Johan Cruyff solía decir que «el fútbol es un juego de errores». Para él se «trataba de minimizarlos» y así «el más listo terminaría ganando». Desde luego, tiene sentido. Sólo hay que observar quien lidera la clasificación en estos momentos y quien la cierra. La teoría dicta, por tanto, que los conjuntos que cometen más errores estarán destinados a ocupar la parte baja de la tabla, hecho que se ha venido cumpliendo con puntualidad en las últimas campañas. Así descendieron el Racing de Santander y Sporting de Gijón en la 11/12 o el Zaragoza, el Mallorca y el Deportivo de la Coruña la pasada temporada; equipos con multitud de imprecisiones, errores individuales y desajustes colectivos. Sin embargo, este curso, hay un ejemplo que rebate la sentencia de Johan: el Elche de Fran Escribá.
Los de Escribá se están complicado la temporada.
Es el 9º equipo menos goleadoY no siempre fue así. De hecho, el conjunto ilicitano regresó a la Primera División siendo un modelo de cómo minimizar los errores te conduce al éxito de forma directa. Escribá creó una roca sólida, pétrea y uniforme que, sin excentricidades, logró un ritmo de puntuación elevadísimo. Su idea no cambió con el ascenso y el Elche sigue concediendo lo mínimo, cómo demostró recientemente en el Calderón o cómo confirma el dato de que es el noveno equipo menos goleado, pero ahora mismo atraviesa una situación ciertamente delicada. ¿Por qué? Evidentemente porque, aunque prácticamente no tiene errores (con Manu Herrera y Sapunaru como excepciones puntuales), tampoco tiene opción de propiciar ni de rentabilizar los del contrario.
Pero le cuesta mucho marcarUn hecho que, por ejemplo, le diferencia de la Unión Deportiva Levante de Juan Ignacio Martínez o de Joaquín Caparrós. Sus partidos son parecidos porque suceden muy poquitas cosas, pero cuando tienen oportunidad ponen de cara el choque. Y el 1-0, en su caso, muchas veces es definitivo. Esta falta de gol, que le ha llevado a ser el menos realizador de la Liga, es un problema colectivo e individual. El Elche, plantado normalmente en un 4-4-2 o en un 4-3-3 como variante, involucra pocos hombres en el ataque. Le cuesta mover el balón rápido, no genera ventajas y, después, no termina de ocupar bien el área. Y, cuando lo logra, ni Coro, ni Boakye, ni Manu del Moral ni Cristian Herrera son ninguna garantía ni certeza. Ni estando ellos, ni llegando Gil o Fidel. La jugada sólo huele a gol si el balón está en la zurda de un Edu Albácar, su lateral izquierdo, que lleva lesionado los dos últimos meses.
El calendario que deben afrontar no es nada fácil.
Con todo esto, el Elche de los pocos errores pero aún menos aciertos, debe afrontar tres finales en un contexto no muy favorable. Tiene un colchón de tres puntos, que podría ser de sólo uno si el Pucela gana al Real Madrid el partido aplazado, pero su calendario no parece nada propicio. Visitar La Rosaleda, recibir al Barcelona y acudir al Pizjuán en la última jornada son retos complicados. Lo serían para cualquiera, pero para los de Escribá lo son más. De ahí que parezca lejano, lo que en realidad no lo está tanto. ¿Cómo conseguirán esos 2/3 puntos que, en teoría, necesitan? Pues Cruyff ya lo decía: «con el más listo». Y para fortuna de Fran Escribá, Edu Albácar ha viajado a Málaga.






javimgol 3 mayo, 2014
Si el Elche no gana hoy, no me salen las cuentas. Los dos últimos partidos serán difíciles y 36-37 puntos no parecen suficientes.