Se cumplen 31 años desde el último título del Athletic Club, y ésta será la tercera Final en seis cursos que dispute contra el Barcelona. Si algún factor correrá a favor de Valverde, ése será el de la ilusión. Con frecuencia, en fútbol, la ilusión se traduce en presión e intensidad, como ya sucedió cuando el Barça visitó San Mamés en esta Liga 14/15. Y lo que procede señalar radica en que dicho marco dio pie a uno de los mejores encuentros completados por los azulgranas con Luis Enrique en el banquillo. Se vio una exhibición.
Busquets lía al Athletic ClubDentro del alto nivel general, las piezas claves fueron Messi (como siempre) y, lo interesante, Busquets. El mediocentro de Badia no destaca ni por su creatividad ni por su dirección, pero sí por su capacidad para no perder el balón. Ya sea mediante el pase o mediante regates cortos, Busquets consigue eludir entradas o acosos con una fiabilidad que pocos igualan. De ahí que sea una herramienta tan eficaz frente a las presiones a todo campo. El mejor Busquets de «la era Lucho» emergió siempre ante presiones físicas y, salvo sorpresa, así seguirá siendo.
Cuando se supera una presión, se encuentra un desorden táctico.
El motivo estriba en que el objetivo de una presión es el robo de balón, y se trata de alcanzar de manera radical. Quien presiona tiende a descuidar la distancia entre líneas y también la espalda de su defensa, lo cual le deja en una posición táctica desfavorable si su adversario logra saltarse la acometida. Cuando Busquets lo consigue, lo único que le queda por hacer es dar un pase rápido y tenso. El destino del mismo, la decisión de a dónde pasar, no importa. Cualquier receptor controla en ventaja. Y técnicamente, como ejecutor, Busquets sí brilla.
Mikel Rico es el recurso vascoSi Valverde persiste en su idea de presionar arriba, cuenta con dos piezas maestras que pueden darle algo de juego. La principal, por supuesto, es Mikel Rico. Bien como segundo pivote en un 4-2-3-1, como interior en un 4-1-4-1 o incluso como mediapunta en el primer esquema nombrado. Aunque Busquets se presente como un escapista virtuoso, Mikel podría ponerle en problemas, pues su nivel como carcelero no le desmerece. Luego existe una variante poco probada pero a su vez interesante que podría rondar la mente del míster: Rico en banda izquierda. Busquets suele inclinarse hacia ese lado y allí se asocia con Alves y Messi, hilando el principal circuito de salida azulgrana. Una función parecida a Rico en el costado izquierdo podría realizar Iñaki Williams. Defensivamente, pese a su intensidad, no mantendría la competitividad, pero en ataque daría más vuelo, porque aspiraría a pillar la espalda de Alves y sacar del área a Piqué en alguna ocasión. Con lo que ello implicaría: Aduriz en zona de remate sin Gerard sobre él.
El FC Barcelona tiene la ventaja técnica, táctica y estratégica.
Estamos ante una Final teóricamente dispar en la que el Barcelona no sólo goza de superioridad individual y colectiva, sino también de unas cualidades específicas que reaccionan de maravilla al plan más diferencial del que dispone Valverde. Cuesta vislumbrar equidad. Sin embargo, la propia magia de un último partido, unida al hecho de que un gran entrenador lleve un mes encerrado en su despacho buscando algún ajuste de supervivencia, nos impulsa a no descartar nada. Será cuestión de sentarse y disfrutar. Habrá razones para ello. Es la Copa.






iltuliponero 30 mayo, 2015
Gran artículo para valorar realmente a Busquets, que se habla muy poco de él y su función es totalmente determinante en partidos grandes para el Barça.