Gary Neville sabe dónde está. Pese a las diferencias idiomáticas, culturales y futbolísticas que le separan del contexto valencianista, el técnico inglés logra transmitir una sensación de plena consciencia siempre que se pone delante de los micrófonos. Sus ruedas de prensa, desde la primera hasta la última, parecen separarle por completo de lo que es entendido como el ejemplo de lo difícil que es para un inglés entrenar en el fútbol español, escenificado en la figura de un David Moyes que no aprendió castellano, no entendió la Liga BBVA y no consiguió transmitir su idea a la Real Sociedad.
Al contrario que el escocés, «King» Neville ha hecho por acercarse y tratar de empatizar con todo lo que rodea al Valencia Club de Fútbol. Son muchos los gestos, las palabras y las declaraciones que así lo demuestran, pero quizás fue en la última rueda de prensa donde esto más se evidenció. Su equipo había empatado ante el Rayo Vallecano gracias a un gol en los últimos minutos de Alcácer, pero ni siquiera el 2-2 pudo enjuagar la decepción que sentía Mestalla. El Valencia había jugado mal, muy mal. Rematadamente mal. Tuvo problemas para sacar la pelota, convirtió a Jozabed en un mediapunta de Champions y solo a través de los errores ajenos consiguió crear peligro. Y Gary, tan decepcionado como su afición, reaccionó como uno más: «Lo de la primera parte es difícil de explicar. Hemos tenido un rendimiento muy decepcionante. El fútbol es un juego en el que hay que ganar, pero uno también tiene que divertirse y expresarse en el campo. En la primera mitad no hemos hecho nada de esto, aunque luego en la segunda hayamos reaccionado otra vez. […] Hay que corregir esto inmediatamente».
Gary Neville aún no ha dado con la tecla táctica.
El Valencia de Neville sigue sin tener un rumboEl balance en Liga BBVA del Valencia de Neville no engaña: 4 empates y 2 derrotas en 6 encuentros. Guarismos pobres, pero totalmente consecuentes con los problemas futbolísticos que viene atravesando el conjunto che desde los últimos dos meses con Nuno Espírito Santo. Porque aunque Gary lo está intentando y ha ajustado determinados aspectos, los defectos del Valencia siguen siendo los mismos que en otoño. La reubicación de Dani Parejo al mediocentro no ha ayudado a mejorar la salida de balón ni tampoco le ha conectado con el juego. Además, la transición defensiva se ha resentido todavía más y, unido a los problemas que tiene el equipo para quedar ordenado en campo propio, se ha terminado llevando por delante a Abdennour. Ni siquiera la entrada de Barragán en el lateral y la presencia, en ocasiones, de Cancelo por delante ha juntado al equipo. El Valencia sigue siendo un conjunto que no encuentra la forma de unir a sus once futbolistas, ni aunque fuera al estilo «futbolín» por el que suelen optar muchos técnicos en situaciones similares. Ni en defensa ni sobre todo en ataque, donde la ausencia de Sofiane Feghouli ha destapado la ausencia total de automatismos, ideas e incluso de química entre los atacantes.
Prueba y error. Prueba y error. Y ningún acierto.
De momento no hay receta para tanto problemaY aquí es dónde hay que tirar la reflexión global: ¿por qué Gary no está encontrado el planteamiento que consiga vertebrar, aunque sea mínimamente, a su equipo sobre el campo? ¿Y por qué Nuno no logró levantar a los suyos cuando se cayó su idea inicial? Ambos técnicos han probado mil y una combinaciones en el centro del campo, han alternado las parejas de extremos, han apostado por meter a dos puntas a la vez… Y nada. Los problemas heredados del técnico luso siguen sometiendo y trastocando cada prueba del inglés. Da igual que sea con el 4-1-4-1 habitual, con el 3-5-2 que dibujó en el Madrigal o con el 4-2-4 que vimos en Anoeta -el esquema que más potencial dejó entrever por el aprovechamiento que hacía de sus atacantes-, porque la manta es tan corta que, como mucho, Neville ha conseguido taparse un pie. Por tanto, quizás no haya que centrarse tanto en la apuesta de juego concreta que realiza el técnico, como en la falta de cintura y adaptación que viene demostrando la plantilla ante los cambios.
Porque la suma de perfiles similares pero no complementarios entre sí, la presencia de mucho futbolista por hacer y la ausencia de ciertos roles primero acortó las opciones de Nuno, y ahora parece hacer lo propio con un Gary Neville que está como hace 50 días. Esto, ojo, no quiere decir que falte calidad. La plantilla del Valencia ya demostró el año pasado que podía practicar un muy buen fútbol que fuera competitivo ante cualquier equipo. El tema es que, hasta la fecha, sólo lo ha demostrado de esa manera. El resto, sombras.






@DavidLeonRon 19 enero, 2016
"Por tanto, quizás no haya que centrarse tanto en la apuesta de juego concreta que realiza el técnico, como en la falta de cintura y adaptación que viene demostrando la plantilla ante los cambios"
Así me parece. Cuando un técnico intenta todo y no le sale y llega otro y tampoco, es que el plantel ha entrado en depresión competitiva. Pero cuidado, el Valencia está terriblemente vivo en Copa y Europa League. Le quedan objetivos factibles e ilusionantes. No pueden desconectar de nada.