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	<title>Ecos del Balón &#187; Vinilo</title>
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		<title>Nápoles-Buenos Aires, vuelo directo #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Apr 2020 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">ante España</a>. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano<span id="more-272046"></span> de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el mejor jugador del mundo en ese estado de forma, el panorama del campeonato italiano parecía que poco podía cambiar. Hacía falta algo especial para combatir a esa poderosa Juventus sin rival incluso en la liga más fuerte del planeta.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xL2xAZxDs18">6 de julio de 1984</a> aquel pequeño hombre de cabello rizado, físico chaparro y viva mirada salió por primera vez del túnel de vestuarios de San Paolo tenemos serias dudas de quién estaría más impresionado y sorprendido. Él, que había sido la estrella más deseada y rutilante del fútbol internacional y cuya carrera estaba en un impasse lleno de dudas tras su salida de Barcelona, no pudo dejar de alucinar al ver el estadio lleno para verle dar unos toquecitos al balón y saludarles. No más alucinado que los <i>tifossi</i>, que llevaban años recordando a Sívori y Altafini, saboreando la Coppa del 76 o lamentándose de la ocasión perdida <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PBVtybhFF4w">en el 81</a>, cuando un holandés volador –Ruud Krol- les hizo luchar por el Scudetto. No más que los chavales que habían bajado desde Chiaiano, San Pietro y Ponticelli, desde Soccavo, la Stella y San Carlo, parecía que todo Nápoles estaba allí. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">¡¡¡MARADONA!!!</a> Apenas saludó, apenas tocó la pelota y ya Diego se sentía en casa. Había encontrado un pedacito de su Buenos Aires en Europa y pronto comprendió que, así como esa gente se lo daría todo, él debía hacer lo mismo por ellos.</p>
<blockquote><p>Los inicios de la aventura napolitana no fueron fáciles para el astro argentino.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Maradona llegó al sur de Italia buscando redención. Su paso por Barcelona no había acabado bien y el inicio de su carrera europea había quedado bastante empañado por lesiones, incidentes –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tejvf8FA8uQ">final de Copa contra el Athletic de Bilbao</a>&#8211; y polémicas varias. Además, no había brillado especialmente en su primera aparición en el Mundial. En los campos españoles, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WFl56Nl9zmo">de albiceleste</a> y de blaugrana, dejó detalles de su grandeza, se vio sometido a marcajes feroces, y la decepción y la frustración se convirtieron en sentimientos demasiado comunes en su vida.</p>
<p style="text-align: justify">Nápoles era volver a empezar, casi de manera literal. También financieramente había tenido un revés grande con su anterior representante Jorge Cyterszpiler, que lo había dejado muy tocado. El club partenopeo, por su parte, llevaba ya 15 años bajo el mando de Corrado Ferlaino y seguía buscando salir de la irregularidad a la<span class="pullquote_right">Maradona llegó a un Napoli que competía por no descender a Serie B</span> que se había visto abocado desde los tiempos en que Sívori, Altafini y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/carrera-dino-zoff-napoles-juventus-italia/">Zoff</a> lo habían puesto en el mapa. A pesar del reciente buen recuerdo del año 81, el equipo no estaba para luchar por altas cotas. Maradona mismo reconoce en su biografía que no se esperaba lo que encontró. El Napoli se había salvado la campaña anterior por un punto escaso,  y además sus dos jugadores más destacados, Krol y Dirceu, abandonaron el club. Junto a Maradona llegó el también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wFtMv52OKNY">argentino Daniel Bertoni</a>, un jugador que se movía por el frente de ataque, que había tenido ya una carrera larga y además, había ganado el Mundial con Argentina. Sería el principal apoyo de un Maradona que sufriría los rigores del Calcio ese primer año. El resto del equipo era de una mediocridad preocupante, si acaso se salvaban el capitán, el veterano Bruscolotti, y Salvatore Bagni, centrocampista internacional. Parecía muy poco en un campeonato al que llegaban también ese verano Rummenigge, Sócrates, Junior o Souness.</p>
<p style="text-align: justify">Conducido por el entrenador Rino Marchesi, y liderado por Maradona y Bertoni (25 goles entre ambos), el Napoli navegó todo el año alejado de aguas peligrosas y luchó por entrar en las competiciones continentales. Es probable que nunca más se vea celebrar los goles y las victorias tan efusivamente a Maradona. Venía de Boca y el Barcelona, equipos hechos para ganar, y fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xGwtEDoYq-0">como volver a su Argentinos</a>, luchando cada punto por la salvación, por arañar un puesto en el medio de la tabla. Volver a los orígenes fue una bendición para Diego, que durante este año desarrolló una comunión con los napolitanos que ya nunca abandonaría. A ello contribuyó el racismo de la gran mayoría de aficiones del norte del Italia, los gritos de <i>«terroni»</i> en Verona o Bérgamo y los <i>«¡lavatevi, lavatevi!»</i> en Turín. Cuanto más le querían dañar, más fuerte se hacía, más disfrutaba quitándoles puntos, más se crecía recibiéndolos en San Paolo junto a su gente. El odio y la persecución que sufrían los napolitanos y él mismo se convertirá en su mayor fuente de energía y en su motivación. Cada año, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tVMtilsNzeI">Diego</a> querrá robarles un botín más grande a los altivos norteños.  Para completar el cuadro, ese año 85 se proclama campeón de Italia el equipo con la afición más racista del país, el Hellas Verona de Osvaldo Bagnoli, de Elkjaer y de Briegel. </p>
<p style="text-align: justify">Diego no va a parar hasta que pueda ofrecerles lo mismo a los aficionados de San Paolo y, en general, a la gente del sur de Italia. Maradona se involucra en la confección del equipo, exige a Ferlaino buenos jugadores que le ayuden en su empresa. Ese verano llega Claudio Garella, el portero campeón con el Verona, también<span class="pullquote_left">Ferlaino mejoró el equipo con el fichaje, sobre todo, de Giordano</span> Alessandro Renica, uno de los mejores líberos de Italia y Eraldo Pecci, un magnífico centrocampista que no cuajaría finalmente. La adquisición más importante es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OsI75cex814">la de Bruno Giordano</a>, un rebelde que había sido sancionado por el caso del <i>Totonero</i>, pero sobre todo un goleador capaz de compenetrarse a la perfección con Maradona y Bertoni. También se cambia el entrenador, llegando Ottavio Bianchi, cuyos planteamientos defensivos le costarán problemas con <i>El Diez</i> más adelante. La mejora en la plantilla es ostensible y así lo será también en la clasificación final. El Napoli termina tercero del campeonato, a seis puntos de la todopoderosa Juve de Trapattoni y Platini. El equipo empieza a derrotar a los grandes, y así es como cae la propia Juventus en la novena jornada en San Paolo, y también el Inter. Por si fuera poco, Maradona regala un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M94htIRKAek">aplastante 5-0 contra los campeones del Verona</a> a los aficionados que se congregan el 20 de octubre de 1985 en el estadio partenopeo. Maradona termina el campeonato con once goles –empatado con su compañero de selección/rival Passarella, que juega en la Fiore-, mientras Giordano marca 10. Además, Diego está inmerso en la preparación para el Mundial de México.</p>
<blockquote><p>El verano del 86 cambia definitivamente la vida de Diego Armando Maradona y del Nápoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Satisfecho por su buena campaña en la Serie A, Maradona afronta el reto del Mundial liderando a una Argentina que no carbura bajo la dirección de Bilardo. Nada importa, porque bajo el abrasador calor del verano mexicano, Maradona explota y da la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tNRXF5FeRdY">mayor exhibición individual</a> que se haya visto en una Copa del Mundo. Nadie duda ya de quien es el mejor jugador del planeta y, cumplido su objetivo con la selección, toca asaltar nuevos retos con su club.</p>
<p style="text-align: justify">Bruscolotti, el veterano capitán, reconoce de facto el indiscutible liderazgo de Diego, y le entrega el brazalete a pesar de que él seguirá jugando. Es el símbolo del cambio, el momento en que el Napoli deja atrás los años de mediocridad y empieza la era de los grandes objetivos. La consolidación de<span class="pullquote_right">Aunque sigue jugando, Bruscolotti le entrega el brazalete al Diego</span>  un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vkQiPRxrfAg">joven Ciro Ferrara</a> y de Alessandro Volpecina será una de las noticias de ese año, conformando una línea defensiva que será la red de seguridad que Bianchi teje para proteger a Maradona y Giordano.  El internacional Fernando de Napoli llega del Avellino para consolidar aún más el centro del campo junto a Bagni, y la aparición de Francesco Romano, un centrocampista ofensivo firmado de la Triestina y que llegará a la selección italiana, es también una de las notas positivas en cuanto a la composición de la plantilla. Bertoni, por su parte, abandonó el club, siendo sustituído en el ataque por el corpulento Andrea Carnevale, que venía del Udinese. La temporada se presenta dura ya que, aunque la Juventus parece haber pasado su mejor momento, se produce el desembarco en Milan de Silvio Berlusconi. Además, los fichajes en la mejor liga del mundo son siempre de relumbrón y casi todos los equipos se refuerzan de manera excelente. Donadoni llega a Milan, mientras el Inter firma a Giovanni Trapattoni y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3-QejVvKnQ">a Passarella</a>, la Fiorentina a Ramón Díaz y la Sampdoria a Briegel y Toninho Cerezo, por citar algunos.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada empieza con decepción para el Napoli, ya que queda eliminado a las primeras de cambio de la Copa de UEFA ante el Toulouse francés, pero eso le permitirá centrarse al cien por cien en las competiciones nacionales. Desde la jornada nueve, merced a un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TSfAcgsaLbM">maravilloso 1-3</a> en Turín contra la Juve, los partenopeos se harán con el liderato y lo mantendrán de manera consistente, resistiendo los asaltos de la propia Juventus y del Inter. A las últimas jornadas se llegó con un Napoli dubitativo, que había perdido buena parte de su ventaja, y que apenas tenía dos puntos sobre Juve e Inter. Finalmente, en una inolvidable tarde en San Paolo, los de Ottavio Bianchi fueron capaces de asegurar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uNMUsyduv2Q">el punto necesario</a> al empatar con la Fiorentina. Un partido en el que, por cierto, un tal Roberto Baggio anotó su primer gol en la Serie A. Carnevale, que anotó cuatro goles en los últimos cuatro partidos de liga fue el autor del tanto que daba el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=b0devXSzl_w">Scudetto al Napoli</a>. El primero que viajaba al sur de Italia. Maradona había cumplido su promesa. Y no contento aún, regaló a la ciudad un impensable doblete. Tras eliminar a Brescia, Bolonia y Cagliari, los partenopeos derrotaron a doble partido a la Atalanta -otro de los enemigos preferidos de Diego- para firmar el doblete, sólo el tercero de toda la historia del fútbol italiano, tras Torino en 1949 y Juventus en 1960.</p>
<p style="text-align: justify">Maradona era ya dios en Nápoles. Santa Maradona era ya tan venerada como San Gennaro y el pibe de oro aún quería más. Porque cuanto más quería él, más felices eran todos los de su alrededor. Es cierto que los<span class="pullquote_left">Al Diego no le gustaba la visión defensiva del fútbol de su técnico</span> escándalos –reales o inventados- nunca le abandonaron. Desde su presunto –por entonces- consumo de drogas, hasta relaciones con la Camorra, enfrentamientos con el presidente y el entrenador… Con Ferlaino las cosas eran difíciles. Diego era ambicioso, y el presidente también, pero no era fácil llegar a acuerdos. Con Bianchi las relaciones empezaron a enfriarse tras el Scudetto. A Diego no le gustaban sus métodos de entrenamiento, ni su visión defensiva del fútbol, ni mucho menos que Bianchi quisiera que corriese <i> como si fuese uno más</i>. Pero como las cosas iban bien, todo parecía menos grave. Más aún cuando el delantero de la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QUhXqq-fGng">Careca</a>, uno de los mejores jugadores del Mundial de Mexico y un atacante codiciado por muchos equipos punteros firmaba con el Napoli. Además, con él, llegaba Giovanni Francini, presto para apuntalar aún más la línea defensiva de Bianchi. La Copa de Europa parecía un objetivo posible, si bien esa campaña de 1988 se presentaba como una de las más fuertes de la década.</p>
<p style="text-align: justify">La aventura europea, que se presumía larga y exitosa, acabó pronto. El bombo, caprichoso como sólo puede serlo uno al que no se le ponen trabas, decidió emparejar en la primera ronda a los campeones de Italia y España. La ida, en un Bernabeu cerrado, midió a Maradona con los miembros de la Quinta del Buitre, reforzados por aquella llamada <i>de los Machos</i> -H.Sánchez, Gordillo, Buyo-, y con veteranos como Camacho, Juanito o Santillana. El partido será recordado como aquel en el que, en expresión de Valdano <i>los pajaritos le dispararon a las escopetas</i>, cuando Chendo le tiró un caño al propio Maradona. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SoNyrh0kAko">2-0 que los blancos consiguieron</a> de renta fue imposible de remontar en San Paolo. Un 1-1 que dejaba sabor amargo de esa primera experiencia en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras, en una Italia que recibía a estrellas como Rudi Völler, Ian Rush, Ruud Gullit, Marco Van Basten o Enzo Scifo, el Napoli sigue a un ritmo intratable. Gana sus primeros cinco partidos de liga destacándose en cabeza, liquida a la <a target="_blank" href ="">Sampdoria en Génova</a> cuando era su principal perseguidor, gana el campeonato de invierno y a finales de febrero saca cinco puntos al Milan de Sacchi. Parecía que el segundo Scudetto iba camino  de Napoles bajo las alas de una delantera que hacía las delicias de los aficionados. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hGF_7TZYMwo">delantera Ma-Gi-Ca</a>, Maradona-Giordano-Careca. Aunque el término ya existía con Carnevale en lugar de Careca.   </p>
<p style="text-align: justify">El 10 de abril, a cinco jornadas del final, el Napoli tenía cuatro puntos de ventaja sobre los <i>rossoneri</i>, que no habían sido capaces de aprovecharse de algunos de los tropiezos de los líderes en los dos meses precedentes. Pero el Milan encandenó un par de victorias que se revelaron decisivas: ganó en Roma mientras los de Maradona perdían en Turín ante la Juve, venció el Derby della Madonnina al mismo tiempo que el Napoli empataba en Verona. Así pues, los milanistas llegaron al enfrentamiento directo en San Paolo a un punto de los partenopeos. En uno de los partidos más famosos de la historia de la Serie A, los hombres de Arrigo Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KzGXPY5dUy4">se impusieron por 2-3</a>, gracias a un doblete de Pietro Paolo Virdis y a otro gol del recuperado Marco Van Basten, que se había pasado más de media temporada lesionado y empezaba ahora a escribir su leyenda milanista. Tras esto el Napoli se desintegró. Un equipo que había perdido apenas dos partidos de los 25 primeros de liga, perdió cuatro de los últimos cinco y, a pesar de una derrota en los despachos por incidentes contra la Roma, al Milan le bastó un empate en Como para ganar el Scudetto. El único, por cierto, que ganará Arrigo Sacchi en toda su carrera.</p>
<blockquote><p>La consagración de Maradona se produce en las dos siguientes temporadas, pero la puerta de salida se va abriendo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 88 es tenso, más que nunca. Maradona y Bianchi no se soportan y eso pone las cosas difíciles. El campeonato italiano, además, sigue reforzándose más y más, y la Sampdoria se consolida como un equipo a tener en cuenta bajo la guía de Vujadin Boskov. Los holandeses del Milan se consagran en la Eurocopa y Sacchi trae a Rijkaard. Trapattoni pesca en Alemania a Matthäus y Brehme, también llegan al Inter Díaz y Berti.  Ferlaino, por su parte, no quiere ser menos y firma al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9bLTLkqV6gs">centrocampista brasileño Alemao</a>, que llega del Atlético de Madrid. El de Lavras es un medio con muchísimo recorrido y que también distribuye el juego. Junto a él, Luca Fusi y Massimo Crippa compensan la marcha de Bagni. La defensa se mantiene, pero Garella deja paso a Giuliani en la portería.  También abandona el equipo Bruno Giordano, asumiendo Carnevale más cuota de protagonismo.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo, como podemos observar, cada año es mejor, más completo y con una rotación mayor, pero esta temporada 88-89 no será recordada por su actuación en la liga. La Serie A ha aumentado hasta 18 equipos, y<span class="pullquote_right">El Napoli no puede con el Inter en Liga, pero va a por todas en la UEFA</span> las cuatro jornadas extra sólo servirán para que la máquina de Trapattoni, el llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h9No_LGrnvQ"><i>«Inter de los Alemanes»</i></a>, destroce todos los records habidos y por haber en el campeonato italiano. Gana la liga con 11 puntos de diferencia sobre un Nápoles que sólo pierde 5 partidos –pero es que el Inter gana 26-, encaja apenas 19 goles, marca 67, y Aldo Serena marca 22 goles, algo que no se veía desde hacía más de 25 años. Careca y Carnevale tienen una gran temporada anotadora -19 y 13-, pero Maradona arrastra problemas físicos que volverán habitual el hecho de que juegue infiltrado. Sin embargo, en la Copa de la UEFA, el Napoli sí deja su sello. Tras la decepción del año anterior, Maradona está dispuesto a ofrecer un título europeo a la ciudad. Se sufre para eliminar al PAOK de Salónica y al Lokomotiv de Leipzig, y aún más para superar a un talentoso Girondins de Burdeos. Carnevale marcó pronto en el Parc Lescure, pero el resto de la eliminatoria fue cerradísima, los partenopeos pasaron por ese escaso 1-0. </p>
<p style="text-align: justify">Con la liga ya prácticamente perdida, en marzo se jugaron los cuartos, y el emparejamiento con la Juventus tuvo tintes épicos. Entre otras cosas porque los napolitanos necesitaron remontar un 2-0 adverso que se habían traído de Turín. La Juve estaba lejos de su mejor época a inicios de la década, pero aún contaba con grandes jugadores como Laudrup, Rui Barros, Alejnikov, Zavarov o Marocchi. San Paolo reventó cuando, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WcfvA-SwN0s">en el minuto 119</a>, un gol de Alessandro Renica –uno de los jugadores más injustamente olvidados de ese equipo- hacía valer los de Maradona y Carnevale, y enviaba al Napoli a las semifinales, además de fastidiar a la odiada <i>Vieja Señora</i>. Cabalgando sobre esa euforia consiguió, apenas 15 días después, el cuadro celeste <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LvyZjxL_oHs">derrotar al Bayern</a> en casa merced a goles de Careca y Carnevale. Un doblete del brasileño selló el empate en tierras muniquesas y la presencia de los napolitanos por primera vez en una final europea.</p>
<p style="text-align: justify">El rival sería el Stuttgart de Jürgen Klinsmann, Fritz Walter o Srecko Katanec. Además, los alemanes comenzarían adelantándose en la ida, merced a un gol del excelente y técnico centrocampista Maurizio Gaudino, que complicaba bastante las cosas por su valor doble. Maradona de penalti y Careca apenas tres minutos antes del final<span class="pullquote_left">Maradona no pudo irse a Marsella, pero a cambio Ferlaino se cargó a Ottavio Bianchi</span>, colocaban una victoria mínima que se confirmaría con un espectacular <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X36jxuM3uXY">empate a tres</a> en el Neckarstadion. La Copa UEFA viajaba también al sur de Italia y Nápoles seguía viviendo el sueño. La derrota en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=saHkpFAAhAk">final de Coppa</a> ante la Sampdoria se le perdona a un equipo que estaba llegando a cotas nunca imaginadas. Ese sueño parecía tornarse pesadilla cuando ese verano Maradona acusaba a Ferlaino de incumplir su promesa de dejarle marcharse a Marsella si daba al Napoli un título europeo. Maradona estaba ya cansado del estrés de su vida en Italia, de estar siempre vigilado y bajo presión. Buscaba algo nuevo y Marsella y el proyecto de Tapie parecían ideales. Pero Ferlaino se negó a traspasarle, sabía que la afición no se lo perdonaría y, además, la Copa UEFA no era el título europeo en el que el presidente pensaba cuando hablaba con Maradona. A cambio, le ofreció la cabeza de Bianchi, que fue sustituído por Albertino Bigon, un entrenador conocido por su <i>laissez faire</i>. Así pues, Maradona se quedó, y con un equipo sin bajas destacables y las adquisiciones del centrocampista Massimo Mauro y de Gianfranco Zola, comenzó una temporada que terminaría con lo que debía ser el cúlmen del fútbol italiano como capital mundial de este deporte: Italia 90.</p>
<p style="text-align: justify">El 17 de septiembre, tras remontar ante la Fiorentina, el Napoli se hace con la cabeza de la clasificación y, consiguiendo grandes resultados en los enfrentamientos directos con sus rivales (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zSIR11R7mDA">2-0 al Inter</a>, 3-1 a la Roma y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PYCstaEm1EE">3-0 al Milan</a>), los partenopeos se consagraron campeones de invierno. Al inicio de la segunda vuelta el equipo bajó un poco el rendimiento permitiendo la recuperación de sus rivales, especialmente del Milan, que se confirmó como el principal perseguidor y que incluso les devolvió el 3-0 de la primera vuelta. Tras esta dura derrota contra los rossoneri, el Napoli no levantó cabeza y también perdió contra el Inter, momento que el cuadro de Sacchi aprovechó para ponerse líder y mantenerse así hasta el 8 de abril. Lo que se iba a vivir a partir de esa fecha fue algo muy parecido a lo sucedido en 1988, pero a la inversa. Los milanistas empataron en Bolonia mientras el Napoli derrotaba a la Atalanta en los despachos –Alemao fue alcanzado por una moneda-. También sufrieron los de Sacchi una sorprendente derrota ante un Verona que luchaba por no descender. A pesar de empezar ganando, se vieron remontados y perjudicados por tres expulsiones, entre ellas la de Van Basten. Mientras, el Napoli le metía cuatro al Bolonia y se ponía líder, asegurándose el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UrDaNIioDKA">segundo título</a> de campeón de Italia con una victoria en casa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9QVKUUjJlkw">contra la Lazio</a>. Maradona había llegado a final de temporada muy disminuido físicamente, arrastrando problemas en ambos tobillos. Pero no había tiempo para quejarse, aguardaba el Mundial.</p>
<blockquote><p>Italia 90 fue el canto del cisne para el gran Maradona y para el Napoli.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Argentina llegaba a defender su título mundial rodeada de problemas. Lesiones, sanciones y retiradas de jugadores importantes, además de una serie de malos resultados tenían a Bilardo y sus hombres en el alambre. Pero nadie lo estaba más que Maradona, que para aquel entonces se había convertido en el personaje más perseguido<span class="pullquote_right">Maradona llegó al Mundial de Italia como un personaje odiado</span> de Italia, en enemigo de las clases dirigentes y de todos los peces gordos del Calcio. Y Diego estaba dispuesto a cobrarse la mayor venganza posible contra ellos en su Mundial. Italia, por su parte, era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zYiAuas76aU">la gran favorita</a> para ganar la Copa del Mundo. Tenía un fantástico grupo de jugadores dirigidos por un entrenador, cuanto menos, mediocre. Los italianos, con una unidad defensiva sideral –Zenga, Bergomi, Baresi, Ferri, Maldini-, las gotas de calidad de Giannini, Berti y Donadoni, la estrella de Baggio y la revelación de Schillacci navegaron por aguas más o menos tranquilas hasta las semifinales. Argentina, por su parte, lidió desde el primer momento con todo tipo de problemas y su camino hasta el penúltimo partido  fue un calvario. Pero Maradona los lideró bien tras la derrota contra Camerún. <i>Echó una mano</i> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">contra la URSS</a> -demostrando que dios era realmente ambidiestro- y se sacó de la manga una victoria que sumió a Brasil en una crisis existencial como no se había visto desde 1950.</p>
<p style="text-align: justify">Bien, pues Italia y Argentina, por esas casualidades de la vida, se debían medir en Nápoles. Y para entonces Maradona era el Rey de Nápoles y esta, la capital de Argentina. Y Diego usó todo su poder: les recordó a los napolitanos los gritos de <i>terroni</i> y <i>lavatevi</i> y todas las injusticias que con ellos cometía una Italia que sólo parecía acordarse del sur cuando le convenía. Esto tocó la fibra de muchos y, aunque San Paolo permaneció <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=H1vqEGsWETE">mayoritariamente italiano</a>, ni mucho menos fue un estadio hostil para Argentina. Italia nunca perdonaría eso a Maradona, y más aún cuando la espada con la que Diego les había amenazado mediante sus declaraciones se clavó en el corazón de una Azzurra que se veía en la final. El propio Maradona lo sabía: su etapa italiana estaba acabada. Los pitos al himno durante la final y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=svEx6iCV1s8">los insultos</a> que el Diez dedicó a la cámara, para que todos lo entendieran clarito, sellaron el divorcio.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina perdió la final e Italia disfrutó de las lágrimas de capitán albiceleste. Era cuestión de tiempo que Diego desapareciese para siempre de Italia y de Nápoles. Los rumores sobre droga, Camorra y demás asuntos turbios se hacían más y más intensos. Nadie quería creerlo, nadie quería verle caer en Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xo1LT6PUPJY">17 de marzo de 1991</a> sucedió. Apareció la <i>blanca mujer</i> de la que hablaba <i>El Potro</i> y Diego voló. El Napoli, de tanto añorarlo, le copió la vida, descendió a los infiernos, estuvo a punto de morir y resurgió de sus cenizas para volver a situarse, no sin sufrimientos, en una posición cómoda.</p>
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		<title>EL AÑO EN QUE GARRINCHA DRIBLÓ A LA PSICOMETRÍA (FÚTBOL MULATO: IX)</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Apr 2020 02:01:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Brasil acudió a Suecia 1958 con una de las organizaciones más científicas -si no la que más en absoluto- que habían podido verse en un campeonato de selecciones. El proceso de configuración del equipo contó incluso<span id="more-271997"></span> con uno de los primeros psicólogos que aplicó dicha ciencia al campo del deporte, el insigne João Carvalhaes, quien también acompañó al conjunto en su viaje a Europa como garante de que no se repetirían los acontecimientos que derivaron en la tristemente célebre <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Berna"><i>«Batalla de Berna»</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">En aquella ocasión el partido de cuartos de final que les había enfrentado contra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">los <i>«Magiares Mágicos»</i></a> acabó con ambos combinados en el vestuario húngaro, intercambiándose botellazos y con el seleccionador brasileño, Zezé Moreira, estampando una bota en la cara de su homólogo europeo, según parece en represalia por un salivazo fugado desde los labios de uno de los atletas del este. Fueron necesarios hasta veinte minutos para que la policía suiza diera por finalizada la reyerta.</p>
<p style="text-align: justify">Como marca la tradición la prensa brasilera culpó al árbitro, el británico Arthur Ellis, de la derrota, achacándole un uso abusivo de su autoridad y convirtiéndole durante meses en el enemigo público número uno. La comisión técnica brasileña en cambio optó por un enfoque menos visceral y determinó que, ante la imposibilidad de actuar sobre el criterio arbitral, se dedicarían a evaluar las variables metodológicas que hubiesen podido influir en esta desagradable experiencia, cuyo doloroso efecto se vio sin lugar a dudas multiplicado por el entonces cercano recuerdo de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/futbol-brasileno-disciplina-flavio-costa-sin-exito-maracanazo-brasil/">derrota en Maracaná ante Uruguay</a>.</p>
<blockquote><p>Brasil y Hungría terminaron a la gresca en 1954, en lo que se dio a conocer como la «Batalla de Berna».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalmente se diagnosticó que la preparación emocional del equipo había sido errónea. Los jugadores fueron clasificados de excesivamente temperamentales, emocionalmente vulnerables y faltos de la preparación psicológica <span class="pullquote_right">Brasil llegó a dudar de su mentalidad</span>que requería un campeonato mundial. Supuestamente esta falta de autocontrol provocaba que la excesiva responsabilidad derivase en miedo, siendo los jugadores de raza negra la principal diana de estas acusaciones para las que incluso se acuñó un síndrome, el complejo de <i>«perro callejero»</i>, definición atribuible al <a target="_blank" href ="http://www.metro.org.br/es/editor/nelson-rodrigues-frases-4-politica-e-futebol">periodista Nelson Rodrigues</a>. En un reciente artículo revisionista, el columnista João Máximo reflexionaba que los jugadores del Brasil, presas del furor patriótico, acudieron a aquel partido de fútbol para defender a su país como si este fuese a entrar en una guerra.</p>
<p style="text-align: justify">Este <i>«temor al miedo»</i> de los estamentos federativos fue respondido con un aumento de la disciplina y de la organización meticulosa y científica. Se pretendía no dejar nada al azar. Esta fue la motivación por la cual el médico oficial del equipo y confesor de facto de los jugadores, <a target="_blank" href ="http://veja.abril.com.br/historia/copa-1958/_img/imagens_edicao/gosling-pele.jpg">el Doctor Hilton Gosling</a>, invirtió cientos de kilómetros hasta encontrar el lugar de concentración ideal -entre las arboledas de Hindas (Goteborg)-, o por la que controlaba obsesivamente la alimentación temiendo una intoxicación, extremo para el que recomendaba alimentarse exclusivamente de bocadillos de camino a los encuentros.</p>
<p style="text-align: justify">De cara a tecnificar también el proceso de selección de jugadores, se integró en la seleçao a João Carvalhaes, psicólogo del <i>«Sao Paulo»</i> campeón regional Paulista en 1957. Se aseguraba que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el entrenador Béla Guttmann</a> había aceptado una sugerencia de Cavalhaes de apostar por un jugador, al que valoró como psicológicamente más preparado que el escogido de inicio por el técnico húngaro para afrontar el partido decisivo por el título. El jugador en cuestión cuajó una gran actuación y contribuyó decisivamente a la victoria.</p>
<blockquote><p>Brasil intentó que su estructura interna (médicos, psicólogos) fuera lo más técnica y profesional posible </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El presidente da la Confederação Brasileira de Desportos (CBD), João Havelange, había confiado en su adjunto Paulo Machado de Carvalho, empresario paulista de gran éxito, la organización del equipo nacional y fue este quien tomó la decisión de contratar a un profesional para realizar una batería de pruebas psicotécnicas de evaluación. Práctica en auge desde su introducción en el mercado laboral durante el inicio de la industrialización del país en los años 30.</p>
<p style="text-align: justify">Una comparación estadística de los futbolistas (muestreo de 67 jugadores) con los integrantes de otros gremios había llevado anteriormente a Carvalhaes a concluir que la adecuada práctica del fútbol exigía mayor inteligencia <span class="pullquote_left">Brasil realizó test de inteligencia a todos sus jugadores convocados</span>promedio que la requerida por otros grupos de profesionales (mecánicos, electricistas, oficinistas, artesanos, mensajeros o chóferes de autobús). Así que aparentemente una buena inteligencia correlacionaba con un buen desempeño deportivo. Se procedió a pasar un test de inteligencia (Army Test) a los jugadores seleccionados por Vicente Feola. <a target="_blank" href ="http://www.psico.uniovi.es/REMA/v4n2/a1/p2.html">Se trataba de una prueba de origen militar</a>, destinada al reclutamiento, y con la ventaja de estar adaptada de cara a poder efectuar su pasación a analfabetos. Tras su corrección se presentaron los resultados en una reunión con el comité técnico en la que el jugador Mané Garrincha fue señalado como el atleta de menor competencia intelectual.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de viajar a Suecia se apostó por completar los exámenes con la pasación del Test de la Figura Humana y el de Psicodiagnóstico Miokinético (PMK), continuándose el trabajo de evaluación incluso durante la celebración de la Copa del Mundo, según el propio Carvalhaes de cara a poder <i>«asesorar, orientar y apoyar mejor a los deportistas»</i> (sic).</p>
<blockquote><p>La Confederación brasileña sometió a sus futbolistas a pruebas psicotécnicas de distinta naturaleza</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La importante controversia posterior nace de las valoraciones, rayanas en lo insultante, que el psicólogo efectuó sobre dos futbolistas que tuvieron luego un peso importante en el equipo, Edson Arantes do Nascimento <a target="_blank" href ="http://www.colombiasports.net/wp-content/uploads/2013/01/Garrincha-y-Pel%C3%A9-foto-copa2014govbr.jpg"><i>«Pelé”</i> (17 años) y otra vez Mané Garrincha (25 años)</a>. El primero fue calificado de <i>«adolescente inmaduro»</i>, <i>«obviamente infantil»</i> y <i>«carente del espíritu de lucha necesario»</i>; quedando para el segundo la peor parte al ser tildado de <i>«deficiente mental»</i>, <i>«indisciplinado»</i> e <i>«irresponsable»</i>. Desaconsejando que cualquiera de los dos jugase. A Mané no le beneficiaba que en un partido de preparación en Italia, tras driblar a toda la defensa del AC Milan, optase por esperar en la línea de meta el retorno de uno de los defensores para poder volver a driblarlo y, esta vez sí, marcar un soberbio gol.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a los malos augurios el desempeño de Pelé y Garrincha en los entrenos era tan formidable que una delegación de jugadores, presidida por <a target="_blank" href ="http://www.conmebol.com/es/content/fallecio-nilton-santos-la-enciclopedia-del-futbol-0">Nilton <i>«La Enciclopedia»</i> Santos</a>, instó a Feola a incluirlos en el equipo contra el combinado soviético [1]. Huelga decir que la actuación fue tal que al acabar el partido el defensor de Garrincha, Kuznetsov, se dirigió descompuesto a los periodistas rogándoles que le consiguieran asilo político en alguna embajada, puesto que tenía miedo a volver a Moscú tras haber sido tiranicamente ridiculizado por un cojo [2].</p>
<p style="text-align: justify">Posteriormente, numerosos articulistas cargaron contra la figura de Carvalhaes y por extensión a la de la psicología aplicada al deporte, argumentando en virtud del mal uso que se dio a los instrumentos de diagnóstico. Sin duda hubo una falta de comprensión por parte de Carvalhaes de las habilidades particulares presentes en el juego. No en vano él provenía del mundo del boxeo y en el terreno futbolístico era primordialmente un neófito. Sus métodos de evaluación no estaban diseñados acorde con el campo de desarrollo del trabajo, no contemplando que un sujeto puede alcanzar su madurez personal y estar lejos de su mejor momento como atleta, al carecer de la calidad física que le permitía destacar en ese ámbito.</p>
<blockquote><p>El fútbol de Mané Garrincha y Edson Arantes, Pelé cuestionó la validez de los estudios psicotécnicos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo una parte de la crítica, identificable en <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/08/C-4834-panzeri-anatomia-de-un-periodista.php">figuras tan populares como Dante Panzeri</a>, lo que en realidad parecía deplorar era la industrialización del fútbol. La tecnificación del deporte les remitía al proceso por el que se sustituyó al artesano (artista) por la producción en masa (industria). La búsqueda de la predictibilidad y la replicabilidad era entendida como el opuesto al talento innato y al proceso alquímico que forja casi misteriosamente a los grandes equipos, un juego de extremos en los que la seriedad se percibe como el antagonista de la libertad y la técnica lo que aplasta el espíritu humano.</p>
<p style="text-align: justify">El Mundial de mil novecientos cincuenta y ocho no acabó con los prejuicios sobre disciplina y tecnificación, pero si con los del racismo, puesto que el torneo puso en el mapa a los crioulos (mulatos). Irresistibles primero para las jóvenes suecas [3] y luego para todo el mundo. La psicología deportiva en cambio recibió un duro embate en su credibilidad, aunque el doctor José Augusto Evangelho Hernandez hace notar en su ensayo sobre el tema [4] que si bien los tests aplicados por Carvalhaes no fueron eficaces de cara a evaluar competencias futbolísticas, si que alertaban sobre <a target="_blank" href ="http://elcomercio.pe/deporte-total/futbol-mundial/entrevista-inedita-garrincha-revela-su-resentimiento-pele-noticia-1499832">la fragilidad de un Mané Garrincha</a> que moriría de cirrosis hepática a la temprana edad de 49 años tras haber malgastado todo su dinero.</p>
<blockquote><p>[1] La teoría de la camarilla interna del seleccionado ha sido recogida por historiadores tan solventes como Brian Glanville, sin embargo los supervivientes del combinado del `58 actualmente lo niegan. La salida de Joel y «Mazzola» Altafini se atribuye a decisiones de Feola y no a una reunión. Existen no obstante motivos que propiciarían que fuese impopular reivindicar una autogestión dado que se ha reivindicado ese triunfo Mundial como ejemplo de organización y espíritu «científico». </p>
<p>[2] Manuel Francisco dos Santos, apodado «Garrincha» o «Mané», tenía una pierna 6 centímetros más corta que la otra, así que técnicamente era cojo. </p>
<p>[3] Durante la celebración del torneo el rey Pelé mantuvo un breve romance con una joven sueca llamada Ilena. Apenas un año después (mayo de 1959), en una gira del Botafogo por la misma Suecia, se produjo el escarceo de Mané Garrincha con una camarera que acabó en el nacimiento de Ulf Lindberg, uno de sus catorce hijos reconocidos.</p>
<p>[4] «<a target="_blank" href ="http://www.revispsi.uerj.br/v11n3/artigos/html/v11n3a17.html">João Carvalhaes, a psychologist world champion football</a>«. Instituto de Psicologia – Universidade do Estado do Rio de Janeiro &#8211; UERJ, Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, Brasil (2011).</p></blockquote>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/zeze-moreira-defensa-en-zona-brasil-tachado-defensivo-poco-exito-pese-al-triunfo/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/08.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/nenem-prancha-clave-descubrimientos-formacion-futbol-brasileno-joao-saldanha/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/10.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>Ariel Ibagaza, el amigo del número «9»</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Mar 2018 02:55:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ariel Ibagaza fue el argentino con más partidos disputados de la Liga española hasta que lo rebasó un tal Leo Messi. Es decir, jugó más que Fernando Redondo, Roberto Fabián Ayala, Diego Pablo Simeone, Juan Román Riquelme o Mario Alberto «el matador» Kempes. No por nada traspasó el ser profesional para convertirse en parte de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Ariel Ibagaza fue el argentino con más partidos disputados de la Liga española hasta que lo rebasó un tal Leo Messi. Es decir, jugó más que<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/analisis-tactico-madrid-1-juventus-0-septima-mijatovic/"> Fernando Redondo</a>, Roberto Fabián Ayala,<span id="more-245410"></span> Diego Pablo Simeone, Juan Román Riquelme o Mario Alberto <i>«el matador»</i> Kempes. No por nada traspasó el ser profesional para convertirse en parte de la cultura de nuestro fútbol. Ni hablar de su rol en el deporte balear. Como prueba, el hecho de que en Mallorca se lleve una década utilizando su nombre propio en sustitución de los calificativos <i>«mediapunta»</i> o <i>«enganche»</i>. <i>El Caño</i>, aquel niño de 165 centímetros que se trajo Héctor Cúper desde CA Lanús hace (agárrense fuerte) 20 años, triunfó a lo bestia dentro de nuestras fronteras. </p>
<blockquote><p>La relación principal de Ibagaza no era con los centrocampistas, sino con su delantero centro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Recuperar partidos suyos y verlos con ojos del presente puede llevar a la sorpresa. Por sus condiciones técnicas y físicas, el subconsciente nos recrea un centrocampista cerebral de mucha participación y enfocado a tareas eminentemente organizativas; o lo que es lo mismo, al típico interior derecho de un 4-3-3 de los que pretenden dominar a partir de la posesión. Pero nada más lejos de la realidad. Incluso dotado de pausa, como todos los futbolistas oriundos de Buenos Aires, Ibagaza destacaba por ser un centrocampista directo y vertical, cuyas principales fijaciones tras recepcionar cada balón residían en el desmarque de su delantero centro y en el espacio que había dejado la defensa del adversario detrás de su espalda. Por eso lo aprovecharon <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/entrenadores/">Luis Aragonés y Gregorio Manzano</a> para potenciar al indómito y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/analisis-ligas-ganadas-barcelona-leo-messi-temporada-2008-2009/">profundísimo Samuel Eto´o</a>. Por eso se lo llevó Goyo al Vicente Calderón con la intención de presentarlo y consolidarlo como el acompañamiento perfecto para otro joven ariete superdotado: Fernando Torres.</p>
<blockquote><p>Cuando llegó al Villarreal, tuvo que actuar más como especialista que como jugador global.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con la intención de definir por completo el perfil de mediapunta al que respondía Ibagaza, cabe señalar que, al ser preguntado por sus referentes, se quedaba con dos hombres de virtudes inconfundibles: José María Gutiérrez <i>«Guti»</i> e Iván De la Peña. Apología por el último pase. Locura por la asistencia final.</p>
<p style="text-align: justify">El fútbol cambió con el paso del tiempo y la trayectoria de Ibagaza duró lo suficiente como para vivir, y sufrir, esa evolución. 10 años después de emigrar a España, recibió la oferta del Villarreal CF de Manuel Pellegrini, un conjunto que había alcanzado la semifinal de la Champions League dos cursos antes y cuyos estiletes habían sido tres sudamericanos: Marcos Senna, Juan Román Riquelme y Diego Forlán.</p>
<p style="text-align: justify">Ese Villarreal exigía algo más que encontrar al delantero a la espalda de los defensores, e Ibagaza tardó en adaptarse, amén de que nunca terminó de exhibir el nivel que había tocado en sus dos etapas de bermellón. La batería de interiores compuesta por Robert Pirès, Cani y Santi Cazorla atesoraba condiciones y, sobre todo, lecturas más modernas o variadas que el veterano «Caño», que sin embargo sí cumplió un rol importante como revulsivo activando los desmarques de Rossi y Nilmar cuando los partidos se rompían y estos gozaban de más espacios. En cualquier caso, siempre quedará la duda de qué tipo de futbolista habría sido Ariel Ibagaza de haber llegado a la Europa de los pasadores en lugar de a la Europa que, condicionada por el triunfo de Francia en su Mundial, se agarró a los dobles pivotes como clavos ardiendo. ¿Qué habría sido de su primer pase? ¿Y de los destinados a ordenar? ¿Habrían estado a la altura de aquel que empezó a enseñarnos el potencial de <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/la-aventura-original-3x06-fernando-torres-el-nino-con-el-pijama-de-rayas">Fernando Torres</a> y Samuel Eto´o? ¿Habría mostrado la calidad de aquel que convirtió en el pichichi de Primera División&#8230; a Dani Güiza?</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Jasper Juinen/Getty Images</p>
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		<title>Crónica de un &#8216;Piojo&#8217;, la virtud de molestar</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Feb 2018 03:00:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
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		<description><![CDATA[Yo era el molesto del barrio. Yo era el molesto, terminaba los deberes y me gustaba molestar, entonces a los chicos les gustaba salir a la calle y se juntaban con la pelota, y ahí iba el &#8216;piojín&#8217;, entre media de todos, a molestar. Y cuando no aparecía, me venían a buscar, llamaban al timbre&#8230; [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Yo era el molesto del barrio. Yo era el molesto, terminaba los deberes y me gustaba molestar, entonces a los chicos les gustaba <span id="more-244771"></span>salir a la calle y se juntaban con la pelota, y ahí iba el &#8216;piojín&#8217;, entre media de todos, a molestar. Y cuando no aparecía, me venían a buscar, llamaban al timbre&#8230; Y ahí empezaron con &#8216;el piojín&#8217;, &#8216;el piojin&#8217;. Mi madre ya ni se acuerda de que me llamo Claudio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La historia de Claudio, el &#8216;Piojo&#8217; López, va indiscutiblemente ligada a un apodo ilustrativo de lo que su figura fue durante sus años de esplendor. El delantero argentino elevó el contragolpe a una altura determinante, llegando a penetrar en según que mentes que llegaron a entender que, en dicho momento y de forma literal y categórica, no podían defenderle. Tanto en España como en Italia, el &#8216;Piojo&#8217; hizo de su mayor virtud un altavoz diferencial, pues fue siempre el martillo que golpeaba a los equipos grandes. Y nada como eso para hacerse un nombre. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=whv_boj5Zng">Claudio López era el &#8216;Piojo&#8217;</a> porque había nacido para molestar. Llegado a Europa desde Racing de Avellaneda, en el que se despidió con un fantástico torneo Clausura de 1996, Claudio aterrizó en Valencia en mitad de un contexto que va a condicionar y construir su periplo en Mestalla. Su relato en Valencia debe citar a cuatro personajes especialmente relevantes: Jorge Valdano, Ariel Ortega, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/leicester-city-claudio-ranieri-campeon-premier-league-2015-2016/">Claudio Ranieri</a> y Gaizka Mendieta. Entre ellos emergió la figura del mejor &#8216;Piojo&#8217;. que tuvo que convencer a una afición de que su concurso y su titularidad compensaba más que la del &#8216;Burrito&#8217;. Ambos, figuras relevantes de aquella generación argentina post Maradona, compartieron plantilla pero no pudieron convivir juntos.</p>
<blockquote><p>Valdano: «La aficion del Valencia se merecía un jugador como Ariel Ortega»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">Ariel Ortega</a> era uno de esos mediapuntas que casaban bien con el ritmo y las ideas que habían caracterizado a Jorge Valdano en Tenerife y Madrid. No había nadie tan talentoso ni imaginativo para ocupar una zona y desempeñar un rol tan necesario en un equipo que se entendía desde ahí. Valdano y Ortega eran las cabezas visibles de un proyecto concreto, de una idea que los haría indispensables mientras estuvieran juntos. El fútbol, que de paciencia entiendo bien poco, observó el declive de aquella obra, que no duró excesivamente demasiado. El &#8216;Piojo&#8217;, que no era el punta más potenciado dentro de su periodo de adaptación, con menos espacios para su arrancada, vio el cielo abierto con la llegada de Claudio Ranieri, seguramente el polo opuesto de Jorge Valdano. Tanta lejanía en los postulados de uno u otro iba a tener un significado determinante en el presente de las dos figuras argentinas. &#8216;Burrito&#8217; y &#8216;Piojo&#8217; intercambiaron los papeles. La simetría y el orden de Ranieri descubrirían <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=F050Wt5ZHFM ">al verdadero &#8216;Piojo&#8217; López</a>, al que todos recuerdan y al que cuyo apodo con más justicia le definiría. El contexto no era sencillo porque los métodos de Ranieri carecían de recursos para generar ilusión y encontrar soluciones en partidos de ritmo bajo y creación de espacios. El debate estaba latente: la afición pedía a Ortega. Un &#8216;Burrito&#8217; que en 12 partidos de la temporada anterior había anotado 7 goles y dado 4 asistencias. Pero el prisma y la opinión cambiaron cuando el Valencia salía de Mestalla y chocaba con los mejores. Ahí, en un contexto táctico y anímico muy concretos, Ranieri y Claudio López se movieron mejor que nadie. Claudio molestaba como ninguno.</p>
<blockquote><p>Con Ranieri se vio al mejor &#8216;Piojo&#8217;, el que dejó a van Gaal sin soluciones</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En su trayectoria en España, pocas cosas se recuerdan tanto como lo que supuso para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-louis-van-gaal-entrenador-barcelona-doblete-debate-rivaldo-filosofia-sistema/">el Barcelona de Louis van Gaal</a> enfrentarse al delantero argentino. El fútbol de la escuela holandesa, muy posicional y programado, contaba en aquel Barcelona con una zaga no del todo preparada para una perdida prematura o de mala calidad. Enumerar los tres centrales con los que contaba el técnico neerlandés resume a la perfección lo que terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla: Frank de Boer, Abelardo Rodríguez y Mauricio Pellegrino, todos de poca cintura y similar punta de velocidad. En apenas nueve días, con una eliminatoria de Copa del Rey y un encuentro de liga, Claudio López anotó seis goles en tres partidos, dejando a van Gaal sin argumentos: «No tengo a nadie que pueda pararlo». Aquel Valencia, en cualquier caso, no sólo era la velocidad del &#8216;Piojo&#8217;, aunque su motor bastara para castigar tantísimo a los culés. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0N-3lyZ1CNQ">La figura de Mendieta</a> fue fundamental para que el Valencia representara la mejor transición de la Liga. El vasco complementó como nadie la velocidad del sudamericano, ayudado por Javier Farinós lanzando y Miguel Ángel Ángulo alternando llegada con profundidad. </p>
<blockquote><p>Protagonista de dos Mundiales con Argentina, junto a Ortega, Crespo y Batistuta. Casi nada</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ello tuvo continuidad en el Mundial de Francia, ante la Holanda de Guus Hiddink y Frank de Boer. Paradigmático fue uno de sus goles más importantes, aunque no tuviera un significado mayor. Argentina terminó cayendo ante Holanda, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=uPkHutTygMY">un gol memorable de Dennis Bergkamp</a>, pero el &#8216;Piojo&#8217;, suplente de Crespo y Batistuta pero titular aquella tarde ante la ofensiva Holanda, con Passarella detectando bien esa posible debilidad, consumó un gol que lo define en una jugada, realizando una ruptura marca de la casa ante la recepción de un mediapunta. Cuajando buenos años en la superLazio campeona del Calcio, López afianzó y acercó su estatus al de dos rematadores de clase mundial, Hernán Crespo y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/analisis-gabriel-batistuta-inicios-carrera/">Gabriel Batistuta</a>. Junto al mismo Ortega, y en aquella convocatoria que acabó en inconsolable tristeza en el Mundial de 2002, tras unas eliminatorias superlativas, Claudio López fue considerado un delantero de primerísimo nivel que supo encajar sus mejores virtudes en equipos que aprovecharon lo que nunca le faltó: correr y molestar como un <i>piojo</i>.</p>
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		<title>Defender al otro lado del Atlántico</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jan 2018 02:49:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Yerry Mina ha fichado por el FC Barcelona tras casi dos años de seguimiento muy cercano de su evolución desde la casa culé. Ha llegado en enero dado que tanto club como jugador han pensado que era el momento, muy a pesar de un Palmeiras<span id="more-247640"></span> que quería seguir manteniéndolo en sus filas. No era para menos: son muchos quienes afirman que se trata del defensa central más dominante de América en los últimos años. Por lo menos, el mejor del Brasileirao. Con esas credenciales, sin embargo, un velo de duda ha caído sobre el fichaje. No tanto por su nivel, que también es un misterio para gran parte de la crítica, sino por su adaptabilidad al contexto Barcelona, un club bandera táctica europea que ha tardado más de un lustro en volver a contar con una batería de centrales compuesta por jugadores con esa denominación de origen.</p>
<p style="text-align: justify">¿Tiene sentido tanto escepticismo? El trasvase entre las culturas futbolísticas de Sudamerica y Europa siempre fue motivo de discusión. Hay algo entre la experiencia, la genética y la sensibilidad que produce formas muy diversas de expresar y sentir el mismo juego, aun hoy dentro del mundo globalizado. Sudamerica y Europa, como epicentros del fútbol que hemos conocido, separadas por un océano inmenso, durante todo el siglo XX tuvieron un entendimiento disímil del fútbol, más allá de una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/">evolución táctica</a> paralela que los llevó bien por caminos distintos al mismo lugar, o a lugares diferentes a través del mismo camino. En el archivo del blog de este medio, otros articulistas han explorado varias de esas teorías e historias, especialmente centradas en la relación del sudamericano con la pelota y como se diferencia de la que tiene el europeo con el balón. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4MTSOglnSlw">fichaje de Yerry Mina</a> sirve de excusa para revisar cómo en ambas culturas se entiende algo dispar por defender.</p>
<h3>LA MARCACIÓN ELÁSTICA</h3>
<p style="text-align: justify">El fútbol moderno empezó con el cambio de la regla del fuera de juego en 1925, que eliminaba la necesidad de tener por delante a tres futbolistas rivales para no caer en él. Desde allí se desencadenó todo: los repliegues, por ejemplo. Como ya no era tan fácil dejar en offside a los rivales, los equipos comenzaron a retroceder para organizarse cerca de la portería. O los marcajes al hombre. En <i>&#8216;Táctica y Estrategia&#8217;</i>, Carlos Peucelle cuenta como antes del cambio del reglamento, el sistema piramidal funcionaba básicamente con cuatro defensores, un medio-centro que creaba juego y otros cinco delanteros. Era un sistema estándar. Con el <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/12/22/54973abbca47416d238b457d.html">cambio de reglamentación</a>, los sistemas de juego se diversificaron para afrontar la nueva realidad defensiva. En Inglaterra, y por influencia británica en el resto de Europa, se comenzó a defender con marcajes individuales muy de cerca y comúnmente ordenados por pares numéricos, potenciado esto por la afiliación de la mayoría del continente a la &#8216;WM&#8217; de Herbert Chapman.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Sudamerica las cosas no fueron tan sencillas. El viejo sistema piramidal había convertido a los center-half sudamericanos en jugadores tótem del juego. Ni en Brasil ni en Argentina estuvieron prestos a adoptar el sistema inglés. Entre el orgullo y la razón, se negaron a abrazar la &#8216;WM&#8217;. Sí vieron con buenos ojos quitarle responsabilidades de llegada al mediocentro y se mantuvieron adeptos al 2-3-5, con muchas otras variantes y organizaciones, que incorporaban incluso alineaciones con cuatro defensas, pero siempre partiendo desde esa formación reina. ¿Cómo hicieron entonces en Sudamerica para afrontar los retos defensivos que traía consigo el cambio normativo de 1925? Peucelle, en el mismo libro, da la respuesta: la marcación elástica.</p>
<blockquote><p>Sudamerica encontró sus propias soluciones al cambio de regla</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Del otro lado del Atlántico, se siguió defendiendo en zona y se idearon una serie de ajustes colectivos para defender hombres, pelota y espacio sin que eso implicase perder a la emblemática figura del <i>centrojás</i>. Los jugadores del sistema defensivo no estaban obligados a centrarse en un jugador rival o un pedazo de césped, sino que eran obligados a leer y responder a las exigencias de la jugada, incluso a veces dejando algún hombre libre puesto que su peligrosidad, dadas las condiciones de ese momento particular, eran las menos, y alentando a cuidar a los jugadores más inmediatamente relacionados con la acción y sus posibilidades de tiro y acercamiento al área. En su exposición, <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf">Peucelle entra en el detalle absoluto</a>: es imperdible.</p>
<p style="text-align: justify">Pero la marcación elástica no solo era la forma de organizarse, hacer permutas y tomar decisiones. También tenía que ver con la aproximación técnica al arte defensivo. Mientras las marcaciones al hombre de Europa promovían un atleticismo acentuado y un juego físico, en Sudamerica se promovía uno más de lectura, inteligencia y gesto técnico. En la apropiación que se hizo en el continente del <i>foot-ball</i>, el dribbling se convirtió en parte idiosincrática del juego sudamericano. Los atacantes sudamericanos eliminaban contrarios con mucha más facilidad que los europeos a través de su arte con el balón en movimiento. Peucelle, por ello, era muy receloso del jugador que iba a buscar al atacante, a riesgo de ser eliminado, y valoraba más aquel que esperaba, llevaba al delantero a una situación de la que no podía salir y así le quitaba el balón o este lo perdía por quedarse sin opciones.</p>
<p style="text-align: justify">En una <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">entrevista recién llegado a España</a> en 1953, Alfredo Di Stéfano es preguntado sobre las diferencias entre los sistemas europeos y sudamericanos, a lo que, tras explicar muy parcialmente el mecanismo de permutas en la defensa zonal, destaca brevemente que el defensor europeo es más rígido y el sudamericano más elástico, pues este dejaba dominar la pelota al contrario. La consciencia del defensor sudamericano de la destreza de sus pares ofensivos lo llevó a entregar algo de espacio y tiempo a costa de no perderlo todo, llevando el juego a un duelo de lectura y engaño antes que a una contienda atlética.</p>
<h3>LÍBEROS Y STOPPERS</h3>
<p style="text-align: justify">Los sonados fracasos de las grandes tradiciones futbolísticas de Sudamerica durante la primera mitad de la década de 1950, más allá del triunfo uruguayo en la final del Mundial de Brasil, abrieron el camino de la importación de conceptos tácticos europeos. En realidad, los popularizaron puesto que ya en la década de los treintas algún centro europeo había llegado a sembrar semillas de europeísmo en ese lado del Atlántico. Si para el ataque se miró el legado húngaro, para defender se buscó el espejo suizo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">e italiano</a>. En Argentina se habla de decadencia por la cada vez más masiva adopción de sistemas defensivistas, los marcajes pierden elasticidad y se hacen más fuertes, desembocando en una era de violencia que en Buenos Aires pone al fútbol como prisionero y que en Brasil corta las carreras de sus mejores jugadores. El defensor sudamericano se volvió duro. Violento y cínico, aunque no por ello abandonó su estilo. Quizás el más brillante defensor argentino de su generación, Roberto Perfumo, fue preguntado en 2002 sobre cuál de los defensas argentinos de entonces veía más parecido a él. Nombró a Walter Samuel y <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/03/10/C-108-homenaje-al-mariscal-el-100x100-a-roberto-perfumo.php">subrayó que a él</a> le gustaba <i>«cuando el defensor hace que el delantero vaya a él, cuando se lo chupa»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">A nivel de sistema, las defensas de cuatro se convierten en el marco común. Aunque se siguió prefiriendo la zona, los marcajes al hombre, que antes eran extraños, por influencia extranjera se convirtieron en algo usual. Pero no se tardaría mucho en adoptar el sistema que en Italia y Alemania causaba furor: el del líbero. Un hombre detrás de la defensa que se encargaba de corregir todos los desajustes posibles del sistema de marcaje individual. Seguramente no fue Osvaldo Zubeldía el primero en traer el líbero, pero sí el de más éxito: con Ramón Aguirre Suárez de escoba y Raúl Madero por delante, Estudiantes le dio un giro al catenaccio: ellos tiraban el off-side. Achicaban. Se lo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jR6vLrohxxI">llamó antifútbol</a> y era deplorado, pero creó escuela cuando ganó y no dejó de ganar. </p>
<p style="text-align: justify">La formula del líbero y el stopper se multiplica por Argentina y por Sudamerica. No solo por el éxito de Estudiantes, sino por el de la Holanda de Rinus Michels, que, de uno modo más extremo, <a target="_blank" href ="https://elfutboldegons.wordpress.com/2011/06/21/especial-alrededor-holanda-1974/">aplicaba el mismo concepto</a>: Arie Haan de líbero y Rijsbergen de stopper. Y achicando. En la Colombia de Yerry Mina, donde Zubeldía llegó en 1976 cambiándolo todo para siempre, se usó a rajatabla: el Nacional campeón del propio Osvaldo con el argentino Miguel Ángel López de líbero y, atención, Francisco Maturana de stopper, o más tarde el Deportivo Cali, subcampeón de Libertadores con Bilardo en el banquillo, con Miguel Escobar de líbero y Henry <i>&#8216;La Mosca&#8217;</i> Caicedo, a quien el futuro técnico campeón del mundo apodaría <i>El stopper de América&#8217;</i> por delante.</p>
<blockquote><p>Tanto en Europa como en América, las defensas de &#8216;4&#8217; se popularizaron</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La fiebre del líbero y el stopper en defensas de cuatro estaba en todos lados&#8230; menos en Brasil. Quizá encandilados por sus triunfos mundialistas, los brasileños no tomaron tan a la ligera la nueva disposición estándar. Primero porque el culto al <i>volante cabeça-da-área</i>, el mediocentro, seguía existiendo, y segundo porque dentro del gen brasileño estuvieron desde el inicio los defensas que atacaban. Una de las observaciones típicas de europeos que veían el fútbol brasileño antes de que fuera el emperador del mundo era asombrarse de que en un momento dado alguno de los defensas tomara la pelota, subiera por el campo y terminara la jugada con un trallazo desde treinta metros a la escuadra. ¿Anarquía? Libertad y orden. El sistema del líbero y el stopper daba la opción a solo uno de los suyos de subir por normal general y el brasileño no estaba dispuesto a ello. </p>
<p style="text-align: justify">Es algo que queda realmente claro si se recogen declaraciones como la del genial Mário Sergio, fallecido en la tragedia del Chapecoense, y Fred, jugadores del Botafogo en 1977, quienes en una <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=e4Cwkoo6jJcC&amp;pg=PA64&amp;lpg=PA64&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=_wdXYLsjop&amp;sig=CDOS_91OgHDXGzZI6XMWP3uoaTk&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiXnq-m0YDZAhVqDcAKHXgeBAA4FBDoAQhfMAg#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">entrevista conjunta</a> afirmaron que <i>«Brasil no podía dejar de jugar con el <i>volante cabeça-da-área</i></i> y que aquello sería <i>«como si los europeos aboliesen el líbero»</i>. O las del ex jugador de Barcelona y Real Madrid, Evaristo de Macedo, ya en su época de entrenador, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=B_AVd0iN0jUC&amp;pg=PA25&amp;lpg=PA25&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=UMOSU4VE72&amp;sig=OLCIEJdOkBKdH8_w7HqCQ9ZZZ7I&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjNgumd0oDZAhXIKcAKHV3sBgg4HhDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">criticó la decisión de Lazaroni</a> de jugar con líbero afirmando que no había ningún equipo en inferiores ni en todo Brasil que usara la figura. Cuando se le confrontó porque él en algún momento lo había hecho en el Fluminense, estuvo rápido en decir que <i>«el equipo que tenía era tan malo que no podía hacer otra cosa»</i> y que apenas pudo reforzarlo, abandonó toda idea de líbero.</p>
<p style="text-align: justify">Los únicos ejemplos prominentes de líberos en Brasil fueron los dos centrales de Brasil durante la Copa de Alemania 74&#8242;, Marinho Peres y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NuuAtlBPyzE">Luís Pereira</a>. Ambos bajo la dirección técnica de Rubéns Minelli y ambos con un pasado común. Marinho jugó de líbero en el Internacional de Minelli de finales de los 70&#8217;s tras volver de Barcelona donde, en la manera europea, había jugado de líbero. Luis Pereira, el más brillante de los defensas brasileños de la década, vivió una experiencia similar en el Atlético de Madrid, incluso jugando en defensas de tres, y cuando volvió a Brasil en los 80&#8217;s, coincidió con Minelli en el Palmeiras y este lo puso a jugar de líbero.</p>
<blockquote><p>El fútbol brasileño siempre dio espacio a los defensores que atacan</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Marinho y Pereira fueron de los primeros defensores sudamericanos en ir a Europa. La transferencia de delanteros, aunque no era común, tampoco era extraña en la era en blanco y negro, pero la de gastar el dinero en traer defensores era raro. El más destacado fue seguramente José Emilio Santamaría, que dijese sobre su paso por España que <i>«quizá esperaban que fuese más contundente, pero aquella no era mi forma de jugar»</i>. Parecido se pensaría de los brasileños, que impresionaron al público español con sus subidas al ataque, tranquilidad y pachorra para jugar, muy lejos del juego físico y áspero al que asociaban el defender. <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.it/2014/02/testimonios-1974-iv.html">Lo mismo pasó con Ramón Heredia</a>, central en San Lorenzo, pero convertido en líbero a su llegada al Atlético de Madrid, donde sorprendió que <i>«siempre saliese jugando»</i> y de donde destacó una mejora física para darle más contundencia a su juego como única mejora respecto al jugador que se fue de Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Esa narrativa se seguiría viendo por lo menos durante una década más. Por ejemplo, el brasileño Edinho tuvo un paso fenomenal por el durísimo Calcio italiano de los 80s. En Brasil, jugando con el Fluminense, Edinho se hizo famoso por sus subidas y su vocación goleadora, una fogosidad que incluso era extrema para el paladar brasileño. Tras tres años en Italia, fue <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=KRq4rbWlz_4C&amp;pg=PA24&amp;lpg=PA24&amp;dq=Edinho+libero+udinese&amp;source=bl&amp;ots=VY49IUd2KR&amp;sig=21zxa6tGtgvwchjF577TIqO9dzY&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiCgNio_4DZAhXLEVAKHTmeD4k4ChDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=Edinho%20libero%20udinese&amp;f=false">entrevistado por Placar</a> y anotó que en Italia lo habían adaptado a la posición de líbero, desde la que seguía incorporándose al ataque, pero ahora era un jugador mucho más <i>«consciente a nivel táctico»</i> y que, no solo se había adaptado al sistema de marcas al hombre, guardando la espalda de los creativos, sino a <i>«guardar energías»</i> para cuando sus idas al ataque tuvieran sentido. </p>
<h3>LA LÍNEA</h3>
<p style="text-align: justify">Habíamos dicho que Sudamerica y Europa avanzaron paralelamente a nivel táctico y quizás no hay ejemplo más claro de ello que la superación de la defensa al hombre. Desde sus inicios, el marcaje individual había causado disgustos. Y aunque la fórmula del líbero y el stopper se hizo regla, hubo quiénes o bien se negaron a ella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">como Menotti</a>, o decidieron partir de allí para trabajar en algo nuevo. </p>
<p style="text-align: justify">La oposición a la marcación individual no podía ser la del marcaje en zona. Esa discusión había tenido su momento treinta o cuarenta años antes y al final había ganado tracción la primera y no la segunda al descubrirse que se podía defender hacia adelante y cuidar los desajustes defensivos que podría causar sin renunciar a ese extra que te daba ese tipo de marcaje. Sin embargo, el ejemplo de Holanda 74&#8242;, dio pie a que promotores de la defensa en zona tuviesen voz. El famoso <i>«la mayoría de los goles son por no achicar»</i> de Menotti no era el grito al aire de un Quijote sino un sentimiento muy generalizado.</p>
<blockquote><p>Sudamerica tuvo sus versiones autóctonas del fútbol total</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La clave la tuvo una escuela de entrenadores uruguayos dirigida por <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7307650">José Ricardo de León</a> y que tendría ramificaciones en Paraguay con Aníbal Ruíz y muy especialmente en Colombia. Entrenado por Zubeldía, el mismo Ruíz y por Luis Cubilla, además de admirar a De León, un muy joven Francisco Maturana se le dio por la dirección técnica en 1986 y tuvo un éxito inmediato. Su discurso de juego, que conectaba la sensibilidad estética del fútbol sudamericano con las necesidades tácticas históricas que este tenía entonces y había tenido en el pasado, lo llevó a las plataformas de Atlético Nacional y la selección Colombia, causando furor. El modelo de juego de Maturana no solo rompía con el molde líbero-stopper, y apostaba por la zona, sino que le daba un nuevo giro: se debía defender en línea. </p>
<p style="text-align: justify">Además de defender teniendo más en cuenta el espacio y la pelota que a los jugadores rivales, Maturana <a target="_blank" href ="http://realvalladolid.elnortedecastilla.es/noticias/2011-09-25/linea-maturana-20110925.html">había diseñado un sistema defensivo</a> que se movía como una coreografía, al unísono, y que daba flexibilidad de presionar más o menos y a diferentes alturas del campo. La que prefería Maturana, no obstante, era la más alta posible&#8230; siempre y cuando tuviera al portero líbero más extremo que había visto el fútbol, y que tardaría veinticinco en años en volver a ver algo similar, en la portería. René Higuita era el complemento ideal para el invento, pues permitía reducir el campo a sus mínimas proporciones sin miedo a dejar mucho espacio activo a la espalda de la línea.</p>
<p style="text-align: justify">En Europa, al mismo tiempo, Sacchi hacía sus cosas con el Milan, en una versión mucho más agresiva en el pressing y de un nivel físico superior. Y quizá por ello el italiano estaba tan maravillado con la obra de Maturana: no necesitaba de las piernas bestiales de sus futbolistas para lograr el mismo efecto. La postal de la célebre Intercontinental de Tokyo, jugada en muchos momentos con ambos conjuntos en un espacio no superior a treinta metros donde los veinte jugadores de campo operaban para hacer caer a su contrario en fuera de juego una y otra, y otra vez. </p>
<p style="text-align: justify">Con la zona en línea, la preocupación del central pasaba menos sobre el duelo individual y más sobre la disciplina táctica y la lectura de juego para llevar a cabo las tareas del sistema. En Colombia, la idea fue rápidamente acogida por todas salvo por los <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">discípulos de Bilardo</a> y en Sudamerica tardó entre poco y nada en ser acogida por todos. El dominio de los clubes que la aplicaban en la Copa Libertadores, bien los colombianos o los paraguayos, era notorio. En Europa, el éxito del Milan hizo lo propio. ¿Significaba eso que los defensas europeos y sudamericanos estaban en sintonía táctica por primera vez? <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/09/walter-samuel-trayectoria-virtudes-defectos/">Puede que sí</a>.</p>
<blockquote><p>Maturana fue el nombre bandera de toda una escuela de entrenadores sudamericanos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con excepciones, la línea de cuatro se tomó el fútbol de todas las latitudes y en menos de diez años el marcaje al hombre pasó a verse como obsoleto. En relación a la adaptabilidad del defensor sudamericano al juego europeo, significó un alivio: las principales críticas del europeo no aplicaban más: por un lado, la pérdida del marcaje rígido había acabado con la necesidad de excesivo roce con la que el sudamericano no se sentía cómodo, además de que el desembarque de cada vez más atacantes sudamericanos a Europa daba sentido al estilo elástico a la hora de defenderlos; y por otro, la organización sincronizada reducía la sensación de anarquía y desorden que generaba dudas en el europeo. Así, <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">jugadores como Lucio</a> eran mejor recibidos porque ya de fábrica traían un mayor sentido de la responsabilidad táctica y la disciplina de cuidar la posición, quedando simplemente en manos de sus entrenadores en Europa el moldear su madurez. </p>
<h3>UN MUNDO NUEVO</h3>
<p>No obstante, la progresiva pérdida de calidad en el fútbol sudamericano producto de la imparable fuga de estrellas que causó Bosman, más pronto que tarde supusieron un cambio en ese status quo adquirido. La baja calidad generó un fútbol en el que la organización inicial desapareció, transformando los campos de fútbol de América en latifundios enormes que nada tenían que ver con los espacios mucho más cerrados con los que se jugaba la Champions League. El ritmo, las edades de los jugadores, la preparación física y un sinfín de factores volvieron a disparar las diferencias culturales. El defensor sudamericano de repente pasó a ser un hombre de área, que sufre lejos de la misma, y nada fiable, per se y en general, dentro del ecosistema europeo.</p>
<p>El caso que mejor puede ejemplificar esa transformación es el de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-empate-2-2-paris-saint-germain-barcelona/">Thiago Silva</a>. Con un talento y un carácter de campeón que lo llevó a ser considerado en algún momento como el mejor central del mundo en la época de Sergio Ramos, Silva tuvo que regresar a Brasil rápidamente tras su primera aventura en Europa por no haberse adaptado. Luego, tuvo que recalar en el fútbol de élite más rezagado del viejo continente para poder brillar, lo que no evitó que un vez salió de allí sus carencias quedasen retratadas cuando fue expuesto a escenarios más modernos.</p>
<blockquote><p>Sudamerica se está comenzando a adaptar a los nuevos modelos de juego</p></blockquote>
<p>Asimismo, las revoluciones europeas de la última década han tocado fieramente el rol del central en Europa y lo que significa la posición. Valores como la anticipación sempiterna y lejana o la salida de balón sistematizada han ganado peso frente a virtudes antiguas como la defensa del área o el mano a mano puro donde los sudamericanos solían ser reyes. Y allá apenas se están poniendo al día.  </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: David Ramos/Getty Images</p>
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		<title>¿El fútbol empieza en los pies o en la cabeza?</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jan 2018 03:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Uno de los aspectos más curiosos de la autobiografía de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/arrigo-sacchi/">Arrigo Sacchi</a> (<i>«Fútbol total: Mi vida contada a Guido Conti»</i>), aparte de que funciona como una especie de oda a sí mismo, es que su argumento podría resumirse diciendo que es la<span id="more-246822"></span> historia de la guerra que el técnico de Fusignano ha mantenido contra la técnica individual. Otra extraordinaria característica de este asunto es que la secuencia de los episodios que conforman este relato la podríamos organizar en una línea temporal caracterizada por una constante referencia a los pies de los protagonistas. </p>
<h3>El origen de una obsesión</h3>
<p style="text-align: justify">La primera anécdota tiene lugar cuando Arrigo Sacchi apenas cuenta con 18 o 19 años e iba a dejar definitivamente de jugar al fútbol. El entrenador de su equipo, el Baracca Lugo, era Gino Pivatelli, quien había sido un gran jugador pero que, según Arrigo Sacchi, para aquel entonces tenía un ideario futbolístico algo trasnochado. Y esto lo decía Sacchi porque Pivatelli le pedía que cuando entrase en contacto con el balón debía pasarselo a Pollini, el regista, y esto entraba en contradicción con la incipiente ideología que el futuro técnico del Milán ya estaba acuñando y que él resumió en una frase: <i>«Cada jugador es el líder cuando tiene la pelota, y todos deben de ser capaces de jugar»</i>. O al menos esto escribió él en <i>«Fúbol total»</i>. Sin embargo en un laudatorio artículo de 1988, publicado en La Repubblica y a cargo de Gianni Mura, se ofrecen algunos matices interesantes a la versión recogida en el libro. El artículo se titulaba <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1988/05/04/quanta-strada-signor-nessuno.html"><i>«Quanta strada signor nessuno»</i></a> (Que lejos señor nadie) y allí Gianni Mura dibujaba a un Arrigo Sacchi que <i>«soñaba con ser regista, pero al no tener buenos pies, lo movieron primero al ala derecha, luego al medio de cierre y finalmente al lateral»</i>. El cachondo de <a target="_blank" href ="http://ricerca.gelocal.it/lanuovasardegna/archivio/lanuovasardegna/2000/06/13/KS502.html">Eraldo Pecci</a> remató el tema diciendo que <i>«había roto más cristales con sus pies de banana que un terremoto»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El segundo episodio sucedió cuando Arrigo Sacchi ya entrenaba -y muy exitosamente- al Fusignano. Disponía entonces de un lateral llamado <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1988/05/13/alle-radici-dell-arrigo.html">Carles Balestra</a>, al que define como <i>«un jugador de 15 goles por campeonato»</i>, pero que apenas jugaba la mitad de los partidos porque andaba siempre expulsado. Balestra era un jugador muy técnico y además ambidiestro. <i>«Le pegaba bien con el pie derecho y con el pie izquierdo»</i>, dice. No obstante su caso le sirve para ilustrar que dichas virtudes no rinden sin <i>«la seriedad, el amor, la pasión por el propio trabajo, la profesionalidad»</i>. En definitiva, <i>«no basta con la técnica»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El asunto culminó en forma de un manuscrito titulado <i>«¿Chaval, quieres llegar a ser futbolista?: lecciones de un gran entrenador para aspirantes a campeones a partir de los 8 años»</i> (1984), escrito a pachas junto al periodista Alberto Polverosi, y que sistematizaba todas las intuiciones que el Arrigo Sacchi aun pre-exitoso habia ido acumulando. Allí se hablaba de la creación (sic) de un <i>«jugador universal»</i> que <i>«crea juego en el momento que tiene el balón en los pies y (también) de moverse en el campo sin balón»</i>. Ciertamente no esta descubriendo nada, está describiendo el pressing football holandés de una década antes y que fue caracterizado por disponer de un tipo de jugador denominado polifuncional. <i>«Atacan todos juntos, defienden todos juntos»</i>, dice Arrigo Sacchi. Lo genuinamente interesante aquí es que fue en este pasaje donde aprovechó para introducir la disyuntiva sobre si el fútbol empieza en los pies o en la cabeza. Él consideraba que el fútbol italiano generalmente partía (y parte) del aserto <i>«ha dei piedi buoni»</i> (tiene buenos pies), refiriéndose a la técnica, y él en cambio estima que <i>«ante todo el fútbol se juega con la cabeza y no con el pie»</i>. </p>
<blockquote><p>El dilema de los pies o la cabeza, la piedra angular de la ontología futbolística de Sacchi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La cuestión no es baladí y de hecho el dilema cabeza/pie aparece frecuentemente citado por el técnico bicampeón de Europa. Por ejemplo, durante una entrevista que concedió al diario argentino <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1923350-menotti-fue-un-ejemplo-para-todos">La Nación</a> (2016), cuando el periodista Cristian Grosso le preguntó si había algún entrenador sudamericano que mereciese ser considerado uno de los <i>«revolucionarios modernos del fútbol mundial»</i>, Arrigo Sacchi, tras citar algunos nombres, apostilló: <i>«En Sudamérica, durante muchos años, se creyó que el fútbol debía nacer de los pies de los jugadores, y no es así. De los pies no nace nada, el fútbol nace de la cabeza. La inteligencia es lo importante»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Otro tanto sucedió <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2010/09/01/mas_futbol/1283292049_850215.html">cuando valoró</a> para la cadena COPE (2010) el relativo fracaso de Zlatan Ibrahimovic en el FC Barcelona: <i>«Lo de Ibrahimovic y el Barça era una boda difícil, yo lo sabía desde el principio. Un solista no puede tocar en una orquesta. Ibra es un gran solista, pero le cuesta amoldarse a los otros. El Barcelona es una orquesta y él no se encontró. Tiene talento pero no aprovecha la sinergia de los otros»</i>. Y remató diciendo: <i>«Es más fácil mejorar el pie que la mente»</i>. Ibrahimovic en este caso es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/">Van Basten</a>, claro. Tiene el pie, pero no la cabeza. Y su éxito sólo puede entenderse en el marco del subdesarrollado fútbol italiano. <i>«En Italia se juega un fútbol raro -dice- prima la individualidad sobre el colectivo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La apreciación de Arrigo Sacchi sobre que el fútbol sudamericano -y en especial el argentino- había ubicado tradicionalmente la técnica individual (el pie) en el corazón del juego tiene una base de verdad, aunque, cuando él concedió la entrevista a La Nación, hacía bastante tiempo que el debate pie/cabeza se había extendido al Nuevo Continente. Renato Cesarini, un entrenador italo-argentino con vocación de europeista, ya dijo en 1965 que <i>“el fútbol entra por los ojos, pasa por la cabeza y baja a los pies. De los pies a la cabeza, nunca”</i>. Y mucho más recientemente (2016) <a target="_blank" href ="http://www.gacetadeportiva.com.ar/notas/105227/">Osvaldo Ardiles</a> añadió: <i>«El fútbol nace en la cabeza y estoy convencido de que hay muchos que no conocen el juego en sí, sus secretos, por qué se juega y para qué»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">No obstante, el debate existe. Hay una preciosa referencia en el libro de Ángel Cappa <a target="_blank" href ="http://cappafc.blogspot.com.es/2007/02/la-intimidad-del-ftbol-grandeza-y.html"><i>«La intimidad del fútbol»</i></a> (1996) a que este tema había sido fuente de una de sus escasísimas polémicas con Jorge Valdano sobre teoría del fútbol. Valdano opinaba que <i>«el fútbol es sobre todo inteligencia, empieza en la cabeza»</i>. Mientras que Cappa considera que <i>«si no partimos de una técnica adecuada, es imposible hablar de tácticas, de planes, de sistemas o inclusive de conceptos. La ejecución de todo eso sería defectuosa y por lo tanto todo lo demás no tendría valor alguno. O sea, empieza en los pies»</i>. Al final ambos admitían que <i>«para ser un gran jugador de fútbol hay que reunir las dos teorías. Ser grande en fútbol, implica tener una gran técnica y saber usarla»</i>. Aunque Cappa terminaba diciendo que, si bien asumía esa realidad, seguía jerarquizando el pie como más importante que la cabeza, puesto que <i>«el fútbol es la ejecución de una ocurrencia (&#8230;) por más que conozca el juego, ese conocimiento no me sirve si no puedo realizarlo»</i>. En las antípodas de Sacchi, vaya. </p>
<h3>El jugador «pié»</h3>
<p style="text-align: justify">Llegados a este punto sería totalmente lógico preguntarse: ¿Tiene esta inquina de Sacchi con la técnica -especialmente con la sudamericana- algo que ver con Maradona? Y la respuesta es: probablemente. Obviamente podemos especular que la opinión de El Diego sobre este asunto pie/cabeza sería afín a la de Ángel Cappa. Por si hubiera alguna duda citaremos una anécdota que el propio Cappa explicó durante una interesante conversación <a target="_blank" href ="https://ivanero9.wordpress.com/2011/03/04/la-preparacion-fisica-no-existe/">con Paco Seirul·lo</a>. Parece ser que Maradona y Cappa estaban una vez viendo un partido de basket de Michael Jordan y Cappa le dijo: <i>«Diego, qué gran jugador es, ¿verdad?»</i>. Y Maradona contestó: <i>«Sí, es un grande, yo lo admiro, pero no te olvides de que juega con la mano, ¿eh?»</i>. Mentes menos preclaras se centrarían en suponer que el jugador también conocido como D10S no podía soportar ningún otro tipo de idolatría en su presencia -porque ya dice la Biblia que <i>«Soy un Dios celoso»</i> (Ex 20,5)-, en cambio Seirul·lo no tuvo problema en reconocer la verdad tras las palabras de El Diego: <i>«Claro, esa es la dificultad del fútbol: los pies. Y eso acarrea muchas obligaciones motrices que, a su vez, complican la percepción y las relaciones interpersonales del atleta»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La cuestión es que Maradona simbolizaba en los ochenta la técnica individual, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">el jugador <i>«pie»</i> por antonomasia</a>, lo que a su vez significaba que para Sacchi se convirtió en un archienemigo no sólo deportivo si no filosófico. Cuando en <i>«Fútbol total»</i> el técnico recuerda como Careca y un Maradona sin preparación, recién regresado de la Argentina, les marcaron un gol a los 9 minutos de un superclásico Napoles &#8211; AC Milan, no tuvo problemas en reconocer que le provocó una explosión de rabia y cólera porque <i>«Maradona y Careca habían tirado por el suelo todas mis teorías sobre el fútbol»</i>. No cabe duda de que El Diego ponía muy nervioso a Sacchi. Otra vez contaba que habían coincidido Maradona y él en una cena, tras un amistoso organizado por Unicef, y que El Diego sin ningún pudor le dijo que si se ponían a seis o siete puntos de ventaja él se iba un poco a la Argentina. Cuando Sacchi regresó a Milanello para el entrenamiento, explicó la anécdota a sus hombres como el máximo ejemplo de falta de ética y respeto que había visto. Se puede suponer que para él era similar a lo que deploraba de Carles Balestra pero en su versión más extrema. </p>
<blockquote><p>Borghi fue un muñeco de vudú que permitió a Sacchi descargar una frustración llamada Maradona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Teniendo en cuenta estos antecedentes, el fichaje de Claudio Borghi en 1987 no podía ser más que la crónica de una muerte anunciada, como finalmente fue. Al <i>«Bichi»</i> Borghi, que tuvo un rol marginal en el Milan, le dedica Sacchi unas buenas líneas en <i>«Fútbol total»</i> que sólo pueden ser entendibles como parte de su ajuste de cuentas contra la técnica individual. Borghi fue un caso de enamoramiento de Silvio Berlusconi, acaecido durante el visionado de la final de la Copa Intercontinental de 1985, en la que se enfrentaban Argentinos Juniors contra la Juventus de Turín. El propio Platini, entonces estrella de la Juventus, dijo que Borghi había sido ese día <i>«el Picasso del fútbol»</i>, y el Bichi pasó a ser uno de los primeros herederos de Maradona. Sacchi no cita en <i>«Fútbol total»</i> el tema de la teórica heredad de Maradona, limitándose a llamarle el Picasso del fútbol, pero sin citar la autoría de Platini; sin embargo Carlo Ancelotti, que <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=XmtyCQAAQBAJ&#038;pg=PT49&#038;dq=sacchi+borghi&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwj3ytmnprfXAhUDrRQKHZUWAtEQ6AEIRTAE#v=onepage&#038;q=sacchi%20borghi&#038;f=false">también se detuvo en este episodio</a> en <i>«Preferisco la Coppa: Vita, partite e miracoli di un normale fuoriclasse»</i>, describe con bastante retranca que <i>«Lui -Él, en mayúscula, para referirse a Silvio- sostenía haber encontrado al nuevo Maradona»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Podemos especular que Berlusconi sentía una gran admiración y deseo por el perfil de jugador del que Maradona era el máximo exponente y que esto molestaba enormemente a Sacchi. De hecho Ancelotti escribe que Sacchi contestaba a Berlusconi sobre el tema Borghi <i>«con la nausea pintada en la cara»</i>. El jugador nunca tuvo la más mínima opción de formar parte del equipo, entre otras cosas porque la hostilidad de Sacchi era manifiesta. Según Ancelotti, quien supuestamente refiere estas anécdotas de forma simpática y jaleando al de Fusignano, Borghi jugó dos amistosos lesionado (1988) y aun así se las arregló para marcar gol en ambos, <a target="_blank" href ="http://www.calciomercato.com/news/verso-real-milan-ecco-i-precedenti-in-amichevole-619509">contra el Real Madrid</a> en San Siro (2-1) y dos veces <a target="_blank" href ="http://www.magliarossonera.it/198788_amichevoli.html">contra el Manchester United</a> en Inglaterra (2-3). Y, siempre según Ancelotti, Sacchi hizo jugar a Borghi en Manchester con el tobillo como una bota para hacerle hacer una <i>«grandissima figura di merda»</i>, aunque Carletto también insiste en que los jugadores estaban todos de acuerdo en que no querían a Borghi en el equipo. Un dato que a la luz de todo esto resultará particularmente funesto es que en <i>«Fútbol total»</i> Sacchi para definir a Borghi dice: <i>«buen pie»</i>. Aunque esa no es la justificación oficial a su inquina, claro, según él Borghi no era receptivo a los entrenamientos, donde lo adelantaba hasta Vincenzo Picolini, el preparador físico, y además se peleó con Ancelotti y después con Virdis. En definitiva y según Sacchi, <i>«perezoso y jugaba un fútbol individual, se movía poco y mal (&#8230;). Poseía buena técnica, pero sin cultura de trabajo y de grupo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando Borghi fue interrogado por El Gráfico para analizar la comparación con Maradona o la relación con Sacchi, las respuestas, lógicamente, presentaron algunas discrepancias con la versión del técnico transalpino. Según Borghi su talento estaba a años luz del de Diego: <i>«Yo no era muy talentoso, si alguien encuentra una jugada mía en que me pasaba a tres en una baldosa, que me la haga ver. Yo tenía una habilidad en velocidad interesante, nada más»</i>. De hecho él cataloga el partido de la Intercontinental como algo casi accidental: <i>«Si yo jugaba 10 partidos como aquel contra Juventus, hubiera sido más que Maradona, pero esos partidos se dan muy de vez en cuando»</i>. Lo cual contrasta con lo que dice Sacchi de que Borghi era un <i>«fenómeno»</i> capaz de rabonas y driblar dos adversarios. Además, cuando a Borghi le toca valorar la experiencia en Milan lo primero que hace es recordar que a él no le fichan con Sacchi, <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=I4o7pnnghnUC&#038;pg=PT128&#038;lpg=PT128&#038;dq=Claudio+Borghi+liedholm&#038;source=bl&#038;ots=nNmCGxCGnp&#038;sig=aStg-agZ6KUEbgMKX7dCVbwQBUk&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwiMkr69pr_XAhXFVhQKHZptBOAQ6AEIQzAH#v=onepage&#038;q=Claudio%20Borghi%20liedholm&#038;f=false">sino con Liedholm</a>, el cual aun así prefirió quedarse a Hateley y Wilkins como extranjeros. </p>
<p style="text-align: justify">Borghi remarca que nunca tuvo una oportunidad real ni tan siquiera cuando lo hizo bien, como durante el <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tablesm/mundialitoclubs.html">Mundialito de Clubs de 1987</a>. <i>«Son los pequeños hechos que por ahí te cambian la carrera»</i>, dice Borghi. <i>«El gusto de un entrenador te caga la vida, salvo que seas un fenómeno»</i></i>. Sacchi quizás diría que tampoco jugó en el Como, pero el Como, él mismo Sacchi lo reconoce, era un equipo que jugaba un catenaccio a ultranza para ver si evitaba el descenso. Y su fútbol era calificado por Borghi de <i>«antifútbol»</i>. No era el entorno ideal para él. La única pequeña venganza que el argentino se permite con Sacchi llega cuando se refiere a la falta de habilidad con los pies del italiano: <i>«Un fenómeno Sacchi. Como no había jugado al fútbol, no podía mostrar los ejercicios. Si alguien lo hacía mal me llamaba y me decía: <i>“A ver, Borghi, haga esto”</i>. Y yo lo hacía para todos, pero después no me ponía. Un monstruo»</i>. Es llamativo que Borghi encadene un comentario sobre la falta de técnica de Sacchi con otro en el que habla de como a él le usaba para dar ejemplo en los ejercicios de técnica individual. Se diría que establece algún tipo de conexión entre ambos hechos. Es difícil que esto no traiga a la memoria los anteriores comentarios de Gianni Mura sobre la torpeza de Arrigo Sacchi con los pies y de como esta condicionó su interpretación del fútbol como fenómeno. </p>
<h3>La visión de Cruyff y Guardiola</h3>
<p style="text-align: justify">La cuestión es que si tomamos por buena la teoría del juego de <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1977/01/10/pagina-16/1027741/pdf.html?search=olivos%20arroyo#&#038;mode=fullScreen">Ricardo Olivos</a> (1977), hemos de pasar a considerar que, a raíz del cambio en la regla del offside de 1866, el fútbol quedó subdividido en dos actividades yuxtapuestas. Una es la individual y artística, la ejecución de la jugada, que es arte. La otra es la metódica y colectiva, la de organizar el juego de compañeros, que es la que se puede estudiar y aprender. En lo que a Arrigo Sacchi se refiere, la jerarquía empieza por esta. Hasta el punto de que <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2014/11/21/primera/1416536878_195660.html">él presume</a> de que en su Milan <i>«¡sólo había dos o tres jugadores capaces de regatear!»</i>. Un concepto que en cierto modo le sitúa en las antípodas de Pep Guardiola, pese a que ambos compartan la querencia por un fútbol de ataque y la herencia táctica de la escuela holandesa. A diferencia de Sacchi, Guardiola ha dicho: <i>«Yo quiero jugadores que driblen. Nada más, es la principal pregunta que hago. Quiero laterales que driblen y centrales y mediocentros e interiores y extremos que driblen. Porque lo de control y pase se puede aprender&#8230; Ahora bien, que driblen y se vayan, eso es clave»</i>. Es decir, que Guardiola antepone el pié (la técnica individual) a la cabeza. El comentario es justo el opuesto ideológico al que hizo Sacchi sobre Ibrahimovic, cuando el transalpino aseguró: <i>«Es más fácil mejorar el pie que la mente»</i>. Esta discrepancia parece sugerir que aunque Guardiola pueda considerar el caso particular de Ibrahimovic un no éxito, a diferencia de Sacchi él no consideraría que ficharlo supusiese un error ideológico o de concepto futbolístico. </p>
<p style="text-align: justify">Además el contexto en el que Guardiola pronunció la frase es absolutamente procedente para el caso que nos ocupa, dado que fue en respuesta a Juanma Lillo cuando este teorizaba sobre características a observar en un jugador al que queramos fichar. Lillo se centraba en aspectos del lenguaje gestual ante situaciones de presión. Guardiola en cambio optó por reducir cualquier otra consideración al dribbling cómo base óptima sobre la que edificar su juego. Es decir, cualquier versión de lo que Sacchi llama <i>«técnica de juego»</i>, <i>«técnica colectiva»</i> o <i>«técnica relativa al juego»</i> se subordina para Guardiola a la <i>«técnica individual o artística»</i> de Ricardo Olivos. Recientemente <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/futbol/premier-league/2017/05/06/590de0d3e2704ec52f8b4585.html">Guardiola dijo</a>: <i>«La gran cualidad de los clubes realmente grandes tiene que ver con que cuando se acercan al área rival, los jugadores no pierden la pelota. (&#8230;) Los grandes equipos no pierden la pelota»</i>. Lo que significa qué <i> «los mejores jugadores son los que no pierden la pelota cerca del área rival»</i>. Y puso como ejemplo de este concepto a Silva, del que dijo: <i>«Me gusta ese tipo de jugadores en pequeños espacios. Él es un jugador vital»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/">Sacchi</a> seguramente hubiese dicho que los interpretes son intercambiables, y que lo que realmente importa es la trama (cabeza), en cambio con Guardiola la unidad básica parece que sería el pie. Como sucedía con Valdano y Cappa este diagnóstico no es excluyente, no es una cosa o la otra, pero si que da a pensar que el concepto de partida es distinto, por más que luego sus equipos hayan podido encontrarse evolutivamente por el camino. Guardiola se formó en una metodología que es puro <i>«pie»</i>. <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2004/08/28/mas_futbol/1093644008_850215.html">Cruyff</a>, por ejemplo, decía que actualmente <i>«triunfa el fútbol defensivo porque la técnica individual ha bajado»</i>. Es decir, no lo consideraba un subproducto de las tácticas o de la preparación atlética, como dice el discurso dominante. Así que para jugar al futbol ofensivo, el que a él le gustaba, se precisa de técnica individual. </p>
<blockquote><p>Topo López: ¿Qué opina del trabajo de formación que se hace en Argentina?<br />
Laureano Ruiz: No conozco bien el trabajo de cantera actual. Pero cuando en Europa predominaba el físico, en Argentina reinaba el balón, la técnica. Luego aquí se impuso la calidad y allá imperó la fuerza.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Irónicamente el caso de Messi sería paradigmático de todo esto, pese a que no haya otro como él. Cierta vez Guardiola les dijo <a target="_blank" href ="https://www.clarin.com/deportes/futbol-internacional/guardiola-plantel-bayern-alusion-messi_0_BkxpY4KwQx.html">a los jugadores del Bayern</a> que <i>«sólo hay un jugador en todo el mundo que no tiene que hacerme caso, Messi»</i>. Uno podría pensar que el motivo es que Guardiola considera que la capacidad de análisis del juego de Messi es superior a la suya, y que por tanto siempre mejorará a un nivel técnico sus propias consignas. Sin embargo, cuando le preguntaron a Messi en 2006 si trabajaba los regates durante la semana dijo: <i>«Nunca. Agarro la pelota y salen. Así, en un momento. No imagino los partidos ni pienso las jugadas. Sale lo que sale en el momento, cuando tengo la pelota»</i>. Alguien podría suponer que la actitud y la respuesta eran producto de su juventud e incultura táctica, pero en 2009 le preguntaron si pensaba en lo que iba a hacer en el césped y respondió otra vez: <i>«Nunca pienso en regates ni en lo que voy a hacer, ni practico nada. Hago lo mismo que en la calle, lo que me sale en el momento. Es inspiración: si tengo un problema lo resuelvo al momento, no hay nada predeterminado»</i>. Los periodistas aun le concederían otra oportunidad de retractarse, esta vez fue Orfeo Suárez en 2011, en un intento de darle sentido a su juego, pero Messi autodefinió su estilo como <i>«El juego de un niño»</i>, y dijo: <i>«Me dejo llevar por mi instinto. Ni planifico, ni imagino antes ninguna acción»</i>. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/2008/02/17/deportes/1203202813_850215.html">Di Stefano</a> si había un secreto para lo de Messi, pero este no estaba en la cabeza: <i>«Yo lo estoy estudiando ¿Qué cree? Lleva el balón así, cortito, tic, tic. El secreto es el toque cortito y la fuerza. Es potente. Es como Gento. Es más fuerte que Maradona»</i>. Es decir, balón pegado al pié y velocidad. Técnica en velocidad. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien Messi es siempre una excepción y por ello difícil de emplear cuando se trata de explicar un concepto general, supone un buen ejemplo de que el planteo en cuanto a escalafones de un Sacchi versus un Cruyff/Guardiola es distinto, cuando no contrario. Por ejemplo, Ibrahimovic se quejaba de que Guardiola priorizó a Messi, su mayor talento, sin importarle un impacto negativo en jugadores como él. Existe por tanto una jerarquización del talento a la cual se subordina todo lo demás. Otro ejemplo sería <a target="_blank" href ="http://www.eumd.es/2016/09/repaso-temporada-romario-barca-johan-cruyff/">el caso del brasileño Romario</a>, 15 años atrás. Su talento era tal que el entonces técnico Cruyff no tuvo problema en supeditar a él a sus compañeros e incluso alterar la disposición del equipo. Lo cual contravendría la lógica sacchiana. Fuera ya de excepciones, incluso la unidad básica de juego conceptualmente heredada del mito del Fútbol Total, ese todocampista del que hablaba Sacchi (cabeza), no es igual que el de Cruyff (pie). Podemos especular que el concepto de base es distinto. Quizás esto se viese bien con la generación de la <a target="_blank" href ="https://www.sport.es/es/noticias/barca/que-fue-quinta-del-mini-mas-perica-5110043"><i>«Quinta del Mini»</i></a>. Los jugadores con los que Cruyff había ganado títulos, tuvieron que sufrir un periodo de adaptación a su enfoque. Un Goikoetxea, por ejemplo, podía pasar del ataque a la defensa, lo cual seguramente debía resultar chocante para él. En cambio para los miembros de la Quinta del Mini, que ya habían crecido dentro de ese paradigma, era lo normal, porque ellos eran promovidos en base a unas competencias técnicas generales que luego les permitirían interpretar las premisas de su entrenador más allá de posiciones fijas. A los Junyent, Velamazán o Celades luego les costaría encajar con entrenadores más convencionales, pero para Cruyff en cambio eran el perfecto mínimo común denominador de sus equipos. Si el holandés necesitaba un talento especifico (regate, gol) lo podía fichar, pero la base de sus equipos requería de un tipo de jugador polifuncional y con una técnica básica adecuada, que permitiese la adecuada circulación del circuito asociativo: un jugador <i>«pie»</i>. </p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/futbol-sustituyo-toros-ocio-entretenimiento-espana/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>La Quinta del Buitre: futuro, presente, pasado (II)</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jan 2018 03:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El Mundial de Mexico había refrendado el estatus de varios de los jugadores madridistas. Especialmente Valdano, que llevaba dos temporadas a muy buen rendimiento, se consagra como un delantero de primer nivel. Sin embargo, el campeonato deja también una consecuencia desastrosa para la plantilla blanca: Antonio Maceda se lesiona de gravedad y no volverá a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El Mundial de Mexico había refrendado el estatus de varios de los jugadores madridistas. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rCRBFJeS5hE">Especialmente Valdano</a>, que llevaba dos temporadas a muy buen rendimiento, se consagra como un delantero de primer nivel.<span id="more-247066"></span> Sin embargo, el campeonato deja también una consecuencia desastrosa para la plantilla blanca: Antonio Maceda se lesiona de gravedad y no volverá a jugar con el club. Así pues, el que estaba llamado a ser pilar defensivo madridista para el siguiente lustro pasa en blanco tres de los cuatro años de su contrato. Se retirará en 1989, incapaz de haber superado su lesión. La búsqueda del sustituto de Maceda será uno de los constantes culebrones para el Madrid cada verano. Hallar un recambio para un jugador de esa categoría no era fácil, y realmente no se encontraría hasta el momento en que Fernando Hierro pasa a la posición de central varios años después. Mino, el primer hombre firmado para acometer esta tarea, decepcionó. Era un central fuerte, pero carente de la calidad del saguntino Maceda, y no triunfaría en el equipo. Junto a Mino, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z2UTJs_TwUQ">el otro fichaje de ese año es Paco Buyo</a>, un agilísimo portero que pronto se convertirá en ídolo de la afición. Llega del Sevilla para sustituir a los retirados Miguel Ángel y García Remón y su carácter, sus locuras de cuando en cuando y su capacidad para aparecer en los momentos importantes le consagrarán en el Bernabéu.</p>
<h2>LA QUINTA. EL PRESENTE</h2>
<p style="text-align: justify">En todo caso la firma más significativa del verano del 86, aparte de la que convierte a España en miembro de la Comunidad Económica Europea, se da cuando Leo Beenhakker, un holandés con experiencia en el Ajax y el Zaragoza, asume el mando del equipo. Con él, el Madrid alcanzará su juego más brillante en un trienio que <i>debería</i> traer la Copa de Europa a Concha Espina. Había equipo y había juventud para lograrlo. Con Beenhakker el Madrid se convertirá en un equipo con mil caras. Cada cambio, cada jugador que entraba en el equipo hacía variar el esquema. El Madrid empieza a jugar más dependiendo de los roles del jugador que de una formación concreta. Aunque el sistema base será el 4-3-3, los roles de Michel y Gordillo y la presencia de Valdano harán que el Madrid sea un equipo distinto cada vez que salte al césped. Pero la idea era la misma: tener la pelota, ser verticales y atacar.</p>
<p style="text-align: justify">En la Liga, el Madrid no empezó bien y parecía que el Barcelona de Venables le podía ganar la partida. Los culés habían fichado al máximo goleador del Mundial y uno de los futbolistas de moda en Europa, Gary Lineker, y junto a él otro ariete británico de campanillas, el galés Mark Hughes. Con Schuster moviendo al equipo, el conjunto de Venables parecía un sólido candidato a hacerse con el campeonato, que estrenaba un curioso formato, el llamado <i>play-off</i>, que extendería la duración del mismo en diez partidos más, con una mini liguilla entre los seis primeros clasificados. En el plano europeo, el que más atraía al Madrid, el equipo comienza bien, aplastando al Young Boys suizo antes de coronar a Buyo en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vM1YWSHwwVk">una eliminatoria victoriosa ante la Juventus</a>. Fue un doble duelo de poder a poder, con un gol de Butragueño dando ventaja al Madrid tras la ida. </p>
<p style="text-align: justify">En Turín, un tempranero gol de Cabrini empató las cosas, y aunque el Madrid realizó un buen partido, falló bastante y ambos equipos se vieron abocados a la tanda de penaltis. Beenhakker hizo que Valdano, que jugaba por la derecha del ataque, retrasase su posición al medio del campo cuando la Juve tenía a pelota, recuperando su posición en el ataque cuando eran los blancos quienes tenían el cuero. Esto obligaba a Manfredonia o Bonini a retrasarse para ayudar a la línea defensiva, dejando al Madrid con superioridad en el medio. Ahí apareció la pausa de Ricardo Gallego y las internadas en los costados de Michel y Gordillo. Esa línea de tres nominal no lo era, como venimos explicando, y tanto el madrileño como el extremeño tenían libertad para incrustarse en el medio, ayudando a Gallego, o para abrirse en las bandas. No era fácil que los italianos les siguiesen de cerca. En la defensa, Sanchís y  Camacho marcaban a Serena y Laudrup, los atacantes <i>bianconeri</i>, mientras Chendo, al igual que en el Bernabéu, fue el encargado de seguir a Michel Platini. Con el lateral murciano marcando al francés, no era raro ver a Michel de vez en cuando ocupando su lugar en el carril derecho, o a Sanchís caer a ese lado mientras Gallego tomaba a Serena temporalmente. De lo que vemos reflejado en las tácticas de futbolín de los periódicos a lo que pasa en el campo media un abismo. Y en pocos casos ha sido esto tan acusado como con el equipo de la Quinta. En los penaltis, la cosa no pintaba bien cuando Hugo Sánchez falló el suyo, algo nada común, pero ahí apareció Buyo para detener dos y dar el pase a su equipo, refrendando de paso el acierto de su fichaje.</p>
<p style="text-align: justify">En cuartos de final, se produjo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3mx0CIvlI38">un duelo de alto voltaje con el Estrella Roja</a>. En Belgrado, los yugoslavos dieron un recital, derrotando al Madrid por 4-2. El equipo rojiblanco, que empezaba a incubar el proyecto que desembocaría en su victoria europea de 1991 estaba liderado por el joven Stojkovic, de 21 años, y que pertenecía a una fantástica generación de talento que aparecía por el continente en esa época: Scifo, los miembros de la Quinta, Hagi, Laudrup, Giannini, Vialli y Mancini, van Basten&#8230; Gozaba de buena salud el juego en Europa. Al lado de Stojkovic destacó Mitar Mrkela, un extremo velocísimo al que Mendoza echó el ojo -aunque nunca cumpliría con las expectativas generadas- y un centrocampista lento, pero que controlaba el ritmo del juego a su antojo. Milan Jankovic fue uno de esos directores de juego que hacían lo que debían en los 80 pero que nunca fueron valorados en su justa medida porque su fútbol no era el que imperaba en la época. Si hubiese jugado veinte años más tarde no tendría precio. En el Bernabéu, el Madrid fue capaz de remontar, siguiendo con la tradición de anteriores años, pero Jankovic había comprado su billete para Madrid. El yugoslavo, recién cumplidos los 27 años, recibió el visto bueno de las autoridades de su país para abandonar el fútbol nacional en enero de ese mismo año. Poco podía imaginarse que, apenas un mes después de jugar contra el Madrid, se vestiría de blanco.</p>
<blockquote><p>El Real Madrid fue aprendiendo a competir sobre la marcha en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante el invierno el Madrid comenzó a apretar el acelerador, lo que le permitió disputar el título con el Barcelona. Con la base creada por Molowny y las ideas de Beenhakker, el equipo recuperó el tono y el fútbol comenzó a fluir. Pero un contratiempo alteró los planes del madridismo cuando Jorge Valdano contrajo hepatitis. Su último partido con el Madrid fue precisamente aquel partido de vuelta ante el Estrella Roja. No volvería a vestirse de corto. Milan Jankovic llegó para sustituirle, ocupar su plaza de extranjero y hacerse con los mandos del centro del campo del Madrid. Las piezas para la mejor versión de esa generación estaban sobre el tapete. Pero la andadura en Copa de Europa ese año se acabará en semifinales. El Madrid debe enfrentarse al Bayern y, como prácticamente cada vez que viaja a Alemania, el partido es un completo desastre. Empezando por la incapacidad de Mino en el centro de la defensa y siguiendo por el lamentable -y célebre- pisotón de Juanito a Matthäus tras una tremenda falta de este a Chendo. Tarjeta roja y posterior sanción de la UEFA. El último partido del ídolo madridista en Europa. El Madrid, para colmo, perdió 4-1 y ni siquiera la reciente buena racha de remontadas europeas en la caldera del Bernabéu influyó en los bávaros. Tan cómodos se sintieron que <a target="_blank" href ="http://as01.epimg.net/futbol/imagenes/2014/04/22/album/1398179546_728028_1398186106_album_grande.jpg">Augenthaler regaló una mítica imagen</a>, haciendo los cuernos a la grada. Los teutones pasaban a la final, que perderían ante el sorprendente Oporto de Paulo Futre y Rabah Madjer. Para el Madrid había sido una buena primera experiencia en la máxima competición continental. <i> Había tiempo</i>. Liberados de la tensión europea, el conjunto de Beenhakker ganó la liga con tres puntos de ventaja sobre el Barcelona.</p>
<p style="text-align: justify">En ese verano del 87 el Madrid sigue con su búsqueda del sucesor de Maceda y del Valencia llega Miguel Tendillo, un defensa internacional con buen pie y experiencia. Es, sin ninguna duda, un recambio mucho más adecuado que Mino, y Tendillo se convertirá en un comodín para el equipo, jugando de central y de lateral con mucha solvencia. <a target="_blank" href ="http://www.jotdown.es/2013/10/guillermo-ortiz-paco-llorente-o-la-ultima-jugarreta-de-ramon-mendoza-a-vicente-calderon/">También llega Paco Llorente, sobrino del mítico Paco Gento</a>. Llorente se desvincula del Atlético de Madrid mediante la cláusula de rescisión, convirtiéndose en el primer futbolista español en hacerlo. El rapidísimo extremo se convertirá en el arma secreta del Madrid durante esta temporada y aportará al equipo lo que se suponía que Mrkela haría de haber fichado. Sin Valdano, Beenhakker opta por dejar el ataque a Hugo Sánchez y Butragueño. El mexicano, que venía jugando un poco escorado a la izquierda empieza a ocupar el centro y el Buitre tiene libertad para venir a recibir y moverse por el frente de ataque. Formarán una pareja que se compenetrará a las mil maravillas. El madrileño estaba ya plenamente asentado como una estrella europea. Ese año quedaría tercero en la votación del Balón de Oro, al igual que había hecho el año anterior. El premio Bravo al mejor jugador joven de Europa lo había ganado los dos años antes, lo cual dice mucho de su categoría, ya que hemos repasado en este artículo quienes eran sus compañeros de generación. Con Hugo en el equipo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ipp-C5240uQ">el Buitre se convirtió en un asistente de lujo</a>, un jugador que atraía marcajes y hacía más fácil la vida de sus compañeros. También marcaba, por supuesto, y era especialmente hábil en los espacios cortos dentro del área. Butragueño se paraba y amagaba sin amagar -amago neutro-. Arrancaba y ya no podías pararlo. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BvhIKP_4aeg">Así marcó uno de sus goles de cabecera, al Cádiz en febrero del 87</a>, subiendo la línea de fondo a base de pura calidad y picardía.</p>
<blockquote><p>Michel y Hugo Sánchez realizaron, a su manera, lo que en la NBA estaban haciendo Stockton y Malone.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Míchel también era una figura consolidada, clave en el mediocampo del Madrid y la selección. Su extraordinario despliegue le permitía jugar más como interior o también pegado a la cal, donde sus centros con la derecha estaban entre la élite mundial.<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v4Tj9iNrA-k"> <i>Michel para Hugo</i> </a>se convirtió en el <i>Stockton to Malone</i> del fútbol. Sanchís estaba en la misma posición, indiscutible en su interpretación del rol de defensa central. No era muy fuerte, ni especialmente rápido, pero era tremendamente inteligente, leía bien los espacios y medía los tiempos de manera excelente. Subía con criterio y era siempre un recurso para mover la pelota en el mediocampo. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gac1kmlojNw">¿Y Martín Vázquez? Para el centrocampista, el miembro más joven del grupo</a>, esta será la temporada de su consolidación. Ya había jugado regularmente los años anteriores, pero el esquema con tres centrocampistas y la presencia de veteranos con más galones le restaba protagonismo a su indudable calidad. Sin Valdano y sin Juanito, una cuarta plaza de centrocampista se abrió y ahí es donde Martín Vázquez va a entrar y brillar. Con Michel más en la derecha y Gordillo más en la izquierda, Jankovic se hará con el timón del equipo y Rafael será su acompañante. Llegará con claridad a zona atacante, caerá incluso a la izquierda en ciertos momentos y se convertirá, paso a paso, año a año, en la mejor fuerza creativa del Madrid. Una vez más, es el tipo especial de jugador que eran Gordillo y Michel el que permite al equipo blanco tener amplitud en las bandas -sin tener unos laterales especialmente atacantes- y ser fuerte en el medio.</p>
<p style="text-align: justify">La Liga será un paseo, ganado con once puntos de ventaja sobre el más inmediato perseguidor, la Real Sociedad, que vivirá una pequeña resurrección de sus ilustres veteranos, estando dirigida por uno de los entrenadores de moda en España, John Benjamin Toshack, el galés ex delantero del Liverpool. El Madrid oirá más sobre él y su fútbol simplón en el futuro. El Barcelona, que otros años había dado guerra, quedó sexto, hundido entre problemas internos. Los madridistas arrasaron en un campeonato que nunca estuvo en duda, marcando 95 goles y encajando solo 26. Este es seguramente el mejor Madrid de todo el ciclo, y su trayectoria durante el año se puede considerar impecable. Es por ello que cuando el bombo de la Copa de Europa decidió ponerle a prueba, el Madrid respondió como el campeón europeo que todo el mundo pensaba que iba a ser.</p>
<blockquote><p>Los partidos ante Diego Armando Maradona fueron la primera bomba de aquella Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las emociones fuertes empezaron bien pronto, ya que en primera ronda tocó ni más ni menos que el Nápoles de Maradona, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vmQ3Y19qg3E">flamante ganador de la poderosa Serie A</a>. Para más inri, el Madrid tuvo que jugar su partido de ida en el Bernabéu a puerta cerrada, debido a una sanción de la UEFA por incidentes en la eliminatoria contra el Bayern el año anterior. Allí se produjo uno de los momentos más conocidos de toda la historia de este equipo, cuando Chendo fue encargado de marcar personalmente a Maradona. El murciano era un habitual de estas lides, pero Maradona eran palabras mayores y se temía que este duelo desequilibrase la balanza. Y lo hizo. El de Totana realizó un trabajo perfecto sobre el astro argentino y hasta se permitió el lujo de tirarle un caño. <i>El día en que los pajaritos dispararon a las escopetas</i>, dijo Valdano. Michel y Fernando de Napoli en propia puerta sellaron un 2-0 esperanzador. Pero faltaba ir a San Paolo, en un ambiente muy caldeado, y contra un equipo que tenía todo para ser un aspirante al título europeo. Esta prueba de fuego la superó bien el Madrid, a pesar del tempranero gol de Francini para los partenopeos. El Buitre empató justo antes del descanso y calmó los ánimos. A pesar de la presión italiana en la segunda parte, el equipo aguantó bien. Beenhakker cambió a una defensa de tres centrales con la entrada de Mino por Gallego en el descanso usando a Chendo y Solana como carrileros de marcado carácter defensivo. También Jankovic sustituyó a Martin Vázquez para matar el ritmo del partido y que no se jugase más -¿suena familiar esto?-. El Madrid pasaba de ronda, y <a target="_blank" href ="http://<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xLvjhi21xWg">allí esperaba el campeón en título, el Oporto</a>. Y como un campeón cayeron los portugueses, haciendo sufrir lo indecible al conjunto merengue. Se adelantaron en Madrid con un gol de Madjer, su gran ídolo y héroe de la Copa de Europa el año anterior. Solo un arreón en los últimos 20 minutos del Madrid pudo obrar la remontada. El técnico holandés tuvo que recurrir a Santillana, el viejo guerrero, y también a Paco Llorente que entró sustituyendo a Martín Vázquez -este todavía era el primer cambio casi siempre, no importa lo que quisiese hacer el entrenador-. Llorente mostró indicios de que iba a ser una pesadilla para la defensa portuguesa y con goles de Hugo Sánchez y Sanchís el Madrid llevó a As Antas una mínima ventaja. En Portugal se sufrió un calvario, con un Porto dominante que de nuevo se adelantó y una vez más tuvo que recurrir Beenhakker a Paco Llorente. Retiró a Solana en el descanso e introdujo al sobrino de <i>la Galerna del Cantábrico </i> para jugar de extremo izquierdo. Gordillo pasó a jugar de lateral, posición a la que mucha gente lo asocia pero que rara vez ocupó en el Madrid. Y ahí empezó el show de Paco Llorente, que con su velocidad supersónica pareció más Gento que nunca y martirizó a la defensa portuguesa con su desborde, sus internadas y sus centros al área. Míchel, otro que hizo un partidazo opacado por las heroicidades de Llorente, asestó dos golpes que tumbaron definitivamente al campeón de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Hacía su aparición el Bayern de Munich, subcampeón europeo, viejo enemigo del Madrid. El bombo ya estaba claro que no iba a soltar ninguna perita en dulce. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Xk3tq58l7E8">La pesadilla del año anterior parecía repetirse en Munich</a> cuando diez minutos fatídicos colocaban a los alemanes tres a cero. El Madrid fue capaz de capear el temporal y en un esfuerzo final marcar dos veces gracias a Butragueño y Hugo. Se salía vivo de Munich y se había dado una lección de serenidad y madurez. Pero había que rematar en el Santiago Bernabéu. Con una de las alineaciones más fácilmente situables en el campo de todo el ciclo -Buyo; Chendo, Sanchís, Tendillo, Camacho; Míchel, Gallego, Jankovic, Gordillo; Butragueño, Hugo Sánchez-, el Madrid dio matarile también a ese fantasma alemán. No había dudas de que ese año debía caer la Orejona. Quedaban en el bombo el Madrid, el Benfica, el Steaua de Bucarest y el PSV Eindhoven. Parecía escrito, todos buenos equipos, todos con calidad, pero ninguno con los argumentos del Madrid. <i>Este era el año</i>.</p>
<blockquote><p>La eliminación más dolorosa de su historia. El partido que la Quinta no podía perder.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No pasaba por la cabeza del Madrid el ser superado en lo técnico. De hecho, podemos afirmar que no hubo equipo abrumadoramente superior a los blancos en el plano técnico en todo el ciclo. Pero el plano táctico era otra cosa. La libertad con la que jugaba este equipo, la fluidez con la que interpretaban sus posiciones, la confianza ciega en su capacidad para marcar, todo lo que los convertía en intocables en España, los acercaba a la derrota un poquito más en Europa. Eran tiempos de equipos férreos, tremendamente disciplinados donde el talento se abría camino para decidir, no al revés -que era la manera en que jugaba el Madrid-. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ou7TldUcnhE">Contra el PSV en el Bernabéu</a> el Madrid se ve superado por un equipo que tiene un plan. Lo tiene desde siempre y lo va a imponer a cualquier costa. Que le pregunten a Jean Tigana, renqueante, al que Gillhaus remató de un patadón para liquidar la eliminatoria contra el Girondins. Esto le costará una sanción al jugador cuando se descubra la jugarreta &#8211;<a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/04/03/deportes/576021616_850215.html">y otra a Koeman, por contarla</a>-. Pero les daba igual. A carácter y a mala leche había pocos que les ganasen. Estaba van Breukelen, un portero tocado por una varita mágica y Soren Lerby, un centrocampista danés de ida y vuelta, con mucha calidad y con aún más mala sangre. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qf73TO9FNCo&#038;t=17s">Y estaba Ronald Koeman, un defensa que podía jugar de pivote</a>, con un desplazamiento en largo como se había visto pocas veces y con un disparo a puerta como no se había visto nunca. En la Castellana empataron pronto el gol de Hugo Sánchez y nunca miraron atrás. Ese gol valía doble, valía oro y, con el Madrid en un estado de aturdimiento, el PSV pudo hacer aún más daño. Su planteamiento defensivo se basó en tres marcajes individuales a Butragueño, Míchel y Gordillo por parte de van Aerle, Heintze y Gerets, y el resultado fue que al Madrid, excelente durante toda la temporada, le faltó fluidez. Aun así, pudo haber ganado el partido merced a un cabezazo del ariete mexicano que van Breukelen salvó espectacularmente. Había que ir a Eindhoven y el resultado no era desastroso, pero moralmente el Madrid salió tocado del Bernabéu. </p>
<p style="text-align: justify">En la vuelta el Madrid salió con un 3-5-2 destinado a tener la pelota y dominar. Chendo, Sanchís y Tendillo jugaban en el fondo, mientras Michel, Martín Vázquez, Gallego, Jankovic y Gordillo lo hacían en el medio, con la delantera habitual. El PSV, sin Koeman sancionado por el affaire Gillhaus, dio entrada al veteranísimo Willy van de Kerkhof como líbero. Su 3-5-2 era el mismo que el madridista, pero sus intenciones las contrarias. Defender ordenadísimos y tratar de cazar una contra. El Madrid salió a tener la pelota, con calma, buscando sus opciones y procurando no quedar expuesto, y así fue como llegaron las primeras ocasiones, especialmente una de Butragueño que elevó la pelota por encima de van Breukelen, perdiéndose esta por encima del larguero. En las demás el portero holandés estuvo soberbio. Conforme pasaban los minutos, el Madrid empezaba a desesperarse ante un gol que no llegaba y el PSV contó con dos buenas ocasiones: un disparo al palo de Lerby y un uno contra uno desperdiciado por Vanenburg. Tras estos sustos, el Madrid tocó a rebato. Santillana y Paco Llorente entraron y los blancos dejaron solo a Chendo y Sanchís como defensas. Las ocasiones se sucedieron, especialmente un cabezazo de Butragueño y una chilena de Hugo Sánchez, pero el gol nunca llegó. Cuando Bruno Galler pitó el final algo decía a los madridistas que, aunque el equipo entraba en plenitud en ese momento, la gran oportunidad para ganar la Copa de Europa se había esfumado.  <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/04/22/deportes/577663208_850215.html">El vestuario era un mar de lágrimas y las críticas arreciaron</a>, especialmente para Beenhakker y para Buyo, desafortunado en el gol holandés en Madrid. Por su parte, Santillana se retiraba y lo hacía con el terrible sabor de boca que dejaba el ser el mejor equipo del año en Europa pero no haber sido capaz de alcanzar el claro objetivo de la temporada. Se avecinaba un verano movidito, con cambios que pretendían insuflar nuevas energías en el proyecto pero que, en el fondo, cavaron un hoyo más hondo.</p>
<blockquote><p>Aquel verano se producirían varios cambios. El más importante: la llegada de Bernd Schuster.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El más importante de estos cambios, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/07/31/deportes/586303201_850215.html">uno muy impopular en el vestuario madridista, fue la salida de Milan Jankovic</a>. El yugoslavo era el metrónomo del equipo, pero Mendoza, ya embarcado en una política paternalista con los miembros de la Quinta &#8211;<a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1989/08/29/deportes/620344807_850215.html">renovaciones millonarias</a> para evitar la amenaza de la siempre pujante Serie A-, decidió no dejar pasar la oportunidad de incorporar a Bernd Schuster, que había salido del Barcelona y seguía siendo un centrocampista de la máxima categoría. El alemán tenía una visión de juego privilegiada y su capacidad con la pelota parecía encajar perfectamente con la filosofía del equipo. Pero era menos trabajador que Jankovic y el equipo se resintió defensivamente. Además, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FNAzVpoiKNQ">el alemán comenzó a aglutinar todo el juego de los blancos</a>, se convirtió en la torre de control del equipo, algo que antes no ocurría, ya que la pelota se compartía entre los muchos y talentosos centrocampistas merengues. El Madrid se convirtió en una versión más radical del que tan buen trabajo había hecho en los anteriores tres años, una apuesta total por la pelota y el ataque, casi sin plan B, más allá de las clásicas carreras de Paco Llorente. Se profundizó hasta el límite en un estilo de fútbol que estaba a punto de morir y que el Madrid, al final de este año, se llevó a la tumba. La sensación, más allá de la terrible decepción de Eindhoven es que todavía al Madrid le quedaría algún intento serio de asaltar el cetro europeo. Poco sabían que en el horizonte asomaba un monstruo que iba a cambiar el fútbol para siempre.  </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=30nXo1P8tp0">La Liga, un año más, es un paseo</a>. El Madrid la gana con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona de Johan Cruyff que, recién llegado, se pasa más tiempo peleándose con el <i>establishment</i> culé para intentar imponer sus ideas que haciendo cualquier otra cosa. Los blancos pierden un solo partido en todo el campeonato y, como pasaría durante todo el lustro, usan la liga simplemente como esos partidos que se juegan entre eliminatorias de Copa de Europa. La obsesión era tan enorme que el título se celebra tibiamente. Un trámite. Otro día en la oficina.</p>
<p style="text-align: justify">La competición europea ve al Madrid deshacerse sin problemas del Moss oruego y pasar un susto terrible contra los polacos del Gornik Zabrze. Los blancos habían ganado 0-1 en Polonia y salieron relajados en la vuelta. Los polacos, jugando a una velocidad sorprendente se adelantan y llegan a remontar la eliminatoria, antes de quedarse sin fuelle y perder 3-2. Cuando el Madrid apretó el acelerador en la última media hora hizo lo que quiso, pero sin dar el 100% pasó por momentos muy apurados. Algo que obviamente sonará familiar a los madridistas actuales. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=H46seKBjhyQ">En cuartos de final se obtuvo la deseada revancha ante el PSV, lo que insufló moral al conjunto blanco</a>. Fue esta la eliminatoria en que Beenhakker se atrevió a sentar a Butragueño en la vuelta. La reprimenda de Mendoza es bien conocida. <i>Butragueño es patrimonio del Real Madrid. No vuelva usted a jugar con él</i>. Mientras, el ogro milanés no lo parecía tanto. Habían sufrido lo indecible ante el Estrella Roja. Incluso habían sido beneficiados por la decisión de repetir un partido suspendido por la niebla. Tras empatar 1-1 en San Siro, el Estrella Roja iba ganando 1-0 y el Milan estaba con diez hombres cuando el árbitro suspendió el partido por la niebla. La UEFA ordenó repetir el partido entero de nuevo y empezando a cero. El Milan consiguió empatar y pasar en los penaltis. Luego, en cuartos los italianos apenas habían ganado 1-0 al Werder alemán.</p>
<blockquote><p>El Milan representaba un futuro que todavía no había llegado y que revolucionaría el fútbol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ida en el Bernabéu dejó entrever detalles ya familiares. El Madrid empezó con seriedad y hasta se adelantó con un gol de Hugo Sánchez al borde del descanso. Pero, al igual que había pasado el año anterior con el PSV, el partido se juega en los términos que quería el otro equipo. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nT9jUA4LUSM&#038;t=3s">El Milan, jugando su novedosa y asfixiante presión</a>, además de una casi infalible trampa del fuera de juego, ahogaba al Madrid. Los <i>rossoneri</i> tuvieron ocasiones que fallaron, pero al final, un espectacular cabezazo en plancha de van Basten, conectando con el esférico a una altura bajísima batió a un nuevamente desafortunado Buyo. Los fantasmas de Eindhoven reaparecían, y la cantidad obscena de fueras de juego en los que incurrió en Madrid -prácticamente a voluntad de un Baresi que levantaba la mano y daba por cerrada esa jugada madridista- hacían ver ya la frustración e impotencia blanca.</p>
<p style="text-align: justify">En la vuelta en Milán, el partido se empezó a ganar desde antes incluso del pitido inicial. Gullit siempre comenta que vio el miedo en los jugadores madridistas. Quizá algo se olían. Pero no se puede achacar lo visto en San Siro a una mala planificación táctica del Madrid. De hecho, su planteamiento es de una lógica abrumadora, aunque muy <i>naïve</i>. Y <i>naïve</i> es lo último que la Copa de Europa te permitía ser. Beenhakker sentó a Miguel Tendillo y decidió jugar con Gordillo de lateral. Como ya hemos dicho, en el Madrid <i>el Gordo</i> hizo de muchas cosas pero de lateral no era como más brillaba. Junto a él, Chendo en la derecha, Sanchís y Gallego en el centro de la defensa. Por delante Schuster, con Michel y Martín Vázquez. Este planteamiento solo puede responder a la intención, a la necesidad de tener la pelota que tenía el Real Madrid. Arriba Hugo y Butragueño, este con movilidad, y Paco Llorente ocupando la banda izquierda, para dar amplitud al ataque madridista. Tener la pelota y percutir, especialmente con la velocidad de Llorente, el hombre que con esas características podía hacer daño a la línea de cuatro defensas de Sacchi. El Madrid comenzó de manera correcta, serio y bien plantado en el campo. Pero al contrario que en Madrid, el Milan no perdonó sus primeras ocasiones y con el 2-0 comenzó la pesadilla. Salieron a flote todas sus debilidades de carácter. Hugo y el Buitre estaban aislados en ataque, Michel y Martín Vázquez devorados por el agresivo centro del campo de Sacchi, Llorente corriendo como un pollo sin cabeza y Gordillo superadísimo en su posición de lateral. El tercer gol cayó antes del descanso y, por pura caridad, el Milan decidió dar por finiquitado el encuentro a la hora de juego. Cinco goles en las redes de Buyo. La última media hora fue oscura y triste, con un Milan que jugueteaba con un Madrid en estado de absoluto shock. Fue la victoria de la confianza y del hambre ante un equipo que, técnicamente no tenía nada que envidiar a ningún otro, pero al que sus fantasmas y su visión del juego condenaron. Lo habíamos dicho, el Madrid apostó todo por el fútbol en el que creían, el ataque, la pelota. Un juego que estaba a punto de morir y que se los llevó a la tumba, atropellados por un Milan que representaba el nuevo paradigma. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JMRyFdrO8d8">La Quinta, apenas dos años después de aquella semifinal contra Bayern que despertaba la ilusión del madridismo, estaba muerta en Europa</a>. Y con ella murió Beenhakker, que perdió su puesto en detrimento de John Toshack.</p>
<p style="text-align: justify">Bajo la dirección del galés, y con la inercia de un equipo que jugaba de memoria, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5tDzwtuidPY">el Madrid destrozó la liga 89-90</a>. Como si toda la rabia contenida por Eindhoven y Milan se pudiese traducir en goles, un alud de ellos aplastó a los competidores en el campeonato doméstico. Nueve puntos de ventaja sobre el segundo, 107 goles marcados, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MfzoLxi_ltw">Hugo Sánchez Bota de Oro con 38 goles</a>, Martín Vázquez mejor jugador -algo que le valdría un suculento contrato en Italia-. Cinco ligas seguidas. Nada servía. El Milan había vuelto a cruzarse con el Madrid en octavos de la Copa de Europa. De nuevo derrota en Milan, esta vez por 2-0, pero a pesar de ganar 1-0 en Madrid gracias a un gol del Buitre, los blancos estaban fuera de nuevo. Esa generación no iba a ganar la Séptima.</p>
<h2>LA QUINTA. EL PASADO</h2>
<p style="text-align: justify">Casi sin darse cuenta, el quinquenio mágico había pasado. Cinco campeonatos ligueros consecutivos y dos Copas de la UEFA eran el bagaje, imposible de alcanzar en los mejores sueños de la mayoría de clubes, pero la sensación de fracaso era evidente. Tras el Mundial de Italia, el que inició la nueva década y selló el advenimiento de una nueva era para el fútbol, la situación del equipo era de estar en tierra de nadie. Michel, Butragueño y Sanchís apenas llegaban a los 27 años, pero las experiencias del lustro pasado les dejaban marcados como jugadores que ya habían pasado su mejor momento. Gordillo tenía ya 33 y su forma física era mala. Las lesiones empezaron a llegar a un plantel que había jugado cinco años a un ritmo infernal. Martín Vázquez había dejado el club. Parecía impensable que un miembro de la Quinta se fuese, a tenor de los suculentos contratos que Mendoza les había firmado, pero el centrocampista, siempre el patito feo entre los cuatro hijos predilectos del madridismo, había decidido emprender la aventura italiana. El Torino le ofreció un gran contrato y la posibilidad de probarse en la mejor liga del mundo, especialmente tras su gran temporada anterior y su buen Mundial en tierras italianas. También se había ido Ruggeri, tras solo un año intentando apuntalar la zaga para que los atacantes volasen. Fernando Hierro se asentaba como una opción en el centro del campo y también en la defensa. Con la caída del comunismo el talento proveniente del otro lado del Telón de Acero inundó Europa occidental, y a Madrid llegaron Predrag Spasic, un rocoso defensor yugoslavo que había hecho un gran marcaje a Butragueño en el Mundial, y sobre todo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GfW7zLztQdQ">Gica Hagi, el genio rumano llamado a tomar el relevo de Martin Vázquez</a>. Hagi llevaba tres años a un nivel tremendo en el Steaua de Bucarest y había sido serio candidato al Balón de Oro antes de que el Milan destrozase sus ilusiones y las de su equipo como había hecho con las del Madrid. Pero Hagi no era el conductor de juego que era Martín Vázquez, sino un jugador más individualista, más de chispazos, con mucha más llegada a gol, pero menos constante que el madrileño. El Madrid todavía tendría su pequeña excursión europea, que acabó en una desastrosa eliminación contra el Spartak de Moscú, pero ya había un nuevo sheriff en la ciudad. El Barcelona de Cruyff arrasó ese año en la liga con un fútbol muy del estilo de la Quinta del Buitre. Con obsesión por la pelota y el ataque, pero más radical en su propuesta si cabe. Ese sería el nuevo status quo en España para el siguiente lustro. Un Barcelona brillante, con capacidad económica para traer grandes extranjeros y buenos jugadores nacionales, y un Madrid renqueante, a lomos de sus viejos rockeros y haciendo apuestas por jugadores de talento que no acabaron de rendir lo que se esperaba, como Robert Prosinecki. La grave lesión de Hugo Sánchez añadió solo un nuevo problema a un equipo al que le crecían los enanos y que no se contentaba con esperarlos, sino que además se creaba nuevos problemas él solito. Como cuando Radomir Antic fue cesado cuando era líder de la Liga porque el juego que practicaba su equipo no cumplía con los estándares a los que el Bernabéu se había -mal-acostumbrado a finales de los 80. Aun así, bien cerca estuvieron los madridistas de levantar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tFyArl3GpqE">dos nuevos títulos ligueros, perdidos en increíbles circunstancias en Tenerife</a>. Jorge Valdano, técnico tinerfeñista, se convertiría en una pesadilla para el Madrid en el ámbito nacional, al igual que lo haría el PSG en el internacional. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8Pa9fP33BBw">Incluso el Torino de Martín Vázquez</a> se permitió eliminar a los blancos en una semifinal europea, la misma noche en que Juanito, ídolo de ídolos, se mataba en la carretera tras ver jugar al Madrid.</p>
<p style="text-align: justify">Martín Vázquez volvería al Bernabéu para vestir de blanco y la Quinta siguió jugando, con más o menos continuidad, hasta que este se fue al Deportivo y el Buitre y Michel volaron a Mexico para acabar sus carreras en Celaya. Se puede decir que el fútbol sonrió un poco a esta generación cuando el último miembro de la misma, Manolo Sanchís, levantó l<a target="_blank" href ="http://estaticos03.marca.com/albumes/2013/10/21/madrid_juve/1382352169_extras_albumes_0.jpg">a Séptima Copa de Europa en Amsterdam ante la Juventus</a>. En ese momento se cerró un ciclo, se pasó de ser pasado a ser leyenda.</p>
<p style="text-align: justify">Fue una manera poética de cerrar un capítulo que marcó como pocos al Real Madrid. La Quinta del Buitre fue una excepcional generación de futbolistas y también un fenómeno social muy en la onda de la España que les tocó vivir. A través del fútbol practicado por esta generación se cambió la visión y el gusto por el juego en la afición española. La furia dejó de bastar y se empezó a reclamar técnica, inventiva, ataque y una cierta personalidad. La Quinta abrió las puertas a las siguientes generaciones de futbolistas españoles, especialmente a los centrocampistas técnicos. Abrió conceptos que luego el Barcelona de Cruyff mejoró e implantó en el subconsciente colectivo y creó, en definitiva, el fútbol moderno en España. Su manera de interpretar la táctica, más en torno al rol del jugador que en torno a su posición fue pionera. Era y es difícil posicionar a ese equipo en el campo y serían un excelente sujeto de estudio para los actuales mapas de calor y pass maps. Los jugadores pasaron a ser fenómenos sociales, no meros deportistas. Creó una ola de optimismo con respecto al deporte y sobre todo nos dejó una increíble cantidad de partidos divertidísimos. Porque si algo supo hacer la Quinta, para bien y para mal, fue entretener y hacer disfrutar a la gente.</p>
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<p style="text-align: right">Foto: David Leah/Allsport/Getty Images</p>
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		<title>Oliver Kahn: el portero primigenio</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Jan 2018 03:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[FC Bayern Munich]]></category>
		<category><![CDATA[Oliver Kahn]]></category>

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		<description><![CDATA[«El fútbol tiene un olor de establo muy singular&#8230;. Es una mezcla de césped, sudor y metal», Oliver Kahn (1987-2008). Sólo alguien tan particular como Oliver Kahn podría definir el fútbol como una «mezcla de césped, sudor y metal». No obstante, el que fuera portero de Alemania y del Bayern Munich no estaba ni mucho [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«El fútbol tiene un olor de establo muy singular&#8230;. Es una mezcla de césped, sudor y metal», Oliver Kahn (1987-2008)<span id="more-244323"></span>.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sólo alguien tan particular como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/oliver-kahn/">Oliver Kahn</a> podría definir el fútbol como una <i>«mezcla de césped, sudor y metal»</i>. No obstante, el que fuera portero de Alemania y del Bayern Munich no estaba ni mucho menos equivocado. Su fútbol fue siempre césped, sudor y metal. </p>
<p style="text-align: justify">Kahn representa la figura del portero primigenio. Ese que va mucho antes del clásico (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/gianluigi-buffon-historia-carrera-trayectoria-portero-juventus-italia/">Gigi Buffon</a>) y del contemporáneo (Manuel Neuer). Ese que se puso los guantes por primera vez con una irrespetuosa falta de respeto para con la posición que mejor le definiría. Ese que jamás tuvo miedo al suelo, a los golpes, a los goles o a los errores. Ese que, en definitiva, eligió ser portero porque ya lo era. En base a esta naturaleza, Oliver Kahn se convirtió en un fenómeno que logró traspasar los límites de su portería hasta inocularse en la mente y en la piel de los 9s rivales. Kahn asustaba de una manera que, en el futuro, cuando le recuerden los que no le vivieron, no se entenderá. </p>
<blockquote><p>Oliver Kahn: “Yo no era ningún fenómeno. No jugué en las selecciones juveniles de Alemania como otros. Yo aproveché mi potencial y fui creciendo paulatinamente. No llegué a la cima en un salto meteórico. Eso me hizo mucho bien en mi carrera”.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De hecho, ya no se le entiende. Su recuerdo no es de los que soportan bien el paso de los años. Ahora, cuando se echa la vista atrás y se trata de realizar un análisis pseudocientífico sobre sus condiciones, nos encontramos con un guardameta que, libra por libra, parece inferior a lo que fue. Y, en realidad, puede que fuera así. Pero como decía Aristóteles, <i>«el todo es más que la suma de las partes»</i>. Y en el caso de Kahn su todo supera, con creces, a sus partes. Él era un portero pequeño y pesado en apariencia, pero que volaba con mucha más facilidad de la que se le recuerda. Era ágil bajo palos, más en chuts lejanos que en distancias cortas. Y sobre todo era muy grande cuando el partido se convertía en un mero duelo individual entre el delantero y el portero. Kahn afrontaba este enfrentamiento con soberbia. Era agresivo, muy agresivo. <i>«Hacia adelante, siempre hacia adelante»</i>, como solía decir tras los partidos. Siempre buscaba quitarle tiempo y espacio al delantero. Y a buena fe que lo hacía. Cuando le encaraban, los atacantes se precipitaban. Tomaban malas decisiones. No actuaban como contra cualquier otro. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/analisis-romario-ronaldo-historica-delantera-brasil/">Había que ser un <i>«Fenómeno»</i> para hacerlo</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Este aspecto psicológico fue el que hizo tan grande, literal y metafóricamente, a Oliver Kahn durante toda su carrera. Desde el Karlsruher hasta el Bayern Munich, donde compitió en grandeza y competitividad al equipo dominante de la época, Oliver Kahn disfrutó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4seC6mIPIRI">convirtiéndose en un reto más emocional</a> que técnico o intelectual para los rivales. Y aquí conviene pararse. A menudo, desde fuera, tendemos a infravalorar la percepción personal que tiene un futbolista de la realidad. Pero el fútbol no es lo que se percibe desde la grada o la televisión, sino lo que se juega en el campo. Lo que se ve y lo que se siente dentro. Eso es lo único que importa. Esa es la realidad. Lo de fuera es lo distorsionado. Y tal como un futbolista podía sufrir en el emparejamiento con un par fuerte, contundente y agresivo por puro miedo a chocar, un atacante podía alterar por completo sus conductas ante un portero como él. </p>
<blockquote><p>Esteban Granero: «En los córners Laudrup me había asignado la tarea de estorbar a Khan. En un saque de esquina me fui hacia él. Me recibió con dos guantazos, me pisó y luego avisó al árbitro; llegó el árbitro y me sacó amarilla a mí».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aquel recordado <i>«no nos marcan dos goles ni borracho»</i>, cuando el Madrid sólo necesitaba marcarle uno y al final le terminó marcando dos, iba en consonancia con todo esto. No era una provocación gratuita. Era su forma de comenzar a competir. Su manera de testar de qué pasta estaban hecha los puntas que debían batirle. Porque Oliver Kahn, como todos los porteros, sabía que él no tenía la iniciativa. Que al igual que el fútbol pertenece a los futbolistas el balón pertenece a los jugadores de campo. Pero él quería tenerla. Necesitaba tenerla. Y, ciertamente, casi siempre la tuvo. Por eso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=H4BvCUuU4oE">paró mucho más</a> de lo que resultaría si sumáramos sus cualidades. </p>
<p style="text-align: justify">La falta de una técnica más depurada, sobre todo a la hora de agarrar el balón, pues despejando hacia los lados era muy bueno, le terminó por lastrar en el partido que más recordará durante toda su vida. La amargura por aquella final en 2002, aquel disparo seco de Rivaldo y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YlczweXGOx8">aquel balón suelto que cazó Ronaldo</a> supera, con creces, la satisfacción que sintió un año antes deteniendo el sueño del Valencia desde los once metros. Pero esto ni por asumo empaña su recuerdo. Kahn fue lo que durante más de una década sintieron los niños, adolescentes y adultos que veían cada partido de Copa de Europa de finales de los noventa y principios de los dos mil como buenamente podían. Fue lo que sintieron cada uno de los delanteros que se enfrentaron a él. Fue, sin duda, el último portero primigenio.</p>
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		<title>La Quinta del Buitre: futuro, presente, pasado (I)</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Dec 2017 03:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pocos momentos provocan en el aficionado al fútbol las sensaciones del camino al estadio. Aun más cuando juegan los dos primeros equipos de la clasificación en un partido altamente anticipado. Ochenta mil personas haciendo el mismo peregrinaje, dirigiéndose a su puerta, abarrotando las gradas, animando al conjunto blanco, líder en la Liga, que se enfrenta [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Pocos momentos provocan en el aficionado al fútbol las sensaciones del camino al estadio. Aun más cuando juegan los dos primeros equipos de la clasificación en un <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1983/12/03/deportes/439254003_850215.html">partido altamente anticipado</a>. Ochenta mil personas<span id="more-246506"></span> haciendo el mismo peregrinaje, dirigiéndose a <i>su</i> puerta, abarrotando las gradas, animando al conjunto blanco, líder en la Liga, que se enfrenta a su oponente bilbaíno, segundo y pisándole los talones. Los merengues llevan toda la temporada impresionando con su juego, y los leones no le andan a la zaga. El partido es de poder a poder y el Bernabéu, absolutamente lleno, disfruta a pesar de que los locales no cuentan con dos de sus mejores centrocampistas. Esa temporada es mágica para los madridistas, que a 3 de diciembre no solo son primeros sino que ya han eliminado de la Copa del Rey al Betis. Pocas semanas antes el buen juego de los locales metió 60 mil espectadores en el coliseo blanco para un derbi madrileño. En la eliminatoria contra el Betis y en un partido contra el Deportivo la gente también responde en grandes cantidades. El momento clave llega en un saque de falta cabeceado a la red por el menudo delantero madridista, ese del que todos hablan maravillas y que no hace tanto fue muy alabado en la prensa. El equipo vuela y con él la imaginación de una afición que siempre exige cotas mayores. Estos chicos serán clave en el futuro del primer equipo más pronto que tarde.</p>
<p style="text-align: justify">Efectivamente, el futuro. Porque el presente, ese 3 de diciembre de 1983, es un partido de Segunda División. El filial del Real Madrid, el Castilla, finalista de Copa hace tres años, es ahora líder de la categoría y se enfrenta a un Bilbao Athletic repleto de buenos futbolistas que ya alimenta a su equipo mayor, el conjunto dominante del fútbol español en esa época. El Betis, un <i>primera</i>, había caído ante los castillistas en Copa, y sesenta mil almas se juntaron en el Bernabéu para verles jugar ante el Atlético Madrileño, filial rojiblanco. Faltan dos de los mejores centrocampistas del equipo, Sanchís hijo -pasará un tiempo antes de que pueda deshacerse de la coletilla- y Martín Vázquez, que han viajado a Murcia para debutar con el primer equipo, pero todavía está Míchel en la banda derecha, el diablillo Pardeza en la izquierda -recibiendo entradas criminales de Bolaños- y el autor del gol de la victoria, Emilio Butragueño, el Buitre, en la punta del ataque. Apenas tres semanas antes, el 15 de noviembre, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/elpais/2013/11/14/icon/1384450140_310238.html">Julio César Iglesias les había bautizado</a> como la <i>«Quinta del Buitre»</i>. Por aquello de tener todos la misma edad, pero al mismo tiempo refiriéndose a esa quinta velocidad que tenía Emilio. En aquella época casi todos los coches tenían cuatro velocidades, así que la quinta era algo así como un extra. Pero ya habrá tiempo de hablar de ese tema.</p>
<h2>¿DÓNDE SE CRIA LA QUINTA?</h2>
<p style="text-align: justify">Los inicios de los 80 en España fueron una época curiosa e interesante en casi todos los ámbitos. El país daba pasitos de recién nacido en su nueva condición de democracia lo que conllevaba, como con todos los bebés, algún que otro tropezón &#8211;<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5E6fIfTz2d4">¡se sienten, coño!</a>&#8211; y modelitos cuanto menos señalables, como aquellas <a target="_blank" href ="http://estaticos.elmundo.es/assets/multimedia/imagenes/2014/10/16/14134510153047.jpg ">chaquetas de pana</a> que nuestro flamante presidente socialista lucía con el mismo orgullo con que su segundo al mando llevaba las gafas estilo chica del <i>«Un, Dos, Tres»</i>. Son etapas de la vida y hay que pasar por ellas. Futbolísticamente esos primeros años de la década supusieron también una ruptura con lo anterior, ya que dos equipos vascos, la Real Sociedad y el Athletic de Bilbao se tornaron dominadores del balompié patrio. Con un fútbol aguerrido, físico -no mucho más que la media española, vamos a romper ya ese mito- y no exentos de calidad, los de Ormaetxea y Clemente firmaron cuatro años de impasse en el tradicional dominio madridista, lo que unido a un Atlético de Madrid que ya no era el mismo que en la década anterior creo, una vez mas, un escenario casi inédito en otro ámbito de la vida española. Caso aparte era el Barcelona, a quien nunca faltó el dinero y que bajo la dirección de su nuevo presidente José Luis Núñez estaba dispuesto a hacer saltar la banca y seguir trayendo a las más rutilantes figuras del fútbol internacional, como era tradicional del club. Así pues, desembarcará Schuster y también Maradona, tomándole el relevo a Krankl y Simonsen. Quini, goleador de categoría, cambiará su amado Molinón por el Camp Nou, pero los resultados en Liga no llegarán hasta el mandato de Terry Venables, un técnico británico sin la cabeza de ladrillo de Weisweiler o Lattek. De entrenadores tampoco fueron nunca faltos los blaugranas. Esta época del fútbol español coincidió <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xp_1I2YtX8o">con nuestro Mundial</a>, donde esta mezcla de caracteres que iban desde el aguerrido Camacho, hasta el pequeño diablo López Ufarte pasando por Arconada, José Ramón Alexanko, Juanito, Santillana, Quini, el inclasificable fenómeno que era Gordillo y la clase de Zamora en el medio del campo, parecieron abocados al fracaso desde el principio, aplastados por la presión de la cita y su propia falta de nivel en un campeonato en el que, precisamente, sobró calidad y equipos de categoría. </p>
<p style="text-align: justify">En este ambiente el Castilla, equipo filial del Real, vivió sus años dorados. Ya en el año 80 sorprendió a propios y extraños con su extraordinaria andadura en la Copa del Rey. Un equipo en el que sólo Ricardo Gallego -y el portero Agustín en cierto modo- llegaría a hacer carrera en el primer equipo se plantó en la final eliminando a cuatro equipos de Primera División. Y no unos cualquiera, además del Hércules, el Athletic de Bilbao, la Real Sociedad que no tardaría en ganar la Liga dos años seguidos y un Sporting de Gijón que contaba con Quini, Maceda, Cundi o Ferrero, un conjunto de campanillas en la época. Así pues, los castillistas <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vy7w0wAl4ZU">se plantaron en la final</a>, algo que nunca será igualado, donde sucumbieron ante el primer equipo en una fiesta totalmente blanca en el Bernabéu. Aun así, el gran aporte del Castilla durante la década todavía estaba por llegar. Entre el año 81 y el 85 dará a luz a un grupo de jugadores que cambiará el fútbol español, no solo por su manera de jugar sino también a nivel cultural y mental. </p>
<h2>LA QUINTA, EL FUTURO</h2>
<p style="text-align: justify">En aquel horno a fuego lento que era el filial, ninguno de los componentes de esta generación pasó tanto tiempo como Míchel, nombre futbolístico que será pronunciado de mil maneras por locutores de todo el mundo, y que será el primero en debutar en la máxima categoría del fútbol nacional. Fue en circunstancias especiales, durante una huelga de futbolistas que obligó a los filiales a jugar en una jornada de Liga. Como si tuviese que ir marcando territorio, Míchel anotó el gol de la victoria de su equipo. Tardaría algo más de dos años en volver a pisar esos pastos, algo que le frustró, consciente de la calidad que atesoraba. Su pierna derecha era un guante y se sentía en casa jugando como centrocampista diestro, aunque lo veremos de lateral, de interior e incluso de líbero.</p>
<p style="text-align: justify">Con Míchel llegó al Castilla un menudo delantero centro que se convertiría en el yerno ideal de todas las madres de España. Pelo rubio y rizado, ojos claros y, quiero pensar que olía de maravilla, aunque solo fuese porque su padre tenía una perfumería. Estudiante en un prestigioso colegio madrileño y madridista de cuna. Emilio Butragueño, un as dentro del área, capaz de librarse de sus marcadores en los espacios más cortos y con una habilidad natural para rapiñar goles en el área. Con ese apellido y ese don, el Buitre había nacido y ni él mismo se imaginaba lo que representaría durante la siguiente década. Tras marcar 40 goles en el filial, Alfredo di Stefano <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=r18k7-zpwEg">le dio la alternativa</a> en el primer equipo en la temporada 83-84 y ya nunca miró atrás. A Míchel y el Buitre, ya para la posteridad pareja de baile, dúo artístico, se les unió en el 82 un menudo extremo onubense, rápido como él solo y que iba a recibir las peores patadas de todo el grupo. Miguel Pardeza era el complemento de Butragueño en ataque, el recurso del Castilla cuando no había recursos, como lo había sido Paco Gento décadas atrás para el Madrid de las Copas de Europa. <i>«Si no sabes qué hacer, dásela a Miguel, él se irá por velocidad, inventará algo o recibirá una tarascada y forzaremos una falta»</i>. Pardeza nunca se consolidará en el primer equipo, pero tendrá una destacada carrera como jugador profesional.</p>
<p style="text-align: justify">En la 83-84, pasan fugazmente por el filial madridista los otros dos componentes de la futura Quinta. Como un visto y no visto, Manolo Sanchís hijo y <a target="_blank" href ="http://www.libertaddigital.com/deportes/futbol/2014-05-09/martin-vazquez-me-ire-a-la-tumba-sin-saber-por-que-mendoza-me-abrio-la-puerta-de-salida-1276518084/">Rafael Martín Vázquez</a>, llegan, aportan su tremenda calidad a un Castilla histórico, y suben al primer equipo. El primero un centrocampista que también puede jugar de central, con calidad para jugar la pelota y carácter. Siempre con la camiseta por fuera del pantalón, sus subidas al ataque, en el estilo de los mejores líberos, le verán convertirse en uno de los jugadores que más veces se ha puesto la camiseta blanca -y uno de los más laureados-. Será tan grande que conseguirá algo muy poco común: que su padre, famoso jugador madridista y campeón de Europa, pasase a ser simplemente eso, el padre de Sanchís.  Vázquez, que era su nombre futbolístico por entonces, era el jugador del que todos hablaban maravillas. Joven prodigio del mediocampo, demostró su calidad en torneos internacionales con los juveniles del Madrid y las categorías inferiores de la selección española. Con una visión de juego fantástica, aglutinaba también las características de los clásicos centrocampistas de la década anterior, con un buen despliegue en el campo y capacidad para jugar en corto y en largo. Le costó adaptarse, fue discutido, pero su calidad acabó por darle el status que merecía. En el segundo plano se movía con comodidad y así, en segundo plano, quedó el hecho de que también a él fue el mismo Julio César Iglesias el que le cambió el nombre. El periodista recordó que había habido un torero de nombre Rafael Martín Vázquez y le pareció adecuado incorporar el primer apellido. Rafael pasó a ser nuestro <i>Gigiriva</i>. <i>Martinvázquez</i>.</p>
<blockquote><p>El fútbol nunca fue tan físico como en ese comienzo de la década de los ochenta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como ya habíamos dicho, estos primeros ochenta fueron años de contradicciones para el club blanco. Corto de dinero y de talento en muchos casos, el club no olió una liga durante la época de dominio vasco y, para colmo, tampoco después porque el Barcelona de Venables se impuso en el campeonato del 85. Pero con un equipo en el que destacaban los jugadores raciales como Camacho, Stielike o Juanito -estos dos últimos muy buenos jugadores, debemos añadir, más allá de lo volcánico de su carácter-, el ariete Santillana y el portero que tocase, fuese Miguel Ángel, fuese García Remón, se las arreglaron para llegar a una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8MTkNeEgqik ">final de la Copa de Europa</a>, aquella de 1981, donde plantaron cara al gran ogro europeo de la época, el Liverpool de Bob Paisley. El año anterior solo una desafortunada noche en Hamburgo les había privado de disputar la final en el Bernabeu. El Madrid era un noble de buen linaje venido a menos, pero todavía conservaba uno o dos buenos trajes para las grandes ocasiones. Más decepcionante fue la terrible <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jczRWhlh0ls">final de la Recopa del 83</a>, en Goteborg, donde en un partido malísimo fueron batidos por el correoso Aberdeen de Alex Ferguson. Para el inicio de la temporada 84-85, los madridistas competían en la Copa de la UEFA, un torneo de un nivel tremendamente alto, por la cantidad de equipos competitivos y por la duración del torneo, un mata-mata de seis rondas donde errar normalmente se pagaba con la vida. El Madrid, eso sí, se saltará esta máxima varias veces de manera milagrosa en el siguiente bienio.</p>
<p style="text-align: justify">El fútbol de los ochenta era abrasivo. Invadido por los residuos del fútbol total -todavía había equipos que lo perseguían o que lo habían modificado a su manera-, con una importancia capital del juego sin balón y con una preocupación por el poderío físico como no se había visto nunca. El marcaje al hombre seguía vivito y coleando y la violencia era parte inexcusable del juego. Seguramente el dominio inglés, italiano y alemán ayudó, claro. En todo caso la afición se dividía entre los artistas como Zico, Maradona o Platini con sus regates inverosímiles y su excelente toque de balón y los no menos efectivos y espectaculares Rummenigge, Elkjaer Larsen o Briegel, con su velocidad endiablada, sus cañones en cada pierna y sus pulmones para exportar. En el caso de Chamartín, todo solía acabar en la cabeza de Santillana, previo pelotazo o jugada de Juanito –<i>que la prepara y Santillana mete gol</i>, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oxBLr5tuFnE">tonadilla clásica</a> del coliseo blanco-. Y ahí es donde los chavales de la Quinta, aquellos de los ochenta mil en el Bernabéu en Segunda División, hicieron su entrada.</p>
<p style="text-align: justify">Los blancos iniciaron la temporada con una mezcla de veteranos y noveles, nada más propio, y con intención de recuperar el título liguero. Cuatro de los cinco componentes de la Quinta eran ya miembros del primer equipo -aunque Martín Vázquez, junto a Pardeza, se pasó una parte de la temporada haciendo el servicio militar-. Seguían las viejas glorias en el equipo, Chendo ocupaba el lateral derecho, Gallego se había hecho fijo en un medio del campo donde no se acababa de asentar el talentoso Juan Lozano, y arriba llegaba también ese año un espigado delantero argentino <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9aaFVUnCmbU">llamado Jorge Valdano</a>. En el banquillo Alfredo di Stefano dio paso al padre de la Quinta, Amancio Amaro, que subió del Castilla pero nunca fue capaz de reproducir su éxito del filial. El Madrid empezó mal el año y siguió siendo irregular en el campeonato de Liga, que fue a parar al Barcelona, al que Terry Venables sacó de una sequía de más de una década. El Madrid acabó quinto, incluso superado por un buen Sporting de Gijón. Amancio fue cesado faltando una jornada. Tras un año en el protagonizó unas cuantas anécdotas interesantes, como aquella  de bajarse los pantalones en White Hart Lane, mostrando las cicatrices de las tarascadas que recibió como jugador para infundir valentía a sus jugadores, o el incidente en Milán donde descubrió a Juanito y Butragueño con compañía femenina antes de un partido contra el Inter. El <i>gallego brujo</i> dejó el equipo con la misión cumplida de haber servido de puente para la integración de sus polluelos del Castilla en el primer equipo. El hombre que le sustituyó fue el apagafuegos de la Casa Blanca, Luis Molowny. <i>«El Mangas»</i> llegó a tiempo para levantar el poco prestigioso trofeo de la Copa de la Liga ante el Atlético y también para culminar una histórica trayectoria en la Copa de la UEFA, qué será la gran narrativa de esta temporada merengue.</p>
<blockquote><p>El Real Madrid encontró en la UEFA una forma de revivir y crear sus grandes noches europeas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras liquidar al Wacker Innsbruck austríaco y al Rijeka yugoslavo -el día que un jugador mudo fue expulsado del Bernabeu- en los dos primeros cruces, el sorteo puso al Madrid ante un equipo imponente en los octavos de final. El fútbol belga vivía su época dorada y el Anderlecht era su mejor exponente. El Madrid recibió una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IYt5GQ8D6_g">buena lección en el Parc Astrid</a>, especialmente en la segunda parte, donde fueron incapaces de contener a Frank Vercauteren, que fue un puñal en la banda derecha belga y especialmente a un jovencísimo Enzo Scifo, que había tomado el relevo del madridista Lozano como cerebro de <i>«les mauves» </i> y mandó en el partido como si fuese un veterano de mil batallas. El 3-0 parecía liquidar la eliminatoria y casi casi la temporada blanca.</p>
<p style="text-align: justify">Pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=r0ruiZfGE5U">en el Bernabeu</a>, convertido en una olla a presión, el Madrid salió convencido de la remontada. Atacar, atacar y atacar era la receta y a la media hora la eliminatoria estaba igualada. Sanchís no dio apenas tiempo para asentarse en el campo a los belgas, marcando en el minuto dos. Butragueño, esta noche sí titular, comenzaba su primera gran exhibición con un gol en el 16, mientras Valdano añadía un tercero en el 30. El Bernabéu enmudeció por unos segundos cuando el joven danés Per Frimann marcó el 3-1, dando algo de aire al Anderlecht. Pero apenas cinco minutos más tarde Valdano, que jugaba en un tridente con el Buitre y Santillana, les vacunaba por cuarta vez. En la segunda parte, recital de Butragueño, que añadió dos goles más a su cuenta, cerrando un 6-1 histórico que dio la vuelta a Europa. No es nada exagerado decir que en aquel momento el Anderlecht tenía más caché que el Madrid en Europa y verles caer de esa manera mandó un aviso al resto de conjuntos y al propio vestuario blanco: se podía volver a ganar en Europa. Como ya habíamos dicho, la Copa de la UEFA era un torneo durísimo, y en cuartos de final el campeón en título, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YQJ4jOQDVGo">los ingleses del Tottenham</a>, con Glenn Hoddle y Osvaldo Ardiles a la cabeza, se cruzaron en el camino del Madrid. Fue una eliminatoria muy cerrada y muy dura, de ahí la anécdota de las cicatrices de Amancio. El Madrid la superó con un solitario gol para llegar a semifinales y medirse con otro hueso, el Inter de Milán. En Italia, los interistas liderados por Rummenigge sometieron al conjunto madridista. Su defensa, con un joven Zenga en la puerta y los rocosos Bergomi, Beppe Baresi, Marini y Mandorlini por delante cerró el partido a cal y canto. Liam Brady y Alessandro Altobelli hicieron el resto. 2-0 y la perspectiva de un cerrojazo en Madrid que había que hacer saltar. Lo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cbShj4yqJuE">hizo el Madrid</a>, sin Butragueño, y con un Santillana en modo héroe, marcando dos goles con Michel añadiendo el tercero. </p>
<p style="text-align: justify">Tras los últimos cruces, el rival de la final pareció un pequeño regalo. Los húngaros del Videoton, un conjunto sin figuras que se abrió pasó hasta la final -dejando en el camino a Dukla, PSG, Partizan y Manchester United entre otros-, no fueron rivales y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6sd-WH853lw">el 0-3</a> que el Real Madrid consiguió en la ida en Hungría selló el triunfo en la Copa de la UEFA. El primer título europeo que volaba al Bernabéu desde la lejana Copa de Europa ganada al Partizan.</p>
<p style="text-align: justify">Ese verano de 1985, con Ramón Mendoza ya como presidente, el Madrid da un salto de calidad enorme. El necesario para recuperar la Liga y, viendo la prometedora generación que la cantera le había brindado, aspirar a más en Europa. Con el ascenso de Pardeza al primer equipo, la Quinta jugará completa en Primera y además solo hay una baja importante, la de Uli Stielike. Todos los demás siguen. Pero serán tres fichajes los que acapararán toda la atención: Antonio Maceda, Rafael Gordillo y Hugo Sánchez, tres figurones a los que el mexicano bautizará como la <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-LxapSq5KG7U/UzHa12m3fBI/AAAAAAAAAMk/KzHH9qBJDV0/s1600/quintamachos.jpg"><i>«Quinta de los Machos»</i></a>. Sería como fichar hoy a Hummels, Alaba y Lewandowski de una tacada. Maceda venía del Sporting de Gijón, y era un líbero con una clase como había pocos. Se había consagrado en la Euro 84 con su colocación, y su capacidad para sacar el balón jugado e incorporarse al ataque. Estaba llamado a ser el líder de la zaga. Hugo Sánchez venía del Atlético de Madrid y llegó con no poca polémica. Era un goleador de área, genio del remate a un toque. Había comenzado de extremo y le veremos caer hacia esa zona durante el quinquenio mágico del equipo en la segunda mitad de los 80. Tenía una zurda que era un cañón y carácter para enfrentarse a todo y todos. Con él el Madrid completaba un ataque que reunía todos los perfiles imaginables. Sería el mejor complemento para el Buitre. Por último, <i>«el Gordo»</i>, que llegaba del Betis ya con 28 años y mucha experiencia. Un jugador que hizo de la banda izquierda <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9125X_sgXYA">el salón de su casa</a>. Normalmente catalogado como carrilero izquierdo, podía ocupar cualquier posición en esa banda y será, tácticamente, el jugador más especial y decisivo de ese equipo. Llegaremos a eso.</p>
<blockquote><p>La segunda de la Copa de la UEFA selló el final de la primera etapa de la Quinta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con Molowny al mando, y con un once tipo en el que Ochotorena y Agustín compartieron la meta, con Chendo, Sanchís, Maceda y Camacho por delante, Gallego, Míchel y Gordillo en el medio y Hugo Sánchez, Butragueño y Valdano arriba, el Madrid arrasa en la Liga. Once puntos de ventaja al Barcelona subcampeón de Europa. Hugo es el máximo goleador, Valdano el mejor jugador y Míchel el mejor jugador español. Martín Vázquez entra poco a poco en un centro del campo en el que las posiciones dejan de ser fijas, con Míchel metiéndose muy al medio y Gordillo haciendo un poco de todo, que es lo que sus pulmones y su clase le permitían. Todavía hay muchísimos minutos para Juanito y Santillana se confirma con el revulsivo. Los tres de arriba le cierran el paso al veterano favorito del Bernabéu, y Hugo, Valdano y el Buitre se entienden a las mil maravillas, intercambian posiciones y aparecen desde todos los frentes. Son una pesadilla.</p>
<p style="text-align: justify">En Europa, el campeón de la UEFA elimina a AEK de Atenas y Chernomorets Odessa en las dos primeras rondas. El equipo funciona muy bien, pero una noche de noviembre en Moenchegladbach se da de bruces con la realidad. El Borussia aplasta 5-1 a un Madrid inusualmente timorato, que salió a no perder y lo perdió casi todo. Ese solitario gol de Gordillo valdrá oro, aunque supo a poco ante tal varapalo. Dos semanas después, con el Bernabéu de nuevo encendido esperando una hazaña como las del año anterior, Molowny <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=j0ut9evL3Zk">no se guardó nada</a>. Incrustó a Juanito en medio campo y lanzó a su equipo al ataque. ¿Los héroes?, los mismos que en la remontada contra el Inter seis meses antes: Valdano y Santillana. Dos goles por cabeza y la histórica imagen de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VybNV4BIBZ4">Juanito saliendo de campo</a> a botes de pura alegría. Remontar se estaba convirtiendo en tradición. </p>
<p style="text-align: justify">Pero el equipo gustaba de las emociones fuertes y tras golear al Neuchatel suizo en la Castellana a punto estuvo de ser remontado en la vuelta. A un gol se quedaron los helvéticos de igualar el 3-0 de la ida. De nuevo en semis y de nuevo el Inter era el enemigo a batir. Y como el año anterior había salido una buena película, ¿por qué no repetirlo? El Inter había añadido a Riccardo Ferri a su defensa, un jugador que sería un marcador de élite en Europa durante los siguientes seis o siete años. También a Tardelli en el medio del campo. Y allí seguía el tridente formado por Liam Brady, Alessandro Altobelli y Karl-Heinz Rummenigge. Más el veloz Pietro Fanna en el flanco derecho. Un gran equipo que gracias a dos goles de Tardelli y uno de Salguero en propia puerta se llevaba a Madrid un 3-1 muy positivo. Pero el Bernabéu <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CHbDmUdyWK8">vivió la enésima noche mágica</a>. Costó abrir el cerrojo italiano, pero Hugo Sánchez lo consiguió al borde del descanso. La segunda parte vio llegar el segundo gol, de Gordillo, que unido al que había marcado Valdano en Milán, clasificaba al Madrid. Pero un penalti de Brady volvía a poner las cosas cuesta arriba. Hugo, de nuevo, marcó para igualar la eliminatoria y llevarla a la prórroga. Ahí surgió la figura de Santillana, que empeñado en ser el protagonista de ambas victorias en la UEFA, se marcó un doblete y liquidó los sueños de los nerazzurri. ¡A la final! Allí esperaba el Colonia alemán, que había llegado a esta instancia mostrando una buena capacidad realizadora, peor sin enfrentarse a ningún rival de verdadera categoría. Tenían cinco internacionales alemanes en el once inicial, entre ellos el gran guardameta Schumacher y los atacantes Littbarski y Allofs. Y a un pequeño diablo saliendo del banquillo, Thomas Hässler. Pero se les cayó el mundo encima en el Bernabéu. Como había hecho el año anterior, el Madrid no les dio opción. Tras curtirse durante todo el año en eliminatorias muy duras, la final fue una fiesta. Hugo Sánchez, Gordillo, un doblete de Valdano y Santillana sellaron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=eFDs2fW_U-Y ">un 5-1</a> que los alemanes no pudieron remontar en la vuelta. El segundo título sella un bienio mágico para el Madrid. No solo porque se vuelve a ganar sino porque deja unos recuerdos y una experiencia que jamás serán olvidados por el club. Pero con ambas Quintas entendiéndose tan bien y una plantilla fantástica, es momento de pedir más. Hay que aspirar a la tan deseada Copa de Europa. Michel y el Buitre disputan su primer Mundial con España en Mexico y el delantero se consagra como una estrella con sus cinco goles y su sonada actuación ante Dinamarca en Querétaro. España queda eliminada en cuartos, pero las perspectivas son brillantes. El futuro es hoy.</p>
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Próxima entrega:<br />
&#8211; La Quinta del Buitre: futuro, presente, pasado (II) &#8211; 10-01-2018</p>
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		<title>La mano derecha de la Premier</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Dec 2017 08:16:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Si una portentosa segunda vuelta no logra impedirlo, el Manchester United sumaría en la primavera de 2018 su quinta temporada consecutiva sin ganar la Premier League, una racha que explica cómo el United ha visto comprometida<span id="more-246613"></span> su hegemónica posición en una competición que dominó por completo desde 1992 hasta 2013 y que ha tenido que compartir tras la llegada de Chelsea y Manchester City, dos trasatlánticos que han desviado la atención en una competición que hizo de Old Trafford, en los albores de la Premier, el verdadero y único teatro de los sueños. Allí, en la época de Ferguson, Cantona y los Fergie Babes, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gpWKFeVMTPY">ocurrió Alan Shearer</a>, la mano derecha de la Premier noventera.</p>
<p style="text-align: justify">Uno de los goleadores más prolíficos y puntuales de la historia del fútbol inglés es principal protagonista de una época en la que más allá de Manchester no había. El United, que había ganado su última liga en 1967, contaba con un auténtico genio de los banquillos, un hombre que reeditaría por completo las estructuras del United, lo dotaría de una estructura de trabajo y un talante para gobernar propio de quien termina modificando las leyes naturales de una competición naciente. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Discutir a Sir Alex Ferguson</a> era complicado, pero el Blackburn Rovers de Jack Walker tenía la clara intención de conseguirlo. </p>
<blockquote><p>Ferguson estaba construyendo la máquina perfecta para ganar la Premier</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La competición en sí, nacida en el mencionado 1992, estaba construyendo lo que ha terminado siendo tres décadas después, una inagotable fuente de ingresos que tuvo en el cuidado de muchos factores una transgresora idea de competición. Fue tras el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h6E04W8DDZQ">Mundial de 1994</a> cuando muchas de las grandes actuaciones de USA tuvieron su continuidad en la acaudalada Premier: Gica Popescu fichó por el Tottenham, Brian Roy por el Notthingham Forest o el sueco Stefan Schwarz por el Arsenal. En esos primeros años, en Blackburn también se estaba originando un proyecto que, a la postre, fue visto como algo posible. </p>
<p style="text-align: justify">De hecho, aquel Blackburn Rovers no era ningún milagro. Había sido cuarto dos temporadas atrás y subcampeón en la campaña anterior. El United &#8216;mixto&#8217; de Gary Pallister, Steve Bruce, Dennis Irwin, de Paul Ince, Peter Schmeichel, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Uwk753wT8QY">Ryan Giggs, Paul Scholes, David Beckham</a> o Eric Cantona, tenía con quien medirse en unos tiempos donde todo comenzaba a cambiar menos el dueño del trono. Y si un cambio de guardia era posible, como sucedería después con Thierry Henry, era principalmente por el delantero centro de aquel Blackburn Rovers, Alan Shearer.</p>
<blockquote><p>Shearer no estuvo sólo. Kenny Dalglish completó un grandísimo equipos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Comprometido por una lesión de ligamentos poco tiempo atrás, Shearer fue parte del todo que dio con el título de liga para el Blackburn Rovers gracias a sus 34 goles en 42 partidos. Sin la figura de semejante goleador, competirle al United de Ferguson un campeonato de 42 jornadas tuvo sentido por lo que le rodeó, un equipo, liderado por <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LB2nwwFgZy4">Kenny Dalglish</a>, en el que Chris Sutton, David Batty, Stuart Ripley, Colin Hendry, Graeme Le Saux, Tim Sherwood, Tim Flowers, Henning Berg&#8230; es decir, prácticamente todos, rindieron al máximo nivel. Asentados en un prototípico 4-4-2 británico, el Rovers alcanzó el cielo cuando el cielo era mucho más inalcanzable.</p>
<p style="text-align: justify">El que tiempo después se convertiría en el máximo goleador histórico del fútbol inglés era un &#8216;9&#8217; clásico pero con algunos matices que introducían la época que vendría después. Su movilidad para definir desde la frontal y por ambos lados del área era un comienzo. Shearer no tenía adornos, sí, pero había en él un pequeño anticipo de lo que podía ser el fútbol inmediatamente posterior. No en vano, Shearer compitió con delanteros como Dwight Yorke o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pSJ0qbco268">Andy Cole</a>, jugadores de recursos delimitados con balón pero que jugaban también de cara en el último tercio, no medían 1&#8217;90m ni necesitaban tanto el juego aéreo. Alan sí heredaba el olfato y el soberbio remate de cabeza desde el centro lateral que caracterizaba a sus antepasados, pero sabía moverse con mucha soltura.</p>
<blockquote><p>Los recursos de Shearer anticipaban al delantero moderno que se vio con posterioridad</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El desenlace, no obstante, estuvo a punto de sonreir, como tantísimas veces, a los <i>red devils</i>. Es recordada pues la derrota del Blackburn ante el Liverpool en la última jornada. Con dos puntos de ventaja sobre los hombres de Ferguson, el Blackburn cayó en Anfield y dependía de que el United no ganara para proclamarse campeón. Un empate ante el West Ham dejó levantada la mano derecha que ya no solo se alzaba para celebrar un gol sino para sostener un campeonato que hizo justicia al gran goleador inglés de la década de los 90.</p>
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