.com.mx/articulo/noticias/RECORD-83414/ricardo-la-volpe-deja-costa-rica-su-estilo-83414">comentó</a> La Volpe en su última conferencia.</p>
<p style="text-align: justify">Contextualizando, es cierto que en 2011 había un vacío futbolístico difícil de llenar y los resultados se resintieron considerablemente, pero el futuro era bastante esperanzador y no habría que esperar demasiado para que la tendencia cambiara. Entre 2005 y 2009, la Sub-17 y la Sub-20 estuvieron presentes en todas las citas mundialistas, lo que dejó una nómina de futbolistas útiles que ha ido nutriendo progresivamente a la absoluta de cara a esta Copa del Mundo. Geancarlo Gonzalez, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UGfFOWKZ1jM">Celso Borges</a>, Dave Myrie o José Miguel Cubero, por ejemplo, estuvieron en el Mundial Sub-17 2005 y en el Sub-20 2007. Marco Ureña, Cristian Gamboa y Bryan Oviedo, que se perdió esta gran cita por una lesión, hicieron lo propio en 2007 y 2009. Y, en el último escalón, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/gran-actuacion-joel-campbell-victoria-costa-rica-ante-uruguay/">Joel Campbell</a> y Yeltsin Tejeda participaron en las ediciones de 2009 y 2011. Es decir, tres generaciones encadenadas, con Marco Ureña o Cristian Gamboa intercalados entre ellas, que saben lo que es competir cada verano contra los mejores.</p>
<blockquote><p>Ante Uruguay, la media de edad de Costa Rica fue de 26 años.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sabedor de esto, Jorge Luis Pinto declaró <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/news/y=2011/m=10/news=reto-pinto-1528823.html">lo siguiente</a> nada más volver al banquillo costarricense: <i>“Hay que construir un equipo. En este momento consiste de tres generaciones distintas: una experimentada, una nueva, que fue la que participó en la Copa América y una Sub 20, que tuvo una destacada actuación en el Mundial. No sé dónde estará el grupo dominante, pero necesitaremos conjuntar las tres para salir adelante”</i>. Han pasado casi tres años y aún resulta complicado identificar cuál será la más brillante, pero el resultado está siendo excelente. Costa Rica no sólo se clasificó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kXKZBPN9jLE">con holgura</a> en el hexagonal final, sino que lo hizo sin dejar de trabajar en el futuro. Buena prueba de ello son los 23 hombres que están en Brasil, pues sólo dos superan los 31 años y hasta 14 futbolistas juegan ya en el extranjero. El fútbol costarricense está creciendo, alberga una nueva gran generación y, por lo pronto, el presente ya le ha dado para vengarse de Uruguay.</p>
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		<title>Croacia para saber la verdad</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jun 2014 02:00:41 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[comienzos del S.XXI, Brasil vivió una de las etapas más boyantes de su lujosa historia. Tras salir campeón del mundo en 2002, con Ronaldo Nazario de gran estrella, la canarinha entró en un periodo de victoria continua propio de las divinidades de este juego. Campeones de América en 2004 con un equipo alternativo, la cima [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span> comienzos del S.XXI, Brasil vivió una de las etapas más boyantes de su lujosa historia. Tras salir campeón del mundo en 2002, con Ronaldo Nazario de gran estrella, la <i>canarinha</i> entró en un periodo de victoria continua propio<span id="more-125913"></span> de las divinidades de este juego. Campeones de América en 2004 con un equipo alternativo, la cima llegó con el triunfo en la Copa Confederaciones de 2005. Brasil <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cSUxWYUrXWI">arrasó a Argentina en la final</a> con un fútbol impresionante, comandado por Ronaldinho –el mejor del mundo para casi todos–, un imponente Kaká y figuras novedosas e ilusionantes como Robinho, Cicinho o el más consagrado Adriano. Aquello era una fiesta.</p>
<p style="text-align: justify">La paliza a su vecino argentino tuvo un valor simbólico incluso superior al deportivo. A doce meses del Mundial de Alemania 2006, la sensación reinante en el planeta fútbol era que nadie podía toser a esos monstruos. Que Brasil era<span class="pullquote_right">Brasil 2006 daba auténtico miedo</span> otra cosa, algo inabordable. Para colmo, la conquista frente al gran rival se había dado sin la presencia de Ronaldo, Roberto Carlos o Cafú, tres mitos incontestables. Si la nación brasileña tenía en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/conformacion-brasil-1970-pele-saldanha-zagallo/">el combinado de 1970</a> (los Jairzinho, Gerson, Tostao, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/king-stays-the-king/">Pelé</a> y Rivelino) el punto álgido de su leyenda, resultaba debatible que sus homólogos de 2006 estaban, como mínimo, a la par. Lean la nómina y alucinen: Cafú, Lucio, Emerson, Kaká, Adriano, Ronaldo, Ronaldinho, Roberto Carlos, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/robinho-genio-exito-fracaso-futbol/">Robinho</a>, Ze Roberto…</p>
<p style="text-align: justify">Brasil acudía a Alemania como el mayor ogro que se recuerda.</p>
<blockquote><p>Por prestigio y calidad, el Mundial 2006 parecía asignado de inicio</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Bastó apenas media hora para intuir que aquello no iba bien. Brasil abría el campeonato en Berlín ante la selección croata. No tenían los de Zlatko Kranjčar la mejor de sus generaciones. Los Boban, Suker y compañía<span class="pullquote_left">El debut contó toda la verdad</span> ya habían quedado atrás y la magia de Luka Modric todavía se haría esperar un par de años. La imagen de aquella Croacia (que no ganaría ningún partido y quedaría eliminada en la primera fase) era el esfuerzo en ataque de  Dado Prso, las carreras de Babic por la banda… y poco más. Brasil solucionó el encuentro con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-tt5yEwrmG0">una maravilla aislada de Kaká</a> pero el aroma fue malo. Ronaldo había completado una pésima actuación, siendo sustituido incluso… pero lo peor fue lo de Dinho.</p>
<p style="text-align: justify">A sus 26 primaveras, el genio azulgrana aterrizaba en la Copa del Mundo como vigente rey del fútbol, Balón de Oro, dos veces Fifa World Player y campeón de la Champions. Era su Mundial y el debut en el mismo había dejado helado a la inmensa mayoría. Se hablaba de que Parreira le hacía jugar demasiado retrasado, siempre por detrás de Kaká, Ronaldo y Adriano. <a target="_blank" href ="http://newsimg.bbc.co.uk/media/images/48162000/jpg/_48162495_messi466.jpg">Como iba a pasar con Leo Messi en 2010</a>, la medida tenía que ver con la falta de claridad del colectivo a la hora de hilvanar juego. Que la tocasen los buenos cuanto antes era el plan, y el mejor entonces era Ronaldinho. Un Ronaldinho que supo aquella tarde que Alemania 2006 iba a ser para él la gran pesadilla de su carrera.</p>
<blockquote><p>Aquella Brasil de 2006 no insinuó nunca ser un equipo de verdad</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Más allá de los malos rendimientos individuales, aquella Brasil se cayó porque nunca logró ser un equipo. No se alcanzó cohesión futbolística y, llegado el momento, cualquier rival iba a revelar la verdad sobre esa incoherente reunión de talentos. Croacia nos contó todo. Hoy, frente al mismo oponente, inaugura la Brasil de Neymar su andadura en el Mundial. Arrancar una Copa del Mundo no tiene comparación con nada. Dicen los que juegan que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yY5TFzlOygE">las piernas se agarrotan</a> y sientes una ansiedad distinta. Valorando todo eso, raro será que no saquemos algo del primer choque de los niños de Scolari. Sorprendería tanto una brillantez exagerada como no ver esta noche a la pequeña roca competitiva que ha construido el sabio de <i>Felipao</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Que empiece Brasil 2014.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 98</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Nov 2013 02:45:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[América de Cali]]></category>
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		<description><![CDATA[a Copa del Mundo de Alemania 2006 tuvo un desenlace tan emocionante como inolvidable. La Francia de Zinedine Zidane alcanzaba una nueva final ocho años después de proclamarse campeón en su país ante Brasil. Delante, la Italia de Buffon, Pirlo y un Cannavaro impresionante, cuya actuación en la cita mundialista le sirvió para ser proclamado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a Copa del Mundo de Alemania 2006 tuvo un desenlace tan emocionante como inolvidable. La Francia de Zinedine Zidane alcanzaba una nueva final ocho años después de proclamarse campeón en su país ante Brasil. Delante, la Italia <span id="more-95427"></span>de Buffon, Pirlo y un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/actuacion-cannavaro-mundial-2006/">Cannavaro impresionante</a>, cuya actuación en la cita mundialista le sirvió para ser proclamado Balón de Oro. Francia se adelantó en el marcador con un gol de penalti a lo Panenka de Zidane, pero minutos después Materazzi haría el tanto del empate. Tras 120 minutos de juego, el cuadro italiano se haría con su cuarta Copa tras el fallo de Trezeguet desde los once metros.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/XMgaNVAFJyk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Argentinos Juniors conquistaba en 1985 la primera y única Copa Libertadores de su historia al superar en la final al América de Cali colombiano. Ambos equipos vencieron por un gol a cero como local así que el ganador hubo de decidirse en un partido de desempate, disputado en Paraguay. En Asunción, el encuentro finalizó con empate a uno.  Emilio Commisso fue el autor de los dos goles de Argentinos Juniors en esa final. En la resolución desde el punto de penalti, el error de Anthony de Avila daba el título a un conjunto bonaerense que se mostró infalible: cinco anotados de cinco intentados. En Japón <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/argentinos-juniors-juventus-intercontinental-bayern-copa-uefa/">esperaba la Juventus</a> y el reto de la Copa Intercontinental.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/D_2Z3qDX2-A" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>Fabio</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 01:55:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">C</span>omo en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sb5tGOmFlhA">México’70</a>, Alemania e Italia jugaban las semifinales de 2006, esta vez en el Westfalenstadion de Dortmund. En pleno verano,<span id="more-79292"></span> muchos sudábamos ante una tensión que no debía correspondernos pero que sentimos de manera vital, aunque sólo fuese como agradecimiento por Baggio y Beckenbauer, por los fettucini y la cerveza. Como decía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=APeL1Uk1bFk#t=5m40s">la voz de Andrés Montes</a> en plena prórroga, tras el gol de Grosso: <i>“la industria pesada está perdiendo frente a la mozzarella”</i>. Justo en esa frase, otro Fabio, Cannavaro, despejaba una pelota puesta al área sin demasiada fe por Michael Ballack. Otro de los cientos de balones que Cannavaro despejó en aquel Mundial, como si en cada pierna tuviera el bate de Babe Ruth y por cabeza, la mano de un <i>pelotari</i>.   </p>
<p>Tras el despeje, salió disparado al encuentro con la <i>palla</i>, allí donde estuviera botando. Y gritaba otro Fabio, Caressa, con la excitación del que retransmite: “<i>la mette fuori Cannavaro (…) <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=g7_2qI-VQYM#t=1m6s">¡Cannnnavaaaro!</a></i>”. Esa acción resumió el Mundial del que terminaría siendo Balón de Oro 2006. La trascendencia de la acción y de su rendimiento en general dibujaban de nuevo el testigo, ese que pasa de mano cada 12 años (70-82-94-06) para que Italia juegue la final de una Copa del Mundo. De Burgnich a Scirea; de Baresi (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=boPQNpPvJq0">ay, Baresi…</a>) a Cannavaro. Como una estampa de aquellos momentos,  la actuación de Fabio en aquel mes era la grada, las radios, el <i>Fratelli D´Italia</i>, la máquina del tiempo, los fettucini y el máster defensivo. La mozzarella.</div>
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		<title>Por la supremacía europea…</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jun 2012 02:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>unque parezca mentira, nunca a estas alturas de Eurocopa se habían encontrado las dos mayores potencias europeas (7 Mundiales y 4 Eurocopas entre ambas). También es cierto que el campo de batalla europeo no es el favorito de los italianos<span id="more-17879"></span>, pero aún así nos resulta extraño que los mayores representantes de la competitividad extrema nunca hayan medido armas en una semifinal europea. Dos empates en primera fase es su bagaje en la Eurocopa. Un empate a uno en tierras alemanas en 1988, protagonizado por dos equipos que estaban en transición hacia el Mundial de 1990, y un empate a cero en 1996, que propiciaba la salida de Italia –<a target="_blank" href ="http://www.futbolofensivo.com/2012/03/el-milan-de-arrigo-sacchi-construccion-de-un-sistema-y-modelo-de-juego-%E2%80%9Cinnovo-creo-y-vencio%E2%80%9D/">y de Arrigo Sacchi</a>&#8211; por la puerta de atrás del torneo inglés. Por el contrario, sus grandes duelos en la arena mundialista han pasado a la historia por su trascendencia y sus tintes épicos. Dos semifinales y una final de la Copa del Mundo han sido protagonizadas por la <i>«Squadra Azzurra»</i> y la <i>«Mannschaft»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Todavía todos tenemos reciente esa semifinal de Dortmund en 2006. Los alemanes afrontaban el Mundial en su país tras dos años de trabajo a marchas forzadas por parte de Jürgen Klinsmann –y Joachim Löw-<span class="pullquote_right">Tras el fracaso en la Eurocopa de Portugal, Alemania reorganizó todo su fútbol</span> para renovar a una selección decrépita y poco competitiva. A pesar de su subcampeonato en el Mundial del 2002, Alemania había hecho el ridículo en la Euro de Portugal, y el ex delantero del Stuttgart asumió el reto de introducir nuevos jugador, y un nuevo estilo de juego. Más o menos lo consiguió, aunque ni mucho menos el cambio fue radical. Su obra la continuaría Löw tras el Mundial, pero durante este torneo en casa se sentaron las bases para la actual Alemania. Se trabajó desde todos los estratos del fútbol alemán, reorganizando todo el fútbol base, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Germany_national_football_B_team">creando el <i>Team 2006</i></a>, un equipo sombra del combinado nacional donde foguear a los nuevos valores antes de lanzarlos a competir internacionalmente, y en definitiva, se lavo la cara de un fútbol estancado. La apuesta salió bien, ya que la selección demostró competitividad durante el torneo, avanzando rondas sin excesivo esfuerzo y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ME70nTlDov4">batiendo a Argentina</a> en los cuartos de final en un partido memorable, especialmente por la tanda de penalties en la que Lehmann fue gran protagonista.</p>
<p style="text-align: justify">Italia, por su parte, llegaba al torneo envuelta en el escándalo del <i>«Calciopoli»</i>, por el cual la Juventus (base de la selección como casi siempre que Italia es competitiva), daría con sus huesos en la Serie B y perdería dos Scudetti. Ambiente enrarecido, seleccionador y ciertos jugadores discutidos, problemas extrafutbolísticos… Todo recordaba sospechosamente a 1982, y así, entre las dudas de una primera fase bastante penosa, y el refuerzo que le suponía al grupo ir pasando partidos de eliminatorias, se llegó al partido de Dortmund. Alemania debía ser favorita, por localía, y porque Italia había llegado trabajosamente a estas instancias. Pero trabajosamente es <i>the italian way</i>, no podían estar más cómodos con ese papel. En un Westfalensatadion abarrotado, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GXBVvg9u8qI">ambos equipos se midieron de poder a poder</a>. Alemania basaba su fuerza en la pareja Klose-Podolski –el máximo goleador y el mejor joven del campeonato-, y en la capacidad de Schweinsteiger, Ballack y Frings para comerse ellos solitos kilómetros y kilómetros en el centro del campo. Y además, fue el torneo de la explosión de un carrilero de clase mundial como Philip Lahm. Los italianos, amparados en la seguridad de unos Buffon y Cannavaron inconmensurables –murió el futbolista y nació la leyenda para ambos durante este torneo-, la revelación de Fabio Grosso en el lateral izquierdo, la dirección de Andrea Pirlo y el trabajo de Mauro Camoranesi en el medio y la cambiante inspiración de alguno de sus atacantes –había para elegir: Totti, Del Piero, Toni, Inzaghi, Iaquinta, Gilardino-, plantaban cara y estaban cómodos.</p>
<p style="text-align: justify">Conforme pasaban los minutos, a los alemanes se les veía más cansados, física y mentalmente, mientras que los italianos estaban cada vez más metidos en su papel y el partido más suyo con el correr del tiempo. A pesar del empate a cero, la prórroga prometía no bajar en intensidad –¿reminiscencias de 1970?-<span class="pullquote_left">Pese a que Italia había tenido más desgaste, conforme pasaba el tiempo más superior era</span> , y aquí es donde Marcello Lippi dio un golpe de efecto. Italia salió a matar en el tiempo extra. Del Piero, Iaquinta y Gilardino renovaron totalmente el frente de ataque italiano y la <i>«Azzurra»</i> se hizo con los mandos del encuentro. Aún así, parecía que los penalties eran cada vez más posibles, y la sombra de Lehmann, con su papelito salvador de los cuartos de final, se agigantaba. Pero llegó el minuto 119 y de repente todos vimos aparecerse en nuestras televisiones a Marco Tardelli, como en aquella final del 82. Evidentemente no era él, era Fabio Grosso, la gran sorpresa italiana del Mundial, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CWujLMH1N8w">el hombre que hizo suya aquella carrera</a> (puños cerrados y grito salvaje al viento) que el gran Marco había patentado en el Mundial de España. Tras un corner, la pelota  llegó a Pirlo, que con un pase magistral habilitó Grosso y este la puso en el ángulo donde Lehmann jamás podía llegar. ¡Italia en ventaja! Alemania, consciente de que necesita un milagro, y consciente de que ya lo habían encontrado muchas veces, tocó a rebato, pero Italia no se limitó a subir la guardia y esperar llegar viva al toque de campana final. Contragolpeó. Y en la jugada más memorable de todo el Mundial, con Cannavaro, Totti, Del Piero, Gilardino y de nuevo del Piero ponía el 0-2 que mataba a Alemania y situaba a Italia en su  sexta final mundialista, donde derrotarían a la Francia de Zidane y Cannavaro levantaría la cuarta Copa del Mundo italiana.</p>
<blockquote><p>El mazazo de Del Piero confirmaba a Italia como la bestia negra de Alemania.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">2006 tuvo muchas reminiscencias de 1982, desde el escándalo italiano previo al Mundial, hasta la andadura titubeante de la Nazionale por el torneo, pasando por el grito de Tardelli al darle la estocada final a los alemanes. Así podrían resumirse ambos enfrentamientos, pero es que en España 82, los italianos arrebataron directamente la Copa a los alemanes. Era la final del Santiago Bernabeu, y ambos equipos habían sufrido como perros para alcanzarla. Italia con jugadores como Paolo Rossi metidos en escándalos –Totonero-, el seleccionador criticado por su manera de escoger el equipo, dejando fuera a jugadores muy en forma para llamar a otros más de su gusto pero cuyo rendimiento sería dudoso, una primera fase horrenda, para luego ir creciendo exponencialmente, y liquidar a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bEvFa-CzPZY ">Argentina de Maradona</a>, el favoritísimo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qgRpRTbk1oo">Brasil de Telé Santana</a> y la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BS_WMXwrQHY ">sorprendente Polonia</a> que, una vez más, se metía entre los tres primeros. Había Italia alcanzado la final amparándose en la fiabilidad de Dino Zoff –que hacía su último servicio a la causa, a los 40 años-, la clase de Scirea cerrando la defensa, los salvajes marcajes de Claudio Gentile, la garra de Marco Tardelli, la clase de Antognoni en el medio, la ubicuidad del gran Bruno Conti y el renacimiento de Paolo Rossi, verdugo de Brasil y Polonia.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, que había sufrido una vergonzosa derrota contra Argelia al comienzo del torneo, tuvo que pactar un aún más vergonzoso empate con Austria en Gijón para solventar la situación y plantarse en segunda fase. En un grupo con Inglaterra –soso empate a cero- y España –solvente victoria por 2-1-, habían conseguido plantarse en las semis, donde les esperaba la nueva favorita del público, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DY8O9qhFbj4">la Francia de Michel Platini</a>. Como Alemania –y más aún esta de Jupp Derwall- de sentimientos iba más bien cortita, eliminó a los poetas franceses de la manera más cruel posible, entre remontadas, penalties e intentos de homicidio por parte de Harald Schumacher. Fue uno de los mejores partidos jamás jugados, un <i>thriller</i> con todo lo necesario para el espectador, como el Francia-Brasil del 86 o el Alemania-Italia del 70.</p>
<p style="text-align: justify">A estas alturas de torneo la gente ya no sabía muy bien con quien ir, con los catenaccistas italianos, que habían molido a palos a Maradona y se habían cargado al <i>equipo de todos</i> o con los malencarados alemanes-Breitner, Stielike, Schumacher, Kaltz o Dremmler no eran lo más simpático del mundo-, que también habían matado un poco al fútbol en la semifinal de Sevilla, y además habían inspirado el sarcástico <i>«¡que se besen, que se besen!»</i> del público gijonés en el partido contra Austria.</p>
<p style="text-align: justify">Italia no dejó mucho tiempo para dudar. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7O0zIXDcfHI ">Jugaron un partido impecable</a>, aún con la ausencia de su cerebro Antognoni y con la rápida pérdida de Graziani, al que su maltrecho hombro redujo su final del Mundial a escasos 10 minutos. Alemania, que contaba con un Rummenigge renqueante, parecía fuera de lugar en la final<span class="pullquote_right">Paolo Rossi anotó su sexto gol consecutivo para poner en ventaja a Italia en la final</span>. Se esperaba que la estrella del Bayern pudiese obrar un pequeño milagro, pero fue aplastado por un jovencito de 18 años con un bigote señorial. Beppe Bergomi se convertiría en un mito del <i>calcio</i> en este Mundial, que sería la primera piedra de una magnífica carrera. Los alemanes apenas inquietaron a Zoff, e Italia incluso dispuso de un penalti que Antonio Cabrini lanzó fuera. Cerocerismo al descanso. Era el mejor resultado posible para los alemanes, pero les duró poco la alegría. Escasos diez minutos del segundo tiempo le bastaron a Rossi para anotar su sexto gol consecutivo en el Mundial y abrir la lata alemana. Fue un centro al área que formó un barullo en frente de la portería de Schumacher, del que sólo podía salir un ganador. Y ese era Paolo Rossi, oportunista como pocos ha habido, que merced a su heroica actuación mundialista acabaría el año como Balón de Oro. Tras el gol, Derwall decidió retirar al decepcionante Rummenigge, pero ya nada podía contrarrestar el subidón moral que impulsaba a los hombres de Enzo Bearzot. Una increíble jugada dentro del área alemana entre ¡Bergomi y Scirea!, culminó con un balón a las inmediaciones de la frontal donde Marco Tardelli, con varios jugadores alemanes encima, resolvió para marcar el segundo gol y dar al mundo una de las celebraciones más emocionantes de la historia del fútbol. Corrió, incrédulo, con los puños apretados, gritando con todas sus fuerzas, cabello al viento, sacando toda la tensión que había vivido durante ese mes en España. ¿Cuántas veces habría visto Fabio Grosso esas imágenes?</p>
<p style="text-align: justify">Alemania era ya un cadáver cuando Alessandro Altobelli anotó el tercero. A partir de ahí hubo momentos para el homenaje, como la presencia de uno de los favoritos de Bearzot, Franco Causio, en el terreno de juego. Alemania marcó, por medio de Breitner, pero no fue más que una anécdota que sirvió <a target="_blank" href ="http://www.corazonblanco.com/paul_breitner_el_germano_abisinio-itemap-117-9230-1.htm">al gran <i>Abisinio</i></a> para formar parte del selecto grupo de jugadores que han marcado en dos finales de Copa del Mundo –Vavá, Pelé, Breitner, Zidane-.</p>
<blockquote><p>El mejor partido de la historia del Mundial también tuvo a italianos y alemanes como protagonistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La Italia envuelta en polémicas, que sufre en la primera fase y que crece conforme avanza el torneo, como ya habréis podido comprobar, es una de las figuras más clásicas de la historia del los Mundiales. Como Naranjito, las Torres de Wembley, Pelé o la mano del Diego. Mexico 70 no iba a ser menos. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zFoLXj2tsiY">Los italianos venían como campeones de Europa</a>, tras ganar el torneo en su país dos años antes. Pero lo ganaron de manera especial, pasando las semis contra la URSS por el lanzamiento de una moneda, y venciendo la final en un partido de desempate contra Yugoslavia, que sufrió un arbitraje infame por parte de un árbitro español, y a una Italia que había cambiado su alineación completamente con respecto a <i>la primera</i> final. En aquel año 68, ya era Dino Zoff el portero de la selección.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, en Mexico, lo italianos se presentaban con la polémica entre quién debía jugar entre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">Gianni Rivera</a> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JvhmqcNJpLw">Sandro Mazzola</a>, los dos genios del fútbol transalpino de la época. Valcareggi<span class="pullquote_left">Un catenaccista como Valcareggi sólo admitía a un genio: Gianni Rivera o Sandro Mazzola</span>, el seleccionador, era un catenaccista declarado, con lo cual no había espacio para ambos en el equipo. Además, Zoff había perdido el puesto contra Albertosi, portero del Cagliari que sorprendentemente había ganado la Serie A ese año. Precisamente del Cagliari había varios jugadores más, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=serhkTENZKQ">el principal Gigi Riva</a>, un extremo izquierdo con una capacidad goleadora soberbia y un cañón en sus botas. Seguramente el jugador más amado de Italia en aquel momento y sobre el que no pesaba ninguna polémica o duda. Debía ser el estilete de la selección. El caso es que durante la primera fase Riva estuvo absolutamente decepcionante, y con él el equipo entero. Italia pasó por los pelos un grupo fácil, marcando poco y encajando aún menos. Concretamente había marcado un gol y encajado ninguno. Así era esta Italia. Había despertado el equipo en los cuartos de final contra Mexico, guiado por un Riva autor de un doblete y un Rivera que también había anotado. Valcareggi había llegado a la conclusión de que hacer jugar una parte a Mazzola y otra a Rivera era lo justo. Así era esta Italia también.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, subcampeona del Mundial 66, empleó su primera fase para consagrar al Torpedo Müller –un gol a Marruecos, tres a Bulgaria y tres a Perú-, asentar a la pareja Beckenbauer-Overath como la más completa del torneo y redescubrir la faceta de centrocampista de Uwe Seeler. Además de eso, había saldado viejas cuentas con los hombres de Sir Alf Ramsey, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=munBdTn5iLQ">eliminando a Inglaterra</a> en un apasionante partido en León, a 45 grados de temperatura.</p>
<p style="text-align: justify">¿Quién era la favorita para esta semifinal en el Estadio Azteca? Sencillo: no la había. Pero sí había morbo por ver como Müller podía burlar la férrea táctica de don Ferruccio. Italia salía con Mazzola de titular, Riva en la izquierda, el sorprendente Domenghini en la derecha y el ariete del Inter Roberto Boninsegna como referencia atacante. Atrás, cemento del bueno con Burgnich, Facchetti, Cera y Rosato, con Bertini haciendo de cortacésped en la medular y Giancarlo de Sisti ejerciendo de <i>tornante</i>, lo que, en lenguaje catenaccistico, es ser un poco el <i>chico para todo</i>. Los alemanes no variaron mucho, con Maier, que no estaba teniendo un torneo brillante, en la portería, Willi Schulz como líbero y Schnellinger-que por entonces jugaba en el Milan- como hombre clave en la defensa; Beckenbauer, ya convertido en el <i>Kaiser</i> a nivel internacional tras el partido de cuartos, y Overath eran el eje en el centro del campo, Grabowski le había ganado la partida a Libuda tras destrozar a Terry Cooper contra Inglaterra, y arriba estaban Hennes Löhr y Uwe Seeler apoyando a Müller.</p>
<p style="text-align: justify">El partido, durante el tiempo reglamentario, se movió por los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sb5tGOmFlhA&#038;feature=related">parámetros que todos esperaban</a>: igualdad máxima y Alemania dominando algo más la posesión, atacando con más variantes y los italianos<span class="pullquote_right">Italia se puso rápido en ventaja, lo que facilitó su repliegue y salida ante el ataque alemán</span> agazapados y saliendo en rápidas contras gracias a la dirección de Mazzola –luego Rivera tras el descanso, como siempre- y De Sisti más la velocidad de Domenghini, Riva y Boninsegna. A todo esto ayudó el hecho de que Italia estaba en ventaja desde el minuto 8. Cuando parecía que Italia estaba ya celebrando el triunfo, el hombre que mejor les conocía, Schnellinger –Helmut Haller, también con muchos años en la Serie A, estaba en el banquillo-, empató en el minuto 90, enviando el partido a la prórroga. Una prolongación que sería histórica y que, según muchos, costó gran parte de las posibilidades de ganar la final al equipo que saliese ganador. Media hora extra, en la altura de la Ciudad de Mexico y con una temperatura abrasadora, era un peaje enorme. Pero tanto alemanes como italianos lo pagaron gustosos, y nos brindaron la mejor prórroga jamás jugada. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas habían transcurrido cuatro minutos cuando por fin Gerd Müller se libraba de sus marcajes y hacía su décimo gol del torneo. Italia debía ahora abrirse un poco, y finalmente veíamos a Facchetti subiendo la banda como en el Inter, en vez de tan pendiente de cerrarse hacia el centro como habíamos visto durante el torneo. Los frutos fueron inmediatos cuando Burgnich empataba a los 98 minutos. Riva, apenas 6 minutos después, en una fantástica jugada de contrataque, quebraba a su defensor y ponía el 3-2 para Italia. El partido había tomado tintes legendarios ya, y más aún cuando Müller, cinco minutos después, lo empataba a tres, ante la desesperación de un Enrico Albertosi bastante desafortunado. En este momento, ya estaba <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-0EztUhq9urI/Thn1lr635JI/AAAAAAAAAV8/A8YspBbHOg0/s1600/4462269437_3e7ca84a2d_o.jpg">Beckenbauer jugando con el brazo en cabestrillo</a>, tras haber sido parado en seco por el poderoso Facchetti en una internada del <i>Kaiser</i> en campo italiano. Apenas un minuto después del gol de Müller, apareció la figura de Gianni Rivera, brillante en el tiempo que había estado en el campo, para llegar desde la segunda línea para batir a Sepp Maier, ante la mirada de un Beckenbauer en clara inferioridad física.</p>
<p style="text-align: justify">Aún hubo tiempo para más ataques alemanes, pero la leyenda había puesto el punto final. No habría más goles, ni más vuelcos al corazón, ni más remontadas épicas. Italia era el candidato europeo para asaltar al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3_3nRplehGk">inabordable Brasil de los cinco dieces en la final</a>. Y, tras esta semifinal, sería partícipe de otro partido memorable, aunque no tanto como a ellos les gustaría.</p>
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		<title>Asesinos de leyendas</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Jun 2012 01:40:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[econozco que el título es un poco fuerte, pero creo que va al pelo para nuestro país vecino. No hay rival que más mitos españoles haya liquidado en los últimos 20 años. O, en su defecto, dejado una mancha imborrable en sus curriculums e incluso puesto en peligro el legado de jugadores que deberían ser [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">R</span>econozco que el título es un poco fuerte, pero creo que <i>va al pelo</i> para nuestro país vecino. No hay rival que más mitos españoles haya liquidado en los últimos 20 años.  O, en su defecto, dejado una mancha imborrable<span id="more-16988"></span> en sus curriculums e incluso puesto en peligro el legado de jugadores que deberían ser indiscutibles.</p>
<p style="text-align: justify">Todo comenzó un verano de 1984 cuando a los chicos del gallo en el pecho se les ocurrió acabar con el jugador más indiscutible y más asentado en la élite mundial que tenía el fútbol español. Durante la Eurocopa que se organizó en su país, la selección francesa tuvo un paso triunfal a lo largo de todo el torneo.<span class="pullquote_right">Platini era el líder de «Le Carré Magique», en la España de Miguel Muñoz lo era Arconada</span> Ganaron todos sus partidos hasta la final. Jugaron de una manera absolutamente brillante y consagraron a un centro del campo que con el tiempo sería ejemplo de calidad técnica y fútbol de alta escuela.  <i>«Le Carré Magique»</i> -Tiganá, Giresse, Fernandez y Platini- dominó a todos sus rivales con mano de hierro, y Platini se convirtió en el estilete perfecto del equipo, llegando a la final de la Euro con 8 goles en su haber, incluyendo 7 en la primera fase –con dos hat tricks- y el gol decisivo que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nOn7jr9fkkQ">derrotaba en semifinales a la excelente selección portuguesa</a> de Manuel Bento, Jordao o Chalana. El otro finalista fue, cuanto menos, sorprendente. Una selección española que había eliminado a la poderosa Alemania en la fase de grupos con un gol in extremis del fantástico Antonio Maceda, un líbero de los que ya no hay, con capacidad para defender y proyectarse al ataque, marcando goles decisivos. El de Sagunto estaba siendo el jugador más destacado del equipo nacional junto al guardameta Luis Arconada, quien ya era un mito viviente de la Real Sociedad al liderarla a dos títulos de Liga, y que buscaba refrendar su condición de ser uno de los tres mejores porteros del mundo. En el partido decisivo contra los alemanes, además, tenía en frente a uno de sus mayores rivales, el portero del Colonia Harald Schumacher. Arconada, literalmente, selló su puerta a cal y canto, aguantando los ataques de Karl-Heinz Rummenigge, al que acabó desesperando y permitiendo que la selección llegase viva al último minuto de partido, cuando Maceda marcó el gol más importante de su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">En semifinales aguardaba la sensación del torneo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VqdpdwrLDnA&#038;feature=related">la <i>«Dinamita Danesa»</i></a>, liderada por el sensacional Elkjaer Larsen, que comandaba todo un ejército de jugadores de clase descomunal como Morten Olsen, Allan Simonsen, Soren Lerby, Jesper Olsen, Michael Laudrup, Frank Arnesen, etc.  En Lyon, los daneses se adelantaron rápido por medio de Lerby, lo que parecía indicar bien a las claras los derroteros del partido, pero España consiguió igualar más o menos la contienda, siempre amparada en la tremenda actuación de Arconada, que era el mejor portero del campeonato con mucha diferencia.  Amargó la existencia de Elkjaer y Laudrup como había hecho con los alemanes permitiendo que, una vez más, España llegase viva para el salvador gol de Maceda, que llevó el partido a la prórroga, donde Arconada realiza alguna intervención absolutamente increíble,  y más tarde a los penalties. Allí, el guardameta detuvo uno, aunque el árbitro mandó repetirlo y los daneses marcaron. Finalmente, la presión pudo con Elkjaer que falló el decisivo y dejó a España en la final.</p>
<p style="text-align: justify">Más difícil imposible: final de la Eurocopa de Francia, en Paris y contra los anfitriones.  Los de Miguel Muñoz plantaron mucha más cara que cualquier otro equipo del torneo, incluído Portugal, aunque un arbitraje<span class="pullquote_left">El destino enfrentó a los dos referentes, separando lentamente el éxito del fracaso</span> excesivamente casero, especialmente con las amonestaciones, los lastró desde el principio. No digamos ya cuando a la hora de partido, Platini lanzó una falta sin peligro aparente y Arconada <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">increíblemente fue incapaz de sujetarla</a>. Cayó justo encima de la pelota, que se coló bajo su cuerpo y sepultó las esperanzas españolas y, con ellas, el legado del genial guardameta vasco. Un acto de injusticia total, un fallo eterno que perseguirá siempre al portero español y que cubrió con un oscuro velo su maravillosa trayectoria. Arconada siguió contando en un principio para Miguel Muñoz durante la clasificación para el Mundial de Mexico, pero finalmente, el seleccionador optó por darle continuidad a Zubizarreta, dando carpetazo a la carrera internacional del mejor guardameta español. Fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ps2rNEz4Eq0">la primera de varias leyendas españolas manchadas</a> por un enfrentamiento con los franceses. El homenaje que Palop le hizo luciendo su camiseta cuando España recuperó el trono europeo en 2008 deja bien a las claras lo mucho que marcó aquel error a toda una generación de jugadores españoles, y lo presente que ha estado siempre Arconada como referente para los porteros nacionales.</p>
<blockquote><p>Durante los años 90, Francia se cobró más víctimas entre los futbolistas españoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque evidentemente no tuvieron tanta trascendencia como aquella final del 84, franceses y españoles tuvieron sus enfrentamientos también durante los 90. En la fase de clasificación para la Eurocopa de Suecia, España pasaba por un momento muy malo. Eliminada pronto del mundial italiano, con Luis Suárez saliendo de la selección por la puerta de atrás y Miera dirigiéndola durante unos pocos partidos, España completó una de sus peores clasificatorias, y Francia le dio <i>matarile</i>, tanto <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rklvLDTyfcs">en Paris</a> como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UEAifoJQIZo">en Sevilla</a> (primera derrota en años en la capital andaluza), con total autoridad y con un Papin desatado. Decepcionante a todas luces. Tanto que, cuando Javier Clemente asumió el puesto de seleccionador, decidió dar carpetazo a toda una época, la de la Quinta del Buitre, generación tan prometedora como decepcionante en la selección. Sus comienzos fueron ilusionantes, con un brillante Mundial de Mexico, sólo para caer de manera triste en la Euro 88 y el Mundial 90. Lo de Francia fue el capítulo final para toda una generación, que además salía por la parte de atrás y veía manchado su legado. Francia, siempre Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Ya en la Eurocopa de 1996 se produjo el enfrentamiento más descafeinado entre los dos países, aunque fue un muy buen encuentro. Francia venía reconstruyéndose tras el fiasco de la no clasificación para USA94, el nuevo entrenador Aimé Jacquet estaba creando lo que luego<span class="pullquote_right">Mientras España caía en cuartos, la Eurocopa del 96 fue un punto de inflexión para Francia</span> se llamaría la  <i>Francia multicolor</i> y preparando su mundial de 1998. España estaba asentada bajo el férreo mando de Clemente, lo habían hecho muy bien en el Mundial y habían pasado la fase de clasificación sin problemas. El postrero empate de Caminero ante el gol de Djorkaeff parecía un buen resultado, que dejaba el grupo abierto. España debía derrotar a Rumanía para pasar a cuartos de final, cosa que hizo. Pero aquel empate con los franceses tuvo el regalo envenado del <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wl0oQgAX-6k">cruce contra los anfitriones ingleses en Wembley</a>, donde España jugó muy bien, fue asaltada con ciertas decisiones arbitrales y perdió en los penalties. Es lo que suele pasar cuando existe la imposibilidad de que tu portero detenga alguna. La presión se dispara. Mientras, los franceses derrotaban a una Holanda cuyo vestuario había explotado por los aires –acusaciones de racismo por parte de Davids- y se clasificaba para unas semifinales que les sabían a gloria tras una década sumida en la absoluta mediocridad. Miraban hacia atrás y se veían incapaces siquiera de defender su corona europea en el 88, sin participar en dos mundiales y ridículamente eliminados en primera ronda del 92 por la débil –aunque sorprendente- Dinamarca. Miraban adelante y veían Mundial y Eurocopa en sus vitrinas. Con esta Euro 96 como punto de inflexión. No es mal balance desde luego…</p>
<blockquote><p>La Euro 2000 significó una de las mayores decepciones del fútbol español…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Llegaba Francia al cambio de siglo como auténtica dominadora del fútbol mundial y la Euro 2000 lo refrendaría. España, con un Camacho que había lavado la cara al conjunto, había seducido a la afición con una fase de clasificación bestial, plena de goleadas y fútbol muy bello. Contra rivales de segunda y tercera, vamos a decirlo todo. Al llegar al torneo final, una tremenda pifia de Molina contra Noruega puso muy en peligro la clasificación para los cuartos de final. El ambiente se enrareció, se dudaba ya de todo. Raúl fue decisivo para la victoria contra Eslovenia y en la última jornada se pasó a cuartos merced a uno de los partidos más míticos de la historia de la selección española: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QdxnNmfzgBs">la remontada contra Yugoslavia</a>. El gol de Alfonsito. Dos frases que ponen la piel de gallina y que forman parte de los recuerdos más memorables de la afición española antes de 2008.</p>
<p style="text-align: justify">Así que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X0zspvvhjZU">España y Francia se medían en los cuartos de final</a>. ¿Se podía? ¡Claro que se podía! En Brujas se vivió un encuentro jugado de poder a poder, pero con la sensación de que la jerarquía de Francia podía romperlo en cualquier momento. Djoarkaeff adelantó a los del gallo, Mendieta, infalible en los penalties, empató, y un golazo de falta de Zidane ponía el 2-1 para los franceses. Todo en una primera parte frenética. En el segundo tiempo hubo más toma y daca, con una de las imágenes más curiosas y que mejor reflejan el espíritu de los torneos de selecciones: Munitis dominando a Thuram. <i>«El más tonto hace relojes»</i>. O la viva representación de que el estado de ánimo es capital en estas competiciones cortas.</p>
<p style="text-align: justify">Parecía que la victoria francesa estaba casi confirmada cuando, en los estertores del encuentro, llegó la oportunidad española. Penalty. Y la diosa Fortuna había decidido que fuese tras la<span class="pullquote_left">No fue su mejor torneo ni era el elegido para hacerlo, pero Raúl debía tirar ese penalti</span> sustitución de Mendieta, el mejor lanzador español. Raúl asumió la responsabilidad. Se dice que él no era el segundo lanzador pero sabía que ese momento debía ser suyo, como el mejor jugador español del momento. <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/alacarta/videos/champions/messi-falla-penalti-decisivo/1385583/">Es lo que hacen los grandes</a>. Raúl no hizo en Bélgica y Holanda su mejor torneo ni mucho menos, pero cogió la pelota y asumió los galones que por fútbol le correspondían. Chutó y, como les ha sucedido a todos los grandes, falló. En un lanzamiento que recordó mucho al errado por Platini en los cuartos de final de Mexico 86, la pelota se fue por encima de la escuadra derecha de Barthez. Adiós semifinales. La selección de Camacho no volvió a ser la misma tras esos cuartos de final. Y Raúl vio manchada su leyenda con un penalti que sus detractores le recuerdan como el peor de sus pecados. Injusto a todas luces, como con Arconada. Francia, siempre Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Por último, seis años después, los últimos miembros de la generación de Zidane daban sus pasos finales con el equipo nacional.  Y de nuevo la suerte volvió a confrontar a españoles y franceses. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UXhP6dGOVdM">Octavos de final del Mundial de Alemania</a>. España volaba guiada por una nueva generación de jugadores, pero envuelta en ciertas polémicas por la presencia de veteranos como Raúl, Michel Salgado y Cañizares. Francia pasó el grupo de milagro. La prensa española clamaba victoria antes incluso de jugar, dando por muertos a los viejos héroes franceses. Lo nuevo contra lo viejo, eterno combate. El ímpetu contra la experiencia. Rara vez gana el primero. En una de sus últimas batallas, el <i>Zid</i> francés dio una lección a los que lo daban por muerto, destrozando la cintura de nuestro defensa más cualificado y sellando la victoria a la que habían abierto las puertas Ribery y otro viejo soldado como Vieira.</p>
<p style="text-align: justify">Al otro lado, la impotencia de los nuevos y los viejos soldados españoles se reflejaba en sus rostros y en todo lo que pasó tras el Mundial. Los veteranos fueron licenciados, con una mancha imborrable en su expediente. Acusados de perjudicar a su país. Y frente a unos <i>viejos</i> que dieron su última estocada al fútbol español. Un fútbol que tras esta derrota, y algunos tiempos de zozobra, renació de sus cenizas más fuerte que nunca.</p>
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