Tan solo Karim Benzema consiguió serenar el desaguisado táctico del Real Madrid. Coronando su actuación con un excelente golpeo de rosca al palo largo, recibiendo en la frontal y esquinando la pelota para hacer inútil la estirada de Santamaría, el francés volvió a ser el mejor de los suyos a partir de sus movimientos por delante del balón. Recibiendo muchas veces en la banda izquierda, alejándose así del radar de Etxeita, Mantovani y Pulido, los tres centrales de la SD Huesca, acudiendo al apoyo de cara y completando, en definitiva, una actuación bastante superior a la del resto del equipo, Benzema volvió a marcar el camino de un Madrid que se quedó muy corto de fútbol; sin por ello, vaya por delante, restarles ningún mérito a los once hombres de Francisco Rodríguez.
El Madrid careció de una estructura táctica con y sin balón
Con Llorente por delante de los dos centrales, entrando y saliendo del espacio resultante entre Sergio Ramos y Nacho para generar una primera superioridad ante los dos puntas del Huesca, el Real Madrid, sin Kroos ni Modric en su once titular, se encontró con serias dificultades para inclinar el campo a través de la pelota. Ordenando en un bloque medio, procurando que entre los centrales y el portero existiera la distancia adecuada para no morir en el intento, el cuadro de Francisco Rodríguez escogió bien las zonas del campo en las que meter el pie y en las que proteger la línea de pase. De esta forma, con Cucho Hernández y Chimy Ávila, los dos puntas, en una actitud más vigilante que amenazante para con Ramos y Nacho, la labor del tercer futbolista -más Rivera que Moi Gómez, el interior que jugó en el perfil de Isco en la primera mitad- que entraba en escena estuvo claramente orientada a encimar ese segundo paso en la construcción -desde atrás- del conjunto blanco.
Así las cosas, con Isco recibiendo muchas veces en una zona muy retrasada, y encimado -para colmo- por uno de los dos interiores del Huesca, la sensación es que el Real Madrid careció de un fondo táctico asentado, desarrollado y automatizado, que le permitiera reunir todo el talento -que abundaba desde los cuatro costados- en pro de dominar a su contrario a través de la posesión. Sin esa estructura, inexistente desde la fase de salida, el equipo blanco dependió en exceso del ingenio individual -ya fuesen los envíos de Isco, las conducciones de Ceballos, los apoyos de Benzema o los movimientos de Brahim en el lado izquierdo- para transportar el balón -con cierta soltura- hasta el área defendida por la SD Huesca.
La SD Huesca se adaptó bastante bien al escenario táctico
Desplegándose al ataque a través de sus dos puntas, con Chimy haciendo de sí mismo y Cucho emulando un rol de área más propio de Enric Gallego, compaginando rupturas en vertical con movimientos hacia fuera, buscando constantemente la espalda de Marcelo, el Huesca consiguió llegar bastante entero a la recta final del encuentro gracias, en gran parte, al desgaste físico del argentino y el colombiano. Con Yangel Herrera volviendo a actuar por la derecha ante las numerosas ausencias, y con Musto -pivote-, Rivera y Moi Gómez -interiores- en el medio, el cuadro de Francisco fue refrescando la idea a través del banquillo hasta acabar, consciente del derroche implícito a su planteamiento, con Juanpi -recorrido-, Gallar -velocidad- y Enric Gallego -juego directo- para cargar la frontal de Luca Zidane con muchos efectivos en posición de remate, como acostumbra el Huesca desde el aterrizaje del técnico andaluz.
Karim Benzema volvió ser el mejor futbolista del Real Madrid
Tras el descanso Zinedine Zidane decidió intercambiar los perfiles de Isco y Ceballos, y aprovechando que las atenciones de su rival eran menos incesantes que en los primeros 45’, consiguió que el malagueño recibiera por derecha en una posición más adelantada. De esta guisa, con Brahim -desde la izquierda- acercándose al pico del área, encarando y dando muestras de su enorme potencial técnico, y con Bale en el sector opuesto, que aun con lo poco que incidió en el juego consiguió poner varios balones en el área -como el del dos a uno- en un alarde de su tremendo virtuosismo en términos de calidad, el Real Madrid aparentó vivir siempre cerca de la victoria. Algo que tras el 2-2 del Huesca, y de que el equipo acabase en un particular 4-4-2 con Ceballos y Valverde como doble pivote, el único que consiguió transformar esa impresión en algo verdaderamente tangible fue el mismo que siempre ha estado señalado de depender -en exceso- de esos intangibles lejos del gol.






Balotelli8 1 abril, 2019
Entre el parón de selecciones y la cantidad de cambios en el once, el Madrid parecía un equipo en plena pretemporada ayer. Sin plan, con lagunas tácticas groseras, dependiente en todo momento de las individualidades de sus jugadores, que por momentos corrían arriba o abajo como pollos sin cabeza, olvidando cualquier rol táctico. Fútbol de patio de colegio, de torneo veraniego; pero en marzo. Y supongo que así es como pretende encarar Zidane los partidos que restan, para ver con quién puede contar a largo plazo.
Y en este escenario tan pintoresco, hubo quienes sufrieron muchísimo para saber qué hacer (Nacho, Marcelo, Bale) y quiénes disfrutaron la anarquía táctica (Ceballos, Brahim y cómo no, Benzemá).
Buscando lo positivo de los blancos, decir que Ceballos me parece que cada día se le pone más cara de "box to box", y que su capacidad para cargar el área y la frontal me parece única entre los medios del Madrid, y oro en un equipo que necesita que el medio campo asuma capacidad goleadora. También me gustó Brahim, es el tipo de jugador que siempre que encara en el último tercio hace sangre.
Respecto al Huesca, en todos los partidos suyos que he visto esta temporada la sensación es la misma: ¿Cómo es que este equipo va último? Siempre deja sensación de merecer más. Pero le están condenando los fallos defensivos, y el sistema de tres centrales es un parche puntual, pero que a la larga no permite sostener un nivel alto ni crecer como equipo. De hecho, prácticamente se puede decir lo mismo de los últimos cuatro por la cola, porque Celta, Villarreal y Rayo también están donde están por ser muy blanditos en defensa, y de alguna forma, no haber encontrado más solución que meter más hombres en su propio área para evitar la sangría de errores individuales que cuestan goles. Pero sostener un sistema así, cuando la plantilla no está confeccionada para ello y trabajando sobre la marcha, y desde la ansiedad de estar muy abajo en la tabla hace que la temporada se haga muy larga para estos equipos.