La primera noticia fue que Simeone no haría rotación alguna. No apuntamos el once del inicio porque ya es cultura balompédica popular. Desde ahí se nos vino una lúcida película de acciones y reacciones, las del Lucho lentas y las del Cholo menos, que pusieron los cimientos de un partido mañanero francamente entretenido. Tras 7 jornadas fáciles, el Celta asustó al Atleti; si bien desde el 0 al 45, antes de sufrir, los rojiblancos habían palpado el techo de su ataque estático.
Cholo atacó lo peor del CeltaFilipe Luis y Juanfran Torres fueron los protagonistas de un arranque marcado por la energía de Diego Pablo The Boss. Los épicos triunfos en Oporto y Concha Espina podían haber creado un clima de euforia relajante -en el fútbol existe esa euforia- que les hubiera vendido ante un rival modesto pero bueno y necesitado; pero nanai, eso a éstos no les pasa: Koke y Arda jugaron cerrados para cargar el remate y dominar los rebotes mientras los carrileros subían como trenes ágiles, superaban en 1 por 1 a Mallo y Toni -qué frágil Toni- y centraban con veneno. Una exhibición atlética. Es lo que tiene poseer laterales con capacidad de desborde individual.
Simeone: «Hicimos el mejor tiempo desde que estoy en el equipo».
Rafinha, Nolito y Toni, un dolorLa segunda parte empezó 1-0. Fue increíble, fue fútbol. Y fue el principio de una reacción gallega tan creativa como vistosa. Lo más importante fue que entró Nolito, que empujó a Krohn-Dehli desde la izquierda a la derecha y que Rafinha, abrasado en el primer tiempo por Filipe como extremo derecho, pasó al carril central. El hermano de Thiago no tiene su finura pero es bastante fino, y bien que aprovechó que el Atleti tuvo retrasar a su Koke-Arda porque estaba cansado. Desde su sitio, Rafinha mandó. Movió y movió hasta encontrar a Nolito, que demostró que Juanfran no es una pieza defensiva tan fiable. Con Torres eliminado, Toni, el lateral izquierdo, entraba libre y con alma. Pero sin precisión. Faltó un toque.
Antes dijimos Torres para no tirar de redundancia y para poneros una trampa, porque iba por Juanfran pero podía ir por Óliver. El niño tiene un manejo de balón que ni Arda Turan emula, su técnica es única en la plantilla colchonera, pero su biotipo representa todo aquéllo que no es nada propio del gran Atlético de Simeone. En un equipo donde hasta la súper estrella tiene un rol defensivo de importacia, que Óliver, pese a intentarlo, no sume nada sin balón es algo que se paga en exceso. Puede que, si somos quisquillosos, esto sí deba ir a la cuenta negativa del Cholo: ante algún reto de la temporada va a necesitar la creatividad del nene mágico, y entonces sí tendrá que disponer de un sistema que le permita ser consistente con él en el campo.
Es por ponerle una pega.
Cebolla tuvo que entrar porque Toni estaba comiéndose a Óliver.
El caso es que el Atlético de Madrid de Diego Pablo gana incluso tras sufrir, incluso cuando hace méritos para ir 3-0 y se ve ganando por un solo gol. Hasta cuando rotar con tan poca frecuencia le afecta al físico. Diego Costa, peligrosísimo sin espacios y monumental en un segundo tiempo de ataque solitario y aventurero, fue la constante que le dio la vida cuando se le apagaba. En el otro lado, Luis Enrique se iría triste pero con esperanza. El Celta tiene calidad y fue capaz de demostrarla ante el peor de los adversarios posibles. El plantel vigués empieza a entender e interpretar al fuerte Lucho asturiano. Son muy interesantes.






Pablo 7 octubre, 2013
La GRAN duda: Hasta dónde le dura la nafta a este equipo?