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	<title>Ecos del Balón &#187; Real Zaragoza</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>&#8216;Cani&#8217; en el fútbol español</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Sep 2017 06:39:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Formó parte de numerosos equipos tan reivindicables como talentosos durante toda su carrera, que fue extensa e irregular, de la que se rescatan años concretos y momentos puntuales de un nivel que apuntó muy alto no hace tanto tiempo. Anunciada su retirada a los 36 años, y habiendo sido parte de un fútbol anterior al [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Formó parte de numerosos equipos tan reivindicables como talentosos durante toda su carrera, que fue extensa e irregular, de la que se rescatan años concretos y momentos puntuales de un nivel que apuntó muy alto no hace tanto tiempo<span id="more-240028"></span>. Anunciada su retirada a los 36 años, y habiendo sido parte de un fútbol anterior al de Cristiano y Messi, una era que cuesta casi recordar, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4vqZSQ3sI4E">Rubén Gracia &#8216;Cani&#8217;</a> construyó su nombre entre Zaragoza y Castellón, antes de marcharse entre lágrimas de su Romareda natal. </p>
<p style="text-align: justify">Hablar de Cani, pues, es hacerlo del fútbol español de la última década, la más importante en términos de estilo e identidad, pues fue un centrocampista que se vio reflejado en el ritmo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dYz3znIsOiA">la España de Luis</a> y que fue parte importante de equipos que se expresaron de forma parecida.</p>
<blockquote><p>Cani: «Os anuncio públicamente mi decisión de poner fin a mi carrera deportiva. Después de casi 25 años disfrutando de este deporte maravilloso, ha llegado el momento de decir adiós. El Real Zaragoza ha sido mi vida, mi pasión, donde tendré siempre mi corazón. Aquí llegué de niño, y aquí me he hecho como persona».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cani arrancó en Zaragoza como un mediapunta no especialmente clásico, que jugaba por dentro pero también por fuera y que no entraba en contacto con la pelota de manera continuada pero sí decisiva por las zonas y el ritmo imprimido en ellas. Recordando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dHJW-fpbrh0">el equipo maño más completo</a> del que fue partícipe, Cani fue pieza importante de un vértigo muy evidente que anticipaba las características del mejor momento de su carrera, que llegaría con posterioridad, en un Villarreal prototípico, el del 4-4-2 y bandas dinámicas y flexibles.</p>
<p style="text-align: justify">Con la particularidad de jugar siempre en equipos de dos puntas, y reforzándose el papel del lateral en campo contrario, Cani representó en su amanecer la figura del mediapunta que partía desde banda. Así pues, y hasta la llegada de Pep Guardiola, solía diferenciarse entre posesión y toque/combinación. Aquel Zaragoza, vibrante en la segunda; vertical y alegre, con Milito y Ewerthon, también Sergio García, y Cani y Óscar en bandas, colocaba a sus jugadores de una manera tan singular como representativa, con especial protagonismo de los costados para apoyarse y lanzar. Su última temporada en tierras aragonesas le valió para probar.</p>
<blockquote><p>Con Garrido se vio al mejor Cani: técnica, zancada y verticalidad</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Villarreal de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/carrera-trayectoria-estilo-manuel-pellegrini-como-entrenador/">Manuel Pellegrini</a>, semifinalista de la última Champions, pagó 10 millones de la época, una cantidad realmente considerable. Cani llegaba a un equipo realmente paradigmático considerando qué importancia, rol y lugar en el campo habría de tener el mediapunta. La línea y la altura que le correspondía al &#8217;10&#8217; iba a convertirse en una zona de paso, ocupada por muchos, dándole a los picos del área el punto de reunión en el que las jugadas se elaboraban y se aceleraban. El técnico chileno, con quien Senna, Riquelme y Forlán ya se habían puesto en el mapa, formó la estructura que dio y sigue dando cabida a muchos jugadores que nacieron para asistir tras recibir, esperando entre líneas y que tuvieron que crecer en la banda aún perteneciendo a sistemas protagonistas.</p>
<p style="text-align: justify">Pellegrini anticipó con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=M6E-sWIirnE">Cazorla</a> y Pires, dos futbolistas extraordinarios, lo que después, con Iniesta y Silva, también el propio Santi, representó el fútbol de posesión, toque y ritmo que levantó la Eurocopa de Viena. Sin tanta calidad para rasear y proteger la pelota, Cani se dio cuenta con el tiempo lo que le gustaba también correr y transitar. Si uno recuerda el Villarreal de Juan Carlos Garrido, que hizo de Cani uno de sus pilares en el juego, los matices más reseñables tenían que ver con el ritmo más alto. Con Bruno en el &#8216;5&#8217;, Valero a su lado, Cazorla y Cani, más Nilmar y Rossi, la fluidez era tan precisa que cada ataque posicional parecía vestirse de toques contados y rápida finalización, el fútbol más definido por el futbolista aragonés.</p>
<p style="text-align: justify">Con ese recuerdo, y con el submarino descendido, Cani había encontrado la manera de expresar, ante una hipotética pregunta, cómo se le recordaría; cómo jugaba Cani. En la categoría de plata, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/carrera-historia-marcelino-garcia-toral-como-entrenador-estilo-filosofia-tactica/">Marcelino</a>, en una temporada extraordinaria, otorgó el último gran papel al exzaragocista, la última pincelada que dejaría Cani en sistemas basados en el 4-4-2 de toque, no tanto de posesión, y verticalidad. Los hombres de banda creaban triángulos con Pellegrini, después también carriles con Garrido y García Toral. Cani fue un &#8216;hombre Villarreal&#8217;, un concepto que sigue presente en un club cuyos equipos responden al sentir de una escuela transversal.</p>
<blockquote><p>Cani: «En general, lo que plantea el entrenador (Marcelino) nos hace más directos y menos previsibles para el rival. Quizá en Primera no, pero en Segunda era necesario ese cambio y nos ha venido bien. Los equipos quieren jugar menos y nos tenían tomada la medida”.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con la intención de hacerle recordar por última vez quién era, Diego Pablo Simeone llamó a su puerta en enero de 2015, seguramente para darle sentido a sus contragolpes, necesitados de un punto de apoyo y arranque, también su ataque posicional, huérfano en esa banda de Filipe Luis, que marchó a Londres. No sirvió apenas para lograr ese objetivo, pero la intención y la idea que escondía definía bien el perfil de futbolista que fue Rubén Gracia, un tipo de centrocampista plenamente vigente y que en sus mejores años fue, también, plenamente fantástico. </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: JAVIER SORIANO/AFP/Getty Images</p>
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		<title>Recuerdos del Vicente Calderón</title>
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		<pubDate>Fri, 26 May 2017 02:00:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Atlético de Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[FC Bayern Munich]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando un estadio de fútbol cierra sus puertas para no volver a abrirlas, con él se van infinidad de significados, seguramente todos los que pueda ser capaz de recordar cada aficionado que ha vivenciado, en menor o mayor medida, en la cercanía o la distancia, algún hecho que tenga precisamente lo que perdura: un significado. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Cuando un estadio de fútbol cierra sus puertas para no volver a abrirlas, con él se van infinidad de significados, seguramente todos los que pueda ser capaz de recordar cada aficionado que ha vivenciado, en menor o mayor medida<span id="more-232772"></span>, en la cercanía o la distancia, algún hecho que tenga precisamente lo que perdura: un significado. Nuestros profesores, y en este orden, Chema R. Bravo, Sergio Vilariño y David Mata, comparten un momento, a modo de guiño, de mueca nostálgica, sobre lo que ha sido y significado un estadio monumental para todos. El estadio Vicente Calderón. </p>
<h3>Entre los cascotes y el polvo</h3>
<p style="text-align: justify">Entre los cascotes y el polvo del Vicente Calderón, se fosilizará una parte de la memoria del Real Zaragoza, club que encontró en el estadio colchonero un talismán de plata con el que forjó su tradición copera. Dos de las seis Copas de España, primero del Generalísimo, después del Rey, que iluminan su pasado se levantaron en la orilla del Manzanares. Fueron las dos intermedias, ni las dos primeras (ganadas en el Bernabéu en los 60) ni las dos últimas (conquistadas en La Cartuja y Montjuic en el nuevo siglo). </p>
<p style="text-align: justify">Fueron las copas de 1986 y 1994, es decir, el tiempo en el que en un niño, quien esto escribe, se cultivaba con más energía y profundidad la pertenencia y la carga sentimental de un equipo de fútbol. En 1986, le llevaron a Madrid, pero no guarda recuerdo alguno del Calderón porque no lo metieron dentro: lo dejaron fuera, en casa de familiares, entre biberones y pañales, mientras, al cabo de las horas, lo recogían de vuelta a Zaragoza entre cánticos de campeones. A un padre se le acaba perdonando todo excepto que no te tenga a mano para lanzarte por el aire cuando Rubén Sosa le mete un gol triunfador a Urruti, al Barça de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YKoi0kEVGPU">Schuster</a> y Carrasco. </p>
<p style="text-align: justify">Ocho años más tarde, el viaje se repitió y, entonces, conoció la arquitectura y el bombeo sanguíneo del Calderón, su incandescencia y sonoridad, una acústica solo comparable en España al Pizjuán, con esas tribunas perfectamente empinadas, huecas por debajo de la hilera de asientos, y una rampa hormigonada por la que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=42bCsM8gS80">aquella noche de 1994</a>, contra el Celta de Vigo, se vio caer o rodar una dentadura postiza de un aficionado del Zaragoza: el Paquete Higuera, aquella bomba atómica con piernas, le marcó el penalti definitivo de la tanda a Cañizares causando una detonación, una onda expansiva, que se llevó por delante la prótesis dental de ese hombre eufórico, quien amagó con meter el brazo en esa rampa, bajo la butaca, para recogerla, hasta que entendió que más valía una Copa del Zaragoza que un buen mordisco.</p>
<p style="text-align: justify">Cedrún le había parado antes a Alejo el penalti clave y poco después prometió que ganaría la Recopa un año más tarde. Mientras, en la grada mágica del Calderón, nacía un sentimiento íntimo y hechizado con ese estadio: siempre que el Zaragoza se metía en una final de Copa, deseaba la orilla del Manzanares como sede. Allí no la perdería. Allí ganaba siempre. El fútbol y la fuerza del ritual. Sabía que, de entre esas paredes, siempre acabaría saliendo un trofeo o una dentadura.</p>
<h3>Justicia divina</h3>
<p style="text-align: justify">No había pasado ni siquiera un año desde aquel momento que rompió el corazón de todos los atléticos. Un gigantón defensa del Bayern, que no debería haber sabido chutar bien pero lo hacía, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2t8qVFacJNs">marcó el gol de su vida</a> para arrebatar el sueño de los colchoneros. Bruselas quedaría marcada a fuego en la memoria colectiva del Atlético de Madrid y <a target="_blank" href ="http://2.bp.blogspot.com/-GTMDO7znJmA/U1ZqxR-zLTI/AAAAAAAABVo/RJ0jiEk2HnU/s1600/1974-bayern.jpg">ver a jugadores vestidos de rojiblanco</a> recoger la ansiada Copa de Europa fue la última espina de una corona que todavía no se han ceñido. Pero en la ribera del Manzanares se sentían campeones y el destino les serviría un poco de redención.</p>
<p style="text-align: justify">No había pasado ni siquiera un año y el Vicente Calderón acogía un partido que podía proclamar al club como campeón del mundo. El Atlético de Madrid representaba al fútbol europeo en la competición ante la renuncia del Bayern Munich. La violencia de los equipos sudamericanos en las ediciones precedentes, así como la falta de fechas, había provocado que los campeones europeos comenzasen a renunciar a la Intercontinental. El Ajax había sido el primero, cediendo su lugar a Panathinaikos y Juventus ante el temor a las encerronas perpetradas por Racing de Avellaneda, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=hbtlOpa2ACQ">Estudiantes</a> o Nacional ante Celtic, Manchester United o Milan. Era la oportunidad del Atlético de Madrid, que además era el más argentino de los clubes europeos, de medirse al rey de América, Independiente de Avellaneda. Los hombres de Roberto Ferreiro habían sumado tres títulos consecutivos e iban camino de un cuarto, con Ricardo Bochini y Daniel Bertoni como puntas de lanza. El Atleti, que había sido derrotado en Avellaneda por la mínima, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h8oWskFooq8">necesita ganar por dos goles</a>. Y a ellos se lanzan los rojiblancos, liderados por el rapidísimo Rubén Ayala. El argentino crea el caos en la defensa de Independiente cuando aparece por la izquierda y sirve balones claros para los centrocampistas que llegan desde atrás. Tras el gol de Adelardo -nadie más adecuado-, el propio Ratón recuperando un rechazo en la frontal, pasando por entre dos rivales y rematando casi desde el suelo puso el segundo y definitivo gol en el marcador ante el delirio del Calderón. Campeones del mundo. Justicia divina.</p>
<h3>LA PARED INVISIBLE</h3>
<p style="text-align: justify">La geografía de los alrededores del estadio Calderón es tan peculiar que se hace imprescindible un guía nativo para entenderla. Le pregunté a un amigo mío, muy indio, que qué cinco cosas le venían en mente al oír el nombre del estadio y lo que se le ocurrió fue: Río, Mahou, frío, cemento y afición.  </p>
<p style="text-align: justify">La fábrica de Mahou estaba al lado del estadio, así que cuando se jugaba se podía ver salir a los camiones de cerveza. Eran dos iconos. Mahou es un patrocinador del club de toda la vida y también es una marca de cerveza muy de Madrid. De aquí podemos deducir que los alrededores del estadio no son sólo un espacio físico, sino también parte de una geografía emocional. Un objeto de estudio para la ciencia de la psicogeografía. Por tanto, marchar del Calderón también significa despedirse de una parte de una tradición invisible.</p>
<p style="text-align: justify">Por ejemplo, ya no habrá más la poética de los hinchas atléticos saliendo desilusionados por el paseo de los melancólicos. Que es una coincidencia entre nombre (melancólicos) y apodo (El pupas) tan asombrosa que hasta parece cosa de literatura. Antoine de Saint-Exupéry decía en “El principito” que lo esencial es invisible a los ojos. Fue la lección que el zorro quiso brindarle al protagonista. El principito no debería quedarse en  las apariencias, sino buscar el espíritu de las cosas.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora les contaré un secreto. La misma arquitectura del Vicente Calderón escondió durante años una geografía invisible que le conectaba con el antiguo estadio Metropolitano. Cuenta Miguel San Román que existió una jugada característica a la que los locales llamaban “la Parada de Pared” que había nacido en una época previa a la de aquel traslado.El rival tradicional era  aquel Real Madrid de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PoNZDwcWKrE">Di Stefano y Puskas</a>, que conjugaba el juego de pared de dos grandes escuelas: La rioplatense y la danubiana. Sin embargo el Atlético había encontrado un antídoto que le permitió apuntarse dos finales de Copa ante la desesperación de Di Stefano, que se lamentaba:  -«¿Será posible que perdamos de nuevo?». Y fue posible porque la jugada era un prodigio coreográfico. El central rojiblanco, en el caso que nos ocupa, Griffa, en lugar de seguir la pelota para cortar, se quedaba quieto, bloqueando la  trayectoria del delantero.  E indefectiblemente este atacante acaba por el suelo, cómo si hubiese chocado contra una pared invisible. La mayoría de las ocasiones el colegiado estaba siguiendo la trayectoria de la pelota y no se apercibía de que a pocos metros había un hombre por tierra. Era el crimen perfecto. Y esta técnica, cuya invención San Román se la atribuye <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VZE8M9jkw1w">al argentino Griffa</a>, fue pasando de mano en mano hasta llegar al Calderón (1966).  Fue heredada por Jesús Glaría, Jayo, Iglesias, el paraguayo Domingo Benegas, o el dúo formado por Eusebio y Heredia. Y aunque cada cual le daba su propio estilo, por ejemplo el brasileño Luís Pereira la ejecutaba entre risas, cómo corresponde a la imaginaria de su tierra, todos formaban parte de la misma pared invisible.</p>
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		<title>Todos sus goles fueron amores</title>
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		<pubDate>Tue, 31 May 2016 02:42:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Milito]]></category>
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		<description><![CDATA[Lo cuenta El Gráfico, buscando y hallando entre sus fuentes a Albano Bizarri y Germán Lux, compañeros en las inferiores de Racing de Avellaneda, golpeadas en los años 90 por un periodo de penumbra: de un día para otro, el gallo que interrumpía sus sueños todas las mañanas dejó de cantar. La situación era tan [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2015/02/09/C-5889-diego-milito-a-traves-de-22-historias-imperdibles.php">Lo cuenta El Gráfico</a>, buscando y hallando entre sus fuentes a Albano Bizarri y Germán Lux, compañeros en las inferiores de Racing de Avellaneda, golpeadas en los años 90 por un periodo de penumbra: de<span id="more-209457"></span> un día para otro, el gallo que interrumpía sus sueños todas las mañanas dejó de cantar. La situación era tan precaria que sirvió de alimento para los chicos que moraban en la pensión; en la Academia. Corrían tiempos muy crudos. Nueve años sin que una sola división inferior lograra un título, racha interrumpida en 1999 cuando el juvenil que nombraba a Diego Alberto Milito como uno de sus dos puntas daba la vuelta olímpica, que es como tan simbólica y hermosamente resumen en Argentina la celebración de un campeón. Milito, de a poco, narraba su propia historia, la de un tipo que ha vivido buena parte de la mayúscula y el subrayado recientes de cuantos clubes representó en una carrera tan extensa como brillante. </p>
<p style="text-align: justify">También la negrita, en los inicios. Su <i>Academia</i> se marchitaba en esos meses del 99, cuando Liliana Ripoll, magistrada de la Cámara de Apelaciones, sentenciaba con teatral solemnidad: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5C_ucNOWxsU">«Racing Club ha dejado de existir»</a>, ordenando la clausura y liquidación de los bienes del club. Aquello se rescató brazo con brazo, al borde de todo. En plena adversidad, Milito comenzó a construirse como futbolista. Y en esas&#8230; no la metía ni de casualidad. Entró en un estado de obsesión que de alguna manera anticipó lo que después le confirmaría como un maestro del último tercio de la cancha. <i>«Sí, me había obsesionado. Estaba ansioso, erraba goles increíbles. Y me ponía mal, porque sé que en mi posición tengo que convertir. Por eso, estos goles son para la gente, que siempre me bancó. Y eso fue clave, me dio muchas fuerzas para no aflojar»</i>. </p>
<blockquote><p>Milito desembarcó en Europa en Segunda División. No importó, estaba preparado para todo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Con él, Racing rompió 35 años sin un título de Liga en Argentina</span>Racing, que venía de dos años realmente durísimos a nivel deportivo, y que acumulaba 35 años sin salir campeón de Liga, de repente despertó. Se había salvado meses antes en el Clausura de 2001, en parte gracias a un joven pero macerado Milito, que iba acercándose poco a poco a esa versión de &#8216;9&#8217; que alza la voz como puente entre continentes. Fue al campeonato siguiente cuando después de atravesar aquella interminable racha negativa que le perseguía como un estigma (tres goles en sus primeros 49 encuentros con Racing), Diego contribuyó poderosamente al título que rompía la primera de las prolongadísimas rachas que el de Bernal cortaría en su extensísima carrera. De 1966 a 2001. De <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nO6DqC390uk">&#8216;El equipo de José&#8217;</a> Pezzuti; de Basile, Perfumo y Carrizo, al campeón de &#8216;Mostaza&#8217; Merlo, Estévez, Schelotto y&#8230; Milito. El Príncipe, dos años después de dar aquella vuelta, daba el salto.</p>
<p style="text-align: justify">En su primera experiencia en Europa, Milito recaló en la Segunda División italiana. A Europa llegó como un &#8216;9&#8217; puro, con 24 años. Nunca más dejaría de presentar cifras de formidable delantero, salvo en su inevitable declive físico, que le pilló en el Inter, antes de volver a la <i>Acadé</i>. Pero en Genoa, donde ya se hizo ídolo total, como tantos y tantos argentinos que prueban suerte en <i>la bota</i>, descendió a la Serie C, entre medias de episodios extradeportivos nada agradables que incumbían a la directiva. A pesar de ello, fue tal su impacto en el exigente y cerrado Calcio que para recalar en Zaragoza tuvieron los maños que soltar 6 millones de euros, una cifra realmente importante para un jugador que acababa de descender a tercera división. Allí se encontró con su hermano menor, el &#8216;Mariscal&#8217; Gabriel. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZqfRCAxomPE">Lo de Milito en Zaragoza</a>, fue brutal.</p>
<blockquote><p>En Genoa e Inter se hizo un nombre. Fue un delantero perfecto para el Calcio italiano</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aquel Real Zaragoza -el de los Víctor, Muñoz y Fernández- juntó una serie de jugadores ofensivos de una frescura y versatilidad que dejaron huella. Pasó por la izquierda Savio, cuyos envíos al centro del área o al primer palo tenían siempre rematador. Estuvo Sergio García, también Cani o Ewerthon. Aimar y D&#8217;Alessandro después. Todos ellos supusieron el paraíso para un finalizador. Milito no era la clase de delantero que podía fabricarse goles por sí mismo, pero si la tarea recaía al 50%, tenía siempre ocasiones. <i>«La mayor virtud que puede tener un futbolista es conocerse a sí mismo y saber cuáles son sus limitaciones. Es como cuando estás delante del portero; no siempre puedes pensar en cómo quieres chutar. A veces, no te da tiempo. Por eso siempre intento ir a lo seguro. No me gustan las tonterías, esos tiros que ni son una vaselina ni son nada. Mi fuerte es la colocación y la definición»</i>. Milito no tenía goles muy bellos pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_ORoh-tfOz0">retrataba defensas y porteros desde el oficio</a> y la insistencia; desde la mentalidad. Esa movilidad la fue perfeccionando hasta categorizar su estilo, ajustado al tiempo de las jugadas. Después de otro descenso, incomprensible a mitad de campaña, disfrutaron, primero en Liguria y después en Lombardía, de la plenitud de &#8216;Il Príncipe&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Junto a Thiago Motta y Gasperini enamoró de nuevo a toda Génova</span>Tras lograr dos ascensos consecutivos, el Genoa De Gian Piero Gasperini llegaba a la Serie A con un plantel interesantísimo, convenciendo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=haW5YKT_ULA">al propio Milito</a> y a un Thiago Motta necesitado de minutos, confianza y liderazgo. Entre los tres, y con la ayuda del joven Criscito y el audaz Sculli, crearon un equipo notabilísimo; carismático, fresco y competitivo, que daría con el Luigi Ferrari albergando competición europea. Milito, como había dado a entender desde su primer partido en La Romareda, estaba intacto, y en el Calcio encontró un lugar perfecto para crecer desde todo plano posible. Su pase al Inter cerraría el círculo. De la mano de un tal José Mourinho, contemplaron al &#8216;delantero italiano&#8217; perfecto. </p>
<blockquote><p>En su vuelta a Racing cerró una carrera perfecta. Sólo le faltó la albiceleste</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La <i>azzurra</i> reconoció durante casi toda su existencia como nación de fútbol a un ariete tipo que se justificaba por engrasar el armado de las dos piernas, olfatear los rebotes, ir bien de cabeza y proteger la pelota de espaldas. No tiraban desde fuera del área y cuando conducían miraban hacia abajo. Aquello se hizo norma entre los Vialli, Ravanelli, Vieri, Delvecchio, Inzaghi o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/analisis-trayectoria-luca-toni-retirada/">Luca Toni</a>. La magistratura ofensiva del <i>capocannoniere</i> que haría de Milito el &#8216;9&#8217; del Inter de Mou, al que dotó de una resistencia física, un talento competitivo, un conocimiento de la posición y una sensación de &#8216;clutch&#8217; absolutamente tremendos. Siempre trabajando en la presión, la salida hacia los espacios; el movimiento en busca del error ajeno y la definición frente al arco. Aquel Inter veteranísimo, pero hambriento de gloria, volvió intensos los colores del Meazza, que rara vez vio tan de verdad a los suyos. Ver fotos de aquel Milito, o de cualquier compañero, es ver el rostro de la verdad. Un triplete imposible que tuvo en Diego al hombre decisivo, apareciendo en cada instante definitivo, para romper, otra vez, una brecha de vértigo: el Inter ganaba su tercera Copa de Europa, 45 años después. Diego sumó goles en octavos, cuartos, semis y&#8230; doblete en la final del Bernabéu. </p>
<p style="text-align: justify">Con todo por hacer y todo finamente resuelto en Europa, Milito reservó los últimos litros del tanque para su amado Racing Club. El Cilindro y Milito vivieron una segunda etapa que ni en sueños podrían haber conformado. Volvieron a salir campeones, como en 2001; volvieron a jugar Libertadores, como en 2003. Se despidió del fútbol profesional con gol, después de dos años a un muy alto nivel que únicamente se vio empañado a nivel trayectoria por su pobre relación con la albiceleste. Apenas Bielsa le susurró al oído. Ni Basile, ni Pekerman ni Batista lo tuvieron realmente en mente. Maradona lo llamó para Sudáfrica pero no con la confianza que siempre tuvo en los clubes. El dato es esclarecedor: nunca jugó un partido entero con la camiseta de su país. La historia estaba ya plasmada. Milito no dejó a deber a nadie. Alcanzó su techo personal y puntualmente fue el amo de Europa y por supuesto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2GSS9x0ov18">el amo de Racing Club</a>. Todos sus goles, en Avellaneda, Zaragoza, Génova y Milan, fueron amores.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Jasper Juinen/Getty Images</p>
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		<title>Ser la esencia</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Jul 2015 02:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cani]]></category>
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		<description><![CDATA[uedar en la historia de un club es el anhelo de todo futbolista. Hay algunos que lo consiguen con un gol decisivo, como Antonio Puerta, y otros que lo logran con una parada in extremis sobre la hora. Luego están las leyendas como Alfredo Di Stefano o Leo Messi, monstruos que, cada cien años, viran [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">Q</span>uedar en la historia de un club es el anhelo de todo futbolista. Hay algunos que lo consiguen <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=L-x1tzG03bM">con un gol decisivo</a>, como Antonio Puerta, y otros que lo logran con una parada in extremis sobre la hora. <span id="more-174663"></span>Luego están las leyendas como Alfredo Di Stefano o Leo Messi, monstruos que, cada cien años, viran el rumbo de la entidad que tiene la suerte de recibirlos. Y luego hay otros que, más humildes, graban su ADN en el código genético de un club por una manera personal y única de jugar. Es el caso de Rubén Gracia <i>“Cani”</i>. Un nombre que sabe a Villarreal con solo mencionarlo.</p>
<blockquote><p>El nombre de Cani evoca por sí mismo el fútbol del Villarreal</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Antes de todo eso, antes de Villarreal, el joven Rubén cumplió el deseo de cada niño de jugar en Primera con el club de su ciudad. Aunque debutó en la máxima categoría, su primer año completo lo disputó en Segunda, un detalle que no cambia el hecho de que Zaragoza fue, en general, una etapa positiva, con dos momentos muy especiales.</p>
<p style="text-align: justify">El primero, cómo no, el título de Copa del Rey de 2004, ante el Real Madrid de Zidane, Roberto Carlos o Raúl. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mBiJ689sxHk">En un partido agónico</a>, los maños se llevaron el trofeo gracias al inolvidable gol de Galletti, un disparo que a la postre supondría la caída del ciclo <i>“Galáctico”</i>. Para Cani, que en aquel equipo jugaba en la banda derecha, sería el único entorchado grande de su carrera junto a la Supercopa de ese año.</p>
<blockquote><p>La etapa en Zaragoza le definió como un mediapunta distinto</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El otro gran momento también tuvo que ver con la Copa, concretamente con la edición de 2006. El Zaragoza cayó en la final del Bernabéu, una derrota dolorosísima que, sin embargo, no empañó un camino histórico hasta el<span class="pullquote_right">Zaragoza pulió su estilo para el Villarreal</span> último día. El Zaragoza <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KyFzqpbh1dc">eliminó en cuartos</a> al Barcelona de Ronaldinho, campeón de Liga y Champions. En semifinales caería el Real Madrid tras un choque de ida inaudito, en el que el Zaragoza bordó el fútbol, goleando a los blancos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DCvUfDENBx8">por un terrible 6-1</a>. Era aquel un conjunto de rachas, irregular, pero también capaz de destrozar –literalmente– a cualquiera. Un colectivo vertical y técnico a la vez, con nombres rutilantes como los hermanos Milito, Álvaro, Ewerthon o un Cani cuyo fútbol estaba ya consolidado. Víctor Múñoz le hacía partir desde la zona izquierda pero con libertad para moverse por la mediapunta en su 4-4-2. Un rol similar al que iba a dejar libre en Villarreal un argentino de nombre Román…</p>
<blockquote><p>Cani es el Villarreal, su 4-4-2 y sus movimientos de siempre</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque compartieron algunos meses, a nadie escapa que la contratación de Cani algo tenía que ver con la marcha inminente de Riquelme. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3QjKkmGR24k">El genio sudamericano</a> volaría tarde o temprano y ese vacío debía ser rellenado. El marrón le toco a Cani, y Cani respondió. Nunca fue Román, claro, pero durante casi una década representó a la perfección los valores futbolísticos del Villarreal: movilidad entre líneas, pausa, asociación con los laterales y conexión con los (dos) delanteros. Era el sistema 4-2-2-2, el legado de Pellegrini en forma de modelo reconocible de juego. Por el Madrigal pasaron Pirés y Cazorla, Rossi y Nilmar, Senna y Josico, Gio y Vietto. A todos sobrevivió Cani, porque nadie interpretaba como él el libreto del club. Era la esencia.</p>
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		<title>Pablo Aimar: fútbol y profecía</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2015 02:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA[Bochini]]></category>
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		<description><![CDATA[«Y será entonces, en el espacio extendido entre la sierra de Cochinoca y el cabo San Pío de la isla Grande de Tierra del Fuego, cuando surgirá él, cual cometa presagiando la llegada de algo mayor. Menudo, ligero, de cabellera pintoresca, que la tocará con el pie derecho, como un ángel. Será amado. También por [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>«Y será entonces, en el espacio extendido entre la sierra de Cochinoca y el cabo San Pío de la isla Grande de Tierra del Fuego, cuando surgirá él, cual cometa presagiando la llegada de algo mayor. Menudo, ligero, de cabellera pintoresca,<span id="more-174980"></span> que la tocará con el pie derecho, como un ángel. Será amado. También por</i> D10S, <i>que entonces será niño, de regate incesante, imparable, y zurda ya inmortal. Generación tras generación, en el ciclo del fútbol.»</i> (Anónimo).</p>
<p style="text-align: justify">En el año 74 del siglo XX, Ricardo Enrique Bochini se consolidó como estrella argentina y símbolo del fútbol que le gustaba a la gente. Maradona, embelesado por su juego, lo disfrutaba e imitaba mientras se acercaba a su sueño de ser profesional.</p>
<p style="text-align: justify">Más de dos décadas después, con la profecía olvidada, o mejor dicho, deteriorada por abuso, algo pasó en el estadio Monumental de Buenos Aires. Fue el aviso del segundo advenimiento, el de Lionel Messi, aunque en aquel instante, nadie se dio cuenta.</p>
<h4>El Payaso y los Cuatro Fantásticos</h4>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>ran tiempos felices para River Plate. Acababa de ganar la Copa Libertadores frente al América de Cali de la mano del príncipe Enzo Francescoli. Hernán Crespo lo acompañaba en aquella punta de ataque, y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">el extraordinario Ariel Ortega</a> los alimentaba desde la segunda línea, mientras que figuras de renombre internacional como Sorín, Almeyda, Celso Ayala o el <i>«Mono»</i> Burgos ponían cimientos a aquel equipo, uno de los últimos latinoamericanos que poco tuvieron que envidiar a las potencias de la vieja Europa. Luego se alzaría con el torneo Apertura de 1996, título que constaría en el Palmarés de todos estos jefes y de un pibe de 16 años al que se le permitió compartir una noche con ellos. Le apodaban <i>«El Payaso»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El jugador favorito del Diego era una «gallina»</span>El mote generaba conflicto. De hecho, el chico no lo aceptaba; aunque la verdad, su pinta esbozaba sonrisas. Su cabeza llena de rizos mantenía una proporción de dibujo animado con respecto al resto de su cuerpo, el lunar de su rostro resultaba simpático y encima parecía vestir tres tallas más de la que le convenía, provocando <a target="_blank" href ="http://lpm.cdnfsn.com/imagenes/670x400/aimar_923470071.jpg">una imagen bombacha</a> en consonancia con los pantalones de Aladdin o, efectivamente, con algunos payasos de circo. Además, el fútbol de Aimar era muy divertido. Basado en la pared, que tan como propia siente Argentina y todavía más la afición millonaria, salpicaba esos pases con eslaloms, giros y variados gestos técnicos llenos de engaño, a una velocidad perfecta en términos lúdicos, pues compaginaba la eficacia productiva con el agrado al ojo humano, que se daba cuenta de todo. Era un show involuntario. Maradona decía que nadie le llenaba como él.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Aimar sucedió al Burro tras cumplir la mayoría</span>Ocurría que Aimar, inteligente, quería separarse de la etiqueta excéntrica que solía preceder a cada nuevo talento argentino, y era de justicia que así fuese. Desde que llegó a Primera, mostró una profesionalidad, una seriedad y un carácter que denotaban no sólo madurez, sino también una pasta especial, diferente. Y el mismo cariz le aplicaba a su fútbol. Pese a tratarse de un auténtico fenómeno técnico, capaz de obrar la filigrana más vistosa, Aimar jamás se perdió en el preciosismo. Era futbolista-futbolista, su obligación y deseo consistían en la victoria y el camino más corto hacia la misma era jugar bien, con equilibrio y respeto. Fue justo esta manera de afrontar su oficio lo que le facilitó cumplir la primera misión imposible que le fue encomendada: recoger el testigo del <i>«Burrito»</i> Ortega en el verano del 97, cuando éste, que quizá era el atacante más desequilibrante de Sudamérica, se mudó a Valencia para desgracia de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-louis-van-gaal-entrenador-barcelona-doblete-debate-rivaldo-filosofia-sistema/">Van Gaal y del Barcelona</a>. Ariel faltó en casa cuatro cursos completos, en los que River, con Aimar llevando la «10», campeonó cuatro veces: en dos Aperturas y dos Clausuras.</p>
<blockquote><p>La segunda mitad del año 2000 sería vivida con una intensidad bárbara por Aimar y la afición de River.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, los momentos más inolvidables se agolparon sin duda llegando al final, mediado el año 2000. El bombo de cuartos de final de la Copa Libertadores se mostró caprichoso y emparejó al River de Aimar y Saviola contra el Boca de Riquelme. La eliminatoria paralizó el planeta fútbol y puso a la Liga argentina en un lugar privilegiado. La ida se presentó con un despliegue de juego alegre y ofensivo <i>made in</i> River Plate, con Pablo tocando la pelota de modo compulsivo y el Conejo sembrando el pánico en la zaga bostera. Paulatinamente, el encuentro giró porque Riquelme era muy bueno, pero un heroico Yepes mantuvo el 2-1 que daba ventaja a los millonarios para visitar la Bombonera. Una vez allá, lo dicho: Riquelme era terrible. River poseía un ataque más eléctrico, rico y bonito, pero Juan Román dominó la noche hasta convertir en dolor humano la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OAMLR--E8dk">frustración deportiva</a>. Boca la recuerda como una de sus más felices, y como la del retorno de Palermo, que reapareció, marcando el 3-0 definitivo, tras seis meses de lesión. Aimar sufrió muchísimo.</p>
<p style="text-align: justify">Y como por arte de magia y cura de balón, Ariel Ortega, quien había emigrado a Europa para que Aimar se erigiese como el gran líder, regresó al Monumental tras su díscola aventura transoceánica. Durante seis meses, ambos convivirían junto a Juan Pablo Ángel y el propio Javier Pedro Saviola, dando origen al eterno River Plate de los Cuatro Fantásticos, presentado en sociedad <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=heAeBnbLxDM">el 27 de agosto de aquel 2000</a>, en un River 4-Rosario Central 1. Reviviendo tan solo el resumen de aquel choque, así como el timbre de voz usado por los locutores nacionales para expresar cómo jugaban, se comprende el brutal impacto cultural que imprimió aquel conjunto. Ángel fijando como delantero centro, Saviola picando a los espacios, Ortega burreándose a sus inferiores y Aimar uniendo a los tres cracks encadenaron exhibición tras exhibición. A base de toque y arte, borraron del corazón de River la pena por la caída ante Boca. Pero llegaría la primera despedida de Pablo Aimar. Era imposible retenerlo. El Valencia de Héctor Cúper, uno de los equipos TOP de la Champions League, había pagado por él 24 millones de €uros.</p>
<h4>La Final de 2001 y el Valencia de Benítez</h4>
<p style="text-align: justify">Pablo Aimar debutó como ché en un partido de Liga de Campeones contra el Manchester United. Sir Alex Ferguson y su histórico doble pivote, formado por Roy Keane y Paul Scholes, le dieron la bienvenida. Quien escribe este texto tenía entonces 12 años y nunca, nunca, olvidará la viva pasión que Michael Robinson y, sobre todo, Carlos Martínez transmitieron durante la emisión del choque en Canal Plus. Aimar completó una actuación <a target="_blank" href ="http://www.ciberche.net/noticias/archivo-de-noticias/26473-pablo-aimar-hizo-vibrar-a-mestalla-en-su-debut">absolutamente cautivadora</a>. Enamoró a España en 45 minutos. Qué pedazo de mago, por favor.</p>
<p style="text-align: justify">Héctor Cúper, técnico de fama ultra defensiva ganada a pulso, representaba un caso curioso. Aunque el fútbol de sus equipos era sin duda conservador, sus alineaciones parecían súper ofensivas. Aquel día salió con Baraja (de pivote), Kily González (de interior izquierdo), Angulo (de interior derecho), Mendieta (de mediapunta), Aimar (de delantero) y Carew (de delantero) a la vez. Con dicha configuración, a Pablo le costó entrar en juego, sus apariciones fueron esporádicas. En el segundo periodo, Mendieta bajó al interior derecho, Angulo subió a la delantera y Aimar bajó a la mediapunta. Y comenzó la obra maestra. Mestalla había disfrutado (a cuenta-gotas, pero disfrutado) de la inagotable magia del<i> Burrito</i> Ortega hacía apenas un rato, pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xskVzZL8p30">el virtuosismo asociativo</a> de ese Aimar, sus paredes y su pausa cabal… aquello era otra cosa. Sin demora, se convirtió en una estrella.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Aimar fue suplido en el minuto 45 de la Final</span>Aquella misma temporada el Valencia volvería a jugar la Final del torneo máximo, doce meses después de la durísima derrota en París. Por desgracia, se ahogó en la orilla de nuevo. En esa ocasión, en la tanda de penaltis. El equipo estaba más preparado y compitió contra el Bayern de igual a igual, tanto con el plan A como con el plan B. El primero contaba con Aimar, de mediapunta, escoltado por el mediocentro Baraja y los interiores Mendieta y Kily. Pablo jugó bien, pero no estaba dominando el encuentro ni mucho menos, incluso le faltó un poco de presencia. Por eso, en el minuto 45, Cúper le quitó del campo y dio entrada a Albelda, transformando el 4-3-1-2 (rombo) en un 4-4-2 con doble pivote. La decisión no perjudicó demasiado, además Effenberg estaba disputando el mejor partido de su vida y había que intentar algo para reducirlo, pero <a target="_blank" href ="http://www.ciberche.net/historia/la-historia-del-valencia/el-siglo-xxi/167">como se perdió, aquello trajo cola</a>. Se consideró la gota que colmó el vaso del conservadurismo de Cúper. Se marchó al Inter. Y a Mestalla, llegó Rafa Benítez.</p>
<blockquote><p>Benítez cambió el 4-3-1-2 de Cúper (rombo y dos puntas) por un 4-2-3-1 (doble pivote y un punta), pero el Valencia fue más ofensivo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Benítez supuso una cuasi-revolución. Y era lo mínimo. Mendieta se había marchado a la Lazio y, sin él, el sistema de Cúper no se sostenía. Entre todas las que tomó, sobresalieron dos decisiones que dieron forma al nuevo Valencia. La primera, apostar radicalmente por el doble pivote Albelda-Baraja, tan denostado hasta entonces. Como consecuencia, Rubén explotó hasta convertirse en uno de los centrocampistas más dictatoriales del circuito europeo. A menudo se le recuerda como un llegador, pero fue bastante más que eso. Baraja actuaba de auténtico cerebro, era capaz de articular una posesión y un ataque organizado muy versátil, y liberarle, descargarle de la obligación de guardarle la espalda al resto, fomentó su participación ofensiva. Y así, el Valencia ganó posesión. Eso sonaba a música para Aimar, pero quedaba un escollo para él. En pos de formar un doble pivote, una de las tres posiciones del ataque debía desaparecer: o se jugaba sin mediapunta, o se jugaba con un solo delantero. Pablo resultaba amenazado. Sus cifras goleadoras eran ínfimas, y el plantel ché no disponía de ningún<i> killer</i> capaz de soportar por sí mismo toda la carga anotadora. Pese a ello, Benítez confió en Aimar. Hubo de convivir con la falta de pegada, fue una limitación real e importante, pero compensó. <a target="_blank" href ="http://www.ciberche.net/otros/8822-Ruben-Baraja-y-Pablo-Aimar,-candidatos-al-Bal%C3%B3n-de-Oro-2002">El péndulo conformado por Baraja y Aimar</a>, a pleno rendimiento, dominó la Liga. Puede decirse, así para empezar, que Rafa Benítez regaló a Europa al gran Aimar. Sucedió tal cual.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Aimar ocupaba todo el ancho del campo</span>Revisitando los partidos del Valencia de las dos Ligas, lo que más asombra de Pablo Aimar, con suma diferencia, es la enorme cantidad de metros que abarcaba. A lo ancho del campo, cubría la práctica totalidad del terreno, iba de banda a banda, sin perder electricidad. Y ahí residía su faceta más condicionante. Estaba constantemente ofreciendo soluciones para avanzar con la posesión controlada; no se podía sujetar o marcar a un enganche que se movía tantísimo, y cuando manejaba la pelota, quitársela resultaba casi imposible. Tras ese punto, lo que tocase. No es nada habitual encontrar en un hombre un dominio tan perfecto tanto de la pared -primer toque- como de la pausa. Destrozaba defensas con la mezcla. Además, sus caídas a los costados permitieron a, sobre todo, Vicente y Angulo compensar su déficit goleador. La diagonal hacia el área se despejaba tras su desmarque. Ambas alas se hicieron de oro. Los conciertos de Aimar en esta época se contaron por docenas. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oZmm2uBzW_s">Aquí uno de ellos</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Sin lugar para el debate, el ciclo de Benítez en Mestalla pasó a la historia por su firme seguridad defensiva. La zaga liderada por Cañizares y Ayala dio al proyecto una rocosidad y un cuidado por el detalle que derivó en títulos. Pero la creatividad impulsada por Aimar, a su vez impulsado por Baraja, anduvo cerca de sumar el mismo peso. Gracias a su pre-claridad atacante, un equipo sin mucha pegada, y que nunca arriesgaba más de lo prudente, ganaba partidos.</p>
<blockquote><p>Aimar conquistó a Benítez desde la más fantástica excelencia. Sin ella, Rafa comenzó a ir a lo «seguro».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La relación exitosa que mantuviera Aimar con un técnico tan marcadamente europeo como el español, que encima es un reconocido obseso táctico, prueba la categoría competitiva del futbolista. Supo hacerse valer hasta para quien la palabra <i>«equilibrio»</i> atesora una importante carga de perfume erótico. Con su inteligencia, con su magnífica sencillez, convenció al más pragmático de los entrenadores de que apostase por el juego puro en la segunda demarcación más adelantada de su sistema, aunque la rentabilidad directa jamás fuera a superar <a target="_blank" href ="https://en.wikipedia.org/wiki/Pablo_Aimar">la escasa cifra de 10 tantos</a>. Dicho esto, el desgaste fue tremendo. Para justificar su titularidad, Aimar debía rayar la excelencia noche tras noche. Eso le hizo ver menos indiscutible de lo que en realidad fue, y con certeza, acortó la comodidad de la convivencia. En cuanto perdió frescura, Benítez empezó a dar cancha a goleadores más prolíficos o a centrocampistas de mayor impacto defensivo, según la necesidad. Y poco a poco, se apagó la llama más fogosa de <i>El Payaso</i> más serio, más constante. El de la credibilidad.</p>
<p style="text-align: justify">Aimar, prematuramente machacado a nivel físico, empezó su calvario con las lesiones y, para colmo, se topó con Ranieri, con quien no hizo buenas migas. Luego, de la mano de Quique Sánchez Flores, retomó un poco el vuelo, sin alcanzar el glorioso funcionamiento de antaño pero volviendo a marcar diferencias en la élite internacional. Tanto el Real Zaragoza como el SL Benfica gozaron de ese Aimar de los últimos años, menos activo, menos móvil, más irregular en sus apariciones, pero igualmente soberbio en la lectura de los tiempos y la dirección de los ataques. De hecho, Da Luz viviría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/benfica-di-maria-david-luiz-ramires/">un año de lo más seductor</a> bajo su mando y manto, en la temporada 2009/10, regresando, posicionalmente, a los tiempos de Cúper, pero impregnando el sistema con un aroma muchísimo más creativo y liberal. García cerraba el rombo, Di María y Ramires activaban los costados y Cardozo y ¡Saviola! definían sus servicios. En última instancia, emigró a Malasia, buscando el tributo del exotismo, no sin después regresar a casa para decir adiós. Se le vio poco por el Monumental. Su cuerpo dijo basta. La carrera de un genio había finalizado. Para pena, incluso, del número 1.</p>
<p style="text-align: justify">En su honor, no olviden la profecía. El tercer<i> D10S</i> tampoco nacerá sin ayuda. Necesitará <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/ricardo-bochini-el-embrujo-copa-libertadores/">al nuevo Bochini</a>, para que le inspire una vez más. Recordad: bajito, con melena singular y mucho fútbol. Diestro. Y argentino.</p>
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		<title>General a los 18</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2015/07/jesus-vallejo-joven-central-zaragoza-espana-sub-19-gran-potencial/</link>
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		<pubDate>Tue, 07 Jul 2015 02:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Europeo Sub19 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús Vallejo]]></category>
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		<description><![CDATA[l día que el Real Zaragoza se burló de las utopías del fútbol remontando un 0-3 al Girona con un 1-4 a más de 400 kilómetros de su estadio, a sus futbolistas se les inflamó el corazón. En cierto modo, ese torbellino de euforia hundía sus raíces en una de las proezas más imponentes que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l día que el Real Zaragoza se burló de las <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DqukeDudKDE">utopías del fútbol</a> remontando un 0-3 al Girona con un 1-4 a más de 400 kilómetros de su estadio, a sus futbolistas se les inflamó el corazón. En cierto<span id="more-172807"></span> modo, ese torbellino de euforia hundía sus raíces en una de las proezas más imponentes que muchos de ellos han vivido o vivirán en el fútbol. Quienes asistieron a los instantes posteriores a ese desenlace, rozando el júbilo desatado en el túnel del vestuario, comprobaron cómo, uno a uno, los jugadores aragoneses desfilaban con una expresión de explosivo entusiasmo. Fueron saliendo. Empapados de adrenalina, relataban la épica con la energía emocional de quien ha derribado un imposible. Lo hacían los veteranos, la clase medía y los jóvenes. Los técnicos. El entrenador. Los directivos. A todos les recorría el mismo río de apasionadas cataratas. Hasta que apareció <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=llSmCRRHiG8">Jesús Vallejo</a> (Zaragoza, 1997) por la puerta, agarró un micrófono y arrojó un vagón de hielo sobre ese volcán eufórico: subrayó su felicidad, pero no tardó en girar el discurso hacia la prudencia, la voz reposada y el partido de unos días después contra Las Palmas camino de Primera División. Eso era lo que le importaba de veras a Vallejo: ascender. El encargado, así, de serenar al Real Zaragoza fue un chico de 18 años. Su capitán.</p>
<blockquote><p>Jesús Vallejo transmite calma tanto dentro como fuera del terreno de juego.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">En Vallejo destaca su mentalidad profesional y su gran voluntad de aprendizaje constante</span>Para descifrar el juego de Vallejo hay que conocer <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dXIr8z0NmLw">a la persona</a>. Su irrupción en el fútbol profesional escapa de todos los parámetros lógicos. <i>“Un jugador así surge cada 40 años”</i>, aseguran de él en el Real Zaragoza, un club consciente de que maneja entre sus manos un filón ante el que solo le debilita su precaria situación deportiva y sus amarguras económicas. Desafiando cualquier teoría sobre la precocidad, Vallejo se ha consolidado como un central exclusivo, de esencias mágicas. Hay que estar construido de una madera muy especial para configurarse en la adolescencia como un defensa de ese aplomo, seguridad, frialdad y fiabilidad. A esas edades, una promesa con talento puede ejercerlo en el centro del campo o en la delantera, pero demostrarlo en las posiciones defensivas, administrando riesgos y la sobreexposición al error, reúne diferencias, otro tipo de matices que tienen mucho que ver con la madurez.  Y así ocurre en cierto modo en el caso de Vallejo. No estamos ante un chico de 18 años al uso. Destaca en él su mentalidad profesional y su voluntad de aprendizaje. Lo pregunta todo. Busca respuestas a todo lo que le ocupa en su posición. Ha crecido al lado de <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Abrante">Mario Álvarez</a> o Rubén González, veteranos que han facilitado su adaptación y proyección, desde los que le han llovido consejos y correcciones. La ascendencia y vigilancia de Mario ayudan también a explicar el fenómeno Vallejo.  </p>
<p style="text-align: justify">Todos los días, él aparece el primero en la Ciudad Deportiva para trabajar en el gimnasio y suele ser de los últimos en abandonar. Comenzó a madrugar más que nadie para litigar unos problemas de rodilla ocasionados por su último estirón anatómico. Ahora, ha acabado cincelando un poderoso tren inferior. En la personalidad de Vallejo residen varias de las claves de su registro futbolístico. Es un joven humilde, con inquietudes intelectuales, reflexivo, con una dialéctica coherente, crecido en un ambiente de estudio y sacrificio. Su padre es camionero y su madre auxiliar de enfermería. Nadie le ha regalado nada, ni espera que así sea: mientras se jugaba el ascenso a Primera, <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/06/16/actualidad/1434476954_618228.html">completaba los exámenes de selectividad</a>. Después de finalizar impecablemente el Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales, ahora pretende enfocar su futuro académico hacia la rama deportiva del Derecho. Si Vallejo ha sorprendido por el tamaño adulto de su fútbol, por jugar como un joven viejo, como si tuviera el doble de años, es porque él es así.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Con 18 años es capitán de todo un Zaragoza</span>Vallejo es fruto de la osadía y la convicción de un entrenador como Víctor Muñoz. Del mismo modo que el técnico zaragozano maniobró hace once años con Alberto Zapater, gestionó el verano pasado su gran legado en la actual plantilla aragonesa: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5m2aueUrd7U">promocionó a Vallejo</a> directamente desde el juvenil. Con 17 años, se saltó con pértiga su última temporada en la categoría y también el filial. Desde entonces, su crecimiento ha descrito una línea fabulosa. Vallejo no ha progresado continuando la lógica de su edad, sino escalando de modo exponencial: cada día que ha jugado al fútbol lo ha hecho con mejor nota que en el anterior. De esta imparable mejora, sobre la que nadie se hubiera arriesgado a pronosticar en septiembre, cuando debutó en Huelva en un Zaragoza que apenas tenía aún plantilla después de un verano en el que regateó la liquidación y armó un equipo en cuatro semanas, ha salido un central de aires mayores. El asombroso ritmo de su carrera cabe en una enumeración: en julio de 2014 pisó los entrenamientos profesionales, un mes después debutó en el primer equipo en Segunda, en diciembre se ganó la renovación, en enero se asentó definitivamente de titular después de superar una lesión muscular, en febrero dejó su primera exhibición, en El Sadar, sacándole a Osasuna todos los balones del área y minimizando a un zorro como Nino. A las pocas semanas, en marzo, se estrenó en la selección española Sub-21 con tan solo 18 años, en abril se puso <a target="_blank" href ="http://www.heraldo.es/noticias/suplementos/2015/05/11/jesus_vallejo_esta_siendo_ano_fantastico_para_359804_314.html">la cinta de capitán</a> del Real Zaragoza por primera vez en el partido en el que también marcó su primer gol, en mayo ya era el capitán, también, de la Sub-19 con la que ahora busca reinar en Europa, y en junio casi se mete en Primera División.</p>
<blockquote><p>Fue uno de los grandes activos competitivos del Zaragoza en su lucha por el ascenso.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su impacto, en Zaragoza, va más allá de lo deportivo. El club intenta escapar del periodo más negro de su historia. Ha vivido tiempos de grave decadencia, descapitalizándose en lo deportivo, en lo económico, en lo institucional, en lo social y lo sentimental. Uno de los efectos de su caída ha sido la pérdida de referentes populares, alguien que firmara un pacto emocional con la afición. El Zaragoza no es un club de fértil cantera, por lo que nunca ha sido sencillo, en su era moderna, encontrar, además, un modelo de la tierra con el que enlazarse. Vallejo ha venido a revertir todo eso. Ha emergido con una atronadora fuerza simbólica <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0TXC0fXyT4c">en La Romareda</a> y representa, mejor que nadie, el renacimiento del club después de escapar de la desaparición. La gente pide camisetas con el nombre de Vallejo. Hay mucho de identidad recuperada en su aparición: todos los zaragocistas se reconocen en Vallejo como el futbolista que alguna vez quiso o querrá pisar La Romareda con el escudo del Zaragoza. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Su ídolo era un Gaby Milito con el que sí que comparte virtudes</span>José Rebolledo de Palafox y Melci fue el jefe militar cuya obstinación, liderazgo y audacia estratégica actuaron de referente popular durante los Sitios de Zaragoza, en la Guerra de la Independencia contra los franceses de 1808. Esa heroica defensa de la ciudad conforma una de las leyendas sobre las que se asienta la identidad zaragozana, incluida, también, la del Real Zaragoza. Palafox discutió los límites de la resistencia contra un enemigo superior en número y armamento, pero no en orgullo. Así se forjaron mitos locales a los que el equipo de fútbol se ha abrazado en varios de sus rasgos representativos: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/the-great-escape/">su espíritu irreductible</a>, su capacidad para combatir imposibles o la fuerza de su fe. El general Palafox se trasladó a la historia aragonesa gracias a su homérica defensa. En el caso del Real Zaragoza, hay valores de su fútbol que van más allá: siempre fue un equipo de ciclos de juego apasionado y ofensivo. No tuvo la defensa entre sus virtudes, aunque si contó con soberbios defensores. Desde José Luis Violeta, de la casa, como Vallejo, un central o mediocentro al que el Madrid nunca pudo arrancar de su ciudad; a otros más cercanos en el tiempo, como Xavi Aguado o Gaby Milito. Este patrimonio histórico del club encarna la tradición de Palafox: defensores, caudillos, aguerridos, inteligentes y omnipotentes. Jesús Vallejo creció <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=A2BafFiLq94">viendo a Gaby Milito</a> en La Romareda y confiesa que no tiene una referencia mayor. De esto apenas hace nueve años. </p>
<p style="text-align: justify">El tiempo pasa rápido, pero Vallejo manifiesta en su fútbol muchos de los rasgos legados por Gaby, un tipo que también era capitán de su primer equipo, Independiente de Avellaneda, a los 18 años. En Zaragoza, por proximidad y, principalmente, por nostalgia suele explotarse esa semejanza. No obstante, el perfil de central de Vallejo es ese, un Milito o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/ricardo-carvalho-carrera-defensa-portugues-evolucion-mourinho-parejas-centrales/">Ricardo Carvalho,</a> aunque en diestro. Ranko Popovic, el actual entrenador del Zaragoza, dijo algo muy interesante sobre Vallejo hace un par de meses, al tiempo que definía su capacidad para teclear el juego desde la defensa: <i>“No es normal ver a un central jugar como lo hace él. Siempre está activo. Es agresivo. Pero también está saliendo más de su sitio. Estamos acostumbrados a que los centrales jueguen pegados y cubriéndose. Y, cuando tienen que salir con la pelota, parece que tiren una bomba en vez de un balón. Vallejo es un central como los de antes, inteligente saliendo, lleva el juego y es peligroso arriba. Un central así, viniendo de atrás, desequilibra las defensas rivales, rompe todos los sistemas porque en estos tiempos nadie espera un central atacando. Vallejo representa a centrales como Baresi o Lucio, de esos que ya no existen porque los entrenadores los hemos extinguido, como si fueran dinosaurios”</i>. <a target="_blank" href ="http://www.marcadorint.com/futbol-asiatico/perfil-ranko-popovic-real-zaragoza-fc-tokyo-cerezo-osaka/">Popovic</a> cree que Vallejo camina hacia ese perfil de central creador y, en sus conversaciones sobre el caso, lo arrima a Piqué: <i>“Pero Jesús tiene algo distinto, es más veloz, más activo”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">En todo caso, no es la función creativa la que mejor distingue a Vallejo. Lo sobresaliente en él es que es un central que defiende. No es cualquier cosa en la España de ahora. Las prioridades formativas han inclinado las tendencias hacia un modelo de central de buen pie, alto rango de pase y animado con el balón, hasta el punto de descuidarse otras cualidades básicas de la demarcación. La influencia de la generación de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/analisis-gerard-pique-barcelona/">Piqué</a> y Ramos ha sido abrumadora. Esta deformación confluye con otra: los registros posicionales en las etapas formativas. La factorías española sufre una severa insuficiencia de defensas centrales. La España de los centrocampistas ofensivos y los mediapuntas centrales o invertidos han desequilibrado la producción posicional. Salen muchos jugadores de ese tipo. La superpoblación en esas parcelas está provocando también un fenómeno natural, durante décadas, de Brasil: el exceso de talento en ciertas áreas adelantadas del campo acaba decantándose hacia los laterales. Por eso, ahora España es la gran potencia planetaria en el puesto. Los efectos de este proceso son la crisis de delanteros y, sobre todo, de centrales, centrales que defiendan con espada o bayoneta. Apenas se observa nada consistente debajo de Ramos y Piqué. Y mucho menos de ese nivel: Bartra, Íñigo Martínez, Fontás, Álvaro González, Sergi Gómez, Derik Osede, Borja López, Ignasi Miquel… ¿Quiénes salvarán la posición? Por potencial, los dos mejores proyectos coinciden en la Sub-19: los compañeros de habitación y amigos <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Mer%C3%A9">Jorge Meré (Sporting)</a> y Jesús Vallejo, ambos aún con los 18 recién cumplidos. </p>
<blockquote><p>Su increíble concentración en el juego, termina determinando y facilitando el resto de acciones.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero, ¿cómo juega Vallejo? Todo parte de su principal virtud: una mentalidad de acero. Su nivel de concentración es impropio de la edad. Apenas comete errores. Lee al rival con la misma suficiencia y rapidez con la que se decía que J.F. Kennedy leía los libros, en diagonal. En la defensa frontal apunta a ser un referente titánico. Por alto y por bajo. Reúne intuición, gestión brillante de espacios y distancias, <a target="_blank" href ="http://www.heraldo.es/noticias/deportes/futbol/real_zaragoza/2015/03/25/vallejo_nino_hombre_347551_611027.html">sentido de la anticipación</a> y presteza en la acción. Esto le permite una notable capacidad de robo, sobre todo, destaca el dónde: línea de mediocampo o campo rival, lo que le convierte en una preocupación de primer orden al adversario gracias a su juego con balón. No solo tiene alcance de pase, sino que lo detecta rápido. Aunque a campo abierto no goza de un punto elevado de velocidad, Vallejo llega casi siempre el primero en distancias medias o pequeñas. Al corte es imbatible, se maneja con una agilidad y un equilibrio que hace que casi nunca vaya al suelo. Un central que casi nunca cae abajo marca diferencias.  Su serenidad, su liderazgo… nada de eso colisiona con su agresividad: en un central fuerte, con colmillo, que acomete cada defensa como si fuera lo último que hace en la vida. Tiene margen de mejora en el cuerpeo y contra delanteros hábiles y rápidos sufre en la intercepción del regate, este punto débil se magnifica sobre todo cuando ha jugado en el lateral derecho –donde ha acumulado también minutos-, contra extremos muy desbordantes. La defensa de tres centrales y carrileros que armó Popovic al final de temporada terminó de desvelar todo el talento de Vallejo. Su manejo de la pelota, su atrevimiento comedido y puntual, le facilitó al Zaragoza un futbolista ideal para empujar al equipo hacia arriba desde atrás, ganando un centrocampista ‘fantasma’, muchas veces indescifrable. Así tomó Vallejo el campo del Valladolid. También se coronó en El Sadar, en un duelo de máxima rivalidad. Su otra exhibición del año fue contra el Sporting. Es decir, cuanto mayor ha sido la exigencia, más notable fue la respuesta. En todo caso, no debe descuidarse una cuestión: Vallejo ha dominado en Segunda División. Le falta un escalón más para que podamos creerlo como lo que despunta. Ese escalón quizá aún sea temprano. Quizá le falten 40 partidos más en Segunda. Más cocción. No escasean las sospechas, observando su casi irreal evolución, de que es un futbolista que puede que haya tocado ya su techo. Pero, a veces, se olvida que tan solo es un chico nacido en 1997. Solo hay una certeza con Vallejo a la altura de la grandeza que transmite con su fútbol: aún se ha equivocado demasiado poco. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RL1qa1izlWY">Solo desde el error será posible su mayor progresión</a>. Solo así lo podremos recordar como aquel que fue general a los 18. Mucho más joven de lo que lo fue Palafox. </p>
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		<title>De Sinama-Pongolle a Luciano Vietto</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Mar 2015 03:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Muchos años después, Marcelino García Toral mantiene el aspecto de persona afable, tranquila y sencilla con el que salió de Villaviciosa, una encantadora localidad de la costa asturiana de apenas 15.000 habitantes. «En mi pueblo no había recinto oficial para jugar al fútbol, pero sí muchos &#8216;praos&#8217;, como decimos allí, y era fácil hacer un [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Muchos años después, Marcelino García Toral mantiene el aspecto de persona afable, tranquila y sencilla con el que salió de Villaviciosa, una encantadora localidad de la costa asturiana<span id="more-157037"></span> de apenas 15.000 habitantes. <i>«En mi pueblo no había recinto oficial para jugar al fútbol, pero sí muchos &#8216;praos&#8217;, como decimos allí, y era fácil hacer un campo: se ponían dos piedras en cada portería y los niños a jugar»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.eldiariomontanes.es/20080425/deportes/racing/marcelino-veces-tomas-decisiones-20080425.html">explica</a> Marcelino con la normalidad que le caracteriza. Los que le conocen de cerca no dudan en confirmar de forma unánime la imagen que ofrece frente a las cámaras, resaltando su exquisito trato humano y su magnífica educación. Se podría decir que el asturiano gasta las formas y los modos de la vieja escuela. Una manera de ser, de actuar y de proceder que parecen ir vinculadas a un perfil profesional que, además de ser considerado peyorativamente como medio-bajo, no tiene nada que ver con el que en realidad le corresponde. De Sinama-Pongolle a Luciano Vietto, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/marcelino-garcia-toral/">Marcelino</a> ha demostrado de forma precisa el tipo de entrenador que es. Sólo hay que viajar con él para descubrirlo.</p>
<blockquote><p>«El fútbol ha cambiado muchísimo. La metodología de trabajo es muy diferente en la mayoría de los casos. El ritmo de juego también. Los sistemas y la filosofía de juego más de lo mismo. Normalmente el fútbol cambia por tendencias ganadoras, como ha sucedido con el Barça de Pep y con la Selección. Todo se va modificando y va evolucionando para bien. Yo soy totalmente contrario a todos aquellos que dicen que está todo inventado. Si nosotros, como cuerpo técnico, nos quedamos en aquellos cuerpos técnicos que yo tenía como jugador o, mismamente, cuando nosotros empezábamos a entrenar, creo que estaríamos renunciando a ser mejores cada día». Marcelino García Toral en <a target="_blank" href ="http://canalplus.es/play/video.html?xref=20131107plucanftb_10.Ves">«Espacio Reservado»</a>.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su carrera en los banquillos, como la de muchos otros técnicos, comenzó justo antes de colgar las botas como futbolista. Una decisión dura, complicada, que en su caso además llegó demasiado pronto por una más que desafortunada lesión de rodilla en 1994. <i>«Ser jugador es lo más bonito. No tienes tanta responsabilidad y disfrutas más de la profesión. No tienes tantas obligaciones»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.eldiariomontanes.es/20080425/deportes/racing/marcelino-veces-tomas-decisiones-20080425.html">comentaba</a> con cierta nostalgia. En sus mejores años, que curiosamente fueron los primeros de su trayectoria, Marcelino fue un centrocampista muy liviano, de poco peso y notable inteligencia, que llegó a disputar la final de un Mundial Sub-20 ante Brasil junto a otros futuros entrenadores como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/09/primer-mes-competicion-julen-lopetegui-proyecto-porto/">Julen Lopetegui</a>, Juan Carlos Unzué o José Aurelio Gay. Mareo le había visto nacer al fútbol y El Molinón le vio confirmarse en la élite en 1987, una temporada en la que su Sporting de Gijón logró una meritoria cuarta plaza que les permitiría disputar la prestigiosa Copa de la UEFA. El joven García Toral tenía entonces sólo 22 años, era titular en el equipo de su tierra y éste se daba el lujo de pasearse por Europa, pero su progresión individual se estancó sin previo aviso. En Gijón fue perdiendo poco a poco protagonismo, con lo que emprendió un viaje que le llevó por Santander o Levante, viviendo dos descensos, hasta acabar con el Elche en Segunda B. Sin planearlo, allí viviría el fin de una gran etapa y el comienzo de otra aún mejor.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">En Gijón superó con creces las expectativas iniciales de la entidad</span><i>«Siempre me fijaba en el funcionamiento del equipo, sobre todo a partir de los 25. En el Elche aproveché para sacarme el título de entrenador juvenil. El banquillo hay que tomarlo con prudencia. A mí me enriqueció mucho entrenar en todas las categorías»</i>, <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2006/12/01/deportes/1164927608_850215.html">comenta</a> el asturiano. Su debut, como no podía ser de otra manera, se produjo en el equipo de su pueblo. Dirigiendo al CD Lealtad (97/98) tomaría sus primeras decisiones, haría sus primeros cambios y celebraría sus primeras victorias, que no fueron pocas ya que esa temporada el club logró un ascenso histórico a Segunda División B. Sin embargo, éste sería un sueño que Marcelino no disfrutaría en primera persona. Su experiencia inicial no podía haber sido más satisfactoria, pero con el listón por las nubes decidió proseguir con su preparación de una forma más teórica. Quería aprender, quería formarse y, en definitiva, quería hacerse merecedor de la inesperada oportunidad que en 2003 recibió de su querido Sporting de Gijón. Después de dos cursos entrenando al filial cerrados con un amargo descenso, su nombre fue la gran y sorprendente apuesta de la junta directiva para lograr la necesaria permanencia. El equipo estaba confeccionado con ese objetivo e idea. <a target="_blank" href ="hhttp://sporting.elcomercio.es/noticias/2012-08-27/despistes-comienzos-20120827.html">Ni más, ni menos</a>. Pero con Marcelino a los mandos los asturianos rozarían el ascenso, estando hasta nueve jornadas como líder de Segunda y siendo, a la postre, el segundo conjunto más goleador de la categoría. Lo había logrado con un fútbol atrevido y fresco que su joven plantilla, en la cual sólo el portero suplente superaba la treintena, asumió como propio desde muy pronto pese a las dificultades competitivas que siempre presenta la división de plata. Un buen hacer que se repitiría el segundo año, en el cual el técnico de Villaviciosa volvió a asegurar la permanencia con mucha solvencia mientras, a su vez, iba dando continuidad a una serie de canteranos entre los que se encontraba un joven <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/javi-fuego/">Javi Fuego</a>. Con el objetivo cumplido con nota, tocaba cambiar de aires. Tocaba viajar al Sur.</p>
<blockquote><p>«Para mí jugar bien es que el rival no te haga ocasiones. Recuperar el balón donde eres eficaz en virtud de los futbolistas que tienes y luego hacer ataques con generación de espacios para aprovecharlos y contraataques cuando sea posible. Pero a mí me gusta atacar, circular el balón por atrás, que esa circulación sea correcta y, cuando lleguemos al último tercio, ahí sí, aceleremos. Si hay que dar diez pases, o doce o quince, se hace. Y a mí me gusta. Pero si en esa secuencia, en el ocho, en el nueve, surge el espacio para progresar, hay que hacerlo y no repetir un pase». Marcelino en <a target="_blank" href ="http://www.martiperarnau.com/club-perarnau/entrevista-a-marcelino-garcia-toral/">«ClubPerarnau»</a>.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Huelva (05-07) y en Santander (07-08), Marcelino García Toral lograría escribir varias de las páginas más brillantes en la larga historia de sus respectivos clubes, impulsaría la carrera de muchos de sus futbolistas, demostraría su atrevida idea de juego, acumularía numerosos <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Trofeo_Miguel_Mu%C3%B1oz">éxitos individuales</a> y se haría merecedor de tantos elogios como uno sea capaz de imaginar. De la noche a la mañana, sin que nadie le esperara ni anunciara su llegada, el asturiano se convirtió en el hombre de moda del fútbol español.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">No tardó en demostrar su ideario: 4-4-2, solidez y mucho contragolpe</span>Desde el primer momento, en el Recreativo su estilo encajó a la perfección con una plantilla que aunaba frescura arriba, calidad en el medio y veteranía atrás. Su ascenso a Primera fue incuestionable: campeón con dos puntos de diferencia, equipo más goleador y equipo menos goleado. Pero lo mejor todavía estaba por llegar. Una vez en la máxima categoría, el decano del fútbol español logró una histórica octava plaza tras dejar varias noches para el recuerdo como aquella, tan gélida como triste, en la que tomaron el Santiago Bernabéu con un contundente 0-3. <i>«Si el rival tiene un cañón y nosotros una escopeta, hay que pensar en romperle el cañón. Eso para empezar. Sin esa premisa estamos muertos. Después, ya se trata de buscar nuestro juego y crear cuatro o cinco ocasiones, que las crearemos»</i>, solía <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2007/12/01/futbol/1196504166.html">explicar</a> el técnico asturiano. Durante aquel partido, el Recreativo de Marcelino exhibió y resumió su estilo en 90&#8242;: con un 4-4-2 muy ordenado y trabajador cerró todas las vías creativas -que no eran muchas- del Real Madrid de Fabio Capello, propiciando que los espacios no tardaran en aparecer para que la velocidad de Sinama-Pongolle y, sobre todo, de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/01/lo-mejor-de-ikechukwu-uche/">Ikechukwu Uche</a> destrozaran la dorada cadera de Fabio Cannavaro. Un planteamiento que, además, lograba exprimir el talento de Viqueira lanzando y la calidad en banda de Santi Cazorla, que aprovechó su cesión para hacerse un nombre. El Recre de la 2006/2007, como lo hace hoy el Málaga de Javi Gracia, funcionaba como un reloj, potenciando sus individualidades desde el trabajo colectivo. Una idea que, en su día, su mister <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2006/12/01/deportes/1164927608_850215.html">describió así</a>: <i>«Me gusta el equilibrio defensivo para robar el balón y atacar. Es el estilo que mantengo desde que soy entrenador. Cuando no tenemos el balón, todos a recuperarlo. Con el balón, hay que dar criterio al juego porque es la mejor forma de llegar a la portería. Si sólo dominas la defensa, dependes de las individualidades. Incluso cuando perdemos, seguimos tocándola. Defendemos la bandera del fútbol atrevido. También por los futbolistas que tenemos. En el Recre no hay jugadores poderosos y de gran estructura física, sino chicos pequeñitos, rápidos y hábiles, sobre todo de medio campo adelante. Hay que aprovecharlo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Considerando que se <i>«había acabado un ciclo»</i> y que <i>«en unos meses se podía estropear los éxitos del pasado»</i>, Marcelino abandonó Huelva para asumir el banquillo del Racing. Había tenido ofertas del Betis, del Dépor y un acercamiento del Zaragoza, pero sería en Santander donde intentaría seguir contando por éxitos cada una de sus experiencias como entrenador. Y así fue. El año de su Racing fue histórico. En Liga se consiguió la mejor clasificación <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/es/e/e29.html">desde 1935</a> con una sexta plaza que conllevaba disputar competición europea por primera vez en la larguísima vida del club santanderino. Un premio mayúsculo que, además, se vio acompañado por un magnífico papel en la Copa del Rey, donde también alcanzó por primera y única vez las semifinales del torneo tras eliminar al <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tCcY3m87QPk">Athletic Club</a> en San Mamés. Santander nunca fue más feliz que con Marcelino en 2008. El Sardinero se llenó diez veces de forma consecutiva, se alcanzó el récord en el número de socios y la ciudad entera vibró cada fin de semana con un equipo que, además, sentía muy suyo. Levantado sobre una sólida defensa (Toño; Pinillos &#8211; Oriol &#8211; Garay &#8211; Ayoze), equilibrado por un potente doble pivote (Colsa &#038; Duscher), potenciado por el recorrido de los extremos (Jorge López &#038; Óscar Serrano) y acabado con la movilidad de sus puntas (Munitis &#038; Smolarek), el Racing se convirtió en un gran hueso para todos sus rivales. <i>«Trabajo el ataque igual que la defensa, pero siempre con el balón. No concibo un equipo que sólo se defienda»</i>, <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2006/12/01/deportes/1164927608_850215.html">comentaba</a> Marcelino. Su equipo esta vez no tenía tanta chispa y gol como en Huelva, pero a cambio edificó el tercer mejor sistema defensivo de la Liga -que no defensa, porque para él todos defienden y todos atacan-. En cambio, como en el CD Lealtad o en el Recre, Marcelino se marchó antes de lo que suele ser normal. <i>«Lo único que quiero decir es que no soy un desagradecido»</i>, <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2008/05/21/actualidad/1211354517_850215.html">comentaba</a> antes de argumentar <i>«lo difícil que era superar esto»</i> y reconocer que en su decisión había <i>«una parte de miedo»</i>.</p>
<blockquote><p>«En la vida tienes que tomar decisiones, muchas veces, que la situación te obliga y no es lo que quisieras. Pero se dan una serie realidades que te obligan a tomar resoluciones que con el corazón nunca lo harías. Siempre digo que tienes que vivir. Eligir una profesión para bien o para mal conlleva tomar decisiones. Siendo entrenador he pasado por todos los escalafones. Como técnico del Sporting tuve que tomar una decisión de si quería ser entrenador profesional y buscar una estabilidad económica para mi familia. El corazón me hubiera dicho que nunca abandonara Asturias, fue una decisión muy complicada. Mi hijo tenía trece años, me separaba de mis padres e íbamos a una aventura a Huelva. Económicamente, salí perjudicado de mi situación en el Sporting. En Huelva volvió a suceder lo mismo, éramos felices, pero la profesión nos obligó a tomar una decisión dura. Llegamos a Santander y hemos vuelto a estar felices. Ahora se vuelve a repetir la historia y la profesión nos obliga a tomar una decisión que con el corazón no tomaríamos. A ver si dentro de un tiempo podemos decir que acertamos. Lo sabremos por la felicidad que tenga la familia, a nivel profesional y personal». Marcelino en <a target="_blank" href ="http://www.eldiariomontanes.es/20080425/deportes/racing/marcelino-veces-tomas-decisiones-20080425.html">«El Diario Montañés»</a> en 2008.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de ir progresando como técnico, encadenando éxitos y haciéndose un sitio en el fútbol patrio, a Marcelino le llegó el momento de dar un salto cualitativo. Primero lo intentó con el Zaragoza (08-10) y, tras regresar de forma puntual a Santander (10-11) para <a target="_blank" href ="http://www.lasprovincias.es/v/20110511/deportes/futbol/racing-asegura-permanencia-20110511.html">salvar al Racing</a> del descenso, más tarde con el Sevilla (11-12), pero ambos destinos no pudieron resultar más fallidos. De lo vivido en La Romareda, donde fue destituido el segundo año tras ascenderles a la primera, el asturiano dice que firmar fue posiblemente <i>«la peor decisión»</i> que han tomado como cuerpo técnico. Sobre lo ocurrido en el Ramón Sánchez-Pizjuán, donde apenas pasó seis meses, Marcelino no es tan tajante, pero reconoce que <i>«por decisiones que no tomaron»</i> durante el verano fueron incapaces de <i>«modificar la dinámica negativa»</i> y eso les arrastró. ¿Qué sucedió en realidad? ¿Qué hay detrás de los únicos fracasos de Marcelino? ¿Qué errores pudo cometer? ¿No estaba preparado? <a target="_blank" href ="https://twitter.com/Chemaerrebravo">Chema R. Bravo</a> (Heraldo de Aragón) y <a target="_blank" href ="https://twitter.com/carlosperezED">Carlos Pérez</a> (Estadio Deportivo), dos periodistas que vivieron desde muy cerca su día a día, nos ayudan a responder a estas preguntas que, más que explicar sus tropiezos, aclaran los porqués de sus éxitos.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">En Zaragoza vive dos años muy diferentes, hasta que es destituido</span>Lo primero que hay que decir es que Marcelino García Toral, como técnico, siempre ha demandado el máximo control de toda la estructura deportiva del club. Precisamente este hecho fue el desencadenante de que en el verano de 2008 firmara por el Zaragoza y <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/noticia/valencia-negocia-marcelino-garcia-toral/comentarios">no por el Valencia</a>. En la capital aragonesa le ofrecieron lo que pedía para devolver al equipo, que se había preparado para entrar en Champions y acabó descendiendo, a la élite. <i>«Marcelino llega por la idea de club que <a target="_blank" href ="http://www.heraldo.es/noticias/deportes/marcelino_garcia_toral_haremos_futbol_moderno_solidario_dinamico_intenso.html">se le promete</a>. Él tendría un peso principal en la configuración del proyecto. Tendría mano libre en todo: desde remodelación de la ciudad deportiva, fichajes, plan de cantera, área médica, jardinería&#8230;»</i>, nos cuenta Chema. En base a esto, durante el primer año se reforman los campos de entrenamiento, contratan endocrinos, invierten en novedosas máquinas y, además, cumplen con sus peticiones deportivas firmando a Arizmendi y Jorge López. Sin embargo, tras ascender todo cambia: <i>«El Zaragoza enloquece en sus adentros. Llega Poschner de director general y se monta un lío terrible en los despachos durante el verano. Marcelino, por la salud del grupo, aguarda. Está a punto de dimitir a mitad de agosto. No le traían nada: ni central, ni lateral derecho ni delantero. Solo cumplen con Uche, petición suya, y Pablo Amo. [&#8230;] Su proyecto se desmorona, siente injerencias, se enfrenta con los dirigentes y estos, en cuanto pueden, se lo pulen. Aun así, quizá es la única vez que he visto a una grada apoyar a un entrenador cuando lo iban a despedir»</i>. Pese a todos estos problemas, Chema logra destacar dos hechos en su paso por Zaragoza a los que da mucho valor: el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/historia-gabi-fernandez-capitan-atletico-de-madrid-campeon-liga/">trabajo con Gabi Fernández</a> y la modernización metodológica. En el caso del ahora capitán atlético, <i>«es Marcelino el que le hace perder varios kilos para convertirle en un jugador de presiones largas, de resistencia y capacidad de fatiga en lo defensivo»</i>. En cuanto a lo técnico, <i>«puede asegurarse que él fue quien introdujo al Zaragoza en la modernidad de la preparación táctica y física»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En Sevilla cogió las riendas de una plantilla preparada para Bielsa</span>Un trabajo muy meticuloso de repetición constante, basado siempre en situaciones de juego con 11&#215;11 y con mucha preparación de las jugadas de estrategia que también cautivó a los <a target="_blank" href ="http://www.estadiodeportivo.com/carlos-perez/2015/02/28/amigo-marcelino/38118.html">dirigentes sevillistas</a> pese a los problemas deportivos que vivió el equipo con Marcelino. Carlos Pérez recuerda que, cuando se fue, <i>«Monchi dejó entrever, &#8216;con todo el dolor&#8217; de su corazón, que le echaba porque así lo dictaban los resultados. Estaban seguros de que destituían a un buen entrenador y, seguramente, de que él no era el culpable de la situación. De hecho, Del Nido tomó la palabra primero y dijo que prescindían de Marcelino pese a que habían podido constatar que era un técnico altamente cualificado»</i>. Si el asturiano no pudo triunfar se debió, principalmente, a dos motivos: la dinámica del club y la planificación de la plantilla. El Sevilla, durante el verano de 2012, se encontraba en una situación de transición que parecía necesaria pero que la dirección deportiva no terminaba de atreverse a realizar con todas las consecuencias. <i>«Había exceso de fichas elevadísimas -lo que exigía ir a Champions sin haber plantel para ello- y pesos pesados, algunos acomodados y otros enfrentados con Marcelino por no ponerles como titulares. Es un problema que venía de antes y que ni Manzano, antes, ni Míchel, más tarde, tampoco supieron atajar»</i>, nos explica. Pero, por si fuera poco, la dirección no había configurado el equipo para Marcelino, sino <a target="_blank" href ="http://sevilla.eldesmarque.com/sevilla-futbol-club/39335-bielsa-aun-en-rosario-viajara-a-sevilla-para-hablar-con-del-nido">para Marcelo Bielsa</a>. <i>«Se fueron contratando jugadores versátiles del gusto del &#8216;Loco&#8217;, como Coke, Trochowski, Cáceres o Manu del Moral»</i>, comenta Carlos Pérez, lo que junto a las lesiones de Kanouté y Negredo evitó que el asturiano sintiera como suyo el plantel. De ahí su reflexión sobre las <i>«decisiones que no habían tomado»</i> a comienzo de temporada. O <a target="_blank" href ="http://canalplus.es/play/video.html?xref=20131107plucanftb_10.Ves">su frase</a> antes de ser destituido: <i>«El presidente Del Nido y Monchi no serán culpables si toman la decisión de destituirme. No sería injusto hacerlo»</i>. Marcelino sentía que no había estado acertado eligiendo destino, llegando así a dos clubes donde, por las promesas incumplidas o por la dinámica negativa, no pudo realizar una labor que, a tenor de lo visto, requería que todos los estamentos fueran en la misma dirección.</p>
<blockquote><p>«El Villarreal es un club que podía entenderse como pequeño en algunos aspectos y como muy grande en otros. Es muy grande en rigor, en estructura, en las relaciones… Tuvo un golpe durísimo, que fue el descenso inesperado, pero las bases no se cambiaron. Lo que era realmente prioritario no se cambió. Luego llegamos gente nueva, pero la gente que viene se introduce en una manera de hacer las cosas. Aquí desde el primer día te dicen cómo es el Villarreal y, cuando luego llegas, te encuentras que es mucho mejor de lo que incluso te habían dicho». Marcelino García Toral en <a target="_blank" href ="http://canalplus.es/play/video.html?xref=20131107plucanftb_10.Ves">«Espacio Reservado»</a>.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tanto Marcelino García Toral como su importante cuerpo técnico, compuesto por Rubén Uría (segundo entrenador) e Ismael Fernández (preparador físico), tenían que acertar con su siguiente equipo. Ya no tendrían tantas ofertas ni, a buen seguro, éstas serían de equipos con aspiraciones Champions, pero esto nunca fue lo más importante para ellos. Para trabajar, rendir y poder triunfar, siempre en este orden, su experiencia les había demostrado que necesitaban un club que les diese plenos poderes en materia deportiva, una plantilla adaptada a su modelo de juego y un grupo humano con el que poder establecer rápidamente una sintonía. Todo esto, pese a las dudas iniciales que le hicieron firmar en enero de 2013 y <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2013/01/14/futbol/equipos/villarreal/1358160697.html">no en julio de 2012</a>, Marcelino García Toral lo ha encontrado en Villarreal; un club con una identidad, un modelo y una reputación que le convierten en ejemplo dentro del fútbol europeo.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">En el Villarreal tiene todas las herramientas para seguir triunfando</span>Bajo esta realidad, primero entregándole el equipo a Cani (con Bruno Soriano) y más tarde a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/analisis-tactico-atletico-madrid-0-villarreal-1-vietto/">Cheryshev</a> (con Luciano Vietto), su Villarreal ha ido evolucionando como conjunto sin dejar de cumplir los objetivos marcados y acercándose, cada vez más, a su ideal de juego. Si en un principio el <i>«Submarino»</i> quería combinar más, asentando a sus pivotes en el piquito del área, ahora han perfeccionado y verticalizado su contragolpe, ganando todavía más ritmo y velocidad respecto al año pasado. <i>«El contraataque es algo a lo que no se debe renunciar en el fútbol, porque creo que el porcentaje mayor de goles que se consiguen en el fútbol son a través de la estrategia y el contragolpe. Para atacar contra un equipo con diez jugadores bien posicionados y replegados tienes que tener muchas condiciones, individuales y colectivas, si no es complicado. [&#8230;] Intentamos llegar el máximo número de veces posibles a la portería rival para tener más opciones de gol, ya que no tenemos grandísimos goleadores a nivel individual»</i>, explica el asturiano en <a target="_blank" href ="http://www.martiperarnau.com/club-perarnau/entrevista-a-marcelino-garcia-toral/">«ClubPerarnau»</a>. Sus medidas reflexionas explican un éxito que no es casual y que va más allá de su eterno 4-4-2, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/declaraciones-entrenadores-liga-bbva-2014-2015-jornada-25/">de los nombres que lo forman</a> y de los estados de forma puntuales. Porque el Villarreal, vaya en cuarta como antes o en quinta como ahora, es un equipo cohesionado que defiende y que ataca como un único ente, llegando a jugar tan de memoria que es muy habitual verles repetir combinaciones de forma exacta u observar cómo alguno de sus puntas, como Uche o Vietto, dan pases sin haber visto previamente al compañero. Un desempeño perfecto en el terreno de juego que, evidentemente, nace con la obsesiva repetición en los entrenamientos, crece con el juego de posición y, por supuesto, se desarrolla gracias al talento de los futbolistas. Con tiempo, margen y apoyo, Marcelino ha vuelto a mostrar en El Madrigal todas las virtudes que le definen como profesional.</p>
<p style="text-align: justify">El laborioso ascenso, la clasificación para la Europa League, las históricas semifinales de Copa del Rey y todos los elogios que hoy día acompañan al <i>«Submarino»</i> no son más que la consecuencia de ello. <i>«Yo estoy feliz aquí. Se dan las condiciones óptimas para trabajar: unos dirigentes fantásticos, que respetan mi trabajo como profesional y persona, además de una plantilla extraordinaria, la cual nos hace disfrutar al cuerpo técnico de nuestro trabajo»</i>, <a target="_blank" href ="http://canalplus.es/play/video.html?xref=20131107plucanftb_10.Ves">explica</a> mientras abre ligeramente la boca para esbozar una modesta sonrisa. Marcelino, que se define realista y que ve imposible entrenar a un Real Madrid o un Barcelona, reconoce que <i>«entrenar a la Selección sería un gran colofón a una carrera como entrenador»</i>. Más tarde habla de utopía, de que es <i>«como que te toque la lotería»</i>, pero en sus ojos y en su rostro se puede vislumbrar las emociones que siente al contemplar dicha posibilidad. Se le ve esa ilusión con la que comenzó en los clubes de su tierra, esa modestia con la que hizo historia en Huelva y Santander, esa misma tranquilidad con la que asumió los tropiezos de Zaragoza y Sevilla, y ese jovial atrevimiento que muestra cada día en El Madrigal. Ya han pasado casi 17 años desde que abandonara Villaviciosa. En este tiempo no ha perdido su gesto amable, ni su manía de no ver los penaltis ni ese impulso que le hace celebrar cada gol como si fuera el último. Lo que Marcelino García Toral sí se ha ganado en este viaje, además del cariño de todas y cada una <a target="_blank" href ="http://www.estadiodeportivo.com/carlos-perez/2015/02/28/amigo-marcelino/38118.html">de las aficiones</a> que ha defendido, es el derecho a disfrutar y soñar. Justo lo que esta noche hará, una vez más, su exquisito Villarreal CF.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/historia-jorge-jesus-cinco-temporadas-entrenador-benfica-diez-titulos-despedida/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/unai-emery-carrera-como-entrenador-pasado-futbolista-metodo-filosofia-almeria-valencia-sevilla/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>El delantero de las Casas Baratas</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Nov 2014 02:59:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marc Roca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[ice mucho de un barrio que su tejido de ramblas y callejuelas se extienda entre “el Polígono” y “las Casas Baratas”. Así es Bon Pastor, símbolo perenne de la Barcelona obrera, cuna de los “otros catalanes” a los que bautizó Paco Candel en su gran retrato de la aventura migratoria que precedió a la tan [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>ice mucho de un barrio que su tejido de ramblas y callejuelas se extienda entre <i>“el Polígono”</i> y <i>“las Casas Baratas”</i>. Así es Bon Pastor, símbolo perenne de la Barcelona obrera, cuna de los <i>“otros catalanes”</i> a los que bautizó Paco Candel<span id="more-145301"></span> en su gran retrato de la aventura migratoria que precedió a la tan diversa sociedad catalana de nuestros días. <a target="_blank" href ="http://youtu.be/kDhtnxDdfJY?t=4m42s">Bon Pastor</a> es un barrio muy suyo: de calles estrechas, poco tráfico y mucha vida callejera. Un barrio donde algún corrillo de sillas comparte el adoquinado con porterías imaginarias delimitadas por farolas, pequeños portales y mochilas escolares. <i>“¡Cuidao con esa pelota, niño!”</i>. El hogar de Sergio García es, en definitiva, un vivero de ese fútbol que, según dicen tantos que ya estamos hartos de oírlo, sólo se aprende en la calle. Un juego apasionado, eso seguro, pues gusta más que la escuela. ¡Y astuto! Pues la picardía sortea dureza e injusticias sobre un tapiz de adoquines. Pero sobre todo generoso y combativo bajo una máscara chulesca, la que cubre el rostro orgulloso de quien enaltece el valor de librar sus propias batallas.</p>
<p style="text-align: justify">Que mejor que la <i>“noche del gazpacho”</i> para la presentación en sociedad de este hijo de Bon Pastor. Era una madrugada de septiembre y el Barcelona recibía al Sevilla en un horario atípico que se amenizó con prolegómenos festivos alrededor del Camp Nou. En la previa no faltaron el gazpacho y los embutidos; sobre el césped, por lo menos hasta que un brasileño risueño inmortalizó la fecha con un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_IQNdf_sajI">derechazo de excepción</a>, el picante lo puso un joven delantero de movimientos agudos y extraño pelaje. <i>“Aquest nano és bo, eh?”</i>, cuchicheaba la grada. Sergio García, todavía hoy máximo goleador histórico de la cantera barcelonista, debutaba de este modo con la misma camiseta que había vestido su gran ídolo Romario en lo que sería, contra todo pronóstico, el primer episodio de un paso discreto por el primer equipo azulgrana.</p>
<blockquote><p>Sergio García mostró detalles muy prometedores en sus escasas apariciones con el FC Barcelona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al chico se le esperaba desde hacía tiempo, pues no pudo tener mejor padrino. Fue el legendario cazatalentos Oriol Tort, un hombre que bien pudo haber descubierto una estrella en el bol del desayuno, quién apostó en primera instancia por este pequeño delantero de la Damm e insistió de nuevo por él tras un traumático exilio. <i>“Es demasiado bajo”</i>, opinaban algunos, por entonces. Y un nefasto estudiante en su etapa de formación, se podría añadir. <i>“¿<a target="_blank" href ="http://as01.epimg.net/futbol/imagenes/2004/07/21/mas_futbol/1090360819_740215_0000000001_noticia_normal.jpg">Y el peinado</a>? ¡Si parece un gitano!”</i>. Sergio García, que no era gitano pero sí lo eran sus mejores amigos, era uno de aquellos chavales cuya supuesta personalidad, antes siquiera de poder pronunciarse por si misma, despierta tantos prejuicios entre algunas mentes pensantes. Pero metía goles como churros, jugaba para todos y se impuso la evidencia: ese pequeño delantero de Bon Pastor iba a convertirse en un futbolista excelente.</p>
<p style="text-align: justify">Y no fue fácil. Cuando Sergio García llamó a la puerta <span class="pullquote_right">Pudo integrar el ciclo ganador del Barça</span>de Frank Rijkaard había que retroceder a los tiempos de los futbolistas con bigote para encontrar, en la figura de Paco Clos, el último delantero centro de la cantera azulgrana que había logrado perpetuarse en el primer equipo catalán. <i>“Ay, si se llamara Serginho&#8230;”</i>, pensó más de uno. Tan proclive a incorporar grandes talentos extranjeros en su tercio atacante, el Barcelona de la época era un ambiente extraño para un nueve de la casa que no impresionaba, a priori, por ningún rasgo desmedido. La llegada del delantero centro <a target="_blank" href ="http://www.blaugranas.com/media/galeria/25/0/8/9/2/n_f_c_barcelona_samuel_eto_o-3212980.jpg">más importante</a> de la historia moderna del club terminó de cerrar unas puertas que, en realidad, nunca se habían abierto de par en par.</p>
<p style="text-align: justify">A partir de se momento Levante, Zaragoza y Betis fijaron el rumbo de una carrera marcada por cierta fatalidad. Por el camino Sergio García creció y añadió matices a su fútbol: el escurridizo rematador de área que había surgido de la Masia se vio desplazado a los costados que tantas veces frecuentó su padre, extremo de pies refinados, en las categorías inferiores del fútbol catalán. La técnica y la calidad asociativa del delantero de Bon Pastor mezclaron bien con esos carriles exteriores que alimentaban la voracidad de una piernas vertiginosas. <i>“¡Es una bala!”</i>, exclamaba el comentarista. Extremo rápido y habilidoso, alternaba el desborde vertical con un punto de pausa y creatividad <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/jugadores-liga-equipos-modestos-potencial-champions/">que valía millones</a>. Cuando el Betis abonó un cuantioso traspaso por sus servicios, no obstante, la sombra del sambenito ya acompañaba al delantero: Sergio García había descendido con el Levante en un episodio menos llamativo que su siguiente desplome con el Zaragoza. Cuando la lustrosa plantilla bética consumó un tercer descenso consecutivo los coyotes tensaron sus orejas y se relamieron los hocicos.</p>
<p style="text-align: justify">¡Pero era campeón de Europa! En el episodio más feliz <span class="pullquote_left">A menudo jugó en banda y como segundo punta</span>de esta odisea el delantero de Bon Pastor fue convocado para disputar la <a target="_blank" href ="http://youtu.be/R_brDshg25Y?t=1m43s">Eurocopa de 2008</a>. Integrante de pleno derecho de la selección que cambió la historia del fútbol español, futbolista afín al discurso común de las grandes estrellas de esa generación, ese mismo verano Sergio García pudo regresar al Barcelona. <i>“Es que es bueno y de la cantera, ojo”</i>. Cuentan que a Pep Guardiola le gustaba la idea de repescar al delantero del Zaragoza para el gran proyecto de su vida. Al jugador se le presentaba de este modo una segunda oportunidad de subirse al carro del éxito culé tras perder, por los pelos, su plaza en el equipo de Frank Rijkaard. Cosas de la vida, tampoco esta vez se concretó el trato y quedó reservado para alguna realidad alternativa el escenario hipotético en el que Sergio García ocupó el sitio de Luís García, Gio Dos Santos, Bojan Krkic, Jeffrén Suárez o Pedro Rodríguez en el mayor ciclo triunfal de la historia azulgrana.</p>
<p style="text-align: justify">El delantero de Bon Pastor no regresaría a la Ciudad Condal hasta un par de años más tarde, cuando el Espanyol imaginó en el punta bético una buena opción para asumir, en Cornellà-El Prat, el papel de líder resolutivo que nunca le faltó en Montjuïc. Sergio García nunca había dejado de jugar bien pese a que la amargura del descenso verdiblanco, aliñada por el gran desembolso que supuso su traspaso, afeó en gran medida la percepción de su paso por la capital andaluza. <i>“Que este tío es un gafe, eh”</i>, se comentaba a la mínima ocasión. Sospechoso en su retorno a Barcelona, tras unos inicios algo dubitativos en la disciplina periquita, cuando incluso se llegó a cuestionar su determinación como punta de lanza del equipo, Sergio García se reencontró consigo mismo y <a target="_blank" href ="http://pericosonline.com/noticias/detall/23022/sergio-garcia-escollit-millor-jugador-per-les-penyes">reclamó con firmeza</a> el testigo de Raúl Tamudo.</p>
<blockquote><p>En las filas del RCD Espanyol el delantero catalán ha desarrollado un fútbol más maduro y decisivo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Que la gran estrella blanquiazul ha perdido exuberancia física respecto al punta veloz que desbordaba rivales con Víctor Fernández parece evidente. Que Sergio García ha mostrado la mejor versión de si mismo en el Espanyol, también. A la sabiduría acumulada con el paso de las temporadas, factor crucial en el juego de un delantero que toma tantas decisiones, cabe añadir su consolidación en el rol que siempre reclamó como propio: <i>“Yo soy delantero centro”</i>, dejaba entrever en cada entrevista, y no le faltaba razón. Su juego ya destacó bajo las órdenes de Mauricio Pochettino pero fue con Javier Aguirre, reinventor de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/como-juega-el-espanyol-javier-aguirre-analisis-sistema-tactico/">un Espanyol más crudo</a> y eficaz, que Sergio García se asentó como un ariete de enorme autosuficiencia, colmillo afilado y recursos infinitos. Presto a la ruptura o el apoyo, sus caídas a banda son diabólicas, en el área es un especialista y con el balón en los pies inventa lo que haga falta. Este futbolista habría cabido en cualquier vestuario del mundo.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“Falete”</i> es un hombre de gustos sencillos y hábitos arraigados. Le gustan las películas de Denzel Washington y el lomo con patatas. Ya no vive en Bon Pastor pero regresa cada semana a las calles de su infancia: lleva a su hijo a la piscina municipal, saluda a medio vecindario, regresa al antiguo <i>“Bar Manolo”</i> de sus abuelos y acude al peluquero de toda la vida, el único profesional al que permite trastear con su lacio cabello. Pero lo que en verdad le apasiona es el fútbol, y cuenta que cuando se preparaba para debutar en el Camp Nou Ronaldinho le dijo: <i>“hermano, juega como tú sabes”</i>. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9XoAxRM4F8E">El resto de la historia</a> es bien conocido.</p>
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		<title>Inspirado, confiado e imbatible</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Oct 2014 02:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[oberto Jiménez fue uno de los grandes nombres propios de la pasada jornada de la Champions. Su magnífica actuación ante la Juventus de Allegri no sólo le valió ser considerado «santo y profeta» por una eufórica prensa griega, sino también ser elegido el «héroe del partido» por «Tuttosport» o, incluso, ocupar en exclusiva la prestigiosa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">R</span>oberto Jiménez fue uno de los grandes nombres propios de la pasada jornada de la Champions. Su magnífica actuación ante la Juventus de Allegri no sólo le valió ser considerado <i>«santo y profeta»</i> por una<span id="more-143768"></span> eufórica prensa griega, sino también <a target="_blank" href ="http://www.tuttosport.com/calcio/champions_league/2014/10/22-310132/Champions,+Kasami+condanna+una+Juve+irriconoscibile">ser elegido</a> el <i>«héroe del partido»</i> por <i>«Tuttosport»</i> o, incluso, ocupar en exclusiva la prestigiosa <a target="_blank" href ="http://tmw-foto.tccstatic.com/storage/album/thumb1/511ea537d7f8ee3a59a7362c18c77fc9-55640-1414056485.jpeg">portada</a> de la <i>«Gazzetta»</i>. No había dudas. Era unánime: la derrota del campeón italiano ante el Olympiakos no se podía explicar sin mencionar con honores a Roberto. Con paradas a bocajarro, intervenciones por puros reflejos o estiradas al ángulo, el español frenó el constante asedio juventino hasta convertir en tres puntos el gol inicial de Kasami. Una victoria clave para los de Michel, pero si cabe todavía más transcendente para el portero fuenlabreño. </p>
<p style="text-align: justify">Y es que desde la temporada 2010-2011 en la que ocupó la portería del Benfica, su primera gran experiencia a nivel europeo, Roberto tiene una pequeña<span class="pullquote_right">Su experiencia en el SL Benfica fue muy mala</span> gran espina clavada en el corazón y en la memoria. Allí en Lisboa no llegó a sentirse inspirado en ningún momento, con lo que nunca pudo estar confiado y jamás pudo aparentar ser imbatible. Cuando no salía -muy- a destiempo en los balones aéreos, las manos le jugaban una mala pasada en los disparos lejanos. Y si no, medía mal un remate. La <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gnz4FiEx1n0">acumulación de errores</a> en unos pocos meses le enemistó con la grada hasta tal punto que Jorge Jesus, un técnico paciente, tuvo que sentarle en el último tramo del curso. Fue un año para olvidar. Un año del que quizás no te repones. Un año de los que dilapidan carreras que acaban de empezar. No por el crédito perdido, sino por la falta de confianza. Porque para un portero no hay delantero más letal que las dudas propias. Y Roberto, cuando regresó a Zaragoza, tenía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=N3MrcWqqT9s">muchos motivos</a> para no confiar en sí mismo.</p>
<blockquote><p>Los fondos de inversión fueron dirigiendo su carrera.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En ese momento, la lógica decía que su carrera necesitaba un sitio tranquilo, sin mucha exigencia mental y, a poder ser, con una defensa sólida que le ayudara a reencontrarse poco a poco.<span class="pullquote_left">En Zaragoza se exhibió pese a los problemas</span> Seguramente el escenario ideal fuera ese, pero en el Zaragoza se iba a encontrar todo lo contrario. Un club muy inestable, con una afición harta y un equipo que cuajó una de las peores primeras vueltas de la historia con sólo 12 puntos. Y, sin embargo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DBSbrFtwNXc">Roberto brilló</a>. Se exhibió. Su equipo hacía aguas por todos los lados, pero él mantuvo el barco a flote bajo palos tirando de reflejos, valentía y orgullo. Con el casco dañado, las velas rotas y el timón en el fondo del mar, pero sin hundirse. El posterior milagro, el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/the-great-escape/"><i>«Great Escape»</i></a>, tuvo como héroes a Lafita, a Apoño y, por supuesto, a Manolo Jiménez, pero nada de ello hubiera sido posible sin las paradas de su portero. En Zaragoza todavía se asustan al pensar cuántos puntos hubieran logrado en aquella terrible primera vuelta si no hubieran contado con Roberto. Más allá de la cifra, el destino era obvio: hubieran descendido en abril.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque suene extraño, los problemas del Zaragoza le habían ayudado. Por encima de todo, él es un portero que funciona a través de la inspiración y de la confianza. Su equipo necesitaba un héroe, y él necesitaba sentir que podía serlo. Con cada disparo crecía. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sEjE1sqxUF0">Era más grande</a>. Más fuerte. Más imbatible. Y como durante ese año Roberto recibió muchísimos remates, al final ocupaba casi toda la portería. Un estado de forma maravilloso, pero también efímero. Doce meses después, los maños terminaron bajando a la Liga Adelante con la cara B del madrileño: la de un portero irregular, inseguro en los centros laterales y cuyos errores le acercan todavía más al fallo. No fue lo de Benfica, pero tampoco lo de la temporada anterior. De todas formas, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/real-zaragoza/">al Real Zaragoza</a> <i>«entre todos los mataron y él solito se murió»</i>. Roberto no fue el culpable. Ni mucho menos. Simpemente volvió a evidenciar que ni es el portero más sólido , ni parece que pueda llegar a serlo.</p>
<blockquote><p>En Olympiakos se ha ganado el cariño y respeto de su afición.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sea como fuere, el balance de sus temporadas en La Romareda fue más que positivo y, por el momento, su salto al Olympiakos no puede si no tacharse de éxito rotundo. Además de la ya destacada actuación ante la Juventus, el año pasado fue uno de los grandes argumentos competitivos del equipo griego en Europa con mención especial al partido ante el Benfica. Aquel 5 de noviembre de 2013, Roberto volvió <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nyb10CeUJ-E/">a tener su día</a>. Volvió a ser insuperable. Los aficionados benfiquistas, la prensa portuguesa y hasta sus ex-compañeros se preguntaron en voz alta <i>«quién era en realidad Roberto Jiménez»</i>: si al que habían sufrido como uno de los suyos o como uno de los rivales. La realidad de su carrera nos dice que es ambos a la vez. Como el doctor Jekyll y el señor Hyde. Como sus dos años en Zaragoza. Pero si sigue estando igual de inspirado, confiado e imbatible que en este inicio, quizás toque revisar la historia. Un simple estado de forma jamás es eterno.</p>
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		<title>Iba a ser un crackazo</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jan 2014 03:01:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Eto´o]]></category>
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		<description><![CDATA[a carrera deportiva de Ikechukwu Uche ha sido atípica desde el primer momento. Emigró a España con 16 años para ganarse la vida como fuese, en el fútbol o de otra manera, y entre unas cosas y otras se vio deambulando por el balompié regional valenciano, castellano y gallego hasta que el Rácing de Ferrol [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a carrera deportiva de Ikechukwu Uche ha sido atípica desde el primer momento. Emigró a España con 16 años para ganarse la vida como fuese, en el fútbol o de otra manera, y entre unas cosas y otras se vio deambulando por el balompié regional valenciano,<span id="more-104746"></span> castellano y gallego hasta que el <a target="_blank" href ="http://www.racingclubferrol.net/">Rácing de Ferrol</a> accedió a firmarle un contrato. Era un crack; el Recre se lo olió y lo fichó por 40 millones de pesetas para cambiar su historia moderna. Dos cursos más tarde, Pichichi y ascenso a Primera. Lo entrenaba&#8230; Marcelino García Toral. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Las lesiones le han perseguido</span>Uche no era un goleador puro; se inflaba a meterla en la red por su extrema <a target="_blank" href ="http://youtu.be/vq3MLikpMsc?t=1m40s">superioridad individual</a>, porque era mejor que el resto y creaba ventajas impropias. Verlo jugar impactaba; era rapidísimo, poseía un regate mortal y siempre hallaba el modo de lucir sus dos virtudes, terminando muchas jugadas resolviendo ante el portero. Contextualizarlo ahora es difícil, pero debe hacerse el esfuerzo: el nigeriano <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HDAX5A_tqj0">tenía potencial para jugar la Copa de Europa</a> temporada tras temporada. Por desgracia, ya en ese mismo año del ascenso sufrió tres lesiones graves. Se perdió 14 partidos. Pese a alzarse como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Rf-UNoLhTKY">máximo</a> realizador, solo jugó 28 de los 42 encuentros. Y no contenta con esto, la mala suerte le reservaba dos roturas del ligamento cruzado y una de menisco para sentenciarlo.</p>
<blockquote><p>Con 30 años y tras muchos palos, la madurez de Uche es total.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En enero de 2013, de manera totalmente accidental, Marcelino García Toral e Ikechukwu Uche cruzaron sus vidas otra vez. El nigeriano hizo 8 goles en 8 partidos tras regresar campeón de la Copa África y juntos ascendieron de nuevo a Primera División. Ahora es otro Uche; debe pesar como entre 5 y 6 kilos más que su primera versión, va bastante más lento y cuando se asoma a la banda, lo cual hace menos que sus compañeros Pereira y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/planeta-pequeno-mejores-segundos-puntas-liga-2012-2013/">Dos Santos</a>, regatear le resulta casi imposible; pero uno es ver cómo ha aprendido a jugar de espaldas al marco, a ordenar ataques y contraataques con sus toques de descarga y a moverse dentro del área y no puede dejar de preguntarse qué hubiera sido de su carrera si la plenitud de su cuerpo hubiese esperado a la madurez de su fútbol. Si fuese egoísta, Marcelino diría que <i>mejor así</i>, porque, si no, no lo tendría. Y Uche en esta Liga <a target="_blank" href ="http://espnfc.com/player/_/id/30548/ikechukwu-uche?cc=5739">ya lleva 11 goles en 16</a> partidos (10 como titular). <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/05/395/">A propósito</a>, ¿no os suena de algo historia?</p>
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