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	<title>Ecos del Balón &#187; Dante Panzeri</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>¿Para qué se inventaron los entrenadores?</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Dec 2016 03:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Fuimos a Inglaterra y no le interesábamos a nadie. Teníamos a un chico que hacía de entrenador y simplemente nos dijo: &#8216;Salid ahí y no hagáis tonterías&#8217;. ¡Qué coño tonterías! En tres minutos les habíamos metido dos goles, pero el segundo nos lo anularon y a mí se me soltó la lengua y le dije [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Fuimos a Inglaterra y no le interesábamos a nadie. Teníamos a un chico que hacía de entrenador y simplemente nos dijo: &#8216;Salid ahí<span id="more-221113"></span> y no hagáis tonterías&#8217;. ¡Qué coño tonterías! En tres minutos les habíamos metido dos goles, pero el segundo nos lo anularon y a mí se me soltó la lengua y le dije de todo al árbitro». Ferenc Puskas (1995) en una entrevista con el diario <i>«El País»</i> en Budapest.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el fútbol empezó a practicarse de manera organizada, es decir, siguiendo las reglas de los ingleses, no existía la figura del entrenador. Un gran olvidado del fútbol español, don <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2014/11/23/actualidad/1416759290_903777.html">Pablo Hernández Coronado</a>, lo explicaba de una forma muy divertida. Él decía que en la época en la que todos los aficionados eran jugadores y, lo que que le resultaba aun más extraño, todos los jugadores aficionados, el jefe del equipo era el capitán; el cual era designado por sus propios compañeros a través de una votación directa. Durante aquel periodo legendario, y siempre según Hernández Coronado, la función del capitán se limitaba a elegir a los jugadores que formarían el equipo y a indicar el lugar que en el ocuparían. Un alineador, vamos.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque ya entonces existían discrepancias sobre cómo debía desarrollarse dicha función. Por ejemplo, podemos encontrar una referencia sobre la adecuada dirección técnica de un equipo en un artículo de la revista deportiva madrileña <a target="_blank" href ="http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?lang=es&#038;q=id:0002120681"><i>«Gran Vida»</i></a>, publicado en marzo de 1904 y escrito por el corresponsal francés, aunque residente en Madrid, Ernest Cottart. Monsieur Cottart hablaba de la <i>«homogeneidad»</i> como una de las cualidades más deseables para un team. Su tesis consistía en defender que la superioridad de un equipo se sustentaba en el <i>«respeto, disciplina y obediencia»</i> a su capitán, el cual deberá corresponder a dicha confianza procurando que sus subordinados conserven sus sitios respectivos en defensa y entrenando a sus delanteros para que hagan <i>«muchos passes»</i>. De cara a la elección de los jugadores, Cottart recomendaba hombres ligeros para la delantera y hombres pesados (aunque ágiles) para la defensa. Y también advertía sobre el juego personalista, que solo busca el aplauso fácil del público inexperto. </p>
<p style="text-align: justify">La dinámica autoritaria propuesta por Monsieur Cottart dista mucho de lo que Hernández Coronado cita como lo habitual durante la primera época. Según el ex seleccionador nacional, si a alguno de aquellos capitanes se le hubiese ocurrido, por ejemplo, decirle a sus compañeros que diesen vueltas al campo o que hiciesen flexiones, además de perder el puesto seguramente hubiesen visto peligrar su integridad. </p>
<blockquote><p>Siempre existió la figura del director técnico, pero era elegida democráticamente por el resto del equipo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El cambio de las estructuras de poder en los equipos se produjo de un modo progresivo, conforme aumentaba el numero de ex-jugadores y estos acaparaban los puestos directivos. Según Hernández Coronado, el paso clave fue retirar a los jugadores la capacidad de elegir su capitán, pasando esa atribución a las juntas directivas. Él interpreta que esta decisión se sustentó en dos razones: una explicita y otra implícita. A priori, al institucionalizar dicha elección se consideraba que los capitanes pasarían a tener una mayor autoridad. Pero para Hernández Coronado esta decisión escondía una dimensión política y no deportiva, puesto que lo que facilitaba era que la Junta influyese de un modo más directo en el equipo. </p>
<p style="text-align: justify">El siguiente paso en esa dirección fue la importación de la figura del director técnico a la manera inglesa. Los primeros entrenadores fueron jugadores del propio club que acababan de retirarse, luego llegaron los veteranos de otros clubes y finalmente los técnicos extranjeros. El puesto iba ganando paulatinamente en importancia, cada vez estaba más <i>«tecnificado»</i> y, en consecuencia, mejor retribuido. Hernández Coronado se muestra suspicaz tanto en relación al progresivo empoderamiento de la figura del entrenador, como respecto a los motivos ocultos que entendía que había tras este ascenso. </p>
<p style="text-align: justify">Es interesante contrastar la opinión de Hernández Coronado (1955) sobre el impacto de un técnico en un equipo con las declaraciones que hizo sobre el mismo tema Alfredo Di Stefano (1964), porque son muy parecidas. Di Stefano aseguraba que un director técnico, <i>«sabiendo»</i>, podía colaborar a lo sumo en un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/">diez por ciento</a> para conseguir el triunfo. Pero el técnico que no sabía podía perjudicar al equipo en un cuarenta por ciento. Hernández Coronado estimó, a ojo de buen cubero, que un buen trabajo técnico podía mejorar las posibilidades de un conjunto hasta un quince por ciento. Sin embargo también podría reducir el rendimiento hasta un cincuenta por ciento, si los entrenamientos eran demasiado duros, si contribuía a que hubiese disensiones dentro del grupo o si toleraba la indisciplina. </p>
<p style="text-align: justify">A pesar de que el potencial teórico de mejora era muy inferior al de deterioro, Hernández Coronado consideraba que los entrenadores eran <i>«necesarios»</i>; si bien no tanto por la vorágine tacticista, con la que se muestra muy crítico, sino por motivos sociológicos. Los entrenadores existían, principalmente, para ejercer cierta sensación de control sobre los jugadores; y porque siempre hace falta alguien cuya principal misión sea tener la culpa. Este segundo punto está vinculado a la necesidad de una catarsis periódica en los equipos. La conveniencia de sacrificar un chivo expiatorio que permita transmitir metafóricamente la sensación de <i>«borrón y cuenta nueva»</i>, así como eximir a la Junta de toda responsabilidad por una teórica mala marcha del equipo. Hernández Coronado considera este mecanismo como parte de una <i>«religión del deporte, con sus mitos, sus ritos, sus santos y sus santones»</i>, y a esta esfera pertenecerían, por ejemplo, esas expulsiones solemnes de entrenadores. Si bien él parece apuntar a que considera estas dinámicas como algo necesario. </p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, en el otro lado del océano, el periodista argentino Dante Panzeri habla también sobre esta misma dimensión <i>«espiritual»</i> del fútbol, aunque con un enfoque mucho menos compasivo. Sirva como ejemplo el artículo publicado en el número 6 de la <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/211841-satiricon-br-aquellos-humores-feroces">revista Satiricón</a> (1973), en donde considera equiparables a la charlatanería política, el curanderismo y al <i>«macaneador»</i> (estafador) religioso con los directores técnicos del fútbol. De hecho Panzeri se muestra aun más despiadado con los entrenadores que con las otras supuestas patrañas, puesto que si bien atribuye a la religión o al curanderismo algún «servicio espiritual», considera en cambio que los directores técnicos son el caso más incomprensible de cuantas <i>«supercherías»</i> (sic) hay en el mundo. Aun cuando en el artículo de Satiricón asegura que el fenómeno le resultaba incomprensible, parte de su obra fue encaminada a sistematizar una teoría coherente sobre cómo funcionaba y a quién servía este fenómeno de los técnicos futbolísticos. </p>
<blockquote><p>Es un sacerdote de la religión futbolística y el chivo expiatorio que limpia los pecados del grupo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si ponemos en paralelo el trabajo de Dante Panzeri con los escritos de Pablo Hernández Coronado, constataremos que sus enfoques particulares son bastante compatibles. Ambos dan preeminencia a su función como <a target="_blank" href ="http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/de-donde-procede-la-expresion-ser-un-chivo-expiatorio/"><i>«chivo expiatorio»</i></a>. La diferencia entre ambos es que Hernández Coronado razona que el funcionamiento es similar al ritualismo religioso, mientras que Panzeri prefiere compararlo con una comedia teatral, pero al fin y al cabo el procedimiento es parecido. Panzeri lo explicó con todo lujo de detalles en otro artículo de Satiricón (1974) dedicado a <i>«Los dirigentes del fútbol»</i>. Allí dice claramente que el director técnico fue un invento de los dirigentes y que su función principal consistía en darle a las masas de aficionados un culpable visible para que los directivos quedasen a salvo. Lo mismo que veinte años antes había razonado Hernández Coronado, si bien éste ahondó más en el fenómeno estableciendo que la catarsis de la destitución también era útil para los jugadores -y no solo para los directivos- y que el advenimiento de un nuevo técnico suponía darle al aficionado una nueva ilusión. Algo necesario porque, según él, las masas <i>«siempre se creen con derecho a los milagros»</i>. Por ejemplo, que de once malos jugadores pueda salir un buen equipo.</p>
<p style="text-align: justify">El segundo aspecto en el que tanto Hernández Coronado como Panzeri coinciden es en la relevancia del entrenador a la hora de asentar el discurso de la tecnificación. Hernández Coronado usó un paralelismo muy interesante para explicarlo. Comparó el fútbol con el ajedrez. Según parece también este juego de tablero ha vivido una época romántica de gambitos y juego abierto, en contraposición con la época <i>«moderna»</i>, en la que se pasó a un juego posicional y en donde primaba el enfoque defensivo. Es decir, proteger la posición propia antes que atacar la ajena. Similar al abandono en el fútbol de la jugada arriesgada y espectacular para evitar desajustes defensivos. El cambio vino ligado a lo que Hernández Coronado llamó la <a target="_blank" href ="http://www.dios.com.ar/notas1/off-line/libros/la_relig/la_religion_de_la_tecnologia.htm"><i>«manía del supercientifismo»</i></a>. La aparición de una apabullante bibliografía teórica sobre aperturas y finales de partida con el análisis de millares de variantes. Lo mismo que estaba sucediendo en el fútbol español desde la década de 1950. Sin embargo, el gran ajedrecista Capablanca ya advertía que la memorización de variantes siempre sería menos eficaz que el talento combinatorio de un jugador que no memoriza, pero conoce el espíritu de cada apertura. El ajedecista, por tanto, nace y no se hace, y lo mismo sucede con el futbolista.</p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Dante Panzeri en el artículo <i>«Traducciones del insecto D.T. (que no es un insecticida)»</i>habla de lo que se despilfarra en el fútbol siguiendo las indicaciones del D.T. sobre supuestas necesidades tecnológicas. Les señala, por tanto, como colaboradores necesarios en la inflación de la manía del supercientifismo. Algo que Hernández Coronado dejaba entrever, pero que no afirmaba con tanta crudeza. Si bien cabe matizar que en su libro <i>«Dinámica de lo impensado»</i>, Panzeri descarta que el entrenador tenga la paternidad de dicho discurso, siendo más bien ellos mismos un síntoma de una dinámica social. Así lo apunta en los primeros capítulos, en donde se dedica a explicar porque el fútbol es <i>«ciencia oculta de imposible enseñanza académica»</i>. Si no se puede enseñar, es lógico que el director técnico o entrenador, que pretende «automatizar la espontaneidad», le parezca parte de un show. Un tocomocho. No obstante, Panzeri matiza que este funcionamiento -él diría comedia- es una adaptación del discurso del progreso moderno, que es el paradigma dominante que ha sustituido al humanismo tradicional. Las raíces de este fenómeno las encontramos en la Revolución industrial y se caracteriza por promover la mistificación de la ciencia y de la tecnología. Lo cual a nivel futbolístico se tradujo en un alud de técnicos y especialistas, algo así como <i>«científicos del instrumento-jugador»</i> según decía Dante. </p>
<blockquote><p>El discurso de la supertecnologizacion exige la sustitución de los artesanos por técnicos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Un antiguo futbolista y periodista uruguayo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Diego Lucero</a>, dejó escrito un artículo totalmente compatible con este enfoque y titulado: <i>«Lo más importante es el progreso, por eso ahora importa más el DT que los jugadores»</i>. El texto interpretaba que el fútbol <i>«moderno»</i> se distinguía por querer priorizar la apariencia de progreso y supertecnificación, por encima de los aspectos realmente significativos del juego. La preeminencia del director técnico y de los equipos multidisciplinares (psicólogos, dietistas, etc etc) le parecían por tanto puro marketing. Había que vender la idea de que lo que se hace es <i>«más moderno»</i>. Así que de esto extrapolamos que la creación y empoderamiento del propio rol de entrenador fue una forma de proyectar la imagen de que el fútbol era cada vez más técnico, lo cual estaba de acuerdo con las ansiedades del momento.</p>
<p style="text-align: justify">Panzeri resumió todo esto diciendo que el entrenador era un personaje de <i>«modernización»</i>, en el que el dirigente había visto un <i>«oportuno parapeto de contención de histerias colectivas ansiosas de culpables»</i>. Los entrenadores, por su parte, habrían aceptado este mecanismo perverso porque eran fundamentalmente ex-futbolistas que pretendían <i>«seguir trabajando en el fútbol»</i>. A los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/08/filogenesis-blanca-vii/">oriundi rioplatenses</a>, jugadores que se repatriaron a América desde Europa, ante la amenaza de la Guerra mundial, les atribuye la importación desde el Viejo continente del discurso tecnológico. Según Panzeri porque habían visto que era un modelo de negocio rentable. </p>
<p style="text-align: justify">Lo que parece cierto es que el jugador latino, ya fuese español, uruguayo o argentino, había sido históricamente suspicaz con la figura del entrenador. Prueba de ello es que hay numerosas citas sobre el tema en autores que no son Dante Panzeri. Pablo Hernández Coronado dice en <i>«Las cosas del fútbol»</i> que los entrenadores son tan necesarios que hasta los jugadores «se han convencido ya de ello», lo que significa que durante mucho tiempo eso no había sido así. Y el entrenador uruguayo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Ondino Viera</a> no dudó en dejar por escrito que la superlativa técnica latinoamericana se desarrolló <i>«sin directores técnicos ni cuerpos de asesoramiento»</i>; lo hicieron los propios jugadores. Y él considera que era una forma de arte a la que llamó <i>«Destreza del fútbol arte de América»</i>. Es más, prácticamente lo considera un deporte distinto al practicado en Europa, al que llama <i>«Fútbol fuerza de Europa»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La transición del jugador al entrenador es por tanto un derivado del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/inicio-historia-futbol-primeras-normas-fuera-de-juego/">final del amateurismo</a> y de la llegada del profesionalismo. Si bien el amateur original se podía permitir no cobrar, porque disfrutaba de una situación económica desahogada, la llegada del profesionalismo y del fútbol abierto a todas las clases sociales, produjo la necesidad de seguir lucrándose incluso cuando la capacidad de ejercer la actividad futbolística había cesado. </p>
<blockquote><p>La proliferación de ex-jugadores aumentó la necesidad de crear puestos no esenciales.
</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista italiano Gianni Brera escribió en un artículo titulado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/helenio-herrera-catenaccio-brera-armando-picchi/"><i>«Il più bel gioco del mondo»</i></a> el itinerario socio-económico del entrenador en Italia. La invasión de técnicos danubianos entre 1922 y 1930 se había debido a la disolución del Imperio austrohúngaro, lo que llevó a que ex-jugadores o simples conocedores del fútbol de aquella región partiesen a buscar un trabajo en Italia. Y esto se debió a que existía un nicho en el mercado porque los pequeño-burgueses italianos aún no consideraban en esa época que la carrera de técnico fuese lo suficientemente rentable. Durante los años &#8217;40 fue cuando los ex-jugadores italianos empezaron a constatar que resultaba mejor negocio trabajar en la enseñanza del fútbol que hacerlo en calidad de, por ejemplo, contable. Este retraso propició, según Brera, la falta de una escuela nacional hasta 1960 con la apertura del centro de Coverciano. </p>
<p style="text-align: justify">Aunque el puesto de entrenador es una opción de futuro y lo ocupan hombres que han sido parte <i>«de los suyos»</i>; los jugadores suelen mostrarse suspicaces con los que cumplen este oficio. Una anécdota quizás dibujará mejor estas tensiones que cualquier descripción fenoménica. Durante su última campaña como jugador, Bernabé <i>«La Fiera»</i> Ferreyra acompañaba al equipo durante los amistosos, como reclamo para los aficionados del interior que estaban familiarizados con su nombre. Bernabé apenas salía 10 minutos y luego se sentaba en el banco, pero aun era jugador. En cambio un ex-compañero suyo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/partido-imaginario-barcelona-juventus-regalo-moratti/">Renato Cesarini</a>, hacía ya de entrenador. Un día que habían ido a jugar a Córdoba, Bernabé se sentó en el banco a su lado y empezó a decirle a Cesarini: <i>«¡No hay sangre! No son hombres&#8230;»</i> Y Cesarini asentía. Y cuando Bernabé vio que le seguía la corriente, le anduvo calentando un rato y luego le dijo: <i>«¿Y por qué no entrás vos?&#8230; Yo creo que tenés que entrar&#8230; Entrá&#8230; Vestite&#8230;»</i>. ¿Resultado? Cesarini saltó al campo a jugar y Bernabé empezó a gritarle a los cordobeses: <i>«¡A ese!&#8230; ¡A ese!&#8230; ¡Leña a ese que es el entrenador!»</i>. Y a Cesarini le molieron a palos. Al final, cuando salió de la cancha Bernabé le soltó: <i>«¡Vos si que tenés sangre!»</i>. Cesarini había olvidado que quizás podrían tolerarle, pero ya no estaba entre compañeros.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/07/ventaja-entrenadores-haber-sido-futbolistas-aprendizaje-autoridad"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/futbol-sustituyo-toros-ocio-entretenimiento-espana/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>¿Y si los periodistas entrenasen?</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Mar 2016 01:55:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«No sé lo que dice la calle, pero me da igual. Yo, con el carnicero, hablo de carne; con el taxista, de taxis. De fútbol, hablo yo. Yo sé más de fútbol que todos los carniceros juntos, que todos los taxistas juntos, que todos los porteros juntos y posiblemente que todos los periodistas juntos». Jorge [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«No sé lo que dice la calle, pero me da igual. Yo, con el carnicero, hablo de carne; con el taxista, de taxis. De fútbol, hablo yo. Yo sé más de fútbol que<span id="more-202789"></span> todos los carniceros juntos, que todos los taxistas juntos, que todos los porteros juntos y posiblemente que todos los periodistas juntos». Jorge Valdano (1995).</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Durante una de las riñas que el periodista argentino Dante Panzeri mantuvo con el seleccionador Juan Carlos Lorenzo se produjo un desafío bastante curioso. Harto de sus críticas, el técnico invitó al periodista a hacerse cargo de la dirección técnica de la selección nacional argentina, <a target="_blank" href ="http://www.megustaleer.com/fragmentos/11975/Text/025_capitulo.xhtml">según Lorenzo</a> «para ver el papelón que hace (&#8230;). Si fracasa, lo tiramos al río». La anécdota data del junio de 1973, fecha en la que fue recogida en un artículo de Panzeri titulado <i>«Foliculario acepta desafío de juglaresco»</i>. Un <a target="_blank" href ="http://dle.rae.es/?id=IAEzJHp">foliculario</a> es un folletista o periodista, y juglaresco remite a juglar, que es la persona que en la Edad Media recitaba, cantaba o hacía juegos y malabares para entretener. Así que Panzeri estaba reduciendo a toda la profesión de Lorenzo, y no solo a él en particular, a una costumbre más folclórica que práctica. </p>
<p style="text-align: justify">Todo aquel que esté familiarizado con la obra de Dante Panzeri sabe que despreciaba a los entrenadores y que no creía en tácticas colectivas que no proviniesen de los mismos futbolistas. Panzeri lo justificaba diciendo que para dirigir en un juego de <i>«oposición e imprevistos»</i> había que intervenir directamente, es decir, ser jugador de campo. Así que, aparentemente, era absurdo proponerle ser director técnico. Más aun cuando él llamaba a este colectivo los <i>«ladrones de azul»</i> y consideraba que eran un invento de los presidentes: <i>«Antes de existir los DT, la paliza iba a los dirigentes»</i>, decía. </p>
<p style="text-align: justify">Pero contra todo pronóstico, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> aceptó el reto y se puso a disposición de la AFA como una forma de demostrar, paradójicamente, sus teorías, es decir: que <i>«ningún director técnico es director ni técnico»</i>. Su propuesta consistía en actuar como <i>«seleccionador»</i>, lo que se resumía en escoger según su criterio, y nombrar un director técnico entre los mismos jugadores. Según Panzeri fuera de la cancha la máxima sabiduría a la que uno puede aspirar es saber elegir. Y eso le parecía un tema de opiniones en el que la suya era tan valedera como la de Lorenzo.</p>
<blockquote><p>Antes de la anécdota de Panzeri y Lorenzo, en Argentina hubo un precedente muy cercano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que posiblemente animó a Juan Carlos Lorenzo a lanzar aquel desafío fue que existía un precedente de periodista de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">corte panzerista</a> que se había estrellado tras tomar a su cargo la dirección técnica de un equipo argentino: el célebre caso del Huracán de Pepe Peña. Corría el año 1961 y José Gabriel González Peña, alias Pepe Peña, era uno de los más conocidos redactores de la revista <i>«El Gráfico»</i>, por aquel entonces bajo la dirección de Dante Panzeri. La revista había inaugurado un nuevo modelo de escuela crítica que primaba el análisis del juego por encima de la información: <i>«La revista no informa. Comenta y critica»</i>, escribió Panzeri en respuesta al correo de un lector. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Peña prefería contar y analizar el juego que sólo dar más noticias</span>Aquel modelo de periodismo trajo consigo un vocabulario creado para la ocasión, giros y expresiones novedosas, y en ese terreno destacó Pepe Peña por su sarcasmo y gracejo. A él se le debe una de las imágenes que más han perdurado en el inconsciente colectivo del aficionado argentino: jugar con <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-42591-2004-10-21.html"><i>«un balde en la cabeza»</i></a>; que fue la forma más gráfica que se le ocurrió a Pepe Peña para criticar a «Motoneta» Raúl Nardiello, un wing derecho muy rápido que cuando arrancaba en carrera ya no miraba a nadie. Independientemente de lo simpática que resulte como ocurrencia, la metáfora pretendía señalar una deficiencia de tipo táctico, una falta de <i>«asimilación de conceptos»</i> y de <i>«ejecutar maniobras predeterminadas»</i>, que diría <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-42591-2004-10-21.html">Juan Sasturain</a>. La anécdota del balde no es por tanto un episodio aislado. De hecho es parte de un proceso de difusión de la jerga futbolística entre el público argentino, que se le debe en gran medida a la tertulia radiofónica que Dante Panzeri y el propio Pepe Peña compartieron con el ex-futbolista Adolfo Pedernera. Se llamaba <i>«Fútbol al centímetro»</i> (1956), aunque muchos radio-aficionados la conocían como <i>“Las tres P”</i>, por la coincidencia entre la letras iniciales de los apellidos de sus tres tertulianos. Si bien a Pepe Peña, por su estilo vitriólico, también le llamaban <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/10/05/C-5774-anatomia-de--un-delirio-futbolero.php"><i>«Pepe Leña»</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Podemos encontrar una breve descripción del talante de Peña como periodista -y de su breve desempeño al frente de Huracán-, en uno de los clásicos manuales ofrecidos por el diario argentino Olé: el <i>«Diccionario Olé de Primera»</i>. Se constata ahí que el estilo de sus intervenciones era <i>«sarcástico»</i>, así como <i>«suficiente y a menudo exagerado para valorizar o desmerecer rendimientos»</i>. Lo que podemos interpretar como prepotente y por ende, molesto. También se indica que Pepe Peña practicaba un tipo de análisis periodístico: <i>«sin hibrideces, orientado a descubrir cuestiones técnicas y tácticas»</i>. Aunque inmediatamente se vuelve a insistir en que lo hace mediante un estilo satírico, a través de: <i>«cierta ridiculización del personaje cuando su crítica era adversa»</i>. Por tanto, se puede leer entre líneas que muchos profesionales tenían cuentas pendientes con Pepe Peña cuando este accedió al cargo de director técnico de Huracán. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Boca ya le había querido contratar como asesor</span>Su prestigio como conocedor del juego y adalid del buen gusto era tan grande que Alberto José Armando, presidente de Boca Juniors, ya le había ofrecido a finales de los &#8217;50 un puesto como asesor del equipo xeneize, aunque en aquella ocasión no hubo acuerdo. Lo que se materializó fue la oferta que le hizo Luis Seijo, presidente de Huracán, quien llevaba tiempo con la idea de armar un gran equipo. Podemos encontrar referencia a aquella etapa en la autobiografía de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/la-sociologia-mediocentro-5-argentino-centrojas-historia/">Nestor <i>«Pipo»</i> Rossi</a>. El gran centrojás argentino había llegado a Huracán en 1959 en calidad de jugador y entrenador del equipo. Pipo Rossi destacó dos cosas sobre aquel proyecto: la llegada junto a él de otras figuras y la vocación por jugar un buen fútbol. La temporada 1961 iba a ser su despedida como profesional, pero aunque Rossi cita en el libro todos los fichajes que se produjeron durante sus tres campañas en el equipo, e incluso un hecho tan peculiar como la coincidencia de su retirada con las tres vueltas a la Tierra del cosmonauta ruso Gagarín, no hay en sus páginas ni una sola mención a Pepe Peña como técnico a pesar de que sí cita un partido contra San Lorenzo en el que el periodista, efectivamente, ejerció como entrenador.</p>
<blockquote><p>Nestor Rossi no casaba ni casó muy bien con lo que iba a simbolizar Pepe Peña.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ausencia de menciones a Pepe Peña no parece casual. Rossi se había acostumbrado a hacer y deshacer en el equipo, como muestra lo que contaba su compañero <a target="_blank" href ="http://www.agepeba.org/Lectura.asp?id=16970">Emilio <i>«Negro»</i> Melón</a>: <i>«Rossi no podía con su molestia en la cintura, fuertes dolores de lumbago y otras lesiones; pero no quería largar (&#8230;) Jugamos juntos en River y en el 59 en Huracán. Nos gritaba a todos cuando no pasábamos la pelota o la perdíamos»</i>. Pipo Rossi se llevó consigo al jugador porque, decía, <i>«necesito a alguien que me corra a los rivales»</i>, y ubicó a aquel extremo izquierdo de volante en lo que luego se ha conocido como <a target="_blank" href ="http://www.agepeba.org/Lectura.asp?id=17838"><i>«doble cinco»</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Quiso introducir nuevas técnicas en bastantes aspectos del equipo</span>La llegada de Pepe Peña a Huracán suponía por tanto colisionar con Rossi, que ya estaba encauzando su carrera a la dirección de equipos, pero es que además Pepe Leña entró como un elefante en una cacharrería y concedió una entrevista al también periodista Bernardo Neustadt en la que no dejó títere con cabeza. Para empezar volvió a atizar a José Sanfilippo, un famoso delantero del San Lorenzo <a target="_blank" href ="http://www.pasionfulbo.net/fulano-juega-con-un-balde-en-la-cabeza/">del que había dicho en su momento</a> que <i>“jugaba dentro de una cabina de guardabarrera y con una caña de pescar”</i>, es decir, que vivía de explotar el juego de los demás. Cuando le preguntaron por Pipo Rossi y la nueva estrella del Huracán, Norberto <i>«Beto»</i> Menéndez, les saludó diciendo: <i>“Los voy a corregir. Tengo más admiración por mí que por ellos“</i>. Al diario <i>«La Nación»</i> le explicó que estaba <i>«dispuesto a establecer la mística del quehacer futbolístico»</i>. Una combinación entre recuperar el clásico «pechazo» (golpe de pecho contra pecho) a modo de saludo, como una forma de recuperar la virilidad deportiva, al tiempo que anunciaba clases teóricas para mantener a los futbolistas informados de <i>«las novedades (que) se originen en el campo de la estrategia»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Algunas de sus demandas resultaban pasmosamente visionarias. Por ejemplo, solicitó un dietista y dijo que los servicios médicos, más que la clásica ficha topométrica de los jugadores (el registro de sus medidas), debían procurar valorar mediante tests los reflejos de sus futbolistas. Cuando por fin dio inicio la pretemporada sus rutinas de entrenamiento resultaron tan innovadoras como su manejo del lenguaje. Una de estas prácticas, según recoge el <i>«Diccionario Olé de Primera»</i>, consistía en <i>«colgar una rueda de automóvil en la alambrada y hacer práctica de remates para embocarle con la pelota»</i>, actividad que es considerada en el manual como <i>«extravagante»</i>. La revistas <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/10/05/C-5774-anatomia-de--un-delirio-futbolero.php"><i>«El Gráfico»</i></a> y <a target="_blank" href ="http://revistauncanio.com.ar/mister-dt/la-aventura-de-un-sabelotodo/"><i>«Un Caño»</i></a> han recogido en sendos artículos algunas de estas prácticas de entreno -a las que consideran <i>«estrambóticas»</i>&#8211; y que incluyen el uso de sillas a modo de conos para ejercicio de dribbling; o el uso de sogas para hacer entender al portero cómo reducirle el espacio al delantero contrario a través de explicaciones geométricas. </p>
<p style="text-align: justify">Su debut como entrenador se produjo el 16 de abril de 1961 contra el San Lorenzo de Almagro, entrenado por Juan Carlos Lorenzo y con <a target="_blank" href ="http://old.ole.com.ar/diario/2001/10/27/r-02201e.htm">José Sanfilippo</a> como estrella. Los cuervos de Almagro le endosaron un 5-2 con doblete del jugador de la <i>«caña de pescar»</i>. La siguiente jornada Huracán empató por 2 a 2 contra Vélez Sarsfield, dirigido por el ex-seleccionador nacional Victorio Spinetto. Y en su último partido recibió un 4-2 del Atlanta, equipo que dirigía un futuro seleccionador que recién empezaba: <a target="_blank" href ="http://revistauncanio.com.ar/sic-sic/memorias-del-maestro/">Osvaldo Zubeldía</a>. Tras esta derrota Pepe Peña dimitió y nunca más volvió a dirigir un equipo de fútbol.</p>
<blockquote><p>Los tres partidos oficiales de Pepe Peña eran el mejor referente posible para Lorenzo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su caso se convirtió en el paradigma del charlatán que queda expuesto al tener que asumir el trabajo sobre el que pontifica, motivo por el que seguramente Juan Carlos Lorenzo ofreció en 1972, tal y como se ha explicado al principio de este artículo, un reto análogo a Dante Panzeri, máxime aun cuando el mismo Lorenzo había sido uno de los implicados en aquella historia. No obstante, existen numerosos matices que conviene sopesar a la hora de emitir un juicio en lo relativo al caso de Pepe Peña. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pedernera siempre le tuvo en mucha estima</span>Pipo Rossi confía en sus memorias que San Lorenzo ya les había goleado la temporada anterior en la segunda vuelta, así que aquel era un resultado perfectamente lógico en un enfrentamiento entre los dos equipos. Del mismo modo, Rossi en ningún momento aprovecha la inexperiencia del técnico para justificar la derrota y, a pesar de su dimisión, el presidente Luis Seijo le ofreció a Peña el puesto de entrenador de las divisiones inferiores, lo que significa que seguía teniendo confianza en él. El artículo de Andrés Burgo en <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/10/05/C-5774-anatomia-de--un-delirio-futbolero.php"><i>«El Gráfico»</i></a> es de largo el mejor documentado sobre el tema: menciona, por ejemplo, que tras su dimisión el periodista participó en los inicios del programa televisivo <i>«Polémica en el fútbol»</i>, o que volvió a la radio como comentarista para Radio Rivadavia, en el programa de deportes de José María Muñoz; omite, en cambio, que Peña trabajó para Boca Juniors como asesor cuando entrenaba Adolfo Pedernera. Él fue, por ejemplo, quien elaboró el informe sobre Peñarol para la semifinal de la <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/sacups/copa63.html">Copa Libertadores de 1963</a>, e incluso estuvo sentado en el banquillo como parte del staff técnico. De hecho acabó abrazando tras un gol a su antiguo enemigo, el Nene Sanfilippo, que ese año había sido traspasado a Boca.</p>
<p style="text-align: justify">Difícilmente tres únicos partidos pueden dar la medida de la valía o el conocimiento de un técnico, sea cual sea el resultado, pero lo que seguro que no pueden valorar es su calidad como periodista deportivo, que es algo totalmente distinto y que por ello requiere de una forma de evaluación diferente. Por otro lado, si aquel hombre era meramente un embaucador, sorprende que Adolfo Pedernera, que lo había sido todo como futbolista, le confiase un trabajo de aquella envergadura. El propio Pepe Peña dejó alguna pista sobre cómo interpretar la naturaleza de su fracaso aludiendo al espíritu con el que sus jugadores aplicaron sus ideas: durante una práctica habían planificado una estratagema que requería que el wing derecho se dejase caer. La jugada ocurrió más o menos como lo habían planeado, pero el jugador no se tiró. Según Pepe Peña, cuando le pidió explicaciones al extremo este le contestó: <i>“Atrás había unos abrojos bárbaros, mirá si me voy a tirar”</i>. Si leemos entre líneas quizás podamos intuir una falta de compromiso con su liderazgo, pero es que el propio Pepe Peña no había contribuido precisamente a generar una alianza adecuada con la plantilla, si tenemos en cuenta que su estrategia fue la de ir lanzando bravatas por los diarios. </p>
<p style="text-align: justify">Y difícilmente se puede extrapolar desde su caso lo que hubiese sucedido si Dante Panzeri hubiese dado el salto a los banquillos, tal y como le propuso Juan Carlos Lorenzo. Como periodistas, Pepe Peña y Dante Panzeri quizás habían sido parecidos, pero como técnicos seguro que hubiesen sido distintos. Panzeri, por ejemplo, nunca se hubiese permitido diseñar jugadas a los futbolistas. Su fútbol era <a target="_blank" href ="http://librofutbol.com/producto/futbol-dinamica-de-lo-impensado.html/22546">dinámica de lo impensado</a>, así que nunca les habría escrito un guión.</p>
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		<title>El día que se oxidó La Plata</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Jun 2015 01:55:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Cada época ha conocido lamentaciones por la corrupción del gusto, la entronización de la mediocridad y la postergación del auténtico mérito». Fernando Savater en &#8216;Lo que Salgari comparte con Shakespeare&#8217;. n dato no excesivamente divulgado, aunque para nada un secreto, es que René Goscinny -guionista y creador de «Astérix el Galo»&#8211; había habitado durante su [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Cada época ha conocido lamentaciones por la corrupción del gusto, la entronización de la mediocridad y la<span id="more-170590"></span> postergación del auténtico mérito». Fernando Savater en &#8216;Lo que Salgari comparte con Shakespeare&#8217;.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>n dato no excesivamente divulgado, aunque para nada un secreto, es que René Goscinny -guionista y creador de <i>«Astérix el Galo»</i>&#8211; había habitado durante su juventud en Buenos Aires durante el periodo comprendido entre 1928 y 1945. Ese mismo año en el que él llega a la Argentina, se empezaron a publicar en el país <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/sociedad/Patoruzu-cacique-amado-Argentina-cumple_0_1014498663.html">las aventuras de Patoruzú</a>, un sensacional trabajo de Dante Quinterno que por fuerza había debido de leer el joven autor francés. La prensa argentina ha aludido en numerosas ocasiones a las semejanzas entre el archifamoso galo y el indio tehuelche Patoruzú, puesto que ambos tenían un compañero obeso e ingenuo y una fuerza sobrehumana vinculada al consumo de un caldo. El diario <i>«La Nación»</i> hablaba en su momento directamente <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/463656-cuando-asterix-plagio-a-patoruzu">de plagio</a> y, si bien las influencias son palpables, articulistas menos sensacionalistas, como el bloguero Miguel Dao, han ofrecido una versión más plausible. El verdadero homenaje a Patoruzú lo realiza Goscinny en la historieta <i>«Oum-pah-pah»</i>, obra menor en su producción que contaba las andanzas de un piel roja. Asterix en cambio es tan hijo de la influencia del último cacique de los Tehuelches Gigantes como de <a target="_blank" href ="http://historietas---cine---teatro-por-dao.blogspot.com.es/2010/08/un-predecesor-de-asterix.html"><i>«Alix l’intrépide»</i></a>, una semiolvidada historieta de Jacques Martin sobre la resistencia al imperio romano de un joven esclavo galo. </p>
<p style="text-align: justify">A lo largo de una fantástica entrada titulada <a target="_blank" href ="http://historietas---cine---teatro-por-dao.blogspot.com.es/2006/07/quinterno-y-goscinny-patoruz-y-um-pa-p.html"><i>«Quinterno y Goscinny / Patoruzú y Um-Pa-Pça»</i></a>, Dao carga contra la eterna cantinela de la influencia del indio sobre el galo, no ya por lo que en ello puede haber de ofensivo para la memoria de Goscinny, sino porque lo es para la de Quinterno, quien parece que solo puede ser reivindicado a través del éxito de Asterix y no por la propia valía de su obra. Para Miguel Dao hay algo profundamente argentino en este modo de mirar: <i>«Según mi entender, responde a otra tara argentina: creernos el centro del universo, pero validarnos sólo a través de la mirada del extranjero»</i>. Durante la exposición <a target="_blank" href ="http://publimetro.pe/vida-estilo/noticia-asterix-llega-argentina-cuna-inspiracion-su-autor-rene-goscinny-32720?ref=ecr"><i>“Asterix en Buenos Aires!”</i></a> (2015) Hugo Maradei, director del Museo del Humor de Buenos Aires, pareció ratificar al menos en parte el aserto cuando aseguró que <i>«a nosotros, los argentinos, nos gusta decir que Patoruzú tuvo una influencia en Asterix»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El fenómeno de la búsqueda argentina de una validación de lo propio a través de un referente europeo también había sido ampliamente recogido por varios de los más eminentes pensadores del fútbol del Río de la Plata. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/dante-panzeri/">Dante Panzeri</a>, por ejemplo, solía ser especialmente ácido con este argumento, puesto que lo consideraba el pecado original que trajo todos los males. A él le causaba aprensión lo que denominaba el <i>«fútbol mecanizado»</i>, que para la corriente panzerista es la expresión que deja en el campo el <i>«fútbol industrial»</i> o industrializado. Según su teoría, enunciada por ejemplo en <i>«Dinámica de lo impensado»</i>, los que introdujeron las <i>«normas de aparente ordenamiento técnico»</i> europeo fueron aquellos futbolistas rioplatenses que habían participado en el campeonato italiano -durante la primera mitad del siglo XX-, y que ante la amenaza de la guerra mundial habían regresado a su tierra natal. El mítico periodista sostenía que estos jugadores, junto a varios técnicos europeos importados para la ocasión [1], procuraron introducir el modelo europeo como una forma de <i>«seguir trabajando en el fútbol»</i>. Según Dante Panzeri la época feliz del fútbol argentino no había necesitado técnicos <i>«en la medida de lo que hoy se supone necesario»</i>, pero la dinámica de la <i>«escuela europea»</i> fue asimilada y, desde entonces, el viejo continente empezó a ser el referente ideológico del fútbol sudamericano en cuanto a <i>«estrategias de juego, tácticas y sistemas de preparación de jugadores»</i>. </p>
<blockquote><p>«Entre las dos (selecciones) nacionales rioplatenses, las hormigas son los uruguayos, y las cigarras los argentinos». Gianni Brera en &#8216;Storia critica del calcio italiano&#8217; (1975).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Brera siempre comentó que los argentinos se consideraban mejores</span>El afamado periodista italiano <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">Gianni Brera</a>, que fue considerado en su tiempo como uno de los mejores exponentes de la interpretación crítica de un partido de fútbol, no tenía una buena opinión del balompié argentino. Hay que matizar que sí que la tenía de sus futbolistas, puesto que a algunos les llegó a dedicar preciosas piezas individuales, pero acostumbraba a deplorar su organización como conjunto. En su solvente <i>«Storia critica del calcio italiano»</i> se recoge la base fundamental de aquella desafección, la consideración de que, pese a jugar un fútbol fantasioso y elegante, la superioridad técnica argentina se veía perennemente lastrada por la <i>«presunción táctica»</i>. Sus lecturas de las tres mayores derrotas albicelestes, aquellas dos finales de 1928 y 1930 -perdidas consecutivamente contra Uruguay-, y la catártica primera fase durante el Mundial de 1958 (aka <i>«El desastre de Suecia»</i>), fueron resumidas en el corpus breriano en un solo concepto: los argentinos eran presuntuosos y se consideraban a sí mismos superiores a todos, por lo tanto nunca se dignaron a estudiar <i>«un módulo táctico adaptado a sus medios reales»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">A Gianni Brera lo que realmente le emocionaba era la gran Uruguay, la epopeya de un pequeño país, por añadidura pobre y latino, esto es <i>«una Italia en miniatura»</i> -según la descripción del especialista breriano <a target="_blank" href ="http://ilmanifesto.info/un-contropiede-sulla-realta/">Massimo Raffaeli</a>-, que vence a todos sus rivales gracias a un módulo de juego que resaltaba sus cualidades (astucia, prudencia) y minimizaba sus fragilidades (atleticismo). Un cuento muy en la línea de <i>«Astérix el Galo»</i> y que él, creyéndolo el modelo más compatible con el carácter nacional, se ocupó de teorizar y divulgar bajo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/vision-alternativa-accidente-superga-gran-torino-maracanazo-catenaccio-futuro/"><i>«difensivismo»</i></a>, dando lugar a un tipo de obra casi más filosófica que periodística. </p>
<p style="text-align: justify">La modernidad futbolística o la falta de ella la determinaba para Gianni Brera la aplicación o no de determinados sistemas de juego (módulo táctico) según las características técnica y étnicas de sus futbolistas. Algo así como <i>«el fútbol de los pueblos»</i>. Por ejemplo, cuando conoció a Helenio Herrera le sugirió el uso del <i>catenaccio</i>, entonces ya practicado por las principales <i>«squadre»</i> italianas, y le expuso su teoría sobre la <i>«deficiente calidad racial»</i> de la estirpe itálica, algo que Helenio Herrera descartó diciendo que todo era <i>«cuestión de entrenamiento»</i>. Aquella aseveración del técnico fue el inicio de la guerra, y la primera vez que Gianni Brera se encontró con el presidente interista Moratti le espetó que el técnico estaba <i>«diez años rezagado respecto a los italianos»</i> sin tener en cuenta que la <i>«vetusta»</i> propuesta futbolística del entrenador era la misma que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/partido-imaginario-barcelona-juventus-regalo-moratti/">había goleado</a> un año antes a las dos principales escuadras milanesas. </p>
<p style="text-align: justify">Su discurso podía llegar a estar bastante polarizado en todo lo referido al núcleo duro de su tesis <i>«étnicocultural»</i>, pese a haber sido generalmente un profesional riguroso, objetivo y algunas veces hasta autocrítico. A esto se le añade que Italia solía ser terreno abonado para debates dicotómicos, por ejemplo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/historia-del-catenaccio-sistemista-contra-metodista-genoa-pionero/">metodistas contra sistemistas</a>, defensivistas versus ofensivistas o riveristas contra mazzolistas, una especie de marketing del conflicto, que obligaba a verdaderas filigranas para defender la posición. Así que no puede extrañar que cuando Gianni Brera comparó el fútbol de Argentina con el de Uruguay, los considerase a ambos filosóficamente antagónicos, recurriendo para ilustrarlo a <a target="_blank" href ="http://www.psicologos.org.uy/rss/rss_2012-06-22-Brecha-La%20vida%20escondida%20en%20lo%20inerte%202.pdf">la fábula de la cigarra y la hormiga</a>. Los uruguayos fueron presentados como las hacendosas y recolectoras hormigas, es decir, los estudiosos de un modulo; mientras que a los argentinos les tocó la parte de las despreocupadas y despilfarradoras cigarras. O sea, los que no habían estudiado un módulo adecuado. </p>
<blockquote><p>La autopsia histórica es otra cosa. No puedo hacer una autopsia convencional porque no tengo el cuerpo, pero tengo fotografías que le sacaron al cadáver. Testimonios de unos y otros que dicen cómo lo mataron». Dr. Hugo Rodríguez en &#8216;La Brecha&#8217; (2012).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El fútbol sudamericano tenía su cultura propia</span>Lo que Gianni Brera sí le reconocía al fútbol sudamericano -y por extensión al argentino-, es que desde muy temprano había tenido su propia identidad. A su escuela la consideraba una de las tres grandes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/estados-unidos-en-mundial-1930-semifinales-influencia-britancia/">culturas futbolísticas</a>, desarrollada de modo peculiar, pese a una base humana morfológicamente muy similar a la italiana, debido a las particulares condiciones climáticas de los tres países más representativos del modelo: Brasil, Uruguay y Argentina. La característica más definitoria de este juego era el malabarismo, lo que Brera llamaba <i>«bailar fútbol»</i>, y que atribuía a que en aquellos países llovía poco y por lo tanto sus campos de juego rara vez se enfangaban, mientras que en Italia las heladas quemaban la hierba del césped y las lluvias enfangaban el terreno, propiciando un juego menos técnico. Añadía a su descripción un aspecto más, el sociológico. El espectador sudamericano exigía a sus futbolistas jugar con <i>«virtuosismo»</i>. Algo que el periodista transalpino describió usando términos prestados del arte de la tauromaquia como el <i>«ruedo»</i>, el <i>«pase»</i> o la <i>«corrida»</i>. Un tipo de definición que parece sugerir que Gianni Brera consideraba a la interpretación sudamericana del fútbol como una adaptación del espíritu del toreo. </p>
<p style="text-align: justify">El episodio que marca el final de este estilo clásico de juego argentino es, según la opinión general, la abultada derrota (6-1) del conjunto nacional argentino contra el combinado checoslovaco durante el Mundial de 1958. Un gran especialista como Brian Glanville lo llamó <i>«funesto punto de inflexión»</i> y <i>«herida profunda»</i>, además de señalar que supuso que el fútbol argentino renunciase a <i>«sus viejas tradiciones de espectáculo y arte»</i> para pasar a hacerse <i>«mucho más destructivo»</i>. La importancia del suceso como eje de la transformación es indiscutible. Lo que si ofrece mayor discrepancia son las diversas interpretaciones que a lo largo de los años ha concitado el tema. Tanto las que aluden a las causas de aquella derrota como las que se ocupan de los factores sociopolíticos que pueden haber influido en la elaboración y difusión de una cierta mitología de la derrota. </p>
<p style="text-align: justify">La revista <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/ref.htm"><i>«Educación Física y Deportes»</i></a>, en su edición de febrero de 2004, afrontó el tema desde la perspectiva de las ciencias sociales. El artículo corría a cargo de Roberto Di Giano, quien ha escrito varios libros sobre la crisis de identidad de la sociedad argentina, por medio del estudio del modelo de relación entre los medios de comunicación, el deporte y el poder político. Desde el principio de la nota el autor deja clara su hipótesis de trabajo. El análisis del <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd69/suecia.htm">abandono del estilo</a> de juego característico del Río de la Plata no puede separarse del clima cultural de la época en que ocurrió. Tres años antes del episodio sueco el general Perón había sido depuesto por medio de un levantamiento militar. Según Roberto Di Giano los <i>«sectores liberales»</i>, en connivencia con los medios de comunicación, aprovecharon ese momento para organizar <i>«una campaña de desvalorización cultural de lo propio»</i>, a la que contraponían un movimiento <i>«modernizador» y «extranjerizante»</i>. Básicamente, antiperonista. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La derrota en Suecia se agigantó por política</span>Así que según este enfoque, la tradición futbolística habría sido víctima de una campaña de desacreditación a gran escala que habría incluido a todo tipo de expresiones culturales autóctonas, artistas populares y a aquellas manufacturas nacionales que estaban ligadas a políticas gubernamentales peronistas. Una prueba palpable para Di Giano de que todo el proceso había estado organizado, lo encuentra en la distinta gestión que hizo la prensa del fracaso en el siguiente Mundial. Aunque a Chile &#8217;62 se acudió con un director técnico europeizado (Lorenzo), más una organización científica que incluía un ejercito de médicos, se volvió a caer en la primera fase del torneo. Un dato que hace pensar a Roberto Di Giano que el resultado del Mundial de 1958 había sido sobredimensionado por intereses sociopolíticos. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien estas conclusiones quizás están minusvalorando el efecto que pudo tener una debacle tan llamativa como un 6 a 1, lo que es indiscutible es que el mito del desastre de Suecia fue organizado alrededor de una serie de suposiciones que pretendían ubicar las causas de aquellas derrotas ante Alemania Federal y Checoslovaquia. Un resumen de los argumentos más habituales sobre el tema lo podemos encontrar en el libro el <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.es/2013/12/plantel-argentino-1958.html"><i>«ABC de los Mundiales»</i></a> (2002) del diario <i>«Olé»</i>, donde se escribía a cuenta de la dirección técnica de Stábile durante el Mundial que este torneo había sido: <i>«El final de las posiciones fijas, de la subestimación del rival y de creer que, si se tenía la pelota, no hacía falta correr»</i>. Esta acotación parece responsabilizar a la preparación del equipo nacional en tres tipos de ámbito: el táctico, el estratégico y el atlético. Aunque algunos críticos de la época, <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1958-el-desastre-de-suecia-detalle.php">como Borocotó</a>, así como futbolistas del equipo, lo hicieron extensivo al grueso del fútbol argentino. </p>
<blockquote><p>«El partido terminó en el primer tiempo. Y no por el score 3 a 0 sino por la diferencia de planteamiento, individual y colectivo». Borocotó. No es cuestión de hombres. Revista &#8216;El Gráfico&#8217; (1958)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La cuestión sobre si estas derrotas se debieron a un problema de competencia táctica, estructural en el fútbol argentino, que es lo que parece que plantea la teoría dominante descrita por <i>«Olé»</i> y otros, es algo que presenta pocos visos de credibilidad. Apenas un año antes de que se disputase el campeonato mundial de 1958, la selección nacional Argentina había vencido brillantemente el Sudamericano de Lima contra la que iba a ser la campeona del mundo. Basta con cotejar los conceptos manejados en el comentario de <i>«Olé»</i>, que habían reseñado la actuación del combinado argentino en el exitoso Sudamericano de 1957, para darnos cuenta de que aquella referencia a un fútbol de «posiciones fijas» no cuadra. </p>
<p style="text-align: justify">Así tenemos que Humberto Bisi (<i>«Anuario futbolístico»</i> 1957), había descrito la actuación de <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1957-los-carasucias-de-lima-ganan-el-sudamericano.php">los llamados <i>«Carasucia»</i></a>, como la mejor que jamás había realizado un seleccionado argentino en la historia del país. <i>«Equipo perfecto, sincronización admirable»</i>, se podía leer. Además aquel Anuario era un documento que lejos de prestarse a la inmediatez, pretendía recopilar el fútbol realizado desde 1867 hasta 1957. Lo que Humberto Bisi si que reconocía era que habían existido en el país numerosas individualidades superiores a las de aquel conjunto. De hecho, ninguno de sus integrantes le parecía digno aspirante a ocupar el primer puesto en un ranking histórico por posiciones. No obstante, también consideraba que jamás en la historia de los torneos se había ganado <i>«con tanta holgura»</i>. A la hora de describir el juego planteado el autor habla de <i>«entendimiento, movilidad instintiva, temperamento e impecables virtudes técnicas»</i>, así como de <i>«flexibilidad»</i>, lo que casa mal con el argumento de Olé sobre <i>«posiciones fijas»</i>. Es decir, paradójicamente lo que estaba destacando en la albiceleste era su juego como equipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En su momento, lo que destacó en la Argentina del 1957 es la ausencia de posiciones fijas</span>Otro escritor argentino, Alejandro Marti (<i>«Las grandes hazañas del deporte»</i>, 1971), consideró que aquella performance de 1957 fue <i>«la última representación de un estilo de juego brillante, intuitivo, hábil, goleador, que fue característico de los argentinos antes que el mito de la planificación, el estudio, los esquemas y el trabajo lo invadieran todo»</i>. Sin embargo, a pesar de que aquel equipo acabó venciendo el campeonato <i>«sin dudas, sin reparos»</i>, según definió Humberto Bissi, y con <i>«todo el continente y los propios vencidos reconociendo la indiscutibilidad de la derrota»</i>, aquel seleccionado había despertado muchas suspicacias en Argentina. Incluso después de <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tablesa/argclubargnatteam.html">haberle endosado un 12 a 1</a> a la primera de Atalanta en un partido de preparación, seguía generando dudas [2]. Néstor Pipo Rossi lo describió diciendo que aquel era un equipo que había aparecido <i>«casi de casualidad»</i>, pero que acabó siendo una apisonadora. A su vez cuando Alejandro Marti quiso dar a conocer a las nuevas generaciones <i>«la mecánica del team»</i>, dibujó un equipo fundamentado <i>«en la habilidad de la mayoría de sus integrantes y en la ausencia de puestos o misiones fijas»</i>. Es decir, otro autor contemporáneo de aquel periodo desacredita la leyenda de que el fútbol argentino hubiese adolecido de ser estático (posiciones fijas). Justamente su idiosincrasia había sido la contraria. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Y Brasil, precisamente, no había sido derrotada con un mal conjunto</span>Añadía quilates al asunto que los brasileños, pese a perder por 3 a 0, habían acudido a ese torneo con una selección muy relevante. La componían jugadores de primerísimo orden como el portero Gilmar, los laterales Djalma y Nilton Santos, el interior Didí, el ya veterano Zizinho, o los extremos Joel, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FZXoE0pWLAs">Garrincha</a> y Pepe. El propio Pipo Rossi dijo posteriormente que <i>«al fin de cuentas tenían casi el mismo equipo que después ganó el Mundial, no eran ningunos mancos»</i>. Quizás por eso una buena forma de medir la dimensión de aquella hazaña de Lima la podríamos encontrar en los propios titulares que la prensa brasilera le dedicó al suceso. Así descubriríamos que la revista brasileña <i>«Manchete Esportiva»</i>, en su número 73 (1957), catalogaba el varapalo sufrido contra Argentina como <i>«o maior derrota do futebol brasileiro»</i> y que su articulista estrella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/historia-futbol-mulato-racismo-origenes-futbol-brasil-perros-callejeros/">Nelson Rodrigues</a>, lo bautizó como <i>«A tragédia de Lima»</i>. Otra gaceta del país, la revista <i>«Mundo ilustrado»</i> (17-07-1957), les ofreció a sus lectores, tres meses después del torneo, una entrevista a cuatro páginas con el seleccionador argentino Guillermo Stabile, en donde se le interrogaba por el estado del fútbol nacional. Stábile apuntó a que no creía que existiese una <i>«superioridad»</i> del fútbol argentino, sino que los sistemas impuestos por los técnicos <i>«europeizantes»</i> estaban estrangulando el juego brasileño. </p>
<p style="text-align: justify">Durante el campeonato de Lima, la selección brasileña, dirigida por Osvaldo Brandão, ya había utilizado <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/miscellaneous/braz-lineup-sachamp.html">la formación 4-2-4</a> con la que iba a conquistar el Mundial. Lo contó Carlos Peucelle, que fue testigo directo, en un artículo titulado <i>«Táctica y estrategia»</i>, un trabajo en el que recogía y ejemplificaba todas las posibles maneras de jugar. A la hora de clarificar porqué dicho ordenamiento no había sido tan efectivo como luego resultaría en territorio sueco, Peucelle habló de un mal empleo del sistema. Aquel 4-2-4 se había ejecutado de manera estática, con rigidez, que es más que posiblemente a lo que se había referido Stábile cuando habló en <i>«Mundo ilustrado»</i> de excesiva disciplina táctica y corsé mental. </p>
<p style="text-align: justify">Llama la atención que exista una discrepancia notable entre este artículo y la versión que aportó Gianni Brera sobre el mismo torneo, en su <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>. Según el autor italiano aquella selección brasileña habría afrontado el campeonato de 1957 utilizando aún el módulo en WM, lo que él supuso que fue la principal causa de la derrota. Aquí sospechamos que la defensa ultranza de sus tesis le jugó una mala pasada a Brera, quien seguramente martilleó la información hasta darle una forma homogénea con su propia teoría. El corolario breriano para este episodio es que el Brasil consiguió alcanzar la victoria final gracias al liderazgo del futuro técnico, el oriundi salertiano don Vicente Feola, que habría conseguido implementar un módulo táctico más moderno y apropiado (italianizado), amén de librarse de elementos ya excesivamente gastados como Zizinho. La realidad es que el sistema en 4-2-4 llevaba años siendo popular en Brasil debido al éxito que le había reportado a sus supuesto creador, el técnico Martim Francisco. Sobre la supuesta <i>«organización»</i> atribuida a Feola, huelga decir que el Napoleón que creyó ver Gianni Brera fue descrito por <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2002/06/29/d-01601.htm">periodistas argentinos</a> y brasileños como un <i>«gordito bonachón»</i>.</p>
<blockquote><p>La desorganización incluía lo futbolístico. Nosotros no sabíamos nada de nada sobre nuestros rivales. Amadeo Carrizo. El Libro de Oro del Mundial. &#8216;Clarín&#8217; (1998)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El diario <i>«Olé»</i> propuso un canon de causas para entender el fracaso del &#8217;58. El desglose de su propuesta lo podemos resumir en: 1º) Los ocho años de aislamiento del fútbol mundial; 2º) La emigración de los jóvenes talentos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">como Sívori</a>, Maschio y Angelillo; 3º) El seleccionador Guillermo Stábile, que solo jugaba torneos sudamericanos y que según <i>«Olé»</i> hizo lo de siempre: convocó a veteranos pasados de años y a algunos jóvenes. 4º) La improvisación organizativa y la preparación física inadecuada para aquella competencia. Los primeros que extendieron estas teorías fueron varios de los miembros del plantel del equipo nacional. Uno de los más activos en el turno de réplica fue el portero del equipo, Amadeo Carrizo, que directamente responsabilizó a los técnicos y a los dirigentes, pero que exculpó a los jugadores, puesto que según él simplemente les había tocado <i>«hacer de conejitos de Indias»</i>. Algo similar ha contado Sanfilippo, que acusó al seleccionador de dejarse hacer el equipo por la prensa y también <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/05/30/C-5306-95-historias-de-la-seleccion-en-los-mundiales.php">por el Pipo Rossi</a>, aunque matiza que tampoco existía un buen ambiente por las habituales disputas entre la plantilla y el técnico. La anécdota estrella de Sanfilippo, cuando se trata de ilustrar el caos de expedición que había organizado la AFA, es que el dinero para los pasajes de regreso había salido del bolsillo de un amigo suyo, puesto que los directivos se había gastado toda la plata en el escaso tiempo que permanecieron en Europa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Stábile no era ajeno a la evolución que estaba viviendo el fútbol</span>Según los diarios y estos jugadores, Stábile era parcialmente responsable de la falta de estrategia, puesto que <i>«no le conocíamos ni el color de la camiseta a los rivales. Ni hablar de cómo jugaban»</i>, según dijo Sanfilippo. El dato es curioso porque Stábile había sido el espía de la selección italiana campeona del mundo en 1938. Así que aquel hombre que, supuestamente, no se preocupaba por recabar información, había sido escogido por Vittorio Pozzo precisamente para esa función. Además, gracias a <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/11/testimonios-iii.html">una cita</a> contenida en el <i>«ABC de los Mundiales»</i>, a cuenta de una charla suya con Foni, deducimos que tenía competencias dentro del equipo nacional italiano. Y no solo eso, Stábile también había acudido como observador (espía) al Mundial de 1954 según recoge la revista <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/11/testimonios-1954.html"><i>«El Gráfico»</i></a> en un especial dedicado al Mundial (Septiembre de 1977). A su regreso presentó un informe detallado sobre el fútbol observado, analizándolo comparativamente tanto respecto al de otros mundiales, como en relación con el fútbol argentino. Las conclusiones son similares a las que ofrecería tres años después en la revista brasileña <i>«Mundo ilustrado»</i>. El juego estaba siendo excesivamente disciplinado con tácticas y sistemas, lo que él consideraba que no tenía sentido en Argentina por la abundancia de <i>«elementos de extraordinarias condiciones»</i>. La opinión era bastante ricas en matices, porque también alude a defectos característicos del jugador platino (exhibicionismo), aunque se muestra predispuesto a no quitar al jugador la <i>«libertad necesaria para mostrar personalidad y creación»</i>. Según Stábile <i>«lo que se impone es insistir en que tales recursos sean empleados en la proporción justa (&#8230;) como un medio para llegar a un fin, que es el gol y nunca como fin exclusivamente»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El seleccionador por tanto estaba muy al tanto de lo que pasaba en el fútbol europeo. Además de aquel viaje de estudio de 1954, el equipo nacional había jugado, tras el Mundial de Brasil del &#8217;50, varios encuentros tanto en América como en Europa con países del viejo continente de fuerte tradición como Inglaterra, Irlanda, España, Portugal o Italia. El intervalo de estos partidos va de 1951 a 1954 -aun bajo la presidencia de Perón- lo que empaña el tradicional argumento del aislacionismo peronista como causa del desconocimiento del nivel del fútbol europeo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Stábile era consciente de lo difícil del reto</span>Los verdaderos problemas para Stábile comenzaron a raíz del golpe militar de 1955. La AFA fue intervenida políticamente, los clubes depurados (Armando y Liberti) y, según el periodista Antonio Domínguez, se nombró una nefasta comisión técnica, con el presidente de River Enrique Pardo a la cabeza, que empezó a tomar decisiones sobre quien debía acudir a la selección. El último torneo en el que realmente el mítico director técnico pudo confeccionar el plantel a su gusto fue el exitoso Sudamericano de Lima. A partir de ahí llegaron las ventas multimillonarias de los mejores jugadores contra la opinión de Stábile que quería presentar aquel grupo en el Mundial. Un amigo suyo, Fioravanti, gran periodista radiofónico, defendió años después al seleccionador, que ya había fallecido, explicando que él había sido muy consciente de que el equipo de 1958 no estaba en condiciones de realizar un desempeño digno. A sus amigos les confesaba en privado su temor a fracasar, pero pese a que le fue aconsejado que abandonase la empresa, se negó. Quizás fuese por puro patriotismo y sentido de la responsabilidad, aunque Antonio Domínguez también ha apuntado a que en el contrato que el técnico tenía con la AFA se especificaba que el que rompiese la relación contractual debería indemnizar a la otra parte. Así que Stábile era además presa de un grillete económico. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/carlos-desiderio-peucelle/">Carlos Peucelle</a> escribió una vez que la táctica es el arte que enseña a poner orden y la estrategia el arte de conducir. Lo que sucede es que el jugador de la década de las luces argentina, así como el futbolista <i>«carasucia»</i>, saltaba a la cancha dotado de una serie de atributos, físicos y técnicos [3], que permitían que su <i>«personalidad creadora»</i> prevaleciese frente cualquier sistema. El equipo estaba capacitado no solo para jugar, sino para interpretar al adversario y adaptarse sobre la marcha.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras se permitió a Stábile contar con su equipo de gala, el mismo país que luego iba a ser goleado en Suecia quedó con el arco invicto ante Italia, Brasil y ¡ante la propia Checoslovaquia!, que había perdido 1-0 en Buenos Aires el 19/08/1956. El desastre de Suecia se empezaría en realidad a fraguar cuando contraviniendo el deseo expreso del seleccionador, se dio permiso al traspaso con dirección a Europa de la tripleta central del equipo campeón en Lima, formada por Maschio, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=o6os0oYRpK0">Angelillo</a> y Sivori (los <i>«Carasucias»</i>) [4]. A partir de este momento el equipo nacional pasó a estar intervenido por la comisión técnica, llegando a ser muy evidente el sesgo de sus decisiones. El equipo campeón fue desmontado de cabo a rabo, y si durante el Sudamericano de Lima la base de la convocatoria la habían formado jugadores de Racing, para las eliminatorias del Mundial pasaron a convocarse jugadores de River, que era el equipo del cual era dirigente el mismísimo líder de la <i>«comisión técnica»</i> don Enrique Pardo. </p>
<p style="text-align: justify">La conclusión que extrae el especialista Antonio Domínguez es que, visto el volumen de negocio que había significado el traspaso de los <i>«Carasucias»</i>, se organizó una selección <i>«escaparate»</i> para tratar de revalorizar el producto que quedaba. Los jugadores que estaban en el extranjero no fueron citados ni para ese Mundial, ni para el siguiente, porque <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/12/testimonios-1958-iii_14.html">según Colombo</a>, presidente de la AFA: <i>«En la Argentina tenemos mejores jugadores que los que hay en Italia»</i> (sic). Suecia en cambio consiguió alcanzar la final del Mundial tras recuperar para la ocasión a los jugadores que militaban en el campeonato transalpino. </p>
<blockquote><p>Nadie nos sugirió la manera en que teníamos que salir a jugar, nadie nos advirtió que los europeos eran veloces. Amadeo Carrizo. Selecciones de Fútbol de Argentina. Revista &#8216;Siete Días Ilustrados&#8217; (1974).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La victoriosa selección del Sudamericano de 1957 no llevaba preparador físico. Al llegar a Lima los jugadores se limitaron a repetir los ejercicios que acostumbraban a realizar en sus respectivos clubes, según una anécdota recogida en <i>«Las grandes hazañas del deporte»</i> (1971). Alejandro Marti lo resumió diciendo que hicieron <i>«apenas (algo de) gimnasia, trotes y furibundos picados»</i>. Curiosamente el combinado que acude al Mundial de 1958 si llevaba consigo un prestigioso preparador físico, <a target="_blank" href ="http://www.pickandroll.com.ar/noticias/00016896/a-60-anos-de-la-gloria-mundial/">Jorge Borau</a>, que venía precedido de gran fama por haber sido campeón mundial de basquetbol (1950) con la selección argentina, ejerciendo funciones de coordinador de la preparación física. Además el cuerpo técnico se había reforzado también con la presencia del kinesiólogo (fisioterapeuta) <a target="_blank" href ="http://www.actiweb.es/plantillasbarbu/">Ildefonso Martínez</a>. </p>
<p style="text-align: justify">A priori esto puede resultar disparatado, puesto que teóricamente la preparación de aquel infausto torneo Mundial, aparentaba ser más <i>«científica»</i>. A pesar de esto varios autores han confirmado que la forma física del combinado durante el torneo no era la más adecuada. A Brian Glanville, de hecho, le llamó poderosamente la atención que los argentinos pareciesen tan <i>«lentos y obsoletos»</i> jugando contra los checoslovacos. Le resultaba llamativo porque precisamente el combinado checo solía recibir críticas por ser un equipo <i>«con talento pero lento»</i>. Además, aunque el torneo lo ganó un equipo <i>«inmensamente distinguido»</i>, no consideraba que el torneo hubiese sido <i>«una competición brillante»</i>. Lo que significa que él no había entendido que aquel Mundial supusiese, en su conjunto, un salto de calidad respecto al fútbol que habíamos podido ver hasta esa fecha. </p>
<p style="text-align: justify">Cabe además puntualizar que independientemente del estado físico que tuviese el equipo nacional que se presentó en el Mundial de 1958, afirmar que en el fútbol argentino de estilo tradicional <i>«no hacía falta correr»</i> carece de cualquier viso de credibilidad y se puede aportar una ingente cantidad de pruebas que lo demuestran. Sirva como ejemplo una edición de la revista <i>«Racing»</i> del año 1944 en donde el técnico del Corinthians brasileño, João Chiavone, quien tenía amplia experiencia internacional, dijo que <i>«el fútbol que se practica en la Argentina es el más veloz del mundo»</i>. A esto podemos agregar que ya en aquellos años se había consolidado una <a target="_blank" href ="http://www.apeffa.com/es/noticia.php?id=83">escuela de preparación física</a> nacional, que habría de dejar durante las décadas de los 50&#8242; y los 60&#8242; muchos grandes nombres. Sin animo de exhaustividad, citando solo algunos de los casos más relevantes, tenemos a los preparadores Pablo Amándola y Adolfo Mogilevsky, que fueron pioneros en la importación de las novedades que iban apareciendo en el fútbol italiano. Al recordado <a target="_blank" href ="http://www.lacapitalmdp.com/noticias/Deportes/2009/01/27/133535.htm">Jorge Everardo Kistenmacher</a>, brazo armado de Osvaldo Zubeldia en Estudiantes de La Plata. O al doblemente campeón, como preparador físico y como director técnico, José D’Amico. </p>
<p style="text-align: justify">El defensor internacional Pedro Dellacha, que fue un protagonista destacado de la década de los &#8217;50 y participó en aquel Mundial de Suecia, lo resumió en una entrevista diciendo: <i>«Yo me acuerdo que tuve excelentes preparadores físicos que permanentemente nos hacían entrenar bien»</i>. Una vez leído esto quizás no nos quede más opción que plantearnos si Jean-François Revel tenía razón cuando dijo que la fuerza más importante de las que mueven el mundo es la mentira. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Hirschl, Garay, Marinetti, Pascucci o Platko.<br />
[2] No las generaba entre todo el mundo, claro. Renato Cesarini, por ejemplo, fue de los que predijo que «con este equipo, allá tienen que matar».<br />
[3] Se citan «conocimiento del juego», «dominio del balón», «precisión en el pase», «ubicación», «acoplamiento», «sentido del desprendimiento de la pelota» y «estado atlético».<br />
[4] También se traspasó ese mismo año a Ernesto Grillo y Ernesto Cucchiaroni, con destino a Milan, y a Rogelio Domínguez dirección Madrid. Los tres se encontraron en la final de Copa de Europa.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Platinismo: Notas para la confección de un semillero estilo Máquina -II- (VI)</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Nov 2014 02:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Sólo podemos dar lo que ya es del otro”, Jorge Luis Borges. xisten numerosas técnicas de movimiento corporal y cada una tiene su propia metodología, si bien la mayoría educan del mismo modo: por imitación. Generalmente el maestro se ubica en un punto de la sala desde donde puede ser visto con facilidad, los alumnos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Sólo podemos dar lo que ya es del otro”</i>, Jorge Luis Borges.</b><span id="more-146114"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>xisten numerosas técnicas de movimiento corporal y cada una tiene su propia metodología, si bien la mayoría educan del mismo modo: por imitación. Generalmente el maestro se ubica en un punto de la sala desde donde puede ser visto con facilidad, los alumnos más avanzados serán los que se ubiquen en situación más cercana a él y después se irán alineando en orden descendente hasta llegar a los neófitos. La lógica tras este sistema piramidal estriba en que, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">cuando eres un aprendiz</a>, mirar directamente lo que hace el maestro puede ser frustrante por cegador. El alumno no será capaz de repetir la puesta en escena ya que la representación del experto le priva de ver los pasos intermedios que hay que seguir hasta alcanzar la perfección. En cambio, estudiar a los alumnos más avanzados, pero que aun están proceso de adquisición, le permitirán ver con mayor claridad los pasos intermedios necesarios para progresar. </p>
<p style="text-align: justify">Se trata, en definitiva, de aprovechar el proceso de mascado y digerido de otras personas, ya que este requiere de la segmentación del procedimiento que te lleva hasta la capacitación. No obstante este recorrido es beneficioso en ambos sentidos, puesto que un alumno avanzado que actúa como instructor mejorará su proceso de aprendizaje al tener que interiorizar y clarificar para poder traspasar el conocimiento técnico [0]. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando Cruyff en <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2002/03/11/deportes/1015801215_850215.html"><i>«Me gusta el fútbol»</i></a> dicta el mejor método para enseñar a jugar, inmediatamente se retrotrae a su propio aprendizaje, desempolvando el recuerdo de que <i>«cuando yo empezaba, los más pequeños podíamos aprender porque siempre había algún jugador más mayor que se quedaba un ratito más para enseñarnos sus trucos, para corregirnos los errores y para compartir con nosotros alguno de sus secretos»</i>. Un procedimiento que, como podemos ver, es perfectamente análogo a la pedagogía más frecuentemente utilizada en técnicas de movimiento corporal. Johan <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">era muy consciente</a> de los numerosos «avances» en tecnología y pedagogía futbolística imperantes cuando dictó sentencia, pero en pleno 2002 seguía considerando que la mejor <i>«escuela de fútbol»</i> era la <i>«transmisión oral y práctica del conocimiento a través de jugadores de edades diferentes»</i> debido a que este trasvase se establece <i>«de futbolista a futbolista»</i>. Así que el fútbol adquiere aquí categoría de <i>«idioma [1] y, en consecuencia, (maestro y alumno) pueden llegar a entenderse y a estar en sintonía»</i>. </p>
<blockquote><p>«La imitación es la forma más sincera de admiración», Charles Caleb Colton.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Un concepto este que entronca directamente con <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Mimesis">la mimesis aristotélica</a>. Aristóteles consideraba que la mimesis o imitación es la base de todo conocimiento ya que toda imitación produce un aprendizaje [2], y aprender agrada a los hombres. Cruyff observó que en fútbol los que se lo pasaban mejor enseñando eran los que mejor dominaban la pelota. Entrenadores <i>«espontáneos, vocacionales y enamorados»</i> que mostraban la técnica y luego dejaban que el aprendiz aplicase sus consejos <i>«probando y rectificando»</i>. Una forma de enseñar basada en la guía. Un buen entrenador de futbolistas jóvenes, según este modelo, requerirá por encima de todo de una buena técnica que poder mostrar, siendo todo lo demás secundario a esto. Luego el alumno <i>«podrá entrenarlo después por su cuenta, copiar, imitar, insistir, repetir, mejorar, aprender, afinar y, finalmente, adaptar todos estos conocimientos a su manera de jugar, a su personalidad futbolística»</i>, pero <i>«si no sabes hacerlo, no puedes enseñar»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando <a target="_blank" href ="http://ariverloquiero.blogspot.com.es/2011/03/2-tipos-unicos.html">José Manuel Moreno</a> dijo que <i>“el jugador nace en el potrero, pero siempre tiene cosas para pulir”</i>, también se refirió a la importancia de tener buenos referentes a los que poder imitar.<span class="pullquote_right">No puede existir un manual común que nos especifique cómo jugar</span> <i>“Yo iba a ver a Cherro y Seoane para tratar de evolucionar en el cabezazo; a Zozaya, quien sabía muy bien cómo anular la marcación a presión; a Nolo Ferreira, por el perfil, por sus gambetas, por su prestancia. Todos ellos influyeron en mi juego, como también lo hicieron el húngaro Hirschl y Bernabé, un grande de aquellos…”</i>, decía. Sin embargo, tanto Moreno como Cruyff aluden al entreno por cuenta propia como lugar donde el conocimiento se adapta y se integra. Toda la estructura de fútbol callejero de Johan está dirigida a fomentar la concentración, la toma de decisiones y, en definitiva, a pensar durante el juego sin perder el ritmo. El objetivo es que los niños se lo pasen bien jugando al fútbol puesto que, en opinión de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">Cruyff</a>, si existe un empobrecimiento de la técnica, este está vinculado tanto a una pedagogía deficiente por reduccionista como a una falta de amor al juego. Siendo cada individuo diferente entre si, no puede existir un manual de instrucciones común que nos diga <i>«como saltar, como has de replegarte, como has de controlar la pelota&#8230;»</i>, puesto que la calidad es un <i>«fenómeno individual»</i>. </p>
<blockquote><p>La no tan misteriosa logística del potrero bonaerense.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/diego-armando-maradona-potrero-fiorito/">potrero bonaerense</a> o las callejuelas de Ámsterdam fueron el lugar donde los cracks crecían, ¿que causó el final de aquella producción masiva de talento? Un futbolista es hijo de su tiempo y de su contexto. Si algún veterano habla de jugadores <i>«como los de antes»</i> es fácil caer en la trampa de considerarle presa de la nostalgia, cuando en realidad los enredos más significativos se suelen producir por desconocimiento del contexto al que que uno se está refiriendo.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los años &#8217;60 se percibió en el entorno mediático argentino una disminución del capital futbolístico. Se consideraba que ya no existían los cracks <i>«cracks»</i> que habían proliferado durante las décadas de los 30 y 40 e, incluso, en las postrimerías de los 50. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Mu%C3%B1oz_%28periodista%29">José María Muñoz</a>, celebre locutor de Radio Rivadavia de Buenos Aires, aseveraba en antena que aquello era una consecuencia de la falta de potreros en la capital y argumentaba a favor de compensarlo con un aumento de la actividad futbolística en el interior del país. </p>
<p style="text-align: justify">Desde las páginas de la revista <i>«Así»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> le replicó que quizás lo estaba enfocando al revés. Que los potreros seguían estando en la ciudad, así como en su <i>«cinturón»</i> boquense, pero lo que él veía eran muchos menos niños jugando. Su dilatada experiencia y proximidad con el circuito profesional le permitía efectuar un matiz significativo y desmitificador sobre el potrero. Si bien su antiguo patrón, la revista <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/">el <i>«Gráfico»</i></a>, había fijado en el inconsciente colectivo argentino el papel capital del baldío [3], Panzeri añadió una paradoja al argumento: el potrero o baldío es <i>«el recinto donde se mama el fútbol»</i> pero también <i>«donde más se nutre de defectos el jugador de fútbol»</i>. De hecho, la transición del jugador nunca fue del potrero al profesionalismo, sino que siempre hubo un paso intermedio por las divisiones inferiores de los clubes. Incluido el caso de los grandes jugadores provincianos, que eran ídolos en los equipos de sus ciudades o pueblos antes de ser llamados a la capital. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a ser Panzeri el más afamado defensor del fútbol (brillante) como hijo de la miseria, no le suponía problema reconocer que esto era relativo pues existen y existían numerosos países con <i>«equivalentes índices socioeconómicos miserables»</i> al triángulo Argentina, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/futbol-mulato/">Brasil</a> y Uruguay, pero<span class="pullquote_left">Con el paso de los años, los niños no podían entrenar tantas horas</span> allí <i>«no surgieron ni surgen futbolistas de destreza, talento e ingenio, comparables a los comprendidos hasta en la misma etnología de aquellos tres»</i>. La pobreza relativa, por tanto, es sólo otro dato de la ecuación y no tiene sentido fuera de todo un contexto sociológico, económico, costumbrista e incluso étnico. <i>«Muchas familias modestas podían darse el lujo de que alguno de sus hijos varones no aportaran a la olla»</i>, <a target="_blank" href ="http://books.google.es/books?id=whwmAwAAQBAJ&#038;pg=PT179&#038;lpg=PT179&#038;dq=Muchas+familias+modestas+pod%C3%ADan+darse+el+lujo+de+que+alguno+de+sus+hijos+varones+no+aportaran+a+la+olla&#038;source=bl&#038;ots=3kUdsR1YUL&#038;sig=OQzHS0xbxKE8YKe0f2N56vpoQp0&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ei=DGFuVIerL6TesATu84GIDw&#038;ved=0CCMQ6AEwAA#v=onepage&#038;q=Muchas%20familias%20modestas%20pod%C3%ADan%20darse%20el%20lujo%20de%20que%20alguno%20de%20sus%20hijos%20varones%20no%20aportaran%20a%20la%20olla&#038;f=false">decía Panzeri en 1974</a> a cuenta de la década de los &#8217;40. Obviamente es un factor a tener en cuenta. El niño no trabajaba, pero comía, y los padres, dimitidos de sus funciones parentales, permitían innumerables horas de práctica futbolística en el potrero. La oferta de ocio juvenil existente era mucho menor de la que se iba a disponer apenas una década después. Incluyendo la de las relaciones amoroso-sexuales que posteriormente se fueron anticipando en edad. Por contra, los padres de la década de los &#8217;60 iban a permitir en menor grado <i>«el libertinaje cotidiano de sus hijos»</i>, incluso siendo víctimas de similares <i>«angustias socio-económicas»</i> que la generación anterior. Según Panzeri, el chico de la década de los 30 podía permanecer 6, 8 o incluso 10 horas en <i>«el campito»</i> pero un muchacho de 1965 encontraba mucho más difícil permanecer 3 horas en el potrero. Lo que para él significa que un chico de los &#8217;60 tiene por media más dificultad para <i>«hacer la rabona»</i> como consecuencia de haber abusado mucho menos del <i>«arte del engaño»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El cambio de costumbres sociales supone un dato básico para explicar la alteración de aquel ecosistema deportivo. No se tratará pues de la supuesta ausencia del espacio físico (potrero), sino del aumento del compromiso social de los progenitores respecto a la educación de sus hijos. Los padres ya no admitirán tan fácilmente que un hijo se eduque en la calle. Lo que a la postre perjudica al fútbol al ser este el funcionamiento social (&#8217;30) el que se ha demostrado más efectivo a la hora de producir con mayor profusión la materia prima de mejor calidad: el futbolista con talento. </p>
<blockquote><p>La triada: imitación, engaño travieso y alegría.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«La única manera de hacer divertir a tantos miles de espectadores que van a la cancha es divertirse uno mismo. Si uno no se divierte, no puede hacer divertir a los demás»</i>. Esta frase pronunciada <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/players/player=58115/">por Omar Sívori</a>, uno de los contados jugadores posteriores en los que aun resplandecía el talento de la <i>«década de las luces»</i> (&#8217;40), supone la presentación del tercer concepto que reivindican tanto el semillero estilo Máquina como el cruyffismo: la alegría. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Panzeri la defendía</a> criticando a su veneno, la seriedad, a la que denostaba por privar al fútbol de ser juego. Si no es juego y es serio, dice, se pierde el <i>«derecho a divertirse al mismo tiempo que divierta»</i>, o lo que es lo mismo, la <i>«libertad para crear imprevistamente»</i> que no es <i>«forzosamente sinónimo de desinterés o de falta de responsabilidad»</i>. El fútbol profesional, argumentaba, debe recuperar su condición de juego partiendo de la base del niño-juego. Las divisiones inferiores deben reproducir fielmente la dinámica del potrero, <i>«sus desordenes técnicos, sus muchos vicios»</i>, pero también <i>«la amistad entre la pelota y el jugador, los deseos de tenerla, el placer de jugar con ella, y la predisposición para el arte del engaño»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">maestro Peucelle</a> refrendaba esto criticando la logística militarizada de las categorías inferiores de los años &#8217;70. A Carlos le constaba que los muchachos sentían un gran aburrimiento de <i>«concurrir al club para trabajar (físicamente) y no jugar con la pelota»</i>.<span class="pullquote_right">En la formación del joven futbolista hay dos fases muy definidas</span> Por contra, su sistema abogaba por hacer el ejercicio del fútbol y no la <i>«motorización del elemento humano»</i>, esto es anteponer el juego al estado físico y no viceversa, fundamentando esto en dos hipótesis de <i>«trabajo»</i>. Primero, que la alegría de jugar en lugar del aburrimiento del trabajo físico, producirá un juego que enorgullecerá al niño y hará que <i>«venga el jugador»</i>. Más adelante llegará el trabajo físico para fortalecer. Segundo, que priorizar el aspecto atlético significará anteponer al más grande y fuerte en lugar del que mejor juega. Miopía característica de la gente inexperta que no advierte que el niño que ahora se cansa, porque juega, acabará equilibrándose con la edad, pero en cambio el que solo lucha y resiste rara vez aprenderá a jugar. A esta etapa de transito hacia el equilibrio biológico le corresponde el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a8-sFN6JX7w"><i>«jugar por jugar»</i></a>, sin exigir ni fuerza ni lucha, y de hecho Peucelle recomienda que tampoco sean imprescindibles los entrenamientos. Deberá jugar el que mejor <i>«juega»</i> aunque no entrene. Entre otras cosas para facilitar la conciliación con la vida académica, asumiendo implícitamente con ello que el fútbol profesional es para privilegiados en condiciones naturales y que la mayoría de sueños de profesionalismo están condenados a permanecer siendo eso mismo, sueños. </p>
<p style="text-align: justify">Cruyff, el autor de la célebre frase <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/11/03/5456cc1de2704ed87b8b457f.html"><i>«salid y divertíos»</i></a> antes de una final de Copa de Europa, también opina que la base de todo es hacer que los niños se lo pasen bien jugando al fútbol y no que lo aborrezca. Por eso, cuando le consultaron si un entrenador amateur o un entrenador de fútbol base debían tener título de entrenador, respondió negativamente para señalar un evidente conflicto de intereses. El que estudia quiere ganar partidos para subir en el escalafón. Sin embargo, esos jugadores se beneficiarían más del trato con chicos mayores con buen toque de balón y enamorados del fútbol, que les transmitan su sentimiento por el deporte como una fiebre. Los orígenes del fútbol que reivindica Cruyff son la técnica y el <i>«pasarlo bien»</i>, no correr sin sentido o dar puntapiés de cualquier manera. El propio Johan había sido un jugador infantil de escasa contextura física, lo que le suponía cierta inferioridad respecto a jugadores más corpulentos. Aun así, tuvo la fortuna de que sus entrenadores de formación valoraron su fútbol. <i>«Aunque no tenía fuerzas ni para lanzar un córner, igualmente me ponían en el equipo»</i>, dijo. <i>«Nunca me tocaron la calidad»</i>, insistía. Y esa fue la principal lección que intentó aplicar como entrenador, analizar cada jugador de modo individual y trabajar e integrar lo que le hace distinto: su calidad. </p>
<blockquote><p>El arriesgado negocio de seleccionar y corregir adolescentes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Carlos Peucelle definió cuatro épocas de contacto entre técnico de formación y jugador. La primera es la de selección. Aquella en la que se eligen jugadores entre los que se intuyen cualidades naturales. Cuando él seleccionaba observaba tres condiciones básicas, su juego, su fuerza y su lucha, las cuales determinarían su rol en el equipo, defensivo u ofensivo según las condiciones predominantes. Si un chico reunía las tres al mismo tiempo se le consideraba <i>«un buen valor»</i>. Si no, Peucelle valoraba que la fuerza era la más prescindible de las cualidades ya que se podía mejorar e incluso adquirir aunque, a priori, no formase parte de los dones naturales de uno. No obstante, tanto el juego como la lucha eran considerados propiedades intrínsecas y, por lo tanto, difíciles de cambiar. Su recomendación era optar por un jugador que reuniese al menos dos de estas tres condiciones. Aunque advirtiendo que tras largos años de trabajo en este asunto estimaba que de los 3.000 muchachos que anualmente se probaban apenas seleccionaban a 20 o 30 y de aquellos solo 2 o 3 conseguirían llegar a la primera división. El profesional es pues y en el mejor de los casos uno entre mil [4]. </p>
<p style="text-align: justify">Sin duda era esta la fase que Carlos consideraba más importante la labor del formador: la de la selección del elemento humano. Otros distinguidos colegas suyos posteriores también emitieron juicios parecidos. Rexach repite constantemente que<span class="pullquote_left">Al bueno le ven todos, el secreto es ver al que puede llegar de verdad</span> <i>«al bueno le ve cualquiera, el secreto es ver al que puede llegar»</i>. Cuando a <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2011/07/25/deportes/1311544810_850215.html">Jorge Griffa</a> le citaron esta frase en una entrevista respondió: <i>«Tiene razón. Hay que ser adivino, anticiparse, intuir quién no muestra todo su potencial pero tiene capacidad de mejora con tanto margen que será mejor que ese que ya lo hace todo bien (&#8230;) Con los juveniles debes adivinar el futuro»</i>. Lo mismo que un maestro más contemporáneo de Peucelle, <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/790303-ernesto-duchini-maestro-de-cracks">Ernesto Duchini</a>, quien en una de sus últimas entrevistas manifestaba que la virtud que siempre lo destacó fue <i>«saber elegir»</i>. La primera selección (12 o 13 años) era para Peucelle la más susceptible de error por parte del que selecciona y cuando más grave podía resultar para la institución. Si se acierta habrá réditos, si bien siempre pocos, pero si se fracasa se estará trabajando en vano. Lo fácil es elegir al que muestra más recursos durante el examen, pero no debe correrse el riesgo de descartar un jugador sin tener en cuenta factores como cuanto tiempo llevan en la práctica del fútbol. Uno o dos años de ventaja en la actividad puede impresionar más que uno genuinamente talentoso. Lo mismo se aplica a la condición física. Existen falsos frágiles en los que puede intuirse una futura fortaleza y <i>«candidatos a la vulgaridad»</i> entre los <i>«demasiado corpulentos»</i> pese a que en ese momento evolutivo si destacan. </p>
<p style="text-align: justify">La segunda época es la de orientación y enseñanza técnica. La técnica del juego viene definida por Peucelle como <i>«el uso de la herramientas (cuerpo) para manejar la herramienta-pelota»</i>. Aquí si se enseña y se aprende. La capacitación y orientación en cambio es un trabajo basado en la corrección. Ayudar a que el jugador explote lo que en él es fuerte y que se ahorre lo que no sabe. Muchas veces se tratará de simplificar en provecho del equipo. </p>
<p style="text-align: justify">Tercera, se deja <i>«jugar»</i> y de esta manera se verán las virtudes y los defectos. La mejor ubicación en el campo (rol) también se empieza a aconsejar en esta época, atendiendo a sus cualidades básicas (juego, lucha y fuerza). Peucelle advierte que con mucha frecuencia los chicos gustarán de una posición <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/20131013/futbol/internacional/christian-maldini-una-saga-de-autentica-leyenda_54390983260.html"><i>«por algún ídolo que quieren emular»</i></a>, pero deberá encaminárseles al puesto para el que reúnen mejores condiciones. Durante esta etapa considera necesarias muchas indicaciones técnicas y sobre colocación en la cancha. La misión del técnico será aconsejar sobre como corregir sus defectos o al menos sobre como no exhibirlos ante un rival. El acoplamiento con los compañeros (coordinación) en cambio le parece mucho más un <i>«fenómeno social»</i> que de <i>«dirección técnica»</i>. Sin embargo existe un aspecto fundamental que debemos tener siempre presente durante el proceso. Los muchachos que alternan con mediocres no evolucionan. La mayoría de los futbolistas a los 17 años ya estarán física y técnicamente en condiciones de mezclarse con los mayores y ese alternar temprano será el marco ideal para fomentar su evolución. Por extensión a este mismo razonamiento, un exceso de -malos- jugadores y divisiones alentará la mediocridad general. </p>
<p style="text-align: justify">Cuarta y última época: una vez los jugadores han sido seleccionados, ubicados en el rol más adecuado y bien aconsejados, quedará la que en teoría debería de ser la tarea menos pesada, si bien puede llegar a ser la más angustiante. Sentarse a esperar para ver si el jugador se ilustra solo como parte de su proceso de maduración personal y futbolística. Caso de que sea así se abrirá la puerta para que el equipo saque provecho de ello. No está de más recordar que el gran Marco Van Basten dijo en su día que <i>«si he tenido diez entrenadores, uno me enseñó alguna cosa, tres no me hicieron daño y seis intentaron joderme»</i> y que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Alfredo Di Stefano</a> afirmaba antes de unirse al cuerpo de entrenadores que <i>«un director técnico que sepa fútbol puede colaborar a lo sumo en un diez por ciento para conseguir un triunfo; pero si no sabe, perjudica a su equipo en un cuarenta por ciento»</i>. Una severa advertencia de los elevados riesgos inherentes a la dirección técnica y más aun en sus fases formativas. Y es que, como decía Johan Cruyff, <i>«el mejor método para enseñar a jugar a fútbol a un niño no es prohibir, sino guiar»</i>.<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
<blockquote><p>[0] Las artes marciales utilizan frecuentemente la misma metodología. Bruce Lee aprendió en la escuela del maestro Yip Man el estilo wing chun, técnicas principalmente de manos. Debido a que la tradición marcaba que el novato no podía aprender directamente del maestro y que este censuraba mucho el conocimiento que iba a ofrecer, Bruce se dedicaba a observar directamente a los segundos o terceros mejores alumnos para poder aprender con mayor rapidez. </p>
<p>[1] El gran cineasta italiano Pier Paolo Pasolini ya había catalogado al balompié de lenguaje en un precioso artículo titulado «Il calcio &#8216;è&#8217; un linguaggio con i suoi poeti e prosatori», donde trataba de explicar la sconfitta azzurra contra la nacional brasileña en el campeonato mundial de 1970. De un modo convenientemente divertido, el director de «Saló o los 120 días de Sodoma» subdividió a algunos practicantes del sistema de signos «fútbol» según la aplicación expresiva que hacían de su juego. Así Giacomo Bulgarelli (Bologna) era descrito como un «prosista realista», el interista Mario Corso de poeta extravagante, y el «Golden Boy» milanista Gianni Rivera una suerte de mixto, dado que su juego se veía como una prosa poética y algo pedante. La poesía sería la «perturbación del código». Todo momento fútbol que supone «ineluctabilidad, fulguración, estupor, e irreversibilidad».</p>
<p>[2] La teoría se extendía hasta suponer que de hecho todas las artes son imitación. Así que a partir de Aristóteles la imitación de la naturaleza sería considerada el fin esencial del arte.</p>
<p>[3] Por ejemplo en el artículo de Borocotó titulado «Carlos Peucelle, ciudadano del baldío».</p>
<p>[4] La escasa prevalencia de futbolistas animó a Peucelle a recomendar la reducción de las etapas formativas exclusivamente a la edad juvenil (13-18) en la creencia de que era socialmente beneficioso no colaborar al espejismo masivo del profesionalismo. Agregando además que tampoco la inversión estructural del sistema (1975) era futbolísticamente rentable.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
5- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina</a><br />
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Próximos artículos:<br />
7- La mística del masajista (28-11-2014)<br />
8- El negro argentino (05-12-2014)</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Platinismo: Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (V)</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Nov 2014 02:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación”, Paul Claudel. principios de la década de los &#8217;70, el Doctor Benito Siccardi le rogó a su amigo Carlos Peucelle que dejase escrito su testamento futbolístico de cara a evitar que las futuras generaciones pudiesen llegar a perder [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación”</i>, Paul Claudel.</b><span id="more-145120"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span> principios de la década de los &#8217;70, el Doctor Benito Siccardi le rogó a su amigo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Carlos Peucelle</a> que dejase escrito su testamento futbolístico de cara a evitar que las futuras generaciones pudiesen llegar a perder su sabiduría. Salvaguardado en letra impresa todo lo esencial que Carlos había aportado al fútbol, nacía la esperanza de que aquel conocimiento actuase como una luz encendida para aquellos que quisiesen seguirlo. Así, asumiendo como propia la premisa peucelliana de que <i>“el juego no se puede enseñar”</i>, nos queda solo la posibilidad de entender la mecánica de la incubadora.</p>
<blockquote><p>¿Por qué ya no hay futbolistas como los de antes?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero y fundamental es que para llegar a jugar con orden debe existir primero una época de juego desordenado. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> estimaba que <i>«el futbolista se forma entre los 13 y 17 años»</i>, pero requiere<span class="pullquote_right">La pelota es el único profesor que no falla</span> de un requisito fundamental: <i>«¡muchas horas diarias con la pelota!»</i>. El jugador, por tanto, se hace jugando. Siendo ésta <i>«el único profesor de fútbol infalible»</i>. <i>«La técnica del juego si se enseña y se aprende»</i> decía Peucelle, <i>«pero el juego no se puede enseñar»</i>. Más bien al revés. Durante el proceso que él llamaba <i>«capacitación»</i>, lejos de agregar se les quitaban cosas. Se les corregía, se les aconsejaba su ubicación en campo (función) más adecuada y, cuando ya había dominio de la pelota, se les recomendaba simplificar de cara a conseguir un <i>«uso sin abusos»</i>. Para Peucelle el futbolista podrá aprender, pero nunca ser enseñado. Si adquiere juego será por <i>«ilustración»</i>, <i>«se enseña él solo»</i>, aunque especulaba con dos posibles tipos de alumno: los que mastican y los que huelen. Según si su adquisición se debe a su inteligencia o a su instinto. </p>
<p style="text-align: justify">Un alumno de Peucelle, José Manuel Moreno, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">decía que</a> <i>“el jugador nace en el potrero, pero siempre tiene cosas para pulir”</i> y se refería a esto mismo. Cuando Ondino Viera, famoso entrenador uruguayo de larguísima carrera brasileña, quiso ahondar en las particularidades del criollimo, consideró que el modelo pedagógico europeo (escuela inglesa), por su aplicación eminentemente coercitiva, promueve un sujeto futbolístico silencioso, subordinado y sumiso, bueno para los automatismos, pero con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">evidentes carencias</a> <i>“técnicas, psíquicas, psicotécnicas y psicofísicas”</i> que lo limitan. Determinando, a modo de corolario, que las <i>“concepciones colectivistas”</i> características del fútbol europeo eran tan hijas de dichas limitaciones como de una <i>“expresión más atlética de la técnica”</i>. Por contra el criollismo habría priorizado la autonomía y la iniciativa, lo que a la postre habría sido un estimulo para el desarrollo de sus características más admiradas como, por ejemplo, el mayor control de la pelota o la cultura de la gambeta. </p>
<p style="text-align: justify">El mito del jugador criollo arguye que las características que se le atribuyen fueron fomentadas por particularidades socio-económicas: la antaño alabada y hoy sujeta a debate <i>«cultura del potrero»</i>. El potrero es un baldío, un solar en el que no se ha edificado. Un gran <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Borocot%C3%B3">periodista uruguayo</a> radicado en Argentina, Ricardo Lorenzo Rodríguez <i>«Borocotó»</i>, fue uno de los impulsores desde la revista <i>«El Gráfico»</i> de emplear el lugar donde los muchachos argentinos se iniciaban con el balón (el potrero) como símbolo de las cualidades de un fútbol particular. Este aspecto ha sido criticado por autores <i>«modernos»</i> <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_P._Archetti">como Eduardo P. Archetti</a>, antropólogo argentino, quien consideraba que pibe y potrero son <i>«mitos»</i> en el sentido de <i>«ficticios»</i>. Un sinónimo de cuento.</p>
<blockquote><p>La teoría de la construcción de una identidad contra el enfoque sociodeportivo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Archetti ha justificado este enfoque en su obra (<i>«El potrero, la pista y el ring»</i>) estableciendo que el <i>“estilo criollo”</i> es un tipo de <a target="_blank" href ="http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&#038;pid=S0104-71832008000200013"><i>«narrativa mítica»</i></a> que trata de construir una identidad nacional. Primero, durante los años 20 (S.XX), como una forma de oposición al <i>«legado británico»</i> y, a medida que llegaban los éxitos internacionales, como una forma de <i>«hacerse visibles en un mundo cada vez más internacional»</i>. Bajo este prisma antropológico, el potrero deviene una metáfora de la pampa salvaje. Un territorio mitológico que conecta la fundación mítica del fútbol con el «rico ecosistema» de la pampa argentina, presente en varias de las <a target="_blank" href ="http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&#038;pid=S0104-71832008000200013"><i>«narrativas históricas dominantes»</i></a> de la zona. </p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo un entrenador <i>«moderno»</i> como Johan Cruyff <a target="_blank" href ="http://wf11blog.wordpress.com/2014/07/18/me-gusta-el-futbol-la-vision-de-johan-cruyff/">dejó escrito</a> -por las mismas fechas en que Archetti publicaba sus trabajos- que había que <i>“recuperar el espíritu primigenio del fútbol”</i>, refiriéndose con esto<span class="pullquote_left">Johan Cruyff creía que había que recuperar el perdido fútbol de calle</span> a la práctica del fútbol callejero. Durante la serie de entrevistas que permitieron a Sergi Pàmies editar <a target="_blank" href ="http://www.amazon.es/F%C3%9ATBOL-Edici%C3%B3n-pr%C3%B3logo-P%C3%A0mies-edici%C3%B3n/dp/B00IPLO84U"><i>«Me gusta el fútbol»</i></a>, Johan le dedicó el primer capítulo a explicar su propio itinerario de desarrollo técnico, remarcando su condición amateur, el aprendizaje por medio de la imitación y la naturaleza del espacio de juego (calles y plazas de barrio). Según Cruyff la <i>«falta de calidad técnica en muchos jugadores (actuales) está relacionada, sin duda, con el lugar donde los jóvenes aprenden a jugar a fútbol»</i>. Lo que le ha motivado a generar propuestas que buscan <i>«recuperar este espíritu del fútbol de calle»</i>, como la iniciativa <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/trainingground/grassroots/video/videoid=1577537.html">Cruyff Courts</a> para promocionar ese fútbol callejero donde <i>«no siempre es necesario tener todos los elementos (portería, balón&#8230;)»</i> puesto que se cuenta con la <i>«imaginación e ilusión»</i> para encontrar soluciones que hagan factible el juego en cualquier espacio libre. Sin haber estado nunca ligado a la cultura criolla, Cruyff emitió un discurso afín al de Peucelle, al que nunca conoció, y reivindicando los mismos aspectos como fundacionales del <i>«jugar bien»</i>, así como justificando la perdida de calidad de una generación a otra con los mismos argumentos que Dante Panzeri: la perdida del <i>«alma del potrero»</i> o fútbol de calle. </p>
<blockquote><p>¿Cuál es la medida de lo perdido sin el llamado «fútbol de calle»?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La <a target="_blank" href ="http://tomabra.wordpress.com/2009/07/22/doctrina-del-futbol-pensamiento-rapido-edit-sudamericana-2000/">reflexión</a> de Ondino Viera sobre la conveniencia de estimular el interés (dentro-fuera) por encima de la disciplina (fuera-dentro), dado que en el primer modelo incentiva lo espontáneo y el segundo la subordinación, nos retrotrae a la dicotomía entre <a target="_blank" href ="http://sevilla.abc.es/20101223/cultura/artistas-estan-convirtiendo-puros-20101223.html">artistas y funcionarios</a>. Pudiendo entenderse de sus consideraciones que poner el acento en la libertad, en lugar de en la rigidez, alienta el crecimiento de los artistas (creativos). El fútbol es distinto al arte puro ya que es juego. Lo que significa que lograr el <i>“virtuosismo”</i> está al servicio de poder ganar, antes que de consideraciones estéticas. No en vano ya Panzeri afirmaba que <i>«el fútbol que nos gusta&#8230; tiene por objetivo ganar todos los partidos»</i>, aunque con matices: <i>«El fútbol totalmente logrado (ideal) es aquel que proporciona la victoria asociada a lo bello de lo que es ingenioso como juego»</i>. La idea de <i>«belleza de un arte»</i> esta ampliamente recogida en su libro fundacional <i>«Fútbol. Dinámica de lo Impensado»</i> lo que nos lleva a una consideración: ¿el fútbol además de juego es arte? ¿Podemos encontrar similitudes en la evolución de un futbolista y un artista?</p>
<p style="text-align: justify">Existe al menos una metodología ligada a la pedagogía en técnicas de movimiento corporal y con vocación artística, que ofrece muchos puntos de contacto interesantes con las propuestas de<span class="pullquote_right">El maestro está para descubrir el potencial sensible a su alumno</span> semillero estilo Máquina peucellianas. La profesora <a target="_blank" href ="http://www.movimientoyexpresion.org/#!profesorado/cihc">Mercedes Ridocci</a>, especialista en Movimiento Orgánico y Expresión Corporal, define que en su especialidad, <i>«el maestro está para guiar al alumno a descubrir su potencial sensible, a descubrir sus capacidades corporales, ofreciéndole para ello las herramientas necesarias para su expresión y canalización hacia la expresión y el arte. Es el alumno el que va encontrando su propia voz, a esto se debe que en esta técnica el alumno nunca se parecerá al maestro, ni los alumnos entre sí. Evidentemente el maestro corrige, pero siempre desde la consideración del cuerpo y el ser sensible que tiene delante. No siempre se pide lo mismo a todos los alumnos, el maestro respeta el proceso individual de aprendizaje y las capacidades de cada uno, eso sí, al menos yo, intento exprimir el jugo del alumno todo lo que puedo. Desde esta forma de trabajo, el alumno se esculpe a si mismo, se hace a si mismo, es a la vez escultor y la materia que esculpe»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Ambas perspectivas, de vocación artesanal, comparten el enfoque de trabajar con lo que trae el alumno. En ellas se debe renunciar a la pretensión de que salga todo perfecto desde el principio, y considerar imprescindible la fase de producir. Mejor o peor, correcto o incorrecto, pero hay que producir para luego depurar, tanto si es una técnica de expresión corporal como si se trata del juego del fútbol. El maestro balompédico estilo Máquina requerirá que haya una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">experiencia previa</a> de fútbol para poder trabajar. Resulta sugerente especular con que el <i>«futbolista artista»</i> (creativo) será, por tanto, el resultado de un proceso que le permita encontrar su propia voz y no de ser un mero producto del automatismo. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
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Próximos artículos:<br />
6- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II) (21-11-2014)<br />
7- La mística del masajista (28-11-2014)</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: Mito y folklore de la escuela millonaria (III)</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Conocí a una señora de unos 40 años, soltera, que iba de una aldea a otra cantando, con voz muy fina, mitos que ella interpretaba sobre la marcha de un modo muy personal. Tuve la sensación de estar asistiendo al principio de la literatura. Era como un teatro primitivo”, J.M.G. Le Clézio. uando el rumano [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Conocí a una señora de unos 40 años, soltera, que iba de una aldea a otra cantando, con voz muy fina, mitos que ella interpretaba sobre la marcha de un modo muy personal. Tuve la sensación de estar asistiendo<span id="more-143924"></span> al principio de la literatura. Era como un teatro primitivo”</i>, J.M.G. Le Clézio.</b></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uando el rumano <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Mircea_Eliade">Mircea Eliade</a> se proponía definir <i>«el mito»</i> para la introducción de uno de sus trabajos de una forma que resultase aceptable para los eruditos y asequible al común del aficionado -que era el que hacía rentable la publicación de dicha obra-, sorteaba el trámite recurriendo a dos coartadas. Calificaba su definición de <i>«personal»</i> (opinión) y de imperfecta. Arreglado el trámite la descripción es la que sigue: <i>«el mito (&#8230;) relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los comienzos. Dicho de otro modo: el mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los seres sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el cosmos, o solamente un fragmento: una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una institución. Es, pues, siempre el relato de una «creación»: se narra cómo algo ha sido producido, ha comenzado a ser»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Si consideramos el fútbol como un corpus mitológico, podemos observar un par de características llamativas. Primero, que su principio (1925) [1] es bastante reciente, por lo que en teoría disponemos de abundante información de primera mano; y segundo, que posee una característica que podríamos definir de <i>«ciclado rápido»</i>. El tiempo de origen de todos los mitos <a target="_blank" href ="http://fr.wiktionary.org/wiki/in_illo_tempore">es el illo tempore</a> o Edad de Oro, básicamente el momento sagrado de la creación o de una creación sagrada. La particularidad del fútbol es que estas edades se va desplazando en ciclos míticos de intervalo bastante corto. </p>
<blockquote><p>Siempre ha habido dos maneras de jugar: jugar bien o jugar mal.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En <i>«Fútbol Todotiempo»</i>, libro respuesta de Carlos Peucelle al <i>«Fútbol Total»</i> (totaalvoetbal) del campeonato de 1974, se refiere a un par de conceptos que él considera que presentan un funcionamiento análogo: el llamado <i>«fútbol moderno»</i> y las <i>«épocas de oro»</i>. Según<span class="pullquote_right">En fútbol parece que las épocas de oro se van sucediendo siempre</span> sus escritos, los libros de táctica y estrategia del fútbol a los que él tenía acceso distinguían entre <i>«fútbol moderno»</i> y <i>«antiguo»</i>, sin embargo él disponía de manuales de 1929, 1935, 1940, 1945, 1955, 1960 y todos se adjudicaban dicho título repudiando al anterior ostentador. Así que Carlos solucionó la paradoja diciendo que la única división posible era <i>«fútbol bien jugado»</i> o <i>«mal jugado»</i>; con buenos jugadores o malos jugadores. Curiosamente, durante <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/03/entrevista-a-antoni-ramallets/">la entrevista concedida</a> por Antoni Ramallets (QDEP) a Ecos del Balón, el <i>«antiguo»</i> portero enunció exactamente el mismo concepto <i>«siempre ha habido dos maneras de jugar: jugar bien o jugar mal»</i> a la par que se «disgustaba»cuando se ponía en duda el fútbol que ellos jugaron (<i>«todo el mundo sabe y los que menos sabemos somos los que hemos jugado»</i>). Sobre las <i>«épocas de oro»</i>, termino que consideraremos sinónimo del <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_de_oro">de la Edad de Oro</a>, Peucelle teorizaba que se ubica en la juventud personal de cada uno. Para él fue la del Alumni (1908) y cuando escribió <i>«Fútbol Todotiempo»</i> se situaba -a nivel de opinión pública- en la década de los &#8217;40, así que conjeturaba que en <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Vintage">20 años</a> iban a decir que era la de los &#8217;60. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a que el propio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Carlos Peucelle</a> era parte de la mitología rioplatense, siguiendo la definición de Eliade en calidad de uno de los <i>«seres semidivinos (&#8230;) que han creado el mundo»</i> o que se comportan <i>«de una manera ejemplar»</i> (Mitos, sueños y misterios), en vida solía ser bastante desacralizador con todo esto. A él le tocaba una parte -mayor o menor según la fuente de consulta- en la fundación del mito de <i>«la escuela de River»</i>. Sorprendentemente, él no solo rechazaba haber dado <i>«clases en ninguna escuela de fútbol»</i> si no que negaba también que hubiese existido jamás tal cosa como una «escuela millonaria».</p>
<blockquote><p>La escuela de River Plate nunca existió.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La escuela de River es el nombre atribuido al modelo educativo que engendró a la mítica Máquina de River (1941-46), y como definición presenta similitudes -aunque no sea estrictamente lo mismo- con <a target="_blank" href ="http://www.reflexioncientifica.com.ar/08_GIRC_006.pdf"><i>«la nuestra»</i></a>, el estilo criollo o el <i>«alma del potrero»</i>. Todos ellos eslóganes periodísticos y por tanto destinados a vender periódicos. El concepto de la «escuela» está tan ampliamente extendido que hace poco lo utilizaba <a target="_blank" href ="http://www.jornadaonline.com/Deporte/78076-Cappa:-Cuando-era-DT-hablaba-de-la-escuela-de-River-y-me-dec%C3%ADan-que-estaba-loco">Ángel Cappa</a> refiriéndose a su pasada etapa en el club. </p>
<p style="text-align: justify">Generalmente cuando se emplea dicho apelativo se busca la resonancia con <i>«el estilo de fútbol que salió con <i>«La Máquina»</i> y que no pudo transmitirse a ninguna otra generación»</i>, según<span class="pullquote_left">Pedernera era la clave de la mítica Máquina</span> comentaba Carlos Peucelle en aquel testamento literario titulado <i>«Fútbol Todotiempo e Historia de La Máquina»</i>. De hecho tanto Peucelle como Dante Panzeri insistían en que en cuanto se fue Pedernera a Atlanta se acabó el fútbol Máquina, puesto que su ausencia en River <i>«no admitía reemplazo (&#8230;) dentro de ese funcionamiento»</i> y en Atlanta, <i>«rodeado de constructores de juego afines a él»</i>, tampoco pudo reproducirlo Pedernera. Lo que para Peucelle era la prueba inequívoca de que de escuela de fútbol no se puede hablar. <i>«Hay jugadores o no hay jugadores»</i>, sentenciaba, <i>«hay una corriente de jugadores o un cortocircuito de jugadores»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La otra evidencia fehaciente que Carlos solía indicar es que la supuesta escuela de River, aun habiendo tenido superabundancia en varias demarcaciones, también tuvo que comprar algunos elementos cuando estos no aparecieron de manera natural en el semillero. Hablamos de los <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Enrique_Rodr%C3%ADguez">Eduardo Rodríguez</a> (zaguero izquierdo), Giúdice (centrohalf), Soriano (portero), Eusebio Videla (centrohalf) o, más tarde, el propio <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Walter_G%C3%B3mez">Walter Gómez</a> cuando se perdió a Di Stefano. Pese a todos estos esfuerzos por parte de Peucelle y Panzeri por depurar el concepto, el mito de la escuela de River ha prevalecido. Uno de los principales beneficiarios del uso de esta nomenclatura escolástica fue el técnico <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/river-plate/historicos/Sarmiento-River_0_486551599.html">Renato Cesarini</a>, que aparece frecuentemente referenciado como <i>«creador»</i> o fundador de <i>«la escuela»</i>. Aunque existen discrepancias sobre su papel y peso tanto en la evolución de las divisiones inferiores como en la ejecución de los equipos campeones. </p>
<blockquote><p>El desmedido lucro que se hace de lo extrafutbolístico es el fermento de la comedia del fútbol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/05/12/C-4744-bambino-veira-100x100-muchas-veces-me-iba-del-telo-al-entrenamiento.php">Bambino Veira</a>, futbolista, entrenador y ocasional humorista, señalaba a Renato Cesarini como la persona del fútbol que más le cautivó en una charla: <i>«Estábamos de gira por México, y el Tano vino un día a charlar con los más jóvenes. Me quedé congelado de lo que sabía de fútbol, nos anticipó lo que se venía en lo táctico y en la preparación física. Un sabio. Otro que me cautivó fue el Toto Lorenzo, un adelantado»</i>. Ambos técnicos habían sido particularmente denostados por Dante Panzeri y acusados de falsarios. Del primero calificó su estilo discursivo de <i>«vapores de seducción»</i> y <i>«verborragia»</i>, a la vez que le culpaba de apropiarse de méritos ajenos por medio de la hábil manipulación de los que no habían vivido aquella época, y del segundo echaba pestes por detalles como entregar papelitos a los jugadores de la selección con instrucciones escritas sobre cómo debían jugar. A Panzeri este tipo de prácticas -los papelitos o el uso de un balón de rugby-, le parecían pura superchería y las explicaba desde un enfoque publicitario orientado a hacer negocio.</p>
<p style="text-align: justify">Se da la curiosidad de que el Bambino Veira reconoce haber sido de escuelas opuestas como entrenador y como futbolista, sin que esto aparentemente le suponga ningún conflicto interno. ¿Fue por un proceso madurativo o es que, como decía Panzeri, entró en el negocio del fútbol? Contextualicemos que sus excesos y travesuras cuando era jugador habían sido tan ostentosos que, al dar inicio a su carrera como técnico, se sintió forzado a intentar quitarse el estigma diciendo en una entrevista con Ardizzone que <i>“le tengo que pegar dos tiros al Bambino, tiene que aparecer otro”</i>. No obstante cuando le preguntó El Gráfico que por que no había ido nunca <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/resumen-analisis-mundial-brasil-2014-tactica-trascendencia-futuro/">a un Mundial</a>, aludió a la calidad de los compañeros que le disputaban el puesto, los Onega, Willington o Rojas, y no a una supuesta falta de profesionalidad o al trasnochar. Así que cada cual extraiga de aquí sus propias conclusiones. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Desde mis primeros artículos asumo como fecha de inicio del «fútbol» el 13 de junio de 1925, momento en el que se produce el cambio en la ley del offside. Ha habido otras modificaciones posteriores, pero considero que nunca tan profundas como aquella, por lo que desde esta fecha hasta el actual 2014 considero que se está disputando el mismo juego. Opinión personal e imperfecta.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
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Próximos artículos:<br />
4- El Ángel de la Bombonera (07-11-2014)<br />
5- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (14-11-2014)</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: Felix Roldán y otros héroes anónimos (II)</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Oct 2014 01:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”, Napoleón Bonaparte. na de las consecuencias de la carrera militar de Bonaparte es habernos descubierto a un sensacional fabricante de citas. O al menos ha provocado que se le atribuyan una cantidad exagerada de ellas y que además abundan en cuestiones de todo tipo. La [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”</i>, Napoleón Bonaparte.</b><span id="more-143124"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>na de las consecuencias de la carrera militar de Bonaparte es habernos descubierto a un sensacional fabricante de citas. O al menos ha provocado que se le atribuyan una <a target="_blank" href ="http://es.wikiquote.org/wiki/Napole%C3%B3n_Bonaparte">cantidad exagerada</a> de ellas y que además abundan en cuestiones de todo tipo. La que atañe a la paternidad del éxito quizás sea la más famosa de todas y dado que el fútbol es una parte de la vida le resulta perfectamente aplicable [1].</p>
<p style="text-align: justify">Tomemos, por ejemplo, una brillante disertación que escribió <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Verde-Cesped/Homenajes/12868-a-veintidos-anos-de-la-muerte-de-carlos-peucelle.html">Carlos Desiderio Peucelle</a> en 1959, titulada <i>«La Espiral de los Esquemas»</i>. Allí introdujo una anotación a pie de página, tras citar a la llamada WM de Chapman, aclarando que no simpatizaba con darles nombres propio a los conceptos tácticos puesto que el mundo estaba <i>«lleno de invenciones que no fueron otra cosa que bautismos de lo ya creado»</i>. Según su entrañable amigo Panzeri no era por <i>«demagogia de la modestia y la humildad»</i>, si no porque no creía en arrogarse <i>«este tipo de méritos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Aceptaba Peucelle reconocimiento en lo tocante a su actividad <i>«dentro de la cancha»</i>, es decir como futbolista. E incluso habiendo señalado Pedernera que siendo jugador ya se le consultaban a él las cuestiones<span class="pullquote_right">Cuando era futbolista, Peucelle ya mandaba</span> tácticas, como si del director técnico se tratase, Carlos jamás permitía que se le otorgasen paternidades ni de equipos ni de jugadores. Durante la década de los sesenta su ex-compañero <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Renato_Cesarini">Renato Cesarini</a>, en connivencia con determinada prensa, había presentado su candidatura como genuino <i>«hacedor de La Máquina»</i>. Sin embargo Peucelle nunca entró a darle pública réplica sobre esto, pese a considerar que aquellas declaraciones eran <i>«circenses»</i> y propias de la <i>«comedia actual del fútbol»</i> que él tanto denostaba. Si la paternidad no puedes ser individual puesto que, en palabras de Peucelle, <i>«son cosas que se dan por muchos»</i>, no puede haber quien reclame la autoría sin estar faltando a la verdad. O a la ética. </p>
<blockquote><p>«Yo no hice nada y no hay nadie que lo pueda hacer. Son cosas que se dan por muchos motivos. Y se dan, no se preparan», Carlos Desiderio Peucelle.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«A La Máquina no la inventó nadie. Existió porque se dieron circunstancias en un mismo tiempo y en un mismo club»</i>, exponía Pedernera cuando le tocaba opinar sobre el tema. (Sencillamente) <i>«Nos encontramos un grupo de jugadores iluminados y logramos un entendimiento total»</i>. Adolfo desproveía de alquimia el debate y lo exponía <a target="_blank" href ="http://old.clarin.com/diario/2001/05/25/d-274442.htm">desde una perspectiva orgánica</a>. <i>«Los equipos siempre nacen cuando se ubican distintas duplas. Nosotros dispusimos de varias de esas sociedades y las piezas se fueron acomodando solas. Y aparecieron así los movimientos»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Una aproximación que por naturalista pudiera parecer desmitificadora, además de instigarnos a hacer una pregunta que casi aparece implícita en su respuesta. ¿Hubo alguna particularidad en la reunión y disposición de aquellos jugadores o fue todo un hecho casual? Tras la consecución del campeonato de 1945 se publicó en la revista <i>«River»</i> un artículo del propio Peucelle que resulta clarificador sobre el proceso de llegada al club de aquellos jugadores: <i>«Dentro de esta gran familia que es River (&#8230;) cabe señalar que la <a target="_blank" href ="http://riverlujoypueblo.blogspot.com.es/2009/12/campeonato-afa-1945.html">obtención del título 1945</a> tiene una relación directa con el cuidado y fomento del fútbol amateur. A él se le debe la mayor parte del éxito. Labor ímproba, difícil (&#8230;) la tesonera y delicada tarea de descubrir, perfeccionar y formar los futuros cracks»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Dicha función durante <i>«la primera etapa de vida de un jugador»</i> recaía en los generalmente anónimos delegados de las divisiones inferiores del club. Peucelle les agradecía en aquella carta pública la búsqueda de jugadores <i>«de casa en casa»</i>, <i>«esperándolos en una esquina»</i>, <i>«llevándolos a la cancha»</i> o <i>«viéndolos en el baldío»</i> realizada bajo las inclemencias del tiempo estacional -ya fuese lluvia, frío o fuerte calor-, sin más recompensa que la de haber sido útil al club. Es decir, sin retribución económica de ningún tipo. Luego los domingos, a mayor gloria, acudían a supervisar a su equipo de división en partidos con apenas <i>«una veintena de espectadores»</i>.</p>
<blockquote><p>«¡Yo no fui maestro de nadie! ¡El jugador se hace jugando!», Peucelle a Néstor Rossi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las raíces de aquella <i>«gigantesca obra»</i> (sic) <a target="_blank" href ="http://4.bp.blogspot.com/-rfEkO2agZw8/TeV5_e2DfoI/AAAAAAAAM_8/gwpNco87qmk/s1600/RIVER-PLATE-1931.jpg">se habían gestado en 1931</a> con la llegada de Peucelle a River en calidad de jugador. A Carlitos le acompañaba el quiosquero Félix Roldán, quien había sido su orientador futbolístico en sus días juveniles en el potrero. Decía Ernesto Lazzatti que existen dos tipos de aficionados: El que va a ver a un equipo, así que va a verlo ganar; y el que va a seguir un partido, y por tanto va a ver jugar. Félix Roldán era de los segundos [2]. Un enamorado del fútbol y especialmente del que jugaban los muchachos habilidosos. Peucelle propuso a la sociedad aprovechar la particular habilidad y predisposición de Roldán para la selección y orientación técnica de los jóvenes, aspecto en el que le consideraba <i>«el más grande (&#8230;) que yo conocí»</i> (sic), y River aceptó la propuesta. Félix Roldán pasó a desempeñar la función de delegado de las inferiores, articulándose alrededor suyo aquel semillero del equipo al que el diario <i>«Crítica»</i> denominaba en 1931-1932 los <i>«cebollitas»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Por mediación de Roldán llegan a River los <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Adolfo_Pedernera">Adolfo Pedernera</a> (su mayor éxito), Eduardo Correa, José Ramos, Mario Filippo, Fernando Sánchez&#8230; Jugadores que en palabras de Carlos Peucelle <i>«llegaron en gran cantidad a primera»</i>. Sin embargo durante su etapa formativa, cuando jugaban en las quintas o sextas divisiones, <i>«rara vez ganaron campeonatos»</i>. De hecho es famosa la anécdota de que frecuentemente aparecía Roldán eufórico y le decía a Peucelle:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; <i>«Ayer jugaron los pibes. Mirá&#8230; salí con la panza «así», llena de fútbol. ¡Qué baile, qué milonga!»</i> </p>
<p style="text-align: justify">Roldán lo pregonaba además por todo su barrio (Constitución), orgulloso de aquello, pero cuando le preguntaban por el resultado la respuesta podía llegar a ser sorprendente:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; «<i>Y&#8230; perdimos 1-0, ¡pero qué baile dimos!&#8230;»</i> </p>
<p style="text-align: justify">Aquellas divisiones inferiores estaban articuladas en el juego, o siendo aun más precisos, en los chicos que juegan (bien) [3]. Peucelle estaba fascinado por esta labor pedagógica porque además conocía de primera mano los resultados. De la efectividad del trabajo amateur de Roldán tenía innumerables pruebas puesto que durante su periplo como <i>«delegado»</i> por clubes como el Futbol SanTelmo o Sportivo Buenos Aires, había descubierto a los <a target="_blank" href ="http://www.bdfa.com.ar/jugadores-BONIFACIO-MARTIN-12024.html">Bonifacio Martín</a>, Cilento, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Arcadio_L%C3%B3pez">Arcadio López</a> o al propio Peucelle, que tampoco había sido nunca campeón en las inferiores. La valiosa lección que <i>«Barullo»</i> Peucelle aprendió de aquel bohemio vendedor de periódicos fue la de la paciencia. Los resultados deportivos, el dinero y el éxito serán consecuencia de que se haya formado un buen jugador y para eso se necesita <i>«estar con la cabeza bastante fría para quedarnos con el que juega, aunque no gane»</i>. </p>
<blockquote><p>«Orientamos y enseñamos técnica (no juego). El juego no se puede enseñar», Peucelle.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante sus últimos años como jugador Carlos ya colaboraba de forma extraoficial con las divisiones inferiores de River, sin embargo una serie de sucesos precipitaron que en 1942 pusiese fin a su carrera como profesional<span class="pullquote_left">Antes de fallecer, Felix Roldán le implicó en las labores de formador</span> y pasase a coordinar las divisiones inferiores. Irónicamente en 1941, el año en que brotaba el fruto más brillante de la semilla plantada una década atrás, la Máquina de River (1941-46), fallecía su jardinero, <a target="_blank" href ="http://4.bp.blogspot.com/-Gr2y5RwrHHI/UJMo2-KzERI/AAAAAAAADFg/OUW12T6v-fQ/s1600/1.jpg">Félix Roldán</a>. Peucelle se hace cargo entonces de continuar su tarea, mientras aun ocupaba el rol de puntero (extremo) derecho titular del equipo. De hecho él estuvo en las primeras alineaciones de la genuina Máquina. Sin embargo la transición fue más natural de lo que a simple vista pudiera parecer por dos motivos. Roldán llevaba tiempo implicando a Peucelle en la toma de decisiones y en la inserción de los nuevos elementos en el equipo [4], y existía una estructura de delegados perfectamente integrada <i>«desde esa temporada»</i> (1932) como decía el propio Carlitos en la carta de celebración anteriormente mencionada: <i>«Las divisiones inferiores ocuparon dentro del engranaje del club el lugar que lógicamente les correspondía. Alentados por jugadores profesionales que transmitían sus enseñanzas, se tuvo una visión de lo que significaría el aporte de estos equipos con el correr de los años, si sabía conducírselos con inteligencia y sobretodo con paciencia. (&#8230;) El periodo de selección hasta la consagración, dura cinco años (14-19 años). Este trabajo es cumplido con toda eficiencia por personas que generalmente permanecen en el anonimato»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Estos héroes anónimos a los que hacen referencia Peucelle y nuestro título son los Juan Manitto, Antonio Suárez, Roberto Sonzini, Osvaldo Pertini, Miguel Angel Festenesse, Eduardo Vidal, Marcos Boin, Pablo D&#8217;Argento, Domingo Adami, Angel Dimeo y tantos otros que tristemente debemos omitir por desconocimiento. Ninguno de ellos cobró nunca por sus servicios, si no que entregaban sus horas libres a esta actividad. Consciente Carlos del tamaño de la deuda moral del club para con ellos, quiso darles reconocimiento a los ojos del aficionado, desglosando en aquella carta del &#8217;45 la importancia de los jugadores <i>«hechos en el club»</i> en equipos campeones desde 1932 a 1945. </p>
<p style="text-align: justify">En 1936 habían jugado Wergifker, Moreno y Pedernera, pertenecientes a la primera camada de 1932. Luego hubo cuatro titulares del semillero y numerosos suplentes en el campeonato de 1937. Finalmente llega el salto de calidad, durante la primera temporada de la Máquina (1941), con siete titulares procedentes de las divisiones inferiores, y luego hasta 18 jugadores que habiendo surgido de dichas categorías participaron en el bicampeonato de 1942. Durante el torneo de 1945, que en su opinión <i>«consagra definitivamente la política»</i>, hubo 8 titulares dentro del 11 habitual y 18 <i>“cebollitas”</i> en un plantel de 22 componentes. Lo que Carlos consideró, a modo de corolario de su artículo: <i>«El triunfo <a target="_blank" href ="http://eldoradomagazine.com.co/2014/09/18/historia-el-dorado-origenes-huelga-argentina/">del fútbol amateur</a> en plena época de profesionalismo»</i>. Lamentablemente sus bellas reflexiones iban erradas en un aspecto. Aquella política no iba a ser eterna. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] De hecho José Mourinho reinventó la frase diciendo: “Las responsabilidades son mías. Ya sabéis que las victorias tienen muchos padres, pero las derrotas sólo uno y ese soy yo”, al quedar eliminado el Real Madrid en los cuartos de final de la Copa del Rey del 2012 ante el Barcelona.</p>
<p>[2] Félix Roldán era un «enamorado del buen fútbol», pero en aquella época también se consideraba aficionado al Racing Club. Sin embargo la dirigencia de River no lo consideró un impedimento para darle la llave de las divisiones inferiores. Posteriormente Roldán renunciaría a su afecto por «La Academia» al sentirse traicionado por el fichaje de un jugador que le disgustaba: Evaristo Barrera. Fue durante la época en la que el gran éxito de Bernabé Ferreyra, alias el «Mortero de Rufino», alentó al resto de equipos a firmar artilleros de características similares a las suyas. Roldán consideró que «por principios éticos» no podía seguir alentando al equipo.</p>
<p>[3] Aclaremos que con esto no se estaban refiriendo a lo que Peucelle llamaba los superhabilidosos o «genios precoces». Estrellas fugaces de las categorías inferiores que a aquellas edades parecen «fenómenos» pero que al pasar el tiempo «se quedan en la habilidad y no configuran al jugador».</p>
<p>[4] Roldán reubicó al defensa izquierdo procedente de Racing, Félix Loustau, como extremo y lo mandó debutar contra la tercera de Rosario. Luego no viajó hasta allí para valorarlo personalmente, si no que encargó a Peucelle verlo y juzgarlo. El informe positivo del todavía jugador permitió al equipo hacerse con una futura leyenda del campeonato. A su vez Adolfo Pedernera, en su autobiografía coescrita junto al periodista Alejandro Yebra y titulada «El fútbol que viví &#8230; y que yo siento», cita que tanto él como Moreno recibieron lecciones técnicas de Peucelle en cuanto empezaron a alternar con el primer equipo.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
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Próximos artículos:<br />
3- Mito y folklore de la escuela millonaria (31-10-2014)<br />
4- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (07-11-2014)</p>
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		<title>Platinismo: ¿No te da vergüenza? (I)</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Oct 2014 02:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“En Persia vi que la poesía está hecha para incorporarse a la música y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona”, Hakim Bey. urante el verano de 1957 la revista deportiva El Gráfico reunió para una nota de prensa a tres de los principales académicos del fútbol argentino. Dos de ellos, Adolfo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“En Persia vi que la poesía está hecha para incorporarse a la música y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona”</i>, Hakim Bey.</b><span id="more-142056"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>urante el verano de 1957 la revista deportiva El Gráfico reunió para una nota de prensa a tres de los principales académicos del fútbol argentino. Dos de ellos, Adolfo Pedernera y José Manuel Moreno, habían sido una pareja futbolística habitual. Primero formando una genuina ala <i>«siniestra»</i> en las dos acepciones del adjetivo, esto es tanto por jugar por el perfil izquierdo como por las graves averías que le causaban a los entramados defensivos ajenos. Posteriormente inmortalizaron su fama en calidad de componentes de la genuina <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/ecos/2008/03/06/filogenesis-blanca-i/">Maquina de River</a>, aunque ahí se ubicaba Adolfo de falso nueve y no de exterior zurdo, mientras que el <i>«Charro»</i> siguió desempeñando funciones de <i>«insider»</i> pero esta vez circulando por la derecha. </p>
<p style="text-align: justify">El tercer hombre presente en la entrevista era Enrique <i>«El Chueco»</i> García, también conocido como el <i>«Imparable»</i>, el <i>«Mago»</i> o el <i>«Poeta de la zurda»</i> y que fuera gloria en Rosario Central, Racing y la Selección Nacional, si bien en la actualidad es casi más recordado por una anécdota, tan ilustrativa de su talento como de su sarcasmo, y que refirió el que fuera masajista de plantel de Racing Club, Ponciano Souto. Supuestamente, tras marcar uno de esos goles bíblicos en los que una carrera repleta de gambetas dejaba a sus rivales convertidos en estatuas de sal, <i>«el Chueco»</i> había hecho el camino de vuelta hacia media cancha borrando las huellas de sus pasos. Como los compañeros le contemplaban extrañados, él les miró sonriente y <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/04/04/C-5113-garcia-el-poeta-de-la-zurda.php">espeto divertido</a>: <i>«Es para que nadie me copie la jugada, muchachos»</i> [1]. <i>«El Chueco»</i> no ganaba títulos en su club, carente de más figuras, pero se resarcía en la Albiceleste jugando bien con Antonio Sastre, bien con José Manuel Moreno, y formando con este último una suerte de dúo cómico por los ingenioso diálogos que establecían mientras se pasaban la pelota. </p>
<blockquote><p>Pedernera definía el fútbol en un bar con claridad similar a cuando las acometía desde el césped.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Reunidos aquel día bajo el convencimiento del autor del artículo (<a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/08/C-4834-panzeri-anatomia-de-un-periodista.php">Dante Panzeri</a>) por resumir <i>«lo más brillante y perfecto que haya producido el fútbol argentino de todas las épocas»</i> (1939-50), se les planteó como tema de conversación la decadencia del fútbol. Un debate precoz dado que aun no se había producido la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gXVvUUEfJoo">debacle mundialista del 58</a>. Pedernera tomó la palabra, destacando que existía una condición del fútbol argentino más importante que las -añoradas- individualidades, que es la de ser connaturalmente <i>«alegre»</i>. Interrogado por los presentes sobre la naturaleza del juego <i>«alegre»</i> el maestro respondió con un oxímoron: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; El juego más serio que se puede jugar. </p>
<p style="text-align: justify">Pasó luego a glosar las cualidades seculares <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd88/jogo.htm">del criollismo</a>, a saber: <i>«mezcla de creaciones»</i> <i>«religión por la pelota baja y amasada»</i>, <i>«capacidad de improvisación»</i> o <i>«lo contrario del fútbol regimentado»</i>. Sin embargo, Adolfo añadió un matiz a su haiku porteño. De nada sirve la condición alegre, ya sea la individual como la colectiva, sin la sensación de vergüenza: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; La sensación de vergüenza por la pelota tirada a cualquier parte (&#8230;) lo importante -decía- es que dentro de la cancha haya quien lo recrimine. </p>
<p style="text-align: justify">Pedernera consideraba que el fútbol <i>«de pelota controlada»</i> estaría a salvo en tanto que en un equipo hubiese al menos un jugador [2] que además de jugarlo se lo impusiese a los demás por jerarquía, citando a los Néstor Rossi, Julio Cozzi (¡desde la portería!), José Nazionale o Antonio Báez como eximios ejemplares de este tipo. Se aprovechó la coyuntura para comentarle que días antes alguien de River había rifado una pelota por el aire y Néstor <i>«Pipo»</i> Rossi le había gritado:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; ¿No te da vergüenza?</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Rossi era el que dirigía las maniobras del equipo. El que ponía las cosas en su lugar en el centro del campo»</i>, según comentó <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-86523-2007-06-14.html">Ángel Labruna</a> en alguna ocasión. Poseía además una gran personalidad y un famoso vozarrón que le valió el sobrenombre de la Voz de América [3], así que el equipo solía gravitar a su alrededor en lo que hoy se vendría a denominar liderazgo. <i>«El fútbol es un sentimiento -decía el Pipo-, un juego que tiene como eje a la pelota y, por lo tanto, hay que tratarla siempre bien»</i>.</p>
<blockquote><p>«Nene, al pie, si no dedicate a otra cosa», el Mono Alfredo Obberti a un novel Jorge Valdano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Según la teoría de Pedernera un <i>«buen jugador»</i> con personalidad <i>«puede llegar a hacer jugar bien a los demás»</i>, porque <i>«crean el temor de jugar mal, o la obligación de jugar bien»</i>. Y en ese aspecto las anécdotas con Pipo resultan inmejorables. Federico Vairo (River) contaba que una tarde que Pascasio Gilberto Sola, half izquierdo del equipo, hizo una mala entrega, el Pipo <i>«se puso furioso»</i>. Dado que <a target="_blank" href ="http://agepeba.org/lectura.asp?id=9537"><i>«Sola se le plantaba»</i></a>, el también conocido como el Patón (calzaba un 44) <i>«se puso duro en el vestuario»</i> y le sentenció diciéndole delante de todo el equipo que <i>«el que entrega mal la pelota pasa a ser una mala persona».</i> Todos se rieron mucho pero con aquella actitud se ganaron tres campeonatos. Al propio Vairo, que se la pasó muy alta durante una práctica en el Monumental le demolió diciéndole: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Buena, muy buena Federico, ahora alcanzáme la escalera.</p>
<p style="text-align: justify">Nunca se perdía el humor, precisamente por estaban tratando un tema muy serio.Por esto se hace imprescindible la condición alegre en interacción con la sensación de vergüenza. Porque la alegría sin la vergüenza es terreno abonado para <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Egomania">la egomanía</a> y la vergüenza sin la alegría para el temor o el comportamiento fóbico. Porque la alegría sin la vergüenza jugará para si misma y la vergüenza sin la alegría no jugará a nada. La alegría te predispondrá a buscar la novedad y la vergüenza te exigirá la sabiduría en su empleo. No hay que tener miedo, lo que hay que tener es vergüenza. Impagable válvula del fútbol bien jugado.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Los uruguayos aseguran que la anécdota pertenece o al menos le es afín a Pedro Lago, ‘El Mulero’, el primer charrúa campeón del profesionalismo en la orilla vecina.</p>
<p>[2] Panzeri le llamaba a esto «la camarilla», «por lo general, un núcleo de tres o cuatro jugadores, los de mayor predicamento espiritual y mayor capacidad futbolística dentro del equipo, que señala normas -por cierto que muy sanas- al resto de sus compañeros gustosos, a su vez de ser en alguna medida comandados por aquellos que ellos reconocen más capaces o más experimentados».</p>
<p>[3] Sobrenombre ganado durante el Sudamericano de Perú porque su voz se imponía al sonido ambiente.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Próximos artículos:<br />
2- Felix Roldán y otros héroes anónimos (24-10-2014)<br />
3- Mito y folklore de la escuela millonaria (31-10-2014)</p>
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