Con todo el respeto y la admiración que merece un grupo tan limitado de recursos como Grecia, y una Inglaterra muy golpeada por las bajas en la previa del torneo y que finalmente se ha marchado invicta, uno no puede dejar de alegrarse por el emparejamiento que la Eurocopa nos regala en esta penúltima ronda. Pinta a partidazo, a espectáculo de los buenos. Alemania insinuó su explosión definitiva tras golear a Grecia. Muchos de sus minutos en ese encuentro han pasado excesivamente desapercibidos. Fueron de calidad máxima. Italia tiene problemas para encontrar el arco rival, pero su juego fluye fácil al compás del ya legendario Pirlo. Dos equipos con querencia hacia el pase múltiple, pero con mayor gusto por la transición en el sector alemán. Italia la tendrá más.
Prandelli parece haber optado de forma definitiva por la línea de cuatro en detrimento de la defensa de cinco hombres.El «10» italiano deberá impedir que Khedira pueda salir a buscar a Pirlo Las principal diferencia radica en la presencia de un mediapunta más por dentro, lo que reclama la atención del doble pivote rival y libera del empuje de este a un Pirlo que queda demasiado alejado. Cuando un componente de ese doble pivote es Sami Khedira (uno de esos pulpos actuales que se dan en el fútbol europeo que quitan todo lo que tocan), distraerlo para que no llegue hasta Pirlo resulta imprescindible. Si encima Schweinsteiger presenta una condición física tan dudosa e incapaz en el gesto técnico defensivo, más todavía. Italia necesita esa doble altura en el carril central para liberar a Andrea y exigir a Ozil en labores defensivas. Claro que Alemania sabe cómo responder.
Hasta la fecha, Italia no ha enfrentado una exigencia como Mesut Ozil en la mediapunta. Xavi jamás fue eso, menos ahora. Iniesta escoró su posición y Modric, aunque dejó algo, nunca disfrutará por completo por delante del balón.Italia, en ayuda de Pirlo, debe cerrarse por dentro contra Ozil Ozil mostró ante Grecia que ya está, que va en serio. Constante, amplio y permanente, su lateralidad (permutas con Reus/Müller) suena a tormento para Pirlo. Italia se verá forzada a cerrar mucho a sus interiores. Es ahí donde entra el enorme peso que puede tener la banda izquierda alemana. Si en la derecha, como decimos, Ozil es capaz junto con otro compañero de mezclar amplitud y juego entre líneas con maravillosa precisión (un movimiento que ya es marca registrada de la era Löw y que enamora), exigiendo la ayuda del interior izquierdo italiano (ojito a la posible baja de De Rossi, dramática de producirse), la izquierda debe tener un rol fijador. Schürrle no convenció abierto en banda y no repetirá. La experiencia de Podolski o un Reus cambiado de perfil suenan como opciones más probables. Por detrás, Lahm, decisivo una vez más en un gran torneo, demandará quizás la titularidad de Motta. Su defensa a pie cambiado encaja con el regate hacia dentro del lateral alemán. Si los germanos son anchos, matarán a Pirlo.
Pirlo no ha afrontado una exigencia tan particular como Ozil en lo que llevamos de Eurocopa
Si Ozil, Lahm, lo que quede de Bastian y el emergente Khedira son capaces de llevar a su equipo a constantes (aunque breves) ataques posicionales, Italia se verá obligada a transitar, algo que no le gusta y que casi nunca ha hecho en esta Eurocopa. Entre otras cosas, porque no es un equipo veloz en su última línea. Balotelli se ha convertido ya en un problema. Por su bajo acierto y por abandono de sus labores de juego. Picando sobre la línea del offside y al espacio, Di Natale tiene más. Así vacunó a España y así puede castigar a un Hummels al que aterra correr para atras, seguramente su principal debilidad. Alemania no ha terminado de cuadrar su transición defensiva y ante el vértigo sigue sufriendo. Marchisio, Montolivo o Cassano cuando acabe por dentro pueden encontrar posiciones intermedias para lanzar. Schweinsteiger las concede. El hombre está realmente mal y es difícil que mejore a tiempo.
Löw deberá tomar una decisión similar en la punta de su ataque, aunque la afronta desde el win-win situation. No existe opción mala. Si incluye a Klose en la punta del ataque sumará un foco más de fútbol, de apoyos laterales a espalda de Pirlo y compañía, el complemento ideal a las locuras de Ozil. Encima el histórico delantero de origen polaco ya ha encontrado puerta en el torneo. Sin embargo, Mario Gómez reúne las condiciones que ya puede decirse que hacen daño a Italia, cuyos centrales están sufriendo muchísimo en área pequeña con los balones cruzados. Lo evidenció Mandzukic ante Croacia y muy cerca estuvo de hacerlo también Glenn Johnson frente a Inglaterra. Si Alemania llega ahí, los italianos padecerán. En realidad, los de Löw son favoritos porque manejan más registros de juego. Pueden matar con o sin balón. Italia deberá trabajar muy bien para que su Metrónomo no se vaya de compás.
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Jhony 28 junio, 2012
Hoy el trequartista italiano tendrá un papel capital.. para buscar el hueco entre Khedira-Schewini i los centrales. También Cassano deberá aparecer entre líneas.