El partido de ida de una eliminatoria es el gran mentiroso del fútbol. Sus resultados muy pocas veces te dicen la verdad a la cara. Pongamos como ejemplo el 0-1, victoria del visitante. Las casas de apuestas bajan las cuotas para la clasificación final del derrotado hasta extremos ridículos, cuando este solo necesita ganar. Qué decir del 0-0 fuera de tu estadio, poco menos que una certeza de angustia. No será tan difícil si no te pudieron marcar un gol en su propio feudo… Pues no. El Celta aterriza en Madrid con un 2-1 favorable. Los blancos solo tienen que vencer 1-0 a los vigueses para pasar. Suena sencillo. Los gallegos, sin embargo, no se sentirán eliminados hasta el tercer tanto. En este vaivén de pensamientos y mentirijillas, esta noche hay cita guapa en el Bernabéu.
Tiremos de precedentes. En el choque de Liga, Paco Herrera optó por reforzar el centro del campo metiendo a Bustos junto a Oubiña, adelantando así a Alex LópezEl Celta debe priorizar hoy el ataque ante la defensa hasta la mediapunta. La decisión carga con una lectura claramente defensiva y desde luego respetable en aquel contexto. Si Cristiano no hubiera anotado en Balaídos quizás estaríamos ante el planteamiento ideal. Pero el Celta debe enchufar. El enfoque vigués ha de girar en torno al gol antes que pensar en la protección, y eso pasa por no perjudicar a Iago Aspas, demasiado aislado en el duelo de octubre. Alex López otorgó cierta pausa recibiendo en tres cuartos, pero al conjunto celeste le faltó agresividad y el apoyo alternativo que ofrece el segundo punta, casi siempre Mario Bermejo. Además, los celtiñas sufrieron saliendo desde atrás, sin la posibilidad del balón directo. El contragolpe desata el potencial máximo del colectivo, y para ello son indispensables los dos delanteros. Las palabras de Herrera en la rueda de prensa previa parecen venir a confirmarlo; el Celta mantendrá su recién nacido 4-3-1-2.
La nueva formación tiene como virtud unos interiores muy abiertos de inicio, lo que facilita sacar la pelota a un mecanismo que dependía en exceso de Oubiña.Entre Oubiña y Krohn-Dehli, un mundo para Ozil y Ángel Di María El gran auxilio ahora es Krohn-Dehli. Con su ubicación mixta –mitad hombre de banda, mitad interior de posesión– el danés recibe de cara y lanza, lo que le sirve a su equipo tanto para correr como para atacar en estático. Es el lado positivo (que al Celta le compensa); el negativo son las concesiones sin el cuero. Entre el mediocentro y los exteriores –principalmente con el mencionado Krohn-Dehli– hay un océano en el que la pilla todo el mundo. Cada rival ha encontrado huecos desde el que filtrar pases y lograr situaciones de dominio. Siendo algo diferente, el escenario recuerda al del Mallorca-Real Madrid, donde entre Fontas y Gio Dos Santos, los de Mou machacaron. Di María gozará de otra oportunidad para detenerse. Será fundamental para los locales que el argentino no se vuelva loco en las múltiples ocasiones que recibirá. Él y Ozil han de entenderse y activar el doble falso 9. Ronaldo estará en el lugar correcto seguro.
Que Di María administre bien las ventajas, clave para el Madrid
La defensa merengue volverá a ser foco de atracción en el encuentro. El regreso de Marcelo a los entrenamientos arranca una sonrisa enorme al madridista, aunque hoy no estará. Tampoco Coentrao, con lo que el lío en los laterales se mantiene. Es una faena, más ante un adversario cuyas referencias en los costados hemos comentado que no son especialistas defensivos y tienden a conceder espacios por dentro. Distraerlos correspondería a los carrileros, pero Arbeloa y Essien están pesando poco más allá de la divisoria. Al africano hay que pedirle un poco más; juega en su perfil bueno y sabe qué hacer con la bola, pese a que ande escaso de piernas.
Quien sí hará acto de presencia será Sergio Ramos, sin duda un alivio. Y eso que Carvalho nos recordó ante la Real el inmenso central que fue, postulándose así como titular. Ahí surge una duda interesante: el portugués suele ocupar el flanco izquierdo en el dúo de zagueros; la zona de Aspas y sus diabluras, sobre todo si Álex López actúa de volante derecho. En mano a mano, Ramos es un valor más seguro, pero Carvalho es pura sensibilidad (que no físico) para leer ese movimiento corto del número diez. Cómo y cuánto limite el Madrid a Aspas será clave. En él descansan las opciones de los suyos de galopar y soñar. Sin un par de goles, la machada es una quimera; delante está Cristiano Ronaldo.






diegonmerino 9 enero, 2013
Más que el número, con el que estoy de acuerdo (4-3-1-2), como ya sabes serán los nombres quienes marcarán todo. ¿Saldrá Augusto Fernández de once, o lo hará Álex López? ¿Subirá un escalón a Bermejo y quitará a Park, o mantendrá al asiático en el equipo?
Se viene partidazo.
Personalmente, y es sólo una cábala que fallará a buen seguro, Herrera mantendrá a Aspas-Park como doble punta. Los dos son anchos y ya en el partido de ida agitaron bastante a la pareja Pepe-Carvalho. Hoy no está el primero, regresa Ramos, pero creo que Herrera confía mucho en sacar réditos de ese 2×2 con Bermejo de '10'. Partiendo de esto, mi mayor duda es: ¿Álex o Augusto en el interior derecho? Con Oubiña y Krohn-Dehli, creo que el argentino es una baza a tener en cuenta si el Celta quiere tener a un hombre más en sus ataques rápidos, y recuperarlo para el repliegue en fase defensiva (por mucho que Arbeloa no cruce la cal con asiduidad). Sin embargo, puede que aquí el resultado a favor sí decante un puesto titular. Veremos.
Ayer abrí un blog con una breve reseña de la evolución que ha experimentado el Celta durante los primeros meses de su vuelta a Primera. Perdonad el spam, y si hay que borrarlo, se borra 😉