La carrera de Manuel Pellegrini | Ecos del Balón

La carrera de Manuel Pellegrini


Al pie derecho de Manuel Pellegrini le llamaban cariñosamente “la empanada”. Dicho apelativo hacía referencia a la extraña forma de su empeine, la cual no era sino una consecuencia bastante evidente de haber padecido osteomielitis durante la infancia. Nada particularmente grave en realidad, pero sí muy destacable si hablamos de un futbolista… diestro. “Nosotros lo molestábamos por la forma que tenía, pero el se defendía diciendo que por eso le pegaba mal a la pelota”, suele recordar Sandrino Castec, compañero del chileno en la Universidad de Chile. “Tengo un empeine gigante. Pero nunca, nunca busqué excusas de por qué no toqué mejor el balón y de mi carrera quedé ampliamente satisfecho. Fue larga y la realicé mientras estudiaba, que tiene mérito”, se explicaba algo contrariado Manuel Pellegrini.

Manuel Pellegrini fue un central esforzado pero no muy talentosoNacido en Santiago de Chile en 1953, de familia acomodada y con una magnífica trayectoria escolar, amante de la pintura impresionista, de la música y de la lectura, Manuel Pellegrini no responde al perfil más habitual de jugador de fútbol. Silvia Ripamonti, su madre, además de recordar cómo su primera palabra fue “gol”, lo lo explicaba así: “Al principio no comprendíamos su obsesión por el fútbol como una profesión de vida, pero tampoco hicimos nada por impedírselo”. Manuel tenía la opción de elegir, y eligió el fútbol como la forma de demostrar al mundo quién era. Jugó 13 temporadas en la Universidad de Chile, marcó tantos goles como veces fue expulsado, fue 28 veces internacional y ganó un único título, la Copa de 1979. “Me parecía más a Puyol que a Piqué, por el rendimiento que saqué a mis limitaciones, por la jerarquía y el liderazgo en el juego pese a no ser técnicamente relevante. Fue más por la voluntad que por talento, pero conseguí lo que me propuse”, contaba. Durante ese mismo año 1979 también terminó la carrera de ingeniería civil, la cual obviamente compaginó con los entrenamientos, concentraciones y partidos. Sin embargo, esto no fue óbice para que Pellegrini fuera un ejemplo intachable como profesional. Jorge Socías, otro de sus compañeros en la U, explicaba cómo él era uno de los pocos que se quedaban después del entrenamiento a seguir entrenando. Ese esfuerzo extra duraba hasta una hora. Incluso dos si se terciaba. Manuel quería pegar al balón con la izquierda. “Se le metió en la cabeza”, decía Socías. Estaba decidido a compensar lo que “la empanada” no le dejaba hacer con su pierna buena, por más que él se empeñase en decir que eso no suponía una excusa para su falta de finura. Pero lo fuera o no, el hecho es que “trabajó tanto en eso que terminó siendo zurdo”.

No tenía pensado convertirse en director técnico hasta que se cruzó con Fernando Riera.

La historia de su pie derecho, las diferentes versiones sobre sus reacciones cuando sus compañeros le “molestaban” y la manera en la que él trató de solucionarlo, explican con bastante precisión la carrera de Manuel Pellegrini como futbolista y, por supuesto, como entrenador. Dicho esto, prolongar su carrera profesional de los campos a los banquillos no estaba en sus planes: “Tuve la suerte de encontrarme con una persona, Fernando Riera, que despertó una vocación en mí. Nunca se me había ocurrido. Nunca había pensado que sería técnico hasta los 30-31 años. Ahí comencé a hacer los cursos”. Pellegrini reconoce que el gran éxito de su vida fue tomar dicha decisión, pero que sin la figura de su maestro seguramente jamás se lo hubiera llegado ni siquiera a plantear. Ambos coincidieron en la Universidad de Chile entre 1978 y 1982, una vez Riera ya había hecho historia del fútbol chileno al convertirse en el primer jugador en jugar en Europa (Stade Reims 1950) y ser el único técnico con una larga carrera en el Viejo Continente (Benfica, RCD Espanyol, Oporto, Deportivo de la Coruña, Olympique de Marsella…).

Todo esto resulta especialmente importante porque lo que Fernando Riera hizo con Pellegrini no fue sólo despertarle la pasión por los banquillos, sino también la ambición por ser un DT importante en Europa. “Cuando comencé a entrenar tuve claro que necesitaba tres cosas: vocación, que la tenía; preparación, y me preparé mucho en ámbitos que consideraba débiles; y dedicación”, explicaba Manuel. Pero además de todo esto, también tenía claro su objetivo: entrenar al Real Madrid. No por ser madridista o por una afinidad especial por el club blanco, que es posible que también existiera, sino sobre todo por lo que representa: la cima de la montaña. Fue esa ambición, esa intención por trascender que, pese a que lo intenta, no puede esconder en cada una de las entrevistas que concede, lo que le hizo planificar paso a paso una trayectoria que debía acabar en el Santiago Bernabéu. El primer paso era comenzar en Chile, por supuesto, pero no pasar allí más de diez años. Después había que llegar al fútbol argentino, pues aquel sigue siendo la mejor plataforma de llegar a Europa y, especialmente, al fútbol español. Y una vez allí, si no firmaba directamente por un equipo grande, lo cual era poco probable, al menos tendría el foco cercano para poder seguir escalando hasta la cúspide.

Su etapa en Chile no duró más de diez años, pero no fue del todo provechosa.

En su primer trabajo, el club de su vida bajó por primera y única vezPor todo esto, no es de extrañar que su debut se produjera a los mandos de su Universidad de Chile. La institución estaba quebrada, en crisis técnica e institucional, lo cual de hecho había ayudado a Pellegrini a decidir retirarse como futbolista, pero pese a todo esto decidió asumir el equipo como entrenador. Y no salió bien, pues la U descendió por primera y única vez en su historia. “La juventud y la soberbia de que tenía una capacidad superior me llevaron a tomar una muy mala decisión”, reconocía él mismo. Pero no fue una mera cuestión de inexperiencia. A pesar de que había llegado tras pasar tiempo aprendiendo tanto en Inglaterra como en Italia, la tierra de su admirado Arrigo Sacchi, todavía no había completado su proceso formativo, así que decidió simultanearlo de la misma manera que ya lo había hecho con la universidad como futbolista. Eso le llevó, por ejemplo, a viajar durante un mes a Europa mientras su equipo peleaba por salir del descenso, objetivo que no alcanzó tras perder los cuatro partidos en los que su técnico no estaba presente. “Fue doblar o triplicar la apuesta”, vuelve a reconocer. Sea como fuere, más allá de los errores que pudo cometer y que así asume, Manuel tenía claro que el descenso era una opción. El club necesitaba una reconstrucción y el proceso que había iniciado el joven DT contemplaba ese posible escenario. Sin embargo, esto no restaba trascendencia al hecho: primer trabajo, primer varapalo. “Es cierto que estoy iniciando mi carrera como técnico, y ser el principal responsable de un descenso histórico para el club es algo que me golpea, pero tengo la seguridad de que cuento con la fortaleza para salir adelante en esta profesión”, insistía muy convencido.

Tras este paso atrás, Manuel Pellegrini decidió seguir formándose desde la distancia. Hizo multitud de cursos por Europa, estudió los metodos en Chile, asistió a numerosos entrenamientos… “Quería hacer una preparación importante para no fallar cuando tuviera una opción importante”, explicaba. Mientras continuaba este proceso se iniciaría con éxito en la construcción, un mundo para el que se había estado años preparando y para el que parecía destinado, pero que no era el suyo. Como él mismo comenta, aunque en este oficio cobraba “10”, en cuanto llegó la oferta de Palestino no dudó en aceptar los “2” que humildemente le ofrecía dicho club. Entrenar era su pasión. Su ambición. “Sin lugar a dudas, entrenar era una profesión de mucho menos prestigio seguramente, pues te estoy hablando de comienzos de los novena. […] Muchos de mis conocidos no podían creerlo. Decían que en Chile nunca había habido un técnico importante, aunque para mí Fernando Riera sí lo había sido. Por otro lado, mi señora también era ingeniera, con la que la parte básica, desde el punto de vista económico, la teníamos ya cubierta. Y tomé la decisión de ser entrenador”, comentaba un Manuel Pellegrini al que el hecho de que Chile no fuera Argentina, Uruguay o Brasil no sólo no le asustaba, sino que le servía de acicate.

En la Católica tampoco puedo triunfar al 100%Movido por ese impulso dejó un buen recuerdo en Palestino (semifinales Copa Chile 1991), ejerció como seleccionador Sub-20 de Chile, también como ayudante de la absoluta en dos Copas Américas, luego pasó sin dejar demasiada huella en O’Higgins y, finalmente, llegó a uno de los grandes, la Universidad Católica. Allí le esperaban Nestor Gorosito y Acosta con hambre de recuperar la Liga, pero en su camino se entrometió su antigua U, a la cual años atrás había ayudado a reconstruir, formar y fichar. Al final, en los dos años que Pellegrini permaneció en el San Carlos de Apoquindo lograría ganar una Copa Chile y una Copa Interamericana, pero los dos subcampeonatos ante la U de Marcelo Salas limitaron su impacto. Manuel Pellegrini habla de una “serie de factores no favorables en la federación”, amen de que su rival tenía mejor plantilla y de que, aun con esto, la afición vibraba con el equipo. Juan Carlos Benítez, su entonces presidente, hacía referencia a una “presión interna y externa” como factor para tomar la decisión. Lo cierto es que, fuera justa o injusta su destitución, el DT cumplía su octavo año en Chile sin pena ni gloria. Su plan peligraba.

A partir de entonces, Manuel Pellegrini fue dando pasos hacia adelante. En solitario.

Su éxito en Liga de Quito relanzó su carrera“Si hacemos un balance, y lo hice yo con mucha autocrítica, terminó el año 1996, llevaba casi diez años de trayectoria y mi carrera no estaba orientada hacia donde yo quería”, confesaba un Manuel Pellegrini que tuvo que añadir una escala a su particular viaje: Ecuador. Así lo seguía explicando el DT chileno: “El irme solo a Ecuador me permitió cumplir una necesidad: uno tiene que dedicarle una cantidad de horas importantes a esta profesión. Además, hubo un giro fundamental, pues en ese tiempo comenzó a salir el tema de la inteligencia emocional para tratar de conseguir un mayor rendimiento a través de la persona y no sólo de la táctica y la técnica. Fui juntando ambas cosas, después de un tiempo en Europa, utilizando el año 1997 y 1998 para reestructurar mi carrera y tratar de seguir aprendiendo, y tras eso Ecuador fue clave para seguir creciendo”. Allí había llegado casi de rebote. El presidente de la Liga de Quito buscaba entrenador, pidió a un embajador varios nombres y, aunque Pellegrini no era el primera de la lista, así le llegó una oportunidad que no desaprovecharía. Como él mismo comentaba se marchó solo, “dejando a un lado la nostalgia”, pues entendía que ni podía pedir a su mujer e hijos cambiar de vida ni, además, tampoco era lo ideal para seguir desempeñando su profesión. En numerosas entrevistas, Manuel habla de que para ser un gran entrenador “es mejor estar solo”, y así ha estado desde que en 1999 se trasladara a Quito. “Siempre hay un coste”, admite. “Un alto coste familiar”, afirma su hermano. No debió ser fácil, pero la decisión le salió tal y como esperaba. En Liga de Quito logró instaurar su modelo deportivo, cambió al club de abajo a arriba y, además, ganó su primer título liguero. Los problemas económicos le hicieron abandonar prematuramente el proyecto, pero entonces ya sí apareció su gran oportunidad: Argentina.

Llegar a Argentina tenía un objetivo muy práctico, pero también algo de desquite personal y nacional. Pellegrini comentaba en una entrevista que a los técnicos chilenos siempre se les ha infravalorado e, incluso, menospreciado en el fútbol argentino, así que eso de llegar, ver y vencer era algo que le atraía especialmente. La confirmación de esto fue el recibimiento que le hizo cierto sector de la prensa de San Lorenzo, la cual le dijo que llegaba para “construir los codos” que faltaban en el Bidegain. Su carrera como ingeniero despertaba cierta chanza, y de hecho es a partir de este momento desde que a Manuel Pellegrini se le conoce como “El Ingeniero”, un mote que a veces encierra respeto… y otras cierta burla. Más allá de esto, en Boedo a Pellegrini se le recuerda con el cariño que corresponde a un técnico que, con el club en crisis y sólo dos fichajes, logró ganar el Clausura con récord histórico de puntos (47 de 57) y conquistar el primer trofeo internacional del club de Boedo, la Copa Mercosur ante Flamengo. Lo consiguió con un juego ofensivo muy reconocible en el que el joven Leandro Romagnoli fue tomando un papel capital, pero también gracias a una sólida defensa en la que ya destacaba Coloccini. “Fue el mejor equipo que dirigí, porque tuvo la capacidad humana de creer en un técnico al que no conocía y que venía de un país futbolísticamente inferior, se sobrepuso a problemas extra futbolísticos, jugó muy bien y fue campeón acá y en el exterior”, decía un Manuel Pellegrini al que ya se relacionaba con River.

Pese al Clausura 2003, su etapa en River no fue la esperada por nadie“La idea es desarrollar el fútbol integral de River y espero que hagamos una muy buena labor”, comentaba el codiciado DT chileno, quien ya había despertado el interés de varios clubes mexicanos y europeos. River Plate suponía un nuevo paso adelante. Un grande de Argentina con resonancia internacional que, además, tenía un plantel más que interesante con jugadores de mucho potencial (Cavenaghi, Mascherano, Demichelis, D’Alessandro o Lucho González) y que no hacía tanto había tenido una era triunfal con Ramón Díaz. En cambio, el problema era precisamente ese. Desde que éste se fue por primera vez, el club se quedó con un vacío muy grande que ni siquiera el propio Ramón Díaz, en su segunda venida, había podido llenar. “Nuestro problema fue reemplazar a un ídolo como Ramón. Si en el medio hubieran pasado un par de referentes sin éxito, como ocurrió después, se habría valorado más lo de Manuel. Ganamos un título y disputamos la única final internacional de River en 12 años y terminó pareciendo un fracaso. Empezaron con que no interpretábamos el paladar, que los pasillos… y Manuel se cansó y liberó a los dirigentes”, explica Rubén Cousillas, el segundo de Pellegrini desde que el chileno llegara a Argentina y le ofreciera el puesto “a prueba durante tres meses”. Cousillas la pasó y ligó su destino al de Pellegrini, con quien comparte “una mirada similar”, según decía J.M. Llaneza.

En River, como comenta Cousillas, Manuel ayudó a levantar el Clausura 2004 y a llegar a la final de la Copa Sudamericana 2003. Pero el vacío personal que dejó Ramón Díaz, las elevadas expectativas fruto del pasado triunfal y la derrota en dicha final ante el humilde Cienciano de Cuzco (primer equipo peruano que ganaba un torneo internacional), le impidieron seguir poniendo en práctica su modelo. Por momentos River jugó bien, sobre todo en base al 3-4-1-2 que dispuso en la mayoría de ocasiones, pero el reto parecía demasiado complicado y ciertos acontecimientos (lesiones, la venta de D’Alessandro…) no ayudaron. Muchos aficionados millonarios, en la actualidad, se lamentan de la oportunidad que perdió River con Pellegrini, pero en el caso del DT no se puede decir que este tropiezo le viniera mal.

Villarreal sería el trampolín definitivo para alcanzar el objetivo de su carrera.

El Villarreal CF era un caramelo, y Pellegrini lo aprovechó al máximo“Sentí que una etapa mía en América estaba quemada. Tuve la posibilidad de ir a entrenar a México, con un contrato económicamente muy fuerte. Pero siempre pensé que de México a Europa no va nadie, pero de Argentina a Europa sí. […] El Villarreal era un club muy chico, pero también muy ordenado. Yo sabía que de allí no iba a salir campeón, pero era un paso adelante”, explicaba. Para Pellegrini el Villarreal suponía una oportunidad única. El club se presentaba como un proyecto ambicioso, atractivo, largoplacista y todavía por terminar de definir, lo que encajaba a la perfección con lo que era y buscaba el técnico de Santiago. En Villarreal ya se había instalado hasta una pequeña colonia sudamericana (Arruabarrena, Coloccini, Riquelme o Marcos Senna), con lo que la ecuación no podía ser más obvia: El Madrigal era ideal para Manuel. Y Pellegrini se demostró perfecto para el Villarreal. Durante los cinco años en los que coincidieron, el club castellonense logró un segundo puesto en la Liga 2008, disputó siempre competición europea y completó, cómo olvidarlo, aquella magnífica Champions League en 2006 en la que cayó en semifinales ante el Arsenal. Pero su legado va más allá de lo cuantificable en puntos, récords y hazañas, que no son pocas. Manuel Pellegrini consolidó en lo más alto uno de los proyectos más definidos, inteligentes e interesantes del continente europeo, por no decir el mejor y más estable. La fuerza que tomó el club desde entonces se comprueba todavía en estos momentos, pocos años después de un descenso inesperado y pocos días antes de disputar otra semifinal europea. La obra de Manuel Pellegrini en el Villarreal CF fue propia del más talentosos de los ingenieros, y además a su vez también le sirvió para dar a conocer su libro de estilo a todo el mundo.

Se podría decir que éste tiene tres capítulos tan definidos como complementarios:

1- No es ningún lírico. Aunque a Pellegrini se le reconoce y reconocerá por su atractiva propuesta futbolística con ciertos tintes sudamericanos, el chileno no quiere trascender jugando, quiere hacerlo ganando. “El primer resultadista soy yo, quiero ganar incluso jugando mal, pero creo que jugando bien se obtienen mejores resultados”, argumenta. Es una cuestión de pragmatismo, como el hecho de tener el balón: “El pase está relacionado con la posesión y el que tiene el balón está más cerca del gol. Sin balón no hay gol. Bueno, se lo pueden meter ellos, pero no suele suceder. Jugar contra el balón aumenta la posibilidad de perder, porque el ser humano tiene una cierta limitación de energía”.

2- Control atrás, libertad arriba. El propio Pellegrini lo explica sin eufemismos: “El trabajo táctico se hace de mitad de campo hacia atrás. De ahí hacia adelante pretendo que los jugadores tengan libertad. Me gusta jugar con dos centrocampistas centrales, uno con más técnica que otro, y ocupar las bandas, pero no con jugadores fijos. Eso nos haría más previsibles. Siempre pongo dos puntas porque no creo en los mediapuntas. No sé bien lo que hacen”. Esta declaración es de 2009, una vez el desencuentro con Juan Román Riquelme perturbó la paz de su Villarreal. Antes, en la mayoría de sus equipos, siempre había utilizado a un “10”. Sea como fuere, él se ha sentido más orgulloso de lo que hizo en los costados con los centrocampistas: “En España yo cambié la forma de jugar, usando medios sueltos en vez de mediocampistas fijos, y eso luego fue adquirido por la selección española. En la Liga, antes de mi Villarreal, ponían a delanteros en las bandas para hacer el ida y vuelta, y yo empecé con los mediocampistas móviles que producían espacios”. No fue el primero, pero es cierto que fue uno de los que técnicos que dieron fuerza a una tendencia que ahora es casi unánime en el fútbol español. Pero más allá de este detalle en particular, su diferente planteamiento de cómo se trabaja la defensa y el ataque casa a la perfección con otra de sus ideas básicas: “el entrenador es el 95% de un equipo durante la semana, pero el día del partido el 95% lo ponen los jugadores”.

3- La confianza en el entrenador. El affaire Riquelme marcó un antes y después en el proyecto del Villarreal, pero no desde el punto de vista negativo. Aunque es cierto que sin él se perdió potencial, también lo es que es entonces donde podemos hablar de la confirmación del proyecto, tanto del Villarreal como de Pellegrini. “Perder la semifinal de Champions fue algo que vivimos muy juntos de forma interior. Igual que la alegría de llegar. Fue una decisión difícil de adoptar, pero imposible de no tomar. Si quiere saber si la volvería a tomar: sí”, comentaba en su día. Esto viene a incidir en una sentencia muy elocuente que dejó en una entrevista de 2010: “No hay sistema perfecto. El sistema perfecto está en que el técnico consiga el compromiso de los jugadores con ese sistema. Los números de teléfono no tiene ninguna importancia. Cuando hay un equipo que está convencido de lo que hace y se compromete con el proyecto del técnico, ese es el mejor sistema para jugar al fútbol”.

Y, al final, llegó al Santiago Bernabéu. Con Cristiano Ronaldo, Kaka y Karim Benzema.

En el verano de 2009, Manuel Pellegrini alcanzó su objetivo de ser el entrenador del mejor club del Siglo XX. Lo hizo, además, en un año muy especial. La final de la Champions League se disputaba en el Bernabéu y, para ello, Florentino Pérez había regresado de la mano de Cristiano Ronaldo, Kaka, Karim Benzema o Xabi Alonso. “Era una súperproducción”, como decía Jorge Valdano. El técnico chileno no era la primera opción, tampoco la segunda y, según se ha conocido recientemente, tampoco la tercera ni la cuarta, pero su nombre estaba en la lista por méritos propios. Sobre todo en los concernientes a su estilo, que había sido la base del éxito del Villarreal. Una vez en el cargo, el objetivo era evidente: el Real Madrid debía volver a ocupar su lugar en la Champions League a base de victorias y títulos. El FC Barcelona venía de ganar un sextete histórico, pero en ese momento no había todavía una consciencia real de lo que iba a ser aquel equipo. Batirle era una posibilidad más, sobre todo tras la inversión estival. Si Manuel Pellegrini implantaba su modelo, en teoría, los éxitos llegarían. Pero ni esto era del todo así, ni tampoco “El Ingeniero” iba a poder darle la vuelta. El Alcorconazo, la eliminación en octavos vs Lyon y la Liga perdida, previo récord de puntos, fueron una sucesión de hechos demasiado dolorosa que, además, tampoco es que encontrase en el juego del equipo una medicina lo suficientemente potente.

Pellegrini da un gran peso a poder comunicar la emoción correcta¿Qué sucedió en el Real Madrid? ¿Por qué no pudo siquiera acercarse a lo logrado en Villarreal? ¿Por qué se quedó tan lejos? En los siguientes párrafos intentaremos reflexionar, no responder, sobre estas preguntas, pero antes resulta muy interesante detenerse a comentar varios extractos de una entrevista deliciosa que dio Manuel Pellegrini al “Levante-EMV”. En ella, de forma general, aborda los problemas relacionados con el puesto de entrenador. Comencemos. “El entrenador es una persona que tiene que liderar en todo, en mi caso con un grupo de 25 personas con diferentes edades, idiosincrasias, mentalidades…unidos por un interés común pero a la vez siendo cada uno muy ególatra. Alguien tiene que estar por encima del grupo e intentar aunar todas las personalidades en beneficio del colectivo”. Esto, en su opinión, le distanciaba de ser el “director de una orquesta”, pues en esta no se deja a “un grupo sentado en la tribuna mirando a los demás”, y también de la profesión de ingeniero que estudió porque “en el álgebra se manipulan términos extraños pero siempre se alcanzan resultados exactos, y en el fútbol las respuestas no son exactas”. Además, como detalle final, muestra de lo cómodo que parecía sentirse durante la conversación, el chileno dejó una confesión que pocas veces más ha repetido y que, para abordar por completo su figura, parece una pieza capital: “Tengo un pésimo genio. Hasta los 30 años me estuve peleando con todo el mundo, así que lo tuve que controlar. Soy nervioso y tengo una preocupación constante de que me estoy equivocando. Quien diga que no tiene miedo, miente. Hay miedos al dolor, a la salud, al fracaso… Lo que hay que saber es controlarlo, como la euforia, como la alegría. Pero no puedo ir por ahí transmitiendo miedos porque sería un desastre. Al contrario, además he de agarrar los temores y los estados de ánimo de los jugadores para absolverlos y superarlos”.

Primero en Málaga y después en Manchester City se ha repetido la historia de Villarreal y Real Madrid.

“El Real Madrid se equivocó desde el punto de vista que no entendió que Pellegrini toma un equipo para hacer un proceso. En alguna oportunidad le criticaron porque se había ido al Málaga después del Real Madrid, pero para él no podía ser una crítica. Era su proyecto. Lo hizo en Ecuador, en San Lorenzo, con el Málaga… Esa es su estrategia”, explicaba su hermano, Pablo Pellegrini. Y tiene toda la razón; así lo atestigua su carrera. Sin embargo, es bastante fácil imaginar lo complicado que debió ser para Manuel el hecho de vivir sólo una temporada en la máxima élite, y que ésta además fuera tan complicada y decepcionante. En sus palabras, ojos y gestos, se aprecia el cúmulo de sensaciones que debió experimentar. Dicho esto, el chileno siempre ha logrado levantarse con fuerza tras cada momento delicado. Lo hizo en Liga de Quito tras la Católica, en Villarreal tras River Plate y en Málaga tras el Real.

En Málaga demostró su capacidad para crear sistemas defensivos“Llegamos en un año difícil, con un plantel desequilibrado, pero rematamos bien ese año. La segunda vuelta fue de los mejores equipos de España, pero costó, porque la base era baja. Salimos del pozo y en el segundo año se realizó una inversión que nos permitía pelear con grandes equipos como el Valencia, el Atlético, el Villarreal, el Athletic o el Sevilla, instituciones que estuvieron arriba durante muchos años, quitando a Barcelona y Madrid. Logramos una plaza para la Liga de Campeones. Este último año ha sido inolvidable, consiguiendo que el Málaga desarrollara la mentalidad de jugar de igual a igual con cualquier equipo de Europa. Han sido tres años muy buenos a pesar de las dificultades que hemos tenido que superar”. No hay mejor resumen que las propias palabras de Pellegrini. Allí, en La Rosaleda, volvió a demostrar las bondades de su modelo cuando logra imponerlo. El Málaga se convirtió en una roca atrás (¡Toulalan!) que competía contra cualquiera porque luego, arriba, contaba con dos magos como Isco y Joaquín partiendo desde las bandas, las cuales ocupaban con decisión los laterales. El gaditano también tuvo momentos como segunda punta, en lo que fue una de las estampas más bellas que ha dejado el fútbol español en los últimos años. Eso sí, siempre comenzando desde atrás, como decía Demichelis: “Es completo en todas las líneas. Por haber sido defensor, trabaja muy bien a sus defensas. Fíjate en las estadísticas y verás que sus equipos suelen de los menos goleados”.

Al ManCity no ha podido dotarles de un estiloGracias a la resonancia de su gran éxito en Málaga, Pellegrini recibió una oportunidad que entonces sí pareció inesperada. El Manchester City, ya dirigido por “Txiki” Begiristain, buscaba a la persona que les diese un relato, un estilo y, por ende, un mayor palmarés: “Me habló de cosas comunes, me dijo que querían una identidad de juego, que no quería una imitación del Barça, que buscábamos una identidad propia. Y vi que había el armazón para llevarlo adelante, que había un proyecto concreto”. En cambio, tras tres temporadas, resulta evidente que el objetivo principal no se ha cumplido. Se cosecharon ciertos éxitos puntuales (Premier 2014 y Semis Champions 2016), pero el Manchester City no ha avanzado a la velocidad que se esperaba. El problema ha parecido de adaptación y convicción. Cada otoño el City parecía querer tocar mejor el balón con David Silva como gran protagonista, pero poco a poco esta intención se iba diluyendo hasta convertirse en uno de las más indefinidos del continente. Éste es un tema ya tocado en el reportaje “La diferencia entre París y Manchester”, así que no hace falta incidir demasiado salvo para sumar un hecho: el City ha pasado a semifinales siendo un equipo que no había sido nunca antes. Aprovechando que Yaya Touré no estaba en el campo, primero por lesión y después por decisión, el chileno ha querido morir matando con la versión más áspera -pero real- de su sello futbolístico. Y es que, aunque suene contradictorio e incoherente, el centro del campo compuesto por Fernando y Fernandinho es mucho más Pellegrini (Toulalan-Iturra & Josico-Senna) que uno con Yaya como capitán general. Como hemos comentado a la hora de repasar su manual de estilo, el DT chileno da libertad a los atacantes, pero no a los defensas ni a los centrocampistas centrales. Hasta reniega de los mediapuntas. Y tener en la sala de máquinas a un futbolista con alma y predisposición de “10” canchero no parecía lo más propicio para que el Manchester City jugara como deseaba su entrenador. Pero a fin de cuentas ésta ha sido su decisión. O su no decisión. Y así Yaya Touré, junto a la “falta de ambición y compromiso” que llegó a detectar Manuel Pellegrini durante el curso pasado, ha sido la imagen de su fallido proyecto.

Manuel Pellegrini conoce desde principios de año que no seguirá su trayectoria en el Manchester City.

Resumiendo: en Málaga y Manchester City se repitió, a pequeña escala, lo que sucedió en Villarreal y Real Madrid. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón para que se le resistan los proyectos de mayor entidad? ¿Qué le falta a Manuel Pellegrini? Lo primero sobre lo que hay que reflexionar es sobre la complicación de los retos que afrontó en los grandes que agarró. En River Plate no pudo llenar el vacío dejado por Ramón Díaz, ¿pero quién podría hacerlo? Desde que Ramón se fue en 2000 hasta que descendió en 2011, por El Monumental pasaron 16 entrenadores entre los que se encontraron mitos como Leonardo Astrada, quien también fue incapaz de lograrlo. El papel era un papelón. Como también lo era entrenar al Real Madrid en 2009. El proyecto era gigantesco, desde luego, pero ningún club en este siglo ha vivido un reto tan inmanejable como tenía el Real con el Barcelona de Pep y Messi. Los problemas que tenía el conjunto blanco no los podía solucionar cualquiera; los solucionó José Mourinho, al menos hasta cierto punto. Y en el City, más de lo mismo. Pellegrini no ha dotado de una identidad colectiva al club, pero el problema parecía heredado y estructural. Por eso, tras él, vendrá un Pep Guardiola que es per se una idea en sí mismo y que, sin mucho presuponer, todo apunta a que necesitará organizar una revolución.

La exigencia por ganar se le ha atragantadoEs decir, que aunque las oportunidades que recibió eran muy jugosas y él no pudo aprovecharlas, meterles mano no estaba al alcance de cualquiera. Que Pellegrini no lo lograse en ninguna ya dice muchas cosas, pero no se puede separar al hombre del contexto. Apuntado todo esto, lo que sugiere la revisión a la carrera de Manuel Pellegrini es que, como director técnico, hay algo que le falta para rendir con los equipos de expectativas más altas como lo hace con clubes sin tanta presión. ¿Es un tema técnico? ¿Táctico? ¿Emocional? Es posible que haya un poco de todo, pero lo cierto es que lo que el chileno consiguió de sus jugadores en Quito, San Lorenzo, Villarreal y Málaga no llegó a estar cerca de extraerlo en River, Madrid y Manchester City. Aplicando la teoría de la “Navaja de ockham”, lo normal es plantear que Pellegrini rinde mejor en territorios más pausados, largoplacistas y sin exigencias de títulos, donde puede ser él mismo y a la vez el hombre más importante. La estrella. Como lo fue en Villarreal de Riquelme. Quizás así se explica por qué en esos escenarios Manuel brilla con luz propia y en los más grandes parece apagado. Quizás así se entienda como un devoto de la lectura que leía varios libros al mismo tiempo cuando estaba en Villarreal, hace poco reconociera que en Manchester llevaba “seis meses sin leer ni un solo libro”

La carrera de Manuel Pellegrini habla bien a las claras de su yo entrenador y de su yo persona.

Pellegrini fue un niño que ni social ni físicamente estaba destinado a tratar de vivir del fútbol. Sus estudios, su melena, sus inquietudes, su familia y su famosa “empanada” parecían llevarle a un mundo muy diferente. Es posible que fuera precisamente esto lo que motivó al “Ingeniero”, una persona ambiciosa, metódica y orgullosa, a abrirse un nuevo camino lleno de retos que solucionar, enigmas que resolver y caminos que trazar. Quizás al final le faltó algo. Ese carisma barrial, ese talento genuino o, simplemente, un poco de la fortuna que sí tuvo al encontrarse con proyectos con tanto potencial como los de Villarreal y Málaga. Sea como fuere, de todo esto sólo pudimos darnos cuenta una vez llegó a lo más alto. Cuando llegó a esa cima en la que todo se extrema y en la que los matices no parecen tener cabida. En relación a esto, ayer Pellegrini afirmaba en “El País” que repasando su carrera no hubiera hecho nada distinto, que no cambiaría nada y que estaba orgulloso de lo que había hecho. No es para menos. Pero conociéndole de la forma que él mismo nos ha permitido conocerle, tenemos motivos para dudar de sus palabras. Cambiaría cosas, tomaría otras decisiones y quizás variaría algún destino. Porque Pellegrini es así: inconformista, perfeccionista, calculador e insaciable. Si no lo hubiera sido, jamás le hubiéramos conocido y ahora mismo estaría en Santiago, tranquilo, con su mujer, con menos bolsas en los ojos y un maletín idéntico al de su hijo, también ingeniero. Una vida que suena bien, pero no tan emocionante como disputar unas semifinales de Copa de Europa ante el club que ya tiene diez.


36 comentarios

  • edinssonfgm 26 abril, 2016

    Entendiendo la mala forma en la que en teoría llega benzema y cristiano el real deja de presentar su mejor versión, espero dominio de los de Zidane aunque sin mucha profundidad, me parece que una comunión luka-bale por la derecha es la clave del partido, deberían recordar sus partidos jugando con el totenham.

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  • Eldayan 26 abril, 2016

    Pero que joya de artículo por Dios!!!!!

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  • hola1 26 abril, 2016

    Fantastico. Una pena que no logro hacer demasiados en los dos mas grandes que entreno,Real Madrid y River Plate.

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  • @HenryHM_ 26 abril, 2016

    Qué bonito es despertar con 3 textos de estos de titulo grande que ya avecinan algo gordo. Alegrais las mañanas.

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  • morelli 26 abril, 2016

    Creo que los artículo de Quintana sobre entrenadores son los mejores de Ecos. Y ya no digo más.

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  • Marcelino 26 abril, 2016

    Fantástico trabajo, Miguel. Una auténtico trabajo de periodismo.

    Sobre el paso de Manuel Pellegrini por Europa, he de decir que la etapa más decepcionante para mí es la del Manchester City. Más allá de los resultados obtenidos, es un equipo donde no se ha visto la personalidad de Pellegrini (no ha dejado su sello personal) y que además ha evolucionado muy poquito. Su paso por el Real Madrid no fue bueno, pero aquel equipo sí reflejó el trabajo de su entrenador y tenía una identidad reconocible, luego las cosas fueron mal y resultó evidente que no era el entrenador adecuado en esos momentos.

    Respecto a su paso por Villarreal, Pellegrini es quien ha creado la imagen del Villarreal en el fútbol actual. Hablo de imagen en términos de percepción e identidad. Como ejemplo, en la retransmisión del encuentro contra el Real Madrid, los comentaristas seguían midiendo al Villarreal como si fuera el equipo de Manuel Pellegrini y no el de Marcelino García Toral.

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  • @migquintana 26 abril, 2016

    Muchas gracias, chicos. He disfrutado muchísimo escribiendo este texto, aunque no tanto con la documentación. Ha sido larga, extensa y complicada, porque la carrera de Pellegrini lo es también bastante. Pero ha merecido la pena. 😀

    @edinssonfgm

    Es un poquito incógnita. Pero si están bien físicamente, a mí me parece capital lo bien que veo a los jugadores del Real Madrid. Les veo finísimos. Casi que mejor que en ninguna otra primavera, donde siempre había algunas piezas que parecían agotadas. Esta temporada la cosa ha cambiado en ese sentido. Y en Vallecas se notó, de hecho.

    @Marcelino

    Comparto tu valoración. Pellegrini parecía que lo tenía todo (respaldo, capacidad e historia) para poder dibujar a un Manchester City diferente. No sé si mejor o peor, eso ya es otra cuestión, pero que fuese diferente a lo que había y parecido a lo que significa Manuel. Y no ha sido así. Insisto, creo que cada agosto-septiembre-octubre sí que veíamos a un City con una propuesta interesante con David Silva como estrella, sólo hay que recordar lo bien que comenzó esta temporada como director desde la mediapunta. Pero luego al final todo es demasiado Yaya Touré. Y como digo, ya no es cuestión de si esto es bueno o malo, sino de que simplemente no es Pellegrini… y éste no ha podido corregirlo tampoco.

    Respond
  • Abel Rojas 26 abril, 2016

    @ Marcelino

    Hasta hace 3 meses hubiera compartido tu opinión. Ahora mismo creo que este Manchester City de hoy y que ha jugado las eliminatorias de Champions tiene más "sello Pellegrini" que su Madrid.

    Quintana, ¿dónde dirías que Pellegrini es más valorado como técnico, en Chile, en Sudamérica, en España o en Europa? Y si lo ordenas de más a menos, mejor.

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  • @migquintana 26 abril, 2016

    Es complicado comentar esto. En Chile es, desde luego, donde más se le valora. Es importante entender el tema de que Chile no es Argentina o Uruguay a la hora de hablar de entrenadores. Sólo hay que fijarse de qué nacionalidad son los DTs que han revolucionado su fútbol: Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli son argentinos. Esa es la clave. Con lo que Manuel Pellegrini para Chile, en este sentido, lo es todo. Después, diría que todo está muy igualado entre España, Sudamérica y Europa. La percepción es parecida. Aunque diría que en Sudamérica, al no tener ninguna Copa Libertadores reseñable, sólo liguillas y demás, a lo que hay que sumar el recuerdo en River, no se le tiene tanta en estima como aquí.

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  • Marcelino 26 abril, 2016

    @Abel

    Pero este "sello Pellegrini" lo hemos visto demasiado poco, estamos haciendo una valoración global de su carrera y tras tres temporadas en Mancheste sólo lo hemos visto puntualmente. También querría ver que hubiera pasado de no lesionarse Yaya Touré, y no me refiero a la lesión del partido de esta noche (de estar disponible creo que hubiera ido al banquillo).

    Por cierto, ahora que se acaba la etapa de Pellegrini en Manchester, he de decir que a mí me parecería un fenomenal candidato para relevar a Vicente del Bosque al frente de la selección española

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  • Abel Rojas 26 abril, 2016

    @ XiscoRincón

    Yo no tengo tan claro que las decisiones deportivas de Pellegrini hayan probado tener una gran personalidad. Mi sensación es que en el Madrid y en el Manchester City no hizo lo que quiso y sabe, sino lo que los respectivos entornos consideraban que podía dar, que en mi opinión no terminaba de ajustarse a sus virtudes. Es un entrenador que hace concesiones contra su modelo por tal de "ser aceptado" lo más unánimemente posible. Lo cual es imposible, porque nunca llueve a gusto de todos.

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  • @XiscoRincon 26 abril, 2016

    @giorgioV8

    Solo pase de puntillas sobre Mourinho, no hay que sacar las cosas de quicio.

    @Abel

    En los equipos grandes le falta personalidad. Le falta el poder estar por encima de todo. Pero sí la tiene. al menos para equipos que no tengan esa entidad… Más que entidad… Diría esas figuras! hay ciertas figuras tan grandes que por desgracia están por encima de la mayoría de entrenadores, pero no es por el jugador en si mismo, es que el club, los aficionados, todos les damos esa posición a esos jugadores… Para gestionarlas hace falta una figura de igual o mayor entidad. Creo que Pellegrini en eso está un punto por debajo de los Simeone, Guardiola,… Pero en todo lo demás me parece un grandísimo entrenador… Probablemente que Yaya Toure no esté le venga de perlas al bueno de Pellegrini.

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  • Veneziano 26 abril, 2016

    Muy bueno el articulo Quintana …..muchisimas gracias !!!!

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  • A.S. 26 abril, 2016

    Buenísimo el artículo.

    "Ayer Pellegrini afirmaba en “El País” que repasando su carrera no hubiera hecho nada distinto, que no cambiaría nada y que estaba orgulloso de lo que había hecho. No es para menos. Pero conociéndole de la forma que él mismo nos ha permitido conocerle, tenemos motivos para dudar de sus palabras. Cambiaría cosas, tomaría otras decisiones y quizás variaría algún destino. Porque Pellegrini es así: inconformista, perfeccionista, calculador e insaciable."

    Yo también dudo de sus palabras. Y dudo precisamente por lo que se comenta previamente de que es una persona muy miedosa pero que esconde sus miedos. Supongo que uno de sus miedos sea reconocer que se equivocó y que se le vea como un hombre inseguro.

    Yendo al grano: estoy segurísimo de que se arrepiente de no haber adaptado el City a él, sino haberse adaptado él al City. ¿Y por qué? Porque en el momento en el que el City ha sido pelegrinesco, el City ha funcionado. Y a sus semifinales actuales me refiero, que coinciden con su apuesta por Fernando – Fernandinho en el MC. Touré y Pelegrini eran incompatibles, solo que su pasado en el Real Madrid le arrastró cuando llegó al City a apostar por su estrella…

    Respond
  • Gravesen 26 abril, 2016

    Abel Rojas

    No solo no pudo hacer lo que quiso, sino que también tubo pésima suerte con las lesiones. Recordemos la lesión de Pepe para toda la temporada cuando aún no había pasado ni un tercio de la misma, la pérdida de Cristiano Ronaldo durante dos largos meses, la anemia falciforme que sufre Lass los últimos cuatro meses (le hace perderse también el mundial), las constantes caidas y recaidas de la pubalgia de Kaka, la pérdida definitiva de Van Nistelrooy cuando se había recuperado perfectamente de sus dos anteriores lesiones…demasiado.

    Simplemente en el centro del campo el tenía la intención de un 4-2-2-2 con Alonso y Lass atrasados y Kaka-Granero delante, y acaba utilizando un Alonso-Gago con Van der Vaart-Granero (o Marcelo) delante. Hay mucha distancia.

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  • @Cmarquez1995 26 abril, 2016

    Bravo, Quintana. Bravo. A mí lo que más me sorprende de la figura de Manuel Pellegrini, es eso que comentas y que me parece muy evidente. Lo que transmite su rostro cuando es DT de un equipo gigante con respecto a lo que transmite cuando lo es de un equipo de "un perfil más bajo".

    Respond
  • vi23 26 abril, 2016

    Qué gran trabajo! Enhorabuena

    Respond
  • @migquintana 26 abril, 2016

    @Cmarquez1995

    Es que es una cuestión de comodidad, parece.

    A mí el tema de los libros me parece que no es ninguna anécdota banal. Manuel Pellegrini se fue a Europa solo, lleva muchos años viviendo solo, seguramente también muy refugiado en la lectura, y ahora en el ManCity lleva un tiempo sin leer libros. Creo que esto habla mucho del ritmo y la presión que nota en un contexto así. Y le pesa.

    @A.S.

    Es tal cual.

    Parece que Pellegrini sólo ha sido Pellegrini cuando sabía que Guardiola sería el técnico de la 2016/2017.

    Respond
  • @alexvidal93 26 abril, 2016

    Yo creo que en España se le tiene una alta estima a Pellegrini, o al menos es mi percepción. Los trabajos que hizo en Málaga y sobretodo Villarreal son de admiración. En Madrid una sola temporada no la veo valorable al 100 % y desde el alcorconazo estaba destinado a salir. En Manchester si que me deja dudas su trabajo. Sobretodo por que se veia un equipo anarquico y no con su sello, pero es cierto que ganó cosas. Pero para mi hubo un tramo de la temporada 13-14 es que el equipo estaba realmente bien, quizás no era un equipo super consistente pero cuando tenía esos arreones era algo brutal. Era la temporada en que Negredo parecía que se consagraba, y ese equipo tuvo la mala suerte de tocarle el Barcelona de Messi.

    Con respecto al Villarreal, creo que todos sentimos una pena demasiado grande con aquel penalti de Riquelme y aquella imagen de Roig lamentándose. Para mi es una imagen de infancia que nunca olvidaré. Para mi el Villarreal es uno de los equipos del Siglo XXI en España. En mi opinión el segundo equipo que mejor jugó al fútbol hasta ahora en España. Siempre recordaré al Villarreal por el Madrigal como un campo pequeño y un equipo con Cani, Cazorla, Senna etc jugando a uno dos toques de forma vertical y vistosa, de una forma que casi nunca he visto.

    Respond
  • Arroyo 26 abril, 2016

    Qué difícil figura la de Pellegrini. Creo que nos condiciona mucho su forma de ser y su ausencia de energía en su palabra porque su carrera es muy buena. Cuando entrenaba al Málaga llegó a ser de mis entrenadores favoritos. Su etapa en el City la verdad es que me ha dejado siempre muy frío pero es que es un entrenador consumado en la élite. Seguramente su etapa en el Madrid castigó mucho su credibilidad, unido a que no hay mensaje ni emoción en su discurso… pues no le ayuda a poner en valor sus grandes logros.

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  • Rodrigo 26 abril, 2016

    Que gran articulo y que gran entrenador. Lamentablemente aca en Chile no es apreciado como se debe. Aun le pasa la cuenta en cierta medida el descenso de universidad de chile y los segundos lugares con la católica, pero lo que mas duele en el chileno medio es el fracaso que tuvo Matias Fernandez en el Villarreal. Matias fue por lejos la mayor promesa que ha tenido el futbol chileno, bastante por sobre Alexis, Vidal o incluso Marcelo Salas. Fue a los 20 años el buque insignia de un equipo que dominó Chile y puso de pie a America (y ojo, compartió cabcha con Bravo, Valdivia, Vidal, Alexis y Humberto Suazo). Parecia destinado a ser balón de oro con jugadas maradonianas, pases que ponian al publico de pie y lanzamientos de falta que eran casi como un penal. Sumando todo, el hecho de que la gran esperanza del futbol chileno no se haya podido adaptar a europa generó una decepción tremenda y el principal chivo expiatorio para todos fue Pellegrini

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  • Héctor 26 abril, 2016

    Ahora que se sabe (desde hace meses ya) que Pellegrini no continuará en el City, en qué equipo le veis entrenando? qué proyecto le veis escogiendo viendo que no hay muchos banquillos libres , y que es un mister bastante apetecible para grandes equipos?

    Según noticias como esta: http://plazadeportiva.com/ManuelPellegriniesperau… , él antepone el proyecto al dinero que le puedan ofrecer, sonando mucho el proyecto del Valencia como próximo destino en vez de equipos con mucho dinero como el Zenit.. cómo veis el futuro del ingeniero chicos?

    Respond
  • Gonzalo 26 abril, 2016

    Una pregunta chicos, en una pirámide de entrenadores situando en primer escalón a los entrenadores TOP como Guardiola, Mou, Simeone… en qué nivel situaríais a Manuel Pellegrini?
    En el segundo escalón, en el tercero, ..o junto a ese grupo TOP?

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  • @Luismadrid1985 26 abril, 2016

    Buenas tardes,

    Un texto realmente recomendable y muy bien documentado. A mi me parece interesante saber que la carrera de Pelegrini estaba enfocada a llegar a la cima, es decir, al Real Madrid. Y de ahí creo que vino su fracaso. El, cumplido el sueño, ni se le pasa por la cabeza negarse rotundamente a vender a Robben y Sneijder a dos dias del comienzo de temporada. Eso Camacho no lo consintio, y Mourinho tampoco lo hubiera hecho. Esas bajas fueron fundamentales, pero, ¿qué iba a hacer él? ¿Irse un mes después de haber llegado a la cumbre? Fue un técnico debil desde el principio, y eso tenia que ver con el contexto màs que con el, obviamente. El dia que de fueron Robben y Sneijder se supo que no estaba preparado para entrenar al Real Madrid y triunfar.

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  • Polaquito 26 abril, 2016

    Me gusta interpretar que los deportistas o aún más los managers de los equipos plasman en sus respectivos deportes una forma partícular de ver la vida. Leyendo el texto de Quintana, uno conoce mejor no solo a los equipos y la forma de jugar de Pellegrini, también sus miedos, sus convicciones, sus creencias y sus victorias en la vida.

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  • Carlos Quintana 26 abril, 2016

    Yo que estoy en Sudamerica no siento que aquí se le tenga una especial valoración. En Chile, por compatriota claro que si, muchisimo. Pero no leo y ni veo con frecuencia que acá se tenga a Pellegrini como referencia de algo, ni en trayectoria.

    Y coincido plenamente con Abel, es un técnico que abusó (luego de lo de Riquelme) de lo políticamente correcto. Es que como si esa experiencia no la hubiese querido repetir bajo ningún concepto a pesar de que no le fue mal con ella. Le ha faltado carácter para erigir una personalidad de referencia y ser un técnico ganador.

    Respond
  • Miki17Sanz 26 abril, 2016

    Yo coincidí con Pellegrini en el Museo de Historia Natural de Londres e inmediatamente me mandó a callar en cuanto susurré su nombre. Dicho esto, no le hice caso y llamé al resto de la expedición que me acompañaba en el viaje de fin de curso para captar una instantánea de alcurnia. Le rogamos incluso, pero no hubo manera. Pellegrini no quería hacerse una foto con nosotros. De ninguna manera. De hecho, huyó en cuanto le delatamos. Era difícil. Éramos 40.

    No sé si esta anécdota sumará mucho al artículo, pero ahí la dejo para que cada uno saque sus conclusiones. La mía es que es un tipo tozudo, tozudo.

    Respond
  • danityla 26 abril, 2016

    Tenías razón @mgquintana, es un texto largo.
    De una longitud solo superada por su brillantez, añado yo.

    La sensación que me queda con Pellegrini siempre es que debe ser un tipo bastante peculiar. A ver, tú lo describes muy bien: familia acomodada, buenas notas, gusto por el estudio, en fin no es el típico producto de la calle de una barriada obrera en una capital sudamericana. Y eso debe influir mucho en su trato con los jugadores y diría que también con los directivos de los clubes.

    Personalmente siempre me sentí muy mal por lo poco que se le dejó trabajar en el Madrid, solo un año. Aunque tampoco tengo muy claro que hubiese mejorado lo conseguido. Ahora, vaya equipazo tenía el tío.

    Coincido con los que mencionáis que desde que se sabe que viene Pep, el chileno se ha relajado y ha tirado por su idea, sentando a Touré y construyendo desde atrás a su equipo. Malo para el Madrid.

    Respond
  • Aureli Sánchez 26 abril, 2016

    El artículo es sensacional. Pellegrini siempre fue un pragmático más que un lírico. Eso sí, da gusto ver jugar a sus equipos.

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  • @sgomezabente 26 abril, 2016

    Extraordinario artículo Miguel!

    Para entrar un poco en el mundo de las fantasías, me encantaría que la temporada que viene Pellegrini reemplace a Wenger en el Arsenal ^^

    Me da que puede armar un bloque defensivo competitivo y adelante dejar volar a Özil, Alexis y (esperemos) algún delantero de nivel xDD

    Respond
  • morelli 26 abril, 2016

    @Miguintana
    Lo de los libros que ya no lee es un datazo.
    Creo recordar que en una entrevista en El Pais un año antes de fichar por el Madrid (o puede ser durante el verano), Pellegrini afirmaba que su vida no era solo fútbol, que consumía otras cosas, y que eso, decía, le permitía ser mejor entrenador. Hacía un relato de si mismo grandilocuente y teorizaba sobre su propio éxitio.Y esto, creo que queda reflejado en el texto. Pellegrini es un tipo que está construyéndose a si mismo en busca de un ideal (bueno, como todos) pero que no lo consigue (como todos) y no lo admite. De ahí, a veces, la desincronización entre lo que es, lo que dice, lo que plantea y lo que imagina; entre lo que hace y al final hace. Es un tipo inseguro (creo que en parte su carisma radica en esto) pero que lo intenta ocultar con capas de soberbia e intelectualidad. Tal vez, sus relativos fracasos con equipos muy importantes radica en esta inseguridad, en la certeza que su personaje es más grande que su calidad como entrenador… en fin, con qué faciliad he hecho afirmaciones tan categóricas…

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  • @migquintana 26 abril, 2016

    @alexvidal93

    El proyecto del Villarreal es un absoluto locurón. Ha respondido de manera excepcional a los éxitos, los fracasos y los cambios. Evidentemente aquí hay que ver a Roig y Llaneza como grandes protagonistas, pero la bases las sentó un tipo con Manuel Pellegrini. Tras él, hacer cosas como las que hizo Garrido o ahora anda haciendo Marcelino es más fácil. No fue todo, pero si una parte muy importante. Al igual que hubiera sucedido en Málaga.

    @Rodrigo

    No sé en general y en la gente en particular, pero he visto mucho respeto y cariño por parte de la prensa chilena. Tiene entrevistas muy buenas allí, incluso con su hermano. Es decir, entiendo que es una figura importante. Seguramente no tanto como debería por todo lo que hemos comentado, pero yo he notado otra sensación. Gracias por tu visión!

    @Héctor

    No voy a entrar a valorar los tipos de clubes y proyectos que se están rumoreando, pero si uno sigue la carrera de Pellegrini entiende que él va a poner por delante lo deportivo. Totalmente. Y donde esté más cerca de ganar, irá. Creo yo.

    @Luismadrid1985

    Su hermano dijo que, quizás, debía haberse ido en ese momento. De todas formas, aun entendiendo su postura, también hay que entender que un club como el Real Madrid en su actual contexto no puede supeditar en estrategia deportiva a un entrenador. Es decir, puede y debe atenderle, pero el técnico también debe ser inteligente y consciente de la realidad.

    Respond
  • @migquintana 26 abril, 2016

    @Miki17Sanz

    Da la sensación de ser un tipo huraño.

    Eso sí, la mayoría de sus jugadores hablan con un cariño brutal. Senna lo ama.

    @danityla

    Ese es el tema. Para entender a Pellegrini hay que saber de donde viene y qué retos se plantea. No se puede juzgar a todo el mundo o tratar de comprender a todo el mundo por nuestra percepción o la percepción general. Yo creo que a Manuel cuesta entenderle algunas cosas, porque no siempre lo que dice y lo que hace tienen una relación directa, pero creo que si seguimos su trayectoria, utilizando el tema de la empanada como mejor ejemplo, podemos ver cómo estamos ante un técnico muy ambicioso que se preparó para aprovechar al 100% su talento. Y lo hizo. Lo que pudo.

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  • lucas 26 abril, 2016

    Grandisimo articulo Migquintana, tremendo, de lo mejor que he leido en mucho tiempo .

    Respond
  • Sin Balón 26 abril, 2016

    Con esta trayectoria merece al fin estar en una final de la Champions League.

    Respond
  • maupat95 1 mayo, 2016

    Es entrar al blog y leer algo así para quedarse fascinado por el "ingeniero" Pellegrini, creo yo, una persona que no ha sido valorada lo suficiente en los poderosos clubes en los que ha estado (Madrid y City), más que nada por las ganas de sus dirigentes de gastar y querer resultados al mes, contrario de equipos de segunda linea (Málaga y Villarreal) a los cuales volvió solventes y estables.

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