De manera recurrente, el Barça ha sufrido contra todo aquéllo que ha propuesto el Real Madrid en ataque en los últimos tres años. Padecía ante los contragolpes, se diluía frente al juego directo y capitulaba si la medular enemiga decidía pasarse el balón. Hubo partidos en los que el ataque azulgrana batió a la defensa blanca y encuentros donde la zaga merengue se impuso al ataque culé; pero la ofensiva de Cristiano siempre, siempre, alteraba el reinado de Piqué.
Si bien el Barça no atraviesa precisamente un pico de firmeza -el City le chutó 15 veces en el Camp Nou sin hacer nada demasiado bien-, el buen momento de algunos de sus pilares se une al bajón de la BBC y nos lleva a pensar que, esta vez, Claudio Bravo sí tiene alguna opción de vivir un Clásico tranquilo. Vayamos por puntos:
Sin James, la calidad de la contra del Madrid ha bajado bastante.
– Optimización de Alves y Alba. De inicio y tratándose del Real Madrid, equipo cuyo contragolpe asusta incluso cuando lleva meses sin utilizarlo con peligro, se espera que Luis Enrique encienda el sistema de los extremos y fije a Alves a la altura de su mediocentro, para taponar las transiciones. Dicho de modo distinto, se presume que el Barça gozará de superioridad numérica en esa zona. Por otro lado, sin James Rodríguez los blancos carecen de un lanzador de transiciones puro, de un especialista mandando pases a la espalda de la defensa rival, lo cual deriva en que las contras del Madrid, por lo general, consisten en conducciones largas, sobre todo, de Gareth Bale. Alba, que en lo táctico yerra pero que de piernas va sobrado, sí puede ser un factor contra este tipo de escapadas individuales.
– Piqué en su zona. Cada año que trascurre, Cristiano va perdiendo regate y ganando oficio de «9», circunstancia que le ha ido desviando poco a poco a zonas interiores. Si en la época de Mourinho ejercía de extremo con tendencia al centro, en estos momentos actúa como segunda punta que a veces cae a banda. A Piqué, que en el medio rinde como el mejor y en el costado se humaniza como ninguno de los mejores, esto le sentará de cine. Ronaldo derrocha conocimiento del juego y seguro que le buscará abierto alguna vez, pero a medida que vaya marrando driblings, desistirá y se cobijará entre líneas. La segunda ventaja que podría acarrear tal cuestión radicaría en que le tocase a Benzema compensar a Cristiano y ensanchar la delantera hacia la izquierda. En ese caso, el Real perdería una de sus cartas ofensivas más potentes, el juego directo sobre Karim. Cabe añadir, en mayor beneficio azulgrana, que la actuación de Mathieu contra el Manchester City mereció crédito. Si juega, no le costará superar las últimas actuaciones de Mascherano contra Karim. Para profundizar en este asunto desde dos puntos de vista diferentes, se recomienda Pares o Nones: «Jaque a Piqué», de Alejandro Arroyo y Marc Roca.
Si Iniesta consigue asustar a Modric, el sistema blanco se caerá.
– Iniesta vs. Modric. Luka es un futbolista fascinante que cuando está a tope domina la práctica totalidad de los encuentros que disputa, pero acaba de salir de una lesión y se le nota la inactividad. Su mente preclara responde, pero sus piernas se mueven al ralentí, mermando tanto su uno para uno como su movilidad sin el balón. Dicho lo cual, cualquier opción de dominio blanco en el Camp Nou pasa por que el mago croata experimente una mejora sustancial con respecto a la semana pasada y dote de moral a los suyos. Para hacer su fútbol, el Madrid necesita crear líneas de pase diagonales que le permitan avanzar tocando, subir a sus laterales y cerrar a Gareth Bale. De cara a ello, parecería imprescindible que Modric se atreviese a romper el doble pivote que formará con Kroos, ganar una altura posicional, tirar de Isco hacia él y edificar junto al malagueño una línea que empuje al Barça y de aire al pivote alemán. ¿Cómo podría frenar el líder esta propuesta? Sería difícil. Quizá no podría. Carece de calidad defensiva para ello. Pero sí que puede evitar que arranque. Y lo tiene a mano. Está en las de Iniesta. Si Andrés vive uno de esos (escasos) días en los que se apodera de la escena y regatea a su pareja sin parar, Luka no se meneará de la vera de Kroos. Hay que ponderar la diferencia de confianza que existe ahora mismo entre un grupo y otro. Si el Barça juega esa baza, e Iniesta resultará clave ahí, al Madrid le va a costar mucho desentumecer su musculatura.
Hablamos del enfrentamiento entre un sistema defensivo abstracto y el ataque del campeón de Europa. Potencialmente, la lógica no dista demasiado de lo ocurrido en la ida o en la última Final de Copa. Pero el hoy no coincide con el ayer. El Real, amén de mostrar un nivel de fútbol y confianza poco recomendable para la disputa de un Clásico, ha cambiado de una forma que fortalece a cada defensa de Bravo un par de niveles. Este Barcelona, frente al Madrid del último mes, puede tener soluciones. Al menos sobre el papel. Veremos si sabe activarlas.






sergio morano 22 marzo, 2015
En quien centrara su actividad defensiva Suarez, Ramos o Kroos? si Modric se suelta quiza convendria Kroos y si no avanza Ramos. Queda la duda de Busquets que podria activar a Benzema y Ronaldo entre lineas o tirarse el farol que narraba Abel.