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	<title>Ecos del Balón &#187; Eusébio</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Eusebio, la Perla Negra</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Jul 2017 10:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Eusébio da Silva Ferreira fue una de las primeras estrellas de la Copa del Mundo y de la Copa de Europa. La Perla Negra, como se le conocía en Portugal y en todo el Continente, maravillaba con su portentoso físico, su descomunal disparo y su personalidad ganadora. &#160; Junto a nuestro gran amigo Miguel L. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Eusébio da Silva Ferreira fue una de las primeras estrellas de la Copa del Mundo y de la Copa de Europa. La Perla Negra, como se le conocía en Portugal y en todo el Continente, maravillaba con su portentoso físico, su descomunal disparo y su personalidad<span id="more-236312"></span> ganadora.</p>
<p><iframe width="100%" height="527" src="https://www.youtube.com/embed/FXB5-9Z-5Vg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;<br />
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<p style="text-align: justify">Junto a nuestro gran amigo Miguel L. Pereira comentamos su desembarco en el poderoso Benfica, hablamos de su maravillosa Copa del Mundo de 1966 y analizamos su impacto en una Copa de Europa que, hasta entonces, estaba dominada por su idolatrado Alfredo di Stefano. En definitiva, charlamos sobre una de las figuras más icónicas del fútbol en los sesenta y setenta, Eusébio da Silva Ferreira.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Referencias:<br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/ecos">Canal de «Ecos» en Youtube</a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_FXB5-9Z-5Vg">Eusebio, la Perla Negra | La Historia Interminable</a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://twitter.com/Miguel_LPereira">Twitter de Miguel L. Pereira</a></p>
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		<title>Historia de la camiseta mágica</title>
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		<pubDate>Wed, 10 May 2017 01:50:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
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		<description><![CDATA[Según contó Alfredo di Stefano en su autobiografía del año 2000, la camiseta número nueve original que llevaba durante su etapa cómo jugador era tan grande que le sobraba tela por todos los lados. Cómo estaba harto de tener que arremangarse durante los partidos, un día decidió cortar por lo sano, se armó con unas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Según contó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/alfredo-di-stefano/">Alfredo di Stefano </a>en su autobiografía del año 2000, la camiseta número nueve original que llevaba durante su etapa cómo jugador era tan grande que le sobraba tela por todos los lados. Cómo estaba harto<span id="more-231824"></span> de tener que arremangarse durante los partidos, un día decidió cortar por lo sano, se armó con unas tijeras y recortó los puños para ajustarse las mangas a la altura de sus muñecas. </p>
<p style="text-align: justify">El astro argentino quedó satisfecho con el resultado, pero no así el utillero del equipo, Peris, que según parece mandaba bastante en la institución. Peris se quejó a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Santiago Bernabéu</a> y este fue a pedirle explicaciones a la Saeta rubia: <i>“Me dicen que estás rompiendo los juegos de la equipación”</i>, dijo Bernabéu. Al principio Alfredo protestó diciendo que ya podrían haber hecho las mangas más cortas, pero entonces cayó en la cuenta de un dato: <i>“Pero bueno, ¿es que aquí hay otro nueve que no sea yo?”</i>. La camiseta no era por tanto propiedad del Real Madrid, sino de Di Stefano.</p>
<p style="text-align: justify">Y esto era tan así que durante años el diario bilbaíno <i>«La Gaceta del Norte»</i> se pudo permitir boicotear el nombre del jugador argentino sin renunciar a su función informativa, limitándose a escribir en la alineación <i>«El Nueve»</i> o <i>«el delantero centro de costumbre»</i>. Algo que seguramente sólo podía funcionar con tan pasmosa efectividad con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Alfredo Di Stefano</a>. </p>
<blockquote><p>“Y el Santiago Bernabéu, me quedé mirando preguntándome si era de verdad. Lo mismo me pasó con Alfredo di Stefano, para mí era Dios”, Sandro Mazzola.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos años después de que Di Stefano y <a target="_blank" href ="http://blogs.elpais.com/memorias-blanco-negro/2013/04/la-gaceta-declara-non-grato-a-di-st%C3%A9fano.html"><i>«La Gaceta del Norte»</i></a> firmasen la paz se produjo en el vestuario blanco otra reacción furibunda del futbolista, similar a la que le había metido en un lío con los del diario norteño. En aquel día se jugaba contra el Zurich suizo, y Alfredo Di Stefano aprovechó el descanso para meter las muñecas en agua fría porque le dolían. Entonces, el vicepresidente Saporta entró en el vestuario acompañado por un chico joven, muy alto y rubio, al que Di Stefano no hizo ni caso, pero cómo al salir el chaval oyó que este le decía a los jugadores: <i>“Hay que seguir sudando la camiseta”</i>. El argentino se volvió hacia él y le contestó: <i>“Ché, andate a cagar”</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El chico se llamaba Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, y luego le harían Rey de España.</p>
<p style="text-align: justify">A aquellas alturas de la película, la camiseta con el número nueve, la de Di Stefano, parecía estar imbuída de algún poder sobrenatural, pues todo el mundo la quería. <i>“Lo que más me emocionó fue que Don Alfredo Di Stéfano me regaló su camiseta”</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2007/04/04/mas_futbol/1175668059_850215.html">dijo Eusebio</a>, el del Benfica, ya en su vejez y refiriéndose a la final de Copa de Europa de 1962. Y otro tanto intentó el también rival Sandro Mazzola, aunque éste tras la final de Copa de Europa de 1964. </p>
<p style="text-align: justify">Se ve que al pobre Di Stefano, además de ganarle aquellas dos finales, parecía que todos querían quitarle hasta la camiseta, aunque el bueno de Mazzola al final se quedó con las ganas. Por el camino le interceptó otro mito del Real Madrid, <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2010/04/19/deportes/1271628017_850215.html/">Ferenc Puskas</a>, que le ofreció la suya propia diciéndole: <i>“Yo jugué contra tu padre. Tú eres digno de él. Te regalo mi camiseta”</i>. Y ahora esa zamarra del húngaro es <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/live-scores/news/y=2008/m=3/news=sandro-mazzola-inter-una-segunda-familia-707429.html">la favorita</a> de la colección del italiano.</p>
<p style="text-align: justify">Es algo bonito, porque nos podríamos atrever a asegurar que tanta pasión por la camiseta tenía algo de reencuentro con el padre desde el principio. Después de todo, cuando Sandro quiere explicar el cómo jugaba su padre siempre acaba diciendo: <i>“Era más o menos como Di Stéfano”</i>. Incluso el gesto que caracterizaba a Valentino Mazzola <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/live-scores/news/y=2008/m=3/news=sandro-mazzola-inter-una-segunda-familia-707429.html">era arremangarse</a> la camisa cuando iban mal dadas, así que lo del padre y la camisa siempre fue algo que había ido junto.</p>
<blockquote><p>“Para llevar este escudo hay que sudar la camiseta. Di Stefano”. Pancarta enarbolada por la grada de animación del Real Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al final con la camiseta de Di Stefano pasó lo que quería Peris: que se la quedó el club. Y los que vinieron a sustituirle, cómo el gallego Amancio, empezaron a decir que Di Stefano les había contado que el secreto estaba en la transpiración; porque según Amancio, si no sudabas la camiseta Di Stefano no te dejaba ponerte una con el <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2013/02/23/primera/1361586393_481480.html">escudo del club</a>. Pero estos dos, Di Stefano y Amancio, nunca se ponían de acuerdo sobre esta anécdota, y el argentino le replicaba que lo que había pasado es que Amancio le había tirado un pase al linier -que en aquella época también iba de blanco-, y Di Stefano a voz en grito le había dicho que sus compañeros eran los que llevaban el escudo.</p>
<p style="text-align: justify">Pero ya fuese por efecto del sudor o por darle bien los pases a los compañeros, lo cierto es que la camiseta parecía seguir siendo mágica. Los periodistas hablaban y hablaban sobre la mejoría que experimentaban los jugadores que se la ponían (y que pasaban luego un par de días en el vestuario). Y esas habladurías hoy podrán sonar a cuento chino, pero había algún fondo de verdad en ello. Cuando el jugador <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Antonio_Camacho">José Antonio Camacho</a> se lesionó en 1978 y se lo llevaron para operarse en París con el doctor Judet, recibió la visita de un corresponsal español que se sorprendió mucho al verlo, porque decía que le encontraba mucho más pequeño y frágil que cuando le había visto en el campo. </p>
<p style="text-align: justify"><i>“¿Le parezco más grande en el campo?”</i>, dijo Camacho. <i>“Sí, debe ser una impresión”</i>, contestó el periodista. <i>“No es una impresión. Es la verdad. Todos somos más grandes vestidos del Real Madrid”</i>. Y el periodista quizás no se lo creyó del todo, pero se quedó con la copla, y 10 años después cuando le escuchó al entrenador del Oporto decir que del Madrid lo que le preocupaba era su camiseta le empezaron a encajar todas las piezas. La camiseta funcionaba en dos direcciones. Le daba algún tipo de seguridad a los que la llevaban y, de algún modo, también intimidaba a sus contrincantes. </p>
<p style="text-align: justify">Quizás a un nivel inconsciente todos creían que aún la vestía Alfredo Di Stefano. </p>
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		<title>¿Quién fuiste, Johan? (Parte I)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 02:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La de Cruyff es una historia que comienza en la Holanda de 1964. Allí y entonces, el fútbol era una actividad no-profesional que levantaba pasiones y se practicaba en masa. Dicho de otro modo, no existía un método para ganar, pero había muchos peloteros. Así que el vaso podía verse medio lleno o también medio [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La de Cruyff es una historia que comienza en la Holanda de 1964.  Allí y entonces, el fútbol era una actividad no-profesional que levantaba pasiones y se practicaba en masa. Dicho de otro modo, no existía un método para ganar, pero había muchos peloteros.<span id="more-202809"></span> Así que el vaso podía verse medio lleno o también medio vacío. La mayoría lo habría visto medio vacío. Cruyff, no. Pero es que además tampoco lo vio medio lleno. Cruyff tenía el don de saber hablar con el fútbol como hablan dos amigos después de la segunda copa, y había nacido en una tierra donde nadie había escrito axiomas que estaban equivocados. Cruyff era la mente más ilimitada en un lugar que estaba por inventarse, un creador sabio y poderoso en un paraíso virgen en el que nadie se había comido ninguna manzana prohibida porque el árbol de las manzanas prohibidas todavía no había sido plantado. Sus compatriotas creyeron en Cruyff porque, antes que Cruyff, no había habido nada.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Cruyff terminó creyendo todo el mundo, no solo los holandeses, y eso en el fútbol nada más ocurre cuando se machaca sin contemplaciones a esos inquisidores que siempre dicen que, de tal forma, no se puede. Cruyff dominó su era como apenas los cuatro grandes del nuevo mundo fueron capaces de igualar, y por eso no fue condenado como sí lo fue Galileo. El sol pertenece al universo, no a quienes lo interpretan, pero el fútbol… <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/heroes-futbol/">el fútbol es de los futbolistas</a>. Y cuando se es el mejor seguro y del modo en el que lo fue Cruyff, se puede demostrar cualquier tesis incluso a los que prefieren morir antes que reconocer la verdad.</p>
<blockquote><p>En la época de Cruyff, no existían infraestructuras para circular el balón con la velocidad de hoy.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La conquista de Holanda no fue fácil y mereció relato, pero el título de este artículo se pregunta <i>quién fue</i>, no <i>qué hizo</i>, y en la medida de lo posible, a ello nos ceñiremos al responder. Tomemos pues la conquista de Holanda como el paso previo que le permitió competir en Europa. En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/codigo-cambridge-futbol-vintage-historia-escuchar-directo/">la Copa de Europa</a>. Y la suya no fue una Copa de Europa cualquiera, sino una dificilísima. Cabría distinguir en ella dos condicionantes tan relevantes como negativos: la irregularidad de los terrenos de juego y la superpoblación de las defensas. Profundicemos en lo primero, en lo del verde. Dar un pase a ras de suelo era como jugar a los dados, había tantos baches que el azar contaba casi tanto como la precisión del pasador. Por eso los pases se enviaban como si fuesen <i>un globito</i>, o una rana saltando, lo cual, a efectos prácticos, no era ni como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-tactico-real-madrid-0-fc-barcelona-4-andres-iniesta-exhibicion/">tirar un cuchillo</a> ni como un guepardo corriendo, que es como son los pases que dan los maestros ahora, en el año 2016.</p>
<p style="text-align: justify">Quedaría bien, para continuar, escribir que el Ajax superó la naturaleza y movió la pelota a la velocidad de la luz, pero <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">la historia de Cruyff</a> ya es lo suficientemente extraordinaria<span class="pullquote_right">La posesión ajacied no atacaba directamente</span> como para inventarse hazañas que nunca tuvieron lugar. El equipo cuyo estadio pronto llevará su nombre lucía la mejor circulación de los cinco continentes, pero en términos concretos, su eficacia ofensiva resultaba muy, muy relativa. El Ajax marcó pocos goles gracias al ritmo de su asociación. Si se toma una muestra de 15 partidos, quizás no se encuentre ninguno. El sentido que dio Cruyff a esa ventaja que él se inventó y que estribaba, groso modo, en tener la pelota casi siempre, poseyó un doble carácter controlador y contextual. Controlador porque el adversario le atacaba la mitad de la mitad de lo que atacaba normalmente. Y para explicar su carácter contextual, habrá que cambiar, por lo menos, de párrafo.</p>
<blockquote><p>La inteligencia de Cruyff no sólo fue superior, sino que, muy especialmente, era «diferente».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que viene ahora recoge la razón por la que llevamos siete días hablando sobre Cruyff. También el motivo por el que jamás dejaremos de hacerlo. </p>
<p style="text-align: justify">El Ajax era un equipo que sólo miraba hacia delante en una segunda instancia. En la primera, se quedaba mirando a Cruyff. Él era quien con sus dedos señalaba dónde debía pararse cada compañero suyo. Quien no lo haya visto, que rompa el umbral de su escepticismo, porque la realidad fue tan insólita que, leída a traición, no resulta verosímil. No era que mandase a un lateral a desdoblar a su extremo o a un pivote que hiciera la cobertura al lateral; eso serían misiones convencionales y aquí <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/archivo-programas-radio-38ecos/">estamos hablando</a> de Cruyff. Lo que él hacía era marcar con el índice a Krol, que era el “3”, y luego apuntar a la posición del “9”. Y Krol iba a la posición del “9” porque creía en Cruyff y porque le daba tiempo, ya que la posesión era propiedad <i>ajacied</i> y el Ajax fijaba su ritmo. Este es tan solo un ejemplo, y ni siquiera uno de los recurrentes, porque recurrente, lo que se dice recurrente, no había ninguno. Había 10 chicos y 10 posiciones distintas.Todas eran intercambiables, todas fueron intercambiadas, nunca sin una razón y siempre por orden de Cruyff. Se impone recalcarlo: la mutabilidad del Ajax no consistía en una libertad de movimientos absoluta para la totalidad de sus futbolistas. Eso fue la Brasil de Telé Santana en el Mundial de 1982; no el Ajax de los 70. Michels implantó un sistema muchísimo más rígido e imperativo cuyo (transgresor) aporte radicó en que cada pieza cumplía tanto una misión ofensiva como una defensiva. O sea, erradicó del imaginario colectivo la relación entre fútbol y balonmano: no había especialistas para según se tuviera o no se tuviera la pelota; un profesional debía integrar el fútbol entero. Ello favoreció la continuidad del juego y lo subdividió en cuatro fases en vez de dos: a las estáticas, añadió las transiciones, pues los de arriba pasaron a defender tras perder el balón, y los de abajo, a sacarlo cuando lo recuperaban; y no por inspiración y carácter personal como Di Stefano, sino como parte definida y preparada en un plan preestablecido. Pero el intercambio de demarcaciones, un principio no asociado a este modelo -juego de posición- y, a veces, incluso enfrentado al mismo, era una iniciativa de un único hombre que, eso sí, el entrenador tuvo el histórico acierto de aceptar.</p>
<blockquote><p>Cruyff mostraba una sensibilidad única para analizar futbolistas&#8230; desde su época de futbolista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Le bastaba un estímulo para conocer a un futbolista como sólo le conocía su madre y si era aficionada al fútbol -si no, ella tampoco-. Mirarle a los ojos, estrecharle la mano, oír cómo respiraba tras correr hacia un pase que nunca pudo alcanzar. Tras el menor bit de información, memorizaba un perfil corto y práctico que después consultaba en su maquinar. Algo en plan: <i>“Suurbier (lateral obediente, prudente y técnico), Neeskens (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-neeskens/">interior carismático, proactivo y potente</a>), Rep (extremo servicial, paciente y veloz)”</i>. Y si Cruyff calculaba intentar una jugada por la banda derecha cuya posible pérdida le expusiera al contraataque de un extremo zurdo de rapidez endiablada, igual colocaba a Neeskens de “7” -para presionar-, a Suurbier de “6” -para la ayuda- y a Rep como “2” -por si acaso-.</p>
<p style="text-align: justify">Eso era Cruyff: una mente ilimitada al servicio de una cultura que no estaba fundada y que, por lo tanto, carecía de límites autoimpuestos, y acompañada por nueve compañeros<span class="pullquote_right">Se inventaba un sistema nuevo en cada jugada</span> de campo cuya técnica media superaba, con margen, la del segundo equipo más dotado del circuito. Era como si se inventara un sistema diferente para cada jugada que compensaba no estar depurado por el ensayo con el hecho de que, los duelos que provocaba entre sus aliados y sus enemigos, favorecían con creces a sus aliados. Las posibilidades eran infinitas; las soluciones se mostraron como tal. Ganaron tres Copas de Europa, y podría decirse que no ganaron más porque Cruyff se cabreó con alguno y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/fc-barcelona/">fichó por el Barcelona</a>. Pero eso sería entrar en el terreno de la elucubración y aquí se están tratando hechos que, aunque resulten increíbles, fueron verdad. Seguimos con ellos. Y concretando, pues si bien esto gira en torno a quién fue, y no en torno a qué hizo, no está de más presentar algunos días relevantes en pos de definir el repertorio que utilizaba.</p>
<p style="text-align: justify">En 1968, Cruyff se cruzó en dieciseisavos con el Madrid de Amancio y Pirri. Pirri era un volante abrasivo que dos años antes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/sexta-copa-europa-real-madrid-borussia-monchengladbach-uefa/">había ganado <i>“La Sexta”</i></a> dominando por fútbol y<span class="pullquote_left">Cruyff huyó de Pirri en el cruce ante el Madrid</span> pulmones el centro de cada estadio. Huir de él era lo inteligente. Y Cruyff se concibió como un “9” del perfil de Eto´o pero mucho más listo que Eto´o. Rompió a los espacios con una agresividad y una inteligencia que intimidó y desordenó a los españoles. No obstante, su calidad como definidor estaba muy bien pero no a la altura de su leyenda, y falló las dos claras que obtuvo, y en plena prórroga, un hombre del Madrid que se llamaba Veloso marcó un golazo que eliminó a los holandeses. Veloso se desmayó tras su gran momento. No es broma, sucedió como suena, perdió el conocimiento. Y el Bernabéu, allí, celebrando, sin percatarse. Entiéndanse. El desmayo y el éxtasis. Se habían cargado a Cruyff de la Copa de Europa.</p>
<blockquote><p>La remontada (en el partido de desempate) contra el Benfica de Eusebio le hizo famoso en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su explosión internacional llegaría en la temporada siguiente. El bombo le emparejó con otro campeón de calibre, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el Benfica de la pantera Eusebio</a>, esta vez en la ronda de cuartos. Fue una eliminatoria durísima por una circunstancia que se repitió pocas veces: los portugueses eligieron y consiguieron dividir la posesión. Y además, atacaban con muchos. Ello llevó a Michels a fijar más las demarcaciones de sus futbolistas y admitirle, por tanto, menos libertad posicional a Cruyff, que apareció menos y en menos zonas de las que él prefería. Y de esta guisa, lo que a la postre sería una trilogía de choques, no empezó nada, nada bien. En la ida celebrada en Ámsterdam, el Benfica venció 1-3; atenuando, dos semanas más tarde, que da Luz viviera y sufriera la única vez que se ha remontado ese resultado en concreto. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xh1k9ol8SLg">Cruyff convirtió dos tantos</a> de delantero maravilloso; uno de cabezazo tremendo y el otro muy parecido al que Maradona le hizo al Madrid cuando vestía de azulgrana. También asistió en el gol restante. Así equilibró con exactitud el 1-3 y propició un partido de desempate que se disputó en París y alcanzó la prórroga. Nada más empezar la misma, liberado de las cadenas del ariete y habilitado para caer a su izquierda, abrió el marcador y cerró un ciclo para Lisboa.</p>
<blockquote><p>El maestro Gianni Rivera dominó la primera Final de Copa de Europa que disputó el Ajax de Ámterdam.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Obrada semejante hazaña, el destino no podía ser otro que la gran Final, y hasta ella arribó. La disputaría frente al Milan de Gianni Rivera, en lo que representaría la lección individual más impagable que recibiría en su carrera. Aquel caballero italiano era una maravilla que jugaba de enganche, contaba 27 jóvenes años y exclusivamente trotaba. No precisaba de más: era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-44XJHKIzAs">un pasador superior</a> al que Cruyff era y sería; destrozó al desabrigado Ajax con pausa y asistencias primorosas. En un tiempo en el que la superficie no consentía que el cuero rodase con uniformidad, Rivera transformó el viento en un suelo liso y suspendido, imprimió a sus toques la rapidez que quiso y grabó en fútbol aquel 4-1 contra Cruyff para que, quien gustase, pudiera contemplarlo en cualquier momento de la eternidad.</p>
<p style="text-align: justify">Los de Ámsterdam no regresarían al torneo hasta pasados dos cursos, en la 1970/71, con ganas de revancha y un nivel colectivo perfeccionado a fuego lento. En aquel instante,<span class="pullquote_right">El Ajax retornó a la Copa muy mejorado</span> no perdían la pelota ni con súplica mediante, y Cruyff, maduro, se comportaba como el mejor jugador del mundo de pleno derecho. Su desequilibrio innato había adquirido el don de la puntualidad. El duro Atlético de Madrid, que estuvo a nada de ganar la Copa de Europa muy poco después, lo padeció en la semifinal. Y el Panathinaikos griego entrenado por Puskas, en Wembley, no encontró cómo evitar que saliera campeón por fin. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4NuVPnksUi4">La jugada del 2-0 definitivo</a> fue una pieza maestra. Y muy significativa. El rayo número “14”, luego apodado <i>“holandés volador”</i>, también ganaba caminando. Como Rivera.</p>
<blockquote><p>Helenio Herrera rechazó la oferta del Ajax para suplir a Michels. A cambio, le recomendó a Kovacs.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Michels emigró a Barcelona pero el Ajax no se dio cuenta. Levantar el trofeo había forjado un Cruyff nuevo y superior: el especulativo. Él se consideraba un artista, y estos crean cuando y para quien les place, y así pasó a comportarse. Cruyff no vivía cada suspiro como si fuera el último en el que ser feliz con el balón: le sobraban los minutos cuando su equipo iba en ventaja. Del mismo modo, empezó a asumir riesgos sólo cuando no lo eran. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/derrota-ciclo-inter-de-milan-helenio-herrera/">El Inter de Milan</a>, en la Final de 1972, experimentaría las consecuencias.<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/facchetti/"> Un ilustre, Facchetti</a>, afirmó que el Ajax salió vencedor sólo porque ellos cometieron un error impropio, pero cuando se analiza el encuentro con perspectiva, se infiere sin confusiones que los italianos no albergaron vida alguna. Cruyff, bajando a línea de pivotes para huir de la marca bregosa de Oriali, activaba su citada pausa táctica y, hasta que no colocaba a Haan, Mühren y Neeskens donde bloquearían con sencillez cualquier posible transición <i>neroazzurra</i>, no cabalgaba. La única esperanza del Inter consistía en forzar los penaltis, y era muy difícil no fallar ni una vez durante aquella hora y media de terror psicológico. Mucho más con la misión asignada de perseguirle y de sujetar ese cambio de ritmo de hijo de un demonio. Y Oriali no aguantó. Cruyff resolvió con un doblete.</p>
<blockquote><p>El colmo del dominio táctico inspirado por Cruyff se vio en la ida de cuartos de 1973 ante el Bayern.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Se había consagrado. No era el mejor, era algo más, y él lo sabía, pues por algo fue el tipo más listo que pisó la hierba. La Copa de Europa de 1973, en particular durante la ronda de los cuartos de final, pondría de manifiesto su plenitud. Le tocó recibir a un equipo que olía a campeón irremediable, el Bayern Múnich de Franz Beckenbauer, el más grande de sus adversarios, y lo encerró en su área durante los 90 minutos. Impresionante. Pero impresionante hasta un punto difícil de mesurar: nadie, en la historia, ha sacado la pelota como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/beckenbauer-parecido-rey-arturo-evasion-victoria/"><i>el Káiser</i> de Alemania</a>; su creatividad en los primeros pases era sin duda comparable a la de Maradona en campo contrario, y su Bayern disponía de herramientas formidables para dar sentido a ése su talento. Y Cruyff lo anuló. El orden infundido por su sapiencia desplegó a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">un Ajax tácticamente irreprensible</a> donde, tras la pérdida, cualquier tirillas <i>rándom</i> hubiera parecido Kanté, impidiendo a Beckenbauer respirar y, más grave, propiciar respiración. La magnífica defensa bávara se mantuvo imbatida hasta el descanso, pero Roth, la marca individual sobre Cruyff, suponía demasiada poca resistencia para 2.700 segundos más. Y 4-0. Palabras mayores. De ahí que perduren.</p>
<p style="text-align: justify">Tras menos de una década de profesionalismo, Ámsterdam daba cobijo a tres Copas de Europa. Cruyff había cumplido con creces. Le tocaba ayudar a papá.</p>
<p style="text-align: justify">Michels llevaba dos años por Barcelona sin fútbol ni trofeos. Pero decir eso entonces no era como decirlo ahora. En 1973, aquello formaba parte de la normalidad relativa. De la normalidad porque el Barça llevaba 13 campañas sin celebrar una Liga; y relativa porque, a pesar de los resultados, el gigantesco potencial del club siempre estuvo latente. Por masa social, por significado, por capacidad económica y también por ese pasado que, aunque quedaba cada vez más lejos, le distinguía como parte de la aristocracia. No en vano, no podría existir mayor prueba de su estatus que el propio hecho de seducir y fichar a Cruyff. Tras una serie de problemas burocráticos y algunos sucesos más, el mejor jugador del mundo recaló en el frío Camp Nou.</p>
<blockquote><p>Cruyff tiranizó su primera Liga española, pero el Barcelona no le permitía ser quien era en Holanda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero que notó Cruyff fue que aquí no se tocaba el balón como hacían los holandeses. Había gente para asociarse,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/"> como<i> Charly</i> Rexach</a>, uno de esos futbolistas que perdieron tanto que no pudieron escribir en los libros lo buenísimos que eran, porque la historia la cuentan los vencedores; pero, en general, el nivel técnico de aquel conjunto no era una exquisitez. Así que aquello de tener la pelota siempre no iba a ser tan, tan posible. Porque, encima, había otro inconveniente: el fútbol en España no era territorio ignoto. Se trataba de un país que había logrado seis Copas de Europa de clubes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/fotos-en-sepia/">una Eurocopa de Naciones</a> y que había visto a un sinfín de superclases desde el principio del deporte. Había una cultura ya instalada, y aquellas cosas que hacía Cruyff donde no existía pasado, aquí, parecían extravagancias. Ni Michels se atrevió a registrarlas.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque sí fue cierto que el Barça jugó en un 4-3-3 y que a Cruyff se le concedieron dos permisos especiales: intercambiaba la posición con el delantero (delantero, no jugador) que deseaba y asumía un rol defensivo hecho a su medida.<span class="pullquote_right">Sotil, un socio táctico perfecto para Cruyff</span> Por resumirlo, se labró una relación táctica muy directa con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/06/01/actualidad/1433181579_969088.html">el “9” peruano<i> “Cholo”</i> Sotil</a>, un tipo queridísimo por la grada que marcaba un montón de goles y a quien el Barça había descubierto mientras vigilaba a Teófilo Cubillas. El truco no revestía complejidad: cuando los culés atacaban, Cruyff era extremo izquierdo y Sotil, ariete; y si los culés defendían, Sotil trabajaba la banda y Cruyff, el centro. Y a partir de ahí, se explicaba el juego. Si se abría, darle la pelota al “14” costaba menos trabajo, y una vez controlaba, ya podía organizar y crear, potenciando el olfato del<i> Cholo</i>, la clase de <i>Charly</i> y <a target="_blank" href ="http://www.lasprovincias.es/v/20140428/economia/homenaje-marcial-asensi-ante-20140428.html">la llegada de Asensi y Marcial</a>, que carecían de la finura de Mühren pero constituían valores ofensivos bastante superiores al promedio de la Liga. Una vez fraguaron los mecanismos, el Barça fue una trituradora. Muchas goleadas llegaron entre diciembre y el mes siguiente, si bien la más legendaria se hizo esperar hasta el 17 de febrero: un 0-5 en el Santiago Bernabéu. </p>
<blockquote><p>Cruyff llegó al Mundial del 74 como una de las personas, en general, más célebres del momento.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Barça recuperó la Liga con rotundidad y, sin duda, gracias a Cruyff. Antes de su debut, que se produjo en la jornada ocho, el equipo había mantenido un hilo de dos victorias, dos empates y tres derrotas. El punto de inflexión que el holandés supuso se quedó fuera de cualquier debate. Su fama, su carisma, su imagen, la belleza de su fútbol y <a target="_blank" href ="http://s.libertaddigital.com/fotos/noticias/650/0/cruyff-cataluna-071112.jpg">su implicación con la sociedad catalana</a> acabaron de perfilarlo como una superestrella mediática sin respuesta para la época. Y aquello sembró una esperanza -que no confianza- en la grada del Camp Nou. Pero, por desgracia, no sería correspondida. En especial, porque, más allá de las pequeñas historias que relataremos más abajo, Cruyff, el futbolista, estaba a un tris de vaciar su alma. Le llamaba la gloria: el Mundial de 1974. El sueño de un sueño.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“La Naranja Mecánica”</i> fue un acontecimiento que no solicita presentación. Basta con recordar que el maravilloso Ajax Tri-Campeón rescataba a Cruyff y adquiría las mejoras de cuatro inclusiones excelsas: Rijsbergen, Jansen y Van Hanegem (estrellas del Feyenoord que también conquistó Europa), y el extremo izquierdo Resenbrink, ponderado por no pocos especialistas como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=88fTQI3jY5Y">el segundo gran talento</a> de la generación del<i> Flaco</i>. Dirigidos por Rinus Michels, lo cual equivalía a contar con el sistema y con la identidad que en Holanda sí inspiró, cristalizaron en un equipazo que porfía, con la Brasil del 70, por ser considerada la selección más querida de las 20 Copas del Mundo. Pero perdieron la Final porque Beckenbauer se vengó.</p>
<p style="text-align: justify">Franz, que acababa de ganar su primera Copa de Europa, conservaba intacto en su memoria lo del 4-0 del 73: Cruyff le había embotellado y no había habido modo humano de superar la presión consecuente. Y con la suma de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=052Br-b6_Gc">Van Hanegem</a>, <i>la Oranje</i> emulaba el movimiento con más prestaciones si cabía que su Ajax mitocondrial. Según los cálculos del Káiser, la única manera de no volver a sufrir lo mismo debería partir de la base de no ser encajonado; Alemania no podía meterse atrás por mucha posesión que acumulasen los holandeses. Y, por supuesto, cuanto más lejos anduviese Cruyff de la zona más ardiente, mejor.</p>
<blockquote><p>El portero Maier, en una actuación antinaturalmente mágica, privó a Cruyff de la Copa del Mundo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El marcaje al hombre que efectuó Vogts fue el gran legado de la carrera de este. Menuda lapa ultra física. No lo dejó a cero, no lo hizo ni aunque ignorásemos la fascinante acción del minuto 1, pero durante el resto del encuentro, consiguió alejarlo del peligro y que cada cosa que hiciera le costase mucho más de lo corriente. Y Alemania, como grupo, lo exprimió. Fue la primera vez que se divisó un sistema defensivo tan adelantado en un equipo que no iba a amasar ni un 40% de posesión. La actividad protectora germana comenzaba desde el primer pase holandés, lo que derivó en que Michels retrasase a su centro del campo y en la creación de un espacio en la mitad enemiga <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UJzm9U-UNzA">que Beckenbauer iba a saber emplear</a>. Él, Breitner y Hoeness comandaron transiciones que no envidiaron en daño infligido al causado por los de Cruyff hasta la última media hora. Durante esta, con 2-1 en el luminoso, Holanda quemó sus naves haciendo llegar a sus dos interiores en cada ataque, mientras Cruyff,<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4WVmlpATJyE"> ejerciendo de base</a>, capitaneaba el toque de corneta. Perdieron solidez, pero crearon ocasiones suficientes como para meter tres goles. Sepp Maier, cancerbero de reflejos superheroicos, completó el milagro de sobrevivir y dio el Mundial del 74 a su Alemania anfitriona.</p>
<blockquote><p>Cruyff siguió jugando como un crack, pero nunca recuperó el nivel que se dejó en aquella gran Final.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cruyff no volvió a ser el mismo. Destacaba, claro; pero no de la misma manera. Algunas voces aludían a supuestos problemas físicos que nunca se confirmaron -se decía que le aplicaban sesiones de acupuntura, que para la época era como decir que le curaba una bruja en la choza de su montaña-, otras citaban temas financieros… La verdad es privada y pertenece a su familia. Pero cuesta mucho disociar su sensible bajón de lo ocurrido en la Final contra Beckenbauer. Por primera vez en su carrera, se le había escapado una oportunidad que no se le volvería a conceder. El máximo ya no era una opción. Y aunque convertir al Barça en el gigante en el que lo convirtió más tarde implicaba un reto mayestático, todo el mundo ha escuchado la famosa frase de Messi: <i>“Cambiaría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-tactico-final-berlin-barcelona-3-juventus-1-luis-suarez/">mis Champions Leagues</a> por un Mundial con Argentina”</i>. En cualquier caso, antes de colgar las botas, protagonizó varios episodios llenos de fútbol e interés. Sobre todo, porque plasmaron ese escenario de histeria y desatino que, en los dulces 90, arreglaría sentándose en el banquillo.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada 1974/75 comenzó con un cambio de cromos un tanto delicado: Neeskens vino a ocupar la plaza de extranjero que, hasta ahí, correspondió a Sotil. Es decir, un hombre cuya posición ideal era la de Asensi o<span class="pullquote_left">El fichaje de Neeskens tuvo consecuencias</span> Marcial, dos nacionales de peso, dejaba sin ficha ni sitio al delantero con quien Cruyff se repartía los espacios. Y encima, era holandés, como el propio <i>Flaco</i> y el míster, con las suspicacias que ello levantó en una sociedad española que era tan insegura y desconfiada como lo es en el presente. En cualquier caso, yendo al juego, no funcionó como se esperaba. Sotil halló relevo goleador en la figura de Manolo Clares, pero ni la química táctica con él era la misma, ni su relación con el Camp Nou tampoco. El Madrid le sacó 13 puntos al Barça en una Liga de 34 partidos donde las victorias sumaban sólo dos. Y el Leeds United, con <a target="_blank" href ="http://www.kaisermagazine.com/ranking/top-10-mejores-marcajes-gentile-zico-maradona/">una labor individual de Trevor Cherry</a> sobre Cruyff que todavía se rememora en Las Islas, lo expulsó de la Copa de la Europa en el penúltimo de sus partidos.</p>
<blockquote><p>Cruyff obligó al presidente del Barcelona a elegir entre él y su nuevo entrenador, Weisweiler.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Rinus Michels salió en globo y llegó un señor alemán que se llamaba Hennes Weisweiler. En España fue y es vilipendiado, pero no era ningún cualquiera: supo construir en la Bundesliga un proyecto excepcional que arrebató títulos al mismísimo FC Bayern Múnich del Káiser Beckenbauer: el Borussia Mönchengladbach de Günter Netzer. Netzer fue el más reputado centrocampista pasador de la década de los 70, un jugador que, por momentos, parecía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=K7uPXMZNEU0">Maradona sin regate</a>, o un Platini con menos gol que el real que superaba a este en todo lo demás. Ese era el gusto de Weisweiler. El problema residía en que su camino para desarrollarlo se parecía más al habitual en Van Gaal que al escogido por Guardiola: no cedía ante ningún futbolista; aplicaba su método y su sistema y eran los cracks, y no él, quienes debían acometer el sacrificio de la adaptación. A Cruyff le ordenó que actuase de “9”. Sólo de “9”. Y qué se puede contar más allá de que con la iglesia había topado. Lo de Rivaldo y Van Gaal, al lado de aquello, fue <i>“La Aldea del Arce”</i> comparada con <i>“Los Soprano”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Weisweiler fue destituido para euforia del Camp Nou. Y, en una muestra de lo que era el Barcelona de la época, Michels regresó a la entidad para ver si sonaba la flauta. Cruyff se sabía responsable, invirtió toda la energía que le restaba dentro y firmó su segundo mejor curso como estrella de los azulgranas, perdiendo la Liga por un solo punto frente al Atlético de Madrid. Debe apuntarse que se trató de uno de los desenlaces más polémicos del relato del campeonato nacional. En un envite frente al Málaga en casa en el que el Barça no tuvo fortuna con el colegiado, Cruyff resultó expulsado por, supuestamente, propinarle a este un insulto (aunque siempre defendió que se dirigió a Clares y que dijo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RScGkgplQz0"><i>“Manolo, marca ya”</i></a> -él decía cosas así-) y fue sancionado con tres partidos de suspensión. Sus compañeros empataron uno, perdieron dos y la Liga se escapó de entre los dedos. No le quedaba nada por ofrecer. No como futbolista. Y el preámbulo terminaba. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/">Podemos empezar</a>.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>La hoz, el martillo y los guantes</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Mar 2016 03:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Lev Yashin tapaba el arco sin dejar ni un solo agujerito. Este gigante de largos brazos de araña, siempre vestido de negro, tenía un estilo despojado, una elegancia desnuda que desdeñaban la espectacularidad de los gestos que sobran». -Eduardo Galeano- Lev Yashin murió tantas veces como resucitó. En 1962, después de la Copa del Mundo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Lev Yashin tapaba el arco sin dejar ni un solo agujerito. Este gigante de largos brazos de araña, siempre vestido de negro,<span id="more-202273"></span> tenía un estilo despojado, una elegancia desnuda que desdeñaban la espectacularidad de los gestos que sobran».  -Eduardo Galeano-</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lev Yashin murió tantas veces como resucitó. En 1962, después de la Copa del Mundo de Chile, se hundía en el barro de la Unión Soviética, enterrado como héroe nacional después de un atormentado torneo, con pifias inexplicables y tardes nubosas por culpa de goles olímpicos colombianos. Fue acusado de traición con esa ligereza con la que se dictaban las sentencias en la sociedad de Moscú. También más allá del Dniéper. <a target="_blank" href ="http://www.lequipe.fr/">En Francia, L&#8217;Equipe</a> publicó de él que estaba acabado: era el mismo periódico que apenas unos meses después le destinó el título de mejor futbolista del planeta. Apoyado en esa sobrenatural habilidad para resurgir, Yashin levantó toda la majestuosidad de su personaje legendario. Un caso aún aislado en la historia del fútbol: el único portero condecorado con el Balón de Oro y universalmente archivado en las memorias y los libros como el más grande de su posición. No le den más vueltas porque no las tiene. Al contrario que en otras demarcaciones, aquí florece un consenso aplastante: Yashin fue el mejor en lo suyo. </p>
<p style="text-align: justify">Su significado, no obstante, va más allá de lo futbolístico, y su poliédrica figura contiene muchas más caras que las propias de un mito alimentado por la excepcionalidad de su oficio, un portero, raza exclusiva e incomprendida, independiente,<span class="pullquote_right">Yashin contaba con un físico privilegiado: era muy alto y muy móvil</span> vestida con una camiseta distinta, repleta de singularidad y poco dada a los matices. Yashin fue uno de ellos, un <i>&#8216;outsider&#8217;</i> más, pero fue algo más que ellos. La magia de su leyenda es por qué Yashin fue Yashin y por qué lo fue donde lo fue. ¿Que tenía ese portero ante el que una figura totémica en el fútbol mundial como fue el portugués Eusebio debió disculparse por marcarle un gol en 1966? Por ejemplo, tenía todo aquello que ahora se nos asoma indiscutible en un guardameta, pero que entonces escapaba de la ortodoxia. No solo mataba balones en su portería, también definió para siempre los rasgos anatómicos ideales en su posición. Dentro de su estilo sobrio y sereno, destacaban<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LcOtCxuVgAc"> la potencia, la agilidad, la estatura y la flexibilidad</a>. Un privilegiado perfil atlético poco frecuente hasta principios de los años 60 y que, desde entonces, fue el biotipo de la posición. La carrocería de los porteros nunca volvió a ser igual.</p>
<blockquote><p>Yashin no se conformaba con ser un bendecido por la genética. También era un estudioso de su oficio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Más que un revolucionario, Yashin fue un reinventor. A sus condiciones innatas, agregaba una interpretación única de los límites reglamentarios que le imponía su demarcación. Esa inteligencia redibujó la concepción de portero: no solo protegía su arco de vida, sino que también controlaba el área, custodiaba los espacios, se animaba a los despejes extraterritoriales (salía, despejaba de cabeza, una de sus genuinas habilidades, y se volvía a colocar la gorra), estudiaba a los rivales, organizaba la defensa y ponía voz de líder a sus intervenciones sobre el juego. Hasta Yashin, nadie se atrevió con esto. Por eso, se le criticó al principio y se le adoró al final. Uno de sus rivales de la época,<a target="_blank" href ="http://www.futbolypasionespoliticas.com/2011/06/nikolai-starostin-fundador-del-spartak.html"> Nikolai Starostin </a>dijo de él: <i>“Fue el primero de los guardametas que comenzó a organizar contragolpes de su equipo aun en un periodo en el que ningún defensa había pensado todavía en tal posibilidad”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Hay un punto de partida inequívoco en la historia de la Araña Negra: Yashin solo era posible en Rusia. La figura del portero ya se había infiltrado en el imaginario de la ideologizada sociedad soviética como un <span class="pullquote_right">La leyenda de Yashin se divulgó entre los rusos</span>reverenciado símbolo un par de décadas antes del fenómeno Yashin. Que el linaje de porteros rusos sea exquisito y copioso escapa de lo fortuito. Es, en buena parte, consecuencia de un proceso cultural y popular. En 1927, el fútbol entró en contacto con las letras soviéticas por primera vez en <a target="_blank" href ="http://www.toscanaoggi.it/Vita-Chiesa/7.-INVIDIA-Quel-sentimento-doloroso-figlio-della-frustrazione">una novela titulada <i>‘La Envidia’</i></a>. Su escritor, Jurij Olessa, un poeta que había jugado como centrocampista en sus años del liceo, interpretó ese movimiento que, poco a poco, se había despojado de ciertos prejuicios ideológicos (el fútbol como producto burgués e individualista) y de sus radicales fines propagandísticos hasta transformarse en una experiencia de las clases obreras.  </p>
<blockquote><p>«La Envidia», sostenida por la rivalidad entre un portero ruso y un «9» alemán, contenía carga política</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En <i>‘La Envidia’</i>, Olessa construye un relato de disimulada carga política      utilizando como lienzo un partido entre una selección moscovita y un equipo alemán. El conflicto narrativo se plantea sobre las tensiones entre el portero ruso, un joven estudiante de 18 años llamado Volojda Makarov, y el delantero alemán, Hoetzke, descrito en la novela como un atacante <i>«famoso»</i> y <i>«peligroso»</i>, una némesis temible y voraz de Makarov [<i>«Hoetzke aceleraba hacia la portería, dejando a nuestros defensores abatidos, y disparaba a puerta. Volojda abraza el balón a una altura tal que habría que decir que era matemáticamente imposible»</i>].</p>
<p style="text-align: justify">La narración se adentra en este juego de contraposiciones entre Makarov y Hoetzke: el portero le frena todas las acometidas, incluida la decisiva, el desenlace final, una parada <i>«que escapaba lentamente de su</i><span class="pullquote_left">La novela idealizó la figura del portero ante la sociedad soviética</span><i> trayectoria de vuelo, infringiendo las leyes de la física»</i>. Sobre esta descripción de la proeza de Makarov, se desvela por primera vez la naturaleza heroica del portero ruso, convertido ya en <i>‘La Envidia’</i> en una figura relacionada con la épica nacional. La lucha entre Makarov y Hoetzke no es más que la representación de una antitesis social: el portero es exhibido como alguien para quien <i>«lo importante era la victoria de su equipo y el resultado final»</i>, mientras que al delantero germano le importaba ante todo <i>«la demostración de su propia maestría»</i>. En su trasfondo, <i>‘La Envidia’</i> no fue más que un ejercicio de la dialéctica anticapitalista de la Unión Soviética que exaltó al portero como figura entregada al sacrificio por el bien común. Makarov, al fin y al cabo, como expone Mario Alessandro Curletto en su obra <a target="_blank" href ="http://mondocalciomagazine.it/105/"><i>‘I piedi dei Soviet’</i></a>, representaba el proyecto de <i>‘hombre nuevo’</i> propugnado por la educación socialista: un autómata desprovisto de capacidad crítica y sentimientos complejos al que solo el fútbol devolvía las pasiones humanas. </p>
<blockquote><p>La industria del cine ruso también ayudó a agrandar el mito del portero de la Unión Soviética.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las artes continuaron alimentando la idealización de la figura del portero soviético. La expansión del cine entregó en 1937 al pueblo ruso la película<i> ‘El portero’</i>, basada en la novela <i>‘El portero de la república’</i>, de Lev Kassil. Obra fílmica dirigida por Semën Timosenko, director reconocido por su dramas revolucionarios, <i>‘El portero’</i> fue un fenómeno social en la Unión Soviética en pleno corazón de la batalla ideológica con el nazismo. Su protagonista es Anton Kandidov, un chaval de Astracán, una ciudad a orillas del Volga, que trabaja cargando sandías en una camioneta. Esa habilidad en el manejo manual de la esfera lo convierte en un portero prometedor, en el mejor del país. Pero a Kandidov la vida le reserva golpes: abandona su equipo y lo cambia por otro superior, hasta que un día, un compañero, Karasik, le mete un gol en propia puerta. Kandidov cae abatido, deprimido, arrojado al alcohol y la desilusión. Este descenso a los infiernos comparte trazos con una historia real: la del mismo Lev Yashin. Sus comienzos fueron inciertos. Durante una gira amistosa en el Cáucaso en 1950, sufrió también un gol desgraciado del <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/reportajes/2014/02/el_poder_del_balon/2015/04/12/seccion_01/1428867306.html">Traktor Volgogrado</a>. Era su primer partido con el Dinamo Moscú después de destacar en la estructura juvenil. En una salida mal calibrada, colisionó con su defensa Yevgeny Averyanov, y la pelota le castigó al pasarle por un lado. Yashin soportó las bromas de sus compañeros Konstantin Beskov y Vasily Kartsev, los dos jerarcas de la plantilla. Pocas semanas después, debutó en partido oficial contra el Spartak Moscú y sufrió otra desdicha idéntica: chocó con su defensa Blinkov al salir a un centro, se tragó el balón y Parshin lo recibió para marcar. Después, un general de <a target="_blank" href ="http://1y2gm.foroactivo.com/t1029-la-nkvd-mas-que-un-servicio-secreto">la NKVD, la policía política</a>, entró en el vestuario y reclamó: <i>“Hay que borrar del equipo a este idiota”</i>. Cuatro goles encajados en diez minutos en su siguiente partido, jugado a los tres meses, contra el Dinamo Tbilisi clavaron la daga definitiva en el alma de Yashin.</p>
<blockquote><p>La carrera de Yashin no siempre fue triunfal; incluso llegó a probar suerte en otros deportes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como le sucedió al ficticio Kandidov, también vivió un momento delicado. Yashin estuvo casi dos años sin jugar un partido más y buscó refugio como portero del equipo de hockey hielo del Dinamo Moscú. Era su otra gran pasión y allí desarrolló parte de sus destrezas, hasta tal punto que llegó a estar convocado para la Copa del Mundo de Suecia 1954. Yashin renunció porque aún se agarraba al fútbol, del mismo modo que hizo <a target="_blank" href ="http://www.futboldepelicula.cl/?tag=union-sovietica">Kandidov en<i> ‘El portero’</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify">En el tramo final de esta película, Kandidov resurge cuando regresa a su antiguo club. El clímax se enciende en un partido en el que la selección soviética recibe a un escuadrón extranjero, los Búfalos Negros, una alegoría de las juventudes hitlerianas. Kandidov triunfa de la forma más heroica posible: parando un penalti y cruzando el campo para marcar el gol de la victoria en la prolongación. La simbología del film refleja, de nuevo, la condena al individualismo y la excitación de los valores colectivos y proletarios. No deja de tener un punto paradójico que la URSS utilizara para ello una figura esencialmente individual, la más personal del fútbol, el portero, al que se esculpió así como un modelo de expiación y entrega al bien común. Al fin y al cabo, en una sociedad tan uniforme como esa, el guardameta era una de las escasas expresiones individuales posibles. A través del cine y la literatura, el portero se enalteció como representación viva del patriotismo soviético y del mapa de valores de la sociedad socialista. En esa misma película, la banda sonora incluye la <i>‘Marcha de los deportes’</i>, cuyo estribillo es aún popular en Rusia: </p>
<p style="text-align: center"><i>Eh, portero, preparado para la batalla<br />
Eres el guardia de la puerta<br />
Imagina que detrás de ti<br />
Está la frontera</i></p>
<p style="text-align: justify">Este verso no es un verso suelto: personaliza en el portero la idea de defensa total. La protección sistémica ante la amenaza de un ataque exterior que se instaló en la Unión Soviética en los años 30 –del nazismo- y durante la Guerra Fría –del bloque occidental-. Un temor a la agresión extranjera que convirtió al portero en la metáfora del<i> ‘último baluarte’ </i>y que elevó su significado dentro del país como un héroe nacional a la altura de los aviadores o los cosmonautas. Gracias a la película que inspiró, la novela<i> ‘El portero de la república’</i> pasó a ser un clásico entre los niños, una herramienta más del realismo socialista, y se fomentó entre los jóvenes a Kandidov como ejemplo a imitar. Rusia ya poseía así un caldo de cultivo ideal para el desarrollo de una de las mejores escuelas de porteros del mundo. Y así nació Yashin en 1929.</p>
<p style="text-align: justify">Huérfano de madre desde los seis años, en la Segunda Guerra Mundial trabajó junto a su padre en la fábrica aeronáutica <a target="_blank" href ="http://l7.alamy.com/zooms/c6af2345d5e94401b664285213a13395/moscow-people-study-in-the-club-of-krasny-bogatyr-red-strong-man-factory-ek2wd7.jpg">Krasny Bogatyr</a>, en Tushino, cerca de Moscú. Creció como un chico riguroso, educado,<span class="pullquote_right">Yashin alcanzó la fama al ganar, como juvenil, la Copa Moscú</span> discreto y disciplinado, cualidades que nunca perdería. Desde muy joven sufrió problemas estomacales –falleció en 1990 debido a un cáncer de estómago-, una acidez que le hacía beber bicarbonato antes de jugar muchos partidos. Aunque también se remojaba con un traguito de vodka en ocasiones, un ritual acompañado de sus diez cigarros diarios.<i> “Mi truco es un cigarrillo para cambiar los nervios, más un sorbo de licor fuerte para tonificar los músculos”</i>, describía Yashin acerca de su fórmula mágica. Conoció el fútbol en esa fábrica de Tushino, jugando como delantero. Pero su altura de 1’87 metros, sus largo brazos y su elasticidad en el salto sedujeron a los jefes de la planta y le impusieron la portería. En 1949, después del servicio militar, fue reclutado por el Dinamo Moscú. Nunca se quitaría esa camiseta, ni siquiera, en numerosas ocasiones, ni para jugar con la Unión Soviética, pues muchos partidos con la selección los disputó con la letra<i> ‘D’</i> bordada en su imborrable jersey oscuro. Ese otoño, solo unos meses antes del salto a la escuadra principal, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WndclMM1ZzM">el nombre de Yashin</a> se abrió hueco en el fútbol de la capital soviética cuando su primera exhibición impulsó la victoria del juvenil sobre el primer equipo en las semifinales de la Copa Moscú. </p>
<blockquote><p>Alexei Khomich fue su primera gran competencia y, al mismo tiempo, uno de sus mentores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aquello disparó su promoción en 1950. Yashin se moldeó a la sombra de Alexei Khomich,<i> el Tigre</i>, otro de los grandes porteros rusos de la historia. Era nueve años mayor y dueño del arco del Dinamo, un dique infranqueable para un Yashin cuyas primeras oportunidades se tiñeron de desgracia. Khomich había marcado ya el patrón de estilo del portero soviético: un perfil completo, sobrio, ágil y rápido en el uno contra uno. Y a ese espejo se asomó Yashin, aunque con una configuración anatómica distinta. Entre Khomich y el joven Lev también se interponía Walter Sanaya en los primeros años.<a target="_blank" href ="http://www.martiperarnau.com/historias/santoral/alexei-khomich-el-mentor-de-yashin/"> Más allá del<i> Tigre</i></a>, Yashin siempre reconoció dos referencias: <a target="_blank" href ="http://www.teinteresa.es/microsite/mundial_brasil_2014/Apostol-Sokolov-genio-bulgaro-palos_1_1167494203.html">Apostol Sokolov</a>, del Levski Sofía y de la selección búlgara de los Juegos Olímpicos de 1952 del que adoptó su tendencia a abandonar la línea de gol, hasta entonces una correa que ataba a los porteros al arco. El segundo modelo fue un contemporáneo suyo, el yugoslavo Vladimir Beara, a quien Yashin siempre consideró mejor. </p>
<p style="text-align: justify">En 1953, Khomich dejó el Dinamo Moscú. Yashin seguía en un segundo plano, alternando el fútbol y el hockey hielo, disciplina que no solo le sirvió como purgatorio de los pecados de sus primeros partidos, sino como una mesa de aprendizaje. Quizá el mito de Yashin no hubiera sido posible fuera de la Unión Soviética, pero quizá el portero Yashin tampoco hubiera sido lo mismo sin el hockey. En esa portería, agudizó la percepción del ojo, ganando una velocidad de reflejos que luego trasladó al fútbol. Con el hockey, pulió también su técnica, su cobertura de ángulos estrechos…</p>
<p style="text-align: justify">Y fue en ese punto, con la salida de Khomich en 1953, cerca de los 25 años, cuando Yashin se decidió por la portería de fútbol. Tardó solo unos meses en alcanzar la selección, en seducir a todo un país y asimilarse como el rostro de una institución como el Dinamo Moscú. Jugó allí 22 temporadas; ganó las ligas de 1954, 1955, 1957, 1959 y 1963; levantó las copas de 1953, 1967 y 1970; fue internacional soviético 73 veces; ejerció de figura clave en el oro olímpico de Melbourne 1956 y en la Copa de Europa de Naciones de 1960; disputó las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/copa-del-mundo-1958/">Copas del Mundo de 1958</a>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/copa-del-mundo-1962/">1962</a>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/copa-del-mundo-1966/">1966</a> y con 41 años aún fue tercer portero de la URSS en la de 1970. Con el Dinamo dejó la portería imbatida en el 48% de sus partidos. En total, una carrera de 813 partidos (dos con la selección FIFA) y unos 150 penaltis parados.<i> “La sensación de ver a Yuri Gagarín volar en el espacio solo es superior al placer de parar un penalti”</i>, aseguraba. </p>
<blockquote><p>En su mejor momento profesional, traspasó el muro político y fue un héroe mundialmente admirado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En los Juegos de Melbourne de 1956, Yashin se descubrió al mundo. A la Copa del Mundo de 1958 en Suecia ya llegó subido en una ola de reputación. Hasta 1962, vivió su trienio dorado. Una imponente<span class="pullquote_right">Yashin, sin buscarlo, se erigió en un producto sub-capitalista ruso</span> revelación de talento y dominio en la portería que en la Eurocopa de 1960 le permitió aplastar el torneo con su enorme mano. Por primera vez, un portero se elevaba sobre un equipo. Las semifinales contra Checoslovaquia y la final contra Yugoslavia pervive como su dos mejores cantos internacionales junto al duelo con Hungría en 1966. Su impacto planetario se multiplicó a raíz de entonces. Yashin comenzó a observarse con admiración. Ayudaba a ello su personalidad, un carácter elegante, cordial y honorable. <a target="_blank" href ="http://lev-yashin.blogspot.com.es/2010/06/manos-de-terciopelo-en-guantes-de.html"><i>“La cara sonriente del comunismo”</i></a>, le definieron a este lado del Telón de Acero. La Unión Soviética quizá nunca tomó consciencia de ello, pero Lev Yashin fue su primer subproducto capitalista, una marca de comercio exterior tan potente como el programa espacial Sputnik o los rifles Kalashnikov. En un periodo de tensiones internacionales, el fútbol miró a la URSS a través del filtro afectuoso de Yashin. Y hubo países, como la España franquista, donde la intimidación de su nombre se potenció en clave propagandística, presentándolo como el imbatible mariscal de los<i> ‘temibles rojos’</i>.  </p>
<p style="text-align: justify">A esta fuerza icónica contribuyó una escenificación de la labor de portero hasta entonces impensable. La estética de Yashin galvanizó su figura, utilizando guantes y ropa oscura, una vestimenta que se instalaría como paradigma de la posición en los años posteriores. A Yashin se le ha mitificado como la <a target="_blank" href ="http://colgadosporelfutbol.com/wp-content/uploads/2012/07/Lev-Yashin-el-mejor-portero-de-todos-los-tiempos-620x400.jpeg"><i>‘Araña Negra’.</i></a> Un sobrenombre producido en los escenarios extranjeros, no tanto en la Unión Soviética. La leyenda dice que siempre jugó de negro, que usó solo cuatro suéteres en sus 20 años de carreras y que los devolvía junto a las manoplas al finalizar la temporada al encargado de material del Dinamo Moscú, pero muchas veces, según ha afirmado su esposa Valentina, la camiseta era azul oscura. La fotografía en blanco y negro contribuyó a configurar el mito. Yashin elegía los tonos oscuros porque creía que engañaban a la vista de los atacantes. </p>
<blockquote><p>Quizá su peor momento como profesional fuera tras el Mundial de Chile 62´, pero no se acabó ahí.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Desde la lejanía, recibió la irradiación de Yashin el escrito ruso Vladimir Nabokov, exiliado en Inglaterra tras el incendio bolchevique y quien había comenzado a jugar como portero en su infancia en San Petersburgo. Nabokov expone en su autobiografía <a target="_blank" href ="http://elpais.com/elpais/2016/03/18/eps/1458312501_025620.html"><i>‘Habla, memoria’</i></a>, un psicoanálisis del guardameta. Nabokov, quien conocía también la posición de sus años en Cambridge, escribió muchas líneas sobre los porteros, pero no se le conoce, al menos aquí, una relación literaria íntima con Yashin. Representaron así dos figuras sustantivas en sus disciplinas que se rozaron, pero nunca se tocaron. Nabokov cuenta sus experiencias en la portería y teoriza sobre ellas: <i>“Su jersey, su gorra de visera, sus rodilleras, los guantes que asoman por el bolsillo trasero de sus pantalones cortos, le colocan en un lugar aparte del resto del equipo. El portero es el águila solitaria, el hombre misterioso, el último defensor. Más que un guardián de la portería, es el guardián de los sueños”</i>. Nabokov hablaba de él, pero también, sin quizá saberlo, de Yashin. <i>“Distante, solitario, impasible, el portero famoso es perseguido por las calles por niños en éxtasis”</i>, agrega.</p>
<p style="text-align: justify">Afincado en Inglaterra, Nabokov aún vivió con cierta proximidad la última juventud de Yashin, con 36 años, en el Mundial de 1966, cuando pisó semifinales y puso las manos en las mejores paradas y acciones del torneo. Culminaba así su rehabilitación. Cuatro años antes, en Chile 1962, el gol olímpico del colombiano Marcos Coll, ese empate a cuatro y sus dos errores en cuartos de final contra la selección anfitriona, apuntaron su ocaso. <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/reportajes/2010/03/chile_1962/2010/03/16/seccion_01/1268728053.html">Vivió un momento crítico</a>, fuertemente cuestionado al regreso a Moscú, donde incluso lanzaron piedras sobre su apartamento. Pero resucitó: encajó seis goles en 37 partidos y en 1963 le entregaron el Balón de Oro. Nabokov aseveró en cierto momento que <i>“el trabajo de portero es como el de un mártir, un saco de arena o un penitente”</i>. Y así fue la vida de Yashin. Aunque él siempre acabó en pie.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 109</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Jan 2014 02:50:10 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[l Fútbol Club Barcelona levantó en Rotterdam la cuarta Recopa de Europa de su historia al vencer por un gol a cero al Paris Saint Germain. El cuadro francés disponía de jugadores de gran calidad como Leonardo, Raí, el portero Lama o el delantero Patrice Loko. El tanto azulgrana fue obra del considerado mejor futbolista [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l Fútbol Club Barcelona levantó en Rotterdam la cuarta Recopa de Europa de su historia al vencer por un gol a cero al Paris Saint Germain. El cuadro francés disponía de jugadores de gran calidad como Leonardo, Raí, el portero<span id="more-105751"></span> Lama o el delantero Patrice Loko. El tanto azulgrana fue obra del considerado mejor futbolista del mundo en esos momentos, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/analisis-romario-ronaldo-historica-delantera-brasil/">el brasileño Ronaldo</a> Nazario. De la mano de Bobby Robson, el Barcelona lograría, además de la Recopa, la Copa del Rey y la Supercopa de España.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/P9nK_I4KXwg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">El AC Milan alzó en 1963, en el mítico estadio de Wembley, su primera Copa de Europa al doblegar por dos goles a uno al vigente campeón, el Benfica <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">del gran Eusebio</a>, autor del primer tanto de la final. El héroe italiano fue el brasileño José Altafini, que con dos dianas en apenas ocho minutos dio la vuelta al marcador. El Milan contaba con fabulosos jugadores como Rivera o el propio Altafini. Primera corona europea de las siete con las que hoy cuenta el club de Milán.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/FXe447ITr1k" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>A lomos de una Pantera Negra</title>
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		<pubDate>Wed, 15 May 2013 01:55:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[l pasado sábado vivimos uno de los partidos más emocionantes del año. El gran derbi portugués en el que Porto y Benfica dirimían una vez más la supremacía del fútbol luso. El final, como todos sabemos, nos dejó a un Oporto triunfante que enjugaba una ventaja benfiquista que parecía definitiva. Un guión que viene repitiéndose [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l pasado sábado vivimos uno de los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/analisis-tactico-porto-benfica-liga-portuguesa/">partidos más emocionantes</a> del año. El gran derbi portugués en el que Porto y Benfica dirimían una vez más la supremacía del fútbol luso. El final, como todos sabemos, nos dejó<span id="more-67928"></span> a un Oporto triunfante que enjugaba una ventaja benfiquista que parecía definitiva. Un guión que viene repitiéndose en los últimos años, pero que para los más veteranos –también los más afortunados- seguidores de <i>as Aguias</i> les traería recuerdos de 1959. Aquella temporada, el club de la capital portuguesa disfrutaba de cinco puntos de ventaja cuando su mayor rival liguero firmó a un húngaro trotamundos que venía de sentar cátedra en Brasil. Bela Guttmann transformó al equipo portista, que comenzó a comer terreno al Benfica hasta terminar por llevarse aquel campeonato. Fue uno de los títulos menos esperados de toda la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-gran-presidente-pinto-da-costa-evolucion-porto-fc/">historia de <i>os Dragoes</i></a>. El poderoso club lisboeta no dudó ese mismo verano. Fue a por Guttmann, sin miedo a enzarzarse en una enorme polémica con su rival norteño. Finalmente, el ex entrenador de Honved y Milan, entre otros, se haría con los mandos de la escuadra del Estadio Da Luz, donde consumaría su obra más perfecta.</p>
<p style="text-align: justify">Guttmann, no es un secreto, era un hombre cosmopolita, acostumbrado a no parar mucho tiempo en el mismo sitio. Un buscador de retos, un entrenador ávido de aprender, aún cuando ya rozaba los 60 años. Huyendo junto con el Honved, al que entrenaba, de la invasión soviética de Hungría, Guttmann se llevó al equipo a jugar una serie de partidos en Brasil.<span class="pullquote_right">Antes de aterrizar en Portugal, Bela modificó el sentido que tenía el sistema 4-2-4 en Brasil</span> Una vez acabada esta gira, el equipo fue básicamente demantelando entre deserciones y sanciones de la FIFA y la UEFA. Guttmann, sin embargo, había decidido quedarse en Brasil, firmando un contrato con el Sao Paulo. Su legado en Brasil, a pesar de que se quedó escasamente un año con el <i>“Tricolor”</i>, fue enorme. Guttmann popularizó el esquema 4-2-4 que posteriormente Vicente Feola adaptaría a la selección brasileña y le daría <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kjWe7ATSjPU">a la canarinha su primer mundial</a>. El húngaro se había encontrado con que el 4-2-4 estaba siendo ya utilizado como variante en Brasil, pero no al estilo húngaro. Mientras la selección húngara utilizaba al delantero centro para que cayese hacia el centro del campo y desorientar la defensa, en Brasil se utilizaba a uno de los interiores, con la intención de facilitar la creación de juego y servir más balones a los dos delanteros centro. Era un enfoque diferente, pero el zorro magiar pronto lo adaptó a su estilo de juego. Compró al veterano Zizinho, héroe de la Copa Mundial del 50, y lo convirtió en su jugador clave. Le hacía bajar al centro del campo desde su posición de interior, y eso empujaba a Dino Sani, un centrocampista internacional que también jugaría en el Milan, más atrás. Sani no era un jugador de destrucción, más bien todo lo contrario, por lo tanto, con este movimiento, lo que conseguía el entrenador húngaro era tener dos focos de creación, y dos nexos entre líneas. Sani unía la defensa y el medio, Zizinho el medio y el ataque. Algo muy parecido al rol de Pirlo y Kaká en el Milan de Ancelotti. Guttmann ganó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X5OVN0ZkbRY">el Paulistao de 1958</a>, asentó esa manera de jugar en Brasil, aprendió cosas que le serían útiles en el futuro y luego se fue. A Portugal. Al Oporto. Y ya conocemos lo que hizo allí.</p>
<blockquote><p>El verano en el que Guttmann sentó las bases de su creación fue el de 1959.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como ya había demostrado sobradamente a lo largo de su trayectoria, Guttmann no era un hombre de medias tintas. Habiendo visto todos los defectos del equipo benfiquista durante su etapa con el Oporto, Guttmann inmediatamente dio la baja a 20 jugadores y promocionó a todo un grupo de prometedores jugadores juveniles. Muchos de ellos, provenientes de las colonias portuguesas en África. Auténticos atletas, no exentos de calidad. Su dominio en tierras lusas fue incontestable. Ganaría <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_dPwAAGPRZw ">las ligas del 60</a> y el 61 sin despeinarse, practicando un fútbol ofensivo, técnico y arrollador. Cuando en un partido contra el Sporting de Lisboa uno de sus defensas preguntó a Guttmann cómo parar al delantero centro de <i>os Leoes</i>, el viejo húngaro, despreocupado, respondió <i>marquemos 3 goles, y luego ya veremos</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Tras ganar la primera liga para el Benfica en 1960, fue en ese verano cuando Guttmann consiguió quizá su mayor éxito como benfiquista. Por <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nbB83EfLj60">pura casualidad</a>. Un día, habiendo recibido la visita de Bauer, quien había sido jugador suyo en Sao Paulo, este le advirtió de la existencia de un joven mozambiqueño de 17 años al que el Sampa se había enfrentado en una gira por África. Sabiendo que el Sporting lisboeta también estaba sobre la pista del jugador –el chico en cuestión jugaba para un equipo afiliado del Sporting en la colonia-, Guttmann ofreció al hermano del chico <i>“el doble de lo que le había ofrecido el Sporting”</i>, sin saber de qué cantidades estaba hablando. El Sporting, desesperado por competir con Oporto y Benfica había ofrecido ya una enorme cantidad. Ese niño era Eusebio, y salió barato. Pero todavía no era su momento.</p>
<p style="text-align: justify">En 1961 el Benfica sorprendió al Continente en su andadura por la Copa de Europa. Su poderío ofensivo era tremendo. Liderados por José Augusto, Santana y, sobre todo, José Aguas –entre los tres metieron 21 goles-, y dirigido por un excelente Mário Coluna, los benfiquistas fueron apilando rivales. Cinco goles al Hearts escocés, siete <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/de-muchos-uno/">al potente Ujpest Dozsa</a> húngaro, otros siete al AGF danés y cuatro al Rapid de Viena en las semifinales. Un camino impoluto e impresionante para meterse en la final de Berna.</p>
<p style="text-align: justify">Sorprendentemente, el indiscutible rey de Europa, el Real Madrid había sido echado del torneo por sus rivales del Barcelona, en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Cnt_Q5Ctaxc">una eliminatoria</a> que levantó ampollas en Madrid y a lo largo del Continente. Pero los<span class="pullquote_left">El FC Barcelona partía como favorito ante el Benfica de Guttmann</span> culés eran también un equipo formidable, con 10 delanteros internacionales en sus filas y la base defensiva de la selección española. Y eran favoritos ante los chicos de Guttmann. Kubala, Kocsis, Evaristo, Luis Suárez y Czibor <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kL4E5hSkewY">parecían demasiada dinamita</a> para el Benfica. Sin embargo, en lo que se daría por conocer como <i>la final de los postes cuadrados</i>  el Benfica empezaba a escribir las páginas más doradas de su dorada historia. No sin suerte, no sin sufrimiento, pero ante el Barça en aquel estadio maldito para los húngaros, la Victoria y la Gloria, que son los nombres de las águilas que hoy sobrevuelan el nuevo Da Luz, se alzaron majestuosas <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ItRWNATsaII">del lado luso</a>. Los catalanes estrellaron una infinidad de balones en el poste, Ramallets jugó el peor partido de su carrera y el Benfica dejó de ser, para siempre, un candidato. Había nacido un equipo campeón.</p>
<blockquote><p>El año en que el Benfica defendía su corona europea, Eusebio inició su ascensión al Olimpo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En el verano de 1961, Guttmann quedó prendado del chiquillo mozambiqueño que Bauer le había descubierto un año atrás. Eusebio venía destacando con los equipos inferiores. Su tremenda velocidad, su potencia física y su instinto natural para jugar al fútbol <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eNmp9LxecS4">eran simplemente fantásticos</a>. Guttmann no dudó en incluirlo en el 11 inicial de su Benfica 61-62. Al poco de ser habitual con el primer equipo, el Benfica se mide con el Santos de Pelé en el Torneo de Paris. El Benfica es arrollado y pierde 3-0 cuando el húngaro introduce al joven Eusebio en el campo. Los cambios eran habituales en partidos de este tipo, aunque aún tardarían bastante -1970- en oficializarse. Eusebio deslumbra. Marca un hat trick ante el que es seguramente el mejor equipo del mundo. Pelé, todavía un chaval de 21 años, encoraginado se echa a su equipo a las espaldas y el Santos gana 6-3. Pero todos los ojos son para la <i>Pantera Negra</i>. Al día siguiente, un periódico titula <i>“Eusebio 3-2 Pelé”</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eNmp9LxecS4">Eusebio</a> se aprovechaba de ese descomunal poderío físico para marcar diferencias. Además, su pasión por la pelota era comparable a la del propio Pelé. A pesar de que, bajo los parámetros actuales, se le consideraría un jugador bastante chupón, lo cierto es que para Eusebio lo natural era crearse sus oportunidades por sí mismo. Se convierte en el indiscutible referente atacante del Benfica. En carrera era un tren expreso, y le pegaba a la pelota con furia animal. Ningún ángulo es imposible para Eusebio. Ningún tiro libre está demasiado lejos para él. Como aquellos grandes cañones alemanes de la Gran Guerra, Eusebio es una amenaza desde cualquier punto a menos de 40 metros de la portería rival. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pfwBnweMBZI">Dispara y dispara</a>, una y otra vez. Marcará 476 goles en 443 partidos para el Benfica. 59 de ellos en 79 partidos europeos.</p>
<p style="text-align: justify">Eusebio, además, permite a Guttmann sacar lo mejor de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NKi6b8Q-Uuc">Mário Coluna</a>. Mozambiqueño como el gran goleador, había llegado antes al Benfica. Su disparo a larga distancia es legendario y comienza jugando como atacante, incluso como delantero centro en la época de Otto Gloria. Pero con Guttmann retrasará su posición al medio del campo. Por decirlo de alguna manera, se convertirá en el Hidegkuti, en el Zizinho, del entrenador húngaro en el cuadro lisboeta. El enlace entre la defensa y el ataque, el cerebro del juego. Dado que su capacidad física era abrumadora también, podía controlar todas las zonas del campo. <i>O monstro sagrado</i> ya era uno de los héroes de Berna –marcó un golazo con una gran volea- y jugará hasta 1970 de rojo.</p>
<p style="text-align: justify">Ese año 62 el Benfica se centrará en defender su cetro europeo, hasta el punto de que es el primer año en que Guttmann no gana la liga portuguesa, que va a parar a las vitrinas de los vecinos del<span class="pullquote_right">Tras ganar su primera Copa de Europa, el único objetivo fue repetir</span> Sporting. A cambio, los benfiquistas llegan a la final del Olimpico de Amsterdam donde se medirán al legendario Real Madrid, ya ganador de cinco campeonatos europeos. Un equipo que, orgullosamente, todavía se consideraba el mejor de Europa. Y, por si fuera poco, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PoNZDwcWKrE">Di Stefano</a>, ídolo de Eusebio sigue liderando el ataque madridista. Y también está <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PoNZDwcWKrE">Puskas</a>, cuya relación de amor-odio con Guttmann marcó la carrera del técnico. En su primera etapa en el Honved, Guttmann sustituyó al padre de Puskas y el joven Ferenc fue factor clave para la renuncia del viejo Bela. En la segunda etapa, con el Honved convertido en <i>el mayor espectáculo del mundo</i>, Puskas era el Mayor que dirigía las huestes de Guttmann. Y obviamente, se conocía de la selección. Todos los grandes jugadores, técnicos, y directivos del fútbol húngaro estaban alrededor del equipo de Gusztav Sebes.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, a pesar de su magnífico bienio, el Benfica no partía favorito ante el equipo más legendario que había conocido el Viejo Continente. El 2 de mayo de 1962, los madridistas alineaban a su equipo de gala. Di Stefano y Puskas ya contaban más de 35 primaveras, pero estaban en gran forma. Junto a Gento habían llevado al Madrid a acumular 24 goles a favor y sólo 2 en contra en la competición. Por su parte, el Benfica rebosaba juventud: Eusebio tenía 20 años, el genial Antonio Simoes 18 y Fernando Cruz 21. Se las habían apañado para eliminar al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bIOv3J2ruJs ">Austria vienés</a> (que recibió seis goles), el Nuremberg alemán (siete) y el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9Wf2-1hG1xw">Tottenham inglés</a> (cuatro).</p>
<p style="text-align: justify">En el primer tramo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=m1tubxOCcCc">de la final</a>, la cosa se ajustó al guión esperado. Gento era una bala que percutía el sector derecho de los portugueses y Di Stefano y Puskas combinaron dos veces como ellos sabían hacerlo para poner el 2-0 en el marcador a favor del Madrid. Pero el Benfica se negó a tirar la toalla y José Aguas y Cávem igualaban antes de los 35 minutos. Sólo por esa media hora de juego el partido ya podía ser histórico. Pero quedaba más. Lo mejor, de hecho. Puskas no había dicho su última palabra. El número 10 del Madrid, poco antes del descanso, sumó su tercer gol, en una buena jugada individual en el borde del área. El primer y único jugador en marcar tres o más goles en dos finales de la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Todo el mundo recordaba la maravillosa exhibición de los blancos en la segunda parte de la final de 1960, pero en esta ocasión la noche pertenecía al Benfica. Mario Coluna, con un disparo marca de la casa, empataba a tres. Puskas y Di Stefano tuvieron buenas oportunidades para adelantar de nuevo a un Real que ya notaba el<span class="pullquote_left">El diferente acierto de los porteros marcó la final conquistada por el Benfica de Eusebio</span> cansancio en sus hombres más veteranos. Pero Costa Pereira, el guardameta portugués, estuvo fantástico. Y es aquí donde se marcó la gran diferencia de la final. Mientras el portero luso hizo intervenciones de mérito, el español Vicente Traín fue un flan bajo los palos madridistas. Y a ello no contribuyó tampoco el nefasto partido de un José Emilio Santamaría al que el encuentro arrolló como un tren de mercancías. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pPeoXzxq-8g">Eusebio y sus compañeros olieron la sangre</a> y el Benfica aplastó a los blancos. Primero de penalti, provocado y transformado por la perla mozambiqueña, y después con una falta lanzada por el propio Eusebio que, bote raro mediante, se coló entre los brazos de un desafortunado Vicente. Tras el quinto gol, la imagen que todo el mundo recuerda es la del Benfica celebrando su bicampeonato. Eusebio sacado a hombros por los enfervorecidos hinchas portugueses, entrando en éxtasis con la camiseta de Di Stefano en la mano. <i>“Yo sólo quería la camiseta de Di Stefano. Era todo lo que quería cuando acabó el partido. Era mi ídolo. La agarraba tan fuerte… El trofeo no significaba nada para mí. Mi trofeo era ese”.</i> Unas palabras que definen a ese monstruo futbolístico que, en realidad, era un gatito una vez la pelota dejaba de rodar.</p>
<blockquote><p>Ámsterdam significó el cénit para el equipo lisboeta, que vislumbraba un brillante futuro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras la final, Eusebio se había consagrado como uno de los mejores jugadores del Viejo Continente, casi el equivalente <i>europeo</i> de Pelé. El Benfica tenía ante sí el más prometedor futuro de cuantos equipos había en el fútbol continental. Pero algo se rompió en Lisboa cuando Bela Guttmann salió del club por un contencioso relativo a las primas que debía cobrar por esa segunda conquista europea consecutiva. Los problemas provocados por el dinero fueron siempre una constante en su carrera. El húngaro abandonó Lisboa rumbo a Sudamérica –donde pondría los cimientos de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3T1_Yb5SW5E">un Peñarol que conquistaría el mundo</a>-, no sin antes asegurar que el Benfica jamás volvería a ganar una final europea hasta que la deuda fuese saldada.</p>
<p style="text-align: justify">Pero el Benfica era un joven hermoso, sano y fuerte, a imagen y semejanza de su estrella. Alcanzó de nuevo la final europea en la que se mediría al Milán. Aquella tarde londinense, en que Eusebio fue marcado severamente por Trapattoni arrojó alguna nube sobre el futuro benfiquista. El gran goleador no falló a su cita con el gol, pero <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5YTxdSFWnd8">el Milan</a> se alzó con<span class="pullquote_right">Tras marchar Guttman, el todavía Benfica de Eusebio perdería tres finales europeas más</span> el título. Como lo haría también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gQuWF41_MeQ">el Inter</a> dos años más tarde. Un anegado San Siro, un Benfica mermado por la lesión de Germano y posteriormente de Costa Pereira, un gol desgraciado… Se escapaba de nuevo la tercera Copa de Europa. Pero el equipo seguía ganando ligas, hasta 10 bajo la batuta de la Pantera Negra, y compitiendo y siendo una fuerza a tener en cuenta en el Continente. Se perdió todavía una final más en ese ciclo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yti9aLWQe3A">la del 68</a>, ante un histórico Manchester United, en Wembley de nuevo. Un fallo increíble de Eusebio en el último minuto llevó el partido a la prórroga, donde los portugueses serían arrollados. No era Wembley un estadio propicio para toda una generación de futbolistas lusos precisamente. Allí también habían quedado apeados en las semifinales del Mundial 66. Una selección portuguesa compuesta mayormente por benfiquistas deslumbró durante el torneo, destrozando las ambiciones de la laureada Brasil, cabalgando a lomos de un Eusebio desatado que sería máximo goleador de la Copa del Mundo. Pero ya para entonces, los que pasó en semis, con Eusebio siendo marcado y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mNpIv_Pukus ">apaleado por Stiles</a> se había convertido en habitual. La caza al hombre era casi un sinónimo del fútbol de los 60 y el mozambiqueño era una de las víctimas favoritas de los jugadores más duros del fútbol mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Llegaron las lesiones y, aunque los goles seguían cayendo a buen ritmo, Eusebio, la ágil Pantera Negra se fue apagando, y con él el Benfica, lastrado por la edad de otros de sus pilares como Coluna, Germano o Costa Pereira. Los portugueses seguían teniendo mística, seguían pasando rondas europeas, pero llegado el momento, parecían el rival propicio para que los nuevos y emergentes equipos del norte de Europa –Manchester United, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=axcfuD5GJ28">Ajax</a>, Derby County- se valiesen de su leyenda para iniciar la suya. El Benfica era demolido por el fútbol más rápido, agresivo y joven de los holandeses o los ingleses. Nuevos ídolos –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RkNK-9Gr0hA ">Jordao</a>, Manuel Bento, Toni, Nené- salían, pero cuando el mayor de todos los hizo –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3wI2pDSZ_o0">rumbo Estados Unidos</a>-, la orfandad del gran club lisboeta fue tan grande que el duelo dura hasta nuestros días.</p>
<p style="text-align: justify">Hoy, 15 de mayo de 2013, varias finales perdidas después de la despedida de Eusebio, las Águilas <a target="_blank" href ="">vuelven a salir de caza</a>. ¿Qué mejor lugar que el lugar donde el Benfica selló su inmortalidad?</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 58</title>
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		<pubDate>Mon, 13 May 2013 01:25:14 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n el Olímpico de Amsterdam, el Benfica de Eusebio revalidaba su título de campeón de Europa al derrotar al pentacampeón Real Madrid por un espectacular marcador de 5-3. Eusebio, la gran estrella del cuadro entrenado por Bela<span id="more-67107"></span> Guttman, anotó los dos goles que rompían el 3-3 parcial. Antes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/madrid-di-stefano-manchester/">el legendario Ferenc Puskas</a> había logrado un hat-trick para el Real Madrid. El mítico equipo de Di Stefano, Gento o el propio Puskas ya había dejado atrás sus mejores días, pero continuaba siendo una escuadra plenamente competitiva. Sin embargo, la mayor juventud de los Coluna, Simoes o Eusebio fue clave para la victoria final de los lisboetas.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/MondTrac_PQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">El Chelsea levantaba en el estadio Rasunda de Estocolmo la segunda Recopa de su historia al vencer al Stuttgart alemán. Era la penúltima edición del torneo, que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/mallorca-lazio-recopa-cuper-fontaine-record-goles/">desaparecería a la campaña siguiente</a>, la temporada 1998-99. El conjunto inglés, entrenado por Gianluca Vialli, vencía 1-0 gracias al gol de otro célebre italiano, Gianfranco Zola. El genial mediapunta lograba el tanto decisivo a menos de veinte minutos del final. En las filas blues destacaban futbolistas como Flo, Di Matteo o Lebouef. El equipo teutón, entrenado por el actual seleccionador de Alemania, Joachim Low, tenía a jugadores de calidad, como el internacional por Bulgaria Krasimir Balakov.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/dNI6gekZ09Y" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>No sería la primera vez</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Mar 2013 02:55:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>royecto en duda, jugadores discutidos, resultados mejorables, el <i>“entorno”</i> y su eterno runrún… Sea cual sea la época en la que viva el FC Barcelona, los cuatro elementos mencionados están siempre a flor de piel. Incluso en 2013<span id="more-54977"></span>, con un equipo que se ha ganado por méritos propios figurar en el panteón de los más grandes de la Historia. Incluso con lo que se suponía era una afición educada por escarmientos pasados. No, ni estos se libran. Barcelona y el Barcelona son contextos especiales y los resultados del último mes han medio revivido al Barcelona más clásico, histérico y nuñista posible. Especialmente grave fue la derrota en la ida de estos octavos de final en Milan. No ante un Milan imperial precisamente. Así que llevamos viviendo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-barcelona-objetivo-remontar-milan/">dos semanas de <i>remuntada</i></a> que, obviamente, deben ser refrendadas mañana en el –sólo en apariencia, sólo para los contrarios- gigantesco césped del Camp Nou.</p>
<p style="text-align: justify">Ya otros se han visto en la situación del Milan, mejores y peores, más o menos en forma, y a no muchos les ha ido bien. Tres de los partidos más míticos del viejo -¿intermedio?- Barcelona en Copa de Europa se vivieron en ambientes parecidos. Ninguno de sus rivales tenía un escudo con el peso de los diablos rossoneros, pero el contexto les convertía en peligrosos enemigos para los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-barcelona-deportivo-liga-bbva-milan/">dubitativos blaugranas</a>. Y lo que une a esos partidos con este de mañana es la palabra “dubitativos”. Dubitativos y buenos.</p>
<blockquote><p>El primer equipo en sufrir una remontada contundente en el Camp Nou fue el Göteborg.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Venía el Barcelona de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JnFU-edWVHM">romper una sequía de más de una década</a> en Liga de la mano de Terry Venables y se presentaba como equipo a tener en cuenta en la Copa de Europa de 1986. Un conjunto britanizado,<span class="pullquote_right">La influencia británica llegó hasta Barcelona con Terry Venables</span> con Archibald en la punta del ataque y los inconfundibles defensas centrales tipo armario ropero que tan característicos eran del fútbol <i>british</i> que había dominado la competición durante 8 o 9 años. Alexanko y Migueli formaban la pareja que protegía al malogrado Urruti. A su izquierda Julio Alberto era una de las revelaciones del fútbol español. Rocoso era también el centro del campo con la presencia de Víctor Muñoz, auténtico perro de presa, y Calderé, mientras <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HDiteiY8XE4">Carrasco ponía verticalidad</a> en el extremo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YKoi0kEVGPU">Schuster</a> llevaba la manija cuando sus numerosas polémicas se lo permitían y Archibald, como ya dijimos, representaba la figura del rematador. Eran favoritos junto a la campeona Juve y estaban casi tan desesperados por ganar su primera Copa de Europa como lo estaban los juventinos el año anterior.</p>
<p style="text-align: justify">El primer emparejamiento fue bastante rocoso para los blaugranas, que tuvieron que remontar un 1-0 adverso en Praga ante el Sparta. Dos goles del canterano Clos –uno de los promocionados por Venables junto a Rojo- les permitieron volverse con una victoria mínima. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jvUleWB3BPE">En la vuelta</a>, a los 8 minutos, un gol del Sparta les dejó groggies para el resto del encuentro. ¡El Barça tuvo incluso que defender esa derrota para poder pasar gracias al valor doble de los goles en campo contrario! Y poco menos sufrió el equipo de un Venables muy criticado en la segunda ronda, cuando tras ganar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eW0sx3JRMX4 ">2-0 en Barcelona</a>, un hat trick de Juary en Oporto sólo pudo ser contrarrestado por un gol de Archibald, que de nuevo otorgaba el pase por goles fuera.</p>
<p style="text-align: justify">Era una tortura la andadura barcelonista en la máxima competición continental, y más aún cuando el bombo le deparó a la Juve en cuartos. Era, eso sí, una Juve que venía cuesta abajo en la última temporada de Trapattoni. Sin Rossi y sin Boniek.<span class="pullquote_left">Ante la Juventus, en cuartos, el Barcelona se doctoró sufriendo</span> Pero con Laudrup y un joven e inspirado Serena. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/michel-platini/">Y Platini</a>. Se las arreglaría Trap para dejar en 1987 un último Scudetto en Turín antes de partir a entrenar al Inter. La ida fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kHuFHomzT4A">en el Camp Nou</a> y fue dominada por el equipo local a pesar de estar sin Schuster y Calderé en el medio y sin Rojo, Marcos Alonso –hijo del mítico defensa del Real Madrid pluricampeón europeo- y Clos en la delantera. Con la Juventus empleando tácticas ultradefensivas <i>de las de verdad</i> fue necesario un espectacular disparo de Julio Alberto a ocho minutos del final para romper la defensa italiana y permitir al Barça viajar a Turín con un gol de margen. Allí, los campeones de Europa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8OPtee7TTG0">dominaron el partido completamente</a>, pero sin Serena y Briaschi en ataque, este se convirtió en una sucesión de errores garrafales en la definición. Esto se agravó aún más cuando un centro de Víctor fue cabeceado magníficamente por Archibald a la media hora. Platini empató antes del descanso, pero a pesar del acoso y derribo turinés hasta el minuto 90, los culés sobrevivieron y lograron al pase a semifinales.</p>
<p style="text-align: justify">Allí aguardaba el campeón sueco, un equipo amateur, el Goteborg. Lo que puede parecer algo sencillo a nuestros ojos de 2013 era un caramelo absolutamente envenenado. Los escandinavos eran un equipo fantástico en esa época, campeones de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Iou7vHUFc7s">la Copa de la UEFA</a> dos veces en un lustro y que jugaban un fútbol de alto nivel. Y, obviamente, físicamente superdotados. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KU3kWN7vgmE">Avasallaron al Barcelona</a> en el estado Ullevi con un incontestable 3-0 que parecía alejar definitivamente el sueño de la final y liquidar irreversiblemente a Venables. La delantera formada por el jovencísimo Johnny Ekström y el veterano Torbjörn Nilsson fue una pesadilla para Urruti. Tocaba épica en el Camp Nou.</p>
<p style="text-align: justify">No quedaba otra alternativa para el equipo de Venables que salir a atacar desde el inicio si querían tener la más mínima oportunidad de alcanzar la final. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zeg2CmvxOic">Y eso ocurrió</a>. El gol tempranero siempre es un elemento importante<span class="pullquote_right">Pichi Alonso entró en la historia blaugrana con su gran hattrick</span> cuando de remontadas se trata, y ese lo consiguió Pichi Alonso a los 10 minutos. Recibiendo un pase de Calderé se abrió camino ante dos entradas de los suecos para batir a Wernersson. Comenzaba la noche más inolvidable para este jornalero del fútbol. Pero los suecos respondieron, y sólo una mangnífica atajada de Urruti a Andersson y un fallo tremendo del mismo jugador poco después mantuvieron al Barcelona vivo. En el minuto 35, un disparo del omnipresente Andersson pegó en el poste y él mismo lo remachó a la red. Era el 3-1, que virtualmente clasificaba al Goteborg. Sin embargo, tras unos segundos de tensión, el gol terminó por no subir al marcador. Resultó anulado. </p>
<p style="text-align: justify">Poco cambió la situación porque cuando el partido entró en la media hora final las fuerzas parecían haber abandonado al Barça. El único que parecía negarse a abandonar la competición era un Pichi Alonso que metía el 2-0 en el minuto 63 sólo para apenas seis minutos después compltar un hat trick histórico que igualaba la eliminatoria, y le garantizaba un lugar perenne en el imaginario blaugrana. No hubo goles en la prórroga y el Goteborg , tras el fallo de Carrasco en los penalties, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=beaKXGJokQ0">estuvo a un gol de ganar</a>. No estaba escrito que jugasen la final. Increíblemente fallaron sus últimos lanzamientos mientras el Barcelona remontaba gracias a Urruti –t’estimo- y Víctor. El Camp Nou explotaba de alegría y el Barcelona viajaba, no muy lejos, a Sevilla, para jugar su primer final en 25 años. Para protagonizar una final de desagradable recuerdo para el club catalán, hemos de añadir, pero esa es otra historia.</p>
<p style="text-align: justify">Se puede decir que, en esa noche ante los suecos se da una de las <a target="_blank" href ="http://i49.photobucket.com/albums/f292/soarne_photos/futbol/pep/1986.jpg">imágenes más icónicas y premonitorias</a> de la historia del club. Un jovencísimo Pep Guardiola, recogepelotas, aparece en una foto junto a Migueli y Venables, llenos de algarabía, haciendo historia. </p>
<blockquote><p>El Dinamo de Kiev sufrió la apoteosis del Dream Tream.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que pasó en aquella final de Sevilla, y algunas cosas más en el bienio posterior, propiciaron la llegada de Johan Cruyff a Barcelona. Nuñez se la jugaba con el hombre que, 15 años atrás había hecho su <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ky3iN9ce2M4">primer <i>advenimiento</i></a>, exageración mesiánica mediante, para rescatar al Barcelona.<span class="pullquote_left">J.Cruyff regresó para moldear el Dream Team y levantar la Copa de Europa en Wembley</span> El holandés permanecería 8 años a cargo del equipo, cambiando para siempre la historia del club. Remodeló al Barcelona casi de arriba abajo, acuñó nuevas expresiones que hicieron fortuna –el entorno- y <i>en un momento dado</i> creó uno de los equipos más espectaculares, radicales y ganadores de la época. El llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3vQNpnLH9hU">Dream Team</a> había ganado dos ligas consecutivas a comienzos de los 90 y había obligado a Joan Gaspart a probar las frías aguas del Támesis como celebración de la tan ansiada primera Copa de Europa. <i>«¡Ja la tením aquí!</i> exclamaba extasiado el joven recogepelotas de 6 años antes, ahora convertido en icono del nuevo Barcelona. Pero, tanto como se había hecho esperar la esquiva amante, y tan rápido que se fue. Una fría noche de noviembre, la atractiva Orejona abandonaba el lecho del fornido y bello cruyffismo para fugarse con un desconocido, feo y pelín mugriento sujeto llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iI3497qDW18 ">“CSKA” y apellidado “de Moscú”</a>. Las dudas asaltaron al bello <i>cruyffismo</i>, pero pronto se recuperó y al año siguiente, cuarta liga mediante, se aprestó a intentar reconquistar a la chica de las orejas grandes.</p>
<p style="text-align: justify">El Barcelona estaba en el mejor momento de su historia, y cuando fue derrotado por un primo del mugriento CSKA, de nuevo la autoconfianza del cruyffismo volvió a tambalearse. Era el Dinamo de Kiev liderado por Viktor Leonenko. No era un gran equipo, no vayamos a engañarnos, no tenían casi nada<span class="pullquote_right">Si por alguna cosa se caracterizó este Barça fue por ser radical en sus concepciones</span> del gran Dinamo de décadas anteriores, ni siquiera al viejo zorro Lobanovskiy. Pero entre el frío y que la escuela soviética, aunque la URSS no existiese ya, siempre tiene calidad, se las habían ingeniado para pintarle la cara a los blaugranas en Kiev. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=z-pySmvnRGE">3-1</a>, con doblete de Leonenko, un delantero que sirvió de enlace entre los Blokhin y Belanov y los Shevchenko y Rebrov. Un Rebrov que, por cierto, fue el acompañante de Leonenko en el Camp Nou. Esta derrota, dudas mediante –el entorno-, pareció despertar a la bestia. Si por algo se caracterizó este Barça de Cruyff fue por ser un equipo radical en sus concepciones: esa defensa de tres relativamente habitual –no por defecto-, esos jugadores técnicamente dotados pero fuera de su posición habitual -Eusebio lateral…-, el desarrollo de la figura del <i>«4»</i>… y la velocidad. Sobre todo la velocidad y verticalidad del equipo. Holandés. Totalmente holandés y setentero. Y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=fKGzT8tY7Jc">en este partido</a> se vio todo elevado a la enésima potencia.</p>
<p style="text-align: justify">Cruyff salió con Zubizarreta; Ferrer, Koeman y Nadal; Bakero y Guardiola; Goikoetxea, Estebaranz, Beguiristain y Laudrup, con Romario como punta de lanza. El danés y Bakero adelantaron pronto a los catalanes, que salieron arrollando a los ucranianos, gracias a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=bAiuJiTLPIA">magnífica labor de Guardiola</a>, que realizó uno de sus mejores partidos con la camiseta blaugrana. Sin embargo, Rebrov, a la media hora, sembró de incertidumbre las gradas del coliseo barcelonista, que con el 2-1 en el entretiempo no tenía nada claro que su equipo pasase a la siguiente eliminatoria antes de la fase de grupos de la recién nacida Champions League. Porque en el formato primigenio, cosas de la UEFA, las eliminatorias iban antes de la liguilla, y luego se saltaba directamente a unas semifinales ridículas a un solo partido y en casa del equipo que liderase cada uno de los dos grupos de cuartos de final.</p>
<p style="text-align: justify">Cruyff no movió el banquillo y la jugada salió bien, pues Bakero marcó el tercer gol nada más salir del túnel de vestuarios. Con la prórroga más o menos amarrada, la entrada de Amor por Beguiristain dio más control en el medio del campo al equipo, y la remontada se materializó cuando Koeman hizo el cuarto, con 15 minutos todavía por jugarse. El Barcelona no sufrió apenas y completó un partido magnífico, quizá el cúlmen de todo ese ciclo, lo cual es decir mucho. El equipo avanzaría rondas, eliminando al Austria de Viena, el Galatasaray, Spartak y Monaco en la liguilla –al tiempo que conseguía el cuarto entorchado liguero seguido- antes de ser aplastado por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0pD4EFGQDhA">Milan de Fabio Capello</a> en la infausta final de Atenas. Menos de un año después de alcanzar la cima de su juego, el Barça de Cruyff recibía una herida que se tornaría mortal.</p>
<blockquote><p>Una de las delanteras más infravaloradas vivió su canto del cisne en una remontada histórica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El fin del Cruyffismo trajo aires de cambio a Barcelona. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xDCjsxrGy5U ">Robson y Ronaldo</a> fueron las caras visibles del Barça post-Johan. Y con ellos un plantillón. Los protagonistas duraron apenas un año, pero el equipo se mantuvo, y desarrolló un buen juego y resultados<span class="pullquote_left">Louis Van Gaal mezcló el talento de su Ajax con Pep, Figo y Rivaldo</span> bajo la guía de otro maestro de la escuela holandesa. Louis Van Gaal había recuperado la Copa de Europa para el Ajax con una generación brillante de jugadores. Muchos de ellos se reunirían con él en Barcelona y junto a Guardiola, Figo y Rivaldo amasarían dos títulos de Liga y una Copa, además de un par de fracasos en la Copa de Europa. En el año 2000, con un formato mucho más cargado de partidos, los blaugranas habían pasado sin excesivas dificultades las dos liguillas que planteaba el torneo antes de pasar a las eliminatorias. El primero de ellos, por cierto, con una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XQAHbDK3ITk ">magnífica Fiorentina</a> –Batistuta, Rui Costa, Toldo- y el tan venerado Arsenal primigenio de Arsene Wenger, que hizo poco más o menos lo que suele ser habitual en ese equipo, venerado o no: caer eliminado en cuanto se cruza con un equipo serio.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que, a pesar de una trayectoria irregular en Liga, el Barcelona había logrado plantarse en las eliminatorias por primera vez en el ciclo de Van Gaal. Y el equipo, con la delantera <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0df5jdFagJg">Rivaldo-Kluivert-Figo</a> funcionando a todo trapo, Guardiola llevando la manija –aunque ya Wenger había demostrado que con una marca al hombre era un jugador más bien limitadito-, la polivalencia de Cocu, y una defensa con Frank de Boer, Abelardo y Sergi entre otros, más la seguridad de esa agradable sorpresa que fue Hesp en la puerta, era serio candidato a ganar la Champions. El sorteo deparó al Chelsea. Un Chelsea internacional, liderado por <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=R96LPDDEpdk">Gianfranco Zola</a> y con Gianluca Vialli en el banquillo. El Chelsea de Flo y Ferrer. En Stamford Bridge, 10 minutos de locura total permitieron a los Blues ponerse con tres goles de ventaja en el marcador. Zola y el noruego Flo estaban volviendo loca a la defensa catalana. Sólo un penalti marcado por Figo permitió albergar esperanzas para la vuelta.</p>
<p style="text-align: justify">Vialli, ante un Camp Nou abarrotado y con ganas de alentar a su equipo, sacó a su medio campo más defensivo. Dennis Wise, Didier Deschamps, Jody Morris y Roberto di Matteo. Calidad y clase mundial con el francés y<span class="pullquote_right">Frente al Chelsea, Van Gaal cambió a un 3-4-3 con Rivaldo por dentro</span> el italiano, macarreo del duro con los dos ingleses. Poyet y Petrescu, dos jugadores muy importantes en el equipo se quedaron en el banquillo. Atrás estaba Ferrer, que volvía a casa, junto a Babayaro –un flan- y los rocosos Desailly y Leboeuf. Arriba, el alto y el bajito, Flo y Zola. En el Barça, por muy lejano que nos parezca ese año 2000, aparecía Puyol compartiendo zaga con De Boer, y Xavi estaba en el banquillo, esperando su oportunidad para relevar a Cocu, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HmV20n3wYxU">Guardiola</a> o Gabri. Arriba, el portugués, el holandés y el brasileño, <i>los mercenarios</i>, que todavía no era una película taquillera. El Barça <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SQ8radE27fA">salió a atacar</a>, pero el gol tempranero no llegó y eso apagó al Camp Nou. No fue hasta el minuto 24, que un rebote afortunado en una falta lanzada por Rivaldo propició el gol barcelonista y al mismo tiempo pulsó el botón de <i>switch on</i> a la caldera blaugrana. A partir de ahí, el Barça asedia buscando el segundo y el Chelsea se aplica a la destrucción en el medio del campo, terreno donde Wise y Morris se mueven como pez en el agua.</p>
<p style="text-align: justify">En el 45, cuando parecía que estaba todo listo para el descanso, una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SQ8radE27fA">jugada entre Figo y Kluivert</a> permitía al luso marcar el segundo gol. Remontada completada y ahora el Chelsea debía abrirse para intentar marcar el gol que les clasificase. Y el Barcelona, con sus tres ases enrachados, podía hacer sangre. El partido vivió su pequeño anticlímax cuando un error de Hesp permitió a Flo regatear a Puyol y marcar el 2-1 con mucha clase para un jugador tan alto y desgarbado como él. Había que ver cómo reaccionaba el Barça, y no fue hasta bien entrada la segunda parte cuando Dani entró por Zenden y lavó la cara del ataque catalán. Situándose con Kluivert en el doble nueve, fijó a los centrales y permitió que tanto el holandés, como unos Rivaldo y Figo pegadísimos a la cal se moviesen más libremente. Y cabeceó el 3-1 tras un saque de falta de Guardiola, cosa no menos importante. Ese gol espoleó al Barça, que en apenas un suspiro volvía a hacer temblar la portería del Chelsea. Esta vez con un disparo al poste de Rivaldo… fallando un penalti. Se iba a ir a un prórroga que vio a unos Blues colapsados por la fatiga, por el ambiente, por el peso del partido, y a un Barcelona que a toda costa quería pasar a semis. Los goles de Rivaldo de penalti –y expulsión de Babayaro- y Kluivert sellan una <a target="_blank" href ="http://www.myvideo.de/watch/7182521/CL_1999_2000_FC_Barcelona_5_1_FC_Chelsea_1_10">noche memorable en Barcelona</a>. Una noche de auténtica Copa de Europa. </p>
<p style="text-align: justify">Es cierto que ninguna de estas tres <i>remuntadas</i> acabó con un éxito en la mayor competición continental, pero no es menos cierto que pueden y deben servir como ejemplo a un equipo con dudas. Y además, ni Venables, ni Cruyff ni Van Gaal tenían a Messi… </p>
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		<title>MattBusby United</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Mar 2013 02:48:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[att Busby es el hombre más importante de la historia del club, porque sin él no existiría la leyenda del Manchester United y este club no seguiría siendo prestigioso tras casi 20 de años de malos resultados». No es la frase exacta, pero resume lo que decía Alex Ferguson durante su primer día en la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«M</span>att Busby es el hombre más importante de la historia del club, porque sin él no existiría la leyenda del Manchester United y este club no seguiría siendo prestigioso tras casi 20 de años de malos resultados»</i>.<span id="more-53264"></span> No es la frase exacta, pero resume lo que decía <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Alex Ferguson</a> durante su <i>primer día en la oficina</i>, el 6 de noviembre de 1986. Obviamente ni siquiera el propio Ferguson imaginaba lo que iba a conseguir en los más de 25 años posteriores a esta frase, pero lo cierto es que, a pesar de que el ex del Aberdeen es en términos de títulos el más exitoso de la historia del United, es su compatriota escocés, Busby, el que estableció a los <i>Diablos Rojos</i> como un club de referencia europea.</p>
<blockquote><p>Tras la Segunda Guerra Mundial, Busby construyó su primer equipo campeón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Matt Busby nació en Orbiston, en el condado de Lancashire, pero fue un extremo internacional escocés durante su carrera en Manchester City y Liverpool. Aún como jugador siempre mostró interés en las labores de entrenador<span class="pullquote_right">Cuando Busby llegó la situación no era buena</span> e, inmediatamente después de la guerra, le fue ofrecida la posición de asistente en el Liverpool. Sin embargo, a los 36 años, Busby prefirió irse al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=r-_ENtRW4Os">Manchester United</a> como entrenador principal. Corría febrero de 1945. Hacía casi 40 años que el United no ganaba la liga inglesa y la guerra le había puesto en una situación comprometida: su estadio de Old Trafford había sido bombardeado y completamente destruido, así que el club tuvo que trasladarse temporalmente a la casa de su vecino, en Maine Road. Las deudas, además, eran bastante altas para la época, así que Busby tenía mucho trabajo en donde poner las manos. </p>
<p style="text-align: justify">Quizá el atributo más importante del escocés fue su habilidad para entender a la gente y darle la libertad para trabajar con tranquilidad, aprovechando sus mejores cualidades. Aunque eso no significa que sus modales fuesen los más suaves y amables del mundo. Y sabía reconocer el talento, de eso no había duda. Su primer descubrimiento fue el del luego llamado <i>Busby galés</i>, Jim Murphy, ex futbolista como Busby, que se convirtió en su ayudante  y mano derecha. En Manchester, además, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PsG6RH_JWII">había buenos jugadores</a>: desde los defensores John Carey, John Aston y Allenby Chilton a los delanteros Stan Pearson, Charles Mitton y Jack Rowley. Buenos jugadores, no figuras, así que obviamente el equipo necesitaba mejorar y podía reforzarse, especialmente en el centro del campo.</p>
<p style="text-align: justify">Busby siempre insistió en buscar jugadores con un físico privilegiado, que les permitiese ayudarse mutuamente allí donde fuese necesario. No era un genio de la táctica, siempre se movió sobre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">el clásico WM</a>, pero gustaba de buscar la polivalencia en sus jugadores, tratando de que, al menos, jugasen bien en un par de posiciones. El club no tenía mucho dinero, así que un jugador que juega en dos sitios suele ser más barato que dos jugadores especialistas. Sin duda, la línea más potente del equipo era el ataque, por calidad y potencia. El equipo trataba de que la pelota llegase lo más pronto posible arriba, aprovechándose en el área de la fuerza física de sus atacantes. </p>
<p style="text-align: justify">El incansable trabajo de Busby dio sus frutos pronto. En 1947 el United fue subcampeón de liga tras el Liverpool, al igual que en 1948. Sin embargo, ese mismo año, consiguió un gran éxito derrotando al Blackpool<span class="pullquote_left">Busby buscó reclutar talento por todo el país</span> de Stanley Matthews en la final de la FA Cup por 4-2. Los buenos resultados supusieron mejores ingresos económicos y el club pudo reconstruír Old Trafford, pagar las deudas y empezar a sacar beneficios. La primera parte de la hercúlea tarea de Busby estaba completada.  A partir de entonces, organiza una extensiva red de ojeadores que peinaron Inglaterra sin descanso en busca de talento joven. Un trabajo que dio réditos casi inmediatos. En 1952 el equipo ganó la liga y para mediados de la década el incansable Busby ya había conseguido crear un verdadero gran club, reclutando y ensamblando a notables jóvenes promesas y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Q84wAAv3Z_E">jugando un fútbol alegre y ofensivo</a> que cautivaba a toda Inglaterra. </p>
<blockquote><p>«La transición necesaria cuando un equipo campeón envejece es el mayor reto de un manager».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La transición de la que hablaba el entrenador se había hecho de manera realmente suave. Los veteranos de 1948 habían ido dejando paso a jóvenes talentos llegados de todos los puntos del Reino Unido. Entre ellos estaban el centelleante extremo Bobby Charlton, el medio centro Eddie Colman, el interior David Pegg, el ariete Tommy Taylor y, sobre todos, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pr75rgusNJU">Duncan Edwards</a>. Él era, sin duda alguna, la gran figura del equipo. Centrocampista genuíno representante de lo que en la actualidad conocemos como <i>box-to-box</i>, con capacidad para poner la pelota en largo y con un físico inigualable para la época. Era además un jugador ejemplar y un líder fuerte y carismático. De él siempre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ADOqaqXjbDk">dice Sir Bobby Charlton</a> que era el único jugador ante el que se sintió inferior. Seguramente el hecho de que Edwards fuese una referencia para todos los jóvenes que llegaban al primer equipo influye en su proverbial admiración, pero esas palabras no son vacías o gratuítas, eso seguro.</p>
<p style="text-align: justify">Liderado por esta excelente camada, el United ganó las ligas del 56 y el 57, y fue sorpresivamente derrotado por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ce-RMQy3eK4">Aston Villa en la final de Copa</a> de ese año, lo que hubiese supuesto un histórico doblete. Para aquel entonces, en la Europa continental, había nacido un torneo que medía a los mejores equipos<span class="pullquote_right">La eliminatoria ante el Real Madrid en 1957, al Manchester le llegaba demasiado pronto</span> y, tras la negativa de la FA de permitir a su campeón –el Chelsea- participar en la primera edición, el United fue el primer representante inglés en la máxima competición continental. Ciertamente su actuación no defraudó, superando rondas en 1957 y desplegando un fútbol de ataque que le permitió aplastar por un global de 12-0 al Anderlecht, superar al potente campeón alemán, el Borussia Dortmund por 3-2, y que nos dio una gran eliminatoria <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kg-ad_jCPGw">contra el Athletic de Bilbao</a> –que venía de eliminar y liquidar al todopoderoso Honved de Budapest-, llegando a las semifinales. Allí se midieron al campeón, el Real Madrid, un equipo ganador, rodado y con hombres en su mejor momento. La palabra hombres, entendida de forma literal, ya que los <i>niños</i> del United fueron dominados <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JOUMjA7AF-c">en Madrid por 3-1</a> y se vieron <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=upBhZOaYTO0">0-2 en Old Trafford</a>, donde solo su pundonor les permitió rascar un empate hacia el final. No había caso en ese año 57, los blancos eran los mejores, pero el United empezaba a ser señalado como la mayor amenaza para el reinado madridista.</p>
<p style="text-align: justify">Así parecía ser en la edición del 58, cuando los chicos de Busby eliminaron al Shamrock Rovers irlandés, el Dukla de Praga checoslovaco y el poderoso Estrella Roja yugoslavo. Esperaba el potentísimo Milan en las semifinales y un hipotético reencuentro con las huestes de Di Stefano en la final de Bruselas. Nunca sucedería. En el aeropuerto de Munich, durante una escala técnica en su vuelo de vuelta a Inglaterra, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OkvmDfW_Q08">la tragedia se cernió sobre el joven grupo de Matt Busby</a>. Su avión, tras sucesivos intentos de despegue, se estrelló en la pista del aeródromo bávaro matando a 8 de los jugadores del club y a 3 miembros del cuerpo técnico –además de 8 periodistas- y dejando gravemente heridos, entre otros, a Harry Gregg –el portero titular-, Charlton y el propio Matt Busby. </p>
<p style="text-align: justify">Geoff Bent, Roger Byrne, Eddie Colman, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor y Liam Whelan murieron en el accidente. El gran Duncan Edwards sufrió una agonía de gigante que tuvo en vilo a toda la Europa futbolística durante 15 largos días. Nadie quería creerlo, todos confiaban en su formidable fuerza física para salir de ese trago. Pero no pudo ser, y el fútbol británico perdió a su mayor talento. Además, Jackie Blanchflower y Johnny Berry nunca más volvieron a jugar, mientras que Gregg, Charlton, Viollet, Foulkes, Morgans, Scanlon y Wood pasaron por recuperaciones más o menos largas.</p>
<p style="text-align: justify">Sin saber el trágico destino de su equipo, el propio Matt Busby <a target="_blank" href ="http://www.elperiodico.com/es/noticias/deportes/20080206/tragico-6-f-del-manchester/print-16902.shtml">se debatió entre la vida y la muerte</a>, sufrió varias operaciones quirúrgicas y hasta recibió dos veces la extremaunción. Eso no le impidió mandar un emotivo mensaje radiado a todo Old Trafford desde Munich, pidiendo unión y apoyo a todos los estamentos del club y negándose a retirar al equipo de las competiciones. Los chavales y los supervivientes que fuesen recuperándose afrontarían la ardua tarea de mantener al club con vida.</p>
<blockquote><p>Ante la desgracia, llegó el aleteo del ave fénix.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Decía Busby que la tarea más difícil para un entrenador era afrontar la necesaria transición cuando un equipo campeón envejecía, basta imaginar lo difícil que puede llegar a ser cuando ese equipo campeón, aún mejorando cada día, te es arrebatado por una desgracia como la que aconteció en Munich.</p>
<p style="text-align: justify">El único alivio que el destino concedió al United fue el hecho de que el asistente de Busby, Jim Murphy, no estaba  en el avión en Munich, sino entrenando a la selección galesa. Durante la larga convalecencia de Busby<span class="pullquote_left">Durante la transición, Jim Murphy fue clave</span>, él lideró al equipo. Juntó a los mejores juveniles del club, unos niños a los que convirtió en hombres, firmó algunos jugadores –Ernie Taylor, Stan Crowther- y fue, poco a poco, recuperando a los supervivientes de Munich. Harry Gregg, el atlético y fornido portero norirlandés fue el primero en incorporarse –incluso había sacado fuerzas para rescatar a unos cuantos pasajeros entre el amasijo de hierros del avión en Munich-, y poco después el defensor Bill Foulkes y también Charlton volvieron. Increíblemente, este equipo de retales <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Oi0vi76zWso">llegó a la final de Copa</a>, aunque fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=13prB-g5fDU">derrotado</a> por el Bolton Wanderers de Nat Lofthouse. </p>
<p style="text-align: justify">La siguiente temporada fue increíble. Con Charlton, Viollet y Scanlon recuperados para el fútbol, reforzó al equipo con el fichaje de Albert Quixall, del Sheffield Wednesday, el golden boy de la época y firmó al mejor internacional inglés amateur: el profesor Warren Bradley. Era sin duda una combinación extrañísima, pero para sorpresa de muchos, el equipo fue subcampeón de liga, tras los Wolves. Charlton, además, jugando en una posición cada vez más centrada, marcó 29 goles, su mejor registro en toda su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de un decepcionante noveno puesto el año siguiente, el equipo siguió jugando el fútbol de ataque que había sido siempre el sello de Busby como entrenador, con Dennis Viollet marcando 32 goles, cifra que durante muchos años ha sido record del club. Este equipo jugaba con una velocidad y una pasión -tratando de igualar a aquel anterior a Munich-<span class="pullquote_right">Busby mantuvo la esencia ofensiva de su Manchester previo al trágico accidente</span>, que era casi dolorosa de ver para su afición. Fue una temporada mediocre en resultados, pero rica en emociones en Old Trafford. El United era, en este momento, demasiado irregular para ganar la liga, pero Busby, ya recuperado, seguía siendo el mismo manager ambicioso de siempre, y se movía en el mercado como pez en el agua. Antes de pegar el verdadero golpe de efecto, compró la fuerza de Maurice Setters y la habilidad de David Herd, del Arsenal. Nada comparado con el hecho de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mHGsqQvJ_xo">traerse desde Turín a Denis Law</a> pagando 115 mil libras. El volcánico ex atacante del City no se adaptó a la Serie A y estaba encantado de volver a Inglaterra. Con el fichaje del lateral Pat Crerand, Busby completó el armazón de un equipo campeón. Así que en ese 1963 los <i>Diablos Rojos</i> volvieron a la senda del triunfo. Y fue en la Copa, tras batir al Leicester, donde los fantasmas de Munich comenzaron a difuminarse. Habían pasado cinco años. </p>
<blockquote><p>Tras recuperar el sabor de la victoria, el United enfiló el objetivo europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante esta época, a pesar de que Busby peinaba el mercado con mucho acierto, los jóvenes fenómenos no dejaban de surgir de los equipos inferiores del club. Johnny Giles y Nobby Stiles comenzaron poco a poco a ser habituales en el primer equipo, que ya contaba con una rotación muy respetable. Es cierto que el irlandés salió poco después rumbo a Leeds para convertirse en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2NTObP0WON0">leyenda del equipo de Don Revie</a> y en referencia del fútbol británico por más de una década, pero el pequeño inglés, criado en un negocio de pompas fúnebres y que jugaba sin sus dientes frontales postizos, se convirtió en la amalgama que mantenía unido el centro del campo. Sería un mito del club y también de la selección inglesa.</p>
<p style="text-align: justify">Por si no fuera poco, la aparición de <i>un pequeño genio encontrado en Belfast</i>, George Best, causó sensación y dio lugar al triunvirato que formaría junto a Charlton y Law. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=y4iBYiAoEy0"><i>Santísima Trinidad</i></a>, una línea que llegaría<span class="pullquote_left">Charlton, Denis Law y George Best disiparon totos los fantasmas</span> a acumular tres Balones de Oro. Fue esta formidable combinación de ataque, con el inglés partiendo desde más atrás, el norirlandés en ambas bandas y el escocés en el centro la que disipó todos los fantasmas de Munich. Los tres, cada uno en su estilo, honraban el legado de los <i>Busby Babes</i>. Best convirtiéndose en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eViPwPpt6xA">figura de culto y en estrella pop</a>, Charlton con su casi corinthiano –referente a los inmaculados amateurs Corinthians de principio de siglo- estilo, un caballero en el terreno de juego, para contrastar con el diabólico y fiero estilo de Denis Law, un auténtico depredador. Con todo este potencial era cuestión de tiempo que el United comenzase a mirar a Europa, hacia el objetivo que una vez se habían marcado los chavales de Busby y a los que el destino robó incluso la posibilidad de luchar por él.</p>
<p style="text-align: justify">Era cuestión de tiempo, como decimos, y así cayeron dos ligas más, las primeras tras el Desastre, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DDQEpXHmHDA">en 1965 y 1967</a>. Y en 1968, diez años después de aquella nevada tarde de Munich<span class="pullquote_right">Con un gol de Faulkes, el United derrotó al Real Madrid en el 68</span>, el mismo destino que nubló las ilusiones de todos los mancunianos, les había situado ante el Real Madrid en las semifinales de la Copa de Europa. No era el gran Real Madrid de los 50, pero era una nueva generación que ya había sido campeona de Europa en 1966 y que buscaba un segundo entornchado. Y aún estaba el eterno Gento, que había peleado contra los Busby Babes en 1957. Y con él, el elegante Velázquez, exquisito número 10 y el maravilloso Amancio, un extremo de talla mundial. La eliminatoria fue de poder a poder, y, aunque el United salió indemne de la ida en Old Trafford gracias al gol de Best, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zXImi89BLiI">la vuelta en el Bernabeu</a> se le hizo muy larga. Tanto que, a 20 minutos del final estaba más que eliminado. Sólo un arreón en el último tramo de encuentro les permitió salvar la clasificación. Clasificación lograda, quizá por justicia poética, gracias al gol de uno de los Busby Babes, Bill Foulkes. </p>
<p style="text-align: justify">Poco después llegó el climax de esta historia iniciada en un aeropuerto de Baviera, el momento donde la tristeza y la alegría se entremezclaron en los rostros de toda la familia del Manchester United cuando el equipo superó al Benfica en la prórroga de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B-miJBBb5eA">la final por 4-1</a>. Bobby Charlton y George Best habían sido los heroes goleadores, pero también debemos destacar la inconmensurable parada del joven portero Alex Stepney en un mano a mano ante el poderoso Eusebio a pocos instantes del final de los 90 minutos. Recibió un cañonazo de la <i>Pantera Negra</i> sin dar rebote, llevando a su equipo a un tiempo extra que lo coronaría campeón. Imposible imaginar mejor tributo a aquellos que dejaron su vida en el intento que las imágenes de Charlton, Foulkes y Busby abrazados en torno al Grial que, diez años antes, habían comenzado a buscar. </p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 4</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Nov 2012 02:55:25 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>lfredo Di Stefano, el Real Madrid y la Copa de Europa tuvieron la suerte de cruzar sus caminos en el momento oportuno. El máximo torneo continental <a target="_blank" href ="http://www.facebook.com/ecosdelbalon/timeline/story?ut=32&#038;wstart=-428691600&#038;wend=-426099601&#038;hash=242620819180811&#038;pagefilter=3&#038;ustart=1">arrancaría en 1956</a>, para gloria de todos.<span id="more-33113"></span> El histórico conjunto blanco, liderado por el mejor jugador de la década de los 50, <i>la Saeta Rubia</i>, se impuso en las cuatro primeras ediciones de la competición. Sin embargo, eso no fue suficiente para el campeón español, que iba a dejar lo mejor para la edición de 1960. En la final se enfrentaban Real Madrid y Eintracht de Frankfurt. El resultado fue concluyente: 7-3, con 4 goles de Puskas y 3 de Di Stefano. El partido ha sido considerado por muchos especialistas como la mejor final de la historia.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/FGyVTRicZPE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Manchester United y Benfica alcanzaban la 13ª final de la Copa de Europa, que tendría lugar en el mítico estadio de Wembley ante cien mil espectadores. La década de los 60 había sido más que prolífica para el club portugués, campeón en 1961 y 1962 y subcampeón en 1963 y 1965, de la mano de su gran crack, Eusebio. Para el United, era su momento. Los de Old Trafford disponían de la principal estrella inglesa, Bobby Charlton, y de la sensación del momento, el norirlandés George Best, uno de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qs6WTt7atic">más virtuosos regateadores</a> que dio el fútbol. Los 90 minutos reglamentarios terminaron con empate a 1, pero dos goles en apenas un minuto rompían la igualdad, para que Charlton cerrase posteriormente con el definitivo 4-1.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/y39cuqE18jE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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