<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ecos del Balón &#187; Carlos Desiderio Peucelle</title>
	<atom:link href="http://www.ecosdelbalon.com/tag/carlos-desiderio-peucelle/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.ecosdelbalon.com</link>
	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 30 Dec 2021 13:58:18 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.2.38</generator>
	<item>
		<title>Di Stefano, el jugador detrás del mito #yomequedoencasa</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2020/03/di-stefano-el-jugador-detrs-del-mito/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2020/03/di-stefano-el-jugador-detrs-del-mito/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2020 09:54:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA["Pancho" Varallo]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo di Stéfano]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[CA Huracán]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Dante Santiago Pertini]]></category>
		<category><![CDATA[Felix Roldán]]></category>
		<category><![CDATA[juvrma15]]></category>
		<category><![CDATA[Millonarios FC]]></category>
		<category><![CDATA[Pedernera]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Gigena]]></category>
		<category><![CDATA[Pepe Peña]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[River Plate]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=271856</guid>
		<description><![CDATA[“La técnica inmuniza a quien la posee contra dos arbitrariedades: la de la moda y la del maestro; elimina a los mediocres, [&#8230;] utiliza el talento medio y [&#8230;] exalta el genio”, Étienne Decroux. ara Alfredo Di Stefano el fútbol fue, en sus orígenes, una herencia de familia. Durante algunas entrevistas aseguró que «hasta donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“La técnica inmuniza a quien la posee contra dos arbitrariedades: la de la moda y la del maestro; elimina a los mediocres, [&#8230;] utiliza el talento medio y [&#8230;] exalta el genio”</i>, Étienne Decroux.</b><span id="more-271856"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>ara Alfredo Di Stefano el fútbol fue, en sus orígenes, una herencia de familia. Durante algunas entrevistas aseguró que <i>«hasta donde alcanzaba a saber»</i> estaba emparentado con <a target="_blank" href ="http://la-redo.net/pisando-los-talones-del-di-alfredo-di-stfano-12162-/"><i>«los Drake y los Brown»</i></a>, los que <i>«hicieron la historia del fútbol argentino»</i>. Se refería con ello a la fundación <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Alumni_Athletic_Club">del Alumni</a>, el legendario club del amateurismo por cuanto fue el principal acaparador de títulos durante la primera década del siglo XX. Sin embargo, esta supuesta relación entre ambos mitos resulta dudosa. Probablemente una leyenda familiar. Los parientes <i>«británicos»</i> de Di Stefano eran de origen irlandés, mientras que los Brown del Alumni descendían de la primera oleada de inmigrantes escoceses. Un error similar cometió la prensa escocesa cuando en el preámbulo de un Argentina-Escocia (2008) afirmó que José Luis <i>«El Tata»</i> Brown estaba emparentado con James Brown, el abuelo de los cinco hermanos campeones del Alumni. Aspecto que fue expresamente refutado en el libro <a target="_blank" href ="http://www.corregidor.com/?page_id=335&#038;codigo=1815"><i>«Quién es Quién en la Selección Argentina»</i></a>, dado que los antepasados que le transmitieron su apellido eran irlandeses y no escoceses. </p>
<p style="text-align: justify">Si resulta más fidedigna su habitual alusión a un parentesco con los Pertini de Boca Juniors, si bien en alguna ocasión exageró hasta el punto de <a target="_blank" href ="http://la-redo.net/pisando-los-talones-del-di-alfredo-di-stfano-12162-/">citar a uno de ellos</a> como <i>«fundador de Boca»</i>. Su tío paterno, Luis Juan Pertini, fue vicepresidente boquense entre 1947 y 1953. Mientras que el hermano de Luis, Dante Santiago Pertini, jugó en el club xeneize durante la década de los veinte (1920-26), siendo principalmente recordado por haber participado en la célebre gira europea de Boca Juniors de 1925, primera de un equipo argentino por el viejo continente. Un vínculo que resulta más tangencial, pero que deviene simpático por azares del destino, fue el matrimonio de uno de sus tíos con la hermana de Carlos Isola, el célebre portero de River Plate durante más de una década y que sustituyó en dicho puesto a Luraschi, el cual años después apadrinaría la llegada de la Saeta a River. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El pequeño Alfredo iba a ver los entrenos de un gran Boca Juniors</span> Este vínculo con los Pertini venía por parte de su abuela paterna, Teresa Ciozza, una genovesa casada con Miguel Di Stefano, que es el abuelo al que le debe su famoso apellido. Natural de Capri y emigrado a la Argentina, fue un referente futbolístico significativo, puesto que vivía cerca de la cancha de Boca y el nieto aprovechaba las visitas a su casa para acudir a ver los entrenamientos del conjunto xeneize. Tendría Alfredo sobre siete u ocho años, que es la época en la que empezó a jugar a fútbol en pequeñas canchas callejeras y también la del primer bicampeonato boquense. Como espectador de aquellas prácticas pudo disfrutar de uno de los mejores ataques de la historia del club, el de <i>«Cabecita de Oro»</i> Cherro, Benítez Cáceres y <i>«Pancho»</i> Varallo. Cuando Alfredo <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2006/11/17/futbol/1163763168.html">bautizó a Puskas como <i>«Pancho»</i></a> lo hizo en honor de este Francisco Antonio Varallo de su niñez, a quien se le llamaba así por ser uno de los hipocorísticos tradicionales de su nombre (Paco, Pancho, Kiko, Curro). El paralelismo entre el húngaro y el argentino, que les llevó a compartir apodo, lo encontramos en un don común: un disparo excepcional. A Varallo se le conocía también como <i>«el Cañoncito del Bosque»</i> debido a que el periodista Luis Elías Sojit empezó a llamarle así tras encadenar varios goles de tipo <i>«cañón»</i> en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata. </p>
<blockquote><p>Tanto el «Charro» Moreno como la Saeta Rubia, ambos glorias de River, crecieron en la admiración de un triunvirato mítico de Boca Juniors: Cherro, Benítez Cáceres y Varallo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos o tres años después, el propio Di Stefano empezaría a realizar sus primeros entrenamientos en el colegio. Las <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2009/01/28/C-1128-di-stefano-a-solas-con-una-leyenda.php?volver=1&#038;retorno=1">clases de gimnasia</a> <i>«al lado de Obras Sanitarias, en Gimnasia y Esgrima, dos veces por semana»</i>. Sin embargo, en su autobiografía consideró que los fundamentos técnicos específicos del fútbol los recibió por las mismas fechas, sobre sus diez años, bajo la supervisión de un empleado de su progenitor. Un muchacho de origen gallego e hincha de Boca llamado Enrique Losada. Fueron una infinidad de horas aprendiendo a pisar la pelota y adquiriendo sensibilidad en el toque chutando contra la pared de una fábrica. Luego tales destrezas se pulirían en la universidad de la calle. Allí donde cada acción pretende burlar un defensor, buscar a un compañero o batir una portería imaginaria. Nada que ver con los entrenamientos en base a <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Test_Course-Navette">Course-Navette</a> o Test de Cooper, inaplicables allí por inespecíficos. Los partidos de barrio en cambio eran puro fútbol, lúdicos pero intensos, puesto que no había ninguno que no terminase en una escaramuza. Y dado que la pelota iba rebotando de un lado para el otro de la calle, había que tener un arte extraordinario para jugar allí. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Comenzó a jugar con su hermano menor Tulio</span>La Saeta nunca renegó de la importancia de aquellos juegos. Recién llegado al Real Madrid consideró en <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">una entrevista</a> para el diario Marca (17-11-1953) que la escuadra de Barracas <i>«Once y venceremos»</i> (aka «Unidos y venceremos») era la más representativa de dicho periodo, aunque sabemos que a los doce años, y con su traslado al barrio de Flores, jugaría también para <i>«El Imán»</i>. Siendo aún adolescente la familia abandonó la ciudad y Alfredo decidió renunciar a sus estudios [1] para iniciar un vida como campesino en la finca agrícola familiar situada en Los Cardales, a unos 70 kilómetros de Buenos Aires. Sin embargo, no abandonó la practica del fútbol. Por mediación de José Mussi, quien lo descubrió peloteando en el campo del Río Luján y lo invitó a jugar en el conjunto local, Di Stefano <a target="_blank" href ="http://lasemanaya.com/alfredo-distefano-del-futbol-de-cardales-para-el-mundo/">empezó a disputar</a> <i>«los campeonatos de la liga norte, que aglutinaban a equipos de ciudades vecinas»</i>, formando parte del Club Progresista, añadiéndosele un año después su hermano menor Tulio. Algunos vecinos recuerdan que don Alfredo Di Stéfano senior solía llegar a los partidos <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Sulky">en sulky</a>, arrastrado por el caballo <i>«Bómbolo»</i>, mientras sus dos hijos iban corriendo detrás a modo de precalentamiento para el partido. Los hermanos se alineaban como insiders o entrealas del conjunto, intercambiándose las posiciones de 8 o 10 en función de las situaciones que plantease el partido. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Al principio, de niño, no destacaba tantísimo</span>Gracias a don Pedro Gigena, uno de los más longevos integrantes de aquel equipo, ha llegado hasta nosotros el recuerdo de esta Saeta juvenil. Gigena fue uno de los zagueros centrales de aquel conjunto, campeón interregional de 1943, y como tal rememoraba en una entrevista que <i>«Alfredo era un muchacho joven, al que le gustaba tocar la pelota y gambetear»</i>. Sin embargo no era el futbolista más brillante de aquel conjunto. Ese papel le correspondería al wing izquierdo, Rosa Gigena, e incluso el hermano menor de Di Stefano, Tulio, era considerado un futbolista superior. Alberto Di Yorio, uno de los cardaleros que más ha hecho por reivindicar la memoria de aquel pasaje, recogió el testimonio vecinal sobre el juego de Tulio Di Stefano, al que caracteriza como de <i>«frente en alto y con la pelota siempre en el suelo (&#8230;) era mejor, pero se le rompió la rodilla y no pudo jugar mucho»</i>. Similar opinaba Pedro Gigena, quien en calidad de testigo directo de todo aquello, atestiguó que en ese periodo La Saeta rubia <i>«no era ninguna lumbrera (&#8230;) todavía no despuntaba»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Tanto Gigena como Alberto Di Yorio destacaron sobremanera el constante estímulo del padre sobre sus dos hijos atletas. Alfredo senior no solo se limitaba a acompañarles, sino que, situado detrás del arco, les daba constantes indicaciones. Exclusivamente dirigidas hacia ellos. Si bien en alguna ocasión concedió elogio particular al juego de algún compañero, como fue el caso del número 6, Tito Roveda. El viejo Di Stefano se permitía aleccionar porque había sido futbolista y, al final, aquel antecedente se reveló clave en la futura trayectoria de su vástago. Sobre todo porque la casa de los Di Stefano se veía frecuentada en aquella época por <a target="_blank" href ="http://miseleccion.co/noticias/noticias/el-gran-alfredo-di-stefano-en-palabras-de-su-hermana-visita-a-su-casa-en-buenos-aires/20140530/nota/2249766.aspx">los amigos</a> de la familia. Inclusive los que habían coincidido con el padre en River. Uno de ellos era Alejandro Juan Luraschi, un electricista que había sido el portero del ascenso de River Plate a Primera División (1908) y que parece que aun tenía algún contacto con el club. Según <a target="_blank" href ="http://miseleccion.co/noticias/noticias/el-gran-alfredo-di-stefano-en-palabras-de-su-hermana-visita-a-su-casa-en-buenos-aires/20140530/nota/2249766.aspx">Norma Di Stefano</a>, hermana del jugador, la madre, Eulalia, le pidió a Luraschi que recomendase a sus hijos para el equipo. A los pocos días le mandaron un telegrama citándole para una prueba de acceso. De los 70 u 80 muchachos que se presentaron aquel día, Peucelle solo seleccionó a Alfredo y a Julio Salvucci, futuro integrante del Ferro Carril Oeste del ascenso de 1949.</p>
<blockquote><p>Pese a no haber sido un jugador típico de la escuela rioplatense, el itinerario formativo de Alfredo si fue el común al de todas las estrellas del ciclo de las luces argentino: el potrero</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En River se encontró el mejor contexto posible para aprender a jugar</span> A esas alturas las divisiones inferiores de River llevaban años aportando una excelente producción. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Félix Roldán</a>, un quiosquero, había sido el primer ojeador y creador de aquellas categorías. A su muerte (1941) su gran amigo Carlos Peucelle tomó el relevo y se dedicó a coordinarlas. Ambos fueron elogiados por el famoso periodista Dante Panzeri por su manera de <i>«elegir y corregir adolescentes»</i>, si bien aquello fue solo una parte del proceso. Paradójicamente, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/platinismo/">la construcción de la Máquina</a> resultó bastante orgánica. Cierto que el semillero tenía una identidad propia, todos jugaban a lo mismo y los delegados del club instruían a los chicos. Sin embargo la técnica superdotada de aquella generación siempre se le ha atribuido a su formación durante la infancia en los terrenos baldíos, los potreros. Luego, la característica forma de jugar de aquel River, sin posiciones fijas, no fue tanto responsabilidad de un particular como algo que se dio por una larga suerte de factores. Di Stefano <a target="_blank" href ="http://www.taringa.net/posts/deportes/15217191/Antigua-entrevista-a-Alfredo-Di-Stefano.html">definió a sus antecesores</a> como <i>«un grupo de muchachos, (que) pese a su juventud, analizaba muy bien el fútbol y hablaban mucho antes de los partidos»</i>. La Saeta explicó también que en su primer partido le dijeron: <i>«Tú no te preocupes que te vamos a proteger. Cuando veas una camisa con la franja roja le das a la pelota y ahí te vamos orientando»</i>. Lo que es una buena muestra de como la transición entre las inferiores y el primer equipo era facilitada por los propios veteranos. Existen numerosas muestras de ello. Anteriormente había sido Carlos Peucelle, aun jugador, quien se había situado al lado de Adolfo Pedernera como interior izquierdo, cuando el mentor de ambos, Félix Roldán, le pidió que le protegiera en su debut. Otro tanto hizo Peucelle por José Manuel Moreno, <a target="_blank" href ="http://www.robertomancini.com.ar/lavisita.html">a quien enseñaba</a> <i>«a poner el cuerpo, en defensa de la pelota»</i>, y del <i>«dribbling»</i> y luego el Charro ya como <i>«cabecilla del grupo, era el que organizaba, hablaba y educaba»</i>, según Alfredo, a los demás. </p>
<p style="text-align: justify">La generosidad y el compromiso de algunos de los jugadores con el equipo era tal que, espontáneamente, cedían su puesto para no frenar la progresión de los chicos de las inferiores. Tal fue el caso de <a target="_blank" href ="http://www.alertadigital.com/2011/06/28/las-lagrimas-de-los-millonarios/">Aristóbulo Luis Deambrossi</a>, quien fascinado por el juego que exhibía Loustau cuando entrenaba con los mayores, le recomendó al técnico Cesarini darle entrada en el equipo en su lugar. U, otra vez Carlos Peucelle, que estando aun fuerte y veloz se retiró del fútbol, entre otras cosas, por no tapar a Juan Carlos Muñoz. Luego esos dos futbolistas fueron los <i>«punteros»</i> (extremos) de la Máquina de River. Más complicado fue conseguir ubicar a Pedernera como eje del ataque, para que diera comienzo todo. En eso fue clave la presión de sus compañeros y de los delegados de las inferiores sobre el técnico Cesarini, al que bautizaron como <i>«el legañoso»</i> porque <i>«no veía»</i> que con Adolfo funcionaban todos los demás. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando a Pedernera <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2001/05/25/d-274442.htm">le tocó opinar</a> sobre la Máquina dijo: <i>«Los equipos siempre nacen cuando se ubican distintas duplas. Nosotros dispusimos de varias de esas sociedades y las piezas se fueron acomodando solas. Y aparecieron así los movimientos, quizás impensados para esa época: entrar y salir, el cuadrado en el medio, la sorpresa, la ocupación de los espacios. Nos encontramos un grupo de jugadores iluminados y logramos un entendimiento total. Parecía que jugábamos de memoria»</i>. La cantidad de <i>«iluminados»</i> era tan colosal que hubo que desechar a numerosos futuros campeones por no poder absorber el primer equipo tal abundancia de camadas. Así salieron de la entidad los <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2005/01/25/agenda/1106607609_850215.html">Sánchez Lage</a>, Ernesto Grillo, Fernando Sánchez, Antonio Rodríguez, Rogelio Domínguez, Antonio Báez, Mario Sabbatella, Roberto y Oscar Coll&#8230; </p>
<blockquote><p>El volumen de talento del semillero River era tan abundante que de tanto en tanto se desbordaba.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pese a ser un gran goleador, en sus inicios tenía sus limitaciones</span>Dentro de aquel contexto la Saeta Rubia no figuraba entre los futbolistas habilidosos, al estilo de lo que se espera de los próceres argentinos. Durante aquella estadía <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">en La Maquina</a> estaba lejos, en dicho aspecto, de compañeros suyos como Pedernera, Moreno o Báez. Jugadores que como se decía entonces <i>«gastaban la pelota»</i>. Originariamente el rol de Di Stefano en el equipo era el de goleador. Sus ex-compañeros y formadores de aquel entonces (Rossi, Peucelle, Domínguez, Pedernera&#8230;), cuando les tocó definirle, describieron a un jugador inteligente a la hora de explotar su velocidad, con arrancada potente, fuelle en carrera y muy móvil, pero que destacaba más por su carácter ganador y amor propio que por su clase. A nivel técnico, mientras estuvo en Argentina, solo dispuso de un buen perfil de desmarque, el derecho, lo que le daba poca variedad a su juego. La pierna izquierda prácticamente la tenía para apoyar y no sabía cabecear. Paradójicamente -vista su trayectoria posterior- fue un jugador de los de corrían mirando al piso. No jugaba para el equipo, sino para el gol. Durante aquellos primeros años como profesional, ni daba juego a los demás ni organizaba al conjunto. Tampoco <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/ecos/2008/03/11/filogenesis-blanca-iv/">en Colombia</a> jugó de esa manera. </p>
<p style="text-align: justify">Esto fue, en opinión de Pedernera, una consecuencia lógica de las características de los compañeros que tuvo durante su etapa latinoamericana, en donde se alineó siempre con interiores magníficos: Norberto Méndez y Llamil Simes en Huracán, José Manuel Moreno y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> en River, y el propio Adolfo Pedernera y Antonio Báez en Millonarios. Así pues durante este periodo (1944-53) se centró en depurar su juego natural, principalmente bajo la tutoría del <i>«Maestro»</i> Pedernera, pero siempre con un radio de acción limitado al ultimo cuarto de la cancha. Al finalizar su etapa colombiana ya le daba con las dos piernas y nunca le pegaba mal, como si sucedía inicialmente en River y Huracán, en donde llegaba a fallar incluso con su pierna diestra. Esta evolución enriqueció su juego permitiéndole entrar por ambos laterales (derecho e izquierdo), sin perder por el camino sus cualidades innatas: velocidad, fuerza y movilidad. Seguía sin ser un dominador de balón de élite o un driblador de postín, pero en cambio había añadido a su arsenal el juego en corto, la pausa, y había aprendido a <i>«marcar»</i> en defensa. </p>
<p style="text-align: justify">La necesidad de aplicarse a la hora de defender fue una conclusión de tipo eminentemente práctico. Según el propio Alfredo <i>«los delanteros deben aceptar que parte de su trabajo consiste en ayudar en defensa. Si la defensa falla, el trabajo del delantero se hace mucho más difícil, porque tiene que marcar más goles. Por eso, lo evidente es bajar a ayudar en defensa. Así tu trabajo es más fácil durante el partido»</i>. Un razonamiento aparentemente lógico que enmascara dos conclusiones inherentes al planteamiento. La prioridad es ganar, no el lucimiento personal, y el jugador dispone del vigor necesario para rendir en ambas fases del juego (defensa/ataque). En el aspecto atlético las condiciones naturales de Di Stefano (velocidad, agilidad y resistencia) eran espectaculares. Consciente de ello cuidó su físico con mimo. En Colombia no contaban con preparador físico, por lo que los jugadores tuvieron que responsabilizarse y Alfredo era, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">en palabras de Nestor Rossi</a>, <i>«el primero en llegar y el último en irse»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En Madrid enseñó a jugar a sus compañeros</span>En sus inicios en el Madrid le sucedió lo mismo que <a target="_blank" href ="http://www.fcbarcelona.es/club/historia/detalle/ficha/1950-la-llegada-de-kubala-la-estrella-de-la-decada">a Kubala</a> en Barcelona. Algunos de sus compañeros eran buenos jugadores, pero otros simples modestos a los que él hizo grandes. El nivel técnico general, tanto del campeonato como el de su equipo, era inferior al que había encontrado en sus anteriores experiencias [2], pero una de las grandes cualidades de Alfredo -según decía su amigo Pepe Peña- era la inteligencia de saber adaptarse a las circunstancias. Cuando llegó al Madrid <i>«todo el mundo reventaba la pelota. Los volantes la recibían con el pecho y en vez de matarla la rebotaban. Entonces ya no la tenían dominada, porque se les había ido a zona de disputa. Y allá iba el zapatazo: alto, fuerte y lejos»</i>, decía Pepe Peña en una entrevista en El Gráfico (1963) [3]. Di Stefano no estaba acostumbrado a ver pasar globos por encima de su cabeza, así que se aburría. Empezó a bajar para pedir la pelota. A veces hasta su propia área de penal. Gritaba al compañero que tenía la pelota para que no la rifara y se la dieran a él [4]. Paulatinamente fueron tomándole confianza, puesto que vieron que podía ayudarles a sacar el balón y además les colaboraba a la hora de defender. De esa forma los defensores del conjunto comenzaron también a cambiar su actitud y se fueron sintiendo jugadores. Ya no estaban solo para despejar, sino que eran parte del juego. Y en el corazón del juego se situó Di Stefano, puesto que eso era lo que el equipo precisaba. Como comentaba Pedernera, el Real Madrid <i>«le dio todo el campo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/"><i>«él era el eje de todo su juego»</i></a> y Alfredo lo <i>«cubría con su dinamismo, velocidad y tremenda fuerza»</i>. </p>
<blockquote><p>El todocampo no juega en un puesto por partido, sino que elige un puesto en cada jugada.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Existían antecedentes de jugadores que habiendo madurado por la edad y perdido velocidad en sus piernas, aumentaban su comprensión del juego y, pese a haber sido jugadores <i>«simples»</i>, limitados a explotar velocidad y tiro, pasaban a organizar el juego de sus compañeros. Dos ejemplos argentinos anteriores a La Saeta serían <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Domingo_Tarasconi">Domingo Tarasconi</a> y Bernabé Ferreyra. La diferencia es que Alfredo lo hizo manteniendo su velocidad y fuerza de arranque. Del par de ocasiones que Adolfo Pedernera pudo ver a Alfredo en Europa destacó que, aunque por su <i>«prestigio y ascendiente»</i> podría haberse limitado a <i>«jugar a un ritmo más pausado, haciendo valer su experiencia y visión de juego»</i>, nunca lo hizo. El Di Stefano que él vio en el Real Madrid era <i>«el de siempre»</i>, con una <i>«movilidad extraordinaria»</i> y <i>«permanente afán por ganar»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ante las dobles marcas, Alfredo se hizo un experto en sorprender</span><i>«Yo no paro de moverme para que los defensas no puedan inmovilizarme»</i> explicaba la Saeta <i>«y me muevo rápido para ayudar al que recibe el balón»</i>. Uno de sus rivales, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UHYTTrLsWY0">Luís Suárez</a>, declaró que si bien en aquella época se hacían muchos marcajes al hombre, con el nueve del Madrid la cosa llegaba hasta un punto cómico. El balón podía pasar a cuatro o cinco metros al lado de sus marcadores, pero ellos nunca iban a buscarlo. No podían permitirse descuidar ni un segundo a Alfredo Di Stefano. Según el que fuera seleccionador argentino, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Carlos_Lorenzo">Juan Carlos Lorenzo</a>, si le hacían un doble marcaje -cosa que en España sucedió en la totalidad de los partidos y durante varias temporadas-, Di Stefano corría por toda la cancha como un loco avisando a gritos a sus compañeros (<i>«¡Yo no juego! ¡Yo no juego!»</i>) de que uno de ellos estaba libre y debía subir al ataque. Debido a esta presión extenuante, la Saeta se convirtió en un experto en el arte de la sorpresa. Por ejemplo, tirando de espaldas al arco, modalidad que le permitió conseguir varios de sus goles más famosos. Esta cualidad estaba intrínsecamente relacionada con otra de las grandes virtudes que de él destacaba Pepe Peña: su seguimiento de juego e intuición, que le permitían predecir situaciones de partido con segundos de anticipación [5]. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Rogelio_Antonio_Dom%C3%ADnguez">Rogelio Domínguez</a> explicó que pese a que en el doble marcaje un jugador <i>«le seguía como su sombra»</i> y el otro <i>«le esperaba a la salida»</i> se las arreglaba para <i>«aparecer de golpe delante del arco para hacer el gol»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Pedernera consideró que todas estas características de su fútbol se explicaban precisamente por no haber sido un gran dominador de la pelota o un <i>«gambeteador»</i>. Gracias a eso había podido llegar a ser lo que fue. Si no, tal vez hubiese triunfado en otro rol, pero no sería Di Stefano. Había esquivado la sirena del jugador criollo. En lugar de adueñarse del balón se hizo dueño de todo el terreno. Una vez, describiendo a Sivori, la Saeta dijo: <i>«es un jugador genial, pero todavía no ha podido desprenderse del embrujo de jugar en muchas ocasiones para él»</i>. Ese fue el mal que él superó. Aquel que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">Zubeldia</a> resumió de manera aun más dramática en 1962 diciendo que <i>«el individualismo era el principal vicio del jugador argentino»</i>.<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«</span>¿Alfredo, por qué cambió su manera de jugar?»<br />
«Me fui dando cuenta de que el fútbol es juego de once jugadores. Tienen que trabajar todos para todos. Es un principio básico»</i>. (Alfredo di Stefano, para <i>«El Gráfico»</i>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] En el número 125 de la Revista de la RFEF la periodista Blanca Benavent le preguntó a Alfredo por el título de «ingeniero agrónomo» que le viene acreditado de tanto en tanto en alguna reseña. Sospecho que la confusión procede de una entrevista concedida a Cesar González Ruano (25-4-1954) y recogida en el libro recopilatorio &#8216;Las palabras quedan&#8217;. Allí la Saeta dice haber cursado dichos estudios, quizás para tomarle el pelo al entrevistador, al detectar en él a un advenedizo que tapaba su desconocimiento del deporte rey recurriendo a la tauromaquia («Hablamos ahora de fútbol. Para mi éste es un bosque donde me encuentro perdido. Lo mismo me ocurrió con Kubala y con Samitier. Pero no importa. Además, no hay otro remedio. ¿Cómo no voy a hablar de fútbol con Di Stéfano? Fútbol y toros»). Pese a ser un material tan antiguo ha tenido cierta circulación atribuible a la recomendación de algunos docentes de periodismo. Sabemos, por ejemplo que José Julio Perlado, profesor de Redacción Periodística, lo recomendaba a sus alumnos y que su opinión solía ser muy valorada por sus discípulos.</p>
<p>[2] Cuando Di Stefano llegó a España desconfiaba del nivel del campeonato. Durante una entrevista (1974) se refirió a cierta conversación con su hermano Tulio, previa a participar en el torneo español, en la que aseguró petulante que «allá les meto un amague y me voy derecho al arco». Sus experiencias previas durante la gira con Millonarios le habían hecho considerar a los gallegos (españoles) como «troncos», faltos de clase. Posteriormente valoró positivamente la preparación atlética del futbolista europeo, pero incluso en 1966 -cuando estaba finalizando su periplo dentro del campo- seguía considerando al futbolista español como falto de clase. Prueba de ello es una entrevista concedida a Juvenal para Sport, el suplemento mensual de El Gráfico, en la que Di Stefano declaró sin tapujos: «Vos sabés que ése es el problema del jugador español: la pelota». Similar opinaba Puskas, recién llegado a la península, cuando comparaba el nivel técnico general del campeonato húngaro con el español «El fútbol español es bastante rápido. (&#8230;) Quizás más técnica el de mi país. Nosotros siempre procuramos hacer correr la pelota» (Marca 23-09-1958).</p>
<p>[3] El hijo de Rogelio Domínguez, el profesor Antonio Domínguez Vence, me aseguró en una conversación privada que en aquella época apodaron a Miguel Muñoz «Siempre viva» por su mal control de la pelota. No dudo de la veracidad del hecho, ni de los motivos que llevaron a sus compañeros a ocultarlo a posteriori, sin embargo no he podido aun confirmar esta anécdota con al menos otra fuente si bien cuadra con lo que refería Pepe Peña en 1963. Lo que si está más contrastado es que cuando un defensa despejaba sin tino, Alfredo se le acercaba para aclararle: &#8211; «Me la tenés que dar a mí no a Bernabéu».</p>
<p>[4] Esta manera de «darle aire a la defensa», para liberar al portero de la necesidad de «volearla al no tener con quien jugarla» (Dinámica de lo impensado. Dante Panzeri), tenía su precedente inmediato en el juego de Adolfo Pedernera y Félix Loustau en la Máquina de River. Allí ambos recibían frecuentemente las iras del público por ir a colaborar a que los defensas sacasen la pelota jugada ya que el respetable entendía que «abandonaban su puesto» o iban a «esconderse atrás».</p>
<p>[5] Durante la final de Copa de Europa de 1962, celebrada en el Estadio Olímpico de Ámsterdam, un jovencismo recogepelotas holandés quedó fascinado por la habilidad de Di Stefano para pensar la jugada un segundo antes que el contrario. El muchacho reconoció en ello algo que él nunca había visto antes y le dedicó mucho tiempo a reflexionar sobre aquella forma de liderazgo. Acabó concluyendo que el recorrido de Di Stefano por todo el campo estaba siempre vinculado a los intereses del equipo, algo que solo podía producirse yendo constantemente por delante de la jugada. Antes de recibir ya deberías saber lo que ibas a hacer. El impacto que en él tuvo esta epifanía le llevó a tomar por espejo el juego del ídolo argentino, y con los años llegó a ser reconocido por los críticos futbolísticos como uno de los grandes interprete del jugador todo campo. ¿Su nombre? Johan Cruyff. </p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
Artículos relacionados:<br />
&#8211; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Di Stefano</a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/alfredo-di-stefano-leyenda-real-madrid-argentina-futbol/">¿Ya puedes ver?</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2020/03/di-stefano-el-jugador-detrs-del-mito/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mito y muerte del 5 argentino: El mediocentro mitológico (II)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/la-mitologia-mediocentro-5-argentino-centrojas-historia/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/la-mitologia-mediocentro-5-argentino-centrojas-historia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Nov 2015 02:55:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Félix Daniel Frascara]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Rossi]]></category>
		<category><![CDATA[Oscar Tarrio]]></category>
		<category><![CDATA[Osvaldo Soriano]]></category>
		<category><![CDATA[Scopelli]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=189605</guid>
		<description><![CDATA[Robert Graves nos informa sobre un dato sorprendente en «Los mitos griegos» (1955). En la opinión de este estudioso de los mitos antiguos, el nombre de “Hércules” correspondería más bien a una denominación genérica que a un individuo en particular. Según esta teoría “Hércules” haría alusión a una serie indeterminada de aventureros con hazañas relacionadas, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Robert Graves nos informa sobre un dato sorprendente en <a target="_blank" href ="https://asesoriaentesis.files.wordpress.com/2015/04/graves-robert-los-mitos-griegos-ii.pdf"><i>«Los mitos griegos»</i></a> (1955). En la opinión de este estudioso de los mitos antiguos, el nombre de <i>“Hércules”</i> correspondería más bien a una denominación genérica que<span id="more-189605"></span> a un individuo en particular. Según esta teoría <i>“Hércules”</i> haría alusión a una serie indeterminada de aventureros con hazañas relacionadas, no relacionadas e incluso contradictorias entre sí, que fueron englobados bajo un apelativo común. Heródoto, padre de la historiografía occidental, atribuyó a Hércules un origen egipcio aunque también asumía la existencia de otro Hércules griego, hijo de Anfitrión y Alcmena. Cicerón discutió esta cuestión en <i>“Sobre la naturaleza de los dioses»</i> y elevó el número de Hércules hasta seis. Otros autores de la antigüedad variaron el número, pero todos coincidían en la existencia de una tradición que atribuía las hazañas de distintos personajes a un nombre común, una suerte de título honorífico propio de ese tipo de aventureros: Hércules.</p>
<p style="text-align: justify">Un procedimiento afín a este mecanismo puede ser examinado en los mitos futbolísticos del Río de la Plata, sobre todo en lo que atañe a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/la-sociologia-mediocentro-5-argentino-centrojas-historia/">la figura del centrojas</a>. La literatura local transmite frecuentemente la concepción del 5 entendido como una pieza mecánica, con unas especificaciones técnicas muy precisas, en lugar de una infinita constelación de héroes y villanos dotados de su propia identidad. En <i>«Táctica y Estrategia»</i> (1959) Carlos Peucelle consideró que el 5 había sido un puesto clave, -escrito así, en pasado- y que gran parte del éxito de muchos equipos se había basado en las condiciones que reunían los jugadores que se ubicaban en ese puesto. A su vez consideró que dos grandes tipos de paradigma se habían destacado entre las filas del mediocentro presente en el campeonato argentino: los que sabían jugar parado y los que tenían una vitalidad excepcional. En el primer grupo destacaba elementos como Zumelzú, Fleitas Solich, Uslenghi, Corazzo o Lazzatti; mientras que en el segundo consideró que brillaron los Monti, Chalú, Perucca, Dañil o Rodolfi.</p>
<blockquote><p>Aunque pudiera parecer lo contrario, siempre hubo varios tipos de mediocentro en Argentina.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo sorprendente es que incluso la ubicación topográfica del cinco en el campo es parte de la fábula. Si recurrimos a un literato como <a target="_blank" href ="http://www.elortiba.org/sorian.html">el periodista Osvaldo Soriano</a>, veremos como este describía que la táctica de antaño consistía en dos zagueros haciendo zona en cada esquina del área, dos mediocampistas persiguiendo a los <i>wines</i> y un número cinco trotando por el círculo central, según la descripción que proporcionó en el artículo <i>«Finales»</i> (1994). En ese mismo texto considera que ese sistema clásico (2-3-5) había sido universal hasta la llegada de las innovaciones de Helenio Herrera a Buenos Aires. Se infiere que a partir de sus grandes triunfos en el Inter durante la década de los sesenta.</p>
<p style="text-align: justify">No obstante, si recuperamos a un periodista deportivo de la talla de <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2007/06/01/C-181-y-fue-un-periodista.php">Félix Daniel Frascara</a>, encontramos una temprana referencia de la aplicación del <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x03-inglaterra-atrapada-en-el-tiempo?in=radio-38ecos/sets/codigo-cambridge">módulo en WM</a> (3-2-2-3) en San Lorenzo e incluso las características particulares de su empleo en función de los jugadores que integraban el equipo: <i>«No fue siempre Oscar Basso el hombre que marcó al centre forward (9) ni tuvo Salvador Grecco, eje del equipo (5), una residencia fija. La colocación de Colombo, dependió, en todo caso, de la que adoptara Basso. Y si José Vanzini, casi invariablemente, cuidó al puntero izquierdo, fue como consecuencia de que a Zubieta se le permitió jugar de acuerdo con sus preferencia: algo adelantado, con mucho campo de acción y recostado sobre el centre half (5)»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La WM ya llevaba tiempo instalada en Argentina según apunta Scopelli</span>Aquel sistema en WM fue muy combatido en Argentina a nivel mediático, prácticamente desde el momento en que Oscar Tarrio lo importó desde Europa tras su estancia en Francia y Portugal. El entrenador y antiguo jugador <i>«Conejo»</i> Scopelli disertó ampliamente sobre aquella hostilidad <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/helenio-herrera-catenaccio-brera-armando-picchi/">en el libro <i>«¡Hola Mister!»</i></a>, lo que resulta muy interesante por desmitificador, puesto que él había sido un gran futbolista <i>«de los de antes»</i>. Según Scopelli el sistema de Chapman llevaba en 1957 más de 10 años asentado en la Argentina como módulo dominante, aunque nadie parecía querer reconocerlo. El técnico denunció que la prensa nacional era la principal responsable de este desconocimiento, al haber organizado una campaña de ocultación; e incluso apuntó que la causa de aquella hostilidad seguramente provenía de que el nuevo concepto de marcación les complicaba lo que hasta entonces había sido una <i>«rutinaria apreciación sobre determinados encuentros»</i>. Esto es, que si los números no permanecían fijos y asociados a una posición, los periodistas carecían de un punto de referencia y saltaba a la vista su ignorancia a la hora de interpretar lo que sucedía en un partido.</p>
<p style="text-align: justify">El engaño tuvo dos partes bien marcadas. Por un lado, si bien no se podía negar que cada jugador cogía a su hombre, es decir que existía un marcaje, se aseguró que la ejecución era distinta a la practicada en Europa, argumentándose que el jugador europeo <i>«marcaba»</i> y el argentino en cambio se <i>«recostaba»</i>. Algo que para Scopelli era pura semántica. No obstante la clave para sostener el ardid era que en Argentina el número 5 seguía ondeando en el medio campo y eso permitía sostener el discurso de que Argentina no se <i>«europeizaba»</i>, sino que permanecía fiel a su juego de <i>«picardía e improvisación»</i>. </p>
<blockquote><p>La importancia de los números iba, incluso, más allá del significado simbólico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La mitología sobre la importancia de la conservación del número 5 como mediocampista tuvo amplia repercusión. Es notable que incluso un periodista español, Alfredo Relaño, en un periodo cronológicamente posterior al que estamos comentando, se hizo eco de ello en un artículo para el diario El País titulado: <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1987/07/01/deportes/552088808_850215.html"><i>«El medio centro, decisivo en el fútbol suramericano»</i></a> (1987), en donde recalcaba lo significativo de que los argentinos conservasen el número. Al propio Alfredo Di Stefano, recién llegado al Real Madrid (1953), le habían preguntado si él prefería <i>«defensa central o mediocentro, según la WM o el sistema argentino»</i>, como si fuesen dos cosas distintas. La Saeta Rubia confirmó lo expuesto por Scopelli en cuanto a que la distribución de jugadores en uno y otro sistema <i>«era similar»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Los futbolistas eran parte clave del engaño</span>A Scopelli este tipo de artimañas le parecían que o bien eran pura ignorancia o bien una increíble cobardía, pero que en cualquier caso suponían un severo menoscabo para el desarrollo del fútbol argentino, puesto que lo que pasaba en el campo y lo que decían que sucedía no coincidía. La intriga con vistas a engañar al hincha tenía para él tres protagonistas, por un lado la prensa, por el otro los directores técnicos, que según Scopelli callaban para no amenazar sus contratos, y por último los propios futbolistas, que saltaban al campo con la consigna de no separarse de su hombre y luego manifestaban sin atisbo de rubor que no practicaban el sistema de marcaje al hombre (WM). Un ejemplo particularmente ilustrativo se produjo durante la gira europea del <a target="_blank" href ="http://www.newellsoldboys.com.ar/page/historia/id/15/title/1949--Nuevo-campeonato-de-AFA--Newell%26rsquo%3Bs-conquista-Europa-">Newell´s Old Boys (1949-50)</a>. Su defensa central aseguró en una entrevista que en Argentina no se empleaba el marcaje y que se jugaba igual que antes, con el mediocentro atacando. No obstante, Scopelli confirma que en el encuentro en que él les vio jugar, el defensor no se separó del delantero centro ni un instante y que le seguía como su sombra. </p>
<blockquote><p>Quizás por eso, la numeración formó parte de varios engaños tácticos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La táctica no tenía que ver con la numeración</span>La disertación de Scopelli pretendía denunciar un grueso error de concepto del público, el de confundir los números con las posiciones. Para explicarlo recurrió a un ejemplo sencillo, si durante un partido el defensa central y el medio volante se intercambian las camisetas y cada uno sigue en su puesto cumpliendo la misma función, ¿será distinta la táctica?. La respuesta parece evidente. Así que hemos de convenir que es indiferente si la linea defensiva está compuesta por los números 2-3-4 y la de medio con el 5-6; o si la conforman el 2-5-3, con el 4 y 6 por delante. Lo que cuenta en la ejecución de la táctica no será el número, sino la colocación del jugador en un lugar determinado. </p>
<p style="text-align: justify">Según Scopelli los aficionados y periodistas argentinos tenían la impresión de que el partido dependía excesivamente de la actuación del mediocentro. E incluso el propio número 5 argentino aun estaba convencido de ello. Algo que para Scopelli se ilustraba muy bien a través del caso de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/helenio-herrera-catenaccio-brera-armando-picchi/">la Máquina de River</a> y su volante central, el famoso Néstor «Pipo» Rossi. Las miradas se centraban en Rossi como centrojas, porque a esta posición se le adjudicaba el rol de caudillo del equipo, como ha dejado meridianamente claro Sasturain en sus escritos. Sin embargo nadie parecía reparar en la cantidad de goles decisivos que metía su compañero, el half izquierdo José Ramos. O en el liderazgo que ejercía en Racing el medio volante izquierdo Gutiérrez. Se podría también añadir al propio <a target="_blank" href ="http://volveavenidalaplata.com.ar/historia/homenaje-al-gran-capitan-de-la-historia-de-san-lorenzo/">Ángel Zubieta</a>, que era considerado el gran capitán de San Lorenzo por delante del teórico centrojás Salvador Grecco. </p>
<p style="text-align: justify">El <i>“Tano”</i> Grecco fue un Hércules menor que llegó a San Lorenzo procedente de Ferro Carril Oeste. Tuvo hasta su propia portada individual en la revista <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/edicion_impresa.php?fh=1&#038;tipo_edicion=1#anchorTapa"><i>«El Gráfico»</i></a>, la del seis de noviembre de 1942; en una época en la que ser portada de este semanario suponía una suerte de distinción para un deportista argentino. Junto a su nombre del deportista se escribía una leyenda que sintetizaba sus cualidades escuetamente y en la del Tano Grecco se podía leer: <i>«tesonero en la defensa y hábil en el juego de apoyo»</i>. Uno más, otro distinto de la saga de los centrojas argentinos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
Mito y muerte del 5 argentino:<br />
1. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/la-sociologia-mediocentro-5-argentino-centrojas-historia/">El mediocentro sociológico</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/la-mitologia-mediocentro-5-argentino-centrojas-historia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>27</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mito y muerte del 5 argentino: El mediocentro sociológico (I)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/la-sociologia-mediocentro-5-argentino-centrojas-historia/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/la-sociologia-mediocentro-5-argentino-centrojas-historia/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 07 Nov 2015 02:55:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Amadeo Carrizo]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1958]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Rossi]]></category>
		<category><![CDATA[Rattín]]></category>
		<category><![CDATA[Roland Barthes]]></category>
		<category><![CDATA[Sasturain]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=186788</guid>
		<description><![CDATA[El fenómeno conocido como «La Nuestra», es decir, el fútbol característico del Río de la Plata, ha generado toda una forma de literatura particular que sigue teniendo plena vigencia en artículos, cuentos y ensayos futbolísticos de todo tipo. Dimensionar a este corpus de obras como «literatura» no es baladí, puesto que al hacerlo podemos entrar [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El fenómeno conocido como <i>«La Nuestra»</i>, es decir, el fútbol característico del Río de la Plata, ha generado toda una forma de literatura particular que sigue teniendo plena vigencia en artículos, cuentos y ensayos futbolísticos<span id="more-186788"></span> de todo tipo. Dimensionar a este corpus de obras como «literatura» no es baladí, puesto que al hacerlo podemos entrar en el terreno de la semiótica y aplicarle la perspectiva del estudioso francés Roland Barthes: que la literatura es fundamentalmente irrealista. No es una copia analógica de lo real, sino la conciencia misma de lo irreal en el lenguaje. La gran <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=73fPoAeS9EAC&#038;pg=PA125&#038;lpg=PA125&#038;dq=argamasa+del+lenguaje&#038;source=bl&#038;ots=EGX9nXHlgt&#038;sig=cz2ph4t8roaJ_smtBYRntdV5K1g&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0CD0Q6AEwBGoVChMIg8ug7cb7yAIVQ9MaCh1VFAfs#v=snippet&#038;q">argamasa del lenguaje</a>. </p>
<p style="text-align: justify">A su vez, <i>«La Nuestra»</i>, en calidad de literatura, generaría un tipo de crítica literaria y uno de los procedimientos de valoración de la crítica literaria es la revisión de la literatura clásica a la luz de una perspectiva actual: <i>«Nada tiene de asombroso que un país retome periódicamente los objetos de su pasado y los describa de nuevo para saber qué puede hacer con ellos»</i>, decía Barthes. Dos de los objetos predilectos de esta semiótica futbolística son un par de posiciones que actualmente están en desuso. La figura del wing (extremo, puntero) y <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/deportes/futbol/valen-titulos-Planeta-Redondo_0_1415258829.html">la figura del centrojás</a> (mediocentro, centro-half). Ambas palabras tienen más de un sentido, de hecho Barthes diría que es precisamente porque las palabras tienen más de un sentido que tenemos literatura, y numerosos autores han profundizado en lo que saben sobre ello, si bien asumimos que el <i>«saber»</i> literario nunca es completo ni final. </p>
<blockquote><p>Juan Sasturain, en su cuento «El último centrojás», analiza la historia y evolución de la posición.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por ejemplo, el escritor y periodista argentino Juan Sasturain ha dedicado un par de notables piezas al clásico 5 argentino. En el cuento breve <a target="_blank" href ="http://www.elortiba.org/pasastu.html#El_%C3%BAltimo_centroj%C3%A1s_"><i>«El último centrojás»</i></a> se desglosa la historia de la posición y de algunos de sus más destacados representantes, en relación a un mediocentro metafórico llamado Sebastian Peluffo. Más que como un puesto o una camiseta, el centrojás viene definido aquí como <i>«un tipo humano»</i>, una figura sociológica cuya imagen se configura en relación a tres atributos: actitudes, pinta y personalidad. La hombría y un noble autoritarismo son actitudes características, así como un cuidado <i>«casi femenino de la pinta»</i>, y por supuesto su absoluto padronazgo de la pelota en la cancha. Tanto en los pies como bajo el brazo, dice Sasturain, aludiendo con esto último a las eternas negociaciones entre centrojás y referí (árbitro) por todo lo que acontecía en el terreno de juego.</p>
<p style="text-align: justify">La naturaleza literaria del <i>«5 arquetípico»</i> es también reconocida implícitamente por Sasturain cuando dice que es <i>«inexistente en la realidad que lo pretenda entero»</i>. Prácticamente parafrasea al semiólogo Roland Barthes en cuanto a aquello de que la literatura es constitutivamente irrealista. Y esto se explica porque siendo el centrojás una larga <i>«cadena simbólica»</i>, incluye a muchos jugadores diversos entre sí, lo que impide por tanto que pueda encontrarse al 5 <i>«entero»</i> en la realidad. El centrojás es pues un discurso que existió en la medida que lo interpretaban: <i>«Monti, el colorado Giúdice, Victorio Spinetto, Perucca, Finito Ruiz, el gallego Mouriño, Palito Bala y el perdurable “Rata“»</i>. Existió concreto -dice Sasturain- en <i>«la imagen superpuesta y complementaria de todos ellos y sus imitadores menores»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">De Obdulió a Rattín pasando por Pipo Rossi</span>La biografía del 5 es una sucesión de momentos que fijaron el arquetipo. Ni siquiera requiere de un consenso sobre cuales forman realmente el canon. Por ejemplo, Sasturain resume al centrojás en tres gestos ilustrativos del imaginario rioplatense, dice que es Obdulió Varela atravesando Maracaná con la pelota bajo el brazo; es Pipo Rossi <a target="_blank" href ="http://www.libreexpresion.net/benito-cejas-el-centroforward-que-no-murio-al-amanecer/">quebrando a Benito Cejas</a> (Lanús), y azuzando a los muchachos durante el Sudamericano de Lima a golpe de insulto. El centrojás es -finalmente- Rattín sentado y desafiante tras ser expulsado en los cuartos de final del Mundial de 1966. Dos de las fotografía ofrecidas por Sasturain en el cuento corresponden a sendas instantáneas del funeral del centrojás. El escritor califica a los seis goles del Mundial de Suecia &#8217;58 como <i>«muerte sin entierro»,</i> puesto que allí el muy representativo Pipo Rossi se fue <i>«a pique con la bandera»</i>. Mientras que la segunda muerte, en realidad autopsia, se produce 8 años después durante el Mundial de 1966. El Rata (Rattín) en Wembley -dice Sasturain- es <i>«Pipo Rossi ocho años después, sin sobrar y con realismo»</i>. </p>
<blockquote><p>La dramática derrota de Argentina ante Checoslovaquia fue un antes y un después.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pipo era fundamentalmente un organizador, un jugador fabuloso en el toque de pelota, según su maestro Carlos Peucelle. Rattín en cambio vino definido por Dante Panzeri como <i>«jugador de cancha sucia»</i> y <i>«ordinario»</i> en comparación con su antecesor en Boca, el pibe de oro Lazzatti. Así que se asistía en directo a la disección del cadáver. A través de la elipsis que va de Rossi a Rattín, el centrojás había sido desprovisto de sus atributos fútbolísticos más luminosos. La habilidad con la pelota que destacaba, por ejemplo, en los Lazzati, Rossi o Eliseo Mouriño, el Nestor <i>«pisador»</i> según la voz del vocabulario panzeriano, o el que <i>«ordenaba el equipo y repartía el juego»</i>, según definió su ex-compañero Carrizo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">La personalidad del 5 sería tan importante como sus habilidades</span>Lo que queda tras el paso del bisturí son los aspectos puramente sociológicos: la personalidad, definida por Sasturain en el cuento como <i>«mezcla de bigotes y pierna fuerte»</i>, y un ligamen tangencial con la figura del compadre porteño. Los <i>«compadres»</i> u <i>«orilleros»</i> son, lo explicó meridianamente <a target="_blank" href ="http://www.alvaroyunque.com.ar/ensayos/alvaro-yunque-dialectal.html">el dramaturgo Álvaro Yunque</a>, los habitantes de los suburbios cuya vida ha dado origen a milongas y tangos. Similar al chulo madrileño o al <i>guappo</i> napolitano. La tradición gaucha los considera capaces de <i>«enfrentar a la policía y pelear uno solo contra muchos»</i>, mientras que Álvaro Yunque definía a la compadrada de jactante y provocativa, así como característicamente agresiva y prepotente. En definitiva, un matón. Su conexión con el centrojás de Sasturain la podemos rastrear en la patada criminal de Rossi al <a target="_blank" href ="http://www.libreexpresion.net/benito-cejas-el-centroforward-que-no-murio-al-amanecer/"><i>«Poncho Negro»</i></a> Cejas, una gran promesa de Lanús que ya nunca pudo recuperar su nivel, o a Rattín negándose a abandonar el terreno de juego en Wembley. La reacción fue criticada por Dante Panzeri en el diario <i>«El Día»</i> por maleducada y ridícula, pero el imaginario argentino adoptó el gesto de rebeldía como algo romántico y honorable. El Rata <i>«fue Argentino hasta la muerte»</i>, dice Sasturain, seguramente haciéndose eco de la opinión nacional. </p>
<p style="text-align: justify">Hay una anécdota a cuenta del historietista Frank Miller que ofrece un paralelismo jugoso con la presente situación. Le preguntaron a Miller por la habitual comparación entre su cómic, <i>«El Regreso del Caballero Oscuro»</i> y el famoso <i>«Watchmen»</i> de Alan Moore, ambos visiones oscuras de los superhéroes. Miller bromeó diciendo que en lo que a superhéroes se trataba, Alan Moore se había <a target="_blank" href ="http://ch999.blogspot.com.es/2011/03/alan-moore-se-ocupo-de-la-autopsia-y-yo.html">ocupado de la autopsia</a> y él del funeral con la banda de música. La analogía respecto a la autopsia del centrojás reside en lo que va de Pipo Rossi hasta Rattín. Un proceso de alambicación, de separar lo volátil de lo que no lo es, que dejaría la síntesis del mediocentro social: la personalidad en la cancha, entendida esta como <i>«mandar»</i>. Norberto <i>“Beto”</i> Menéndez, que fue compañero de ambos futbolistas, fijaba el parecido aludiendo a conceptos como <i>«capo indiscutible»</i>, <i>«gritar»</i> o <i>«mandar a los caños»</i>. Al fútbol se juega hablando, dijo Menéndez, a los contrarios, a los compañeros&#8230; a todos.</p>
<blockquote><p>El centrojás no sólo era el que hacía jugar, sino también el que mandaba desde el centro de la cancha.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Mandaban, pero menos de lo que se recuerda</span>Así pues llegamos a la conclusión que lo que caracteriza al centrojás es que manda. De hecho es un recuerdo de cuando mandaban los jugadores y no los Directores Técnicos. Lo especifica Carrizo en la <a target="_blank" href ="http://www.solesdigital.com.ar/deportes/amadeo-carrizo.html">misma entrevista</a> en la que definía a Rossi diciendo que <i>«ordenaba el equipo y repartía el juego»</i>, añadiendo que a ver qué técnico se iba a atrever a decirle algo a Pipo, o a cualquiera de los otros integrantes de la Máquina. Obviamente este tiempo al que se refiere Amadeo Carrizo es el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">tiempo de los mitos</a> y no un tiempo real. A menos que hubiese olvidado que, por ejemplo, Minella ordenó a Pipo marcar al <i>«punta de lanza»</i> (segundo delantero), función para la que no estaba capacitado, y que este lo intentó sin contradecirle y solo se animó a volver a hacer su juego siguiendo el consejo de su maestro Peucelle, quien le indicó que dado que estaba expuesto a salir del equipo siempre sería mejor que fuese por ser él mismo que por ser otro, según cuenta la anécdota recogida por Panzeri en <i>«Dinámica de lo impensado»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Muerto el centrojás, dice Sasturain, llegó la época de las mutaciones. En la cancha contigua a donde sucedió lo de Rattín amanecía el insólito Beckenbauer, que ya era otra cosa. Y otra cosa sería también el siguiente gran cinco boquense, <a target="_blank" href ="http://www.informexeneize.com.ar/biografia_norberto_madurga.htm">Norberto <i>“El Muñeco”</i> Madurga</a>, al que Sasturain define de <i>«volante brasileño</i>«. Antes que él había copado el puesto Miguel Alberto Nicolau, una copia algo burda de Rattín. Los setenta fue la época en la que Sasturain fecha que el centrojás se redujo -que es como morir- a la <i>«versión modesta de volante-tapón»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El protagonista del cuento, Sebastian Peluffo, desconocía en su modestia ser el último de los centrojás. Paralelamente a su escritura, Sasturain quedó a comer con amigos y empezaron a interrogarse sobre la identidad <i>«real»</i> del último centrojás. Al final un amigo aportó la variante que constituye la última pista sobre el 5 de Sasturain. El último centrojás fue Perón.<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
<iframe width="100%" height="160" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/230702211&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/la-sociologia-mediocentro-5-argentino-centrojas-historia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>18</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El día que se oxidó La Plata</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2015 01:55:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Amadeo Carrizo]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Borocotó]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1958]]></category>
		<category><![CDATA[Dante Panzeri]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Brera]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Stabile]]></category>
		<category><![CDATA[Humberto Bisi]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Rossi]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Di Giano]]></category>
		<category><![CDATA[Sanfilippo]]></category>
		<category><![CDATA[Uruguay]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Feola]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=170590</guid>
		<description><![CDATA[«Cada época ha conocido lamentaciones por la corrupción del gusto, la entronización de la mediocridad y la postergación del auténtico mérito». Fernando Savater en &#8216;Lo que Salgari comparte con Shakespeare&#8217;. n dato no excesivamente divulgado, aunque para nada un secreto, es que René Goscinny -guionista y creador de «Astérix el Galo»&#8211; había habitado durante su [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Cada época ha conocido lamentaciones por la corrupción del gusto, la entronización de la mediocridad y la<span id="more-170590"></span> postergación del auténtico mérito». Fernando Savater en &#8216;Lo que Salgari comparte con Shakespeare&#8217;.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>n dato no excesivamente divulgado, aunque para nada un secreto, es que René Goscinny -guionista y creador de <i>«Astérix el Galo»</i>&#8211; había habitado durante su juventud en Buenos Aires durante el periodo comprendido entre 1928 y 1945. Ese mismo año en el que él llega a la Argentina, se empezaron a publicar en el país <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/sociedad/Patoruzu-cacique-amado-Argentina-cumple_0_1014498663.html">las aventuras de Patoruzú</a>, un sensacional trabajo de Dante Quinterno que por fuerza había debido de leer el joven autor francés. La prensa argentina ha aludido en numerosas ocasiones a las semejanzas entre el archifamoso galo y el indio tehuelche Patoruzú, puesto que ambos tenían un compañero obeso e ingenuo y una fuerza sobrehumana vinculada al consumo de un caldo. El diario <i>«La Nación»</i> hablaba en su momento directamente <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/463656-cuando-asterix-plagio-a-patoruzu">de plagio</a> y, si bien las influencias son palpables, articulistas menos sensacionalistas, como el bloguero Miguel Dao, han ofrecido una versión más plausible. El verdadero homenaje a Patoruzú lo realiza Goscinny en la historieta <i>«Oum-pah-pah»</i>, obra menor en su producción que contaba las andanzas de un piel roja. Asterix en cambio es tan hijo de la influencia del último cacique de los Tehuelches Gigantes como de <a target="_blank" href ="http://historietas---cine---teatro-por-dao.blogspot.com.es/2010/08/un-predecesor-de-asterix.html"><i>«Alix l’intrépide»</i></a>, una semiolvidada historieta de Jacques Martin sobre la resistencia al imperio romano de un joven esclavo galo. </p>
<p style="text-align: justify">A lo largo de una fantástica entrada titulada <a target="_blank" href ="http://historietas---cine---teatro-por-dao.blogspot.com.es/2006/07/quinterno-y-goscinny-patoruz-y-um-pa-p.html"><i>«Quinterno y Goscinny / Patoruzú y Um-Pa-Pça»</i></a>, Dao carga contra la eterna cantinela de la influencia del indio sobre el galo, no ya por lo que en ello puede haber de ofensivo para la memoria de Goscinny, sino porque lo es para la de Quinterno, quien parece que solo puede ser reivindicado a través del éxito de Asterix y no por la propia valía de su obra. Para Miguel Dao hay algo profundamente argentino en este modo de mirar: <i>«Según mi entender, responde a otra tara argentina: creernos el centro del universo, pero validarnos sólo a través de la mirada del extranjero»</i>. Durante la exposición <a target="_blank" href ="http://publimetro.pe/vida-estilo/noticia-asterix-llega-argentina-cuna-inspiracion-su-autor-rene-goscinny-32720?ref=ecr"><i>“Asterix en Buenos Aires!”</i></a> (2015) Hugo Maradei, director del Museo del Humor de Buenos Aires, pareció ratificar al menos en parte el aserto cuando aseguró que <i>«a nosotros, los argentinos, nos gusta decir que Patoruzú tuvo una influencia en Asterix»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El fenómeno de la búsqueda argentina de una validación de lo propio a través de un referente europeo también había sido ampliamente recogido por varios de los más eminentes pensadores del fútbol del Río de la Plata. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/dante-panzeri/">Dante Panzeri</a>, por ejemplo, solía ser especialmente ácido con este argumento, puesto que lo consideraba el pecado original que trajo todos los males. A él le causaba aprensión lo que denominaba el <i>«fútbol mecanizado»</i>, que para la corriente panzerista es la expresión que deja en el campo el <i>«fútbol industrial»</i> o industrializado. Según su teoría, enunciada por ejemplo en <i>«Dinámica de lo impensado»</i>, los que introdujeron las <i>«normas de aparente ordenamiento técnico»</i> europeo fueron aquellos futbolistas rioplatenses que habían participado en el campeonato italiano -durante la primera mitad del siglo XX-, y que ante la amenaza de la guerra mundial habían regresado a su tierra natal. El mítico periodista sostenía que estos jugadores, junto a varios técnicos europeos importados para la ocasión [1], procuraron introducir el modelo europeo como una forma de <i>«seguir trabajando en el fútbol»</i>. Según Dante Panzeri la época feliz del fútbol argentino no había necesitado técnicos <i>«en la medida de lo que hoy se supone necesario»</i>, pero la dinámica de la <i>«escuela europea»</i> fue asimilada y, desde entonces, el viejo continente empezó a ser el referente ideológico del fútbol sudamericano en cuanto a <i>«estrategias de juego, tácticas y sistemas de preparación de jugadores»</i>. </p>
<blockquote><p>«Entre las dos (selecciones) nacionales rioplatenses, las hormigas son los uruguayos, y las cigarras los argentinos». Gianni Brera en &#8216;Storia critica del calcio italiano&#8217; (1975).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Brera siempre comentó que los argentinos se consideraban mejores</span>El afamado periodista italiano <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">Gianni Brera</a>, que fue considerado en su tiempo como uno de los mejores exponentes de la interpretación crítica de un partido de fútbol, no tenía una buena opinión del balompié argentino. Hay que matizar que sí que la tenía de sus futbolistas, puesto que a algunos les llegó a dedicar preciosas piezas individuales, pero acostumbraba a deplorar su organización como conjunto. En su solvente <i>«Storia critica del calcio italiano»</i> se recoge la base fundamental de aquella desafección, la consideración de que, pese a jugar un fútbol fantasioso y elegante, la superioridad técnica argentina se veía perennemente lastrada por la <i>«presunción táctica»</i>. Sus lecturas de las tres mayores derrotas albicelestes, aquellas dos finales de 1928 y 1930 -perdidas consecutivamente contra Uruguay-, y la catártica primera fase durante el Mundial de 1958 (aka <i>«El desastre de Suecia»</i>), fueron resumidas en el corpus breriano en un solo concepto: los argentinos eran presuntuosos y se consideraban a sí mismos superiores a todos, por lo tanto nunca se dignaron a estudiar <i>«un módulo táctico adaptado a sus medios reales»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">A Gianni Brera lo que realmente le emocionaba era la gran Uruguay, la epopeya de un pequeño país, por añadidura pobre y latino, esto es <i>«una Italia en miniatura»</i> -según la descripción del especialista breriano <a target="_blank" href ="http://ilmanifesto.info/un-contropiede-sulla-realta/">Massimo Raffaeli</a>-, que vence a todos sus rivales gracias a un módulo de juego que resaltaba sus cualidades (astucia, prudencia) y minimizaba sus fragilidades (atleticismo). Un cuento muy en la línea de <i>«Astérix el Galo»</i> y que él, creyéndolo el modelo más compatible con el carácter nacional, se ocupó de teorizar y divulgar bajo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/vision-alternativa-accidente-superga-gran-torino-maracanazo-catenaccio-futuro/"><i>«difensivismo»</i></a>, dando lugar a un tipo de obra casi más filosófica que periodística. </p>
<p style="text-align: justify">La modernidad futbolística o la falta de ella la determinaba para Gianni Brera la aplicación o no de determinados sistemas de juego (módulo táctico) según las características técnica y étnicas de sus futbolistas. Algo así como <i>«el fútbol de los pueblos»</i>. Por ejemplo, cuando conoció a Helenio Herrera le sugirió el uso del <i>catenaccio</i>, entonces ya practicado por las principales <i>«squadre»</i> italianas, y le expuso su teoría sobre la <i>«deficiente calidad racial»</i> de la estirpe itálica, algo que Helenio Herrera descartó diciendo que todo era <i>«cuestión de entrenamiento»</i>. Aquella aseveración del técnico fue el inicio de la guerra, y la primera vez que Gianni Brera se encontró con el presidente interista Moratti le espetó que el técnico estaba <i>«diez años rezagado respecto a los italianos»</i> sin tener en cuenta que la <i>«vetusta»</i> propuesta futbolística del entrenador era la misma que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/partido-imaginario-barcelona-juventus-regalo-moratti/">había goleado</a> un año antes a las dos principales escuadras milanesas. </p>
<p style="text-align: justify">Su discurso podía llegar a estar bastante polarizado en todo lo referido al núcleo duro de su tesis <i>«étnicocultural»</i>, pese a haber sido generalmente un profesional riguroso, objetivo y algunas veces hasta autocrítico. A esto se le añade que Italia solía ser terreno abonado para debates dicotómicos, por ejemplo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/historia-del-catenaccio-sistemista-contra-metodista-genoa-pionero/">metodistas contra sistemistas</a>, defensivistas versus ofensivistas o riveristas contra mazzolistas, una especie de marketing del conflicto, que obligaba a verdaderas filigranas para defender la posición. Así que no puede extrañar que cuando Gianni Brera comparó el fútbol de Argentina con el de Uruguay, los considerase a ambos filosóficamente antagónicos, recurriendo para ilustrarlo a <a target="_blank" href ="http://www.psicologos.org.uy/rss/rss_2012-06-22-Brecha-La%20vida%20escondida%20en%20lo%20inerte%202.pdf">la fábula de la cigarra y la hormiga</a>. Los uruguayos fueron presentados como las hacendosas y recolectoras hormigas, es decir, los estudiosos de un modulo; mientras que a los argentinos les tocó la parte de las despreocupadas y despilfarradoras cigarras. O sea, los que no habían estudiado un módulo adecuado. </p>
<blockquote><p>La autopsia histórica es otra cosa. No puedo hacer una autopsia convencional porque no tengo el cuerpo, pero tengo fotografías que le sacaron al cadáver. Testimonios de unos y otros que dicen cómo lo mataron». Dr. Hugo Rodríguez en &#8216;La Brecha&#8217; (2012).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El fútbol sudamericano tenía su cultura propia</span>Lo que Gianni Brera sí le reconocía al fútbol sudamericano -y por extensión al argentino-, es que desde muy temprano había tenido su propia identidad. A su escuela la consideraba una de las tres grandes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/estados-unidos-en-mundial-1930-semifinales-influencia-britancia/">culturas futbolísticas</a>, desarrollada de modo peculiar, pese a una base humana morfológicamente muy similar a la italiana, debido a las particulares condiciones climáticas de los tres países más representativos del modelo: Brasil, Uruguay y Argentina. La característica más definitoria de este juego era el malabarismo, lo que Brera llamaba <i>«bailar fútbol»</i>, y que atribuía a que en aquellos países llovía poco y por lo tanto sus campos de juego rara vez se enfangaban, mientras que en Italia las heladas quemaban la hierba del césped y las lluvias enfangaban el terreno, propiciando un juego menos técnico. Añadía a su descripción un aspecto más, el sociológico. El espectador sudamericano exigía a sus futbolistas jugar con <i>«virtuosismo»</i>. Algo que el periodista transalpino describió usando términos prestados del arte de la tauromaquia como el <i>«ruedo»</i>, el <i>«pase»</i> o la <i>«corrida»</i>. Un tipo de definición que parece sugerir que Gianni Brera consideraba a la interpretación sudamericana del fútbol como una adaptación del espíritu del toreo. </p>
<p style="text-align: justify">El episodio que marca el final de este estilo clásico de juego argentino es, según la opinión general, la abultada derrota (6-1) del conjunto nacional argentino contra el combinado checoslovaco durante el Mundial de 1958. Un gran especialista como Brian Glanville lo llamó <i>«funesto punto de inflexión»</i> y <i>«herida profunda»</i>, además de señalar que supuso que el fútbol argentino renunciase a <i>«sus viejas tradiciones de espectáculo y arte»</i> para pasar a hacerse <i>«mucho más destructivo»</i>. La importancia del suceso como eje de la transformación es indiscutible. Lo que si ofrece mayor discrepancia son las diversas interpretaciones que a lo largo de los años ha concitado el tema. Tanto las que aluden a las causas de aquella derrota como las que se ocupan de los factores sociopolíticos que pueden haber influido en la elaboración y difusión de una cierta mitología de la derrota. </p>
<p style="text-align: justify">La revista <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/ref.htm"><i>«Educación Física y Deportes»</i></a>, en su edición de febrero de 2004, afrontó el tema desde la perspectiva de las ciencias sociales. El artículo corría a cargo de Roberto Di Giano, quien ha escrito varios libros sobre la crisis de identidad de la sociedad argentina, por medio del estudio del modelo de relación entre los medios de comunicación, el deporte y el poder político. Desde el principio de la nota el autor deja clara su hipótesis de trabajo. El análisis del <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd69/suecia.htm">abandono del estilo</a> de juego característico del Río de la Plata no puede separarse del clima cultural de la época en que ocurrió. Tres años antes del episodio sueco el general Perón había sido depuesto por medio de un levantamiento militar. Según Roberto Di Giano los <i>«sectores liberales»</i>, en connivencia con los medios de comunicación, aprovecharon ese momento para organizar <i>«una campaña de desvalorización cultural de lo propio»</i>, a la que contraponían un movimiento <i>«modernizador» y «extranjerizante»</i>. Básicamente, antiperonista. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La derrota en Suecia se agigantó por política</span>Así que según este enfoque, la tradición futbolística habría sido víctima de una campaña de desacreditación a gran escala que habría incluido a todo tipo de expresiones culturales autóctonas, artistas populares y a aquellas manufacturas nacionales que estaban ligadas a políticas gubernamentales peronistas. Una prueba palpable para Di Giano de que todo el proceso había estado organizado, lo encuentra en la distinta gestión que hizo la prensa del fracaso en el siguiente Mundial. Aunque a Chile &#8217;62 se acudió con un director técnico europeizado (Lorenzo), más una organización científica que incluía un ejercito de médicos, se volvió a caer en la primera fase del torneo. Un dato que hace pensar a Roberto Di Giano que el resultado del Mundial de 1958 había sido sobredimensionado por intereses sociopolíticos. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien estas conclusiones quizás están minusvalorando el efecto que pudo tener una debacle tan llamativa como un 6 a 1, lo que es indiscutible es que el mito del desastre de Suecia fue organizado alrededor de una serie de suposiciones que pretendían ubicar las causas de aquellas derrotas ante Alemania Federal y Checoslovaquia. Un resumen de los argumentos más habituales sobre el tema lo podemos encontrar en el libro el <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.es/2013/12/plantel-argentino-1958.html"><i>«ABC de los Mundiales»</i></a> (2002) del diario <i>«Olé»</i>, donde se escribía a cuenta de la dirección técnica de Stábile durante el Mundial que este torneo había sido: <i>«El final de las posiciones fijas, de la subestimación del rival y de creer que, si se tenía la pelota, no hacía falta correr»</i>. Esta acotación parece responsabilizar a la preparación del equipo nacional en tres tipos de ámbito: el táctico, el estratégico y el atlético. Aunque algunos críticos de la época, <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1958-el-desastre-de-suecia-detalle.php">como Borocotó</a>, así como futbolistas del equipo, lo hicieron extensivo al grueso del fútbol argentino. </p>
<blockquote><p>«El partido terminó en el primer tiempo. Y no por el score 3 a 0 sino por la diferencia de planteamiento, individual y colectivo». Borocotó. No es cuestión de hombres. Revista &#8216;El Gráfico&#8217; (1958)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La cuestión sobre si estas derrotas se debieron a un problema de competencia táctica, estructural en el fútbol argentino, que es lo que parece que plantea la teoría dominante descrita por <i>«Olé»</i> y otros, es algo que presenta pocos visos de credibilidad. Apenas un año antes de que se disputase el campeonato mundial de 1958, la selección nacional Argentina había vencido brillantemente el Sudamericano de Lima contra la que iba a ser la campeona del mundo. Basta con cotejar los conceptos manejados en el comentario de <i>«Olé»</i>, que habían reseñado la actuación del combinado argentino en el exitoso Sudamericano de 1957, para darnos cuenta de que aquella referencia a un fútbol de «posiciones fijas» no cuadra. </p>
<p style="text-align: justify">Así tenemos que Humberto Bisi (<i>«Anuario futbolístico»</i> 1957), había descrito la actuación de <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1957-los-carasucias-de-lima-ganan-el-sudamericano.php">los llamados <i>«Carasucia»</i></a>, como la mejor que jamás había realizado un seleccionado argentino en la historia del país. <i>«Equipo perfecto, sincronización admirable»</i>, se podía leer. Además aquel Anuario era un documento que lejos de prestarse a la inmediatez, pretendía recopilar el fútbol realizado desde 1867 hasta 1957. Lo que Humberto Bisi si que reconocía era que habían existido en el país numerosas individualidades superiores a las de aquel conjunto. De hecho, ninguno de sus integrantes le parecía digno aspirante a ocupar el primer puesto en un ranking histórico por posiciones. No obstante, también consideraba que jamás en la historia de los torneos se había ganado <i>«con tanta holgura»</i>. A la hora de describir el juego planteado el autor habla de <i>«entendimiento, movilidad instintiva, temperamento e impecables virtudes técnicas»</i>, así como de <i>«flexibilidad»</i>, lo que casa mal con el argumento de Olé sobre <i>«posiciones fijas»</i>. Es decir, paradójicamente lo que estaba destacando en la albiceleste era su juego como equipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En su momento, lo que destacó en la Argentina del 1957 es la ausencia de posiciones fijas</span>Otro escritor argentino, Alejandro Marti (<i>«Las grandes hazañas del deporte»</i>, 1971), consideró que aquella performance de 1957 fue <i>«la última representación de un estilo de juego brillante, intuitivo, hábil, goleador, que fue característico de los argentinos antes que el mito de la planificación, el estudio, los esquemas y el trabajo lo invadieran todo»</i>. Sin embargo, a pesar de que aquel equipo acabó venciendo el campeonato <i>«sin dudas, sin reparos»</i>, según definió Humberto Bissi, y con <i>«todo el continente y los propios vencidos reconociendo la indiscutibilidad de la derrota»</i>, aquel seleccionado había despertado muchas suspicacias en Argentina. Incluso después de <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tablesa/argclubargnatteam.html">haberle endosado un 12 a 1</a> a la primera de Atalanta en un partido de preparación, seguía generando dudas [2]. Néstor Pipo Rossi lo describió diciendo que aquel era un equipo que había aparecido <i>«casi de casualidad»</i>, pero que acabó siendo una apisonadora. A su vez cuando Alejandro Marti quiso dar a conocer a las nuevas generaciones <i>«la mecánica del team»</i>, dibujó un equipo fundamentado <i>«en la habilidad de la mayoría de sus integrantes y en la ausencia de puestos o misiones fijas»</i>. Es decir, otro autor contemporáneo de aquel periodo desacredita la leyenda de que el fútbol argentino hubiese adolecido de ser estático (posiciones fijas). Justamente su idiosincrasia había sido la contraria. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Y Brasil, precisamente, no había sido derrotada con un mal conjunto</span>Añadía quilates al asunto que los brasileños, pese a perder por 3 a 0, habían acudido a ese torneo con una selección muy relevante. La componían jugadores de primerísimo orden como el portero Gilmar, los laterales Djalma y Nilton Santos, el interior Didí, el ya veterano Zizinho, o los extremos Joel, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FZXoE0pWLAs">Garrincha</a> y Pepe. El propio Pipo Rossi dijo posteriormente que <i>«al fin de cuentas tenían casi el mismo equipo que después ganó el Mundial, no eran ningunos mancos»</i>. Quizás por eso una buena forma de medir la dimensión de aquella hazaña de Lima la podríamos encontrar en los propios titulares que la prensa brasilera le dedicó al suceso. Así descubriríamos que la revista brasileña <i>«Manchete Esportiva»</i>, en su número 73 (1957), catalogaba el varapalo sufrido contra Argentina como <i>«o maior derrota do futebol brasileiro»</i> y que su articulista estrella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/historia-futbol-mulato-racismo-origenes-futbol-brasil-perros-callejeros/">Nelson Rodrigues</a>, lo bautizó como <i>«A tragédia de Lima»</i>. Otra gaceta del país, la revista <i>«Mundo ilustrado»</i> (17-07-1957), les ofreció a sus lectores, tres meses después del torneo, una entrevista a cuatro páginas con el seleccionador argentino Guillermo Stabile, en donde se le interrogaba por el estado del fútbol nacional. Stábile apuntó a que no creía que existiese una <i>«superioridad»</i> del fútbol argentino, sino que los sistemas impuestos por los técnicos <i>«europeizantes»</i> estaban estrangulando el juego brasileño. </p>
<p style="text-align: justify">Durante el campeonato de Lima, la selección brasileña, dirigida por Osvaldo Brandão, ya había utilizado <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/miscellaneous/braz-lineup-sachamp.html">la formación 4-2-4</a> con la que iba a conquistar el Mundial. Lo contó Carlos Peucelle, que fue testigo directo, en un artículo titulado <i>«Táctica y estrategia»</i>, un trabajo en el que recogía y ejemplificaba todas las posibles maneras de jugar. A la hora de clarificar porqué dicho ordenamiento no había sido tan efectivo como luego resultaría en territorio sueco, Peucelle habló de un mal empleo del sistema. Aquel 4-2-4 se había ejecutado de manera estática, con rigidez, que es más que posiblemente a lo que se había referido Stábile cuando habló en <i>«Mundo ilustrado»</i> de excesiva disciplina táctica y corsé mental. </p>
<p style="text-align: justify">Llama la atención que exista una discrepancia notable entre este artículo y la versión que aportó Gianni Brera sobre el mismo torneo, en su <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>. Según el autor italiano aquella selección brasileña habría afrontado el campeonato de 1957 utilizando aún el módulo en WM, lo que él supuso que fue la principal causa de la derrota. Aquí sospechamos que la defensa ultranza de sus tesis le jugó una mala pasada a Brera, quien seguramente martilleó la información hasta darle una forma homogénea con su propia teoría. El corolario breriano para este episodio es que el Brasil consiguió alcanzar la victoria final gracias al liderazgo del futuro técnico, el oriundi salertiano don Vicente Feola, que habría conseguido implementar un módulo táctico más moderno y apropiado (italianizado), amén de librarse de elementos ya excesivamente gastados como Zizinho. La realidad es que el sistema en 4-2-4 llevaba años siendo popular en Brasil debido al éxito que le había reportado a sus supuesto creador, el técnico Martim Francisco. Sobre la supuesta <i>«organización»</i> atribuida a Feola, huelga decir que el Napoleón que creyó ver Gianni Brera fue descrito por <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2002/06/29/d-01601.htm">periodistas argentinos</a> y brasileños como un <i>«gordito bonachón»</i>.</p>
<blockquote><p>La desorganización incluía lo futbolístico. Nosotros no sabíamos nada de nada sobre nuestros rivales. Amadeo Carrizo. El Libro de Oro del Mundial. &#8216;Clarín&#8217; (1998)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El diario <i>«Olé»</i> propuso un canon de causas para entender el fracaso del &#8217;58. El desglose de su propuesta lo podemos resumir en: 1º) Los ocho años de aislamiento del fútbol mundial; 2º) La emigración de los jóvenes talentos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">como Sívori</a>, Maschio y Angelillo; 3º) El seleccionador Guillermo Stábile, que solo jugaba torneos sudamericanos y que según <i>«Olé»</i> hizo lo de siempre: convocó a veteranos pasados de años y a algunos jóvenes. 4º) La improvisación organizativa y la preparación física inadecuada para aquella competencia. Los primeros que extendieron estas teorías fueron varios de los miembros del plantel del equipo nacional. Uno de los más activos en el turno de réplica fue el portero del equipo, Amadeo Carrizo, que directamente responsabilizó a los técnicos y a los dirigentes, pero que exculpó a los jugadores, puesto que según él simplemente les había tocado <i>«hacer de conejitos de Indias»</i>. Algo similar ha contado Sanfilippo, que acusó al seleccionador de dejarse hacer el equipo por la prensa y también <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/05/30/C-5306-95-historias-de-la-seleccion-en-los-mundiales.php">por el Pipo Rossi</a>, aunque matiza que tampoco existía un buen ambiente por las habituales disputas entre la plantilla y el técnico. La anécdota estrella de Sanfilippo, cuando se trata de ilustrar el caos de expedición que había organizado la AFA, es que el dinero para los pasajes de regreso había salido del bolsillo de un amigo suyo, puesto que los directivos se había gastado toda la plata en el escaso tiempo que permanecieron en Europa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Stábile no era ajeno a la evolución que estaba viviendo el fútbol</span>Según los diarios y estos jugadores, Stábile era parcialmente responsable de la falta de estrategia, puesto que <i>«no le conocíamos ni el color de la camiseta a los rivales. Ni hablar de cómo jugaban»</i>, según dijo Sanfilippo. El dato es curioso porque Stábile había sido el espía de la selección italiana campeona del mundo en 1938. Así que aquel hombre que, supuestamente, no se preocupaba por recabar información, había sido escogido por Vittorio Pozzo precisamente para esa función. Además, gracias a <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/11/testimonios-iii.html">una cita</a> contenida en el <i>«ABC de los Mundiales»</i>, a cuenta de una charla suya con Foni, deducimos que tenía competencias dentro del equipo nacional italiano. Y no solo eso, Stábile también había acudido como observador (espía) al Mundial de 1954 según recoge la revista <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/11/testimonios-1954.html"><i>«El Gráfico»</i></a> en un especial dedicado al Mundial (Septiembre de 1977). A su regreso presentó un informe detallado sobre el fútbol observado, analizándolo comparativamente tanto respecto al de otros mundiales, como en relación con el fútbol argentino. Las conclusiones son similares a las que ofrecería tres años después en la revista brasileña <i>«Mundo ilustrado»</i>. El juego estaba siendo excesivamente disciplinado con tácticas y sistemas, lo que él consideraba que no tenía sentido en Argentina por la abundancia de <i>«elementos de extraordinarias condiciones»</i>. La opinión era bastante ricas en matices, porque también alude a defectos característicos del jugador platino (exhibicionismo), aunque se muestra predispuesto a no quitar al jugador la <i>«libertad necesaria para mostrar personalidad y creación»</i>. Según Stábile <i>«lo que se impone es insistir en que tales recursos sean empleados en la proporción justa (&#8230;) como un medio para llegar a un fin, que es el gol y nunca como fin exclusivamente»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El seleccionador por tanto estaba muy al tanto de lo que pasaba en el fútbol europeo. Además de aquel viaje de estudio de 1954, el equipo nacional había jugado, tras el Mundial de Brasil del &#8217;50, varios encuentros tanto en América como en Europa con países del viejo continente de fuerte tradición como Inglaterra, Irlanda, España, Portugal o Italia. El intervalo de estos partidos va de 1951 a 1954 -aun bajo la presidencia de Perón- lo que empaña el tradicional argumento del aislacionismo peronista como causa del desconocimiento del nivel del fútbol europeo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Stábile era consciente de lo difícil del reto</span>Los verdaderos problemas para Stábile comenzaron a raíz del golpe militar de 1955. La AFA fue intervenida políticamente, los clubes depurados (Armando y Liberti) y, según el periodista Antonio Domínguez, se nombró una nefasta comisión técnica, con el presidente de River Enrique Pardo a la cabeza, que empezó a tomar decisiones sobre quien debía acudir a la selección. El último torneo en el que realmente el mítico director técnico pudo confeccionar el plantel a su gusto fue el exitoso Sudamericano de Lima. A partir de ahí llegaron las ventas multimillonarias de los mejores jugadores contra la opinión de Stábile que quería presentar aquel grupo en el Mundial. Un amigo suyo, Fioravanti, gran periodista radiofónico, defendió años después al seleccionador, que ya había fallecido, explicando que él había sido muy consciente de que el equipo de 1958 no estaba en condiciones de realizar un desempeño digno. A sus amigos les confesaba en privado su temor a fracasar, pero pese a que le fue aconsejado que abandonase la empresa, se negó. Quizás fuese por puro patriotismo y sentido de la responsabilidad, aunque Antonio Domínguez también ha apuntado a que en el contrato que el técnico tenía con la AFA se especificaba que el que rompiese la relación contractual debería indemnizar a la otra parte. Así que Stábile era además presa de un grillete económico. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/carlos-desiderio-peucelle/">Carlos Peucelle</a> escribió una vez que la táctica es el arte que enseña a poner orden y la estrategia el arte de conducir. Lo que sucede es que el jugador de la década de las luces argentina, así como el futbolista <i>«carasucia»</i>, saltaba a la cancha dotado de una serie de atributos, físicos y técnicos [3], que permitían que su <i>«personalidad creadora»</i> prevaleciese frente cualquier sistema. El equipo estaba capacitado no solo para jugar, sino para interpretar al adversario y adaptarse sobre la marcha.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras se permitió a Stábile contar con su equipo de gala, el mismo país que luego iba a ser goleado en Suecia quedó con el arco invicto ante Italia, Brasil y ¡ante la propia Checoslovaquia!, que había perdido 1-0 en Buenos Aires el 19/08/1956. El desastre de Suecia se empezaría en realidad a fraguar cuando contraviniendo el deseo expreso del seleccionador, se dio permiso al traspaso con dirección a Europa de la tripleta central del equipo campeón en Lima, formada por Maschio, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=o6os0oYRpK0">Angelillo</a> y Sivori (los <i>«Carasucias»</i>) [4]. A partir de este momento el equipo nacional pasó a estar intervenido por la comisión técnica, llegando a ser muy evidente el sesgo de sus decisiones. El equipo campeón fue desmontado de cabo a rabo, y si durante el Sudamericano de Lima la base de la convocatoria la habían formado jugadores de Racing, para las eliminatorias del Mundial pasaron a convocarse jugadores de River, que era el equipo del cual era dirigente el mismísimo líder de la <i>«comisión técnica»</i> don Enrique Pardo. </p>
<p style="text-align: justify">La conclusión que extrae el especialista Antonio Domínguez es que, visto el volumen de negocio que había significado el traspaso de los <i>«Carasucias»</i>, se organizó una selección <i>«escaparate»</i> para tratar de revalorizar el producto que quedaba. Los jugadores que estaban en el extranjero no fueron citados ni para ese Mundial, ni para el siguiente, porque <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/12/testimonios-1958-iii_14.html">según Colombo</a>, presidente de la AFA: <i>«En la Argentina tenemos mejores jugadores que los que hay en Italia»</i> (sic). Suecia en cambio consiguió alcanzar la final del Mundial tras recuperar para la ocasión a los jugadores que militaban en el campeonato transalpino. </p>
<blockquote><p>Nadie nos sugirió la manera en que teníamos que salir a jugar, nadie nos advirtió que los europeos eran veloces. Amadeo Carrizo. Selecciones de Fútbol de Argentina. Revista &#8216;Siete Días Ilustrados&#8217; (1974).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La victoriosa selección del Sudamericano de 1957 no llevaba preparador físico. Al llegar a Lima los jugadores se limitaron a repetir los ejercicios que acostumbraban a realizar en sus respectivos clubes, según una anécdota recogida en <i>«Las grandes hazañas del deporte»</i> (1971). Alejandro Marti lo resumió diciendo que hicieron <i>«apenas (algo de) gimnasia, trotes y furibundos picados»</i>. Curiosamente el combinado que acude al Mundial de 1958 si llevaba consigo un prestigioso preparador físico, <a target="_blank" href ="http://www.pickandroll.com.ar/noticias/00016896/a-60-anos-de-la-gloria-mundial/">Jorge Borau</a>, que venía precedido de gran fama por haber sido campeón mundial de basquetbol (1950) con la selección argentina, ejerciendo funciones de coordinador de la preparación física. Además el cuerpo técnico se había reforzado también con la presencia del kinesiólogo (fisioterapeuta) <a target="_blank" href ="http://www.actiweb.es/plantillasbarbu/">Ildefonso Martínez</a>. </p>
<p style="text-align: justify">A priori esto puede resultar disparatado, puesto que teóricamente la preparación de aquel infausto torneo Mundial, aparentaba ser más <i>«científica»</i>. A pesar de esto varios autores han confirmado que la forma física del combinado durante el torneo no era la más adecuada. A Brian Glanville, de hecho, le llamó poderosamente la atención que los argentinos pareciesen tan <i>«lentos y obsoletos»</i> jugando contra los checoslovacos. Le resultaba llamativo porque precisamente el combinado checo solía recibir críticas por ser un equipo <i>«con talento pero lento»</i>. Además, aunque el torneo lo ganó un equipo <i>«inmensamente distinguido»</i>, no consideraba que el torneo hubiese sido <i>«una competición brillante»</i>. Lo que significa que él no había entendido que aquel Mundial supusiese, en su conjunto, un salto de calidad respecto al fútbol que habíamos podido ver hasta esa fecha. </p>
<p style="text-align: justify">Cabe además puntualizar que independientemente del estado físico que tuviese el equipo nacional que se presentó en el Mundial de 1958, afirmar que en el fútbol argentino de estilo tradicional <i>«no hacía falta correr»</i> carece de cualquier viso de credibilidad y se puede aportar una ingente cantidad de pruebas que lo demuestran. Sirva como ejemplo una edición de la revista <i>«Racing»</i> del año 1944 en donde el técnico del Corinthians brasileño, João Chiavone, quien tenía amplia experiencia internacional, dijo que <i>«el fútbol que se practica en la Argentina es el más veloz del mundo»</i>. A esto podemos agregar que ya en aquellos años se había consolidado una <a target="_blank" href ="http://www.apeffa.com/es/noticia.php?id=83">escuela de preparación física</a> nacional, que habría de dejar durante las décadas de los 50&#8242; y los 60&#8242; muchos grandes nombres. Sin animo de exhaustividad, citando solo algunos de los casos más relevantes, tenemos a los preparadores Pablo Amándola y Adolfo Mogilevsky, que fueron pioneros en la importación de las novedades que iban apareciendo en el fútbol italiano. Al recordado <a target="_blank" href ="http://www.lacapitalmdp.com/noticias/Deportes/2009/01/27/133535.htm">Jorge Everardo Kistenmacher</a>, brazo armado de Osvaldo Zubeldia en Estudiantes de La Plata. O al doblemente campeón, como preparador físico y como director técnico, José D’Amico. </p>
<p style="text-align: justify">El defensor internacional Pedro Dellacha, que fue un protagonista destacado de la década de los &#8217;50 y participó en aquel Mundial de Suecia, lo resumió en una entrevista diciendo: <i>«Yo me acuerdo que tuve excelentes preparadores físicos que permanentemente nos hacían entrenar bien»</i>. Una vez leído esto quizás no nos quede más opción que plantearnos si Jean-François Revel tenía razón cuando dijo que la fuerza más importante de las que mueven el mundo es la mentira. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Hirschl, Garay, Marinetti, Pascucci o Platko.<br />
[2] No las generaba entre todo el mundo, claro. Renato Cesarini, por ejemplo, fue de los que predijo que «con este equipo, allá tienen que matar».<br />
[3] Se citan «conocimiento del juego», «dominio del balón», «precisión en el pase», «ubicación», «acoplamiento», «sentido del desprendimiento de la pelota» y «estado atlético».<br />
[4] También se traspasó ese mismo año a Ernesto Grillo y Ernesto Cucchiaroni, con destino a Milan, y a Rogelio Domínguez dirección Madrid. Los tres se encontraron en la final de Copa de Europa.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>42</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Di Stefano, el jugador detrás del mito</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 16 Dec 2014 03:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA["Pancho" Varallo]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo di Stéfano]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[CA Huracán]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Dante Santiago Pertini]]></category>
		<category><![CDATA[Felix Roldán]]></category>
		<category><![CDATA[juvrma15]]></category>
		<category><![CDATA[Millonarios FC]]></category>
		<category><![CDATA[Pedernera]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Gigena]]></category>
		<category><![CDATA[Pepe Peña]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[River Plate]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=148494</guid>
		<description><![CDATA[“La técnica inmuniza a quien la posee contra dos arbitrariedades: la de la moda y la del maestro; elimina a los mediocres, [&#8230;] utiliza el talento medio y [&#8230;] exalta el genio”, Étienne Decroux. ara Alfredo Di Stefano el fútbol fue, en sus orígenes, una herencia de familia. Durante algunas entrevistas aseguró que «hasta donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“La técnica inmuniza a quien la posee contra dos arbitrariedades: la de la moda y la del maestro; elimina a los mediocres, [&#8230;] utiliza el talento medio y [&#8230;] exalta el genio”</i>, Étienne Decroux.</b><span id="more-148494"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>ara Alfredo Di Stefano el fútbol fue, en sus orígenes, una herencia de familia. Durante algunas entrevistas aseguró que <i>«hasta donde alcanzaba a saber»</i> estaba emparentado con <a target="_blank" href ="http://la-redo.net/pisando-los-talones-del-di-alfredo-di-stfano-12162-/"><i>«los Drake y los Brown»</i></a>, los que <i>«hicieron la historia del fútbol argentino»</i>. Se refería con ello a la fundación <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Alumni_Athletic_Club">del Alumni</a>, el legendario club del amateurismo por cuanto fue el principal acaparador de títulos durante la primera década del siglo XX. Sin embargo, esta supuesta relación entre ambos mitos resulta dudosa. Probablemente una leyenda familiar. Los parientes <i>«británicos»</i> de Di Stefano eran de origen irlandés, mientras que los Brown del Alumni descendían de la primera oleada de inmigrantes escoceses. Un error similar cometió la prensa escocesa cuando en el preámbulo de un Argentina-Escocia (2008) afirmó que José Luis <i>«El Tata»</i> Brown estaba emparentado con James Brown, el abuelo de los cinco hermanos campeones del Alumni. Aspecto que fue expresamente refutado en el libro <a target="_blank" href ="http://www.corregidor.com/?page_id=335&#038;codigo=1815"><i>«Quién es Quién en la Selección Argentina»</i></a>, dado que los antepasados que le transmitieron su apellido eran irlandeses y no escoceses. </p>
<p style="text-align: justify">Si resulta más fidedigna su habitual alusión a un parentesco con los Pertini de Boca Juniors, si bien en alguna ocasión exageró hasta el punto de <a target="_blank" href ="http://la-redo.net/pisando-los-talones-del-di-alfredo-di-stfano-12162-/">citar a uno de ellos</a> como <i>«fundador de Boca»</i>. Su tío paterno, Luis Juan Pertini, fue vicepresidente boquense entre 1947 y 1953. Mientras que el hermano de Luis, Dante Santiago Pertini, jugó en el club xeneize durante la década de los veinte (1920-26), siendo principalmente recordado por haber participado en la célebre gira europea de Boca Juniors de 1925, primera de un equipo argentino por el viejo continente. Un vínculo que resulta más tangencial, pero que deviene simpático por azares del destino, fue el matrimonio de uno de sus tíos con la hermana de Carlos Isola, el célebre portero de River Plate durante más de una década y que sustituyó en dicho puesto a Luraschi, el cual años después apadrinaría la llegada de la Saeta a River. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El pequeño Alfredo iba a ver los entrenos de un gran Boca Juniors</span> Este vínculo con los Pertini venía por parte de su abuela paterna, Teresa Ciozza, una genovesa casada con Miguel Di Stefano, que es el abuelo al que le debe su famoso apellido. Natural de Capri y emigrado a la Argentina, fue un referente futbolístico significativo, puesto que vivía cerca de la cancha de Boca y el nieto aprovechaba las visitas a su casa para acudir a ver los entrenamientos del conjunto xeneize. Tendría Alfredo sobre siete u ocho años, que es la época en la que empezó a jugar a fútbol en pequeñas canchas callejeras y también la del primer bicampeonato boquense. Como espectador de aquellas prácticas pudo disfrutar de uno de los mejores ataques de la historia del club, el de <i>«Cabecita de Oro»</i> Cherro, Benítez Cáceres y <i>«Pancho»</i> Varallo. Cuando Alfredo <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2006/11/17/futbol/1163763168.html">bautizó a Puskas como <i>«Pancho»</i></a> lo hizo en honor de este Francisco Antonio Varallo de su niñez, a quien se le llamaba así por ser uno de los hipocorísticos tradicionales de su nombre (Paco, Pancho, Kiko, Curro). El paralelismo entre el húngaro y el argentino, que les llevó a compartir apodo, lo encontramos en un don común: un disparo excepcional. A Varallo se le conocía también como <i>«el Cañoncito del Bosque»</i> debido a que el periodista Luis Elías Sojit empezó a llamarle así tras encadenar varios goles de tipo <i>«cañón»</i> en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata. </p>
<blockquote><p>Tanto el «Charro» Moreno como la Saeta Rubia, ambos glorias de River, crecieron en la admiración de un triunvirato mítico de Boca Juniors: Cherro, Benítez Cáceres y Varallo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos o tres años después, el propio Di Stefano empezaría a realizar sus primeros entrenamientos en el colegio. Las <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2009/01/28/C-1128-di-stefano-a-solas-con-una-leyenda.php?volver=1&#038;retorno=1">clases de gimnasia</a> <i>«al lado de Obras Sanitarias, en Gimnasia y Esgrima, dos veces por semana»</i>. Sin embargo, en su autobiografía consideró que los fundamentos técnicos específicos del fútbol los recibió por las mismas fechas, sobre sus diez años, bajo la supervisión de un empleado de su progenitor. Un muchacho de origen gallego e hincha de Boca llamado Enrique Losada. Fueron una infinidad de horas aprendiendo a pisar la pelota y adquiriendo sensibilidad en el toque chutando contra la pared de una fábrica. Luego tales destrezas se pulirían en la universidad de la calle. Allí donde cada acción pretende burlar un defensor, buscar a un compañero o batir una portería imaginaria. Nada que ver con los entrenamientos en base a <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Test_Course-Navette">Course-Navette</a> o Test de Cooper, inaplicables allí por inespecíficos. Los partidos de barrio en cambio eran puro fútbol, lúdicos pero intensos, puesto que no había ninguno que no terminase en una escaramuza. Y dado que la pelota iba rebotando de un lado para el otro de la calle, había que tener un arte extraordinario para jugar allí. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Comenzó a jugar con su hermano menor Tulio</span>La Saeta nunca renegó de la importancia de aquellos juegos. Recién llegado al Real Madrid consideró en <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">una entrevista</a> para el diario Marca (17-11-1953) que la escuadra de Barracas <i>«Once y venceremos»</i> (aka «Unidos y venceremos») era la más representativa de dicho periodo, aunque sabemos que a los doce años, y con su traslado al barrio de Flores, jugaría también para <i>«El Imán»</i>. Siendo aún adolescente la familia abandonó la ciudad y Alfredo decidió renunciar a sus estudios [1] para iniciar un vida como campesino en la finca agrícola familiar situada en Los Cardales, a unos 70 kilómetros de Buenos Aires. Sin embargo, no abandonó la practica del fútbol. Por mediación de José Mussi, quien lo descubrió peloteando en el campo del Río Luján y lo invitó a jugar en el conjunto local, Di Stefano <a target="_blank" href ="http://lasemanaya.com/alfredo-distefano-del-futbol-de-cardales-para-el-mundo/">empezó a disputar</a> <i>«los campeonatos de la liga norte, que aglutinaban a equipos de ciudades vecinas»</i>, formando parte del Club Progresista, añadiéndosele un año después su hermano menor Tulio. Algunos vecinos recuerdan que don Alfredo Di Stéfano senior solía llegar a los partidos <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Sulky">en sulky</a>, arrastrado por el caballo <i>«Bómbolo»</i>, mientras sus dos hijos iban corriendo detrás a modo de precalentamiento para el partido. Los hermanos se alineaban como insiders o entrealas del conjunto, intercambiándose las posiciones de 8 o 10 en función de las situaciones que plantease el partido. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Al principio, de niño, no destacaba tantísimo</span>Gracias a don Pedro Gigena, uno de los más longevos integrantes de aquel equipo, ha llegado hasta nosotros el recuerdo de esta Saeta juvenil. Gigena fue uno de los zagueros centrales de aquel conjunto, campeón interregional de 1943, y como tal rememoraba en una entrevista que <i>«Alfredo era un muchacho joven, al que le gustaba tocar la pelota y gambetear»</i>. Sin embargo no era el futbolista más brillante de aquel conjunto. Ese papel le correspondería al wing izquierdo, Rosa Gigena, e incluso el hermano menor de Di Stefano, Tulio, era considerado un futbolista superior. Alberto Di Yorio, uno de los cardaleros que más ha hecho por reivindicar la memoria de aquel pasaje, recogió el testimonio vecinal sobre el juego de Tulio Di Stefano, al que caracteriza como de <i>«frente en alto y con la pelota siempre en el suelo (&#8230;) era mejor, pero se le rompió la rodilla y no pudo jugar mucho»</i>. Similar opinaba Pedro Gigena, quien en calidad de testigo directo de todo aquello, atestiguó que en ese periodo La Saeta rubia <i>«no era ninguna lumbrera (&#8230;) todavía no despuntaba»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Tanto Gigena como Alberto Di Yorio destacaron sobremanera el constante estímulo del padre sobre sus dos hijos atletas. Alfredo senior no solo se limitaba a acompañarles, sino que, situado detrás del arco, les daba constantes indicaciones. Exclusivamente dirigidas hacia ellos. Si bien en alguna ocasión concedió elogio particular al juego de algún compañero, como fue el caso del número 6, Tito Roveda. El viejo Di Stefano se permitía aleccionar porque había sido futbolista y, al final, aquel antecedente se reveló clave en la futura trayectoria de su vástago. Sobre todo porque la casa de los Di Stefano se veía frecuentada en aquella época por <a target="_blank" href ="http://miseleccion.co/noticias/noticias/el-gran-alfredo-di-stefano-en-palabras-de-su-hermana-visita-a-su-casa-en-buenos-aires/20140530/nota/2249766.aspx">los amigos</a> de la familia. Inclusive los que habían coincidido con el padre en River. Uno de ellos era Alejandro Juan Luraschi, un electricista que había sido el portero del ascenso de River Plate a Primera División (1908) y que parece que aun tenía algún contacto con el club. Según <a target="_blank" href ="http://miseleccion.co/noticias/noticias/el-gran-alfredo-di-stefano-en-palabras-de-su-hermana-visita-a-su-casa-en-buenos-aires/20140530/nota/2249766.aspx">Norma Di Stefano</a>, hermana del jugador, la madre, Eulalia, le pidió a Luraschi que recomendase a sus hijos para el equipo. A los pocos días le mandaron un telegrama citándole para una prueba de acceso. De los 70 u 80 muchachos que se presentaron aquel día, Peucelle solo seleccionó a Alfredo y a Julio Salvucci, futuro integrante del Ferro Carril Oeste del ascenso de 1949.</p>
<blockquote><p>Pese a no haber sido un jugador típico de la escuela rioplatense, el itinerario formativo de Alfredo si fue el común al de todas las estrellas del ciclo de las luces argentino: el potrero</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En River se encontró el mejor contexto posible para aprender a jugar</span> A esas alturas las divisiones inferiores de River llevaban años aportando una excelente producción. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Félix Roldán</a>, un quiosquero, había sido el primer ojeador y creador de aquellas categorías. A su muerte (1941) su gran amigo Carlos Peucelle tomó el relevo y se dedicó a coordinarlas. Ambos fueron elogiados por el famoso periodista Dante Panzeri por su manera de <i>«elegir y corregir adolescentes»</i>, si bien aquello fue solo una parte del proceso. Paradójicamente, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/platinismo/">la construcción de la Máquina</a> resultó bastante orgánica. Cierto que el semillero tenía una identidad propia, todos jugaban a lo mismo y los delegados del club instruían a los chicos. Sin embargo la técnica superdotada de aquella generación siempre se le ha atribuido a su formación durante la infancia en los terrenos baldíos, los potreros. Luego, la característica forma de jugar de aquel River, sin posiciones fijas, no fue tanto responsabilidad de un particular como algo que se dio por una larga suerte de factores. Di Stefano <a target="_blank" href ="http://www.taringa.net/posts/deportes/15217191/Antigua-entrevista-a-Alfredo-Di-Stefano.html">definió a sus antecesores</a> como <i>«un grupo de muchachos, (que) pese a su juventud, analizaba muy bien el fútbol y hablaban mucho antes de los partidos»</i>. La Saeta explicó también que en su primer partido le dijeron: <i>«Tú no te preocupes que te vamos a proteger. Cuando veas una camisa con la franja roja le das a la pelota y ahí te vamos orientando»</i>. Lo que es una buena muestra de como la transición entre las inferiores y el primer equipo era facilitada por los propios veteranos. Existen numerosas muestras de ello. Anteriormente había sido Carlos Peucelle, aun jugador, quien se había situado al lado de Adolfo Pedernera como interior izquierdo, cuando el mentor de ambos, Félix Roldán, le pidió que le protegiera en su debut. Otro tanto hizo Peucelle por José Manuel Moreno, <a target="_blank" href ="http://www.robertomancini.com.ar/lavisita.html">a quien enseñaba</a> <i>«a poner el cuerpo, en defensa de la pelota»</i>, y del <i>«dribbling»</i> y luego el Charro ya como <i>«cabecilla del grupo, era el que organizaba, hablaba y educaba»</i>, según Alfredo, a los demás. </p>
<p style="text-align: justify">La generosidad y el compromiso de algunos de los jugadores con el equipo era tal que, espontáneamente, cedían su puesto para no frenar la progresión de los chicos de las inferiores. Tal fue el caso de <a target="_blank" href ="http://www.alertadigital.com/2011/06/28/las-lagrimas-de-los-millonarios/">Aristóbulo Luis Deambrossi</a>, quien fascinado por el juego que exhibía Loustau cuando entrenaba con los mayores, le recomendó al técnico Cesarini darle entrada en el equipo en su lugar. U, otra vez Carlos Peucelle, que estando aun fuerte y veloz se retiró del fútbol, entre otras cosas, por no tapar a Juan Carlos Muñoz. Luego esos dos futbolistas fueron los <i>«punteros»</i> (extremos) de la Máquina de River. Más complicado fue conseguir ubicar a Pedernera como eje del ataque, para que diera comienzo todo. En eso fue clave la presión de sus compañeros y de los delegados de las inferiores sobre el técnico Cesarini, al que bautizaron como <i>«el legañoso»</i> porque <i>«no veía»</i> que con Adolfo funcionaban todos los demás. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando a Pedernera <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2001/05/25/d-274442.htm">le tocó opinar</a> sobre la Máquina dijo: <i>«Los equipos siempre nacen cuando se ubican distintas duplas. Nosotros dispusimos de varias de esas sociedades y las piezas se fueron acomodando solas. Y aparecieron así los movimientos, quizás impensados para esa época: entrar y salir, el cuadrado en el medio, la sorpresa, la ocupación de los espacios. Nos encontramos un grupo de jugadores iluminados y logramos un entendimiento total. Parecía que jugábamos de memoria»</i>. La cantidad de <i>«iluminados»</i> era tan colosal que hubo que desechar a numerosos futuros campeones por no poder absorber el primer equipo tal abundancia de camadas. Así salieron de la entidad los <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2005/01/25/agenda/1106607609_850215.html">Sánchez Lage</a>, Ernesto Grillo, Fernando Sánchez, Antonio Rodríguez, Rogelio Domínguez, Antonio Báez, Mario Sabbatella, Roberto y Oscar Coll&#8230; </p>
<blockquote><p>El volumen de talento del semillero River era tan abundante que de tanto en tanto se desbordaba.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pese a ser un gran goleador, en sus inicios tenía sus limitaciones</span>Dentro de aquel contexto la Saeta Rubia no figuraba entre los futbolistas habilidosos, al estilo de lo que se espera de los próceres argentinos. Durante aquella estadía <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">en La Maquina</a> estaba lejos, en dicho aspecto, de compañeros suyos como Pedernera, Moreno o Báez. Jugadores que como se decía entonces <i>«gastaban la pelota»</i>. Originariamente el rol de Di Stefano en el equipo era el de goleador. Sus ex-compañeros y formadores de aquel entonces (Rossi, Peucelle, Domínguez, Pedernera&#8230;), cuando les tocó definirle, describieron a un jugador inteligente a la hora de explotar su velocidad, con arrancada potente, fuelle en carrera y muy móvil, pero que destacaba más por su carácter ganador y amor propio que por su clase. A nivel técnico, mientras estuvo en Argentina, solo dispuso de un buen perfil de desmarque, el derecho, lo que le daba poca variedad a su juego. La pierna izquierda prácticamente la tenía para apoyar y no sabía cabecear. Paradójicamente -vista su trayectoria posterior- fue un jugador de los de corrían mirando al piso. No jugaba para el equipo, sino para el gol. Durante aquellos primeros años como profesional, ni daba juego a los demás ni organizaba al conjunto. Tampoco <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/ecos/2008/03/11/filogenesis-blanca-iv/">en Colombia</a> jugó de esa manera. </p>
<p style="text-align: justify">Esto fue, en opinión de Pedernera, una consecuencia lógica de las características de los compañeros que tuvo durante su etapa latinoamericana, en donde se alineó siempre con interiores magníficos: Norberto Méndez y Llamil Simes en Huracán, José Manuel Moreno y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> en River, y el propio Adolfo Pedernera y Antonio Báez en Millonarios. Así pues durante este periodo (1944-53) se centró en depurar su juego natural, principalmente bajo la tutoría del <i>«Maestro»</i> Pedernera, pero siempre con un radio de acción limitado al ultimo cuarto de la cancha. Al finalizar su etapa colombiana ya le daba con las dos piernas y nunca le pegaba mal, como si sucedía inicialmente en River y Huracán, en donde llegaba a fallar incluso con su pierna diestra. Esta evolución enriqueció su juego permitiéndole entrar por ambos laterales (derecho e izquierdo), sin perder por el camino sus cualidades innatas: velocidad, fuerza y movilidad. Seguía sin ser un dominador de balón de élite o un driblador de postín, pero en cambio había añadido a su arsenal el juego en corto, la pausa, y había aprendido a <i>«marcar»</i> en defensa. </p>
<p style="text-align: justify">La necesidad de aplicarse a la hora de defender fue una conclusión de tipo eminentemente práctico. Según el propio Alfredo <i>«los delanteros deben aceptar que parte de su trabajo consiste en ayudar en defensa. Si la defensa falla, el trabajo del delantero se hace mucho más difícil, porque tiene que marcar más goles. Por eso, lo evidente es bajar a ayudar en defensa. Así tu trabajo es más fácil durante el partido»</i>. Un razonamiento aparentemente lógico que enmascara dos conclusiones inherentes al planteamiento. La prioridad es ganar, no el lucimiento personal, y el jugador dispone del vigor necesario para rendir en ambas fases del juego (defensa/ataque). En el aspecto atlético las condiciones naturales de Di Stefano (velocidad, agilidad y resistencia) eran espectaculares. Consciente de ello cuidó su físico con mimo. En Colombia no contaban con preparador físico, por lo que los jugadores tuvieron que responsabilizarse y Alfredo era, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">en palabras de Nestor Rossi</a>, <i>«el primero en llegar y el último en irse»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En Madrid enseñó a jugar a sus compañeros</span>En sus inicios en el Madrid le sucedió lo mismo que <a target="_blank" href ="http://www.fcbarcelona.es/club/historia/detalle/ficha/1950-la-llegada-de-kubala-la-estrella-de-la-decada">a Kubala</a> en Barcelona. Algunos de sus compañeros eran buenos jugadores, pero otros simples modestos a los que él hizo grandes. El nivel técnico general, tanto del campeonato como el de su equipo, era inferior al que había encontrado en sus anteriores experiencias [2], pero una de las grandes cualidades de Alfredo -según decía su amigo Pepe Peña- era la inteligencia de saber adaptarse a las circunstancias. Cuando llegó al Madrid <i>«todo el mundo reventaba la pelota. Los volantes la recibían con el pecho y en vez de matarla la rebotaban. Entonces ya no la tenían dominada, porque se les había ido a zona de disputa. Y allá iba el zapatazo: alto, fuerte y lejos»</i>, decía Pepe Peña en una entrevista en El Gráfico (1963) [3]. Di Stefano no estaba acostumbrado a ver pasar globos por encima de su cabeza, así que se aburría. Empezó a bajar para pedir la pelota. A veces hasta su propia área de penal. Gritaba al compañero que tenía la pelota para que no la rifara y se la dieran a él [4]. Paulatinamente fueron tomándole confianza, puesto que vieron que podía ayudarles a sacar el balón y además les colaboraba a la hora de defender. De esa forma los defensores del conjunto comenzaron también a cambiar su actitud y se fueron sintiendo jugadores. Ya no estaban solo para despejar, sino que eran parte del juego. Y en el corazón del juego se situó Di Stefano, puesto que eso era lo que el equipo precisaba. Como comentaba Pedernera, el Real Madrid <i>«le dio todo el campo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/"><i>«él era el eje de todo su juego»</i></a> y Alfredo lo <i>«cubría con su dinamismo, velocidad y tremenda fuerza»</i>. </p>
<blockquote><p>El todocampo no juega en un puesto por partido, sino que elige un puesto en cada jugada.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Existían antecedentes de jugadores que habiendo madurado por la edad y perdido velocidad en sus piernas, aumentaban su comprensión del juego y, pese a haber sido jugadores <i>«simples»</i>, limitados a explotar velocidad y tiro, pasaban a organizar el juego de sus compañeros. Dos ejemplos argentinos anteriores a La Saeta serían <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Domingo_Tarasconi">Domingo Tarasconi</a> y Bernabé Ferreyra. La diferencia es que Alfredo lo hizo manteniendo su velocidad y fuerza de arranque. Del par de ocasiones que Adolfo Pedernera pudo ver a Alfredo en Europa destacó que, aunque por su <i>«prestigio y ascendiente»</i> podría haberse limitado a <i>«jugar a un ritmo más pausado, haciendo valer su experiencia y visión de juego»</i>, nunca lo hizo. El Di Stefano que él vio en el Real Madrid era <i>«el de siempre»</i>, con una <i>«movilidad extraordinaria»</i> y <i>«permanente afán por ganar»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ante las dobles marcas, Alfredo se hizo un experto en sorprender</span><i>«Yo no paro de moverme para que los defensas no puedan inmovilizarme»</i> explicaba la Saeta <i>«y me muevo rápido para ayudar al que recibe el balón»</i>. Uno de sus rivales, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UHYTTrLsWY0">Luís Suárez</a>, declaró que si bien en aquella época se hacían muchos marcajes al hombre, con el nueve del Madrid la cosa llegaba hasta un punto cómico. El balón podía pasar a cuatro o cinco metros al lado de sus marcadores, pero ellos nunca iban a buscarlo. No podían permitirse descuidar ni un segundo a Alfredo Di Stefano. Según el que fuera seleccionador argentino, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Carlos_Lorenzo">Juan Carlos Lorenzo</a>, si le hacían un doble marcaje -cosa que en España sucedió en la totalidad de los partidos y durante varias temporadas-, Di Stefano corría por toda la cancha como un loco avisando a gritos a sus compañeros (<i>«¡Yo no juego! ¡Yo no juego!»</i>) de que uno de ellos estaba libre y debía subir al ataque. Debido a esta presión extenuante, la Saeta se convirtió en un experto en el arte de la sorpresa. Por ejemplo, tirando de espaldas al arco, modalidad que le permitió conseguir varios de sus goles más famosos. Esta cualidad estaba intrínsecamente relacionada con otra de las grandes virtudes que de él destacaba Pepe Peña: su seguimiento de juego e intuición, que le permitían predecir situaciones de partido con segundos de anticipación [5]. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Rogelio_Antonio_Dom%C3%ADnguez">Rogelio Domínguez</a> explicó que pese a que en el doble marcaje un jugador <i>«le seguía como su sombra»</i> y el otro <i>«le esperaba a la salida»</i> se las arreglaba para <i>«aparecer de golpe delante del arco para hacer el gol»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Pedernera consideró que todas estas características de su fútbol se explicaban precisamente por no haber sido un gran dominador de la pelota o un <i>«gambeteador»</i>. Gracias a eso había podido llegar a ser lo que fue. Si no, tal vez hubiese triunfado en otro rol, pero no sería Di Stefano. Había esquivado la sirena del jugador criollo. En lugar de adueñarse del balón se hizo dueño de todo el terreno. Una vez, describiendo a Sivori, la Saeta dijo: <i>«es un jugador genial, pero todavía no ha podido desprenderse del embrujo de jugar en muchas ocasiones para él»</i>. Ese fue el mal que él superó. Aquel que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">Zubeldia</a> resumió de manera aun más dramática en 1962 diciendo que <i>«el individualismo era el principal vicio del jugador argentino»</i>.<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«</span>¿Alfredo, por qué cambió su manera de jugar?»<br />
«Me fui dando cuenta de que el fútbol es juego de once jugadores. Tienen que trabajar todos para todos. Es un principio básico»</i>. (Alfredo di Stefano, para <i>«El Gráfico»</i>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] En el número 125 de la Revista de la RFEF la periodista Blanca Benavent le preguntó a Alfredo por el título de «ingeniero agrónomo» que le viene acreditado de tanto en tanto en alguna reseña. Sospecho que la confusión procede de una entrevista concedida a Cesar González Ruano (25-4-1954) y recogida en el libro recopilatorio &#8216;Las palabras quedan&#8217;. Allí la Saeta dice haber cursado dichos estudios, quizás para tomarle el pelo al entrevistador, al detectar en él a un advenedizo que tapaba su desconocimiento del deporte rey recurriendo a la tauromaquia («Hablamos ahora de fútbol. Para mi éste es un bosque donde me encuentro perdido. Lo mismo me ocurrió con Kubala y con Samitier. Pero no importa. Además, no hay otro remedio. ¿Cómo no voy a hablar de fútbol con Di Stéfano? Fútbol y toros»). Pese a ser un material tan antiguo ha tenido cierta circulación atribuible a la recomendación de algunos docentes de periodismo. Sabemos, por ejemplo que José Julio Perlado, profesor de Redacción Periodística, lo recomendaba a sus alumnos y que su opinión solía ser muy valorada por sus discípulos.</p>
<p>[2] Cuando Di Stefano llegó a España desconfiaba del nivel del campeonato. Durante una entrevista (1974) se refirió a cierta conversación con su hermano Tulio, previa a participar en el torneo español, en la que aseguró petulante que «allá les meto un amague y me voy derecho al arco». Sus experiencias previas durante la gira con Millonarios le habían hecho considerar a los gallegos (españoles) como «troncos», faltos de clase. Posteriormente valoró positivamente la preparación atlética del futbolista europeo, pero incluso en 1966 -cuando estaba finalizando su periplo dentro del campo- seguía considerando al futbolista español como falto de clase. Prueba de ello es una entrevista concedida a Juvenal para Sport, el suplemento mensual de El Gráfico, en la que Di Stefano declaró sin tapujos: «Vos sabés que ése es el problema del jugador español: la pelota». Similar opinaba Puskas, recién llegado a la península, cuando comparaba el nivel técnico general del campeonato húngaro con el español «El fútbol español es bastante rápido. (&#8230;) Quizás más técnica el de mi país. Nosotros siempre procuramos hacer correr la pelota» (Marca 23-09-1958).</p>
<p>[3] El hijo de Rogelio Domínguez, el profesor Antonio Domínguez Vence, me aseguró en una conversación privada que en aquella época apodaron a Miguel Muñoz «Siempre viva» por su mal control de la pelota. No dudo de la veracidad del hecho, ni de los motivos que llevaron a sus compañeros a ocultarlo a posteriori, sin embargo no he podido aun confirmar esta anécdota con al menos otra fuente si bien cuadra con lo que refería Pepe Peña en 1963. Lo que si está más contrastado es que cuando un defensa despejaba sin tino, Alfredo se le acercaba para aclararle: &#8211; «Me la tenés que dar a mí no a Bernabéu».</p>
<p>[4] Esta manera de «darle aire a la defensa», para liberar al portero de la necesidad de «volearla al no tener con quien jugarla» (Dinámica de lo impensado. Dante Panzeri), tenía su precedente inmediato en el juego de Adolfo Pedernera y Félix Loustau en la Máquina de River. Allí ambos recibían frecuentemente las iras del público por ir a colaborar a que los defensas sacasen la pelota jugada ya que el respetable entendía que «abandonaban su puesto» o iban a «esconderse atrás».</p>
<p>[5] Durante la final de Copa de Europa de 1962, celebrada en el Estadio Olímpico de Ámsterdam, un jovencismo recogepelotas holandés quedó fascinado por la habilidad de Di Stefano para pensar la jugada un segundo antes que el contrario. El muchacho reconoció en ello algo que él nunca había visto antes y le dedicó mucho tiempo a reflexionar sobre aquella forma de liderazgo. Acabó concluyendo que el recorrido de Di Stefano por todo el campo estaba siempre vinculado a los intereses del equipo, algo que solo podía producirse yendo constantemente por delante de la jugada. Antes de recibir ya deberías saber lo que ibas a hacer. El impacto que en él tuvo esta epifanía le llevó a tomar por espejo el juego del ídolo argentino, y con los años llegó a ser reconocido por los críticos futbolísticos como uno de los grandes interprete del jugador todo campo. ¿Su nombre? Johan Cruyff. </p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
Artículos relacionados:<br />
&#8211; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Di Stefano</a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/alfredo-di-stefano-leyenda-real-madrid-argentina-futbol/">¿Ya puedes ver?</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>47</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: La semilla de albañil que llegó a arquitecto (VIII)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/platinismo-futbol-argentino-inicio-carrera-ricardo-bochini-pareja-con-bertoni/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/platinismo-futbol-argentino-inicio-carrera-ricardo-bochini-pareja-con-bertoni/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 05 Dec 2014 03:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto J. Armando]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Bertoni]]></category>
		<category><![CDATA[Bochini]]></category>
		<category><![CDATA[CA Independiente]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Cirulli]]></category>
		<category><![CDATA[Nito Veiga]]></category>
		<category><![CDATA[Platinismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=147660</guid>
		<description><![CDATA[“Traigan vino, que copas sobran”. Bandera que se colgaba de la vieja visera del estadio de Independiente de Avellaneda. uis Cirulli, la persona que le llevó a las inferiores del Belgrano de Zárate, describió el sentimiento de Ricardo Bochini por el fútbol como «una obsesión». El chico jugaba de la mañana a la noche y, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Traigan vino, que copas sobran”</i>. Bandera que se colgaba de la vieja visera del estadio de Independiente de Avellaneda.</b><span id="more-147660"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>uis Cirulli, la persona que le llevó a las inferiores del Belgrano de Zárate, describió <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/ricardo-bochini-el-embrujo-copa-libertadores/">el sentimiento de Ricardo Bochini</a> por el fútbol como <i>«una obsesión»</i>. El chico jugaba de la mañana a la noche y, cuando no quedaba ningún otro muchacho, jugaba él solo contra la pared. Cada sábado, cuando ya había terminado su partido, hacia guardia esperando por si faltaba algún futbolista en el resto de los encuentros a disputar. Si se daba el caso y le preguntaban que si le apetecía entrar, ni se lo pensaba; pudiendo llegar a disputar tres partidos consecutivos sin mostrar síntomas de hartazgo por la pelota. </p>
<blockquote><p>San Lorenzo, el club de su infancia, fue el primero en desecharlo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La familia de Bochini era hincha de San Lorenzo y, puesto que el chico (15 años) jugaba bien y sentía pasión, se animaron a intentar que probase por su club de toda la vida. A través de un conocido bien relacionado obtuvieron una carta de recomendación para Diego García, <a target="_blank" href ="http://www.mundoazulgrana.com.ar/san-lorenzo/noticias/el_debut_de_diego_garcia-5754.html">la persona encargada</a> entonces de las divisiones inferiores de los cuervos. Provistos de tal documento, padre e hijo acudieron a las instalaciones expectantes de lo que, en teoría, parecía una gran oportunidad. El portero les indicó que esperasen a Don Diego en la puerta de entrada, pero por cosas del destino este entró por otra distinta, y a partir de ahí se inicio una comedia de equívocos. Los empleados del club les tuvieron tres horas circulando de puerta en puerta, pero sin llegar nunca a encontrarse con Diego García. Al final se hizo de noche y tuvieron que volverse a su ciudad con un enfado tremendo. </p>
<blockquote><p>Bernardo Gandulla (Boca Jrs) también rechazó al joven Bochini.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Meses después probarían en La Candela, el que fuera terreno para entrenamientos propiedad de Boca Juniors, y una vez más acudieron<span class="pullquote_left">Boca apenas le concedió 20 min.</span> a la cita pertrechados con una nota de recomendación. El mismísimo presidente del club xeneize,<a target="_blank" href ="http://imborrableboca.blogspot.com.es/2011/10/alberto-j-armando-vs-dante-panzeri.html"> don Alberto J. Armando</a>, les había escrito una carta por mediación del padrino de la tía del Bocha, con quien se ve que tenía algún tipo de relación. Gracias a este valioso salvoconducto pudo, al menos, llegar a vestirse de corto y ponerse a prueba, si bien apenas fueron 20 minutos en la cancha. Había muchos otros muchachos examinándose, así que le sacaron pronto y Bernardo Gandulla le dijo a su tío que <i>«debía rendir mucho más y que era muy flaquito»</i>. Segundo intento y segunda decepción para el joven Richard. </p>
<p style="text-align: justify">La tercera y última ocasión probó con Independiente, recomendado por <a target="_blank" href ="http://www.realidadamericanista.com/component/content/article/39-r1/643-entrevista-a-ataulfo-sanchez.html">Ataúlfo Sánchez</a>, antiguo arquero de Racing, y esta vez el<span class="pullquote_right">A la tercera, la buena: El Rojo</span> encargado de pasarle prueba, Nito Veiga, si se interesó por él. El Bocha permaneció un mayor tiempo jugando y hasta pudo tirar un penal, lo que le permitió quedar enrolado en la 7ª división del equipo Rojo (1971). Acudía al club los martes, jueves y sábados, tres veces por semana, y en horario de tarde. El trayecto le suponía unas cuatro o cinco horas de ir y otras tantas de volver, tiempo que además debía pasar sin comer puesto que el presupuesto se consumía en los cinco billetes distintos que requería cada viaje. Pero ni siquiera en estas duras condiciones se le acababa <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=hXwsQeP7Zj8">el hambre de pelota</a>, y si además había campeonato nocturno en su ciudad también lo jugaba. Sin duda era un loco, un obseso del fútbol, y esto finalmente iba a permitir que le alcanzase la fortuna. </p>
<blockquote><p>Peucelle lo juntó con Bertoni, su otra mitad, en la nacional juvenil.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A Carlos Peucelle le tocó la tarea de seleccionar (1972), que no entrenar, a un conjunto juvenil para un cuadrangular de selecciones (Argentina, Brasil, Holanda y Portugal) que se iba a celebrar en Cannes a principios de 1973, y Bochini fue de los escogidos pese a no haberse consolidado aun en el primer equipo de Independiente. En aquella nacional se encontró con otro Ricardo, el futuro <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/05/05/C-5213-idolos-de-la-seleccion-daniel-bertoni.php">Daniel Bertoni</a>, proveniente del Quilmes, naciendo así su histórica sociedad, tan rica en títulos que la hinchada llegó a gritar <i>“traigan vino, que copas sobran”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">El primer partido de práctica de la selección juvenil fue en la cancha de River Plate y juntos deslumbraron al entrenador Rubén Bravo. Ambos<span class="pullquote_left">De teloneros, a «saboteadores»</span> eran el contrapunto perfecto para el otro, y lo iban a demostrar poco más tarde en su partido de despedida antes de viajar a Francia. Ese día iban a ser los teloneros de un River &#8211; San Lorenzo por el título (1972) en la <a target="_blank" href ="http://www.velezsarsfield.com.ar/club/estadio/">cancha de Vélez Sársfield</a>. Dada la importancia del partido el estadio estaba a reventar, pero Bochini y Bertoni sabotearon a los mayores ofreciendo un recital inolvidable. En la primera pelota del partido se fueron tirando paredes desde medio campo hasta terminar en gol. Acabaron metiendo cinco entre los dos. El público estaba totalmente enloquecido. </p>
<blockquote><p>Balbuena, ala diestra del Rojo, fue «víctima» de Bochini y Bertoni.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El impacto de aquel juego movilizó a los <i>«teams»</i> de primera por el pase de Bertoni, pero finalmente Independiente se llevó el gato al agua (1973). Así pudieron seguir torturando defensas juntos durante cinco temporadas. La pelota desaparecía de tal manera cuando ambos se movían por la izquierda que <a target="_blank" href ="http://www.infiernorojo.com/foro/forum/el-club/historia-del-c-a-i/30133-em-mencho-balbuena-se-neg%E3%B3-a-ir-al-ajax">el <i>«Mencho»</i> Balbuena</a>, que jugaba en el otro lado, se enfadaba porque jamás la veía. La misma crítica que habían recibido décadas atrás el <i>«Charro»</i> Moreno y el <i>«Maestro»</i> Pedernera cuando conformaron la banda izquierda de River. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
5- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina</a><br />
6- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II)</a><br />
7- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-masajista-boca-river-figura-clave/">La mística del masajista</a><br />
_<br />
Próximos artículos:<br />
9- El negro argentino (12-12-2014)<br />
10- Fútbol en 8 milímetros(19-12-2014)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/platinismo-futbol-argentino-inicio-carrera-ricardo-bochini-pareja-con-bertoni/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>32</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: Notas para la confección de un semillero estilo Máquina -II- (VI)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 21 Nov 2014 02:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Aristóteles]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Dante Panzeri]]></category>
		<category><![CDATA[Ernesto Duchini]]></category>
		<category><![CDATA[Johan Cruyff]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Griffa]]></category>
		<category><![CDATA[José Manuel Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Platinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Rexach]]></category>
		<category><![CDATA[Sívori]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=146114</guid>
		<description><![CDATA[“Sólo podemos dar lo que ya es del otro”, Jorge Luis Borges. xisten numerosas técnicas de movimiento corporal y cada una tiene su propia metodología, si bien la mayoría educan del mismo modo: por imitación. Generalmente el maestro se ubica en un punto de la sala desde donde puede ser visto con facilidad, los alumnos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Sólo podemos dar lo que ya es del otro”</i>, Jorge Luis Borges.</b><span id="more-146114"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>xisten numerosas técnicas de movimiento corporal y cada una tiene su propia metodología, si bien la mayoría educan del mismo modo: por imitación. Generalmente el maestro se ubica en un punto de la sala desde donde puede ser visto con facilidad, los alumnos más avanzados serán los que se ubiquen en situación más cercana a él y después se irán alineando en orden descendente hasta llegar a los neófitos. La lógica tras este sistema piramidal estriba en que, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">cuando eres un aprendiz</a>, mirar directamente lo que hace el maestro puede ser frustrante por cegador. El alumno no será capaz de repetir la puesta en escena ya que la representación del experto le priva de ver los pasos intermedios que hay que seguir hasta alcanzar la perfección. En cambio, estudiar a los alumnos más avanzados, pero que aun están proceso de adquisición, le permitirán ver con mayor claridad los pasos intermedios necesarios para progresar. </p>
<p style="text-align: justify">Se trata, en definitiva, de aprovechar el proceso de mascado y digerido de otras personas, ya que este requiere de la segmentación del procedimiento que te lleva hasta la capacitación. No obstante este recorrido es beneficioso en ambos sentidos, puesto que un alumno avanzado que actúa como instructor mejorará su proceso de aprendizaje al tener que interiorizar y clarificar para poder traspasar el conocimiento técnico [0]. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando Cruyff en <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2002/03/11/deportes/1015801215_850215.html"><i>«Me gusta el fútbol»</i></a> dicta el mejor método para enseñar a jugar, inmediatamente se retrotrae a su propio aprendizaje, desempolvando el recuerdo de que <i>«cuando yo empezaba, los más pequeños podíamos aprender porque siempre había algún jugador más mayor que se quedaba un ratito más para enseñarnos sus trucos, para corregirnos los errores y para compartir con nosotros alguno de sus secretos»</i>. Un procedimiento que, como podemos ver, es perfectamente análogo a la pedagogía más frecuentemente utilizada en técnicas de movimiento corporal. Johan <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">era muy consciente</a> de los numerosos «avances» en tecnología y pedagogía futbolística imperantes cuando dictó sentencia, pero en pleno 2002 seguía considerando que la mejor <i>«escuela de fútbol»</i> era la <i>«transmisión oral y práctica del conocimiento a través de jugadores de edades diferentes»</i> debido a que este trasvase se establece <i>«de futbolista a futbolista»</i>. Así que el fútbol adquiere aquí categoría de <i>«idioma [1] y, en consecuencia, (maestro y alumno) pueden llegar a entenderse y a estar en sintonía»</i>. </p>
<blockquote><p>«La imitación es la forma más sincera de admiración», Charles Caleb Colton.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Un concepto este que entronca directamente con <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Mimesis">la mimesis aristotélica</a>. Aristóteles consideraba que la mimesis o imitación es la base de todo conocimiento ya que toda imitación produce un aprendizaje [2], y aprender agrada a los hombres. Cruyff observó que en fútbol los que se lo pasaban mejor enseñando eran los que mejor dominaban la pelota. Entrenadores <i>«espontáneos, vocacionales y enamorados»</i> que mostraban la técnica y luego dejaban que el aprendiz aplicase sus consejos <i>«probando y rectificando»</i>. Una forma de enseñar basada en la guía. Un buen entrenador de futbolistas jóvenes, según este modelo, requerirá por encima de todo de una buena técnica que poder mostrar, siendo todo lo demás secundario a esto. Luego el alumno <i>«podrá entrenarlo después por su cuenta, copiar, imitar, insistir, repetir, mejorar, aprender, afinar y, finalmente, adaptar todos estos conocimientos a su manera de jugar, a su personalidad futbolística»</i>, pero <i>«si no sabes hacerlo, no puedes enseñar»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando <a target="_blank" href ="http://ariverloquiero.blogspot.com.es/2011/03/2-tipos-unicos.html">José Manuel Moreno</a> dijo que <i>“el jugador nace en el potrero, pero siempre tiene cosas para pulir”</i>, también se refirió a la importancia de tener buenos referentes a los que poder imitar.<span class="pullquote_right">No puede existir un manual común que nos especifique cómo jugar</span> <i>“Yo iba a ver a Cherro y Seoane para tratar de evolucionar en el cabezazo; a Zozaya, quien sabía muy bien cómo anular la marcación a presión; a Nolo Ferreira, por el perfil, por sus gambetas, por su prestancia. Todos ellos influyeron en mi juego, como también lo hicieron el húngaro Hirschl y Bernabé, un grande de aquellos…”</i>, decía. Sin embargo, tanto Moreno como Cruyff aluden al entreno por cuenta propia como lugar donde el conocimiento se adapta y se integra. Toda la estructura de fútbol callejero de Johan está dirigida a fomentar la concentración, la toma de decisiones y, en definitiva, a pensar durante el juego sin perder el ritmo. El objetivo es que los niños se lo pasen bien jugando al fútbol puesto que, en opinión de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">Cruyff</a>, si existe un empobrecimiento de la técnica, este está vinculado tanto a una pedagogía deficiente por reduccionista como a una falta de amor al juego. Siendo cada individuo diferente entre si, no puede existir un manual de instrucciones común que nos diga <i>«como saltar, como has de replegarte, como has de controlar la pelota&#8230;»</i>, puesto que la calidad es un <i>«fenómeno individual»</i>. </p>
<blockquote><p>La no tan misteriosa logística del potrero bonaerense.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/diego-armando-maradona-potrero-fiorito/">potrero bonaerense</a> o las callejuelas de Ámsterdam fueron el lugar donde los cracks crecían, ¿que causó el final de aquella producción masiva de talento? Un futbolista es hijo de su tiempo y de su contexto. Si algún veterano habla de jugadores <i>«como los de antes»</i> es fácil caer en la trampa de considerarle presa de la nostalgia, cuando en realidad los enredos más significativos se suelen producir por desconocimiento del contexto al que que uno se está refiriendo.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los años &#8217;60 se percibió en el entorno mediático argentino una disminución del capital futbolístico. Se consideraba que ya no existían los cracks <i>«cracks»</i> que habían proliferado durante las décadas de los 30 y 40 e, incluso, en las postrimerías de los 50. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Mu%C3%B1oz_%28periodista%29">José María Muñoz</a>, celebre locutor de Radio Rivadavia de Buenos Aires, aseveraba en antena que aquello era una consecuencia de la falta de potreros en la capital y argumentaba a favor de compensarlo con un aumento de la actividad futbolística en el interior del país. </p>
<p style="text-align: justify">Desde las páginas de la revista <i>«Así»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> le replicó que quizás lo estaba enfocando al revés. Que los potreros seguían estando en la ciudad, así como en su <i>«cinturón»</i> boquense, pero lo que él veía eran muchos menos niños jugando. Su dilatada experiencia y proximidad con el circuito profesional le permitía efectuar un matiz significativo y desmitificador sobre el potrero. Si bien su antiguo patrón, la revista <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/">el <i>«Gráfico»</i></a>, había fijado en el inconsciente colectivo argentino el papel capital del baldío [3], Panzeri añadió una paradoja al argumento: el potrero o baldío es <i>«el recinto donde se mama el fútbol»</i> pero también <i>«donde más se nutre de defectos el jugador de fútbol»</i>. De hecho, la transición del jugador nunca fue del potrero al profesionalismo, sino que siempre hubo un paso intermedio por las divisiones inferiores de los clubes. Incluido el caso de los grandes jugadores provincianos, que eran ídolos en los equipos de sus ciudades o pueblos antes de ser llamados a la capital. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a ser Panzeri el más afamado defensor del fútbol (brillante) como hijo de la miseria, no le suponía problema reconocer que esto era relativo pues existen y existían numerosos países con <i>«equivalentes índices socioeconómicos miserables»</i> al triángulo Argentina, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/futbol-mulato/">Brasil</a> y Uruguay, pero<span class="pullquote_left">Con el paso de los años, los niños no podían entrenar tantas horas</span> allí <i>«no surgieron ni surgen futbolistas de destreza, talento e ingenio, comparables a los comprendidos hasta en la misma etnología de aquellos tres»</i>. La pobreza relativa, por tanto, es sólo otro dato de la ecuación y no tiene sentido fuera de todo un contexto sociológico, económico, costumbrista e incluso étnico. <i>«Muchas familias modestas podían darse el lujo de que alguno de sus hijos varones no aportaran a la olla»</i>, <a target="_blank" href ="http://books.google.es/books?id=whwmAwAAQBAJ&#038;pg=PT179&#038;lpg=PT179&#038;dq=Muchas+familias+modestas+pod%C3%ADan+darse+el+lujo+de+que+alguno+de+sus+hijos+varones+no+aportaran+a+la+olla&#038;source=bl&#038;ots=3kUdsR1YUL&#038;sig=OQzHS0xbxKE8YKe0f2N56vpoQp0&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ei=DGFuVIerL6TesATu84GIDw&#038;ved=0CCMQ6AEwAA#v=onepage&#038;q=Muchas%20familias%20modestas%20pod%C3%ADan%20darse%20el%20lujo%20de%20que%20alguno%20de%20sus%20hijos%20varones%20no%20aportaran%20a%20la%20olla&#038;f=false">decía Panzeri en 1974</a> a cuenta de la década de los &#8217;40. Obviamente es un factor a tener en cuenta. El niño no trabajaba, pero comía, y los padres, dimitidos de sus funciones parentales, permitían innumerables horas de práctica futbolística en el potrero. La oferta de ocio juvenil existente era mucho menor de la que se iba a disponer apenas una década después. Incluyendo la de las relaciones amoroso-sexuales que posteriormente se fueron anticipando en edad. Por contra, los padres de la década de los &#8217;60 iban a permitir en menor grado <i>«el libertinaje cotidiano de sus hijos»</i>, incluso siendo víctimas de similares <i>«angustias socio-económicas»</i> que la generación anterior. Según Panzeri, el chico de la década de los 30 podía permanecer 6, 8 o incluso 10 horas en <i>«el campito»</i> pero un muchacho de 1965 encontraba mucho más difícil permanecer 3 horas en el potrero. Lo que para él significa que un chico de los &#8217;60 tiene por media más dificultad para <i>«hacer la rabona»</i> como consecuencia de haber abusado mucho menos del <i>«arte del engaño»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El cambio de costumbres sociales supone un dato básico para explicar la alteración de aquel ecosistema deportivo. No se tratará pues de la supuesta ausencia del espacio físico (potrero), sino del aumento del compromiso social de los progenitores respecto a la educación de sus hijos. Los padres ya no admitirán tan fácilmente que un hijo se eduque en la calle. Lo que a la postre perjudica al fútbol al ser este el funcionamiento social (&#8217;30) el que se ha demostrado más efectivo a la hora de producir con mayor profusión la materia prima de mejor calidad: el futbolista con talento. </p>
<blockquote><p>La triada: imitación, engaño travieso y alegría.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«La única manera de hacer divertir a tantos miles de espectadores que van a la cancha es divertirse uno mismo. Si uno no se divierte, no puede hacer divertir a los demás»</i>. Esta frase pronunciada <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/players/player=58115/">por Omar Sívori</a>, uno de los contados jugadores posteriores en los que aun resplandecía el talento de la <i>«década de las luces»</i> (&#8217;40), supone la presentación del tercer concepto que reivindican tanto el semillero estilo Máquina como el cruyffismo: la alegría. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Panzeri la defendía</a> criticando a su veneno, la seriedad, a la que denostaba por privar al fútbol de ser juego. Si no es juego y es serio, dice, se pierde el <i>«derecho a divertirse al mismo tiempo que divierta»</i>, o lo que es lo mismo, la <i>«libertad para crear imprevistamente»</i> que no es <i>«forzosamente sinónimo de desinterés o de falta de responsabilidad»</i>. El fútbol profesional, argumentaba, debe recuperar su condición de juego partiendo de la base del niño-juego. Las divisiones inferiores deben reproducir fielmente la dinámica del potrero, <i>«sus desordenes técnicos, sus muchos vicios»</i>, pero también <i>«la amistad entre la pelota y el jugador, los deseos de tenerla, el placer de jugar con ella, y la predisposición para el arte del engaño»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">maestro Peucelle</a> refrendaba esto criticando la logística militarizada de las categorías inferiores de los años &#8217;70. A Carlos le constaba que los muchachos sentían un gran aburrimiento de <i>«concurrir al club para trabajar (físicamente) y no jugar con la pelota»</i>.<span class="pullquote_right">En la formación del joven futbolista hay dos fases muy definidas</span> Por contra, su sistema abogaba por hacer el ejercicio del fútbol y no la <i>«motorización del elemento humano»</i>, esto es anteponer el juego al estado físico y no viceversa, fundamentando esto en dos hipótesis de <i>«trabajo»</i>. Primero, que la alegría de jugar en lugar del aburrimiento del trabajo físico, producirá un juego que enorgullecerá al niño y hará que <i>«venga el jugador»</i>. Más adelante llegará el trabajo físico para fortalecer. Segundo, que priorizar el aspecto atlético significará anteponer al más grande y fuerte en lugar del que mejor juega. Miopía característica de la gente inexperta que no advierte que el niño que ahora se cansa, porque juega, acabará equilibrándose con la edad, pero en cambio el que solo lucha y resiste rara vez aprenderá a jugar. A esta etapa de transito hacia el equilibrio biológico le corresponde el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a8-sFN6JX7w"><i>«jugar por jugar»</i></a>, sin exigir ni fuerza ni lucha, y de hecho Peucelle recomienda que tampoco sean imprescindibles los entrenamientos. Deberá jugar el que mejor <i>«juega»</i> aunque no entrene. Entre otras cosas para facilitar la conciliación con la vida académica, asumiendo implícitamente con ello que el fútbol profesional es para privilegiados en condiciones naturales y que la mayoría de sueños de profesionalismo están condenados a permanecer siendo eso mismo, sueños. </p>
<p style="text-align: justify">Cruyff, el autor de la célebre frase <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/11/03/5456cc1de2704ed87b8b457f.html"><i>«salid y divertíos»</i></a> antes de una final de Copa de Europa, también opina que la base de todo es hacer que los niños se lo pasen bien jugando al fútbol y no que lo aborrezca. Por eso, cuando le consultaron si un entrenador amateur o un entrenador de fútbol base debían tener título de entrenador, respondió negativamente para señalar un evidente conflicto de intereses. El que estudia quiere ganar partidos para subir en el escalafón. Sin embargo, esos jugadores se beneficiarían más del trato con chicos mayores con buen toque de balón y enamorados del fútbol, que les transmitan su sentimiento por el deporte como una fiebre. Los orígenes del fútbol que reivindica Cruyff son la técnica y el <i>«pasarlo bien»</i>, no correr sin sentido o dar puntapiés de cualquier manera. El propio Johan había sido un jugador infantil de escasa contextura física, lo que le suponía cierta inferioridad respecto a jugadores más corpulentos. Aun así, tuvo la fortuna de que sus entrenadores de formación valoraron su fútbol. <i>«Aunque no tenía fuerzas ni para lanzar un córner, igualmente me ponían en el equipo»</i>, dijo. <i>«Nunca me tocaron la calidad»</i>, insistía. Y esa fue la principal lección que intentó aplicar como entrenador, analizar cada jugador de modo individual y trabajar e integrar lo que le hace distinto: su calidad. </p>
<blockquote><p>El arriesgado negocio de seleccionar y corregir adolescentes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Carlos Peucelle definió cuatro épocas de contacto entre técnico de formación y jugador. La primera es la de selección. Aquella en la que se eligen jugadores entre los que se intuyen cualidades naturales. Cuando él seleccionaba observaba tres condiciones básicas, su juego, su fuerza y su lucha, las cuales determinarían su rol en el equipo, defensivo u ofensivo según las condiciones predominantes. Si un chico reunía las tres al mismo tiempo se le consideraba <i>«un buen valor»</i>. Si no, Peucelle valoraba que la fuerza era la más prescindible de las cualidades ya que se podía mejorar e incluso adquirir aunque, a priori, no formase parte de los dones naturales de uno. No obstante, tanto el juego como la lucha eran considerados propiedades intrínsecas y, por lo tanto, difíciles de cambiar. Su recomendación era optar por un jugador que reuniese al menos dos de estas tres condiciones. Aunque advirtiendo que tras largos años de trabajo en este asunto estimaba que de los 3.000 muchachos que anualmente se probaban apenas seleccionaban a 20 o 30 y de aquellos solo 2 o 3 conseguirían llegar a la primera división. El profesional es pues y en el mejor de los casos uno entre mil [4]. </p>
<p style="text-align: justify">Sin duda era esta la fase que Carlos consideraba más importante la labor del formador: la de la selección del elemento humano. Otros distinguidos colegas suyos posteriores también emitieron juicios parecidos. Rexach repite constantemente que<span class="pullquote_left">Al bueno le ven todos, el secreto es ver al que puede llegar de verdad</span> <i>«al bueno le ve cualquiera, el secreto es ver al que puede llegar»</i>. Cuando a <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2011/07/25/deportes/1311544810_850215.html">Jorge Griffa</a> le citaron esta frase en una entrevista respondió: <i>«Tiene razón. Hay que ser adivino, anticiparse, intuir quién no muestra todo su potencial pero tiene capacidad de mejora con tanto margen que será mejor que ese que ya lo hace todo bien (&#8230;) Con los juveniles debes adivinar el futuro»</i>. Lo mismo que un maestro más contemporáneo de Peucelle, <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/790303-ernesto-duchini-maestro-de-cracks">Ernesto Duchini</a>, quien en una de sus últimas entrevistas manifestaba que la virtud que siempre lo destacó fue <i>«saber elegir»</i>. La primera selección (12 o 13 años) era para Peucelle la más susceptible de error por parte del que selecciona y cuando más grave podía resultar para la institución. Si se acierta habrá réditos, si bien siempre pocos, pero si se fracasa se estará trabajando en vano. Lo fácil es elegir al que muestra más recursos durante el examen, pero no debe correrse el riesgo de descartar un jugador sin tener en cuenta factores como cuanto tiempo llevan en la práctica del fútbol. Uno o dos años de ventaja en la actividad puede impresionar más que uno genuinamente talentoso. Lo mismo se aplica a la condición física. Existen falsos frágiles en los que puede intuirse una futura fortaleza y <i>«candidatos a la vulgaridad»</i> entre los <i>«demasiado corpulentos»</i> pese a que en ese momento evolutivo si destacan. </p>
<p style="text-align: justify">La segunda época es la de orientación y enseñanza técnica. La técnica del juego viene definida por Peucelle como <i>«el uso de la herramientas (cuerpo) para manejar la herramienta-pelota»</i>. Aquí si se enseña y se aprende. La capacitación y orientación en cambio es un trabajo basado en la corrección. Ayudar a que el jugador explote lo que en él es fuerte y que se ahorre lo que no sabe. Muchas veces se tratará de simplificar en provecho del equipo. </p>
<p style="text-align: justify">Tercera, se deja <i>«jugar»</i> y de esta manera se verán las virtudes y los defectos. La mejor ubicación en el campo (rol) también se empieza a aconsejar en esta época, atendiendo a sus cualidades básicas (juego, lucha y fuerza). Peucelle advierte que con mucha frecuencia los chicos gustarán de una posición <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/20131013/futbol/internacional/christian-maldini-una-saga-de-autentica-leyenda_54390983260.html"><i>«por algún ídolo que quieren emular»</i></a>, pero deberá encaminárseles al puesto para el que reúnen mejores condiciones. Durante esta etapa considera necesarias muchas indicaciones técnicas y sobre colocación en la cancha. La misión del técnico será aconsejar sobre como corregir sus defectos o al menos sobre como no exhibirlos ante un rival. El acoplamiento con los compañeros (coordinación) en cambio le parece mucho más un <i>«fenómeno social»</i> que de <i>«dirección técnica»</i>. Sin embargo existe un aspecto fundamental que debemos tener siempre presente durante el proceso. Los muchachos que alternan con mediocres no evolucionan. La mayoría de los futbolistas a los 17 años ya estarán física y técnicamente en condiciones de mezclarse con los mayores y ese alternar temprano será el marco ideal para fomentar su evolución. Por extensión a este mismo razonamiento, un exceso de -malos- jugadores y divisiones alentará la mediocridad general. </p>
<p style="text-align: justify">Cuarta y última época: una vez los jugadores han sido seleccionados, ubicados en el rol más adecuado y bien aconsejados, quedará la que en teoría debería de ser la tarea menos pesada, si bien puede llegar a ser la más angustiante. Sentarse a esperar para ver si el jugador se ilustra solo como parte de su proceso de maduración personal y futbolística. Caso de que sea así se abrirá la puerta para que el equipo saque provecho de ello. No está de más recordar que el gran Marco Van Basten dijo en su día que <i>«si he tenido diez entrenadores, uno me enseñó alguna cosa, tres no me hicieron daño y seis intentaron joderme»</i> y que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Alfredo Di Stefano</a> afirmaba antes de unirse al cuerpo de entrenadores que <i>«un director técnico que sepa fútbol puede colaborar a lo sumo en un diez por ciento para conseguir un triunfo; pero si no sabe, perjudica a su equipo en un cuarenta por ciento»</i>. Una severa advertencia de los elevados riesgos inherentes a la dirección técnica y más aun en sus fases formativas. Y es que, como decía Johan Cruyff, <i>«el mejor método para enseñar a jugar a fútbol a un niño no es prohibir, sino guiar»</i>.<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
<blockquote><p>[0] Las artes marciales utilizan frecuentemente la misma metodología. Bruce Lee aprendió en la escuela del maestro Yip Man el estilo wing chun, técnicas principalmente de manos. Debido a que la tradición marcaba que el novato no podía aprender directamente del maestro y que este censuraba mucho el conocimiento que iba a ofrecer, Bruce se dedicaba a observar directamente a los segundos o terceros mejores alumnos para poder aprender con mayor rapidez. </p>
<p>[1] El gran cineasta italiano Pier Paolo Pasolini ya había catalogado al balompié de lenguaje en un precioso artículo titulado «Il calcio &#8216;è&#8217; un linguaggio con i suoi poeti e prosatori», donde trataba de explicar la sconfitta azzurra contra la nacional brasileña en el campeonato mundial de 1970. De un modo convenientemente divertido, el director de «Saló o los 120 días de Sodoma» subdividió a algunos practicantes del sistema de signos «fútbol» según la aplicación expresiva que hacían de su juego. Así Giacomo Bulgarelli (Bologna) era descrito como un «prosista realista», el interista Mario Corso de poeta extravagante, y el «Golden Boy» milanista Gianni Rivera una suerte de mixto, dado que su juego se veía como una prosa poética y algo pedante. La poesía sería la «perturbación del código». Todo momento fútbol que supone «ineluctabilidad, fulguración, estupor, e irreversibilidad».</p>
<p>[2] La teoría se extendía hasta suponer que de hecho todas las artes son imitación. Así que a partir de Aristóteles la imitación de la naturaleza sería considerada el fin esencial del arte.</p>
<p>[3] Por ejemplo en el artículo de Borocotó titulado «Carlos Peucelle, ciudadano del baldío».</p>
<p>[4] La escasa prevalencia de futbolistas animó a Peucelle a recomendar la reducción de las etapas formativas exclusivamente a la edad juvenil (13-18) en la creencia de que era socialmente beneficioso no colaborar al espejismo masivo del profesionalismo. Agregando además que tampoco la inversión estructural del sistema (1975) era futbolísticamente rentable.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
5- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina</a><br />
_<br />
Próximos artículos:<br />
7- La mística del masajista (28-11-2014)<br />
8- El negro argentino (05-12-2014)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>21</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (V)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 14 Nov 2014 02:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Benito Siccardi]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Dante Panzeri]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo P. Archetti]]></category>
		<category><![CDATA[Johan Cruyff]]></category>
		<category><![CDATA[José Manuel Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Mercedes Ridocci]]></category>
		<category><![CDATA[Ondino Viera]]></category>
		<category><![CDATA[Platinismo]]></category>
		<category><![CDATA[River Plate]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=145120</guid>
		<description><![CDATA[“El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación”, Paul Claudel. principios de la década de los &#8217;70, el Doctor Benito Siccardi le rogó a su amigo Carlos Peucelle que dejase escrito su testamento futbolístico de cara a evitar que las futuras generaciones pudiesen llegar a perder [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación”</i>, Paul Claudel.</b><span id="more-145120"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span> principios de la década de los &#8217;70, el Doctor Benito Siccardi le rogó a su amigo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Carlos Peucelle</a> que dejase escrito su testamento futbolístico de cara a evitar que las futuras generaciones pudiesen llegar a perder su sabiduría. Salvaguardado en letra impresa todo lo esencial que Carlos había aportado al fútbol, nacía la esperanza de que aquel conocimiento actuase como una luz encendida para aquellos que quisiesen seguirlo. Así, asumiendo como propia la premisa peucelliana de que <i>“el juego no se puede enseñar”</i>, nos queda solo la posibilidad de entender la mecánica de la incubadora.</p>
<blockquote><p>¿Por qué ya no hay futbolistas como los de antes?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero y fundamental es que para llegar a jugar con orden debe existir primero una época de juego desordenado. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> estimaba que <i>«el futbolista se forma entre los 13 y 17 años»</i>, pero requiere<span class="pullquote_right">La pelota es el único profesor que no falla</span> de un requisito fundamental: <i>«¡muchas horas diarias con la pelota!»</i>. El jugador, por tanto, se hace jugando. Siendo ésta <i>«el único profesor de fútbol infalible»</i>. <i>«La técnica del juego si se enseña y se aprende»</i> decía Peucelle, <i>«pero el juego no se puede enseñar»</i>. Más bien al revés. Durante el proceso que él llamaba <i>«capacitación»</i>, lejos de agregar se les quitaban cosas. Se les corregía, se les aconsejaba su ubicación en campo (función) más adecuada y, cuando ya había dominio de la pelota, se les recomendaba simplificar de cara a conseguir un <i>«uso sin abusos»</i>. Para Peucelle el futbolista podrá aprender, pero nunca ser enseñado. Si adquiere juego será por <i>«ilustración»</i>, <i>«se enseña él solo»</i>, aunque especulaba con dos posibles tipos de alumno: los que mastican y los que huelen. Según si su adquisición se debe a su inteligencia o a su instinto. </p>
<p style="text-align: justify">Un alumno de Peucelle, José Manuel Moreno, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">decía que</a> <i>“el jugador nace en el potrero, pero siempre tiene cosas para pulir”</i> y se refería a esto mismo. Cuando Ondino Viera, famoso entrenador uruguayo de larguísima carrera brasileña, quiso ahondar en las particularidades del criollimo, consideró que el modelo pedagógico europeo (escuela inglesa), por su aplicación eminentemente coercitiva, promueve un sujeto futbolístico silencioso, subordinado y sumiso, bueno para los automatismos, pero con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">evidentes carencias</a> <i>“técnicas, psíquicas, psicotécnicas y psicofísicas”</i> que lo limitan. Determinando, a modo de corolario, que las <i>“concepciones colectivistas”</i> características del fútbol europeo eran tan hijas de dichas limitaciones como de una <i>“expresión más atlética de la técnica”</i>. Por contra el criollismo habría priorizado la autonomía y la iniciativa, lo que a la postre habría sido un estimulo para el desarrollo de sus características más admiradas como, por ejemplo, el mayor control de la pelota o la cultura de la gambeta. </p>
<p style="text-align: justify">El mito del jugador criollo arguye que las características que se le atribuyen fueron fomentadas por particularidades socio-económicas: la antaño alabada y hoy sujeta a debate <i>«cultura del potrero»</i>. El potrero es un baldío, un solar en el que no se ha edificado. Un gran <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Borocot%C3%B3">periodista uruguayo</a> radicado en Argentina, Ricardo Lorenzo Rodríguez <i>«Borocotó»</i>, fue uno de los impulsores desde la revista <i>«El Gráfico»</i> de emplear el lugar donde los muchachos argentinos se iniciaban con el balón (el potrero) como símbolo de las cualidades de un fútbol particular. Este aspecto ha sido criticado por autores <i>«modernos»</i> <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_P._Archetti">como Eduardo P. Archetti</a>, antropólogo argentino, quien consideraba que pibe y potrero son <i>«mitos»</i> en el sentido de <i>«ficticios»</i>. Un sinónimo de cuento.</p>
<blockquote><p>La teoría de la construcción de una identidad contra el enfoque sociodeportivo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Archetti ha justificado este enfoque en su obra (<i>«El potrero, la pista y el ring»</i>) estableciendo que el <i>“estilo criollo”</i> es un tipo de <a target="_blank" href ="http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&#038;pid=S0104-71832008000200013"><i>«narrativa mítica»</i></a> que trata de construir una identidad nacional. Primero, durante los años 20 (S.XX), como una forma de oposición al <i>«legado británico»</i> y, a medida que llegaban los éxitos internacionales, como una forma de <i>«hacerse visibles en un mundo cada vez más internacional»</i>. Bajo este prisma antropológico, el potrero deviene una metáfora de la pampa salvaje. Un territorio mitológico que conecta la fundación mítica del fútbol con el «rico ecosistema» de la pampa argentina, presente en varias de las <a target="_blank" href ="http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&#038;pid=S0104-71832008000200013"><i>«narrativas históricas dominantes»</i></a> de la zona. </p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo un entrenador <i>«moderno»</i> como Johan Cruyff <a target="_blank" href ="http://wf11blog.wordpress.com/2014/07/18/me-gusta-el-futbol-la-vision-de-johan-cruyff/">dejó escrito</a> -por las mismas fechas en que Archetti publicaba sus trabajos- que había que <i>“recuperar el espíritu primigenio del fútbol”</i>, refiriéndose con esto<span class="pullquote_left">Johan Cruyff creía que había que recuperar el perdido fútbol de calle</span> a la práctica del fútbol callejero. Durante la serie de entrevistas que permitieron a Sergi Pàmies editar <a target="_blank" href ="http://www.amazon.es/F%C3%9ATBOL-Edici%C3%B3n-pr%C3%B3logo-P%C3%A0mies-edici%C3%B3n/dp/B00IPLO84U"><i>«Me gusta el fútbol»</i></a>, Johan le dedicó el primer capítulo a explicar su propio itinerario de desarrollo técnico, remarcando su condición amateur, el aprendizaje por medio de la imitación y la naturaleza del espacio de juego (calles y plazas de barrio). Según Cruyff la <i>«falta de calidad técnica en muchos jugadores (actuales) está relacionada, sin duda, con el lugar donde los jóvenes aprenden a jugar a fútbol»</i>. Lo que le ha motivado a generar propuestas que buscan <i>«recuperar este espíritu del fútbol de calle»</i>, como la iniciativa <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/trainingground/grassroots/video/videoid=1577537.html">Cruyff Courts</a> para promocionar ese fútbol callejero donde <i>«no siempre es necesario tener todos los elementos (portería, balón&#8230;)»</i> puesto que se cuenta con la <i>«imaginación e ilusión»</i> para encontrar soluciones que hagan factible el juego en cualquier espacio libre. Sin haber estado nunca ligado a la cultura criolla, Cruyff emitió un discurso afín al de Peucelle, al que nunca conoció, y reivindicando los mismos aspectos como fundacionales del <i>«jugar bien»</i>, así como justificando la perdida de calidad de una generación a otra con los mismos argumentos que Dante Panzeri: la perdida del <i>«alma del potrero»</i> o fútbol de calle. </p>
<blockquote><p>¿Cuál es la medida de lo perdido sin el llamado «fútbol de calle»?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La <a target="_blank" href ="http://tomabra.wordpress.com/2009/07/22/doctrina-del-futbol-pensamiento-rapido-edit-sudamericana-2000/">reflexión</a> de Ondino Viera sobre la conveniencia de estimular el interés (dentro-fuera) por encima de la disciplina (fuera-dentro), dado que en el primer modelo incentiva lo espontáneo y el segundo la subordinación, nos retrotrae a la dicotomía entre <a target="_blank" href ="http://sevilla.abc.es/20101223/cultura/artistas-estan-convirtiendo-puros-20101223.html">artistas y funcionarios</a>. Pudiendo entenderse de sus consideraciones que poner el acento en la libertad, en lugar de en la rigidez, alienta el crecimiento de los artistas (creativos). El fútbol es distinto al arte puro ya que es juego. Lo que significa que lograr el <i>“virtuosismo”</i> está al servicio de poder ganar, antes que de consideraciones estéticas. No en vano ya Panzeri afirmaba que <i>«el fútbol que nos gusta&#8230; tiene por objetivo ganar todos los partidos»</i>, aunque con matices: <i>«El fútbol totalmente logrado (ideal) es aquel que proporciona la victoria asociada a lo bello de lo que es ingenioso como juego»</i>. La idea de <i>«belleza de un arte»</i> esta ampliamente recogida en su libro fundacional <i>«Fútbol. Dinámica de lo Impensado»</i> lo que nos lleva a una consideración: ¿el fútbol además de juego es arte? ¿Podemos encontrar similitudes en la evolución de un futbolista y un artista?</p>
<p style="text-align: justify">Existe al menos una metodología ligada a la pedagogía en técnicas de movimiento corporal y con vocación artística, que ofrece muchos puntos de contacto interesantes con las propuestas de<span class="pullquote_right">El maestro está para descubrir el potencial sensible a su alumno</span> semillero estilo Máquina peucellianas. La profesora <a target="_blank" href ="http://www.movimientoyexpresion.org/#!profesorado/cihc">Mercedes Ridocci</a>, especialista en Movimiento Orgánico y Expresión Corporal, define que en su especialidad, <i>«el maestro está para guiar al alumno a descubrir su potencial sensible, a descubrir sus capacidades corporales, ofreciéndole para ello las herramientas necesarias para su expresión y canalización hacia la expresión y el arte. Es el alumno el que va encontrando su propia voz, a esto se debe que en esta técnica el alumno nunca se parecerá al maestro, ni los alumnos entre sí. Evidentemente el maestro corrige, pero siempre desde la consideración del cuerpo y el ser sensible que tiene delante. No siempre se pide lo mismo a todos los alumnos, el maestro respeta el proceso individual de aprendizaje y las capacidades de cada uno, eso sí, al menos yo, intento exprimir el jugo del alumno todo lo que puedo. Desde esta forma de trabajo, el alumno se esculpe a si mismo, se hace a si mismo, es a la vez escultor y la materia que esculpe»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Ambas perspectivas, de vocación artesanal, comparten el enfoque de trabajar con lo que trae el alumno. En ellas se debe renunciar a la pretensión de que salga todo perfecto desde el principio, y considerar imprescindible la fase de producir. Mejor o peor, correcto o incorrecto, pero hay que producir para luego depurar, tanto si es una técnica de expresión corporal como si se trata del juego del fútbol. El maestro balompédico estilo Máquina requerirá que haya una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">experiencia previa</a> de fútbol para poder trabajar. Resulta sugerente especular con que el <i>«futbolista artista»</i> (creativo) será, por tanto, el resultado de un proceso que le permita encontrar su propia voz y no de ser un mero producto del automatismo. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
_<br />
Próximos artículos:<br />
6- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II) (21-11-2014)<br />
7- La mística del masajista (28-11-2014)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>39</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: Mito y folklore de la escuela millonaria (III)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Bambino Veira]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Dante Panzeri]]></category>
		<category><![CDATA[Pedernera]]></category>
		<category><![CDATA[Platinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Renato Cesarini]]></category>
		<category><![CDATA[River Plate]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=143924</guid>
		<description><![CDATA[“Conocí a una señora de unos 40 años, soltera, que iba de una aldea a otra cantando, con voz muy fina, mitos que ella interpretaba sobre la marcha de un modo muy personal. Tuve la sensación de estar asistiendo al principio de la literatura. Era como un teatro primitivo”, J.M.G. Le Clézio. uando el rumano [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Conocí a una señora de unos 40 años, soltera, que iba de una aldea a otra cantando, con voz muy fina, mitos que ella interpretaba sobre la marcha de un modo muy personal. Tuve la sensación de estar asistiendo<span id="more-143924"></span> al principio de la literatura. Era como un teatro primitivo”</i>, J.M.G. Le Clézio.</b></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uando el rumano <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Mircea_Eliade">Mircea Eliade</a> se proponía definir <i>«el mito»</i> para la introducción de uno de sus trabajos de una forma que resultase aceptable para los eruditos y asequible al común del aficionado -que era el que hacía rentable la publicación de dicha obra-, sorteaba el trámite recurriendo a dos coartadas. Calificaba su definición de <i>«personal»</i> (opinión) y de imperfecta. Arreglado el trámite la descripción es la que sigue: <i>«el mito (&#8230;) relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los comienzos. Dicho de otro modo: el mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los seres sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el cosmos, o solamente un fragmento: una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una institución. Es, pues, siempre el relato de una «creación»: se narra cómo algo ha sido producido, ha comenzado a ser»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Si consideramos el fútbol como un corpus mitológico, podemos observar un par de características llamativas. Primero, que su principio (1925) [1] es bastante reciente, por lo que en teoría disponemos de abundante información de primera mano; y segundo, que posee una característica que podríamos definir de <i>«ciclado rápido»</i>. El tiempo de origen de todos los mitos <a target="_blank" href ="http://fr.wiktionary.org/wiki/in_illo_tempore">es el illo tempore</a> o Edad de Oro, básicamente el momento sagrado de la creación o de una creación sagrada. La particularidad del fútbol es que estas edades se va desplazando en ciclos míticos de intervalo bastante corto. </p>
<blockquote><p>Siempre ha habido dos maneras de jugar: jugar bien o jugar mal.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En <i>«Fútbol Todotiempo»</i>, libro respuesta de Carlos Peucelle al <i>«Fútbol Total»</i> (totaalvoetbal) del campeonato de 1974, se refiere a un par de conceptos que él considera que presentan un funcionamiento análogo: el llamado <i>«fútbol moderno»</i> y las <i>«épocas de oro»</i>. Según<span class="pullquote_right">En fútbol parece que las épocas de oro se van sucediendo siempre</span> sus escritos, los libros de táctica y estrategia del fútbol a los que él tenía acceso distinguían entre <i>«fútbol moderno»</i> y <i>«antiguo»</i>, sin embargo él disponía de manuales de 1929, 1935, 1940, 1945, 1955, 1960 y todos se adjudicaban dicho título repudiando al anterior ostentador. Así que Carlos solucionó la paradoja diciendo que la única división posible era <i>«fútbol bien jugado»</i> o <i>«mal jugado»</i>; con buenos jugadores o malos jugadores. Curiosamente, durante <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/03/entrevista-a-antoni-ramallets/">la entrevista concedida</a> por Antoni Ramallets (QDEP) a Ecos del Balón, el <i>«antiguo»</i> portero enunció exactamente el mismo concepto <i>«siempre ha habido dos maneras de jugar: jugar bien o jugar mal»</i> a la par que se «disgustaba»cuando se ponía en duda el fútbol que ellos jugaron (<i>«todo el mundo sabe y los que menos sabemos somos los que hemos jugado»</i>). Sobre las <i>«épocas de oro»</i>, termino que consideraremos sinónimo del <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_de_oro">de la Edad de Oro</a>, Peucelle teorizaba que se ubica en la juventud personal de cada uno. Para él fue la del Alumni (1908) y cuando escribió <i>«Fútbol Todotiempo»</i> se situaba -a nivel de opinión pública- en la década de los &#8217;40, así que conjeturaba que en <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Vintage">20 años</a> iban a decir que era la de los &#8217;60. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a que el propio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Carlos Peucelle</a> era parte de la mitología rioplatense, siguiendo la definición de Eliade en calidad de uno de los <i>«seres semidivinos (&#8230;) que han creado el mundo»</i> o que se comportan <i>«de una manera ejemplar»</i> (Mitos, sueños y misterios), en vida solía ser bastante desacralizador con todo esto. A él le tocaba una parte -mayor o menor según la fuente de consulta- en la fundación del mito de <i>«la escuela de River»</i>. Sorprendentemente, él no solo rechazaba haber dado <i>«clases en ninguna escuela de fútbol»</i> si no que negaba también que hubiese existido jamás tal cosa como una «escuela millonaria».</p>
<blockquote><p>La escuela de River Plate nunca existió.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La escuela de River es el nombre atribuido al modelo educativo que engendró a la mítica Máquina de River (1941-46), y como definición presenta similitudes -aunque no sea estrictamente lo mismo- con <a target="_blank" href ="http://www.reflexioncientifica.com.ar/08_GIRC_006.pdf"><i>«la nuestra»</i></a>, el estilo criollo o el <i>«alma del potrero»</i>. Todos ellos eslóganes periodísticos y por tanto destinados a vender periódicos. El concepto de la «escuela» está tan ampliamente extendido que hace poco lo utilizaba <a target="_blank" href ="http://www.jornadaonline.com/Deporte/78076-Cappa:-Cuando-era-DT-hablaba-de-la-escuela-de-River-y-me-dec%C3%ADan-que-estaba-loco">Ángel Cappa</a> refiriéndose a su pasada etapa en el club. </p>
<p style="text-align: justify">Generalmente cuando se emplea dicho apelativo se busca la resonancia con <i>«el estilo de fútbol que salió con <i>«La Máquina»</i> y que no pudo transmitirse a ninguna otra generación»</i>, según<span class="pullquote_left">Pedernera era la clave de la mítica Máquina</span> comentaba Carlos Peucelle en aquel testamento literario titulado <i>«Fútbol Todotiempo e Historia de La Máquina»</i>. De hecho tanto Peucelle como Dante Panzeri insistían en que en cuanto se fue Pedernera a Atlanta se acabó el fútbol Máquina, puesto que su ausencia en River <i>«no admitía reemplazo (&#8230;) dentro de ese funcionamiento»</i> y en Atlanta, <i>«rodeado de constructores de juego afines a él»</i>, tampoco pudo reproducirlo Pedernera. Lo que para Peucelle era la prueba inequívoca de que de escuela de fútbol no se puede hablar. <i>«Hay jugadores o no hay jugadores»</i>, sentenciaba, <i>«hay una corriente de jugadores o un cortocircuito de jugadores»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La otra evidencia fehaciente que Carlos solía indicar es que la supuesta escuela de River, aun habiendo tenido superabundancia en varias demarcaciones, también tuvo que comprar algunos elementos cuando estos no aparecieron de manera natural en el semillero. Hablamos de los <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Enrique_Rodr%C3%ADguez">Eduardo Rodríguez</a> (zaguero izquierdo), Giúdice (centrohalf), Soriano (portero), Eusebio Videla (centrohalf) o, más tarde, el propio <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Walter_G%C3%B3mez">Walter Gómez</a> cuando se perdió a Di Stefano. Pese a todos estos esfuerzos por parte de Peucelle y Panzeri por depurar el concepto, el mito de la escuela de River ha prevalecido. Uno de los principales beneficiarios del uso de esta nomenclatura escolástica fue el técnico <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/river-plate/historicos/Sarmiento-River_0_486551599.html">Renato Cesarini</a>, que aparece frecuentemente referenciado como <i>«creador»</i> o fundador de <i>«la escuela»</i>. Aunque existen discrepancias sobre su papel y peso tanto en la evolución de las divisiones inferiores como en la ejecución de los equipos campeones. </p>
<blockquote><p>El desmedido lucro que se hace de lo extrafutbolístico es el fermento de la comedia del fútbol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/05/12/C-4744-bambino-veira-100x100-muchas-veces-me-iba-del-telo-al-entrenamiento.php">Bambino Veira</a>, futbolista, entrenador y ocasional humorista, señalaba a Renato Cesarini como la persona del fútbol que más le cautivó en una charla: <i>«Estábamos de gira por México, y el Tano vino un día a charlar con los más jóvenes. Me quedé congelado de lo que sabía de fútbol, nos anticipó lo que se venía en lo táctico y en la preparación física. Un sabio. Otro que me cautivó fue el Toto Lorenzo, un adelantado»</i>. Ambos técnicos habían sido particularmente denostados por Dante Panzeri y acusados de falsarios. Del primero calificó su estilo discursivo de <i>«vapores de seducción»</i> y <i>«verborragia»</i>, a la vez que le culpaba de apropiarse de méritos ajenos por medio de la hábil manipulación de los que no habían vivido aquella época, y del segundo echaba pestes por detalles como entregar papelitos a los jugadores de la selección con instrucciones escritas sobre cómo debían jugar. A Panzeri este tipo de prácticas -los papelitos o el uso de un balón de rugby-, le parecían pura superchería y las explicaba desde un enfoque publicitario orientado a hacer negocio.</p>
<p style="text-align: justify">Se da la curiosidad de que el Bambino Veira reconoce haber sido de escuelas opuestas como entrenador y como futbolista, sin que esto aparentemente le suponga ningún conflicto interno. ¿Fue por un proceso madurativo o es que, como decía Panzeri, entró en el negocio del fútbol? Contextualicemos que sus excesos y travesuras cuando era jugador habían sido tan ostentosos que, al dar inicio a su carrera como técnico, se sintió forzado a intentar quitarse el estigma diciendo en una entrevista con Ardizzone que <i>“le tengo que pegar dos tiros al Bambino, tiene que aparecer otro”</i>. No obstante cuando le preguntó El Gráfico que por que no había ido nunca <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/resumen-analisis-mundial-brasil-2014-tactica-trascendencia-futuro/">a un Mundial</a>, aludió a la calidad de los compañeros que le disputaban el puesto, los Onega, Willington o Rojas, y no a una supuesta falta de profesionalidad o al trasnochar. Así que cada cual extraiga de aquí sus propias conclusiones. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Desde mis primeros artículos asumo como fecha de inicio del «fútbol» el 13 de junio de 1925, momento en el que se produce el cambio en la ley del offside. Ha habido otras modificaciones posteriores, pero considero que nunca tan profundas como aquella, por lo que desde esta fecha hasta el actual 2014 considero que se está disputando el mismo juego. Opinión personal e imperfecta.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
_<br />
Próximos artículos:<br />
4- El Ángel de la Bombonera (07-11-2014)<br />
5- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (14-11-2014)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>14</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: Felix Roldán y otros héroes anónimos (II)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 24 Oct 2014 01:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Dante Panzeri]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Correa]]></category>
		<category><![CDATA[Felix Roldán]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[José Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Filippo]]></category>
		<category><![CDATA[Pedernera]]></category>
		<category><![CDATA[Platinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Renato Cesarini]]></category>
		<category><![CDATA[River Plate]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=143124</guid>
		<description><![CDATA[“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”, Napoleón Bonaparte. na de las consecuencias de la carrera militar de Bonaparte es habernos descubierto a un sensacional fabricante de citas. O al menos ha provocado que se le atribuyan una cantidad exagerada de ellas y que además abundan en cuestiones de todo tipo. La [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”</i>, Napoleón Bonaparte.</b><span id="more-143124"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>na de las consecuencias de la carrera militar de Bonaparte es habernos descubierto a un sensacional fabricante de citas. O al menos ha provocado que se le atribuyan una <a target="_blank" href ="http://es.wikiquote.org/wiki/Napole%C3%B3n_Bonaparte">cantidad exagerada</a> de ellas y que además abundan en cuestiones de todo tipo. La que atañe a la paternidad del éxito quizás sea la más famosa de todas y dado que el fútbol es una parte de la vida le resulta perfectamente aplicable [1].</p>
<p style="text-align: justify">Tomemos, por ejemplo, una brillante disertación que escribió <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Verde-Cesped/Homenajes/12868-a-veintidos-anos-de-la-muerte-de-carlos-peucelle.html">Carlos Desiderio Peucelle</a> en 1959, titulada <i>«La Espiral de los Esquemas»</i>. Allí introdujo una anotación a pie de página, tras citar a la llamada WM de Chapman, aclarando que no simpatizaba con darles nombres propio a los conceptos tácticos puesto que el mundo estaba <i>«lleno de invenciones que no fueron otra cosa que bautismos de lo ya creado»</i>. Según su entrañable amigo Panzeri no era por <i>«demagogia de la modestia y la humildad»</i>, si no porque no creía en arrogarse <i>«este tipo de méritos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Aceptaba Peucelle reconocimiento en lo tocante a su actividad <i>«dentro de la cancha»</i>, es decir como futbolista. E incluso habiendo señalado Pedernera que siendo jugador ya se le consultaban a él las cuestiones<span class="pullquote_right">Cuando era futbolista, Peucelle ya mandaba</span> tácticas, como si del director técnico se tratase, Carlos jamás permitía que se le otorgasen paternidades ni de equipos ni de jugadores. Durante la década de los sesenta su ex-compañero <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Renato_Cesarini">Renato Cesarini</a>, en connivencia con determinada prensa, había presentado su candidatura como genuino <i>«hacedor de La Máquina»</i>. Sin embargo Peucelle nunca entró a darle pública réplica sobre esto, pese a considerar que aquellas declaraciones eran <i>«circenses»</i> y propias de la <i>«comedia actual del fútbol»</i> que él tanto denostaba. Si la paternidad no puedes ser individual puesto que, en palabras de Peucelle, <i>«son cosas que se dan por muchos»</i>, no puede haber quien reclame la autoría sin estar faltando a la verdad. O a la ética. </p>
<blockquote><p>«Yo no hice nada y no hay nadie que lo pueda hacer. Son cosas que se dan por muchos motivos. Y se dan, no se preparan», Carlos Desiderio Peucelle.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«A La Máquina no la inventó nadie. Existió porque se dieron circunstancias en un mismo tiempo y en un mismo club»</i>, exponía Pedernera cuando le tocaba opinar sobre el tema. (Sencillamente) <i>«Nos encontramos un grupo de jugadores iluminados y logramos un entendimiento total»</i>. Adolfo desproveía de alquimia el debate y lo exponía <a target="_blank" href ="http://old.clarin.com/diario/2001/05/25/d-274442.htm">desde una perspectiva orgánica</a>. <i>«Los equipos siempre nacen cuando se ubican distintas duplas. Nosotros dispusimos de varias de esas sociedades y las piezas se fueron acomodando solas. Y aparecieron así los movimientos»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Una aproximación que por naturalista pudiera parecer desmitificadora, además de instigarnos a hacer una pregunta que casi aparece implícita en su respuesta. ¿Hubo alguna particularidad en la reunión y disposición de aquellos jugadores o fue todo un hecho casual? Tras la consecución del campeonato de 1945 se publicó en la revista <i>«River»</i> un artículo del propio Peucelle que resulta clarificador sobre el proceso de llegada al club de aquellos jugadores: <i>«Dentro de esta gran familia que es River (&#8230;) cabe señalar que la <a target="_blank" href ="http://riverlujoypueblo.blogspot.com.es/2009/12/campeonato-afa-1945.html">obtención del título 1945</a> tiene una relación directa con el cuidado y fomento del fútbol amateur. A él se le debe la mayor parte del éxito. Labor ímproba, difícil (&#8230;) la tesonera y delicada tarea de descubrir, perfeccionar y formar los futuros cracks»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Dicha función durante <i>«la primera etapa de vida de un jugador»</i> recaía en los generalmente anónimos delegados de las divisiones inferiores del club. Peucelle les agradecía en aquella carta pública la búsqueda de jugadores <i>«de casa en casa»</i>, <i>«esperándolos en una esquina»</i>, <i>«llevándolos a la cancha»</i> o <i>«viéndolos en el baldío»</i> realizada bajo las inclemencias del tiempo estacional -ya fuese lluvia, frío o fuerte calor-, sin más recompensa que la de haber sido útil al club. Es decir, sin retribución económica de ningún tipo. Luego los domingos, a mayor gloria, acudían a supervisar a su equipo de división en partidos con apenas <i>«una veintena de espectadores»</i>.</p>
<blockquote><p>«¡Yo no fui maestro de nadie! ¡El jugador se hace jugando!», Peucelle a Néstor Rossi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las raíces de aquella <i>«gigantesca obra»</i> (sic) <a target="_blank" href ="http://4.bp.blogspot.com/-rfEkO2agZw8/TeV5_e2DfoI/AAAAAAAAM_8/gwpNco87qmk/s1600/RIVER-PLATE-1931.jpg">se habían gestado en 1931</a> con la llegada de Peucelle a River en calidad de jugador. A Carlitos le acompañaba el quiosquero Félix Roldán, quien había sido su orientador futbolístico en sus días juveniles en el potrero. Decía Ernesto Lazzatti que existen dos tipos de aficionados: El que va a ver a un equipo, así que va a verlo ganar; y el que va a seguir un partido, y por tanto va a ver jugar. Félix Roldán era de los segundos [2]. Un enamorado del fútbol y especialmente del que jugaban los muchachos habilidosos. Peucelle propuso a la sociedad aprovechar la particular habilidad y predisposición de Roldán para la selección y orientación técnica de los jóvenes, aspecto en el que le consideraba <i>«el más grande (&#8230;) que yo conocí»</i> (sic), y River aceptó la propuesta. Félix Roldán pasó a desempeñar la función de delegado de las inferiores, articulándose alrededor suyo aquel semillero del equipo al que el diario <i>«Crítica»</i> denominaba en 1931-1932 los <i>«cebollitas»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Por mediación de Roldán llegan a River los <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Adolfo_Pedernera">Adolfo Pedernera</a> (su mayor éxito), Eduardo Correa, José Ramos, Mario Filippo, Fernando Sánchez&#8230; Jugadores que en palabras de Carlos Peucelle <i>«llegaron en gran cantidad a primera»</i>. Sin embargo durante su etapa formativa, cuando jugaban en las quintas o sextas divisiones, <i>«rara vez ganaron campeonatos»</i>. De hecho es famosa la anécdota de que frecuentemente aparecía Roldán eufórico y le decía a Peucelle:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; <i>«Ayer jugaron los pibes. Mirá&#8230; salí con la panza «así», llena de fútbol. ¡Qué baile, qué milonga!»</i> </p>
<p style="text-align: justify">Roldán lo pregonaba además por todo su barrio (Constitución), orgulloso de aquello, pero cuando le preguntaban por el resultado la respuesta podía llegar a ser sorprendente:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; «<i>Y&#8230; perdimos 1-0, ¡pero qué baile dimos!&#8230;»</i> </p>
<p style="text-align: justify">Aquellas divisiones inferiores estaban articuladas en el juego, o siendo aun más precisos, en los chicos que juegan (bien) [3]. Peucelle estaba fascinado por esta labor pedagógica porque además conocía de primera mano los resultados. De la efectividad del trabajo amateur de Roldán tenía innumerables pruebas puesto que durante su periplo como <i>«delegado»</i> por clubes como el Futbol SanTelmo o Sportivo Buenos Aires, había descubierto a los <a target="_blank" href ="http://www.bdfa.com.ar/jugadores-BONIFACIO-MARTIN-12024.html">Bonifacio Martín</a>, Cilento, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Arcadio_L%C3%B3pez">Arcadio López</a> o al propio Peucelle, que tampoco había sido nunca campeón en las inferiores. La valiosa lección que <i>«Barullo»</i> Peucelle aprendió de aquel bohemio vendedor de periódicos fue la de la paciencia. Los resultados deportivos, el dinero y el éxito serán consecuencia de que se haya formado un buen jugador y para eso se necesita <i>«estar con la cabeza bastante fría para quedarnos con el que juega, aunque no gane»</i>. </p>
<blockquote><p>«Orientamos y enseñamos técnica (no juego). El juego no se puede enseñar», Peucelle.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante sus últimos años como jugador Carlos ya colaboraba de forma extraoficial con las divisiones inferiores de River, sin embargo una serie de sucesos precipitaron que en 1942 pusiese fin a su carrera como profesional<span class="pullquote_left">Antes de fallecer, Felix Roldán le implicó en las labores de formador</span> y pasase a coordinar las divisiones inferiores. Irónicamente en 1941, el año en que brotaba el fruto más brillante de la semilla plantada una década atrás, la Máquina de River (1941-46), fallecía su jardinero, <a target="_blank" href ="http://4.bp.blogspot.com/-Gr2y5RwrHHI/UJMo2-KzERI/AAAAAAAADFg/OUW12T6v-fQ/s1600/1.jpg">Félix Roldán</a>. Peucelle se hace cargo entonces de continuar su tarea, mientras aun ocupaba el rol de puntero (extremo) derecho titular del equipo. De hecho él estuvo en las primeras alineaciones de la genuina Máquina. Sin embargo la transición fue más natural de lo que a simple vista pudiera parecer por dos motivos. Roldán llevaba tiempo implicando a Peucelle en la toma de decisiones y en la inserción de los nuevos elementos en el equipo [4], y existía una estructura de delegados perfectamente integrada <i>«desde esa temporada»</i> (1932) como decía el propio Carlitos en la carta de celebración anteriormente mencionada: <i>«Las divisiones inferiores ocuparon dentro del engranaje del club el lugar que lógicamente les correspondía. Alentados por jugadores profesionales que transmitían sus enseñanzas, se tuvo una visión de lo que significaría el aporte de estos equipos con el correr de los años, si sabía conducírselos con inteligencia y sobretodo con paciencia. (&#8230;) El periodo de selección hasta la consagración, dura cinco años (14-19 años). Este trabajo es cumplido con toda eficiencia por personas que generalmente permanecen en el anonimato»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Estos héroes anónimos a los que hacen referencia Peucelle y nuestro título son los Juan Manitto, Antonio Suárez, Roberto Sonzini, Osvaldo Pertini, Miguel Angel Festenesse, Eduardo Vidal, Marcos Boin, Pablo D&#8217;Argento, Domingo Adami, Angel Dimeo y tantos otros que tristemente debemos omitir por desconocimiento. Ninguno de ellos cobró nunca por sus servicios, si no que entregaban sus horas libres a esta actividad. Consciente Carlos del tamaño de la deuda moral del club para con ellos, quiso darles reconocimiento a los ojos del aficionado, desglosando en aquella carta del &#8217;45 la importancia de los jugadores <i>«hechos en el club»</i> en equipos campeones desde 1932 a 1945. </p>
<p style="text-align: justify">En 1936 habían jugado Wergifker, Moreno y Pedernera, pertenecientes a la primera camada de 1932. Luego hubo cuatro titulares del semillero y numerosos suplentes en el campeonato de 1937. Finalmente llega el salto de calidad, durante la primera temporada de la Máquina (1941), con siete titulares procedentes de las divisiones inferiores, y luego hasta 18 jugadores que habiendo surgido de dichas categorías participaron en el bicampeonato de 1942. Durante el torneo de 1945, que en su opinión <i>«consagra definitivamente la política»</i>, hubo 8 titulares dentro del 11 habitual y 18 <i>“cebollitas”</i> en un plantel de 22 componentes. Lo que Carlos consideró, a modo de corolario de su artículo: <i>«El triunfo <a target="_blank" href ="http://eldoradomagazine.com.co/2014/09/18/historia-el-dorado-origenes-huelga-argentina/">del fútbol amateur</a> en plena época de profesionalismo»</i>. Lamentablemente sus bellas reflexiones iban erradas en un aspecto. Aquella política no iba a ser eterna. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] De hecho José Mourinho reinventó la frase diciendo: “Las responsabilidades son mías. Ya sabéis que las victorias tienen muchos padres, pero las derrotas sólo uno y ese soy yo”, al quedar eliminado el Real Madrid en los cuartos de final de la Copa del Rey del 2012 ante el Barcelona.</p>
<p>[2] Félix Roldán era un «enamorado del buen fútbol», pero en aquella época también se consideraba aficionado al Racing Club. Sin embargo la dirigencia de River no lo consideró un impedimento para darle la llave de las divisiones inferiores. Posteriormente Roldán renunciaría a su afecto por «La Academia» al sentirse traicionado por el fichaje de un jugador que le disgustaba: Evaristo Barrera. Fue durante la época en la que el gran éxito de Bernabé Ferreyra, alias el «Mortero de Rufino», alentó al resto de equipos a firmar artilleros de características similares a las suyas. Roldán consideró que «por principios éticos» no podía seguir alentando al equipo.</p>
<p>[3] Aclaremos que con esto no se estaban refiriendo a lo que Peucelle llamaba los superhabilidosos o «genios precoces». Estrellas fugaces de las categorías inferiores que a aquellas edades parecen «fenómenos» pero que al pasar el tiempo «se quedan en la habilidad y no configuran al jugador».</p>
<p>[4] Roldán reubicó al defensa izquierdo procedente de Racing, Félix Loustau, como extremo y lo mandó debutar contra la tercera de Rosario. Luego no viajó hasta allí para valorarlo personalmente, si no que encargó a Peucelle verlo y juzgarlo. El informe positivo del todavía jugador permitió al equipo hacerse con una futura leyenda del campeonato. A su vez Adolfo Pedernera, en su autobiografía coescrita junto al periodista Alejandro Yebra y titulada «El fútbol que viví &#8230; y que yo siento», cita que tanto él como Moreno recibieron lecciones técnicas de Peucelle en cuanto empezaron a alternar con el primer equipo.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
_<br />
Próximos artículos:<br />
3- Mito y folklore de la escuela millonaria (31-10-2014)<br />
4- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (07-11-2014)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>16</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
