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	<title>Ecos del Balón &#187; Gianni Rivera</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>El monje danés</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Oct 2017 03:56:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Gianni Brera, el hombre-periodismo que se inventó desde la pluma toda la cosmogonía del fútbol italiano, en el momento más álgido de su carrera, se encontró con que el mejor jugador italiano, quizá de siempre, era un chico flaquito y artista que desmontaba cada domingo toda la parafernalia que él escribía durante la semana. Se [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Gianni Brera, el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/lenguaje-futbol-discusion-umberto-eco-gianni-brera/">hombre-periodismo</a> que se inventó desde la pluma toda la cosmogonía del fútbol italiano, en el momento más álgido de su carrera, se encontró con que el mejor jugador italiano, quizá de siempre, era un chico flaquito y artista<span id="more-243024"></span> que desmontaba cada domingo toda la parafernalia que él escribía durante la semana. Se trataba de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bqBEUKzvH8U">Gianni Rivera</a>, faro del Milan de Nereo Rocco. Brera, aunque se confirmaría póstumamente que era un fanático del futbolista, se dedicó a despotricar de él en toda oportunidad que podía, incluso pasando al campo de los apodos: lo llamaba desde «medio futbolista» hasta cualquier otra cosa imaginable, siendo el sobrenombre de <i>«L&#8217;abatino»</i>, el abad, por su poca propensión a la brega y su aspecto currutaco, el que más mella hizo en el imaginario colectivo. A Rivera no pareció nunca importarle mucho las críticas mientras levantaba tres Scudetti, cuatro Coppa Italia, dos Copas de Europa, dos Recopas y una Intercontinental con el Milan y una Eurocopa con la <i>Nazionale</i>.</p>
<p style="text-align: justify">En aquel entonces, Rivera fue el adalid de una figura que había comenzado a ganar preponderancia en la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iAP2mqLKllE">década de 1940</a> y que luego del Mundial del 70&#8242; iba a tener un rol central casi a lo largo y ancho del planeta fútbol. El éxito de Gianni durante la década anterior al Mundial de México, en el que no pudo brillar a la altura de su juego a pesar de que Italia llegó a la final, fue una de las bases en las que se cimentó la mitología del enganche (nombre que recibió en Argentina). Básicamente, el del Milan demostró que se podía ser el motor creador y organizativo principal, a veces único, jugando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nI2TGKb0V_Y">allende del círculo central</a>, más cerca de los atacantes, disparando la producción ofensiva del <i>playmaker</i>. Los herederos de Rivera y sus contemporáneos de desperdigaron por el Mundo, dominando el devenir del juego hasta hace relativamente poco, cuando fueron desplazados por los que en su momento ellos habían desahuciado: los organizadores de la base de la jugada. </p>
<p style="text-align: justify">Las razones de dicha sucesión son variadas y no tienen cabida en este artículo, pero sí hay que decir que hasta hace <i>nada</i> se veía la reaparición de los de la estirpe de Rivera como una quimera. Sin embargo, dos de los mejores mediocampistas de lo que llevamos de 2017 se vienen desempeñando en esa demarcación: uno es <a target="_blank" href ="http://www.revistagq.com/noticias/deporte/articulos/isco-zidane-real-madrid/26966">Isco</a>, que come aparte, y el otro es Christian Eriksen, el monje danés del Tottenham Hotspurs.</p>
<blockquote><p>La explosión de Eriksen llegó jugando como regista adelantado</p></blockquote>
<p><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/enganche.jpg"><img class="alignleft" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/enganche.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a>
<p style="text-align: justify">Durante las últimas dos temporadas, el Tottenham ha venido implementando dos esquemas básicos dependiendo de como organice su defensa: uno es el 4-2-3-1, sobre todo con Dembelé, y el otro es un 3-5-2 (O 3-6-1, dependiendo de los nombres elegidos por Pochettino), que con la lesión prologanda del belga y el fichaje de Dávinson Sánchez se ha convertido en el estándar para esta temporada. Más allá del sistema, la posición de Eriksen no varía: mediocampista ofensivo ligeramente escorado a la derecha (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/enganche.jpg">foto de la izquierda</a>) o sobre el otro lado cuando comparte con Sissoko en el once, siendo el francés quien se recuesta sobre el perfil diestro. Lo importante: su rol no varía. Eriksen, además de compartir un curioso parecido físico con Rivera, transita por los mismos caminos que el otrora <i>bambino d&#8217;oro</i>. Partiendo desde la zona que comprende entre el círculo central y la mediapunta, el danés se mueve casi a placer dentro del engranaje <i>spur</i> para llevar los hilos de las jugadas del equipo, llegando tanto a la base de la jugada como a zona de definición y manejando la ambivalencia entre el control y la verticalidad, santo y seña tanto del Tottenham como del maravilloso fútbol que desplegó el <i>abatino</i> original. Eriksen marca la pauta.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque no desde el inicio. El Tottenham es un equipo que busca dominar desde el uso del balón. Aunque en alguna ocasión la juegue larga para la segunda jugada de Dele Alli y Kane, lo normal es que intente sacar el balón raseado con sus centrales, a quienes se le suman los jugadores exteriores, el mediocentro y quien lo acompañe, un total de siete jugadores de campo entre el balón y Eriksen en salida del balón. Su rol ahí es residual (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg">Foto</a>): gana altura sin pelota por dentro (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/salidaltura2.jpg">Foto</a>), creando líneas de pase para el primer receptor (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/lineapasedentro.jpg">foto de abajo a la derecha</a>), normalmente el pivote (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg">Foto</a>), o da apoyos por fuera si quien recibe de centrales es el jugador de banda. Muy rara vez (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg">Foto</a>) es él quien reciba de centrales y cuando lo hace suele ser en jugadas de contragolpe que lo pillen cerca del lugar del robo del balón. Su paso en el Ajax, sobre todo, y pasajes de su juego en la selección dan cuenta de que dar ese primer pase no es algo en lo que no pueda brillar, pero en contexto Tottenham lo que quiere Pochettino de él es que are el terreno rival (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/lineapase.jpg">Foto</a>) para el ataque.</p>
<p><span style="color: #ffffff">..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/salidaltura2.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/salidaltura2.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a><span style="color: #ffffff">&#8230;..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/lineapasedentro.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/lineapasedentro.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a></p>
<blockquote><p>Aunque mediocampista, sus labores son puramente ofensivas, en campo rival</p></blockquote>
<p><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg"><img class="alignright" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a>
<p style="text-align: justify">Y ahí es donde sus exhibiciones empiezan. Una vez el balón llega a los pies de Eriksen, el Tottenham cambia el chip: ahora atacamos. Y él es quien decide la velocidad, la dirección y el timing. A partir de su lectura, el Tottenham resuelve cómo ha de proceder, si asentar (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/asentar.jpg">Foto</a>) el ataque con un ramillete de pases que pongan hasta a siete jugadores suyos en campo rival, o si por el contrario lo que hay que hacer es buscar inmediatamente la ocasión. Si ocurre lo primero, Eriksen junta a los suyos desde el pase (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/pase.jpg">Foto</a>). Ubica un receptor, la toca y se mueve para volver a recibir (<a>Foto</a>), tejiendo una tela de araña que él mismo desata invitando a Kane a bajar mientras él y/o Alli se van para arriba en señal &#8211; tiene una buena ruptura (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/ruptura.jpg">Foto</a>) &#8211; inequívoca de que el monje danés cree que la presa está servida (Más sobre su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7zk3W29Pz4Q">relación con Alli y Kane</a>). El nivel técnico de sus intervenciones es altísimo, aunque la estética de sus pases desprenda un aroma romántico: no son rayos láser como los de los alemanes y españoles, sino caricias a la bola que cobran vida por el impacto futbolístico de su elección. Y esto tiene que ver con el aspecto fundacional del juego del danés: su último pase (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg">foto de arriba a la derecha</a>). Si el Tottenham, o sea Eriksen, decide que es momento de crear la ocasión, el &#8217;23&#8217; se disfraza de Rivera y despliega su mejor arma: un golpeo de balón que convierte, como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-como-jugaba-futbolista/">dice Abel Rojas</a> del genio italiano, el viento en una pista lisa sobre la que el balón se suspende a su antojo. Y veneno, mucho veneno. Eriksen levanta la cabeza, ubica su objetivo y hace envíos a priori inocentes que delanteros como Kane o Son y llegadores como Alli convierten en situaciones mano a mano contra el portero. No importa el tipo de pase, si es con rosca o bombeado, ni la zona del ataque, derecha, izquierda o centro, el último pase de Eriksen convierte situaciones inocentes para el ojo no avisado en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bhtVJGayAGw">peligro fulminante</a>. Y de ahí la tentación eterna de acercarlo al área, donde convierte el peligro fulminante en goles, lo máximo posible. Pero eso es medio Eriksen. Sin lo descrito en la primera parte de este párrafo, su especialidad se hace previsible. A Christian le gusta el poder decidir, llevar la voz cantante. Es más el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZUsP0x2YUuQ">Laudrup merengue</a> que el azulgrana.</p>
<p><span style="color: #ffffff">..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/rebote.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/rebote.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a><span style="color: #ffffff">&#8230;..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/perfilado.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/perfilado.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a></p>
<blockquote><p>El último pase de Eriksen es élite mundial ahora mismo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De más no está decir que sus <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GTLfpv_ii-A&amp;t=64s">recursos ofensivos</a> no se detienen en sus dotes organizativos y su sublime visión de juego. El danés sabe guardar y esconder el balón con pisadas y giros de tobillos, lo que también habilita su golpeo en zonas apretadas; posee un slalom no muy potente, pero sí escurridizo que con espacios y a la contra suele sacar a pasear; su disparo desde fuera le ha significado varios golazos en su carrera; y tiene olfato para anticipar rebotes (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/rebote.jpg">foto de arriba a la izquierda</a>) en las inmediaciones del área. Los defectos principales de su repertorio están ubicados principalmente en la definición, pues Eriksen no es un seguro ni nada que se le parezcan ante el portero, y la forma en la que se perfila (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/perfilado.jpg">foto de arriba a la derecha</a>) para recibir el balón: no pone su cuerpo de modo que al recibir un pase pueda ponerse de cara en un tiempo. Eriksen necesita dos en muchas ocasiones y solo se sale con la suya porque su control de pelota es milimétrico.</p>
<p style="text-align: justify">En transición defensiva, Brera se regocija. Eriksen no se esconde a la hora de defender (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/defensa.jpg">Foto</a>). No tiene un gran talento, pero corre detrás del balón al unísono del equipo, incluso hasta las cercanías de su área, y no teme chocar con su cuerpecito contra quienes le sacan una cabeza de alto y medio torso de ancho, quizás como pago a su entrenador por permitirle jugar como hacían <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bHiv3JngHoU">los ídolos</a> que se crió viendo por televisión, hijos de Gianni Rivera.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Dan Mullan/Getty Images</p>
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		<title>Persiguiendo sombras</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jun 2017 01:55:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Cuál es la mejor manera de defender? ¿Cómo parar a ese jugador brillante que nos trae de cabeza? ¿Qué hacemos para mejorar nuestra defensa sin perder efectividad en ataque? Estás preguntas son tan viejas como el mismo juego. Las respuestas, sin embargo, van a variar tanto como las fechas en que las formulemos. En 2017 [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">¿Cuál es la mejor manera de defender? ¿Cómo parar a ese jugador brillante que nos trae de cabeza? ¿Qué hacemos para mejorar nuestra defensa sin perder efectividad en ataque? Estás preguntas son tan viejas como el mismo juego<span id="more-233397"></span>. Las respuestas, sin embargo, van a variar tanto como las fechas en que las formulemos. En 2017 es casi impensable la existencia de un marcaje individual, no ya específico, sino en casi cualquier circunstancia del juego. Pero, ¡ay si preguntásemos en los 60 en Italia! O en una tarde nublada de noviembre a las afueras de Wembley. O en esa tarde nublada de noviembre a las afueras de Wembley <i>después</i> del partido. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ezx0aJ6s66I">O durante el Inglaterra-Escocia que lo inició casi todo</a>. Nadie tiene una respuesta definitiva. El marcaje es puro fútbol. Cuestión de opinión, pero sobre todo de evolución.</p>
<h3>Al principio fue la zona</h3>
<p style="text-align: justify">Es habitual relacionar el fútbol <i>clásico</i> con marcajes individuales, pero si nos vamos al inicio del juego descubriremos, no demasiado sorprendentemente, que la zona se utilizaba desde el comienzo del juego. Con aquellas delanteras pobladísimas y las exiguas <i>líneas</i> defensivas, la posibilidad de marcar al hombre ni se discutía. La zona, aunque parezca increíble por ser símbolo de modernidad, es el estado natural del marcaje en el fútbol. Así se empezó a jugar en el siglo XIX y así se volvería, con más o menos reticencias, durante el siglo siguiente. Hemos usado la palabra <i>natural</i> de manera intencionada, por cierto. Piénsalo, cuando estás jugando un partido con tus amigos, si un tipo pasa cerca de donde tú estás, lo natural es echarle un ojo. Si tienes que seguirlo hasta cuándo va a echar un trago de Gatorade es, generalmente, porque hay alguien influyendo en tu forma de jugar. Ese alguien suele ser el entrenador. O llegado a ciertos niveles un periodista. El marcaje al hombre, pues, viene por influencia de los que están fuera del rectángulo de juego.</p>
<p style="text-align: justify">Con la evolución del fútbol y los esquemas táctico las líneas de los equipos, aunque permanecen predominantemente atacantes, se tienden a equilibrar. Y cuando en los años 30 el entrenador de uno de los mejores equipos del mundo decide retrasar a su mediocentro hasta convertirlo en un tercer central dando inicio al famoso W-M, el advenimiento de la era del marcaje individual se confirma. Hablábamos del entrenador y la prensa como los mayores ejemplos de injerencia en la naturalidad del fútbol. Y en esa época, nadie tenía más poder que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=45lLlx7rpmw">Herbert Chapman, entrenador y arquitecto del Arsenal</a>. Chapman creo un módulo a su estilo y, como todos los ganadores, creó escuela. Y esa escuela ganadora captó adeptos, especialmente en los medios de comunicación y en las directivas. De repente, la W-M era innegociable. Se jugaba así o no se jugaba, y la uniformización del juego, sobre todo en las Islas Británicas -que al fin y al cabo eran las que cortaban el bacalao a nivel mediático y en los despachos- alcanzó niveles insospechados. El marcaje individual había llegado casi sin hacer ruido. Todo el mundo jugaba igual, los equipos encajaban como un guante, y cada jugador tenía su rival asignado en el campo. Era una constante batalla uno contra uno. El lateral derecho buscaba a su extremo, el mediocentro a su centrocampista ofensivo, el central a su delantero centro. Ni que decir tiene que cuando los dorsales hicieron su aparición el emparejamiento fue aún más automático. Y los futbolistas se convirtieron en autómatas. Dejaron de pensar a tales niveles que un simple cambio de dorsal, descuadraba a un equipo. ¿Quiénes eran esos transgresores, esos tramposos, que ponían el 9 a un central y el 4 a un delantero centro? <i>«¿Voy a arriesgarme yo a cometer un error saliendo a buscar al jugador que lleva el número que supuestamente debería perseguir? No, nunca. Que lo decida el míster»</i>.</p>
<blockquote><p>Una vez se atacó la W-M, los que decidieron innovar obtuvieron una ventaja histórica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así es como en una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YBk82pNWAwk">nublada tarde de noviembre</a> los húngaros reventaron a los ingleses. Así es como un pequeño equipo de la frontera entre Italia y Yugoslavia, la Triestina, revolucionó el Calcio. Así fue como una selección centroeuropea, Suiza, cansada de ser apaleada por los grandes se protegió con un candado, al igual que lo hacía el club de las fuerzas aéreas soviéticas en otras latitudes. Cambiando jugadores de lugar, reforzando zonas débiles, usando espacios baldíos, renovando roles. Fútbol.</p>
<h3>El auge de nuevas visiones del juego</h3>
<p style="text-align: justify">Mientras los británicos se enrocaban en sus tradiciones, el resto del mundo se movía. Ya hemos visto que la zona y el intercambio de posiciones danubiano va a crear problemas que alguien debería resolver. Los italianos habían tomado la vía abierta por Karl Rappan en Suíza, con la adaptación del famoso candado o cerrojo. Gipo Viani y Nereo Rocco van a ser los grandes adalides del Catenaccio, antes del advenimiento de Helenio Herrera y su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=60b3uSUXkN0">Grande Inter</a>. La gran novedad es la del <i>battitore libero</i> -Ivano Blason es el primer gran nombre-. Situado a la espalda de los marcadores al hombre, el líbero va a ser la red seguridad que sus equipos tenderán ante posibles errores de la línea defensiva. Los líberos serán figuras de corte cavernario hasta bien entrados los 70, aunque algunos como Armando Picchi harán de ello un arte. Ser líbero es casi practicar un deporte distinto al que todos los demás jugadores de fútbol están jugando, pues requiere de un control espacial y una inteligencia posicional como pocos otros roles futbolísticos. Mientras el resto de jugadores libran batallas individuales, el líbero participa de las batallas de todos, pero sin la posibilidad de ser herido. </p>
<p style="text-align: justify">Un líbero que falla mata a su equipo. Un líbero inteligente y astuto da vidas extra a sus aguerridos marcadores. Picchi será uno de estos, Cesare Maldini también, como lo será Scirea más adelante. El líbero italiano hará de defensores rugosos como Tagnin, Bugnich, Rosato o Gentile jugadores de culto. Para <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=isGtWdcLFmc">Gianni Brera</a>, el gran adalidad del juego defensivista italiano, la combinación de líbero y marcadores aporta una solidez defensiva superior y compensa una supuesta carencia física del futbolista italiano de la época. Rocco irá incluso más allá que Herrera, añadiendo muchas veces una línea de tres centrocampistas de marca -mediani- para proteger <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yO5eaSaBzzU">al cerebro Rivera</a>, cuya clase genera prácticamente todo el caudal ofensivo de un Milan que gana títulos en Italia y Europa de la mano de Rocco y el <i>«Bambino d’oro»</i>. Rivera tenía permitido fallar, se le pedía que arriesgase siempre en sus pases -si uno ve un partido de Rivera con ojos actuales se sorprenderá de que siempre juegue en vertical y buscando el espacio fallando, por tanto, muchos pases-, porque Rocco sabía que acertaría los suficientes para que los Altafani, Prati, Sormani, Hamrin o Combin tuviesen su buena ración de oportunidades cada partido.</p>
<blockquote><p>El fútbol en Sudamérica tomaba otros derroteros diferentes por la técnica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mientras, en Sudamérica, la zona va tomando forma. En un fútbol más técnico e individualista, los marcajes al hombre -casi siempre con la consabida complacencia arbitral- pierden su sentido. Es peligroso reducir el juego a un constante uno contra uno cuando tu adversario puede superarte casi siempre. Vigilar una parcela de campo, buscar ayudas e intentar crear superioridades en ciertas zonas del campo -ya sea con un falso 9 o un wing-ventilador- se convierten en el pan de cada día al otro lado del charco. Así <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rkUE1GuH2o0">se mantendrá en Brasil</a>, en parte gracias a la época de éxitos que vivirán durante la era de Pelé. La línea de cuatro defensores permanecerá inalterada hasta prácticamente la actualidad -experimentos de Lazaroni y Scolari aparte-, los laterales larguísimos se convertirán en seña de identidad, y la defensa con balón será siempre la mejor defensa para el fútbol canarinho. Argentina, por su parte, se verá arrastrada en una espiral de violencia en los años 60 de la que nunca se librará totalmente -viejos fantasmas checoslovacos y un clima social cambiante por el ascenso de los militares y nuevos valores-, y algo parecido sucederá en la otra orilla del Río de la Plata.</p>
<h3>El pressing y la muerte del fútbol clásico</h3>
<p style="text-align: justify">Con el advenimiento de los años 70 el fútbol cambia para siempre. Habíamos visto a Brasil ganar el Mundial en color en México con lo que se suponía que era la cúspide de la evolución futbolística pero este sueño se fue tan rápido como apareció. Brasil 70 duró un mes, aquel del calor asfixiante y la altitud azteca, pero fue una ilusión. El fútbol caminaba en otra dirección más rápida, más física y más agresiva. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE&#038;t=51s">En Holanda</a> y al otro lado del Telón de Acero se trabajaba en visiones parecidas de la misma idea. El intercambio de posiciones, la presión, la circulación de la pelota a velocidades vertiginosas y la trampa del fuera de juego. Nada de esto era humanamente posible en México, pero cuando el planeta fútbol acabó con el cigarro post-climax en verano de 1970, la pelota ya nunca volvería a ser la misma. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6Df0FpXBdaw">Fútbol Total</a> ha llegado y de repente ya no hay lugar para otra cosa. El Ajax fulmina a los catenaccistas del Inter y la Juve con su presión asfixiante, su inacabable tanque de combustible, su falso 9 que dejaba a los legendarios marcadores italianos persiguiendo sombras y su batería de recursos inagotable. La zona innegociable, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=hfqTy2bJzmU ">la línea del fuera de juego</a> tirada a alturas suicidas, los laterales larguísimos y con capacidad para jugar, las diagonales de los extremos que se convierten en goleadores, lo cañones de artillería llamados Arie Haan y Johan Neeskens. Si marcas al hombre, no hay hombre que marcar. Si aguantas atrás, te matan con disparos lejanos. Si sales a atacar, te dejan en fuera de juego. Lo tienen todo y todos les copian. Pero nadie más los tiene a ellos -Brasil se pierde en su búsqueda del Santo Grial precisamente por esta razón aunque Claudio Coutinho lo niegue-. Quienes triunfan son los que crean su propia versión. Los polacos, con una fantástica generación, adaptan los conceptos de movilidad en ataque y cuentan con un excepcional director de juego en Kazimierz Deyna, los soviéticos desarrollan patrones predefinidos que son capaces de realizar casi de manera instintiva, con Blokhin como estilete y los alemanes mezclarán un poco de todo. Jugadores totales como Hoeness y Breitner aparecen por todo el campo creando superioridades, Overath es la torre de control perfecta en la base de la juega, mientras Netzer convierte en oro todo lo que toca en zona de aceleración. Y cuando este no está es su espacio vacío el que es aprovechado por los demás para crear una zona de libre circulación de jugadores que será decisiva en su conquista mundial. Pero sobre todo es la figura de Franz Beckenbauer la que le da un lavado de cara al fútbol defensivo a nivel mundial. </p>
<blockquote><p>Franz Beckenbauer toma el relevo de Cruyff. El Bayern Munich toma el relevo del Ajax.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Centrocampista de formación, hombre libre por convicción. El Kaiser retrasa su posición pasando de ser uno de los mejores medios del planeta a ser el jugador más decisivo de su generación. Con él, la figura del líbero deja atrás ese halo siniestro y oscuro. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YbXq8ntNkxw">Beckenbauer</a> crea desde atrás y cubre a su fiel escudero, el marcador Schwarzenbeck. También sube hacia el medio del campo y toma la batuta del equipo, combina con Overath, llega arriba y manda a todo campo. Es el equivalente defensivo de Cruyff. Y está rodeado de jugadores totales y de élite en cada posición. Alemania Federal, en el bienio 1972-74 mezcla estilos con una eficacia que nadie más podría. Y todavía les da para mantener la sana y vieja costumbre de marcar al hombre a esos jugadores <i>especiales</i> que pudiesen tener los demás. Berti Vogts era un marcador de clase mundial, y de ello pueden dar fe Johan Cruyff o Dragan Dzajic.</p>
<p style="text-align: justify">Europa marca la pauta en esta época y quien se queda atrás tendrán que renovarse. Brasil y Argentina lo harán mirando a la zona más que nunca, con Cesar Luis Menotti y Telé Santana, que producirán equipos destacables gracias a dos generaciones de futbolistas fantásticas. Especialmente Telé producirá maravillas con su Brasil que, aunque no gane nada, dejará la imprenta de lo que será el fútbol del futuro. Un equipo totalmente zonal, con muy pocos puestos asignados y de un nivel técnico como habrá pocos. Un jugador clave de ese equipo será Falcao, que también sentará cátedra en Italia junto a Niels Liedholm, adalid de la zona pura -casi un sacrilegio en el país transalpino-, pero que abrirá las puertas a la modernidad en el Calcio.</p>
<h3>Italia, elcentro del ingenio táctico mundial en los 80</h3>
<p style="text-align: justify">Los italianos van a reaccionar a los tiempos duros de los 70 con la reinvención de su sistema defensivista. La <i>zona mista</i> va a combinar el viejo módulo de los dos marcadores -a veces tres- y el líbero con un centro del campo de marcaje zonal donde al menos dos jugadores van a necesitar de un despliegue físico fuera de lo común. Estos dos jugadores van a ser el mediocentro, representado en la figura de Oriali o Benetti, más posicional y atento a las coberturas, y un centrocampista de ida y vuelta que va a encontrar su mejor ejemplo en el gran Marco Tardelli. El regista -Antognoni, Platini, Beccalossi-, va a tener más libertad para buscar su espacio en el campo, desde donde generar peligro. </p>
<p style="text-align: justify">El espíritu de Rocco y Rivera seguía muy vivo. No podía ser de otra manera, porque el primero había sido la mayor influencia del gran Papa de la <i>zona mista</i>, Giovanni Trapattoni. <I>Il Trap</i> va a crear una Juventus poderosísima, que será embrión de la selección campeona Mundial de Enzo Bearzot -mismos jugadores, mismo módulo- y que dominará el fútbol italiano durante una década. Sin embargo, la Juve será aquí ejemplo de las debilidades de la <i>zona mista</i> más que de sus virtudes, por todos conocidas. En 1983, Trapattoni conjuntó un equipo con seis campeones del mundo -Zoff, Gentile, Cabrini, Scirea, Tardelli y Rossi-, más Roberto Bettega, Michel Platini y Zbigniew Boniek. Esta constelación de estrellas llegó a la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=poWBes_O_U8">final de la Copa de Europa</a> con la misión de llevarse por primera vez la Orejona a Turín y era favoritísima ante un buen equipo del Hamburgo. Poco podía contar Trapattoni con que el zorro austríaco Ernst Happel daría una de las mayores exhibiciones tácticas de todos los tiempos aquella noche. El técnico italiano planteó el partido cegado por su obsesión por la movilidad del excelente punta danés Lars Bastrup. Había aprendido mucho de la selección italiana en el Mundial 82. El constante movimiento de ciertos jugadores había provocado grandes problemas a la <i>zona mista</i> de Bearzot, conformada en gran parte por juventinos, aunque <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iOwRx3DK2Xw">un colosal Scirea</a> había sido capaz de minimizar casi cada fallo de sus compañeros. No es exageración si decimos que el Mundial del líbero italiano es quizá el torneo más difícil al que se haya enfrentado un jugador, ya que tuvo que resolver situaciones muy complicadas, hacer coberturas y subsanar fallos de marcaje casi de manera intuitiva ante algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos. Trapattoni no quería ese nivel de estrés para su líbero. Así que envió a su mejor perro de presa, Claudio Gentile, a marcar a Bastrup. Pero Happel cambió al danés de lado, sacándolo de la zona de Gentile -que lo siguió por todo el campo-, acumulando hombres en la zona izquierda de la defensa de la Juve -impidiendo que Cabrini pudiese subir, liberando así a Kaltz- y creando un boquete espectacular en la derecha que Magath podía aprovechar. Si Tardelli basculaba para tapar el hueco dejado por Gentile, el boquete se abría en el centro donde el propio Magath o alguno de los llegadores alemanes, como Groh o Milewski, creaba peligro. </p>
<blockquote><p>El marcaje especial sobre Platini mostró otro de los problemas inherentes a la zona mista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Este era uno de los mayores puntos débiles de la <i>zona mista</i>, y ni Scirea podía solucionarlo. El otro era su dependencia en el cerebro del equipo. Y Happel lo aprovechará también. Para anular <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x05-michel-platini">a Michel Platini</a> no manda a ningún jugador sobre él. El austríaco instruye a Jürgen Milewski, un centrocampista internacional famoso por su constante ida y vuelta, para que marque el espacio donde Platini genera peligro. Milewski va a atacar al francés sólo si pisa esa zona. Cuando está muy retrasado o escorado <i>Platoche</i> no es una amenaza y Milewski puede permitirse atacar -generalmente usando el boquete que Tardelli, en sus mil coberturas, ha dejado en el centro del campo Juventino-. Cuando esto sucede es otro tragamillas, Jürgen Groh, quien se encarga de patrullar el centro del campo. Platini pasa desapercibido, Rossi queda desconectado del juego, y Bettega y Boniek pierden a su mejor socio. El Hamburgo gana la Copa de Europa y la Juventus vuelve a quedarse con la miel en los labios. La <i>zona mista</i> no es inabordable.</p>
<h3>La era de la zona llega sin avisar</h3>
<p style="text-align: justify">Como ya habíamos dicho, cada vez había más voces que señalaban los defectos del marcaje individual. Nils Liedholm se había hecho un nombre en Italia por predicar la zona pura, aquella sin líbero a la italiana. El sueco alineará una línea de cuatro que marcará en zonalmente, con un jugador como Di Bartolomei, antiguo centrocampista, liderándola. El capitán romano dirigirá la línea en sus salidas para hacer la trampa del fuera de juego y proveerá al equipo de una salida de balón muy limpia que facilitará el trabajo de Falcao y Prohaska o Cerezo. Los éxitos de la Roma solo serán un pequeño adelante de la revolución de Arrigo Sacchi. El técnico de Fusignano, un mitómano del Fútbol Total, ejecutará en Milán una propuesta tan radical como la de Rinus Michels quince años antes. La línea Tassoti-Baresi-Costacurta-Maldini se convertirá en un mantra repetido por los futboleros en las décadas venideras y la famosa presión ejercida por los rossoneri les reportará tremendos éxitos a nivel nacional e internacional. El fútbol se reduce <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3Dnx16-tEF4">a escasos 30 metros</a> y la regla del fuera de juego -el posicional también lo es- le beneficia. El Milan, al grito de Baresi, tira la línea como lo hacían los holandeses, estrechando el campo a niveles nunca vistos. Asfixia a sus rivales con dos líneas de cuatro perfectamente coordinadas que cortan pases y generan dos contra uno continuos. El Milan no caza en pequeños grupos como los chicos de Michels. El Milan caza en manada. Y a partir de Sacchi se cazará en manada o no se cazará. </p>
<p style="text-align: justify">Nada pasa de la noche a la mañana, pero la sentencia de muerte del marcaje al hombre viste de rojinegro. Italia resistirá, fiel a su vieja tradición e incluso en la época de <i>su</i> Mundial, el mundo parece caer enamorado del 5-3-2/3-5-2 que populariza Bilardo, y que pregona la presencia de un líbero por detrás de dos marcadores, pero es el último brillo de una estrella que se apaga. Alemania y sus clubes seguirán <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a7KeFOdpRPY">jugando así</a> casi toda la década, pero la zona avanza a pasos agigantados. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9sVbDI-TsSE&#038;t=156s ">Johan Cruyff</a> es otro de sus adalides, como no podía ser de otra manera, aunque incluso él recurre al viejo marcaje individual de vez en cuando. Ejemplos famosos son el de Ferrer sobre Vialli y el -fantasma- de Juan Carlos sobre Lombardo en la final de Wembley o el de Popescu sobre Laudrup en un Barça-Real Madrid. Pero incluso el gran genio de la intuición futbolística era incapaz de eliminar todos los peligros de la marca al hombre. Ese ejemplo de Juan Carlos y Lombardo es paradigmático, con el lateral blaugrana persiguiendo a un hombre que no juega <i>donde debería</i> y creando más problemas a su equipo que al contrario.</p>
<blockquote><p>La defensa en zona parece haber llegado para quedarse mucho, pero que mucho tiempo&#8230;</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así pues, hemos vuelto al inicio. La zona lo domina todo, incluso hasta la defensa a balón parado, donde el marcaje al hombre parecía tener un dominio indiscutible. Ya nadie piensa en el marcaje al hombre como algo viable aunque de vez en cuando haga un cameo exitoso para recordarnos que sigue ahí. Así fue en <a target="_blank" href ="www.youtube.com/watch?v=wZDHLltOeVc">verano de 2004</a>, cuando la selección griega, jugando prácticamente un Catenaccio moderno -tres marcadores y líbero no se veían en un torneo de gran perfil internacional desde 1982- dio la sorpresa del siglo y se proclamó ganadora de la Eurocopa. El mundo se había olvidado de cómo lidiar con algo que consideraba muerto y enterrado. Pero ninguna vacuna es eterna y, quizá, en algunos años vivamos un nuevo cambio de paradigma. La cantidad de información que se maneja en la actualidad hace difícil pensar que el viejo marcador individual vuelva, pero cosas más raras se han visto. Que se lo pregunten a aquellos que estaban en Wembley en un nublado día de noviembre.</p>
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		<title>¿Quién fuiste, Johan? (Parte I)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 02:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La de Cruyff es una historia que comienza en la Holanda de 1964.  Allí y entonces, el fútbol era una actividad no-profesional que levantaba pasiones y se practicaba en masa. Dicho de otro modo, no existía un método para ganar, pero había muchos peloteros.<span id="more-202809"></span> Así que el vaso podía verse medio lleno o también medio vacío. La mayoría lo habría visto medio vacío. Cruyff, no. Pero es que además tampoco lo vio medio lleno. Cruyff tenía el don de saber hablar con el fútbol como hablan dos amigos después de la segunda copa, y había nacido en una tierra donde nadie había escrito axiomas que estaban equivocados. Cruyff era la mente más ilimitada en un lugar que estaba por inventarse, un creador sabio y poderoso en un paraíso virgen en el que nadie se había comido ninguna manzana prohibida porque el árbol de las manzanas prohibidas todavía no había sido plantado. Sus compatriotas creyeron en Cruyff porque, antes que Cruyff, no había habido nada.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Cruyff terminó creyendo todo el mundo, no solo los holandeses, y eso en el fútbol nada más ocurre cuando se machaca sin contemplaciones a esos inquisidores que siempre dicen que, de tal forma, no se puede. Cruyff dominó su era como apenas los cuatro grandes del nuevo mundo fueron capaces de igualar, y por eso no fue condenado como sí lo fue Galileo. El sol pertenece al universo, no a quienes lo interpretan, pero el fútbol… <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/heroes-futbol/">el fútbol es de los futbolistas</a>. Y cuando se es el mejor seguro y del modo en el que lo fue Cruyff, se puede demostrar cualquier tesis incluso a los que prefieren morir antes que reconocer la verdad.</p>
<blockquote><p>En la época de Cruyff, no existían infraestructuras para circular el balón con la velocidad de hoy.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La conquista de Holanda no fue fácil y mereció relato, pero el título de este artículo se pregunta <i>quién fue</i>, no <i>qué hizo</i>, y en la medida de lo posible, a ello nos ceñiremos al responder. Tomemos pues la conquista de Holanda como el paso previo que le permitió competir en Europa. En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/codigo-cambridge-futbol-vintage-historia-escuchar-directo/">la Copa de Europa</a>. Y la suya no fue una Copa de Europa cualquiera, sino una dificilísima. Cabría distinguir en ella dos condicionantes tan relevantes como negativos: la irregularidad de los terrenos de juego y la superpoblación de las defensas. Profundicemos en lo primero, en lo del verde. Dar un pase a ras de suelo era como jugar a los dados, había tantos baches que el azar contaba casi tanto como la precisión del pasador. Por eso los pases se enviaban como si fuesen <i>un globito</i>, o una rana saltando, lo cual, a efectos prácticos, no era ni como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-tactico-real-madrid-0-fc-barcelona-4-andres-iniesta-exhibicion/">tirar un cuchillo</a> ni como un guepardo corriendo, que es como son los pases que dan los maestros ahora, en el año 2016.</p>
<p style="text-align: justify">Quedaría bien, para continuar, escribir que el Ajax superó la naturaleza y movió la pelota a la velocidad de la luz, pero <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">la historia de Cruyff</a> ya es lo suficientemente extraordinaria<span class="pullquote_right">La posesión ajacied no atacaba directamente</span> como para inventarse hazañas que nunca tuvieron lugar. El equipo cuyo estadio pronto llevará su nombre lucía la mejor circulación de los cinco continentes, pero en términos concretos, su eficacia ofensiva resultaba muy, muy relativa. El Ajax marcó pocos goles gracias al ritmo de su asociación. Si se toma una muestra de 15 partidos, quizás no se encuentre ninguno. El sentido que dio Cruyff a esa ventaja que él se inventó y que estribaba, groso modo, en tener la pelota casi siempre, poseyó un doble carácter controlador y contextual. Controlador porque el adversario le atacaba la mitad de la mitad de lo que atacaba normalmente. Y para explicar su carácter contextual, habrá que cambiar, por lo menos, de párrafo.</p>
<blockquote><p>La inteligencia de Cruyff no sólo fue superior, sino que, muy especialmente, era «diferente».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que viene ahora recoge la razón por la que llevamos siete días hablando sobre Cruyff. También el motivo por el que jamás dejaremos de hacerlo. </p>
<p style="text-align: justify">El Ajax era un equipo que sólo miraba hacia delante en una segunda instancia. En la primera, se quedaba mirando a Cruyff. Él era quien con sus dedos señalaba dónde debía pararse cada compañero suyo. Quien no lo haya visto, que rompa el umbral de su escepticismo, porque la realidad fue tan insólita que, leída a traición, no resulta verosímil. No era que mandase a un lateral a desdoblar a su extremo o a un pivote que hiciera la cobertura al lateral; eso serían misiones convencionales y aquí <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/archivo-programas-radio-38ecos/">estamos hablando</a> de Cruyff. Lo que él hacía era marcar con el índice a Krol, que era el “3”, y luego apuntar a la posición del “9”. Y Krol iba a la posición del “9” porque creía en Cruyff y porque le daba tiempo, ya que la posesión era propiedad <i>ajacied</i> y el Ajax fijaba su ritmo. Este es tan solo un ejemplo, y ni siquiera uno de los recurrentes, porque recurrente, lo que se dice recurrente, no había ninguno. Había 10 chicos y 10 posiciones distintas.Todas eran intercambiables, todas fueron intercambiadas, nunca sin una razón y siempre por orden de Cruyff. Se impone recalcarlo: la mutabilidad del Ajax no consistía en una libertad de movimientos absoluta para la totalidad de sus futbolistas. Eso fue la Brasil de Telé Santana en el Mundial de 1982; no el Ajax de los 70. Michels implantó un sistema muchísimo más rígido e imperativo cuyo (transgresor) aporte radicó en que cada pieza cumplía tanto una misión ofensiva como una defensiva. O sea, erradicó del imaginario colectivo la relación entre fútbol y balonmano: no había especialistas para según se tuviera o no se tuviera la pelota; un profesional debía integrar el fútbol entero. Ello favoreció la continuidad del juego y lo subdividió en cuatro fases en vez de dos: a las estáticas, añadió las transiciones, pues los de arriba pasaron a defender tras perder el balón, y los de abajo, a sacarlo cuando lo recuperaban; y no por inspiración y carácter personal como Di Stefano, sino como parte definida y preparada en un plan preestablecido. Pero el intercambio de demarcaciones, un principio no asociado a este modelo -juego de posición- y, a veces, incluso enfrentado al mismo, era una iniciativa de un único hombre que, eso sí, el entrenador tuvo el histórico acierto de aceptar.</p>
<blockquote><p>Cruyff mostraba una sensibilidad única para analizar futbolistas&#8230; desde su época de futbolista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Le bastaba un estímulo para conocer a un futbolista como sólo le conocía su madre y si era aficionada al fútbol -si no, ella tampoco-. Mirarle a los ojos, estrecharle la mano, oír cómo respiraba tras correr hacia un pase que nunca pudo alcanzar. Tras el menor bit de información, memorizaba un perfil corto y práctico que después consultaba en su maquinar. Algo en plan: <i>“Suurbier (lateral obediente, prudente y técnico), Neeskens (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-neeskens/">interior carismático, proactivo y potente</a>), Rep (extremo servicial, paciente y veloz)”</i>. Y si Cruyff calculaba intentar una jugada por la banda derecha cuya posible pérdida le expusiera al contraataque de un extremo zurdo de rapidez endiablada, igual colocaba a Neeskens de “7” -para presionar-, a Suurbier de “6” -para la ayuda- y a Rep como “2” -por si acaso-.</p>
<p style="text-align: justify">Eso era Cruyff: una mente ilimitada al servicio de una cultura que no estaba fundada y que, por lo tanto, carecía de límites autoimpuestos, y acompañada por nueve compañeros<span class="pullquote_right">Se inventaba un sistema nuevo en cada jugada</span> de campo cuya técnica media superaba, con margen, la del segundo equipo más dotado del circuito. Era como si se inventara un sistema diferente para cada jugada que compensaba no estar depurado por el ensayo con el hecho de que, los duelos que provocaba entre sus aliados y sus enemigos, favorecían con creces a sus aliados. Las posibilidades eran infinitas; las soluciones se mostraron como tal. Ganaron tres Copas de Europa, y podría decirse que no ganaron más porque Cruyff se cabreó con alguno y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/fc-barcelona/">fichó por el Barcelona</a>. Pero eso sería entrar en el terreno de la elucubración y aquí se están tratando hechos que, aunque resulten increíbles, fueron verdad. Seguimos con ellos. Y concretando, pues si bien esto gira en torno a quién fue, y no en torno a qué hizo, no está de más presentar algunos días relevantes en pos de definir el repertorio que utilizaba.</p>
<p style="text-align: justify">En 1968, Cruyff se cruzó en dieciseisavos con el Madrid de Amancio y Pirri. Pirri era un volante abrasivo que dos años antes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/sexta-copa-europa-real-madrid-borussia-monchengladbach-uefa/">había ganado <i>“La Sexta”</i></a> dominando por fútbol y<span class="pullquote_left">Cruyff huyó de Pirri en el cruce ante el Madrid</span> pulmones el centro de cada estadio. Huir de él era lo inteligente. Y Cruyff se concibió como un “9” del perfil de Eto´o pero mucho más listo que Eto´o. Rompió a los espacios con una agresividad y una inteligencia que intimidó y desordenó a los españoles. No obstante, su calidad como definidor estaba muy bien pero no a la altura de su leyenda, y falló las dos claras que obtuvo, y en plena prórroga, un hombre del Madrid que se llamaba Veloso marcó un golazo que eliminó a los holandeses. Veloso se desmayó tras su gran momento. No es broma, sucedió como suena, perdió el conocimiento. Y el Bernabéu, allí, celebrando, sin percatarse. Entiéndanse. El desmayo y el éxtasis. Se habían cargado a Cruyff de la Copa de Europa.</p>
<blockquote><p>La remontada (en el partido de desempate) contra el Benfica de Eusebio le hizo famoso en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su explosión internacional llegaría en la temporada siguiente. El bombo le emparejó con otro campeón de calibre, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el Benfica de la pantera Eusebio</a>, esta vez en la ronda de cuartos. Fue una eliminatoria durísima por una circunstancia que se repitió pocas veces: los portugueses eligieron y consiguieron dividir la posesión. Y además, atacaban con muchos. Ello llevó a Michels a fijar más las demarcaciones de sus futbolistas y admitirle, por tanto, menos libertad posicional a Cruyff, que apareció menos y en menos zonas de las que él prefería. Y de esta guisa, lo que a la postre sería una trilogía de choques, no empezó nada, nada bien. En la ida celebrada en Ámsterdam, el Benfica venció 1-3; atenuando, dos semanas más tarde, que da Luz viviera y sufriera la única vez que se ha remontado ese resultado en concreto. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xh1k9ol8SLg">Cruyff convirtió dos tantos</a> de delantero maravilloso; uno de cabezazo tremendo y el otro muy parecido al que Maradona le hizo al Madrid cuando vestía de azulgrana. También asistió en el gol restante. Así equilibró con exactitud el 1-3 y propició un partido de desempate que se disputó en París y alcanzó la prórroga. Nada más empezar la misma, liberado de las cadenas del ariete y habilitado para caer a su izquierda, abrió el marcador y cerró un ciclo para Lisboa.</p>
<blockquote><p>El maestro Gianni Rivera dominó la primera Final de Copa de Europa que disputó el Ajax de Ámterdam.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Obrada semejante hazaña, el destino no podía ser otro que la gran Final, y hasta ella arribó. La disputaría frente al Milan de Gianni Rivera, en lo que representaría la lección individual más impagable que recibiría en su carrera. Aquel caballero italiano era una maravilla que jugaba de enganche, contaba 27 jóvenes años y exclusivamente trotaba. No precisaba de más: era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-44XJHKIzAs">un pasador superior</a> al que Cruyff era y sería; destrozó al desabrigado Ajax con pausa y asistencias primorosas. En un tiempo en el que la superficie no consentía que el cuero rodase con uniformidad, Rivera transformó el viento en un suelo liso y suspendido, imprimió a sus toques la rapidez que quiso y grabó en fútbol aquel 4-1 contra Cruyff para que, quien gustase, pudiera contemplarlo en cualquier momento de la eternidad.</p>
<p style="text-align: justify">Los de Ámsterdam no regresarían al torneo hasta pasados dos cursos, en la 1970/71, con ganas de revancha y un nivel colectivo perfeccionado a fuego lento. En aquel instante,<span class="pullquote_right">El Ajax retornó a la Copa muy mejorado</span> no perdían la pelota ni con súplica mediante, y Cruyff, maduro, se comportaba como el mejor jugador del mundo de pleno derecho. Su desequilibrio innato había adquirido el don de la puntualidad. El duro Atlético de Madrid, que estuvo a nada de ganar la Copa de Europa muy poco después, lo padeció en la semifinal. Y el Panathinaikos griego entrenado por Puskas, en Wembley, no encontró cómo evitar que saliera campeón por fin. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4NuVPnksUi4">La jugada del 2-0 definitivo</a> fue una pieza maestra. Y muy significativa. El rayo número “14”, luego apodado <i>“holandés volador”</i>, también ganaba caminando. Como Rivera.</p>
<blockquote><p>Helenio Herrera rechazó la oferta del Ajax para suplir a Michels. A cambio, le recomendó a Kovacs.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Michels emigró a Barcelona pero el Ajax no se dio cuenta. Levantar el trofeo había forjado un Cruyff nuevo y superior: el especulativo. Él se consideraba un artista, y estos crean cuando y para quien les place, y así pasó a comportarse. Cruyff no vivía cada suspiro como si fuera el último en el que ser feliz con el balón: le sobraban los minutos cuando su equipo iba en ventaja. Del mismo modo, empezó a asumir riesgos sólo cuando no lo eran. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/derrota-ciclo-inter-de-milan-helenio-herrera/">El Inter de Milan</a>, en la Final de 1972, experimentaría las consecuencias.<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/facchetti/"> Un ilustre, Facchetti</a>, afirmó que el Ajax salió vencedor sólo porque ellos cometieron un error impropio, pero cuando se analiza el encuentro con perspectiva, se infiere sin confusiones que los italianos no albergaron vida alguna. Cruyff, bajando a línea de pivotes para huir de la marca bregosa de Oriali, activaba su citada pausa táctica y, hasta que no colocaba a Haan, Mühren y Neeskens donde bloquearían con sencillez cualquier posible transición <i>neroazzurra</i>, no cabalgaba. La única esperanza del Inter consistía en forzar los penaltis, y era muy difícil no fallar ni una vez durante aquella hora y media de terror psicológico. Mucho más con la misión asignada de perseguirle y de sujetar ese cambio de ritmo de hijo de un demonio. Y Oriali no aguantó. Cruyff resolvió con un doblete.</p>
<blockquote><p>El colmo del dominio táctico inspirado por Cruyff se vio en la ida de cuartos de 1973 ante el Bayern.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Se había consagrado. No era el mejor, era algo más, y él lo sabía, pues por algo fue el tipo más listo que pisó la hierba. La Copa de Europa de 1973, en particular durante la ronda de los cuartos de final, pondría de manifiesto su plenitud. Le tocó recibir a un equipo que olía a campeón irremediable, el Bayern Múnich de Franz Beckenbauer, el más grande de sus adversarios, y lo encerró en su área durante los 90 minutos. Impresionante. Pero impresionante hasta un punto difícil de mesurar: nadie, en la historia, ha sacado la pelota como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/beckenbauer-parecido-rey-arturo-evasion-victoria/"><i>el Káiser</i> de Alemania</a>; su creatividad en los primeros pases era sin duda comparable a la de Maradona en campo contrario, y su Bayern disponía de herramientas formidables para dar sentido a ése su talento. Y Cruyff lo anuló. El orden infundido por su sapiencia desplegó a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">un Ajax tácticamente irreprensible</a> donde, tras la pérdida, cualquier tirillas <i>rándom</i> hubiera parecido Kanté, impidiendo a Beckenbauer respirar y, más grave, propiciar respiración. La magnífica defensa bávara se mantuvo imbatida hasta el descanso, pero Roth, la marca individual sobre Cruyff, suponía demasiada poca resistencia para 2.700 segundos más. Y 4-0. Palabras mayores. De ahí que perduren.</p>
<p style="text-align: justify">Tras menos de una década de profesionalismo, Ámsterdam daba cobijo a tres Copas de Europa. Cruyff había cumplido con creces. Le tocaba ayudar a papá.</p>
<p style="text-align: justify">Michels llevaba dos años por Barcelona sin fútbol ni trofeos. Pero decir eso entonces no era como decirlo ahora. En 1973, aquello formaba parte de la normalidad relativa. De la normalidad porque el Barça llevaba 13 campañas sin celebrar una Liga; y relativa porque, a pesar de los resultados, el gigantesco potencial del club siempre estuvo latente. Por masa social, por significado, por capacidad económica y también por ese pasado que, aunque quedaba cada vez más lejos, le distinguía como parte de la aristocracia. No en vano, no podría existir mayor prueba de su estatus que el propio hecho de seducir y fichar a Cruyff. Tras una serie de problemas burocráticos y algunos sucesos más, el mejor jugador del mundo recaló en el frío Camp Nou.</p>
<blockquote><p>Cruyff tiranizó su primera Liga española, pero el Barcelona no le permitía ser quien era en Holanda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero que notó Cruyff fue que aquí no se tocaba el balón como hacían los holandeses. Había gente para asociarse,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/"> como<i> Charly</i> Rexach</a>, uno de esos futbolistas que perdieron tanto que no pudieron escribir en los libros lo buenísimos que eran, porque la historia la cuentan los vencedores; pero, en general, el nivel técnico de aquel conjunto no era una exquisitez. Así que aquello de tener la pelota siempre no iba a ser tan, tan posible. Porque, encima, había otro inconveniente: el fútbol en España no era territorio ignoto. Se trataba de un país que había logrado seis Copas de Europa de clubes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/fotos-en-sepia/">una Eurocopa de Naciones</a> y que había visto a un sinfín de superclases desde el principio del deporte. Había una cultura ya instalada, y aquellas cosas que hacía Cruyff donde no existía pasado, aquí, parecían extravagancias. Ni Michels se atrevió a registrarlas.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque sí fue cierto que el Barça jugó en un 4-3-3 y que a Cruyff se le concedieron dos permisos especiales: intercambiaba la posición con el delantero (delantero, no jugador) que deseaba y asumía un rol defensivo hecho a su medida.<span class="pullquote_right">Sotil, un socio táctico perfecto para Cruyff</span> Por resumirlo, se labró una relación táctica muy directa con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/06/01/actualidad/1433181579_969088.html">el “9” peruano<i> “Cholo”</i> Sotil</a>, un tipo queridísimo por la grada que marcaba un montón de goles y a quien el Barça había descubierto mientras vigilaba a Teófilo Cubillas. El truco no revestía complejidad: cuando los culés atacaban, Cruyff era extremo izquierdo y Sotil, ariete; y si los culés defendían, Sotil trabajaba la banda y Cruyff, el centro. Y a partir de ahí, se explicaba el juego. Si se abría, darle la pelota al “14” costaba menos trabajo, y una vez controlaba, ya podía organizar y crear, potenciando el olfato del<i> Cholo</i>, la clase de <i>Charly</i> y <a target="_blank" href ="http://www.lasprovincias.es/v/20140428/economia/homenaje-marcial-asensi-ante-20140428.html">la llegada de Asensi y Marcial</a>, que carecían de la finura de Mühren pero constituían valores ofensivos bastante superiores al promedio de la Liga. Una vez fraguaron los mecanismos, el Barça fue una trituradora. Muchas goleadas llegaron entre diciembre y el mes siguiente, si bien la más legendaria se hizo esperar hasta el 17 de febrero: un 0-5 en el Santiago Bernabéu. </p>
<blockquote><p>Cruyff llegó al Mundial del 74 como una de las personas, en general, más célebres del momento.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Barça recuperó la Liga con rotundidad y, sin duda, gracias a Cruyff. Antes de su debut, que se produjo en la jornada ocho, el equipo había mantenido un hilo de dos victorias, dos empates y tres derrotas. El punto de inflexión que el holandés supuso se quedó fuera de cualquier debate. Su fama, su carisma, su imagen, la belleza de su fútbol y <a target="_blank" href ="http://s.libertaddigital.com/fotos/noticias/650/0/cruyff-cataluna-071112.jpg">su implicación con la sociedad catalana</a> acabaron de perfilarlo como una superestrella mediática sin respuesta para la época. Y aquello sembró una esperanza -que no confianza- en la grada del Camp Nou. Pero, por desgracia, no sería correspondida. En especial, porque, más allá de las pequeñas historias que relataremos más abajo, Cruyff, el futbolista, estaba a un tris de vaciar su alma. Le llamaba la gloria: el Mundial de 1974. El sueño de un sueño.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“La Naranja Mecánica”</i> fue un acontecimiento que no solicita presentación. Basta con recordar que el maravilloso Ajax Tri-Campeón rescataba a Cruyff y adquiría las mejoras de cuatro inclusiones excelsas: Rijsbergen, Jansen y Van Hanegem (estrellas del Feyenoord que también conquistó Europa), y el extremo izquierdo Resenbrink, ponderado por no pocos especialistas como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=88fTQI3jY5Y">el segundo gran talento</a> de la generación del<i> Flaco</i>. Dirigidos por Rinus Michels, lo cual equivalía a contar con el sistema y con la identidad que en Holanda sí inspiró, cristalizaron en un equipazo que porfía, con la Brasil del 70, por ser considerada la selección más querida de las 20 Copas del Mundo. Pero perdieron la Final porque Beckenbauer se vengó.</p>
<p style="text-align: justify">Franz, que acababa de ganar su primera Copa de Europa, conservaba intacto en su memoria lo del 4-0 del 73: Cruyff le había embotellado y no había habido modo humano de superar la presión consecuente. Y con la suma de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=052Br-b6_Gc">Van Hanegem</a>, <i>la Oranje</i> emulaba el movimiento con más prestaciones si cabía que su Ajax mitocondrial. Según los cálculos del Káiser, la única manera de no volver a sufrir lo mismo debería partir de la base de no ser encajonado; Alemania no podía meterse atrás por mucha posesión que acumulasen los holandeses. Y, por supuesto, cuanto más lejos anduviese Cruyff de la zona más ardiente, mejor.</p>
<blockquote><p>El portero Maier, en una actuación antinaturalmente mágica, privó a Cruyff de la Copa del Mundo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El marcaje al hombre que efectuó Vogts fue el gran legado de la carrera de este. Menuda lapa ultra física. No lo dejó a cero, no lo hizo ni aunque ignorásemos la fascinante acción del minuto 1, pero durante el resto del encuentro, consiguió alejarlo del peligro y que cada cosa que hiciera le costase mucho más de lo corriente. Y Alemania, como grupo, lo exprimió. Fue la primera vez que se divisó un sistema defensivo tan adelantado en un equipo que no iba a amasar ni un 40% de posesión. La actividad protectora germana comenzaba desde el primer pase holandés, lo que derivó en que Michels retrasase a su centro del campo y en la creación de un espacio en la mitad enemiga <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UJzm9U-UNzA">que Beckenbauer iba a saber emplear</a>. Él, Breitner y Hoeness comandaron transiciones que no envidiaron en daño infligido al causado por los de Cruyff hasta la última media hora. Durante esta, con 2-1 en el luminoso, Holanda quemó sus naves haciendo llegar a sus dos interiores en cada ataque, mientras Cruyff,<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4WVmlpATJyE"> ejerciendo de base</a>, capitaneaba el toque de corneta. Perdieron solidez, pero crearon ocasiones suficientes como para meter tres goles. Sepp Maier, cancerbero de reflejos superheroicos, completó el milagro de sobrevivir y dio el Mundial del 74 a su Alemania anfitriona.</p>
<blockquote><p>Cruyff siguió jugando como un crack, pero nunca recuperó el nivel que se dejó en aquella gran Final.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cruyff no volvió a ser el mismo. Destacaba, claro; pero no de la misma manera. Algunas voces aludían a supuestos problemas físicos que nunca se confirmaron -se decía que le aplicaban sesiones de acupuntura, que para la época era como decir que le curaba una bruja en la choza de su montaña-, otras citaban temas financieros… La verdad es privada y pertenece a su familia. Pero cuesta mucho disociar su sensible bajón de lo ocurrido en la Final contra Beckenbauer. Por primera vez en su carrera, se le había escapado una oportunidad que no se le volvería a conceder. El máximo ya no era una opción. Y aunque convertir al Barça en el gigante en el que lo convirtió más tarde implicaba un reto mayestático, todo el mundo ha escuchado la famosa frase de Messi: <i>“Cambiaría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-tactico-final-berlin-barcelona-3-juventus-1-luis-suarez/">mis Champions Leagues</a> por un Mundial con Argentina”</i>. En cualquier caso, antes de colgar las botas, protagonizó varios episodios llenos de fútbol e interés. Sobre todo, porque plasmaron ese escenario de histeria y desatino que, en los dulces 90, arreglaría sentándose en el banquillo.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada 1974/75 comenzó con un cambio de cromos un tanto delicado: Neeskens vino a ocupar la plaza de extranjero que, hasta ahí, correspondió a Sotil. Es decir, un hombre cuya posición ideal era la de Asensi o<span class="pullquote_left">El fichaje de Neeskens tuvo consecuencias</span> Marcial, dos nacionales de peso, dejaba sin ficha ni sitio al delantero con quien Cruyff se repartía los espacios. Y encima, era holandés, como el propio <i>Flaco</i> y el míster, con las suspicacias que ello levantó en una sociedad española que era tan insegura y desconfiada como lo es en el presente. En cualquier caso, yendo al juego, no funcionó como se esperaba. Sotil halló relevo goleador en la figura de Manolo Clares, pero ni la química táctica con él era la misma, ni su relación con el Camp Nou tampoco. El Madrid le sacó 13 puntos al Barça en una Liga de 34 partidos donde las victorias sumaban sólo dos. Y el Leeds United, con <a target="_blank" href ="http://www.kaisermagazine.com/ranking/top-10-mejores-marcajes-gentile-zico-maradona/">una labor individual de Trevor Cherry</a> sobre Cruyff que todavía se rememora en Las Islas, lo expulsó de la Copa de la Europa en el penúltimo de sus partidos.</p>
<blockquote><p>Cruyff obligó al presidente del Barcelona a elegir entre él y su nuevo entrenador, Weisweiler.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Rinus Michels salió en globo y llegó un señor alemán que se llamaba Hennes Weisweiler. En España fue y es vilipendiado, pero no era ningún cualquiera: supo construir en la Bundesliga un proyecto excepcional que arrebató títulos al mismísimo FC Bayern Múnich del Káiser Beckenbauer: el Borussia Mönchengladbach de Günter Netzer. Netzer fue el más reputado centrocampista pasador de la década de los 70, un jugador que, por momentos, parecía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=K7uPXMZNEU0">Maradona sin regate</a>, o un Platini con menos gol que el real que superaba a este en todo lo demás. Ese era el gusto de Weisweiler. El problema residía en que su camino para desarrollarlo se parecía más al habitual en Van Gaal que al escogido por Guardiola: no cedía ante ningún futbolista; aplicaba su método y su sistema y eran los cracks, y no él, quienes debían acometer el sacrificio de la adaptación. A Cruyff le ordenó que actuase de “9”. Sólo de “9”. Y qué se puede contar más allá de que con la iglesia había topado. Lo de Rivaldo y Van Gaal, al lado de aquello, fue <i>“La Aldea del Arce”</i> comparada con <i>“Los Soprano”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Weisweiler fue destituido para euforia del Camp Nou. Y, en una muestra de lo que era el Barcelona de la época, Michels regresó a la entidad para ver si sonaba la flauta. Cruyff se sabía responsable, invirtió toda la energía que le restaba dentro y firmó su segundo mejor curso como estrella de los azulgranas, perdiendo la Liga por un solo punto frente al Atlético de Madrid. Debe apuntarse que se trató de uno de los desenlaces más polémicos del relato del campeonato nacional. En un envite frente al Málaga en casa en el que el Barça no tuvo fortuna con el colegiado, Cruyff resultó expulsado por, supuestamente, propinarle a este un insulto (aunque siempre defendió que se dirigió a Clares y que dijo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RScGkgplQz0"><i>“Manolo, marca ya”</i></a> -él decía cosas así-) y fue sancionado con tres partidos de suspensión. Sus compañeros empataron uno, perdieron dos y la Liga se escapó de entre los dedos. No le quedaba nada por ofrecer. No como futbolista. Y el preámbulo terminaba. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/">Podemos empezar</a>.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 112</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Feb 2014 02:45:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[a Copa Intercontinental de 1962 solo tuvo un nombre: Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé. El crack del fútbol mundial arrasó en ambos encuentros. En el partido de ida, disputado en Maracana, O’Rei anotaría dos goles en la victoria del Santos por 3-2 ante el Benfica del gran Eusebio. En la vuelta, el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a Copa Intercontinental de 1962 solo tuvo un nombre: Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé. El crack del fútbol mundial arrasó en ambos encuentros. En el partido de ida, disputado en Maracana, <i>O’Rei</i><span id="more-109120"></span> anotaría dos goles en la victoria del Santos por 3-2 ante el Benfica del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">gran Eusebio</a>. En la vuelta, el para casi todos mejor futbolista brasileño de todos los tiempos se volvería a salir, marcando otros tres goles en el triunfo de su equipo por 2-5. Primera Intercontinental para el <i>Peixe</i>.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/-5Dw8TWMJik" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">En Rotterdam, ante solo cinco mil espectadores, el Magdeburg alemán se adjudicaba en 1974 la edición número catorce de la Recopa de Europa. Su rival aquella tarde fue el prestigioso AC Milan de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/por-la-supremacia-europea/">Gianni Rivera</a>, entrenado por Cesare Maldini. Un autogol pocos minutos antes del descanso del defensa Lanzi complicaba el encuentro para los <i>rossoneri</i>, que veían perdido el título cuando Wolfgang Seguin hacía el dos a cero a un cuarto de hora de la conclusión.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/HCSQJp6Rhj4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 94</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Oct 2013 01:50:21 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[l AC Milan conquistó la segunda Recopa de su exitosa historia al derrotar en Salónica al Leeds United de Inglaterra. El tanto fue obra del delantero italiano Luciano Chiarugi, a los cinco minutos de iniciarse el encuentro. El Milan, dirigido por Nereo Rocco en la que era su segunda etapa en el banquillo de San [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l AC Milan conquistó la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/recopa-milan-hamburgo-marsella-estrella-roja-copa-europa/">segunda Recopa</a> de su exitosa historia al derrotar en Salónica al Leeds United de Inglaterra. El tanto fue obra del delantero italiano Luciano Chiarugi, a los cinco minutos de iniciarse el<span id="more-90945"></span> encuentro. El Milan, dirigido por Nereo Rocco en la que era su segunda etapa en el banquillo de San Siro, disponía de grandes estrellas como Gianni Rivera. Los milanistas no lo tuvieron fácil ante el conjunto inglés, al que entrenaba el célebre Don Revie. Sería la última Recopa que ganaría el club <i>rossonero</i>.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/Oej6JJReses" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">La edición número treinta y dos de la Copa América se disputó sin sede fija bajo el formato de partidos de ida y vuelta a partir de semifinales. A la penúltima ronda accedieron Brasil, Uruguay, Perú y Paraguay en condición de vigente ganador. Uruguay y Brasil se jugarían el título en la eliminatoria decisiva. Los brasileños, sin varias de las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/la-otra-mejor-seleccin-de-la-historia/">estrellas de la época</a> como Zico o Sócrates, cayeron dos a cero en Uruguay, con goles de Francescoli y Diogo. En la vuelta, los charrúas aguantaron el resultado de la ida, logrando un empate a uno y levantando así duodécimo título continental.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/I4YZ5TO58T4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 39</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Mar 2013 02:45:39 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[l AC Milan lograba la primera Recopa de Europa de su historia al vencer por 2-0 al Hamburgo alemán en Rotterdam, ante más de 50.000 espectadores. El conjunto entrenado por Nereo Rocco contaba con jugadores destacados como Gianni Rivera o Pierino Prati. El héroe de la final iba a ser Kurt Hamrin, autor de los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l AC Milan lograba la primera Recopa de Europa de su historia al vencer por 2-0 al Hamburgo alemán en Rotterdam, ante más de 50.000 espectadores. El conjunto entrenado por Nereo Rocco contaba con jugadores destacados como Gianni<span id="more-53959"></span> Rivera o Pierino Prati. El héroe de la final iba a ser Kurt Hamrin, autor de los dos tantos de la final en apenas 20 minutos de partido. El primero de oportunismo, esperando en el punto de penalti para rematar; el segundo, en cambio sería fabuloso. Hamrin agarró la pelota y tras sortear de manera preciosa a dos rivales, batía al portero Ozcan con un tiro raso. La escuadra italiana <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/milan-europa-flamengo-zico/">ganaría al año siguiente</a> la Copa de Europa prácticamente con el mismo equipo titular.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/AN-WWP4D1VE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Uno de los dos clubes se proclamaría campeón de la Copa de Europa por vez primera. En el San Nicola de Bari se enfrentaron Marsella y Estrella Roja. Los franceses iniciaban un ciclo victorioso que les llevaría a repetir final <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/marsella-milan-ronaldo-brasil/">dos años después, ante el AC Milan</a> de Van Basten y Fabio Capello. Quizás por eso el destino les privó de la victoria. El conjunto yugoslavo, repleto de jóvenes promesas como Prosinecki, Savicevic, Jugovic o Mihajlovic, se imponía en la tanda de penaltis, logrando así el máximo título continental. Tras terminar el tiempo reglamentario y la prórroga sin goles, el fallo de Manuel Amoros desde los once metros fue definitivo. El Estrella Roja se mostró muy sereno al no errar ni uno de sus cinco penaltis.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/qw5co4ztXtQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>Por la supremacía europea…</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jun 2012 02:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>unque parezca mentira, nunca a estas alturas de Eurocopa se habían encontrado las dos mayores potencias europeas (7 Mundiales y 4 Eurocopas entre ambas). También es cierto que el campo de batalla europeo no es el favorito de los italianos<span id="more-17879"></span>, pero aún así nos resulta extraño que los mayores representantes de la competitividad extrema nunca hayan medido armas en una semifinal europea. Dos empates en primera fase es su bagaje en la Eurocopa. Un empate a uno en tierras alemanas en 1988, protagonizado por dos equipos que estaban en transición hacia el Mundial de 1990, y un empate a cero en 1996, que propiciaba la salida de Italia –<a target="_blank" href ="http://www.futbolofensivo.com/2012/03/el-milan-de-arrigo-sacchi-construccion-de-un-sistema-y-modelo-de-juego-%E2%80%9Cinnovo-creo-y-vencio%E2%80%9D/">y de Arrigo Sacchi</a>&#8211; por la puerta de atrás del torneo inglés. Por el contrario, sus grandes duelos en la arena mundialista han pasado a la historia por su trascendencia y sus tintes épicos. Dos semifinales y una final de la Copa del Mundo han sido protagonizadas por la <i>«Squadra Azzurra»</i> y la <i>«Mannschaft»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Todavía todos tenemos reciente esa semifinal de Dortmund en 2006. Los alemanes afrontaban el Mundial en su país tras dos años de trabajo a marchas forzadas por parte de Jürgen Klinsmann –y Joachim Löw-<span class="pullquote_right">Tras el fracaso en la Eurocopa de Portugal, Alemania reorganizó todo su fútbol</span> para renovar a una selección decrépita y poco competitiva. A pesar de su subcampeonato en el Mundial del 2002, Alemania había hecho el ridículo en la Euro de Portugal, y el ex delantero del Stuttgart asumió el reto de introducir nuevos jugador, y un nuevo estilo de juego. Más o menos lo consiguió, aunque ni mucho menos el cambio fue radical. Su obra la continuaría Löw tras el Mundial, pero durante este torneo en casa se sentaron las bases para la actual Alemania. Se trabajó desde todos los estratos del fútbol alemán, reorganizando todo el fútbol base, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Germany_national_football_B_team">creando el <i>Team 2006</i></a>, un equipo sombra del combinado nacional donde foguear a los nuevos valores antes de lanzarlos a competir internacionalmente, y en definitiva, se lavo la cara de un fútbol estancado. La apuesta salió bien, ya que la selección demostró competitividad durante el torneo, avanzando rondas sin excesivo esfuerzo y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ME70nTlDov4">batiendo a Argentina</a> en los cuartos de final en un partido memorable, especialmente por la tanda de penalties en la que Lehmann fue gran protagonista.</p>
<p style="text-align: justify">Italia, por su parte, llegaba al torneo envuelta en el escándalo del <i>«Calciopoli»</i>, por el cual la Juventus (base de la selección como casi siempre que Italia es competitiva), daría con sus huesos en la Serie B y perdería dos Scudetti. Ambiente enrarecido, seleccionador y ciertos jugadores discutidos, problemas extrafutbolísticos… Todo recordaba sospechosamente a 1982, y así, entre las dudas de una primera fase bastante penosa, y el refuerzo que le suponía al grupo ir pasando partidos de eliminatorias, se llegó al partido de Dortmund. Alemania debía ser favorita, por localía, y porque Italia había llegado trabajosamente a estas instancias. Pero trabajosamente es <i>the italian way</i>, no podían estar más cómodos con ese papel. En un Westfalensatadion abarrotado, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GXBVvg9u8qI">ambos equipos se midieron de poder a poder</a>. Alemania basaba su fuerza en la pareja Klose-Podolski –el máximo goleador y el mejor joven del campeonato-, y en la capacidad de Schweinsteiger, Ballack y Frings para comerse ellos solitos kilómetros y kilómetros en el centro del campo. Y además, fue el torneo de la explosión de un carrilero de clase mundial como Philip Lahm. Los italianos, amparados en la seguridad de unos Buffon y Cannavaron inconmensurables –murió el futbolista y nació la leyenda para ambos durante este torneo-, la revelación de Fabio Grosso en el lateral izquierdo, la dirección de Andrea Pirlo y el trabajo de Mauro Camoranesi en el medio y la cambiante inspiración de alguno de sus atacantes –había para elegir: Totti, Del Piero, Toni, Inzaghi, Iaquinta, Gilardino-, plantaban cara y estaban cómodos.</p>
<p style="text-align: justify">Conforme pasaban los minutos, a los alemanes se les veía más cansados, física y mentalmente, mientras que los italianos estaban cada vez más metidos en su papel y el partido más suyo con el correr del tiempo. A pesar del empate a cero, la prórroga prometía no bajar en intensidad –¿reminiscencias de 1970?-<span class="pullquote_left">Pese a que Italia había tenido más desgaste, conforme pasaba el tiempo más superior era</span> , y aquí es donde Marcello Lippi dio un golpe de efecto. Italia salió a matar en el tiempo extra. Del Piero, Iaquinta y Gilardino renovaron totalmente el frente de ataque italiano y la <i>«Azzurra»</i> se hizo con los mandos del encuentro. Aún así, parecía que los penalties eran cada vez más posibles, y la sombra de Lehmann, con su papelito salvador de los cuartos de final, se agigantaba. Pero llegó el minuto 119 y de repente todos vimos aparecerse en nuestras televisiones a Marco Tardelli, como en aquella final del 82. Evidentemente no era él, era Fabio Grosso, la gran sorpresa italiana del Mundial, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CWujLMH1N8w">el hombre que hizo suya aquella carrera</a> (puños cerrados y grito salvaje al viento) que el gran Marco había patentado en el Mundial de España. Tras un corner, la pelota  llegó a Pirlo, que con un pase magistral habilitó Grosso y este la puso en el ángulo donde Lehmann jamás podía llegar. ¡Italia en ventaja! Alemania, consciente de que necesita un milagro, y consciente de que ya lo habían encontrado muchas veces, tocó a rebato, pero Italia no se limitó a subir la guardia y esperar llegar viva al toque de campana final. Contragolpeó. Y en la jugada más memorable de todo el Mundial, con Cannavaro, Totti, Del Piero, Gilardino y de nuevo del Piero ponía el 0-2 que mataba a Alemania y situaba a Italia en su  sexta final mundialista, donde derrotarían a la Francia de Zidane y Cannavaro levantaría la cuarta Copa del Mundo italiana.</p>
<blockquote><p>El mazazo de Del Piero confirmaba a Italia como la bestia negra de Alemania.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">2006 tuvo muchas reminiscencias de 1982, desde el escándalo italiano previo al Mundial, hasta la andadura titubeante de la Nazionale por el torneo, pasando por el grito de Tardelli al darle la estocada final a los alemanes. Así podrían resumirse ambos enfrentamientos, pero es que en España 82, los italianos arrebataron directamente la Copa a los alemanes. Era la final del Santiago Bernabeu, y ambos equipos habían sufrido como perros para alcanzarla. Italia con jugadores como Paolo Rossi metidos en escándalos –Totonero-, el seleccionador criticado por su manera de escoger el equipo, dejando fuera a jugadores muy en forma para llamar a otros más de su gusto pero cuyo rendimiento sería dudoso, una primera fase horrenda, para luego ir creciendo exponencialmente, y liquidar a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bEvFa-CzPZY ">Argentina de Maradona</a>, el favoritísimo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qgRpRTbk1oo">Brasil de Telé Santana</a> y la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BS_WMXwrQHY ">sorprendente Polonia</a> que, una vez más, se metía entre los tres primeros. Había Italia alcanzado la final amparándose en la fiabilidad de Dino Zoff –que hacía su último servicio a la causa, a los 40 años-, la clase de Scirea cerrando la defensa, los salvajes marcajes de Claudio Gentile, la garra de Marco Tardelli, la clase de Antognoni en el medio, la ubicuidad del gran Bruno Conti y el renacimiento de Paolo Rossi, verdugo de Brasil y Polonia.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, que había sufrido una vergonzosa derrota contra Argelia al comienzo del torneo, tuvo que pactar un aún más vergonzoso empate con Austria en Gijón para solventar la situación y plantarse en segunda fase. En un grupo con Inglaterra –soso empate a cero- y España –solvente victoria por 2-1-, habían conseguido plantarse en las semis, donde les esperaba la nueva favorita del público, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DY8O9qhFbj4">la Francia de Michel Platini</a>. Como Alemania –y más aún esta de Jupp Derwall- de sentimientos iba más bien cortita, eliminó a los poetas franceses de la manera más cruel posible, entre remontadas, penalties e intentos de homicidio por parte de Harald Schumacher. Fue uno de los mejores partidos jamás jugados, un <i>thriller</i> con todo lo necesario para el espectador, como el Francia-Brasil del 86 o el Alemania-Italia del 70.</p>
<p style="text-align: justify">A estas alturas de torneo la gente ya no sabía muy bien con quien ir, con los catenaccistas italianos, que habían molido a palos a Maradona y se habían cargado al <i>equipo de todos</i> o con los malencarados alemanes-Breitner, Stielike, Schumacher, Kaltz o Dremmler no eran lo más simpático del mundo-, que también habían matado un poco al fútbol en la semifinal de Sevilla, y además habían inspirado el sarcástico <i>«¡que se besen, que se besen!»</i> del público gijonés en el partido contra Austria.</p>
<p style="text-align: justify">Italia no dejó mucho tiempo para dudar. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7O0zIXDcfHI ">Jugaron un partido impecable</a>, aún con la ausencia de su cerebro Antognoni y con la rápida pérdida de Graziani, al que su maltrecho hombro redujo su final del Mundial a escasos 10 minutos. Alemania, que contaba con un Rummenigge renqueante, parecía fuera de lugar en la final<span class="pullquote_right">Paolo Rossi anotó su sexto gol consecutivo para poner en ventaja a Italia en la final</span>. Se esperaba que la estrella del Bayern pudiese obrar un pequeño milagro, pero fue aplastado por un jovencito de 18 años con un bigote señorial. Beppe Bergomi se convertiría en un mito del <i>calcio</i> en este Mundial, que sería la primera piedra de una magnífica carrera. Los alemanes apenas inquietaron a Zoff, e Italia incluso dispuso de un penalti que Antonio Cabrini lanzó fuera. Cerocerismo al descanso. Era el mejor resultado posible para los alemanes, pero les duró poco la alegría. Escasos diez minutos del segundo tiempo le bastaron a Rossi para anotar su sexto gol consecutivo en el Mundial y abrir la lata alemana. Fue un centro al área que formó un barullo en frente de la portería de Schumacher, del que sólo podía salir un ganador. Y ese era Paolo Rossi, oportunista como pocos ha habido, que merced a su heroica actuación mundialista acabaría el año como Balón de Oro. Tras el gol, Derwall decidió retirar al decepcionante Rummenigge, pero ya nada podía contrarrestar el subidón moral que impulsaba a los hombres de Enzo Bearzot. Una increíble jugada dentro del área alemana entre ¡Bergomi y Scirea!, culminó con un balón a las inmediaciones de la frontal donde Marco Tardelli, con varios jugadores alemanes encima, resolvió para marcar el segundo gol y dar al mundo una de las celebraciones más emocionantes de la historia del fútbol. Corrió, incrédulo, con los puños apretados, gritando con todas sus fuerzas, cabello al viento, sacando toda la tensión que había vivido durante ese mes en España. ¿Cuántas veces habría visto Fabio Grosso esas imágenes?</p>
<p style="text-align: justify">Alemania era ya un cadáver cuando Alessandro Altobelli anotó el tercero. A partir de ahí hubo momentos para el homenaje, como la presencia de uno de los favoritos de Bearzot, Franco Causio, en el terreno de juego. Alemania marcó, por medio de Breitner, pero no fue más que una anécdota que sirvió <a target="_blank" href ="http://www.corazonblanco.com/paul_breitner_el_germano_abisinio-itemap-117-9230-1.htm">al gran <i>Abisinio</i></a> para formar parte del selecto grupo de jugadores que han marcado en dos finales de Copa del Mundo –Vavá, Pelé, Breitner, Zidane-.</p>
<blockquote><p>El mejor partido de la historia del Mundial también tuvo a italianos y alemanes como protagonistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La Italia envuelta en polémicas, que sufre en la primera fase y que crece conforme avanza el torneo, como ya habréis podido comprobar, es una de las figuras más clásicas de la historia del los Mundiales. Como Naranjito, las Torres de Wembley, Pelé o la mano del Diego. Mexico 70 no iba a ser menos. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zFoLXj2tsiY">Los italianos venían como campeones de Europa</a>, tras ganar el torneo en su país dos años antes. Pero lo ganaron de manera especial, pasando las semis contra la URSS por el lanzamiento de una moneda, y venciendo la final en un partido de desempate contra Yugoslavia, que sufrió un arbitraje infame por parte de un árbitro español, y a una Italia que había cambiado su alineación completamente con respecto a <i>la primera</i> final. En aquel año 68, ya era Dino Zoff el portero de la selección.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, en Mexico, lo italianos se presentaban con la polémica entre quién debía jugar entre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">Gianni Rivera</a> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JvhmqcNJpLw">Sandro Mazzola</a>, los dos genios del fútbol transalpino de la época. Valcareggi<span class="pullquote_left">Un catenaccista como Valcareggi sólo admitía a un genio: Gianni Rivera o Sandro Mazzola</span>, el seleccionador, era un catenaccista declarado, con lo cual no había espacio para ambos en el equipo. Además, Zoff había perdido el puesto contra Albertosi, portero del Cagliari que sorprendentemente había ganado la Serie A ese año. Precisamente del Cagliari había varios jugadores más, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=serhkTENZKQ">el principal Gigi Riva</a>, un extremo izquierdo con una capacidad goleadora soberbia y un cañón en sus botas. Seguramente el jugador más amado de Italia en aquel momento y sobre el que no pesaba ninguna polémica o duda. Debía ser el estilete de la selección. El caso es que durante la primera fase Riva estuvo absolutamente decepcionante, y con él el equipo entero. Italia pasó por los pelos un grupo fácil, marcando poco y encajando aún menos. Concretamente había marcado un gol y encajado ninguno. Así era esta Italia. Había despertado el equipo en los cuartos de final contra Mexico, guiado por un Riva autor de un doblete y un Rivera que también había anotado. Valcareggi había llegado a la conclusión de que hacer jugar una parte a Mazzola y otra a Rivera era lo justo. Así era esta Italia también.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, subcampeona del Mundial 66, empleó su primera fase para consagrar al Torpedo Müller –un gol a Marruecos, tres a Bulgaria y tres a Perú-, asentar a la pareja Beckenbauer-Overath como la más completa del torneo y redescubrir la faceta de centrocampista de Uwe Seeler. Además de eso, había saldado viejas cuentas con los hombres de Sir Alf Ramsey, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=munBdTn5iLQ">eliminando a Inglaterra</a> en un apasionante partido en León, a 45 grados de temperatura.</p>
<p style="text-align: justify">¿Quién era la favorita para esta semifinal en el Estadio Azteca? Sencillo: no la había. Pero sí había morbo por ver como Müller podía burlar la férrea táctica de don Ferruccio. Italia salía con Mazzola de titular, Riva en la izquierda, el sorprendente Domenghini en la derecha y el ariete del Inter Roberto Boninsegna como referencia atacante. Atrás, cemento del bueno con Burgnich, Facchetti, Cera y Rosato, con Bertini haciendo de cortacésped en la medular y Giancarlo de Sisti ejerciendo de <i>tornante</i>, lo que, en lenguaje catenaccistico, es ser un poco el <i>chico para todo</i>. Los alemanes no variaron mucho, con Maier, que no estaba teniendo un torneo brillante, en la portería, Willi Schulz como líbero y Schnellinger-que por entonces jugaba en el Milan- como hombre clave en la defensa; Beckenbauer, ya convertido en el <i>Kaiser</i> a nivel internacional tras el partido de cuartos, y Overath eran el eje en el centro del campo, Grabowski le había ganado la partida a Libuda tras destrozar a Terry Cooper contra Inglaterra, y arriba estaban Hennes Löhr y Uwe Seeler apoyando a Müller.</p>
<p style="text-align: justify">El partido, durante el tiempo reglamentario, se movió por los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sb5tGOmFlhA&#038;feature=related">parámetros que todos esperaban</a>: igualdad máxima y Alemania dominando algo más la posesión, atacando con más variantes y los italianos<span class="pullquote_right">Italia se puso rápido en ventaja, lo que facilitó su repliegue y salida ante el ataque alemán</span> agazapados y saliendo en rápidas contras gracias a la dirección de Mazzola –luego Rivera tras el descanso, como siempre- y De Sisti más la velocidad de Domenghini, Riva y Boninsegna. A todo esto ayudó el hecho de que Italia estaba en ventaja desde el minuto 8. Cuando parecía que Italia estaba ya celebrando el triunfo, el hombre que mejor les conocía, Schnellinger –Helmut Haller, también con muchos años en la Serie A, estaba en el banquillo-, empató en el minuto 90, enviando el partido a la prórroga. Una prolongación que sería histórica y que, según muchos, costó gran parte de las posibilidades de ganar la final al equipo que saliese ganador. Media hora extra, en la altura de la Ciudad de Mexico y con una temperatura abrasadora, era un peaje enorme. Pero tanto alemanes como italianos lo pagaron gustosos, y nos brindaron la mejor prórroga jamás jugada. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas habían transcurrido cuatro minutos cuando por fin Gerd Müller se libraba de sus marcajes y hacía su décimo gol del torneo. Italia debía ahora abrirse un poco, y finalmente veíamos a Facchetti subiendo la banda como en el Inter, en vez de tan pendiente de cerrarse hacia el centro como habíamos visto durante el torneo. Los frutos fueron inmediatos cuando Burgnich empataba a los 98 minutos. Riva, apenas 6 minutos después, en una fantástica jugada de contrataque, quebraba a su defensor y ponía el 3-2 para Italia. El partido había tomado tintes legendarios ya, y más aún cuando Müller, cinco minutos después, lo empataba a tres, ante la desesperación de un Enrico Albertosi bastante desafortunado. En este momento, ya estaba <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-0EztUhq9urI/Thn1lr635JI/AAAAAAAAAV8/A8YspBbHOg0/s1600/4462269437_3e7ca84a2d_o.jpg">Beckenbauer jugando con el brazo en cabestrillo</a>, tras haber sido parado en seco por el poderoso Facchetti en una internada del <i>Kaiser</i> en campo italiano. Apenas un minuto después del gol de Müller, apareció la figura de Gianni Rivera, brillante en el tiempo que había estado en el campo, para llegar desde la segunda línea para batir a Sepp Maier, ante la mirada de un Beckenbauer en clara inferioridad física.</p>
<p style="text-align: justify">Aún hubo tiempo para más ataques alemanes, pero la leyenda había puesto el punto final. No habría más goles, ni más vuelcos al corazón, ni más remontadas épicas. Italia era el candidato europeo para asaltar al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3_3nRplehGk">inabordable Brasil de los cinco dieces en la final</a>. Y, tras esta semifinal, sería partícipe de otro partido memorable, aunque no tanto como a ellos les gustaría.</p>
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