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	<title>Ecos del Balón &#187; Rijkaard</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>La presión en el ADN</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Feb 2018 03:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Albert Morén]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Equipos]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Si una cosa acredita el curriculum en los banquillos de Ernesto Valverde, es su capacidad para detectar las necesidades de los equipos a los que entrena y de aplicar, para ellas, recetas concretas que las subsanen. Así, su trayectoria como técnico<span id="more-249466"></span> se ha definido como un proceso adaptativo a través del cual el cacereño ha ido adoptando múltiples formas, y dando lugar, bajo su tutela, a equipos de lo más variado en cuanto a tipología. Sus Athletics, Olympiakos, Espanyol, Valencia o Barcelona son conjuntos de autor, pero de un autor eminentemente versátil. Sin embargo, existe una constante que los atraviesa. Un hilo invisible que los une a todos. Una marca de agua que, como una promesa, el Txingurri no ha estado dispuesto a olvidar. Todos sus equipos hacen de la presión adelantada una de sus señas de identidad. A veces para impulsar desde el ritmo feroz un juego directo que potencie el carácter vertical de sus futbolistas, otras para equilibrar estructuras en las que convive un gran número de piezas ofensivas, otras para disimular déficits creativos a través de un robo que aproveche espacios en las defensas contrarias, o para configurar escenarios de dominio territorial que se traduzcan en un control incuestionable de la situación. Ahora es su Barça quien ha convertido <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/01/analisis-tactico-barcelona-2-espanyol-0-copa-rey-presion/">la defensa adelantada y el acoso en campo rival</a> en una de las principales fortalezas que explican la buena marcha del equipo. Pero aunque esta vez tiene ingredientes distintos, en el Camp Nou la receta no suena del todo extraña.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Si quieres ir al ataque, necesitas gente con una técnica fina, como por ejemplo Laudrup, y estos rinden mucho más en un campo pequeño que en un campo grande. Campo pequeño quiere decir que cuando tú juegas al ataque, mantienes que Laudrup no tenga que bajar cuarenta o cincuenta metros para defender, y que cuando recuperas el balón tenga que subirlos otra vez. Cuando puedes meterlo ahí dentro, el rendimiento de jugadores como Laudrup o Romário es mucho más grande, y además, como tocan mucho el balón, hay mucho para ver. Si no sólo los ves corriendo, y así los ves tocando el balón»</i>. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/">La figura de Johan Cruyff</a> como entrenador del FC Barcelona es un punto de inflexión en numerosos sentidos, fundamentados alrededor de una idea de juego que, a partir de él, se siguiera o no, siempre estuvo latente. Aferrada al tuétano. A fuerza de las victorias que hasta su Dream Team le había faltado a un club con menos títulos de los que correspondían a su historia, el holandés afianzó una cultura futbolística particular a modo de guía para el triunfo. El conjunto azulgrana nunca antes ganó tanto como con su receta, por lo que es fácil comprender que abrazara aquel desconocido e innovador fútbol como una verdad revelada. Una suerte de poción mágica en la que guardaría los secretos de unos éxitos tanto tiempo esquivos. Bajo la simpleza de un <i>«si tú tienes el balón, el otro no lo tiene»</i>, escondería una nueva mirada. Una lógica compleja. Un punto distinto desde el que verlo todo.</p>
<blockquote><p>Con Johan Cruyff la recuperación en campo rival tenía que ver con la capacidad de crear ventajas para propio equipo y desventajas para el adversario, a través del juego de ataque.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hijo futbolístico de <i>La Naranja Mecánica</i>, su segundo aterrizaje en el Barça se llevó a cabo el mismo verano en que otra selección holandesa dirigida por Rinus Michels <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">se alzaría con la Eurocopa</a>, y con la intención declarada de recoger parte de la identidad de ambos conjuntos: <i>«Quiero que mi equipo se parezca al Ajax y a la selección holandesa</i>«. No obstante, del mismo modo que como jugador Johan había sido el verso libre en el estricto entramado diseñado por <i>Míster Mármol</i>, su trabajo en los banquillos, y más especialmente aquel referido al ejercicio de la presión, se desarrolló de un modo distinto. Con una apuesta de juego absoluta y extremadamente ofensiva, en la que de los tres defensas más habituales uno no lo era y a los otros dos se les permitía proyectarse por banda con alegría, todo se construiría a través del ataque. Situando a muchos hombres alrededor del balón para estar cerca del mismo si se perdía, desorganizando al rival a través de una combinación veloz e incisiva que buscara con ahínco los pases que superaran líneas, obligando a los delanteros contrarios a defender a sus teóricos marcadores, buscando la profundidad para que cuando el adversario se hiciera con el esférico tuviera ante sí once barreras que superar, haciendo norma del tercer hombre y pretendiendo un posicionamiento perfecto que permitiera a sus jugadores una ventaja de partida en la recuperación que, de otra forma, no habrían recibido.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Si yo tengo que defender toda esta sala, soy el más malo que hay porque se me pueden ir por todos lados, pero si sólo tengo que defender esta mesa, ya puede venir el mejor jugador del mundo que no me pasará. Entonces, ¿qué es defender bien y qué es defender mal? Es relativo. Es distancia, nada más. Con Guardiola lo que siempre hicimos fue que donde jugase él estuviera empaquetado, que nunca tuviera que defender demasiado espacio. Siempre un espacio reducido. Entonces es sólo cuestión de ver, nada más. Siempre tenía que vigilar una cosa: tener a dos compañeros cerca para que sólo tuviera que defender un espacio pequeño. Así eres el mejor defensor que hay». </i>Una forma de entender la recuperación en campo rival casi instintiva, como una necesidad de volver a hacerse con el control de la herramienta que debía abrirle todas las puertas, y en la que todo aquello que no proporcionara el ataque era afrontado casi desde la improvisación. Como si se tratara de una parte de la vida que no se estaba obligado a visitar. El juego de ataque debía pesar lo suficiente como para que no fuera necesario mirar hacia atrás.</p>
<p style="text-align: justify">Un principio similar dirigió <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-louis-van-gaal-entrenador/">los pasos de Louis van Gaal</a> en el Camp Nou, aunque en este sentido, y pese a la magna obra que había alumbrado en Ámsterdam, su criatura dio la impresión de quedar incompleta. De su Ajax había escrito Pep Guardiola que <i>«asumía todos los riesgos que un equipo es capaz de asumir</i>«, pero que los esquivaba porque <i>«todos sus futbolistas, de diferente calidad, pero todos, sin excepción, eran conscientes de cuál era su misión sobre el terreno de juego. La disciplina de las posiciones. La posesión de la pelota como idea básica. El juego con ayudas constantes. El movimiento a dos toques&#8230;»</i>. El suyo fue un Barça, nuevamente, exageradamente ofensivo y con dos particularidades con respecto al Ajax campeón de Europa que quizá expliquen las dificultades del equipo para construir una transición defensiva competitiva que tuviera su origen en campo contrario, y algunas leyendas negras <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/02/trayectoria-y-mejores-momentos-de-claudio-lopez/">como las que escribió <em>El Piojo</em> López.</a> Una de las diferencias tenía que ver con el mejor futbolista del equipo, un Rivaldo situado en el extremo izquierdo pero ávido de la mediapunta en la que se coronaban los cracks brasileños, que a diferencia del Overmars que Louis dirigió en Holanda demandaba constantes compensaciones posicionales cuando abandonaba la cal. A menudo ofrecidas desde el interior izquierdo por Cocu, el resultado acercaba al holandés a la zona del extremo pero lo alejaba de la del mediocentro. Donde antes Cruyff había abrigado a Guardiola, ahora se destapaba al catalán, quién además, y pese a que en el Barça de Van Gaal se convirtió en el líder futbolístico absoluto <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/cruyff-estilo-ofensivo-dream-team-guardiola-koeman/">que con Johan fueron otros</a>, no exhibía la capacidad física de Davids, Seedorf o Frank Rijkaard para acaparar grandes extensiones de campo.</p>
<blockquote><p>A raíz de Frank Rijkaard, en el Barça la escuela holandesa se mezcla con aspectos del fútbol italiano. El holandés primero y Guardiola después, añadieron táctica a la noción primigenia de presión de Cruyff.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fue con este último, aprendiz en primera persona de Cruyff y Van Gaal, pero también <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">de Arrigo Sacchi</a>, que la presión del Barça, aún sin perder el balón de vista, adquirió matices. La pelota ordenaría, seguiría siendo el centro, pero a diferencia de sus dos compatriotas Frank también tocó otras teclas. Fue la síntesis entre dos mundos. Las diagonales de Rafa Márquez, los pases de Ronaldinho o los desmarques de Samuel Eto&#8217;o y Ludovic Giuly para generar contextos de ventaja tras pérdida, compartiendo espacio con la contribución de piezas como Edmilson, Thiago Motta o un Deco educado con Mourinho. Un Barça en el que Xavi e Iniesta rara vez podían coincidir en el mismo mediocampo porque su funcionamiento todavía no lo permitía y comprometía la seguridad de su estructura. El artífice del último cambio fue Guardiola. Creación de Cruyff, alumno con Van Gaal y conocedor en primera mano del Calcio como Rijkaard, su sello, vinculado a la conservación del cuero, siempre le reservó un lugar preponderante al robo (<i>«si se trata del balón, confieso que soy egoísta: lo quiero para mí. Por eso si no lo tengo, voy a por él a toda prisa»</i>) hasta el punto de haber declarado en alguna ocasión que aquello en lo que más empeño pone en los entrenamientos es en el trabajo acerca del posicionamiento de sus futbolistas cuando el equipo pierde la posesión: <i>«<em>La clave es estar siempre entre los jugadores. Siempre entre dos posiciones. Lo mejor es sentir que desde aquí puedo llegar al central y también al lateral. Que el jugador contrario no sepa cuál es su defensor</em>«</i>. Sin dejar de ser una respuesta sin balón, nuevamente, creada a partir del ataque. <i>«<em>La intención no es mover la pelota, sino mover al oponente. Llevarlo donde tú quieres»</em></i>.</p>
<p style="text-align: justify">Ataque y presión como dos caras de una misma moneda. Uno, el objetivo deseado, y el otro, el pilar ineludible sin el cual éste no es posible. Hoy, el Barça de Ernesto Valverde marca la pauta desde una presión distinta, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/01/analisis-tactico-betis-0-barcelona-5-valverde/">más física</a>, menos demandante de escenarios previos favorables, incluso, a veces, siendo más origen que consecuencia. Más plataforma sobre la que los ataques cobran ventaja que beneficiaria de una ofensiva aguda. Pero su nueva realidad , la que orquesta a partir de la pizarra del Txingurri, permanece vinculada a aquellos primeros postulados. A que mejor que Messi no tenga que bajar cuarenta metros cuando el equipo pierde el balón para volver a subirlos cuando se recupera. A que es preferible meterlo en un campo pequeño para verlo tocar mucho el balón, que en uno grande para verlo correr. A que cuanto antes se le arrebate el cuero al contrario, antes lo podrá tener el argentino en sus botas. Y que cuanto más arriba lo tenga, mejor.</p>
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		<title>¡Corre! ¡Que viene el Barça!</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Jan 2018 09:49:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Cuando el FC Barcelona firmó a Ernesto Valverde como entrenador, los análisis coincidieron de manera bastante unánime en que al Camp Nou llegaba alguien 100% capacitado. Muy pocos colegas de profesión suyos<span id="more-248087"></span> habían pasado por tantos sitios cosechando un éxito sin paliativos; no era normal que con tantas aventuras diferentes en su haber, sólo su paso por el Villarreal CF hubiese dejado mal sabor de boca. Sin embargo, surgía una duda: el sello de todos sus proyectos había radicado en una presión agresiva y adelantada, y aunque ello conectara con varios de los mejores momentos de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/vinilo/">la historia del Barça (Rijkaard, Guardiola)</a>, las bases de ese ejercicio de acoso distaban muchísimo de ser las mismas. El Barça, afín a Cruyff y los triángulos, jugaba para presionar. Valverde, afín a la escuela italiana más ofensiva y las dos líneas de cuatro (teóricas o prácticas), presionaba para jugar. Así pues, la pregunta se hacía sola: ¿se adaptaría el entrenador al equipo o se adaptaría el equipo al entrenador? Ernesto, quizá a modo de reto a su propio vestuario, intentó lo segundo. Él vio posible que el Barça, en lugar de mantener su línea, se convirtiera en una especie de Athletic Club de su segunda etapa pero ultra vitaminado física y técnicamente. Los resultados, y ya también el juego, están siendo extraordinarios. La cúspide, el primer de tiempo de anoche frente al RCD Espanyol.</p>
<blockquote><p>Messi nunca corre sin razón. Y Messi está corriendo mucho.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Competir contra el FC Barcelona en estos momentos supone una terrible tortura mental para cualquiera. El fútbol del presente es absolutamente balón-centrista, nunca ha tomado la pelota el valor que atesora hoy, incluso los proyectos menos protagonistas necesitan un determinado control sobre el esférico para poder aspirar a cumplir metas ambiciosas. Y ante este Barça en fase de enajenación organizada, da miedo participar. La única línea de pase disponible es hacia el portero e incluso esa se siente amenazada por<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/luis-suarez/"> Luis Suárez</a> y hasta Messi; siendo esta, la intensidad de Messi, la prueba definitiva de que el sistema funciona y es coherente: Leo jamás corre sin motivo. Por eso corre tan poco: en el fútbol no hace falta casi nunca. Y ahora, está corriendo como un juvenil ilusionado.</p>
<blockquote><p>La pregunta empieza a retumbar: ¿qué hacer ante este Barça?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Estas circunstancias motivan a su vez dos preguntas relacionadas. La primera, si los culés serán capaces de mantener este ritmo hasta el mes de mayo. En principio, parece muy complicado, porque no se trata ya sólo de la inspiración que muestran con el balón en los pies, sino de una intensidad física desorbitada que quizá ha llegado demasiado pronto. Pero nunca se sabe. Valverde es un estudioso y el Barça no poseía una plantilla tan dotada en el ámbito físico desde que juntó a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/guardiola/">Puyol, Alves, Abidal, Touré Yaya, Keita, Henry, Messi y Eto´o</a>. Lo cual otorga prioridad a la segunda gran duda: ¿cómo se le debe jugar a este equipo tan animal?</p>
<p style="text-align: justify">La receta para sortear una presión está inventada: hay que posicionar futbolistas a la espalda de las líneas presionantes y abrir ángulos de pases hacia ellos para batir esas alturas, forzar al sistema defensivo presionante a darse la vuelta y correr hacia atrás y, a partir de hilar aciertos, ir mermando la moral de los acosadores y retrasando sobre el campo sus esfuerzos. Es decir, lo que intentó el Real Betis el fin de semana pasado, cuando formó una base de tres centrales y mandó al resto hacia delante. Pero los de Quique Setién, pese a hacerlo bastante bien por fases e incluso arrebatar al Barça el dominio visual del partido, perdieron 0-5. Y es que Valverde tiene a su favor dos bazas que no poseyeron otras presiones asfixiantes en forma de 4-4-2, como pudieran ser la del Milan de los Inmortales o la del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/video-youtube-vintage-fabio-capello-jugador-entrenador/">Milan de los Invencibles</a>. Para empezar -se enfatiza-, que estamos en la era del balón, y resulta muy difícil, casi imposible, organizarse sin dar pases, aunque sean pocos. Para cerrar, por supuesto, que ni Van Basten ni Weah eran el nº «10». ¿Quién va a atreverse a correr el riesgo de clavar muchos futbolistas por delante de la línea del esférico al precio de, ante una eventual pérdida, medirse a Leo Messi en igualdad o inferioridad numérica? </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Denis Doyle/Getty Images</p>
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		<title>El movimiento</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Aug 2015 02:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Y Cruyff, Dios, dijo: “Serás tú, número 4, el que mueva la máquina que yo crearé para ti. El círculo central será tu hogar, y nadie entrará en él sin tu permiso. A cambio, te pediré que nunca lo abandones. Todos los demás se moverán pero tú, número 4, tú habrás de custodiarlo”. Poco le [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Y Cruyff, Dios, dijo: <i>“Serás tú, número 4, el que mueva la máquina que yo crearé para ti. El círculo central será tu hogar, y nadie entrará en él sin tu permiso. A cambio, te pediré que nunca lo abandones. Todos los demás se moverán pero tú, número 4<span id="more-175963"></span>, tú habrás de custodiarlo”.</i></p>
<p style="text-align: justify">Poco le importó a Johan que Luis Milla, por entonces su mediocentro, abandonase el Camp Nou para fichar por el Real Madrid. Para ejercer el nuevo mandamiento, La Masía estaba a punto de regalarle a un niño flaquito llamado Josep Guardiola. De la unión del <a target="_blank" href ="http://www.jotdown.es/wp-content/uploads/2011/11/1314646032_extras_mosaico_noticia_1_g_2.jpg">Flaco y Pep</a> quedó una Copa de Europa y, por encima de ello, una posición que más que posición ya era dogma. <i>“El Barcelona elaboraría el juego a través de su pivote, también llamado número 4”</i>. Durante una década, Guardiola representó el papel de una manera tan mágica y personal que su estilo quedó asociado al del puesto: pase largo, primer toque y nula llegada a portería. Cualquiera que viniera tras Pep debería ajustarse a estas características, pues así era el <i>“cuatro del Barça”</i>. Y resultó que no. El siguiente, el más grande, el sucesor, se iba a basar en el movimiento.</p>
<blockquote><p>Xavi Hernández tendría muy poco que ver con su ídolo y predecesor, Pep Guardiola. Casi antagónicos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Agosto de 1998 fue la fecha. El Barcelona, vigente campeón de Liga, iba a disputar en Mallorca el partido ida de la Supercopa de España. Como durante casi toda la temporada anterior, Van Gaal no podría contar por lesión con Guardiola, obligado a <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1998/05/07/deportes/894492002_850215.html">renunciar meses antes a la Copa del Mundo</a> de ese mismo año. En su lugar debutaba un canterano de nombre Xavi, titular aquella tarde en el 4-3-3 de Louis. El de Terrassa actuaría de mediocentro, obviamente, con Giovanni y Cocu como interiores. El Barça perdió pero Xavi gustó y hasta marcó. En realidad, el gol hay que dejarlo en anécdota al lado de todo lo que sucedió esa noche en el Lluís Sitjar. Aquel crío de cara aniñada mostró un repertorio técnico casi fuera de contexto para un debutante: controles orientados, primeros y segundos toques perfectamente elegidos, cambios de orientación, calma para dejar correr la pelota&#8230; Y la cabeza levantada. Siempre levantada.</p>
<p style="text-align: justify">Miren el resumen del encuentro y piensen qué sentirían si hoy vieran debutar a un centrocampista así.</p>
<p><iframe width="700" height="350" src="https://www.youtube.com/embed/_TTEHk587fE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Por desgracia para todos, el Barça no supo arropar a su joven promesa. La entidad catalana entró en el periodo más negro de su historia reciente. Una deriva deportiva que hizo de Xavi un futbolista incluso cuestionado. Un talento innegable al que, sin embargo, no parecía alcanzarle para pilotar la nave culé. Tácticamente, aquellas dudas tenían sus explicaciones. Entre 2001 y 2004, a Xavi se le solía situar en el doble pivote, justo al lado de Philip Cocu. El holandés había destacado como interior goleador, llegando a jugar en ocasiones hasta de delantero centro con Holanda. Lo que se dice un mediocentro puro desde luego no era. La otra pieza troncal del proyecto, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/03/analisis-trayectoria-rivaldo-palmeiras-deportivo-barcelona-balon-oro-brasil-mundial/">Rivaldo, era en esencia una máquina individual</a> gana-partidos que nada quería saber de sus compañeros. Así pues, solo Kluivert y Saviola hablaban el mismo idioma asociativo que Xavi, al que seguían usando como pivote y que sufría la comparación diaria con Guardiola. <i>“No da los pases largos como el Pep”</i>, decían. Y era cierto, sin reparar que Xavi era una cosa distinta. Xavi no quería dirigir el juego sentado en una silla como su maestro. Xavi necesitaba volar libre.</p>
<blockquote><p>La crisis del club y la comparación con Guardiola nos ocultaron por un tiempo lo que de verdad era Xavi</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La historia coloca el curioso nombre de Davids como causa del hallazgo. Contamos un poco cómo fue. Barcelona vivía días de ilusión. Joan Laporta había sido elegido presidente y traía consigo aires de cambio. Ronaldinho,<span class="pullquote_right">Con Rijkaard llegó la libertad que necesitaba</span> la nueva estrella, contagiaba sonrisas a toda Cataluña mientras Frank Rijkaard, el nuevo técnico, generaba expectativas positivas pese a su escaso bagaje como entrenador. A pesar de ello, la cosa no tardó en fastidiarse. El Barça perdía y perdía, con Xavi sumido en la dinámica de los años anteriores. Como Antic, Serra Ferrer o Rexach, el estratega holandés colocaba a Xavi en una formación 4-2-3-1, pegadito a un Cocu cada vez más veterano y mermado físicamente. Frank, de corazón italiano, demandaba músculo, alguien que robase los balones que Xavi y el propio Philip no robaban. De la Juventus llegó Edgar Davids, apodado <i>el Pitbull</i> por motivos evidentes. Aquel fichaje trajo una serie de modificaciones en cadena: el equipo empezó a usar el 4-3-3, Ronaldinho pasó a la banda y Xavi avanzó unos metros sobre el campo. Tres modificaciones que a punto estuvieron de significar una remontada histórica, y que dejaron todo listo para la siguiente campaña.</p>
<p style="text-align: justify">El viraje táctico de Xavi a menudo se ha resumido con la frase <i>“adelantó su posición sobre el campo”</i>. Siendo cierta, la sentencia es imprecisa. Para Xavi, ese cambio supuso principalmente un motivo de libertad. Libertad de movimientos y libertad intelectual. Xavi seguía dando pases en la zona del mediocentro, pero ahora<span class="pullquote_left">2004 trajo la primera de sus tres explosiones</span> podría elegir cuándo bajar a darlos y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RWEVZA010iE/">cuándo irse arriba al ataque</a>. Con el fichaje del creativo Deco y la eclosión de Márquez como pivote, Xavi descubría por primera vez lo que era la felicidad con la camiseta del Barça. Era aquel un centro del campo de movilidad permanente, un triángulo en el que los vértices podían intercambiar su ubicación en cualquier instante. Ver a Xavi sacar la pelota con Márquez situado entre líneas era algo común. La figura del cerebro catalán vivía la primera de sus tres explosiones como futbolista; llegaron los primeros pases de gol en noches grandes (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_51qMeiIm9Q#t=1m11s">ojo a este ante el Milan</a>) y las buenas palabras del entorno. Dicho esto, ese Barça de Rijkaard tampoco era absolutamente perfecto para él, y era fácil entender por qué. Por un lado, el Barcelona atacaba casi siempre por el sector izquierdo, el de Ronaldinho y Deco. Eso dejaba a Xavi con una cuota de protagonismo algo inferior, obligado en muchas ocasiones a pedirla muy adelantado. Por otro lado, el equipo usaba el balón largo en no pocas ocasiones. Del Márquez central a Ronaldinho, de Ronaldinho a Giuly o Samuel Eto’o. Xavi las veía volar por el aire. Detalles relevantes, pero que en ese momento distaban de entristecerle. Su juego se parecía por fin al de una estrella.</p>
<p style="text-align: justify"><i>(8 de marzo de 2005. Stamford Bridge. Vuelta de los octavos de final de la Champions League. Con 0-0 en el marcador y el Barcelona virtualmente clasificado, Xavi pierde una pelota en zona de máximo riesgo. El Chelsea anota el 1-0. Los de José Mourinho lograrán la clasificación para la siguiente ronda. A Xavi Hernández ese error le marcará para siempre).</i></p>
<p><iframe width="700" height="350" src="https://www.youtube.com/embed/8Qaovod6JgM" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Fue entonces, tras <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VsdMmDwCY10">alcanzar la gloria en París</a>, cuando aquel conjunto brillante dejó de correr. Lo que antaño era una orgía de movimientos colectivos dio paso a la decadencia. Ronaldinho dejó de encarar, Eto’o cayó lesionado y la medular se volvió estática, algo que hirió de muerte a Xavi, pues a diferencia de otros como el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lA2KSypAY8k">joven Iniesta</a>, él no podía realizar grandes jugadas individuales. Así, entre 2006 y 2008, Xavi perdió gran parte de su prestigio. Para todos menos para un hombre: Luis Aragonés.</p>
<p style="text-align: justify">No fue una exhibición desde el primer día. España cargaba una mochila llena de fracasos, resumidos todos en la famosa barrera de los Cuartos de final. Pero cuando dicha barrera cayó ante Italia, ya solo hubo motivo para el disfrute.<span class="pullquote_right">La Eurocopa 2008 fue su segundo salto de nivel</span> España alternó en aquella Eurocopa entre dos sistemas: el 4-4-2 y el 4-5-1, dependiendo de si jugaba Villa o de si lo hacía Cesc. Eso significaba que Xavi regresaba al doble pivote que tanto había limitado su juego en el pasado. ¿Cuáles eran las diferencias? Básicamente, todas. Por un lado, a su lado surgió un Senna convertido en divinidad, una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7NbhLdelvrg">mezcla pocas veces vista</a> de rigor defensivo, colocación y toque fácil. El hispano-brasileño  nunca molestaba a Xavi, al contrario; le daba exactamente lo que necesitaba en cada fase del juego. Y luego estaban los de delante. Una batería de jugadores de similar ADN futbolístico que destacaban por la facilidad para moverse: Silva, Iniesta, Cesc, Torres… En aquel ecosistema, Xavi podía flotar por mil sitios, no tenía limitación táctica ni de talento. Su segunda mitad ante Rusia es una oda a la circulación y al pase, una actuación histórica dentro de este deporte. Todo quedó aglutinado en su gol: Xavi inicia la jugada en el círculo central. Abre a banda y se mueve. Espera entre líneas y recibe. Toca y rompe al área. Y gol. Cincuenta metros de campo, abajo y arriba. ¡Movimiento!</p>
<p><iframe width="700" height="350" src="https://www.youtube.com/embed/gD0RhTM3pjU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Muy por encima de la táctica o el modelo, el primer año de Guardiola como entrenador se basó en el aspecto mental. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/decalogo-de-una-era/">Su revolución conceptual llegaría más tarde</a>. Antes de nada, había que recuperar la alegría en un vestuario entristecido desde hacía un par de años. Para ello, Guardiola usó todas las triquiñuelas mentales que pudo; se aprovechó de <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2008/06/17/actualidad/1213687321_850215.html">un Eto’o picado</a>, se agenció rápidamente la confianza de Leo Messi… y tiró de Xavi, en su cima de prestigio tras ser nombrado MVP de la Eurocopa. Muy pocos lo recuerdan ya, pero el Barça del Sextete era sobre todo un equipo vertical, de ritmo infernal. Un conjunto que liquidaba los partidos en media hora a base de aplastar al rival. Alves, Eto’o, Messi o Iniesta iban a mil por hora… y Xavi también. Un Xavi que regateaba y metía pases punzantes sin parar. Miren y recuerden.</p>
<p><iframe width="700" height="350" src="https://www.youtube.com/embed/W3bs_TAzqO0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Tras la locura de 2009 llegó la evolución. La última transformación de Xavi Hernández. La treintena y la madurez del proyecto Guardiola nos trajeron al Xavi más grande, al que finalmente ha trascendido como uno de los mejores medios de todos los tiempos. Hablamos de ese interior ultra-pasador, de presencia<span class="pullquote_left">2010: el último escalón. El modo leyenda</span> masiva en la creación, capaz de realizar más de <a target="_blank" href ="http://www.goal.com/es/news/519/selecci%C3%B3n/2012/06/17/3178988/xavi-hern%C3%A1ndez-bati%C3%B3-ante-irlanda-el-r%C3%A9cord-de-pases-de-toda">130 combinaciones en 90 minutos</a> gracias a su ya famosa movilidad sobre el campo. El auge informático nos revelaba lo que llevaba diez años sucediendo: que Xavi no paraba quieto jamás, recorriendo una media de más de 11 kilómetros por encuentro. Y todo sin perder nunca la pelota. Nunca. Como manifestaría más tarde en una entrevista, aquel balón perdido en Stamford Bridge en 2005 había supuesto un martirio para su conciencia. Perderla era fallar al equipo y eso no estaba dispuesto a repetirlo. Entre 2010 y 2011 nos sobrarían ejemplos para ilustrar el dominio de Xavi Hernández sobre un terreno de juego, pero quizás la cima la vivimos precisamente en otro campo de Londres. Durante 60 minutos, el Barça coqueteó con la perfección estética y colectiva. Xavi directamente la alcanzó. Ya era una leyenda.</p>
<p><iframe width="700" height="350" src="https://www.youtube.com/embed/4sjmEfM1c88" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">2015 ha significado un nuevo triplete para el Fútbol Club Barcelona. Los de Luis Enrique lo ganaron con el estilo inherente a la casa culé, pero alejados de los rasgos más reconocibles del ciclo Guardiola. A sus 35 años, Xavi acabó adoptando el papel de revulsivo, ese hombre que sale con 2-1 ante la Juventus o el Real Madrid y tiene un efecto positivo. Un rol modesto pero valioso, relacionado con su inteligencia superior para con el juego. Aun así, Xavi no quiso irse sin dejar un epitafio para el recuerdo. Fue en San Mamés, en una de las exhibiciones ofensivas más potentes del tricampeón. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bg46qii2NBk">Aquella noche Xavi jugó de interior izquierdo</a>, una zona que jamás había ocupado en su carrera por razones lógicas: era el lugar del campo menos propicio para sus características. Para deleite de todos, Xavi completó un partido espectacular, pleno de ritmo, primeros toques, juego de espalda y llegada. El genio, más que adaptarse a la velocidad colectiva, la mejoró. Sin pases, solo con movimiento. Como siempre.</p>
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<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><i>“Sin mis compañeros no soy nadie. Necesito que ellos se muevan. Si no se mueven estoy muerto” (Xavi Hernández)</i>.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Tulipanes de entretiempo</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jun 2014 01:58:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>ebuta Holanda en el Mundial y lo hace creando más dudas que nunca en los últimos 25 años. O quizás es simplemente incertidumbre ante lo desconocido. Los holandeses mezclan ilustres<span id="more-126482"></span> veteranos como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">Sneijder, Robben o van Persie</a>, curtidos en muchas batallas con la <i>Oranje</i>, con un grupo de jovencísimos jugadores, en su mayoría desconocidos para el gran público. Y es que, a menos que uno sea un ávido seguidor de la Eredivisie, los nombres de Martins Indi, Kongolo, Janmaat, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lhX_OfBheQ0">Classie</a> o Cillesen le dirán más bien poco. Holanda, que nos ha tenido acostumbrados a formar su selección a base de miembros de una legión extranjera, vuelve a mirar a su campeonato doméstico. Los neerlandeses están viviendo su segunda época de transición desde que irrumpieron como potencia futbolística.</p>
<blockquote><p>Holanda no vio venir el momento de la necesaria renovación a finales de los 70.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras la consagración que supusieron los títulos del Ajax y la gran actuación de la selección en el Mundial 74, Holanda se colocó a la vanguardia futbolística mundial. Su <i>Fútbol Total</i> era, en mayor o menor medida, imitado en todo el globo, y esa gran generación, actuación agridulce en la Eurocopa yugoslava del 76 mediante, se mantuvo para el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Pe1se2P6sxI">Mundial de Argentina en 1978</a>. En tierras sudamericanas fueron comandados por un entrenador como Ernst Happel, un poco más alejado del ideal del <i>Totaalvoetbal</i>, pero que igualmente había sido un gran contribuidor al crecimiento futbolístico del país en su etapa en el Den Haag y el Feyenoord. Happel era demasiado autoritario, incluso para unos jugadores que habían vivido a Rinus Michels, pero que se habían acomodado en la flexibilidad de Stefan Kovacs o del fútbol extranjero. Las malas lenguas dicen que fue su segundo, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jan_Zwartkruis">Jan Zwartkruis</a> el que, tras una rebelión interna, tomó las riendas del equipo y lo guió a la final. </p>
<p style="text-align: justify">Zwartkruis ya estaba al mando antes de la llegada de Happel, y tras el subcampeonato en tierras argentinas fue encargado de la misión de dirigir la nave <i>Oranje</i>. Muchos de los miembros de esa generación dorada iban envejeciendo y desapareciendo del combinado nacional. Ya no estaban los Cruyff o van Hanegem, Neeskens se fue a Estados Unidos y fueron los Krol, Rensenbrink o Rep quienes siguieron tirando del equipo. Holanda se clasificó para la fase final de la Euro 80, en Italia. El equipo llegó con expectativas, pero la derrota <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JUma5TvPx0E">con Alemania Occidental</a>, merced a un hattrick de Klaus Allofs y una actuación dominante de Bernd Schuster, las cortó de raíz. Holanda no pasó de la primera fase y la etapa de ese grupo de jugadores quedaba claro que se agotaba. Su último asalto fue durante la clasificación para el Mundial de España 82.</p>
<p style="text-align: justify">Holanda queda encuadrada en un grupo muy igualado, con Bélgica y Francia, dos selecciones claramente en ascenso, y la siempre difícil Irlanda, con Chipre como cenicienta. El camino está plagado de baches, y Zwartkruis es sustituído en el año 81 por Kees Rijvers. Durante sus<span class="pullquote_right">Tras el gran relevo generacional, cometen numerosos errores</span> años en el PSV Eindhoven, Rijvers había representado una tercera vía de éxito con respecto a Ajax y Feyenoord. Rijvers, además, se había alineado con sus figuras Jan van Beveren y Willy van der Kuylen en su guerra contra <i>el clan del Ajax</i>, al que ellos acusaban de –innegable- trato de favor y que les acabó costando el puesto en el combinado nacional. El equipo gravita <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bV2Lu8-3-Ak">sobre un Krol</a> que todavía está a un magnífico nivel en Napoles –es el gran líder de un equipo partenopeo que lucha por el Scudetto con la poderosa Juventus-, Johnny Rep y los hermanos van der Kerkhof. Secundarios de la generación dorada siguen siendo importantes, como el portero Piet Schrijvers, el goleador Ruud Geels o el defensor Jan Poortvliet, uno de los hombres de confianza de Rijvers. Los jugadores más en forma de Holanda son Johnny Metgod, puntal del AZ que juega la final de la Copa de la UEFA,  el fantástico <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5xvLieSfT6Q">Frans Thijssen</a> –referencia en el fútbol inglés con el Ipswich Town campeón de Bobby Robson- y el veterano Arnold Mühren, que a sus 31 años aún tiene cuerda para rato. Como savia nueva cabe destacar el debut de van Breukelen –suplente de Peter Shilton en el Forest &#8211; y como guiño al pasado, los viajes de Neeskens desde New York para jugar con la selección. Holanda derrota a Francia en Rotterdam y da <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dtTF7AVtD98">un correctivo a Bélgica</a> por 3-0 también en casa. Pero los errores del primer año los condenan y firman un pobre cuarto puesto.</p>
<p style="text-align: justify">Quedaba claro que la pérdida de nivel había retirado a Holanda la categoría de potencia mundial. Rijvers siguió dos años más al mando, durante la clasificación para la Eurocopa de Francia.  Encuadrada en un grupo con España, Irlanda, Islandia y Malta, Holanda acometió la necesaria renovación generacional. Durante este período vamos a ver debutar y asentarse en el equipo nacional a los jóvenes Ronald y Erwin Koeman, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ASQmw7CQr34">Ruud Gullit</a>, Marco van Basten, Frank Rijkaard, Gerald Vanenburg, Sonny Silooy  y Wim Kieft. Se convertirán en un excelente complemento para los veteranos como Willy van der Kerkhof, Schrijvers o Metgod. Roland Spelbos, un excelente marcador pero tosco futbolista, se convertirá en un jugador imprescindible de esta etapa. Holanda mejora y derrota a España aunque a Rijvers, tras algún tropiezo, le cuesta dar la alternativa totalmente a sus jóvenes y vira a veteranos con más batallas a cuestas, pero menos calidad. La <i>Oranje</i> queda fuera de la Eurocopa debido a la diferencia de goles con España. Todo se decide en la última jornada con el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ACy0M03iEB0">célebre España-Malta</a> del Villamarín.</p>
<blockquote><p>La vuelta del viejo maestro supuso el paso adelante definitivo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Mundial 86, que se celebraría en Mexico tras la retirada de Colombia, era el nuevo objetivo y Rinus Michels volvió al banco de la selección tras su etapa en el Colonia. Se buscaba dar la alternativa a los jóvenes que ya habían empezado a dejar pinceladas pero<span class="pullquote_left">Holanda tampoco pudo asistir al Mundial de 1986 al caer vs Bélgica</span> que todavía no se habían consolidado. Las clasificatorias para el mundial mexicano no comenzaron del todo bien. Holanda tenía que vérselas en un grupo a priori asequible,con húngaros, austríacos y chipriotas. La <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HBMUrnsaBuY">derrota en De Kuip</a> contra los magiares de Lajos Detari, con un equipo en el que ya figuran inamovibles van Breukelen, Silooy, Gullit, van Basten y Rijkaard, hará muchísimo daño y mermará las opciones de los jugadores de un Michels que abandona tras apenas un año. Su sustituto, Leo Beenhakker, comandará al equipo que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=k0Oz7WOnfRw">pierde en el Prater</a> ante una Austria envejecida y que es incapaz de superarla en casa, donde apenas se saca un empate. Y estamos hablando de una selección que no era ni la sombra de lo que fue en el período 78-82, aunque mantenía a varios supervivientes como Koncilia, Pezzey, Jara o Prohaska. La victoria en Budapest no sirve sino para asegurar la repesca. Hungría, que no tiene nada especial a excepción de Detari, gana el grupo y viaja a Mexico –donde será sistemáticamente aplastada-. </p>
<p style="text-align: justify">A Holanda le queda vérselas con sus vecinos los belgas que, dirigidos por Guy Thys, están completando una gran década de los 80. Los belgas no pueden llevar el partido a Heysel, que sigue clausurado por los incidentes de la final de la Copa de Europa entre Liverpool y Juventus. El escenario es el pequeño estadio del Parc Astrid –el Constant vanden Stock-, la guarida del brillante Anderlecht. Allí, los Diablos Rojos se imponen por 1-0 a una Holanda a la que le falta fluidez y que sigue viviendo de una defensa que no da el nivel que se le presupone a una selección con ese ataque. Metgod y Spelbos son demasiado <i>clásicos</i> para lo que quiere Beenhakker. Frank Vercauteren, un excelente jugador de banda que será élite europea por más de una década, marca el gol que los belgas se llevan de renta a Rotterdam. Allí, en <i>«la bañera»</i> del Feyenoord, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dfuYGXNa_8Q">Holanda se adelanta 2-0</a> y toca la clasificación mundialista con los dedos. Todo se esfuma cuando Georges Grün, el joven y brillante central belga –justo de lo que adolecían los neerlandeses-, marca a cinco minutos del final. Los de Thys pasan por el valor doble de los goles y harán historia en tierras mexicanas. Para Holanda queda la decepción, la salida de Beenhakker y la vuelta, esta vez más duradera del maestro Rinus Michels.</p>
<blockquote><p>Rinus Michels fue entrando y saliendo del banquillo de Holanda con mucha frecuencia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El camino hacia Alemania Occidental, sede de la Euro 88, pasaba por un primer puesto en un grupo que contenía, además de a los propios holandeses, a una Polonia que entraba en período de transición tras la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/boniek/">retirada de los Boniek</a>, Zmuda o Smolarek, pero que contaba con los prometedores Urban, Tarasiewicz y Dziekanowski, y que se presentaba como el rival más complicado del grupo. Los húngaros, tras el correctivo recibido en México, no lo sabían aún pero estaban acabados como nación futbolística y ya ni siquiera el genio de Detari o la presencia atacante de Kiprich podía salvarlos. Grecia, un peso pluma en el concierto internacional, y los inevitables chipriotas completaban el repoker de selecciones. Holanda no tropezará esta vez. Se <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Nt4Nqhxbkw8">gana en Budapest</a> merced a un gol de van Basten y también se sacan los dos puntos en el difícil escenario de Zabrze con un doblete de Gullit. </p>
<p style="text-align: justify">Es un equipo que contiene ya el armazón del futuro campeón de Europa y la campaña triunfal del PSV en la máxima competición continental aportará los complementos que apuntalarán la salida de Holanda de la mediocridad internacional. La selección se<span class="pullquote_right">El buen hacer del PSV es el paso definitivo para salir del agujero</span> repone de la pérdida de Marco van Basten, que se lesiona de gravedad a su llegada a Milan y no volverá hasta pocos meses antes de la Eurocopa. Ante esta circunstancia, Wim Kieft asume su cuota de protagonismo, pero será <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=QOvAUl0dMP0">Johnny Bosman</a> –nada que ver con Jean Marc Bosman, el de la sentencia- el que, a base de goles, haga olvidar la baja del Cisne de Utrecht e incluso se gane el comenzar el torneo en Alemania como titular de la <i>Oranje</i>. El célebre número 12 que van Basten luce en los campos alemanes se debe a esto: en 1988 Bosman era el hombre gol de Holanda. Otra revelación de esta fase clasificatoria es <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pKN_baFI44Q ">John van’t Schip</a>, un centrocampista de amplio recorrido nacido en Canadá y que mantendrá a raya a Gerald Vanenburg. Sólo los problemas físicos de van’t Schip, quien era aplaudido como la siguiente gran luminaria del fútbol holandés, permitirán al menudo Vanenburg hacer valer su velocidad y capacidad de trabajo en la fase final de la Eurocopa. El joven Aron Winter surge como una alternativa para cualquier puesto en la parcela ancha. Y se mantiene, con 37 años, Arnold Mühren, que jugará mucho y bien durante el Campeonato de Europa. </p>
<p style="text-align: justify">Como dijimos anteriormente, era la parcela defensiva donde se encontraba el punto débil de este combinado holandés de entreguerras. Es un problema que encontrará solución durante esta fase de clasificación. En la portería van Breukelen es indiscutible y en defensa Spelbos se mantiene como un hombre importante al lado de Ronald Koeman que en este bienio 86-88 se desata como una fuerza atacante de primer nivel. A su lado, el lateral derecho del PSV Berry van Aerle, pequeñito, fortachón, un terrier, y el espigado Adri van Tiggelen completan el cuarteto. Spelbos, a sus 34 años, se rompe la rodilla –no volverá a jugar al fútbol-, y para la fase final Michels se inventa a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=O5f3KC0ywPw">Frank Rijkaard</a> de central –su presencia estuvo en entredicho ya que ni en el Sporting de Lisboa ni en el Zaragoza lució a alto nivel-, abriendo hueco en el centro del campo para Erwin Koeman como acompañante del incansable Jan Wouters. Había nacido un bloque que crecería exponencialmente conforme <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_GwsqIyvtYI">avanzaba el torneo</a> y que, finalmente, haría justicia dándole a Michels un título internacional que había buscado con ahínco. </p>
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		<title>Pep destapó al gran futbolista</title>
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		<pubDate>Mon, 26 May 2014 02:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n la cantera había dos niños. Ambos jugaban de portero y hasta eran amigos. Uno cargaba al hombro el peso –y el privilegio– de un apellido ilustre. Pepe Reina, hijo de Miguel, llegó antes a la élite pese a tener la misma edad que su colega, algo que quizás hoy le hubiera gustado cambiar. A [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n la cantera había dos niños. Ambos jugaban de portero y <a target="_blank" href ="http://efeitofuria.files.wordpress.com/2013/05/pepe-reina-valdes-barcelona.jpg">hasta eran amigos</a>. Uno cargaba al hombro el peso –y el privilegio– de un apellido ilustre. Pepe Reina, hijo de Miguel, llegó antes a la élite pese a tener la misma edad que<span id="more-124106"></span> su colega, algo que quizás hoy le hubiera gustado cambiar. A José Manuel le tocó lidiar con un par de temporadas negras del club y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YLQbC4O_WIQ">la injusta exigencia le arrolló</a>. Al Barça no le costó tomar la decisión ya que desde abajo hacía años que se señalaba <i>“al otro”</i> como el verdadero elegido. <i>“Víctor es el gran portero que va a dar La Masía, ya verán”</i>. Una sentencia de peso que dio con Reina en Villarreal y con Víctor Valdés en el primer equipo. Aterrizaba doble V.</p>
<blockquote><p>Víctor Valdés siempre fue una figura importante en las categorías inferiores. Se le intuía algo especial</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La 2002-03 iba a ser una temporada complicada. El FC Barcelona vivía una situación difícil tras tres años sin ganar un título ni disputar una sola final. En lo social, el esperado relevo de Josep Lluis Núñez en la presidencia, Joan Gaspart, no había traído la esperada paz institucional. El mandatario,<span class="pullquote_right">V.Valdés abrió una liga como titular. Ya estaba claro que era diferente</span> ante su desesperada última carta, fue en busca de quien había salido <i>a palos</i> de la entidad: Louis Van Gaal. El holandés abandonó el banquillo del Camp Nou de forma casi hostil pero el tiempo y las derrotas fueron haciendo grande su obra previa. El caso es que la vuelta de Louis suponía un acontecimiento relevante y sus decisiones iban a ser estudiadas y analizadas. Una de ellas fue apostar por Valdés, el crack del filial, que de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6prHu0juChU">golpe y porrazo se plantaba como titular</a> en el debut liguero ante el Atlético. La primera impresión al verle fue la de un portero con aires chulescos, volador de palo a palo y con cierta incapacidad de controlar su ímpetu. El penalti tonto lanzándose a los pies del delantero sería la jugada que definiría su etapa inicial como arquero culé. La misma incontinencia que le iba a llevar a liarla cuando Van Gaal le mandó de vuelta al filial. Víctor había llegado y se había hecho sentir. Para bien o para mal, Valdés no sería uno más.</p>
<blockquote><p>En sus inicios, Valdés era un puñado de increíbles virtudes que ni él mismo era capaz de controlar</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Can Barça se preparaba para el cambio. Tras ganar las elecciones con rotundidad, Joan Laporta accedía a la presidencia del Barcelona. Se iniciaba un nuevo ciclo, el del círculo virtuoso, que consistía en preparar un gran equipo deportivo para crecer como club. Para ello, el Barça comenzó contratando al portero Rustu Reçber, internacional por Turquía y que un año antes había sido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jZZ7g3S6Roo">nombrado mejor guardameta de la Copa</a> del Mundo 2002. Para Valdés,<span class="pullquote_left">Rustu sería su primera y única competencia real</span> el otomano suponía la primera gran batalla por la portería del Camp Nou. Había que pelear contra un fichaje, contra alguien de renombre. No obstante, a Rustu, como a tantos otros, el arco catalán le quedó enorme. Tras pifiar en una tarde aciaga en Santander (el Barça perdió por 3-0), el turco desapareció de las alineaciones de Frank Rijkaard. Un giro del destino que a Valdés le iba a cambiar la vida. El Barça, gracias al fichaje de Davids y a los ajustes tácticos de su técnico, entró en una inmensa racha de victorias que a punto estuvo de desembocar en el título de Liga. Aquella espiral de triunfos se produjo con Valdés bajo palos. Y no es que Víctor fuese irrelevante en dichos triunfos (su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=T7mz1cqMbhI">actuación en el 1-2 en el Bernabéu</a> fue excepcional) pero resultaba innegable el peso de la dinámica. Ese verano Rustu abandonaría el Barcelona y a Valdés ya nunca más le quitarían la compañía de sus tres palos.</p>
<blockquote><p>El azar hizo un guiño a Valdés en la temporada 2003-04, la última en la que no sería titular indiscutible</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cumplidos los 23 años, Víctor era ya un portero maduro. Las estiradas de su juventud dieron paso a un estilo volador más sobrio, donde solo se saltaba por necesidad y se blocaba con una facilidad innata. Convivir con su primer Barça dominante (<a target="_blank" href ="http://mediadb.kicker.de/news/1000/1020/1100/8000/8401/artikel/593075/etoo_ronaldinho_deco-1213708838_zoom59_crop_400x300_400x300+18+1.jpg">Ronaldinho-Eto’o-Deco</a>) nos hizo descubrir además que Valdés tenía una joya potencial en su pie derecho. Como los azulgranas manejaban la posesión mucho tiempo, nos empezamos a dar cuenta de que el de Hospitalet tocaba la pelota con extraña precisión. Dicho esto, un par de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Jy29FGp1Rg4">errores cantosos ante David Villa</a> le condenaron con incomprensible maldad ante la opinión pública. Dos fallos que Víctor tardaría años en borrar. No obstante, lo que de verdad sucedía era que Valdés, pese a rendir de manera más que positiva, no terminaba de alcanzar el sobresaliente. Paraba y jugaba pero no hacía magia. En Stamford Bridge, Champions 2005, encajó cuatro goles y dejó muy pocas paradas. En el Santiago Bernabéu, semanas más tarde, <i>doble V</i> recibiría otros cuatro. Casi nunca tenía culpa de ellos pero en la comparación con el vecino Casillas siempre salía tocado. Así llegamos a la Champions 2006, inspiradora del primer momento cumbre del meta barcelonista.</p>
<p style="text-align: justify">Su Copa de Europa había sido increíble. En Stamford Bridge paró a Drogba cuando recibir gol hubiera sido mortal. Ante el Benfica no encajó y frente al Milan, en San Siro, taponó a Shevchenko con cero a cero en el marcador. Había tenido puntualidad de crack pero, nada nuevo, faltaba algo. Faltaba una fotografía para la historia. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RJJOqr5X1js">En Saint Denis, en la final de la Champions</a> no lograría una sino dos. Dos paradas salvadoras ante Thierry Henry, mejor delantero del mundo para muchos y gran estrella del Arsenal. A efectos prácticos, Valdés seguía siendo el mismo (gran) portero pero aquella noche parisina le había regalado tiempo.</p>
<blockquote><p>Hasta la final de Champions 2006 ante Henry, a Víctor Valdés le había faltado algún momento mágico</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero si una dinámica positiva –<i>la de Davids</i>– le enganchó a lo más alto, otra menos afortunada le obligó a bajarse de la nube. La decadencia del imperio Ronaldinho ennegreció todo a su paso, sembrando de duda lo que ya parecía un hecho consumado. Reaparecieron los goles tontos (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=l-Qg8SmS-pI">como ante el Liverpool</a>, en la Champions 2007) y el debate regresó al punto de inicio: Valdés era un muy buen portero pero no un hacedor de milagros <a target="_blank" href ="http://www.terra.com.co/addon/img/deportes/Elmej972112d768elmej972g.jpg"><i>como el otro</i></a>. ¿La Selección? Ni olerla. Víctor necesitaba que pasara algo. Y pasó.</p>
<p style="text-align: justify">Ese algo se llamó Pep Guardiola y su revolución. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/decalogo-de-una-era/">La obra maestra del técnico de Santpedor</a> es conocida por todos. Uno de los puntos fuertes de la misma tuvo que ver siempre con la salida de balón; un complejo mecanismo de repetición en el que cada pase tiene un sentido y una intención posterior. El Barcelona consiguió que esas combinaciones, pese a ser familiares para el mundo entero, no pudieran ser<span class="pullquote_right">Guardiola sacó el 100% de un portero distinto</span> defendidas por nadie. El <i>“único”</i> requisito que se pedía era valentía. Había que atreverse a hacer las locuras que demandaba el sistema, o de lo contrario este se caería a pedazos. Piqué, Márquez, Abidal, Busquets o Xavi asumieron el reto, complejo pero tampoco incoherente a sus capacidades. Lo de Valdés era otro tema. De repente, el portero del Barcelona había pasado a ser un jugador de campo más. No un hombre al que retrasar la pelota puntualmente, no. Un futbolista con el que se contaba en la circulación. Un jugador que debía pasarla a 40 metros si tocaba o realizar un pase horizontal sobre la línea de gol. Entonces recordamos dos cosas: que aquel chico que un día contestó a Van Gaal iba sobrado de personalidad y experiencias duras y que su pie derecho solo necesitaba una guía. Un manual de instrucciones. Guardiola había despertado a la bestia.</p>
<blockquote><p>Pep Guardiola encontró en Víctor Valdés al portero perfecto para llevar a cabo su arriesgada idea</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y como en fútbol no hay nada que suba más el ego que sentirse diferente y superior, Valdés explotó. La pelota que antes le costaba parar ahora comenzaba a sacarla. Las maravillas aisladas de la mítica Champions 2006 empezaron a hacerse costumbre. Chelsea 2009, la final de Roma, diferentes Clásicos ante el Madrid de Cristiano… y por el camino se dio el gusto de ser mucho más que un portero. En 2011 logró trascender su posición. Ya no era un arquero que la tocaba bien; ahora era un futbolista más, capaz de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2Kf9Wz0h7DA">leer todo lo que pasaba ante sus ojos</a>. Entendía el juego y goles como el de Pedro ante el Real Madrid (donde aclara la contra con una vaselina) no hacían más que probarlo. Aquella fue la temporada de su vida y costará encontrar una figura tan amplia bajo palos en los próximos años. Víctor Valdés no ha acabado sus días como barcelonista siendo un gran portero. Eso siempre lo fue. Valdés es un inmenso futbolista.</p>
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		<title>El hombre del saco</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Apr 2014 02:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a historia del partido que convulsionó a una generación del fútbol y lanzó definitivamente a su vencedor hacia una revolución táctica tan potente que acabarí por remover los cimientos del juego y sus reglas comenzó temprano, tal día como hoy de hace 25 años. Leo Beenhakker, el entrenador del Real Madrid, envió a las instalaciones [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a historia del partido que convulsionó a una generación del fútbol y lanzó definitivamente a su vencedor hacia una <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2009/07/equipos-historicos-el-milan-de-arrigo-sacchi.html">revolución táctica</a> tan potente que acabarí por remover los cimientos del juego y sus reglas comenzó temprano,<span id="more-119095"></span> tal día como hoy de hace 25 años. Leo Beenhakker, el entrenador del Real Madrid, envió a las instalaciones de Milanello a uno de sus scouts para que le trasladara un informe acerca del último entrenamiento de su rival de esa noche. Tocaba semifinales de la Copa de Europa de 1989. En la ida, los españoles habían cedido un empate a uno y necesitaban salir a San Siro a marcarle gol a ese Milan de naturaleza desconocida que entrenaba desde un año y medio antes Arrigo Sacchi. El espía de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Leo_Beenhakker">Beenhakker</a> regresó al hotel tan aturdido por lo que había presenciado que todo el mundo se arremolinó cerca de él. Butragueño se lo contaría después a Sacchi: el scout nunca había visto nada semejante, un equipo entrenando en esqueleto, a campo completo, sin balón y sin oponentes, pero como si todo eso existiera de verdad sobre el césped; mientras Sacchi armonizaba las líneas, sincronizaba movimientos y gritaba con su voz guasona y científica. Muchos en el hotel del Madrid se formularon preguntas, pero solo hubo una respuesta. La tuvieron unas horas después, con San Siro ya apagando las luces: ese Milan de los entrenamientos sin pelota ni rivales con peto <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JMRyFdrO8d8">les había pulverizado con un 5-0</a>, propulsando su leyenda de equipo único, mítico, algo tan rompedor que nada sería igual en el fútbol en los años siguientes. </p>
<p style="text-align: justify">El 5-0 no fue ni siquiera un partido que resumiera la pureza de la filosofía de Sacchi, pero dio luz verde a trece meses en los que el Milan se convirtió en una máquina contranatural, subversiva y transformadora: reventó al Real Madrid, ganó después <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XFSdNjj7-wY">una final de Copa de Europa</a> en media hora (al Steaua de Bucarest) y la Intercontinental al Atlético Nacional, y se encaminó hacia una temporada, la 89-90, en la que alcanzó su perfección, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Vl8AGuqWTA8">repitiendo título</a> mayor en el continente y perdiendo una Serie A en la que fue el mejor por juego y dinámicas, y de la que solo le apartaron una ayuda federativa al Nápoles y una encerrona arbitral en Verona en la penúltima jornada. Aquella noche del 19 de abril de 1989, mientras Europa se acercaba a la caída del Muro de Berlín y a una nueva era, el fútbol también marcó un paso decisivo para su evolución hacia un nuevo orden de fundamentos y modelos de juego. Digamos que esa goleada eterna fue la primera manifestación rotunda del apoteosis de Sacchi, una excelencia que se iría apagando desde mayo de 1990 hasta su definitiva salida del club rossonero en 1991. </p>
<blockquote><p>El 5-0 ante el Real Madrid fue el principio de la revolución de Arrigo Sacchi en el AC Milan.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero además de la impresión universal que causó ese 5-0, una generación entera de aficionados, futbolistas, entrenadores, periodistas y hombres del asunto en España cayeron a los pies de ese Milan, conmocionados por un equipo italiano que para nada tenía de italiano. El impacto fue así de bestial sobre todo por la víctima: un Real Madrid con una racha de 27 partidos invicto, rumbo<span class="pullquote_right">El Real Madrid llevaba la etiqueta de favorito en aquella histórica Copa de Europa de 1989</span> a su cuarta Liga consecutiva, con la Quinta del Buitre mejor sensibilizada que nunca con el juego, con Schuster a un notable nivel y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MfzoLxi_ltw">Hugo Sánchez aterrorizando</a> las redes como siempre, y con la etiqueta de favorito a la Copa de Europa más merecida que nunca tras las dos semifinales previas. Observar a ese equipo titánico arrodillarse así contra el Milan fue un acto sobrecogedor. Hasta ese momento, España identificaba el calcio con otras cosas. Había sentido especialmente cercanas las características del juego italiano durante la victoria azurra en la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/09/carrera-paolo-rossi-goleador-juventus-milan-italia-mundial-1982/">Copa del Mundo de 1982</a>: carácter competitivo, rigores, espíritu defensivo, astucia, ímpetu físico&#8230; Los grandes clubes italianos que en esos años habían visitado el Santiago Bernabéu habían salido minimizados, especulativos y expuestos al Real Madrid. Pero aquel Milan, ya en la ida, había derribado esa barrera cultural. Arrinconó a los blancos en su campo, dominó la pelota, atacaba y atacaba, y además lo hacía desde sus defensas&#8230; El 5-0 terminó por azotar el sentimiento futbolístico español y pasó a mirarse a ese Milan -más aún después de que en el octubre siguiente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=QoQIKJKJcmY">eliminara de nuevo</a> al Madrid de la Copa de Europa- como un ogro implacable. Para uno que descubría el fútbol por aquella época, aún siendo niño y casi sin recordarlo o haberlo presenciado, el Milan encarnó a un monstruo de siete cabezas. Se hablaba de sus tres holandeses como una cuchilla letal de talento y músculos. De la voracidad despiadada de ese equipo. Y de su arquitecto, Arrigo Sacchi. </p>
<p style="text-align: justify">Sacchi se metió en los hogares españoles como algo intimidatorio y aterrador. Sacchi pasó a ser la materialización de la leyenda del Hombre del Saco, ese asustador que se llevaba a los niños que no se terminaban la cena. Después del 5-0, si uno escuchaba las palabras <i>&#8216;Sacchi&#8217;</i> y <i>&#8216;Milan&#8217;</i> corría a esconderse debajo de la cama mientras un silbido de viento golpeaba en las ventanas de la habitación. Tampoco el Real Madrid sería ya el mismo. <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2009/03/equipos-historicos-la-quinta-del-buitre.html">La Quinta</a> aún ganaría esa Liga del 89 y la siguiente, pero quedó abrasada para Europa. Nunca se quitaría de encima la losa del Milan. Por su parte, Leo Beenhakker, aun ganando al final de curso el doblete, fue despedido.</p>
<blockquote><p>Ese Milan acabó con las aspiraciones de La Quinta del Buitre en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Milanello, las horas previas al partido transcurrieron entre el billar, el tenis de mesa y el backgammon. A la una del mediodía el revoloteo de un helicóptero anunció la llegada de Berlusconi para adoctrinar a las tropas. Para el partido había una baja relevante en el Milan. En una jugada del entrenamiento del día de antes, el juvenil Demetrio Albertini pisó el tobillo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7FQJRl0PWr4">de Evani</a>, habitual protector del flanco izquierdo del centro del campo. <i>“Mejor perder un jugador así que no tener esa cultura del entrenamiento y esas ganas”</i>, diría Sacchi. Esa lesión de Evani preocupaba mucho más al entrenador que a Berlusconi. El presidente lombardo soñaba con Gullit incrustado en el medio y una dupla Van Basten-Virdis arriba. Pero Gullit era la piedra filosofal de Sacchi. Su jugador favorito de la plantilla y una buena síntesis de su pensamiento: versátil, dinámico, inteligente, atlético, aéreo y goleador. Lo prefería por delante del favorito del jefe, Van Basten, el holandés que nunca soportó a Arrigo. <i>“A los pocos entrenamientos de estar en el Milan, Marco me dijo que trabajábamos demasiado y que íbamos a perder la diversión. Yo le dije que éramos nosotros quienes debíamos ofrecer diversión”</i>, relató Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.plus.es/video/pluvidftb/20080520pluutmftb_9Ves/">en Fiebre Maldini</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Antes del partido contra el Real Madrid, llovía en San Siro. La otra semifinal se la jugaban el Galatasaray y el Steaua de Bucarest. En el túnel de vestuarios, el Milan desplegaba uno de sus rituales de la época. Gullit siempre salía el primero hacia el campo con la misión de imponerse visualmente a sus rivales. Ese <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mxqb5JvimZs">torreón fibroso</a>, negro y con la cabeza revuelta con trenzas salvajes representaba una fuerza de intimidación a los adversarios. Gullit salía y miraba fijamente a los ojos de cada futbolista del otro equipo. Con el Real Madrid, no descansó. Cuando saltó al césped y Sacchi le preguntó que cuántos habían bajado la cabeza, el holandés respondió: <i>“Todos menos uno”</i>. Había sido Hugo Sánchez. </p>
<p style="text-align: justify">El Real Madrid necesitaba marcar después de que en la ida el Milan tomara un empate del Santiago Bernabéu en un partido muy engañoso. Los italianos invadieron el campo de minas tácticas, con una presión nunca conocida en un estadio español. Encarcelaron al Madrid<span class="pullquote_left">Beenhakker descuidó el centro del campo en un error trascendental</span> en su campo y sitiaron su portería. El Madrid se defendió bien, acorazado por un 3-3-2-2, con Tendillo y Sanchís de centrales, Gallego de libre, Chendo y Gordillo en los carriles, <a target="_blank" href ="http://www.canalplus.es/fiebre-maldini/videos/fiebre-maldini-2013-bernd-schuster/20130305plucanftb_5/?page=24">Schuster de organizador</a>, Míchel y Martín Vázquez de interiores, y Hugo Sánchez y Butragueño arañando arriba. Este plan le sirvió al Madrid para adelantarse con un gol del mexicano, aunque Van Basten empataría en la segunda mitad. En la vuelta, la baja de Tendillo y la necesidad de un gol revisaron el planteamiento de Beenhakker en San Siro. Ese giro fue su perdición. Entró Paco Llorente, un extremo veloz y experto en dañar los espacios. Beenhakker pensó que con esta apuesta, más <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1pjGIm-0zxw">Butragueño</a> y Hugo, podría atacar mejor las espaldas de las adelantadas líneas de Sacchi. Pero esto tuvo una fatal contraindicación: al meter a Llorente en lugar de Tendillo, Beenhakker recompuso a su equipo con una línea de cuatro atrás, un 4-3-3, y debilitó el mediocampo respecto a la ida. Aumentaron las distancias entre jugadores y el Madrid perdió escalones interiores, facilitando de esta manera el abrumador dominio posicional del Milan en ese sector. Sacchi, por su parte, apenas varió nada. La baja de Evani la cubrió con la entrada de Costacurta. No era un cambio natural, pero ese Milan explotó la universalidad de sus futbolistas como pocos otros equipos. Costacurta se emparejó con Baresi, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=O5f3KC0ywPw">Rijkaard</a> pasó de la defensa al pivote, y Ancelotti se trasladó a la izquierda para rellenar el vacío de Evani. El movimiento de Rijkaard, hasta entonces casi siempre central, junto a la eclosión de Costacurta en el partido contra el Madrid, acabaron por persuadir a Sacchi para que el holandés se asentara en el centro del campo. Esta decisión sería determinante para que el Milan alcanzará el techo de su fútbol en los meses posteriores. </p>
<p style="text-align: justify">Sacchi sabía que el Madrid debía marcarle un gol y que su rival tenía las armas suficientes para dominar la pelota. La Quinta era ya un equipo de prestigio y jerarquía europea, y Sacchi reconocía que era uno de los pocos conjuntos que podía discutirle el balón. Además, el Madrid estaba a un nivel elevado en esas fechas. Por eso Sacchi matizó varios aspectos de su plan inicial habitual y lo expresó en términos reactivos. Suavizó la presión adelantada de la ida y retrasó todo el bloque unos 20 metros, dándole espacio al Madrid para que lanzara el juego. Fue uno de los pocos partidos en los que Sacchi supeditó al rival su convicción de atacar posicionalmente todo el campo y reclamar la pelota y la iniciativa, aspectos que habían revolucionado la manera de entender el fútbol en Italia. Ni siquiera sus laterales, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wDsk4QvuG1A">Maldini</a> y Tassotti, sus dos principales armas exteriores casi siempre, cogieron el vuelo habitual. Esa noche, fue un Milán más calculador, algo embustero para conducir al Madrid a su trampa, y menos dominante. Por eso se hablaba antes de que el 5-0, pese al tremendo golpe que fue, se alejó de la <a target="_blank" href ="http://www.futbolofensivo.com/2012/03/el-milan-de-arrigo-sacchi-construccion-de-un-sistema-y-modelo-de-juego-%E2%80%9Cinnovo-creo-y-vencio%E2%80%9D/">pureza <i>sacchiana</i></a>. Realmente esa noche, el Milan iba a ser mucho más efectivo que avasallador. No obstante, pese a todo, a Sacchi la posesión nunca le despertó muchas inquietudes. Para él la posición era más importante que la posesión. </p>
<blockquote><p>La defensa lateral del Milan era una trampa en la que el Madrid no dejó de caer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El partido empezó aunque a los dos minutos se paró: el árbitro belga había olvidado el minuto de silencio por las 96 víctimas de Hillsborough. El Real Madrid jugó un sobresaliente primer cuarto de hora, empujado por Martín Vázquez y Míchel, y con <a target="_blank" href ="http://www.realmadrid.com/sobre-el-real-madrid/el-club/historia/jugadores-de-leyenda-futbol/manuel-sanchis-hontiyuelo?pid=4500014491453">Sanchís descolgándose</a> de la defensa para intentar generar superioridades en el medio.<span class="pullquote_right">El Milan empujaba al Madrid a las bandas, donde siempre salía vencedor en los duelos</span> Schuster daba fluidez y la pelota circulaba rápida. Un par de ocasiones de Míchel y Sanchis, y otro par de saques de esquina inclinaron el campo hacia la portería de Galli. Hasta que Gullit comenzó a trabajarle las subidas a Sanchis y, sobre todo, hasta que Ancelotti se sacó en el minuto 19 un zarpazo que decoró Buyo. La noche del portero gallego en San Siro fue impropia de unas semifinales de Copa de Europa. El gol de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z1rTHB1RBzk">Ancelotti</a> cambió el partido. El Madrid salía bien, controlaba la pelota, pero el juego lo controlaba el Milan. Su presión media, facilitada por la poca densidad del Madrid en el centro del campo, comenzó a carburar. Los españoles arrancaban el juego, pero cuando entraban en el hemisferio del Milan se encontraban con la realidad del muro <i>sacchiano</i>. Todas las líneas de pase interiores estaban taponadas; una defensa, conjugando presión, ayudas posicionales y armonía colectiva sin balón, que distinguió a aquel equipo y provocaba otra de sus señas de identidad: el desfiladero de la banda. El Madrid, como sufrían tantos otros equipos contra el Milan, moría en los flancos, rodeado casi siempre de tres rivales. Cerrándoles los pasillos internos y enjaulándolos, los italianos empujaban hacia afuera a los enemigos, donde los laterales, un mediocentro y el interior de esa banda organizaban verdaderas emboscadas con presión, anticipación o faltas. Lo que debido a la basculación del equipo aparecía como una invitación al paso del rival se convertía en todo lo contrario: en una zona fuerte, en la que el Milan robaba y catapultaba sus ataques. Al adversario solo le quedaba un respiradero para sobrevivir: dejar que la pelota se perdiera por la banda. </p>
<p style="text-align: justify">El segundo gol de Milan <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HCkzggcc_rA">lo marcó Rijkaard</a> en otra de las variantes de su polivalente repertorio ofensivo: el balón parado. Un saque de esquina en corto continuó con un centro de Donadoni que el holandés martilleó con la frente. El tercero también brotó de las botas del enérgico italiano: bailó a Sanchís en la banda izquierda y se la puso a Gullit. Lo de Donadoni<span class="pullquote_left">Donadoni se convirtió en 1989 en uno de los jugadores con más relevancia en Europa</span> aquella primavera fue conmovedor. Entre abril y mayo de 1989, se alzó como el mejor jugador del momento en Europa. Muy infravalorado por el análisis histórico, Donadoni fue el mejor del Milan esa noche y en la final contra el Steaua pese a que Gullit y Van Basten marcaron dos dobletes. Donadoni jugó casi toda su carrera como interior derecho. Trabajador, buen regateador, gran pasador, decidido, intenso&#8230; Era un fiable competidor a quien Sacchi utilizaba, como fue aquel año y el anterior, también como acompañante de Ancelotti o Rijkaard en el medio, pasando Colombo, un clásico gladiador italiano que funcionaba casi siempre como un doble lateral, a la derecha. Donadoni fue el autor del quinto gol, levantándole el primer palo a Buyo con un disparo tras otro córner tocado en corto. Antes había marcado Van Basten el cuarto, uno de los goles que mejor expresó al Milan de Sacchi. En 24 segundos, desde el robo original, hubo siete pases e intervinieron siete futbolistas, dos de ellos dos veces en los momentos clave de la jugada. Recuperó Rijkaard una pelota de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6iG2RrncvHw">Martín Vázquez</a> en el círculo central. Apoyó en Ancelotti. Maldini recibió abierto en el perfil izquierdo y verticalizó hacia Van Basten. El Cisne recibió de espaldas y pasó a Donadoni. Toque corto a la incorporación de Costacurta. Y vuelve a aparecer Rijkaard con un envío medio, de 35 metros, a la cabeza de Gullit. El Ciervo era un continuador excelente: se la dejó mansa para que Van Basten, volviendo a la jugada que él había alimentado en su fase intermedia, dinamitara la escuadra. Fue una obra de arte, una muestra impecable de las virtudes y características ofensivas de ese Milán: movimiento, dinamismo, demarques de apoyo, desdobles interiores&#8230; cuando ese equipo activaba esa maquinaria era indefendible. </p>
<p style="text-align: justify">No había soluciones aún en el fútbol para contenerlo. Alternaba posesiones cortas con otras más espesas, imponía un ritmo trepidante, variaba del ataque posicional explotando las bandas al contragolpe tras robo avanzado&#8230; Y contaba también con el recurso en largo a Gullit o Van Basten, quienes se entendían a la perfección desde el aire. Nunca se había visto tampoco un equipo tan elástico y camaleónico en ataque. </p>
<p style="text-align: justify">En la segunda mitad, el Milan sí dominó la pelota y el juego. No generó demasiadas ocasiones, en realidad, primó toda la noche su eficacia, pero el espacio pasó a ser suyo ante un Madrid apabullado, sobrepasado por el manotazo que estaba encajando. Esos segundos 45 minutos fueron un prodigio táctico del Milan, circulaba más rápido, el continuo movimiento siempre generaba referencias próximas, los intercambios posicionales de dispararon. Ancelotti pasaba al medio, Donadoni a la banda derecha, Rijkkard subía arriba&#8230; Tras la lesión de Gullit, sustituido por Virdis, y el cambio de Colombo por <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Gz53dTlvnMo">Filippo Galli</a>, el Milan agitó tanto sus piezas que impacta revisar como nunca, pese al aparente desorden, perdió las posiciones. Con Galli de central, Costacurta pasó al falso interior derecho (con Sacchi no había extremos, centrocampistas de banda puros, sino interiores que actuaban de afuera adentro), Ancelotti y Donadoni se intercambiaban en la izquierda, Rijkaard también buscaba la banda derecha, permutando con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NS_I8wi5SXA">Costacurta</a>&#8230; una sinfonía de juego con y sin balón. El Madrid intentaba buscar los espacios a la espalda de los mediocampistas como se había esforzado durante todo el partido, pero si lo conseguía moría donde siempre: el feroz achique de la defensa, en la anticipación o el fuera de juego. </p>
<p style="text-align: justify">Sacchi entendía la línea de cuatro centrocampistas como una lona de seguridad de sus cuatro zagueros. Cada uno de ellos estaba protegido por delante: Colombo guardaba de Tassotti, Ancelotti de Maldini, Donadoni de Maldini y Rijkkard de Costacurta. En teoría, siempre fue al revés: los defensas socorriendo a los medios.<span class="pullquote_right">El AC Milan provocó que la regla del offside cambiara el fútbol</span> Pero esta era la magia del Milan: atacaba defendiendo. Esto fue una  <a target="_blank" href ="http://misterdato.wordpress.com/2008/05/30/sacchi-el-milan-y-el-fuera-de-juego/">aportación decisiva</a> para la evolución del fútbol. La presión pasó a utilizarse también como una herramienta ofensiva. Los cuatro defensas del Milan estaban tan compenetrados que lo que parecía un mecanismo arriesgado -que lo era, pues de los pocos goles que encajaba ese equipo varios procedían de un fallo en la salida zonal- lo hacían sencillo y reflexivo. Por primera vez, los centrales eran más inteligentes que los delanteros que les atacaban. Baresi alzaba el brazo y ordenaba un empuje masivo (hasta cuatro futbolistas a la vez) al rival con la pelota. Esa agresividad, esa opresión y reducción de espacios condenaba al otro equipo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xRCHs9nfyMY">al continuo fuera de juego</a> (entonces, existía el off side posicional). La línea defensiva estaba milimétricamente ajustada y armonizada, con los hombres a la distancia exacta, y dibujando un tímido arco en los laterales. Solo estaba perfectamente en línea cuando el rival atacaba por el centro. Todo el equipo la tenía como referencia de organización. El Milan fue también revolucionario porque pasó a jugar en los poco más de 25 metros que había entre Baresi y Van Basten. El capitán adelantaba la línea a la vez que el holandés lanzaba la presión muy arriba. A sus espalda, quedaba tejida una tela de araña. Pero cuando el Milan empujaba delante debía hacerlo con velocidad, sorpresa y precisión para robar: entonces se permitía la cesión al portero. Había que ser muy certero en la recuperación para evitar que el rival cogiera aire con su guardameta y le atacara rápido la espalda. </p>
<p style="text-align: justify">El último cuarto de hora del 5-0 fue una exhibición de Baresi, cruzándose el campo con una eliminatoria con 6-1 y dominando en algunas acciones la frontal del área del Madrid. El partido acabó con la certeza de que había nacido un nuevo dominador europeo. El trabajo estresante de Sacchi daba el paso decisivo hacia su exaltación. Fue una victoria que lo reforzó en Italia, donde el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">periodista Gianni Brera</a> seguía viéndolo como un intruso en el juego defensivista, pero sobre todo conquistó a sus jugadores después de año y medio en los que, pese a la Serie A conquistada, el equipo y Sacchi pasaron momentos difíciles, como la eliminación en la UEFA contra el Espanyol. Fue un Milan fabricado desde el sufrimiento.</p>
<blockquote><p>El método de Sacchi era tan excéntrico como inabarcable para los propios futbolistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nada mejor que las anécdotas para explicar las obsesiones de Sacchi, sus manías metódicas, su tesón táctico y su ansiosa didáctica. Desde su llegada en 1987, se esforzó por trasladar al Milan las bases con<span class="pullquote_left">Los entrenamientos de Arrigo Sacchi podían llegar a durar 7 horas</span> las que había construido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=J9bsewaPWE4">el innovador Parma</a> que le había dado la fama en Italia. Al llegar, se sabía tan agotador y cargante que le suplicó dos meses de tregua a la plantilla. A Baresi lo empachó de VHS con los mecanismos de Signorini, el libero en línea que había creado en Parma. Después de concluir su primera concentración de temporada con Sacchi, el portero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=onPOlhKjDoM">Giovanni Galli</a> se acostó en su casa, pero era incapaz de atar el sueño. Su mujer le preguntó: <i>“¿Qué ocurre, Gio?”</i>. Y respondió: <i>“Estoy pensando que mañana debo volver a verle”</i>. Solo era el portero&#8230; Con Arrigo, había sesiones de entrenamiento de siete horas, con un chorro teórico saliendo de su garganta como la lava de un volcán. Para trabajar su mejor obra, la perfección de las líneas de defensa y centro del campo, Sacchi fue más allá de lo normal: unía a los jugadores con cuerdas. Así mantenía las distancias ideales entre posiciones. La concentración la pulió con otro novedoso ejercicio. Alistaba sobre su sector a los cuatro defensas y entregaba petos de diferentes colores cada uno al resto de jugadores. Luego, ordenaba a todos ellos que fueran a la carrera hacia la zaga. Sacchi gritaba un color concreto y cada defensa debía reaccionar con la suficiente atención y rapidez en medio de esa oleada cromática para llegar el primero al atacante señalado por el técnico. </p>
<p style="text-align: justify">Su obsesiones no descansaban. En una ocasión conoció que Andrea, el bebé de Donadoni, había enfermado. Encontró la excusa oportuna para telefonear a su poliédrico centrocampista. La conversación fue más o menos así: <i>“Ey&#8230; hola Roberto. ¿Cómo está el niño? ¿Y tu esposa? Cualquier cosas que necesitéis, no dudéis en avisad. Contad con el club y conmigo&#8230;”</i>. <I>“Gracias señor Sacchi, no se preocupe”</i>, o algo así debió de contestarle <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2e4umx_mzbc">Donadoni</a>. <i>“No. Insisto. Cualquier cosa necesaria para el niño&#8230;”</i>. <i>“No, no, estamos bien”</i>. Y entonces, arrancó Sacchi: <i>“Por cierto Roberto, quería comentarte que en el próximo entrenamiento voy a trabajar la presión en el sector derecho del centro del campo. Necesitaría que&#8230;”</i>. O como Sacchi aprovechaba las pizzas de la cena de la plantilla para componer un terreno de juego, donde las olivas ejercían de futbolistas. O como más de una vez en el parking de Milanello matizó algún detalle táctico dibujando sobre el vaho de las ventanillas de un coche. </p>
<p style="text-align: justify">En sus primeros días en Milan, el mensaje de Sacchi no terminaba de romper la resistencia al cambio de sus jugadores ni imponer su cultura colectiva y táctica. Entre los incrédulos figuraban <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5JgR0DCHXuY">Gullit</a> y Van Basten. El entrenador los retó. Les dijo que eligieran a ocho compañeros más, es decir, un equipo de diez para enfrentar a su elección: cinco futbolistas, el portero Giovanni Galli y los defensas Tassotti, Filippo Galli, Baresi y Maldini. La apuesta consistía en que, durante quince minutos y atacando libremente, la selección de Gullit y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KysjEyRsZ_k">Van Basten</a> debía hacerle al menos un gol a un portero y cuatro defensas organizados y coordinados. No lo consiguieron. Diez futbolistas al ataque desordenado no superaron a cinco estructurados y supervisados por Sacchi. El pequeño calvo de las Rayban de espejo sonrió como un demonio: había convencido a sus dos estrellas. </p>
<blockquote><p>A partir de ese Milan, que comenzó en el 5-0 al Madrid, nada fue igual en el fútbol europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Milan de Sacchi, desde ese 5-0, modificó los fundamentos del fútbol. Impulsó numerosos cambios, aunque varias de sus novedades fueron relativas. El 4-4-2 fue revolucionario únicamente en Italia. La zona<span class="pullquote_right">Nadie había controlado los espacios en el fútbol como Arrigo</span> ya la había desarrollado la escuela soviética de Maslov y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/dinamo-de-kiev-blokhin-lobanovskiy/">Lobanovskiy</a>, y la escuela holandesa de Michels. También estas dos corrientes habían avanzado los primeros sistemas de presión. Pero, a diferencia de Sacchi, fue una presión individual. Sacchi la convirtió en una operación colectiva. En lugar de tener más que ver con lo atlético, se basaba en los psicológico. Pasó a ser realmente un concepto táctico. Sacchi también sublimó la noción de sistema unida a la noción de estilo. Puede decirse que los modelos de juego nacieron con él tal y como se conocen hoy. Con Sacchi el fútbol pasó a tener cuatro referencias: el balón, el rival, el compañero y el espacio. Este fue el gran legado del italiano, además de potenciar el carácter colectivo del juego, donde las once individualidades pertenecían a una misión coral. Nadie hasta <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/videohub/video/clipDeportes?id=1746181">Sacchi</a> había controlado los espacios así. Los futbolistas sin balón pasaron a cobrar tanta relevancia como los jugadores con la pelota. La cultura del movimiento se desencadenó. Las posiciones alcanzaron toda su dimensión, como relación entre hombre espacio y balón. </p>
<p style="text-align: justify">Por todo esto fue histórica la obra de Sacchi, porque con él nacieron los Equipos, con mayúscula, y porque muchas de las facetas inventadas por otros nadie las hizo funcionar como el italiano. El éxito de Sacchi no residió en las copas, de hecho, su carrera de triunfos se limita a sus cuatro años en el Milan, sino en su herencia y en algo asombroso: Sacchi derrotó al fútbol mismo, obligando a cambiar sus reglas, como ocurrió con el fuera de juego posicional. Y, por supuesto, lo logró porque tenía enormes futbolistas. A su equipo se le conoció como el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-milan-napoles-maradona-baresi-sacchi-gullit/"><i>«Milan de los Holandeses»</i></a>, pero en realidad era el <i>«Milan de los Italianos»</i>. Van Basten, Gullit y Rijkaard eran el talento, la fantasía y la calidad de ese equipo. El factor desequilibrante. Pero los italianos, Ancelotti, Donadoni, Baresi, Maldini, Evani, Costacurta&#8230;, eran la fuerza de la determinación, el alma del equipo, enérgicos, intensos, disciplinados, motivadores&#8230; Auténticos inmortales. </p>
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		<title>El fado del portugués errante</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Apr 2014 01:55:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n la primavera de 2003 no había ningún gran club europeo que no tuviera una delegación permanente en el José Alvalade. El Sporting de Portugal no estaba realizando una gran temporada, pero el equipo de László Bölöni contaba<span id="more-116635"></span> con dos enormes atractivos que iban más allá de los resultados colectivos. Se trataba de Ricardo Quaresma (1983) y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/cristiano-ronaldo-heroe-similitudes-thor/">Cristiano Ronaldo</a> (1985), las últimas obras de un taller de artesanía que, con César Nascimento como maestro principal, había cincelado con anterioridad a Paulo Futre, Luis Figo o Simão Sabrosa. Ambos eran muy jóvenes, tenían calidad, irradiaban talento y, además, contaban con el pedigrí de la escuela lisboeta, lo que unido a su necesidad de vender desembocó en una oleada de rumores, intereses y ofertas que evolucionó al mismo ritmo que avanzaba el curso. Aunque primero habían venido a ver a Quaresma, la irrupción de Cristiano fue la que terminó de dinamitar los despachos. Si en enero <a target="_blank" href ="http://www.superdeporte.es/valencia/2009/12/11//80475.html">el Valencia los tuvo atados</a> por 9 millones de euros, en verano su precio se había duplicado por culpa del de Madeira. Parecía inevitable. Todos pujaban, desde Arsenal a Juventus pasando por el Barcelona y el Real Madrid, pero la única persona que tuvo la opción de elegir a quién de los dos fichar fue Carlos Queiroz. <i>«Decidir entre Quaresma y Ronaldo fue un gran dilema»</i>, suele decir siempre que es preguntado por el tema. Al final, como es de sobra conocido, el Manchester se quedó con Cristiano (17&#8217;5M) y el Barcelona, tras su intento fallido, firmó a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=E5hfW_6XJo4">Quaresma</a> (6M). Así se decidió el primer paso de dos carreras que no tuvieron nada que ver: la de un doble Balón de Oro y la del portugués errante.</p>
<blockquote><p>Ricardo Quaresma sólo pasó doce meses en la capital catalana. Y fueron suficientes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque el impacto de Quaresma en Barcelona distara mucho de ser el esperado (<a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/2003/07/10/pagina-2/551180/pdf.html">el nuevo Luis Figo</a>, como se le presentaba desde Portugal), su llegada no se produjo precisamente en un mal momento. Con Joan Laporta<span class="pullquote_right">Quaresma cuajó una muy buena pretemporada en un Barcelona renovado</span> como nuevo presidente, Frank Rijkaard como nuevo técnico y Ronaldinho Gaucho como nueva estrella, durante el verano de 2003 se respiró una corriente de ilusión motivada por los aires de cambio que soplaban en la entidad culé. El proyecto deportivo comenzaba de cero y, de hecho, el extremo portugués arrancó en él de la mejor manera posible. Su pretemporada, con doblete ante al AC Milan incluido, le presentó al aficionado blaugrana como un jugador imaginativo, veloz y desequilibrante, consolidándose así en el extremo derecho del 4-2-3-1 que había dibujado el técnico holandés. Pero las buenas sensaciones se quedaron ahí. Con el paso de los partidos oficiales Quaresma mostró su otra cara, la de un jugador excesivamente individualista, anárquico, inmaduro y sin gol. Desconectado de sus compañeros, la jugada siempre acababa con un regate suyo de más, un mal centro o un disparo inócuo, y Rijkaard tenía <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/ronaldinho-nos-engano/">otros planes</a> para esa posición. <i>«Él quería que jugase de una manera, y yo intenté hacerlo. Cambié mi forma de jugar para agradarle, pero siempre obtuve el mismo resultado: o el banquillo o la grada. Luego decidí hacer mi fútbol y entramos en guerra»</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2004/07/24/mas_futbol/1090620014_850215.html">reconocía</a> el luso a los pocos meses de abandonar el club.</p>
<p style="text-align: justify">Los malos resultados deportivos llevaron a Rijkaard a, con la ayuda de Edgar Davids, replantearse su primer Fútbol Club Barcelona. Cambió el 4-2-3-1 por el 4-3-3, metió a Luis García en la derecha y todo comenzó a funcionar. El equipo se acostumbró a ganar con goles de Luis García, justo el gran detalle que había penalizado a Quaresma, que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GRotVb0cDts">sólo anotó un tanto</a> en 28 partidos, y la ilusión volvió a sobrevolar el Camp Nou. La Liga quedaba demasiado lejos, pero esa sensación de optimismo se refrendaba en cada declaración de Xavi Hernández. <i>«Tengo unas ganas tremendas de que comience la próxima temporada»</i>, comentaba en zona mixta. En ese futuro, que a la postre sería esplendoroso, ya no había hueco para un Ricardo Quaresma que todavía tenía veinte años. <i>«Aún hoy no me explico que me pasó en el Barcelona»</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2004/07/24/mas_futbol/1090620014_850215.html">ha repetido</a> en más de una ocasión. Quizás no era el momento, quizás no era el lugar. Su mal año fue una oportunidad perdida, pero su caché permaneció intacto. Valorado en los mismos 6 millones por los que llegó, Quaresma se fue al FC Porto en el traspaso en el que Deco llegó al Barcelona de Dinho.</p>
<blockquote><p>Tras recuperar su proyección en el Porto, Mourinho se interesó en su fichaje.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Oporto pasaría cuatro años en los que confirmaría parte de los numerosos halagos que había recibido con su fulgurante aparición en 2002. Sin embargo, antes de eso, volvió a tener una primera temporada excesivamente complicada. Pese a debutar marcando en la Supercopa de Europa (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_cLsO6KuSlU">1-2 vs Valencia</a>) y en la Supercopa de Portugal (1-0 vs Benfica), Quaresma continuaba siendo más efectista que efectivo en su juego. Su constante regate de más le definía como jugador, a la vez que exasperaba a sus compañeros y afición. Nadie dudaba de su potencial, pero sí de si el habilidoso extremo lograría darle un buen uso. </p>
<p style="text-align: justify">Con Co Adriaanse (2005-2006) ya comenzó a despegar siendo nombrado el mejor futbolista del año en Portugal tras hacer doblete con el Porto, pero fue con Jesualdo Ferreira con quien Quaresma mostró <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TKUg0uNG9xw">su mejor fútbol</a>.<span class="pullquote_left">En el FC Porto, Jesualdo Ferreira si entendió y potenció su estilo</span> <i>«Se está convirtiendo en un jugador más de equipo de lo que era, pero no quiero que con esto pierda su personalidad y carácter individual. De esa manera, se volvería un jugador corriente y normal en lugar del genio que es»</i>, <a target="_blank" href ="http://afootballreport.com/post/43563674306/they-could-have-had-it-all-instead-ricardo-quaresma">decía</a> el técnico portugués. Con su trato cercano y su receta táctica personalizada para sacar lo mejor de él (extremo derecho de un 4-3-3 con Paulo Assunção, Raul Meireles y Lucho González como centrocampistas), Ricardo Quaresma explotó como futbolista. Cuajó dos buenas Champions League, prolongó su dominio en Portugal con otras tantas ligas, fue nombrado otra vez mejor jugador de la liga en 2006 y, como colofón final, Balón de Oro portugués en 2007 por delante de Cristiano Ronaldo. Los rumores le relacionaron con <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2006/10/20/mas_futbol/1161325647_850215.html">tantos equipos</a> como cinco años antes, pero esta vez su compatriota le elegiría a él. Jose Mourinho, de forma explícita y taxativa, pidió a Quaresma como refuerzo esencial para su Inter de Milan. El coste del traspaso, casi 25 millones de euros, lo decía todo.</p>
<p style="text-align: justify">Pero, ¿podían llegar a entenderse Quaresma y Mourinho? Si en algún universo es posible, evidentemente de éste no se trata. Durante las dos temporadas que pasó en el Calcio, con cesión irrelevante al Chelsea por medio, el extremo portugués<span class="pullquote_right">Su paso por el Inter fue el peor trago de su ya muy compleja carrera</span> sólo jugó con continuidad en los primeros dos meses. Tras una pequeña lesión que frenó lo que estaba siendo un correcto inicio de campaña, no volvió a recuperar la titularidad. Es más, en 2008, mientras Cristiano recogía su primer Balón de Oro, Quaresma fue <i>premiado</i> con <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Bidone_d'oro">el Bidone D&#8217; Oro</a> como mayor decepción de la Serie A. Y es que, ciertamente, fue un fichaje extraño hasta para tratarse del Inter de Milan, el cual ha ganado dicho galardón demasiadas veces. Jesualdo Ferreira le había llevado a lo más alto liberándolo de todo trabajo defensivo para sacar lo mejor de su genuina diestra, un hecho que chocaba de lleno con la filosofía Mourinho. Sobre todo, teniendo en cuenta el estilo que llevó al Inter a levantar la Champions. Ese día, desde la grada, viendo como Samuel Eto&#8217;o triunfaba como doble lateral en la banda que él ocupaba, vivió su último partido como jugador interista. Una aventura extraña y angustiosa, como <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/11/17/mas_futbol/1289948410_850215.html">él mismo reconoció</a>: <i>«De buenas a primeras pasé de ser la primera opción a no ser llamado. Me sentí al margen del equipo y llegué a despertarme llorando por tener que ir al entrenamiento»</i>.</p>
<blockquote><p>Quaresma ha recuperado la ilusión y, con ella, las opciones de acudir por fin a una Copa del Mundo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«En el Inter perdí la alegría, la autoestima para jugar al fútbol»</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/11/17/mas_futbol/1289948410_850215.html">reflexionaba</a> laconicamente. Quaresma dejaría el Calcio para jugar en el Beşiktaş turco (7&#8217;5M), pero allí no encontraría lo que había perdido en Barcelona, reencontrado en Oporto y, de nuevo, visto marchar en las gradas del Giuseppe Meazza. Comenzó bien a las órdenes de Bernd Schuster, cuajando una buena Europa League (5 goles en diez partidos) y siendo decisivo en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7SwuyskkaQk">la Copa de Turquía ganada</a> por su equipo, pero pronto volvieron a asomar los problemas. Inestabilidad en el club, varias lesiones musculares, discusiones con compañeros, problemas de disciplina&#8230; Cuando estaba en forma brillaba, pero eso cada vez sucedía con menos frecuencia. Su <a target="_blank" href ="http://expresso.sapo.pt/carvalhal-e-quaresma-em-guerra-no-besiktas=f711301">discusión</a> con Carlos Carvalhal, su técnico, además de recordar las disputas que había tenido con Rijkaard, Mourinho o, incluso, su querido Jesualdo Ferreira, cerró su estancia de dos años en la Süper Lig. Su posterior fichaje por el Al-Ahli de Quique Sánchez Flores, en el que estuvo apenas unos meses tras llegar muy fuera de forma, no hacía sino incidir en la sensación de apatía, abatimiento y tristeza que transmitía el luso. Si <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Am%C3%A1lia_Rodrigues">Amália Rodrigues</a> aún viviera, le hubiera dedicado uno de sus mejores -y más amargos- fados.</p>
<p style="text-align: justify">Pero entonces apareció el Porto de Pinto da Costa. Ricardo Quaresma llevaba seis meses sin jugar y se hablaba de una posible retirada, pero la forma en la que el entorno del club (afición, ex-entrenadores y ex-jugadores)<span class="pullquote_left">Su impacto en el Porto ha sido inmediato, sobre todo en Europa League</span> recibió a su otrora estrella simbolizó lo que en su día había significado para el Porto. <i>«No voy a hablar sobre el regreso de Quaresma al Porto en términos de ingresos, que serán buenos o no, pero sí puedo decir dos o tres palabras de la vuelta de un gran jugador de fútbol a nuestra liga»</i>, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Am%C3%A1lia_Rodrigues">manifestaba</a> Jesualdo Ferreira. Desde el primer día, desde la firma, Quaresma <i>«notó ese cariño que necesitaba sentir»</i>, como <a target="_blank" href ="http://www.record.xl.pt/Entrevistas/interior_premium.aspx?content_id=861740">decía</a> Hugo Viana, compañero suyo en las categorías inferiores del Sporting. Sin ir más lejos, el portugués errante fue muy explicito en su <a target="_blank" href ="http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=380773">presentación</a>: <i>«En 2014 deseo volver a ser feliz»</i>. Y vaya si lo está siendo. Su llegada ha tenido un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/03/situacion-porto-destitucion-fonseca-llegada-luis-castro-temporada-2013-2014/">impacto inmediato</a> en el equipo, erigiéndose en su líder a base de goles (9), asistencias (4) y pura presencia ofensiva. Su estado de forma y determinación no sólo están acercando al Porto a las rondas finales de la Europa League, sino también a él mismo a la gran cita: el Mundial de Brasil.</p>
<p style="text-align: justify">Un objetivo que, ahora mismo, tiene entre ceja y ceja más que ningún otro jugador en el mundo. Y no es una exageración. Porque Ricardo Quaresma, que en 2002 aún era demasiado joven, que en 2006 <a target="_blank" href ="http://desportugal.blogspot.com.es/2006/05/scolari-apresentou-os-23-escolhidos.html">no convenció a Scolari</a> pese a su gran estado de forma y que en 2010 estaba aislado en el Inter de Milan, aún no sabe lo que es jugar una Copa del Mundo. Parecía destinado a ello, entre otras muchas cosas, pero ya tiene 30 años y todavía no ha logrado cumplir el sueño que tiene todo niño que ha pegado, bien o mal, eso es indiferente, patadas a un balón. Realmente su carrera ha tenido demasiados traspiés, pocos momentos importantes y se puede concluir que su fútbol no era para tanto, pero parece que ha llegado a tiempo. Cristiano Ronaldo, como en aquella floreciente primavera de 2003, le espera al otro lado del campo.</p>
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		<title>Thiago y Motta</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Apr 2014 01:53:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[omo a su equipo o sus compañeros, cualquier valoración de ánimo cercano a lo absoluto en el caso que nos ocupa requiere algo más de distancia que cualquier otro objetivo que tomemos al máximo nivel en el fútbol europeo. Pensar, por ejemplo, si Zlatan Ibrahimovic es el jugador más en forma en esta temporada lleva [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>omo a su equipo o sus compañeros, cualquier valoración de ánimo cercano a lo absoluto en el caso que nos ocupa requiere algo más de distancia que cualquier otro objetivo que tomemos al máximo nivel en el fútbol europeo. Pensar<span id="more-116044"></span>, por ejemplo, si <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/03/zlatan-ibrahimovic-lobezno-parecidos-heroes/">Zlatan Ibrahimovic</a> es el jugador más en forma en esta temporada lleva consigo, injusta o no, alguna reserva por el campeonato que disputa. Un caso parecido es el de Thiago Motta, un mediocentro que casi ha dado más pases que pasos en la renovada posición que actualmente desempeña en el Paris Saint-Germain de Laurent Blanc, y cuyo rendimiento como referencia europea en esta campaña queda supeditado a partidos como el de esta noche. La última etapa de Motta no es sino el fin de un camino que ha llevado al futbolista a desarrollar su posición a través de múltiples <i>estadios</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Con nombre y apellido resumiendo su particular metamorfosis, Thiago Motta ha sido brasileño e italiano indistintamente, en el campo y fuera de él. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=f9xGPeCPkZw">Su relación con la pelota</a> y su temperamento en los primeros años de su vida deportiva explican sus orígenes. Ha conjugado alegría y seriedad, en una variedad estilística y una progresiva madurez personal y balompédica que ha terminado dando con su talento al servicio de una posición fija y de permanente seguridad. Concepto este último que va a ir intensificándose con el paso del tiempo; la aparición de arrugas, cicatrices y directrices han derivado en un Motta reflexivo.</p>
<blockquote><p>La trayectoria de Motta está llena de interrupciones, en cuerpo y mente. También de oportunidades</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Motta llega a la Masía con 17 años, con las siempre sugestivas etiquetas de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/analisis-fichaje-neymar-fc-barcelona-messi/">precoz y brasileño</a>, imperecedera expectativa a ojos populares y mediáticos. Ningún juicio previo contará con tantas aristas como nacer en aquel país y tener algún don con la pelota. Fichado por Serra Ferrer tras un torneo sub-17 disputado en Toulon, su discurrir en el Miniestadi dejó gotas de su calidad y su carácter ofensivo. Un centrocampista con llegada y presencia en el área rival, que comenzaba a proyectar la figura del interior de largo recorrido que desempeñaba, sin ir más lejos, el holandés Phillip Cocu en el primer equipo.</p>
<p style="text-align: justify">A su llegada a la primera plantilla Motta debuta de la mano de Louis van Gaal, pero es en la temporada posterior donde el balcánico Radomir Antic sujeta su despliegue, pasando a ejercer una tarea más horizontal y de contención, emparejado junto a Xavi en un 4-4-2. Su envergadura y su adaptación al mediocentro le terminan de ubicar en posiciones más fijas y de menor recorrido. Un esplendoroso y memorable marcaje a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/el-lanzamiento/">Zinedine Zidane</a> terminan de formar su imagen como hombre ancla y especialista defensivo, lo que le convierte en figura importante en la rotación de Frank Rijkaard.</p>
<blockquote><p>Su posición natural fue matizada por Radomir Antic. En Can Barça, Motta era fijo y contenido</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En paralelo, las lesiones van laminando su ritmo competitivo, que junto a su complicado carácter difuminan parte de su solidez como jugador. Músculos, ligamentos o menisco. Motta apenas enlaza partidos consecutivos sin resentirse. Su musculatura y sus huesos son proclives al parón. Pese a ello el italo-brasileño resultaba sustancial en la versión más compacta y contenida del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=E_LGYTLH8YE">primer Barça de Frank</a>, con Deco y Edmilson  flanqueándole en el triángulo de centrocampistas. Su labor con la pelota, en constante vaivén de protagonismo, como veremos más adelante, queda reducida con la presencia del portugués. Para Antic y Rijkaard, Motta era italiano.</p>
<p style="text-align: justify">Las citadas lesiones y ciertos problemas extradeportivos lo llevaron fuera del Camp Nou, con Yaya Touré tomando su relevo. Ante tantas dudas sobre su futuro en la entidad blaugrana, Motta rebajó las expectativas e intentó ganar credibilidad mediante la oportunidad que le ofreció el Atlético de Madrid de Javier Aguirre, una vez Peter Luccin tomaba camino de Zaragoza. Pero resultó una cesión complicada. <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2008/02/23/deportes/1203721205_850215.html">Los percances físicos eran una constante</a>; con ello, su continuidad y confianza no terminaban de asentarse. Lo cierto es que aunque durara poco su sociedad con Nuno Maniche –cedido al Inter de Milán en el mercado de invierno-, aquello funcionaba. Fue fugaz, pues Raúl García, lesionado, era la gran apuesta del técnico mejicano para la medular, pero Thiago jugaba a una velocidad y calidad superior a la de sus compañeros. A pesar de su naturaleza sujeta y <i>azzurra</i>, en el Calderón, Motta la pasaba con el gen culé, a un toque y en combinación. Parecía la solución a los males de un equipo que vivía de la pegada de su mortal delantera pero que se hacía larguísimo sobre el terreno. Con Camacho o Cleber como recambios, Motta se antojaba insustituible. Apenas encadenó semanas consecutivas sobre el césped.</p>
<blockquote><p>En Genoa su carrera despega. También lo hace su posición. Gasperini lo acerca al área.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">“He perdido llegada y tiro, pero eso no se olvida”, palabras de un Motta en su etapa barcelonista, cuando alternaba el rol de mediocentro con su compatriota Edmilson. Facetas que el paulista recuperaría en Génova, de la mano de Gian Piero Gasperini. No solamente recobraría su pegada y su despliegue; paradójicamente en Italia volvería a sentirse algo más brasileño. Siendo el segundo máximo goleador del equipo, Motta comparte una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=68bKOSISoKM">extraordinaria temporada con los Milito</a>, Criscito o Sculli, con los que el Genoa terminaría 5º clasificado. En un equipo de menor trascendencia, la calidad de Thiago toma color y responsabilidad, aumentando su rango de actuación, alargando de nuevo sus movimientos verticales. Con la confianza reconstituida, las lesiones desaparecieron. Motta era feliz y el Genoa también. Siempre que Motta marcaba, su equipo celebraba una victoria. Este rendimiento, junto al de Milito -24 goles-, le llevó al Inter de José Mourinho. La expectativa crecía, su rol volvía a italianizarse.</p>
<p style="text-align: justify">Desde el interior zurdo, Motta se convirtió en pilar de una de las fases defensivas más impenetrables del fútbol moderno. El rombo de Mourinho lograba profundidad con Eto’o y Milito, lanzados por la temporada vital de Wesley Sneijder. Por detrás, Cambiasso, Stankovic y Motta. El técnico portugués armó un conjunto tácticamente equilibrado, con perfiles lo suficientemente buenos como para competir en todos los contextos y lo suficientemente humanos como para trabajar sin reservas. Si a ello se le sumaba un escaso favoritismo, la pócima resultaba <i>made in Setubal</i>. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mj76GyFAfwE">Motta era campeón de Europa de nuevo</a>. Esta vez como protagonista, a pesar de perderse la final.</p>
<blockquote><p>En Milan, manga arremangada y tackle afilado. En París pase raso e infalible. La percha de Blanc</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tres años después, el Paris Saint Germain de Leonardo y Carlo Ancelotti complementa su centro del campo con la llegada del hasta ese momento jugador interista. Verratti y Matuidi son la pareja titular en el 4-4-2 simétrico que Carletto maneja en su segundo año en París, que el espigado Thiago veía desde el banquillo. Nada hacía presagiar que al año siguiente Motta sería titular indiscutible, pieza básica del engranaje de Blanc y que lo hiciese desde un absoluto protagonismo con el balón. A sus 32 años, Motta es uno de los tres jugadores con más <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefachampionsleague/season=2014/statistics/round=2000479/players/kind=distribution/index.html">volumen de pases acertados en toda la Copa de Europa</a> –actualmente es 2º en pases completados, sólo por detrás de Xavi Hernández, dando 140 envíos acertados más que su compañero Verratti-. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/01/como-juega-edinson-cavani-ibrahimovic-paris-saint-germain-blanc/">Es Blanc quien se pregunta</a> si todos los mecanismos de juego anteriores a Zlatan podían ser elaborados y pacientes sin restar protagonismo al sueco o la esencia debía permanecer inalterable. El nuevo papel de Motta, a pesar de reconocerse en su manual condiciones propias de un tipo templado y equilibrado con la pelota, ha sorprendido a todos. De alguna manera es el epílogo de un proceso de madurez personal y futbolística que pocos esperaban. De Motta depende la primera fase del juego parisino, donde monopoliza junto a Verratti la dinámica de pases en campo propio. Subrayando el punto estilístico que atreviesa Thiago, ¿sería ahora más italiano o más brasileño? Las etiquetas de algo tan mágico y gigante como el fútbol sólo servirían si el tiempo fuera inelástico. Si no que le pregunten a Prandelli y Scolari. ¿Italia o Brasil? Poco importa ya qué es Motta. Simplemente es un sensacional mediocentro.</p>
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		<title>Luso-brasileño</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Sep 2013 01:55:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marc Roca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA[Deco]]></category>
		<category><![CDATA[FC Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[FC Porto]]></category>
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		<description><![CDATA[Quién es usted, señor Anderson?”, habría que preguntarle. Porque no está tan claro. Brasileño de nacimiento y formación, pronto llegó a Portugal y en el viejo continente encarnó como muy pocos las peculiaridades del mediocampo moderno. Aunque eso no siempre fue evidente: el jugador confundía en su ascenso impactante con el Porto desde un rol [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">“¿</span>Quién es usted, señor Anderson?”</i>, habría que preguntarle. Porque no está tan claro. Brasileño de nacimiento y formación, pronto llegó a Portugal y en el viejo continente encarnó como muy pocos<span id="more-85561"></span> las peculiaridades del mediocampo moderno. Aunque eso no siempre fue evidente: el jugador confundía en su ascenso impactante con el Porto desde un rol al que sólo interesaba la portería contraria. Ya llegaba, pero sobre todo golpeaba el balón, lo mimaba entre líneas, lanzaba y mandaba a todos. Marcaba los goles importantes. Por entonces costaba entregar demasiado mérito de ese <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-gran-presidente-pinto-da-costa-evolucion-porto-fc/">proyecto sorprendente</a> a un entrenador novato y arrogante del que se tenían referencias, pero no las que definirían a un gigante de los banquillos. La figura era el diez.</p>
<p style="text-align: justify">En el equipo portugués lo ganó todo, una sana costumbre a la que se mantendría fiel durante el resto de su carrera, y cuando llegó el momento de cambiar de aires se le abrieron todas las puertas. La primera fue la de su propio entrenador<span class="pullquote_right">Su gran sentido táctico siempre preponderaba</span>, que le ofrecía la mano camino de Londres. Pero los grandes brasileños habían jugado en el Barça, y eso pesa. Del Chelsea adinerado poco se esperaba por entonces pero el futuro inmediato del equipo azulgrana no estaba tampoco demasiado claro. Llegó al proyecto de Frank Rijkaard como sustituto directo de Edgar Davids, y aunque pronto fue evidente que él era otra cosa lo cierto es que el veinte azulgrana no era el diez de los dragones. La figura del nuevo proyecto culé era otra, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/ronaldinho-nos-engano/">un brasileño con indudable denominación de origen</a>, y nuestro hombre se convirtió pronto en la sombra que lo sustentaba. Siempre gustó del gesto imaginativo en la combinación y no le faltaba técnica, alegría ni creatividad. Lucía incluso el punto de lentitud que ha lastrado tantos proyectos de mediapunta fantasioso, pero su fútbol se expresaba a través de un enorme sentido táctico que imponía otras reglas de juego. Veloz en la lectura y preciso en la posición, honró el nuevo fútbol de su Portugal adoptivo desde el gobierno de ambas transiciones y aportó al proyecto azulgrana una cuota de oscura autoridad que fascinó a propios y extraños.</p>
<blockquote><p>En Barcelona ganó una Champions y dos Ligas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Demasiado, quizá. Su recuerdo ha olvidado muchas cosas. Que el cenit de su fútbol no duró tanto, por ejemplo. Y que pese a su fama de competidor nato nunca fue un prodigio de regularidad. Que su gestualidad algo pesada no se imponía en todas partes y que fue el primero en acortar la vida de un equipo demasiado breve. Pero mirando hacia atrás cuesta quedarse con eso, porque con sus virtudes y sus defectos fue uno de los centrocampistas de nuestras vidas. <i>“¿Quién es usted, señor Anderson?”</i>, habría que preguntarle <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2013/08/26/futbol/1377532235.html">ahora que su carrera terminó</a>. ¿El malabarista o el ejecutor? ¿El talento irregular o la constante competitiva? ¿El brasileño o el portugués?. <i>“Yo soy Deco”</i>, respondería. Y estaría todo dicho.</p>
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		<title>Ronaldinho sin pase</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Jul 2013 01:50:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Silva]]></category>
		<category><![CDATA[Atlético Mineiro]]></category>
		<category><![CDATA[Bernard]]></category>
		<category><![CDATA[Copa Libertadores 2013]]></category>
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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">E</span>l gol fue de los que huelen a título. Con el tiempo extra ya cumplido y el árbitro listo para pitar, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5xnh-zfteW8">escuadrazo de Pittoni</a> supo a conquista<span id="more-77592"></span> vital, puede que definitiva. Mereció ese 2-0 Olimpia, que pasó por encima de Atlético Mineiro en la segunda parte, al menos en ocasiones. El <i>Galo</i> no tiene talento remarcable en ninguna de sus piezas defensivas y eso lo aprovecharon los locales. Además, al conjunto de Cuca le cuesta demasiado tapar a los que llegan desde atrás. El joven Silva se marcó un golazo apareciendo desde la derecha, la misma <a target="_blank" href ="www.ecosdelbalon.com/2013/07/analisis-newells-old-boys-atletico-mineiro-libertadores/">posición que ya explotara</a> el paraguayo Cáceres de Newells Old Boys. El tanto final reflejó lo sucedido en el Defensores del Chaco de Asunción.</p>
<p>Lo más llamativo de la noche fue la sustitución de Ronaldinho con casi media hora por disputarse. Hay que ser honestos: <i>Ronnie</i> no puede con una marca fuerte e intensa. Le falta (siempre le faltó) fútbol para recibir entre líneas. En 180 minutos ante Newells pudo encontrar <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/analisis-atletico-mineiro-newells-libertadores/">dos veces a Bernard</a> pero ayer Bernard no estaba y <i>Dinho</i> se quedó sin pase. Nunca se valorará suficiente aquel movimiento de Rijkaard, pasándolo a la banda izquierda y sacándolo de la mediapunta. Ni antes ni después jugó mejor Ronaldinho al fútbol. Dicho esto, hay grandeza en él y ayer le echaron de la fiesta antes de tiempo. Esperamos lo mejor en siete días, en un choque de vuelta con pinta de partidazo.<br />
</div>
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