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	<title>Ecos del Balón &#187; Ronaldo</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Te regalamos la camiseta de tu equipo</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2020/02/te-regalamos-la-camiseta-de-tu-equipo/</link>
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		<pubDate>Mon, 24 Feb 2020 04:32:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[¡Colecciona nuestro Album ‘Puerta38′ y gana una camiseta del equipo que tú quieras! ¿Si pudieras elegir un partido al que te hubiera gustado asistir y cuya entrada evocara un momento único en la historia del fútbol, podrías quedarte, entre todos ellos, con uno solo? · En algún momento de nuestras vidas nos dio por coleccionar. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¡Colecciona nuestro Album ‘Puerta38′ y gana una camiseta del equipo que tú quieras! ¿Si pudieras elegir un partido al que te hubiera gustado asistir y cuya entrada evocara un momento único en la historia del fútbol, podrías quedarte, entre todos ellos, con uno solo?</p>
<p><span id="more-270743"></span><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2020/02/cab_puerta38.jpg" width="100%" alt=""  align="left" /></a><br />
·</p>
<p style="text-align: justify;">En algún momento de nuestras vidas nos dio por coleccionar. Aunque no importara el qué, a todo aquel que le empezó a nacer un interés por el fútbol éste fue de sus primeros verbos en conjugar. Y entre todo lo coleccionable, las entradas de partidos han ocupado siempre un lugar privilegiado en el orden de prioridades de todo gran futbolero.</p>
<p style="text-align: justify;">En &#8216;Ecos del Balón&#8217; queremos recuperar esa nostalgia y coleccionar juntos un álbum de entradas de algunos de los partidos más relevantes de todos los tiempos, que corresponden a una fecha y un lugar donde ocurrió algo en particular, un gol, una parada, un lance, una lesión, que convirtió a cada cita en un instante histórico. Un álbum donde poder coleccionar 25 momentos que, por una u otra circunstancia, se quedaron grabados para siempre en la memoria de cada uno de nosotros. A este álbum lo hemos llamado &#8216;Puerta38&#8242;.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo conseguir cada entrada para completar &#8216;Puerta38&#8217;? Muy sencillo.</p>
<p style="text-align: justify;">De manera exclusiva, los podcast de &#8216;Radio 38ecos&#8217;, como ya hemos explicado en el programa de &#8216;Las Gaunas&#8217;, serán el lugar donde compartiremos la entrada del partido histórico en cuestión. En algún momento de uno de nuestros programas semanales, verbalizaremos un link de descarga bit.ly mediante el cual tendrás acceso a un archivo .zip</p>
<p style="text-align: justify;">Al descomprimir dicho archivo obtendréis lo siguiente:</p>
<p>[-] La página del album válida para completar la colección.<br />
[-] La parte frontal de la entrada de forma individual.<br />
[-] La parte trasera de la entrada.<br />
[-] Un archivo de texto con algunas instrucciones y detalles.</p>
<p style="text-align: justify;">Importante: cada semana daremos, mínimo, una página del álbum. Pero puede haber más de una por semana hasta completar las 25 páginas. Tendréis que estar atentos a nuestros programas de radio semanales. Únicamente el primero en completar las 25 páginas del álbum podrá conseguir la camiseta de su equipo preferido.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas entradas y páginas del álbum también serán compartidas en redes y en web, para que podáis ir viendo las entradas, los partidos y sus protagonistas, todas maravillosamente diseñadas en su totalidad por el equipazo de <a target="_blank" href ="https://wemutu.co">MUTU</a>. Sin embargo, las entradas o páginas de &#8216;Puerta38&#8242; que publicaremos en la web NO serán válidas, pues irán con un código de barras no válido. Podréis reconocerlas porque llevaran &#8216;RADIO38ECOS&#8217; en el código de barras, lo que las invalidará para la colección. Las entradas válidas sólo las podréis descargar a través de nuestros podcast, como ya hemos comentado. </p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/puerta38/validas.jpg" alt=""  align="left" /></a><br />
·</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez tengas las 25 páginas y completes &#8216;Puerta38&#8242;, tendrás que mandar un mail a ecos@ecosdelbalon.com. Una vez recibido tu correo nos pondremos en contacto contigo para comprobar que tienes el álbum completo, y si efectivamente lo tienes y has sido el primero en hacerlo solo tendrás que comunicarnos qué camiseta quieres.</p>
<p>De forma excepcional, la primera página del álbum la vamos a compartir aquí. </p>
<p>&#8216;Ronaldo, año cero&#8217;. Comienza &#8216;Puerta38&#8242;.</p>
<p style="text-align: justify;">Final de Coppa Italia del año 2000 entre Inter y Lazio. Marcelo Lippi, técnico <i>nerazzurri</i>, tiene que remontar. Y llama a Ronaldo Nazario&#8230;</p>
<p><b>>> Enlace de descarga a la 1ª página de &#8216;PUERTA38&#8242;:  </b></p>
<p style="text-align: justify;">Recuerda que, a partir de ahora, ninguna otra entrada o página del álbum serán compartidas ni en web ni en redes, y solo podrás acceder a ellas mediante los links de descarga que compartiremos en nuestros podcast de Radio 38ecos.</p>
<p style="text-align: justify;">La colección de &#8216;Puerta38&#8242; consiste en completar las 25 páginas del álbum, y no las entradas sueltas. Este post lo iremos actualizando cada vez que compartamos una página del álbum para que puedas comprobar si tienes todas las existentes hasta el momento o si se te ha escapado alguna para que puedas buscar el enlace.</p>
<p style="text-align: center;"><b>ESTAS SON LAS PÁGINAS DE &#8216;PUERTA38&#8242; PUBLICADAS HASTA AHORA</b></p>
<p></a> <img src="http://www.ecosdelbalon.com/puerta38/02minirobinho.jpg" alt=""  align="left" /></a> <img src="http://www.ecosdelbalon.com/puerta38/03minieusebio.jpg" alt=""  align="left" /></a> </p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/puerta38/04m.jpg" alt=""  align="left" /></a> <img src="http://www.ecosdelbalon.com/puerta38/05mini.jpg" alt=""  align="left" /></a> <img src="http://www.ecosdelbalon.com/puerta38/06mini.jpg" alt=""  align="left" /></a> </p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p>Puedes escuchar todos nuestros podcast de <a target="_blank" href ="https://twitter.com/38ecos">&#8216;Radio 38ecos&#8217;</a> en:</p>
<p>[-]<br />
[-] <a target="_blank" href ="http://spoti.fi/31wYvNm"> Spotify </a><br />
[-] <a target="_blank" href ="http://apple.co/31xStfD">Apple Podcast</a></p>
<p>Y entra en <b><a target="_blank" href ="https://wemutu.co">wemutu.co</a> </b> para diseños tan chulos como estos. </p>
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		<title>Anatomía de un intento de resurrección (I)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2018/01/ac-milan-por-que-dejo-de-ser-un-grande/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2018/01/ac-milan-por-que-dejo-de-ser-un-grande/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 30 Jan 2018 02:59:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Equipos]]></category>
		<category><![CDATA[AC Milan]]></category>
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		<category><![CDATA[Sinisa Mihajlovic]]></category>
		<category><![CDATA[Van Basten]]></category>
		<category><![CDATA[Vincenzo Montella]]></category>
		<category><![CDATA[Zlatan Ibrahimovic]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1986, un club que había ganado 10 ligas italianas y dos Copas de Europa se propuso convertirse en el mejor de la historia. Sonaba a quimera, si bien tenía lo requerido para intentarlo: una masa social suficiente, un potencial económico importante y, sobre todo, un plan entre manos. El primer paso consistió en remodelar [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En 1986, un club que había ganado 10 ligas italianas y dos Copas de Europa se propuso convertirse en el mejor de la historia. Sonaba a quimera, si bien tenía lo requerido para intentarlo: una masa social suficiente, un potencial<span id="more-248036"></span> económico importante y, sobre todo, un plan entre manos. El primer paso consistió en remodelar su ciudad deportiva diseñando y construyendo un centro de entrenamiento sin comparativa en el fútbol mundial. 31 años más tarde, multitud de entidades de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/01/luces-de-ciudad-podcast-futbol-alexis-sanchez-con-mourinho/">la Champions League</a> pensarían estar viajando al futuro si viajasen al pasado y visitasen Milanello. Por sus dimensiones, por su organización y hasta por detalles tan mimados como el hecho de que cada trabajador del complejo estuviera no ya sólo debidamente uniformado, sino uniformado con clase. Pero lo más alucinante difería del aspecto, y radicaba en que aquella presentación de cine no era espuma: era la fortaleza necesaria para crear, guardar y proteger el secreto de lo sagrado. El secreto del juego. El secreto del propio fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Arrigo Sacchi y Fabio Capello fueron las mentes pensantes de la revolución balompédica. No procede profundizar en sus hallazgos y méritos porque en esta misma web ya se ha hecho más y mejor en textos de Chema R. Bravo (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/"><i>«El hombre del saco»</i></a>), David Mata (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/"><i>«El profeta y su diablo»</i></a>) y Sergio Vilariño (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/"><i>«Persiguiendo sombras»</i></a>), y para mayor extensión, se recomienda el nuevo libro del periodista Irati Prat, <a target="_blank" href ="https://www.amazon.es/El-Milan-Berlusconi-1986-2017-Radiograf%C3%ADa/dp/8417103503/ref=sr_1_1?s=books&#038;ie=UTF8&#038;qid=1517005770&#038;sr=1-1"><i>«El Milan de Berlusconi: 1986-2017&#8243;</i></a>. Sólo cabe recordar que, en un margen de dos décadas, hubo un Milan de Sacchi, Baresi, Maldini, Rijkaard, Gullit y Van Basten, uno de Capello, Baresi, Maldini, Desailly, Boban, Savicevic y Papin, uno de Capello, Baresi, Maldini, Desailly, Albertini, Roberto Baggio y Weah, uno de Zaccheroni, Costacurta, Maldini, Boban, Weah y Bierhoff, uno de Ancelotti, Maldini, Chamot, Gattuso, Rui Costa y Shevchenko y uno de Ancelotti, Dida, Nesta, Maldini, Cafu, Pirlo, Seedorf, Kaká y Shevchenko. Siete Scudettos y cinco Copas de Europa fueron los títulos recolectados. Nadie se acercó a competir como el AC Milan en aquellas 20 supertemporadas. Pero de repente, el proyecto se deshizo.</p>
<blockquote><p>La crisis de producción de talento que ha sufrido la selección italiana entorpeció la reconstrucción.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Resultaría cínico negar la mayor: uno de los principales motivos del hundimiento estribó en que la inversión dejó de ser la misma. San Siro había sido la casa de los mejores futbolistas del mundo (hasta siete veces fue el Balón de Oro para una de sus estrellas y hasta cinco cracks que lo ganaron en otros clubes acabaron vistiendo la camiseta <i>rossonera</i>), y llegó un instante en el que de golpe y porrazo dejó de poder acceder a ellos. En parte, esto estuvo motivado por <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Calciopoli">el estallido del Calciopoli</a>, aquella red de influencia sobre el colectivo arbitral por parte de una serie de entidades deportivas de la Serie A que manchó la honestidad y el nombre del mismo desencadenando años negros para el fútbol italiano a todos los niveles. Y lo peor derivó de que la formación de entrenadores y talentos en el Calcio no iba a estar preparada para frenar el golpe. De hecho, tendió a agravarlo. La selección italiana, campeona del mundo en 2006, recibió en ahí en adelante la llegada de dos únicos talentos incontestables, el central Leonardo Bonucci y Marco Verratti -quien tampoco es que haya alcanzado el estatus de los Buffon, Cannavaro, Pirlo, De Rossi, Del Piero, Totti y compañía-. De igual modo, y pese a que a nivel local entrenadores como Maurizio Sarri han protagonizado movimientos de relevancia, a título internacional ha habido un solo técnico en levantar la voz, Antonio Conte. Quizá por ello sentase las bases del único equipo italiano que ha sido una fuerza en Europa desde el Inter de Milan de Jose Mourinho en la 09/10.</p>
<blockquote><p>El AC Milan pudo confundir la manera de seguir estando en el primer plano del fútbol internacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Enmarcado en este solar mediático y de tan poco talento, el AC Milan estaba forzado a encadenar acierto tras acierto para mantener el nivel, y no pudo hacerlo. Acostumbrado a vivir en la burbuja más pomposa del deporte, dedicó sus recortados presupuestos a la captación de superestrellas venidas a menos para intentar mantenerse en ese escalafón mediático (Beckham, Ronaldo, Ronaldinho), algo que provocó la creación de un ambiente anti-deportivo -donde el fútbol no parecía la máxima prioridad o en el que, al menos, se había dejado de opositar a ser los número uno del planeta- que se llevó por delante los últimos resquicios de aquella época en la que también la dirección deportiva había marcado la diferencia con su captación de jóvenes potenciales (<a target="_blank" href ="https://c1.staticflickr.com/6/5042/5213518388_b4232bc5e8.jpg">Kaká, Alexandre Pato, Thiago Silva</a>). El paréntesis abierto en el verano de 2010 -fueron reclutados los mágicos Ibrahimovic y Robinho y rodeados de hombres capacitados como el holandés Van Bommel- simbolizó el forzado, y cogido con pinzas, canto del cisne de la antigua manera de hacer las cosas. Después de la desmantelación de aquel proyecto enderezado por la cordura y el pragmatismo de Massimiliano Allegri, se produjo la refundación absoluta.</p>
<p style="text-align: justify">Clarence Seedorf, Filippo Inzaghi, Sinisa Mihajlovic, Cristian Brocchi, Vincenzo Montella y Genaro Gattuso han sido los seis entrenadores que el AC Milan ha sentado en su banquillo en un margen de cuatro años. La inestabilidad salta a la vista y, entre tanta falta de coherencia y ante la carencia de una línea deportiva clara, la captación de futbolistas interesantes recrudece su complicación. Enfundarse la casaca <i>rossonera</i> no perdió su significado, pero su significado sí perdió su proyección. Justo lo que le ocurrió a otros clubes de alcance impresionante que malograron su posición en el mapa jerárquico del fútbol. <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/la-aventura-original-3x04-simeone-latido-a-latido">¿Se puede salir de esto? Sí</a>. El Atlético de Madrid, la Juventus FC o el FC Bayern Múnich lo han demostrado muy recientemente. Y el Liverpool FC y el Manchester United, en un contexto distinto y con ventajas y contras autóctonas, están sembrando un cultivo prometedor. Sobre estos casos particulares de regreso a la vida se hablará en las próximas entregas de <i>«Anatomía de un intento de resurrección»</i>.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Tom Dulat/Getty Images for Laureus</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Sólo necesitó un silbido</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/christian-vieri-trayectoria-y-significado/</link>
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		<pubDate>Wed, 29 Nov 2017 07:40:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA[Boksic]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
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		<description><![CDATA[Entre otras muchas cosas, los últimos 25 años de la selección italiana enumeran todo tipo de delanteros centro, una posición que nunca tuvo la condición de verdadera estrella de una convocatoria. Si la azzurra puede permitirse señalar a alguien como tal, lo hizo siempre de sus mediapuntas -fantasistas-, defensas centrales, centrocampistas o incluso porteros, pero [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Entre otras muchas cosas, los últimos 25 años de la selección italiana enumeran todo tipo de delanteros centro, una posición que nunca tuvo la condición de verdadera estrella de una convocatoria. Si la <i>azzurra</i> puede permitirse señalar a alguien como tal<span id="more-244923"></span>, lo hizo siempre de sus mediapuntas -fantasistas-, defensas centrales, centrocampistas o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/gianluigi-buffon-historia-carrera-trayectoria-portero-juventus-italia/">incluso porteros</a>, pero al &#8216;9&#8217; italiano, por el que pasaron, cierto es, grandísimos goleadores pero ninguno como estrella única de la <i>nazionale</i>, le ha quedado la sensación de estar para golear, no tanto para ganar un Balón de Oro, como así fue con Cannavaro, o pudo ser con Totti o con Buffon. El delantero italiano era <i>capo</i> pero solo <i>canonniere</i>.</p>
<p style="text-align: justify">De entre la inmensa nómina de los que vistieron la <i>azzurra</i>, desde Casiraghi, Vialli o Ravanelli hasta Immobile o Balotelli, pasando por Gilardino, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vSeTq5PK2PM">Toni</a>, Di Natale, Delvecchio, o Inzaghi, quizás no fue Christian Vieri el mejor y ni mucho menos el más importante, pero si quien alcanzó el punto más alto en cuanto a relevancia internacional en la posición. La hemeroteca dice que dio tantos problemas como goles metió, que fueron muchísimos, y seguramente fue esa insistencia por alzar la voz la que le hizo perder una calma que siempre necesitó para labrarse grandes oportunidades en las noches más célebres, las de Europa y el Mundo. Porque lo que también dice la hemeroteca y el recuerdo es que fue un rematador imponente. Ahí sí, puede que el mejor de todos los italianos ya mencionados.</p>
<blockquote><p>Vieri no destacó como delantero con Italia pero fue el más reconocido como figura en sus equipos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nacido en una época delimitada y especializada por franjas y roles, Vieri compartió los tiempos del doble &#8216;9&#8217; -Boksic, Ronaldo, incluso Batistuta-, una circunstancia que hacía desaparecer la figura del asistente y priorizaba el juego directo, una mezcla a la que Vieri tuvo que adaptarse sin mayor remedio. Triste por lo primero, pues su virtud principal era arrancar por potencia a un espacio, darse un metro de tiempo para armar su zurda y finalizar el trabajo que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HYYt804Ne6g">Recoba</a>, Juninho o Kiko le facilitaron, y algo más alegre por lo segundo, pues fue durante el gran grueso de su carrera una de las grandes referencias en el juego de contacto. En su plenitud, &#8216;Bobo&#8217; era conocido por pasarse tardes enteras en el gimnasio, parte de una preparación física meticulosa y evidente. Chocar con Vieri no era recomendable y fue su musculatura la que más opciones le dio para verse con el portero.</p>
<p style="text-align: justify">De equipo en equipo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4qqGX0Jhpyw">Vieri se hizo con el mando</a>, heredado y cada vez menos transferido, de un don para marcar de manera sistemática dos tipos de gol clásicos: el de área estando allí, oliendo, metiendo la bota en medio metro de área chica, o el remate a portería desde los dos costados del área. Muy característico de los &#8216;9&#8217; de su estirpe, Vieri era un maestro dándose la vuelta y disparando a un palo sin haber mirado antes, demostrando lo que debía ser un &#8216;9&#8217; a todos los efectos, menos de los que hoy se pondera para entender la posición actualmente. El efecto del remate y del gol era la única obsesión compartida en toda la historia de la demarcación.</p>
<blockquote><p>Radomir Antic: «Lo quise para el Atlético después de ver un Milan-Juventus. Con una jugada demostró toda su potencia y velocidad, deshaciéndose ni más ni menos que del señor Baresi. Discutíamos mucho: tuve que convencerle de sus características. No se desmarcaba por delante del balón: estaba acostumbrado con la Juve a ir al primer palo y yo quería que fuera también en el sentido contrario. Era muy testarudo y tenía un gran carácter. Era una estrella, dentro y fuera del campo. Había una cosa de él que me encantaba: estaba obsesionado con el gol».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante ocho años, el boloñés fue siempre el mismo. Pudo perfeccionar sus movimientos, afilar el remate o apuntalar su condición física, oscilando entre grandes y menores rendimientos, pero si Vieri responde al rol de especialista lo hace porque, a diferencia del presente, nadie le pedía nada más que marcar goles y no se tenía la conciencia de progresar en el juego con el paso de las temporadas. El delantero centro italiano tenía la misión de elevar sus cifras, de no necesitar nada más que disparar a puerta a la espalda de la defensa. Vieri, al que todos sus entrenadores y compañeros definían y señalaban como alguien tímido y muy poco hablador pero bromista tomando confianza, quizás sólo necesitaba una cosa.</p>
<p style="text-align: justify">Cuenta el propio delantero italiano que nunca hablaba con los compañeros dentro del campo, ni para mejorar jugadas o para pedir un pase en concreto. No había instrucciones ni comunicación, salvo el silbido de Kiko Narváez. El gaditano, al que Vieri tomaba como un napolitano, describiéndole como un bromista y un tipo de carácter extrovertido y hablador, silbaba en situaciones muy concretas para ubicar a Vieri una vez éste tiraba el desmarque. Era la forma con la que Christian se fue a gol por partido. De haberle pedido más cosas en su carrera, de haber ocupado otro tiempo, Vieri podría haber tenido más problemas con el juego, pero a los que eran como él, elegidos para el remate, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/analisis-gabriel-batistuta-inicios-carrera/">hombres comunes como Batistuta</a>, bastaba con un simple silbido.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: PACO SERINELLI/AFP/Getty Images</p>
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		<title>El despertar de la fuerza</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/05/analisis-futbol-explosion-kylian-mbappe-monaco/</link>
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		<pubDate>Wed, 17 May 2017 06:56:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Thierry Henry]]></category>

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		<description><![CDATA[Sucedió en Francia durante el verano de 1998. Ronaldo Nazario ya era el mejor futbolista del mundo, la pieza más salvaje que el fútbol había regalado desde Maradona, pero con trazos de venir del futuro. La constelación brasileñaque él lideraba tenía cara de amargura y desolación. El 3-0 de la final del Mundial era abrumador. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Sucedió en Francia durante el verano de 1998. Ronaldo Nazario ya era el mejor futbolista del mundo, la pieza más salvaje que el fútbol había regalado desde Maradona, pero con trazos de venir del futuro. La constelación brasileña<span id="more-229481"></span>que él lideraba tenía cara de amargura y desolación. El <a>3-0 de la final del Mundial</a> era abrumador. Del otro lado, los franceses celebraban un triunfo que cambió los avatares del juego y que el mismo fútbol les debía. El hombre de la final era un Zinedine Zidane pletórico, pero muy cerca de él, Thierry Henry festejaba con una camiseta amarilla de valor incalculable: la de Ronaldo. Con ella puesta, el entonces futbolista del Mónaco dejó para siempre una <a target="_blank" href ="https://pbs.twimg.com/media/C8qIKAnXsAAU0_T.jpg">postal inolvidable</a> besando la Copa del Mundo. Fue en ese momento que los <i><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=C1MjmMI8ybI">midiclorianos</a></i> explotaron. Cinco meses después, a unos doce kilómetros del Stade de France, nació Kylian Mbappé, un elegido por La Fuerza.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/marco-verratti-analisis-futbol-evolucion/">Hablando de Verratti</a>, en este espacio se dio nota de la ambigüedad que rodea al hincha del fútbol que está en constante expectación de ser vislumbrado por el fulgor del nuevos talentos, mientras busca en ellos reminiscencias de las viejas glorias del pasado. Con Mbappé no fue distinto. Una vez hizo su imborrable aparición en la Champions, las <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CiOU-UGJpSQ">comparaciones con Ronaldo</a> y Henry, más allá del obvio parecido estilístico, no tardaron en invadir la red. Había razones, y quien vea flashes de uno u otro en varios de sus lances no está loco, pero el chico se ha encargado de dotar a su fútbol de una personalidad propia en pocos meses, los mismos que también le han bastado para convertirse en un candidato inexpugnable al gran trono de mejor jugador del mundo en unos años.</p>
<blockquote><p>La Champions de Mbappé lo catapultó a la primera plana del fútbol europeo</p></blockquote>
<p><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/doble9.jpg"><img class="alignleft" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/doble9.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a>
<p style="text-align: justify">Mbappé es delantero centro. El anacrónico sistema del Mónaco, que da prioridad a una doble punta (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/doble9.jpg">foto de la izquierda</a>) abastecida por dos mediocampistas ofensivos, como si esto fuesen los 90s, ha permitido a Mbappé saltar a la élite en la posición en la que, si todo ocurre como parece que ocurrirá, disfrutará de sus mejores años, un lujo que no todos los ‘9’ de planta y/o velocidad similares se han podido permitir. Mismamente, sus compatriotas <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Hwux8Y5D9t0">Thierry Henry</a> y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=siiBVa-opfw">Karim Benzema</a> jugaron muchísimo en banda en edades tempranas. Para él eso ha sido una bendición porque le ha permitido desarrollarse donde puede potenciar su fútbol y no solamente unas condiciones físico-técnicas concretas. Y esto es importante porque si hay algo que impacta de inmediato es la sensibilidad con la que juega y la sabiduría que desprende. El nombre original de este artículo, que estaba planeado para salir antes de los cuartos de final de la Champions, era &#8216;Freak and Geek&#8217;. Era una referencia a su físico descomunal y su comportamiento intelectual dentro del terreno de juego. Y a su adolescencia. Sin embargo, el devenir de las últimos semanas ha cambiado la impresión que Mbappé había dejado hasta entonces, de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/kylian-mbappe-ousmane-dembele-futuro-condiciones/">prometedor futbolista incompleto</a>, y hoy hay que mirarlo como se ve a una estrella en ciernes, que es lo que realmente es. </p>
<p><span style="color: #ffffff">..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/derecha.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/derecha.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a><span style="color: #ffffff">&#8230;..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/fijar9.jpgg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/fijar9.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a></p>
<blockquote><p>Mbappé es delantero centro y a pesar de su edad ya juega en ese puesto</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Antes de continuar, valdría la pena aclarar que el sistema del Mónaco fue forjado antes de la explosión del futbolista y que por ende este no está enfocado en maximizarlo a él sino a otros como Lemar y Bernardo Silva. Aun así, el trepidante talento del &#8217;29&#8217; ha terminado por adueñarlo del equipo más allá de la táctica. Como decíamos en el anterior párrafo, Mbappé juega de delantero centro en una doble punta. Con Falcao comparte espacios (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/derecha.jpg">foto de arriba a la izquierda</a>) y responsabilidades, cambiando constantemente de altura (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/fijar9.jpg">foto de arriba a la derecha</a>) y perfil (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/perfilderecho.jpg">Foto</a>), moviéndose por todo el frente de ataque (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/caerbanda1.jpg">Foto</a>). Aunque generalmente es el colombiano quien va más a los apoyos y resuelve situaciones de juego directo, mientras Mbappé cae a bandas (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/caerbanda1.jpg">Foto</a>) y da profundidad (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/izquierda.jpg">Foto</a>), esto no quiere decir que el chico huya de esa tesitura (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/caerbanda.jpg">Foto</a>). No es brillante en esa faceta como para moldear una transición ofensiva sobre él, pero sí competente para poder sumar si la jugada lo impera. Se asoma a la divisoria (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/divisoria.jpg">Foto</a>) en cualquiera de los tres carriles y descarga de primera si es necesario y, sobre todo, si no logra girarse. Y aquí hay que decir que Mbappé no es un futbolista asociativo. Su naturaleza es el desequilibrio y en su cabeza está atacar. Sus intervenciones se resuelven por un diagrama de flujo en el que la primera pregunta es si puede convertir su recepción en una situación de conducción. Si la respuesta es sí, procede; si es no, pasa el balón. Su ratio de acierto delimitando qué hacer es asombroso. Y así, pues, cabe entender que su relación con los apoyos y la circulación del balón es escamosa.</p>
<p style="text-align: justify">Como sí colabora en esas lides es como receptor de las prolongaciones. Mbappé es un ave de rapiña futbolística. O un tiburón. Percibe dónde pueden caer los balones divididos, como si pudiese ver la «X» que solía aparecer en los simuladores de fútbol avisando el lugar exacto donde iba a rebotar la pelota suelta, y se alista para jugarlo, al igual que hace cuando encuentra recepciones (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/directo.jpg">Foto</a>) libres entre líneas, aunque no con la constancia de otros cracks, o para golear. Es esa misma capacidad de percepción la que le da ese olfato goleador de &#8216;killer&#8217; que usa para hacerse con rebotes y balones sin dueño en zona de remate. Además, ha aprendido a ocupar el área con peligro (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/area.jpg">Foto</a>), buscando puntos ciegos para recibir o anticipando a los defensores (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/ruptura1.jpg">Foto</a>). Huele la sangre, siente el peligro y acude a él antes que los otros.</p>
<p><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/centrales.jpg"><img class="alignright" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/centrales.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a>
<p style="text-align: justify">Pero hasta ahí estamos hablando del mismo futbolista de hace unos meses. Un niño sensible al fútbol, con olfato y muchas condiciones. Donde realmente ha crecido en este último mes es en la forma en la que administra toda la zona ancha del ataque. Aunque el juego de espaldas no sea realmente lo suyo, Mbappé es un &#8216;9&#8217; muy marcado. Su principal trabajo es sobre la línea defensiva (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/centrales.jpg">foto de la derecha</a>). Ataca tanto a los centrales (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/ruptura3.jpg">Foto</a>) como a los jugadores de banda (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/carrilextrupt.jpg">Foto</a>). Y eso es un eufemismo. En realidad, Mbappé los destroza. Está en constante movimiento, acechando. Es posible encontrarlo tanto fijando los centrales (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/altura.jpg">Foto</a>) mientras Falcao sale a buscar el balón, como en una banda, ya sea por el lado del ataque (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/ladoataque.jpg">Foto</a>) para participar o en el lado débil (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/ladodebil.jpg">Foto</a>) para castigar la basculación contraria. Su desmarque es poderoso, temible (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/ruptura.jpg">Foto</a>). O lo siguen o es el fin. Por eso su presencia sobre la línea del fuero de juego invita a las defensas a recular y ponerle más de dos ojos encima, tanto en el carril central (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/entrelineas.jpg">Foto</a>) como en los exteriores. Su ruptura fuera-dentro es venenosa (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/fueradentro.jpg">foto de abajo a la izquierda</a>): tarda nada en salir disparado a comerle el espacio entre las espaldas del lateral y el central con el timing adecuado para no caer en offside. Mucho más peligroso es su desmarque dentro-fuera (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/dentrofuera.jpg">foto de abajo a la derecha</a>) porque es capaz de girar todo el sistema defensivo hacia el espacio que ataca dejando huecos en el área que quienes llegan desde atrás aprovechan. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6gq41tFIEuQ&amp;t=1s">Mbappé es rapidísimo</a> y cuando se mueve desde la medialuna hasta la orilla es un avión: siempre llega antes que el defensor, incluso saliéndose de órbita en la carrera a lo Thierry Henry. Y ahí es cuando empieza el espectáculo. Encarando desde la banda como los viejos extremos, Mbappé tiene samba. Si bien cuando arranca en conducción de cara a portería desde cuarenta o treinta metros es una visión impagable, es en las orillas donde su fútbol adquiere otra dimensión. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=I167xzbZeQo">francés es un bailarín</a>. Es Fred Astaire. Danza sobre el balón con fintas, amagues, pisadas, aceleraciones y desaceleraciones mortales. En cierta manera, retrotraen al mejor Robinho pero en una cinta en 2x. Lo hace, como todo en su fútbol, rapidísimo. Los rivales nunca saben por qué lado saldrá o si lo hará para chutar o asistir. No hay sino que ver <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6cjeZU0btrg">la jugada del gol</a> del Bernardo Silva el otro día ante el Lille. Es un fenómeno. </p>
<p><span style="color: #ffffff">..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/fueradentro.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/fueradentro.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a><span style="color: #ffffff">&#8230;..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/dentrofuera.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/dentrofuera.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a></p>
<blockquote><p>Las fintas y cambios de ritmo de Mbappé cerca del área lo convierten en supercrack</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Quizás sería este el momento ideal para volver a recordar lo obvio: Mbappé tiene 18 años. Su fútbol, aunque ya capaz de marcar diferencias definitivas en los escenarios más difíciles, aún está verde. Tiene defectos propios de la edad, como una ligera falta de finura en los pases y algunos controles. No suele equivocarse eligiendo, pero sí en algunas ejecuciones. Algo normal para quien juega al fútbol a la velocidad (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/velocidad.jpg">Foto</a>) que lo quiere jugar Kylian. Es quizá por eso que tiene esa tendencia tan marcada a jugársela por <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lzMdY5D-J9A">aventuras individuales</a> puesto que sí se le ven nociones asociativas interesantes y que a edad de juvenil en jugadores con la superioridad física y técnica del niño del Mónaco poco suelen verse. Una luz verde esperanza para su evolución y su carrera que seguramente lo llevarán a tener que jugar en solitario en la punta de ataque en alguna ocasión, no pudiendo delegarle esas responsabilidades a un compañero.</p>
<p style="text-align: justify">Finalmente, una invitación a guardar en la retina cada partido que esté por jugar. El momento de forma que vive Mbappé es propio de un superhéroe que acaba de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NfgIcFmkuXI">descubrir sus poderes</a>. La confianza y el autoconocimiento lo han llevado a evolucionar su fútbol en cuestión de semanas. Hoy es mejor ayer pero peor que mañana; y su mejor partido es el próximo. Está viviendo el despertar de La Fuerza.</p>
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		<title>Raúl Madrid</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 03:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[El envejecimiento de “La Quinta del Buitre” dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>“La Quinta del Buitre”</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano<span id="more-186045"></span> y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde los días terminaban por la mañana y la gente se reía todo el tiempo. Fue genial. Aunque tanta luz e inspiración también trajeran desventajas. Una, la velocidad. La vida comenzó a correr demasiado deprisa, y antes de que Emilio tomara la Copa de Europa, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">Sacchi ya había creado su Milan</a> y Cruyff, su Barcelona. Qué locura, cuánto avance. El futuro abría puertas que el Madrid no comprendía: Ferguson, Wenger, Capello, Hitzfeld, Van Gaal, cambios, más cambios, rápidamente. La historia se estaba reescribiendo. Y el Real no encontraba las palabras. De ahí acudió a su escritor de cabecera. Jorge Valdano, en calidad de entrenador, volvió al Santiago Bernabéu.</p>
<blockquote><p>De forma práctica y ceremonial, los últimos minutos de Butragueño fueron los primeros de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Raúl produjo desde el día uno, sin adaptación</span>Valdano dice que el fútbol es un relato, y aquella campaña 94/95 transcurrió por esos versos. Tras un verano en el que pidió y no fichó ni a Cantona, ni a Sosa ni a Juanele, diseñó un Madrid lleno de pequeños cuentos que salieron bien sin excepción. Redondo, Laudrup, Amavisca y Zamorano protagonizaron algunos y cimentaron, junto a Hierro y Sanchís, las bases de un equipo que cumplió sus objetivos: ganó la Liga, practicó un juego bonito y hasta se dio el gustazo de devolverle al Barcelona la famosa manita que, meses antes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/romario.jpg">había comandado Romario</a>. Tal superioridad, tal falta de urgencia, permitió al técnico argentino poner una onza de normalidad donde no la había: en Raúl. Durante aquel curso iniciático, se le pudo tratar, y se le trató, como a la perla de la cantera. De haber aparecido en un periodo más convulso, a Valdano no le hubiera quedado otra que ponerlo siempre y pedirle la victoria. González Blanco, jugador oficial del Madrid «C», tenía 17 años. Pero ya era <i>el diferente</i> del Real.</p>
<p style="text-align: justify">Debutó en La Romareda creando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tdJo9chq-ZI">seis ocasiones de gol</a> que no evitaron la derrota. Una semana más tarde, disputó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cBzkzCy3E48">su primer derbi</a> repartiendo una asistencia, forzando un penalti, marcando un golazo y sumando tres puntos. Pero este texto no pretende convertirse en la enumeración de sus gestas, sino en la descripción del fútbol que empleó para acumularlas.</p>
<blockquote><p>Hacía rapidísimo todo menos esprintar, que es lo que menos se hace en el fútbol. Su ritmo era máximo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Valdano bautizó como «chispa» su gran virtud</span>Raúl fue un elegido genético concebido para la práctica del fútbol, un capricho de la naturaleza que casi nadie supo explicar. Pero hay una llave, una frase-contraseña, que una vez asimilada permite entender el grueso de la cuestión: Raúl era rapidísimo. Sí, era cierto que su sprint resultaba relativamente lento, incomparable al de la mayoría de su competencia, pero su galope, su trote y su caminar promediaban una velocidad media inigualada por ningún otro. En tres de las cuatro cadencias de desplazamiento, marcaba diferencias abrumadoras. Su secreto derivaba de su modo de talonar, o más bien de su <i>no-modo</i>: parecía no hacerlo. Raúl iba dando saltos de puntillas con la potencia de un canguro y la levedad de una pluma, casi siempre <a target="_blank" href ="http://www.realmadridfans.org/conocearaul/02.jpg">parecía llegar desde el aire</a>, anticipándose a cada rival, no arribando tarde nunca. Valdano recogía lo presentado en el vocablo <i>«chispa»</i>. Esta chispa era una de sus seis virtudes claves. Desde el principio mostró dos más: una resistencia olímpica y un olfato goleador afinadísimo. Y tan solo 12 meses después, ya habríamos descubierto dos de las tres que faltaban.</p>
<blockquote><p>En cuanto el Madrid de Valdano entró en problemas, Raúl pasó a la titularidad para resolverlos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid de Valdano fue un equipo de corto alcance. Suficiente para una Liga devaluada, pero no más. La Copa de Europa de la 1995/96 lo delataría con crueldad. Su estructura táctica, sujetada sobre un rombo que en realidad evolucionaba a 4-1-5 con Redondo solo en el centro del campo, no podía competir con la de los grandes del continente, y encima adolecía de una inferioridad física con respecto a estos que le dejaba sin ninguna solución. Ni siquiera cuando entraba Alkorta en el once e Hierro subía a la medular se compensaba el desfase. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">Los desigualados duelos contra el súper Ajax</a> deprimieron al vestuario y aceleraron la caída del proyecto. La secuela, un serio candidato a peor Madrid de los últimos 60 años. Solo Raúl, de 18, dio la cara.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Raúl quitó a Laudrup el mando del juego</span>Raúl <i>aprovechó</i> el desplome colectivo para ganar metros en el campo e influencia sobre el juego. En síntesis, su temporada se resumió en empujar al desgastado Laudrup y ocupar su lugar tanto en la pizarra como en la jerarquía. Así fue como descubrimos su extraordinaria capacidad asociativa, sin la cual su figura no se entiende. Se trataba de un pasador prácticamente perfecto, siempre que soltaba la bola dejaba en ventaja al compañero; la naturaleza del gesto en cuestión daba casi igual: pases de construcción, apoyos, aperturas a las bandas, asistencias al espacio, paredes al primer toque&#8230; en ninguna de estas artes se le podía poner un pero. Y dio auténticas exhibiciones al respecto, como aquella frente al Betis el 4 de febrero de 1996, en lo que fue una actuación para perder la razón: pases con el exterior, espuelazos, sombreros&#8230; Una exposición de genialidad juvenil.</p>
<blockquote><p>Su enfrentamiento con Vierchowod inspiró su primera gran fotografía en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Debutó en Champions con 6 goles en 8 noches</span>Claro que nada llamó más la atención entonces que su madera de líder. Raúl no soportaba la inferioridad; por eso rompía las cadenas del sistema y proponía cualquier solución que le pasase por la cabeza. Fue épico su Clásico de la ida, con los veteranos agachados y el «17» uniendo los pedazos.<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KBH8eqUXLFk"> Y marcando</a>. No menos magno resultó su partido de cuartos de Champions contra la Juventus de Turín, a la postre campeona de Europa. Aquella cita pasaría a la historia <a target="_blank" href ="http://estaticos04.marca.com/albumes/2013/10/21/madrid_juve/1382351135_extras_albumes_1.jpg">en forma de foto impresionante</a>, la que recogió su encaramiento con Pietro Vierchowod, quien, literalmente, le doblaba en edad -tenía 36-. Ganó el Real 1-0, con gol, por supuesto, suyo. También quedó en el recuerdo su despliegue frente al Rayo en la noche en la que Valdano, tras una larga crisis de resultados, se jugó su cargo. Pocas veces corrió más sobre un campo de fútbol, pero no pudo salvar a su amigo. Precisamente el compromiso personal que le unía al argentino hizo que se escribiesen dudas sobre su implicación con el futuro técnico. Las borró con tres exhibiciones mastodónticas e inmediatas ante Athletic (0-5), Oviedo (1-2) y, la ya citada, Betis (4-2). Anotó en todas ellas. Después, eso sí, llegaron los duros, el Barça y el Valencia, y pusieron al Madrid en su sitio. Acabó la temporada en sexta posición. Raúl, con 18 años, 19 goles en liga y 6 en los 8 encuentros de su primera Champions, lo hizo con rango de ídolo. Y sin opción de marcha atrás.</p>
<blockquote><p>Tristemente, Raúl solo formó parte de un proyecto liderado por un entrenador de postín: el de Capello.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El de 1996 sería un verano de cambios. Tras la firma del nuevo contrato de televisión, nació la <i>«Liga de las Estrellas»</i>, y nada volvió a ser como antes. Los equipos españoles regresaron a la primera plana. El Madrid fichó a Illgner, Secretario, Roberto Carlos, Seedorf, Suker y Mijatovic, desatando una ilusión bárbara; si bien el gran puñetazo sobre la mesa lo pegaría enfocado al banquillo, con la contratación de Fabio Capello. Y esto fue trascendente.<i> El Sargento</i> organizó nueve meses únicos -e imprescindibles- en el devenir de Raúl.</p>
<p style="text-align: justify">El Bernabéu ofreció al «7» una historia que ningún otro estadio hubiera podido gestarle, pero le dejó a deber, y mucho, en un ámbito de calado serio: el del entrenador. En el Madrid que le tocó vivir, los entrenadores eran vistos como un mal necesario, no como una herramienta deportiva <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/jose-mourinho-y-batman-parecidos-heroes/">capaz de hacer la diferencia</a>. Solo el mejor de cuantos tuvo, Don Fabio, atesoró talla y talento suficientes para imponer un método de trabajo estable y diseñar un sistema que también pensara en el mañana. En definitiva, para desarrollar un proyecto.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Capello pulió a Raúl defensivamente</span><a target="_blank" href ="https://imortaisdofutebol.files.wordpress.com/2013/01/milan-1994.jpg?w=960">Capello dibujó un 4-4-2 asimétrico parecido al del Milan de los Invencibles (el suyo)</a>. Se trataba de un Madrid sumamente sólido que aplicaba la presión concebida por Sacchi como en España no se había hecho; tuviera quien tuviese la posesión, Illgner veía la bola de lejos. Raúl, empleado como extremo izquierdo, se instruyó en el arte de defender formando parte de aquella medular. Entendió los secretos del posicionamiento, los pros y las contras de las coberturas y el significado de <i>«equilibrio»</i>. Aprendió a canalizar su resistencia y su nervio hasta convertirse en un verdadero argumento defensivo pese a su naturaleza de atacante. El Madrid ganaría Copas de Europa gracias a esto. </p>
<blockquote><p>El primer año de Suker y Mijatovic estuvo marcado por la movilidad, lo cual favoreció a Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En lo referido al ataque, qué mejor que empezar por la frase más rotunda de Capello: <i>«Estoy convencido de que actualmente tan sólo hay cuatro futbolistas que marcan la diferencia: Ronaldo, Del Piero, Kluivert y Raúl»</i>. Simple y llanamente, el «7» había explotado. Roberto Carlos se comía la banda sin ayuda de nadie, lo que aprovechó Fabio para dotar a Raúl de una libertad de movimientos absoluta. El crack tejía sociedades alrededor del campo entero. Para gestar y gestionar, se aliaba con el doble pivote, el formado por Redondo y Seedorf; mientras que más arriba, desarrolló una relación muy grácil <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/analisis-dupla-suker-mijatovic-delantera-real-madrid/">con Suker y Mijatovic</a>. Para la época, la pareja balcánica destacaba por móvil y técnica. Generaba espacios y asistencias para la joven promesa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El 1-4 en El Calderón, su consagración</span>De haber una fecha que alumbrase su nacimiento como fenómeno mundial, sin duda dataría de entonces. En concreto, del <a target="_blank" href ="http://blancaefemeride.blogspot.com.es/2011/01/atletico-de-madrid-1-4-real-madrid.html">18 de enero de 1997</a>, en el Vicente Calderón. Se asistió a un primer tiempo de espesa igualdad hasta el minuto 32, cuando Kiko remató a las mallas un centro medido de Paunovic y dio pie al mejor fútbol del Atlético de Antic, el liderado por Pantic y Caminero. Aun así, el 2-0 nunca entró, porque el Real sabía resistir, y se llegó al descanso. A la salida, Raúl cazó un rebote en la frontal y convirtió el gol del empate. Oxígeno. Parecía que lo peor ya había pasado para los blancos. Pero apenas superada la hora de encuentro, Mijatovic fue expulsado por insultar al linier. Era lícito y lógico imaginar una avalancha rojiblanca.</p>
<blockquote><p>La expulsión de Mijatovic desató todo el fútbol de Raúl por el césped del Vicente Calderón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Se le vio como un rival incluso para Ronaldo</span>Ocurrió que emergió una estrella. Tras aquella tarjeta roja, Raúl fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=caQoR9-oAGQ">un terremoto de fútbol</a>. Resultó incontenible, estaba en los tres carriles, robaba cada balón, decidía con rapidez, ejecutaba con velocidad, el acierto no le abandonaba, qué rotunda barbaridad. El Calderón se resignó al acontecimiento, palidecía cuando le miraba, y alcanzado el minuto 80, empatando en casa y con uno más, Antic quitó del campo a Kiko y cerró su medular con el pivote Vizcaíno. Pitaron pocos. Quizá solo uno. Igual fue Raúl. En la jugada posterior marcó el famoso gol del triple recorte a López. Un suspiro después, bajó un balón desde el cielo y sirvió a Seedorf el 1-3 tras óptima pared. Y sin tiempo para celebrarlo, metió un balón en profundidad a Víctor con el exterior de su bota zurda para el 1-4 definitivo. 12 días más tarde, Raúl visitaría a Ronaldo en el Camp Nou. Coparon cada portada. Era el duelo.</p>
<p style="text-align: justify">Fue tal la expectación levantada por la cita que incluso se innovó tecnológicamente para cubrirla de modo especial. Por primera vez en las retransmisiones de fútbol en España, se utilizó el recurso de la pantalla partida en pleno directo. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/ronaldo.jpg">Cuando Ronaldo</a> cogía el balón, el plano se dividía y mostraba la manera en la que Raúl seguía su proceder. Cuando era el «7» quien participaba, se hacía lo propio pero a la inversa. Un show mediático al que hoy estamos habituados pero que en aquel momento nos pilló de nuevas. Y que no hizo más que contrastar la relevancia que estaba tomando aquel niño español. Evidentemente, no era tan bueno como R9; el caso no giraba sobre dicha trama. El truco consistía en que, fuera quien fuese el adversario del Real, el madridismo tenía a Raúl, y con él, siempre, siempre, podía ganar. Desde 1997 hasta 2003, así fue.</p>
<blockquote><p>La marcha de Capello devolvió a Raúl a la realidad: un equipo sin rumbo fijo o consistente.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid ganó la Liga y dijo adiós a Capello, que huyó al AC Milan tras recibir la llamada de Berlusconi. Ya en Italia, afirmó que trabajar en el Bernabéu resultaba imposible, y que si ni venciendo había un mínimo de calma, interna y externa, en el día a día, no quería imaginarse lo que sería aquello en dinámica negativa. Le suplió Heynckes, cuya principal novedad táctica radicó en la apuesta por el rombo en el centro del campo, con Redondo de mediocentro, Seedorf de interior izquierdo, Karembeu (o Víctor) en el derecho y Raúl como mediapunta. El equipo no tuvo continuidad, cambió bastante de esquema, pero aquel sería el más habitual. Para acabar de delimitar el marco del «7», conste el dramático y fugaz declive del croata Suker. Sería clave.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Socialmente, 1998 fue su único momento difícil</span>A título individual, la 97/98 sería traumática para Raúl. Justo cuando había pasado de esperanza local a estrella internacional, lo peor de la profesión se le vino encima. En plena pretemporada se le diagnosticó una pubalgia que mermó su rendimiento físico; la dolencia le afectó tanto que en pleno mes de febrero los doctores le exigieron 40 días de reposo. Durante estos, concedió una entrevista a la revista <i>«Hola»</i> en la que habló sobre su vida personal, y fue pillado <i>in fraganti</i> saliendo de discotecas de moda. Contextualicemos. La Liga había crecido, pero también se había sumido en el miedo. España era un país lleno de inseguridades, y la Ley Bosman, que tantos extranjeros trajo a su fútbol, había generado un clima de desconfianza que copaba las tertulias radiofónicas. Por ejemplo, a Seedorf, Mijatovic, Suker y cía se les apodó <i>«La Quinta de los Ferraris»</i>. Raúl representaba el contrapunto de todo aquello, en ello residía parte de su valor, y cuando se vendió que había traicionado su papel, el madridismo entró en cólera. En <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundo/1998/marzo/11/deportes/raul.html">la rueda de prensa de la redención</a>, ofrecida el 10 de marzo del 98 en un hotel ajeno a las haciendas del club, reconoció haber sido increpado por la calle al grito de <i>«borracho»</i>.</p>
<blockquote><p>El declive físico de Suker y Mijatovic le cerró la puerta del gol. Los dos balcánicos la taponaban.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El caldo de cultivo para tan desagradable atmósfera fue, por supuesto, deportivo. En particular se debió el pésimo desempeño del Madrid en Liga, donde quedó cuarto. Y uniendo cada punto, en la memoria caló que Raúl no jugó bien. Es repasando hoy los partidos de entonces cuando la visión se matiza poderosamente. Pese a sus problemas físicos, completó choques excelsos. Su sequía goleadora no respondió a su nivel individual, sino al nuevo sistema. Raúl veía taponada su llegada al área por dos delanteros (a elegir entre Mijatovic, Morientes y Suker) que no se estaban desmarcando. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JN3Xkw8fMXs">Cuando se movían, el «7» respondía</a>, pero lo hacían poco. Para encontrar espacios, solo le quedaba abrirse, alejándose del peligro. En compensación, y como prueba de que aportaba como fuera, firmó la suma de asistencias más alta de su carrera, 12 en Liga.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ganar la Champions tan joven le benefició</span>Increíblemente, aquella temporada culminó con la consecución de la Séptima. El poso de Illgner, Sanchís, Hierro y Redondo, con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/04/21/champions/1429635123_175781.html">los tres goles de ¡Karembeu!</a>, obraron el milagro: 32 años después, el Madrid había reconquistado la Copa de Europa. La fecha estableció un antes y un después en cada merengue y en especial en los más jóvenes (Raúl y Roberto Carlos), que asimilaron las intrigas de la competición cuando todavía tenían toda su carrera por delante. Pero en lo que concierne a esta línea del relato, lo destacable fue el entorno. Dos anécdotas. A una semana de la Final contra la Juventus, el presidente Lorenzo Sanz llamó a Jupp Heynckes a su despacho y le preguntó cómo estaba. Según Sanz, le respondió: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W2pVGwMq-0k"><i>«Estoy hundido. Soy incapaz. Tengo fama de hombre duro, pero la situación ha podido conmigo»</i></a>. En otro término, y ya vinculado al propio día del partido, Raúl confesó que, de la <i>Vecchia Signora</i>, les abrumó hasta la bajada del autobús. El hecho de verles llegar en un vehículo oficial, uniformados de manera impoluta, etc, marcaba diferencias entre ambos clubes. El Madrid no llevó a Amsterdam ni el champagne; la propia Juventus le cedió el suyo. Si contamos esas peripecias no es para colorear el texto, sino para retratar, de forma cruda, lo que era el Real en el que creció Raúl. Pues además, todo lo que acontecía fuera del césped sufría su reflejo dentro del mismo. Desde que la herencia de Capello quedó destruida hasta la llegada de Luis Figo, el Madrid fue un equipo muy inferior a los mejores.</p>
<blockquote><p>A finales del 98, dirigido por Hiddink, Raúl ganó su primera Intercontinental con el gol del «Aguanís».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Entonces, ¿por qué siguió obteniendo el Real tan buenos resultados en Europa? En gran parte, debido a la plenitud de Raúl. El grupo jugaba las noches primaverales con la jerarquía de un rey, y la plenitud del «7» equilibraba lo demás. Habíamos enumerado cinco de sus seis virtudes capitales: la chispa, la resistencia, el gol, la asociación y el liderazgo. La que restaba la adquirió entonces: una absoluta omnisciencia futbolística.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">JB fue el 7º entrenador despedido en 4 años</span>Para profundizar en el impacto de Raúl en los días decisivos, antes debe pre-describirse la rutina de aquel Real. La temporada empezó bajo la dirección de John Benjamin Toshack, que dibujó un 4-3-1-2 cuya medular se componía de Redondo, McManaman y Savio; un mediocentro y dos hombres sin formación defensiva. En la práctica, como en la teoría, fue un coladero. <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1999/11/18/deportes/942879605_850215.html">El 18 de noviembre de 1999</a>, con un balance de tres victorias y mucha polémica en 11 jornadas, Toshack fue despedido y le suplió Del Bosque, que de primeras no supuso ningún plus. Con Vicente en el banquillo, se sucedieron las cinco derrotas más cruentas: el 1-5 contra el Zaragoza, el 5-2 ante el Dépor, el 2-4 frente al Rácing y las dos que le endosó el Bayern Múnich en la fase de grupos de la Champions, por 2-4 en el Bernabéu y por 4-1 en el Olímpico. Del Bosque miraba a sus suplentes y no veía centrocampistas, pero a su vez sabía que algo nuevo tenía que proponer, y tras aquellas goleadas, actuó en consecuencia: sacrificó a Savio, alineó un central extra y formó un 5-2-3. Es decir, protegió su área, pero vació la medular más si cabía. ¿Que en qué consistió la hazaña del «7»? En lograr que, ante los cuatro mejores equipos que había, nadie se diera cuenta. Compensó cada inferioridad numérica-futbolística&#8230; sin dejar de marcar goles.</p>
<blockquote><p>El FC Barcelona, el Manchester United, el Bayern Múnich y el Valencia CF sufrirían lo mejor de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El 22 de octubre de 1999 se escribe con letras de oro. Todavía con Toschack en el banquillo, el Madrid viajó al Camp Nou para medirse a un Barça espectacular, que liderado por Figo, Kluivert y Rivaldo, parecía destinado a ganarlo todo. Y el «7» lo frenó en seco. En defensa, fue cerebro, piernas, zarpas y dentadura; y en ataque, usó a Redondo, Savio o Anelka según la necesidad. Con el argentino, aseguró posesiones que dieron aliento a los blancos; con el brasileño, destrozó la defensa posicional culé; y con el francés, mató a la contra. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-zwLJ4LJgeI">Aquel Clásico constituye una de las pruebas más irrefutables sobre la exuberancia de su físico</a>, tanto en lo referido a la rapidez de movimientos como a su brutal resistencia. Y es que a lo expuesto sumó caídas a bandas, llegadas a línea de fondo y, claro, al gol. Hizo dos. Y dedicó su celebración<a target="_blank" href ="http://estaticos.archivo.marca.com/ficheros/marca/imagenes/ra/raulmandacallar354x215_ES.jpg"> más retratada</a>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La Champions 99/00 de Raúl fue algo increíble</span>En una línea parecidísima fueron sus partidos contra el Bayern Múnich en la semifinal (2-0, sirviendo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mfzCWkMssXw">sendos pases decisivos a Anelka y Míchel Salgado</a>) y el Valencia en la gran Final de París (donde anotó el 3-0 definitivo). Y en un registro más diferenciado, que no menos inspirado, Raúl dominaría la que, a la postre, sería la noche más recordada de la Octava, la de Old Trafford. Tras el 0-0 cosechado en el Santiago Bernabéu, el Madrid parecía ir al matadero en vez de a Manchester, pues los de Ferguson no habían bajado ni un ápice el listón del Trébol del 99. Así que en pos de elevar siquiera un poco la solidez, Del Bosque dejó sentado a Anelka y salió con Savio de titular, invirtiendo a Raúl como punta de lanza de los contragolpes blancos. Aquella sería la primera noche mágica de un tal Casillas, la enésima de Roberto Carlos y la penúltima de Fernando Redondo. Pero Ferguson solo tuvo ojos para su jugador favorito. Para, en sus palabras, el mejor del mundo. Sir Alex amaba al «7» blanco.</p>
<blockquote><p>Cada partido de los Galácticos en el Bernabéu era como el estreno de un blockbuster en Navidad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Raúl compartió días con Ronaldo, Roberto Carlos, Rivaldo, Figo, Zidane, Totti, <i>Sheva</i> y Henry; disentir del juicio de Ferguson cabía entre lo prudente, pero había algo sobre lo que no podía debatirse: pese al número de mitos en activo, el «7» era, sin duda, quien marcaba la pauta de la Liga de Campeones. El que más dominaba, el que más resolvía, el que más inspiraba, el que ganaba casi siempre. El Madrid tenía la pieza maestra. Tan solo necesitaba hacerle justicia para, como equipo, ser el número uno.<a target="_blank" href ="https://tosepower.files.wordpress.com/2013/05/galc3a1cticos.jpg"> Y empezó a hacérsela</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En la entrada del siglo XXI, Florentino Pérez tomó la presidencia del Real y revolucionó su funcionamiento. El Santiago Bernabéu se convirtió en el parque de atracciones del fútbol; la camiseta blanca, en la prenda más vestida; y el plantel merengue, en la constelación de estrellas más fascinante jamás reunida. Visto con perspectiva, a aquel proyecto solo le faltó la guinda de un entrenador magnífico. Tácticamente, el sostén no existía; cada acción dependía del talento individual, tanto en defensa como en ataque. No existía el menor plus desde la pizarra. Por eso dejó escapar títulos que bajo ningún concepto debió perder. Aunque igual por la misma razón, por aquel desamparo de todo lo tangible, aquellos jugadores parecieron dioses en la Tierra. El hecho de cada solución fuera producto de la inspiración de un mago, del sudor de un elegido, del grito de una leyenda, causaba un golpe sensorial de viso incomparable. Eran una ventana. Fueron <i>«Los Galácticos»</i>.</p>
<blockquote><p>Jugaron la semi de Champions ante el Barça de Rexach a medio gas. Solo apretaban contra la élite. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En la noche de Reyes de 2002, regaló perfección</span>En lo vinculado a la consistencia, el curso más normal sería el de Luis Figo. El Madrid fue un equipo bastante rígido, siempre sujeto por un doble pivote con Makelele y uno más; estableciendo un orden que Roberto Carlos, el propio luso o Raúl rompían para ganar. Se pasearon en Liga. Si bien en Champions, Hitzfeld logró sujetarlos. El segundo año, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GdSdhD-97Ew">el de la noche de Reyes del 5-01-02</a>, en la que Raúl hipnotizó el juego y al enorme Deportivo de la Coruña, sería el de Zinedine Zidane, que suplió en el once a McManaman y rompió la simetría del esquema. Fue ahí cuando Del Bosque se mostro incapaz de seguir el ritmo del talento. En los días tensos, el Madrid era invencible; pero cuando no estaba al 100%, carecía de táctica que le auxiliase. Levantó la Novena y cedió el campeonato nacional. El que recuperaría en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3QcCtPLWjk0">la tercera campaña</a>, la de Ronaldo Nazario, pese que a se acentuaron, aún más, tanto el valle como la cima. Cada viaje por la península parecía un posible pinchazo, pero luego, arribaba al Bernabéu un Milan con Maldini, Costacurta, Redondo, Seedorf, Rivaldo y <i>Sheva</i>, con Nesta y Pirlo de revulsivos, y se veía como un conjunto&#8230; técnicamente mediocre. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7usmd5tCl9k">Y qué maravilla de Raúl</a>.</p>
<blockquote><p>Raúl compensaba lo que Del Bosque no podía. Una vez se apagó, los Galácticos se deshilacharon.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay que detenerse en aquella Copa de Europa. Sería la última. Y fue impresionante. El bombo de cuartos emparejó al Real con su viejo adversario, el Manchester United. La ida se celebró en el Bernabéu, el 8 de abril del susodicho 2003. Del Bosque alineó su once gala, con Figo en la una, Zidane en la otra, Raúl en el medio y Ronaldo delante. Profesaron el espectáculo esperado, no se atisbaba otra opción y nada distinto acaecería. Si acaso, que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IkijYy1w2Ic">el «7», aquella noche</a>, iría un paso más allá. Y Ferguson perdió el sentido por él. <i>«¿Qué debe pasar para que remontéis en Old Trafford?»</i>, le preguntaron. <i>«Que Raúl no entre en Inglaterra»</i>, aseveró. Quién iba a decirle entonces que el sueño no volvería a su Teatro. Y que nunca más, en su vida, volvería a ser el de aquel Real Madrid 3-Manchester United 1. El «7» cayó víctima de <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-22-04-2003/abc/Deportes/raul-operado-de-apendicitis-aguda-estara-un-mes-sin-jugar_175757.html">una apendicitis aguda</a>. Y en la vuelta de la semifinal ante la Juventus, en Turín, a su baja se sumó la de Ronaldo. Demasiada traca.</p>
<p style="text-align: justify">Y el verano siguiente aniquilaría el proyecto. Desarmó la plantilla y el equilibrio emocional de la entidad. El Madrid fichó a David Beckham, un gran jugador que no estaba al nivel de Ronaldo, Zidane y Figo, y cuya posición ideal coincidía con la del luso. Además, hicieron las maletas Makelele, McManaman, Flavio, Iván Campo, Geremi y Morientes, sin que llegara nadie para cubrir sus marchas. También dijo adiós un peso pesado, el histórico Hierro, una baja polémica que cedió la capitanía a Raúl, aumentando sus distracciones extrafutbolísticas. Y por último, el club prescindió de Del Bosque en favor de Carlos Queiroz, el segundo de Ferguson en el United. Bajo la dirección del portugués, el Madrid completó cinco meses de fútbol primoroso; en términos estéticos, la cúspide <i>galáctica</i> -mención especial a la brillante explosión de Cambiasso, que formó doble pivote con <i>Becks</i>-; pero la falta de banquillo destruyó la temporada. Poco a poco, los titulares se fueron desinflando, siendo Raúl uno de los más penalizados; y si había problemas y no había «7», la victoria se alejaba. El declive del mito blanco se lanzó por una rampa. Nadie lo frenaría. Y sería devastador.</p>
<blockquote><p>Desde 2004 a 2010, Raúl fue un jugador agotado enchufado a la respiración asistida del gol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Sin su chispa, no podía ser él, y fue otra cosa</span>Raúl perdió la chispa. Su sprint agravó su lentitud, pero el drama residía en su galope, su trote y su caminar. Carecían de la vivacidad que daba sentido a su cerebro. No llegaba adonde quería, no podía solucionar lo que su lectura calificaba de incorrecto, estaba en terreno de nadie sin aportar ninguna cosa. Y lo peor fue lo demasiado en el tiempo que sobrevivió esta versión: nada menos que seis años, el equivalente al 37,5% de su estancia en el Bernabéu. Generaciones de madridistas crecieron confundidas, sin entender cómo un futbolista que parecía luchar por ser uno más, sin disfrutar ni divertir, era el ídolo de la afición. Alcanzado 2008, Schuster respetó su estatus y lo metió en el área, y como el olfato de gol sí lo conservaba todavía, recuperó cifras destacables; si bien el escasísimo ritmo con el que ejecutaba cada gesto le impedía rendir frente a los mejores. Por no apuntar que ralentizaba mortalmente el sistema ofensivo del Real. Tres cuartos de lo mismo sucedería con Juande Ramos; una situación que solo cambiaría cuando, en el verano de 2009,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/cristiano-ronaldo-heroe-similitudes-thor/"> Cristiano Ronaldo </a>fue presentado en Concha Espina. El contraste  reveló lo insostenible. Poco a poco, perdió la titularidad. Y al fin, descansó.</p>
<blockquote><p>En definitiva, Raúl digitalizó la historia del Madrid para que siempre formase parte de su futuro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>«La Quinta del Buitre»</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Y un estadio desprotegido, lleno de dudas. Pero <a target="_blank" href ="http://pbs.twimg.com/media/BZcnOpuCMAEgX_o.jpg:large">los tiempos del número «7»</a> alejaron cada nube. Raúl inspiró un Real suyo, vencedor y trascendente, que ganó, exactamente, como ganaba en blanco y negro. Hizo que Di Stefano nunca pasase de moda. Su estilo de juego, su carácter indomable, su expresión contundente y sorda. Todo tan parecido a lo de siempre, cuando todo cambiaba por segundos. Su legado es poderoso, imborrable, incorruptible. Sirva este texto para contactar con el futbolista. Porque lo primero, en esta historia, nunca lo olviden, fue el balón.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-raul-gonzalez-blanco"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>«Suker y Mijatovic»</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Oct 2015 02:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los noventa fue una época mágica para el futbolero que tuvo la suerte de vivirla. La última década del S.XX fue la del dulce tránsito del pasado al futuro. Las retransmisiones televisivas, por ejemplo, crecían sin parar en cantidad y calidad. Ver a tu equipo cada finde ya no dependía del canal autonómico de turno [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Los noventa fue una época mágica para el futbolero que tuvo la suerte de vivirla. La última década del S.XX fue la del dulce tránsito del pasado al futuro. Las retransmisiones televisivas, por ejemplo, crecían sin parar<span id="more-182725"></span> en cantidad y calidad. Ver a tu equipo cada <i>finde</i> ya no dependía del canal autonómico de turno si disponías de <a target="_blank" href ="http://marcaporhombro.com/wp-content/uploads/2013/02/logodigitales-500x558.png">1.995 pesetas para el PPV</a>. Aun así, la radio era todavía nuestra fiel compañera de viaje, y se seguían cantando los goles con la oreja pegada al transistor del abuelo. Sin quererlo y de manera lógica, hemos mitificado todo de aquellos días. También lo que sucedía en el césped.</p>
<p style="text-align: justify">Y no era para menos. Al fútbol europeo había llegado la <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Bosman">célebre Ley Bosman</a>, que en cristiano quería decir que podías fichar casi todas las estrellas que quisieras. A esta orgía legal se sumó en nuestro país el <i>boom</i> de los derechos televisivos, una especie de cheque en blanco para cada club de Primera División. El Real Madrid, envuelto en vergüenzas históricas al no clasificarse para Europa la temporada anterior, tiró de chequera para fichar a lo grande: Illgner, Roberto Carlos, Seedorf… y sobre todo, Davor Suker y Pedja Mijatovic.</p>
<blockquote><p>Socialmente, todo se puso de parte de la pareja Suker-Mijatovic</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero que molaba de ellos eran las pintas. Engominados y trajeados, su perfil encajaba perfectamente como <a target="_blank" href ="http://aion.mx/wp-content/uploads/2015/01/Pulp-Fiction-036.jpg">sicarios de película</a> de Tarantino. Ambos desembarcaban en Madrid tras triunfar a lo bestia en Sevilla y Valencia. Davor había hecho grande al Sánchez Pizjuán con sus goles de crack. Lo de Pedrag fue todavía más enorme si cabe, pues un año antes rozó el título de Liga y la Bota de Oro, siendo elegido con absoluta justicia el mejor jugador del campeonato. Yugoslavo y croata, diestro y zurdo, <a target="_blank" href ="http://www.realmadrid.com/cs/Satellite?blobcol=urldata&#038;blobheader=image%2Fjpeg&#038;blobkey=id&#038;blobtable=MungoBlobs&#038;blobwhere=1203339998563&#038;ssbinary=true">guapo y feo</a>. Eran ya una pareja.</p>
<p style="text-align: justify">El encargado de gestionar aquella dupla fue Fabio Capello, y lo cierto es que no existía nadie mejor. Europa vivía el auge del 4-4-2 y las parejas de delanteros. Así <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0pD4EFGQDhA">había dominado la Champions</a> Fabio con su poderoso AC Milan. Así pues, Suker sería el 9 y realizaría las labores de ariete, enfocado al remate. Pedja, que seguramente era un jugador más completo, abarcaba más terreno y solía realizar movimientos amplios y potentes, siempre con mucho desborde en carrera. La consolidación absoluta del dúo llegaría el 7 de diciembre de 1996.</p>
<blockquote><p>Capello exprimió, no sin problemas, el potencial de su ataque</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No exageramos si decimos que, al menos hasta la fecha, se trató del <i>“Madrid-Barça”</i> más esperado de siempre. La igualdad en la tabla, los fichajes rutilantes de ambos clubes, el bienvendido eslogan <span class="pullquote_right">Capello batió a R9 para goce de Suker y Pedja</span>de <i>“la Liga de las estrellas”</i>… todo esto hizo que el primer Clásico de la campaña <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VRpwyLlB_m8">generase un interés único</a>. En lo social, Suker y Mijatovic estaban siendo la respuesta deportiva al fenómeno mediático que se vivía en Barcelona con la figura de Ronaldo Nazario. El brasileño era lo nunca visto en la historia del balón, y llegaba a la cita del Santiago Bernabéu suscitando auténtico pavor. Los vencedores, sin embargo, fueron otros. Capello diseñó un marcaje intenso al brasileño con Rafa Alkorta como perro de presa y Fernando Hierro como corrector ocasional. Ronaldo casi no la tocó. Para Suker y Mijatovic quedó la gloria del gol. Uno para cada uno. Delirio blanco.</p>
<p style="text-align: justify">Capello había encontrado el modo de exprimir el 100% de su pareja atacante. Aun así, la presencia del joven aunque ya determinante Raúl obligaba a Fabio a ser, a su gusto, demasiado ofensivo. El <i>“7”</i> madridista arrancaba<span class="pullquote_left">Suker por Lasa, un clásico</span> como falso extremo izquierdo, dejando a menudo la banda libre para las subidas de Roberto Carlos. Cuando el Madrid iba ganando, que era la mayoría de las veces, Capello daba rienda suelta a sus impulsos y acometía un cambio que terminó siendo chascarrillo nacional: <i>“Suker por Lasa”</i>. El lateral vasco, cuya obra principal en el Madrid fue <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2015/02/03/primera/1423000349_725564.html">un gol desde 60 metros al Sevilla</a>, entraba constantemente por el punta croata allá por el minuto 70 de cada partido, para enfado de un Davor que evidenciaba su cabreo con el técnico italiano sin pudor alguno. Es muy posible que Suker y Mijatovic acabaran cansados de la exigencia de Capello, pero la realidad terminaría siendo incuestionable: sin Fabio nada iba a ser lo mismo.</p>
<blockquote><p>En realidad, Suker y Mijatovic solo rindieron un año en el Madrid</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y es que, tras casi 40 goles entre ambos en la 96-97, el rendimiento de la dupla cayó en picado tras la marcha de Capello. La cifra de tantos se redujo a la mitad. Para Suker la cosa fue incluso peor, pues acabó perdiendo la titularidad a manos de un Morientes de 22 años. Mijatovic, con problemas de lesiones, solo participó en 24 encuentros en esa Liga. En Champions, el montenegrino no vería puerta hasta la final, si bien queda para él la consecución del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6w20UwKxkug">gol más importante de la historia moderna</a> del Real Madrid. El tanto ante la Juventus mitificó del todo su nombre a pesar del rápido declive futbolístico. Suker, por su parte, mantuvo su prestigio en la Copa del Mundo de ese verano a base de goles (no tanto de juego), éxito que le otorgó un irreal Balón de Plata. Las circunstancias propiciaron una nueva oportunidad para la pareja, que ya no estaba para nada. 9 goles y 0 títulos fue el balance de 1999, el año del fin. Davor y Pedja dejaban la Liga española. Los inolvidables <i>“Suker y Mijatovic”</i>, patrimonio de toda una era.</p>
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		<title>Rivalidad en blanco y negro</title>
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		<pubDate>Tue, 05 May 2015 01:59:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[uando el bombo europeo empareja a Juventus y Real Madrid seguramente el primer recuerdo que venga a la mente del aficionado neutral sea el de la final de 1998, con la conquista de la Séptima Copa de Europa de los madridistas. Pero la Vecchia Signora y los blancos se han medido en muchas más eliminatorias [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uando el bombo europeo empareja a Juventus y Real Madrid seguramente el primer recuerdo que venga a la mente del aficionado neutral sea el de la final de 1998, con la conquista de la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VJrINxvXX-s">Séptima Copa de Europa</a><span id="more-166378"></span> de los madridistas. Pero la Vecchia Signora y los blancos se han medido en muchas más eliminatorias en la máxima competición continental. Recientemente, los italianos han salido muy bien parados en sus enfrentamientos con los españoles, tanto en la liguilla de la primera fase como también en los duelos a vida o muerte. Las dos últimas eliminatorias estuvieron marcadas por la actuación de un héroe inesperado, el uruguayo Marcelo Danubio Zalayeta, y la de un futuro Balón de Oro, Pavel Nedved.</p>
<blockquote><p>En 2003 la Juventus sorprendió al Real Madrid en semifinales.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A inicios del siglo XXI, el Madrid de Florentino Pérez era el más lujoso transatlántico del fútbol europeo. Tras conquistar la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wM9dsqdMdTY">Novena Copa de Europa</a> en Glasgow ante el Bayer Leverkusen, el conjunto dirigido por Vicente del Bosque, con Ronaldo como gran novedad, caminaba con paso firme hacia la reedición del título. Hasta las semifinales, cuando el emparejamiento con la Juventus de Turín deparó un duelo de altura. Los madridistas contaban con el ya mencionado Ronaldo como punta de lanza de un conjunto con Luis Figo, Zidane, Raúl, Roberto Carlos, etc… Pero las semifinales llegaron en un momento en que el Madrid sufría la baja de Raúl en el primer partido –la famosa apendicitis-, y la de Ronaldo y Zidane, tocados, para la vuelta. Era un equipo poderosísimo en ataque, que además contaba con Makelele y Cambiasso –Flavio Conçeiçao- en la zona de mediocentros. Pero la pareja de centrales, con un veteranísimo Hierro y un Paco Pavón que, obviamente, no era un defensa de élite.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Trezeguet y Nedved se convirtieron en los verdugos Galácticos</span>La ida, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bS6L6N6HHEc">en el Bernabeu</a>, con Guti al lado de Makelele y Helguera de pareja de Hierro, el Madrid pasó apuros ante una Juventus solídisima. Aún adelantándose gracias a un gol del inspirado Ronaldo, Trezeguet empató, dando un valiosísimo gol fuera de casa para la Juve. Finalmente, Roberto Carlos daba a los madridistas una victoria por la mínima con la que ir al partido de vuelta en Turín. Allí, sin Makelele –Flávio y Cambiasso en el doble pivote-, y con un Raúl recién <i>recuperado</i> de la operación de apendicitis, el Madrid se presentó con Ronaldo en el banquillo. La intención de Del Bosque era asegurar atrás, pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oWY5rXQslt8">Trezeguet tenía otros planes</a>. A los doce minutos ya la Juve estaba por delante en el partido y la eliminatoria. Antes del descanso, Del Piero rompía la cintura de Hierro y marcaba el 2-0. La cosa se complicaba aún más, y peor aún cuando mediada la segunda parte, un Nedved desbocado, finiquitaba la carrera en el fútbol de élite del de Vélez Málaga y con un disparo lejano ponía un 3-0 que parecía inalcanzable. Apenas 5 minutos antes Figo había desperdiciado un penalti que hubiera metido al Madrid de lleno en la eliminatoria. El gol de Zidane en el 89, dio emoción a los últimos minutos, pero la Juve consiguió su merecido pase a la final de Old Trafford, donde perdería contra el Milan de Carlo Ancelotti. Pero con su victoria en esas semis, la Signora ponía la primera carga de demolición en el suntuoso proyecto Galáctico. Zalayeta pondría otra más algún año más tarde.</p>
<p style="text-align: justify">Si seguimos mirando hacia atrás, apenas dos años antes del famoso gol de Mijatovic que marcó a toda una generación de madridistas, la Juventus se había vuelto a vestir de coco para el equipo blanco. Por primera vez en los 90, el equipo del Bernabeu participaba en la Copa de Europa –el dominio del Barça de Cruyff había sido tiránico durante la primera mitad de la década- y se topó con una Juve en alza en los cuartos de final. Raúl se presentaba a Europa con la victoria en la ida en Madrid. Pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kpEDgRtY5Yw">Delle Alpi fue demasiado para los blancos</a>, y la Juventus continuó su andadura camino de su segunda Copa de Europa. La ganaría en Roma, contra el Ajax, con un tridente de ataque que todavía los buenos futboleros recuerdan: el joven Del Piero, y los arietes Ravanelli y Vialli.</p>
<blockquote><p>En los 80 vivimos el fin de una gran generación juventina y el nacimiento de otra madridista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En la segunda ronda de la Copa de Europa de 1986/87, Real Madrid y Juventus se vieron las caras. Los españoles, dirigidos por el holandés Leo Beenhakker, habían goleado al campeón suizo, el Young Boys, por 5-1 al Young Boys, no sin cierta sorpresa, ya que el conjunto madridista tuvo que remontar en el Bernabeu su derrota por la mínima en Suiza. Santillana, Valdano, Hugo Sánchez y Emilio Butragueño en dos ocasiones evitaron la sorpresa y consumaron la goleada blanca. Sólo viendo la relación de goleadores ya se da uno una idea de la excelente mezcla de veteranos y noveles de la que hacía gala el Real Madrid. La Quinta del Buitre estaba asentada en el primer equipo, se había fichado a la Quinta de los Machos –Hugo Sánchez, Gordillo, Maceda y Buyo- y los Camacho, Juanito o Santillana todavía daban mucha guerra. Era un equipazo.</p>
<p style="text-align: justify">La Juve, por su parte, había acabado la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zYXNNPqak1M">gloriosa etapa de Trapattoni</a> –la mejor de su historia-, y con el mítico entrenador sentado ahora en el banquillo del Inter, los turineses miraron hacia la figura de Rino Marchesi, quien tuvo una temporada bastante irregular, abrumado por la hercúlea tarea que tenía entre manos. Laudrup era ahora la gran esperanza juventina, tomando el relevo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-juventus-turin-obsesion-copa-de-europa-trapattoni/">de un Platini</a> que jugaba su última temporada como profesional. El ariete Serena, destacadísimo el año anterior, era el sucesor de Paolo Rossi como nueve bianconero. Scirea o Cabrini seguían como estandartes de un equipo que había perdido en las anteriores temporadas la personalidad de Marco Tardelli y Zbigniew Boniek. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Paco Buyo detuvo a la Juve en su propia casa</span>En la ida, ante cien mil enfervorecidos madridistas, que por fin volvían a ver fútbol de Copa de Europa, Butragueño <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5LXEYfucyDc">marcó el único gol</a> tras recibir un excelente pase de Chendo, en una de sus subidas por la banda. No tuvo su día Laudrup, sustituído a la hora de juego, y tampoco el horrendo trencilla Valentine, que anuló un gol a la Juve. Pero en Turín, como pasaría muchas veces en el futuro, la Juve marcó pronto y al Madrid le tocó apretar los dientes y sufrir. Cabrini, inconmesurable lateral izquierdo, fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=S_ePdYDCSCQ">el autor del gol</a>. El marcador continuó así hasta el final prórroga incluída y lo que se venía era la gran noche de Paco Buyo. Primero, el de Betanzos mantuvo al Madrid vivo parando un penalti a Sergio Brio. Esto suponía que el cero a cero siguiese en el marcador, ya que sorprendentemente Hugo Sánchez había marrado el primero de la tanda. Posteriormente Buyo detendría otro a Lionello Manfredonia, decisivo para el pase a cuartos de final.</p>
<p style="text-align: justify">Para la Juve, esta eliminación supuso el final de una época inigualable y el inicio de una sequía que duraría hasta 1994-95. La próxima vez que la Vecchia Signoria volviese a pisar la Copa de Europa ya ni siquiera se llamaría así. Y lo hizo para volver a ganar la Copa de las grandes orejas y, esta vez sí, poder celebrar por las calles de Turín. Para el Madrid, supuso el renacimiento de una ilusión, la de la Séptima, alimentada por una fantástica generación de canteranos. Al mismo tiempo, sería fuente de contínuas decepciones, ante la imposibilidad de hacerse con el ansiado trofeo, que llegaría doce años después, como no, ante la Juve.</p>
<blockquote><p>30 años atrás, la Juve fue protagonista en la llegada de Di Stefano al Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Más de tres décadas antes de la gran noche de Buyo, con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">fichaje de Di Stefano</a> por Barcelona o Real Madrid empantanado en las diversas cláusulas del Pacto de Lima, los culés intentaron recuperar el dinero pagado a River Plate por unos derechos que el club argentino aún no tenía vendiendo a Di Stefano a la Juventus. El argentino no tuvo nunca intención de jugar en Italia, y este fue uno de los motivos –junto al cese de su amigo José Samitier como director deportivo del Barcelona- por los cuales la Saeta viajó a Madrid a intentar forzar su pase definitivo al club blanco. Cuánto hubiese cambiado la historia del fútbol europeo de haberse consumado la vuelta de Alfredo a la tierra de sus antepasados.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que esto nunca pasó, y <i>L’Omnipresent</i>, como lo bautizó la prensa gala tras la final de la primera Copa de Europa, cambió al Madrid y lo convirtió en una fuerza imparable en la Copa de Europa. A finales de los 50, la Juve seguía intentando plasmar su dominio italiano también en Europa, y para ello, a su genio nativo, un tal Giampiero Boniperti, talento ofensivo de clase mundial, le unió a un gigante galés, tan fuerte como noble, mito del fútbol británico y referente absoluto de los juventinos en el futuro: John Charles. Completando el puzzle, un genio rioplantense, como Di Stefano, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">Enrique Omar Sívori</a>, un genuíno representante de los Ángeles Carasucias, la mítica Argentina que ganó la Copa América del 57. La Juve consolidó su supremacía en el fútbol transalpino, pero Europa se le resistía. En el 62, el Madrid ya no era el indiscutible rey de Europa y, en cuartos de final, la Juventus por fin se encontraba con la eliminatoria que podía cimentar su posición continental de manera definitiva. Los de Miguel Muñoz contaban con una defensa tosca, aún liderada por el veterano Santamaría, y la delantera seguía viviendo de Di Stefano y Puskás, más el imparable Gento por la izquierda. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Aquella fue la primera derrota del Madrid en el Santiago Bernabéu</span>En Turín, el Madrid dio un golpe en la mesa, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=e9qfVNvoMoQ">ganando 0-1</a>, lo que parecía señalar un nuevo fracaso juventino.  Di Stefano marcó el único tanto y Del Sol encandiló al Comunale y a los Agnelli, que le firmarían ese mismo año. Sería fundamental en la Juve y todavía reverenciado en Turín. El caso es que los turineses vinieron a Madrid con la misión de lavar su imagen, no contando que sería Di Stefano quien lo haría. La Juve, vestida totalemente de negro, apenas se distinguía del árbitro. El nueve madridista, indignadísimo, y aplicando algunos juegos mentales de los que era un maestro, se pasó la primera parte amenazando al árbitro de que si la Juventus no se cambiaba de colores, el Madrid no jugaría la segunda parte. Seguramente sería un farol, pero lo cierto es que la Juventus ganó en el Bernabeu vistiendo de morado con una camiseta ¡del Real Madrid! <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VK-pOeC99N0">Sívori estuvo inspiradísimo</a>, muy motivado por el enfrentamiento con su paisano, y más aún el guardameta Anzolin, auténtico muro para el ataque blanco. Era la primera derrota del Madrid en el Bernabeu desde el inicio de la Copa de Europa en 1955.</p>
<p style="text-align: justify">Se daba paso a un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_7bG80Ryd6I&#038;list=PLwlsCxxjY2A-ehXRtgiGQJz1arFc6H_Gr">partido de desempate</a>, que se jugó una semana después en el Parque de los Príncipes de París. En el estadio parisino, el Real Madrid se impuso por 3-1, con goles de Felo, Del Sol y Tejada, mientras Sívori marcaba el de los turineses. El Madrid perdería la final en Amsterdam contra el Benfica, el día que un joven mozambiqueño destrozó sin piedad a sus ídolos, sólo para luego <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">llorar como un niño</a> cuando esos inmortales, un argentino y un húngaro, le regalaron sus camisetas. La Juve, por fin, presentaba cara de equipo gran en Europa. Una cara que ya nunca cambiaría.</p>
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		<title>Y encima no le ayudaron</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jul 2014 01:45:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[levar la camiseta de Ronaldo o Romario y ser Fred no es fácil. Y en Brasil, menos. Tras el calvario de Serginho en el 82, la nación se acostumbró al caviar con la dupla Ro-Ro. Entre 1994 y 2002, el mejor delantero del Mundial siempre era brasileño. Tras aquello, lo mínimo era tener “un Adriano”. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>levar la camiseta de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/analisis-romario-ronaldo-historica-delantera-brasil/">Ronaldo o Romario</a> y ser Fred no es fácil. Y en Brasil, menos. Tras el calvario de Serginho en el 82, la nación se acostumbró al caviar con la dupla Ro-Ro. Entre 1994 y 2002, el mejor delantero del Mundial siempre <span id="more-132146"></span>era brasileño. Tras aquello, lo mínimo era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tCqNrvzs1PY">tener <i>“un Adriano”</i></a>. Si hace cuatro años Luis Fabiano ya fue tildado de sospechoso, a Fred le ha tocado transitar por un mar de descrédito. Encima tampoco le ayudaron.</p>
<blockquote><p>Fred ha sentido el peso de la historia de su legendaria camiseta</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fred era un sostén. Un muro en el que apoyarse. Atrás quedaron los años en los que el ariete de Minas Gerais <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rUxBvOj9hH8#t=2m10s">tiraba desmarques</a> de cierta potencia en noches de Champions.<span class="pullquote_right">En 2013, Fred sí era relevante</span> A sus casi 31 primaveras, Fred fue concebido por Scolari como la pared a la que Neymar lanzaría balones para que estos rebotasen y volviesen a sus pies. El equipo miraba al sector izquierdo y se necesitaban estaciones de paso para llegar a otros sitios. Eso fue Fred: el elemento más fiable a la hora de jugar de espaldas, un currante para Neymar y Marcelo. Además, como Brasil usaba las bandas con regularidad, el área debía tener al menos un receptor de centros, aspecto en el que Fred destacaba por su instinto. Así <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sro2-w2dZHo">le marcó buenos goles a Italia o España</a>. Resumiendo, Fred era tanque para el remate y socio desde la táctica. Fue importante.</p>
<blockquote><p>Fred ha pagado como pocos el declive táctico de su Selección</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El descalabro de la pizarra de Felipao en este Mundial afectó a algunas individualidades. Paulinho, por ejemplo, apenas sí pudo encontrar ante Colombia <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KxopX-yMPJU">sus pasillos para correr</a>. El pivote del Tottenham ha brillado entre poco y nada, sobre todo en comparación con la Copa Confederaciones. Pero el gran afectado ha sido Fred. El <i>modus operandi</i> de los suyos, basado en el ritmo y la explosión, le hizo limitado. El punta del Fluminense no tenía las condiciones físicas y técnicas para imponerse en duelos frontales. Tampoco podemos hablar de un delantero creativo, capaz de generarse un gol por sí mismo. Desaparecida la sociedad con la banda izquierda, a Fred solo le quedaba el área. Allí cazó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8whCUrb_3b8">su golito ante Camerún</a>, el único en un Mundial que le relacionará siempre con la pitada de su pueblo en la debacle ante Alemania. Injusto, sí, pero es que llevaba <i>la 9</i> de Brasil&#8230;</p>
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		<title>De cabeza a Brasil</title>
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		<pubDate>Wed, 28 May 2014 02:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marc Roca]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[os metros cuadrados de césped, quizá menos, delimitan un espacio anónimo justo por delante del área pequeña. Esos dos metros cuadrados, quizá menos, han contemplado casi todos los goles de Miroslav Klose en tres campeonatos del mundo distintos. Y no son pocos. El delantero de origen polaco, un nueve de los de área, los ha [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>os metros cuadrados de césped, quizá menos, delimitan un espacio anónimo justo por delante del área pequeña. Esos dos metros cuadrados, quizá menos, han contemplado casi todos los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5rB4bbw7C5s">goles de Miroslav Klose</a> en tres campeonatos<span id="more-124945"></span> del mundo distintos. Y no son pocos. El delantero de origen polaco, un nueve de los de área, los ha metido de todos los colores: con la frente, con el canto de la cabeza, con la testa ladeada, a golpe de cervicales y con el cuello erguido. Incluso ha metido alguno con los pies cuando el balón le ha llegado demasiado bajo. En espera de lo que suceda dentro de poco en Brasil sólo un fenómeno surgido del mismo país que este verano albergará el Mundial marcó más veces en la máxima competición de selecciones. Lo hizo en quince ocasiones, tan sólo una vez más que el delantero alemán. Pero fue Ronaldo.</p>
<blockquote><p>Klose va a Brasil 2014 con la posibilidad de hacer historia grande</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y Ronaldo fue muchas cosas que Miroslav Klose ni es ni será. El brasileño fue el más querido de todos, por ejemplo. Y de todos los muy buenos, uno de los mejores. Un auténtico fenómeno, un futbolista mágico, de jugadas bellas <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ajoYeteGdTA">y asombrosas</a>. Se paseó por las mejores plantillas del mundo y su historia se envolvió con la lírica de los héroes: se rompió cuando debía buscar su techo, ganó cojo y se sostuvo en su talento hasta el último día. Una jugada redonda para sublimar el recuerdo de quién ostenta una preciada marca en peligro de extinción.</p>
<p style="text-align: justify">A Miroslav Klose esto de alargar su tozuda sombra sobre las gestas de los mitos ya le va: si dos goles le separan de conquistar el récord de Ronaldo uno le bastará para desempatar con Gerd Muller como máximo artillero de la<span class="pullquote_right">Klose pretende batir a cracks superiores a él</span> selección alemana. Palabras mayores sobre un delantero al que muy pocos, quizá nadie, situaría entre los mejores de su tiempo. Porque sí, ya marcó bastantes goles en Kaiserslautern&#8230; pero tampoco tantos. Suficientes para convertirse en el delantero titular del combinado teutón en el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6FaUg-LG_vo">Mundial de 2002</a>, el arranque de un relato que no se entiende sin prestar atención a la particular relación que el nueve alemán mantiene desde entonces con su selección. Sus cinco goles en Corea y Japón ya anticiparon entonces lo que sería una constante: Miroslav Klose marca muchos goles con la camiseta de su país adoptivo. Más que vistiendo otras casacas.</p>
<blockquote><p>Klose siempre funcionó mejor en la Selección que en los clubes</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El alemán ya no era un chaval cuando recaló en Bremen para firmar, entre dos temporadas con cifras más realistas, un curso goleador excepcional. Fue el que precedió al Mundial 2006, que le coronó como mejor artillero del torneo con cinco tantos. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9Y_0AuMicSk">¿La cima de su carrera?</a> Eso parecía. Ya con la camiseta del Bayern de Múnich y pasados los treinta encabezó otra vez el ataque alemán en el Mundial de Sudáfrica. Su último año en el club bávaro había sido muy discreto y se intuían los últimos coletazos de una trayectoria que llegaba a su fin.</p>
<p style="text-align: justify">Y entonces marcó cuatro tantos en cinco partidos para llevar a Alemania hasta semifinales. En medio de una generación que no le correspondía por estilo ni por edad Miroslav Klose, un punta muy poco dado al regate,<span class="pullquote_left">Klose, un 9 para Ozil y Muller</span> dribló a su propia decadencia. Lo hizo a su manera, con goles y un maravilloso sentido de la oportunidad: hombre de área pequeña y fría definición, ese viejo delantero centro que encarnaba en si mismo las viejas formas combativas del fútbol alemán se convirtió en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2jFHb-gIIoM">el complemento ideal</a> para los jóvenes futbolistas, tan sutiles y sofisticados, que copaban las nuevas convocatorias de Joachim Löw. Por el camino, como anticipando el movimiento de un central condenado, Miroslav Klose había crecido en el apoyo, se había acercado al juego y llegó puntual a su cita favorita para ofrecer instinto y concreción al fútbol ligero que orquestaban Mesut Özil, Thomas Müller y compañía.</p>
<blockquote><p>Klose se adaptó de maravilla al estilo del «nuevo futbolista alemán»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ya han pasado cuatro años desde entonces y el viejo goleador sigue en sus trece, por no decir catorce. Ya con otra camiseta, como siempre que se acerca un nuevo Mundial, reverdeciendo laureles en la liga italiana. En su cabeza, como no podía ser en otro sitio, sólo caben los dos goles que le separan de la guinda a una excepcional trayectoria como internacional alemán. La patria de Ronaldo, el más querido de los muy grandes, aguarda el posible verdugo de un récord que, de cambiar de manos, reconocería a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/low-la-cerveza-o-el-codillo/">un futbolista</a> de otra dimensión que también tiene algo de fenomenal.</p>
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		<title>La vida de Rivaldo</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Mar 2014 03:06:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[o los conocíamos. La televisión no cubría cada rincón del planeta fútbol y apenas sabíamos nada de ellos. Pero eran buenos, muy buenos. A lo largo de los años noventa, el Palmeiras disfrutó en su plantilla de varios de los mejores jugadores que dio el país esa década. Roberto Carlos, Cafú, Djalminha, Mazinho… y un [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">N</span>o los conocíamos. La televisión no cubría cada rincón del planeta fútbol y apenas sabíamos nada de ellos. Pero eran buenos, muy buenos. A lo largo de los años noventa, el Palmeiras disfrutó en su plantilla de varios<span id="more-113627"></span> de los mejores jugadores que dio el país esa década. Roberto Carlos, Cafú, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/djalminha-jugador-fantasia-brasil-deportivo-coruna/">Djalminha</a>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/03/analisis-rafinha-alcantara-celta-vigo-barcelona-futuro-potencial/">Mazinho</a>… y un tal Rivaldo. Resultaba extraño aquel hombre. Un zurdo de 1,86 cuyas piernas insinuaban algún tipo de desnutrición en el pasado y que parecían listas para romperse. A simple vista, nadie apostaría un duro por esa <a target="_blank" href ="http://media-cdn.incondicionais.com.br/media/galeria/351/0/1/0/0/o_sao_paulo_fc_rivaldo-3710010.jpg">constitución patizamba</a> y escasa de músculo.</p>
<p style="text-align: justify">Entonces le caía una pelota y sucedía el milagro. Aquel futbolista sin cuerpo de ídem se transformaba en un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=daCYrTpHDgU">huracán de regates y tiros maliciosos</a>. Una máquina de definir. Era el verano de 1996 y Brasil iba a confiar en él para lograr por primera vez en su historia el Oro olímpico en Atlanta. A su lado estarían, ente otros, su antiguo compañero Roberto Carlos o el futuro gran fenómeno de sus días, un jovencísimo Ronaldo Nazario. La <i>Canarinha</i> <a target="_blank" href ="http://lamedialunadelarea.wordpress.com/2012/08/20/atlanta-96-el-gran-fracaso-olimpico-de-brasil/">debía ganar pero no lo hizo</a>, y como siempre sucede, la cólera nacional fue terrible. Rivaldo fue el chivo expiatorio de la derrota y durante meses se le cerraron las puertas de la Selección. Con aires reivindicativos, aterrizaba en Europa Vitor Borba Ferreira. Rivaldo.</p>
<blockquote><p>Vitor Borba Ferreira, para el mundo Rivaldo, fue parte del gran Palmeiras de la década de los noventa</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El 15 de diciembre de 1995,  el Tribunal de Justicia europeo dio validez a una sentencia que cambiaría para siempre el mundo del fútbol: <a target="_blank" href ="http://www.elfutbolin.com/diccionario-de-futbol/ley-bosman">se aprobaba la Ley Bosman</a>, aquella por la cual un italiano tenía los mismos derechos federativos que un danés o un alemán allá donde jugase. La temporada 96-97 sería la primera que se disputaría dentro del nuevo marco legal. En España, además, se vivía el <i>boom</i> de las televisiones.</p>
<p style="text-align: justify">Ronaldo al Barcelona por 2.500 millones, Mijatovic al Real Madrid por 1.300, <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1996/08/31/deportes/841442407_850215.html">Almeyda al Sevilla por 1.100</a>, Finidi al Betis por 1.000… De repente, en nuestra Liga todo el mundo tenía dinero y las fronteras ya eran de papel mojado. El Deportivo de la Coruña, que dos años antes se había quedado <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ERvT9vWjh_8">a un penalti</a> de ser campeón, no quiso ser<span class="pullquote_right">El Rivaldo del Depor, el más artístico que se vio en su periplo europeo</span> menos que nadie y pagó 1.100 millones por la contratación de Rivaldo. Madrid y Barcelona impusieron un ritmo de puntos altísimo y pronto metieron distancia con sus perseguidores pero eso no iba a impedir que el Depor, de la mano de Rivaldo, fuera uno de los grandes animadores del campeonato. Con el once a la espalda, la campaña de <i>Rivo</i> fue absolutamente memorable. Los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nwctKh-qmoI">21 goles anotados en Liga</a> no fueron nada al lado del surtido de caños, sombreros y demás artilugios de fantasía con los que deleitó a Riazor. Ni antes ni después hubo un Rivaldo tan artístico. Solo por contemplarle merecía la pena ver al Deportivo. Los gallegos finalizaron terceros y con la sensación de estar en el inicio de un proyecto potente. La ilusión se desbordaba en Coruña cuando a mediados de julio el Deportivo cerraba la <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1997/07/12/deportes/868658414_850215.html">contratación de otro mago brasileño</a>: Djalminha. El Depor pasó a ser casi un fenómeno social en nuestro fútbol. Rivaldo y Djalma la estaban liando en pretemporada y ya se hablaba de conquistar esa Liga tan deseada. Un sueño roto por un grupo de letones en una anónima noche de verano.</p>
<blockquote><p>Aterrizado con 24 años, la primera temporada de Rivaldo en el fútbol europeo fue pura magia</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En agosto del 97, el Fútbol Club Barcelona vivía horas claves para el club. Tras la salida de Johan Cruyff y el posterior año de transición de la mano del inglés Bobby Robson, en Can Barça se sucedían las noticias. Por un lado, el indiscutible mejor jugador del mundo, Ronaldo Nazario, había abandonado la entidad solo doce meses después de su llegada. El Barcelona repetía así el capítulo de Diego Armando Maradona, dejando un vacío deportivo y social <span class="pullquote_left">El Skonto Riga «fichó» a Rivaldo. Coruña lloró</span>difícil de llenar. Por otro lado, en esos días se hacía oficial el desembarco del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/liverpool-madrid-ajax-vangaal/">exitoso técnico Louis Van Gaal</a>, al que se le encomendaba la construcción de un nuevo proyecto tras la etapa Cruyff. En principio, al holandés no parecía importarle demasiado la baja de Ronaldo. De hecho, su ayudante llegó a manifestar que el delantero <i>“no tenía sitio en sus sistemas”</i>, una frase que causó estupor pero cuyas reacciones fueron mínimas al tratarse de un recién llegado. Sin embargo, en el entorno culé se debatía si la plantilla no había descendido demasiado de nivel, si se podría competir con lo que había. Las alarmas saltaron el día 13 de ese mismo mes, en la ida de la previa de la Champions. El Barcelona sufrió lo indecible para ganar por 3-2 a un desconocido equipo letón, el Skonto Riga, gracias a un gol de penalti de Stoichkov en los últimos minutos. La era Van Gaal corría serio peligro de hundirse antes de comenzar. La reacción no se hizo esperar: 48 horas después, el Barcelona <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1997/08/15/deportes/871596011_850215.html">hacía uso de la cláusula de rescisión</a> y fichaba a Rivaldo por 4.000 millones de pesetas. Era el último día de mercado y el Deportivo ya no pudo reaccionar. Coruña entró en depresión, al punto de terminar duodécimos en el campeonato. Para el Barça, la historia fue diferente.</p>
<blockquote><p>Rivaldo fue fichado para salvar el proyecto Van Gaal tras la marcha de Ronaldo Nazario al Inter</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Rivaldo y Van Gaal. Brasil y Holanda. Anarquía contra juego de posición. Vitor y Louis formaron un matrimonio de conveniencia, escaso de amor pero no de fruto. El conflicto siempre fue táctico. Van Gaal pretendió implantar su <a target="_blank" href ="http://img143.imageshack.us/img143/4705/39971afcajax.jpg">3-4-3 histórico del Ajax campeón</a> pero los resultados con este dibujo nunca terminaron de ser fiables. De hecho, esa dureza en los comienzos le costó a Van Gaal <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CGhrALajoNA">dos eliminaciones</a> en sendas liguillas de Champions que lastraron en gran medida su imagen. El 3-4-3 a menudo daba paso a un 4-3-3 más fiable, un sistema que incorporaba un defensa extra a cambio de la figura del mediapunta… es decir, la de Rivaldo. Como para Van Gaal, el brasileño no tenía capacidad de ser interior, su destino no podía ser otro que la banda. Con libertad, pudiendo moverse… pero en banda. Para Rivaldo, que había hecho lo que quería tanto en el Palmeiras como en el Depor, la nueva ubicación no era agradable pero decidió callar y jugar. Y de qué forma. Dos ligas, una Copa y casi 60 goles fueron el botín de <i>Rivo</i> en sus dos primeras campañas en Barcelona. Entre medias, Francia 1998. Su primera Copa del Mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Tras 24 meses excelsos en el continente europeo, Rivaldo había hecho todo para ganarse el perdón de su tierra. Y eso que no fue un perdón fácil. Pese a su enorme rendimiento en la 96-97 con el Deportivo, Brasil no le convocó para la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/09/copa-america-brasil-ronaldo-romario-eurocopa-grecia/">Copa America de Bolivia</a>. Para más inri, la <i>Canarinha</i> arrasó en el torneo, con unos Denilson y Leonardo consolidados y jugando a gran nivel. Pero daba igual. Renunciar a aquel Rivaldo era impensable bajo cualquier circunstancia. El azulgrana entró en el <a target="_blank" href ="http://footballsgreatest.weebly.com/uploads/4/9/9/8/4998002/8216046.jpg?392">cultural 4-2-2-2 brasileño</a> por detrás de Ronaldo y Bebeto y cuajó un notable Mundial. Su gran noche llegó en cuartos de final ante Dinamarca, el día que Michael Laudrup abandonaba el fútbol. Sudamericanos y europeos disputaron un tremendo partidazo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TDxszz_pvQ0">resuelto por Rivaldo con dos goles</a>, el segundo de ellos de precioso disparo. El número 11 volvió a ser decisivo en semifinales con una fabulosa asistencia a Ronaldo. A pesar de caer derrotados en la final ante Francia, Rivaldo había logrado sellar la paz con su país.</p>
<blockquote><p>Rivaldo necesitó llegar a ser un top-5 mundial para que su país le perdonase por los fracasos pasados</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La 99-2000 debió ser la cima del proyecto Van Gaal. Tras dos años horribles en Europa, el Barça arrancó la temporada con victorias muy potentes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=i-FALeDtkU4">ante la Fiorentina de Batistuta</a> y Rui Costa y <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/x18dwkc_1999-october-19-arsenal-england-2-barcelona-spain-4-champions-league_sport">el Arsenal, en Wembley</a>. Los blaugranas son por fin <i>“el mejor equipo del mundo”</i>, con un once titular definido<span class="pullquote_right">Rivaldo exigía libertad y el 3-4-3 se la concedía</span> y que podía recitarse de memoria: Hesp; Reiziger, Abelardo, Frank de Boer, Sergi; Guardiola, Luis Enrique, Cocu; Figo, Kluivert y Rivaldo. En Barcelona se habla de tripletes gracias a un funcionamiento grupal sólido y asentado. Eso en lo colectivo. En lo individual los problemas empezaban a surgir. En diciembre de 1999, Rivaldo recibirá el mayor premio que puede otorgarse a un futbolista: <a target="_blank" href ="http://estaticos01.marca.com/albumes/2009/11/30/balonesoro_espana/1259612631_extras_albumes_0.jpg">el Balón de Oro</a>. El zurdo arrasa en las votaciones gracias a un año natural descomunal. A su título de Liga con el Barcelona se añade una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/brasil-inglaterra-mexico-banks-pele-brasil-uruguay-rivaldo/">Copa América con Brasil</a> en la que destaca incluso por encima de Ronaldo. Amparado por el prestigioso galardón y su posición de fuerza, Rivaldo se rebela y prende la mecha: delante de toda la plantilla, deja claro a Van Gaal que no está dispuesto a volver a jugar como extremo. El brasileño había escuchado algunos pitos en el Camp Nou y no quería que aquella situación se prolongase. El mejor futbolista del planeta debía jugar en su sitio.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque Van Gaal no dio su brazo a torcer y <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1999/12/22/deportes/945817215_850215.html">castigó a Rivaldo por la insubordinación</a>, al holandés no le quedó más remedio que improvisar una solución. Siendo justos, cada vez que <i>Rivo</i> actuaba con libertad detrás del punta la liaba. El equipo jugaba peor pero Rivaldo decidía. El recurso para liberar al crack era pasar del 4-3-3 al 3-4-3 con el limitadísimo Zenden de extremo izquierdo. Van Gaal no quería bajo ningún concepto que Rivaldo integrara el conducto de juego. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ufD2FmJi-aA">El mediocentro era Guardiola</a> y los interiores, Cocu y Luis Enrique. Rivaldo <i>que no molestara</i>. Esta fórmula fue usada, por ejemplo, en la remontada ante el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=aSBN26iBU8c">Chelsea en el Camp Nou</a> y se intentó de nuevo en la búsqueda del milagro ante el Valencia, en semifinales de Champions. En el fondo, Van Gaal no era feliz con esta medida. Louis era plenamente consciente de que las flechas de su libreta perdían sentido con Rivaldo en el epicentro de todo. Convivieron y se retroalimentaron durante tres años pero Van Gaal y Vitor Borba jamás llegaron a quererse.</p>
<blockquote><p>Rivaldo y Louis Van Gaal representan dos maneras muy diferentes de entender el juego del fútbol</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A las puertas de la 2000-2001, el Barcelona recibía uno de los golpes deportivos más duros de su historia reciente. El Real Madrid, previo pago de la cláusula, <a target="_blank" href ="http://www.corazonblanco.com/media/galeria/44/9/5/5/8/n_real_madrid_la_historia-8559.jpg">ficha al portugués Luis Figo</a>, la gran estrella barcelonista junto a Rivaldo. El club, inmerso en un cambio de presidente después de más de dos décadas, estrenaba también nuevo técnico: Lorenzo Serra Ferrer. La marcha de Figo desató una serie de consecuencias, muchas de ellas relacionadas con la figura de Rivaldo. El brasileño, sabedor de su nueva jerarquía, exige modificar <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2000/08/03/deportes/965253601_850215.html">sus condiciones contractuales</a> y situarlas acorde a la su relevancia en el proyecto. Las negociaciones son durísimas y de fondo aparece la Lazio de Sergio Cragnotti, que sueña con el zurdo desde hace meses. El Barça negocia paralelamente con un Zinedine Zidane que comienza a pensar en abandonar la Juventus de Turín pero Serra Ferrer es claro: <i>“no concibo un Barcelona sin Rivaldo”</i>. Gaspart, nuevo presidente culé, recoge el mensaje y renueva al jugador.</p>
<p style="text-align: justify">La importancia de Rivaldo para Serra Ferrer tenía su razón de ser. El entrenador mallorquín rompía con la escuela holandesa y el 4-3-3. Su modelo de juego se basaba en un rocoso 4-2-3-1 (o 4-4-2, según se quisiera ver) con <i>Rivo</i> totalmente libre por detrás de Kluivert.  Su rol ideal, vaya. Lo cierto es que, pese a la nefasta campaña del Barcelona (volvieron a quedar fuera de la Champions a las primeras de cambio), Rivaldo ofreció su mejor nivel individual con la camiseta barcelonista. El Balón de Oro del 99 se marcha esta vez a 36 goles  y deja varias de sus actuaciones más recordadas: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=t3eDCGJN5PA">el hat-trick en San Siro</a>, el doblete en el Bernabéu y por supuesto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=uS2bomiDOko">la chilena frente al Valencia</a> que supuso un billete para la Champions.</p>
<blockquote><p>Rivaldo dio su mejor nivel individual con Serra Ferrer, en la que fue la peor temporada del equipo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">2002 sería el año de la ruptura entre Rivaldo y el Barcelona. Las lesiones azotan al genio, que pasa de marcar 36 goles a anotar 14. <i>Rivo</i> disputa solo 20 partidos en Liga a causa de diversos problemas físicos. Para el recuerdo quedó su gol en Vigo, completamente cojo y casi sin poder andar. Pese a la proximidad  de la Copa del Mundo de Corea y Japón, Rivaldo se ofrece para jugar infiltrado <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8PZg-tU-GU0">la semifinal de la Champions ante el Real Madrid</a>, eliminatoria que finalmente se perderá por completo. El Barça finaliza la Liga en cuarta posición. Tratando de atajar la crisis, Gaspart acude en busca de un viejo conocido: Louis Van Gaal.</p>
<p style="text-align: justify">Ya aceptado y valorado como merecía, a Rivaldo le quedaba un reto por cumplir con Brasil: ser campeón del mundo. La <i>verdeamarelha</i> presentaba en 2002 una de las convocatorias más talentosas de su riquísima historia: Ronaldo, Roberto Carlos, Cafú, el propio Rivaldo, el incipiente Ronaldinho, Lucio… Sin embargo, no todo iba a ser de color de rosa. Días antes del inicio del torneo, Emerson, el mejor centrocampista del plantel, caería lesionado<span class="pullquote_left">Rivaldo, el líder en la sombra de Brasil en la Copa del Mundo de 2002</span> de forma estúpida al sufrir una luxación de hombro en un <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2002/06/02/mas_futbol/1022968815_850215.html">entrenamiento mientras jugaba de portero</a>. Brasil tenía un gran ataque pero quizás carecía de una medular capaz de generar juego. <i>“El Profesor”</i> Scolari arregló el problema con un dibujo poco habitual en la selección brasileña: un triunfador 5-2-3 con <a target="_blank" href ="http://static.guim.co.uk/sys-images/Football/Pix/pictures/2009/03/25/cafucarlos3.jpg">Cafú y Roberto Carlos</a> de carrileros largos. A pesar de los ocho goles del renacido Ronaldo, la prensa especializada señaló a Rivaldo como el cerebro en la sombra de la conquista del pentacampeonato mundial. Scolari iría más allá: <i>“el mejor jugador de la Copa del Mundo ha sido Rivaldo”</i>. Atrás quedaban sus carreras imparables y los desbordes de cadera. Las lesiones habían matado a aquel futbolista. En su lugar teníamos a un Rivo más reflexivo que además mantenía la determinación que siempre le acompañó. De hecho, llegó a coquetear con el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DgxYC3xtiIM">mítico record de Jairzinho</a> (marcar al menos un gol en los siete partidos del campeonato) y en la final, pese a no batir a Kahn, fue absolutamente clave en los dos goles. <i>“He estado ahí, estoy en las imágenes de una final del Mundial. Ya nunca me podrán quitar eso”</i>. Las heridas del pasado asomaban en el momento más feliz. Rivaldo ya era eterno. Ya era <i>Penta</i>.</p>
<blockquote><p>Rivaldo fue el perfecto nexo de unión por el que pasó el juego de Brasil en el Mundial de Corea y Japón</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuestionado por su bajón de rendimiento y con Van Gaal de vuelta, resultaba obvio que el futuro de Rivaldo no pasaba por el Camp Nou. Con la carta de libertad y el aval de su gran Mundial, fue el AC Milan el que finalmente se haría con sus servicios. La unión prometía pero la aventura italiana no acabaría bien. El exigente Calcio devoró a un futbolista que ya había perdido la chispa que le hizo imparable. Carlo Ancelotti apostó toda la temporada por <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=I2IK6RejoZA">Rui Costa para el puesto de mediapunta titular</a>. La escasa confianza de Carletto se hizo palpable en la final de la Champions, en la que Rivaldo no disputaría ni un solo minuto pese al 0-0 con el que se llegó a la tanda de penaltis. <i>Rivo</i> levantó la Copa de Europa que tanto había deseado aunque no del modo que imaginó. Seguramente ya le daba igual. Aquel chico de piernas arqueadas nacido en Recife ya había logrado todo en la vida. Había ganado dinero, había sido campeón de casi todo con Brasil y en algún momento, allá por 1999, había conseguido <a target="_blank" href ="http://www.soyunalbondiga.com/wp-content/uploads/2013/08/Rivaldo-vitor-borba-ferreira-fifa-world-player.jpg">ser el mejor jugador del mundo</a>. Aquellos aficionados rivales que le sufrieron aún tiemblan al escuchar su nombre. Vitor Borba Ferreira. Rivaldo.</p>
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