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	<title>Ecos del Balón &#187; Matt Busby</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Evasión o Victoria: La vida agitada (y un poco removida) de Best, George Best</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2016 02:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Manuel Ortega]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Evasión o Victoria]]></category>
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		<description><![CDATA[1) Martini seco con vodka Los chicos del barrio saben que cuando te pones tus mejores galas te quedas desnudo. La comunión, la graduación, un entierro. Aunque sea tu arma secreta, te debilita, te desprotege, te deja en pelotas. La piel es más fuerte cuando se ha curtido a patadas en un callejón sin salida [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h4>1) Martini seco con vodka</h4>
<p><span id="more-202588"></span></p>
<p style="text-align: justify">Los chicos del barrio saben que cuando te pones tus mejores galas te quedas desnudo. La comunión, la graduación, un entierro. Aunque sea tu arma secreta, te debilita, te desprotege, te deja en pelotas. La piel es más fuerte cuando se ha curtido a patadas en un callejón sin salida y con una portería pintada con tiza y sangre en la pared. La que delimita lo que somos de lo que soñamos. La que separa el corazón y la cabeza, el sudor transparente del que fantasea y el partido imaginario que se vive. La que es final y es principio si logras saltarla. La que es principio y final si logras quedarte. <i>Georgie</i> se despierta por la mañana con la misión secreta de vivir como si fuera el último día del mundo. Es un niño de barrio en el Belfast frío y caliente de los años 50, tiene el pelo oscuro y rebelde sobre las orejas y la imaginación luminosa y fértil sobre la cabeza. Hoy, por ejemplo, imaginó que la chica más guapa lo quería, que tenía que rescatarla y con ella al mundo (aunque antes a ella), que en sus pies tenía una <i><a target="_blank" href ="https://cfpaula.files.wordpress.com/2009/09/walther_ppk.jpg">Walther PP de 9mm</a></i> (o una <i>Beretta 950 B</i>) y en sus manos 3 balones de oro o de diamantes o de algo caro y distinguido. También imaginó que jugaría con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/manchester-no-futbolistas-estrellas-rock/">Bobby Charlton</a> y le daría un abrazo cada vez que un defensa hijo de mala madre quisiera instaurar su dictadura perversa y brutal. La de los malos. La de los que nos quieren matar y secuestrar todos los balones redondos del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Hoy sin embargo es 6 de febrero de 1958 y no es un buen día para imaginar nada. Es un día de mierda cabrón hijo de puta marrano mamón. El padre de <i>Georgie</i> tiene puesta la radio mientras se prepara para<span class="pullquote_right">El accidente de avión hundió a los red devils</span> marchar al astillero mientras que por una mañana Irlanda del Norte llora a Inglaterra. Las lágrimas calientes encogen el corazón y envejece a los niños de la academia militar de la vida donde Best dormita. Los pájaros graznan de memoria una alineación que nunca más volverá a suceder y hace un frío de cojones pero sobre todo por dentro de la garganta y la epidermis. Es un aire helado que llega desde Alemania y que ataca directamente a las leyendas de pies de plomo y corazón de barro. Que enferma a las estatuas. Que insinúa miles de posibilidades (si el capitán tal, si el pasaporte de Johnny Berry no&#8230;) y variables de las que en esos momentos es absurdo evaluar: el avión que llevaba a los <i>Busby Babes</i> de vuelta tras el partido contra Estrella Roja, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-matt-busby-manchester-united-best-charlton-law/">se ha estrellado en Munich</a> y 15 personas y ocho futbolistas han muerto. Entre ellos, mitos que empezaban a caminar como Duncan Edwards, David Pegg o Liam<i> “Billy”</i> Whelan. Entre ellos, la eternidad.</p>
<blockquote><p>Matt Busby tuvo la habilidad para ver el jugador que había tras el conflictivo joven de Belfast.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Es un golpe certero como un martini seco con ginebra seca con vodka seco. De esos que llevan una aceituna como único resquicio a otros matices, pero que queda a tu disposición cuál es el momento justo o preciso para añadir esas diferencias. <i>Georgie</i> toma su primera pinta en el pub de Creagah y decide que será agente secreto para vengar el futuro de los que no pudieron sortear la muerte. A eso ayuda  que un desconocido mande un telegrama al superviviente más célebre de aquella tragedia, en una de las comunicaciones más famosas de la historia. Sir Matt Busby, al que podemos llamar<i> M</i>, el Ian Fleming de todas nuestras vidas, era especialista en personas especiales y dio el visto bueno para reclutarle al servicio de su majestad el fútbol. Todo cambia para volver a lo de antes, que no lo dijo Lampedusa pero lo digo yo ya que estamos.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9Z2myTAx_nQ">Con 16 años nace el <i>Doctor Sí</i></a>, el del <i>yes</i> a todo y todas, el ídolo pop más rockero y heavy, el canijo que se agiganta con un balón en los pies y varios defensas a las espaldas. El guapo que embelesa y el chulo que se castiga. Pero de momento, embelesa. Llega en 1963 y se hace mayor mientras en el cine ponen <i><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=M6piyXBmX68">Desde Rusia con amor</a></i>. En plena guerra fría, él se calienta en lo que dura un regate, en lo que se enciende una sonrisa, en lo que su nombre empieza a sonar como conjuro definitivo de la venganza contra el destino siniestro que marcó a un equipo para siempre. Best, George Best, simplemente el mejor compañero de Bobby Charlton, Pat Crerand, Nobby Stiles y Denis Law en la conquista del sueño que se volvió pesadilla. El agente secreto que vengaría a todos los que habían sufrido el accidente terrible, la conjura maldita, el mal con mayúsculas de sangre y nieve.<i> Georgie </i>liga con una rubia que se parece a <a target="_blank" href ="http://img5.bdbphotos.com/images/orig/f/r/frxuxk4kjnffffk.jpg?djet1p5k">Daniella Bianchi </a>y se toma una copa que resulta ser la de Europa.</p>
<h4>2) Agitado no removido</h4>
<p style="text-align: justify">Es 29 de mayo, es 1968 y es Wembley. George Best es todavía Sean Connery y nos mola. La camiseta no le queda ajustada, la pelota es un invento de <i>Q </i>para dominarlos a todos en el momento en el que menos se lo esperen. En el minuto 93, por ejemplo. Tras un cabezazo hacia atrás de Brian Kidd, el Agente 007 con el 7 a las espaldas de su chamarra azul (sí, el Benfica se quedó con el rojo de sus números y sus límites ornamentales) consigue regatear a los dedos de oro del <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/x2dp0ok_james-bond-goldfinger_tv"><i>Goldfinger</i></a> portugués José Henrique Rodrigues, <i>“Ze Gato”</i> para los enemigos, para a puerta vacía poner la primera Copa de Europa cuesta abajo para los de Mánchester. Ningún villano pudo pararlo ni la excesiva benevolencia del trencilla italiano Lo Bello, ni las patadas cargadas de veneno letal de una defensa aguerrida liderada por el veterano Fernando Cruz. Ninguna organización criminal, ni ningún gerifalte gato en regazo pudo detener el final feliz. Era el mejor momento de su historia, <a target="_blank" href ="http://elcondensadordefluzo.blogs.fotogramas.es/2012/10/25/10-curiosidades-de-007-diamantes-para-la-eternidad-1971/"><i>los Diamantes para la eternidad</i></a> de su legado, la madurez de su esencia. Y lo bueno, o tal vez lo malo es que solo tenía 22 años recién cumplidos.</p>
<blockquote><p>Su movida vida extradeportiva, como no podía ser de otro modo, pasó factura a su juego.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Llegaron nuevas misiones cumplidas, nuevos casos resueltos, nuevas heroínas salvadas in extremis, espías dobles descubiertas, triples mortales, trampas sorteadas, noches de champagne, mañanas de beluga. Y Rosthchild del 47 y Dom Perignon de 53, y chupitos de vodka y delirios de Jagger (antes de que se inventara el Jagger). Y hubo también coches sin volante ni dirección, y Aston Martins y Bentleys estrellados contra el éxito del<i> work class hero</i>, y hasta un Lotus Spirit que se convirtió en submarino Solo para sus ojos. Lo bueno se acumulaba en el exterior pero todo había cambiado en el interior: George Best ya no era Sean Connery, era Roger Moore. Y que eso era mucho peor lo sabía hasta el mísmísimo Roger Moore. Empezó a engordar y a ponerse muy moreno.<a target="_blank" href ="http://www.the007dossier.com/007dossier/image.axd?picture=%2F2013%2F02%2Froger-moore_l.jpg"> Como el propio Roger Moore</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Sir Matt Busby dimitió tras caer al año siguiente en semifinales de la Copa de Europa contra el Milán dejando su sitio a<a target="_blank" href ="http://www.telegraph.co.uk/sport/football/teams/manchester-united/10554863/Manchester-Uniteds-experiment-with-Wilf-McGuinness-could-come-back-to-haunt-David-Moyes.html"> Wilf McGuinness</a>, nombre que, además de parecer sacado de la imaginación de Ian<span class="pullquote_right">McGuinness, sucesor de Busby, no triunfó</span> Fleming, quedaría marcado para siempre como sinónimo de experimento fallido. Ahí empezó el desastre y George Best que se movía como pez en el barro en los parajes más pantanosos de la derrota, comenzó a saberse intocable. En los manglares lleno de caimanes, como los que tenía que saltar James Bond en <i><a target="_blank" href ="http://www.antena3.com/se-estrena/peliculas-a-z/vive-y-deja-morir/">Vive y deja morir</a></i>, él se sentía como en sus pubs favoritos e invitaba a los cocodrilos a beber de sí mismo: su sangre, su esperma, su trago corto favorito (el que de agitado, acabo siendo removido). En el terreno de juego el fango se había convertido en cadenas que lo ataban a ese viejo estadio que hacía vibrar a los estibadores y las clases más populares del Mánchester industrial y canalla. En su corazón sabía que Solo se muere dos veces y el que dispara antes en los créditos iniciales de su propia película tiene todas la de ganar.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo por su parte estuvo a punto de perder la categoría y eso hicieron que sus agentes públicos estrella decidieran cambiar de organización. Bobby decidió enrolarse en un retiro tranquilo en el decadente Preston North Earth, Denis Law buscó nuevas misiones en la organización archienémiga histórica, el Manchester City, y nuestro hombre Best, George Best, tomó rumbo a las Américas, donde en plena guerra fría podría ganar mucho dinero como mercenario en Los Ángeles Aztecs. Tal vez la idea inicial no estaba mal encaminada e incluso ya había sido probada por el propio Pelé en aquella cacareada aventura del Cosmos. Pero tal vez George no estaba preparado para cambiar un bar gigante como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/problemas-equipos-ingleses-competiciones-europeas/">el Reino Unido</a> por otro bar que medía como el mundo libre de horarios ni normas. Y donde el fútbol no pasaba de ser otro producto a explotar por las organizaciones más criminales.</p>
<p style="text-align: justify">Y lo malo, o tal vez lo terrible, es que solo tenía 29 años por cumplir.</p>
<h4>3) Con corteza de limón</h4>
<p style="text-align: justify">Todavía nos dejó escenas para la historia del cine. El 15 de mayo de 1971 consiguió uno de sus grandes hitos que nunca pasó a los anales pero se convirtió en leyenda. El pérfido Gordon Banks (otro con nombre de <a target="_blank" href ="http://hipertextual.com/2014/10/mejores-novelas-ian-fleming">novela de Ian Fleming</a>), famoso arquero del ahora de moda Leicester y de la selección, botaba con parsimonia desafiante el balón delante de sus narices como si fuera un yo-yo gordo, ágil y reglamentario. George Best volvió a ser inteligente al meter la punta del pie, más rápido al llegar al balón antes que Banks y más hábil al cabecear suave a la red. Un árbitro de serie B anuló el gol por actitud deshonesta a pesar de que se encontraba de espaldas a la jugada de su vida. Una situación que puede ser metáfora y <i>teaser</i> de las próximas producciones del niño eterno de Belfast.</p>
<p style="text-align: justify">Los presupuestos bajaban y él se perdía entre<i> Casinos Royale</i> y prostíbulos de su propiedad. Cambió el paradigma y todo se volvió merchandising, aunque él estuvo dispuesto a venderse desde el primer<span class="pullquote_right">Best acabó dando poca importancia al deporte</span> momento. Sabía que James Bond gustaba a hombres y mujeres, sabía que George Best era<i> el quinto beatle</i>, el sexto continente, el séptimo suelo. Sabía que las patillas le venían bien con esa forma de regatear que era nueva y a la vez rococó, que era suya pero podría ser compartida por todos. Su manera de manejar las dos piernas (incluso la tercera), su velocidad de crucero loco y endiablado que llevo a su vida y a su obra a una catarata de alcohol. Comenzó una etapa de <i>Timothies Dalton</i>, <i>Pierces Brosnan</i> y <i><a target="_blank" href ="http://elpais.com/elpais/2015/10/08/tentaciones/1444297234_700581.html">Danieles Craig</a></i> que solo hacían acentuar una deriva donde no existía entrenamiento posible ni buenos puertos de una sola novia. Más que venderse, al agente secreto la organización de su vida lo dejó vendido.</p>
<blockquote><p>Las noticias sobre Best cada vez parecían más propias de una «celebrity» que de un futbolista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Estados Unidos, Escocia, la televisión, las tertulias, las portadas, los delitos. Esas etapas que en las películas se pasan con un encadenado con música triste e imágenes intercaladas y alteradas, aquí se convirtió en el único argumento de la obra y en una zona de estancamiento, muerte <a target="_blank" href ="http://media.gettyimages.com/photos/celebrity-and-former-soccer-legend-george-best-enjoys-the-company-of-picture-id51012471">y destrucción</a>. La franquicia siguió, los actores cambiaron pero la esencia fue muriendo y empozoñando cualquier cosa que tocaba, al mismo tiempo que Best se nos descubría peor de lo que imaginábamos en cada uno de sus makings of. Asaltos, trasplantes, violencia doméstica, cosas que ya no hacían tanta gracia y que a más de un actor le había costado su puesto y su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">George Best fue su peor enémigo, su propio <a target="_blank" href ="http://im.ziffdavisinternational.com/ign_latam/screenshot/default/ernst-stavro-blofeld-007_dwru.jpg">Ernst Stavro Blofeld</a>, el otro, el doble dostoievskiano nihilista de su <i>SPECTRA</i> interior. Un hijoputa con pintas de golfo simpático que en lugar de hacer limonada, mordió la corteza y saboreo lo amargo entre copas, pubis y jaleo. Un hijoputa que ya no era simpático y se parecía a fantasmas random de su propia ignominia. Y se parecía a Timothy Dalton cada vez que la<i> <a target="_blank" href ="http://blog.matterfilm.com/25-de-007-alta-tension-the-living-daylights/">Alta tensión</a></i> de su vida propia le dejaba el <i><a target="_blank" href ="http://www.archivo007.com/index.php/peliculas/oficiales/panorama-para-matar/notas-de-produccion">Panorama para matar</a></i> o morirse uno mismo así bien trajeado, pero muerto como el que ya no está vivo. El público le dio la espalda, la guerra fría del fútbol puro helado fue dejando paso a otras cantinelas, a otras franquicias, a otros modos, a otros golfos con diferente acento y sabor.</p>
<p style="text-align: justify">Atrás quedó el bailarín que cada noche creaba el fútbol en el pretil de los tejados más resbaladizos. El que enamoraba cada vez que se enamoraba. El que inventó el fútbol cada vez que se pronunciaba su nombre por megafonía. Atrás quedaron los coches caros, los escondrijos secretos, los dobles agentes, los inventos inauditos, las noches improbables. Delante el mito, las flores marchitas, artículos como este. Intentos de devolver a la vida su manera de resolver el horror que es el fútbol cuando no existen jugadores como él</p>
<p style="text-align: justify">Mientras James Bond seguía vivo y joven cambiando los actores que lo interpretaban, el pobre George Best quedó consumido de sí mismo. Demasiado lleno de él. Demasiado vacío de todos los demás. Demasiado joven para morir tan viejo.</p>
<h4>PD: Papapá pa papapá pa</h4>
<p style="text-align: justify">Monty Norman compuso una canción triste que podía ser sobre<a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x01-garrincha-y-pele"> Garrincha</a> y John Barry la arregló con su orquesta para convertirla en un misterio. En el agujerito que se veía no había sangre sino la bilis de un hígado manchado de muerte. Al fondo George Best no disparaba una pistola, sino que pateaba una botella llena de sueños. Con una corteza de limón machacada. Con hielos finitos que cortan las venas, las arterias y el esternón. Con un mensaje sempiterno diluido en un papel partido y mojado: <i>No muráis como yo</i>. Pero con una triple lectura en clave encriptada para el código de espías de la vida: jugad al fútbol como solo yo lo pude hacer. Y en la vida, pues igual o mejor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
La serie:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/evolucion-paralela-cultural-futbol-cine/">Evasión o Victoria. Introducción I:</a> El sueño más grande<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/tren-de-sombras-cartografa-de-la-luz/">Evasión o Victoria. Introducción II:</a> Tren de Sombras, cartografía de la luz</p>
<p style="text-align: justify">
Episodio I: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/pele-parecido-mickey-mouse-evasion-victoria/"><i>«El poder de la sonrisa».</i></a><br />
Episodio II: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/maradona-parecido-bruce-lee-evasion-victoria/"><i>«El furor del potrero».</i></a><br />
Episodio III: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/beckenbauer-parecido-rey-arturo-evasion-victoria/"><i>«El rey de los teutones»</i>.</a><br />
Episodio IV: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/02/michel-platini-parecido-darth-vader-anakin-skywalker-evasion-victoria/"><i>«Que la pelota te acompañe»</i>.</a></p>
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		<title>Nacidos del fuego</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/louis-van-gaal-nuevo-entrenador-manchester-united/</link>
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		<pubDate>Thu, 22 May 2014 02:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>hí está inmerso entre fúlgidas llamas rojas ámbar y es imposible quitar la mirada del acontecimiento. La fuerza tormentosa de la muerte es muchas veces encapotada por el trágico sino que la acompaña, olvidando<span id="more-123822"></span> el hombre que en la balanza del universo donde hay oscuridad, hay luz y, donde algo muere, algo también nace. El avión que transportaba a los miembros del equipo se había estrellado y Tánatos extendía sus negras alas sobre el lugar. El <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2008/02/05/futbol/1202235376.html">desastre de Munich</a> paró el tiempo el 6 de febrero de 1958 a las 3:04 minutos de la tarde, pero nunca logró detener la historia: el Manchester United había nacido.</p>
<p style="text-align: justify">Hay tantísimo fuego en el infierno que a veces obviamos que entre tanto diablo y tanto demonio hay más criaturas abrasadas por la incandescencia de las almas moribundas. Entonces, en un evento mágico, un ave de plumas rojas, anaranjadas y amarillas se eleva del mar incendiado y sale al mundo en un fogonazo. Desde 1958, el United se ve a sí mismo como un fénix y su condición regenerativa se ha grabado tan intrínsecamente en los estamentos del club que no ha sido necesario <a target="_blank" href ="http://thebusbyway.com/wp-content/uploads/2010/04/3792186647_39c13d8df5.jpg">fijarlo eternamente en el escudo</a>.</p>
<blockquote><p>El Manchester United ha sido capaz de levantarse muy rápido en numerosas ocasiones.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De las cenizas de Múnich, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-matt-busby-manchester-united-best-charlton-law/">Matt Busby</a> fundó al club que hasta hace un año dominó con puño de hierro la Premier League. Las bases que soportan la leyenda son claras porque son el recuerdo inmutable que dejó Duncan Edwards y sus compañeros al morir. El Manchester United debía ser un equipo ofensivo, juvenil, temperamental y carismático, debía ser el orgullo de Inglaterra y un lugar de jóvenes rebeldes con ansía infinita de victoria. Ese fue el sello de identidad que diez años después conquistó Europa de la mano del <i>«Busby Babe»</i> sobreviviente, el escocés rey y el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Pp7cTlvHgUQ">Messi del Brit Pop sesentero</a>; y que Alex Ferguson reviviría tantas veces durante su longeva aventura en el Teatro de los Sueños.</p>
<p style="text-align: justify">El legado de aquel Manchester no sólo estuvo en la profunda huella de identidad que el club respetó en todos sus ciclos ganadores, sino que también se extendió a la figura profética que debe liderarlos. Matt Busby fue un tipo especial, tal y como lo fue también Ferguson. Ambos encarnaron la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/sir-alex-ferguson-manchester-united/">figura chamánica</a> que unía un don de gentes y carisma inagotable con el espíritu mesiánico que caracterizó su lucha entre las huestes del fútbol británico que tanto admiraron y defendieron. Además, compartieron la rudeza paternal tan escocesa como <a target="_blank" href ="http://www.bennevispipeband.ca/wp-content/uploads/2013/12/ben-nevis1.jpg">Ben Nevis</a>, la montaña maligna que mira a sus pares del Reino Unido desde lo más alto.</p>
<p style="text-align: justify">Es quizás por eso que pareció tan oportuno que fuese uno de los suyos el que tomara las riendas del club una vez terminó la era Ferguson. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/david-moyes-everton-semejanza-ferguson-manchester-united/">David Moyes parecía el indicado</a>: hombre de club, escocés y hasta laborista.<span class="pullquote_right">La grada no reconoció al equipo de David Moyes como el ManUnited</span> Descubridor y promotor de promesas durante su estancia en el Everton, cumplía también con ese requisito indispensable para sentarse en Old Trafford y que te puedan hacer una estatua. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/fracaso-david-moyes-entrenador-manchester-united-sucesion-alex-ferguson/">¿Qué pasó?</a> Es difícil encontrar un único motivo que dé razones a la debacle del mito del entrenador escocés en Old Trafford. Puede que  Moyes se haya dejado seducir por la templanza peninsular de Mikel Arteta o  que no haya reconocido en la herencia dejada la idiosincrasia vertiginosa del United y se dejara deslumbrar por el juego de bandas de Beckham y Giggs. Su estampa, demasiado sobria, nunca impactó en el núcleo fuerte del vestuario ni dio prolongación al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/como-era-sir-alex-ferguson/">principio de inmunidad</a> que cubrió a Ferguson. Tampoco hubo nunca <a target="_blank" href ="http://www.telegraph.co.uk/sport/football/teams/manchester-united/10778384/David-Moyes-failed-to-engage-with-Manchester-Uniteds-romantic-soul.html">romance entre afición y equipo</a>, pues jamás reconoció la gradería a su Manchester United en el verde como si ellos fueran Dorian Gray y lo que pasaba en el campo su retrato.</p>
<blockquote><p>La tradición del entrenador escocés se rompió con el fracaso de David Moyes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Forjado también en el fuego, el <a target="_blank" href ="http://www.futboltotal.com.mx/van-gaal-tulipan-que-anhela-ser-rey/">tulipán de hierro</a> ha sido llamado a continuar una tradición que no es la suya. Louis van Gaal era posiblemente el mejor entrenador en el mercado y esa es indudablemente la razón primaria por la que, una vez termine la Copa del Mundo, asumirá el mando de las tropas diabólicas. El Manchester United, celoso de su patrimonio cultural, representa un reto que el holandés nunca ha tenido en su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">¿Puede un foráneo representar los valores fundacionales de la fábula?  van Gaal ha construído en sus más de veinte años como entrenador un personaje icónico que, en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VhERJW3ftkw">ocasiones</a>, ha eclipsado su talento futbolístico. Su sinceridad le ha metido en tantos problemas como su tosco trato personal y su talante soberbio. Es un líder de carácter fuerte al que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0-s6tO01hVE&amp;quot">la cordura parece abandonarle</a> en sus horas más sombrías. O más brillantes, dependiendo de quién observe. ¿Estamos hablando de Alex Ferguson? No, pero pareciera. El lumbre escocés también aparece en van Gaal como si éste hubiese nacido en Edinburgo y no en Amsterdam. Las lecturas se equivocaban: Busby y Ferguson no estaban emparentados por su nacionalidad sino por su origen en el fuego, del cual van Gaal también surgió en una furiosa llamarada.</p>
<p style="text-align: justify">De hecho, el propio Louis gira el tiempo hacía el pasado y se ve a sí mismo renacer como el fénix de Manchester. Once años atrás, Louis abandonaba Barcelona en lo que era su segundo fracaso consecutivo,<span class="pullquote_left">Louis también renació con su éxito en el AZ</span> ambos envueltos en <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2003/01/25/liga/1043506945.html">problemas personales con los jugadores</a> que incluso derivaron en odio de terceros. ¿Era posible para alguien reponerse a dos decepciones tan profundas como las que habían manchado a Louis? Ni siquiera en el Ajax, al que llegó en una posición que lo retiraba de los banquillos como el otoño a las flores y las hojas de los árboles, pudo van Gaal resarcirse. La redención llegó en 2009 con el humilde AZ Alkmaar, al que sacó <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2009/04/reconocimiento-al-az-campeon.html">campeón</a>. Habían pasado diez años desde la última vez que había visto metal. El año siguiente rozó un triplete histórico que confirmaba que su llama se había vuelto a encender ante la sorpresa de todos, incluso la de él mismo.</p>
<p style="text-align: justify">En van Gaal el Manchester encontrará la figura luminosa que su banquillo prefiere, aunque sin el carisma hipnotizante que conquistó en dos advenimientos a las islas. ¿Es eso un hándicap suficiente para presagiar el derrumbe de la empresa? La posibilidad existe y Louis no es una copia de los bronces que rodean el estadio, pero ahí estará <a target="_blank" href ="http://www.bbc.co.uk/sport/0/football/27299715">Giggs</a> para ponerle una cara conocida al proyecto.</p>
<blockquote><p>El holandés puede adaptarse bien al fútbol que le dio tantos éxitos al Manchester United.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">¿Y el fútbol? Moyes desconectó a su equipo de Duncan Edwards en un error que le costó el vestuario y la afición. El holandés ha defendido siempre un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bCGU8CXw9PM">fútbol abiertamente atacante</a>, con un gran juego interior pero que usa a los extremos de la misma forma que se añora en Carrington. Además, ha destacado siempre por ser un entrenador flexible dentro de los márgenes de su filosofía, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/analisis-manchester-united-cristiano-ronaldo-ferguson/">virtud que erigió a Ferguson</a> como el mejor entrenador británico de la historia. No resulta extravagante, más allá de los matices estructurales que marcan los equipos de van Gaal, imaginarse al holandés entrenando a alguno de los tres equipos con los que el Manchester conquistó la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">La identificación de van Gaal con el estilo que enardece los sueños y la memoria de los hinchas del United no es un impedimento. Su relación con la plantilla actual, empero, puede entorpecer el devenir del renacer red devil. La planificación del equipo ha estado sempiternamente ligada al 4-4-2 como formación base y la gestión de las últimas temporadas ha descompensado el equipo hasta deprimirlo. La invariable voluntad de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/van-persie-rooney-ferguson/">Wayne Rooney</a> de jugar como delantero centro ha acentuado los problemas de un conjunto con un medio del campo limitado, una sobrepoblación de mediapuntas que han terminado jugando siempre en banda, y unos jóvenes que no han logrado imponerse a los veteranos ya lejos de su edad de oro.</p>
<p style="text-align: justify">El choque cultural a <a target="_blank" href ="http://desdeadentrodelvestuario.blogspot.com/2011/01/entrevista-louis-van-gaal.html">nivel táctico y meteorológico</a>, que ya ha provocado inconvenientes en la experiencia tanto de van Gaal como del club, personificados en los sonados fichajes fallidos de Juan Román Riquelme y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OiLkkdPdnVI">Juan Sebastián Verón</a>, no es un detalle que deba pasar desapercibido. Alex Ferguson empezó a entrenar veinte años antes que Louis van Gaal, mientras que el holandés fue uno de los grandes innovadores de su generación. Para muchos será como viajar en el tiempo y para otros será como darse de bruces con un tiempo pretérito que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/mata-mourinho-oscar-mediapunta-chelsea-analisis-tactico/">ya no quieren evocar</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque las dudas que se ciernen sobre la idoneidad de van Gaal son válidas, son más las implicaciones positivas del fichaje. Con él volverá <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/deportes/futbol/20140520/abci-gaal-descubrimientos-201405192038.html">la juventud al club</a>, la rebeldía, el vértigo ofensivo y el fuego que recubre al fénix cada vez que renace de sus cenizas.</p>
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		<title>El vestuario de Sir Alex Ferguson</title>
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		<pubDate>Mon, 13 May 2013 02:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando Sir Alexander Chapman Ferguson anunció su retirada, los elogios por su inigualable labor en el Manchester United comenzaron a invadir el mundo del fútbol. Medios de comunicación, redes sociales, blogs especializados y charlas 1.0; en todos los ámbitos resonaban con fuerza sus 26 temporadas como técnico red devil, con sus dos Copas de Europa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Cuando Sir Alexander Chapman Ferguson anunció su retirada, los elogios por su inigualable labor en el Manchester United comenzaron a invadir el mundo del fútbol. Medios de comunicación, redes sociales, blogs especializados y charlas 1.0;<span id="more-66784"></span> en todos los ámbitos resonaban con fuerza sus 26 temporadas como técnico <i>red devil</i>, con sus dos Copas de Europa y sus 13 Premier League como muestra irrefutable de su éxito. Más allá de números, lo que potenciaba el impacto de su despedida era la sensación de que el Manchester United <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/sir-alex-ferguson-manchester-united/">era Sir Alex</a>. Antes de él había estado Matt Busby con George Best y Bobby Charlton como estandartes, pero aquello se visualizaba en blanco y negro. Era complicado sentirlo como propio, como una vivencia real, por más que Sergio Vilariño nos contara <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-matt-busby-manchester-united-best-charlton-law/">todos los detalles</a>. Para muchos, el Manchester United era y es el equipo de aquel escocés de tez rojiza, continuo masticar y airadas expresiones. Y es este hecho, sin lugar a dudas, el que más interés despierta: ¿cómo un club tan potente pudo estar más de dos décadas bajo la dirección del mismo hombre? ¿Cómo sobrevivió a la sucesión de proyectos? ¿Y a los diferentes vestuarios? En los tiempos en los que un ciclo dura, a lo sumo, cinco años, la historia de Sir Alex se dibuja como un ejemplo irrepetible por su anacronismo.</p>
<blockquote><p>Por su vestuario pasaron Cantona, Ryan Giggs, Beckham, Cristiano Ronaldo o Wayne Rooney.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ferguson llegaba a Manchester con la credencial de haber logrado romper la hegemonía de Glasgow en el fútbol escocés con el norteño Aberdeen. Sin embargo, para su futuro en el United resultaría aún más determinante la profunda relación de amistad que había entablado<span class="pullquote_right">Jock Stein resultaría decisivo a la hora de formar su carácter como entrenador</span> con el que <a target="_blank" href ="http://www.thescottishsun.co.uk/scotsol/homepage/news/4919634/Sir-Alex-Fergusons-career-in-quotes.html">él consideraba</a> <i>«el mejor técnico del fútbol británico»</i>. Jock Stein, entrenador del Celtic campeón de Europa en 1967, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2013/02/10/futbol/liga_campeones/1360509022.html">era</a> una <i>«universidad en sí mismo para todo aquel que buscara mejorar su formación futbolística»</i>. Y, evidentemente, Sir Alex la había buscado. De él aprendió de técnica y de táctica, pero sobre todo de cómo liderar un grupo. <i>«Para gente como yo, Jock fue el precursor de todos los logros a los que teníamos que aspirar. Él nunca se quedaba con los elogios, siempre se trataba de los jugadores y de lo magnífico que era el equipo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2013/02/10/futbol/liga_campeones/1360509022.html">decía</a> Sir Alex. Dirigir un grupo humano extenso, gestionar los diferentes egos y rendir en un entorno de máxima presión eran algunos de los retos más importantes a los que el nuevo técnico del Manchester United debería afrentarse sí&#8230; o también. Durara lo que durara, ganara lo que ganara; siempre iba a ser así. Quizás por ello, otra de las premisas que más le marcaron giraba sobre la idea de cómo manejar estas situaciones. <i>«Jock Stein me dijo una vez que no había nada de malo en perder los nervios por los motivos adecuados y creo que el 70 o el 80% de las veces que esto me ha pasado, ha sido por el motivo correcto»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2008/06/03/futbol/1212496112.html">razonaba</a> Sir Alex para terminar con un contundente <i>«al final, eres quien eres»</i>. Gracias a Stein se conoció a sí mismo, pero aún le quedaba por descubrir qué era el Manchester United.</p>
<p style="text-align: justify">En 1986, los <i>red devils</i> llevaban 19 años sin ganar una liga y 18 sin levantar un título europeo. Ambos éxitos, como una gloria que parecía ya olvidada, habían corrido a cuenta del legendario Matt Busby. Escocés como él, Sir Alex <a target="_blank" href ="http://www.getinspired365.com/21501409">lo señaló</a> como referente desde que llegó a Manchester: <i>«Soy un privilegiado, lo único que tengo que hacer es intentar mantener la estructura que él mismo fijó hace muchos años»</i>. Este propósito no sólo parecía una buena idea por los éxitos cosechados o por lo que éste simbolizaba para la grada de Old Trafford, sino también por los conocimientos del club que Sir Matt Busby había adquirido tras regentar aquel banquillo durante un cuarto de siglo. Él comprendía mejor que nadie los entresijos de la institución, los deseos de la afición y las necesidades del entorno de los jugadores. No extraña, por tanto, que Ferguson terminara <a target="_blank" href ="http://www.dailymail.co.uk/sport/football/article-1339510/Sir-Matt-Busby-Manchester-United-No-1-says-Sir-Alex.html">repitiendo como un mantra</a> que jamás leía la prensa porque Sir Matt se lo había aconsejado.</p>
<blockquote><p>Matt Busby y Jock Stein fueron los dos grandes referentes en la carrera de Sir Alex.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esta intención de aislarse de la opinión pública no quedó en algo personal, sino que trató de que se convirtiera en una máxima del club. El vestuario sería un bloque sin fisuras, sin injerencias externas. Para lograrlo, Sir Alex tomó una medida que, pese a estar cada vez más extendida, resultaba sorprendente en un tiempo no muy lejano. <i>«Nadie puede entrar al campo del entrenamiento, es algo privado. Los jugadores vienen relajados, el ambiente es genial y ellos se divierten mientras entrenan porque nadie les mira con lupa»</i>, explica Sir Alex en <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefachampionsleague/video/videoid=1616661.html?autoplay=true">una intervención</a> en la que comenzó utilizando el término <i>«familia»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">En las sesiones de entrenamiento no sólo se reforzaría la sensación de núcleo impenetrable con la que el entrenador escocés pretendía dotar al vestuario, sino que además se marcaría el nivel de exigencia mínimo del club: el 100%. <i>«Algunos entrenadores son “agradables”. Dejan que sus jugadores jueguen partidos de 8 contra 8 o 10 contra 10 para que puedan disfrutar. Nosotros consideramos que las sesiones de entrenamiento son oportunidades para aprender y mejorar. Es posible que los jugadores piensen: &#8216;Dale con lo mismo&#8217;, pero eso ayuda a ganar”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.nytimes.com/2012/01/22/sports/soccer/qa-with-manchester-uniteds-alex-ferguson.html?_r=2&#038;emc=eta1&#038;">comentaba</a> un Alex Ferguson que jamás haría distinción alguna.</p>
<p style="text-align: justify">Por Old Trafford habían pasado muchas estrellas y aún quedarían muchas por pasar, pero todas deberían someterse a la misma disciplina. Sin excepción. Incluso las que se apodaban<span class="pullquote_left">Eric Cantona cambió el rumbo del Manchester United y de Ferguson</span> <a target="_blank" href ="http://api.ning.com/files/404ZFefgStz2ju2v-j66H465QhGy7rTSyP8QpD3YcSA2*ZsORbSm1X2uFA8UO6u-XyzF68jyyCoFMbUEA1*x7G66WCV5j*6B/cantona.jpg"><i>«The King»</i></a> y jugaban con el cuello de la camiseta levantado como símbolo inequívoco del comienzo de la Premier League. Incluso las que alumbrarían el inicio de su etapa triunfal como técnico. Y es que Sir Alex había contado sus primeras seis temporadas por fracasos, salvo aquella FA Cup de 1990 que le permitió seguir mascando chicle en frente de la grada que hoy lleva su nombre, pero la llegada de Eric Cantona en 1992 lo cambió todo. En <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldfootball/clubfootball/news/newsid=2075899.html">sus propias palabras</a>, <i>«si alguna vez ha habido un jugador, en cualquier parte del mundo, que hubiese sido hecho para el Manchester United, ése es Cantona»</i>. Una frase que no sólo resultaba verdad por su impacto en la institución o por los éxitos que le acompañaron como <i>«red devil»</i>, sino también por el ejemplo que significaba. Díscolo y provocador dentro de los terrenos de juego, Ferguson siempre le <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2013/03/01/futbol/1362150587.html">señaló</a> como <i>«un jugador disciplinado»</i>. Y <i>los chicos</i> que crecían al amparo de <i>Fergie</i>, lo vivieron en directo.</p>
<blockquote><p>Eric Cantona convivió con los inicios de Scholes, Giggs, Beckham, Butt y los Neville.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando la estrella gala se fue apagando, una brillante generación procedente de la cantera ocupó su lugar con, si cabe, mayor intensidad. Los <i>«Fergie boys»</i> (Paul Scholes, Ryan Giggs, David Beckham, Nicky Butt, Gary Neville y Phil Neville) acompañaron<span class="pullquote_right">Sin duda, los «Fergie boys» fueron el mejor ejemplo de conducta</span> a su técnico durante su ascenso al firmamento de Manchester. Juntos tiranizaron el fútbol inglés ante la impotencia del resto, recuperaron la gloria perdida en Europa y, por supuesto, trabajaron por un modelo deportivo que hoy es envidiado por todo el continente. ¿La clave? Continuidad y jerarquía, tal y <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2013/03/01/futbol/1362150587.html">como destaca</a> Sir Alex Ferguson: <i>«Los clubes cambian de técnico demasiado rápido. Es esto lo que da poder a los jugadores, al vestuario. Eso es muy peligroso. Ryan Giggs y Paul Scholes tenían 14 años cuando llegaron aquí. A esa edad es fácil modelarlos. Eres tú quien les da la oportunidad, quien los conduce adonde quieren llegar y quien cuida de ellos»</i>. En el vestuario del Manchester United no había dudas, todo estaba claro. En los entrenamientos se mejoraba, en los partidos se competía y en todo mandaba Sir Alex. Hubo <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundolibro/2003/09/12/no_ficcion/1063357818.html">enfrentamientos</a> y disputas, pero el ganador estaba decidido de antemano. <i>«Yo soy el hombre más importante en el Manchester United. Tiene que ser así»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.nytimes.com/2012/01/22/sports/soccer/qa-with-manchester-uniteds-alex-ferguson.html?_r=2&#038;emc=eta1&#038;">aclaraba</a>.</p>
<p style="text-align: justify">El vestuario era un bloque familiar perfectamente definido y estructurado donde él, por supuesto, era el padre. Y la madre. Porque no basta sólo con dirigir, eso lo hace cualquiera. Un líder de la talla de Sir Alex sabe engatusar, motivar y convencer. <i>«No hay nada más alentador para un jugador, o para cualquier ser humano, que escuchar que le digan &#8216;buen trabajo&#8217;. Son las dos mejores palabras que se hayan inventado en el deporte. No es necesario usar superlativos»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.nytimes.com/2012/01/22/sports/soccer/qa-with-manchester-uniteds-alex-ferguson.html?_r=2&#038;emc=eta1&#038;">desvela</a> el escocés. Este trabajo continuo, tan motivante como exigente, encuentra uno de sus mejores ejemplos en la figura de un ídolo de masas de estética <i>pop</i>, esposa cantante y elevados ingresos publicitarios. Para Sir Alex Ferguson, <i>«David Beckham no era el mejor lanzador de faltas de Gran Bretaña porque hubiese nacido con ese don divino, sino porque practicaba sin tregua con una dedicación que la mayoría de los jugadores de menor talento ni siquiera considerarían»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Pero nada dura para siempre, todo proyecto se agota. Beckham se marcharía en 2003, Nicky Butt en 2004 y Phil Neville en 2005, con lo que una nueva generación de jugadores, varios no británicos, estaban por llegar y el trabajo debía volver a comenzar. Y es aquí, precisamente, donde Sir Alex trazó parte de su leyenda. Su capacidad<span class="pullquote_right">El United realiza un trabajo personalizado para integrar a sus nuevos jugadores</span>  de regeneración, matizándose y adaptándose, le llevó a manejar proyectos muy diferentes entre sí con la misma consecuencia: el éxito. <i>«Es preciso adaptarse a cada generación y a cada jugador porque todos son diferentes. Eso sí, no hay que dejarles jamás que piensen que controlan la situación. Si es así, estas acabado»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2013/02/10/futbol/liga_campeones/1360509022.html">reiteraba</a> Sir Alex. El técnico escocés, que cada vez estaba más cerca de los registros del Liverpool, se apoyaba para esta labor en los propios jugadores que él había formado. Desde luego, no había mejor ejemplo que Neville, Giggs o Scholes. <i>«Los valores que encarnan impregnan, forzosamente, a todos los que están a su lado en el vestuario. Es imposible engañarlos, tomarlos por idiotas»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2013/03/01/futbol/1362150587.html">comentaba Ferguson</a>. Esta adaptación y esta herramienta que describe Sir Alex, se veía reforzada desde el terreno institucional con un <i>«un equipo de profesores que lleva diez años en el club aportando educación y, sobre todo, la transmisión de los valores. No enterramos las historias, pero las diseccionamos internamente»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2013/03/01/futbol/1362150587.html">reconocía</a>. Así, el club trabaja a una. Desde los despachos hasta el vestuario; sin que el camino se bifurque o el talento de futbolistas como Rooney o Cristiano Ronaldo se vea desaprovechado. Alex Ferguson, el centro de todo, ha dibujado un modelo reconocible y exitoso que, en el fútbol moderno, sólo ha sido posible establecer bajo la legitimidad que le dieron los años, los títulos y la confianza de los directivos. Él creó el club perfecto, pero aún así piensa que es mejorable.</p>
<blockquote><p>Sir Alex Ferguson siempre ha admirado el modelo institucional del Bayern Munich.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Este mes de marzo, antes de que la gran noticia del año saltara por los aires, <i>&#8216;L&#8217;Équipe&#8217;</i> le realizaba a Sir Alex <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2013/03/01/futbol/1362150587.html">una entrevista</a> en la que salía el tema de su sucesión. Él veía a Giggs y Scholes como entrenadores en un futuro, siguiendo los pasos de <a target="_blank" href ="">otros jugadores</a> como Mark Hughes o Solskjær, pero no tiene prisa: <i>«No quiero meterles esa presión. Creo que para sucederme a mí hace falta un entrenador con experiencia. Ellos deben comenzar con los jóvenes. Tienen tiempo. Dentro de diez años ya veremos. Ambos son inteligentes, trabajadores y con determinación»</i>. Tiempo hay, pues incluso Giggs ha renovado otro año más con el Manchester, pero cuando llegue el momento el deseo de su mentor es que sigan vinculados al club al estilo Bayern Munich. <i>«Me gustaría integrarlos en el &#8216;staff&#8217;, como Gerd Müller o Sepp Maier en el Bayern. Hoy vemos a Tarnat, Dremmler, Breitner y otros antiguos jugadores que trabajan para el club. En el Bayern muchos ex futbolistas ejercen una influencia muy fuerte en la entidad. También en la parte administrativa, financiera y diplomática con Beckenbauer, Rummenigge, Hoeness&#8230; Eso sí, ahora necesitaban un técnico y lo han encontrado fuera con Pep»</i>, exponía el técnico escocés. Dos meses después, evidentemente, conocemos mejor el sentido de estas palabras. Sir Alexander Chapman Ferguson deja el testigo a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/david-moyes-everton-semejanza-ferguson-manchester-united/">un hombre de su confianza</a>, pero la transmisión de la idea de lo que debe ser el Manchester United, como club y como equipo, corre a cargo de sus <i>chicos</i>. ¿Y los que vengan en el futuro? Fácil: ellos tienen la ventaja de que lo único que tienen que hacer es intentar mantener la estructura que él mismo fijó hace muchos años.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/real-sociedad-exitos-2003-denoueix-2013-montanier/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/12.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/recorrido-historia-simeone-como-entrenador/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/14.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>MattBusby United</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Mar 2013 02:48:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[att Busby es el hombre más importante de la historia del club, porque sin él no existiría la leyenda del Manchester United y este club no seguiría siendo prestigioso tras casi 20 de años de malos resultados». No es la frase exacta, pero resume lo que decía Alex Ferguson durante su primer día en la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«M</span>att Busby es el hombre más importante de la historia del club, porque sin él no existiría la leyenda del Manchester United y este club no seguiría siendo prestigioso tras casi 20 de años de malos resultados»</i>.<span id="more-53264"></span> No es la frase exacta, pero resume lo que decía <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Alex Ferguson</a> durante su <i>primer día en la oficina</i>, el 6 de noviembre de 1986. Obviamente ni siquiera el propio Ferguson imaginaba lo que iba a conseguir en los más de 25 años posteriores a esta frase, pero lo cierto es que, a pesar de que el ex del Aberdeen es en términos de títulos el más exitoso de la historia del United, es su compatriota escocés, Busby, el que estableció a los <i>Diablos Rojos</i> como un club de referencia europea.</p>
<blockquote><p>Tras la Segunda Guerra Mundial, Busby construyó su primer equipo campeón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Matt Busby nació en Orbiston, en el condado de Lancashire, pero fue un extremo internacional escocés durante su carrera en Manchester City y Liverpool. Aún como jugador siempre mostró interés en las labores de entrenador<span class="pullquote_right">Cuando Busby llegó la situación no era buena</span> e, inmediatamente después de la guerra, le fue ofrecida la posición de asistente en el Liverpool. Sin embargo, a los 36 años, Busby prefirió irse al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=r-_ENtRW4Os">Manchester United</a> como entrenador principal. Corría febrero de 1945. Hacía casi 40 años que el United no ganaba la liga inglesa y la guerra le había puesto en una situación comprometida: su estadio de Old Trafford había sido bombardeado y completamente destruido, así que el club tuvo que trasladarse temporalmente a la casa de su vecino, en Maine Road. Las deudas, además, eran bastante altas para la época, así que Busby tenía mucho trabajo en donde poner las manos. </p>
<p style="text-align: justify">Quizá el atributo más importante del escocés fue su habilidad para entender a la gente y darle la libertad para trabajar con tranquilidad, aprovechando sus mejores cualidades. Aunque eso no significa que sus modales fuesen los más suaves y amables del mundo. Y sabía reconocer el talento, de eso no había duda. Su primer descubrimiento fue el del luego llamado <i>Busby galés</i>, Jim Murphy, ex futbolista como Busby, que se convirtió en su ayudante  y mano derecha. En Manchester, además, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PsG6RH_JWII">había buenos jugadores</a>: desde los defensores John Carey, John Aston y Allenby Chilton a los delanteros Stan Pearson, Charles Mitton y Jack Rowley. Buenos jugadores, no figuras, así que obviamente el equipo necesitaba mejorar y podía reforzarse, especialmente en el centro del campo.</p>
<p style="text-align: justify">Busby siempre insistió en buscar jugadores con un físico privilegiado, que les permitiese ayudarse mutuamente allí donde fuese necesario. No era un genio de la táctica, siempre se movió sobre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">el clásico WM</a>, pero gustaba de buscar la polivalencia en sus jugadores, tratando de que, al menos, jugasen bien en un par de posiciones. El club no tenía mucho dinero, así que un jugador que juega en dos sitios suele ser más barato que dos jugadores especialistas. Sin duda, la línea más potente del equipo era el ataque, por calidad y potencia. El equipo trataba de que la pelota llegase lo más pronto posible arriba, aprovechándose en el área de la fuerza física de sus atacantes. </p>
<p style="text-align: justify">El incansable trabajo de Busby dio sus frutos pronto. En 1947 el United fue subcampeón de liga tras el Liverpool, al igual que en 1948. Sin embargo, ese mismo año, consiguió un gran éxito derrotando al Blackpool<span class="pullquote_left">Busby buscó reclutar talento por todo el país</span> de Stanley Matthews en la final de la FA Cup por 4-2. Los buenos resultados supusieron mejores ingresos económicos y el club pudo reconstruír Old Trafford, pagar las deudas y empezar a sacar beneficios. La primera parte de la hercúlea tarea de Busby estaba completada.  A partir de entonces, organiza una extensiva red de ojeadores que peinaron Inglaterra sin descanso en busca de talento joven. Un trabajo que dio réditos casi inmediatos. En 1952 el equipo ganó la liga y para mediados de la década el incansable Busby ya había conseguido crear un verdadero gran club, reclutando y ensamblando a notables jóvenes promesas y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Q84wAAv3Z_E">jugando un fútbol alegre y ofensivo</a> que cautivaba a toda Inglaterra. </p>
<blockquote><p>«La transición necesaria cuando un equipo campeón envejece es el mayor reto de un manager».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La transición de la que hablaba el entrenador se había hecho de manera realmente suave. Los veteranos de 1948 habían ido dejando paso a jóvenes talentos llegados de todos los puntos del Reino Unido. Entre ellos estaban el centelleante extremo Bobby Charlton, el medio centro Eddie Colman, el interior David Pegg, el ariete Tommy Taylor y, sobre todos, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pr75rgusNJU">Duncan Edwards</a>. Él era, sin duda alguna, la gran figura del equipo. Centrocampista genuíno representante de lo que en la actualidad conocemos como <i>box-to-box</i>, con capacidad para poner la pelota en largo y con un físico inigualable para la época. Era además un jugador ejemplar y un líder fuerte y carismático. De él siempre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ADOqaqXjbDk">dice Sir Bobby Charlton</a> que era el único jugador ante el que se sintió inferior. Seguramente el hecho de que Edwards fuese una referencia para todos los jóvenes que llegaban al primer equipo influye en su proverbial admiración, pero esas palabras no son vacías o gratuítas, eso seguro.</p>
<p style="text-align: justify">Liderado por esta excelente camada, el United ganó las ligas del 56 y el 57, y fue sorpresivamente derrotado por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ce-RMQy3eK4">Aston Villa en la final de Copa</a> de ese año, lo que hubiese supuesto un histórico doblete. Para aquel entonces, en la Europa continental, había nacido un torneo que medía a los mejores equipos<span class="pullquote_right">La eliminatoria ante el Real Madrid en 1957, al Manchester le llegaba demasiado pronto</span> y, tras la negativa de la FA de permitir a su campeón –el Chelsea- participar en la primera edición, el United fue el primer representante inglés en la máxima competición continental. Ciertamente su actuación no defraudó, superando rondas en 1957 y desplegando un fútbol de ataque que le permitió aplastar por un global de 12-0 al Anderlecht, superar al potente campeón alemán, el Borussia Dortmund por 3-2, y que nos dio una gran eliminatoria <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kg-ad_jCPGw">contra el Athletic de Bilbao</a> –que venía de eliminar y liquidar al todopoderoso Honved de Budapest-, llegando a las semifinales. Allí se midieron al campeón, el Real Madrid, un equipo ganador, rodado y con hombres en su mejor momento. La palabra hombres, entendida de forma literal, ya que los <i>niños</i> del United fueron dominados <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JOUMjA7AF-c">en Madrid por 3-1</a> y se vieron <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=upBhZOaYTO0">0-2 en Old Trafford</a>, donde solo su pundonor les permitió rascar un empate hacia el final. No había caso en ese año 57, los blancos eran los mejores, pero el United empezaba a ser señalado como la mayor amenaza para el reinado madridista.</p>
<p style="text-align: justify">Así parecía ser en la edición del 58, cuando los chicos de Busby eliminaron al Shamrock Rovers irlandés, el Dukla de Praga checoslovaco y el poderoso Estrella Roja yugoslavo. Esperaba el potentísimo Milan en las semifinales y un hipotético reencuentro con las huestes de Di Stefano en la final de Bruselas. Nunca sucedería. En el aeropuerto de Munich, durante una escala técnica en su vuelo de vuelta a Inglaterra, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OkvmDfW_Q08">la tragedia se cernió sobre el joven grupo de Matt Busby</a>. Su avión, tras sucesivos intentos de despegue, se estrelló en la pista del aeródromo bávaro matando a 8 de los jugadores del club y a 3 miembros del cuerpo técnico –además de 8 periodistas- y dejando gravemente heridos, entre otros, a Harry Gregg –el portero titular-, Charlton y el propio Matt Busby. </p>
<p style="text-align: justify">Geoff Bent, Roger Byrne, Eddie Colman, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor y Liam Whelan murieron en el accidente. El gran Duncan Edwards sufrió una agonía de gigante que tuvo en vilo a toda la Europa futbolística durante 15 largos días. Nadie quería creerlo, todos confiaban en su formidable fuerza física para salir de ese trago. Pero no pudo ser, y el fútbol británico perdió a su mayor talento. Además, Jackie Blanchflower y Johnny Berry nunca más volvieron a jugar, mientras que Gregg, Charlton, Viollet, Foulkes, Morgans, Scanlon y Wood pasaron por recuperaciones más o menos largas.</p>
<p style="text-align: justify">Sin saber el trágico destino de su equipo, el propio Matt Busby <a target="_blank" href ="http://www.elperiodico.com/es/noticias/deportes/20080206/tragico-6-f-del-manchester/print-16902.shtml">se debatió entre la vida y la muerte</a>, sufrió varias operaciones quirúrgicas y hasta recibió dos veces la extremaunción. Eso no le impidió mandar un emotivo mensaje radiado a todo Old Trafford desde Munich, pidiendo unión y apoyo a todos los estamentos del club y negándose a retirar al equipo de las competiciones. Los chavales y los supervivientes que fuesen recuperándose afrontarían la ardua tarea de mantener al club con vida.</p>
<blockquote><p>Ante la desgracia, llegó el aleteo del ave fénix.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Decía Busby que la tarea más difícil para un entrenador era afrontar la necesaria transición cuando un equipo campeón envejecía, basta imaginar lo difícil que puede llegar a ser cuando ese equipo campeón, aún mejorando cada día, te es arrebatado por una desgracia como la que aconteció en Munich.</p>
<p style="text-align: justify">El único alivio que el destino concedió al United fue el hecho de que el asistente de Busby, Jim Murphy, no estaba  en el avión en Munich, sino entrenando a la selección galesa. Durante la larga convalecencia de Busby<span class="pullquote_left">Durante la transición, Jim Murphy fue clave</span>, él lideró al equipo. Juntó a los mejores juveniles del club, unos niños a los que convirtió en hombres, firmó algunos jugadores –Ernie Taylor, Stan Crowther- y fue, poco a poco, recuperando a los supervivientes de Munich. Harry Gregg, el atlético y fornido portero norirlandés fue el primero en incorporarse –incluso había sacado fuerzas para rescatar a unos cuantos pasajeros entre el amasijo de hierros del avión en Munich-, y poco después el defensor Bill Foulkes y también Charlton volvieron. Increíblemente, este equipo de retales <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Oi0vi76zWso">llegó a la final de Copa</a>, aunque fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=13prB-g5fDU">derrotado</a> por el Bolton Wanderers de Nat Lofthouse. </p>
<p style="text-align: justify">La siguiente temporada fue increíble. Con Charlton, Viollet y Scanlon recuperados para el fútbol, reforzó al equipo con el fichaje de Albert Quixall, del Sheffield Wednesday, el golden boy de la época y firmó al mejor internacional inglés amateur: el profesor Warren Bradley. Era sin duda una combinación extrañísima, pero para sorpresa de muchos, el equipo fue subcampeón de liga, tras los Wolves. Charlton, además, jugando en una posición cada vez más centrada, marcó 29 goles, su mejor registro en toda su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de un decepcionante noveno puesto el año siguiente, el equipo siguió jugando el fútbol de ataque que había sido siempre el sello de Busby como entrenador, con Dennis Viollet marcando 32 goles, cifra que durante muchos años ha sido record del club. Este equipo jugaba con una velocidad y una pasión -tratando de igualar a aquel anterior a Munich-<span class="pullquote_right">Busby mantuvo la esencia ofensiva de su Manchester previo al trágico accidente</span>, que era casi dolorosa de ver para su afición. Fue una temporada mediocre en resultados, pero rica en emociones en Old Trafford. El United era, en este momento, demasiado irregular para ganar la liga, pero Busby, ya recuperado, seguía siendo el mismo manager ambicioso de siempre, y se movía en el mercado como pez en el agua. Antes de pegar el verdadero golpe de efecto, compró la fuerza de Maurice Setters y la habilidad de David Herd, del Arsenal. Nada comparado con el hecho de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mHGsqQvJ_xo">traerse desde Turín a Denis Law</a> pagando 115 mil libras. El volcánico ex atacante del City no se adaptó a la Serie A y estaba encantado de volver a Inglaterra. Con el fichaje del lateral Pat Crerand, Busby completó el armazón de un equipo campeón. Así que en ese 1963 los <i>Diablos Rojos</i> volvieron a la senda del triunfo. Y fue en la Copa, tras batir al Leicester, donde los fantasmas de Munich comenzaron a difuminarse. Habían pasado cinco años. </p>
<blockquote><p>Tras recuperar el sabor de la victoria, el United enfiló el objetivo europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante esta época, a pesar de que Busby peinaba el mercado con mucho acierto, los jóvenes fenómenos no dejaban de surgir de los equipos inferiores del club. Johnny Giles y Nobby Stiles comenzaron poco a poco a ser habituales en el primer equipo, que ya contaba con una rotación muy respetable. Es cierto que el irlandés salió poco después rumbo a Leeds para convertirse en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2NTObP0WON0">leyenda del equipo de Don Revie</a> y en referencia del fútbol británico por más de una década, pero el pequeño inglés, criado en un negocio de pompas fúnebres y que jugaba sin sus dientes frontales postizos, se convirtió en la amalgama que mantenía unido el centro del campo. Sería un mito del club y también de la selección inglesa.</p>
<p style="text-align: justify">Por si no fuera poco, la aparición de <i>un pequeño genio encontrado en Belfast</i>, George Best, causó sensación y dio lugar al triunvirato que formaría junto a Charlton y Law. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=y4iBYiAoEy0"><i>Santísima Trinidad</i></a>, una línea que llegaría<span class="pullquote_left">Charlton, Denis Law y George Best disiparon totos los fantasmas</span> a acumular tres Balones de Oro. Fue esta formidable combinación de ataque, con el inglés partiendo desde más atrás, el norirlandés en ambas bandas y el escocés en el centro la que disipó todos los fantasmas de Munich. Los tres, cada uno en su estilo, honraban el legado de los <i>Busby Babes</i>. Best convirtiéndose en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eViPwPpt6xA">figura de culto y en estrella pop</a>, Charlton con su casi corinthiano –referente a los inmaculados amateurs Corinthians de principio de siglo- estilo, un caballero en el terreno de juego, para contrastar con el diabólico y fiero estilo de Denis Law, un auténtico depredador. Con todo este potencial era cuestión de tiempo que el United comenzase a mirar a Europa, hacia el objetivo que una vez se habían marcado los chavales de Busby y a los que el destino robó incluso la posibilidad de luchar por él.</p>
<p style="text-align: justify">Era cuestión de tiempo, como decimos, y así cayeron dos ligas más, las primeras tras el Desastre, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DDQEpXHmHDA">en 1965 y 1967</a>. Y en 1968, diez años después de aquella nevada tarde de Munich<span class="pullquote_right">Con un gol de Faulkes, el United derrotó al Real Madrid en el 68</span>, el mismo destino que nubló las ilusiones de todos los mancunianos, les había situado ante el Real Madrid en las semifinales de la Copa de Europa. No era el gran Real Madrid de los 50, pero era una nueva generación que ya había sido campeona de Europa en 1966 y que buscaba un segundo entornchado. Y aún estaba el eterno Gento, que había peleado contra los Busby Babes en 1957. Y con él, el elegante Velázquez, exquisito número 10 y el maravilloso Amancio, un extremo de talla mundial. La eliminatoria fue de poder a poder, y, aunque el United salió indemne de la ida en Old Trafford gracias al gol de Best, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zXImi89BLiI">la vuelta en el Bernabeu</a> se le hizo muy larga. Tanto que, a 20 minutos del final estaba más que eliminado. Sólo un arreón en el último tramo de encuentro les permitió salvar la clasificación. Clasificación lograda, quizá por justicia poética, gracias al gol de uno de los Busby Babes, Bill Foulkes. </p>
<p style="text-align: justify">Poco después llegó el climax de esta historia iniciada en un aeropuerto de Baviera, el momento donde la tristeza y la alegría se entremezclaron en los rostros de toda la familia del Manchester United cuando el equipo superó al Benfica en la prórroga de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B-miJBBb5eA">la final por 4-1</a>. Bobby Charlton y George Best habían sido los heroes goleadores, pero también debemos destacar la inconmensurable parada del joven portero Alex Stepney en un mano a mano ante el poderoso Eusebio a pocos instantes del final de los 90 minutos. Recibió un cañonazo de la <i>Pantera Negra</i> sin dar rebote, llevando a su equipo a un tiempo extra que lo coronaría campeón. Imposible imaginar mejor tributo a aquellos que dejaron su vida en el intento que las imágenes de Charlton, Foulkes y Busby abrazados en torno al Grial que, diez años antes, habían comenzado a buscar. </p>
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