Hay un jugador en la capital del sur que funciona como cuentan los cuentos sobre Andalucía. Su rendimiento es imprevisible y cualquier variable lo condiciona, desde el parte atmosférico al ruido que pudo haber provocado la bebé de su vecino cuatro noches antes del partido. Ningún técnico ha dado con la fórmula para controlar su nivel o motivación, y tampoco hay ciudad que represente para él el hogar que potencie su fútbol. Ahora bien, cuando José Antonio Reyes juega a tope, en el Sánchez Pizjuán no se ve otra cosa igual. Y llevaba dos partidos de factura notable antes del parón navideño. A ver hoy.
Su competición parecía la U.E.L.En este curso Reyes ha alternado las dos bandas en el 4-2-3-1 de Emery. En principio, su competición estaba llamada a ser la UEFA Europa League, donde compartía once inicial con Gerard Deulofeu, lo que le mandaba a la izquierda y le hacía jugar como extremo puro, como con Caparrós y Wenger al principio de su carrera; y aunque no era un desastre, resultaba improductivo, quizás debido al perfil de delantero centro que solía acompañarle. Aspas o Gameiro fueron la punta sevillista en aquellos partidos; dos arietes que, en apariencia, carecen del don para el remate que requiere un sistema que pone a Reyes y Deulofeu como extremos a pie natural. Y así hasta la cita 4, ante el Standard de Lieja.
Su exhibición contra el Standard cambió su estatus.
Los belgas, entre quienes destacó mucho un joven congoleño llamado Paul-José M’Poku, fueron el primer equipo contra el que Reyes avisó de que tenía ganas de decir cosas. Se despegó de su cal de origen, bajó a quitarle la pelota a sus mediocentros y capitaneó cada ofensiva hispalense llegando incluso a anotar un gol sensacional. La iniciativa que mostró el utrerano encendió la bombilla a su entrenador, que ya en aquel momento se daba cuenta de que su gran apuesta creativa, Denis Suárez, no estaba (no está) cumpliendo con lo que prometió en la pretemporada. Sin sacrificar al gallego, empezó a alinearlos juntos.
Y como decíamos, en los dos últimos partidos Reyes -en la derecha- ha sido el as del Sevilla. Es que es muy bueno. Si él no está, ninguno de sus compañeros se postula como una alternativa constante ni para crear ni para desbordar, y él contra el Eibar -un hueso- hizo las dos cosas a la vez. Dicho esto, no sirvió para que el equipo mejorase su fútbol. Su alrededor (Denis, Vitolo y Bacca) no jugó especialmente bien, sino más bien justo lo contrario. Sin ánimo de echarle la culpa a una supuesta incompatibilidad con José Antonio, sí hay que apuntar que el Sevilla más fuerte se vio con Aleix Vidal en su lugar, y que el catalán basaba sus actuaciones en el equilibrio táctico, mandando el grueso del fútbol al sector izquierdo, donde se reunían Vitolo y Denis. Con Reyes, la pelota está en Reyes. En cualquiera de los casos, si el genio vuelve de la Navidad tan inspirado como se fue (…), los que deberán reajustarse serán los otros, que, por otro lado, y se insiste, ya habían bajado bastante su nivel antes de que él apareciera en escena.






hola 3 enero, 2015
"La perla". Veremos con que nivel arranca este 2015 y si Unai le da la confianza de ser titular.