Un Deportivo valiente y ordenado en su centro del campo, pero que se automutiló con una endeble defensa de su área y un plan poco práctico en la de Casillas, bastó para, en todo un Bernabéu, afearle el día al Madrid. No era uno fácil para el líder. Venía de la goleada del Calderón y no hay equipo que muestre confianza tras sufrir un revés semejante. Mostró los síntomas típicos de las depres futboleras: falta de movimiento en sus medios para no perder equilibrio, gestos técnicos facilones para no extraviar el esférico… en definitiva, ese estado de ánimo que lleva a los cracks a dejar de intentar jugadas difíciles y que, por tanto, lima lo que les aleja de sus rivales modestos. No contentos con su grave crisis de alegría, sumaron errores tácticos.
Illara nunca ha estado tan grisEl Madrid, fundamentalmente, se quedó corto de juego entre líneas. Donde otrora metía a James, Bale, Benzema y un Ronaldo en estado de gracia, ayer sólo contó con un Cristiano plomizo. Esto se debió a dos razones, siendo la primera la parcela de Isco. La medular blanca fue formada por Kroos de mediocentro, Illarra de interior derecho y el malagueño en el izquierdo. En el esquema blanco, que desde el pasado 20 de septiembre de 2014 hasta ayer siempre ha sido el mismo, sin cambio, con independencia de quiénes fuesen sus once representantes, otorga al interior derecho un rol de falso segundo pivote y al izquierdo uno de falso mediapunta. O sea, la mano diestra de Kroos le ayuda a llevar el balón arriba y la izquierda le permite asentarlo en dicho lugar. Isco, por su estilo, tiende a bajar para recoger la bola, lo cual, con respecto a James, se traduce en una pérdida de actividad en tres cuartos que el Madrid compensaba dando más vuelo a Modric para que el croata llegase más arriba. Pero Illarra no es Modric. Ahora mismo, ni siquiera es Illarra. El vasco no sólo no daba el paso al frente para corregir el tic de Isco, sino que, estando abajo, no aportaba nada en salida de balón, sirviéndole al malagueño la excusa perfecta para saltarse el sistema y bajar a hacer de cartero. Kroos, cuyo gran déficit radica en la lentitud gestual, tenía los espacios cerrados por obra y gracia de sus propios socios. No sufrió porque el Dépor fue blando, pero tampoco pudo fluir.
Cristiano Ronaldo sí entendió el partido, pero no pudo corregirlo.
Con la recta de tres centrocampistas aplatanando el sistema, sólo quedaba el tridente ofensivo (BBC) para romper la rigidez, crear líneas de pase diagonal y favorecer la circulación útil de la pelota. Benzema y Ronaldo son especialistas en la labor, pero ninguno respondió por motivos desiguales. En lo referido al francés, por falta de participación. Se le vio poco. En cuanto al luso, careció de precisión. Su lectura sí era correcta, construía el puente, dibujaba una nueva altura, y gracias a esa posición el Madrid completó algunos de sus mejores ataques, pero técnicamente estuvo poco grácil. Tanto que acabó saliéndose del partido.
¿Y Bale? Resulta difícil contestar esta pregunta. Gareth, tan ajeno como suele al mundo que le rodea, no parecía ni triste ni cohibido, quería participar y hacerlo a lo grande. Buscó con frecuencia el uno contra uno y no se frenó cuando fue defendido por dos hombres. Y como para él querer casi siempre es poder, en lo individual realizó un primer tiempo fantástico. Creó media decena de goles, aunque entre Fabricio y sus compañeros echasen a perder cuatro. O sea, no se le puede criticar, ganó el partido. Pero en lo táctico, no cumplió con la función que el sistema le reserva. Fue demasiado extremo, y eso para el sistema del Madrid no es lo ideal. Si Isco no renuncia a parte de su juego en beneficio del colectivo y Bale actúa más como ayer que como por ejemplo ante la Real Sociedad, quizá debiera Ancelotti desligarse del Sistema de los dos Puentes y diseñar algo que se adapte mejor al juego de este par. Aunque por ahora no parece ni contemplarlo. Confía en el efecto sanador del tiempo; en que Modric ponga de acuerdo a los once otra vez y en que Cristiano recupere la chispa y compense con su lectura y constancia lo que el resto deje de hacer en cada reto en concreto. Además, cambiar algo en función de Bale sería arriesgado. Ni siquiera él sabe si contra el Schalke tenderá a ser «7» como ayer, «10» como frente a Moyes o «9» como contra Paco. Pero nada de esto quita que, desde el día de Córdoba, cualquiera pueda torcer a su Real.






Ricardo 15 febrero, 2015
Victoria gris del Madrid. Los últimos partidos del Real Madrid han sido bastante irregulares, con fases -aunque pocas en general- de buen juego hasta el desastre en el Calderón. Creo que les va a pesar al Madrid la falta de rotaciones de su plantilla, las lesiones y la incognita que supone el regreso de jugadores vitales para el Madrid (Modric, Pepe, Ramos, James…). No es lo mismo lesionarse en Octubre para volver en Diciembre-Enero que lesionarte hasta marzo/abril.
Hablando de lesiones, y quizás me adelanto para lo del martes pero el Shalke al parecer con varias bajas. Una pena, la eliminatoria hubiera sido un tets interesante si Di Matteo hace uno de sus planteamientos ultradefensivos.