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	<title>Ecos del Balón &#187; Rummenigge</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Evasión o Victoria: El rey de los teutones</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Jan 2016 03:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marc Roca]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Evasión o Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
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		<description><![CDATA[1) LA ESPADA EN LA ROCA «De su cinto colgaba Excalibur, la mejor espada que jamás existió, que cortaba el hierro como si fuera madera», Chrétien de Troyes en El cuento del Grial. El periodista Enric González escribió que «Franz Beckenbauer sólo aparca su arrogancia cuando menciona a Fritz Walter». El Káiser no lo sabe, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h4>1) LA ESPADA EN LA ROCA</h4>
<p><span id="more-195361"></span></p>
<blockquote><p>«De su cinto colgaba Excalibur, la mejor espada que jamás existió, que cortaba el hierro como si fuera madera», Chrétien de Troyes en El cuento del Grial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista Enric González escribió que <i>«Franz Beckenbauer sólo aparca su arrogancia cuando menciona a Fritz Walter»</i>. El Káiser no lo sabe, pero en su respeto reverencial hacia el artífice del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/primera-copa-del-mundo-uruguay-milagro-de-berna/">primer gran éxito</a> de su patria futbolística anida algo más que la conciencia histórica y una correlación simbólica con sus propias conquistas. Se trata del íntimo respeto que un hijo profesa hacia su padre aun sin haberlo conocido como tal.</p>
<p style="text-align: justify">Cuenta la leyenda que el rey Arturo era hijo de Uther Pendragón, pero que no lo sabía. Tal y como se relata en Excalibur (1981), una de las mejores adaptaciones cinematográficas de este relato, Merlín fue el<span class="pullquote_right">El Rey Arturo no sabía la identidad de su padre</span> verdadero arquitecto de Camelot: el mago se había valido de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_4I_zbi3Sak">sus ardides</a> para asegurar el nacimiento de Arturo, del que sabía que estaba destinado a empuñar la misma espada mágica que el propio hechicero había entregado a su padre tiempo atrás. Anticipando que el fogoso reinado de Uther Pendragon no iba a perdurar lo suficiente como para asegurar una sucesión pacífica Merlín arrebató el pequeño Arturo de su cuna, lo entregó a una nueva familia y veló desde entonces por su desarrollo mientras la espada aguardaba en la roca una nueva mano digna de empuñarla.</p>
<p style="text-align: justify">No está claro el papel que desempeñó Dettmar Cramer en el Mundial de 1954, pero se sabe que este legendario entrenador -apodado <i>«el profesor»</i> por su talento formativo- se vinculaba al cuerpo técnico de la federación alemana desde finales de los años cuarenta. Y que seguía ahí cuando Fritz Walter blandió Excalibur para derrotar a los húngaros en Berna. La victoria sobre la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">gran potencia</a> del momento sigue siendo recordada como un milagro impropio de una nación futbolística tan joven. Como en la leyenda artúrica, el triunfo de 1954 fue tan solo el atisbo fugaz de algo mayor que iba a llegar veinte años más tarde.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Se levantaba y hacía trucos como un mago. Los niños quedaban hechizados, y yo también»</i>, recuerda un técnico asistente a los cursos que Dettmar Cramer impartía por el mundo en los años que siguieron. El hechicero iba y venía pero nunca descuidaba la evolución de su pupilo favorito, un chico de pelo rizado que destacaba en medio de una talentosa generación de promesas alemanas: <i>«Cuando el día oscurece y es difícil ver el camino&#8230; Para eso estoy yo»</i>, afirma Merlín en La última legión (2007). En 1963 la mediación del prestigioso formador fue fundamental para levantar la sanción que la federación había impuesto a Franz Beckenbauer por sus pecados de juventud. En adelante<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/bayern-munich-copa-de-europa-final-liga-liverpool-arsenal/"> Dettmar Kramer </a>sería la sombra del futbolista en las concentraciones de la selección. Sólo el mago conocía el destino del verdadero hijo del rey.</p>
<h4>2) UN REINO PARA UN REY</h4>
<blockquote><p>«Fuimos campeones de Liga tres temporadas consecutivas, ganamos la Copa de Europa tres veces y seis jugadores de ese Bayern fueron campeones de Europa con la selección, y también campeones del mundo. Fue una era realmente exitosa: no sólo para el Bayern de Múnich, sino también para el fútbol alemán», Franz Beckenbauer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El delantero inglés Gary Lineker asisitó como adolescente a la hegemonía del Camelot alemán y sintetizó su experiencia en un conocido axioma: <i>«El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania»</i>. Así como los reyes normandos de Inglaterra fijaron sus propios orígenes en las gestas artúricas Franz Beckenbauer es considerado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-tonono-las-palmas-central-elogiado-beckenbauer/">la figura fundacional</a> del poderío alemán sobre el césped, el mismo inicio de los tiempos para todo un club y un país futbolístico: <i>“Nuestra historia de éxito no empezó por casualidad con él en los años setenta”</i>, sentencia Karl-Heinz Rummenigge.</p>
<p style="text-align: justify">La lucha de un joven monarca por conquistar su propio reino ocupa buena parte del metraje de Los caballeros del Rey Arturo (1953). En el film, <a target="_blank" href ="http://estaticos.elmundo.es/assets/multimedia/imagenes/2015/09/18/14425676960373.jpg">Merlín</a> advierte a Arturo que su camino hasta el trono no será tan<span class="pullquote_right">Cuando subió al primer equipo, el Bayern vivía en segunda división</span> sencillo como proclamar su condición a los cuatro vientos: <i>“Deberéis probar lo que sois con hechos, y no con palabras”</i>. Cuando el juvenil Franz Beckenbauer llamó a las puertas del primer equipo del Bayern de Múnich el panorama tampoco era alentador. El club bávaro militaba en segunda división, el 1860 Múnich era el equipo más importante de la ciudad y el palmarés alemán se repartía entre varias entidades con más presente y tradición.</p>
<p style="text-align: justify">Al mismo tiempo que Franz Beckenbauer reclamaba el trono ante la vieja aristocracia alemana otra potencia ascendente, el Borussia de Mönchengladbach, presentaba batalla con el mejor equipo de su historia y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">un joven paladín holandés</a> desafiaba el dominio de británicos e italianos sobre el continente. Uno tras otro, como orgullosos reinos bretones reticentes a la autoridad del rey Arturo, todos los adversarios fueron derrotados por el Káiser de Alemania. La hegemonía teutona se construyó sobre el mismo anhelo superación que inflamaba el corazón de los caballeros de Camelot. Y en ambos casos la iluminación aguardaba al final de un sendero tan sombrío como el que recorre Perceval en el desenlace de Excalibur.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«No había ningún tipo de alegría. El pesimismo que se respiraba desde el principio se había trasladado a nuestro juego»</i>, recuerda Franz Beckenbauer sobre el Mundial de 1974. Una concentración inapropiada, los conflictos con la federación y el opresivo clima policial heredero de los atentados de 1972 oscurecieron el camino del Káiser y sus caballeros hasta su ansiado Grial. La batalla final no pudo empezar de peor manera, pero Franz Beckenbauer empuñaba Excalibur. Erguido sobre los estribos, como un faro luminoso en medio de la tormenta, el rey espoleó a sus caballeros para cambiar el signo del enfrentamiento. De este modo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/ghana-cruyff-beckenbauer-cronologia/">ganó el partido</a> y mucho más que eso: su reinado se convirtió en leyenda.</p>
<h4>3) LA TABLA REDONDA</h4>
<blockquote><p>«En una mesa redonda todos los asientos son cabecera», proverbio alemán.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">«¿Qué clase de maldad es esta?», reclama el siervo del emisario papal en El rey Arturo (2004), incapaz de localizar un asiento adecuado para su señor en el salón de su anfitrión. El profundo sentimiento de hermandad que une al monarca de Camelot con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-gran-bayern-munich-anos-setenta-beckenbauer-muller-maier-hoeness-rummenigge/">su mesnada</a> no encuentra mejor representación simbólica que una tabla circular en la que el rey ocupa una posición equivalente a la de cualquiera de sus paladines. Una mesa sin cabecera, un emblema tan redondo como los escudos del Bayern de Múnich y la selección alemana.</p>
<p style="text-align: justify">Arturo y sus caballeros luchan y padecen juntos y se saben hombres iguales en virtud y deberes del mismo modo que el líder de un equipo de fútbol, aún ostentando mayor ascendencia sobre el grupo, pertenece a la<span class="pullquote_right">Arturo fue considerado el rey más digno</span> misma categoría que sus compañeros. La leyenda artúrica idealiza el principio «primus inter pares», es decir,<i> «el primero entre iguales»</i>: <i> «¡A los reyes no se les vota!»</i>, reclama el orgulloso Arturo parodiado por Monty Python en la película de 1975. Al ser considerado el más digno de los nobles del reino, y no una figura perteneciente a una instancia superior, la autoridad del rey medieval proviene del libre homenaje de sus semejantes: <i>«El que se precie de caballero y quiera seguir a un rey,<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Db40S82sqic"> ¡que me siga!</a>»</i>, grita Arturo en Excalibur, y muchos acuden a la llamada del joven monarca.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Ante Franz escuchaba y callaba. Así es como aprendí»</i> recuerda <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-bayern-munich-breitner-rummenigge-matthaus/">Karl-Heinz Rummenigge</a>, que a imagen y semejanza de Perceval todavía era un bisoño aspirante a caballero cuando viajó desde tierras lejanas <span class="pullquote_left">Rummenigge dijo haber aprendido a competir mirando a Beckenbauer</span>para ponerse al servicio del rey Arturo. Pero la mayoría de los caballeros de la Tabla Redonda eran de la misma generación que el monarca. El irascible Sepp Maier y el impetuoso Gerd Müller, fieles reflejos de Kay y Galván, le habían acompañado desde el principio. Y muchos otros fueron llegando de otras partes: Lanzarote, gran rival de Arturo por el amor de Ginebra, era su más fiel escudero en el campo de batalla de la misma forma que Berti Vogts, que se había enfrentado tantas veces a Franz Beckenbauer con la camiseta del Borussia de Mönchengladbach, era su mejor guardaespaldas en la selección alemana. Günter Netzer era recto como Galahad, Paul Breitner romántico como Ywain, Wolfgang Overath refinado como Calogrenant y Uli Hoeness una segunda espada tan virtuosa como lo fue Bors en Camelot.</p>
<p style="text-align: justify">La hermandad de la Tabla Redonda es un compromiso al que sus integrantes rinden pleitesía de por vida.<i> «Siempre está ahí cuando lo necesitas»</i>, afirma Uli Hoeness sobre Franz Beckenbauer, para el que todos sus ex compañeros tienen palabras de gran admiración y respeto. El rey de los teutones, que llegó a cabalgar con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/por-la-supremacia-europea/">el brazo en cabestrillo</a> en el Mundial de 1970, recibe de sus caballeros similares muestras de entrega y fidelidad e incluso colgadas las botas sus hombres de confianza todavía siguen sus pasos: Berti Vogts le sucedió como seleccionador alemán y Uli Hoeness tomó su relevo en la presidencia del Bayern de Múnich.</p>
<h4>4) EL SEÑOR EN SU CASTILLO</h4>
<blockquote><p>«Cruyff era mejor jugador, pero yo fui campeón del mundo», Franz Beckenbauer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Alto y señorial, majestuoso en todos sus gestos, Franz Beckenbauer ha promovido una controvertida leyenda sobre el origen del apodo por el que es reconocido alrededor del mundo. El propio ex futbolista cuenta que en un viaje a Viena la prensa no pudo evitar comparar su regio porte con la estatua idealizada del emperador <a target="_blank" href ="http://www.travelwriter.at/wp-content/uploads/wien-denkmal-franz-joseph-i.jpg">Francisco José I</a>. Tras una sesión de fotos ante el monumento el faro del nuevo fútbol alemán sería reconocido como el <i>«Káiser»</i> del balompié.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo otras voces atribuyen el verdadero origen del mote a una circunstancia no menos icónica: según esta versión fue una ocurrencia periodística con la que se ilustró el enfrentamiento entre el líder del<span class="pullquote_right">Libuda pudo inspirar el famoso sobrenombre de Franz: «El Kaiser»</span> Bayern de Múnich y <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Reinhard_Libuda">Reinhard Libuda</a>, extremo estrella del Schalke 04. Si el segundo era conocido como el <i>«rey de Westfalia»</i> el primero no podía menos que reclamar el título de emperador tras detener con contundencia el avance de su adversario en un célebre lance de la final de copa de 1969. Cuentan los cronistas que la figura de Franz Beckenbauer se irguió desafiante tras derribar a su rival, respondiendo con altivez y un elegante control de pelota a los abucheos del público. El Káiser no ahorraba esfuerzos en los aspectos más prosaicos del fútbol pero ni siquiera entonces renunciaba a su característico porte nobiliario.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Tú eres la tierra y la tierra serás tu. Si fracasas, la tierra perecerá. Si medras, la tierra florecerá»</i>, sentencia Merlín en Excalibur. El vínculo entre el carácter y la prosperidad del monarca y la de todo su reino es grande en los relatos artúricos de ayer y de hoy. Franz Beckenbauer ganó la final de copa de 1969 como ganó tantas otras y su extraordinaria eficacia competitiva se convirtió en la enseña de la nueva identidad futbolística alemana. Centrocampista en origen, llegó a jugar en posiciones muy adelantadas pero fue retrasando gradualmente su base de operaciones hasta convertirse en el líbero más célebre de todos los tiempos. </p>
<p style="text-align: justify">Futbolista con una enorme capacidad de mando, era conocido por los envíos largos con los que dirigía sus huestes desde <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=E9X6dxQ3nIk">su privilegiado mirador</a> pero si era preciso también abandonaba las murallas del castillo para presentar batalla en el fragor del combate. Entre cadenas de paredes, pases precisos y regias conducciones el fútbol de Franz Beckenbauer inspiraba y reorganizaba a sus compañeros allí por donde pasaba ajustando a su alrededor una hueste que muchas veces pareció invencible.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«¿Es acaso la ley de Camelot la que rige el mundo entero?»</i> se pregunta Meleagante en El primer caballero (1995). Así fue en el fútbol, por cierto tiempo. Tanto que ningún otro <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/pele-parecido-mickey-mouse-evasion-victoria/">rey sobre el césped</a> ha mantenido tan estrecha relación con el poder como Franz Beckenbauer. Cual soberano nacido del más alto linaje que requiere de constante homenaje, su figura ha sido encumbrada por todas las altas esferas futbolísticas hasta el punto de que en 2007 la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol creó un premio al <i>«Genio universal del fútbol Mundial»</i> cuyos peculiares requisitos se ajustaban a un único candidato posible.</p>
<h4>5) EL MITO DEL RETORNO</h4>
<blockquote><p>«Yo no vine al mundo para vivir como un hombre, sino para ser un recuerdo vivo. Nuestra hermandad fue un tiempo de felicidad imperecedera; y porque no puede olvidarse ese tiempo feliz, volverá una vez más», Arturo, en Excalibur.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cada década de la historia del cine cuenta -por lo menos- con una gran revisión de la leyenda artúrica. Han pasado más de mil años desde que Arturo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Yt9oz1cnMRg">devolvió Excalibur</a> a las aguas en el ocaso de su reinado pero el rey vuelve a la vida una vez tras otra, vigente ante el paso del tiempo, regresando a los suyos en cada momento de necesidad. Tal y como está escrito.</p>
<p style="text-align: justify">El primer retorno de Franz Beckenbauer no se hizo esperar: un año después de entregar su espada el Káiser asumió el cargo de seleccionador alemán. Los nuevos caballeros de la tabla redonda habían<span class="pullquote_right">El Mundial de 1990 coronó a Beckenbauer para toda la eternidad</span> fracasado en la Eurocopa de 1984, venían de perder la final del Mundial de 1982 y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/maradona-parecido-bruce-lee-evasion-victoria/">Maradona</a> les arrebataría la de 1986, pero el liderazgo del rey se impondría en un tercer asalto consecutivo a la gloria. Con la conquista del Mundial de 1990 el Káiser reinstauró el orgullo de un país que a los pocos meses, como si el balón se empecinara en marcar la historia nacional, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-verano-de-nuestras-vidas-ii/">reunificaría su territorio</a> con el de Alemania oriental. Los dos siguientes advenimientos del rey de los teutones acudieron al rescate de un Bayern de Múnich que no encontraba el camino del éxito: pocos meses le bastaron en ambos casos para ganar la liga de 1994 y la Copa de la UEFA de 1996, en la que Franz Beckenbauer exhibió plenos poderes al compaginar sus labores técnicas con la presidencia del club y un activo papel como columnista deportivo. Bajo su labor presidencial el Bayern de Múnich reinstauró su hegemonía alemana y el éxito organizativo del Mundial de 2006 se liga a su papel como gran promotor de la iniciativa.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Es increíble la popularidad de la que sigue gozando entre la gente joven pese a que nunca le vieron jugar en directo»</i>, apuntó Reinhard Rauball, presidente de la Liga Alemana. La figura del Káiser es omnipresente en el fútbol alemán, la voz de la conciencia y el faro que ilumina el camino. Bien lo saben Lothar Matthäus y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/matthias-sammer-ultimo-libero-alemania-balon-de-oro-dortmund/">Matthias Sammer</a>, centrocampistas reconvertidos a líberos que encarnaron sendas resurrecciones triunfales del mito al servicio del Bayern de Múnich y la selección alemana. Bernd Schuster, Michael Ballack, Bastian Schweinsteiger, Toni Kroos y un largo etcétera atestiguan que ningún gran proyecto de centrocampista alemán escapa a los pasos de Franz Beckenbauer, un modelo que pervive y seguirá inspirando a los nuevos caballeros teutones.</p>
<p style="text-align: justify">El musical Camelot (1967) termina su propia revisión del relato artúrico justo antes de la batalla final en la que perecerán el rey y el grueso de sus caballeros. En un momento tan oscuro un muchacho desconocido, fascinado por los relatos de la tabla redonda, acude a Arturo deseoso de luchar bajo su enseña. Antes de marchar hacia la muerte el monarca ordena caballero al joven y le encomienda vivir y crecer para luchar otro día: <i>«¡No dejes que se olvide / que una vez hubo un lugar, / por un breve tiempo brillante, / que era conocido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ziTgoseyWoU">como Camelot</a>!».</i></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
Referencias:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/evolucion-paralela-cultural-futbol-cine/">Evasión o Victoria. Introducción I:</a> El sueño más grande<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/tren-de-sombras-cartografa-de-la-luz/">Evasión o Victoria. Introducción II:</a> Tren de Sombras, cartografía de la luz</p>
<p style="text-align: justify">
Episodio I: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/pele-parecido-mickey-mouse-evasion-victoria/"><i>«El poder de la sonrisa».</i></a><br />
Episodio II: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/maradona-parecido-bruce-lee-evasion-victoria/"><i>«El furor del potrero»</i></a></p>
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		<title>Generación Imperial</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Apr 2014 07:14:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>urante los últimos 40 años, decir el nombre del Bayern Munich ha sido sinónimo de echarse a temblar para todos los clubes del fútbol europeo. Pero, aunque parezca increíble a ojos<span id="more-119529"></span> de 2014, cuando el fútbol alemán decidió profesionalizar su campeonato, el club bávaro no fue tomado en cuenta para ser uno de los miembros originales de la Bundesliga. Es cierto que el Bayern había tocado algún trofeo en el borroso fútbol de entreguerras, pero para cuando la nueva máxima categoría del fútbol teutón fue creada los rojos de Munich tuvieron que conformarse con reubicarse en segunda división. La capital bávara ya tenía un gran equipo y este vestía de celeste. Los célebres Leones del 1860 Munich, que no tardarían en ganar el título y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2iwKT8KHGbI">acariciar las mieles</a> de la competición europea. </p>
<p style="text-align: justify">La historia cambió cuando una generación de jóvenes jugadores liderada por Franz Beckenbauer, Sepp Maier y Gerd Müller, llegó al cuadro dirigido por el yugoslavo Zlatko Cajkovski. Los muniqueses compartieron temporadas en segunda con el Borussia Moenchengladbach, un equipo en crecimiento y cuya historia estará íntimamente<span class="pullquote_right">El destino unió a Franz Beckenbauer, Sepp Maier y Gerd Müller en un Bayern aún terrenal</span> ligada a la del Bayern en los siguientes años. Así pues, los tres protegidos de <i>Tschik</i>, junto a veteranos como Werner Olk, legendario capitán del club, ascendieron a la Bundesliga en 1965 –de la mano de los Potros, por cierto-, y al año siguiente reabrieron las vitrinas de la sede social del club al ganar la Copa alemana ante el MSV (actual Duisburg). Poco sabían por aquel entonces, queremos pensar, que esas vitrinas ya no se cerrarían más y que, incluso, habría que ampliarlas y cambiarlas a nuevas instalaciones. Seguían siendo el segundo club de la ciudad, pero recortaban terreno a pasos agigantados. Ese verano del 66 vio como Beckenbauer y Maier viajaban a Inglaterra para jugar la Copa del Mundo con Alemania. El portero todavía a la sombra del veterano Hans Tilkowski, del Borussia Dortmund, pero el por entonces centrocampista sí jugó como titular. Franz se consagró <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KEiQ8QOjMzI">como una estrella mundial</a> y con apenas 21 años Europa empezó a estar pendiente de él. Algo se movía en el sur de Alemania, y ya no eran los Leones de Brunnemeier y Konietzka. En la primavera de 1967 el Bayern daba su primer golpe en Europa: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UfzbhLpow08">la Recopa</a>, ganada al Rangers escocés con un gol de otro de los <i>jóvenes de Cajkovski</i>, Franz Roth. Añadamos al poderoso central Hans Georg Schwarzenbeck y ya tenemos el núcleo de un equipo legendario. </p>
<p style="text-align: justify">Para más inri, Beckenbauer había elegido el Bayern por un enfrentamiento contra el 1860 cuando era un chavalín de apenas 13 años. Un jugador de ese equipo le abofeteó en un partido. Franz, que ya había decidido ir a jugar al equipo del que era seguidor, cambió de parecer al igual que todos sus compañeros. Y se enrolaron en el Bayern. Allí se juntó con el portero al que nadie quería por su carácter irascible y el delantero al que su primer entrenador recomendó no hacerse ilusiones porque <i>«era demasiado bajito y rechoncho para ser jugador de fútbol profesional»</i>. Y el resto, como se suele decir, es historia.</p>
<blockquote><p>A finales de los 60 el Bayern se sitúa como uno de los clubes de referencia en el Continente.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El segundo quinquenio de los 60 es el de la apoteosis del fútbol británico. La selección inglesa ha ganado <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3T6IY2fz_Mc">el Mundial</a> con una magnífica generación de futbolistas, sus clubes son referencia europea y muchas de las más reconocibles figuras e instituciones del mundo de las Islas. Jugadores como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=39eScEkGdlw">Bobby Charlton</a>, Dennis Law, Bobby Moore, George Best, Gordon Banks o Jimmy Johnstone, técnicos como Alf Ramsey, Jock Stein o Don Revie y clubs como el United de Matt Busby, el West Ham de <i>The Academy</i> o el Celtic de los <i>Lisbon Lions</i>. El fútbol latino está en declive, y el Norte y Este de Europa toman el relevo. Se está gestando también el advenimiento del <i>«Fútbol Total»</i>. Holanda bulle, revolucionaria, en los terrenos de juego. Lo mismo ocurre al otro lado del Telón de Acero, en Kiev, en Praga, en Sofía, Varsovia o Bratislava. Se vienen los 70, tiempos de físico, táctica y calidad, combinados no siempre en ese orden.</p>
<p style="text-align: justify">Para entonces, el Bayern es ya un club septuagenario. Desde su fundación, por John Franz, hasta el reinado, curiosamente, del <i>«Kaiser»</i> Franz –como ya era aclamado Beckenbauer tras aquella famosa foto en Viena con la estatua de Franz Josef I- el camino ha sido enrevesado<span class="pullquote_left">En los setenta, Alemania se convierte en la gran potencia del fútbol</span> y, ciertamente, oscuro. Pero los 70 se presentan brillantes para los bávaros. Sus buenos resultados a finales de los 60 sitúan al Bayern como referente en Alemania y, con el cambio de entrenador (Branko Zebec asume el cargo), el Bayern va a conquistar su primera Bundesliga –doblete al conseguir también la Copa- y a iniciar una rivalidad que durará más de una década con el Borussia Moenchengladbach, el otro equipo en alza del fútbol teutón y que también reúne a las nuevas estrellas del fútbol alemán, como Berti Vogts, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-juup-heynckes-futbolista-entrenador-bayern-munich/">Jupp Heynckes</a> y Gunther Netzer. La gran rivalidad de ambos clubes, siempre reforzándose, siempre innovando en su manera de jugar llevó a la selección alemana a aglutinar un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1fpjYdedFw4">increíble equipo</a> que le permitió dominar el panorama mundial durante los setenta (campeones de Europa 1972, campeones del mundo 1974, subcampeones de Europa 1976). Además, paralelo a este crecimiento, la Bundesliga atrae a los mejores jugadores del norte, centro y este de Europa, convirtiéndose en el campeonato doméstico más potente del mundo y sus clubes son habituales en las rondas finales de cualquier competición internacional. </p>
<p style="text-align: justify">A comienzos de los 70, con Europa dominada por el <i>totaalvoetbal</i> del Ajax, el Bayern sigue creciendo e incorpora a dos jóvenes figuras de los equipos juveniles de la selección alemana que habían trabajado ya con el nuevo entrenador, Udo Lattek. Uli Hoeness es un centrocampista derecho o mediapunta y Paul Breitner un lateral izquierdo <i>universal</i>, con influencia en todo el campo, que se convertirá en una referencia como centrocampista a mediados de la década. Se comienza a ver al Bayern como un aspirante a ganar la Copa de Europa pero, en 1973, es aplastado por el tiránico Ajax, en una célebre eliminatoria, en el camino de los holandeses hacia su tercer entorchado consecutivo. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">4-0 recibido en De Meer</a> es el mayor correctivo recibido nunca por esta generación de fenómenos. Y estará siempre presente en sus mentes.</p>
<blockquote><p>Sin Cruyff, el Ajax se diluye y el Kaiser no rehuye la posibilidad de ceñirse la corona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Bayern venía de dominar la Bundesliga los tres años anteriores, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_V8OUAVMRJU">en el 72</a> firmando números de récord -101 goles-, pero Europa se les atragantaba. Lattek, que había sido fichado para dotar de más solidez defensiva al alegre equipo de Cajkovski, había ya conseguido maximizar las virtudes de sus cuatro o cinco fueras de serie. Nadie evoluciona más en este período que Franz Beckenbauer, que definitivamente se asienta como líbero. Por aquel entonces, los líberos eran figuras de corte cavernario, jugadores sombríos y defensivos, a imagen y semejanza de lo que había construido Helenio Herrera en su <i>Grande Inter</i>. Pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zja4yAHjfAg">Beckenbauer</a> iba a encargarse de lavar la cara al puesto y adaptarlo a él. En el Bayern, el <i>Kaiser</i> Franz empezó a jugar en la línea de defensa, proyectándose hasta el medio del campo y más allá, y llevando el mando de las operaciones siempre que pudiese. Ese <i>“siempre que pudiese”</i> poco a poco se convirtió en <i>“siempre que quisiese”</i>, y eso refleja su tremenda ascendencia en cualquier partido disputado por él.</p>
<p style="text-align: justify">Desde esa posición retrasada, Beckenbauer lanza medidos balones largos, merced a su excelente toque con el exterior de la pierna derecha, que baten líneas y dejan a sus extremos en posiciones inmejorables para montar una contra. En defensa, qué se puede decir, un jugador no excesivamente rápido en distancias cortas, pero sí tremendamente intuitivo para los cambios de ritmo, para el posicionamiento y en el 1 vs 1. </p>
<p style="text-align: justify">Además de esto, Beckenbauer adelanta su posición muy a menudo para compartir la base de la jugada con Roth, en una variante tremendamente explotada por este equipo del Bayern. Si desde la defensa, el capitán alemán es capaz de batir líneas con facilidad gracias a su toque de balón, lo mismo podemos decir cuando su presencia<span class="pullquote_right">La gran virtud de Franz Beckenbauer era hacer mejor a sus compañeros</span> es en la base de la jugada o tres cuartos de campo. Además, Beckenbauer conserva cierta capacidad de desborde de su época como centrocampista ofensivo, y su disparo de lejos es muy bueno. Debemos añadir, que llegado a tres cuartos de campo -la zona de aceleración, que se suele decir-, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nngSmWVdMAQ">sus combinaciones</a> con Gerd Müller eran extraordinarias, especialmente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TXiG6E2DIyw">sus paredes</a>, capaces de desarbolar cualquier entramado defensivo. Y estamos hablando de un jugador no extremadamente habilidoso como <i>«der Bomber»</i>. Éste es otro mérito de Beckenbauer, hacer mejores a sus compañeros, maximizar sus virtudes. Es decir, el Kaiser, condiciona a su equipo y al contrario sea cual sea su posición en el campo. Por último, en el aspecto mental, Beckenbauer era un ganador, era un líder, un animal competitivo. El más grande de su época junto a Johan Cruyff. Beckenbauer condicionaba también desde ese nivel mental y así lo sufrieron auténticos diablos para otras defensas como fueron Rensenbrink, Lato, Gárate, Rocheteau o el mismo Ralf Edstroem. Cuando veían llegar al capitán germano, se apagaban las luces, se bajaba la persiana, y el balón desaparecía.</p>
<p style="text-align: justify">El Bayern, además de acumular títulos, crecía como institución: dejaba el viejo estadio de Grunwald y se trasladaba al faraónico –y terriblemente frío- <a target="_blank" href ="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f0/Olympiastadion_Muenchen.jpg">Olympiastadion</a>. Construía además una nueva sede e instalaciones en la Säbenerstrasse. Se estaban convirtiendo en un modelo de modernidad para toda Europa. Pero faltaba la coronación que sólo la <i>«Orejona»</i> podía dar. En 1974 el Bayern iniciaba un nuevo asalto al cetro continental con el Mundial en casa de fondo. Sin embargo, lo que sería un gran año estuvo a punto de ser un desastre desde el inicio. Cuando el equipo fichó a Jupp Kapellmann, un prometedor y técnico interior que sería campeón del mundo con la selección, se cometieron irregularidades que conllevaron una sanción económica por parte de la Federación Alemana. Se debían pagar 800 mil marcos al Colonia. El Bayern, incapaz de sufragar tamaño gasto, tiene que jugar 17 partidos en 23 días (entre amistosos para recaudar dinero, y competición oficial). Estos 17 partidos incluyen una goleada en contra por 1-5 contra el Real Madrid y la casi eliminación a manos de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BS0XzJuZ1OY">desconocidos suecos del Atvidabergs</a>. Al final, el Bayern consigue pagar, elimina a los suecos en los penalties, y no solo eso, sino que descubre a Conny Torstensson, que será un jugador importante en las temporadas siguientes para el club muniqués. </p>
<blockquote><p>La historia de la Copa de Europa de 1974 pudo ser mucho diferente desde el inicio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras superar este primer mal trago, llega otro. El bombo depara un enfrentamiento con el Dinamo Dresde, a la sazón campeón de <i>“la otra Alemania”</i>. Polémica política por todo lo alto. El viaje a la RDA fue una odisea para el Bayern, más preocupado por los espías de la Stasi y las amenazas –muchas veces imaginarias- que por medirse a un buen conjunto. El fútbol germano-oriental vivía un gran momento, con la selección de Georg Buschner recién clasificada para el Mundial. El Dinamo, además, venía de eliminar a la Juventus, subcampeona de Europa, en la ronda anterior. Los discípulos de Walter Fritsch a punto estuvieron de dar la campanada de nuevo, pero el Bayern consiguió salvar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GACDUoE2sQs">un empate en la ida</a>. Los goles de Uli Hoeness y Gerd Müller se tornarían decisivos para el futuro de la eliminatoria. Sin su figura, Hans Jurgen Kreische –jugador del año en la RDA, lesionado en un partido internacional contra Rumanía-, el Dinamo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Xtd3Fj28D-E">fue derrotado 4-3</a> en el Olympiastadion, pero dejó una gran imagen ante un Bayern que no podía sufrir más. Pero estaban ya en cuartos, y el odiado Ajax había sido eliminado por los rocosos búlgaros del CSKA de Sofía.</p>
<p style="text-align: justify">Un CSKA que sería el siguiente rival del Bayern. En casa, una tarde de gloria de Conny Torstensson, autor de un doblete, parece sellar el pase a semifinales gracias al 4-1 que reflejaba el marcador. Torstensson a punto había estado de eliminar al Bayern con su equipo sueco, pero ahora acababa de salvarle el pellejo. En la actualidad un jugador no puede actuar con dos equipos distintos en una misma temporada europea, pero entonces sí era posible. En la vuelta, el CSKA gana 2-1 y el gol del Bayern lo marca Breitner de penalti. Será un buen indicador para lo que pasará en la final del Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">En las semifinales se enfrentan el Celtic y el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-atletico-de-madrid-copa-europa-tres-semifinales/">Atlético de Madrid por un lado</a>, y el Bayern y el Ujpest Dozsa húngaro por otro. El Ujpest venía de eliminar al Spartak Trnava, uno de los conjuntos de moda en Europa –y seguramente el más físico junto al CSKA de Sofía- y de retirar a Eusébio del Benfica en rondas anteriores. Era un equipo con experiencia y jugadores técnicos, como Ferenc Bene, Laszlo Fazekas y los hermanos Dunai. Afortunadamente para el Bayern, Antal Dunai, uno de los mejores goleadores europeos, no estará presente. De nuevo Torstensson es decisivo en el Nepstadion de Budapest, adelantando al Bayern, aún cuando los húngaros empatarán por medio de Fazekas. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lCCtbTtERps">En la vuelta</a> no hay historia. Torstensson abre la lata, Horvath en propia puerta acaba con las ilusiones de los magiares y Müller añade una muesca más a su cuenta. 3-0 y a la final, donde esperaba el Atlético de Madrid, que se había plantado en ella <i>a sangre y fuego</i> –literalmente-, contra el Celtic.</p>
<p style="text-align: justify">Es una final rara, empezando porque la UEFA había decidido volver al método del partido de desempate en caso de igualada. El miércoles 15 de mayo, en Bruselas, <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/x1newr9_fc-bayern-vs-atletico-madrid-1-1-15-5-1974_sport">Luis Aragonés</a> marca su gol más importante con una falta directa en la prórroga. El Bayern nunca ha logrado imponer su juego y en el minuto 119 se salva de la derrota con un increíble gol de Schwarzenbeck, que tenía un cañón en sus botas, aunque muy poco reconocido. El portero Miguel Reina pone su granito de arena también. El Atleti está roto y no se recuperará nunca. El viernes, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IVhb7C-t3ZQ">día de la repetición</a>, el Bayern arrasa a los españoles con dos goles de Müller y dos de Hoeness, inspirados por los pequeños Kapellmann y Torstensson, los dos hombres que a punto habían estado de destrozar las ilusiones del Bayern a inicios de año.</p>
<blockquote><p>Lo más difícil para un campeón es siempre defender el título.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras la coronación en tierras belgas, terreno propicio para los jugadores del Bayern, ya que algunos se habían proclamado campeones de Europa de selecciones dos años antes en Bruselas, llegó el momento del Mundial disputado en casa. El grupo del Bayern, siempre en equilibrio de fuerzas con el de Moenchengladbach, toma el poder de la selección tras varios motines y la RFA se proclama <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W4Ljs-WVwX0">campeona del mundo</a>. La larga temporada 73-74 no puede tener mejor balance. El verano, sin embargo, ve como uno de los hombres clave del equipo, el joven radical, rebelde, <a target="_blank" href ="http://estaticos.elperiodico.com/resources/jpg/8/2/1363971515828.jpg">maoísta afro</a>, activista político y enamorado del dinero, Paul Breitner se va al Real Madrid. Un contratazo, la actitud paternal de Santiago Bernabeu, la presencia de Netzer, el sol y el interés sociológico por ver cómo se vivía bajo una dictadura fueron las razones que le llevaron al Madrid. Razones muy de Breitner, desde luego.</p>
<p style="text-align: justify">El Bayern sufre una pequeña renovación, y el estado físico de sus mejores jugadores está bajo sospecha. Comienzan la temporada de manera horrible e incluso el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=84z29iWBzWQ">Kickers Offenbach</a> les mete seis. Esa pequeña crisis pone en duda incluso la continuidad de Lattek, aunque este renovará. La buena noticia reside en los galones que asume Kapellmann, cuya labor en el centro del campo hace olvidar temporalmente a Breitner.</p>
<p style="text-align: justify">El Bayern, como campeón, queda exento de la primera ronda eliminatoria, pero luego el bombo lo vuelve a llevar a la RDA. Nunca lo pasará bien el club bávaro en la Alemania comunista, y en este caso sólo Gerd Müller le salva ante el Magdeburgo, campeón de la Recopa y base de la selección germano-oriental que había<span class="pullquote_left">La Copa de Europa de 1975 estuvo repleta de equipos muy coquetos</span> derrotado a la RFA en el Mundial. El Bayern remontó un <a https://www.youtube.com/watch?v=S8HRarKhu7c ">0-2 adverso en el Olympiastadion</a> y sufrió en el Ernst-Grube de Magdeburgo ante un conjunto en el que Jürgen Sparwasser destacó en toda la eliminatoria, marcando en ambos partidos. Mientras el campeón se lamía las heridas, Europa disfrutaba del Leeds United –ya sin Brian Clough, tras sus nefastos 44 días-, que eliminaba al Ujpest, semifinalista el año anterior, aplaudía la solidez del Barcelona de Cruyff y Neeskens, que pasaba con suficiencia ante el potente Feyenoord –intenso duelo entre los dos estandartes del Ajax y van Hanegem-, redescubría a Rob Rensenbrink –que con un hat trick trituraba al Olympiakos- y se mordía las uñas ante el duelo de dos de los equipos más excitantes de Europa: el Hajduk Split <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kkDEQjccaCE">ganaba 4-1</a> al St.Etienne en casa mientras que los franceses remontaban en el Geoffroy Guichard <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kZRJOJm2FII">por 5-1</a>.</p>
<p style="text-align: justify">El Ararat Erevan, campeón soviético, esperaba en cuartos. Un equipo eminentemente defensivo y que tenía en el goleador Eduard Markarov a su mayor amenaza. El 2-0 de Munich puso al Bayern en buena situación, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wOF7l6Pzojc ">pero Andreasian adelantó</a> pronto al Ararat en la vuelta y, cómo no, los alemanes acabaron pidiendo la hora. Pero vivos. Mientras, el Leeds eliminaba al Anderlecht –último partido de Paul van Himst en Europa- y el St. Etienne salía vivo de Polonia con un 3-2 en contra que remontaría en casa. A mediados de los 70, Chorzow era uno de los campos más difíciles y la selección inglesa puede dar buena cuenta de ello. Por su parte, el Barcelona, que había sido emparejado con la perita en dulce, el Atvidaberg, pagó 75000 dólares a los suecos y jugó los dos partidos en el Camp Nou: 2-0 y 3-0. Aunque había sido una práctica habitual para los partidos de desempate o para una eliminatoria ya sentenciada, no lo era antes de empezar una eliminatoria.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de las semifinales el Bayern cesó a <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/09/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1310236355.html">Udo Lattek</a>. El equipo no tenía buenos resultados en liga, sufría ante cualquier rival y además, estaba enfrentado con Beckenbauer. Su sustituto fue Dettmar Cramer, un auténtico estudioso táctico, que en ese momento trabajaba para la FIFA, pero que<span class="pullquote_right">Dettmar Cramer cogió las riendas del Bayern a mitad de temporada</span>  había sido asistente de Helmut Schön durante años en la selección. La prueba de fuego para Cramer era enfrentarse al St.Etienne en la Copa de Europa. Nadie iba con el Bayern. Los franceses habían conquistado al pública con su espectacular fútbol, muy técnico, lleno de pasión, y con el ambiente en su estadio. En la ida en Francia el Bayern jugó mal. Plano y defensivo, lo volvió a salvar la figura de Sepp Maier. Excepcional en los balones por alto y genial en dos disparos de Triantafilos y Larqué. No había mejor portero que él en partidos de alta presión. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DGEDBzXieZQ">En la vuelta</a>, la magia de Beckenbauer decidió la semifinal. En el primer minuto de partido unió elegancia y contundencia en una de sus subidas al ataque con el balón controlado. Presionado por Larqué, y con el resto de defensores franceses esperando el centro, el <i>Kaiser</i> lanzó un disparo inapelable que Curkovic sólo pudo ver pasar. Aquel antológico gol marcó la diferencia y <i>les Verts</i> no supieron recuperarse en el resto del encuentro. Volverían, pero no este año. El Bayern defendería en París su corona Europea.</p>
<p style="text-align: justify">Fue ante el Leeds, ganador de una bronca <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OSqTePM5ssA">eliminatoria contra el Barcelona</a>. Los ingleses, que habían sufrido una gran crisis a inicios de año con la contratación de Brian Clough, eran ahora un equipo con una sola misión: coronarse campeones de Europa y cerrar el ciclo victorioso de Don Revie –aunque ahora este fuese seleccionador inglés y el entrenador fuese Jimmy Armfield, el Leeds seguía siendo el equipo de Revie-. Un equipo veterano y contundente, pero también buenísimo, personificado en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=uO1m-_UVZkc">Billy Bremner</a>, Norman Hunter y Johnny Giles. El protagonista, sin embargo, fue el colegiado del encuentro, el francés Kitabdjian, que perjudicó claramente a los ingleses, a los que escamoteó un penalti clarísimo de Beckenbauer a Allan Clarke. El Leeds dominó claramente ante un Bayern defensivo y dubitativo, lastrado por las lesiones de Bjorn Andersson –agredido por Terry Yorath- y Uli Hoeness en la primera parte. Los ingleses no se cortaron a la hora de <i>marcar territorio</i>, y Joe Jordan, el <i>«Tiburón»</i>, abrió una ceja a Beckenbauer de un codazo. Partido bronco, de pierna dura, resuelto por los de siempre: Franz Roth –el D’Artagnan del Bayern, el tipo del que nadie habla pero siempre está- y Gerd Müller. Increíblemente, los bávaros retenían el título.</p>
<blockquote><p>El camino a la tercera corona también estuvo salpicado de baches. Una prueba de carácter.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La edición 1976 de la Copa de Europa presentaba un reto formidable. Para el Bayern, cuyos jugadores ya habían ganado todo, significaba asentarse como uno de los conjuntos más dominantes de la historia. Además, el nivel era alto, ya que<span class="pullquote_left">La Copa de Europa de 1976 reunía a los tres campeones europeos</span> esta edición contaba con los tres campeones continentales: el propio Bayern, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_R0XS1zR06Y">Dinamo de Kiev de Valeri Lobanovskiy</a>, campeón de la Recopa y el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HaUr10F_6Tk">Borussia Moenchengladbach</a>, campeón de la UEFA y ganador de la Bundesliga. Además estaba el equipo favorito de Europa, el St.Etienne, el muy buen Derby County –que se había reforzado excelentemente, Charlie George incluído- o el Real Madrid. Por si no hubiese pocas rivalidades y alicientes ya, el Dinamo vapuleó al Bayern en la Supercopa de Europa, con una auténtica exhibición de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PsyIPPBdQgM">Oleg Blokhin</a>, el futbolista más en forma del Continente. Por si los problemas no fuesen pocos, Gerd Müller se rompe para varios meses en la vuelta contra el Dinamo y el Bayern tendrá que aprender a vivir sin él.</p>
<p style="text-align: justify">Una vez más exento de la primera ronda, el Bayern se encomendó a Conny Torstensson para superar al rocoso Malmoe. En el resto de partidos, el Benfica superaba al Ujpest tras una lluvia de goles (6-5 el global), la Juventus parecía no tomarle la medida a la Copa de Europa y caía ante el Borussia Moenchengladbach, el Real Madrid protagonizaba una de sus primeras noches de <i>«Miedo Escénico»</i> para remontar ante el Leeds, el Dinamo ni se despeinaba ante el modesto Akranes, el espectacular Hajduk Split de Ivan Buljan, Ivica Surjak y Slavisa Zungul derrotaba a los campeones belgas del Molenbeek, el PSV daba un golpe de autoridad en Chorzow y el St. Etienne eliminaba al Rangers con más suficiencia en el terreno del juego que en el marcador.</p>
<p style="text-align: justify">Tras el parón invernal, los cuartos de final se disputaron en marzo, y el Bayern estaba ya prácticamente descartado en la liga. Al menos Müller había vuelto a jugar y Karl-Heinz Rummenigge, de 19 años, era la nueva sensación en la delantera muniquesa. Beckenbauer había declarado que lo habían pasado mal, pero que esta sería <i>«la primavera del Bayern»</i>. No pareció equivocarse cuando los de Dettmar Cramer, desatados, vapulearon al Benfica por 5-1 en el Olympiastadion para sellar su pase a semifinales. Allí <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lYANF5kP0wg">esperaba el Real Madrid</a>, verdugo de un Moenchengladbach que era una locomotora y lideraba la Bundesliga muy por encima del Bayern. Por el otro lado iban el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GAHrWXezQws">St.Etienne</a>, victorioso en una épica eliminatoria contra el Dinamo de Kiev –partido en el barro de Simferopol incluído- y el PSV que había remontado un 2-0 adverso ante el Hajduk.</p>
<p style="text-align: justify">Esas semifinales son el primer episodio de una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/pares-o-nones-rivalidad-madrid-bayern/">rivalidad legendaria</a>, una de las pocas de magnitud continental que se conocen. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9WG-SZBAFAQ">Bayern y el Madrid</a> se midieron de poder a poder en el Bernabeu. Breitner no pudo jugar, pero los demás rindieron admirablemente, desde<span class="pullquote_right">Las semifinales ante el Madrid fue el primer episodio de su rivalidad</span> un motivado Netzer –viejas rencillas- al veterano Amancio, que disputaba su última temporada. El Bayern, que alineaba una delantera con Hoeness, Müller y Rummenigge por delante de un centro del campo eminentemente trabajador –Horsmann, Roth, Durnberger y Kapellmann-, empató el gol de Roberto Martinez poco antes del descanso. En la segunda parte hizo su aparición <i>«el Loco del Bernabeu»</i>, un aficionado que intentó agredir al colegiado Linemayr y que fue reducido con contundencia por un Sepp Maier que nunca estaba de broma. <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/xyyicb_1976-fc-bayern-munich-as-saint-etienne-loire-1st-half_animals Bayern vs ASSE 1976">En la vuelta</a>, con Breitner, un doblete de Gerd Müller antes de la media hora liquidó al Madrid. Amancio se hizo expulsar a un minuto del final al pegarle un patadón al balón cuando no estaba en juego. Nunca más pisaría la Copa de Europa. El Bayern, por su parte, continuaba vivo y viajaría a Glasgow para su tercer final consecutiva. Esta vez contra el equipo que representaba el estilo opuesto al alemán, el Saint Ettiene de Robert Herbin.</p>
<p style="text-align: justify">Los franceses habían derrotado en una eliminatoria cerradísima al PSV, donde Jan van Beveren, el excelente guardameta al que Cruyff había vetado en la selección, fue un muro tras recibir el gol de Jean Michel Larqué a los quince minutos del partido de ida. No hubo más.</p>
<p style="text-align: justify">En la final, <i>les Verts</i> dominaron al Bayern casi por completo. Larqué era el cerebro de un equipo en el que los hermanos Revelli eran claves en ataque, mientras Janvion y, sobre todo, el argentino Osvaldo Piazza cerraban la defensa. Incluso tenían su joven figura atacante en Dominique Rocheteau, aunque este solo entró en el tramo final del partido. <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/xyyicb_1976-fc-bayern-munich-as-saint-etienne-loire-1st-half_animals Bayern vs ASSE 1976">No hubo mucha historia</a>. Los franceses dominaron la pelota, intentaron aplicar su ritmo y su estilo atacante, pero este era el que mejor le iba al Bayern, que se sintió cómodo esperando atrás salvo en contadas ocasiones –como el cabezazo al larguero de Jacques Santini- y saliendo a la contra. Incluso reclamaron gol en un remate que Ivan Curkovic paró en la línea de gol. Finalmente, faltando media hora, una falta se tornó decisiva. Franz Roth, por tercera final en su carrera, marcaba un gol decisivo con un potente disparo ante el que el guardameta yugoslavo poco pudo hacer. Se clamó por la injusticia del fútbol, pero el Bayern había sellado su tercer año de dominio inapelable. Y lo corroboraría conquistando la Intercontinental ante el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3Oc9XefKz7M ">Cruzeiro de Jairzinho</a>, en lo que sería su primera participación tras haber renunciado en sus dos primeras oportunidades.</p>
<blockquote><p>El inevitable declive mermó al Bayern, a sus arcas, y abrió Europa a nuevos equipos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La paulatina marcha de sus figuras, ya envejecidas, impedirá al Bayern mantener su dominio a nivel continental, y también a nivel nacional, ya que emergen nuevas potencias en la Bundesliga, como el Colonia y el Hamburgo. Beckenbauer se va al Cosmos de Nueva York en 1976 dejando al equipo huérfano de liderazgo, Müller sigue sus pasos en 1979 (se incorpora al Fort Lauderdale Strikers), justo en el año en que Hoeness sufre una grave lesión y Maier un accidente de tráfico que los lleva al retiro. Sólo la vuelta de Paul Breitner (tras su paso por Real Madrid y Eintracht Braunschweig) y la consolidación de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0eEheIUXj6c">Karl-Heinz Rummenigge</a> permiten al Bayern mantener el tipo durante la travesía del desierto en los últimos 70 y primeros 80. <i>«Breitnigge»</i> mantendrá al Bayern en la pomada durante esta época, e incluso se jugará una nueva final de Copa de Europa, perdida sorprendentemente contra el Aston Villa. El club incluso pasa por una crisis económica que el traspaso de Rummenigge al Inter en 1984 aliviará.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, el momento que mejor definirá este momento de declive, y el papel del Bayern como ogro eterno del fútbol europeo que la generación imperial de Beckenbauer moldeó se dio en 1978. El Bayern fue el invitado al partido de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Sb0BvJne2-0">despedida de Johan Cruyff</a> en el Ajax. Lo que se esperaba fuese un plácido amistoso para despedir a la leyenda holandesa fue aprovechado por los bávaros para saldar viejas cuentas: el Bayern aplastó al Ajax por 0-8, ante la atónita mirada de los presentes en estadio <i>ajacied</i>. Porque el Bayern, como buen ogro, como buen malo de película, gane o pierda, no olvida.</p>
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		<title>El Allianz Arena con Guardiola</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Apr 2014 07:07:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ería coser y cantar anticiparse al plan de remontada muniqués si Guardiola no fuese el entrenador del Bayern, pero es él quien se sienta en su banquillo. En respuesta a las vagas críticas surgidas tras su pinchazo en el Bernabéu, Rummenigge afirmó que Pep había captado del primero al último los valores del gigante de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">S</span>ería coser y cantar anticiparse al plan de remontada muniqués si Guardiola no fuese el entrenador del Bayern, pero es él quien se sienta en su banquillo. En respuesta a las vagas críticas surgidas tras su pinchazo en el Bernabéu,<span id="more-120843"></span> <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-gran-bayern-munich-anos-setenta-beckenbauer-muller-maier-hoeness-rummenigge/">Rummenigge</a> afirmó que Pep había captado del primero al último los valores del gigante de Baviera, y si bien considerando su inteligencia cabe darlo por hecho, tampoco podemos negar la mayor: un Bayern Múnich puro y duro no se va de Madrid con un 64% de posesión, 840 pases intentados y dos ocasiones creadas. Guardiola no negocia su personalidad porque entiende que sus éxitos le deben la vida. Es eso lo que le lleva a prescindir de Thomas Müller en beneficio de Rafinha en el partido más importante del año. Sentó al, quizás, futbolista más temido por el Real porque su fútbol <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/lahm-centrocampista-bayern-munich-guardiola-de-que-juega/">necesitaba a Lahm haciendo de centrocampista</a>. Más allá no puede irse. Y si llegó hasta ahí en la ida, ¿será suficiente un traspiés para cambiar su enfoque en la vuelta?</p>
<blockquote><p>Casillas y Pepe bordaron en la ida tareas que no dominan.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El caso es que el Bayern de siempre casi siempre ha funcionado en noches como las de hoy. A lo largo de su historia ha intentado remontar un 1-0 hasta en seis ocasiones y lo ha conseguido en cinco. Todas fueron de la misma manera: constancia ofensiva, muchos hombres llegando al área, fútbol directo y centros por banda; un cóctel aderezado por el nivel físico que nunca faltó en el estadio de Múnich. Si su éxito a la hora de levantar resultados está contrastado, qué decir de su fiabilidad contra el Real Madrid; no por nada <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/Media/201204/16/bayernbestianegra--644x362.jpg">se auto-proclama</a> la bestia negra del club de las nueve Copas de Europa. Y aunque es cierto que en el Bernabéu colgó 40 centros y solo uno causó peligro, ¿pueden repetir Casillas y Pepe un ejercicio tan impoluto en su área pequeña? No radica ahí su especialidad, precisamente. Amén de que, con más convicción en la propuesta y al calor del Allianz, no cuesta imaginar <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/01/frank-ribery-daredevil-parecidos-heroes/">un choque superior de Ribéry</a> por citar uno de los factores que faltaron. Con el añadido de un Lahm lateral y un Müller rematador.</p>
<blockquote><p>Sin Lahm ni Thiago en el medio, el Bayern pierde calidad técnica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Javi M. podría ser importante</span>Si las antiguas fuesen las bases, entendiendo por antiguas las del año pasado mismamente, la duda del once se localizaría en el doble pivote. En el 4-2-3-1 de Heynckes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-sistema-bayern-munich-2013/">Robben fue suplente</a> hasta que Kroos se lesionó, lo cual situaba a Müller en la banda derecha y daba al propio Toni la mediapunta. Como Robben va a ser titular, mejor no perdemos el tiempo, fijamos a Kroos como pivote 1 y valoramos a Schweinsteiger y Javi Martínez como pivote 2. Sobre Bastian se habla largo y entendido en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/?p=120851">este otro artículo</a>, y en cuanto a Martínez, su fantástica calidad defensiva debe ser ponderada. También su discreto nivel asociativo.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El FCB defiende con la posesión</span>Ocurre que cuando a Guardiola se le achacó lo horizontal de su juego en la ida, su respuesta resultó de lo más convincente. Vino a explicar que cuanto más rápidas y verticales fuesen sus posesiones, antes terminarían las mismas y más veces le tocaría correr al Real, lo que, en sus palabras, es indefendible. Apuntado esto, y sin ánimo de cuestionar a un genio tan consagrado, algunos comentarios sí sobrevienen. El primero es que, hasta hace dos semanas, la contra de Ancelotti ha sido una limitación de su equipo. Solo en dos de sus más de 50 partidos su contraataque ha transmitido sensaciones parecidas a las de la Era Mourinho: en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/analisis-tactico-final-copa-del-rey-2014-madrid-campeon-1-2-di-maria-bale/">la Final de Copa</a> y en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/analisis-tactico-real-madrid-bayern-munich-1-0-gol-de-benzema/">la ida ante el Bayern</a>. O sea, no es indefendible y puede y debe defenderse mejor de como lo hicieron los suyos en el Bernabéu. A ese respecto surge una duda  y es sobre la colocación de los alemanes y los españoles en el momento en el que perdían el balón. Los primeros estaban desprotegidos y los segundos, mirando hacia Neuer. No se giraban nunca. Los recursos para paliar el déficit posicional serían dos, Götze (¿a costa de Müller o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/analisis-tactico-guardiola-contra-el-real-madrid-bayern-munich/">Mandzukic</a>?) o ir a saco con un juego directo más típico que gire a Luka Modric y Di María (o Isco) sobre Alonso y empotre al Madrid de manera arcaica.</p>
<blockquote><p>El Allianz necesita un flujo constante de ocasiones para pesar.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Guardiola es un ganador y un profundo conocedor de este deporte. Nadie lo duda, si mantiene <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/11/pep-guardiola-barcelona-charles-xavier-x-men-parecidos-heroes/">su estilo</a> será porque su Bayern Múnich tiene más opciones de ganar por dos goles con él que sin él. Dicho esto, hay que reconocer que si cualquier otro renunciase hoy al más mínimo rasgo de la tradición bávara, nos parecería un loco temerario.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 59</title>
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		<pubDate>Sat, 18 May 2013 01:50:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[e la mano de futbolistas como Rummenigge, Breitner o Hoeness, el Bayern de Múnich buscaba en Rotterdam la cuarta Copa de Europa de su historia ante un Aston Villa que pretendía mantener el reinado inglés en la máxima competición a nivel de clubes. El partido fue igualado y terminó resolviéndose gracias a un gol de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>e la mano de futbolistas como Rummenigge, Breitner o Hoeness, el Bayern de Múnich buscaba en Rotterdam la cuarta Copa de Europa de su historia ante un Aston Villa que pretendía mantener el reinado inglés en la máxima competición<span id="more-68365"></span> a nivel de clubes.  El partido fue igualado y terminó resolviéndose gracias a un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-bayern-munich-breitner-rummenigge-matthaus/">gol de Peter Withe</a>, que culminaba una bellísima jugada colectiva mandando el balón a la red. Pese a contar con Rummenigge, vigente Balón de Oro, la cuarta Copa de Campeones de los muniqueses, la primera sin Beckenbauer, tendría que esperar todavía diecinueve años más. Inglaterra seguía mandando.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/m6xSbPjybok" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">La 26ª edición de la Copa África tuvo lugar en Ghana. Contó con la participación de 16 equipos, divididos en cuatro grupos de cuatro. Camerún, que eliminó con dificultades a Túnez y Ghana, y Egipto, que hizo lo propio con Angola y Costa de Marfil, accedían a la final del campeonato. Allí, un solitario gol de Mohamed Aboutrika a menos de quince minutos para la conclusión del choque daba el segundo título continental consecutivo a los egipcios, el sexto de su palmarés. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/biografia-de-samuel-etoo-en-clave-futbol/">Samuel Etoo</a> fue el máximo anotador del certamen con cinco goles en seis partidos disputados.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/6rEoAbs4994" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>Buscando el camino</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Apr 2013 01:50:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[6 de mayo de 1982. Hacía ya un lustro que el Kaiser Beckenbauer había dejado de vestir la camiseta muniquesa camino de probar la nueva experiencia del astroturf norteamericano. Para más inri, no sólo había vuelto a Alemania tras triunfar en la NASL, sino que lo había hecho al mayor rival que tenía el club [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">2</span>6 de mayo de 1982. Hacía ya un lustro que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uGYpqi-pKWI">el Kaiser Beckenbauer</a> había dejado de vestir la camiseta muniquesa camino de probar la nueva experiencia del <i>astroturf</i> norteamericano. Para más inri, no sólo había vuelto a Alemania<span id="more-63723"></span> tras triunfar en la NASL, sino que lo había hecho al mayor rival que tenía el club muniqués en la época, el Hamburgo, y acababa de ganarle una liga su club de toda la vida. Cuando Franz dejó el club, una nueva etapa se abría, y por una u otra circunstancia, tras él salieron los principales pilares del equipo que había dominado la década de los 70 con tres Copas de Europa consecutivas. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Sk8x30uM_Ig">Gerd Müller</a>, el terrible goleador, siguió los pasos de Beckenbauer y se embarcó en los Fort Lauderdale Strikers –donde se uniría, entre otros, a Jan Van Beveren, Elías Figueroa, Teófilo Cubillas o George Best- en 1979, el mismo año en que un accidente de tráfico hacía colgar definitivamente las botas al veterano <i>Gato de Anzig</i>, Sepp Maier y una lesión cortaba la carrera del volcánico Uli Hoeness a los 27 años. La cosa pintaba negra para poderoso club bávaro, que a inicios de los 80 se encontraba buscando el camino que le llevase a ser grande de nuevo.</p>
<blockquote><p>El cambio de década trae la ascensión de una sociedad que hará fortuna en la Bundesliga.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Para el Bayern, el paso a los años ochenta significó dejar definitivamente atrás la dependencia de sus grandes y veteranos mitos. Ya no estaban, y cinco años sin ganar la liga eran muchos. El equipo que entrenaba el húngaro Pal Csernai representaba al imperante modelo alemán de la época, en el que la técnica de la generación 1972-74 había dejado paso al puro músculo. <span class="pullquote_right">El Bayern de Breitner y Rummenigge no tenía grandes genios, pero sí mucho trabajo y sudor</span>Jugadores como Horsmann, Durnberger o Dremmler representaban este estilo más industrial que se estaba apoderando de la liga y la selección. En el resto del país florecían futbolistas con más cuerpo de decatleta que otra cosa, como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6hG_INurl5w">Briegel</a> o Bongartz. Para el Bayern, afortunadamente, Rummenigge, que se había criado bajo la sombra de los grandes mitos de los 70, había florecido como un espectacular atacante, con una velocidad endiablada y un cañón en ambas piernas. En el bienio 1980-81 se convierte en el mejor jugador europeo, ganando dos Balones de Oro y la Eurocopa. Junto a él, tras su paso por el Real Madrid y una breve experiencia en el Eintracht Braunschweig, había vuelto <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ENdUhsqRgnA">Paul Breitner</a>, uno de los jugadores más influyentes de su generación. Todos le recordaban como el jovencísimo lateral izquierdo omnipresente de la selección campeona de Europa en el 72 y del Mundo en el 74. Junto a Uli Hoeness había revolucionado el fútbol europeo, pero ahora, ya veterano, se había reconvertido a centrocampista organizador. Su carácter y su calidad estaban intactas, y junto a Rummenigge formó una sociedad que llevaría a los bávaros a dos títulos de liga en 1980 y 1981: había nacido el <i>FC Breitnigge</i>. Ellos dos, junto <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0DJuaDuuaxg">al líbero Klaus Augenthaler</a> y el hermano de Hoeness –Dieter- una auténtica bola de demolición en la punta del ataque, formaba la columna vertebral de un equipo que, a falta de grandes genios, tenía trabajo y sudor en cantidades industriales.</p>
<p style="text-align: justify">Como ya dijimos, 1982 es un año difícil para el Bayern, que ve como Beckenbauer gana la liga con cinco puntos de ventaja sobre ellos, pero se gana una legendaria final de Copa de Alemania. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AaaAzc4ey7g">final del Olympiastadion berlinés</a> es un derby bávaro contra el Nuremberg, que además se adelanta 2-0 en el marcador. El Bayern, lejos de rendirse, liderado por <i>Breitnigge</i> protagoniza una portentosa remontada en la segunda mitad, donde los goles de ambos jugadores y de Wolfgang Kraus le permiten ponerse por delante en el marcador a falta de menos de veinte minutos para el final. Nada representa mejor el estilo de ese equipo que un Dieter Hoeness marcando el cuarto gol en el último minuto con la cabeza vendada y ensangrentada.</p>
<p style="text-align: justify">Faltaba, eso sí, el premio gordo de la temporada. Ese 26 de mayo del 82 el Bayern jugaba su cuarta final de Copa de Europa. Había ganado las anteriores, y era favorito para alzar su cuarta Orejona en Rotterdam. Había tenido el equipo un camino contundente hacia el último partido del torneo<span class="pullquote_left">El Bayern se plantó en la final de la Copa de Europa de 1982 como gran favorito frente al Aston Villa inglés</span>. Rummenigge y Breitner estaban a un nivel colosal, y ni el Östers sueco (6-0), ni <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xRzbCELl3rk">el Benfica (4-1)</a> supusieron mayor problema. Hoeness, además, andaba en una racha goleadora que le llevaría a ser el pichichi del torneo –superando a los propios Breitner y Rummenigge-. La Universitatea de Craiova, sorprendente equipo campeón rumano, arrancó un empate en Munich, pero cuando la eliminatoria iba ya 3-0 para el Bayern. Las semifinales estaban servidas y la crítica europea esperaba que el campeón alemán superase al CSKA de Sofía y se viese las caras con el Anderlecht, equipo más en forma del continente, que se medía al Aston Villa. El partido de ida, en Sofía, fue una encerrona, y el Bayern <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mCgPNGLepkQ">salió vivo apenas</a> del estadio Vasil Levski. 3-0 y 4-1 llegó a tener a su favor el cuadro búlgaro, violento en sus acciones para contrarrestar la mayor potencia física alemana. Dürnberger, Hoeness y Breitner salvaron los muebles y en la vuelta Breitnigge funcionó a pleno rendimiento: dos goles cada uno, 4-0 y a la final donde esperaba, sorprendentemente, el Villa.</p>
<p style="text-align: justify">Las cosas no pintaban mal para el Bayern, que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Z0TIcNm3Eys">partía como favorito ante un Aston Villa</a> sin demasiados jugadores destacados, con una plantilla cortísima y sin apenas internacionales. La parte más floja de los muniqueses era la portería. Sin duda lo había sido desde la retirada de Maier, y ni el joven y otrora prometedor Walter Junghans –muy joven había sido designado el sucesor de Maier y con el bajo palos se ganaron las ligas del 80 y el 81- ni el jornalero Manfred Müller habían hecho olvidar al mítico guardameta. Junghans había comenzado la temporada, pero una serie de actuaciones más bien mediocres le hizo dar con sus huesos en el banquillo. Para la final jugaría Müller, con su pelo a lo afro, sus medias bajas y su aspecto desganado. Quizá lo estuviese. Pasara lo que pasara, el Bayern ya había firmado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=79XzB72Qhv4">al gran Jean Marie Pfaff</a>, uno de los mejores porteros del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Increíblemente, aunque el Bayern alineaba a su equipo más fuerte, el Villa salió vencedor del pleito. Incluso cuando su portero titular, Jimmy Rimmer –un veterano que había sido campeón europeo con el Manchester United- se lesionó, nada cambió. Excepto la carrera de un jovencísimo Nigel Spink, que con una serie de fantásticas paradas contuvo los ataques muniqueses y mantuvo con vida a los villanos. En el 67, una buena combinación entre Gary Williams, Tony Morley y Peter Withe acababa en el fondo de las mallas bávaras, llevando la Copa de Europa, por sexto año consecutivo a tierras británicas. Ese verano, por si fuera poco, varios jugadores del Bayern, entre ellos Rummenigge y Breitner, perdieron <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IQ5YexBh31I">la final de la Copa del Mundo en España</a>. </p>
<blockquote><p>Tras perder la final, la reconstrucción vistió de rojo-Bayern a grandes jugadores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La temporada de 1983 supuso dos hitos para el club: la llegada del gran Jean Marie Pfaff, que sería una leyenda absoluta en Munich –tanto como en su país-  merced a sus grandes actuaciones y a su divertida personalidad –que le hacían un contrapunto ideal al mejor portero alemán del momento, Toni Schumacher-, y el último año en activo del siempre polémico Paul Breitner. Aparte de eso, poco más se puede destacar de esa mediocre temporada, coronada con un cuarto puesto en la Bundesliga. El Bayern, en el verano de 1983 decidió repatriar a uno de sus más exitosas leyendas: <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/09/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1310236355.html?a=ORAdade696dd86ef55686e9b0c3ad92163d&#038;t=1366674077">Udo Lattek</a> volvió de Barcelona para retomar los mandos del club y poner algo de orden. Permanecería hasta 1987 y bajo su mando el cuadro muniqués construyó un formidable equipo que poco a poco fue recuperando un sitio de honor en el campeonato alemán.</p>
<p style="text-align: justify">Como luego sería costumbre, el Bayern hizo uso del efecto aspiradora, para fichar a algunos de los mejores jugadores de Alemania. Si bien Rummenigge se fue tras la primera temporada de Lattek para probar suerte en el Inter de la todopoderosa Serie A, al equipo fueron llegando gente como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zeEe7-qGSbw">Lothar Mätthaus</a>, Andreas Brehme, Hans Pflugler, Norbert Eder y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bfgmCXzj_z0">Soren Lerby</a>. Una combinación excelente de potencia física, versatilidad y calidad que facilitaron el camino hacia tres victorias consecutivas en la Bundesliga, y el ascenso de la gran mayoría de sus jugadores a la internacionalidad absoluta bajo la dirección de Franz Beckenbauer –que había sustituído a Jupp Derwall tras la Euro 84-. Incluso había salido una pequeña –literalmente, media 1.67- esperanza con el extremo Ludwig Kögl y el hermano de Rummenigge, Michael, asentándose en el primer equipo.</p>
<p style="text-align: justify">El premio más grande, sin embargo, se le negó repetidamente a Lattek y el Bayern. Lo más cerca que estuvieron fue en 1987, sin Lerby –que se había ido al Monaco por desavenencias con Matthäus-, pero con el poderoso Roland Wohlfhart en el ataque, y Hans Dorfner reforzando el<span class="pullquote_right">En el 1987, el Bayern de Múnich volvería a estar cerca de levantar su cuarta Copa de Europa</span> centro del campo. El camino hacia el Prater vienés, sede de la final, fue duro como el propio Bayern. Lattek había creado una roca sin sentimientos, que aunque ahora siga siendo un tópico injustificadamente aplicado al fútbol alemán por aquel entonces era cierto, y el bombo no les deparó un camino de rosas. Se sufrió en la primera ronda para eliminar al campeón holandés, el PSV liderado por Ruud Gullit. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=50r2Djyf7LM">Dos goles de Reinhold Mathy</a> –un jugador que nunca cumplió las expectativas que había generado al inicio de su carrera- en Eindhoven liquidaron la eliminatoria. Más plácido fue el doble enfrentamiento contra el Austria de Viena antes de Navidades. Tras el parón invernal, en marzo, el Bayern demostró todo su potencial arrollando a un magnífico Anderlecht que encajó 7 goles en la eliminatoria. Los belgas, con Lozano, Nilis, Scifo, Vercauteren o Grün fueron aplastados sin piedad en el Olympiastadion.</p>
<p style="text-align: justify">Nada mejor que una buena victoria como aperitivo para el plato fuerte de las semis, donde el Madrid de la Quinta del Buitre suponía un desafío aún mayor. La mezcla de generaciones que había dado a los blancos dos Copas de la UEFA seguía funcionando y en Munich se vio un partido de poder a poder. El Bayern sacó lo mejor de sí, espoleado por la famosa expulsión de Juanito –el pisotón a Matthäus- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=i9ECNdkpIrs">consiguió un 4-1</a> que dejaba la eliminatoria encarrilada para Madrid. El Bernabeu ardió en la vuelta. Más aún cuando Santillana, otro miembro de la vieja guardia, adelantaba al Madrid. Pero no fue suficiente y, a pesar del hostil ambiente, el Bayern resistió y selló su pase a la final. Augenthaler, genio y figura, aún tuvo tiempo de sacarle <a target="_blank" href ="http://buelna.incondicionales.com/media/reportero/1848/1/1/6/6/n_20120405193759_bayern_madrid_es_la_guerra.jpg"><i>los cuernos</i></a> a la afición madridista.</p>
<p style="text-align: justify">Como en 1982, el Bayern se topó en la final con alguien inesperado. Si cinco años atrás el Anderlecht era el favorito ante el Villa, mucho más lo era en 1987 el poderoso Dinamo de Kiev de Valery Lobanovskiy ante <a target="_blank" href ="http://buelna.incondicionales.com/media/reportero/1848/1/1/6/6/n_20120405193759_bayern_madrid_es_la_guerra.jpg">el Porto de Artur Jorge</a>. Pero fueron los portugueses quienes jugaron con maestría y viajaron a Viena.<span class="pullquote_left">Pese a adelantarse, el Bayern fue superado por el Porto de Artur Jorge, Juary y Futre</span> De nuevo el Bayern era favoritísimo, a pesar de las bajas. Augenthaler, Wohlfhart y Dorfner se perdieron el encuentro, pero la alineación presentada por Lattek era sólida. Con Pfaff guardando la portería, Winklhofer, Eder, Pflugler y el líbero Nachtweih –alemán oriental fugado-, Flick, Matthäus y Brehme en el medio, y Hoeness en el centro del ataque, flanqueado por Michael Rummenigge y Kögl. Parecía más que suficiente para contrarrestar las acometidas de Madjer y Futre, las grandes amenazas lusas. >Más aún cuando el pequeño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tXv9p45PyM0">Kögl cabeceaba a la red el primer tanto</a> del partido y ponía al Bayern en ventaja. No parecía que el Porto, sin su mejor delantero, el lesionado Fernando Gomes –varias veces Bota de Oro europea- pudiese resolver el problema. Sin embargo, la solución la encontró en un pequeño y ratonil jugador brasileño, Juary, que salió en el descanso y revolucionó el partido. Con un gol, el de la victoria, y con presencia en el gol del empate, via magistral taconazo, de Rabah Madjer. Estos dos jugadores, junto a las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TCOnVCj84SE">cabalgadas de Futre</a> por la banda volvieron loco al equipo de Lattek, que perdía su segunda final de la década.</p>
<p style="text-align: justify">Fue esta final el canto del cisne de esta generación en el Bayern. Lattek abandonó el club y le sustituyó, como había hecho en Moenchengladbach, Jupp Heynckes, que tuvo que afrontar el trance de recuperar a unos jugadores muy tocados por la derrota en la final y que vió como Matthäus, Brehme, Eder, Mark Hughes, Michael Rummenigge y Pfaff dejaban el equipo. El actual técnico muniqués, reconstruyó el conjunto bávaro, con una plantilla menos brillante –llegaron jóvenes como Thon, Köhler o Reuter-, pero que ganó dos Bundesligas y siguió dando guerra en Europa, allanando el camino para lo que en los 90 sería conocido como el <i> FC Hollywood</i>, el Bayern moderno –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5cgLqfdAgK4">y en aquel momento polémico</a>&#8211; que conocemos ahora.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 37</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Mar 2013 02:45:31 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">S</span>e trata sin lugar a dudas de uno de los partidos más representativos e inolvidables de la historia de la Copa del Mundo. En Sevilla, Francia y Alemania disputarían las semifinales en un Sánchez Pizjuán <span id="more-52234"></span>lleno hasta la bandera. El encuentro estaba repleto de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/mejores-futbolistas-historia-del-futbol/">grandes estrellas: Platini</a>, Giresse, Stielike, Littbarski, etc. Los franceses tuvieron muy cerca la clasificación. Tras acabar el tiempo reglamentario con 1-1, los goles en la prórroga de Tresor y Giresse paecían sentenciar el choque. Pero surgió el carácter alemán, y los tantos de Rummenigge y Fischer condujeron al drama de los penaltis. Allí, los fallos de Six y Bossis metieron a los germanos en la ronda final. Para el recuerdo quedó el terrible encontronazo entre Battiston y el portero alemán Schumacher.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/lo2flrjWgkg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Ricardo Enrique Bochini, o simplemente “el Bocha” será siempre uno de los más grandes emblemas del <a target="_blank" href ="www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/">fútbol argentino</a> y del Club Atlético Independiente de Avellaneda. Su juego habilidoso, tan de potrero permanece en el corazón de todos los hinchas de tan prestigioso club. El 28 de noviembre de 1973, un gol suyo ante la Juventus de Turín daba al Rojo la primera Copa Intercontinental de su historia. Un tanto lleno de gambeta, engaño y pausa y que definía a la perfección la magia del Bocha. La Juventus disputó ese año la Intercontinental debido a la renuncia del Ajax de Amsterdam por motivos económicos.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/TNHyGVyqXI0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 12</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Dec 2012 02:45:38 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>ras haber logrado superar las terribles secuelas del <i>Maracanazo</i> cuatro años antes, Brasil gozaba por fin de su status de emperador. A ello sumaban la consolidación absoluta del indiscutible <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/king-stays-the-king/">mejor jugador del mundo</a>, Pelé.<span id="more-38277"></span> La cosa pintaba inmejorable, hasta que en el segundo partido del torneo, <i>O´Rei</i> caía lesionado. Del problema, la <i>Canarinha</i> haría solución. Fue el Mundial de Mané Garrincha. El mítico extremo, con 4 goles y multitud de acciones inolvidables, condujo a la <i>verdeamarelha</i> al bicampeonato, con la ayuda anotadora de hombres como Vavá o Amarildo (reemplazo de Pelé), autores de un gol cada uno en la final ante Checoslovaquia. Los sudamericanos vencían por 3-1 en el partido decisivo. Los mejores, también sin el mejor.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/uw8KRK8v7og" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify"><i>«El fútbol son once contra once y al final siempre gana Alemania»</i>. La sentencia de Gary Lineker, una de las más famosas de la historia del fútbol, parecía no tener fin. Tras ganar el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/ghana-cruyff-beckenbauer-cronologia/">Mundial del 74</a> y disputar la final de la Eurocopa del 76, llegó el pequeño traspiés de Argentina 1978. Había que resarcirse cuanto antes, y la Euro de Italia-80 era el escenario ideal. Fue la cita de la consagración de nombres como Rummenigge, Balón de Oro aquella temporada, y especialmente, un jovencísimo Bernd Schuster. A sus 20 años, <i>El Rubio</i> impactó por la calidad de su fútbol. En la final, los alemanes derrotaban a la selección belga por 2-1, con dos goles de Hrubesch.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/_ZDsz6W23rg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>L’Inter dei tedeschi</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Sep 2012 01:57:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l título es bien claro: el Inter de los alemanes. Así era conocido el equipo <i>nerazzurro</i> de finales de los &#8217;80, para contraponerse al <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2010/10/19/futbol/liga_campeones/1287478678.html">Milan de los holandeses</a>. Y así ha pasado a la historia y ha perdurado en los corazones de quienes simpatizan con el equipo.<span id="more-25246"></span> También, para qué negarlo, de los que los sufrieron en su día&#8230; pero supongo que estos les tendrán menos cariño a los Matthäus, Brehme y Klinsmann. En una época en que la Serie A era una verdadera NBA del fútbol, cuando todos los grandes jugadores querían jugar en Italia, cuando año tras año las figuras iban (y venían, ya que no todos daban la talla para el campeonato más duro del mundo), en los años 80, ese equipo del Inter se batió el cobre con algunos de los mejores equipos de la década, derrotándolos en la gloriosa campaña de 1988-89.</p>
<blockquote><p>Italia en los años 80, la meca del fútbol mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como ya dije, es inmensa la cantidad de estrellas fichadas por el Calcio en la <i>«Década Prodigiosa»</i>: Sócrates, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fFwxe4uHK8s">Zico</a>,  Daniel Bertoni, Walter Schachner, Herbert Prohaska, Karl Heinz Rumennigge, Hansi Müller, Michel Platini, Ray Wilkins, Graeme Souness, Preben Elkjaer Larsen, Michael Laudrup, Hans Peter Briegel, Diego Maradona, Falcao, Toninho Cerezo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OPqKDubfumU">Marco Van Basten</a>, Ruud Gullit, Frank Rijkaard, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QUhXqq-fGng">Careca</a>, Alemao, Ramón Díaz, Ian Rush, Junior y un larguísimo etcétera de cracks de todas las partes del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Los precedentes del Inter durante los &#8217;80 ya eran de un equipo ganador, pero probablemente el más italianizado del Calcio, con Alessandro Altobelli como gran estrella, y con una tendencia ya importante a los jugadores germanos. Así llegaron Hans Peter Müller y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XIu3jUtPZBc">Karl Heinz Rumennigge</a>, dos estrellas rutilantes.<span class="pullquote_right">Pese a ser el conjunto más italianizado del Calcio, el Inter siempre tuvo hueco para los jugadores alemanes</span> El creativo número <i>«10»</i> de Stuttgart fracasó estrepitosamente, en gran parte debido a su débil mentalidad. Era un jugador brillante, que había formado un trío de jóvenes y rutilantes figuras juveniles con Bernd Schuster y Pierre Littbarski, pero su desidia tanto a la hora de entrenar, como a la hora de dejarse la piel en el campo hicieron que su paso por los campos de entrenamiento de Appiano Gentile fueran un infierno. Por su parte, el doble vencedor del balón de oro (bienio 80-81), indiscutible figura del Bayern Munich, vio mermado su rendimiento por las lesiones, pero consiguió dejar impronta de su clase mundial. Especialmente recordado es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=duH1wzalZpQ">su doblete contra la Juve en el &#8217;85</a>. Sus años en Italia se caracterizaron por inicios de temporada fulgurantes, gracias al descanso y preparación de la pretemporada, que se veían cortados por lesiones, especialmente musculares. Justo antes que ellos también aterrizó en San Siro el austríaco Herbert Prohaska, un mundialista del &#8217;78 y&#8217; 82, conocido eminentemente por su garra y adorado por los <i>tiffossi</i>: un pulmón. Pero el austríaco era más que un trotón al estilo de Oriali. A su evidente capacidad física unía un rango de pase y un criterio con la pelota que lo complementaban de manera fantástica con Giampiero Marini y Evaristo Beccalossi, el <i>fantasista</i> del Inter pre-Trap.</p>
<p style="text-align: justify">En esta época, la Juve era el equipo más fuerte del mundo, amparada en el potencial económico de la familia Agnelli y con Trappattoni en el banquillo, <i>«l’Avvocatto formó un equipo rutilante»</i>, con 6 campeones del mundo en el &#8217;82 (Dino Zoff,  Antonio Cabrini, Claudio Gentile, Gaetano Scirea, Marco Tardelli y Paolo Rossi), unidos a los dos jugadores más destacados del mismo mundial, el francés <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9X5gkyAoI_s">Michel Platini</a> y el polaco Zbigniew Boniek. Con estos mimbres, el equipo juventino no encontró rival en la serie A y en Europa, a pesar de perder la Copa de Europa del 83 ante el Hamburgo o el Scudetto del 85, ante el sorpendente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UZ85YDEskAg">Hellas Verona de los Elkjaer, Briegel, Garella o Galderisi</a>. Lo compensaron con varios <i>Scudetti</i> y la Recopa del 84 seguida de la Copa de Europa del 85, ante el Liverpool en Heysel.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando comenzó el declive de este magnífico equipo, marcado por la salida de Giovanni Trapattoni en 1986, tras diez años al mando y dejando un último Scudetto en las vitrinas, la Serie A, en la segunda mitad de los &#8217;80 se llenó de conjuntos muy destacables, que se conjugaron en la campaña 88-89.<span class="pullquote_left">El Inter de Trapattoni coincidió en el tiempo con otros equipos aún legendarios</span> Los miliardos fluían por toda la geografía italiana, y cada club de la Serie A contaba con su brillante estrella internacional. De las cenizas de un club en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/lo-fuerte-que-pueden-golpearte/">declive tras el <i>«Totonero»</i></a> surgió el Milan de los holandeses (que forjaría su leyenda más en Europa que en Italia), en el sur el Napoli de la delantera Ma-Gi-Ca (Maradona, Giordano, Careca) se presentaba como aspirante a todo tras la vuelta del crack argentino del Mundial de Mexico. La Juve vivía momentos de reconstrucción, tras perder a Trapattoni y a Platini, pero con Gianni Agnelli siempre era poderosa: Zavarov y Alejnikov, sensaciones de la Euro 88, conformaban un potente centro del campo, junto al habilidoso portugués Rui Barros y los conocidos Cabrini o Tacconi. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HcTS9H0usf0">La Fiorentina de Baggio</a>, la pujante Sampdoria de Mancini y Vialli&#8230; y como no, el Inter de los alemanes.</p>
<blockquote><p>La llegada de il Trap como método para crecer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El ganador Giovanni Trapattoni se había hecho con el puesto en el banquillo interista tras abandonar la Juve en el &#8217;86. Su primer año se puede considerar de transición, manteniendo muchos jugadores clave del equipo anterior (es la última temporada de Rummenigge). En sus dos primeros años se mantuvo competitivo,<span class="pullquote_right">Con Matthäus y Brehme, Trapattoni dio forma a un equipo trabajador, talentoso y mortal</span> como no podía ser de otra manera, pero también peinó el mercado en busca de los jugadores que él necesitaba para crear el equipo que quería. El equipo <i>nerazzurro</i> firmó al mejor centrocampista del mundo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f8eceg5UmNA">el alemán Lothar Matthäus</a>, y a su compatriota Andreas Brehme, un lateral de largo de recorrido con una pegada formidable con ambas piernas en el verano de 1988. Ese año también llegó Nicola Berti, de la Fiorentina, que junto a Baggio se había convertido en la joya del equipo viola. Asimismo, Alessandro Altobelli, símbolo del Inter, abandonó el equipo ese mismo verano, tras jugar la Euro 88 con Italia. Así pues, el volcánico entrenador de Cusano Milanino forjó un equipo de hierro, con una defensa impenetrable, un centro del campo trabajador y talentoso, y una delantera mortal. Así, y en los años sucesivos, con algún cambio en los elementos del equipo se forjó este inolvidable conjunto, que analizaremos un poco más estrechamente a continuación.</p>
<p style="text-align: justify">En la portería, el mejor. Así de sencillo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AvZaSqc1uCw">Walter Zenga</a>, el sucesor de Ivano Bordon y el mejor guardameta del mundo junto a Rinat Dassaev. Portero de gran seguridad, que dominaba su área como pocos, pese a su estilo poco ortodoxo. Indiscutible número uno de Italia, todavía nadie se explica el por qué de su suplencia en Mexico 86, a favor de un muy inferior Giovanni Galli. Adorado por los hinchas, completó una de las mejores temporadas de su carrera. Formó un trío mítico con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_gu3CctqbvQ">Bergomi</a> y Ferri, que luego se trasladaría también a la <i> Nazionale Novanta</i> de Azeglio Vicini. Durante el Mundial logró estar 5 partidos y medio imbatido (el tiempo que va entre el inicio del torneo y el gol que le marca Caniggia en las tristes semifinales de Nápoles), todavía hoy un record.</p>
<p style="text-align: justify">La defensa, el fiel exponente del mejor fútbol italiano. Los internacionales Riccardo Ferri, Giusseppe Bergomi (<i>«il zio d’Italia»</i>, la leyenda del club), Andrea Mandorlini, Giusseppe Baresi y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ACV1lbahAus">Andy Brehme</a> guardaban la meta interista. Todos jugadores de una solvencia a prueba de bombas y habituales de su equipo nacional. Un seguro de vida que jugaba al <i>modulo italiano</i>, es decir, con marcajes individuales. Con defensa de 4 o de 5 hombres, indistintamente. Bergomi era aquí un lateral profundo, alejado de la imagen que el gran público había tenido de él en el Mundial 82, donde jugó de maravilla como marcador. Los perros de presa eran principalmente Ferri y Mandorlini, dos auténticas rocas. Brehme tenía libertad para proyectarse en ataque e incluso incrustarse en zona de mediocentros. Era el gran comodín de Trapattoni.</p>
<p style="text-align: justify">El centro del campo era probablemente una de las líneas mejor cubiertas. Con jugadores de corte muy diferente. Matthäus aseguraba lucha, distribución, gol y jerarquía ante los números <i>&#8217;10&#8217;</i> de todo el mundo. Se convirtió en el indiscutible líder del equipo nada más llegar. Su despliegue por todo el terreno de juego, su llegada desde segunda línea<span class="pullquote_left">Matthäus, junto con Nicola Berti, tuvo que batallar cada semana contra los mejores fantasistas del mundo</span> y sus cañonazos a puerta empezaban a mostrar al Matthäus que dominaría el Mundial de 1990. Junto a él, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VFeMYStVAHI">Nicola Berti</a>, con 21 años, le disputaba a Baggio el título de mejor joven de Italia, y sería mundialista en Italia 90. Se había destapado en la Fiorentina como un centrocampista con una zancada espectacular y sus largas conducciones se convirtieron en un clásico de la Serie A. En el Inter aglutinaba menos juego, aceptó un papel de secundario de lujo a favor de Matthäus, pero cumplió este rol de manera admirable, convirtiéndose en </i> el amigo de todos</i>, ofreciendo salidas y apoyos en cual lugar de la zona ancha. Por otro lado, el equipo contaba también con joven Alessandro Bianchi, que se convirtió en uno de los jugadores más queridos por su atrevida manera de ver el fútbol, muy vertical, lleno de gotas de calidad. Su carrera no fue tan brillante como se auguraba finalmente, pero el público del Meazza veía en él al pequeño genio que se echaba en falta desde la salida del ídolo Beccalossi. De Gianfranco Matteoli, el mismísimo Falcao hablaba maravillas. Un organizador de juego en toda la extensión de la palabra. Tanto Bianchi como Matteoli causaron sensación en esos años previos al Mundial italiano, pero para su desgracia, competían por un puesto en la selección con gente como Giannini, Baggio, Berti o Ancelotti. Por último, entre los más habituales del Trap tenemos a todo un veterano, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pKmRusA9OzU">el extremo Pietro Fanna</a>, que ya había jugado para él en la Juventus, un jugador muy creativo pegado a la cal y que había sido capital en el sorprendente título liguero del Hellas Verona en el 85. Con su título en el Inter, Fanna se convertiría en uno de los cinco únicos jugadores que ganaron el Scudetto con tres equipos diferentes.</p>
<p style="text-align: justify">En el ataque, con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XvXytlPqYgY">Ramón Diaz</a>, el argentino, y Serena, los goles estaban asegurados. El primero aprendió a convivir con la fama tras ser el <i>segundo</i> de Maradona en aquel Mundial juvenil de Japón. Tenía ya la experiencia de haber jugado en el Napoli, el Avellino y la  Fiorentina y era un atacante ratonil, con mucha movilidad y un disparo feroz. Sus 12 goles complementaron perfectamente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=V8BrYHhe5JY">al <i>bomber</i> Aldo Serena</a>, otro hombre al que Trapattoni dio confianza en la Juventus, rompió ese año el record de goles de la Serie A: 1988-89 será la temporada en que con 22 tantos alcanza una marca que no se veía desde hacía 30 años. Poderosísimo en el área, con un juego de cabeza magnífico, Serena será un atacante de referencia para club y selección durante este período, y uno de los inamovibles del equipo que Vicini se llevó a la Copa del Mundo. Es por esto, que el equipo de los alemanes ganó el Scudetto de ese año con una autoridad inusitada. Perdió su primer partido en la jornada 17, y no volvió a hacerlo hasta la 33. El resultado final es una barbaridad en esos tiempos: 58 puntos, con 26 victorias, 6 empates y 2 derrotas. 67 goles a favor y ¡19! En contra. El más goleador y el menos goleado. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h9No_LGrnvQ">Un equipo para la historia</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Al año siguiente, 89-90, la temporada comenzó como había terminado: ganando. En este caso la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=k-QYftN5uRc">Supercoppa ante la potente Sampdoria</a>. Dos goles de Cucchi y Serena parecían confirmar el dominio interista en el fútbol transalpino. Además la llegada del goleador del Stuttgart, Jurgen Klinsmann, que sustituyó a Díaz hizo aún más potente el ataque del Inter. Se completaba el trío de alemanes que debía suponer el contrapunto ideal para los holandeses del Milan, que comenzaban su reinado europeo. El Inter se presentaba como una alternativa al poder <i>rossonero</i> también en Europa, pero en una de las mayores sorpresas de la historia de la Copa de Europa, el Malmoe sueco los eliminó en la primera ronda. El Inter, cortísimo de preparación en septiembre, jugó de manera horrible en ambos partidos. Perdió por 1-0 en tierras suecas y, aunque igualó la eliminatoria en la vuelta gracias al onmipresente Serena, un gol de Engqvist a falta de 10 minutos los dejó fuera de un torneo que ganaría por segundo año consecutivo su gran rival. En liga, ese año, el equipo termina tercero, a siete puntos de un intratable Napoli de Maradona. Sin embargo, los alemanes de Trapattoni aún no había dicho su última palabra con el Inter. La temporada post-mundial, se hicieron con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Dm3NzE3xuWA">la primera Copa de la UEFA de la historia del club</a>, tras vencer en la final a otro equipo italiano germanizado: la Roma de Rudi Völler y Thomas Berthold.</p>
<p style="text-align: justify">Este Inter es, por lo tanto, uno de los muchos equipos de gran nivel que poblaron la Serie durante el período 1982-1998, época dorada del Calcio. Un equipo que no ganó todo lo que podría haber ganado merced a la competencia feroz a la que lo sometía un campeonato irrepetible y digno de ser estudiado y admirado.</p>
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		<title>Por la supremacía europea…</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jun 2012 02:00:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[unque parezca mentira, nunca a estas alturas de Eurocopa se habían encontrado las dos mayores potencias europeas (7 Mundiales y 4 Eurocopas entre ambas). También es cierto que el campo de batalla europeo no es el favorito de los italianos, pero aún así nos resulta extraño que los mayores representantes de la competitividad extrema nunca [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>unque parezca mentira, nunca a estas alturas de Eurocopa se habían encontrado las dos mayores potencias europeas (7 Mundiales y 4 Eurocopas entre ambas). También es cierto que el campo de batalla europeo no es el favorito de los italianos<span id="more-17879"></span>, pero aún así nos resulta extraño que los mayores representantes de la competitividad extrema nunca hayan medido armas en una semifinal europea. Dos empates en primera fase es su bagaje en la Eurocopa. Un empate a uno en tierras alemanas en 1988, protagonizado por dos equipos que estaban en transición hacia el Mundial de 1990, y un empate a cero en 1996, que propiciaba la salida de Italia –<a target="_blank" href ="http://www.futbolofensivo.com/2012/03/el-milan-de-arrigo-sacchi-construccion-de-un-sistema-y-modelo-de-juego-%E2%80%9Cinnovo-creo-y-vencio%E2%80%9D/">y de Arrigo Sacchi</a>&#8211; por la puerta de atrás del torneo inglés. Por el contrario, sus grandes duelos en la arena mundialista han pasado a la historia por su trascendencia y sus tintes épicos. Dos semifinales y una final de la Copa del Mundo han sido protagonizadas por la <i>«Squadra Azzurra»</i> y la <i>«Mannschaft»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Todavía todos tenemos reciente esa semifinal de Dortmund en 2006. Los alemanes afrontaban el Mundial en su país tras dos años de trabajo a marchas forzadas por parte de Jürgen Klinsmann –y Joachim Löw-<span class="pullquote_right">Tras el fracaso en la Eurocopa de Portugal, Alemania reorganizó todo su fútbol</span> para renovar a una selección decrépita y poco competitiva. A pesar de su subcampeonato en el Mundial del 2002, Alemania había hecho el ridículo en la Euro de Portugal, y el ex delantero del Stuttgart asumió el reto de introducir nuevos jugador, y un nuevo estilo de juego. Más o menos lo consiguió, aunque ni mucho menos el cambio fue radical. Su obra la continuaría Löw tras el Mundial, pero durante este torneo en casa se sentaron las bases para la actual Alemania. Se trabajó desde todos los estratos del fútbol alemán, reorganizando todo el fútbol base, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Germany_national_football_B_team">creando el <i>Team 2006</i></a>, un equipo sombra del combinado nacional donde foguear a los nuevos valores antes de lanzarlos a competir internacionalmente, y en definitiva, se lavo la cara de un fútbol estancado. La apuesta salió bien, ya que la selección demostró competitividad durante el torneo, avanzando rondas sin excesivo esfuerzo y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ME70nTlDov4">batiendo a Argentina</a> en los cuartos de final en un partido memorable, especialmente por la tanda de penalties en la que Lehmann fue gran protagonista.</p>
<p style="text-align: justify">Italia, por su parte, llegaba al torneo envuelta en el escándalo del <i>«Calciopoli»</i>, por el cual la Juventus (base de la selección como casi siempre que Italia es competitiva), daría con sus huesos en la Serie B y perdería dos Scudetti. Ambiente enrarecido, seleccionador y ciertos jugadores discutidos, problemas extrafutbolísticos… Todo recordaba sospechosamente a 1982, y así, entre las dudas de una primera fase bastante penosa, y el refuerzo que le suponía al grupo ir pasando partidos de eliminatorias, se llegó al partido de Dortmund. Alemania debía ser favorita, por localía, y porque Italia había llegado trabajosamente a estas instancias. Pero trabajosamente es <i>the italian way</i>, no podían estar más cómodos con ese papel. En un Westfalensatadion abarrotado, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GXBVvg9u8qI">ambos equipos se midieron de poder a poder</a>. Alemania basaba su fuerza en la pareja Klose-Podolski –el máximo goleador y el mejor joven del campeonato-, y en la capacidad de Schweinsteiger, Ballack y Frings para comerse ellos solitos kilómetros y kilómetros en el centro del campo. Y además, fue el torneo de la explosión de un carrilero de clase mundial como Philip Lahm. Los italianos, amparados en la seguridad de unos Buffon y Cannavaron inconmensurables –murió el futbolista y nació la leyenda para ambos durante este torneo-, la revelación de Fabio Grosso en el lateral izquierdo, la dirección de Andrea Pirlo y el trabajo de Mauro Camoranesi en el medio y la cambiante inspiración de alguno de sus atacantes –había para elegir: Totti, Del Piero, Toni, Inzaghi, Iaquinta, Gilardino-, plantaban cara y estaban cómodos.</p>
<p style="text-align: justify">Conforme pasaban los minutos, a los alemanes se les veía más cansados, física y mentalmente, mientras que los italianos estaban cada vez más metidos en su papel y el partido más suyo con el correr del tiempo. A pesar del empate a cero, la prórroga prometía no bajar en intensidad –¿reminiscencias de 1970?-<span class="pullquote_left">Pese a que Italia había tenido más desgaste, conforme pasaba el tiempo más superior era</span> , y aquí es donde Marcello Lippi dio un golpe de efecto. Italia salió a matar en el tiempo extra. Del Piero, Iaquinta y Gilardino renovaron totalmente el frente de ataque italiano y la <i>«Azzurra»</i> se hizo con los mandos del encuentro. Aún así, parecía que los penalties eran cada vez más posibles, y la sombra de Lehmann, con su papelito salvador de los cuartos de final, se agigantaba. Pero llegó el minuto 119 y de repente todos vimos aparecerse en nuestras televisiones a Marco Tardelli, como en aquella final del 82. Evidentemente no era él, era Fabio Grosso, la gran sorpresa italiana del Mundial, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CWujLMH1N8w">el hombre que hizo suya aquella carrera</a> (puños cerrados y grito salvaje al viento) que el gran Marco había patentado en el Mundial de España. Tras un corner, la pelota  llegó a Pirlo, que con un pase magistral habilitó Grosso y este la puso en el ángulo donde Lehmann jamás podía llegar. ¡Italia en ventaja! Alemania, consciente de que necesita un milagro, y consciente de que ya lo habían encontrado muchas veces, tocó a rebato, pero Italia no se limitó a subir la guardia y esperar llegar viva al toque de campana final. Contragolpeó. Y en la jugada más memorable de todo el Mundial, con Cannavaro, Totti, Del Piero, Gilardino y de nuevo del Piero ponía el 0-2 que mataba a Alemania y situaba a Italia en su  sexta final mundialista, donde derrotarían a la Francia de Zidane y Cannavaro levantaría la cuarta Copa del Mundo italiana.</p>
<blockquote><p>El mazazo de Del Piero confirmaba a Italia como la bestia negra de Alemania.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">2006 tuvo muchas reminiscencias de 1982, desde el escándalo italiano previo al Mundial, hasta la andadura titubeante de la Nazionale por el torneo, pasando por el grito de Tardelli al darle la estocada final a los alemanes. Así podrían resumirse ambos enfrentamientos, pero es que en España 82, los italianos arrebataron directamente la Copa a los alemanes. Era la final del Santiago Bernabeu, y ambos equipos habían sufrido como perros para alcanzarla. Italia con jugadores como Paolo Rossi metidos en escándalos –Totonero-, el seleccionador criticado por su manera de escoger el equipo, dejando fuera a jugadores muy en forma para llamar a otros más de su gusto pero cuyo rendimiento sería dudoso, una primera fase horrenda, para luego ir creciendo exponencialmente, y liquidar a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bEvFa-CzPZY ">Argentina de Maradona</a>, el favoritísimo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qgRpRTbk1oo">Brasil de Telé Santana</a> y la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BS_WMXwrQHY ">sorprendente Polonia</a> que, una vez más, se metía entre los tres primeros. Había Italia alcanzado la final amparándose en la fiabilidad de Dino Zoff –que hacía su último servicio a la causa, a los 40 años-, la clase de Scirea cerrando la defensa, los salvajes marcajes de Claudio Gentile, la garra de Marco Tardelli, la clase de Antognoni en el medio, la ubicuidad del gran Bruno Conti y el renacimiento de Paolo Rossi, verdugo de Brasil y Polonia.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, que había sufrido una vergonzosa derrota contra Argelia al comienzo del torneo, tuvo que pactar un aún más vergonzoso empate con Austria en Gijón para solventar la situación y plantarse en segunda fase. En un grupo con Inglaterra –soso empate a cero- y España –solvente victoria por 2-1-, habían conseguido plantarse en las semis, donde les esperaba la nueva favorita del público, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DY8O9qhFbj4">la Francia de Michel Platini</a>. Como Alemania –y más aún esta de Jupp Derwall- de sentimientos iba más bien cortita, eliminó a los poetas franceses de la manera más cruel posible, entre remontadas, penalties e intentos de homicidio por parte de Harald Schumacher. Fue uno de los mejores partidos jamás jugados, un <i>thriller</i> con todo lo necesario para el espectador, como el Francia-Brasil del 86 o el Alemania-Italia del 70.</p>
<p style="text-align: justify">A estas alturas de torneo la gente ya no sabía muy bien con quien ir, con los catenaccistas italianos, que habían molido a palos a Maradona y se habían cargado al <i>equipo de todos</i> o con los malencarados alemanes-Breitner, Stielike, Schumacher, Kaltz o Dremmler no eran lo más simpático del mundo-, que también habían matado un poco al fútbol en la semifinal de Sevilla, y además habían inspirado el sarcástico <i>«¡que se besen, que se besen!»</i> del público gijonés en el partido contra Austria.</p>
<p style="text-align: justify">Italia no dejó mucho tiempo para dudar. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7O0zIXDcfHI ">Jugaron un partido impecable</a>, aún con la ausencia de su cerebro Antognoni y con la rápida pérdida de Graziani, al que su maltrecho hombro redujo su final del Mundial a escasos 10 minutos. Alemania, que contaba con un Rummenigge renqueante, parecía fuera de lugar en la final<span class="pullquote_right">Paolo Rossi anotó su sexto gol consecutivo para poner en ventaja a Italia en la final</span>. Se esperaba que la estrella del Bayern pudiese obrar un pequeño milagro, pero fue aplastado por un jovencito de 18 años con un bigote señorial. Beppe Bergomi se convertiría en un mito del <i>calcio</i> en este Mundial, que sería la primera piedra de una magnífica carrera. Los alemanes apenas inquietaron a Zoff, e Italia incluso dispuso de un penalti que Antonio Cabrini lanzó fuera. Cerocerismo al descanso. Era el mejor resultado posible para los alemanes, pero les duró poco la alegría. Escasos diez minutos del segundo tiempo le bastaron a Rossi para anotar su sexto gol consecutivo en el Mundial y abrir la lata alemana. Fue un centro al área que formó un barullo en frente de la portería de Schumacher, del que sólo podía salir un ganador. Y ese era Paolo Rossi, oportunista como pocos ha habido, que merced a su heroica actuación mundialista acabaría el año como Balón de Oro. Tras el gol, Derwall decidió retirar al decepcionante Rummenigge, pero ya nada podía contrarrestar el subidón moral que impulsaba a los hombres de Enzo Bearzot. Una increíble jugada dentro del área alemana entre ¡Bergomi y Scirea!, culminó con un balón a las inmediaciones de la frontal donde Marco Tardelli, con varios jugadores alemanes encima, resolvió para marcar el segundo gol y dar al mundo una de las celebraciones más emocionantes de la historia del fútbol. Corrió, incrédulo, con los puños apretados, gritando con todas sus fuerzas, cabello al viento, sacando toda la tensión que había vivido durante ese mes en España. ¿Cuántas veces habría visto Fabio Grosso esas imágenes?</p>
<p style="text-align: justify">Alemania era ya un cadáver cuando Alessandro Altobelli anotó el tercero. A partir de ahí hubo momentos para el homenaje, como la presencia de uno de los favoritos de Bearzot, Franco Causio, en el terreno de juego. Alemania marcó, por medio de Breitner, pero no fue más que una anécdota que sirvió <a target="_blank" href ="http://www.corazonblanco.com/paul_breitner_el_germano_abisinio-itemap-117-9230-1.htm">al gran <i>Abisinio</i></a> para formar parte del selecto grupo de jugadores que han marcado en dos finales de Copa del Mundo –Vavá, Pelé, Breitner, Zidane-.</p>
<blockquote><p>El mejor partido de la historia del Mundial también tuvo a italianos y alemanes como protagonistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La Italia envuelta en polémicas, que sufre en la primera fase y que crece conforme avanza el torneo, como ya habréis podido comprobar, es una de las figuras más clásicas de la historia del los Mundiales. Como Naranjito, las Torres de Wembley, Pelé o la mano del Diego. Mexico 70 no iba a ser menos. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zFoLXj2tsiY">Los italianos venían como campeones de Europa</a>, tras ganar el torneo en su país dos años antes. Pero lo ganaron de manera especial, pasando las semis contra la URSS por el lanzamiento de una moneda, y venciendo la final en un partido de desempate contra Yugoslavia, que sufrió un arbitraje infame por parte de un árbitro español, y a una Italia que había cambiado su alineación completamente con respecto a <i>la primera</i> final. En aquel año 68, ya era Dino Zoff el portero de la selección.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, en Mexico, lo italianos se presentaban con la polémica entre quién debía jugar entre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">Gianni Rivera</a> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JvhmqcNJpLw">Sandro Mazzola</a>, los dos genios del fútbol transalpino de la época. Valcareggi<span class="pullquote_left">Un catenaccista como Valcareggi sólo admitía a un genio: Gianni Rivera o Sandro Mazzola</span>, el seleccionador, era un catenaccista declarado, con lo cual no había espacio para ambos en el equipo. Además, Zoff había perdido el puesto contra Albertosi, portero del Cagliari que sorprendentemente había ganado la Serie A ese año. Precisamente del Cagliari había varios jugadores más, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=serhkTENZKQ">el principal Gigi Riva</a>, un extremo izquierdo con una capacidad goleadora soberbia y un cañón en sus botas. Seguramente el jugador más amado de Italia en aquel momento y sobre el que no pesaba ninguna polémica o duda. Debía ser el estilete de la selección. El caso es que durante la primera fase Riva estuvo absolutamente decepcionante, y con él el equipo entero. Italia pasó por los pelos un grupo fácil, marcando poco y encajando aún menos. Concretamente había marcado un gol y encajado ninguno. Así era esta Italia. Había despertado el equipo en los cuartos de final contra Mexico, guiado por un Riva autor de un doblete y un Rivera que también había anotado. Valcareggi había llegado a la conclusión de que hacer jugar una parte a Mazzola y otra a Rivera era lo justo. Así era esta Italia también.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, subcampeona del Mundial 66, empleó su primera fase para consagrar al Torpedo Müller –un gol a Marruecos, tres a Bulgaria y tres a Perú-, asentar a la pareja Beckenbauer-Overath como la más completa del torneo y redescubrir la faceta de centrocampista de Uwe Seeler. Además de eso, había saldado viejas cuentas con los hombres de Sir Alf Ramsey, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=munBdTn5iLQ">eliminando a Inglaterra</a> en un apasionante partido en León, a 45 grados de temperatura.</p>
<p style="text-align: justify">¿Quién era la favorita para esta semifinal en el Estadio Azteca? Sencillo: no la había. Pero sí había morbo por ver como Müller podía burlar la férrea táctica de don Ferruccio. Italia salía con Mazzola de titular, Riva en la izquierda, el sorprendente Domenghini en la derecha y el ariete del Inter Roberto Boninsegna como referencia atacante. Atrás, cemento del bueno con Burgnich, Facchetti, Cera y Rosato, con Bertini haciendo de cortacésped en la medular y Giancarlo de Sisti ejerciendo de <i>tornante</i>, lo que, en lenguaje catenaccistico, es ser un poco el <i>chico para todo</i>. Los alemanes no variaron mucho, con Maier, que no estaba teniendo un torneo brillante, en la portería, Willi Schulz como líbero y Schnellinger-que por entonces jugaba en el Milan- como hombre clave en la defensa; Beckenbauer, ya convertido en el <i>Kaiser</i> a nivel internacional tras el partido de cuartos, y Overath eran el eje en el centro del campo, Grabowski le había ganado la partida a Libuda tras destrozar a Terry Cooper contra Inglaterra, y arriba estaban Hennes Löhr y Uwe Seeler apoyando a Müller.</p>
<p style="text-align: justify">El partido, durante el tiempo reglamentario, se movió por los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sb5tGOmFlhA&#038;feature=related">parámetros que todos esperaban</a>: igualdad máxima y Alemania dominando algo más la posesión, atacando con más variantes y los italianos<span class="pullquote_right">Italia se puso rápido en ventaja, lo que facilitó su repliegue y salida ante el ataque alemán</span> agazapados y saliendo en rápidas contras gracias a la dirección de Mazzola –luego Rivera tras el descanso, como siempre- y De Sisti más la velocidad de Domenghini, Riva y Boninsegna. A todo esto ayudó el hecho de que Italia estaba en ventaja desde el minuto 8. Cuando parecía que Italia estaba ya celebrando el triunfo, el hombre que mejor les conocía, Schnellinger –Helmut Haller, también con muchos años en la Serie A, estaba en el banquillo-, empató en el minuto 90, enviando el partido a la prórroga. Una prolongación que sería histórica y que, según muchos, costó gran parte de las posibilidades de ganar la final al equipo que saliese ganador. Media hora extra, en la altura de la Ciudad de Mexico y con una temperatura abrasadora, era un peaje enorme. Pero tanto alemanes como italianos lo pagaron gustosos, y nos brindaron la mejor prórroga jamás jugada. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas habían transcurrido cuatro minutos cuando por fin Gerd Müller se libraba de sus marcajes y hacía su décimo gol del torneo. Italia debía ahora abrirse un poco, y finalmente veíamos a Facchetti subiendo la banda como en el Inter, en vez de tan pendiente de cerrarse hacia el centro como habíamos visto durante el torneo. Los frutos fueron inmediatos cuando Burgnich empataba a los 98 minutos. Riva, apenas 6 minutos después, en una fantástica jugada de contrataque, quebraba a su defensor y ponía el 3-2 para Italia. El partido había tomado tintes legendarios ya, y más aún cuando Müller, cinco minutos después, lo empataba a tres, ante la desesperación de un Enrico Albertosi bastante desafortunado. En este momento, ya estaba <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-0EztUhq9urI/Thn1lr635JI/AAAAAAAAAV8/A8YspBbHOg0/s1600/4462269437_3e7ca84a2d_o.jpg">Beckenbauer jugando con el brazo en cabestrillo</a>, tras haber sido parado en seco por el poderoso Facchetti en una internada del <i>Kaiser</i> en campo italiano. Apenas un minuto después del gol de Müller, apareció la figura de Gianni Rivera, brillante en el tiempo que había estado en el campo, para llegar desde la segunda línea para batir a Sepp Maier, ante la mirada de un Beckenbauer en clara inferioridad física.</p>
<p style="text-align: justify">Aún hubo tiempo para más ataques alemanes, pero la leyenda había puesto el punto final. No habría más goles, ni más vuelcos al corazón, ni más remontadas épicas. Italia era el candidato europeo para asaltar al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3_3nRplehGk">inabordable Brasil de los cinco dieces en la final</a>. Y, tras esta semifinal, sería partícipe de otro partido memorable, aunque no tanto como a ellos les gustaría.</p>
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