Alemania cayó ante Italia porque Schweinsteiger no estuvo para nada. El mismo motivo por el cual el Bayern Münich no batió al Chelsea en la última Final de la Champions. Suena duro, pero es tal cual o parecido. Y eso que su arranque de temporada fue descomunal, discutiendo a Alonso y Silva el cetro de centrocampista de Europa en aquel primer tercio de año. Los tres se desplomaron, curiosamente; pero el alemán lo hizo con más fuerza. Una difícil lesión detuvo su temporada y llenó de confusión todo lo que le rodeaba, pues la información al respecto era tan imprecisa como escasa. Con perspectiva no se puede decir que su regreso fuese precipitado, sino, más bien, demasiado tardío. Nunca recuperó el ritmo y su equipo y su selección, que le necesitan al 100% para tener sentido, lo sufrieron.
Es singular su historia si nos remontamos al principio. Bastian aterrizó en la élite como un extremo interesante, que prometía finura técnica y potencia muscular. Y en promesa se iba a quedar. La raya le restaba margen y sus regates no le cabían, así que evolucionó al típico volante matraca de trabajo y llegada. Para salvarle, el gran Van Gaal, que le puso de mediocentro. El partir desde atrás le dio espacio, el tener los dos perfiles disponibles aumentó su maniobra y el fútbol descubrió que Bastian lo veía fácil. Jugaba hasta bonito, como si Van Gaal le hubiera curvado los pies al fin. Además añadía al repertorio habitual de un gran centrocampista una diagonal dentro-fuera muy Steven Gerrard que para compensar los fuera-dentro de los externos del Bayern iba que ni pintada. Sobre todo cuando jugaba Müller en banda derecha.
Son tiempos raros ahora. La Bundesliga es el sueño de las Ligas, pero el fútbol alemán pierde en todos los frentes, y Bastian es el rostro de ambas cosas. El Bayern renovó a Robben, aunque hoy hay rumores de venta, y Shaqiri dice cada tres días que quiere su puesto. El suizo sería un soplo de aire fresco. Es un hombre de banda que puede parar el tic-tac, que se asocia con gracia y con un cambio de orientación que al Bayern debe darle la vida -solo Schweinsteiger tiene un pase largo fiable-. Además, deshacerse de Robben siempre parece peor noticia de lo que es. Chelsea y Real Madrid crecieron tras su venta, sin prisas ni pausas. Ni casualidades. Sin él, el Bayern Münich empezaría a aspirar a un punto de sofisticación y riqueza que Schweinsteiger necesita para ganar a lo grande de una vez por todas.
–
Artículos relacionados:
La liga del aficionado
La Bundesliga y su travesía por el desierto






@migquintana 28 julio, 2012
Curioso lo que comentas de Bastian, Silva y Xabi, porque también se podría añadir a Cesc. Comenzaron brillando, quizás dejando las mejores semanas/meses de su carrera -con Cesc no tanto-, pero conforme el calendario cambió de año se fueron diluyendo y sólo Xabi -más Cesc- rindió en la Eurocopa.
Hay que ver que cambios introduce Juup, porque como siempre el Bayern se ha reforzado. Shaqiri y Mandzukic son dos perfiles muy interesantes, aunque no sé si suficientes. Al final, yo creo que veremos al mismo Bayern de los últimos años donde la última puerta deberá abrirla Robben en su sempiterno enfrentamiento a su limitado talento y su aún menor fortuna. El matiz más plausible es que, definitivamente, el compañero de Bastian sea Kroos. Con esos dos fichajes, quizás Toni pase definitivamente a la base de dos.