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	<title>Ecos del Balón &#187; Mario Kempes</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>De tulipanes y gauchos</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2014 01:59:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>n balón larguísimo, un control estratosférico seguido de un quiebro imposible y una definición quirúrgica. Para toda una generación de aficionados al fútbol, los Holanda-Argentina son esto. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XsZkCFoqSBs">golazo de Dennis Bergkamp</a><span id="more-131639"></span>en aquellos cuartos de final de Francia 98, en un partido que estaba destinado a ser el que consagrase mundialmente a Ariel Ortega y que acabó como la prueba de la vuelta a la élite del tulipán que no quería volar.</p>
<p style="text-align: justify">Desde aquel día en Marsella, no ha vuelto a haber un enfrentamiento oficial entre holandeses y argentinos. Ni lo había habido en los anteriores veinte años. Sin embargo, fueron sus dos partidos en la década de los 70 los que marcaron esta rivalidad como algo a tener en cuenta. Efectivamente, ambos estuvieron ausentes del Mundial de Mexico. Los argentinos, una potencia, sorprendentemente eliminados por Perú. Los holandeses, cuyos clubes había llegado ya a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KSL46HeVu2w">dos finales de Copa de Europa</a> seguidas, seguían creciendo hasta lo que sería el fútbol de referencia a lo largo del decenio. La cosa cambió en el 74 y el 78, y ambas selecciones estuvieron presentes –y con presencia- en los campeonatos disputados en Alemania Federal y en la propia Argentina.</p>
<blockquote><p>Una rivalidad no tradicional que fue forjada en los años setenta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Holanda había cambiado mucho desde 1970. Se había convertido en la gran potencia del fútbol europeo, con su juego radical y moderno, encabezado por el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">Ajax de Amsterdam</a>. Llegaron al Mundial 74 con la etiqueta de aspirante y desde el inicio no defraudaron. El <i>«Fútbol Total»</i> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gaWHo6zFdJU">demolió a Uruguay</a> en el primer partido. No fue el resultado, un 2-0, sino la impresión de que ambos equipos jugaban fútbol de distintos siglos. Los suecos frenaron el ímpetu holandés con un empate sin goles pero, como si hubieran cogido impulso, los tulipanes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2nUo4V-boLM/">arrasaron</a> a Bulgaria para ganar el grupo y llegar a la segunda fase.</p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Argentina había sobrevivido a un grupo muy difícil, con la sorprendente y espectacular Polonia de Kazimierz Gorski como capo principal. La diferencia de goles dio el pase a los albicelestes ante una Italia envejecida y con un vestuario roto, que quizá dio su peor<span class="pullquote_right">Holanda no presentaba la mejor de las listas que podían realizarse</span> imagen en los Mundiales. Así pues, Argentina se iba al grupo de segunda fase con Brasil, la Alemania Oriental y los holandeses. Argentina no iba escasa de talento a pesar de ser considerado un equipo agresivo y tosco. Roberto Perfumo seguía siendo uno de los grandes defensores del globo, Quique Wolff era un jugador en alza, el duro Heredia y el veloz Ayala habían impresionado a Europa con el Atlético de Madrid. Y luego estaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pp_exG1-S9U">René Houseman</a>, un pequeño genio de gambeta imposible que había conquistado Argentina con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-estetica-futbol/">Huracán de César Luis Menotti</a>. Holanda, por su parte, a pesar de notables bajas, ya fuesen por lesión –Barry Hulshoff, uno de los mejores centrales del mundo-, o por dudosas decisiones técnicas y de vestuario –el gran portero Jan van Beveren, el cañonero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_HHhiwuW1Xk">Willy van der Kuijlen</a>, y los extremos Coen Moulijn y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/willi-lippens-rivalidad-holanda-alemania/">Willi Lippens</a>&#8211; estaban encandilando al mundo. La permanente movilidad de Cruyff, el despliegue de Neeskens, el descubrimiento de Rijsbergen, el fútbol cerebral de van Hanegem o la confirmación de Suurbier y Krol eran sus avales.</p>
<p style="text-align: justify">Y lo que ocurrió en aquella lluviosa <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">tarde-noche en el Parkstadion</a> de Gelsenkirchen fue una masacre. La muerte del fútbol <i>clásico</i>, que Holanda se encargaría de refrendar ante Brasil pocos días más tarde. Los holandeses no se cansaban de presionar, como una manada de lobos, tirando la línea del fuera de juego a una altura suicida, volando sobre los indefensos argentinos. Cruyff y Krol ya habían adelantado a los tulipanes antes de la media hora. En la segunda parte, cuando el cielo se abrió sobre el estadio, la tormenta no fue solo un espectacular fenómeno meteorológico. Los goles cayeron como martillazos estratégicamente asestados a la moral albiceleste. Rep en el 73 y Cruyff con el golpe de gracia en el 90, llegando de la nada, sobre un auténtico mar de agua y fusilando a un desesperado Carnevali.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina estaba liquidada, y se fue a casa con un solo punto, mientras los holandeses caminaron con paso firme hasta que se toparon con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ua3qVuID6fc">un equipo tan bueno como ellos</a> y que tenía una despensa de talento todavía mayor. Los alemanes no renunciaron a nadie ese verano. Al menos a nadie que no pudiesen sustituir.</p>
<blockquote><p>El escenario había cambiado mucho cuatro años después.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No poca polémica suscitó la celebración del Mundial de 1978 en tierras argentinas. El país vivía desde hacía dos años bajo el control de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=akz67SkzyrI">una Junta Militar</a> golpista que desconocía –como todas ellas- el significado de los Derechos Humanos. Pobreza camuflada, gasto desorbitado en infraestructuras, desapariciones diarias de personas… el panorama no parecía el ideal para celebrar un evento global. Pero la FIFA, siempre tan preocupada por estos asuntos, tiró para adelante y permitió que Videla y sus compinches siguieran adelante con esta abominación. Las reacciones no se hicieron esperar, y figuras como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-bayern-munich-breitner-rummenigge-matthaus/">Paul Breitner</a> –el activista comunista-maoísta amante del dinero, a la par que genio del fútbol mundial-, y Johan Cruyff renunciaron a jugar el campeonato. Otras muchas selecciones se vieron envueltas en situaciones dantescas, desde malísimos lugares de concentración, problemas de transporte e incluso incidentes con las Madres de la Plaza de Mayo –la visita que les hizo Jongbloed levantó ampollas entre los militares-.</p>
<p style="text-align: justify">Futbolísticamente, el torneo fue bastante mediocre. Terrenos de juego en malísimo estado, frío, decisiones arbitrales dudosas y un ambiente enrarecido que lo impregnaba todo. Los holandeses, que venían sufriendo problemas de vestuario durante los últimos cuatro años, no se quedaron atrás en Argentina tampoco. Habían perdido la semifinal de la Eurocopa dos años antes con una actitud vergonzosa, y en Sudamérica un complot contra Ernst Happel fue el pan de cada día durante la primera fase. Cuando <a target="_blank" href ="http://www.worldsoccer.com/blogs/jan-zwartkruis">Jan Zwartkruis</a> se hizo de facto con el poder del equipo –él los había llevado al Mundial-, la selección renació en la segunda fase, se tomó venganza <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Q9h12QD7ykI">eliminando a los alemanes</a> y alcanzó la final brillantemente. Neeskens, Rensenbrink y Rep, junto a Krol y Haan seguían liderando la manada de lobos. Hacía bastante que el segundo Johan había abandonado la sombra de Cruyff.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina, por su parte, sufrió en un grupo de primera fase durísimo. Italia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lGQ2W0MEdDE">Francia</a> y Hungría eran sus compañeros de viaje y, aún jugando decentemente, es probable que los argentinos no hubiesen pasado ese grupo en un Mundial disputado en cualquier<span class="pullquote_left">El famoso y discutido 6-0 a Perú eliminó a Brasil</span> otro país. La <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=41GCmqDEnPI">derrota ante una Italia</a> que jugaba de maravilla los hizo pasar segundo de grupo y, por lo tanto, los hizo abandonar Buenos Aires. Era algo que no entraba en el guión. En Rosario, Argentina dio <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JEOqm6BfJ98">buena cuenta</a> de Polonia, donde la falta de goles de Mario Alberto Kempes, la gran figura albiceleste, llegó a su fin. Un lamentable empate a cero contra Brasil, donde el miedo y la violencia de ambos conjuntos se hizo patente, dejó todo por resolver en la última jornada. Obviamente, los brasileños tuvieron que jugar antes contra los polacos, y así Argentina podía saber qué margen de victoria necesitaba ante una selección peruana que estaba dejando una buena imagen en el torneo. El gol de Nelinho de falta y el doblete de Roberto Dinamite obligaban a Argentina a ganar por 4-0 o más. Parecía una empresa casi imposible, pero tras unos inicios titubeantes donde Perú hasta tiró un balón al poste, los albicelestes empezaron a marcar todo lo que tiraban a puerta. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=x74qjazOp-I">6-0 final</a> levantó no pocas sospechas en aquel momento –y aún más a posteriori-, pero el caso es que los hombres de Menotti volvían a Buenos Aires para disputar la gran final.</p>
<blockquote><p>El Monumental de River vivió una explosión patriótica ante la perspectiva del título mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Holanda se encontraba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IDQSnt-6e1k">de nuevo en la final</a> y, una vez más, tenía que enfrentarse a la peor perspectiva: la de tumbar al equipo anfitrión. Y en esta ocasión, además, era un equipo anfitrión que jugaba con <i>«25 millones de jugadores»</i> y que DEBÍA ganar tanto como Italia en la preguerra. Jongbloed, Poortvliet, Krol, Brandts, Jansen, Neeskens, Haan, Willy van der Kerkhof, René van der Kerkhof, Rensenbrink y Rep se aprestaron a hacer la gran machada. Con Videla en el palco y los jugadores <i>«mirando a la grada, que era donde estaba el pueblo»</i>, como les había dicho Menotti, Argentina salió con un once que todo buen aficionado argentino recita de memoria: Fillol, Galván, Olguin, Passarella, Tarantini, Gallego, Bertoni, Ardiles, Ortiz, Kempes y Luque.  El del Valencia era la gran figura del conjunto y se había destapado en el grupo de la segunda fase. Ardiles era el director de orquesta, Bertoni un ida y vuelta constante, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h-jkSNlhiJA">Passarella</a> el líder absoluto del conjunto y el guardaespaldas del mejor guardameta del Mundial, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=607Fl8vf71Y">Pato Fillol</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En un césped alto, mal cuidado y cubierto por los famosos papelitos de la hinchada argentina, ambos equipos se midieron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=298RObH1YRc">de tú a tú</a>, con ciertas dosis de violencia desmedida gracias a la lamentable actuación de un Sergio Gonella terriblemente parcial. Poco antes del descanso Kempes abrió el marcador y el estadio se vino abajo. Argentina controló como pudo el partido en la segunda mitad y cuando ya saboreaban el título, un cabezazo del suplente Dick Nanninga batió a Fillol y empató el partido. El Pato estaba haciendo un partido soberbio, con intervenciones de tremendo mérito, pero el medido centro de René van der Kerkhof fue medio gol para el espigado delantero del Roda Kerkrade. La cosa pudo ser aún peor, ya que en el último minuto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=N1lIy6dzEwg">Rensenbrink</a> estrelló una oportunidad clarísima en el poste de Fillol. El Mundial de Holanda estaba ahí. No quedaba tiempo de reacción para Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, como luego comentarían los propios Kempes, Passarella o Gallego, ninguno de los argentinos se dio cuenta de lo cerca que estuvieron de perder. Sólo pensaban en la prórroga, en sacar fuerzas y ganar. Ya con Houseman en el campo, Argentina fue mejor en el tiempo suplementario. Ahí llegaron primero el gol del incansable Bertoni y luego el definitivo de Mario Alberto Kempes, que se proclamaba máximo goleador del certamen y hacía que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KJbOEA-hI9s">el Gordo Muñoz</a>, el mejor locutor de la Argentina, y 25 millones de compatriotas se volviesen locos y saliesen a la calle a celebrar sinceramente algo por primera vez en años.  </p>
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		<title>El hombre y el olvido</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Dec 2013 02:55:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n algún lugar está ahora mismo César Luis Menotti, treinta y nueve años, afiliado del partido comunista, campeón del mundo, abrazado con un miembro de la junta militar. La imagen es totalmente casual. Argentina entera está de fiesta<span id="more-99162"></span> y la gente ha dejado de ser gente para unirse en una impersonal celebración en la que nadie es militar, peronista, comunista, rico, pobre, enfermo, sano, joven o viejo. Veinte años antes, el país asumía lúgubre la <a target="_blank" href ="http://humanismoygoles.wordpress.com/2013/10/07/la-perdida-de-la-inocencia/">humillante derrota</a> del combinado que fue a jugar el Mundial de Suecia. Diez años antes, Menotti, el hombre que abrazó el testigo de una identidad que el fútbol argentino había perdido en Escandinavia, observaba extasiado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">el fútbol de Pelé</a>. Treinta años después, la selección argentina sigue olvidando todo.</p>
<p style="text-align: justify">El Monumental abarrotado enardecía con la exhibición atlética que veía. Holandeses y argentinos corrían sin parar por el césped del Vespucio Liberti. En las gradas está la naciente hinchada de la selección argentina y no la de River, que está acostumbrada a ver las bellas jugadas del equipo de Labruna y Alonso, símiles a las que en el 73&#8242; conjuraban <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-gran-delantera">Russo, Brindisi, Babington y Houseman</a>. El nuevo equipo de Menotti triunfa en la copa del mundo, pero no enamora a nadie. César había prometido conectar el juego argentino con su esencia fundacional, vista por última vez con la camiseta albiceleste enfundada en el Sudamericano de Lima 1957, mas la selección es la viva imagen del Kempes extraordinario: todo potencia y embestida.</p>
<blockquote><p>Argentina no estaba siendo lo que se esperaba de ella con la llegada de Menotti.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">¿Dónde están Bochini y Alonso, Maradona y Houseman? ¿Dónde están Sívori, Maschio, Angelillo, Cruz y Corbatta? Cuarenta años después del Huracán que desafió tres lustros de dudas argentinas, el fútbol del río de La Plata sigue buscando lo que <a target="_blank" href ="http://mundod.lavoz.com.ar/futbol/cesar-luis-menotti-el-futbol-y-la-teoria-de-las-ideas">Menotti</a> iba a recuperar y no trajo de vuelta. Aunque esté grabada a fuego en cada uno de sus hombres de corto, <i>La Nuestra</i> sigue siendo una pesadísima carga para el fútbol de la Argentina, un <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd121/copa-del-mundo-1978-la-construccion-mediatica-de-un-estilo.htm">enigma sin resolver</a> que lastra todos los procesos futbolísticos que el país intenta.</p>
<p style="text-align: justify">¿Fue traición lo de Menotti? En absoluto. El rosarino prometió devolverle el alma al combinado albiceleste. Al hacerlo, Menotti no se comprometía a que su conjunto jugara tal y como<span class="pullquote_right">Argentina ya no podía ser la de Omar Sívori</span> <a target="_blank" href ="http://labfutbol.blogspot.com/2007/09/argentina-campen-del-sudamericano-57-el.html">los <i>carasucias</i></a>, si acaso eso fuese posible cuando el fútbol planteaba problemas distintos en el 78&#8242;, sino que pactaba que la selección argentina recuperaría la memoria. El alma de un equipo de fútbol está compuesta por recuerdos y estos no son otra cosa sino remembranzas de actos que han definido la existencia del equipo como ser en sí. Argentina ya no podía ser la de las pisadas del &#8216;Cabezón&#8217; de Sívori porque desde Suecia <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">hasta <i>The Animals</i></a>, campeones del mundo en Old Trafford, el fútbol argentino había acumulado recuerdos nuevos que habían cambiado el significado de su juego. </p>
<p style="text-align: justify">El equipo de Menotti practicó el fútbol que tenían dentro los jugadores más preparados para ganar en aquel momento. Improvisaron y eso, la adaptación astuta y creativa a las dificultades cotidianas, es parte de la idiosincrasia del argentino. Se trató de algo que ninguna selección gaucha tuvo en los mundiales anteriores, y de lo que en realidad revivió César en su periplo por la albiceleste. El objetivo nunca fue que en el mediocampo se juntaran <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/ricardo-bochini-el-embrujo-copa-libertadores/">Bochini</a> con Alonso, y que en la banda René Houseman desatara su vesánica gambeta, quizás <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">con Diego Armando</a> en la otra orilla. La misión de Menotti era lograr que el pueblo volviera a sentirse representado por su selección.</p>
<p style="text-align: justify">¿Era tarea de Menotti luchar contra el aún hoy evidente olvido existencial del fútbol argentino? La mejor respuesta posible es no y si en algún momento Menotti pensó lo contrario fue un acto irresponsable. Si Argentina<span class="pullquote_left">Es normal que en el 78 no se viera «La Nuestra»</span> sigue empecinada en olvidarse a sí misma es porque, quizás, el recuerdo es tan borroso que se ha vuelto más fantástico que mitológico. En ese caso es normal que el argentino de 1978 no recordara <i>La Nuestra</i> de la forma en la que Panzeri, Lucero y Ardizzone añoraban puesto que aquello, como tal, ya no representaba nada para las nuevas generaciones. En todo caso, lo que sí pudo y debió influenciar el entrenador rosarino, al igual que Bilardo, Basile, Passarella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/marcelo-bielsa-abandona-athletic-club-bilbao/">Bielsa</a> y Pekermán, fue la redefinición de lo argentino en el fútbol. </p>
<blockquote><p>Menotti creía que su centro del campo debía modernizarse tácticamente para competir.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo intentó, no cabe duda. Para ello apartó a todos aquellos que jugaban por fuera del país, salvo a Kempes, a quién consideraba el mejor jugador argentino, y promulgó un discurso en que las palabras <i>«identidad»</i>, <i>«valores»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/"><i>«argentinidad»</i></a> y similares predominaban. Conociendo lo orgulloso de sus compatriotas, en ningún momento Menotti fue explícito en su deseo de solidificar un nuevo fútbol, pero, combinado con toda su disertación sobre <i>La Nuestra</i>, sí fue muy enfático con la necesidad de modernizar tácticamente el medio para poder ser competitivos. Bajo esa modernización estaba disfrazada la unión de lo producido en Argentina tras el mundial del 58&#8242; con la noción clásica del fútbol criollo. El resultado fue el dinámico 4-2-4 de Ardiles y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4SzuoEi9e0I">Kempes</a> con el que se coronó campeón mundial. </p>
<p style="text-align: justify">Ahora cabe preguntarse por qué si la modernización fue un éxito y, además, Argentina ganó el mundial, el legado de fondo de Menotti se esfumó y hoy la selección está en el mismo punto muerto. Aunque suene a locura<span class="pullquote_right">Maradona apareció con una idea ya formada</span>, quizás la solución esté en que Menotti llegó muy temprano. Dos años después de que fuera contratado como seleccionador, debutó Diego Maradona y cuatro meses y una semana más tarde, Menotti alineaba por primera vez a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=416bVMZXHiM">Diego con la albiceleste</a>. Maradona entraba como pieza exótica en un proceso que ya había decidido su curso. Diego, sin importar la edad, lo absorbía todo. Era imposible que él fuese una pieza auxiliar en el equipo de Kempes y Ardiles. A Menotti le tocó lidiar con la brillantez de un Maradona todavía inmaduro, que le pedía que se entregara a él sin contemplaciones y César nunca quiso o nunca pudo. </p>
<blockquote><p>Pocas decisiones más polémicas que no contar con Maradona para la Copa del Mundo de 1978.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La polémica exclusión de Maradona de la convocatoria final al Mundial del 78&#8242; no fue un capricho. Menotti era consciente de lo peligroso que era entonces Diego para sus planes, sin embargo el ostracismo era imposible de mantener.<span class="pullquote_left">Argentina no jugó bien tras el Mundial del 78</span> Tras el mundial del 78&#8242;, Maradona pasó a ser parte íntegra del equipo. Menotti continuó al mando a pesar de haber anunciado su despedida. El proceso 78-82 tenía como principal objetivo introducir al novel mejor jugador nacional en el exitoso conjunto campeón. No era fácil pues Menotti no jugaba con enganche, la mayor cuota de balón <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KODLqZktiXE">era para Ardiles</a>, imprescindible en el mecanismo, y, dentro del sistema, la posición que mejor le venía a Diego era la que ocupaba Kempes. Al final, la decisión fue mantener la conexión en la que siempre confió Menotti y aislar a Maradona todo lo que se puede aislar a Diego Maradona en la posición de delantero centro. Argentina no volvió a ser un buen equipo de fútbol, nunca resolvió los problemas que tenía y fracasó con estrépito tanto en el mundialito de 1980 como en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-NpioZg2lUo">Mundial de España 82&#8242;</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Menotti, <a target="_blank" href ="http://www.semana.com/deportes/articulo/la-era-menotti/2041-3">derrotado</a>, perdió el crédito que había logrado. La elección de su sucesor no pudo ser más diáfana en ese sentido. Carlos Bilardo era adalid de un discurso que, al menos en la superficie, contradecía las ideas del seleccionador saliente. Las diferencias, que llegaron incluso al plano personal, partieron para siempre la historia del fútbol argentino. La confusión entre los a priori discordantes <a target="_blank" href ="http://www.planetabocajuniors.com.ar/foro/threads/2505-Bilardismo-y-Menottismo-las-dos-caras-del-eterno-debate-del-F%C3%BAtbol-Nacional">menottismo y bilardismo</a> polarizó Argentina durante décadas de fracasos. Aunque fue campeón del mundo y cambió para siempre la relación de la selección argentina con los argentinos, Menotti falló como encargado de conciliar las definiciones que Argentina había dado al problema de su identidad futbolística. Su historia es la del hombre y el olvido, la del delantero que anota dos goles la noche en la que su equipo es eliminado.</p>
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		<title>Videla y el Mundial &#8217;78: No sólo fue culpa de Argentina</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Jul 2013 01:56:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Panenka]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a selección argentina se encontraba de gira por Europa cuando a los jugadores les informaron del golpe de estado en su tierra. Rota en luchas internas, Argentina sería pisoteada por las botas de unos militares que no dudaron en usar como arma todo eso que amaban los argentinos. Si a Charly García le prohibieron letras [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a selección argentina se encontraba de gira por Europa cuando a los jugadores les informaron del golpe de estado en su tierra. Rota en luchas internas, Argentina sería pisoteada por las botas de unos militares que no dudaron en usar<span id="more-78345"></span> como arma todo eso que amaban los argentinos. Si a <a target="_blank" href ="http://4.bp.blogspot.com/-lIj93pL59a8/TZiBtxmG37I/AAAAAAAAAho/9DXkEAkGJHk/s400/Charly-Garcia.jpg">Charly García</a> le prohibieron letras y muchos escritores se largaron como pudieron, al fútbol lo convirtieron en un títere. Ese 24 de marzo de 1976, los jugadores argentinos saltaron al campo en Chorzow, Polonia, derrotando por 1-2 a la potente selección polaca, semifinalista del Mundial en 1974. El partido se vio por televisión en Argentina. Los militares, que habían cortado la emisión, la abrieron de nuevo para que el pueblo mirase el fútbol. Como si todo funcionara igual que siempre. Héctor Scotta y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pp_exG1-S9U">René Houseman</a> marcaron los goles. Jorge Rafael Videla lideró ese ejercito macabro. Puso la cara mientras en los calabozos los uniformes perdían toda dignidad. Videla ocupó la presidencia entre 1976 y 1981 durante el <i>‘Proceso de Reorganización Nacional’</i>. Presidió la vergüenza. Si, hoy falleció Videla. Pocos lo lloran. Nadie lo olvida.</p>
<blockquote><p>La dictadura argentina utilizó el fútbol para mejorar su propia imagen.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La imagen de ese <i>milico</i> con bigote ensucia toda publicación o vídeo donde aparece. Murió en la cárcel, escenario que dignifica a la justicia argentina. Murió con el recuerdo de presidir el palco en la final del Mundial del 1978, recuerdo que ensucia la memoria histórica argentina<span class="pullquote_right">“Nos usaron como arma propagandística, pero no lo podíamos ver”</span> y, sobre todo, de la FIFA. <i>“El pueblo argentino no reniega de su presente y vive con alegría, diría yo, con heroica alegría, la posibilidad de un futuro promisorio”</i> afirmó Videla delante de los jugadores que ganaron el Mundial, con su entrenador, <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/coaches/coach=61555/index.html">César Luis Menotti</a>, en primera fila. Si, Menotti el socialista. No era fácil ser un héroe. Jorge Valdano contó en su momento que antes de la final el entrenador arengó afirmando: <i>“Nosotros somos el pueblo, pertenecemos a las clases perjudicadas, nosotros somos las víctimas y nosotros representamos lo único legítimo en este país: el fútbol. Nosotros no jugamos para las tribunas oficiales llenas de militares sino que jugamos para la gente. Nosotros no defendemos la dictadura sino la Libertad”</i>. No era fácil ser el seleccionador argentino. <i>“Nos usaron como arma propagandística, entonces no lo podíamos ver”</i> afirmó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7fPsDf9O5ag">Osvaldo Ardiles</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Centenares de jóvenes idealistas desaparecían cada noche en las ciudades argentinas. El miedo caminaba por las calles de Buenos Aires y todas las familias temían recibir una llamada de teléfono, un golpe en la puerta. Argentina sufría una dictadura temible y muchos gobiernos se preguntaban como podía ese estado organizar el Mundial de fútbol de 1978. Al presidente de la FIFA, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jo%C3%A3o_Havelange">Joao Havelange</a>, lo presionaron para que trasladara la organización del Mundial a su país. Pero las protestas no sirvieron de nada. Más tarde se supo que Havelange había garantizado la organización del Mundial a los militares argentinos a cambio de la libertad de Paulo Antonio Paranaguá, hijo de un diplomático brasileño detenido en Argentina con su novia. No era fácil ser el presidente de la FIFA, que dudó entre salvar dos vidas o dar la espalda a la dictadura.</p>
<p style="text-align: justify">Videla pertenecía a esa <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/diego-armando-maradona-potrero-fiorito/">minoría de argentinos</a> que no seguía demasiado el fútbol. Como Borges. Pero cuando el almirante Emilio Massera le preguntó si el país tenia que seguir con sus planes de organizar el Mundial, no dudó. <i>“Aunque cueste cien millones”</i>, contestó. Videla sabía que organizar un Mundial era una oportunidad de oro para vender la imagen deseada de su régimen al exterior. La FIFA le había concedido a los argentinos el Mundial en 1973, durante un gobierno peronista. Luego, la misma FIFA envió una delegación a Argentina para inspeccionar las obras y descubrir si realmente fallecían inocentes. Los enviados afirmaron al aterrizar que no eran políticos, que hablarían sólo de fútbol. Lo mismo que proclamaron quienes visitaron Chile en 1973 permitiendo que la selección chilena jugará el Mundial para alegría de Pinochet. No era fácil ser un enviado de la FIFA a esa Argentina. Especialmente en el caso del alemán Hermann Neuberg, que había sido SS en los tiempos de Hitler.</p>
<blockquote><p>Videla no seguía demasiado el fútbol, pero comprendía su gran labor propagandístico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Muchos deportistas fallecieron, desaparecieron. Formaron parte de esa lista de más de 30.000 víctimas y 900 desaparecidos, muchos arrojadas al mar, sin tumba, sin morada final. Carlos Alberto Rivada, extremo de Huracán de Tres Arroyos que jugó con el padre de Rodrigo Palacio<span class="pullquote_left">Videla no permitió la más mínima muestra de disidencia en el Mundial</span>, desapareció. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wmUDQlNz6K4">Claudio Tamburini</a>, portero del Almagro, fue torturado pero salvó la vida. Otros no, como el atleta internacional Miguel Sánchez. Los días anteriores a la inauguración del Mundial desapareció más gente que nunca. Con las madres de muchos jóvenes desaparecidos insultadas en la plaza de Mayo, muchos se centraron en el fútbol gritando <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=a-oRLNKThSg">los goles de Kempes</a>. Sólo un jugador se pasó por la plaza para ver que protestaban esas <i>‘locas’</i>: el sueco Ronnie Hellstrom. Menotti siempre fue acusado por entrenar al equipo y participar del circo, pero muchos se preguntan por esos ciudadanos que preferían cantar los goles y no escuchar los golpes en las puertas del vecino. Cuando en el estadio de Estudiantes apareció una pancarta crítica, sonó un disparo y un hincha falleció. Las pancartas no aparecerían más en suelo argentino, pero se recuperó en Suiza, durante un amistoso Holanda-Argentina en 1979, la revancha del Mundial. <i>“Videla asesino”</i>, pudieron ver durante unos minutos los espectadores argentinos. Luego la señal se cortó. En Argentina aparecieron algunas pintadas. Poco más. No era fácil ser un héroe.</p>
<p style="text-align: justify">Que la dictadura compró a los peruanos para que perdieran 6-0, goleada que abrió el camino de la final a los argentinos, es <i>vox populi</i>. Videla incluso entró en el vestuario peruano y les habló de la hermanda latinoamericana. El entrenador de Polonia también denunció años más tarde que su partido se había comprado. Ganar era una cuestión de estado. Holanda <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=28Ce19dUVL4">perdió la final</a> en la prórroga y el ‘Tigre’ Acosta, un militar, entró gritando <i>“¡ganamos, ganamos!”</i> en las salas de tortura de la ESMA, la escuela de la Armada convertida en centro de detenciones y ejecuciones. La ESMA se encuentra a 10 esquinas del estadio donde los argentinos ganaron su primer Mundial. <i>“Todos los presos políticos, los perseguidos, los torturados y los familiares de los desaparecidos estábamos esperando que Menotti dijera algo, que tuviera un gesto solidario, pero no dijo nada. Fue doloroso y muy jodido de su parte. Él también estaba haciendo política con su silencio”</i> afirmó <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Adolfo_P%C3%A9rez_Esquivel">Adolfo Pérez Esquivel</a>, Premio Nobel de la Paz en 1980, que logró salir de la Unidad 9 de La Plata gracias a la presión internacional, el 23 de junio de 1978, dos días antes de la final.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“Manipularon a los argentinos, manipularon a todos”</i> me contó Hebe de Bonafini, una de los fundadoras de <i>‘Madres de la Plaza de Mayo’</i>. <i>“Nos insultaron, nos preguntaban si no eramos argentinas, por no estar cantando los goles. Lloramos de rabia en esos días de 1978”</i> me explicó caminando por la Plaza de Mayo un jueves de 2001. Esa noche esas abuelas tiraron pintura a una discoteca donde solía ir de fiesta un militar acusado de asesinatos. El régimen incluso se inventó una carta del delantero holandés <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sKp9W_gJ2r8">Ruud Krol</a> a su hija: <i>“Aquí los fusiles disparan flores”</i>. Todo era falso y especialmente cínico: Krol era hijo de un héroe de la resistencia contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente, el país que más activamente se había opuesto al Mundial, Holanda, perdería la final contra la <i>albiceleste</i>.</p>
<blockquote><p>Argentina terminaría levantando su Copa del Mundo con Mario Kempes como gran goleador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si, falleció Videla. Uno de los responsables de una de las páginas más tristes de la historia de los Mundiales. Si el olimpismo se manchó con los Juegos de Berlín, el fútbol tuvo el Mundial de 1978. Una generación maravillosa de jugadores ganó la Copa y se abrazó, como en esa foto: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/1061/">el abrazo del alma</a>. Pero ganó sin desafiar a Videla que, sin uniforme, celebraba los goles. Un Videla que presidió ese partido porque la comunidad internacional lo dejó. Porque los <i>yankees</i> le dieron su apoyo. Porque la FIFA le ayudó. Porque pocos jugadores se opusieron. Porque pocos periodistas enviados fueron valientes. La culpa no fue solo de los Argentinos, un pueblo grande que -a diferencia de otros- sí puso entre rejas a su tirano.</p>
<p><i>Dedicado a Pablo Aro Geraldes, Ezequiel Fernández Moores o Ramiro Martín-Llanos.</i><br />
&nbsp;<br />
<a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/reportajes/videla-y-el-mundial78-no-solo-fue-culpa-de-argentina/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/07/panenka700.jpg" alt="" /></a><br />
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<a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/reportajes/videla-y-el-mundial78-no-solo-fue-culpa-de-argentina/">Videla y el Mundial &#8217;78: No sólo fue culpa de Argentina</a>, escrito por <a target="_blank" href ="https://twitter.com/Toni_Padilla">Toni Padilla.</a></p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 72</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Jul 2013 01:45:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La vigésima edición de la Recopa de Europa arrancó con 34 participantes. Solo dos alcanzarían la final disputada en el Estadio de Heysel: el Valencia Club de Fútbol y el Arsenal inglés. El conjunto che, entrenado por una leyenda como Alfredo Di Stefano, estaba liderado en el terreno de juego por la estrella argentina y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>La vigésima edición de la Recopa de Europa arrancó con 34 participantes. Solo dos alcanzarían la final disputada en el Estadio de Heysel: el Valencia Club de Fútbol y el Arsenal inglés. El conjunto che,<span id="more-74430"></span> entrenado por una leyenda como Alfredo Di Stefano, estaba liderado en el terreno de juego por la estrella argentina y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/kempes-argentina-milan-sacchi/">vigente campeón del mundo</a>, Mario Alberto <i>“el Matador”</i> Kempes. El partido, que terminó sin goles, se resolvería en la tanda de penaltis. Pese a su gran calidad, Kempes erraría su lanzamiento, pero los fallos de Liam Brady y Graham Rix dieron al Valencia su primera Recopa.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/C_DBNAc4FdE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">En 1970, Estudiantes de La Plata y Feyenoord reinaban en los continentes americanos y europeos. Como era habitual por entonces, la Copa Intercontinental enfrentaría a doble partido a los vencedores de la Libertadores y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/final-berna-postes-benfica-barcelona-celtic-feyenoord/">la Copa de Europa</a>. Tras empatar dos goles en Argentina, el Feyenoord, entrenado por el mítico técnico austriaco Ersnt Happel, partía como favorito en el encuentro de vuelta en tierras holandesas. El duelo decisivo fue muy disputado y terminó resolviéndose por un corto marcador de uno a cero. Joop Van Daele fue el autor del gol, a menos de media hora para el final.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/iKjQSCb3JvE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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&#8216;La historia del Fútbol&#8217;, con más de 2000 entradas, en el<br />
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 5</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Nov 2012 02:50:12 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[l Praterstadion de Viena fue testigo de la consagración absoluta de uno de los equipos más relevantes de la historia del fútbol. El Milan de Sacchi, vigente campeón de la competición, hacía doblete al imponerse por 1-0 al Benfica de Sven-Goran Eriksson. El gol de Frank Rijkaard iba a tener tintes poéticos; un año antes, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l Praterstadion de Viena fue testigo de la consagración absoluta de uno de los equipos más relevantes de la historia del fútbol. El Milan de Sacchi, vigente campeón de la competición<span id="more-34328"></span>, hacía doblete al imponerse por 1-0 al Benfica de Sven-Goran Eriksson. El gol de Frank Rijkaard iba a tener tintes poéticos; un año antes, Marco Van Basten y Ruud Gullit, con dos goles por cabeza, habían dado el título al club rossonero en la final de Barcelona. El Milan de los holandeses levantaba sus dos cetros continentales gracias a la puntualidad tulipán, unida al aporte de otras leyendas como Franco Baresi (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vqDZn-SLSNo">portentoso aquella noche</a>) o Paolo Maldini.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/7qoHq2AiH8I" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Argentina, por entonces doce veces campeona de América, llevaba esperando demasiado tiempo su Copa del Mundo. La cita de 1978, organizada en el país bajo un complicado contexto socio-político, se presentaba como la gran oportunidad. Alcanzado el choque decisivo, en El Monumental esperaba Holanda, segunda clasificada del anterior Mundial. Los neerlandeses tiraron de jerarquía y presencia para suplir la ausencia de su gran estrella en Alemania 1974, Johan Cruyff. Tras acabar el tiempo reglamentario con empate a 1 (con disparo al palo de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=N1lIy6dzEwg">Rensenbrink en el minuto 90</a>), Kempes se convertía en mito al hacer su segundo gol de la noche. Bertoni, a cuatro del final, sentenciaba la primera estrella para Argentina.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/28Ce19dUVL4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>Solo queda el potrero</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/</link>
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		<pubDate>Tue, 11 Sep 2012 02:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[rgentina no es Brasil. Nunca pretendió serlo. En la tierra que vio crecer a Gardel, el fútbol no es un motivo de fiesta y alegría. A la pelota se juega con responsabilidad y dientes apretados. Curiosamente, esto no ha impedido que del país surgieran tres de los cuatro más grandes de la historia, un dato [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>rgentina no es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Brasil</a>. Nunca pretendió serlo. En la tierra que vio crecer a Gardel, el fútbol no es un motivo de fiesta y alegría. A la pelota se juega con responsabilidad y dientes apretados. Curiosamente, esto no ha impedido que del país surgieran<span id="more-25872"></span> <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/maradona-messi-distefano-rf_25824.jpg">tres de los cuatro más grandes</a> de la historia, un dato que, por sí solo, habla de la potencia cultural y la relevancia de <i>la</i> Argentina para con este deporte. Un análisis rápido de estas tres figuras nos sirve para validar las características mencionadas: Maradona y Messi, las zurdas más sensibles y virtuosas, jamás tiraron una bicicleta. En sus regates no existía artilugio. Don Alfredo, por su parte, además de legar un porrón de títulos al Real Madrid, dejó en la <i>Casa Blanca</i> una personalidad única e imperecedera. El futbolista argentino es sobrio, altivo y déspota, así lo quiere su gente. Asimismo, tiene rasgos exclusivos, posiciones <i>“propias”</i>. O tenía. Porque Argentina, la de siempre, la del <i>Diez</i>, la del <i>Cinco</i>, la del central de taco afilado y rostro demacrado&#8230; se nos va. O peor; quizás <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/en-alma-cuerpo/">ya no existe</a>.</p>
<p style="text-align: justify">No era fácil para el orgullo albiceleste ver a su vecino y rival con tres cetros mundiales, conseguidos en apenas una década. El subcampeonato de 1930 quedaba ya muy lejos, y la (increíble) cifra de 12 Copas América no llenaban la tripa del hincha.<span class="pullquote_right">La victoria del 78 fue la semilla para las dos décadas siguientes</span> Así se plantaba Argentina en su Copa del Mundo. Dimes y diretes a un lado, aquel triunfo se cimentó en la superior categoría de dos de sus hombres; Mario Kempes (de apodo, <i>El Matador</i>) y Daniel Passarella, <i>el Gran Capitán</i>. Aunque nuestro dominio continental no era comparable, resulta sencillo imaginar el efecto que tuvo esta conquista internacional sobre la autoestima del jugador argentino. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/brasil/">Hoy lo vivimos nosotros</a>. Toda una generación de <i>pibitos</i> crecía al calor del primer Mundial. La melena del Matador tendría su réplica en Batistuta, mientras que el salto vertical con el que Passarella humillaba contrarios aparecería mimetizado dos décadas después en Roberto Fabián Ayala. La semilla futura estaba más que sembrada. Lo siguiente en llegar se llamaba <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Diego Armando Maradona</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Con la estrella en el pecho, la egolatría (sin duda alguna, una virtud) azul y blanca pudo por fin encontrar su razón de ser. Es posible que la cosa se fuera de madre en España 82. Menotti no supo aprovechar el potencial de una selección que sumaba a Maradona con respecto al equipo del 78. Su relevo, Bilardo. <i>El Narigón</i><span class="pullquote_left">Diego y el ganar hacían buenos a centrales de nivel medio</span> logró transmitir su esencia al colectivo, amén de entender la figura de Maradona. Dicen (sobre todo el propio Bilardo) que nadie enseñó mejor al <i>Pelusa</i> cómo superar la marca individual. En cualquier caso, el peso del técnico en esta historia es muy menor. El huracán se llamaba Maradona. Su ascendencia requiere una lectura diferente a la habitual. Puede parecer extraño, pero lo que más amaba el pueblo argentino de Diego no era su juego, su zurda o sus goles; lo principal era su liderazgo. Su cuerpo erguido, <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/deportes/futbol/IMAGEN/IMAGEN-9159666-2.jpg">su pecho para fuera</a>, ese que a medida que su fútbol envejecía, más grande se hacía, ocultando la debilidad. Así, se daba un fenómeno irrepetible; los compañeros de equipo, tanto en el Napoli como en la Selección, eran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pybAcKZt2kg">poco menos que fanáticos de <i>D10S</i></a>. Jugar para él los llevaba a otro nivel. Si Diego era golpeado, ellos respondían con otra patada aún más fuerte. Si el genio hacía goles legendarios, qué menos que poner la vida. Las carreras del <i>Tata</i> Brown y Oscar Ruggeri no estuvieron nunca a la altura de su rendimiento en la albiceleste. A Argentina se iba a competir y a ganar. El contexto era vencedor, hasta el punto de salir campeones de las Copas América de 1991 y 1993 incluso sin la presencia de Maradona. A partir de ahí, el goteo de centrales sería extraordinario: Ayala, Sensini, Cáceres, Chamot, Samuel. Grandes trayectorias que, sin embargo, no encontrarían el éxito. El escenario victorioso se desvanecía, se sumaban años en blanco y el aura ganadora terminó siendo un cuento incómodo para los jóvenes. La camiseta que antes hacía volar se había vuelto de plomo. <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-6OFVyp00Dqw/Tu0I2V-K00I/AAAAAAAAmEs/hTeo6xVDNHg/s1600/heinze%2Bseleccion.jpg">A Argentina ahora se iba a sufrir</a>.</p>
<blockquote><p>Central de Argentina, una de las posiciones más desagradables en la actualidad</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay que aclarar que, más allá de consecuencias históricas, el fútbol argentino pasa por una más que visible crisis global. Los motivos son conocidos y redundantes: descenso en la inversión en cantera, ventas ridículamente precoces, torneos cortos que lastran proyectos a largo plazo&#8230; La producción ha bajado en todas las posiciones, aunque en una alcanza cotas paranormales: el puesto de lateral. Excepción hecha del correcto Zabaleta, Argentina lleva una década sin producir <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/_TYyXeP69HpQ/TMMC2PCJizI/AAAAAAAAAFU/u4OhcV7K5fg/s1600/sorin+y+zanetti.JPG">carrileros con nivel de Selección</a>. Tanto es así que Maradona solo convocó para la pasada cita de Sudáfrica… ¡¡a uno!! Volantes como Jonás o centrales como Otamendi ocuparon los roles exteriores. La respuesta a tan grave crisis quizás hay que buscarla en la etapa de Marcelo Bielsa al frente del bicampeón mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Seis años es tiempo más que suficiente para consolidar una tendencia. Durante este período, con muy contadas excepciones, Marcelo Bielsa desarrolló en el combinado argentino su adorado 3-4-3, herencia del <a target="_blank" href ="http://i45.tinypic.com/ddlz41.jpg">Ajax de Van Gaal</a>. Este sistema tiene la peculiaridad de que no da espacio a los laterales convencionales. Mejor dicho, los reubica. Zanetti y Sorín, futbolistas que, si bien no eran Cafú y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/homenaje-a-roberto-carlos/">Roberto Carlos</a>, sí eran élite, actuaban bajo las órdenes del <i>Loco</i> como interiores de recorrido con querencia hacia dentro. Los menos dotados, caso de Placente, bajaban un escalón, para formar parte de la línea de tres, como pasara con Reiziger o Bogarde en el conjunto holandés. Tras la salida de Bielsa, Pekerman volvía a la defensa de 4… para tirar casi todo el Mundial 2006 de Coloccini o Burdisso. Entre 1998 y 2004 no entró un lateral en la Selección. Por el camino, al país se le olvidó producirlos.</p>
<blockquote><p>Javier Zanetti debutó en la Selección en 1994; <i>Juanpi</i> Sorín, en 1995. Desde entonces, Argentina no produce laterales de primer nivel</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No debemos falsear el debate: ni antes ni después existió algo como Fernando Redondo. Ni en Sudamérica ni fuera de ella. El <a target="_blank" href ="http://kundera-centrojas.blogspot.com.es/2010/08/el-centrojas.html">centrojás</a> argentino (que hay que decir que mantuvo una tormentosa y cuestionable relación con la camiseta de su país) fue una joya, una pieza de coleccionista entre los mediocentros. Sin embargo, no es menos cierto que <i>El Príncipe</i> no fue sino la evolución cualitativa de una demarcación en la que destacaron otros como Checho Batista, campeón en el 86 (y al que Diego quiso llevar a su Napoli). Hallar las causas de la pérdida de jerarquía del <i>cinco</i> clásico es bastante más fácil que en otros aspectos. La popularización mundial del doble mediocentro, la tendencia general a derivar responsabilidades en el interior de posesión (o el enganche)&#8230; todo mutaba lenta pero inexorablemente. Futbolistas como Verón o Juan Román Riquelme fueron puntualmente los capos del balón en la Selección. Tras asumir como fallida la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/gago-guardiola/">irrupción de Gago</a>, han sido nombres  como los de Cambiasso y especialmente Mascherano los que han logrado asentarse en la base de la jugada del Seleccionado. El primero escondía un llegador con toques asociativos. El segundo siempre fue limitado en talento (comenzó como volante derecho de ida y vuelta), pero evocó como pocos el recuerdo de <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/maradona-argentina-mascherano/20090306dasdasftb_58/Tes">ese gladiador pasional que se dejaba el alma</a> al lado de Maradona.</p>
<p style="text-align: justify">Con <i>el diez</i> hay menos problemas. El fútbol local sigue dejándole espacio al mediapunta talentoso, siempre y cuando aparezca. Lo malo es que da la sensación de que la maquinaria puede tardar en sacar otro Aimar, no digamos otro Riquelme. Toda la fábrica anda dando recortes. <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/imagenes/messi-da-goles-victoria-argentina/1310482421631.jpg">Se mantiene lo salvaje</a>, porque todavía quedan potreros y piedras con las que jugar, pero el futbolista de escuela se pierde. El jugador conceptual ya no es argentino. El central que maneja el área, el mediocentro con ideas, el lateral que aglutina pelota… se marcharon. Ojalá regresen, por el bien del propio juego. Argentina es un tesoro que todo futbolero está en la obligación de amar u odiar, que al fin y al cabo, no es sino otra forma de querer.</p>
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