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	<title>Ecos del Balón &#187; Ortega</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Pablo Aimar: fútbol y profecía</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2015 02:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Y será entonces, en el espacio extendido entre la sierra de Cochinoca y el cabo San Pío de la isla Grande de Tierra del Fuego, cuando surgirá él, cual cometa presagiando la llegada de algo mayor. Menudo, ligero, de cabellera pintoresca, que la tocará con el pie derecho, como un ángel. Será amado. También por [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>«Y será entonces, en el espacio extendido entre la sierra de Cochinoca y el cabo San Pío de la isla Grande de Tierra del Fuego, cuando surgirá él, cual cometa presagiando la llegada de algo mayor. Menudo, ligero, de cabellera pintoresca,<span id="more-174980"></span> que la tocará con el pie derecho, como un ángel. Será amado. También por</i> D10S, <i>que entonces será niño, de regate incesante, imparable, y zurda ya inmortal. Generación tras generación, en el ciclo del fútbol.»</i> (Anónimo).</p>
<p style="text-align: justify">En el año 74 del siglo XX, Ricardo Enrique Bochini se consolidó como estrella argentina y símbolo del fútbol que le gustaba a la gente. Maradona, embelesado por su juego, lo disfrutaba e imitaba mientras se acercaba a su sueño de ser profesional.</p>
<p style="text-align: justify">Más de dos décadas después, con la profecía olvidada, o mejor dicho, deteriorada por abuso, algo pasó en el estadio Monumental de Buenos Aires. Fue el aviso del segundo advenimiento, el de Lionel Messi, aunque en aquel instante, nadie se dio cuenta.</p>
<h4>El Payaso y los Cuatro Fantásticos</h4>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>ran tiempos felices para River Plate. Acababa de ganar la Copa Libertadores frente al América de Cali de la mano del príncipe Enzo Francescoli. Hernán Crespo lo acompañaba en aquella punta de ataque, y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">el extraordinario Ariel Ortega</a> los alimentaba desde la segunda línea, mientras que figuras de renombre internacional como Sorín, Almeyda, Celso Ayala o el <i>«Mono»</i> Burgos ponían cimientos a aquel equipo, uno de los últimos latinoamericanos que poco tuvieron que envidiar a las potencias de la vieja Europa. Luego se alzaría con el torneo Apertura de 1996, título que constaría en el Palmarés de todos estos jefes y de un pibe de 16 años al que se le permitió compartir una noche con ellos. Le apodaban <i>«El Payaso»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El jugador favorito del Diego era una «gallina»</span>El mote generaba conflicto. De hecho, el chico no lo aceptaba; aunque la verdad, su pinta esbozaba sonrisas. Su cabeza llena de rizos mantenía una proporción de dibujo animado con respecto al resto de su cuerpo, el lunar de su rostro resultaba simpático y encima parecía vestir tres tallas más de la que le convenía, provocando <a target="_blank" href ="http://lpm.cdnfsn.com/imagenes/670x400/aimar_923470071.jpg">una imagen bombacha</a> en consonancia con los pantalones de Aladdin o, efectivamente, con algunos payasos de circo. Además, el fútbol de Aimar era muy divertido. Basado en la pared, que tan como propia siente Argentina y todavía más la afición millonaria, salpicaba esos pases con eslaloms, giros y variados gestos técnicos llenos de engaño, a una velocidad perfecta en términos lúdicos, pues compaginaba la eficacia productiva con el agrado al ojo humano, que se daba cuenta de todo. Era un show involuntario. Maradona decía que nadie le llenaba como él.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Aimar sucedió al Burro tras cumplir la mayoría</span>Ocurría que Aimar, inteligente, quería separarse de la etiqueta excéntrica que solía preceder a cada nuevo talento argentino, y era de justicia que así fuese. Desde que llegó a Primera, mostró una profesionalidad, una seriedad y un carácter que denotaban no sólo madurez, sino también una pasta especial, diferente. Y el mismo cariz le aplicaba a su fútbol. Pese a tratarse de un auténtico fenómeno técnico, capaz de obrar la filigrana más vistosa, Aimar jamás se perdió en el preciosismo. Era futbolista-futbolista, su obligación y deseo consistían en la victoria y el camino más corto hacia la misma era jugar bien, con equilibrio y respeto. Fue justo esta manera de afrontar su oficio lo que le facilitó cumplir la primera misión imposible que le fue encomendada: recoger el testigo del <i>«Burrito»</i> Ortega en el verano del 97, cuando éste, que quizá era el atacante más desequilibrante de Sudamérica, se mudó a Valencia para desgracia de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-louis-van-gaal-entrenador-barcelona-doblete-debate-rivaldo-filosofia-sistema/">Van Gaal y del Barcelona</a>. Ariel faltó en casa cuatro cursos completos, en los que River, con Aimar llevando la «10», campeonó cuatro veces: en dos Aperturas y dos Clausuras.</p>
<blockquote><p>La segunda mitad del año 2000 sería vivida con una intensidad bárbara por Aimar y la afición de River.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, los momentos más inolvidables se agolparon sin duda llegando al final, mediado el año 2000. El bombo de cuartos de final de la Copa Libertadores se mostró caprichoso y emparejó al River de Aimar y Saviola contra el Boca de Riquelme. La eliminatoria paralizó el planeta fútbol y puso a la Liga argentina en un lugar privilegiado. La ida se presentó con un despliegue de juego alegre y ofensivo <i>made in</i> River Plate, con Pablo tocando la pelota de modo compulsivo y el Conejo sembrando el pánico en la zaga bostera. Paulatinamente, el encuentro giró porque Riquelme era muy bueno, pero un heroico Yepes mantuvo el 2-1 que daba ventaja a los millonarios para visitar la Bombonera. Una vez allá, lo dicho: Riquelme era terrible. River poseía un ataque más eléctrico, rico y bonito, pero Juan Román dominó la noche hasta convertir en dolor humano la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OAMLR--E8dk">frustración deportiva</a>. Boca la recuerda como una de sus más felices, y como la del retorno de Palermo, que reapareció, marcando el 3-0 definitivo, tras seis meses de lesión. Aimar sufrió muchísimo.</p>
<p style="text-align: justify">Y como por arte de magia y cura de balón, Ariel Ortega, quien había emigrado a Europa para que Aimar se erigiese como el gran líder, regresó al Monumental tras su díscola aventura transoceánica. Durante seis meses, ambos convivirían junto a Juan Pablo Ángel y el propio Javier Pedro Saviola, dando origen al eterno River Plate de los Cuatro Fantásticos, presentado en sociedad <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=heAeBnbLxDM">el 27 de agosto de aquel 2000</a>, en un River 4-Rosario Central 1. Reviviendo tan solo el resumen de aquel choque, así como el timbre de voz usado por los locutores nacionales para expresar cómo jugaban, se comprende el brutal impacto cultural que imprimió aquel conjunto. Ángel fijando como delantero centro, Saviola picando a los espacios, Ortega burreándose a sus inferiores y Aimar uniendo a los tres cracks encadenaron exhibición tras exhibición. A base de toque y arte, borraron del corazón de River la pena por la caída ante Boca. Pero llegaría la primera despedida de Pablo Aimar. Era imposible retenerlo. El Valencia de Héctor Cúper, uno de los equipos TOP de la Champions League, había pagado por él 24 millones de €uros.</p>
<h4>La Final de 2001 y el Valencia de Benítez</h4>
<p style="text-align: justify">Pablo Aimar debutó como ché en un partido de Liga de Campeones contra el Manchester United. Sir Alex Ferguson y su histórico doble pivote, formado por Roy Keane y Paul Scholes, le dieron la bienvenida. Quien escribe este texto tenía entonces 12 años y nunca, nunca, olvidará la viva pasión que Michael Robinson y, sobre todo, Carlos Martínez transmitieron durante la emisión del choque en Canal Plus. Aimar completó una actuación <a target="_blank" href ="http://www.ciberche.net/noticias/archivo-de-noticias/26473-pablo-aimar-hizo-vibrar-a-mestalla-en-su-debut">absolutamente cautivadora</a>. Enamoró a España en 45 minutos. Qué pedazo de mago, por favor.</p>
<p style="text-align: justify">Héctor Cúper, técnico de fama ultra defensiva ganada a pulso, representaba un caso curioso. Aunque el fútbol de sus equipos era sin duda conservador, sus alineaciones parecían súper ofensivas. Aquel día salió con Baraja (de pivote), Kily González (de interior izquierdo), Angulo (de interior derecho), Mendieta (de mediapunta), Aimar (de delantero) y Carew (de delantero) a la vez. Con dicha configuración, a Pablo le costó entrar en juego, sus apariciones fueron esporádicas. En el segundo periodo, Mendieta bajó al interior derecho, Angulo subió a la delantera y Aimar bajó a la mediapunta. Y comenzó la obra maestra. Mestalla había disfrutado (a cuenta-gotas, pero disfrutado) de la inagotable magia del<i> Burrito</i> Ortega hacía apenas un rato, pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xskVzZL8p30">el virtuosismo asociativo</a> de ese Aimar, sus paredes y su pausa cabal… aquello era otra cosa. Sin demora, se convirtió en una estrella.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Aimar fue suplido en el minuto 45 de la Final</span>Aquella misma temporada el Valencia volvería a jugar la Final del torneo máximo, doce meses después de la durísima derrota en París. Por desgracia, se ahogó en la orilla de nuevo. En esa ocasión, en la tanda de penaltis. El equipo estaba más preparado y compitió contra el Bayern de igual a igual, tanto con el plan A como con el plan B. El primero contaba con Aimar, de mediapunta, escoltado por el mediocentro Baraja y los interiores Mendieta y Kily. Pablo jugó bien, pero no estaba dominando el encuentro ni mucho menos, incluso le faltó un poco de presencia. Por eso, en el minuto 45, Cúper le quitó del campo y dio entrada a Albelda, transformando el 4-3-1-2 (rombo) en un 4-4-2 con doble pivote. La decisión no perjudicó demasiado, además Effenberg estaba disputando el mejor partido de su vida y había que intentar algo para reducirlo, pero <a target="_blank" href ="http://www.ciberche.net/historia/la-historia-del-valencia/el-siglo-xxi/167">como se perdió, aquello trajo cola</a>. Se consideró la gota que colmó el vaso del conservadurismo de Cúper. Se marchó al Inter. Y a Mestalla, llegó Rafa Benítez.</p>
<blockquote><p>Benítez cambió el 4-3-1-2 de Cúper (rombo y dos puntas) por un 4-2-3-1 (doble pivote y un punta), pero el Valencia fue más ofensivo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Benítez supuso una cuasi-revolución. Y era lo mínimo. Mendieta se había marchado a la Lazio y, sin él, el sistema de Cúper no se sostenía. Entre todas las que tomó, sobresalieron dos decisiones que dieron forma al nuevo Valencia. La primera, apostar radicalmente por el doble pivote Albelda-Baraja, tan denostado hasta entonces. Como consecuencia, Rubén explotó hasta convertirse en uno de los centrocampistas más dictatoriales del circuito europeo. A menudo se le recuerda como un llegador, pero fue bastante más que eso. Baraja actuaba de auténtico cerebro, era capaz de articular una posesión y un ataque organizado muy versátil, y liberarle, descargarle de la obligación de guardarle la espalda al resto, fomentó su participación ofensiva. Y así, el Valencia ganó posesión. Eso sonaba a música para Aimar, pero quedaba un escollo para él. En pos de formar un doble pivote, una de las tres posiciones del ataque debía desaparecer: o se jugaba sin mediapunta, o se jugaba con un solo delantero. Pablo resultaba amenazado. Sus cifras goleadoras eran ínfimas, y el plantel ché no disponía de ningún<i> killer</i> capaz de soportar por sí mismo toda la carga anotadora. Pese a ello, Benítez confió en Aimar. Hubo de convivir con la falta de pegada, fue una limitación real e importante, pero compensó. <a target="_blank" href ="http://www.ciberche.net/otros/8822-Ruben-Baraja-y-Pablo-Aimar,-candidatos-al-Bal%C3%B3n-de-Oro-2002">El péndulo conformado por Baraja y Aimar</a>, a pleno rendimiento, dominó la Liga. Puede decirse, así para empezar, que Rafa Benítez regaló a Europa al gran Aimar. Sucedió tal cual.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Aimar ocupaba todo el ancho del campo</span>Revisitando los partidos del Valencia de las dos Ligas, lo que más asombra de Pablo Aimar, con suma diferencia, es la enorme cantidad de metros que abarcaba. A lo ancho del campo, cubría la práctica totalidad del terreno, iba de banda a banda, sin perder electricidad. Y ahí residía su faceta más condicionante. Estaba constantemente ofreciendo soluciones para avanzar con la posesión controlada; no se podía sujetar o marcar a un enganche que se movía tantísimo, y cuando manejaba la pelota, quitársela resultaba casi imposible. Tras ese punto, lo que tocase. No es nada habitual encontrar en un hombre un dominio tan perfecto tanto de la pared -primer toque- como de la pausa. Destrozaba defensas con la mezcla. Además, sus caídas a los costados permitieron a, sobre todo, Vicente y Angulo compensar su déficit goleador. La diagonal hacia el área se despejaba tras su desmarque. Ambas alas se hicieron de oro. Los conciertos de Aimar en esta época se contaron por docenas. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oZmm2uBzW_s">Aquí uno de ellos</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Sin lugar para el debate, el ciclo de Benítez en Mestalla pasó a la historia por su firme seguridad defensiva. La zaga liderada por Cañizares y Ayala dio al proyecto una rocosidad y un cuidado por el detalle que derivó en títulos. Pero la creatividad impulsada por Aimar, a su vez impulsado por Baraja, anduvo cerca de sumar el mismo peso. Gracias a su pre-claridad atacante, un equipo sin mucha pegada, y que nunca arriesgaba más de lo prudente, ganaba partidos.</p>
<blockquote><p>Aimar conquistó a Benítez desde la más fantástica excelencia. Sin ella, Rafa comenzó a ir a lo «seguro».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La relación exitosa que mantuviera Aimar con un técnico tan marcadamente europeo como el español, que encima es un reconocido obseso táctico, prueba la categoría competitiva del futbolista. Supo hacerse valer hasta para quien la palabra <i>«equilibrio»</i> atesora una importante carga de perfume erótico. Con su inteligencia, con su magnífica sencillez, convenció al más pragmático de los entrenadores de que apostase por el juego puro en la segunda demarcación más adelantada de su sistema, aunque la rentabilidad directa jamás fuera a superar <a target="_blank" href ="https://en.wikipedia.org/wiki/Pablo_Aimar">la escasa cifra de 10 tantos</a>. Dicho esto, el desgaste fue tremendo. Para justificar su titularidad, Aimar debía rayar la excelencia noche tras noche. Eso le hizo ver menos indiscutible de lo que en realidad fue, y con certeza, acortó la comodidad de la convivencia. En cuanto perdió frescura, Benítez empezó a dar cancha a goleadores más prolíficos o a centrocampistas de mayor impacto defensivo, según la necesidad. Y poco a poco, se apagó la llama más fogosa de <i>El Payaso</i> más serio, más constante. El de la credibilidad.</p>
<p style="text-align: justify">Aimar, prematuramente machacado a nivel físico, empezó su calvario con las lesiones y, para colmo, se topó con Ranieri, con quien no hizo buenas migas. Luego, de la mano de Quique Sánchez Flores, retomó un poco el vuelo, sin alcanzar el glorioso funcionamiento de antaño pero volviendo a marcar diferencias en la élite internacional. Tanto el Real Zaragoza como el SL Benfica gozaron de ese Aimar de los últimos años, menos activo, menos móvil, más irregular en sus apariciones, pero igualmente soberbio en la lectura de los tiempos y la dirección de los ataques. De hecho, Da Luz viviría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/benfica-di-maria-david-luiz-ramires/">un año de lo más seductor</a> bajo su mando y manto, en la temporada 2009/10, regresando, posicionalmente, a los tiempos de Cúper, pero impregnando el sistema con un aroma muchísimo más creativo y liberal. García cerraba el rombo, Di María y Ramires activaban los costados y Cardozo y ¡Saviola! definían sus servicios. En última instancia, emigró a Malasia, buscando el tributo del exotismo, no sin después regresar a casa para decir adiós. Se le vio poco por el Monumental. Su cuerpo dijo basta. La carrera de un genio había finalizado. Para pena, incluso, del número 1.</p>
<p style="text-align: justify">En su honor, no olviden la profecía. El tercer<i> D10S</i> tampoco nacerá sin ayuda. Necesitará <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/ricardo-bochini-el-embrujo-copa-libertadores/">al nuevo Bochini</a>, para que le inspire una vez más. Recordad: bajito, con melena singular y mucho fútbol. Diestro. Y argentino.</p>
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		<title>La fábula de Scocco</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Apr 2013 01:55:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Matias Baldo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Equipos]]></category>
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		<description><![CDATA[er a Scocco despierta ganas de reconciliarse con el fútbol y de volver al Coloso cada domingo, aunque lo haríamos igual». Milagros de los tiempos modernos, un amigo leproso me comenta el fenómeno que Ignacio Scocco despertó en Rosario, una de las capitales más pasionales del atlas futbolero. Bendiciones de la imaginación, lo pienso emocionado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«V</span>er a Scocco despierta ganas de reconciliarse con el fútbol y de volver al Coloso cada domingo, aunque lo haríamos igual»</i>. Milagros de los tiempos modernos, un amigo leproso me comenta el fenómeno que Ignacio Scocco<span id="more-61663"></span> despertó <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Rosario_(Argentina)">en Rosario</a>, una de las capitales más pasionales del atlas futbolero. Bendiciones de la imaginación, lo pienso emocionado mientras las apáticas letras vuelan al compás de sus dedos en mi monitor. Nacho retornó como una incógnita, se alzó rápidamente como revelación y se afianzó como el jugador más determinante fútbol autóctono en apenas nueve meses. Un viaje relampagueante del ostracismo emiratí al estrellato argentino.</p>
<blockquote><p>“Ignacio Scocco despierta ganas de reconciliarse con el fútbol”.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Destrabada la inhabilitación que la FIFA le había impuesto a Ariel Ortega por su incumplimiento de contrato en el Fenerbache, el Burrito se sumó a las filas del Newell&#8217;s de Américo Rubén Gallego<span class="pullquote_right">Ignacio Scocco ya estaba en el Apertura que conquistó Newell&#8217;s</span> previo pago de 3.500.000 de euros como indemnización al club turco. Con el inédito siete estampado en la espalda, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">el eslabón perdido</a> entre los dos mejores de la historia jerarquizó y lideró a un elenco plagado de promisorios baluartes surgidos de la cantera del club. En yunta con Fernando Belluschi y Guillermo Marino, la <i>Lepra</i> conquistó el Apertura 2004, su último título oficial. La última gema que se sumó a las huestes del Tolo fue un Scocco que ni siquiera había celebrado su primera veintena. Su debut en las redes fue a través de un tacazo en la quinta jornada frente a Banfield, un inmejorable cortometraje de presentación para resumir su insondable repertorio. Fue campeón y Ortega lo catalogó como <i>“su pollo”</i>. En el primer semestre de 2006 sembró su mejor cosecha: trece dianas, nueve en el Clausura y cuatro por Copa Libertadores, cifra suficiente que despertó el interés de los ojeadores del <i>“Viejo”</i> y <i>“Nuevo”</i> continente.</p>
<p style="text-align: justify">Transferido a Pumas de la UNAM, su periplo goleador transitó por destinos cada vez más exóticos. México, donde reforzó al Toluca de Gallego en la Libertadores 2007, Grecia y Emiratos Árabes Unidos. Fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wMJ_GgzjQ-0">ídolo en el AEK</a> y goleador en el Al Ain, una liga de quinto orden, económicamente millonaria pero futbolísticamente indigente y culturalmente anómala para un santafesino que padeció el desgaste de una rutina que se tornó en insoportable. Cuando sonó el teléfono y vio el prefijo rosarino no titubeó un segundo en regresar a casa.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras Nacho peregrinaba por el exterior, una revolución se erigía desde las entrañas leprosas. Eduardo López había sido elegido presidente del club en diciembre de 1994<span class="pullquote_left">La masa social y «los Bielsa» se opusieron al mandato de López</span>. Legitimado en aquella única votación cimentó una dictadura despótica que gobernó ininterrumpidamente hasta 2008. Rafael Bielsa, hombre clave del éxito de la asonada popular junto a su hermano Marcelo, fue contundente: <i>“López es el último presidente de facto de América Latina”</i>. <a target="_blank" href ="http://www.morenoycordoba19hs.com.ar/"><i>“Moreno y Córdoba 19 hs”</i></a> retrata a la perfección la épica crónica de la sublevación impulsada por un grupo de jóvenes fanáticos del club. El documental refleja el romanticismo de una lucha incesante por la recuperación de la identidad de un club socialmente destrozado. El 14 de diciembre de 2008 fue un día histórico porque, por primera vez en catorce años, el pueblo leproso volvió a las urnas. Guillermo Lorente fue elegido por el 67% de la masa societaria en una elección multitudinaria. Derrocado López, el desafío sería mayúsculo: extirpar de raíz a la enquistada barra brava, restituir la vida social del club y navegar en tormentosas aguas que golpeaban con fuerza por el déficit bancario de más de 70 millones de euros.</p>
<blockquote><p>Martino, Heinze, Rodríguez y Scocco volvieron para rescatar a Newell&#8217;s del naufragio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aquellos molinos de viento de aquel hidalgo pero esquizofrénico Don Quijote parecían endebles figuras de papel al lado de los desafíos que debió afrontar la nueva gestión. Mientras luchaban por volver a ser, Newell&#8217;s hilvanó dos pésimas campañas en el Clausura (19°) y Apertura (18°) 2011. La <i>Lepra</i> comenzó la actual temporada con el peor promedio de la categoría junto a Independiente, ambos con un porcentaje de 1.184 puntos por partido. La reconstrucción había dado pasos fundamentales pero un inminente descenso hubiera sido catastrófico.</p>
<p style="text-align: justify">Gerardo Martino había sido uno de los principales opositores a la gestión de López. Máximo ídolo de la historia del club, concluyó por <i>motu propio</i> su exitoso ciclo al frente de la Selección de Paraguay tras la derrota en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zi-9fmMUDJg">final de la Copa América frente a Uruguay</a>. Designios del caprichoso destino, las historias del Tata y la <i>Lepra</i> se reencontraron en uno de los momentos más difíciles de su historia. A pesar de un inesperado sexto puesto en el Clausura 2012, la latente posibilidad de descender con la experiencia de Rosario Central todavía fresca en la memoria, exigía una campaña intachable en el venidero Torneo Final.</p>
<p style="text-align: justify">Maximiliano Rodríguez y Gabriel Heinze, relegados en Liverpool y Roma respectivamente, iniciaron gestiones para regresar al Marcelo Bielsa a retribuir lo que el club había hecho por ellos hace casi dos décadas. El inmejorable clima en el club, con una comisión futbolística conformada por varios campeones de 1988 que trabajan codo a codo con Martino y la entusiasta participación del socio en la vida institucional de <i>Ñuls</i> generaron un clima propicio para su vuelta. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1QMYLfNQHnk"><i>«La Fiera»</i></a> y <i>«el Gringo»</i> habían leído las señales y venían al rescate, pero faltaba un goleador que asegurara la cuota necesaria para no sufrir. Mirado de reojo por la desconfianza de un jugador que se había escapado de la memoria colectiva, estigmatizado por su última temporada en una liga totalmente desconocida, el eslabón menos grandilocuente pero el más necesario llegaba en el más completo de los silencios.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“Hace un año solo Martino y Sebastián Saja confiaban en mi”</i>. Scocco <a target="_blank" href ="http://canchallena.lanacion.com.ar/1569866-scocco-hace-un-ano-solo-martino-y-saja-confiaban-en-mi">no se equivocaba</a>. Parecía haberse condenado a sí mismo al ostracismo después de su etapa en el AEK. Al Ain representaba una acaudalada cuenta bancaria pero era una sentencia de defunción para una carrera siempre auspiciosa. Sin embargo, Nacho se rescató a sí mismo al volver a Rosario por chirolas. Recluido en su palacio emiratí, seguramente siquiera imaginó alguna vez el utópico objetivo de participar en el Mundial de Brasil. Nueve meses después, tras ridiculizar absolutamente a todas las dudas sembradas a su alrededor, el siempre exigente hincha argentino lo enarbola como un fijo para vestir la camiseta albiceleste el año próximo en la Copa del Mundo. Para colmo, como si su etapa en la <i>Lepra</i> no bastara, Alejandro Sabella lo convocó para afrontar <a target="_blank" href =http://www.youtube.com/watch?v=N08AdLMpAuM">el <i>Superclásico</i></a> de las Américas. En una noche antológica, le convirtió por duplicado a la Brasil de Neymar y Lucas en la mítica Bombonera.</p>
<blockquote><p>“Así como el Barcelona tiene a Messi, nosotros tenemos a Scocco”, Martino.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">24 goles en 30 partidos. La impactante cifra de Scocco en su segunda etapa como <i>leproso</i> es solo una de las tantas aristas que justifica su cetro de jugador más desequilibrante del fútbol argentino. Descifrar su genoma representa un desafío inalcanzable.<span class="pullquote_right">Scocco es clave en la estructura de Martino por sus muchos goles, dinamismo y sacrificio</span> Nacho conjuga a la perfección las virtudes del <a target="_blank" href =http://www.youtube.com/watch?v=FsgGpXm833U">paradigma de goleador</a> y un típico diez rioplatense. Sus 176 centímetros concentran una heterogeneidad jamás vista. Comodín de Martino, es el hombre clave en su estructura. Como ariete deslumbra con su movilidad y su capacidad para ser el puntal que teje con inteligencia los caminos del equipo. Más retrasado, en posición de enganche, genera sus propios espacios a pura gambeta, velocidad y talento. Además, por panorama y visión, también hace jugar y es la clave del mecanismo ofensivo del Tata. Clave en la faceta defensiva dentro de una estructura que apuesta por asfixiar a sus rivales, obligando a una salida incómoda desde el fondo, presionando sobre lanzadores y receptores. Su jerarquía y experiencia lo convierten en el faro que alumbra a un ambicioso equipo que, como en el plantel campeón de 2004, está plagado de chicos surgidos de las inferiores. Asombra su despliegue porque el fútbol argentino hace años que no disfruta de un jugador de sus características en la plenitud de su carrera: los jóvenes emigran en busca de asegurarse un bienestar económico y los que vuelven de Europa, <a target="_blank" href =http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">salvo excepciones</a>, sufren su propio físico.</p>
<p style="text-align: justify">Scocco puede ser Maradona. O Messi. O Bochini. O Palermo. O Francescoli. Puede disfrazarse de todos ellos, al menos por un rato, porque es dueño de un repertorio inagotable. La sensibilidad de su prodigiosa diestra le permite <a target="_blank" href =https://www.youtube.com/watch?v=jkcANALYSnc">picarla con sutileza</a> o fulminar al arquero de turno</a>. De penal o de <a target="_blank" href =https://www.youtube.com/watch?v=sYfzNYYYVSo">tiro libre</a>. Picardía e improvisación de potrero. El desafío está planteado: encontrar tan solo uno de sus 26 tantos en la temporada que no merezca su inclusión dentro del rubro <i>“golazos”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Máximo goleador del Torneo Inicial en el cual Newell&#8217;s fue subcampeón, sus anotaciones siguen ilusionando a esos fanáticos que disfrutan un presente que ellos mismos encumbraron. Escolta de Lanús en el Torneo Final y clasificado a los octavos de final de la Copa Libertadores pese al <a target="_blank" href ="http://www.lacapital.com.ar/ovacion/Newells-perdio-por-goleada-ante-Olimpia-pero-se-metio-en-octavos-de-la-Libertadores--20130411-0027.html">traspiés en Paraguay</a> frente a Olimpia, Scocco sueña con coronar su segunda etapa en el club de sus amores con un título. En junio vencerá su préstamo y la dirigencia rojinegra deberá hacer uso de la opción de compra tasada en 1.800.000 de euros para retenerlo. Si bien es una cifra prohibitiva para el ámbito local, la <i>Lepra</i> hará el esfuerzo. Seguramente sus suntuosas actuaciones despertarán el interés de más de un equipo europeo que no escatimará recursos para llevarse su fútbol y sus goles. Su continuidad se asemeja imposible, incluso porque un desafío más exigente sería el último examen que debería dar para llamar la atención de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/analisis-argentina-sabella-mejoria-seleccion/">Sabella</a> y ganarse su lugar dentro de los 23 convocados para el próximo Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras Nacho sigue con su inagotable producción. el fútbol argentino se deshace en elogios. Martino, hombre cauto que no suele exagerar en sus elogios, <a target="_blank" href ="http://www.lacapital.com.ar/ovacion/Martino-Asi-como-Barcelona-tiene-a-Messi-nosotros-tenemos-a-Scocco-20130317-0053.html">se rindió</a> ante lo evidente: <i>“Así como Barcelona tiene a Messi, nosotros tenemos a Scocco”</i>. Patricio Pérez, compañero en la <i>Lepra</i>, fue un poco más allá cuando afirmó que <i>“Scocco es Messi”</i>. La rojinegra camiseta que supo engalanarse con un joven Lionel Messi y un avejentado Diego Maradona hoy se derrite por Ignacio Scocco. La comparación entre la Pulga y el jugador más determinante del fútbol local no es caprichosa: salvando rivales y condiciones particulares de cada uno, son dos futbolistas de estilos emparentados, dos altruistas que cumplen con lo que el equipo necesita en cada instancia del juego. Son enganches o falsos nueves, depende de la ocasión. Y Brasil 2014 podría tenerlos en un mismo equipo.</p>
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		<title>Diego Pablo Simeone, entrenador</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Jan 2013 03:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Aunque estoy muy contento con lo que di, siempre pensé que podía haber hecho más». Diego Pablo Simeone pronunció estas palabras sólo cinco días después de disputar su último partido como futbolista. Únicamente tres antes de dirigir su primer partido como entrenador. Dicen que se juega como se vive, como se es. Quizás por eso [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>«Aunque estoy muy contento con lo que di, siempre pensé que podía haber hecho más»</i>. Diego Pablo Simeone pronunció <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/edicion/marca/la_entrevista/es/desarrollo/621594.html">estas palabras</a> sólo cinco días después de disputar su último partido como futbolista.<span id="more-34790"></span> Únicamente tres antes de dirigir su primer partido como entrenador. Dicen que se juega como se vive, como se es. Quizás por eso Simeone fue un jugador intenso, directo e inconformista. Debutó en Argentina, viajó a Italia, triunfó en España, se consagró en Italia, volvió a España y, definitivamente, se retiró en Argentina. Un trayecto cerrado con siete escalas, siete títulos y en el que logró convertirse en símbolo de la mitad de dos ciudades. Un recorrido combinado con más de un centenar de partidos con Argentina, a la que defendió en tres Copas del Mundo y con la que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_I-7Ld1Ahog">ganó otros cuatro títulos</a>, amén de una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Completo, pero insuficiente. Daba igual que en cada partido <i>«saliera con el cuchillo entre los dientes»</i>, cada día se podía dar más y, sobre todo, cada día se podía ser más. Así fue, es y será Simeone. Una persona pasionalmente racional o, mejor dicho, racionalmente pasional, que parece lo mismo pero no lo es. Fue quizás este matiz lo que provocó que, bajo la dirección de Basile, Bilardo, Passarella, Mancini, Bielsa o Luis Aragonés, entre otros, su formación fuera doble. Mientras continuaba creciendo como jugador, aprendía un nuevo oficio que ya sentía como propio. Y es que el <i>«Cholo»</i> Simeone ejercía de director y líder mucho antes del 25 de febrero de 2006, pero no fue hasta aquel mediodía cuando lo hizo desde el banquillo y con corbata por primera vez.</p>
<blockquote><p>Simeone fue a Avellaneda para retirarse, pero le llegó la oportunidad de dar el paso a los banquillos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Simeone no fue la primera opción de Racing. Fernando Marín, presidente de la entidad, <a target="_blank" href ="http://www.infobae.com/notas/237069-Marin-Hice-cuatro-intentos-por-traer-a-Merlo-pero-no-quiso-venir.html">reconoció</a> haber hecho hasta cuatro intentos por contratar a Reinaldo Merlo, técnico con el que habían salido campeones en 2001. Seguramente tampoco fue la segunda, ni la tercera o la cuarta, pues sonaron con fuerza los nombres de Valdano, Passarella y Bielsa. Su contratación tenía carácter de urgencia y síntomas de desesperación, pero esto poco le importaba al <i>«Cholo»</i> si se trataba de <i>su club</i>. Jamás había militado en Racing, pero para él lo era todo. Su llegada unos meses antes había supuesto un reencuentro tan tardío como especial, una vuelta a esa infancia como hincha en la que forjó un corazón blanquiceleste que nunca trató de esconder. Fue este sentimiento de pertenencia el que provocó su <i>retorno</i>, su capitanía y, por supuesto, su decisión de aceptar un cargo con tan pocas posibilidades de éxito y tantísimos inconvenientes. El club atravesaba una etapa institucional muy inestable, devoraba entrenadores con suma facilidad, marchaba último con un punto sobre quince posibles y, ni siquiera, había sido la preferencia de la directiva. A fin de cuentas <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Rh3kM_sSCuQ"><i>«una pasión es una pasión»</i></a>. Una vez agarrado el puesto, Simeone <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/edicion/marca/la_entrevista/es/desarrollo/621594.html">debía</a> adaptarse a la situación: <i>«Tengo mis ideas muy claras. Sobre todo, lo que me gustaría es que mi equipo tenga una marca. Esa marca esperemos poderla transmitir porque es una cuestión de gustos, de elección de jugadores y de trabajo en los entrenamientos. Desgraciadamente me ha tocado entrar en un momento delicado y sin tiempos»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Aquel <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/futbol/cronica/_/id/193994">25 de febrero</a> Racing cayó derrotado con dos goles del Kun Agüero, jugador que cinco años más tarde provocaría un vacío vital que el <i>«Cholo»</i> se encargó de tapar. En la siguiente fecha visitó al Club Olimpo, y perdió. Recibió a Boca, y perdió. La situación era crítica, la reacción no llegaba y, precisamente, eso no era lo esperado.<span class="pullquote_right">«No me arrepentí de la decisión que tomé, me gustan los desafíos fuertes y eso aposté»</span> Se entendía que su ascensión y conocimiento sobre el grupo colocaban a Simeone en una posición privilegiada para reconducir a un equipo que no estaba pensado para sufrir. No había tiempo para trabajar, pero sí para exigir y motivar. Simeone <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/edicion/marca/la_entrevista/es/desarrollo/621594.html">lo sabía desde el principio</a>: <i>«Cuando la situación no es cómoda, no es buena, la gente está excitada, alterada y quiere cosas nuevas. Pero por encima de todo quiere entrega, porque ante eso la gente después comprende si juegas bien o mal, pero si no hay entrega no perdona»</i>. El cambio tardó más de lo esperado, pero llegó a tiempo. Cuatro victorias en sus últimos cinco partidos, incluyendo una ante River, permitieron a Racing Club de Avellaneda quedar antepenúltimo con 19 puntos. Desde luego el resultado general no era positivo, pero los números y la evolución de la etapa Simeone sí daban lugar a la esperanza: 18 puntos en 14 partidos, lo suficiente como para que Racing no tuviera un problema inesperado con los promedios de descenso. Sin embargo, la presidencia de la empresa propietaria del club (Blanquiceleste S.A.) cambió y <a target="_blank" href ="http://www.esmas.com/deportes/futbolinternacional/535019.html">Simeone no fue renovado</a>. Lo complejo de la situación le había impedido demostrar en Avellaneda qué tipo de técnico era, pero sólo tardaría seis días en firmar por un nuevo club. Allí sí podría implantar su marca.</p>
<blockquote><p>Reinaldo Merlo, su sustituto, sólo duró meses. Finalmente, en 2008, Racing jugó la promoción.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Nunca voy a olvidar que, jugando para Racing, la hinchada de Estudiantes me aplaudió y coreó mi nombre cuando salí de la cancha. Eso no me había pasado jamás en mi carrera»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.terra.com.ar/canales/apertura06/151/151268.html">comentó</a> a su llegada a Estudiantes de la Plata. Seguramente ese gesto poco o nada tuvo que pesar en su decisión, pero Simeone ya comenzaba a establecer un vínculo afectivo con su nueva afición. El futbolístico, en este caso con el equipo, llegaría desde Europa pocas semanas después. Tras la eliminación de la Copa Libertadores ante Sao Paulo, el <i>«Pincha»</i> recibía <a target="_blank" href ="http://www.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=84173">la noticia</a> del año en Argentina: el hijo pródigo volvía a casa, Juan Sebastián Verón volvía a Estudiantes. La relación entre jugador y DT marcaría los siguientes 18 meses del club. </p>
<p style="text-align: justify">El <i>«Cholo»</i> dibujó un equipo netamente ofensivo, asentado en un 4-4-2 con Verón y Braña en el centro del campo. Ernesto Sosa, junto a Galván y los laterales, se encargaba de dar amplitud,<span class="pullquote_left">«No me creo ofensivo ni defensivo, sólo soy un técnico que quiere ganar y hace todo lo posible para lograrlo»</span> mientras que arriba Pavone y Calderón gestionaban el frente de ataque. De nuevo, las ideas tardarían en calar. Pero, de nuevo, las ideas calaron. Tras una pésima racha de un punto en cuatro partidos, Estudiantes rompió a jugar y consiguió 10 victorias de forma consecutiva, incluyendo un histórico <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=R-IqOcxNQEA">7-0</a> ante sus íntimos rivales de Gimnasia de la Plata. Aun así, no eran líderes. Quedaban dos fechas y Boca Juniors tenía una renta de cuatro puntos. <i>«Los que tengan dudas, que se queden en sus casas»</i>. <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2007/12/14/01564016.html">Simeone confiaba</a> y, por ello, el vestuario también lo hizo. En la penúltima jornada Boca perdió, pero el <i>«Pincha»</i> sólo pudo recortar un punto. La remontada pasó de utopía a milagro. Para forzar el partido de desempate, Boca debía perder en La Bombonera y Estudiantes estaba obligado a ganar al Arsenal de Sarandí. Y sucedió. El Apertura 2006/2007 se tendría que decidir en un duelo directo en Liniers: Boca contra Estudiantes, La Volpe contra Simeone&#8230; ¡no va más! Con una nueva remontada tras un tempranero gol de Palermo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IF3Yqu7_bCA">Estudiantes campeonaba</a> por primera vez en treinta años y Diego Pablo Simeone cosechaba su primer título como entrenador. Cuando meses más tarde le preguntaron si para él ganar fue una sorpresa, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GJOw_H4NCg0">expuso</a> su receta: <i>«Todos nos preparamos siempre para ganar y buscamos el éxito. Y el éxito siempre viene precedido del trabajo bueno y de la preparación».</i></p>
<p style="text-align: justify">En los siguientes dos semestres la sintonía con Verón no fue tan perfecta y los resultados se resintieron. Tercero en el Clausura 06/07 y sexto en el Apertura 07/08, el recorrido del <i>«Cholo»</i> en Estudiantes acabaría de forma anticipada por problemas con la dirección. <i>«Sin los refuerzos que pido y sin Veron ni Sebastián Dominguez, no voy a seguir de ninguna manera»</i>, Simeone <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2007/12/07/deportes/d-05601.htm">era tajante</a> y, pocos días más tarde, cumplió su amenaza. No fue poco lo que se escribió sobre un acuerdo previo con River, pero en su despedida <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=txKIDrxn2Qs">quiso recalcar</a> el porqué de su renuncia: <i>«No suele pasar que un entrenador deje un equipo cuando tiene contrato. Interpreté que cuando uno ve situaciones que pasan y sigue, después las situaciones explotan»</i>.</p>
<blockquote><p>Juan Sebastián Verón renovó y llevó a Estudiantes a ganar la Copa Libertadores en el 2009.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Nos espera un trabajo complicado, difícil, pero también motivante. River representa un desafío muy grande y los desafíos siempre me han gustado»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.eldia.com.ar/edis/20071216/deportes57.htm">comentaba</a> Simeone en su presentación. El hecho es que, pese a que parte del entorno discutía sus méritos para ocupar un banquillo tan importante, la afición <i>millonaria</i> <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/__Vuh59idSos/R2XY-4Kg8UI/AAAAAAAAAlI/1NO84_yNp4U/s400/Encuesta%2Bturiver.JPG">creía todo un acierto</a> su contratación. Quizás porque el <i>«Cholo»</i> les había derrotado tres veces en cuatro partidos, quizás porque pocos meses antes le había arrebatado por sorpresa un título a Boca. Todo sumaba.</p>
<p style="text-align: justify">Uno de los primeros retos que debería afrontar Simeone tenía nombre propio: Ariel Ortega. En ese momento el manejo de Verón en Estudiantes le debió parecer tan simple como la tabla de multiplicar del uno. A la pregunta de si el <i>«Burrito»</i> tendría privilegios, el nuevo DT de River comenzaba a <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2007/12/16/01565817.html">mandar su mensaje</a>:<span class="pullquote_right">«Sí, siempre tienen que jugar los mejores, pero cuando interpretan que primero está el equipo»</span> <i>«¿Qué es un privilegio? No. Los mejores, insisto, son los que más dan. Me entusiasma verlo involucrado, encendido, con ganas de ganar, de expresar sus cosas. Ese Ortega me gusta mucho».</i> Si las numerosas palabras que Simeone dedicó esos días al  <i>«10»</i> de River no habían sido suficiente motivación, le otorgó el brazalete de capitán. Ariel jamás había tenido esa responsabilidad. Tras envidar en el aspecto anímico, debía encontrarle un puesto en el once de un equipo que <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2007/12/16/01565817.html">aspiraba a ser</a> como su Estudiantes: <i>«rápido, agresivo, dinámico, con movimiento»</i>. La influencia de Bielsa no sólo se podía apreciar en los términos utilizados, sino también en el sistema deseado: Simeone quería jugar en 3-3-1-3. <i>«Como jugador siempre pensé que los equipos importantes tienen que jugar con tres atrás. Después, como DT, hallé más seguridades con el 4-2-3-1, pero al encontrar jugadores que entran muy bien en el 3-3-1-3, ese es mi dibujo. ¿Por qué? Porque hay orden y no hay error; después está en la fantasía de cada uno de los jugadores. Pero, ojo, que jugando de esta manera expones mucho espacio hacia atrás, por eso necesitas mucha coordinación y estar bien físicamente. Es una manera de jugar muy agresiva, donde el <i>«5»</i> es clave porque no tiene derecho a perder la pelota. Perderla significa situación de gol ineludible para el rival»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/974775-me-gusta-ortega-enojado">respondía a la cuestión</a> de si tanto le había marcado Marcelo.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, su intención inicial no tuvo mucho recorrido. Y la culpa, para bien o para mal, la tuvo Boca. Si la llegada de Abreu y la marcha de Belluschi ya podían llevarle a replantearse el pretendido 3-3-1-3/3-3-3-1, la derrota ante los <i>xeneizes</i> en pretemporada, que ya era la segunda en tres partidos, fue la pista definitiva.<span class="pullquote_left">«Siempre vamos a apostar por el buen juego, es la forma más fácil de ganar»</span> Tras <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Torneos_de_verano_del_f%C3%BAtbol_argentino_de_2008#Copa_Revancha">ganar</a> el llamado <i>«trofeo de los cinco grandes»</i> saliendo con cuatro atrás en la última jornada, la prueba de fuego del 4-2-3-1 sería de nuevo ante Boca en la clásica Copa Mendoza. <i>«Los Millonarios»</i> ganaron el partido e, incluso, algo mucho más importante: un sistema exitoso. Y lo fue pese al bache que en la primera semana de mayo pudo cambiarlo todo. El clima entre afición y jugadores estaba enrarecido, River perdió el <i>«Clásico»</i> ante Boca y, a continuación, cayó eliminado en octavos de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GPcQoGK0c4Q">Copa Libertadores ante San Lorenzo</a>. Aquella no fue una derrota cualquiera, no fue una eliminación más. Ya en el minuto 60 de la vuelta en el Monumental, el conjunto <i>millonario</i> había remontado el resultado de la ida. River ganaba 2-0 y, para colmo, jugaba contra nueve. Todo parecía encarrilado, pero dos goles de Gonzalo Bergessio silenciaron al estadio. Fue doloroso, muy doloroso, e inexplicable. Tanto que se pensó que aquella derrota les podía apartar indirectamente de la lucha por el Clausura. Quedaban seis fechas y estaban segundos, un punto por encima de Boca y un punto por detrás de Estudiantes. Cinco victorias y un empate, con la irrupción de un Buonanotte totalmente determinante en lo goleador, fue el balance que le permitió a River Plate salir campeón de forma brillante después de cuatro años en blanco. En los días posteriores a su segundo título como DT, Simeone <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2008/06/09/futbollocal/01690271.html">explicaba</a> lo que sucedió entre la derrota ante San Lorenzo y la espectacular recta final en liga: <i>«Había dos opciones: entregarse o seguir peleando. Esa noche, en la que no nos dormimos hasta las cuatro de la mañana, le dije al cuerpo técnico que íbamos a salir campeones. No soy de decir esas cosas, pero estaba convencido».</i></p>
<p style="text-align: justify">En ese Clausura 2007/2008 Simeone no pudo utilizar el sistema predilecto de Bielsa, pero la influencia del <i>«Loco»</i> en aquel <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vUdvBCGR4D8">River campeón</a> es innegable. Era un equipo de riesgos, vivía al límite y sólo encontraba pausa en la mediapunta. La polivalencia de sus jugadores llevó al <i>«Cholo»</i> a verlos como características y no como posiciones, tarea que empezaba desde el trabajo diario. Comenzó a ser <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2008/01/03/01576473.html">noticiable</a> que en sus entrenamientos no se jugaran partidos de once contra once, sino que se dividiera la preparación por ubicación en el campo y se tocara el balón en cuadrículas para favorecer la velocidad. Fruto de ello era el posterior intercambio de posiciones, parcial o constante, de los cuatro hombres de ataque: Ortega, Alexis, Abreu y Falcao. Su segundo semestre también sería muy <i>bielsista</i>&#8230; pero, esta vez, en lo negativo.</p>
<p style="text-align: justify">Después de un parón en el que <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1020135-siempre-que-me-dijeron-no-vayas-a-un-lado-fui-y-salio-bien">se habló</a> de la posibilidad de que Simeone sustituyera a Maradona tras el Mundial de Sudáfrica, en el que Cerezo <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/futbol-cerezo-simeone-tiene-puertas/20080629dasdaiftb_61/Tes">aclaró</a> que <i>«siempre tendría las puertas del Atlético abiertas»</i> y en el que <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/__Vuh59idSos/SLruDvFM2_I/AAAAAAAACps/IopGnsANnbI/s1600/Portada+Deportes.JPG">la prensa</a> le apodó como el <i>«Señor Ganar»</i>, llegaría la peor temporada de River de la historia.<span class="pullquote_right">«Yo considero que un pase lateral, si no es para disponer del balón por necesidad, es una pérdida de tiempo»</span> Aunque las causas fueron numerosas, hubo una que destacó sobremanera. Unos meses después de haber sido nombrado capitán, Ortega comenzó a faltar a los entrenamientos. <i>«A estas alturas de mi carrera no puedo dejar que me forreen todo el campeonato»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/futbol-profesional/Torneos-Locales/Torneo-Apertura-2008/1267-conflicto-ortega-simeone-pase-lo-que-pase-voy-a-ser-el-responsab.html">espetaba</a> Ariel. <i>«Pase lo que pase con Ortega, yo voy a ser el responsable»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/futbol-profesional/Torneos-Locales/Torneo-Apertura-2008/1267-conflicto-ortega-simeone-pase-lo-que-pase-voy-a-ser-el-responsab.html">replicaba</a> Simeone. La solución no es que fuera complicada, es que era imposible. Simeone, apoyado por la directiva, le retiró la ficha. A la baja del <i>«Burrito»</i> y la marcha de Buonanotte a los JJOO se les tenían que unir las ventas de Alexis, Abreu y Carrizo, jugador clave en la consecución del título. Al <i>«Cholo»</i> le comenzó a faltar calidad diferencial, el acierto técnico bajó y el vértigo anterior se transformó en precipitación. Como consecuencia, el riesgo era excesivo, y River comenzó a perder partidos. <i>«Es un equipo distinto, con posiciones cambiadas y un sistema diferente, en búsqueda de explotar las características de los jugadores que tenemos, que puede ser la velocidad en campo rival. Hoy no tenemos jugadores tan desequibrantes en el uno a uno, como Ariel o Alexis. Nos va a llevar más esfuerzo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/futbol-profesional/1483-simeone-no-te-dan-puntos-por-tenencia-te-dan-puntos-por-goles.html">razonaba</a>. Ese cambio del que hablaba suponía volver a probar con tres defensas, pero no hubo continuidad ni resultados. Símbolo del contraste entre semestres fue su balance en el Monumental: nueve victorias en el Clausura 07/08, una en el Apertura 08/09. Llegó noviembre y River ya acumulaba 12 partidos consecutivos sin vencer, un récord histórico en lo negativo que incluía una derrota en casa ante Boca y la eliminación de la Copa Sudamericana ante Chivas. Tras ese partido Simeone anunció lo inevitable: se marchaba de River. La directiva le apoyaba y los jugadores le pidieron que reconsiderara su decisión, pero ya estaba tomada. <i>«Es un momento difícil. Soy el responsable absoluto, tanto cuando se ganó como en esta situación. Me queda la tranquilidad de que, más allá de las características y maneras, River atacó siempre»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=9qEAGZTtQag">con estas palabras</a> se cerraba su ciclo en River. Del campeonato al farolillo rojo solamente pasaron cinco meses.</p>
<blockquote><p>Finalmente, River Plate terminaría descendiendo en 2011 por primera vez en su larga historia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras su renuncia, y por primera vez en su carrera, Simeone descansó. No era obligatorio porque tenía ofertas, pero sí necesario para progresar. Su vertiginosa trayectoria le había obligado a aprender sobre la marcha, con lo que un parón era el momento idóneo para hacerlo de forma más teórica y pausada. Durante esa primavera recorrió Europa para obsevar y estudiar el trabajo de varios de sus compañeros, con <a target="_blank" href ="http://www.ole.clarin.com/notas/2009/03/19/futbolinternacional/01880309.html">especial atención</a> al Inter de Mourinho. Mientras tanto, aprovechaba la coyuntura para <a target="_blank" href ="http://edimpresa.unosantafe.com.ar/18.03.2009/noticias/18390_Simeone+Se+que+un+dia+dirigire+al+Atletico+Madrid.html">hablar</a> de su Atlético de Madrid: <i>«Yo sé que algún día lo voy a dirigir, lo dije un montón de veces, pero no sé cuándo será el momento. Dentro de diez años, de cinco, de dos&#8230; no importa»</i>. Poco tardó en volver a la práctica, un histórico como San Lorenzo <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2009/04/14/futbollocal/01897391.html">buscaba</a> un <i>técnico barrendero</i>. <i>«El Ciclón»</i> venía de ser campeón del mismo Apertura en el que Simeone salió de un River colista, pero el momento que atravesaba pocos meses más tarde era bien distinto. Fanesi, técnico interino del club, había agarrado al equipo contra su deseo tras la marcha de Miguel Ángel Russo y la grada acusaba a sus jugadores de dejadez; el equipo estaba situado penúltimo del Clausura 08/09 y había sido eliminado de la Libertadores en la fase de grupos. El <i>«Cholo»</i> ya <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2009/04/22/futbollocal/01902799.html">tenía</a> una gran excusa para aceptar el puesto: <i>«Me motiva mucho cuando dicen que es un lío bárbaro»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Quiero un equipo ordenado, dinámico y agresivo. Mi aspiración es que la gente vaya a la cancha y sepa a que juega su equipo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.perfil.com/contenidos/2009/04/21/noticia_0027.html">ambicionaba</a> en su primera rueda de prensa. Su intención inicial se definía en un 4-3-3 muy corto, pero él mismo <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2009/04/22/futbollocal/01902804.html">reconocía</a> que <i>«ya no había volantes con buen pie</i><span class="pullquote_left">«Jugar bien es saber a lo que jugamos. El convencimiento siempre le gana a las formas»</span><i> y, a su vez, capaces de llegar de área a área»</i>. Quizás por ello, su etapa en San Lorenzo fue la de más inestabilidad táctica. Sea como fuere y dada la situación, sus números en lo que quedaba de Clausura fueron más que positivos: 4 victorias, 2 empates y 2 derrotas. El equipo acabó undécimo y ya, con la calma por la mejoría de los resultados, podía comenzar un nuevo proyecto. Se marcharon trece jugadores, entre ellos el delantero estrella Gonzalo Bergessio, con lo que Simeone tuvo que reconstruir el conjunto desde los cimientos en pleno debate de estilo en Argentina. Estudiantes venía de ser campeón de la Libertadores con cuatro marcadores centrales y Vélez Sarsfield acababa de ganar el Clausura con un efectivo contraataque, pero quien había impactado al fútbol argentino con su juego eminentemente asociativo era el Huracán de Cappa. Simeone, cuestionado sobre cuál era su forma preferida, <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2009/08/07/um/m-01973869.htm">respondía</a> sacando el manual: <i>«Es mejor jugar bien. Y yo prefiero jugar bien a jugar lindo»</i>. Pese a un esperanzador comienzo en el Apertura, San Lorenzo se fue cayendo hasta una séptima posición que parecía algo insuficiente. En el siguiente semestre, el equipo ni jugó lindo ni jugó bien. Más bien al contrario.</p>
<p style="text-align: justify">Simeone estaba comenzando a variar su discurso. Muy lentamente, casi a partir de una constante prueba y error. Si había salido de River orgulloso por haber sido ofensivo en todo momento, en San Lorenzo <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2010/01/31/futbollocal/02130770.html">comenzó a ser acusado</a> de que atacaba muy poco al jugar con un único punta. El dato de 7 goles en 12 partidos era demoledor. Pero las críticas no sólo se centraban en esa variación, sino también en que su indudable gusto por el <i>correr y marcar</i> chocaba contra la tradición balompédica del <i>«Ciclón»</i>. Y es que los jugadores corrían, pero no pensaban. Los continuos cambios de dibujo y la falta de entendimiento de sus futbolistas provocaban que, a menudo, se <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/blogs/de_frente_san_lorenzo/acercamos-abismo_7_237646254.html">hablara</a> de sistemas <i>jeroglíficos</i> y se le reprochara que nunca había logrado llegar a comprender la esencia del fútbol argentino. Ya llevaba cuatro años entrenando allí, pero aún se le consideraba europeo. Mientras, los resultados cargaban de argumentos a sus detractores. San Lorenzo marchaba de nuevo penúltimo con 11 puntos en 12 jornadas y protagonizaba una racha de cuatro partidos sin ganar. El <i>«Cholo»</i>, en <a target="_blank" href ="http://edant.ole.com.ar/notas/2010/01/31/futbollocal/02130770.html">acuerdo común</a> con la directiva, decidió abandonar el club.</p>
<blockquote><p>Tras dejar último a River y penúltimo a San Lorenzo, Simeone decidió emigrar a Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">San Lorenzo era el tipo de debacle que marca un punto de inflexión, un antes y un después. Además, era el momento. Diego Pablo Simeone acababa de cumplir cuarenta años, una cifra -casi- genéticamente programada para realizar un profundo balance vital que, a menudo, desemboca en grandes cambios. En su corta experiencia como técnico ya había entrenado a tres de los cinco grandes de Argentina e incluso había logrado campeonar en dos ocasiones, pero este era su segundo <a target="_blank" href ="http://www.sanlorenzowebsite.com.ar/content/fracaso"> fracaso</a> consecutivo y la sensación de estancamiento era tan notoria como frustrante. La vitalidad inicial de sus equipos impactaba, pero con el paso de los meses la evolución no llegaba y el conjunto empeoraba. Sea por el contexto del fútbol argentino o por las circustancias puntuales de cada club por el que había pasado, lo cierto es que Simeone aún no había logrado edificar un proyecto sólido. Las dudas acerca de su capacidad como técnico crecían: ¿había algo más tras su indudable e innato talento motivador? En el Viejo Continente, tras pasar más de ocho meses alejado de los banquillos, se encontraba parte de la respuesta a esta pregunta.</p>
<p style="text-align: justify">De forma indirectamente directa, su <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/20110119/deportes-futbol/abci-simeone-catania-201101190914.html">fichaje por el Catania</a> también vinculaba a su amigo y <i>otrora</i> compañero Germán Burgos. Años atrás, cuando rechazó la propuesta de acompañarlo en Estudiantes, el <i>«Mono»</i> le hizo la promesa de que en el momento en el que éste volviera a Europa ambos unirían su camino. Dicho y hecho. En Sicilia se volvería a dar sentido a una de las grandes anécdotas que habían surgido de las concentraciones con la albiceleste. A la hora de comer, Germán debía apresurarse en coger sus cubiertos para evitar que Diego los utilizara para divagar sobre sistemas, movimientos y estrategias. Cucharas, vasos, saleros o lo que bien pillase a mano, todo objeto servía para discutir de táctica. Y es que en esa mesa no sólo comía un entrenador, sino también su perfecto ayudante. <i>«Siempre nos tiramos ideas, pero yo sé hasta dónde puedo llegar. Respeto mucho la opinión de él, que es el DT. Aunque nos conocemos tanto que uno sabe ubicarse»</i>, <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2009/08/07/um/m-01973869.htm">explicaba</a> el <i>«Mono»</i> unos meses más tarde. Precisamente, ubicarse no iba a ser uno de los problemas que se encontrarían en Catania. Hasta doce jugadores argentinos militaban en las filas de un equipo que no era el principal candidato al descenso, pero que sí iba a estar en la lucha final. Y las cosas, desde luego, no iban bien. 20 puntos en 22 jornadas, el equipo decimoquinto y un exigente calendario por delante. Este era el primer reto que ambos debían hacer frente.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«El campeonato italiano es parecido al argentino. Aquí cada partido es distinto, te esperas una cosa y ocurre otra. En España, en cambio, todos juegan de igual modo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/01/20/futbol/futbol_internacional/calcio/1295513545.html">comentaba</a> a su llegada.</i> La fuerza volvería a ser algo innegociable, pero esta vez sus intenciones eran un poco diferentes.<span class="pullquote_right">«Como jugador es fácil: sólo piensas en ti. El entrenador, por el contrario, tiene que pensar en todos»</span> El equipo cerraría con cuatro defensas de forma fija, tendría dos o tres centrocampistas por delante y siempre rodearía a Maxi López de jugadores ofensivos. Para esto último llegó Bergessio, un delantero al que Simeone había sufrido y disfrutado a partes iguales. La primera victoria tardaría en llegar un mes, prácticamente el tiempo que tardó en situar a Carboni en el centro del campo como símbolo de un cambio de mentalidad. Hasta entonces había probado en la medular con jugadores de un menor peso y rigor táctico, decisión que había contagiado a un equipo que hacía demasiadas concesiones y que pecaba de falta de competitividad. Dada con la tecla, el conjunto siciliano únicamente necesitaba su momento. Y éste sería épico. Minuto 95 de un partido en Turín, la Juventus gana 2-1 y Lodi dispone de un lanzamiento de falta en la frontal del área. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ooBSN3w4WNM">El balón se cuela</a> por la escuadra de Buffon, Simeone estalla y el Catania despega. Fueron tres las victorias que lograron encadenar tras ese empate, incluyendo la primera fuera de casa ante el Brescia con la que lograban sellar su permanencia en la Serie A. El Catania no había remontado el vuelo desde una superioridad táctica, pero Simeone sí que había vuelto a motivar a unos jugadores que realizaban ayudas constantes, lograban dominar la segunda jugada y eran muy sólidos en el Angelo Massimino. <i>«Desde su llegada impuso su juego, un estilo muy ofensivo que allá es muy raro. Eso fue lo que nos llevó a remontar y ganar partidos de forma increíble»</i>, <a target="_blank" href ="http://playfutbol.infobae.com/notas/583900-Gomez-Veo-dificil-que-Simeone-siga-en-Catania.html">decía</a> Alejandro Gómez, uno de los más destacados de aquella temporada, en una entrevista en la que también señalaba lo complicado que era que el <i>«Cholo»</i> siguiera.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«No vine buscando quedarme diez años en Europa. Vine buscando crecer. Y en eso estamos»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/futbol-internacional/vine-demostrar-competir-liga_0_429557080.html">había declarado</a> Simeone a las pocas fechas de llegar a Italia. Al fin y al cab <i>cruzar el charco</i> sólo era un medio hacia un fin. Por eso, tras batir el récord de puntaje, de victorias como local y de victorias consecutivas de la historia del Catania en la Serie A, decidió rescindir un contrato al que aún le quedaba un año más. En esas semanas el Atlético de Madrid buscaba recambio para Quique Sánchez Flores&#8230; pero todavía no era el momento. Su próxima parada volvía a estar en Argentina, volvía a estar en Avellaneda. </p>
<blockquote><p>Simeone volvía a un Racing que venía de ser decimoquinto con Miguel Ángel Russo como entrenador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sólo habían pasado cinco años desde su <a target="_blank" href ="http://www.esmas.com/deportes/futbolinternacional/535019.html">marcha</a>, pero club y técnico estaban muy cambiados. Racing no sólo había encontrado cierta estabilidad, sino que albergaba unas esperanzadoras expectativas de crecimiento gracias a sus dos perlas colombianas: Teófilo Gutiérrez y Giovanni Moreno. Por su lado,<span class="pullquote_left">«La mejor manera de trabajar es cuando sentís pertenencia»</span> Simeone ya no era ese novel del que solo se esperaba un impulso anímico. Había triunfado, fracasado y aprendido. A su vuelta a Avellaneda parecía estar alcanzando su madurez como DT. <i>«El «Cholo» hincha le pide al técnico que basta ya de palabras. Quiere hechos»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/deportes/futbol/Mano-mano-diego-simeone_0_529747142.html">declaraba</a> de forma vehemente. Esos hechos iban a partir de otra evolución: la táctica. Dejado atrás el vértigo, la influencia de Bielsa cada vez resultaba más matizable. Simeone compró un nuevo libreto, lo organizó en base al ser reactivos y trazó como objetivo indispensable un mayor equilibrio en el juego. <i>«Creo que siempre hay que tener la palabra equilibrio como ejemplo. Hay momentos del partido en el que necesitas pausa y en otros, velocidad. La pérdida del tiempo te hace perder espacios en cuanto al ataque y ese ataque no está más, porque los equipos se cierran rápidamente. Pero todo el partido no puedes atacar rápidamente, en algún momento el equipo tendrá que descansar con la pelota. Tener jugadores dentro del campo que interpreten cuándo atacar rápido y cuándo jugar un poco hacia los costados para sostener la pelota, es lo ideal»</i>, <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=1350506&#038;s=arg&#038;type=column">explicaba</a>. El resultado fue un 4-3-3 construido de atrás hacia adelante en el que Simeone evitaba asumir riesgos y donde comenzaban a primar los conceptos de solidaridad e intensidad. Símbolo de ello eran <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/racing/Vamos-ganar-sistema-juego_0_529147114.html">las palabras</a> de Teo Gutiérrez durante la pretemporada: <i>«Los delanteros debemos ser la primera defensa»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«La Academia»</i> logró un meritorio subcampeonato, encajando únicamente ocho goles y siendo derrotado sólo en dos ocasiones. En cambio, se pensaba que las formas no habían sido las más adecuadas y que éstas habían limitado las aspiraciones del equipo. Se <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/blogs/de_frente_racing/Jamas-equipo_7_608409159.html">tachó</a> a Simeone de ser demasiado conservador, pasando del riesgo extremo a la nula concesión. No sólo no había logrado que Teo y Gio lucieran como se esperaba, sino que además los <a target="_blank" href ="http://playfutbol.infobae.com/notas/611531-Racing-y-su-crisis-interna.html">rumores</a> sobre el mal ambiente eran casi diarios. Opiniones al margen, lo cierto es que a Racing le costaba marcar y, por ende, le costaba ganar. Fueron hasta 10 empates, seis de ellos a cero, los que condenaron a un equipo que, realmente, nunca llegó a estar cerca de salir campeón.</p>
<p style="text-align: justify">Por primera vez en su trayectoria, Diego Pablo Simeone no había tratado de construir un equipo que corriera antes de que supiera andar. Ni siquiera, había querido trotar. Llegó a un vestuario que acababa de salir decimoquinto en el Clausura, que debía mirar de reojo a los promedios y que había encajado 26 goles. Revirtió el signo de los resultados, clasificó al club para la Copa Sudamericana y sentó las bases de un equipo que ya había demostrado ser muy difícil de batir. Nadie podía negar que había sido un buen semestre, pero la sensación es que había faltado ambición al disponer de tanto talento diferencial. La actitud de los principales candidatos a ganar <a target="_blank" href ="http://www.cadena3.com/contenido/2011/12/17/89523.asp">las elecciones</a> que en ese momento se celebraban en el club, tampoco era la de estar muy satisfechos. <i>«Me parece que considerar o calificar de aceptable el torneo no está bien. Es más, paso un dato: en mis últimos 24 partidos ganamos 11, empatamos 11 y solamente perdimos dos. Entonces, con este panorama yo veo que vienen las elecciones y no me llaman, no me molestó por eso, como se dijo por ahí. La realidad es que eso ayudó a una serie de sucesiones que me hicieron pensar cómo van a reaccionar ante una serie adversa en el próximo torneo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.misionescuatro.com/ampliar.php?id=30169">expuso</a> el <i>«Cholo»</i> como una de las principales razones de su renuncia. Otra de ellas, evidentemente, era el Atlético de Madrid.</p>
<blockquote><p>En el siguiente semestre y con Alfio Basile al frente, Racing cayó hasta la decimoséptima posición.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No fueron una, ni dos, ni diez, las veces que Simeone había asegurado que algún día entrenaría al Atlético de Madrid. En sólo cinco temporadas como rojiblanco se había convertido en un símbolo para el Calderón. Él se sentía como uno de ellos, y ellos lo sentían como uno de los suyos. Quizás por eso sabía a la perfección que, cuando llegara la llamada, iba a ser porque existían problemas. Y, desde luego, los había. A montones. En aquel verano se habían marchado los tres máximos exponentes del primer título continental del club en casi 40 años. Quique representaba la complicidad con la grada, Forlán era el capitán del equipo y, el caso más doloroso, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/kun-aguero-genio-en-segundo-ano/">el Kun Agüero</a> suponía la capacidad de ser grandes. Tras estas pérdidas recomponer el equipo no era tarea fácil. No se trataba sólo de un tema deportivo, pues llegaron grandes futbolistas, sino de la existencia de un componente anímico que trascendía al resto de parcelas. Así es el Atlético de Madrid. Goyo Manzano nunca transmitió la sensación de poder revertir la situación, así que, tras dos derrotas en Liga y una humillante eliminación copera ante el Albacete, fue cesado. <i>«Llego con ilusión y con ganas de trabajar. No me asusta venir al Atlético ni la responsabilidad, es algo que me entusiasma»</i>, <a target="_blank" href ="http://depor.pe/futbol-internacional/807668/noticia-simeone-no-me-asusta-llegar-al-atletico-madrid">declaraba</a> el <i>«Cholo»</i> en una presentación en la que no se guardó nada. Su discurso fue claro, contundente y directo. En España aún no se le conocía como técnico, pero con esa rueda de prensa bastó. La palabra <a target="_blank" href ="http://new.clubatleticodemadrid.com/Web/noticia/template_noticia/noticia1.php?idnoticia=30385&#038;page=3">intensidad</a> se convirtió en un mantra que englobaba sus intenciones tácticas: <i>«Me gustaría ver a un equipo fuerte, aguerrido, veloz y contragolpeador. Tenemos que tener claro a lo que jugamos»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Y Simeone lo tenía. Con anterioridad ya había manifestado sus diferencias de gusto respecto al estilo que imperaba en el fútbol español, así que construyó un equipo para derrotarlo. Su debut en Málaga pareció recordar al Racing del que acababa de salir: equipo muy replegado, muchos jugadores con capacidad de trabajo, pocas llegadas y un resultado <span class="pullquote_right">«Nunca me consideré un pupas. He estado cinco años en el Atlético y ganamos tres torneos»</span> final de cero a cero. Pero sólo estaba en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/analisis-tactico-atletico-madrid-simeone/">proceso de adaptación</a>. El Atlético de Madrid comenzó a salir a los partidos asentado en un 4-4-2, buscando una recuperación muy rápida y evidenciando que tener el balón no suponía ninguna necesidad. Para ello no sentó a los más talentosos, sino que trató de reeducarlos y adaptarlos. Diego y Arda partían como volantes; Adrián y Falcao iniciaban la presión. El equipo se encontraba cómodo en el sistema, pero el delantero asturiano comenzó a dejar de influir en los tres carriles y Simeone optó por introducir dos variantes: el 4-2-3-1 y el 4-1-4-1. Así, Adrián era menos exigido al ocupar solo un costado y el equipo podía disimular su posible falta de amplitud. Aunque los resultados en los tres primeros meses merecieron ser mejores de lo que fueron, Simeone <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/20120218/deportes-futbol/abcp-simeone-rueda-prensa-20120218.html">estaba</a> conforme: <i>«el estilo ya está marcado»</i>. Era igual el dibujo, la cancha o el rival, el Atlético de Madrid ya tenía marca. Y este hecho se demostraría en la primera gran prueba. El Fútbol Club Barcelona visitaba el Calderón, con todo lo que ello supone. <i>«Cuando uno habla de agresividad, no digo agresividad de golpear, sino de intensidad futbolística. En los partidos importantes tenemos que tener ese estado en el cuerpo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.larazon.es/noticia/4074-simeone-seria-de-mediocres-pensar-que-ganando-le-hariamos-un-favor-a-un-rival">explicaba</a> en la previa. El Atlético de Madrid retomó de nuevo un 4-4-2 muy basculante y cercano a su portería, lo que resultó todo un éxito. Ese día el Barça ganó con un gol de picardía de Messi, pero generó menos peligro pese a tener un 72% de posesión. El plan funcionaba y los jugadores confiaban, tocaba seguir trabajando. Se descubrió que Juanfran es un más que notable lateral, la defensa ganó en seguridad, <a target="_blank" href ="http://www.sportyou.es/blog/futbol/2012/11/20/simeone-una-camiseta-del-atletico-vale-por-dos-434815.html">Gabi explotó liderando</a> la medular, y los jugadores con más calidad fueron determinantes pese a aparentar ser <i>iguales</i>. El Atlético se hizo grande en casa, puntuó con asiduidad fuera y terminó pletórico, como no podía ser de otra forma tratándose de un equipo de Simeone. Aun así, no llegaron a tiempo. Lograron vencer al Málaga en el duelo directo de la penúltima jornada, pero los andaluces no fallaron ante el Sporting y el Atleti no obtuvo el premio de la clasificación para la siguiente Champions League. Aunque, por supuesto, la temporada aún no había acabado.</p>
<p style="text-align: justify">El único detalle positivo de la herencia recibida de Manzano era el seguir vivos en la Europa League. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ChWR16TMxww">triunfo</a> de hacía dos temporadas en Hamburgo aún hacía sonreír al Dios Neptuno, así que el <i>«Cholo»</i> decidió prolongar su euforia. Las rotaciones fueron mínimas y la intensidad<span class="pullquote_left">«Estoy feliz porque mañana los chicos llenarán el colegio con la camiseta del Atleti»</span> era máxima; el Atlético de Madrid quería ganar. Su camino hasta semifinales fue inmaculado: 6 partidos, 6 victorias, 14 goles a favor y sólo 4 en contra. Ahí esperaba el Valencia, como en 2010. Tras lograr una victoria en el Calderón, que debió ser más amplia que el 4-2 final, quedaba viajar a Mestalla y Simeone tenía un plan. <i>«Si presionamos arriba, íbamos a jugar más cómodos porque les íbamos a coger de espaldas»</i>, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KqVT4mdwI74">comentó</a> en una posterior rueda de prensa para el recuerdo. Lo era, en parte, porque entonces el rival en la final ya se conocía&#8230; y no podía ser más especial: el Athletic de Bilbao de Marcelo Bielsa. <i>«Una final siempre es un deseo llegar, pero es solamente un primer objetivo. De más está decir que nos vamos a encontrar a un técnico al cual admiro como Marcelo. Grandísimo respeto por el profe, por Claudio Vivas y toda la gente que lo rodea»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.europapress.es/deportes/futbol-00162/noticia-futbol-europa-league-simeone-final-solo-primer-objetivo-20120427002001.html">fueron</a> sus cariñosas palabras aquel mismo día. El Athletic se había ganado la admiración del fútbol europeo tras una eliminatoria portentosa ante el Manchester United, pero Simeone <a target="_blank" href ="http://www.cadenaser.com/deportes/articulo/simeone-juego-equilibrado-athletic/csrcsrpor/20120508csrcsrdep_10/Tes">tenía claro</a> que partían con una ventaja que él mismo había creado y trabajado desde el día en que dejó de tener un libreto <i>bielsista</i>: <i>«Nosotros tenemos un juego más equilibrado: podemos tener la posesión y juego directo»</i>. Y lo aprovecharon, con goleada incluida, para alzarse con su segunda Europa League. Desde el pitido inicial esa noche sólo existió un equipo sobre el campo, y era brillante. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/club-atletico-de-madrid/">Club Atlético de Madrid</a> dirigido por Diego Pablo Simeone y liderado por Radamel Falcao García acababa de completar, quizás, la actuación más gloriosa de su gran historia, pero en el Calderón la alegría nunca parece poder ser completa. Los rumores sobre la venta del ariete colombiano fueron <i>in crescendo</i>, amenazando así la continuidad<span class="pullquote_right">«¿Cómo definir a Falcao? A más exigencia, mejor responde. Su fuerza es precisamente eso»</span> de una sociedad que ya se había mostrado triunfal en Buenos Aires y en Madrid. Diego estaba en trámites para volver a Alemania, pero la posibilidad de que Falcao dejase el club significaba algo más. Sea como fuere, el periodo estival también aguardaba la posibilidad de ganar un nuevo título: la Supercopa de Europa ante el campeón de la Champions League, ante el Chelsea de Fernando Torres. <i>«Las finales no se eligen, se juegan y se ganan»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/club-atletico-de-madrid/">sentenciaba</a> Simeone. Si sus palabras parecían poco concisas, si podían llevar a error, si de forma improbable algún jugador se podía despistar, durante la charla previa al partido <a target="_blank" href ="http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2012/08/filipe-simeone-pronuncio-palabra-ganar-veces-20120831-19231.html">repitió</a> hasta en cincuenta ocasiones la palabra ganar, así no se les olvidaría. Y, claro, no se les olvidó. Con otra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">actuación legendaria</a> de Falcao, el Atlético de Madrid volvía a desmontar a un potente rival en la lucha por un título. El cierre de esa noche, además, tenía un broche magnífico: era uno de septiembre, el colombiano seguiría en el club. La inercia era positiva, la dinámica ganadora y el estilo era completamente reconocible. <i>«Para ser competitivos tenemos que jugar como podemos, no como queremos. Si nos salimos de esa linea, mal»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.cadenaser.com/deportes/video/entrevista-simeone-larguero-parte/csrcsrpor/20121113csrcsrdep_2/Ves">admitía</a> Simeone. No existían dudas, y por eso no se salieron. Durante estos meses el Atlético ha acumulado ocho victorias de forma consecutiva en Liga, que lo colocan segundo únicamente a tres puntos del Barcelona, y dieciséis en competiciones europeas, estableciendo un nuevo récord continental.</p>
<p style="text-align: justify">Los resultados deportivos y el manejo del vestuario han demostrado su talento como entrenador, pero Simeone en este Atlético de Madrid significa mucho más. Llegó a un club a la deriva, con problemas deportivos y una grave carencia de referentes. Diego Pablo Simeone es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/atletico-de-madrid-simbolos-luis-aragones-fernando-torres-simeone/">el escudo</a>, el orgullo y el carácter. Sus carreras, sus gestos y sus palabras son la tinta de nuevas y brillantes páginas en la historia del club. Es la recuperación de un amor propio que, salvo en contadas ocasiones, parecía recluido al Vicente Calderón. Él que es argentino, él que es atlético, comprende mejor que nadie el valor de la camiseta. Feliz porque la lleven los niños al colegio, estos días <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/deportes/futbol/20121120/abci-simeone-punto-radio-201211200115.html">explicaba</a> lo mucho que significa: <i>«Para cambiar la camiseta del Atlético de Madrid al final del partido, el rival tendrá que darme dos. La del Atleti vale más»</i>.</p>
<blockquote><p>Desde que llego Simeone, el balance del Atlético es de 37 victorias, 8 empates y 7 derrotas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hace poco más de seis años que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/videdeo-diego-pablo-simeone-entrenador/">Diego Pablo Simeone</a> colgó las botas en su querida Avellaneda, pero su carrera como técnico está siendo tan intensa como cabía esperar. Seis equipos, tres competiciones, cuatro títulos y sólo un par de pequeñas interrupciones por decisión propia son las paradas de un recorrido que, manteniendo el destino, ha cambiado de ruta. El <i>«Cholo»</i> parece el mismo que cayó contra Independiente un día de febrero de 2006 o que unos meses más tardó ganó en Liniers un desempate por el título ante Boca Juniors, pero no lo es. Es cierto que su carisma sigue llenando el vestuario, que sus equipos gozan de una ambición inquebrantable y que continúa situando el fondo por encima de las formas, pero tras los reveses en River Plate y San Lorenzo algo cambió. Necesitaba dar un paso a un lado para ser capaz de dar dos hacia adelante. <i>«No me interesan los débiles, ni en la vida ni en el fútbol. Aunque tenga dudas internas debes tirar siempre para adelante»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ivoox.com/entrevista-con-el-cholo-simeone-en-onda-madrid-audios-mp3_rf_1543725_1.html">manifiesta</a> convencido. Dudando o no, al transformar la acción en reacción se encontró a sí mismo. Comprendió el valor del pase lateral, las posibles ventajas de la contención en campo propio y los obvios problemas que conlleva el exceso de vértigo. Así logró ampliar su concepción del juego y así ha sido capaz de construir un proyecto ganador en lo que parecía un descampado. Creciendo y evolucionando, confirmó que detrás del gran motivador sí había un talentoso entrenador. Sin embargo, sigue sin ser suficiente. Cada día se puede dar más, cada día se puede <a target="_blank" href ="http://www.futbolprimera.es/2012/10/29/cholo-simeone-no-esta-entre-los-10-mejores-entrenadores-del-ano">ser</a> más. <i>«Soy competitivo, si no estoy entre los diez mejores entrenadores es porque tengo que mejorar»</i>. Y lo hará.</p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/videdeo-diego-pablo-simeone-entrenador/">Vídeo presentación: «Diego Pablo Simeone, entrenador»</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vvqX9SyxeX8&#038;feature=plcp">youtube.com/watch?v=vvqX9SyxeX8</a><br />
<object width="698" height="393"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vvqX9SyxeX8?version=3&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/vvqX9SyxeX8?version=3&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" width="698" height="393" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/alex-ferguson-gestion-vestuario-estrellas-manchester-united/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/13.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/archivo-articulos-entrenadores-historias-carreras/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Argentinidad</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Jan 2013 02:55:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a argentinidad es un estado mental. La Argentina es, como muchas otras naciones, una ficción, un mito, una invención que desde los anales de su creación ha ido conjugando una multitud de elementos diferenciadores. A pesar de que el gobierno central en su afán de materializar la argentinidad invirtió muchísimos esfuerzos propagandísticos, fue la masa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a argentinidad es un estado mental. La Argentina es, como muchas otras naciones, una ficción, un mito, una invención que desde los anales de su creación ha ido conjugando una multitud de elementos diferenciadores.<span id="more-42190"></span> A pesar de que el gobierno central en su afán de materializar la argentinidad invirtió muchísimos esfuerzos propagandísticos, fue la masa poblacional de principios del siglo XX, ya con las adiciones culturales que supuso la masiva inmigración europea, la que terminó forjando la verdadera identidad del país. La literatura, los medios de comunicación (que hasta los 40’ estuvieron alejados de la influencia estatal), el cine, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZgcqijaUxdg">el tango</a> y el fútbol fueron parte fundacional del imaginario colectivo más rocambolesco de Sudamérica. </p>
<blockquote><p>«Si Oscar Wilde fue el primer escritor francés nacido en Irlanda, se puede afirmar también que el fútbol es un deporte argentino practicado por primera vez en Inglaterra. No se trata por cierto de una modalidad impresa a un juego o de una adaptación. Es algo más. Es la recreación de un deporte bajo el espíritu y la personalidad de un demiurgo porteño” José Marial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El fútbol adoptó a la nación argentina, y no lo contrario, porque el fútbol, que es sabio y escoge, sabía que aún no había encontrado la quintaesencia de su ser. Aquello a lo que jugaban los ingleses y sus hijos era atractivo, pero carecía de los aditivos que hoy le hacen el deporte más popular. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Composición_étnica_de_Argentina">Los <i>‘criollos’</i></a>, es decir, los argentinos, y los hijos de italianos y españoles nacidos en argentina, tomaron el juego y lo reinventaron. El fútbol criollo ayudó a labrar la idiosincrasia nacional porque, básicamente, el argentino se retrató a si mismo en él. Cuando los británicos lo trajeron a tierras porteñas, la practica era bastante símil a la del rugby: Un juego muy brusco, de pases largos y mucho choque; sin embargo, cuando los criollos lo tomaron le añadieron aspectos que definían su personalidad. La gambeta, la improvisación, la individualidad pasaron a ser parte esencial del juego. A la larga, todo se trataba de engañar al rival y a los espectadores, de hacer lo inesperado y sorprender. No hay nada más argentino. <a target="_blank" href ="http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/teatro/Bernardo-Cappa-La-Verdad-Teatro_0_723527834.html">El engaño es la expresión</a> metafísica por excelencia de esa colectividad. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Argentina es urbana. El fútbol argentino, por tanto, también</span>El fútbol como espejo y fuente de la argentinidad, símbolo del pueblo, empezó a desatar pasión en la arrebatada población criolla. Argentina es un país de clarísima y marcada orientación al mega centro urbano que es Buenos Aires. Tanto es así que muchas veces, y quizás no es un error, se entiende por argentino todo aquello que en realidad es porteño. Argentina es urbana y el fútbol, por tanto, también lo es. <a target="_blank" href ="http://k07.kn3.net/6B56A3D17.jpg">La nostalgia habla del potrero</a> (aunque en la urbe argentina típica, el potrero tiene cabida), pero el verdadero fútbol es el que se respira en las callecitas, el que se escucha y se baila en los tangos, el que se juega en adoquines y se siente en los colosales templos que albergan las canchas. No es de extrañar, dadas las dos afirmaciones inmediatamente anteriores, que el fútbol argentino tenga como epicentro a la capital y sea de carácter barrial, ni que sea precisamente eso lo que convierta la pasión desbordante del argentino en rivalidad.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">River y Boca nacieron hermanos, pero luego se separaron para ser distinguidos</span>La Boca, ese barrio pequeñito, colorido y tradicional, hogar perpetuo de criollos e inmigrantes, sirvió como punto de ebullición de lo que hoy es un signo de identidad de Argentina para todo el mundo. Más que el tango mitológico y legendario de Gardel, La Boca debería ser reconocida culturalmente por albergar el primer superclásico del, entonces amateur, fútbol argentino. Allí nacieron primero <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com/">River Plate</a> en 1901 y luego <a target="_blank" href ="http://www.bocajuniors.com.ar/home/sitio">Boca Juniors</a> en 1904. A principios de siglo eran casi siameses y hoy pareciera que volvieron a serlo. En el intermedio, sin embargo, River y Boca se separaron lo suficiente para crear el marco ideal de una confrontación, sin perder el vínculo fraternal que los unirá hasta que el balón esté tan manchado que ya no ruede por el césped fulgurante.</p>
<p style="text-align: justify">Con el paso del tiempo quedó claro que La Boca era muy pequeña para albergarlos a ambos. Si ese fue el motivo o no por el que River decidió marcharse del puerto y buscar refugio en Sarandí como escala a Nuñez, barrio rico y oligarca, no es importante. Las razones que nos hacen tomar decisiones determinadas no siempre tienen que ver con el motivo exacto que desencadenó la acción en ese momento, sino que hay que revisar luego con perspectiva holística para encontrar el verdadero por qué. Si River como institución se hubiese mudado a un barrio similar a La Boca y no precisamente a Nuñez, los condimentos literarios de esta rivalidad hubiesen sido más bien pocos. En Nuñez, River comenzó a afincar la contraparte ideológica de Boca Juniors. River, <a target="_blank" href ="http://lahistoriaderiverplate.blogspot.com.es/2009/05/por-que-les-dicen-millonarios.html">el equipo millonario</a>, de la clase alta de la sociedad bonaerense, y Boca, el equipo popular del barrio que inundaba y olía a bosta; River, el equipo de la banda cruzada y Boca, el equipo de la banda horizontal; River, el equipo del paladar negro y Boca, el equipo cuya hinchada corea “webo, webo, webo” cada partido.</p>
<blockquote><p>La rivalidad entre River y Boca es uno de los orígenes de la cultura argentina moderna.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Era el marco perfecto para la rivalidad porque no sólo se trataba de equipos en apariencia antitéticos, sino que esa contracultura era también reflejo de movimientos contraculturales, o mejor, movimientos creadores o reivindicadores de culturas encontradas, que Argentina vivió y vive social, política y futbolísticamente. El encuentro superó las barreras del Monumental y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Vb-6R4bWuj8">La Bombonera</a> y se trasladó a toda la nación, se convirtió en patrimonio cultural porque era una expresión más de lo que es la argentinidad.</p>
<p style="text-align: justify">River-Boca es la construcción más estructurada que ha logrado crear el movimiento cultural argentino. Tiene todas las características necesarias para serlo. Es emocionante y es bello; es fiesta, es música y es ingenio; es pasión y es frenesí; es altivo y soberbio; es urbano y es del campo; es fútbol. Es todo eso, sí, pero sobre todo, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Superclásico_del_fútbol_argentino">el superclásico</a> es un engaño. Es una gambeta, una ficción como la Argentina misma. </p>
<p style="text-align: justify">La imagen que existe es la de dos enemigos a muerte. Una imagen de odio entre aficiones y de contraposición en todo aquello que resulta importante. El duelo por la supremacía, una medición de grandeza y habilidad que no es tal, o por lo menos eso quedó claro hace diez años con el fin de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/carlos-bianchi-vuelve-boca-juniors/">la era Bianchi</a> que catapultó a Boca Juniors a la escena mundial como el equipo número de Argentina. </p>
<blockquote><p>El clima bélico en los superclásicos es ruidoso y famoso, pero no mayoritario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nada es tal y como parece. En primer lugar, la relación que existe entre los dos conjuntos más grandes de Argentina, y quizás los de mayor trascendencia del continente, es, antes que nada, una relación de hermandad antes que un vínculo de enemistad. Nacidos bajo el seno de la misma sociedad, crecieron juntos y unidos le dieron forma a la hegemonía futbolística del país. Por otro lado, la contraposición de clases oligarcas y populares dejó de existir con la profesionalización del fútbol, la expansión social y la obtención de títulos. Por último, el clamor con tintes de <a target="_blank" href ="http://www.rosario3.com/deportes/noticias.aspx?idNot=120770">Menottismo vs Bilardismo</a> es más una invención colectiva que una realidad recalcitrante. Al final, ambos equipos buscan lo mismo en el juego y poseen el mismo paladar futbolístico (<i>La Nuestra</i>). En el mejor de los casos, Boca y River representan la clásica figura de dos hermanos opuestos, Caín y Abel o el Ying y el Yang, pero el carácter amoral del fútbol impide, de plano, esta comparación. River y Boca son dos iguales, uno es el espejo del otro. Se necesitan el uno al otro, y el éxito de uno repercute positivamente en su rival. </p>
<p style="text-align: justify">¿Es un defecto que el superclásico sea esto y no una batalla de antagonismo? Absolutamente no. Sostenerse de la realidad es depender del vaivén cíclico de la vida. Vivir de una ficción tan bien construida y arraigada, en cambio, le significa al superclásico estar siempre a la vanguardia, ser una referencia constante e indiscutible aun cuando no lo merezca. Y, claro, está el hecho de que serlo la erige como una latente expresión de argentinidad. La mejor, la más grande.</p>
<blockquote><p>Nota del autor: Está tan magníficamente concebida, a nivel literario, la relación Boca-River, que una vez los de Nuñez confirmaron el regreso de Ramón Díaz, los de Boca movieron ficha y trajeron a Bianchi. Ya está. Gambeta, pisada y gol.</p></blockquote>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 19</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Dec 2012 02:55:07 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[arecía que iba a ser en Sevilla. La final de la Copa de Europa de 1986 enfrentaba al Fútbol Club Barcelona y al Steaua de Bucarest. Tras la terrible decepción de 1961 en Berna, el barcelonismo, con Bernd Schuster como principal crack, se ilusionaba con levantar por fin la gran competición continental. El estadio, repleto [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>arecía que iba a ser en Sevilla. La final de la Copa de Europa de 1986 enfrentaba al Fútbol Club Barcelona y al Steaua de Bucarest. Tras la terrible <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/final-berna-postes-benfica-barcelona-celtic-feyenoord/">decepción de 1961 en Berna</a>, el barcelonismo, con Bernd Schuster como principal crack<span id="more-42417"></span>, se ilusionaba con levantar por fin la gran competición continental. El estadio, repleto de seguidores culés, daba al conjunto catalán el claro cartel de favorito. El encuentro fue cerrado y con pocas ocasiones. Sin goles se llegó a la tanda de penaltis. Allí se haría leyenda un nombre, el de Helmuth Duckadam. El portero rumano detuvo los cuatro lanzamientos del cuadro blaugrana, confirmando una de las derrotas más dolorosas e inesperadas del historial de la Copa de Campeones.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/osGXE2Aje5Q" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Para el fútbol, los Juegos Olímpicos son el patito feo de sus múltiples competiciones. Ganar la medalla dorada ilusiona, pero ningún futbolista queda en la historia por dicho logro. Para Argentina, no obstante, Atlanta 1996 era la oportunidad ideal de completar un palmarés envidiable. La albiceleste, ya sin Maradona, se encontraba en pleno relevo generacional, con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">jóvenes figuras como Ariel Ortega</a>, Javier Zanetti o Crespo. Su rival iba a ser una Nigeria que atravesaba un gran momento. Los africanos habían dejado su marca en el Mundial de dos años antes, goleando por 3-0 a la semifinalista Bulgaria. En la cita olímpica, los nigerianos, con estrellas como Kanu, Okocha o Amokachi, lograban el oro al vencer 3-2 a Argentina gracias a un gol de Amunike a poco del final, en un grave error defensivo argentino.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/TiUlc4eda5s" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>Entre Maradona y Messi</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Aug 2012 02:05:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>ada vez que en El Monumental alguien tira un caño, la tribuna paga. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BySbIHQIp9I"><i>¡Oleee!</i></a> No importa si lleva la camiseta de River o la del Seleccionado. Las voces se juntan en perfecta afinación para dejar claro al rival<span id="more-22275"></span> que acaba de sufrir una humillación que, sin duda, merece. Es el carácter argentino, con el que muy pocos conectaron de manera tan directa como Ariel Ortega. Cuesta imaginar que el país vuelva a producir un jugador de sus características. <i>El Burrito</i> resultaba incalificable: no era un <i>diez</i>, mucho menos un extremo. Tampoco un falso <i>nueve</i>, ni nada que oliese a gestor de juego. Lo único que sacabas en claro al verle es que se trataba de un genio absoluto. Un futbolista, no es tópico, diferente.</p>
<p style="text-align: justify">La historia comenzaba en 1991, aunque por Europa tardaríamos bastante más en enterarnos. Andaba Argentina enlutada con la <a target="_blank" href ="http://www.lapagina0.com/hace20anoselprimerpositivodemaradona">primera muerte del ídolo máximo</a> cuando recibía el debut de Ariel Arnaldo, <i>burro</i> como su padre. La cosa iba despacito. River ganaba y no había necesidad de forzar a ningún <i>pibe</i>. A escasas semanas del inicio del Mundial 94, Orteguita encontraba la consagración donde más lo desea el pueblo <i>Gallina</i>: anotando un gol en La Bombonera, frente a Boca. Anunciada la convocatoria para Estados Unidos, Ariel formaba parte de un plantel de lujo que recibía la ansiada noticia; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">El Diego</a> estaba. Lo que parecía un sueño para un crío de 20 años se iba a convertir en pesadilla: <a target="_blank" href ="http://estaticos04.cache.el-mundo.net/mundial/2006/albumes/2006/05/25/diego_maradona/1148568846_extras_albumes_0.jpg">aquella enfermera sin nombre</a> sacaba del torneo a Maradona, cediendo a Ortega el deber de llenar el inmenso vacío. Imposible, claro. Adiós a USA-94. <i>D10S</i> no volvería a una Copa del Mundo y, casi sin quererlo, al recién llegado le habían colgado <i>La Diez</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Nadie le culpó de aquella eliminación. Por una vez Argentina no localizaba <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1994/07/06/opinion/773445610_850215.html">al enemigo</a> en casa, así que el Burrito volvía a River… para romperla. Junto al gran Francescoli y con socios de la talla de Sorín o Crespo, Ortega explotó por completo. A través de <i>El Tercer Tiempo</i>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=U0CUS1nZdVU">aquel maravilloso programa</a> que nos mandaba al colegio cada lunes con terribles ojeras, se nos presentaba un talento salvaje, anacrónico, incluso folklórico. La grada jaleaba cada regate en seco, casi suplicando la no piedad con el contrario. Quebraba a izquierda y salía por derecha. Esperaba y volvía a salir por la izquierda. Y si se acercaba a portería, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dPnkS1ZzLqk">las mejores vaselinas que se recuerdan</a>, sin que Romario se ofenda. Europa llamaba. Francia-98 estaba próximo.</p>
<blockquote><p>Nada excitaba más a El Monumental que el regate de Ortega</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ni Europa se esforzó por entender a Ortega ni él iba a hacer gran cosa por el Viejo Continente. Su destino se definiría en el Mundial francés. Con <i>La Diez</i> a la espalda, transformada ya en camisa de fuerza para su portador, el Burrito afrontaba el reto de su vida. Y vaya cómo comenzó. Pleno de triunfos para Argentina y la sensación de que la Selección tenía jerarca. No era Maradona, claro, pero tampoco un cualquiera. La jugada de la victoria ante Japón, dos goles ante Jamaica (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-hwhdKe5w5k">incluido un giro de tobillo que todavía hoy es motivo de lágrima</a>) y la asistencia ante Croacia. La estaba montando.</p>
<p style="text-align: justify">Tras apear a Inglaterra en octavos de final, aparecía Holanda. Rival duro, con el aroma del Ajax dominador y el paladar de Hiddink. 1-1 iba el partido cuando el tulipán Numan veía la segunda amarilla. Argentina soñaba las semifinales, agarrada a un Ortega que seguía con la chispa intacta. Y entonces pasó. Tras un intento de picardía, Van der Sar ganaba el duelo de pillos, sacándole al Burrito una agresión prescindible. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LP3u2nDEcPA">Como Diego en el 82</a>. Un minuto después, Bergkamp hacía el 2-1, la albiceleste se volvía. Esta vez sí, Ariel iba a conocer la legendaria <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tPogQJC8tWQ#t=4m50s">crudeza de la derrota</a> argentina. Había quedado marcado.</p>
<blockquote><p>Ortega no olvidará jamás aquel instante con Van der Sar</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de dejar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wKk9iS1ro4M">más jugadas que juego</a> en sus dos temporadas en el Calcio, Ortega regresaba a Núñez, para deleite de todos. En este siglo, el campeonato argentino nunca tuvo (y tardará en volver a tener) más nivel. River juntó un maravilloso equipo. <i>Los 4 fantásticos</i> (Saviola, Aimar, Juan Pablo Ángel y el propio Ortega) eran una obligación cada noche de domingo. El Burrito ejercía de líder e ídolo mientras esperaba el paso del tiempo. Corea y Japón 2002 llegó tan rápido como se fue. Ya no era lo mismo. Bielsa le hacía empezar en la banda derecha, nada que ver con anteriores escenarios de libertad. El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-avion-de-regreso/">drama general había llegado a la Selección</a> y Ortega decidía abandonar. En realidad se trataba de una dimisión general. Problemas burocráticos, problemas personales… Comenzaba la despedida de un futbolista atípico, racial, casi un icono. El primer <i>Diez</i> después de Maradona. El que mejor supo cargar con la cruz, a la espera de que Lionel Messi se cite con la historia en 2014.</p>
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