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	<title>Ecos del Balón &#187; Mauro Silva</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Los días del gran Djalminha</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Dec 2017 03:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Habría borrado a los entrenadores del fútbol si ello hubiese estado en su mano. Era Djaminha y para él este deporte era una cuestión situada entre el espectáculo y el orgullo; se trataba de un escenario bello y emocionante donde había que mostrar superioridad.<span id="more-244303"></span> Por eso parecía un tipo que incluso seleccionaba fechas, hasta el punto de que era objetivo que su rendimiento se disparaba cuando se enfrentaba a uno de los dos gigantes o disputaba un derbi gallego ante <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/aguanis-raul-intercontinental-5-goles-salenko/">el RC Celta de Aleksandr Mostovoi</a>. Y alcanzaba lo brutal. Quizá le faltó una pizca de cintura, algo de tolerancia y sumisión hacia, justo, todo lo unido con la táctica, pero no mucho más. En su caso, la nostalgia no conlleva engaño: Djalminha era un genio.</p>
<p style="text-align: justify">Su extraordinaria calidad técnica y su infantil imaginación quedaban al servicio de la victoria. Es decir, lo suyo no se limitaba a coleccionar condiciones brutales para la práctica del juego, sino que añadía un talento muy especial para leerlo, interpretarlo y resolverlo. Tendía a bajar demasiado a recoger el balón pero en aquel instante aquello no penalizaba porque no había presiones tan adelantadas que superar -por tanto, eran menos necesarios los jugadores entre líneas-; y una vez recibía, su velocidad de pensamiento y su rango de acción y pase le permitían agilizar y limpiar el juego como un auténtico crack. Hubo un partido en su primera pretemporada en el Deportivo de la Coruña, contra el PSV Eindhoven que había dominado la liga holandesa el año anterior, en el que anunció a España entera que había recibido a un jugador sin limitaciones creativas. Hasta dio la sensación de que Rivaldo, que días después abandonaría Riazor con destino Camp Nou, era un atacante normal al lado de Djalminha. Sin llegar a ese extremo, su categoría quedó confirmada en las campañas posteriores, pese a la dificultad añadida que suponía su distante relación con el entrenador Jabo Irureta, a quien siempre recriminó que el Dépor no era lo bastante ofensivo. En cierto modo, su amargura resultaba comprensible. Para el brasileño, el ideal era el que había vivido en el ultra ofensivo SE Palmeiras de los más de 100 goles, un conjunto <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/analisis-futbol-roberto-carlos-llegada-real-madrid-capello/">sobre quien Roberto Carlos afirmó</a> que fue <i>más galáctico que Los Galácticos</i> y al que Fabio Capello, tras conquistar la Copa de Europa de 1994, calificó como uno de los tres mejores del mundo.</p>
<blockquote><p>Djalminha habría marcado diferencias colosales en un rol similar al de Ronaldinho con Rijkaard.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque sobre este tipo de talento suele esgrimirse que nacieron con años de tardanza; que 20 años antes habrían brillado con más luz, en caso nació con un lustro o una década de antelación. La llegada del 4-3-3 y su imposición sobre el 4-2-3-1 convertía al mediapunta en falso extremo y le liberaba de tareas relacionadas con el control para orientarlo a la creación de peligro y enriquecimiento del ataque, que era para lo que su mente estaba concebida. Dicho de otro modo, Djalminha en la Copa de Europa se habría formulado más determinante siendo Ronaldinho que siendo Zidane. Por eso fue destronado por otro «10» que sí vivió el momento que debía vivir.</p>
<p style="text-align: justify">Jabo Irureta pudo vacilar y durante la primera temporada de convivencia entre Valerón y Djalminha, en parte lo hizo, pero siempre tuvo claro que su concepción del juego enlazaba más con los valores del mediapunta grancanario. Juan Carlos se quedaba bastante lejos de la determinación de Djalminha -que coqueteaba cada curso con los 20 goles producidos (sumando goles y asistencias)-, se presentaba como un futbolista menos dañino de forma directa, pero su capacidad para manejar los ritmos del partido e imponer aquel que más convenía al Deportivo fue algo que se complementó mucho mejor con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">doble pivote</a> (que había perdido físico con la salida de Flavio Conçeicao y el envejecimiento de Mauro Silva) y con las pretensiones conservadoras que caracterizaban al técnico que había levantado La Liga.</p>
<p style="text-align: justify">Así se escribe la historia. En pleno 2017, Djalminha encontraría acomodo inmediato en los esquemas modernos y a Valerón se le debería construir un sistema <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/juan-carlos-valeron/">a su imagen y semejanza</a> que habría requerido de una fe absoluta por parte de un entrenador en las posibilidades de un atacante que no marcaba y que no asistía tanto como otros. Es decir, algo muy difícil de encontrar en la Champions League de hoy.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: PIERRE-PHILIPPE MARCOU/AFP/Getty Images</p>
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		<title>Los Mundiales y los ciclos</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Jun 2014 02:00:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l fútbol nació del polvo, el caos y la oscuridad, pero nunca se quedó quieto. Desde su kilómetro cero, en la Inglaterra victoriana, cuando los aristócratas le corrían a aquellas primeras pelotas<span id="more-126235"></span> de cuero macizo, ha descrito una línea evolutiva que le ha permitido configurar un universo rico de perfiles, variado de ideologías, conectado entre culturas diversas y en la que nunca hubo –salvo al principio de los tiempos porque solo había una- forma mejor o peor de buscar el triunfo, sino intentos diferentes, cada cual arraigado a una tierra, a un estilo y a una bases fundamentales. Ocurrió desde las dos primeras grandes revoluciones, en la década de los años 20. Desde la exportación y evangelización continental  de los valores del juego escocés, raseado, fluido y desplegado como en un tapete de una mesa de billar <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">por parte de Jimmy Hogan</a>. Y desde el revolcón táctico que Herbert Chapman lideró en Inglaterra sembrando la WM desde sus Huddersfield Town y Arsenal. Aun había una tercera vía, pero en la que los formulados  tácticos desempeñaban funciones accesorias: Sudamérica. En Argentina, Uruguay y en menor medida en Brasil, brotaron calidades individuales, como la improvisación y elegancia de los argentinos o la contundente eficacia y la musculatura competitiva de los uruguayos. Desde ese momento, el fútbol pasó a reordenarse y a ramificarse a medida que entraba en contacto con los rasgos nacionales, los contextos sociales, políticos, naturales y  económicos, las raíces antropológicas, las culturas locales… La <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/historia-del-catenaccio-revolucion-horizontal-karl-rappan/">evolución del fútbol</a> fue tejiendo así, desde esos comienzos, una red holística, nunca lineal, en la que la interacción y las influencias múltiples definieron cada modo de concebir y vivir el juego: siempre cada modelo retuvo algo de alguno de sus anteriores, por muy distanciados que estuvieran en el tiempo o en lo cultural. </p>
<p style="text-align: justify">Fue en la Copa del Mundo de 1934 en Italia cuando ese sistema evolutivo se disparó hacia la diversidad. Queda en la historia como el torneo en el que se concretaron, más allá de las vigentes, las primeras variedades en el fútbol con la consistencia y fuerza suficientes como para afianzarse como identidades nacionales o modelos singulares. Entró en escena planetaria <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">la escuela danubiana de Hungría</a>, Austria y Checoslovaquia. Y rompió los moldes la Italia de Vittorio Pozzo, con su <i>‘método’</i>. Desde entonces, las Copas del Mundo, como escaparate universal y tablado sobre el que exponer esas novedades esféricas, han guiado, en cierto modo, la cadena evolutiva del fútbol, respetando un calendario histórico que en Brasil, en los próximos días, tiene un punto crucial. Viviremos una Copa del Mundo acabada en año <i>‘4’</i>. Y cuando, eso sucede, cada 20 años, los ciclos han cambiado. ¿Estamos a las puertas de ese giro? ¿Brasil nos descubrirá algo con un impacto de alcance global? ¿Se asentará algún nuevo modelo como hito sobre el que tomar una referencia dentro de unos años? Las Copas del Mundo de 1934, 1954, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/ghana-cruyff-beckenbauer-cronologia/">1974</a> y 1994 ejercieron ese peso renovador. Es necesario coger el telescopio y volver la mirada.</p>
<blockquote><p>Cada 20 años, en las sucesivas Copas del Mundo se ha ido comprobando la evolución del juego.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2010/05/mundial-1934-y-mussolini-conocio-el-futbol.html">Mundial de Italia 1934</a> nos dejó la irrupción de la selección de Pozzo. La Copa de Uruguay de cuatro años antes, apenas había dejado riqueza táctica. Con Inglaterra autoclausurada en su blindada insularidad<span class="pullquote_right">El Mundial de 1934, el de la irrupción táctica de la selección italiana</span>, las selecciones de 1930 solían obedecer al viejo modelo piramidal (2-3-5) y apenas la esencia exclusiva de los futbolistas uruguayos y argentinos ofrecieron opciones de diferenciación. Pero, en 1934, Italia comenzó a jugar distinto. Pozzo era anglófilo y un hombre de atmósfera rigurosa, disciplinado y autoritario. En definitiva, un hombre con todas las condiciones de poder del tiempo que le tocó vivir, en el auge del régimen de Mussolini. Pozzo estaba enlazado por la amistad con el entonces seleccionador austriaco <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/coaches/coach=61643/">Hugo Meisl</a>, otro anglófilo y alumno de cabecera de Jimmy Hogan. Con Meisl, coincidió en su alergia a la rigidez autómata de la WM inglesa, pero no en su ideario danubiano, donde la fluidez, la autonomía individual y el respeto a la pirámide pura, con los cinco delanteros alineados a la misma altura, funcionaban como conceptos irrebatibles. Pozzo cogió ese sistema táctico y lo transformó en un camino intermedio hacia la WM: conservó los dos centrales y los tres medios del dibujo danubiano, pero reforzó el epicentro del equipo retrasando a dos de los tres atacantes centrales, convirtiéndolos en interiores adelantados. Nadie había hecho eso, a lo que Pozzo bautizó como el <i>‘método’</i> (WW: 2-3-2-3), abriendo, tiempo después, en Italia, un intenso debate ideológico entre <i>‘metodistas’</i> y <i>‘sistemistas’</i> (defensores de la WM).</p>
<p style="text-align: justify">Aquella Copa del Mundo partía con tres selecciones favoritas. Las conectadas por el agua armoniosa del Danubio: Hungría, Austria y Checoslovaquia. Ellas debían pelearse la Jules Rimet con su juego hermanado: dinámico, rápido, tocado, ofensivo y atrevido. Este Mundial, significó la eclosión del canto danubiano. Pero Italia derribó ese eje Budapest-Viena-Brastislava. Italia pudo con todas. A Hungría la eliminó Austria en cuartos porque así lo quisieron los cruces. Austria avanzó a las semifinales hasta que Italia, en un partido afortunado, con un diluvio que inundó San Siro y reventó el tapete verde tan necesario en el juego austriaco, les firmó el acta de defunción. Y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_4tTDbh3zqI">en la final, Pozzo tumbó en la prórroga a Chescoslovaquia</a>. Italia impondría un dominio imperial. Ganó ese Mundial, los Juegos Olímpicos de 1936 y el Mundial de Francia’38. Si la escuela danubiana no tocó metal dorado fue por esa Italia disciplinada, física, sacrificada, influenciada por la sangre sudamericana de oriundos como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z8uFRzSv4R8">Luis Monti</a>, Raimundo Orsi, Attilio De María y Enrico Guaita. Meazza le ponía la salsa al filete. Rigor, batalla y orden, valores que ya no se separarían nunca de la identidad italiana. </p>
<p style="text-align: justify">Austria era la mejor selección. Sinfónica. Móvil. Elástica. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rcB8Heeh5XQ">Matthias Sindelar</a>, entonces el más grande futbolista de Europa, reflejaba la libertad de ese juego. Jugaba como un falso nueve, pero no porque Meisl lo ingeniara, sino porque su creatividad necesitaba de muchos espacios y momentos. Le acompañaba un organizador completo y cristalino como Smistik, quizá el mejor jugador de aquella edición, uno de los pioneros en la función de distribuir el juego alternando en corto y en largo. Además de Horvath, un punta técnico y habilidoso. Y un delantero inmortal: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dEoFeGLfmVg">Josef Bican</a>, autor de 670 goles en 406 partidos, uno de los artilleros más grandes de la historia que luego jugaría para Checoslovaquia. Esta selección alcanzó la final con un fútbol también alegre y coral. Planicka era su portero, quizá el mejor del momento junto a Ricardo Zamora. Y su alma era Nejedly, un delantero con pies de bailarín, el máximo goleador de ese torneo. Hungría quedó por el camino, aunque había sido la base territorial de la explosión danubiana. Tenía en Gyorgy Sarosi, otro goleador imperecedero y figura histórica de Ferencvaros, su estrella.</p>
<blockquote><p>En Suiza 1954 cambió el fútbol para siempre. Nada volvió a ser igual que antes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hungría sería la encargada de emitir el canto del cisne de esa corriente del Danubio veinte años después. La Copa del Mundo de 1954 en Suiza fue la Copa del Mundo que todos los aficionados al fútbol merecían haber vivido. No por el alto nivel del juego, por la emoción de casi todos sus partidos, por lo que lo pelearon varias selecciones, por sus momentos míticos, como el <i>«Milagro»</i> o <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/"><i>«la Batalla de Berna»</i></a>. Tampoco por su vendaval de goles (5,4 de promedio, la edición más depredadora de la historia). Sino porque en los campos suizos cambió el fútbol para siempre. Por juego, impacto e influencia planetaria es el mejor Mundial, el más importante, de la historia. Una bisagra en el tiempo hacia la diversidad de escuelas y estilos nacionales.  </p>
<p style="text-align: justify">Allí nació el gen alemán, su capacidad de resistencia competitiva, su perfil físico, su blindaje emocional, su insuperable personalidad. Lo hizo durante todo el torneo, pero sobre todo en la final contra la Hungría que les había aplastado 8-3 en la primera fase,<span class="pullquote_left">El gen alemán nació en la Copa del Mundo de 1954, jugada en Suiza</span> remontándoles el 0-2 impuesto en ocho minutos por el lisiado Puskas y Czibor. Esa Hungría, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/wembley-1953-inglaterra-hungria/">los Magiares Mágicos</a>, con su innovador 3-2-1-4, había dinamitado la concepción del fútbol como tantas veces se ha contado: el falso nueve Hidegkuti, la cabeza puntual de Koscis, el manejo moderno de Bozsik, el innovador juego de pies <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">del portero Grosics</a>, el ataque lateral del defensor izquierdo Lantos, la salida desde atrás de Lorant&#8230; La derrota contra Alemania puso el epílogo a esa epopeya. La esencia danubiana también pervivió hasta aquella Copa del Mundo con la maravillosa Yugoslavia de Beara, Bobek, Boskov y Zebec. Y en la sorprendente Austria (tercera), que estrenaba la WM, pero mantenía el viejo espíritu de juego ágil y fresco. Tenía en su mediocentro y capitán Erns Ocwirk su mejor hombre: de lectura privilegiada, elegancia técnica y variado surtido de pases. Le respalda el polivalente Gerhard Hanappi, tan pronto defensa como delantero. Después de aquella Copa en Suiza la escuela danubiana en su más pura expresión cerró las persianas, agotada ya por la modernidad del fútbol y las nuevas tendencias. </p>
<p style="text-align: justify">En Suiza, los ingleses, con un equipo extraordinario con Stanley Matthews, Finney, Losthouse, Billy Wright y Taylor, recibieron una nueva lección continental. Su WM ya se había empapado de fracaso en Brasil ’50, su estreno en la Copa del Mundo. También la había martirizado Hungría en Wembley un año antes. Necesitaron otro golpe para constatar que con ese modelo táctico y con su estilo académico, recto, pragmático y estático, donde el balón pasaba por las posiciones y no las posiciones por el balón, nunca podrían competir lejos de las islas británicas. Comenzarían los debates que acabarían en las transformaciones <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/coaches/coach=44549/">de Alf Ramsey</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Fue también la Copa en la que Brasil comenzó a equilibrarse para proteger su salvaje talento y su genialidad natural con el cuarto defensor. El Maracanazo les había dejado una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/futbol-brasileno-disciplina-flavio-costa-sin-exito-maracanazo-brasil/">dramática experiencia</a> a la que no tardaron en buscar remedios. Su genuino 4-2-4 comenzó a desplegarse por momentos en los campos suizos, con un sistema, esquematizado por Zezé Moreira, muy semejante al húngaro y con dos aportaciones históricas: los laterales ofensivos, encarnados aquí por Djalma y Nilton Santos. </p>
<p style="text-align: justify">Y fue en 1954 cuando Italia recibió un impacto sobre el que el análisis histórico ha reparado poco, pero que causó cierta conmoción en su fútbol y generó unas dudas decisivas sobre el camino que había de emprenderse tras la tragedia de Superga. Italia ya había experimentado<span class="pullquote_right">Italia también sufrió un cambio en la Copa del Mundo de Suiza 1954</span> una década antes versiones primitivas del <i>‘catenaccio’</i> como la <i>‘vianema’</i> de Viani en la Salernitana, el <i>‘mezzosistema’</i> de Barbieri en La Spezia o de Nereo Rocco en la Triestina. Y Alfredo Foni, un año antes, ya había sistematizado ese módulo. Pero Italia necesitó de una bofetada y se la dio Suiza, la madre del <i>‘verrou’</i>, del cerrojo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/historia-del-catenaccio-revolucion-horizontal-karl-rappan/">del <i>‘catenaccio’</i> jurásico</a>. Suiza había asimilado ese modelo en su identidad antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando en Francia ’38, Karl Rappan estrenó esa fórmula táctica basada en los marcajes al hombre vigilados por un líbero. En la primera fase de esa Copa del Mundo, Italia, apoyada sobre la defensa de la Fiorentina (<i>‘blocco viola’</i>), recibió un 4-1 de los anfitriones en el partido de desempate para clasificarse a cuartos. Esa derrota, contra el equipo que abanderaba el defensivismo, contribuyó al proceso en el que Italia construiría su identidad nacional, ya en los primeros años 60. Suiza pasó a cuartos y se configuró el cuadro final más brillante de la historia de los Mundiales, con partidos memorables como el Brasil-Hungría (2-4), el Uruguay-Inglaterra (4-2), el Austria-Suiza (7-5) –partido con más goles en un Mundial–, el Hungría-Uruguay (4-2), el Alemania-Austria (6-1), el Uruguay-Austria (1-3) o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=euVOOwxAvCQ">la final entre Hungría y Alemania (2-3)</a>. </p>
<blockquote><p>Rinus Michels y Arrigo Sacchi protagonizaron las siguientes revoluciones del fútbol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Veinte años más tarde, en Alemania 74, el fútbol sufriría una nueva convulsión modernizadora. El <i>Fútbol Total</i> de Holanda se confirmó como la corriente innovadora que condicionaría el juego de esa década y la siguiente. La Holanda de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">Rinus Michels</a> elevó a categoría planetaria la ideología ya avanzada<span class="pullquote_left">El Mundial del 74 en Alemania es el de Rinus Michels y su Holanda</span> por el Ajax. La universalidad posicional, la zona, la presión y el ataque, la teoría del movimiento, la velocidad de circulación, sus atléticas costuras, la introducción del flexible 3-4-3, un delantero creativo y libre, el centro del campo como núcleo del juego ofensivo… Este estilo colisionó con la fortaleza germana dirigida por Helmut Schoen. Una coraza competitiva que también determinó parte del fútbol europeo de los años posteriores. Alemania pasó a dominar el continente y asegurase una identidad a prueba de bombas, donde la disciplina, la eficacia táctica, la figura del hombre libre o un estricto poderío físico fijaban sus bases. Fue en aquel Mundial también donde el laboratorio soviético moderno ratificó sus postulados. No lo hizo con la URSS, sino con la bandera de Polonia. Su seleccionador Kazimierz Gorski (había nacido y jugado en Lviv, entonces territorio polaco y después soviético y ucranio) estaba fuertemente influenciado por la metodología de la escuela de Kiev, donde Viktor Maslov y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/dinamo-de-kiev-blokhin-lobanovskiy/">Valery Lobanovsky</a>, habían metido el fútbol en un microscopio para extraerle cualquier conclusión científica. Aquella Polonia (tercera) ya había sorprendido en los Juegos Olímpicos de Múnich ’72 con un juego de notas soviéticas: creatividad y compromiso colectivos, presión, ritmo trepidante (algo menos mecanizado y más libre que el de la URSS), contragolpe, rapidez… Lato, Gadocha y Deyna, jugadores inteligentes, simbolizaban ese equipo.  En esa Copa del Mundo, la instintiva y mágica Brasil se encontró con la realidad europea y cambió de vía, hacia una más práctica y atlética. </p>
<p style="text-align: justify">El siguiente <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">eslabón evolutivo al fútbol se lo puso Sacchi</a> a finales de los 80, pero todas las enseñanzas de su revolución no se asentarían hasta que se mezclaron con las de Cruyff, y en la Copa del Mundo de Estados Unidos ‘94 casi todas las selecciones demostraron manejar un lenguaje nuevo. Se habían desterrado las defensas de cinco hombres tan populares en la Copa del Mundo de Italia ’90 y los marcajes individuales. El fútbol ya se entendía en Estados Unidos en términos de espacio, definiciones posicionales, juego sin balón, presión colectiva y sistematizada, transiciones, defensas zonales… Y de este Mundial, Brasil también salió, además de campeona, renovada, con algo menos de poética y más de prosa, concretada ya como un producto más europeo y práctico. Su 4-4-2 con centrocampistas de banda (Mazinho y Zinho) fue el reflejo de la vieja ley del equilibrio táctico de Brasil. Había que guarecer el talento con un mediocampo consistente, intenso y trabajador. Romario y Bebeto guiñaron el ojo. El polo creativo de Brasil pasaría a otras posiciones, a los laterales y mediapuntas. Pero ya no habría lugar para mediocentros geniales, imaginativos y técnicos como Didí, Gerson, Rivelino, Falcao, Cerezo… En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Mauro Silva</a> y Dunga se cambió el guion para siempre en Brasil.</p>
<p style="text-align: justify">Y así hasta hoy, veinte años después, en una Copa del Mundo acabada en <i>‘4’</i>. ¿Qué podemos hacer además de disfrutar, esperar y volvernos viejos?</p>
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		<title>La fábrica se fue a la defensa</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Jul 2013 01:55:53 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">C</span>uando Brasil quiso cambiar para siempre, lo primero que hizo fue mirar a su centro del campo. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Mauro Silva</a>, Dunga y<span id="more-75225"></span> Mazinho establecieron un <i>modus operandi</i> para futuras generaciones con resultados incontestables: dos Copas del Mundo y otra final. De todos los <i>“mediocentros”</i> post-Italia 90 que tuvo la <i>canarinha</i>, sólo Mauro Silva ostenta la categoría de reconocido crack en lo suyo. Los hubo muy buenos, como Emerson, y otros cuya <a target="_blank" href ="http://i.dailymail.co.uk/i/pix/2013/03/05/article-0-002679FB1000044C-100_964x630.jpg">trayectoria en Europa</a>  fue del todo olvidable, caso de Kleberson. Casi que daba igual; lo importante era el molde, incluso por encima del contenido individual de cada uno. El talento puro iba a ir a parar unos metros más atrás.</p>
<p>Como defender ya no era asunto marginal, en las playas brasileñas empezó a gestarse la revolución. Aprovechando la genética privilegiada del país, Brasil comenzó a producir centrales en cadena y hasta hoy no ha parado. Thiago Silva, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/brasil-inglaterra-maracana-thiago-silva-neymar-lucas-moura/">máximo exponente</a> de los últimos años, no es sino un ejemplo más de una lista enorme que abarca todos los niveles. Los hemos tenido sobrios y fiables –Juan, Aldair–, locos competitivos –Lucio–, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/analisis-carrera-david-luiz-actuacion-brasil-final-confederaciones/">locos no competitivos</a> –David Luiz–, segundos espadas consolidados durante años –Alex, Cris, Luisao…– o centrales de tercer escalón que no sobran en ninguna plantilla, como el atlético Miranda. Y por detrás llegan niños que apuntan, como el romanista Marcos. Esto no para.<br />
</div>
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		<title>Bajo la lluvia</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/lo-mejor-de-valeron-arsenal-juventus-manchester-centenariazo/</link>
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		<pubDate>Tue, 11 Jun 2013 02:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[o hacía nada solo, ni celebrar un gol siquiera. Se acostumbró a compartir porque así llegaba antes. Le facilitaba la carrera al rápido. Nunca tanta pausa fabricó más velocidad; hasta Fran parecía una bala. Valerón marcó el ritmo de la Liga de Campeones en noches mágicas pero de invierno. Dirigiendo al Deportivo de la Coruña. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">N</span>o hacía nada solo, ni celebrar un gol siquiera. Se acostumbró a compartir porque así llegaba antes. Le facilitaba la carrera al rápido. Nunca tanta pausa fabricó más velocidad; hasta Fran parecía una bala. Valerón marcó el ritmo de la Liga de Campeones<span id="more-71948"></span> en noches mágicas pero de invierno. Dirigiendo al Deportivo de la Coruña.</p>
<p style="text-align: justify">En aquel Dépor jugaban <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6uPsJ6HlCrY">Naybet</a>, Manuel Pablo, Mauro Silva, Makaay y D. Tristán, y aunque a veces jugó en 4-4-2, se asentó al final sobre un 4-2-3-1 que ausentaba a Roy más de lo que él quería. En general fue un equipo seguro, Irureta eso lo conseguía, pero también protagonista. Y resaltaba ese don tan particular de Valerón, que siendo un líder lento y central hacía de sus grupos máquinas veloces y de fútbol exterior; como su España de Joaquín y Vicente, o de Reyes y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/ultimo-derbi-athletic-bilbao-real-sociedad-san-mames/">Etxeberria</a>. Entre otoño e invierno, el Dépor le ganó al Manchester United en Riazor y en Old Trafford por 2-1 y 2-3, chutando y tocando la pelota más que los pupilos de Sir Alex Ferguson. Valerón, que había empezado el torneo en el banco, fue indiscutible tras sus dos asistencias <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cnTFSvxXCIs">contra <i>el gigante</i></a>.</p>
<blockquote><p>Juventus, Arsenal, Madrid y United sufrieron al mejor Juan Carlos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El 2º grupo del Dépor asustaba</span>Aquella Champions League de 2002 tuvo doble liguilla, y en la segunda el Deportivo cayó en el grupo de la Juve de Nedved, el Bayer Leverkusen de Ballack y el Arsenal de Henry. Se abrió con el partido del optimismo, en Riazor, contra quien no mucho después sería invencible, literalmente, y que ya entonces era superior a los coruñeses. Las hazañas del Dépor parten de su realidad humilde, de que superó a los superiores, por eso en sus meses más internacionales, de noviembre a marzo de 2002, Irureta cedió metros e hizo de Mauro Silva la base del sistema, con Valerón dirigiendo contras y rompiendo estampidas. Eso hizo ante Bergkamp y Wenger. El Dépor ganó 2-0 y tomó aire en un grupo sin vidas extras.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">En 2002 Valerón fue imparable</span>En la vuelta del parón, desde el 19 de febrero al 12 de marzo, quizás el periodo más imparable de Valerón, incluso más que cuando alcanzó la semifinal contra el FC Porto, el Deportivo de la Coruña encadenó los siguientes resultados: 0-0 en Turín, 2-0 ante la Juve en casa, 1-2 en la <a target="_blank" href ="http://www.centenariazo.com/">Final del Centenariazo</a> y 0-2 en Highbury, en un encuentro inenarrable del eje Mauro-Juan Carlos. La seguridad defensiva contrastada contra Zidane y la increíble lectura de Valerón decidiendo cuándo lanzar hacia fuera y cuándo retener por dentro parecían argumentos sobrados para vencer a cualquiera, y cómo no a un Manchester United que en la primera liguilla <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NEkNVhQopKk">había mordido el polvo</a> y que le tenía pánico, pánico, al genial Diego Tristán. Ferguson no sonrió cuando el bombo les rejuntó.</p>
<blockquote><p>La derrota contra el FC Porto es la única (casi) inexplicable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La realidad es que el Dépor jugó casi mejor en la ida de los Cuartos de Final que en su victoria previa. O mejor dicho, logró una distancia de juego superior en un encuentro en el que los dos equipos anduvieron algo blandos.<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h3GyzaDjRTQ"> El 0-1 de Beckham</a> en el minuto 15 trastocó a propios y extraños, y, aunque Riazor apretase, así ganaba Ruud, verdugo oficial blanquiazul, que puso el 0-2 y para casa. En Old Trafford hubo poco que hacer, Irureta se la tuvo que jugar, sacrificó a un pivote para meter a Djalminha y el Dépor perdió solidez e identidad. Fue la primera gran decepción del Valerón estrella, y la siguiente, quién sabe si la más dura, llegaría en Japón y Corea, cita a la que arribó como dominador y en la que no dejó nada. Como en la molesta y triste semifinal de 2004.</p>
<p style="text-align: justify">Son los tres momentos que pueden despertar al mundo cuando sueña con Valerón, aquéllos que siembran una duda que quizás es injusta, porque cada instante tuvo una explicación, puede que a excepción del <a target="_blank" href ="http://www.football-lineups.com/match/66642/">último</a>. Desgraciadamente, Valerón nunca ganó en una noche europea de las que empiezan con el sol iluminando, pero dominó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=T1x7T22_awI">entre lluvias</a> a quienes luego entre flores harían historia. Tuvo la calidad del campeón.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 2</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Oct 2012 01:40:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[l hilo conductor de la más grande historia del fútbol gallego nació en Sao Bernardo do Campo, Brasil. Mauro Silva aterrizó en Coruña en compañía de su paisano, el no menos relevante Bebeto. Junto a canteranos como Fran, y bajo la dirección técnica de Arsenio Iglesias, el Deportivo alcanzó (o rozó) la gloria. El club [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l hilo conductor de la más grande historia del fútbol gallego nació en Sao Bernardo do Campo, Brasil. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Mauro Silva</a> aterrizó en Coruña en compañía de su paisano, el no menos relevante Bebeto.<span id="more-31845"></span> Junto a canteranos como Fran, y bajo la dirección técnica de Arsenio Iglesias, el Deportivo alcanzó (o rozó) la gloria. El club se asentó en la élite durante una década, en la que ganaría diversos títulos, tumbando a los mayores colosos europeos. El 7 de abril de 2004 será por siempre la fecha más recordada por el deportivismo. Tras caer 4-1 en San Siro ante el Milan de Kaka, Maldini o Shevchenko, el conjunto local, practicando un juego exquisito, daba la vuelta a la eliminatoria al vencer por 4-0, consiguiendo el pase a la semifinal de la Champions League. Con Mauro Silva, por supuesto.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/KPGzaS9lvUA" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Tras su <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">etapa como jugador</a>, Johan Cruyff retornaba a Barcelona para despertar a un gigante por demasiados años dormido. Su revolución fue mucho más allá de las copas, por más deseadas que estas fueran. <i>El Flaco</i> enamoró con un estilo combinativo y novedoso, arriesgado, muy del gusto catalán. Su <i>Dream Team</i> ganó 4 Ligas y 1 Copa de Europa, entre otros logros. Quizás, la cima futbolística de aquel inolvidable equipo se dio el 29 de septiembre de 1993. El Barça, que ese verano había fichado a Romario, modificando en gran medida su sistema táctico, remontó un 3-1 adverso al Dinamo de Kiev ucraniano. De la mano del delantero brasileño (que curiosamente no marcó) y un encendido Laudrup, el Barça pasaba por encima de su rival. El 4-1 final no haría justicia al increíble volumen ofensivo generado por el inspiradísimo cuadro blaugrana.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/6wxqKdMD3KM" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&#8211;<br />
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&#8216;La historia del Fútbol&#8217;, con más de 2000 entradas, en el<br />
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		<title>Mauro Silva fue malinterpretado</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Sep 2012 02:01:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[l fútbol es un deporte de tanteadores bajos, razón por la cual sus desenlaces están sujetos a una cuota de azar superior a la del resto de disciplinas. Por eso sorprende tan a menudo. La derrota de Roger Federer ante el número 5 del mundo no empieza ni a contemplarse aun perdiendo por 6-0 el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l fútbol es un deporte de tanteadores bajos, razón por la cual sus desenlaces están sujetos a una cuota de azar superior a la del resto de disciplinas. Por eso sorprende tan a menudo. La derrota de <a target="_blank" href ="http://teniscronico.blogspot.com.es/2011/11/el-tenis-pregunta-federer-responde.html">Roger Federer</a> ante el número 5 del mundo no empieza<span id="more-25883"></span> ni a contemplarse aun perdiendo por 6-0 el primer set. Un rival de LeBron James debe llegar al último cuarto con más de 10 puntos de ventaja para ser considerado favorito. Un mes antes de que dé comienzo una carrera de Fórmula 1 se sabe que el 80% de los pilotos no pueden ganarla. En fútbol, en cambio, un 2-0 se acepta como síntoma de superioridad holgada, algo muy difícil de conseguir, y si el 2-1 entra antes del 85, a la afición local deja de llegarle el aire. Es parte de su éxito, un tema ligado a la incertidumbre, y la intriga es rasgo clave del espectáculo, en cualquiera de sus vertientes. Sin embargo, y esto es crucial, la aleatoriedad del marcador cortoplacista no resta lógica al desarrollo de los futbolistas, de los equipos, de los proyectos, de las culturas tácticas. La casualidad explica el nacimiento de los hombres más grandes, y pocas cosas más. Di Stefano, Eusebio, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/king-stays-the-king/">Pelé</a>, Garrincha, Best, Cruyff, Schuster, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/una-vez-en-la-vida/">Maradona</a>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/the-sound-of-silence/">Ronaldo</a> o Messi aparecieron porque sí; pero todo lo continuado, todo lo extensible, sea bueno o sea malo, sucede por un motivo en esto del balompié. Uno de los ejemplos más interesantes que dan fe sobre ello es la crisis de centrocampistas padecida por el país del fútbol desde 1994. Desde que Romario y su selección, de marcado carácter defensivo, pusieran fin a 24 años sin levantar el trofeo que, según sienten los brasileños, les pertenece: la Copa del Mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Brasil alcanzó el cénit entre el 58 y el 62, época en la que juntó a, en opinión de muchos, los dos futbolistas referenciales de su historia, Garrincha y Pelé. Con ambos sobre la cancha jamás perdió un solo partido<span class="pullquote_right">Maradona enseñó a la selección brasileña lo que era el miedo</span> y conquistó dos mundiales. Fue la cuna del <i>“jogo bonito”</i>, el mayor mito que el fútbol ha conocido y conoce. Luego llegaría el oasis de <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/blogs/deportes/specialtwo/2012/07/01/pele-y-la-maravilla-de-los-cinco-dieces.html"><i>“Los Cinco Dieces”</i></a> en México 70, un torneo algo o bastante sobrevalorado por ser el primero retransmitido a todo color, pero que al fin y al cabo Brasil dominó y ganó engrandeciendo su leyenda. Estos tres precedentes condicionan, con fundamento, la consciencia colectiva del país: <i>“No sólo somos los mejores, que por supuesto; sino que también somos la razón de este deporte”</i>. Con este caldo de cultivo, con este peso y esta exigencia, se llega a la dirigencia de Telé Santana. Brasil sabía lo que se traía entre manos; era más que el mejor equipo del momento. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/la-otra-mejor-seleccin-de-la-historia/">Cerezo, Falcao, Sócrates, Eder y Zico</a>; se sumaría Alemao, al poco tiempo. La mayor aglomeración de talento en la media que ha lucido la misma camiseta a la par hasta que coincidieron Alonso, Xavi, Iniesta, Silva y Cesc. Una generación sobrenatural, un conjunto de estrellas de huella profunda y perfectamente compatibles entre sí moría sin tocar el cielo. Se sumaban ya 16 años con la preciada Copa visitando nuevos lugares, el futuro pintaba peor que el presente y el oponente más clásico, Argentina, tenía a Diego Armando Maradona, con ganas de revancha tras el episodio del Mundial de España y convertido en D10S bajo el sol abrasador del Estadio Azteca. </p>
<p style="text-align: justify">El enfrentamiento en Italia 90 es la redención de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PA0-U3RsOKY">Brasil ante Diego</a>, la canción de la superpotencia bajo el influjo de un hombre que estaba por encima suya, que marcaba cada decisión y cada gesto en cada uno de sus<span class="pullquote_left">Parreira priorizó en que su equipo nunca dudara, en que nunca se viese por detrás</span> futbolistas. El encuentro transcurrió sobre la misma senda que el resto de aquel olvidable torneo, y Maradona lo definió en la única vez que logró mantenerse en pie ante las tarascadas derivadas de cada una de sus apariciones. 3 años después se disputó un amistoso previo a EEUU 94 entre ambas selecciones. El 10 lo jugaría, pero ya no era lo mismo. Recién volvía de su primera sanción por dopaje (15 meses sin jugar), su cuerpo se había transformado y, prácticamente, las piernas no le daban para dos carreras seguidas. Con todo, y pese al 1-1 final, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4Z5RGPngnrU&#038;feature=related">Maradona dominó el encuentro</a> a su antojo en lo que el fútbol interpretó como un aviso al Mundial del verano siguiente. Así llegaba la Brasil de Parreira a la anglosajona Copa del Mundo, 24 años después del último triunfo de Pelé. Aunque fuera levemente, Brasil había empezado a dudar sobre si su leyenda era cierta. Como prevención ante el miedo a Maradona, al trauma de los centrocampistas del 82 y al fracaso del olvido, el técnico carioca preparó un equipo consistente,  de carácter defensivo y, sobre todo, reactivo. Un sistema que minimizase riesgos para huir de esos fallos individuales o colectivos que matan a Brasil sin capacidad de reposición en esos momentos tan sensibles. Gracias a Julio César, triste portero <i>verdeamarelo</i> en la reciente Copa del Mundo celebrada en Sudáfrica, es algo que los contemporáneos tenemos fresquito. Soportan demasiado.</p>
<blockquote><p>La Copa del Mundo del 94 sentenció al centrocampista brasileño equilibrado, pese a que aquella selección tenía a tres de ellos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Brasil comenzó el torneo sobre un 4-4-2, con doble pivote (Mauro Silva y Dunga), doble mediapunta (Zinho y Raí) y doble nueve (Romario y Bebeto); pero llegado el momento de la verdad sacrificó al artístico hermano de Sócrates, conocidísimo en España por arrebatarle al Dream Team la Copa Intercontinental del 92, para dar entrada a Mazinho. Quien pasase por las filas de Valencia CF y deleitase a Balaídos en calidad de mediocentro jugó el torneo como interior derecho, si bien su fútbol era el que era, y ayudó a Mauro Silva y Dunga a formar un trivote que sin ser nominal, tenía un efecto parecido. Brasil gana la Copa del Mundo en base a dos conceptos: la tremenda consistencia de su poblado sistema defensivo y el talento de Bebeto y un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/paradita-como-por-arte-de-magia/">Romario inspiradísimo</a>, indefendible. Es decir, <i>«por lo de detrás»</i> y <i>«por lo de delante»</i>. Paradójicamente, el triunfo de la última Brasil que juntó a tres centrocampistas de élite partió al fútbol brasileño; lo subdividió en dos conceptos enfrentados que el fútbol necesita en alianza. Desde aquéllo han pasado 18 Nocheviejas y no es que no haya habido un heredero de Mauro -considerado el mejor en su puesto en tiempos de Redondo y Guardiola-, es que Brasil no ha producido un solo centrocampista puro de verdadero nivel, exceptuando a Emerson y, quizás, Gilberto Silva. Muy poco para tanto tiempo. Por el camino se ganó el Mundial de 2002 en Corea &#038; Japón, pero con un 5-2-3 que relegaba en Roberto Carlos y Cafú las labores de gestación. Incluso la celebrada Copa América de 2007 se basa en el axioma de conservar al máximo atrás y definir arriba por puro talento individual, en este caso con un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=feHtuDW4jhE">Robinho desatado</a>. Carlos Mineiro, un jugador bastante malillo que luego ficharía por el Chelsea FC de Scolari (?), fue titularísimo en aquel combinado opaco.</p>
<blockquote><p>Rafael Carioca, Fernandinho y Paulo Henrique <i>Ganso</i> han sido los últimos centrocampistas brasileños de verdadera proyección.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Menezes sabe que tiene un problema muy gordo con su centro del campo. Quedan aún dos años para la gran cita y maldice cada día consumido, porque siente que no le da tiempo. Realmente, lo de Ganso le ha destrozado. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WTLOHKg5aMo">Paulo Henrique</a> era la respuesta azarosa a la pasiva plegaria; un centrocampista presencial, especializado en la iniciación y, sobre todo, la gestión de juego. Mano se entregó a él en la última Copa América, incluso sabiendo que no estaba físicamente apto, pero las recaídas en sus lesiones y la evidente pérdida de confianza del jugador en sí mismo han acabado por sentenciar al mejor proyecto de general que ha producido Brasil en el Siglo XXI. Quizás el segundo haya sido Fernandinho, que, pese a partir desde la banda más de una vez, creció en el Shakhtar Donetsk jugando de maravilla al lado de un mediocentro, muy <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/analisis-fichaje-modric-real-madrid-mourinho/">a lo Luka Modric</a>, por establecer un paralelismo. Relacionado con los primeros pases y con sensibilidad para percibir el ritmo y la dirección adecuada, Menezes no dudó en convocarlo en cuanto pudo, pero tal y como Ganso, las lesiones le están matando. En su caso, una fractura de tibia en el mejor momento de su carrera. ¿Será una maldición? También por el Este de Europa anda <a target="_blank" href ="http://blogs.terra.es/blogs/futbolitis/archive/2008/12/19/rafaelcariocajoyafutbolitis.aspx">Rafael Carioca</a>, a las órdenes de Unai Emery en el Spartak de Moscú. Más mediocentro que los otros dos, sorprende que Menezes no tenga ojos para él, aunque su convocatoria sería más interesante que resolutiva. Es decir, responde a un perfil que no está cubierto y que vendría muy bien, sobre todo una vez impuesto Óscar sobre Ganso en la mediapunta, pero tampoco estamos hablando del sucesor de Cerezo. Es que no existe el sucesor de Cerezo. Ni de Falcao, ni de Sócrates, ni de Alemao. Y ya no sólo por una cuestión de nivel, sino porque Brasil dejó de producir centrocampistas de verdad tras la Copa del Mundo de 1994. Mauro Silva fue malinterpretado.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>AMPLIACIÓN. Los que nacieron, se fueron.</strong></p>
<p style="text-align: justify">Sí hubo dos centrocampistas de auténtico nivel oriundos de Brasil en este periodo: Marcos Senna y Anderson de Souza <i>Deco</i>, que son normalmente asociados a otros países, pues defendieron la camiseta de otras potencias. A su vez, y aquí llega lo interesantísimo, constituyen la prueba más fidedigna de que Brasil dejó de trabajar la producción de este tipo de jugador. Resulta evidente que ambos tenían el talento de manera innata, porque lo terminaron mostrando a lo largo de su carrera, pero coincide que en los dos casos hablamos de explosiones tardías para lo que se estila: la primera temporada extraordinaria de Senna es la 2004/05, con 29 años de edad y ninguna internacionalidad en su currículo; la de Deco, la 2003/04, con 27, y sin haber entrado tampoco nunca en los planes del seleccionador brasileño de turno. Europa, y no Brasil, distinguió y formó a estos futbolistas, sin hacerles renunciar a su samba, afortunadamente.</p>
<p style="text-align: justify">Un caso muy distinto pero también destacable es el de Thiago Alcántara. Un jugador que apunta a la cota más alta que se nos pueda ocurrir, que pudo vestir la camiseta verdeamarela y que defenderá la de la Selección Española en la próxima década.</p>
<p>&#8211;<br />
Referencia<br />
<a target="_blank" href ="https://twitter.com/albertopascual4">Alberto Pascual</a></p>
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