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	<title>Ecos del Balón &#187; Crespo</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>La gran Final de Kaká</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Dec 2017 03:04:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Kaká fue un sueño que duró demasiado poco. Concebido desde su aparición como uno de los chicos de oro del fútbol, se trataba de un mediapunta con todas las virtudes imaginables en cuyo repertorio no había nada de más;<span id="more-246114"></span> de un atacante brasileño capaz de todo que enfocaba su mente y cada cosa que hacía hacia el concreto deseo de vencer. Sin embargo, ese espíritu práctico que le definía no iba reñido con una majestuosidad apabullante. Él jugaba al fútbol aparentando pertenecer a la realeza, con el cuerpo absolutamente erguido, la cabeza siempre levantada y una gracilidad de movimientos impropia de alguien tan veloz. Entre 2004 y 2007, alcanzó un nivel que, de haberse sostenido en el tiempo, le habría colocado, sin duda, como el número tres de la generación post-Ronaldinho. En su mejor versión, Kaká demostró poder hacer algo que no estaba en la mano ni de Xavi, ni de Iniesta, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/heroes-futbol/">ni de Ibrahimovic</a>, ni de Ribéry ni tan siquiera de Robben: ganar una competida Champions League, prácticamente, <i>«él solo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">El pre-anuncio se atisbó durante la edición de la 2004/05, en la que de manera definitiva superó en la rotación al portugués Rui Costa y formó parte de una de las alineaciones más talentosas que ha disfrutado la máxima competición continental. Dida, Cafú, Nesta, Maldini, Pirlo, Seedorf, Shevchenko y Crespo, con la ayuda del cumplidor Kaladze y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/la-pescaderia-de-gattuso/">el carismático Gattuso</a>, le acompañaban en aquella extraordinaria aglomeración de talento. Con tales credenciales, Carlo Ancelotti construyó un 4-3-1-2 que se paseó en las eliminatorias hasta alcanzar la vuelta de la semifinal. Entre Octavos y Cuartos, ante el Manchester United y el Inter de Milan, saldó sus compromisos con un 5-0 de parcial, y en la ida de la semifinal contra el PSV Eindhoven cosechó un 2-0 que pareció dejar todo visto para sentencia. En Holanda, presa de la relajación típica que un año antes le había costado la legendaria remontada del Deportivo de la Coruña, estuvo a punto de meterse en un lío hasta que Ambrosini en el descuento marcó el gol que evitaba la prórroga. Y así, a la gran final contra el nuevo Liverpool FC de Rafa Benítez.</p>
<blockquote><p>Rafa Benítez no fue precisamente defensivo en su puesta en escena en la Final de Estambul.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los Reds saltaron al terreno formando un 4-4-2 bastante desnudo que no terminaba de representar a su conservador técnico: el doble pivote lo conformaban Xabi Alonso -jovencísimo e inexperto- y Gerrard, Luis García ocupaba la banda derecha y arriba luchaban Harry Kewell y Milan Baros. La única medida de carácter defensivo consistió en la presencia de Riise como extremo izquierdo, con la clara intención de taponar las subidas del magnífico Cafú. Pero aunque el brasileño era vital para Ancelotti, no lo eran menos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/pirlo/">Pirlo y Seedorf</a>, que con una superioridad numérica de cuatro contra dos en la sala de máquinas, dominaron el partido a lo bestia completando dos exhibiciones siderales. Gerrard y Alonso, no demasiado bien orientados, salían a por ellos y Kaká, paciente, recibía con espacio para arrancar y protagonizar 45 minutos de una categoría que tras él, apenas ha igualado (de hecho, superado) Messi ante el Manchester United. No fue normal lo que hizo Kaká en toda una Final de la Liga de Campeones.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sQHBZnG8qEc">Kaká produjo, sin exagerar, más de media docena de ocasiones netas de gol</a>. Sus primeros controles, siempre girando 180º y dejándole un horizonte abierto para asesinar en velocidad, fueron una pesadilla incontrolable para el Liverpool, sobre todo porque significaban el preludio de aquellos interminables slalons contra los que no existía ninguna posibilidad. No contento con el desequilibrio, cuando arribaba a la zona de peligro desaceleraba como provocando, alterando con pausa a una defensa que, desesperada y aterrada, necesitaba destensarse a partir de la más pura acción. Y justo cuando perdían el sentido y caían en la trampa, el cisne blanco encontraba a Shevchenko o Crespo delante del portero Dudek. Mediada la primera mitad, víctima de lo que apremiaba la desventaja en el marcador y de lo que estaba ocurriendo, el Liverpool resolvió achicar los espacios a Kaká yendo hacia delante, es decir, juntando a la defensa con la medular en lugar de a la medular con su defensa, lo que agigantó los espacios entre la zaga y su portería potenciando la determinación de las brutales jugadas del brasileño.</p>
<blockquote><p>Benítez cambió la Final con la sustitución de Hamann por Finnan, pero Kaká también descifró ese reto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En la reanudación, 3-0 abajo, Benítez acometió una revolución táctica que, unida al espíritu de Anfield, desencadenó el milagro de Estambul: el mediocentro Hamann suplió al lateral derecho Finnan y el 4-4-2 (en el que Smicer ya había sustituido al lesionado Kewell) giró a 3-4-1-2 con Carragher, Hyypia y Traoré cerrando, Alonso y Hamann en el doble pivote, Smicer y Riise como carrileros, Gerrard de mediapunta y Baros y Luis García como pareja de delanteros. Masificando el centro con dos hombres extra (otro central y otro centrocampista), Benítez sorprendió de inicio a Ancelotti y favoreció que sonase la flauta de los tres goles en siete minutos. Era increíble y en cierto modo injustificable, pero tal cual: en el 60, el Liverpool ya había empatado la Final a tres tantos. Tras esto, un repliegue intensivo que rara vez tiró un contragolpe. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/ac-milan/">El ataque del AC Milan</a> no cesaba nunca y Kaká, con una nueva ocurrencia, halló la ventaja que debió dar la victoria a los suyos: se acostaba sobre la izquierda para atraer la atención de Alonso (pivote derecho), fijar a Hamann en el centro y dar después el pase atrás al maravilloso y fluido péndulo de Pirlo para que activase rápido a Cafú en uno contra uno frente a Riise. Si el empate había sido un acontecimiento místico, que no entrase la cuarta diana italiana le superó en cuanto a sobrenaturalidad.</p>
<p style="text-align: justify">En la prórroga, el fútbol se convirtió en literatura y el joven Kaká no fue escogido como héroe. Inspirado, Ancelotti había introducido en el campo a Serginho para abrir con él por la izquierda de la misma manera que había abierto con Cafu por la derecha, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/steven-gerrard-capitan-america-parecidos-herores/">pero Steven Gerrard</a>, en su noche, se colocó como lateral diestro para anular el empuje y la habilidad del brasileño y regalar la vida a su Liverpool del alma. Mas Kaká ya había seducido lo suficiente a la Dama de Plata como para poder pedir su favor dos años más tarde. Con el tremendo AC Milan deshecho por la edad y el escándalo del Calciopoli -quedó a 36 puntos del Inter de Milan en la liga italiana-, el brasileño resolvió los cruces contra Celtic (gol decisivo en el 91), Bayern Múnich (gol y asistencia) y Manchester United (tres goles) para, en esa ocasión sí, no dar opción a los ingleses de repetir su victoria. Él provocó la falta del 1-0 y asistió al olfativo Inzaghi para la sentencia. En aquellos días en los que fue, ante el asentimiento de todos, el mejor jugador del mundo.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Denis Doyle/Getty Images</p>
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		<title>Shevchenko: dos ciudades</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Dec 2017 03:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Hubo un tiempo, no hace tanto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KKnjaXFqFDc"><i>amarcord</i></a>, en el que ser delantero centro en la Serie A era visto como la cima del fútbol. Los colores desaturados del Calcio en formato 4:3 plagan la memoria de un pequeñajo que sabía que cuando la pelota besaba la red<span id="more-245336"></span> en Delle Alpi, San Siro o en el Olímpico, los goles no era que valiesen más, pero sí que tenían algo especial: hacer goles en Italia era más difícil. Y entre estadios a medio llenar, los <i>capocannonieri</i> se erigían como deidades. Y con toda la razón. En 1996, Ronaldo piso España y en doce meses  gritó casi medio centenar de goles; un año después, aterrizó en Milán y marcó diez menos. Y era el mejor del mundo, <i>el mejor de la historia</i>. Bota de oro en todos lados, pero no en Italia. ¿Cuántos goles no marcarían los Batistuta, Signori o Inzaghi en otras ligas? <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/christian-vieri-trayectoria-y-significado/">Vieri, por ejemplo, marcó 24</a> en 24 para el Atlético de Madrid en la 97-98; la temporada siguiente, con la Lazio, se quedó en 12 jugando prácticamente los mismos minutos&#8230; Y aun así, a fin de año, el Inter de Milán rompió la alcancía para hacerse con su ficha. <i>Calcio, vita mia</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Todo aquello se desvaneció en algún lugar del siglo XXI. El Calcio entró en una decadencia que cayó de sopetón en el aficionado, pero que se veía venir desde muy lejos. Las virtudes que habían encaramado a la Serie A en la cima se habían convertido en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4eaHZPX5LxE">vicios que la carcomían por dentro</a>. Si se trátase de buscar una sola imagen definitoria, sería de necios no recurrir a Jerzy Dudek imponiéndose a Shevchenko, entonces vigente Balón de Oro, en la tanda de penalties de la final de Estambul 2005. A partir de allí, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=s6hH4i_ezRg">Midas se mudó a Inglaterra</a> unos años y otros tantos a España. Y el Calcio, en purga y agonía, se marchitaba. Y con él, sus delanteros centro. De tener a los mejores durante dos décadas y media, Italia pasó a ver como la Premier League y La Liga se llevaban a las mejores piezas del mercado, incluidas las suyas.</p>
<blockquote><p>Shevchenko, su penalti fallado y su traspaso, los hitos del Calcio decante</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La fuga había empezado antes. El traspaso de Ronaldo al Real Madrid fue un pulso de poder impensable un lustro antes de que ocurriese. Pero el hito de esta historia también se escribe en cirílico: el AC Milan era el mejor equipo del mundo y en 2006 no pudo impedir que su futbolista estrella, Andriy Shevchenko, firmase por el nuevo rico de Londres. Tras dos años jugando un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EVGoGmNmfZI">fútbol de relámpago</a> que bien mereció alguna Champions, el proyecto de Roman Abramovich sumaba a un futbolista que había hecho parte del Top 5 mundial durante lo que iba de década. Sin embargo, la primavera de 2007 se encargó de premiar al equipo rossonero con un canto de cisne en Atenas y castigó al ucraniano con un <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2007/12/17/futbol/1197897375.html">estridente fracaso en la Premier League</a>, como le había ocurrido a Hernán Crespo antes que a él. Parecía ser que ahora, los delanteros de la Serie A no solo eran mortales, sino también parte de la plebe.</p>
<p style="text-align: justify">¿Cómo era posible que dos atacantes de la entidad del argentino y, sobre todo, del ucraniano fallasen en trasladar su fútbol de Italia a Inglaterra? El argumento más sencillo sería apostar por la edad. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tPMHHgPPIqA">Ni Crespo era el de 2001</a> cuando llegó al Chelsea, ni Shevchenko el de 2004 cuando ídem. Y no dejaría de ser cierto, pero ¿era tal la diferencia entre sus niveles? Crespo siguió siendo el &#8216;9&#8217; de la selección argentina durante los cuatro años posteriores a su arribo a la Premier, y haciéndolo francamente bien, mientras que Shevchenko había firmado nueve goles en la Champions League, coronándose goleador, apenas unos meses antes de cambiar de camiseta. El jugador que llega a Stamford Bridge no era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=A1eJc4qn4J4">la fuerza de la naturaleza</a> que coqueteó con ser el mejor jugador del mundo durante más de cinco temporadas, pero seguía siendo un delantero letal e impresionante. ¿Qué podría haber cambiado en el trasvase de la Serie A a la Premier League?</p>
<p style="text-align: justify">Pues probablemente&#8230; el fútbol. A partir de la década de 1960, el fútbol había comenzado a definir una serie de principios tácticos que dieron forma al juego de los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/10/historia-de-una-ida-y-una-vuelta/">años dorados de la Serie A</a>. Un fútbol de especialistas y movimiento. Los delanteros centro se convirtieron en máquinas del remate y ese último toque lo marcaba todo en la nueva escala de valores. Los Bota de Oro entre 1970 y el nuevo siglo sirven de testigos de ello. Delanteros como Müller, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=82YSud6Wc34">Yazalde</a>, Georgescu, Polster, Van Basten, Sánchez, Jardel o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/roy-makaay-un-delantero-centro-de-su-epoca/">Makaay</a>, más allá de tener más o menos virtudes, estaban cortados por la tijera del remate. El gol era una cuestión de caza y en Italia, donde el terreno era más escabroso, estaban los mejores cazadores. Desde los equipos más pequeños con sus Rossi, Giordano, Protti o Hübner, hasta los más grandes, tenían especialistas del recoveco y la oportunidad. Crespo y Shevchenko también lo eran. Goleadores de barro y cielo, capaces de transformar arte rupestre en caravaggios; y separados de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CqLK9E1x48o">gatos monteses</a> por su capacidad de ir más allá del <i>orgasmo</i>, como catalogaba el porteño a la sensación de anotar un gol, e incidir en el juego colectivo. Esa era la barrera que separaba a los buenos de los muy buenos.</p>
<blockquote><p>El fracaso de Shevchenko en el Chelsea obedeció a un cambio de paradigma</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y, a pesar de ellos, para el nuevo fútbol de Mourinho, Wenger, Ferguson y la Premier League, aquello no era suficiente. Con el cambio de milenio, la Premier fue la primera de las grandes ligas en forjar una identidad propia de la nueva era. Los cambios se notaron, más que nada, en la forma de atacar. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/robert-pires-revolucion-paradigma-extremos-carrera/">Robert Pirès aterrizó en Londres</a> en el verano del 2000 y ahí inició algo: si la labor de los exteriores ya no era llegar a línea de fondo y centrar al área, el delantero centro debía encontrar una nueva forma de abastecerse, porque tampoco contaba con los enganches del fútbol latino para asistirlos por el centro. Jugadores como Ruud Gullit, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zcyVjHWQgEc">George Weah</a> o Ronaldo habían mostrado el camino del atacante del siglo XXI, e incluso el propio Marco van Basten había aportado lo suyo: la autosuficiencia técnica y física. Sin jugadores con la principal misión de asistirlos, el delantero de la Premier League tuvo que aprender a crearse sus propias opciones. Y a hacerlo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/por-que-no-se-juega-con-dos-delanteros-analisis-tactico/">administrando todo el frente</a> de ataque porque el 4-4-2 poco a poco caía en la obsolescencia. Y así, Thierry Henry, Ruud van Nistelrooy, Didier Drogba, Wayne Rooney, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pobbwioAIO8">Fernando Torres</a> o Cristiano Ronaldo.</p>
<p style="text-align: justify">Y Shevchenko cayó ahí. El ucraniano fue uno de los futbolistas más impactantes de su generación. Su quinta, la de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/05/395/">Ronaldo</a>, Raúl, Van Nistelrooy, Kluivert y él, fue la del puente entre los atacantes clásicos y los actuales. Ronaldo lo tenía todo, pero prefería pasar del juego medio; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/como-jugaba-raul-gonzalez-blanco-real-madrid/">Raúl</a>, que tenía cabeza de centrocampista y cuerpo de cazagoles, no tenía el aparato físico de los de la Premier; a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/08/patrick-kluivert-gran-delantero-ajax-barcelona-holanda-van-gaal/">Kluivert</a> le faltaba sangre en el ojo y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/como-minimo-van-nistelrooy/">Van Nistelrooy</a>, aunque supo destacar como pocos, quizás no tenía la punta de velocidad de los muy mejores. </p>
<p style="text-align: justify">¿Y Shevchenko? El de Kiev era un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CzjRTCVUwOk">portento del remate</a>. Su técnica de control y disparo en carrera es legendaria. Con ambas piernas y desde cualquier ángulo, Shevchenko cazaba balones que transmutaba a misiles. A partir de allí y de una potencia y agilidad en los dos primeros metros que le servía para maquillar que su control del balón en carrera era defectuoso para su nivel, el del Milan navegaba a treinta o treinta y cinco metros del área regateando en busca del espacio para el disparo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5Gprcg0jUdU">incluso cuando</a> caía a banda. Y se asociaba: descargas de primera para dejar de cara a Rui Costa, Pirlo y Seedorf mientras el volaba a zona de disparo. En el momento, Shevchenko parecía un delantero de vanguardia, quizás el que más, Ronaldo aparte, de los cinco magníficos. </p>
<blockquote><p>El ucraniano era rápido, móvil y técnico, pero pensaba como ariete clásico</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">¿Era así? Su fútbol estaba orientado al gol y solo al gol. Era un especialista en ese sentido. Y eso repercutió en lo que hacía cuando salía del área, su hábitat. Todas sus decisiones, técnicas y rítmicas, estaban al servicio de ponerse en disposición de disparar a portería. Y lo hacía con prisa. Shevchenko era un delantero muy móvil y con un radio de acción grande incluso para ojos de 2017, pero cuando salía del área jugaba para volver a ella con la mayor prontitud. Y como pasa cuando uno va con afán, fallaba. <a>Perdía pelotas y erraba pases</a>. El balón, no lo llevaba cosido al pie, como Henry, sino que le daba respiro a sabiendas de lo importante que era ese espacio entre cuero y cuero a la hora de armar la pierna para tirar a gol. Y en Milan todo eso funcionaba, no solo porque su aparato físico era más potente, sino porque los demás no jugaban como si el tren los estuviese dejando. </p>
<p style="text-align: justify">En Londres, y en el nuevo mundo, su afán se convirtió en lentitud. Sin la milésima de segundo de más que le daba su agilidad juvenil, Shevchenko rebotaba contra los placards defensivos de la Premier y sus pérdidas balones se convirtieron en inexcusables: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xNUiVnGoi9k">Henry no la perdía</a>. Tampoco llegaba a gol. Su técnica de disparo seguía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=w9ehR-reIiQ">siendo mítica</a>, pero no podía sacarla a relucir, salvo cuando lo asistían: Shevchenko, con 30 años, no podía ser autosuficiente en el laberinto de Arsène, José, Alex y Rafa. ¿Era por falta de condiciones específicas? ¿O por como su mente ponía esas condiciones al servicio de su talento? En la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/no-disparen-soy-gente/">Eurocopa de 2012</a> demostró que sí tenía la finura para detenerse y jugar en ritmos altos, pero en 2006, no lograba compensar así la falta de una chispa más de potencia o fuerza para hacerse tiempo y espacio fuera del área. Por ello, el móvil Shevchenko se confinó al espacio que siempre añoró y ahí su fracaso. Y también el de Crespo o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=T-i0UW3ZeZQ">Kezman</a>, los otros dos delanteros del Chelsea de Mourinho.</p>
<blockquote><p>¿Los &#8216;9s&#8217; de la Serie A encajan dentro de la concepción del delantero moderno?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ha pasado más de una década desde el penalti fallido de Shevchenko y el Calcio ha vuelto definitivamente. Y lo ha hecho, como no podía ser de otra manera, con una particularidad que se antoja anacrónica, quizá futurista: tiene delanteros centros estelares. Icardi, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/08/analisis-tactico-arkadiusz-milik-dries-mertens/">Mertens</a>, Higuaín, Dzeko, Immobile. Tras una década en la que el delantero centro ha sido vilipendiando, la salud con la que goza la figura en la innovadora Serie A que estamos viendo es un aire fresco al juego. Sin embargo, viendo los perfiles de esos cinco jugadores, el único que quizá se adhiera al biotipo de los Agüero, Suárez y Benzema sea el crack del Napoli. Sobre los otros, especialmente sobre <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FnMrBWiN-xg">Icardi</a>, que es el único que no ha sido probado fuera del ecosistema italiano, valdría la pena preguntarse si su fútbol, como el de Shevchenko, se podría perder en el camino entre dos ciudades.</p>
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		<title>Soluciones concretas</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Feb 2016 03:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[No son pocos los directores deportivos que comentan que es más fácil acertar con los fichajes de invierno que con los de verano, pues los equipos ya han demostrado sus virtudes y, por supuesto, sus defectos ante una verdad que nunca engaña: la competición. Estas contrataciones también tienen sus &#8216;peros&#8217;, evidentemente, ya que a estas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">No son pocos los directores deportivos que comentan que es más fácil acertar con los fichajes de invierno que con los de verano, pues los equipos ya han demostrado sus virtudes y, por supuesto, sus defectos ante<span id="more-196207"></span> una verdad que nunca engaña: la competición. Estas contrataciones también tienen sus &#8216;peros&#8217;, evidentemente, ya que a estas alturas muchos equipos cuentan con un gran lastre anímico o numérico que primero deriva en prisas y luego en ansiedad, pero, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/02/analisis-grandes-fichajes-mercado-invierno/">como hoy nos recuerda David León</a>, son varios los casos en los que un recién llegado ha logrado revertir una situación delicada.</p>
<p style="text-align: justify">En este mercado navideño, que ha sido bastante más prolífico que en años anteriores, destaca una pretensión básica: atajar problemas concretos con soluciones concretas. Dicho así, suena de cajón. En eso consisten los fichajes. Sobre todo los de invierno, con los que más que intentar construir tratas de corregir. Es cierto. Pero aun con esto, había que destacar la lógica de la mayoría de estos fichajes, pues así es como mejor se explican y como mejor se entienden.</p>
<blockquote><p>Fichajes específicos para tapar ciertas carencias concretas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; margin-left: 20px;"><strong>&#8211; Chory Castro al Málaga.</strong> El desembarco del extremo uruguayo en Málaga parecía condenado al éxito, y así está sucediendo. Aunque el Chory no es un futbolista demasiado creativo ni muy virtuoso, su fútbol cuenta con las herramientas necesarias para compensar ciertos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/analisis-tactico-ignacio-camacho-mejora-malaga/">déficit colectivos</a> que vienen arrastrando los de Javi Gracia: velocidad, agresividad, desborde y gol. Por todo esto, desde el primer día su aportación ha sumado, y más que lo va a hacer a poco que Ikechukwu Uche se integre en el equipo.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 20px;"><strong>&#8211; Lucas Orbán y Medjani al Levante.</strong> Venimos diciendo que al equipo de Rubi sólo le falta comenzar a ganar para confirmar su mejora futbolística, pero que esto no haya sucedido todavía no es para nada inexplicable. El problema en las áreas, sobre todo en la propia, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/analisis-tactico-levante-ud-rubi/">ha impedido al Levante</a> puntuar en no pocos días. De ahí que pese a que las llegadas de Verdú y Giuseppe Rossi son las más atractivas, sobre todo la de este último, que va a ayudar a diversificar le ataque granota, los fichajes que más impacto pueden tener en su devenir son los de los dos centrales. Tanto Lucas Orbán como Medjani parecen más preparados que Navarro o Feddal para poder defender lejos de la portería y así colaborar en la presión, amen de que ambos tienen en común un punto de agresividad que en las últimas fechas puede ser oro.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 20px;"><strong>&#8211; Óscar Duarte al Espanyol.</strong> El fichaje de Enzo Roco en verano parecía solventar de buena manera las bajas que el Espanyol había sufrido en el centro de la zaga, pero el futbolista chileno no se está adaptando todo lo rápido que les hubiera gustado a Sergio González y a Constantin Galca. En parte porque, junto a Álvaro, ha conformado una pareja algo timorata. Un debe que <a target="_blank" href ="http://www.undergroundfootball.com/?p=6073">Óscar Duarte</a>, central tico que fascinó junto a Giancarlo González y Michael Umaña en el Mundial 2014, debería ayudar a corregir.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 20px;"><strong>&#8211; Crespo e Iturra al Rayo Vallecano.</strong> A buen seguro que a quien más espera Vallecas es a Piti, un jugador que además puede ayudar a que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/02/analisis-buen-momento-forma-rayo-vallecano-jemez/">el Rayo se asiente en campo rival</a>, pero no por esto hay que minusvalorar la importancia que pueden tener Crespo e Iturra en la pizarra de Paco Jémez. Resumiendo: con ellos en el equipo, puede elegir la posición de Llorente. Sea en el puesto de central, dando entrada a Iturra con Trashorras, o adelantándole a la medular y dejando atrás a Crespo con Zé Castro, Paco va a poder apostar por la opción que crea más conveniente sin que su conjunto, a priori, quede descompensado en ninguna línea.</p>
<blockquote><p>Varios futbolistas jóvenes con potencial han llegado a la Liga.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Además de los nombres citados, en un sentido parecido destacan también las llegadas de Martín Montoya (Betis) y Ognjen Vranjes (Sporting de Gijón), que ya <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/las-gaunas-j22-1516">demostró en Mestalla</a> cómo va a poder ayudar a los de Abelardo a defender aún mejor cerca de su portería. Algo parecido a lo que puede conseguir Federico Fazio en Sevilla, pero sobre su regreso ya hablaremos de forma particular en los próximos días, porque, al igual que Denis (Valencia), así lo merece.</p>
<p style="text-align: justify">Comentado esto, no podemos cerrar el balance de este mercado invernal sin fijarnos también en los futbolistas que llegan sin tanto nombre, pero con un teórico gran potencial. Abarcar todo el planeta fútbol resulta casi imposible, así que, para ello, les hemos pedido a varios especialistas que nos trazaran un breve acercamiento a ellos:</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 20px;"><strong>&#8211; Radosevic al Eibar (1994, Croacia).</strong> «Es un medio defensivo natural, muy físico, agresivo, a veces incluso duro. No es su fuerte, pero ahora le veo algo más suelto con la pelota, la juega bien en largo y tiene un gran disparo». <a target="_blank" href ="http://laescuelayugoslava.blogspot.com.es/2013/01/ases-seguir-josip-radosevic.html/">Por Juanpe Ramírez</a>.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 20px;"><strong>&#8211; Mauricio Lemos a Las Palmas (1995, Uruguay).</strong> «Es un central capacitado para defender con la línea abajo; es decir, en el área. Desnuda sus vergüenzas afuera. Aún es joven. Irregular midiendo el anticipo e inexperto metiendo el pie; dos detalles que lo acusan. Lo relevante aquí: la UD Las Palmas de Quique Setién no defiende ni arriba ni abajo». <a target="_blank" href ="https://twitter.com/RicardoPinilla4">Por Ricardo O. Pinilla</a>.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 20px;"><strong>&#8211; Musonda Junior al Betis (1996, Bélgica).</strong> «Es un mediapunta polivalente que se mueve por todas las posiciones del frente de ataque. Se siente cómodo con la pelota y es de tirar diagonales fuera-dentro. Pese a su liviano físico, conduce la pelota, encara y supera a sus marcadores con velocidad y gran técnica. Gran disparo &#8216;en juego&#8217; y a balón parado, además». <a target="_blank" href ="http://www.undergroundfootball.com/?p=8010">Por Irati Prat</a>.</p>
<blockquote><p>Además de los mencionados, también destaca Atsu (Málaga).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así pues, sin realizar tampoco grandes dispendios, a partir de ahora muchos equipos cuentan con nuevos futbolistas para corregir, cambiar o reforzar las ideas de sus entrenadores. Y si por algo destaca el fútbol español es precisamente por el talento que tienen estos técnicos generando contextos positivos a su plantilla, con lo que la unión de ambas perspectivas, además de interesante por novedades como la de Barral, suena muy bien a nivel competitivo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
Otras incorporaciones destacadas:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/analisis-tactico-fichaje-arda-turan-fc-barcelona-adaptacion/">Arda Turan al FC Barcelona</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/analisis-aleix-vidal-barcelona-fichaje-enero/">Aleix Vidal al FC Barcelona</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/analisis-tactico-augusto-fernandez-fichaje-atletico-madrid/">Augusto Fernández al Atlético</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/analisis-matias-kranevitter-centrojas/">Matías Kranevitter al Atlético</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/analisis-tactico-fichaje-marcelo-diaz-celta-berizzo/">Marcelo Díaz al Celta de Vigo</a></p>
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		<title>Klopp y Delap en El Nuevo Arcángel</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Apr 2015 02:11:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a confianza en El Nuevo Arcángel rara vez ha sido protagonista. Sus jugadores, que comienzan ahora a escuchar una tercera voz desde que arrancó el campeonato, vuelven a la casilla de salida a diez jornadas del final. Sin tiempo para dar tiempo a una nueva idea, José Antonio Romero recibió al Atlético tratando de probarse [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a confianza en El Nuevo Arcángel rara vez ha sido protagonista. Sus jugadores, que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/los-entrenadores-llegados-durante-temporada-valoracion-equipos/">comienzan ahora a escuchar una tercera voz</a> desde que arrancó el campeonato, vuelven a la casilla de salida<span id="more-162457"></span> a diez jornadas del final. Sin tiempo para dar tiempo a una nueva idea, José Antonio Romero recibió al Atlético tratando de probarse con la pelota pero sin la certidumbre de llevarlo bien a cabo. O cuanto menos, tener claro cómo protegerse y medir bien cada pase ante un reto tan exigente. </p>
<p style="text-align: justify">La jugada del primer gol fue la viva imagen del <i>kloppismo</i>. Separar las piezas del rival que quiere salir por bajo con una actitud no agresiva pero sí intimidatoria sobre los que están de espaldas, la que obliga a arriesgar en los pases o como mal menor, pegar el pelotazo, pero siempre con las piezas separadas. <span class="pullquote_right">Koke fue el mejor visitante</span>Que la segunda línea visitante quedase a escasos 4-5 metros de la divisoria hizo dudar mucho a los blanquiverdes. Numéricamente eran más ante Griezmann y Mandzukic, así que el doble pivote podía escalonarse, teniendo a los laterales en horizontal y a los defensas por detrás. Francés y croata se colocaban para que los zagueros, principalmente Crespo, salieran por fuera; el Atlético basculaba, rodeaba bien a Fidel, que venía en apoyo con Edimar abierto. Con el mediapunta de espaldas, Saúl y Gabi esprintaban para que el poseedor tomara una decisión errónea, bien jugando a un toque o deshaciéndose de ella como mal menor. <a target="_blank" href ="http://i62.tinypic.com/1zf6cxy.png">Con el mediocentro de cara a la pelota como apoyo central</a>, Griezmann, el más alejado, encimaba su espalda para provocar la pérdida. Esto ocurrió con asiduidad cuando los hombres de Simeone optaban por esta opción defensiva y protagonista. Cuando replegaron, <i>ganó</i> el Córdoba.</p>
<blockquote><p>El Córdoba mejoró con las entradas de Cartabia y Ghilas</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/02/analisis-tactico-bebe-como-juega-cordoba/">Con Bebé como individualidad</a> por la derecha y una buena movilidad en general, los andaluces lograban tenerla y recuperarla con rapidez. Fue la peor media hora del Atlético de Madrid, que volvió a preocupar en su capacidad para salir y trenzar jugadas, pues sin Arda, con Gámez frenado por ser diestro en izquierda, Juanfran bajo mínimos y Gabi y Tiago sin confianza en cada acción del juego, sólo Griezmann y Koke podían guardarla y esperar. Sólo ellos dos pudieron asociarse, pues buscar a un tercero era sinónimo de agonía. Así el Córdoba achicaba hacia delante, tenía tiempo para que Borja García pudiera pensar algún envío y competir sin ver atacado su balance defensivo. Fidel se juntaba con Borja o alternaban alturas entre líneas, Florin Andone caía a la banda de Juanfran y se ganaba profundidad. Con Giménez y Godín, siempre perfectos, el remate ya era obra de héroes que no atesora el Córdoba. Con esos problemas en ambos equipos, apareció Jesús Gámez para sacar de córner con la mano a un espacio atacado por Giménez, prolongado hacia Saúl. No es la primera, no será la última ni es la única razón por la que juega el malagueño. Ya que está, que saque de banda. Si lo necesitan por alguna urgencia, no se descarta que termine quitándole a Juanfran el balón que salió por su costado en cualquier minuto de descuento. Como un especialista.</p>
<p style="text-align: justify">A todo esto, Simeone había cambiado a Koke y Saúl de bandas alrededor del 30&#8242; para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/analisis-tactico-como-juega-koke-mediocentro-espana-atletico-madrid/">que Resurrección hiciera jugar</a> e involucrara a Gabi y Juanfran, la salida más natural de los suyos. No lo consiguió hasta el descanso, pero sí en la segunda parte. Los locales se soltaron ante la falta de tensión del choque, con Fede y Ghilas agitando los espacios. No debería de prescindir en este tramo final de sus dos futbolistas más autónomos. La tarea, en cualquier caso, pide muchas más cosas. </p>
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		<title>Sangre de Brujas</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Mar 2013 05:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ació como un club de estudiantes de medicina. La aristocracia y las clases altas habían tomado Gimnasia y Esgrima, se abrió un cisma en su seno y se desgajó ese sector de alumnos de la Universidad de La Plata que acabó poniendo las firmas necesarias para fundarlo, darle balones, una cancha y unas camisetas rayadas. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">N</span>ació como un club de estudiantes de medicina. La aristocracia y las clases altas habían tomado Gimnasia y Esgrima, se abrió un cisma en su seno y se desgajó ese sector de alumnos<span id="more-58381"></span> de la Universidad de La Plata que acabó poniendo las firmas necesarias para fundarlo, darle balones, una cancha y unas camisetas rayadas. Como en Argentina, y aún menos en La Plata, casi nadie llama a las cosas por su nombre, ese nuevo club <a target="_blank" href ="http://historiaspinchas.blogspot.com.es/2007/12/por-que-nos-denominamos-los.html">fue proclamado el <i>Pincharrata</i></a>, evocando a esos estudiantes de medicina que clavaban bisturís y agujas a los roedores de laboratorio. Estudiantes ya era un club. Un club derecho, cada vez más masivo, pero terciario dentro del entramado argentino. Hubiera pasado de puntillas por la era amateur si no llega a ser por aquella delantera de <i>«Los Profesores»</i>, a finales de los 20, liderada por <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Scopelli">Alejandro Scopelli</a>. Pero más allá, Estudiantes era uno más, una institución periférica, de La Plata, silenciada por los gigantes de la capital y sin demasiadas cosas que decir en el fútbol argentino. Puede decirse que Estudiantes no existió hasta que el peronismo entró por sus ventanas con su viento populista, las leyes por delante y el justicialismo como argumento. El club fue intervenido por el gobierno de Perón y Argentina descubrió a Estudiantes. ¿Qué ocurrió? La CGT, la central sindical, denunció que en las oficinas de la dirigencia se ocultaban dos mil ejemplares del libro <i>«La razón de mi vida»</i>, la autobiografía de Evita Perón. Como Evita Perón era el corazón de la República, a Estudiantes la cosa se le puso fea. Esa obra era doctrina, material de obligado consumo en las escuelas, y el gobierno le puso la cruz a la entidad. En realidad, el caso de los libros no era lo importante. Lo que escocía en el peronismo eran los vínculos de los dirigentes del club con los movimientos radicalistas. Esta historia le costó el descenso automático a Estudiantes en 1953. Pero al menos, Argentina ya conocía <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Club_Estudiantes_de_La_Plata">a Estudiantes</a>. Y así llegamos a la edad adulta, al cambio, al giro en el guión. Superadas las zancadillas del peronismo, llegamos a los títulos y a las leyendas. Llegamos al territorio y los dominios de las brujas.</p>
<blockquote><p>Bajo el apellido Verón, el equipo de La Plata logró una grandeza inimaginable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En la cima de la gloria de Estudiantes de La Plata hay cinco copas, cuatro Libertadores y una Intercontinental, todas ellas con la letra uve grabada, una uve de voluntad, de vehemencia, de valentía, de veneración, de valor, de virtud, de victoria, y de Verón. El hilo que une a Juan Ramón (1944) y su hijo Juan Sebastián (1975) es el cordón umbilical de la vida del club. El tiempo de ambos ha acabado definiendo el rostro de Estudiantes, su identidad, su carácter como equipo popular, familiar y fuertemente arraigado al sentimiento platense. <a target="_blank" href ="http://www.cadena3.com/admin/playerswf/fotos/ARCHI_47775.jpg">Los Verón son Estudiantes</a>, ellos han participado en los cinco títulos más importantes de su historia. Ni el salto generacional ni los años de distancia impidieron que, cuando había que levantar una copa, un Verón estuviera allí. Padre e hijo no son gotas de agua. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RTw-Gh8jWnY">Juan Ramón era un puntero</a> con un olfato goleador bien afinado, corría a zancadas veloces, tenía las piernas flaquitas, la mandíbula de punta, los ojos metidos para adentro y un flequillo que remoloneaba mientras perdía rivales a la espalda. Juan Sebastían se movió por el medio de la cancha, martilleaba la pelota parada, no corría ni ante la policía, tenía las piernas largas, la cara redonda, unos ojos abiertos y una pista de aeropuerto en esa cabeza tan despejada como simbólica. Realmente, el único rasgo físico que unió a padre e hijo fue el balón. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando Juan Ramón, nacido en La Plata, ejercía en los juveniles de Estudiantes, aterrizó en el club <a target="_blank" href ="http://www.la-redo.net/grandes-tecnicos-argentinos-osvaldo-zubeldia-82892/">Osvaldo Zubeldia</a>, un joven director técnico ex interior izquierdo de Velez Sarsfield, Boca Juniors, Atalanta y Banfield. Ese hombre cambió la historia del club, pero también la del fútbol argentino<span class="pullquote_right">Zubeldia aprendió de Spninetto el sentido callejero y colectivo del fútbol</span>. De él tenemos la literatura más áspera que se haya podido escribir sobre fútbol: era pragmático, disciplinado, ultracompetitivo, usaba todas las artes humanas para ganar, el engaño, la pelea, la bronca… Mandó un equipo de sabuesos y rompedores de tibias, un grupo de colmillos afilados, miliciano, dispuesto a morir por su líder y por las victorias. Todo eso es cierto. Pero Zubeldia también fue un maestro del fútbol, alguien capaz de inventar un estilo, de ser diferente, marcar su sello y abrir debates en un país tan amigo de ellos como Argentina. Incluso Zubeldía tuvo un padre, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Victorio_Luis_Spinetto">Victorio Luis Spinetto</a>, cuando en Velez fue el primero, mucho antes del desastre del Mundial 58 en Suecia, en abrir otra línea de discurso en el fútbol argentino, imbricado en la filosofía de <i>«La Nuestra»</i>, una idea alimentada en la cultura popular y callejera, del potrero, la picardía y la gambeta, y cuya dimensión estética y artística del juego eran la santa escritura en la religión del fútbol argentino. Zubeldia aprendió de Spinetto la fuerza de la colectividad. Catorce años estuvo Spinetto en el Fortín. No ganó nada, pero se desmarcó del arte con un equipo aguerrido, tenaz y con sentido callejero. Spinetto gobernaba los partidos desde la banda agachado, con su codo apoyado en la rodilla derecha y la mano bajo el mentón, una toalla sobre el hombro y una chaqueta azul a la que cosió una enorme letra te, de técnico, a la altura del pecho. Era un hombre estresante, de voz cavernosa y que antepuso la fibra ganadora por encima de todo. Apostó por el juego de espacios y delanteros versátiles, fórmula, como la de la chaqueta con la letra de entrenador, que asimiló Zubeldia de un trago. </p>
<p style="text-align: justify">Zubeldia llegó a Estudiantes en 1965. Por entonces, Argentina sufría un severo deterioro de su personalidad futbolística. El 15 de junio de 1958, en <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Mundial_de_F%C3%BAtbol_de_1958">el Mundial de Suecia</a>, la albiceleste fue aplastada 6-1 por Checoslovaquia en Helsingborg. La crisis de identidad se desencadenó de manera imponente. Allí saltó por los aires <i>«La Nuestra»</i><span class="pullquote_left">Tras el fracaso del Mundial de Suecia, el estilo de »La Nuestra» fue cuestionado</span>, abriéndose camino el imperio de la táctica, los atajos hacia el resultado y el fútbol práctico, de pura mecánica colectiva y basado en la cultura del esfuerzo, frente a al valor de la inspiración individual, la técnica, la plasticidad, la belleza y el espectáculo, la imprevisibilidad, la finta y el engaño. En Argentina se comenzó, a raíz de la hecatombe de Suecia, a jugar más lento, se pasó a defender con cuatro hombres y <i>«La Nuestra»</i> había entrado en un proceso de desnaturalización mientras sus mejores exponentes abandonaban el país. Humberto Maschio, Angelillo y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=K5Wj3we4bjU">Sivori</a>, <i>«Los Ángeles de la Cara Sucia»</i>, rumbo a Italia, componen un ejemplo.  El fútbol argentino a finales de los 50 también vivía encapsulado dentro del peronismo y sus subsidios. Esto desapareció, evaporándose los recursos. El escepticismo se adueñó de Argentina y el cambio de mentalidad fue súbito. Se abría así la grieta que ha separado su fútbol entre resultadistas y artistas durante más de 50 años. Surgió el debate entre Labruna, antiguo engranaje celestial de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">«La Máquina de River»</a>, y Juan Carlos Lorenzo, de postulados reactivos. El fútbol argentino pasó a convertirse más en una cuestión de trabajo que de talento. También influyó el cambio de régimen. La dictadura militar imponía sus valores de disciplina, sacrificio y orden. De esos conceptos iba empapado Osvaldo Zubeldia cuando llegó a Estudiantes dispuesto a diseminarlos en su nuevo club. No llegó solo. Junto a él, Miguel Ignomiriello, encargado de las inferiores, Argentino Geronazzo, ayudante de campo de Osvaldo, y el preparador físico, Jorge Kistenmacher. </p>
<blockquote><p>El contexto del fútbol argentino parecía propicio para la llegada de Zubeldia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La primera medida de Zubeldia en Estudiantes refleja bien su carácter firme y resuelto. Evaluó al plantel profesional y lo que vio le disgustó, así que ascendió a los juveniles campeones del tercer equipo al primero. Sin que le temblara un párpado. Pachamé, Flores, Poletti, jovencísimos todos, Aguirre Suárez, Malbernat, Echecopar y, por supuesto, Juan Ramón Verón, a quien ya se le identificaba su rostro anguloso con el de una bruja, de ahí su bautizo. </p>
<p style="text-align: justify">Ese núcleo, la quinta llamada <i>«La Tercer que Mata»</i>, junto a los fichajes ese mismo 1965 de <a target="_blank" href ="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/0b/Carlos_Bilardo.jpg">Carlos Salvador Bilardo</a> y Marcos Conigliaro, conformaría un equipo de mitología durante el siguiente lustro. Zubeldia armó un conjunto severo, ultracompetitivo, eficaz, corajudo, sacrificado y, sobre todo,<span class="pullquote_right">Zubeldia trabajó a conciencia todos los apartados: el táctico, el físico y el anímico</span> muy inteligente. La disciplina y el trabajo representaban su código alfa. Zubeldia fue pionero en varios aspectos, fruto de su voluntad estudiosa, de su interés por las corrientes europeas y los viajes. Su Estudiantes alicató la estrategia a balón parado como nadie lo había hecho. Fueron los primeros en lanzar los saques de esquina a pierna cambiada y los primeros en idear jugadas específicas para los saques de banda. Su laboratorio fabricó el primer sistema de achique del fútbol sudamericano y el primero que desplazó el foco hacia los espacios y las zonas. Aunque sin desarrollados mecanismos de presión, Estudiantes adelantaba la línea de defensa abriendo un precipicio a los rivales. Este recurso lo tomó Zubeldia de la selección de Checoslovaquia tras una gira europea y no faltan quienes lo <a target="_blank" href ="http://backpagefootball.com/victor-maslov-tactical-innovator-and-forgotten-man/46243/">enlazan a Viktor Maslov</a> y su sistema soviético de juego zonal. También fue el primero en instaurar especialistas de la marca individual. Su colaborador Jorge Kistenmacher regeneró todos los modelos de preparación: impulsó los entrenamientos planificados, las concentraciones previas, las pretemporadas, las sesiones dobles y los planes nutricionales individualizados. Pero no sólo el segmento físico fue revolucionario. También el psicológico: inventaron su propio lenguaje de signos dentro del campo. Si Bilardo gritaba a Flores que lanzara un desmarque a la derecha, Verón ya sabía que debía buscar el espacio él, que el Narigón realmente estaba diciendo que esa pelota era suya. Tretas y engaños, códigos y mensajes que Zubeldia modificaba en cada partido. Aprendían cualquier debilidad de los rivales, indagaban en sus vidas, en los puntos flacos de sus emociones…</p>
<p style="text-align: justify">La mezcla del modelo de Zubeldia produjo un equipo avasallador. Además de ganar el Metropolitano 67, convirtiendo a Estudiantes en el primer campeón nacional más allá de Buenos Aires y los cinco grandes (River, Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo), jugó cuatro finales de la Copa Libertadores consecutivas (68-71), levantando las tres primeras, y conquistó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=kgUtj-PFEus">la Intercontinental 68</a>, cuando la Intercontinental en Sudamérica era el trofeo más sagrado de todos. Palmeiras, Manchester United, Nacional de Montevideo y Peñarol fueron las víctimas en las finales del ciclo. Milan, Feyenoord y, esta vez sí, Nacional los muros. </p>
<p style="text-align: justify">Fue un equipo joven, vigoroso, efusivo, claramente industrial, pero muy dinámico, capaz de mutar del 4-3-3 al 4-2-4 y de aplicar matices tácticos en función del rival. Todo detalle estaba minuciosamente controlado. Estudiantes redujo la improvisación, armó unas férreas y agresivas estructuras defensivas<span class="pullquote_left">Con Bilardo a la cabeza, aquel Estudiante era salvaje en lo bueno y también en lo malo</span>, consolidando ese estilo como un potente movimiento de oposición a las costumbres e ideales de <i>«La Nuestra»</i>. Formaban una coraza de soldados y gladiadores. Su secreto fue la convicción de que en sus límites comenzaban sus virtudes. Y luego estaba la otra cara… Su fama universal de equipo sanguinario y visceral. Es célebre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=21NBzd-cGNI">la anécdota de los alfileres y Bilardo</a>. Todos los componentes de aquel equipo la negaron siempre. Pero hay muchas otras muestras de ese control psicológico que ejercía Estudiantes. Un jugador de Independiente mató en un accidente de caza a un amigo. Cuando se lo cruzaba Estudiantes, lo llamaban asesino hasta desmoronarlo. No había escrúpulos: un portero de Racing vivía muy vinculado a su madre, quien no deseaba que se casara con una chica. Lo hizo, y a los seis meses la madre murió, fortuitamente, claro, y los de Estudiantes emitieron su sentencia cuando lo tuvieron en el campo: <i>“Felicidades, por fin has matado a tu madre”</i>. Bilardo, médico, se enfrentó con Roberto Perfumo, a quien le recordaba una enfermedad de su esposa, con detallados argumentos clínicos. Y así… así eran los chicos de Zubeldia, salvajes en lo bueno y lo malo. </p>
<blockquote><p>Estudiantes se convirtió en una pesadilla para todos sus rivales.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su portero era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=21NBzd-cGNI">el flaco Poletti</a>, muchas veces líbero. En defensa chirriaba el sonido metálico de las cuchillas temperamentales de Aguirre Suárez, durísimo en la marca y poderoso por arriba. Madero era más elegante, el lanzador del achique. Bilardo y Pachamé eran los dueños del centro del campo. Pachamé era kilómetros. Bilardo era limitado en lo técnico, pero manejaba tiempos y distribución. Su personalidad extendía al campo la soberanía de Zubeldia. Conigliaro y Flores percutían en ataque por dentro. Pero el mejor de todos ellos, la mayor fuente de talento brotaba de Juan Ramón Verón. <i>«La Bruja»</i> <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Ram%C3%B3n_Ver%C3%B3n">era otra historia</a>. Jugaba de puntero desde la izquierda, con el 11, con el mismo dorsal que su hijo años después. Manejaba ese perfil de puntero, un extremo más interior que exterior, más goleador que pasador, con una exquisita naturalidad. Era el acelerador del equipo, su clave ofensiva, jugaba rápido, con habilidad y potencia, y resultaba imparable en la diagonal, su movimiento maestro. Además, tenía finalización y remate de cabeza. Su jerarquía sobresalía. </p>
<p style="text-align: justify">Arrebató el corazón de los <i>Pincharratas</i> gracias a la puntualidad de sus goles. Siempre marcaba en los grandes escenarios. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=nva276DOqhw">chilena a Racing</a> en el partido de desempate en las semifinales de la Libertadores 68<span class="pullquote_right">Juan Ramón Verón tenía un instinto especial para marcar en los grandes partidos</span> lo convirtió en héroe. También determinó la victoria en la Intercontinental frente al Manchester United. En ese doble partido de la final, Zubeldia dispuso una trinchera, con marcajes personalizados, Malbernat sobre Best, Aguirre Suárez sobre Law y Togneri sobre Charlton, que no sólo fue efectiva sino que provocó un incendio de violencia y provocación en el partido. En Argentina, Law se quejó de tirones de pelo, Best se llevó un puñetazo en el estómago, Charlton necesitó puntos de sutura tras una patada de Bilardo. Y Nobby Stiles recibió un corte en un párpado. ¡Nobby Stiles! Perros mordidos por lobos. En la vuelta, con un 1-0 favorable gracias a un gol de estrategia de Conigliaro, Estudiantes fue recibido en Old Trafford al grito de <i>“Animals! Animals!”</i>, la misma canción que en 1966 había sonado con las patadas de Rattin en los estadios del mundial inglés. Un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=kgUtj-PFEus">gol de Verón</a>, de cabezazo tras pelota parada de Madero, hizo imposible la remontada británica. <i>“A la gloria no se llega por un camino de rosas”</i>, dejó escrito Zubeldia en la pizarra del vestuario. </p>
<p style="text-align: justify">Verón ya había marcado en la final de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1wmye6u56ZE">la Libertadores ante Palmeiras</a>. Su ascendencia sobre el grupo y la institución fue creciendo. <i>«La Bruja»</i> siempre aparecía como freno en las maniobras intimidatorias de sus compañeros. Era otro perfil humano, más moderado, menos agresivo, más futbolista.<span class="pullquote_left">En la Intercontinental que les enfrentó al Milan de Rocco sucedió de todo en el campo</span> Pudo verse en la Intercontinental 68 contra el Milan de Nereo Rocco. Aquello <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=MXBnlDH84fA#!">fue la guerra</a>. Insultos, salivazos, codazos, patadas… una de ellas, del portero Poletti a Rivera, fue escalofriante. Los chicos de Estudiantes eran virtuosos del disimulo. Mordían al árbitro. La batalla contra el Milan provocó incluso un conflicto diplomático. Los italianos llevaban a La Plata una ventaja de 3-0 después de ahogar a Verón en el catenaccio y que Rocco encontrara una fuga en la trampa del fuera de juego de Zubeldia. Aguirre Súarez lesionó a Prati. Pero no se detuvo ahí. Luego, arrasó el tabique nasal de Combín con un doble codazo-rodillazo, como un samurái. Aguirre, de quien se cuenta que pasaba las noches previas a los partidos en vela, saturado de cafeína, acabó expulsado. La tangana posterior fue descomunal. Combín, cuya imagen tendido en el suelo y cubierto de sangre es mítica, fue detenido por la policía. Había nacido en Argentina y emigrado joven al fútbol francés, por lo que las autoridades aprovecharon su paso por La Plata para acusarlo de deserción del servicio militar. No les importó que <a target="_blank" href ="http://staticmd.lavozdelinterior.com.ar/sites/default/files/styles/nota_periodistica_745_408/public/deportes/nota_periodistica/estudiantes-combin.jpg">Combín llevara la cara rota</a>. Le abrocharon las esposas. La diplomacia italiana se arrojó contra el gobierno argentino. Aguirre Suárez, Manera y Poletti fueron condenados a 30 días de prisión en el penal de Devoto por los incidentes. Además, Poletti fue suspendido para jugar de por vida, Aguirre Suárez fue penado con 30 partidos en Argentina (por eso se marchó al Granada) y 5 años para compromisos internacionales, y Manera fue suspendido por 20 partidos y 3 años respectivamente. No obstante, el gobierno los indultó a todos en 1971. </p>
<p style="text-align: justify">La mala fama de Estudiantes se disparó. No tardaron en nombrarlo el exponente máximo del antifútbol. Zubeldia adoptó el papel de víctima, llevando a su modelo y sus ideas tan al extremo que compuso una caricatura de un equipo al que sus mismos excesos pusieron fecha de caducidad. Nadie se fiaba de Estudiantes, ni de Zubeldia. Quedaron proscritos, marcados por su ferocidad y con numerosos enemigos de su estilo, quienes achacaban a ese Estudiantes el declive global del fútbol argentino, depresión subrayada por la ausencia albiceleste en la Copa del Mundo del 70. Las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GDlqPqbp8Ng">Cderrotas en la Intercontinental 70 frente al Feyenoord</a> y en la Libertadores 71 cerraron esta página de Estudiantes. Juan Ramón Verón, ídolo del pueblo platense, se marchó a jugar a Grecia y a Colombia. Luego volvió, como capitán. Se retiró y se integró dentro de las estructuras técnicas del club, como asesor, ojeador y coordinador. En su epílogo como futbolista del <i>«Pincha»</i>, <i>«la Bruja»</i> ya caminaba de la mano por las estancias de City Bell, el hogar de Estudiantes, con <i>«la Brujita»</i>, un niño despierto, atrevido y ya agarrado a la pelota. Nadie pensó que ese chico portaba el ADN de Estudiantes, aunque su historia necesitó muchos giros. Estudiantes se había forjado como un gigante en su época dorada. Bilardo aún le haría ganar títulos locales en los 80. El club ya tenía una identidad blindada, con la competitividad, los rigores tácticos y un estilo adusto y rocoso como señales de ella. Pero el calendario corrió y corrió y el sueño de una nueva Libertadores cruzó de siglo. A Juan Sebastián Verón, <a target="_blank" href ="http://www.terra.com/deportes/articulo/html/fox247028.htm">Estudiantes lo fichó en 2006</a> para someter Sudamérica. Verón tenía una deuda sentimental, por eso hizo suya esa convicción: como su padre, ganaría la Libertadores para los Pincharratas. Entonces, Verón ya representaba uno de los casos futbolísticos más singulares de la contemporaneidad. Su figura siempre alimentó discusiones de bar. La apreciación de su juego oscila de extremo a extremo. Unos lo maximizan, otros lo minimizan. La realidad es que <i>«la Brujita»</i> fue un jugador especial. Por eso se le adoró y se le odió a partes iguales. </p>
<blockquote><p>Juan Sebastián Verón volvió para retomar el sueño de levantar la Copa Libertadores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando salió de Estudiantes en 1995 ya había sufrido un descenso a la B. Se había formado en la camada de los gemelos Barros Schelotto y de un portero llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DlnEwr-0xxo">Martín Palermo</a>, luego mutado a depredador. En esos inicios, Verón debió luchar contra su apellido. Él era<span class="pullquote_right">La «Brujita» Verón pasó de Bilardo a Menotti con su llegada al Calcio</span> el hijo de Juan Ramón y eso era más un peaje que un empuje. Su talento era evidente, pero Estudiantes había caído, y allí se le medía siempre en clave Verón. Cecilia, esposa de uno y madre de otro, respiró aliviada. Juan Sebastián se fue a Boca, con Bilardo y Maradona y duró lo que duró: no jugó mucho, pero la Sampdoria detectó un mediocampista cerebral, con un rango de pase muy exclusivo y con un mortero en el pie. La carrera de Verón en Italia alcanzó velocidad de crucero hasta 2001. Ese es el año que define a la mejor <i>«Brujita»</i>, cuando atrapó el Scudetto y la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gTZxf0SBYL8">Copa de Italia con el Lazio</a>, formando eje con Simeone o Almeyda, apoyándose en los abiertos Sergio Conceiçao y Nedvev, y suministrando vías de gol a Salas y Simone Inzaghi. Por entonces, Verón le discutía a Zidane el dominio individual del Calcio. En Roma, jugaba siempre en punta de rombo, con Sven Goran Eriksson, el entrenador que lo había domado en Génova tras Menotti y Boskov. Porque sí, Verón pasó de Bilardo a Menotti con sólo cruzar el Atlántico. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1OHnNMXlVWw">Parma</a>, en cambio, donde ganó UEFA y Copa, era el enganche, libre y flexible, en el atractivo 3-4-1-2 de Alberto Malesani, aquella escuadra que juntó a Verón, su amigo Hernán Crespo, Buffon, Thuram, Cannavaro, Sensini, Fuser, Benarrivo, Dino Baggio, Boghossian y Enrico Chiesa. </p>
<p style="text-align: justify">Verón se hizo una autoridad en el calcio. Aún se reencontraría con Valdanito Crespo en su último año en el Lazio. Era 2001 y había vivido muy deprisa en el fútbol: Génova, Parma, Roma… con dos años como máximo en cada club. Entonces, en la cima de su fútbol, de su proyección y de su figura, Verón se equivocó. Dio el paso en falso, y se marchó con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Álex Ferguson a Manchester</a>. Ese movimiento mató a Verón. La Premier lo devoró. Nunca se adaptó a lo británico su timing, su <i>paso brasileño</i>, como llaman en Argentina a esa cadencia lánguida, a ese caminar casi de puntillas, tan aristocrático y sutil como desesperante. Verón siempre había presentado ahí su lado débil. Era lento, demasiado. No dominaba la velocidad-espacio, lo suyo era recoger y repartir, con la pelota asegurada antes que las zonas. Su pase en corto era efectivo, lanzaba en largo como pocos, imponía carácter, lideraba, ejecutaba en parado con suavidad o violencia, controlaba el balón como entre algodones, pero el fútbol siempre corrió demasiado deprisa para que Verón cruzara la línea que separa los brillantes, de los inolvidables. Y esa frontera estuvo en su techo de 2001.</p>
<p style="text-align: justify">Ferguson lo fichó para cambiar el Manchester United. Los resbalones en Europa le descubrieron que debía alejarse del academicismo del 4-4-2 británico y evolucionar. Apoyado ya en Queiroz, su idea era un 4-2-3-1, con Verón formando base junto a Roy Keane y Scholes subido un escalón más<span class="pullquote_left">Su paso por Manchester United fue un fracaso, nunca se sintió cómodo en el ritmo Premier</span>, cerca de Van Nistelrooy. Sir Álex quería más contenido en su juego, más posesión, especialmente en Europa, en un periodo en el que al Manchester United le descontrolaban los partidos con gran facilidad. Pero la simbiosis con <a target="_blank" href ="http://www.la-redo.net/lo-que-podria-haber-sido-juan-sebastian-veron-60034/">Keane nunca funcionó</a>. A Verón le quitaron influencia. Keane sujetaba, pero también pedía balón. Y <i>«la Brujita»</i> vio cómo un señor que llevaba el escudo del Manchester United impreso en la piel y con cara de marinero bárbaro le privó de balón y jerarquía en la organización. La velocidad y el ritmo Premier hicieron el resto. De hecho, lo mejor del Verón de Manchester se desplegó en partidos de Liga de Campeones. Inadaptado, Ferguson lo inclinó a la derecha y luego al lugar de Scholes, pero <i>«la Brujita»</i> nunca sobrevivió cómoda. Con el club en transición, en uno de esos procesos tan genialmente medido y programado por Sir Álex, Verón cortocircuitó. Y ahí se acabó. El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-avion-de-regreso/">fracaso del Mundial 2002</a>, donde era la bisagra del modelo de Marcelo Bielsa ya lo había sumido en un pozo de desesperanza. La crítica le apuntó. Su fracaso en Manchester acabó por encender las dudas sobre su categoría. Los traspasos de Verón movieron 117 millones de euros. Casi siempre se le midió por eso. En esos términos de valoración, su fútbol nunca estuvo a esa altura, posiblemente. Salvo en un lugar: Estudiantes. Después de un <a target="_blank" href ="http://elshowdelapremierleague.com/wp-content/uploads/2012/06/Juan-Sebastian-Veron-001.jpg">camino errático por Chelsea</a> e Inter cerró el círculo de su aventura europea. Había jugado en varios de los mejores clubes del viejo continente, pero no había ganado demasiados corazones. Y precisamente el corazón lo tenía ya ganado en su casa, donde unos años antes apenas había asomado la cabeza para marcharse. Era ídolo de los <i>Pincha</i>. No había brillado nunca allí, pero era ídolo. Su pedigrí europeo representaba una de las razones de esa pasional admiración. La otra sonaba a música de leyenda: era un Verón, el hijo de Juan Ramón. Era <i>«la Brujita»</i>, quien ya había ayudado a las categorías inferiores y a la institución con algún que otro dólar.</p>
<blockquote><p>En Old Trafford, al lado de Keane y Scholes, Verón nunca pudo ser él mismo; fracasó</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Juan Sebastián volvió diez años después para ganar la Libertadores. Le era todo familiar: su padre al mando de la escuela de técnicos <i>Osvaldo Zubeldia</i>, los mismos utilleros que acariciaban su cabeza cuando iba siendo niño al City Bell, donde consumió su infancia, donde comenzó a jugar a los 5 años y donde le entrenó su progenitor. En el regreso, todo fue veloz. No tardó en hacerse el mejor futbolista del continente, el más dominador y respetado. Ayudó a ello su conexión con el patrón: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/recorrido-historia-simeone-como-entrenador/">el emergente Diego Pablo Simeone</a>. Quien fue su escudero en la Lazio ahora construía un equipo sobre él. Costó salir del cascarón, pero Estudiantes se puso a ganar, incluido un 7-0 al Lobo, el gran enemigo Gimnasia y Esgrima. Verón codificaba el juego apoyado en la capacidad recuperadora de Braña. Había claras notas ofensivas. José Ernesto Sosa descubría su magia inicial tirado a la izquierda del ataque. En la derecha, estaba Galván. La punta era del Tanque Pavone, rodeado de Ligüercio o Calderón. Los laterales bullían: Angeleri y Pablo Sebastián Álvarez, con Ortiz y Alayes o Domínguez de centrales. Paraba Andújar. Un 4-4-2 que tocó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IF3Yqu7_bCA">el éxito en el desempate</a> con el título Apertura 2006 ante el Boca de La Volpe. Verón regresaba ganando. Pero su matrimonio con el Cholo no prosperó y Estudiantes bajaría el nivel en los dos siguientes semestre, alejado de los títulos y con poco recorrido en la Libertadores, el sueño, la misión de <i>«la Bruja»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El Cholo se fue a River en 2008. Sosa a Munich. Voló Pavone. Marchó Calderón. Pero quedó <i>«la Brujita»</i>, porque renunció a los dólares de la Major League Soccer. Verón apadrinó la llegada de Néstor Sensini, su capitán en Parma. Pero ni Sensini ni su reemplazo Leo Astrada impulsaron el relevo generacional del <i>«Pincharrata»</i>. Aunque<span class="pullquote_right">Estudiantes recuperó la Libertadores y, por poco, no hizo lo propio con la Intercontinental</span> se rozó la Sudamericana 08, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kHs4y0wPO70">perdida en la final contra Internacional de Porto Alegre</a>, seguía faltando un rumbo. Y un delantero capaz de desnivelar y enganches con los que se asociara Verón. Todo quedaba, en el arranque de 2009, en manos de Alejandro Sabella, quien reedificó un equipo campeón sobre la figura ya casi mística de Verón. A Estudiantes le falta instinto y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jcq8EL4kTms">Boselli se lo dio</a> en la punta de la delantera. Gastón Fernández se convirtió en ese eslabón para que el flujo de <i>«la Bruja»</i> verticalizara. El Pincha se puso a ganar. Y como si la historia fuera una amiga y los devolviera a muchos años antes, a cuando el pulso se aceleraba, como la electricidad, en las gradas del viejo estadio Jorge Luis Hirschi, Estudiantes puso encima de un podio a Juan Sebastián Verón, carne de su carne, para levantar la Copa Libertadores de nuevo, casi 50 años más tarde. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=yDHfqGRYFgo">Habían ganado 2-1 a Cruzeiro</a>. <i>«La mística está viva y va de generación en generación»</i>, dijo Juan Sebastián, apelando al embrujo de su apellido con Estudiantes y la gloria sudamericana. Alejandro Sabella había sido uno de los alfiles de Bilardo en el Pincha de los 80. Conocía la idiosincrasia de la casa, sus rasgos genéticos y su ambición campeona. Formado como mano derecha de Pasarella, llegó a Estudiantes y armó un conjunto triunfador. Andújar seguía parando. Cellay y Germán Ré (hasta la llegada de Clemente Rodríguez) recubrían de trabajo los laterales más que estirarlos. Desábato y Juan Manuel Díaz daban ciertas garantías como centrales. Pero el epicentro de juego de un equipo práctico, no muy vistoso, pero sí compactado por pegamento ganador y que aleteaba veloz en ataque, lo formaban Verón y Braña, con Gastón <i>‘La Gata’</i> Fernández de vértice combinativo hacia Boselli. Por fuera, la inspiración de Enzo Pérez y Leandro Benítez contenía un claro poder de desequilibrio. Marcelo Carrusca, el lesionado Angeleri, el regreso del Principito Sosa o Schiavi también gozaron de sus momentos. La prueba de altura era el Barcelona, en la final del Mundialito de Clubes 2009, donde Sabella acudió con la misma base. Aquello fue imposible, pero el Pincha <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gZSAcLuU3WY">obligó a la prórroga</a> al palacio de Guardiola. Verón, brújula y mapa del juego, era nombrado mejor jugador de Sudamérica y suya era la piel de ese equipo. El desgaste en la relación con Sabella no impidió el último grito, el Apertura 2010, tras un subcampeonato anterior. Estudiantes arrasó en ese semestre: Agustín Orión; Gabriel Mercado, Fede Fernández, Leandro Desábato, Germán Ré y Marcos Rojo; Enzo Pérez, Rodrigo Braña, Juan Sebastián Verón y Leandro Benítez; Gastón Fernández y Leandro González. Era el mejor equipo de Argentina, un bloque combativo e inspirado por <i>«la Bruja»</i>. </p>
<blockquote><p>Veintinueve años después, un Verón levantaba la Liberadores con Estudiantes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fue el último rugido de Verón. Su timón seguía funcionando. No había falta en la que no se estremeciera el portero rival. Bordaba córners y pelotas paradas. Aún acudiría al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-etapa-sabella-messi-maradona-batista/">llamado de Maradona para el Mundial 2010</a>, su tercera Copa tras su buen despunte en Francia 98 y el drama de Corea y Japón 2002. Seguía teniendo el fútbol metido en la cabeza, como si fuera una senda imposible de olvidar. Durante esos últimos años, <i>«la Brujita»</i> apenas necesitó unos metros cuadrados. El resto era pecho henchido y mirada autoritaria. Él se hizo dueño de Estudiantes y así se retiró, tocaba hacerlo, con 37 años, siendo un Verón, en 2012. Su padre lloró abrazado a él. Lloró <a target="_blank" href ="hhttp://www.youtube.com/watch?v=TLwOLSa-Bpg">la grada</a> y lloraron las ratas en los laboratorios. Se habían ido los Verones de las canchas, ya no había padre ni hijo. Sólo quedaba leyenda, un club que, con ellos, alcanzó siempre los cielos. Leyendas, y también canciones: <i>«Si ve una <i>«Bruja»</i> montada en una escoba, ese es Verón, Verón, Verón que está de joda»</i>. No retumba en 2012. Está usted en 1968, en la vida misma, guerrera y triunfal, del Club Estudiantes de La Plata. </p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 44</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Mar 2013 02:50:47 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[l Inter de Milán del más que mítico Helenio Herrera levantaba la primera Copa de Europa de su palmarés al vencer al pentacampeón Real Madrid en la final disputada en el Praterstadion de Viena, ante más de 70.000 espectadores. El conjunto entrenado por Miguel Múñoz había dejado atrás sus mejores años. Sus estrellas, Alfredo Di [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l Inter de Milán del más que mítico Helenio Herrera levantaba la primera Copa de Europa de su palmarés al vencer al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/madrid-di-stefano-manchester/">pentacampeón Real Madrid</a> en la final disputada en el Praterstadion de Viena, ante más de 70.000 espectadores.<span id="more-57476"></span> El conjunto entrenado por Miguel Múñoz había dejado atrás sus mejores años. Sus estrellas, Alfredo Di Stefano y Ferenc Puskas, ya muy veteranas (37 años cada uno), no pudieron hacer nada ante la juventud italiana. Los interistas liderados por el español Luis Suárez y un gran Mazzola, autor de dos goles, derrotaron con justicia y a la escuadra madrileña. Tras la final, Di Stefano abandona el Real Madrid, rumbo al Espanyol.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/VlKDzKgKBSg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Tras perder 1-0 en Colombia, el Monumental se llenaba hasta la bandera para apoyar a River Plate en su intento de remontada ante América de Cali. Ramón Díaz, el técnico millonario disponía de un plantel mezcla de veteranos históricos como Enzo Francescoli y jóvenes figuras como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">Ariel Ortega</a>, Sorín o Hernán Crespo, a la postre héroe de la final. <i>Valdanito</i> hacía el gol de la igualada a los seis minutos de comenzar el choque. Su segundo tanto llevaría la locura a las gradas, pues significaba la segunda Copa Libertadores del histórico club argentino. Hasta la fecha, River Plate no volvió a estar presente en una final de la máxima competición continental.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/4yv9YwDAG6o" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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